Group Title: Revista teosofica
Title: Revista teosófica
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 Material Information
Title: Revista teosófica
Physical Description: Serial
Language: Spanish
Creator: Theosophical Society (Madras, India) -- Seccíon Cubana ( publisher )
Publisher: Sección Cubana de la Sociedad Teosofíca
Place of Publication: Habana etc.
Frequency: bimonthly (irregular)[june, 1936-apr. 1938, sept./oct. 1942-1954]
monthly (irregular)[ former feb. 1917-may, 1936, july, 1938-aug. 1942.]
bimonthly
completely irregular
 Subjects
Subject: Theosophy -- Periodicals   ( lcsh )
Imprint -- Cuba -- Havana -- 1923-1939
Genre: periodical   ( marcgt )
Spatial Coverage: Cuba -- Havana
 Notes
Dates or Sequential Designation: Began in 1917?; ceased publication with July 1956.
Numbering Peculiarities: Publication suspended, June, 1933-Feb. 1934.
Issuing Body: Organo oficial de la Seccíon Cubana de la Sociedad Teosofíca, <1923-1939>
General Note: Description based on: Año 7, no. 1 (15 de enero de 1923) = 2a epoca.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00073921
Volume ID: VID00037
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002944312
oclc - 50336367
notis - APH5965

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Revista Teosfica Cubana
PUBLICATION MENSUAL FUNDADA EN 1906
ORGANO OFFICIAL DE LA SOCIEDAD TEOSOFICA DE CUBA
Director: Administrador:
RAFAEL DE ALBEAR. Dr. CRISTOBAL C. SAAVEDRA
Direccin y Admn.: 27 de Noviembre (Jovellar) No. 10.-Apartado 365
Acogida a la franquicia y registrada como correspondencia de segunda clause
en la Oficina de Correos de la Habana.
Precio de suscripcin: $ 2.00 al ao. Nmero suelto: $ 0.20

AO XV. Nos. 1 y 2 ENE-FEB. DE 1931 2, EPOCA


^^MMI o----------------- ~

Pgs.

Seccin Oficial ........... ...... ................. 2

N oticias ......................................... 3

La personalidad de H. P. Blavatsky, por C. Jinarajadasa. 7

El ocultismo en la vida cotidiana, por Mrs. A. Besant.. 24

La Teosofa y la S. T., por C. W. Leadbeater.......... 36

Los Cielos Hinds .................................. 46












SECCION OFFICIAL

DEL VICEPRESIDENTE DE LA S. T. I.

Se ha recibido la siguiente comunicacin:

"Krotona, Ojai, Calif., diciembre 15, 1930.

Sr. Jos R. Villaverde.
Secretario General.
Habana, Cuba.

Querido asociado:
El siguiente telegrama ha sido recibido hoy del Secretario
de la S. T., de Adyar:
Aniversario Blavatsky se celebrar en Adyar el 11 de agos-
to. Quiere usted notificar a los secretaries generals de Norte,
Centro y Sur Amrica que sus delegados sern cordialmente
acogidos ?-(Firmado) Wood".

Respetuosamente trasmitido.-A. P. Warrington, Vicepre-
sidente '.

DEL CONSEJO DIRECTIVE
En la sesin ordinaria celebrada el 11 de enero del present
ao, se resolvieron los siguientes asuntos:
Qued aprobada el acta anterior.
Se aprob el balance trimestral de cuentas presentado por
el tesorero.
Se convino en excitar el celo de los miembros activos de
las logias inactivas para que gestionen la rehabilitacin de las
mismas.
Qued pospuesta para el prximo Consejo del mes de abril
la designacin de delegados a los actos que se celebrarn en
Adyar en agosto de este ao, en conmemoracin del aniversario
de Mad. Blavatsky.
La Revista se continuar publicando bimensualmente. En
cambio, si fuere possible, se le aumentarn algunas pginas ms.







1931 REVISTA TEOSFICA CUBANA PG. 3

SSe da un amplio voto de confianza al h. President para
que oiga y rechace o acepte ofertas de subarriendo del local
social.
Lo que se public en cumplimiento del artculo 33 del Re-
Sglamento.
Vto. Bno,:
Jos R. Villaverde, Jos Farias Gmez,
President Nacional. Secretario del Consejo.


NOTICIAS

El Centenario de H. P. B.

He decidido celebrar el Centenario de H. P. B. en Adyar
el 11 de agosto de 1931. Adyar fu elegido por la Jerarqua
como centro del movimiento inaugurado en el ltimo cuarto
del siglo XIX, y Su fiel Hermano y Mensajero para aquel pe-
rodo fu H. P. B. La devocin de toda su alma a su Maestro,
el valor de su corazn no decaan, no vacilaban cuando El
hablaba. Su palabra era Ley, porque El era la Ley encarnada
y cuando El deca: "Esto es la Ley", sus discpulos le rendan
indiscutible obediencia. Que el mundo mirase esta obediencia
como impremeditada, ciega, fantica, no les importaba. Hay
ocasiones en las que tal obediencia es la nica seguridad. Como
critical a un Maestro es critical a una Ley de la Naturaleza,
es ocioso formular esas crticas.-Ainie Besant.

P. S.-En julio ltimo, en Ginebra, yo acept la invitacin
del doctor de Purucker de Point Loma para asistir a la cele-
bracin que l estaba organizando. Pero como l ha manifes-
tado despus que mi aceptacin a su invitacin haba sido pre-
cipitada, y como yo pienso que esta crtica es just, ha resultado
de ello este cambio del plan y la decision de celebrar el Aniver-
sario en Adyar.
(De The Theosophist, enero, 1931.)

Con pena anunciamos la enfermedad, grave, de nuestro
hermano Mons. Wedgwood. Desde hace meses se encuentra
empeorando y recientemente ha sufrido un fuerte colapso ner-









vioso. Los mdicos le han prescrito un absolute reposo, pero
no tienen grandes esperanzas.
*
En el mes de septiembre pasado vimos en una revista ca-
tlica publicada en la Habana, titulada El Mensajero del Cora-
zn de Jess, un escrito en contra, de la Teosofa y una indica-
cin del Apostolado de la Oracin sealando a sus devotos,
como "Intencin del mes", esto es, como motivo de oracin y
meditacin para sus proslitos, "La lucha contra la Teosofa".
Entonces cremos que era solamente en Cuba tal propsito, pero
segn hemos visto en el Bulletin de la S. T. de France" y des-
pus en The Teosophist", eso se ha publicado en casi todos los
pases y es una "Resolucin apostlica". Esto nos complace en
extremo, y agradecemos a los inspiradores de esa lucha la pro-
paganda que con ella estn haciendo a favor de la Teosofa.

Las logias de habla espaola de Nueva York, que si no
recordamos mal llevaban los nombres de Astoria, Ideal, Surya
y Leadbeater, se han refundido en una sola con el nombre de
Logia Hispana de la S. T.. Su direccin es: 561 W. 144 St.
Apart. 31, Nueva York.

Segn hemos ledo en Heraldo de Cuba, nuestro hermano
el Dr. Mario Roso de Luna ha fundado en Madrid el Ateneo
Teosfico, bajo los auspicios de la Rama Hesperia. Su actua-
cin se basar en colocarse siempre y desde el primer moment
por encima de todo partidarismo poltico o religioso, dentro de
la ms absolute libertad de conciencia. Nuestra felicitacin al
incansable tesofo y a nuestros hermanos espaoles.

En el peridico El Pas, de la Habana, se public el 27 de
diciembre ltimo un cable diciendo que Mr. Krishnamurti haba
enfermado repentinamente en moments de estar pronuncian-
do una conferencia en Budapest. Antes tambin haba publi-
cado otro incident que estuvo a punto de ocurrirle en Bucha-
rest. La Direccin de esta Revista cablegrafi inquiriendo el
estado de salud de Mr. Krishnamurti y se le contest diciendo
que ya estaba restablecido.
Estos sucesos haban sido previstos desde principios de
noviembre por un aficionado a la astrologa, quien lo manifes-


PG. 4


REVISTA TEOSFICA Cu-BAiTA


ENE.-FEE.









t desde entonces a various hermanos de la Habana y lo escribi
a otro fuera de esta capital.
Ya prximo a salir este nmero hemos recibido el Bulletin
Theosophique de Francia, del mes de enero corriente, en el cual
leemos: "La series de conferencias que l (Mr. K.) deba dar
en Italia despus de la reunin de Montrieux, no ha podido
llevarse a efecto. Habiendo sido el conferencista presa de un
enfriamiento adquiri una bronquitis, por lo que ha tenido que
tomar varias semanas de complete reposo. El espera poder ir
a Grecia, donde el clima es ms benvolo, pero muy probable-
mente deber renunciar a su excursion por la Europa Oriental".
*
En la Rama "Pythagore", de Estraburgo, ha dado una
conferencia M. Ludovic Rehault, titulada A horcajadas sobre el
muro del Ms All. Dicha conferencia es la exposicin de los
descubrimientos cientficos de la joven radio-fsica Mme. Jac-
queline Chantereine. Estos descubrmientos cientficos que
trastornan ciertos datos de la ciencia actual y presentan como
ejemplo un diagnstico nuevo de una. absolute precision y de
una: teraputica igualmente nueva y natural, son el primer tes-
timonio cientfico del valor de varias enseanzas teosficas.
Prueban, entire otras cosas, la existencia de los centros de fuer-
zas y de lo que en fsica se llama el espectro y que en trminos
de ocultismo se llama aura. Tambin parecen probar la exis-
tencia del alma-grupo y la realidad del tardo descenso del
ego en el nio.
En Estrasburgo, como en Pars, la sala estaba, llena de
mdicos, profesores, hombres de ciencias de todas classes, que
escucharon al expositor con vivo inters y manifestronle su
satisfaccin porque l solamente haba aportado hechos.

El prximo Congreso teosfico de la Federacin Europea
tendr lugar en Londres, del 18 al 23 de junio de este ao, y
ser presidido por Mrs. Annie Besant.
*
Varias son las logias de Cuba que recientemente han efec-
tuado elecciones, renovando sus directives. Las indicaremos
brevemente por falta de espacio: La nueva directive de la
logia Dharma, es la siguiente: Presidente, Sra. Rosorio C. de
Bertrn; Vice, Sra. Sofa H. de Hernndez; Secretario,


R;EVISTA TwOS6FICA CUBANA


PG. 5









Sr. Francisco Torres; Vice, Sr. Eduardo Gotay; Tesorero,
Sr. Rafael Hernndez; Bibliotecario, Sra. Mara Josefa Real.
La de la logia Sophia queda, constituida as: Presidente,
Dr. Aracelio O. Daz; Vice, Sr. Octavio Guerrero; Secretario,
Sr. Jorge Mont; Tesorero, Sr. Alberto Borges; Vocales,
Srta. Digna Guerrero y Sres. Manuel Martnez y Angel Cars.
La Logia H. P. Blavatsky ha elegido la suya como, sigue:
President, Sr. Pelayo Guirola; Vice, Sr. Oscar Rabaud; Se-
cretario, Sr. Serafn Rodrguez; Tesorero, Sra. Eustasia Prez;
Vocales, Sres. Antonio Bru, Antonio Ortiz Alcolea, Francisco
P. Quesada y iAndrs Snchez.
Y la de la logia Loto Blanco ha quedado integrado por los
hermanos: Presidente, Sr. Antonio A. Duany; Vice, Sr. Enri-
que Rivera; Secretario, Sr. Pedro Oliver; Vice, Sr. Sixto del
Ro; Tesorero, Sr. Jos Cspedes; Bibliotecario, Sra. Mara
Moya; Vocales, Sra. Antonia Gea y Sres. Manuel Rey y Anto-
nio Sayago.
Finalmente, la logia Unidad, que siempre fu uno de los
ms fuertes sostenes de la Seccin Cubana, y que haba desapa-
recido hace dos ;afos de las listas activas, est en perodo de
resuelta reorganizacin y ha elegido tambin su nueva direc-
tiva, como sigue: Presidente, Sr. Tefilo Mario; Secretario,
Sr. Manuel A. Varona; Vice, Sr. Jos Escalante; Limosnero,
Sr. Herminio Leyva; Vocales, Sres. Miguel Iglesias, Eusebio
Tabares, Manuel Montero, Antonio Jan y Jos Tamames.
A todas las logias y sus directives nuestra ms cordial
felicitacin.


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REVISTA TEOSFICA CUBANA


ENE.-FEB.















