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HIDE
 El ateneo - Comunicaciones...
 Discurso pronunciado por el socio...
 Profesion de fe
 Contemplaciones
 La idea
 Capitulos sueltos - tiempos...
 Reflexiones a los libros de elocuencia...
 Cronica














Group Title: Ateneo Centroamericano
Title: El Ateneo Centroamericano
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00026077/00007
 Material Information
Title: El Ateneo Centroamericano
Physical Description: v. : ; 26 cm.
Language: Spanish
Creator: Ateneo Centroamericano
Publisher: s.n.
Place of Publication: Guatemala
Frequency: monthly
regular
 Subjects
Subject: Central American literature -- Periodicals   ( lcsh )
Genre: periodical   ( marcgt )
 Notes
Issuing Body: "Organo de la Sociedad Literaria del mismo nombre."
 Record Information
Bibliographic ID: UF00026077
Volume ID: VID00007
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000310800
oclc - 07562916
notis - ABT7495

Table of Contents
    El ateneo - Comunicaciones recibidas
        Page 209
    Discurso pronunciado por el socio don Juan Maria Cuellar
        Page 210
        Page 211
        Page 212
        Page 213
        Page 214
        Page 215
    Profesion de fe
        Page 216
    Contemplaciones
        Page 217
        Page 218
    La idea
        Page 219
    Capitulos sueltos - tiempos prehistoricos
        Page 220
        Page 221
    Reflexiones a los libros de elocuencia por Fray Matias Cordova
        Page 222
        Page 223
    Cronica
        Page 224
Full Text


Tomo I. Guatemala, 15 de noviembre de 1888. Nim. 14.


EL ATENRO

PUBLIC
ORGANO DE LA SOOIE


CEN

CACION
DAD LIT


EL ATENEO.

:Con muy escasa concurrencia,
asi de socios como de p6blico
en general, se celebr6 la reuni6n
ordinaria correspondiente al jue-
ves 8 del mes en curso.
Dada lectura A las comunica-
ciones recibidas, respectivamen-
te, del-Ministerio de Relaciones
Exteriores del Imperio del Bra-
sil y de la Real Academia Es-
pafiola, que A continuaci6n pu-
blicamos, ocup6 la tribune el so-
cio sefor Cuellar para pronun-
ciar el discurso sobre Literatura
americana, que adelante veran
nuestros lectores.
En seguida se leyeron tres
poesias. La primera titulada "La
Caridad" por la apreciable se-
flora Sara G. S. de Moreno; y
las otras dos "La idea" y "Pro-
fesi6n de fe" por sus respectivos
autores los socios Quinteros y
Tejeda.
A continuaci6n el Presidente
senior Uriarte comenz6 la lectu-
ra de un libro inddito que tiene
escrito, dedicado A la juventud
de Guatemala, y que lleva por
titulo "Estudio sobre el jurado."

CA (4O,5
A 9^


TRO-AMBRIC&N V,

QUINCENAL.
'ERARIA DEL MISM16MBRE. )
t 4) 1 *
Los socios P6rez y CitellIi>
hicieron una moci6n, pidien-do
al Ateneo facultara A la Jun-
ta Directiva para solicitar del
Ministerio respective, el origi-
nal del Popolbug y la traduc-
ci6n francesa hecha por el Aba-
te Brasseur de Bourbourq, con
objeto de nombrar una comi-
si6n del seno de lasociedad que
se encargue de hacer una ver-
si6n fiel al castellano, de ese li-
bro, que muy bien puede lla-
marse la Biblia del antiguo rei-
no del Quich6. Dicha moci6n
fu6 aprobada por unanimidad.
La pr6xima reunion tendrA
lugar el jueves 22 del present.


COMUNICACIONES RECIBIDAS.
Ministerio de Negocios Extran-
geros.
Rio Janeiro: 5 de Setbre. de 1888.
Senor Presidente:
Con vivo placer he recibido la co-
municaci6n que el Seflor Ram6n
Uriarte, Presidente de la Sociedad
Cientifico-Literaria "Ateneo Cen-
tro- Americano" de Guatemala,
me ha hecho la honra de dirigirme
en 21 de Junio pr6ximo pasado, re-


@






210 EL ATENEO CENTRO-AMERICANO.


miti6ndome adjuntos dos ejem-
plares de un n6mero del peri6dico
de aquella ilustre asociaci6n, en que
minuciosamente se da cuenta de la
sesi6n' extraordinaria celebrada el
31 de Mayo iltim6,en conmemo-
raci6n de la definitive abolici6n de
la esclavitud en el Brasil.
Sumamente grato ha sido para el
Gobierno Imperial informarse del
entusiasmo y testimonios de sim-
patia conque fu6 acogida por "El
Ateneo" y pueblo de Guatemala,
la noticia de aquel acontecimiento.
Agradeciendo de todas veras la
expresiva manifestaci6n de "El
Ateneo" y del brillante auditorio
que concurri6 A la celebraci6n de
esa humanitarian fiesta, aprovecho la
oportunidad de ofrecer al Sr. Ra-
m6n Uriarte las protests de mi
mis distinguida y respetuosa con-
sideraci6n.

(F.) RODRIGO A. DE SILVA.

Al Sr. Ramdn Uriarte, Presidente
cde "El Ateneo Centro-Americano.
Guatemala.

Real Academia Espafiola.

Esta Corporaci6n recibi6 con
aprecio y gratitud en su junta de
anoche (la primera que ha celebra-
do despu6s de vacaciones) el ejem-
plar que V. E. se ha servido remi-
tirle de los nimeros I al 5 de la
Revista titulada "El Ateneo Cen-
tro-Americano."
Lo que me complazco en mani-
festar A V. S., cuya vida guard
Dios muchos aflos.
Madrid, 5 de octubre de 1888.

El Secretario,
MANUEL TAMAYO Y BAUS.

Sr. President de la sociedad "El
Ateneo Centro-Americano."
Guatemala.


DISCURSO

PRONUNCIADO POR EL SOCIO DON

JUAN MARIA CUELLAR.


Sr. President: sefores:

En la sesi6n pdblica que di6 el
Ateneo Centro-Amcricano la no-
che del 25 de octubre, 6poca me-
morable para esta sociedad por ha-
ber tenido lugar la recepci6n de
uno de los socios que mAs timbre y
meritos darA al cultivo de las letras
patrias; despu6s del ceremonial que
exigen semejantes circunstancias, el
senior Presidente ocup6 la tribune,,
y en un corto pero brillantisimo
discurso, expuso ante la sociedad
la necesidad que habia de que se
discutiera, lo mas possible que fue-
se, el tema que en dias pasados
qued6 inconcluso, sobre "si hay
una literature americana, 6 las obras
de nuestros ingenios deben former
parte de la literature espafiola."
Despu6s de lo expuesto por el
senior Presidente, a quien, a mas
de una erudici6n complete en el
asunto, adornan lo castizo del len-
guaje y el m6todo de exposici6n
mas acabado para convencer en el,
asunto, tuve el atrevimiento, por.
no decir la insensatez, de pedir la,
palabra y externar ante tan ilus-
trada concurrencia algunas de mis.
humildes ideas en el present caso..
Unicamente la generosidad y bue-
na educaci6n, que tanto adornan A
los socios de este Ateneo, me salv6
de algiin descalabro muy merecido
para aquellos, que como yo, sin nin-
guna autoridad y sin los conoci-
mientos necesarios, se atreven A co-
locarse en un lugar que adn no me-
recen..
Se me preguntari porque raz6n,,
y A pesar de conocer mi incompe-
tencia, auin teno. valor de. ocupar








