• TABLE OF CONTENTS
HIDE
 Front Cover
 Title Page
 Acknowledgement
 Foreword
 Table of Contents
 Introduction
 Primera Parte
 Segunda parte
 Consideraciones finales
 Conclusion
 Bibliography
 Back Cover






Title: Hacia una nueva democracia
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00023308/00001
 Material Information
Title: Hacia una nueva democracia
Physical Description: 53, 1 p., 1 l. : ; 28 cm.
Language: Spanish
Creator: Cáceres Lara, Octavio
Publisher: Tipografía Sánchez & de Guise
Place of Publication: Guatemala
Publication Date: 1943
 Subjects
Subject: Democracy   ( lcsh )
Political science   ( lcsh )
Genre: bibliography   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Bibliography: "Bibliografía": leaf at end.
Statement of Responsibility: tesis presentada al honorable tribunal examinador por Octavio Cáceres Lara al conferírsele los títulos de abogado y notario.
General Note: At head of title: Universidad nacional. Facultad de ciencias jurídicas y sociales. Guatemala, C.A.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00023308
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002880175
oclc - 25063938
notis - APB1426
lccn - 43022476

Table of Contents
    Front Cover
        Front Cover
    Title Page
        Page 1
    Acknowledgement
        Page 2
    Foreword
        Page 3
        Page 4
    Table of Contents
        Page 5
        Page 6
    Introduction
        Page 7
        Page 8
    Primera Parte
        Page 9
        La democracia moderna
            Page 9
        La representación
            Page 10
            Page 11
        Las mayorias
            Page 12
            Page 13
        Los partidos políticos
            Page 14
        El ejercicio de los cargos publicos
            Page 15
        La libertad
            Page 16
            Libertad de expressión
                Page 17
                Page 18
                Page 19
        La igualdad
            Page 20
            Page 21
        La ley
            Page 22
            Page 23
        Liberalismo y democracia
            Page 24
        Liberalismo económico
            Page 25
            Page 26
            Page 27
        La dictadura
            Page 28
            Page 29
            Page 30
            Page 31
    Segunda parte
        Page 32
        Hacia una nueva democracia
            Page 32
        Personalidad y dignidad humanas
            Page 33
            Page 34
        Oportunidades educativas y económicas
            Page 35
            Page 36
        Capital y trabajo
            Page 37
            Page 38
            Page 39
        Instrucción publica
            Page 40
            Page 41
        Producción y distribución
            Page 42
            Page 43
        Asistencia social
            Page 44
            Page 45
            Page 46
        Legalidad arbitraliedad justicia
            Page 47
            Page 48
        La mujer en la vida ciudadana
            Page 49
        Oportunidad para ejercer los cargos públicos
            Page 50
            Page 51
    Consideraciones finales
        Page 52
        Page 53
    Conclusion
        Page 54
    Bibliography
        Page 55
    Back Cover
        Page 56
Full Text


OCTAVIO CACERES LARA


HACIA UNA

NU EVA

DEMOCRACIA


GUATEMALA, AGOSTO DE 1943.










UNIVERSIDAD NATIONAL
FACULTAD DE CIENCIAS
JURIDICAS Y SOCIALES
GUATEMALA, C. A.


j~r


Cr/t3~~ -Ltrc~L/ -& CC~~PCC~C/ ~~(~
-



~L~S~ crt~63


HACIA UNA NUEVA DEMOCRACIA


TESIS


PRESENTADA AL HONORABLE

TRIBUNAL EXAMINADOR

POR

OCTAVIO CACERES LARA

AL CONFERIRSELE LOS

TITULOS DE


ABOGADO Y NOTARIO









GUATEMALA, AGOSTO DE 1943.


TIPOIRAFIA SANCITEZ & DE ,OUISE
80 Avenida Sur No 30.


I



















JUNTA DIRECTIVE

DE LA


LATI '
AMERICAN


FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS Y SOCIALES

DE LA

UNIVERSIDAD NATIONAL


PROPIETARIOS:


DECANO. . . . .. Lie. don


VOCAL 10.
VOCAL 2".
VOCAL 3-.


. . . . ,, ,,
. . . . ,,
. . . . ,, ,,


Luis Barrutia.
Ricardo Peralta.
Roberto Matos.
Arturo Peralta.


SECRETARIO. . . . ,, ,, Salom6n Pivaral.

SUPLENTES:


DECANO. .
VOCAL 1. .
VOCAL 29. .
VOCAL 39. .


SECRETARIO. .


. . . Lie. don Eladio Mlen6ndez.


S ,, ,,


' ,,
S~,, ,,


S ,, ,,


Carlos A. Reeinos.
Carlos Gir6n Ziri6n.
Guillermo IIerrera.
Julio Camey Herrera.


Dictamin6 sobre esta thesis: Lie. Don LuIs BELTRANENA.










Articuio 19 de la Ley Orgdnica de la Universidad Nacional de Guatemala.-"Por las
ideas desarrolladas en la tesis, s61o el candidate sera responsible, pero la desaprobaci6n
del 'Tribunal acerca de estas iltimas, no serd parte en la calificaci6n del examen, ni
motivo para near el titulo."


3(L
*4-\a2s
,j cw^ 1
1( b











LUIS BELTRANENA
ABOGADO Y NOTARIO

10O CALLE ORIENTED NQ 6B
GUATEMALA


S11 de Agosto de 1943.



Sefior Licenciado Don Luis Barrutia,

Decano de la Facultad de Ciencias Juridicas y Sociales,

Present.


Senior Decano:

Ia sido sometida a mi dictamen la interesante tesis del Abogado in fieri
Octavio Ciceres Lara, que denomin6: IHACIA UNA NUEVA DEMOCRACIA;
trabajo que he leido con todo interest.
Sin interferir en lo mas minimo con las ideas del autor, que en gran
manera comparto, debo declarar que la tesis llena una necesidad. La de explicar
el contenido de ideas y concepts que se manejan a diario sin que se sepa a.punto
fijo su verdadero valor y significado. Tanto la parte critical como la construc-
tiva, son valiosas; de esta filtima, me parece la mis interesante la que se contrae
a sefialar la educaci6n integral como el remedio mas important para los males
que impiden el desarrollo y la propagaci6n del verdadero espiritu democrdtico
que, no obstante ser distinto on cada pais, procura sin embargo la consecuci6n
de un solo ideal: el de que el poder se ejerza s6o1 a condici6n de realizar el bien
del pueblo en sus mis nobles y legitimas aspiraciones.
El trabajo del Sefior Ciceres Lara, es meritorio desde otros puntos de vista:
revela temperament sereno al enjuiciar los problems; competencia y talent
en la exposici6n de los mismos; acierto en las soluciones que propane. De gran
utilidad para la divulgaci6n de conocimientos de la Ciencia Politica para los
mismos estudiantes de la Escuela Facultativa, es, sin embargo, una obra do
studio que personas de mayor preparaci6n podrin utilizar como fuente de
conocimientos y motive de reflexiones. Contribute por tanto a acrecentar el
buen nombre y prestigio de nuestra instituci6n universitaria.
Aprovecho la oportunidad para suscribirme del Sefior Decano cono su muy
Atto. y S. S.


(Fi) LUIS BELTRANENA.





















SUMARIO:


Introducci6n.

PRIMERA PARTE

I.-La Democracia Moderna.
II.-La Representaci6n.
III.-Las Mayorias.
IV.-Los Partidos Politicos.
V.-E1 Ejercicio de los Cargos Pfiblicos.
VI.-La Libertad.-Libertad de Expresi6n.
VII.-La Igualdad.
VIII.-La Ley.
IX.-Liberalismo y Democracia.-Liberalismo Econ6mico.
X.-La Dictadura.

SEGUNDA PARTE

I.--Hacia una Nueva Democracia.
II.-Personalidad y Dignidad IHumanas.
III.-Oportunidades Educativas y Econ6micas.
IV.-Capital y Trabajo.
V.-Instrucci6n PNiblica.
VI.-Producci6n y Distribuci6n.
VII.-Asistencia Social.
VIII.-Legalidad, Arbitrariedad, Justicia.
IX.-La Mujer en la Vida. Ciudadana.
X.-Oportunidades para Ejercer los Cargos Pfiblicos.
Consideraciones Finales.
Conclusions.





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I

































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INTRODUCTION


En esta hora decisive para los destinos del hombre como s6r digno, una
palabra brota de millones de bocas: Democracia. Se repite hasta lo infinite,
de viva voz en conversaciones, discursos, manifiestos y arengas; y por escrito en
peri6dicos y libros. A veces se habla de Demoeracia como de una expresi6n de
moda, sin penetrar su hondo sentido y aun sin comprender su significado. Lo
mismo pasaria si a cualquier individuo de median ilustraci6n se le pregunta
a quema ropa: Qu6 es Dios? Qu6 es el aire? gQuE es la luz? Y es que
todas las nociones, como los elements fundamentals, por estar en intimo con-
tacto con nosotros, ya sea en el piano fisico, en el mental o emotional, nunca
nos tomamos, generalmento, el trabajo de explicarnoslos y much menos de
penetrar su esencia.
A nosotros, individuos de un Continente que naci6 a la vida libre pronun-
ciando las palabras Repftblica y Democracia, nos parece que no necesitamos
explicaci6n sobre lo que esta filtima palabra significa. Creemos conocerla sufi-
cientemente, porque ese vocablo, democracia, ha sido entire nosotros estandarte
de muchos mcovimientos politicos, aunque, cuando tuvieron 6xito, ignoraron el
ideal por el que decianv luchar.
Ahora, como hace veinte o cineuenta afios, se oyen voces imperatives que
claman por una democracia integral, sin tomar en cuenta que esa forma de
gobierno, de estado, y, en una palabra, de convivencia social, es una conquista
a realizar en los terrenos de la cultural, no una forma, novedosa de vida. insti-
tucional que puede adoptarse en el memento que mis nos cuadre. Las forms
e'volucionadas de convivencia necesitan, para ser implantadas con probabilidades
do exito, que el pueblo tengal un cierto grado de evoluci6n. Si se quiere cerrar
los Pjos a este imperative bAsico, necesariamente se ha de caminar sobre terreno
deleznable. Debemos, pues, dar a esa forma de vida un contenido hist6rico,
a fin de ir mAs alia de la simple teoria, aplicando los postulados de la doctrine
en la media que lo permitan la idiosincracia de cada pueblo, su desarrollo
econ6mico financier y su estado de evoluci6n cultural.
Desde cierto tiem'po a esta parte se habla de que la democracia del future
tendrA que ser revisada, hacibndole enmiendas e imponi6ndole restricciones, pero
no se dice en concrete cuales sean ellas. Ultimamente se han lanzado a. la
consideraci6n pfiblica los postulados fundamentals que realizara la, demoe aeia
de post-guerra. Ellos encarnan la bella realidad que todo hombre digno y
responsible desearia ver cumplida. Mas yo, quizAs demasiado pesimista, no
quiero situarme en el terreno de los suefios, sino en el de las efectividades
inmediatas. Como uno de los principios por los que luchamos es el de la libre
determinaei6n de los pueblos, se entiende que, una Vez pase la guerra, cada
pais de los que fornman el bloque antitotalitario, en lo que se refiere a su
regimen interno, sera dejado a su libre albedrio para que se organic en la
forma que desee. Aqui, indudablemen'te, es done jugarA el finico papel deci-













sivo la realidad ambiente de cada pueblo. Es ppr 6so que me parece un bello
suefio la idea de que sera implantada una forma pareja de democracia, haciendo
caso omiso de.la idiosincracia local, de la posici6n econ6mica, y financier de
cada pais, de su evoluci6n cultural, y hasta de la political que realice cada uno
de los gpbernantes a quienes toque regir los destinos de nuestros pueblos.
Siempre me ha dolido en lo mis hondo el espect6culo de pauses que pelean
en sangrientas guerras civiles por sostener un pretendido sufragio libre y una
alternabilidad en el poder; cuando lo que se ha conseguido a la vuelta de cada
imatanza ha sidp el implantamiento del orden anterior, muchas veces con tintes
mis sombrios, con la sola diferencia de ser otros los duefios de la situaci6n.
En cambio, entire nosotros no ha habido pueblo que haya ido a la guerra intes-
tina para garantizarse los derechos de libertad y de personalidad; no libertad
en el sentido que-la entiende la mayoria-de hacer lo que le da la gana-sino
de libertad condicionada por el sentido de responsabilidad. Tampoco se han
tomado las armas para reclamar el derecho de salud, de salario just, de
educaci6n. Y es que estos otros requisitos de la democracia verdadera, por
ser menos aparatosos que aquellos del sufragio libre y la alternabilidad en el
poder, aunque mas vitales, no se prestan para que los ambiciosos hagan de ellos
fAciles estandartes. Tambi6n es cierto que estcs jalcnes de la conquista demo-
cratica, mucho menos que aquellos, no podrAn hacerse a punta. de bayoneta.
sino de buena, de noble voluntad por parte de quienes gobiernan, con la coope-
raci6n efectiva de los gobernados. No sera esta una realizaci6n de politicos,
sino de verdaderos patribtas, de hombres cultos en el cabal sentido de la palabra.
Preparar esos hombres sera uno de los fines fundamentals de nuestra democracia
de post-guerra.
Las ideas esbozadas anteriormente me han inducido a desarrollar mi punto
de 'tesis, escribiendo sobre este apasionarite tema. Nada nuevo voy a decir;
ni siquiera har6 un studio complete de la cuesti6n, pues ello require volimenes
y capacidades con que no cuento; ser6 fragmentario; pero procurar6 tratar el
asunto en sus aspects mas sobresalientes con sinceridad y justeza, alejAndome
de toda intenci6n de hacer propaganda o de convertir mi trabajo, en un joyel
de bellas frases.
Esta tesis que present a la consideraci6n del Honorable Tribunal exami-
nador, consta de dos parties. La primer tiene por objeto pun'tualizar iqu es la
democracia modern. Al mismo tiempo har6 una critical objetiva de cada uno
de los extremes fundamentals en que descansa esa concepci6n de la democracia
adoptada por nosotros. En la segunda part tratar6 de la nueva democracia;
no nue'a por la agregaci6n de elements de novedad, sino mas bien por su
racionalizaci6n y adaptaci6n al medio. Alli intentar6 exponer la forma, cmo
podemos realizar una democracia concorde con nuestro estadio cultural, logrando
asi que su presencia no figure s61o en la letra muerta de las constituciones y
c6digos, o en las frases rimbombantes de los manifiestos politicos, sino en la
realidad. Hare tambien insinuaciones de carActer abstract, pretendiendo con-
tribuir con ello en eseala modestisima a que so practique en nuestros paises
aquende el Rio Bravo, una democracia sobre todo social.















PRIMERA PARTE

"De la m,isma manera que no es possible adoptar una
forma determinada de caracter, tampoco lo es adoptar
una forma determinada de gobierno:' tanto el caracter
como las instituciones han de desarrollarse mediante
un esfuerzo consciente y la transferencia de aptitu-
des."-WILsON.



I

LA DEMOCRACIA MODERN

De la democracia adoptada por los griegos, a la que se practice actualnente
en los paises de organizaci6n compleja, hay una gran diferencia. Al decir los
griegos, debomos entender la ciudad de Atenas, pues fue ella la que goz6 de los
beneficios del regimen demccratico.
Ahora bien, una forma de democracia establecida en una ciudad-estado de
unos 300,000 habitantes, de las cuales apenas un poco mins de 20,000 eran
ciudadanos; donde los components del cuerpo social no se veian aislados por
el extenso territorio (el valle en que estaba ubicada la ciudad de Atenas tiene
200 kil6metros cuadrados escasos), ni por la diversidad de costumbres, y con-
taban con las facilidades necesarias para que su reducidisimo nfimero de ciuda-
danos concurriera personalmente a votar las leyes, a elegir funcionarios y a tomar
las decisions m'A importantes para la ciudad, tenia por fuerza que ser dife-
rente a la adoptada con posterioridad por los paises modernos, de organizaci6n
political vasta, de una gran complejidad administrative, con un territorio y, una
pcblaci6n extensos. Por eso admira que individuos, mAs o menos versados en
estas cuestiones, al referirse a la democracia de hoy dia y sus imperfecciones,
pidan un tipo semejante al practicado en Grecia.
En cambio, nuestra democracia de hoy, si bien no present los caracteres
con que los autores pintan aquella de que gozaron los atenienses, ha realizado
conquistas enormes, tales como la abolici6n de la esclavitud; la inclusion de la
mujer, en algunos pauses, en el goce de los derechos de la ciudadania; la supre-
si6n del odicso regimen de castas; la instrucci6n popular, etc. Todo ello tuvo
su punto de partida en aquel formidable acontecimiento social y politico que
se llam6 la Revoluci6n Francesa. Dicha revoluci6n, en verdad, fue el hecho,
tras el cual estaba la idea scstenida por muchos grandes hombres, Rousseau
y Voltaire entire los mas connotados., De la Revcluci6n Francesa para nuestros
dias, poco puede decirse se ha agregado a los postulados de la democracia
modern, de una indole easi exclusivamente political contenidos en esencia en
la Declaraci6n de los Derechos del Ilombre, tal come fueron formulados por















PRIMERA PARTE

"De la m,isma manera que no es possible adoptar una
forma determinada de caracter, tampoco lo es adoptar
una forma determinada de gobierno:' tanto el caracter
como las instituciones han de desarrollarse mediante
un esfuerzo consciente y la transferencia de aptitu-
des."-WILsON.



