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 El ateneo - Discurso leido por...
 A dios
 Capitulos sueltos de un libro inedito...
 Tiempos prehistoricos
 Imitacion de una traducion del...
 Similia similibus curantur
 Oda al trabajo
 Reflexiones a los libros de...
 Cronica














Group Title: Ateneo Centroamericano
Title: El Ateneo Centroamericano
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00026077/00005
 Material Information
Title: El Ateneo Centroamericano
Physical Description: v. : ; 26 cm.
Language: Spanish
Creator: Ateneo Centroamericano
Publisher: s.n.
Place of Publication: Guatemala
Frequency: monthly
regular
 Subjects
Subject: Central American literature -- Periodicals   ( lcsh )
Genre: periodical   ( marcgt )
 Notes
Issuing Body: "Organo de la Sociedad Literaria del mismo nombre."
 Record Information
Bibliographic ID: UF00026077
Volume ID: VID00005
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000310800
oclc - 07562916
notis - ABT7495

Table of Contents
    El ateneo - Discurso leido por don Jenaro L. Ferrandis
        Page 177
        Page 178
        Page 179
    A dios
        Page 180
    Capitulos sueltos de un libro inedito - Unidad de la especie humana
        Page 181
        Page 182
    Tiempos prehistoricos
        Page 183
        Page 184
    Imitacion de una traducion del italiano
        Page 185
    Similia similibus curantur
        Page 186
    Oda al trabajo
        Page 187
        Page 188
    Reflexiones a los libros de elocuencia
        Page 189
        Page 190
        Page 191
    Cronica
        Page 192
Full Text








EL ATENEO CENTRO-AMBRICA NO


PUBLICATION QUINCENAL.
OREGANO DE LA SOCIEDAD LITERARIA DEL MISMO NB E.


EL ATENEO.


Se ha continuado discutiendo
en las sesiones privadas del Ate-
neo, el proyecto de Reglamento
interior, presentado a la socie-
dad por la respective comisi6n;
y es probable que en la pr6xima
semana quede definitivamente
aprobado, con las modificaciones
que se le ban hecho.
El 25 del present se verificarA
la recepci6n official de dos nue-
vos socios, los Sres. Dr. don Al-
berto Molina y Lie. don Ma-
nuel Montflar, transfiri6ndose
para la velada siguiente, la acoi-
dada en honor de la memorial
del Dr. Garcia Goyena.
El socio don Fabiin A. Pd-
rez obsequi6 al Ateneo con un
sello en bronce, que represent
las antiguas armas de Centro-
Amdrica, con estas dos leyendas
en derredor: DIOS, UNI6N LIBER-
TAD. ATENEO CENTRO-AMERICA-
NO. La sociedad acord6 dar al
senior P6rez las gracias mAs ex-
presivas por este valioso obse-
quio.


DISCURSO ^:--,-"
leido por don Jenaro L. Ferrandis, en su
recepci6n en el "Ateneo Centro-Americano"
el 27 del mes proximo pasado.

Honorables miembros del "Ateneo
Centro-A mericano:"
Me encuentro fcliz entire vosotros.
Resplandece en todas las almas
inteligentes, una aureola de esplen-
dorosa luz, que fascina y que atrae
con la misma fuerza que un pode-
roso iman al acero.
Estar donde brilla el alma por su
inteligencia y palpita el coraz6n por
su patriotism, es para mi, como el
oasis para el cansado viajero de las
estepas nubianas.
Por eso os he dicho que aquf, ro-
deado de tanto joven talentoso, he
sentido mi amor propio satisfecho.
Orgulloso de verme, pobre mo-
chuelo, entire tanta aguila, que se
cierne en el cielo de las patrias le-
tras.
Vosotros, amigos mios, sois la co-
lumna de fuego, que marca el de-
rrotero de un pueblo.
Pasais sobre los escombros de
torpes creencias y de, ridiculas su-
persticiones, como pasa la voladora
gaviota, sobre las encrespadas on-
das del tumultuoso oc6ano.
Hac6is luz, y luz deslumbrante,
en las conciencias oscurecidas por


Ca SL00. 5

A 364-


------


Tomo I.


Guatemnala, 15 de octubre de 1888.


SNfim. 12.







178 EL ATENEO CENTRO-AMERICANO.


estdpido fanatismo, y a vuestro pa-
so, hallais una bendici6n de una
alma agradecida, y una maldici6n,
hija de un espiritu mezquino y apo-
cado.
La bendici6n o, la envia todo
aquel que comprende que la juven-
tud es la llamada 4 operar grandes
transformaciones en el edificio so-
cial; a hacer el porvenir de la patria;
a Ilevar a cabo las monumentales
obras y en una palabra, a hacer
grande y prospera la tierra que os
vi6 nacer.
Vosotros sois el porvenir.
La maldici6n os la manda el Par-
tido sombra.
Ya sab6is cual es.
Es aquel funesto v6rtice que lo
quiere absorver todo.
Es la mano de acero que siempre
ha querido subyugar la conciencia,
para sumergirla en el tenebroso
abismo de la edad media.
Es la inflexible guadafia que tala
sin piedad todo lo grande y todo lo
bello.
Es el vocero de la falsa opinion.
Es la serpiente que quiere fractu-
rar con el peso de sus viscos ani-
Ilos, instituciones que demand el
siglo y que exige el progress; cora-
zones nobles, que palpiten al con-
tacto del patriotism, almas subli-
mes, caideadas en el fuego de la li-
bertad.
Hombres sin conciencia.
Son el pasado.
Terrible, pero bendfica lucha se
libra. El porvenir y el pasado. La
luz y las sombras.
Hab6is arrojado el guante, y lo
han recogido.
Hab6is principiado a luchar, y os
han contestado, sin6 con la incon-
trastable fuerza del argument, por
lo menos, con el innoble proyectil
del insult y el sarcasm.
Poco importa.
Inconmovibles como el ceibo se-
cular, no os inmutan los groceros in-
sultos de vuestros contendores.


Con f6 ciega de triunfar y con in-
quebrantable tes6n, luchdis y lucha-
rdis, hasta dar por tierra con el ves-
tiglo del pasado.
Esta tenacidad es sublime.
Solo pueden tenerla, aquellos que
como vosotros, han sido ungidos
con el 6leo santo del patriotism.
Vuestras armas de combat son
excelsas.
La prensa, la tribune, el libro, la
escuela, este es el abastecido arcenal
de donde saciis los pertrechos de
guerra.
A imitaci6n de Pedro el Ermita-
fio, hab6is predicado la primera cru-
zada contra el error. Hac6is bien.
Vosotros por excesiva modestia
que os enaltece, me direis que ya
la habian predicado los primeros
sacerdotes de nuestra independen-
cia, como Barrundia y otros ap6s-
tolos de la libertad.
Estd bien; pero fijaos que nunca
es mas reflida la lucha, sin6 cuando
el enemigo se ve derrotado.
Ese moment es heroic.
Es el estertor del amor propio.
Es la lftima convulsi6n del de-
sespcrado.
En ese moment estais vosotros.
La tradici6n toca a su t6rmino,
porque ha sonado la iltima campa-
nada, para un partido que, al hun-
dirse en el ocaso, va acompafiado
de su cortejo de males, de injusti-
cias y de crimenes.
La Democracia, como un vapor
caliente, sube en encendida espiral,
consumiendo tiaras, y reduciendo 4
polvo titulos nobiliarios, bald6n de
los pueblos, y escabel de los tiranos.
El siervo se ha puesto hombro.
con hombro con el orgulloso amo.
"En verdad os digo que todos so-
mos iguales" ha dicho el hombre de
los hombres.
Transformaci6n asombrosa.
A qui6n se debe?
Yo no contestaria a esa pregunta.
Me bastaria con mostraros a voso-