EL ATENFO CENTRO-.AMERICANO. 211


la tribune. Permitaseme contestar
que, ya que una vez arrdstrado por
esa dificil facilidad, con que habla-
ran los sefiores que ocuparon la tri-
buna antes que yo, me lanc6 in-
concientemente al campo de la im-
provisaci6n, a hablar sin ningdin
m6todo ni orden de algunas ideas
que pueden aducirse en pro de lo
que se discute, era deber de honor
y tal vez hasta de amor propio, pre-
sentar esas ideas formuladas 6 in-
teligibles ante los sefiores socios,
que tan bondadosamente me escu-
charon.
Es la 6nica causa just que me
acompafia para obrar de esa mane-
ra; tray6ndome ademas la confian-
za de que el Ateneo recibe en su
seno a todos aquellos j6venes que,
con el laudable deseo de aprender
se acercan A vosotros. Yo soy uno
de esos, yo deseo escucharos, segui-
rosy aprovechar las luces de vues-
tros conocimientos para aclarar mis
pocas ideas que adn obscuras exis-
ten en mi cerebro.
No dudo de vuestra generosidad,
y s6lo os suplico os sirvais ilustrar
con vuestro criterio mis humildes
pensamientos y, perdonarbondado-
sos, os llame la atenci6n con una
tan insignificant obra como esta.
Preciso me parece ante todo co-
menzar por definir lo que se en-
tiende por obra literaria, por lite-
ratura y las divisions que esta ad-
mite, para de ahi sacar en limpio si
podemos 6 no admitir una litera-
tura ya que no national, siquiera
americana, despu6s de tomar una
a una las diferentes objeciones que
puedan proponerse en contra de la
existencia de esta literature, y ver
si tienen 6 no raz6n de ser.
Por literature se entiende: "el
conjunto de manifestaciones artis-
ticas por medio de la palabra ha-
blada 6 escrita." A cada una de es-'
tas manifestaciones se da el nom-
bre de obra literaria.
Dividese la literature por su ex-


tension en universal, national y
particular. Universal es la que com-
prende las obras producidas en to-
das las naciones durante todas !as
6pocas. National la que compren-
de las obras de un s61o pais, y par-
ticular la que abraza las obras de
un g6nero cualquiera 6 una 6poca
literaria.
Envuelve este asunto tantas cir-
cunstancias y se relaciona de tal
manera con todo lo que nos rodea,
que me permitireis que tome un
m6todo que, aunque cansado, ex-
plicard mejor nuestro tema.
Vosotros comprendeis bien la
magnitude del asunto, y eso espero
me disculpara si me extiendo mu-
cho en su desarrollo. La cuesti6n
envuelve tanto que serian precisos
muchos volumenes para llegar a
explicarla del todo, y en mi no s6lo
falta la instrucci6n, sino un estilo
adecuado a vuestra ilustraci6n y
gusto delicados.
Por la definici6n que antes di de
la obra literaria, esto es la manifes-
taci6n artistic del ingenio huma-
no por medio de la palabra habla-
da 6 escrita, se puede deducir muy
bien que, A la obra literaria no la
constitute el lenguaje sino el pen-
samiento, la manifestaci6n del in-
genio, la creaci6n. No es esto ne-
gar que el idioma es necesario; pues
bien se ve que sin 61, el arte litera-
rio no viviria: pero como acabo de
decir, el idioma nunca pasard de
ser la forma con que se viste el pen-
samiento del artist. El idioma
nunca podra constituir una obra
literaria, como los colors y el pin-
cel no pueden constituir un cuadro
de arte; ellos no son mas que el
cuerpo, el traje con que se reviste
el pensamiento, el alma del artist.
Y la raz6n de todo esto esta de-
mostrada en la decadencia de la li-
teratura espafiola durante el reina-
do de los conceptistas. Hermosas
palabras, sonoros periods, frases
Ilenas de colorido, metaforas exa-


EL ATENEO CENTRo-AMERICANO.


21I







212 EL ATENEO CENTRO-AMER I CANO.


geradas, en fin, escritos ingeniosos,
pero no obras literarias. Los con-
ceptistas, A mi entender, no hicieron
mAs que el ridicule papel de char-
latanes: hablaban, pero no decian;
buena forma, pero ningdn fondo.
Leanse sin6 los escritos durante
el tiempo que vivi6 la escuela de
G6ngora y probaran mis asertos.
Buena cosa es que el artist co-
nozca bien el idioma en que escri-
be y sepa manejarlo; pero de esto
no se deduce que un puflado de pa-
labras bien concertadas y sonoras
constituyan una obra literaria. El
que s6lo se fije en las palabras no
pasarA de ser un buen gramAtico;
mientras que aquel que al mismo
tiempo que se fija en el buen em-
pleo del idioma, no hace caso de 1l
mAs que para envolver un pensa-
miento, un product de su inteli-
gencia, puede decirse con todo or-
gullo autor de una obra literaria.
Si me he extendido tanto en es-
ta material es porque algunos, para
negar la existencia de la literature
americana, han tomado como ar-
gumento incontrovertible que en la
America Espafiola se habla el cas-
tellano y creen que la unidad del
idioma hace la unidad literaria, sin
recorder que multitud de circuns-
tancias existen que caracterizan sus
products intelectuales. Toda obra
literaria, dicen los espafiolistas, por
el hecho de estar escrita en caste-
Jlano y solamente por esa causa,
pertenece A la literature espaflola.
Para responder dejar6 A in lado
arguments sencillisimos como si
una obra extranjera traducida en
lengua castellana, por el s6lo hecho
de estar escrita en esta lengua per-
tenecc A la literature espafiola, y
otros para preguntarles si las poe-
sias escritas en catalAn por Bala-
guer, Camprod6n, Bartrina, Verda-
guer y otros tantos hijos de la Pe-
ninsula son de otra literature, por
el hecho de no estar escritas en
lengua castellana: yo les pregunta-


ria si pertenece A la literature es-
pafola la prof6tica Medea, ya que
Seneca, poeta espaflol del siglo I,
escribi6 en latin: yo les preguntaria
si las obras escritas en latin por San
Isidro, por Fray Luis de Le6n y
otros tantos espafloles ilustres, por
el hecho de haberlas escrito en la-
tin, no las reconocen como obras
de la literature espaflola.
A juzgar con el criteria de los es-
paflolistas, habria que hacer una
gran division en la historic de la li-
teratura espaflola que traeria mil
dificultades; y peores serian estas,
si Espafa fuera un pais como Ita-
lia que despues de la lengua latina,
ha tenido en los tiempos modernos
el italiano para la composici6n de
la mayor parte de sus obras litera-
rias. Los que tan someramente juz-
gan no comprenden que el artist
no se inspira en el idioma sino en
la naturaleza, en las costumbres, en
el clima, en los sistemas politicos
y religiosos de la region en que na-
ce; no comprenden que el artist es
su patria, su cielo, su sol, sus bos-
ques, sus montafas, que es el espe-
jo, en fin de todo un pueblo. Dad-
me un hombre, decia un fil6sofo an-
tiguo, y por aquel hombre os dire
lo que es su naci6n. Dadme una
obra de arte, os diria yo, y por ella
juzgare la naci6n en que fu6 hecha.
Otro asunto important y que
es precise tomar en cuenta es el
siguiente: Porque la naturaleza
americana ha inspirado A various es-
pafioles se ha de deducir que estas
obras pertenecen A la literature
americana 6 vice versa? Voy A poner
ejemplos: Fernando Velarde, gran
poeta espaflol, escribi6 bajo el cie-
lo americano la mayor parte de sus
obras, y habra americano que lo
adopted como compatriota suyo?
Creo que no. El cantor de El Pabe-
116n espafiol y de El Pico de Teide,
es espafiol hasta la medula de los
huesos, y como l1 mismo dice, no
vino mAs que A embalsamar con los






