Group Title: Revista teosofica
Title: Revista teosófica
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 Material Information
Title: Revista teosófica
Physical Description: Serial
Language: Spanish
Creator: Theosophical Society (Madras, India) -- Seccíon Cubana ( publisher )
Publisher: Sección Cubana de la Sociedad Teosofíca
Place of Publication: Habana etc.
Frequency: bimonthly (irregular)[june, 1936-apr. 1938, sept./oct. 1942-1954]
monthly (irregular)[ former feb. 1917-may, 1936, july, 1938-aug. 1942.]
bimonthly
completely irregular
 Subjects
Subject: Theosophy -- Periodicals   ( lcsh )
Imprint -- Cuba -- Havana -- 1923-1939
Genre: periodical   ( marcgt )
Spatial Coverage: Cuba -- Havana
 Notes
Dates or Sequential Designation: Began in 1917?; ceased publication with July 1956.
Numbering Peculiarities: Publication suspended, June, 1933-Feb. 1934.
Issuing Body: Organo oficial de la Seccíon Cubana de la Sociedad Teosofíca, <1923-1939>
General Note: Description based on: Año 7, no. 1 (15 de enero de 1923) = 2a epoca.
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Bibliographic ID: UF00073921
Volume ID: VID00022
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002944312
oclc - 50336367
notis - APH5965

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REVISTA TEOSOFICA
Organo de la Seccin Cubana de la Sociedad Teosfica
FUNDADA EN 1905
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fu fundada en 1875 por Helena Petrowna Blavatsky y Henry Steel O1-
toott, tiene su Cuartel General en Adyar. (India Inglesa,) y que esta Sec-
cin Cubana que forma parte de ella, tiene sus Oficinas en la Habana,
Oquendo 14, altos, no teniendo relacin ni conexin con cualquiera otra
Sociedad que emple trminos relacionados co. la teosofa, o diga que
profesa sus doctrinas.

AO VIII.-N?. 10.-15 DE OCTUBRE DE 1924.-2. EPOCA




CARIO ENTIRE AMIGOS



Por C. Jinarajadasa.

Traducido por J. M. Lamy iM. S. T.

El cario entire dos amigos, mientras ms purificado est de
los contacts de los sentidos, ms fuerte llega a ser como un lazo
entre dos almas. Una vez que existe esa unin, no puede quebrar-
se jams, cualquiera que sean las personalidades que las represen-
ten en el plano fsico, no importa lo que una de ellas pueda hacer
a la otra. Puede obscurecerse su afecto por algn tiempo. Kar-
mia puede descender en uno o en ambos y poner un muro de inercia
entire ellas durante un espacio de tiempo, y hasta puede ser que
cn tres o cuatro vidas no se reunan en la encarnacin.
Pero una vez realizada la unin, siempre persiste. Constan-
temente se fortalece, siempre que haya una corriente de fuerza
continue entire uno y otro Ego. No depend la persistencia del
cario de lo que ocurra a las personalidades, sino de lo que ten-
?'a efecto entire los Egos. Si uno de los dos, por lo menos, derrama
:onstantemente sobre el otro su cario, el mismo se fortalece en-
lre los dos, porque es el alma la que responded a la otra.









REVISTA


Este es el hecho fundamental que hay que comprender. Cual-
quiera que pueda amar es exaltado por el moment; pero debe re-
cordar que la palabra "Amor" se aplica solo a la parte del pen-
samiento y de los sentidos dispuesta a dar y no exigir en cambio
nada. Un hombre no quiere a su amigo cuando se asombra de
que este no le corresponda del mismo modo, y por ello se resiente.
Y es que lo que ocurre es que desea tener al amigo, y eso no es
cario.
Cuando el cario empieza, son nuestras emociones una amalga
ma de verdadero amor y del cario del otro que se desea en cam-
bio. Paulatinamente, la naturaleza spiritual va dominando la
personalidad y enajenndonos el element del deseo, conducin-
donos al hallazgo de la verdadera felicidad por la espontaneidad
de nuestras ofertas. Pero la personalidad, debido a la presin de
muchas vidas pasadas, cuando consista ese cario para la misma
ms lo que se obtena que lo que se daba, se resiente de la pena
que le causa cuando ofrece su cario y no siempre es aceptado o
apreciado. Mas, de todos modos, debemos ir creciendo siempre
ms hasta llegar a ser centros de radiacin de la Divina Luz. As
pues, tenemos que seguir amando, a pesar de lo que sufra la per-
sonalidad. El Ego solo puede amar de una manera, siempre ofre-
cindose. No puede sentirse jams lastimado si no se corresponde
a su cario; pues es la personalidad la que siente la lesin y la que
sufre el agravio.
El. cario verdadero otorga libertad perfect a la persona ama-
da y hasta la de no recibirlo en cambio. El verdadero amor sig-
nifica tener siempre latente el espritu del ofrecimiento y del ser-
vicio. Solamente ama much aqul que no permit a su perso-
nalidad imponerle sus penas dominndolo y hacindolo amar me-
nos. Amar es ofrecer abiertamente el don que nos ha sido otor-
gado por Dios. No debemos aminorar ni empaar ese don ocul-
tando secretamente en nosotros un deseo de ser recompensado.
Amar con pureza es el primer peldao del sendero del retorno
del hombre hacia Dios.


EL SENDERO DE LA LEY
LA MANCHA
237. Tu vida toca a su fin, has llegado a la vecindad de Ya-
ma. No puedes detenerte un moment y no tienes provisions
para el camino.
238. Adentrate en t como en una isla, trabaja en seguida,
hazte sabio. Una vez sin mancha, sin pecado, no estars sujeto
ni al nacimiento ni a la vejez.
239. Constantemente, poco a poco, el sabio sopla sobre las
manchas de .su alma, como el orfebre sobre las r'aspaduras de
plata.









TEOSOFICA


JUBILEO DE MRS. BESANT

En Queen's Hall, Langham Place, W. I.
Londres
Mircoles, Julio 23, 1924, a las 8 p. m.
Por la Hon. Secretaria Organizadora: Lady Emily Lutyens
Traducido por J. M. Lamy M. S. T.
(Continuacin.)

C. ble de Mr. Jinarajadasa a Mrs. Annie Besant
"Transmitiendo el mensaje al Presidente, en Queen's Hall de
p-rtte de la Sociedad Teosfica de todo el mundo. Ofrecemos a
nr!d, Presidente, nuestra inmensa gratitude por su magnfica la-
lo)' por la Teosofa y la Sociedad Teosfica durante los ltimos
tiuinta y cinco aos. Cientos de miles la aman y bendicen por
li erlos conducido a la Luz. Para todos, nosotros la vida se
lia echo ms noble por haberla conocido y al tratar de imitarla
en sus herocos sacrificios, nos sentimos crecer hacia la Di-
vinidad".
C. Jinarajadasa.

Carta del Hon. Lord Haldane, Ministro de Justicia.
Maucho hubiera deseado hallarme libre de compromises, pa-
ra presenciar la demostracin que en honor de la doctor Besant
tendr lugar en Julio 23.
Su vida ha sido una de alto espritu pblico y tenacidad en
sus esfuerzos. Ella es adems, una antigua amistad ma.
Pese a todos estas razones, el da 23 tendr que ocuparme de
la recepcin official de los abogados norteamericanos y canadien-
se que vendrn a Londres en gran nmero y cuyo acto, como Mi-
nistro de Justicia, cae de lleno sobre mis hombros. Mis deseos,
repito, hubieran sido acompaarlos en estos moments, y habria
de agradecerles transmitieran a los concurrentes este mensaje.
Haldane.

Trnsito de Annie Bessant por el Socialismo Fabiano.
Por Bernard Shaw.
Es quizs un poco duro para aquellos que pueden conocer las
diversas fases de la actividad pblica de Annie Besant tanto como
ella misma ha de conocerlas naturalmente, y cuyo derecho a de-









REVISTA


terminar el orden de su importancia es nmuy dudoso, decidirse a
explicarlas. Puedo imaginarme fcilmente un libro voluminoso
con tales explicaciones y apreciaciones, que no producira en el
receptor ms que un vivo deseo de arrojarlo a la cabeza del author.
Al arriesgarme a esta especie de impertinencia, lo hago al menos
con un sentimiento bastante intranquilo de su indelicadeza, y con-
siento en ello porque si rehuso hacerlo, otra mano menos amiga l!e-
vara a cabo la obra. No tengo el temor de suplantar a otra ms
favorable, porque aunque no ha sido mi destino ser amigo de
nadie en esta encarnacin, mi genio peculiar me ha lanzado por
un sendero en el que todas las relaciones personales, con excep-
cin de aquellas que tengo con mis colegas de trabajo, se han re-
ducido a meros episodios,-conservo para Annie Besant un afee-
to personal tan cordial despus de un largo perodo de aos,-du-
rante los cuales apenas la he visto media docena de veces-c-::~n
cuando su concurrencia a la Sociedad Fabiana nos puso en con-
tacto diariamente.
Annie Besant es una mujer de resoluciones rpidas. Ella
prob various movimientos y sociedades hasta que se encontr en su
centro; sus transieiones no fueron graduales; siempre se prese~ni
de repenten en un movimiento, predicando la nueva fe aiies
que los asombrados espectadores tuvieran la menor sospecha de
que la antigua hubiese vacilado. La gente deca: "Morir Cat-
lica Romana", como para expresar el extremo de la inconstancia
en una iglesia. Y tenan razn en cuanto que ella buscaba una fi
catlica. Pero ella abarc la gran idea suficientemente para com-
prender que el Catolicismo Romano es una contradiccin en los
trminos; porque el verdadero catolicismo no puede estar circuns-
crito en los muros de Roma. Sus pasos fueron rpidos; principi
como esposa de un clrigo ponindole dificultades a Pusey, el cual
perdi ese moment tan propicio de un modo tan complete, que
ella inmediatamente se puso a atacar esa curiosa combinacin del
fetichismo de la Biblia con una determinacin fantica tal, W(1e
no vea on ella lo que realmente era que se interpona en l c ''-
mino de toda religion verdadera en Inglaterra. Luego se puso r-
pidamente al lado del movimiento Libre-pensador en su part
cientfica, excitada entonces por el descubrimiento de Darwin de
la evolucin simulada por medio de la "seleccin natural", que
para los libre-pensadores ateos era una explicacin concluyente de
las evidencias del designio en la estructura biolgica. La primer
vez que recuerdo haber visto a Annie Besant en una plataforima
fu en un meeting en South Place, en el que nadie pareca incr-
dulo cuando la oradora manifestaba que tena le esperanza de
que pronto podra esperarse que un Laboratorio de Edimburgo
produjera lo que ahora se denominara un protoplasma sinteit'"
En aquel moment el movimiento del Libre-Pensamiento, que
nro haba encontrado oposicin hasta entonces como batalln el
ms avanzado del pensamiento modern, se vi repentinamente