LA PERSONALIDAD DE H. P. BLAVATSKY

(Conferencia Blavatsky pronunciada el 5 de julio en Londres.)
POR
C. JINARAJADASA

En el studio de una filosofa tal como la Teosofa, las
personalidades no prestan ninguna ayuda. Poco importa qui-
nes fueron o quines son los principles tesofos del pasado o
del present; la Teosofa, como filosofa de la vida, se sostiene
por s misma, y el conocimiento de las biografas de las indivi-
dualidades teosficas no hacen ms tiles los studios teosfi-
cos. No hay, pues, actualmente, ninguna necesidad para aquellos
que se interesan por la Teosofa, de saber quin era o qu era
H. P. Blavatsky; ella era una intrprete de la Teosofa que ella
conoca, y sus ideas deban ser juzgadas nicamente por su va-
lor intrnseco.
Pero el caso es muy distinto si el estudiante de Teosofa se
interest no solamente en ella, sino tambin por la Sociedad Teo-
sfica. Porque esta organizacin fu fundada por H. P. B. con
la ayuda de otras personas, y durante los diez y seis primeros
aos de su existencia la Sociedad fu profundamente modelada
por esta personalidad. H. P. B. como gran tesofa, es decir, no
solamente por el hecho de que ella creyera en la Teosofa, sino
que daba su vida por la Sociedad Teosfica, puede muy bien en-
searnos lecciones que no estn contenidas en su obra La Doc-
trina Secreta.
Evidentemente, todo lo que se puede decir de til sobre la
personalidad de H. P. Blavatsky no se puede condensar en una
conversacin de una hora. No tratar, pues, de hacerlo. Mi
objeto es simplemente hacer resaltar ciertos aspects de su ca-
rcter que me interesan profundamente. Y permtaseme decir
aqu una cosa que quizs extraar a muchas personas: yo he
sido much ms fascinado por H. P. B. misma que por sus es-
critos. Estos me conducen al conocimiento; pero cuanto ms







REVISTA TEOSFICA CUBANA


conozco su personalidad ms inspirado me siento. Porque ella
manifiesta una cualidad heroica que me toca profundamente.
En nuestras vidas tan atareadas y de tanta tension, donde ne-
cesitamos pagar tan rpidamente nuestras deudas krmicas, yo
creo que es ms important crecer en herosmo que en saber.
Desde mi infancia, yo me interesaba por H. P. B. Yo .la
encontr dos veces, pero como yo no tena entonces ms que
catorce aos, no poda comprender ms que una parte de lo que
oa decir de ella a Mons. Leadbeater. Ms tarde, viv durante
various aos en el antiguo cuartel general de la Avenida Road,
en Londres, en estrecho contact con otros discpulos de H. P.
B., por los que conoc muchos detalles sobre ella. Pero sola-
mente despus del principio de mi permanencia en Adyar y
despus que tuve acceso a los diversos documents que all se
encuentran, fu cuando H. P. B. comenz a emergir en mi ima-
ginacin de una manera completamente nueva. Cuando se co-
mienza a ojear su coleccin de cuadernos de notas (son diez y
nueve, de los que el primero fu comenzado en 1874) y se ve
a su espritu inquietarse por la buena march de la S. T. y se la
ve, noche tras noche, coleccionar sobre el cuaderno los recortes
de los peridicos, los artculos, los anuncios; cuando se lee el
diario del coronel Olcott, el del ao 1873, que ella complete con
notas sobre sus proyectos y sus temores; y, sobre todo, cuando
se leen las cartas del maestro Serapis al coronel Olcott refe-
rentes a ella, y de las que he dado un extract en mis Cartas de
los maestros de sabidura, es cuando se siente que la verdadera
biografa de H. P. B. est todava por escribir.
Una de las profundas impresiones que me ha dejado este
examen es que el coronel Olcott, en su Historia autntica de la
S. T. no ha hecho complete justicia a H. P. B. No pienso que
l haya querido ser parcial, pero es evidence que ciertos aspec-
tos de su carcter eran incomprensibles para l. Durante toda
su vida ella actu segn motivos y razones que l no poda son-
dear. En su primer contact con ella, l no supo comprenderla,
por el hecho de que ella estaba dedicada a la ejecucin de las
rdenes de su Maestro de una manera que aun no era obligato-
ria para l y que no vino a ser hasta que l no contrajo ms
tarde lazos idnticos con su Maestro. Constantemente, H. P. B.
vea, oa a los Maestros y a sus discpulos, o tena la sensacin
de su presencia, y trataba de adaptar su actividad a los planes
de sus superiores. El coronel Olcott haca lo mismo; pero no
es disminuir nuestra gratitud hacia l decir que muchas y mu-


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ENE.-FEB.







REVISTA TEOSFICA CUBANA


chas veces no tuvo xito en comprender los planes de su Maes-
tro. En resume, H. P. B. era una ocultista, actuando por mo-
tivos que ella no poda revelar ni aun a su colega, en quien ella
tena complete confianza; ella llegaba a conclusions que l no
poda justificar por los datos de su buen sentido.
Un ejemplo evidence de esto es la manera como Olcott re-
lata la historic del segundo matrimonio de H. P. B. en Filadel-
fia. Segn la Historia autntica de la S. T., se pudiera pensar
que fu por una especie de capricho de H. P. B. el casarse con
un hombre muy inferior a ella en todos concepts. La frase que
emplea el coronel Olcott es ".. .por consiguiente, esto me pa-
reca ser un rapto de locura". Yo creo que cuando l escriba
estas lneas haba olvidado la verdadera razn de este acto, por-
que l estaba en posesin de las cartas de Serapis y en ellas
habra podido encontrarla; estoy seguro de que l no las haba
vuelto a leer y que escriba segn recuerdos bastante vagos.
Este segundo matrimonio de H. P. B. es para m uno de sus
ms grandes actos de sacrificio. Ella haba ido a los Estados
Unidos por orden de su Maestro; ella tena que ganar su pan,
y al mismo tiempo, tena que poner en camino el movimiento
que ms tarde haba de ser la S. T. Ella luch para ganarse la
vida de diversas maneras, pero visiblemente iba al fracaso. En-
tonces un hombre, un albans, que era un simple particular, se
aficion a ella o, por lo menos, la pretendi; le ofreci propor-
.cionarle un hogar, no pidiendo nada en cambio; se comprometi
a crear para ella el centro por el que ella suspiraba, donde po-
dra continuar escribiendo y dando audiencia a las personas que
se interesaban en sus ideas. Ella rechazaba a este individuo,
pero era necesario elegir entire casarse con l o llevar una vida
de complete penuria que implicaba el fracaso de todos sus pla-
nes. Se cas pues, insistiendo en conservar su propio nombre.
No podis imaginaros el estado de espritu de H. P. B.-arist-
crata hasta la punta de las uas-encadenndose para toda la
vida, segn todas las apariencis, a un hombre rstico, a fin de
poder ejecutar la misin que se le haba confiado y comenzar
su trabajo? Yo no puedo concebir un ms magnfico acto de
sacrificio. Voy a leeros algunos extractos de las cartas del
Maestro Serapis para demostraros que es as como lo conside-
raron los Maestros.
"Consagrada a la gran causa de la Verdad, ella le ha sa-
crificado hasta la sangre de su corazn; creyendo poder servir-
la mejor tomando un marido a quien el amor hara generoso,


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REVISTA TEOSFICA CUBANA


ella se uni sin vacilacin a aquel a quien ella detestaba". (Car-
tas de los Maestros de Sabiduria, 2Q series, carta nm. 9.)
El sacrificio de H. P. B. no fu de ninguna utilidad; el
hombre con quien se cas, bien pronto se volvi contra ella.
Refirindose a esta tragedia, el Maestro escribi al coronel
Olcott:
"Su amor por ella ha desaparecido; la llama sagrada se ha.
extinguido por falta de combustible; l no ha tenido en cuenta
sus advertencias... Vindose a punto de fracasar, l resolvi
embarcarse para Europa y dejarla sin recursos y sola". (C. de
los M. de S. 2* series, carta 9.)
Pidindole al coronel Olcott que ayudara financieramente a
aquel hombre, el Maestro contina:
"A menos que nosotros no le ayudemos en inters de ella,
la existencia de nuestra hermana ser arruinada y su porvenir
ser una vida de miseria y enfermedad. Las leyes que rigen
nuestra Logia no nos permiten intervenir en su destino em-
pleando medios que podran parecer sobrenaturales. Ella no
puede recibir dinero ms que del hombre con quien se ha casa-
do; su orgullo debe humillarse precisamente ante aquel a quien
ella odia. Sin embargo, tenemos medios de subvenir a sus ne-
cesidades y por ella favoreceros a vos y a la causa. El hermano
John (King) ha trabajado hbilmente por ella en su pas natal
(Rusia). Los jefes del gobierno le han enviado rdenes que, si
las ejecuta, algn da tendr millones. El no tiene dinero, y su
inteligencia es limitada. Mi hermano Olcott tratar de encon-
trarle un asociado". (C. de los M. de S., carta 12.)
Es intil continuar la relacin de esta lamentable historic.
El hombre present una instancia de divorcio por abandon de
domicilio conyugal, a lo que no se le hizo oposicin, de manera
que l gan su demand, con gran satisfaccin de H. P. B.
Tambin fu en esta poca cuando ella sufri pruebas de
una naturaleza que nosotros no podemos comprender; pero
tenemos la palabra del Maestro para mostrar que eran pruebas
ocultas en las que su misma vida estaba en peligro. En tres
lugares de una de sus cartas l hace alusin al grave peligro
que a ella amenazaba:
1P "...En caso de muerte. La posibilidad de este suceso,
mencionado por nuestra noble hermana, no es una palabra al
aire. El Guardin (del Umbral) vigila de cerca y jams per-
der la ocasin si el valor de nuestra hermana se debilita. Esta
prueba ser para ella una de las ms penosas".


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1931 REVISTA TEOSFICA CUBANA PG. 11

2< "...si ella sobrevive a la prueba. Porque de la buena
voluntad manifestada y de la intensidad del pensamiento mag-
ntico concentrado sobre nuestra hermana depender en gran
parte su seguridad en su peligroso descenso hacia el... (pala-
bra ilegible en el original)".
39 ... Qu peligro para ella en el cumplimiento de su de-
ber, y qu probabilidades para vosotros dos de perder una her-
mana y una Providencia aqu abajo". (C. de los M. de S., 21 se-
rie, carta 12.)
La severidad de la prueba que H. P. B. deba sufrir es
objeto de una alusin en la carta 13, en la que el Maestro pide
al coronel Olcott y a Elbridge Gerry Brown que ayuden a su
hermana con sus ms fuertes pensamientos:
"Le es necesario encontrarse una vez ms, cara a cara, con
el ser formidable que ella esperaba no volver a ms. O ella
triunfar o, siendo su vctima, perecer. como, solitaria y sin
proteccin, por tanto, indomable ella deber desafiar todos los
grades obstculos y los peligros desconocidos y misteriosos
que ella debe encontrar. Hermano mo, yo no puedo hacer nada
por nuestra pobre hermana. Ella se ha sometido a las several
leyes de la Logia, y estas leyes no pueden ser quebrantadas por
nadie. Como Elloriana, ella debe ganar el derecho... El resul-
tado final de la terrible prueba depend de ella, de ella sola y
del grado de simpata que ella inspire a los dos hermanos Henry
y Elbridge, de la energa y de la potencia de sus voluntades
dirigidas hacia ella, en cualquier lugar que ella se encuentre.
Sabed, oh hermano mo, que una tal fuerza de voluntad acrecen-
tada por un afecto sincero la rodear de un broquel impene-
trable, constituido por la alianza de los puros y buenos deseos
que forman dos almas inmortales, broquel que ser tanto ms
potente cuanto ms intensos sean sus deseos de verla triunfar...
Rogad, los dos, por nuestra hermana; ella lo merece". (C. de
los M. de S., 21 series, carta 13.)
Aun en esta poca lejana, H. P. B. era el centro de un mun-
do oculto extrao, porque ella estaba rodeada de protectores y
de guas invisibles. La Logia egipcia, la Fraternidad de Luxor
(Id., carta 3) haba emprendido en esta poca el trabajo pre-
liminar del movimiento teosfico. En una carta se adverta al
coronel Olcott que en ciertas ocasiones, cuando l diera part a
H. P. B. del xito o del fracaso de sus planes, otros personajes
invisibles estaran presents para orlos y guiarlos.









"A vuestra vuelta al escritorio, sabed que la Cofrada es-
tar reunida en su habitacin y que siete pares de odos escu-
charn vuestros informes y juzgarn de los progress cumpli-
dos por vuestra Atma en lo que concierne a las percepciones de
orden intuitivo. No la escuchis cuando ella os diga que vues-
tras palabras no le interesan; continued, y sabed que hablis
en presencia de vuestros hermanos. Cuando sea necesario, ellos
harn pasar por ella sus respuestas. Que la bendicin de Dios
sea contigo, hermano mo". (Id., carta 15.)
As sucedi, much ms tarde, en 1884, cuando Mohini M.
Chatterjee recibi del Maestro K. H. la orden de prosternarse
a los pies de H. P. B. a la moda hind, porque entonces el Maha-
Choan mismo estara en el cuerpo de H. P. B. observando direc-
tamente desde el plano fsico las fuerzas en pro y en contra del
movimiento teosfico en Europa. El coronel Olcott mismo no
saba lo que iba a suceder, no ms que H. P. B., a lo que parece.
"A la llegada de Upasika, iris a su encuentro y la recibi-
ris como si estuvieseis con los indios, y como si ella fuese vues-
tra madre. Poco importa la multitud de franceses y otros; es
necesario atolondrarlos; y si el coronel os pregunta la razn,
le contestaris que vos saludis, no a H. P. B., sino al hombre
interno, a aquel que habitat en ella y que habis recibido nues-
tras instrucciones al efecto. Sabed tambin, para vuestra pro-
pia edificacin, que un personaje much ms grande que yo ha
tenido a bien consentir en tomar su forma, para examiner as
la situacin, y despus visitar algunas veces, de la misma ma-
nera, a Pars y otros lugares done residan miembros extran-
jeros. Vos la saludaris as, visitndola o despidindoos de ella,
durante todo el tiempo de vuestra permanencia en Pars, sin
preocuparos de los comentarios ni de su propia sorpresa". (Id.,
carta 62.)
Este element oculto es inseparable de la personalidad de
H. P. B. Nosotros no podemos apreciar lo que es oculto, pero
es impossible comprender el carcter de H. P. B. sin dar la pre-
ponderancia a este element oculto del que es impossible sepa-
rarla. En el transcurso de los ltimos aos, ha sido publicada
una abundante documentacin que nos suministra materials
para una biografa satisfactoria de H. P. B. que se escribir
algn da en el future. Cuanto ms se examinan estos mate-
riales, y todo lo que ha sido publicado anteriormente, mejor se
comprender que H. P. B. no sabra estar separada de los Maes-
tros a quienes ella serva. En su espritu, el nico valor que a


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REVISTA TIEOSFICA CUBAINA


ENE.-FEB.









ella misma y su trabajo tenan para el mundo consista en su
cualidad de agent de los Maestros; ella consideraba que, por
s misma, no tena nada de preciado para el mundo. Esta ac-
titud hacia s misma est visible de una manera caracterstica
en un ejemplar de La Voz del Silencio que, por una razn igno-
rada, ella se lo dedica a s misma. Este ejemplar est en Adyar,
y sobre la pgina blanca anterior al texto, por encima de su
firma, se lee esta sorprendente dedicatoria:
"H. P. B. a H. P. Blavatsky, sin ningn cumplido."
Pero aunque H. P. B. se rebajaba as, era evidence que ella
posea ciertos poderes ocultos, de manera que ella no actuaba
solamente como centro para los fenmenos ejecutados por los
Maestros, como en el transcurso del perodo descrito en el Mun-
do Oculto. Ya en 1874 y 1875 ella se serva de algunos de sus
poderes ocultos, y tenemos de ella un memorandum sobre este
asunto. Para comprender la significacin de lo que ella dice, es
necesario recorder que ella trataba de poner en march el mo-
vimiento teosfico entire los espiritistas de los E. U. En una
poca en que el espiritismo estaba a punto de caer en el descr-
dito a consecuencia de los constantes fraudes de los mediums,
H. P. B. se situ en la brecha de una manera extraa porque
ella cre algunos fenmenos directamente por sus propios pode-
res ocultos, dejando que se pusieran en el activo del espiritismo.
Pero lleg la hora en que los espiritistas americanos rehusaron ir
ms all de los fenmenos para llegar a una filosofa sinttica de
la religion y de la ciencia; H. P. B. rompi entonces con ellos, lo
que le atrajo naturalmente la clera y los insultos de ellos. A
todo esto hace ella alusin en su memorandum, que ella coloca
en su cuaderno de notas al lado de un recorte de un peridico
relacionndose a los mediums M. y Mme. Holmes:
NOTA IMPORTANT

"S, yo lamento decir que he debido identificarme yo mis-
ma cuando los mediums Holmes fueron vergonzosamente des-
enmascarados entire los espiritistas. Yo deba salvar la situa-
cin porque yo haba sido enviada desde Pars a Amrica con
el fin de probar que los fenmenos son reales, de mostrar la
falsedad de la teora espirita de los Espritus. Pero acmo po-
dra yo hacerlo mejor? Yo no quera que fuese generalmente
conocido que yo poda producer las mismas cosas a voluntad.


