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 Cinco puntos basicos
 Fin de regimenes coloniales en...
 Actividades en el interior de la...
 Actividades en los otros cuatro...
 Actividades en Estados Unidos
 Actividades que Guatemala debe...
 Actividades en las Antillas Espanolas,...
 Actividades en Canada, Antillas...
 Actividades que deben desplega...
 Actividades en Egipto, paises de...
 Actividades en Rusia, Japon, China,...
 Como ha enfocado el unionismo desde...
 Conferencia dictada en el colegio...
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Group Title: La cuestion anglo-centroamericana de Belice
Title: La cuestión anglo-centroamericana de Belice
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00025482/00001
 Material Information
Title: La cuestión anglo-centroamericana de Belice
Physical Description: 63 p. : ; 23 cm.
Language: Spanish
Creator: Mendieta, Salvador, 1879-1958
Publisher: Impr. Hispania
Place of Publication: Guatemala C.A
Publication Date: [195-?]
 Subjects
Subject: Belize question   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Statement of Responsibility: Salvador Mendieta.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00025482
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002814094
oclc - 09788809
notis - ANU2598
lccn - 92103252

Table of Contents
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    Title Page
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    Cinco puntos basicos
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    Fin de regimenes coloniales en America
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    Actividades en el interior de la republica
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        En cada ministerio del organismo ejecutivo
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        En la corte cuprema de justicia
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        En la universidad
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        En la Escuela Politecnica
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        En el cuerpo diplomatico y consular
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            En la prensa, la tribuna y las organizaciones culturales masculinas y femeninas
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            Penetración en Belice
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    Actividades en los otros cuatro estados de Centroamerica y Panama
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    Actividades en Estados Unidos
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    Actividades que Guatemala debe desplegar en mejico
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    Actividades en las Antillas Espanolas, Haiti y America del Sur, particularmente en Venezuela, Brasil y Argentina. En Espana y Portugal
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    Actividades en Canada, Antillas Europeas, Guayanas y Malvinas
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    Actividades que deben desplegarse
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        Error
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    Actividades en Egipto, paises de origen Arabe y del Cercano y Medio Oriente, Israel, Etiopia y Liberia
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    Actividades en Rusia, Japon, China, India, Pakistan, Asia
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        Page 38
        En Filipinas, Indonesia y Oceania
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    Como ha enfocado el unionismo desde 1938 el problema de reivindicar Belice
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    Conferencia dictada en el colegio "renovacion" en la trade del sabado 18 de Junio de 1938
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Dr. Salvador Mendieta


LA CUESTION

ANGLO- CENTROAMERICANA

DE








LA CUESTION

ANGLO -CENTROAMERICANA

DE


BELICE

LIBRERIA
"CIENCIA Y CULTURA"


leb k i. 7j Zona,
















CINCO PUNTOS BASICOS


Como Nota Preliminar, Explico mi Orientacin


En el deseo de servir a Guatemala y a Centroamrica, me
propongo publicar algunos artculos relativos a la reivindicacin de
Belice; a la Ley de reforina agraria; al problema indgena; a la ca-
rretera hacia el Atlntico; y a difundir la enseanza cvica en las
masas populares.
Como la vida de cada uno de nuestros cinco Estados se lleva
dentro del caracol que impone el rgimen separatista, carecemos de
un diario, o una revista que circule rpidamente desde Guatemala
hasta Costa-Rica; y por consiguiente, lo que se escribe en un Esta-
do all se queda, sin trascender a los otros.
A esto se agregaba en un pasado muy prximo, el empareda-
miento de las cinco dictaduras, reducido ahora slo a dos Estados.
En lo tocante a Guatemala, tal emparedamiento debe contar-
se desde que Bustamante y Guerra inici su gobierno el 14 de Marzo
de 1811 hasta que Ponce fu derribado el 20 de Octubre de 1944.
Los parntesis de dictablandas son golondrinas de invierno en esos
ciento veintitrs anos.
De ah que necesite comenzar esos cinco artculos para el p-
blico de Guatemala con uno explicativo de mi orientacin.
En mis libros est contenida sta; pero, tengo poquisimos
lectores y slo un escritor centroamericano -Jos Arz- los ha
expuesto al pblico, y en un ligero comentario de "El Imparcial",
hace ms de quince aos.
Vale decir que soy un autor indito.
Todo lo que dir en los cinco puntos, est dicho hace tiempo
en mis libros, en una u otra forma.
Por ejemplo:
-En cuanto a la reivindicacin de Belice, dije en el Congreso
Bolivariano de Panam, en 1926, que el panamericanismo debe com-
prender los territorios coloniales de Amrica, liquidando el colonia-
lismo como ampliacion de la doctrina de Monroe.
-En cuanto a la Reforma de la Ley Agraria, contenida en
el Decreto Legislativo nrnero 900, de 17 de Junio de 1951, dije
.desde 1915 cul era la situacin del campesino guatemalteco, y es-
pecialmente del indio.
-3-










-En cuanto al problema indgena, dije desde ese afo hasta
1928 que es el ms grave problema interior de Guatemala e indiqu
algunos medios de resolverlo.
-En cuanto a la carretera para el Atlntico, coment desde
1906 la clara visin del prcer Jos Cecilio del Valle en lo relativo
a la carretera central, desde la entonces nuestra ciudad de Tapa-
chula, hasta la. de Cartago y las carreteras laterales al Atlntico y
al Pacfico; y
-En cuanto a la difusin de la enseanza cvica, escrib en
1909 un tratado con motivo del concurso que abri la Oficina Inter-
nacional Centroamericana de esta ciudad, en el primer afo de su
existencia y cuando disfrutaba de autonoma.
El Jurado respectivo escogi ese libro y orden que se pu-
blicara por cuenta de los cinco Estados y se pagara el premio al
autor.
La Convencin de San Salvador reunida en 1910 modific la
Convencin de Washington de 1907, convirtiendo a la Oficina en
miserable camarilla de Estrada Cabrera.
Ni el libro se public, ni el premio se me pag.
El fervoroso y desinteresado unionista nicaragense Sofonas
Salvatierra hizo en 1916 por su cuenta una edicin de un mil ejem-
plares de ese libro. Nadie lo conoce en Guatemala.
Mi orientacin est marcada por las doctrinas del Partido
Unionista Centroamericano, que forman un credo de vanguardia,
de fraternidad y de autoctonismo.
Ese credo est contenido en el Estatuto que dict la primera
convencin unionista nacional el 2 de Abril de 1912, en la ciudad
de Chinameca, El Salvador, ligeramente ampliado por la quinta,
reunida en esta ciudad de Guatemala en Agosto de 1945.
En folletos, artculos, conferencias y discursos de muchos
unionistas est expuesto ese credo; y en mis libros est detallado
en orden lgico, formando una ideologa orgnica, con cabeza, 'tron-
co y extremidades.
-Credo de vanguardia: busca nuevos derroteros que asegu-
ren la realizacin de la justicia, de la verdad, del bien, del amor y
de la belleza; y acepta el pasado a beneficio de inventario.
-Credo de fraternidad: considera como una unidad al gne.
ro humano; y dentro de l como un bloque a cuantos hablan espa-
ol o portugus.
-Credo de autoctonismo: busca la originalidad en el pueblo
centroamericano; repudia la fcil imitacin de leyes e instituciones
propias de climas, historia y exigencias ajenas a las necesidades,
anhelos y aspiraciones del pueblo -centroamericano.
A quienes tengan la buena voluntad de buscar esos artculos
y la paciencia de leerlos, les ruego recordar que todava no he re-
cuperado las fuerzas perdidas en mi larga enfermedad y en la ope-
racin a que fui sometido, y que por eso pueden no salir con la ra-
pidez que yo deseara.

-4-















FIN DE REGIMENES COLONIALES EN AMERICA


"EL PANAMERICANISMO.-Esta palabra se define
por s misma, y con ella quiere significarse el conjunto de
derechos e intereses de todos los pueblos que ocupan el
Continente occidental. Lgicamente, no debe conglobarse
bajo el nombre de panamericanismo slo cuanto concierne
a los paises independientes de Amrica sino que debe com-
prender a todos los pases que se hallen en este Continen-
te, gocen o no de independencia; y por ende, las Guaya-
nas, Jamaica, BELICE, las Antillas europeas, las Malvinas
y el Canad, no deben ser excluidas de cualquier organiza-
cin panamericanista". ("Mundialidad del Problema Unio-
nista Centroamericano", pgina 257. Palabras pronuncia-
das en el Congreso Bolivariano de Panam en junio de
1926).
En las pginas siguientes a esa de que se han copiado los
prrafos anteriores se indican como finalidades concretas del pan-
americanismo tres:
1 La Doctrina de Monroe, ampliada en el sentido de termi-
nar con el colonialismo en Amrica.
2 La depuracin del sistema republicano y democrtico de
gobierno en todo el Continente; y
3 Preparar a ste por medio de la justicia, de la libertad
y del bienestar para que convirtindose en el eje de la
cultura moderna, facilite las mejores condiciones de vida
y desarrollo al tipo de seleccin que surja de todas las ra-
zas que pueblan la tierra.
Esas tres finalidades consagran la lucha que por la indepen-
dencia del Continente americano sostuvieron en orden cronolgico,
Washington, Tiradentes, Miranda, Hidalgo, Bolvar, San Martn,
O'Higgins, Manuel Jos Arce y Jos Mart.
En los artculos que me propongo escribir respecto a la cues-
tin anglocentroamericana de Belice, no voy a estudiar los funda-
mentos legales que sostienen el derecho de Guatemala, porque esa
materia est perfectamente tratada en notas diplomticas, libros y
folletos, y sera intil aqu repetir esas alegaciones.
Voy a ocuparme solamente del modus operandi que, segn
mi leal saber y entender, ha de emplearse para llegar a una pronta
reivindicacin del territorio detentado por Inglaterra.
Ese modus operandi comprende las siguientes actividades:

-5-










A) En el interior de Guatemala.
B) En el interior de Centroamrica, incluyendo a Panam.
C) En los Estados Unidos.
D) En Mxico.
E) En las Antillas Espaolas, Hait y Amrica del Sur, par-
ticularmente en Venezuela, Brasil y Argentina. En Espa-
a y Portugal.
F) En Canad, Antillas Europeas, las Guayanas y las Mal-
vinas.
G) En las Naciones Unidas.
H) En Inglaterra, Europa, e Imperio Britnico.
I) En Egipto, pases de origen rabe y del Cercano y Medio
Oriente, Israel, Etiopa y Liberia.
J) En Rusia, Japn, China, India, Pakistn y Asia.
K) En Filipinas, Indonesia y Oceana.
Algunos de mis pocos lectores que vean estos artculos, se di-
rn tal vez que anuncia inocencia de don Chebo incluir entre las ac-
tividades pro reivindicacin de Belice, las que deben desplegarse en
pases tan lejanos como Filipinas, Indonesia, Pakistn, Egipto y
Etiopa.
Si tal piensan, es porque desconocen mis libros, donde asiento
y desarrollo la tesis de que la salvacin de Centroamrica est en
mundializarse.
Entre otros muchos pasajes de esos libros, vanse los siguien-
tes del primer tomo de "Alrededor del problema unionista centro-
americano", pgina 52:
"L'a (posicin geogrfica del istmo centroamericano, desde
Tehuantepec hasta el Atrato, la maravillosa variedad de climas del
estrecho y largo territorio y las bahas y senos profundos de sus cos-
tas de uno y otro mar, hacen de nuestro pas un pequeo cosmos a
donde convergen todos los caminos y corrientes de vida del globo
terrestre.
De ah que Centroamrica, como ninguno de la tierra, sea un
pas esencialmente mundial; y de ah que el pueblo centroameri-
cano, como otro ninguno, deba contemplar, plantear y resolver to-
dos sus problemas desde el punto de vista mundial. Pertenecemos
al mundo, y por ende es la solidaridad humana nuestra natural
defensa.
Descubierto nuestro territorio por el propio Almirante; ex-
plorado por Corts, Pizarro, Alvarado y Gil Gonzlez tras la bs-
queda del secreto del estrecho; y disputado el dominio eminente por
ingleses y espaoles desde los albores de la colonia, trajimos con
la vida el destino manifiesto de sintetizar al mundo dentro de nues-
tros lmites.
Y as, nuestra historia ha sido un corolario de los grandes
hechos que han conmovido a las naciones hegmonas de la tierra".
En artculos prximos me ocupar de las actividades ano-
tadas.

-6-
















ACTIVIDADES EN EL INTERIOR DE LA REPUBLICA


Un Santo Cristo y una Pistola


Sin duda mucho de lo que dir aqui est previsto por el Go-
bierno de Guatemala, y muchas de esas previsiones estn realiza-
das; pero nada reservar de mi pensamiento, en primer lugar para
presentar un cuadro general y sinttico de las actividades que a mi
juicio deben desplegarse en el interior de Guatemala; y en segundo,
para exponer cmo ha enfocado el Unionismo desde 1938 el proble-
ma de Belice.
---o~

Asienta Maquiavelo que la previsin y la imprevisin pueden
compararse a la tisis o tuberculosis en sus comienzos y en sus fi-
nales: difcil de conocer y fcil de curar cuando principia; fcil de
conocer y difcil o imposible de curar, cuando termina.
Esa mxima es perfectamente aplicable a los asuntos de go-
bierno, as polticos como sociales, econmicos e internacionales.
Vistos esos asuntos con la necesaria anticipacin, examina-
dos con el cuidado que requieren y planteados los problemas parcia-
les que ayudarn a resolver el problema de conjunto, la solucin
se presenta por s misma y los medios de conseguirla se obtienen
con oportunidad.
El gobierno colonial de Espaa en Amrica se inici con do-
a Isabel y don Fernando, con Jimnez de Cisneros, Carlos V y Fe-
lipe II, todos gobernantes previsores; pero desde Felipe III domin
en la administracin espaola y en la colonial el ms imprevisor fa-
voritismo, que apenas intentaron corregir Felipe V y Fernando VI;
que Carlos III combati, pero no pudo exterminar; y que renaci
con inusitada virulencia durante los reinados de Carlos IV y Fer-
nando VII.
Por consiguiente, la herencia oficial de los iberoamericanos
es de imprevisin, agravada para los centroamericanos por la falta
de amplios horizontes a que nos condena el rgimen separatista.
Es eso un rgimen de aldeanos.
Nada se ve ms all del campanario parroquial.
"En- el camino se arreglan las cargas" es el adagio que cris-
taliza esa imprevisin crnica.

-7-










Totalmente contraria a la previsin inglesa, con mirada de
lince, olfato de gato monts y actividad de castor y desde los tiem-
pos de Isabel, la rival afortunada de Felipe II y la constructora de
los cimientos del Imperio Britnico.
La primera actividad, en consecuencia, para triunfar en el
asunto de Belice es y tiene que ser la previsin6 de Guatemala, pre-
visin del Gobierno y previsin de los guatemaltecos; previsin de
da y de noche; en verano y en invierno; en los das de trabajo y
en los de holgorio; en los momentos de clera y en los de placidez;
con la sonrisa en los labios y con la interjeccin de clera; en esta
capital, en Quezaltenango, en Cobn, en Chiquimula y en Escuin-
tla; en cada departamento desde la cabecera hasta el ltimo villo-
rrio; en la prensa, en la tribuna, en las reuniones pblicas y priva-
das; en las escuelas, colegios y Universidad, en los talleres y esta-
blecimientos industriales; en el comercio; en los caminos y en las
calles, dondequiera que palpite la vida del pueblo guatemalteco.
La segunda actividad es la exactitud, que implica voluntad
triunfadora y ausencia de abulia, que es la enfermedad de Centro-
amrica.
Dije en Harvard y en Stanford en 1942 que angloamericanos
e iberoamericanos no son congnitamente superiores o inferiores los
unos a los otros; que la superioridad econmica y cultural de Es-
tados Unidos es evidente sobre Ibero-Amrica; y que se debe a la
exactitud estadounidense, y a la inexactitud iberoamericana.
En efecto: la exactitud implica dominio sobre s mismo,
cumplimiento del deber, sujecin a la verdad; la inexactitud implica
nimo flojo, es decir, abulia, indiferencia ante el deber, cultivo de
la mentira.
Multiplquese la exactitud de un individuo que tiene domi-
nio sobre s mismo, que cumple su deber y no miente, por los cen-
tenares de habitantes de un villorrio, los miles de una ciudad y los
millones del pas, y se comprender la enorme potencialidad que
a travs de los aos acumul Inglaterra y ha acumulado Estados
Unidos.
Multiplquese la inexactitud de un individuo ablico, indife-
rente al cumplimiento de su deber y mentiroso, por los centenares,
miles y millones de iberoamericanos, y se ver la suma de fuerza
material, moral e intelectual que ha perdido y pierde Ibero-Amrica.
No siendo los iberoamericanos congnitamente inferiores a
estadounidenses e ingleses, es cuestin educativa corregir las cau-
sas de nuestra inferioridad en disciplinas econmicas y culturales.
Y a eso tiende el sistema educativo de que me ocupo eni el
tercer tomo de "La enfermedad de Centroamrica", o sea el tomo
que lleva como subttulo "Teraputica".
Tan desconocido por el personal administrativo y docente de
los cinco Estados como si estuviera escrito en griego.
La idea que resalta en ese libro es la de conocer las cualida-
des buenas y malas del tipo tnico centroamericano para dirigir su
-8-










educacin segn lo exigen las condiciones intrnsecas de ese
Acabar con la eterna copia de todo lo forneo, sin conocerlo a fondo
y aplicndolo a la diabla.
Ahora que se habla de Educacin Fundamental quisiera que
algn maestro, o funcionario de Educacin Pblica, leyera ese libro,
compuesto de siete captulos, consagrados a la cultura y belleza f-
sicas; a la educacin moral; a la preparacin econmica; a la cul-
tura cvica; a las disciplinas intelectuales; comprendiendo la estti-
ca; a la reorganizacin constitucional de la Repblica de Centro-
amrica; y a los ideales del pueblo centroamericano.
Todo, dentro de un plan ajustado a lgica rigurosa y que se
basa en las observaciones y estudios que contienen los tomos pri-
mero y segundo.
Claro est que para encarar la cuestin de Belice no espero
que se implante ese u otro sistema educativo que transforme las
costumbres centroamericanas; pero si creo que los guatemaitecos en
general y los funcionarios del gobierno en especial, deben combatir
en s mismos la inexactitud en el caso concreto de tratar algo con-
cerniente a esta cuestin de trascendencia incalculable para el pas.

-0o00--

La tercera actividad es desechar la mentira; ver con valor y
calma la verdad en todo lo relativo a Belice. por dolorosa que sea,
por humillante que nos parezca, por irremediable que lo concep-
tuemos.
El poder creativo, renovador y elevador de la verdad es de
fuerza incomparable y de solidez invencible.
Debemos desechar las gratas mentiras que nos quitan apa-
rentemente espinas, durezas y pantanos del camino; debemos rehuir
los eufemismos acomodaticios que halagan nuestra vanidad; debe-
mos tragar con valor cualquier amarga pldora, por mucho que nos
repugne.

