Group Title: Revista teosofica
Title: Revista teosófica
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 Material Information
Title: Revista teosófica
Physical Description: Serial
Language: Spanish
Creator: Theosophical Society (Madras, India) -- Seccíon Cubana ( publisher )
Publisher: Sección Cubana de la Sociedad Teosofíca
Place of Publication: Habana etc.
Frequency: bimonthly (irregular)[june, 1936-apr. 1938, sept./oct. 1942-1954]
monthly (irregular)[ former feb. 1917-may, 1936, july, 1938-aug. 1942.]
bimonthly
completely irregular
 Subjects
Subject: Theosophy -- Periodicals   ( lcsh )
Imprint -- Cuba -- Havana -- 1923-1939
Genre: periodical   ( marcgt )
Spatial Coverage: Cuba -- Havana
 Notes
Dates or Sequential Designation: Began in 1917?; ceased publication with July 1956.
Numbering Peculiarities: Publication suspended, June, 1933-Feb. 1934.
Issuing Body: Organo oficial de la Seccíon Cubana de la Sociedad Teosofíca, <1923-1939>
General Note: Description based on: Año 7, no. 1 (15 de enero de 1923) = 2a epoca.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00073921
Volume ID: VID00038
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002944312
oclc - 50336367
notis - APH5965

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Revista Teosfica Cubana
PUBLICATION MENSUAL FUNDADA EN 1906
OREGANO OFFICIAL DE LA SOCIEDAD TEOSOFICA DE CUBA
Director: Administrador:
RAFAEL DE ALBEAR. Dr. ORISTOBAL C. SAAVVEDRA
Direccin y Admn.: 27 de Noviembre (Jovellar) No. 10.-Apartado 365
Acogida a la franquicia y registrada como correspondencia de segunda clase
en la Oficina de Correos de la Habana.
Precio de suscripcin: $ 2.00 al aflo. Nmero suelto: $ 0.20

AO XV. Nos. 3 y 4. MAR.-ABR. DE 1931 2` EPOCA


SUMERO *---------

*' Pgs.

Secein official ........ ................. .. ..... ...... 50
Noticias ......... .............. .... .. ............ 52
La verdadera casa del verdadero hombre, por J. R. Vi-
llaverde ................. .......... ... ............ 56
El problema de la Atlntida ......................... 57
.El porvenir de la S. T., por A. Besant .................. 59
Cristo, el Logos, por C. Jinarajadasa .................. 71
El derecho a la libertad de pe'sa miento, por G. Arundale. 78
Sanyasi y Artista, por C. Jinarajadasa ................. 85
Tpicos tcosficos, por F. J. Farias ................... 88
Los rayos misteriosos .................... ............. 90
La Importancia del Ideal, por A. Besant ................ 92













SECCION OFFICIAL

DEL CONSEJO GENERAL

El President Nacional ha recibido las minutes de las
sesiones celebradas por el Consejo General de la Sociedad
Teosfica Internacional los das 25, 27 y 30 de diciembre
ltimo en la ciudad de Benares.
Entre otros asuntos, en ellas se trat de las proposiciones
circuladas en febrero de 1930 (de las que algunas de ellas fue-
ron publicadas en el nmero de mayo-junio de esta Revista),
siendo sus resultados ms importantes los siguientes:
Las proposiciones I a XVII relatives a cambios en el Re-
glamento general no pudieron ser consideradas por requerirse
para ello la votacin de las tres cuartas parties del Consejo, o
sea la de 43 miembros de los 57 que lo constituyen y slo poda
contarse con 39 votantes.
Con respect a. la proposicin XVIII, presentada por
Mr. A. E. S. Smythe, y que dice as:
"Que el acuerdo afirmando la existencia de una Religin
"Universal y exponiendo "Las Verdades Bsicas de la Reli-
"gin", tal como se expuso por la "Hermandad de las Creen-
"cias", sea retirado de los registros de la Sociedad Teosfica,
"pues dicha declaracin, aparte de toda cuestin de exactitud
"o autoridad, no est de acuerdo con el carcter no dogmtico
"y la plataforma de la Sociedad Teosfica",
fu APROBADA por 27 votos a favor y 13 en contra.
Las proposiciones referentes a various cambios o modifi-
caciones de los Objetos de la Sociedad Teosfica, presentadas
por la Presidente, el Secretario Archivero y el Secretario
General de la S. T. de Portugal, fueron RECHAZADAS como sigue:
La del Presidente: a favor, 9 votos; en contra, 28.
La del Secretario Archivero: a favor, 6 votos; en contra, 28.
La del Secretario General de Portugal: a favor, O votos;
en contra, 34.
La proposicin alternative de Mrs. D. Jinarajadasa, que
dice:







REVISTA TEOSFICA CUBANA


"Que separemos la Sociedad Teosfica de todas las orga-
"nizaciones afines que han surgido de la Sociedad Madre, o,
"por el contrario, que las otras organizaciones sean oficialmen-
"te reconocidas y puedan ser ayudadas como parte de la labor
"de la Sociedad Teosfica y de sus Logias"
fu solamente comentada por las opinions emitidas por various
Secretarios Generales y miembros del Consejo, sin obtener
suficiente nmero de opinions para llegar a un acuerdo, siendo
el criterio prevalente el de no ser necesario ninguno, ya que
oficialmente la S. T. no ha creado ninguna. organizacin ni est
unida a ellas.
La proposicin del Secretario General de la S. T. de los
EE. ITU. de Aimrica que dice:
"Por cuanto: los Objetos de la Sociedad Teosfica, segn
"estn redactados al present, exponen ms amplia y definida-
"mente los propsitos para los que existe la Sociedad Teos-
"fica, que cualquiera otro que se pueda ofrecer para substi-
"tuirlos; por tanto: resulvase que sean mantenidos en su
formaa actual",
fu APROBADA por 26 votos a favor y 9 en contra.
El general consensus de la opinion del Consejo General es,
como se ve, en favor de mantener los Tres Objetos de la Socie-
dad Teosfica, tal como existen en la actualidad.


DEL CONSEJO DIRECTIVE

En la sesin ordinaria celebrada el da 12 del corriente mes
de abril, se resolvieron los siguientes asuntos:
Qued aprobada el acta de la sesin anterior.
Se aprob el balance trimestral de cuentas, presentado por
el Tesorero.
Se design como Delegado para representar la Sociedad
Teosfica de Cuba en los .actos que se celebren en Adyar en
agosto prximo en conmemoracin del aniversario del nacimien-
to de Mme. Blavatsky, a Mr. C., Jinarajadasa.
Se resolvi crear un fondo especial para sostenimiento y
propaganda de la Sociedad Teosfica de Cuba, al que se invita
a contribuir con sus donativos a todos los miembros y Logias
de la Sociedad.


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REVISTA TEOSFICA CUBANA


Se encarg al hno. Tesorero gestionar el cobro de algunos
adeudos atrasados a favor de la Seoiedad.
Lo que se public en cumplimiento del art. 33 del Regla-
mento.
Vto. Bno.:
Jos R.. Villaverde, Cristbal Saavedra,
President Nacional. Secretario del Consejo, p. s.



NOTICIAS

Segn cartas de Mr. C. Jinarajadasa, sabemos que en los
ltimos das de noviembre y despus, en diciembre y enero, han
estado bastante delicados nuestra Presidenta y Mr. C. W. Lead-
beater. Parece que Mrs. Besant se senta debilitada por el
exceso de trabajo pero felizmente ya est bien. En cuanto a
Mr. Leadbeater, ha estado primeramente con una erupcin y
despus con un ataque de diabetes, y aunque ha ido mejorando
lentamente, aun segua afectado del ojo izquierdo, sin recupe-
rar ste sus funciones habituales.
Adyar ha sido azotada por un cicln que ocasion grandes
perjuicios materials en el Cuartel General de la. S. T. I.
1 1 *

Dice Mr. Jinarajadasa: "Entre los trabajadores teos-
ficos que han ido hacia la luz durante el ao pasado, se cuenta
el Dr. Archibald Keightley, perteneciente al grupo de los pri-
meros discpulos que se reunieron en Londres en 1885 en torno
de H. Blavatsky, y entire los que se hallaban la Condesa Cons-
tanza de Wachtmeister, Isabel Cooper-Oakley, Laura Cooper,
G. R. S. Mead, C. F. Wright y Annie Besant. El Dr. Keightley
y su to Bertram Keightley, contribuyeron generosamente al
bienestar material de H. P. B. y la ayudaron en sus labores
literarias, especialmente en trabajos relacionados con La Doc-
trina Secreta.
"Tambin ha abandonado el plano fsico, Mr. James Scott,
M. A. que fu Secretario General de la Seccin Australiana,
uno de los directors del Colegio Central Hind y muy distin-


PG. 52


MAR.-ABR.






REVISTA TEOSFICA CUBANA


guido conferencista. Igualmente, Mrs. Morton, que fu esposa
en primeras nupcias de Herr H. Schmiechen, autor de los re-
tratos de los Maestros existentes en Adyar y que tuvo la dicha
de ser uno de los veintin miembros que en 1884 se ofrecieron
a los Maestros para former el "Grupo Oriental", ncleo de la
future Escuela Esotrica.
"Una vez dijo el maestro K. H.: "La ingratitud no se
cuenta entire nuestros vicios". Aquellos que sirven a la Teo-
sofa, a la causaa de la Humanidad", cualquiera que sea la
organizacin donde la sirven, sabrn por qu maravillosa expe-
riencia llega a ellos esa gratitud. Por lo tanto, para aquellos
que "Van hacia la. Luz", mientras "permanecen en las filas"
no tenemos ms que este saludo gozoso: "Dichosos vosotros,
amigos, que habis ganado Su gratitud".



Segn nos comunica nuestro hermano Sr. Salvador Sagas-
tizado, ha sido fundado un Centro de Estudios Teosficos deno-
iniado "Cuscatlan" en la ciudad de San Alejo, Repblica de
El Salvador, Amrica Central, bajo la direccin del hermano
Sr. Pedro Ruiz. Los fundadores se encuentran animados del
ms ferviente entusiasmo para trabajar por nuestros ideales,
por lo que cordialmente los felicitamos.


Varias agradables noticias tenemos que dar a nuestros
lectores. Una de ellas es que la. logia "Loto Blanco", de San-
tiago de Cuba, tiene ya casa propia. Los miembros de esta
logia, convencidos de la enorme importancia de la labor que aun
tiene que realizar la S.T. en el mundo y en nuestro pas, deter-
minaron que el moment era propicio para realizar la aspira-
cin que durante aos haban tenido de construir un edificio
apropiado para alojar dignamente a su logia. La crisis que
atravesaba en Cuba y en otros pases nuestra IS. T., as como
las dificultades econmicas, aumentando cada vez ms, no fue-
ron causa para desanimarlos, sino que ms bien parecan servir
de estmulos para realizar cuantos esfuerzos y sacrificios requi-
riese la empresa. As, todos dispuestos a afrontar cuanto les
reservara el future en cuanto a dificultades y convencidos de


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REVISTA TEOSFICA CUBANA


que su propsito era grato a los Maestros que inspiran y dirigen
desde su fundacin a nuestra S. T., dieron comienzo a la obra
el 19 de enero de 1930. La casa, en general, fu construida por
los mismos miembros de la logia, sirviendo algunos como alba-
iles, carpinteros, mecnicos, peones, etc., pero con un espritu
de consagracin y sacrificio que ha hecho de esa logia un grupo
de hermanos dispuestos a luchar infatigablemente por los
Maestros y por la humanidad.
El edificio, que es todo de mampostera y tejasl francesas,
ha sido pagado totalmente con las contribuciones voluntarias
de los miembros de la logia, quedando solamente por pagar una
parte del terreno.
Fu terminado e inaugurado a principios de junior, cinco
meses despus de su comienzo.
No necesitan nuestros hermanos de "Loto Blanco" nues-
tras felicitaciones ni elogios. Tienen suficiente con la aproba-
cin de su propia conciencia por el bien realizado. Sin embargo,
no podemos menos de manifestarles todo nuestro cordial apre-
cio por sus esfuerzos y abnegaciones, que no nos extraan por-
que hace muchos aos que los conocemos y sabemos de cunto
son capaces.