I

LA DEMOCRACIA MODERN

De la democracia adoptada por los griegos, a la que se practice actualnente
en los paises de organizaci6n compleja, hay una gran diferencia. Al decir los
griegos, debomos entender la ciudad de Atenas, pues fue ella la que goz6 de los
beneficios del regimen demccratico.
Ahora bien, una forma de democracia establecida en una ciudad-estado de
unos 300,000 habitantes, de las cuales apenas un poco mins de 20,000 eran
ciudadanos; donde los components del cuerpo social no se veian aislados por
el extenso territorio (el valle en que estaba ubicada la ciudad de Atenas tiene
200 kil6metros cuadrados escasos), ni por la diversidad de costumbres, y con-
taban con las facilidades necesarias para que su reducidisimo nfimero de ciuda-
danos concurriera personalmente a votar las leyes, a elegir funcionarios y a tomar
las decisions m'A importantes para la ciudad, tenia por fuerza que ser dife-
rente a la adoptada con posterioridad por los paises modernos, de organizaci6n
political vasta, de una gran complejidad administrative, con un territorio y, una
pcblaci6n extensos. Por eso admira que individuos, mAs o menos versados en
estas cuestiones, al referirse a la democracia de hoy dia y sus imperfecciones,
pidan un tipo semejante al practicado en Grecia.
En cambio, nuestra democracia de hoy, si bien no present los caracteres
con que los autores pintan aquella de que gozaron los atenienses, ha realizado
conquistas enormes, tales como la abolici6n de la esclavitud; la inclusion de la
mujer, en algunos pauses, en el goce de los derechos de la ciudadania; la supre-
si6n del odicso regimen de castas; la instrucci6n popular, etc. Todo ello tuvo
su punto de partida en aquel formidable acontecimiento social y politico que
se llam6 la Revoluci6n Francesa. Dicha revoluci6n, en verdad, fue el hecho,
tras el cual estaba la idea scstenida por muchos grandes hombres, Rousseau
y Voltaire entire los mas connotados., De la Revcluci6n Francesa para nuestros
dias, poco puede decirse se ha agregado a los postulados de la democracia
modern, de una indole easi exclusivamente political contenidos en esencia en
la Declaraci6n de los Derechos del Ilombre, tal come fueron formulados por









-10 -


la Asamblea Constituyente de 1789. Se han depurado algunas fasetas y se
han hecho pequefias enmiendas, y. tambien se han tergiversado, mistificado y
prostituido various de sus principios bAsicos. Por eso los regimenes,democrAticos
han sufrido una honda crisis, euyas consecuencias soportamos ahora.
La indole de mi tesis no me permit extenderme en generalidades, por lo
cual este trabajo no pretend ser una historic ni un tratado de las institu-
ciones democrkticas. Me concretar6, a continuaci6n, a hacer una sintesis de los
postulados fundamentals de la democyaria modern. Luego enumerar6 sus
instituciones, haciendo la critical de sus formas funcionales, oponiendo a la teoria
pura, la prActica inveterada que he podido observer.
La democracia modern es, sobre todo, una doctrine political, que trae como
consecuencia un sistema de gobierno. Por ello vemos con frecuencia, en la
realidad, que no concuerdan exactamente los principios de la doctrine con las
practical del sistema.
D'esde un punto de vista puramente te6rico, o doctrinario si se quiere, puede
decirse que los fundamentos esenciales de la democracia moderna, ademis de
la libertad que es su finico clima propicio, son: la participaci6n de los ciuda-
danos en el gobierno, sea de una manera direct p por medio de representantes;
el igual derecho que asiste a todos los ciudadanos para el desempefio. de las
funciones pfiblicas; la igualdad de 6stos ante la ley; y su derecho a la libre
expresi6n de-penstimiento.
Todo aunado, debe dar en la prActica aquel sistema de gobierno que Lincoln
defini6 con estas palabras: "Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el
pueblo."

II

LA REPRESENTATION

.Es obvio que un gobierno director por el pueblo serial impracticable. Aun
en las comunidades minimas, conio la familiar, se necesita de la autoridad de
alguien. En los estados, debido a la comnplejidad y diversidad de los asuntos
a manejar y resolver, esa autoridad es ejercida por un organismo que se deno-
mina gobierno. El pueblo, y para ser mis exacto, los ciudadanos, participant
en ese gobierno de dos m odos: el primero, mcdiante el desempefio de los cargos
pfiblicos, sean estos de elecei6n o de nombramiento; el segundo, por el ejercicie
del vufragio, o sea el acto de elegir a la persona que ha de ejercer actos dr
gobierno, en los casos asi establecidos en una ley fundamental que se denomina
constituci6n. El hecho por el oual los ciudadanos delegan en uno o various
individuos el derecho de gobernar, se denomina reprcsentaci61i. Por eso .s
habla de gobiernos representatives.
Respecto al significado de la palabra representaci6n, se ha scstenidp que
su caricter es similar al mandato civil. Esto es un resabio de las concepciones
individualistas de la Revpluei6n Francesa. Se pretendi6 instituir la majestad
del ciudadano ante 'todo y sobre todo; y al aplicar esa doctrine al gobierno,










- 11-


en vista de la imposibilidad de que todos los ciudadanos mandaran a la vez,
se cre6 la siguiente ficci6n: el representante es la persona de todos y cada
uno de p1s eleetores que lo ian fa'vorecido con sus votos. De lo cual se des-
prende que, segfin esta doctrine, la relaci6n creada por la representaci6n de
Dereeho Constitucional, viene siendo cosa igual a la establecida en el mandate
civil. La consecuencia es que el cuidadano electo no puede, en el ejercicio de
sus funciones pfiblicas, actuar de un modo distinto al que desean sus electores.
Como se comprendera a poco meditar, si bien esta es la conclusion l6gica de
ese postulado "gobierno por el pueblo", en la praetica ese gobierno no seria
tal, sino una complete anarquia; Si el representante tiene que sujetarse en
su gesti6n al querer de sus electores, fAcil es adivinar que a lo que estaria sujeto,
en la practica, seria a los caprichos y veleidades de la masa.
Los mis connotados autores contemporineos de Derecho Constitucional estin
de acuerdo en rechazar la doctrine antes expuesta. Frente a la concepci6n
inlividualista, que da al ciudadano una potestad indiscutible frente al Estado,
y concede a 6ste un papel de simple policia, sit(ian otra, que. al asignar al
Estado una misi6n mas amplia y constructive, deslinda los campos del inter(s
individual y del interest colectivo. Consecuencia de ello es el cambio esencial
en el modo de pensar respect a la representaci6n. El individuo electo para
desempefiar una funci6n pfiblica, viene a ser, desde el moment de su inves-
tidura, no un representante de sus electores -y much menos del partido a que
pertenece, sino de los intereses de la colectividad. Por consiguiente, su actua-
ci6n como funcionario no tiene que consultar las opinions de los ciudadanos
que lo favorecieron con su voto, como pretenden los sostenedores de la doctrine
anterior, sino obrar de conformidad con las necesidades del conglomerado.
La doctrine de la representaci6n-mandato, que es la favorite de los que
hablan de dempcracia en los tono.s mas exaltados, tiene ademAs un punto obscuro,
cual 6s el de no explicar c6mo si en el mandate civil, al no obrar el mandatario
de acuerdo con las instrucciones del mandante, este puede retirarle su con-
fianza y declarar insubsistente el mandate; en la rcpresentaci6n de Derecho
Constitucional, en cambio, el elector no tiene facultades para obrar de la
inisma manera.
De todo lo expuesto se desprende que es la segunda doctrine, la quie esta
conform con la realidad y la que mejores garantias presta-en teoria-de que
se realize por los representantes una labor mas en armonia con los intercses
nacionales y las necesidades de la comunidad. Desgraciadamente, lo que ocurre
algunas veces, es que los favorecidoa con la confianza de los ciudadanos, se dan
a la tarea de hacer una political personalista, y si bien no consultant las opinions
de los electores, mfcho menos toman en cuenta los intereses esenciales de la
generalidad, factor humaiio, y por ello primordial de la Naci6n.
Uno de los problems mis intrincados que deben resolverse en un future
pr6ximo, es el de la representaci6n legislative. 'Los autores de Derecho Cons-
titucional, primero, y los legisladores, despu6s, deben determinar si hemos de
seguir con el viejo sistema de elegir diputados o senadores, tomando por.base
el nfimero de habitantes o de ciudadanos, simplemente; o habremos de consultar


i I









--12 -


otros intereses mis substanciales. Porque no puede olvidarse. que la funci6n
primordial del Poder Legislativo es emitir leyes, y aun en el case que su finico
papel fuera el de dar el pase a las que proyecte el Ejecutivo, debe star inte-
grado por individuos que represented no s6lo la masa de poblaci6n o la ciuda-
dania en si, sino las actividades vitales de la Naci6n, tales como la agriculture,
el com'ercio, la industrial, el obrerismo, etc. S61o de ese mode, creo, se puede
hablar de una verdadera representaci6n national, que de lo contrario no cs mis
que una representaci6n de los partidos politicos o de los intereses sectarios de
un grupo determiinado. En resume, el cuerpo legislative no debe seguir siendo
un instrument para realizar promesas political o suefios de grandeza, sino para
construir una pa.tria mejor, mediante la consult de las necesidades y aspira-
ciones de la comunidad humana a la cual se sirve.

III

LAS MAYORIAS

Una de las critics mis duras que se han hecho a las democracies, es la de
star regidas no por la voluntad y el veto de los mejores, sino de la. mayoria.
Alguncs denominan a la democracia con la despeetiva frase de regimenn de
las mayorias." En respuesta se ha dicho que, sobre los regimenes personales
aut6cratas, que no consultant a los ciudadanos y se hacen duefios del poder,
alegando un derecho divino o basAndose simplemente en la fuerza, estAn los
democrAticos, que, si bien no son, por lo general, el product de la voluntad
unAnime de los ciudadanos, representan la aquiescencia de la mayoria de ellos.
Varies hombres de ciencia, empefiados en enmendar el sistema de las ma-
yorias, han ideado formulas mas o menos ingeniosas para reducir las minorias
y hasta para dar a .stas su debida participaci6n en el gobierno, per medio de
una adecuiada representaci6n.
Ie pensado siempre que el sistema de las maycrias, tanto por 61 en si, como
por la manera en que 6stas se integran, es uno de los punts d6biles de la
democtacia, que necesita enmendarse y depurarse, a fin de lograr que las prAc-
ticas democrAticas se conformen mejor con la esencia de la doctrina y surtan
mejor sus efectos.
Es de todos sabido--a pesar de que en algunas constituciones de paises
democrAticos se lee que la soberania reside en la universalidad de los habi-
tantes-que esa soberania se ejerce o radica en el cuerpo de ciudadanos.
Ahora bien, dicho cuerpo esti integrado por un nfimero de habitantes que
reunen ciertos requisites de edad, de capaeidad, de aeomodo o de sexo. La edad
varia de un pais a otro. llientras en unos a lcs diei y ocho aiios se adquiere
la ciudadania, en otros es a los veinte o los veintiuno. En cuanto a la capacidad,
se establece en algunas constituciones que los que saben leer y escribir o los
casados, gozan del derecho de sufragio en edad mis temprana que los analfa-
betos o los solteros. Tener algfin capital, bienes o rentas de qu6 vivir ha sido
en otras 6pocas (de las cuales todavia hay vestigics) circunstancia determi-










- 13 -


nante para conceder la ciudadania. La casi totalidad de las ,constituciones
de nuestros paises niegan a la mujer el derecho de ser ciudadana. Resumiendo
puede decirse,,que el cuerpo a cuyo cargo esta el elegir a los funcionarios que
deben regir los destines de la Naci6n, es, comparado con el total de los habi-
tantes, muy restringido.
Una de las injusticias mAs palpables, que acusa un craso desconocimiento
do las realidades, es el heeho de near a la mujer el derecho de ciudadania.
Por si fuera poco la actuaci6n que la. mujer tu'vo en la guerra mundial de
1914-18, el papel que ahora esta desempefiando brillantemente en las fibricas
do armamentos, en la enfermeria, en la condueci6n de ambulancias, y en general
como conductor de vehiculos de transportes terrestres, maritimos y a6reos, y
hasta en los servicios de defense antiadrea, como ocurre en Inglaterra, est6 claman-
do por una revision de estas cuestiones. Es cierto que en los passes donde
la mujer esta actuando de modo tan rele'vante, no existe el problema que se
planted, pero esos hechos evidencian que el sexo femenino, como el masculine,
responded del nmismo modo cuando se trata de defender la patria. El triunfo
que las democracies conquisten se deberd por igual al esfuerzo de hombres y
mujeres, y ello debe ser el punto de partida para que se opcre una renovaci6n
en nuestro enclaustrado pensamiento de hombres demasiado apegados a la
tradici6n.
Repetidamente se ha dicho que la mujer de nuestros pauses no esta pre-
parada para asumir los deberes y derechos de la ciudadania, pero si se tiene
en cuenta que en casi o igual condici6n es'tn los hombres, el argument cae
per su base.
Prueba de esa inconsciencia ciudadana que priva entire nuestros electores,
es la facilidad con que gran nfimero de ellos 'venden su voto-no import que
sea a cambio de dinero o de .promesas.. La corrupci6n de los jefes de partidos
politicos y.la ignorancia de un elevado poreentaje de los ciudadanos, hace que
la ansiada mayoria, que coloca al frente de funciones pfiblicas a un individub
determinado, sea una farsa. Y seguirA siendo 6so, una burda impostura, mien-
tras quienes deben hacerlo no se propongan integrar un cuerpo de ciudadanos
iresponsables de su elevada funci6n.
Pero 'para former un nfcleo de ciudadanos conscientes de su cometido, lo
que se debe hacer a toda costa, es inculcar .el conocimiento de los deberes que
la ciudadania impone y de los derechos que confiere. Esa ardua tarea, que par
enfrente tienen nuestras democraoias s6lo puede cumplirse mediante el des-
arrollo de un plan de instrucci6n extensive, que debe Ilevarse a cabo, de manera
preferente, sobre muchas otras cosas. Si los hombres en cuyas manos esten en
lo future los destines de nuestros pueblos quieren hacer algo en serio a favor
de una integraci6n democrAtica, deben tirar muy lejos el podrido saco de con-
vencionalismos, prejuieios y personalismos, que en varias ocasiones se han ense-
fioreado de nuestros directors de la cosa pfiblica. Debe llegarles el conven-
cimiento de que no suben al poder a hacer su fortune personal o la de sus
partidarios, sino a contribuir con su esfuerzo a la formaci6n de una naci6n;
y ello no se conseguiri mientras no se haya difundido el alfabeto hasta en los












mns apartadog rincones. Pero no basta con el alfabeto, debe emprenderse uia
campaiia de divulgacj6n de los valores de cada pais, al mismo tiempo que se
imparten nociones de instrucci6n civic bAsica, a fin de cimentar un bien
entendido patriotism. Para que la democracia sea no un modus operandi
politico, sino una efectiva realidad, precise llevar a la conciencia ciudadana
el sentido de su responsabilidad. Lo demas vendrA por afiadidura.
Al propio tiempo que se integra un cuerpo de ciudadanos conscientes, se
impone la obligaci6n de buscar la manera de resolver el problema de las mi-
norias. La existencia en casi todos nuestros paises de dos clisicos partidos
politicos, al efectuarse cada elecci6n, deja una fuerte minoria constituida por
el partido derrotado, que, a veces se constitute en verdadera r6mora del gobierno
en funciones. La consecuencia son los abuses de autoridad, y de vez en cuando
las asonadas y revueltas intestines, que han sido nuestra maldici6n. El- dia
en que mediante un sistema mas equitativo fuera absorbida esa minoria, disidente
en nuestro medio, dAndole intervenci6n en el gobierno por uno'o mis repre-
sentantes, se haria un verdadero gobierno national, constituy6ndose en punto
de apoyo para abolir los odiososo gobiernos de camarilla y el desenvolvimiento
de torcidas political de parroquia, que, lejos de acercar a la meta deseada,
alejan, regando un semillero de odios.

IV

LOS PARTIDOS POLITICOS

Se ha sostenido que la garantia del libre funcionamiento de las institueiones
democraticas, es la existencia de los partidos politicos. Ello no se niega en
aquellos paises en que dichos partidos representan ideologias sanas y definidas,
que pugnan por realizar la aspiraci6n national, y en que el sector triunfante
reelama la cooperaci6n del vencido, y 6s'te colabora con su adversario politico.
Pero entire nosotros sucede, por desgracia, con muy raras exeepciones, todo lo
contrario. El partido triunfante-o mis propiamente diclo, los hombres que
ese partido llev6 al poder-, despu6s de un debate electoral con ribetes de lidia,
personal, se dedican a hacer una political exclusivista; y los vencidos se con-
sagran a censurar todo lo que realize el grupo gobernante, a desacreditarlo. y
hasta a procurar la.manera de eeharlo abajo.
Por otra parte, nuestros partidos politicos no dejan de ser una farsa, pues
el nicleo de ellos, formado, por elements mas o menos preparados, es el que
irde las triquifiuelas de la poltiqueria lugarefia; la masa, por analfabeta, no
hace mas que seguir eiegamente a los directors. Aquello que los peri6dicos
de cada partido dicen de su program, los ditirambos que dedican a sus can-
didatos y las injuries que lanzan para los del partido contrario, son articulos
de fe para la muchedumbre, afiliada por tradici6n o pqr interests del moment.
En el acto de acudir a las urnas, no hay ninguna discriminaci6n, ni siquiera
en un veinte por ciento del total de los ciudadanos integrantes de dichos partidos.


D










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De donde result que todo es un, juego al sufragio libre y a los derechos ciuda-
danos, toda vez que nunca falta el embuste o el turbio manejo para conseguir
votos, y con ello la consabida mayoria.
Entiendo que una verdadera, una autfntica democracia no debe reposar
sobre estas farsas. La meta que debe perseguirse es la de que cada ciudadano,
por su libre y personal determinaci6n, decide a quin debe elegir para el desem-
pefio de tan elevadas funciones pfblicas. La democracia porque claman quienes
sienten verdadera devoci6n por sus principios, no se comnpagina, ni podrA
avenirse nunca, con esas camarillas cerradas que manejan los hilos politicos
de los partidos, designan candidates segin su conveniencia, los hacen conocer
a fuerza de su prensa inescrupulosa; y llegada la hora, de ejercer el derecho
del sufragio, el grueso de los electores va a depositar su voto por alguien a
quien no conoce en realidad, y cuyas ejecutorias finicamente han llegado a sus
oidos por lo que dicen los peri6dicos sectarios. A semejante estado de cosas
se suma el hecho de que los modestos afiliados a cualquier partido, que tienen
el privilegio de saber leer, nunca quieren enterarse de la prensa del grupo
contrario, porque "s6lo dice mentiras."
Es por eso que en el Capitulo anterior abogo porque una de las preocu-
paciones de los gobernantes del mafiana, sea la integraci6n de un nfileo de
ciudadanos conscientes de sus derechos y obligaciones. Mientras ello no, suceda,
la proclamada democracia political que practicamos sera un mito, una palabra
sonora nada mfis.

V

EL EJERCICIO DE LOS CARGOS PUBLICOS

Uno de los postulados bAsicos de la doctrine dem.ocrAtica es el de que todos
los ciudadanos tendrAn igualdad de oportunidades para el desempeifo de los
cargos pfiblicos. Eso significa que en la distribuci6n de dichos cargo se ha
de tender ante todo y sobre todo a las capacidades personales del candidate
y a su talent individual. Porque si se atiende a su nacimiento, a su raza,
a su clase social p a su posici6n econ6mica o political, entonces se cae, sin lugar
a duda, en un regimen sectario, de favoritismos y exclusivismos, contrario a los
principios que se vienen.sosteniendo.
Nuestros paises han sufrido un largo calvario gracias a la sucesi6n en dife-
rentes ramos administrativos, de funcionarios y empleados incapaces, faltos, a
veces, hasta del sentido comfin necesario para dejar que las actividades a ellos
encomendadas se mantengan siquiera estacionarias, en vez do retroceder a ojos
vistas por sus desatinados procedures. Una de las causes md patentes de seme-
janto estado de cosas ha consistido en la consecuencia prictica de los gobiernos
de partido o de camarilla, en los cuales, para el nombramiento de funcionarios
o de empleados pitblicos, s6lo se ha atendido en la mayoria de los casos, a la
filiaci6n political de los presuntos candidates, a la devoci6n que demuestren hacia
sus superiores, o al servilismo que derrochen ante el distribuidor de tales puestos.