--o000o-

El ambiente que necesitan el Gobierno y el pueblo de Gua-
temala para obtener victoria completa en la cuestin de Belice, de-
ben prepararlo y mantenerlo la previsin, la exactitud y la vera-
cidad.
Sobre estas tres bases han de girar las actividades del Coni-
greso, de cada Ministerio del Ejecutivo. de la Corte Suprema de
Justicia, de la Universidad, de la Escuela Politcnica, del Cuerpo
diplomtico y consuiar; de la Iglesia; de la prensa, de la tribuna:
de las organizaciones culturales masculinas y femeninas; y de to-
dos los guatemaltecos residentes en el interior del pas o en el ex-
terior.
Es indispensable dar a esa cuestin carcter de anhelo na-

-9-.










cional poderoso, vivo, intransigente, superior a todo asunto de par-
tido, de secta, de grupo. Inscribirla en el ms albo pliegue de la
bandera.
Colocarla en el pecho rojo del quetzal y en cada una de sus
dos alas desplegadas en vuelo incontenible a escalar el espacio, en
el azul sin lmites de nuestras ms grandes aspiraciones.
En artculo prximo esbozar las actividades inherentes a
cada uno de los organismos y entidades que acabo de indicar, y que
deben responder a la resuelta voluntad de reivindicar la herencia
que Inglaterra nos arrebat por la piratera, el dolo y la perfidia.

EN EL CONGRESO: La Comisin de ese alto Cuerpo encar-
ceos, nonrbrados y remunerados libremente por la misma Comi-
gada de cuanto concierne a Belice debe asesorarse de nativos beli-
sin, que debe funcionar con la amplitud de los comits del Senado
estadounidense, o las comisiones del Parlamento ingls.
Coordinadas sus actividades con las de. cada Ministerio del
Ejecutivo, con las de la Corte Suprema de Justicia y Colegio de
Abogados y con todas las corporaciones que convenga, ser el cen-
tro que resuma cuantos trabajos se consagren a la obra reivindi-
cadora.

En cada Ministerio del Organismo Ejecutivo

As como en el de Relaciones Exteriores hay una seccin en-
cargada de cuanto se refiere a Belice, en cada uno de los otros de-
ber existir una semejante que conozca desde el punto de vista de
cada Ministerio el estado de Belice, y planee lo que ha de hacerse
cuando se logre reivindicarla.
El problema de vencer y desalojar a Inglaterra es grave; pe-
ro tambin lo es, y en mltiples proporciones, el de gobernar a Be-
lice sobre la base de incorporarla a la vida nacional.
Y eso no podr improvisarse.
Es indispensable preparar con todo cuidado y anticipacin el
plan educativo, sanitario, de asistencia social, hacendario, de comu-
nicaciones, de obras pblicas, de rgimen, interior, de defensa, de
trabajo y de economa que habr de implantarse; y esa previa labor
debe hacerla cada Ministerio en su respectiva rbita.
La Secretara General de la Presidencia de la Repblica de-
ber centralizar y coordinar todas esas labores para transmitirlas a
la Comisin del Congreso.

En la Corte Suprema de Justicia

Por medio de una comisin de dos magistrados y del Colegio
de Abogados, la Corte Suprema debe conocer la legislacin actual
de Belice, en todos sus aspectos: civil, penal, administrativa, econ-
mica, social, y poltica; hacer los estudios comparativos con la nues-
10-










cional poderoso, vivo, intransigente, superior a todo asunto de par-
tido, de secta, de grupo. Inscribirla en el ms albo pliegue de la
bandera.
Colocarla en el pecho rojo del quetzal y en cada una de sus
dos alas desplegadas en vuelo incontenible a escalar el espacio, en
el azul sin lmites de nuestras ms grandes aspiraciones.
En artculo prximo esbozar las actividades inherentes a
cada uno de los organismos y entidades que acabo de indicar, y que
deben responder a la resuelta voluntad de reivindicar la herencia
que Inglaterra nos arrebat por la piratera, el dolo y la perfidia.

EN EL CONGRESO: La Comisin de ese alto Cuerpo encar-
ceos, nonrbrados y remunerados libremente por la misma Comi-
gada de cuanto concierne a Belice debe asesorarse de nativos beli-
sin, que debe funcionar con la amplitud de los comits del Senado
estadounidense, o las comisiones del Parlamento ingls.
Coordinadas sus actividades con las de. cada Ministerio del
Ejecutivo, con las de la Corte Suprema de Justicia y Colegio de
Abogados y con todas las corporaciones que convenga, ser el cen-
tro que resuma cuantos trabajos se consagren a la obra reivindi-
cadora.

En cada Ministerio del Organismo Ejecutivo

As como en el de Relaciones Exteriores hay una seccin en-
cargada de cuanto se refiere a Belice, en cada uno de los otros de-
ber existir una semejante que conozca desde el punto de vista de
cada Ministerio el estado de Belice, y planee lo que ha de hacerse
cuando se logre reivindicarla.
El problema de vencer y desalojar a Inglaterra es grave; pe-
ro tambin lo es, y en mltiples proporciones, el de gobernar a Be-
lice sobre la base de incorporarla a la vida nacional.
Y eso no podr improvisarse.
Es indispensable preparar con todo cuidado y anticipacin el
plan educativo, sanitario, de asistencia social, hacendario, de comu-
nicaciones, de obras pblicas, de rgimen, interior, de defensa, de
trabajo y de economa que habr de implantarse; y esa previa labor
debe hacerla cada Ministerio en su respectiva rbita.
La Secretara General de la Presidencia de la Repblica de-
ber centralizar y coordinar todas esas labores para transmitirlas a
la Comisin del Congreso.

En la Corte Suprema de Justicia

Por medio de una comisin de dos magistrados y del Colegio
de Abogados, la Corte Suprema debe conocer la legislacin actual
de Belice, en todos sus aspectos: civil, penal, administrativa, econ-
mica, social, y poltica; hacer los estudios comparativos con la nues-
10-










tra; y planear la forma en que cooperen ambas legislaciones sin per-
juicio para Belice y para Guatemala, y con provecho para ambas.

En la Universidad

Cuando acept hacerme cargo de fundar la Universidad Cen-
tral de Nicaragua exig como nica condicin, plena libertad en, ini-
ciativas y realizaciones.
La tuve durante los nueve meses en que desempe, ad ho-
norem, la Rectora.
Hube de retirarme porque ante el disgusto del presidente
Ubico por mi presencia en aquella casa de estudios, las autoridades
de Nicaragua se llenaron de miedo y se inclinaron ante los deseos
del dictador de la 14 Calle, a quien, por otra parte, debo el oportuno
servicio de haberme comprado doscientas colecciones de mis libros,
con valor de 1,200 quetzales en momentos en que necesitaDa girar
dos mil a la casa editora.
Mi retiro fu el comienzo de actos de fuerza del poder pbli-
co contra la Universidad, que a poco fu clausurada tras sangrien-
tos atropellos a los estudiantes.
Como protesta, el pueblo nicaragense fund la Universidad
Libre. Los estudiantes me eligieron Rector.
Del discurso que pronunci al tomar posesin de ese ca-go,
son los prrafos siguientes:
"Una moderna Universidad representa todas las potenciali-
dades del cerebro humano, y en consecuencia, debe ser un Labora-
torio donde se investiguen las causas del mal para corregirlo; del
bien, para cultivarlo.
"Eso quisimos que fuera la Universidad Central clausurada
por el Gobierno en recienite fecha, tras sangrientos atropellos al es-
tudiantado; eso queremos que sea la Universidad Libre de Nicara-
gua que hoy inauguramos".
De acuerdo con ese pensamiento se crearon secciones y c-
tedras que para la tradicin arcaica parecan fuera de las activida-
des universitarias.
Hubo una seccin para el estudio de la Costa Atlntica; hubo
una ctedra para el estudio de Rubn Daro; hubo un consistorio de
educacin moral; hubo una seccin de Geografa e Historia de Cen-
troaimrica; otra relativa al problema unionista de Centroamri-
.ca, al panamericanismo, a la confederacin iberoamericana y a la
federacin mundial; hubo iniciativas para reconstruir Chinandega
(inceridiada en una guerra civil), para canalizar el Ro San Juan;
`hubo actos consagrados a cada departamento de Nicaragua, prepa-
ratorios de los consagrados a cada departamento de Honduras, El
Salvador y Guatemala y a cada provincia de Costa Rica y Panam;
etc., etc.
En-una palabra, la-Universidad reflejaba la vida entera del
pueblo nicaragense.
... 11 --









Aplico ese criterio a la Universidad de San Carlos, madre de
las otras de nuestro pas Centroamrica como acertadamente lo dijo
el Embajador Funes en memorable ocasin.
Qu ha hecho la Universidad de San Carlos en cuanto a
los dos problemas ms graves de Guatemala: en el interior, el de
los indios; y en el exterior, el de Belice?
En tiempos de las crnicas dictaduras totalitarias, nada; de
1944 para ac, no s.
No slo la Universidad de San Carlos sino la Popular estn
obligadas a enfocar su atencin sobre el problema de Belice en todos
sus aspectos, distribuyendo el trabajo en otros tantos seminarios y
llevando a esa causa nacional el vigor y el entusiasmo de la sangre
nueva.
En el prximo artculo espero concluir lo relativo a las ac-
tividades en el interior de Guatemala para continuar despus con
las que deben desplegarse en Centroamrica y Panam.

En la Escuela Politcnica.

Uno de los amigos ms queridos que tuve en mi adolescen.
cia, en esta ciudad.y en San Salvador, fu Jos Calixto Mixco, pi-
chn de verdadero, inspirado y eminente poeta que no despleg sus
alas porque se suicid en un arrebato de jovencillo neurtico.
Por l conoc los versos de Amado Nervo, y l conoci por
m los de Rubn Dario.
Creo que PERLAS NEGRAS se llama el libro de Amado
Nervo que lemos juntos, y all recuerdo el verso que puse como ep-
grafe del presente artculo: "Un Santo Cristo y una pistola".
Est en la poesa que consagra a su madre cuando sta le
despidi al marchar en busca del vellocino, de oro de la gloria, y
sin otras alas que las de su mstica inspiracin. Entre lgrimas, sus-
piros, besos y abrazos, le dijo:
Para que te defiendas en el mundo a donde vas y que no co-
noces, para que puedas triunfar, para que nunca te abatas. llvate
estos dos recuerdos mos: con el Santo Cristo alimenta tu fe; y con
la pistola defiende tu vida. Y le colg al pecho el Santo Cristo y le
puso la pistola en la mano.
Cuando Estrada Cabrera me expuls de Guatemala por la
iniciacin de mis luchas unionistas y .siendo yo estudiante de De-
recho, viva en casa. de. un' mdico estadounidense, director de una
academia donde enseaba ingls y gimnasia sueca. Estaba esa casa
en la 2a Avenida Sur, cerca del Callejn de Hurfanas y en parte
del sitio que, hoy ocupa el edificio de la Sociedad "El Porvenir de
los Obreros". ,
-Erael .doctor Juan :Cross; y.me favoreci con profundo ca-
rino.
SDebo- a. 11 u.chas. y tiles. enseanzas, especialmente de lo
que llaman en Espaa Mundologa, o sea el conjunto de conocimien-

-12-










tos, observaciones y experiencias que nos adiestran en el trato con
hombres y mujeres de toda clase.
Camino de la estacin del ferrocarril a donde me llevaban
para ponerme de patitas en un vapor de San Jos, meti algo en el
bolsillo derecho de mi saco, y me dijo:
"Defienda con su palabra y con su pluma la causa unionis-
ta; pero al que intente tocarle un pelo, saldelo con una pildora de
esto que le dejo en el bolsillo, y que no lo vea hasta que se halle
a bordo".
Era una pistolita de un solo tiro, que poda esconderse en
la palma cerrada de la mano. Creo que de la clase que sirvi a Zo-
llinger para saludar y despedir al general Reyna Barrios.
Siempre he tenido muy presentes el consejo del Dr. Cross y
el de la mam de Nervo.
Y aplico ambos a Guatemala en el caso de Belice.
Por esto coloco entre las actividades de su rescate las que
debe desplegar la Escuela Politcnica.
Desde luego el Estado Mayor del Ejrcito y la seccin de
Belice del Ministerio de Defensa estudiarn todo lo relativo a una
posible campaa que sea indispensable para la reivindicacin; pero
es la Politcnica el organismo llamado a estudiar como una de sus
disciplinas preparatorias todo lo que se relacione con el posible uso
de la fuerza armada en ese asunto que toca en lo vivo el honor de
Guatemala.
Los caballeros cadetes que cuentan entre sus glorias con la
de Adolfo Hall,... "el sublime adolescente que deja la escuela para
acudir al campamento y escribir su historia en una sola pgina de
valor y herosmo que ha unido para siempre su nombre al de Ba-
rrios inmortal" -como dijo el insigne tribuno Manuel Valle en el
bautismo del Partido Unionista Centroamericano- deben ser los
abanderados de la cruzada reivindicadora cuando sta exija el em-
pleo de las armas. Al tratar en prximo artculo de las actividades
en los otros Estados de Centroamrica y en Panam, sealar el
ejemplo de Nicaragua con Rigoberto Cabezas y la iniciativa que por
mi medio hizo al Presidente Ubico el General nicaragense don
Francisco Vigil.

En el Cuerpo Diplomtico y Consular.

El champaa que corre con abundancia de torrente y que
tanto cuesta a los cinco Estados de Centroamrica en una diplo-
macia inane, pues que la separacin los reduce a San Marinos, An-
dorras y Mnacos de la comparsa internacional, debe -siquiera-
utilizarse para dar a conocer en todas partes, con previsin, exac-
titud y veracidad, los derechos incontestables de Guatemala, atra-
yndole simpatas en los gabinetes y en los pblicos. A este ltimo
fin, la prensa, la radio, las exposiciones, deben ser cuidadosa y h-
bilmente empleadas. Virgilio Rodrguez Beteta es un ejemplo del

-13-










diplomtico que para ese fin necesitan, Guatemala y Centroam-
rica. El Obispo Pereira y Castelln di en Nicaragua el alto ejem-
plo de combatir contra el extranjero interventor.
En Centroamrica hemos tenido comecuras y comepirujos
-excrecencias de los odios que produjeron las guerras civiles- y
todava los tenemos, si bien las obligadas rectificaciones de los
tiempos nuevos van hacindoles desaparecer.
Monseor Claudio Mara Volio y Jimnez en Costa Rica,
Monseor Pereira y Costelln en Nicaragua, Monseor Fiallos en
Honduras, Monseor Belloso en El Salvador y Monseor Casanova
y Estrada en Guatemala -para no citar sino a los ya fallecidos-
son testimonios irrecusables de que pueden convivir en un pas tan
catlico como Centroamrica la potestad civil y la eclesistica sin
chocar, y sirviendo ambas los intereses de la patria.
En Esquipulas he visto numerosos romeristas de Belice que
concurren- cada ao al Santuario Nacional de Centroamrica, y la
iglesia Catlica guatemalteca tiene all un extenso campo que pide
su cooperacin para que pueda recuperarse el territorio que fu des-
prendido de la comn herencia, y que a ella debe volver.


En la Prensa, la Tribuna y las Organizaciones
Culturales Masculinas y Femeninas.

Todas esas entidades deben contribuir de modo constante y
metdico a la obra oficial e individual que tiene como fin el rescate
de la tierra que completando los lmites de Guatemala, devolvera
a los departamentos del Petn y Alta Verapaz sus puertos marti-
mos naturales.

Penetracin en Belice.

El esfuerzo coordinado de las actividades que se inicien y
mantengan en el interior de Guatemala deben dirigirse como punto
de convergencia a penetrar en el interior de Belice, llevando all las
corrientes de vida que identifiquen a beliceos y guatemaltecos.
Se dice, y con razn, que donde hay una voluntad, hay un
camino.
Si el pueblo guatemalteco enfoca su voluntad -como un es-
pejo ustorio los rayos del sol- hacia la penetracin en el interior
de Belice, hallar, no uno sino muchos caminos, asi en io espiritual
y mental como en lo material.
A enfocar la fuerza irresistible de la voluntad colectiva en
el espejo ustorio de la reivindicacin de Belice!





-14-










diplomtico que para ese fin necesitan, Guatemala y Centroam-
rica. El Obispo Pereira y Castelln di en Nicaragua el alto ejem-
plo de combatir contra el extranjero interventor.
En Centroamrica hemos tenido comecuras y comepirujos
-excrecencias de los odios que produjeron las guerras civiles- y
todava los tenemos, si bien las obligadas rectificaciones de los
tiempos nuevos van hacindoles desaparecer.
Monseor Claudio Mara Volio y Jimnez en Costa Rica,
Monseor Pereira y Costelln en Nicaragua, Monseor Fiallos en
Honduras, Monseor Belloso en El Salvador y Monseor Casanova
y Estrada en Guatemala -para no citar sino a los ya fallecidos-
son testimonios irrecusables de que pueden convivir en un pas tan
catlico como Centroamrica la potestad civil y la eclesistica sin
chocar, y sirviendo ambas los intereses de la patria.
En Esquipulas he visto numerosos romeristas de Belice que
concurren- cada ao al Santuario Nacional de Centroamrica, y la
iglesia Catlica guatemalteca tiene all un extenso campo que pide
su cooperacin para que pueda recuperarse el territorio que fu des-
prendido de la comn herencia, y que a ella debe volver.


En la Prensa, la Tribuna y las Organizaciones
Culturales Masculinas y Femeninas.

Todas esas entidades deben contribuir de modo constante y
metdico a la obra oficial e individual que tiene como fin el rescate
de la tierra que completando los lmites de Guatemala, devolvera
a los departamentos del Petn y Alta Verapaz sus puertos marti-
mos naturales.

Penetracin en Belice.

El esfuerzo coordinado de las actividades que se inicien y
mantengan en el interior de Guatemala deben dirigirse como punto
de convergencia a penetrar en el interior de Belice, llevando all las
corrientes de vida que identifiquen a beliceos y guatemaltecos.
Se dice, y con razn, que donde hay una voluntad, hay un
camino.
Si el pueblo guatemalteco enfoca su voluntad -como un es-
pejo ustorio los rayos del sol- hacia la penetracin en el interior
de Belice, hallar, no uno sino muchos caminos, asi en io espiritual
y mental como en lo material.
A enfocar la fuerza irresistible de la voluntad colectiva en
el espejo ustorio de la reivindicacin de Belice!





