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Title: No puede haber una revolucion en la revolucion
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 Material Information
Title: No puede haber una revolucion en la revolucion
Physical Description: 39 p. : ; 19cm.
Language: Spanish
Creator: Partido Comunista de la Argentina
Publisher: Editorial Anteo
Place of Publication: Buenos Aires
Publication Date: 1967
 Subjects
Subject: Communism   ( lcsh )
Communism -- Argentina   ( lcsh )
 Record Information
Bibliographic ID: UF00025481
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000124347
oclc - 01550477
notis - AAP0306

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    Introduction
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    Palabras previas
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Respuesta a Regis Debray


NO PUEDE

HABER UNA
REVOLUTIONN


EN


LA


REVOLUTION"











A MANERA DE INTRODUCTION





Reproducimnos el presented folleto, clabora-
do por cl Partido Conunista Argentino,
con la finalidad de proporcionar a nueistra
militancia, a los revolucionarios que no
militan en nuestro Partido, y a todos aque-
llos que se interesan por estos problems,
clemcentos de juicio y puntos de vista dife-
rcntcs sobre los planteamientos que se ha-
ccn en la obra de Regis Debray "Rcvolu-
cidn eno la Rcvolucin*'.
Nos guia la intcncidn y el dcsco de con-
tribuir, de este nodo, a que las opinions
qie se formcn scan con pleno conociniento
de casa.




Partido Comunista Peruano
Comisi6n Nacional de Educaci6u










PALABRAS PREVIAS


Mayo de 1967.


3, 2,~


Ij "" Este trabajo -preparado por la Comisi6n Nacional de
S Propaganda sobre, la base del informe del compaiiero Ro-
S7 dolfo Ghioldi en la 79 Conferencia Nacional de nuestro
Partido- estaba ya redactado en el moment en que
LAT trascendi6 que Regis Debray habia sido detenido en Bo-
AlQ livia mientras cumplia una funci6n periodistica y que
existia la posibilidad de que se le condenase a muerte.
Ante este hecho, nuestro Partido hizo piblica su pro.
testa inmediatamente y lla-n6 a la clase obrerfc y al pue
blo argentino a expresar su solidaridad con el puebri
hermano de Bolivia a fin de contribuir a evitar que se
mejante crime pudiese consumarse.
Sin dear de continuar la campaiia por la vida y la
libertad de todos los press politicos y sociales de Boli
via, en particular por los camaradas comunistas, que son
los que m6s sufren las represalias del gobierno dictator
rial military proyanqui de Barrientos, consideramos un de
ber ineludible publicar esta respuesta al trabajo de De-
bray ,Revoluci6n en la revoluci6n?. Lo hacemos en virtud
de que combat~nos concepciones err6neas y no personas;
y en el trabajo de Debray, que se estc difundiendo en
los medios 'de izquierda de nuestro pals y de otros pai-
ses de America latina, se exponen concepciones err6neas
y nocivas para el movimiento revolucionario.


Comisi6n Nacional de Propaganda ad-
junta al Comit6 Central del Partido
Comunista de la Argentina.












SLos xitos hist6rico-mundiales de la revoluci6n so-
cialista de Octubre, la firm march de la Uni6n Sovie-
tica hacia la sociedad comunista, el auge del movimien-
to proletario y comunista mundial y las luchas victo-
riosas de los pueblos coloniales, semicoloniales y de-
pendientes por su liberaci6n national y social, acorra-
lan cada vez m6s al imperialismo y la reacci6n y pre-
cipitan su colapso. La existencia del sistema socialis-
ta mundial socava las bases del sistema capitalist y
condiciona como factor principal el curso de los suce-
sos internacionales. En tal situaci6n, el imperialismo
exacerba su political reaccionaria y acentia su propia
ofensiva ideol6gica para intentar entorpecer, descompo-
ner o impedir las explosions revolucionarias.
Los hechos posteriores a 1960 han confirmado en
todas sus parties la apreciaci6n que sobre ello hizo la
Declaraci6n de la Conferencia de Representantes de los
Partidos Comunistas y Obreros de ese mismo ano:
"En las condiciones actuales, ,los problems ideo-
16gicos adquieren una importancia especial. Para opo-
nerse a los 6xitos del socialismo, la clase de los explo-
tadores somete a las masas a una maceraci6n ideol6-
gica cada vez m6s active; se esfuerza por mantenerlas
en el cautiverio spiritual de la ideologia burguesa. La
tarea de los comunistas consist en desplegar una ofen-
siva decidida en el frente ideol6gico, lograr que las mo-
sas populares se liberen de la influencia spiritual de
la ideologia burguesa en todas sus formas, comprendi-
do el influjo delet6reo del reformismo, difundir entire las






mnasts las ideas avanzadas que aseguran el progress
social, las ideas democr6ticas de amor a la libertad, la
ideologia del socialismo cientifico"'.
La corrupci6n ideol6gica no result ser apenas una
actividad espontdnea de los voceros te6ricos burgueses,
sino una acci6n minuciosamente planificada, financial.
da y dirigida por el imperialism, como lo prueba la
revelaci6n piblica de hace algunos semanas acerca de
los fondos cuantiosos consagrados por la CIA (Agencia
Central de Inteligencia, de los Estados Unidos) para sub-
Vencionar a diaries, editoria'es, instituciones sindicales
y universitarias, organismos culturales, partidos politi-
cos, misi6n en la cual aquel centro tenebroso cuenta
con la complicidad de numerosas Fundaciones nortea-
Inericanas.
Desde que el morxismo-leninismo es una concep-
ci6n prcbida de transformaci6n revolucionaria de la so-
ciedad, la burguesia imperialista se interest por des-
prestigiar'o y negarlo, esforz6ndose por evitar que los
partidos marxistas-leninistas Ileven su ideologia ai pro-
letariado, Con lo cual al mismo tiempo espera mantener
r los trabajadores en el espontaneismo, que es el terre-
no mds adecuado para la sumisi6n a la inf uencia ideo-
16gica de la burguesia.
Simult6neamente con esto se defiende el nihilism
ideol6gico, la eliminaci6n de todo frontera entire ideolo-
gias hostiles 'el program de la socia'-democracia ale-
mana define a 6sta como una "comunidad de personas
de diferentes creencias y concepciones"), el aventureris-
mo de los grupos que se sitdan fuera del socialism
cientifico, se habla de revisar a Marx, Encels y Lenin
(por ejemplo, especificamente, revisar el "Materialismo
y Empiriocriticismo"), se rechaza la oposici6n de princi-
pio a todo matiz de ideologia burguesa, se exalta el

1 'Hacia nuevas victorias del movimiento comunista international"
(Buenos Aires, ed. Anteo, 1961), p. 74.


-4-






practicismo, se alimenta la ilusi6n pequefio-burguesa de
un "socialismo de tipo national" y se levanta la noci6n
de que las leyes fundamentals de la revoluci6n de Oc-
tubre han envejecido, dado que la importancia de dicha
revo'uci6n se limitaria a las condiciones nacionales es-
pecificas de Rusia.
A la luz de ello es util analizar el libro de R6gis De-
bray, IRevoluci6n en la revoluci6n? 2: en 61 se asume
una posici6n antileninista al minimizar en general la
teoria, al menospreciar la concepci6n de los marxistas-
leninistas sobre la revoluci6n, al negar el papel del Par-
tido como vanguardia revolucionaria del pro'etariado y
como dirigente de la revoluci6n situando en su lugar al
estudiantado y al campesinado, al mofarse de la apor-
taci6n te6rica sobre "democracia national".
Por esta enumeraci6n incomplete de las ideas del
libro se ve la necesidad de una apreciaci6n del mismo,
cosa tanto m6s inevitable cuanto que 61 viene a integrar
la profusa literature de la llamada "izquierda national",
que en Argentina, y tambi6n en otros paises latinoame-
ricanos, es un reflejo bullicioso de ciertas ideologies de
la pequefio-burguesia y de la burguesia national, que
tratan de arraigar en el seno del movimiento obrero.
> Esto se dice sin perjuicio de sefialar que el solo ti-
tulo del libro traduce el designio revisionista; 4revolu-
ci6n pues dentro de la revoluci6n socialist, como nue-
va opci6n a los principios del marxismo-leninismo, es
decir, algo asi como una manifestaci6n parecida a la
"revoluci6n cultural" dentro de la revoluci6n china de
1949?

El author del libro, que segun su prologuista es "uno
de los int6rpretes m6s lhcidos de la actual problem6tica
latinoamericana", propone un inico y comin camino re-
volucionario v6lido para todos los paises, con la sola
2 R6gis Debray, "%Revoluci6n en la revoluci6n?" (La Habana, ed.
Casa de las Am6ricas, 1967).


-5-






Sexcepci6n del Uruguay sefialada por 61, y consistent
en la lucha armada sin la cual '"no hay vanguardia de-
finida" (p. 108); se trata de emprender la march a par-
tir del foco guerrillero, sin tender a ninguna exigencia
de orden extraguerrillera y prescidiendo por entero de
la existencia y papel del Partido, de la organizaci6n del
movimiento de masas, de la organizaci6n independien-
te de la clase obrera, de la formaci6n sindical, de la
ideologia y tambi6n del examen concrete de la correla-
ci6n de fuerzas, de tal manera que en cualquier punto
y a cualquier hora puede y debe proceder al curso in-
.dicado.
De ello despr6ndese una interpretaci6n militarista
de la revoluci6n, en el sentido de que se desprecia el
movimiento de masas, desestimaci6n que lleva al autor
a afear, a los "dirigentes politicos que prefieren seguir
dia tras dia la vida del sindicalismo mundial o absorber-
se en los rodajes de las mil y una organizaciones inter-
nacionales democr6ticas dedicadas a mantenerse en vi-
da, m6s que a informarse seria y concretamente de las
cuestiones militares vinculadas a la guerra de su pue-
blo" (p. 73). Afirmaci6n que adem6s muestra un extra-
no concept de lo que son centros como la Federaci6n
Sindical Mundial, la Federaci6n Mundial de la Juventud
Democrdtica o la Federaci6n Democr6tica Internacional
de Mujeres, que eventualmente podrian ser los aludidos.
Luego de fundamental la sumisi6n de la estrategia
a la t6ctica (ps. 49 y 50) y de reprochar a los "dirigen-
tes politicos" el hecho de que rehusen "escoger una for-
ma de lucha como fundamental y otra como subordina-
da" (p. 61), desemboca en la unica soluci6n recomen-
dable, la de la lucha armada mediante la implantaci6n
el foco uerrillero. Pr ello dira que hoy en America
latina, una linea political que no pueda expresarse en
el piano de sus efectos en una linea military coherente
y precisa, no puede ser tenida por revolucionaria" (p.
19).
Tal "foco" es para el autor, como decia en un tra-

