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Title: Responsabilidad del Partido Popular en el asunto de los cuatro millones de la gasolina
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 Material Information
Title: Responsabilidad del Partido Popular en el asunto de los cuatro millones de la gasolina
Physical Description: 19 p. : ; 23 cm.
Language: Spanish
Creator: Iriarte, Celestino
Muänoz Marâin, Luis, 1898-
Puerto Rico -- Legislature. -- Senate
Publisher: Oficina Insular de Compras
Place of Publication: San Juan P.R
Publication Date: 1943
 Subjects
Subject: Gasoline -- Taxation -- Puerto Rico   ( lcsh )
Genre: government publication (state, provincial, terriorial, dependent)   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Puerto Rico
 Notes
General Note: At head of title : Senado de Puerto Rico, San Juan, P.R.
General Note: "Discurso pronunciado por el Senador Celestino Iriarte, floor leader del Partido Uniâon-Republicana, en el Senado de Puerto Rico, el dâia 5 de marzo de 1943, sosteniendo las acusaciones hechas por el Presidente del Senado, Luis Muänoz Marâin, contra legisladores populares, imputâandole responsabilidad en el asunto de los Cuatro Millones de la Gasolina."
 Record Information
Bibliographic ID: UF00072575
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 13233954

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SENADO DE PUERTO RICO
SAN JUAN, P. R.








RESPOSABIlIDAD DEL PARTIDO POPULAR

EN EL

ASUNTO DE LOS CUATRO MILLONES DE LA GASOLINE


Discurso pronunciado per el Senador Celestino Iriarte,
floor leader del Partido Uni6n-Republicana, en el Senado
de Puerto Rico, el dia 5 de marzo de 1943, sosteniendo
las acusaciones hechas por el Presidente del Senado,
Luis Muaoz Marin, contra legisladores populares, impu-
tAndole responsabilidad en el asunto de los Cuatro Mi-
llones de la Gasolina.









SAN JUAN, P. R.
OFICINA INSULAR DE COMPRAS
DIVISION DE IMPRENTA
1943


-,?











SENADO DE PUERTO RICO
SAN JUAN, P. R.


RESPONSABIlIDAD DEL PATIO POPULAR

IN EL


ASUNTO DE LOS CUATRO MILLONES DE LA GASOLINE


Discuiso pronunciado per el Senador Celestino Iriarte,
floor leader del Partido Uni6n.Republicana, en el Senado
de Puerto Rico, el dia 5 de marzo de 1943, sosteniendo
las acusaciones hechas por el Presidente del Senado,
Luis Mulioz Marin, contra legisladores populares, impu-
tAndole responsabilidad en el asunto de los Cuatro Mi-
lones de la Gasolina.


SAN JUAN, P. R.
OFICINA INSULAR DE COMPRAS
DIVISION DE IMPRENTA
1943















RESPONSABILIDAD DEL PARTIDO POPULAR EN EL ASUNTO DE
LOS CUATRO MILLONES DE LA GASOLINE

Discurso pronunciado por el Senador Celestino Iriarte, floor leader
del Partido Uni6n Republicana, en el Senado de Puerto Rico,
el dia 5 de marzo de 1943, sosteniendo las acusaciones hechas
por el Presidente del Senado, Luis Mufioz Marin, contra legis-
ladores populares, imputindole responsabilidad en el asunto de
los Cuatro Millones de la Gasolina.

SE&OR IRIARTE: Sefior Presidente, tenia entendido que don Luis
Munfoz Marin iba a hacer uso de la palabra. Me gustaria que 6l ha-
blara para despues yo poder contestar.
SE'OR MUNoz MAR~N: No he solicitado hacer uso de la palabra
y me parece innecesario despu6s del discurso pronunciado por el
senior G6igel Polanco.
SEROR IRIARTE: Sefior Presidente y compaferos Senadores: Yo
lamento infinitamente tener que hablar ante el Senado en el dia de
hoy, en esta ocasi6n. Hubiera preferido no tener que hablar. Asi lo
manifesto a los sefiores Susoni y Mufioz Marin. Si dije hace un
memento que tenia entendido que el compafiero Mufioz Marin pen-
saba hacer uso de la palabra, fu6 porque asi me lo habia manifestado
el senior Mufoz Marin en la tarde de hoy, cuando hablamos con res-
pecto a este asunto. El ahora cree innecesario hablar y yo no tengo
interns alguno en que el senior Mufoz Marin able. El senior Mufioz
Marin fue designado Presidente de la Comisi6n de Responsabilidades,
nombrada por el Senado y la Chmara el dia 31 de marzo del afio
1942, despues de una acusaci6n violent formulada por 61 ante este
Senado. Parecia 16gico, que habiendo sido el senior Mufioz Marin,
President de la Comisi6n, y quien formula la acusaci6n que sirvi6
de base para la investigaci6n que fu6 practicada y para el informed
que ahora ha sido diseutido por el senior Geigel Polanco, parecia 16-
gico, repito, que el senior Mufioz Marin hubiera hecho uso de la pala-
bra con respect a este asunto que aqui se debate y en relaci6n con
el cual 61 ha sido mencionado tantas veces.