Otra noticia satisfactoria es que la logia "Conde de San
Germn" de Unin de Reyes, est trabajando con empeo a fin
de reorganizarse. Recientemente ha elegido nueva directive,
que es la siguiente: Presidente, Sra. Rosa Campos Vda. de
Aldemira; Secretario, Sr. J. J. Lima; Vicesecretario, Srta.
Margot Guardado; Tesorero, Sra. Rosa Balz Vda. de Perret, y
Bibliotecario, Sr. Vicente Prado.



Las logias de la Habana estn cada da ms animadas. La
logia Annie Besant ha establecido un nuevo plan de studios
y mtodo para sus sesiones; la logia Kut Humi ha recomenzado
su series de conferencias pblicas, y lal logia Heracles ha esta-
blecido una series de temas sobre Teosofa aplicada. Las sesio-
nes de las tres logias estn resultando en extremo interesantes.
Las logias de nuestra S. T. de fuera de la Habana estn


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MAR.-ABn .







REVISTA TEOSFICA CUBANA


trabajando bien, pero sera til que nos comunicasen de vez en
cuando sus detalles, tanto para ayudarnos mutuamente como
para informacin de las personas que desearen visitarlas.



Nuestro hno. Sr. Ramn Caete, uno de los ms antiguos
y constantes M. S. T., nos anuncia que muy pronto quedar
organizada nuevamente la logia Pitgoras, de Manzanillo, que
hace tiempo se encontraba inactive.
Sabemos tambin por nuestro hno. Sr. Francisco Codorni,
que se est trabajando por fundar una nueva, logia en Palma
Soriano, con elements de la disuelta logia Caridad y otros.
Por las noticias que anteceden, se ve cmo va resurgiendo
el entusiasmo por la Teosfa y por la S. T. en nuestro pas.
Nunca hemos dudado de que as sera, y al publicar estas breves
noticias, enviamos nuestra felicitacin a los que trabajan con
fidelidad y constancia y excitamos a todos para que se esfuer-
cen en llevar adelante la labor que nos est encomendada. Que
nadie se quede atrs.


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LA VERDADERA CASA DEL VERDADERO
HOMBRE
POR Jos R. VILLAVERDE

La vieja ta Carmen, que rozaba los ochenta cuando mi
edad no llegaba casi a los dos lustros, distraa mis ocios infan-
tiles con mil interesantes historietas.
Una vez me cont cierto pacto que hiciera un hombre con
el diablo. Le entregaba su alma a cambio de una larga vida
y del secret para mantenerla. La formula que le di el diablo
fu que mientras conservara su casa en buen estado no morira.
El hombre, que era rico, construy un palacio, que ms
bien pareca castillo por lo slido y fuerte. Un sabio ingeniero
lo vigilaba constantemente, y el ms insignificant desperfecto
era reparado en cuanto se le adverta.
Pasaron los aos, pero el palacio mantenase como acabado
de edificar. Reluca por todas parties, sin desconchados ni
mculas de ninguna especie. Un da, no obstante, nuestro
hombre se puso enfermo. Se agrav, y si bien estaba seguro
de no morir, llam al diablo y le pidi explicaciones.
Acudi el angel de las tinieblas y ledijo:
-Eres muy torpe; qu tiene que ver este palacio con
"tu casa"? Tu casa es tu cuerpo, en el cual vive tu alma, que
eres t.
Y mi vieja ta me refera las torturas y angustias inde-
cibles de aquel hombre cndido, que al fin muri y se lo llev
el diablo.
Mi mente infantil no pudo penetrar entonces la filosofa
de aquel cuento; pero los aos pasaron, y no en balde.
Hoy s que el diablo, smbolo del mal, tena, razn. El ver-
dadero hombre no es el cuerpo fsico, que se enferma y vuelve
a la tierra. Ni es nuestra verdadera casa la de piedra y hierro
en que habitamos. La morada del hombre real en este mundo
fsico es su cuerpo de care. El no piensa, no siente, no quiere,









sino el morador, el principio sutil que lo anima, lo que hace
ver y or al sonmbulo aunque march con los ojos cerrados
entire sombras y con los odos agarrotados por el sueo.
Lector, no pactes nunca con el diablo; pero no olvides que,
auni en el rey del Averno, hay much que observer y que
aprender.


EL PROBLEMA DE LA ATLANTIDA

Numerosas son las tradiciones relatives a la Atlntida.
Es sabido que Platn habla de ella en el dilogo del "Timeo"
y en el inacabado del "Critias" y la consider de much mayor
tamao que la Libia. Pero tambin existen alusiones de otros
autores griegos. Timgenes, por ejemplo, refiere que los con-
quistadores prehistricos de la Galia provienen de la Atlntida.
Proclo nos habla de una isla ms all de las columns de Hr-
cules, es decir, al oeste del actual estrecho de Gibraltar. En
corroboracin de estos asertos hay otros, menos conocidos, que
provienen de la Amrica, concordantes con los primeros y
relatives a la existencia de una isla situada hacia el este. Los
indios de Dakota y de Iowa crean que todas las tribus indias
estaban primitivamente reunidas y habitaban en una isla si-
tuada al levante, desde la cual, atravesando el mar, haban al-
canzado su patria actual. Un viajero francs ha publicado una
leyenda india, de 3,500 aos de antigedad, en la que se habla
detalladamente de la sumersin de esa isla, que estaba desig-
nada con el nombre de la region de la colina de arcilla, figu-
rando en dicha leyenda el nmero de los desaparecidos. La
existencia de semejante isla en el ocano Atlntico, al oeste de
Espaa y del norte de Africa, se deduce tambin de diversas
investigaciones cientficas.
Al estudiar el origen de la palabra "boche" se ha notado
que el idioma del pueblo primitive vasco de losi Pirineos tiene
afinidades con ciertos idiomas de Amrica. De manera ms
precisa, existe una semejanza notable entire el vasco y el idioma
del pueblo maya, de la peninsula de Yucatn (Golfo de Mjico),
lo mismo que entire el sistema de numeracin de los vascos y el
de los antiguos aztecas, los antepasados de los actuales meji-
canos. Notemos tambin que los antiguos indios, lo mismo que


REVISTA TE.OSFICA CUBAINA


PG. 57







PG. 58 REVISTA TEOSFICA CUBANA MA... -ABR.

los pueblos de la Europa y del Asia anterior, conocan el signi-
ficado simblico de la cruz, de la serpiente, del crculo y del
disco solar, cuando los primeros misioneros espaoles llegaron
a Amrica. Los mejicanos, especialmente, conocan una especie
de pastel cultural en forma de T, una especie de cena, un arca
panta: el embalsamamiento de los muertos, y posean tambin
edificios muy parecidos a las famosas pirmides y a las torres
elevadas de Egipto y de Babilonia.
Adems de estos argpumentos en favor de la existencia de
un puente entire la Europa y la Amrica, debido a las fuentes
del idioma y a la etnologa, existen otros derivados de) la dis-
tribucin de los animals y de las plants similares en estas
diversas parties del mundo, lo mismo que en el fondo del ocano
Atlntico. Y no olvidemos el perfil submarine, que present
su mayor extension y su ms grande altura en los alrededores
de las Azores y de las Canarias, adelgazndose en seguida hacia
el norte y hacia el sur.
Pero el hecho principal que no slo hace career en la exis-
tencia de una antigua isla atlntica, sino que permit deter-
minar aproximadamente sus dimensions, es la gran semejanza
de las costas oriental y occidental de esa parte del Atlntico.
Por medio de un sencillo procedimiento grfico, y con la ayuda
de un buen atlas, es fcil ver que la similitud de estas dos
lneas costeras implica una gran laguna entire el cabo Finisterre
y el cabo Verde, cuya dimension transversal es algo mayor que
la longitud de la Escandinavia.
En resume, la existencia de la antigua Atlntida no es
negable, sino que, por el contrario, est demostrada por nume-
rosos arguments. Poco importa que esa isla haya desapare-
cido gradualmente en el transcurso de los tiempos, como los an-
tiguos suelos de lo que hoy es el mar del Norte y el Bltico, o
bien que se haya inmergido rpidamente como ha ocurrido con
la isla Krakatoa o ciertas parties del archipilago japons. En
las tradiciones humans, pocas que han sido formadas por
siglos, quizs han podido ser, para mayor asombro del esp-
ritu, reemplazadas por das. Tal fu el caso del diluvio, cono-
cido tambin por los antiguos indios.
C. X. C.
(Del Naturwissenschaftliche Umschau., julio, 1930.)














EL PORVENIR DE LA SOCIEDAD TEOSOFICA
POR

ANNIE BESANT, P. S. T.

(Traducido de "The Theosophist", de febrero de 1931.)

Discurso de apertura de la Convencin celebrada en Benars,
-en diciembre de 1930.

Amigos:

Nos hemos reunido aqu esta maana en nuestro carcter
de miembros de una organizacin de amplitud mundial: la So-
ciedad Teosfica. Con frecuencia he deseado que este nombre
hubiera sido traducido al ingls, de modo que ahora nos llam-
semos "Sociedad de la Sabidura Divina". Habramos as
evitado un peligro. Porque cuando una Sociedad dura muchos
aos, existe siempre hasta cierto punto el peligro de que llegue
a. la cristalizacin de su pensamiento y de sus mtodos de acti-
vidad. Si tal tendencia llegara a sobreponerse a la libertad de
pensamiento y de discusin, convertirase la Sociedad en una
rmora para el progress del mundo, en vez de constituir una
inspiracin. No podemos evitar enfrentarnos con tal peligro,
a media que transcurren los aos; pero el hecho de recono-
cerlo como tal, es ya, en verdad, tener a medias ganada la
victoria.
En todas parties y en todos los moments debemos recorder
que, tanto en lo que se refiere a nuestra influencia sobre el
mundo en general como a la que ejerzamos sobre nuestros miem-
bros ms jvenes, la vida de la. Sociedad depend de que conti-
ne siendo una Sociedad donde el pensamiento goce de plena
libertad y sea estimulada la ms franca discusin. Cualquiera
que posea-o que se figure poseer-una idea, una verdad que







REVISTA TEOSFICA CUBANA


dar al mundo, debera ser estimulado a ponerla de manifiesto,
de modo que todo miembro pueda ejercitar su propio y libre
juicio con respect a la verdad o al error que tal idea encierre.
El intelecto del hombre es, o debiera ser, la, gran fuerza propul-
sora en el mundo del pensamiento; y para que ese intelecto
acte de modo til sobre el mundo, habr de hacer del bien
comn, del bienestar general del mundo entero, la inspiracin
que lo impulse a la actividad.
No hay ms que una cosa, como sabis, que todo el que
entire en la Sociedad Teosfica est obligado a aceptar, y es la
existencia de la Fraternidad Universal como Ley de la Natu-
raleza. Pero la mera aceptacin mental de la Fraternidad
Universal no es ms que un fragmento muy pequeo de nuestra
labor. Todo miembro de la Sociedad debera tratar, hasta el
extremo lmite de sus fuerzas, de vivir la Fraternidad Univer-
sal, de llevarla a su corriente vida cotidiana; no slo emplearla
como potente luz arrojada sobre el sendero del recto 'pensar,
sino darse cuenta de que la Fraternidad, para ser digna de su
nombre, ha de manifestarse en forma de actividad fraternal.
Por consiguiente, conviene estar alerta frente a los peli-
gros que amenazan a todo movimiento a media que prolonga
su existencia, ao tras ao, dcada tras dcada. El gran peli-
gro que se cierne sobre todos esos movimientos es lo que podra-
mos llamar cristalizacin; consiste, para decirlo con una frase
corriente, en encerrarse en una rutina particular, porque resul-
ta ms fcil marchar por un sendero ya trazado que crear rutas
completamente nuevas. Pero precisamente la vitalidad de
cualquier Sociedad, en su aspect intellectual, ha de defender
de que el intelecto permanezca siempre abierto a la entrada de
nuevas ideas, de nuevas corrientes mentales, y siempre capaz
de estimar cada una de ellas exclusivamente por lo que en s
valga, en el sentido de si convene o no al bienestar general, y
en definitive, al bien del mundo entero. Debemos, pues, estar
en guardia para no cristalizarnos. Tal es el primer peligro que
nos acecha. Hemos de estimular la expresin de todo pensa-
miento original, la franca y abierta expresin de toda idea
nueva. Todo progress intellectual es iniciado por alguien que
ha atisbado un vislumbre de una verdad desde un ngulo dis-
tinto del que rige la percepcin de cuantos lo rodean.
Hemos de facilitar el camino a todo pensamiento nuevo


