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HIDE
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 Presentación que el Ministro de...
 Conferencia sobre la Civilización...
 Grandes Centros de Cultura de los...














Group Title: Conferencias sobre la civilizacion de los mayas y las ruinas de Copan
Title: Conferencias sobre la civilización de los mayas y las ruinas de Copán
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 Material Information
Title: Conferencias sobre la civilización de los mayas y las ruinas de Copán
Physical Description: 48 p. : front., 30 plates, 2 port. ; 27 cm.
Language: Spanish
Creator: Peccorini, Atilio
Publisher: Imprenta Nacional
Place of Publication: San Salvador
Publication Date: 1918
 Subjects
Subject: Mayas -- Antiquities -- Honduras   ( lcsh )
Copán Site (Honduras)   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Statement of Responsibility: por el dr. Atilio Peccorini ...
General Note: "Edición especial obsequiada por el Excmo. Sr. Don Carlos Meléndez, Presidente ... de El Salvador, a los alumnos de las escuelas primarias de ... Honduras."
 Record Information
Bibliographic ID: UF00025064
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002814380
oclc - 50146640
notis - ANU2884
lccn - 24007451

Table of Contents
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    Frontispiece
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    Presentación que el Ministro de la Guerra Jeronimo Reina hizo del Doctor Atilio Peccorini encargado de Negocios de el Savador
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    Conferencia sobre la Civilización de los Mayas y las Ruinas de Copán
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    Grandes Centros de Cultura de los Mayas
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Conferencias

sobre la

Civilizaci6n de los Mayas

y las Ruinas de Copan


FOR EL
DR. ATIL10 PECCORINI

Edici6n especial obsequiada por el Excmo. Sr. Don Carlos Mel6ndez,
President Constitucional de la Reptiblica de El Salvador, a los alumnos de las Escuelas
Primarias de la hermana Repdblica de Honduras














SAN SALVADOR
IMPRENTA NATIONAL
918




/^^-LrZ~* -^e^ ,- -sr r







I X -


Doctor Atilio Peccorini













































~. ~


Doctor Jer6nimo J. Reina


L1~~5'
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~~ :~


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106;

























PRESENTATION QUE EL LICENCIADO JERONIMO J. REINA,
MINISTRY DE LA GUERRA,
HIZO DEL DOCTOR ATILIO PECCORINI,
ENCARGADO DE NEGOCIOS DE EL SALVADOR,
EN EL TEATRO MANUEL BONILLA ),
DE TEGUCIGALPA









o O 0
O 0 0


SENORAS Y SENORES:

Quien tiene ya conquistado un puesto distinguido
entire los hombres de ciencia, no necesita en modo al-
guno que nadie le introduzca ante vosotros.
Mds brillante credencial es la obra realizada, que
la palabra laudatoria, y al doctor Atilio Peccorini, a
quien pronto vais a oir, le acreditan trabajos que, jus-
tamente calificados, forman interesante parte de las in-
vestigaciones con que los americanistas estin contribu-
yendo al studio prehist6rico de nuestro continent.
De claro talent y empujado por una vocaci6n de-
cidida y vehementisima, el doctor Peccorini ha consagra-
do gran parte de sus aflos, a escudrifiar el misterioso
origen de los pueblos primitives de Amdrica. Ante el
testimonio, aparentemente mudo, de los monumentos pro-
digiosos que aquellos nos legaron, su espiritu investiga-
dor se ha duplicado, y arrebatando sus secrets a la pie-
dra, que no ha podido abatir el soplo milenario de las
edades, ha entregado a la ciencia un contingent meriti-
simo. Ello le ha valido la honra de ser nombrado miem-
bro de la c6lebre Sociedad de Americanistas de Paris,
en cuyo seno di6 ya una conferencia sobre el precioso
tema con que hoy va a deleitarnos, y le granje6 el a-
precio del sabio professor de la Sorbona, M. Jorge Ray-
naud, cuyo nombre glorioso vivird intimamente ligado al
desarrollo del americanismo durante el iltimo cuarto de
siglo.










CONFERENCIAS SORRE LAS RUINAS DE COPAN


Mejor que yo pueden hablar en abono del doctor
Peccorini su interesante version al castellano de la Bi-
blia Kakchikel del ya citado M. Raynaud, la memorial
detallada de su peregrinaci6n cientifica a Copin, repro-
ducida integramente en el gran Diccionario Espasa, de
Barcelona, y su constant labor en El Salvador, donde
di6 vida a la Sociedad de Estudios Americanistas, de
que es Secretario vitalicio. Pero, 6a que traer lejanos
testimonios, si dentro de breve rato su palabra elocuen-
te va a afirmar la justicia de todo lo que os digo? Asi,
pues, si yo vengo ahora inmerecidamente a haceros la
presentaci6n del distinguido conferencista, perdonadme.
Prestigioso el asunto, por lo que tiene de nuevo y tras-
cendental para nosotros, y alto el honor de tomar parte
en esta fiesta del espiritu, no quise declinar la halagado-
ra invitaci6n que para ello me hizo el senior Rector de
la Universidad, aunque seguro de la pobreza de mi pa-
labra; que s61o ha de servir, y ya es much para ella,
para hacer resaltar por el contrast con todo el vigor de
su relieve el brillante trabajo del doctor Peccorini.
Tal vez no haya entire nosotros persona de median
cultural que ignore la existencia de las ruinas de Copin;
pero no todos conocen su significaci6n para el andlisis
hist6rico de Ia dpoca precolombina, ni tienen una idea
aproximada siquiera de la belleza y magnitude de sus
monumentos. Algunos de los cronistas espafioles de la
colonia nos hablaron de ellas. Garcia de Palacio y Fran-
cisco de Fuentes nos legaron descripciones en las que,
a juzgar por los reconocimientos posteriores, mis cam-
pea la fabula que la verdad; y fu, sin duda el coronel
Juan Galindo, miembro de la Comisi6n Federal encarga-
da en 1834 de trazar la linea divisoria entire los Esta-
dos de Honduras y de Guatemala, quien despert6 el in-
terds del mundo cientifico con su famosa memorial de las
ruinas.
Al coronel Galindo sigui6 una series de explorado-
res, algunos de ellos ilustres: John L. Stepehens, F.
Catherwood, M. de Charnay, M. Alfredo Maudslay, M.
Davis, visitaron despu6s las ruinas, haciendo de ellas
interesantes descripciones, publicadas en el extranjero y









ATILIO PECCORINI


poco conocidas de la mayoria de los centroamericanos.
Nosotros, que tenemos la fortune de poseer en nuestro
suelo aquellos gloriosos restos de la gran civilizaci6n
maya, apenas si nos hemos ocupado, por sport, de vi-
sitarlos. No s6 de ninglin hondureflo, hecha excepci6n
del distinguido histori6grafo doctor R6mulo E. Dur6n y
y del erudito don Carlos Madriz, que haya hasta la fe-
cha escrito algo original acerca de ellos. Tampoco nues-
tros hermanos del Istmo han puesto mayor interns en el
studio de los restos arqueol6gicos de Copin; siendo la
comisi6n salvadorefia que encabez6 el ilustre doctor
Barberena en 1894 y otra, la comisi6n estudiantil de
1909, de la cual form parte el doctor Peccorini, los
primeros grupos centroamericanos que visitaron en pere-
grinaci6n cientifica las ruinas. Por eso esta conferencia
tiene el double mdrito del studio hondo y fundamentado,
y de la observaci6n personal, minuciosa y serena. Ella
es la primera que se da en Honduras sobre tema tan
important y la segunda de su indole dictada en Centro
America, pues un arque6logo alemin, habia hablado ya,
en 1910, ante el Ateneo de Guatemala, concretAndose al
andlisis de ciertos rasgos de la arquitectura maya comu-
nes en las construcciones de Copan. Y debemos agra-
decer al doctor Peccorini su galante y sefialada deferen-
cia de hacernos conocer su trabajo. Requerido en sutie-
rra native para ello, quiso reservar discretamente para
nosotros el honor de oirle; viniendo a este pedazo de
suelo centroamericano que guard dentro de sus limits
los despojos de la mis grande de las civilizaciones de
America; a proclamar su belleza y a pedir su defense:
la defense contra el tiempo destructor y contra la bar-
.barie de los hombres ignaros y de los traficantes.
Yo tuve la fortune de conocer las ruinas. El Pen-
samiento se sobrecoge ante la magestad de la obra hu-
mana que ellas representan. Y el espiritu, vuelto hacia
el pasado, a trav6s de los siglos y en un espontineo
arranque de gratitud y de cariflo, saluda reverente la in-
teligencia y el poderio de nuestras razas aborigenes.
Como lo pide el doctor Peccorini, protejamosnues-
tras ruinas y estudi6moslas. Imitemos el ejemplo del ilus-









10 CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE COPAN
tre americanista que honra esta noche nuestro Coliseo.
Me atrevo a decir, tomando por base mi conocimiento
personal del terreno, que quedan ain por descubrir la
mayor parte de los restos mayas que posee nuestro sue-
lo. El gran espol6n andino, que partiendo del Cerro
Brujo se lanza resueltamente hasta las playas del Golfo
de Honduras, encierra dentro de sus bosques diez veces
seculares, inntmeros y maravillosos Copanes. La cien-
cia los hara brillar al sol, en no lejano dia, afirmando
la gloria de un pueblo grande, con la majestuosa gran-
deza de los sitios que eligi6 para su asiento.-He dicho.






























CONFERENCIAS SOBRE LA CIVILIZACION DE LOS MAYAS
Y LAS RUINAS DE COPAN (*)

























(*) Conferencias pronunciadas por su autor en la noche del cinco de
septiembre de 1917 en el Teatro eManuel Bonillaa de la ciudad de Te-
gucigalpa.










