Group Title: Revista teosofica
Title: Revista teosófica
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 Material Information
Title: Revista teosófica
Physical Description: Serial
Language: Spanish
Creator: Theosophical Society (Madras, India) -- Seccíon Cubana ( publisher )
Publisher: Sección Cubana de la Sociedad Teosofíca
Place of Publication: Habana etc.
Frequency: bimonthly (irregular)[june, 1936-apr. 1938, sept./oct. 1942-1954]
monthly (irregular)[ former feb. 1917-may, 1936, july, 1938-aug. 1942.]
bimonthly
completely irregular
 Subjects
Subject: Theosophy -- Periodicals   ( lcsh )
Imprint -- Cuba -- Havana -- 1923-1939
Genre: periodical   ( marcgt )
Spatial Coverage: Cuba -- Havana
 Notes
Dates or Sequential Designation: Began in 1917?; ceased publication with July 1956.
Numbering Peculiarities: Publication suspended, June, 1933-Feb. 1934.
Issuing Body: Organo oficial de la Seccíon Cubana de la Sociedad Teosofíca, <1923-1939>
General Note: Description based on: Año 7, no. 1 (15 de enero de 1923) = 2a epoca.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00073921
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002944312
oclc - 50336367
notis - APH5965

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REVISTA 1TEOSOFICA
Organo de la Seccin Cubana de la Sociedad Teosfica
FUNDADA EN 1905
Director: RAFAEL DE ALBEAR Administrador: GUILLERMO ORDOEZ
Direccin y Admn.: Oquendo 14, altos. Apartado 365. Habana.

PERMANENT
La Sociedad Teosfica es responsible solamnente de los documents oficiales
insertados en la Revista Teosfica. La Secretara General es responsible
de los artculos no firmados; de los artculos firmados con el nomrbe o
iniciales son responsables sus autores o en su defecto sus traductores.
Advertimos a nuestros lectores, para evitar errors y confusiones, siempre
desagradables, que la nica, legtima y verdadera Sociedad Teosfica, que
fu fundada en 1875 por Helena Petrowna Bl.vatskv y Henry Steel 01-
coott, tiene su Cuartel General en Adyar. (India Inglesa,) y que esta Soc-
cin Cubana que forma parte de ella, tiene sus Oficinas en la Habana,
Oquendo 14, altos, no teniendo relacin ni conexin con cualquiera otra
Sociedad que emple trminos relujionados co, la teosofa, o di(ga que
profesa sus doctrinas.

AO VII.-No. 1.-15 DE ENERO DE 1923.-2a. EPOCA.





Seccin Oficial

SS ELE-"

Debiendo abonarse las cuotas anuales de 1923 desde 19 de
Enero hasta 15 de Marzo del ao actual, se recuerda a todos los
miembros de esta Seccin, lo prevenido en los artculos 66 (in-
cisos a, b y e) y 67 de nuestro Reglamento, y a los seores Pre-
sidentes y Secretarios de las logias las recomendaciones siguientes:
la-Dar cuenta a esta Secretaria General de cualquier cam-
bio de Presidente o Secretario, as como de las direccio-
nes postales de los mismos.
2.-Dar cuenta igualmente de todo miembro de su Logia que
fuere baja, y la causa de ella.
3a-Siempre que algn miembro dese pasar de una Logia
a otra, ambas debern dar cuenta con la baja y alta res-
pectivamente.
4.-Recaudar a principios de cada ao las cuotas anuales co-
rrespondientes al mismo de todos los miembros que cons-
tituyen la Logia excepto las de los que hubieran ingre-
sado despus del 19 de Octubre del ao anterior), remi-
tiendo la cantidad total en un solo giro con la anticipa-








REVISTA


cin suficiente para que se reciba en esta Secretara Ge-
neral antes del 15 de Marzo del mismo ao.
5--Recoger y devolver a esta Secretara General los diplo-
mas de los que fueren dados de baja por cualquier mo-
tivo.
6--A1 remitir a esta Secretara General las cuotas anuales,
expresar los nombres de los miembros a quienes corres-
pondan las referidas cuotas.
Adems de las anteriores recomendaciones, ruego muy enca-
recidamente a los seores Presidentes y Secretarios de las Lo-
gias, que antes de admitir y cursar las solicitudes de ingreso
de los aspirantes, cuiden de que estos estn perfectamente en-
terados de nuestro Reglamento as como del de la Logia en que
piden su ingreso, y que recuerden a los miembros que garant.
zan las solicitudes, que deben, antes de garantizar, cumplir el
artculo 62 de nuestro Reglamento.
RAFAEL DE ALBEAR,
Secretario General.



NUEVA LOGIA

En Santurce, Puerto Rico, ha sido fundada una nueva logia
constituida por various miembros de la S. T y otros de nuevo in-
greso, con el nombre de "Logia KRISHNAMURTI", habindosele
concedido la correspondiente Carta Constitutiva con fecha 6 del
corriente mes.
Es su Presidente el Sr. J. Federico Legrand, y Secretaria la
Srita. Isabel Vega Jimnez, y sus direcciones postales las que se
indican en el directorio de esta Revista.
Nuestra ms sincera felicitacin a los hermanos que la han
fundado y nuestros ms fervientes votos por el progress de todos,
ofrecindonos, como siempre, para ayudarles en cuanto nos sea
possible.
*

Advertencia
Advertimos a los Srs. Presidentes y Secretarios de las logias,
nacionales y extrangeras, que el ejemplar de esta Revista que
mensualmente se enva gratuitamente, no es para destino indi-
vidual, sino para sus logias respectivas y a disposicin de todos
sus miembros, puesto que ese envo se hace para estrechar nues-
tros lazos de fraternidad, y por ser esta Revista el rgano official
de la Seccin.








TEOSOFICA


El Hombre dueo de su destino
POR LA DRA. ANNIE BESANT

Sermn pronunciado en la Iglesia de San Albano, Sidney, Australia
(Traducido por Edelmiro Felix M. S. T.)

Durante las maana de los tres ltimos domingos he tratado
de exponeros algunas de las etapas y los deberes en la evolucin
superior del hombre. Esta noche me propongo deciros algo so-
bre los mtodos :por los cuales el hombre, como dueo de su
porvenir, puede crear o forjar su propio destino, utilizando las
leyes de la naturaleza para apresurar la evolucin de la mente
y del carcter, a fin de que podis daros cuenta, quizs ms
claramente que antes, que podis, si queris, marchar ms rpi-
damente por el camino del progress human, y realizar as ms
rpidamente en vosotros mismos una de las ms grades doctri-
nas de la Religin.
Hace poco ms de cinco mil aos un gran sabio, hombre del
ms profundo conocimiento, cay moribundo en el campo de
batalla. Estaba mortalmente herido, pero la muerte retard su
golpe final, y mientras estaba tendido an en dicho campo de
batalla, un joven prncipe, que iba pronto a ascender al trono,
lleg junto al sabio y le hizo muchas preguntas acerca de la po-
ltica real y de los deberes reales, as como sobre el sendero del
progress human. Entre sus preguntas, le hizo una que ha preo-
cupado a menudo la mente humana. Le pregunt si el destino
era ms fuerte que el esfuerzo del hombre. Y la contestacin
dada por el sabio fu: "El esfuerzo es ms fuerte que el des-.
tino". Ms tarde en la historic de la humanidad, uno de los
grandes instructors cristianos, uno de los apstoles, escribi:
"No os engais, Dios no puede ser burlado; por que todo lo que
el hombre sembrare eso tambin segar".
Ahora bien, en estas dos frases, dichas en pocas y lugares
muy distantes entire s, tenemos realmente la ley; la ley que, si
la comprendemos, se convierte -para nosotros en fuerza, gua y
sostn; pero que si no la comprendemos, juega con nosotros, nos
lanza hacia arriba o hacia abajo, y nos maneja como una paja es
llevada por la corriente.
Y veamos por un moment claramente lo que entendemos por
ley. Las leyes, como sabis, son de dos classes: las leyes de la
S naturaleza y las leyes promulgadas por los hombres. Existe la
tendencia a usar la palabra con demasiada libertad, y confun-
dir las leyes de los hombres con las grandes leyes que son el re-
flejo en el tiempo y el espacio de la naturaleza del mismo Dios.









REVISTA


Me detengo, por tanto, slo un instant, en esta palabra Ley, pa-
ra estar segura de que todos vosotros comprendis la distincin
entire las leyes de la naturaleza y las leyes de los hombres. Las.
leyes humans son arbitrarias, y sancionadas por alguna auto-
ridad reconocida en determinada nacin; pero la misma auto-
ridad que la promulg puede ms tarde cambiarla, y fijar a su
infraccin cualquier penalidad, sin que sta tenga conexin real
con la infraccin de la ley misma, y sin que sea una consecuencia
natural de la infraccin, sino agregada por las palabras de la
ley sancionada por la autoridad correspondiente. Tales leyes,
como sabemos, pueden ser infringidas; si se descubre la infrac-
cin, se impone la pena; si no se descubre, el infractor sigue vi-
viendo como si no se hubiera realizado. Ahora bien, ninguna de
esas caractersticas las encontramos en las eyes de la natura-
leza.
En primer lugar, una ley natural no puede infringirse. Es.
inviolable, inmutable. El hombre puede no tenerla en cuenta;
pero entonces la ley le alcanza. El hombre puede ignorar su
existencia; pero su incumplimiento por -ignorancia no deja de
acarrearle sufrimientos, porque la ley no puede cambiar. El efec-
to de una ley ignorada no es una penalidad arbitraria, sino una
consecuencia inevitable. La existencia de tal ley, de las que
muchas existen a nuestro alrededor, podra al principio dar al
hombre la idea de que es una criatura indefensa rodeada de le-
yes inmutables, sin poder alguno en medio de esas leyes, ya que
ninguna puede ser quebrantada por l. Pero despus ide algn
tiempo a media que el conocimiento va reemplazando a la ig-
norancia, surge de esas leyes inviolables, cuando son estudia-
das y comprendidas, un sentimiento creciente no de importan-
cia, sino de poder. Y gradualmente aprende el hombre a darse
cuenta de que precisamente por ser inviolables las leyes puede
marchar libremente entire ellas, necesitando slo conocerlas. Pue-
de ir ms lejos an; puede utilizar esas leyes, y, aunando su
fuerza con la propia, realizar lo que sin ellas no podra nunca lo-
grar. Y la ciencia es possible, la seguridad es possible, justamen-
te porque las leyes son inmutables y nadie puede infringirlas.
Y al estudiar esa gran verdad, recordamos las palabras de un
gran cientfico que haba aprendido algo de las leyes de la Na-
turaleza, quien dijo, como resultado de sus studios: "la Na-
turaleza es conquistada por la obediencia".
Conforme este conocimiento crece y aumente, nos encontra-
mos con un constant incremento de nuestro poder para adqui-
rir, pues trabajar con la ley natural es descubrir que no es una
fuerza .paralizadora, sino capacitadora. Y as, lenta y gradual-
mente, conforme avanzamos en nuestros studios, vemos que el
hombre puede convertirse en dueo de la naturaleza obedecien-
do sus leyes, utilizando sus fuerzas; que es slo por la ignorancia
que la ley nos limita, y que por medio del conocimiento podemos
regular nuestros destinos.