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MAR.-ABR.










para que se exprese en la Sociedad Teosfica; hemos de esti-
mularlo con toda actividad. Por ejemplo, debiramos darle
siempre cordial acogida en nuestras logias. Cualquier asunto
interesante que se present ante una logia deber ser plena-
mente discutido desde todos los puntos de vista mentales que los
miembros sean capaces de adoptar. Pensar libremente es cosa
muy difcil, especialmente a media que la Sociedad avanza en
aos. Es much ms fcil hollar el sendero trillado que des-
brozar un sendero nuevo a travs de la ilimitada selva de la
verdad. Hemos de hacer fcil a todos nuestros miembros el
expresar una idea nueva. Segn debis saber por experiencia
propia, la mente tiende poderosamente a repetirse, es decir, a
diferenciarse nicamente de un modo que, si bien se le analiza,
es diferencia de paltrbras y no de pensamientos. Yo opino que
la vida de la Sociedad Teosfica depend en grandsima parte
del estmulo que ofrezcamos al pensamiento nuevo, original, por
repulsivo que result ser para alguna idea que desde antes hu-
biremos substentado y encarecido como cosa verdaderamente
noble. Verdad es lo que Milton dijo un da: "Luchen la Ver-
dad y la Mentira. Quin vi jams que la verdad perdiera en
lucha franca a campo abierto?" Es preciso recorder muy ex-
presamente las palabras "franco" y "abierto". Es preciso que
no permitis que un individuo sea acallado por un nmero cual-
quiera de opositores demasiado aferrados a sus prejuicios, para
ser capaces de tender a la idea nueva que l anhela expresar.
Animadlo siempre, aunque l a tientas titubee. Mas tampoco
habis de precipitaros a aceptar una idea nueva) antes de exa-
minarla cuidadosamente, analizndola en cuanto alcance vues-
tra potencia intellectual, ponindola a prueba hasta comprobar
qu es en verdad lo que se ha llamado rectoo pensar". Porque
hay muchas cosas que nos apartan del recto pensar, y entire
ellas, los viejos prejuicios con que nos hemos encariado; mu-
chos de estos prejuicios nos han sido transmitidos como heren-
cia, y otros surgeon de los convencionalismos que nos rodean, y
que en gran parte se convierten en peligros ms que en con-
tribucin a la. utilidad de nuestra Sociedad.
A este respect, una respuesta que le hace muchsimos
aos, respuesta que di un grande hombre a la pregunta que
imaginara un da que Dios le dirigiera: "Si Dios me pregun-
tara: Qu quieres, la verdad absolute, o la bsqueda de la


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verdad?, yo le contestara: Elijo la Bsqueda. de la Verdad,
porque la Verdad Absoluta slo a T pertenece." Esta es la
respuesta de un hombre a mi juicio tan sabio como humilde.
La verdad absolute es infinita, no tiene lmites, no tiene barre-
ras que no hayan de ser confrontadas y derribadas.
Cuando dudis, dejad el juicio en suspenso; pero no recha-
cis la idea. Mantened siempre abierta la mente, una mente
que trate de comprobar siempre si cualquier creencia necesita
una nueva revision, de modo que se adapte a nuevas circuns-
tancias. Observad si vuestras creencias se estn convirtiendo
en hbitos carentes de vitalidad en vez de palpitar con siempre
renovada vida intellectual.
Hemos de darnos cuenta de que a media que nuestra So-
ciedad avanza en su carrera necesitamos estar en guardia con-
tra un peligro especial: el de la repeticin de cualquier frase
que no sea verdaderamente la expresin viviente de nuestro
propio pensamiento; porque as es como las ideas llegan a con-
vertirse en dogmas. Ahora. bien: un dogma es una opinion
basada sobre la autoridad. Examinadla pues. No la aceptis
a ciegas, sin cuidadoso examen de las credenciales intelectuales,
emocionales y morales que present quien la exponga.
Un gran deber que nos obliga, a nosotros los ancianos, para
con la juventud de cada pas, consiste en recorder que el pro-
greso de un pas depend del pensamiento de su juventud. Las
expresiones del pensamiento nuevo, formuladas por los jvenes,
no debieran ser en modo alguno obstaculizadas por los mayores.
Estos podrn dirigir preguntas que ayuden al joven pensador,
llevndolo a comprobar el valer de sus ideas, pero jams debe-
rn ser stas reprimidas por la autoridad. Que toda idea nueva
sea tomada en cuenta, y ms aun, estimulada a salir al mundo
a hacer fortune o a fracasar, segn su positive mrito intrn-
seco. Lo que llamamos error es, como seal Ford, simple falta
de experiencia, y esa falta viene a suplirla precisamente el su-
puesto error. La juventud es necesaria para la continuacin
de la vida y del crecimiento del Movimiento Teosfico.
Otro peligro existe, que puede considerarse como ms dis-
cutible que el que acabamos de indicar, y es el temor. Necesi-
tamos intrepidez. Verdad es que el peligro ejerce en ocasiones
una especie de fascinacin sobre algunas personas, y esto em-
bota el criterio puramente intellectual. Y no obstante, puede


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MAR.-ABB.







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ser que no se trate de lo esencial de una. idea, sino de un atrac-
tivo de su apariencia externa. Tampoco hemos de temer al
hecho de dejar el juicio en suspenso, y de confesarlo franca-
mente. No hay necesidad de que expresemos una opinion sobre
todo lo existente; pero s es esencialmente important que po-
seamos algunos grandes principios cntricos que guien nuestra
vida. Mas no hemos de temer al hecho de reexaminar estos
mismos principios, de tiempo en tiempo, en caso de que la dili-
gencia de circunstancias externas, o nuestra propia. juventud,
ms bien que nuestro crecimiento evolutivo, ofrezcan la posi-
bilidad de algn nuevo punto de vista que consideremos mere-
cedor de atento examen.
Hay algunas ideas que me parecen vitales para el creci-
miento de la Sociedad Teosfica. Personalmente, opino que el
crecimiento de la Sociedad Teosfica depend en grandsima
parte de la existencia de cierta proporcin de miembros que
crean firmemente en la existencia de los Maestros; pero aqu-
llos no han de tratar jams de imponer esa opinion a los dems,
mantenindose, al mismo tiempo, siempre dispuestos a dar las
razones que apoyan esa firme creencia. Dbsde el moment en
que una idea se apoya sobre la autoridad para solicitar ciega
adhesion, es preciso comenzar a sospechar de tal autoridad. La
verdad ha de ser capaz de enfrentarse con todas las dificulta-
des, de tratar de responder a todas las preguntas; y si no sa-
bemos dar respuesta a alguna, hemos de declarar con franqueza
que por el moment no nos sentimos capacitados para avanzar
una opinion definitive. Debemos examiner una y otra vez nues-
tras convicciones, siempre prontos a escuchar los arguments
que les sean contrarios, y a sopesar esos arguments lealmente
y sin prejuicios en toda la media que alcancemos. Es muy
possible que no estemos todava suficientemente desarrollados
como para juzgar del valor de alguna cosa a primera vista.
Experimentamos cierta repulsin a sopesarlas con toda lealtad
en la balanza del intelecto; pero a menos que nos propongamos
examiner y reexaminar una y otra vez nuestras convicciones,
detendremos nuestro crecimiento intellectual.
Hay una frase en las Escrituras hebreas que cito con mu-
cha frecuencia, porque, para m, tiene enorme importancia, bien
se la exponga en forma alegrica, como se hace muchas veces,
o bien se la exprese en llanas y sencillas palabras. Tomemos,


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por ejemplo, la impresionante forma alegrica que ofrece el
pensador dedicado a la bsqueda de Dios: "Si subo a los cie-
los, all Te encuentro"-esto parece muy natural; pero: "Y si
hago mi lecho en el infierno, he ah que all Te hallo tambin".
Esto est expresado en lo que puedo llamar forma alegrica;
pero contiene una profunda verdad. Lo nico que da vida a
una falsedad es el fragmento de verdad que en ella se encierra.
Una Escritura Hind muy conocida dice que "slo la verdad
persiste; la mentira se desvanece". En asuntos de enorme
importancia para nosotros, y lo que es ms aun, para los dems,
debemos ejercer el ms escrupuloso cuidado en excluir, en todo
cuanto nos sea possible, nuestros propios prejuicios, nuestras
ideas atvicas; as como examiner stas hasta averiguar hasta
qu punto son verdaderamente nuestras o slo un' eco del pen-
sar ajeno.
No hay nunca peligro en examiner una y otra vez una ver-
dad. Ms y ms iluminadora resurge a media que la observa-
mos bajo una nueva luz. Por consiguiente, debiramos todos
-y especialmente al tratar con aquellos sobre quienes podamos
ejercer alguna autoridad, por la edad o por la experiencia-
cuidar de poner a prueba repetidamente todas nuestras conclu-
siones intelectuales9 y emocionales, con objeto de sopesar debi-
damente cuanta idea se nos proponga. Algunos problems pue-
den resolverse con gran rapidez. Algunos, aunque intiles para
.unos, pueden ser tiles a los dems. De tiempo en tempo,
refulge en las Escrituras Hebreas a que antes alud, un pensa-
miento profundsimo: "La Sabidura Divina-nos dicen-po-
derosa y suavemente ordena todas las cosas". De modo que
todas las cosas, por el hecho de su existencia, merecen que se
las examine, en virtud de la verdad, por fragmentaria que sea,
que puedan contener. Y tambin se nos dice: "Acaso habr
mal en una ciudad, y no lo habr hecho el Seor?" No sugie-
re esto que el mal no es sino el bien imperfecto? Y qu habr
de convertirse en bien?
Fijndonos en esta idea como regla de vida, nos ser possible
hasta cierto punto evitar los prejuicios, y yo me siento incli-
nada a deciros: examined today idea nueva que se os present,
lo mismo si os atrae que si os repele. Todo est en vas de
crecimiento; nada rechacis sin tomarlo en cuenta; aunque nada
bueno ni til podis percibir en ello, cumpliris con vuestro


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deber al dejarlo a un lado para future examen. No podemos,
sin peligro de errar, hacer de nuestro propio conocimiento, de
nuestro propio pensar, la media de la verdad que otro pueda
haber vislumbrado. Cuando alguna idea nos result repulsiva,
hemos, de observarla con mayor cuidado aun, para apreciar si
esa nuestra repugnancia personal no est elevando una barrera
que impida el examen leal, o si no se trata de alguna antigua.
idea revestida de palabras nuevas.
La libertad de pensamiento es, pues, esencial para el Por-
venir de la Sociedad Teosfica. Estimulad la discusin; escu-
chadla con paciencia y buena fe; vivid siempre dispuestos a
poner a prueba una vez ms vuestras propias opinions. Es
possible que hayis crecido, desde la poca en que os formsteis
una determinada opinion, hasta vuestra actual etapa de con-
ciencia. De que una cosa sea cierta bajo una series de circuns-
tancias no se deduce que haya de serlo igualmente dentro de
circunstancias completamente distintas. Antes de actuar de
acuerdo con una idea, es necesario comprobar si su aplicacin
es adecuada al caso.
El otro peligro principal que hemos de evitar consiste, a
mi juicio, en dejar que la superioridad de nuestra creencia en
alguna. determinada verdad que defendamos, disminuya la acui-
dad del anlisis que debiera. constituir ese examen, apartndola
del asunto, por decirlo as, aunque est verdaderamente relacio-
nada con el tema que se discute. Ciertas ideas nos resultan
de tanta utilidad, que algunos de nosotros llegan a figurarse
que han de ser infaliblemente tiles a todo el mundo. Nos in-
elinamos a imponerlas algo indebidamente a los dems. El he-
cho de que una verdad sea til o no a una persona. es determi-
nado por su propia etapa de conciencia; la verdadera prueba
consiste en que sea capaz de responder a ella o no. Si no des-
pierta respuesta en su conciencia es, o porque aun no ha llega-
do a su altura, o porque ya la ha trascendido. Pero sobre todas
las cosas, no desalentemos jams el libre pensar de ningn her-
mano nuestro. Dejemos que piense a su modo, a menos que
podamos agregar a esa su corriente mental alguna idea til.
Acaso persigue l un fragmento de verdad envuelto en hollejos
de error; y a veces, mientras ms difcil ha, sido de hallar una
verdad, ms valiosa result cuando al fin se la descubre. Al
pensar en el porvenir de la Sociedad, hagamos de la libertad