-d 6-


Pero el motive mas generalizado, aunque duela decirlo, de los desaciertos
en la designaci6n de auxiliares administrativos, es el de que, entregados los
cabezas de gobierno, en mis de una. ocasi6n, a hacer political de parroquia, de
favorecimiento para determinados intereses, ponen como, fnica, condici6n a
quienes deberian ser no sus servidores, sino los de la naci6n, la de que pres-
cindan de su iniciativa, personal y se plieguen a obedecer 6rdenes hasta en los
detalles mas insignificantes.
De ahi resultan unos gobiernos que dan la impresi6n de ir desorientados,
bien por el desapego con que miran ciertos asuntos vitales para sus paises;
bien por las medidas festinadas e inconducentes que a. veces dictan; o ya, por
el atraso cultural que fomentan per la imposici6n de intransigencias inexcusables.
Varios autores, empefiados en abolir ese sistema de personalismos y favori-
tismos en la designaci6n de personas para el desempefio de los cargos pfiblicos,
han propuesto la creaci6n de escuelas de, administraci6n pfiblica. Serian 6stas
verdaderas facultades universitarias, donde se prepararian los individuos llama-
dos a desem'pefiar con acierto, siquiera en la parte puramente t6cnica, las fun-
eiones inherentes a los cargos que se les confieran.
No es 6ste el lugar indicado para explanar este proyecto; pero si es precise
anticipar que, a mi entender, es esa la inica manera de hacer efectivo ese prin-
cipio democrAtico que se refiere a la igualdad de oportunidades que deben darse
a los components de un estado, para que participen en' el gobierno propiamente
dicho y en la gesti6n administrative. Con ello se ganarAn dos grandes bene-
ficios: primero, desterrar la socorrida prActica de buscar el empleo para el
hombre y no el hombre para el empleo; segundo, organizer la, administraci6n
piblica con un personal capacitado t6enicamente. Y si a un personal asi selec-
cionado se le deja en libertad de emplear su propia iniciativa en las materials
de su competencia, y los jefes del Ejecutivo se empefian en la realizaci6n del
bienestar general y de la justicia social, ya podemos estar ufanos de haber
avanzado various escalones en el empefio de realizar una democracia, efectiva.

VI

LA LIBERTAD

Desde que la Revoluci6n Francesa abati6 los muros del absolutismo con
su declaraci6n de los derechos del hombre, la palabra libertad ha figurado en
todos los manifiestos politicos; ha sido el grito de todos los que ,de algfin modo
se sintieron oprimidos; lleg6 a ser la finica y exclusive raz6n para los anar-
quistas. La doctrine democrAtica la ha recogido como idea central de su ideario
a realizar. Por eso, cuando al pueblo se le habla de democracia, 61, implicita-
mente, entiende libertad.
Aunque mi trabajo no es de indole filos6fica, debo decir, aeogi6ndome al
pensamiento de los sostenedores de la 6tica valorativa, que para mi no puede
ni debe existir otra libertad que aquella condicionada por la realizaci6n de
valores 6ticos. Toda libertad otorgada por si, exenta del correspondiente sen-










-17-


tido de discriminaci6n y responsabilidad, tiene que conducir a la anarquia poli-
tica, al relajamiento social y al mas lamentable desbarajuste moral.
Esa libertad irrestricta por la que se clama, nunca ha existido ni existira,
aunque s6lo fuera en el terreno te6rico. El Derecho, que por ser un product
de la cultural, lucha por valores esenciales tales como la justicia y' el bien
comfin, se encarg6 en el pasado y se encargara siempre de regularizar-aunque
tenga que acudir a la coacci6n-esa libertad, que de estar incondicionada, daria
s6lo a los fuertes, a los audaces o a los inescrupulosos, el derecho de vivir y
mejorar.
Para probar lo dicho arriba, pondr6 un ejemplo. Comfinmente se habla
de la libertad de. disponer de lo propio, empleando la definici6n romana del
derecho de propiedad; de la libertad de contratar, etc. Estas libertades, em-
pero, que nunca lo fueron absolutas, cada vez que los inrtereses individuals
chocan con los del conglomerado, el Derecho tiene que restringirlas aun mas,
a fin de que su ejercicio no sea una remora para la convivencia social.
Y alli tenemos para el caso, la abolici6n de las vinculaciones; el establecimiento
de la expropiaci6n forzosa; ciertas prohibiciones de vender o comprar, tomando
en cuenta las personas y las cosas; la reglamentaci6n legal de los contratos;
y cuAntas otras mis limitaciones que podrian parecer atentatorias a alguien
que juzgue las ccsas tomando al hombre, individualmente considerado, como
centro alrededor del cual deben girar las instituciones pflblicas y las creaciones
juridicas.
Aun hay aspects mas intimos, en que la libertad debe ser coartada en
la media que garantice la seguridad social y el bienostar general. Tal ocurre
con las disposiciones sanitarias, por ejemplo, que obligan al individuo, sin
consultar su voluntad o parecer, a ejecutar ciertos actos o medidas, o a pri-
varse de llevar a cabo prActicas que 61 crefa sujetas exclusivamente a su
deseo y libre albedrio. Lo propio sucedo con la prestaci6n de determinados
servicios.
De lo dicho anteriormente puede inferirse que la libertad no es un derecho
en si, que pueda concederse sin condicionamiento alguno. La libertad es mis
bien una conquista cultural; es la condici6n indispensable para la realizaci6n
de valores. Por ello tiene que ir condicionada a una series de elements indices.
Lo que en otras palabras quiere decir, que el goce de la libertad debe estar en
relaci6n con el estado de cultural alcanzado por cada comunidad politico-social,
y en una media concordante con los imperatives de seguridad y bienestar
colectivos.

LIBERTAD DE EXPRESSION

En la sintesis que atrAs hice de los postulados esenciales de la democracia
modern, cit6 el de la libre expresi6n del pensamiento, o -de libre' opinion,
como dicen otros. Con ello quiero referirme no s6lo a la libertad de imprenta
propiamente, sino al derecho de externar el pensamiento, ya sea de palabra,
por escrito o por cualquier otro modo de expresi6n.









--18 -

La democracia modern, te6ricaimente, ha llegado a admitir que la liber-
tad de expresi6n es inviolable. Yo estimo que l1 prActica incuestionable de
este postulado sera una de las metas que cada pueblo, a fuerza de evoluci6n,
csta llamado a aleanzar; pero micntras no se haya llegado al grado de des-
arrollo cultural necesario, ese derecho a expresar el pensamiento debe ser regu-
lado por la ley.
Si nos tomamos el trabajo de dar un vistazo atrAs para cxaminar c6mo
han actuado nuestros pueblos cuando se les ha concedido una irrestricta liber-
tad de imprenta, nos encontraremos con casos bochornosos. Esa prensa nacida
en tales 6pocas, al calor de una libertad magninima, es, con escasisimas excep-
ciones, una verdadera cloaca de todos los detritus. Muy poca cosa se encuentra
en ella que no sea la injuria, el insulto soez, las alusiones a la vida privada, el
ineitaifiento al desorden, o, por otro lado, el ditirambo desvergonzado o el
elogio intraseendente. De este modo, por regla general, hemos hecho uso de
ese noble derecho a expresar nuestros pensamientos.
Los extremes no son, emperor, las mejores soluciones. Ante ese mal uso
de la libertad de expresi6n, se ha optado a veces por la supresi6n complete de
toda libertad de palabra, o por el implantamiento de la, censura previa o la
creaci6n de tribunales de imprenta. Yo estimo que este problema.debe racio-
nalizarse, pues del hecho de que el pensamiento sea expresado, bien de un
modo o de otro, nace una de las firmes garantias de que en lo future no sufri-
remos la maldici6n de dictadores omnimodos, que tengan el desplante de
creerse infalibles y omnipotentes.
Intentar6 presentar un esquema de lo que, a mi modo de ver, debe hacerse
para que la libertad de expresi6n cumpla su cometido, sin ofrecernos el espec-
ticulo de relajaci6n y crasa incultura que otras veces ha dado, para descr&dito
nuestro.
En primer lugar, estoy de acuerdo con lo expresado por el Licenciado
Lisandro Berganza en su trabajo de tesis "Delitos de opinion y publicidad",
en lo referente a que les delitos conretidos en uso del derecho de expresion,
deben ser juzgados por los tribunales comunes. En las 6pocas de agitaciones,
sobre todo political, calumnias, injuries y simples insults son lanzados sin
miramiento alguno. Ello, ademAs de dar un triste especticulo de incultura,
lesiona injustamente muchas reputaciones e intercscs; lo cual no puede ni
debe quedar impune, cualquiera que sea la ocasi6n en que se Ileve a cabo.
La experiencia que tenemos ya sobre la manera como nacen, crecen hasta
agigantarse y llegan a erigirse en peligro social international ciertas doctrinas
corrosivas, impone la necesidad de salvaguardar nuestras instituciones demo-
eriticas, a toda costa, de las ideas que les son adversas. En lo sucesivo, la
emisi6n de tales ideas debe ser severamente castigada, tanto en quienes direc-
tamente las hacen "piblicas, como en las personas que dirigen o en alguna forma
controlan los 6rganos de prensa que. les den cabida. S6lo de ese modo podre-
mos estar seguros de que no se asestarAn pufialadas por la espalda. a los nobles
principios que sostenemos.










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La direcci6n de voceros de prensa, como el cargo de editorialistas,. s6lo
debe ser permitido a individuos de reconocida solvencia moral y de ideas defi-
nidas dentro -de los principios democriticos. La prensa amarillista, como el
periodismo de baja ralea, debe desaparecer en gracia a un mejoramiento social
y a una depuraci6n de valores.
Estas son las medidas que, a mi ver, deben adoptarse para que pueda
existir una libertad de expresi6n condicionada por la paz social, el bienestar
general y el mantenimniento del credo democratic en sus principios esenciales.
Pero para que ese derecho de expresi6n cumpla su cometido, los hombres en
cuyas manos descansen los destinos de nuestros paises no deben poner corta-
pisas de ninguna especie para que e haga pfiblica la. critical sana de su gesti6n
en los diversos 6rdenes. Ya dije antes y debo recalcarlo: s61o mediante esta
libre critical podremos e'vitar que surjan de nuevo d6spotas del tipo Hitler
o Mussolini, cuya megalomania los ihaga suponerse infalibles y no acepten repa-
ros ni sugerencias de nadie. Jamas habrk, hombre, por indiscutible que sea
su: talent e inmenso su saber, que pueda enennderlo todo y tomar las deci-
siones mas acertadas, mAxime si se trata de un jefe de estado, euyas atribu-
clones son cada dia mis vastas y complejas. Es precise, por ello, insistir en
que debe.ser garantizado ampliamente el derecho a.la expresi6n del pensa-
miento cuando este trate, bien de orientar la opini6n.general o la actuaci6n
gubernativa, o ya de sefialar errors y desaciertos de cualquier especie que
sean, si con ellos se lesionan los interests nacionales y el bienestar de la colec-
tividad.-
Por otro lado, debe llegar al convencimiento de todos' el decisive papel
que la prensa desempefia en la obra de mejoramiento cultural. En conse-
cuencia, una de nuestras mis apreiniantes necesiidades es la garantia de que
deben gozar los hombres de letras cuando denuncian injusticias o crimenes
colectivos. Ha sido practice muy gastada en algunos paises,.que los gobier-
nos, bien imbuidos en ideas torcidas o maliciosas, o por salvaguardar interests
sectarios, ban heeho guerra a muerte a quienes denunciaron hechos cohcretos,
cuya perpetraci6n constituia una iniquidad para gentes humildes e indefen-
sas, que esos mismos gobiernos estaban llamados a proteger. El pretexto que
generalmente se di6 para obrar de tal modo, era cl trillado de que, dichos es-
critores, con sn labor, desacreditaban al pais en el extranjoro y soliviantaban
los Animos. Esta prActica criminal, si hemos de vivir dentro de un regimen
de verdadera democracia, debe ser suprimida. La cooperaci6n de la entidad
gubernativa con los hombres de letras, en este aspect, 61lo puede traer gran-
des beneficios, today vez que por los escritos de 6stos el gobierno puede darse
cuenta de desafueros que ignoraba, y cuyo, remedio debe aprontar, a fin de
conducir a su pais, paso a paso, a un mejor nivel de cultural, que es la ambici6n
de todo hombre digno y debe ser la de todo pueblo que quiera significarse en
la Historia.
El limitado espacio de que dispongo y la indole especial de mi trabajo,
no me permiten tratar por separado de cada una de las libertades consagra-
das en las constituciones. Aqui he hecho hincapi6 en la do expresi6n, porque,










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a mi modo de ver, es la que may's se presta a equivocos y cuyo Uso necesita
imperativamente ser depurado. En el Capitulo XI de este trabajo me ocupo
de algunos otros aspects de la libertad.

VII

LA IGUALDAD

He aqui otra de las palabras que han levantado banderas de muchos mo-
vimientos sociales y politicos. Digo s6lamente palabra, porque 61lo el hecho
de pensar en un rasero igual que Imida a todos los individuos de la especie
humana, es ya de por si un absurdo; y aplicar el tOrmino refiriendose a la
posici6n del individuo en sociedad y frente al imperio del Estado, es desco-
nocer la existencia de realidades insalvables. Si la libertad absolute, en el
sentido que la entienden los anarquistas, es algo impossible de conseguir, por
razones que saltan a la vista; aun mks ut6pico es pretender, con los comunis-
tas de la vieja escuela, que se implant un sistema igualitario absolute, en
el cual nadie pueda sobresalir. Si en los animals de la misma especie se
encuentra a algunos de ellos que son mis inteligentes que otros, mis fieles algu-
nos, los de mis all mejor domesticables, etc.; en el hombre, que goza de un
atributo earacteristico como es el de la personalidad, entendida en una acep-
ci6n puramente antropol6gica, esa igualdad result impossible de ser realizada.
Si se prescinde de la personalidad de cada individuo, de sus cualidades propias
y de sus aptitudes inherentes, tendriamos que llegar a una situaci6n de anu-
lamiento tal, que, a fuerza de near esos atributos que van anejos a dicha
personalidad, creariamos un tipo de hombre-maquina, sin iniciativa alguna,
insensible a los estimulos, rutinario e inculto. Por supuesto ese .es un porve-
nir que a ningiin ser consciente puede halagar.
Tal como fue proclamado ese dereeho, igualdad, por la Revoluci6n Fran-
cesa, no habria sido base para la vertebraci6n de un sistema politico-econ6-
mico-social. Por esa raz6n, los autores de derecho, los legisladores y los poli-
ticos, Ilegaron a ponerse de acuerdo en que esa igualdad, asi entendida por el
credo democrAtico, debia interpretarse como una "ig-ualdad ante la: ley".
Esto significa que la ley en vigor, en paises que, de un modo o de otro, siguen
los principios democriticos, no hace distingos entire los habitantes de sus terri-
torios (aqui empleo la palabra habitantes, en una ben6vola generalizaci6n, no
porque tanto la demoeracia modern como la clasica, s61o hablan de ciuda-
danos), por razones de nacimiento, raza, clase social o posici6n econ6mica.
Este principio no excluye, conmo pretenden algunos, la conclusion de que los
desiguales deben ser juzgados desigualmente.
SPara nuestros paises, esto de la igualdad ante ]a ley, como otros derechos,
pomposamente declarados en las constituciones, no ha sido mis que letra
muerta, en los casos concretos. Y al decir esto no me refiero a la contradicci6n
que existe siempre entire la doctrine y la prictica, por el olvido que con fre-
cuencia se hace de aquella en beneficio de interests del moment; sino que











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al hecho palpable de que, mientras en las constituciones se establece un r6gi-
men de igualdad ante la. ley, vilido para todos, en otra parte se deelara, para
el caso, que la ignorancia de la ley no excuse su cumplinientoa. Esta dispo-
sici6n imperative, que juzgada a la ligera parece reafirmar el postulado .de
que vengo tratando, en el terreno de los hechos, por una consecuencia 16gica
incontrastable, viene a ser su mais rotunda negaci6n. Al deelarar y establecer
el derecho positive de un pais dado que el hecho de ser ignorada una ley
cualquiera por alguien de la comunidad, no es 6bice para que la eumpla; ,y
que en caso de infringirla incurre en responsabilidad, se estA preceptuando
algo inicuo. Ello equivale a regresar muchas d6cadas en la penosa evoluci6n
del Derecho. Si las doctrinas modernas del Derecho Penal 'han demostrado
que la base para deducir responsabilidad, o mis t6cnicamente, para imputar,
radica en la voluntariedad de hacer un dafio, ~c6mo puede serle imputada
justamente a un individuo la infracci6n de una ley que ni siquiera conoce?
El desafuero no es tan rotundo cuando el precepto legal prohibe o manda
hacer algo que, dentro del conoepto de moralidad ambiente, es un imperative;
toda vez que esa infraoci6n contra los sentimientos de piedad o probidad, por
parte del que ignora la ley, refleja su peligrosidad y el sentido antisocial del
acto perpetrado; pero cuando se trata de una .ley administrative, a veces pu-
ramente reglamentaria, la finica causa inmediata de que la infracci6n se cometa
es, en la rnayoria de-los casos, la misma ignorancia de la ley.
Ahora bien, entire nosotros, dos son las causes mas notorias para que las
leyes sean ignoradas: la primera es el elevado porcentaje de analfabetismo;
la segunda, la falta de divulgaci6n de las leyes que se emiten. Pero aun en
el caso de que se salvaran estos inconvenientes, siempre se tropezaria con que
el comfin de los habitantes no entenderian el significado de miuchas frases y
palabras tienicas Esta otra desventaja de los no entendidos en derecho seria
allanada mediante la divulgaci6n por la prensa y por la radio de explicaciones
e instrucciones pertinentes. Todo estribaria en decidir, de una vez por todas,
si lo.que import al Estado es que se cumplan las leyes, o que los individuos
las transgredan para luego imponerles penas correocionales o pecuniarias, o
bien para practicar decomisos e incautaciones a la sombra de una legalidad.
Juristas de gran prestigio intellectual y moral sostienen que ese sfipuesto
del conocimiento general .de la ley, es indispensable para el implantamiento
de una orden legal cualquiera. Pero yo pienso que si en verdad uno de los
fines, y quizis el primordial, del Derecho, es la realizaci6n de un minimum de
justicia que mantenga la paz social, ese status semi-bArbaro debe ser superado.
Obvio es agregar que, para un sistema democritico, cualquiera que sea su
grado de evoluci6n, debe ser un deber inaplazable el de remediar semejante
estado de cosas.
Ademis de lo expuesto, el sistema legalista que se sigue en nuestras
democracies, ya va necesitando evolucionar. Es preciso que los llamados a
ello trabajen tesoneramente para dar a nuestros tribunales de justicia un papel
algo mias que el de simples aplicad'ores de penas, del mismo modo que los
aforadores de las aduanas aplican el arancel. Es 6sta, bien se comprende,













Una labor enorme, que s6lo puede realizarse con el concurso de muchas inte-
ligencias y voluntades y durante el transcurso de muchos afios; pero es ya
hora de que nos empiece a preocupar en serio el asunto, pues de lo contrario,
esa fracesita "igualdad ante la ley", seguirA siendo mifsica celestial si se la
juzga desde un angulo menos pedestre.