Claro, el compafiero G6igel Polanco ha permanecido durante dos
horas y veinticinco minutes en el uso de la palabra y ha pronunciado
un discurso extenso, vibrant, elocuente, aunque ha tenido que apelar
a cierta fraseologia que no es la mis propia para ser usada en este
Senado ni en ningfin parlamento.
Yo no voy a referirme a esa fraseologia; no voy a tratar de imitar
al compafiero G6igel Polanco. ProcurarE usar las palabras mas sua-
ves possible, las que menos puedan ofender la susceptibilidad del com-
pafiero, las que menos puedan ofender los oidos de los demAs com-
pafieros de este Senado, pues estoy seguro que todavia sienten el
chirrido del eco de las frases tan repetidamente vertidas por 61, ante
este Senado, durante sus dos horas y media de discurso, y que tan
mal acogidas fueron, a juzgar por los semblantes de todos los com-
paileros Senadores.
No voy a hacer referencia a esas frases. El senior G4igel Polanco
ha hablado aqui dos horas y media para combatir el voto disidente
de la minoria del Comit6 de Responsabilidades, que esta firmado por
el Senador Padr6n Rivera y los Representantes Figueroa, Gauthier
y por este Senador. Como miembro de esa Comisi6n de Responsabi-
lidades, suscribimos ese informed y estamos obligados a sostenerlo.
El compafiero G6igel Polanco ha abrigado esperanzas de que
nosotros hemos de rectificar nuestra posici6n, en el future, cuando
nos convenzamos de la realidad de los hechos ocurridos. Quiero ade-
lantar al compafiero, que muy posiblemente tal cosa pueda suceder.
En cuanto a mi respect, y soy el minico present de los compafieros
que firman el voto disidente, tengo abierto mi coraz6n para hacer
esa rectificaci6n en cualquier moment; pero, hasta ahora, descan-
sando en la evidencia que esta vaciada en ese informed de la minoria,
que contiene doscientas noventa y cuatro pAginas, y que, para leerlas,
Sen parte, el Comit6 de Responsabilidades tard6 much mas de seis
horas, las palabras del compafiero G6igel Polanco, pretendiendo for-
mular una respuesta a ese informed o voto disidente de la Minoria del
Comit6 de Responsabilidades, esas palabras de 61, durante dos horas
y media, no han contestado las acusaciones que ahi estin compren-
didas, sostcnidas por la evidencia que ahi esta transcrita. Y no somos
nosotros, los que firmamos ese informed disidente, quienes hemos traido
esa evidencia y hemos formulado esa acusacidn contra las personas
que ahi se mencionan. No es culpa nuestra. La culpa es de los
miembros prominentes del partido del senior G6igel Polanco que han
traido esa evidencia, que ahi esta; y que han hecho las manifesta-








ciones que ahi constant en el informed o voto disidente y que constant
ademis, en el record taquigrffico de la investigaci6n. Eso no se
puede destruir con un discurso de dos horas y media, como el que
nos ha pronunciado esta noche el compafiero Geigel Polaneo.
Si estuvi6ramos ante un jurado y tratframos de sostener el caso
con la evidencia que consta ahi vaciada en el informed o voto disidente
de la iIinoria del Comit6 de Responsabilidades, estoy seguro que
todos los caballeros aqui presents, entire los cuales veo a muchos que
innumerable veces han formado parte del jurado en este distrito
judicial v de otros distritos de la isla, no pondrian atenci6n al dis-
curso pronunciado aqui por el compafero Geigel Polanco, defendien-
dose de la acusai6n -formulada por el Sr. Mufioz Marin.
Nada tiene que ver lo que ha dicho el compafiro en su discurso
con lo que dice la evidencia que esta ahi vaciada (refiriindose al
record taquigrificdode la investigaci6n practicada por la Comisi6n de
Responsabilidadcs, asi como al informed de Minoria). La evidencia
que ahi consta queda ahi, como qued6 tambi6n en las Actas del Se-
nado la moci6n que hizo el compafiero Echevarria y la objeci6n que
yo formulara ante este Senado en el afio 3933, como historic de los
hechos ocurridos; para que mailana, el afio que viene, dentro de diez
ailos, o dentro de cien afios, se conozca y se juzgue la actuaci6n de
los miembros de esta Minoria que firman ese voto disidente en el seno
del Comit6 de Responsabilidades, y la responsabilidad de las personas
encontradas culpables en ese voto disidente. Eso no se puede borrar
con los aplausos que se han repetido aqui por muchos minutes. Esa
es una cuesti6n fria de evidencia. La Comisi6n nombrada por este
Senado y la Cimara de Representantes, para investigar lo ocurrido
en la tramitaci6n del P. de la C. 581, de la Legislatura Ordinaria
del 1941 y del P. de la C. 24, de la Legislatura Extraordinaria del
mismo afio, relacionado el primero con los impuestos de la gasoline
con efecto retroactive, y el segundo con el fuel oil, nada tiene que
ver con la moci6n presentada por el Sr. Echevarria, para que se in-
vestigara una alegada deficiencia en los ingresos por concept del im-
puesto de la gasoline en el 1933, durante los meses de enero y febrero
de dicho afio.
Las acusaciones gratuitas, que, analizando esos hechos, el compa-
iero G6igel Polanco formula, basindose en una petici6n que hiciera'
el Senador Echevarria en 1933, no resisten el mis ligero anAlisis. La
actuaci6n de la Coalici6n, y la mia, con respect a la mencionada
petici6n del Senador Echevarria fu6 pfiblica; formulM mi oposici6n