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de pensamiento dentro de ella, condicin esencial de su vida y
desarrollo. ,\
Otro punto hay, much ms discutible que los anteriores:
se trata de cuando defendemos enrgicamente una opinion acor-
de con la nuestra propia, pero desconocemos su valor al verla
expresada en forma que choca con algn prejuicio agazapado
en nuestra mente. Puede que se trate de un prejuicio national
o de un prejuicio atvico, o bien nicamente de la corriente
general de opinion que nos rodea y que embota nuestra percep-
cin del error. Todo, pues, se reduce en verdad a esta idea:
"Mantened la mente abierta".
Surge tambin otro aspect del que creo que puedo habla-
ros francamente. Lo o expresar una vez a. un Maestro cuando
dijo que si alguien sostiene una idea cierta, pero no adecuada
a la persona a quien se le manifiesta, es possible que, expresan-
do la verdad, se dae a esa persona en vez de beneficiarla. Sur-
gi esto a propsito de una curiosa discusin sobre si convena
a las gentes poder apreciar los dos aspects de todo asunto.
Casi todo el mundo contestar precipitadamente: Seguramente
que lo es. Hemos de ayudar siempre a los dems a apreciar
los dos aspects de toda cuestin". Pero entonces surgi esta
idea: "Supongamos que una persona corriente pudiera apre-
ciar de igual modo los dos aspects de una cuestin, de modo
que le inspirasen respectivamente igual atraccin y repulsin;
es muy probable que no se decidiera a actuar en ningn sentido.
He aqu una idea del valor del exclusivismo acerca de la cual
debirais meditar". Hay en esto una verdad profunda. Es
possible permanecer inactivo por el hecho de apreciar ambos
aspects de una cuestin, tan imperfectamente o bien tan per-
fectamente, que la mente se niegue a ejercer la. verdadera fun-
cin mental, consistent en dirigir la actividad. Y entonces ese
conocimiento paraliza en vez de guiar. Esto me impresion
profundamente, porque jams haba yo pensado en esa dificul-
tad especial. Cuando se reflexiona sobre ello, se comprende
que cierta cantidad de exclusivismo es necesario a la.accin,
salvo cuando se trata de series perfectos. Para los dems, ca-
recer de todo exclusivismo sera como colocar pesos iguales en
una balanza.
Poned a prueba vuestro pensamiento de cuantas maneras
os sea possible; no puede hacerse perfectamente, bien lo s: nin-


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guno de nosotros puede hacerlo. Mas no obstante, emplead
vuestro discernimiento hasta el extreme lmite; sobre todo si
sabis que quien os expone una idea es un ser much ms avan-
zado en conocimiento que vosotros. De hecho, nos vemos obli-
gados a aceptar muchas cosas en virtud de la autoridad de los
experts en cada material. No podemos apoyarnos, desde el
principio hasta, el fin, exclusivamente en experiments que nos-
otros hayamos realizado; por eso se va. formando siempre un
cuerpo de verdades generalmente aceptadas; pero aun en cuan-
to a ellas se refiere, creo que debemos examinarnos cuidadosa-
mente para. averiguar si no es precisamente alguna imperfec-
cin nuestra lo que nos dificulta aceptar una verdad que se
nos present.
Para una sociedad como la Teosfica, tiene enorme impor-
tancia la agudeza de percepcin intellectual. Hay tantas ense-
anzas teosficas que natural e inevitablemente nos fascinan!
Creo que ninguna de las valiossimas enseanzas de Krishnaji
es ms valiosa que su exhortacin a examiner todas las cosas
antes de aceptarlas. Si a pesar de todos vuestros mayores es-
fuerzos, nd logris comprender, esperad hasta que hayis cre-
cido un poquito ms, e intentadlo de nuevo. Mantened la puerta
siempre abierta, aunque pueda resultar peligroso. Mas cuidad
de observer qu clase de pensamientos son los que estn pasan-
do por la puerta y establecindose como ajuar permanent de
vuestra morada, mental. Una idea puede ser cierta en el mo-
mento en que cruz el umbral; pero es possible que en el interior
se ponga en contact con algo en vosotros que disminuya y
hasta destruya su eficacia en cuanto os concierne.
As pues, defendemos en la Sociedad el complete Libre
Pensamiento. No digo que no haya peligro en ello; s que lo
hay. Pero ese riesgo es siempre menor que la aceptacin de
todas las cosas, a menos que la autoridad en que nos apoyemos
sea la de Uno que sea infalible. Podemos aceptar la autoridad
como gua para nuestra experimentacin; pero no creo que
obremos cuerdamente al tomarla como gua para la accin, a
menos que hayamos puesto a prueba nuestra propia capacidad
para juzgarla, y no nos hallemos dominados por la. fascinacin
que pueda ejercer sobre nosotros, acaso porque confirm al-
guno de nuestros caros prejuicios. Esto es algo que conven-


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dra discutiseis en los moments actuales, y por eso os hablo
de ello.
Otro asunto quisiera pediros que estudirais muy cuidado-
samente, y es, a mi juicio, algo de importancia vital para el
porvenir de la Sociedad. "Cul es vuestra actitud particular
con respect a los Maestros?" Si de veras habis reflexionado
acerca de este asunto tan intense y tan cuidadosamente como
os haya sido possible, y si llegis a una decision o no, tened el
valor de declarar francamente ante vosotros mismos: "Po-
seo"-o "'No poseo"-evidencia suficiente para convencerme
de la existencia de los Maestros, o bien para permitirme ase-
gurar que no existen. Es much mejor cultivar la dilacin del
juicio que negar con excesiva precipitacin. Otra .cuestin
surge para nosotros los que creemos en Ellos o Los conocemos.
Aun en el caso de que Los conozcamos y de que hayamos com-
probado que ese conocimiento nos es beneficioso, no debemos
tratar de imponer tal conocimiento a quien no lo desee. Pero
jams debiramos tampoco rehusar nuestro testimonio por te-
mor al ridculo, por ese temor que no se present con el feo
rostro descubierto, sino disfrazado de "juiciosa precaucin".
La existencia de los Maestros es asunto tan vital que me parece
muy poco prudent dejarla sin someterla a prueba, sin .exami-
narla hasta el extremo lmite de nuestra capacidad, y volver
a examinarla una y otra vez ms adelante, cuando podamos
esperar haber crecido un poco ms. Mas si poseemos ya cono-
cimiento preciso acerca del asunto, creo que, sin imponer nues-
tra opinion a nadie, siempre que surja la cuestin debemos
declarar muy serenamente que conocemos Su existencia, y res-
ponder muy franca y prontamente a. esta pregunta: "La co-
nocis por experiencia propia, sabis de ella por juicio propio,
o solamente por la autoridad de alguien a quien consideris
superior a vosotros?" Creo que es mejor esperar, antes de
llegar a una decision plena, hasta el moment en que ninguna
rampant duda aceche oculta en nuestra mente. Si Ellos exis-
ten, vuestra creencia o incredulidad no tiene importancia para
Ellos. Pero s tiene importancia enorme para vosotros. Ellos
no se imponen a nadie. Conocis probablemente un hermoso
cuadro donde aparece la figure de Cristo de pie ante una puerta
cerrada, tocando. Y quizs habris observado que ante el um-
bral de esa puerta cerrada han crecido espinos y ortigas de la


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selva. Siempre vale la pena descubrir si llevamoso en la mente
un zarzal que haya impedido el paso a algn Gran Ser; si no
hemos querido career, porque las consecuencias de esa creencia
implicara exigencias a las que no estamos dispuestos a ceder.
Muy bien haramos en examiner si esa clase de resistencia
ntima, nacida del temor a las posibles consecuencias, no es la
indigna causa de nuesta incapacidad de career. Sobre todas las
otras cuestiones, esta de la existencia de los Maestros me pare-
ce ser una cuya respuesta debiramos estar persiguiendo siem-
pre, a menos que hubisemos llegado a una decision provisional,
en un sentido o en otro. De que encierra en s tremenda inspi-
racin, no cabe duda; pero esa inspiracin puede degenerar en
fanatismo cuando no se percibe ms que un lado de la cuestin.
Siendo as, vale ms que busquis ms y ms, sin permitir que
os arrebate esa fascinacin.
Ni por un moment os oculto, ni deseo ocultaros, que mi
devocin por mi Maestro es la fuerza impulsora que domina
en mi mente y en mi corazn. Y lo es, porque gracias a una
experiencia que ha durado ya algo ms de la mitad de mi vida,
he tenido la dicha de saber lo que es vivir con Ellos. *De que
esta experiencia habr de expandirse y crecer, no abrigo la
menor duda. Este es el motivo que rige mi vida en pro del
servicio.
Es mejor que cada cual resuelva por s mismo. Nadie
tiene derecho a dictar una decision a los dems. En cuanto a
m, slo esto puedo deciros: mi experiencia propia me ensea
que mientras ms he credo en Ellos, ms he comprobado que
comprendo y que sirvo. Me propongo permanecer aferrada
a esta creencia, apartndola nicamente si comprobara que me
impeda servir ms y mejor. Pero, de todos modos, quiero
terminar con estas palabras: "No creis por el hecho de que
otro crea; no juzguis sino segn vuestro criterio propio". Tal
fu el consejo del Seor Buddha, el Ser hasta ahora ms ilu-
minado en today nuestra humanidad. Mientras ms tiempo per-
manecis en la Sociedad, ms y ms la amis. Tal es mi expe-
riencia propia.


Bien podemos nosotros, que conocemos la Verdad, pensar
el H. P. Blavatsky-que fu el Mensajero de la Logia Blanca


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durante el ltimo cuarto del siglo xix-con gran apasionada
gratitud demasiado profunda para ser dicha en palabras pues-
to que stas resultan todas demasiado dbiles para expresarla;
con la gratitude debida a Aquella que nos trajo la Teosofa, la
"Sabidura Divina", para que pudiramos entenderla, y vivir-
la, y hacerla nuestra, convirtiendo la nebulosa esperanza en
radiant y vvida certidumbre. Yo, por ejemplo, que reconoc
la Sabidura Divina apenas le ansiosamente La Doctrina Secre-
ta y me apresur a ir en busca de su autora, quien rehus admi-
firme como discpula suya mientras no hubiese yo ledo el
infantil Informe de Hodgson. Yo acept la Teosofa inmediata-
mente que la conoc, a los cuarenta y dos aos de edad; friso
ya en los ochenta y cuatro, y no he tenido jams una duda; por-
que record estas enseanzas cuando me fueron presentadas y
me ofrec en seguida como discpula. a la autora, de La Doctrina
Secret. Por todo el mundo he enseado esta doctrine, y no
me ha fallado jams; conozco a mi Maestro, hacia, quien me
condujo H. P. Blatvasky, y he puesto mi vida a Sus Pies. Es
pues, de maravillar que yo, que sufr muchos cambios y atra-
ves muchas tormentas, y al encontrar la Teosofa hall en ella
la. Paz, permanezca inquebrantablemente fiel a la Teosofa?
Mi creencia se funda en el conocimiento, no en la autoridad, aun-
que con gratitud sigo cualquier direccin que para mis studios
me recomienda mi Instructor.
ANNIE BESANT.