VIII

LA LEY

En la introducci6n a este trabajo de tesis, habl6 de la adaptaci6n al medio
que debe existir cuando se adopta un sistema determinado o una forma evo-
lucionada de convivencia, para que el esfuerzo no vaya de antemmno conde-
nado al fracaso. En lo tocante a derecho positive, nosotros hemos sido la
victim propiciatoriI/ de las inadaptaciones. Recin independizados nuestros
paises; cuando un minimo porcentaje, apenas$ se daba cuenta cabal
de lo que significaba entrar en una vida independiente, d,.-lpi.i:- de tres siglos
largos de vasallaje; acostumbrados nuestros pueblos a ser regidos por las
ordenanzas de la madre patria, interpretadas y aplicadas al antojo de las
autoridades coloniales; grupos 6tnicos los nuestros, sin cohesi6n social, caren-
tes los mAs de resorts culturales o ideol6gicos, adoptamos como ley funda-
mental de la patria centroamericana principios implantados en sus paises por
individuos de otra raza, de diferentes costumbres, mis avanzados en su des-
arrollo material e intellectual. Ahi empez6 nuestro desbarajuste. Quisimos
correr cuando aun no podiamos tenernos en pie; creimos, como aun hoy lo
screen muchos, que para colocarnos a la altura de los paises mis avanzados de
este GOontinente y del europeo, bastaba con copiar sus leyes y plagiar sus
instituciones. De ello result lo que desde entonces ha venido siendo, en cir-
cunstancias dolorosas, una triste mascarada. Mientras muchas de nuestras
leyes hacen gala de los mis sefialados adelantos y conquistas del Dereoho, en
la praetica hacemos derroohe de un primitivismo innegable. Continuamos
siendo los nifios que, sin poder gatear, pugnamos por correr. Legisladores
hulbo, cuando todavia Centro Amnrica no se habia roto en cinco jirones, que,
al elaborar una ley de garantias, estatuyeron en ella el derlecho de rebeli6n;
cuando ningfin pais del mundo, que yo sepa, gozaba de 61. Para los roman-
ticos irreductibles esta fue una conquiAta del derecho centroamericano; pero
la experiencia de los afios que desde aquella 6poca van corridor, nos dice que
todo par6 en un puro exhibicionismo te6rico. La citada Ley de Garantias
nunca entr6 en vigencia, y si lo contrario hubiera ocurrido, el tal .derecho do
rebeli6n se habria apolillado en los infolios antes de que nuestros abuelos lo
vieran aplicado y garantizado, no obstante que nuestras guerras civiles pro-
porcionaron las oportunidades. Y no habria podido ser de otro modo, pues
sancionar un derecho de tal envergadura, en un pueblo de analfabetos, pro-


-_k-













penso a las revueltas intestines, falto de verdadero sentido patri6tico, es algo
inconcebible, que s61o nuestra mania de imitaci6n, unas veces, y de novedad,
otras, podria explicar.
Asi ha pasado en muiltiples ocasiones. En muy raros casos el organismo
Ilamado por las constituciones a dictar las leyes, estudia las circunstancias
ambientes, las condiciones sociales, econ6micas,, en una palabra, cultirales,
antes de promnulgarlas. Cuand.o se piensa introducir una ley o reformer
alguna existente, se acude casi automat'icamente a la legislaci6n extranjera;
se copian nnos articulos de aqui, otros de alli; y sin relacionar los unos con
los otros, muchas veces, se da el pase a un galimatias que nace con el sign
de sufrir reforms cada afio. Claro es que hay casos de excepci6n, pero en
esta material se pueden llenar muchas paginas citando ejemplos de flagrantes
desaciertos legislativos, con los cuales, en ocasiones, se ha querido regular una
grave situaci6n, cuya, enmienda es de interns vital para el pais afectado. Estos
hechos se harian palpables a cualquiera que estudiara esos casos concretos con
espiritu de elemental justicia.
En la mayoria de nuestras Repfiblicas es en realidad el Poder Legisla-
tivo el que elabora las leyes, digo el que elabora, pues como ya se sabe, en
todos es 6l quien las decreta, por ser el 6rgano a quien compete esa atri-
buci6n. Pasa con frecuencia que los integrantes de esos cuerpos legislativos, en
su mayoria, son individuos que nada entienden de cuestiones juridicas, y a veces
ni de la material sobre que van a legislar. Acuden, como ya dije, a la. legisla-
ci6n extranjera, y sin digerirla, la transcriben en sus proyectos de ley. Otras
veces es el Ejecutivo quien present dichos proyectos, ya formulados, a la apro-
baci6n del Legislativo, sin que ello sea garantia, en regular nfmero de
casos, de una concienzuda madutaci6n. En ocasiones, .por instancias del Ejecu-
tivo, se da carActer de ley a la regulaci6n de un caso individual o de un hecho
aislado, sin tomar en euenta los interests de la. mayoria, ni sopesar los conflic-
tos que pueden originarse con su aplicaci6n, por la existencia de otras dispo-
siciones legales de indole mAs general. A todo eso se debe el que en determi-
nadas situaciones y materials se presented casos de verdadera anarquia legis-
lativa.
De lo dicho anteriormente se colige, que si bien con frecuencia adolecen
de crasos defects las leyes elaboradas por nuestros poderes legislativos, direc-
tamente; tampoco las que confecciona el Ejecutivo son siempre una garantia
de t6cnica ni de ecuanimidad. Lo recomendable seria que toda ley fuera
elaborada o reformada por doetos en Derecho, inmediatamente asesorados por
tecnieos en la material a legislarse, tomando en cuenta, en todo caso, la, obser-
vaci6n objetiva que se haga de las condiciones del medio. Asi se puede tener
una relative garantia de que la obra legislative no va a ser el reflejo de ma-
quinaciones de la political barata, que es la que siempre nos ha ocupado; ni
tampoeo el monument te6rico de juristas de gabinete.


-28-













IX

LIBERALISM Y DEMOCRACIA

Various periodistas y hombres de letras parece que identifican la esencia
de las ideas liberals con las del credo democrAtico. Pero examinando bien el
contenido de los dos concepts, en su acepci6n clAsica, result que el signifi-
cado de democracia abarca dos aspects, a saber: una doctrine political, y un
sistema de gobierno. El liberalism, por el contrario, s6lo es una doetrina
political. Citando a Ortega y Gasset, puede repetirse, que la, democracia res-
ponde a esta pregunta: Qui6n debe ejercer el poder pfiblico?, diciendo: el
cjercicio del powder pfiblico corresponde a la colectividad de los ciudadanos.
En cambio, el liberalism,o responded a. esta otra pregunta: Ejerza quienquiera
el poder pfiblico, cuales deben ser los limits de 6ste?, arguyendo: sea quien
fuere el que ejeree el powder, 6ste debe limitarse a lo indispensable.
Hasta aqui las cosas en un piano puramente doctrinario. En la prActica
democrAtica, no obstante, se ha entendido siempre que los principios de dicho
credo no se cumplen si no se siguen los dictados de la doctrine liberal. Ello
ha dado lugar a mal entendidos que es preeiso aclarar para el buen entendi-
miento de las cosas.
La Revoluci6n Francesa, punto de partida de la democracia modern,
fue la reacci6n contra el absolutismo de quienes decian ejercer el gobierno por
mandate divino aspecto politico de la revoluci6n) ; y contra el sistema feudal
de la Edad Media, que prevalecia aun en ese entonces (su aspect econ6mico).
Con el principio de las nacionalidades y del gobierno por el pueblo-base de
la democracia-, proclam6 las libertades ciudadanas-fundamento del libera-
lismo politico. Al rismo tiempo declar6 la libertad econ6mica, que con algu-
nas variantes miAs o mencs substanciales, ha venido a constituir el llamado
liberalism econ6mico.
En cuanto a las libertades ciudadanas, ya en capitulos anteriores he tra-
tado de algunas de ellas. Aqui s6lo he de referirme a aquellas que, con la de
imprenta, han sido mis propensas a degeneraren nuestro medio, en un dolo-
roso libertinaje, acusando de imanera indudable un marcado atraso cultural.
En algunas constituciones de LatinoamBrica se ha incluido entire los dere-
chos ciudadanos, el de tener y portar armas. Como a cualquier individuo de
median entendimiento puede oeurrirse, la sanci6n legal de tan mal entendido
dereeho, no puede traer otras consecueneias que el desorden y el crime. En
una sociedad politicamente organizada, pueden ocurrir dos situaciones: bien
el estado de civilizaci6n del pueblo, en general, y de los ciudadanos, en parti-
cular, estA muy evolucionado, hasta el grado de no temer las agresiones injus-
tificadas de unos contra otros, y entonees los components del cuerpo social
no necesitan andar con el revolver o el machete al into para hacer valer sus
derechos legitimos; o la indole psicol6gico-social es turbulenta, con manifiesta
tendencia al empleo de niedios violentos, y entonces la mAs elemental previsi6n
indica que la ley no debe establecer un dereeho, en tal grado atentatorio de


-24-










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la tranquilidad social y la seguridad individual, que pone en manos de cada
ciudadano un arma pra que se haga justicia por si mismo. Este mal enten-
dido derecho (libertad en otras palabras) de tener y portar armas, que esta-
blece una potestad en la' que se juega la vida humana, debe desaparecer a todo
trance de hecho y de derecho, pues de lo contrario la democracia, toreidamente
entendida, continuar! siendo en los paises que ostenten esa libertad homicide,
el reinado de los matones.
La libertad de reuni6n, si bien restringida en algunos paises por razones
de political local, en otros aspects ha llegado a constituirse en un peligro para
los principios democrAticos. Las experiencias de los filtimos afios nos han de-
mostrado c6mo, al amparo de una libertad de imprenta y de una libertad de
reunion, las doctrinas criminals pueden encontrar fAcil campo de acci6n.
Ya se ha dicho varias veces que la democracia del future no debe confiar en
que sus principios se han de sostener por obra y gracia de ellos mismos, sino
que precisa echar mano de medidas drasticas para atajar a tiempo cualquier
brote subversive.
La libertad de asociaci6n, por otra parte, sin el estricto control juridico,
ha dado lugar a que funcionen a sus anchas asociaciones, sociedades y funda-
ciones, cuyas prActicas y fines no siempre concuerdan con los requisitos de
moralidad y orden pilblico, que establecen las leyes, y much menos se ajus.
tan a un imperative de justicia.
Es possible que alguien pregunte: -Y bien, si para resguardar la demo-
cracia, limitamos las libertades ciudadanas, entonces, d6nde esti esa demo-
cracia que pretendemos salvaguardar? En la Segunda Parte de esta tesis in-
tentar6 responder a esa pregunta, pero es del caso anticipar que, el nuevo
concept de lo que debe ser la demnocracia, deja a un lado el aspect puramente
politico, que se presta a farsas grotescas, atendiendo a la parte social, para
llegar a la dignidad del hombre, no como elector o ciudadano, sino como sir
racional, como entidad ihumana.

LIBERALISM ECONOMIC

Cientos de volfimenes se han escrito sobre este tema. La area tan s6lo
de'leer esa literature, ocuparia, today una vida. Asi es que pecaria de pedante
si pretendiera exponer un resume de los puntos de vista mas connotados sobre
esta material. Sea como fuere, un hecho queda en pie despues de una expe-
riencia de dos siglos: que los principios sanos del liberalism econ6mieo han
sido tergiversados, mistificados y hasta prostituidos por un pseudo liberalism,
que tom6 la frase inc6moda de "laicssez fire, laissez passer", como sintesis
de sus ejecutorias. Dicha expresi6n, que mis bien indicaba un modo parti-
cular de obrar en un moment determinado, fue erigida en idea y prineipio
central del liberalism en acci6n.
La frase indice que encabeza esa doctrine pseudo liberal, da a entender
que el Derecho no debe intervenir, sino en lo puramente indispensable, en la
regulaci6n de las relaciones econ6micas. Alegan que el Estado debe dejar al
individuo en complete libertad para que contrate, se asocie, venda su trabajo










-26-


como una mercancia cualquiera, acepte el salario que la oferta y la demand
de brazos establezca de hecho, etcetera. Pero olvidan que en la palabra libe-
ralismo va involucrada una expresi6n, que le es consubstancial: libertad. Y
esa libertad econ6mica es efectiva tinicamente para.los poderosos, para los que
controlan las industries y empresas, fijan los precious arbjtrariamente, crean
ficticias alzas y bajas en todos los mercados; y escudAndose tras la supuesta
Icy de la "necesidad de la oferta y de la demanda, ejercen una verdadera
dictadura econ6mica, donde la libertad de la mayoria brilla por su ausencia.
Cabe aqui transcribir algunos pirrafos del interesantisimo libro "Retorno
a la libertad", de Walter Lippmann, en que bosqueja la manera c6mo dege-
ner6 la doctrine liberal genuina en un modus. operandi, que choca con impe-
rativos supremos existenciales. Dice Lippmann:
"Nadie sabe a punto fijo qui6n invent esta doctrine, ni qui6n le di6 ese
nombre. Se dice que la idea tal vez se remnonta a los economists italianos
del siglo XVII; pero que por primera' vez emple6 la frase "laissez faire,
laissez passer" un comerciante franees del siglo XVIII, llamado Gournay,
quien pretendia que se le eximiera de las tarifas aduanales locales, las restric-
ciones gremiales y demis trabas a la libertad de producci6n y de comercio, que
tan profundamente se liabian extendido en la Edad Media. Pero cualquiera
que sea su origen, el hecho es que el objeto de la maxima fue eliminar las
restricciones impuestas a las comunidades mas o menos autarquicas que vivian
bajo un sistema rudimentario de division del trabajo."
"Al principio, por consiguiente, el "laissez-faire" fue una idea political.
de carhcter revolucionario, de que se ech6 mano cuando se juzg6 necesario
destruir las posiciones fortificadas de los interests creados que se oponian a
la revoluci6n industrial. Fue una teoria formulada con el prop6sito de des-
truir leyes, instituciones y costumbres que era precise aboiir a fin de establecer
la nueva forma de producci6n. El "laissez-faire" era la doctrine, necesaria-
mente destructive, de un movimiento revolucionario. Y no era mahs que eso.
Estaba incapacitada, por tanto, para dirigir la political de los estados despues
del derrocamiento del antiguo orden de cosas."
"Despu's de la abolici6n de las viejas restricciones de la ley y de la
costumbre-proceso que se realize de un modo casi complete en la Europa
Occidental y en los Estados Unidos, entire 1776 y 1832-, el problema real que
se.presentaba era 6ste: i qu 'leyes van a ser las que rijan la nueva economic?
Al legar a este punto, como tan a menudo ocurre con los revolucionarios una
vez han triunfado, las ideas dinAmicas que habian llevado al poder a los libe-
rales se transformaron en un dogma pedante y oscurantista."
"Los liberals se dedicaron a escribir tratados metafisicos bajo la hip6-
tesis que el laissez-faire es un principio de political. Mediante razonamientos
absurdos y a priori, trataron de definir cuales campos de la actividad humana
deberian ser reglamentados por eyes y cuiles n6. Stuart Mill, por ejemplo,
despu6s de examiner el pro y el contra, llega a la conclusion de que el laissez-
faire, en resume, deberia ser la practice general; y que cada desviaci6n de
esa linea de conduct, a menos de que lo exija un gran bien, es un mal seguro."










-27 -


"Todos los esfuerzos para tratar el laissez-faire como principio politico
dejando para despubs la determinaci6n de lo que habria de regirse por leyes
y lo que n6, se basaba en un error tan obvio, que parece grotesco. Ese error
consistia en pensar que pudiera haber algin aspect del trabajo o de la pro-
piedad, que no se rigiera siempre por leyes. La idea de que hay dos campos
de la actividad social, una anArquica y otra juridica, es falsa. Y, sin embargo,
esto es lo que supusicron Mill y Spencer, al tratar de definir la adecuada ju-
risdicci6n de la ley. De un hombre, solitario, arrojado a las playas de una
isla ignorada, puede decirse, me imagine yo, que goza de libertad sin ley:
pero en una comnunidad social no existe tal cosa: toda la libertad, todos los
derechos, today la propiedad se apoyan en leyes de alguna especie. En conse-
cuencia, nunca puede suscitarse la cuesti6n de si en un sitio determinado debe
]haber ley y en otro no: la ley ha de imperar en todas parties. Los filtimos
liberals, que hicieron un dogma politico del laissez-faire, s6lo consiguieron
convertir en ilusi6n la objeci6n hist6rica a las leyes anticuadas: la ilusi6n de
que no habria, ni deberia haber, nuevas leyes que vinieran a reemplazar a las
viejas."
No es de extrafiar, pues, que la opinion que profesa ]a generalidad sobre
lo que es y debe ser el liberalismo politico y ccon6nmico, ande tan descarrilada,
hasta el pun'o de haber causado con el implantamiento de estas ideas pseudo
liberals, males de gran trascendencia social, que deben enmendarse poco a poco.
Esas libertades econ6micas que preconizan quienes pusieron de 'moda la
expresi6n "laissez fire; laissez passer", de moment no hicicron otra cosa
que erigir el egoismo y la brutalidad humans en finicas normas de la econo-
mia. Pero como quiera que un conglomerado political y juridicamente orga-
nizado, no puede vivir en complete anarquia, se dieron leyes que, en la prAc-
tica, no hicieron mAs que sancionar situaciones de hecho que favorecian al
capitalist, latifundista y patrono. Por eso se ha tildado a los regimenes libe-
rales, entire ellos a los que con *mas o menos altibajos practical los principios
democriticos, de ser sistem!as protectors del capitalism s6rdido.
Como una de las reacciones a este an6malo estado de cosas, las classes menos
favorecidas, especialmente de los obreros industriales, comenzaron a unirse,
oponi6ndose a los dictados de los grande trusts monopolizadores. Pero el
remedio ha llegado a erigirse on otro .mal. Los sindicatos, unions, federa-
clones, etcetera, de trabajadores, han sido en gran nfimero de casos, el biombo
tras el cual logreros sin escrfipulos hacian su fortune, a expenses de la credu-
lidad de sus partidarios. En determinados casos, los estatutos de esas agru-
paciones contienen disposiciones atentatorias que destruyen por complete la
libertad de trabajo, toda vez que el obrero a ellas afiliado hace renuncia de
su libre determinaci6n en las cuestiones relatives a ocupaci6n y salario; suje-
tindose incondicionalmente a lo que dispongan los jefes del sindicato, so pena
de expulsion y de boicot inapelable.
La amplia vision de grandes hombres de estado, y su convencimiento de
que la justicia social no es una palabreria vana, como creen los cinicos, sino