8 O 8
0 O 0


SERORAS, CABALLEROS:

De cuanto pudiera deciros en disculpa de mi atre-
vimiento para dictar esta mal alifiada conferencia, que
de tal no tiene mAs que la numerosa y select concu-
rrencia que me escucha, nada seria comparable a la
emoci6n que embarga mi Animo al presentarme ante vos-
otros, sin mis ejecutorias que el amor sincere que pro-
feso a los studios de la indole del que motiva esta es-
pldndida velada. Pero como vuestra indulgencia sola es
comparable a mi audacia, confiado vengo a deciros las
pocas frases en que encarna mi profunda admiraci6n por
aquellos olvidados monumentos, fieles testigos de pasa-
das tradiciones, fieles exponentes de las pasadas grandezas
de los valientes hijos de esta ubdrrima secci6n de la
gran patria centroamericana.
Bien quisiera deciros, en fAcil palabra y persuasive,
toda la importancia que merece el asunto que me ocupa;
pero obligado estoy a referir pdlidamente la belleza
de tema tan important; y toca a vuestras fantasias ador-
nar del encanto requerido la descripci6n que habr6 de
haceros de aquellas dpocas preteritas, de aquellas ciu-
dades ya muertas, de aquellas civilizaciones sumergidas
para siempre en el archive de los siglos.
No creais, sefiores, que pretend revestirme de ga-
lano estilo, del que carezco. Tarea tal me seria imposi-
ble. Mi deseo es allegar timidamante, a vuestro conoci-
miento, algunos datos que en mis peregrinaciones por









CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE COPAN


la ciencia he recogido a tientas, sin orientaci6n definida
en los studios, sin penetraci6n suficiente en el todavia
arcano casi insondable de las cuestiones americanistas.




I


Y Esta palabra tiene mis acepciones de cuantas comun-
mente se piensan. A veces se refiere a palabras, a frases o
a la terminologia empleada en los Estados Unidos respect
a la lengua inglesa. Los americanismos no concuerdan
siempre con los mismos t6rminos y acepciones usados en
Inglaterra.
Tambidn expresa esta palabra la simpatia que ins-
piran la mentalidad y el espiritu practice de los ameri-
canos del Norte a ciertos europeos: es una especie de
americanofilia.
Otras veces se quiere expresar con la palabra ame-
ricanismo la afectaci6n usada por algunos en hablar el
ingl6s al estilo norteamericano, en vestirse a la ameri-
cana y en practicar la desenvoltura yanqui en todos sus
actos. Es, pues, una especie de americanomania.
El mundo religioso da este nombre de americanis-
mo a las tendencies especiales del clero americano, co-
mo si se dijera en igual sentido que galicanismo o an-
glicanismo, hablando de las tendencies nacionalistas de
los cleros de Francia y de Inglaterra.
Otra acepci6n generalmente usada de nuestra pala-
bra consiste en hacerla sin6nima o propiamente afin
de la palabra panamericanismo, como queriendo indi-
car el principio de hegemonia de los americanos del
Norte sobre los demas paises de la America: expresa
el predominio de aqu.llos sobre las denies razas y
nacionalidades del continent.
Hay adn otras acepciones menos importantes de la
palabra americanismo; pero la verdadera, la que com-









ATILIO PECCORINI


prende el objetivo de los studios que persiguen los ame-
ricanistas, consiste en el conjunto de studios cientificos
de todas las cuestiones relatives a la Amdrica precolom-
bina, es decir, a esta parte del mundo, relacionada
con una dpoca anterior al descubrimiento de America
y tambidn contemporanea con las primeras exploracio-
nes de los espafioles y tal vez con 6poca posterior.
Tal es el concept cientifico actual de la palabra ameri-
canismo.
Los studios americanistas comprenden la geografia
fisica y political de aquellas dpocas antes dichas, las
corrientes maritimas, la geologia, la paleontologia, la botini-
ca, la antropologia, la lingtiistica, las emigraciones de
las razas por tierra y por mar, el folk-lore, la mitolo-
gia, la historic (no pasando mis aci del siglo xvIII),
la etnografia (hibitos, costumbres, vestidos, alimentaci6n,
religion, astronomia, etc., de los indios) y, por iltimo,
las ciencias, las artes y sobre todo la arqueologia, que
comprende los monumentos arquitect6nicos, las piedras
esculpidas, las telas pintadas, los c6dices, etc., etc.
Ya poddis admirar, sefiores, este cuadro gigantesco
de trabajos que han marcado el derrotero de los studios
que se informan en el afin de averiguar lo que nuestros in-
dios fueron. En tal empefio han colaborado hombres estu-
diosos que han hecho de estos temas el objetivo de su vida
entera, y ha sido en los iltimos afios cuando las Asocia-
ciones Cientificas se han entretenido en pretender desen-
trafiar tamafios problems que, en su mayor parte, perma-
necen ignorados.
Fuera de los hombres de ciencia entire los cuales se
distinguen de preferencia, para nuestros studios, los de
Francia, Alemania, Inglaterra y tltimamente los de la
Amdrica del Norte, puede decirse que la mayor parte de
los trabajos americanistas los hacen actualmente las
Asociaciones y, sobre todo, los Congresos.
Antiguamente los cronistas espafioles tuvieron la
afortunada inspiraci6n de recoger apuntes y redactar sus
admirables observaciones, y de alli la pldyade de escri-
tores como Diego de Landa, Cogolludo y Lizana, para
las cosas de Yucatan; Sahagtin, Bernal Diaz del Castillo










CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE COPAN


y muchos otros, para los Aztecas, y, en fin, un sinn6-
mero de cronistas para el resto del continent.
La historic primitive de Europa, Asia y Africa ha da-
do origen a importantes studios cientificos muy desarrolla-
dos que han permitido conocer en todos sus detalles los orige-
nes de los paises que forman aquellos continents. Pero
en America, esta parte del globo que indebidamente se
ha dado en Ilamar NUEVO MUNDO, pues que las ciencias
geol6gica y paleontol6gica demuestran que es tan antigua
como cualquier otra part del planet, los studios me-
todizados s6lo en parte muy exigua han beneficiado a las
ciencias americanistas, vulgarizando sus origenes. Y es
justo decir, en honor de Francia, que franceses han sido
los mis entusiastas propagadores del americanismo; di-
ganlo, si no, el Abate Brasseur de Bourbourg, Luciano Adam,
Amy, Rosny y actualmente el pontifice de los america-
nistas mundiales, el celebre Profesor de la Universidad
de la Sorbona en Paris, Monsieur George Reynaud, quien
desde hace mas de veinticinco afos desempefia la cate-
dra de americanismo de Francia.
Ademis de los trabajos aislados, buena parte de los
studios americanistas ha sido desempefiada por las Aso-
ciaciones, figurando entire ellas de manera preponderante
por la alta capacidad de los conocimientos adquiridos
por sus miembros, la Sociedad de los Americanistas de
Paris, donde estan reunidos los sabios franceses que a
este studio se dedican. Alli Henry Vignaud, M. Ca-
pitan, M. Desire Charnay, decano de los exploradores
franceses, M. Desire Pector, el Conde de Perigny y tan-
tos otros afanados en penetrar el misterio de la America
precolombina.
Hay en otras parties del mundo importantes centros de
studios americanistas; pero entire las sociedades especiales
como la apuntada, ninguna de sus altos mrnitos; sin embar-
go, en cada gran museo europeo o americano hay un ni-
cleo de estudiosos que contribuyen de manera notable a
darle impulse a nuestra ciencia. Indiscutiblemente, entire los
grandes museos americanistas, se lleva la palma el Mu-
seo Arqueol6gico de la ciudad de Mexico. La belleza de
sus colecciones s6lo es comparable a la cantidad de sus










ATILIO PECCORINI


objetos. No podia ser de otra manera, tratindose del
gran pais arqueoldgico por excelencia del continent ame-
ricano. Tambidn son importantes el Museo del Trocadero,
en Paris, los Museos Reales Etnograficos de Berlin y
Munich, el Museo Britdnico de Londres, y, sobre todos
ellos, el Museo de Historia Natural y el Harward de New
York, en los Estados Unidos. Estos grandes museos hin
enviado y envian constantemente, a toa a l America, mi-
siones cientificas para estudiar las cuestiones americanis-
tas; y puede decirse que lo que no esta en el subuoelo
de la America arqueol6gica, esta en lugar seguro enri-
queciendo las vitrinas extranjeras.
Es indudable que lo que ha dado mayor auge
a los studios de la America hist6rica y prehist6rica, han
sido los Congresos Americanistas. Desde el aiode 1875
han venido celebrandose estos Congresos, tanto en Euro-
pa como en la misma America. La diversidad de los lu-
gares de reunion indica la amplitud de esfera donde se
interesan por nuestra ciencia. Asi, las reuniones de los
americanistas se han venido sucediendo en Nancy, Paris,
Luxemburgo, Bl6gica, Espafia, Dinamarca, Italia, Alema-
nia, Suecia, Mexico, Nueva York, Washington, Quebec,
Viena, Buenos Aires, Londres. El iltimo fue celebrado
en la ciudad de la Paz, en Bolivia.
Grande y meritoria ha sido la labor de estos Congre-
sos, y sus resultados excelentes. Ellos han servido para que
los diferentes hombres de ciencia del mundo entero hayan
reunido sus studios y dilucidado por investigaciones,
diversas tal vez, los mismos puntos que fueron discutidos
en otras reuniones sin resultado satisfactorio por enton-
ces; y seguramente las futuras reuniones de estos sabios
darin a la ciencia americanista un incomparable desa-
rrollo.


2-Conferencias, etc., etc.










CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE COPAN


R6stame afn, sefiores, antes de terminar esta ligera
sinopsis del americanismo, si para ello no fatigo
demasiado vuestra preciosa atenci6n, indicaros la nue-
va fase del americanismo, la fase puramente americana,
si cabe la expresi6n, ya que ha sido originada por
ideas que se relacionan con puntos de vista esencial-
mente americanos, y la cual ha sido iniciada por mi mis-
mo en el moment de fundar la Sociedad de Estudios
Americanistas de El Salvador.
Pues bien, sefiores, el modern americanismo quiere
no s6lo proseguir los studios abarcados hasta hoy por
estas ciencias, segiin ya queda dicho; nuestro america-
nismo quiere ademis, no s6lo limitarse a saber lo que
los indios fueron o hayan hecho, no s6lo saber cuales
fueron sus ciencias, sus artes, sus monumentos, etc.;
nuestro americanismo quiere que, por el studio de la
historic y la mitologia indigenas, se Ileguen a cimentar las
bases de una verdadera y genuina literature americana.
Es lastimoso que nuestros poetas y demas hombres de
letras busquen y rebusquen inspiraci6n artificiosa en las
leyendas griegas o latinas, cuando si se conociera la
mitologia americana en la riqueza prodigiosa de sus de-
talles, se tendria una fuente inagotable de bellezas capaz
de rivalizar gallardamente con las mitologias de Grecia y
de Roma. Nuestro americanismo quiere que la fuente de
la literature americana mane de inspiraci6n americana.
Hay mas: las grandes construcciones arquitect6nicas
de los Mayas, los Aztecas y los Incas, que persisten
desafiando la intemperie y los siglos, son models ad-
mirables de arquitectura. Y no necesitamos los america-
nos de ir a demandar a los griegos sus columns, por
muy bellas que sean, cuando alli no mis en Chi-
chen-Itz~ esta la mitol6gica column de Kukulcan, la









ATILIO PECCORINI


Serpiente emplumada. Imaginaos la belleza fantistica de
un edificio modern que ostentara una columnata de esta
especie, teniendo por columns las de Chichen-ltza, cuya
base es la cabeza de la sierpe, su cuerpo escamado el
de la culebra, y el capital es el chinchin del cascabel
bifurcado para sostener el edificio. Nuestro americanismo
quiere que la arquitectura americana se inspire en los
grandes models arqueol6gicos nuestros, para que se inde-
pendice de los otros models.
Y qud diremos de las interminables series de obje-
tos artisticos de toda indole y de toda material fabrica-
dos por los indios?
Baste citar las pinturas murales de sus templos,
las esculturas de sus estatuas, los decorados de suste-
las y papirus; en fin, la series incontable de motives de
arte genuinamente americanos que serian sustento opi-
mo de las artes decorativas de la America artistic
modern.
Queda todavia por decir cuAl serd, a mi juicio, el
fin trascendental del modern americanismo. Indiscuti-
blemente, esto reviste grandisima importancia para el
desenvolvimiento general de America. Quiero referirme
a la enorme tarea que pretend desarrollar nuestro ame-
ricanismo, y en virtud de la cual, por el studio de la his-
toria, la prehistoria y las demas ciencias americanistas;
en una palabra, por el conocimiento que se ha llegado
a tener de lo que el indio americano fue antes de la
conquista, es decir, por lo que se sabe que el indio
merecia hist6ricamente como sujeto de naturaleza moral
indiscutible, intent, quiere lograr que el indio actual sal-
ga del estado de postraci6n embrutecida en que le dej6
sumido la dominaci6n espafiola, y vuelva a ser lo que
le permiten ampliamente sus elevadas condiciones mo-
rales, intelectuales y psicol6gicas. Sabido es que los
conquistadores primero, y despu6s los hombres de la
incruenta dominaci6n, apagaron en el indio la vida mo-
ral y las expansiones del espiritu, y le convirtieron en
bestia de carga de los colonizadores, hasta llegar al do-
loroso extreme de necesitar una sentencia papal para
otorgarle la condici6n de s6r human.









CONFEERNCiAS SOSRE LAS FUINAS DE COPAN


Permitidme una digresi6n sobre este interesante
t6pico. No ha sido terminada la obra de los espafio-
les. Nosotros mismos, y hablo de todo el continent,
nosotros mismos somos los continuadores de la labor
de aniquilamiento de los indios. Al indio actualmente
se le explota, se le corrompe y se le martiriza. El in-
dio, puedo decirlo sin reticencia, sure actualmen-
te una verdadera esclavitad, la del salario! Apenas con-
sigue un mendrugo de pan con que disimular su ham-
bre, apenas logra unos harapos con los cuales mal en-
vuelve su perpetua desnudez. No, al indio no se le
trata como a un hombre. Es todavia objeto de cruel
explotaci6n por parte de los que ridiculamente nos Ila-
mamos ladinos! El indio es ignorante y es supersticioso,
y cuando se le ensefia otra doctrine, es para cambiarle
la superstici6n de sus abuelos por cualquier otra su-
perstici6n!
Pues bien, seflores, nuestro americanismo persigue
el alto ideal del celeberrimo Padre las Casas: libertar a
los indios; pero con libertad efectiva, no con la que s6lo
queda inscrita en leyes que no conoce ni menos com-
prende, sino con la emancipaci6n verdadera que le sa-
que del antro obscure donde reinan el dolor, el error
y la ignorancia. Nuestro americanismo quiere que los
indios tengan el puesto de honor que les correspond
en el concerto de los demas hombres americanos, que
se les devuelvan sus tierras, que vivan con la amp~itud
material que permite la civilizaci6n para que disfruten
de lo que legitimamente les corresponde y que inicua-
mente les ha sido arrebatado. En una palabra, quie-
re el americanismo nuestro, que los indios sean hom-
bres y que como tales hombres scan respetados!










ATILIO PECCORINf


II


Tiempo es ya de entrar mas hondamente en el te-
rreno principal de nuestro studio. Tiempo es ya de
abarcar mis de cerca el t6pico interesante que intent
*explanar y que se refiere a los studios arqueol6gi-
cos. Ante todo, permitidme, sefiores, que, aunque sea
ligeramente, me ocupe en uno de los temas preferentes
de los americanistas: me refiero a la trascendental cues-
ti6n de las civilizaciones primitivas de la Am6rica.
No entrard en disquisiciones respect al origen de
los primitives americanos, asunto tan debatido desde
hace much tiempo; en primer lugar por no ser de la
indole esencial de este trabajo, y lu6go porque temeria
entretener demasiado vuestra generosa atenci6n.
La America precolombina ha sido indudablemente
teatro de soberanos acontecimientos que aun permanecen
velados al conocimiento de los hombres actuales; pero
*es indiscutible que en no lejano dia podremos saber a
ciencia cierta cuanto ahora queda incognito, sumergi-
,do en un misterio casi absolute que en vano hasta
.hoy los especialistas han pretendido desentrafiar.
Sin embargo, es sabido, entire otras cosas, que pue-
den reducirse a tres los principles nicleos de las civili-
zaciones primitivas de este continent: Los Aztecas, en
-el alto Mexico; los Mayas, en la Amirica median; y
los Incas, en la America austral.
Es mi creencia que el nicleo mis civilizado de
todos estos fue el de los Mayas, como que tambidn fue-
ron los de civilizaci6n mns antigua. Posteriormente apa-
recieron como raza preponderante los Aztecas, y casi al
mismo tiempo, aunque con civilizaci6n menos adelantada,
los Incas, en la America del Sur.
Trataremos especialmente de los Mayas.









CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE COPAN


III


Los Mayas ocuparon una grande extension de la
America Central. Entidndese por tal, en su genuine sen
tido geogrifico, la parte del continent comprendida en-
tre los Istmos de Tehuantepec por el Norte, y posible-
mente el de Panama por el Sur.
Quiza mis lejos se extendi6 esta razaprivilegiada;
pero solamente en el radio descrito se encuentran hasta
la fecha descubiertas las huellas de aquel gran pueblo
de nuestra Amdrica, digno de las mis nobles epopeyas
y acreedor a los mis altos titulos de gloria, tanto como
cualquiera de las mas aventajadas civilizaciones de los
tiempos hist6ricos.
Para relatar la historic de los Mayas precise fuera
un trabajo enorme. Sobre ellos se ha escrito ya una
extensa bibliografia, y seria impossible exponer en po-
cas palabras cuanto pudiera decirse. Seria impossible
tambien pasar en silencio algunas de las fases mis sa-
lientes de este gran pueblo que recibi6 de los Dioses
las mas altas inspiraciones, hasta llegar al extreme de
concebir al Dios inico, de arrancar la exactitud del
tiempo a la Astronomia, de saborear la pureza de la
palabra convertida en poesia a su propio idioma, y,
en fin, hasta llegar a sorprender las miximas elevadas
de una moral tan pura e idealista como las palabras
santas de la Biblia!
Si la civilizaci6n de un pueblo debe medirse por el
poder de abstracci6n de que es capaz, debemos con-
venir que el pueblo Maya ha sido uno de los mas ci-
vilizados de la tierra. Y, aunque parezca temeraria esta
aseveraci6n, seguro se esta de ello si se piensa que los
mayas llegaron a conocer la division del tiempo con
exactitud matemitica. Llegaron a dividir el aflo solar en
365 dias, tal vez mil afios antes que el Papa Gregorio-









