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Group Title: Mexico. Dirección de Geografía, Meteorología e Hidrologia
Title: Estudio orogénico de la república mexicana
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00054956/00001
 Material Information
Title: Estudio orogénico de la república mexicana
Series Title: Mexico. Dirección de Geografía, Meteorología e Hidrologia
Physical Description: 14 p. : illus., maps (4 fold.) ; 28 cm.
Language: Spanish
Creator: Sánchez, Pedro C., b. 1871
Mexico -- Instituto Geográfico
Pan American Institute of Geography and History
Publisher: Talleres de Fotozincografía de Departamento Geográfico
Place of Publication: México D.F
Publication Date: 1934
 Subjects
Subject: Physical geography -- Mexico   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
General Note: At head of title: Estados Unidos Mexicanos. Secretaría de Agricultura y Fomento. Dirección de Geografía, Meteorología e Hidrología. Departamento Geográfico.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00054956
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 21064666

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0

From
the
Personal library
of
Brwin Raisz

Cartograpker






PresenteS
6y
Erwiin aisz
to the
'Department of geography
University of Jlorid a






ESTADOS UNIDOS MEXICANO.
SECRETARY DE AGRIULTURAY FOMENT
]iREDMCON DE GEOGRAFIA.METEOROLOGaA E HIDROLI
DEPARTAMENTO GEOGRAFICO


xI


'" ERWIN RA.SZ
bkRVARD UNIVZERSf1T3


STUDIO OROGENICO

DR LA

REPUBLICAN MEXICANA

FOR BL

ING. PEDRO C. SANCHEZ
DIRECTOR DEL INSTITUTE PANAMIRICANO
DE aKOGRAPIA EK HIITORIA


PUBLICACION NUM. 18


TA..MERMS DE rOTOZINCOGAPIA DEL DPWRTAMENTO GEOMRAPIO
AVENIA OEsmRVATO^IO 10t. IMXICO, D.F.
-- 194 -

PROP"'ERTY OF

DEPARTMENT OF GEOGRAPHY


UNIVERSITY OF FLORIDA
** ' ** -*---.; .!. milhmiml.uLk LG, f ft


I~i~i~j'


;I ": :~t






















STUDIO OROGENICO DE LA REPUBLICAN MEXICANA

COMO se sabe, el modelado terrestre es, en su parte mas esencial, de origin tect6-

nico; y con el objeto de inquirir ese origen en lo que respect a la Repfblica Me-
xicana, me he decidido a hacer el present studio, bien entendido, desde el pun-
to de vista geofisico inicamente y de ninguna manera con un carActer geol6gico. Es
claro que he tenido que recurrir a la Geologia, por lo que a la distincion de los periods
geol6gicos se refiere y a la clasificaci6n de las rocas, y, muy principalmente, a la Paleo-
grafia para testificar las relaciones de las formaciones del mundo entero con las de la Re-
piublica Mexicana.
Sin duda alguna, el modelado terrestre actual es obra de la denudaci6n, siendo el agua
su agent mas important; pero en sus rasgos caracteristicos se nota la influencia es-
tructural, que hay que buscarla en las edades geol6gicas.
Es indudable que la sedimentaci6n en los tiempos pasados ha obedecido a las mismas
leyes que la rigen hoy
Los sedimentos han debido former, en cada 6poca, una zona de 250 a 300 kil6metros
de anchura al derredor de la tierra firme. En nuestros dias, para 26,000 kil6metros de cos-
ta de active sedimentaci6n, se tendria una superficie sedimentaria inferior a ocho millo-
nes de kil6metros. cuadrados; en cambio, los terrenos sedimentarios de las antiguas eda-
des ocupan una extension superior a 70 millones de kil6metros cuadrados; por consi-
guiente, las Areas sedimentarias del pasado cubren como 10 veces el espacio ocupado por
los products de la erosion contemporanea.
AdemAs, si se valda en 10 kil6metros el espesor medio del sedimento en cada lugar,
esta cifra, atendiendo a que la superficie de sedimentaci6n es de setenta millones de ki-
l6metros cuadrados, daria para el volume de los sedimentos de las antiguas edades, 700
millones de kil6metros cibicos, siete veces el volume de los continents actuales. Esto
quiere decir, que para justificar la sucesi6n de los dep6sitos tal cual hoy se les observe, es
necesario que un relieve semejante al actual, haya sido restablecido y aniquilado siete ve-
ces con nuevas formaciones de riberas cada vez.
Parece que el process de la formaci6n de las montaihas es bien lento, y, por lo tanto,
no ha sido possible sino conjeturarlo. Sin embargo, en los tiempos modernos se han po-
dido observer grandes dislocaciones de la corteza terrestre ocasionadas por los temblo-
res de gran violencia. En 1783, se vi6 en Calabria formarse una red de grietas de 30 ki-
l6metros de largo; algunas de 10 kil6metros de longitud, tenian 10 metros de ancho y un







desnivel de cuatro. En 1819, despu6s de un gran temblor de tierra, un distrito de various
kil6metros cuadrados se hundi6 cerca de las bocas del Indus, dando nacimiento a un gol-
fo de 5 metros de profundidad. El temblor de tierra del Jap6n de 1891, es celebre por las
dislocaciones extrafias que lo acompafiaron; y el mis reciente, el de 1923, es verdadera-
mente notable y puede decirse que sirvi6 para demostrar el process de la formaci6n de
las montafias.- (Informe al Congreso de Geodesia y Geofisica, Tanakadata, Madrid, de
1924).
Las obras de geologia que me han servido de guia para este studio, son las de Siless,
el eminente autor de "La Ftz de la Tierra", Lapparent, Dana, asi como los importantes
trabajos del Instituto Geol6gico Nacional, y, muy especialmente, el studio sintitico, Si-
nopsis de Geologia Mexicana, del sabio ge6logo mexicano don Jose G. Agnilera.
En la carta No 1, se ve el relieve de la Repiblica, copia fotogrffica de una maqueta
hecha sobre la Carta a la escala de 1:2.000,000.
En la carta No 2, estA interpretado el relieve de la Repdblica con los datos que actual-
mente tenemos, distinguiendo las serranias por el trazo de sus crestas, que dan su direc-
ci6n azimutal media, y por sus nombres locales. Este trabajo fu6 ejecutado hAbilmente
por el senior ingeniero Santiago Scanlan, que se ha especializado en asuntos de configu-
raci6n.
Creo que por vez primera, en M6xico, se aborda problema tan trascendental como
important y de imprescindible necesidad porque nuestros trabajos de gravedad nos obli-
gan a hacer la correcci6n por isostasia, y para ejecutarla, nos es necesario tender una bue-
na configuraci6n, interprete fiel del modelado de la Repdblica.