a dicha petici6n, pfiblicamente, ante mi pueblo, levantAndome en este
hemicicio y haci6ndola ante mis compafieros del Senado, en -sesi6n
pilblica.
Ahi est6n los hechos relacionados con la petici6n presentado por
el Senador Echevarria en la Legislatura de 1933. Ahi constant en
las Actas del Senado. No fue un acto mio realizado subrepticiamente;
no fu6 un acto realizado a hurtadillas de los oidos que oyen y de
los ojos que delatan. Se enteraron todos los Scnadores concurrentes
a esa scsi6n, inclusive el senior Mufioz Marin, quien entonces era
miembro de este alto cuerpo, aunque no aparece de las Actas que
estuviera prcselnte en la sesi6n dh ese dia. Sc enter Antonio R.
Barcel6, y estoy seguro que Antonio R. Barcel6 le inform a Mli,,z
Marin de esa moci6n que fu6 publicada en la prensa y presentada
tambi6n en la Camara de Representantes por otro miembro de la
Coalici6n, el Sr. Leopoldo Tormes. Se enter Mufioz Marin de esa
acusaci6n formulada, primero por Tormes en la Camara y filtima-
mente aqui por el Senador Mois6s Echevarria. Y ahi esti en las
Actas del Senado la oposici6n que yo formulara, como floor leader
de la mayoria de este Senado en dicho afio, para que el compafiero
Echevarria desistiera de esa petici6n y la dejara para otra ocasi6n
mis propicia, cuando pudiera investigarse generalmente el asunto del
impuesto de la gasoline, no en cuanto al aspeeto por 61 planteado,
sino en cuanto a todos los demhs aspects relacionados con el asunto.
Eso fu6 en el afio 1933 y nuestra actuaci6n, repito, consta en
]as Actas del Senado correspondientes a ese afio. No se borr6 del
Acta; no se le escondi6 a nadie esa actuaci6n nuestra. Ahi estan
las palabras de Don Antonio R. Barcel6 acogiendo la petici6n-que
debi6 haber sido una moci6n-y formulando una enmienda con res-
pecto a otros extremes que modificaban la petici6n, relacionados con
el monopolio de la gasoline, en cuya investigaei6n interviniera des-
pubs tan distinguidamente el compafiero Ramos Antonini y el senior
Mufioz Marin, participando en el Comit6 que investig6 todo lo con-
cerniente al Ilamado monopolio de la gasoline. Se persigui6 criminal-
mente y se castig6 a las compafiias que estaban incluidas en el cilobre
monopolio de la gasoline y se termin6 asi la explotaci6n del pueblo
por dichas compafiias.

I Y qu6 dice mi actuaci6n en ese informed de Minoria, que no voy a
leer ni a analizar en relaci6n con lo que dice la evidencia que aparece
en el record taquigrAfico de la investigaci6n y a la cual no se ha
referido el compafiero Geigel Polanco? Lo que dice no lo voy a
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repetir, porque no voy a cansar a este Senado tratando de analizar
lo quo ya consta ahi en ese informed de Minoria que former, parte
del Aeta de esta sesi6n del Senado. Eso queda ahi junto con el dis-
curso del compafiero G6igel Polanco. Ambos documents van al
Acta. Ambos documents serin leidos por nuestros sucesores en el
Senado y fuera del Senado, por todos los puertorriquefios, y sc cono-
cera y se juzgard por la posteridad la actuaci6n de unos y de otros.
Se analizarin los hechos que aparecen ahi detallados en today esa evi-
dencia vaciada en ese informed de la Minoria, que sera publicado para
conocimiento del pueblo puertorriquefio en general y que habrA de
constar aqui en las Actas del Senado, como consta tambi6n la exce-
lente labor legislative realizada por la Coalici6n durante esos diez
ailos largos a que se refiri6 tan frecuentemente, tan insistentemente,
el compafiero G6igel Polanco. Esos diez afios son motive de honor
y de orgullo para la Coalici6n, por la legislaci6n que aprobara en
beneficio del pueblo de Puerto Rico. Esa legislaci6n todavia no ha
podido ser mejorada por parlamento alguno en Puerto Rico, y no
podra ser mejorada por nadie, aunque se esfuercen por decir lo con-
trario los que pretenden destruir las bondades que esa legislaci6n
significa y represent.
Esa misma ley de que habla el Sr. G6igel Polanco, esa misma
Ley de ocho horas que regular el trabajo en Puerto Rico, y que 61,
como Oficial Juridico del Departamento del Trabajo, tenia el deber
de hacerla eumplir; esa ley que ahora se proclama a todos los vientos
como buena, esa ley no puede ser mejorada por ningfn partido Po-
litico. Esa ley merece lo que el compafiero G6igel Polanco le dedica
en su obra eomentando la legislaci6n social de Puerto Rico. Para
destruir todo lo que el compafiero G6igel Polanco pueda decir con
respect a esa ley y al Departamento del Trabajo coalicionista y a la
Asamblea Legislativa coalicionista, estdn las propias palabras del
compafiero G6igel Polanco en su obra comentando la legislaci6n social
aprobada en Puerto Rico hasta el ailo 1936.
Entendi, cuando hablaba el compafiero G6igel Polanco, que 61
estaba justamente adolorido, sentido y lastimado por la actuaci6n
del compafiero Mufioz Marin, por haber formulado 61 aqui una acu-
saci6n en los tons y en los t6rminos tan graves en que 61 la formulara
sin haber investigado antes cuAl era la evidencia que habia para
sostener esa acusaci6n. Entendi que habia hecho esa manifestaci6n
el compafiero, cuando pas6 a juzgar la actuaci6n mia en este asunto,
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en el cual no tengo otra responsabilidad que la de ser miembro de
la Comisi6n de Responsabilidades y de haber rendido ese dictamen
disidente de la Minoria. No tengo responsabilidad alguna en estos
hechos, si se juzga mi actuaci6n y la de los lideres prominentes del
Partido del Sr. G6igel Polanco en el seno de la Comisi6n de Respon-
sabilidades. Lo que debi6 haber hecho el Sr. G6igel Polanco fu6
haber buscado evidencia y presentado su prueba en el curso de la in-
vestigaci6n. Eso fu6 lo mismo que le dije al compaiiero Echevarria, en
la objeci6n que yo formulara como floor leader a la petici6n que 61
presentara en 1933. "Compafiero-le dije-yo le invite a que retire
su petici6n o moci6n, pues es convenient que estos hechos se in-
vestiguen en todos sus aspects, y no en un solo aspect, mediante
una cuidadosa investigaci6n." Cuando dije eso, no le ponia un pie
encima a la petici6n del compafiero Echevarria, aunque 61 lo diga
en su libro. Esa es una apreciaci6n del Senador Echevarria que se
puede juzgar mejor leyendo las Actas del Senado, en las que consta
que yo formulM mi oposici6n ante este Senado, y que el Sr. Barcel6
se levant y enmend6 dicha petici6n, quedando 6sta finalmente sobre
la mesa a moci6n del Sr. Bolivar Pag6n.

