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HIDE
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 Presentacion
 Introduction
 Estado politico del Peru en diciembre...
 El ministerio Irigoyen
 El ministerio Mendiburu














Group Title: La gestion de los ministerios Irigoyen y Mendiburu y la guerra con Chile : apuntes para la historia contemporanea del Peru
Title: La gestión de los ministerios Irigoyen y Mendiburu y la guerra con Chile
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 Material Information
Title: La gestión de los ministerios Irigoyen y Mendiburu y la guerra con Chile apuntes para la historia contemporánea del Perú
Alternate Title: Ahora medio siglo
Physical Description: 41 p. : ; 24 cm.
Language: Spanish
Creator: Paz Soldán, Carlos, 1844-1926
Publisher: Librería e imprenta Gil
Place of Publication: Lima
Publication Date: 1929
 Subjects
Subject: War of the Pacific, 1879-1884   ( lcsh )
Politics and government -- Peru -- 1829-   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Statement of Responsibility: por Carlos Paz Soldán.
General Note: At head of title: Ahora medio siglo.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00025683
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002761137
oclc - 01194368
notis - ANN9102
lccn - 40022970

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    Front Cover
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    Presentacion
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    Introduction
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    Estado politico del Peru en diciembre de 1878
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    El ministerio Irigoyen
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    El ministerio Mendiburu
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AHQRA MEDIO SIGLO



LA GESTION
OE LO-8


MINISTERIOS IRIGOYEN Y MENDIBURU
V L -A


GUERRA CON CHILE


Apuntes para la listoria Coutemporuea del Peri
POR
Carlos Paz Soldin
/ '." .


LIBRERIA E IMPRENTA GIL
CALLE DE ZARATE Nos. 469 v 465
1929









AHORA MEDIO SIGLO



LA GESTION
DE LOS


MINISTERIOS IRIGOYEN Y MENDIBURU
YV LA


GUERRA CON CHILE


Apuntes para la Historia Contemporaiea del Perd
POR
Carlos Paz Soldan


LIBRERIA E IMPRENTA GIL
CALLE DO ZARATE No*. 459 v 465
1929






















PRESENTATION


Nuestro padre, don Carlos Paz Soldan, que durante
su larga existencia demostr6 predileccion especial por
los studios hist6ricos, inclinaci6n seguramente hereda-
da de su ilustre padre, el doctor Mariano Felipe, dej6
various trabajos ineditos de esa indole, cuya publicaci6n
no juzg6 convenient hacer en la 6poca en que fueron
escritos por consideraciones que f6cilmente pueden
apreciarse teniendo en cuenta la naturaleza de esos es-
tudios.
Uno de ellos es el que hoy ofrecemos a la considera-
cion plblica sobre acontecimientos que tuvieron su es-
cena y desarrollo ahora medio siglo, cuando el Peru vi-
vi6 las horas tr6gicas que precedieron a la contienda ar-
mada a que lo provocara Chile.
La veracidad demostrada por nuestro padre en to-
dos sus trabajos hist6ricos nos relevaria ahora de in-
sistir sobre este particular; pero para reafirma, esa
exactitud debemos dejar constancia de que los hechos re-
latados en las p6ginas que van a leerse en seguida, estdn
inspirados en las apuntaciones que, dia a dia, hacia uno
de los actors en esos sucesos, extractados de los docu-
mentos oficiales que le eran perfectamente conocidos:


S~Erx~l~2nn~rR! gsuhn~m~l~m










-4-


nuestro abuelo, el doctor Mariano Felipe Paz Soldan, a
la saszn Ministro de Justicia e Instrucci6n. Abona, ade-
mns, la autencidad hist6rica de los acontecimientos na-
,rados, la autorizada palabra de uno de los ins circuns-
pectos hombres de Estado de la jpoca, el doctor Manuel
Irigoyen, quien desempeiaba el Ministerio de Relaciones
Exteriores, y que en la carta que en seguida insertamos,
manifesto al autor no haber encontrado nada que no
fuera la fiel expresi6n de la verdad.
La obra patri6tica de los Gabinetes que presidie-
ron los seiores Irigoyen y Mendiburu no pudo tener un
mayor y mejor dxito, como es facil de comprender, por-
que en esos angustiosos instances se cerraba al Perui to-
do el cridito en Europa, por quienes debian facilitdrse-
lo; y de otro lado, un pueblo en guerra tiene, por raz6n
de las leyes internacionales y del egoismo de los demds
pueblos neutrales, atadas las manos para cualquier
acto que signifique provision de dinero y de armamento
para defender su existencia. Y con este criteria hay que
juzgar los hechos relatados en estas piginas.
Al cumplirse el cincuentenario de la declaratoria
de la guerra que hiciera Chile al Peru, hemos creido ''til
su publication, que hacemos sin dnimo de polimicas; y
como un homenaje, ademrs, a la memorial de nuestro
progenitor que hace tres afos (24 de Marzo de 1926),
entregara su alma al Creador.

Lima, 5 de Abril de I929.


LuIs FELIPE PAZ SOLDAN.










-5-


Lima, 19 de Octubre de 1908.

Sr. Dr. D. Manuel Irigoyen.

Pte.

Mi estimado senior y amigo:

En dias pasados indiqu6 a Ud. que tenia el prop6sito de es-
cribir una resefia de la labor de los Gabinetes Irigoyen y Men-
diburu--Diciembre de 1878 a Octubre de 1879- que someteria
a su revision para conciliar la verdad hist6rica con lo ocurrido.
Cumplo lo dicho, y le remito el original del primer borrador
de 10 que he creido convenient se puede hoy dar a la publici-
dad; ampliando y comprobando asi, con el document respecti-
vo, lo que en breves frases habia consignado mi senior padre en
su obra "Narraci6n de la guerra con Chile", pues conserve en
mi archive los borradores de su pufio y letra de las aetas de esos
consejos de ministros.
Como no deseo que haya mayor demora en someterle mi tra-
bajo, va sin correcei6n de estilo, redacci6n, etc., cosas que a ill-
tima hora pueden atenderse; lo que interest es que los hechos y
sus causes queden bien conformes con la verdad.
Molestese en anotar sus observaciones al reverse de cada Pa-
gina; sin perjuicio de lo que verbalmente pueda Ud. indicarme,
como persona que directamente actu6 en csos sucesos y como
mis competent y de experiencia en las materials de que me
ocupo.
Grato me es suscribirme como siempre su respetuoso amigo.


Carlos Paz ASolddn.










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Lima, 28 de Noviembre de 1908.

Sr. Don Carlos Paz Soldin.

C.

Muy apreciado amigo:

He leido varias veces, con la atenci6n que merece, la reseiia
que se sirvi6 Ud. entregarme junto con su amistosa carta, fe-
cha 19 de Octubre.
Poseyendo, como posee Ud. el rico archivo de su eminente
Sr. padre, y mi querido e inolvidable amigo, Dr. Dn. Mariano
Felipe Paz Soldan, y la inteligencia y laboriosidad que hered6
Ud. de 61, ha tenido cuanto era menester para escribir aquella
interesante narraci6n hist6rica, en la que no he eneontrado na-
da que no sea la fiel expresi6n de la verdad.
He procurado, por complacer a Ud., ver si me era possible
suministrarle algunos hechos que conviniera agregar; y para
auxiliar mi memorial, registry "El Comercio" de aquella 6poca,
sin haber encontrado otra cosa que publicaciones reveladoras de
la opinion pfiblica, respect de la actuaei6n de sus hombres de
gobierno. Lo verdaderamente important, como le he dicho, lo
posee Ud. con las copias que tiene de las actas de los Consejos
deMinistros, de que formamos part su Sr. padre y yo, y con
los apuntes que 61 hacia diariamente de los sucesos mhs no-
tables, con esa prolijidad que siempre se le reconoci6.
Permitame Ud., ahora, que me tome la libertad de manifes-
tarle que quiza no sea oportuno hacer hoy publicaciones de la
indole de su resefia, que carecen en estos moments de interns
y pueden herir la susceptibilidad de algunas personas.
Grato me es suscribirme de Ud. afmo. amigo y S. S.


M. Irigoyen.






















Nunca se encontr6 el Peru en situaci6n mis dificil
y delicada, desde que proclamara su independencia y la
obtuviera en los campos gloriosos de Ayacucho, que la
que atavesara en diciembre del afio de 1878 y durante
los primeros meses de la guerra a que lo provocase
Chile, sin motivo justificado alguno.
Han trascurrido casi treinta afios de la 6poca que
esta resefia abarca, tiempo en el cual muchas de las per-
sonas que en ella figuran han pagado su tribute a la
Naturaleza; ya no existen. Ese lapso permit que las
pasiones o prejuicios que contra ellas pudieron abrigar-
se, a consecuencia de los males que el enemigo de nues-
tra prosperidad y de nuestras riquezas nos ha causado
se hayan mitigado; que la calma y la reflexi6n los sus-
tituyan, para juzgar los actos en que aquellas intervinie-
ron por haberse confiado a su direcci6n, a su inteligen.
cia y a su patriotism el gobierno del pais, en los pri-
meros moments de tan critical situaci6n.
Juzgando asi las cosas, vamos a aportar material
para la iniciaci6n de ese process, dejando constancia de
la labor que esas personas realizaron. Como aln exis-
ten otras, que si no actuaron entonces en primer pues-
to, lo hicier6n en otros de menor importancia, pueden
proporcionar nuevo material y testimonio veridico, res-
pecto a lo que dejaremos anotado. Asi el fallo que se
pronuncie, lo sera con los datos requeridos, bien escla-


M__ Eu









-8 -


recidos los hechos, para deslindar las responsabilida-
des a fin de que la verdad hist6rica resplandezca sin
mancha.
Tratdndose de todo process hist6rico se hace indis-
pensable rememorar algunos antecedentes, aunque sea
ripidamente, pues ellos tienen gran importancia como
factors para el juzgamiento de los hechos posteriores
en las acciones humans. Con esto se evita que se extra-
vie el criterio, cuando se juzgan los acontecimientos,
aduciendose "lo que debio hacerse o no se hizo" o bien
"que tal hecho no hubiera tenido lugar si esto o aquello
se hubiera hecho", profetizando, asi, en vista de lo ya
acontecido, m6todo seguro, fAcil y c6modo pero no 16-
gico. Si los hombres pudieran conocer el porvenir no
se cometerian errors. For esto, para juzgar los hechos
humans, debemos colocarnos en el tiempo, lugar y con-
diciones en que se encontraba la persona a quien se juz-
ga. Esto lo ensefia la raz6n y lo prescribe la justicia.