CONSIDERACIONES GENERALS

Si se acepta la sugesti6n de Siless y se contempla la Tierra desde el espacio, como
se hace con los astros, Ilamaria desde luego la atenci6n el aspect peculiar de los continen-
tes con su terminaci6n en punta hacia el Sur, desviada ligeramente en direcci6n del Este.
Se notarian igualmente sefiales de antiguas conmociones y restos de dep6sitos espe-
sisimos, atacados por la erosi6n, en tal grado, que los continents aparecerian como plata-
formas de escaso relieve.
En el Oceano Pacifico se observara una perfect relaci6n entire la forma de las costas
y la direcci6n de las cordilleras que les son paralelas; y, por el contrario, en el.AtlAntico
y en el Indico se comprobaria que la direcci6n de las cordilleras es independiente de la for-
ma de las costas.
Un examen mas atento harA ver que el relieve de los continents agrupados, en deter-
minados nicleos, es insignificant con relaci6n a la profundidad de los oceanos, y que di-
cho relieve raras veces ocupa en la superficie continental una posici6n central. En efec-
to, unos relieves como el Tibet y el Himalaya, apenas estan separados del mar por penin-
sulas aplastadas, que parecen artificialmente colocadas como ap6ndices, y otros, como el
Atlas, situado en Africa, y la cordillera de los Andes, en America del Sur, forman una ban-
da lineal a lo largo del mar, algo como un reborde longitudinal relativamente al resto del
continent.
Se comprobara igualmente que todos los dep6sitos marines que forman actualmente
las montafias, se depositaron cerca de las costas y que sobre tales dep6sitos actuaron dis-
tintas fuerzas que produjeron plegamientos, hundimientos y desgastes.
De los studios paleontol6gicos se deduce un hecho indudable: que no ha habido inte-
rrupci6n en la fauna, sino modificaciones paulatinas, lo que prueba la continuidad de la








vida; pero, al mismo tiempo, es inuigable que de un periodo geol6gico a oLro, han desapa-
recido faunas enteras.
Advierte Siless (La Faz de la Tierra) que en toda la Tierra se encuentran casi los
mismos pisos y subpisos de la series estratigrafica con iguales caracteres, lo que seria di-
ficil que ocurriera si no hubieran sido sincr6nicas; y afade que ayuda much a admitir
este sincronismo la perfect correspondencia que se observa en todo el planet entire cier-
tos vacios en la series sedimentaria y determinados trastornos.
Asienta el autor antes citado que tanto la deposici6n de los sedimentos, como la va-
riaci6n de la fauna, obedecen a cierto ritmo, que para los dep6sitos se ha llamado "ciclo
de deposici6n", formado por la repetici6n de las fases costera, pelAgica, etc., y para la fau-
na "refundici6n peri6dica de los organismos", que.'es como una revisi6n que hace la Natu-
raleza de las formas vivientes, a fin de modificarlas en cierto sentido.
No cabe, pues, la menor duda que la Tierra ha sufrido cambios de consideraci6n:
Smas que causa los ha motivado? CuAl es el origen de esas fuerzas que pliegan los sedi-
mentos hasta convertirlos en elevadas montafias? I C6mo es possible comprobar la existen-
cia de esas fuerzas?
Sin duda alguna por sus efectos que han quedado bien marcados en las antiguas
edades e igualmente en los tiempos actuales.
Es claro que un volcan, una falla, un campo entero de fractures, una meseta, una
cordillera plegada, un pilar, una fosa de hundimiento, un campo de descenso, se explican
con igual facilidad que se comprenden, y muchos de ellos muestran su double caracter de
elementt" y "efecto de una fuerza".
Mas c6mo es possible hacer aparentes las fuerzas en si mismas, no vistas por sus
efectos, sino en plena acci6n?
Dos. fen6menos geol6gicos de importancia y trascendencia suma, nos permiten, por
decirlo asi, palpar las fuerzas en acci6n que han contribuido de manera preponderante en
la formaci6n del relieve de la corteza terrestre y son: los sismos o terremotos y las erup-
ciones volcinicas.



SISMOS


Los sismos patentizan, sin dejar lugar a.duda alguna, la movilidad de la corteza te-
rrestre, sobre todo desde que se ha demostrado su frecuencia. Actualmente se registran
como 10,000 temblores por afio; y a media que se instalen mis sism6grafos y 6stos sean
mis sensibles, llegarin a registrarse 100,000 o mAs.
Para darse cabalrcuenta de ese fen6meno veamos sus caracteres en las regions esen-
cialmente sismicas.
El studio de los terremotos en los Alpes del N. E., ha demostrado la importancia de
la llamada "linea del Kamp".
Todas las sacudidas originadas entire el borde de los Alpes, los CArpatos y la meseta
de Bohemia, de Neuestadt a Brunn, se propagan a grandes distancias hacia el N. W. y
a veces, aunque menos frecuentes, hacia el S. E., Ilegando hasta mas alli de Praga; es de-
cir, hacia el interior de las cordilleras; de manera que el sentido de la propagaci6n es el
"normal a la direcci6n de aquellas", por lo general.
A veces las cordilleras estan divididas por superficies plans transversales (hojas
de separaci6n), y entonces las sacudidas se trasmiten por choques sucesivos de trozo en
trozo, gracias a la movilidad que presta a las distintas parties esa estructura. "De una
manera general, puede decirse, que "las sacudidas se han propagado siempre del interior
al exterior del eje curvo de los Alpes".