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CRISTO, EL LOGOS
POR
C. JINABAJADASA

El Evangelio de San Juan ocupa un lugar nico en el
Nuevo Testamento. El punto de vista desde el cual se consi-
dera en l la vida de Cristo difiere profundamente del que pre-
sentan los otros tres Evangelistas. Mateo, Marcos y Lucas des-
criben la vida de Cristo como simples testigos de vista: hacen
historic, y nada ms; y es muy de notar que en sus respectivos
Evangelios la divinidad de Cristo no se revela sino poco a poco,
a media que avanza la narracin. En realidad, atendiendo a
lo que en ellos se relata, los discpulos tardaron much en darse
cuenta de que Cristo, como Hijo de Dios, era Seor de los
cielos y de la. tierra. Aun despus de poseer pruebas de Su
origen divino, cuando Le vean efectuar algo sobrenatural,
como calmar una tempestad, por ejemplo, en vez de considerar
tal hecho como una muestra ms del poder del Hijo de Dios,
se maravillaban, diciendo: "Qu clase de hombre es ste, que
aun el mar y los vientos le obedecen?"
Mateo, Marcos y Lucas se proponen ser historiadores fie-
les. San Juan, en cambio, se preocupa muy poco de la historic:
lo que domina su conciencia de escritor es la revelacin de un
Misterio. Para San Juan, la aparicin de Cristo entire los
judos no era simplemente el advenimiento del Mesas espe-
rado: tena, ms bien, una, significacin csmica. Era la Razn
Divina, la Sabidura de Dios hecha care.
Para comprender el Evangelio de San Juan, es preciso
darse cuenta de quin era San Juan y en qu poca viva.. Aqu
nos presta gran auxilio la alta crtica. Verdad es que para la
mente ortodoxa semejante ayuda no parece en modo alguno
auxiliadora, sino, por el contrario, terriblemente destructora.
Para el tesofo, en cambio, despeja el camino para llegar a una
verdad ms plena. Esa crtica nos dice que el Evangelista no









es, ni "el discpulo a quien Jess amaba", ni el autor de las
Revelaciones. Vivi alrededor del ao 178 de la Era Cristiana.
Cuando escribi su Evangelio, existan ya los de Mateo, Marcos
y Lucas, y San Juan los tena delante, como si dijramos, al
escribir el suyo. Conocalos perfectamente, lo mismo que otras
colecciones de Palabras de Cristo. Por qu, entonces, se apar-
ta San Juan de ellos muchas veces durante su narracin? Por
una sencilla razn que los crticos, muy naturalmente, no han
podido tener en cuenta, porque no la apoyan todava las prue-
bas materials. San Juan no consider a Mateo, Marcos y
Lucas como autoridades infalibles. Pertenece, evidentemente,
a alguna. Orden esotrica cristiana, poseedora, de una tradicin
propia e independiente respect a los sucesos acaecidos en Ga-
lilea, y defiende sta su tradicin con preferencia a las afirma-
ciones de los otros Evangelistas. Adems, San Juan no es un
hombre sencillamente piadoso y sin cultural, sino un judo suma-
mente culto y de mente filosfica, lleno de misticismo y de in-
tuicin, que viva probablemente en la atmsfera intensamente
intellectual de Alejandra. Conoce, por ejemplo, los escritos de
Filo, el gran filsofo judo que floreciera en Alejandra alre-
dedor del ao 25 de la Era Cristiana; conoce tambin la doctri-
na del Logos, perteneciente a la filosofa griega, la gran Alma
del Mundo de los estoicos, la Razn Divina manifestada en la
Naturaleza. Lo maravilloso de San Juan es que une el con-
cepto del Logos, perteneciente a Filo, y el Alma del Mundo de
los estoicos con la personalidad de Cristo.
Platn haba filosofado acerca de los Logoi, las Ideas ar-
que tpicas, las Bellas-en-s-mismas, prototipos de todas las
cosas existentes y por existir. Los ordenados movimientos de
la Naturaleza, los planets en sus rbitas, el flujo y reflujo de
la marea, el verano y el otoo, la primavera y el invierno apa-
recan ante los estoicos como otras tantas expresiones del Alma
del Mundo. Aparece luego Filo, y "platonizando", introduce
su grandioso concept del Logos, el Segundo Dios, Ishavara, la
Divinidad Manifestada. El Inmanifestado es el Absoluto, el
Inefable a quien nadie puede ver; mas el Logos es el DiosMa-
nifiesto, y acta como intermediario entire Aquello y nosotros.
El Logos, segn Filo, tiene un double aspect. Como Dios,
es la Sombra de Dios, el Creador del Cosmos,, la Sabidura, el
Arquitecto del Rey, el Jefe y Capitn de los Poderes, el Gran


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Modelo y el Sello Arquetpico; pero al mediar entire lo Inefable
y nosotros, represent. a la humanidad ante los ojos de Dios.
Es entonces el Hombre Celeste, la Puerta hacia la comunin
direct con Dios, el Profeta del Altsimo, el Amanecer, la Ley
Eterna, el Dador de la Eterna Luz y iSalvador nuestro. Mien-
tras el Logos existe, es el Redentor, el Unificador, que armo-
niza a la humanidad con Dios.
El autor del Evangelio de San Juan est perfectamente
familiarizado con estas profundas especulaciones filosficas;
esta es la razn por la cual el advenimiento del Cristo no signi-
fica para l tan slo la llegada del Mesas de los judos, sino un
acontecimiento csmico. Para San Juan, el Alma del Mundo,
la Razn Divina, el Logos filoniano haba tomado forma huma-
na; haba sucedido lo inconcebible: que en Una Persona pudie-
sen reflejarse la luz, la belleza y el poder del universe. A la
luz de esta imponente e inspiradora verdad es como contempla
San Juan la vida de Cristo. Por lo tanto, para l nunca se in-
sistir lo suficiente sobre este hecho enorme: y en verdad, sin
esta clave reveladora, no es possible comprender Su vida.
San Juan no revela poco a poco la divinidad de Cristo.
Como el genio musical hace resonar el tema central de la po-
tente sinfona desde los primeros acordes majestuosos, as San
Juan present el tema del Logos desde el comienzo mismo de
la obra. Alrededor de l se tejer la. composicin entera; pero
ese tema primordial continuar resonando sin cesar para aque-
llos que tengan odos para or. Y San Juan comienza de este
modo:
En el principio era el Logos, y el Logos estaba con Dios,
y el Logos era Dios.
El estalba desde el principio con Dios. Por El todas las
cosas fueron hechas; y sin El, no se hizo nada, de cuanto fu
echo.
En El estaba la vida; y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz bril entire las tinieblas; y las tinieblas no la compren-
dieron.

En estos cinco versculos vemos resumida toda la. vida de
Cristo, el Logos, Alfa y Omega, el principio y el fin, la invo-
lucin y la evolucin, el sacrificio del Logos por nuestro bien:
todo se encuentra aqu sintetizado.


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Y el Logos se hizo carne y hbit entire nosotros; y nos-
otros; y nosotros contemplamos Su gloria, la del Unignito del
Padre lleno de gracia y de verdad.

Para, San Juan la historic no tiene valor sino en tanto
cuanto refleja un misterio eterno. Y para producer el efecto
que busca, labor San Juan como un artist. Escoge delibera-
damente su punto de vista, selecciona los acontecimientos his-
tricos qu ereafirman sus tesis y omite cuantos no interesan
a su finalidad. As condensar en uno solo los tres aos de
ministerio de Jess, y con unas cuantas pinceladas de mano
maestra trazar un bosquejo, una. obra de arte eterna, colmada
de una verdad superior a la de la historic que en pocas futu-
ras puedan los crticos rebatir. Artist y mstico como es,
apela sin cesar a un facultad superior a la miente analtica; des-
corre el teln, y nos hace contemplar, maravillados y extasia-
dos, como quien se arroba ante una obra de arte, el gran Drama
del Logos.

EL DRAMA DEL LOGOS
El Drama del Logos es el prototipo de aquel drama real
que revela, por medio de sucesos terrenales, el modelo de las
cosas superiores. El Logos existe en el tiempo, y as crea, vive
entire los hombres, y redime o unifica. Y no obstante, es a la
vez uno con lo Inefable, fuera del tiempo, en la gloria que nin-
gn hombre puede contemplar.
El Logos existe de eternidad en eternidad. "Antes que
Abrahn fuera, ya era yo". Es igual al Padre: "Todas cuan-
tas cosas hace el Padre, tambin las hace el Hijo igualmente".
Como Divinidad Manifiesta, es el Seor, Ishvara, el Creador:
"Todas las cosas fueron hechas por El; y sin El, no se hizo
nada de cuanto fu hecho". Para nosotros, es la Luz del Mun-
do; ningn mortal puede ver lo inefable sino segn se refleja
en El: "Porque ningn hombre ha visto al Padre, salvo aquel
que es de Dios".

EL ADVENIMIENTO DEL LOGOS
El Drama del Logos es un PHAIxOUMEON,, una exhalacin
de luz, una resplandeciente Manifestacin. Aunque .las tinie-


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blas no comprendan. El, no obstante, resplandecer. Viene al
mundo, no por Su voluntad: "Y no vine por m, sino por el
que me envi". El Inefable ofrece ese sacrificio primordial
de S mismo como Hijo, y el Logos se manifiesta. "Porque
Dios am tanto al mundo, que le di Su Hijo unignito", para
que nosotros pudiramos llegar a ser.
E~ tanto que el Logos se manifiesta en el mundo feno-
mnico, es el Hijo, inferior al Padre. "Porque mi Padre es
mayor que yo". Y no obstante, existe continuamente aquella
mstica unidad del Padre y el Hijo: "Yo estoy en el Padre,
y el Padre est en m". Cuando viene el Logos, "no es para
hacer mi, voluntad, sino la voluntad del que me envi. Yo no
busco mi propia. gloria".
Cuando El se manifiesta, nosotros, los otros hijos& del Pa-
dre, estamos ligados a El en mstica unin. Eles la Vid, y
nosotros los sarmientos; El es el Pan Vivo, el Pan de Vida,
y sin El no tendramos vida. Viene para morar con nosotros
y ser Redencin y Unificacin. Viene como Mediador, para
que podamos morar en El, y as, morar en el Padre. El es el
Camino la Verdad la Vida, y nadie llea al Padre sii l.
--omo Riedentor, al unificarnos con lo inefable, tambin
efecta El un sacrificio. Nosotros somos el rebao, que le ha
sido entregado por el Padre, y El viene como Buen Pasto.
cuidar de Sus ove*as r ous oso u Yidapor elas. Todas
son sus ovejas, no las de una sola religion o de un solo mundo:
"Otras ovejas tengo, que no son de este redil".

EL RETORNO DEL LOGOS
Durante todo el transcurso de su misin, sabe el Logos que
ella tendr fin. Sabe que tambin el ltimo acto del drama ha
sido ordenado por el Padre. "Mas por esta causa he llegado
hasta esta hora". Su regreso forma parte de la manifestacin,
porque: "En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Voy
a prepararos una morada. Si no me voy, no vendr a vosotros
el Consolador".
No hay en el sacrificio un grito de dolor que ascienda hacia
Dios, sino tan slo una glorificacin: "He venido del Padre,
y he venido al mundo; ahora salgo del mundo y vuelvo a mi
Padre. Glorifcame T, contigo mismo, con la gloria que tuvo
en Ti antes que el mundo existiese".


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LA MISSION DEL LOGOS

La misin del Logos consiste en preparar a cada uno de
nosotros para un future da. "Ese da sabris que yo estoy en
mi Padre, y vosotros en m, y yo en vosotros". Durante toda
Su labor es como perfect lente que en S concentra los rayos
de lo Inefable, y los transmite a los hombres, sin reservar nada
para S. En todo cuanto hace, busca, la glbria del Padre. "Mi
doctrine no es ma, sino de Aquel que me envi. Segn el Pa-
dre me ha enseado, as os hablo de estas cosas. Porque no he
hablado por m mismo; sino que el Padre que me envi me di
el mandamiento de lo que debera decir y de lo que debera
hablar; y yo s que este mandamiento es vida perdurable".

EL MENSAJE DEL LOGOS

Cuando el Logos retorna a Su Padre, deja a los hombres
Su mensaje: : "Os he. dado un ejemplo: haced a los dems
lo que yo he hecho a vosotros. Un nuevo mandamiento os doy,
y es que os amis los unos a los otros. No hay amor mayor
que ste: el de quien d su vida por sus amigos".
Aunque va all donde no podemos seguirle, no obstante:
"Si alguien me ama, que me siga; y all donde yo est, all es-
tar tambin mi siervo". El Sol Divino llega a Su ocaso entire
resplandores de gloria, anunciando la venida del Consolador que
por siempre morar con nosotros: "Mi paz os doy".

FE EN CRISTO

Cmo nos haremos uno con el Logos, y por El, con el Pa-
dre "Creyendo" en El. Pero career en El es "morar" en El.
Porque la "fe en Cristo" no es para San Juan una mera profe-
sin de la creencia en Cristo como Hijo de Dios. Hemos de
morar en Cristo, hemos de participar de Su naturaleza; y career
en El de este modo no ser possible sino cuando nos hayamos
crucificado nosotros mismos por el sacrificio y la ofrenda hasta
el punto de que dentro de nosotros haya nacido el Cristo Nio.
Una vez realizada esa maravilla, "Aquel que cree en m, no cree
slo en m, sino en Aqul que me envi". Desaparece entonces
el tiempo para el alma, y mueren todas las muertes: "Yo soy


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MAR.-ABR.