EL ATENEO CENTRO-AMERICANO. 179


tros, aliento, fuerza, potencia, vida
de la naci6n.
Vosotros sois los llamados i ha-
cerla grande.
Vosotros pod6is hacerla pequefla.
Si seguis, como hasta ahora, por
la senda luminosa que tan gloriosa-
mente hab6is principiado A recorrer,
os har6is grandes y la posteridad os
hard justicia.
Pero si el hielo del indiferentis-
mo cae sobre vuestros corazones, el
tribunal severe de las generaciones
futuras, haran caer sobre vuestros
nombres, la execraci6n y el vili-
pendio.
Pero. sefiores, ya he abusado lo
suficiente de vuestra benevola aten-
ci6n.
Voy a cumplir con una disposi-
ci6n de los estatutos de esta socie-
dad literaria.
Perdonareis los errors en que in-
curra, porque perdonar es alta vir-
tud de los corazones nobles.
Perdonar6is, si, porque en mi dis-
curso no hallar6is nada digno de
vuestro elevado criterio, nada gran-
de y nada bueno.
Solo mirad en l1, el d6bil esfuer-
zo de una pobre inteligencia, que
desea compartir con vosotros las ar-
duas tareas que os hab6is impuesto.
Sefores: el tema de mi discurso
sera puramente literario, puesto que
asi lo ordenan los estatutos, y asi
cuadra A mi modo de ser, porque
siempre he encontrado en el culti-
vo de las bellas letras, una agrada-
ble y provechosa entretenci6n.
Entre nosotros, sefiores, creo que
el movimiento literario principia
desde el afno de 1821, en que las
secciones del centro adquirieron su
autonomia.
Es cierto que en 6pocas anterio-
res ya figuraban prosistas y poetas;
pero que cifi6ndose a las exigencias
y caracter de la 6poca, gastaron
tiempo y talent en la elaboraci6n
de obras teol6gicas 6 plegarias y


cantaletas i los santos y A las vir-
genes.
Debemos hacer tambi.n honrosa
escepci6n de otros que se anticipa-
ron A sus tiempos, como Fray Ma-
tias C6rdova, autor de "La tentative
del le6n y el 6xito de su empresa."
Poema en que el autor intent es-
calar las altisimas cumbres de la
epopeya; Rafael Ignacio Garcia Go-
yena, que escribi6 bien intenciona-
dos ap6logos preflados de abundan-
tes y saludables maximas, en que al
par de ensefiar, deleitan.
Desde el aflo 1821 podemos de-
cir que comienza A alborear otra
aurora para la literature.
A decir verdad, hemos tenido la
lijereza de inscribir en el catalo-
go de nuestros poetas, A personas
que aunque han escrito sus regula-
res versos, este no es un motive pa-'
ra que se les d6 tarjeta de entrada
al Parnaso centro-americano.
No quiero citar los nombres de
esas personas, talvez con ello les
mortificaria el amor propio.
La Am6rica, sefiores, puede jus-
tamente enorgullecerse de tener
hombres como Andr6s Bello, Batres
Mont6far y otros que la cubren de
inmarcesible gloria.
En la juventud que hoy se levan.
ta, juventud Ilena de fuerza y de
lozania, ya se notan otras ideas hi-
jas de un patriotism noble 6 in-
contrastable. Juventud que esta
animada por la influencia de las
nuevas ideas, y que en no lejano y
venturoso dia, hara proclamar al-
to y muy alto el nombre de la Am&-
rica.
Los cimientos de la nueva era li-
teraria estin formados. Aunque en
un estado incipiente; pero ya son
una prenda para lo porvenir.
Hoy no falta mAs, que haciendo
A un lado ruindades de alma y pe-
quefieces de espiritu, unamos nues-
tros trabajos, para que de la uni6n
de d6biles esfuerzos, surja prepo-
tente fuerza con que podamos lle-







I80 EL ATENEO CENTRO-AMERICANO.


nar la noble misi6n que tenemos
que desempefiar.
La lectura de buenos autores, ha-
rA que la inteligencia se fortifique.
La presencia de clAsicos models,
haran, que si nuestros trabajos no
lleven el sello de la perfecci6n, por
lo menos sean dignos del aprecio de
nuestros compatriotas.
Imitimos lo bueno, pero no incu-
rramos en un defecto que para mi,
no puede ser, ni mis perjudicial ni
menos ridicule. Creo, sefiores, ha-
blando de la imitaci6n, que noso-
tros jovenes que nos ensayamos en
el cultivo de las buenas letras,
no debemos cometer el imperdona-
ble pecado, de buscar models, que
superen a nuestras fuerzas.
SQu6 hilaridad provoca un joven
que trata de imitar d Victor Hugo,
Castelar, Juan Montalvo, Becquer
y muchos mas representantes de la
literature! Caen en el ridicule mis
criticable.
No es, en verdad, el vuelo de la
errante avecilla, creada para cantar
en la selva oscura, capaz de riva-
lizar con el vuelo agigantado del
Aguila altanera, sefiora de las bo-
rrascas, desafiadora de las tempes-
tades, que tiene su asiento en las
hirsutas cumbres de los elevados
montes.
Nosotros, poniendo en practice,
la nunca desmentida constancia, que
particulariza a la juventud, debe-
mos estudiar, debemos empapar
nuestros sedientos lIbios en las
trasparentes aguas del saber.
De este modo, podremos decir,
en no lejano tiempo, que hemos pro-
curado el buen nombre de la naci6n,
colocando como fervido holocaust
en sus altares, los laureles recogi-
dos en el espinoso terreno de la
ciencia.
Voy i concluir.
Pero antes de bajar de esta tri-
buna, que inmerecidamente he ocu-
pado, permitidme, jovenes que for-
mais el Ateneo, que os rinda el vo-


to humilde pero sincere de agrade-
cimiento, por la sefialada honra que
me hab6is hecho, al admitirme en
vuestro seno.
Vuestro comportamiento, no es
mas que la prueba inequivoca que
de la indulgencia y alteza de vues-
tros corazones me habia formado.
Ojald que nunca desmay6is en la
ardua faena que hab6is torado a
vuestro cargo. La patria espera mu-
cho de vosotros. Yo presiento que
la cubrirdis de gloria.
Para concluir, permitidme que os
diga con el bardo inmortal Quin-
tana:

Oh, si quer6is que el universe os cream
Dignos del lauro en que cefis la frente,
Que vuestro canto en6rgico y valiente
Digno tambien del universe sea.

27 de setiembre de 1888.



A 'DIG .



;C6mo es possible iOh Dios! cuando so tiene
Partido el coraz6n y el alma herida,
Que se pueda vivir? APor qu6 no viene
La muerte, ent6nces, A coriar la vida?

4Qu6 tiranica ley, al desgraciado,
Que inocente naci6 de su destino,
Le condena A vivir desesperado?
IEs 4l culpable porque al mundo vino?
iQui6n aqui le mand6? El quiso, acaso,
A la vida nacer? iFu6 consultada
Su libre voluntad sobre ese paso?
lQuien le sac6 de la insondable nada?

iNo fuiste tf1, Sefior, quien di6le vida?
jNo fua tu voluntad, iu omnipotencia,
Quien al mundo le envi6, sin ser pedida
Por el hombre infeliz esta existencia?
jPor qu6 ent6nces, Sefior, si eres tan just,
Tan piadoso, tan bueno, tan clemente,
Permites que ese ser, noble y augusto
Venga al mundo a sufrir, siendo inocente?