En la region. meridional de Italia las sacudidas se transmiten irradiando de las islas
Lipari del interior al exterior con relaci6n al eje curvo del extreme meridional de los Ape-
ninos y su prolongaci6n por Sicilia.
Igual acontece en la Repdblica Mexicana. La carta sismica adjunta, ejecutada por el
Institute Geol6gico, marca clar'amente la zona esencialmente sismica, y la propagaci6n
de los temblores del interior al exterior de la cordillera del Sur. Esta zona abarca desde
el Cabo Corrientes al W., prolongindose al E. por todo Centro Am6rica, quedando limi-
tada al Norte por la falla que alinea nuestros principles volcanes.
Los sismos no s61o se hacen sensibles a nosotros por la agitaci6n que produce en la
corteza y por sus efectos destructores en la superficie, sino muy principalmente por los
pliegues de los estratos que aparecen despu6s al exterior formando los elevados relieves
que constituyen nuestras montafias.
SCuil es el origen de esta fuerza capaz de producer macizos como los Alpes y el Hi-
malaya?
Cualquiera que sea el origen de tal fuerza, los esfuerzos desarrollados podemos des-
componerlos en tangenciales y radiales, o seh en movimientos horizontales, que original
plegamientos, y verticales que produce caidas y descensos.
El eminente ge6logo austriaco tantas veces citado, al cual se debe la clasificaci6n
precisa de tales movimientos, se express asi: "Los movimientos tangenciales produce el
plegamiento del trozo de la corteza terrestre a que afectan, y los pliegues alargados que
asi se original se encorvan en su conjunto y presentan el lado convexo en igual direcci6n
que la fuerza plegante. Al mismo tiempo, los pliegues se tienden hfacia el lado convexo o
parte exterior de la zona plegada, de tal modo, que la rama interior de cada anticlinal do-
mina a la exterior, por lo cual los anticlinales miran hacia el exterior y los sinclinales ha-
cia el interior. Cuando el movimiento continue, se rompen los pliegues y las ramas inte-
riores avanzan sobre las exteriores; esto causa las cobijaduras y la estructura imbricada
en tejado o en escamas, fen6menos tan comunes en los Alpes. Los pliegues de una cor-
dillera quedan con frecuencia interrumpidos por el advance de algunos trozos con relaci6n
a otros, lo que se debe a la existencia de soluciones de continuidad lamadas superficiess
de separaci6n", que intervienen eficazmente en la formaci6n de las cordilleras.
El sistema de grietas que corta un campo de hundimiento consta de fallas periferi-
cas, radiales, diagonales y transversales. En un campo de descenso la regla general es
que los trozos separados por las fallas vayan descendiendo de la periferia al centro, pero,
a veces un trozo intermedio estA no s6lo mas bajo que el exterior inmediato, sino mAs que
el que le sigue hacia el interior; ese segment mas bajo se llama "fosa de hundimiento".
Si se aproximan hasta tocarse dos campos de hundimiento, la parte que queda en
alto entire las dos zonas hundidas se llama un "pilar" (horst). Estos pilares lo mismo
pueden ser pequefios accidents abundantes en un campo de fracture, que comarcas ex-
tensas, como la Selva Negra, la Meseta Central en Francia y la Meseta Ib6rica.
Las fallas radiales produce al cortarse hacia el centro de un campo de descenso "zo-
nas de hundimiento", o sean trozos caidos, despues de recortados, del campo a que perte-
necian; tales son los circos de Ries y HShgan y el archipidlago de las Lipari.
Existe otra clase de descensos que no suponen la formaci6n de fractures lineales; en
ocasiones, se produce seg6n grietas preexistentes, y en otras los bordes son por comple-
to irregulares. Ejemplo de esta clase de hundimientos es el campo de descenso de Viena
y muy caracteristicos son los del Sur de Italia, que presentan fornias circulares, como el
Golfo de NApoles, el de Salerno, el de Santa Eufemia y el de Gioja, entire los que descue-
llan pilares como la arista caliza de Sorrento y Capri.
En nuestro territorio, la bahia de Banderas y la de Ensenada, pueden citarse como
ejemplos.








VOLCANES


A la luz de las teorias modernas, el volcanismo aparece como efecto de las mismas
causes que original los plegamientos de los estratos.
Este fen6meno se caracteriza por la salida al exterior de la masa fluida internal, ya
sea por bocas como el Vesubio, tipo clAsico del volcan, con su chimenea, sus bocas late-
rales y su cono formado por los products volcinicos; o bien, por bocas que se abren en
distintas parties de una grieta, como ocurre en los "Campos Flegreos".
La inyecci6n de la material eruptiva en una grieta preexistente es mas comfn en las
lavas bAsicas, como se ve claramente en la capa de basalto llamada la Wihn Sill, en el
condado de Northumberland (Inglaterra).
En una comarca en que se halle bastante avanzada la denudaci6n, se observa que los
distintos centros eruptivos estan sobre lines de fracture, de manera que por esas grietas
salen: primero, las lavas Acidas, que propenden a former intrusiones, y luego las bAsicas,
quo presentan mayor propensi6n a extenderse al aire libre y a former filones capas, re-
llenando las grietas por inyecci6n y, a veces cortando en filones las rocas Acidas.
El 1iltimo grado de denudaci6n que present SHiess se relaciona intimamente con las
grandes fallas y con ciertas masas de granite, restos del n6cleo de algunos volcanes pues-
tos al descubierto por la denudaci6n, a los que llama "dep6sitos" de acuerdo con Judd.
Parece que el granite es el nicleo principal de las chimeneas y griatas volcAnicas y res-
pecto a los levantamientos, actfa exactamente lo mismo que las otras rocas eruptivas, si
bien con mayor intensidad y generalidad. "Tambidn actda como n6cleo s6lido en los ple-
gamientos, sirviendo a las capas de punto de apoyo y de molde interno a las montafias".
Tal es el papel del granite en la Repdblica Mexicana, como veremos despuds al estudiar el
modelado en relaci6n con su naturaleza geol6gica.