TEOSOFICA


arrollado por el renacimiento del Socialismo. Los ms antiguos li-
brepensadores para quienes el Socialismo no era ms que una ilu-
sima ya desvanecida y por el cual Robert Owen y su hijo haban
diesplazado y desacreditado al Libre pensamiento en la primera
mitad del siglo, se opusieron al nuevo movimiento con desdefosa
vh.mciencia bajo la formidable jefatura de Bradlaugh. Pero el
aa ;..i!i .... del Librepensamiento, que ignoraba lo del episodio
d(i Owen, y que haba sido impulsado a buscar soluciones econ-
nicas a los problems sociales por Mill, Marx y Henry George,
hallaron vida y esperanza en el movimiento, que era algo carente
('i promesas del protoplasma sinttico, supervivencia del ms
ai1o y demostraciones de que la garganta de una ballena era de-
iiuiaado pequea para que por ella pudiese pasar Jons.
Annie Besant se puso rpidamente con su acostumbrada ra-
pidelz e impetuosidad a la cabeza; pero debi haber sido un mo-
ini'i)to trgico para ella al encontrarse en oposicin con Bradlaugh,
a; lado de quien hizo toda su campaa por la causa de la libertad
(<1 conciencia en Inglaterra. La Historia ha hecho hasta ahora to-
iAs las descripciones con excepcin de la nica que le encaja.
L' fu realmente un hroe: nico campen -antieristiano contra
l] setenta y siete campeones de la Cristiandad. No fu un cau-
ilo, sino un portento a quien seguan y obedecan los hombres.
i u':l un opositor terrible que se impona por una fuerza personal
ii-s;lladora que reduca a pigmeos sus rivals ms formidable.
Annie Besant era en esa fecha la ms grande oradora de In-
glterra y quizs de Europa; no s si es possible que lo sea toda-
via los setenta y siete aos; pero jams he odo a nadie que la
.I i i ; y entonces era difcil que se le aproximasen. Segu-
rimiente que la combinacin de Bradlauh y Annie Besant fu tan
extraordinaria que se consider su disolucin como una calamidad,
algo as como si alguien hubiera volado el Nigara o un terremoto
s. hubiese tragado una cathedral.
El socialismo tena muchos colegas que ofrecerle ms habili-
iosos que Bradlaugh, y entire otros, William Moris, que era un
Ihombre superior; pero ninguno de ellos era un guerrero tan for-
iiilabhl; ninguno era capaz de dominar un auditorio con el tem-
ll suyo, que era el del hombre que saba dominar su propio des-
lilo. Dengr'aciadamente para l, ella tena toda la razn en el
limiio, quin los dividi; y cuando se separaron, el sol de l se puso
iii rn resplandor rosceo de aceptacin parlamentaria, hasta por
!liismo Lord George Iamilton, mientras el de ella continue as-
c'liendo en medio de la tempestad todava.
A! escoger la Sociedad Fabiana para pasar por el Socialismo,
li~zo Annie Besant una magnfica seleccin; porque era la nica
('1 las tres Sociedades socialists que entonces se hacan la compe-
i<'ncia, en la que nada tena que aprender que no supiera ya ella.
Estaba, dirigida por un grupo pequeo de individuos que no sola-
mente eran muy inteligentes sino l 1 1i'. entire s de modo tan









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efectivo, que elevaron el valor de la produccin social muy por
encima de lo que cualquiera de ellos fuera capaz de producer in-
dividualmente. No solo estaban reduciendo al Socialismo a un pro-
grama poltico prctico de lneas constitucionales corrientes, sino
que al mismo tiempo iban trazando una maquinaria administrati-
va a la luz de un conocimiento prctico de la labor gubernativa,
siendo como eran algunos de ellos, funcionarios del Gobierno d al-
ta categora, cosa de que adolecan las otras sociedades. Eso ora
lo que necesitaba precisamente Annic Besant en aquel moment
para completar su equipo. Pero no pudieron conservarla, tan
pronto como ella hubo aprendido lo que pudo. No fu eso realmen-
te herico para comenzar; y el secret de su colabracin con Brad-
laugh haba sido justamente el heroismo esencial en sus mtodos
tanto como en su poder, su valor y su genio oratorio. El Fabia-
nismo estaba entonces reaccionando contra los hericos que tanto
haban hecho sufrir a la Sociedad en 1871; su misin era ha'er
possible el Socialismo como el Liberalismo y el Conservatismo o
Moderantismo para los electores de los arrabales, que deseaban ir
a la iglesia porque sus vecinos lo hacan, y que queran estar sicm-
pre al lado de la polica. Reconoca la realidad de que en i .;
tica era una verdad lo que deca Mark Twain: "el promedio de los
hombres es cobarde". Y Annie Besant con su valor herico y
su energa, perda su tiempo en una labor en que faltaban los ePe-
mentos del peligro y del ardor extremo.
Adems, considerando al mundo desde el punto de vista ,I
Shakespeare. como un scenario donde tanto los hombres ioii
las mujeres no son ms que unos comediantes, Annie Besant, una
representante de genio, era una trgica. La comedia no era el
norte de su vida; ella tena un sentido sano de la broma; pero pa-
ra ella no se le presentaba nunca la verdad al principio como algo
chusco. La injusticia, el derroche y el fracaso de las aspiraciones
nobles no la indncan por el camino de la irona o de la parado.ji
al contrario le producan directamente una indignacin estui-
penda y la decidan a resistir con actividad. El nervio Fabiano era
ms bien cmico, y su conciencia un sentido irnico. Nosotros nos
reamos del Socialismo y hasta de nosotros mismos. Yo, espec]ia-
mente, como lo han probado los hechos, tena latente en m una ,-1 -
cin por el teatro con tendencia a darle a la tragedia la tctica de
la comedia; eso atrajo y divirti muy poco tiempo a Annie Bes:oti
y me hizo concebir por ella un afecto que nunca ha vacilado en 11:
pero al fin, la aparente inconstancia y veleidad de mis palabras Y
mi actuacin sobre materials que parecan profundamente series.
antes de conseguir demostrar lo que tena en perspective, con lo
cual perdan ellas realmente su importancia, y antes que ella Pn-
diese comprender que su destino haba de ser de tal naturaleza que
deba de impedir su crecimiento, hizo seguramente que no Il '
laborar conmigo algunas veces. Tambin haba algunas dificulla
des sutiles de poca importancia que se interponan en el camiino.








TEOSOFICA


L, diireccin de la Sociedad Fabiana se conduca tan efizcamente
po' el grupito de hombres tiu: estaban en posesin de la misma,
(|ie Annie T,'-sant tuvo que haber comprendido, como otras se-
fr.'.s comprendieron ms tarde, que en lo concerniente a la la-
lwe interior, ella estaba all perdiendo su tiempo por se: una rue-
(di iinece.aria. Nunca se cansaban los Fabianos de decir que no
deba hacerse nada que ya otros estuvieran hacindolo bastante
liiui, y Annie Besant tena un sentido demasiado prctico para no
]i!lerse aplicado esa regla. Ella, por lo tanto, se convirti en algo
a comio una fuerza expedicionaria, presentndose al frente siem-
]:- que haba alguna perturbacin o algn peligro, conquistan-
d, para nosotros los auditorios cuando las disensiones hacan sur-
gir conflicts con las otras sociedades, fundando ramas para no-
soLros por todo el pas, irrumpiendo en las grades huelgas y en
wi- agitaciones turbulentas de aquella poca, (los dieeiocho ochen-
t ), formando de su propia iniciativa cuantas organizaciones
i--hoc fueran necesarias para hacerlas efectivas, y dejndonos a
nosotros la rutina par asumir ella la lucha. Eran prodigiosas sus
fi'rzas para la labor continue. El despliegue de su valor perso-
nal y su resolucin, como cuando marchaba hacia la Corte Co-
rti'ceional, habrindose paso hasta el sitio de los testigos y compe-
liendo al Juez a escucharla por la fuerza de su elocuencia y de
sut carcter, eran pequefieces comparadas con la manera como ella
1, !,i.J,1-, da y noche para impulsar la huelga de las pobres mu-
clachas trabajadoras tan horriblemente explotadas, que se haban
1presentado en su oficina a demandar su auxilio de alguna manera
l de todos modos. Cualquier hombre que tratara de ir al mismo
1'iso que ella, tena que desistir; y aquellos suficientemente gene-
rosos para persistir hasta el fin, generalmente desmayaban, aa-
diendo con ello nuevas cargas a sus esfuerzos ya superhumanos.
Ya he dicho antes que Annie Besant era una. benefactor inco-
'regible, considerando que los Fabianos se inclinaban a mirar la
maila suerte como un crime, al modo de Butler y Maeterlink. La
falta principal de sus cualidades extraordinarias era el ser exce-
sivamente altiva. Yo trat por medio de unas "comedietas" muy
elaboradas, mortificarla sin lastimarla, para ver si lograba que
ella misma se riese de su altanera, pero nada logr con ello, al
menos que yo sepa. Si yo me lamentaba de no poder conseguir
algo que necesitaba, ella en seguida me lo facilitaba. Si yo preten-
da que mi amor propio haba sido profundamente rebajado, y
Ir preguntaba cmo era que ella haba osado insultarme, ella se
.111ahba el todo por el todo con la. mayor indignacin. Natural-
minate que yo me presentaba en seguida y le daba mis mayors ex-
1'lsas y hasta me le confesaba como un monstruo de frivola in-
gratitud y de la mayor insensibilidad. Pero aunque -a veces logr
q'ue se riera de m, nunca consegu que se mofase de s misma ni
ine contuviese un poco su extrema generosidad. Yo debiera haber
helho por ella much ms y ella much menos por m de lo que am-