-6-






bajo suyo anterior, el "detonante", "la mancha de acei-
te" que se extiende hasta convertirse de "minoria aisla-
da" en "marejada national", el n6cleo del frente nacio-
nal revolucionario. Y tal foco debe "implantarse en el
campo", pero no en cualquier parte del campo sino en
zonas donde subsistan relaciones feudales, que sean
fronterizas y tengan montaiias. No es necesario siquiera
que en el lugar en que "se implante" el foco exist un
movimiento campesino de masas en ascenso. El "foco"
despertar6 a las mismas y, de por si, sin partido ni ideo-
logia definida engrendar6 la conciencia socialist.
y, Los marxistas leninistas tienen una posici6n conoci-
daen material de caminos de la revoluci6n, siendo que
la cuesti6n de la posibilidad de la revoluci6n sin el tr6n-
sito previo de la guerra civil no es nueva para ellos.
Ya en 1916 Lenin admitia a titulo excepcional esa po-
sibilidad y durante various meses de 1917, entire las revo-
luciones de Febrero y de Octubre, la subray6 en diver-
sos moments. Tratdbase de una cuesti6n hist6rica con-
creta. Ello ocurria antes de la aparici6n del primer Es-
tado Socialista.
Sintetizando los resultados de la experiencia revo-
lucionaria del comunismo mundial, la Declaraci6n de la
Conferencia de Representantes de los Partidos Comunis-
tas y Obreros de 1960 fij6 el punto de vista un6nime de
los marxistas-leninistas, esta vez en las condiciones ge-
neradas por la presencia del sistema socialist mundial:
, "/ "La clase obrera y su vanguardia el partido mar-
Sxista-leninista tienden a hacer la revoluci6n socialist
Spor vi pcfin. La realizaci6n de esta posibilidad co-
rresponderia a los intereses de la clase obrera y de to-
do el pueblo, a los intereses nacionales del pais. En va-
rios pauses capitalistas, la clase obrera, encabezada por
su destacamento de vanguardia, puede en las condicio-
Snes actuales, bas6ndose en un frente obrero y popular
y en otras posibles formas de acuerdo y colaboraci6n
political de distintos partidos y organizaciones sociales,
agrupar a la mayoria del pueblo, conquistar el poder es-

-7-






tatal sin guerra civil y asequrar el paso de los medias
de producci6n fundamentals manos del pueblo. Apo-
yandose en la mayoria del pueblo y dando una resuel-
ta replica a los elements oportunistas, incapaces de re-
nunciar a la political de conciliaci6n c6n ctaiistas
terrateniente la clase obrera puede derrotar alas uer-
zas reaccionarias, antipopares, conquistar una mayo-
\ ria estabenIg--parlamnta hacer que este dele de ser
un instrument al servicio de Tos interesede clase de
la burguesia para convertirse en un instrument al ser-
vicio del puebI E ?iribde -_i r desarrollar una ampliar lu-
ca e masas fuera del parla-mento, romper la resisten-
ci'a de las iuerzas reaccionariasy crear las condiciones
Jnecesarias para hacer la revolucci6nsialistia por via
pac i .. T odo esto sera possible inicamente por medio
Aeu-n-n3esarrollo amplio y constant de la lucha de cla-
se de las masas obreras y campesinas y de las capas
medias urbanas contra el gran capital monopolista, con-
( tra la reacci6n, por profundas reforms sociales, por la
paz y el socialismo, Pero, afiade, ello no depend so-
lamente del proletariado; si las closes expl6tadoras re-
curren a la violencia, "hay que tener presehte otra posi-
bilidad: el paso al socialismo por via no pacifica"; en
el caso de cada pais, el camino depend de "condicio-
nes hist6ricas concretas" (ps. 64 y 65).
En otra part, la Declaraci6n de 1960 recuerda que
pueden crearse situaciones en que las formas de lucha
deban sustituirse en la march unas por otras e inclusi-
ve en que puedan y deban combinarse entire si. Lo im-
portante, lo fundamental, es que un Partido marxista-le-
ninista debe saber dominar todas las formas de lucha
y debe saber aplicar la que corresponda a cada etapa
del desarrollo de la lucha revolucionaria.
El XII Congreso del Partido Comunista de la Argen-
tina (1963), despu6s de mencionar la necesidad de cons-*
tituir un amplio Frente democr6tico national, antiolig6r-
quico y antimperialista, dice que "a trav6s de la acci6n
de masas, por una u otra via, la pacifica o la no paci-
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fica si los circulos dirigentes actuales del pais cierran
Todas las posibilidades democr6ticas, llegar a conquis-
tar el poder y crear un gobierno verdaderamente demo-
cr6tico y popular. Es prop6sito de nuestro Partido con-
quistar el poder por la via pacifica, pero subrayando
que la via pacifica no significa que hay que esperar pa-
sivamente que el podrido regimen actual perezca por
consunci6n para pasar, reci6n entonces, a la conquista
del poder. De ninguna manera. La via pacifica presupo-
ne la organizaci6n constant de la lucha de masas pa-
ra detener los avances de la reacci6n y del fascismo y
para conseguir sus reivindicaciones econ6micas, socia
les y political inmediatas, lig6ndolas a la lucha gene-
ral por un poder de nuevo tipo. Pero es precise tener
en cuenta que la lucha armada no puede empefiarse si
no se ha creado una situaci6n revolucionaria direct. Y
en lo que respect a nuestro pais, si bien se puede afir- L-
mar que esta madurando una situaci6n revolucionaria,
no existen aunlas condiciones subjetivas para asgu
rar e triunfo de la revoluci6n"3.

K Nuestro Partido ha sefialado en varias oportunida-
des que en la situaci6n de inestabilidad political y so-
cial de la Argentina no se descarta la posibilidad de
que se produzca un viraje brusco en la situaci6n que
exija pasar a formas armadas de lucha. Pero esto siem
pre sobre la base de su linea esencial, la de la acci6n
de masas, v6lida tanto para un camino como para el o-
tro. Por eso no podemos menos que sefialar que el au-
tor ha recurrido a un despreciable recurso pol6mico al
presentar a los partidos comunistas de America Latina
como contrarios en general a la lucha armada contra
la agresi6n del enemigo de clase.
La discrepancia total entire las posiciones del autor

3 "Resoluciones y Declaraciones del Partido Comunista de la Ar
gentina: 1963-1964". (Buenos Aires, ed. Anteo, 1965). p. 40.


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y las tesis de los leninistas sobre este problema se mues-
tra por si misma, pero de todos modos 61 la exterioriza
expresamente cuando con referencia al "arquetipo" insu-
rreccional de 1917 dice que el mismo fue teorizado por
Lenin "en algunas formulas; formulas que no tienen na-
da que ver con la situaci6n present y que en vano se
agitan peri6dicamente, como las que se refieren a las
condiciones del estallido de la insurrecci6n, entendida
como asalto inmediato al poder central" (p. 15).
,Esta indicaci6n tiene su miga. El author rocla a
la caducidad del marxismo-leninismo -m-eria tan
esencial como las condiciones que definen una situa-
ci6n revolucionaria, que hacen possible la insurrecci6n.
Y no podia ser diversamente, pues en la raiz del guerri-
llerismo a ultranza, del guerrillerismo no importa cuan-
do, ni d6nde, ni c6mo, del guerrillerismo en todo lugar
y en todo tiempo, h6llase el desprecio por aquellas con-
diciones.
Refutando la teoria que supone admisible el "esti-
/mulo" de las revoluciones, sin tener en cuenta que 6s-
tas "se desarrollan a medida que se van hacienda m6s
Sagudas las contradicciones de clase, que son las que
engendran las revoluciones", Lenin declara que "seme-
jante teoria equivaldria a la idea de que la insurrecci6n
armada es siempre y en todas las condiciones la forma
obligada de lucha"4.
La revoluci6n no se "estimula" ni se export. "Ins-
pirados por la doctrine marxista-leninista, los partidos
comunistas siempre han sido contrarios a la exportaci6n
de la revoluci6n. Al mismo tiempo luchan en6rgicamen-
te contra la exportaci6n de la contrarrevoluci6n", mani-
fiesta la Declaraci6n de la Conferencia de Representan-
tes de los Partidos Comunistas y Obreros (p. 63).
z En 1848 Paris estaba poblado de personas que for-
maban legiones revolucionarias de varias nacionalida-

4 V. I. Lenin, "Obras completes". (Buenos Aires, ed. Cartago,
1960), t. XXVII, p. 64.


- 10 -






des para ir a liberal sgti respectivas patrias, cosa q4ii
provoc6 las censuras de Marx y Engels, que como lo re-
fiere E. St6panova en su "Friedrich Engels", "se opusie-
ron de la manera m6s categ6rica a esta aventura ab-
surda". En esta relaci6n Lenin ha citado una carta de
Engels a Kautsky, del afio 1882, en la cual se lee un
trecho caracteristico a prop6sito del porvenir delos pai-
ses subdesarrollgdos. "En cuanto a cu6les fases socia-
les y political tendr6n que atravesar entonces estos pai-
ses, hasta llegar tambi6n ellos a la organizaci6n socia-
lista, sobre eso, creo, s6lo podriamos formular hip6tesis
bastante ociosas. S61o una cosa es indudable: el prole-
tariado victorioso no puede imponer a ningfin pueblo
aleno la felicidad por la fuerza, sin menoscabar con ello
su propia victoria"5.
:( La insurrecci6n, o cualquier forma de lucha arma-
da, no siempre son factibles o aconsejables, sin que es-
to imp'ique el menor "renunciamiento a la revoluci6n.
la acci6n armada cuando no se rei'nen las condiciones
necesarias es solamente fraseologia revolucionaria, decia
Lenin en sus desenmascaramientos a los que se oponian
a la paz de Brest Litovsk; afiadia entonces que ser el
destacamento de vanguardia por la iniciativa revolucio-
naria no es lo mismo que serlo para el choque military
con el imperialism.
Lenin sefaric14 q-iguieyntd- modo 1mg tra signos
principles de la situaci6n revolic'innr'.
"19) La imposibilidad para las, classes dominates G,'t
de mantener su dominio en forma inmutable; tal o cual
crisis en las "a'turas", una crisis de la political de la
clase dominate, abre una grieta por la que irrumpen .
el descontento y la indignaci6n de las classes oprimidas.
Para que estalle la revoluci6n no basta que "los de aba-
jo no quieran" vivir como antes, sino que hace falta
tambi6n que "los de arriba no puedan vivir" como has-
entonces. 29) Una agravaci6n, superior a la habitual,

5 Op. cit., t. XXII, p. 369.
11 -







de la miseria y las penalidades de las classes eprimi
das. 39) Una intensificaci6n considerable, por las razo-
nes antes indicadas, de la actividad de las masas, que
en tiempos "pacificos" se dejan expoliar tranquilamen-
te, pero que en 6pocas turbulentas son empujadas, tan-
to por la situaci6n de crisis en conjunto como por las
"alturas" mismas, a una acci6n historic independiente.
Sin estos cambios objetivos,independientes no s61o de
la voluntad de tales o cuales grupos o partidos, sino
tambi6n de la voluntad de 6stas o aquellas classes, la
revoluci6n es, por regla general, impossible6 .
SMs aun. La revoluci6n no brota necesariamente
de la situaci6n revolucionaria; para que ello ocurra es
precise que a dicha situaci6n revolucionaria se sume
la condici6n subjetiva, o sea, "la capacidad de la cla-
se revolucionaria para levar a cabo acciones revolu-
\ cionarias de masas lo bastante fuertes como para des-
truir (o quebrantar) al viejo gobierno, que jams "cae-
rd", ni s.auiera en las 6pocas de crisis, si no se lo "ha-
cecer". (Lenin).
El autor de IRevoluci6n en la revoluci6n? dicta su
esquema de foco guerrillero a toda, o casi toda Latinoa
m6rica. Parte adem6s de que toda o casi toda Latinoa-
m6rica est6 madura para la etapa del "foco". Esta idea
parece incluir la creencia de que la revoluci6n latinoa-
mericana es o puede ser simultanea.
Si bien en el conjunto de Am6rica Latina se est6n
creando condiciones para la acci6n comin del movi-
miento revolucionario, aqui y en otras parties es v1lida
la tesis de que, en las condiciones de desarrollo politi-
co y econ6mico irregular y ,desigual bajo el imperialis
mo, el derrocamiento de las classes dominantes no pue
de ser un acto inico e instant6neo, sino el resultado de
las luchas revolucionarias parciales que desemboquen
en la lucha general por la independencia del conjunto
de los paises de America Latina.