I

ESTADO POLITICO DEL PER& EN DICIEMBRE DE 1878

Desde que se instalaron las Juntas preparatorias del
Congress, el animo de los hombres que representaban
los distintos partidos politicos se hallaba sobreexcitado;
y cuando se vi6 el resultado de las calificaciones de los
candidates que debian completar el tercio de ese Con-
greso, fu6 inminente el peligro de una revoluci6n, no
contra el Gobierno, sino contra el Congreso. Si hubo o
no raz6n para ello es cosa ajena al objeto que nos pro-
ponemos; basta anotar el hecho; felizmente pudo en-
tonces contenerse la explosion, porque todos eran arnii
gos y partidarios del Gobierno, confiaban en su acci6n
reparadora y esperaban tambi6n que el Congreso en-
mendara rumbos en vista de la situaci6n, procediendo
con la prudencia que el estado de cosas requeria; pero









-9-


las diferentes leyes y resoluciones, lejos de calmar
los animos los inflamaban mis y mis, llenando la me-
dida a tal punto que no podia contenerse el furor de los
partidos vencidos o mejor dicho excluidos de las repre-
sentaciones, sino ofreciendoles el 'Gobierno garantias
de que sus derechos serian respetados en el campo de
la lucha electoral. Esto ocasion6 la dimisi6n del gabine-
te Loayza, formindose otro de conciliaci6n, compuesto
de personas que llevaban bien desplegada la bandera
del credo politico a que pertenecian. En el nuevo gabi-
nete cada partido tenia su representante y sabia que
seria defendido en el terreno de la ley y del buen dere-
cho, sin exaltaciones ni intemperancias. Desde el 16 de
diciembre, en que se organize el nuevo Ministerio, se
calmaron notablemente los animos.
En el ramo de Relaciones Exteriores el arreglo de
las cuestiones aduaneras con Bolivia tomaba diaria-
mente aspect mis alarmante y amenazador; las dos
Rep6blicas se encontraban en situaci6n antag6nica,
ninguna queria ceder para llegar a un avenimiento que
asegurara la armonia y buenas relaciones entire ellas.
En la Gran Bretafia y en Francia los tenedores de
bonos de nuestra deuda p6blica se reunian en juntas,
respetables por el nhmero y calidad de sus personas, con
el fin de obtener de sus Gobiernos el apoyo de sus cafio-
nes para hacer efectivo el cobro de lo que se les adeu-
daba, paralizando y obstruyendo, asi, el credito del Pe-
ri en Europa.
Las cuestiones que Chile ventilaba con Bolivia y con
la Repiblica Argentina tomaban ya un carActer de suma
gravedad que tenian que afectar y complicar al Per6.
En el ramo de Guerra, desde antes de 1876, en que
se inaugur6 el Gobierno del General Prado, los diferen-
tes ministros de Guerra y Marina manifestaron a los
Congress las necesidades del parque general y las de
la marina; pero en la iltima memorial presentada al
Congress de 1878, en Agosto, fue el Ministro muy cla-









- IO -


ro y explicit acerca del material, o sea de los armamen-
tos de infanteria, respect del cual decia: "En el ejer-
cito existen rifles de diferentes sistemas y calidades".
Hizo present los inconvenientes y peligros de semejan-
te diversidad de armas y concluia asi: "En la necesi-
"dad de ponernos a cubierto de toda emergencia, colo-
"cando a la Naci6n en condiciones de que no pueda ser
"sorprendida en un estado indefenso, que acusaria en
"el Gobierno la mAs censurable imprevisi6n, os pido que
"lo autoric6is, para tender a la satisfacci6n de aquella
"necesidad, para la compra de rifles y armas de nueva
"invenci6n".
Hablando de las baterias del Callao, expuso ese mis-
mo Ministro la necesidad de organizarlas bajo un nue-
vo plan, que las pusiera en aptitud de rechazar cual-
quier agresi6n que se intentara contra el puerto que es-
tan llamadas a defender; que habia elements listos,
refiriendose a la existencia de los gruesos cafiones guar-
dados en los dep6sitos del Callao, traidos con motivo de
la cuesti6n espafiola, y ailn cuando reconocia "que las
"condiciones del Erario no eran muy a prop6sito para
"imponerle obligaciones extraordinarias", terminaba di-
ciendo: "Se trata de la defense del puerto principal de
"la Repfiblica y ante estas consideraciones, que no ad-
"miten observaciones, necesario es inclinarse. Resta
"pues, finicamente que el Congreso Nacional autorice el
"gasto que su ejecuci6n requiree.
En cuanto a nuestra marina de Guerra, la memorial
ministerial no la presentaba bajo mejor pie o estado que
el de nuestro ejircito, por lo cual dijo que "juzgaba con-
"veniente y necesario reforzar la escuadra con la adqui.
"sici6n de dos buques de guerra, uno de primer orden
"y otro semejante al "HuAscar", con los mejoramientos
"de las construcciones y armamentos modernos".
En la Memoria de Guerra y Marina de 1878, nada
se exager6, en cuanto al estado de nuestro armamento
o de la Escuadra.









- II -


El Comandante General de Artilleria, a cuyo cargo
corria el parque, habia llamado la atenci6n sobre este
punto en sus memories de afios anteriores y en la de
ese afio fu6 mis explicit, acompafiando estados; baste
decir que los cinco mil y tantos rifles en almacenes eran
de once classes o sistemas diferentes; igual falta de uni-
formidad existia en los que tenia el ej6rcito y s6lo ha-
bia. unos treinta cafiones y de sistema antiguo.
En cuanto a la escuadra, "6nica y positive defense
"de la Repuiblica se encontraba en igual o peor estado
"que el ejercito; nominalmente se contaba con cuatro
"buques blindados, una corbeta, una caiionera de ma-
"dera y tres vapores de hierro para trasportes. La fra-
"gata "Independencia" estaba en el dique desde media-
"dos de 1878, cambiando calderas, renovando su cubier-
"ta y recibiendo otras reparaciones necesarias en un bu-
"que que tenia catorce afios de vida y doce de servicios
"constantes. Las calderas del "HuAscar" eran nuevas,
"pero necesitaba reparaciones indispensables, pues al-
"gunos de sus comandantes habian olvidado por com-
"pleto aquel solicito cuidado, inico que puede conser-
"var bien un buque. Estos blindados, construidos cator-
"ce afios ha, carecian de las condiciones nuevamente
"exigidas como espesor del blindaje, el sistema de la ar-
"tilleria, y los colocaban entire las naves de tercer orden
"en su genero. El monitor "Atahualpa" tenia sus cal-
"deras y tubos en tal deterioro que no podian resistir
"una presi6n de mas de cinco libras. El "Manco Ca-
"pac", aunque viejo y descuidado, podia moverse de su
"fondeadero con un andar de tres a cuatro millas por
horaa. La corbeta "Uni6n" tambien podia prestar al-
"g6n servicio, aunque sus calderas, por ser viejas, no
"permitian forzar much el vapor, sin que en el acto
"reventaran los tubos. El finico buque expedite para
"desempefiar cualquiera comisi6n era la cafionera "Pil-
"comayo", aunque ni por la fuerza de su maquina ni por
"su artilleria podia sostener combat con las corbetas









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"chilenas. (Narraci6n hist6rica de la Guerra de Chile
y el Peri, Paz Soldan").
Por su parte, el Presidente de la Republica, General
M. I. Prado, en su mensaje de ese afio (1878) habl6 de
la urgencia de tender a nuestros elements de defen-
sa y manifest "la necesidad de adquirir una nave mis
"poderosa que las que teniamos".
No obstante lo indicado por el Jefe del Estado, por
el Ministro de Guerra y Marina y por el Comandante
de Artilleria (I), cuya memorial se puso en conocimien-
to del Congreso, siendo todos apoyados por el ilustre
marino Grau, que entonces ocupaba una curul, ese Con-
greso nada resolvi6 para tender a tan urgentes pedi-
dos; por el contrario, disminuy6 en el presupuesto pre-
sentado por el Ministro de Guerra y Marina muchas
partidas destinadas a ese fin, desestimando asi los ru-
mores que desde 1872 se tenian de los planes que abri-
gaba Chile, que se acentuaron aun mas en 1877 y casi
se evidenciaron en 1878.
Tal es en breve resume el estado politico y de de-
fensa del Peru en 16 de diciembre de 1878, en que se
organize el Ministerio Irigoyen, que reemplaz6 al Ga-
binete Loayza.

II

EL MINISTERIO IRIGOYEN

El personal de este gabinete fue el siguiente:
President del Consejo y Ministro de Relaciones Ex-
teriores, doctor don Manuel Irigoyen; Ministro de Go-
bierno, Policia y Obras Pfblicas, don Juan Corrales
Melgar; Ministro de Justicia, Culto, Instrucci6n y Be-
neficencia, doctor don Mariano Felipe Paz Soldan; Mi-
nistro de Hacienda y Comercio, senior J. Rafael de Iz-
(1) Ministro de Guerra era el General Pedro Bustamante y Co-
mandante General de Artilleria el General Don Domingo del Solar.