EL ATENEO CENTRO-AMERICANO. 213


aromas del Nuevo Mundo las ce-
nizas de sus fantasmas muertos.
Otro ejemplo nos ofrece Gertru-
dis G6mez de Avellaneda. Esa mu-
jer-monstruo que ha escrito obras
que han sido la admiraci6n de Es-
pafia, las escribi6 bajo aquel cielo, y
sinembargo ninguno dira que Ger-
truidis G6mez de Avellaneda es
poetisa espafiola. Gertrudis G6mez
de Avellaneda siempre serA la ame-
ricana; que reviste con traje espa-
fiol todos los hijos de su fecundo
ingenio. Que es lo nuevo, qu6 es
eso desconocido que existe en la
Avellaneda, que no se halla en la
literature espafiola? Seflores espa-
fiolistas isabeis qu6 es? Es la na-
cionalidad, es el espiritu america-
no, es ese sabor local que tiene la
obra de todo ingenio. Tan ameri-
cana es la Avellaneda, como espa-
fiol es Fernando Velarde. Juntos
cantaron lejos de su patria, y jun-
tos supieron dar A sus creaciones
ese colorido, ese tinte que tienen
cada cielo y cada hcgar. Juntos re-
cordaron lejos del cielo que los vi6
nacer todo lo que es mas caro al
alma, cuando estA

Sin que le den su fragancia
Tilos que nacer le vieron
Y a cuya sombra corrieron
Las mafiarias de su infancia,
Sin que consuelen el mal
De su perpetua vigilia
Sonrisas de la familiar
Auras del pueblo natal.
J. J Talma.

Otro de los arguments de gran
peso para los que no admiten una
literature americana, es el hecho de
que los escritores del Nuevo Mun-
do han tenido por models a los de
la Peninsula; y A juzgar de ese mo-
do pudiera decirse que ni adn la
literature espaflola existe, porque
bien visto.todos sus escritores se han
propuesto un modelo:juzgando asi,
Becquer pertenece A Alemania, Es-
pronceda A Inglaterra, Campoamor


A Francia, y Jos6 Milla tendria que
v6rselas con Walter Scott, y Batres
Montdfar con Byron, y el cantor de
Junin con Homero. iExtrafio modo
de pensar! Inglaterra nunca tendra
un Estudiante de Salamanca, una
Jarifa, un AdAn ni un don Alejo de
Veraguas; ni Alemania un Gusta-
vo Becquer, ni un P6rez Bonalde;
ni Francia un Cura del Pilar de la
Oradada. Fuera precise que Fran-
cia tuviera un espiritu mas caba-
lleresco, Inglaterra toros y Alema-
nia un clima ardiente y mujeres de
ojos negros. Era precise que Ale-
mania fuera menos meditabunda,
Francia menos coqueta6 Inglaterra
menos positivista.
No, sefiores, la escuela literaria
no hace una literature. Puede se-
guirse una escuela porque este mas
de acuerdo con nuestro caracter,
nunestro temperament, nuestro
modo de ser en fin, pero la obra li-
teraria siempre serA el fiel espejo
de la patria del genio. A Juan Val-
jeAn s61o puede producirlo Fran-
cia, s61o en Inglaterra puede has-
tiarse Childe Harold, s61o Alema-
nia puede producer suicides como
Werther. Don Alejo de Veraguas
s61o podria hallar A dofia Clara en
Guatemala; y eso de desafiarse A pe-
dradas, A lo Juan Chapin, inicamen-
te se aprende en la Parroquia Vieja.
Hay mas, la originalidad es la
que da el titulo de obra A un es-
crito. Porque la copia, el plagio,
nunca podran Ilegar alcanzar se-
mejante nombre. El plagiario es un
ladr6n ratero: es una especie de
mendigo que ha formado su traje
con retazos de vestidos ajenos; y el
copiador no es mas que un artesano.
Tampoco pueden dar originalidad
s6lo las buenas palabras, porque en-
tonces ninguno seria original por
la simple raz6n de que las palabras
todos las usan, y la originalidad
quedaria para aquellos que inven-
taran nuevas palabras, para los ne6-
logos; pero, como sabeis, sucede






214 EL ATENEO CENTRO-AMERICANO.


por dicha todo lo contrario. La
'obra, he dicho antes, es el espejo del
artist y el espiritu del pueblo en
'que se hizo, aunque las palabras
,que haya empleado el autor sean
Communes a todo el mundo. Aunque
.se escribiera en sanscrito una obra
,en America, perteneceria A la lite-
ratura americana; y es porque el
idioma todos podemos usarlo; las
palabras son del patrimonio comin;
pero eso de producer obras s61o
pertenece a la inteligencia. A ha-
blar bien cualquier ret6rico y
gramatico puede ensefiarnos; a in-
ventar, A crear, a ver de ese cierto
modo que el artist ve ain los ob-
jetos mas comunes, no hay un maes-
tro, no hay un libro que lo ensefle.
Decid A los grandes genios que el
idioma forma la obra literaria y Cer-
vantes, el primero, que algunas ve-
ces se dormia en materials grama-
ticales, os hechara encima a Don
'Quijote para que os endilgue una
filipica como al cura de marras.
El escritor puede tomar un mo.
delo, puede seguir una escuela,
puede escribir en un idioma que el
sepa; pero siempre su obra serA del
pais en que naci6 y recibi6 las pri-
meras inspiraciones; siempre ten-
dran ese color local que distingue
una literature de otra; siempre ha-
brAn frases, expresiones, pensa-
mientos que s6lo puede inspirar la
naturaleza del pais en que se naci6.
Cuesti6n a6n todavia por resolver,
para algunos, es la de si las obras de
Victor Hugo pertenecen A la lite-
ratura francesa 6 A la espafiola, y
eso que Victor Hugo naci6 en
Francia y sus padres eran franceses.
Ciertamente en las obras de Hugo
se halla cierto sabor espafiol, pero
las tendencies de todas sus obras,
en su fondo el espiritu revolucio-
nario francs es el que campea. T6n-
gase en cuenta que Victor Hugo
pas6 parte de su nifiez en Espafla
y que muchas de sus primeras im-
presiones las tuvo allf; y es que el


genio en su niflez puede comparar-
se con una material blanda capaz de
amoldarse A la naturaleza donde
pasa sus primeros dias: de tal
manera que las impresiones recibi-
das en esa edad vienen A servir co-
mo de lustre en todas las 6pocas
de su vida: los recuerdos son la
fuente de inspiraci6n del hombre
durante la vida Esta es la raz6n
de que las obras de Hugo tengan
tanto de espafiol. En Enrique Hei-
ne existe casi la misma dificultad:
embebecido desde muy joven en la
literature francesa, amante hasta el
fanatismo de la Francia, lleg6 A es-
cribir casi como un frances; pero en
todas sus obras, la mirada menos
penetrante encontrara al "ruiseflor
del Rhin, que vino A fabricar su ni-
do sobre la peluca de Voltaire."
Cansado seria citar mis ejemplos,
basten los anteriores para conven-
cerse que no son el idioma ni los
models, sino la naturaleza donde
se nace la que forma el artist.
'Otra de las armas con que cuen-
tan losque no admiten la literature
americana, consiste en decir que
muchos de sus asuntos estAn cal-
cados en otros que ya se han desa-
rrollado en Espafia. Asi, por ejem-
plo, dicen ellos: don Pablo de Ba-
tres Montifar tiene por progenito-
res al Burlador de Sevilla de Tirso
de Molina, A don F61ix de Monte-
mar de Espronceda y d don Juan
Tenorio de Zorrilla. Ciertamente:
fijandose bien en don Pablo, que
en mi humilde concept es la me-
jor de las obras de Batres Monti-
far, don, Pablo es el tipo de la
humanidad, con esa sed insaciable
de perfecci6n y de placeres est6ti-
cos. Don Pablo, en mi concept, en-
cierra ese gran problema que el ar-
te, bajo la forma de simbolo, ha pro-
puesto desde los tiempos mAs re-
motos, problema que jamAs se re-
solverA. Esa sed de perfecci6n y
belleza que jams sacia A la huma-
nidad.