TEOSOFICA


Y es este sentimiento de certidumbre el que surge de la exis-
tencia de esas leyes inviolables, del conocimiento de sus detalles,
de sus modus operandi, de sus inevitable resultados. Es as co-
mo podemos progresar rpidamente en el sendero ascendente, y
esta ley de la naturaleza no es en esencia ms que una conse-
cuencia inviolable y el efecto, de la ley, como decamos, ine-
vitablemente, pues siendo la ley inmutable, sus efectos igual-
mente lo son.
Dndonos cuenta claramente de esto, la nica cosa sensata
que podemos hacer es aprender lo que estas leyes son, estudiar
la naturaleza hasta que descubramos estas consecuencias inva-
riables, y habindolas descubierto y aprendido la relacin que
entire ellas hay, nos elevamos entonces a la libertad que de otro
modo sera impossible alcanzar. Precisamente porque podemos
reconocer una ley, porque sabemos sus inevitable resultados,
,porque hemos estudiado esos resultados es que podemos discer-
nir si es o no possible lo que proyectamos, lo que deseamos reali-
zar. Y a media que proseguimos en nuestro studio, encontra-
mos que podemos compensar una ley de la naturaleza con otra,
que lo que una ley parece decir que no puede ser, puede lograr-
se si sabemos como oponer a la ley que nos limita, la accin de
otra ley que nos ayuda. Y, por ltimo, aprendemos a caminar
libremente en este gran reino de la naturaleza, conociendo las
leyes y emplendolas, utilizndolas como agents para lograr lo
que deseamos conseguir.
Permitidme poner un ejemplo muy corriente y sencillo para
demostraros exactamente lo que queremos decir. Hay una ley
muy conocida, la de que el agua no hierve sino a cierta tempe-
ratura, temperature que indica a la altura del nivel del mar, y
segn ciertas condiciones. As pues, tomando la escala cient-
fica corriente, podemos decir que, al nivel del mar, el agua her-
vir a cien grados. Ahora bien, a media que ascendemos una
montaa, encontramos que el agua hierve a una temperature
cada vez ms baja y mientras ms ascendemos hervir ms y
ms pronto, y los hombres dirn: "Si eso es as, si no puedo
hervir el agua, no podr, al ascender una elevada montaa re-
frescarme con una copa de t, pues el agua hierve demasiado
pronto, y el resultado ser que el t no ser tan bueno". Pero
el hombre cientfico: dir: "No, podis contrabalancear esa ley;
podis crear vuestra propia atmsfera con el mismo vapor que
sale del agua que hierve a una temperature demasiado baja, y
llevando ese vafor a un aparato que haga ejercer su presin
sobre la superficie del agua, podis reemplazar el peso atmosf-
rico que falta y continuar hirviendo vuestra agua. Y encontraris
que al fin la herviris a la misma temperature, oponiendo simple-
mente una ley a otra". Lo mismo ocurre con las grades leyes de
la naturaleza. He tomado un ejemplo de nios, porque es uno
de los que se ensea hasta a los muchachos en la escuela; pero
es slo smbolo de todas las grandes leyes que nos rodean, que






REVISTA


podemos balancear unas con otras, segn he dicho, y todo lo
que necesitamos es neutralizar las leyes que nos estorban y uti-
lizar las que nos favorecen.
Ahora bien, qu relacin tiene esto con la direccin de nues-
tros destinos? Permitidme citar un proverbio musulmn bien
conocido: "Todo hombre viene al mundo con su destino amarra-
do al cuello". El carcter del hombre es el mayor factor para
determinar su porvenir, su destino. Un carcter noble y ele-
vado, una voluntad fuerte, llevarn al hombre a travs de las
dificultades y peligros hasta la nota que se haya propuesto al-
canzar. Un carcter dbil est a merced de las circunstancias
que le rodean; un carcter vicioso se extrava y pierde al que
lo posee. Hay una gran verdad en ese dicho musulmn, y cuan-
do el nio viene al mundo, trae un carcter determinado, y ese
carcter es uno de los factors ms grande que intervienen en
su destino.
Hay otra frase que dice que el hombre llega a ser aquello que
piensa, pues el carcter se forma por el pensamiento. Para ana-
lizar esta gran ley de causa y efecto-la ley y sus resultados-
tenemos que examinarla ms detenidamente, y ver las parties
constitutivas de esa urdimbre del destiny que estmos tejiendo
a cada moment en nuestras vida. Y conforme, por as decirlo,
'destejemos esa tela para ver de que est formada, encontramos
que est compuesta de tres hilos, y que cada uno de ellos est
guiado por su ley propia. El primero de ellos es que el pensa-
miento forma el carcter; el segundo, que el deseo crea las
oportunidades, y el tercero, que las circunstancias de nuestro
porvenir son creadas segn esparzamos a nuestro alrededor la
felicidad o la desdicha. Estas son las tres grandes leyes que
necesitis comprender y .practicar, si queris regir vuestros des-
tinos.
Las examinaremos ahora detalladamente una por una, pues
el valor de la enseanza teosfica que estoy exponindoos esta
noche estriba en que toma una religion, las manifestaciones he-
chas en los libros sagrados, las estudia y analiza en detalle a
fin de que sean fructferas y tiles, y aprendamos a practicarlas.
Tomaremos ahora la primera ley, la que nos ensea que el
pensamiento forma el carcter. Cuando la expongo en esas l-
neas generals, quizs encontris difcil comprobarla por vos-
otros mismos, y sin embargo, un experiment propio, o un des-
cubrimiento que hagis por vosotros mismos, vale cien veces
ms que el discurso de cualquier orador, o las manifestaciones
que se oigan y no se practiquen. Ms deseo advertiros, al indi-
caros ese experiment, que todas las investigaciones de la na-
turaleza hechas personalmente, requieren paciencia para ser lle-
vadas a cabo. Tenis que trabajar firme y perseverantemente
si queris comprobar por vosotros mismos una ley natural. Per-
mitidme, pues, indicaros el mtodo de comprobar la verdad de









TBOSOFICA


la ley que ensea que el pensamiento forma el carcter. A me-
nudo observis vuestro carcter y notis sus debilidades, y ha-
bindolo hecho as y, tomado nota, por as decirlo, de vuestras
propias flaquezas, no volvis a pensar ms nunca en ellas. La
mitad de las personas buenas del mundo cometen una falta,
piensan en alguna debilidad, la lamentan y se aflijen por ella,
olvidando que si el pensamiento construye el fijar la mente en
esa debilidad la hace ms permanent en vez de libraries de ella.
As pues, habiendo observado alguna debilidad, la inexactitud,
por ejemplo, que es realmente falta de la verdad, habiendo en-
contrado que sois inexactos, tomad lo opuesto a la inexactitud,
la verdad, (tomad siempre lo opuesto a vuestras 'debilidades co-
mo tema para vuestro pensamiento) y todas las maanas, antes
de salir de nuestra habitacin sentaos tranquilamente y pensad
firmemente en la verdad. Al pensar en ella, no forcis vuestra
mente, pues pocas de las personas que no lo han intentado saben
cun fatigante es pensar fijamente en una misma cosa. Tan pron-
to comenzis a hacerlo, vuestra mente se desva en alguna otra
direccin, y cuando vens a daros cuenta os encontris pensan-
do en algo distinto. La nica manera de aprender a mantener
la mente fija en cualquier cosa en que hayamos -decidido pen-
sar, es hacerla volver al mismo punto una y otra vez. Pero no
practiquis esto por un tiempo demasiado largo, pues la mente
se cansa, y vuestro cerebro, que es el rgano del pensamiento, no
debe ser sometido indebidamente a tal esfuerzo. Muchas personas
se hacen dao a s mismas con esa clase de meditacin, porque
no se dan cuenta de que estn obligando al cerebro a la, no acos-
tumbrada tarea de obedecer a la voluntad, y si eso se prolong
por much tiempo, cansan su cerebro o cogen un dolor 'de ca.-
beza, o sobreviene cualquier otro signo de cansancio. Tratad de
hacerlo, pues, al principio, durante dos o tres minutes sola-
mente, y encontraris que es bastante; y mientras pensis, tra-
tad de no dejar que la mente vague en absolute. Podis, si as
lo deseis, emplear alguna frase para mantener la mente tran-
quila, pero la misma slo debe referirse al tema de la verdad.
'"Yo soy el Espritu, el Espritu es la verdad", o cualquiera otra
idea que sirva para mantener la mente fija por el tiempo pre-
fijado. Puede ser que despus vayis al mundo, y por ser una
persona inexacta, digis muy pronto algo que no sea exacto;
Spero despus de unos das de esta prctica durante tres minutes,
digamos, sobre la verdad, cuando hayis dicho algo inexacto se
presentar enseguida en vuestra mente la idea: "He estado pen-
sando acerca de la verdad, y ahora estoy quebrantando la ver-
dad". Y as continuaris firmemente hasta que gradualmente
encontraris que la idea de que sois inclinados a ser inexactos
os vendr antes de que la inexactitud tenga lugar, y os conten-
dris y no diris las cosas que descuidadamente estis habituados
a decir, pues estis formando en vosotros, por medio del pen-
samiento, el hbito de la exactitud, y as continuaris, tal vez