EL ATENEO CENTRO-AMERICANO. 181


iQuien otro, si no tfi, saber podia,
Omnipotente Dios, esencia pura
Del saber infinite, que nacia
Condenada a sufrir esa criatura?

ZPor qu6 la create, pues? iQuign te obligaba?
8Qui6n podia exigirte que lo hicieras?
ZLa vida que la diste, ella deseaba?
4Quidn te pidi6, Seofor, que se la dieras?

Mas si ignorabas que 6 sufrir viniera
Y create por error un desgraciado,
iPor qu6 no pones fin a su carrera
Y corriges el mal de haberle creado?

iPor quo sumido en el dolor, le dejas
Renegar de to nombre y tu existencia?
jNo llegan hasta ti sus tristes quejas,
O es un mito tu suma omnipotencia?

Yo no puedo pensar que, en tu grandeza,
Gozar pudieras con former al hombre
Para hundirlo despues en la tristeza
Del hondo abismo de un dolor sin nombre.

Mas cuando pienso que naci rodeado
De hondos pesares y dolor profundo;
Cuando pienso que soy tan desgraciado,
iAy! entonces, Sefior, yo me confundo.

Yo me confundo, si, porque no atino,
Cuando viviendo, 6 mi pesar me veo,
Con la ley que obedece mi destine.
Pues no s6 si soy victim 6 soy reo.

Para ser lo primero, era precise
Que ti no fueras la justicia suma,
Sino el crime atroz que de improvise,
Bajo su peso la inocencia abruma.

Si delincuente soy, cuAl es mi crime?
iHaber nacido, porque 6 ti te plugo?
-Es decir que las victims que gimen
Deben purgar las culpas del verdugo?

Si delito es vivir, qui6n lo compete?
4Qui6n viene al mundo sin conciencia de ello,
O el que al former al hombre hace un juguete
Que marea del martirio con el sello?


No lo se, no lo s6....me vuelvo loco,
Cuando ese enigma decifrar pretend;
Y en mi locura criminal provoco
Tu indignac'6n, Sefior, porque te ofendo.


P. MORALES


Guatemala, 1888.


CA-PITULS SUELTS

DE UN LIBRO INEDITO. (*)

POR RENATO MURRAY.



UNIDAD DE LA ESPECIE HUIANA,

LAS DIFERENTES RAZAS.



La 5. de las proposiciones con-
signadas en el capitulo anterior, en-
vuelve en si la gran cuesti6n de la
unidad de nuestra especie, sobre la
cual han suscitado algunas dudas
en estos Iltimos tiempos ciertas es-
cuelas filos6ficas, que ora sea por lo
ingenioso de sus sistemas, ora por
efecto de la novedad, se han gran-
geado gran nimero de partidarios.
Sin entrar a refutar una por una sus
teorias, nosotros demostraremos
que carecen de fundamento, con so-
lo exponer el conjunto de observa-
ciones que han permitido i la cien-
cia establecer sin contradiccidn la
solidaridad de la gran familiar hu-
mana.
La primera prueba que se nos
present es el lenguaje. Ningdn
pueblo ha sido descubierto en que
faltara al hombre el don de la pala-
bra. Por mas que difieran entire si
los millares de idiomas que actual-
mente se hablan en el mundo, se
les encontrarA, si bien se observa,
intimamente ligados por secrets
analogias, que han permitido a los
fil6logos modernos seguirlos en su
extrafia filiaci6n hasta la fuente.
Forman 6sta tres grandes surtido-
res, segdn que las races fundamen-
tales son de una, de dos 6 de tres
silabas; pero no derivdndose mate-
rialmente las lenguas unas de otras,

(*) VWase el nDmero 1. 0 de "El Ate-
neo."







182 EL ATENEO CENTRO-AMERICANO.


y existiendo si entire todas la mis
perfect confraternidad, como lo ha
demostrado Gebelin al establecer la
unidad de todos los alfabetos, pre-
ciso es convenir con la Academia
etnogrifica de San Petersburgo, que
no son mis que dialectos de un len-
guaje primitive. Cual fuera 6ste no
se sabe; pero, no podrian encon-
trarse sus huellas en los idiomas
procedentes del gran tronco de raf-
ces monosilbicas, siquierafuese por
ser las mis extendidas por el globo?
Seria de todo punto fuera de raz6n
retroceder, en material de lenguaje,
de la trinidad a la dualidad y de la
dualidad d la unidad para sorpren-
der d la naturaleza y arrancarle
aquel secret? Si el hombre ha de-
bido comenzar d expresar sus sensa-
ciones y sus ideas por medio de
breves y energicos gritos, parecidos
a los de los nifios, sin enlace ni gra-
mdtica por qu6 negarnos en lo ab-
soluto ~ admitir que sean los chinos,
ese imperio antiquisimo del Asia,
que ha vivido aislado del mundo,
los que nos hayan conservado, aun-
que algo enriquecido por el arte,
aquel tesoro? Las lenguas semiticas
6 indo-europeas que proceden de
los otros dos brazos de la fuente
comin; el hebreo, el armenio y el
artbigo; el griego, el latino y el ger-
mano, y todos los demis que de
ellos se derivan, demuestran en su
viril entonaci6n, en la fecundidad y
lujo de su sintaxis, en !a riqueza de
sus formas y en lo variado de sus
giros, un progress en el lenguaje
que no permit considerarles como
el primer ensayo del hombre para
formular su pensamiento por medio
de la palabra.
Otra prueba no menos importan-
te, es la semejanza que entire todos
los pueblos se encuentra en los prin-
cipios rudimentarios de la escritura,
entendi6ndose por tal, no precisa-
mente la traducci6n de la voz viva
en las letras 6 signos convenciona-
les, sino de la idea, sirvi6ndose pa-


ra esto de las artes plasticas. Los
imperfectos dibujos en piedra, en
cuernos de ciervo y huesos de ele-
fante, encontrados en las cavernas
antediluvianas de Francia, B61gica,
Inglaterra y el Brasil, poco 6 nada
se diferencian entire si. Los egipcios
escribian su historic en geroglificos
como los indios y los chinos; y al
descubrimiento de Am6rica se en-
contr6, que de los mismos medios
se habian valido los tultecas, los az-
tecas y los mexicanos para guardar
memorial de sus largas peregrinacio-
nes. De aqui que Humboldt emi-
tiese, el primero, la bien fundada
idea de que los habitantes del nue-
vo mundo eran oriundos del Asia.
A las profundas observaciones ar-
queol6gicas del sabio naturalista
prusiano, en corroboraci6n de su
aserto, que vino d destruir el argu-
mento mas serio que hasta entonces
se habia hecho en contra del co-
mdn origen de la humanidad, agre-
garemos que tanto en M6xico como
en Guatemala, existia entire aztecas
y kachiqueles una tradici6n segin
la cual.los fundadores de Tula ha-
bian venido de Oriente.
Pero el testimonio de mis fuerza
en favor de la unidad de nuestra es-
pecie es el que aduce el studio
anat6mico del hombre de cualquier
clima, de cualquier pais, de cual-
quier raza, de cualquier 6poca que
sea. Desechadas por la sana critical
las fdbulas relatives d los monstruos
de Sumatra, A los hombres coludos
de Angola y d los hermafroditas de
las Floridas, r6stanos consignar aqui
que tambien se han desvanecido las
razones en que iltimamente encon-
tr6 apoyo el darwinismo, mediante
el errado examen que sus ap6stoles
hicieran de los crdneos de Engis y
de Neauderthal, para mejor fundar
su doctrine. Segdn Figuier, estos
c6lebres huesos sobre los que tanto
se ha escrito, atribuyvndoles .una
fabulosa antigtiedad, estan muy le-
jos de ser lo que Syell y sus disci-