EL ATENEO CENTRO-AMERICANO. 215


En medio de las realidades de la
vida, el hombre suefia con ]a per-
fecci6n de sus semejantes; en sus
deliquios le parece que existe eso
que ha presentido su alma, que se
ha creado en su imaginaci6n y que
sobrenada en la superficie del gran
lago del pensamiento, sin poderse
asir, como el voluble grano de al-
canfor encendido que se mueve
constantemente sin apagarse en la
superficie del agua: cree encontrar
realizado su eterno suefio y cuiando
cree palparlo, tocando la descarna-
-da realidad lo pone en presencia de
una Aldonza Lorenzo, 6 de un esta-
fermo en ropas menores, como do-
ha Luisa, que le arrebata cuando
piensa poseerlo el ideal de su vida.
Pues bien: ese tipo eterno no es
propiedad de una naci6n, de una
6poca ni de un hombre, es de la hu-
manidad entera; y desde el l6timo
rinc6n de la Oceania hasta el m`s
*encumbrado palacio europeo, don-
de haya un hombre se encontrarl
acariciada, sofada esa bellisima ilu-
si6n. Jos6 Batres la sof6 como
americano, Tirso de Molina y Cal-
der6n como espafloles, Byron como
ingles, Goethe como aleman. Y yo
preguntaria a los espafiolistas (qui6n
ha imitado a quidn? El Dr. Faus-
to, don Juan, don Felix de Monte-
mar, Childe Harold y don Pablo,
no son todos nietos del gran fil6so-
fo de Alejandria, de Cipriano? Y
vaya que hasta las grandes damas
tienen alli su parentezco: dofia
In6s, Margarita, Elvira 6 Isabela,
cuidan de la anciana Justina y si-
guen al pie de la letra sus conse-
jos; y sentadas en el banquet de
la historic, hablan de sobremesa de
sus eternos amantes, con esas pa-
labras dulcisimas, melodiosas, con
que habla todo lo que es bello, to-
do lo que es grande: con ese verbo
que s6lo han Ilegado d interpreter
-en su armonfa deliciosa, la 6ltima
nota de Lucia de Lamemoor, 6 la
'Oraci6n que en alas de la fe y del


sufrimiento ha elevado 4 la Madre
de los desgraciados la doliente
Margarita del Fausto....
No: Jos6 Batres y Montifar no
imit6, Jos6 Batres y Montifar di-
sefl6 en el tipo de don Pablo, al so-
flador de la perfecci6n, al defensor
de su patria joven adn y sin institu-
ciones estables. Horrible, vieja y en
paflos menores, porque tiene much
de hip6crita para presentarse des-
nuda, esa a quien Batres Montifar
llama dofa Luisa, es como he con-
cebido A la Aristocracia. Si n6 ved-
la avanzar en las sombras hasta lo-
grar su fin, y cuando ha maltrata-
do a su gusto A la infeliz Isabela,
la lanza 4 un convento para que es-
t6 bajo la direcci6n de un fraile....
y el hombre sofiador que aspiraba
4 sus caricias, a estrechar a la sofia-
da amante entire sus brazos, es arro-
jado d una obscura celda semejante
al destierro donde un terremoto
acaba con 61, terremoto que sim-
boliza la gran catdstrofe de la pa-
tria Centro-Americana, el 15 de
setiembre de 1842. El vate, ha di-
cho alguien, es profeta. Est Deus in
nobis; agitante calescimus illo "hay
un Dios en nosotros, decia Ovidio,
y agitados por el nos encendemos."
Alguno me dira que Jos6 Batres
y Montffar no se propuso seme-
jante cosa en su poema. Es verdad:
Jos6 Batres y Montdfar como hom-
bre no hubiera hecho el poema, pe-
ro como genio si, y cuando la ima-
ginaci6n del artist estA encendida
con el fuego sagrado de la inspira-
ci6n, cuando

Siente latir dentro del pecho
El coraz6n de Pindaro y Quintana

entonces cada una de sus palabras
se convierte en una revelaci6n, en
una profesfa del porvenir; se con-
vierte en una maldici6n al mal, en
un sollozo insondable y eterno que
traspasan los confines del mundo
para perderse en el infinite de lo






216 EL ATENEO CENTRO-AMERICANO.


desconocido, mas alli de los soles
y de las estrellas hasta llegar A
Dios. Y el poeta entonces no es
duefio de su voluntad: el Pegaso
de su inspiraci6n lo coloca donde
tal vez 61 no quisiera, lo arroja A re-
giones desconocidas, y en su in-
tuici6n sublime, penetra con su
mirada de Aguila en el abismo de
la vida y ve lo que a los demis
mortales no les es dado ver; y por
eso lo maldicen, lo vilipendian, lo
desprecian 6 lo declaran loco.
Esta es la causa porque Batres
Montifar no se propuso escribir, lo
que en realidad escribi6.
Y lo que sucede con Batres Mon-
tifar sucede con todos los poetas
de America, el ideal, el ideal, siem-
pre el ideal; siempre el suefio de
la verdad y de la belleza. La Am6-
rica se imita a si misma y no ha
imitado d ninguna otra naci6n, co-
mo la Europa modern no ha imi-
tado a la antigua Roma ni a la an-
tigua Grecia. Hasta en literature,
seflores, la Am6rica es de la Am6-
rica.
Antes de concluir quiero hacer
una indicaci6n A los que conmigo
opinion que somos capaces de te-
ner una literature, me refiero, A los
que tienen la equivocada idea de
que los provincialismos son una
prueba de que existe la 1 teratura
americana. En mi humilde enten-
der esta afirmaci6n es err6nea. Los
provincialismos siempre serin una
escrecencia del idioma, y dado ca-
so que llegaran A constituir una
lengua, por las razones que llevo
antes apuntadas, esta lengua no se-
ria una literature.
En la literature espafiola estin
comprendidas todas las obras que
se escribieron desde antes de la
formaci6n de la lengua castellana
en la Peninsula, como en la ame-
ricana estan comprendidas las es-
critas desde antes de la conquista;
y los provincialismos de ambas na-
ciones, no hacen una literature.


De todo lo expuesto creo que
puedo sacar en conclusion que exis-
te una literature general de la Ame-
rica, asi como varias nacionales y
particulares de las Repdblicas del
Nuevo Mundo.
Cada Repdblica Americana tie-
ne sus leyes, sus costumbres, su
clima y su industrial. Cada una for-
ma por si sola un grupo solo, ini-
co, y se enorgullece de hombres
que sobresalen ya en la ciencia ya
en el arte, y por lo mismo tiene su
literature particular. Ahora el con-
junto de las obras literarias de to-
do el Continente forma la literatu-
ra americana, que es el lazo de
uni6n que tenemos por hoy, mien-
tras se realize el sublime suefio de
Monroe y de Bolivar: LA CONFE-
DERACION AMERICANA.


PROFESSION DE FE.

CONSEJO DE MI MADRE.