REVISTA


-durante varias semanas, quizs durante meses enteros. De ese
modo eneontraris gradualmente que se desarrolla en vosotros.
el hbito que habis creado con el pensamiento, el cual hace im-
posible que digis cosas inexactas. Todas las pequeas inexacti-
tudes sociales sern entonces imposibles para vosotros, e impo-
sibles sern tambin todas las frases descuidadas que la gente,
usa, y que no representan la condicin real de sus mentes. Pau-
latinamente hallaris, a media que segua esa prctica con cons-
tancia, que os habis convertido en verdicos sin saber estabis,
alquiriendo esa gran virtud. Y conforme esa prctica se con-
vierte en hbito, en un hbito fijo y ms tarde en una virtud in-
mutable, sin que la respuesta sea product de un cuidado o del
pensar deliberados, automticamente diris siempre la verdad..
Permitidme ahora relataros una historic que o en la India,
que me llam much entonces la atencin, y que he mencionadoa
a menudo en relacin con este asunto. Yo estaba hablando con
un Juez hindo, y tratbamos acerca de la meditacin. Me dijo-
que haba meditado toda su vida, y lleg hasta a indicarme que
haba meditado durante cuarenta aos acerca de la verdad. Le
pregunt cul haba sido el resultado de todos esos aos de me-
ditacin, ,pues el indo es persona paciente, y no le importa em-
plear aos enteros en conseguir lo que est determinado a al-
canzar. El resultado de este Juez indo era que poda decir, sin:
razonar o argumentar ,cuando un hombre no le deca la verdad.
Haba llegado a ser tan completamente una parte de su na-
turaleza, que si se deca algo incierto lo hera como una falsa
nota hiere los odos de un msico. Siendo juez, y habiendo cons-
tantemente testigos ante l, los largos aos empleados en la for-
macin de la verdad en su carcter resultaban de gran utilidad
para l, pues saba, cuando un hombre estaba declarando, si ese
hombre estaba diciendo verdad o mentira; y lo saba, no'
por arguments, sino porque tocaba una nota en su intelecto,
que desafinaba si no era la verdad, pues el intelecto es la verdad,
y conoce la verdad de manera indubitable. La mente inferior
argue, es guiada por la lgica, llega a menudo a sus conclusio-
nes por medios lentos intrincados; pero la mente superior, el
intelecto, que es parte del reflejo del Dios Mismo, eso es la ver-
dad. Y el vehculo de material sobre el cual acta, vibrando a las
vibraciones de los pensamientos exteriores, siente un choque-
cuando una falsedad le hiere, por lo mismo que su naturaleza,
por ser divina, es la verdad. Y esto es lo que haba conseguido,
el Juez indo.
Ahora bien. no necesitis cuarenta aos para adquirir un h-
bito mental. Podis former vuestro carcter, virtud tras vir-
tud, poder tras poder, por ese uso deliberado de la. ley que nos
dice que el pensamiento forma el carcter. Po.is comprobar
por vosotros mismos que as es, y cuando encontris en un slo-
caso tan slo que habis fortalecido por medio del pensImiento-
lo que antes era dbil, entonces os daris cuenta de que la ley






TEOSOFICA


existe, y que podis former vuestro carcter, aspect tras as-
pecto.
No hagis much a la vez. No tratis de llegar a ser perfec-
tos enseguida. Tomad vuestras debilidades una por una, y con-
vertidlas, por el pensamiento, en fortalezas. De esa manera vues-
tro carcter, persistiendo vida tras vida, mejorar constante-
mente, y encontraris que en cada nueva encarnacin naceris
con un carcter ms elevado y mejor. Y como el carcter es el
principal factor del destino, llegaris a ser dueos de vuestro
destino por el carcter que os creis.
Considered despus la otra ley, que es ms sencilla: el de-
seo crea las oportunidades. Ahora bien, el deseo es la fuerza
.emanante de la naturaleza, atrada por un objeto deseable. Es-
tis rodeados de objetos que os proporcionan placer o dolor.
Vuestro deseo se dirige hacia los objetos que proporcionan fe-
licidad; os retiris d6 aquellos que os causan dolor. Hay un la-
.zo magntico entire el deseo y el objeto deseable; y conforme
el imn atrae al hierro dulce, as tambin vuestro deseo os atrae
las cosas que deseis. Pueden haber obstculos, pueden presen-
tarse dificultades; upero inevitablemente ese deseo se cumplir,
algunas veces en la misma vida, otras en las siguientes. Y cuan-
do decs que un hombre es afortunado, que un hombre tiene
suerte, que todo lo que toca se le convierte en oro, y si conoci-
rais el pasado de ese hombre, como algunos estudian las vidas
pasadas, encontraris que tuvo antes un intenso deseo por las
riquezas; que lo acarici constantemente, que luch por l, tra-
baj por l, que algunas veces pec por l, y que como ese de-
seo tiene que realizarse, llega a ser, por consiguiente, un hom-
bre que parece tan afortunado que los dems lo envidian. El
deseo le trae las oportunidades. Tened, pues, cuidado con lo que
deseis. No dejis que vuestros deseos jugueteen, fijndose en
una cosa tras otra. Comprobad el valor de lo que deseis, pues
inevitablemente lo obtendris, ms tarde, y puede resultar un
-deseo que se convierta en cenizas en la boca. Muchos hombres
han deseado las riquezas y las han obtenido, encontrndo enton-
ces que son una carga en vez de un goce. Muchos hombres han
asido algn otro objeto de deseo, y lo han encontrado ser ori-
,gen de dolores en vez de manantial de placeres.
Medid vuestros deseos,, tratad de prefer lo que resultarn;
pesad el valor de lo que deseis, y gradualmente aprenderis a
desear naturalmente las cosas que son rectas, puras, buenas edi-
ficadoras, pues sabris que las cosas agradables que os ponen en
conflict con la ley de Dios 'son inevitable semillas de dolores,
para que. aprendis a no pasar por alto leyes divinas. Pensad
pues en vuestros deseos, medidlos, pesadlos, analizad sus resul-
tados, y esto es especialmente important para los jvenes, quie-
nes, rodeados por un mundo en el que han tenido tan poca ex-
periencia en la present vida, .pueden fcilmente desviarse en






REVISTA


pos de diversiones y plaeeres que a la larga les traern sinsabo-
res; pero para todos es necesaria esta vigilancia cuidadosa de
la naturaleza de deseos, ya que slo cuando los deseos estn en
harmona con la Voluntad Divina es que pueden ser fuente de
felicidad al satisfacerse, y no motivo de dolor.
La tercera ley sobre las circunstancias acta muy curiosa-
mente algunas veces, .y vemos, sin embargo, cun natural es su
actuacin. Segn sea la influencia que ejerzis sobre los dems,
as ser a la larga vuestro ambiente. Habis visto alguna vez
el caso del hombre que en medio de una gran riqueza, es muy
miserable? Os habris quizs preguntado por qu ese hombre
tiene tantas cosas a su disposicin que deban hacerle content
y feliz, y sin embargo es tan miserable en medio de todas ellas;
y si, buscando la causa, miris el paso de ese hombre, como han
hecho algunos en muchos casos similares, encontraris que tie-
ne el poder de conseguir objetos de placer porque l puso ese
poder al servicio de muchos, .pero que es desgraciado en medio
de ellos, porque el motivo que le impuls a esparciar la felicidad
fu egoista y no desinteresado. Tomemos un ejemplo. Un hom-
bre dona una gran parcel de terreno para hacker un parque en
una ciudad muy poblada. El donativo de ese terreno proporcio-
na felicidad a los dems. Los nifos juegan en l; las mujeres
fatigadas pueden descansar en l; los hombres, despus de sg
trabajo cotidiano, encuentran en l un lugar de recreo. Por me-
dio de ese donativo a dado felicidad a muchos, pero no lo hizo
para hacer a otros felices: tena algn motivo egosta. Puede
haberlo hecho porque quera algn titulo, o porque quera con-
seguir algn puesto de mando. El motivo no era bueno, aunque
el donativo en s mismo era fructfero en esparciar la felicidad,.
y la ley trabaja inevitablemente: por haber proporcionado feli-
cidad a otros, se encuentra rodeado de circunstancias Que tieneln
en s la posibilidad de dar felicidad; pero por haber donado el
terreno con un motivo egosta, se encuentra desgraciado en me-
dio de sus afortunadas circunstancias. Esta ltima manifesta-
cin puede pareceros hecha en forma dogmtica, pero puedo de-
ciros que estas cosas pueden investigarse de vida en vida, que.
es possible mirar hacia atrs y ver el pasado de un hombre vida
tras vida, comprobando el funcionamiento de esas grades leyes:
que os he bosquejado apresuradamente hoy.
La veracidad de la primer, la del pensamiento, podis com-
probarla enseguida. La exactitud de la segunda, la de los de-
seos, podis verificarla ocasionalmente cuando los deseos exis-
ten. Podis algunas veces encontray a una persona que ha desea-
do intensamente ir a un pas determinado, v afo despus se-
encuentra eni l, y entonces dir cunto ha ansiado visitarlo, y
que ahora se le present la oportunidad. An en la misma vida
podis atraoros lo que deseis, pero io siempre es as.
La prueba de la segunda ley es todava ms difcil en el
transcurso de una sola vida; pero aquellos que algunas veces:







TEOSOFICA


son llamados los conocedores del karma-pues karma es una pa-
labra que significa accin, que define esta gran ley-nos han di-
cho que existe, y algunos de nosotros hemos podido ver estas
grandes leyes de causa y efecto en accin, especialmente en las
vidas sucesivas de los hombres.
El otro punto de que deseo trataros es ms bien una adver-
tencia. Os he hablado de la idea que existe de que la ley algunas
veces limita, paraliza. Produce ese-resultado en aquellos que s-
lo conocen parcialmente la ley. Os a algunas personas decir, a
teosofistas sin el conocimiento necesario: "Oh, este es mi kar-
ma, no puedo evitarlo". Es un error, career, por regla general,
que alguna circunstancia sea inevitable porque os sobreviene co-
mo resultado de pasadas causes. Esas causes no pueden ser cam-
biadas; estn tras de vosotros; pero podis contrarestarlas en el
present y as, antes de que hayan producido su influencia en el
future, habris puesto en juego una fuerza que las contrareste.
Permitidme poner un ejemplo que podr seros til. Os encon-
tris con alguna persona que no os gusta la primer vez que la
conocis. No es un caso raro el que cuando dos desconocidos se
encuentran experimenten un sentimiento de antagonismo. Pro-
bablemente muchos de vosotros lo habis tenido. Si lo experi-
mentis, apartos del camino de esa persona. Significa que se
ha hecho un mal, que habis hecho un mal a esa persona, que os
ha hecho un mal a vosotros, y si os conocis esa deuda contra-
da por el mal hecho tendr que ser pagada por quien haya co-
metido el mal, y la felicidad se perturba. Evitad las oportuni-
dades de encontraros con esa persona, pero no permanezcis inac-
tivos si se presentan. Enviad a esa -persona todos los das un
pensamiento de buena voluntad deliberadamente, intencionada-
mente, aunque parezca al principio artificial. Obligos a enviar
pensamientos de bien a esa persona, y gradualmente la actuacin
de esa ley, barrer, contrarrestar, el mal que anteriormente se
hubiese cometido hasta que, habindolo logrado, quizs despus
de semanas o meses, os la volvis a encontrar y vis que el anta-
gonismo ha desaparecido. Lo habis aniquilado, lo habis con-
trabalanceado por el bien que le habis hecho con vuestros pen-
samientos.
Estos son algunos de los resultados prcticos que se obtienen
con el studio de la ley. Encontris que podis cambiar lo que
no deseis, que vuestro carcter est en vuestras manos, que po-
dis crear vuestras oportunidades, que os podis atraer la felici-
dad o la desgracia segn hagis felices o desgraciados a los de-
ms, y cuando gradualmente esta ley se encuentre justificada
ante vuestros ojos, cuando finalmente por medio de la observa-
cin, del studio, del pensar cuidadoso en lo que estudiis, en-
contris que esa ley existe, habris entonces adquirido el poder
de crearos vuestro destino en el porvenir, formaros un carcter
que os dar felicidad y progress cuando volvis a la tierra. En-
tonces os daris cuenta de que en cada uno de nosotros reside







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ese poder creador, y que de la misma manera que el escultor pue-
de, con la idea que en su mente tiene de alguna exquisite esta-
tua, esculpir en un bloque de mrmol la forma de su idea, y ha-
cer bello lo que antes era tosco y sin forma, as tambin puede
cada uno de nosotros-toscos bloques de mrmol, en quienes es-
t oculta la image divina-, nosotros, los escultores de nuestros
destinos, ir gradualmente cercenando todo lo que oculta la ima-
gen que en nosotros hay, limpiar todas las excrecencias, desme-
nuzar todos los defects, manteniendo ante nosotros la idea de
lo que deseamos ser. Entonces encontraremos que esa idea se
desarrollar dentro de nosotros, y nos convertiremos en arqui-
tectos del hombre divino cuya semilla fu plantada en nosotros
por el Mismo Dios y cuya germinacin ha sido el trabajo de
nuestras vidas a fin de que esa imagen brille esplendorosa para
el embellecimiento y auxilio del mundo.