Op. cit., t. XXI, ps. 211/212.


- 12 -






El dutor menosprecia en absoluto el papel de Ia lid-
se obrera en la lucha por la liberaci6n national y social
como fuerza de vanguardia de todo el movimiento de
mocrdtico y popular. Esto no es casual; su foco revolu
cionario debe arraigarse en el campo.
(El menosprecio de la ciudad, donde vive y trabaja
la mayoria de la clase obrera, es parte de la tesis del
author sobre la contradicci6n entire la ciudad y la monta-
na. Desde luego, el contrast no puede ser de orden
geogr6fico, sino social; en lo esencial, la montaiia son
los campesinos, la ciudad son los obreros, de manera
que la tesis del author desemboca en la afirmaci6n de u-
na contradicci6n entire los obreros y los campesinos. En
el lugar del pensamiento b6sico del marxismo-leninis-
,mo acerca de la alianza obrero-campesina y de la he-
gemonia del proletariado, en IRevoluci6n en la revolu
ci6n? se expone la tesis de que tocard al campo redimir
al proletariado "aburguesado" de la ciudad.
El autor no duda de que la ciudad es corruptora de
revolucionarios, que ella los ablanda y aburguesa, que
"como hemos visto, dice, la montafia proletariza a bur-
gueses y campesinos y la ciudad puede aburguesar has
ta a los proletarios" (p. 63), que la ciudad pone en peli-
gro a la revoluci6n, que "toda la experiencia contempo-
ranea de Am6rica confirm y da fuerza de ley a esa de-
sarmonia y ese desgarramiento entire las fuerzas de la
Sierra y del Llano" (p. 64)..
El sentimiento antiproletario del autor permit com-
prender su hostilidad hacia el movimiento sindical mun-
dial y su postura opuesta no s6lo a:la noci6n de la alian-
za obrero-campesina, sino al principio irrenunciable de
los marxistas-leninistas sobre el papel hegem6nico de
la clase obrera en dicha alianza. Ello conduce, como se
verd luego, a una revision total de la teoria de los co-
munistas de todo el mundo sobre el papel del partido
marxista-leninista. Ello es que el autor, tal como lo de-
cia por encima del hombro en un opisculo anterior, no
aprecia la "evang6lica tarea de penetrar en tal o cual

13 -






iArica", pues para 41 el foco guerrillero mionianiis deci-
dird la suerte de la ciudad.
Tambi6n en esto el author seopone a la concepci6n
de los marxistas-leninistas sobre la funci6n y rango de
la ciudad bajo el capitalism. Lenin afirm6 el "papel
hist6rico de las grandes ciudades"7, ciudades esas en
las que Debray, por su parte, no ve sino focos de para-
sitismos. Si para Lenin "en la sociedad capitalist las
grandes ciudades constituyen un element de progre-
so"8, para el autor la ciudad es la muerte de la revolu-
6ion.
El autor cierra los ojos a la presencia de la clase
obrera o, cuando la ve, es para rebajarla o negarla. Pa-
ra el marxismo-leninismo, el proletariado es la clase
m6s revolucionaria de la sociedad burguesa, la clase
revolucionaria hasta el fin; "de todas las classes que
-hoy se enfrentan con la burguesia, s61o el proletariado
es la clase verdaderamente revolucionaria", decia el
Manifiesto Comunista en 1848, pero Debray no lo pien-
sa asi.
Cierto es .que su concept del proletariado es por
dem6s singular; 61 declara que "todo hombre, aunque
sea un camarada, que se pasa la vida en la ciudad, es
un burgu6s sin saberlo en comparaci6n con el guerrille-
ro", y que "el hombre de ciudad vive como consumidor.
Basta un billete en el bolsillo para tener con qu6 pasar
el dia; desde luego, los billetes no bastan, pero con la
afluencia de yanquis y su cortejo de corrupciones se ga-
nar6n otros sin demasiadas dificultades" (p. 57).
Aqui desaparecen por entero las cuestiones del an-
tagonismo de classes, de la lucha de classes cada vez
mrns exacerbada, del papel social del obrero en la pro-
ducci6n burguesa, de la eliminaci6n de ese papel para
dejar de pie a un mero consumidor, el cual adem6s, no
tiene problema porque el imperialismo ("la afluencia

7 Op. cit., t. IV, p. 10l.
8 Op. cit., t. V, p. 101.


-- 14 -






de yanquis"), lo carga de billetes. Es con tales racioci-
nios, por decirlo asi, que el autor desautoriza las tesis
fundamentals del marxismo-leninismo.
Para el marxismo-leninismo los problems de la
alianza obrero-campesina y de la hegemonia del pro-
letariado encabezado por el partido comunista en dicha
alianza son nociones esenciales e inseparables. Como
hemos dicho su IRevoluci6n en la revoluci6n? repudia
tanto la alianza obrero-campesina como la hegemonia
proletaria en ella, de modo que su ruptura con el mar-
xismo-leninismo es cabal y complete. Para Lenin, la
ciudad arrastra al campo, para Debray el campo con-
duce a la ciudad. "La ciudad arrastra tras si inevitable-
mente al campo, y 6ste sigue inevitablemente a la ciu-
dad. El problema se reduce exclusivamente a saber
cu6l de las classes urbanas es capaz de arrastrar tras
de si al campo, cumplir esta area, y cuales son las for-
mas que adopta la direcci6n ejercida por la ciudad"
describe Lenin Este principio, reiteradamente tratado
en la literature leninista, es general para el movimiento
revolucionario mundial. Las tesis anrarias del II Con-
greso de la Internacional Comunista (1920), redactadas
por Lenin, sostienen que "s6lo el proletariado urban e
industrial, dirigido por el partido comunista, puede li-
brar a las masas trabajadoras rurales del yugo del ca-
pital y de la gran propiedad aqraria de los terratenlen-
tes, de la ruina econ6mica y de las guerras imperialis-
tas". En ese mismo congress sostuvo Lenin que aun en
los paises mas atrasados hay que "mantener Incondi-
clonalmente la independencia del movimiento proleta-
rio incluso en sus formas embrionarias".
El menosorecio del autor por la fuerza proletaria es
menos admisible aun debido a aue en Am6rica latina la
clase obrera dista de hallarse en una base embrionaria;
en paises tan decisivos come Mexico, Venezuela Brasil,
Chile, Argentina. Colombia la clase obrera y, en ella,

? Op. cit., t. XXX, p. 253.


- 15 -






la industrial, desempefia-un papel muy considerable, lo
cual se expresa tambi6n en la importancia cuantitativa
de la poblaci6n urbana: en Brasil y Colombia es algo
mas del 36% de la poblaci6n global, en M6xico del
42,6% en Venezuela del 53,8%, en Chile del 59,9 10 y
en Argentina, segtin estadisticas de 1960, el 74,6%.
En cuanto a la Argentina, el total de trabajadores
remunerados era en 1960 de 5.259.747 personas segin
la estadistica del Consejo Nacional de Desarrollo, cifra
que es el 69,22% de la poblaci6n econ6micamente acti-
va; de ella, un poco m6s de 2 millones estaban ocupa-
dos en las industriess manufacturerss, 555.600 en trans-
portes, almacenaje y comunicaciones; 436.900 en la cons-
trucci6n; a la vez debe tenerse en cuenta un grado de
de concentraci6n bastante elevado, como lo prueba el
dato del censo industrial de 1965 acerca de que el 3%
de los establecimientos industriales ocupan el 50% del
personal asalariado y realize el 65% de la producci6n
industrial total.
Afiadamos que en el Gran Buenos Aires se registra
la mayor densidad obrero-industrial de esta parte del
continent, que en C6rdova se hallan algunas de las
mayores empresas industriales latinoamericanas, que
en la provincia de Santa Fe hay 28 grades empresas
con un promedio de 1.500 obreros cada una, y en la Ca-
pital 50 grandes empresas con 3.000 obreros de prome-
dio cada una.

Si el autor hace sencillamente de lado los princi-
pios cardinals del marxismo-leninismo en material del
papel de la clase obrera, de la funci6n de la alianza
obrero-campesina y de la misi6n dirigente del proleta-
riado en dicha alianza, no tiene por qu6 respetar al mar-
xismo-leninismo en lo tocante a su doctrine sobre el par-
tido de vanguardia.

10 Universidad de California, "Statiscal Abstract of atiq Ameri-
ca 1960".






En el libro el autor despliega las nociones antipar-
tidarias ya esbozadas en el op6sculo precedent, a sa-
ber que la liberaci6n national no require la 6gida del
marxismo-leninismo y que "el partido de vanguardia no
es un absolute previo".
Estas son algunas de sus ideas caracteristicas en lo
referente al papel del partido comunista:
el pueblo har6 la revoluci6n, con partido o sin 61
S(p. 82);
quienes desean la revoluci6n se organizan en van-
guardia independientemente de los partidos mar-
xistas-leninistas (p. 82);
ello desmiente una tradici6n (p. 82);
S* dial6cticamente, los partidos mueren o renacen ba-
jo nuevas forms (p. 82), que como ya se conoce
son las formas extrafias al proletariado y las que
involucran una interpretaci6n military direct;
Mao se dirigi6 al campo por encima de la Tercera
International (p. 83);
el partido existe como foco guerrillero; primero es la
guerrilla, despu6s es el partido; tal es la nueva
aportaci6n al marxismo-leninismo (p. 90);
el dirigente emana de las guerrillas (p. 74); y
la cuesti6n fundamental para Am6rica latina es:
Lqu6 fortalecer primero, el partido o la guerrilla?
(p. 79).

