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 Sesion del viernes 16 de noviembre...
 Apendice al numero 6 del 16 de...






Group Title: Diario de sesiones de la Convencion constituyente de la isla de Cuba
Title: Diario de sesiones de la Convención constituyente de la isla de Cuba
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 Material Information
Title: Diario de sesiones de la Convención constituyente de la isla de Cuba
Physical Description: 479, xxxi p. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Convención constituyente, (1900-1901
Publisher: La Convención
Place of Publication: Havana
Publication Date: [1901]
 Subjects
Subject: Politics and government -- Cuba -- 1899-1902   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
General Note: Includes convention reports from Nov. 1, 1900 to Feb. 27, 1901.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00072606
Volume ID: VID00006
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000352599
oclc - 09792325
notis - ABZ0572

Table of Contents
    Sesion del viernes 16 de noviembre de 1900
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    Apendice al numero 6 del 16 de noviembre de 1900
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Full Text

.0 0
HABANA I7 bE N0VIEMhIRE tk 1966. NUMIERo 6.


DIARIO DE SESIONES
DE LAA
CONVENTION CONSTITUYENTE
DE LA
ISTLA DE CTJTBA

Oftoies: l-Ed.ifcio de lL Czon-venoi6n (Tettrco Iaar-ti) ( )*


SESSION DEL VIERNES 16 DE NOYIEMBRE DE 1900

UTMIVAER I IO
Aprudlase el acta de la sesidn anterior.
Promu6vese discusidn acerca del dictamen de la Comisi6n de Actas, correspoidlie te A Ils de la
provincia de la Habana, que es impugnado por el seflor Juan Gualberto Gdmez.
El seflor Giberga present una enmienda al dictamen.
A moci6n del seflor Bravo Correoso se declare no ha lugar t deliberar sobre dicha ennmiieina.
Continda la discusi6n sobre el dictamen preseiitado.
Es aprobado 6ste, y quedan proclamnados Delcgadog por la provincial de la Habana, los seflores .Jos
Lacret, Diego Tamayo, Alejandro Rodriguez, Emilio Niifez, Leopoldo Berriel, Manuel Sanguily, Mi-
guel Gener y Alfredo Zayas como propietarios, y como suplentes los sefiores Manuel S. Pichardo, Fer-
nando Figueredo, Leandro Rodriguez, Francisco Leyte Vidal, Federico Mora, Carlos Fonts, Jose L. Cas-
tellanos y Gast6n Mora.
Orden del dia para la sesidn siguieite.


7-


Abrese la session d las dos y quince minutes p. im.

El senior PRESIDENTE: Se abre la sesi6n. El seiior
Secretario se servirA leer el acta de la anterior.
El Secretario seflor Villuendas lee el acta.
El senior PRESIDENTE: ,Se aprueba el acta? Se-
nTales afirmptivas. Queda aprobada. Se abre discusi6o1
sobre el informed de la Comisi6n de Actas eii lo rela-
tivo a la provincial de la Habana.
El senior JUAN G. GoMEz: Pido la palabra.
El sefor PRESIDENTE: Tiene la palabra el seflor
G6mez.
El senior JUAN G. GOMZz: Sefiores Dolegados: iHe
pedido la palabra para hacer A mis distinguidos corm-
pafieros algunas observaciones respect al dictimien
presentado por la Comisi6n de Actas proponiendQala
aprobaci6u de las de la Habana quo en la misina se
enumeran,'y al propio tiempo para formula algu-
nas indicaciones de carActer general, intimamente
relacionadas con lo que nosotros pudi6ramos llamar,
si n6 la political, por lo inenos, la conduct general
observada por las Autoridades superiores dele pafs y
his de esta provincial, durante el period electoral.
Entro en este debate con una disposici6tl de aii-
mo que quisiera que todos, absolutamente todos mis
compafieros, estimasen sincere, desinteresada, leal y
completamente patri6tica. No vengo, en efecto, con
el prop6sito de defender un interns personal,* u in-
teros particular, cualquiera, de grupo, ni de partido
siquiera; yo vengo con la intenci6n de ver si t4,os

S


podemos llegar a un acuerdo perfect para que- -de-
jando hacia atrs, si es preciso,irregularidades 61faltas,
que unas veces por inexperiencia y otras por malicia
hayan podido cometersedurante el period electoral
-resolvamos algo que evite, no s61o que esas ocu-
rrencias no sirvan de precedent para nuestras 1U-
chas electorales futures, sino que sirvau de valladar,
de muro de contenci6n, en todo lo possible, a fin de
que nuestras luchas electorales no pierdan el cardc-
ter de corrccci6n y moralidad Ilue deben tener. Yo
lie podido en otra ocasi6n presenter algunas de las
observaciones que voy i hacer aqui esta tarde, y
quizis, examinando aites otras actas, ilgunios de
los puntos que hoy voy A tratar, pudieran haber si-
do estudiados; pero :ne ha parecido quie era inejor
Tio fatigar la atenci6n de la Convenci6bl repitiendo
hoy lo que hubiera dicho la vispera, y puesto que
se present un campo much mias amplio en estas
actas de ]a Habana, lie preferido aprovechar la oca-
si6n que con ellas se me present.
Yo fui ayer el iniciador de*una proposici6n que
tenia por objeto aprobar sin tlebate las acts de cin-
ceprovincias, y desde luego lo hice lp)rque tenia el
prop6sito de intervenir en el debate de esta tarde,
que de otro modo, no lo hubitra hecho, siquiera fue-
ra por esa consideraci6n, mnuysuperior, de que no
era convenient bajo ningutn concept, que la Con-
venci6n cubana se constituyese sin que lubi6semos
cambiado aqtu impresiones reppectg de la.legalidad
de ciertos actors electorales, Ettaudo a prensa, la tri-
*

' o^^*
+ .* -- n


1 *






30 DIARIO DE SkSIO~kS


**N


buna puiblica, en todos los Aimbitos de la Isla, habian
ointervenido tu ecte debate con apasionamiento mAs
6 menos justificado; no era possible que todo el mun-
do se hubiera preocupado de los actos que precedie.
ron 6 acompafiaron A la elecci6n para Delegados .4
la Cotstituyente, y que solamente nosotros, jueces
supremos, jueces soberanos, con powder absolute pa-
ra decidir sobre la legalidad de estas elecciones, hu-
biebsmos de permhnecer en silencio como si temi6-
sumop, al tocar el punto, descorrer el velo que pu-
dieraocultar el origen de juestjos poderes. Aunque
no tuviera duda alguna respect A la legitimidad
del derecho con que alguno de nosotros aquf se sien-
ta, la consideraci6n que acabo de exponer, me hu-
biera siempre miducido A pensar que se imponia un
debate sobre los actos electorales en su conjunto, pa-
ra apreciar bien el carActer que estas elecciones tie-
nen, y aun en sus detalles, dado que muchos de 6stos
tienen bastante importancia para caracterizar el as-
pecto general de las elecciones.
Y digo, como punto de partida de las observacio-
nas que os voy A presenter, que eu todos los passes
las contiendas electorales dejan rastros much mAs
vivos, nms apasionados y mis vehementes que los
que las iltimas elecciones han dejado en nuestra
patria. Hay algunos espiritus que se afligen por
esto, pensando que ello indica falta de interns en el
Cuerpo electoral, falta de capacidad, muchas veces
en el mismo pafs, que ve con indiferencia entregar
el manejo de sus destinos A determinadas personas;
y biy otros, por el contrario, y yo soy de ellos, que
han visto con verdadera satisfacci6n, con placer ex-
truardinario, que nuestras luchas electorales por vi-
vas, por apasionadas que hayan sido, se han veri-
ficado por complete al rededor de las urnas, jams
al rededor de los Colegios, ni fuera de ellos, sin que
se pueda sefialar uu solo caso de disgusto, de rifia
personal. Niiguno de los cubanos, asi natives co-
mo adoptivos, que hau concurrido a ejercitar el de-
recho electoral, ha pensado que tenia el dereclo (de
hacer otra cosa que depositar sus votos en las ur-
nas. Esto es consolador, esto es altamento satisfac-
torio para nosotros, 1prque eso indica que nuestros
electores tenian fe en la eficacia del acto que se rea-
lizaba, confianza en ja garantia de la ley, y enten-
dian que la fuerza del derecho bastaba para llenar
todas sus fegitimas aspiraciones. Pero A esa con-
ducta de nuestro pueblo es indispensable que co-
rresponda la.de la Convenci6n, cuidando de que,
lo echo para mistificar la voluntad del elector no
prosper, ya que no hayan cumplido todas las Au-
toridades con et deber que tenian de velar per que
todos los actos electorales revistiesen la grandeza
y la majestad debidas; porque si n6, sefores Dele-
gados, porque si se vejue las ilegalidades quedan
impunes, si se ve que hay el prop6sito de hacer
triunfar la inimoralidad, si se eo que se pueden vio-
lar las reglas dictadas para la elecci6n sin que se
anule la elecci6u, la*descnfianza del ciudadao en
la eficacia del voto, qu*lara justiticada; se alejari
de los comicios declarai:do que nada vale, en esas
condiciones, acudir A lag urnas para defender su
derecho; *y cuairfio'esonvicclon eldre en su eepi.
ritu, no serA-extrafio que s6lo piense para hacer


* 6


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triuufar sus opiuiones en la fuerza material, esa
rain supreme de los pueblos como de los hombres.
Y esto debemos evitarlo.
Por eso mismo es por lo que decia, no de ahora,
sino desde los dias mIs Algidos de nuestra propa-
gauda por la independencip, 6poca en que yo no era
solamente un propagandist revolucionario sino ade.
nas un conspirador; por eso, por lo que decia fre-
cuentemente en aquella 6poca tenebrosa que el dia,
en que la Reptiblica cubana estuviera constituida,
yo procuraria representar dentro de ella un gran es-
pfritu de moderacion, muy unido al progress, pero)
muy conservador al propio tiempo, por eien'ler

que el respeto A la lay quo Cuba se dt, ha de ser
siempre la forma mas eficaz de garaiitizir los dere-
chos y los destinos de nuestro pueblo. Y como yo
pretend representar una tendencia modernda den-
tro de los elements mIs radicales partidarios de
la independencia, yo tengo gran interns esta tarde
en levantar aqui mi voz para decir lqu nosotro-
hemos de velar siempre por la pureza de las elec-
ciones, A fin de que no se falsifique jamni:i, absolu-
tamente r por di, por muy alto que est6 colicado,
la expresi6u de la voluitad popular; dte manera
que el pueblo (entero teiga conHianza en el acto
electoral cuando A 61 se le invite, y este persuadido
de que con acudir a depositar en las urnas su voto,
cuando 1 las urnas se le llame, puede, si los mAis
piensan como 61, hacer triunfar sus inspiraciones,
sin necesidad de acudir a la violencia. Las condi-
ciones de legalidad, necesarias para inspirar esa
confianza al pueblo se lan observado en las elec-
ciones verificadas en la provincia de la Habanzi?
Con toda franqueza y con today sinceridad, contes-
to: no.
N6tese bien, seiores, que la argumentaci6O qie
trato de emplear esta tarde va A contrariar de mo-
mento, pero nada inrs que de moment, la aspira-
ci6n y los sentimientos de personas, algunas de
las cuales son para mi, amigos personales, en tanto
que otros, aunque distanciados de mi modo'de pensar
en tal 6 cual detalle secundario de la vida political,
sigo considerando come correligionarios, porque son
persouas que si algan dia la independencia estuvi,-
se en peligro, tengo la seguridad de que volverian
A encontrarse conmigo, y yo con ellos, cualquiera
que sea la distancia que en punto secundario de la
political interior nos pueda separar'. Yo voy por el
momeoito, repito, a contrariar sus sentimiento y as-
pirdciones; pero les ruego que no juzguen p)or la
primer imnpresi6n de mis palabras, sino que tenien-
do en cuenta el punto de vista en que quiero col),-
carme, aprecien mis intenciones por el conjunto do
todo lo que diga. Y yo digo que las elecciones de
la provincia de la Habana presentan un aspect
singularisimo, y que para que la opini6ii pFlblica las
mirara en un sntido favorable y hasta simpatico,
era necesario que con la mayor pulcritud se hubie
ran observado absolutamente todas las formas que
marca la Ley electoral. Y esto, porque como sab6is,
en la JHibana se daba el caso de.que habia una can-
(fioatura presentada por la agrupaci6n de la provin-
cia mejor organizada, porque su organizaci6o venia
de tiempo atras, de tiempo muy anterior al de la or-


*


* *




*. *


,DE LA CONVENTION CONSTITUYENTE 31


ganizhtci6u de los dein6s grupos que contendian. .Y
esa agrupacion, asi organizada, presentaba una can-
didatura en la que figuraba el senor Secretario (fe
Estado y Gobernaci6u, queen todos ios regimneies
tiene una fuerza extraordinaria en los asuntos rela-
cionados con la political interior de un pais; fign-
rala el Socretario de Justicia, tambi6n de una gran
inifluencia, en todos los pueblos civiizados, porque
tlene en su mano el present y el future de nihlios
hombres que decide sobre la vida, sobre la liber-
tadl y sobre la propiedad de los ciudadanoq; figuraba
el Gybernador Civil de la Provincia, jefe nato d(e la
Administraci6n Civil Provincial; tiguraba el Alcal-
de la Capital, que ella sola sdma inas de la miitad
de los habitantes de toda la provincia; figuraban por
ltihuo, en esa candidatura, dos Subsecretarios, y,
por lo tanto, esa candidatura de oiho individuos, en
la cual yo encuentro seis altisimos fuucionarios tde
nuestra adniinistraci6n pdblica, era una candidatiu-
la q(ue tenTa el sell eminentemente gulernamental,
y por sus caracteres indiscutibles, era esencialmente
uina caididatura official. Ahora bien, estaba en su
derecho ese partido presenitnndo tales candidates, y
6stos tambi6n aceptando, ejercfan su dereclo: eso
no lo discuto un solo instant. Pero lo que si sosten-
go esta tarde es que, bajo el alto aspect de la mora-
lidad political, no era licito que los representantes
mia altos del po ler ofiial firgiaswen en una candi-
datura que iba al copo, es decir, en una candidatura
que se manifestaba desde el instant mnismo de su
composici6n contra el espiritu de la Ley. 4Qu6 es
eso? El Gobernador Militar, de que son emanaciones
los Secretarios y los Agentes por 61 noinbrados, es-
tatuye aqui una legalidad political, y dice que den-
tro de esa legalidad es indispensable dar una repre-
sentaci6n A las minorias; reconoce que es necesario
que la Asamblea Constituyente aparezca coino coin1-
pendio exact del sentiuieiiot popular cubano, co-
tno un cuerpo en que todos los eleinentos apreciables
de era sociedad est6n representados, para que la Cons-
tituciod que forme esa Asamblea no sea la Constitu-
ci6n de un grupo ni de un partido, siino una Cois-
tituci6n que por lo mismo que debe ser l legalidad
comiin de todos los partidos, haya sido confecciona-
da con lat cooperacin dte todos elementosli mportantes
de la sociedad; y declarando el Gobernador Militar
que 6se es su proposito 4es correct que los Secreta-
rios y Gobernadores, sus asociados inniediat(s, sus
colaboradores, salgan del despaclo del Gobernador
Military despu6s de declararse conformes con esa eloy
que todosos s demas ciudadanos obliga, para ir
al seno del partido en que militant y decidir ir al
copo, esto es, despojar de today representaci6n A la
iniuoria en la provincial d-e la Iabana? 'Es licito
que esos Secretarios, al abandonar el despacho del
Gobernar'or Militar, puedin decir: nosotros vamos A
hacer todo lo contrario de 1o que se' public en la
Gaceta con nuestro consentimiento? Y digo con su
consentimiento, porque yo les hago la justicia de
career que si no hubiesen estado de acuerdo con que
se diera representaei6n a las minorias, elloe hubig-
ran renunciado antes sus carteras quo seguir al la-
do de un Gobernador que imponia medidas. por
ellos desaprobadas. Asi kts cosas, entiendo que la
*.


lealtad obliga a manifestar que la candidatura ofi-
cial de la H-abana es moralmente illegal, por Vl solo*
hecho de que con esa cindidatura se iba al copo.
Y en esas condiciones ,es possible que nisotros
consideremos el Iheiche con indiferencia, que no nos
fijeimos, que no miremos los actors electorales reali-
zados con un dleteniniento extraordinario, superior
a lo que se pudiera hacer, tratainuse de cualquier
otra elecci6n, en cualquier otra circunstancia, en
cualquier otra provincia? ,Es possible que no. ana-
licemos, hasta con a~specha y prevenci6n, justifica-
das y legitimas, todos los actos electorales mediante
los cuales esa candidatura ha aparecido triunfante?
Yo comprendo perfectaomente que la Comisiui de
Actas haya pasado con cierta indifepencia sobre los
hechos que nosotros en la prensa labanera 6 en la
tribune, y la Julta Escrutadora (do la Habana en
su informed, consideramos graves. La Comision de
Actas, en efecto, se ha pesto fuera del imedio en el
cual la lucha electoral se ha mantenido, en la ciudad
de la Habana. Compuesta por dignisimos compn-
fieros nuestros, todos ellos extraios Ai esta provincia,
no se han enterado de la fornmaci6n de nuestros par-
tidos, de sus inedios de acci6n, del temperament y
de la indole de cada agrupaci6n, que son elements
tambien myuy apreciables al juzgar de la colectivi-
dad, como que eso mismo sirve para powder juzgar-
los actos de los hombres. La Comisi6n de Actas no
ha querido dar much valor A los hechos que Ai
nosotros n0os parecen gravisimos, no s0lo por la na-
turaleza propia de esos hechos sino tambi6n por las
circunstancias en medio de las cuales se producian,
come acabo de declarar. ,Pero esas circunstancias
tienen valor verdadero? Por mi parte afirmo que
si lo tienen, que esas circunstancias no son despre-
ciables. No es possible que una Asamblea come s-
ta no las tome on cuenta; tenemos el deber de esfor-
Ziarnos para irnos colocando en la situaci6n real y
positive en que es precise que nos coloquemos, pia-
rajuzgar del valor de las actas en esta elecci6o, pro-
curando ver con nuestros propios ojos al trav6s do
lo escrito por cada Mesa electoral. Y del informed
de la Comisi6n de Actas se desprende que ella par-
te de la buena fe de todas las Juntas Electorales; que
ella part del principio de que.aun cuando haya al-
go que no esti correct, que no estLclaro, es la
inexperiencia, la ignorancia de los que constituyen
esas Juntas lo que lo explica, nunca* el prop6sito
*de alterar A sabiendas el resultado electoral; ella
part de la base do que se ha querido por todo el
nmundo proceder con absolute legalidad duranto el
period electoral; y yo entiendo que ese punto do
partida es also, que es todo lo contrario de lo que
debiera, y que lo que hay que hacer al juzgar una
elecci6n en que estAn luchaudo elements de oposi-
cu contra elenmntos que disponen del poder pi-
blico, es colocarse en' una actijud completamente
contraria, bsto es, mostrarse p2yy receloso de la bue-
na fe de los que de algdu inodp representan los in-
tereses del propio gobernau~te. Estoy seguro de que
la Comisi6n de Actas hubiera llegado a otra conclu-
si6n, si 6se Iubiera sido su criteria, porqle enton-
ees hubiera 1hido valor, pooviemnpro, 1 actos tales,
como el retraso extraordinario del envfo de las actas
*


S,


7*


'or0


o w l *






DIARIO DE SESIONES


de los escrutinios, hecho sospechoso, puesto que re
*sulta qie los pueblos lejanos de la capital manda
rn11 iinmediatamente sus escrutinios, y los mis cer
canosi la ciudad, los que estAn en comunicaci61
constant con la Habana, que tienen hasta dos tre
nes diarios y servicio de guaguas constant; pueblo
a los que se va fAcilmento eu un carruaje, com(
Santiaigo de las -egas, 6sos no mandan sus result
dos electorales el dia que los debian mandar. Re
trasos semejantes debian fijar la atenci6n de la Co
misi6n do Actas, con tarto Infiyor motivo que si
ha dicho p6blicamente, y hasta por la prensa, sil
que nadie lo desmintiera, que no se hicieron el dif
16 de Septiembre las elecciones, coino se mand6
sino dos dias despu6s, para compensar, con el frau
de, los resultados conocidos de otros lugares.
Y en esas condiciones, cuando todo eso esta en e
aire, clando adn fluct6a en la atinsfera, yo mi
pregunto ,es possible que nosotros juzguemos de lo:
resultados electorales de la provincia de la Habans
con lenidad y hasta con una especie de ligereza, co
mo dici6ndonos: ,acuantas incorrecciones pasaron sot
pecata minute, porque, despuks de todo, votos mas (
votos nienos, los mismos individuos eran los qu
iban a resultar proclamados?,-No, nosotros no po
demos juzgar de esas elecciones en esa forma: poc(
me importa el hecho de que como resultado de h
rectificaci6n de las actas sea elegido tal represent
tante 6 reemplazado por otro. Si el espiritu de Par
tido me guiara, me callaria absolutamente; yo able
exclusivamente por mi cuenta; hablo hasta con dis
gusto de alguno de mis compaieros del partido Re
publicano de la Habana; hablo con recelo y hastf
con prevenci6n por parte de otros elements mu3
fines A mi en el resto de la Provincia; pero, pre
cisamente, yo hablo porque entiendo que esta cues
tion electoral planteada aqui, no es una cuesti6L
political, y por eso he recabado mi independence
dcntro de mi partido, porque es una cuesti6n d(
inera justicia y de legalidad, cuesti6n de justicia (
legalidad en que cada uno debe mantener el criteria
que su conciencia le impone, y mi conciencia m(
(lice que no debo dejar pasar sin protest las irregu
laridades sefialadas por la Junta Escrutadora de la
Ilabana como contetidas durante este dltimo period
do electoral; y esto, no para quitar la victoria a ui
candidate y dArsela A otro, sino para velar por i1
pureza del regimen representative. Debo declarai
que mi partido no gana nada, absolutamente nada
con que se opere un cambio en el resultado electoral
de la Habana. Al fil y al cabo los candidates qu(
arecen con probabilidades de triunfar en el case
do que vosotros aceptaseis la declaraci6n de la Jun
ta Escrutadora de la Habana, como hab6is aceptad(
las declaraciones de lasotras cinco Juntas Escruta
doras provincLales sin separaros de su opinion; s
el < -'idato que larece deber triunfar, triunfara
6se io, serfa un candidato de mi Partido. Es nece
sario que eso conste, qug eso quede consignado, poi
que entiendo que despuejde mi hari uso de la pala
bra el senior Giberga, 61 habrA de confirmar it
exactitud .le esas afirmaciones mias como tinico re
.presentante del partiao ,,Uni6n Democratica,, di
S ciendo, cobio ~jo digo, que el partido Republicanu
S .


de.la Habana ha pactado con el de la ((Uni6n De-
- nlocritica, una coalici6n electoral, nada mas que
p- ara fines electorales. Nosotros no hemos fusionado
1 ni nuestro program ni nuestra organizaci6n; con
- absolute independencia han quedado uno y otro
s partido para seguir hacientio su propaganda, como
o se demuestra nada mhs que viendo la actividad que
-despliega en estos l6timos meses en estas fltimas se-
-manas, el Partido de aUni6n DemocrAtica que va
- creando sus Comit6s exclusivamente suyos por don-
e dequiera que puede, dondequiera que encuentra
1 partidarios.
i De donde result que tan pronto como el acto
,electoral para el cual nos habiamos coaligado tuvo
-fin, nos hemos despedido respetuosamente, para vol-
ver cada uno a su punto de partida; por lo tanto,
1 poco me importa bajo el punto de vista de la politi-
e ca menuda que substituya al sefloi-Zayas el senior
s Pierra. Quizas en ciertos casos, haya mayor afinidad
i en lo future entire el senior Zayas y yo; quizas, las
- circunstancias puedan aproximarme mas en ciertos
i moments al senior Pierra, y yo no digo m6s quizAs,
3 porque estamos viviendo en un period tal de in-
e certidumbres y de evoluci6n en las ideas, que ya no
-se puede fijar con exactitud la situaci6n de los hoim-
o bres. Muchas veces ni los antecedentes sirven ya
a para explicar las actitudes: 6se es el efecto natural
- de la revoluai6n que se ha operado en nuestra tierra
-y que no ha influido tan s61o en las cosas, sino tam-
) biWn en las ideas y en los sentimientos. Con lo dicho
- basta para demostrar el desinteres con que en este
-instante y bajo el punto de vista de los Partidos de
I la provincial de la Habana, pido que se anulen to-
7 das aquellas actas electorales que la Junta Escruta-
- dora ha encontrado viciadas, 6 por lo menos defec-
- tuosas. Pido A la Asamblea Constituyente que
Declare nulas, todas esas boletas que la Junta consi-
I dera malas, observando con las recomendaciones de
Sla Junta de la Habana, la misma conduct que se ha
Sobservado con las de las demis Juntas Proyinciales.
S Sostengo, setiores Delegados, que se debe dar cr6-
Sdito a mis anteriores declaraciones de desinter6s, a
- pesar de que pertenezco 6 un partido que pact6 una
Scoalici6n electoral con el que present al candidate
- que dispute el puesto al senior Zayas, porque es pre-
Sciso tener blien present el fin moral que con esa
L coalici6n perseguiamos. Las coaliciones electorales
r que muchos juzgan inmorales, lo son en puridad
, cuaudo las pactan partidos extremes inicamente
l para destruir y demoler; pero hay otras coaliciones
Sque son morales, las que pactan los partidos para
o detener las deinasias del poder 6 de la fuerza que
- impere en un pals cualquiera, ocupe 6 no ocupe la
o esfera official. Y esas coaliciones son legitimas y
- altamente morales. Do esta naturaleza fi6 la que
i nosotros pactaipos. Cuando nosotros vimos al par-
,tido gubernamental, A los elementos oficiales ir al
copo, organizando sus trabajos electorales de un
r modo escandaloso, con objeto de dejar fuera A las
- dem{as representaciones, a elements muy importan-
a to_ de eSta mnisma provincial, hi ley natural de la
-defensa propia nos hizo pensar en la manera de
-* coirtrrrestar ese intent; y era claro y 16gico que
Snosotros pensAramos en coafigar nnestras fuerzas, en
0 *
0






S DE LA CONVENTION CONSTITUYENTE 33


lugar de mantenerlas repartidas, para asegurar me-
jor el triunfo de la candidatura no official.
Alora bien, este era un fin altamente moral, por
que nosotros perseguiamos, como decia hace un mo-
iento, la representagi6n de las minorias; nosotros,
por tanto, perseguiamn s que se realizara este princi-
)io estricto de la ley, que represent un gran pro-
greso dentro del sistema representative. Si estuvi6-
ramos en una Academia polftica 6 en un Centro
cientifico, yo disertarna gustoso sobre el particular;
pero creo que no hay duda alguna en el animo de
mis compaiieros sobre el cardcter progresista del
principio de la representaci6n de la minoria, prin-
cipio just y progresista, del que no se puede pres-
ciudir cuando realmente se quiere mantener la lucha
political deutro de la esfera legal.
Yo recuerdo en este instant una multitud de
tratadistas c6lebres franceses, alemanes 6 ingleses,
Iue declavan que ro es exacto que un pais est6 repre-
sentado'cuando en sus corporaciones electivas silo
figuran los representantes de ciento y uno y quedan
totalmente excluidos los representantes de noventi-
nueve; tratadistas que niegan que la mitad mis uuo
tenga el derecho de decidir los destinos de una so-
ciedad, sin oir siquiera la opinion de la mitad me-
nos uno. Este es un hecho que todos reprueban
como contrario a la verdadera idea de la represen-
taci6n popular. En un pueblo de doscientos electo-
res, por ejemplo, si un grupo represent 6i ciento un
electores, hay que dare i la representaci6n de los
ciento uno la mayoria que le pertenece, pero tam-
bi6u hay que darle la representaci6n correspondien-
te a los noventinueve restantes que alli viven, que
alli tienen tambi6n interests, ideals y aspiraciones
que defender. Pero de estas ideas yo estoy seguro
que tcdos vosotros estdis convencidos. Y por eso es
por lo que en tanto que la ley os lo permit, en
tanto que no tengais que cometer una ilegalidad, yo
os digo, seiiores Delegados, que tennis el deber es-
tricto (e restablecer la legalidad moral en las elec-
ciones de la provincia de la Habana, haciendo que
la mayoria tenga los cinco Representantes que le
pertenecon, y la minoria los tres ti que tiene derecho.
Y esta es una conclusion que se imponia A mi juicio
a la Comisi6n de Actas, nada mAs que teniendo A la
vista la consideraci6n del respeto que se debe al
principio de la representaci6n de las minorfas, con-
signado en la Ley electoral vigente.
Yo entiendo que esta es una raz6a tanto mas
imperiosa, cuando result que tenemos algo mas que
indicios, cuando hay pruebas, cuando hay datos ter-
minantes que demuestran que la representaci6n que
se pretendia alcanzar yendo al copo, y que en parte
se consigui6, se pretendfa obtener mediante procedi-
mientos dudosos, mediante practices y modos que
est6n reprobados por la ley. Yo un voy A entrar en
discusiones sobre esto, porque no es el prop6sito que
aqui me anima, porque hay en esta casa juriscon-
sultos notabilisimos que son los queestariau capaci-
tados para dilucidar las cuestiones de estricto dere-
cho que con eso se relacionan. No voy Aanalizartina
por una todas las irregularidades sefialadas por la
Junta Escrutadora de la Habana; pero si he Lle.dete-*
nerme a discutir conu vosotros, un memento y de
.