MOVIMIENTOS DE LA CORTEZA TERRESTRE

Siless clasifica los terremotos, segfn su origen, en tres classes: terremotos por hun-
dimiento, volcanicos y tect6nicos, llamados, estos iltimos, tambien, de dislocaci6n o es-
tructura, y son los que acompafian o preparan los cambios de lugar de extensas parties
de la lit6sfera.
Los terrenos tect6nicos, que obedecen a movimientos verticales, s6lo se resuelven en
trastornos interiores talas como la formaci6n de cavidades, a los que afluyen los mag-
mas fluidos, y aqui estriba la gran dificultad que existe para diferenciar de los volcanicos,
esta segunda clase de terremotos tect6nicos. Se ha querido hacer esa distinci6n caracteri-
zando los terremotos volcAnicos por los fen6menos de explosion que los acompafian, lo
que no es exacto, pues hay terromotos volcnicos que no presentan tales fen6menos,
porque correspondent a cierta fase del volcanismo.
Siiess consider que las masas que forman los Alpes se apoyaron para plegarse y le-
vantarse en una zona firme a la que llama antepais septentrional de los Alpes, constitui-
do por various macizos arcaicos: la Meseta Rusa, los Sudetes, el macizo de Bohemia, la
Selva Negra, los Vosgos, el pequefio macizo de Dol, la Meseta Central de Francia y la
Meseta Ib6rica.
Es casi seguro que entire el macizo de Bohemia y la Meseta Central de Francia se ex-
tendia una formaci6n arcaica continue, sobre la que se depositaron los terrenos triAsi-
cos y jurAsicos. Al descender el terreno en unas zonas, descendi6 el manto secundario que
los coronaba y que qued6 dominado por las capas paleozoicas, que habian permanecido en







su primer nivel como "pilares" que deben su altura, no al propio levantamiento, sino
al descenso de la parte adyacente.
Los anteriores ejemplos demuestran, sin dejar lugar a duda alguna, el papel que las
masas graniticas han desempefiado en la formaci6n de las montafias y la necesidad ab-
soluta de los pilares para que puedan verificarse los pliegues de los estratos.
Como veremos al hablar de las montafias de la Reptfblica Mexicana el granite ha
desempefiado el important papel de "pilar" en el plegamiento de los estratos del cretaceo,
que forman nuestra cordillera oriental.
Es sumamente sugestiva la descripci6n que hace Siiess, y que bien claramente expli-
ca su admirable concepci6n:-"Los Alpes con los Carpatos que son su prolongaci6n, pre-
sentan un borde externo muy homogeneo desde el Mediodia de Francia hasta Valaquia;
toda esta faja montafiosa, retenida por pilares, cabalga sobre el antepais hundido como
una "escama superficial de la corteza terrestre". Pasando este borde se present una
masa montafiosa mAs irregular y despu6s otra region hundida, que corresponde al borde
interno de la cordillera".
Como el Mediterraneo Europeo ha sido considerado -n todo semejante al Medite-
rraneo Americano, o sea el Golfo de Mexico, veamos los rasgos principles de aquel y sus
relaciones con la America.
Hacia la mitad de los tiempos terciarios se produjo en Europa una transgresi6n, s61o
comparable a la cenomanense, y despues aparecieron en el Mediterraneo muchas species
que adn viven en este mar. Los dep6sitos que contienen dicha fauna constituyen el pri-
mer piso mediterrineo (Siiess), (que corresponde al burdegalense) y comprenden los fa-
lums de Leognan, las formaciones maritimas inferiores del R6dano, la molasa marina de
Suiza y de Baviera, las arenas serpentinicas de Turin, etc. Sobre este piso yace en el Sur
y el Este de Europa el Schlier, extensisima formaci6n margosa azul con yeso y cal.
El segundo piso (que corresponde al helvetico) comprende los falums de Turena y
de Salles, las margas de Cabrieres en el R6dano, las capas de Leithe en Viena y el hori-
zonte superior de Malta. Encima yace en el Danubio, el sarmitico, que llega hasta el Cas-
pio y el Aral.
En el tercero y cuarto pisos se incluye todo el plioceno.
El quinto piso corresponde a las formaciones del MediterrAneo actual.
Se ha comprobado en recientes observaciones, dice Siiess en su magistral obra, que
desde las 6pocas mas antiguas, hasta la terciaria, los dep6sitos marines de America del
Sur y de las Antillas son muy analogos a los de Europa, de modo que en la historic del
MediterrAneo es precise tener en cuenta las observaciones hechas en ambos lados del
Atlantico.
Cuba, Haiti, Puerto Rico y las Islas de Barlovento hasta la Trinidad, pertenecen a
una cordillera arqueada hacia el Sur, mientras que Jamaica y el S. W. de Haiti perte-
necen a otra interior. El pals hundido ocupa el fondo del mar Caribe y el antepais
(hundido tambidn) el Golfo de Mexico, la Florida y la costa de las dos Carolinas. Asi,
en una y otra cordillera, se ven pisos cretaceos y terciarios (sobre todo poliperos), co-
rrespondientes a los de Europa. Las mismas capas terciarias y secundarias se extienden
por las cercanias del Valle del Mississipi, Louisiana, Texas, Alabama y Florida. Las for-
maciones terciarias se unen con las de las grandes Antillas por las Bahamas y toda esta
zona pertenecia, sin duda, a una meseta terciaria continue, cuya line de separaci6n con
el AtlAntico se advierte en la Florida y las Antillas, mientras que la fauna es propia
del Pacifico.
En la costa oriental de los Estados Unidos se observan dep6sitos terciarios marines
horizontales, que s6lo Ilegan hasta la latitud de New York y correspondent a los tres prime-
ros pisos mediterrAneos. Desde New York hacia el Norte no vuelven a hallarse en toda