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la Resurrecin y la Vida, dijo el Seor; quien crea en m, aun-
que haya muerto, vivir, y quien viva y crea en m, no morir
jams".

CRISTO, EL LOGOS

Puede acaso existe un concept ms sublime de Cristo que
el de Cristo, el Logos? No se mueve acaso Cristo el Logos
a los acordes de la msica de las esferas? La religion y la
ciencia, el arte y la filosofa no hacen todas ms que proclamar
su esplendorosa manifestacin. Y de El tambin nos habla una
voz remota en la antiqusima India: "Cuando El brilla, todas
las cosas brillan tambin con Su esplendor; porque el resplan-
dor de Brahman brilla todo l aqu abajo; mas ni de desde arri-
ba, ni en medio, ni desde abajo, es possible comprenderlo; y nin-
gn semejante se hallar a Aquel Cuyo nombre es gloria su-
premna. Slo dentro de este universe, viene y va; El es quien
es el fuego, y el agua llena con su Ser. Tan slo conocindolo,
y conociendo slo a El, cruzar el hombre las puertas de la
muerte; porque ningn otro. camino existe que no sea El"
Shvetashvatara, el oriental, y San Juan, el occidental, no per-
tenecen ya a una sola religion ni a un solo pas, cuando se unen
para cantar la gloria de Aquel en quien vivimos, nos movemos
y tenemos nuestro Ser.

LOS TRES CRISTOS

Tres distintos concepts de Cristo se presentan a los hom-
bres cuando tratan stos de acercarse a El. Uno es el de Mateo,
Marcos y Lucas: el Amigo, el Salvador, el Mesas, que mor
entire los hombres y fu crucificado por ellos, y volver de nuevo
el Ultimo Da a juzgar a los vivos y a los muertos. A este con-
cepto sigue aquel que Lo consider como el Hombre Arquet-
pico, a Cuya Imagen son todos los hombres Cristos en devenir,
y en el misterio de Cuya Resurreccin vive la esperanza de su
salvacin. Pero San Juan hace resonar una nota. ms potente,
ms csmica, al revelarnos a Cristo bajo otro aspect nuevo:
como el Logos hecho carne, como la Sabidura Divina reflejada
en un Hombre. Todos estos concepts son otras tantas revela-
ciones-cada una ms perfect que la anterior-de la gloria, de


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la belleza, de la compasin de Aquel que es la Flor del gran
rbol human, el Cristo de la Raza Venidera, el Buddha future
de la Humanidad.
Y todos Sus discpulos hallarn la Luz que buscan, res-
plandeciendo a travs de El, colmando el ms hondo deseo del
corazn de cada cual. Mas a San Juan rendirn algunos de
ellos perenne gratitud por haberles revelado en el Maestro ese
Misterio de misterios: CRISTO EL LOGos.



EL DERECHO A LA LIBERTAD DE
PENSAMIENTO

PoR G. S. ARUNDALE

Amigos bien intencionados me han estado bombardeando
ltimamente con ejemplares del Boletn Internacional de la
Estrella, principalmente con el nmero de septiembre de 1929,
llamndome la atencin sobre pasajes que ellos calculan de suma
importancia, y algunos continan el bombarded preguntndome,
claramente, cmo puedo seguir con mis actividades en la Iglesia
Catlica Liberal y en la Comasonera, sin tender las definidas
afirmaciones de Krishnamurti sobre el nulo valor de las formas,
ceremonies y organizaciones como ayudas para el desenvolvi-
miento spiritual.
Se me dice que no estoy con Krishnamurti y, por consi-
guiente, tampoco con el Instructor del Mundo; que estoy, con-
secuentemente, en contra de Krishnamurti y, como consecuen-
cia, en contra del Instructor del Mundo. He sido pesado en la
balanza y he resultado falto de peso. He sido juzgado y con-
denado. Aparezco casi como un renegado, un traidor; me he
visto atacado por un peridico de la Estrella con no poca viru-
lencia, sin que, en lo que a m se refiere, del ataque haya habido
defense alguna por parte de ninguna de las autoridades deo la
Estrella. Y todo ello porque soy Obispo de la I. C. L., un mo-
vimiento que fu muy respectable en otro tiempo, y porque sigo
desempeando las obligaciones anejas a mi cargo, que afirmo
haber recibido de Aquel que es la Cabeza de todas las Fes.


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Aceptado. Estoy convencido de que esos bien intenciona-
dos amigos cumplen con lo que ellos consideran sinceramente su
deber, no slo en lo relacionado conmigo, sino como obligacin
hacia la causa por la. cual trabajan. Seguramente esperan po-
der ayudar a reintegrame a la senda de la Verdad, de: la cual
me he apartado, segn ellos calculan. Tal vez me haya aparta-
do de ella, inconscientemente desde luego, pues mi sabidura es
limitada. Pero por much que hago debo, sin embargo, confe-
sar, no por orgullo, sino con sinceridad, que no acierto a encon-
trar una desviacin substantial de la. senda por la que he mar-
chado durante muchos aos y que, aun buscando ardientemente
en el fondo de mi corazn, no encuentro razn para abandonar-
la, sino antes al contrario, para seguirla con redoblado celo. Tal
vez mis. amigos aspiran a que cese de ser un obstculo, por muy
pequeo que sea, para que otros comprendan a Krishnamurti
v as se unan a la Verdad.
Rehuso discusiones sobre estas cosas. No tengo intencin
de defenderme. Confo en que nunca me ver obligado a defen-
derme personalmente. Menos aun trato de justificarme. Nada se
ha de aadir por mi culpa a. la confusion reinante. Pero he de
confesar francamente que la situacin present me preocupa.
Por lo que a m personalmente me atae, no me siento preocu-
pado, aunque sean various los que crean que debiera estarlo. Ni
tampoco me alarma el que algunos disientan ahora de organi-
zaciones con las que estuviesen ligados, por haber llegado a
comprender la Verdad de otra manera. Indudablemente hacen
bien. Ni aun siquiera me preocupa el que Krishnamurti niegue
enfticamente la utilidad de las organizaciones a las que me es-
fuerzo en servir y a las que, segn mi apreciacin, reconozco un
valor spiritual bien definido.
Por lo que a m respect, me encuentro muy feliz y com-
pletamente en paz, sin el rizado ms ligero en el tranquilo mar
de mi conciencia. No es esto decir que me siento en calma por
encontrarme satisfecho de m mismo. Muy largo es an el ca-
mino que me queda por recorrer; pero siento la impresin de
que lo recorro segura aunque lentamente. Tal vez me engae
en esto, pero, al mismo tiempo, no debo ser yo el mejor juez
para juzgarme a m mismo?
Respecto a los que abandonan los movimientos que en otros
tiempos juzgaron ayudadores, si su opinion present es que ya


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no lo son y aun la de que puedan ser lo contrario, desde luego
obran discretamente al abandonarlos. Son ellos solamente los
que deben decidir si una forma est muerta. para ellos, y si, al
reconocerla muerta, hacen bien en abandonarla. Ellos decide
sus asuntos como yo decido los mos. Y nada hay mejor que
el que puedan vivir en complete felicidad.
Por lo que se refiere a Krishnamurti, estoy convencido de
que sabe lo que debe saber, y que hace lo que hace y dice lo que
dice sin temor ni deseo de alabanza, interesado nicamente en
que el mundo alcance su liberacin.
Nada hay en todo esto que deba preocuparnos: al contra-
rio. Y sin embargo, me asalta una inquietud al vislumbrar un
grave peligro, y es el de que nos separemos unos de otros por
la sencilla razn de que no coincidamos en nuestros puntos
de vista. Existe el grave peligro de que nos engramos orgu.
llosos de nuestra vision, al sentirnos diferentes de como otros
van siendo; de condenar y compadecer a otros por su inexcusa-
ble ceguera, que se transform en deslealtad, much ms peli-
grosa que la misma ceguera. No estamos en inminente peligro
de erigirnos en jueces de los dems por el solo hecho de que no
coinciden con nosotros en la estructuracin de la vida? Y no
es esto enfrentar una ortodoxia con otra? No queremos real-
zar fuertemente el valor de nuestra propia mercanca rebajan-
do la mercanca. de los dems? No colocamos un juego de mar-
betes en frente de otro juego distinto?
A pesar de haber defendido siempre, y de enrgica manera,
mis propias convicciones, puedo afirmar que jams he aceptado
como buena la ortodoxia que exigiera, por ejemplo, la afiliacin
a la I. C. L. o a la Comasonera como una prueba, de respetabi-
lidad spiritual. Me consta que hemos pasado por esa fase y aun
por algo ms all de esta fase. Hubo un tiempo en que se
consideraba como condicin sine qua non, para el adelantamien-
to interno, conducente a una comprensin clara, el pertenecer
a la I. C. L. o la Comasonera. Y presumo que muchos que han
trascendido ahora esas "limitaciones", se sentirn obligados
a admitir que en tiempos no remotos encontraban en esos mo-
vimientos un contact no despreciable con lo Real, cierta eleva-
cin y no escasa felicidad. Hubo un tiempo en el que no perte-
necer a la Orden de la Estrella se consideraba de hecho, aunque
no en principio, como demostracin de una deplorable falta de


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intuicin. Actualmente, el monopolio de la respetabilidad y de
la ortodoxia se ha retirado de la I. C. L. y de la' Comasonera.
La tirana que en ellas se encarnaba, o mejor, la tirana de al-
gunos de sus demasiados celosos defensores, se ha deshecho,
por lo cual no les regateo elogio ni agradecimiento. Pero no
se quiere reemplazar una tirana por otra tirana, por otra or-
todoxia, por otra respetabilidad, por lo que? tengo que denomi-
nar la ortodoxia del mismo Krishnamurti, aunque de modo in-
dubitable, me consta que el primero en condenar la ms ligera
tendencia a rebajar sus enseanzas en una forma cualquiera de
culto, sera el mismo Krishnamurti? El grito de ahora es el
de que permanecer adherido a un organismo dedicado a la ayuda
del progress spiritual monta tanto como la, separacin del Ins-
tructor del Mundo en vista de lo que Krishnamurti ha declarado
franca y terminantemente. Equivale a la negacin del Cristo.
Si no se reputa como traicin consumada, se encuentra en el ca-
mino que lleva a ella. Una y mil veces he odo repetir estas
afirmaciones.
No vengo a pedir ningn arreglo, ninguna reconciliacin,
ningn acople mutuo para llegar a la implantacin de un modus
vivendi. No pido alianza alguna; no pido que trabajemos jun-
tos: es possible que no podamos trabajar juntos.
Pero s pido que seamos amigos, no solamente de nombre
como afirmacin vaca, sino de hecho. No necesitamos coinci-
dir, no necesitamos trabajar juntos para sentirnos ntimamente
amigos, amigos que se amen, buenos amigos. Pero, es que
no podemos continuar nuestras amistades fervorosas siguiendo,
sin embargo, nuestros diversos caminos, nuestros caminos di-
vergentes, como parecen que lo son ahora nuestros caminos?
No podemos tomar cada uno nuestras direcciones en paz, con
mutuo respeto, con comprensin recproca? Por qu insistir
continuamente en que sabemos mejor que los dems lo que con-
viene mejor tanto a ellos como a nosotros? Es just que crea-
mos que la piedra de toque de la rectitud de los dems sean
nuestra conduct, nuestras creencias, nuestras convicciones?
Tenemos nosotros la ltima palabra de la Verdad?
No es hora ya de que algunos de nosotros lleguen a com-
prender que la diferencia de caminos, por muy sealada que
sea, no implica diferencia en la distancia de la meta ni dife-
rencia en la velocidad con que nos acercamos a. ella? No es