*


pasada, la cuesti6n batallona, la que parece haber
separado mis 6 la Comisi6n de Actas de.la Junta
Escrutadora de la provincia de la Habana; la cues-
ti6u de lo que deba hacerse con las boletas en que
aparecen manuscripts los nombres de ciertos candi-
datos sin que a la vez esos nombres est6n marcados
con la cruz que la Ley electoral determine para ex-
presar el prop6sito de votar porellos. La Junta EsO
crutadora de la Habana declara nulas todas esas
papeletas. La Comisi6n de Actas cree que la Junta
Escrutadora de la'Habana no tiene raz6n, porque
dice que esti manifiesta la voluntad del elector de
votar por el candidate cuyo nombre ha escrito. Pe-
ro sefiores, esto podia aceptarse como un argument
s6lido, como un argument valedefo, cada vez que
fuera possible demostrar que el elector de su punio y
letra escribi6 ese nombre, y que entonces olvid6,
simplemente olvid6, poner la cruz; nunca que 61 cre-
yera innecesario ponerla, sino que lo olvid6.
iPero se concibe que en un Colegio electoral, de
un barrio separado de otro, por ejemplo, por diez,
quince 6 veinte kil6metros, aparezcan papeletas
que a la simple vista se ve que Ilevan manuscrito el
nombre de un candidate con la letra de un mismo
individuo? Se concibe, por ejemplo, que en el Co-
legio del barrio del Arsenal los candidates cuyos
nombres aparecen manuscritos, lo est6n con letra
id6ntica al candidate de un Colegio del barrio de
Jesus del Monte? ASe concibe que sea el propio elec-
tor el que escribiese ese nombre? iSe concibe si-
quiera que fuese el Vocal de la Junta de escrutinio
el que sustituyese al elector que no supo escribir, a
quieu consult para escribir los nombres aqui en el
Arsenal, y luego lo escribi6 tambi6n en los Colegios
de Jesis del Monte y Arroyo Arenas? ,Eso se con-
cibe? iNo! Por eso sostengo que ante esa identidad
de escritura, en Colegios distintos, nace indefecti-
blemente la sospecha respect a la validez de la bo-
leta. La Comisi6n de Actas, con el criterio de ge-
nerosidad que parece dominar en su animo, decide
esos casos dudosos en favor de la validez de la pa-
peleta, y yo, al rev6s, en esos mismos casos dudosos
los resolveria en contra de la papeleta, porque por
encima de lo que pudi6ramos Ilamar el dereclo
quizds discutible del elector,-que pudiera equivocar-
se de buena fe, esta el del Cuerpo electoral en su
totalidad, cuya voluntad no se debe alterar, desfi-
gurando con equivocaciones el conc'epto real de una
elecci6n. Y aqui es donde est6 la divergencia fun-
damental entire la Comisi6n de Actas y el Delegado
que os dirige la palabra. Ella, con un criterio de
buena fe, y honradamente, coma es natural, entien- *
de que los casos dudosos deben siempre resolverse
en favor de la validez de* la papeleta; y yo digo
que cuando hay duda, sore todo tratandose de elec.
sciones que revisten el car6icter de 6stas, en que figu-
raba una candidatura official y gubernamental que
se entreg6 a todo g6nero decombinaciones y mane-
jos que entiende licitos e, la. vida political, hay que
adoptar una gran severifad de criterio, para apre-.
ciar los incidents y juzgar de las irregularidades
cometidas..
Pero hay' mas. Lo qmU, pudgra aparecer mera
presunci6n mia, esta corroborado pot algunos he-


owl






34 DIARIO DE SESIONES


chos, los bastantes para justificar mis alegaciones.
Se*ha dicho que dot 6 tres indicios constituyen la
prueba juridica; y yo digo que dos 6 tres papeletas
que sirvan para sentar pricticameute el criterio que
yo sustento, valen mi:s, muc!o mas que los tres
indicios que bastau para determinar la prueba ju-
Sridica. Y yo me encuentro aqui, hojeando las ac-
Nas de la Junta Escr4adora de la Habana, me en-
cuentro con que un dia fueron registradas las actas
del barrio del Templete, y se hallaron dos papeletas,
oidlo bien, en que estaba el nombre de un candida-
to escrito por la miama mano, en las dos boletas, y
el elector, que parece sabia leer y escribir, que no
necesitaba que nadie lo guiara, 4sab6is lo que hizo?
cogi6 y tach6 con* ciuco cruces, cinco cuadratines
que se hallaban al frente de los nombres impress
de los cinco candidates que 61 realmeute queria vo-
tar, y dej6 en blanco el nombre del candidate que
aparecia manuscrito. iQu6 significa eso? Siguitica
sencillamente que a ese elector se le entreg6 ya la1
boleta con el nombre manuserito; ese nombre era
a!li una iudicaci6n, serial 6 lo que vosotros queriis
que sea, pero siempre lo que la Ley condeua, y si
ese nombre fuera vAlido, entonces resultaria que el
elector vot6 por seis candidates. i Ah, sefiores !
pensadlo bien. Se esta tratando de juzgar eleccio-
nes que se han verificado por el sistema australiano
mis 6 menos modificado. ,Sab6is cual es la esencia
del sistema australiano? Desde luego yo os confieso
que cuando vi que se trafa ese sistema a nuestra so-
ciedad, que se trafa A nuestro pais, temi much que
no se pudiera aplicar en today su pureza, porque el
sufragio australiano necesita lo que se llama en el
tecnicismo politico el sufragio conscience. El sufra-
gio australiano deja al elector a solas,completamen-
te A solas con su conciencia, para que 61 design 6
aquellosconciudadanos suyos que quiere elegir, y el
sufragio nuestro, el que nosotros necesitamos traer
aqui, el que tuvimos que truer, el que por el lpropio
Gubieruo se trajo, ese sufragio tiene electores I
quienes no se puede dejar solos, tiene electores ai
quienes es necesario acompafiar y auxiliar; pero ese
sufragio australiano es do una delicadeza tal, que no
permit absolutamente nada que pueda macularlo.
Ese es un sufragio dearnmifio. La menor manchul
lo descompone Las papeletas, dentro do ese sufra-
gio, deben estar siempre inmaculadas, todas iguales,
del misino colorsin trasparencia; el elector la detbe
entregar bien doblada, doblada en la forma en quo
ha de meters en la urna; parece como que el propio
President de la Junta de escrutinio no debiera ni
Scoger las papeletas con sus dedos sino con pinzas do
oro, y echarlas en la urna tales cono las ha confeccio-
nado el elector. Eso es 1o que parece exigir la letra
y el espiritu del sufragio australiano, y dentro de
esas condiciones todo lo que se apart de las reglas
establecidas, inspira lasospecha y parec~ pedir la
anulaci6n de las papeleits.
Una papeleta que no estj bien doblada, por ejem-
plo, esta papeleta que tengoeen la mano, y que esta
bien demostrado que no cAbe en la urna doblada
en cuatro nada mas, pues necesito para ello doblarla
eu oclho, es una papeleta que yo rechazaraL apoyAn-
S dome on el.espiritu del sufragio anstraliano, porque


si se v6 que no ha sido doblada en ocho, es que no
ha sido metida en la urna. Eita es, pues, una pa-
peleta que, no obstaute figurar en el paquete que la
Junta de Escrutinio local man,16 A la Junta Escru-
tadora Provincial, no sali6 (de la urna, puesto que
no pudo entrar en ella si no.fu6 doblada unas que
en cuatro. Ved hasta donde Ilega la delicadeza de
este sufragio australiano: una papeleta no estA lim-
pia del todo, tiene, comeo sta que present aquf en
estos moments, una pequefia mancha de tinta; pues
esta papeleta dentro del sufragio australiano
hay que rechazarla, porque esa mancha de tinta
puede significar una serial que se le hahecho inten-
cionalnente. Cualquier* causa, por iusignificante
que parezca, que d6 a una papeleta un sell dis-
tinto del de las demas, dentro del sufragio austra-
liano despierta la sospecha y constituye una causa
fundamental do repulsion de la papeleta. La Jun-
ta Escrutadora de la Habana, 6 mi juicio, hia echo
muy bien negando validez I aquellas papeletas en
que el nombre manuscrito no estaba acompafiado
de la cruz. Y que no se diga que la interpretaci6i
de aquel articulo de la Ley, que tengo aqui a mano,
y que no os leo textualmente por inuecesario, deja
A la Junta Escrutadora facultad para decidir que
una boleta es vilida, cuando puede descubrir la in-
tenci6n manifiesta del elector de votar por un can-
didato determinado: no se diga que ese articulo de
la Ley basta para explicar que no se ponga la cruz
al lado del nombre manuscrito, porque ya os he
iindicado aqui el caso de las papeletas del barrio del
Templete, en las que se ve claramente que el elec-
tor no puso la cruz precisamente por lo contratrio,
esto es, porque no quiso votar el candidate te e ni-
bre manuscrito. Aqui so trata de un elector que
sabia leer y escribir, y sospech6 el subtorfugio que
se le presentaba, y supo eludirlo, no poniendo la
cruz en el nombre manuscrito. No hay que ver en
ese articulo de la Ley otra interpretaci6n distinta.
Esas papeletas no son v6lidas, por adolecer decl efec-
to de no tener la cruz al lado del nombre manus-
crito, por indicar esta omisi6n que el elector no te-
nia el prop6sitode votar por el candidate cuyo nom-
bre otros escribieron para sugestionarlo, 6 sin su
consentimiento, siendo por tanto nulas todas las pa-
peletas que se encuentren en esas condiciones. Ese
nombro alli escrito es cualquier cosa que vosotros
querais que sea, menos la indicaci6u del prop6sito
Iel elector de votar por 6l.
Veo ahora un dato, en apariencia insignificant,
(que os va ; demostrar c6mo no es verdad que es-
tin en mayoria los electores que creyerou que no
era necesario poner una cruz. En la provincial de
la Habana, segun tengo entendido, el doctor Est6-
vez, ilustre compatriots niietro, que yo lament
,de veras no ver sentado eu esta Convenci6n* en la
que por sus titulos,.asi intelectuales como morales
y politicos, tenia el derecho de figurar, pira hon-
ra nuestra y bien de la patria, el doctor E~tevez -l-
canz6 unos 7,000 y pico de votos con el nombre
maiViscrito* Pues bien Zsab6is d( esos 7,000 6
7,500 votos, que creo tiene el doctor Estsvez, cuin-
tos hay .que ademas de estar manmscritos, tienen
tambi6n la craz, y son por tanto votos legitimos?
.* *


S


~'~x- -






Dn LA CONVENTION CONSTITUYENTE


Pues 6,000. Y isab6is cuAntos son los que no tienen
la cruz? Mil y pico. Y ,qu6 quiere decir esto? Pues
quiere decir sencillamente, stiiores, que 6,000' vo-
tantes quisieron realmente votar por el doctor Est&-
vez; que propuesta en determinados barrios la com-
binaci6n del copo, fMe aceptada, y que en otros ba-
rrios esa combinaci6n, por el recelo de otros candi-
datos del propio partido del doctor Est6vez, no fu6
aceptada. El por qu6 de esos 6,000 votos con la
cruz, y de esos mil y pico sin la cruz, es necesario
que nos lo explique la Comisi6n de Actas. Si no
era necesaria la cruz: ,por qu6 6,000 electores la
pusieron,y s6lo il y pico d(jaron de ponerla? Yo
desearia que ese problema se resolviera por la Comi-
si6n de Actas, y desearia que la Convenci6n, A su
vez, formara una opinion, un criterio explicit So-
bre ese particular.
Pero hay mis, sefiores Delegados, en este asunto
que procUro ir tocando lo mas ligeramente possible,
para no cansar vuestra atenci6n; yo entiendo que
las elecciones de la provincia de la Habana, por to-
dos, tbsolutamente por todos los datos que acabo de
exp(nler, contenidos en el informed de la Junta Es-
crutadora Provincial, merecen que la Conveuci6n,
si no quiere proceder por si misma desde alora,-abh
irato A juicio de algunos, i mi extender con derecho
perfecto-constituyendose en Tribunal Supreno de
Casaci6u y Revisi6n A la vez, como son los Parla-
mentos, como son estos cuerpos deliberantes, las
elecciones de la Habana, repito, merecen que la
Convenci6n las examine con un detenimiento mayor
y a la luz de principios mns severos que los que han
inspirado-el dictamen de la Comisi6n de Actas. i.Sa-
b6is por qu6? Porque es indispensable, es precise
que aqui no se diga que nosotros, los mAs de los De-
legados, A quienes la opinion piblica no dispute de
una manera que pueda estimarse apreciable, los sen-
timieutos de amor A la libertad 6 independencia de
nuestra patria, encontrAndonos en tan abrumadora
mayoria, que casi llega A ser la totalidad de la re-
preseniaci6n del pueblo de Cuba en esta Asamblea,
por recelo, per mezquino espiritu, quizis, no vicila-
mIs en abusar de nuestra fuerza y de nuestro powder
para cerrar las puertas de esta casa A un represen-
tante, .i quien se atribuyen ideas que nosotros no
col) mpirtiinor s.
iAh! seiiores: yo tengo la convicci6n intima de
que en esta sala hay nmuchos, hay mnchisiimos De-
h gados que experimentan por las ideas que se atri-
buyen A ese candidate, sentimientos de alejanfiento,
de enemiga tan profunda como los mios; pero nin-
guno, de seguro, los experiment mayores que yo.
Mas, cnalesquiera que sean las opinions atribuidas
a ese caididato, me siento con autoridad para de-
clarar (ie verdadera 6 falsa la imputaci6n, 6sta no
puede ser motive para que nosotros cometa-
inms ula ilegalidad, para que iosotros atropelle-
mos su derecho; cualesquiera que sean las ideas de los
canldidatos que el Cuerpo electoral aqui made,
aqui deben venir: que si en el Cuerpo Electoral hay
fuerza bastante para enviar un DelegadA que rep)re-
sente determinada tendencia, lo que procede ed que
ese Delegado discuta aqui cara A cara y frgnte i
frente con nosotros y uo que quede fuera de'este re-
S*


into A virtud del abuso que hagamos de nuestra
fuerza num6rica. Eso si que es grave, porque cofts-
tituye un atropello, un atentado contra la voluntad
manifiesta del Cuerpo electoral.
Ayer, fuera de este sitio, algunos amigos, de 6sos
que tenemos en todos los grupos y en todas las ca-
pas sociales, me decian: "No debe usted combatir el
dictamen de la Comisi6n sobr; las actas de la Ha,-
bana, porque, combatiu6dolo, va usted A defender al
senior Pierra, y el senior Pierra es un protectorista."
Yo, sefiores, estoy tan ,costumbrado A oir*en todos
los asuntos de justicia y de derecho A mi conciencia
y no al rumor piblico, que no hice caso ninguno de
esas insinuaciones. Pero debo consignar que no ven-
go A defender aqui a ninguna personalidad, ni A pe-
dir que se proclame A un senior que se llama Pierra
6 que se Ilame de otro modo; yo lo que vengo A de-
fender aqui es la legalidad electoral, la pureza de las
elecciones, y aqui estoy defendiendo el derecho que
puede tener un candidate para ser Delegado, cual-
quiera que 6ste sea, llamese Pierra 6 llAmese de otro
niodo.
Desde el instant mismo en que yo tengo el alto
honor de representar aquf A una part de mi pais,
con el encargo de darle forma i su vida p6blica,
tengo el deber de contribuir A que la forma que le
demos sea perfectamente moral, sea perfectamente
pura, sea lo mis elevada y grande possible. Ahora
bien: no hay vida moral, no hay vida grande donde
el derecho de los menos se atropella por los mis,
donde la fuerza del numero se impose, donde la
violencia se manifiesta lo mismo en las urnas que
en las called. Es impossible en la sociedad donde
eso se produce, que la existencia colectiva se man-
tenga en el necesario equilibrio, dado que'no hay
nada mas variable que el lado A done se inclina la
fuerza, cuando ella es la que dirige la march de los
acontecimientos en las colectividades humans. En
cambio el derecho es permanent, es uno, es inmu-
table, y por eso el derecho es el que ampara el pro-
greso de la humanidad y regular y consolida el equi-
librio de los pueblos civilizados.
Invocando el nombre del Derecho y de la Justi-
cia, he venido aqui esta tarde, para pediros que
aprob6is el dictamen de l, Comisi6n de Actas, en
todos aquellos puntos en que dicha Comisi6n esta
de acuerdo con la Junta Provincial Escrutadora de
la Habana; para pediros que mantengAis hoy el mis-
mo criteria que hab6is mantenido, en la tarde do
ayer; que apliqu6is A la provincia de la Habana la
misma ley que hab6is observado para las otras cin-
co provincias de la Isla, esto. es, que aceptaudo
como buenas-sobre todo cuando estAn razonadas y
vienen acompafiadas de todps los datos fehacientes-
las indicaciones del dictsynen de la Junta Escruta-
Sdora de la provincia, hagAis un acto de supreme jus-
ticia, sobreponiiudToos A todas las*pasiones del mo-
mento, dejando A un lado absolutamente todas las
opinions political, para resolver un caso estricta-
mente legal, una cuestion puramente de derecho,
dentro de un criteria de'severa rectitud.
Nosotros, los republicans de la Hahina, vamos A
votar cadar uno con arrglo' A "nuestra conciencia,
porque hemos convenido que o6sa no-es cuesti6n de
*


0,


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r






36 DiARI6 Dt SPStONks


partido, y que por lo tanto, cada cual debia quedar
en*libertad de obrar como le aconsejara su raz6n y
su espiritt de justicia. Seria bueno que los demis
partidos,-el Nacional, de la Habana, el Partido
Republican de las Villas, el Partido Republicano
de Matanzas, el Partido Republicano de Santiago de
Cuba, la Concentraci6n Patri6tica de Oriente, seria
ebueno que todos los Delegados aqui presents, en-
tendiesen que en esa cuesti6n de legalidad y de jus-
ticia no debe haber partidos ni agrupaciones que se
juramenten para obedecer a yna cQnsigna.
Yo creo que este asunto debris juzgarlo como
hombres politicos en el alto sentido de la palabra,
como patriots, como personas que han de ocuparse
del present y del.porvenir de nuestra patria, que es
la misi6n del hombre politico en el elevado concep-
to de la palabra. Pero entiendo que sobre todo tennis
que juzgarlo como hombres honrados, como hombres
amantes del derecho y de la justicia, y cuando una
cuesti6n se plantea en ese terreno, y hay duda entire
el debil y el fuerte-y el fuerte en este caso es:el par-
tido gubernamental y el que parece d6bil es la oposi-
ci6n-si hay.duda, repito, si hay vacilaci6n en vues-
tra conciencia, debris apoyar al d6bil. Eso permitird
que podAis salir esta tarde con la mayor tran-
quilidad possible de conciencia, con una coraza
formidable contra las murmuraciones de la calle.
Si os decides por los fuertes, por los poderosos,
por los que tienen en sus manos las prebendas,
qui6n sabe lo que el rumor piblico dir.; en tan-
to que si os decides por quienes nada os puedan
dar, sino la consagraci6n de vuestros sentimien-
tos de justicia, es para mi seguro que saldr6is de
esta casa, como he de salir yo, esta tarde, cual-
quiera que sea el resultado de la votaci6n, satis-
fechos de haber cumplido con vuestros deberes.
-He dicho.
El senior PoRTUONDO: Pido la palabra.
El senior PRESIDENTE: Hay una moci6n de la que,
seg6u el articulo 53 del Reglamento que nos ri-
ge, debe darse cuenta.
El senior GIBERGA: Supongo que tal vez seria
procedente dar lectura, esa moci6n despu6s que
el senior Presidente de la Comisi6n de Actas haya
constestado al senior G6mez.
El senior PRESIDENTE: Tiene la palabra el seflor
Portuondo.
El sefor PORTWONDO: Sefiores Delegados: Desde que
mereci de la Asamblea la desiguaci6n para former
parte de la Comisi6n de Actas, y poco despu6s, debi
a la bondad de mis compafieros el honor de presidir-
* la, comprendi que la amistad de los unos y la bene-
volencia de los demnis echaban sobre mis hombros
una carga demasidado pqsada para ellos, que, desde
luego juzgu6 muy superior A mis fuerzas, y cuya
pesadumbre es mayor en este instant en que me
veo obligado A contender con unt de los hombres
mis eminentes de nue'stro parlamento, uno de los
mis fuertes en la dialiecica, uno de los de m6s ex-
periencia parlamentaria.
Y si en estos moments tengo la audacia de hacer
uso de la palabra, es porque*la competencia de mis
compaileros de Corisidusn*e da una base'segura en
cque apoyarme, porfue fio en la indulgencia y espi-


ritu de justicia de Ia C6mara, y porque me alienta
la convicci6n de que obedezco 6 los dictados de una
conclencia honrada.
Desde luego he tenido la satisfacci6n de oir de la-
bios del senior G6mez que la Comisi6n no se habia
inspirado en espiritu de partidt, pagando asi tribute
a la sinceridad de nuestros prop6sitos.-Por lo que
a mi respect, es lo cierto, que debo mi nombramien-
to 6 la Concentraci6n Patri6tica de Santiago de Cu-
ba en cuyo seno, como su nombre lo indica, entra-
ron todos aquellos cubanos verdaderamente patriots
que s6lo aspiran A la consecusi6n de un ideal, que
es el de la independencia absolute de Cuba; y den-
tro de esa Concentraci6n.Patri6tica estaban indivi-
duos pertenecientes al Partido de la Uni6n Demo-
critica y al Partido Nacional. Yo, que consider
como la lnica suprema aspiraci6n de mi vida la
realizaci6n complete de los ideales revolucionarios,
que creo necesario que esta Asamblea, la primer
nombrada por el voto de todo el pueblo cubano,
sancione esos principios, demostrando que aqu6lla
no fu6 la imposici6n de una minorfa, sino la com6n
aspiraci6n de nuestro pueblo: justificando de ese
modo los terrible procedimientos a que hubimos de
apelar para realizarla; yo, que consider que de no
resultar ratificada esa conduct por esta Asamblea,
habia de sentir acerbo dolor y adn remordimientos
ante la contemplaci6n de tanta sangre derramada,
y de tantas esposas y nifios sumidos en la orfandad,
de tautos hogares desolados, sin resultado alguno,
juro sobre mi conciencia, y lo hago tambien en
nombre de mis compaieros de Comisi6n, que si del
examen detenido de las actas hubiera resultado que
tenia derecho A ocupar un puesto en esta Asamblea
el m6s temido de nuestros adversaries, le hubi6se-
nios dado nuestros votos, prefiriendo este resultado a
aquellos dolores y peligros; porque no se trata aqui
ciertamente de una cuesti6n de partido, sino de la
aplicaci6u estricta de un criterio legal, al que de-
bemos someternos en cuimplimiento de nuestros
propios deberes, por nuestro propio decoro y por el
prestigio de esta Asamblea, una de la mins impor-
tantes de le historic de Cuba.
El discurso del sefnor G6mez puede dividirse A mi
juicio en dos parties. En la primer ha querido de-
mostrar la ilegalidad de las elecciones, bajo un as-
pecto puramente metafisico, dirigiendo acusaciones
a determinados individuos, y haciendo afirmaciones
que no son, por cierto, favorable 6. algunas autori-
dades*En la segunda parte entra de lleno en la
cuesti6n de fondo combatiendo el dictamen de la
Comisi6n de Actas.
Respect A si es 6 n6 moral el copo, 6 respect de
si ha sido legal 6 n6 la conduct de las autoridades
que han admitido su designaci6n para candidates, y
si han debido dejar de serlo, como esto en nada me
"afecta en mi caracter de Presidentede la Comisi6n
de Actas, no tengo necesidad de contestar esos car-
gos; pero no puedo dejar pasar inadvertida la indi-
caci6n mas 6 menos velada de haber procedido la
Comision con indulgencia y ain c'n ligereza. Si
el seieor G6mez hubiera leido, como debia, con dete-
pimiento los dictmenes sobre las elecciones en las
provinctas de la Habana y Santiago de Cuba, habria