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Yo haba recibido rdenes en contrario y, sin embargo, yo de-
ba mantener viviente la realidad, la sinceridad y la posibilidad
de estos fenmenos en el corazn de aquellos que de materialis-
tas se haban convertido en espiritualistas, y que ahora, por el
hecho de que various mediums haban sido desenmascarados, re-
caeran en su escepticismo. Por esto, eligiendo un pequeo n-
mero de fieles, fu con ellos a casa de los Holmes, y, ayudada
por M. y su fuerza, hice surgir la cara de John King, y la de
Katie King en la luz astral, produje los fenmenos de materia-
lizacin y dej career a los espiritistas en general que esto era
obtenido por la mediumnidad de Mme. Holmes. Esta estaba
terriblemente espantada, porque ella saba que esta vez la apa-
ricin era real. Hice yo mal? El mundo no est todava pre-
parado para comprender la filosofa de la Ciencia Oculta. Que
l se d cuenta primero que hay series en un mundo invisible,
sean los espritus de los muertos o sean elementales; y que hay
poderes ocultos en el hombre capaces de hacer de l un Dios
sobre la tierra.
Cuando yo haya muerto y partido, quizs las gentes puedan
apreciar mis mviles desinteresados. Yo he dado mi palabra de
ayudar al mundo a marchar hacia la Verdad durante mi vida, y
yo mantendr mi promesa. Que se me calumnie o se me insulte;
que unos me califiquen de mdium o espiritista y otros de im-
postor. Da vendr en que la posteridad aprender a conocerme
mejor.
Oh!, pobre mundo, tonto, crdulo y malvado.
Mv. me ordena former una Sociedad, una Sociedad secret
como la Logia rosa-cruz. El ha prometido ayudar a H. P. B."
(Cartas de H. P. Blavatsky a A. P. Sinnett.)



Un hecho digno de notar es que H. P. B. pona a menudo a
prueba a aquellos que pretendan estar cerca de ella. Bien na-
turalmente, muchas personas eran atradas hacia ella y todo
aquel que tena alguna inclinacin por el ocultismo senta su
fascinacin. Pero aunque ella no rechazaba a nadie que preten-
diese dedicrsele, sin embargo, los pona a prueba. Y sus m-
todos para ello eran bastante enrgicos. Cuando C. W. Lead-
beater regresaba con ella a la India en 1884, una circunstancia
caracterstica bajo este aspect fu cuando ella le pidi que le
trajera te y pan tostado sobre cubierta, a una hora en que


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para procurrselos era necesario alterar todo el servicio de la
cocina. Despus de muchas dificultades, M. Leadbeater volvi
con los artculos pedidos, pero se sinti speramente reprendido
a presencia de otros pasajeros por haber tardado tanto y no
estar el te bastante caliente. Aquellos que ms tarde vinieron
a star agregados a H. P. B. debieron a veces soportar muchas
humillaciones a fin de probar que ellos aspiraban realmente al
servicio de los Maestros y no nicamente a estar cerca de ella
para adquirir conocimientos ocultos.
Un incident aun ms notable me ha sido referido por
Mrs. Annie Besant. Cuando H. P. B. dej la casa de Lands-
down Road, en Londres, fu para ir a vivir a la Avenue Road,
en una casa preparada para ella por Mrs. Besant. Despus de
haberse all instalado, ella se quejaba amargamente a su hos-
pedadora de que se le haca morir de hambre. Todo, sin em-
bargo, se haba hecho para contentar a H. P. B., todos sus ca-
prichos eran satisfechos, y a pesar de esto, ella acusaba a
Mrs. Besant de debilitarla. A sta le llegaba la queja al cora-
zn, y se lamentaba amargamente en su habitacin. La acusa-
cin fu repetida varias veces, y, finalmente, sabindose ino-
cente de ello, Mrs. Besant le replic una vez sonrindose: "H.
P. B., sabis bien que no hablis seriamente". Y esto acab con
la acusacin, porque Mrs. Besant haba probado que saba sos-
tener la verdad que ella conoca, a pesar de lo que dijera H. P. B.
No hay una carta de H. P. B. en la que no se manifieste su
buen humor. Casi siempre, cuando ella escriba a alguno de sus
ntimos, como Mr. Sinnett, se expresa con su espritu caracte-
rstico anteponiendo a su firma "Vuestra en el agua hirvien-
do", lo que es una formula de saludo que revela su angustia;
ella la intensifica otra vez por "Vuestra y para siempre en el
agua hirviendo". Y tambin "Vuestra y todava viva". Ella
era muy democrtica, a pesar de su educacin aristocrtica; una
vez firm: "Vuestra en Jess, H. P. B., nacida Hahn von Rot-
tenstern-Hahn, maldita sea", o "Vuestra siempre en toda la
amargura del corazn", "Vuestra siempre y seriamente en una
profunda y sombra desesperacin", "Vuestra en perfect idio-
tismo", "Vuestra, sola y temblorosa". Estas expresiones nos
revelan una H. P. B. atormentada, pero invencible en su buen
humor.
En sus cartas a Mr. Sinnett, ella le llamaba muchas veces,
maliciosamente, "Patrn", ttulo que ella daba a su Maestro.
Esto era porque Mr. Sinnett trataba inconscientemente de go-







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bernar a los Maestros y decirles lo que ellos deban hacer para
que la S. T. tuviese xito entire los europeos. El crea que sobre
este punto estaba mejor informado que ellos. Yo creo que
Mr. Sinnett jams apercibi la malicia de H. P. B. cuando ella
le llamaba "Patrn". El fu, sin duda, para ella un auxiliar,
pero en qu media el juicio demasiado crtico que l formaba
de ella contrabalanceaba su ayuda slo los Maestros pueden
decirlo. Haba, sin embargo, una persona a quien H. P. B. pro-
fesaba un profundo afecto y de quien slo hablaba en trminos
de admiracin. Era Mme. Patience Sinnett. Cuando yo vine a
Inglaterra por primera vez, a la edad de 14 aos, viv dos aos
con Mr. y Mrs. Sinnett, de modo que yo los he conocido muy
bien. Ciertamente, la personalidad de Mrs. Sinnett mereca en
la historic de la S. T. un lugar ms grande que el que se le ha
dado. Extremadamente instruida, perfect duea de casa, mu-
jer de bella inteligencia, ella ayud el naciente movimiento teo-
sfico de una manera discreta y enrgica. Y su comprensin
simptica de H. P. B. atrajo muchas veces hacia ella la aten-
cin de los dos Maestros.
Nosotros, que tanto debemos hoy a H. P. B. sobre teosofa,
no comprendemos a qu precio lleg ella a ser el mensajero de
los Maestros para nosotros. Se ha dicho de ella por los Maes-
tros que desde haca dos siglos no haba habido tan buen ins-
trumento como su cuerpo. Su disposicin psquica permita a
los Maestros servirse de ella como nosotros nos servimos hoy
de una antena, es decir, para emitir sus fuerzas. Ellos podan,
desde el lejano Thibet, influenciar movimientos y cumplir fe-
nmenos en todos los lugares donde ella se encontrase, en Eu-
ropa o en la India, sirvindose de ella como de una palanca.
El coronel Olcott no poda ser utilizado as como palanca; pa-
rece que Damodar Mavalankar estaba preparado para desem-
pear ese papel cuando la fuerza de las circunstancias pusie-
ron fin a todos los fenmenos. Pero H. P. B. se haba ofrecido
completamente a los Maestros, y por su mediacin ellos dieron
a Mr. Sinnett y a Mr. Hume las enseanzas que encontramos
en el Mundo Oculto y en el Buddhismo Esotrico. Con motivo
de estas enseanzas fueron producidos various fenmenos, y H.
P. B. fu acusada de haberlos producido por medio del fraude.
Ella fu calificada de charlatana y de impostora en el informed
de la Sociedad para Promover las Investigaciones Psquicas.
Pero su mayor sufrimiento fu debido, no a la acusacin de


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fraude, sino que por ello los nombres sagrados de los Maes-
Stros fueron profanados.
Permitidme hacer aqu una digresin para decir que los
occidentales parecen, en su mayora, incapaces de comprender
la reverencia que los orientales sienten con respect a los Maes-
tros y al estado de discpulo. Para nosotros, nacidos y educados
en la religion oriental, hay ciertas cosas tan santas que es im-
posible profanarlas. Yo mencionar que en Ceyln, cuando la
palabra Nirvana es pronunciada en un sermn por un monje
Sbuddhista, la concurrencia entona piadosamente las palabras:
"Santo, Santo". Pero yo he estado en la casa de un teosofista
que tena sobre la reja la palabra "Nirvana". Yo he sabido que
el nombre de Koot Hoomi ha sido dado a un caballo de carre-
ra. Yo he visto retratos de los Maestros publicados en revistas
occidentales. Yo he visto otras cosas muy numerosas para ser
referidas, tanto entire los discpulos occidentales de los Maes-
tros como entire los escpticos occidentales, que me han hecho
abrir grandemente los ojos, y preguntarme si el occidente tiene
algn sentimiento real de veneracin hacia las cosas santas.
Aun antes de comenzar el ataque de los Coulomb, la actitud
de algunos hacia el Maestro era tal que H. P. B. escriba con.
amargura refirindose a su consentimiento para ser interme-
diaria entire Merrs. Sinnett y Hume y el Maestro K-H.:
"i Oh, desgraciado, desgraciado aquel da en que yo con-
sent en poneros a vosotros dos en correspondencia y en que
l, en su bondad, en su divina caridad, no rechaz mi peticin!
Perezca ms bien la Sociedad Teosfica, y tambin nosotros
dos-Olcott y yo-si es que hemos sido los instruments para
rebajar tanto en la estimacin pblica el santo nombre de la
Cofrada!"
Si tales eran sus sentimientos antes de los ataques de los
Coulomb, podemos imaginarnos lo que seran ms tarde. Pare-
ce que T. Subba Row lleg hasta a desacreditar y desautorizar
a H. P. B., llamndola "una cscara vaca y abandonada por
los Maestros" con el objeto de hacer renacer, de una manera
curiosa e incomprensible, la confianza en los Maestros. H. P. B.
contina:
"Cuando yo le he expuesto el asunto, l ha contestado:
"Habis sido culpable del ms terrible de los crmenes. Habis
develado los secrets del ocultismo, los ms sagrados y los ms
ocultos. Es mejor que vos seis sacrificada ms bien que lo sea
aquello que jams ha estado destinado a las inteligencias eu-







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ropeas. Las gentes tenan much confianza en vos. Era tiempo
de sembrar la duda en sus espritus. De otra manera, ellos hu-
bieran extrado de vos todo lo que sabis".
Y H. P. B. fu sacrificada, sea intencionalmente, como Sub-
ba Row dice que deba haber sido, o nicamente por la fuerza
de las circunstancias. Ella dej la India por motivos de salud,
dice el coronel Olcott, pero la frase de H. P. B. es "arrojada a
las puertas de la India".
Entrevemos en esta poca una escena profundamente emo-
cionante. C. W. Leadbeater estaba entonces en Adyar y llena
una laguna en la relacin que di H. P. B. del suceso. El nos
dice que ella estaba enferma del mal de Bright y que su estado
era desesperado. El mdico se haba retirado aquella tarde
prometiendo volver a la maana siguiente, pero manifestando
la duda de que H. P. B. sobreviviese a aquella noche. En rea-
lidad, H. P. B. no deseaba sobrevivir, porque su martirio era
mayor de lo que ella poda soportar. En la habitacin exterior
estaban sentados, conversando en voz baja, los dos Oakley, Da-
modar, C. W. Leadbeater, Bawajee y Hartmann, esperando una
llamada eventual de H. P. B. Repentinamente apareci en el
-corredor el Maestro M. completamente materializado, atraves
rpidamente la habitacin exterior para ir a donde estaba H. P.
B. Durante este tiempo-las personas que estaban en la habi-
tacin exterior se retiraron. Despus de la entrevista, el Maes-
tro parti como haba venido y desapareci. A la maana si-
guiente, con gran sorpresa del mdico, el estado de H. P. B.
haba mejorado de una manera maravillosa. El doctor no en-
contr un cadver, sino una enferma, no solamente fuera de
peligro, sino en quien los sntomas de una grave enfermedad
haban casi desaparecido. Cuando H. P. B. qued restablecida,
ella le dijo a sus ntimos cmo el Maestro haba venido y le
haba dado a elegir: O bien morir para que acabase su martirio,
o bien vivir algunos aos ms para comenzar la Doctrina Se-
creta a fin de que algunas almas fieles por lo menos, buscando
la Sabidura, pudiesen a la vez obtenerla y llegar a los pies
de los Maestros. Tenemos una relacin ms complete en la car-
ta de H. P. B. a Mr. Sinnett de lo que pas en esta extraa
entrevista:
"Pero jams, aunque yo quiera, podr olvidar esta noche
para siempre memorable, en el curso de la crisis de mi enfer-
medad, cuando mi Maestro, antes de obtener de m cierta pro-
mesa, me revel cosas que l pensaba que yo deba conocer an-