REVISTA


bos hicimos. Pero en esa fecha era yo lo que se deca un Ibsenita
en 1889. Mi "Quintaesencia del Ibsenismo" es un estracto de
un libro que le en la Sociedad Fabiana en ocasin que la presi-
da Annie Besant. Los que han leido ese libro y han .seguido ob-
servando la subsecuente actuacin de Annie Besant conmpte-
dern en seguida que ella se dara cuenta al oirlo que no era ese su
sendero. En aquella poca no haba perdido ella la f en el Idea-
lismo que tan despiadadamente trataba Ibsen, ni tampoco se
haba puesto a meditar lo -,,ri. i. ,1.- para comprender que ella tam-
bin habra de ser uno de los maestros constructores que tieuen
que convcneerse que para ellos, al menos, no existen esas peeqe-
as comodidades que se conocen como "hogares para gente ven-
turosa". El inico inters permanent que pudiera haber tenido
para ella la Sociedad Fabiana o cualesquiera otra, est en el pro-
greso de que fuese capaz de alcanzar hacia una filosofa religious;
y cuando yo impuls ese progress por un canal que a ella repugna-
ba, el inters spiritual que tena por la Sociedad desapareci.
El fin fu tan rpido como el principio. Haban sido tan ia-
tallosos aquellos aos y pasaron con tanta rapidez, que me paie-
ca que haba transcurrido poco tiempo desde que yo haba con-
currido a un meeting abogando por el Socialismo,. y donde se ha.
llaban los concurrentes perturbados y excitados por la presen-ia
de Annie Besant, que haca ya bastante tiempo no asista a sus
sesiones, y se la consideraba como la ms temible campeona del
antiguo librepensamiento individualista cuyo exponente era Brad-
laugh. All me advertan todos que ella haba ido para pulverizar-
me, y que poda star seguro que tan pronto como ella se levanta-
ra para hablar mi causa estaba perdida. Me resign a mi suerLe
y defend mi caso lo mejor que pude. Todo el mundo esperaba
que Annie Besant se pusiese al frente de la oposicin; pero ella
no se levant, y otro miembro tuvo que hacerlo; pero ante el
asombro de todos, y cuando aquel haba concluido su discurso, se
levant Annie Besant y lo desbarat completamente. No tuve
otra cosa que hacer ms que decir unas pocas palabras y salir
triunfante escudndome con ella. Al terminar me pidi que yo
la postulase para la Sociedad Fabiana y me invit a comer con
ella.
Igualmente alarmante fu el final. Hablaba yo un da con
Mr. II. W. Massingham, editor del "Star', en la oficina de ese
peridico en la calle Stoneeutter, y ojeaba las pruebas disemina-
das sobre la mesa, observando que una de ellas tena por ttulo
"Por qu me hice Teosofista". Inmediatamente me fij en el pi
del artculo para ver la firm y not que era de Annie Besant.
Tambalendome por el efecto de un golpe tan inesperado que sig-
nificaba para m la prdida de una colega tan potente y de una
amistad que haba llegado a ser parte de mi vida cotidiana, me
precipit en seguida en su oficina en la calle Fleet y all me dis-
par a denunciar sin compasin la Teosofa en general, la ineons-







TEOSOFICA


iancia femenina, y en particular a 1H. P. Blavatsky, uno de cu-
yos libros-no recuerdo cual era, si "ja Doctrina Secreta" o "Isis
sin velo"-haba hecho aquella diablura. Y lo peor del caso es
(ue yo mismo fu quien le di el libro para que lo revisara. Me
val de todos los trucos posibles para embrollarla, o para ver si
lo>graba que se indignase,-por ms que debo confesar que jams
me reproch lo ms mnimo, pues su indulgencia para mi excede
de toda ponderacin,-o al menos, compelerla a que guardase si-
lencio. Pero esta vez me encontr con la horma de mi zapato. Me
estuvo escuchando con la mayor benevolencia y la ms genuina
complacencia, y luego dijo que se haba hecho vegetarian, (como
o) y que quizs eso la haba debilitado algo su inteligencia. En
fi, pudo divertirse a costa ma por la primera vez; no mantuvo
ms con aquel ahinco de antao su altanera proverbial; y lo-
;'r al fin despus de hacer muchas exploraciones, encausarse por
,u sendero y llegar a contemplar el universe y a s misma en su
ierdadera perspective.
Esta es, segn mi criterio, la historic de la ltima exploracin
hecha por Annie Besant sin xito, a mi juicio, en busca del lugar
que se le ha asignado en el mundo. Tuvo muchos incidents cul-
miinantes, centre los cuales fueron los principles la huelga de las
muchachas fosforeras, el "Domingo Sangriento" en la Plaza de
Trafalgar con su secuela, y su eleccin para la Junta de Educa-
cin de Londres, despus de aquellos meetings electorales, los que,
"racias a su elocuencia, son nicos y luminosos en los anales es-
culidos de las elecciones londineses. En esas experiencias per-
di ella sus ilusiones, si alguna tena, respect a la impudente ido-
latra del elector, y a cuya idolatra llamamos nosotros democra-
eia. Me ha parecido tambin, que jug su parte despus en su
obra educational en la India, la diplomacia y el conocimiento de
ios hombres y de los negocios en la clase gobernante que carae-
teriz a los Fabianos, por ms que esto es solo una suposicin ma.
Despus de su inaguracin como Teosofista, me separ de su
vida de leyenda, pero no he olvidado la part que en ella tom.
lis afecciones tienen dos cualidades excelentes: veleidad extrema
y extrema tenacidad. No me agrada el proverbio: "Quireme
largo tiempo, aunque sea un poquito"; pero quienquiera que lo
haya inventado no estuvo muy lejos de hallar su forma verdadera,
que es: "Quireme muy ligeramente, pero por much tiempo".
Y as es como yo he querido y todava quiero a Annie Besant.

BERNARD SHAW.


CON MOTIVO DEL NATALICIO DE MRS. BESANT
Con verdadero placer por nuestra parte ha sido conmemorado
el 779 aniversario del natalicio, de la muy venerada Presidenta
de la Sociedad Teosfica, Doctora Annie Besant.







REVISTA


Una vida fructfera, efectiva, ejemplar, consagrada toda -
a favor del progress human, con timbres tan sonoros, que en
el mundo fsico adopta los caracteres de la inmortalidad, y en los
plans superiores crea ese halo de espiritualidad que constituy,
el aura de las almas ciclpeas.
La humanidad de la hora actual, empotrada al ajetreo de la
vida sensoria, no puede comprender la importancia trascendentai
que tiene la obra de esta mujer gloriosa; pero cuando pase esia
hora de dura struggle for life, y las mentes de los hombres, al avi-
zorar el pasado, se encuentren con la efigie mayesttica de la
admirable Presidenta de nuestra amada institucin, habrn 'ii
detenerse respetuosos ante ella y descubrirse reverentes. P'r-
que si es verdad-y no lo dudamos-que solo el bien perdura, '1
bien que la Humanidad ha recibido de sus manos llenas de btn-
diciones, habr' de florecer en rosas de perfume inextinguible.
Por eso, nos ha parecido muy bien que varias logias de ]:i
Seccin Cubana, con una prudent antelacin, le enviaran un io-
nativo que, al ser recibido por ella, ha de haber sido, a la ve.
un patent mensaje de lealtad slida y de gratitud imperecedern
Nosotros, al hacer esta resea, deseamos que llegue a la. Doe-
tora Annie Besant, Presidenta de la Sociedad Teosfica, nuestro
ms fervoroso reconocimiento y el ms sentido homenaje lie
nuestra invariable devocin, deseo que no dudamos han de co-
partir todos los miembros de la Seccin Cubana.
J. del C. V.



La Relatividad y el Ocultismo


No obstante la explicacin, concordante con las observacio-
nes, de la teora de Einstein en la precision de los movimientos
de los planets, en el desplazamiento del perihelio de Mercurio
y en la desviacin de los rayos luminosos cerca del Sol, la famosa
formula del clebre fsico alemn est lejos de haber obtenido
un triunfo definitive. As lo reconocen sus ms autorizados de-
fensores, entire otros Mr. Paul Langevin y el distinguido astr-
nomo de Pars Mr. Charles Nordmann que ha escrito various her-
mosos libros para apoyar la relatividad fundada en un concept
no euclidiano del Universo.
Ms no es mi propsito refutar la brillante teora del dis-
tinguido sabio que, cierta o errnea, tiene la ventaja de haber
explicado ya de un modo verosmil algunas cuestiones planeta-
rias que no tenan explicacin y la important ventaja de haber
conmovido las ciencias, la fsico-qumica y la astronoma, hasta







TEOSOFICA


el grado de imprimir a sus profesores una fructuosa actividad de
investigaciones.
Ms a fuer de tesofo bien convencido debo demostrar el error
del aserto categrico de Einstein, cuando asegura que el ter no
existe. Dice el eminente sabio: "puesto que la substancia llama-
da ter, el sistema o cuerpo de referencia llamado ter elude obs-
tinadamente toda investigacin y los process naturales se verifi-
can como si no existiera, es que la voz ter carece de sentido f-
sico de hecho, pues el ter no se present nunca, no existe". (M.
Schlick pg. 34). El principio de la relatividad, tal como lo con-
cibe el sabio alemin, no se concilia con la existencia del ter y la
propagacin de la luz. El campo cientfico est lleno de objecio-
nes contra la concepcin de una mecnica universal fundada en
una geometra de lneas curvas. Sinembargo estos obstculos no
han detenido la march triunfal de la doctrine, del mismo modo,
que no la detuvo, sino que la cre, la demostracin negative de
la clebre experiencia de Michelson, inexplicable contradiccin
que constern a los sabios. El clculo quedaba reducido a una
paradoja. El irlands Fidgerald imagine el primero una hipte-
sis satisfactoria que fu continuada y fijada por el ilustre fsico
holands Lorentz, con una experiencia importantsima. El movi-
miento absolute de Michelson *queda anulado por efecto de la
contraccin de Lorentz. Esas experiencias y la teora de la re-
latividad de Henri Poincar dieron nacimiento a la. creacin de
la nueva mecnica universal imaginada por Einstein. Ms si este
sabio fsico insisted sobre la negacin del ter sus panegiristas y
colaboradores han preferido solamente prescindir de l "provi-
sionalmente", pero admitiendo su existencia como una substan-
cia bien demostrada, pues, de otro modo sera impossible explicar
cmo llega la claridad solar hasta nosotros, siendo el ter el ve-
hculo de la lua.
Hay el Eter Primordial (Akash) puramente spiritual y .el
ter materializado, que es su consecuencia; su nombre snscrito
es Alaya. Su principio es el Ego, el Manas, su estado de material
esotricamente es el ter del espacio, sea la tercera diferencia-
cin del Akash, Luz Astral o substrato del Espritu del Eter. El
ter existe, no solamente como vaco, como espacio, sino en los
otros seis plans del Macrocosmo; en la escala descendente se en-
cuertra ms o menos mezclado a la material segn su estado ga-
seoso, caluroso, lquido o dlefiritivamente slido. En los plans
ascendentes el ter nos es completamente inexplicable, no pode-
mos concebirlo.
Nuestra Luz Astral terrestre es el cuerpo etreo de nuestro
planet. En Cosmogona esotrica las manifestaciones del Akash
o Eter Primordial (Fohat) constituyen la fuerza dimanante del
Logos inmanifestado o Primer Logos, la primera diferenciacin
o plano de existencia, o segundo Logos, y la fuerza creadora en
l manifestado Universo o tercer Logos. He ah las tres forms