America depositos marinos terciarios, y tampoco se encuentran en la costa occidental de
Noruega, Escocia ni Sur de Irlanda y, en cambio, se hallan en el Norte de esta Isla, en las
Hebridas, en las Feroe, en Islandia y en Groenlandia, todo lo cual indica que hacia la mitad
de la epoca terciariaexisti6 en el Norte del Atlintico un continent o un archipielago de
grandes islas, en el que debieron ser intensos y frecuentes los movimientos tect6nico. a
juzgar por las extraordinarias erupciones de lavas.
La falta de dep6sitos ma.'inos modernos en muchos puntos de las costas del Medite-
rrineo, indica que en 4poca muy modern han ocurrido hundimientos que ensancharon
dicho mar. La region del Mar Negro y del Egeo, despues de haber permanecido sepa-
rada del Mediterrfneo por el amplio istmo que unia Europa y Asia, se uni"6 al mar occiden-
tal cuando se verifici6 la expansion del cuarto piso mediterrAneo; el hundimiento del con-
tinente Egeo se consume despues de la epoca glacial, y, tal vez, lo presenci6 el hombre.
Esta region es la que hoy aparece tan fracturada y con tantas manifestaciones -olcinicas.
Un hundimiento recientfsimo y muy analogo ocurri6 en el Golfo de Mexico.



AMERICA DEL NORTE

La America del Norte se divide en dos regions: la oriental y la occidental. La pri-
mera se extiende al Este de las Montafias Rocallosas, con alturas inferio.es a 500 metros,
no presentando verdaderas montafias, sino en la costa del Atlantico; la occidental, estA
caracterizada por sus montafias, accidents volcanicos y sus depresiones in escurri-
miento maritime.
La region oriental se divide en dos parties bien caracteristicas: la del Norte y la del
Sur. La del Norte, es la canadiense, extraordinariamente abundante en lagos de contor-
nos desgarrados y en rios que se entreveran los unos en los otros; la del Sur, corresponde
a la cuenca del Mississipi, donde el inmenso rio concentra casi todo el drenaje, sin que
haya en este gran territorio ni lagos, ni indecision alguna del relieve.
Desde los tiempos mas remotos, la parte canadiense parece haber estado emergida, y
en la epoca carbonifera habia avanzado haciael Sur, no quedando sumergida sino la parte
cercana al Golfo de Mexico. La region occidental estaba cubierta por las aguas, no aflo-
rando sino islotes.
Probablemente, al mismo tiempo que en Europa los esfuerzos orogenicos hacian sur-
gir una cadena entire la Arm6rica y Sajonia, en America aparecfa uri borde continue de
montafias en la parte oriental canadiense.
Al mismo tiempo, en la region occidental, aparecian pliegues paralelos, origen de
las Montafias Rocallck as, de la Sierra Nevada y de la Cadena Costefia, coincidiendo con
una elevaci6n en conjunto de las grades mesetas.
Todas las mesetas y una parte de las grandes Ilanuras de los Estados Unidos, co-
rresponden a un gran desarrollo de los mares secundarios, sobre todo, del mar creticeo.
Este, viniendo del Golfo de Mexico, se avanzaba al Norte en la direcci6n de Alaska, su-
mergiendo la mitad de lo que forma hoy el territorio de las Montafias Rocallosas, dejan-
do s6lo a descubierto una cadena de islas sobre lo que es hoy la Alta Cordillera del Colo-
rado.
L6s movimientos orog6nicos de los tiempos terciarios han tenido por efecto hacer
merger todo este gran territorio occidental, preparando una series de arrugas montafio-
sas sensiblemente parilelas a las antiguas riberas cretaceas.
La actividad volcinica favorecida por las quebraduras, consecuencia de las anterio-
res deformaciones, ha venido a sobreponer sus efectos, algunas veces en demasia, a los
movimientos de la corteza terrestre.








Todo el litoral, adelante de San Francisco California, lleva las trazas de disloca-
ciones recientes. Un delta de la 6poca pliocena, ha sido levantado 240 metros por un
movimiento que ha afectado today la costa ha sta San Diego.
La peninsula de San Francisco esti coi tada por fallas rectilineas que la han dividi-
do en bloques.
Al principio de los tiempos cuaternarios, el clima era much mis hdmedo. Grandes
lagos cuyos niveles son marcados por terraz as de gravas y tobas, ocupaban las principa-
les depresiones; pero el clima habi4ndose vu elto seco, las napas de agua se han abatido,
reducindose hoy a algunos lagos sin profun didad, muy cargados de materials salinas, co-
mo el Gran Lago Salado de Utah.
El caracter desertico es, sobre todo, acentuado en la parte meridional que comprende
el desierto de Mohave, atravesado por el Rio Colorado, el cual en ciertas parties, como en
cl desierto del Colorado, tiene su fondo mis bajo que el mar.
Al Sureste de la region de las mesetas del Colorado se encuentra una plataforma
drenada por el Rio Grande del Norte, levant ada al Este segdn una series de pliegues brus-
cos alineados de Norte a Sur.
Sobre el curso del Rio Grande, y entire este rio y la cadena oriental de las Montafiab
Rocallosas, existen varias depresiones de fon do muy piano, llenadas por antiguos sedi-
mentos lacustres o por aluviones, cuyo espesor pasa de 400 metros.
Entre 4stos debe contarse el valle de la Gran Quivera, de 240 kil6metros de largo,
por un ancho de 90 kil6metros constantemen te encajonado entire montafias, e invadido en
su parte Norte por una gran corriente de lava o malpais. En esta gran superficie no
existe un solo riachuelo, siendo una de las m As importantes cuencas arterianas del Oeste.
Al lado de la anterior cuenca deben menc ionarse las de la Mesilla y Jornada del Muer-
to, al Oeste del Rio Pecos.