ATILIO PECCORINI


VII, hiciera su celebre correcci6n al calendario cristiano!
Dividian el aflo en 18 meses, de veinte dias cada uno,
reservando los cinco dias restantes, para ellos aciagos,
a celebraciones y ritos encaminados a prevenir los ma-
les que esperaban deberian suceder en tales dias.
Este pueblo prodigioso supo leer en el arcano de
los cielos las maravillas de los astros; conoci6 los pla-
netas, y quizi, en la profundidad alcanzada en el abismo
del 6ter, lleg6 hasta sorprender al Todopoderoso, y por
eso supo adorar al Dios Unico!
La Repdblica de los mayas estaba regida por el
double sistema civil y religioso. Los Jefes, o Ahaus, gene-
ralmente eran electivos y vitalicios, y se acostumbraba ele-
gir como sucesor del mando al hijo mayor del Jefe muer-
to. Al mismo tiempo que el Jefe civil tenia el mando
para gobernar y tambidn para dirigir la guerra, el Sacer-
dote, mejor dicho, el Pontifice, el Ah-Kin, era el padre
spiritual, manejaba las conciencias, alentaba a su pue-
blo en las desgracias, redimia de los pecados a la manera
cat6lica, escribia los C6dices y los calendarios; era el
profeta, el augur; en una palabra, la representaci6n de
su Dios invisible sobre la tierra. 4Acaso en pleno siglo
xx en el Vaticano existe un s6r que en much se ase-
meje al gran Ah-Kin de los mayas?
Hay algo de mayor importancia, sefiores digno de re-
velar claramente ante vosotros, que el pueblo Maya era
el m~s civilizado de la America precolombina. El pueblo
Maya fue el inico que real y efectivamente conoci6 y
us6 la escritura. Esto es trascendental, porque la escri-
tura necesita un admirable poder de abstracci6n, que
s61o en el mayor desarrollo de la inteligencia de un pue-
blo puede aparecer. Pues bien, entire los mayas existi6
la escritura: asi lo dicen sus leyendas, y asi lo com-
prueban sus C6dices, inicos documents entire los lega-
dos por la historic precolombina, donde se admira el sis-
tema de su redacci6n insuperada por ninguna otra escri-
tura de las antiguas!
Vamos a entrar ahora en detalles curiosos relatives
a la vida y costumbres del pueblo Maya; curiosos, no
por la manera de realizarlos aquella raza; pero si debi-









CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE COPAN


do a la gran semejanza que sus costumbres tienen con las
nuestras, lo que vendra a robustecer la afirmaci6n de la
altisima evoluci6n de aquel pueblo prodigioso.
El bautismo, el agua sagrada de los cristianos, que
purifica de la mancha del pecado de nuestra madre Eva,
era usado por los mayas y solamente por ellos entire
los hist6ricos pueblos primitivos de toda la Am6rica. Para
ellos el bautismo significaba el renacimientento a la vi-
da pura; era, pues, una purificaci6n; pero no para lavar
pecados ajenos ni anteriores al nacimiento; sino para
preservarse de las cosas temporales que eran malas,
para ser buenos en sus costumbres; era, en una pala-
bra, un simbolo de santificaci6n. jQu6 hermoso simbolis-
mo! Era tal y tanta la devoci6n que por el bautismo
tenian, que jamAs dejaban de hacerlo; y, como los actua-
les cristianos, si llegaban a grandes sin cumplir aquel
rito, para hacerlo debian antes confesarse con el Sacer-
dote, a fin de que les perdonara los pecados.
La ceremonia del bautismo reviste una importancia
capital entire las costumbres del pueblo Maya. A gran-
des rasgos permitidme relatarla.
Ponianse de acuerdo los padres de los niflos ma-
yores de tres afios y solicitaban del Sacerdote el bau-
tismo para 6stos; se elegian cuatro personas para ayu-
dar a la ceremonia. En el patio de la casa del principal
de los nifios, reunidos todos, colocaban en filas aparte
los varones y las nifias. Lu6go se imponia en aquella,
como en todas las ceremonies religiosas de los mayas,
la necesidad de arrojar al Demonio. Para ello se colo-
caban cuatro banquillos, uno en cada esquina del patio
donde se sentaban los ayudantes llamados chances, y con
cuerdas cerraban el lugar, asidndolas por sus extremes.
El Sacerdote, sentado en el centro, tenia un brasero con
maiz molido e incienso, y cada nifo legaba a 61 y Ie po-
nia en la man'o un poco de tales sustancias, que 61 arro-
jaba en el brasero; despuds echaban un poco de vino
en un vaso y dabanlo a uno que lo Ilevase fuera del
pueblo sin volver la vista atras al dejarlo. Asi quedaba
purificado el lugar. En seguida, mientras el Sacerdote se
vestia, extendian esteras en el patio, y despuds salia aqul6









ATILIO PECCORINI


vestido con una tunica roja hecha de plumas, con una
especie de mitra tambidn de plumas de colors, y debajo
de la tinica llevaba unos listones talares, y un hisopo
formado de chinchines de cascabel.
Hecho el silencio m.s grave, el Sacerdote bendecia
a los nifios, ludgo se sentaba y les colocaba unos
pafios blancos sobre la cabeza, y uno de los ayu-
dantes aplciaba a cada uno nueve golpes en la frente
con un hueso que le daba el Sacerdote. En seguida les
mojaba la mano y la frente con un vaso de agua, lo
mismo que la cara y entire los dedos de las manos
y los pies, sin decir palabra. Entonces el Sacerdote
les quitaba los patos blancos de la cabeza y les
daba a beber un liquid sagrado, y con esto terminaba
el bautizo.
Usaban confesar sus pecados en moments de pe-
ligro o para prevenir mayores males. Si en tales ca-
sos estaba present el Sacerdote, lo hacian con el; pero
tambidn podian confesarse con sus padres o madres, y
los casados, con su c6nyuge. Con esto se creian salvos.
Sus pecados eran pocos: el robo, el homicidio y la
mentira.
El adulterio era castigado severamente: averiguado
el hecho, se juntaban los principles en la casa del se-
for, y traido el adfltero, lo ataban a un drbol, lo entre-
gaban al marido, y si 6ste le perdonaba, quedaba libre,
si no, lo mataba arrojandole una gran piedra en la ca-
beza. Cuanto a la mujer, por castigo, bastaba la infa-
mia, que entire ellos era muy grande.
El homicide pagaba su pena matindole los parien-
tes de la victim, siempre que encontraban lugar para
ello, salvo que pagara el valor del muerto. El hurto se
castigaba haciendo esclavo al ladr6n.
Reverenciaban grandemente la ancianidad y respe-
taban a tal extreme a los viejos, que jams trataban
con ellos, except en lo indispensable. Si eran solteros,
no se relacionaban con los casados; y para evitar tratos
inconvenientes, existia en cada pueblo una gran casa
toda abierta, donde se reunian los j6venes para sus pa-
satiempos y en donde dormian hasta casarse. All tenian









CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE COPAN


sus juegos, como el de la pelota y el de las habas,
parecido al de dados.
La belleza de las indias mayas y la robustez de
los mancebos contrastan con la figure escu.lida que
presentan los pobres indios actuales. Pueblo de sanas
costumbres, es siempre un pueblo viril. Tenida por afren-
tosa la ebriedad, por deshonesto el celibato, por vergon-
zosa la ociocidad, por infame la prepotencia con el mi-
serable y por practice universal la caridad, era, puede
decirse, el pueblo Maya, un pueblo puro, sano en lo fisi-
co y en lo moral. .D6nde estA el Dios de los pueblos,
que con su mano protectora no quiso defender a aquel pue-
blo santo y viril, fiel exponente de todo cuanto puede
y vale el alma de los indios americanos?



***


Larguisima seria esta sinopsis relative a la vida y
costumbres de los mayas; y ya he fatigado much
vuestra atenci6n meritisima. Permitidme, para terminal,
que os cuente c6mo se gobernaban los mayas, algo
de sus ciencias y sus libros.
Como todos los pueblos antiguos de la tierra, los
mayas derivan de la Divinidad el poder; y esta Divi-
nidad en sus origenes remotos proviene del esclare-
cido guerrero, gran conquistador, que avasall6 las ciu-
dades. Adorado en vida como semidi6s, al morir se
convertia en pleno Dios.
El gran legislator, entire los mayas, parece haber
sido Zamnn, anterior a Kukulcan, fundador de MayapAn,
la ciudad de los mayas.
Kukulcan, la serpiente emplumada, la figure mitolo-
gica soberbia, resume de la sabiduria y de la astucia,
que igualmente camina rapida sobre la tierra y vue-
la veloz en los aires; Kukulcan, la scrpiente emplumada
de los mayas, simboliza el rel.mpago que en el miste-









ATILIO PECCORINI


rio de la noche ilumina con mis fulgor que los astros,
y su luz s6lo es comparable al sol; Kukulcin, el
Quetzalcohuatl de los Aztecas, el Gucumatz de los Qui-
ches, cantado en el Popol-Vuh; el Gagavitz de los Cak-
chiqueles, es el Dios de los dioses entire los mayas.
Despuds de Kukulcin, fundador de Mayapan, go-
bern6 su pueblo la casta ilustre de los Cocom, con cu-
yo nombre se conoci6 despu6s por much tiempo a los
Jefes. El Cocom proveia de Gobernadores a los pueblos,
eligiendo siempre a los mas ilustres, y confirmaba la
elecci6n entire los hijos de ellos, cuando le eran
adictos; les recomendaba el buen tratamiento de los
subordinados y la paz del pueblo, e incitarlos al trabajo
para que se sustentaran ellos y los seflores.
Eran tan celosos de su gobierno temporal, como de
los cuidados de la religion. Tenian un gran sacerdote lla-
mado Ahkin-Mai, o sea el gran Sacerdote de los mayas;
muy reverenciado por todos los pueblos, y le sucedian en
la dignidad sus hijos o sus mis pr6ximos parientes; Ilevaba
la clave de sus ciencias, era el redactor de sus C6dices,
daba consejos a los sefiores y respuestas a las pregun-
tas del pueblo; no se entendia mis que en los grades sa-
crificios y en los negocios y festividades principles; era
,el que proveia de sacerdotes a las provincias, exami-
.nndolos en sus ciencias y ceremonies; y les encargaba
las cosas de sus oficiosy el buen ejemplo entire el pueblo;
los proveia de sus libros, los enviaba a ensefiar sus cien-
cias y los obligaba a escribir textos de ellas. En una pala-
bra, era el gran Pontifice, augusto y sagrado, venerado y
querido como los mis grandes Pontifices de la historic!
Sus ciencias consistian en la cuenta de los afios, me-
Fes y dias de las fiestas y ceremonies, la administraci6n de
los sacramentos, los dias y tiempos fatales y la manera
de conjurarlos, sus maneras de adivinar y sus profecias,
los remedies contra los males y las calamidades pdbli-
cas, la conservaci6n de las tradiciones, leer y escribir
sus libros con los caracteres sagrados en forma je-
roglifica.
Los Sacerdotes vivian de sus oficios y de las ofren-
das que les hacian sus feligreses. Los Sefiores, o Ahaus,









CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE COPAN


eran sostenidos por el pueblo con tributes que donaban
voluntariamente por creerlo su principal obligaci6n para
con la patria. El pueblo daba la vida por sus Jefes, y
la traici6n era considerada tan monstruosa, que ha pa-
sado inscrita en los C6dices y tradiciones de sus tiem-
pos heroicos la c6lebre traici6n de los Jefes que cuida-
ban la ciudadela de Chichen-Itza. Esta traici6n forma
6poca en sus anales!
Los sefiores regian el pueblo, dirimiendo los litigios,
ordenando y arreglando las cosas de sus Reptiblicas, lo
que hacian generalmente en la noche y por manos de
sus principles personajes, especialmente los ricos, que
eran muy obedecidos y estimados. Cuando salian a la ca-
lie, Ilevaban siempre gran cortejo y numerosa compafiia.
El pueblo usaba much de la medicine, para lo cual
conocian y aplicaban especialmente yerbas y sustancias
minerales; trabajaban diestramente en los oficios de la
carpinteria, especialmente en las construcciones de sus
templos y casas, y eran magnificos artifices en la arqui-
tectura y la escultura.
Mucho queda por decir de este gran pueblo. Pero
permitidme deciros solamente, sin reticencia alguna, que to-
da admiraci6n para la raza maya es poca: en ella se encie-
rran las mas altas dotes de moral, y su contextura psicol6gi-
ca era el soporte de un alma grande, de un alna noble,
que yo no quiero career que estd muerta, que yo quiero
career que esti dormida, tinicamente dormida. Alma gran-
de, pura y generosa la de aquel gran pueblo. Y sabed
que aquel pueblo al trav6s de la historic vuelve a flore-
cer por virtud del alto designio del Todopoderoso; y vos-
otros, hondurefios, descendientes de Lempira, herederos
sois del pueblo Maya: sois vosotros, descendientes de
los constructores de Copan, los que conserviis con vos-
otros el patrio solar de aquellos heroes. Loor a vos-
otros, y que los manes que alimentaron aquel gran
pueblo infundan el valor de la perseverancia redentora
que fortalezca vuestro Animo, y mostrad, ante la faz del
mundo, que sois legitimos sucesores de los habitantes de
CopAn, demostrad que anida en vuestras almas la re-
beldia indomable del Cacique Lempira!.....





























GRANDES CENTROS DE CULTURAL DE LOS MAYAS,










O 0 0
o 0 0


SEIORAS Y CABALLEROS:

Hab6is asistido a un corto process de informaci6m
de lo que ha sido el mundo Maya. Mucho, muchisimo,
quedaria por decir para daros una idea mejor respect
a la grandeza de aquella raza que en su paso por la
tierra ha sabido dejar exponentes tan valiosos de su al-
ta cultural.
ZEn d6nde estin los vestigios que patentizan el de-
sarrollo admirablede aquella raza? 4D6nde se encuentran
esas moles graniticas, esos edificios portentosos, esas
construcciones fantisticas que admiran al explorador
cientifico y Ilegan hasta infundir pavura en el visitador
profano?
Se extienden en una superficie de cerca de medio&
mill6n de kil6metros cuadrados! Abarcan la zona enter
de Yucatan, Campeche, Chiapas, Tabasco, Guatemala y
la region occidental de Honduras. Es mi creencia, funda-
da en el descubrimiento de vasos y demAs objetos de-
ccramica antiquisimos, que la influencia de la civilizaci6n
maya lleg6 hasta los lagos de Nicaragua, o, por lo me-
nos, llen6 las fauces del Golfo de Fonseca.
Los restos arqueol6gicos diseminados en tan vasto'
territorio son materialmente innumerables. Existen
nticleos principles donde estAn agrupadas las mds ce--
lebres construcciones, donde se descubren maravillas del.
arte primitive de los mayas, y que a traves del tiempo,.
en lucha perenne con la mas cruel intemperie, persisten.









32 CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE COPAN
-alzindose gallardas, manteniendo muchas de ellas el co-
lor rojo ocre con que las colorearon las manos piadosas
.de sus artifices.
Palenke, Chakanputhn, Uxmal, Kabah, Labna, Bak-
halal, Mayapan, Izamal, Chichen-Itza, Tikal, QuiriguA
y Copan. H6 aqui, seflores, la series de nombres in-
mortales de las ciudades sagradas. En cada una hay
:una biblia, hay un profeta, hay una historic. iEn cada
una ha recorrido una etapa la civilizaci6n de los ma-
yas; en cada una se han desarrollado soberanos acon-
tecimientos!
Los portales de Palenke, los palacios de Uxmal,
los templos de MayapAn e Itzamal rivalizan con las co-
lumnas de Chichen-Itza, las piramides del Tikal, y ape-
nas todas ellas son comparable a la admirable escul-
tura de las estatuas de Copin!
Itzamal fue la tierra santa de los mayas. Su idolo
:mas celebrado era ITZAMAT-UL, que quiere decir, el que
posee la gracia y la concede, el rocio o sustancia del cie-
lo. Sabido es por cuanto dije que los mayas creian que
habia un Dios-tnico, vivo y verdadero, que ellos decian
era el mAs grande de los dioses, que no tenia formas y
no podia ser representado, por ser incorporal. 6Hay algu-
na diferencia con el Dios de los cristianos? 6Seria este
un presentimiento de la divinidad inherente al coraz6n
humann? Pues bien, a ese Dios, del cual, segin ellos,
procedian todas las cosas, le llamaban HUNAB-KU.
El hijo de este Dios se Ilamaba HUN-ITZAMNA, quien
fue, seg6n la tradici6n, el inventor de la escritura entire
los mayas; y cuando era preguntado por su nombre, res-
pondia estas palabras: YTZ-EN-CAUAN, YTZ-EN-MUYAL:
,iSoy el rocio de las nubes, soy la sustancia del cielo.
El temple consagrado a este Dios era el principal.
Habia otro idolo llamado Kab-UI, o sea la Mano Obra-
,dora, por haber existido en tal temple figurada una
mano, en serial de la gracia del Dios que sanaba a los
-enfermos con s6lo tocarlos. Era tan grande la fama de
este idolo, que de todo el territorio maya acudian en pe-
regrinaci6n a Itzamal, para lo que fueron construidos
-cuatro grandes caminos a trav6s de toda la regi6n.









ATILIO PECCORINI


El mis alto de los templos de Itzamal era llamado
Kinich-Kakm6. Asi nombraban al idolo, que quiere de-
cir: maya, o guara, cuando vuela con sus plumas irisadas
por el sol. Kinich-Kakm6 propiamente significa: mirada del
ara de fuego.
Otro de los templos, consagrado al Dios de los
rayos, del huracan y la lluvia, era llamado Ppa-Pphon-
Chac, o sea, temple de los rayos, correspondiente al
Tlaloc de los mexicanos. En este temple habitaban los
sacerdotes.
Chichen-Itza es la ciudad guerrera, el baluarte
de los mayas, el asiento de su ciudadela principal, la
formadora de guerreros. En correspondencia con Izamal,
ciudad eminentemente religiosa, esti Chichen-Itzi, por
excelencia military y guerrera. Esto no quiere decir que,
dada la compenetraci6n en que vivian entire los mayas
ambos 6rdenes, faltara en Chichen-Itzi la vida religio-
sa; muy al contrario, era tambidn de intense vida espi-
ritual.
Segin el libro del Chilam-Balam de Mani, a los
doscientos cuarenta afios de haber salido los Tutul 'Xiu
de Tulam, ciudad mitol6gica, los Itzaes fundaron a
Chichen-Itza, mientras gobernaban en Bakhalal. Ciento
veinte afios dominaron en Chichen-Itza, y fueron a fun-
dar a Chakanputiin. Trescientos afios mas tarde Ahcuitok
Tutulxit funda a Uxmal, y con el Halach-Uinic de Chichen-
Itza y el de Mayapan la gobernaron por espacio de
doscientos afios. A los setecientos diez afios de funda-
da Chichen-Itzi, tuvo lugar la traici6n del fuerte de la
ciudad, lamado Hunac-El, por cuya causa los Itzaes
abandonaron la ciudad. A los ciento setenta y siete afios
de abandonada Chichen-Itza, esto es, a los ochocientos
ochenta y siete afios de su fundaci6n, Ilegaron los es-
pafoles.
Chichen-Itz~ tenia de c6lebre su gran temple, uno
de los mis bellos de la arquitectura americana; sus co-
lumnas, y el pozo sagrado. Era 6ste cavado en una
sola piedra, de setenta pies de profundidad y aproxi-
madamente cien metros de didmetro. Tenia en sus ori-
3 Conjerenclas, etc., etc.









CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE COPAN


Ilas un temple semejante al Pante6n de Roma, adorna-
do con tigres y jarrones labrados en piedra, y multitud
de detalles ornamentales que sorprenden a todos sus
visitadores.
Tikal y Kirigua son las mis pr6ximas parientas de
CopAn. Se encuentran en la hermana Repdblica de Gua-
temala, cuya region toda entera ha sido el asiento
de las grandes civilizaciones de los Quiches y de los
Cakchiqueles, los que nos han heredado las mas so-
berbias mitologias de toda la America precolombina.
,Pudieran ser de otro modo, dada la expansion spiritual
de aquellas razas, hijas legitimas de los mayas; dados
la imponencia de sus volcanes altisimos, sus lagos azu-
les, sus frondosas montafias, las cintas de plata de sus
dilatados, anchurosos y mansos rios?
La naturaleza aviva el alma en aquella regi6n pa-
radisiaca, soporte y fermento de corazones que al traves
de las edades han sabido preservar la sanidad y
santidad del alma primitive de los indios americanos.
iEllos fueron los constructores de Tikal y Quirigua; ellos
fueron los que en los tiempos crueles del coloniaje, iban a
derramar ligrimas de sangre ante sus idolos y a recla-
marles a sus dioses por la promesa de que esperaron
fuerzas imposibles para contrarrestar al invasor!
Pero aquel espiritu de rebeldia y de defense per-
siste tambidn en los herederos de Tecum Human. El Dios
Gucumatz de los Quiches, el Dios Gagavitz de los Cak-
chiqueles, velan por sus razas; y tengamos fe en que el
despertar de los indios centroamericanos hara enmudecer
al Drag6n de los conquistadores, y, entonces, al alborear
la nueva aurora de su redenci6n, los resplandores del
grandiose temple de Tohil seran saludados por los
arrullos del quetzal, ave simb6lica enmudecida durante
cuatrocientos afios, refugiada en las selvas todavia virge-
nes, enmudecida de horror por la barbarie de los con-
quistadores de cualquier pueblo de la tierra.










ATILIO PECCORINI


i Copan, Copin, Copan! La visit en peregrinaci6n
religiosa, como debe llegarse siempre alli para reveren-
ciarla!
El origen hist6rico de Copan es dudoso y de muy
dificil explicaci6n. Autores hay que le atribuyen anti-
giledad tan remota, que sobrepasa en miles de afios a
la mis antigua civilizaci6n del viejo mundo conocida.
Hay asimismo quienes opinan que Copan es de fundaci6n
tan reciente, que apenas data de pocos siglos antes de
la conquista. El Can6nigo Ord6fiez, de Chiapas, piensa
que la 6poca de la fundaci6n de Copan, data de mil afios an-
tes de la Era Cristiana. Nada se sabe de exacto; pero si
es cierto, seglin lo ha comprobado el arque6logo Mr.
Morley, gracias al descubrimiento de una piedra frag-
mentada de CopAn que lleva la fecha de 310 afios antes
de Jesucristo, que ya en aquel tiempo existia la ciudad,
probablemente evolucionada.
Nada dice la tradici6n sobre si CopAn estaba atin
habitada a la venida de los espafioles. Probablemente
n6, porque el Cacique CopAn Galel vivia en el pueble-
cito actual del mismo nombre, distant dos kil6metros de
las ruinas. Parece que se sirvi6 de 6stas para defen-
derse de los ataques de los conquistadores, ofreciendo
las ruinas excelente situaci6n military sobre el valle don-
de estan construidas.
La tradici6n dice que CopAn es una antiquisima pobla-
ci6n que Dios destruy6 por ser malos sus moradores, a
quienes convirti6 en piedras. Cabe hacerle grandes reparos
a esta tradici6n. Los indios actuales pierden con bastante
facilidad la noci6n del tiempo, y, ademas, las ideas reli-
giosas inculcadas por los espafoles parece que les han
dejado reminiscencias de la suerte que le cupo a Sodo-
ma y a Gomorra.










CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE C.)PAN


La creencia en que los habitantes de Copan fueron
convertidos en piedras, patentiza la delicadeza de la es-
cultura copaneca, que hace aparecer como obra sobrena-
tural lo que fue simplemente obra del cincel; y esto
por sentirse hoy dia impotentes nuestros indios para
imitar ese arte antiguo, que es un primor de escultura
ornamental.
Sea como quiera, lo cierto es que Copin es una de
las mas adelantadas manifestaciones del arte de la Ame-
rica arqueol6gica, la expresi6n mejor de la escultura
precolombina. El infinite entrecruzamiento de las lines
y figures hace que 6stas no puedan ser bien apreciadas
en su exquisite perfecci6n y simetria. La manera gene-
ral de este arte consiste en la representaci6n muy ador-
nada de la figure complete o rudimentaria de los obje-
tos. Sus estatuas, de una escultura incomparable, casi no
tienen rival. Sus jeroglificos, delicadamente correctos, y
sus edificios y demis construcciones estan hechos con las
mis estrictas reglas de la arquitectura. Parece incredible
que en una clase de piedra tan facil de reventar al gol-
pe del cincel, hayan sido talladas figures que aun al di-
bujante no es facil imitar; y es tal la riqueza de sus
detalles, que es impossible comprender de una vez, ni
aun viendo con detenimiento las estatuas, hasta d6nde
Ilega su exquisite delicadeza; pues cada vez que se
examinan, se descubren nuevas figures.
Todo ello es prueba suficiente de la avanzada cul-
tura a que lleg6 Copan, para lo cual debi6 necesitar
una evoluci6n vastisima; maxime si se toma en cuenta
que la civilizaci6n es aut6ctona en la America, pues no
tiene, segtin hasta hoy se puede colegir, ninguna raiz
comtn con civilizaci6n alguna. Dicha evoluci6n re-
quiri6 grandes espacios, grandes etapas en su historic y,
por iltimo, un desarrollo cientifico admirable, impossible
de alcanzar sino en el colmo del adelanto, en ese cenit
de toda civilizaci6n, en que irradian en todas direccio-
nes las luminosas rafagas de las ciencias y las subli-
mes facetas de las artes, hasta que, al declinar el sol
del progress, aparece la decadencia, la edad decrdpita,
cuyo triste fin lo deja todo sumido en las sombras!











ATILIO PECCORINI


Pero de pronto surge el faro luminoso de la inves-
tigaci6n, y, al rasgar con sus rayos los densos velos de
esas sombras, se descubren apenas, en esa dudosa pe-
numbra, figures colosales agigantadas por la imaginaci6n,
estatuas misteriosas, jeroglificos inc6gnitos y calaveras
irrisorias que con desdeflosa sonrisa se burlan de los
vanos intentos de la ciencia por arrancarles su secret.
Sin embargo, ha de Ilegar ya el tiempo en que el
intelecto del hombre sabrd desentrafiar aquel profundo
misterio, y no esta lejano el dia en que exhibird, hasta
la evidencia, la verdad ignorada de esta gran ciudad,
que indudablemente fue teatro de soberanos aconteci-
mientos.


Si nos fuera dable remontarnos a la 6poca en que la es-
plendorosa CopAn brillaba en toda su magnificencia,
nos sorprenderia contemplaria con sus edificios, sus
construcciones y sus templos, sus rojas escaleras, sus
altares y sus idolos, bafiados muchos de ellos en esa
pintura roja-ocre que el tiempo ha respetado dejindole
su primitive color. Copan fue una poblacion inmensa,
de grandes plazas, de s6lidos edificios y de soberbias
esculturas.
(Vease el fotograbado Nfm. 1).
Los restos de antigiedades se extienden dentro de
un perimetro de dos leguas; pero el ntcleo principal de
las ruinas, su edificaci6n compacta, se reduce, poco mas
o menos, a dos kil6metos. Estas pueden dividirse, para
su mAs c6moda descripci6n, en tres parties.
La primera esti compuesta por lo que Ilamo gran-
de anfiteatro. Consiste en inmensas graderias que limi-
tan la gran plaza por el Norte en toda su extension,
y por el Oriente y Po:iiente se extienden a mas o me-
nos ciento cincuenta metros. Muchas de estas graderias
con inscripciones jeroglificas, todavia en perfect estado
de corservaci6n, servian para alojar los millares de personas
que asistian a religiosos espectaculos. La Gran Plaza
tiene mins de trescientos metros de largo por unos cien-
to cincuenta de ancho. Es absolutamente plana; su piso,










CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE COPAN


s6lido y adoquinado, debe de haber tenido un gracioso
aspect blanco.
La graderia del Norte tiene unos doce metros de
altura, con una amplia meseta en la parte superior. En
el centro de la meseta se levanta una pequefia pirdmi-
de, desde cuya cumbre baja una hermosa escalinata,
con algunas inscripciones jeroglificas, hasta el nivel del
piso. Al pie de esta escalinata se alza uno de los mis
bellos e interesantes idolos.
(VWanse los fotograbados Nim. 2 y 3).
Al frente de 61 hay una gran piedra bien labrada.
al parecer de sacrificios.
Por el Oriente la Gran plaza esta orlada de una
graderia semejante a la anterior. La meseta de esta
graderia se extiende en forma triangular por el Este, y
es muy plana en la parte superior, salvo ligeras pro-
minencias en el Norte y una regular pirdmide en uno
de sus vertices. Tiene 6sta, al pie del Angulo Nordeste,
un monolito con jeroglificos extrafios en forma de tejido
de petate, (fotograbado Ndm. 4) y una piedra con un
adorno en forma de X, que coincide exactamente con
los rumbos cardinals. La meseta que acabo de des-
cribir tendrA unos 70 metros de Norte a Sur, y en esta
direcci6n limita a la Gran Plaza; 65 de Poniente a
Oriente; por el lado de la hipotenusa, que es una linea
quebrada, tendrd unos 100 metros.
Por el Poniente, la Gran Plaza limita con una
graderia de escultura semejante a la anterior, pero de for-
ma casi cuadrada, y tiene dos mesetas: una de pocos
metros de elevaci6n, con una pequefia pirAmide en el
centro, frente a la Gran Plaza, y la otra de pocos metros
mis elevada que la primera.
En el centro de la Gran Pl za hay una pirdmide
cuadrangular con una escalera en el lado Oriente. En
su flanco Sur hay un monolito en forma de piedra de
sacrificios, y en su lado Norte empiezan los idolos que
la pueblan en considerable ntmero.
Por el Poniente y siguiendo una linea recta siempre
con las construcciones descritas, se extiende una graderia,
o, mejor dicho, una construcci6n en forma de gradas