REVISTA


incognoscibles del Eter. Las otras cuatro pertenecen a nuestro
planet en las formas ya explicadas.
Nuestra sapientsima Fundadora Helena Petrovna Blavatsky,
hablando del ter terrestre en su luminosa Doctrina Secreta, di-
ce que la Quinta Ronda. en el prximo Manvntara, siguiendo
nuestro plajneta su incesante evolucin se convertir el ter, cuer-
po grosero de Akash, en un hecho familiar para la humanidad
como lo es hoy el aire; la material asumir entonces la caracters-
tica de la Permeabilidad, al mismo tiempo que se desarrollar el
sexto sentido, la intuicin.
Como se v nuestra Ciencia Arcaica est toda fundada en la
existencia del ter, no ya solamente en el estado en que lo en-
cuentran los fsicos universitarios, desde el vaco, que parece
separar a los cuerpos celestes, hasta las diversas formas de mate-
ria condensada. Estos datos los hemos encontrado principalmen-
te en los comentarios del Dzyan, la Cosmognesis de los Sagra-
dos Libros hinds Los Puranas, y en toda la bibliografa ocultis-
ta occidental y oriental que hemos ledo.
Ahora en cuanto a los testimonios contrarios a la absurda
aseveracin de Einstein, de que no existe el ter "porque no apa-
rece nunca", estos testimonios son toda la ciencia fsica y astro-
nmica modernas, desde que el insigne Fresnel determine audaz-
mente la hiptesis del ter, buscando a explicar las vibraciones
transversales, en su magnfica teora de las ondulaciones. Este
distinguido sabio defini la doctrine de las ondas luminosas, aun-
que, muerto muy joven, no hizo sino adivinar la teora mecnica
de la luz; pero otros fsicos, principalmente Hypolite Fizeau, com-
pletaron su brillante descubrimiento. Luego Lam, Dppler,
Thomson, Boussinesq confirmaron dichos studios y hoy ni las
cumbres de la ciencia que creen en la relatividad einsteiniana se
atreven a negar el ter, viendo el derrumbe total de la fsica que
seguira a semejante inslito postulado.
Si para encontrar una simplificacin inmensa de la imagen del
Universo, discrepando de la hiptesis de Newton y de Galileo, y
para suprimir el sistema de referencia privilegiado que viene a
ser el ter, tuvo Einstein que suprimirlo, no es ese un obstculo
concluyente contra la posibilidad de un concept cinemtico y
dinmico del movimiento que convenga a la hiptesis de una me-
cnica celeste no euclidiana. Pues si bien es un obstculo la exis-
tencia, del ter, esto no prueba sino la necesidad de perfeccionar
la doctrine con nuevas investigaciones. En efecto, esas contra-
dicciones son frecuentes en material cientfica: el mismo descu-
brimiento de Michelson prueba rigurosamente que "el ter parti-
cipa del movimiento de la tierra", mientras que otras experien-
cias no menos precisas, como la de la aberracin de los telesco-
pios, demuestran con lgica inflexible que "el ter no participa
del movimiento de la tierra". Dos demostraciones irreconcilia-
bles y sinembargo perfectamente experimentales! Otro tanto re-







TEOSOFICA


sulta con la famosa curva 8 que forma el Sol en su movimiento
diurno aparente, la cual hasta ahora no tiene explicacin cient-
fica, a no ser que admitiramos las demostraciones del sabio jesui-
ta Padre Ballatore, juzgadas como una locura extravagant, puns
niegan el movimiento circunsolar de la Tierra.
La naturaleza del tiempo es sujeto de una incgnita irreso-
luble. Desde la antigfidad se suscitan explicaciones raras del
tiempo: San Agustn, Pascal, Laplace, Leibnitz, Bergson y Eins-
tein sucesivamente han lanzado teoras profundas sobre la cues-
tin, pero Einstein se adscribe al espacio-tiempo de Minkowski,
y nos asegura que el Universo es un continue de cuatro dimen-
siones; esto viene a ser la base de su relatividad, fundada en las
coordenadas de Gauss y en sus formulas (curvas).
El eminent filsofo de este siglo Henri Bergson, actualmente
una de las cultures cientficas ms vastas, consider en su libro
"Dure et Simultanit" dedicado al studio del Tiempo psicol-
gico, que las ciencias matemticas y fsicas se interesan en la
media de las cosas y no en su naturaleza.
En este moment est interesando much en el mundo cient-
fico la controversial suscitada entire Bergson y Einstein, en que el
notable filsofo francs parece demostrar el error fundamental
del fisico alemn sobre sus ideas geomtricas del Universo. La
discusin apasiona al pblico cientfico, pues se trata de los dos
contricantes ms clebres quizs on el orden actual del pensa-
miento. Bergson demuestra con una dialctica brillante que los
hechos en que se funda Einstein no prueban el tiempo relative
sino todo lo contrario, demuestran el "Tiempo absolute". La di-
vergencia es interesantsima, pues ataca con precision el punto
esencial de la relatividad general. Monsieur Jacques Maritain
apoya igualmente a Bergson en su defense de la ciencia clsica
segn Newton y respaldado por una autorizada cultural fsico-
matemtica pulveriza tambin con arguments inquebrantables
la teora de la relatividad general. Es notable la circunstancia
de que Bergson y Maritain representan en Francia los dos polos
opuestos de la filosofa contempornea.
Einstein sostiene que dos aconteciiientos simultneos en un
sistema de referencia, no lo son en otro sistema en movimiento
con relacin al primero.
Pero Bergson y Maritain sostienen con el lujo de una dia-
lctica inflexible que no existe tal relatividad, razonando preci-
samente sobre el ejemplo fundamental presentado por Eiistein
de la va de ferro-carril y el tren en movimiento. Sostiene Berg-
son en resume que el observador que est sobre la va. y v si-
multneamente las dos chispas distantes v tambin que esas dos
chispas no pueden ser simultneas para el observador del tren,
puesto que l est viendo a ese observador huir con velocidad
frente a una de esas chispas y correr con el tren hacia la otra.







REVISTA


'Esto es confundir, dice Bergson la percepcin del observador
de la va y el juicio del observador del tren sobre la percepcin
del observador'de la va". Esa confusion constitute "una ima-
gen fastasmagrica del Universo real" dice Bergson, "es un
equvoco, un mal entendido", "una ilusin de ptica intelec-
tual" dice Maritain; "un efecto de miraje" repite Bergson.
Finalmente, Bergson conclude por llamar a Einstein antirre-
lativista. Es el colmo! Esa aseveracin se funda en hechos rigu-
rosamente inatacables; lo cual prueba que la teora de la. rela-
tividad est lejos de baber alcanzado una demostracin conclu-
yente, no obstante su xito aparente en la observacin del eclipse
del 29 de Junio de 1919. "No se ha fundado todava una mec-
nica general de la relatividad" dice el distinguido astrnomo
Emile Picard. En efecto, Monsieur Paul Painlev encontr va-
rias formulas euclidianas posibles de gravitacin, una de ellas ex-
plica i, f...-i. ,.1-ii.-, como la image del Universo concebida por
Einstein, la precision del movimiento de los astros, el desplaza-
miento del perihelio de Mercurio y la desviacin de los rayos lu-
minosos -del Sol, etc.
Pero esperemos que andando el tiempo se har luz en esta
complicada hiptesis que ha venido a impulsar la ciencia; el sis-
tema de las ondulaciones necesit ciento cincuenta aos de .-on-
troveisias y de pacientes investigacoines para pasar al plano de
las verdades irerfutables.
Pedro M. Archambault.
M. S. T.




NOCHES SYRACUSANAS


IX

AMIBAPALI. Hay otro libro, que es tambin tesoro de otro pue-
blo, done las almas han ido a saciar su sed de
sabidura y.en done han encontrado conforto en su dolor y aba-
timiento, serenidad en sus horas de tempestad y leccin mansa
y bell para todas las horas y vicisitudes de la vida. Es el Maha
Parinibbana Sutta, que es objeto de reverencia para los buddhis-
tas, como son los Evangelios para los cristianos.
SAqu hay enseanzas religiosas, morales y metafsicas del Se-
or Buddha. La incomparable belleza de su vida aqu se desplie-
ga con la gracia de una hoja de pltano que comienza a abrirse,
larga, amplia, como una perpetua esperanza.