* 0*


. *


0






bD LA CONVENTION CONSTITUVENT9 37


visto que en ellos, expresamcnte, se llama la atenciun
de la Asamblea sobre hechos que, biea depurados,
quizas darian lugar a algin procesamiento; y eso tra-
tandose de actos que no modificaban el resultado
defiuitivo de las elecciones. Estimo que esto refuta
el cargo de ligereza i que se refiere el senior G6mez.
El senior G6mez al empezar su discurso nos ha-
blaba de la obligaci6n moral que-tenia la Asamblea,
de no permitir que fueran defraudadas las aspira-
ciones del pueblo; el senior G6mez, que reconocia
esto al principiar, decia al terminal su disc rso, que
la Asamblea era simplemente un Juez, ui Tribunal
superior; por lo tanto, entire el principio y el fin hay
una contradicci6n manifiesba. Yo estoy confortne
con el senior G6mez eu la segunda part de su dis-
curso, es decir, en que la Asamblea es un Tribunal
superior que va a juzgar por las pruebas que tiene
a la vista, que no puede oir alegaciones que se ha-
gan fuera de ella, que ha de cefiirse i lo cque en la
Ley se dice, porque este es el criteria de la Ley elec-
toral; y cualquiera que sea su criteria, A esa letra y
al espiritu de esa Ley tendri que ajustarse la Asanm-
blea de Representantes de Cuba.
El criteria de la Ley es taxativo; ella establece
las Juntas Electorales locales, las Juntas Escrutado-
ras provinciales, y por Iltimo, como una especie de
Tribunal de Casaci6n, la Couvenci6n Nacional de
Cuba; y ha fijado a cada una de esas organizaciones
sus atribuciones propias; y en la part imas esencial
de la elecci6n, cuanlo se refiere AL la votaci6n, al
inomento de depositar el elector la boleta en la urna,
la Ley electoral ha tenido un criteria definido di-
ciendo: que "finicamente" podrd protestarse el voto
de otro cualquiera, en cualquier tiempo despu6s de
presentar este en el local y antes de colocarse en la
urna. Por consiguiente, a la Asamblea coime A la
Cornisioii de Actas solo toca resolver deitro de esos
teriinos.
Las protests de la Junta Escrutadora provincial
de la Habana han sido estudiadas con todo deteni-
miento, "como se manifiesta claramente en el dicta-
Inen presentado por la Comisi6n, en el que se llama
la atenci6n sobre el echo de que la mayorfa de la
Junta Escrutadora de la provincia de la Habana
afirma bajo su palabra que hay grand nimnero do bo-
letas en las cuales no se ven seiiales deoblez. E,;t i
Comisi6n, 'que las ha examinado siguiendo su iiudi-
caci6n, iha encontrado que era falsa esa afirmaci6n,
pues todas las boletas tienen mafs 6 menos vestigios
marcados de haber sido dobladas; y esoloo obstrv6
la Comisi6n de Actas despubs de much tiempo des-
pubs de haber sido aquellas recibidas, y de lIaber
tenido encima de ellas grades pesos que, por efecto
de la ley de la gravedad, habian de tender i liacer
desaparecer los dobleces producidos en la sitnaci6n
inomeutinea en que so encontrarau. Fundalo eni
esto, sostuvo que no debian anulaire estas boletas.
En otros puntos acept6 la Comisi6n el criteria dle la
Junta Escrutadora de la provincia de la IIbana;
pero o que constitufa el verdadero caballo de bata-
Ila, por decirlo asi, eran las boletas refereijtes al se-
iior Zayas y al seflor Pierra; cuya importancia eSt'ri-
ba principallente en el hecho de si debe acepteise 6
no por la Asamblea el criterio de que manuscrito el

*


nombre de un elector sin que aparezca la cruz A la
izquierda del rectiugulo marcado" para poner estf
cruz, ha de declararse que no es vdlido el voto emi-
tido eu esas condiciones. El criterio de la Cmnisi6n
de Actas ha sido que deben ser aceptadas las bole-
tas aunque no tengan narcada la cruz A la izquier
da en el rectAngulo fA que se refiere la Ley, cuando
trata de los nombres de la canidatura official; en
su apoyo voy A molestar la atenci6n de la Asamblea,
leyendo el articulo 21 que se refiere A la confeeci6n
y formaci6n de las.boletis y establece que 'las bo-
letas se dividiran en dos columias paralelas: en la
primer se imprimirAn los nombres de los candida-
tos designados para miembros de la Convenci6n
Coustituyente, y habrir un nnlnero suficiente de es-
pacios en blanco, debajo del flttimo nombre impreso,
para que el elector pueda insertar el nombre do
cualquier persona no designada en la caud idaturii
y por quien 61 quiera votar."
Yo creo necesario hacer uu pequefi: anilisis de
ese pairrafo. IIabla de iinsertar el nonmbre, en u1n
lugar en blanco, en relaci6n con el pairrafo anterior
done se establece la candidatura official, que, de-
bidaminte autorizada 6 impresa, se remite ti los di-
versos Colegios electorales, el cual dice: "A la iz-
quierda de cada nombre y en la primer columiia,
habrt un espacio rectangular,en el cual har elelec-
tor una cruz con tinta para indicar que 6se es el
iniembro y su suplente por quien 61 vota en la cai-
didatura." Y me permit llainar la atenci6n de l:1
Asamblea tanto respect A que, asi eu este articulo
como en el que se refiere ft las falsedades clectorah-s
cada vez que la Ley usa la palabra candidaturea."
se entieide candidatura aceptada 6 impresa, candi-
datura que ha side remitida tf los diversos IColegi( s
.electorales. Y bueno es fijar la atenci6u sobre
los distintos verbos que usa; pues mientras que pa-
ra el primer case, cuando se refiere a la candiditura
official, habla de designarlo con la cruz, cuando se
refiere Jt la candidatura no official habla de insertnr
el nombre (el candidate por quion se quiere vot;ir.
Son dos ideas completamente distintas.
En el primer caso basta elsigno al margeii que
tiene cada boleta; y esa es la manera de iodicar, co-
mol ice la Ley, su prcfereincih* .iacia el individio
por el cual desea votar; eu el otro caso,.como no tie-
no tdesignado el nombre y quiere escogcrlo, lia de
ser un acto de su voluntad el manluscribilrl(o ( iisor
Starlo, eu cualquier form que sea, en la boleta, ipara
que tenga validez y forme part de la caididlatura.
Pero si este criteria no bastare, si mi exphliceicini no
c1iivenciere lo bastante, citare el articulo 31 (que se
refiere a las causes por las cuales podrii ser inutili-
zadas las boletas. Dice asi: Lee.


0
"Si por cualquier raz6n, al Ilenar dicha bol, tai, r,-
sultare inutilizada para el efecto de'la votacioe, cl
elector la devolverd a la J.unta Electoral. Dicih
Ioleta llevara la palabra "(evuelta" escrita en la
cara impresa de la mismajy quedarA eni poscsii6n de
la Junta. Se le facilitarf'otra boleta al elcctor, pe-
ro no se darn mrs de tre fi una misma.personm. A
.excepci6n de la cruz marcia *al *1lado del nomibre
de la persona por quien el elector ,otare, y tambi6u

*
*0


.P





3b
38 1BtAdi0 bE sbS10NBS


de los nombres y apellidos de los individuos a favor
de quienes se vota're y que no figuraren en las lis-
tas impresas, no se poudrJ escritura 6 signo alguno
en la boleta."
De manera, que A excepciun de la cruz respect al
nombre'impreso, A excepci6n de los nombres y ape-
.Ilidos insertos en una forma 6 en otra en la boleta-
y aqui se refiere la"Ley A la escritura de esas pala-
bras,-no se podrA escribir 6 poner signo alguno
distinto'de 6stos. Y llamo la atnci6n sobre la re-
dacci6n de esta frase. Si otra cosa hubiese querido
el legislator expresar, no la hubiera puesto en forma
disyuntiva, sino que la hubiera puesto en forma co-
pulativa. o
Y, seflores, como una prescripcin general de la
Ley, conforine A los mAs elementales principios de
derecho, como una prescripci6n del respeto, A la
cual tiene el senior G6mez que asentir conmigo, del
resp'eto inmenso que nosotros debemos A la represen-
taci6n y al derecho del ciudadano, cada vez que Ile-
gue al Animo nuestro la donvicci6n de que un indi-
vidluo ha querido dar sn voto A determinada persona,
impedirlo con interpretaciones sutiles 6 soffsticas,
serfa cometer un delito de lesa democracia. No; la
legitimidad de los miembros de esta Asamblea de-
pende legal y moralmente de la voluntad express de
los electores. Mientras no se viole la Ley, mientras
no se falte A un precepto escrito de la misma, debe-
mos aceptar como buena la boleta del elector, y de-
bemos toner aqui A aquellos hombres electos por ella,
qu(e han merecido la confianza del Cuerpo electoral.
El precepto de la Ley es terminante, no puede re-
chazarse ninguna boleti. Lee el articulo 40, pdrrafo
segundo. IY cabe, sefiores, explicar de una manera
mAs clara la voluntad de un elector q,:e escribiendo
por su misma mano el nombre de la persona por la
cual vota? iNo es esto un acto mis expresivo que
aquel de hacer un sign ante los nombres de los in-
dividuos impresosen la candidatura official? Eviden-
temente que si. No se me antoja c61no. ha podido
suscitarse semejante duda.
Uno de los argument aducidos por el sefor G6-
mez ha side, que 61 ha encontrado algnnas boletas
en las cuales aparee ascrito, A su juicio, (y conste
que el senior G6inez no es perito caligrafo) escrito,
con la misna mnano, el nombre de los candidates, en
distintos Colegifs. A esto poldria ontestarse que el se-
for G6mez no os perito caligrafo, que no lo es tampo-
co ninguno de los miembros de la Comisi6n de Actas
y aunque'lo fuera, no estarfa en funciones de tal, y
Saunque quisiera ha.cerlo, esa prueba s6lo servirfa pa-
ra tomarse en consideraci6n, pero, en modo alguno,
para estimarla como decisiva.
Sefiores, d dos mnodog puede llegar A ser es-
crito el nombre de un individuo en una boleta: pri-,
mero, por la pro*pia mano del elector, porque sepa
hacerlo; y segundo, A ruego de 61, por alguno de los
individuos de la Mesa. iEs ficil, es possible siquiera,
.ir A examiner todas las boletas valiendonos de una
prueba caligrAfica para determinar que sea distinta
la letra de la de los tres infividuos que allf escriben
,n la mesa, v distfhtag tfubi6n de la de los indivi-
duos que pudieran escribirlas por si mismos, cuando


el prop6sito, la intenci6n de la Ley es que del voto
no quede rastro de ninguna clase?
1 si ese nombre estA escrito de pufio y letra dis-
tintos delos correspondientes A los tresiudividuos que
componen la Mesa, se quiere buscar la verdad por
medio de una prueba que es.'absolutamente dificil,
innecesaria y tendente s61o. A prolongar de una ma-
nera iudefinida, la situaci6n provisional de la
Asamblea?
Y no s6 a qu6 resultado practice se llegue por
ella, porque aun aceptando el criterio del senior G6-
mez, sefiores Diputados, el candidate proclamado
serfa el senior Zayas y no .el senor Pierra, porque
hay tal diferencia de vatos entire uno y otro candl-
datos que no es.posible en ningni caso convenir, ni
aun aceptando todas las protests por distintas cau-
sas establecidas, convenir en que vendria A veneer
el sefor Pierra al senior Zayas.
Contestando la iltima parte dul discurso del so-
fior G6minz en que se refiere, cono una confirma-
ci6n del hecho en su primer parte consignado, A
la inmorallidad y al resultado que aquf. debemos
apreciar de las elecciones en el sentilo de haber
q.uedado sin representaci6n un partido polilico de
esta ciudad, la Comisi6u de Actas no puede
entrar en la discusi6n legal de eso, cuando sus fun-
ciones se reduce exclusivamente al examen de las
protests presentadas y asf lo establece uno de los
articulos de la Ley. Lee. Pero argumentando en el
sentido del senior G6mez, yo me permitirfa decirle,
A pesar de todo eso, qua del examen que he hecho
de los votos en favor de los sefores S.nguily y B,-
rriel de la minoria republican, result que anmbos
han tenido mayor nuinero de votos que el sefor Zt-
yas y quo ha tenido much menos que ellos el se-
,ior Pierra; y este resultado iqu6 puede siguificar?
6 los republicans votaron todos A los candidates
republicans y inuchos dejaron de votar al sefor
Pierra, faltando de ese mrodo A la coalici6n pactada,
6 los naciounles, por el contrario, olvidAndose do
ese deseo inmoral que se les atribu3e, han*votado
favoreciendo al senior Sanguily y al senior Berriel
y quizAs exponiendo al seflor Zayas, porque sabildo
es que la division en estoscases es siempre peligro-
sa, puede deterninar la p6rdida de la elecci611 de un
candidate. Y, perd6nenme el senior G6mez que le re-
cuerde, s6lo coino medio de demnostrar que A st pro-
pia conciencia no le parece tan reprochable la con-
ducta de los nacionrales al intentar el copo y que,
por donsiguiente, no son merecidas las censuras
acerbas que les ha dirigido y que afectan de un mo-
do indirecto A la Comisi6n de Actrs, el hecho de
haber contribuido el mismo sefnor G6mez conscien-
te y voluntariamente A que el partido Republicano
de Santiago de Cuba siguiera idn6tico procediimien-
to que el Nacional en &-ta, aceptando su designa-
ci6n como candidate por ese Partido, cuando A 61 le
constaba que en la candidatura inclufa seis candi-
dates, y sin que posteriormente, on el intervalo de
tiempo que medi6 entire la presentaci6n de la candi-
datura y el dia de las elecciones, protestara de ese
heclo ni retirara su autorizaci6n, no obstante la pu-
*blicidad que le diera el partido por medio de su
6gano 8ficial en la prensa.
*.* .


.40


,
'..






DE LA CONVENTION CONSTITUYENTE 39


Por consiguiente, la Comisio6 de Actas, soste-
niendo en todas sus parties el dictamen presentado
sobre las actas de la Habana, hacieudo exteusivas
A ellas las manifestaciones hechas por la Comisi6u
respect A las demns provincias, ruega A la Asam-
blea que no acepte laproposici6u del senior G6mnez,
y acuerde aprobar el dictamen, proclamando, como
lo hizo la Junta Escrutadora de la Habana, A todlos
los diputados qqe en el misinm se designan. He di-
cho.
El senior JUAN G. GoMNi: Pido la palabra para
rectificar.
El s fior PRESIDENTE: La tiene el senior G6mnez.
El seflor GoMEz: Sefiores.Delegados, breves recti-
ficaciones A la brillaute improvisaci6u de mi par-
ticular amigo el senior Portuoudo.
Muy A la ligera he de pasar sobre el argument
ad homine con que me ha sorpreudido, queriendo
desvirtuar el alcance de mis ob'ervacioues, respect
a lo que siguifica el prop6sito del copo. El senior
Portuondo me da la noticia de que el Partido R)pu.
blicano de Santiago de Cuba, que me present y
vot6, casi tambi6n habia ido al copo, puesto que de
los siete candidates por aquella provincial, habia
presentado seis. No soy minmbro de la Directiva
del Partido Republicano de Santiago de Cuba, par-
tido afin al Republicano de la Habana, como lo son
todos los partidos republicans de la isla. Dicho par-
tido me ofreci6 per telegram y per cartas la caudi-
datura pare Delegado; la acept6, y cuando llegu6 A
la provincial de Santiago de Cuba,-habia terminado
el plazo para la preseutaci6n de candidates. Res-
pecto A la organizaci6n internal de aquella colectivi-
dad, A quienes erau en la caudidatura mis colnfa-
fieros, hube de permnnecer completameuteextrafio,
puesto que en los trabajos preparatorios de las elec-
clones, para nada he tenilo que intervenir. Pero yo
no tengo empacho en decir que si el Partido Ropubli-
cano de Santiago de Cuba, siguiendo en esto el ejem-
plo de la Concentraci6n Patri6tica, fu6 al copo, hizo
mal; y as observaciones que dirijo al Partido Nacio-
nal de la Habana se aplican tambi6n en ese caso y
en ese extreme A mis amigos de Santiago de Cuba.
Este argument ad homine, por lo tanto, me pare-
ce de escasisimo valor, pero yo tengo inter6s eu ree-
tificar una especie que me atribuye el Delegado
senior Portuoudo; yo no he acusado de ligereza A la
Comisi6u do Actas. Par6oeme, al contrario, haberla
tratado con todos los respetos y con todas tas defe.
rencias que ella se merece, y he salvado su inteaci6n',
reconociendo las buenas cualidades que la adornan.
Lo que si he dicho y manteng), es que entiendo que
las actas de la Habana no podia la Convenci6u juz-
garlas con ligereza; que era necesario que las discu-
ti6semos para que fuera conscience el acuerdo quo
aquf sestomtra; y para que so pusieseu en evideucia
todos los hechos censurables sobreelos cuales yo pe-
dia que recayera, si era possible, la unAnime desa-
probaci6n de la Asamblea.
Hay un punto de vista sobre el cual me conviene
insistir.'........
El senior PRESIDENTK: Un memento, senior G6tnez,
usted no tiene la palabra para discutir, sine para
rectificar hachs y couceptos, y yo no puedo.oAeon.-


tirle, de acuerdo con el Reglamento, que use dos ve-
ces de la palabra para discutir. 0
El sefor GOMEz: Estoy rectific.ndo un lhecho que
se me atribuye.........
El senior PRESIDENTE: Oigo decir al sefift G6mez
que hay otro puntotue discutir, y el senior G6mez
no tiene la palabra para discutir sino para rectificar
hechos y concertos .........
El senior GOMEz: Yo estoy rectificando hechos yV
manifestaciones que err6ueamente se me atribuyen,
y tengo el derecho de hacerlo. ........
El senior PRESIDENTA: Pero no para discatir; no
se lo puedo consentir.
El senOir GOMLZ: Yo mantengo que me asiste el
derecho de rectificar todo aserto que equivocada-
nente se me atribuya ...........
El sefnor PRESIDENTE: Si, senior G6mez, pero usted
habia dicho que habfa otro punto que discutir y
ahora no puede usted hacer nms que rectificar he-
chos y conceptos............
El senior GOMEZ: Yo quisiera que nos pu.ieramos
de acuerdo.
El seflor PRESIDENTE: Yo no puedo ponerme de
acuerdo con el senior G6mez sino con el Reglamento.
El senior GoMaz: Bueno. Yo eutendi que su S. S.
me detenfa per entender que lo que yo habia hecho
no estaba dentro del Reglamento. En cambio, S. S.
me detuvo porque dije que ahora iba A insistir sobre
otro aserto, en lugar de decir que iba A rectificar;
cometi un error grammatical y S.S. celosisimo.........
El senior PRESIDENTE: Me basta esa maiifestaci6n,
porque veo que el senior G6mez entiende, como yo,
que su derecho no pasa de rectificar hechos y con-
ceptos.
El sefior GoUEz: Decia el sefior Portuondo que la
validez de la representaci6u queria 61 que fuese, no
solamente moral sino legal, y que yo queria que
fuese exclusivamente moral. Eu mauera alguna. Yo
sobre este extreme lo mismo quiero que sea legal
que moral. Estoy, por consiguiente, de acuerdo en
absolute con S.S. Y en cuauto A la interpretacii6
que S. S. dice que doy al articulo 21 de la Ley Elec-
toral, lo niego tambi6n. El articulo dice, y es lo que
yo he dicho al referirme A eA que: "en la segunda co-
lumna, &, &. Lee.
Quiere decir que equipart a4solutameute el notu-
bre impreso al nombre manuscrito ye cuando ya lo
ha equiparado, dice el articulo 21: ," la izquierds
de cada nombre"......... & &. Lee.
El senior PORTUONDO: Del que qfdiera votar.
El senior GoaEZ: Asi de los uombres impresos
come de los manuscritos.
Hechas estas dos rectificaciones solo me falta aMia-
dir que he leido el informed de la Comisi6n, y contra
lo que me dice el sefor Portuoudo, lo unico que su-
cede es que la Junta Escrttadora y el senior Giberga,
* que han examinado detenidameste las papeletas,
sostieuen que no tienen ocho dobleces, y en el infor-
me de la Comisi6n se dice que tienen dobleces, pero
no dice cuantos, no diceqtue tengan los ocho, sino
que niega que los tengal. *
El senor PRESIDENT, Se va A leer la enmienda
del senior Giberga. o .
El senor ZAY4s; Teng'solicitsda la palabra,


* *


*0
0^


SI.
S
B.






40 DIARIO DE SESIONES

El sefior SANGUILY: Sefior Presidente, los Dele- del senior Giberga, que es una enmienda al informed
gados por la Habana tienen derecho A hablar?; por de la Comisi6n de Actas.
que esttnos en tela de juicio.......... El Secretario, seAor Villuendas, la lee. (Vease el
El senior PRESIDENTEi: El sefor Secretario so ser- apendice).
virA leer los artfculos 52 y 53 del Reglamento. El senior ZAYAS: Pido ]a palabra para una cues-
El senior VILLUENDAS: Lee os articulos 52 y 53. ti6n de orden. *
El senor SANGUILY: He pedido al sefor Presiden- El senior PRESIDENTE: La tiene el senior Zayas.
te, que tenga la bondad de manifestarme si los De- El senior ZAY&s: Conforme al articulo 52 del
legados de la Hatana tenetmos derecho A hablar, Reglamento que nos rige, no puede discutirse esa
porque estamos, en tela de juicio; precisamente se enmienda, porque ese articulo dice que al presentar-
esti tattando de nuestras 4ctas, y en tal concept, se una moci6n, se comenzara por discutir las en-
me parece oportuna la duda. miendas de la misma que existan, antes de discutir
El senior PRESIDENTi: El senior G6mez us6 de la la moci6n. Yo estimo que aqui se ha estadodiscu-
ialabra A invitaci6n del senior Giberga. tiendo el dictamen, y la enmienda ha veuido poste-
El senior SANQUILY: Pero el senior G6mez es de riormente; por consiguiente hay que continuar la
Santiago de Cuba...... discusi6n del dictamen.
El senior PRESIDEINT: Pero us6 de la palabra El senior BRAVO CORREOSO: Pido la palabra para
respect A las actas de la Habana, por invitaci6n cuestiones de orden.
del senior Giberga. Yo entiendo que seg6n el Re- El senior PRESIDENTE: Para cuesti6p de orden
glameiito que nos rige, se debe tratar de la enmien- tiene el senior Bravo la palabra.
da, lo cual no priva A los demAs sefiores Delegados El senior BRAVO CORREOSO: Yo entiendo que
do hablar sobre el dictamen de la Comisi6u de las manifestaciones que acaba de hacer el sefior Za-
Actus. yas estAn perfectamente ajustadas al Reglamento, y
El sefor SANGUILY: Sefior Presidente, no es lo que la enmienda al dictamen de la Comisi6n de
que yo propongo, de io que se estA tratando: yo pre- Actas de la Habana estA fuera de lugar; pues bieu
gunto si, pues que se trata del examen y aprobaci6n claro y terminate esta en el Reglamento que,pues-
de las actas de la provincia de la Habana, los Dele- ta a discusi6n una mocion, las enmiendas se discuti-
gados de ]a proviucia que estamos aquf tenemos el rAn previamente, por lo cual esde suponer que no
derecho de hablar 6 debemos permanecer en silen- se podrA presenter una enmienda i una mocion que
cio. ya se estA discutiendo. Por lo tanto, debe someter-
El senor PRESIDENTE: Los de la provincial de'la se a votaci6n si lbs sefiores Delegados consideran 6
El sofior PRESIDENTE: Las do la Ia no iutempestiva la enmienda del senior Giberga.
Habana...... Precisamente de eso hablaba con el se- no tempesef va la enmiena del sPid or alabraar
flor Secretario. (Risas). Aunque hay una pequefi ua cuesti6n de orden.
diferencia entire lo que yo decfa al Secretario y lo El seflor PESIDENTE: La tiene el senior G6mez.
que dice el senior Sanguily; yo le decia, si en la dis- El senior JUP G. GoDE : QLa ee le el'ari c ulo
cusi6n de las mociones relatives A las actas de los El sior G. GOMEz: Quo so lea icu
representatives pueden 6stos 6 no pueden hablar. No invocado por el senior Zayas.
ey ada en el Regmento por el que nos r ; El Secretario, Sr. Villuendas, lee el arliculo 52 del
liay nada en el Reglamento por el que nos regirnmos; Reglamento.
pero en los de Europa no podrian tomar part en E1 senior JUAN G. GOMiZ: Ese articulo dice, que
la discusi6n; mas yo entiendo que no es lo mismo el cuaElo se va disutir una mocise que e dne eu-
caso del representante cuya acta se impugna y el de cuandaso se empiezscut un a mocir disuti asen en-
los demAs. Esto no es resolucion de la Presidencia miendas, y ese artisul o Pdice que si eurso
sino reglamentaria, y pdr el silencio del Reglamento del debate se sentan enmiendagc esas enm iendas
de la Convenci6n, A mi ver, en la discusi6n de las debae se discutidas n, esas ti enedas
actas de la Habana, .pweden tomar part los Delega- no deben ser discutidas. Es una prActica general,
actas de ]a Habana,oputden tomar parte los Delega- que cuando se present una enmienda que da lugar
dos de la mispna, de cuyas actas en particular no se qu cuando emod pros n eentada que da lugar
rate. Si el senior Sanguily 6 algdn otro Delegado modficar la proposici presntada, ella ha de te-
cree que hay algfin artfculo del Reglamento que lo ner preferencia sobre el resto de los debates.
prohiba, que se lea. El senor SANGUILY: Sefor Presidente, el artfculo
El senior VILLUENDAS: Pido la palabra tampoco dice que el informe de una Comisi6n sea
El senior PRESIDENTE: La tiene el senior Villuen- una moci1n, luego la enmienda del senior Giberga
das. no es una enmienda A una proposicion.
El senior GIBERGA: Pido la palabra para una
El senior VILLUENDAS: Pero hay un precedent cuesti6n de orden.
sentado por esta misrda Convenci6n, al tratarse de El senior PRESIDENTE: Tiene la palabra el senior
las actas de Santa Clara'y Santiago de Cuba; por Giberga para una cuesti6n de orden.
consiguiente, yo creo que siguiendo ese precedent, la* El senior GIBEGA: Veo con profunda amargura,
Convenci6n debe ver con agrado que cualquiera de sefiores Delegados; dir6 mas, con profundo y vivisi-
los Delegados de la provicia de la Habana haga mo dolor, que todavia continda la political del copo.
uso de la palabra. 0 Antes se trat6 de excluir de la representaci6n A que
El senior SANGUILY: gn este caso, para cuando tenfa derecho en esta Convenci6n, al partido mas
S. S. me lo permit, usari de la palabra durante constrvador de la Isla; y hoy se trata de cerrar los
dos uninutos: labios al unico Delegado que puede Ilevar aquf su
SEl senior PaESIDtNTE: "Se va A leer una moci6n i voz.
*