-14-














ACTIVIDADES EN LOS OTROS CUATRO ESTADOS

DE CENTROAMERICA Y PANAMA


"El brillo de las bayonetas que seala el faro de los
ejrcitos ms all del Paz, del Lempa y del Nacaome y so-
bre las largas y desiertas mrgenes del San Juan, acu-
diendo del Occidente y del Sur en defensa de la nacionali-
dad; os impetuosos arranques de J. Victor Zavala enfren-
te del peligro; y la tea siniestra levantada por el brazo te-
rrible del ERIZO en la noche que fu aurora de su gloria:
todo eso eres t, y por eso bendicen eternamente tu nom-
bre las ondas del Gran Lago, heroica Patria! (Manuel Va-
lle, Palabras pronunciadas en el bautismo del Partido
Unionista Centroamericano, el 15 de Septiembre de 1899.)


Honduras pudo reivindicar las Islas de la Baha y la Mosqui-
tia hondurea por la inmediata accin del tratado Clayton Bulwer;
Nicaragua logr reivindicar la Mosquitia nicaragense y San Juan
del Norte tras larga y costosa lucha diplomtica de cincuenta y seis
aos y tras atrevida y corta campaa militar, utilizando el mismo
tratado y aprovechando la influencia de Estados Unidos.
A Honduras y a Nicaragua ayudaron Guatemala, El Salva-
dor y Costa Rica en la lucha reivindicadora.
Para rescatar a Belice se necesita el concurso decidido y efi-
caz de los otros cuatro Estados de la patria comn; y ser de gran
influencia el concurso de Panam.
-La Odeca es un oportuno y valioso vehculo que debe apro-
vechar Guatemala para reforzar en todo sentido el flanco que pre-
senta ante el Imperio Britnico, todava poderoso y siempre hbil,
astuto y escurridizo.
En mi mesa de estudio tengo el siguiente despacho:
"Naciones Unidas. Diciembre 10, 1952. Al debatir hoy la
Asamblea General el informe del comit de fideicomisos sobre los
territorios sin gobierno propio, el Dr. Miguel Rafael Urqua, de El
Salvador, pidi y obtuvo permiso para dar lectura a una declara-
cin en nombre de las delegaciones de Costa Rica, Honduras, Nica-
ragua y suya propia. Esa declaracin dice:
"Las delegaciones de Costa Rica, El Salvador, Honduras y,
Nicaragua. conscientes de que la hermana Repblica de Guatemala
-15-









ha manifestado en esta sesin de la Asamblea General que se reser-
va los derechos soberanos que tiene sobre el territorio de Belice, y
considerando que ese es un problema que afecta directamente a la
unidad geogrfica de Centroamrica, desean dejar constancia de
su solidaridad con las reservas formuladas por la delegacin de
Guatemala".
Bien est que el Ministerio de Relaciones Exteriores gestio-
ne con los otros de Centroamrica para que esa declaracin ante
las Naciones Unidas se mantenga y para que se traduzca en toda
clase de actos que materialicen la solidaridad centroamericana a fa-
vor de Guatemala.
Pero no debe dejarse slo al Ministerio de Relaciones Exte-
riores.
Precisa despertar la opinin pblica en El Salvador, en Hon-
duras, en Nicaragua y en Costa Rica; precisa orientar esa opinin
cuando despierte; precisa canalizarla por todas las partes de cada
uno de esos Estados; precisa avivarla y enardecerla por la prensa,
la radio, los mtines; precisa darle finalidades concretas que puedan
servir a Guatemala en forma positiva.
En esta ciudad, el Comit Unionista se ha mantenido en cons-
tante relacin con entidades de El Salvador, de Honduras, de Ni-
caragua y de Costa Rica para todo cuanto atae a los derechos e
intereses de la nacionalidad centroamericana.
Y lo ha hecho y lo hace sin el auxilio oficial.
Ni siquiera cuenta con una franquicia de correos y de tel-
grafos.
La Sociedad de Obreros Federados de El Salvador, el Insti-
tuto Morazn de Honduras, Accin Unionista Centroamericana de
Nicaragua y el Instituto Centroamericano de Costa Rica, son cen-
tros que pueden dirigir en cada uno de esos Estados la campaa di-
vulgadora que despierte, oriente, mantenga, avive y enardezca la
opinin pblica que necesita Guatemala para imantar las volunta-
des populares de esos Estados, para encauzarias y para proyectar-
las a objetivos de utilidad prctica e inmediata.
Tampoco debe abandonarse la empresa divulgadora en el in-
terior de Guatemala, divulgadora en cada departamento, olvidn-
dose del gran error de creer que esta ciudad es toda Guatemala.
Habl ya en artculo anterior de la imprevisin ibera e ibe-
roamericana y, por ende, de la centroamericana.
Ningn asunto poltico debe acaecer por improvisacin, y
menos an si toca cuestiones internacionales.
El plan previo, el cuidadoso atisbo de todas las puertas y
ventanas, el previsor estudio del conjunto y de los detalles son in-
dispensables para sealar mtodos de realizaciones.
En ningn pas organizado conforme a las exigencias de la
vida moderna y gooernado por estadistas verdaderos, se aborda nin-
gn asunto de trascendencia sin una labor previa que prepare a la
opinin pblica.

-16-










Siempre se ha comparado, y con razn, el gobierno de un pas
con el cerebro de un hombre.
El cerebro produce ideas, las combina, planea su ejecucin;
pero sta exige el concurso de sentimientos, de impulsos, de pasio-
nes, de la lengua, de los brazos, de las manos, de las piernas, e3
decir, del sistema circulatorio, del respiratorio, del locomotriz, del
nervioso en todo y para todo. Este es por antonomasia el formador
de la opinin pblica.
Sin una opinin pblica viva, efectiva, vibrante en el inte-
rior de Guatemala y en el interior de Centroamrica, el Gobierno
de Guatemala o su vehculo internacional el Ministerio de Re-
laciones Exteriores no puede, no podr desarrollar la intensa labor
que se necesita para reivindicar Belice.
Hay para esto mayores dificultades que hubo para reivindi-
car las Islas de la Mosquitia hondurea y la Mosquitia nicara-
guense.
Pero el ambiente mundial es mejor que a mediados del siglo
XIX cuando reivindic Honduras las Islas y la Mosquitia y que a fi-
nes de ese siglo cuando Nicaragua arrebat la Mosquitia.
Dediquemos prrafo especial a Panam.
Forma parte del istmo geogrfico centroamericano y duran-
te muchos aos del rgimen colonial fu una provincia del Reino de
Guatemala, e incluso su capital transitoria.
Logr como nuestra patria, su emancipacin de Espaa pa-
cficamente, y atrada por la gravitacin de la personalidad de Bo-
lvar se agreg a la Gran Colombia (compuesta de Venezuela, Ecua-
dor y Nueva Granada, hoy Colombia).
Apoyada por el Presidente Teodoro Roosevelt proclam su in-
dependencia en 1903, separndose de Colombia y celebrando con
Estados Unidos el tratado que asegur esa independencia y permi-
ti construir el canal interocenico, puesto al servicio del mundo
once aos despus.
Cuando yo no conoca Panam pens que los panameos
eran entreguistas y descastados como los que en Nicaragua perso-
nifica Adolfo Daz.
Rectifiqu tal pensamiento la primera vez que permanec en
Panam y he ratificado esa rectificacin las muchas veces que all
he permnanecido.
En uno de mis libros -"Mundialidad del Problema Unionis-
ta Centroamericano"- expongo con detalles la opinin que tengo
de Panam.
Es un pueblo despierto, vigilante, ansioso de vivir su propia
vida y convencido de su importancia actual para el mundo y de su
magnfico porvenir.,
Hbil y bien orientado, sortea con firmeza los peligros de la
vecindad a-un coloso, defiende su dignidad de pueblo soberano y
mantiene el prestigio del idioma que lo representa.
En su certera orientacin comprende que su :mejor defensa

-17-










est en s mismo y en la solidaridad con el bloque racial que habla
espaol y portugus.
De ah el cuidado singular que pone en sus relaciones con
Ibero-Amrica; y de ah su simpata creciente hacia Centroamrica.
La generacin que proclam su independencia siempre se
sinti colombiana, a pesar del desgarramiento; la que le sigui per-
di calor de afecto nacional colombiano y se mantuvo en el vaco;
pero la posterior, que es la de hoy, se inclina decididamente a Cen-
troamrica, y cada da se vincula ms y ms con sta.
Panam ejerce benfica influencia sobre los cinco Estados
clsicos de nuestra patria. En mi libro "Continental", todava indi-
to, detallo todos los aspectos de esa influencia.
Por ahora slo a uno me voy a referir: a la desintoxicacin
del localismo.
SCualquier centroamericano que resida algn tiempo en Pa-
nam, pierde mucha parte, o toda, la costra de aldeanismo que ha-
ce odiar al vecino y que le presenta al terruo nativo como el om-
bliigo del mundo.
Ventaja de ste, me deca una talentosa colombiana, es Pa-
nam.
Pasan por este puente tantos buques, tantas razas, tantas
naciones, tantos tipos de individuos, que la reaccin natural es dar-
se cuenta del conjunto humano, de la complejidad de la vida terres-
tre, de la insignificancia, o muy relativa significacin de cada par-
te en el volumen total del mundo.
De ah que el tico que ha vivido en Panam. vuelve a Costa
Rica sin creer que el resto de Centroamrica es inferior a la Ti-
quicia; de ah que el pinolero vuelve a Nicaragua sin creer aue los
nicaragenses son los ms talentosos de Centroamrica; de ah que
el catracho vuelve a Honduras sin creer que sta es .. "patria del
oro y del talento cuna"; de ah que el guanaco vuelve a El Salvador
sin creer que ste es la Prusia de Centroamrica; y de ah que el
chapn vuelve a Guatemala sin creer que el Palacio que nos dej
Ubico, y que lo llamo el Palacio de la presidencia federal, es la oc-
tava maravilla del mundo.
Y en cambio, todos vuelven comprendiendo que los hombres
de habla espaola y portuguesa estamos perdidos en la balumba de
razas, de idiomas, de intereses, de ambiciones de la civilizacin mo-
derna si no estrechamos filas y presentamos un slo frente en los
conflictos de hoy en lac :)ntingencias de porvenir.
Boya de la raza llam a Panam la primera vez que all es-
tuve, y cada vez que vuelvo confirmo la exactitud de ese apelativo.
No hay en el gobierno de Panam Ministerio ms importan-
te que el de Relaciones Exteriores, como el guardin de un puente
no:tiene ocupacin ms delicada que el trato con los pasajeros.
Esa singularidad del Gobierno panameo puede prestar a
Guatemala los servicios ms eficaces en la lucha diplomtica por el
rescate de Belice.

-18-









Los otros cuatro Estados Nicaragua, El Salvador (que tiene
una organizacin diplomtica y consular excelente), Honduras y
Costa Rica pueden y deben prestar una eficaz cooperacin a Gua-
temala en esa lucha diplomtica, y su eficacia puede centuplicarse
si a ella se suma la de Panam.

--oGo-O

Debera concluir este artculo explicando el aspecto blico
del rescate de la Mosquitia nicaragense; y refiriendo la propuesta
que por mi medio hizo al presidente Ubico el General nicaragense
don Francisco Vigil.
Se ha hecho muy largo este artculo, contrariando mi prop-
sito de que cada uno sea corto para no aburrir demasiado a mis
pocos y pacientes lectores; y por eso, dejar tales puntos para tra-
tarlos en el ltimo de todos stos artculos, y que titular: "Cmo ha
enfocado el Unionismo el problema de Belice desde 1938".
De consiguiente, en el prximo voy a ocuparme de las acti-
vidades que deben desplegarse en Estados Unidos.






























-19--















ACTIVIDADES EN ESTADOS UNIDOS


"Precisa comprender lo que significa la formacin y mante-
nimiento de un ejrcito como el que Matas de Glvez reuni y man-
tuvo desde el citado ao de 1779 hasta que la derrotada Inglaterra
reconoci en el tratado de paz de Versalles de 1783, la independen-
cia de Estados Unidos, para darse clara cuenta de la sangre que de-
rram, de los bienes que perdi y de los sacrificios que hizo el pue-
blo centroamericano en favor del pueblo de los Estados Unidos en
aquella que llamo nuestra PRIMERA GUERRA NACIONAL (o pre-
cursora de la misma). Los Estados Unidos son deudores a nuestra
patria de la ms eficaz cooperacin en aquellas circunstancias me-
morables; y algn da el pueblo centroamericano reclamar el pago
de esa deuda sagrada". (Aplausos).-Prrafos de la conferencia que
sobre el asunto de Belice dict el 18 de Junio de 1938 en Managua.
Estando en Washington en diciembre de 1945 escrib al pre-
sidente Dr. Arvalo dicindole que, a mi juicio, el sentir ntimo del
Gobierno americano en cuanto a Belice, favoreca a Guatemala.
Lo cre entonces, y lo creo ahora, y para ver eso no se nece-
sitan lupa, ni anteojos, ni microscopio, ni telescopio.
Basta el sentido comn.
Estados Unidos no quiere en Amrica la compaa de foras-'
teros -la creciente interdependencia mundial va cubriendo de moho
la palabra extranjero- sean europeos, asiticos, africanos u oce-
nicos que puedan hacerse competencia en su poderoso influjo en las
Islas y Tierra Firme de los Mares Atlntico y Pacfico, inventados
por Coln y revelados por Amrico Vespucio como un nuevo mundo.
La Doctrina de Monroe no es esttica sino dinmica. Fu in-
tuida por Carbajal, el Demonio de los Andes; la engendraron los
Pizarros, los Contreras y Martn Corts a principios de la conquis-
ta espaola -en Sur Amrica- en Centroamrica y en Norte
Amrica ayudaron a gestarla nuestro gran Valle, Bolvar y Mon-
teagudo; naci en 1823, siendo asistida la mam Monrovia por los
mdicos comadrones Canning y Jefferson, el uno de Londres y el
otro de Virginia.
Fu bautizada por la Santa Alianza, que no pudo ahogarla
como lo deseaba el Rey Narizotas, que tuvo presos a nuestros olvi-
dados patriotas y patricios granadinos y a nuestro diputado el ca-
nnigo Larrazbal.
De entonces ac ha seguido embarneciendo, a costa de Es-
paa y Dinamarca, y por ley biolgica espera que Francia, Holanda

-20-









e Inglaterra le suministren los alimentos de que todava no dispone.
Y como los ms sustanciosos los retiene an esta ltima,
quiere con oculta vehemencia liarle las maletas y echarla con todos
los comedimientos posibles,
Como el Jefe de Estado Glvez quera en su ceguera de se-
paratista echar de esta ciudad a las autoridades federales, aldeani-
zndola.
Y lo consigui para desgracia de Centroamrica y lesin
permanente de mi ALMA PARENS, que no curara de tan dolorosa
herida mientras no recobre la capitalidad nacional. Por supuesto
que Estados Unidos no anuncia tal estado de nimo con el pito y
el tambor sino que, al revs, procura solaparlo con las ms inocen-
tes actitudes y las ms dulces palabras.
No vendr, por consiguiente, a buscar a Guatemala para
ofrecerle en dos platos a Belice como aguinaldo de Pascua; pero ver
con singular complacencia que Guatemala sea la heredera forzosa
de Inglaterra, y que ninguna parte de esa herencia le sea arrebata-
da por Mxico.
Guatemala, en consecuencia, debe atemperar sus relaciones
con Estados Unidos a ese ntimo sentir de la diplomacia norteame-
ricana.
El Canad es ya, virtualmente, ms de Estados Unidos que
de Inglaterra, no como una colonia sino como parte integrante de
la vida econmica y social de Estados Unidos.
Lo mismo puede asegurarse de Terranova.
Las Bermudas, Las Lucayas y las otras pequeas Antillas in-
glesas son, con Jamaica, puntos estratgicos que Estados Unidos
necesita.
En cuanto a la Trinidad y a las Guayanas, la prudencia de
contar con Ibero-Arnrica y la relativa lejana de una y otras, le
aconseja una poltica benevolente con Venezuela y El Brasil.
En cuanto a las Malvinas, ningn peligro ni molestia le cau-
sar su reversin a la Repblica Argentina.
Si Centroamrica anda lista, podr recobrar tambin para
Nicaragua el Gran Caimn.
Planteada de esa manera la actitud de Estados Unidos, Gua-
temala debe desplegar all las siguientes actividades, a mi juicio:
-Mantener en la Secretara de Estado una constante con-
versacin sobre los derechos de Guatemala y la conveniencia de
Estados Unidos para que Belice vuelva al patrimonio guatemalteco.
Esa conversacin debe ser apoyada siempre por los otros cuatro Es-
tados de Centroamrica, y por Panam, mediante gestiones perma-
nentes de la Embajada de Guatemala.
-Mantenerse al habla con las Secretaras de Defensa y de
Marina para que aporten su influencia a favor de Guatemala en ,la
Secretara de Estado.
-Mantener en el Comit de Relaciones Exteriores del Sena-
do un vocero permanente a favor de los derechos de Guatemala.