TEOSOFICA


Piensa uno, por contrast, en esa fatalidad que abrevi los
das de Jess y que dej sus enseanzas a merced de los lejanos
escribas y comentadores. Qu hubiera sido del Cristianismo si
Jess hubiese enseado tambin en Damasco donde las caravanas
fueron siempre un ro viviente que se detena en las plazas y
mercados de la ciudad o a orillas del ro Abana? Si hubiera pre-
dicado en Efeso, en Atenas, en Alejandra, en Roma? ;Cuntas
verdicas narraciones tendramos acerca de su vida, su pensa-
miento, su 1ii ..!, i! Cun diferente fuera el Cristianismo!
Pero no es mi intent comparar dos libros sino transcribir un
pasaje del MIaha Parinibbana Sutta, Captulo II, 16-24. Le lla-
mar Ambapali, el nombre de la cortesana que traer a vuestra
memorial el otro de Mara de Magdala.
Ambas, cortesanas, ambas escuchan la palabra del Maestro,
ambas les hacen ricos presents. Continued la comparacin voso-
tros.
Pero no dar principio a la transcripcin sin recorder que a
este libro los orientalistas, que no son generosos en cuestiones de
cronologa india, le asignan el 1i .1 del cuarto o principios del
tercer siglo antes de nuestra era. Esto es, con certidumbre, cua-
tro siglos y medio antes de la redaccin de los Evangelios.
"16.-En este tiempo la cortesana Ambapali oy que el Santo
haba llegado a Vesali y se haba detenido en el huerto de los
mangos que a ella perteneca. Y dando orden de que se apron-
tasen muchos magnficos carruajes, subi a uno de ellos y pro-
cedi con su tren hacia el huerto. En su carruaje fu hasta don-
de el terreno lo consinti, luego, bajndose, anduvo hasta donde
el Santo estaba y tom asiento respetuosamente a su lado. Y
cuando estuvo sentada el Santo la instruy, la anim, la recon-
fort y la alegr con pltica religiosa.
17.-Y luego ella-instruida, animada, reconfortada y con-
tenta con sus palabras-dirigindose al santo, dijo:
Querra el Santo hacerme el honor de tomar su comida, ma-
fiana, junto con sus hermanos, en mi casa?
Y el Santo, con su silencio, asinti. Entonces, cuando Amba-
pali la cortesana vi que el Santo haba asentido, levantse de su
asiento, se inclin ante l y alejndose de suerte que el Santo
quedase a su derecha, parti.
18.-Por este tiempo los Likkhavis de Vesali oyeron que el
Santo haba llegado a Vesali y se haba detenido en el huerto de
Ambapali. Y ordenando que se aprontasen numerosos carros
magnficos, montaron en uno y procedieron con su tren a Vesali.
Algunos de ellos eran de color oscuro, y llevaban adornos y tra-
jes oscuros; otros eran de color trigueo y llevaban adornos y
trajes claros; otros, de color rojo y llevaban adornos y trajes
rojos; otros eran blancos, de color plido, y llevaban adornos y
trajes blancos.








286 REVISTA

19.-Y Ambapali gui en direccin opuesta a los Likkhavis,
eje contra eje, rueda contra rueda, yugo contra yugo, y los
Likkhavis dijeron a Ambapali, la cortesana: "Cmo es esto,
Amlbapali, que t guas as contra nosotros?"
"Seores mos, acabo de invitar al Santo y a sus hermanos
a comer maana'"-dijo ella.
-"Ambapali! Cdenos esa comida por cien mil"-dijeron
ellos.
"Seiores mos, as me ofrecieran ustedes todo Vesali con sus
dominios, no cedera fiesta tan honrosa.
Entonces los Likkhavis, poniendo en alto los brazos, excla-
maron: "Nos ha vencido esta cosechadora de mangos; nos ha
sobrepasado esta cosechadora de mangos"! y partieron para el
huerto de Ambapali.
20.-(Aqu se contiene una rpida descripcin del aspect de
los Likkhavis, prncipes y nobles).
21.-Y cuando hubieron guiado los carruajes hasta donde el
terreno lo permita, pusieron pie a tierra y fueron al sitio donde
estaba el Santo y tomaron asiento respetuosamente a su lado. Y
cuando as estuvieron el Santo los instruy, los anim, les recon-
fort y content con su pltica religiosa.
22.-Entonces ellos, instruidos, animados, reclonfortados y
contents con sus palabras, dirigindose al Santo, le digeron:
"Querra el Santo hacernos el honor de comer maana en com-
paa de sus hermanos, en nuestra casa?
"Oh Likkhavis, he prometido comer maana con Ambapali,
la cortesana"-fu la respuesta.
Entonces los Likkhavis, alzando los brazos, exclamaron: "Nos
ha vencido la cosechadora de mangos! Nos ha sobrepujado la
cosechadora de mangos!" Y expresando sus agradecimientos y
aprobacin a las palabras del Santo, levantronse de sus asien-
tos, se inclinaron ante el Santo y, cuidando de dejarle siempre a
su derecha, se retiraron.
23.-Y hacia el fin de la noche Ambapali la cortesana pre-
par en su mansin arroz dulce y bollos y anunci la hora al
Santo dicindole: "La hora, mi Seor, ha llegado y la comida est
lista!"
Y el Santo se visti temprano de la maana, tom su escudi-
lla y fu con sus hermanos al lugar donde estaba, la mansin de
la cortesana: cuando lleg aqu sentse en el asiento para l
preparado. Y Anmbapali la cortesana puso el arroz dulce y los
bollos delante de sus invitados, con el Seor Buddha a la cabe-
cera. y les sirvi hasta cuando estuvieron satisfechos.
24.-Y cuando el Santo haba concluido su comida, trajo la
cortesana un escabel bajo, sentse a su lado y dirigindose al
Santo le dijo:







TEOSOFICA


"Seuor, hago present de esta mansin a la orden de los
mendicantes, de quienes es Buddha el jefe." Y el Santo acept
el don; y despus de instruirla, animarla, reconfortarla y alegrar-
la con su discurso religioso, se levant de su asiento y parti de
all. "
Tal es el pasaje relative a esta Magdalena del lejano Oriente,
escrito cuatro siglos y medio antes de la redaccin de los Evan-
gelios.
Roberto Brenes-Mesn.


Universidad de Syracusa, 4 de Septiembre de 1924.


NOTA.-ABnbapali significa cosechadora de mangos. Eso explica la ex-
elamacin de los nobles Likkavis.




Fatalidad y Libertad desde el punto de

vista astrolgico


La astrologa, segn la define Mad. Blavatsky, es la ciencia
que expone la accin de los cuerpos celestes sobre las cosas mun-
danas y pretend pronosticar los acontecimientos futuros segn
la posicin de los astros. La astrologa es a la astronoma exacta
lo que la psicologa es a la fisiologa exacta. En la astrologa,
como en la psicologa, tiene uno que ir ms all del mundo visible
de la material y entrar en los dominios del sublime Espritu. "Es
tan vast, tan complicada y tan poco conocida, que son muy
contados los astrlogos que puedan aproximarse a su verdadera
interpretacin. Comprende su studio y aplicacin muchas ra-
mas, de las que las principles son: la Mundana, que se refiere
a los movimientos sesmicos, meteorolgicos, y estado poltico,
agrcola, etc., de cada pas o nacin; la Mdica, aplicada al diag-
nstico y curacin de las enfermedades; la Horaria, por medio
de la cual se pueden efectuar investigaciones sobre cualquier
persona o suceso, y la Natal, que investiga las caractersticas do
ln individuo en su ser fsico, moral e intellectual, a la vez que se
puede conocer todo su pasado y predecir su futuro.-De esta
ltima voy a tratar, siguiendo las enseanzas de algunos buenos
astrlogos, y principalmente, de M. I-. Selva.
El ltimo enunciado nos coloca frente a una de las cuestiones
niIs importantes en astrologa, cual es la del fatalismo del nac-







REVISTA


miento, que, a primera vista, parece ser un postulado del hors-
copo y constitute la primera objecein que formula contra la
astrologa los partidarios del libre albedro. Es de una importan-
cia capital encontrar una respuesta a la cuestin de si las deter-
minaciones del hombre son libres o restringidas, por que si es lo
primero, las predicciones astrolgicas careceran de base en lo
que al hombre se refieren. Y el carcter fundamental de este pro-
blema exije que encontremos una solucin.
Ante todo, la libertad se afirma en nuestra conciencia -por el
sentimiento que todos tenemos, despus de haber tomado una de-
terminacin, de que podamos haber adoptado otra contraria.
Sentimos que somos libres, y la razn parece confirmarlo.
La libertad humana es la primera condicin necesaria para
el cdigo moral. Sin ella, el vicio y la virtud son palabras vacas
de sentido, las nociones del deber y de la responsabilidad se des-
vanecen; el concept de un esfuerzo individual para elevarse
espiritualmente viene a ser una ilusin, y hasta la razn humana
pierde su fundamento.
Pero si, sentado esto que aparece como un hecho interno,
pasamos a observer los hechos externos y vemos al hombre en
lucha constant con cuanto le rodea, la existencia de tal libertad
parece quedar anulada por los hechos mismos.
As vemos que nace el hombre dotado de una constitucin
fuerte o debil, que viene al mundo con ciertas taras fisiolgicas,
con un temperament particular que por una parte trae predis-
posiciones mrbidas especiales mientras que por otra engendrar
tales o cuales movimientos del alma con preferencia a otros. Lo
vemos dotado de ciertas inclinaciones, afinidades y aptitudes mo-
rales e intelectuales. Trae de nacimiento un germen de voluntad,
enrgica en unos, dbil en otros; y finalmente, nace en un me-
dio fsico y en un medio social distintos de otros medios del
mismo orden.
Como todo lo que existe, todos estos factors diversos son
dominados por la ley universal de CAUSALIDAD: todos los efec-
tos que de ella procedan en todas sus ramificaciones y combina-
ciones son, por lo tanto, fatales para el individuo.
Y sin embargo, su voluntad no ha tomado parte alguna en la
determinecin o en la eleccin de estos caracteres particulares;
y aun despus de su nacimiento, estos diversos elements esca-
parn, unos por complete y otros en parte, a la accin de su
voluntad.
La conclusion se impone: incontestablemente, existe el fata-
lismo del nacimiento.
Pero su origen no es la nica fuente de fatalidad para el hom-
bre: por la ley general mencionada, todo acto voluntario o in-
consciente que realice en el curso de su vida ser el punto de
partida de un encadenamiento de consecuencias no menos nece-
sarias..