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hora de que comprendamos que no pueden fijarse por todos
iguales valores, iguales denominaciones a todas las cosas, y ni
aun siquiera a alguna de ellas? Puede considerarse como
ofensa el no coincidir en las medidas o en la. apreciacin de los
valores?
Si lai adhesin a la Verdad lleva aparejados antagonismos
y enemistades, afirmo entonces que la amistad y la benevolen-
cia son preferibles a la Verdad. Si la adhesin a la Verdad
tiene que determinar acritudes y sospechas de bajos motivos,
afirmo entonces que la amistad y la benevolencia son preferi-
bles a la Verdad. Si hay que llegar a. la liberacin a travs de
no poco orgullo y propio contentamiento, afirmo entonces que
la amistad y la benevolencia son preferibles a la liberacin. Si
hollar el sendero hacia la liberacin puede producer ingratitud
para aquellos que ya no necesitan de ayuda, afirmo entonces
que la amistad y la benevolencia son preferibles a la liberacin.
Si la libertad y la vida envuelven el peligro del olvido de las
amistades, olvido de los favors recibidos, olvido de las consi-
deraciones debidas, afirmo entonces que prefiero el recuerdo.
Desde el fondo de mi corazn protest contra el "acorra-
lamiento" de la' Verdad, sea quien sea y sea cual sea el orga-
nismo que lo haga. La Verdad est en todas parties, en todas
las cosas, en toda vida, en todas las formas, en todos los movi-
mientos, en todos los organismos, en todas las personas. Tal
vez haya, en algunos, ms cantidad de Verdad; pero, quin es
el que puede estar seguro de aquilatar con exactitud esa media
variable? No existe- forma sin su verdad como no existe vida
desprovista de forma. No existe vida carente de su Verdad.
Vida y forma son Verdad. La Verdad es libre. La Verdad es
Universal. La Verdad es complete. La Verdad es Ilimitable.
Y todas las cosas van en busca dd la Verdad; las cosas mine-
rales, las cosas vegetables, las cosas animals, las cosas humans
y aun aquellas que se encuentran por encima de todas stas. La
razn de la existencia de todas ellas es su persecucin constant
de la Verdad. Todos somos buscadores de la Verdad y no dudo
en afirmar que sea cual sea. la senda por la cual caminamos
buscando por ella ardientemente la Verdad, seamos quienes
seamos, por el mismo camino por el que nosotros marchemos en
su busca, se apresurar ella a encontrarnos alegremente, exul-


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REVISTA TEOSFICA CUBANA


tantemente, atrayndonos hacia Ella y conducindonos al inte-
rior del Santuario de su eterno Corazn.
Qu otra cosa puedo yo hacer sino ser leal a la Verdad en
la forma en que me es dado comprenderla? Qu otra cosa pue-
de hacer cualquiera sino conservar su lealtad a la Verdad segn
la comprenda? Qu ms puede hacer Krishnamurti? Qu
ms pueden hacer an los ms Grandes? Puede suceder que
alguien est en posesin de una Verdad ms esplndida: puede
que la present ante nosotros para ver si conseguimos recibirla
y convertirla, en nuestra propia Verdad. Que cada cual pro-
clame su Verdad. Que cada cual proclame su Verdad ardiente-
mente y con profunda conviccin. Pero, quin puede apreciar
lo que yo asimilar o no de ella? Quin puede exigir de m
sino que la busque ardientemente y un decidido propsito de
vivir la Verdad tal como yo la entienda? El adherirme a la
Verdad en la escasa capacidad con que me sea. possible, no es
distinto de la lealtad de los otros que la asimilen con ms cum-
plida media. El rebosar de la Verdad, sea sta la que sea, es
ms important que el tamao de la vasija, ms que la calidad
de la Verdad.
En resumidas cuentas: podemos sentirnos seguros de po-
seer la respuesta, a. aquella pregunta, sublime entire todas, que
se atribuye haber sido hecha por Poncio Pilatos: "Qu es la
Verdad?" El mismo Cristo, segn parece, guard silencio.
Puede ser que me halle muy alejado de la Verdad, pero voy
en su busca con todas mis fuerzas y me atrevo a afirmar que la
Verdad que creo haber encontrado me es preciosa, y me anima
continuar en su busca sin apartarme de mi camino.
No importa que disintamos; debemos disentir. Pero disin-
tamos en perfect amistad, en perfect comprensin, con pro-
fundo respeto, recordando y sabiendo que la Verdad vive siem-
pre para sus hijos que la buscan y que aquellos que en sinceri-
dad buscan, en sinceridad encuentran. No exterioricemos con
ostentacin ni con llamativas manifestaciones nuestras diferen-
cias; que no haya jaleo, ni orgullo, ni sentido de superioridad,
babel de chismorreo anticaritativo, ni esgrima de rtulos, ni
presentacin de un marbete contra otro, ni acusacin de que las
joyas de los dems son pasta nicamente, por que as aparezcan
en la opinion de un tercero. La Hipocresa es solamente pasta:
la Pretensin es solamente pasta: la Insinceridad es solamente


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PAG. 84 REVISTA TEOSFICA CUBANA MA. -At.H.

pasta. Toda joya que se ha atesorado con sinceridad y Verdad
es, en realidad, una piedra preciosa.
Procuremos seguir, como sistema, nuestros senderos res-
pectivos, en silencio, con tranquilidad, no con ruido ni con el
gritero ni el deslumbramiento pomposo del autobombo y de la
propia satisfaccin. Donde nos sintamos llamados a exponer
nuestra Verdad, hablemos de ella con complete seguridad, con
profunda conviccin, pero sin olvidar de conceder a los dems
aquel respeto y libertad que todos tenemos el derecho y el deber
de disfrutar; ocupmonos de nuestros asuntos dejando a los
dems el cuidado de tender a los suyos. No olvidemos que la
vindicacin del silencio es, en muchos casos, ms poderosa
que la vindicacin de la palabra, aun siendo sta muy elocuente,
y que la vindicacin de la, cortesa es much, ms eficiente que
la de las acusaciones por muy verdadera que pueda ser la mate-
ria denunciada. La vindicacin supreme es la probada, a travs
at la vida y no por meras palabras. Y generalmente, el abo-
gado menos seguro de su causa, es el que busca su triunfo vili-
pendiando a aquellos contra los cuales ha de hacer valer su
oposicin.
(De El Loto Blanco, enero 1931.)
















SANYASI Y ARTIST

Prcticamente todo el mundo siente una profunda admira-
cin por el vigoroso,avance de los Estados Unidos. Su riqueza
y su norma de vida han sido la envidia de Europa y Asia. La
frase "Tan rico como un americano" se ha hecho casi pro-
verbial.
Mas es bien extrao que precisamente ahora empiecen unos
cuantos americanos a mostrar ciertas dudas respect a si todo
va bien en su pas, y entire los ms renombrados de todos se
encuentra el escritor americano Sinclair Lewis, quien ha obte-
nido recientemente el Premio Nobel de Literatura. En sus no-
velas Main Street, Babbit, Elmer Gantry, The Man Who Knew
Coolidge, ha demostrado que el promedio de los americanos
tiende a una terrible mediocridad; que podrn ser muy prs-
peros y de muy buen corazn, sin duda; pero que carecen lasti-
mosamente de ciertas cualidades que el resto del mundo consi-
dera como esenciales para tener cultural y refinamiento.
De semejantes dudas sobre la excelencia de la prosperidad
material americana participant los pueblos todos de la Amrica
Latina, esas veinte y tantas Repblicas del Centro y Sur Am-
rica, pobladas por puros descendientes de los colonizadores es-
paoles y portugueses, o por la amalgama producida por la mez-
cla de ambos pueblos con los indios aborgenes. Y yo hablo con
conocimiento de causa al tratar sobre estos asuntos de la Am-
rica Latina, pues no hace ms que dos aos que visit 17 de
dichas Repblicas. En todas ellas pude apreciar ese espritu
de imitacin norteamericano, en cuanto al hombre de negocios
se refiere; pero s tambin bastante desdn por su falta de
apreciacin de las cosas sublimes de la vida; desdn que se
extiende tanto a los ingleses como a todos los teutones, pero
que es ms visible hacia los americanos, quizs por la gran pre-
ponderancia de los Estados Unidos en el mundo de los negocios.








PGi. 86 REVISTA TEOSFICA CUBANA MI.:- -ABR.

Tales sentimientos dependent del hecho de que. la. Amrica
Latina aun cultiva los pasados ideales de Grecia y de Roma en
lo que a estas cuestiones de cultural ataen, y aun cuando ella
trate de imitar a Norteamrica en estos asuntos de hacerse
rica a la carrera, no ha podido olvidar completamente las pecu-
liaridades caractersticas de la raza cltica, su progenitora.
De modo que es un dato positive extraordinario el infinite
nmero de poetas y escritores que uno encuentra a su paso por
los pases de la Amrica Latina. All, hasta en los ms insig-
nificantes diarios se encuentran poesa.s publicadas por los
subscriptores. En mi travesa de pueblo en pueblo me vea yo
inundado de libros con que me obsequiaban sus autores-buenos
y malos poetas (mediocres en su mayora), escritores de ensa-
yos; dramaturgos; pero especialmente poetas. Los latinoame-
ricanos sienten instintivamente que no es suficiente acumular
riquezas para saber vivir la verdadera vida; sino que es preciso
tambin crear la Vida. Y as, instintivamente, conocen por tra-
icin que la Vida es creada con el corazn y con la mente, y
que el Arte es la fuente de dicha creacin.
Por' estas razones es curioso observer que la Amrica La-
tina, a pesar de su comparative pobreza y su carencia de orga-
nizacin poltica, puede en muchos respects responder mejor
que los Estados Unidos a las palabras de Cristo: Qu bene-
ficio report al hombre ganar el mundo todo, si ha de perder
su alma?" Y, qu preferir nosotros actualmente en la India:
Ser propietarios en una tierra esclava, o ser uno de esos jve-
nes, hombres y mujeres, cautivos del Gobierno, camino de la
prisin, por salvar a la patria y as encontrar su propia alma?
No en balde la India ha reverenciado el ideal Sannyasi-
el hombre que no posee ms que sus bragas (dhoti), su escudi-
lla y su bculo, y va. en pos de su propia alma. Ciertamente
que existen en la India ms de cinco millones de esta gente que
se llaman "Yogis", pero que nosotros sabemos que no son ms
que despojos humans o explotadores de la caridad pblica;
aunque entire ellos existan unos cuantos verdaderos represen-
tantes de los ideales de la India. Es la educacin, no lo que
alimenta o adorna el cuerpo, sino lo que sostiene la mente y el
corazn, l que vale; esto es, el conocimiento de Dios y sus
leyes.
Pero este conocimento tiene que ser real, director, de nues-









tro propio descubrimiento, y no meros conocimientos tradicio-
nales, si el hombre quiere encontrar su propia alma. Es en
esto en lo que todos los planes de nuestra educacin fracasan.
Por ahora, no hacemos ms que "ensear" a la gente, no edu-
carla. La educacin tiene que proceder de dentro de ellos mis-
mos. Esta es la razn por que a veces un aldeano! hind, que
no sabe leer ni escribir, pero que ha escuchado episodios de las
Escrituras Puranas, del Mahabharata, o del Ramayana, narra-
dos por algn misionero errante, o que ha visto algunas repre-
sentaciones de ellas en fcstivales campestres, y sabe de memo-
ria algunos adagios de los sabios o algunos retazos de poemas,
est much ms verdaderamente educado que su propio hijo que
asiste al colegio o es graduado de alguna universidad.
La India antigua deca: "Id por el mundo solos, y tratad
de comprender". Grecia deca: "Cread poemas, dramas, es-
tatuas". Yo creo que ambas enseanzas en su esencia nunca
han sido de mayor necesidad 'que ahora.
C. JINARAJADASA.
(,Traducido por J. L. C.)


REVISTA TEOSFICA CUBANA


PiG. 87














TOPICOS TEOSOFICOS

Los miembros de la Sociedad Teosfica pueden ser agru-
pados en tres clasificaciones: los de Accin, que se limitan a
concurrir a su Logia, ser tiles en sta y tomar parte en todas
las actividades de la misma; pero no cultivan el studio ni hacen
esfuerzo interno alguno. Los del Conocimento, que se distin-
guen por su perfil intellectual: asimilan maravillosamente las
ideas ajenas y son admirables expositores; pero no tienen ex-
periencia propia de lo que exponen: no hacen otro esfuerzo que
el intellectual. Por ltimo, los msticos, psquicos, devocionales;
cuya actividad se reduce a vivir su experiencia limitada, sin
conocer la verdadera naturaleza de los sucesos ni saber darla.
a los dems.
Una sola caracterstica de las anunciadas, sin las dos res-
tantes, siquiera como auxiliares, no es realmente eficiente, para
ser utilizada por los Maestros. En la sabia combinacin de las
tres, a la media de la propia naturaleza, estriba la seguridad
del progress spiritual. Si nos aferramos a mantenernos den-
tro de un solo sector, con exclusion de los dems, serviremos
solamente para los anlogos y seremos intiles para aquellos
que no participen acentuadamente de aquella caracterstica.
Hemos de aspirar a ser Grandes, y la caracterstica de los Ma-
yores, es la de dar una media que sirva a todos.
Activo siempre para adquirir conocimientos; dispuesto en
today hora para auxiliar con la experiencia y atento constante-
mente a su mundo interno; esta es la condicin de todo el que
march con paso firme hacia el Maestro.