Nuestras visits a este Mundo


De la obra "Frutos colectados de las Enseanzas Ocultas"

Por A. P. Sinnett

Traduccin por J. M. Lamy. M. S. T.

El materialista que consider la vida humana como si comen-
zara en la cuna y terminase en la tumba, piensa con alguna con-
sistencia, por ms que con ello insulta a la inteligencia Divina.
Pero aquellos que se estremecen al pensar en la extincin final, y
sin embargo, consideran a cada nuevo nacimiento como un princi-
pio reciente, insultan al entendimiento human. En otras pala-
bras, nos piden que aceptemos la idea de un palo con un solo ex-
tremo. Nosotros podemos career que haya un palo sin principio ni
fin, o por lo menos, podemos hablar de eso como hablamos de la
Eternidad; pero para tratar de lo Infinito, tenemos que evitar el
conocimiento de los futuros que no tienen pasado. Algunos fen-
menos, como por ejemplo, una hoguera, pueden principiar y aca-
barse; pero la inmortalidad humana es una idea que reclama com-
partir los atributos de la Duracin, en su direecin de advance, y
no puede pasarse sin ellos en la otra.
La palabra "vida" require ser usada con cuidado. .Si los in-
dividuos siguen viviendo despus de haber sido enterrados o in-
cinerados sus cuerpos, su presencia en el plano fsico es meramen-
te un episodio de sus vidas. Si estas continan, deben necesaria-








TEOSOFICA


mente haber existido, bajo otras condiciones, en otros plans ante-
riormente. Setenta u ochenta aos de actividad en el cuerpo fsi-
co, constituyen parte de una vida. Su continuacin ha dejado de
ser cuestin de suposicin para los millones a quienes concierne,
con la simple variedad de investigaciones ocultas que se described
como Espiritualismo y Espiritismo y el inters corriente en esa
investigacin, va rindiendo rpidamente al menosprecio general
cn la mayor parte de los peridicos, lo cual es una ilustracin de
sus pacientes esfuerzos por representar la grandsima insensatez
del mayor nmero. Una investigacin ms profunda que la que se
conforma con probar que la gente vive todava despus de su
muerte, nos lleva a la conclusin.lgica de que viva tambin an-
tes de haber nacido, y as por escalas, a la inevitable conclusion de
que la consciencia funciona algunas veces en un plano de la Na-
turaleza, otras en otro, sin llegar a un lmite mecnico, sino siem-
pre continuando en sus vueltas peridicas. En un lenguaje estric-
tamente cientfico, esta conclusion es contraria a la doctrine de
la Reencarnacin, que, compartiendo la suerte de otras muchas,
viene a parecer como una ofensa a ms elevadas aspiraciones, ha-
cindose sumamente incomprensible.
Introducida al principio en el mundo occidental (Amrica. N.
del T.) en los escritos primitivos teosficos, atrajo un gran nme-
ro de defensores, porque por primera vez, les haca ver las desi-
gualdades de la condicin humana sin que por ello fuesen incom-
patibles con la creencia en la justicia Divina. Poda caerse en la
teora de la inescrutabilidad de los procedimientos Divinos, pero
era consolador aceptar una nueva idea que impeda, en presencia
de las cosas, sentirnos avergonzados personalmente de nuestro
proceder. No por eso dejaron de surgir sus objecciones. Decan
nuestros amigos de aquella parte del mundo, que los espiritualis-
tas nada saban de lanueva idea. Otros declararon que no les gus-
taba este mundo terrenal, y no deseaban regresar a l, confiados
en que la Naturaleza no iba a ser tan ruda que desatendiera sus
deseos. Y para otros, esa nocin de emprender otra vida nueva en
la escala transitoria era intolerable. Y aquellos padres que llo-
raban a la. hija adorada, se horrorizaban al pensar que ello, al
morir a su vez, fuesen recibidos con la noticia de que haba ido a
reenearnar en Timbuctoo, por ejemplo.
Desde otro punto de vista,e 1 descreido declaraba que no re-
cordaba haber vivido antes, y que, por lo tanto, ni l ni nadie ha-
ban vivido jams otra vida. Esas objecciones tan diversas son
bastantes divertidas para aquellos que comprenden de un modo
ma' o menos complete las condiciones humans a travs de las
edades.
Los amigos de esos Espiritualistas que se hallan en la otra vi-
da, gozan de la frescura de una vida renovada, viven reunidos con
aquellos que han deseado, la vida real de ese mundo que ellos han
aleanzado; ya no les important los cambios que puedan haber en
el future remoto, al igual que los nios en las escuelas que etn







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entusiasmados por el juego de cricket se interesen por los proble-
mas que dejan perplejos al invlido de sesenta o setenta aos; ni
an suponiendo que llegasen a desarrollar un inters premature
en ese future remoto, podran obtener informes rpidamente. Si
lo tienen de progresar hasta los ms altos plans del mundo as-
tral, ms all de los que alcancen al primer moment, obtendrn
su conocimiento finalmente; y an eso no es seguro, a menos de
que hayan sentido algn deseo de llegar a ms elevados conoci-
mientos durante su vida fsica.
Un hecho fundamental y profundamente important que tiene
contact con el progress spiritual ms elevado, est insinuado en
lo que acaba de decirse. El plano fsico de la vida est asociado
de un modo prominent con todos los comienzos. Su importan-
cia a este respect no puede desconocerse. Esta condicin es la ba-
se fundamental del principio de la Reencarnacin, es la raiz de su
necesidad. El Espiritualismo y otras formas de creencias concer-
nientes a la vida future, encierran una vaga expectacin de que
sea possible el progress infinito spiritual despus de la muerte
aqu en la tierra. As es, pero el Ego permanent no es alimen-
tado a cucharadas con conocimientos superiores, a menos de que
haya engendrado un deseo por ello en su perodo laborable en el
plano fsico. Si no lo ha hecho, la Naturaleza le concede el descan-
so feliz en plans ms elevados de conocimiento a que tenga dere-
cho por el uso que ha hecho de sus oportunidades terrenales, y
luego otra porcin de oportunidades en la forma de una vida ma-
terial renovada. Desde luego que hay otros propsitos que cum-
plir por medio de esa vida renovada qce despus trataremos, pe-
ro por el moment, en lo referente a los primeros pasos que com-
prendemos de los destinos ms elevados, puede pensarse de la Re-
encarnacin como el mtodo o sistema adoptado por Natura p-
ra la enseanza de la ley de Reencarnacin. En los primeros es-
calones del progress human, el joven Ego no ha empezado a de-
dicarse al studio de la ley natural-solo va reuniendo vida tras
vida, experiencias preliminares de placer y dolor, de bueno y de
malo, de emociones y deseos con sus consecuencias.
Parece acaso falacia esa palabra "joven" en este sentido co-
mo si se le asignase un principio a lo que no tiene trmino? No
hay inconsistencia real en el lenguaje empleado. La esencia del
joven Ego ha brotado de la vida Divina infinita, pero en un pero-
do ha cristalizado como un centro de consciencia dentro de la vi-
da Divina, y conforme a las leyes que llegan a comprenderse, de-
sarrolla por grados una capacidad expansive. Despacio y gra-
dualmente se cumple este resultado.
"El hombre va formndose, y antes de que se corone
la Edad de las edades, no pasarn eones tras eones y
acabarn de formarle?"
Pero puede hallarse la huella de su conocimiento muy atrs en








TEOSOFICA


las formas vegetables y animals, al travs de sistemas solares y en
las nebulosas, pasando por infinidad de manifestaciones.
Quiz una respuesta ms sencilla que la que antes se ha dado
podra contestar a la objeccin de los espiritualistas que aseguran
que sus espritus amigos nada saben de Reencarnacin. Algunos
si saben Pero el hecho de que algunos de ellos lo nieguen es bien
comprensible cuando sabemos sus limitaciones. La creencia de la
esfericidad de la Tierra por la mayora de nosotros, no ha de con-
moverse porque la nieguen unos cuantos que todava creen que es
plana.
Cuando surge la negacin de la ley de Reencarnacin por no
gustarles esa idea, antes que todo debemos suponer que no habr
de cambiar su curso porque no guste a la gente que teme que pue-
da ocasionar trastornos a los que rastrean los bolsillos de otros.
Pero a la verdad, lo que ocurre a los que no les agrada esa vida, es
que no la entienden. No comprenden que la fuerza que produce
la reencarnacin en cada caso individual es un deseo por parte del
Ego de reencarnar. Si no se generara ese deseo, en el plano del
Ego, despus de haberse satisfecho o agotado plenamente la vida
personal de la entidad en cuestin en el mundo astral, surgiendo
de nuevo despus en el Ego sobre un plano ms elevado, no volve-
ra a la reenearnacin; pero para el ocultista es indiscreta la hi-
ptesis. El deseo de una nueva experiencia es engendrado en el
S Ego de modo tan inevitable cuando ya se ha absorbido todo lo que
ha atrado hacia s, como se engendra el deseo de una nueva ali-
mentacin durante la vida fsica encarnada, cuando ya se ha ago-
tado del todo el abasto que tena. Este estado de cosas ocasiona la
protest familiar contra el regreso a este valle de lgrimas con un
aspect ridculo. Tambin despus de comer demasiado se siente
uno poco inclinado a tomar ms alimentos, y sin embargo se sabe
generalmente que habr de tener hambre de nuevo en el future.
Pero si se declarase que por siempre jams se detestara la comi-
da al sufrir de aquella llenura, esa declaracin no convencera.
El Ego adelantado sabe que deber regresar a la vida terrenal a
fin de progresar eventualmente. Seguramente que algunos han
alcanzado un escaln bastante bueno cuando el Ego se ha elevado
por encima de las leyes que afectan a la humanidad en general,
pero es que much antes las vidas que ha pasado en la Tierra le
han hecho comprender completamente todas esas leyes. Las per-
sonas que los critical fundndose en la profunda ignorancia en
que se encuentran, es porque no han llegado a alcanzar aquella
condicin que pudiera facilitarles los medios de asimilarse esas
leyes.
De todos los errors que conducen a no career en la reencarna-
cin, el ms ridculo es aquel que hace horrorizar a algunos crti-
Scos ante la idea de comenzar nuevamente la vida en la cuna. Se
imaginan que con todos los conocimientos que han adquirido al
present, se van a encontrar sujetos a miserables limitaciones. La
ley no produce un absurdo tan horrible; pero para eliminar ente-