El propio autor admite que este iltimo planteo pue-
de parecer una herejia. De cualquier modo debe reco-
noc6rsele que no vacila en presentar sus conclusions
antimarxistas-leninistas como aportaci6n marxista-leni-
nistas.
Otra objeci6n que 61 hace a la idea leninista que
pone en el primer plano el papel del partido, consist
en que el partido tiene comisiones, secretariados, asam-
bleas, ampliados, congress, esquema organizativo, se-
g-n 61, paralizador o hasta homicide; 61 prefiere los me-
todos ejecutivos y verticales, lo cual supone la suspern



A






si6n de la democracia internal "y la abolici6n temporal
de las reglas del centralismo democr6tico" (p. 86); y
desde que este centralismo democr6tico es un pilar de
la doctrine marxista-leninista sobre partido, puede dedu-
cirse que es precise prescindir, asi sea temporalmente,
del marxismo-leninismo. Por tal modo se suprime la ela-
boraci6n colectiva de la linea political.
Acerca de todos estos problems nuestro Partido
tiene una posici6n tomada y ratificada en cada una de
sus reuniones principles. Polemizando con algunos ele-
mentos izquierdistas portadores de ideas similares a las
expresadas por el autor de !Revoluci6n en la revolu-
ci6n?, se dijo en la 79 Conferencia Nacional:
"Por otro lado, desde el campo de los "caballeros
de las frases ultrarrevolucionarias" tambi6n se propaga
la idea de que el proletariado no necesita de un parii-
do politico marxista-leninista para juqar el papel diri-
gente en la revoluci6n democr6tica, agraria y antimpe-
rialista, con vistas al socialism; pues, dicen, de acep-
tarse este principio quedarian al margen del Partido re-
volucionarios que no est6n dispuestos a participar en un
frente com6n de lucha con los comunistas.
"Esta gente se propone remplazar el Partido de la
clase obrera por un movimiento socialmente heterog6-
geneo. en el que, junto con revolucionarios marxistas-
leninistas, puedan actuar renegades de toda especie ex-
pulsados del Partido o aventureros de la peor calafia.
"Adem6s, bajo el pretexto del aburguesamiento de
los obreros de las ciudades, esos mismcs "revoluciona-
rios" consideran que lo fundamental no es el trabajo en-
tre la clase obrera a fin de conquistarla para la causa
revolucionaria y hacerle jugar un papel dirigente, sino
que lo esencial es el trabajo de captaci6n de campesi-
nos y estudiantes, asign6ndoles a estos 61timos el spa-
pel dirigente del movimiento de liberaci6n national v
social.
"No es necesario subrayar que los campesinos son
una de las fuerzas motrices de la Revoluci6n demoer6-







iicd, agraria y antimperialista y que el trabajo a reali'
zar entire ellos debe ser en funci6n de atraerlos como
aliados del proletariado. Tampoco cabe duda, como su-
cede en nuestro pais, que los estudiantes han conquis-
tado un puesto de honor en la lucha conjunta con los
obreros por reivindicaciones comunes y por la lucha ge-
neral par la emancipaci6n national y social de nuestro
-pueblo.
"Pero, los "revolucionarios" a que hacemos referen-
Cia no se proponen sefialar la importancia de estos he-
chos en funci6n de esa lucha general, sino near lisa
y llanamente la ccncepci6n leninista de la alianza obre-
ro-campesina bajo la hegemonia del proletariado y su
Partido de vanguardia, el Partido Comunista, a fin de
realizar la Revoluci6n democr6tica, agraria y antimpe-
rialista, con vistas al socialismo.
"Ahora bien: al negar el papel del proletariado, lle-
gan a la conclusion de que "la lunch de liberaci6n na-
cional sobre bases antimperialistas no pueden ser libra-
dbajo la 6gida del marxicmo-leninismo y de la clase
obrera enaises cooniales o semico onales ()ebray ".
st' a "teoria" que se quiere hacer pasar por origi-
nal, no es tal. Fue difundida en Am6rica Latina, princi-
palmente por el agent del imperialismo yanqui, Haya
de la Torre, en la d6cada del 20 al 30 y fue combatida
y pulverizada por los marxistas-leninistas de cada pais
'. del continent. Alli est6n como testimonio los documen-
t tos de nuestro Partido y los articulos de sus dirigentes; f
las conclusions de la Conferencia de los Partidos Co-
munistas de Am6rica latina, realizada en Buenos Aires
en 1929; los trabajos de Mari6tegui, de Mella y de tan-
tos m6s. Y, afios m6s tarde, cuando recrudeci6 el apris-
mo, los marxistas-leninistas de America latina, entire
ellos el camarada Arismendi (en "La filosofia del revi-
sionismo y el senior Haya de la Torre"), refutaron de nue-
vo sus concepciones antimarxistas y su political capitu-
i ladora ante el imperialism.
"La experiencia est6 hecha, pues. Hoy como ayer
19 -







qlilenes tien6n interest en dismiiuir o near el papel di-
rigente del proletariado y de su partido de vanguardia,
el Partido Comunista, cualquiera sea el argument que
utilicen, llevan agua al molino de los enemigos de la
clase obrera, del pueblo y de la Naci6n" 11




Gracias a su interpretaci6n vertical y militarista del
partido el autor ve como una especificitad local la con-
centraci6n unipersonal de la direcci6n military y political;
lo que interest es que 61 sefiala la diferencia por rela-
ci6n a la Uni6n Sovi6tica, donde, segin 61 lo pretend
gratuitamente, habria habido durante las guerras de in-
tervenci6n imperialist una double instancia, la political
con Lenin y la military con Tr.ozki. Esta es una afirma-
ci6n dolosa que nada tiene en comin con la historic
sovietica. Los 6rganos regulars del partido bolchevique
criticaron y desautorizaron repetidamente a Trotzki por
sus ideas en los asuntos militares. El primero en hacer-
lo fue Lenin en persona; y por supuesto que ni 61 ni el
partido crearon una instancia military propia y aut6no-
ma, ni podian por lo tanto ced6rsela a Trotzki. "Como
gran te6rico del marxismo, Lenin defendi6 el papel rec-
tor del partido en el ej6rcito en la lucha contra los trotz-
kistas y otros grupos antipartido, que aplicaban la linea
de separar al ej6rcito del Partido y del pueblo, minan-
do con ello la fuente principal de la que toman su po-
derio las fuerzas armadas" 12

11 Victorio Codovilla, "Luchemos unidos para abatir la dictadu-
ra y por un gobierno verdaderamente democr6tico y popular". (Ed.
Anteo, Buenos Aires, 1967, ps. 98/100).
12 V. Tzvetkov, E. Ribkin, Ya. Dzluba, V. Zaj6rov, S. Kelin y
M. Zhuravkov, "Acerca de la herencia te6rico-militar de V. I. Lenin".
(Mosc4, ed. Progreso, ps. 191/192).


- 20 -






Esti citt besta p&r ,s solae para probar que Debreay
adhiere a las concepciones trotzkistas contra el pensa-
miento marxista-leninista en asunto tan important co-
mo el de la relaci6n entire el partido y las fuerzas arma-
das. De todos modos, la instancia military sovi6tica co-
mo un todo apartado e independencia del partido es una
pura invencion del author.
jHevoluci6n en la revoluci6n? niega la doctrine
marxista-leninista sobre el partido y, por consiguiente,
niega tambi6n la direcci6n del Partido sobre las fuerzas
armadas. Coherentemente con ello, el autor establece
que la guerrilla no admite distinciones entire partidos o
entiree ideologias, que ella asume la plena direcci6n po-
litica, que ella no acepta la instituci6n de comisiones
politics porque tal cosa implicaria su subordinaci6n,
que puesto que ella absorbe toda la funci6n political, so-
meterse a la guerrilla es un acto politico, que el desa-
rrollo military guerrillero hace que ella deba convertirse
en vanguardia political (p. 91), que el partido surgir6 del
ej6rcito popular (p. 89), que este iltimo ser6 el nicleo
del, partido y no a la inversa (p. 99).
Ya se ha visto cual es la posici6n de Lenin y del
bolchevismo en el problema de la funci6n del partido
en la esfera military. Otras referencias vienen a robust
tecer la exposici6n del marxismo-leninismo. "El incre,
mento del papel rector y de la influencia del partido co-
munista en las fuerzas armadas de la URSS es ley rec-
tora de su desarrollo" 13. Son b6sicas "las indicaciones
(de Lenin) acerca del papel rector que deben desempe-
nar los 6rganos politicos y las organizaciones del par-
tido en la vida del ej6rcito" ". Sobre la base de la es-
tructuraci6n de las fuerzas armadas fundadas en la au-
autoridad inica, "la direcci6n del Partido Comunista es
la fuente principal del poderio de las fuerzas armadas
sovi6ticas y ia base de su educaci6n ideol6gica, estruc-

13 V. Tsvetkov y otros, p. 152.
14 V. Tsvetkov y otros, p. 156.


- 21 -






ttir organizativa y preparaciBn general"; el comite eon-
tral dirige la labor political y de partido en las fuerzas
armadas mediante la direcci6n political central del ej6r-
cito y la flota, que es secci6n del comit6 central; y los
organismos politicos del ej6rcito y la flota cuenta con
sus propios reglamentos 15.
El Program del Partido Comunista de la Uni6n So-
vi6tica sintetiza con toda precision este problema:
"El Partido se preocupard infatigablemente de for-
jar cuadros de mando,-politicos y tecnicos del ej6rcito
y la marina, salidos de entire los mejores representan
tes del pueblo sovi6tico, fieles sin reserves a la causa
del comunismo. Consider necesario que los cuadros
de mando estudien con tes6n la teoria marxista-leninis
ta, posean una elevada preparaci6n t6cnico-militar, res-
pondan a todas las exigencias de la teoria y la pr&cti-
ca militares modernas, refuercen la discipline military.
Todos los components de las Fuerzas Armadas deben
ser educados en un espiritu de fidelidad sin reserves a
su pueblo, a la causa del comunismo, estar dispuestos
a dar todas sus fuerzas y, si fuere necesario, la vida
para defender la Patria socialist. La base esencial de
la edificaci6n military es la direcci6n de las Fuerzas Ar.
madas por el Partido Comunista, la acentuaci6n del pa-
pel y la influencia de las lorganizaciones partidarias en
el ej6rcito y la marina" (subrayamos nosotros).
El autor recuerda un lema china anterior: la politi-
ca en el fusil. Pero est6 ocurriendo al rev6s. Ocurre
que el fusil gobierna a la political en el rumbo maoista
actual. Los "junveibinis", apoyados por Mao y por la
camarilla superior del ej6rcito, se insurgen contra los
obreros de las f6bricas y contra los organismos del par-
tido comunista, que resisten la political aventurera de
Mao Tse-tung, faena realizada violentamente con el apo-
yo de los mandos militares, y concurren a establecer un

15 Mariscal Sokolovski y otros, "Estrategia military (Buenos Aires,
ed. Estudio, 1964), ps. 509, 517 y 519.


- 22 -






poder de hecho fundado en los cuiarteles; la dictadura
burocr6tico-militar pone en peligro la causa de la revo-
luci6n de 1949. Este penoso ejemplo debe hacer pensar,
debido a ciertas similitudes, que en "Revoluci6n en la
revoluci6n? hay rastros de "junveibinismo".
Justamente, el maoismo ilustra acabadamente sobre
marxista-leninista acerca del partido y de impedir a la
clase obrera el cumplimiento de su misi6n hist6rica.