TEOSOFICA


Y frente a esta double necesidad que se repite indefinidamente
qu viene a ser la libertad? No es ms que una ilusin? De
-que sea constantemente solicitada por las predisposiciones crea-
das por el origen y el medio se sigue que el hombre no es libre?
El principio de la libertad quedara destruido por que, en rea-
lidad, la mayora de los hombres ceden siempre a. sus predispo-
siciones naturales, a las sugestiones del medio, a los prejuicios
y costumbres sociales, por que su voluntad flaquea,.retrocede an-
te el esfuerzo que necesitaran desplegar para vencer los obs-
tculos.
Hay, pues, una antinomia entire la 2.,t.ii'.i.1. y la libertad hu-
mana. Pero esta oposicin aparente se concilia estableciendo que
la fatalidad coexiste con el libre albedro, siendo esta paradoja
un caso particularmente interesante de una de las leyes generals
que carecterizan la vida universal, la ley de la armona de los
contrarios, siempre reunidos, y no opuestos como se cree gene-
ralmente.
Siendo el pasado la fuente de todas las fatalidades (fuente
inextinguible por que se alimenta del presente) y no teniendo el
hombre el poder de borrar su pasado, no puede substraerse a
ninguna de sus consecuencias. Pero a la fatalidad puede oponer
su voluntad y puede actuar sobre aquella por su ciencia, e im-
primir as una cierta direccin al encadenamiento de las cosas
sobre todos los plans.
A condicin de obedecer las leyes, el hombre puede dirigir
las fuerzas de la Naturaleza y someterlas a su inteligencia y a
su voluntad. Si, por el contrario, trata de oponerse a estas leyes,
o habindose sometido a la direcin de una fuerza sta se le
escapa por ignorar sus principios fundamentals, o por su. pro-
pia debilidad, entonces sera sacrificado, arrollado. Y esto lo mis-
mo ocurre en el orden fsico que en el orden moral. Por el hecho
de que l puede elegir entree varias .determinaciones posibles,
el hombre s dueo, hasta cierto punto, del porvenir que le pro-
mete la determinacin elegida, puesto que de su eleccin depen-
dern las consecuencias que se desprendern del acto cumplido.
Pero desde el moment que su determinacin, por el acto, entire
en el dominio de los hechos, los efectos que se produzcan escapa-
rn a su direccin, de manera que, as, el hombre soportar sin
cesar las consecuencias inevitable derivadas de sus decisions
precedents.
Vemos pues, que el hombre, haga lo que haga y de cualquier
manera que se conduzca, cooper siempre y fatalmente a la for-
macin de su porvenir; pero que tambin, tiene el poder de pre-
parar por medio de la inteligencia y de la voluntad, la material
que la fatalidad le proporciona para el future. Los lmites que
miden la extension de este poder estn impuestos por las leyes
de la evolucin, las de la Vida universal.







REVISTA


Estas leyes son muy superiores a la libertad humana, por que
son las que rigen el plan del Universo y por ellas se realize la
evolucin del mundo, de la que el hombre es solo un eslabn. Co-
mo parte constituyente de un conjunto armnico, el hombre no
puede separarse de l; la unidad que forma el principio del Todo
cesara de existir, la armona universal se rompera. El hombre
forzosamente tiene que seguir la march, general de la Vida uni-
versal, march progresiva hacia la perfeccin, hacia la unidad.
Como ser consciente, es libre, individualmente, de retardar o
apresurar su propia evolucin segn el uso que haga de su vo-
luntad, pero no es libre para impedir o detener la march pro-
gresiva general de la Naturaleza. Puede, transitoriamente de-
tenerse en las orillas del gran ro de la Vida universal pero no
puede ir contra la corriente, ni desviarla, y, en un moment da-
do, la corriente lo tomar y lo arrastrar de nuevo. Por tanto,
la ley universal es para el hombre necesidad, y l no puede salvar
el principio de su libertad ms que sometindose expontnea y
conscientemente, a la voluntad providencial.
Aparte de estos lmites absolutos, hay otros relatives que res-
tringen todava ms el ejercicio de la libertad humana. Consis-
ten en el variable desarrollo de un individuo, de la potencia de
su voluntad y de sus facultades intelectuales.
Querer, es determinarse, es hacer un esfuerzo en luchar con-
tra s mismo y contra el medio. Ser libre consiste, entire varias
determinaciones posibles, elegir lo mejor. Pero para elegir es
necesario comprender, es necesario saber, y por consiguiente, el
hombre ser tanto ms libre cuanto su voluntad sea ms enr-
gica y su inteligencia ms vasta, ms cultivada.
As los inviduos, al nacer, estn muy diferentemente dotados
en cuanto al powder de su voluntad y a sus capacidades intelec-
tuales. Adems, la intensidad y direccin de estas facultades se
desarrollan muy distintamente segn la educacin y el medio, y
por esto todos los hombres no son igualmente libres. As, en la
misma base de la libertad humana se encuentra el fatalismo del
nacimiento.
En resume: el hombre es libre en el sentido de tener la fa-
cultad de optar, acertada o errneamente, entire various caminos
que se le presented. Fuera de ese poder de elegir, se encuentra
sometido a la fatalidad que se present bajo el double aspect de
las leyes de la Vida universal y de las reacciones provocadas por
el ejercicio anterior de su propia voluntad.
Establecida as, en principio, la coexistencia de la libertad hu-
mana y de la fatalidad, vamos ahora a considerar como la astro-
loga conoce de ambas.
La astrologa afirma que el nacimiento tiene lugar cuando la
configuraciones planetarias y las posiciones siderales estn en ar-
mona con las condiciones del nuevo sr, es decir, cuando el es-
tado de las influencias astrales es tal, que los movimientos de








TEOSOFICA


atraccin y repulsin que han de resultar en lo sucesivo, corres-
ponden a las condiciones que trae consigo el nio al nacer. As,
el estado del cielo en el moment del nacimiento es, no la causa
determinate, sino el smbolo de las condiciones y tendencies que
el nio trae en germen. Y lo mismo que es en la parte moral e
intellectual, es en el cuerpo fsico. Por tanto, el conocimiento
del estado del eielo en el momento del nacimiento de una persona
nos inform de la suma total de las cualidades, defects y condi-
ciones que tiae en estado latente, y adems, aquellas otras nue-
vas que se han de presentar en esta encarnacin. Ademas, se nos
revela tambin la naturaleza y las probables consecuencias de los
sucesos principles que se desarrollarn durante la vida de la
persona en cuesti.n.
En-virtud de la extrema sensibilidad del individuo en el mo-
mento de nacer para recibir las Il,,l..... I I astrales, la primer
impresin que recibe es fundamental, y no solamente persist,
sino que predomina durante toda la vida. Sobre esa impresin
radical vendrn a grabarse peridicamente, en el transcurso de
su existencia, otras impresiones astrales ocasionales y variables,
cuya cualidad ser determinada por la accin que ejerzan los
astros por las nuevas configuraciones o aspects que former des-
pus del nacimiento. Estas impresiones sucesivas quedan subor-
dinadas, en cuanto a su magnitude y efectos, a la impresin ra-
dical.
El hombre est, pues, desde su nacimiento hasta su muerte.
sometido a la ii, i, I ;, del estado del cielo.
Frent, a la accin de esa influencia hay que considerar la
parte de intervencin possible que le es permitida a la libertad
humana, y tenindola en cuenta, existe el aforismo astrolgico
que dice: "Astra inclinant, non necesitant", esto es, "Los astros
predisponen, pero no obligan". Porque la influencia astral pue-
de estimarse como una accin sugestiva, y la sugestin astral es
fatal, pero que su efecto se cumpla o no, puede defender de la
voluntad humana. Por que si la voluntad puede oponerse a la
sugestin humana, tambin puede oponerse a la sugestin astral,
pero (y esto es lo grave) son de tal manera poderosas las fuer-
zas astrales, que solamente quien posea una voluntad de un tem-
ple de acero, 'podr ser capaz de resistirlas o disminuirlas.
Esta posibilidad de la Voluntad humana de resistir a las in-
fluencias astrales, impone el astrlogo una investigacin previa:
la de determinar ante todo, por el examen del horscopo, cual
ser el nivel de libertad moral del individuo, es decir, que uso
puede hacer de su voluntad, y en seguida, sus condiciones inte-
lectuales, por que para querer es necesario saber. Por lo menos,
es necesario, para ceder o resistir a una fuerza astral, conocer de
antemano en qu direccin e intensidad actuar esa fuerza. Por
esto, lo corriente es que l que ignora el poder de las fuerzas astra-
les se encuentre completamente sometido a ellas.








REVISTA


Si observamos la humanidad, si consultamos la experiencia de
la vida, vemiis que. llegado el hombre al ejercicio consciente de
sus facultades fsicas y morales, decide sus acciones aparente-
mente segi su mejor criterio. En sus determinaciones, l cre
que hace uso de su libertad, pero casi siempre esto es una ilusin,
pues los actos de verdadera libertad son muy escasos. En la
lucha, caso de haberla, entran de una parte lo que l cre que
es la razn y la conciencia y de otra parte los instintos, los de-
seos, las pasiones, los compromises.
As, segn el concept astrolgico, la actividad particular de
una facultad del alma en un moment dado no es fortuita, sino
que result de la actividad correspondiente en el mismo momen-
to, o en un moment precedente,'de una influencia celeste que
crea en el individuo una predisposicin para tal impulso del al-
ma con preferencia a otros.
Por tanto, si en el dominio de los hechos conscientes la ac-
cin astral no tiene el carcter de una necesidad inevitable, el
hombre que sigue en la mayora de los casos sus inclinaciones o
prejuicios naturales, obedece de hecho a las sugestiones astrales.
Por eso es possible predecir que en tal circunstancia o que en
un moment dado de su vida, un individuo har tal o cual cosa,
o le acontecer determinado suceso. Como el hombre sigue ge-
neralmente su pendiente natural, y en la vida exterior la multi-
plicidad y variedad de circunstancias son tan grandes que en
cualquier moment le proporcionan los medios de satisfacer da
alguna manera sus inclinaciones y aptitudes, result que la po-
sibilidad de un echo indicado es un tema astrolgico es una
probabilidad. ins an, es una certidumbre.
En resume: para el hombre dbil e ignorante los presagios
del horscopo son otros tantos impacts de la fatalidad, pero
el hombre que SABE, el hombre que QUIERE no debe ver en
ellos ms que una advertencia. Si tal hombre, advertido de los
sucesos que le esperan, no puede evitar aquellos que obedecen a
una ley necesaria, puede por lo menos prepararse a sostener el
choque, y, por el uso preventive de una voluntad sbia y fuerte,
puede amortiguar los efectos de aquellos que no responded a una
necesidad de la Naturaleza.

R. A.




"--.._ 2_ ',:? 7_ _.--








TEOSOFICA


Algunas verdades para nosotros



(La autora Ledy Emily Lutyens, al trazar este cuadro-tal
vez un poco cargado-de sus hermanos teosofstas ingleses, da
libertad a su buen humor. Pero si bajo various aspects las
circunstancias son algo diferentes entire nosotros, el artculo
contiene algunos juicios notables que pueden interesar a nues-
tros lectores.)