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ramente la penosa decepcin susodicha, tenemos que penetrar en
un estudfo ms estricto sobre el modo cmo se efecta Cl process
del renacimiento, que lo que era possible usualmente para aque-
llos que aceptaban la idea primordial a primera vista, teniendo en
cuenta las desigualdades de la vida.
El mtodo que persigue la Naturaleza al proveer un Ego en
una nueva encarnacin demuestra el absurdo de lo que poda de-
nominarse la objeccin transitoria. Cuando largo tiempo despus
de finalizado el perodo terenal de la vida precedent, llega el mo-
mento en que tiene el Ego que sumergirse de nuevo en las expe-
riencias del plano fsico; su preparacin es muy gradual, y vara
en un amplio campo de posibilidades conforme a la escala evolu-
tiva alcanzada por el Ego. Pero en ningn caso el nio, en su pe-
rodo de infancia, es una encarnacin del Ego, ni de la ltima
personalidad en que se manifestara, como tampoco los cimientos
de sucio barro de una nueva casa estn ya ocupados por la perso-
na que ha de habitar esa casa cuando ya est edificada y amue-
blada. La amplificacin de esta importantsima idea del asunto
debemos posponerla para ms adelante porque la magnitude del
hecho podra causar la decepcin de los que piensan que son muy
capaces de sufrir las limitaciones de la niez al volver a la vida
terrenal.
Antes de tratar con amplitud del modo gradual en que se va
desarrollando el nuevo cuerpo del nio para estar en condiciones
de ser ocupado por el que est designado para morar en l, puede
prestarse atencin tambin a una dificultad de otro orden ms
digno de aquellos a que se ha hecho referencia. Contradice la ley
de la Reencarnacin al important aspect supremo del mundo
future, del cual pensamos en que han de reunirse en condiciones
venturosas los amigos queridos, las esposas e hijas, los hijos y los
padres, violentamente separados por la muerte, tan cruelmente se-
parados como parece con frecuencia a los de vista limitada? No
hay tal cosa, la Reencarnacin no impide la reunin en los plans
ms elevados de los que se han amado en ste, mas que la prece-
sin de los equinoccios puede ingerirse en nuestras vacaciones del
prximo verano. Ese process astronmico afectar al clima en
el future, pero no tiene que preocuparnos al present. Tampoco,
ciertamente en cuanto a la ley de la Reencarnacin, necesita el
que contempla el future con ms amplitud, preocuparse por las
condiciones, en el plano astral, de aquellos que se han amado en
la Tierra. Antes al contrario, se ampla hasta lo infinito el valor
de. esa relacin. En la vida astral se opera al principio otras.
circunstancias, y no important los intervalos de tiempo que trans-
curran entire los fallecimientos dela s personas inquietadas; las ex-
periencias de la vida astral demuestran que la apariencia ltima
de las personas de much edad que se refleja por un breve pero-
do en la forma astral, desaparece rpidamente. Por regla gene-
ral, todos vuelven a parecer jvenes, despus de morir en edad
avanzada, o aparecen con aquel aspect en que hayan deseado:







TEOSOFICA


perpetuarse. Los aos que hayan separado a la persona que falle-
ce primero de la otra amada que sigue sujeta largo tiempo a la
vida fsica, tienen poca significacin en el largo compaerismo de
la vida astral. Luego, eventualmente, despus de algunos progre-
sos en ms elevados plans, aquellos que realmente se quieren,
reencarnan ms o menos simultneamente y vuelven a renovar sus
relaciones o intimidades en el plano terrenal.
Oponerse a la ley de la Reencarnacin porque separe a' aque-
llos que solo pueden ser felices juntos, es un desatino tal, que es
difcil hallarle paralelo. Es lo mismo que lamentarse porque no.
brille el sol o porque la tierra no gire en redondo completamen-
te. La Reencarnacin es una fuerza que no dispersa a la gente,
sino la reune. No lo hace meramente con las parejas amantes, si-
no que une a grandes grupos de personas en intmidad simptica.
Siempre que alguna oportunidad exceptional ha facilitado a un
estudiante de ocultismo el medio de adquirir conocimientos rela-
cionados a las vidas anteriores de ellos o de sus amigos o allega-
dos, siempre se han establecido corrientes de intimidad como fru-
to de relaciones similares en tiempos pretritos. Cuando un hom-
bre y una mujer se hallan unidos en esta vida por el lazo hermo-
so de un amor mtuo real, es porque fueron invariablemente es-
posos en repetidas vidas por miles de aos. Y la comunidad de
intereses dedicados al progress spiritual eslabona a grandes gru-
pos de individuos vida tras vida. Al travs de las edades pueden
dispersarse algunas veces, cuando ciertas atracciones individua-
les los llevan en una u otra direccin. Pero siempre vuelven a
reunirse tarde o temprano.
Despus de lo que acaba de decirse, parece innecesario tratar
seriamente de esa tontera pretensiosa de aquellos que impugnan
Ja Reencarnacin, aduciendo que porque ellos no recuerden nini-
guna de sus vidas anteriores, nadie ha vivido antes. Algunas per-
sonas si lo recuerdan, como resultado de facultades "despertan-
tes" no comunes a todos todava, y es fcil comprender que la
gran mayora no las posea. La raza humana en general, no ha
progresado todava para operar con los sentidos que han sido pues-
tos en actividad por unos pocos exploradores progresistas. La cul-
ta minora de passes civilizados est an a la mitad del camino se-
alado por los millones de aos de actividad humana, mientras
que si tropezamos con un salvaje australiano y con el Presidente
de la Sociedad Real de Londres, el contrast sera desconcertan-
te, y seguramente, aunque llegramos a ocupar en cualquier mo-
mento el elevado puesto preferido como uno que "llega a la cspi-
de de su vida", y de la vida tal como se entiende generalmente,
el estudiante de ocultismo en todos los casos goza de la vislumbre
de una altura que es ms elevada, y dilata su consciencia de con-
siguiente. Ms aparte de que hasta la mayora de la gente culta
de las comunidades civilizadas no ha desarrollado todava las fa-
cultades que le permitan recorder las vidas pasadas, hay otras
buenas razones por las cuales no se lo permit Natura en su esca-







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la present de progress. Ha habido casos en que el karma ha si-
do complicado hasta el extremo. Algunos han hecho cosas en pa-
sadas vidas que les ocasionan consecuencias penosas en la vida
corriente. Poder anticipadamente vislumbrar las tristes conse-
cuencias pendientes, recordando los incidents, sera agravar el
mal de un modo cruel. Para la clara vislumbre de las causes pa-
sadas, es much mejor para la mayora de nosotros esperar. Cuan-
do el progress spiritual nos haya curado de las tendencies que
engendran males consecuentes; cuando las aspiraciones apropia-
das y los conocimientos adquiridos cooperen, seguramente desper-
tarn los sentidos superiores entiree los que se halla la facultad
del recuerdo anterior) entire los ms aventajados estudiantes del
Ocultismo superior-la ciencia superfsica de la Naturaleza que
ilumina la totalidad del plan Divino para los que a ella se dedican.
Hay unos cuantos que ya tienen esos sentidos ms elevados en
plena actividad, y no slo pueden recorder las vidas anteriores
que han pasado, sino que adems recuerdan las relaciones de amis-
tad y compaerismo de aquella vida, de tal modo, que, muchos
otros que ahora estn en la vida fsica estn capacitados para ad-
quirir en segunda instancia conocimientos de sus hechos anterio-
res. As podemos observer en operacin real la labor de la ley
antes indicada, que atrae amigos afines, adems de aquellos liga-
dos por el lazo supremo del amor, a encarnar conjuntamente. De
esta manera he podido ya identificar a veinte o treinta de mis
amistades presents, por haber representado juntos algunas par-
tes en dramas anteriores-partes que han variado de modo curio-
so su carcter algunas veces, bajo influencias krmicas de diver-
sas classes.
(Contina).



EL SENDERO DE LA LEY


EL BUDDHA

201.-La victoria engendra el odio, porque el vencido gime.
El que vive en paz es dichoso sin pensar ni en la victoria ni en
la derrota.
202.-Ningn fuego abrasa como la pasin, ningn desastre
iguala al odio, ningn mal a la existencia y ninguna dicha a la
paz supreme.
203.-El hambre la peor de las enfermedades, la hacinacin
de las cosas el mayor de los males. Para el que sabe eso, el Nir-
vana es el reposo supremo.







TEOSOFICA


La Ciencia Mdica ante la Teosofia


(Conferencia leda en la Rama "Arundhati", de Santiago,
Chile, el 20 de Mayo de 1922.)
Arturo Ossandn de la PEA.

SUMARIO.-Prembulo necesario.-Comparar, no combatir. Re-
descubrimientos mdicos de antiguas verdades ocultas.
b).-El Svara o Prana universal de los Hinds, y el psiquismo
superior de las ciencias mdicas al uso.
c).-Los cinco Tattvas, o teres de vida de Rama Prasad y el po-
lgomo, sub-conciente del Doctor Grasset.
d).-El Od y el Ob Bblicos, o sea la accin de las fuerzas Luni-
Solares en los protesmbs vivientes.
e).-Los Chakras o centros vitales del cuerpo human.
f).-Las fuentes alimentadoras de la vida orgnica: Los Trutis
de los Brahamanes, la clula viva de Claudio Bernard y el
protoplasma de Huxley.
g).-Inmensos descubrimientos mdicos de los antiguos. Los
Egipcios y la circulacin de la sangre.-Los Therapeutas de
Tebas y del alto Egipto.-Sorprendentes mtodos curativos
de los Hinds.
h).-Los verdaderos padres de la medicine: Los Griegos apren-
dieron de los Egipcios y Caldeos.
i).-E1 tratamiento de las enfermedades en Oriente: Transfusio-
nes de flids vital y de sangre.-Hidroterapia, baos de sol
y de aire; masajes, vendajes, etc.
j).-La hipnosis, la msica y la cromopata, como arte de cura-
cin de las dolencias.
Curaciones mentales.-Fenomenologia de la sugestin y de la au-
to-sugestin.
Conclusiones.