- 3 -


cue, y Ministro de Guerra y Marina, 'General D. Do-
mingo del Solar.
A pesar de la diversidad de opinions, respect de
la political interior, todos manifestaron en la primera re-
uni6n del Consejo de Ministros, que sus ideas no irian
hasta sacrificar los verdaderos intereses de la patria;
que se daria colocaci6n en los distintos puestos a los
hombres que tuvieran merito y patriotism, sin recor-
dar para nada la bandera a que pertenecian; y que en
el dia de las elecciones populares todos los ciudada-
nos gozarian de plena libertad para reunirse apoyando
sus distintas candidaturas, y que serian protegidos cua-
lesquiera que fuesen sus opinions. Pero como la ley de
elecciones vigentes ofrecia graves peligros por los abu-
sos que al amparo de sus disposiciones se habian veni-
do cometiendo por quienes tenian en su mano los ele-
mentos para fundar la legalidad de la elecci6n e in-
fluian active y eficazmente en el exito de las nuevas
que se practicaran, debia el Gobierno evitar esos abu-
sos y abrir libre campo a las legitimas aspiraciones de
todos los ciudadanos. Con tan noble prop6sito los Mi-
nistros tuvieron varias conferencias, acordAndose que
el de Justicia, doctor Paz SoldAn, formulara el proyec-
to de reform (enero).
A los pocos dias present 6ste el proyecto para re-
formar aquellos articulos que servian de fundamento a
los fraudes para darles aparente legalidad, que dejaban
sin derecho y burlados a los ciudadanos de los distintos
partidos afn cuando tuvieran a su favor la verdadera
popularidad 'y simpatias de sus conciudadanos. El pro-
yecto se aprob6 por todos los sefiores Ministros, pero
considerando que el Congreso ya no tendria tiempo pa-
ra examinarlo, pues cerraba sus sesiones el 4 de Febre-
ro, se acord6 suspender todo procedimiento, con el plan
de reunir un Congreso Extraordinario con ese exclusi-
vo objeto. Desgraciadamente en esas circunstancias so-
brevinieron graves complicaciones de political externa,









- 14-


con motive de las cuestiones entire Bolivia y Chile, a las
que de toda preferencia tenia el Gobierno que tender.
Poco despuds la declaratoria de guerra por Chile, im-
pidi6 que en aquel entonces hubiera sido reformada, de
una manera convenient, la ley electoral.
El Ministerio cuid6 tambi6n de remover a algunas
autoridades que por su intervenci6n en las iltimas elec-
ciones dieron motives de quejas a los diferentes bandos.
En esas remociones no se tuvo en mira dar preponde-
rancia a ningin partido, sino satisfacer la opinion de
la mayoria de los ciudadanos en los departamentos y
provincias; pues fueron separados o trasladados pre-
fectos y subprefectos de distintas afecciones political.
Aunque el Gobierno estaba armado con el tremendo po-
der de las facultades extraordinarias, sin embargo casi
nadie sufri6 por ello; dos o tres individuos turbulentos
fueron reducidos a prisi6n por poco tiempo, mas por
evitarles el rigor de las penas judiciales que por otra
causa.
Con esta conduct del Gobierno el pais qued6 tran-
quilo, y pudo ocuparse de asegurar la paz exterior. La
cuesti6n aduanera con Bolivia tenia mas gravedad de
la que generalmente se creia. Chile, que nunca per-
di6 ocasi6n para provocar dificultades al Per6, direct
o indirectamente, aconsejaba a Bolivia no ceder, y es
probable que en esta ocasi6n, como en anteriores y en
posteriores, le ofreciera su apoyo, pero siempre con el
s6rdido interns de aumentar el litoral que le arrebat6
en aquellos moments de extravio que todas las nacio-
nes sufren..
El Peri jams ha deseado oprimir a Bolivia en su
comercio, porque la experiencia le ha ensefiado que el
mal era reciproco; s6lo ha querido que, a la sombra de
las franquicias aduaneras y de trAfico, no se defrauda-
sen las rentas que le correspondian por los derechos de
los articulos que se consumian en nuestro territorio. En
un tiempo se convino en dar una cantidad fija equiva-









- 5 -


lente a lo que realmente importaban los comerciantes
en Bolivia, sistema que por muchos afios concili6 la
tranquilidad de ambas Repfblicas; despu6s crey6 una
de ellas que la cantidad era exigua mientras la otra
aseguraba que pagaba o daba mayor cantidad que la
producida. Cuesti6n de aritmetica y de estadistica que
hubiera quedado resuelta si desde diez o mas afios atras
se hubiera llevado una raz6n prolija de las importacio-
nes y exportaciones. Sobre esta base habria sido fAcil
sefialar un tanto por ciento variable cada cierto tiem-
po. Sin embargo, Bolivia tenia la persuasion de que es-
tableciendo otro sistema aumentaria sus rentas. El Pe-
ri con las modificaciones convenientes, en esta vez co-
mo en otras, convino en dar la forma que deseaba su
vecina y al fin se celebr6 un tratado que obtuvo la apro-
baci6n del Congreso, despu6s que 6ste opuso alguna re-
sistencia, que venci6 el gabinete. (Tratado y protocolo
de 26 de Octubre 1878 y I enero de 1879).
Asi qued6 asegurada la buena arnonia entire las dos
naciones y despejado el horizonte international por ese
lado; pero esto mismo debia causar al Peru y Bolivia
graves complicaciones con Chile. Esta naci6n tenia va-
rias cuestiones con Bolivia a pesar del arreglo de limi-
tes que no hacia much habia celebrado. Espiaba el mo-
mento oportuno para conseguir el apetecido territorio
boliviano, no ya hasta el paralelo 24, como lo habia lo-
grado, sino hasta el 23, en que estaban situados los
puertos Mejillones y Antofagasta y las ricas salitreras
de esas regions; ya amenazando con la guerra, ya ofre-
ciendo territorio peruano en pago del que arrebataba.
Cuando Chile vi6 terminadas las cuestiones aduaneras
entire el Perfi y Bolivia y perdidas las esperanzas de
conseguir por la astucia lo que deseaba, se lanz6 a las
vias del hecho, posesionAndose del indicado territorio y
declarando la guerra a Bolivia y al Peri.
Previendo las complicaciones que pudieran sobreve-
nir, procur6 el Gobierno evitarlas, dando instrucciones











leales a nuestros Ministros en Bolivia y en Chile, fen-
dentes a apaciguar los Animos, propendiendo a arreglos
convenientes. Envi6 una misi6n especial, ad hoc a este
iiltimo pais y ofreci6 su mediaci6n, indicando los medios
para que pudiera solucionarse el conflict entire ellas.
La sinceridad y rectitud de la conduct del Peri se pu-
so tambien de manifiesto cuando el Sefior Serapio
Reyes Ortiz, Ministro de Relaciones Exteriores de Bo-
livia, vino en misi6n confidential a Lima, (febrero), pa-
ra solicitar que el Peru declarara llegado el casus foe-
deris contra Chile, seg6n el tratado de alianza defensi-
va de 1873, contestandosele que aplazara el asunto has-
ta ver el resultado de las gestiones que hacia el Peru
ante Chile, para arreglar la cuesti6n; pero como esta
naci6n tenia ya trazado su plan y formada su decidida
voluntad de Ilevarlo a cabo, sin miramientos y sin con-
sideraciones al buen derecho ajeno, nada acept6, y se
lanz6, como lo hemos dicho, a las vias de hecho, segu-
ro como estaba de que ni el Periu ni Bolivia estaban pre-
parados para contrarrestar la fuerza con la fuerza, pues
conocia perfectamente bien el estado de desarme de am-
bas Naciones. ("Guerra del Pacifico", V. Mackenna).
Lo que la Cancilleria del Peru hizo entonces, en el
sentido que dejamos indicado, esti consignado en mul-
titud de documents oficiales publicados y repartidos
con profusi6n, acompafiados con los comprobantes que
prueban la previsi6n, hasta donde pocas veces puede Ile-
gar, teniendo en cuenta la deslealtad de Chile. Sin em-
bargo, debido al Gabinete Irigoyen, logr6 el Peru des-
enmascarar a la diplomacia chilena, probar la injusticia
con que esta Naci6n declare la guerra, primero a Boli-
via y despues al Peru; exhibit a la luz del dia los pla-
nes perfidos de nuestros enemigos desde 1866 cuando
nos brindaba amistad y fraternidad; consigui6 que las
naciones de America y de Europa se pronunciaran por
la justicia de nuestra causa, quedando asi aislado Chi-
le. En una palabra, el Gabinete Irigoyen derrot6 a este


- 1f6 -









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en el campo de la ley y del derecho; y el Peri qued6 lut
chando con s61o la fuerza bruta de esa naci6n.
A la vez que las relaciones exteriores seguian sus
delicadas, pero acertadas, combinaciones, el ramo de
Guerra se ocupaba, noche y dia, de organizer, con toda
actividad, ej&rcitos; armarlos y proveerlos, en dar vi-
da a nuestra escuadra, descuidada desde afios atras.
Antes de proseguir, el deber de narradores de suce-
sos hist6ricos nos impone que dejemos constancia de
la labor que el Presidente, General Prado, habia em-
prendido en los afios 1877 y 78, para poner al pais en
mejores condiciones de defense, no obstante las reba
jas y supresiones que en el presupuesto de guerra ha-
bian hecho los Congresos.
El 27 de marzo de 1878, en sesi6n de Consejo de Mi-
nistros, di6 lectura a various oficios y peri6dicos, en que
se indicaban los planes de Chile para apoderarse de to-
do el litoral de Bolivia, por medio de sus conciudadanos
residents en ese litoral. El Presidente, General Prado,
y los Ministros General La Cotera y Aranivar manifes-
taron la necesidad de aumentar los elements de gua-
rra del PerG. El Ministro Dr. Garcia y Garcia (Jose
Antonio), que lo habia sido en la anterior administra-
ci6n, dijo que antes no se habia pensado en eso porque
esa administraci6n habia puesto su confianza en cier-
tos arreglos internacionales y porque el estado de la
hacienda no permitia hacer gastos para armamentos.
Referiase, sin duda, al tratado de alianza con Bolivia,
(1873) que era puramente defensive, para garantizar-
se la integridad e independencia de sus respectivos pai-
ses (pig. 115 del libro de actas).
A los cuatro dias (2 de Abril), se volvi6 a reunir el
Consejo de Ministros. Alli di6 lectura el de Relaciones
Exteriores a nuevos oficios de Chile y de Bolivia, que
daban mayores datos. Con este motivo volvi6se a hablar
de la necesidad de aumentar las fuerzas navales con bu-
ques poderosos, de reparar las calderas de la "Indepen-
3











dencia", asi como los tubos de los monitors, y de ha-
cer las reparaciones que toda nuestra escuadra necesi-
taba con urgencia. El General Prado dijo entonces que
6l, por su parte, habia dado ya las 6rdenes convenien-
tes, a pesar de la escasez del erario, pidiendo calderas,
tubos, etc., para esas reparaciones y que en caso de que
se adquirieran nuevos datos alarmantes, se ordenaria la
compra de buques cualquiera que fuese el sacrificio,
(PAg. 117, Libro de Actas). Como ya lo hemos dicho,
tanto el Presidente como su Ministro de Guerra, en
1878, encarecieron la necesidad de comprar buques diri-
giindose al Congreso, el cual no quiso dar autorizaci6n
ni ain para partidas destinadas a reparaciones urgen-
tes; redujo hasta las que siempre se habian sefialado en
todos los presupuestos para reponer armas de fuego y
blancas; suprimi6 la de cien mil soles pedida por el go-
bierno para este objeto, asegurando que el ejercito es-
taba perfectamente armado y que en el parque existia
suficiente respuesto para un bienio; se suprimieron has-
ta las pequefias asignaciones para maquinistas de los
monitors, desoyendo asi las justas y eficaces razones,
basadas en documents en que el Gobierno apoyaba su
parecer. Esto tenia lugar a fines de 1878. No se temia
la guerra por los que asi procedian. El presupuesto san-
cionado para el bienio de 1879 a 1880 es, y sera, la me-
jor defense, no s61o del Ministerio Irigoyen sino del
que le sucedi6.
Rotas las relaciones diplomAticas entire Chile y Boli-
via, primero con el ultimAtum de i de febrero y defi-
nitivamente con la retirada del Ministro chileno en La
Paz el 16, desde ese instant no cesaron de activarse
ain mis los trabajos, sin descansar dia y noche, para
reparar los buques de guerra y trasportes. Dictaronse
6rdenes y aprontAronse fondos para la compra de ar-
mamentos y municiones, enviandose comisionados a to-
das parties para activarlas y dirigiendo telegramas a
Europa y los Estados Unidos de Norte America; en