* 6


*
S^







bE LA CONVENTION CONSTITUENTS 4T


Yo no. extrafto que el senior Zayas, movido, tal
vez, por ansias personales, tenga empefio en obteper
6 todo trance uua credencial de Delegado, y quiera
remover todo obstkculo y haya llegado hasta el atri-
vimiento de proponer--i6l mismo!-que no se dis-
cuta la enmieuda cuya aprobaci6n conducirfa A que
en lugar del seinor ZAyas fuese proclamado Delega-
do el correligionario mio con quien 61 luch6; pero
me extrafia que quienes no est6u movidos por igua-
les aspiraciones, hayan apoyado la extraordinaria
pretension del senior Zayas.
Yo denuncio al senior Presidente, que es el llama-
do A resolver este asunto, como cuesti6n reglamenta-
ria, el proposito de impedir que yosostenga una en-
mienda que oportunamente present. El Regla-
mento que nos rige es muy deficient y de todo
punto inadecuado para las deliberaciones de esta
Cminara, como que apenas prev6 algunos de los nu-
inerosos casos que en ella han de ocurrir: uno de
los que no prev6 es el present. 4Ha de resolverse,
neg6ndome la palabra?
Por encima de la cuesti6n reglamentaria hay,
ademrns, una cuesti6n de moral political que quiero
someter a la consideraci6n de todos los sefiores De-
legados y muy particularmente al patriotism del
senior Zayas. ,Qu6 quieren el senor Zayan y los
que lo apoyan? Que con pretexto de lo que diga 6
deje de decir un Reglamento que se escribi6 alli, en
medio de las soledades de la manigua, y para una
Asamblea, y en circunstancias muy distintas de esta
CAmara y de las actuales circunstancias, yo, el anico
representante en la Convenci6n, del partido de uno
de cuyos candidates se trata y se ha de discutir en
el debate pendiente; yo, que por mi actual filiaci6n
political, soy el inico conservador que se sienta aqui
en medio de tantos adversaries, mis 6 menos radi-
cales, y por mis antecedentes, manteniendo, como
he mantenido, integras mi historic y mi significa-
ci6n, soy el dnico representante del pasado, en me-
dio de tantos revolucionarios; se quiere, digo, que
yo no teiga voz, que no sea oido, que no pueda dar
expresi6n A la queja y A la protest de aquellos a
quienes represent? 4Es esto lo que se quiere? Yo
a mi vez quiero, y reclamo ser ofdo: y dejo la reso-
luci6n de esta cuesti6n, A la Presidencia y 6 la Ca-
mara. He dicho.
El sefior ZAYAs: Pido la palabra para una alu-
si6n personal.
El senor BRAVO CORREOSO: Sefior Presidente,.por
orden me corresponde el uso de la palabra, pero se
la cedo al senior Zayas porque, como dice, la pide
para una alusi6n personal.
El sefior PRESIDENTE: Tiene la palabra el sefior
Zayas con ese objeto.
El senior ZAYAS: El senior Giberga califica de
atrevimignto el acto que yo realizara. Contra esa
calificaci6n no he ofdo sonar la campanilla de la
Presidencia y es, sin embargo, mi intimo convenci-
miento que cuando se pide el cumplimiento de una
ley, escrita en tales 6 cuales circunstancias, pero ley
al fin, propuesta y-aceptada por la Asamblea antgJa
cual se invoca, no puede calificarse jams, con fun-
damento, de atrevimiento el acto de invocar, peci-
samente, la ley, para exigir su inmediato cunipli-
*0


miento, porque atrevimiento seria entonces que los
sefiores de la Comisi6n de Actas invocarait una ley
hecha en circunstancias, tal vez anormales, para
fundar una proposici6n y traerla 6 esta Aamiblea.
Yo rechazo en6rgicamente el calificativo, y sostengo
que desde el memento en que tengo el derecho de
pedir el cumplimiento de un artfculo, no cabe tildar
de atrevimiento y osadia ese actcl.
Rechazo de igual manera el calificar de ansias per-
sonales mis aspiraciones; todos los que me gonocen
saben perfectamente que jams mi personalidad es
la que mueve mis actos en ninguna de las esferas de
la vida; rechazo en6rgicamente el calificativo de an-
sias personales, porque aqui no vengb a sostener el
acta de Alfredo Zayas, vengo A responder al manda-
to de mis electores, vengo A cumplir el pacto con un
partido, el cual me obliga, como obliga al senior Gi-
berga, cuando se levanta tambi6n para elevar su voz
en nombre de los intereses de su partido y de ese
pasado que 61 dice representar.
El Reglamento es terminante, y la invocaci6n del
mismo no tiende a cerrar la boca al senior Giberga,
unico representante aqui del Partido de Uni6n De-
mocrAtica:' no, el senior Giberga ha podido impug-
nar directamente, usando el derecho que el mismo
Reglamento le dA, el dictamen de la Comisi6n de
Actas. El sefior Giberga ha podido combatir frente
A frente ese dictamen, como lo ha hecho el senior
G6mez, como puede hacerlo todavia, porque el Re-
glamento concede este derecho sin fijar un t6rmino
a los turnos, porque hasta en ciertos casos en que
los fija, concede el derecho a la Asamblea de ampliar
la discusi6n, y seguramente si pide esa ampliaci6o
el senior Giberga, la concedera, y si fuera necesaria
para que 61 usara de la palabra contra el dictamen
de la Comisi6n de Actas, serfa mi voto el primero
en acceder a ello; pero el sistema de las enmiendas
produce como resultado el retardo de la votaci6n
final. Las enmiendas vienen por caminos tortuo-
sos 6 impedir que se pueda votar ese dictamen, para
que de una vez y para siempre se decide de una
manera definitive una cosa a otra; que harta inte-
ligencia tienen todos y cada uno de los Delegados
para no necesitar someterse* 6i nuevos studios, a.
analizar caestiones que ya cada cual tione examina-
das en su fuero interno y resueltag seguramente,
porque no se concibe que hombres series vengan
aqui 6 enterarse por vez primer de problems tan
graves. Por consiguiente no me opongo A la en-
mienda en el sentido de que con ello se cierre la bo-
ca al senior Giberga: el seflor Giberga tiene medios
hAbiles para hacerse oir, que no son los de la en-
mienda; desde el moment en que el Reglamento
los establece tiene el derecho de pedir que se cum-
plan. Asi, pues,regito, que rechazoesa indicaci6n
del senior Giberga y protest una y mil veces que no
son ansias personales las que me pueden mover
cuando se trata de una representaci6n tan alta como
es 6sta y cuando se tratadde los intereses supremos
de la patria, que no son lis personales, porque yo
he sabido demostrar que poqpongo 6stos, si pueden
*impedirme realizar un actt)cualquiera, en los mo-*
mentos dificiles de la vida,
*
*


* *
0


0 O







42 DIARIO DE SESIONES


Por consigaiente, protest una y mil veces de esas
manifestaciones del senior Giberga.
El senior BRAVO CORREOso: Pido la palabra.
El sfior PRESIDENTE: La tiene el senior Bravo
Correoso. *
El senior BRAVO CORREOSO: Lamento, sefiores De-
legados, que las pocas palabras que hace poco pro-
Snunci6, molestasen 6 pudiesen servir al sefnor Giber-
ga para hacer las declaraciunes graves, importantes
y traseendentales que acaba de hacer. Yo crefa que
aqui, en esta sala, en la Convencin6 6 Asamblea
Constituyente, no se habian delineadoy definido los
criterios de partidos radicales 6 conservadores; que
venfamos aquf s6lo como cubanos y patriots A con-
sagrar la sobgrania interna y la indepeudencia
externa de Cuba.
Unicamente quise llamar la atenciin de la Presi-
dencia, sin quererceusurarla de niungtu modo, acer-
ca de que era su deber hacer cumplir el Reglamento,
porque, reconociendo las deficiencies de ese Regla-
mento, lo invocaba precisamenite con el fln de salir
pronto de esta situaci6n provisoria. Y como yo en-
tiendo que de prevalecer el criteria del senior Giber-
ga podria prolongarse indefinidamente 6ste debate,
usAndose de medios obstruccionistas, como el de ir
presentando en el curso de la discusi6n del dictamine
de la Comisi6u de Actas una series de enmiendas
que lo harfan interminable, era por esto por lo que
yo Ilamaba la atenci6n de los sefiores Delegados
sobre que la enmienda del senior Giberga era intem-
pestiva, 6 fuera de lugar.
Yo, que siempre he escuchado con gusto las elo-
cuentes oraciones del senior Giberga, porque su auto-
rizada y hermosa palabra deleita y eusefia, lamento
que no me haya proporcionado la oportunidad de
escuclarlo una vez mas, al presentar esa enmienda,
que yo sabia que trafa en el bolsillo al entrar en es-
te sal6n y que ensefi6 antes A algunos de los sefiores
Delegados. Eutiendo que debi6 haberla presentado
A la Mesa, para que 6sta, cumpliendo el Reglaiento,
la pusiera A discusi6n oportunamente.
El senior SANGUILY: Tengo que pedir antes al
senior Presidente que*tenga la bondad de manifes-
tarme si he de tomar la palabra sobre el incident
del senior Giberga. & sobre el asunto que me habia
movido antes A pedirla.
El senior PRESIDENTE: So trata de una cuesti6n
de orden, sore si se debe discutir antes la'eumienda
sobre el infifrme de la Comisi6n de Actas.
El senior SANGUILY: Si, sefiores, creo que debe dis-
cutirse la enmienda del senior Giberga, aunque real-
mente no debe Ilamarse enmienda lo que propone
el senior Giberga. Eu este sentido me parece quo
todos los sefiores Delegados tienen el derecho do
oponerse como lo ha hecho el senor Giberga.
El senior Qiberga lo que jia hecho es presenutr
reparos al informed de la Comisi6n de Actas. 4En
qu6 part del Reglatnento se dice que las obser-
vaciones 6 correcciones A un informed de la Comi-
si6n de Actas se hayan Ie considerar como una en-
mienda 6 una moci6u? Pues si no lo dice ninguna
part del Reglamnetp, no creo aplicable el Regla-
* mento este asuuto. Et tal concept, el senior Giber-
ga estaba en su perfect derecho de pedir que se en-


mendara un informed que consider defectuoso. No
es, pues, pertinente que se teuga su manifestaci6n
escrita como la enmienda de una moci6n 6 propo-
sici6n, porque no es tal el informed de la Comisi6u
de Actas, por mAs que envuelva alguna recomenda-
ci6n A los sefiores Delegados* en algunos de sus t6r-
minos. Y dicho esto, sefiores Delegados, debo agregar
que me siento en el deber de fijar mi posici6n en
este asunto con motive de algunas de las palabras
que ha querido pronunciar el senior Giberga. Su-
pongo que el sefor Giberga de ninguna manera ha
podido dirigirse en particular A mi, porque siquiera
fuf el anico, desgraciadamente, que tuviera en cuenta
desde la primer sesi6t, los interests de su partido,
coaligado con el nuestro, durante y para las elec.
ciones, por tenerlos por identifieados con los intereses
del pafs y de la justicia.
Yo, pues, me cousidero con el derecho de nio dar-
me por aludido por las palabras del senior Giberga.
Pero agradezco al senior Giberga las que ha pronun-
ciado, porque me da oportunidad para hacer uina
rectificaci6n desus juicios, que hasta cierto punto
lastiman A una gran parte de esta Convenci6n.
El senior Giberga, y no le he de censurar por ello,
tiene la pretension de ser el inico conservator de
esta CAmara; pero lo ha dicho en un sentido de
superioridad, como si pretendiera adquirir superio-
ridad en la opinion piblica para lo que 61 repre-
senta, con mengua de lo que represoutan los demis
sefiores Delegados. En esto creo que el senior Gi-
berga ha cometido una equivocaci6n. ZPor qu6 no
he de decir esto al senior Giberga, que es tan en6rgi-
co y tan vivo de palabra, y sobre todo, cuando no
pretendolastimarlo en lo mas minimo? Ha come-
tido el senior Giberga, repito, una gran equivoca-
ci6n y al mismo tiempo una gran imprudencia; ha
traido aquf, A la arena del debate, los titulos de su
partido y los titulos de nuestro partido. Yo no entrarB
por ese terreno, y no crea el senior Giberga que es
por la presunci6n de que nuestros titulos politicos
no sean mis colorados acaso; no entrare, porque
me llevaria demasiado lejos y torceria el sesgo de
esta discusi6n, que desde el principio debi6 ser mas
moderada. Pero el senior Giberga sabe que el primer
vagido de la conciencia en la sociedad cubana fu6
un vagido de dolor, un grito de dolor, al mostrar
su espiritu la conquista, al pie de una hoguera
fitanoa. Desde alli los senderos del porvenir se
abrieron, dibujAndose el carActer de esencial oposi-
sii6nu de toda nuestra vida political. Lo que ha
venido despu6s le demostrara al sefnor Giberga que
la evoluci6u de esta sociedad, el sentido juridico,
el sentido moral de los cubanos estaba opuesto A
los que consider el senior Giberga los mejores ti-
tulos de su partido; porn al cabo, muy recientes
son esos titulos, y en callibio los del Partido Revo-
lucionario de Cuba son muy antiguos; por consi-
guiente, en este orden de la Historia, nacidos los
partidos de la necesidad y de la evoluci61 de los
hechos de la IHistoria, nuestros titulos son dignos
del respeto y de la consideraci6n del senior Giberga.
",'Pero (j6e entiende el senior Giberga por conser-
vador? ,Acaso no somos conservadores todos? Y los
fini'os conservadores que hay en Cuba son propia.


S*


* .






152 LA C0It*VNCIOR CONSTiTUV'ENTk 4J


mente los que tratan de conservar las glorias y las
libertades adquiridas, asi como las mAs nobles aspi-
raciones del porvenir. Los finicos conservadores de
Cuba somos, pues, nosotros. Y no hablo de mi,
hablo de vosotros, de tna grand part del pais, ha-
blo de la inmensa mayoria de los cubanos, los dnicos
que han trabajado, que han imuerto, que han su-
frido, que han llorado, que se han sacrificado por
esto que tenemos aqui: son los revolucionarios los
finicos que tienen necesidad de conservar estas obras
suyas, para que no se perviertan 6 malogren en ma-
nos de sus ocultos enemigos.-Nosotros, pues, somos
los verdaderos conservadores en esta situaci6n, por
que 6sta es una situaci6n nuestra. Pero porque es
iuestra y porque tal es el espiritu grandiose, el es-
piritu sublime de la Revoluci6n, debe ser vuestra
tambi6n, y quiero yo que tambi6n vuestra sea.
Mas, para defender lo que creo just ir6 adu en
contra de los mios, senior Giberga; pero jamir6s por-
que defienda en favor de S. S. alguna vez la justi-
cia, pnedo consentir que se cometan injusticias
contra lo que creo lo ainico grande, sagrado y dig-
no de veneraci6n en la isla de Cuba.
El senior GIBERGA: Pido la palabra.
El seflor PRESIDENTE: Antes quiero hacer una
observaci6n, una sdplica 6 mis compaiieros: yo soy
transitorio, y ruego so me excuse la pena de tener
que apelar a la autoridad para hacer que se cum-
pla el Reglamento. No viene encauzada la cue.ti6n
de orden, toma uno la palabra, y cuando habla
como el senior Sanguily, todos tenemos que olvi-
darnos del Reglamento, y despu6s las censuras caen
sobre mi. Sefiores, se trata de una cuesti6n de
preferencia entire dos puntos; si se examine ln en-
mienda del senior Giberga 6 el dictamen de la
Comisi6u de Actas.
El senior GIBERGA: Pido la palabra.
El senior PRESIDENTE: La tiene pedida el senior
Villuendas.
El sefiqr VILLUENDAS: Perdone el senor Giber-
ga qne no se la ceda, porque yo deseo hacer esta
observaci6n: que lo que ha presentado el senior Gi-
berga no es una enmienda, porque si la Comisi6un
de Actas propone a la Asamblea la proclamaci6n
de determinados candidates y el senor Giberga no
propone eso de conformidad, sino en contra del
dietamen de la Comisi6n, el senior Giberga hace
otra proposici6n. No es, pues, una enmienda, es
uina impugnaci6n, una proposici6n que impugjpa
el dictamen de la Comisi6n de Actas. En cuan-
to A la question de orden, entiendo que debe po-
nerse A votaci6n cuIl se discute primero, aunque
yo me haya alegrado de que al salirse de la cuesti6n
de orden el senior Sanguily, en mi entender, haya
jistificudo el titulo de radical 6 jacobino, que dijo
el senior GTherga.
El sefnor PRESIDENTE: El senior Giberga tiene la
palabra.
El s(fior GIBERGA: Una sola palabra dir6 acerca
de mi enmienda. Mi enmienda es sencillamente
una eniienda, y no otra cosa. ,
Diclo esto, debo responder con algunas palabras
a las del sefor Sanguily, aunque no he tenidola
fortune de extender, 6 por mejor decir, de oir todas
$


las que pronunci6. Y siento que se haya ausentade
del sal6n el senior Sanguily, y que a su vezno oiga
ahora las mias.
He proclamado-porque tengo el deber de hacer-
lo y para esto he venido-mi representaci6n conser-
vadora dentro de este recinto y la actual situaci6n.
Pero el atribuirse una representaci6n political deter-
minada, no implica otra pretension de superioridad
que la de las ideas que se sustentan. Entiendo, si,
que las mias son superiores A todas, son mejores que
todas, y por eso las profeso. Cada uno tiene por me-
jores las suyas y por esto las profesa.
Eu cuanto A otras superioridades, no tengo la pre-
tensi6n, que fuera insensata y ridicule, de arrogar-
me superioridad alguna respect de nadie; pero sf
teng.) la de no consentir que nadie se la arrogue, en
ciertos 6rdenes, respect de mi ni de los nifos. Y no
porque el senior Sanguily lo diga, ni porque todos
los hombres de su procedencia y de su representa-
ci6n digan que quieren que la actual situaci6n, que
consideran suya, sea tambi6l d(e los que combatimos
a la Revoluci6n: no porque lo digais vosotros, seflo-
res revolucionarios, sino porque nuestro derecho es
tan perfect y cumplido como el de cualquier cuba-
no, hago yo igual afirmaci6n: esta situaci6u no es
vuestra, es de todos, y tan nuestra como vuestra,
porque tan cubanos somos los unos como los otros.
Cuba es de bodos, 6 por lo menos de todos debe ser;
y yo no lie de cotisentir que nadie pretend, A mi 6
a mis antiguos correligionarios, darnos como merced
lo que yo por mi derecho asumo por mi mismo; lo
que asumo porque es mfo, lo que A nadie debo, y A
nadie he de agradecer. Y me felicito de que el se-
nor Sanguily me haya dado ocasi6n de pronunciar
estas palabras, porque asi podrd servir para algo y
ser de algfin provecho este incident: y quedarA des-
de el primer momento fijada mi posici6n en esta
CAmara.
Yo soy hombre muy respetuoso para con los de-
mas, y lo he demostrado en el curso de una larga
historic que el senior Sanguily y cuantos me oyen
conocen, y he sabido siempre discutir y combatir
bravamente con mis adversarfos, guardandoles todos
los miramientos de cortesia que se imponen entire
hombres bien nacidos, y todos los-respetos que se de-
ben a la opinion ajena y A la conduct ajena, por
equivocadas que sean, cuando se inspi;an en honra-
dos prop6sitos. Yo lie respetado siempre A todos
mis adversaries politicos; pero tengo el'derecho y la
pretensi6n de que igualmente me respeten los mios.
En Cuba, tan trabajada durante uu larguisimo
period de tiempo por hondas y funestas discordias,
s6lo serA possible fundar una patria para los cubanos,
cuando se fund por todos y p'ara todos. Para ello
necesitamos poner t6rmino e* ciertas divisions, que
ya no tienen raz6n de, ser, y no combatirnos, ni en-
conarnos uuos contra otros por raz6n del pasado. Y
puesto que estamos aqui reut-idos para hacer la obra
del present y preparar el pGrvenir, no dejemos que
revivan las antiguas pasiorfes.
Respet6monos todos. Teaga cada uno, en su con-
ciencia, los juicios que su raz6p le inspire acerca del
fasado; pero la polftica nada'liene qtie ver con ellos,
y seria .un acto de demencia el aportar a la political,
*


,







44 bfAito DR SEASON S


para p erturbarla, lo que no es de su ministerio. En
el nuevo'partido en que hoy milito forman al lado
de antiguos autonomistas antiguos revolucionarios,
contra Ibs cuales aquellos combatieron, y yo como
uno de ellos: y unidos estamos hoy unos y otros, es-
trechamente unidos en la com6n aspiraci6n de lle-
var a feliz termino la obra political A que han de
*consagrarse los dfas que corremos. Acerca del pa-
sado tenemos opuestos juicios unos y otros, como
que tuvimos distinta conduct unos y otros; empero,
nos respetamos mutuamente. iPot qu6 no ha de su-
ceder lo mismo en todas parties? S61o de este modo,
creedlo, podremos Ilegar a la libertad y salvar el
porvenir.-He dicho.
El senior PRESIDENTE: Un memento. Estf sufi-
cientemente discutida la cuesti6u de orden. El Re-
glamento A que estamos sometidos no tiene.disposi-
ci6n concrete sobre este caso, el de una enmienda al
dictamen ordinario de una comisi6n; habla de en-
miendas a las mociones; de modo que hay silencio;
aquf no hay disposici6n. La practice de todas las
Asambleas hasta en lo relative a la discusi6n de las
leyes es que las enmiendas tengan siempre preferen-
cia. Para resolverlo asf la Presidencia tendrf una ra-
z6n, que si bien es cierto, como se ora dicho, que al
discutir el dictamen de la Comisi6n quedarfa discu-
tida la enmienda, puede invertirse la proposici6n y
sostenerse que discutida la enmienda se discutirfa el
dictamen de la Comisi6n. Yo, en vista del silencio
del Reglamento, someto A la Convenci6n si se dispute
antes la enmienda6 se discute antes el dictamen de
la Comisi6n, porque no hay disposici6n reglamenta-
ria sobre el caso. A votar, pues.
El senior SANGUILY: Pido la palabra, senior Pre-
sidente.
El sefor PRESIDENTE: Solamente puedo conce-
d6rsela para cuesti6n de orden, senior Sanguily.
El senior SANGUILY: Eupnces, no.
El senior Rius RIVERA: "Pido la palabra para
"una sola afirmaci6n; que se discuta'hl enmienda an-
tes que el dictamen.
El senior PRESIDENTE: Exactamente. El sefior
Secretario, Villuendas, *toma la votaci6n. En medio
de esta se levanta el seFor Giberga. y dice: Supongo
que se seguird discitiendo el dictamen de la Comi-
si6n de Atas y pido la palabra para consumer el
primer turn en contra del dictamen de dicha Co-
misi6n, pues la habia pedido antes para hablar en
favor de la enlfienda, y habi6ndoseacordado .........
.................. ............... I ..............................
El senior Rius RIVERA. Interrumpiendo. Pido quo
antes se de a conocer el resultado de la votaci6n.
El senior GIBERGA: jAh! estaba distrafdo y cref
que ya se habia hecho.
El senior VILLUENDAS* Veinte votos que ri6 y
ocho que si. ,
El senior PRESIDENTE: Se abre discusi6n sobre
el dictamen de la Comisi6n de Actas; el senior Giber-
ga tiene la palabra. .
El seflor GIBERGA: Serores Delegados: Antes de
que la Comisi6n de Actas hubiere presentado su dic-
tamen acerca de las vlecciones en la provincia de la
*Habana, proponftme neintervenir, siquiera por aho-*
ra, en los debates de la Convenci6n. Moviame 6 tal
*


resoluci6n, no solo el horror que actualmente tengo
A la tribune, comparable al amor que le tuve en mi
juventud sino la reserve que entiendo debe imponer-
me mi singularisima posici6n en esta Camara, de la
cual hube de hablar en el brevisimo debate que
ocurri6 hace poco con motive de la triunfante pre-
tensi6n del senior Zayas de que no se me oyera en
defense de la enmienda que present al dictamen de
la Comisi6n, y cuya posici6n me convenfa dejar aquf
bien afirmada y puntualizada. Y habia ademas otra
consideraci6n que en mi Animo pesaba para deci-
dirme al silencio.
Yo no s6 si sabr6is vosotros, sefiores Delegados, lo
que en vano he tratadb yo de averiguar: t6mome
que n6. ZPara quin toman notas esos taquigrafos?
Lo pregunto y me interest saberlo, porque yo, en
mi vida parlamentaria,-y creo que como yo todos
los que hablan en una tribune como esta,-nunca
me propuse, ni quisiera ahora, dirigirme ufnica y
exclusivamente A los miembros de una Camara;
siempre he tenido la pretensi6u-y la anuncio,
porque no significa orgullo ni inmodestia, sino un
proposito politico-de que me oyera todo un pue-
blo; y no s61o para nuestro pueblo he hablado y
quisiera hoy hablar, sino para que me oigan, fuera
de Cuba, cuantos deban-influir en nuestros desti-
nos 6 se interesen en nuestros problems.
Y A estas horas no s6 todavia A donde van A
parar esas cuartillas (sefalando d la mesa de los ta-
quigrafos) que no van A un Diario de Sesiones, co-
mo debicran, y que supongo serun remitidas i al-
guna oficina, acaso al gabinete particular del Go-
bernador Militar: y la verdad ts que por mAs que
yo tendria muchisimo gusto en que ademas de
oirme los sefiores Delegados me lea el senior Ge-
neral Wood y sepa, punto por punto, cuanto diga
aqui, francamente, cuando fuf elegido para esta
Convenci6n acariciaba la esperauza de poder ha-
hlar para un p6blico much mayor que el que
hasta ahora tenemos, para un ndmero incontable
de personas, para la opinion en general, ;n Cuba
y fuera de Cuba: y entire tanto que asi fuese me
proponia permanecer silencioso.
Pero ya que las cosas vienen como vienen, y
que con el present debate so ha planteado un
problema politico interesantisimo, que no puedo
dejar de tratar, me decide A levantarme y hablar
antes de lo que pensaba y A salir un moment
de la reserve que queria guardar.
Problems politicos de alto interns suelen ser A
menudo para las CAmaras, los que se envuelven en
debates sobre actas; porque-sin que esto sea aven-
turar una idea equivocada y suponer que en la reso-
luci6n de cuestiones de actas no deban las CAmaras
deliberantes tender A las disposiciones de carfcter
legal que f -ellas se refieran, prescindiendb de todo
criterio jurfdico, lo cual serfa una herejia de que no
soy capaz-lo cierto es que deben tambi6n tender A
los aspects politicos de las cuestiones, porque todo
lo que en una CAmara pasa tiene caracter politico, y
haga lo que haga, no hace mas que political. Todo
lo que aqui pase, por la opinion ha de ser juzgado,
y ha de tener trascendencia en la opinion, precisa-
mente por su carfcter politico. Aquf hemos venido
* *


.^





bE LA CNVkigtdoN COSXI8tIjVENT9


A redactar y adoptar una Constitici6n para la Isla
y A proponer las relacionqs que A nuestro juicio de-
ben existir entire nuestraierra y los Estados Unidos;
y todo lo que aquf hagamos, todo lo que aquf diga-
mos, cada palabra que aquf se profiera, ha de tener
relaci6n estrecha y direct con la obra ccnstitucional
en que estamos empefiados. Estos debates sobre ac-
tas, estas discusiones sobre si deben 6 no tener cruces
las boletas al margen de los nombres manuscritos
que contengan, sobre si tales 6 -cuales boletas deben
6 no ser nulas, envuelvemnal mismo tiempo una
cuesti6n'p6lftica de alta trtscendencia, que s61o la
pasi6n 6 la inexperiencia podrian dejar de advertir,
y que yo espero que la Convenci6n advertira clara-
mente.
Las elecciones de la Habana, en efecto, plantearon
un problema politico. Voy A exponerlo. Estamos
en plena revoluci6n, en cuanto el pafs, tras una pro-
funda sacudida en que fu6 removida la base secular
de su existencia political, se dirige A su constituci6n
definitive. La Revoluci6n separatist fu6 la aspira-
ci6n y la obra de una part de nuestro pueblo: en-
frente de ella estuvo otra part de 61. El senior Por-
tuondo queria, hace un rato, que quedara aquf con-
signado que, entire los cubanos, los revolucionarios
eran los mAs y los opuestos A la revoluci6n los me-
nos. Pero esto no nos importa. 4Qu6 mis di que
fueran mis 6 menos unos 6 otros? Lo que nos im-
porta es el present. Ayer unos, mis 6 menos, aspi-
raban A la independencia: otros, mis 6 menos, la
combatimos. Pero la division ces6: lleg6 un mo-
mento en que, caida la soberania de Espafia y siendo
impossible la realizaci6n de la aspiraci6n political
que nosotros, los opuestos A la indepeudencia, acari-
ciAbamos, formamos juntos, los hombres que del pa-
sado venfamos y otros que venian de la Revoluciun,
un nuevo partido de caricter conservador, que al
levantar bandera anunci6 que se ponia al servicio
de la causa de la independencia, A cuya aceptaci6n
impulsaron los acontecimientos A los que de ella
habian sido adversaries.
Yo creo sinceramente que obra mis patri6tica
que 6sa no se ha realizado jamis en Cuba: y estoy
tan satisfecho de la part que tuve en su realizaci6n
que me ufano de haber prestado A mi tierra uno de
los mayores servicios que nunca hayan prestado
hombres al pueblo en que nacieran. Porque lo mis
grave y dafioso que en la vida cubana hubo hasta
aquf, lo que hasta aqui la agit6 y la perturb6, y difi-
cultaba la soluci6n de un problema constantemnnte
planteado y nunca resuelto era, sefiores Delegados,
que no habia side possible, en todo el curso de uu si-
glo, que desapareciera aquella division entire los cu-
banos; que se resolviera el pueblo entero de Cuba
por su independencia 6 per el mantenimiento de su
conexi6o political con Espafia. Y creedlo, sefiores
Delegados, si la antigua division perdurara todavia
en nuevas forms y con nuevos caracteres; si acerca
del destine de Cuba y de lo que en su existencia sea
fundamental no llegAramos A estar de acuerdo los
cubanos, nunca tendrfamos en Cuba una patria libre
y feliz. Por esto el partido en que milito ha abta-
zado la causa de la independencia patria. Queramos,
al fin, queramos lo mismo todos los hijos de Chba.