El tema de esta conferencia no es un cartel de desafio ni
para la Ciencia Mdica actual, ni para sus ilustrados cultores o
mantenedores.
De ninguna manera! Comparar lo que antes se descubri o
se hizo en el ramo trascendental del conocimiento perfect del
cuerpo human, para procurarle un mximo de duracin y de

(Revista Psquica de Chile).






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vigor orgnico, con lo hecho posteriormente despus de la desa-
paricin de las avanzadsimas civilizaciones de la India y del
Egipto, de Persia, Asiria, Grecia y Roma, no es obra de com-
bate sino de restauracin histrica, a la vez que examen analti-
co fomentador del progress de la difcil ciencia de la Antropo-
gnesis y la Antropologa. Fiel a uno de sus fundamentals pro-
psitos, la Sociedad Teosfica investiga con ardor en los ms
opuestos y remotos campos del Pasado y del Presente, para des-
cubrir el oro precioso de la Verdad, que todos ellos puedan con-
tener, extrayndoles en done quiera que se encontraren, con
los mtodos cientficos del raciocinio y la comprobacin. Se hace
necesario este prembulo para encuadrar esta conferencia den-
tro del marco simplemente escudriador que deseo darle, como
un medio de contribuir al studio universal de tan interesante
cuestin; y con la finalidad particular, de dar al Csar lo que al
Csar corresponda.
Cumplido este deber, abordo de lleno la tarea.
La Teosofa sostiene la Verdad de tres principios o entidades
como parties integrantes del Todo que se llama cuerpo fsico, o
cuerpo denso, como debemos llamarle con mayor propiedad, por
tratarse de un conglomerado qumico, regido por leyes fsicas.
En el ser rational estos principios son el Espritu, que es el
asiento de la chispa increada motora de toda vida orgnica; el
doble-etreo, formado por molculas de material sublimada; y
el cuerpo denso, que es compuesto por clulas ms densas y co-
hesionadas, visible y palpables.
El Espritu es invisible, imponderable e intangible; el doble-
etreo es invisible al ojo idesnudo; *pero no a la mirada sabia-
mente entrenada del oculista o del vidente; y el cuerpo denso, lo
vemos todas en todo instant. An los animals irracionales,
tienen cuerpo denso y doble-etreo, como luego hemos de com-
probarlo. La ciencia mdica official niega redondamente la exis-
tencia de los dos principios superiores, en la mayora de los ca-
sos, fundada en que escapan a su anlisis de laboratorio; o en
otros, no les toma en cuenta y prescinde de su existencia para
ocuparse, llanamente, de la tercera entidad, a caso la menos im-
portante por causa de lo deleznable de su consistencia atmica.
Pues bien, vamos a demostrar la realidad de la existencia
del doble-etreo; y por accin refleja, de la del espritu o prin-
cipio inmutable e inmortal, en cada ser, a la luz de-las recientes
experimentaciones cientficas de algunos sabios europeos; antes
incrdulos, hoy fervientes partidarios de nuestras doctrinas.
La Teosofa sostiene la efectividad de la existencia de un Eter
nervioso en todo ser orgnico viviente, cuyas radiaciones, seme-
jantes a las de los Rayos X, pueden hacerse visible sobre una.
pantalla adecuada.
La Ciencia negaba este hecho, pero, he aqu que el ilustre
Beequerel, y el no menos eximio professor Gates, norte-america-
no, han obtenido, en el vaco, de ratones agonizantes, la emisin









TEOSOFICA


de una fuerte corriente de Rayos N, que emergan de la mdula
oblonga y de la column espinal de esos roedores.
Se ha demostrado, pues, que aquella descarga luminosa, se
debe al hecho de que, en el moment de la muerte, el cuerpo et-
rico del animal, que se separa del denso, es iluminado, y hecho
temporalmente visible por la electricidad del aparato productor
del vaco, tras de lo cual desaparece, elevndose a su fuente pri-
mitiva.
Por medio de la cmara fotogrfica, otro cientfico francs. el
Dr. Baraduc, ha obtenido una series de bellsimas fotografas del
aura humana, y del color que ella despite segn su .potencialidad
psquica, algunas de las cuales han sido insertadas en un libro
interesantsimo: "Iconografa del flido invisible", Pars; Ga-
rr, Editor, ao 1906.
Otras pruebas.-El Rvdo. Henry Franck, de Nueva York, ba-
sado en los studios del Dr. Lionel Beale, un microscopista y fisi6-
logo de alto renombre, ha constatado que el cuerpo fsico es in-
terpenetrado por una material viviente, invisible, que l deno-
min provisoriamente "Bioplasma", la que puede hacerse visi-
ble mediate el empleo de una solucin amoniacal de carmn.
El Rvdo. Franck, cuya seriedad nadie pone en duda en Estados
Unidos, describe cientficamente este Bioplasma, como un cuer-
po interno, claramente definido, transparent. incoloro e inodoro.
De este modo, la antigua afirmacin de la existencia 'de un
flido universal de vida, invisible a los sentidos ordinarios del
hombre, y que los hinds llaman Linga Sharira; "Nephlesh", los
hebreos; y "doble-etreo", los actuales teosofistas; esa alma, de
material sublimada, desconocida de la Ciencia, es hoy un hecho
real perfectamente comprobado.

El Svara o Prana Universal.

Todas las narraciones cientficas antiguas refieren invariable-
mente la existencia de un principio primario: uno en su esencia
y multiple en sus manifestaeiones o diferenciaciones metafsicas.
Este principio supremo, eterno, inmutable, indestructible e in-
conmesurable, llena los espacios sin lmites y es el Generador
director de la Vida Universal.
Slo podramos comprenderle imaginndonos una series ina-
cabable de nebulosas, sin solucin de continuidad entire s, al
lado de las cuales las nbulas de Orin y de Andrmedra serian
copos de niebla sobre un valle cordillerano.
Los brahmanes le llaman Prana; y hacen derivar de l toda
una seriacin fenomenolgica de soplos o corrientes de Vida,
correlacionadas en forma maravillosamente lgica y armnica.
En este pequeo librito que aqu veis, el portentoso sabio hin-
les de la Naturaleza", todo un amplio tratado de cosmognesis y








REVISTA


antropognesis que aturde la mente por la formidable profundi-
dad de sus lecciones, e incomparable lgica de su induccin sin-
ttica.
Urgido por el tiempo, slo har breves referencias a este Pra-
na Universal en que nacieron el Sol y todo su cortejo de herma-
nos menores, las lunas y planets de este sistema, para relaccio-
narlo con sus manifestaciones positivas; sobre el Prana terres-
tre, o soplo de Vida, genitor en nuestro planet de variadsimos
grmenes proticos, semillas fecundas de las species que pue-
blan este globo.
De entire los pueblos de la antigedad, los hebreos, tambin
constataron la efectividad de la existencia de este soplo genesa-
co, llamndole Sephiroth (el cfiro) y la Biblia relata que el
Seor sopl este aliento, increa'do en las narices de Adn, in-
fundindole la Vida Fsica.
Los sabios griegos tambin estudiaron y aceptaron su ya-
cencia en los Empreos, denominndole Archaens o Caos; no en
el sentido incorrect que hoy le damos. La Teosofa le llama
Eter csmico, pero la ciencia positivista actual, declara que todo
eso es una hiptesis, quimera o potica ficcin de la mitologa
antigua, y sostiene que el Espacio es un vaco insondable; y que
los astros se mueven en este vaco sin mbitos ni limitacin.
De aqu nace la mayormente infranqueable y capital diver-
gencia entire la ciencia ide antao y la de ogao, y de aqu las
deducciones diametralmente opuestas a que, en ocasiones, sue-
len llegar; sin perjucio de marchar en otros aspects del pro-
blema, por vas paralelas.
Desentendindonos de disertaciones abstractas sobre este so-
plo Universal, circunscribiremos la cuestin al Prana solar, que
llena totalmente el ocano casi inconcebible de nuestro sistema
csmico, con el Sol como punto central, que es ni ms ni menos
que el corazn de tan estupendo cuerpo.
Luego, esto nos dar base para describir algunos de los as-
pectos del Prana terrestre, que es hijo unignito del Prana solar,
para, a la postre, entrar a la resea del Prana human, simple
e inmediata diferenciacin de los anteriores.
Como un smil grfico, diremos que el Prana solar es algo as
como un fabulosamente inmenso ocano de aguas invisible en
cuyo seno estn en esencia extra-sutil todos los elements ms
densos, que luego aparecern como a modo de cogulos, sin den-
sidad especfica apreciable, a impulsos del ritmo vibratorio, cla-
ve de todos los misterios del Universo.
En virtud de la gran Ley fundamental de la cohesin, estos
cogulos, por un process bioqumico de smosis, derivado de las
afinidades o imantaciones de los cerpos primarios, atraen a s
ms y ms partculas hasta constituir, a travs de millones de
siglos de crecimiento molecular, esas masas gigantescas del sol
y sus planets, hermanos co-uterinos, si cabe emplear la expre-







TEOSOFICA


sin, y que siguen flotando como en el lquido amnitico de una
matriz incognoscible, en el ocano que les di el ser.
Ruedan las pocas en el abismo genesaco, y entonces, con-
cretndonos a nuestra Madre Tierra, el Prana de nuestro pla-
neta, mecido por la brisa celeste emanada del Sol, se pone en
movimiento, generando de s mismo, en gradaciones que van
desde la eternidad ms extraordinaria que queda imaginar, has-
ta las molculas extrapesadas del torio del platino, toda una in-
nmera series de vidas, cada una de las cuales-contienen, a su
turno, en s mismas, en forma embrionaria, todas las cualidades
y potencialidades de su ascendiente ancestral.

Los cinco "Tattvas" o Eteres de vida, Hinds.