De manera que si estos son los hechos, debe comprender el com-
pafiero G6igel Polanco que lo que hice entonces, es lo que 61 hubiera
querido que el Sr. Mufioz Marin hubiera hecho al formular su vio-
lenta acusaci6n contra los legisladores de su propio Partido; esto es,
que hubiera el Sr. Mufioz Marin analizado la evidencia antes de
formular su acusaci6n.

Hemos permanecido durante todo el tiempo, casi puede decirse
desde el 31 de marzo de 1942, en que se nombr6 esta Comisi6n de
Responsabilidades, hasta el mes de noviembre del mismo afio, reu-
ni6ndonos constantemente, trabajando con exceso, sin retribuci6n al-
guna, investigando todos los hechos relacionados con la acusaci6n que
pfiblicamente hiciera el senior Mufioz Marin, respect a la conspira-
ci6n monstruosa y criminal, para robarle cuatro millones de d6lares
al Tesoro de Puerto Rico. Los que llevamos la defense de los acu-
sados en esa investigaci6n, fuimos el compafiero Padr6n Rivera y yo.
Ahi esta. Ahi estAn las declaraciones. En ese informed nuestro esta el
record taquigrfico, parcialmente transcrito. Ahi aparece que era
este Senador el que hacia el interrogatorio tendiente a evitar la res-
ponsabilidad en quien la hubiera por los actos imputados por el Te-
sorero de Puerto Rico. Sabemos, y con nosotros lo sabe todo el









pueblo de Puerto Rico, de los testigos que vinieron ante la Comisi6n
a testificar y a traer, un dia y otro dia, carros de evidencia tendientes
a probar las acusaciones formuladas por el senior Mufoz Marin.
SPor que querellarse entonces de los Senadores que han descan-
sado, exclusivamente, en esa evidencia que consta ahi en el record
de la investigaci6n y que hemos transcrito en parte, en el informed
disidente de la Minoria, para que se conozca y se vea que no es ca-
pricho de nuestra parte, que no es politiqueria, como dice el com-
pafiero; que no es infamia ni calumnia la actuaci6n nuestra en este
caso, sino que estA basada en declaraciones que estan transcritas en el
record de la investigaci6n que nos ha servido a los' de la Minoria
para determinar que hubo lo que ahi dice ese informed? Eso no
puede decirse que es falta de decencia, de moralidad y que es corrup-
ci6n. No. Nada de eso. Las conclusions contenidas en ese informed
de la Minoria surgeon de esa evidencia que hemos analizado con un
alto sentido de responsabilidad, y con un concept cabal del honor
y de la dignidad.
Nosotros no podemos por mera politiqueria dar un fallo contrario
a esa evidencia que ahi aparece contenida en ese informed disidente
y que es parte de un voluminoso record taquigr6fico de la investiga-
ci6n, de un record taquigrAfico que contiene miles de phginas.

De manera que no es possible que el compafiero que conoce las
actuaciones nuestras en el seno del Comit6 de Responsabilidades, por-
que 61 estuvo declarando ante el mismo,. pueda hacernos esas incul-
paciones por el hecho de que firmamos ese informed disidente, descan-
sando en la evidencia y en las pruebas presentadas en el curso de la
investigaci6n por los propios correligionarios del senior Geigel Polanco.

En cuanto a la importancia de las manifestaciones del compafiero
G6igel Polanco, hechas aqui durante sus dos horas y media de dis-
curso para contestar la evidencia que aparece transcrita en el in-
forme disidente, y las conclusions a que lleg6 la Minoria del Comit6
de Responsabilidades con respect a esa evidencia, no creo tener que
decir una palabra mis. Basta con lo que ha dicho el propio compa-
fiero Geigel Polanco, quien ha hablado de cosas distintas a las que
aparecen en ese informed disidente.

Estin en pie las conclusions contenidas en nuestro voto disidente,
sostenidas por la evidencia. No han sido destruidas a pesar de los
aplausos y a pesar de las apreciaciones y de las manifestaciones vio-
lentas que el compafiero Geigel Polanco ha hecho. El compafiero


*nwi! .- .. I r - c. -r -r









dijo que la Coalici6n no podia dar ejemplos de moralidad a nadie, y
eso arranc6 una salvd de aplausos del pfiblico que le escuchaba, cuando
en realidad nada tiene que ver la Coalici6n con esta investigaci6n; y
nos pareci6 que el-compafiero trataba de elaborar una defense contra
hechos que aparecen en el record de la investigaci6n trayendo por
los pelos un asunto levantado en 1933, en este Sepado, por un humilde
pero digno hijo del trabajo, miembro de este alto cuerpo entonces,
don Mois6s Echevarria.
Los diez aflos de administraci6n del Gobierno de la Coalici6n, ahi
estAn consagrados en, nuestros estatutos y en las obras realizadas.
Cuando la Coalici6n se hizo cargo del Gobierno de Puerto Rico en
el 1933, el Tesoro Insular no estaba en estado floreciente. Antes al
contrario, necesitaba anualmente ciertas sumas para poder cubrir el
montante del Presupuesto Insular de Gastos. Los recursos al al6ance
del Tesorero de Puerto Rico eran pocos. Sin embargo, cuando noso-
tros entregamos el Gobierno, despuis de diez afios, en el afio 1941, al
Partido Popular, el Tesoro Pifblico estaba en un estado floreciente al
extreme de que permiti6 que se hiciera un aumento en el Presupuesto
de Gastos del Gobierno por various millones de d6lares, y, todavia, a
'pesar de las condiciones prevalecientes a causa de la guerra, afio
tras afio, el Presupuesto ha sido cubierto.
Me parece que eso es mis elocuente que cualquieia. contestaci6n
que pudiera darse en defense de la Coalici6n. Ahora bien, la Coali-
ci6n fu6 victim en los afios 1939 y 1940 de una persecusi6n maliciosa
hecha expresamente por el Departamento de Justicia de Puerto Rico,
dirigida desde Washington por el hombre que tiene a su cargo los
destinos de Puerto Rico, los destinos de esta colonia de Puerto Rico,
y que ahora vocifera tanto y habla diariamente en favor de Puerto
Rico. La Coalici6n fu6 victim de ese atropello y se formularon
veinte y pico de acusaciones contra Senadores y empleados de la
Asamblea Legislativa. Se escribieron innumerables cartas al Depar-
tamento de lo Interior por el Attorney General de Puerto Rico, li-
cenciado Benigno FernAndez Garcia, acusando supuestas violaciones
de ley, supuestos delitos. Se 'anunci6 a todos los vientos y en toda
la prensa ;que se estaban despilfarrando los fondos en el Capitolio
Insular. Sin embargo, de todas esas acusaciones, ]a Coalici6n sali6
limpia ante todos los tribunales de Puerto Rico, incluyendo la Corte
Suprema. Todas las personas aousadas en tal forma por el Depar-
tamento de Justicia, fueron absueltas por jueces, que no pertenecen
ni perteneeieron nunca a la Coalici6n, por jueces del tribunal mis