EL ATENEO CENTRO-AMERICANO. 183


pulos creyeron. El primer antropo-
logista de Europa, Pruner-Bey, ha
declarado que el llamado de Egis
pertenece A una mujer de raza mo-
derna; y en cuanto al de Neauder-
thal, que tant6 ha llamado la aten-
ci6n por el notable desenvolvimien-
to de los senos frontales, que es
cuando mas cl de un individuo que
ofrece esta anomalfa, de que se en-
cuentran ejemplos no raros tanto
-entre las razas antiguas como entire
las modernas; pero en ningin caso
el del hombre-mono, haciendo notar
al efecto, que esas prominencias del
arco de las cejas, en el hombre de
Neauderthal denuncian una gran
fuerza muscular, algo de idiotismo
acaso; en tanto que las crests de
los ojos en el pobre gorilla, son s6lo
el simbolo de la bestialidad, desa-
arrollAndose en un sentido y con un
fin enteramente opuesto al que se
nota en el crAneo human.
La diferencia de razas nada ar-
guye en contra de la solidaridad de
la especie. Esta demostrado que la
influencia del clima, de la alimenta-
ci6n y de cierto g6nero de enferme-
dades son bastantes a modificarlas;
pero tan hermano nuestro es el po-
bre hotentote como el pAlido mala-
yo, como el hermoso hijo del cau-
caso.
La generaci6n se efectda lo mis-
mo entre-un patag6n y una arme-
nia, que entire la tostada moluca y
el mas rubio de los habitantes de
las mArgenes del Neva. El hombre
donde quiera es el hombre.
Tomando primero por base los
grades del Angulo facial, despues
el cutis, el color de los cabellos y los
ojos, lleg6 Blumenbach d establecer
la division de las razas, en tres classes
principles: etidpica 6 negra, mongd-
lica 6 amarilla y caucdsica 6 blanca.
SA cuAl de las tres perteneci6 el
primer hombre? A la negra, respon-
,den unos; los instintos dominant en
ella A la raz6n; se distingue por la
pasibilidad y por sus apetitos sen-


sales; es la que estA mas cerca
del bruto. A la amarilla dicen otros;
en el beduino el Angulo facial solo
se abre 58 grades, mientras que en
el africano llega A 60; este color se
hizo blanco en las zonas frias, ne-
gro en las regions ardientes; es el
primer anillo de la cadena antropo-
16gica. A la blanca, dicen en fin los
que admiten la comunicaci6n direc-
ta de Dios con el primer hombre;
es el color mas bello; el 'Angulo fa-
cial mide 90 grades; las razas mon-
g6lica y eti6pica son dcgeneracio-
nes de la primera. Y sin embargo,
la ciencia nos ha demostrado que si
hay diferencias en la configuraci6n
exterior de los crAneos, ninguna
existe sustancial en su admirable
estructura intern; que los colors
son solo accidents de muy facil ex-
plicaci6n; y que todos los hombres
son susceptibles de Ilegar al grado
de desarrollo intellectual que ha al-
canzado el blanco; que lo que les
falta es educaci6n. Y la naturaleza
qu6 dice? Yo la he interrogado; y
he encontrado su respuesta en un
arbusto que crece en la arena A ori-
las de los mares de mi patria, en el
icaco, que produce en un mismo Ar-
bol frutos de los tres colors; blan-
cos, amarillos y negros! ... (*).


TIEMPOS PREHISTORICOS.

LA MUJER HEMBRA Y COMPARERA
DEL VARON.


Dice el G6nesis que despu6s de
haber colocado a Adin en el parai-
so, dijo Dios: "No es bueno que el
hombre est6 solo; hagAmosle ayuda
semejAndole A 61."
Increible parece el gran ndmero
de absurdos que de este pasaje de

[*]. El a'tor escribia este libro ausente
de Centro-Amurica. Hacealusi6n t las pla-
yas de Corinto.







EL ATENEO CENTRO-AMERICANO.


la po6tica leyenda, ha sacado la teo-
logia por sostener la autenticidad
del hecho.
El obispo Amat, uno de los mis
c6lebres comentadores de la Biblia,
dice que 6sto debe entenderse de la
manera siguiente: que en el plan
primitive de la creacidn estaba que
la reproduccidn de la especie se
efectuara por el hombre, es decir,
por el todo complete, tal como Dios
lo habia hecho, confundidos en 61
ambos sexos; que al former a la mu-
jer no hizo mds que separar 6stos,
por cuya raz6n Adin habia excla-
mado al ver a Eva: "Esta sera la-
mada varona porque del vardn fue
tomada." En otros t6rminos, que
Dios se corrigi6 d si mismo confe-
sAndose haber hecho un disparate,
puesto que al concluir al hombre ha-
bia visto que era bueno lo que ha-
bia hecho, y despu6s vi6 que no era
bueno que ese todo estuviese in-
completo. Si era por favorecer A su
criatura privilegiada que el criador
habia dispuesto las cosas de aque-
lla manera, A la verdad que nos hu-
biera salido mal la cuenta.
Como consecuencia de esas ar-
gucias, que Amat formula en doc-
trina, pero que son muy anteriores
a 61, se suscit6 la cuesti6n de saber
si la mujer estaba comprendida en
la palabra hombre, antes de la sepa-
raci6n de los sexos; y de aquf la
inolvidable discusi6n del Concilio
de Mac6n en el siglo VI de la Igle-
sia, sobre si la pobre mujer estaba
dotada de una alma igual A la
nuestra.
Para mayor embrollo, el comen-
tador arriba citado, sigue explicAn-
donos lo de la prohibici6n de gus-
tar de los frutos del Arbol de la
ciencia, prohibici6n de que parece
no hicieron much caso nuestros
primeros padres, con lo que desa-
gradaron A Dios, quien tuvo d bien
maldecirlos. Para ser consecuente,
6ste debi6 haber considerado que
siendo bueno lo que habia hecho,


~- r---__I


--


debian serlo tambien las naturales
consecuencias de su obra. (A qu6
fin entonces haber separado los
sexos? ,Por que no se atuvo mejor
al plan primitive, evitandose asi el
trabajo de reformarlo, ...?
La naturaleza, en su elocuente y
sencillo lenguaje, ncs explica las co-
sas de bien distinta manera. Ella
nos ensefia que solamente lo infini-
to tiene el.poder de reproducirse a
si mismo .... Los que han tenido la
dicha de estudiarla en sus paginas
mas bellas, los Plinio y los Lineo,,
los Buffon y los Couvier, nos han
demostrado hasta la evidencia que
nada brota 6 nace en su seno si no
es en virtud de un principio fecun-
dante; que lo mismo en el reino veje-
tal que en el animal, este principio
se divide entire el p6lem que lleva en
si el germen de la nueva existencia
y el huevo que le recibe, le abriga,
le da calor, le desariolla y le arroja
A la vida; que la reproducci6n de
las species s6lo se obtiene por me-
dio de la generaci6n, y que para
6sta son necesarios los dos sexos.
Y lo que fu6 concedido a las plan-
tas, lo que fu6 concedido A la in-
mensa cadena de series vivientes,
cuyos innumerables eslabones vie-
nen engarzandose entire si en admi-
rable progresidn ascendente, desde
el zodfito hasta el cuadrumano hia-
bria de negarse al hombre, al mis
perfect de los habitantes de la
tierra? La ley de universal amor
que rije los destinos del orbe iha-
bria de ser desconocida tan s6lo pa-
ra aquel que debia descubrirla y
explicarla?
Tanto error hay en suponer que
haya habido un primer hombre en
el que estuvirean confundidos los
sexos, como en que haya sido una
mujer el primer individuo de nues-
tra especie, segdn han pretendido
algunos fildsofos antiguos y moder-
nos. iTenaz empefio del hombre de
andar siempre queriendo corregir a
la naturaleza! Con s61o estudiarla.







