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 Nota biografica
 Las cuatro libertades
 El milagro Grieco y el milagro...
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Title: Un pueblo en defensa de un mundo
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00025066/00001
 Material Information
Title: Un pueblo en defensa de un mundo
Physical Description: 24 p. : ; 25 cm.
Language: Spanish
Creator: Sanín Cano, Baldomero, 1861-1957
Centro Colombo-Americano (Bogotá, Colombia)
Publisher: Centro Colombo-Americano
Place of Publication: Santa Fe de Bogotá
Publication Date: 1943]
 Subjects
Subject: Civilization -- United States   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Statement of Responsibility: por B. Sanín Cano, con unos documentos históricos de los Estados Unidos.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00025066
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 003038846
oclc - 16398793
notis - APT0880

Table of Contents
    Front Cover
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    Dedication
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    Nota biografica
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    Las cuatro libertades
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    El milagro Grieco y el milagro Norteamericano
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    Documento historicos de los Estados Unidos
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Un Pueblo


en Defense de un Mundo


por


B. SANIN CANO
II


SU UL. I oL-'

CON UNOS DOCUMENTS HISTORICOS DE LOS
ESTADOS UNIDOS


i


_1 __ __












DEDICADO

A LA AMISTAD ENTIRE DOS DE LAS
DEMOCRACIES DEL NUEVO MUNDO:
COLOMBIA Y LOS ESTADOS UNIDOS


/pAAa.Eif


PUBLICATION DEL CENTRO COLOMBO-AMERICANO
CALLE 24, NUMERO 5-97
SANTA FE DE BOGOTA
A. D. 1943















NOTA BIOGRAFICA

En una reciente y admirable entrevista con el Maestro Baldomero Sa-
nin Cano, escrita por Edgardo Salazar Santacoloma y publicada en SAba-
do, una coma mal puesta pareci6 dar a entender que el Maestro habia
terminado su bachillerato en 1861, con lo cual, naturalmente, su edad ha-
bria venido a quedar en mds de cien afos. La verdad es que este, el pri-
mero entire todos los periodistas colombianos, naci6 en Rionegro, Antioquia,
el 27 de junio del aflo mencionado, y por tanto, si 'no fallan los cdlculos,
ha pasado ya de las ocho ddcadas, pero por clerto no es todavia centenario.
A pesar de eso, entire quienes le conocen, asi personalmente como a
traves de la imprenta, nadie le consider entire los viejos intelectuales,
sino en medio de los escritores y personalidades mds j6venes del pals, en
pleno dominio y control de su mentalidad flexible, viva, deliciosa e infi-
nitamente rica.
Tiene quizd cierto valor referir algunos de los hechos de su vida, pero
no puede esperarse que por este medio podamos mostrar plenamente a
este hombre. De personas como el Maestro Sanin Cano no puede darse
una descripci6n. Nos contentamos con agradecer que ellas hayan existido.
El titulo de Maestro, que leva con gracia y dignidad, lo adquiri6 des-
de edad temprana, porque despuds de terminar sus studios en la Escuela
Normal de Antioquia, sirvid alli como professor. Posteriormente ingresd a
la political y fue miembro del Congreso Nacional, desempefiando ademds
various puestos publicos, algunos de los cuales, como el de consul general
en Londres, le llevaron fuera del pats.
Posteriormente vivid muchos afios en Buenos Aires, trabajando como
miembro del cuerpo editorial de "La Naci6n", y en Madrid y en Londres
fue corresponsal de ese mismo y famoso diario. Durante various alos fue
gerente del sistema de tranvias de mulas de Santa Fe de Bogotd, period
de su vida que recuerda con agrado y humor quizd mds grandes, segun el
mismo dice, que su breve carrera en la diplomacia, como Ministro en la
Argentina.
Durante todos esos aflos fue, en primer lugar y por sobre todo, erudi-
to y escritor. Publio6 una notable gramdtica y antologia de lectures cas-
tellanas, junto con otros 'centenares de ensayos literarios y fllos6ficos,
aparecidos tan pronto en Espaila, en Inglaterra, como en diferentes pai-













ses de Sur America. Aprendi6 muchos idiomas y se jamiliariz6 tntima-
mente con muchas literaturas, tales como la danesa, muy poco conocidas
fuera de sus pauses de origen. Ha sido siempre sembrador de ideas de un
valor trascendental.

Su amistad con el Maestro Guillermo Valencia, que habia de durar
por mds de medio siglo, fue, segin dijo una vez el gran poeta, uno de los
contacts mds estimulantes de toda su agitada y larga vida. Esta amistad
se madur6 y profundiz6 durante los atlos en que el Maestro Sanin fue rec-
tor de la antigua y famosa Universidad del Cauca. Popaydn era el sitio
perfect para la reuni6n de estas dos espldndidas mentalidades, la una,
la de un conservador y tradicionalista, un republican, la otra, la de un
liberal avanzado por nacimiento, un dem6crata. Pero ambas eran de tal
calidad que sus poseedores pudieron compenetrarse completamente.

En los afios siguientes el Maestro Sanin comparti6 el techo de su ami-
go en Belalcdzar, y su camaraderie fue retratada para la posteridad por
Efraim Martinez, otro maestro de Popaydn, en un retrato que hoy cuelga
en uno de los muros de la Biblioteca Nacional. El Maestro Sanin pas6 en
Belalcdzar los cuarenta dias de la agonia del Maestro Valencia, viendo
romperse, una a una, las ligaduras que le ataban a la existencia terrena,
y de todas las personas que lloraron durante esos dias de profunda tris-
teza, no hubo una sola mds profundamente afligida y acongolada que el
viejo e intimo amigo del poeta.

Los pdrrafos anteriores muestran, quizd muy breve y esquemdtica-
mente, 1o que el Maestro Sanin Cano ha hecho durante su larga y prove-
chosa vida. Sefalar lo que el es, como ya se ha dicho, es mds important
y tambidn much mds dificil. En su aspect es vasco, como sus antepasa-
dos: un celtibero de cabeza redonda, de cuerpo poderoso y s6lidamente
conformado. Sus mejillas son rosadas y sus ojos, pequefos y penetrantes,
pestaliean casi continuamente, porque tiene un delicioso sentido humo-
ristico; su conversaci6n es rica en punzantes anicdotas. Lleva en si una
combinaci6n feliz y rara de dignidad y humildad mental, que por si sola
haria de 4l una personalidad inolvidable. Estd siempre dispuesto a dis-
cutir lo mismo la obra de T. S. Eliot o la de Leopardi, porque su interns
por el present es tan grande como el que siente por el pasado.
Ha correspondido al escritor que rinde este pequeflo tribute de ca-
rifo y profunda admiraci6n, pasar la mayor parte de su vida en medio de
escritores, tratando de determinar el valor de sus obras. Es por eso por
lo que, cuando dice que el Maestro Sanin le parece digno de figurar en-
tre los mejores periodistas de los tempos modernos, lo mismo que una











de las personalidades mds ricas y atrayentes, estas palabras cobran cierta
significaci6n. Estoy completamente de acuerdo, en otras palabras, con el
Maestro Valecia, quien le llam6 "nuestro mdximo critico.