- 28 -


una meta factible do alcanzar toda vez. que impere un orden basado en la au-
t6ntica cultural, ha hecho que en otros paises como los Estados Unidos de
Norte Am6rica, para s61o referirme a nuestro hemisferio, so regulen legalmente
esas libertades econ6micas, que usadas en una forma abusive, han permitido
alli que el capital sea acaparado por trusts desp6ticos, impositores de las pau-
tas no s61o econ6micas y comerciales, sino tambi'n political, en todo el Conti-
nente. Al mismo tiempo se ha puesto coto a los desmanes de los lideres obre-
ros. Queda much, empero, por realizar, sobre todo entire nosotros los latino-
americanos, en donde a las cuestiones sociales se les tiene un miedo cerval, hijo
de la ignorancia unas veces y de la irresponsabilidad otras. El mundo future
tiene que encontrar soluci6n a esos ingentes problems. Son los gobiernos
quienes deben hacerlo por medio de una political progresiva, que realice efec-
tivamente la tarea, de garantizar salaries justos, la igualdad de oportunidades
econ6micas, el sustento necesario para una honest convivencia. Es ese el
linico camino por el cual nos acercaremos al ideal proclamado en la "Carta
del Atldntico", en lo que al aspect econ6mico se refiere.
Para terminar este capitulo debo expresar mi creencia en que, dadas
nuestras especiales condiciones, la finica forma de realizar esa gran obra social,
es imponi6ndola de arriba abajo, con tino y media. Los gobiernos son los
finicos que cuentan con los medics materials y morales de compulsion; y con
un poco de buena voluntad y limpieza de miras, de un modo aunque lento,
pero progresivo y seguro, lograrian ponernos en condiciones de decir que he-
mos conquistado otro jal6n en la escala de la verdadera, la autentica demo-
cracia.

x

LA DICTADURA

Las ideas exaltadas de los partidarios te6ricos de la democracia han colo-
cado en campos opuestos, irrcconciliables, estas dos palabras: democracia y
dictadura, bien sea esta de hecho o de derecho. Para penetrar a fondo esta
cuesti6n, es precise contemplar las cosas desde el punto de vista sereno que
da la perspective, alejado de todo interns mezquino, dispuesto a sopesar las
particulares situaciones que de hecho se presentan en la vida de los pueblos,
empefiado a toda costa en escudrifiar la verdad de las cosas.
La historic de nuestros pueblos indoamericanos esta llena deo piginas
obscuras en que se relatan las actuaciones de various gobernantes-quizds nin-
gin pais de Hispanoamerica se haya librado de ellos-que impusieron su deseo
arbitratio, pisoteando las libertades, ciudadanas, y siendo a veces, tras una
mampara de ostentosas construcciones-que costeaban con leoninos oempr6stitos
extranjeros-, el obstAculo m~s empecinado para el aut6ntico desarrollo cultural.
Por eso la palabra dictator, entire nosotros, despierta ese sentimiento, mezcla
de odio, temor y asco. Pero de que nuestros paises hayan sufrido en came
viva la ignominia de tales gobernantes, no se desprende la impoisibilidad de










-29-


estudiar serenamente esa situaci6n especial que puede aconteccr en el gobierno
de los estados, la dictadura.
Ya lo he repetido varias voces en el curso de este trabajo, nacimos a la
vida independiente sin star preparados para ello.. Los directors intelectua-
les de nuestras colectividades imbuidos en las ideas de moda en Europa Occi-
dental y los Estadeos Unidos, nos dieron instituciones y leyes inadecuadas para
nuestro incipiente desarrollo material y cultural en aquella 6poca. Las con-
quistas que en los campos juridico y politico habian logrado los pauses mas
evolucionados de Europa, algunos con la emulaci6n de la naciente Repfiblica
norteamericana, despubs de varies siglos de luchas y de sufrimientos, fueron
adoptadas por nuestra legislaci6n, por circunstancias que no es del caso espe-
cificar. Obvio es que nuestros pueblos, poco o nada educados para la vida
libre, dieran traspi6s sin cuento, favoreciendo con su impreparaci6n e irres-
ponsabilidad ciudadanas el advenimiento de los tiranos. La ambici6n parti-
daria y personalista, por otra parte, en nombre de los derechos conculcados
aqui o alli, propici6 el levantamiento armado en mis de un pueblo latinoame-
ricano. Todo ello sumado explica superabundantemente nuestro atraso.
Un pueblo colocado en la vida ciudadana, al amparo de instituciones que
garanticen ciertas libertades y le den participaci6n en el gobierno, puede obrar
de diversas maneras, de conformidad con su evoluci6n cultural, las ejecutorias
de sus hombres pfiblicos, o el arraigo que esas mismas instituciones tengan.
Si a la irresponsabilidad ciudadana, se suma la desmedida ambici6n de sus
directors, y el sentido oportunista de todos, indudablemente se llega a la
demagogia, y quin sabe cuAl de los dos males sea mayor, si este o el de la
dictadura. Meditando sobre hstas cuestiones se hace impossible no recorder la
lecci6n fecunda que nos proporeion6 la grande y eterna Atenas. Mientras ella
tuvo poderosos directors, que a. la par que garantizaron las libertades de sus
ciudadanos-no importa que estos constituyeran alli una reducida minoria-,
incrementaron las finanzas y propiciaron el desarrollo de las ciencias y las artes,
todo m'arch6 dentro de una armonia envidiable que ha venido siendo t&rmino
de comparaci6n para todos los regimenes similares adoptados en diversos pai-
ses del mundo. Pero una vez faltaron esos cerebros y esas voluntades conduc-
toras de multitudes, conscientes de su responsabilidad, surgieron los politicos
de oficio, que para ganarse el voto de las masas las adularon y les ofrecieron
prebendas y diversions de m'al gusto. Una vez en el 'mando, derrocharon la
hacienda pfiblica en pagar los antojos plebeyos de sus electores, debilitaron la
unidad del pueblo y prostituyeron la conciencia ciudadana, preparando de ese
modo a la patria de los fil6sofos y de los artists para ser conquistada por los
pueblos rivals, que durante various siglos una actuaci6n inteligente tuvo a
raya. De esa conquista a la absolute decadencia no hubo mas que un paso.
No hay, empero, que echar todas las culpas al pueblo, pues como contra-
argumoento de sus liviandados estA la mala voluntad y negligencia de ciertos
dirigentes. Cuando el que sube al poder va decidido a realizar una obra
no s6lo de acrecentamiento fiscal, sino tambi6n de mejoramiento social y de
-verdadero progress cultural, los ciudadanos de ese pais, el pueblo en una pa-










-30-


labra, puede renunciar con gusto iderechos y libertades de que otrora disfrut6,
confiado en que estA cooperando a la formaci6n de un mundo mejor para sus
hijos. Pero si lejos de eso s implant un sistema irracional propenso a dege-
ncrar en sanguinario, que ahoga today iniciativa individual y condena todo
intent de critical sana, entonces es 16gico que un orden asi de vejatorio sea re-
pudiado por todas las conciencias honradas. Entre estos dos extremes oscila
la cuesti6n.
Asi como en la inmortal Atenas fue bajo el gobierno de los Pericles quo
tuvo culninaci6n el desarrollo de sus instituciones democraticas, junto con el
splendor que cobr6 el plesamiento de sus fil6sofos y el genio de sus artists,
asi ta'mbi6n en, cualquicr pais del mundo, bajo la actuaci6n inteligente y hon-
rada de un hombre, pueden mantenerse los principios sagrados de la demo-
cracia, al par que se realize una efectiva labor en todos lo's 6rdenes que tien-
dan a .lacer la vida niejor y ,mAs digna para los components del cuerpo social.
No hay, pues, una diferencia insalvable entire democracia y dictadura, todo
depend de los matices. Del mismo modo que un quintal de dinamita puede
servir bien para volar un tren ,de pasajeros, o ya para abrir un c'erro donde
ha de construirse un tanque de distribuci6n .de agua potable; asi tambi6n un
dictator, constituido en tal por razones y circunstancias que no es del easo
averiguar, tiene ante si dos caminos perfectamente claros: o sigue los dictados
de un alto imperative, y 0e consagra a laborar por el mejoramiento de su pais
en todas las esferas posibles, permitiendo en una' media racional el ejercicio
de las libertades pfiblicas; en cuyo caso ser6 un mandatario dentro de los prin-
cipios esenciales de la democracia. 0 echari su gobierno por los atajos de
la miezquindad y del medro personal, sacrificando los intenases de la colecti-
vidad en provecho de los suyos propios y de sus allegados, ahogando las liber-
tades pfiblicas, y con ellas 'la di.-'ni10.1 de sus conciudadanos; len cuyo caso
habrA caido en la ralei de los mandones vulgares, que es preciso no vuelvan
a imperar en nuestro hemisferio, para que las doctrinas democrAticas, si bien
no pueden cumplirse en toda su latitud por no permitirlo nuestro deficiente
desarrollo cultural, por lo menos se practiquen en la inedilda indispensable
para mantener ine6lumes la personalidad y la, dignidad humans,
Desde otro punto de vista, la dictadura puede ser ejereida tambien por la
colectividad, bien sea de manera direeta o por medio de sus representantes en
el gobierno. Ya hemos visto en la practice eae lamentable espeeotculo de pue-
blos, que, sirviendo intereses de dudosa rectitud, obstaculizan por m'edio de
huelga's, boicots, etcetera, la actuaci6n de sus gobernmantes; o la de cuerpos
legislativos, llAm'ense congress, asambleas, senados, dietas, cortes o cAmaras,
dedicindose a derrocar gabinetes o a dar votos de censura, por el solo hecho
de que no siguen la political que el grupo mois fuerte de else powder desea ver










-31-

implantada. Ah! el triste y doloroso caso de Francia, es una lecci6n que no
debemos olvidar!
Ahora bien, si la, dictadura ejereida por un hombre, en .las condiciones
ya enunciadas en parrafos anteriores, puede ser una garantia para la realiza-
ci6in de los postulados bAsicos del credo deinocrdtico en estos. pueblos que ado-
leeoen de agudos males; la dietadura de las masas, en una u otra forma, no
sera otra cosa que la primera clarinada del desorden, en primer lugar, y de la
disoluci6n, por tiltimo. La elecci6n parece no ser dificil, toda vez quo el buen
sentido y el aut6ntico patriotism, priven sobre la ambici6n sectaria y los
intereses de partido, disimulados ba.jo capa de reivindicaciones.
















SEGUNDA PARTE

"Quiero ver un pufiado de hombres atacar resuelta-
mente la tarea, liberar a la comunidad humana de las
trabas del pasado, de la supersticidn de la soberania
national, aflojar la. estrechez mortal de las deudas,
library a la humanidad del vandalaje econOmico de las
empresas privadas, de la ignorancia y del favoritis-
mo."-WELLS.



I

HACIA UNA NUEVA DEMOCRACIA

Del exameii de lo expuesto en la Primera Parte de este samero trabajo,
se desprende que al viejo concepto de democracia political deben hae6rsele
enmiendas mis o menos fundamentals, en atenei6n a las razones siguientes,
cuya imperatividad pone de manifiesto una observaci6n objetiva. Ellas son:
Prinvera.-El interest que los pueblos de Hispanoamerica demostrarob
desde su independencia por conservar intactos sus ,dereehos a la libre emisi6n
del pensamiento y al sufragio libre, asi como a la opci6n a los eargos pfiblicos
-los tres parales en que descansa la democracia politica-ha venido decayendo,
al mismo tiempo que otro pensamionto tomaba cuerpo en los ,cerebros directi-
vos de un fuerte sector del conglomierado. Ese pensamiento consider al hom-
bre, no al ciudadano, como sujeto de la democracia del mafiana. No es el elector,
sino el s6r humane, quien formark el eje alrededor del cual girarin las institu-
ciones de una de.mocracia, social.
Segunda.-Esta idea, revolucionaria dentro del espiritu tradicionalista
que en mayor o menor escala ostantan todas las instituciones, es una consecuen-
cia obligada despubs de contemplar el fracas a que han conducido las practi-
cas de la democracia political, malamente asesoradas por un pseudo liberalism.
La pretension legitima o bastarda de mantener un sufragio libre y una al-
ternabilidad en el poder, ha isido el motivo principal para que nuestros paises
sufrieran guerras intestines constantes, cuyas desastrosas consecuencias no precisa
exagerar.
Tercera.-Las promesas de que se hizo gala en las proclamas y manifiestos
politicos, que precedieron a oada movimiento pseudo, revolucionario) relacio-
nadas con los problems vitales de nuestros pueblos, fueron olvidadas por los
vencedores. Hasta las libertades por las que se juraba luchar, fueron concul-
cadas por ellos comto por suls antecesores. Y cuando algfn gobernante ha ga-
rantizado ciertas libertades, las condiciones econ6micas y sociales de la gene-
ralidad no han andado muy bien paradas que digamos. Pocos han sido los
















SEGUNDA PARTE

"Quiero ver un pufiado de hombres atacar resuelta-
mente la tarea, liberar a la comunidad humana de las
trabas del pasado, de la supersticidn de la soberania
national, aflojar la. estrechez mortal de las deudas,
library a la humanidad del vandalaje econOmico de las
empresas privadas, de la ignorancia y del favoritis-
mo."-WELLS.



I

HACIA UNA NUEVA DEMOCRACIA

Del exameii de lo expuesto en la Primera Parte de este samero trabajo,
se desprende que al viejo concepto de democracia political deben hae6rsele
enmiendas mis o menos fundamentals, en atenei6n a las razones siguientes,
cuya imperatividad pone de manifiesto una observaci6n objetiva. Ellas son:
Prinvera.-El interest que los pueblos de Hispanoamerica demostrarob
desde su independencia por conservar intactos sus ,dereehos a la libre emisi6n
del pensamiento y al sufragio libre, asi como a la opci6n a los eargos pfiblicos
-los tres parales en que descansa la democracia politica-ha venido decayendo,
al mismo tiempo que otro pensamionto tomaba cuerpo en los ,cerebros directi-
vos de un fuerte sector del conglomierado. Ese pensamiento consider al hom-
bre, no al ciudadano, como sujeto de la democracia del mafiana. No es el elector,
sino el s6r humane, quien formark el eje alrededor del cual girarin las institu-
ciones de una de.mocracia, social.
Segunda.-Esta idea, revolucionaria dentro del espiritu tradicionalista
que en mayor o menor escala ostantan todas las instituciones, es una consecuen-
cia obligada despubs de contemplar el fracas a que han conducido las practi-
cas de la democracia political, malamente asesoradas por un pseudo liberalism.
La pretension legitima o bastarda de mantener un sufragio libre y una al-
ternabilidad en el poder, ha isido el motivo principal para que nuestros paises
sufrieran guerras intestines constantes, cuyas desastrosas consecuencias no precisa
exagerar.
Tercera.-Las promesas de que se hizo gala en las proclamas y manifiestos
politicos, que precedieron a oada movimiento pseudo, revolucionario) relacio-
nadas con los problems vitales de nuestros pueblos, fueron olvidadas por los
vencedores. Hasta las libertades por las que se juraba luchar, fueron concul-
cadas por ellos comto por suls antecesores. Y cuando algfn gobernante ha ga-
rantizado ciertas libertades, las condiciones econ6micas y sociales de la gene-
ralidad no han andado muy bien paradas que digamos. Pocos han sido los













gobiernos que se han preocupado por el mejoramiento integral del grupo huma-
no; tan pocos, que vienen a co nstituir la excepci6n obligada de toda regla.
Cuarta.-Con las ideas filos6ficas de avanzada, que consideran al hombre
en si como raz6n de ser de ia cultural. y a la vida humana como un valor, so
ha venido fortificandb esta gran verdad: de nada sirve que los individuos de
una coimunidad cualquiera gocen de un libre derecho de sufragio o de opinion,
si econ6mica y socialmente son unos esclavos y su nivel de vida est. en un
piano que no concuerda don la dignidad a que tienen dereeho irregateable.
Por ello, todos los que se preocupan por ilos hondos problems nuestros,
saben, que si democratic ha. do ser el regimen que hemot de seguir en 10 veni-
dero, Aste debe descansar sobre principios mls concordantes con la realidad,
y lo que vale mis, traducirse -en hechos que sean un cuarto de. conversion en
las pricticas que comAfnmente se han venido siguiendo. La juventud pensante
de Latinoam6rica ya no cree en cacareadas libertades civicas, si i~tas no van
seguidas de labor efectiva en pro de una justicia social y de la integraci6n de
una aut6ntica cultural indoamericana.
En las p6ginas siguientes me permit presentar mis puntos de vista con-
cretos a este respect. No pretend consignar en ellos la soluci6n de este pal-
pitante problema, ni much monos sentar citedra; cuando mits es el parecer
franco de un americano del centro, que sin tener otro titulo que el de su since-
ridad, se insinfia com'o un aporte para la orientaci6n del future de nuestra
Am6rica.

II

PERSONALIDAD Y DIGNIDAD HUMANS

La dolorosa trayectoria que ha seguido la humanidad desde el advenimiento
de las grandes nacionalidades y del industrialismo organizado, es de una elocuen-
cia harto poderosa para que ,no comprendamos el error en que ehemos vivido
y vivimos aun. Cada naci6n, cada pueblo, cada colectividad hurmana, 'al
lanzarse tras ese deslumbrante galard6n que pomposamonte Ilamamos progress,
ha iniciado una carrera desenfrenada por la adquisici6n de bianes materials.
El aeumular riqueza y ganar eomodidades ha sido el m6vil de toda acci6n
ejecutada por los hombres procticos de esta era del petr6leo y la electricidad.
Los fueros del espiritu, por improductivos, han sido abandonados, legados me-
nospreciativamente a los "sofiadores". La pujanza de nuestra 'poca ha sido
fecunda en producer banqueros, industriales y comerciantes; los artists y los
hombres de pensamiento han escaseado lastimbsamente, mientras ha habido
superproducci6n de traficantes del arte y de publicists intrascendentes. El
hombre omfin se ha. preoeupado de la mAquina, el sindicato y la cuenta banca-
ria; pero ha hecho caso omiso del eultivo de su personalidad: En su desorien-
taci6n 6tica al finear sus ambiciones en acrecentamientos materials, ha tras-
trocado valores, hasta el punto de que para 61 la dignidad es nada mis un con-
cepto impreciso y pasado de moda.