ATILIO PECCORINI


por los cuatro lados. Tiene poca altura y unos diez
metros de base. Entre esta construcci6n y la anterior,
hay un espacio libre como de 30 metros, a cuyo lado
queda una de las entradas principles que dan acceso
a la Gran Plaza. Por el Sur tiene 6sta una gran pirnmide
en el fondo y poco distant de las constrncciones que
la limitan por ese lado y que consistent en las faldas
de cerros piramidales de forma y base irregulares; toca
por su v6rtice Noroeste con otra pequefia pirimide uni-
da a una construcci6n en forma de L y de menor altura.
En el flanco poniente de la gran piramide que co-
linda con las parties descritas, hay una bellisima escali-
nata (fotograbado No 5) como de 7 metros de anchura,
con lines de perfectos jeroglificos en cada grada. En
su propio centro tiene un idolo que represent un Dios
sentado en una de las gradas sobre un tapete finisimo,
y se advierten los hilos de sus adornos semejantes a
los flecos de un pafol6n.
Tiene el Dios un adorno como fez de esfinge, y los
brazos recogidos sobre el vientre y como con una ofrenda
en las manos. Al pie de esta hermosa escalinata hay
una gran piedra con figures extraflas, y otra que repre-
senta un lagarto, de cuyas fauces sale una cabeza hu-
mana. Entre estas piedras yace derribada una estatua
hecha pedazos.
Al pie de la piramide central de la Gran Plaza hay
un idolo roto y caido (fotograbado N' 6). Pr6xima-
mente se encuentra una bella escultura que represent
un trono y que bien puede ser la efigie del Dios Ku-
kulcin, la serpiente emplumada.
(Fotograbado N' 7)
El cuerpo medio de las construcciones de Copan,
se levanta en forma irregular, mis o menos cuadrada,
y se extiende principalmente de Norte a Sur. En su par-
te Noreste tiene una pequefia prolongaci6n compuesta
de la pirimide descrita anteriormente y una especie de
azotea de forma cuadrada y de pocos metros de altura.
En el centro de las ruinas se alza una de las pi-
ramides mas elevadas de CopAn (fotograbado N0 8).
Es una de las que separa, como ya se dijo, la Gran










CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE COPAN


Plaza del nicleo central. Tiene en su cumbre restos
de una edificaci6n compuesta de siete celdas y estA m.s
al Poniente, fuera de otras construcciones destruidas.
Siguiendo la direcci6n del Oriente, se encuentran los
mejores restos de todas las edificaciones de CopAn y
consistent en una series de celdas que deben de haber
sido de uno de los templos principles. Contiene espacio-
sas habitaciones, algunas de ellas primorosamente ador-
nadas con figures y detalles maravillosos.
(Fotograbados Nos. 9 y 10).
Siguiendo siempre en la misma direcci6n se encuen-
tran restos de habitaciones numerosas (Fotograbado No.
11) de paredes angostas de piedra canteada, algunas de
ellas comunicadas entire si, y en el extreme vecino a la ori-
Ila del rio se encuentra una pequefia celda, a la que se
llega por una hermosa y bien conservada graderia. Era
posiblemente un temple. (Fotograbado N0 12).
Las construcciones de la parte que limita el rio de
Copan, que ahora pasa besandolas en casi toda su lon-
gitud, consistent en unas pirdmides de base cuadrangular,
con muchas habitaciones en la cumbre. Estas limitan el
patio central de esta parte de las ruinas, y al pie de ellas
y en el mismo patio, hay ahora un hueco por donde se
baja a una celda subterranea que comunica con el ex-
terior del lado del rio por un conduct hecho en piedra,
por donde puede pasar un hombre a gatas. Al otro ex-
tremo del centro de las ruinas hay otro patio llamado
occidental, y estA separado del anterior por una series
de construcciones en forma de piramide truncada. Una se-
rie de graderias circunda (fotograbado No 13) el patio
oriental, que tiene aproximadamente 40 metros en cuadrado,
de extension. Forma una especie de pequefio anfiteatro
y en la graderia que conduce al otro lado se encuentra
una de las escalas mas bellas de Copan, que constitu-
yen un timbre de honor para los escultores copanecos.
Consiste esta escala en varias gradas con jeroglificos,
con pasamanos bien labrados, y que tienen al remate
de 6stos dos grandes tigres en actitud de acecho.
Uno de los Angulos de este patio sirve de base a
la mas alta de las piramides de CopAn (fotograbado









AITLIO PECCORINI


No. 14), la que en su v6rtice tiene una cabeza enorme
figurando probablemente el mascar6n de Zamnd, el abue-
lo del Dios Izamni de Chichen-Itza. Esta piramide,
que en la mayor parte de su base limita el pa-
tio oriental por el lado Sur, esta separada de las cons-
trucciones del lado del rio por un pequefo pasi-
11o; y en estas construcciones, a las cuales condu-
ce una graderia hasta la cumbre, se encuentra en
su base superior, que es plana, un tigre de piedra,
sin cabeza, por hab6rsela quitado alg6n valiente explo-
rador o visitador sacrilege, y que tiene mas de tres
metros de las garras a la cola. El tigre esti en acti-
tud rampant. (Fotograbado No. 15).
El patio occidental es mas grande que el ante-
riormente descrito, y tiene en su interior otra cons-
trucci6n que fue quizds adoratorio. Limita este patio,
por el lado oriental, la gran piramide Sur, la mis alta
y bella, con extrafia escalinata de calaveras que desde
la cumbre baja hasta un altar primorosamente esculpido.
(Fotograbados Nos. 16 y 17).
En esta piramide que puede calcularse de cerca de
treinta metros de altura, existen habitaciones en todas
sus parties, desde la cumbre hasta la juntura con la
piramide truncada que separa los patios. Frente a es-
tas habitaciones hay un bonito patio de poca extension,
donde se ve ademis un bello monolito.
Hacia el mismo lado donde esta el altar de Copin
y junto a las gradas de la piramide de separaci6n de
los patios, se ve una estatua, mas angosta en su base
que la parte superior, pintada de ocre, actualmente incli-
nada, tal vez por efecto del tiempo.
En las proximidades de la construcci6n (fotograbado
No. 18) que esti en el patio occidental, pude recoger va-
rios fragments de escultura que, por su perfecci6n, son
dignos de admirarse (fotograbado No. 19).
Fuera de lo descrito, que lo ha sido a grandes
rasgos, de lo principal de las ruinas de Copan s6-
lo resta mencionar la iltima porci6n de estas, que
consiste en pequefias pirdmides, en el mismo or-
den de las demis construcciones, con sus bases









CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE COPAN


en correspondencia con los cuatro rumbos cardinals,
con sus gradas algo conservadas, por las que se Ilega
a las cumbres terminadas generalmente en plataformas
con restos de edificios.
Al Sur de todo lo descrito y siguiendo la base del
mismo rumbo de la gran pirdmide, s6lo se encuentran
promontorios de poca altura sobre el nivel de los pa-
tios, y desde 6stos una larga graderia que se extiende
de Oriente a Poniente. Es de poca altura y da a una
plataforma que tiene dos piramides de base exagonal
con un angulo entrante: una en el extreme poniente, y
la otra al lado opuesto. Casi del centro de esta pla-
taforma bajan pocos escalones al nivel general de la
Gran Plaza.
Lo relatado comprende la edificaci6n compact de
Copin; pero a dos kil6metros de las ruinas se encuen-
tran preciosos fragments.
(Fotograbado No. 20).
Hab6is asistido, sefores, a una escena en verdad
interesante, cual es la revelaci6n, para muchos de voso-
tros, de aquellos grandes anfiteatros de Copin. Ahora os
mostrard algunas de las obras escult6ricas que el arte
copaneco dispuso alli.
Pues bi6n, alli se encuentran las series de monolitos
sagrados, alli estin las estelas principles, bellas es-
culturas de bien proporcionadas formas.
(Fotograbados Nos. 21 y 22).
He aqui el idolo de la entrada por el lado ponien-
te de la Gran Plaza. ,Quidn pudiera abarcar de un s61o
golpe de vista la infinita variedad de adornos que exis-
ten en esta estatua? Es de admirar en ella su regular
estado de conservaci6n y ademis las graciosas escultu-
ras que adornan al EX, la cinta que cubre la figure por
delante.
(Fotograbados Nos. 23 y 24).
Esta estatua, que, como casi todas, tiene tres me-
tros y medio de altura, present en su reverse una
bellisima plancha de jeroglificos. La expresi6n del ros-
tro del Idolo en forma pentagonal, revela dolor.
(Fotograbados Nos. 25 y 26).