Ayer el mundo halagador y falso,
Poniendo en mi alma el entnsiasmo ardiente,.
Del ser qne me ama cou amor ferviente,
Sin tender compasidn me arrehat6.
Humedeciendo el lloro aquellos ojos,
Espejos de mi ser hasta ese dia,
En la fitz de mi madre se entrevia
La tri-te angustia de su cruel dolor.

Terrible instant del amor materno:
Decir adios A su hijo idolatrado,
Volver los ojos al hogar sagrado
Y eucontrar nn vacio en el hogir.
Llamar al hijo ausente y por respuesta
Oir el eco de una voz cobarde....
Coando este coraz6n es de una madre,
Rompe sus fibras. p6nese A Ilorar.

No hay pecho qne resist ese torment,
No hay alma que no sienta enternecida
Qne en el fondo del ser Ileva una herida
Manautial de tristeza y de aflicci6n.
Estrechando A mi madre entire mis brazos
El valor me falt6 sTbitamente,
Baj6 los ojos. la bes6 en la frente,
Y entra sollozos pronuncid mi adios.







EL ATENEO CENTRO-AMERICANO. 217


Estaba entonces zozobrante, y muda
La vi tambin en n su alictiva pena,
Crisp6 sus brazo-, del amor cadena,
Y en un abrazo me dej6 s sur.
-Hijo del alma!--prorrumpi6. mi vida
Corta seri, tu empiezas la jornada,
Hoy que dejas tu madre idolatrada,
Virtud y honor prucura mantener

La virtud en el hombre, hijo querido,
Como el cristal de la apacible fuente
Las acciones refleja, 6 indulgente
El mundo sabe recompensa dar.
Y si virtuoso el mundo no te estima,
Y sufres sin cesar, ten el consuelo
De que el prPmio seguro estA en el cielo,
En la mano de Dios y en su altar.

El honor hace al hombre; y no confund. s
Soberbia y vanidad con don tan raro,
Estos vicios son propios del ignaro
Y la virtud td debes perseguir.
Los hombres son hermanos; y respeto
Y compasi6n, fraternidad, carifo.
Guardarles debes. Coraz6n de niflo
Quiero que Ileves de tu vida al fin.

El amor de tu padre guard siempre,
Y no manches su nombre. Si elevarlo
TA puedes, hijo mio, habris de hourarlo
Sin q ,e quede una sombra en su virtud:
Hnmilde es ese nombre y es obscure;
El malefico aliento no lo empafia,
El vive con modestia en su cabafia,
Trabaja y cuida de su hogar sin luz.

De aquellos que tu misma sangre llevan,
Que en mi seno tomaron sn alimento,
No separes jamas tu pensamiento
Que todos ellos, tus hermanos son.
No olvides tu tamilia. Falta grave
Sera tu olvido ante el etern", cielo,
Y Ai esta madre, que llora sin consuelo,
Conservala en tu propio coraz6n.

Que el Dios benigno sns bondades vierta
En la riesgosa send de tn vida;
Virtud y honor te servirin de egida
Para que puedus dicha disfrutar.
Te arranca el mundo de mi lado, sea!
Persigue la verdad con la constancia,
Recuerda que tuvistes una infancia
Y que esa infancia la arrull6 un h( gar.

Si A la senda del vicio 6 la del crime
Te lleva alguna vez tu aciaga estrella,
Piensa qne la virtud es muy mis bella
Y debes evitar timnfio error.
Recuerd. que en tu frente pensadora
El labio de tu madre puso nn Leso,
Y al besnrte, hijo mio, dej6 impreso
Remedio a todo mal, todo su amor..

Del labio de nna madre ese consejo,
Penetrando en mi pecho enternecido,
Como queda en el mArmol esculpido
Un recnerdo glorioso, en 61 qued6.


El tiemp) puede en sucesi6n continue
Hacer mudanzas en lo que hay mudable,
De mi madre el amor es inmutable:
SufrirA el coraz6n, cambiarse, n6!

C6mo olvidar, ioh madre! tus virtudes;
Aquel cariio que me di6 consuelo,
Aquellos ojos en que tuve un cielo,
Aquella mano que largueza fu6.
Aquellos sentimientos filantr6picos
Onando la sed y el hambre tfi calmabas
De los que han menester; y practicabas
Las doctrinas del martir de Belen.

Nunca olvidarc que en el ejemplo
Las lecciones mrs sabias me ofrecias:
Si hay gloria para mi, son esos dias,
Si hay amor para mi, s61o es tu amor.
La virtud es un temple; y vestal pura
El fuego ti guardaste de la diosa;
Tfi has hecho el bien y moriras dichosa,
Quo al just siempre recompensa Dios.

FELax A. TEJEDA.

Guatemala, noviembre de 1888.



CONTEMPLACIONES.


Quid est homo quia magnifas cum?

Extasiado, y conmovido, A seme-
janza del que Ileno de fe yde ilusio-
nes llega de rodillas al altar de su
Dios y fijo el pensamiento en algo
superior que no comprende, pero
que deduce, que no ve, pero si
siente intimamente; asi contemplo
sobre el libro de la Historia de la
Humanidad, la march que el hom-
bre va dejando marcada A su paso,
por el tercer planet del sistema
solar.
iQuien es el hombre?
La respuesta no es tan fAcil de
dar.'
)Se conoce acaso el secret de su
existencia? Se sabe acaso su des-
tino mas alli de la desaparici6n
de este planet?
jTiene este ser un alma, indivi-
sible, inmortal, es decir, que sobre-
viva A su muerte; 6 su admirable
mecanismo se paraliza para no vol-
ver su actividad una vez que ha-


EL ATENEO CENTRO-AMERICANO.


217






218 EL ATENEO CENTRO-AMERICANO.


yan sufrido las piezas de esta mA-
quina viviente, un subito desgaste
de fuerza y movimiento?
Investigaciones son estas, cuyo
secret guard ain como rico teso-
ro, ese ser invisible que los indios
Ilaman Brahma, que los cat6licos
llaman Dios y los antiguos galos
llamaban Heso.
La Historia desde que se presen-
ta veridica a los ojos de los hom-
bres; desde que sobre ella se pue-
den aventurar conjeturas mas 6
menos ciertas, nos present al hom-
bre, sin conocer los resorts de su
existencia y como encadenado A
los pies de su ciego destino.
Los libros sagrados que contie-
nen las doctrinas de cada una de
las religiones, hacen aparecer al
hombre, unas, bajo el imperioso
mandate de un Dios iracundo e
irascible que A la mas leve falta, 6
por simple capricho, lanza al ser de
su creaci6n fuera del paraje en don-
de lo habia colocado, y en donde
todo crea amor y poesia, luz y fe-
licidad.
Otras doctrinas, menos filos6ficas,
consideran un Dios que al crear al
hombre, crea tambi6n la odiosa
desigualdad y divide A los hijos de
este hombre, en castas, seg6n que
la fatalidad de sus destinos les
haga nacer de la cabeza 6 las estre-
midades del Dios (?)
Pero este hombre primitive,
qui6n es?
Es aquel en cuyo cerebro anida
el titAn pensamiento, el alma in-
vestigadora, la poderosa inteligen-
cia que le Ileva a escudrifiar todo
cuanto tiene a su alrededor y que
le hace levantar allA en las mArge-
nes del E6frates y del Nilo a Ba-
bilonia y Luxor.
Dotado de la actividad, carActer
esencial de su organizaci6n, en-.
cuentra A su paso la piedra, y ta-
Ilada levanta moments destinados
d vivir mAs que 61 y A atestiguar a
los hombres de otras edades, su