-21 -









-Contar con el mayor nmero posible de senadores y di-
putados.
-Mantener voceros en las Directivas de los ms importan-
tes partidos polticos, el Republicano y el Demcrata.
-Hacer dictar series de conferencias y de radiodifusiones en
centros de cultura, de obreros, de periodistas, de estudiantes, de in-
dustriales, de comerciantes, etc., etc. Especializar en cuanto a Uni.
versidades.
-Mantener en los peridicos y revistas que sea posible una
informacin permanente a favor de Guatemala; y hacer que apa-
rezcan artculos que defiendan los derechos de la misma, y desde
el punto de vista estadounidense.
-Patrocinar excursiones de distinguidos hombres de letras
hacia Belice y Guatemala para que presenten el problema con la
fuerza y vivacidad de lo visto con propios ojos.
-Patrocinar jiras de conferencias de jvenes estadouniden-
ses a favor de Guatemala por grupos ae universiaades, o de centros
de cultura, o de obreros, o de organizaciones femeninas, etc., etc.
-Interesar a la revista de la Unin Panamericana para que
destine pginas permanentes a favor de los derechos de Guatemala.
-Presentar a la opinin pblica de Estados Unidos por to-
dos los medios posibles el hecho histrico de los sacrificios que, al
Reino de Guatemala cost la independencia de Estados Unidos du-
rante la guerra de cuatro aos que sostuvo nuestra patria chica den.-
tro de la Madre Patria contra el Imperio Britnico, desde 1779 hasta
1783. Recurdese que nuestra capital acababa de ser destruida por
el Terremoto de Santa Marta.
El antiguo dicho del mundo que habla espaol y portugus
de que para conseguir la justicia que reclamamos, precisa tenerla,
saberla pedir y que la quieren dar, cobra dolorosa, cruda y tremen-
da veracidad en asuntos internacionales.
Por consiguiente, adems de las alegaciones jurdicas que
deben mantenerse en pie y deben propagarse por doquiera, es in-
dispensable que Guatemala sepa interesar a todos los pases de este
Continente (incluso Canad y las colonias de Inglaterra) para pe-
dir al mundo que se le haga justicia y para conseguir que el mundo
quiera que se le haga esa justicia.
Y en cuanto al ms poderoso factor poltico, econmico e in-
ternacional de las Amricas, invocar la justicia que nos asiste, la
deuda de gratitud para el Reino de Guatemala y el autodetrmi-
nismo que preconiza la democracia.
Es decir, ni abyecto entreguismo ni odio ciego de toro enfu-
recido ante el trapo rojo.
Queda claramente expresado mi pensamiento en los prrafos
que transcribo de mi libro "Mundialidad del problema unionista
centroamericano", pgina 269:
"Deca Emerson que en el mundo cada cual debe brillar con
su propio rayo y debe vibrar con su propia nota: creo que los ibero-

--22-









americanos no debemos olvidar ni un minuto la profunda verdad
que esa frase encierra. En todo tiempo y en cualquiera circunstan-
cia debemos poner de relieve todas las grandes y nobles cualidades
que hemos heredado de nuestros antecesores, y es as como podre-
mos obtener el respeto del mundo. Sobre la slida base de nuestro
espaolismo racial sentemos todas las virtudes de sajones, teutones,
eslavos, asiticos, etc., etc., pero no caigamos en la tentacin de
descastarnos, porque esa tentacin nos lleva al plano inclinado de
la decadencia para hundirnos en el abismo de la insignificancia. Un
espaol afrancesado es mal visto por los espaoles y menospreciado
por los franceses; un iberoamericano yanquizado cosecha el desdn
de los estadounidenses y el odio mal contenido de los iberoahmeri-
canos.
As como las claras cuentas hacen los buenos amigos, as el
valor, la franqueza y la dignidad hacen que los pueblos de diferen-
tes razas puedan respetarse, comprenderse, estimarse, y hasta que-
rerse. Nosotros, iberoamericanos, herederos de una grani raza, no
debemos rehusar a la amistad angloamericana; pero debemos re-
chazar toda servidumbre. Amistad puede haber entre iguales, y ese
noble sentimiento implica lealtad; entre seor y siervo, no puede
haber libertad sino encubierta hostilidad e hipcrito sometimiento,
y ambas cualidades negativas, implican deslealtad.
Tiene el Partido Unionista Centroamericano varias filiales
en Estados Unidos, FUSLA entre ellas, fundada y actualmente pre-
sidida por el Dr. Stanley I. Posner, con sede en Washington.
Esa entidad puede y quiere ser til a Guatemala en el caso
concreto de Belice, como es til a Centroamrica en la lucha por
el triunfo de la causa unionista.
Recordis aquel apasionado y emocionante drama de Vic-
toriano Sarduo: "La Corte de Napolen"?
En una de sus escenas, una lavandera de la poca en que el
corso vegetaba sarnoso como cortesano de Robespierre, cobr al Em-
perador la cuenta que le deba por limpieza de su ropa.
Napolen, en el endiosamiento del trono y la corona, haba
olvidado la deuda; pero ante la evidencia de su firma, el recuerdo
acudi ntido, y la reconoci.
Es nuestra patria -Centroamrica de hogao, Reino- d
Guatemala antao-- duea de una cuenta semejante a la que od-
tent la herona de Sarduo?
La negar el pueblo estadounidense?
Ante la evidencia histrica, no la negar.
Que la cobre Guatemala en nombre de Centroamrica, y
que sta apoye a su hermana mayor.





-- 23 -















ACTIVIDADES QUE GUATEMALA DEBE

DESPLEGAR EN MEJICO


"Son nuestros hermanos, sus riesgos son los nuestro.s
y su suerte es la suerte que nos espera. No debemos guar-
dar silencio y si ayudarles de alguna manera en su propia
lucha. Sepa el mundo todo que los hondureos estn dis-
puestos a cumplir con sus deberes cualesquiera que ellos
sean". (Prrafo del manifiesto de don Juan Lindo, Jefe
de Estado de Honduras, a los Centroamericanos, con mo-
tivo de la guerra injusta que lanzaba el Presidente Polk
de los EE. UU. contra Mjico. A ese manifiesto sigui, el
2 de Junio de 1847, la DECLARATORIA DE GUERRA DE
HONDURAS contra Estados Unidos, en defensa de M-
jico).


Fiel a las doctrinas del UNIONISMO CENTROAMERICANO,
mi visin es en cuanto al bloque racial que habla espaol y portu-
gus, ecumnica.
No tengo por ende, ningn prejuicio y ninguna mala volun-
tad contra cualquier miembro de ese bloque. Conozco la mayor par-
te de los pases que lo forman; he estado en muchas partes de Es-
paa y en la frontera hispano-portuguesa; en Amrica del Sur a
excepcin de Bolivia. No he estado en Mjico, Cuba, Puerto Rico y
Santo Domingo, ni en Filipinas.
Tengo hace aos un proyectado viaje a Mjico que no he
realizado por dificultades varias. Si los guatemaltecos y los centro-
americanos no leen estos artculos mos acerca de Belice, mucho me-
nos los han de leer los mejicanos; pero por si acaso alguno fuere
ledo en Mjico, deseo que se tenga muy presente mi falta de pre-
juicios y de antipatas y que se reflexione en mi sujecin a la ver-
dad, tal como Balmes la define: la realidad en las cosas.
En uno de mis libros digo lo siguiente de Mjico:
"Mi fe en el porvenir del bloque racial iberoamericano em-
pieza por mi fe en Mjico al norte, y en el Brasil al sur".
A pesar de los traspis del Mjico revolucionario, creo que
se salvar la nacionalidad mejicana y creo que propender a soli-
darizarse cada vez ms con los otros pueblos iberoamericanos.
Deca el escritor pinolero de Granada, Enrique Guzmn, que

-24-









Mjico es una Guatemala Grande: para los Estados Unidos, Centro-
amrica comienza aquende el RIO GANDE.
En las contingencias de la futura vida internacional, Mjico
puede ocupar una gallarda posicin si cuenta a retaguardia con una
Centroamrica unida que polarice a la Amrica Ibera, penetre a
Europa y Africa por Espaa y Portugal y cuente en Asia y Oceana
con la benevolencia de Filipinas.
Sin esas proyecciones raciales, Mjico ser en el mundo ins-
ternacional del futuro, lo que ahora es en las pelculas yanquis: ob-
jeto de una desdeosa curiosidad.
Es decir, que Mjico aislado del bloque racial hispano-luso-
parlante, est perdido en la vorgine internacional. Y eso mismo
pienso de Iberia, de Filipinas, y de cada pas iberoamericano: O
juntos se salvarn, o dispersos se hunden!
No ha sido ese el pensar y el sentir de algunos gobernantes
mejicanos, entre otros Iturbide, Santa Ana, Porfirio Daz.
En cambio, lo han pensado lcidamente y lo han sentido vi-
vamente, algunos gobernantes mejicanos como Jurez, Lerdo de Te-
jada, Madero, Venustiano Carranza y Alvaro Obregn.
De aquellos gobernantes, Centroamrica recibi agravios y
daos; son deudas que hicieron contraer a Mjico con nuestra patria,
y que en el libro MAYOR de Centroamrica se hallan incluidas en
dos grupos. El anterior al manifiesto de don Juan Linde y la de-
claratoria de guerra de Honduras contra Estados Unidos en defensa
de Mjico; y el posterior a ese acto de legtima quijotera de soli-
daridad, que yo alabo en todo sentido y del que estoy orgulloso co-
mo centroamericano.
Las deudas del primer grupo son:
-Habernos iniciado en la guerra civil cuando acabbamos
de proclamar nuestra independencia y nos preparbamos a organi-
zarnos constitucionalmente. El malvado anhelo anexionista de
Iturbide desorient, ensangrent y entorpeci el proceso constitucio-
nal de Centroamrica y prepar la separacin.
-Habernos mutilado apoderndose de Chiapas.
-Habernos arrebatado Soconusco con brutal violencia.
Las del segundo grupo son:
-La hostilidad contra el movimiento Unionista de 1885.
-La mutilacin de territorios pertenecientes a Guatemala
por derecho indiscutible, mutilacin que aparece como un pual cla-
vado en mucha parte del Norte y el Oeste del patrimonio guatemal-
teco.
Comentando las labores de la ODECA publiqu en PRENSA
LIBRE, de esta ciudad, una serie de artculos con el ttulo de EL
OBSERVADOR UNIONISTA en noviembre y diciembre de 1951.
En uno de esos artculos y refirindome al ambiente exterior
que hall la ODECA, digo en cuanto a Mjico:
"Mjico debi ser nuestro mejor amigo en la reconquista de
la Federacinm pero ha sufrido largos perodos de miopa respecto a
25 -









nosotros, miopa que le ha hecho combatir las tendencias unionis-
tas de Centroamrica".
Fu la prolongada y totalitaria dictadura de don Porfirio,
tpica en cuanto a esa miopa.
Madero reaccion con mirada de guila contra esa imprevi-
sora y suicida miopa; pero su muerte prematura nos impidi re-
cobrar los benficos frutos de su actitud elevada y justiciera.
Don Venustiano Carranza y Alvaro Obregn, tuvieron sim-
pata por nuestra causa unionista, y hasta ellos llega mi conoci-
miento de presidentes mejicanos simpatizadores de una restaura-
cin federal en Centroamrica.
Con el gobierno de. Alemn, nada not de simpata por una
Centroamrica unida y la poco delicada aclaracin que hizo respec-
to a Belice me da mala espina.
Qu valor podemos dar a la declaracin que aquel gobierno
transmiti con motivo de la conferencia de CANCILLERES?
En cambio creo que el pueblo mejicano libre del criterio go-
biernista, tiene que simpatizar con nuestra causa, si puede perca-
tarse que ella favorece no slo a Mjico, sino a todo el bloque ra-
cial que habla espaol y portugus.
Esa actitud del Presidente Alemn no es la del corajudo cha-
rro mejicano, tan orgulloso de sus criadillas como autntico macho;
es la del chulo degenerado en mancebas y que aguarda con astucia
cobarde y metalizada el guio de la manceba para despojar al tran-
sente inerme. Es, en definitiva, una actitud poco delicada, que el
pueblo mejicano la repudiar por vergonzosa.
Tal actitud contrasta singularmente con el espritu y la le-
tra de las declaraciones justicieras, elevadas, oportunas del presi-
dente Lzaro Crdenas, declaraciones de legtima solidaridad racial.
Honran tanto al gobernante como a los gobernados. Son tim-
bre d orgullo del pueblo mejicano.
Y dicho sto, cules deben ser las actividades de Guatema-
la en Mjico, defendiendo sus derechos sobre Belice?
A mi juicio, las siguientes:
-Apoyo decidido y constante al partido unionista centro-
americano en la campaa de prensa y de tribuna que se propone ini-
ciar, mantener y desarrollar en Mjico para poner en evidencia los
derechos de Guatemala que no hieren a los de Mjico en nada; y
recordar al pueblo mejicano el apotegma de su gran representativo
Benito Jurez: El respeto al derecho ajeno es la paz.
-Mantener voceros en el senado y en la cmara de Diputa-
dos de Mjico.
Proceder de acuerdo con las Embajadas de El Salvador,
Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panam en las conversaciones
y, gestiones con el gobierno de Mjico en todo lo concerniente a
Belice.
S. -Tener voceros en los diarios y las revistas que fuere posi-
ble,, tano de la capital como de los Estados.

-26-









-Mantenerse en contacto con las embajadas de Espaa, de
Portugal, de Filipinas y de toda nuestra Amrica, demostrndoles
los derechos incontrovertibles de Guatemala sobre Belice.
-Tener voceros en las directivas de los partidos polticos.

-000--
Con la poca malicia criolla que Dios me di, sospecho que la
indicada actitud del presidente Alemn, es consecuencia de hbil
maniobra inglesa para debilitar la accin de Guatemala contra In-
Platerra. Esta es la directamente favorecida con el apartamiento de
Mjico del cauce iberoamericano que favorece la reivindicacin de
Belice por Guatemala y slo para Guatemala.
Y concluyo transcribiendo el siguiente prrafo de uno de los
informes de la Comisin de Lmites que representaba a Guatema-
la en su controversia con Miico, referente a la zona comprendida
entre Chixoy y Santa Isabel. El informe est fechado en marzo de
1889, en esta ciudad de Guatemala:
"Tngase presente tambin que Po Gobi~rno de Guatemala no
es responsable solamente ante el pueblo de Guatemala ni ante su
propia conciencia, de todo lo que afecta la integridad del territorio
nacional: es resnonsable tambin ante toda la Amrica Central y
ante cada uno de sus ilustrados gobiernos. Responsable ante toda
Centroamrica que algn da le pedir cuenta de sus actos y juz-
gar si ha cumnlido o no con los sagrados deberes de guardar la
integridad y el honor de la Patria comn".
Ese prrafo delnea con claridad meridiana y con elocuencia
sencilla v fuerte, la caracterstica esencialmente centroamericana del
asunto de Belice contra Inglaterra.
No creo que el sensato pueblo mejicano quiera echar sobre
sus hombres una nueva deuda con Centroamrica, dejndose su-
gestionar por la falacia de Alemn y el inters de Inglaterra.
La solidaridad centroamericann en paz o en guerra es indes-
tructible: Si en 1847 la declaracin de guerra a Honduras hubiera
llegado a los hechos, quin duda que la sangre de todos los centro-
americanos se habra unido a la de los hondureos en defensa de
Mjico?












-27-
















ACTIVIDADES EN LAS ANTILLAS ESPAOLAS, HAITI
Y. AMERICA DEL SUR, PARTICULARMENTE EN
VENEZUELA, BRASIL Y ARGENTINA.
EN ESPAA Y PORTUGAL.

Utraque Unum -Dondequiera
los mismos- (Leyenda de las
Smoedas de Felipe V, Rey de
SEspaa y de sus Indias.)


Deca Max Nordau que las Espaas tienen una fuerza moral
inmensa.
Creo exacta la observacin; pero debe completarse con, esta
otra: esa fuerza se inutiliza porque no tiene un solo cauce. Los to-
rreites que los forman corren dispersos, inundando terrenos pan-
tanosos y dejando en la esterilidad terrenos de secano.
Si no se logra dar a esos torrentes un cauce comn, la cul-
tra- ;iberoamericana-filipina desaparecer frente a la de naciones
sitttieas que concentran- en cauces bien dirigidos la suma de sus
fuerzas biolgicas, sociales, econmicas, polticas e internacionales.
Cuando se viaja por Espaa y Portugal y cuando se viaja por
Amrica Ibera, la impresin de identidad general y firme domina
por completo al observador: Se trata de las mismas gentes, con
r~acciones idnticas. Supongo que lo mismo pasa en Filipinas.
SSe comprueba en los hechos la exactitud de la leyenda que
Felipe V mand poner en las monedas de su vasto imperio: donde-
quiera somos los mismos quienes hablamos espaol o portugus.
Cuando el que estas lneas escribe desempeaba la Rectora
de la Universidad Libre de Nicaragua, la Junta Universitaria dis-
cuti acerca del escudo y el himno de aquella Universidad.
Tras cuidadosas deliberaciones fu aceptado como escudo
dos hemisferios unidos por los cinco volcanes dentro de las costas
de ambos ocanos; el sol naciente a la derecha, en la parte supe-
rior; en el azul infinito del cielo volando el quetzal hacia arriba,
con las alas desplegadas y mostrando el rojo encendido del pecho
en vez del clsico gorro frigio.
Como empresa, UTRAQUE UNUM arriba, y AD AUGUSTA
PER ANGUSTA, abajo.
La universidad quiso con ese escudo simbolizar el destino ra-
cial y mundial del istmo geogrfico centroamericano.
-28-









Los estudiantes compusieron un himno de combate, y la
Junta Universitaria acogi la Granadera para izar el pabelln fe-
deral y Xelaj como himno de paz, de fraternidad y de uniin.
En "El Unionista", diario de San Salvador dirigido pr. Sil-
vio Selva y Carlos Martnez Laclair publiqu mi .primer artculo,
cuando tena quince aos de edad.
Versaba sobre la confederacin iberoamericana como sueo
mxino de Bolvar, y lo firm con el pseudnimo Palas Atenea (en
el Instituto Central de esta ciudad de Guatemala estudi con dedi-
cacin, incansable la historia de Grecia y me apasion por la Ate-
nas del siglo de Pericles).
Cuento todo eso para significar cun profunda y antigua es
en m la conviccin de que todos los problemas centroamericanos
deben iberoamericanizarse y mundializarse.
Para el pronto y eficaz rescate de Belice es necesario daylo
a conocer detalladamente en Ibero-Amrica, en este Continente Oc-
cidental, en Filipinas y en todos los otros continentes.
Y dicho eso, veamos qu actividades deben desplegarser en
las Antillas Espaolas, empezando por:

CUBA

Mucho se ha escrito en Guatemala, y especialmente
con el centenario del grande, del apostlico, del simblico -Mart,
acerca de las simpatas mutuas de Cuba y de Guatemala. .
Pero yo no encuentro a travs de lecturas -aun no conoz-
co a Cuba- ni conocimiento, ni simpata que se traduzcan en he-
chos entre Cuba y Centroamrica.
Tuve all en aos lejanos un amigo a quien conoc y -trat
por correspondencia, Manuel Mrquez Sterling, el ilustre poltico
y escritor que tanta honra reflej sobre Cuba: es la nica persona-
lidad cubana a quien he conocido con verdadera inquietud por Cen,
troamrica, con efectivo conocimiento de la importancia de sta en
el porvenir de Cuba, con anhelo palpitante de que se resolviera
afirmativamente nuestro problema unionista y de que Cuba colabo-
rara en esa resolucin.
Ahora bien: polticos cubanos que nada saben de Centroam-
rica, que la ven con indiferencia y que la juzgan extraa a la vida
de Cuba, demuestran una miopa de topos.
Creo por eso que Guatemala debe desplegar actividades- que
den a conocer no slo el aspecto jurdico y guatemalteco del proble-
ma de Belice sino el aspecto centroamericano, iberoamericano y
mundial del mismo y, por ende, la parte que le toca al pueblo cu-
bano en la tarea de reivindicacin.
Las embajadas de Cuba en todas partes del mundo, pero so-
bre todo en Washington, en Mxico, en Canad y en Inglaterra de-
ben prestar su eficaz, decidido y constante apoyo a Guatemala. Se-
ra esa una muestra de amistad positiva y til.