- .8 -










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fin, nada se descuid6 para, o conservar una neutralidad
armada o prepararse para la emergencia de una guerra
provocada.
La previsi6n se llev6 a tal extreme, que se impartie-
ron 6rdenes terminantes al segundo vicepresidente, se-
fior Jose Francisco Canevaro, que estaba en Europa, pa-
ra que comprara uno o dos blindados iguales o superio-
res a los de Chile; torpedos Whitehead; contratara con-
destables de primera clase, etc., etc., autorizAndole pa-
ra buscar fondos de cualquiera manera o forma para
llenar tal fin. Por otros conductos se pidieron o manda-
ron construir torpedos, o botes torpedos. (Acta de
Consejo de Ministros de 28 de Febrero).
Los telegramas reservados de que hemos hablado,
dirigidos al senior Canevaro, eran del tenor siguiente:
"Compre innediatamente, cueste lo que cueste, uno o
dos blindados mejores o iguales a los de Chile. Obtenga
fondos de cualquier forma. Comunique esto a Arani-
bar. Envie por Panama cuatro condestables primera
clase y doce torpedos Whitehead con un hombre prac-
tico para usarlos".
El anterior despacho fu6 confirmado con otro, del
siguiente texto: "Presidente ordena ratifiquemos tele-
grama del cuatro. Si no consigue blindado listo para la
mar, mejor o igual chilenos en Inglaterra, vea italiano
"Roma" u otro superior. Verificada compra enarbole
inmediatamente pabell6n peruano con nombre Amazo-
nas, dando mando a Mufioz".
Para prevenir un golpe de mano sobre Tarapaci, ya
fuera por fuerzas de Chile, ya por acci6n del gran nti-
mero de peones de esa naci6n en las salitreras, fueron
organizadas, equipadas y municionadas tres divisions
que se enviaron a Iquique, la primera al mando del Co-
ronel D. Manuel Velarde, con los batallones "Cuzco"
Nfim. 5, "Cazadores de la guardia" Nuim. 7 y cuatro pie-
zas de artilleria, el 7 de marzo. La segunda division, al
mando del entonces Coronel Belisario SuAez, con los









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batallones "2 de Mayo", "Zepita" y escuadr6n "Guias",
que lleg6 a Iquique el 25 del mismo mes, y la tercera, al
mando del General D. Manuel G. de La Cotera, con
los batallones N6m. 6 y 7 y cuatro piezas de campafia,
que tambidn lleg6 a ese puerto el 1.- de Abril. Estas
fuerzas Ilegaban en conjunto a unos tres mil hombres.
,* 1 acierto con que se procedi6 al mandar esas fuer-
zas a Iquique tan oportunamente, se acredit6 con el he-
cho de que a los cuatro dias de haber llegado la divi-
si6n La Cotera, se present la Escuadra Chilena en ese
puerto, (abril 5), ya en son de combat, por haberse de-
clarado ese mismo dia, en Santiago, la guerra al Peru.
Asi se evit6 de hecho que Chile se hubiera apoderado
de Tarapaca en aquella ocasi6n sin resistencia alguna.
Si se consider el estado de nuestro parque y el del
erario al principio del afio 1878, se podrAn apreciar la
actividad y los esfuerzos que hubo que desplegar para
la expedici6n de esos cuerpos de ejercito, ponerlos en
condiciones de afrontar un combat y almacenar vive-
res para su subsistencia, dada la escasez de recursos que
el territorio de Tarapac. ofrece para la vida. Una vez
alli el ej6rcito, se install un servicio de agua potable,
por cafierias, para que este element de vital importan-
cia no faltase, en el caso de destrucci6n u otro acciden-
te de las mAquinas condensadoras que abastecian a
Iquique.
Al mismo tiempo que se enviaban fuerzas y otros
elements a Tarapaca, se mandaron tambien a Arica,
se celebraban contratos para abastecimientos de gana-
do y harinas de trigo para toda la costa; todo esto sin
descuidar la defense del Callao y la reparaci6n de nues-
tras naves; de manera que el 8 de abril ya pudo salir la
"Uni6n" en compafiia de la "Pilcomayo", para inquie-
tar al enemigo, y el 15 de mayo hacerse a la mar toda
la escuadra, abriendo la campafia y llevando al Presi-
dente, General Prado, a Arica, para ponerse al frente
del ejercito aliado, pues ya estaba alli el Presidente de











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Bolivia, General Daza, desde el 30 de Abril, con el de
su naci6n.
La necesidad de no interrumpir nuestra narraci6n
nos ha hecho adelantar sucesos posteriores; por esto
volvemos un poco atras para dar cuenta de otras difi-
cultades y tropiezos que el Gabinete Irigoyen hubo de
afrontar y las causes por las que el General Prado, se
vi6 obligado a marchar, quizAs algo prematuramente,
al Sur, para ponerse al frente del ejercito aliado.
Compuesto el peruano de tres divisions, era necesa-
rio darles unidad de acci6n, mediante la designaci6n de
un general en jefe. El Presidente y el Ministro de Gue-
rra, a quienes de una manera muy especial correspon-
dia esta designaci6n, nombraron al General de Divisi6n
don Juan Buendia (14 de Abril). Esta elecci6n no fue
de agrado de la opinion puiblica, no porque ese general
careciera de dotes militares y de valor y pudiera dejar
de cumplir con su deber como soldado, sino porque ca-
recia de la energia necesaria que el puesto demandaba
para dar cohesi6n y unidad a esas fracciones diversas,
en que se reflejaban elements de discordia, y poder
former un todo compact, ordenado y obediente, que
es lo que constitute la fuerza de los ej6rcitos capaces
de asegurar la victoria. (I) Poco tiempo tard6 en notar-

(1) La carta que en seguida va a leerse es una corroboraei6n de
lo afirmado en este pArrafo. Esa carta dirigida por el Coronel Antonio
Benavides a su hermano politico el doctor Paz SoldAn, Ministro de
Justicia, relata y detalla, dentro del seno de la confianza y de la
intimidad, lo que ocurria en el ej6reito del Sur; y esto a los pocos
dias de declarada la guerra; heeho que justificaba, pues, la salida del
President de la Repfiblica General Prado para ponerse al frente del
ej6rcito aliado.
Iquique, abril 24 de 1879.-Sefior doctor don Mariano P. Paz Sol-
dan.-Querido hermano: Tengo el gusto de saludarte por 6sta, y de-
cirte que hace algunos dias estoy en este lugar desempefando el
Estado Mayor General por eneontrarse enfermo el General Busta-
mante. No puedes figurarte, hermano, hasta d6nde sube mi aburri-
miento y desesperaci6n por lo que ocurre; no hay respetabilidad para
el General en Jefe, 6ste no tiene circunspecei6n ni cabeza para desem-
pefiar el puesto que se le ha confiado, no tienen armonia con 6ste
los Jefes de las Divisiones, y entire 6stos tampoco la hay, en fin esto
es una leonera que no so entiende; yo creo, que el Presidente no ig-











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se el desorden que existia en el ejercito de Tarapaca, lo
que oblig6 al fin al Presidente a nombrar al veteran y
expert general de Divisi6n D. Fermin del Castillo, en
reemplazo de Buendia.
No bien circul6 el ruinor de este nombramiento, que
algunos pudieron confirmar, surgieron las intrigas de
la political internal y del partidarismo, mezclAndose asi
un asunto de guerra con las consecuencias desastrosas
que ella ha producido en toda naci6n en que esto ha te-
nido lugar. El General Castillo tenia a su favor la pf--
blica aceptaci6n, pero todos los que habian pertenecido
a la administraci6n pasada y el ministry de guerra le
eran contrarios por sus opinions political, y "batalla-
"ron e intrigaron tanto, contra el nuevo General en je-
"fe, que consiguieron que su nombramiento, firmado ya
"por el Presidente de la Repflblica, quedara rezagado en
"el archive y que el General Buendia continuara man-
"dando un ej6rcito sobre el cual no tenia imperio sufi-
"ciente ni el firme apoyo del Gobierno" ("Narraci6n de
la Guerra de Chile y el Peri, Paz SoldAn). Como entire
los opositores estaban un buen nimero de miembros del

nore esto, yo no quiero decirle nada porque ereo que no debo hacer-
lo; lo finieo que deseo es y que te pido encareeidamente quo hagas
porque me lame el Presidente para servir come 61 quiera, pues por
lo que pasa y mi aburrimiento soy capaz de desertarme, estoy me-
tido entire lobos quo se devoran y no quiero verme envuelto en se-
mejante torbellino; si me estimas pidele el servicio al Presidente
que te indico, pues soy exigente en esto desde que estoy desengaia-
do que no hay powder human que moralice y organize este ej6rcito,
debido al desacuerdo y encono personal que existed entire los Jefes
de las Divisiones, General en Jefe y Prefeeto. No me hagas reflexi6n
ninguna para que no deje el puesto que sirvo, nada pretend y s6lo
quiero conservar la reputaci6n que he conservado en mi larga carre-
ra y que estando aqui la perder6 indudablemente. Confio en que
obrar&s como te pido desde que creo tienes inter6s por mi bienes-
tar; si quieres dile al Presidente que le pido este servicio encareei-
damente, que estar6 a su lado para servir come quiera, y que aqui
no me conviene permaneeer porque a mAs de lo dicho sufro mueho
por el puesto que sirvo, desde que algunos jefes me miran como opues-
to a sus opinions political y que por esto soy duro con ellos con pre-
texto del servicio. Cuento con.que venga la orden de Lima, to repito
que espero de ti este grande servicio.-Td y mi querida Panchita re-
ciban un abrazo de su afectisimo hermano.-A. Benavides.