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tes de darle mi palabra para el trabajo que l me pedia que
hiciese (y no me lo ordenaba, como tena el derecho de hacerlo).
Esa noche, mientras Mme. Oakley, Hartmann y todos, except
SBawajee (D. N.), esperaban a cada instant verme expirar, yo
lo supe todo. Se me ense quin tena razn y quin estaba
Sequivocado (sin quererlo) y quin era completamente traidor,
y me fu presentado un esquema general de lo que me esperaba.
Ah, yo os digo, yo aprend cosas aquella noche que han quedado
para siempre impresas en mi alma: la negra traicin, la amis-
tad fingida con fines egostas, la creencia en mi culpabilidad y,
no obstante, la determinacin de mentir para defenderme, pues-
to que yo era un escaln cmodo para elevarse, y qu s yo
qu ms! En esta corta hora yo vi en toda su fealdad la natu-
raleza humana, cuando yo sent una de las manos de mi Maes-
tro sobre mi corazn, prohibindole cesar de latir, y vi la otra
evocando para m un dulce porvenir. Con todo esto, cuando El
me hubo mostrado todo, todo, y me pregunt: "Consents?",
yo dije "S" firmando as mi miserable sentencia, por conside-
racin a algunas personas que tenan derecho a Su gratitude.
Me creeris si os digo que entire los nombres de esas personas
estaban los de vosotros dos? Podis ser incrdulos o dudar,
pero es as. La muerte era de tal manera bienvenida a aquella
hora, el reposo talmente necesario, talmente deseado, la vida
que se me ofreca y que yo realize ahora, tan miserable; y, sin
embargo, poda yo decir NO a Aquel que quera verme vivir?
Pero todo esto es quizs incomprensible para usted, aunque yo
espero que tal no sea el caso".
As, una vez ms H. P. B. se ofreci en sacrificio, con ob-
Sjeto de que el Movimiento pudiese ser ayudado. Ella no prevea
cmo, despus de algunos aos suplementarios de martirio, un
I grupo fiel se reunira en torno de ella a fin de que sus ltimos
aos pudiesen transcurrir, no en la tempestad, sino en la paz.
SNo esperando nada, ella lo di todo, y el resultado de su sacri-
ficio lo tenemos en la Doctrina Secreta.
Al tratar de comprender la personalidad de H. P. B. no es
possible dejar de notar la extraordinaria inteligencia que posea.
Ella era rica en conocimientos sobre antropologa y religion,
sobre una vasta masa de hechos generals de ciencia y filosofa.
Este conjunto de conocimientos estaba coordinado en su inteli-
gencia y referidos a un plan, un plan de Evolucin como nos-
otros los tesofos le llamamos actualmente. Pero en la exposi-
cin de este plan, sin embargo, ella no era clara, y el mismo







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Maestro K. H. dijo de sus explicaciones "que se mostraba la
cola antes que la cabeza". Su Doctrina Secreta es excesiva-
mente difcil para una inteligencia formada en las universida-
des; cuando ella comienza un asunto, no se encuentra en alguna
frase o prrafo una indicacin clara; no hay nada definido, por
decirlo as. Un asunto conduce a otro hasta que el hilo se pier-
de. Todo esto es intensamente fascinador para una inteligencia
que trata de apoderarse de la Totalidad de las cosas, y no sim-
plemente en descubrir qu sistema particular H. P. B. est tra-
tando de crear. Ella es infinitamente sugestiva para la intui-
cin, por ms que para la inteligencia precisa ofrece hechos
agrupados sin cohesion, o sin complete agrupacin. Pero ella
arroja puente tras puente, del misticismo a la ciencia, de la fi-
losofa al ocultismo. Esto es lo que hace que sus escritos sean
infinitamente sugestivos.
Su inteligencia era enciclopdica, y as, cuando comenzaba
un asunto, vastos puntos de vista surgan, cada uno aparente-
mente tan important como los otros. El resultado era que,
cuando ella escriba la Doctrina Secreta, comenzaba un asunto,
despus recortaba el manuscrito e iba agregndolo pieza por
pieza, pegndolas sobre la primera hojilla de materials suple-
mentarios. La reproduccin de una pgina de la Doctrina Se-
creta as trazada aparece en The Golden Book of the Theoso-
phical Society; y esa pgina no se encuentra ahora igual en su
obra, prueba evidence de que H. P. B. la reform ms aun. (La
reproduccin no muestra los trozos agregados, stos aparecen
escritos con una escritura ms fina que el resto de la pgina.)
H. P. B. era la desesperacin de los impresores, porque cuando
las ltimas pruebas de plans le eran remitidas, ella agregaba
nuevos prrafos con esta nota al margen: "Impresor, interca-
lad esto".
H. P. B. prestaba demasiada atencin a los conocimientos
que trataba de propagar, para ocuparse de hacer pruebas de
galas literarias. Ella saba que su ingls poda ser defectuoso
en claridad o en forma literaria, y as aceptaba. con gusto la
ayuda de sus amigos. El coronel Olcott nos dice cmo l la ayu-
d en la compilacin de Isis sin velo. Lo mismo fu en lo que
concierne a la Doctrina Secreta. Si alguien que poseyese cono-
cimientos especiales sobre algn asunto estaba cerca de ella,
muy pronto le peda que revisase tal o cual cosa que haba es-
crito, y que corrigiese los errors cometidos. As fu como uti-
liz los conocimientos que posean sobre asuntos especiales G.


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R. S. Mead, Bertram Keightley, Archibald Keightley, W. Wyn
Wescott, C. Carter Blake y otros. Toda sugestin que se le hi-
ciese concerniente a la manera ms clara de exponer lo que
deseaba expresar era inmediatamente aceptada por ella.
En una de sus obras, la Voz del Silencio, G. R. S. Mead la
ayud considerablemente, sugirindole frases rtmicas para ex-
presar sus pensamientos. Hay aqu en Adyar una pgina del
manuscrito de este libro; las tachaduras y correcciones que pre-
senta demuestran que su belleza de lenguaje actual no es debida
a una inspiracin espontnea.
Nosotros podemos, pues,' comprender bien por qu, despus
de la publicacin de la primera edicin de la Doctrina Secreta,
H. P. B. se mostrase ansiosa de enmendar muchas parties en
una edicin subsiguiente. Antes de morir, ella di instrucciones
a las personas que la rodeaban para que revisasen lo mejor po-
sible la obra, haciendo desaparecer las expresiones ambiguas y
haciendo el lenguaje ms acceptable para los lectores crticos.
Los dos Keightley y G. R. S. Mead hicieron este trabajo para
la segunda edicin. La tentative de algunos que quisieron hacer
de la primera edicin un Evangelio cuyas palabras no deban
ser cambiadas porque ellas expresaban el pensamiento final de
H. P. B., no era possible ms que porque sus promotores no
haban conocido a H. P. B. ni la manera como ella produca sus
obras.
Se ha escrito much para demostrar que H. P. B. era mascu-
lina,. dura, spera. Ciertamente, ella fumaba, pero en aquella
poca todas las damas rusas hacan otro tanto; ella era espiri-
tual y se serva de su espritu como de una flecha cuando era
necesario. Nadie dir jams que ella era sentimental. Pero yo
deseo sugeriros que todo esto no era ms que una mscara. Re-
ferir dos incidents para demostrar que ella tena en el fondo
much ternura.
El primer incident lo he odo referir hace poco por la mis-
ma president. Un hombre vino un da a visitar a H. P. B.
Visiblemente, l no se encontraba a su gusto. Para tranquili-
zarlo, H. P. B. le pidi que cantase algo. El cant una cancin
de music-hall de un gusto muy dudoso. H. P. B. le pidi enton-
ces que la cantase otra vez.
Los ntimos de su crculo, temiendo que el resto de los con-
currentes llegase a pensar que las canciones cmicas de music-
hall representaban el gusto de H. P. B. en material de msica,


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quisieron elevar una objecin, cuando ella les murmur aparte:
"No veis que eso es todo lo que l puede hacer ?"
El otro incident es much ms significativo, porque en. l
se revela H. P. B. bajo un nuevo aspect. Hay en Adyar una
carta que ella escribi a George Arundale en ocasin del cuarto
o quinto cumpleaos de ste. Ella lo amaba much cuando era
nio, y as, cuando lleg su aniversario, ella eligi una hojilla
de papel con un grabado que un nio poda comprender, y es-
cribi lo que sigue:

A Monsieur George Chela.
Feliz ao nuevo al muy honorable seor Jorgito.
Una caja de bombones est en camino desde Rusia, pas
fro y piadoso en el que la infrascrita es reputada de
haber surgido. Cuando la caja llegue la tendris, y cuan-
do comprendis lo que quiere decir vuestra vieja y afec-
tuosa amiga, seris en verdad un chela.
Respetuosamente vuestra,
H. P. Blavatsky.

Yo estoy completamente convencido de que sera impossible
a cualquiera que no tenga un corazn de nio escribir una carta
tan exquisite a un nio.
Esta verdad, que la verdadera personalidad de H. P. B. no
era la que ella mostraba, es dada como un hecho en una carta
del Maestro Serapis al coronel Olcott en 1875. El coronel Olcott
haba notado evidentemente la rudeza de maneras de H. P. B.
y probablemente se admiraba de ello. Pidindole que ayudase
a esta ltima en su situacin, entonces tan penosa y solitaria, el
Maestro le escriba:
"Oh pobre, pobre hermana! Alma casta y pura, perla
aprisionada en una envoltura de apariencia grosera, ayudadla
a despojarse de esta apariencia de rudeza afectada, y todos se
deslumbrarn con la luz divina oculta bajo semejante corteza".
Y porque yo he quedado deslumbrado desde que he conoci-
do alguna cosa de H. P. B. os present este esquema muy frag-
mentario de la maravillosa personalidad de H. P. Blavatsky.

Traducido por C. X. C.
(Bulletin Theosophique", noviembre, 1930.)


E N F.FE, B


Po. 22















EL OCULTISMO EN LA VIDA COTIDIANA

PoR LA DRA. ANNIE BESANT, P. S. T.

Discurso pronunciado el 30 de junio de 1930 durante el Con-
greso Teosfico de Ginebra y traducido de "The Theosophist"
de noviembre de 1930 por la S'a:. Raquel Catatd.

Al hablaros del "Ocultismo en la vida. cotidiana" me ba-
sar en ideas teosficas fundadas sobre la experimentacin que
puede ser constantemente repetida y, por consiguiente, cons-
tantemente comprobadas de nuevo por los que se dan cuenta
de que al estudiar ocultismo estn estudiando una verdadera
ciencia, un esfuerzo en pos' del saber, y analizan lo que acerca
de ese tema ya se ha dado a conocer parcialmente en las gran-
des escrituras sagradas del pasado, aunque en verdad no ex-
pliquen stas much de lo reference a los mtodos que han de
emplearse para desarrollar algunas parties de la naturaleza
humana.
El ocultismo en la vida cotidiana implica-al menos en mi
sentir-que es posble en la vida diaria adiestrarse en aquellos
mtodos que, aplicados a los ms difciles hechos y leyes ocultas
de la Naturaleza, nos permitirn estudiarlos en debidas condi-
ciones de seguridad; para. ello se necesita al principio la ayuda
de un instructor, lo mismo que se le necesita para avanzar en
el conocimiento de la electricidad o de cualquier otra fuerza
peligrosa de la Naturaleza.
Y el objeto del instructor no es tan slo guiar al aprendiz
en los mtodos de experimentacin, sino tambin ejercer sobre
l cuidadosa vigilancia encamnada a protegerle de todo peligro
hasta que sea capaz de protegerse a s mismo gracias al cono-
cimiento que haya adquirido. Ahora bien: el hecho de que sea
necesario un instructor para estudiar algunas de las fuerzas de
la Naturaleza supone, naturalmente, que quien trabaja sin su
auxilio y vigilancia se expone a muy graves peligros. Y como
quiera que al dedicarse al ocultismo se pone uno en contact con









ciertas leyes especiales de la Naturaleza-con lo que podramos
llamar una energa intensificada en toda manifestacin-es
especialmente necesario que tenga alguien que lo instruya y
gue, y a quien est absolutamente dispuesto a obedecer.
Ningn professor se prestar a ensear, por ejemplo, la
ciencia de la qumica o de la electricidad a menos que su disc-
pulo est dispuesto a obedecerlo inmediatamente, apenas reciba
una orden en los moments en que est efectuando trabajos
experimentales. El maestro no podra aceptar los riesgos con-
siguientes a la desobediencia de cualquier alumno o bien a la
imprudencia del que, al ordenrsele que efectuara rpidamente
cualquier acto, quisiera primero detenerse o discutir el asunto
con su instructor. Maestro y discpulo podran volar en peda-
zos, conjuntamente con el laboratorio entero, en menos del
tiempo necesario para convencer al obstinado de que su ins-
tructor saba ms que l y era capaz de protegerlo en los casos
en que sin tal proteccin podra sufrir graves perjuicios.
Pues bien: estas ciencias incluidas en el saber oculto son
las que se refieren a leyes poco conocidas de la. Naturaleza y
en las que el alumno se adiestra por medio de la experimenta-
cin efectuada bajo la vigilancia de su instructor. Ellas lo
capacitan para emplear fuerzas naturales desconocidas o no
comprendidas por el estudiante de las ciencias corrientes; y
as como en stas, los primeros investigadores tuvieron que
enfrentarse con grandes peligros (como sucedi, por ejemplo,
a Bacon, quien en sus experiments qumicos y en los primeros
pasos en otras ciencias peligrosas, da muy gravemente su
propio cuerpo fsico), tambin los primeros experimentadores
de ocultismo han de hacer frente a los peligros que acompaan
a la ignorancia; y ms tarde, una vez que por s mismos hayan
adquirido el conocimiento, podrn juzgar independientemente
acerca de los experiments que realicen en terreno descono-
cido, dado que aquella enseanza preliminary los habr capaci-
tado para reconocer algo de los peligros con que han de en-
frentarse y para ejercer la vigilancia y precaucin que en part
puedan protegerlos de ellos.
El ejercicio correspondiente al empleo de algunas de esas
fuerzas es an en la actualidad llamado "oculto", porque no
pertenece a los conocimientos de la ciencia corriente en nuestra
poca. Y el gran peligro que encierra el studio y prctica de
dichas fuerzas consiste en que quien a tales experiments se