Como ciudadano de los Estados Unidos estoy leno de orgullo y gra-
titud por las generosas palabras del Maestro Sanin sobre mi pais y su
democracia, que van acompafladas en este folleto por una selecci6n de
los documents que sirvieron de base a la formacitn de nuestra patria
y del espiritu de amor por la libertad que allf existe.
De los numerosos e imperecederos recuerdos de Colombia, que me
acompailardn durante el resto de mi vida, no habrd uno solo mds caro
que el privilegio de haber conocido al Maestro Sanin como colaborador en
la causa de la libertad y la dignidad humana, y de haber podido llamarle
amigo.

Herschel Brickell.









4 4


LAS CUATRO LIBERTADES

(MENSAJE AL CONCRESO, ENERO 6 DE 1942)


SEMOS de buscar, en dias futures, cuya seguridad ansiamos, un mundo
H que se base en cuatro libertades humans esenciales.
La primer es la libertad de expresi6n y de palabra -en todas parties
del mundo.
La segunda es la libertad de cada cual para adorar a Dios a su ma-
4 fnera -en todas parties del mundo.
La tercera es la liberaci6n de la miseria -lo que, traido a t6rmino
universal, significa el entendimiento econ6mico que haya de asegurar,
en cada naci6n, una vida saludable y pacifica para sus habitantes -en
todas parties del mundo.
La cuarta es la liberaci6n del temor -que en t&rminos universales,
4f significa una reducci6n mundial de los armamentos, a tal punto y de tal .
manera complete, que ning6n pais pueda hallarse en posici6n de cometer
acto de fisica agresi6n contra sus vecinos-, en ninguna part del mundo.
Las-cuatro libertades del coming de las gentes son tan elementales para
el hombre como el aire, el sol, el pan y la sal. Privarle de esas libertades
significa su muerte -al despojarlo de part de ellas, part de 6i perece.
S Didselas en media abundante y complete y ha de cruzar el umbral
de una edad nueva, la mis grande edad del hombre.
Estas cuatro libertades constituyen los derechos del hombre, sea cual-
quiera su credo y cualquiera su raza, en dondequiera viva. Es su herencia
que por largo tempo se le ha substraido. Nosotros, las naciones unidas,
tenemos la potencia y los hombres y la voluntad para devolver, al fin,
4M su herencia al hombre. 4
La creencia en las cuatro libertades de la humanidad en general, la
creencia en el hombre, que fue creado libre y a la imagen de Dios -es
la diferencia decisive entire nosotros y los enemigos a quienes hoy nos
enfrentamos. En esa creencia reside la unidad fundamental de nuestra
alianza, opuesta al prop6sito 6nico de los hombres mal6volos que detes-
tames. En esto reside nuestra fuerz, y la fuente y promesa de nuestra
victoria.


FRANKLIN DELANO ROOSEVELT














UN PUEBLO EN DEFENSE DE UN MUNDO

EL MILAGRO GRIEGO Y EL MILAGRO NORTEAMERICANO


por
B. Sanin Cano







Esta conferencia fue dictada en
el Teatro Municipal de Bogotd
y fue auspiciada por el Comitd
de ayuda para la victoria.



P ARA hacer resaltar el asunto con que voy a ocupar por breve espacio,
no mAs de cuarenta minutes, la benevola atenci6n del auditorio, con-
viene recorder someramente lo que fue aquel fen6meno cultural de eterna
memorial que se conoce con el nombre del milagro griego. Por los afios de
mil a setecientos antes de Cristo, como resultado de invasiones y guerras
entire razas primitivas, cuyo origen, a pesar de minuciosos y continues es-
cudrifiamlentos, no se ha determinado ain con absolute precisi6n, surgi6
un pueblo que a los cuatrocientos afios, entire guerras intestines, luchas
con otros pueblos, gobiernos populares, tiranlas, regimenes aristocrAticos,
lleg6, en clertos rumbos del espiritu, a un grado de cultural no superado
ain por las civilizaciones herederas de aquel pasmoso tesoro spiritual.
En filosofia, en el arte de escribir, en poesia, en la ciencia y arte de la
historic, en matematicas, en historic natural, ese pueblo ech6 funcional-
mente las bases del conocimiento y se elev6, en algunos aspects a alturas
encima de las cuales no se ha alzado despues el pensamiento human. En
las artes, como lo ensefian los restos salvados de la barbarie de siglos pos-
teriores, no han podido igualar a los griegos las grande civilizaciones del
renacimiento y del siglo XIX..









En matemAticas habian llegado a un sorprendente estado de progress
que hubiera podido llegar a mayores conquistas en esa fase del saber hu-
mano de no haber mirado sus sablos con cierto desd6n la linea del prove-
cho. Los Arabes aplanaron mAs tarde la ruta ofreclendo a los c&lculos un
sistema de numeraci6n prActico y sencillo, los hindfes en el siglo XI de
nuestra 6ra inventaron, acaso fortuitamente, los sortilegios del cero, y los
matemAticos del seiscientos idearon el modo de .aplicar a la geometria
los procedimientos simplificados del algebra. El griego no buscaba, como
estos inventories, la utilidad inmediata. Un nifio puede hoy con el sencillo
desarrollo de una ecuaci6n algebrAica explicar la secci6n Aurea, de tanto
uso en las artes y las ciencias, para lo cual Euclides necesit6 pdtgina y me-
dia en sus inmortales principles.
En nuestros dias, mientras dura una vida humana, hemos tenido oca-
si6n quienes hemos sido observadores desinteresados de dos siglos en gran
parte de su agitado y confuso desarrollo, de un milagro semejante al grie-
go y de mas fAcil explicaciln en sus origenes y desenvolvimiento.
Es un pueblo de reciente formaci6n el sitio de este milagro. Como pue-
blo, no existia a fines del siglo XV. Puede afirmarse que las bases de su
existencia como naci6n las echaron unas cuantas families de europeos que
abandonaron sus tierras de origen para eludir la persecuci6n religiosa y
la intolerancia political. A otras regions llegaron gentes movidas por el
espiritu de aventura, insito en el alma de la raza a que pertenecian. Una
cualidad comfin tuvieron, perseguidos y aventureros, cuantos contribuye-
ron a former la naci6n de que estoy hablando: era el sentimiento de que
tenian una misi6n en la vida.
El auditorio ha comprendido que me refiero a los Estados Unidos saxo-
americanos y estar& libre del temor de que vaya a regalarle con una his-
toria documentada del grandiose pueblo. Se trata s61o de mostrar c6mo
en esa naci6n, compuesta de cuarenta y ocho naciones, se cumpli6 en el
siglo XIX un milagro que dura hasta el siglo XX y que en algunos aspec-
tos tiene semejanza con el milagro sucedido en Grecia, tres o cuatro si-
glos antes de la era cristiana. Hay grandes diferencias. El portento he-
16nico sucedi6 en un grupo de pueblos que ocupaban un territorio poco
mayor del que hoy llenan en Colombia los departamentos de BoyacA y
Cundinamarca; la maravilla americana, al llegar a su mayor desarrollo
y predicament, se cumple en una'extensi6n de tierras, poco menor que
Europa, favorecida con munificencia por la naturaleza. El milagro griego
lo realizaron genios: Homero, Hesiodo, Pericles, Alcibiades, Jenofonte, S6-
crates, Plat6n, Fidias, Euclides, S6focles, Esquilo, Arist6teles, para men-
cionar tan solo algunos de los mds conocidos. En America los genios son
pocos, el portento ha sido obra principalmente del pueblo, entendiendo por
tal, no las classes menores de la sociedad, sino toda la masa social en que