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Congress, la cuesti6n era delicada, y muy possible que
se hubiera roto la armonia que debia conservarse entire
ese Poder y el Gobierno, en tales circunstancias.
No cabia duda que, juzgando aisladamente las co-
sas, hubiera sido convenient demorar un poco la salida
del General Prado para el Sur, pero para quienes esta-
ban al cabo de todo lo que ocurria esa demora podia ha-
ber sido de graves consecuencias. Desde luego, habia
que poner alguin remedio al estado en que se hallaba el
ejircito de TarapacA, a consecuencia de continuar el
General Buendia a su frente. De otro lado, los datos des-
favorables que se recibian sobre la discipline del ej-r-
cito boliviano que estaba en Tacna y los rumors que
corrian respect a la poca sinceridad del General Daza
y a los trabajos de algunos malos bolivianos, que esta-
ban en connivencia con Chile, ofrecian temores que no
debian desdefiarse y no convenia que Daza siguiera
siendo General en jefe de ambos ej6rcitos, lo que le co-
rrespondia segoin el tratado de alianza, y, por iiltimo,
habia que conservar a todo trance el puerto de Arica
como base obligada para tender al ejercito de Tarapa-
ci y precisaba que alli hubiera defense maritima. Sin
embargo de estas fundadas razones, no se acord6 nada
definitive por el Presidente, General Prado, y sus Minis-
tros, sino despu6s de haberse discutido y consultado es-
tos puntos en tres reuniones diferentes, a las que con-
currieron el primer vicepresidente de la Repiiblica, re-
presentantes a Congreso y personalidades de todas cla-
ses, celebrindose esas juntas en los dias 1I, 13 y 14 de
Mayo, en las cuales se plantearon todos los puntos per-
tinentes, resolvi6ndose, por el select y escogido perso-
nal que a ellas se invit6, ser necesaria la inmediata sa-
lida del Presidente, General Prado, y de la Escuadra
para Arica. (Acta de Consejo de Ministros, del 14 de
mayo de 1879). En la 6poca de que nos ocupamos, fre-
cuentes eran los cargos que se hacian al Gobierno, y que
con posterioridad no ha faltado quien los repita, de que









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fste no despleg6 el interns ni toda la actividad debida
para conseguir elements de defense maritimos. Se di-
ce que se debieron comprar buques blindados y, si no los
habia, se pudieron mandar construir, sin perjuicio de
adquirir cafioneras y, por lo menos, comprar buques de
madera, ligeros en su andar, fuertes y capaces de Ilevar
dos cafiones de gran calibre.
Muy fAcil es hacer cargos, trazar planes de defen-
sa y dar y ganar batallas en un sal6n o en conversacio-
nes callejeras, cuando se desconocen u olvidan los ante-
cedentes y la verdad de las circunstancias que se atrave-
saban. La penuria del erario peruano, era extrema; to-
dos los elements de defense faltaban y habia que pe-
dirlos a otros paises, lo que demandaba grandes desem-
bolsos y pago al contado, pues los acreedores extranje-
ros, los tenedores de bonos y los consignatarios de gua-
no nos estechaban para que les pagaramos sus acreen-
cias y no s6lo negaban todo auxilio sino que nos des-
acreditaban en Europa y cruzaban toda combinaci6n
para levantar fondos que intentaba el Peru.
General es la creencia de que en Europa se pueden
conseguir blindados en cualquier moment; todo es
cuesti6n de mas o menos precio. Tal creencia no puede
ser mas errada; desde luego hay que tener dinero y cre-
dito. Si ambos faltan, suponiendo exacta esa creencia,
nada se puede conseguir, pero esto tampoco es verdad;
son los Gobiernos los unicos que mandan construir bu-
ques y no hay astillero que los construya para tenerlos
en venta; y cuando un Gobierno se resuelve a vender
alguno es de aquellos que por su antigiiedad o malas
calidades son inaparentes para su servicio; y afin en es-
te caso los Gobiernos siempre son cautos al hacer la
venta; toman en consideraci6n los prop6sitos del que los
compra y en tiempo de guerra estas dificultades au-
mentan.
Tan pronto como nuestros agents en Europa reci-
bieron la orden de comprar dos blindados superiores, o









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cuando menos iguales a los chilenos, como ya lo hemos
dicho, recorrieron todos los puertos de Europa y de Asia
para ver si se encontraban algunos; nuestros entendi-
dos marines vieron y examinaron various que podian
ser comprados, por estar en venta, pero eran muy vie-
jos, de poco andar y blindaje y sobre todo necesitaban
ser reparados casi por complete; no pudo, ni debi6 pen-
sarse en ellos. Se intent adquirir uno muy aparente,
creyendo que pagAndolo con largueza se vencerian re-
sistencias; fueron vanos todos los esfuerzos para que
el Gobierno duefio del blindado accediera a la venta, a
la que se neg6 en lo absolute. Los cargos que se formu-
laban al Gobierno tenian tambi6n su origen en lo si-
guiente. En Europa hay gran nftmero de especuladores
que quieren ganar hasta con la luz del sol que a todos
alumbra; averiguan con empefio el nombre y calidad de
los extranjeros notables que llegan y sus prop6sitos; no
les fu6 dificil saber que el Perii encarg6 la compra de
blindados y el nombre de los encargados de tal comi-
si6n. Desde entonces esa turba rode6 a todos los perua-
nos, y cada dia y a toda hora les presentaban como exis-
tentes, y a la orden, famosos blindados de nueve y doce
pulgadas, con andar de 16 millas por hora, armados de
poderosos cafiones; en fin, pintaban a su antojo y deseo
tales blindados; pero ocultaban el lugar en que 6stos
existian y el nombre de sus duefios. Para descubrir el
gran secret exigian primas subidas y el previo dep6si-
to del valor del ansiado buque. Bien claro se veia el nini-
co prop6sito de esos individuos; pero algunos de nues-
tros inocentes compatriotas, que de buena fe creian en
la realidad de tan fantAsticos blindados, instigaban a
nuestros agents para que sin fijarse en sacrificios de-
positaran el valor del buque y pagaran al noticioso; y
en este sentido escribian al Perui, no ya como de un bu-
que que se decia existir y que podia ser comprado, sino
como real y efectivamente existente y que s6lo faltaba
entregar su precio para que moments despu6s flamea-
A









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ra en su mastil nuestro hermoso pabell6n. Pero esos
mismos, asi alucinados, que tales cartas dirigian a sus
amigos, escribian a los ministros en el verdadero senti-
do hipotetico de la existencia de tales buques.
Podemos asegurar, sin ser desmentidos, que en nin-
gfui document official o carta particular remitido al Go-
bierno o a cualquiera de sus Ministros, se haya dicho
que existiera real y efectivamente en venta un buque
blindado superior, o, cuando menos, igual a los del ene-
migo. Para que se conozca aut6nticamente lo que hubo
en los primeros meses de declarada la guerra por Chi-
le, respect a conseguir buques, pasamos a relatar es-
tos hechos.
'En 9 de junio se recibi6, por vez primera, un oficio
reservado de nuestro Ministro en Francia, senior Go-
yeneche, manifestando la posibilidad de comprar un
blindado en 330,000 que tuviera expedite en
dos o tres meses, contados desde el dia en que se firma-
se el contrato. Impuesto el Consejo de Ministros de es-
tc oficio, acord6, por unanimidad, que se impartierah
inmediatamente, por teldgrafo, las 6rdenes para la com-
pra, debiendo el Ministro de Relaciones Exteriores di-
rigirse al segundo Vicepresidente, senior Canevaro, y al
senior Goyeneche, para que ambos se pusieran de acuer-
do procediendo "sin omitir sacrificio, en el menor plazo
possible" y "contasen con cuantas garantias de pago ne-
cesitasen". Los telegramas y 6rdenes escritas se tras-
mitieron en el acto. Pronto se disiparon las ilusiones;
el tal buque no existia, sino en la imaginaci6n de los es-
peculadores que creian obtener fuertes primas o comi-
siones por simples avisos infundados, sorprendiendo
con habilidad a nuestros agents. (Acta de 9 de junio,
del Consejo de Ministros).
En julio se recibi6 aviso de nuestros agents en los
Estados Unidos de America, comunicando estar expe-
ditos los dos botes torpedos mandados construir, que
se estaban construyendo seis mas por encargo del Co-









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ronel E. LIara, otro agent peruano, y que se podian
conseguir doce o mAs ametralladoras de campafia y pi-
diendo autorizaci6n para remitirlas. Como siempre, fu6
unAnime el acuerdo del Consejo de Ministros ordenan-
do la remisi6n y compra de todo y que se hiciera
por el ramo de Guerra y de Hacienda los arreglos ne-
cesarios. (Acta de I.' de julio).
En el mes de agosto se recibi6 un telegrama dirigi-
do al Ministro de Guerra por nuestro Plenipotenciario
en Buenos Aires, trasmitido por la via de Tupiza y ca-
ble de Mollendo, diciendo que el c6nsul del Peri en Rio
de Janeiro avisaba que le.habian propuesto un blinda-
do, de 4,000 toneladas, con andar de Io millas y coraza
de cinco pulgadas, por la suma de 4.400,000 francos, y
lanchas cafioneras con andar de diez millas y blindaje
de seis pulgadas, por valor de 600,000 francos, sin ar-
mamento, el que se contrataria por separado. Como el
blindado indicado resultaba inferior a los Chilenos, y no
satisfacia las necesidades del moment, se acord6 s6lo
comprar dos cafioneras, si, examinadas por el Capitin
de Navio senior Alejandro Mufioz, 6ste las encontraba
fuertes y capaces de Ilevar gruesos cafiones de 500. Con
tal objeto se telegrafi6 al mencionado Comandante Mu-
fioz para que de Europa se trasladase a Rio de Janeiro y
se pusiera de acuerdo con el senior Lavalle, nuestro Ple-
nipotenciario en ese pais, actaa de 16 de agosto). Inne*
cesario se hace decir que, como en casos anteriores, no
existian tales buques.
Lleg6 el mes de setiembre sin que se hubieran podi-
do conseguir buques. El Ministro de Guerra, General
Mendiburu, hizo present al Consejo de Ministros
que todos los esfuerzos habian sido ineficaces y termin6
proponiendo, u opinando, que era Ilegada la vez de man-
darlos construir; pero como los de mayor porte dematn-
darian much tiempo y fuertes gastos, creia que por lo
pronto deberian construirse cuatro 6 seis cafioneras
blindadas, de 9 pulgadas, de doce millas de andar y ca-