**


iY ya que solo en la independencia podri afirmarse
y perpetuarse, en las nuevas condiciones political,
la personalidad de Cuba, consagr6monos todos & lo
que ha venido A ser, por la fuerza de las cosas, causa
comfin A todos! *
Dicho esto, ,qui6br no advertir la _iumensa tras-
cendencia para el porvenir de Cuba de la creaci6n
del partido A que pertenezco?......... Pero, ide qu6
suerte Ilegar A la independencia? Ha entendido mi
partido que para el establecimiento, primero, y para
la consolidaci6n, despu6s, de un Estado i.depen-
diente era necesarfo prdceder en relaci6n con los
Estados Unidos y en su program claramente lo
afirm6: y ha ,entendido tambi6n, que s61o dando
por base al nnevo regimen los principios conser-
vadores y respetando, por.tanto, 'cuanto hay de
fundamental en el orden social-hist6rico que aquf
existed, podria tener firm arraigo y contrarrestar
los peligros que en derredor nuestro se ciernen.
Mostraban en los dfas en que se constituy6 el
partido conservador, y muestran todavfa algunos
elements de nuestro pueblo una impaciencia, un
desasosiego, un afin de precipitar los sucesos, y
hasta movimientos de disgusto y resistencias A
toda inteligencia con el Gobierno que ocupa la
Isla y la rige: y ante esas tendencies creimos
nosotros eu interns de la paz moral, de la train-
quilidad material y de la seguridad del porvenir,
que importaba proclamar, y proclamamos en nues-
tro program, que para llegar A la definitive consti-
tuci6n de la patria y al establecimiento de la Repti-
blica era necesaria, ante todo y por encima de todo,
la inteligencia con la Naci6n interventora. Esta es
una afirmaci6n fundamental de nuestro program.
Hombres politicos, hombres practices, puestos dentro
de la realidad, al encontrar a Cuba intervenida por
la gran Federaci6n americana: al encontrar a Cuba,
por virtud de los sucesos, bajo la influencia, que oha
de ser incontrastable, de nuestros poderosos y forti-
simos vecinos; y no existiendo, por otra parte, como
eutendemos que no existe, una incompatibilidad de
interests, de uno 6 otro g6nero, que hiciere impossible
de todo punto conciliar la independencia de Cuba
con los legitimos intereses le los Estados Unidos,
eutendimosy consignamos como base de nuestra
political, como afirmaci6n estlnial, como cosa que
para nosotros es de capital importancia, la necesidad
de la inteligencia franca y sincera con los Estados
Unidos. Sin ella ipodriamos sofiar en salvar el por-
venir de nuestro pueblo? Muchos, entire los que for-
mamos en el partido conservador, fuimos opuestos A
la. intervenci6n americana; yo hice cuanto pude por
evitarla y combat contra ella cuando vino: ya que
vino y esti aqui, ic6mo no contar con ella? Es un
hecho que se nos impone y dl1 que no podemos prres-
cindir. Procuremos desvanecer toda oposici6On A
huestra independence: procuremosp dentro de ella,
encontrar soluciones que para los Estados Unidos,
como para nosotros, sean stisfactorias; y asi y s6lo
asi, de acuerdo con la Uni6fl americana, ltgard a
ser una realidad y podra"'afirmarse y aspirar A per-
durar la nacionalidad que queremos fundar.
Otro punto entendimos, les que formamos el par-
tido conservador de Uni6onDemoeratica, que debila-


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46 MtAkIO DeE StsEES


mnos recomendar cuando pusi nos nuestrasrespectivas
representaciomes al servicio de la indepeudencia: y
me importa decir aqui algunas palabras respect de
61. ,Qu6 debe ser la Reptiblica que se funde en
Cuba? Y ante todo: 4qu6 ha sido la Revoluci6n se-
Sparatista? Yo entiendo que la Rcvoluci6u separa-
tista no fu6 mis que un mnovimiento politico que
tenia un fin ilnico: el de hacer nuestra independen-
* cia poniendo t6rmino A la soberania de Espafia en
Cuba.
El senior PRICSIDENTE: Serior Giberga, yo entien-
do que se esta used dilataido inucho; se trata del
inforiue de la Comisi6n y S. S. ventila cuestiones po-
liticas de carActer general, que no se contraen al
punto que debemos discutir. Se me figura que used
est6 fuera del orden, y yo invito al senior Giberga a
que se contraiga al puuto verdadero de la discusi6n,
que es el dictamen de la Comisi6n de Actas.
El seflor GIBERGA: Al punto verdadero de la
discusi6n me estoy contrayendo, y asi lo advertira
S. S. en cuanto haga algunas ligeras consideraciones.
El dictainen de la Comnisi6n de Actas que estamos
discutiendo se contrae a las elecciones en la provin-
cia de la Habana; y yo necesito exponer A la Cmna-
ra, para Ilamar su atenci6n lacia uno de los aspec-
tos del debate y d6rselo 6 conocer, tal cual yo lo en-
tiendo, la siguificaci6n political que tuvieron las
l6timas elecciones en la provincial de la Iiabana: y
per esto necesito decir y demostrar qu6 era lo que
representabau dos de los partidos que en ella com-
batieron; el partido a. que pertenezco y el partido
que intent el copo electoral, del cual deriv6 la ne-
cesidad de comneter, para lograrlo, los fraudes que se
han denunciado, y cuyo intent ha de ser el criterio
Slta luz del cual lian de examinarse los hechos A
que se refiere el dictamen delay Comisi6n. Ya v6 el
senior Presidente, si tienen 6 n6 relaci6n unas y otras
cosas.
Digo, pues, prosiguiendo mis razonamientos, que
el partido en que milito levant la bandera conser-
vadora dentro de la nueva situaci6n creada por los
hechos consumados, porque entendi6 que la Revo-
luci6n debia tener un solo fin: el de hacer d Cuba
i udependiente, ponientlo t6rinino A la soberania de
Espania. La Revoluci6n, en efecto, no labia anlln-
ciado ni en verdad inlbia perseguido otro prop6sit)o.
La f6rimula *de indep)eulencia fu6 su s ola bandera.
Ni auunci6 ni tuvo el prop6sito de traer una revo-
luci6n en la esfera religiosa, de producer una sub-
versi6n del orden social que existia, de reforinar
nuestras instituciones juridicas fundamentals, de
S alterar las condiciones hist6ricas en que se desen-
volvi6 nuestra vida colectiva: no quiso, en una pa-
labra, trastornar y trastrocar esta sociedad; no quiso
alterar y reformer sino lo que fuera necesaria conse-
cuencia de la extinici6n de la soberania espianola y
de la fundaci6n de un gobiermo republican indd'-
pendiente. Asi, por lo menos, se anunci6 la Revo-
luci6n: y en esto, y s6ro en esto estaban acordes y
unidos sus homnbre,: i, 6? esto, y sl6o d esto nos aso-
ciamos hby los que le fuimos opuestos.
Pero en la situaci6n creoda por la extinci6n de la
solberania espanlola, *lihn aparecido entire los revolu-
cionarios quienes anmentzan con extender a otros"


fines las obras de la Revoluci6n, y pata otros fines
pretenden usar de las fnerzas que la Revoluci6n ha
desarrollado. Y ante este prop6sito, los conserva-
dores nos hemos levantado A combatirlo y denun-
ciarlo como funesto 6 la causa de la independencia,
al fin de la Revoluci6n: comg insensato, perturbador
y suicide. Cometerfamos los cubanos una impr -
dencia, que no tardarfamos en pagar, si en esta hora
critica, quebrantada, debilitada y amenazada nues-
tra sociedad, acumularamos unos sobre otros los
mis graves y complicados problems; si perdiranios
de vista el fin principal que hemos de alcanzar; y a
otros fines, que para los mismos que los persiguen
han de ser secundarios, dedicaramos nuestros esfuer-
zos y energies; si nos lanziramos 6. agitar y revolver
mnis este pueblo, bastante agitado ya, trayendo al
palenque politico nuevas y dificiles question s y
nuevas causes de division entire unos y otros y de
inquietud y zozobras para muchos: si en fdbrica
sin cimientos quisieramos aumentar el riesgo de
que sucumba, retocindola por do quier y derri-
bando precipitadamente unas parties e improvisando
irreflexivamente nuevas estructuras: si aumentira-
mos, en lin, la general desorganizaci6n y descon-
cierto en que vivimos. ,Tan ciegos estaremos que
nc advirtamos que estamos junto a un abismo?
Por osto nuestro program asent6, como una de
sus bases fundamentals, el respeto de las del orden
social hist6rico de nuestro pueblo, formula conser-
vadora que implica la conservaci6n de cuanto no
debe ser necesariamente alterado como 16gica con-
secuencia de la extiuci6n de la soberania de Espofia
y de la creaci6n de una Repdblica, sin perjuicio de
realizar paulatinamente, A tiempo y con gran mesn-
ra, aquellas reforms que la opinion general acepte
y que en todo tiempo impose el progress de los
pueblos. Formula igualmente conservadora es, den-
tro de la situation creada y de sus inecudibles exi-
gencias, la de la inteligencia con los E-tados Uni-
dos para la constilucion definitive del pais; y con
una y otra f6rmula-la de la inteligencia. con los
Estados Unidos y la de la conservaci61 de las bases
fundamentals del orden social hist6rico-lleg6 ti la
arena political nuestro partido. Que al hicerlo pi's-
t6 un servicio los altos intereses patrios, que se
cifran actualmente en la independencia, no cabil
discutirlo. Si el criteria que proclaim6 era bueno 6
malo, si los procedimientos y los fines que preconi-
z6 erau mins 6 menos adecuados al objeto final de
estiblecer la independencia patria, podri discutirse,
y no ha llegado el moment de discutirlo aquf. Pe-
ro icabe near que A la causa de la independence
patria prestamos uu servicio cuando a su defense
aportamos nuestra representaci6n, nuestra histori;,
nuestros esfuerzos, nuestros medios, to lo Io qlue so-
mos y todo lo que valgamo,,?
Debimos, stfisres Delegados, debimos hacernos, al
fundar el partido conservador, la ilusi6n de que
aquellas cliusulas Ilenas de unci6n, del ap)stol de
Yaguajay y de Remedios, influyendo en la realidad
political, nos asegurarian el aplausoy, cuando menos,
elsespeto de todos los elemnentos revolucionarios.
Elements revolucionarios formaban tambi6n en el
nuivo partido, al lado de antiguos autonomistas, y






DE LA CONVENTION CONSTITUYENTE 47
I"


entire ellos, caudillos y soldados que defendieron la
Revoluci6n en los campos de batalla...... Pero en
lugar de ser recibidos como tenfamos d&reeho A es-
perar, nos viimos acogidos con un espiritu de intran-
sigente exclusivismo, con una animadversi6n y hos-
tilidad que nos hubieran hecho retroceder en la
empresa que acometfiamos, si no nos hubieran guia-
do los m6viles patri6ticos al que obedeciamos. Nos-
otros, que no venimos ;'t otra cosa que .t servir los
inas altos intereses de la patria, y que al entrar en
el campo politico, hicinoslo diciendo: "A tiempos
nuevos hombres nuevos," necesitanos toda la fir-
meza de nuestros sentimientos patri6ticos y de nues-
tras convicciones para no retroceder ante la enemi-
ga violent 6 iijustificada con que recibieron ciertos
elemintos la aparici6n de nuestra fierza political.
iAl! i ju6 error twn grande el de los que al nacer el
partido conservador lo comlbtieron, lo denostaron,
lo ultrajarob, concitaron contra 61 todas las pasiones!
;qu6 error tan grande el del partido que, titulando-
se revolucionario y continuador del antiguo partido
revolucionario, puso en el olvido los antecedentes
mins honrosos de la Revoluci6n y, entire ellos, el pro-
grama de Monte Christi, que torpemente rasg6, y pre-
tendiendo tener cierta primacia, como partido revo-
lucionario, sobre los deinis grupos y partidos,
co0mpuestos exclusivainente de revolucionarios, y
atribuy6ndose el car6cter de depositario de las tra-
diciones de la Revoluci6n y de heredero director de
sus promovedores, y amrparandose bajo el nomnbre
del primero de sus caudillos. en lugar de poner su
fuerza y la representacion que realmente tenga 6 la
que se atribuye al servicio de una political de armo-
nia y de concordia, cual la que en Monte Christi se
proclaim en los comienzos de la Revoluci6n v
en los primeros meses del nuevo r6gimeu difundie-
ron por today la Isla sus jefes mas caracterizados,
adopt y practice una political ciega, insensata, de
furia y de rencor, encaminada a la exclusion de im-
portantes elements, sanos y respetables, de altisimas
condiciones y de singular valer, que reclamaban su
lugar en la obra, todavfa pendiente, de fundar la
independencia patria. iAh! ese intent de copo, iqu6
grave error ha sido en los que lo acometieron! 4iNo
se lan hecho cargo de las diticultades inmensas de
nuestra actual situaci6n? 10 imaginan que nos su-
cederA con ellas lo que, en los cuentos con que se
entretienen los nifios, sucede con las dificultades que
encuentran sus protagonists para realizar fabulosas
empress, que son removidas, con sus migicas vari-
tas, por las hadas? ;,No se necesita acaso todo el aftin,
todo el esfuerzo, todo el trabajo de que sea capaz
nuestro pueblo, toda la energia que quede en el al-
ma cubana, todo lo que puedan dar de si todos los
moradores de esta tierra, para obra tan ardua como
la de asentar, sobre la ruina geneml y entire la in-
inensa perturbaci6n moral que nos aflige, los cimien-
tos de una nueva nacionalidad? 4No es ya bastaute
el trastorno de todas las cosas; el extravio de ideas
que caracteriza a una gran part de nuestra pobla-
ci6n; la ruptura de muchos de los lazos que matie-
nian su unidad y cohesi6n; el delirio de novedades
que A muchos ciega y empuja A verdaderas deoien-
cias, como un vertigo; la impaciencia, justificada 6
0


injustificada, de los unos; los errors de los otros; las
pasiones exaltadas de &6tos; las concupiscencias de
aqu6llos; la evident di(gregacion que entire nos-
otros se opera y que amenaza con la disoluti6ni do
este pueblo: todo ese rezago de la Revoluci6n, no es
bastante para que fijemos todos, soria y conpienzu-
dainente, el pensaminento en la gravedad de la crisis
que atravesainos y nos ocupemos en prevenir, en lo *
possible, y en veneer, las enormes dificultades que
surge a nuestro paso?
Propios son de tedas tas revoluciones algunos de
los caracteres que a la Revoluci6n separatist han
acompanado y que entire nosotros denuncian el ries-
go que corremos: el riesgo del fracaso. La exagera-
ci6u con que suelen las revoluciones excederse de
sus fines, la perturbaci6n que suele acompaiarlas,
y las amenazas de que suelen ir prefindas, son a me-
nudo causa de que parent on el fracaso moviiuientos
(que parecian destinados al exito. Vosotros, los hoin-
bres de la Revoluci6n cubana, hab6is tenido una
fortune excepcional, que no s6 si alguna vez habrain
tenido los revolucionarios de otras tierras, de otros
lugares del inundo. El mayor obstaculo para el 6xi-
to de una revoluci6n consiste en la hostilidad 6 en
el desvio de los vencidos: apartanse y se retraen,
silenciosos, de las cosas p6blicas, huyendo do today
acci6n y de todo peligro, y hasta huyendo del pais,
cual suele suceder en las revoluciones de emiancipa-
ci6u colonial, 6 bien, como en otras revoluciones,
disp6nense, con cautela, a impulsar y aprovechar la
reacci6o para recobrar antiguas posicioues y reann-
dar la vida anterior, 6 emprenden en resuelta hos-
tilidad contra la revoluci6n, concitando contra ella
las fuerzas de resistencia que nunca son por comple-
to vencidas, ni por los inas violentos movimientos.
Y vosotros, los revolucionarios, hab6is tenido la
singular fortune de que los que f!minos vuestros ad-
versarios, aceptando los hechos consumnados, corra-
mos A vosotros y os teudamos los brazos y os ofrez-
camos nuestro apoyo sincero y desinteresado. "iQu6
quer6ir?--os homos dicho.-- Realizar vuestro ideal,
llevar al triunfo vuestra causa? Contad con nos-
otros. Vayamos juntos A realizar, como obra comin,
la obra qua cormenzAsteis........." Y 6esta actitud
se ha respondido 6 con cartapadas de desprecio 6
con gritos de insulto: se ha respondido eon el escan-
daloso intent de destruir,-y quiera Dios que no lo
consigan.........
El seinor PRESIDENTE: Yo me veo ei Ia nOcesidad
de decirle al senior Giberga, que so contraiga al dic-
tameini de la Comisi6n de Actas, por mais que el senior
Giberga nos encante con su elocuencia. Hace mu-
cho tiumpo que estamos muti lejos de la discusi6n
de las actas.
El senior SANGUILY: Sefio'r Presidente, con lmotivo
le las actas se dispute siempre enelas Asambleas
deliberantes la political general del pais: y, por el ho-
nor de la Asamblea, yo supticaria al senior Presiden-
te que diera la mayor lititud possible a la palabra
del senior Giberga.
El senior VILLUFNDAS: Me adlliero a la s6plica
,del senior Sanguily. *
El senior PRR-IDENTE: Feto quitro hacer constar'
que, como Presidente accidental, he tratado de hacer
*
*
.* .
*0 ^






48 DIARIO DE SESIONES

cumplir el 1Rglamento que se ha infringido; y si metidos, y hayan sido S. S. S. S. los que pusieron en
conltitia el senior Giberga en el uso de la palabra mo vimiento la m6iquina en que se fabricaron, y ha-
es por la voluntad de la Coilvenci6n, que arrolla la yan puesto suspropias manos en los menudos y mi-
tnif, y me hace faltar a mii debor. Siga el seoiur Gi. serables manejos de que resultan los grandes frau-
berga. des; sin decir esto, dir6, empero, que han incurrido
El stfior GIBllc.G: Fuera 6 no pertinente,-que en notorias responsabilidades, porlas cuales los con-
yo sigo creyendo que lo era,--encontrAbame en mi dena la opinion; y que con el solo heclo de consen-
Sdisuurso en un punto en que iba a decir que en la tir que sus nombres figurasen en la candidatura de
pirovincia de la IIabana un partido radical intent copo del Partido Nacional en la provincial de la Ha-
el copo.contra un partido couservador: y ahi verA el bana, hicieron daflo, y no poco, 6 la causa que sir-
seilor Presidente la relaci6irque fas consideraciones ven y faltaron A cuanto de ellos exigian los altos
que estaba hacienda tienen con el dictamen de la cargos que ejercen.
Comisi6n de Actas. El jacobinismo-y esta es la primer vez, senior
Aquel partido estaba dotado de los medios abun- Villuendas, que deljacobinismo hablo-ha difundi-
dtlntisimos queTia el poder: y ya se ha recordado do desgraciadamente, desde hace un siglo, por el
:I1uni que en su candidatura per la provincia de la mundo y particularmente por los pueblos de nues-
ILIbanu, figuraban personajes tan prominentes como tra raza, en los cuales se ha hecho sentir much
los sfinures Tamayo, Gener, Nfiez y Rodriguez. El mas que en cualesquiera otros,-una concepci6u po-
ejercicio del gobierno impone grades deberes y litica, 16gica cousecuencia del Contrato social de
grades respousabilidades. Yo no s6 si de sus debe- Rousseau, segun la cual, el Estado no es otra cosa
res han tenido perfect couciencia aquellos gober- que una agrupaci6n de individuos. Con el trans-
nantes nuestros, que han cooperado a la obra de un curso del tiempo, nuevas generaciones han ido rec-
partido dirigida a la exclusion de otro partido, y de tificando los grades errors que, al par de sus gran-
otro partido, por cierto, que tiene en nuestra politi- des 6xitos, han caracterizado A la Revoluci6n france-
ca la representaci6n que antes hice notar: yo no s6 sa. Esa rectificaci6n ha sido una gran part de la
si han tenido clara conciencia de sus deberes, ni s6 obra poltica en que est.n todavia empefiados, y
si la han tenido de su responsabilidad; pero digo que que no han podido a6u terminar, algunos pueblos
es muy grave la que han contraido, porque la polf- de uuestra raza; pero, si no en todos ellos y en la
tica de exclusion que han patrocinado y servido, no realidad de la vida, esta ya admitida en la doctrine,
podri producer otro resultado que el que debi6ra- por los estadistaq, los politicos y los pensadores, en
mos todos tratar de evitar, ei de alejar a importantes todas partes, una concepci6n del Estado, segdu la
elements, que nosotros nos esforzamos en atraer a cual, no es 6ste una mera agrupaci6n de individuos
la political militante al servicio de la causa comiu, sueltoi, mal asociados entire si, sino un organism
restando a 6sta, por consiguiente, el active concurso natural eu cuyo seno viven y se mueven otros or-
de fuerzas que pudieran ser muy tiles. ganismos, dotados todos, aqu6l y 6stos, de persona-
No: aqui no se ha de fundar una Repdblica que lidad, fines, medios y condicioues propias. A esta
para unos sea y no para otros: aqui se ha de fundar concepciou respoilde, por ejemplo, la organizaci6u
una patria para todos; 6 nada, 6igase bien, nada se que se d6 al Senado en la mayoria de las Naciones
podri fundar jamis. Yo crefa que asi lo entendia para que sea representaci6n de los varies organis-
el senior Secretario de Estado y Gobernaci6n: me he mos sociales y ejerza una fuuci6n de conservaci6n
equivocado. Pero icree el sefiorSecretario de Esta- y de armouia: y responded igualmente en muchos,
do y Gobernaci6n que autorizando, desde la poltro- ya que uo en todos lo3 pueblos, los various procedi-
na ministerial, la preserftaci6n por el partido en que mientos A que se ha apelado para asegurar, ya en
inilita de una candidaturacompuesta de un n6mero las CAimaras populares, ya en los distintos Cuerpos
de individuos superior'al qua correspond a la ma- que rigen 6 intervieuen en ]aadministraci6n local, la
yoria, segu6nas disposiciones de la Ley electoral, y representaci6u de las minorfas. Este progress ob-
autorizando la inclusion de su nombre en aquella tenido por la raz6u humana, mediante la lenta co-
colldidatura, no hacia S. S., direct y personalmente, laboracion de las generaciones que siguieron las
uia political de intransigencia, indigna de un go- que.vieron difundidas, entire el humo de los combat.
bernaute? Al autorizar el prop6sito de excluir de tes y el estrueudo de los cafiones, las dogmiticas
una representaci6n, A que la ley le llama, a uu par- afirmaciones con que fascinaron A las muchedum-
tido politico, jcree S. S. que cumplia con los debe- bres y perturbaron los pueblos los grades ilusos de
res que su cargo le impone? iCree que sirvi6 A los la Revoluci6n francesa; este progress habia llegado
intereses d(1 Cuba, que'tiene el deber de servir? ,No A nosotros, y hace veinte y tantos afios que existia
olvid6 rc.wII:, que A su" adversaries y a su propia en Cuba un r6gimnea electoral que aseguraba la re-
posicion erau debidos? Ni el senior Secretario de Eita- presentaci6n deJas minorias y con buen acuerdo
do y Gobernaci6n, ni el senior Secretario de Justicia, quiso respotarlo el Gobierno Interventor. Pero A
ni el sefior Gobernador tle esta provincial, ni el se- tan noble prop6sito se opuso el Partido Nacional,-
fior Alcalde Municipal do esta ciudad debieron olvi- despu6s do todo, no es de extrafiar que asi fuera-
Sdar que no estAn llamados' A servir interests de par- y 6 la obra del jacobinismo cooperaron, y con sus
tido (desde los puestos que. ocupan. Y sin decir lo nomabres la autorizarou, el Secretario de Estado y
que no quiero decir eneste moment; sin decir que Gobernaci6co, el Secretario de Justicia, el Goberna-
*S. S. S S. hayan. tenide'directa y personal partici- "dor Civil y el Alcalde de la Habana, candidates de
paci6n en los infiuitos fraudes 6 inmoralidades co- la candidatura de copo del Partido Nacioual.
o