potente inteligencia, que cual faro
iluminando las densas obscuridades
de los primeros tiempos, lanza sus
rayos esplendentes, rasgando las
tinieblas y robando a la naturale-
za sus secrets mas rec6nditos.
Al Norte de Africa existe un
pais donde nunca lueve; regado en
toda su longititud por un rio que
colocado alli por la Naturaleza su-
ple la falta de aquel element in-
dispensable.
Es un pais que brill6 con luz que
no bien distinguida por los contem-
porAneos, es sin embargo distinta
y esplendorosa.
Encierra en su seno a Tebaida y
Luxor, y el recuerdo de sus nom-
bres y grandiosos monumentos, con
sus pilastras y capiteles por tierra,
cual gigantes postrados despu6s de
la lucha; sus canales y sus lagos sa-
cados de la nada y sus pirAmides,
inmensos sarc6fagos elevados por
el orgullo de sus reyes, son como
los volcanes del suelo americano:
inmensos y magestuosos.
El hombre de este tiempo es el
hombre cr6dulo por intinto y vir-
tuoso por educaci6n.
Abraham cr6e A sus suefios y les
da la autoridad de palabra dictada
por el Dios de sus abuelos.
Sus ascendientes y descendientes
creen A Mois6s en el Sinai y en el
desierto y creen A los ap6stoles de
todas las religiones orientales, que
atrevidos 6 inspirados, hayan in-
tentado siquiera la propaganda de
sus creencias religiosas.
Pero por una ley de la naturale-
za, las razas se encuentran unas
frente A otras para lanzarse mutua-
mente hacia adelante con un em-
puje poderoso 6 irresistible.
Babilonia, Ninive, Luxor ceden
su ilustraci6n y conocimientos A
las colonies fundadas en la penin-
sula heldnica y Grecia aparece en
el concerto de las naciones, ha-
ciendo resaltar la belleza donde
quiera que la encuentra, aparece






EL ATENEO CENTRO-AMERICANO. 219


divinizando lo real y tributando
culto d sus dioses, encarnaci6n de
su fantasia, creaciones de 'su poe-
tica y sensible imaginaci6n, que le
hace aparecer en las piginas de la
Historia, como aquellos cometas
que de tiempo en tiempo surgeon en
los cielos tropicales dejando una
brillante cauda de esplendente luz,
de irradiosa claridad.
Qui6n es el hombre de este pe-
riodo?
Es el de los campos de Marat6n
y Salamina; es el de los pefiascos
de las Termdpilas; es el que levan-
ta a Atenas con su Parthen6n y sus
pensiles; es Fidias y Praxiteles con
sus inmortales estatuas, es S6cra-
tes, es Homero y su Odise.
Grecia es el alma y el principio
creador de los adelantos modernos;
es el factotdm de la civilizaci6n
actual.
Grecia con los trescientos espar-
tanos en las Term6pilas, es el he-
roismo en su mas alto grado; con
Pericles y Dem6stenes es elocuen-
cia; y es belleza con Homero y con
Fidias.
Grecia investiga la verdad y de
aquellas arduas investigaciones, re-
sulta la filosofia.
Lales de Mileto observa el cielo
con su mirada contemplative y es-
crudifiadora y dice ]a primera pala-
bra de la ciencia astron6mica.
Y para que nada falte de gran-
de7a a aquel pueblo magnanimo
por excelencia, aparece un hombre,
Alejandro el Grande que difunde
por el Asia y Ejipto sus conoci-
mientos per medio de sus sabios y
desaparece como el sol en medio
del ocaso, dejando tras de si la obs-
curidad y las tinieblas.
Grecia despu6s de Alejandro, co-
mo asustada de su grandeza, retro-
cede, huye hacia atris con la de-
mencia de un loco y cede la supre-
macia A Roma.
Se explica acaso esta etapa de la
Historia?


Si.
El pueblo griego habia nacido
para amar lo bello en todas las for-
mas; la organizacidn de la sociedad
era republican: su lema era la li-
bertad y el progress, y su estan-
darte, la igualdad.
Un soldado atrevido hollando la
libertad, era un golpe mortal dado
a las instituciones republicans.
Atenas y Esparta en vez de
morigerar las costumbres, en vez
de caminar incesantemente hacia
la utdpica Rep6blica de Plat6n,
siembran con la guerra civil, la dis-
cordia en las masas y no oponen
una valla a la desmoralizaci6n del
pueblo.
Para que un pueblo grande pue-
da vivir mas del tiempo concedido
a los otros pueblos, se necesita que
como el oro despues de salir del
crisol, salga mas puro de las prue-
bas a que el destino le sometiera.
La virtud del ciudadano tal cual
se present en Marat6n y las Ter-
m6pilas, cede su campo al egoismo:
Leonidas y Epaminondas habian
desaparecido: a Fidias en vez de
superdrsele, se le copiaba servil-
mente y Grecia, herida traidora-
mente cual las aguilas del cielo, en
mitad de su camino, expiraba al
compas de las citaras de Apolo y
Venus y arrullada blanda y tierna-
mente por los armoniosos acordes
que sus Ner6idas y Silfides ento-
naban melanc6licas canciones A la
orilla de sus rios.
(Continuard.)


LA IDEA,

Es faro que ilumina el firmamento
En el mar de la vida intellectual,
Fuego y luz que dirige al pensamiento
SEn sus luchas eternas con el mal.
Es en Grecia triunfante talamina,
Es en Roma Virgilio y Cicer6n,
Es el lampo del genio que fulmina
En JuTnin, Zaragoza y Marat6n.






EL ATENEO CENTRO-AMERICANO.


Es Guttemberg y su grandiose invento,
Fulton que lanza al agua su vapor,
Es Linneo que muere de content
Analizando el caliz de la floor.
Es Cervantes que agita con su obra
Y preocupa y trastorna el mundo ideal,
Es Crist6bal Col6n que alientos cobra
En las naves que azota el vendaval.
Es del temple la 1ampara sLgrada
Encendida del mundo en la creaci6n,
Es endecha del vata que a su amada
Le canta en triste y breve entonaci6n.
iSalud mil veces mil, sublime idea,
Que arrastra en su cauda al coraz6n,
Madre amorosa que la ciencia crea,
Simbolo luminoso en la creaci6n!

F. Q. A.


CAPITULOS SUELTOS

DE UTN LIBRO INEDIITO. (*)

POR RENATO MURRAY.



TIEMPOS P REHISTORICOS,

(Concluye.)

LA SOCIEDAD, USOS Y COSTUDIBRES.


Figuier en su interesante studio
sobre el hombre primitive, ha divi-
dido los tiempos prehist6ricos en
dos grandes periods, que ha cla-
sificado con los nombres de edad de
la piedra y edad de los metals. Pa-
ra nuestro objeto, diferente en un
todo del que se propusiera el sabio
naturalista francs, nos bastaria di-
vidirlos en dos 6pocas tambien, A
las que Ilamariamos; 6poca de la fa-
milia, dela que hemos hablado en
el capitulo anterior; y dpoca de la
sociedadque serA material del pre-
sente.


(*)--Vase el Num. anterior.