quedan incluidos directors y dirigidos. En Grecia los sabios Ilegaron cuan-
do la masa de la poblaci6n se habia adaptado al medio y habia creado una
civilizaci6n. El objeto primordial de la civilizacidn humana es la adapta-
cidn del hombre al medio y el dominio de la naturaleza. Los hombres en
cuyas obras y memorial admiramos el hecho hel6nico Ilegaron a crear so-
bre las bases de la civilizaci6n una cultural eterna. La civilizaci6n es adap-
taci6n al medio; la cultural es adaptaci6n del medio a las prerrogativas
de la inteligencia. Los griegos cuyos nombres han llegado hasta nosotros
hicieron una cultural milagrosa, pero el poder de su esfuerzo, la calidad
simpdtica de su inteligencia lleg6 a tal intensidad de poder comunica-
tivo, que lograron levantar hasta ellos a gran parte de la poblaci6n he-
16nica. Tenemos indicios de esto en el hecho de que las obras teatrales de
S6focles, de Esquilo, de Arist6fanes, eran comprendidas por el pueblo todo
de las ciudades cultas.

En los siglos XVI y XVII la cultural europea pas6 el Atl6ntico y se vol-
c6 sobre el nuevo continent; pero es de necesidad en este breve anAlisis
hacer constar una diferencia que tiene las mas importantes consecuencias
hist6ricas: los hombres que transportaron la civilizaci6n europea al norte
del continent tenian contra ella graves quejas y su actitud era de repro-
che. Habian salido de su patria o patrias para eludir injustas persecucio-
nes. Buscaban en el nuevo mundo un ambiente d6nde crear una cultural
cuyas bases fueran la libertad y la justicia. Los hombres que explotaron y
conquistaron las regions que se extienden al sur del paralelo 32 hasta
las tierras antArticas del continent, pretendieron y lograron traer a estas
comarcas la civilizaci6n europea, en su faz espafiola, con todas sus formas
y posibilidades. Los espafioles y portugueses de aguella 6poca, aunque aca-
so tuvieran ideas diversas a la cultural en que vivian sumergidos, venian
a America con el prop6sito fire y tenaz de transportar a las nuevas tie-
rras la vida political y social de Europa, segin era conocida y disfrutada
por ellos, sin atenuaciones, ni tendencies al mejoramiento. Trajeron su
religion, la lengua de sus monarcas, y las ideas de gobierno predominan-
tes en la Peninsula.
Esta diferencia de actitudes se ha de tener en la mente para com-
prender los desarrollos tan diversos de la cultural europea. en los dias his-
t6ricos de la colonia y en los no menos cargados de significado spiritual
que precedieron a la emancipaci6n en el norte y en el sur.
La decision de las colonies norteamericanas de separarse de la me-
tr6poli no pugnaba en el pensamiento de sus propulsores con los origenes
de su formaci6n. Era una consecuencia de la voluntad que los habia di-
rigido en el empefio de dejar a Europa. En la actitud de los espafioles que
emprendieron la lucha contra la metr6poli habia una rectificaci6n de
principio. Ellos habian traido a America las ideas y procedures de gobier-










no contra los cuales se rebelaron. Por esta forma de considerar la lucha
contra el poder peninsular se ha dicho que en Hispanoamerica el movi-
miento de emancipaci6n era una revoluci6n mUs bien que una guerra. Era
un esfuerzo de espafioles contra espafioles para reformar un estado civil.
En el norte era una reacci6n contra un orden de ideas que ellos habian
encontrado intolerable en Europa y que por hechos hist6ricos de imposi-
ble anlisis en los limits de una conversaci6n premurosa se habian tras-
ladado a las colonies. baste decir que en el norte la lengua express clara-
mente lo que en el sur es una tesis hist6rica. En los Estados Unidos de que
hablamos, el movimiento de emancipaci6n se llama "la revoluci6n": hecho
lingilistico que adquiere mayor fuerza de prueba al contrastarlo con el
nombre de "guerra" que se da a la lucha de los Estados del norte contra
los del sur para conservar la unidad de la repfblica.

En el siglo XIX la naci6n de que vamos hablando gast6 la mayor par-
te de sus fuerzas actuales y de sus reserves orgAnicas en redondear su te-
rritorio con Luisiana, Florida, Tejas, California, Arizona, y en apropiar
toda la enorme superficie a las necesidades de la poblaci6n. Fue menester
a un mismo tempo abrir los inmensos territories a las genes de todo el
planet. Y aqui es convenient hacer resaltar otra diferencia entire los ori-
genes de la cultural en el norte y el sur de este hemisferio. En el sur
una sola raza, convencida y satisfecha de su gran superioridad sobre las
otras del globo y muy especialmente sobre las halladas en el nuevo mundo,
llev6 a cabo la exploraci6n, la conquista y la ardua y laboriosa colonizaci6n.
En el norte, la conquista fue obra de una raza, la espafiola, la colonizaci6n
de varias. Entre los fundadores de las primeras sociedades civiles en el
norte habia aVentureros de la Gran Bretafia, conglomerado de razas; ha-
bia perseguidos de Inglaterra, de Francia, de Holanda, como lo atestiguan
los apellidos de families antiguas y muchas denominaciones actuales y
desaparecidas de comarcas y ciudades.

En el siglo XIX la repfiblica ocup6 su territorio, provey6 a la domina-
ci6n de los indigenas rebeldes a la vida civil, estimul6 con inteligencia y no
sin abundancia la inmigraci6n europea y ech6 las bases de la educaci6n
para todas las gentes sometidas a la ley general. En el filtimo decenio del
siglo pasado comenz6 a hacerse notorio el milagro a que se refieren estas
consideraciones. Antes de pasar adelante es menester traer a la memorial
el concept que en nuestro pais y en algunas otras comarcas de origen
iberico acariciaba la generalidad de los asociados sobre la repfiblica sajo-
na del norte. El que tiene el honor de expresarse en estos moments man-
tuvo en aquella 6poca lazos estrechos de negocios y de vida en comfn con
ciudadanos de aquellos Estados y pudo registrar en la mente y en las obras
de sus amigos y asociados la calidad de relaciones culturales y de otro ge-
nero que mediaban entire los dos pauses. La distancia temporal entire Bo-










gotM y Nueva York era de 22 a 25 dias, y no existia regularidad alguna en
la Ilegada de los correos. La Idiferencia de lenguas, barrera erizada, a cu-
yos lados florecian las ominosas plants del prejuicio, mantenia separados
a los dos passes. Limitadas eran las zonas de contact. El comercio, gran
fundador de relaciones culturales, se hacia en Colombia hasta fines del
800 con Inglaterra, Francia, Alemania, y en menor escala e indirectamen-
te con Espafia. Desde 1880 aquellos Estados Unidos habian empezado a bus-
car mercado para los products de su naciente industrial; pero de un lado
los precious de sus artefactos, y de otro las mutuas preocupaciones les ce-
rraban el paso a las relaciones comerciales.