Para los marxistas-leninistas es evidence que la
alianza obrero-campesina, bajo la hegemonia del pro-
letariado, constitute en el curso de la lucha general la
base del vasto frente national antimperialista en los
paises que combaten por su liberaci6n national y social.
Por la condici6n misma del pais dependiente y por
la extension de la opresi6n imperialista que abarca a
los obreros, artesanos, campesinos, sectors pequefio-
burgueses y parte de la burguesia national, el frente
national puede alcanzar gran amplitud.
A diferencia de la burguesia de los paises capita-
listas desarrollados, la burguesia no vinculada al impe-
rialismo de los paises coloniales y dependientes tiene
un double carbcter: por un lado aspira a suprimir las
trabas imperialistas y feudales o semifeudales que la
estorban, y por el otro propnde a la conciliacion con
estas fuerzas. De ali sus vacilaciones. La potencia y
efectividad de la alianza obrero-campesina puede sobre-
ponerse a esas vacilaciones, y dominarlas en el seno
del frente national. Pero el autor no se inclina hacia
ese frente nacinal, que le parece el scenario de desa-
venencias (p. 71), consider6ndolo como la expresi6n de
una teoria gastada (p. 72); por lo tanto, desestima la
formaci6n de Estados de democracia national (p. 72).


- 23 -






Este tema nmereci6 ia atenci6n de la conferencid de
los partidos comunistas y obreros de 1960, como la pa-
tentiza la Declaraci6n en la parte respective:



"Una vez conquistada la independencia political
los pueb.os buscan la soluci6n de los problems socia-
les que plantea la vida y de las cuestiones relaciona-
das con la necesidad de consolidar la independencia
national. Las distintas classes y partidos proponen dis-
tintas soluciones. Es asunto interno de cada pueblo ele-
gir el camino de desarrollo que mejor le convenga. La
burguesia national, a media que se agravan las con-
tradicciones sociales, se inclina cada vez mds a la com-
ponenda con la reacci6n internal y el imperialismo. Las
masas populares, en cambio, se van convenciendo de
que el mejor modo de acabar con el atraso popular y
ce mejorar sus condiciones de vida es emprender el de-
sarrol.o no capitalista. S6lo siguiendo ese camino los
pueblos podrdn verse libres de la explotaci6n, la mise-
ria y el hambre. La clase obrera y las grandes masas
campesinas est6n llamadas a desempefiar un enorme
papel en la soluci6n de este problema social de cardi-
nal importancia. En la situaci6n hist6rica present, pa-
ra muchos paises van surgiendo condiciones internacio-
nales favorables a la formaci6n de Estados indepen-
dientes de democracia national. Es decir, Estados que
defienden consecuentemente su independencia political
y econ6mica y luchan contra el imperialismo y sus blo-
ques b6licos, contra las bases militares en sus territo-
rios; que combaten las nuemas formas del colonialismo
y la penetraci6n del capital imperialist, rechazan los
m6todos dictatoriales y desp6ticos de gobierno y asegu-
ran a sus pueblos amplios derechos y libertades demo-
cr6ticas (libertad de palabra, de imprenta, de reuni6n,
de manifestaci6n, de'formaci6n de partidos politicos y
organizaciones sociales), asi como la posibilidad de luh


- 24 -







char por la realizacion de la reform agraria y la sttis-
facci6n de otras reivindicaciones en cuanto a transfor-
maciones democr6ticas y sociales y la posibilidad de
participar en la determinaci6n de la political estatal" l.
La extension de esta cita est6 justificada porque,
coma cabe suponerlo, las referencias que al asunto ha-
ce IRevoluci6n en la revoluci6n? polemizan con el pen-
samiento de la Declaraci6n, previa deformaci6n de la
misma, especialmente en lo que atafie al future del ca-
pitalismo (la "democracia national" seria seglin el au-
tor "el mantenimiento de las relaciones de producci6n
capitalista") y en lo que respect al campesinado ("el
desprecio o la subestimaci6n del campesinado, al que
una tal perspective -se refiere el autor a la de la "de-
mocracia nacional"-, no puede seducir", p. 72). Y pues-
to que la Declaraci6n postula expresamente el desarro-
1o no capitalist y el enorme papel en ello de la case
obrera y de las grandes masas campesinas, o sea, exac-
tamente lo opuesto de lo que le atribuye el author, hay
que pensar en la existencia de un franco contrabando
bibliogr6fico.





Las discrepancies de' author con las tesis bdsicas
del marxismo-leninismo, abonadas 6stas por la expe-
riencia revolucionaria mundial, se apoyan necesaria-
mente en ctras tesis, a' comenzar por la que define la
concepci6n del foco guerrillero como la plasmaci6n de
una teoria que se adapta a un,continente que Lenin no
conocia, tal como lo da a entender en su trabajo an-
terior.

1G "Hacia nuevas victorias del movimiento comunista mundial"
ps. 49 y 50.


- 25 -






Estas especificidades de la excepcionalidad latin6-
americana serian las races de la subestimaci6n del pa-
pel del proletariado, del menosprecio por la alianza
obrero-campesina, del desd6n por el movimiento de ma-
sas, de la altaneria frente al marxismo-leninismo; en la
misma media se acentia la interpretaci6n mesidnica y
caudillesca, gracias a la cual la estructura leninista de
la direcci6n colectiva y del centralismo democrdtico son
hipotecadas en favor de un jefe inspirado.
4 A esta altura puede sefialarse que los lideres pe-
quefio-burgueses de la lamada "izquierda national" en
Latinoam6rica parten claramente de postura caudillis-
tas; para cefiirnos al caso argentino, citemos los nom-
bres de Cooke y de Latendorff, para los cuales la revw-
luci6n depend del caudillo Per6n -revoluci6n por otro
lado que Per6n no tiene intenci6n de realizar.
El autor postula la necesidad de un rejuvenecimien
to partidario, idea expuesta desde el 6ngulo del rejuve
necimiehto biol6gico. Escribe: "En la America Latina
existe un lazo profundo entire biologia e ideologia don-
dequiera que la lucha armada estd en el orden del dia.
Por absurda o chocante que parezca esta relaci6n, no
por ello es menos determinante". Y da la fundamenta-
ci6n conceptual, consistent en que el adulto de la ciu-
dad es inapto para la montafia o por la clandentinidad
en la urbe: adem6s, si "una perfect educaci6n marxis-
ta no es, para comenzar, condici6n imperative", result
en cambio que "el fisico es fundamental"
El autor presiente que est6 transitando un camino
objetable; por eso aclara que su enunciado puede apa-
recer como chocante o como una "trivialidad de aspect
poco te6rico"; pero sale triunfalmente del paso median-
te el siguiente apotegma: "la lucha armada parece te
ner razones que la teoria no conoce" (ps. 85 v 86).
Manifiestamente, Debray abandon el terreno de lo
social para basarse en el dato biol6gico. La march
de la historic estaria condicionada por la edad de los
individuos que en ella intervienen, y antes que nada


- 26 -






por los que por su edad temprana pueden hacerse
montafieses y ser capaces de respirar en las a'turas.
Partiendo de la bioloqia algunos soci6logos burgueses
han ido m6s lejos todavia, y han acufiado la noci6n de
"genes de conciencia".
Esta tentative asombrosa de biologizaci6n de lo so-
cial, de pretender conducir la march de los fen6menos
sociales por la edad fisica de las personas, haciendo
que los rijan las leyes biol6gicas, testimonia un divor-
cio complete con la doctrine marxista-leninista, con el
materialismo hist6rico y con la concepci6n de la lucha
de classes, y de yapa significa la tentative irracional de
confundir en un solo haz las leyes biol6gicas y las leyes
del desarrollo social, neg6ndose de esta manera el he-
cho de que estas 6ltimas, las de la sociedad, son espe-
cificas y cualitativamente diferentes.
Ya en su folleto anterior el autor se manifiesta adep-
to de la concepci6n que nace de la llamada "ruptura
generacional", y por la cual, como se ha visto, la virtud
revolucionaria est6 en la gente de edad temprana. Esta
demagogia que hace de los j6venes el bor6metro exclu-
sivo de la march revolucionaria integr6 igualmente
la linea political de Trotzki. LSer6 entonces, por ejemplo,
que Ja juventud hitleriana, sencillamente por su edad,
deja de ser considerada como fascista? Por esta vertien-
te, el autor se aproxima a la doctrine generacional, tan
tipica de ciertas corrientes de la filosoffa idealista de
la burguesia. Jos6 Ortega y Gasset, que se reve16 contra
la "vulgaridad de la masa", que escribi6 que si el
hombre-masa sigue siendo duefio de Europa "bastar6n
treinta afios para que nuestro continent retroceda a la
barbarie", que repudi6 la "hiperdemocracia'' y la "ma-
sificaci6n", es a la vez uno de los paladines de la teo-
ria generacional; "el drama de las generaciones", co-
mo 61 lo decia, constitute el perno de su concepci6n
de la historic. Sostuvo que el mundo, entendido como
la sociedad en que uno est6 inserto, cambia cada quin-
ce gfios. Y Juli6n Marias, su discipulo y continuador,
27 -.