En nuestro humilde concept,
Balzac ha cometido un error esta-
bleciendo que el matrimonio no se
deriva de la naturaleza. Creemos
por el contrario que 6sta es quien
lo ha ordenado, con anterioridad a
toda convenci6n humana. Es s61o a
ese espiritu dominador'y exclusivis-
ta de todas las religiones, que se em-
peflan en dar origen divino A todo lo
que es natural, al que se debe ha-
ber puesto en duda una verdad tan
perfectamente demostrada, como es
la de que en la especie humana, la
uni6n del var6n y de la hembra, di-
fiere sustancialmente de las del res-
to de los animals. Entre el amor,
sensaci6n que en estos 6ltimos do-
mina, y el amor sentimiento, dis-
tintivo de la criatura inteligente,
media un mundo. El primero es
material; espiritu el segundo. El pri-
mero hace cruzamientos; el segun-
gundo matrimonios. Las leyes no
han hecho mAs que reglamentarlas.
Si hubo families en los tiempos
primitivos, esporque hubo matri-
monios. La sociedad fu6 entonces
una consecuencia. Digo la sociedad,
entendiendo por tal la aglomeracidn
de diferentes families, ora fuese en
los agujeros de una misma roca, ora
en el conjunto de diferentes caver-
nas situ'adas sobre la falda comin
de una montafla, 6 A orillas de un
mismo valle. Se reunen naturalmen-
te los animals de una misma espe-
cie; y ino habia de reunirse el hom-
bre, dotado del don de ]a palabra!
ContemporAnea, y no anterior A
la sociedad, debe haber sido por
lo tanto la guerra entire los hom-
bres. Si Hobbes hubiera dado por
origen A la primera el deseo de for-
talecerse los individuos de una mis-
ma especie, contra los ataques de
las fieras, habria estado mAs en ra-
z6n. Pero ya se ve; la culpa no es
de este fil6sofo. La Biblia no pudo
presentar dos hombres reunidos sin
hacer que el uno diera en el acto
muerte al otro. Si con esto ha que-


220








EL ATLENEO CENTRO AMERICANO.22


rido decirse que el hombre nace in-
clinado al mal, 6 que es por instinto
perverse, no se ha comprendido A
la naturaleza. Mis raz6n tiene Ter-
tuliano, suponiendo que el alma es
naturalmente cristiana.
El sentimiento de la inmortali-
dad se descubre sobre la tierra con
los restos del hombre primitive,
en esas cavernas mortuorias tan
admirablemente preparadas, que
han podido conservar enteros hasta
nuestros dias los f6ciles de nues-
tros antepasados. De su interesan-
te studio ha podido deducir la
ciencia el caracter de las ceremo-
nias que acompafiaban al enterra-
miento de un hombre antes del di-
luvio; ceremonies de que adn ofre-
cen ejemplos pueblos que viven
fuera de la civilizaci6n en nuestro
siglo, y que bastan por si s6los pa-
ra persuadirnos de que una ley de
amor fu6 la primer que gobern6 d
la humanidad en la ruda 6poca de
la vida troglodita.
No despreciemos nuestro origen;
que no nos ciegue el orgullo; y admi-
remos, porque es digno de admi-
rarse, el cuadro de los progress al-
canzados a costa de una perseve-
rancia que estd por cima de todo
elogio.
Como si la naturaleza hubiera
querido poner a prueba la inteli-
gencia, don con que favoreci6 a la
mis privilegiada de sus criaturas,
priv6 d 6stas de los recursos que
concediera al bruto, en compensa-
ci6n de la superioridad spiritual
de la humana especie. Asi vemos na-
cer al hombre desnudo y sin defen-
sa, en tanto que todos los demis
animals vienen al mundo provis-
tos depieles, plumas 6 lanas que
han de defenderle contra la incle-
mencia de las estaciones, y de las
armas de quetoda la vida han de
usar para el ataque y la defense. Ve-
mos asi, que apenas colocado sobre
la superficie de nuestro globo, el
hombre aprende a vivir, imitando


primero las costumbresde los ani-
males de species extinguidas, supe-
rdndolas luego, y hasta dominando
en provecho sayo a sus maestros:
que descubre ei fuego, base princi-
pal del hogar y de la civilizaci6n que
se sirve en un principio de la pie-
dra para fabricarse armas, de las pie-
les de los animals que su inteligen-
cia ha sabido dominar, para pro-
porcionarse vestidos, de las grutas
de sus enemigos para tener habita-
ci6n segura, y de sus propias carnes
paraalimentarse: que un poco mis
tarde hace el descubrimiento de los
metales, con lo que de casador y
pescador que fuera se eleva al culti-
vo de la tierra; que perfecciona su
alimentaci6n, sus trajes y sus ar-
mas; que se fabric chozas en las
llanuras; que no necesitando ya de
la piedra para sus cuchillos y sus
flechas, la emplea en levantarse s6-
lidos edificios, perfeccionando con
los primeros enspyos en el arte ar-
quit6ctico la estructura interior de
las cavernas que le han servido de
modelo; que poseedor del fierro se
hace agricultor y guerrero, que en-
saya la navegaci6n, pone a su ser-
vicio a diferentes species de ani-
males y se convierte en verdadero
rey del mundo. Y desde el primer
instant de su vida, desde el pri-
mer trabajo hecho sobre la piedra
bruta, perclbese el amor i lo be-
llo, ora sea en esos inmperfectos
dibujos que son nuestra admiraci6n
i trav6s de tantos siglos, ora en los
collares y brazeletes que construia
para adornar a la mujer, ora en fin
en todos esos pequefios objetos en-
contrados en las grutas y cavernas
de los terrenos cuaternarios, que
sin tener aplicaci6n A los usos y ne-
cesidades de la vida, acusan la idea
y el respeto de un culto.
Hubo, pues, sociedades en los
tiempos primitives, gobernadas sin
duda por la autoridad de los mis
ancianos. Y 16gicamente debemos
suponer que no ha existido en ellas


EL ATENEO CENTROAMERICANO.


221






222 EL ATENEO CENTRO-AMERICANO.


esa perversidad de costumbres dq
que nos habla la Biblia para dar
al diluvio el caracter de un castigo,
puesto que el hombre s6lo corrom-
pe sus sentimientos lejos de la na-
turaleza, nunca cuando vive en
constant comunicaci6n con ella.
Fu6 la mujer su compaflera y la ba-
se fundamental de la familiar, parti-
cipando en un principio de todas
sus faenas; consagrandose mas tar-
de.A s61o las propias de su sexo
en el cuidado de los hijos, en la
preparaci6n del alimento y del ves-
tuario, en la guard de los campos,
en la colecta de los frutos de las co-
sechas y en la limpia de los granos.
Hubo una sola mujer para cada
hombre; sila poligamia existi6 fu6
como resultado del estado social,
no como indicaci6n de la naturale-
za. Mas adelante veremos que en
los tiempos hist6ricos esta es un
privilegio mis bien que una regla,
lo que nos hact sospechar que su
instituci6n es contemporanea de
lasprimeras monarquias. Hubo res-
peto y veneraci6n por los caddveres,
sentimiento que revela un positive
adelanto, y que nos lleva i admitir
que asi como existieron suntuosas
ceremonies para depositar los restos
de un hombre en una gruta mortuo
ria, debe haberlas habido tambi6n
para celebrar los nacimientos y los
matrimonios. Qu6 objeto tendrian,
si no, esos pobres aderezos, esos co-
]lares de conchas y huesos de dife-
rentes animals, esos brazeletes de
bronce y de fierro con que se enga-
lanaban las mujeres? Digdmoslo
otra vez; admiremos, por qu6 es dig-
no de nuestra admiraci6n y de nues-
tro reconocimiento, ese lento cuanto
constant trabajo del hombre en el
camino del progress; trabajo al cual
debemos much mAs de lo que A
primera vista podemos pensar, no-
sotros los que hemos venido al mun-
do A recoger el fruto del sudor de
las mil generaciones que nos han
precedido.


.Archivo Nacional de Ciencias y Letras.


REFLEXIONES

A LOS LIBROS DE ELOCUENCIA
S POR

FRAY MATIAS CORDOVA.



Causas.