Los prejuicios del colombiano medio en aquellos tiempos eran muchos,
tenaces e infundados. Con aires de suficiencia se hablaba todavia en 1896
de la ignorancia de los "americanos". El canje de visitantes era de poca
monta. Los que buscaban placeres y sensaciones de arte en la realizaci6n
de sus viajes trasponian el Atlantico. Europa era mds que suficiente para
satisfacer sus anhelos de placer o de conocimiento. Algunos j6venes curio-
sos y de escasos recursos iban a New York, se alojaban en pensions mo-
destas, donde trataban con obreros o empleados de comercio y volvian fas-
cinados"con la inmensidad de los edificios, la rapidez de las comunicacio-
nes, la organizaci6n de las ventas y la ilimitada ignorancia de la gente
con quien habian tratado en las pensions. La opinion general entire las
personas de cultural media colombianas acerca de la civilizaci6n saxoame-
ricana podia concentrarse en unas pocas frases: "son grandes inventories;
la vida es de una actividad asombrosa; los edificios de la 'Singer y el puen-
te de Brooklyn son obras estupendas de arquitectura. Pero en lo general
son muy ignorantes". Un poeta que habia visitado por curiosidad a Nueva
York y habia vivido en una casa de hubspedes, de siete d6lares a la sema-
na, contaba con asombro que habiendole preguntado a alguno de los miem-
bros de ese falansterio qui6n era Jorge Ohnet tuvo por respuesta que era
el nombre de un perro ganador de premio en una exhibici6n. Anatole
France se habria deleitado con esdmuestra double de erudici6n: la del in-
terrogante y la del interrogado.

Ese iltimo decenio fue justamente el principio del milagro cuyas con-
secuencias se vinieron a conocer ya entrado el siglo XX. Se ha hablado
de la actitud del colombiano promedial, pero no debemos desentendernos
del hecho innegable y hasta ahora sin explicaci6n de que en today la Am6-
rica de origen latino y en muchas classes de la sociedad europea predomi-
naban los mismos sentimientos, ya que a tales despropOsitos no se les
puede dar el calificativo de opinions. La escuela pliblica, los colegios, las
universidades, los museos y laboratories, la prensa, una prensa ubicua, des-
ordenadamente inquisidora y rica en toda clase de recursos para buscar
al lector y conquistarlo, habian levantado a grande altura el nivel cultu-










ral de las gentes en los Estados Unidos. La investigaci6n cientifica, minu-
ciosa y desprevenida tenia ya sus refugios humildes y talleres suntuosos.
El americano del norte habia presentido desde que tuvo conciencia del
poder y del future de su patria que la tecnica seria la base indispensable
en la conquista material y moral del mundo modern, y siendo las mate-
mAticas el fundamento de la tecnica, fue sorprendente que todas las cla-
ses sociales, desde los mediados del siglo pasado, les concedieran en sus
studios grandisima importancia a las ciencias de la cantidad, de la linea,
la fuerza y la mediaa'

Un president martir dej6 su nombre escrito en los anales de la cien-
cia con elegant demostraci6n de un teorema de geometria mas antiguo
que Euclides. Quien habla en estos moments sorprendi6 una vez a un
diplomAtico de aquel pals, de viaje por las rugosidades andinas, desarro-
Ilando una ecuaci6n algebraica para convencerse de la evidencia de un
principio en altas matemAticas. Estos hechos en apariencia insignifican-
tes contrastan con la amargura de algunas naciones, como Rusia, que al
tratar de fundar un orden civil, no ensayado antes por pueblo alguno, caye-
ron con dolor en la cuenta de que para crear en political era menester echar
mano a cada moment de los recursos de la tecnica. La naci6n saxo-
americana hizo este descubrimiento en su lucha armada contra Espafia.

Ya habia avanzado considerablemente en el dominion de la natura-
leza, pero los albores del siglo XX iluminaron el cerebro de los direc-
tores en political, en la industrial y el comercio, sobre las intimas ne-
cesidades de un pueblo que debia tomar puesto entire los grandes del mun-
do. Los resultados han sido portentosos. Los investigadores de aquel pals
escudrifian dia y noche con tenacidad inflexible lo infinitamente grande,
lo infinitamente pequefio, las fuentes de la vida, las actividades de la ma-
teria y los vicios perturbadores de la sociedad humana. Por una coinciden-
cia de motives hist6ricos y raciales y acaso por la intuici6n de su mani-
fiesto destino, en el pais abund6 el espiritu inventive en el campo de la
mechnica. Y aqui cabe observer c6mo Alemania, que tiene fama por sus
adelantos en todas las ciencias y por la minuciosidad de sus investigacio-
nes y descubrimientos en muchos campos de la tecnica, estd menos favo-
recida por la naturaleza en cuanto a esa capacidad imaginative que pre-
dispone al invento. Si echamos una mirada a los hallazgos cientificos de
actual aplicaci6n en las necesidades del hombre, habremos de ver que el
tel6grafo y el telefono son conquistas de la inventive americana como la
aplicaci6n de las leyes de la incandescencia en el vacio a la iluminaci6n
eldctrica. El autom6vil y el aeroplano son invenci6n francesa; la telegrafia r
sin hilos, aunque resultante de fuerzas descubiertas por un aleman, es in-
venci6n practica de un italiano. El buque de vapor nos vino del americano
Fulton.









Donde el milagro americano se hace mas visible, por ser actividad que
supone al mismo tiempo una preparaci6n de siglos y calidades de heren-
cia en muchas generaciones, es en la literature. El senior Herschel Brickell,
en un studio lleno de erudici6n 3 de puntos de vista originales y ampli-
simos, nos ha hecho conocer el progress literario de la America sajona
en el g6nero novelesco, durante el present siglo. Es en esta provincia de
la actividad intellectual donde result mAs obvio el progress de la herma-
na repfblica. Mas obvio y mas rapido. Mientras el torrente humane que
se agitaba del Atldntico al Pacifico, entire los lagos y el rio Grande del Nor-
te, en la obra Ingente de former una patria, de conquistar el suelo y adop-
tar el medio a las. necesidades del espiritu, el cultivo de las letras fue pos-
tergado al de los conocimientos fitiles. En todo el siglo XIX la producci6n
literaria de aquellos Estados no podia medirse, ni lo pretended acaso, con
las obras contemporaneas de la literature.