___ ~i __









alto de Puerto Rico. Cuando en una ocasi6n y en uno de los casos
so llev6 un procedimiento de habeas corpus ante la Cor.te Suprema
de Puerto Rico, en el caso del Senador Sixto A. Pacheco, dicho tri-
bunal declare sin lugar el recurso manifestando el Juez Travieso que
habia causa probable; y este hecho solamente sirvi6 para que se
echaran las campanas al vuelo y se repitiera maliciosa y pfiblicamente,
con Animo de desacreditar a la Coalici6n, que -habia un racket en el
Capitolio Insular. Sigui6 el Departamento de Justicia las acusacio-
nes. Se presentaron las mismas acusaciones que motivaron la decision
del Juez Travieso, acusando al Senador Sixto A. Pacheco como su-
puesto responsible de los hechos que le imputaba el Departamento
de Justicia, y esas acusaciones, todas esas acusaciones fueron a la
Corte de Distrito de San Juan y despubs a la Corte Suprema de
Puerto Rico, habiendose decidido por este filtimo tribunal que no
habia hechos suficientes expuestos en la acusaci6n que justificaran
la conclusion de que se habia cometido un delito pfiblico.
Y fue exonerado el Senador Sixto A. Pacheco y qued6 limpio de
toda mancha, despues de haber sido perseguido ante la Corte de
Distrito de Mayagiiez, ante la Corte de Distrito de San Juan y ante
la Corte Suprema de Puerto Rico. En todos los casos, y fueron vein-
tisiete, tuve la dicha de intervenir como abogado defensor. Fu6 mi
bufete el que llev6 la defense en esos veintisiete casos.
No fue possible manchar el prestigio y el buen nombre de la Coali-
ci6n, a pesar de la safia con que se persigui6 a los acusados por el
Departamento de Justicia, entonces a cargo de mi dilecto amigo Fer-
nandez Garcia y del compaiiero Campos del Toro. A pesar de todo
ese ensanamiento y de toda esa persecusi6n, la Coalici6n sali6 limpia
de todos aquellos process. La Coalici6n no ha podido ser maculada,
a pesar de haber estado perseguida durante mils de dos aiios en la
forma que he indicado a los compafieros. Esa es la verdad. Por
eso, cada vez que tengo una oportunidad de defender el prestigio y
el buen nombre de la Coalici6n, asi como de exponer a grandes rasgos
la excelente labor legislative realizada por nosotros durante el regi-
men coalicionista, me levanto a hacer un detallado recuento de los
heehos ante mi pueblo. La prensa que publie6 las acusaciones en
contra de la Coalici6n, despu6s no tuvo bastante valor civico para
publicar las absoluciones. Los periodistas que tal cosa hicieron, no
tuvieron la honradez, la decencia y la honorabilidad de que hablaba
aqui hace un moment el Sr. G6igel Polanco; y era lo prudent y
lo 16gico que si habia sido exonerada la Coalici6n y habia desapare.









cido el descr6dito que se quiso echar sobre ella, los periodistas se
hicieran eco de todas las absoluciones, publicindolas.
Pero, &en qu6 consistian aquellos delitos? En que la secretaria
del Senador o el taquigrafo o hermano recibia un cheque de cincuenta
o sesenta d6lares y no venian aqui a trabajar, y que el cheque de
la secretariat aparecia con la firm del senior Pacheco. Y cuAl era
el delito? Tengo veintitres afios consecutivos en el Senado, y siempre
he visto aqui emplcados que no vienen a trabajar y reciben un
cheque mensualmente.
Sostengo el criterio de que estos puestos del Senado y de la Ci-
mara de Representantes pertenecen al Partido que cuenta con ma-
yoria absolute en cada uno de dichos cuerpos y que los partidos deben
darlos a los hombres que se esfuerzan y se afanan por defender sus
postulados y por ayudar a sus lideres a hacer la political en el pueblo.
Creo que los partidos hacen bien. No tengo a mal que hagan eso.
Lo contrario era lo que haciamos nosotros, que no poniamos o no
nombr6bamos aqui en estos puestos a los lideres politicos para poder
utilizarlos, como se utilizan hoy aqui por el Partido Popular, para
beneficio de la causa que el mismo defiende.
No consider que eso sea inmoral. Y eso fu6 lo que motive esas
acusaciones del supuesto racket del Capitolio. Y entonces yo habl6.
Yo, que no acostumbro hablar sobre cosas tan pequefias y mezquinas
y que pago por no hablar y qfie prefiero star callado, laborando
constantemente por el bienestar de mi pais y de mi pueblo, tuve que
hablar entonces y defender la causa de mi Partido; tuve que defen-
der a mi partido de las acusaciones que se le hicieron de que estaba
despilfarrando los fondos pfiblicos. Se acostumbraba entonces, como
se acostumbra ahora, pagar sueldos a muchas personas que no venian
al Capitolio. i Bendito sea Dios! Se despilfarraba como se despil-
farra ahora mismo en este Capitolio. Sostengo que en el Capitolio
las plazas deben estar ocupadas por hombres que luchen por sus res-
pectivos partidos y sepan sacrificarse, consagrdndose en cuerpo y alma
a la defense de sus postulados.
Prevalece aqui en Puerto Rico el concept equivocado de que los
hombres que se sacrifican luchando por los interests del pueblo, viven
de la political. Vive de la political el Dr. Susoni? Vive como viven
los demds doctors. Vive de la political el compafiero G6igel Po-
lanco porque tiene una cAtedra en la Universidad a la eual presta
sus servicios? I Es eso acaso vivir de la political? No, no. En vein-
titres afios que tengo en este Senado representando a mi pueblo,