ha elaborado sabre esa base todo un cuerpo de doctri-
na generacional, Ilegando al minucioso c6lculo de que
seis generaciones forman una epoca hist6rica. De ma-
nera que si en este punto el autor de IRevoluci6n en la
revoluci6n? no estd en la compafiia de Marx, Engels y
Lenin puede jactarse en cambio de su pqrentesco ideo-
16gico con Ortega y Marias.
Se comprende entonces que no obstante la enorme
riqueza te6rica del marxismo-leninismo en asunto de
luchas armadas, y de las investigaciones cientificas ela-
boradas por los tres grandes maestros mencionados,
sostenga Debray que la teoria es incapaz de conocer
las cosas de la lucha armada. Es una nueva muestra
de que sus ideas no tienen contact alguno con las del
marxismo-leninismo.
Existe una amplia coincidencia entire las ideas de
la "izquierda national" latinoamericana y las ideas de
IRevoluci6n en la revoluci6n? Para aqu6lla el antimpe-
rialismo acaba de nacer, puesto que, lo afirma, han ca-
ducado las viejas nociones antimperialistas. No falta
quien con referencia a ello diga no mds que las ideas,
la tdctica y los m6todos de hace veinte afios se revelan
perimidos siendo que, por el contrario, la historic ha
venido a confirmar brillantemente las previsiones e
ideas del marxismo-leninismo en cuanto atafie a las
cuestiones de la emancipaci6n antimperialista.
Hubo en el pasado, antes de la gran revoluci6n so-
cialista de Octubre, luchas heroics y sublevaciones
grandiosas de numerosos pueblos oprimidos de las co-
lonias, de las semicolonias y de los paises dependien-
tes, pero siempre fueron doblegadas; las cosas cambian
a partir de la instauraci6n victoriosa del primer Estado
socialist, y desde entonces comienzan a triunfar los
movimientos de liberaci6n antimperialista. La aparici6n
y consolidaci6n de la Uni6n Sovi6tica y luego de los
otros paises socialists alter6 radicalmente el curso de
las cosas para los pueblos de los praises en desarrollo'
1a nueva correlaci6n mundial de fuerzas no permiti6 al






imperialismo operar como antes.
Ya la revoluci6n de 1905 habia despertado a los
pueblos de Asia, como lo hace notar reiteradamente Le-
nin. La formaci6n del sistema socialist mundial y el
auge del movimiento proletario en los paises capitalis-
tas adelantados dieron un aliento enorme a las explc-
siones antimperialistas de los pueblos menos desarro-
lados, y para los Estados nacionales emergidos consti-
tuyen a la vez un apoyo fraternal director y un escudo
seguro contra el imperialismo. Se comprueba que el
sistema socialist mundial, el movimiento proletario re-
volucionario de los paises capitalistas y el movimiento
de liberaci6n national antimperialista conforman un to-
rrente revolucionario mundial inico.
Lenin tenia sin duda en cuenta ello cuando en .1920
levant6 su conocido lema: "iProletarios de todos los
paises y pueblos oprimidos, unions Pero various expo-
nentes de la "izquierda national" niegan el papel del
sistema socialist, el papel del proleatriado mundial y
la conexi6n entire los diversos movimientos revolucio-
narios del torrente comin. Asi como Debray postula la
esCisi6n entire las masas campesinas y las masas obre-
ras (contradicci6n Sierra-Llano), asi se defiende la idea
de la fragmentaci6n y separaci6n entire los tres compo-
nentes del torrente revolucionario mundial inico, y ello
sobre la base de que el verdadero y exclusive, antago-
nismo serfa el existente entire los paises desarrollados
y los paises subdesarrollados, con lo cual la diferencia
antag6nica no seria ya entire el sistema socialist mun-
dial, el proletariado de los paises capitalistas y el movi-
miento de emancipaci6n antimperialista de los paises
menos desarrollados, por un lado, y el imperialismo por
el otro, sino entire los paises desarrollados (capitalistas
y socialists, tanto da) y los que no lo son. Una vez
establecido esto es facil deslizarse tambi6n a posicio-
nes calumniosas contra la Uni6n Sovi6tica v el PCUS.
Aparte de la monstruosidad te6rico-politica de esa
tesis, ella constitute una falsificaci6n hist6rica; todos
29 T-






los hechos testimonian irrefutablemente que la Uni6n.
Sovi6tica y los dem6s praises socialists proporcionan
a los passes en vias de desarrollo y particularmente a
los que se han elevado a la independencia national en
los l6timos afios vastisima asistencia econ6mica, cultu-
ral y, llegado el caso, military. La tentative de los fra
se6fogos de separar a los movimientos nacionales de
liberaci6n del movimiento revolucionario proletario en
los paises avanzados y del sistema socialist no ayu-
da ciertamente a los intereses de la lucha contra el im-
perialismo. La experiencia demuestra que sin la alian-
za con el mundo socialist y sin el apoyo de 6ste, las
revoluciones national libertadoras no pueden conseguir
la victoria complete.
Rasgo com6n de la autodenominada "izquierda na-
cional" de nuestro pais para diferenciarse del partido
comunista -se trata de la "izquierda" sin o contra los
comunistas, incluso mediante la simulaci6n de un mar-
xismo-leninismo propio-, es el siguiente conjunto de
nociones: 1) hostilidad hacia los partidos comunistas; 2)
introducci6n del nacionalismo burgu6s en el seno de la
clase obrera y del pueblo. No hay que idealizar el in-
ternacionalismo proletario, describe Hern6ndez Arregui.
El partido comunista es una fuerza extranacional, dice
Scalabrini Ortiz. Los grupos pequefioburgueses "tremen-
distas" del ex partido socialist argentino decian que
el partido comunista es una creaci6n de Mosci; 3) afir-
maci6n de que el "ser national" est6 en las provincias
m6s atrasadas; dicho de otro modo, el depositario re-
volucionario vendria a ser el campesinado de las regio-
nes done persisten m6s vivamenrte que en otros sitios
los rasgos del precapitalismo; 4) exaltaci6n de los cau-
dillos. Trias, escritor uruguayo de "izquierda'', sostie-
ne que "en general los marxistas latinoamericanos han
subestimado el papel de los caudillos".
En consonancia con la concepci6n caudillista, en
Argentina los diversos sectors de la "izquierda nacio-
nal" subordinan todo a Per6n; este mesianismo peronis-






ia en el caso de Cooke asume mascara de seudo ma-
xismo-leninismo. No se trata ni del movimiento de ma-
sas, ni de las luchas de las masas, ni de la alianza
obrero-campesina, ni de la hegemonia del proletariado,
sino del ejercicio caudillista de Per6n, o sea, el caudillis-
mo de un representante eminente de las concepciones
de la burguesia national.
Emparentdndose con esta concepci6n, Debray en
su trabajo anterior afirmaba que en Am6rica Latina las
"relaciones del castrismo son muy estrechas con las
dos formas m6s importantes del nacionalismo: el pero-
nismo y el varguismo". Para 61, la clave de la revolu-
ci6n en nuestro continent es el nacionalismo revolucio-
nario que, no se sabe por qu6 factors misteriosos "se
transform 16gicamente (!) en marxismo-leninismo".
Tal vez sea obvio recorder que nuestro Partido, en
la lucha por la libertad e independencia de la Patria,
siempre estuvo y estd dispuesto a actuar en comiin con
los sectors nacionalistas antimperialistas; pero esto no
presupone la p6rdida de su independencia org6nica y
political.
La trampa nacionalista burguesa de todos los ma-
tices de grupitos en cuesti6n se expresa igualmente ba-
jo la forma de hacer del marxismo-leninismo un produc-
to simplemente ruso. Los trotzkistas de Silvio Frondizi
proponen abiertamente un rente sin comunistas; conci-
benese frente con la parlfcipaci6n del peronismo, de la
izquierda democristiana, de la "izquierda national mar-
xista no comunista". En cuanto a los trotzkistas del par-
tido socialist de la izquierda national, baste decir que
no han combatido el golpe de Estado militar-fascista
del 28 de junio de 1966, pues "habia que esperar los
desarrollos". Hay que afiadir que el reconocimiento del
papel rector o hegem6nico de las fuerzas armadas, por
oposici6n a la hegemonia del proletariado, suele ser
una nota frecuente entire los adeptos de la "izquierda
national".
Por otro lado, no hay autor pequefio-burgu6s de la


- 31 -






"izquierda hacioial" que tho senate el deseo de entimen
darle la plana a Marx o a Lenin. Asi sale la enmien-
da. He aqui un caso: seg6n Hernmndez Arregui, cra-
cias a la "revoluci6n econ6mica y t6cnica" los passes
atrasados pueden ser lanzados a la grann transforma-
ci6n" (emplea este giro de los profesores burgueses) y
quemar las etapas intermedias; como ilustraci6n cita in-
distintamente a Rusia y Jap6n. La sola menci6n del Ja-
p6n hace comprender qu6 entiende 61 por "revoluci6n
econ6mica y tecnica" es un pais capitalist bajo el con-
trol de una oligarquia financiera, pais de ninguna ma-
nera parangonable a la Uni6n Sovi6tica. De modo que
su "revoluci6n econ6mica y tecnica" se da por igual en
la URSS y en Jap6n. En una nueva tentative de meter
en una misma bolsa al pais desarrollado socialist con
el pais desarrollado capitalist.
Es inconcebible tener que recorder que no hay re-
voluci6n econ6mica sin destrucci6n de las relaciones de
propiedad capitalist. Ahora bien, el soslayamiento de
las "etapas intermedias" de que habla Arregui (etapa
industrial capitalist) no es asunto de la t6cnica, sino
de la political; la t6cnica norteamericana y capitalist
en general no s61o no garantiza, sino que estorba el de-
sarrollo de los paises menos desarrollados, y much
m6s el socialismo. Este tema fue planteado por vez pri-
mera por Lenin, en 1920. Dijo 61:
"El plap-teamiento del problema ha sido el siguien-
et: Zpodemos estimar just la afirmaci6n de que la fase
capitalist de desarrollo de la economic national es
inevitable para los pueblos atrasados que ahora se li-
beran y entire los que, despu6s de la guerra, se obser-
va un movimiento por el camino del progress? Hemos
respondido negativamente". Y continia afirmando que
"la Internacional Comunista debe formular y fundamen-
tar te6ricamente la tesis de que, con la ayuda del pro-
letariado de los paises avanzados, los paises atrasados
pueden pasar al regimen sovietico y, a trav6s de deter-
minadas fases de desarrollo, al comunismo, eludiendo


- 32 -






la lase capitalista de desarrollo" 1.
La presencia y ayuda del Estado socialist surgido
de Octubre garantiza ese camino; lo prueba asi el ejem-
plo de varias regions de la URSS, como los pueblos
de Asia Central, el de la Rep6blica Popular de Mongo-
lia, y otros. La condici6n del 6xito depend de la coo-
peraci6n del "proletariado revolucionario triunfante"
(Lenin).

IRevoluci6n en la revoluci6n? suele poner cierta mo.-
licia confusionista en sus remisiones bibliogr6ficas; hay
caso en que sus cistas despiertan el equivoco; asi, cuan-
do explica el origen o raiz de la teoria del "foco", da
a entender eu autor que como Lenin en 1902 ellos, los
del "foco", se han planteado m6s o menos la cuesti6n
que dio nacimiento al ,Qub hacer?, o sea, coloca la
concepci6n que desarrolla en el libro bajo la protecci6.
leninista; ahora bien, 6sa es una referencia ilegitima,
un fraude mejor dicho, dado que todo el texto de tRe-
voluci6n en la revoluci6n? est6 orientada a subrayar la
innecesidad de un partido de vanguardia, de una teo-
ria de vanguardia y de una hegemonia del proletaria-
do, esto es, exactamente lo contrario de lo que funda-
menta ,Qu6 hacer?
El caso de las alusiones a los trotzkistas no es me-
nos significativo; criticando posiciones de algunos trotz-
kistas latinoamericanos, exalta sin embargo la perso-
nalidad y el papel de Trotzki, como ocurre al inventor
un poder military en manos de Trotzki al lado de un po-
der politico en manos de Lenin, y al protestar contra "el
ikase y el tabi que ocultan todavia para algunos la
persona y las obras de Trotzki" (p. 33). Por encima de
las rifias m6s o menos de familiar con trotzkistas de Am6-
rica latina, est6 la identidad de vistas del autor con la
posici6n de Trotzki en cuanto a no admitir la direcci6n