Hubo ingenios notables cuyas obras han ganado puesto permanent
en las letras universales; poetas como Whitman, de todas las 6pocas y to-
das las razas, que embelleci6 lo obvio y supo interpreter lo telfirico; fil6-
sofos sin sistema, como Thoreau, el insuperable observador de la naturale-
za, como Emerson, concentrado en si mismo para amaestrar a las gentes;
humoristas como aquel ciudadano de Concord y del mundo cuya vision de
las cosas y de las gentes en graciosos escorzos, solicitaba la risa en todas
las latitudes, no sin convidar a la meditaci6n sobre los aspects irraciona-
les de la existencia. No ha de pasar sin menci6n la autora de un libro mor-
bosamente sentimental "La Cabafia del Tio Tom", por Harriet Beecher
Stowe, un disefio recargado de colors y sombras, pretendido simbolo de
un moment angustioso de la vida americana a mediados del siglo; libro
que hizo llorar a dos generaciones en todo el continent y llen6 un fin po-
litico fuera de las puras regions del arte. En las postrimerias del siglo
surgieron novelas cuyos autores quisieron acomodarse a las prescripclones
del nuevo realismo, sin descuidar la cuerda sentimental solicitada por el
temperament complejo de este pueblo: entire estas novelas descuellan
"El virginiano", de Owen Wister, y el "David Harum", de Noyes Wescott.

La repiblica produjo, sin embargo, durante esa primera gestaci6n tu-
multuosa, dos genios literarios, de perfiles precisos y de una fuerza espiri-
tual capaz de difundirse por todo el mundo, conquistando las mentes con
la profundidad de la vision estetica y la originalidad en la expresi6n de sus
inquietudes y desventuras. Poe no ha menester que se haga de sus obras
memorial circunstanciada: llena dos siglos y toda la superficie del planet
el temblor causado por su obra. El otro es menos conocido, pero su vida
de pr6fugo de si mismo, sus inciertos comienzos, su vision genial de las co-

"Literatura ContemporAnea Norteamericana", folleto editado por la Biblioteca Na-
cional en abril, 1948.










sas extrafias le hacen parecerse un tanto al atormentado poeta de "El
Cuervo". Es menos conocido que Poe, acaso porque entire toda su produc-
ci6n, que es muy numerosa, solamente una novela llamada "Moby Dick",
leva en su concepci6n y deasrrollo las huellas del genio.

Como se ve, es un bagaje estrecho para una gran naci6n en un siglo
de grandes y duraderas hazafias literarias en otras parties del mundo; pe-
ro al llegar al siglo XX la naci6n habia cumplido la double tarea de adap-
tarse al medio fisico y se ocupaba en adaptar el medio fisico a las necesi-
dades y aspiraciones de la inteligencia. En ese moment surgieron las
corrientes literarias aut6ctonas: los nombres son legi6n y las nove-
las y las obras po6ticas mas dignas de aprecio en esta generosa fermen-
taci6n de los espiritus darian en simple enumeraci6n para llenar muchas
pAginas. Los novelists han contribuido fastuosamente a engrosar los te-
soros de la experiencia humana, no sin descubrir nuevos aspects del pla-
cer est6tico; los poetas han descubierto nuevas fuentes de sensibilidad y
ricos veneros de ritmo y de armonias verbales. Pero como aqui no se trata
de hacer resaltar valores literarios, basta nombrar a Thomas S. Eliqt, poeta
originalisimo, hondamente influido del profundo sentido de la vida, para
legar hasta el coraz6n de su 6poca pintando sus flaquezas morales con el
humor Aspero del moralista o exhibiendo con gracia inimitable la insulsez
y la opacidad de la vida cuotidiana en medios de aparente y engreida su-
perioridad. Escritor de frase noble, precisa, llena de facetas, instrument
en sus manos de indagaci6n para llegar hasta la profundidad de espiritus
tan sagaces como Seneca o Pascal, y para hacer asequibles dentro de los
limits de una gran belleza verbal, a las inteligencias preparadas, las mas
elusivas concepciones de la filosofia y la estetica de todos los tiempos.
Eliot es conocido y apreciado en estos moments como el prosista mas puro
y mas lleno del sentido vital de la palabra en la lengua inglesa. Durante
seis afios public en Londres una revista mensual titulada el "Criterio", es-
pecie de faro de las inteligencias desprevenidamente cultivadas, y lugar
de refugio de las ideas mds perseguidas y vilipendiadas. A los seis aflos de
tenaz derroche intellectual abandon la empresa. Es possible que haya pen-
sado, sin decirla en tantas palabras, la verdad amarga de que la civiliza-
ci6n no estaba ain preparada para usar debidamente de ese vehiculo del
pensamiento modern.

En el camino de su imponente misi6n y como culminaci6n del milagro
modern que simbolizan, los Estados Unidos del Norte se preparaban a sal-
var la civilizaci6n cristiana en una de sus grandes crisis. En 1917 el mun'do
se hallaba al borde de un abismo a que lo empujaban instintos desordena-
dos de dominion y el olvido de la misi6n del hombre sobre el planet. La
repfblica americana, en un esfuerzo que parecia contrario a la 6tica de
sus destinos, puso toda su voluntad y sus nociones morales al servicio de










una causa terriblemente amenazada. Salv6 las bases morales sobre las
cuales se alzaba una manera de comprender la vida de los pueblos y del
indlviduo. En estos moments, la misma naci6n realize un esfuerzo desco-
nocido en la historic, comparable tan s61o a las fuerzas que rigen el mo-
vimiento de los astros, para salvar la civilizaci6n, de nuevo y mas insidio-
samente amenazada por las fuerzas combinadas de la sinraz6n y del mdl.
De nuevo salvarA milagrosamente los principios en que est& basada la vida
racional y cristiana. Es el milagro de la democracia.

Sumergidos como estamos en el desarrollo y las consecuencias del mi-
lagro que he tratado de describir, no me sorprenderA que el escepticismo
elegant y los frios analistas que niegan la existencia de principios sociales
generaldores hagan la mueca de la incredulidad ante la descripcidn de este
portento. Estamos demasiado cerca del fen6meno para apreciar sus deta-
lles. Hoy reconocemos la realidad y el significado venturoso del milagro
griego. Si en el siglo IV antes de Jesucristo alguien hubiera hablado en
Atenas del milagro hel6nico habria provocado a un mismo tiempo la cri-
tica de los hombres series y la mofa o el vituperio del vulgo. Para los grie-
gos no existia el milagro, Jipiter y Apolo eran personajes familiares que se
mezclaban sin arrogancia en los negocios de la sociedad, muchas veces sin
ser solicitados, como hacen hoy los empleados de la higiene; las musas eran
tratadas entonces con mds desenfado y mayor displicencia que en nues-
tros dias por poetas grandes y pequefios; Mercurio era para los helenos
algo asi como el director de la Avianca. Car6n pasaba por ser tan conocido
como lo es en Alemania el jefe del arma submarine, y el Cancerbero era
tan notorio como en nuestros dias los directors de la oposici6n. Era el mi-
lagro una imposibilidad en el mundo hel6nico, porque todo era milagroso,
en todo intervenian poderes sobrenaturales, ya para ordenar el curso na-
tural de los sucesos, ya para torcerlo, segfn los anhelos del hombre bueno
o la necesidad de imponer castigos.
Un griego que hubiera hablado del milagro hel6nico en el siglo cuarto
antes de la bra cristiana habria suscitado la grave y docta contradiccidn
de Jenofonte, se habria hecho victim de la sonrisa benbvola y sutil de
S6crates y acaso se habria visto humillado por la carcajada atronadora y
liviana de Arist6fanes. Los hombres han menester de una vasta perspec-
tiva para juzgar los hechos de sus antepasados.
La historic se ocupa hoy tenazmente, con 6xito mediocre, en hallar se-
mejanzas relevantes entire los hombres de ayer y las gentes del mundo con-
tempordneo. Presumo que de aqui a mil afios, si el hombre existe y tiene
conocimiento de sus antepasados del siglo XX, probablemente no se sentira
lisonjeado por las semejanzas que los eruditos de entonces puedan hallarle
con sus antepasados del siglo XX.

