EL ATENEO CENTRO-AMERICANO. 185


un poco (qu6 digo? con s6lo con-
templar sus maravillas, podemos
aprender que conforme la vida va
subiendo en la escala de sus ifinitas
manifestaciones, la separaci6n de
sexos va siendo mas necesaria y
mas notable. dQuien ignora el se-
creto de amor de la mhs bella de
las palmeras, del datil, que cuando
esta sola no da frutos? Mas adelan-
te veremos que el hermafrodismo
no ha existido mds que la imagina-
ci6n del vulgo.
En la naturaleza, pues, el primer
aspect con que aparece la mujer
es el de hembra del var6n. Y digo
primer aspect porque estoy muy le-
jos de pensar, que adn aparte de to-
da convenci6n social, la mujer no
sea mas que un 6rgano de la repro-
ducci6n de la especie. N6 y mil ve-
ces n6! Hagamos abstracci6n com-
pleta de esa mitad inteligente y
pensadora, de esa mitad espiritu de
que esta compuesto el hombre; de-
j6mosle convertido simplemente en
un bipedo, en un orangutan que se
ha enderezado sobre sus dos patas
traseras y ha podido en fuerza de la
costumbre mantener derecha su co-
lumna vertebral; la hembra se con-
fundira en el acto con la companera.
Y la raz6n es muy sencilla; todos
los demas animals han de haber
sido hostiles al. hombre desde el
primer moment de su aparici6n so-
bre la tierra. Sabido es que la cien-
cia tiene datos de sobra para hacer
esta afirmaci6n. En consecuencia,
el hombre y la mujer deben haber
vivido entonces mas unidos de lo
que ahora viven. Pero hay mas to-
davia. El hombre-sigo conside-
randole no mAs que como un gori-
lla perfeccionado-es el unico ser
para quien el amor no tiene perio-
dos fijos, lo que hace que sus afec-
tos sean de todos los moments, A
diferencia de los de los demas ani-
males, en los que aquellos solo du-
ran lo que dura el celo. De aqui que
la sociabilidad sea el primer signo


caracteristico de la especie. Si a es-
to agregamos que el sol de la inte-
ligencia, aunque todavfa envuelto
en las sombras del crepdsculo, debe
haber irradiado desde el primer ins-
tante en el cerebro human sus na-
cientes resplandores, comprendere-
mos facilmente que el papel de la
mujer no haya estado limitado en
la vida primitive al s6lo de hembra.
del hombre.
Pues qud! seria esta menos que
todas las demas hembras, menos
que la paloma, menos que la abeja,
menos ain que la hormiga? Innece-
saria por demas nos parece la grose-
ra ficci6n de la Biblia, que convir-
ti6ndo A Dios en fabricante de mu-
flecas, ha supuesto indispensable
para dar a la mujer el lugar que la
corresponde, el que fuera formada
de una costilla del hombre. Con s6-
lo haber dicho que entire 61 y ella
formaban la pareja de la especie
humana, habria establecido el ma-
trimonio religioso, cimentandolo so-
bre el natural, bajo la mas perfect
igualdad.
Los progenitores del mundo no
consideraron A la mujer s6lo como
hembra: la amaron como compafie-
ra, y como A tal la embellecieron
con los escasos elements de que
podian disponer, cuando en su tra-
bajosa infancia ain no habian des-
cubierto siquiera el modo de labrar
la piedra. Ahi estan para atesti-
guarlo esos pobres collares de con-
cha, el primer aderezo colocado por
manos del hombre al cuello de su
amada!


IMITACION

DE UNA TRADUCION DEL ITALIA-
NO, DE M. A. U.

Vino nn poeta y en sentida queja
Le dijo su ternura y sn pasidn,
Ella al poeta suspirando deja
Sin darle el coraz6n.







186 EL ATENEO CENTRO-AMERICANO.


Despues un joven de virtud model
El alma le entreg6 con efusi6n,
Pero lay! no puede conmover su anhelo
Su duro corazdn.

Joven amante de las letras vino
A ofrecerle su amor y su ilusi6n,
Ella sigue coqueta su camino
Sin darle el coraz6n.

Vino un magnate de gentil bolero,
Sin studios, ni amor, ni educnci6n,
Y era tonto y altivo y con dinero
Y di6le el corazdn.
J. MONTENEGRO.


Similia Similibus Curantur.


La palabra Electro Homeopatta que
poco ha se pronunciaba con gran
dificultad, anda hoy ya en boca de
todos, apesar de la oposici6n y es-
fuerzos de nuestros adversaries, es-
pecialmente en los centros de civi-
lizaci6n, en donde las enfermedades
celosas al parecer de la ciencia, en
vista de tantos progress, se aso-
cian A ella para hacer nuevas victi-
mas, y i pesar tambien de la guerra
encarnizada a los al6patas que no sa-
satisfechos con haber combatido y
seguir combatiendo la hemeopatia,
negAndose obstinadamente A reco-
nocer las ventajas reales que ofrece
en el tratamientode las enfermeda-
des, atacan con igual encarniza-
miento A la electro-homeopatia que
puede ser considerada como un per-
feccionamiento de aquella, de la cual
procede. Pero contra la voluntad de
sus enemigos, esta misma resistencia
ha hecho popular la electro-homeo-
patia y laha ayudado a penetrar
hasta las regions mAs remotas del
mundo. Debemos, pues, vivir reco-
nocidos A nuestros adversaries por
su concurso inconscientemente efi-
caz ila propagaci6n de esta ciencia;
porque han contribuido i su desar-
rollo mas que sus mas celosos par-


tidarios, pues que entire 6stos hay al-
gunos A quienes con demasiada fre-
cuencia el interns particular condu-
ce A estrechar los limits de sus ho-
rizontes por el deseo de crearse un
monopolio, mientras que los argu-
mentos de sus enemigos produce
dos consecuencias, A saber:
1. 1 Enardecer mis a los desa-
fectos de la alopatfa.
2. r Excitar la curiosidad de to-
dos por conocer la doctrine que a-
quellos combaten.
El buen sentido deduce de tal
proceder sus corolarios, y felizmen-
te cuando se trata de la salud tie-
ne derecho de intervenir el sentido
comdn.
La electro homeopatia, lo mismo
que la homeopatia tiene por base
la ley de los semejantes: similia si-
milibus curantur, los semejantes se
curan con los semejantes.
Tal es la formula que expresa A
la vez y de la manera mas simple,
el principio, la ley, el m6todo, la
doctrine y el sistema de la medici-
na que nosotros profesamos. Ante
todo es precise no olvidar una cosa,
que no solamente es la mis olvida-
da, sino que generalmente se inter-
preta en sentido contrario, no obs-
tante su gran simplicidad Quere-
mos decir que las sustancias que
pueden realmente curar una enfer-
medad, no operan el bien de una
manera direct; y para hacer com-
prender mejor nuestra proposici6n
formularemos nuestro pensamiento
del modo siguiente: la sustancia
quepor su naturaleza y accidn pro-
duce una enfermedad, es el medica-
menlo que dispone d la curacidn por
la reaccidn que provoca.
Para responder A los que sin sa-
ber por qu6 ridiculizan el principio
similia similibus curantur, les hare-
mos conocer diferentes pasajes de
autores antiguos y modernos A fin
de que enterados sepa cada cual
que esta ley ha sido reconocida,
confesada y respetada en todo