De todas las crticas contra la. Teosofa, puede ser que la ms di-
fcil de refutar sea la que pretend que su conocimiento no hace
felices a sus adherentes, y me temo que ser preciso aceptarla como
verdad en gran parte. La mayora de los Tesofos no parecen di-
chosos, al menos a primera vista. Una de las razones de este he-
cho, tal vez sea, que hay pocos hogares de tesofos; la mayor par-
te eilos viven rodeados de un ambiente hostile a sus ideas, cada
uno aislado en medio de una familiar enemiga de la Teosofa.
Evidenntmente, si bien es verdad que es tolerable suponer que
la falta incumbe a los otros, cuando nos es adversa, no es menos
verdad que la paz, la concordia y la armona familiar no pueden
reinar much cuando las creencias mis caras de nuestro corazn
llegan a ser motivo de disenciones y tiranteces.
Otra casa por la que los Tesofos no son dichosos es, que una
buena !_prte de ellos no tienen muy buena salud. Para una So-
cica[. de nimero tan reducido, el nmero de fracasados, tanto
b, jo el pinto de vista fsico como el punto de vista mental, es
lb -stante notable. Esto puede ser. debido a que, al conocimiento
de la T' ....i se suele acompaar un cambio complete y brusco
del rgimen alimenticio; pero cualquiera que sea la causa, el
hecho existed.
Es que las enseanzas de la T '.... t i tienen algo que impida
ser diehoso ?
De lo contrario; tal resultado no puede ser debido a una
aplicacin errnea de su filosofa? Una Fraternidad spiritual,
la reencarnacin, la supervivencia despus de la muerte, la exis-
tencia de los Maestros, la posibilidad de alcanzar la perfeccin.
Todas estas enseanzas bien comprendidas deberan cierta-
mente conducirnos hacia la felicidad.
,Por qu, pues, tanto Tesofos son desgraciados? Se encuen-
tra la respuesta en el hecho de que se insisted demasiado en con-
siderar a la Teosofa bajo un solo aspect: la existencia del Sen-
dero de Santidad y la posibilidad para los hombres de apresurar








REVISTA


su evolucin. La existencia del Sendero y la posibilidad de alcan-
zar la perfeccin son en s mismo motivos para alegrarse y debe-
ran ser un estmulo para vivir noblemente y pensar elevado. Pe-
ro lo que sucede en la prctica es que muchos quieren ir dema-
siado de prisa y se esfuerzan por alcanzar la talla de Cristo antes
de haber alcanzado el nivel de un hombre ordinario. Este modo
de obrar tiene varias .consecuencias lastimosas. En primer lu-
gar, el hecho de aspirar a alcanzar un objetivo ordinariamente
fuera del alcance de la humanidad, hace nacer la vanidad y la
suficiencia, hace career que el objeto ha sido alcanzado, hasta antes
que los primeros pasos hayan sido dados. El resultado es que hay
en la Sociedad Teosfica ms gente hinchada de vanidad que en
coalquiera de las sociedades con las que yo me he relacionado. Las
personas que se esfuerzan sinceramente en vivir la vida superior
(st. expuestas a tomarla muy en serio y a perder el buen humor.
Nosotros somos un grupo de personas muy ridculas que te-
nemos la bonita gracia de no saberlo ver.
Otra consecuencia de este esfuerzo para ser ms grandes de
lo que somos, es una tension excesiva de nuestros nervios; y las
personas que viven con los nervios en tension, son por lo general
extremadamente irritables y la irritabilidad no puede contribuir a
la felicidad.
Otra caracterstica muy desagradable para los dems, es que
los Tesofos en su ansia de perfeccionamiento son muy dados a
c< siderar a sus parientes y amigos, como parte del karma a ago-
tr; y cuanto ms, nuestro amigos, tienen aversin por nuestras
creencias y nuestras acciones, ms nos felicitamos y nos decimos:
' Ah! Cuntos progress debo haber hecho para que Fulano me
encuentre tan desagradable". Un poco ms de buen humor y un
poco menos de vanidad, nos permitira ver que estamos obrando co-
mo insensatos y egostas, echando la culpa a los miembros de nues-
tra familiar y amargando la vida a los dems por nuestra interpre-
tacin de la Teosofa.
Otra de las razones para esta falta de felicidad es, que cuando
,nmiramos en la Sociedad Teosfica, descuidamos no solamente a
nuestros amigos, sino hasta nuestro intelecto y nuestras ocupa-
ciones ordinarias.
Somos tan sublimemente transportados por la belleza y lo ia-
ravilloso dle la filosofa teosfica, cuando por primera vez nos po-
niimos en contact con ella, que pensamos que nunca ms ten-
dremos necesidad ni deseo de estudiar otra cosa, de suerte que pa-
,:amos nuestro tiempo asimilando las ideas de Mme. Besant, de Mr.
L 'adbeater o de Mme. Blavatsky y nos imaginamos que as lle-
garemos a ser Tesofos. Pero la Teosofa es una sabidura vivien-
te ,lo que significa que nace y crece en el espritu human, y que
la T. '-.fi.i de cualquiera otra persona no puede ayudarnos sa-
tisfactoriamente de un modo permanent. La Teosofa es algo








TEOSOFICA


que tiene vida y no es un credo, pues a media que nosotros nos
desenvolvemos, nuestra teosofa debe crecer igualmente. Tambin
muchos Tesofos encuentran que despus de algunos aos pasados
en la Sociedad Teosfica, sus miras se modifican, pues son incli-
nados a hacer crticas de aquello de que antes estaban enteramente
conven'cidos, y se vuelven inquietos y desgraciados. Es en este
moment en el que se les debiera alentar a que hicieran sus objeccio-
ncs, a profundizar, a critical, a utilizar al maximum sus faculta-
des intelectuales. Pero muy a menudo, en este moment los vie-
jos Tesofos los miran con sospecha murmurando las palabras des-
lealtad, infidelidad y tratan de dar una explicacin oculta a un
fenmeno perfectamente natural.
El rebelde deja la Sociedad en un moment de exasperacin,
o temiendo perder su oportunidad de progress spiritual, ahoga
sus nacientes dudas, sus objecciones y se content en lo sucesivo en
hacerse el eco de los pensamientos de los otros.
La Sociedad Teosfica est llena de ecos fieles, pero tiene pocos
pensadores originales.
Este estado de cosas no puec e contribuir a la felicidad indi-
dual ni a la prosperidad de la Sociedad. Nosotros hablamos mu-
cho de la libertad de pensamiento, pero de hecho no es alentado en
en la Sociedad T1..... i Las trabas son muy sutiles pero no me-
nos fuertes. El temor ha sido el instrument de que las iglesias
se han servido para encadenar el espritu libre del hombre; y el
temor es el arma todava en uso entire los Tesofos, revistiendo la
forma de una amenaza sugerida a medias: "Ob'rando de tal modo
tal vez perder usted una ocasin". Pero vale ms perder todas las
ocasiones de la vida, que perder el derecho de pensar por si mismo
y do seguir su intuicin individual. Un error cometido des-
pus de haber puesto en accin toda su inteligencia puede tener
en la evolucin iun valor much ms grande que una ocasin apro-
vechada con los ojos cerrados.
Tambin se critical a los Tesofos que suelen abandonar las
ocupaciones ordinarias cuando entran en la Sociedad Teosfica.
En el primer moment de entusiasmo parece hermoso sacrificar
una carrera llena de porvenir o una situacin en los negocios, para
convertirse en un trabajador de la Sociedad i ....'.1 ,
De lo que result que la S. T. est llena de fieles sin aptitudes
que no han adquirido competencia en ninguna rama de la activi-
dad. No sera preferable que la Sociedad contase entire sus miem-
bros hombres v mujeres que hayan alcanzado alguna notoriedad
en una direccin que no sea la Teosofa ? Los miembros que estn
en este caso hacen honor a la Sociedad Teosfica y podramos te-
ner muchos ms as si la competencia fuese ms alentada y si
no tomase por progress spiritual la abnegacin acompaada de
incapacidad.
Entre los adeptos de la Ciencia Cristiana es un deber ser dicho-
so y tener buena salud; entire los Tesofos, estar enfermo y ser








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desgraciado parece a menudo un privilegio... Nosotros llamamos
a esto pagar rpidamente sus deudas! Tal explicacin, tal vez sea
peor que el hecho mismo.
Si pudiramos estudiar ms otros sistemas filosficos, las inves-
tigaciones de la ciencia, los trabajos de los reformadores en otros
campos; si por encima de todo pudiramos no ponernos demasia-
do serious y reir ms de nuestras propias ridiculeces, formaramos
una agrupacin de series con buena salud y ms felices; y la Socie-
dad Teosfica sera un organismo infinitamente ms fuerte y
mis armonioso.
Emile Lutyens.

(Revista Vi-Dharmah de Buenos Aires)




EL MATRIMONIO,

como fu, como es y como debiera ser

Por Annie Besant



(Traducido por Esther de la Pea, M. S. T.)

(Continuacin)

Una muestra sorprendente de la estabilidad de los lazos con-
yugales cuando stos pueden ser disueltos a voluntad, se encuen-
tra en el relato escrito por Robert Dale Owen en un artculo ti-
tulado "El Matrimonio y el Arrimo" publicado por el Free In-
quirer el 28 de Mayo de 1831. En l se trata de la unin conyu-
gal en la Repblica de Hait, y los hechos relatados son merecedo-
res de seria atencin. El Seor Owen describe lo siguiente:
En Santo Domingo el matrimonio legal es tan corriente como
lo es en cualquier otro lugar. Tambin all, como en otros pases,
"xiste la prostitucin. Pero solamente entire los Haitianos, segn
mi parecer, se encuentra la institucin del "arrimo".
Los que optan por casarse son unidos en el vnculo del matri-
monio en la misma forma que en los dems pases por un cura o
un magistrado, los que no quieren casarse y le huyen al abrazo
mercenario de la prostitucin estn segn la fraseologa del pas
(arrimados).
La diferencia entire el arrimo y el matrimonio es que se contrae
el primero sin acudir a ninguna forma prescrita, y el segundo se