REPUBLICAN MEXICANA

Mexico, hasta la gran cordillera que por el Sur limit la meseta central, se une inti-
mamente a la Amdrica Occidental, no siendo sino su prolongaci6n. La parte central de
la Repiblica es una meseta de una altitude media como de 1,000 metros, en parte priva-
da de escurrimiento maritime (1). Dos cordilleras la limitan perfectamente, denomi-
nadas Sierra Madre Oriental y Sierra Madre Occidental, o del Pacifico, separadas del mar
por bandas mis o menos anchas, llamadas llanuras de la costa.
La cadena del Este, o Sierra Madre Oriental, prolong exactamente los pliegues de
las Montafias Rocallosas de Texas, que so un en por la Sierra de Guadalupe y Montes Apa-
ches. La extremidad meridional de estos tltimos, obliga al Rio Grande a encorvarse en
Angulo recto para atravesar la cadena.
La Sierra Madre tiene del lado del Golfo de M6xico, escarpaduras muy elevadas. En-
tre el pie de estas escarpaduras y el Rio Grande o Bravo, se suceden depresiones como la
de los lagos de GuzmAn y Santa Maria, y varias lagunas donde se pierden diversos cur-
sos de agua de alguna importancia.
Toda la osamenta de M4xico oriental estA formada por calizas del cretAceo inferior
en grandes bancos grises y azules que tienen la apariencia de formaciones primaries.
Las hiladas menos resistentes del cretAceo superior, han sido arrastradas por la
erosion, y forman colinas a lo largo de las Sierras de Santa Rosa, Candela y Lam-
pazos.

(1) V6ase publicaci6n N6m. 7.








En cuanto a la cadena del Oeste, o Sierra Madre Occidental, que se extiende en una
extension de mis de 3,000 a 4,000 kil6metros, con una anchura de 400 kil6metros, se une
claramente a las montafias del Sur de Arizona. El arcaico domina, pero se encuentran
tambien sedimentos de edad primaria y rocas volcAnicas de la familiar de las andesitas.
Los volcanes activos o recientemente extinguidos no existen, los cuales aparecen des-
pubs de la profunda cortadura que interrumpe la Sierra, y por donde el Rio Lerma,
despuds de atravesar la laguna de Chapala, viene al Rit Grande de Santiago, para des-
embocar en el Pacifico. En el mismo lugar desemboca el Rio del Mezquital, que viene
del Estado de Durango, y al atravesar el de Nayarit, toma el nombre de Rio de San
Pedro.
A lo largo del borde oriental de la cordillera del Oeste, la meseta mexicana se ha
hundido, como la gran cuenca a lo largo de la Sierra Nevada. Un hundimiento seme-
jante, pero menos pronunciado, ha tenido lugar contra la Sierra del Este, cuyo pie se
ha prolongado por una banda de terrenos terciarios y cuaternarios, donde las dunas
se encuentran en abundancia.
La meseta mexicana ofrece una gran semejalpa con la Gran Meseta de la AmBri-
ca del Norte, siendo evidentemente su prolongaci6n. EstA dividida en compartimentos
por cadenas longitudinales y alturas transversales. Estas cadenas estan formadas por
terrenos primaries y por estratos cretAceos, siendo frecuentes las, masas volcanicas, so-
bre todo, la traquita.
De este entrecruzamiento de cordilleras o cadenas montafiosas resultan numerosas
cuencas, la mayor part Ilenas de sedimentos de agua dulce.
Una series de quebraduras o fallas transversales, alineadas sensiblemente del Oeste
al Este, ttraviesan las cordileras mexicanas, rechazando el terreno al Sur. Gigantescos
volcanes se han acumulado sobre estas dislocaciones, en donde puede decirse terminal la
America del Nortp, para inaugurar un regimen orogrifico muy diferente.
Son caracteristicas dos series de volcanes; la primera, sobre el reborde elevado de
la meseta que comprende el Nevado de Toluca, el Popocatepetl y el grandiose Orizaba;
y la segunda, al pie del inmenso escarpado, principiando en la extremidad de la Sierra
Madre por el Ceboruco, para seguir despues al volcin de Colima y al Jorullo.
YucatAn es un ap6ndice natural de la plataforma septentrional de Guatemala. Es-
ta larga protuberancia que se extiende entire el Golfo de Mexico y el Mar de las Antillas,
es una verdadera dala caliza, en capas,horizontales, de una altura media de 30 metros,
pero con grades interiores de 160 a 250 metros. Esta dala se prolonga en el mar bajo
una reducida profundidad de agua.
Es muy convenient conocer la opinini6n de los ge6logos sobre asunto :.,n intere-
sante, y a nadie puede recurrirse.mejor que al autor de la inmortal obra "La Faz de la
Tierra", el geologo Sfiess. He aqui c6mo se expresa al hablar de Mdxico:
Los dep6sitos marines paleozoicos, son raramente visible. Dumble menciona en el
Area de drenaje del Yaqui; en Sonora, y en la direcci6n de Hermosillo, cuarzitas inver-
tidas, asi como una cal.granuda y esquistos; sobre tal formaci6n reposa, en discordan-
cia, el Silurio superior, pero fuera de estos yacimientos del N. W., no se conocen f6siles
paleozoicos, hasta la aparici6n de la cal carbonifera superior a una gran distancia. al
Sur.
Nikitin ha sefialado por la primera vez Aucellas en Mexico.
El senior Aguilera ha distinguido en la Sierra de Catorce, un piso inferior (piso de
Alamitas) con numerosos Perisphinctes y un piso superior (piso de Cieneguita) con-
teniendo Aucellas.
El jurAsico superior de Malone, sobre el Rio Grande, con sus caracteres europeos, ha
sido sefialado. Al Sur, en el Estado de Oaxaca, la facies europea aparece igualmente
con claridad.
11