no he recibido un cheque de una compafiia de gasoline, ni de una
corporaci6n azucarera; siempre me he concretado en este Senado
a defender los intereses no de las compaiiias azucareras, sino, en
general, los intereses de la industrial azucarera, porque la consider
indispensable para la vida de este Pueblo, y no tendr6 inconvenient
en levantarme una y mil veces a defender honradamente los intereses
de esa industria-como he defendido los intereses generals de mi pue-
blo-porque la misma represent una energia econ6mica digna de
protecci6n y de respeto.
Para esos ciudadanos que constantemente vociferan contra los po-
liticos, nuestra labor en este Senado no cuenta para nada. Eso no
cucnta, senior Presidente. Nosotros somos los vividores de la poli-
tica, segfin el equivocado concept que de los politicos tienen esos
ciudadanos que nada hacen ni nada se les ocurre que no sea una
frase despectiva para nosotros los politicos que, abandonando la paz
de nuestros hogares, estamos consagrados a la soluci6n de los graves
problems de nuestra comunidad. Por unos miserables siete d6lares
yo-como todos los Senadores-estoy aqui desde las siete de la ma-
fiana y puede que continuemos hasta maiiana, defendiendo los inte-
reses de mi pueblo para poder orientarlo por senderos que conduzcan
a su mayor prosperidad y a su propia seguridad para el present y
para el future. Esos libros de actas del Senado de Puerto Rico, ela-
borados durante los iltimos veintitres afios, est6n repletos de pro-
yectos presentados por mi y no por esos enemigos de los politicos.

& Qu he recibido durante esos veintitres afios? L QuB retribuci6n
he recibido? En los primeros afios, diez (10) d6lares de dieta, y
unos afios despubs, se crey6 que era much, y la bajaron a siete (7)
d6larcs. Desde entonces, ni los Senadores, ni los Representantes nos
hemos levantado para decir "suban la dieta a diez d6lares, porque
ahora el costo de la vida es mds alto". No hemos hecho nada de eso,
a pesar de que hemos estado aprobando leyes constantemente, conce-
diendo dietas de diez, quince, y veinticinco d6lares para los miem-
bros de cada comisi6n de Gobierno que hemos creado y que no reali-
zan una labor igual a la de los Legisladores.
Y para poder realizar toda esta labor ha sido menester consagrar-
nos a ella, como nos hemos consagrado, en cuerpo y alma, para poder
decentemente hablar aqui de lo que uno sabe y cree que es la mejor
soluci6n de nuestros problems y discutir adem6s las medidas que le
presented los compafieros Senadores.