ATILIO PECCORINI


Os lamo la atenci6n, sefiores, sobre esta este-
la. Ella tiene un simbolismo revelador de cosas su-
mamente interesante. Poddis advertir claramente entire
sus adornos superiores las trompas de elefantes. Y
bien, tal cuadrdpedo ha existido en America en 6po-
cas remotisimas, y, al sentir de Cronau, este animal y
el mammuth hace miles de afios que dejaron de existir
en el Continente Americano! 6C6mo lo conocieron nues-
tros indios? 6Por virtud de qu6 tradicci6n ha podido lle-
gar hasta los artists copanecos la efigie exacta de tal
bestia, apenas figurada en los maundbuilders, de la Am6-
rica del Norte?
(Fotograbado No. 27).
Esta estela present la curiosidad de tener sus je-
roglificos entire cordones, pintada la estatua de rojo ocre
y bastante bien conservada. S61o hay que lamentar que al-
gtn visitador profano haya mutilado los jeroglificos al
quererlos arrancar.
(Fotograbado No. 28).
Esta estatua es la estatua del terror: se advierte en
ella la expresi6n del miedo, de la fiereza. No sabria decir
si en ella se ha querido esculpir algtn idolo especial
que tales cosas figurara, o si bien la intenci6n del artist
ha sido infundir en el pueblo creyente la impresi6n de
aquellos sentimientos. Es de notar, ademis, que
tiene un traje distinto de todas las otras que presentan
figures, y, su vestido complete, hasta el calzado, indica
la especialidad de esta estatua, digna de nota bajo tales
respects.
(Fotograbado No. 29).
Esta bellisima estatua, la mayor de todas, pues al-
canza 5 metros de altura, tallada en roca granitica
de manera perfect, est. en el propio centro de la Pla-
za, donde se hallan los idolos. Presentaba, cuando en
pie, dos figures casi iguales: la una viendo al Oriente, y
la otra al Poniente. Sus jeroglificos son tan finos, que
en algunos de ellos se advierten los dientes de un pez
diminuto. La forma oval del rostro que tiene el idolo es
casi perfect; indudablemente es el mas bello de todos.
Frente a esta estatua existe una gran piedra de sacrifi-










CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE COPAN


cios, figurando un caparaz6n de tortuga, con canales por
donde probablemente escurria la sangre de los sacrifi-
cados.
Generalmente se sacrificaban animals; pero en ca-
sos muy excepcionales tenian por cierto que se salvaban
de alguna gran calamidad solamente haciendo sacrificios
humans.
Llegado el dia delsacrificio, para ellos muy augusta ce-
remonia, juntibanse en el anfiteatro de la Gran Plaza, y
despu6s de verificar sus bailes simb6licos y de
echar del lugar al demonio en la forma que an-
tes dije, el gran sacerdote untaba de betin azul el
cuerpo de la victim enteramente desnuda, y los chaces
untaban tambidn de azul la piedra de sacrificios; ponian
a la victim un casco en la cabeza y la conducian
a la grada del Templo. Los chaces con gran presteza
la ponian de espaldas en la piedra y asianla de las
piernas y de los brazos. En esto llegaba el nacom y dabale
con gran maestria con una navaja de pedernal unacuchillada
entire las costillas del lado izquierdo, sobre el coraz6n.
Lu6go con la mano lo extraia y lo presentaban palpi-
tante en un plato al sacerdote, el cual muy aprisa un-
taba los idolos con aquella sangre fresca!
Asi creian aquellas almas infantiles rescatada su
dicha! Asi creian dominar la sombra negra de la des-
gracia!






Copin fue, indudablemente, una poblaci6n bellisima,
blanca como Jerusalem, populosa como Roma, y como
Atenas, asiento de artists!
Muy poblada y eminentemente religiosa, como lo
atestiguan los templos, idolos y altares esparcidos por
toda la ciudad. La enormidad de sus plazas todas, como
ya dije, con grades graderias, estin demostrando que des-









ATILIO PECCORINI


tinadas fueron a contener millares y millares de especta-
dores en aquellas ceremonies religiosas. La Gran Plaza
ha podido contener cuatro veces mis espectadores que
el Coliseo Romano! Y en la construcci6n de Copan se
han empleado lo menos 26.000,000 de pies cibicos de
piedra.!


***


Perdonad, Sefiores, la magnitude de este trabajo. Se-
guramente habra fatigado ya vuestra atenci6n; pero per-
mitidme, antes de darle termino, deciros dos palabras. Es-
tas van encaminadas a sugerir a vuestra mente la idea
fundamental de mi conferencia: La necesidad urgente de
proteger las ruinas de Copin! Es doloroso que se en-
cuentren casi en complete abandon: la vejetaci6n cruel
sienta sus troncos centenarios sobre las mis altas cum-
bres de las piramides, y las raices, con su taladro incle-
mente, husmean el interior para engordarse y con ello
desquiciar las piedras y desajustar los edificios, que por
tal causa se desmoronan constantemente.
La intemperie, las tempestades que descuajan gran-
des ramas que caen sobre las estatuas y las arrojan al
suelo en cien pedazos; los visitadores profanos que co-
meten el doloroso sacrilegio de mutilarlas por gusto; los
exploradores ambiciosos que irreverentes las ultrajan qui-
tindoles los mejores detalles para llevarlos a enriquecer
museos extranjeros; en fin, todo alli es conjuro perpetuo
para contribuir a perderlas. Pero no es eso todo, sefio-
res, hay algo mis cruel todavia: me refiero al bello rio
Leld, que lame las bases de las pirdmides. Este rio ha
emprendido, desde hace qui6n sabe cuantos aflos, la obra
destructora mas sensible para las ruinas. A cada crecida
del mismo caen grandes bloques de las piramides; y es
tristisimo pensar que, revueltos con las aguas turbias, se
pierden para siempre qui6n sabe cuantas riquezas, cuan-
tos tesoros de la arquitectura y la escultura de Copin.









CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE COPAN


Ese gran barranco que veis (Fotograbado NP 30) es
lo que aun quedaba de las ruinas en 1909, cuando visit
a Copin. Tal vez ahora se hayan reducido a much me-
nos. En aquel tiempo con gran trabajo logre salvar un
tigre de piedra, semejante al de la proyecci6n que os he
mostrado, y que estaba a punto de derrumbarse en el ba-
rranco y perderse para siempre.
Tales fueron, sefiores, aquellos pueblos de que os
he hablado esta noche; tales fueron las ruinas, y a lo que
hab6is mirado, quedan reducidas.






Por honrosa y meritoria que sea la labor del Gobierno
que proteja y del pueblo que cuide de las ruinas, queda siem-
pre en pie otro problema, a mi juicio muy grave ytrascen-
dental: me refiero ala restauraci6n moral de la clase indi-
gena. Copan es un simbolo: expone el alma rota de los
indios, herida de muerte por la dominaci6n. Al mismo
tiempo que habremos de rescatar aquellas piedras sagra-
das, debemos emprender la gran jornada, la jornada de
Las Casas, el fraile dominico hijo de Castilla, salvador
y restaurador de la honra de Espafia conquistador;
porque si fue incruenta la dominaci6n; fue en cambio
cruel y barbara la conquista. Tiempo lleg6 en que nadie
habria osado sostener que los que Ilegaron a la Ame-
rica predicando la Doctrina del Cristo de Judea, no
eran mis barbaros y salvajes que aquellas almas
nobles y tranquilas que vivian en la independencia bo-
zal de la Naturaleza.
Despu6s de la algarada del combat conquistador,
al disiparse el humo de los arcabuces, el sol, indiferen-
te, vino a alumbrar el cadAver galvanizado de una ra-
za entera, ha dicho un gran pensador centroamericano;
pero yo no convengo en que la raza indigena est6
muerta, aunque es cierto que los conquistadores, prime-










ATILIO PECCORINI


ro, y los colonizadores, despu6s, han apagado en ella la
ilusi6n de la vida, le han Ilenado la existencia de tan-
to dolor y de amargura tanta, que su espiritu carece de
expansions, y ellos mismos se consideran inferiores.
Y tiempo es ya de que suene la hora de su reden-
ci6n, tiempo es ya de que el gran sacerdote Camascatl,
de Cuscatlin, el Pontifice Quich6 y el Ah-Kin de Co-
pan entonen, desde el cielo donde moran con sus ante-
pasados Kukulcan, Tohil y Gagavitz, los himnos que
arrullaban a los guerreros de Atlacatl, a las huestes de
Tecum-UmAn y a los hijos siempre gloriosos del gran
Lempira.
CopAn es un simbolo. iCopAn es el dep6sito sagra-
do que nos legara aquella raza nuestra! iCopan es el
dep6sito sagrado que guard nuestra historic; es el re-
ceptaculo de las grandes tradiciones de los heroes sin
nombre, de las epopeyas gloriosas! Si es cierto que
la ciencia abarca los dominios enteros de la humani-
dad, y por tanto la ciencia entera velara sobre CopAn,
cierto es tambidn que ese rinc6n sagrado que velan
actualmente las selvas del Cacique de acero, del gran
Lempira, ese patrio solar que es cosa vuestra, sera cui-
dado por todos los herederos de nuestros antepasados
comunes. Presto llegara el dia redentor en que las rui-
nas sacras de CopAn se conviertan en reliquia centrc-
americana; y entonces, a la luz de la mas plAcida luna,
arrulladas aquellas moles graniticas por el murmullo del
rio Leld, veran Ilegar a ellas los altos espiritus de
aquellas legiones ya muertas, de aquellos tiempos-ya
idos, de aquellas edades remotas, y en presencia del
gran Pontifice de Copan, del gran Ah-Kin de los ma-
yas, celebraran ellos tambidn un sacrificio en holo-
causto de la jornada redentora: sacrificardn ante sus
dioses y sus idolos la figure escualida del separatis-
mo !!
Y al rayar el alba, a la hora en que los espiritus
vuelan a la region celeste, el coro de los sacerdotes en-
tonard el himno sagrado de su biblia santa, y ante aquel
conjuro mAgico, Kukulcan, la serpiente emplumada, cru-
zard los aires con su silueta de fuego; los quetzales de










48 CONFERENCIAS SOBRE LAS RUINAS DE COPAN
todas las selvas centroamericanas romperan su mutismo,
y cantaran, y el aguila Cakchiquel, desplegard sus alas
de oro, y volara anunciando la buena nueva a los her-
manos unidos de la America Central!!




























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No. 16.-Frente del altar de Copin


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No. 17.-Altar de CopAn


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No. 20.-Restos arqueol6gicos en el actual pueblo de Copin


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