Corriendo parejas eon esta posici6n equivoca del hombre frente a su desti-
no, los estados han consolidado su incontrastable poderio; han destinado in-
gentes sumas para la construeei6n de obras pfiblicas de toda especie, queriendo
en todo memento hacer de los paises emnporioA de progress y adelanto material.
La terrible guerra que ahora se cierne sobre el mundo y especialmente
sobre la vieja Europa, empero, nos esta dejando una lecci6n que ojala no olvi-
demos nunca. Varies siglos de trabajo, capitals fantAsticos, energies tremen-
das ha sido menester para levantar esos monuments al dios progress, que
hoy dia, en un minute, unas cuantas bombast pesadas pueden convertir en
polvo. El salvajism'o con quo sq lleva a cabo.esta guerra total, que un tirano
irresponsible desencadeu6, tiene que reducir a escombros lo que para varias
razas, pueblos y estados era su obra, su timbre de orgullo. Casi todos los paises
de Europa estin condenados a la conteumplaci6n de ese cuad'ro desolador. Para
quienes han menospreciado al ente human come s6r digno, y lo han convertido
en instrum'ento, en pieza de una, maquinaria, sin alma, en mercancia que se
puede lanzar por la borda, va a ser un rotund mentis el que han de recibir;
porque los monumnentos de la soberbia y el amor propio de las naciones, sus
giganteseas fabricas, muelles y cuarteles, sus caminos de hierro y demAs medios
de transport, todo, pueide ser despedazado por la mano del hombre y por los
products de su ingenio destructive. Mas, algo ha de sobrevivir, ine6lume e
inmutable: el hombre mismo. Pero else elemiento, .salvad.o de la catAstrofe,
serA en la guerra y despu6s de ella-mientras profesemos nuestro credo ma-
terialista-un pobre ser condenado al hambrei y a la miseria, a sufrir priva-
ciones y atropellos. Luego, una pregunta viene a la mente con impetu cega-
dor: i Es sensato que el hombre se dedique exclusivamente al acrecentamiento
de riquezas materials, agigantando la industrial, conquistando mercados, aca-
parando materials primas, etebtera, si su ambici6n desmedida ha de llevarlo
irre-misiblemente a chocar con los demais hombres, y entire todos ellos han de
destruir por la violencia lo que lograron adquirir a fuerza de trabajo y priva-
ciones, para quedar a la postre agotados y hambrientos, expuestos a today
nmiseria?
Todo lo que el hombre, individualmente considerado, ha perseguido en
todos los tiempos, no ha tenido eotra meta que lograr suL bienestar en todos los
sentidos posibles. Cabe admitir que muchas veces se ha buscado ese bienestar
en parajes done seria impossible encontrarlo, y se han empleado m6todos que
de por si exeluyen el ansiado fin. Ello estriba, a mi mode de ver, en' que me-
diante un proceso sofistico se han invertido los valores. Lo que deberia ir
.'a la cabeza: vida humana, porsonalidad humana, dignidad humana, se ha ido
suplantan'do por pseudo valores que, con careta de progress han traido la
despersonalizaei6n y la indignidad.
La nueva democraeia debe preocuparse, entonees, por la formaci6n de
la personalidad individual. En todos los tonos se elama por una civilizaci6n
iberoamericana, por una cultural nuestra en su eseneia. Ello no puede ni
podrA obtenerse Tnientras no seamos nosotros mismos y no papagayos repeti-
dores. Aqui entra el apoyo efectivo que los gobiernos deben prestar a la ins-













truccion piblica, a las artes en general y a la especializacion cientifica. Al
mismo tiempo debe dare cabida al estimulo positive para tod'os aquellos que
demiestren aptitudes y constituyan una promesa de llegar a ser valores legi-
timos de la hispanoamericanidad. Eso en lo que toca a la personalidad huma-
na. En cuanto a la dignidad, que para mi es la condici6n sine qua non de
un hombre cabal, es esencial que sea respetada no s6lo por la letra muerta de
nuestras constituciones, c6digos y demis leyes, sino por las actuaciofies de los
gobernantes y su. subordinados. El respeto a.la persona fisica y moral ide todo
hombre debe ser el lema que figure en primer line entire los postulados de
la democracia 'del mariana. Las vejaciones materials de toda especie por
part de las autoridades de policia o de cualquier otra indole, debe borrarse
de la list de esos "procedimientos" de pesquisa comlinmente usados. La ca-
lumnia, la injuria y la difamaci6n deben ser severamente castigadas, sean cua-
les fueren las cansas y condiciones en que tales delitos se cometieren.
En todo tiempo y circunstancia, el objetivo primordial que la demoeracia
del mafiana debe perseguir, serA cl respeto a la dignidad humana y la, garan-
tia del dereoho de personalidad.

III

OPORTUNIDADES EDUCATIVAS Y ECONOMICS

Es un hecho que nadie osaria poner en duda, el de que la ensefianza en
nuestro tiempo esti al alcance de la generalidad, sin hacer los odiosos dis-
tingos de casta, condici6n social o de raza, que prevalecieron en otro tiempo.
Pero taambiEn es cierto que entire nosotros, s6o1 la ensefianza primaria impar-
tida por el Estado es gratuita; de la secundaria y professional s6lo pueden dis-
frutar quienes poseen medios para p'agarla. La industrial y artistic esti
poco difundida.
Si en principio la ensefianza primaria esta al alcance de todos, de heeho
no result asi por circuntancias que son del conocimiento general: exiguo
nilmero de escuelas, dejadez de los padres de familiar, lenidad de las autori-
dadeis, etcetera. Yo estimo que el inter's que el Estado.debe tomarse por la
desanalfabetizaci6n debe ser mas efectivo, y su realizaci6n no dejarla al acaso.
El analfabetismo debe ser combatido con la intensidad que lo es la fiebre ama-
rilla. Si nos ponemos a eonsiderar que una campafia intense de alfabetizaci6n
reqheriria de cmpleo de fuertes cantidades de dinero, si las cosas se haeen por
los m6todos hasta hoy conocidos, y per cso se piensa que la obra es impossible
de realizar mientras 'no se cuente con ingresos fiscales apropiados, es seguro
que el problema do nuestro atraso, en este aspect, quedarA sin soluci6n. Lo
que precise es encontrar otros medios mAs prActicos y econ6micos, euya enun-
ciaci6n no me compete hacer. Un imfperativo ineludible existe para nuestras
democracies y es el de liquidar la ignorancia de nuestros pueblos, cueste lo
que costare. No importa que construyamos menos edificios piblicos y amino-
remos el ritmo de nuestro progresismo de relumbr6n; la obra que necesita ser













atendida sobre todas las demas eC la de difundir el alfabeto por todos los pun-
tos cardinals. La ignorancia es clima apropiado para la esclavitud y nuestra
democracia del future no desea esclavos sino series conscientes y responsables.
En lo que toca a la ensefianza secundaria, especi'aiizada y professional, de
nuevo se clama por la ayuda del Estado. La experiencia nos lo ha demostrado
siempre: por un equilibrio compensatorio, es enlas classes desaeomodaldas donde
con mayor frecuencia se encuentra el talent y las aptitudes. Si el escolar
pobre pero con capacidades y aspiraciones, es abandonado a sus mezquinos
medics, la sociedad se condena a perder un individuo fitil. Y como nosotros
aun io contamos con la ayuda social organizada en forma, es al Estado a
quien incumbe apoyar a todo aquel escolar que, una vez cursada su primaria,
demuestre a juicio de sus maestross aptitudes especiales para poder. eontinuar
sus studios de secundaria y universitarios. El Estado deberA crear un nimero
de becas destinadas a esta ayuda. En vez de otorgarlas en favorecimiento de
amigos o correligionarios, debe cerciorarse de que el privilegio que va a con-
ceder serrA debidamente aprovechado. S61o en este caso se puede hablar de
igualdad de oportunidades educativas. El acomodado tiene abiertas las puertas
de la ensefianza en todos sus grades, pero el pobre carece do medios para saciar
su sed de aprender, y entire nosotros naidie esti en condiciones de ayudarlo como
el Estado, no s6lo mediante el otorgamiento de becas, sino por la compulsion
ejercida sobre parientes acomodados para que 6stos costeen la, educaci6n de un
element que la sociedad necesita.
La' dial6ctica gastada de los enemigos de la ensefianza superior y de quienes
temen por el menoscabo de su posici6n, arguye que nos estamos congestionando
de profesionales. Pero debe considerarse que en esto de las profesiones hay
an process de seleoci6n y diferenciaci6n que no se puede burglar; aquellos que
tienen aptitudes se imponen sobre los que no las tienen y los eliminan; por su
lado, quienes abrazaron la carrera sin entusiasmo, se desentienden de ella al
ccronarla. Entonces, como no to-do egreso de un graduado implica la actuaci6n
de un professional, es obvio que las universidades contribuyen no s6lo, como
sostienen sus adversaries, a lanzar a la vida filas de profesionales, sino tambi6n
a former ciudadanos mejor preparados para la vida civica y para el manejode
las cuestiones ptfblicas, y lo que es mAs, a dar al conglomerado elements mejor
dotados. En otra parte de esta tesis he de ocuparme de la ensefianza en todos
sus aspects.




El ochenta por ciento, aproximadamente, de las empresas particulars orga-
nizadas en nuestros passes, se ha formado con capitals proporcionados por
empresas comerciales extranjeras, quienes a la vez han colocado las acciones
respectivas en mercados eaxtranjeros, a donde van a parar los dividends que
esas empresas produce. Un escaso veinte por ciento es levantado por capitals
pertenecientes a nacionales. En estos casos, con muy raras excepciones, las
acciones son, acaparadas por los pudientes, llegando a sus manos las ganancias










-37-


respectivas. De ello se desprende que el mo'vimiento econ6mico dependiente
de las grande operaciones comerciales y del aprovechamiento de la mayor parte
de las industries, bien va a fomentar el acrecentamionto del capital extranjero,
o se queda en la bolsa de los nacionales acomodados, toda vez que el regimen
de salaries y sueldos no guard relaci6n con las utilidades de esas mismas
firmas. Los compatriotas que no cuentan con los medios necesarios para levantar
una empresa, ya sea industrial, ganadera o agricola, se quedan con sus proyectos si
no encuentran quiSn los respalde debidamente para la obtenci6n del capital indis-
pensable. Conclusion obligada de &sto es que no existe una, igualdad de opor-
tunidades econ6micas, donde s61o el que tiene dinero o puede conseguirlo
mediante la constituci6n de fuertes garantias, esti en condiciones de trabajar
independientemente en escala mayor, con lo que' se acrecentaria la riqueza
national.
En mi concept, es aqui done debe intervenir la funci6n tutelar del Estado.
NuestroS pueblos tienen una ingente nocesidad de que sea desarrollado un siste-
ma de pristamos a bajo interns, a largo plazo y sin el prohibitivo requisite de
la garantia exorbitante. i Cudntas em'presas no habrian surgido entire nosotros;
c6mo no habriamos incrementado la agriculture y la ganaderia, si los estados no
hubieran permanecido apegados a su political de conseguir a toda. costa un acre-
centamiento fiscal, sin import4ies a veces que ello trajera como consecuencia el
empobrecimiento social! Los bancos del Estado y todos aquellos a los que se otor-
gue concesiones, deberian, por ley, abrir una cuenta especial para ayudar por
medio de los citados cr6ditos a nacionales que proyecten establecer una firm
cualquiera, que persiga incrementar la producci6n fabril, agricola, ganadera o
minera. Esto, desde luego, despues de considerar las posibilidades de .xito, pero
ante todo sobreponiendo a la vieja noci6n del pr6stamo como medio de lucro, un
sentido social del cr6dito, con miras a contribuir efectivamente al ensancha-
miento de la riqueza de cada pais.
Operando del modo expuestp o de otro parocido, estimo que podremos contar
con una igualdad de oportunidades educativas y econ6micas, piedra angular de
la verdadera democracia.

IV

CAPITAL Y TRABAJO

En diversas ocasiones se ha dicho que entire nosotros no existe ningdn pro-
blema relacionado con el capital o el trabajo. Es cierto que entire nosotros la
industrial y la agriculture no estfn lo suficientemente desarrolladas como para quo
ol nfimero de obreros industriales y agricolas constituyan organizaciones fuertes,
y las relaciones entire ellcs y sus patrons originen los conflicts que ocurren
en otros paises. Pero de ello no se sigue que vivamos en un paraiso donde
el asalariado tenga todo lo que necesita y reciba por parte del Estado. el apoyo
necesario para que le sea asegurado un minimo de asistencia.










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En lo que al capital se refiere, aqui he de ocuparme inicamente del capital
tierra, que ha venido siendo para nosotros desde el tiempo de la Colonia la
riqueza mrs ostensible, que por su poco equitativa distribuci6n, desde sus orige-
nes, ha permitido que a la par del latifundista crezca una comunidad de indi-
viduos trabajadores que no cuentan con un palmo de tierra en qu6 sembrar los
granos que significant su vida.
Algunos de nuestros paises han establecido un impuesto sobre criales y lati-
fundios. Lo 4ue se haya tenido en mente al establecer dicho impuesto nose
sabe si es crear una renta mis para el fisco, o comlpeler a los duefios de vastas
extensions de tierra inaprovechada a cultivarlas por si o a darlas a los demAs.
La verdad es que los latifundistas siguen conservando sus cuantiosas caballerias
de terreno, sin cultivo alguno, mientras un crecido porccntaje de la gente del
pueblo, p paga unos cAnones leoninos por sembrar en tierra ajena, o no- consigue
d6nde hacerlo. De todo lo cual sc sigue la finica consecuencia 16gica, el atraso
de nuestro desarrollo agricola, que a veces se traduce en la: escasez de los granos
de primer necesidad.
Ya se ha repetido hasta la saciedad, y por 6so se olvida sien'pre, que nues-
tro porvenir econ6mico Tradica en la agriculture. Y aunque asi no fuera, la
subsistencia de nuestros pueblos esth clamando por una revision de este asunto
dentro de un espiritu de aut6ntica justicia social.
Para no seguir hablando abstractamente, propondria un plan hacedero,
mediante el cual, en pocos afios, puede verse en gran parte solucionado este
ingente problema. El Gobierno-toda vez que a sus miembros los guie una
buena voluntad a today prueba y un acendrado patriotismo-puede excitar a los
duefics de eriales y latifundios para que hagan cultivar sus tierras incultas,
o en plazo prudencial parcelen esos terrenos y los den en arrendamiento,
mediante el pago en especie de un m6dico canon annual, que debe ser aleatorio
con el 6xito de la cosecha, a individuos que quieran cultivarlos. Si esta exci-
tativa no es atendida, el Go-bierno procederA a la expropiaci6n de estas tieirras,
dejando al latifundista una part de ellas que le sea. suficiente en relaci6n con
sus actividades agricolas ordinarias. Dicha expropiaci6n no debera pagarse
al contado, pues ello no seria eq'uitativo, toda vez que los terrenos incultos no
produce ninguna utilidad (a menos que se exploten sus bosques), sino, por
medio de titulos de la deuda internal, con vencimientos a largo plazo, sin cupo-
nes de interns, redimibles si se quiere por sorteos anuales. Una vez hecha la
expropiaci6n, el Estado mandara a hacer las parcelacionos neccsarias, obcdc-
ciendo a un plan tecnico. Las parcelas se darin en arrendamiento a individuos
vecinos del municipio en que la finca est6 ubicada, y en ellas s6lo podra culti-
varse lo apropiado de conformidad con la situaci6n del terreno, el clima impe-
rante, etc.; especificaciones que debe hacer el organismo t6cnico apropiado.
Pero como no s6lo tierra requiero el hombre para powder dedicarse a su cultivo,
sino que ha menester de herramientas,- semillas y algfin capital, el Gobierno
debe intorvenir a fin de facilitar por medio de sus banecs cr6ditos menores,
a largo plazo y con interests minimos. Si eualesquiera de los favorecidos con
unos de estos lates pagaran al banco acreedor el referido cr6dito en el ti empo










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estipulado, desde ese moment gozarAn de una opci6n para adquirir dichas par-
celas, lo cual pueden hacer mediante el entero de cuotas anuales, que deben
fijarse en relaci6n con el promedio de utilidades que sus products hayan dejado
en los afios anteriores. Se entiende que el hecho de no cultivar el lote asignado
motiva su devoluci6n al fisco.
Este plan someramente expuesto no require un pais de utopia para que
pueda ser realizado. A mi modo de ver es iinicamente de una manera, asi, comn-
pulsiva, como se puede poner tnrmino a csa an6mala situaci6n por la que atra-
viesa la mayoria de nuestros passes. Cerrar los ojos a esta realidad no s61o es
antipatri6tico sino criminal, toda vez que la vida del pueblo se cifra en la siembra
de los granos esenciales para su alimentaci6n; y mientras la tierra sea propiedad
exclusive de unos pocos que la mantienen improductiva, no podemos aspirar a
que mejore nuestro standard de vida.




Una de las declaraciones que se hicieron al fundar la Oficina Internacional
del Trabajo fue la de que el trabajo no seria en lo sucesivo considerado como
una mercancia. Ello quiere decir que su valorizaci6n no debe sujetarse a las
mismas leyes que rigen para poner precio a las mercaderias. No obstante hay
quienes aun hoy dia siguen teorizando, a fuer de experimentados en la material,
que la cuesti6n de los salarios-'valorizaci6n del trabajo-debe seguir la ley in-
flexible de la oferta y la demanda; por lo cual se muestran contraries a la fija-
ci6n de salaries minimos. Su liberalism tipo "laissez faire"' debe ser enmendado
si se quiere contribuir a la fundamentaci6n de un nivel de vida mejor para
nuestros pueblos.
En estos paises nuestros, donde ]a clase obrera no estA debidamente orga-
nizada, es victim fAcil de las ambiciones de los patrons que quieren hacerse
ricos de la noche a la mafiana. Es asi como hemos visto levantarse fortunes
desproporcionadas en relaci6n con el capital invertido; ello mediante la implan-
taci6n de salaries de hambre, que permi'ten al duefo de la fabrica o negocio
realizar ganancias del ciento por ciento y mis. Y cuando se ha legado a fijar
salaries, han sido, procisamente, esos mismos que los patrons acostumbraban
pagar. De lo cual ha resultado un respaldo legal a la mis patent de las in-
justicias.
Por eso es que urge una intervenci6n mnis decidida y noble por part del
Estado. Si han de fijarse salaries minimos, que sea despu6s de realizar un
studio contable de las ganancias liquidas de cada actividad commercial, agricola
o industrial.
IIay autores eminentes que no estin de acuerdo con la intrormisi6n del
Estado en estas materials, que segfin su decir, so regulan por si solas mediante el
flujo y reflujo de los mercados. Pero debemos insistir una vez mAs en que la digni-
dad del hombre, si ha de mantenerse ine6lnme, como debe serlo en una verdadera
democracia, no permit que el trabajo human sea considerado como una mer-
cancia. Si los viejos economists asi lo concibieron y lo pusicron en practice,










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que no se siga creyendo quo ese manejo ha de ser ley inmutable por los siglos
de los siglos. La inteligencia humana, urgida por el imperative de los tiempos
y el anhelo de superaci6n, puestos al servicio de la justicia social, deben encon-
trar y encontrarhn un sistema mAs equitativo para regular estas cuestiones, que
no deben dejarse al acaso como creian los discipulos de la vieja escuela liberal,
y lo sostienen aun los falsos ap6stoles de la libertad.