Ese sacrificio no es compensable con siete d6lares. Muchos de los
compafieros Senadores que se han iniciado en nuestras labores en esta
Legislature me han manifestado que ya estin cansados, que esto no
era lo que se imaginaban en estos cargos de honor y de responsabili-
dad pfiblica.
Un dia como hoy, pues, tengo que' levantarme a defenderme de
una acusaci6n que se hace aqui utilizando la falacia de que yo he
estado amparando y protegiendo durante diez- aios el robo do cuatro
millones de d6lares al erario pfiblico que denunciara el senior Mufioz
Marin y en relaci6n con el cual 6ste exoner6 pibblicamente a los Se-
nadores de la Coalici6n. Y es esta la primer ocasi6n que, desde
que se formula aqui la acusaci6n por el senior Mufioz Marin, pronun-
cio esa frase ante este Senado. Es la primera vez, y no voy a pro-
nunciarla m6s. jPorque tengo que defenderme? ~Porque soy c6m-
plice? Nada de eso. Porque el record taquigrifico de una investi-
gaci6n, que no ha sido provocada por nosotros los Coalicionistas y
durante la cual prestaron declaraci6n innumerables correligionarios
del compafiero G6igel Polanco, me ha llevado a las conclusions que
se consignan en ese informed disidente de la Minoria.
Dice el compafiero G6igel Polanco: ". Con qu6 autoridad moral
se levantan los compafieros Padr6n Rivera, Figueroa, Gauthier e
Iriarte a lanzar sombras sobre nosotros, cuando son ellos responsables
de que no se pagaran esos cuatro millones de d6lares?" Y para sus-
tanciar esta afirmaci6n, se refiri6 el compafiero G6igel Polanco a las
devoluciones realizadas por el Tesorero de Puerto Rico desde el 1931
hasta 1941, sin referirse, como era su deber, a otras determinaciones
del Tesorero que garantizaban la reintegraci6n al erario pfiblico de
esos fondos asi devueltos por 61 en caso de que surgiera en el ms.
alto tribunal de justicia de la Naci6n un fallo favorable para El
Pueblo de Puerto Rico on el pleito que originalmente fu6 fallado.
a favor de las compafiias gasolineras.
No, compafiero. No confunda los t6rminos del problema. No fu&
eso lo que motive la acusaci6n del Sr. Mufioz Marin y que di6 lugar
a la investigaci6n practicada. El Proyecto de la Camara 581, con
efecto retroactive al 1931, perseguia una finalidad distinta a esa.
No se dice ni se ha dicho aqui en acusaci6n alguna, que el Tesorero
de Puerto Rico entonees, o los Legisladores de aquella 6poca, conspi-
raran para robarle determinados fondos pfiblicos a El Pueblo de
Puerto Rico. La ley que se aprob6 en 1941, la No. 170, tenia otra
finalidad. j Cuil era esa finalidad? El compafiero G6igel Polanco
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la conoce y la conocen los demas compaiicros Senadores, y esta ahi
en el record de la investigaci6n practicada, sostenida por ]a evidencia.
Sn finalidad era enteramente distinta a la do investigar si en el afio
1931 habia habido una reglamentaci6n para reintegrar a las eompa-
fiias los impuestos que ellas pagaron sobre la gasoline reexportada,
porque aqui en Puerto Rico no se produce gasoline. Y no se trata
en este asunto de impuesto alguno sobre la exportaci6n, pues el ar-
ticulo 3 de nuestra Carta Orgoiica prohibe terminantemente tal im-
puesto. La reglamentaci6n que se hizo en el 1931, no fu6 subrepti-
ciamente preparada. Fu6 abierta y pliblicamente preparada por el
Tesorero, entonces comunicada al Auditor y pasada al Gobernador
de Puerto Rico, quien tambien le imparti6 su aprobaci6n, habidndo-
sele dado publicidad en los peri6dicos de mayor circulaci6n en la
Isla de Puerto Rico. Desde entonees todo el pueblo de Puerto Rico
tuvo conocimiento de la existencia de dicha reglamentaci6n y nunca
se trajo ante este Senado acusaci6n alguna con respect a esa regla-
mentaci6n.
Trae el compafiero G6igel Polanco a colaci6n en este asunto de
los cuatro millones de d6lares, la petici6n del compafiero Echevarria,
que no habla de robo, ni de cosa por el estilo. El compafiero Eche-
varria tenia tanta fe en su petici6n que despu~s de haber quedado
sobre la mesa no la movi6 mis en el resto de la sesi6n, y no qued6
sobre la mesa porque hubiera sido pisoteada, como ha pretendido dar
a entender el compailcro G6igel Polanco. No; yo formula mi opo-
sici6n ante el Senado, se enteraron todos mis compafieros Senadores,
inclusive el senior Barcel6, a quien le merecia-y esto.aparece en las
Actas del Senado-absoluta confianza, el Departamento de Hacienda.
Yo era floor leader del Senado en 1933, y le indiqu6 al compafiero
Echevarria que no trajera su petici6n en la forma en que la pre-
sentara, sino que liciera sus investigaciones preliminaries y trajera
luego el asunto al floor, para que el Senado practicara entonces una
amplia investigaci6n, en todos sus aspects.
Aqui estA el senior Mufioz Marin que figuraba conmigo en el Co-
mit4 de Hacienda y Fomento del Senado en 1933, y permaneci6 en
dicho organismo hasta el afio 1936, y 61 sabe c6mo trabajaba dicho
Comit6. Constan on record las declaraciones del senior Mufioz Marin
diciendo c6mo trabajaba este Senador en el Comite de Hacienda y
Fomento del Senado, cuando se sometia a la consideraci6n del Comit6
un proyeeto de ley cualquiera. El Sr. Mufioz Marin tuvo en aquella
ocasi6n palabras de reconocimiento sobre la forma en que actuaba
este Senador, y es para mi legitimo orgullo ese reconocimiento.

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Estoy defendiendo a la Coalici6n porque entiendo que la misma
no tiene nada que ver con la aeusaci6n formulada por el Sr. Mufioz
Marin en marzo de 1942, ni con la investigaci6n practicada por el
Comit6 de Responsabilidades. No se defiende uno de una acusaci6n
que se le imputa, diciendo: "mis eres ti", "tf tambi6n eres cul-
pable." "Ustedes son los culpables." Leamos la declaraci6n de
Buscaglia y por ella nos enteraremos por qu6 se pas6 la Ley No. 170
de 1941 en la forma en que so aprob6 y por que se trajeron por
representatives del Partido Popular dos proyectos de ley, para des-
pistar a la Legislatura, segfn se dice ahi en el record taquigrffico de
la investigaci6n.

Esos son hechos que surgeon de la investigaci6n practicada y que
no se destruyen con palabras mas o menos elocuentes, ni con aplau-
sos. Eso hay que destruirlo controvirtiendo lo que ahi, en ese record,
se dice, y se dice por correligionarios prominentes del compafiero
G6igel Polanco.

Esa es la situaci6n. Esos son los hechos que investigamos. De
todo ha hablado el compafiero Geigel Polanco, menos de esa evideneia
que ahi se ha vaciado por sus propios correligionarios. En su pro-
p6sito malogrado de inculpar a la Coalici6n en ese asunto en que
de antemano sus propios correligionarios exoneraron a los Legisla-
dores coalicionistas, el senior Geigel Polanco, olvida un hecho funda-
mental e innegable y es el de que todas esas devoluciones a las com-
paiiias gasolineras fueron decretadas por Tesoreria Insular despu6s
del fallo dictado por los Tribunales Insulares a favor de dichas com-
pafiias, habi6ndoles exigido entonces el Tesorero de Puerto Rico que
prestaran una fianza para responder de las cantidades que el Teso-
rero les devolviera y del total de los impuestos dejados de pagar
por dichas compafiias en virtud del fallo de los Tribunales Insulares,
en caso de que el pleito fuera fallado en definitive por el mis alto
tribunal de ]a Naci6n en favor de El Pueblo de Puerto Rico. El
pleito fu6 fallado a favor de El Pueblo de Puerto Rico por la Corte
Suprema de Estados Unidos, y en virtud de ese fallo y de las fianzas
prestadas por las compafias gasolineras y exigidas por Tesoreria en
su reglamentaci6n de 1931, las compafiias gasolineras venian obli-
gadas a reintegrar a Tesoreria todos los dineros que les fueron de-
vueltos por Tesoreria, y, ademAs, a pagar todos los impuestos no
cobrados por Tesoreria durante todos esos aiios que tard6 el pleito
en resolverse definitivamente. Todas esas sumas ascendieron du-