-29-









En cuanto a Puerto Rico, su condicin de miembro asociado
de la repblica estadounidense le constituye en campen natural
del anticolonialismo en Amrica. Por consiguiente puede poner el
peso de su influencia a favor de Guatemala y contra Inglaterra.
Los embajadores de Centroamrica en Cuba pueden cultivar
esa benfica tendencia en Puerto Rico extraoficialmente, y los em-
bajadores nuestros en Washington pueden cultivarla entre los per-
soneros que Puerto Rico all mantiene.
Mientras Santo Domingo se halle bajo la virtual dictadura
de Trujillo, Guatemala no querr gestionar ante aquel gobierno pa-
ra que coopere en la reivindicacin de Belice; pero indirectamente
puede hacerlo por medio de los embajadores de Panam y de los
otros Estados de Centroamrica.
Siento y he sentido siempre simpatas por Hait, y sealo
tres causas que originan esa simpata: que salt de la esclavitud
a la independencia, demostrando la capacidad de la raza negra; que
fu la primera colonia latina que se lanz a la lucha contra el colo-
nialismo; y que Petion ayud con eficacia a Bolvar cuando ste se
hallaba derrotado en los peores tiempos de su heroica lucha.
La diplomacia de Hait puede ayudar a Guatemala en la rei-
vindicacin de Belice.
Venezuela necesita reintegrar a su territorio la isla Trinidad
y gran extensin del enorme territorio de las Guayanas. En su inte-
rs est la cooperacin de Venezuela a favor de Guatemala en lo
relativo a Belice.
Otro tanto cabe decir del Brasil, que agregar buena parte
de las Guayanas a sus vastos territorios.
Y lo mismo sucede a la Repblica Argentina con las Mal-
vinas.
En consecuencia, la diplomacia guatemalteca, apoyada por
las del resto de Centroamrica, Cuba, Hait, Santo Domingo, Vene-
zuela y los personeros de Puerto Rico debe mantener activas ges-
tiones en Venezuela, Brasil y Argentina para que sumen sus esfuer-
zos a los de Guatemala en la reivindicacin de Belice.
De las otras repblicas de Amrica del Sur, Ecuador es la
que manifiesta hoy por hoy mayores y positivas simpatas a favor
de la causa unionista de Centroamrica; y es la diplomacia ecuato-
riana la que debe ser cuidadosamente cultivada por Guatemala pa-
ra que su cooperacin a favor de Belice extienda hacia Colombia,
Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay su benfico influjo.
Ecuador por su asunto de lmites con el Per no es vehculo
apropiado para compartir con Lima la lucha a favor de Guatemala;
pero el Per ha sido tradicionalmente un amigo constante y gene-
roso de nuestra patria, Centroamrica, que tiene deuda de gratitud
para l.



-30-















ACTIVIDADES EN CANADA, ANTILLAS EUROPEAS,

GUAYANAS Y MALVINAS


El panamericanismo debe comprender los territorios
todava coloniales de Amrica, liquidando el colonialismo
como ampliacin de la Doctrina de Monroe.
(Prrafo de la nota preliminar de estos artculos, pu-
blicados el 12 de noviembre de 1952, y que es reproduc-
cin de lo que dije en el Congreso bolivariano de Panam,
en junio de 1926).

Dije en uno de estos artculos que el Canad gravita hacia
los Estados Unidos ms que hacia Inglaterra.
Esa gravitacin crece de continuo, y Guatemala y Centro-
amrica deben aprovecharla para iniciar y mantener una metdica
y firme propaganda que d a conocer en el gobierno y en el pueblo
canadiense los derechos de Guatemala sobre Belice, la falta de de-
rechos de Inglaterra para retenerla en su poder, la conveniencia
para el pueblo de Belice de incorporarse a Guatemala y a Centro-
amrica y la cooperacin que por justicia y continentalismo debe
prestar el Canad a favor de Guatemala y de Centroamrica.
La embajada de Guatemala en Washington con el concurso
de las embajadas de Centroamrica, de Panam y Cuba, debe ini-
ciar y mantener tal propaganda, y los cnsules respectivos en Ca-
nad deben secundarla con eficacia.


En las Antillas Inglesas

Vale decir, Lucayas, Jamaica, Gran Caimn, Islas de Barlo-
vento, Trinidad, etc., debe iniciarse y mantenerse una propaganda
semejante, dirigida por las embajadas de Guatemala en Cuba.y Pa-
nam con el concurso de las otras de Centroamrica.
Lo mismo debe hacerse en la Guayana Inglesa, y aprove-
char ah la influencia de Venezuela y del Brasil.
En las Malvinas, la embajada de Guatempla en Buenos Ai-
res debe iniciar y mantener una cooperacin activa y-constante a
favor de Argentina, y solicitar para ese efecto el conctuiso de las em-
bajadas Centroamericanas, de Panam y de Cuba.

31 -









En las Naciones Unidas
La justicia es el sol del mundo moral. Luz y Caballero.
Cuando despus de la primera guerra mundial, se organiz
la Sociedad de las naciones fui un decidido partidario de que forma-
ran parte de ella los cinco Estados de mi patria, a pesar de todos
los defectos y fallas de aquella institucin.
Porque era la nica tribuna de los pases dbiles.
Digo lo mismo ahora de la ONU, o Naciones Unidas.
Es una institucin todava imrperfecta, y lo ser quiz por
mucho tiempo; pero es el ncleo del gobierno mundial y, con todas
sus imperfecciones, la nica tribuna de los pueblos dbiles y la ni-
ca esperanza de impedir el dominio de uno, o de varios imperia-
lismos.
La representacin de Guatemala en las Naciones Unidas de-
be, ante todo, lograr el apoyo de las otras representaciones de Cen-
troamrica, de Panam y de toda nuestra Amrica; mantenerse en
contacto con la de Estados Unidos, la de Filipinas, de Indonesia, de
Egipto, Turqua y los pases rabes y mahometanos, la de Israel,
Etiopa, Liberia, Rusia, Japn, China, India, Pakistn y dems pa-
ses asiticos para volver de continuo por los derechos de Guatema-
la sobre Belice, el autodeterminismo de los pueblos y la utilidad
mundial del Istmo geogrfico Centroamericano.

En Inglaterra, Europa y el Imperio Britnico
El mundo va en derechura a la Repblica Mundial, tumba de
todos los imperialismos.
Con nruy buen acuerdo, Guatemala tiene desde hace algu-
nos aos representacin diplomtica en Londres.
La defensa de los derechos de Guatemala no slo debe hacer-
se ante el gobierno ingls sino ante el pueblo ingls y los gobiernos
y pueblos de Escocia e Irlanda.
Dudo que en: la contienda de Guatemala con Inglaterra quie-
ra Francia manifestar la ms pequea simpata a favor de aqulla
contra sta; pero es deber de las embajadas Centroamericanas e Ibe-
roamericanas hacer sentir al gobierno y al pueblo francs los dere-
chos que asisten a Guatemala y a Centroamrica en la reivindicacin
de Belice.
Los pequeos pases escandinavos s creo que simpatizarn
con la causa de Guatemala. Incluyo a Islandia y a Finlandia en ese
grupo.
Blgica, a pesar del Congo, puede simpatizar con nuestra
causa: Holanda, no, por la Guayana y las Islas de Sotavento, Luxem-
burgo puede sumarse a Blgica.
Italia puede estar con nosotros lo mismo que Suiza.
Polonia, Alemania, Austria, Hungra, Checoeslovaquia, Ru-
mania, Bulgaria, Albania mientras est la amenaza de la tercera
guerra mundial no cuentan por s como naciones independientes.
-32 -









Yugoeslavia, por la misma razn de la posible tercera gue-
rra mundial, podr enfermar de catarro como la zorra, an cuando
tenga en el fondo simpata por la causa de Guatemala.
Lo mismo cabe decir de Grecia.
En cuanto a la Ciudad del Vaticano, o Santa Sede, la lgica
de sus antecedentes y de su trayectoria nos asegura su simpata ca-
tlica a un pas catlico que incorporara una regin tenida como
protestante.
Las embajadas guatemaltecas, centroamericanas, paname-
as, iberoamericanas tienen ancho campo para influir en los go-
biernos y en los pueblos europeos a favor de la causa de Guate-
mala y de Centroamrica.
Por lo que hace al Imperio Britnico en sus posesiones euro-
peas (Gibraltar, Malta, Chipre), africanas, asiticas y ocenicas,
los pases hermanos de Amrica pueden ayudar donde las embaja-
das guatemaltecas, centroamericanas y panameas no puedan ha-
cerse or.
En todo caso, la tribuna de las Naciones Unidas es un mag-
nfico altoparlante que puede llevar la voz de Guatemala y de Cen-
troamrica a los ms recnditos senos del Imperio Britnico.

Mens Agitat Molens.



























33 -














ACTIVIDADES QUE DEBEN DESPLEGARSE


UTRAQUE UNUM

Sostengo en cuanto a Espaa dos hechos fundamentales: uno,
que durante el reinado de Felipe III, invadi al organismo del pue-
blo espaol el virus de la abulia, produciendo la crnica modorra;
y otro, que cuando se interrumpi sta por el rudo impacto de la
conquista napolenica, el despertar de la reaccin libertadora se ma-
nifest en dos tendencias opuestas; la progresiva de las Cortes de
Cdiz; y la regresiva de Fernando VII.
Ambas tendencias perduran, y se agitan todava dentro de
la pertinaz abulia que inficion a la nacin hace tres siglos y medio.
Mientras esas dos tendencias no lleguen a una transaccin.
-como lleg Inglaterra despus de Cromwell- ni Espaa sanar
de su abulia ni tendr en el interior y el exterior la mirada orien-
tadora que la eleve a gran "potencia" unindose a Portugal y con-
federndose con Ibero-Amrica.
La ltima guerra civil de tres aos, -sangrienta y desola-
dora como la de siete-, 1833 a 1840, es la renovacin del conflicto
secular de doceaistas y absolutistas. Triunfaron stos con Franco
en 1939. Los torrentes de sangre y las montaas de odio repiten
la hemorragia de aquellas luchas del siglo XIX y los detritus que
dejaron.
La repblica portuguesa es tan dictatorial como fu la mo-
narqua de los Braganza y por lo mismo no inspira simpatas al
gobierno de Guatemala.
Entre la mano de lectores con que me parece contar para
estos mis artculos beliceos no es remoto que alguno de los cua-
tro -pues el quinto soy yo- se pregunte:
Y qu pito pueden tocar en favor de Guatemala, Espaa y
Portugal en el asunto de Belice?
La Espaa y el Portugal de las dictaduras falangistas, de los
frailes y las monjas, del caciquismo y de la burocracia, para qu
pueden servir sino para ser conducidos al cementerio de los organis-
mos caducos?


ERROR

Las Espaas, es decir, el bloque racial que habla espaol, o
portugus, forman un todo de inconfundibles rasgos comunes, que
ha forjado una historia idntica y que tiene un solo porvenir. El
34 -














ACTIVIDADES QUE DEBEN DESPLEGARSE


UTRAQUE UNUM

Sostengo en cuanto a Espaa dos hechos fundamentales: uno,
que durante el reinado de Felipe III, invadi al organismo del pue-
blo espaol el virus de la abulia, produciendo la crnica modorra;
y otro, que cuando se interrumpi sta por el rudo impacto de la
conquista napolenica, el despertar de la reaccin libertadora se ma-
nifest en dos tendencias opuestas; la progresiva de las Cortes de
Cdiz; y la regresiva de Fernando VII.
Ambas tendencias perduran, y se agitan todava dentro de
la pertinaz abulia que inficion a la nacin hace tres siglos y medio.
Mientras esas dos tendencias no lleguen a una transaccin.
-como lleg Inglaterra despus de Cromwell- ni Espaa sanar
de su abulia ni tendr en el interior y el exterior la mirada orien-
tadora que la eleve a gran "potencia" unindose a Portugal y con-
federndose con Ibero-Amrica.
La ltima guerra civil de tres aos, -sangrienta y desola-
dora como la de siete-, 1833 a 1840, es la renovacin del conflicto
secular de doceaistas y absolutistas. Triunfaron stos con Franco
en 1939. Los torrentes de sangre y las montaas de odio repiten
la hemorragia de aquellas luchas del siglo XIX y los detritus que
dejaron.
La repblica portuguesa es tan dictatorial como fu la mo-
narqua de los Braganza y por lo mismo no inspira simpatas al
gobierno de Guatemala.
Entre la mano de lectores con que me parece contar para
estos mis artculos beliceos no es remoto que alguno de los cua-
tro -pues el quinto soy yo- se pregunte:
Y qu pito pueden tocar en favor de Guatemala, Espaa y
Portugal en el asunto de Belice?
La Espaa y el Portugal de las dictaduras falangistas, de los
frailes y las monjas, del caciquismo y de la burocracia, para qu
pueden servir sino para ser conducidos al cementerio de los organis-
mos caducos?


ERROR

Las Espaas, es decir, el bloque racial que habla espaol, o
portugus, forman un todo de inconfundibles rasgos comunes, que
ha forjado una historia idntica y que tiene un solo porvenir. El
34 -










Utraque Unum a que me refer en el artculo anterior simboliza el
hecho real y efectivo de un organismo definido dentro de la hu-
manidad.
Las fuerzas ecumnicas de su organismo son de potenciali-
dad enorme y se completan las unas con las otras.
En uno de mis libros estudio las deplorables consecuencias
que para el mundo de habla espaola y portuguesa represent la
poltica aislacionista de Espaa y Portugal respecto a Ibero-Amri-
ca desde la segunda mitad del siglo XIX; e indico en conclusiones
concretas la necesidad de reparar los males de ese aislacionismo.
La lucha reparadora debe venir por iniciativa tanto de la Pe-
nnsula como de Ibero-Amrica.
La tradicin diplomtica de Espaa es de una importancia
enorme; y la tradicin diplomtica portuguesa, no le va en zaga, y
tiene tnicas de habilidad y finura incomparables.
Cualquier pas de Ibero-Amrica que se acoja a esa tradicin
e invoque a las dos madres patrias peninsulares para que presten
su eficaz asistencia en nuestros problemas, debe tener la seguridad
de que una y otra cooperarn decididamente a favor de sus hijas
de Amrica, que representan el ms grande orgullo de las augustas
progenitoras.
Si con Franco y Salazar no puede Guatemala pedir directa-
mente tal asistencia en el asunto de Belice, de modo indirecto -pue.
den hacerlo los otros Estados de Centroamrica, Panam, Cuba y
Filipinas, sin olvidar que tambin pueden hacerlo Ecuador, Uru-
guay, Argentina, Brasil, y Venezuela. Tampoco se negaran a pedir
esa cooperacin, Chile, Per, Bolivia y Colombia.
La debilidad material de Guatemala y de Centroamrica an-
te el podero aplastador del Imperio Britnico se compensa por la
cooperacin del bloque racial Ibero-Americano-Filipino,: que desper-
tar un intenso y arrollador movimiento de simpata en los bloques
rabes, eslavo, amarillo, asiticos, europeos, y ocenicos.
El concurso decidido de Estados Unidos no se har esperar
en ese movimiento de simpata.
He de repetir una vez- ms lo que tantas he dicho: la salva-
cin de Centroamrica est en mundializarse.
Y concluyo copiando-de otro libro mo los siguientes prra-
fos respecto a la imperiosa necesidad de mundializacin centroame-
ricana:
"Por eso es pecado capital de los partidos polticos y hom-
bres pblicos de Centroamrica localizarse en sus .terruos res-
pectivos: localizarse es aislarse, y aislarse es traicionar al destino
de Centroamrica.
Por ah se va al suicidio colectivo.
En cambio, mundializarse es entrar en la corriente psicol-
gica de la ms evolucionada humanidad, recibir las aguas vivas de
la cooperacin humana e incorporarse al movimiento de intensa so-
lidaridad que hoy arrolla a los hombres".

35 -















ACTIVIDADES EN EGIPTO, PAISES DE ORIGEN ARABE
Y DEL CERCANO Y MEDIO ORIENTE, ISRAEL,
ETIOPIA Y LIBERIA


Apenas se inicia en el mundo la conquista
de las CUATRO LIBERTADES.

Refirindome al mundo islmico digo lo siguiente en uno de
mis libros:
"Persia, Arabia, Turqua, Siria, Egipto, Marruecos, el resto
del Norte de Africa, mucho del centro de la misma y gran parte de
la India contienen musulmanes, que en total suman varios millo-
nes para el mundo.
Forman naciones independientes, unas; mandatos, otras; se
hallan dentro de protectorados o colonias, muchas.
Con los pases independientes de fe muslmica carecemos de
toda relacin, y debemos iniciarlas, cultivarlas y ensancharlas.
Grandes consumidores de caf, productores de perfumes, de tafi-
letes, de sedas, de alfombras, de tapices, de raros artculos, nos ne.
cesitan y los necesitamos, as desde el punto de vista mercantil co-
mo del internacional, porque algunos de esos pases se hallan en pa-
recidas condiciones internacionales que nosotros: Egipto, con su ca-
nal de Suez; Turqua, con sus Dardanelos: porque otros sufren, co-
mo nosotros el flagelo de la guerra civil, por falta de unidad; y to-
dos, la perpetua amenaza de la extraa intervencin.
No es preciso que para despertar simpatas en esos pases
a favor de Guatemala y de Centroamrica en la reivindicacin de
Belice, se acrediten embajadas; basta con el trabajo en las Naciones
Unidas y el de las embajadas centroamericanas, panameas y cu-
banas en Francia, Italia, Espaa y Portugal.
Con Israel hay el simptico precedente de la colaboracin de
Jorge Garca Granados a favor de ese viejo pueblo recin nacido
a la vida internacional.
Etiopa es pas de gran importancia como vecino de Egipto
y del Sudn, como vencedor de Italia en 1895 y como vctima de
Mussolini, a quien logr derrotar por el triunfo de los aliados en la
segunda guerra mundial.
Liberia es vecina de los Estados Unidos y pariente cercana
de Hait: nuestras embajadas en' este ltimo pas y en los Estados
Unidos pueden lograr que haya eco de simpata en la repblica que
se fund como refugio de esclavos estadounidenses.
36 -















ACTIVIDADES EN RUSIA, JAPON, CHINA, INDIA,
PAKISTAN, ASIA.


Dentro de la cultura contempornea que han trado
el aeroplano, la radio, la televisin y la bomba atmica,
la dictadura de un pas sobre el mundo, tal como la
pretendieron Carlos V, Bonaparte y Hitler, equival-
dra a la supervivencia del mastodonte, el megaterio
y el mamut tras el periodo glacial.