V

INSTRUCTION PUBLIC

A pesar de todas las argucias dial6cticas que puedan externarse para paliar
el asunto, lo cierto es que el enorme porcentaje de nuestros analfabetos pesa
enormemeinte contra el prestigio de nuestros paises. Much tinta se ha empleado
en dar orientaciones y buscar soluciones practicas para atacar de lleno esa enfer-
medad nuestra, tan malfica como la malaria o la tifoidea: el analfabetismo.
Imitadores nosotros, por excolencia, hemos copiado planes de studios y
programs usados en otros paises de un superior adelanto en todos los 6rdenes
de la vida social. Nuestra escuela primaria ha atiborrado las mentes de los
escolares con ensefianzas que de nada han de servir en Ia 'vida prActica a un
jornalero, un carretero, etc. La ensefianza secundaria ha adolecido de los mismos
defects. Todo ello por una apreciaci6n inadecuada de nuestro problema doceate.
Tengo entendido que para realizar de veras una campafia de alfabetizaci6n,
debemos anto todo reformar substancialmente nuestros planes de ensefianza pri-
maria. Reducir a dos ailos, por ejemplo, el primer ciclo de la instrucci6n ele-
mental, incluyendo en l1 lecture, escritura y aritm6tica. Esta primera etapa
seria exigida, sin contemplaciones, a todos los habitantes de edad escolar, en
especial a los que vivan en distritos rurales. Segundo ciclo, que tambi6n se
haria en dos afios, donde se ensefiarian nociones fundamentals sobre gramAtica,
ciencias naturales, geografia, matemAticas, historic e instrucci6n civic. Cursar
este segundpoperiodo seria optativo para quienes vivan en distritos rurales, pero
obligatorio para los alumnos de las eiudades. La ensefianza secundaria, a su
vez, debe dividirse en dos plocas, una en que se impartirin conocimientos. gene-
rales uniforms a todos los alumnos; y otra especializada segfin las carreras
facultativas, derecho, medicine, humanidades, etc.; ensefianza que los prepare
para seguir esos studios superiores. (-1)
Lo quo urge en nuestro mediq es ]a difusi6n del alfabeto. En los dos afios
que comprende el primer ciclo del plan que me permit esbozar de modo harto
esquemAtico, un niio cualquiera, de inteligencia normal, puede aprender a leer
y escribir, aunque de modo rudimentario, pero en la media necesaria para
que pueda considerarse alfabetizado. Alguien podrA objetar que una instruc-
ci6n tan elemental equivaldria a nada; pero yo sostengo que como, nuestro
problema del moment es extensive, no intensive, esa ensefianza es basica para
quienes desearan autoinstruirse; luego vendria una labor de fondo. Por de
pronto contariamos con una fuerte mayoria puesta en condiciones de comuni-










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carse por escrito con sus semojantes, aunque de manera imperfecta.() Lo dicho
puede aplicarse a las escuelas nocturnas para adults.
Para que la obra docente rinda el ciento por ciento, precisa que los esco-
lares lleguen a las aulas con un minimum de nutrici6n que les permit estar
atentos a las explicaciones y rotener lo esencial de ellas. Un alto porcentaje
de nuestra poblaci6n escolar acude a las aulas, por las mafianas, sin haber torado,
siquiera, una regular taza de caf6; y en esas condiciones, ya puede el maestro
quedarse af6nico a fuerza de repetir, que la mente del alumno no captarA
nada. La instituci6n del desayuno escolar, por lo menos, debe recibir todo
el apoyo del gobierno y de la sociedad. De lo contrario serk un esfuerzo inftil
el que so haga en construir edificios, comprar materials y contratar buen per-
sonal, toda vez que el esfuerzo de 6ste no darA los frutos apetecidos si le toca
ejereer su magisterip entire escolares que tienen hambre.
Otro aspect de la cuesti6n que precisa enmendar es el referente a la ense-
fianza t6cnico-prActica. Con frecuencia los gobiernos dictan leyes poniendo
trabas a fin de limitar la graduaci6n de profesionales, alegando que hay pl&tora
de ellos. Pero en la mayoria de los cases no se preocupan por establecer centros
de ensefianza agricola, artistic o industrial. Quienes ansian aprender alguna
do estas ramas y no tienen en su pais los establecimientos que las ensefien, si no
cuentan con fondos para irse al extranjero, optan casi siemrpre por seguir una
carrera de las que ya sabemos, aunque sea contrariando su aptitud vocational.
Es por ello. que urge la creaci6n en nuestros paises de instituciones docentes
de la indole apuntada, especialmente en lo que se refiere a la ensefianza agricola
e industrial; pues mientras vivamos supeditados a los experts y t6cnicos extran-
jeros, nuestra situaci6n, en cuanto a producci6n, andar' por niveles muy bajos.
Toca ahora referirse, aunque sea muy de paso, a la Universidad. Si se
aplica el sentido exacto de lo que debe ser una Universidad, son raras las
que en la Am6rica Latina pueden merecer ese nombre. Casi todas son agru-
pamientos de escuelas especializadas, que lanzan individuos mAs o menos pre-
parados a ganarso la vida ejerciendo una profesi6n. La investigaci6n cien-
tifica, asi como los cursos libres, estbn casi descartadps. Un espiritu autentico
de Universidad muy raras veces ha side fomentado. La participaci6n de la
Universidad en' cuestiones de trascendencia, en nuestro medio, casi siempre se
ha extraviado por los tortuosos senderos de la political partidaria. Contados
son los casos en que las universidades de nuestra An rica han abrazado un
ideal noble y luchado por 61, sin claudicaciones ni mezqnindades. Para mi la
Universidad debe ser la antorcha que ilumine la conciencia de todo pueblo que
goce del privilegio de tenerla; y eso, no en los movimientos pseudo patri6ticos,
de cursi ramploneria, sino en las duras jornadas que todo pais tiene que library
para conquistar una verdadera civilizaci6n, una aut6ntica cultural. Es aqui
donde el espiritu universitario, joven y vigoroso, debe ser la avanzada de todos
los grandes principios, de todas las ideas que envuelvan un fondo de justicia
social. Por una integraci6n de ese espiritu universalista y humanista claman
todas las conciencias evolucionadas del Nue'vo Mundo. OjalA que dentro do
pocos aieos sea ello una realidad.










42 -

En la Primera Parte de esta tesis digo que una de las tareas mas ingentes
quo nuestras democracies tienen ante si es la de former un cuerpo de ciudadanos
conscientes de sus derechos y obligaciones, responsables de su papel. Esto no
puede conseguirse de otro modo que mediante una instrucci6n extensive, por
una parte, y la difusi6n en form hablada o escrita de nociones bisicas de ins-
trucci6n civica. Asi tendremos ciudadanos m~s o menos preparados para desem-
pefiar su cometido, en vez de victims ficiles de los politicos de oficio y de los
arribistas sin escripuios. Claro esta que esto no ha de suceder como por ensalmo
tan pronto como el alfabeto sea ampliamente difundido, pero prepararh el camino
seguro para llegar a lo que debe ser la meta de una democracia political en el
cabal sentido del vocablo.
Ahora biei, en cuanto toca al individuo como s6r human, es indiscutible
que la instrucci6n le es tan necesaria como el alimento. El cabal desarrollo do
sus facultades de s6r consciente esth esperando el pan de la ensefianza. Nuestras
democracies deben comprenderlo asi y empefiarse con tes6n en borrar, no de
las cifras de sus censos, sino de su realidad social, ese rengl6n bochornoso de
los analfabetos.
La obra de instrucci6n extensive, no terminal aqui. De nada serviria ense-
fiar a leer si no se fomenta el hibito de la lectura, poniendo en manos del comfin
de las gentes peri6dicos, folletos o libros que los instruyan sobre los problems
de su interns. Deben crearse bibliotecas municipales y escolares, fijas y ambu-
lantes, y dotarlas de un material de lectura aprolpiado, que este al alcance de
todos los intelectos.

VI

PRODUCTION Y DISTRIBUTION

La economic del "laissez faire" al abandonar a la iniciativa privada todo
lo concerniente a la producci6n y distribuci6n, asignando a! Estado un papel
de simple policia, ha creado prcblemas tan tremendous, que hoy dia, a fuer de
complicados, parecen insolubles.
El egoismo human y el afin de lucro, con el advenimiento del industria-
lismo y la inecanizaci6n, fueron aeumulando la producci6n en manos de los
poderosos. Las sociedades an6nimas, la mayoria de las cuales se ha constituido
por la fusi6n de cuantiosos capitals, cuyas acciones acaparan unos pocos elegidos,
han erigido un estado de capitals frente al estado de derecho. Las utilidades que
da el empleo de esos cuantiosos dineros van a parar a contados bolsillos, salvo
en los eases en que la compra de acciones es abierta al pfiblico, o cuando a falta
de la inicialiva de los patrons el Estado intervene, a fin de que los salaries
garden proporci6n con las ganancias del capital. Esto muy raras veces oeurre
entire nosotros, por o1 cual puede decirse que la producci6n y sus beneficios esta
en manos de muy pocos.
El Comrerciante, comp intermediario entire el productor y el consumidor,
es el puente por done cruzan los articulos que el pueblo emplea para su subsis-










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tdncia. Ese comerciante, especia.lmento en las 6pocas de anormalidad, valido
del favorecimiento que le prestan las circunstancias, acapara, fija precious exce-
sivos, produce alzas o bajas artificiales en los mercados, etc. Consecuencia obli-
gado de ello es que la distribuci6n, si se atiene uno a las practical del "laissez
faire", estA controlada por los manejos generalmente inescrupulosos. No vale
el argum'ento de que ello solo ocurre en circunstancias excepcionales, mientras
en las Epocas normales todo march dentro de una racional equidad; porque es
precisamente en las situaciones de anormalidad cuando el individuo debe gozar
de las garantias econ6micas compatibles con el estado de cosas. Tal oeurre en
los paises organizados en la actual situaci6n de emergencia, para el caso. El
comerciante se ha visto vigiladp muy de cerca por el Estado, a.fin de que, por
el empleo de una t6cnica inteligentemente elaborada, todos tengan su parte y
61 no haga de las suyas. Eso es lo que un sentido social depurado, aconseja.
Los conductors de los pueblos mAs podorosos que luchan actualmente por
los principios democriticos, propugnan por la organizaci6n en la. post guerra
de un mundo mejor. Este noble empefio traerA come consecuencia una super-
visi6n y planeaci6n de la economic international, para que el mundo no dg el
triste espectAculo de quemar products aqui, para mantener su precio en los
mercados, mientras all6 la gente perece de necesidad de esos articulos que aqui
se destruyen. Pues bien, en la economic privada de cada pais algo congruente
tendrA que suceder. La producci6n debe ser dirigida eficientemente por el
Estado, a fin de aumentarla y de que los rebalses que se originen sean distri-
buidos del modo m~s equitativo. Nbsotros, habitantes de paises agricolas,
debemos combatir el monocultivismo, pero no a golpes de baqueta sino, mediante
la difusi6n de ensefianzas tecnicas apropiadas, la repartici6n de semillas esco-
gidas, la dotaci6n de tierras, de herramientas y de creditos m6dicos. Si no
hacemos eso seguire.mos viviendo una vida artificial, sujetos. a la valorizaci6n
en el mercado extranjero del inico product que d6 nuestra. tierra, muchas
veces por la sola iniciativa extranjera y para beneficio de alla misma.
La distribuci6n tambi6n debe ser .vigilada por el Estado. Las ganancias
del comerciante deben tomarse en cuenta no s61o para el cobro de impuestos,
sino que deben racionalizarse. S61o en los casos en que a una alza en los precious
correspond un aumento general de salaries, deben dejarse las cosas a su libre
desarrollo,; pero cuando los precious suben y los sueldos, honorarios y salaries
permanecen estAticos, la acci6n gubernativa. debe intervenir, no precisamente
omitiendo leyes equitativas en espiritu e inaplicadas en ]a practice, sino adoep-
tando medidas en6rgicas, que sin desconocer la realidad de las cosas y apreciar
las circunstancias del caso, nivelen la situaci6n hasta donde sea humanamente
possible.
Ese grandiose principio enunciado cuando se dice que los hombres del
mafiana deben vivir libres del hambre, nos impone la adopci6n de una. political
compulsive por parte del Estado, no s61o para acrecentar el monto de sus ingresos
fiscales con impuestos desorbitados a la producci6n, especialmente agricola, sino
para incrementarla y para vigilar una distribuci6n equitativa de sus products,










-44-


mianteniendo con ello un regimen alimenticio adecuado para todos los individuos,
de conformidad con sus necesidades. Llenar por entero este bello postulado
costarA much, todos lo sabemos; pero cada uno de nuestros gobiernos debe
empefiarse en hacer su part lo mejpr possible.

VII

ASISTENCIA SOCIAL

Este es un vasto rengl6n casi virgen entire nosotros, entendiendo su signi-
ficado no desde el punto de vista restringido, que lo equipara con la sanidad
o la beneficencia, sino ampliAndolo hasta el punto de considerarlo como una
acci6n civilizadora integral sostenida por las sociedades particulares y por el
Estado, en beneficio de la colectividad. El sentido modern de esta expresi6n
no se queda en la vigilancia para la previsi6n y prevenci6n de epidemias, su
cxtirpaci6n, o la ayuda a los menesterosos en hospitals, asilos, etc. Con decir
asistencia social se dice ahora salud; eugenesia; extension del seguro obligatorio
por enfermedad, invalidez, embarazo y pErdida del trabajo; otorgamiento de
pensions de vejez; creaci6n de cajas de ahorro gremiales; establecimiento de
consultorios pfiblicos gratuitos de salud hereditaria; funcionamiento de casas
cunas; patronato de la infancia abandonada y delincuente; instituciones para
el aprovechamiento de las horas libres. En un palabra, campafia active -y sin
descanso por una vida mejor de todos los components del conglomerado human.
No he de referirme aqui, entonces, a la labor sanitaria o de beneficencia
propiamente dichas. Sin embargo, hay que advertir antes de seguir adelante
-y en ello deben hacer hincapi6 todos los individuos conscientes-que si una
campafia de prevenci6n en pro de la. salud fuera emprendida, se reduciria a un
minfisculo porcentaje el volume de gastos que tendria que hacer el Estado
en el ramo de beneficencia. El implantamiento de la medicine preventive es
una necesidad.
Muchisimo se ha escrito sobre la indolencia de nuestra raza, su poco entu-
siasmo para el trabajo, su degeneraci6n fisica a causa de la hipoalimentaci6n,
de los vicios y de las enfermedades infecto-contagiosas. Considerables capitals
se han gastado para combatir estas filtimas; pero son muy raros los pass que
se han dado-y estos a medias-para evitar que las consecuencias degenerativas
prduicidas por esas causas se transmitan a la descendencia. i CuAn mermado
seria el nfimero de invAlidos, locos, degenerados y hasta de criminals con que
contariamos, si cuarenta afios atrAs hubieramos adoptado medidas en6rgicas de
indole eugenica! No es tarde aun para empezar.
Esta en la conciencia de todos que el alcoholism!o es uno de los enemigos
mAs terrible de la salud social. Sin embargo, muchos paises tienen la pro-
ducci6n de bebidas alcoh6licas como un negocio. Comprendo que el asun'to
es complicado; que si los gobiernos dejan a la iniciativa particular la libre
elaboraci6n de bebidas,alcoh6licas en un infitil intent moralizador, seria seguro
propagar oI mal en vez de atajarlo; que si se prohibe la elaboraci6n o introduc-










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ci6n de tales brebajes, se crearia el' incentive que produce todo lo prohibido,
aumentindose con ello el nfimero de viciosos. Sin embargo, no creo en la inexis-
tencia de medios adecuados para ir mermando poco a poco el poder de este
agent degenerative.
Algunos paises latinoamericanos han establecido el certificado prenupcial
obligatorio, con miras a evitar el que ccntraigan matrimonio individuos que ado-
lezcan de enfermedades infecto-contagiosas. Por desgracia, aun en esta reducida
escala, comfinmente se ha entendido mal el asunto o se le ha dado un carActer
demasiado restringido. Nuestra mojigateria y errado concept de la decencia,
ha interpretado que s61o los hombres deben llenar el requisite del examen pre-
nupcial, siendo que las mujeres tambi n estin expuestas a contraer cualquiera
de las citadas enfermedades, constituyendo entonces el mayor peligro para la
descendencia. Por otra parte, para el hombre, el tal certificado se ha contraido
a un examen de sangre, que tiene por objeto uinicamente la, inii\ tiai:-i'il del
germen de la sifilis. Si 6ste no es encontrado, se declare al individuo apto
para la reproducci6n. No se practice, pues, un reconocimiento clinic para
establecer la misma sifilis; ni much menos los ex6menes tendientes a inves-
tigar en el candidate otras enfermedades fatales par a a descendencia, como
la blenorragia, la tuberculosis, las degeneraciones orgAnicas producidas por el
alcohol y las drogas, o las enfermedades mentales en su 'variadisima gama.
Estos males, aunque no contagiosos todos, no por eso dejan de se.r causa inme-
diata de la procreaci6n de una prole tarada. Todo ello sin contar el climulo
de enfermedades que'impiden una sana funci6n reproductora, y quo dentro de
un espiritu de recta medicine social, no darian derecho a ninguno de los inte-
resados, sea hombre o mujor, para contraer matrimonio. Esto es si priva la
idea de que esta instituci6n cs la base de la familiar; y ella la celula de la
Naci6n. Es, pues, de una inaplazable urgencia dar un giro pronunciado en
esta material. Para ello debemos empezar por sanear nuestra mente de pre-
juicios religiosos, morales o politicos, y anteponer a today idea pseudo huma-
nitaria la convicci6n de que s6lo mediante un control vigoroso por parte del
Estado, con la cooperaci6n inteligente de los particulars, podremos contar en
el future con un pueblo sano.
Es claro que mejores y mds completes beneficios procuraria una educaci6n
atinada que formara en cada pfiber una "conciencia de responsabilidad pre-
creacional." Pero mientras esa bendici6n se lleva a cabo, el Estado debe apelar
a las medidas compulsivas, no s6lo con el implantamiento de un complete examen
pre-nupcial, sino estableciendo clinics de salud hereditaria, done se den con-
.ultas gratuitas a aquellos individuos evolucionadog que deseen la opinion de un
m6dico especializado antes de engendrar un hijo.
La cura obligatoria de las enfermedades ven6reas, es otra modalidad de la
asistencia social. No es'toy con quienes soistienen que el individuo es libre de
curarse o no; ello pueda pasar cuando se trata de enfermedades no contagiosas,
pero cuando el paciente se constitute en amenaza de la salud ajena, si su torpeza
no lo deja.acudir voluntariamente a las clinics gratuitas del Estado, debe obli-