rante esos diez afios a la respectable cantidad de cuatro millones de
d6larEs, cantidad 6sta cuyo pago por las compafiias gasolineras fu6
condonada con la aprobaci6n de la Ley No. 170 de 1941, (Proyecto
591 de la Camara de Representantes), que impedia al Tesorero reco-
br' v de las compaiifas gasolineras las cantidades que les habian sido
devuehias por el Tesorero y que ellas estaban obligadas a reintegrar
en virtud del fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos. Eso
fiu precisamente lo que motiv6 la investigaci6n del Comite de Res-
ponsabilidades, practicada en virtud de la acusaci6n que pfiblicamente
formulara el Tesorero sefior Buscaglia y el senior Mufioz Marin. Esa
es la historic de los hechos. Si las compaifias gasolineras, de acuerdo
con el fallo de la Corte Suprema, y con las fianzas que habian pres-
tado, tenian el deber de reintegrar al erario pfiblico las cantidades
devueltas por Tesoreria y de satisfacer los impuestos no pagados du-
-rante diez (10) afios en virtud del fallo original de la Corte de Dis-
trito de San Juan-a pesar de que somos los primeros en condenar
la reglamentaci6n de Tesoreria como un acto ultra vires y no tene-
mos ambages en asi reconocerlo-tiene que rectificar el compaiero
G6igel Polanco su acusaci6n de que hemos estado ocultando durante
diez (10) afios el robo de los cuatro millones de d6lares. Cuando
decimos en nuestro informed, que a nuestro juicio, el reglamento de
Tesoreria sobre las mencionadas devoluciones fu6 illegal, ain cuando
el mismo fu6 aprobado por el Gobernador de Puerto Rico y por el
Auditor Insular y dado a la publicidad en la prensa diaria de San
Juan, estamos reconoci6ndolo asi, paladinamente, porque asi es como
cumple a hombres de honor, que actfian decentemente, dignamente,
honradamente.

Cuando practicaba la investigaci6n el Comit6 de Responsabili-
dades, lo que haciamos era defender al compafiero G4igel Polanco
de las acusaciones que se formulaban contra 41 por los hombres de
su mismo Partido. Y su discurso de esta noche es el premio de la
defense que de 41 hicimos en el seno del Comit6 de Responsabilidades.

La endecha que nos ha endilgado el compafiero G6igel Polanco
durante la tarde de hoy, no constitute defense alguna. No se ha
defendido el compafiero G6igel Polanco. Insultos no son admisibles
en los tribunales y menos en los parlamentos. No son legitimas
defenses. Por eso, yo no los contest.
Quedan, pues, en pie, todas las conclusions que ahi aparecen en
ese informed, sostenidas por la evidencia que ahi esta corroborada










en ese record de la investigaci6h, para que queden para la historic
y puedan juzgarnos las generaciones futuras.
No voy a contestar ni a hacer referencia a las manifestaciones del
compafiero al exceso de celo del Sr. Muiioz Marin al formular su
denuncia, sin haber procurado ]a evidencia primero.

Dijo el compafiero, refiri6ndose a la denuncia hecha por el senior
Mufioz Marin: "Sostengo sus manifestaciones; pero si hubo robo,
se perpetr6 mientras la Coalici6n estaba en el powder Eso no es
lo que demucstran los hechos que aparecen del record de la investi-
gaci6n, compafiero G6igel Polanco. Yo invite al compainero a que
lea nil!estro voto disidente, o todo el record taquig'rfico que existe de
las declaraciones prestadas durante la larga investigaci6n hecha por
el Comit6 de Responsabilidades, para ver si hay alguna evidencia
que sostonga esa aseveraci6n del compafiero. Vera el compafiero que
los hechos son diferentes a como e1 los ha expresado ante esie Senado.
Los hechos ahi consignados, en todas esas declaraciones prestadas
ante el Comit6 de Responsabilidades, no demuestran en forma al-
guna esa gratuita acusaci6n a la Coalici6n.

Esa gratuita acusaci6n no surti6 efccto nada mis que en el audi-
torio preparado de antemano para aplaudirle delirantemente cada vez
que lanzaba su Sefioria (dirigi6ndose al Sr. Geigel Polanco) algfin in-
sulto o hacia alguna acusaci6n falsa en contra de la Coalici6n. Cit6
el compaiero las paginas 87, 88 y 89 de nuestro informed disidente.
No tenemos nada que rectificar con respect a esas pAginas. Lo que
ahi decimos esti on pie. No son contradicciones, son conclusions que
estAn sostcnidas por la evidencia que no puede ser variada. No se-
riamos nosotros los que nos atrevi&ramos a variar esas conclusions.
Aparecen ahi en el record de la investigaci6nf practicada. Si como
alcga el Sr. Geigel Polanco hay un contrasentido por la tolerancia
'cn que so hieieron las devoluciones a las compafiias gasolineras, todo
(.so queda ahi para que nos juzguen todos los que tengan oportuni-
dad de leer las manifestaciones del compafiero GWigel Polanco, y
nuestro voto disidente.

Sceior Presidento, creo haber destruido las manifestaciones e im-
putaciones que hizo el Senador G6igel Polanco a los miembros de la
Minoria del Comit6 de Responsabilidades, por haber firmado ese in-
forme disidente; y espero el fall de la justicia del pueblo en las
pr6ximas eleciones en Puerto Rico, juzgfndonos a todos, a ustedes







y a nosotros, despues que conozca toda esa evidencia que ahi consta
en el record taquigrifico de la investigaci6n, evidencia que fu6 pre-
sentada por lideres prominentes del Partido Popular en sesiones del
Comit6 de Responsabilidades, que, en su mayoria, fueron pdiblicas. .

















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