DE LA CONVENTION CONSTITUYENTE 49


,Qu6 se diri fuera de Cuba de nuestra cultural
political? iQu6 diran los que vean asombrados.ta-
les cosas? iQc6 juicio formaran de nosotros? Du-
dartin de que exista ei nuestro pueblo aquella tole-
rancia, aquella corduja, aquel estado de mutual
cousideraci6n y respeto, aquella serenidad y eleva-
ci6n de Ainimo, sin la cual se miran los cindadanos
unos A otros, cuando militan en distintos partidos,
n6 como hermanos, sino como enemigos cuya des-
trucci6n se busca y se desea. Y los que vean desde
fuera de qu6 modo y con qu6 prop6sitos ban proce-
dido en las elecciones de la provincial de la IIabana
el partido gubernamental y los gobernantes que lo
dirigen tendrAu motives para career y confiar que
el pueblo de Cuba se encuentra ya en disposici6n
de poder, serena y acertadamente, constituirse y to-
mar por si solo, y por vez primera, en las manos
las riendas de su gobierno?
Yo no vengo aquf por espiritu de partido: yo no
voy A ganar nada en estos debates de la Conven-
ci6n, como no sea la satisfacci6n de verme acomrpa-
fiado, si prosperase mi impugnaci6n del dictamen
de la Comisi6n de Actas, por un ilustre correligio-
nario, distinguidisimo politico y eminente economis-
ta; yo no pretend ejercer desde aqui la menor in-
fluencia en las resoluciones de la Convenci6n, ni en
el porvenir 6 en el gobierno de Cuba, porque soy de
los que han dicho-y quiero repetirlo:-'"A nuevos
tiempos hombres nuevos." Vengo a la hora de tra-
bajo, vengo a la obra de las fatigas y sacrificios: no
vengo A participar en ventures y satisfacciones. Y
digo esto, sefiores Delegados, para ver si logro que
me concedAis alguna autoridad, al dirigirme A vos-
otros en demand de una resoluci6i justiciera, y al
advertiros la trascendencia del problema que deba-
timos, dados sus antecedentes, y entire ellos, la repre-
sentaci6n que en nuestra political tienen respectiva-
mente el partido en que milito y el que, en las pa-
sadas elecciones, fu6 nuestro adversario.
No vejigo a amenazar con graves resoluciones,
n6: pero debo deciros, para que lo consider6is con la
madurez con que debe ser considerado, que los Jefes
y fundadores del partido de Uniu6 DemocrAtica es-
tamos empefiados en una tarea muy dificil: la do
atraer i nuestras filas y, por consiguiente, a la ac-
ci6n political y al servicio de la causa que hemos
abrazado, a todos, absolutamente i todos los ele-
mentos conservadores del pais: y aun no hemos
logrado atraerlos A todos. Numerosos y respetables
son ya los que estan con nosotros, pero no estil to-
dos todavia. Los que ya vinieron, deponiendo la
reserve A que naturalmente se sienten inclinadas en
dfas revueltos las fuerzas conservadoras, y resol-
vinudose patri6ticamente A luchar contra la corriente
en pro dg nobles ideals y de altos interests, no cam-
biardn de actitud y de conduct pqr la resoluci6a
que adopted la Convenci6n como resultado de esto
debate: ya saben que braves luclasy no f'ciles
6xitos los esperan. Pero si de vuestra resoluci6u
result sancionada por la Convenci6n la political de
la iutransigencia y del fraud ipensar6is que en gla
encontraran aliento los elements politicos que aun
permanecen en receloso alejamiento? Yo os rvtego
que mediteis acerca de este punto. Cuerpos politi-
.* .


cos como 6ste influyen siempre de tal Uianera en la
formaci6n de la opinion pfblica, y en las actitudes
de todas las fuerzas polfticas y sociales, que todo lo
que aqui se diga y se vote, que todo lo que d6 ex-
presi6on vuestras ideas y vuestros sentimientos,
ha de repercutir fuera de este recinto con extraordi-
naria resonancia. ,No seria una gloria para la
Convenci6n y un favorable augurio para su obra, *
aun no comenzada, quo en la opinion general se
produjese un sentimiento de satisfacci6n y de con-
fianza como el que'produciria una resoluci6n que
condenase la peligrosa intransigencia del partido
que ha cometido, en las irltimas elecciones, tantos
errors, tantas ilegalidades, tantos fraudes? Ved si
tiene interns politico y si podra tenel- trascendencia
vuestra resoluci6n.
Pero he de ocuparme de otro particular. Se ha
dicho aqui-y en mi concept se ha cometido un
error al decirlo-que somos, en este debate, un Tri-
bunal de Casaci6n. No hay tal cosa. iAcaso no
tenemos otra misi6n que la de declarar el recto
sentido y dar recta aplicaci6n t a la ley cuando, por
haberse infringido 6sta, venga ante nosotros un re-
cu rso?
Yo no lie visto jamais, el ninguno de los Regla-
mentos de las diversas Cimaras del mundo de que
tengo conocimniento, que una Cdmara ejerza, en ma-
teria de actas, funciones judiciales, reglamentadas y
limitadas como las de un Tribunal de justicia: he-
visto siempre que su potestad, en cuanto incumbe a
las elecciones de sus niernbros, es soberana y no
tiene otro limited que el de su propio criterio. Sefio-
res Delegados: haya 6 no querellosos, hayan 6 no
tenido los partidos contendieutes la diligencia y
precauci6n que en juicio se impose f1 los litigantes,
y sin las cuales pueden perjudicar sus derechos;sean
cuales fueren, en una palabra, las coudiciones en
que Ileguen hasta nosotros las actas de unas eleccio-
nes; con protests 6 sin ellas, tenemos amplia po-
testad para examinarlo todo, para llegar A todo,
desde el primer trnmite hasta el iltimo, y par r.e-
solver librementelo que entendamos que proceda.
No s6 si citar un precedence del Parlmnento espa-
fiol: pero cada uno cita lo que conoce. El sclor
Sanguily, interrumpiendo al trador: Puede citarlo
el senior Giberga sin miedo.
El senior GIBERGA: 4Qu6 dice S. S?
El senior SANGUILY: Que lo cite sini miedo.
El sefor GIBERGA: Asi lo har6: ya*iba cobrando
animo, anticipAudome al consejo alentador de S. S.
yS. S. acaba de decidirme.
Pues bien, sefiores, en el Reglamento del Congre-
so espafiol se dispone que las actas limpias, aquellas
que no tengan protests de riinguna clase, las que
no hayan sido objeto de rectorso-siguiendo el tecni-
eismo de los Tribuuales, ya que de Tribunales se
la hablado-puedat ser devueltas por el Congreso A
la Comision y en tal caso scan consideradas graves
y como graves examinadas:.y oomo graves pueden ser
anuladas. Haya 6 no protctas en un acta, el Congreso *
puede anularla y la anula, cuando estima que hay
en ella defects que justifiqten esa resoluci6n, aun-
'que por nadie hayan sidodenunciados.
Y no podria ser de otro modo. Ciertas reglas de pro-
*
*


.. c







50 DIARIO DE SESIONES
50-


codimieuto, ciertas formalidades rituales, de las cua-
les deban defender ciertos derechos y por las cuales
se sobreoouga la forma a la sustancia misma, tieene
raz6n de ser y son 16gicas y hasta necesarias, coino
convenient garantia, en los prbcedimientos civiles,
en que se debate iutereses entire parties. Pero aqui,
doude debatimos intereses pdblicos, y no se trata de
*]a persona del senior Zayas ni de la del senior Pierra,
siuo de la observancia de leyes political, del juicio so-
bre hechos politicos y de decidir acerca de la legitima
constituci6u de una Cnmar'a political, francamente,
sefiores, no es licito confundir la CAmara con un Tri-
bunal de casaci6n, 6 de apelaci6n 6 de primer instan-
cia: ni siquiera con las flamantes Cortes correcciona-
les, cuya potestad se ejerce casi con tanta libertad
como la nuestra.
Lo que debe la CAinara apreciar en este debate
no es si en las actas de !a Habana, en tal 6 cual
trdmite del procedimiento electoral, se formularoui
6 no tales 6 cuales protests: debe apreciar si eu
las elecciones se ha emitido, en condiciones de
fraud 6 de mnera ilegalidad, un ndmero de votos
tal que, descontados de los que aparecen obtenidos
por algunos de los candidates proclamados por la
Junta Escrutadora, deba reputarse y proclamarse
como elegido otro candidate.
Yo no voy A discutir de nuevo, porque ya lo
ha hecho el senior Gomez, lo relative A los nom-
bres que en algunas boletas se escribieron a con-
tinuaci6n de los noinbres impresos, sin poner al
margen de aqunllos la correspondiente cruz. Me
remito A las razones que expuse en la enmiienda
que la Camara acord6 no discutir, y que en mi
concept, demuestran evideutemente la nulidad de
aquellas boletas. Pero me permitir6 repetir d >),
s6lo dos de las observaciones que en mi enmienda
hice, porque son tales que, si no me equivoco, no
admiten replica.
Aqui estAn el sefor G6mez (don Jos6 Miguel)
Gobernador de la provincia de Santa Clara y
miembro de la Comisi6n de Actas, el senior Be-
tancourt, Gobernador de la provincia de Matanzas,
el s&fior Quilez, Gobernador de la provincial de
Pinar del Rio y el senior Ndfiez, Gobernador de
la provincia de la Ha'bana,-y no s6 si hay en
la ConvenciOn mas gobernadores-y todos ellos en
ejercicio de uia funci6n que les atribufa la ley
electoral, imprimieron candidaturas 6 boletas en
las cuales pusierou el rectingulo destinado a co,-
tener las cruces que indicaran las preferencias de
los electores, tanto al margen de los nombres
impresos de las boletas, como al margen de los
espacios destinados A los nombres que a mano
quisieran agregar los electores. ,Por qu6 pusieron
esos rectangalos en las 'boletas los sefiores Gbber-
nadores? 4Por qu6 los puso el senor G6mez, miemn-
bro de la Comisi6n de Actas, que en su dictamen
declara que no eran netesarias las cruces al mar-
gen de los nombres *manuscritos? iPara qu6 se
pusieron, pues, aquellos rectAngulos al margen de
los espacios destinados A ls nombres manuscritos,
sino para que en ellosepusieran las correspondien-
tes cruces los elecores que tales nombres quisieren
escribir?


Otra observaci6n. Hasta el moment en que el
iiiter6s de partido se mezcl6 en la contienda, la in-
neonsa mayoria del Cuerpo electoral, la coinmn opi-
ni6n, entendi6 que era de todo punto necesario mIr-
car con una cruz el nombre del candidate que se
quisiera votar, estuviese impreso 6 manuscrito. Y en
prueba de ello record oportunamente el senior G'-
inez (don Juan Gualberto) que la inmensa mayoria,
unas seis mil entire site mil y pico, de las boletas
que contienen manuscrito el nombre del sefnor Esl6-
vez, tienen cruz al margen de 61, lo cual demuestra
que aquellos seis mil y tantos electores entendierou
que era necesario ponerla para indicar la preferen-
cia por aquel candidate; como lo entendieron tam-
bi6a los site mil y pico de electores que en igual
forma votaron en Piuar del Rio por el seinor Rius
Rivera, poniendo una cruz al margen de su nombre
manuscrito. La opinion era, pues, unanime: todos
eutendian que nombre sin cruz 1no era noinbre vo-
tado. ,Por qu se ssostuvo despues lo contrario, por
(qu se ha sostenido hoy en la CAmara?
iSerA por las opinions que se atribuyen al sfiJrr
Pierra, mi querido amigo y correligionario? No
quiero hablar de esto. ,Para qu6? 4Soinos homl)res
lioirados los que aqfi nos sentamnos? Yo creo que
si. Y si somos hombres hourados, honrados ian de
ser tambi6n los partidos en que militamos. 4Qu hlie
de decir yo, pues, de las ideas del sofior Pierra, sino
que son las ideas del honrado partido a que perte-
nece? iPor amor de Dios, sefiores Delegados! iCosa
original seria que entire hombres de la Revoluci6n,
que juntos han estado, algunos durante mhs de trein-
ta aros, luchando por la misma bandera, viniieran
aqui unos A poner en duda las ideas de otro! S6lo
los que quieren poner la political al servicio de egois-
tas personalismos podrAn seguir el ejemplo, de que
nos dejaron triste experiencia durante el regimen
colonial los intrausigentes de entonces, juzgando a
sus adversaries, no por las ideas que proclaiiaren
y por los programs de los partidos a queperliene-
cieren, sino por las ideas que les atribuyere la igno-
rancia 6 la maldad. Yo no creo que haya aquf
quien se levante y tenga el atreviiniento-y creo
que en este caso podr6 usar esta palabra sin lastimnar
al senior Ziyas-de atribuir al senoFr Pierra ideas
distintas de las que publicamente profesa su partido,
que es el miao. Si tal cosa sucediere, yo no haria mis
que entregarla al desprecio de la Convenuiou.
Poro si el senior Pierra no tuviera las ideas quo
profesa, sino otras distintas, ,seria esto motive para
quie le cerr'iiemos las puertas y nos negairamos a
admitirlo en esta Camara? Si asi fuese, si en lo
fundamental difiriese el senior Pierra de nosotros 6
de las ideas que nosotros profesamos, debierais tener
satisficci6n en que vinio'P, para poder controvertir
con 61, A fin de que su6 ileas contrastaran con las
nuestras, y en la adhesion que A las nuestras pro-
fesa se fortaleciera a a opinion, y digo las nu.stras,
refirindoine al problema fundamental en quo c sta-
mos todos de acuerdo.
Pero vuelvo a las elecciones de esta prtvincia. La
Comiisi6n d( Actas no estilna justificados algunos de
los faudes 6 ilegalidades que denunci6 la Junta
Estrutadora. No quiero repetir cuanto dije, acerc





btih LA CONVENTION C0NSTITUYENTV 51


de ellos, en mi enmienda: pero ya que, por lo vis-
to, se ha aportado al juicio sobre las elecciones
de esta provincia un criterio equivocado, cual eg el
criterio forense, dir6 que en cuanto A los hechos
que no ha creido la Comisi6n deber toinar en cuen-
ta, cuales son la existgncia de boletas que no fne-
ron dobladas en ocho y la identidad de escritura
en los nombres manuscritos puestos en boletas de
distintos Colegios electorales, entiendo que no es ne-
cesaria mns prueba que la que result del examen
desapasionado de todos los antecedentes.
En estos debates no ha de defender la resoluci6n
de que existan 6 no precisamente ciertas y deter-
minadas pruebas. No son necesarias escrituras pf-
blicas para probar los hechos ante una C6mara
en cuestiones de elecciones, ni los electores concu-
rren A los Colegios Ilevando cada uno un notario
en el bolsillo. Ni son necesarias siquiera otras
1ruebais directs para la justificaci6n de los diver-
sos hechos que en una elecci6n ocurren, cuando
por su indole no pueden ser objeto de seinejante
prueb)a. iAcaso el que conete un fraude en un Co-
legio lo declara bajo su firma, para que pueda tener
justiticaci6n direct? Aqu! debemos juzgar y s6lo
podemos juzgar por convicci6n moral, aprovechan-
do todos los elements de convicci6n que a nosotros
Ileguen para former nuestrojuicio, coino hacen tam-
bi6n en la esferade lo criminal los Tribunales.
Ahora bien-y ahi verA el senior Presidente si era
6 no pertinent cuanto dije acerca del copo inten-
tado por el partido Nacional:-juzgueinos el caso A
la Inz de todos los antecedents y entire ellos, A la
luz del hecho capital que lo dominna. Un partido
aspiraba al copo: no hay en political mayor inmo-
ralidad, y es tanta, que si el partido que intenta el
copo estA en el Gobierno, la palabra inlloralidad re-
sulta floja. Mas avidez de predominio, exclusivis-
mo mats ciego no puede haberlos. Iombres domi-
nados por esos sentimientos, guiados por esos m6vi-
les, y de qtienes ha demostrado la experiencia que
co(inetieton las infinitas irregularidades y fraudes
direetamente probados y reconocidos tanto por la
(Jomiision de Actas como por la Junta EscrutadJora
]provincial: esos hombres, capaces de cosas tan escan-
dahlsas, cono las que han sido averignadas y que
en mi enmienda recuerdo, iiban A detenerse, des-
puis de haber hecho mangas y capirotes con las
leyes en cosas mayores y de bulto, en las que com-
pamrads con ellas deben estimarse parvedades, como
son las de escribir unos mismos agents un nomnbre
(n las boletas, distribufdas luego entire distintos Co-
hIgios, y la de dar por buenas boletas que no entra-
ron ell las urnas?
Relacioniemos el examen de estos dos puntos con
el conjunto( de las condiciones en que se desarroll6 el
prceso electoral. Era precise ir al copo: era el copo
la mis anrdiente aspiraci6n del partido Nacional: de-
cidi6 pasar y pas6, en cien casos conocidos y direc-
tiLInente probados, por encima de la ley y de la mo-
ral. Indicios hay de que lo propio hizo en cuanto
ai otros. iSe necesita mis prueba para cousiderar
eses indlicos como prueba cumplida de que er, os
unos como en los otros hubo fraude? Ante toda
conciencia desapasionada y recta la prueba es bas-


tante, la prueba es cumplida. Y si yo hubiere de
adoptar en este debate los mismos procedimientps
conque se ha defendido el dictamen de la Comisi6n
y prestar un nuevo juraimento, ademAs del que pres-
t6, jurarfa tambi6n: y jurarfa que son ciertos los
fraudes que la Comisi6u ha puesto en duda. Todos
saben que lo son: lo saben, como yo, todos mis com-
pafieros. La opinion conoce bien el tejido de false-
lddes de que ha resultado el triunfo del partido Na-*
cion;il. No desatendais, sefiores Delegados, los jui-
cios de la opinion. La verdad siempre se sabe: la
verdad es la que pe'oclamo, la que proclam6 el senior
G6mez, la que todos, lo repito, todos aqui conoce-
mos......
El senior TAMAYO: Se le demostrarn al sellor Gi-
berga que esa no es la verdad.
El senior GIBERGA: Resolvamos en verdad. Que
no prevalezcan aquf la inmoralidad y el fraude:
quebrantarfan la autoridad y el prestigio de la Con-
venci6n y podrian comprometer el 6xito de su obra,
de la que depender6, en grand part, el porvenir de
la patria.-He dicho.
El senior NUREZ: Pido la palabra.
El seflor PRESIDENTE: Tiene la palabra el senior
N6fiez.
El sefnor Nuf:z: IHe oido con much gusto al
sefor Giberga, pero al mismo tiempo, por mas que
no he de pronunciar ui discurso, voy a rectificar
algunos concepts. El senior Giberga habla de frau-
des y al mismo tiempo de amafios y maquinaciones
en las elecciones y no me extrafia. Al empezar a
hablar el senior Giberga dijo (,yo represent el pa-
sado,; y puesto que es asi no es de extrafiar que 61
recuerde esos fraudes y esas maquinaciones.
Hablaba el seinor Giberga de la inmoralidad del
copo como si el principio del reconocimiento del de-
recho de las minorias fuera universal cuando no lo
es. Hay muchos paises en que siempre, al ir a las
elecciones, las mayorias votan por cuantos candida-
tos quieren; y si el copo se ha hecho por el Partido
Nacional, ha sido ejercitando un derecho legitimo.
Es :nds; yo en principio me oponia al reconocimien-
de las minorias, y si el seflor Secretario de Estado y
Gobernaci6n lo concedi6 fug a instancia de los Par-
tidos Republicano y Democritico, y no sin esfuerzo,
porque el Gobernador Generi.l siguiendo el princi-
pio que reina en su pais, no les queria.conceder ese
derecho A las minorias.
Habla el senior Giberga de inmoralidades come-
tidas por el Partido Nacional en la% elecciones en
la provincial de la Habana, y se olvida de que la
Junta Escrutadora provincial, por un procedimien-
to que les extrafiard A todos ustedes, no le ha resta-
do uu solo voto 6 los candidates democriticos y re-
publicanos, mientras que a lbs nacionales les ha ne-
gado unos dos mil ochociefitos votes.
* Pero, hay mis; lvy una cosa mnyy extraila, quo
les sorprendera A ustedes. El senior Pierra, segiiu
los certificados de las Juntis electorales, tenfa cier-
to n6mero de votos, y ]a Jurta Provincial le da en
su escrutinio ochocientos *y pico de votos mas, que *
no s6 d6ude los ha sacadg, ni d6nde ha podido en-
contrarlos. ,
SEra todo lo que queria* ecirleal senior Giberga.


**.






tS # ilARio Dli

El senior SANGUILY: PO la palabra.
SEl senior PAESIDENTE: Tiene la palabra el senior
Sanguily.
El senior SANGUILY: Sefiores Delegados, me pro-
pongo hablar con suma frialdad, porque menos
interns tengo ya en apoyar, la para mi, just soli-
citaci6n d esta Asamblea, de parte del senior Giber-
Sga; pues que tengo el deber de hacer alguna que
otra manifestaci6n, en mi nombre, por supuesto,
pero que de seguro van A apoyar cordialmente los
sefioreg Delegados en su totalidad casi, ya que ten-
go que descontar de ella al senior Giberga; y porque
sobre todo, creo que deben en la actualidad-hacerse,
para que el p6blico fije bien sus ideas y sepa apre-
ciar bien la situaci6n en que nos encontramos, evi-
tando toda injusticia, y acaso pueda tambi6n con-
trarrestar la mal6vola oposici6u de la protervia.
El senior Giberga sostiene que 41 represent aqui
al finico partido conservador. Puede que el senior
Giberga lo crea, y en su derecho esta; y si no lo ha
diclo, estoy convencido de que piensa tambien del
suyo, que es el unico partido sabio, patriot, y el ini-
co partido previsor de la Isla de Cuba. Risas. El
stior Giberga dice, que 61 y su partido son conser-
vadores, pero en un tono, de una manera tal lo dijo,
que purece implicar que los demis partidos no lo
son y que todos nosotros, sus oyentes y admiradores,
somos unos equivocados jacobinos, 6 por lo menos
ignaros radicales. Risas. Yo sostengo que esto na-
turalmente se deducia, si menos de sus palabras,
de la actitud, de la arrogancia de sus actitudes. El
seflor Giberga decfa que l6 es representante aqui del
6nico partido conservador; y bueno es que sepa el
p1ublico que eso de conservador y jacobino son t6r-
minos demasiado manoseados y que estin todos los
dias al uso de los intereses personales 6 de grupo;
pero cnya significaci6n no tiene on political, y me-
nos actualmente, ningin sentido precise.
iQu6 son los conservadores y por qu6, sobre todo,
somos nosotros jacobinos? ipero qu6 son los jacobi-
ii.s? tSe han puesto de acuerdo los que usan la pa-
labra y los que se rien al oirla decir, acerca de lo
que signifiea la palabra jacobino? ,Y tienen con-
ciencia plena de porqu6 abren la boca desmesurada-
mente, los que se yasmnan oy6ndole decir al senior
Giberga con 6nfasis extraordiiario que es un con-
servador? Yo tuveel honor de manifestar aquf, que
aiin cuando me siento como un atomo perdido en mi
pais, compreitdo las responsabilidades de la Revo-
luci6n Cubana, y so interns en mantener en la Isla
de Cuba el orden y la justicia, por 1o que he peu-
S sado de ella que es la finica fuerza real, positive y
sinceramente conservadora del pais. Decia elsefior
Giberga, y esto es lo.mis important que yo que
rfa sefialar, creo hasta tlue es el finico punto real-
meite important que debemos aclarar, decia el se-
fior Giberga, qTe su partido era conservador porqu] e
habia querido traer, no s6 c6mo dijo el senior Gi-
berga, pero me parece que quiso decir que, queria
traer algo asi como la .concordia entire los inter-
ventores y los cubanos.
La concordia entire los interventores y los cuba-
nos vinieron a buscarlt l senior Giberga y su partido.
demasiado tarde, pues que ]a concordia entire los


'A


I


0


SESIONkS

americanosy los cubanos se habia sellado por un
pacto, aceptado por nuestra libre voluntad, por las
inspiraciones de nuestra historic, y por nuestra con-
veniencia, antes de participar en el ejercicio de la
autoridad los revolucionarios.
La Asamblea de Santa Cruz del Sur decididamen.
te se puso del lado del poder interventor. De la
Asamblea de Santa Cruz salieron representatives
eminentes de la Revoluci6n para ser consejeros,
para merecer la confianuza del powder interventor, y
much antes de la Asamblea de Santa Cruz, que, al
cabo s6lo cooperaba en la obra liquidadora de la
Revoluci6n, 6sta habia puesto su coraz6u al lado de
los corazones americanos, para presentar juntos el
pecho al mismo plomo enemigo;...... y entonces
,d6nde estaba el Partido Democritico? Risas.
Yo tengo el honor de pertenecer 6 un grupo poli-
tico de la Habana de evidence analogia con los de-
mAs grupos del mismo nombre 6 nombre parecido
de las otras provincial, y de espiritu igual, 6 por
lo menos de tendencia igual, al Partido Nacional
de la Habana. Y este partido y el partido nuestro,
el Partido Republicano de la Habana sobre todo,
tiene un program publicado hace algid tiempo,
en que satisface leer lo siguiente: Lee.
-Coadyuvar con el Gobierno interventor, durante
el period transitorio de la ocupaci6n military, A la
administraci6n del pais para que pueda quedar ca-
balmente concluida la Joint resolution de 19 de Abril
de 1898; ajustandose para ello al procedimiento si-
gu iente,.
iSe puede coadyuvar con nadie con quien se esth
peleando? iSe puede coadyuvar con nadie contra
el cual se sienta hostilidad? iC6mo han venido los
dem6cratas hasta a decirnos nuestro deber politico,
nuestra conveniencia y nuestros sentimientos de
gratitud? He ali porque yo digo que la mejor
prueba de que esta Asainblea es eminent, esencial-
mente conservadora, ha sido la muestrv que ha
dado oyendo el especialisimo discurso del senior Gi-
berga. Me permitiri el senior Giberga que yo, por
resabios de critic vacant, me perm'ita hacerle al-
gunas observaciones acerca de las fases en que se me
aparece su extraordiuariamnente notable discurso....
El senior Giberga, eso no tiene que decirse, es un
orador de much fuerza, un orador verdaderamente
parlamentario; exajera un poco en las ideas y en las
actitudes, eso es verdad tambien; y exajera al extre-
mo de olvidarse de la realidad; torque la exagera-
ci6u no es mrs que un olvido de la realidad; exajera
al career que sus amigos son los unicos conservadores
que hay aquf. El senior Giberga sin embargo ha co-
metido, sin quererlo, por supuesto, una falta, por otra
parte, muy leve. El seflor Giberga, nos k1a estado
ensefiando, el sAior Giberga nos ha estado amones-
tandoy eso es muy mortificante--,no es verdad?-
aunque tenga raz6n el seflor Giberga, para una co-
lectividad, y sobre todo, delante de tanta gente. Ri-
sas. Y sin embargo, todo el mundo ha tornado con
uhn coraz6n ligero, como dicen los franceses, las pa-
labras, las actitudes, y si yo tuviera mas libertad
difa, las inconveniencias del seior Giberga. Risas.