EL ATENEO CENTRO.AMERICANO. 187


tiempo por los hombres mas nota-
bles.
Hip6crates, el padre de la medi-
cina, se pronuncia varias veces en
favor de la doctrine de los seme-
jantes. Se lee en sus obras: Per si-
milia morbus oritur et per similia o-
blata ex morbis sanatur. Vomitus
vomitu curatur.
Parccleto dijo: Simile autem suum
simile frecuenteo curavit.
Galeno mismo, aunque enemigo
de la ley de los sPmejantes, ha di-
cho: Cantharis exhibita vescicano
exulcerat et inimicum est ipsi me-
dicamentum vehementes urinam pro
vocate et fit auxilium vescicoe.
Baglivi ha dicho igualmente: Mul-
ti mali, caldi vulgo dicti, calidis re-
medius curantur.
Sthal es todavia mis categ6rico:
la regla admitida en medicine, dice:
de tratar las enfermedades por re-
medios contrarios 6 opuestos a los
efectos que ellos produce, puede
ser falso, yo, al contrario, estoy per-
suadido que las enfermedades ceden
d los agents que determinan una
afeccidn semejante. Por esta razdn
he conseguido hacker cesar la disposi-
cidn d la acidez por medio de pildo-
ras de dcido sulfirico en los mis-
mos individuos en quienes habia em-
pleado inutilmente una infinidad de
polvos absorventes.
Ademas, cons6ltese el Organdn
del arte de curar, de Hahneman,
las obras de Muller y las de Grie-
silich y en ellas se veran citadas
curaciones obtenidas al acaso por
m6dicos que administraban a sus
enfermos, sin darse cuenta de ello,
medicamentos que obraban inica-
mente en virtud de la similitud de
sus efectos patog6nicos con los sin-
tomas de las enfermedades curadas.
En fin, deseariamos que nuestros
adversaries que sostienen la doc-
trina de los contrarios nos digeran
en virtud de qu6 ley un atomo de
virus vacuno es el profilactico de la
viruela. En virtud de qu6 ley la


ipecacuana contiene y cura los v6-
mitos incoercibles, porqu6 ciertos
purgantes contienen la dearrea y
las preparaciones mercuriales curan
las ilceras de cierta especie. O mis
bien, por qu6 la Ipeca siendo un vo-
mitivo cura los v6mitos. Porqu6
el arsinico contiene las dearreas?
(Por qu6, en fin, la hidrof6bia 6 ra-
bia se cura con el virus de la mis-
ma rabia como no dejan lugar a du-
da las experiencias de Pasteur, co-
ronadas porel 6xito mas brillante?
jSe hace esto en virtud de vuestro
axioma de los contrarios, sefiores
al6patas? 0, es en virtud del axio-
ma de los semejantes asi como lo
aseguran los diaries y repetidos
triunfos que la ciencia rejistra a ca.
da paso, abriendo nuevos horizon-
tes en el dominio de las aplicacio-
ncs? Responded!

DR. PEDRO VALLARINO.

Guatemala, Julio i8 de 1888.


OD, AL TRABAJO.



El 20 de julio de 1881, se celebr6
un concurso literario en Bogotd, ca-
pital de Colombia, y el jurado dis-
cerni6 el premio a la ODA que a con-
tinuaci6n publicamos obra del dis-
tinguido poeta, don Rafael Tamayo.



Mirad la augusta selva: el 6ter puro
Con sns ramajes spnulires hiende.
Y de su fondo en el re La enredadera sn fi llje (xtiende.
Bajo los densos toldos de verrlnra
Rued I sun turbias ondas fr.,goroso.
Rompiendose al correr contra las peias,
Ind6mnito torrente. y hondns brefi-s
En sus 16bregos autro- lo re.iben;
Y en median li e-pesur.,
S n-trabas, ni .efior, ni leyes viven
Los salvajes monarchs de los bosques,
Del rey de la natural
Temidos por su fuerza y eu bravura.








188 EL ATENEO CENTRO-AMERICANO.


No penetran del sol los limpios rayos
El tupido docel; y eterna sombra
La flor envuelve, que con tintes gayos
No alza arrogante su corola al cielo,
Y mustia y sin olor se inclina al suelo
Que cubre espesa, enmaradiada alfombra.

Ora mirad: el golpe de acero
Los centenarios troneos estremecen
Y el campo cubre con su inmensa mole;
El tigre carnicero
Huye al mirar por extraujera plant
Su misterioso asilo profano;
El sol que en el Oriente se levanta
Sobre la verde alfombra brilla puro;
Las sombras dejan el recinto oscuro;
Y la antes mustia frente,
Del astro rey al carifioso rayo,
Yergue la flor que del festive mayo
Al amoroso ambiente
Al aire libre se desvuelve y crece,
Y el aura inquieta sus estambres mece.

La labor de las hachas viene luego.
El devorante fuego
Activo a completar: al cielo sube
De humo espeso vagarosa nube;
Centellas lanza el abrasado tronco,
Antes column de la selva oscura;
Y en la feraz llanura,
Que en la estensi6n abierta se dilata,
Se ve rodar el mugidor torrent,
En cuyas crespas ondas se retrata
Del vivo sol el rayo refulgente
Y de la luna el resplandor de plata.

Despu6s vendra el arado, las entrafias
De la tierra A romper: lindas cabafias
Al aire elevaran su frigil techo;
Y en los estivos meses
Con gentil susurran el vago viento
El blando juego doblard las mieses.
El rdpido torrent sus furores
Y su vital aliento
Al hombre rendird y en su eamino,
Hard girar la rueda del molino,
O regard la tierra en los calories
Del sufocente, agoviador verano.
Del labrador la encallecida mano
Los frutos cojerd que en los racimos,
Cual just galard6n A sus sudores,
Le brindar6 naturaleza opimos;
Y A la ambici6n y la codicia ajena
Su quiet vida correrA serena,
Como callada fuente entire las flores.

1A quidn prodigi6 tal, a quin se debe
Tan ben6fico cambio? 4Los portentos
Qui6n realize de transformer la selva
En campo cultivado, cuyas galas
Con carifiosas alas
En tr6mulo vaiv4n doblan los vientos?
Al genio del Trabajo: su alto inflnjo
En provechosos dones cambia el lujo
Con que visti6 la rr6diga Natura
La secular montafia;
Al trabajo potencia que encadena
Las fuerzas de los libres elements;


Que cambia la Ilanura
En alegres y ricas heredades;
La selva de los siglos respetada
En bulliciosos pueblos y ciudades,
Y en risuefos y placidos recintos
Sus misteriosos, densos laberintos.
Nada en el mundo 6 su poder resisted;
Nada d su empuje colossal: el viste
De edificios flotantes
Del vasto mar las procelosas ondas
Y de flores fragantes
La campifia feraz y espigas blondas;
Y hieden A su esfuerzo
Las areas regions del espacio
Con agudas almenas el palacio,
Y con sus techos deivianas caiias
Del labrador sencillo las cabafias.

Monstruos form la ancha faz del mundo
Veloces surcan con potent aliento,
Y que aligeros mas que el raudo viento
A impulse del vapor llevan doquiera
Los variados products con que inunda
Activa industrial la terrena esfera.
Una mano fecunda
Que millares de copies produjera
Del fugaz pensaniento el alma quiso,
De ansia noble de elevar su vuelo
Y de su imperio dilatar sodienta;
Y el trabajo tenaz cre6 la imprenta.