17 V. I. Lenin. Obras Completas, t. XXXI, p. 233.


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y el control del partido er las fuerz adrmadas, p6si-
ci6n trotzkista expresamente condenada por el VIII Con-
greso del Partido Bolchevique.
En apoyo de sus benevolancias para con Trotzki el
autor acude al propio Lenin, cosa absurda e inadmisi-
ble solamente por la incompatibilidad complete entire
la corriente trotzkista y el leninismo, sino tambi6n por
todo el contenido de las pol6micas contra Trotzki aun
antes de Octubre, y motivadas por el hecho de que, di-
ce Lenin, el "chismoso" Trotzki no comprende el cardc-
ter de la revoluci6n, tergiversa el bolchevismo "pues
jamds pudo similar concepts m&s o menos definidos
sobre el papel del proletariado en la revoluci6n burgue-
sa rusa"; Lenin ha hablado del "kautskiano Trotzki".
Pero este abuso escandaloso por el cual Debray
quiere justificar al trotzkismo es parte de su estilo y de
su m6todo.
Otro ejemplo est6 dado por su tentative de nihilis-
mo partidario arrancando de la dial6ctica.
Ya se sabe que su "foco" no require prerrequisito
ideol6gico, ni partido comunista, ni alianza obrero-cam-
pesina, ni direcci6n proletaria. "Los partidos est6n en
la tierra y sometidos a las durezas de las dial6cticas de
aqui abajo. Si han nacido pueden morir y renacer bajo
otras formas" (p. 82); y en seguida analiza c6mo rena-
ce un partido a comenzar desde el "foco". Los partidos,
dice en plural; no s6lo el partido comunista, entonces.
He aqui, pues, la negaci6n idial6ctica! de la necesidad
de un partido comunista y de otros partidos mds. Asi,
el partido nace, el partido muere y lo nuevo sucede a
lo viejo. Pero ocurre que no todo fen6meno es verda-
deramente nuevo aunque ocupe el peldaio cronol6gico
m6s reciente. El hitlerismo fue, por decirlo asi, un par-
tido que renacia, y tanto que 61 mismo se identificaba
con el "nuevo" orden, y m6s aun, con el socialism,
pero national. LNegar la necesidad del partido comu-
nista, como vanguardia organizada del proletariado, con
ideologia propia e independencia org6nica y political es

34 -






acaso un progress? jNo significa m6s bien regresar a
los tiempos anteriores a Marx y Engels? ,Lo nuevo dr
esa negaci6n no implica el retroceso a lo viejo supera-
do?
En Argentina el peronismo auiso ser, y lo pretend
todavia, lo nuevo partidario. Peron, que aun ahora evo-
ca nost6lgicamente a Mussolini y a Hitler como simbo-
los de lo national, ha teorizado acerca de la formaci6n
de un movimiento policlasista sometido a la ideologirc
de la burguesia national y ha proclamado !a indiferen-
cia, indistinci6n y promiscuidad ideol6gica como condi-
ci6n para que todos los concurrentes se sometieran al
cuerpo de ideas del'Caudillo. Radicales, conservadores,
socialists, anarquistas, sindicalistas, renegados de todo
tipo fueron a engrosar las filas peronistas, con los re-
sultados que est6n a la vista.
El balance es persuasive: en doce afios de ejercicio
incompartido de todo el poder, el peronismo no intent
ni un solo paso de reform agraria ni roz6 los intereses
de los monopolies. En el piano de la propia organiza-
ci6n el peronismo se maneja conforme a las reglas del
ejecutivismo vertical: Per6n es el Jefe por autoprocla-
maci6n, su palabra es la iiltima palabra, los comit6s di
rigentes los constitute, reform, destruye y reconstruye
61, personalmente 61. Coherentemente con su conocida
posici6n de que en caso de crisis international 61 esta-
rd del lado de Occidente, Per6n y sus colaboradores
m6s inmediatos no se desprendieron de sus prejuicios
antisovi6ticos y anticomunistas.

El autor de IRevoluci6n en la revoluci6n? se burla
del movimiento de masas y de la lucha por la conquis-
ta de las masas al pensamiento del marxismo-leninis-
mo; por lo tanto, menosprecia el XII Congreso del par-
tido comunista de la Argentina, realizado bajo el lema
de "Por la acci6n de masas hacia la conquista del po-
der". No podia ser de otra manera visto el pobre con-
cepto que aquIl tiene del movimiento de mass en ge-

35 -






neral, de los sindicatos, de las organizaciones popula-
res democr6ticas, y habida cuenta tambi6n de la idea
general del "foco".
x Buscar el apoyo de las masas, esforzarse por ase-
gurar la hegemonia proletaria y la direcci6n del Parti-
do en el movimiento general, procurar la conquista de
la mayoria es para los marxistas-leninistas una condi-
ci6n de la lucha revolucionaria, cualquiera sea el cami-
no, pacifico o violent, que la situaci6n hist6rica con-
creta abra ante los revolucionarios.
La propensi6n blanquista del autor debe conducir-
lo necesariamente a menospreciar la lucha por la con-
quista de la mayoria de la clase obrera y por la con-
ducci6n del movimiento de masas. Siendo asi, ppara
qu6 ganar aliados? Empero, la cuesti6n de los aliados
no es baladi; en el camino del combat antimperialista
y antiolig6rquico, en la march' hacia la revoluci6n de-
mocr6tica, agraria y antimperialista, con vistas al so-
cialismo, asume una importancia especial la formula-
ci6n de una linea political y su realizaci6n pr6ctica en
orden a atraer del lado de la clase obrera todas las
capas sociales que, en una u otra media, se sientan
oprimidas por los monopolies extranjeros y por el lati-
fundismo. Esa convergencia de fuerzas en el frente de-
mocr6tico national constitute garantia de la victoria.
Pero ello es lo que desestima olimpicamente Debray,
que se opone a lo que 61 denomina "bisqueda obsesi-
va de aliados".
Paralelamente 61 menosprecia el an6lisis v aprove-
chamiento de las contradicciones en el campo enemi-
go (ps. 86 y 87), como si ello fuera un est6ril derroche
de tiempo. Sin embargo, la experiencia hist6rica testimo-
nia la importancia de una utilizaci6n adecuada de las
contradicciones del otro campo, tanto en escala nacio-
nal para estimular el desarrollo y ascenso del movie
miento, como en la esfera mundial para romper la co-
hesi6n del frente imperialist.
Si la imposici6n de los imperialistas yanquis en


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cuanto al cerrado bloqueo econ6mico contra la Cuba
revolucionaria no ha alcanzado los resultados que es-
peraban esos imperialists d6bese en parte a la exis-
tencia de contradicciones en el campo de la burguesia
international.
En esta material la historic del Estado sovi6tico pro-
porciona ejemplos contundentes. En "Acerca de la he-
rencia te6rico-militar de V. I. Lenin" se dice con toda
propiedad que "el h6bil aprovechamiento de las con-
tradicciones en el campo enemigo para su derrota, es
una de las cualidades m6s destacables de la estrategia
sovietica" 18
Puede citarse como modelo la political de la Uni6n
Sovi6tica en visperas de la segunda guerra mundial,
political inspirada primero en la necesidad de impedir
la conflagraci6n o de ahogarla en seguida en el caso
de su estallido y luego en el objetivo de hacer imposi-
ble la cristalizaci6n de un frente mundial imperialista
dirigido contra la Uni6n Sovi6tica, tal como lo estaban
gestando diversos dirigentes reaccionarios occidentales.
Como es conocido, apoydndose en las contradic-
clones inter-imperialistas la Uni6n Sovi6tica evit6 la for-
maci6n del bloque imperialista inico antisovi6tico.
Pero ya en los afios 1919 y 1920, por ejemplo, no
obstante su debilidad, y arruinada por la agresi6n im-
perialista y la guerra civil, a pesar de ser un pais en-
tonces atrasado, la Rusia sovi6tica pudo' vencer a sus
enemigos imperialistas poderosos teniendo en cuenta
tambi6n las contradicciones entire esos enemigos, pues
"no habia entire ellos ni sombra de unidad, porque una
potencia actuaba contra la otra" (Lenin).
En su trabajo anterior, Debray remarca su ojeriza
hacia nuestro Partido a trav6s de una imputaci6n ente-
lamente calumniosa y falsa en todos sus t6rminos. Dice
en efecto que los comunistas argentinos participaron en
las intervenciones de la Marina a los sindicatos obre-
ros despu6s del golpe de Estado de setiembre de 1955.
Es una mentira. Su afirmaci6n no s61o no es verdad,
37 -






sino que nada est& m6s apartado de la verdad que ella.
Fueron precisamente los comunistas los que se levan-
taron public y abundantemente contra los asaltos de
los gorillas a los sindicatos y llamaron a la unidad de
acci6n contra los actos criminals de los grupos terro-
ristas de la dictadura military 19. Este es un hecho- pi-
blico, notorio y documentado. La acusaci6n de Debray
es una invenci6n escandalosa. Es conocida la inclina
ci6n, sentimental o political, del autor hacia algunos sec-
tores peronistas portadores y trasmisores de la ideolo-
gia nacionalista burguesa en el matiz especifico del pe-
ronismo, pero ello no lo autoriza a pasar por sobre la
evidencia y atribuir calumniosamente a los comunistas
actitudes que no han asumido, atribuirles en suma lo
opuesto de lo que ellos son y hacen.
Esa posici6n combative de los comunistas contra
la barbarie dictatorial en el movimiento obrero no era
una improvisaci6n; fuera de estar dictada por los debe-
res m6s elementales de los revolucionarios, era una
aplicaci6n coherente de la linea comunista en el movi-
miento sindical, claramente precisada en el congress
partidario de 1946 y dirigida a asegurar a pesar de to-
do la fraternidad de clase y de lucha entire los obreros
de todas las corrientes, y en especial entire los obreros
comunistas y los obreros peronistas, para impedir la
situaci6n de guerra civil entire ellos que querian impu'-
sar los dirigentes peronistas de tendencies fascists; la
raiz de esa political era, y sigue si6ndolo, este lema: Un
movimiento sindical independiente de los patrons y del
Estado, basado en el principio de la lucha de classes,
cosa que no han respetado ni respetan los diriaentes
gremiales peronistas de la derecha los cuales, al lado
de Per6n por lo dem6s, aplicaron una political de "ex-
pectativa esperanzada" frente al golpe de Estado mili-
tar-fascista del 28 de junio de 1966.
18 Op. cit., p. 212.
19 Editorial de "Nuestra Palabra" org. del PCP.