0 La operaci6n spiritual, 6
corporal naturalmente agrada, no
siendo tan seguida que, debilitada
por la continue resistencia, padez-
ca el agent. Ni sabemos star ocio-
sos, ni nos acomoda trabajar de-
masiado.
2. o La percepci6n, 6 el terminar
una accidn moderada, causa gozo
6 deleite. La chanza provenida de
una delicada urbanidad, las re-
prensiones amigables, son lo que el
agridulce en los sabores; mas si es-
ta precepci6n es dilatada, ofende al
amor propio, como deleite cansa
al 6rgano corp6reo.
3. 0 El conocimiento de la ex-
tensi6n del bien.
4. o La probabilidad de conse-
guir el bien lo hace present en la
aprehensi6n y esta presencia causa
gozo.
5. La memorial de los males
pasados obra el mismo efecto,
pues el cotejo realza el bien pre-
sente. Si un hombre nunca hubiere
estado enfermo, no hubiera perci-
bido el deleite de la sanidad, por
manera, que habiendo cotejo del
mal y del bien, y que 6ste se consi-
dere pr6ximo y ascequible, estare-
mos gozosos.
6. o -Hacer favor, 6 retornar el be-
neficio agrada; porque en lo prime-
ro se hace el alma superior, y en lo
segundo se iguala al bienhechor que
le habia excedido.






EL ATENEO CENTRO-AMERICANO. 223


7. La semejanza tanto en lo
pr6spero, cuando no hay rivalidad,
.como en lo adverse, causa alegrfa 6
minora la tristeza. Se cree en tal ca-
so mayor la potencia, 6 para hacer-
subsistir el bien, 6 para impedir en
el mal los obstAculos de la fuga.
8. 0 La venganza 6 el miserable
consuelo de que no se nos haya cau-
sado el mal impunemente, tambien
causa alegria. El dafio nos ha hecho
como inferiores al enemigo, y qui-
si6ramos lo menos, quedar en
proporci6n.
Efectos.

I. o Obra primeramente el gozo,
cariflo A quien lo promueve. De es-
te cariflo se sigue cuidar de la exis-
tencia de lo agradable, y en caso
de agradar destruyendose el objeto,
como sucede en una vianda, cuidar
de reemplazarlo.
2.0 Por consiguiente continuar
las operaciones que produce el go-
zo 6 lo promueven.
3. 0 Facilidad en favorecer. El
apego A la idea agradable es con
detrimento del gusto por los otros
objetos.
III.

La tristeza.

La tristeza es una pasi6n ente-
ramente opuesta al gozo. Consiste
en la presencia de lo que es aborre-
cible al interns. En un sentido con-
trario deben distinguirse las triste-
zas de la misma suerte que los go-
zos. La tristeza ademAs suele lla-
marse dolor en la misma conformi-
dad que el gozo se Ilamar deleite.

Causas y efectos.

Siendo contrarias estas pasiones,
como se ha dicho, las causes opues-
tas al gozo seran seguramente las
que muevan tristeza, y lo mismo
debe entenderse de sus efectos.
Nota. Cuando una persona tuvo


una situaci6n feliz, de la cual no le
ha quedado mAs que la memorial ,
advertimos que refiere la historic
de su opulencia con gusto. Sucede
esto, no porque sea possible que el
cortejo de la pasada dicha con la
present infelicidad deje de hacer
mayor A 6sta, sino porque comen-
zando A habituarse con su fortune,
cree mejorar de concept respect
de los que oyen, y esta ridicule va-
nidad le lisongea. Tambi6n puede
provenir de que segiin las circuns-
tancias crea haber movido A com-
pasi6n, que es en cierta manera te-
ner compafifa en la desgracia.

V.

La Esperanza.

La esperanza es como un impul-
so al movimiento del interns, pro-
venido de considerar posibles de
destruir los obstaculos del bien.
La idea agradable se hace pre-
sente; pero con relaci6n d la ausen-
cia fisica, y a lo Arduo de la empre-
sa. Suele confundirse con el mismo
gozo cuando el bien Arduo se con-
sidera indefectible, como la noticia
aut6ntica de un ascenso.

Causas.

I. 0 Los ejemplos de empresas-
semejantes que tuvieron 6xito feliz.
2. o Minorar las dificultades, ya
sea advirtiendo los medios de eva-
dirlas, ya sea afiadiendo a. la suma
del bien possible la gloria de ven-
cerlas.
Efectos.

I. Es resultado de la esperan-
za el atrevimiento en aventurarse.
2. o El desprecio de los trabajos.
como que no tiene proporci6n con
la excesiva grandeza de lo agra-
dable.
3. 0 La prontitud para la ejecu-
ci6n.







224 *EL ATENEO CENTRO-AMERICANO.


VI.

La Desesperacidn.

La detenci6n del interns para Ile-
gar a la posesi6n de lo agradable
por haber crecido la suma de los
impedimentos y career por esto el
mal inevitable, se llama desespera-
ci6n. Vulgarmente se le da este
nombre cuando se confunde 6 es la
misma tristeza, 6 tal vez cuando
,oprimida la alma con la gravedad
del infortunio, abandon los me-
,dios, y ain la propia vida.

Causas y efectos.

Es consecuente que los ejemplos
funestos, la gravedad de las dificul-
tades, que es exceder la suma del
bien, causen esta pasi6n y que ella
produzca los efectos contrarios A la
esperanza.
NOTA: La acci6n de Cort6s de
dar barreno i las naves, fu6 para
quitar A los soldados el arbitrio
mAs fdcil de evadir el ,peligro, que
es la fuga; porque mientras menos
sean los arbitrios del hombre los
aprovecha mAs. Algunos para dar
un suplemento A la audacia, se han
valido de la desesperaci6n hasta po-
nerla en grado que se confunda con
la misma tristeza, y produzca el
deseo de hacer infelices. Los que
la excitan creen que obrdndose el
efecto, es menos seguro el mal imi-
nente, importando poco que se pro-
duzca por esta causa, 6 la otra (*).
El iltimo ardid del interns es bus-
car cierta apariencia de bien en el
mismo infortunio. Decir un gene-
ral que el intent no es salvar la
vida; sino hacerla costosa al ene-
migo, es un funesto despique: y sin
embargo cuAntas ocasiones no ha
tenido consecuencias felices?
(Continuard.)

(*) Una salu3 victims; nullam sperare sa-
lutem.


CRON ICA.

ERRATA NOTABLE.-Aparte de
las muchas erratas de imprenta que
se nos escaparon en el nimero an-
terior de este peri6dico, hay una
substantial que se hace necesario
corregir.
A la pagina 202, donde dice:
PoesZa inedita de Ramdn Mayorga
Ruiz, debe decir: Poesia infdita de
Romdn Mayorga Rivas, poeta ni-
caragilense, actualmente empleado
en la legaci6n de Nicaragua en
Washington.
'k

ESPERAMOS que nuestros agen-
tes se sirvan remitirnos los ej'em-
plares que de cada nfmero de "El
Ateneo" les hayan sobrado, y espe-
cialmente del I. O que much ne-
cesitamos.
*

NOTABLE DISCURSO es el que
pronunci6 el Lic. don Policarpo
Bonilla en el acto de su recepci6n
en la Academia de Ciencias de Hon-
duras. El tema desarrollado es el
de la educaci6n de la mujer, que,
por cierto, lo trat6 con verdadera
maestria y oportunidad. Frase cas-
tiza, elevacidn de ideas y profunda
filosofia se nota en el discurso del
joven orador, por lo que, no sin ra-
z6n, fu6 continuamente interrum-
pido por los aplausos del pdblico
sensato.
Reciba nuestra enhorabuena el
que ya en otras ocasiones, se habia
lucido combatiendo a sus adversa-
rios en polftica y representando al
pueblo en las Asambleas Nacio-
nales.




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