A








SCerca de Mazapil se encuentra en trasg resi6n, con gran potencia, el CretAceo medio
y el superior. Este cretaceo no es sino una prolongaci6n del de Texas y forma parte
important en la constituci6n de las Sierras de la parte central de Mexico.
En ninguna parte el Eoceno y el Miocen, .-iarinos, penetran profundaniente en el
interior de las tierras.
La Sierra Madre Occidental es, en su gran mayoria, de origen subaereo. En el ex-
tremo Norte de Sonora se encuentra una cierta analogia con las cadenas fraccionadas de
la region limitrofe al desierto de Gila en Arizona. MAs al Sur, los diversos cafiones se
cierran estrechandose los unos contra los otros; despues, aparece la cubertura volcini-
ca. Como en Sinaloa, la erosi6n permit reconocer una antigua cadena andesitica visible
asin en los Estados de Durango y Nayarit, bajo las rhyolitas, las cuales se extienden
principalmente sobre la Sierra Madre Occidental, para desaparecer en Ta direcci6n del
Este, hacia la Mesa Central. En la Sierra su salida parece haber sido por grandes grie-
tas,,generalmente longitudinales. En la Mesa Central aparecen crAteres de explosion
aislados.
Las Bufas es possible que sean proyecciones de pasta rhyolitica final que se ha soli-
dificado al salir por las chimeneas volcAnicas. La Gran Bufa de Guanajuato, es un
ejemplo caracteristico.
Hacia el Sur del Estado de Jalisco, en la carta de Rhyolitas preparada por el ge6-
logo E. Ord6iez, se ven desaparecer 6stas, pero reaparecen al Sur de Pachuca en las
"Navajas", constituyendo las ruinas de una alta meseta como de 3,500 metros.
La Meseta Central es mis elevada al Sur, en la proximidad de lop grandes volca-
nes; se abate en la direcci6n del Norte, alcanzando su menor altura en el Bols6n de Ma-
pimi. Aqui se encuentra de la manera mAs clara, su semejanza con el Basin Ranges:
hundimientos frecuentes de terrenos plegados, bajo la forma de fosas que limitan gran-
des quebraduras; manifestaciones volcanicas abundantes aunque de menor importancia,
y ausencia de drenaje hacia el mar.
Los pliegues de las calizas creticeas muestran una gran energia. Hill dice que en
la Sierra de Almoloya entiree Parral y JimBnez) el fen6meno va hasta la producci6n de
napas de recubrimiento y la transformaci6n de las calizas en marmoles. Nauman sefiala
igualmerite violentas inversiones hacia el N. E. en la Sierra de la Cadena, de 60 kil6me-
tros de largo, al N. E. del Estado de Durango. La direcci6n de los pliegues, asi como la
de los cafiones de esta region, es la del N. W. e igual direcci6n tienen las fractures. Es-
tos pliegues son anteriores a los escurrimientos volcAnicos de la Sierra Madre Occidental.
Las rocas volcanicas aparecen al Este del Estado de Durango, ligadas a fallas lon-
gitudinales y afloran, ya bajo la forma de diques, ya por crateres.
Lo que se ha llamado Sierra Madre Oriental, no es una unidad tect6nica. Es ins-
tructive ver c6mo se porta el terreno cretAceo.
Al Sur, cerca de CArdenas, entire San Luis Potosi y Tampico, B6se ha sefialado en
el Senoniano inferior, al lado de la "Exogira Costata" y algunas otras species norteame-
ricanas, la presencia de la facies del Gosau, que se encuentra en Jamaica, e igualmente
en Saltillo y Monterrey.
En su conjunto, la Sierra Madre Oriental estA formada por las extremidades ali-
neadas de numerosas cadenas independent es que estAn plegadas en la direcci6n del E.
y del N. E.
La Sierra Madre del Sur tiene una cons tituci6n diferente. Principia en el Cabo Co-
rrientes y tiene la forma de una larga banda de rocas muy antiguas, ligeramente c6ncava
hacia el Norte y con una direcci6n E. S. E. atraviesa los Estados de MichoacAn, Guerre-
ro, Oaxaca, el Istmo de Tehuantepec y Chiapas. Sin duda alguna, es la linea director
mas important de Mexico.