La Ciencia ha confirmado en todas sus parties la remotsima
enseanza brahmnica acerca de las ondas vibratorias del Eter
interplanetario. Algunos sabios modernos, como Lord Kelvin,
Sir William Ramsay; los esposos Curie, Crookes, Becquerel, Zoll-
ner, *el Dr. Wilson, etc., tras de minuciosas investigaciones y de
inventar aparatos extrasensibles para medir estas ondas vibra-
torias, verbigracia, el clebre Radimetro de Crookes, se han
visto obligados a admitir la asombrosa exactitud de las tablas
de vibraciones de algunas fuerzas, sutiles de la Naturaleza, reve-
ladas por los filsofos indios.
Estas fuerzas incognoscibles estn catalogadas desde el uno
al sesenta y tres, en octavas divisionarias de tiempo que los ar-
caicos llamaban trutis, equivalent a la 150 milsimas de nuestra
mnima media de longuitud; el segundo astronmico.
Empieza la tabla con las ms tardas y groseras vibraciones
etreas; la del sonido, que slo alcanza un mximo de 33 mil vi-
braciones por segundo, y contina con las del magnetismo, que
sube a un milln cuarenta mil; la electricidad atmosfrica, que
marca mil setenta y cuatro millones, por segundo; para conti-
nuar con el calor solar, que asciende a 141 billones, y luego lan-
zarse por esa vertiginosa velocidad de la luz, con 563 billones;
de los Rayos ultra-lumnicos, 11,259 billones; la fuerza psquica,
o sea el Pensamiento human, con 154 mil billones, hasta culmi-
nar en una potencialidad ultra-sidrea, completamente inaccesi-
ble a la comprensin humana que remonta a cuatro mil trillones
de vibraciones, por segundo!!
Para los Teosofistas, ste es ni ms ni menos que el soplo di-
vino: el Ishvara; para los profanos, esta fuerza incomprensible
no tiene nombre alguno. Correlacionndolos en estas potencias
en continue actividad en el iPrana o Aliento de Vida Solar, y por
accin refleja, en nuestro Prana terrestre, Rama Prasad estable-
ce cinco estados peculiares de material vibrant, que denomina
Tattvas, o sea impulsin central", los cuales conservan la mate-
ria en un cierto y permanent estado especial de vibracin. Es-







REVISTA


tos Tattvas se general sucesivamente en la Atmsfera o Prana
*ce la Tierra, en la forma y en el orden que se ver en la pizarra
(describirlos). Tenemos, en primer trmino, el Eter sonoro, ali-
mentador de las corrientes vibratorias del sonido; el Tejas, ter
lumnico, fuente perpetua de las ondas de luz que se fotografan
en las retinas de todo ser viviente, y llevan las imgenes del
mundo externo a sus centros sensoriales.
Viene luego, el Eter tctil, que vibra en nuestros rganos,
construidos para apreciar sus vibraciones admirables; en se-
guida anotamos el Eter del sabor, el gustativo, y finalmente, el
odorante o del olfato. Naturalmente, en el curso de la Evolucin
estos cinco Eteres coexisten, y conservando sus cualidades ca-
ractersticas generals o primaries, se comunican recprocamen-
te sus potencialidades, encabezndoles siempre como director o
impulsor supremo e impereedero, el Prana u ocano de vida ali-
mentador de la Tierra, en cuyo seno se diferencian y singula-
rizan.
Pues bien, seores, eiertos bilogos modernos y los mismos
fisilogos, reconocen, aceptan y prohijan como suyo este sistema
cientfico ario, si bien, con agregados que no alteran substancial-
mente el plan armnico del conjunto.
Completando los trabajos del gran Charcot, de Bronardel;
apoyndose en Pierre Janet, en Maury, en Debay; en Wundt, en
Renonvier, etc., el insigne neurlogo Dr. Grasset, ha edificado
un sistema antropolgico que se parece al hind de hace diez
mil aos, como una gota de agua a otra.
(Continuar).



Algunos misterios de los nmeros

Por Helen Veale
(Traducido por E. Flix M. S. T.)
A la luz de la teora de la relatividad, de Einstein, est siendo
ripidhimente y generalmente aceptado que, literalmente este
universe est fundados en los nmeros, o en la relacin cuantita-
tiva; este es el secret de las perplejidades de Maya. Debe ren-
dirse el debido tributo a aquellas almas intrpidas que, sin ha-
ber tenido una preparacin cientfica especfica, se atrevieron a
aventurarse en los laberintos del gran descubrimiento de Einstein,
que se encuentran en la forma en que el mismo ha sido expuesto
en los manuales populares; pero hay quienes se reconocen inca-
pacitados para esa empresa, y encuentran sin embargo alimento
intellectual en los antiguos usos simblicos de los nmeros, y en
las explicaciones que la ciencia modern hace de las tradiciones
ocultas relacionadas con los mismos. Slo a estos ltimos se les









TEOSOFICA


invita a leer estas lneas, en el espritu del nifo que se deleita
con acertijos numricos, ms bien que en el de estudiantes de
profundas verdades, a pesar de que ciertas verdades puedan lle-
gar a ser ms claras para nosotros durante ese process, y de que,
por lo menos, nos encontraremos ms preparados para seguir la
jerigonza de las ciencias ocultas en la cual nos complacemos en
enfrascarnos.
Los nmeros pueden ser considerados desde dos puntos de
vista: primero, denotando orden de sucesin, como cuando con-
tamos; segundo, denotando razn o relacin, con respect a las
cantidades. En la ciencia de los nmeros, es la Aritmtica la
que principalmente se ocupa de lo primero, y el Algebra de lo
segundo, siendo sus smbolos algunas veces designados con el
calificativo trmino de nmeros "naturales". Es a sto a los que
dirigiremos primeramente la atencin.
Algunas de las tradiciones ocultas ms conocidas relatives a
los nmeros naturales nos vienen de la Kabbala, en la que a ca-
da letra del alfabeto hebreo se le da un valor numrico, con el
objeto de que el significado oculto de las escrituras antiguas
pueda ser descifrado por medio del conocimiento del significado
de los nmeros as obtenidos. Puede muy bien ser motivo de
duda el que toda la Biblia juda haya sido escrita con este cdigo;
pero el que muchos pasajes obscuros se hacen por su uso inte-
ligibles e iluminados es un hecho fcilmente comprobado, y la
comparacin con las escrituras antiguas de otras razas demuestra
que era comn el empleo de los jeroglficos numricos. As pues
el Tetragrama, o nombre secret, de cuatro slabas, de Dios, se
design con las letras hebreras Yod, He, Vau, He, teniendo los
valores numricos de 10, 5, 6 y 5; y descartando uno de los cin-
cos, vemos existe una sorprendente identidad con "El Uno del
Huevo, el Seis y el Cinco" de que se habla en la Estancia IV
de "Las Estancias de Dzyan", como la primera de las re-des-
pertadas energas que surgieron en el espacio de la Efulgencia
de Luz. Sin duda estas Estancias parecen estar en gran parte ba-
sadas en el cdigo numrico, y slo los tratados Kabalsticos
pueden ayudarnos a comprender pasajes tales como "El Uno es
Cuatro, y el Cuatro atrae a s mismo el Tres, y la unin produce
el Siete".
Un mtodo kabalstico de analizar un nmero es considerarlo
como resumiendo todos los nmeros ms bajos, esto es: cada
energa, al descender un plano, contiene en s misma las energas
de los Planos a travs de los cuales ha descendido. As conside-
rado, 41+2+3+4==10=1, por la suma de los dgitos, que es
una de las prcticas kabalsticas, base evidentemente en la idea
de que despus de nueve, los nmeros reproducen sus caracteres
esenciales. De esta manera se declara la existencia de un mis-
terioso lazo entire Uno, Cuatro y Siete (pues el Siete se reduce a
Cuatro por el mismo procedimiento) que los teosofistas pueden
comprender perfectamente que se refiere a la Causa Una Primera








REVISTA


convirtindose en el Tetragrama, el Sagrado Cuatro, el Cuar-
ternario, atrayendo a s mismo despus los tres plans inferio.
res, para desarrollar en ellos el universe septenario, que est,
sin embargo, todo en Uno.
Pero tratemos ahora de los nmeros simplemente, antes de
que tratemos de determinar el significado de aquellos que com-
ponen el Tetragrama u otros smbolos.
En las Estancias de Dzyan leemos que al Sin-Nmero se le
llama "Las Tinieblas, el Infinito". Eso se ha representado siem-
pre por un crculo, o, ms exactamente an, por un Huevo, que
represent adecuadamente al dormido universe, antes de que la
conciencia fuese despertada, o ms bien exteriorizada. Absorbi-
do en s mismo, como las plegadas hojas de un capullo, las po-
teneialidades en la semilla, o el polluelo en el huevo, el smbolo
result sublimemente "natural". Imaginemos ahora el primer
despertar de la conciencia en el universe, concibindolo como
un Ser de conciencia similar a la nuestra. La primera sensacin
del despertar de la conciencia es la identificacin, de unidad.
Ahora bien, el smbolo Uno ha sido bien escogido, pues su forma
es aguada, cortada a ambos extremos, siendo as solo fragmenta-
rio y temporal; difiriendo esencialmente, y siendo inconmensu-
rable con el crculo, y hasta con el arco del crculo, como lo fi-
nito es esencialmente diferente de lo infinito. Se nos recuerda que
las lneas horizontales pueden convertirse en crculos si se pro-
longan lo suficiente, siendo los radios de una esfera las nicas
lneas rectas concebibles en relacin con la misma. As pues, el es
la primera expresin de la energa radiante, como aguda "vo-
luntad de ser", nica existente dentro del envolvente ego, sien-
do as "nica" o "toda una", Una y Todo, desde el punto de vis-
ta de la existencia manifestada.
Podra objetarse que no estamos justificados al atribuir nin-
gn significado oculto a las formas de los nmeros modernos,
que no fueron usados por los Kabalistas u otros escribas de las
antiguas enseanzas; pero puede comprobarse que la lnea rec-
ta y el crculo han sido siempre empleados para denotar los sig-
nificados aqu indicados, a pesar de todas las variaciones al-
fabticas. El Alpha griego, que es tambin el primer nmero, tie-
ne much del mismo significado, pues en l encontramos una l-
nea destorcindose fuera. de un crculo, y quebrada a ambos ex-
tremos.
Viene entonces la etapa de conciencia cuando el Ego que
despierta abre sus ojos, y mirando lo que le rodea, conjura algo
a su alrededor que parece no ser l mismo. As surge la dualidad,
y el Dos, indica, en todos los simbolismos, la diferenciacin y
la separatividad. Parece como si el Uno considerando distinto
de s mismo el crculo o huevo que le circunda, incapaz de com-
prenderlo existente en su propia naturaleza (pues es una part
de l) lo dotase de su propia vida, dividiendo as en dos su pro-
pio mundo, sintindose l mismo dual, como el hombre que des-