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dedica tiene que desarrollar en s mismo ciertos rganos que
no comprende todava el hombre corriente y normal de la
Quinta. Raza a que pertenecemos, por educado y culto que sea.
Ha aprendido ste, no obstante, muchas leyes de la Naturaleza
por medio del ejercicio de las ciencias que ha estudiado; y, por
consiguiente, podra ser un buen alumno en esta otra rama del
saber, si estuviese dispuesto a recorder que ha de tratar a su
instructor en asuntos de ocultismo lo mismo que al que le en-
seara algunas de esas otras ciencias peligrosas, cuyas leyes
han sido ya ampliamente investigadas por los que se dedican
a su enseanza.
Aun hoy en da se realizan, dentro de los dominios de la
ciencia corriente, studios y experiments muy peligrosos. Con
frecuencia nos habla la prensa de hombres de ciencia-mdicos
u otros investigadores-que arriesgan su vida misma al reali-
zar nuevos experiments; hombres a cuyo valor debemos rendir
tributo, siempre que esos experiments no impliquen crueldad
para con las criaturas sensibles, sino que tengan por objeto el
future bienestar de la humanidad y no pongan en peligro ms
que a aquel que hoy, en da los lleva a cabo.
Las ciencias ocultas constituyen una series de conocimientos
familiares a ciertos miembros muy avanzados de la raza huma-
na, de los cuales, los Mayoresi son conocidos por gran nmero
de individuos a quienes ellos instruyen; y el ocultismo practi-
cado en la vida cotidiana constitute en realidad una prepara-
cin para recibir esa enseanza en alta, escala. Esta prepara-
cin consiste en el aprendizaje de las lecciones preliminares de
precaucin, rpida obediencia, observacin cuidadosa hasta lle-
gar a la extrema exactitud, y rigurosa nota y examen de los
resultados obtenidos en la operacin; todo lo cual habita gra-
dualmente al alumni al manejo de fuerzas peligrosas hasta
lograr una base slida que le permit cuidarse a s mismo,
capacitndolo as para avanzar por regions desconocidas de la
Naturaleza y hasta para aadir quiz su contribucin propia
a la suma total de tiles conocimientos humans.
Ahora bien: las ciencias ocultas, aquellas que tratan de
fuerzas, de rganos y de poderes hasta ahora rudimentarios en
el ser human culto y avanzado, pero de desarrollo normal-
quiere decir, pues, "adelantado" en relacin con las grades
masas humans de la poca actual-esas ciencias, digo, exigen
que quien quiera estudiarlas conozca algo de las leyes genera-


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les de la Naturaleza, de su inviolabilidad, de su modo de actuar,
de cmo algunas de ellas pueden contrarrestarse por medio de
otras para neutralizar posibles peligros; en una palabra, todos
esos hechos elementales que cualquier estudiante de las cien-
cias corrientes aprende en los comienzos de su trabajo en el
laboratorio.
Pero ms adelante, cuando se desea conocer y utilizar las
fuerzas ocultas, es preciso aprender a tratar tambin con me-
canismos desconocidos existentes dentro de nosotros mismos,
a desarrollar lo que dentro de nosotros se hall en estado rudi-
mentario, y distinguir aquello que es verdaderamente rudimen-
tario (es decir, simiente de un future desarrollo) de otra clase
de cosas que fcilmente podran confundirse con las rudimenta-
rias, y que son las que la ciencia llama "vestgeas", es decir,
las que han sido dejadas atrs y, por lo tanto, se encuentran
en un estado de desarrollo parcial, pero no tienen ante s pers-
pectivas de un future desenvolvimiento de fuerzas hoy latentes.
Entindase bien que no ha de quererse separar lo oculto! de
todos los grandes aspects de la Naturaleza que nos rodean,
porque lo oculto no es sino la parte todaia generalmente des-
conocida. de eso misma Naturaleza. En el ms amplio sentido
de la palabra, todas las leyes o fuerzas desconocidas pertenecen
a la region de lo oculto. Pero en el sentido ms estricto de la
palabra, que es el que empleo en estos moments, refirese
principalmente a los mecanismos rudimentarios que existen
hoy en da en el ser human bajo su forma actual, a los expe-
rimentos que cada uno de vosotros habr de realizar consigo
mismo, a los rganos que habr de hacer funcionar dentro de si.
Muchos rganos o aparatos hay en el ser human que se
manifiestan gradualmente, por medio de lento crecimiento, bajo
la accin de determinadas fuerzas operates, y que son todos
bien conocidos por pertenecer al cuerpo fsico, tal como es uni-
versalmente conocido. Todo el mundo sabe cun lentamente
comienza un nio a ejercitar los rganos sensorios y los pode-
res de la conciencia que actan por medio de esos rganos, des-
arrollo que se efecta por una gradacin casi insensible. Y
sabido es tambin cun imprudentes son los padres o el aya si
permiten que el nio abuse de esas fuerzas en vas de desarro-
llo, aun cuando se trate de fuerzas puramente fsicas, como,
por ejemplo, sostenindolo para que camine antes de que sus
huesos tengan la fortaleza necesaria para sostener su peso, en


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1931 REVISTA TEOSFICA CUBANA PKG. 27

vez de dejarlo solo para que ande a gatas, y trate de levantarse
poco a poco, y caiga una y otra vez, fortaleciendo as los mscu-
Slos sobre los que todava no ejerce pleno dominion.
Exagerad an ms el cuidado que la, madre o el aya debie-
ran ejercer con el nio, y sabris, por comparacin, cul es el
necesario para desarrollar aquellos poderes ocultos, rudimen-
tarios, que se encuentran dentro de vosotros. As os prepara-
Sris para trabajar cauta, cuidadosa y lentamente con esos r-
ganos rudimentarios, de modo de aprender sin peligro lo que a
ellos se refiere, y sin peligro tambin desarrollarlos hasta lo-
grar el pleno ejercicio y manifestacin de sus poderes.
En este punto, la dificultad que se present a los grades
instructors con algunos de nosotros, carentes de buen juicio,
es que queremos avanzar aprisa; especialmente caracteriza este
apresuramiento a aquellos primeros esfuerzos realizados al co-
mienzo de nuestro aprendizaje oculto.
El primer requisito necesario para este aprendizaje es la
exactitud para observer y para tomar nota de todo lo observado.
Luego se precisa estar en guardia muy atentamente contra la
exageracin en cualquier sentido-positivo o negativo-y prac-
ticar una inmensa paciencia, aquel poder de esperar dilatada-
mente los resultados visible que un admirable hombre de cien-
cia, William Clifford, llam "la. sublime paciencia del investi-
gador". Esta frase es literalmente cierta; y es fcil compro-
barla directamente al revisar una de las obras experimentales
de Darwin, por ejemplo, y observer cuntos miles de experi-
mentos llev a cabo, primero para descubrir, y luego, para
comprobar, recorriendo innumerables veces el mismo camino
antes de aventurarse a declarar que haba descubierto alguna
ley natural hasta entonces desconocida.
Y en lo que se refiere al ocultismo-dado que pretendemos
trabajar con un mecanismo existente dentro de nosotros mis-
mos, y que es cosa viva, pero aun en estado rudimentario-si
no tenemos paciencia suficiente para laborar sin resultados
aparentes de ninguna clase, mejor sera renunciar a convertirnos
en ocultistas. No es possible apresurar a la Naturaleza, y nece-
sitamos en nuestros studios aquella sublime paciencia a que
antes me refer, aunque puede animarnos en la empresa el he-
cho de que conocemos individuos que saben por experiencia
propia los resultados de la enseanza. que nos dan, lo mismo









que el hombre de ciencia conoce el resultado de los experimen-
tos elementales que encarga efectuar a sus alumnos.
Por lo tanto, es requisito necesario el espritu de alumno
y esto es, comparativamente hablando, cosa, rara. Con exce-
siva frecuencia el alumno quiere saber el motivo exacto de las
cosas que lleva a cabo, y seguramente que llegar a saberlo
algn da; pero entretanto, si ha de enfrentarse con una ley
cuyos resultados experimentales desconoce todava, debe tra-
bajar siguiendo estrictamente las instrucciones que se le dan,
observando todas las condiciones prescritas, pues de otro modo
su instructor no lo llevara hasta otros experiments ms deli-
cados y peligrosos que habr de conocer a media que ms y
ms quiera avanzar en el conocimiento de los hechos y leyes
ms abstrusos de la ciencia oculta.
Por eso, si queris ser ocultistas, existen para vuestro
provecho algunas reglas aplicables a la vida cotidiano, suma-
mente claras y sencillas; y si tenis paciencia suficiente para
practicarlas, os ser possible adiestraros pora. llegar a ser
ocultistas.
Creo necesario indicar aqu una condicin que posible-
mente debiera el aspirante poseer, y que seguramente le faci-
litar este studio si la posee: consiste en cierta "capacidad"
para esta forma particular de ciencia. Sabido es que o menu-
do se necesita cierta capacidad que corrientemente se llama,
"natural", para llegar a ser expert en ciertas ramas del saber.
Por ejemplo, el que llega a alumno eminente de una gran UJni-
versidad como matemtico y calculista, necesariamente ha
trado consigo cierta cantidad de capacidad matemtica y de
ropidez para el clculo, adquiridas probablemente en vidas an-
teriores. Unicamente este bagaje intellectual lograr dominar
los ms abstrusos misterios de las matemticas.
De igual modo, en lo concerniente a la ciencia del ocultis-
mo, es necesario haber nacido con cierto temperament prepa-
ratorio, con cierta cantidad de valor, y tambin con cierta can-
tidad de precaucin. Es preciso poseer la tendencia a com-
probar directamente el valor de aquellos antiguos requisitos:
querer, saber, osar y callar, porque esas son precisamente las
etapas que hay que atravesar.
Me inclino a indicar como lo primero que ha. de aprenderse
en la vida cotidiana, la exactitud en todo lo que se hace; el en-
trenamiento de los dedos para que en todo se esmeren, y el


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entrenamiento del cerebro para que cooper con los dedos y
con los rganos de los sentidos. Dentro de vosotros est el me-
canismo, pero necesita desarrollo y cuidadoso adiestramiento.
Hasta cierto punto, existe la. facultad en vosotros desde vues-
tro nacimiento; pero la gran cualidad de la paciencia debera
hallarse bien desarrollada y haberse manifestodo desde la in-
fancia en vuestra vida corriente. Sabido es que hay nios muy
impacientes y otros muy perseverantes; uno tender a repetir
una y otra vez el intent de ejecutar algo que le interest, mien-
tras que otro abandonar el empeo si no puede lograrlo desde
la primer tentative.
El hbito de la exactitud y esmero en la accin fsica, tanto
en los dedos como en el.pensamiento, es el verdadero comienzo
del ocultismo en la vida cotidiana, porque ante todo es preciso
dominar el cuerpo fsico. Es necesario hacer de l un servidor
obediente. No quiero decir que sea preciso emprender una
vida de ascetismo que pudiera muy bien daar al cuerpo fsico.
Tenemos en la India mtodos de desarrollo llamados
"Yoga", lo cual significa bsqueda de la unin con Dios. Uno
de esos mtodos es el llamado Hatha Yoga, que significa el
yoga del esfuerzo, y que en verdad tortura, al cuerpo fsico
para lograr dominio emotional y mental sobre l. Esta no es
forma de yoga recomendable para nuestra raza occidental.
Incluso recordaris que Shri Krishna, en el Bhagavad Gita,
advierte a los equivocados que atormentan su cuerpo, que al
hacerlo, torturan a Aquel que en el cuerpo reside-frase en
verdad extremadamente clara y significativa.
Pero es preciso someter al cuerpo al dominio de la volun-
tad por medio de mtodos adecuados, y por este procedimiento
se desarrollar considerablemente el poder de la voluntad.
Slo que es necesario someterlo de veras; es decir, que el cuer-
po haga lo que su dueo haya determinado, en el moment que
lo haya fijado, y con la exactitud que lo haya prescrito; y ser
preciso practicar este ejercicio hasta que se convierta en hbito
bien definido, de modo que la parte de nuestro cuerpo que as
estemos adiestrando llegue a efectuar, automticamente y sin
que tengamos ya que pensar en ello para nada, la tarea que le
hayamos impuesto.
Es preciso dominar al cuerpo fsico; pero slo de manera
de conservarlo en perfectas condiciones de salud. Digo esto,
porque en el sistema Hatha Yoga se efectan prcticas que