La Sierra Madre Occidental es un macizo volcAnico tabular, que cubre casi comple-
tamente una cadena plegada subyacente y que se inflexiona hacia la Sierra Madre del
Sur.
La Meseta Central es una region plegada y hundida, construida sobre el modelo de
la Regl6n del Basin Ranges.
La Sierra Madre Oriental se compone de las extremidades de los caiones plegados
de la Meseta Central.
Frente a la Sierra Madre del Sur se extiende oblicuamente, atravesando todo M6-
xico, la zona de volcanes recientes, con una anchura de 70 a 100 kil6metros. Las lavas
son andesitas y basaltos, y el product de sus erupciones ha elevado considerablemente el
pals en sus alrededores.
Humboldt pensaba que estos volcanes estin edificados sobre una fracture trans-
versal.
Heilprin habia probado, en 1890, que en el E. cerca de Orizaba, al S. E. mis alli de
TehuacAn y al Sur en el Estado de Morelos, las calizas cretAceas plegadas, aparecen ba-
jo los products de las erupciones volcanicas, notoriamente bajo los contrafuertes del
Pico de Orizaba y del Popocat6petl, y deduce de aqui que los volcanes salen de los plie-
gues del terreno cretAceo y que se contindan bajo los escurrimientos. Bdse ha llegado a
las mismas conclusions, y la orientaci6n delos volcanes seria mas bien la de los pliegues
cretAceos que llegan a la Sierra Madre bajo una direcci6n transversal.
A prop6sito de esto, Siiess dice: "No podria negarse la existencia de una grieta".
Como hecho indudable, una zona volcAnica de importancia atraviesa Mexico en una
direcci6n transversal, pero esta direcci6n de be entenderse desde el punto de vista topo-
grifico, mas no del tect6nico, pues la zona volcanica es sensiblemente paralela a la Sie-
rra del Sur.
Las rocas antiguas de la Baja California y de la Sierra Madre del Sur,- described un
arco c6ncavo hacia el N. E., y los volcanes, a partir de Sonora, described la misma cur-
va, con esta peculiaridad, que los del Oeste estAn apagados.
Sentado lo anterior y tomando en cuenta las autorizadas opinions de los ge6logos,
paso a hacer la discusi6n de nuestros trabaj os con los datos que actualmente tenemos.
Estudiando la carta ndmero 2, que es una representaci6n diagramAtica de las se-
rranias, se nota desde luego que todas se agrupan en dos direcciones principles: La
NW-SE y la E-W, que son,, sin la menor duda, las direcciones fundamentals de los ma-
cizos directors, los que actuaron como pilares durante el plegamiento cretAceo. Es cla-
ro que la forma actual de las crestas, y su direcci6n misma se encuentran profunda-
mente modificadas por la erosion, y el studio de las redes hidrol6gicas (1), no hace si-
no patentizar el hecho sefialado, y al mismo tiempo da un valor especial al sitio por don-
de desembocan los rios de Santiago y Mezqu ital, como siendo el lugar donde terminal la
Sierra Madre Occidental, donde cesa el emp uje del N. W. a S. E., para ceder su lugar al
E-W caracteristico de la region antillana.
Como hecho digno de sefialarse, en ese lugar aparecen serranias con una direcci6n,
que es sensiblemente la resultante entire Ins dos direcciones antes sefialadas, segdn la ley
del paralel6gramo de las fuerzas.
Sobrepuesta esta carta a la nimero 3, que es la Carta Geol6gica de la Repdblica
Mexicana, hecha por el Instituto Geol6gico Nacional, del studio comparative de las dos,
se deduce lo siguiente:
Las rocas intrusivas de la Baja California y que aparecen ademAs como islotes a lo
largo de la costa del Pacifico, alineadas en la direcci6n N. W.-S. E. y los Gneiss, que cons-
tituyen principalmente la Sierra del Sur marcando claramente la direcci6n E-W, y que

(1) V6ase publicaci6n N6nm. 17.






forman las primeras tierras emergidas del territorido national, son, sin duda alguna, del
azcico o del paleozoico, y constituyen eviden temente los pilares en que se apoyaron los
sedimentos del cretaceo para plegarse. El color rojo subido y el morado sefialan clara-
mente estos pilares, en la carta.
Estudiando dicha Carta Geol6gica, en conjunto, se destacan en ella, las fases prin-
cipales de la aparici6n de las rocas constitu tivas de nuestras cordilleras.
La primera, la mis antigua, azoica o paleozoica, esta formada por las rocas intru-
sivas y gneissicas, de antigiedad igual, probablemente, a la de los macizos Escandinavo,
Canadiense y Brasilefio.
La segunda fase, que corresponde al color verde de la carta, se caracteriza por el
predominio de los sedimentos del crefaceo, cuyos mares tendrian por playas los islotes
azoicos y paleozoicos que antes hemos sefialado, marcandose en dichas playas los alinea-
mientos correspondientes a esos islotes.
Los mares del cretaceo tienen una gran importancia no s6lo en nuestro territorio,
sino en toda la America del Norte, segin vimos anteriormente; asi es que el predominio
de estos mares es algo peculiar de esta parte del continent americano.
La tercera fase, sefialada con el color cafe, la marca la aparici6n de las rocas efu-
sivas, andesitas, traquitas, rhyolitas y basaltos, a travis de grietas en las dos direccio-
nes antes sefialadas o por bocas volcAnicas, como se ve claramente en el lugar que ali-
nean nuestros principles volcanes Citlatepetl, Popocat6petl, Ajusco, Nevado de Toluca,
Jorullo, Tancitaro, Colima, cuyas erupciones han ido sucedi6ndose del E. al W. de tal
manera, que la iltima actividad corresponde al volcin mis pr6ximo al Pacifico, tal como
ha acontecido en Centro America, indicando un empuje del AtlAntico hacia el Pacifico.
El modelado actual de la Repdblica, es, pues, obra del terciario, quizA en sus postri-
merias, pues la aparici6n de sus iltimas rocas, consecuencia del plegamiento de los se-
dimentos cretAceos, contribuy6 a former las serranias de su parte occidental, y a consti-
tuir el relleno principal de su parte central..
Dos arquitecturas predominan, por con siguiente, en la formaci6n de nuestras mon-
tafias: la arquitectura tabular y la plegada.
La primer, es propia del W. y del Sur de la Repdblica, correspondiendo a lo que se
ha llamado Sierra Madre Occidental y Sierra Madre del Sur; y la segunda, es exclusive de
la Sierra Madre Oriental.
Las rocas constitutivas de la arquitectu ra tabular, son las designadas por los ge61o-
gos con el nombre de plut6nicas y volcanicas, y se presentan siempre en macizos, ya com-
pactos, ya mas o menos pseudoestratificados, o bien en corrientes.
Las de arquitectura plegada son de origen sedimentario, y forman los mAs altos re-
lieves, y como su nombre lo indica, sus capas estan invertidas y plegadas caprichosa-
mente segdn la direcci6n e intensidad de los empujes.



Ing. Pedro C. Sdnchez.



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CUMTMIRAI0 PIIOCENO M IOCENO TERCIARIO TIRCIARID EOCENO .OL'GOCE NO
H-ocenc, 01.4igiu M.- 1-0 Mjr-no

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r~n4LICO ERETAWCI LIAa C TRIASICO P~NNSfLVAI~ICO MISSISIPIAND CARBONIFERO
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DEVONICO SILURICO CAMBRICO PALEOZOICO
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