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En relaci6n con lo que precede es oportuno referir-
se sucintamente al derrumbe de Per6n en 1955. Ya se
ha visto que 61 habia estructurado un movimiento so-
bre la base de una Babel ideol6gica, tal como lo pos-
tula Debray; era lo que se precisaba para una politi-
ca que soslayase las transformaciones sociales de fon-
do pero que dejaba de todos modos un ancho margen
para la demagogia.
En junior de 1955 se produjo un ensayo de levanta-
miento military contra el gobierno de Per6n; fracas6.
Nuestro Partido alert entonces acerca de la inmines-
cia de un nuevo golpe de sello marcadamente reaccio-
nario, y llam6 a la acci6n unida de todos los sectors
democrdticos, tanto del peronismo como de la oposici6n,
para impedirlo y determinar una political progresista.
El peronismo desoy6 la advertencia, y Per6n por su par-
te, dias antes del golpe de setiembre que lo derroc6,
amenaz6 con distribuir armas. Pero cuando lleg6 la ho-
ra no entreg6 arma ninguna. Los comunistas exigimos
esa distribuci6n, pero fue en vano. A este respect es
muy instructive la siguiente declaraci6n formulada por
Per6n a los periodistas en Asunci6n el 5 de octubre de
1955, o sea, inmediatamente de producida su defenestra-
ci6n. A la pregunta de si pudo haber resistido todavia
respondi6:
"Las posibilidades de 6xito eran absolutas, pero pa-
ra ello hubiera sido necesario prolongar la lucha, mo-
tar a much gente, destruir lo que tanto nos cost crear.
Bastaria pensar en lo que habria sucedido si hubiera
entregado armas de los arsenales a los obreros decidi-
dos a empuiiarlas". (Subrayamos nosotros).
Esa confesi6n es un autorretrato.
Efectivamente: los obreros reclamaban armas, que-
rian empufiarlas contra los "gorilas" y tenerlas en las
propias manos como garantia de las conquistas econ6-
mico-sociales a que aspiraban; ellos querian el aplasta-
miento de los imperialistas y de los grandes terratenien-
tes. En fin, querian lo que Per6n y sus c6mplices dere-

39 -






chistas no querian. Entre un pueblo armado para la
revoluci6n agrarian y antimperialista de un lado, y la su-
pervivencia del sistema olig6rquico proimperialista del
otro, Per6n no vacil6; opt6 por esto ltimo, aun al pre-
cio de perder la direcci6n del Estado. Per6n se exil6 por
conciencia de clase -de clase burguesa-.









Uno de los aspects m6s llamativos de IRevoluci6n
en la revoluci6n? es no solamente cuanto dice, con ser
much, sino tambi6n lo que no dice, lo que silencia u
oculta. Hablando del curso de la revoluci6n en Lati-
noam6rica prescinde del 6mbito international y de la
correlaci6n mundial de fuerzas, acaso por pensar que
ello carece de importancia para el asunto.
En el afio del quincuag6simo aniversario de la gran
revoluci6n socialist de Octubre, del acontecimiento que
modific6 sustancialmente y para siempre el curso de la
historic, inaugurando la 6poca del socialismo, el author
discurre como si el movimiento de liberaci6n social y
national, tanto en Am6rica Latina como en Asia y en
Africa, trascurriese independientemente de las condicio-
nes mundiales y, sobre todo, de la presencia, existencia
y acci6n de la Uni6n Sovietica y de todo el sistema de
Estados Socialistas; describe cual si presupusiera que en
la eclosi6n, desarrollo y perspectives de aauel movi-
miento nada significa la revoluci6n de Octubre como
line, divisoria de dos moments bien diferenciados: el
de las luchas heroics y pertinaces, pero derrotadas,
anteriores a la victoria de la primera revoluci6n socia-
40 -






list, y el de las revoluciones triunfantes despu6s de la
revoluci6n socialist, primero en Rusia y luego en una
series de paises. Sus ref exiones tampoco toman en con-
sideraci6n el enorme papel del proletariado de los paises
capitalistas avanzados y de sus respectivos partidos co-
munistas en el frente antimperialista mundial; como es
conocido, esta negligencia ha llevado al maoismo a ne-
gar la funci6n hegem6nica de la clase obrera de todos
los'paises, cuya mayor conquista es la creaci6n del sis-
tema socialist mundial, en el frente antimperialista
unico de todo el mundo.
Debray trata de justificar sus concepciones par-
tiendo de las peculiaridades de America Latina. Cierta-
mente America Latina tiene peculiaridades que deben
ser tenidas en cuenta. Pero no para evadirse del mar-
xismo-'eninismo sino para aplicarlo con la mayor co-
rrecci6n a las condiciones concretas dadas.
Pero si Debray habla de peculiaridades de Am6ri-
ca Latina al desarrollar sus concepciones peregrinas, las
ignora en cambio cuando se trata de los paises que la
integran. Cierra los ojos ante sus notas pronias, sus
rasgps nacionales especificos, sus diferentes grados de
desarrollo, 7o que le es c6modo para dar una receta apli-
cable por igual a todos ellos. Y al proceder asi olvida
algo que es esencial: que es tarea de los marxistas-le-
ninistas de cada pais extraer las propias conclusions
del andlisis de la realidad national v determinar el ca-
mino y las forms de lucha en cada moment dado.
Nadie puede, desde afuera, decir si se debe o no come:
zar la lucha armada y cu6ndo, d6nde y c6mo.
Los pauses de America latina tienen much de co-
mln entire Di y, sobre todo, tienen un enemigo principal
comin, el imperialismo yanqui. De esto se deduce la
necesidad de desarrollar cada vez m6s los lazos estre-
chos que unen a los partidos marxistas-leninistas y a
los revolucionarios del continent. Sobre esta cuesti6n


- 41 -






se dijo en la 79 Conferencia Nacional de nuestro Partido:
"La situaci6n obliga a impulsar con mds fuerza aun
que hasta ahora la creaci6n de un gran frente de lucha
contra el imperialismo yanqui, no s61o en el orden na-
cional sino tambi6n en el orden continental.
"Los imperialistas y sus aliqdos en cada pais se
unen en escala continental para realizar sus siniestros
planes contra la soberania de las naciones latinoameri-
canas y sus pueblos. Han creado a ese fin multiples or-
ganismos econ6micos, politicos y militares, tales como
la OEA, la "Alianza para el Progreso", la Junta Intera-
mericana de Defensa, y ahora realizan su conferencia
cumbre en Punta del Este. No han renunciado a la idea
de invadir nuevamente Cuba -para tratar de ahogar a
sangre y fuego a la heroica Revoluci6n cubana, orqu-
Ilo y ejemplo de y para los pueblos de Am6rica Latina.
Y, como se vio en Santo Domingo, est6n listas para sem-
brar la muerte por doquier con el fin de aplastar cual-
quier movimiento democr6tico-popular que surgiese en
cualquier pais del continent.
"Nada m6s natural, entonces, que los pueblos lati-
noamericanos organicen tambi6n su solidaridad y apo-
yo mutuo en escala continental a trav6s de la OLAS, y
estrechen lazos de amistad con los pueblos hermanos
de Asia y Africa. Tal fue el nob'e objetivo de la confe-
rencia tricontinental realizada en La Habana, que los
gobiernos enfeudados al imperialismo yanqui y la pren-
sa venal que los secunda no podr6n desfigurar con mon-
tafias de diatribas y calumnias.
"Por consiguiente, los comunistas y dem6s patriots
consecuentes no nos dejaremos intimidar por esa cam-
pafia desenfrenada contra la OLAS y la Tricontinental
y nos esforzaremos siempre mas para desarrollar y con-
solidar esas organizaciones de solidaridad en dfensa
de la libertad e independencia de nuestros pueblos y
de la paz mundial.
"La solidaridad entire los paises latinoamericanos
es hoy m6s necesaria que nunca, puesto que el impe-

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rialismo yanqui y sus agents en cada pais intensifican
la lucha contra el movimiento de liberaci6n national y
social.
"Como es sabido, los movimientos revblucionarios,
que se desarrollan en los diferentes praises de Am6rica
Latina aplican forms diversas de lucha en relaci6n con
las condiciones hist6ricas concretas, con el grado de
organizaci6n, combatividad y conciencia political de la
clase obrera y el pueblo de sus respectivos praises.
"El partido marxista-leninista de cada pais, al mis-
mo tiempo que impulsa a fondo las luchas de los obre-
ros, campesinos, estudiantes y otras capas trabajadoras
de la poblaci6n por sus reivindicaciones econ6micas,
sociales y culturales, ante la posibilidad de que se pro-
duzcan cambios bruscos en la situaci6n provocados por
el imperialismo y sus agents, se prepare para pasar,
si fuese necesario, de una a otra forma de lucha.
"En algunos praises, ante la violencia antiobrera v
antipopular desatada contra el movimiento democr6ti-
co y antimperialista por gobiernos sirvientes del impe-
rialismo yanqui y de las oligarquias terratenientes y fi-
nancieras locales, el movimiento revolucionario, sin
abandonar la acci6n de masas y las luchas parciales,
se ha visto forzado a responder a la violencia con la
violencia, pasando a formas de lucha armada.
"Ahora bien, la nueva etapa de desarrollo alcan-
zada por los movimientos democr6ticos y antimperialis-
tas del continent exige aun m6s que antes intensificar
los lazos solidarios y de ayuda mutua existentes entire
todos ellos y, ante todo, intensificar la solidaridad con
la heroica Revoluci6n cubana siempre amenazada de
intervenci6n de parte del imperialismo yanqui.
"El desarrollo de la solidaridad y ayuda mutua en
la lucha contra el enemigo com'n ser6 tanto m6s efi-
caz si los partidos comunistas y obreros del continen-
te se atienen a los principios que rigen las relaciones
entire ellosJ establecidos en la Conferencia de partidos
comunistas y obreros de todo el mundo de 1960 y en la


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Conferencia de los Partidos Comunistas y Obreros de
Am6rica Latina realizada en La Habana a fines de 1964.
"Como es sabido, en esta 6ltima se estableci6:
"Que la unidad del movimiento comunista interna-
cional es garantia fundamental del 6xito de nuestra lu-
cha contra el imperialismo, por la liberaci6n national y
social de todos los pueblos, por la paz mundial y por
la edificaci6n del socialismo y del comunismo". "Asi-
mismo, la Conferencia estima que la unidad de cada
partido es condici6n necesaria para llevar adelante el
process revolucionario en cada pais. Por tanto, toda ac-
tividad fraccional -cualquiera sea su indole y proce-
dencia- debe ser categ6ricamente repudiada".
"En relaci6n con la necesidad de intensificar la so-
lidaridad continental, hoy se plantea ante nosotros, co-
munistas y dem6s dem6cratas y patriots argentinos,
la tarea de luchar para impedir la intervenci6n del im-
perialismo yanqui para aplastar la rebeli6n del pueblo
boliviano contra su political expoliadora y de luchar
contra el gobierno reaccionario de Ongania para impe-
dir que siga enviando armas a los verdugos del pueblo
boliviano para ahogar en sangre su lucha por el pan
y el trabajo, por la libertad e independencia national.
"Debido a que el gobierno military reaccionario de
Bolivia ha desencadenado una represi6n brutal contra
el Partido Comunista hermano de Bolivia, declaramos
desde esta tribune nuestra solidaridad active con 61 y
sus luchas en defense de los intereses del pueblo y de
la Naci6n bolivianos"20.







20 Victorio Codovilla, op. cit., ps. 81/83.


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Fdiciones: "UNIDAD"


C.I.P.-Sebastlin Barranca 237


Precio: 5 soles




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