Respecto a Rusia se ha ido formando en el mundo despus
del triunfo bolchevique, y especialmente despus de la segunda gran
guerra, un tab tanto del capitalismo como del comunismo, y as
de totalitarismo como de la democracia.
En reciente artculo de "El Diario de Hoy", de San Salva-
dor, dije que el Estatuto Fundamental del Partido Unionista Cen-
troamericano dictado por la primera Convencin Nacional Unio-
nista, reunida en Chinameca, del Oriente salvadoreo, el 2 de abril
de 1912, nada tiene que imitar de las revoluciones china, mexicana
y sovitica, de los catorce puntos de Wilson', de la Sociedad de Na-
ciones, de las cuatro libertades y de las Naciones Unidas, porque en
ese Estatuto se hallan los principios de justicia, de libertad, de bie-
nestar, de iberoamericanismo y de humanismo que proclaman aque-
llas revoluciones estas instituciones y el sinttico cdigo de las cua-
tro libertades; que, adems, el Partido Unionista Centroamericano
se anticip a condenar al imperialismo feudobanquerista de Wa-
shington y de Nueva York, a los imperialismos europeos, al impe-
rialismo japons y a todos los totalitarismos, que pudieron apren-
der de las dictaduras caciquistas de Centroamrica el odio a la dig-
nidad humana.
De consiguiente, para el Partido Unionista Centroamericano,
el rgimen sovitico no es un tab ni desde el punto de vista del
capitalismo que le tiene por la encarnacin del Anticristo, ni desde
el punto de vista del comunismo, que le tiene por la Ciudad de
Dios de San Agustn.
Ve a ese rgimen con entera claridad, conociendo los prin-
cipios que proclama, los aciertos que ha tenido y las fallas que lo
desvirtan y ni le teme como Anticristo ni le adora como a la Ciu-
dad de Dios.
Con la sencillez de criterio que don Manuel Montfar sea-
37 -









laba como una de las cualidades distintivas del pueblo centroameri-
cano, el Unionismo ni se deja dominar por los prejuicios capitalis-
tas ni se deja alucinar por el comunismo.
Deca Masferrer refirindose al fundador del Partido Unio-
nista, que representaba en su coraznr y en su cerebro todas las, ma-
neras de sentir y de pensar de los centroamericanos.
Estos contra los que piensan los maestros Ciruelas que no sa-
ben leer y ponen escuela tienen mucho de original en los recnditos
secretos de su alma. As como tenemos al Juanj Chapn en letras de
molde tenemos en carne y hueso el Juan Guanaco, el Juan Catracho,
el Juan Pinol y el Juan Tico todos avisados conocedores de las mise-
rias humanas, de las grandezas humanas, de las fallas humanas, y
todos formadores del Juan Centroamericano a que aluda Masfe-
rrer, y que es un compuesto sinttico de los cinco Juanes, con algo
de.Quijote, algo de Sancho, su poquito de Juan Lindo, su pocote del
patojo Barrios, su perfil cazurro del indio Carrera, su franqueza
desconectante del atormentado Jerez y su pulcra diplomacia del
lince don Juanito Mora.
Y-viendo ese Juan Centroamericano a la Rusia de hoy que
viene de la Rusia de ayer y de antier, piensa como Guillermo Fo-
rrero que es necesario el papel de ella en este murido contempor-
neo de Stalin como lo fu en el de Alejandro, en el de Catalina, en
el de Pedro y en el de Ivn.
Por consiguiente, Juan Centroamericano, o si queris, Juan
Federal, ve toda la enjundia que Rusia puede llevar a la cuestin
centroamericana de Belice, sin que convierta a Centroamrica en
annimra dependencia y en pas pelele.
Ante todo, en una cuestin de trascendencia para el Impe-
rio Britnico, se puede ignorar a Rusia?
La actitud de sta, buena o mala, no debe ni sobreestimarse
ni subestimarse.
Sin-la-oposicin-de-Inglaterr-a-y-Francia (no- olvidemos tam-
poco al diminuto Piamonte que aspiraba a convertirse en Italia co-
mo se convirti) Turqua formara hoy uno de los nmeros de las
Repblicas Socialistas Soviticas.
Por contraste, la Rusia sovitica de hoy impide por simple
catlisis que muchas otras Turquas de los cinco continentes perez-
can ante cualquier imperialismo.
Y ya es ese un servicio a la humanidad.
De consiguiente, Guatemala, y Centroamrica deben utili-
zar, con cuchara para no quemarse, la influencia internacional de
Rusia para que Inglaterra suelte su presa de Belice.
Debe tenerse presente a toda hora con Rusia, con Estados
Unidos, con Inglaterra, con Francia, y con toda grande o pequea
potencia que Ibero-Amrica no quiere este o el otro amo sinp que
en el mundo -internacional resalte su personera propia para que
pueda contribuir con sus mtodos caractersticos a que imperen zla
justicia, la libertad y el bienestar para la Humanidad entera.
38 --









El Japn no negar su concurso en ese sentido, y menos
Chira.
Tampoco lo negarn India, Pakistn y dems pases asiti-
cos del Extremo Oriente


EN FILIPINAS, INDONESIA Y OCEANIA


Los ltimos sern los primeros.
Evangelios.



Aunque situadas en el otro extremo del mundo respecto a nos-
otros, las Filipinas forman un pueblo de profundo sedimento his-
pnico y por lo mismo, de afinidades indestructibles con nosotros.
Forma parte del UTRAQUE UNUM a que alud cuando trat de la
cooperacin de Espaa, Portugal e Ibero-Amrrica.
No quise tratar all de Filipinas porque su lejana de Ibero-
Amrica y su vecindad de China, Japn, Indonesia y dems pases
de Oceana, exigen una especial mencin.
En efecto: al sedimento hispnico se agrega el tgalo, o sea
la procedencia tnica del mestizaje entre malayos, chinos y diversas
castas originarias del archipilago filipino; y a esos dos sedimentos
se agrega el factor estadounidense que ha dominado desde 1898 has-
ta que se organiz la repblica filipina.
En consecuencia. iberos e iberoamericanos tenemos all ele-
mentos raciales afines dentro de un medio bastante distinto al de
Espaa, Portugal y las repblicas iberoamericanas. Debemos culti-
var esas afinidades tomando muy en cuenta el medio especial que
ha venido formndose all.
Por dicha, la cultura ibrica es difcil de vencer y ms an
de desarraigar. Luego, los filipinos comprenden muy bien que el
sentimiento ibrico que poseen les garantiza una recia personalidad
frente a las influencias del Japn, de China y de Estados Unidos y
que, por ende, necesitan cultivarlo para no ser absorbidos ante po-
blaciones tan numerosas.
Para Filipinas la cultura ibrica es una vlvula de escape de
amenazas interiores; y las relaciones con Espaa, Portugal e Ibero-
Amrica son una cortina defensiva en las amenazas internacionales.
Necesita el regazo de las Espaas para defender su persone-
ra de pueblo independiente, y para lograr que resalte tanto en las
angustias de la guerra como en las actividades de la paz.
Lo natural sera que Centroamrica creara en Manila una
embajada conjunta; pero mientras no se pueda, nuestras embajadas
en Washington y en Mxico deben mantenerse en contacto con los
diplomticos filipinos.

-39-









Indonesia es un sol naciente. Debemos cultivar sus relacio-
nes a travs de Filipinas que, tambin, puede guiarnos en asuntos
australianos, neozelandeses y ocenicos en general.



Con el prximo artculo que llevar el ttulo "COMO HA
ENFOCADO EL UNIONISMO DESDE 1938 EL PROBLEMA DE
REIVINDICAR BELICE" concluir este largo monlogo en que he
tratado en todos los aspectos que me ha sido posible ese problema
desde el punto de vista de la pronta y efectiva reivindicacin.
Aunque no he tenido lectores no me he desanimado en la
tarea de dar a conocer mi pensamiento en ese asunto que es, ahora,
de la ms grande y creciente gravedad para toda Centroamrica y
especialmente para Guatemala, y que exige una pronta y favora-
ble resolucin.

































40 -














COMO HA ENFOCADO EL UNIONISMO DESDE 1938
EL PROBLEMA DE REIVINDICAR BELICE.


Ultimo artculo de la serie, que concluye aqui.


En estos pases (se refiere a los de Ibero-Amrica)
hay que hacer las cosas: si no se pueden hacer bien, hay
que hacerlas mal, pero hay que hacerlas.

SARMIENTO.

Cuando en junio de 1934 llegu a esta ciudad procedente de
Espaa donde quedaban editndose mis libros, di poder a mi buen
amigo Efran Aguilar Fuentes -que recibi eni la Universidad de
Len su ttulo de abogado-para que gestionara en las oficinas de
hacienda el pago de un mil doscientos quetzales, valor de doscientas
colecciones que me compr el Gobierno del Presidente Ubico antes
de que los libros estuviesen editados. Necesitaba girar dos mil d-
lares a la casa editora.
Efran gestion activamente, y el dinero me fu remitido a
Nicaragua a fines de Julio; cuando agonizaba mi seora esposa.
Algunos das despus de su muerte los peridicos dc Mana-
gua informaron de la prisin de Efran y compaeros, y a poco die-
ron la noticia del fusilamiento.
Escrib a la dolorida viuda doa Magdalena significndole
mi profunda condolencia, y escrib al Presidente Ubico lamentando
el hecho sangriento y recordndole mi amistad con Efran.
He dicho muchas veces que los totalitarismos europeos pu-
dieron recibir en Centroamrica lecciones de irrespeto, de olvido, de
franco y constante desprecio a la dignidad humana. Muchos vol-
menes podran escribirse relatando cmo las dictaduras han degra-
dado al pueblo centroamericano con sus procedimientos de ultrajes
a esa dignidad. Mi libro "Cuentos Caciquistas Centroamericanos",
escrito en 1907 en plena dictadura, de Cabrera y de Zelaya, y pu-
blicado en 1912, es uno de esos volmenes.
Mi carta de psame para la seora viuda de Aguilar Fuentes
fu interceptada por la censura oficial, y nunca lleg a manos de
la destinataria; mi carta para el presidente Ubico no fu contestada,
y l me puso desde entonces cruz negra.
De ah que cuando se acercaba el primer centenario del na-

41-










cimiento de Justo Rufino Barrios e invitara a unionistas de Hon-
duras y de Nicaragua para los actos de la conmemoracin, no quiso
invitarme a m.
Como mi unionismo me da derecho de nativo de cada uno de
los cinco Estados, yo me vine sin invitacin. Al bajar en el aero-
puerto, el jefe del Protocolo, seor Snchez Latour me pregunt si
yo vena en representacin del gobierno de Nicaragua, o de otra
entidad.
Le contest que vena en representacin del doctor Mendie-
ta y me fui en humilde automvil de alquiler a mi acostumbrado
alojamiento "La Continental", perteneciente entonces a mi bueno
y generoso amigo don Justo Ugarte, mientras los invitados nicara-
genses eran conducidos al Palace en lujosas limosinas oficiales.
Al regreso de San Lorenzo visit al presidente Ubico para
pagarle las doscientas colecciones de mis libros, y para entregarle
una que le obsequiaba. Viendo l la cartula, donde aparece el mapa
de la Repblica Federal como la entiende el Partido Unionista Cen-
troamericano, o sea con diez y nueve Secciones, esta ciudad de Gua-
temala y su departamento como Distrito Federal y Belice en Blan-
co como una interrogante muda, me habl de su propsito de revi-
vir a todo trance la reclamacin contra Inglaterra y de agotar todo
esfuerzo por reivindicar ese pedazo de nuestra patria.
Me lo dijo con gran vehemencia, denunciadora de un firme
propsito.,
En contestacin le hice una breve sntesis de los empeos de
Honduras y de Nicaragua que conzluyeron con la reivindicacin de
Las Islas de la Baha y las dos Mosquitias y le ofrec mi colabora-
cin personal y la del Partido Unionista Centroamericano en el no-
ble propsito de rescatar a Belice.
En los tres aos siguientes segu desde Nicaragua con el ma-
yor inters el curso de las disputas diplomticas, ped al' Ministerio
de Relaciones Exteriores de aqu toda clase de documentos, de folle-
tos y de libros y en mis frecuentes viajes a esta ciudad con motivo
de dos asuntos profesionales y de la venta de mis libros, habl con
mi anitiguo e ilustre profesor Ldo. Carlos Salazar y con otros fun-
cionarios pidindoles toda clase de datos y atendiendo a diversos
puntos de vista.
En Managua era yo un visitador constante de la Legacin de
Guatemala, y en frecuentes reuniones del Partido Unionista Cen-
troamericano se discuta el asunto de Belice y se manifestaba la de-
cidida buena voluntad de cooperar a favor de Guatemala.
Al celebrarse en 1938 el trigsimo nono aniversario de la fun-
dacin del primer ncleo de ese Partido -18 de Junio de 1899-
se me comision para dictar una conferencia acerca de "La Cues-
tin Anglocentroamericana de Belice".
Lo hice ante un pblico muy numeroso. Reconstruida esa
conferencia logr que se publicara en un diario de Managua, e ii-
tent publicarla en folleto.
42 -









Lin par de guapas muchachas de esta ciudad, hoy esposas y
madres, hijas de distinguida amiga ma, se preguntaban con angus-
tia si hallaran maridos, porque de rostros bellos y cuerpos garri-
dos, y de juventud llamativa y desbordante, no tenan un real ni
para un remedio.
Remedio que, por otra parte, no lo necesitaban, gozando de
salud pletrica.
Con mucha gracia me dijeron una vez siendo solteras toda-
va:
"Nosotras somos ricas... en vitaminas".
Cabe decir algo parecido del Unionismo: es rico en vitami-
nas ideolgicas, pero no tiene un real para sus gastos de lucha.
Por consiguiente, pareca imposible publicar en folleto la
conferencia respecto a Belice.
Pero si la Tesorera Unionista se mantiene limpia como pa-
tena, no faltan unionistas que ante necesidades colectivas, abren la
caja o hacen sacrificios.
El Ingeniero Hctor Ivedina Planas, nativo de Tegucigalpa,
educado en esta ciudad de Guatemala y unionista cien por ciento
de los del 18 de Junio de 1899, estaba entonces en Managua como
emigrado por su oposicin a la dictadura de Caras.
Trabajaba en el Ministerio ae r omeno y tena un sueldo que
apenas le alcanzaba para vivir, sin' poder mandar nada a la familia
que se qued en Tegucigalpa.
Fu de los asistentes a la conferencia y quiso que se publi-
cara en folleto. De su escaso sueldo apart lo necesario para sufra-
gar los gastos de la edicin, que se hizo en cantidad de tres mil
ejemplares.
Al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala se man-
daron quinientos; se manaaron a ios innisterios de esa ndole, a to-
da Centroamrica, a peridicos; revistas y personalidades del in-
terior y del exterior de Centroamrica y a universidades, colegios y
escuelas.
Excito al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala,
y de modo especial a la Oficina de Belice, para que se dirija a la
familia del seor Ingeniero Medina Planas expresndole gratitud por
el acto espontneo y desinteresado a que aludo. El muri el 2 de
Enero de 1950 en Tegucigalpa, a su regreso de un destierro de diez
y seis aos.
A nombre del Unionismo plante en esa conferencia el pro-
blema de Belice sobre las siguientes bases:

-Inglaterra se apoder de Belice por medio de la piratera
y del fraude.
-Belice es tierra de Guatemala dentro de la nacin centro-
americana.
-Costa Rica, Nicaragua, Honduras y el Salvador deben ce-
lebrar entre s un tratado de solidarizacin con Guatemala en el re-
clamo de Belice a Inglaterra.
-43 -









-La reivindicacin de Belice por Guatemala es una necesi-
dad continental, centroamericana y guatemalteca.
-El partido Unionista Centroamericano tiene como uno de
los postulados de su existencia la reivindicacin de Belice a favor de
Guatemala.

A esa conferencia asisti el general Francisco Vijil, nicara-
gense originario de Granada, hombre lleno de fervor patritico, de
honradez acrisolada y de tendencias unionistas.
Me visit y como yo tena que venir pronto a Guatemala
me rog que transmitiera al presidente Ubico la sugerencia de que
dentro del mayor sigilo suministrara armas a una columna unio-
nista de francotiradores, que el seor Vijil organizara y encabeza-
ra para invadir el territorio beliceo cuando fuere oportuno. Tras-
mit la sugerencia al presidente Ubico que no la acept.
Don Hermelindo Castillo, nativo de Mazatenango, es uno de
esos convencidos, modestos y abnegados unionistas como los que
acabo de citar Hctor Medina Planas y Francisco Vijil, como Joa-
qun Rodas y Moiss Gutirrez, como Luis Cruz Meza, Ernesto Casti-
llo y Marciano Acosta, como Cresencio F. Gmez y Cosme Garca,
como Juan J. Valencia y Balbino de Len Mora, como Manuel Be-
nito Soto, Jacinto bosa, Paulino Ramrez y Marcos Lpez Recinos:
mantienen sin desmayos el fuego sagrado del credo unionista, cul-
tivan la esperanza y difunden la fe en el gran destino del pueblo
centroamericano.
Sin el concurso carioso, constante, desinteresado de esas y
otras almas escogidas, yo no habra persistido en una lucha tan lar-
ga, tan spera y tan desprovista de estmulos.
Tengo en la mano un artculo indito del seor Castillo: all
comenta el de un industrial estadounidense titulado "Un gobierno
para el Mundo". Conecta el seor Castillo la tesis de ese artculo
con el movimiento unionista que representan las Naciones Unidas,
con los aspectos positivos de la revolucin rusa que no debe igno-
rarse con tctica de avestruz sino mirarse de frente como hecho vi-
vo y efectivo de trascendencia enorme para la humanidad, con la te-
sis de un artculo del seor Walter Pitkin relativo a los orgenes
del actual desequilibrio que sufre el mundo, con las actividades eu-
ropeas para llegar a una Federacin y con el ideario y las activi-
dades del Partido Unionista Centroamericano, que llevan a la rei-
vindicacin de Belice como una de las etapas que conducir al re-
surgimiento de la nacionalidad centroamericana.
Admira la claridad de juicio del seor Castillo, su profunda
visin en problemas tan complejos, la exactitud de sus conclusio-
nes. Y no es un universitario, ni un periodista, ni un empleado del
gobierno sino un sencillo autodidacta, un hombre de negocios que
jams ha gravitado sobre el presupuesto, un amador fervoroso de
su pas al que ha servido en mltiples formas sin otros estmulos
que sus sentimientos de patriota, sin otra esperanza que verlo bien
44 -









orientado, sin otra recompensa que haber contribuido a esa orienr-
tacin.
En la vida de compartimientos estn los que llevan los cin-
co Estados de nuestra patria centroamericana, juntos, pero de es-
paldas, ignorando al maravilloso pas que ocupan e ignorando el ca-
rcter intrnseco del pueblo centroamericano, es el Partido Unio-
nista el depositario de la esperanza nacional, y hombres como el se-
or Castillo son fieles exponentes de las poderosas fuerzas morales
que atesora nuestro pueblo.
A qu se debe esta fe, esta profunda fe, esta invencible y
tenaz fe que nos anima a los unionistas de 1899 que desde enton-
ces damos y hemos dado pasos incontables para cosechar pesares
nicamente?
A la conviccin de que nos asiste la verdad, al sentimiento
de que representamos la esperanza, al hecho de que las fuerzas re-
novadoras del mundo moderno estn con nosotros.
Y de ah que creamos no slo en el pronto y efectivo rescate
de Belice, sino en el prximo y total resurgimiento de la Repblica
de Centroamrica.
Cuando en Novara la derrota de la causa unionista italiana
pareca tan aplastante como eterna, Vctor Manuel lanz su aps-
trofe de lucha y esperanza:

ITALIA FARA DA SE!

Hoy, aqu, en la que fu y ser capital federal de mi pas,
digo ante el complejo de inferioridad que abate a mis compatriotas,
vctimas del pesimismo y la desesperacin:

iCENTROAMERICA DARA DE SI, RESURGIENDO COMO
FEDERACION, Y CONVIRTIENDOSE EN EL POLO MAGNETICO
DE LA CULTURA IBEROAMERICANA!

