JORGE WASHINGTON


Documentos list6ricos

be lo5s stabos Unibos




LA TRADITION DEMOCRATIC *


H AY en la historic de las naciones paginas brillantes que, leidas y releidas, mantle-
nen vivas en el pueblo sus grandes tradiciones. JamAs se olvidaran, porque graba-
das quedaron en el coraz6n del hombre; se las repite, a veces hasta en extrafia
lengua, slempre que se hace necesario revivirlas. En verdad, esas paginas son patrimonio,
no de una naci6n, sino de la humanidad.
Asi sucede con los documents oflclales que aqui se reproducen. Figuran entire ellos
la Declaracl6n de Independencia, la Constituci6n Nacional, la Carta de Garantias In-
dividuales, y la Oraci6n de Gettysburg. Son ellos obra de muchos hombres, algunos
muertos ya much antes de que Crist6bal Col6n descubriera el Nuevo Mundo que habia
1 Tomado de un folleto preparado por "THE WPA WRITER'S PROGRAM", version
al espafiol de la Oficina Central de Traducciones, Secretaria de Estado de los Estados
Unidos.










de llamarse Am6rica. La verdad y la esperanza que encierran han sido difundidas a
trav6s de los aftos, por los Ambitos del planet, donde quiera que el hombre ha exigido
sus derechos con la entereza que debe caracterizarle.
Estas palabras, escritas y pronunciadas por nobles pr6ceres en grandes 6pocas his-
t6ricas, son patrimonio comin del Nuevo Mundo, que a ellas asocia los nombres de
tres heroes -Tomas Jefferson, Jorge Washington y Abraham Lincoln. El primero
-autor de la Declaraci6n de Independencia- sintetiz6 para todo el mundo aquellos
principals democriticos que sirvieron de base a la nueva nacl6n; el segundo condujo
al Ejdrcito Revolucionario a la victoria, y fue el primer Presidente de la Nueva Repd-
blica; y el tercero -el Gran Emancipador- salV6 a esa misma Uni6n que los otros
dos habian consagrado a tan altos prop6sitos.




LA DECLARACION DE INDEPENDENCIA


EL dia 4 de julio de 1776, el Segundo Congreso Continental proclam6 la Declaraci6n
de Independencia, rompiendo asi los lazos que ataban a las Trece Colonias origi-
nales a la Corona Inglesa. Naci6, pues, una nueva naci6n. Con ese document, gentes de
habla inglesa fundaron los Estados Unidos de America, el primer Estado soberano en la
historic del mundo que se forjaba a base de un plan, en vez de por lento crecimiento,
y el primero en cimentar su vida national, libre y decididamente, en un ideal de demo-
cracia.
Tras una d6cada de disidencias cada vez mis y mas agrias, la querella entire la
Gran Bretafia y las Trece Colonias trascendi6 en 1774-75 el piano econ6mico en que se
origin6. El anhelo general de independencia no se manifest, sin embargo, hasta muy
avanzado el afio 1775, depues de los primeros choques armados en Lexington y Concord,
en el Estado de Massachusetts; y lu6go que Patrick Henry lanz6, desde Virginia, su grito
de "llbertad o muerte." En enero de 1776 Tom Paine public su folleto Sentido Comin,
que enunclaba vigorosamente la tesis radical, y que contribuy6 a acelerar la march de
los acontecimientos. A media que adquiria impulse el movimlento revolucionario, se de-
bilitaba la autoridad britanica y las colonies establecian gobiernos por su cuenta. Sus
delegados en el congress, que reflejaban el sentimiento general de los colonos, iniciaron
la discusi6n del rompimlento final con la Gran Bretafia. El dia 2 de julio de 1776 se so-
meti6 y fue aprobada una resoluci6n al efecto de que "estos Estados Unidos son, y por
derecho deben ser, estados libres e independientes". Dos dias despuds adopt el con-
greso la Declaraci6n de Independencia, que habia sido redactada en comit6. Tomas Je-
fferson, cuyo nombre ocupa en la historic de los Estados Unidos un puesto junto a los
de Washington y Lincoln, fue el autor de ese document, el mas conocido y mis noble
de todos los documents oficiales de la nacl6n.
S61o en el ultimo parrafo se menciona la independencia. Las nueve d6cimas parties
del document son una exposici6n de la necesidad de proclamarla. La declaraci6n em-
pieza con una elocuente exposici6n de los fundamentos morales que justificaban la re-
beli6n. Sigue despues una relaci6n de actos opresivos especificos, realizados por la Co-
rona, que incluyen violaciones de cada una de las clAusulas de la Declaraci6n Inglesa de
Derechos. Termina con una clara y valiente proclamaci6n de la independencia y la
soberania nacionales.
"Con bastante 16gica para convencer, con suficiente fervor para inspirar entusias-
mo," la Declaraci6n encierra los principios politicos y sociales que sirven de base a la
Revoluci6n. Sus formulas idealistas no tuvieron plena realizaci6n en las condiciones de
vida de los Estados Unidos de 1776, ni la tienen ain en los Estados Unidos de hoy. Sir-
vieron entonces, no obstante, para justificar la existencia independiente de una naci6n
en el Nuevo Mundo; y han sido esos ideales como un faro que a trav6s de los aios ha
gulado a los americanos hacia la realizaci6n cada vez mas plena del ideal democratic.











LOS COLONOS EN BUSCA DE LIBERTAD


La lucha de los colonos americanos por la democracia fue al principio s6lo un eco
intensificado de voces que ya se dejaban oir claramente en Inglaterra. En el estableci-
miento de un gobierno representative, las colonies inglesas tenian el apoyo de los libe-
rales del Parlamento. La resistencia a satisfacer impuestos que no hubieran sido Spro-
bados con el consejo de los representantes del pueblo, asi como a muchas otras injusti-
cias catalogadas despues en la Declaraci6n de Independencia, no fue sino una reafir-
maci6n de los principios proclamados en la Magna Carta y en la Declaraci6n de
Derechos.


UNA UNION MAS PERFECT

Antes que terminara la RevoluciOn, la mayor part de los trece Estados habian adop-
tado constituciones propias, que venfan a substituir a los sistemas coloniales de goblerno.
Los Articulos de la Confederaci6n, que establecian los Estados Unidos y promulgaban
una forma de gobierno para la Uni6n, fueron sometidos para su ratificaci6n el 15 de
noviembre de 1777; pero en el curso de la decada siguiente qued6 demostrado que eran
inadecuados para consolidar la Un16n.
Jorge Washington y otros patriots, entire ellos James Madison -el "Padre de la
Constituci6n"- solicitaron la revisl6n de los Articulos con el fin de realizar "una uni6n
mas perfecta" Con tal prop6sito, el Congreso de la Confederaci6n convoc6 una asam-
blea de todos los Estados.