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pueden daar gravemente al cuerpo fsico. Y al cuerpo no se
le debe torturar. Ese es el camino hacia lo que se llama "ma-
gia negra". Digo esto slo como advertencia, para que nin-
guno de vosotros vaya tan lejos en esta enseanza que su cuer-
po se resienta y comience a sufrir, porque esto es el aviso de
la Naturaleza de que estis abusando de sus fuerzas o emplen-
dolas inadecuadamente.
Es preciso dominar el cuerpo fsico. Es preciso que no
acte a su antojo. Si vis que ansa intensamente ciertas cosas,
tales como bebidas y alimentos estimulantes, cuidad de no
ceder siempre a sus apetitos por aquello que prefiere. Co-
menzad a adiestrarlo en cuanto a su salud convenga, y no ce-
dis siempre a sus gustos y caprichos. No le permitis tomar
jams aquello que pueda produciros cualquier clase de trastor-
no. Persistid en este sistema, y gradualmente llegaris al
punto en el cuerpo obedezca automticamente a vuestra volun-
tad. Ya entonces, habr cesado la lucha y la molestia.
Es preciso hacer esto con el cuerpo fsico y tambin con
el cuerpo astral, que constitute nuestro, vehculo emotional; es
preciso ensear a nuestras emociones a que respondan de
acuerdo con nuestra voluntad al toque emotional que reciban
del exterior o de lo interno.
Supongamos, por ejemplo, que acude a vosotros una per-
sona cuyo grado de excitacin llega casi al histerismo. Si no
os habis adiestrado en este punto, surgir en vosotros, la ten-
dencia a responder a esa emocin que agitadamente os llega
de aquel cuerpo astral excitado, y a repetirla. Y si comenzis
a responder a esa vibracin, vuestras propias emociones sern
tambin estimuladas, porque es preciso recorder que la emo-
cin puede iniciarse en virtud de estmulos externos lo mismo
que por el impulso interno. Es necesario adquirir aquel domi-
nio propio que os mantendr en calma, sea cual sea la vibracin
que os llegue del exterior. Si otra persona irradia hacia vos-
otros una vibracin de irritabilidad, vuestro cuerpo astral debe
devolverle otra de tranquilidad, de calma, es decir, la vibra-
cin, opuesta. Por eso es por lo que con frecuencia aconseja-
mos no meditar sobre las faltas propias, sino sobre las virtu-
des que a esos defects se opongan. La gente media sobre sus
faltas, llamando "arrepentimiento" a esa meditacin, y a me-
nudo ese mismo pensamiento contribute a vigorizar el defecto,
haciendo ms lenta y difcil su desaparicin. No olvidis que







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el pensamiento es la mayor fuerza creadora y gobernadora que
poseis, y que esa fuerza se desarrollo por el ejercicio.
Hay en los Upanishads un smil muy instructivo, segni el
cual el hombre posee un carro, que es su cuerpo fsico; este
carro es arrastrado por corceles, que las pasiones y las emocio-
nes, los corceles han de ser dominados por las riendas, es decir,
por la accin de la mente. Y este dominion estar en manos del
conductor, que es el "Yo". He aqu uno de los smiles que
tanto aprecian los hindes, algo complicados, pero admirable-
mente expresivos.
Si aceptis la idea contenida en este smil y la practicis
todos los das, poco a poco, veris al cabo de algn tiempo que
sis capaces de despertar al Ego Superior para que sea el ver-
dadero gobernador del cuerpo, y much despus, traspasaris
este poder al "Yo", al inmortal gobernador interno. Una vez
alcanzada. esta etapa, seris capaces de ayudar y de cooperar
con las fuerzas que actan en nuestro mundo en pro del bien.
Comenzad por algo comparativamente fcil; porque es
preciso continuar hacindolo indefinidamente con objeto de
utilizar el automatismo de la material de nuestros diferentes
cuerpos. Tratamos otra vez del cuerpo astral. Decidle que
vis a ensearle a responder al insulto con el amor. Cada cual
puede escoger el par de opuestos que prefiera; perol yo he de
referirme a uno que me fu muy til en una poca en que era
yo muy atacada y, a mi juicio, muy injustamente. Hablar de
l porque me result muy convenient como prctica diaria.
Al principio, no era tan fcil. En los comienzos, como es
natural, mi tendencia era la de sentirme irritada, encolerizada
y molesta por el insulto. Pero gradualmente, a media que
insista en obligar al cuerpo astral a devolver buena voluntad
a cambio del agravio, lleg ste a convertirse en cosa habitual,
hasta el punto de que no tena ya que pensar en ello: el cuerpo
astral saba ya hacerlo solo.
Es preciso no olvidar el automatismo de la material, locu-
cin muy sonora para expresar sencillamente que la material
reacciona con suma facilidad de un modo idntico o similar al
que ya est habituada, y que tiende siempre a repetir sus pro-
pias vibraciones. Utilizando esta caracterstica se comprobar
que este ejercicio, despus de practicado durante un tiempo que
depender de la fuerza de voluntad y de la constancia en la
repeticin, llegar a ser completamente habitual; y que cuando


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alguien nos trate con rudeza, instintivamente le responderemos
con bondad y dulzura. Y lo mismo resultar con todos los pares
de opuestos de los distintos vicios y virtudes.
A media que se adquieren estas buenas cualidades para
el cuerpo astral, es preciso procurar con suavidad y perseve-
rancia someter tambin el cuerpo mental a nuestro dominion.
No conviene actuar aqu con demasiada intensidad en un prin-
cipio, porque puede sobrevenir un cansancio que haga abando-
nar, por disgusto, todo esfuerzo. Laborad con paciencia, con
perseverancia, con cautela y con buen criterio, y os sorpren-
der ver cmo estos distintos cuerpos quedan sometidos a vues-
tro dominio.
Tratndose del cuerpo fsico, vemos que para aprender
tennis, por ejemplo, es preciso practicar. Se llega a una ex-
traordinaria maestra: a realizar las ms notables proezas con
la raqueta y la pelota. Pues bien: lo mismo puede hacerse con
el cuerpo astral, y exactamente lo mismo tambin con el cuerpo
mental; pero es preciso querer hacerlo. Deseadlo con toda
intensidad.
A veces me dicen: "Cmo lleva usted a cabo tanto trar
bajo sin sentirse cansada?" Y yo contest: "Es un hbito. Mi
mente hace trabajar a mi cuerpo, en gran part, automtica-
mente. Este hace su trabajo mientras yo hago el mo". Acaso
pensaris que esto parece casi increble, pero os lo demostrar
con un ejemplo:
No s cuntos de vosotros habris visto en las iglesias
altares o imgenes adornados con flores por la piedad popular.
Supongamos que alguien tenga la. costumbre de ofrendar una
flor a algn angel o santo, o a cualquier ser determinado al que
consider como una inteligencia viviente con la que puede co-
municarse. Al principio, habr tenido que tender a la accin
de sus manos para efectuar la ofrenda, porque con frecuencia
a esta pequea ceremonia corresponde algn gesto especial y
exclusive. Primero habr pensado en lo que hacan sus manos,
en si realizaba bien con ellas la ceremonia; pero. muy pronto,
si se fija, descubrir que se ha olvidado por complete de sus
manos y aun de la flor que ofrece. Toda su emocin, toda su
mente han quedado libres para fijarse exclusivamente en el
objeto de su devocin, y su amor fluye hacia l, olvidando todo
detalle externo, aunque no por ello deje de efectuarlos cumpli-
damente. Y suceder as, porque la ceremonia de ofrendar las


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flores, con todos los gestos que la acompaan, se ha hecho auto-
mtica en cuanto al cuerpo fsico se refiere.
Transportad esto al adiestramiento de la mente, y veris
que es possible ensearla a hacer muchas cosas y a pensar gran
cantidad de ideas automticamente: todas aquellas que se repi-
ten con much frecuencia. Cuando la gente me pregunta:
' Cmo se arregla usted para hacer tantas cosas ?", contest:
"EIs mi mente quien las hace: no soy yo". Pero antes es pre-
ciso tomarse el trabajo de adiestrar a la. mente de modo que
pueda uno confiar en ella, y vigilar si est efectuando con toda
perfeccin la labor que se le encomend.
Bien sabis que esto es possible hacerlo con las manos.
Observad a alguien que toque el piano o el violn. Y fijos,
por otra parte, en un nio que est aprendiendo a tocar alguno
de esos instruments o a escribir. En este ltimo caso, describe
con todo su cuerpo: inclina la cabeza, hace muecas, agita brazos
y piernas, muvese todo l, en fin, en sus esfuerzos por llegar
a. trazar una letra. Y, no obstante, llegar un moment en que
escriba, lneas y ms lneas casi sin darse cuenta del movimiento
de sus dedos.
Todos estos son factors que es necesario considerar en la
ciencia del ocultismo. Son el resultado de lairgusimas edades
de experiments bien observados y recordados, y el alumno
puede aprender de algn instructor sus leyes, si est dispuesto
a pagar por esa instruccin el precio que se le exige. Parte de
ese precio consiste en sacrificar algunos viejos hbitos y some-
ter al dominio de la voluntad, primero el cuerpo fsico, luego
el astral y, por ltimo, el mental. En esto consiste el ocultismo
prctico en la vida cotidiana. Es un trabajo arduo; pero no
del que daa a las facultades, sino del que las estimula. Al
realizarlo deliberadamente se obtienen cada vez mayores
fuerzas.
Toda esta prctica ha de estar guiada por un motivo, y es
el de ser cada vez ms til a cuantos nos rodean, a los amigos
que frecuentamos, a los extraos que por cualquier motivo se
nos aproximan. Profundo jbilo hay en este servicio; y una
vez que comencis a practicarlo, comprenderis por qu aque-
llos a quienes llamamos los Maestros, y que a s mismos no se
llaman sino los Hermanos Mayores, le consagran su vida con
tanta constancia, con tanta persistencia y de un modo tan uni-
versal. Ellos han recorrido antes que nosotros todos estos pri-


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meros pasos, y nosotros estamos tratando de habilitarnos para
ayudar a cumplir su labor.
Un requisito muy important que ha de desarrollarse du-
rante este servicio, y que result muy difcil de adquirir para
los individuos muy activos, de temperament ardiente y vivo,
es la indiferencia espritual: la indiferencia complete a los
frutos de los propios actos y de la propia labor. Al principio,
y durante largo tiempo, se juzga de una accin segn sus resul-
tados. Pero despus de cierto perodo se observa que no es esa
una perfect lnea de conduct, y que es preciso buscar otra.
Gradualmente, aunque con suma lentitud, se empieza a apren-
der la gran leccin de la indiferencia, o desasimiento; a no
preocuparse de los resultados de la propia labor, y a aceptar
el xito o el fracaso con mente igualmente tranquila, siempre
que nos acompae la conviccin de haber hecho todo lo mejor
que hayamos podido.
Esto es lo que el Bhagavad Gita llama "indiferencia a los
frutos de la accin". Primero es precise observer los frutos
de la accin para saber si contribuyen a la dicha y el bienestar
del mundo. Pero una vez bien establecida nuestra tendencia en
esa direccin, es preciso habituarse a considerar con indiferen-
cia todo resultado feliz o adverso, sin disminuir por eso el es-
fuerzo en la labor. Al fin llega el moment' en que se sirve por
el servicio mismo, sindonos indiferente que ste culmine en
xito o fracaso. Esta es, en verdad, una leccin muy difcil de
aprender, porque, naturalmente, implica que se ha de continuar
rindiendo el servicio hasta el extremo lmite de nuestra
capacidad.
Pero la leccin ms difcil de todas en este sendero del
ocultismo en la vida cotidiana, y tambin la ms important,
consiste en verter nuestro amor sin respuesta alguna por part
del ser amado: una vez aprendida esta leccin, se obtiene la
felicidad plena, aquella en que no puede existir variacin algu-
na, la paz que nada lograr perturbar.


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LA TEOSOFIA Y LA SOCIEDAD TEOSOFICA

POR

C. W. LEADBEATER

(Extracto de un discurso pronunciado en la Convencin annual de la Seccin Inglesa
de la Sociedad Teosfica, celebrada en julio de 1930, traducido de The Theosophist
de Hollywood, de noviembre de 1930.)

El seor Leadbeater comenz refirindose a la excursion
que acababa de efectuar por various pases europeos-Austria,
Hungra, Polonia, Alemania y Holanda,-donde encontr, en
general, bastante entusiasmo en los ncleos teosficos, aunque
son relativamente poco numerosos y sufren de escasez de fondos
para llevar a cabo sus diversas actividades. Esto, segn l,
parece ser un Karma que persigue a la Sociedad Teosfica des-
de su fundacin. Asegur que en su ya larga vida teosfica
haba descubierto que no es el nmero lo que principalmente
ha de tenerse en cuenta para suponer el xito possible de cual-
quier labor. Luego record cun poderoso era el materialismo
que dominaba en Europa a mediados del siglo pasado y cunto
haba cambiado desde entonces la orientacin de la opinion p-
blica segn poda apreciarse hasta al hojear cualquier revista
de informacin general; que hoy publican relatos de un carcter
que en aquella poca habran sido rechazados como cuentos
buenos, a lo sumo, para asustar a los chiquillos. Afirm que
ese cambio en la opinion pblica se debe en gran parte a la
labor de la Sociedad Teosfica y tambin a la de la Sociedad
de Investigaciones Psquicas, pues una y otras han procurado
formular del modo ms cientfico possible cuanta evidencia poda
lograrse referente a los mundos invisibles. La Sociedad Teo-
sfica recibi, por medio de H. P. Blavatsky, extensa informa-
cin acerca del asunto, proveniente de fuente oriental. (El se-
or Leadbeater aade que tambin adquiri personalmente mu-
chas enseanzas por medio de T. Subba Row y del Maestro
Djval Kul.) Pero La Doctrina Secreta era-segn expresin









del mismo Subba Row--"una enorme mezcolanza de piedras
preciosas, que era necesario ordenar para convertirla en un
sistema, en una joya". Esta habra de ser la labor de Annie
Besant. Y el seor Leadbeater contina diciendo:

La gente no estaba muy dispuesta a aceptar todo esto, al principio,
porque los fenmenos no eran presentados en forma coherente; no po-
damos trazar un plan definido. Nosotros, los miembros de la Raza
Aria, somos casi todos de tal condicin que necesitamos llevar en la
mente un plan o esquema o filosofa de las cosas. Podr ser muy rudi-
mentario y poco satisfactorio, pero necesitamos de una teora cualquie-
ra, y llegamos a veces hasta el punto de pretender rechazar los hechos
mismos, cuando no se ajustan a nuestra teora. Mas cuando se trata de
hechos positivamente reales, no podemos echarlos a un lado, y si no se
adaptan a la teora, es preciso que la teora se adapte a ellos. As he-
mos tratado de hacer siempre en nuestra labor teosfica; pero gozba-
mos de la ventaja inmensa de poseer un plan sumamente amplio, traza-
do, en primer lugar, por Madame Blavatsky; ms tarde, gracias a la
labor de nuestra actual Presidenta y de algunos que con ella han tra-
bajado, qued todo nuestro conocimiento clasificado: aquella enorme
mescolanza de piedras preciosas fu ordenada, fu convertida en un
conjunto coherente, y por lo tanto, much ms creble para nuestra
raza. No era ya un mero conjunto de afirmaciones aisladas: todo for-
maba parte, ms o menos, de un plan general.
No debis suponer ni por un moment que ninguno de nosotros
posea todava un plan complete; nos hallamos tan solo en los linderos
de una vastsima region de conocimientos que algn da podremos re-
correr: no de golpe, sino gradualmente, pues a media que nos elevemos
y desarrollemos facultades ms elevadas conoceremos ms y ms. No
lo sabemos todo aun, al contrario: sabemos muy poco; pero lo que sa-
bemos basta para formular una teora coherente y razonable. Esto es
lo principal que hemos llevado a cabo en la Sociedad Teosfica, aparte
del Primer Objeto de la Sociedad, que consiste en establecer un ncleo
de fraternidad universal. Tambin es necesario que conozcamos algo
ms all del plano fsico, y para ello tenemos la enseanza esotrica.
Esta, en verdad, nos ha sido comunicada, y creo que con el objeto prin-
cipal de facilitar la labor relacionada con el Primer Objeto. Mientras
ms sepamos d'e la vida y de nuestros semejantes, ms capaces seremos
de ayudarlos y menos errors cometeremos en nuestros intentos de
auxilio.
Sabis que hay por lo menos dos teoras principles a este respec-
to: nosotros los aqu reunidos hemos estado tratando de ayudar a nues-


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tros hermanos, poquito a poco, a media que aprendamos; es decir,
que apenas damos un paso en el camino del conocimiento, tratamos in-
mediatamente de ensearlo a todos aquellos hermanos nuestros que aun
lo ignoren. Este es el mtodo cientfico. El hombre de ciencia entrega
en seguida al mundo cada nuevo descubrimiento que realize. Es muy
possible que ms adelante conozca nuevos hechos que le hagan modificar
su primera hiptesis, y entonces revela tambin este resultado, de modo
que con frecuencia aquello que nos entrega como product de sus inves-
tigaciones es imperfecto, incorrect. Podra decrsele que, sin la me-
nor intencin dolosa, engaa con eso al pblico, y se ve obligado a rec-
tificar despus. Lo mismo sucede con nosotros; pero tenemos siquiera
la enorme ventaja de que las grades lneas esquemticas del plan nos
fueron dadas por los que saben de veras, y, por lo tanto, lo primero
que tuvimos que hacer fu poner en orden los hechos, como lo efectu
nuestra president. En seguida tuvimos que ponernos a la obra para
comprobar todo cuanto nos fuera possible confirmar por experiencia di-
recta. Madame Blavatsky insista much en esto, repitiendo una y otra
vez: "No creis todo esto porque yo os lo diga; reflexionad sobre ello
hasta que se convierta en ntima y plena certidumbre; convertidlo en
parte de vosotros mismos; argumentad y discutidlo ntimamente, tratad
de comprenderlo; y si una vez hecho todo esto lo creis, podis entonces
transmitirlo a los dems. "Esto es exactamente lo mismo que dijo el
seor Buddha hace cinco mil aos: "No creis nada porque pertenezca
a antiguas tradiciones, porque de stas, unas son bellas y ciertas y otras
no. No lo creis porque est escrito en un libro sagrado, porque los
libros sagrados muestran el conocimiento perteneciente a la poca en
que fueron escritos, y por consiguiente, algunas de sus afirmaciones son
absolutamente exactas, y otras no. De igual modo, no creis algo por-
que os llega por medio de una supuesta inspiracin y experiencia espi-
ritual, porque un arcngel -os lo diga o porque se lo oigis a un mdium.
No creis semejantes cosas, porque unas son ciertas y otras no". As
continuaba exponiendo una series de razones de career, segn El, poco
recomendables a su pueblo, para terminar as: Creed' slo aquello que
cuando se os present concuerde con vuestra propia razn y buen cri-
terio; siendo as, aceptadlo y actuad de acuerdo con esa creencia con
toda profusin". Y esto es lo que nosotros hemos estado repitiendo sin
cesar.

Aqu recuerda el seor Leadbeater, en apoyo de esta idea,
lo sucedido con Madame Blavatsky: cuando Mr. Hodgson, en-
viado por la Sociedad -de Investigaciones Psquicas despus de
una investigacin que se resinti de su inexperiencia y de sus


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perjuicios, la acus de fraude, todos cuantos haban aceptado la
Teosofa nicamente porque Madame Blavatsky les aseguraba
que era cierta, la abandonaron por complete. Conducta muy
poco lgica, porque aunque ella los hubiese engaado, eso no
probaba nada contra sus enseanzas, puesto que stas, segn
insista ella misma, haban de ser aceptadas por su mrito in-
trnseco, sin tener para nada en cuenta a quien las expona. Y
contina diciendo:

Eso es exactamente lo que deben hacer todos cuantos leen nuestros
libros. Considerar lo que en ellos se expone a la luz de todos sus cono-
cimientos anteriores; compararlo con cualesquiera otras afirmaciones
sobre el mismo asunto previamente odas, y luego decidir si en conjunto
no result por lo menos-puesto que ellos no pueden llegar todava a
una certidumbre absoluta-la mejor explicacin de la vida que hasta ese
moment hayan podido hallar. Si lo es, deben conservarla mientras no
encuentren otra mejor; pero si en cualquier moment la encuentran,
aceptar esta ltima y desechar la primera. Yo, por mi parte, estoy pre-
parado para hacerlo; pero durante todos estos aos, ms d'e medio siglo
ya, no he encontrado otra mejor.
Puedo afirmar, basndome en mi propio conocimiento individual,
que muchas de las afirmaciones de la Teosofa son absolutamente cier-
tas, por lo menos hasta el punto que puede alguien afirmar algo en
absolute. S muy bien que teosficamente hablando, o metafsicamente,
todo puede ser una ilusin. Acaso sea yo vctima de una ilusin al
career que estoy hablandoos y vosotros todos sufris una alucinacin
colectiva al imaginary que estis aqu sentados escuchndome; pero si es
cierto que yo estoy aqu y que os hablo y que vosotros me escuchis,
tambin lo es que todos los grandes hechos de la Teosofa son verdade-
ros. Y yo os hablo apoyndome en mi propio conocimiento individual,
no en nada que haya ledo en ningn libro.
Muchas cosas hay entire las revelaciones de nuestra Teosofa que
no me ha sido dable a m comprobar; como, por ejemplo, lo que se re-
fiere a otros sistemas planetarios, rondas, cadenas y cambios planetarios.
No obstante, much queda explicado en El hombre. De dnde y cmo
vino? Adnde va? Dentro de una vida o dos, podremos explicar much
ms. Estoy seguro de que en nuestra prxima encarnacin seremos ca-
paces de deciros much ms que ahora. Yo, por lo menos, as lo he
resuelto: har todo lo possible por informar ampliamente a mi pblico
del porvenir acerca de numerosos puntos que no he logrado dilucidar
hasta aqu Por lo tanto, si nos encontramos de nuevo dentro de dos


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mil aos, probablemente estar preparado para ofreceros una conferen-
cia muchsimo mejor que esta. Esperemos y confiemos!
Admitiris, no obstante, desde ahora, que puesto que hemos llegado
a comprobar unos dos tercios de la informacin tan lgica que se nos
haba dado, encontrndola siempre escrupulosamente exacta, estamos
justificados para aceptar como cierto tambin el tercio restante que no
hemos podido todava confirmar. No puede acusrsenos por ello de
credulidad excesiva; y quiero recomendar precisamente esta actitud a
todo el mundo con respect a estos asuntos.
Con frecuencia nos ha dicho Krishnaji que debemos formarnos opi-
nin propia acerca de las cosas. "Se necesita la experiencia individual",
repite una y otra vez. Por supuesto que no es possible a todos lograr
experiencia complete de todos estos detalles, y lo mismo sucede con cual-
quier otra ciencia. Siempre se aceptan, en principio, las afirmaciones
de los especialistas; pero si alguna vez exponen algo que no parece
razonable, el oyente juicioso no lo contradice, sino que lo deja a un
lado, en espera de ulterior conocimiento. La misma actitud que se
toma en lo referente a ciencias fsicas debiera prevalecer, a mi juicio,
en la ciencia psquica; y cuando se habla de las cosas verdaderamente
espirituales y supremas es preciso que cada cual piense en lo que haya
experimentado en sus moments de mayor elevacin ntima, y observe
si lo que entonces sinti concuerda ms o menos con lo que lee en los
libros. Evidentemente, sera necio aceptar cualquier cosa que contra-
dijese la experiencia propia; pero al mismo tiempo es preciso tener en
cuenta que toda experiencia es parcial, y que es muy possible que vues-
tro fragmento de experiencia no concuerde exactamente con el de los
dems.
En muchos sentidos necesitan esas experiencias subjetivas cuidado-
so examen y comprobacin, porque es sumamente fcil en este terreno
engaarse a s mismo. Un individuo cualquiera experiment un da
inacostumbrada exaltacin de nimo, y dice o siente ciertas cosas; y, sin
embargo, puede que al da siguiente se halle interiormente muy lejos
de todas ellas. Estos cambios dependent con suma frecuencia de causes
puramente fsicas: a veces goza una persona de perfect salud y otras
veces no. Al par que el pensamiento, se altera la actitud internal, y por
eso es muy possible que no pueda repetirse a voluntad una experiencia,
y al mismo tiempo slo la propia opinion e impresin puede servirnos
en este punto. Creo que en tales casos deberamos siempre resolver lo
siguiente: "Siento de tal y tal modo, pienso de tal y tal modo y, por
ahora, he de actuar basndome en este actual pensar y sentir".
Nunca debiramos olvidar que estamos slo en los comienzos de
estos grades studios y que seguramente nos veremos algn da obli-










gados a modificar algunas de nuestras conclusions. Creo poder afir-
mar que no tendremos que modificar ninguno de los grandes principios
del bien y del mal-que es lo que ayuda a evolucionar y que es lo que
lo demora,-pero de cierto aprenderemos ms altas y valiosas aplicacio-
nes de estos principios a media que pase el tiempo.
Varios textos pertenecientes a distintas escrituras sagradas nos lle-
van a career que alcanzaremos algn da el conocimiento perfect. "En-
tonces conocer lo mismo que ahora soy yo conocido", dice uno de
ellos. "Sed perfectos, como perfect es vuestro Padre que est en los
cielos", nos insta otro; y las enseanzas orientales nos afirman que el
Adepto es el que ya nada tiene que aprender, aunque me parece que
restringen esta afirmacin a lo que se refiere a nuestro sistema solar.
Y creo yo que se tardar bastante en aprender todo lo que concierne
a este sistema solar!
Durante esta vida he avanzado algunos pasos en el conocimiento y
alcanzado un nivel un poco ms alto, desde el cual contemplo una pers-
pectiva much ms amplia que antes. Se logra la conciencia de una
gloria y esplendor impossible de ser jams descritos con palabras. Pero
aparte de eso, lo que ms me impresiona es que desde all veo, en todas
direcciones, desarrollarse perspectives que anteriormente desconoca por
complete. Lo que se obtiene al avanzar es un conocimiento cada vez
mayor de la propia ignorancia. Ms tarde, trata uno de llenar las
lagunas que ha percibido, pero mientras ms aprende ms ve cunto le
queda, por aprender y cunto tiempo tardaremos en adquirir el conoci-
miento perfect es cosa que en verdad no s. Se trata de algo intere-
santsimo, y s s que avanzaremos en esa direccin a pasos cada vez
ms rpidos. Pero cul es el final, en realidad no lo s; nunca he perci-
bido nada que pueda indicrmelo. Hume dijo: "O bien hay un prin-
cipio y un fin, o bien no lo hay: ambas cosas son igualmente imposi-
bles; y, no obstante, una de ellas tiene que ser verdad".
Las gentes me preguntan si puedo garantizarles la vida eterna, y
yo les contest que no. No s nada con respect a la eternidad. Podra
garantizarla basndome en lo que he visto, pero antes quiero decir lo
que entiendo por esto. Vemos que nos hallamos, como si dijramos, so-
bre determinado paso de una enorme escalera, y observamos cmo sta
se extiende por debajo y por encima de nosotros, perdindose su fin
entire nubes que no nos es dado penetrar. Contemplamos los pasos in-
feriores-el reino anterior a nosotros-y se nos presentan pruebas de
que hemos atravesado esas distintas etapas, y tambin, volviendo la vista
atrs en muy diversas formas, podemop-iqeconer que la hyma] dad ha /
adelantado, espiritualmente hablando. pjohafd'uda,/ti ed t en lo
dd: da~difi'iut ien lo