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paces de llevar dos cafiones rayados de 300. Compulsa-
dos nuevamente los antecedentes y los nuevos oficios re-.
cibidos iltimamente de nuestros agents, se acord6, por
unanimidad, que se dictaran las 6rdenes necesarias pa-
ra la construcci6n de las seis cafioneras, telegrafiando-
dose al "segundo Vicepresidente, senior Canevaro, para
que celebrara los contratos y activara los trabajos, ase-
gurAndole que luego se remitirian fondos suficientes,
sin perjuicio de que continuara haciendo esfuerzos para
adquirir buques blindados". (Acta de 18 de Setiembre).
En octubre se recibi6 una comunicaci6n de dicho
senior Canevaro, participando que por informes autinti-
cos, sabia que el Gobierno de Chile habia comprado flti-
mamente un buque, la "Belle", de 15 millas de andar, el
cual se estaba preparando para recibir su artilleria y
emprender viaje al Pacifico; que tan luego recibi6 este
aviso comision6 al CapitAn de Navio Federico Alzamo-
ra para que buscase un buque igual 6 de mayor andar
y que felizmente se habia conseguido uno, el "Malvina"
que podia recibir gruesa artilleria y tan veloz que seria
uno de los mis rApidos del Pacifico; su precio era de
. 39,000; pero por falta de fondos no habia podido
comprarlo inmediatamente, de lo que habia dado aviso
al Ministro en Francia, senior Goveneche, para que 61
se encargara de la compra conforme A las instrucciones
y poderes que tenia del Gobierno. Inmediatamente se
dictaron las 6rdenes por el Consejo de Ministros para
la entrega al senior Canevaro de las 39,000 pedidas.
(Acta de 4 de Octubre). Este acuerdo prueba que no se
descuid6 ordenar la compra de buques de madera cuan-
do se presentaba la ocasi6n.



Hasta ahora s6lo hemos hecho menci6n de las penu-
vias del erario, lo que dificultaba inmensamente la ad-
quisici6n de los elements de defense national, y de las









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exigencias extraordinarias que las circunstancias de-
mandaban. Es ya la ocasi6n de que seamos algo mas ex-
tensos sobre este particular.
Antes de que Chile declarara la guerra al Peru, cre-
y6 el Gobierno necesario convocar un Congreso ex-
traordinario, (24 de marzo), para manifestarle la si-
tuaci6n en que se encontraban las relaciones del Peri
con Chile, con motivo del conflict entire esta naci6n
y Bolivia, a fin de que dictara las leyes y resoluciones
que se estimasen convenientes. Este Congreso se ins-
tal6 el 24 de Abril. Con la declaratoria de guerra que
Chile hizo el dia 5, ya fu6 innecesaria la autorizaci6n
del Parlamento para hacer la guerra; esta tenia que
aceptarse; por esto, s61o se dictaron las demAs autoriza-
ciones, como era elevar el ej6rcito y armada al.pie de
guerra, y otorgarle las facultades extraordinarias del
caso.
Desde los primeros dias se not6 marcada hostilidad
o cuando menos falta de confianza en el Gobierno 6
en el Ministerio de parte de los congresales, aun cuan-
do en las sesiones secrets y piblicas se puso en conoci-
miento del Congreso cuanto se habia hecho y se pen-
saba hacer. Causaria sorpresa y pesar conocer la facili-.
dad con que algunos representantes daban cr6dito a los
mas vulgares y absurdos cuentos de plazuela. El Minis-
terio Irigoyen no podia sufrir con resignaci6n los car-
gos que por eso se le hacian y resolvi6 renunciar; asi lo
express al Presidente, General Prado, pero esta deci-
si6n lleg6 a conocimiento de muchos representantes, y
todos, con excepci6n de unos ocho o diez, manifestaron
el mal que resultaria de la variaci6n de un ministerio,
de cuya competencia y patriotism estaban contents,
y le ofrecieron que seria apoyado
Satisfactorias en extreme fueron para esos minis-
tros las explicaciones dadas, y continuaron las cosas en
buen sentido. En esa virtud se autoriz6 al Ejecutivo
para la compra de buques, sin indicarse que para ello









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podia contratar un emprestito. Tuvo, pues, que hacer la
repectiva consult, absuelta con otra ley, tan vaga co-
mo la primera, la que simplemente decia que se auto-
rizaba al Ejecutivo para contratar un emprestito de un
mill6n de libras, sin facultarlo, a la vez, a celebrar los
arreglos absolutamente indispensables a fin de conse-
guir la finalidad de esa ley autoritativa.
Muy conocida era la mala voluntad de las Camaras
para las casas consignatarias del guano, con las que
se necesitaba tratar, como base fundamental de cada
operaci6n financiera, debiendo, por consiguiente, arre-
glar con ellas previamente las varias cuestiones pen-
dientes con el Gobierno. Si el Ejecutivo hubiera solici-
tado en tales moments esa autorizaci6n, la negative
habria sido segura, y su consecuencia la renuncia de to-
do el gabinete, La prudencia aconsejaba alejar todo
motivo de desacuerdo entire el Gobierno y el Congreso,
mediando estas circunstancias; por esto se acept6 esa
ley, aunque con el fundado temor de que seria dificil
tuviera eficacia. Nada se consigui6 con ella aun cuando
el Gobierno tuvo el mas decidido prop6sito de proceder
al arreglo de esas cuestiones, asumiendo, en caso precise,
toda responsabilidad, puesto que cuando se trata de la
defense de la patria esta consideraci6n debo primary an-
te toda otra. Todo lo expuesto queda confirmado, con
decir que cuando el Ministro del Periu en Francia avi-
s6 que tenia esperanzas de conseguir un buque blinda-
do, se le dieron las mas amplias facultades para cele-
brar el contrato y tambidn para entrar en arreglos con
los consignatarios, si era precise, segin instrucciones
telegrAficas y reiteradas por oficios de I y 25 de ju-
nio, y que cuando ese Ministro recorri6, aunque pri-
vadamente, las casas de capitalistas ingleses para el
logro del desempefio de su cometido, no obtuvo otro re-
sultado que una seca negative, fundada en las cues-
tiones con las casas consignatarias del guano y con los
tenedores de bonos de la Deuda externa, los que habian










- 3i -


asumido una actitud amenazante, logrando que la Can-
cilleria Inglesa tomara ingerencia en el asunto cuando
se intentaron arreglos con los consignatarios; actitud
que s61o pudo acallarse entregAndoles la mitad de la
mensualidad que pagaba el iltimo concesionario del
guano, de suerte que en vez de conseguir fondos para
compra de buques y otros gastos de guerra, se vi6 pri-
vado el Gobierno de la cantidad de 25,000 al mes; pe-
ro asi se concili6 acallar la grita inglesa azuzada por
Chile, quedando el Perui en mejores condiciones para
logarar fondos en Europa. Es casi innecesario decir
que en aquella ocasi6n se rechaz6, como inconvenient,
la intervenci6n official de la Cancilleria inglesa, desco-
nociendole el derecho de hacerlo, pues se trataba de sim-
ples operaciones mercantiles de sus conciudadanos;
principio que mAs tarde ha reconocido.
Hasta la salida de la escuadra del Callao (15 de
Mayo) para Arica, cuanto se habia logrado y adquiri-
do para la defense national, el envio de tropas al sur
y otras medidas habian sido atendidas con s6lo los re-
cursos naturales de que se podian disponer y con los
saldos en Europa, sin celebrar contratos lesivos para
levantar fondos. Debi6se esto a la perfect armonia
de acci6n en todo orden existente entire el Presidente,
General. Prado, y sus Ministros y a que el de Hacien-
da, Sefior Izcue, hombre tranquilo y prudent, cono-
cia bien su ramo, por haber sido antiguo Director del
Ministerio, y con gran actividad proporcionaba fondos
para esas compras y gastos. "Hdganse los pedidos-de-
cia a sus compafieros-que yo buscare fondos". Pero
como muy bidn se comprenderA, esto debia tener un li-
mite, y asi sucedi6. (i)
(1) La referencia quo contiene este pArrafo sobre la aetividad del
Ministro Izcue para conseguirse los fondos necesarios, se hall compro-
bada con la earta quo en seguida insertamos, que aun cuando no se re-
fiere a esta ppoca, sino a su gesti6n posterior en el Gabinete Men-
diburu, sirve para demostrar la exactitud de la cita. Este doeumento,
asi como la contestaci6n a esa carta dada por el General Mendiburu,











- 32 -


III

EL MINISTERIO MENDIBURU

Al asumir el mando del ejercito el General Prado
qued6 encargado de la Presidencia el Vicepresidente,
General Luis La Puerta, con cuyo motivo present su
renuncia el Gabinete Irigoyen, como es de prActica en
estos casos. La renuncia fue aceptada y se nombr6 pre-
sidente del nuevo Ministerio al General Manuel de Men-
diburu, encomendAndole el Ministerio de Guerra y Ma-
rina; fu6 designado el doctor Rafael Velarde para la
carter de Gobierno, Policia y Obras Plblicas, quedan-
do los sefiores Paz Soldan e Izcue a cargo de las mis-
mas que habian desempefiado. La de Relaciones Exte-
riores no se provey6, pues se queria que en ella conti-
nuara el doctor Irigoyen, y entretanto se encarg6 de
modo interino, al doctor Paz Soldan. El Doctor
Irigoyen, muy fundadamente, por razones obvias, no
quiso aceptar; pero en esas circunstancias (22 de Ma-
yo) se present en el Callao la escuadra chilena, pos--

nos han sido proporcionadas gentilmente per nuestro amigo el sefior
don Luis de Izcue al enterarse de que tenfamos en nuestro poder el
present studio escrito por nuestro senior padre y que pensdbamos
publicar.
La earta del senior Izeue dice asi: Lima, julio 10 de 1879.-
Sefior General don Manuel de Mendiburu.-Estimado sefior General
y amigo:-Acabo de recibir el oficio de V. de ayer, en que me mani-
fiesta que resuelta por el gobierno la compra en Estados Uni-
dos de competent cantidad de municiones para el rifle REmington,
proceda a contratar un mill6n de tiros en vez de dos millones que
tenia ya pedidos. Este mill6n de tiros con el un mill6n cien mil que
estAn aqui correspondent s61o a 420 tiros por rifle, raz6n por la eual
en el encargo que hice por el vapor pasado pedi dos millones de estos
tiros, despu6s de acordar con los sefores Ministros Irigoyen y Paz
SoldAn que debiamos asegurar por lo menos quinientos tiros por ca-
da rifle; pero nada significa para mi el ndmero de los tiros, supues-
to que V. es la persona autorizada y competent en esto; lo que si
no eneuentro acceptable es que la reducci6n en el naimero de tiros pe-
didos se funde en la estrecha situaci6n del Erario, porque si nos fal-
tara plata para balas no habria guerra possible; y come hasta hey
felizmente si bien con grandes trabajos e imponi6ndome una labor
ruda no han faltado fondos para todo, lo que es esencial en la gue-