bR LA CONVPNCfOk CONSTltt3YkNTE 9j


Prueba evidence de que tenemos mas experiencia de
la que el senior Giberga se figure en estas cosas y que
tenemos min sentido practice, conservador y hasta
parlamentario, y que todos los juicios que se antici-
pan en contra nuestra no tienen en su favor la rea-
lidad y la verdad de las cosas. Pero el senior Giber-
ga nos amenaza, quiere prevenirnos, por to inenos,
auticipando deteriniados consejos, que por la for-
ma en que ban sido presentados heinus odo con de-
lectaci6n verdadera,a al aputarnos los vicios que
desde ahora debemos evitar y los errors que esta-
inos expuestos 6 cometer. El senor Gibergh agrega
a todo eso la consideraci6n de los m6ritos del aixi-
hl y oportunidad y beneficios derivados'de la acti-
t id de su partido par el heclo de haber aceptalo
los resultados y tendencies de la Revoluci6n. El
seilor Giberga at hablar de todas estas cosas todavfa
se sentia (y sirvale esto de amistosa y fraternal
amonestaci6n por mi porte al senior Giberga,. de
modo que result el alguacil alguacilado) un hoin-
bre del pasado. El senior Giberga hablaba de tal
manera, tan penetrado de lo que decia, que no re-
par6 que al declararnos que 61 y los suyos venian a
ayudartos, se expresaba como si fuera un beligeran-
te enfrente de otro beligerante, y en uno de esos
moments de exageraci6u 6 de olvido de la realidad,
que tan frecuentes son en el senior Giberga, lieg6 al
extreme de afirmar que 61 represent aqui el pasa-
do. Luego result que hizo una para nosotros gra-
tisima rectificaci6n A este respect el senior Giberga;
pero lo cierto es que yo le preguntaria al sefor Gi-
berga y A su partido, teniendo por preinisa el que
s6lo quieren ser cubanos: jsi no estuvieran con nos-
otros, d6nde estarian? ZEs que se hau enamorado de
nosotros y por eso quieren ayu-larnos; 6 se hau ena-
morado de algdu ideal que palpita en sus corazo-
nes? La raz6n, pues, de star aqui no es un motive
de gratitude para nosotros, fuera mas bien motive de
conveniencia y de enaltecimiento suyo. Sj olvida
ademais, al hacker una pintura, producila en esa ver-
tiginosa rapidez de su improvisaci6n, terrible, sinies-
tra, espantable y espantosa de la situaci6n actual,
de que nosotros, el pueblo cubano, en este moment
es absolutamente irresponsible.
Aquf no hay mins quo un solo resp ns ible, el Go-
bierno americano, y cuanto sigaifica y dice el senior
Giberga se dirige exclusivamente a los amtiricanos;
pero aclarado este particular, yo quisiera ahora, sin-
tiendome en todo lo demAs, sobre tolo en las pre-
tensiones que tan brillantemente ha sos:enido esta
noche el senor Giberga, de acuerdo con 61 respect A
la actitud que debe asumir la Convenciii acerca de
las actas de la provincia de la Habana; y siuti6ndo-
me de acuerdo con el sefor Giberga, debo dar por
bastante aclarado el particular sobre qu e me propo-
ifa llainar la atenci6u pdblica, p3tra referirine alo- *
ra concretamente al punto concernieute a las ac-
tas, aunque s61o para lamar la atenci6n de mis
compafieros respect 6 algunas dudas que se me
han ofrecido durante este debate, por las cuales me
figure que si ellos reflexionan como yo, hi:brnI de
pensar que en much part el senior Giberga tiene
raz6n, y en muchos concepts la Comuisidu de*Actal
ha podido equivocarse. Es verdad lo que decia el



senior Giberga. La ley termninantelente ha expre-
sado que el cuadrado se pone para que en 61, al la-
do del nombre impreso 6 manuscrito, se marque
una raya. El senior Presidente de la Comisi6n de
Actas, con una verbosidad interesante y fogosa, y
con toda la habilidad de un hombre expert en ei
manejo de los sesgueos de la palabra ooren'se, ho'r-"
hecho un andlisis y exposici6n a su rin era, v conmw
tal por otra part brillante, de uno de Sis p-Aii.rril';
de la Orden, para demostrar que el pri16sito del
Legislador era qae ho-fuese obligatoria la cruz, por
que lo que se proponia era qtle llegara 6 saberse por
modo indudable culles habian sido las intenciones
del votante, y que el nombre escrito revelaba esa in-
tenci6n de una manera indiscutible; y yo someteria
6 la rectitud del juicio del Presidente de la Comi-
si6n de Actas las siguientes consideraciones, si-
guiendo su mismo m6todo de examen, que deduzco
del examen de uu pirrafo de la secci6n 22, que se re-
fiere a las boletas, el cual dice, sefialando la manera
como han de hacerse 6stas y presentarse: que habri
n6mero suficiente de espacios en blanco de una A
otra column, y agrega que habrd un numero sufi-
ciente de espacios bajo el Gltimo nombre impreso,
para que el elector pueda insertar el nombre de cual-
quiera persona no consignada en la candidatura
impresa, por quien quiera votar. Y ahora, como dis-
posici6n general abrazando todo lo anterior compren-
dido en el parrafo eutero, agrega: "a la izquierda do
cada nombre en la primer column habr6 un
espacio rectangular en el cual hard el elector una cruz
con tinta para indicar el candidate para miembro de
la Convenci6n Constituyente y el Suplente," cuyo
nombre designado de ese modo son el miembro y
su suplente por quienes vota para candidates; y dice
esto mismo en ingl6s: A la izqnierda de cada nombre
de la primer column habra un espacio rectangu-
lar dentro del cual el votante debe hacer una cruz...
Yo pido A los sefiores de la Convenci6n que ten-
gan delante este texto y busqueu una persona que
eutienda bien el ingl6s, para que les diga c6mo es
cierto que es obligatorio poner la cruz segdn el tex-
to que estA escrito en la lAigua del poder y la auto-
ridad en Cuba, que tiene mas valor que el texto es-
paniol en este moment, y tian es asi, que paso tam-
bi6n lIlamar la atenci6n de los.sefiores de la
Comisi6n de Actas, y de los demtns companeros,
acerca de las siguientes circunstancias que si no hu-
biera side por todo lo que hemos estado oyendo en
la sesi6n de hoy, no hubiera creido que pudiera ya
ponerse en duda y principalmente despu6s de las
alegaciones hechas por el senior Giberga. Sin ofensa *
de nadie, puede llamarse sospechoso. Dice el texto
en espafiol,-el texto quer han adoptado y hemos
adoptado como definitive, y hasta como 6nico adop-
t6 la Comisi6n engargada de la revisi6n de las ac-
tas,-dice el texto en espaniol: (secci6a 6 pArrafo 32.)
"Ningun elector de la.provincia de Santiago de
Cuba votari por mas de cuatro miembros 6 sus su-
plentes"...... y dice el mismo pArrafo en ingl6s: "for
the purpose of minority, representation"...... Con el
prop6sito, con la mira,--s una frase casi elfptica
en ingles-de asegurar l-representaci6n de las mi.
norias."........
6


* 0






94 DtARtO DR SESiONES
i*


iC6mo en espafiol se la puesto el pArrafo sin esta
frase, y c6mo eu'ingl6s empieza el pArrafo con ella?
El senior PORTUONDO: 4Qu6 articulo?
El senior SANGUILY: El 32. Pero ,cual ha de te-
ner mns valor, el texto traducido 6 el original? 4El
texto 6 la traducci6n? ;,El texto escrito en la lengua
de la autoridad?
El sefor BRAVO CORREOSO: No.
El seflor SANGUILY: S. ;,Por que no? Para mi no
queda duda, la lengua official en la Isla de Cuba es
la leugua'inglesa. .
El senor MORUA: No senor, la lengua official no
es la lengua inglesa.
El sofior SANGUILY: jHombre, qu6 bucno estA es-
to! De modo que Mr. Wood, Zqu6 idioma habla? La
lengua del gobierno, la lengua official, la leugua do
la autoridad es la inglesa. ,De d6nde enana todo en
el orden politico y adminiistrativo en la Isla de Cu-
ba? El ingl6s es la lengua del Interventor.
El senior JUAN G. GoM.rz: La lengua nacional....
El senior SANGUILY: La lengua national es otra
cosa; la lengua national, cuando exist la naci6n,
serA la lengua espafiola; pero los cubanos no son el
powder actual men te.
El senior MORUA: Pido la palabra para decir al
senior Sanguily que sC de( alg6n gobierno que en
particular ha devuelto comunicaciones oficiales en
la lengua inglesa y ha diclo que la lengua official
es la espailola.
El senior SANGUILY: iAh,jacobino! Pero de todos
modos no quiero que pierda su tiempo la Asamblea
dilucidando esos puntos, y sobre todo lo creo perfec-
tamente indtil. iQu6i import lo que crea en esto la
Asamblea?
Por consiguiente, vamos A tomar otro camino para
llamar A la raz6n A los que sonriendose se quieren
separar de ella. El idioma en que debe creerse que
estA mejor expresado el pensamiento de la autoridad
eu Cuba, es aquel que usan y conocen desde la nifiez
todos los que la representan. Pero es curioso que
aqui diverjamos cuando realmente se trata de un
escamoteo. En la part espafiola han escamoteado
una frase, un pensamiento capital. La part inglesa
es mias honrada, mAs field. Se consign, se dice: "con
el prop6sito," frase elfpitioa, "de asegurar representa-
ci6n A las minorias, uu elector de la provincia de
Santiago votara's6lo por cuatro Delegados"........ Por
consiguiente, el espiritu de la Ley estA a-egurado
por el prop6sitodiel Legislador de ]a represenmaci6n,
aquf, de todas las minorias de todas las provin-
cias. El discurso del senior Giberga, pues, no es
SmAs que un comentario, una parafrasis de esta
orden del Legislador, de esta parte de la Ley elec-
toral. Y ahora no voy A contender de ninguna
manera con el Presidente.ui con la Comisi6n de
Actas; pero si con mis companieros de representa-
ci6n de la Habafa.
La Ley dice que ning6p elector debe votar en
la provincia de la Habgna ums de cinco Delega-
dps. Hay tres partidos en la provincia de la Ha-
bana; tres partidos que han i tervenido en la
march, que han ayudado A*realizar los prop6sitos
de la Ley electoral: el P1rtido Nacional, la Uni6n
Democratica y el Partido Republicano. Los re-
*
*


publicanos no tieuen mas que dos representatives;
yo puedo decir que no tienen mAs que uuo y me-
dio: el senior Berriel y la mitad del que tiene el
honor de dirigiros la palabra. Porque la otra mi-
tad de mis votos han sido votos nacionales. De
modo que conmigo ha hecho tin conato de medio
copo el Partido Nacional. Risas.
Pero el Partido Nacional tiene seis representan-
tes en esta Convenci6n; es decir, que le ha robado
un representante al otro partido, al Partido De-
ruocrAtico, y por eso el Partido DemocrAtico ha sido
copado. Se ha violado la Ley, porque la Ley dice
terminantemente que el Partido Nacioiiml, es decir,
que ningfn partido, y por tanto, que el Partido Na-
cioual, no puede votar en la provincial de la Habana
inms de cinco representantes A la Conveici6u. jC6mno
tiene seis? Hay, pues, un represeitante del Partido
Nacional de mas. iC6mo lo acepta la Asamblea?
iEl senior NuSiEZ: ,CuAntos tieue la provincial de
Matan zas?
El seflor SANGUILY: Yo no hablo de Matanzas,
ni s( nada de Matauzas. No necesito hablar nias que
de la Habana. Eu la Habana es positive que hiny
seis representantes del Partido Nacional; por consi-
guiente hay un individuo de mias. Yo no he de de-
cir qui6n, porque A mi no me toca. No lie de decir
quiei estA de mis. Por otra part, 6ste es un punto
obscure que tiene que dilucidarse; pero es indudable
que hay un representante de mas del Partido Na-
cional, y por un sentimiento de justicia, yo declaro
que vosotros, en vez de atacar al seiior Giberga, co-
mo acabAis de hacerlo, debiais ayudar al senior Gi-
berga para que se haga justicia, para que se asienten
desde ahora priucipios de moralidad, g6rmenes y
semillas de virtud por esta Convenci6n, que han de
tener una gran trascendencia eu el porvenir politico
de la Isla de Cuba.
El sefor RIns RIVERA: Pido qne se lea el articu-
lo 28 del Reglamento para una cuesti6n de orden.
El Secretario lo lee.
El sefior Rius RJVeRA: De suerte que yo'ruego
al President, si la Convenci6u no votase en contra
rio, se aplique el Reglamento por haber pasado las
horas reglamentarias. Son las seis, y yo pido que se
suspeuda la sesi6n, si la Convenciin no acuerda lo
contrario.
El senior PORTUONDO: Se han consuinido ya tires
turns en contra del dictarneu de la Comisi6n de
Actas y dos en pro, y falta consumer otro on pro pa-
ra la cbnclusi6n definitive.
El seflor DIEGO TAMAYU: Pido In palabra para
una alusi6n personal.
El seflor PORTUONDO: Pido por tantoque se pro
rrogue la sesi6n siquiera un cuarto do hora.
El senior PRESIDENTE: Un momenito, scfiores; hay
uque ventilar aquf si ha habido uno 6 dos turtos en
pro, y el senior Tafnayo ha pedido la palabra para
una alusi6n personal, en cuyo caso tiene la prefe-
rencia, y antes hay que discutir la micion del senor
Rius Rivera.
El sefior Rius RIVERA: Pido que se resuelva an-
tes la Nuesti6n de orden.
El sfior PORTUONDO: Propongo al senior Presi-
dente que se prorrogue la sesi6n, porque quiero ha-
*0 *






DE LA CONVENTION CONSTITUYENTE 55


cer uso de la palabra en defense del dictamen de la
Comisi6n de Actas, haciendo el ofrecimiento de no
tardar mis de cinco minutes para poder dar por ter-
minado este debate, y lo creo mejor quedejar el tur-
110 para mafiana.
El senior Rius RIVEKRA: Pido que se p nse vota-
cio6 si se suspended esta discusi6n hasta manfinia.
El Secretario, s iior Villuendas, toma la votaci6n.
Iccha la volaci6n por el slior Villuendas para qne
se prorrogte 6 n6 la sesi6n, resultaa dos votos en coCn-
tra.
El senior GIBERGA: Habia pedido la palabra pa-
ra una alusi6n personal que me ha dirigido el senior
Sanguily.
El senior VILLUENDAS: DirigiCdose al Presidente.
Habia pedido la palabra el senior Tamayo.
El senior PRESIDENTE: Tiene la palabra el senor
Diego Tamayo.
El senior DIEGO TAMAYO: No era mi prop6sito,
sefiores Delegados, intervenir en esta discusi6n, an-
tes al contrario, era mi prop6sito firme permanecer
en actitud espectante, puesto que mi acta era mate-
ria interesada en el debate que aquf se ha promovi-
do y debia esperar A que se legitimate 6 n6 por un
acuerdo difinitivo de la Convenci6n.
He venido A este puesto, n6 por mi propia volun-
tad, ni por mi propio impulse; lie venido por la
imposici6n de elements que hau creido que yo de-
bia soportar la pesadumbre de este cargo, cuyas res-
ponsabilidaqd s desde luego acepto con todas sus
consecuencias. Pero a pesar de ese prop6sito mfo
al venir aqui esta tarde, las afirmaciones del sefor
Giberga me obligan i cainbiar resueltamente de
conduct, torque de otra manern, podria aparecer
que yo lengo algo de esa culpabilidld que 61 fanta-
sea, y por otra part, mi silencio podria interpretar-
sj como un acto desdtefiso 6 como una fal'a de cor-
tesi:, que esta muy le'jos de mi Animo.
En el calor de este debate y en la pompa de los
discursos que hani llegado al 6iifsis mas alto, se ha
dado A extender que el cubano que esta al lado del
Titerventor, esta fuera del terreno cubano. Si el se-
for Giberga no me hubiese alulilo en su discurso
yo hubiera guardado silencio sobre este punto. Pero
ihora yo debo y quiero afirmar que me siento sa-
tisfecho al estar al lado de la Intervenci6n. A ella
fui en solicitud de ayuda, cuando estaba al frente del
Consejo Revolucionario en New York; con ella con-
vinimos, y A ella ofrecimos nuestro apoyo; se lo de-
bemos, pues, y estamoso bligados A dirselo mntentras
realize lo que era fundamento y base de today aspi-
raci6n cubana: la constituci6n definitive de la Pa-
tria. Ya, en otra ocasi6n y en document official, he
dicho, que los elements sociales de procedencia
revolucionaria tienen el deber de apoyar la Inter-
venciin, porqueella es, ante todo y principalmente, la.
resultante de los esfuerzos integtados por la Revo-
luci6n, y cualquier asomo de desconfianza 6 de re-
celo respect A su leallad, equivaldria A una acusa-
ci6n in.justificada contra los poderes directors revo-
lucionarios que cifran siempre en la Interveuci6n
americana sus mejores y mins fundadas esperanzas.
La Intervenci6n vino aqui, no como decia elsefio
Giberga, A eliminar la dominaci6n espanola; vino


aquf A ayudarnos A constituir la Patria Cubana,
como nacionalidad cubana, para el pueblo cubano.
El dia quela Intervenci6u se aparte de este cami-
no, que vacile en cumplir los compromises que tie-
ne con nosotros, entonces yo tendr6 el derecho de
protestar contra ella y de separarme de su lado.
Pero mientras no exista una prueba en coutrario;
nientras yo yea que trabaja por realizar los fines
de los cubanos revolucionarios, tengo el deber de
estar A su lado para aconsejarla y ayudar con mi es-
fuerzo personal la realizaci6u de esos fifes.
Se dice que somos gubernamentales. Esta es una
afirmaci6u demasiado singular. Somos gubernamen-
tales porque estamos al lado dJl uIterventor, aun-
que pertenecemos A un partido politico que tiene
sus fines perfectamente definidos. ;Por eso somos
gubernamentales? En ese caso yo soy guberna men-
tal en la Habana y el senior Juan Gualberto G6mez
lo es en Santiago. Con este criteria la situaci6n es
exacta. Si nosotros somos gubernamentales en la
IIabana porque unos cuantos del Partido Nacional
desempeiamos puestos al lado del Interventor, tam-
bi6n es guberuamental el Partido Republicano de
Santiago de Cuba que estA formado por los que ocu-
pan alli los puestos mas altos y prominentes al
lado de la Intervenci6n. Y aplicando este criteria,
resultan tau gubernamentales los afiliados A ese
partido como los afiliados al partido en que yo mi-
lito, en cuyo caso me encuentro en la bnena com-
pafiia dei senior G6mez.
Y pasanlo A la otra acusaci6n fundamental, el
senior Giberga nos decia, que las autoridades de la
Habana-i;slo las de la Habana!-habian hecho
en i]s eleccior es cosas estupendas; habian cometido
faltas de tal naturaleza que casi no podian decirse;
y para esto declamaba con 6nfnsis parrafos ampu-
losos, esperando abrumarnos con una responsabili-
dad que h'lsta ahlora no ha aparecido. Pero yo
voy t confe;ar que si tengo responsabilidad, no la
niego; al contrario, la reclamo. La mas important
es la de hiiber dado entrada en las elecciones A las
minorias; siu cuyo requisite no estaria aqui el senior
Giberga, ni me veria yo.obligado A contestar sus
afirmaciones efectistas. Y como tengo responsabili-
dad en la formaci6u de esa orden electoral, declare
que hay en ella algo de que debo vanagloriarme, y
es el prop6sito fire de que las elecciones se le en-
tregaran al pueblo; y se le diera intervenci6n legiti-
ma en ellas A todos los partidos. Prro el s(fior Gi-
berga no ha notado eso, porque obscurece su buen
juicio con 1 s dejos amargos del pasado. Las eleccio-
nes se hicieron no por el iejo sistema que practicaba
el seflor Gibergo, siuo por uno nuevo, que por lo
visto desconoce. El procedimiento en esta Ley elec-
toral, senior Giberga, es, entregar al pueblo y a los
partidos politicos todo el mecanismo electoral; pero
como el senor Gib'erga declar6 aqni que vive en el
pasado, y yo vivo en el preseute, mirando al porve-
nir, resultamos dos fuerzas divergentes, y por eso,
aunque lo deploro, el sefior Giberga y yo no noy
encontraremos janias. Todo el que examine el
m6todo electoral, except l senior Giberga, ve con
today claridad que si se.han cometido fraudes, no
ha podido ser por las autoridades; si se han come-


*0






56 DIARIO DE SESIONES


tido, ha sido por las Juntas electorales en las que
estaban represemtados todos los partidos ya consti-
tnidos, como dice la Ley electoral, y de ellas, 6nica-
,nente do ellas seria la responsabilidad; y como
efectivamente, en las Mesas electorales estaban re-
presenitados todos los partidos, lo mismo el mio
Ique el del senior Giberga, la responsabilidad nos
tecarfa por igunl. Es por lo tanto evidence 6 indis-
ctiible que si ha habido fraudes, 16gicamente se
puede deducir que todos los partidos serian c6m-
plices deo esas irregularidades. Pero hay algo mis
sorprendente: el sefnor Giberga, qu'e ha examinado
en su casa, despacio y cuidadosamente, toda esa do-
cumentaci6n, y que se ha torado el trabajo de ha-
cer nil iforme escrito precedido de algunos con-
sidcrandos, como siempre, ampulosos y efectistas,
viene al final (porque no podia ser de otra ma-
nera, dadas las condiciones intelectuales y morales
del senior Giberga) A coincidir con las conclusions
a que habia llegado la Comisi6n de Actas. Declara
que no debe proclamarse al senior Zayas, pero en-
cuentra que todos los demis estAn correctamente
elegidos, de manera que por sus propios juicios los
fraudes infinitos no existen, son simples afirmacio-
nes contradictorias. El sefor Zayas era el finico
punto negroencontrado porel senior Giberga, quien,
despues de todo, no ha demostrado, sino por su m6-
todo afirmativo, la negrura del senior Zayas, el que
a la luz de los hechos verdaderos ha recuperado su
color blanco caracteristico, dejando fuera de este lu-
gar el negro que el senior Giberga nos indicaba.
No voy A discutir mi acta ni la de mis companie-
ros, no s6lo por innecesario y superfluo, sino porque
ese no es mi prop6sito. Dejo eso I la Convenci6n,
en cuyos procedimientos tengo absolute confianza,
para que juzgue y resuelva. Sea cual fuere su jui-
cio, yo no dir6 una palabra en contrario; lo que ella
diga sera para mi lo legal, lo legitimo y lo verda-
dero. Pero hay un punto sobre el que quiero hacer
una aclaraci6n: iiEl copo para excluir las mino-
rfas!! En esto, el senior Giberga y el sefior Juan
Gualberto G6mez, hacian una series de cargos al
Secretario de Estado y Gobernaci6n; y yo voy A
volver sobre esta cuesti6n para recorder, sobre todo
al sf ior G6mez que parece olvidarlo, que quien
ha ivado las minorss% las elecciones, empezan-
do i,.r las muilicipales-y tengo el derecho de de-
clarar que el sefior G6mez es en esto testigo de
mayor excepci6n-fui yo; fuf yo quien defendi6ese
derecho y lo hice figurar en la Ley, y si ahora se
va 6 negar que defend eso, si se va a negar que
quien lo llev6 d los procedimientos electorales fui
yo, por ei flitil placer de hacer acusaciones que
no quiero calificar, se negara la realidad, y cuando
se niega la realidad, toda argumentaci6n es inne-
cesaria; pero siempre podre afirmar que en esto hay,
por part de los que acusan, una*inconsecuencia.
En resume, para no ser largo y porque la hora
es muy avanzada, result que todas las amenazas
ue iban A perturbar nutstro estado social y nuestro
porvenir; que todas esas calamidades que nos anun-
ciaban enfAtica y ampulosamente, calamidades de
tal naturaleza que ponAm en peligro hasta la Re-
publica en lo future, no hln aparecido, porque s6lo


tienen realidad en la imaginaci6u exaltada y en la
inagotable locuacidad del senior Giberga, al que se-
cundaba con no envidiada fidelidad el senor G6-
mez. Y termino, porque no pienso ni tengo nece-
sidad de rectificar, repitiendo que estoy y estar6 al
lado de la Intervenci6n mienatras 6sta cumpla los
prop6sitos con qde ha venido aquf, 6 saber: realizar
los fines de la Revoluci6n estableciendo la Repiblica
de Cuba.
El senior VILLUENDAS: Lee ,w artlculo r(ferente al
orden en que han de discutire las mocionrs.
El senior PORTUONDO: Pido la palabra para con-
sumir el fltimo turn en defense del dictamen de
la Comisi6n de Actas.
El senior PRESIDENTE: Permitame el senior Por-
tuondo, no se puede conceder un turno nirs, porque
ya se han consumido los seis reglamentarios, tres
que han hablado en pro y tres que han hablado en
contra.
El seinor PORTUONDO: Yo cref que no se habian
consumido los tres turns en pro del dictamen, por-
que various sefiores Delegados que han hecho uso de
la palabra s6lo lo han hecho para contestar alusio-
nes personales y para rectificar hechos y concepts.
El senor PRESIDENTE: Yo creo que ya se ha ha-
blado bastante.
El senior GIBERGA: Pido la palabra, no para de-
fender mi moci6n, sino para rectificar hechos y con-
ceptos y para recoger alusiones personales.
El seinor SANGUILY: Pido la palabra para una
cuesti6n de orden. Yo creo que el senior Giberga
(es una consult que someto a la consideracion del
President) no tiene el derecho de hablar en el sen-
tido para que ha pedido la palabra.
El sefor PRESIDENTE: El senior Giberga ha pe-
dido la palabra para rectificar hechos y concepts
y para contestar alusiones personales, y no le con-
sentir6 que con el caricter de alusiones personales
que 61 quiere atribuir, vuelva A hablar sobre la
cuesti6n de fondo. De manera que el senior Giber-
ga hablari sobre hechos y couceptos; eso 3 nada
mas.
El senior GIBERGA: Indudablemente este sal6n
tiene muy malas condiciones acisticas.......
El senior PRE IDENTE: Pero el Reglamento tieno
pocas condiciones, aunque muy claras. Riuas.
El senior GIBERGA: Realmente son muy malas
las condiciones actsticas de este local. Digolo por-
que s6lo asf pueden explicarse las palabras con que
me ha.sorprendido el senior Tainayo, y en que Iha
refutado brillantemente concepts que no se co6no
pudo oir, porque yo no los he vertido.
Me ha hecho much gracia el hermoso esfuerzo
con que el senior Tamayo ha tratado de demostrar,
con razones de alto patriotism, por qu6 se encuen-
tra en la Secretaria de Estado y Gobernaci6n, al la-
"do del Interventor. S. S. se encaraba conmigo y
me decia que mientras el Interveutor cumpla sus
compromises, S. S. estarA A su lado. Pero ,qu6 me
cuenta k mi el sefnor Tamayo? Nada de eso reza
conmigo, que no he dicho una palabra de eso: por
lo cual me permitiri S. S. que no recoja sus mani-
festaciones.
En' cambio, interest A mis prop6sitos hacerme