SE REDACTA LA CONSTITUTION

En mayo de 1787 se reunieron los delegados en Filadelfia. Despus. de noventa dias
de deliberaciones, la Constituci6n que ellos propusieron fue sometida al Congreso para
su ratificaci6n por los Estados. Asi se hizo, y Washington, electo primer president por
unanimidad, prest6 juramento de defender la Constituci6n y tom6 posesi6n de su cargo
el 30 de abril de 1789. En ese mismo mes se reuni6 el primer Congreso de los Estados
Unidos.
Seguin la Constituci6n, el gobierno se divide en tres ramas principles: la legisla-
tiva, la ejecutiva y la judicial. El congress compuesto de dos camaras tiene el poder
de legislar; el president se encarga de poner las eyes en vigor; y los tribunales de
justicia hacen cumplir la ley y respetar la Constituci6n. Cada Estado, no importa cuil
sea su tamafio y su poblaci6n, tiene derecho a dos senadores. La representacidn en la
cmara baja, sin embargo, es a base de la poblaci6n. La Constituci6n describe las tres
ramas del Gobierno Federal y establece un sistema de contrapesos e intervenciones, no
s6lo entire dichas ramas, sino tambidn entire el Gobierno Federal y los diversos Estados.
Tambi6n incluye una formula para hacer posibles enmiendas a la Constituci6n.
Cuando en 1789 se reuni6 el Congreso, ya habia cristalizado la estructura del go-
bierno republican en los Estados Unidos. Hombres valerosos, dispuestos a sacrificar la
vida por mantener sus creencias, habian plantado s6lidamente las bases de aquel siste-
ma de gobierno en tierra americana. Su armaz6n fue levantada por los leales y resuel-
tos delegados a los diversos Congresos. A ellos siguieron hAbiles sucesores, que han
afianzado y extendido la estructura del gobierno constitutional para que satisfaga las
necesidades de una sociedad dinimica y en march.










LA CARTA DE GARANTIAS INDIVVDUALES


La eterna vigilancia es el precio de la libertad.
CURRAN (1790)

La Constituci6n cred un sistema republican de gobierno, pero en modo alguno es-
tablecid la democracia en Amdrica. No incluia una carta de garantias individuals; no
disponia en form alguna la abolici6n de la esclavitud; ni determinaba quienes ha-
brian de participar en la administraci6n de la cosa plblica. Fue s6lo en virtud de
enmiendas que tales medidas democrdticas se aiiadieron ludgo al cuerpo bdsico de doc-
trinas del gobierno de los Estados Unidos.

L AS primeras diez enmiendas a la Constituci6n constituyen la Carta de Garantfas
Individuals, e incluyen no solamente todas las libertades que entonces sanciona-
ba la Carta de Derechos de Inglaterra, sino tambien muchas otras que la Madre Patria
habria de adoptar despues. Las enmiendas se aprobaron, gracias a la insistencia de los
hombres que hicieron la Revoluci6n, quienes exigieron luego que se incluyeran en la ley
basica del pals aquellos mismos principios por los cuales ellos habian ofrendado sus
vidas, sus haciendas y su mis sagrado honor. La ratificaci6n de los Estados s61o fue
possible despu6s que se convenci6 al pueblo de que aquellas enmiendas garantizaban la
libertad personal del ciudadano.
La primer enmienda prohibe al Congreso aprobar leyes para establecer una reli-
gi6n del Estado, o legislar contra la libertad de credos, o coartar la libertad de palabra
y de prensa, o el derecho del pueblo a reunirse pacificamente para pedir el remedio de sus
males. Los tribunales de justicia, en virtud de la interpretaci6n que han dado a esta
enmlenda, la han consagrado como una garantia que el Gobierno Federal ofrece al ciu-
dadano del derecho de 6ste a profesar la fe que le dicte su conciencia o a no profesar
ninguna, si asi lo prefire; del derecho a expresar o imprimir sus opinions, siempre
que no incurra en libelo, calumnia u obscenidad, y que no incite al derrocamiento del
gobierno por la violencia; del derecho de reuni6n; y del derecho a solicitar ayuda de
oualquier rama del gobierno cuando juzgue que se estan violando sus derechos.
Otras enmiendas que integran esta Carta de la libertad norteamericana permiten
portar armas para la defense comfin; protegen la inviolabilidad del hogar al prohibit
que en tiempo de paz se alojen tropas "en cualquier hogar sin el consentimiento del
duefio," ni "en tiempo de guerra, except en la forma prescrita por la ley," y dispone
que se expedird orden de allanamiento s61o cuando haya causa probable, justificada por
juramento o afirmaci6n, y siempre que en dicha orden se describan exactamente el sl-
tlo que haya que registrar y la persona u objetos de las cuales haya que apoderarse.
Otras enmiendas hacen illegal detener a una persona por un delito criminal o infame,
except en virtud de una acusaci6n por un jurado integrado por personas de la vecindad;
garantizan al acusado un juicio ripido y pfblico por un jurado imparcial;' disponen que
sean por jurado los juicios de derecho comin, siempre que est6n en litigio sumas mayo-
res de veinte d6lares; prohiben fianzas y multas excesivas y castigos crueles o excesivos;
asi como que se celebre mas de un juicio por el mismo delito, o que se confisque propie-
dad alguna sin el debido process legal. A manera de protecci6n contra la usurpaci6n de
poderes, la Novena Enmienda afirma que la enumeraci6n de derechos en la Constitu-
ci6n "no se interpretarA como anulaci6n o menoscabo de cualesquiera otros derechos
que pertenezcan al pueblo;" y la Decima, que los poderes que la Constituci6n no haya
delegado a los Estados Unidos, ni haya prohibido a los diversos Estados, se reservan a
dichos Estados, o al pueblo, respectivamente.
Estas dies enmiendas son un epitome de los principios de goblerno por los que los
pueblos libres han ofrendado sus vidas.











LAS OTRAS ENMIENDA


LA ENMIENDA DECIMOTERCERA

LOS esclavos negros fueron libertados, como media de guerra, durante el conflict
civil de 1861-65, cuando en el segundo afio de hostilidades el president Lincoln
expidi6 la Proclamaci6n de Emancipaci6n. Poco despubs de terminar la guerra se ratifi-
c6 la Enmienda D6cimotercera, que aboli6 y prohibit para siempre la inhumana insti-
tuci6n de la esclavitud.