TEOSOFICA


pierta es consciente de lo que le rodea y de s mismo como cuerpo
y mente. As pues, el Dos represent esa intrincada madeja de
cosas en la que la vida depend, y especialmente la Gran Ley de
la Naturaleza, supreme Isis, a quien la conciencia se somete para
que la gue hacia la Sabidura. Los griegos emplearon para el
Dos la segunda letra de su alfabeto, Beta, representndola como
comenzando del lado opuesto de Alpha, y desdoblndose en dos
'.crculos y terminando en esa forma; esto demuestra que tiene
ms de la naturaleza del crculo que de la lnea, de la forma que
de la vida; es decir, es una concept mayvico del envolvente to-
do, formando por su Hijo primognito, el Yo o Ego, que siente
a ese todo como estando al mismo tiempo dentro y fuera de l.
Parece casi innecesario explicar el simbolismo del Tres, pues
es de todos los nmeros el que ms claramente denota la clari-
dad, la perfect expresin, el completeo despertar". As vemos
que today forma material tiene tres dimensions; el tringulo es
la primera figure geomtrica que se obtiene, y la forma triangu-
lar tiene su estabilidad, o equilibrio, de que carecen las figures
formadas por mayor nmero de lados. En estricta analoga, las
tradiciones religiosas nos dan una Divina Trinidad o Triada su-
perior, reflejada en la trina humanidad y en la triple naturaleza.
Por tanto, el Tres represent la plenitud, la perfeccin, la efec-
tividad de la conciencia al expresarse en la material; se ha for-
mado la unidad perfect, capaz de desenvolvimiento. Ahora
bien, el Tres no debe, en este sentido considerarse como siguien-
do al Dos como el Dos al Uno, sino ms bien como "procedente
del Padre y del Hijo", es decir, teniendo una relacin definida
independientemente con cada uno. En trminos filosficos, te-
nemos el Yo, el No-Yo y la iRelacin entire ambos; y en la cons-
truccin geomtrica de un tringulo, encontramos el tercer vr-
tice hallando la distancia que lo separa de los otros dos. Slo
as obtenemos una figure definida (o forma de pensamiento) que
no puede ser forma por menos de tres lados.
As pues, hemos alcanzado la precision de la forma, pero
todava la forma slo o concrete; estamos en todava en los nive-
les arpicos, (sin forma), n en los rpicos (con forma). Pero
para usar de nuevo la analoga geomtrica, midamos desde cada
uno de los tres vrtices de nuestro tringulo, un cuarto punto
equidistante, y obtendremos la primera figure slida, el tetra-
hedro, la unidad de las formas slidas. Esto es, pues, una espe-
cie de reptroduccin del Uno en un plano inferior, el comienzo de
otra triada, en la que existen relaciones similares, pero con la
diferencia de que las cualidades de esta triada (4, 5 y 6) sern
opuestas a la de la primera, como lo negative a lo positive, lo
femenino a lo masculino, lo rpico a lo arpico. La vida y la
forma se entremezclan en la conciencia, pero una predomina al-
ternativamente sobre la otra, y toda traduccin oculta hace pre-
dominar la "vida" en el simbolismo de los nmeros impares, y la
formaa" en el de los pares.










El Arcano de las Cartas Tartidas demuestran esto grfica-
mente, cuando la primera triada, el Juglar, Isis y la Emperatriz
(Venus) est seguida de la segunda, el Emperador, el Papa y los
Amantes, representando otra vez claramente en ella el Poder, la
Sabidura y el Amor, pero con una polaridad opuesta, demostra-
da en la postura de las figures y en los cambios de sexo en la se-
gunda de las tres. Estas cartas son el Poder, la Sabidura y el
Amor en las formas, comparados con las esencias ms stiles de
las tres primeras cartas. Cuatro es, por consiguiente, el smbo-
lo del poder que emana de una sensacin de orden relative y de
harmona-representa el arreglo, el ajuste y el amoldamiento de
lo present a lo ideal. El Cinco, a su vez, es la Sabidura, trada
al nivel rpico, el nmero traditional del Verbo hecho carne, del
Avatar, el Mensajero. Ya sea Crucifijo o Pentragrama el sm-
bolo es el mismo, y puede ser representado tambin poniendo dos
tetraedros, uno frente al otro, obteniendo una double pirmide de
cinco puntas, sealando hacia arriba y hacia abajo.
Esta segunda triada necesita tambin un nmero estabiliza-
dor, y se alcanza entonces el Seis, simbolizado por dos trin-
gulos entrelazados, o por un cubo de seis lados, formado por la
unin de las puntas de dos tetraedros entrecruzados, no ya su-
perpuestos uno sobre el otro, como en el ltimo smbolo, sino
con ms estrechas mutual relaciones. Este nmero parece im-
plicar servicio, o consagracin del conocimiento.
Ya se ha dicho bastante en este sentido, pero permtasenos in-
dicar en pocas palabras que el 7, el 8 y el 9 son una tercera tria-
da culminate, que parece completar un ciclo y entrar de nuevo
en algo semejante al O; pues por la adicin de los nmeros pre-
cedentes, y sumando despus los dgitos, 7-1+2+3+4+6+7
=28=10=1, y 8=28+8=36=9; mientras que nueve no puede
nunca, por ningn procedimiento, convertirse en ningn otro,
sino en s mismo, y tiene adems las propiedades de que un
mltiplo de s mismo se reduce a nueve por el mismo process
(27=2+7=9, 54=5+4=9, etc.) y de que ello no ocurre cuando
se suma a otro nmero-como 19=10=1; 29=11-2, etc. En
todos estos process, 9 es como 0, y 8, al parecer es slo su alter
ego; 8 es 23 y 9 es 32.
Volviendo al Tetragrama, "Yod" o 10, es considerado como el
nmero del Hombre Celeste de nuestro universe, con lo cual sin
duda se indica ser derivado, no originario. Los griegos emplea-
ron la Iota (i) para el dcimo nmero, y escrito en mayscula
nos da lo mismo nuestro nmero 1 que I. "He" es 5, o mitad de
diez, la primera dualidad, o Padre-Madre. "Vau" es 6, nacido
de la suma de los dos, el nio divino o la energa generadora. El
segundo "He" puede ser sumado como la otra parte del princi-
pio dual, o quizas para representar con el primer "He" y "Vau"
la Divina Matrona, la Naturaleza, en su triple aspect, pues
5+6+5=16=~7. Papus nos dice, con referencia al Tarot, que
las letras Yod, He, Hau, He, debieran escribirse alrededor de la


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REVISTA







TEOSOFICA


circunferencia de una rueda (Tarot=rota invertido+una t) for-
mando as la clave de su interpretacin de las cartas, diciendo
que al girar la rueda el tres produce un cuatro (el segundo He)
que sintetiza el todo y se convierte en el Yod de un nuevo ciclo,
Spara demostrar a su vez la Creacin, Conservacin, Genracin y
Transicin. Si esto es as, es difcil comprender por qu "He"
(5) se emplea para la Preservacin y la Transicin, a menos que
sea similar a los aspects Durga y Kali de la Diosa Naturaleza
de la India.
Para tocar ligeramente otro aspect de nuestro tema, una
ojeada a las pginas del tercer volume de La Doctrina Secreta,
Sdonde se comparan los valores vibratorios de las notas musica-
les y de los colors, demuestra que los tres pares de colors com-
plementarios correspondent a las notas musicales cuyos valores
vibratorios relatives son siempre como 3 a 4; as pues, el Rojo
es al Verde (o C a F) como 3 es a 4, mientras que el Azul y el
Anaranjado, el Amarillo y el Indigo forman pares similares sien-
do el Violeta complementario de la sntesis de los seis. Estos y
otros fascinantes misterios de los nmeros han sido claramente
tratados en un folleto titulado "La Cuarta Jerarqua Creadora"
(The Fourth Creative Hierarchy) por E. L. Gardner, de la Lo-
gia Blavatsky, de Londres.
Por superficialmente que se trate el asunto de los nmeros, es
impossible no mencionar su significacin con respect a los mo-
vimientos de los cuerpos celestes. Esto suministra la demostra-
cin del mecanismo de nuestro universe, y sus movimientos pro-
bablemente provocaron el primer empleo de los nmeros, para
medir la sucesin de los das, las semanas, los meses y los aos,
y expresar sus longitudes relatives. Fu la dual division del da
y de la noche lo que se simboliz en los cuadros blancos y negros
del dorso de las barajas; habiendo dos de cada clase, conforme
las posiciones del sol marcan los cuatro cuartos del da (corres-
pondiendo a posiciones similares en los ciclos mayores de los
mess y de los aos). Se ha indicado que las barajas se emplearon
originalmente para hacer horscopos, y nada parece ms proba-
ble, pues hay 52 cartas en cada juego, como hay 52 semanas en
el ao. Cada carta, a su vez, puede ser usada como calendario al
principio de un nuevo cuarto de la luna, para marcar el trans-
curso del tiempo, y sumar los auspicios. Si as fuese, era proba-
blemente la primera fase de la luna en cada uno de los tres meses
de un trimestre lo que denotaban las figures de cada juego, es-
tando el rey seguido de 1, 2 y 3, y la reina de 4, 5 y 6 y la sota. de
7, 8 y 9, con el 10 despus, para unir el siguiente cuarteto. Esta
es quizs una elucubracin sin provecho, pero por lo menos, vale
la pena para el investigator de los simbolismos de los nmeros
dirigir su atencin a las cartas, tanto las corrientes como las Ta-
rot, pues son minas que demuestran todo el preceso de la vida,
rica en variedad y complejidad, pero basada en leyes mate-
mticas.







REVISTA


NOTAS BIBLIOGRAFICAS


El en s.
Hemos recibido un ejemplar de esta coleccin de semblanzas,
en las que su autor se propone estudiar la psicologa de los in-
dios mexicanos.
Es un trabajo admirable, desde el punto de vista literario, en
el que se advierte alguna que otra reminiscencia de Justo Sierra.



Desde mi rincn del Anahuac.
As como en el anterior libro citado, su autor Alfonso Fabila,
nos deleita con su prosa, en ste, Agustn Ponte Blanco, tambin
mexicano, vulgariza, por medio de una series de conferencias ocul-
tistas, temas atrayentes de la Sabiduria Divina, dados a conocer
en libros meritorios.
*

Gesto de hierro.
Un libro de versos de J. M. Bentez, en el que el poeta alardea
de cerebral desenfrenado. No obstante, en algunas de sus com-
posiciones se vislumbra el retorno a Grecia, que acaso admiremos
algn da.
*

Accin :emenina.
Ie aqu una hermosa obra, en la que el indeleble sello femenino
se hace ostensible.
Nos llega desde la Repblica del Plata, como un mensaje de
confraternidad que nos envan las hermanas argentinas que sa-
len a la palestra ideal, anhelosas de coadyuvar con nosotros en
nuestra obra.
Es una Revista cientfica, de Sociologa y Espiritualismo, di-
rigida por Luisa Ferrer, en la que campea el mejor gusto, por
sus trabajos y por su format.
Con much gusto devolvemos el saludo que enva a todas las
publicaciones de carcter espiritualista, y alentamos a sus man-
tenedores, de uno y otro sexo, a sostenerla cubierta, a fin de que
llegue un da en el que sta sea vehculo oportuno del ideal in-
gente de aquella mujer admirable que se llam Helena Petrona
Blavatsky.




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