- 33 -


puso toda consideraci6n y sin vacilar acept6 el puesto
que se le designaba "a fin de compartir con S. E. y el
"Gabinete los peligros de la situaci6n y con los esfuerzos
"del mn s abnegado patriotism a la salvaci6n de la
"Repilblica", como lo hizo present en su nota acep-
tando la citada carter, con lo que qued6 complete el Mi-
nisterio.
El cambio en el personal del Gobierno rompi6 la
unidad firm y decidida, en la acci6n y en las miras,
que existi6 entire el Presidente, General Prado, y sus
cinco Ministros. El vicepresidente, General La Puerta,
y el General Mendiburu conservaban ideas de otras epo-
cas; en muchos asuntos tenian prejuicios y opi-
niones inadaptables a la situaci6n, y por otra
part su ya avanzada edad los privaba de la actividad
y salud que se necesitaba para la gran labor a que ha-
bia que tender. De este ciimulo de circunstancias resul-
taban desacuerdos entire ellos y los tres ministros sefio-
res Irigoyen, Izcue y Paz SoldAn, que 6stos a fuerza de
sagacidad y tacto, vencian, evitando los males que hubie-
ran resultado si otras ideas hubiesen predominado; y si
no renunciaron, lo fu6 en aras del patriotism y por las

rra, no deberia por csta raz6n limitarse el nfimero de pertreehos. lie
dado orden inmediatamente de que se detenga el vapor de PanamA,
porque aun asi me viene estrecho el tiempo para formular y arreglar
un contrato en la forma que V. lo desea, y para lo cual tendria que
apelar al conoeimiento de personas competentes, porque yo no lo soy
en materials de guerra, que probablemente tendr6 que limitarme a
ordenar a la casa Grace Brothers que haga s6lo un mill6n de tiros
de los mejores quo haya del sistema y calibre de nuestro R6mington
y asegurarle el pago de su preeio, que es de 28 pesos fuertes miller,
segin la cuenta que por el conduct de V. someti al conocimiento
del Presidente y que afin no ha sido aprobada, lo que no dejara de
ser ahora un embarazo para esto contrato nuevo. Pasando a otra
cosa esencialisima en estas circunstancias, debo recordarle que, se-
gdn el oficio del Coronel Lara, tiene expedita la fabricaci6n do e.neo
torpedos Heresehoff, ademfs del que estf en viaje, y que se pudo ob-
tenor a pesar de que lo habian o pensaban contratarlo los chilenos.
El oficio lo pas6 a V. en trascripei6n, segfn se acord6, pero como has-
ta ahora nada so ha resuelto, le recuerdo a V. que afiu hay tiempo
hoy para dar por tel6grafo orden de que so construyan y traigan per
nuestra cuenta las indicadas lanchas torpedos Heresehoff, de modo
que cuando Lara regrese de Europa a Estados Unidos encuentre alli











- 34 -


continues silplicas que el General Prado, desde Arica,
les hacia, para que no abandonaran el puesto, pues 61
experimentaba y palpaba las consecuencias, por los obs-
ticulos y desentendencia que muchos de sus pedidos
encontraban en el jefe del Estado y en su ministry de
Guerra.
Los pedidos de armas y otros articulos de guerra
a 'Europa y a Norte Am6rica agotaron por complete
los fondos disponibles y el poco cr6dito que teniamos;
siendo just que dejemos constancia del patriotism con
que nuestros comisionados en Europa, Sefiores Goye-
neche y Canevaro, salvaron en muchas ocasiones esa
escasez, comprometiendo su fortune y su propio cridi-
to para que cuanto antes pudieran encaminarse al Peri
los pedidos hechos mientras recibian las nuevas
remesas. Lleg6, pues, el moment de que el Gobierno
se ocupara de tomar una resoluci6n en cuanto a la pro-
visi6n de fondos.
Viendo el Ministro de Hacienda agotados ya todos
sus recursos y sus combinaciones financieras (junio),
manifest al Vicepresidente la ineludible necesidad de
apelar a nuevos arbitrios, no habiendo otra en su con-

los fondos, cuya provision tengo arreglada desde aqui, y que no por
falta de diligencia y actividad de nuestra part, contraten los chile-
nos y lancen contra nuestros buques los mismos torpedos que podemos
considerar como contratados por nosotros. Con este motive, y ya que
he tenido intervenci6n en la adquisici6n de torpedos y de estas lan-
chas, segdn las instreuciones que di a Lara, t6came ahora declinar toda
responsabilidad por la falta de estos elements importantes de agre-
si6n, si no so ordena hoy por telegrafo, que se hark a Panama, que se
pongan los fondos en la casa de Grace para la construcci6n y traspor-
to de dichas lanchas, pues de otro modo, segfn el contrato de la carta
de Lara (digo oficio), y de una carta particular del mismo que he
visto nos exponemos a no tener los indicados torpedos. El cost aproxi-
mado de cada uno de ellos es de 4,000 lo que hace una totalidad de
24,000 libras esterlinas, y ademAs se pueden calcular los gastos de tras-
porte por la via de San Francisco en buque especial comprado o fle-
tado, 6,000 .-V. puede dar todas las 6rdenes que juzgue convenien-
tes; a mi s6lo debe V. decirme que ponga fondos en Nueva York,
y yo har6 mis arreglos aqui en el acto, siempre que se me d6 tiempo.
La falta de aprobaci6n del saldo de Grace por el valor de los rifles
puede ocasionarnos hoy algunas dificultades. Soy de opinion que hoy
mismo se intent por medio de la autorizaei6n respective la adqui-











*A5 -.

cepto que la emisi6n de papel moneda, a fin de satisfacer
las exigencias de la actualidad, tanto mas cuanto el Go-
bierno estaba autorizado por el Congreso para esa emi-
si6n hasta por la cantidad de sesenta millones de soles;
pero el Vicepresidente, dejandose llevar de sus ideas
o de las que les fueron sugeridas, sin considerar la rea-
lidad de las cosas y de la situaci6n que impone fatal-
mente, una sola linea de conduct, contest a su Mi-
nistro, por una carta official, que se.public6 en los dia-
iias, "que estaba resuelto a no ocurrir a la emisi6n de
"papel, por muy graves y urgentes que fueran las nece-
"sidades de la guerra". (Junio 8.)
La publicaci6n de esta carta caus6 la desastrosa
consecuencia que era consiguiente; depreci6 oficialmen-
te el 'lltimo medio circulante que a la mano teniamos,
encareci6 los articulos de todo orden y cerr6 las arcas
de los particulares que ya sabian el insignificant valor
de los billetes fiscales, impididndole ademas tender a
las necesidades del ejercito y otras igualmente urgen-

siei6n del destr6yer de Erikson de que habla Lara. Si se tiene en
cuenta el papel que Erikson represent en la guerra de Estados Uni-
dos, creo que su destroyer debe ser muy important. Esto le toca
apreciar a V.; yo no soy competent en la material; pero no puedo
prescindir de hacer esta advertencia para que se tome en seria con-
sideraci6n. Habia resuelto no despachar ya, tanto por el tiempo que
ha trascurrido desde mi renuncia, cuanto por mi mala salud; pero
aeostumbrado a no omitir sacrificio alguno en servicio del pais, me
tienen S. E. el Presidente y los ministros a su disposici6n para los
asuntos referentes a esta carta; suplicdndole encarecidamente se sir-
va aeeptar mi renuncia. En esta nueva oportunidad me es muy grato
suseribirme de V., sefor General, con toda consideraei6n y apreeio,
su afectisimo amigo y seguro servidor.-Jose B. de Izcue.
Lima, julio 10 de 1879.-Sefior Ministro don Jos6 Rafael Izcue.-
Mi estimado amigo:-Visto lo que me es precise hacer para llenar,
como deseo, los objetos que abraza su apreciable comunicaci6n, que
acabo de recibir, seria impossible absolver en el dia todas las 6rde-
nes y, lo que es mis, los acuerdos que ellas me demandan, porque mi
voluntad esti en estas materials subordinada a la del Vieepresidente.
Conferenciarb con 41 sobre eada una; por mi parte estoy pronto, paro
no puedo salvar el requisite del acuerdo con 61.-El vapor pr6ximo
saldra dentro de breves dias y de aqui alli poco serA el tiempo que
se pierda.-Que V siga aliviado es el deseo de su afectisimo amigo
y servidor.--iW. de Mendiburu.