SHa pensado usted alguna vez, seriamente, en la Unidad
Vida? La Vida Divina es UNA; es consciente en nosotros. Esta
modalidad de conciencia individual de la Vida en el ser human,
pone en nuestras manos la oportunidad de constatar la existen-







REVISTA TEOSFICA CUBAIA


cia de la Vida en todos los series y las cosas. Cuandor la Vida
es as conscientemente tocada, responded a nuestra sensacin
internal por medio de una complete identificacin con nosotros.
Ha probado hacer esto alguna vez? Tal es el fundamento de
la Psicometra. Prubelo: tome una flor por sujeto, sin quitar-
la de la rama que la mantiene, tquela, mrela, mela, platique
con ella; interrguela; ponga su conciencia en el corazn de la
flor, y atienda a su respuesta, que ha de parecerle de usted
mismo. Viva la vida de ella y ser uno con la flor. Haga esto
con los dems series y cosas del mundo y la Vida ser para.
usted una fuente de liberacin, un Paraso de Paz y Campo de
Servicio.



La Vida es Eterna y Una. No se conoce a s misma; porque
es Una, porque no hay distincin individual en ella; pero el
individuo s puede reconocer esta Vida en s mismo, como esen-
cia inextinguible. De aqu que la muerte no exista como se la
concibe; porque siendo Eterna la Vida no habr de fraccionarse
en el cambio de las formas ni con la naturaleza de los cuerpos.
Por eso afirmo con evidencia propia que el hombre subsiste a
travs de la muerte, siempre reconocindose a s mismo, con la
peculiaridad de su conciencia. Toda criatura humana est lla-
mada a comprobar en su da la verdad de est sentencia.



Nadie ha llegado al Maestro merced a los esfuerzos de otro;
por amorosos que hayan sido estos auxilios. Todo progress
individual, en los rdenes moral, intellectual o spiritual, siem-
pre ha sido el tanto del esfuerzo propio; aunque, naturalmente,
haya sido guiado en todos sus pasos por aquellos de ms
Sabidura.
F. J. FARIIAS.


PIG. 89















LOS RAYOS MISTERIOSOS

En el ao 1913 ocurri algo muy particular. Durante una
ascensin efectuada en globo por el fsico berlins Dr. W. Koh-
lhoster para investigar las condiciones de ciertos fenmenos
fsicos en las grandes alturas, se hicieron notar de una manera
muy desagradable, una nueva especie de rayos "muy duros"
descritos hasta entonces solamente por el fsico Hess. Por la
accin de esos rayos, los aparatos de ensayo, muy cuidadosa-
mente construidos, no pudieron funcionar. Cuando ms tarde
se intent estudiar de ms cerca a estos misteriosos rayos de
altura, se not con asombro que no existe prcticamente ningn
cuerpo que ellos no puedan penetrar. Hasta las places de plomo
de un metro de espesor y de 17,000 kilogramos de peso, no fue-
ron capaces de detener estos rayos. Esto produjo entonces una
formidable sensacin, porque los rayos ms potentes, ms duros,
hasta entonces conocidos, los rayos "gamma", no podan pene-
trar tales espesores de plomo. Por medio de ensayos y de
clculos muy complicados se lleg a la conclusion de que estos
nuevos rayos ultra-X son cerca de mil veces ms fuertes que
los rayos gamma y su longitud de onda es tan pequea que des-
concierta an a los fsicos ms habituados a los nmeros astro-
nmicos. En efecto, esa longitud de onda, es tal, como trmino
medio, que se puede situar en 12,000 milliards de ondas en un
espacio de un centmetro.
Este resultado ha hecho ms difcil todava la determina-
cin del origen de estos rayos misteriosas, porque apoyndose
en las formulas de Planck y de Einstein se ha encontrado que
ningn cuerpo conocido poda, por su desintegracin, producer
tales rayos. Una cosa es cierta, y es que el cuerpo en cuestin,
si existe, debe ser ms pesado que el cuerpo ms pesado que se
conoce, o sea el uranio. Semejante substancia existe o no? Y
en caso afirmativo, dnde? Esto es hasta ahora un enigma.
Se ha tratado de buscar el origen de esa radiacin en el cielo.







REVISTA TEOSFICA CUBANA


Pero los experiments dirigidos a tal objeto han tropezado con
dificultades insospechadas. Para obtener resultados correctos
se necesitaba, en efecto, rodear al laboratorio de una pared sufi-
cientemente espesa para ser impenetrable a estos rayos, salvo
la abertura por la que se les permitiera, penetrar, sin lo cual
los rayos que penetrasen lateralmente falsearan el resultado.
Se calcul la cantidad de plomo que sera necesaria para el ex-
perimento y se lleg al enorme peso de un milln de kilos, difcil
de obtener e impossible de pagar.
Con el auxilio de los fondos de recursos para la ciencia, en
Alemania, el professor Dr. E. Regnet, de Stuttgard, ha podido
resolve la dificultad. Valindose de un dispositivo de un in-
vencin, ha llegado a colocar el aparato de medidas a una pro-
fundidad de cerca de 250 metros en el lago de Constanza, siendo
el agua el escudo protector contra los rayos parsitos. Con
motivo de una reunin conmemorativa de la Sociedad Henri
Hertz, el professor Regner pronunci una conferencia sobre la
radiacin de alturas y sobre estos fenmenos csmicos, dando,
por mediol de proyecciones lumnicas, una reproduccin fiel de
su laboratorio.
Hasta el present, no se ha llegado todava a descubrir el
origen de estos misteriosos rayos de altura. No obstante, cier-
tas teoras relatives a la descomposicin del tomo de hidr-
geno, o a la transformacin del hidrgeno en tomos de peso
ms elevado, podran dejar presentir algo sobre la naturaleza
de estos nuevos rayos.
Conjuntamente con estos ensayos se ha procedido en Am-
rica a muy interesantes experiencias: han sido colocadas algu-
nas moscas en el hueco de una sonda preparatoria para la cons-
truccin de un tnel, de tal manera que el extremo donde el
tubo conteniendo las moscas estaba colocado, se encontrase com-
pletamente al abrigo de los rayos ultra-X. El resultado fu
sorprendente: a consecuencia de la ausencia de estas radiacio-
nes penetrantes, las moscas tomaron el aspect de una especie
nueva, completamente desconocida hasta la fecha. Plantas,
sometidas al mismo ensayo, tomaron igualmente un aspect
nuevo, muy singular; las hojillas, especialmente, estaban in-
vertidas.
Esta accin de las radiaciones penetrantes sobre el creci-
miento de los series, hace sospechar a algunos lo que seran con


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REVISTA TEOSFICA CUBANA


relacin a los fenmenos de la generacin, y que su conocimien-
to nos permitir algn da penetrar ms y ms en los secrets
de la vida y de la muerte.
C. X. C.
(Del Berliner Tageblatt, noviembre 21, 1930.)



LA IMPORTANCIA DEL IDEAL

POR ANNIE BESANT

"El hombre es creacin del pensamiento", como puede
leerse en las Sagradas Escrituras de la India; "segn lo que
uno piensa as llegar a ser", y tambin: "El hombre se hace
por sus convicciones; tal como piensa, as es".
Estas palabras estn de acuerdo con las ciencias psicolgicas
de hoy, las cuales reconocen que en las ideas est la, base inque-
brantable de las acciones. En la triplicidad humana, la volun-
tad mueve, el pensamiento dirige, la actividad realize, y por
lo tanto, la accin no es ms que la manifestacin de la idea,
El destino de un hombre o de una nacin depend de las ideas
que dominant, ora en la mente de un individuo, ora en la mente
colectiva del pueblo. El artist, embargado por una ilusin de be-
lleza, toma el pincel y ejecuta una, obra maestra; la Francia em-
bargada con la idea de libertad se lanza. sobre Europa para
romper sus cadenas. Siempre la idea precede a la accin; la
idea es la creadora; la accin, la criatura.
Las ideas son de muy diferentes classes: las hay vagas, flo-
tantes, indecisas, frvolas que no dejan sino una dbil y pasa-
jera huella en el carcter, en tanto que las ideas fijas le domi-
nan. Segn los psicolgos, la idea fija es aquella que domina
a la mente permaneciendo all a despecho de todo razonamien-
to, de toda tentacin y de todas las fuerzas, ante las cuales ce-
de la humanidad ordinaria. Si esta idea es verdadera, bella y
de conformidad con las leyes de la naturaleza, conduce al hom-
bre a quien domina, a las ms elevadas cumbres de las ms es-
plndidas virtudes; pero si es falsa, le precipita desgraciada-
mente en el fango del fanatismo y de la locura.


MAR.-ABB.


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REVISTA TEOSFICA CUBANA


Pero el ideal para el hombre es una idea fija de sentido mo-
ral, apta para former el carcter e inspirar al corazn. Aquel
que no tiene una. idea que flote sobre el ocano de sul vida, es
lanzado de un lado a otro, arrebatado por las corrientes de las
circunstancias, por las atracciones y las repulsiones, sin un ob-
jeto determinado, sin una determinada orientacin. El que se
ha creado un ideal, y a l se abraza, march recto hacia ade-
lante, no retrocede sino para saltar mejor, hace que las circuns-
tancias se dobleguen ante su voluntad inquebrantable, y es como
un barco que obedece al timn.
La cosa ms important en la educacin de los jvenes con-
siste en poner ante sus ojos un ideal activo y elevado que en
cuanto sea possible, haya formado parte de los grandes hombres
y grandes mujeres de la patria, como ejemplo de virtudes c-
vicas y religiosas. La febril imaginacin del nio dar vida a
esos retratos y tomar de ellos los rasgos con que se construi-
r una image heroica de acuerdo con sus aspiraciones y sus
anhelos. Cuando l aspire a convertirse en un estadista, un
sacerdote, un military, un hombre de negocios, un artist y senci-
llamente en un ciudadano honrado, encontrar en el ideal que
se le ofrece los materials que correspondent a su aspiracin, y
se formar con ellos su ideal, ideal que se convertir en su
angel de la guard, protegindole contra todas las ruindades
de la vida.
Cuando se ha elegido un ideal, debe contemplarse durante
algunos moments todas las maanas con atencin y con cari-
o. Este pensamiento matutino, repetido un da y otro, pronto
empezar a hacer brotar en el carcter los grmenes de aque-
llas cualidades que se han contemplado en el ideal; y aunque no
tenga conciencia del esfuerzo realizado, las bellezas de ese ideal
se manifestarn en el carcter, pues el pensamiento es fecundo
y engendra las cualidades.
Es preciso tener present que los pensamientos falsos, rui-
nes y malos engendran tambin los defects que a su gnero
correspondent, y, por tanto, cuando se siembran en un pas ideas
malsanas, germinarn en el carcter de sus ciudadanos buenos
Y malos. Si es possible elevar a los dems por medio de un ideal
noble, tambin se les puede envilecer con pensamientos de co-
rrupcin; y, sobre todo, las mentes de los nios y de los jve-


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PG. 94 REVISTA TEOSFICA CUBANA, MAE.-ABE.

nes que, son los ms expuestos a las influencias de los pensa-
mientos.
Presentar al pblico ideas nobles, rectas, fraternales, llenas
de amor y de justicia, es ayudar a constituir una nacin gran-
de, pacfica y feliz; presentar ideas groseras, de profanacin,
frvolas, es intentar deprimir la patria; pues el pensamiento, la
fuerza creadora del universe, original buenas o malas acciones,
y aquellos que envenenan el manantial de la actividad humana
son los verdaderos enemigos de la humanidad.




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