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que se refiere a los escalones que hemos dejado atrs. Y qu es lo que
se extiende por encima de nosotros? Ante todo, los grandes Adeptos se
hallan algunos escalones ms arriba que todos nosotros; por lo tanto,
pueden penetrar en el porvenir ms de lo que alcanzan nuestros ojos,
y Ellos nos aseguran, sin embargo, que les sucede lo mismo: que hay,
ms all de Ellos, niveles superiores que no logran vislumbrar.
He dicho que la tarea d'e nuestra Raza Aria consiste en desarrollar
el intelecto. Cuando os pongis en contact con esos Superhombres que
nosotros llamamos Maestros, con los grades Adeptos, llegaris a des-
cubrir lo que puede ser el intelecto; y si acaso os habis enorgullecido
de la parte que os correspondiera de esa cualidad, como por encanto
desaparecer vuestro orgullo. No habis de pensar que, porque est
prxima la Sexta Suz-Raza ha terminado ya la labor de la Quinta, por-
que no es as. Dentro d'e dos o tres mil aos existir un desarrollo
intellectual inmensamente ms glorioso que el actual. Estamos en los
comienzos de otra Subraza. Dentro de setecientos aos comenzar una
nueva Raza Raz: la Sexta. Los comienzos son muy lentos, y el cre-
cimiento, muy dilatado tambin. La Sexta Subraza no ha comenzado
todava y habr de poseer vigoroso intelecto.
Cuando los filsofos griegos Platn y sus compaeros reencarnen
una vez ms, entonces s sabris algo de lo que es de veras el intelecto.
Por eso observaris que los individuos que se han aproximado a los
grandes Adeptos no se glorian jams de su propio saber. Aquellos
Grandes Seres miran, como nosotros, hacia adelante; y as como nos-
otros podemos contemplar a los reinos inferiores, as tambin Ellos,
volviendo la vista hacia nuestro nivel, nos dicen: "No hace much que
estbamos all donde vosotros os alzis ahora". Nosotros podemos, pues,
mirar hacia otros que nos son muy superiores, y observamos que no
hay solucin de continuidad en esa largusima lnea de desarrollo hacia
la perfeccin. Por consiguiente, sabemos que algn da hollaremos esos
escalones superiores. Tenemos pruebas de haber ascendido hasta aqu,
y puesto que todo cuanto hemos podido comprobar de la enorme escala
evolutiva ha resultado exacto, esto lo es probablemente tambin.
As pues, os aseguro que, de acuerdo con lo que he visto, mirando
hacia un lejano porvenir, puedo garantizaros algunos millones de aos
de continue desarrollo, con gradual acrecentamiento de poder, de cono-
cimientos y de utilidad; pero en cuanto a la eternid'ad en s, no puedo
deciros nada. Yo no puedo ver cul es el fin; aun los Grandes Seres
nos afirman /que no pueden ver el fin tenemos ante nosotros todo un
glorioso Sistemnayq c.eoqugl tratar de considerar nuestro propio des-
arrollo y a-elanto no debemos olvidar el deber primordial de esparcir
el conocimiento que hemos adquirido. No se nos di para envanecernos

-') /-


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ni para satisfacernos, sino que se nos otorg como un verdadero Evan-
gelio-como una luz que brillara en medio de las tinieblas, y estamos
obligados a hacer resplandecer esa luz ante nuestros semejantes. Por
consiguiente, nuestra labor de propaganda teosfica es una de las ms
importantes que pueden realizarse en el mundo, y nunca debiramos
permitir que asunto tan capital fuera olvidado. Por supuesto que he-
mos de desarrollarnos y de desenvolver todas nuestras facultades, pero
precisamente el motivo para hacerlo consiste en que gracias a ese desa-
rrollo seremos ms capaces de auxiliar mejor a los dems y de cometer
menos errors en nuestros intentos de auxilio.
Hace poco habl de dos distintas direcciones que pueden tomarse.
Ha habido en la India muchos Yogis que en realidad se han apartado
por complete del mundo y de sus semejantes para consagrarse exclusi-
vamente a su propio desarrollo. Algunos se retiran a una selva o a una
ermita, otros a monasterios de distintas classes, y all se dedican a la
meditacin en gran escala, con el objeto de desarrollarse a s mismos y
de alcanzar cada vez ms altos niveles. Por el moment, parecen en
verdad olvidarse por complete de aquellos sus hermanos que permanecen
en el mundo.
Una vez pregunt a un grande hombre de la India que mantena
ese punto de vista: "No corren estos eremitas el peligro de olvidarse
del resto de la humanidad?" El sabio me contest: "Bien: es preciso
observer cul es el trmino medio del pensamiento en el mundo. El
pensamiento de la enorme mayora de los series que viven en el mundo
se halla enfocado exclusivamente en ellos mismos; no es que sea egosta,
propiamente hablando, sino que se reduce al inmediato crculo que los
rodea. Es un pensamiento que no trasciende el plano inferior de la men-
te. En cambio, esos reclusos son series que se han capacitado para pen-
sar con fuerza muy superior a la vuestra, y efunden ese pensamiento
superior en lugar vuestro, compensando as vuestras deficiencies, en la
economa mental del mundo. El pensamiento general es, en virtud de
ello, elevado a un nivel much ms alto, gracias precisamente al esfuerzo
mental de esos hombres a quienes consideris completamente apartados
y separados del recto d'e la humanidad". He aqu, pues, un aspect del
asunto. Los que as opinan, sostienen no debera uno intentar ensear
ni auxiliar intelectualmente a nadie hasta que hubiera logrado el Adep-
tado, porque entonces ya no es susceptible de equivocarse y todo cuanto
ensee a los dems ser precisamente lo que a stos convenga.
La otra teora es la siguiente: un ascenso ms gradual, paso a paso,
permit al que lo efecta mirar en torno suyo y trabajar por los de-
ms mientras dura la ascensin. Puede decirse que en este caso es
possible equivocarse e inducir a otros al error. S que lo es; pero entre-


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tanto, y aun teniendo en cuenta esos errors, ayudamos a nuestros se-
mejantes, y para algunos de nosotros esto se sobrepone a toda otra
consideracin. Supongamos que Madame Blavatsky hubiese actuado de
acuerdo con el principio de no ensear nada a los dems hasta no al-
canzar ella el Adeptado. Pues sencillamente, no habra Sociedad Teos-
fica! No ha sido un bien el que ella condescendiera en dar a los dems
sus enseanzas antes de llegar al Adeptado? a Dnde estaramos, si no,
todos nosotros? Recorded que no pienso nicamente en dnde estara-
mos vosotros y yo, sino que evoco a esos millares de semejantes nues-
tros, muchos ms de los que nosotros sabremos jams, que han ledo
los libros de Madame Blavatsky y d'e nuestra gran Presidenta, a todas
esas multitudes que han obtenido de sus obras auxilio, consuelo y en-
seanza, sin que nosotros tengamos la menor noticia de ello. Todo esto
no hubiera sucedido si Madame Blavatsky hubiese esperado llegar al
Adeptado antes de comunicar al mundo sus conocimientos. Como antes
dije, este asunto tiene dos aspects; pero para todos cuantos de entire
nosotros han obtenido estos conocimientos constitute deber principal-
simo tratar de esparcirlo por el mundo. Esto puede hacerse de much-
simas maneras; no slo escribiendo libros y pronunciando conferencias,
sino tratando los ms variados asuntos desde un punto de vista teos-
fico en la conversacin corriente con los dems, y esto est al alcance de
todos. No es preciso estar empleando incesantemente palabras snscri-
tas para esparcir las ideas teosficas, y se agrada ms a la gente, en
general, cuando no se la intriga con un exceso de palabras desconocidas.
Hay, en verdad, much labor que hacer en este sentido.
Alguien me pregunt el otro da: "No cree usted que la labor
de la Sociedad Teosfica ha terminado ya?", y yo le contest: "No ter-
minar mientras quede un solo ser human a quien no se haya ofrecido
la enseanza teosfica'. Que la acepte o no, ser cuenta suya, pero por
lo menos deber haberle sido ofrecida; y, por consiguiente, esa labor no
terminar nunca, porque continuamente llegan a la vida fsica nuevas
generaciones, y nuestros miembros habrn de teosofizarlas".
La labor de la Sociedad Teosfica es labor de amplitud mundial:
abraza todo el mundo y toda una era. Aun cuando haya llegado a ser
la piedra angular de todas las nuevas religiones del mundo, habr en-
tonces algunos que no acepten ninguna de estas religiones, y a quienes,
por lo tanto, habr ella de ensear.. Es pues indudable que continuar
existiendo en un prximo y remoto porvenir.
De su porvenir inmediato hablbamos hace pocos das en Ginebra.
Depender, en gran parte, de nuestra labor actual. Si todos nos unimos,
ponemos resueltamente manos a la obra y extendemos este conocimiento
que se halla en nuestro poder, el mundo llegar muy pronto a ser un


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lugar much mejor para' vivir en l de lo que lo es ahora. Qu bueno
sera que pudieseis teosofizar toda Europa! Oriente necesita menos teo-
sofizacin. En primer trmino, no habra ms guerras. En segundo
trmino, todas las estpidas luchas y porfas entire el capital y el tra-
bajo se suavizaran muy pronto, porque todos comprenderamos y vi-
viramos la fraternidad, y nos reuniramos y trataramos de llegar a
conclusions razonables, en vez de luchar y pelear. Slo conque divul-
gsemos la Teosofa, la evolucin del mundo se acelerara intensamente.
A nosotros toca permanecer unidos y realizar esta labor. Es, en verdad,
obra maravillosa y llena de gloria y esplendor.
S que muchos de nosotros se inclinarn a arguir que no somos
suficientemente fuertes para llevarla a cabo, que no somos suficiente-
mente buenos, que no somos, en fin, dignos de tal inmensa labor. Creo
que no tenemos derecho a pensarlo. A primera vista parece, no obs-
tante, razonable; ms es preciso recorder que se nos ha ofrecido una
oportunidad y que cuando esto acontece, es siempre porque existe para
nosotros la posibilidad de aprovecharla. Cada uno de vosotros tiene
algo muy definido que hacer en bien de la Teosofa. A vosotros toca
mirar en torno vuestro y descubrir qu cosa es. No estarais en la
Sociedad si no tuvirais alguna labor que realizar en ella. Descubrid
cul es esa labor y entregos a ella con todas vuestras fuerzas.
No estis siempre discutiendo y riendo sobre las diferencias de
opinion y sobre otras classes de labor. No os dejis llevar de aqu para
all por cuanto viento de distinta doctrine sople en torno vuestro.
Marchad resueltamente en lnea recta y realizar til labor. No hay ni
puede haber duda de que esto siempo ser bueno. Marchad hacia
adelante y efectuad la labor. "Aquel que hace la voluntad de mi
Padre que est en los Cielos, ese sabr si la doctrine es verdadera".
Marchad hacia adelante en lnea recta, y sed fieles: tal seria mi con-
sejo a todos los tesofos. Y este otro: Convertid de veras en realidad
aquella Fraternidad que predicamos. Se supone que somos un ncleo
de Fraternidad. Pues bien: no estara mal comenzar por ser muy fra-
ternales unos con otros.
Por supuesto que habr entire vosotros muchas diferencias de opi-
nin. Muy aburrido sera este mundo si as no fuera. A cada uno
incumbe pensar por cuenta propia; pero podemos muy bien unirnos
todos para realizar los grandes fines que perseguimos, y en su con-
secucin todos debemos esforzarnos. Es una gran cosa trabajar por
los dems. El que slo piens aen s mismo se encierra en un crculo
muy limitado y puede muy fcilmente ser presa de la depresin. La
mejor cura para la depresin consiste en apartar la mente de la causa
que la origin, cualquiera que sea, y lanzarnos a alguna labor en pro-


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vecho de los dems; as, a poco veris que ni os acordis de aquella
depresin.
Por supuesto que os esperan muchos desencantos. Las gentes no
convendrn siempre en aquello que vosotros proyectis para su bien.
Otras veces, no obtendris los resultados esperado. Ms no habis de
preocuparos por ello, porque no es culpa vuestra. Hicsteis lo mejor
que se os alcanzaba, y esto es todo lo que cada cual puede hacer. Si el
Karma impide que se cosechen los resultados que esperbais, intentad
la buena obra en otras direcciones, pero sin preocuparos. Haced siem-
pre lo mejor que podis, y persevered en el empeo. El mundo ne-
cesita enorme cantidad de auxilio; cada uno de nosotros puede hacer
tan solo un poquito dentro de su crculo inmediato, pero no ha de
omitir ese poco, por el hecho de que no pueda hacer ms.
Recorded que la unin hace la fuerza y que si uni todos vuestras
voluntades, crearis una fuerza tremenda, muy superior a la mera
suma de vuestros esfuerzos particulares. En estos casos, el poder se
desarrolla en progresin geomtrica; por lo tanto, sintamos y demos-
tremos todos una verdadera, honda y potente Fraternidad. Y luego,
tratemos, en la media plena de nuestras fuerzas, de llevar nuestra
buena nueva a los dems y de hacerles participar del punto de vista
teosfico, en todos los asuntos de la vida. As llevaremos a cabo nuestro
progress particular (aunque mientras menos pensemos en esto, tanto
mejor) y as tambin, y sobre todo, cumpliremos la voluntad de los
verdaderos Fundadores de nuestra Sociedad, de los grandes adeptos
que a su vez se consagran a laborar por la realizacin del gran plan
de nuestro sistema solar.


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LOS CICLOS HINDUS Y LA RELACION
A LA CIRCUNFERENCIA

Si tomamos cada una de las unidades de tiempo de la edad
de Brahma y las sumamos, tendremos una cifra igual a la re-
lacin de la circunferencia al dimetro, con un error tan peque-
o que aparece en el sptimo decimal. Veamos la operacin:

Un Mahakalpa, o Edad de Brahma ................... .... 311,040,000,000,000
Un afo de Brahma, 1/00 de la Edad de Brahma........... 3,110,400,000,000
Un da de Brahma, 1/365 del ao de Brahma ..... ....... 8,521,643,835
Un da de Brahma, 6 1/24 del da de Brahma .............. 355,068,493
Un minuto de Brahma, 6 1/60 de la hora de Brahma ........ 5,917,808
Un segundo de Brahma, 1/60 del minuto de Brahma ...... 98,630
Un tercio de Brahma, 1/60 del segundo de Brahma........ 1,643
Un cuarto de.Brahma, 1/60 del tercio de Brahma ......... 27
Total............ 314,159,282,730,436

Lo que da una cifra muy aproximada a la que actualmente
se conoce como el valor de PI, que es igual a 3,14159265359...,
y confirm mi conclusion de que los ciclos hinds estn basados
en este valor, y prueba tambin la imposibilidad de la exacta
cuadratura del crculo, como igualmente el hecho de que la Di-
vina Existencia es infinita e irreductible a nuestro sentidos
finitos.
Esto demuestra tambin que el tiempo exacto de la revolu-
cin de la tierra era conocida para los que computaban esotri-
camente los ciclos brahmnicos, aunque esotricamente la cal-
culaban slo en 360 das.
A. MARQUES.
(De Modern Astrology)
PoR G. ARUNDALE




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