Rasga el trabajo con divina antorcha
Las densas nieblas de la mente humana,
Y con las nobles dotes del ingenio
Benigno la engalana,
Y la hace de las ciencias y las artes
Egregia soberana.
El de Col6n al poderoso genio
Impuls6 6 que trazase en blanca estela
Con la quilla de frAgil carabela
De la ignorada Am6rica el camino,
Sobre el cristal en antes no empafiado
De misteriosos mares;
Y didle la ipnstancia,
Para lanzarse tras ignota zona,
Por m6viles aliento y osadia,
Por alas rizas de flotente lona;
Y por premio a su esfuerzo y gallardia
Y sin igual victoria
Le discerni6 la historic
De bienhechor del mundo la corona

Calma el trabajo el angustioso llanto
Con que la faz del hombre artera inunda
La. desgracia cruel, y en las heridas
Del roto coraz6n b.lsamo santo
Derrdmale propicia
Con la blanda mano la labor fecunda.
La sudorosa frente
Que a su yugo se rinde no se abate;
No; que ante, bien altiva se levanta,
Y sobre ella el letargo
O el fastidio indolente
Nunca sus alas pefezosas bate.
A la insegura plant
Que en la insidiosa senda de los vicios
Llega A posarse, con atenta mano
Benefico el trabajo la desvia;








EL ATENEO CENTRO-AMERICANO. 189


Y A la regi6n de la virtud exelsa,
Do brilla puro de verdad el dia,
Lleva i1 mortal que en su poder confia.
FAcil conquista al ambicioso ofrece
La postrada naci6n que en la indolencia
Y en ocio blando y en miseria yace,
Y f6cil presa de sus hijos hace
El despotismo audaz; -no l sus furores
En camhio cede quien el fuerte abrazo
Acostumbr6 desde la tierna infancia
Del obrador 6 el campo 6 las labores;
No, que jatmis el ominoso yugo
De extranjera legi6n la altiva frente
Do brilla de los bravos la arrogancia
Cobarde rendird: arde en su mente
De libertad la ancrosanta llama,
Y altanero senior en la impotencia
Se verA de rendir su independencia
Y de apagar el fuego
Que su alto pecho poderoso inflama.

Oh santa Providencia!
Tfi, que colmas de encanto y de alegria
Cuando creo tu bondadosa mano,
Y das al claro dia
Su mAgico explendor, al Oceano
Sus turbias ondas, misterioso arcano
Al coraz6n del hombre y del destiny
Llevaderos hiciste
El amargo pesar y la agonia
Cuando la sabia ley nos impusiste
Del bienhechor Trabajo, que la vida
De almo consuelo y de esperanzas llena,
Haz A la patria mia
En alas del Trabajo 6 las regions
Del progress volar: sus altos ones
Prenda de paz y venturanza sean.
Caigan tambien su3 gratas bendiciones
Sobre mi humilde frente;
Luzca en ella el sudor con que i los buenos
Ganar mandaste el terrenal sustento;
En incesante brio
Haz que jams desmaye, ni indolente
Ante el cansancio ceje el brazo mio;
Y cuando llegue para mi el moment
De recibir el eternal salario,
Grave una mano amiga
En la sencilla losa
Que cubra mi sepulcro solitario,
Una inscripci6n que al caminante diga:
"Al fin aqui de su labor reposa;
Cumpli6 en el mundo su mortal tarea:
Blanda la tierra A sus cenizas sea."


A rchivo National de Ciencias y Letras.


REFLEXIONES

A LOS LIBROS DE ELOWUENCIA

I'01R

FRAY MATIAS C6RCOVA.



Se ha dicho con proporcidn al
oyente porque la manifestaci6n del
dolor v. g. puede sugerir audacia,
odio, &, en el compadecido; pero
siempre estas pasiones serAn d fa-
vor del que, en' la suposici6n, se
muestra desgraciado. Fig6rese un
hombre injustamente oprimido. La
compasi6n de un nifio producira 1I-
grimis: la de una mujer, afiadird a
las lAgrimas la siplica: la de un
Juez, moved ira contra el opresor.
Como las palabras han de tener
proporcidn con los interiores concep-
tos que por ellos se comunican, asi la
accidn se ha de corresponder con las
palabras. Si los signos exteriores
como el tono, y el geto, que siem-
pre acompafian a la expresi6n, la
desmienten, no significara el estado
del alma. Lo que dijo Horacio del
pcema se puede acomodar a una
pieza oratoria.
"Ut ridentibus arrident, ita flen-
tibus adsunt.
"Humani vultus. Si vis me fiere,
dolendun est.
"Primun ipsi tibi: tunc tua me
infortunia ledent.
"Telephe, vel Peleu, male si
mandate le qileris.
"Aut dormirabo, aut ridebo.
Tristia moestum..
"Vultum verba decent: iratum,
plena minarum:
"Ludentem, lasciva: severum,
seria dictu.
"Format enim natural prius nos
intus ad omnem.







190 EL ATENEO CENTRO-AMERICANO.


"Fortunarum habitum: juvat aut
impellie ad iram.
"Aut ad imum mcerore gravi de-
ducit & angit.
"Post effort animi motus inter-
prete lingua."
Hay palabras d expresiones, por
decirlo asi, asi privilegiadas para la
atencidn. Las que significant cosas
nuevas, admirables, muy interesan-
tes, las que excitan ideas que se
imprimieron violentamente, y las
que tienen cierta proporci6n con el
oido son muy a prop6sito para la
atenci6n.
NOTA:-Que el entendimiento
busca en que ejercitarse cuando se
le detiene demasiado en las rela-
ciones que conoce. Es semejante al
que ha visto bien una cosa, que no
gusta ya de verla, y busca otro ob-
jeto nuevo para entretenerse. Mas
no por esto hemos de imitar a los
extragados atengadores que propo-
niendo el asunto con novedad in-
creible, se burlaban del auditorio.
NOTA:-Que en algo conviene el
hombre con los irracionales, pues
muchas veces no advierte la dis-
tinci6n de las ideas que se impri-
mieron como de un golpe. Un ca-
ballo que puesto en la plancha ca-
liente oye tocar la sinfonia, cuando
le tocan este instrument, a6n es-
tando el suelo frio, comienza A le-
vantar los pids uno sucesivamente
despues de otro, como para tener
alivio. Si se nos dice Demostenes se
opuso con much empeno d las pre-
tensiones de Filipo no nos harA tan-
ta impresi6n, como si se nos dijera
Demostenes trond contra Filipo. Esta
palabra trond present la idea ho-
rrible. del rayo, 6 de la artilleria, y
no sabemos separar de Demostenes
este concept grande. De donde se
puede colegir porque significandose
por diversas expresiones una mis-
ma cosa se produce sensaciones
distintas, y porque el mismo obje-
to explicado por esta 6 por aquella
palabra, hace mas 6 menos impre-


si6n. Dieron de pufaladas d Clodio
los criados de Mildn. Subtancialmen-
te valia lo mismo, respect de los
romanos, decir: Los criados de Mi-
ldn puestos por Clodio en In dura al-
ternativa de ver morir d su senior, d
defenderlo, hicieron lo que nosotros
quisidramos que nuestros criados
practicaran en semejante lance. Los
Jueccs hubieran entendido lo mis-
mo por uno que por otro modo; pe-
ro del primero con horror de la ac-
ci6n, por la palabra punaladas, y
del segundo con alabanza, por la
menci6n del conflict en que pone
al oyente la ilusi6n de la compasidn.
Hay ademas algunas palabras cas-
tizas que son chocantes A la decen-
cia cuyo significado se explica por
un rodeo, 6 por otro t&rmino de
que no se tenga aprehensi6n, para
que no incurramos en la nota de
groseros, contra la dignidad del
Orador.
La actz idad de una expresidn se
debilita con el uso. La primera vez
se crey6 producida por la vehemen-
cia de la pasi6n, y, las iltimas ve-
ces no se tiene de ella este concep-
to; se cree product de la vanidad
de quien procura alucinarnos. Si la
actividad es respect al oido, lo en-
calla, en cierta manera, y el Esse
videatur de Ciceron viene siendo
como la armonia de los orbes que
ninguno la escucha.
He aquf un ejemplo por lo que
toca al ofdo: Entre las dxnimas del
mundo, y del Evangelio hay gran
oposicidn. No es ni con much tan
sonora como esta; Quedszgnlar con-
traste forman entire s{ las mdximas
del mundo y las del Evangelio! Al
auditorio agradarA esta mensura 6
acento poetico.