TEOSOFICA


observa con las ceremonies de costumbre; el primero puede que-
dar disuelto con solo un da de aviso; en el segundo caso es in-
disoluble a menos que se pase por todo el vejamen y las forma-
lidades degradantes del divorcio; el primero es un pacto social,
tcito; el ltimo, un compulsorio legal; en el primero, la mujer
pierde el derecho a su nombre y a su propiedad, en el ltimo caso
retiene ambos.
El matrimonio y el arrimo son respetados en Hait en igual
manera, y si hubiere alguna diferencia est a favor del arrimo; y
en efecto, se f., fi']ii diez arrimos para cada matrimonio. Petion,
el Jefferson de Hait, sancionaba la costumbre con su aprobacin
y ejemplo. Boyer, su sucesor, siendo president, hizo lo mismo;
y la mayor parte de los estimables habitantes han imitado a sus
presidents y son arrimados y no casados. Los hijos de los arri-
mados en toda circunstancia gozan de los mismos derechos lega-
les y la misma posicin que los nacidos en el seno del matrimonio.
Me imagine oir a los que apoyan la ortodoxia en el clero en un
brote general de indignacin en contra de esta muestra de liberti-
naje national, por menospreciar as las leyes de Dios y del hom-
bre; por evadir las ceremonies de la Iglesia y la bendicin ecle-
sistica. Ya me imagine oir la pregunta hecha con sorna, que
cunto tiempopor lo general duran estos lazos, y cuntas docenas
de veces han cambiado durante el transcurso del ao.
P oco a poco, reverendos amigos mos! Es natural que ustedes
fallen mal que el hombre y la mujer prescindan de vuestros ser-
vicios y acorten los honorarios que esta cuestin les proporciona.
Pero ni es just ni propio, que porque no se digan oraciones y no
se paguen honorarios nosotros denunceis la costumbre por liber-
tina. Aprended, pues, (como aprend yo el otro da de un inteli-
gente caballero francs quien haba permanecido algn tiempo en
la isla) aprended que AUNQUE HAY DIEZ VECES MAYOR
NUMERO DE ARRIMADOS QUE CASADOS, SIN EMBARGO
HAY ACTUALMENTE MENOS SEPARACIONES ENTIRE LOS
PRIMEROS QUE ENTIRE LOS ULTIMOS.
Si la constancia ha de servir de criterio de la moralidad, estas
mismas unions licenciosas-es decir, unions conyugales que no
han odo las oraciones del cura-son diez veces tan morales como
pueda ser la institucin del matrimonio sancionada por la religion.
Pero sto no es todo. Es un hecho notorio en Hait que el li-
bertinaje es ms comn entire las personas casadas que entire los
arrimados. Fcilmente se encuentra la causa explicativa. El arri-
mo no le concede a, la pareja ningn derecho legal de uno sobre
el otro. Ellos permanecen juntos, como si dijsemos, mientras dura
el buen comportamiento. No es tan solo la tirana positive o una
marimachera extrema, causes suficientes para ocasionar una se-
paracin, sino una petulante displicencia o un mal humor egosta
tambin. Como tales, estos rasgos se evitan con un cuidado asiduo.
La consecuencia natural es, que por lo general esas unions, son fe-









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lices, y encontrndose cada cual content en su casa no est bus-
cando distraciones fuera de ella. En los matrimonios indisolubles
sucede lo contrario; si por suerte los contrayentes estuviesen en
desacuerdo, al tener su primer disgusto no los detiene el temor al
considerar las consecuencias. Puede el esposo ser todo lo tirnico
que le plaza; siempre queda siendo el amo y seor; podra la
esposa ser tan quisquillosa como se le antoje; no por eso pierde los
derechos y privilegios de esposa. De manera que al encontrarse
bajo un amparo legal se halla estimulado el mal humor, y sobre-
vienen los resultados naturales: desapego en el cario, y quebran-
to en los afectos. La esposa busca consuelo entregndose a las dis-
posiciones que estn de moda; el esposo, quizs, en las brutalidades
de un burdel.
Pero aparte de todas las teoras explanatorias, el HECHO
CONSTA, como ya he dicho, vg. que (tomando en cuenta la pro-
porcin de cada uno HAY DIEZ SEPARACIONES LEGALES
ENTIRE LOS CASADOS POR CADA SEPARACION VOLUN-
TARIA DE LOS ARRIMADOS. Si hubiere quien lo dudase, que
averige por s mismo, y no dudar por ms tiempo.
Qu decs de este hecho, reverendos amigos mos? Cmo asociis
sto con vuestra favorite teora, de que, a no ser por vuestras ora-
ciones y bendiciones, el mundo sera una escena de libertinaje y
excess? Que los series humans permanecen unidos, slo porque
vosotros habis asistido en former el vnculo? Qu no hay tr-
mino medio entire el matrimonio eclesistico y la prostitucin in-
decorosa?
Este hecho no os abre un poco los ojos hacia el verdadero esta-
do de cosas que nosotros, espritus deseredos nos atrevemos a con-
fronlar? No les facility sto la explicacin de porqu nosotros
estamos ms dispuestos que vosotros de confiar los ms sagrados
deberes a una custodia moral que a una legal?
No podis imaginaros que el hombre y la mujer, encontrando
iue se avienen bien el uno y el otro, estuviesen de acuerdo sin in-
tervencin vuestra, de ser compaeros; que l se traslade a la ha-
cienda de ella, o ella a la de l, como les fuere mlis convenient;
que esta unin se haga saber a sus amistades sin la mediacin de
amonestaciones, y que sea respetado, a pesar de no estar anuncia-
do en n lugar prominent de! peridico. Sin embargo, todo sto
suiede en Iiait sin faltar al decoro, sin aumentar en nada el vi-
cio; sino por el contrario, beneficiando la moralidad y desaniman-
do la prostitucin.
Ocurre lo mismo entire la populacin blanca que la de color; y
el president del pas da su beneplcito, poniendo el ejemplo.
Me preguntis an-acostumbrado como estis a conceptuar
la virtud hija de las restricciones-me preguntis an, cual es el
freno que produce y preserve semejante estado de cosas'? La
contestacin es esta: buenos sentimientos y la opinion pblica.








TEOSOFICA


El cambio se estima deshonroso; cuando existe un cario sincero
y bien correspondido no es deseado; y como al former este lazo
no entra el inters pecuniario, estas unions voluntarias rara vez
resultan mal avenidas.
Cuando existe el temor a la anarqua social, los hechos como
estos equivalent a pginas de arguments. Si los Haitianos son lo
suficiente civilizados para-llevar a cabo cista clase de matrimonio
moral, porque han de estar los europeos sobre un nivel ms bajo?
No debiera olvidarse que el experiment fu tratado en Santo
Domingo bajo grandes desventajas, y estas unions no legalizadas
sin embargo han dado por resultado ser ms permanent que
aquellas enlazadas con toda la debida formalidad.
Podr arguirse: si se pudiera obtener con tanta facilidad el
divorcio, qu necesidad habra de un contrato de matrimonio?
Tanto en lo que concierne a la pareja mencionada, como a los
hijos que puedan resultar de esta unin, a mi entender me pa-
rese, que un contrato definido y sucinto ha de ser muy eminen-
temente deseable. No es de desearse que una unin de aque-
llas personas sobre las cuales depend la prxima generacin
sea efectuada con ligereza o descuido: No debern despreciarse la
dignidad y el recogimiento que implica un contrato, cuando de-
be tenerse present lo grave y pesadas que son las responsabili-
dades y asumidas por aquellos que le han de dar nuevos cida-
danos al Estado, y nuevas vidas a la humanidad, que a su vez
han de ser una bendicin o una maldicin. Es ms important
la necesidad absolute d econocer las condiciones de la unin de
las dos vidas adults y que sean clara y terminantemente enten-
didas entire los dos. Ninguna persona sensata contrae un com-
promiso de una ndole important y permanent sin an contrato
escrito; un contrato I. irn.i.i exciuye today posibilidad de llegar
a un desacuerdo respect a las disposiciones tomadas y evita que
surjan mala!s inteilpretaciones. Un contrato verbal podr ser
tomado en sentido errneo por una de las dos parties: Un lapso
de tiempo pudiera producer un olvido parcial; las pequeas des-
aveniencias pudieran dar por resultado graves pleitos.
Si el contrato queda escrito, habla por si solo, y no pueden
suscitarse dudas que no puedan ser resueltas de una manera ra-
zonable. Todo sto puede apreciarse en cuanto se refiere a las
sociedades formadas en el comercio. Pero hay personas-que
inconscientemente rechazan e Isistema inmoral actual, y se lan-
zan al extremo opuesto-que consideran la unin conyugal entire
el hombre y la mujer como una cuestin demasiado delicada y
sagrada para ser tratada bajo un punto de vista mercantil.


(Continuar.)








REVISTA


BIBLIOGRAFIA

El Mundo como pluralidad
iHe aqu un interesante trabajo que debe haber hecho pensar
con detenimiento a los lectures de la Revista Bimestre Cubana.
Porque en su nmero de Julio-Agosto de este ao, en forma de
artculo vi la luz de la publicidad, y .que su autor ha tenido el
magnfico acierto de imprimir en forma de panfleto, ms tarde,
para que no se lo trague la anonimia del olvido.
En cuanto al tema, parece casi espiritualista, y en algunos
puntos hasta teosfico; pero a lo mejor, nos encontramos con
puntos de vista de carcter personal del autor, en los que espe-
jea un srdido materialismo que nos trae a la mente alguno de
los absurdos que informaron la biblioteca que dirigi Le Bon.
Despus de haber ledo este folleto de Adrin del Valle, nos
ha entrado el deseo ms ferviente de releer una obra de pareci-
do '~ulo, de Camilo Flamarin.
De todos modos, nosotros damos las gracias ms gentiles al
autor de este folleto, por el envio del mismo, y le alentamos a
que prosiga en esta clase de investigaciones, convencidos de que
en la meta de ellos hay verdades sublime que sirvieron para que
viera la luz pblica QUIMICA OCULTA.
El Sendero.
Organo de la logia "Krishna", que radical en la patria de
Enriquiio, y que sale al campo de la circulacin en son de heral-
do de les altos ideals que nos emulan .
Este nmero, si es un patrn de lo que sern los otros, tiene
todos los factors indispensable para el xito, que habremos de
admirar gozosos, una vez que sea resplandeciente foco de her-
mosos destellos.
Que tenga fructfera, eficaz, larga vida, y que sea del todo
flil a la obra de los Maestros la propaganda que lleve a cabo!
Dics.
('i este s;ugi;tivo ttulo nos visit el rgano de la Institucin
\Mundial de la Vida Impersonal.
E1l iiiiiro a que nos contraemos no puede ser de mayor inte-
rs. dle mis lrascendental importancia, por la esquisitez de las ideas
n (quI( sirve de vehculo.
Ojoal q(ue teinga una larga vida!
Revelations de Sceur Therese de 1' E:nfant-Jsus.
Se tr1ata de ana series de materializaciones tomadas en barro,
que sern del mayor agrado para los espritas.
Con l se ayuda a propagar puntos de vista que aclaran los
ojos turbios. ..
A unos y a otros, gracias sinceramente sentidas, por la cortesa,.
a la que habremos de corresponder oportunamente. Con gusto.




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