LAS ENMIENDAS SOBRE EL SUFRAGIO
En 1868 se ratificaron la Enmienda D6cimocuarta, que otorga al negro derechos clu-
dadanos, y la Enmienda D6cimoquinta, que prohibe a los Estados negar a ninguno de
sus ciudadanos el derecho al sufragio "por motivo de raza, color, o previa condici6n de
servidumbre." Por consiguiente, la ratificaci6n de estas dos enmiendas cre6 el sufragio
masculine en Am6rica. La mitad de la poblaci6n, sin embargo, no goz6 del derecho de
sufragio hasta 1920. En ese afo fue ratificada la Enmienda' Dcimonona, que concede
a la mujer el derecho al voto.
La lucha por el sufraglo continia aun en los Estados Unidos, y cada ampliaci6n del
derecho al voto ha sido el reflejo de un concept mas amplio del significado de la de-
mocracia. La Constituci6n no especificaba qui6nes tendrian derecho al voto pues se dej6
a los diversos Estados la estipulaci6n de los requisitos del elector. Estos requisitos, que
cominmente se basaban en la cantidad de bienes que poseyera el individuo, eran varia-
bles, por cuanto la propiedad que hacia de un hombre una persona de importancia era
distinta en cada Estado.
Con el tiempo crecieron las ciudades y aument6, en los Estados del este, el numero
de obreros que no posefan propiedad alguna. De aqui se origin una agitacidn general
por el sufragio masculine sin traba alguna, movimiento que tuvo 6xito. Los nuevos Es-
tados que ingresaban en la Unl6n no tenian los impedimentos de grandes intereses crea-
dos, y eran, por consiguiente, much mis liberals en sus constituciones. Esto tenia, a
su vez, repercusiones en los Estados mas viejos. Crecid, pues, continuamente la propor-
ci6n de electores varones.
La agitaci6n en pro del sufragio femenino empez6 hace much tiempo, aun en la
6poca colonial. Ese movimiento se hizo mas vehemente despu6s de la guerra civil, y ob-
tuvo la primer victoria en 1869, cuando el nuevo territorio minero de Wyoming conce-
di6 el sufragio a la mujer. Las directors del movimiento concentraron entonces sus es-
fuerzos en la eliminaci6n de aquellas clAusulas de las constituciones estatales que limi-
taban el sufragio a los hombres. Finalmente, en 1920, una campafia bien organizada
hizo possible la aprobaci6n y ratificacl6n de la Enmienda D6cimonona, que declara que
los derechos ciudadanos no serdn denegados ni sufrirAn menoscabo alguno por motivo
del sexo.
Asi pues, paso a paso, cada vez en mayor nfimero, la poblaci6n adult ha conquis-
tado los privilegios -y las responsabilidades- de la ciudadania.
Las otras Enmiendas a la Constituci6n se relacionan con cambios de menor im-
portancia en el funcionamiento del gobierno. Dos de ellas tienen una historic curiosa
--la Enmienda D6cimooctava (1919), que prohibia la fabricaci6n, la venta y el transpor-
te de bebidas intoxicantes, y la Vig6simoprimera, aprobada catorce afios despu6s, que
derog6 la anterior.



LA ORACION DE GETTYSBURG
ESTA oraci6n, de pocas palabras, pero de inmortal recordaci6n, fue pronunciada por
Abraham Lincoln en Gettysburg, Pensilvania. el 19 de noviembre de 1863, durante
las ceremonies de dedicaci6n de un cementerio military national a los soldados de la ba-
talla que marc la crisis en la guerra civil entire el Norte y el Sur, guerra que dur6 4 largos











afios (1861-65). Por tres dias las tropas del gobierno se mantuvieron frente al eJdrcito
invasor de la Confederaci6n, y finalmente lo derrotaron. La posteridad recuerda a la de
Gettysburg como una de las batallas decisivas de la historic. Esa victoria salv6 la Uni6n,
y la Reptiblica continue su vida de naci6n unida, con toda la significacl6n que esto ha
tenido en la historic, no s6lo de Amdrica, sino del mundo.
Muy al contrario de lo que predijo Lincoln, el mundo ha dado gran importancia a
su oraci6n de aquella mafiana en Gettysburg, y la recordarA por much tiempo. Esa
oraci6n ocupa sitio destacado en la tradici6n norteamericana. Todos la conocen; mu-
chos hasta la saben de memorial. Su idealismo y poesia han influido en todos los niflos
de escuela de los Estados Unidos. Por su valor literario, asi como por que encierra la
filosoffa democratic norteamericana, la oraci6n de Gettysburg figure junto a la De-
claraci6n de Independencia.
Estas palabras que con tan sencilla elocuencia dan expresi6n a la gran tragedia .que
se desarrollaba entonces en los Estados Unidos, y que denotan a qu6 precio se obtuvo
la victoria en la guerra civil. estan inscritas en los muros del monument a Lincoln en
la ciudad de Washington, sitio de peregrinaci6n a donde vienen todos los aflos centena-
res de miles de ciudadanos norteamericanos.


Nace Abraham Lincoln el 12 de febrero de 1809 en una cabafia de Kentucky, de pa-
dres pioneros. Recio de cuerpo y noble de espfritu, se hace abogado por su propio es-
fuerzo; su conduct limpia le gana el titulo de "Honrado Abraham." Entra a la lucha
political y result electo primer al parlamento de Illinois, y lufgo a la cAmara de repre-
sentantes national. En 1860 fuerzas liberals lo elevan a la presidencia en moments
de graves presagios. Durante cuatro largos afios de guerra civil su figure se alza sobre
un mundo de rencores, para salvar finalmente la unidad del pueblo. La noche del 14
de abril de 1865 un actor medio enloquecido le arrebata la vida en pleno triunfo. De
Lincoln ha dicho Castelar que muri6 como S6crates, como Cristo, al pie de su obra
inmortal, sobre la cual derramara la humanidad eternas lIgrimas, y Dios eternas ben-
diciones.



TEXTO DE LA ORACION DE GETTYSBURG
H ACE ochenta y siete aflos que nuestros padres fundaron en este continente una
nueva naci6n, concebida en la libertad y consagrada al principio de que todos los
hombres nacemos iguales.
Estamos ahora en medio de una gran guerra civil que habra de determinar si esa
naci6n, o cualquiera otra naci6n asi concebida y consagrada, puede subsistir. Nos he-
mos reunido en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a dedicar una
secci6n de ese campo para que sirva de filtimo sitio de reposo a aqu6llos que aqui ofren-
daron sus vidas para que esa naci6n pudiese perdurar. Nada mis just y adecuado que
ast lo hagamos.
Sin embargo, en un sentido mAs amplio, no podemos dedicar -no podemos consa-
grar- no podemos santificar esta tierra. Los valientes, vivos o muertos, que aqui com-
batieron, la han consagrado en forma tal que seria initial tratar de afiadir o restar algo.
El mundo no prestarA gran atenci6n ni recordarab por much tiempo lo que aqui di-
gamos, pero nunca olvidara lo que ellos aqui hicleron. Cfimplenos mAs bien a los que
vivimos, el deber de consagrarnos a esa obra inconclusa que los que combatieron aquf
tan noblemente adelantaron. Debemos mas bien dedicarnos a la gran tarea que esta ante
nosotros: que estos venerados muertos nos inspire una devoci6n afin mas grande hacia
la causa por la cual ellos hicieron el supremo sacrificio; que solemnemente resolvamos
que estos muertos no hayan caido en vano; que esta naci6n, con la gracia de Dios, tenga
una nueva aurora de libertad; y que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pue-
blo, no desaparezca de la tierra.






































































Direcci6n TipogrAfica: Walter E. Seica


Impresi6n: Editorial "El GrAfico"




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