Qu6 singular coitraste
Forman entire si
Las maximas del mundo,
Y las del Evangelio.

Como en la elecci6n de las pala-
bras consist la exactitud de ex-







EL ATENEO CENTRO-AMERICANO. 191


plicar el concept, trabaje en esto
much el orador; porque no siem-
pre, ni en todos asuntos se explica
el hombre como quiere. Esta es
aparentemente la causa de que
cuando se me explica un pensamien-
to que me era conocido, pero que
no me era ficil explicar, me alegro
como de un hallazgo, y lo es en
efecto la formula oportuna para ex-
plicarme bien.

LECCION SEGUNDA.

ENSAYO DE PASIONES.

Llamamos interest ~ cierta propen-
si6n hacia lo que excita ideas agra-
dables.
Sean ideas agradables las que
consistent en la presencia del bien 6
fuga del mal, prescindiendo que sea
real 6 aprehensiva esta presencia.
A cambio de conseguir la idea
agradable, se agotan todos los arbi-
trios que se presented.
El interns admite diversas modi-
ficaciones segin la diversidad de lo
agradable y las podemos distinguir
con el nombre depasiones.

I.

Delamor.

No se va i hablar de aquel sofis-
ma de la naturaleza que desea per-
petuarse y es comin a los hombres
y d las bestias; sin6 de la Empera-
triz de las pasiones, y tan spiritual
que apenas puede por muchas pala-
bras describirse. Es el amor un inte-
res de comunicar con otro racional
las perfecciones personages. Cuando
yo deseo que un racional me haga
donaci6n 6 me d6 la propiedad de
sus prendas personales, en retorno
de otra igual donaci6n que precisa
mente quiero se me admita, se diri
que tengo amor. Este es un arbitrio
para dar mis extension i la esen-
cia del hombre; pues por un circulo


mis facil de sentirse, que explicar-
se retrocede al amante la propiedad
que 61 endona al amado, y mis, la
propiedad que 6ste retorna. Mara-
villosa pasi6n, y mis de lo que se
juzga, spiritual!
Incluye el amor correspondencia;
y aunque se suele Ilamar amor
aquel conato de que acepte el ama-
do, s61o puede serlo en rigor la m6-
tua amistad de los amantes. Se abu-
sa del t6rmino, 6 en mis amplia
significaci6n se llaman amor los ob-
sequios, y muchas cosas que s6lo
tienen semejanza con las causes,
efectos6 consecuencias del amor.

Causas.

Las causes principles s6n dos:
I. 1 La nobleza de las prendas,
sea real, 6 imajinaria esta nobleza.
2. d El conocimiento de que un ra-
cional pretend nuestro amor, cre-
ydndose que 6sto es una preciosi-
dad.
Efectos.

I. Procurar la exitsencia de los
intereses del amado, como propios,
6 much mis. 2. o Pensar y obrar
inicamente con respect del ama-
do. :. o Extasis, por el cual se in-
flama tanto el alma, que la contem-
placi6n del amado le abstrae de los
demas objetos. 4. o Celos. El ver-
dadero que consiste en una pronta
actividad para destruir lo nocivo al
amado, y el falso que consiste en
rechazar los que cree impedimentos
considerandolos como tales, aun
antes de!valuarlos, y sin detenerse A
meditar el medio oportuno de des-
truirlos. Bien que este iltimo pro-
piamente es efecto de la ignorancia.

II.

Del Odio.

Al amor se debe contraponer el
odio que es el interns de apartar de








192 EL ATENEO CENTRO-AMERICANO.


si las cualidades detestables. Las
causes opuestas lo produce y 61
obra los efectos contrarios. El amor
vulgar, como tambidn el odio, se ex-
tienden hasta lo insensible y se ha-
11an en todo acceso y fuga.

III.

Del gozo.

El gozo es la perfecci6n del inte-
res, 6 la actual frucci6n del bien.
6 la alma posee una idea agradable
cuando estd ;gozosa. Debe haber
diferencia de gozos segdn la progre-
si6n del interns. Unas veces hace
trdnsito de un estado indiferente,
d un estado feliz: otras de un esta-
do infeliz, a otro indiferente: otras
de un estado infeliz, a otro feliz.
El gozo se suele significar con el
nombre delei/e. No seria absurdo
Ilamar deleite solamente i la idea
agradable, causada por la suave in-
mutaci6n de los sentidos.

(Continuard.)


CRO-N IO A.


EN EL ndmero 4 de "Costa-Rica
Ilustrada" peri6dico que se edita en
San Jos6 de Costa-Rica capital de
aquella Repiblica hermana, ha si-
do reproducido el discurso que pro-
nunci6 en el Ateneo el socio seflor
don Juan Bustillo.
Mucho nos complace que haya
sido acogida benevolamente la pro-
ducci6n dc nuestro inteligente ami-
go Bustillo y ojald los nobles sen-
timientos y esperanzas nobles en
que abunda el citatado discurso, y
clue no dudamos anidan en el cora-
z6n de los costarricenses, se eleven
al terreno de la practice como todo
buen centro-americano desea.
-


EN LA pr6xima sesi6n privada
que celebrara el Ateneo se proce-
derd a la eleccidn de socios hono-
rarios de la misma.
Entendemos que los seficres so-
cios activos tienen ya sus respecti-
vos candidates y que 6stos son
aquellos que mas han figurado en
entro-Amdrica, ya en el terreno de
la political 6 de las ciencias.

-,,.

DICE "El Cronista" de Panama
correspondiente al 2 de agosto dl-
timo:
"Hemos recibido y conservamos
con el mayor gusto, los n6meros 2,
3 Y 5 de El Ateneo Centro-Ameri-
cano, de Guatemala, 6rgano de la
Sociedad Cientifico-Literaria del
mismo nombre. La enunciada pu-
blicaci6n es de suyo important, en
ella se hallarAn insertas las mejores
producciones cientifico-literarias de
los hombres de letras de Guatema-
la y por ella habra de juzgarse del
adelanto de su literature y de la
cultural de su pueblo.
Al saludar al nuevo colega supli-
camos a su director nos complete
la colecci6n."
Al dar las gracias al apreciable
colega por tanta galanteria inmere-
cida, le prometemos completarle la
colecci6n a que alude el pArrafo an-
terior.

.'


EN LA VELADA pr6xima venide-
ra que se verificara el jueves 25 del
corriente, haran su recepci6n so-
lemne los socios activos sefiores Li-
cenciado don Manuel Montdfar y
Dr. don Alberto Molina.
Contestaran sus discursos los se-
fiores Lic. don Francisco Azurdia y
Dr. don Domingo Rodriguez Cas-
tillejo, respectivamente.




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