- 36 -


tes. Se complic6 much mas la gravedad de la situa-
ci6n en que nos encontrAbamos.
El Ministro Izcue recibi6 como un desire o reto tal
carta y su publicaci6n, y si hasta entonces, en fuerza
del patriotism, "habia expuesto su salud, notoriamen-
"te quebrantada, al servicio de la Naci6n, con tal inci-
"dente resolvi6 retirarse y dejar la carter al hombre
"que en tales circunstancias pudiera hacer el milagro
"de conseguir fondos para satisfacer las apremiantes
"necesidades del ejercitd, que no permitian ,esperar,
"ni el tiempo indispensable para solicitar un emprestito
"en el extranjero".
Nada pudieron las reflexiones que se hicieron al Vi-
cepresidente para disuadirlo de su negative, y el 25 de
junio renunci6 la carter de Hacienda el senior Izcue,
dimisi6n que s6lo fu6 aceptada el 15 de julio,'en t6rmi-
nos honrosisimbs para el renunciante.
En su reemplazo fu6 nombrado Ministro el hAbil
abogado doctor Emilio del Solar, quien tambi6n parti-
cipaba de las ideas del Vicepresidente respect a la no
emisi6n de papel moneda; pero en los ocho dias que es-
tuvo en el Ministerio, examinando el estado de cosas y
la situaci6n, se convenci6 de lo ut6pico de ciertas teo-
rias cuando se trata de llevarse a cabo en la prActica, y
renunci6 el cargo.
Entr6 a desempefiar la carter de Hacienda el doc-
tor Jos6 Maria Quimper, hombre habil y dominant,
intimo amigo del Vicepresidente, sobre quien ejercia
gran ascendiente y que profesaba las mismas ideas res-
pecto a la emisi6n de billetes, crey6ndose entonces ha-
ber sido quien se las sugiri6. Este ministry, no obstan-
te, ocurri6 al arbitrio de la emisi6n de esos billetes, pero
de una manera irregular; pues, impuesto de que el Ban-
co National, habia estado haciendo emisiones clan-
destinas, le oblig6 a hacerle un contrato por un prista-
mo de un mill6n trescientos sesenta mil soles, pero sin
noticia ni conocimiento alguno de los demas Ministros,











sus colegas, quienes vinieron a saberlo cuando a los
pocos dias ese Banco suspendi6 sus pagos, por cuya cau-
sa, para salvar la grave situaci6n que se iba a crear con
esto, el Vicepresidente convoc6 al Consejo de Ministros.
En la citada sesi6n (24 de agosto) Su Excelencia
expuso que habia convocado al Consejo para que el Mi-
nistro de Hacienda diera conocimiento de todo lo que
habia pasado con motive de la suspension de pagos por
el Banco Nacional. Este expuso que, por la Comisi6n de
Vigilancia de la emisi6n fiscal y por los mismos actua-
les directors y gerentes de ese Banco, tuvo noticia de
que se habia hecho varias emisiones clandestinas, por un
mill6n trescientos sesenta mil soles, y para salvar la
situaci6n y la fortune pilblica y evitar los peligros
que traeria como consecuencia ese grave hecho, acord6
con el Vicepresidente que dicho Banco entregara en
calidad de pristamo una suma igual, de la cual ya ha-
bia recibido 400,000 soles; express las razones para no
haber puesto en conocimiento del Consejo el arreglo
con el Banco hasta ese moment, alegando entire otras
de que, segiln la ley de ministros, no era asunto que de-
bi6 someter a su conocimiento, y propuso varias medi-
das para conjurar el mal.
Los denms ministros no aceptaron las disculpas del
de Hacienda y su propuesta para declarar de respon-
sabilidad fiscal las emisiones clandestinas, sobre lo cual
se debia consultar el parecer del Congreso. (Acta de
24 de Agosto).
Enterado el Congreso, emiti6 un voto de censura
contra el Ministro de Hacienda, que lo oblig6 a renun-
ciar el puesto.
El Ministerio de Hacienda fue ocupado entonces por
el doctor Juan Francisco Pazos, abogado de credito,
hAbil, y que gozaba de las simpatias del pilblico y del
Congress. Este ministry, de carActer fogoso y active,
fu6 un auxiliar poderoso que tuvieron los Ministros
Irigoyen y Paz SoldAn, para contrarrestar las medidas


- 3 -









- 38


inconsultas que tomaban el Vicepresidente y el minis-
tro de Guerra y la apatia con que procedian.
La primera dificultad a la que tuvo que hacer fren-
te el nuevo ministry, fue la que motiv6 el aviso que le
di6 la Junta de Vigilancia de que el plazo dado a los
Bancos para el recojo de los billetes que habian emi-
tido iba a terminar y que en ese dia dictaria las 6rdenes
para impedir su circulaci6n. Entre esos billetes esta-
ban los emitidos clandestinamente por el Banco Nacio-
nal y los del prestamo de $. 400,000, cuya responsabili-
dad habia asumido el Gobierno por el contrato que
celebr6 al recibir ese prestamo. Esto iba a causa hon-
das perturbaciones en la situaci6n, y se acord6 por el
Consejo de Ministros recabar la respective declaratoria
del Congreso, como se-hizo.
Seguian las dificultades para obtener fondos con
s6lo las autorizaciones hasta entonces dadas por los
Congress. El 'Ministro de Hacienda present various
proyectos, que en conjunto formaban un plan que da-
ria por resultado adquirir fondos para las necesidades
de la guerra; proyectos que, discutidos en sesi6n de
Consejo de Ministros, fueron aprobados. (Acta de 19
Setiembre).
A los tres dias de esa aprobaci6n se discuti6 exten-
samente la manera de poder solucionar las dificultades
que en Europa seguian oponiendo muchos acreedores
para cruzar todo esfuerzo del Peri tendente a levantar
empr6stitos a fin de adquirir los fondos de que en lo
absolute careciamos; y el proyecto de ley, que formu-
16 el ministry de Hacienda y que debia someterse al
Congress, recabando una autorizaci6n clara y amplia
como la situaci6n lo exigia y la experiencia lo venia de-
mostrando, fue aprobado por el Consejo. Con motive
de este pedido de autorizaci6n se acord6, tambiin,
que todo el Consejo de Ministros concurriera a la dis-
cusi6n, para apoyarlo y exponer con franqueza, el es-
tado de los asuntos, pididndolo asi al Congreso y reco-









- 39 -


mendando que la sesi6n fuera secret. (Actas de 22
y 23 setiembre).
En esta ocasi6n, como en anteriores, el Gobierno
encontr6 oposici6n.
La camara de Diputados, a la que se remiti6 el pro-
yecto de ley autoritativa, lo aprob6, pero introducien-
do varias adiciones, que dejaban en pie las dificultades
de las anteriores autorizaciones, a las que habia prAc-
ticamente anulado. Aceptar nna nueva autorizaci6n en
tales condiciones, era asumir por los Ministros toda la
responsabilidad future, del nuevo fracaso, que era evi-
dente, y por esto acordaron no aceptar las modifica-
ciones o adiciones hechas, y para hacerlo asi present
a la Camara de Diputados, concurrieron el Presidente
del Gabinete y el Ministro de Hacienda a manifestar-
lo, insistiendo en una amplia autorizaci6n. (27 y 29
de setiembre. Actas del Consejo de Ministros).
En la nueva sesi6n de la Camara, la discusi6n to-
m6 tal sesgo, que ella oblig6 a los Ministros a adoptar
una actitud firme y decidida, declinando toda responsa-
bilidad en la Camara y manifestando su prop6sito de
presentar inmediatamente la renuncia motivada de sus
carteras. La autorizaci6n se di6 en terminos amplios.
Lograda la ley autoritativa, se hacia necesario de-
signar las personas encargadas de realizar sus fines.
Tratado el asunto en Consejo de Ministros, se aprob6
la designaci6n de los sefiores Juan Mariano de Goyene-
che, nuestro plenipotenciario en Francia y doctor Fran-
cisco Rosas, president de la Camara de senadores, pro-
puestos por el Ministro de Hacienda. La raz6n que
tuvieron los Ministros para aceptar estos nombramien-
tos fud la de que el cridito de que gozaba el senior
'Goyeneche en Europa y su conociiniento de cuanto
hasta entonces se habia intentado alli en este orden,
juntamente con el doctor Rosas, que tambidn gozaba
de prestigio en el Peri' y tenia un perfect conocimien-
to de las cuestiones que habia que solucionar y del









- 40-


espiritu que animaban al Gobierno y al Congreso, faci-
litaria grandemente obtener un 6xito feliz con los te-
nedores de Bonos y con las casas consignatarias del gua-
no y realizar el emprestito. (Acta de i." de Octubre).
Los plenos poderes que a estos comisionados se dieran
debian ser aprobados en Consejo de Ministros.
En esos moments se present otra grave dificultad:
la "Peruvian", compafiia explotadora del guano, que
debia cubrir las letras mensuales que entregaba al Go-
bierno a cuenta, se neg6 a pagar las correspondientes
al mes de Agosto l6timo, asi como a girar las siguientes,
privando al Estado de esos fondos. Como el proceder
de esa compafiia era infractorio del tenor expreso del
contrato que tenia celebrado, se acord6, en Consejo de
(Ministros,. conminarla para su exacto cumplimiento;
y para el caso de negative, qued6 autorizado el Minis-
tro de Hacienda a suspenderle el carguio del guano, que
hacia por su cuenta el Gobierno, endosando los cono-
cimientos a favor del Inspector Fiscal del Peri en Eu-
ropa, como se hizo. (Acta Consejo de Ministros, de I."
de Octubre, 1879).
Sin embargo, nuevas causes de desacuerdo sobre-
vitiieron en el seno del consejo por "el modo de ver las
"cosas, comfin entire el vicepresidente y su ministry de
"guerra, y decidieron a los otros ministros a renunciar
"sus carteras; aunque antes se abstuvieron de hacerlo en
"vista del desconcierto que sobrevendria y sobre todo por
"evitar el complete abandon en que quedaria el ejdr-
"cito del Sur, una vez que se separaran del Gobierno
"los tnicos Ministros empefiados en socorrerlo, pues
"conocian la invencible indolencia e imprevisi6n del de
"la Guerra; pero siendo impossible la enmienda di6 al fin
"por resultado que sus colegas le manifestaran a 6ste
"su firme resoluci6n de dimitir sus carteras. Al saber
"tal acuerdo se adhiri6 a l1 y asi la dimisi6n fu6 de
todo el Gabinete", que fue reemplazado por otro de per-
sonal totalmente distinto. (octubre 1879).










- 41 -


Con lo expuesto quedan evidenciadas. la actividad,
la labor y la previsi6n que desplegaron el Presidente,
General Prado y el Gabinete Irigoyen desde Febrero
hasta mayo de 1879, para hacer frente a la grave situa-
ci6n que cre6 la guerra declarada por Chile; y que du-
rante ese period fu6 cuando se pidieron, consiguieron,
y organizaron los elements de defense que nos permi-
tieron contrarestar al enemigo por algin tiempo, no obs-
tante la penuria de nuestro erario, habiendo continuado
la mayoria de los Ministros de ese gabinete empefiados
en esa patri6tica tarea, hasta su renuncia en octubre de
I879.
En esta resefia hemos omitido consignar muchas
otras disposiciones y medidas tomadas por los Gabine-
tes Irigoyen y Mendiburu, porque hoy se impone to-
davia la necesidad de la reserve; pero cuando en 6poca
mas lejana se examine y compulsen los acuerdos de
esos Consejos de Ministros, los oficios y las demAs co-
municaciones de nuestros agents en el extranjero y las
de nuestra Cancilleria y demas Ministerios, se podrA
ampliar much m.s esta resefia y sobre todo quedaran
comprobadas la imparcialidad y verdad de ella, en lo
que hoy hemos creido convenient publicar.

Lima, 19 de Octubre de 1908.


CARLOS PAZ SOLDAN.




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