45 -

























CONFERENCIA DICTADA EN EL COLEGIO

"RENOVACION" EN LA TARDE DEL

SABADO 18 DE JUNIO DE 1938.




















Seoras, Seoritas, Seores:


Mucho agradezco a Uds. que hayan tenido la fineza de con-
currir a esta conferencia, en la cual he de ocuparme de uno de los
asuntos de ms vital importancia que pueden hoy captar la aten-
cin de los centroamericanos.
Escog este da, porque hace hoy justamente 39 aos que en
la ciudad de Guatemala, los universitarios de entonces, entre quie-
nes yo me encontraba, formamos el primer ncleo de una agrupa-
cin que se propona luchar por que nuevas corrientes de vida vi-
gorizaran la sociedad y la poltica de Centroamrica, encaminn-
dolas a una regeneracin total de sus energias, y a poiarizarlas deni
tro de la unidad nacional, restaurando la Repblica de Centroam-
rica corregida de lacras y desequilibrios, asentada en amplia base
democrtica y propendiendo a convertirse en el lazo de unin de
los pueblos de habla espaola y portuguesa y en el vnculo intelec-
tual y emotivo de las cinco partes del mundo, y de toda la huma-
nidad.
Han pasado largos 39 aos, y el sueo de aquellos adoles-
centes no plasma en la realidad de los nec.o;s; perco ,a circunstan-
cia misma de que se mantenga en pie la idea sintetica que congre-
g a los visionarios del 18 de junio de 1899, es la mejor prueba de
que esa idea arranca de las entraas dei pueoio centroamericano, y
el hecho inslito en la poltica pasional, intrascendente y efmera
de los pueblos hispano-americanos, de que el estandarte de esa idea
se tremole hoy, erguido y limpio, por las mismas manos que lo al-
zaron 39 aos ha, es la prueba ms elocuente de la virtualidad in-
trnseca del ideal unionista que hace 39 aos ambula en el desierto
de la fragmentada Centroamrica, orientado, sin dudas ni desma-
yos, hacia la tierra prometida de la restauracin Federal.
Y rendido este pequeo homenaje a los luchadores que hace
39 aos atravesaron, el Mar Rojo del separatismo y se internaron
en el rido desierto en busca de Jeric, y muchos de los cuales ya-
cen en el fro seno de la tumba, me permitiris que lea el programa
de esta conferencia.
He de hacerlo as porque si bien los presentes lo conocen,

49-









no solamente para quienes se hallan reunidos en este local, sino pa-
ra centroamericanos de las cinco secciones de la patria, a quienes
he rogado que escuchen esta conferencia por medio de la radiodi-
fusin.

PROGRAMA


INTRODUCCION

Diferencia fundamental del criterio separatista y del criterio
unionista aplicados a los intereses y derechos de Centroamrica,
y a sus deberes y obligaciones.

I

Mundialidad del istmo centroamericano desde Tehuantepec
hasta el Atrato.
II

Orgenes de la ocupacin inglesa en nuestra costa atlntica
y especialmente de la ocupacin de Belice.

III

Lo que geogrficamente es Belice.
IV

Espaa tuvo siempre el dominio eminente sobre todo el te-
rritorio de Belice.

V

Cooperacin de Centroamrica a favor de la independencia
de Estados Unidos. El Tratado de Versalles de 1783. El de Madrid
de 24 de agosto de 1814.
VI

La Repblica Federal de Centroamrica jams reconoci
ningn derecho a Inglaterra sobre Belice.
VII

El Tratado Clayton-Bulwer, de 19 de abril de 1850. El firma-
do entre Guatemala e Inglaterra acerca de Belice el 30 de abril de
1859. Incumplimiento perpetuo de ese Tratado.
50 -









VIII

Ultima etapa de las discusiones acerca del incumplimiento de
ese Tratado.

IX

Qu har Guatemala? Qu har Centroamrica?

X

CONCLUSIONES

0oo00--

INTRODUCCION

Sostengo que en la vida social, econmica y poltica de Cen-
troamrica se disputan el predominio dos criterios irreductibles, de
los cuales el uno tiene que matar al otro, porque es imposible la
convivencia de ambos. Estos criterios son el criterio separatista y
el criterio unionista.
Entiendo por criterio separatista la conviccin de que cada
una de las llamadas cinco repblicas es nacin de verdad, desligada
por entero de las otras cuatro, y que por enae na ae mantener su
independencia, ha de conseguir la libertad y ha de buscar el bienes-
tar sola y seera, sin atingencia con ninguna de las otras cuatro
repblicas, siendo las cinco tan extranjeras entre s como Alemania
de Francia o como Rusia de Inglaterra.
Entiendo por criterio unionista la conviccin de que el pue-
blo centroamericano es uno solo, de indestructible afinidad entre
sus miembros, desde el Suchiate hasta el Sixaola, momentneamen;
te fragmentado en cinco provincias disfrazadas de repblicas, que
en la divisin ni pueden defender la independencia, ni pueaen con-
seguir la libertad, ni pueden hallar el bienestar.
De consiguiente, para el criterio unionista todo lo que en al-
guna forma hiera o favorezca los intereses o derechos de una de las
cinco Secciones, favorece o hiere a todo el conjunto nacional centro-
americano; y en consecuencia, no slo no considera extranjera una
Seccin6 respecto de las otras cuatro sino que las considera tan so-
lidarias entre s como los cinco dedos de la mano; y por ende, el
hombre de criterio unionista se considera en su propia patria des-
de la frontera de Mxico hasta la de Panam.
He llamado y llamo irreductibles a esos dos criterios; y he
juzgado y juzgo suicida al criterio separatista, como he juzgado y
juzgo vital, dinmico y transformador al criterio unionista.
Durante 39 aos he venido defendiendo sin trepidaciones ni
desmayos el criterio unionista, que a mi juicio salvar a mi patria,
51-









y esa larga etapa de lucha que hasta la fecna no me ha otorgado
ninguna ventaja material, me ha dado la invaluable satisfaccin mo-
ral no slo de sentirme centroamericano en toda la extensin del
territorio nacional sino de que se me considere tan costarricense en
Costa Rica como si hubiera nacido en San Antonio de Beln; tan
hondureo en Honduras como si hubiera nacido en Suyapa; tan sal-
vadoreo en El Salvador, como si hubiera nacido en Cuzcatancin-
go; tan guatemalteco en Guatemala como si hubiera nacido en Pi-
nula, sin dejrseme de considerar en Nicaragua tan nicaragense
cdmo que nac en Diriamba.
Esta nica satisfaccin me llena de un orgullo tan profundo
y tan exaltado que no la cambiara por el ms honroso ttulo, la ms
pinge riqueza o el ms absoluto poder. (Aplausos).
Para que podis apreciar con exactitud mis palabras debis
hacer un esfuerzo de imaginacin para reconstruir el clima social,
poltico e internacional de Centroamrica en el ao de 1899: el
ms crudo despotismo caciquista en el interior y la ms completa
anonimia en el exterior.
Lentas y difciles comunicaciones en el interior de cada Sec-
cin y entre una y otra, las aislaban y emparedaban, facilitando el
triunfo perpetuo de la injusticia fundamental en que se asentaban
aquellos regmenes, de ideario feudalista y de procedimientos ne-
ronianos o bizantinos.
No exista el auto, ni la radio, ni el avin; y por eso deca en
inspirada estrofa uno de los diez muchachos que el 18 de junio de
1899 se declararon en abierta rebelin contra el estado social y po-
ltico de la Centroamrica de entonces;
"La unin es un litigio que entabla el porvenir contra el
presente".
La fe intuitiva de aquellos muchachos es la fe de ojos abier-
tos de los hombres de hoy en que han devenido los intonsos lucha-
dores de 1899; el ritmo del mundo combate a favor de la causa unio-
nista, que hoy tiene por aliados al avin, a la radio y al auto,
y en sntesis, a cuanto signifique solidaridad humana y cooperacin
social.
Largo es todava el camino a recorrer para divisar las mura-
llas de Jeric; pero ya hemos alzado nuestras tiendas en el mon-
te Nebo, y empezamos a divisar los rientes valles de la Tierra
Prcqmetida.
Y pronto estaremos ail, derribando muros de odio y levan-
tando jardines de amor en los frtiles collados de Jeric. (Aplau-
sos).

I

Al decir mundialidad quiero significar qu" el territorio del
istmo centroamericano, desde Tehuantepec nasta el Atrato, es una
regin que por hallarse en el cruce de los caminos del mundo, inte-
resa por igual a Europa, Asia, Africa, Amrica y Oceana.

52 -









Por consiguiente, todas las naciones que hayan ejercido, ejer-
en ms de uno o en todos, tienen necesariamente, fatalmente que
zan o puedan ejercer hegemonas en cualquiera de los continentes,
fijar sus ojos en el istmo centroamericano, v atenderlo con crecien-
te codicia para someterlo a la -Dita cte sus actividades, porque el
dominio sobre el istmo centroamericano implica el dominio sobre
las vas madres terrestres, martimas y areas ael planeta tierra.
De esa cualidad mundial del territorio centroamericano se
percat Espaa cuando a Valladolid, entonces la ms estable capital
de Castilla, llegaron los informes de Coln, que descubri nuestro
pas en 1502, desde Guanaja hasta La Uvita, pasando por Trujillo,
el Cabo de Gracias a Dios y lo que ahora se llama El Bluff; de Gil
Gonzlez Dvila, de Alvarado. Olid, Corts, Hernndez de Crdoba,
Montejo y dems exploradores o conquistadores, siendo la primera
exploracin de Yez Pinzn sin mayores consecuencias por cuan-
to fu exclusivamente martima en el litoral atlntico.
Como desde 1513 Balboa haba descubierto el Pacfico, todos
esos informes hacan converger el pensamiento de los gobernantes
espaoles hacia la necesidad de buscar el paso que necesariamente
suponan existir entre el Atlntico y el Pacifico.
Fu esa imperiosa necesidad la que hizo que se creara den-
tro del imperio espaol una demarcacin territorial que compren-
diese todo el istmo centroamericano desde Tehuantenec hasta el
Atrato; y al efecto, se organiz La Audiencia de los Confines, que
comprenda en su jurisdiccin Tehuantepec, Yucatn, Campeche,
Tabasco, Chiapas, Soconusco, todo lo que hoy llamamos Centro-
amrica, inclusive Belice naturalmente, y Panam, habindose se-
alado como capital de todo ese vasto territorio a la ciudad de Gra-
cias, en Honduras, trasladndose despus dicha capital a Guatemala,
estando posteriormente algn tiempo en Panam y volviendo des-
pus, de manera definitiva, a Guatemala hasta que se crearon las
capitanas generales de Yucatn y de Panam y se agregaron al Vi-
rreynato de Mxico, Tehuantepec, Tabasco y Campeche.
Espaa dominaba entonces con absoluto imperio el Atlntico
y el Pacfico, as como lo hasta entonces descubierto de Amrica,
Carlos V haba cosechado la gloria que sembraron Magallanes y El-
imperaba en Lisboa y en todas las posesiones portuguesas; Francia
cano, haciendo la primera circumnavegacin del mundo; Felipe II
apenas se atreva a enviar a Amrica uno que otro audaz explora-
dor; Inglatera no era todava una potencia martima.
Pero se preparaba para convertirse en tal. y cuando los le-
vantamientos de Flandes contra Felipe II, la dieron en, Holanda una
aliada, empez a concentrar sus energas en la formacin de una es-
cuadra de guerra, protegi a piratas holandeses, franceses e ingle-
ses para que atacaran a las flotas de Espaa y a sus posesiones de
Amrica, dando especialmente mano fuerte al Pirata Drake, que no
slo recorri el Atlntico sino que atraves el estrecho de Magalla-
nes y recorri granr parte de las costas occidentales de Amrica, es-
tacionando en nuestro Golfo de Fonseca y amenazando a Acapulco.

53 -










A poco, el desastre de la Invencible Armada di enorme em-
puje al podero britnico, y desde entonces fu un anhelo de la po-
ltica inglesa el dominio del territorio centroamericano.
Espaa, a pesar de las condiciones adversas en que la vena
colocando su decadencia, pudo defender su dominio en Centroam-
rica; pero gran parte de la costa atlntica centroamericana fu es-
paola slo de nombre, y al fin la garra inglesa pudo clavarse en
Belice, algunas islas de La Baha de Honduras y la Mosquitia nicara-
gense.

II

Fu la ms cruel, la ms inhumana, la ms tremenda pira-
tera el origen del dominio ingls sobre Jamaica, Las Pequeas An-
tillas, El Gran Caimn, Belice, Las Islas de la Baha y la Mosquitia
nicaragense.
En intervalos de relativa paz, los piratas de Belice cortaban
caoba, brasil y diferentes palos de tinte que abundaban en aquella
parte de nuestro territorio.
Exportaban esas maderas a Inglaterra y obtenan as gran-
des utilidades, que acrecentaban a veces con la pesca de tortugas.
Los piratas atrajeron aventureros que se consagraron a cor-
tar maderas y a pescar tortugas; y de este modo fu crendose una
factora sin sujecin a otra ley que a las costumbres de los piratas.
Fu en 1638 cuando comenzaron a establecerse esas factoras,
que ya en 1662 lograron levantar algunas fortificaciones.

III

Belice es geogrficamente la costa de los departamentos del
Petn y Alta Verapaz.
Sus terrenos no son muy frtiles, pero la riqueza principal
est, en la costa, llena de puertos importantsimos, que son la sa-
lida natural y necesaria de los productos del Petn y de la Alta Ve-
rapaz, regin aqulla de un gran porvenir ganadero, siendo la Alta
Verapaz, un riqusimo departamento, que produce uno de los mejo-
res cafs de nuestra patria. La salida de los productos del Petn y
de Alta Verapaz tiene que buscarse ahora por vas largas, difciles
y costosas en vez de utilizar los naturales puertos de la regin beli-
cea, que geogrficamente es una parte de los citados departamen-
tos del Petn y Alta Verapaz.
La extensin de lo que se llama Belice; y que es territorio
arrebatado al patrimonio comn de los centroamericanos es de ms-
o menos 24,000 kilmetros cuadrados, o sea ms o menos al exten-
sin de El Salvador.

IV

Desde el citado ao de 1638 en que los piratas ingleses co-
54 -










menzarn a establecerse en Belice hasta el de 1821 en que se con-
sum la independencia de Centroamrica, Espaa e Inglaterra sos-
tuvieron largas y sangrientas guerras, y durante ellas Inglaterra in-
tent de todas maneras apoderarse del territorio centroamericano,
sin conseguirlo nunca.
Espaa jams reconoci ningn derecho a Inglaterra sobre
Belice, ni sobre ningn otro punto de nuestra costa atlntica.
Permiti en las ocasiones que os voy a referir despus, que
sbditos ingleses cortaran maderas de una pequea zona del terri-
torio que actualmente se llama Belice; pero mantuvo siempre su do-
minio eminente sobre ese territorio, y lo hizo reconocer de continuo
por Inglaterra.

V

Como sabis, Inglaterra tiene una vasta colonia en el norte
de nuestro continente, que se denomina El Canad, y tuvo hacia el
sur otras colonias que se independizaron con el nombre de Estados
Unidos de Amrica, en guerra dura y empeosa, que se inici en
1776 y concluy en 1783.
No viene a cuento referiros aqu cmo fu que Inglaterra
logr apoderarse de esos territorios a pesar de Espaa y arrojando
a Francia, que haba conseguido plantar su bandera, en la enorme
extensin del Canad y mantenerla all durante largos aos.
Iniciada la lucha de independencia de los Estados Unidos en
1776, tres aos despus la Confederacin de las 13 colonias estaba
en la ms aflictiva de las situaciones, prxima a sufrir la ms cam-
pleta derrota y a que el jefe de sus ejrcitos, General Washington,
subiera a la horca como premio que el rey Jorge de Inglaterra y su
primer Ministro Lord North daran a sus arrestos de rebelde y de
libertador.
La esperanza nica de la Confederacin se cifr entonces en
obtener el auxilio europeo, y acudi a Francia y a Espaa unidas en
aquella poca por El Pacto de Familia y que mantenan una rivali-
dad agresiva con Inglaterra.
Francia para prestar el auxilio solicitado puso como condi-
cin precisa e indispensable que Espaa participase tambin en la
guerra.
Gobernaba a Espaa un rey talentoso, enrgico y progresista
-Carlos III- y aunque tuvo la previsora oposicin de su primer Mi
nistro el conde de Aranda, decidi favorecer la causa de la liber-
tad de Estados Unidos, y prest con sus ejrcitos de mar y tierra el
ms vigoroso apoyo a la casi derrotada Confederacin.
Declarada la guerra, el punto ms amenazado del imperio es-
paol fu nuestra patria, o sea el Reino de Guatemala, sobre todo
en su costa de Levante, o sea la costa atlntica.
Los ingleses, con su base militar de Jamaica y con sus facto-
ras en Belice, Las Islas de la Baha y la Mosquitia nicaragense,
abrieron hostilidades sobre toda esa costa atlntica.
55 -










Carlos III envi a uno de los ms destacados estrategos de
su ejrcito para que como capitn general asumiera el mando mili-
tar de nuestra patria y combatiera a los ingleses.
Fu Matas de Glvez el estratego escogido as; y este hom-
bre superior, que una a sus grandes talentos militares notables do-
tes de gobernante, levant un ejrcito de 20,000 centroamericanos
que concentr en dos cuarteles generales, uno en Choloma al nor-
te de Honduras, formado de chiapanecos, soconuscanos, guatemalte-
cos, salvadoreos y nondurefos del occidente y del norte; y otro, en
Granada, formado de costarricenses, nicaragenses y hondureos
del oriente y del sur.
Tena el Capitn General Glvez muy pocos jefes y oficiales
peninsulares, siendo criolla la mayor parte de la oficialidad y com-
pletamente nativa toda la tropa.
Con ese eircito bati a los ingleses por completo, expulsn-
dolos de Belice, de Las Islas de La Baha y ae Bluefields, poblacin
a la que don Juan Ayssa, Gobernador de Nicaragua y que actuaba
bajo el mando del seor Glvez, llam desde entonces Monteazul,
que es el verdadero nombre que los centroamericanos debemos dar
a esa bella ciudad que, con las de Limn. Puerto Cabezas, -Cabo de
Gracias a Dios, Trujillo, La Ceiba. Tela, Puerto Corts, Puerto Ba-
rios y Lvingston. deben ocupar el lugar de vanguardia en la obra
centroamericana de reivindicar a Belice para que gravite hacia
nuestra comn nacionalidad.
Precisa comprender lo que significa la formacin y mante-
nimiento de un ejrcito como el que Matas de Glvez reuni y man-
tuvo desde el citado ao de 1779 hasta que la derrotada Inglaterra
reconoci en el tratado de paz de Versalles de 1783. la independen-
cia de los Estados Unidos, para darse clara cuenta de la sangre que
derram, de los bienes que perdi y de los sacrificios que hizo el
pueblo centroamericano en favor del pueblo de los Estados Unidos
en aquella oue llamo nuestra primera Guerra Nacional.
Los Estados Unidos son deudores a nuestra patria de la
ms eficaz cooperacin en aquellas circunstancias memorables; y al-
gn cr' el pueblo centroamericano reclamar el pago de esa deuda
igrada.
(APLAUSOS).
Al terminarse la guerra en el citado ao de 1783, Espaa per-
miti que sbditos ingleses cortaran palos de tinte (el conferencista
muestra al pblico por una parte el mapa de Centroamrica donde
se ve a Belice como a una especie de Portugal disgregado del hogar
comn; por otra parte, el mapa de Guatemala, donde se destacan 1as
mutilaciones de que ha sido vctima esa Seccin de la Patria; por
otra, el mapa que sirvi a los diplomticos de 1783 en Versalles-y
por otra, el mapa que en 1834 levant el jefe de Estado de Guate-
mala, poniendo en evidencia que la zona comprendida entre los ros
Belice, Hondo y Sibn -donde Espaa permiti cortes de madera-
es como un grano de maiz y el territorio de que se apoderaron los

56 -









ingleses y que ellos llaman Belice, es como una sanda del mayor ta-
mao imaginable).
Ese tratado de 1783 fu ratificado por la Convencin de 1786
y revalidado por el tratado general de paz y amistad que celebraron
Espaa e Inglaterra el 24 de agosto de 1814, al concluir las guerras
napolenicas.
Siete aos despus nuestra patria proclam su independen-
cia, sirw que la madre Espaa hubiera dejado de mantener siempre
su dominio eminente sobre todo el territorio de Belice.