S*






D1 LA CONVENCION CONSTITUYENTF 57


cargo-por via de rectificaci6n, selnor Presidente-
do aquellas palabras en que el sefnor Tamayo recla-
maba un alto m6rito que soy el primero en reco-
nocerle: el alto m6rito de haber establecido eni la
Ley electoral la representaci6i de las ninorfas.
;Bendito y alabado sea el esenor Secretario de Estado
y Gobernaci6n, que fu6 author de tan buena, tan
acertada media! Pero no por esto ha de ser ben-
decido y alabado el candidate national seleor Ta-
mayo, que apartindose de los sauos principios y (de
la sabia political d que obedeci6 eu aquella media
el Secretariode Gobernaci6n, y a los pocos dias de
liaberla realizado, jacept6 que figurase su noimbre
en una candidatura de cope! iQu6 lastima, senor
Tamayo, que el candidate desautorizara al Secre-
tario!
Yo siento que S. S., que esta al lade del Inter-
ventor para ayudarle a establecer la independencia
de Cuba, creyera que de tan opuestos modos y ha-
ciendo A un mismo tiempo tan opuestas political
-la de la representaci6n (de las minorias y la del
copo-resulta servida la causa de la independencia.
Por mi parte creo servirla tambi6n al denuuciar
ante la opinion el proceder de S. S. y de (t partido
y opener mi political a la suya.
El senor Sanguily, a quien he ofdo con grand sa-
tisfacci6n, come que siempre me aprovocha oirle,
porque S. S. no es orador a ratos, come soy yo,
ipobrede mi! sino orador a todas horas...... y en
todas parties, ha insistido en hablar de mi arrogan-
cia. ZQu6 he de decir despues d-3 lo que dije en
el curso del incident que promovi6 el senior Z vyas;
qu6 he de decir sino que se equivoca el senior San-
guily y que yo soy un hombre humilde, inuy liu-
milde, humildisimo y sobre to lo cuando estoy de
late de S. S?
Lo que hay en mi es que mi humihlad no nme
impide, ni aun cuando discuto con S. S., decir muy
alto lo que pienso, porque hay en mi un convenci-
miento muy fire de que las ideas que sustento son
las mejore.s como S. S., sin duda, lo cree de las su-
yas. Por esto las sustento: ya lo dije. i Es esto
arrogancia? iEs esto querer dar lecciones? iIndica
6sto la pretension de imponerse? ,Indica 6sto la
pretensi6n de que mi partido sea el 6nico sabio y
patri6tico y previsor? Yo no he dicho tal cosa, ni
ie dicho cosa alguna del partido en que milita S. S.
Me import que conste quo yo he tenido much
cuidado en no proferir frases ni concepts que pu-
dieran mortificar a nadie: sean los que sean mis
pensamientos, suelo ser muy cauto en mis palabras,
y como estoy avezado, segdu ya dije, al respeto de


los demn6s, nunca dejo de guardarlo, y menos lo la-
rna aquf, cuando pienso que la situaci6m que atra-
vesamos y el servicio de la nueva causa que lie adop-
tado exigen que no nos dividamos en inmotivadas
6 inutiles divisions los que necesitamos hoy star
muy unidos.
Y per esto dejar6 sin contestar algunas alusiones,
y s6lo una palabra dedicar6 a la que i mi y a mis
correligionariosde autafi dirigi6 el senior Sanguily
euaudo dijo, a guisa de reproche, que tarde habia-
mos venido A predicaIr la concordia con los ITter-
ventores: con esos Interventores a quienes se abraza-
ron los amigos do S. S. y i quienes S.S. ha atribuido
hoy la responsabilidad de cuanto ocurre en Cuba.
Tiene raz6n el senior Sanguily: tarde predicamos la
concordia con los americanos. Proe ,cunmdo fbamos
A predicarla? icuando con todas las fuerzas de nues-
tras alas combatiamos contra ellos? 86lo la hemos
predicado cuando han venido a ser, at pesar de nues-
tros esfuerzos, poseedores de nuestra tierra y a~rbi-
tros de nuestros destinos. Tiene raz6n el senior
Sanguily.
Pero ,para qu6 hemos de revolver el pasado? No
lo revolvamos, sefir Sanguily, no lo revolvamos.
No es esta ocasi6n de esclarecer hechos y depurar
responsabilidades. Dejemos esta area a la historic.
Y no lo digo a manera de consejo, para que no me
suponga el senior Sanguily la pretensi6n de darlos.
Yo no tengo vocacio6 pirai el magisterio y nunca
me atrevo a erigirme en mentor y minee de otros;
y menos me atreveria done hay, entire otros maes-
tros, uno que tiene tan altas y soberanas dotes comno
el senior Sanguily.-He dicho.
El seflor PRES[DEiNT: El punto so hall suficien-
tmnente discutido, se va a votar si se aprueba 6 no
el dictamen de la Comisi6n de Actas.
El senior Rius RIVERA: Para una cuesti6n de or-
den. iQu6 se va a votar? Seprocede d la votacion.
El senior VILLUENDAS: Mayoria abrumadora en
favor de la Comisi6a de Actas. Cinco que no y veinte
que si.
El senior PRESIDENTE: Quedan proclamados Dele-
gados por la provincial de la IIabana, los seiores Jos6
Lacret, Diego Tamayo, Alejandro Rodriguez, Emilio
Nifiez, Leopoldo Berriel, Manuel Sanguily, Miguel
Gener y Alfredo Z:yas y sus supleftes respectivos.
Orden del dia para la sesi6n inmediata:
Lectura del acta anterior, naturalmoute. Lectura
del proyecto de Reglamento, y si liubjere tiempo,
elecci6n de la Mesa definitive.
Selevant a a sesi6n. Eran las seis y media de la
tarde,


*


0
rI~II.mh





















DIARIO DE SESIONES
---~-.1^1---




Ap6ndice al nufmero 6 del 16 de Noviembre de 1900




INFORMED DE LA COMISION DE ACTAS


CONCLUSIONN).


PUERTO PRINCIPLE.

En esta provincia aparecen las mismas ligeras diferencias nume-
ricas que en las demis, por disparidad entire los votos anotados y
los que constant en los certificados de las Juntas electorales.
A esta Comisi6n Revisora ha llegado, por remisi6n del Gobierno
Military de la Isla, una protest del senior Maximiliano Ramos, de
Puerto Principe, que expone haber ocurrido ilegalidades en las elec-
ciones de aquella provincia.
Estima el senor Ramos que habiendo sido presentados oficial-
mente como candidates para Delegados los sefiores Manuel R. Sil-
va y Salvador Cisneros, llevando como suplentes a los sefiores Juan
Ram6n Xiques y Eugenio Sanchez, respectivameute, esos sefiores y
no otros debieron haber salido electos. Pero esta Comisi6n Revi-
sora, apoyada en la disposici6n del apartado XXI del Decreto nui-
mero 316 que concede A cada elector el derecho de "insertar cl
nombre de cualquiera persona no designada en ]a candidatura y
por quien 6l quiera votar," escribiendolos 6 hacidndolos escribir en
los espacios en blanco que hay debajo del 6ltimo nombre impreso,
entiende err6nea la acusaci6n del senor Maximiliano Ramos, y juz-
ga buena y perfectamente legal la elecci6n del suplente senior Oc-
tavio Freire y Cisneros, haci6ndolo asi constar ante la Convencion
Constituyente, A la cual rqpomienda la proclamacidn de los Dele-
gados de Puerto Principe.
Fechado en la Habana, edificio de la Convenci6n Constituvente
de ]a Republica de CuLa,qi doce de Noviembre de mil novecientos

Rafael 1. Potrlrondo.-Manuel R. Sila.-Maarli,
JMoruia Delgydo.
*
MATANZAS

Observase en las actas de esta provincial, aunque no tan repeti-
damente, la misma deficiencia que en las de Pinar del Rio en el
procedimiento documental, puesto que no concuerdan en muchos
casos el ndmero de votos registrados en las listas, con el reconoci-
do en los certificados, enmendados debidamente por la Junta Pro-
vincial Escrutadora.
De mayor gravedad resultan las incorrecciones que encuentra es-
ta Comisi6n Refisora, en las boletas de los Colegios 1I y 2" de
Pueblo Nuevo y 164 del 2 de Fundici6n en Cardenas, por notarse
en ellas, diferencia de color, Iransparencia y tamafio que las distin.
gue fAcilmente de las boletas legales. En cump'imiento de la dispo-
sici6n primer del Apartado, eqtiende esta Comision que esas bole-
tas deben ser rechazadas.
En el Colegio Electoral del barrio de la Cabecera, en Macuriges,
se registran 472 electores, @o obstante limitarse por la Iey vigente
Ai 400, el maximun de cada Cglegio.
Ahora bien: hechas las enmiendas correspondientes, queda sienm-


pre inalterable el resultado definitive de las elecciones de la pro-
vincia de Matanzas.
Fechado en la Habana, edificio de la Convenci6n Constituyente de
la Repiblica de Cuba, A doce de Noviembre de 1900.
Rafael ll. Portuoudo.-Alanuel R. Silva.-Martin
ifor~ a Deqlado.
SANTA CLARA
Las actas de esta provincial no ofrecen otra irregularidad que el
procedimiento del barrio de Bellamota, en Sancti Spiritus, cuya lis-
ta de votantes consta de cincuenta electores y el Colegio reuiitid a
la Junta Provincial Escrutadora cincuenticuatro boletas, sin acom-
pafiarlas de las actas del primer escrutinio.
Como esto no altera el resultado de la elecci6n, la Comisidn Re-
visora estima que deben ser proclamados por la Convencidn los De-
legados de la provincia de Santa Clara, sin perjuicio de lo que a
bien tuviere resolve la Asamblea respect de la denmo.trada incmn-
petencia de la Junta Electoral del barrio de Bellamota.
Fechado en la Habana, edificio de la Convenci6n Con:,lituycnte
de la Repuiblica de Cuba, a doce de Noviembre de 1vpo.
Rafael M. Portuondo.-aMunel R. Silva.- Martin
lMortA Delgado.
SANTIAGO DE CUDA
En las actas de la provincia de Santiago de Cuba, se observan
diversas irregularidades en el nimero de votos asignados A cada
candidate por las respectivas Juntas Electorales. En el termino de
Guisa aparecen votando en el mismo Colegio cuatrocientos veinte
y dos electores, contraviniendo la Ley Electoral vigente que ordena
para cada Colegio s6lo cuatrocientos votantes, demostrandose que
la Junta Electoral desconocia elApartado de la Orden nimero 316
que dice se proceda por la Junta Electoral a la destrucci6n de las
boletas sobrantes en caso de ser mayor que el niomero de votantes,
el de votos depositados en las urnas.
El acta del Colegio de Ojo de Agua, termino municipal de
Puerto Padre, reviste gravedad que a juicio de esta Comisi6n Re-
visora no debe pasar desapercibida, por aparecer doscientas cin-
cuenta y cuatro boletas, no habiendo concurrido i las urnas mas
que doscientos veinte y site electores. Los votos, pues, i que esta
acta se refiere, asi como los d- sI-gundo Colegio de Baire y el de Pla-
zuelas en Puerto Padre, deben ser descontados porex'teso de candi-
datos setialados et% las boletas. Cumple a esta Comisi6n Revisora.
exponer que, no obstante las irregularidades mas importautes sti-
ialadas, practicadas las nmiendas consiguientes, no varia e n
vidad de las elecciones en aquella provincia, por lo que recoini',
da 6 la Convenci6n Constituyente la proclamaci6n de los Delhga-
dos orientals.
Fechado en la Habana, edificio de la Convenci6n Constituvente
de la Repibblica de Cuba, A doce de Noviembre de mil novecientos.
Rafael il. Portuondo.-Manucl R. Silva.,-Martin
ioruta Delgado.


*


0t







nE LA CONVENTION CONSTITUYENTE 59




ENMIENDA

propuesta por el senior Giberga al dictamen de la Comisidn de Actas.


"A la Convenci6u.
Alas elecciones para Delegados A la Convenci6n Constituyente
han acompafiado, en la provincla de la IIabana, graves y numero-
sas ilegalidades. Entregados A un solo partido en la capital y en
otros muchos pueblos los medios de influencia y de acci6n que en
manos de autoridades locales pone la legislaci6n electoral vigente y
en today la provincia los que poseen mas altas autoridades; y exclui-
dos los demis partidos de toda intervenci6n en no pocos colegios;
de tal situacidn abusaron aquellos a quiet'es favorecia, y que no sa-
tisfechos con la mayorli, de la cual, merced a ella y a otras circuns-
tancias, podian y debian considerarse seguros, propusieronse mono-
polizar la representaci6n dte la provincia en esta Camara. Dificil
habia de serles, A pesar de todas sus ventajas, el logro de tal pro-
p6sito dentro de un regimen electoral que tiende precisamente A inm-
pedirlo y 6 asegurar la repiesentaci6n de las minorias: y de ahi que
se apelara, fuera de la ley, 6 medios que bhiieran asequible los que
las leyes reprueban.

Alguna, Ilr las ilegalidades cometidas no parece possible quesean
.objeto de discussion. Tales son la larga demora en la remision 6 la
falta de remisi6n a la Junta Escrutadora, ya de las boletas electo-
rales, ya ie algunos otios de los documents a que fia la Ley la
prueba de la legalidad de las elecciones; la arbitraria sustracci6n a
la fiscalizaci6n de partidos no representados en una Junta Electoral
de las operaciones por la misma realizadas; la sustituci6n por unas
boletas de otras cue consta fueron depositadas en la urna; la su-
posici6n, llevada hasta la torpeza, de habervotado en un Colegio-
a favor, naturalmente, de los mismos candidatos-ora todos los elec
stores, ora un n6imero mayor de los que lo component, y otros varies
fraudes, no menos escandalosos, que entire los muchos que la opi-
ni6n ha denunciado, pero que no han podido comprobarse, han te-
nido la mas cabal comprobacion. Tales y tan evidentes han sido
esas ilegalidades que a causa de ellas han coincidido la Junta Es-
crutadora de la provincial de la Habana y la Comisi6n de Actas ele-
gida por la Convenci6n en estimar nulas las votaciones de los Cole-
gios Electorales 6 lugares de votacidn de los terminos muni(ipales
de Vereda Nueva y de Tapaste y de los barrios de Gamuza, Jamai-
ca, ChAvez, Managuaco y Cotilla, de San Jose de las Lajas. Pero
otras irregularidades se han cometido, igualmente inductivas de nu-
lidad, que no habiendo sido apreciadas por la Comision de Actas,
obligan al Delegado que suscribe a llamar la atenci6n de la Conven-
cion hacia las misnas y 6 proponer una enmienda al dii tamen de la
Comisi6n.

Encu6ntrase entire ellas la ilegalidad, en centenares de boletas
cometida, consistent en haber escrito en las mismas algunos nom-
bres sin que fueran marcados con la linica marca que, seglin la Or-
den nimero 3<1 dcl Gobierno Militar de la Isla, podria dar valor
a la adici6n de los mismos a los que tenian impresos las boletas: sin
(iiue futran marcados con cruces puestas con tinta en los rectAngulos
que en las boletas hay al margen de las rayas dedicadas A adicionar
a mano nuevos nombres, lo mismo que al margen de los nombres
impresos. Declare la nulidad de tales boletas la Junta Escrutado-
ra Provincial y no las tom6 en cuenta para el c6mputo de votos;
pero la Comisi6n de Actas las ha considerado vAlidas.
La Convenci6n, separindose del dictamen de la Comisi6n, habia
de estimarlas nulas en observancia de los preceptos legales vigentes.
No es necesario esforzar el razonamiento para demostrar esa nuli-
dad: hasta recorder las disposiciones contenidas en el articulo 21 de
la Orden nimero 301, segun la cual el elector ha de hacer "una crui
"con tinta para indicar que el candidate para iniembro de ]a Con-
"venci6n Constituyente y el Suplente cuyos nombres design de ese
"modo son el miembro y Eu suplente por quien vota de la candida-
"tura," y fijar por un moment la atenci6n en las siguientes consi-
deraciones:
Primera: que en el regimen electoral creado por la Orden nfimero
301 es la cruz el medio establecido para que los electores indiquen
su preferencia gor determinados nombres entire los que contenga la
candidatura 6 boleta, mediante la cual emitan su voto.
Segunda: que el citado articulo 21 no distingue centre unos nom-
bres y otros -entre los impresos y los manuscritos-de los que con-
t -nga la candidatura, sino que habla en t6rminos generals y que
como tales los comprende a todos.
Tercera.-Que la adici6n de nombres manuscritos a los impresos
no puede racionalmente estimarse que deba producer otro resultado
que el de igualar los unos A los otros, para el efecto del voto, pero
no el de autorizar dos formas distintas de votaci6n, dos medios dis-
tintos de indicar la preferencia del elector: para lo cual seria necesa-
rio un precepto legal, claro, precise y director, 0


Cuarta.-Que la mera existencia de nombres manuscritos en una
boleta no puede racionalmente estimarse como inductiva de prefe-
rencia del elector, no constando-como no puede constar jams,
dados los procedimientos que se emplean-que la adici6n de tales *
nombres haya sido hecha precisamente por el mismo elector y no
por oto, y con mayor motive en un regimen electoral que concede
el derecho de sufragio a individuos que no sepan escribir ni leer.
Quinta:-Que en tal mamera debe estimarse necesaria la cruz
par. indicar el voto del elector y tan uninime ha sido esta opinion
hasta que el interns del partido vino a discutirla, que las boletas 6
candidaturas impresas por los Gobernadores de las provincias-y
no por los partidos politicos, por los candidates 6 por otros indivi-
duos-han contenido, en todas las provincias, los rectingulos desti-
nados i las cruces, tanto al margen de las rayas destinadas a la
escritura a mano de nuevos nombres, como al margen de los nom-
bres impresos; lo cual no se hubiera hecho si fuesen ociosos, por
carecer de objeto, aquellos rectingulos.
Sexta.-Que los hechos han demostrado cuin infundada es la
afirmaci6n de que la mera adici6n de un nombre manuscrito i una
boleta suponga la voluntad del elector de darle su voto, puesto que
Colegios ha habido-entre otros el de Templete, de esta Capital-
en que han aparecido boletas con nombres manuscritos, y en las
cuales a! margen de ellos no habia cruces, pero habia, si, cinco cruces
al margen de otros tantos nombres de Delegados impresos, indican-
do la evidence intenci6n de votar por istus y no por aquellos, no
obstante haber sido ailadidos a mano.
Tampoco ha estimado nulas la Comisi6n de Actas, como entendi6
que lo eran la Junta Escrutadora, las boletas de los colegios electo-
rales de Independencia, en San Jose de las Lajas, Govea, Norte y
Sur, Chicharos, Valle y Monjas y Santa Rosa, en San Antonio de
los Bafios, Ceiba del Agua, y CIh rcas y Pueblo en Melena del Sur,
en las cuales advirti6 la Junta l scrutadora cierta identidad en la
letra de los nombres manuscritos, asi como que algunas no presen-
taban perceptibles huellas de haber sido plegadas en ocho para su
introducci6n en la urna, mientras que la Comisi6n de Actas ha decla-
rado que 'no ha podido descubrir la identidad sospechosa que se
denuncia en aquellas escrituras," y que "presentan marcadas huellas
de haber sido plegadas," aunque sin decir si en ocho 6 en cuatro 6
en dos. No ha opuesto la Comisi6n de Actas A las afirmaciones de
la Junta Escrutadora afirmaciones contrarias: y quizis no las haya
confilmado por un err6neo concept de sus funciones; por haber
entendido acaso que no debia dar por probados hechos que no lo
estuvieran en las condiciones que para la prueba en una contienda
forense sobre derechos privados serian necesarias, y que no lo son,
por cierto, ante una Cimara, que ni ejerce funciones judiciales, ni
ha de fallar juicios entire parties, y cuya potestad, en cuanto a las
decisions que le cumple dictar acerca de las elecciones de sus miem-
bros, no tiene otro limited que el de su propio criterio. Sea como
fuere, la Convenci6n habrA de servirse estimar nulas las menciona-
das boletas.
La identidad de escrituras en las de un Colegio 6 en las de various
-cuyos dos casos han ocurrido-implicat en efecto, la nulidad de
las boletas, en cuanto demuestra la illegal intervenci6n en la emisi6n
de los votos de personas que no debieron tenerla y hace sospechosa,
cuando menos, la libertad y espontaneidacPdelos mismos. S61o los
mienlbros de una Junta electoral pueden intervenir en la preparaci6n
de boletas cuando lo soliciten los electores que no sepan prepararlas
por si mismos: de done result la ilegalidad de la yitervenci6n de
unas mismas personas en distintos Colegios, intervenci6n evidencia-
da por la identidad de letras en boletas que A distintus Colegios co-
riesponden. Por otra part, y por lo que se refiere a las boletas en
un solo colegio depositadas, el auxilio de los miembros de las Jun-
tas electorales a los electores debe limitarse, segin el articulo 29 de
la O.den 301, a marcar las boletas, es decir, A ponerles cruces, pero
no a escribir en ellas: que una cosa es marcar, 6 sea poner marcas,
y otra cosa es escribir. La escritura no es una marca; la cruz si.
En cuanto i las boletas que no presentan huellas perceptibles de
haber sido dobladas en ocho, la simple consideraci6n de que dado
el tamafio de aquellas y el de las aberturas de las urnas, no podrian
aqueoas ser introducidas en estrs sino doblAndolas en ocho, es decir,
reduciendo la superficie de la boeta doblada a1 a octava part
de la boleta abierta, basta para demostrar que aquellas de que se
trata no fueron depositadas por los efectores en las urnas y que,
por consiguiente, son nulas. 0
Nopueden ofrecer duda las considaraciones que quedan expues-
tas. No las ha contradicho la Comisi6n de Actas: ni por otra ra-
z6n que por no estimar justificados Jos hechos-la identidad de
escrituras de distintas boletas y la falta e huellas de haber sido
plegadas en ocho-ha dejado de proponer la declaraci6n de nu-
lidad. *


*








6o b bfAkto D) seioPfNP


Pero los hechos estan suficientemente justificados. Las afirma-
ciones de la J*nta Escrutadora, al no ser contradichas por la Co-
misi6n de Actas-que si no las confirm, n6tese bien, tampoco
las contradijo-adquieren indiscutible presunci6n de certeza. Con-
firman esta presunci6n las demrs irregularidades directamente
acreditadas y tanto porla Junta como por la Comisi6n reconoci-
das, las cuales demostrando A la luz de un criteria desapasionado
la existencia de un plan que para realizar el copo debi6 combinar
el partido quelo proyect6, lo anunci6 y 1o intent, son otros tan
tos indicios vehementes, graves y concluyentes, que no dejan lugar
0* duda racional, de que A cuantos otros fraudes fuesen hacederos
debi6 tambidn apelarse y de que son igualmente hechos ciertos, y
no meras sospechas, las otras irregularidades que denunci6 la Jun-
ta Escrutadora y respect de las cuales la Comisi6n de Actas a pe-
sar del laborioso studio que dice halter practicado, no encontr6
motives que la indujesen a afirmar un juicio contrario al de la
Junta Y el espiritu de intransigente exclusivismo y el ansia deses-
perada de triunfo y de predominio que revela el mero intent del
copo, m6viles que siempre empujan 6 aquellos A quienes animan
al empleo decuaptos medios, por ilegitimos que sean, puedan sa-
tisfacer sus apetitos, y que son por si solos irrecusable testimonio
de su menosprecio de las leyes y de su falta de respeto a los dere-
chos ajenos,-dan, en fin, tal fuerza A la presunci6n indicada y ya
confirmada que la llevan a la categoria de cumplidisima evidencia
y produce convicci6n moral suficiente-y mas que suficiente so-
brada-para que la Convenci6n consider nulas las boletas de que
se trata, sin necesidad de la evidencia material, sin necesidad de
practicar minucioso examen de aquellas.
Pero los sefiores Delegados pueden examinarlas por si mismos -
como lo ha hecho el Delegado que suscribe, y juzgar por este
medio, si lo creyeren necesario, acerca de si existe 6 n6 la identi-
dad de letras denunciada por la Junta Escrutadora y de si fueron
6 no dobladas en ocho las boletas en las cuales no advirti6 la pro-


pia Junta las huellas perceptibles que, en el caso de haber sido do-
bladas en tal forma, necesariamente habrian de presentar.
Y por todo lo expuesto, el Delegado quesuscribe tiene el honor
de proponer & la Convenci6n, como enmienda al dictamen de la
Comisi6n de Actas, que, proclamando como Delegados por la Pro-
vincia de la Habana 6 los sefiores
D. Jos6 Lacret.
). Diego Tamayo.
1). Miguel Gener.
I) Alejandro Rodriguez.
D. Emilio N6iiez.
D. Manuel Sanguily y
I). Leopoldo Berriel,
y como suplentes a los sefiores
D. Manuel S. Pichardo.
I). Fernando Figueredo.
I). Jos6 L. Castellanos.
D. Leandro Rodriguez-
T). Francisco Leyte Vidal.
). Carlos Font y
I). Federico Mora,
se sirva acordar que la Comisi6n de Actas, descontando del c6m-
puto de votos los contenidos en las boletas de los varios Colegios
6 lugares de votaci6n mencionados en esta enmienda y en los de
QuivicAn, que en igual caso se encuentran, asi como en las boletas
que contengan nombres manuscritos en cuyo margen no haya cruz,
cuyas boletas se declaran nulas unas y otras, informed a la Conven-
ci6n quienes sean las personas que despues de las antes indicadas
aparezcan tener mayor nimero de votos vAlidos para Delegado y
para Suplente, A fin de proclamarlas igualmente para tales cargo.
Habana 16 de Noviembre de 1900.

Eliswo Gibcrga.


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