VI

Al examinar este punto, cbeme la satisfaccin de deciros
que el Gobierno Federal de nuestra patria no slo en el caso de Be-
lice sino en todos los otros casos que amenazaron nuestra integri-
dad territorial, se mantuvo en el ms alto plano de la dignidad, del
patriotismo, de la firmeza y ce la p2evisin.
Mientras el Gobierno Federal dirigi la nave centroamerica-
na, nuestra patria no perdi una sola pulgada de su territorio.
Para defenderse de Inglaterra acredit en Londres a don
Marcial Zebada como nuestro ministro, y di instrucciones a nues-
tros representantes en Pars, en Washington, y en Mxico para que
coadyuvasen ante cada uno de esos Gobiernos en la defensa que ha-
camos de nuestro territorio ante los avances de Inglaterra.
Y fu entonces cuando sta envi al ave negra de nuestra na-
cionalidad que se llam Federico Chatfield para que como cnsul
europeo en pases brbaros-a estilo de lo que entonces se acostum-
braba en Marruecos y Berbera-cultivase aqu la poltica separatis-
ta contra la Federacin y su egregio representante, Morazn.
Chatfield se dedic a la tarea maquiavlica de hacer surgir e
intensificar odios parroquiales entre los cinco Estados de nuestra
patria, especialmente entre Guatemala y El Salvador y entre Costa
Rica y Nicaragua, dedicndose adems al juego indecente de elevar
a un trono de inmundicia al Rey Mosco, declarndolo aliado y pro-
tegido de la Gran Bretaa.
Logr su intento Chatfield. rompiendo la Federacin y ha-
ciendo sacrificar en holocausto sangriento al Padre de la Patria.
Sin una y otra de esas desventuras nacionales, jams se ha-
bra llegado a la vergenza de firmar el Tratado de 30 de abril de
1859, a que me referir en el siguiente punto, celebrado entre Gua-
temala e Inglaterra, reconociendo aqulla a sta derechos que no
Stuvo jams.
VII

Y con el hundimiento del Gobierno Federal, se inicia la po-
ca tristsima en que nos venimos debatiendo desde 1838, y especial-
mente desde 1842: el barco centroamericano navegando al garete,
57 -









sin Capitn, sin brjula y sin timn, dividido en cinco camarotes
que no se comunican entre s; y quedando el barco, de consiguien-
te, a merced de corrientes, de tempestades, de escollos, de bajos y
de piratas.
Reducidos los centroamericanos a la ms completa anonimia
internacional y a la indefensin ms completa, quedan las grandes
potencias con facultades omnmodas para resolver de la suerte del
pueblo centroamericano, sin que a ste se le tome en cuenta en nin-
gn sentido, en ninguna poca, en ninguna circunstancia.
Inglaterra, destruida la Federacin de Centroamrica, no pu-
do, sin embargo, incautarse nuestro territorio porque mientras tan-
to la nacin a quien Centroamrica contribuy a libertar -los Es-
tados Unidos- haba ido adquiriendo podero, y se atraves en el
camino de Inglaterra con audacia decisiva.
Los celos mutuos produjeron entonces un tratado que signi-
fic para los Estados Unidos un comps de espera y para Inglaterra
el abandono definitivo de sus pretensiones imperialistas sobre los te-
rritorios canaleros.
Me refiero al tratado Clayton-Bulwer, firmado entre Ingla-
terra y Estados Unidos el 19 de abril de 1850, y al que se daba una
vigencia de 50 aos.
Por medio de ese tratado ambas poderosas naciones de ha-
bla inglesa se atan las manos en cuanto a meterlas en Centroam-
rica, comprometindose a no construir ni dominar ninguno de los
canales que podan construirse en cualquiera de los istmos del to-
tal Istmo Centroamericano.
Tras la firma de ese tratado, Inglaterra qued inquieta por
cuanto las estipulaciones del mismo podan entenderse en el senti-
do no slo de que estaba obligado a desocupar Las Islas de la Ba-
ha, como efectivamente las desocup, sino que deba tambin des-
ocupar Belice; y entonces, gestion con los Estados Unidos para que
se firmara una convencin que la pusiera a salvo de su inquietud.
Lo consigui el 17 de octubre de 1856, firmndose entonces
el tratado Dallas-Clrendon, en el cual se declara, que el estableci-
miento de Belice no est comprendido en las estipulaciones del tra-
tado Clayton-Bulwer, y de paso se aade, como al descuido, que los
lmites de ese establecimiento, son al norte Yucatn y al Sur el ro
Sarstun.
Con la indicacin de ese lmite al Sur, Inglaterra por s y an-
*te s se apropi ms de 20,000 kilmetros cuadrados del territorio
centroamericano, sin que la falta de presencia en ese tratado de algn
representante centroamericano haya valido para que Inglaterra in-
voque como su mejor derecho al lmite Sur sealado en el ro Sars-
tun, el reconocimiento de los Estados Unidos.
Es el pirata que abord al barco centroamericano, carente de
Capitn, de brjula y timn, y que tranquilamente se apropi de
cuanto le pareci apetecible.
Armada Inglaterra con ese tratado envi a Guatemala un di-

58 -









plomtico que logr arrancar al separatismo representado en aque-
lla poca por Carrera como Presidente y por don Pedro Aycinena
como Ministro de Relaciones Exteriores, el tratado de 30 de abril de
1859, por el cual se reconocen a Inglaterra los lmites que sta qui-
so en Belice, pero sin reconocer expresamente el dominio britnico.
Como nica compensacin, Inglaterra se comprometi a cons-
truir un camino carretero entre las ciudades de Belice y Guatemala.
En cuatro aos no se di una barretada para construir ese
tamino; y entonces, ante las reclamaciones de Guatemala, se firmo
la convencin de 5 de agosto de 1863, estableciendo como nica obli-
gacin de Inglatera el pago de 50,000 libras esterlinas a Guatemala.
Ni esa convencin se ratific, ni las 50,000 libras se vieron
ni se tocaron nunca en nuestra patria; de modo que la clusula VII
del tratado de 19 de abril de 1859 que establece la nica compen-
sacin para Guatemala, no se ha cumplido jams; y como en todo
contrato bilateral el no cumplimiento de una de las nartes lleva en
s la resolucin de las obligaciones respectivas, el no cumplimiento
de Inglaterra deja sin ningn valor ni efecto el tratado de
30 de abril de 1859, quedando las cosas para la nacin centro-
americana en el estado en que se hallaban cuando el 15 de septiem-
bre de 1821 se proclam la independencia.

VIII

Guatemala ha mantenido en pie su protesta y sus reclamacio-
nes por incumplimiento del tratado en referencia, sobre todo desde
1877 en que el General Justo Rufino Barrios actuaba ya como Pre-
sidente.
Inglaterra, ahora'con silencio, maana con desdn y despus
con subterfugios ha eludido toda explicacin, se ha negado a todo
arbitramiento, desechando a ltima hora el del Presidente de Es-
tados Unidos -que propone Guatemala- y pidiendo que el asun-
to se someta a la corte de La Haya.
Guatemala no puede aceptar esa jurisdiccin, que implicara
el sometimiento a un tribunal de derecho, y por ende el tcito re-
conocimiento de derechos que Inglaterra no tiene en ningn sentido.
Guatemala, y con ella Centroamrica, slo pueden someter
el asunto a la decisin de un tribunal de arbitraje de hecho, que tan-
to se pronuncie sobre la justicia como sobre la equidad de las re-
clamaciones.
Inglaterra por s y ante s ha declarado concluido el debate,
manifestando que se atiene a los lmites que ella misma trace entre
Guatemala y Belice.
Es un caso peor que el de Breno, echando el peso de su es-
pada sobre la balanza.
Porque al menos Breno haba combatido, mientras que Ingla-
terra slo ha engaado.
Ante esa actitud de Inglaterra, Guatemala ha elevado su pro-

-59 -









testa, ha hecho la completa reserva de la plenitud de los derechos
que le asisten, y aguarda la primera oportunidad para hacer valer
la justicia que asiste a Centroamrica en esta reivindicacin secular.

IX

Guatemala agotar todo esfuerzo por recobrar la plenitud
de sus derechos.
Centroamrica correr la suerte de Guatemala, como Guate-
mala corri la suerte de Centroamrica en 1856.
Sntoma evidente de esta actitud de nuestra patria, es la ma-
nifestacin de la colonia salvadorea residente en la ciudad de Gua-
temala, dirigida al Gobierno de aquella Seccin: declaran los mani-
festantes que en el asunto de Belice se sienten centroamericanos an-
tes que salvadoreos.
Estuve en reciente fecha cerca de Punta Gorda en Belice, y
pude percatarme de que el sentimiento popular de aquella regin de
nuestra patria se inclina decididamente a cuanto tienda a reincorpo-
rarla a la nacionalidad centroamericana.
(Profunda agitacin.)
X

CONCLUSIONES

Primera.-La. ocupacin del territorio de Belice por Inglate-
ra se debe a la piratera y al fraude.
Segunda.-El incumplimiento por Inglaterra del artculo 70.
del Tratado de 30 de abril de 1859 lo invalida por completo, y deja
los derechos de Centroamrica en la plenitud que tenan el 15 de
septiembre de 1821.
Tercera.-La reivindicacin de Belice es una necesidad con-
tinental, centroamericana y guatemalteca.
Cuarta.-Guatemala no debe cejar una lnea en la reivindi-
cacin de Belice.
Quinta.-El pueblo centroamericano todo y los Gobiernos de
Costa Rica, Nicaragua, Honduras y El Salvador deben apoyar decidi-
damente la obra de reivindicacin que ha iniciado y mantiene el
Gobierno de Guatemala.

FINAL

Para concluir, me permitiris que os lea un prrafo de Las
Memorias del General Arce, primer Presidente de Centroamrica,
y que os refiera un episodio de mi vida estudiantil.
El Presidente Arce aludiendo a las nefastas consecuencias de
los localismos que han disgregado a nuestra patria, dice:
"Estoy cierto que si los hombres que en lo sucesivo dirijan
los negocios, no abjuran la mana aeja de pertenecer exclusiva-
60 -










mente cada uno a la provincia en que la casualidad lo hizo nacer, y
no se refunden todos en la condicin de centroamericanos, no pue-
de ser que haya Nacin, porque los que hoy estn divididos en pro-
vinciales, despus se subdividirn en departamentales, y ms ade-
lante en municipales".
(Aplausos).
Para referiros el episodio de mi vida estudiantil, os ruego
trasladaros por un esfuerzo de imaginacin al ao de 1901, treinta
y siete aos hace, cuando yo estudiaba derecho en la universidad de
Tegucigalpa. Era rector de aquel centro uno de los extranjeros
ms eminetes que han venido a Centroamrica, el doctor Jos Leo-
nard, polaco, hombre de gran ilustracin, polglota y gran patriota
porque hubo de abandonar su pas a causa de haberse alistado en
la revolucin libertadora de 1863, que fu ahogada en sangre por los
rusos.
Vencido, se refugi primero en Austria, despus en Suiza y
luego en Espaa. donde se afili a la causa republicana.
Vencida sta acept el contrato que le propuso don Jos Pa-
sos, Ministro de Nicaragua, para trasladarse a Centroamrica como
profesor.
Prest algn tiempo sus servicios en los Institutos de Gra-
nada y Len: se fu despus a El Salvador; luego a Guatemala; y
lleg por ltimo a Tegucigalpa. donde el Presidente Sierra le con-
fi la rectora de la universidad.
Cuando yn le conoc era un celibatario de avanzada edad:
+uve la fortuna de que me viese con simpata; y con frecuencia me
llamaba para que le ayudase como escribiente.
De esta manera, lle a tener gran confianza en m, habln-
dome a menudo de muy diversos temas, incluso polticos.
Frente a su cama de soltero, en su cuarto de solitario, tena
numerosos retratos, figurando en el centro el de su seora madre.
Un da en que le atormentaba la gota, despus de dictarme
varias cartas y telegramas, cay en el ms profundo silencio y que-
d mirando con la mayor atencin el retrato de su seora madre.
Instintivamente dirig yo la mirada al mismo retrato, y co-
mo cerca estuviese el de un gigantn polaco a quien yo haba visto
muchas veces en las calles de Guatemala, interrump su silencio
preguntndole si aquel hombre haba sido su amigo.
Entonces, como despertando de un sueo, me dijo:
-Vea usted cmo todo acaba por borrarse en la memoria y
por desaparecer en la vida. Hasta ahora que usted mienta el nom-
bre de esa persona, la recuerdo, pues la haba olvidado ya, porque
hace tiempo que muri. Slo me va quedando el recuerdo de mi
madre, porque el de mi patria muerta y despedazada por rusos, aus-
tracos y alemanes, forzosamente tiene que desaparecer, como des-
aparece el recuerdo del que muere. Ah Polonia, despedazada por
los odios de tus hijos y muerta por la espada implacable de la con-
quista! Nunca ms se ver flotar tu bandera!
61-










Volvindose a m en la amargura de sus recuerdos, concluy
dicindome:
-Ud. piensa que Centroamrica puede unirse, que puede ser
una gran nacin en el centro de este continente, y que la obra de
Morazn slo est en suspenso, y no ha fracasado. No, amigo mo:
la ley de la fuerza domina al mundo; es fatalidad histrica que el
pez chico ser devorado por el grande. Centroamrica est fatal-
mente condenada a desaparecer ante el podero de los Estados Uni-
dos. Usted debe abandonar esas ideas unionistas, que le conducirn
al fracaso, dedicarse con tranquilidad a sus negocios privados y es-
perar con resignacin que se cumplan los decretos del destino. Va-
me a m en el ocaso de la vida: sin patria, sin familia, sin capital,
por haber credo en la resurreccin de Polonia.
Mi alma, entregada ya por entero al ideal moraznico, reac-
cion con todo el vigor de mis veinte primaveras, y le dije:
-Yo no puedo discutir con el talento, la sabidura y la ex-
periencia de usted; pero yo digo que nadie sabe lo que el porvenir
encierra; yo he ledo que cuando en 1808 invadi Napolen a Es-
paa, todas las seguridades del triunfo estaban de su parte, y sin
embargo, no slo no venci a Espaa sino que Espaa fu la causa
eficiente de su cada. Quin puede garantizar que el podero de los
Estados Unidos no se desve o se fragmente, dejando indemne a
Centroamrica? Quin puede penetrar en la tiniebla espesa del fu-
turo para saber si Centroamrica no es el pequeo David que clave
su piedra mortal en el Goliat de ste o de aquel imperialismo que
amenacen al pueblo escogido?
Los aos pasaron; me entregu al unionismo en alma, vida
y corazn; sent a veces hincarse en mis carnes el barreno atormen-
tador de las decepciones; sent otras el sedeo batir de alas de la es-
peranza en mi frente dolorida; se complicaron los asuntos del mun-
do; son un disparo en Sarajevo; los autcratas de Austria y Ale-
mania desataron la ms apocalptica de las guerras; desfilaron en
medio de sta los batallones de voluntarios polacos batindose ba-
jo el estandarte de la democracia, levantando los corazones de sus
hermanos oprimidos; y un da son el nombre de Polonia rediviva,
se enarbol orgulloso el pabelln despedazado otrora por austra-
cos, alemanes y rusos, vencidos todos en la tremenda catstrofe.
Y entonces record el nombre del doctor Leonard, y evoqu
aquella escena de 1901, en el cuartito del celibatario enfermo y de-
cepcionado; y pens que slo mueren los pueblos sin fe, y que aca-
ban por imponerse a los barcos, a los arcos y a los destinos -como
dijo nuestro gran poeta- los pueblos que tienen voluntad de vivir.
As, yo digo a los centroamericanos a propsito de este asun-
to de Belice: reclamemos sin miedo, sin tregua y sin- descanso nues-
tros derechos. Nada nos importe el podero ingls en esta hora de
reajuste humano y de reivindicaciones vitales.
Quin asegura que el pigmeo David no est en las entraas
de la nacin centroamericana?
62 -











Recordando a Mazzini que en poca dolorosa para los italia-
nos, les deca Fe y Accin, yo digo a mis comipatriotas de Centro-
amrica:

FE, ACCION, ESPERANZA

(Atronadores aplausos; la banda rompe en dianas estruen-
dosas, bizarras y plenas de intensa alegra; y el pblico ovaciona al
conferencista).










































-- 63 -
















INDICE




Pg.

Cinco puntos bsicos. .................................... ..... ............ .................. 3

Fin de regmenes coloniales en Anrica ........................................ 5

Actividades en el Interior de la Repblica ............................................. 7

Actividades en los otros cuatro estados de Centroamrica y
en Panam ..................................... ................................. ............... 15

Actividades en los Estados Unidos ............................ ................... ... 20

Actividades que Guatemala debe desplegar en Mjico ................. 2

Actividades en las Antillas Espaolas, Hait y Amrica del Sur,
particularmente en Venezuela, Brasil y Argentina. En
Espaa y Portugal ..................................... ....................................... 28

Actividades en Canad, Antillas Europeas, Guayanas y
M a lv in as .................................................................................. ........... ..... 3 1

Actividades que deben desplegarse en Espaa y Portugal ......... 34

Actividades en Egipto, pases de origen Arabe y del Cercano y
Medio Oriente, Israel, Etiopa y Liberia ................................... 36

Actividades en Rusia, Japn, China, India, Pakistn y Asia 37
Cmo ha enfocado el Unionismo desde 1938 el problema de
reivindicar Belice ................................... .................... 41




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