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gArsele a que se trate. Algunas legislacioiles han creado el delito de contagio
venereo cuando 6ste fuere ocasionado a sabiendas y con Animo de daliar. Si
se consider que resultaria impossible, en la prActlea, poder probar tales extremes
dada la indole especial del hecho, tales disposiciones resultan.indtiles. El delito
de contagio ven6reo debe fundamentarse en un dolo de peligro, esto es, que
incurre en delifo culposo quien sabiendo p presumiendo que padece de una
enfermedad ven6rea, tiene relaciones sexuales. Las denuncias de este delito
deben pesquisarse por m6dicos id6neos, con el prop6sito finico de curar a. los
culpables. S61o on los casos en que result manifesto el dolo director, podrian
poner los antecedentes on manos de los jueces ordinarios para que 6stos pro-
cedan criminalmente contra el hechor. En los otros casos, 'la pena del autor
del contagion seria finicamente pecuniaria, destinada a indemnizar a la victim.
Pero me he extendido demasiado en esta material.
El poder compulsive del Estado debe hacerse notar tambi6n (cuando la
inconsciencia ambiente d6 lugar a ello) en lo referente al seguro obligatorie
de los empleados y obroros, por parte de las entidades que los ocupen. Este
seguro.debera ser contra todo riesgo proveniente del trabajo o la p6rdida del
mismo. Si se trata de mujeres que trabajan, crear un seguro especial de
maternidad, que les garantice descanso y salario o sueldo por lo menos seis
semanas antes del parto y seis despues de, ste. Tambi6n deberA velarse porque
los patrons hagan efecti'va, sin distinciones de ninguna clase, la pension por
vejez a los empleados u obreros que les hayan servido durante cierto tiempo,
el eual variarA de conformidad con la indole del trabajo a que hayan sido
destinados. El Estado por su part debe cumplir con estas obligaciones res-
pecto a sus empleados. El espiritu de ahorro debe ser fomentado mediante
la creaci6n de cajas de ahorro en todos los ramos de la administraci6n pfiblica,
a donde ingresara un porcentaje fijo del sueldo de cada empleado. La obli-
gaci6n de crear tales cajas debe alcanzar a las empresas particulares. Parte, de
esos ahorros pueden destinarse al pago de un servicio mddico comunal para
los empleados, obreros y sus families, lo que seria el principio para el estable-
cimiento de una tarjeta de salud, que cada individuo del conglomerado debera
Ilevar consigo. Debemos caer en la cuenta do que la imprevisi6n natural de
nuestra raza es la causa de incontables penalidades, las cuales pueden prevenirse
en parte fomentando las actividades que quedan efiunciadas.
El problema de la nifiez abandonada y delincuente es asaz grave para que
no nos ocupemos de 6l. No basta la creaci6n de tribunales de menores, si al
par no se establece un organismo apropiado que se encargue del patronato de
los delincuentes de grado no temible y de los nifios abandonados; asi como tit
escuelas apropiadas para la educaci6n y enmienda de los transgresores de mayor
grado.
La vigilancia estrocha del Estado sobre las condiciones en que trabajan
los habitantes, debe ser efectiva. Los locales de trabajo sin el aire y la luz
suficientes, desprovistos de los servicios sanitarios indispensabless, son focos de
tuberculosis y de muchas atras enfermedades graves, sin contar con el excesiva










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desgaste que sufre el cuerpo trabajando en estas desfavorables condiciones. Hay
que insistir siem:pre en que mis vale prevenir que combatir.
Para terminar este capitulo, bastante extenso en gracia a la tremenda impor-
tancia de la material tratada, debo recalcar, que todo lo que gaste el Estado en
asistencia social, entendida como prevenci6n, le es reembolsado con intereses
crecidos en el menor niunero de enformos que habra en los hospitals de caridad
y en los manicomios; de menesterosos en los asilos de invilidos y de ancianos;
y hasta de presidiarios en los establecimientos penales. Todo ello sin tomar
en cuenta el empuje que han de recibir las actividades constructivas de todos
nuestros paises, si tenemos un pueblo sano fisica y espiritualmente, lo, cual
im'porta mis que el aumento desatinado de la poblaci6n. Esto no es literature
barata, sino la enunciaci6n de algo factible, no import cuil sea la escala en
que la lucha se emprenda. Nuestro deber es empezar cuanto antes y con la
mejor voluntad.

VIII

LEGALIDAD.-ARBITRARIEDAD.-JUSTICIA

Reacci6n 16gica del absolutismo ha sido la ley. Para poner fin a los poderes
omnimodos, ha venido la legalidad. En la practice el promulgar leyes ha venido
siendo una verdadera mania, si se toma en cuenta que gran nuimero de ellas
nacen destinadas a no ser puestas en prActica por uno u otro motive. Es muy
corriente entire nosotros que los gobiernos pretendan poner remedio a una situa-
ci6n determinada mediante la emisi6n de una ley, a veces sin sopesar e. character
y extension del mal que se trata de remediar. Es asi como casi todos los paises
de Latinoam6rica cuentan con leyes que regulan las mis variadas materials, a tal
grado, que podria suponerso que en ellos todo march rectamente. Por des-
gracia en los hechos son cosas muy distintas las que suceden.
Alguien ha dicho por ahi que las leyes son a manera de sentencias, que en
vez de referirse a un caso concrete y afectar a uno o algunos individuos, regulan
una situaci6n general existent, norman hechos futures y afectan a todo el con-
glomerado. De ello se desprende el cuidado sumo que debe ppnerse al emitir
leyes. Es cierto que 6stas pueden reformarse o abolirse si su aplicaci6n result
contraproduconte, pero esa anarquia legislative, tan propia de nuestros climas,
trae una situaci6n anomala de inseguridad y desconfianza, dando la impresi6n
-de que el Estado no sabe ad6nde va ni ad6nde quiere ir.
No son, por lo visto, leyes las que nos hacen falta. Lo que necesitamos es
funcionarios rectos y de buena voluntad que se propongan solucionar los con-
flictos que a cada memento surgeon en la vida national. Si a la par que mag-
nificas leyes en teoria tenemos funcionarios administrativos y jueces, que des-
conozcan el patriotism puro y el sentido de justicia, y nunca hayan considerado
un problema con equidad, las cosas tienen que andar muy torcidas, no cabe duda,










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Aqui surge una cuesti6n, que para algunos debe scr la meta de todo estado
de derecho. Ale refiero a la legalidad. Nuestro Derecho a fuerza de pretender
ser estricto ha originado un sistema legalista, que en gran nfimero de casos
da soluciones que contrastan con ese fin fundamental del Derecho que es la
justicia. En nuestro afin por las soluciones c6modas hemos optadp por con-
siderar que donde hay legalidad debe de haber justicia. Cabe preguntar,
entonces, si estamos, acaso, seguros de que esa ley determinada que se ha puesto
en vigor en un case concrete, es just en si. La respuesta no siempre puede
ser afirmativa, porque muchas veces salta a la vista la injusticia que tal o cual
ley contiene en sus estipulaciones. Luego, result absurdo querer hallar la
meta del equilibrio social en el mantenimiento de una legalidad que, se basa en
leyes con frecuencia injustas.
Por ptra part, al concept de legalidad se opone el de arbitrariedad, y al
colocar a ambos frente a frente, se supone al primero poscido de un fondo de
justicia, mientras que el segundo es la manifiesta injusticia. Tambi6n aqui anda
errada la mente popular, pues como se ha dicho antes, no puede fincarse la
justicia en una legalidad basada en leyes injustas. Si la arbitrariedad, o lo
que es igual, la ejecuci6n de un acto por parte de la autoridad contraviniendo
leyes escritas, o sin fundarse en una base legal, lleva la paz social, realize el
bien comfn o tiene un contenido de justicia, mis apreciables que los resultantes
de la aplicaci6n ciega de la ley, entonces estamos, indudablemente, en una solu-
ci6n 6ticamente mejor, y desde el punto de vista del Derecho puro, mis en con-
sonancia con sus fines esenciales.
Lo dicho pretend ser'virme de base para pedir el abandon de nuestro
sistema legalista en lo que so refiere a la funci6n jurisdiccional. Nuestra
preocupaci6n debe ser por former jueces capacitados cientificamente, con el
sentido comuin necesario para apreciar los mis intrincados problems que en
la prcitica puedan presentarse, y lo que es mas esencial, con una fuerte dosis
de sentido moral, que los conmine a ser equitativos sin el temor de sanciones
legales. La judicatura debe ser un verdadero y autentico sacerdocio, pero no
de la ley, sino del Derecho, tal come lo concibe la ciencia de avanzada.
Todo Gsto impone el establecimiento de la carrera judicial en nuestras escue-
las de Ciencias Juridicas, a fin.de dar a los candidates a la judicatura la pro-.
paraci6n necesaria para que vayan a impartir justicia, no desde luego salom6ni-
camente, sine de acuerdo con las normas de un Derecho integral.
En el Capitulo VII de la Primera Parto de este trabajo, al referirme a la
igualdad ante la ley, comento ese principio imperative que reza: "La igno-
rancia de la ley no excluye su cumplimiento." No voy a repetir la argumen-
taci6n alli expuesta; pero consecuente con las ideas expreadas en dicho capitulo
abogo porque, si el mantenimiento de un orden cualquiera excluye la posibilidad
de revocar tal postulado, por lo menos se den a conocer ampliamente las leyes
y sus respecti'vos comentarios, ya sea mediante la, emisi6n de folletos apropiados
para su asimilaci6n por la masa, o por medio de platicas por radio. Mientras
impere por un lado tan drAstica4 disposici6n y por otro la ignorancia del pueblo











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y la raquitica difusi6n de las leyes, no podremos aspirar a merecer el calificativo
de civilizados, ni 'viviremos en una autintica deimocracia. Todo lo que se diga
en contrario seran falacias, por mis que vengan cubiertas con ropajes de apa-
riencia juridica. Ello serA pretender la fundamentaci6n de un estado de derecho
a base de orden, mientras se hace caso omiso de la paz social, finico basamento
s6lido de ese ordei.

IX

LA MUJER EN LA VIDA CITIDADANA

En la mayoria de los paises de Latinoamerica sigue siendo una cuesti6n
encarnizadamento debatida la de conceder a la mujer los derechos inherentes
a la ciudadania; y s6lo hablo de dereehos, porque en lo que se reficre a los
deberes, en casos de emergencia, no se recuerda que ella estAh excluida de la
vida ciudadana y se la llama a desempefiar funciones y trabajos esenciales,
olvidando entonces el "complejo de inferioridad" que los sabios le atribuyen
y los politicos repiten -servilmente. En cuanto a nuestros juristas, como la
mayoria se concrete a justificar los 6rdenes pre-establecidos, abunda entire ellos
el criteria de que la mujer estA impreparada p-ra asumir las responsabilidades
que la ciudadania trae consigo. Otros se eszudan tras las solemnes palabras
"cuidado del hogar", dando por hecho que la mujer, una vez ie fuera con,
eedida tal potestad, se dedicaria a andar en ajetreos pro!pios de politicos de
oficio. Pero no para aqui e1 empecinado resabio medioeval. Llega en ocasiones
hasta a negar a la mujer el derecho de ejercer profesiones liberals, basandose
en subterfugios de mala ley.
Nuestra democracia del mafiana, indefectiblemente, tiene que adoptar como
una de sus medidas fundamentals la de conceder a la mujer el derecho de
ciudadania. En los actuales tiempos en que ella frecuenta las universidades,
hace' carrera administrative en las oficinas pilblicas, describe en revistas y peri6-
dicos, public libros, gana concursos literarios y cientificos a la par que los
hombres, y cuando se trata de defender su suelo ofrenda su trabajo y su sangre,
no veo por qu6 no puede considerarsela con iguales aptitudes que el hombre
para entrar de lleno en la vida ciudadana. Ya various paises de Am6rica han
dado ese paso trascendental. Es precise que nosotros no nos quedemos a la
zaga, no por espiritu simiesco de imitaci6n, sino en acatamiento a un elemental
principio de justicia, que clama porque desaparczea esa diferenciaci6n absurd
que estuvo en su sitio durante ]a Edad Media, pero no se aviene con el des-
arrollo que, dentro de lo relative, hemos alcanzado en otros 6rdenes de la vida
institutional.















OPORTUNIDADES PARA EJERCER
LOS CARGOS PUBLICOS

En el Capitulo V de la Primera Parte de este trabajo, me he referido a la
poco recomendable forma en que se provee de funcionarios y empleados a la
administraci6n piblica, en la mayoria do naestros paises. En ese improvisar
de personajes os que estriba, cabalmente, una de las critics demoledoras que
se han hechp a los regimenes dcmocrkticos. A veces se Ilega en esta tendencia
de buscar el ompleo para el hombre y no el hombre para el empleo, a nombrar
a un periodista como director de una escuela de agriculture, a un farmaceutico
como director de estadistica, a un tenedor de libros como contratista de obras
piblicas, etc. A eso clebemos ol que las cosas anden tan torcidas en algunrio
ramos de la administraci6n en mas de alglin pais de Latinoam6rica.
Tenemos por enfrente una tarea enorme. Dicha tarea no podremos des-
arrollarla oficientemente si no preparamos un personal tecnico que vaya a hacerse
cargo de los ramos fundamentals de la Administraci6n Pfibliea. Urge la con-
cesi6n de becas a individuos que demuestren interns y reconocidas capacidades.
para que vayan al extranjero a estudiar materias de indole tecnico-practica,
para que vengan a dar classes en escuelas de administraci6n, que cleben ser
abiertas cuanto antes, para bien do nuestra economic, de nuestras finanzas, de
nuestra ciencia aduanera, de nuestra ensefianza industrial, de nuestros servicios
pfiblicos, etc. Esas escuelas administrativas deben funcionar como verdaderas
facultades universitarias, cuyos egresados finicamente pueden ser candidates
para ejercer los cargos pfblicos relacionados con su preparaci6n especializada.
Pero no es 6sto s61o. Como la ensefianza impartida por estas escuelas reporter~
algunos gastos, el Estado debe hacer facilidades concediendo becas a los alumnos
pobres con interns y aptitudes, becas que luego descontarin con servicios obli-
gatorios en la administraci6n, por un determinado nfimero de, afios, en aquellos
lugares que por una u otra circunstancia no sean muy apetecidos por quienes
costearon su carrera con fondos propios. De ese modo no se verdn los casos
lamentable que ocurren no s6lo en los pueblos y ciudades de segunda'categoria,
sino hasta en las capitales, donde al frente de oficinas, dependencias y servicios
puiblicos se encuentran, a veces, verdaderas nulidades.
Podra alegarse en contra que contamos con individuos conocedores de los
ramos que sirven, por el mfis o menos largo nfimero de afios que los han
tenido a su cargo. Pero a ello se puede y se debe contestar, que casi todas
nuestras actividades, de cualquier indole que sean, en lo que atafie a la funci6n
administrative del Estado, marchan generalmente, por caminos de rutina y
corruptelas. Muchas veces se dictan leyes remozadas para. regularizar prPc-
ticas toreidas; pero los 'viejos empleados, que, han hecho de la rutina ulna
segunda naturaleza; o los nuevos servidores de la Naei6n, improvisados, han













seguido caminando por el viejo y conocido atajo, no import que 6ste, a todas
luces, sea anticuado, inconvenient, dispendioso y hasta antiecon6mico.
Todas las razones expuestas abonan mi ponencia, en el sentido de que se
lleve a cabo una real y efectiva igualdad de oportunidades para el ejericcio
de los cargos pfiblicos, mediante la creaci6n de escuelas de administraci6n, que
han de convertir la rama administrative en una v.erdadera profesi6n. Con ello
saldri ganando el Estado, por la mejor calidad de sus servidores; el pais, por
la eficieneia y mayor rendimiento que aportarin los eneargados de manejar la cosa
pfiblica; y ol pueblo, porque se atenderA para la designaci6n de funcionarios
y empleados pfiblicos fnica y exclusivamente a la capacidad intellectual y al
abono moral de los candidates.
Todo lo dicho no es un suefio que s6lo pueda realizarse en otro planet.
Contamos mas o menos con los medios para poder ostablecer escuelas de la
indolo apuntada; si no tenemos profesores id6neos para. impartir esa ense-
fianza, que se contraten ticnicos extranjeros o se den becas a nacionales para
que vayan a hacker los studios del caso. Lo vital, lo urgente, es lanzar por la
borda el favoritismo, la retina y la corruptela. Eso y s61lo so he tenido en mira
al escribir este capitulo.


-51i-

















CONSIDERACIONES FINALES


La Revoluci6ri Franeesa fue la cuna. de las nacionalidades, al proclamar el
derecho de los pueblos a organizarse libremente en entidades political. La idea
political de los nacionalismos y su justificaci6n juridica, empero, no vinieron a
crear un sentimiento nuevo en las masas. Es traditional, gregario, para el
hombre del pueblo, el apego a las costumbras de su grupo, a su idioma, a sus
creencias, en una palabra a su tierra. El haber aventado al mundo el derecho
de los pueblos a constituirse en nacionalidades independientes, origin en el
correr de los aiios esa pugna tremenda que nos hace sufrir cada. cierto tiempo
el horror de una guerra. Tras el biombo de los sentimientos puros de la nacio-
nalidad, se han cobijado pretensiones imperialistas y de dominaci6n. A todo
"buen patriot" se le ha antojado que su patria debe ser la m6s fuerte, la ms
poderosa y la mis rica, de todas. Y en este piano, ha resultado cosa impossible
conservar una armonia international duradera.,
Los pacifistas apasionados, asi como los socialists de escuela, han prego-
nado siempre que para realizar una internacionalizaci6n perfect, debe abo-
lirse poco a poco el sentimiento de patriotism, en el sentido que se entiende
por la generalidad. Los comunistas han creido que, mediante la uni6n de los
trabajadores, sepuede; llegar a fortificar de tal modo el sentimiento de clase,
que prive sobre el de patria; con lo cual, agregan, se pondrA la base para una
paz international stable.
Todo ello no parece ser mas que disquisiciones abstractas. El unir a los
hombres en una sola comunidad political, es una meta grandiosa, si bien no
impossible de realizar algfin dia, por el moment impracticable. Creo que mien-
tras el gOnero human se divida en grupos 6tnico-politicos, cada uno con sus
ambiciones, a veces antag6nicas, sera un indice seguro de que la paz no ha. de
ser conquistada para much tiempo. Pero asimismo estimo, en contact con
nuestra realidad latinoamericana, que para nuestros paises, uno de los punts
a desarrollar es el afianzamiento de nuestro nacionalismo, entendido en un sen-
tido rational para que no degenere en enfermedad, como ha pasado a tantos
paises de otros Continentes, en especial a los que ahora se hallan sometidos a
regimenes totalitarios.
Nosotros carecemos do una vinculaci6n national arraigada. Con el menos-
precio que a diario tributamos a nuestras cosas y valores, no hacemos otra cosa
que poner de manifesto esa desvinculaci6n. El desapego es nuestra debilidad.
S61o cuando se trata do ramplonerias pseudo patri6tieas, saltamos, pretendiendo
sostener absurdos o near realidades que ciegan con su evidencia. En esto iltimo
consist, generalmente, nuestro patriotism y nuestro sentimiento national. Por
lo demAs, ignoramos nuestros propios valores, hasta nuestra geografia y nuestra










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historic; y ni qu6 decir tiene que algo iatecido o poor sucede con los de nuestros
vecinos y hermanos en la sahgre.
El suefio de todo latinoamericano consciente ha sido siempre el de que este
Continente que habla espafiol y portugu6s se erija cada dia mis en un vasto
emporio de cultural aut6ctona. Dosgraciadamente, por ahora, hay que reco-
nocerlo sin ambajes ni falsos pudores, el sentimiento de nuestro propio valer
o estA atrofiado o anda sufriendo de un egocentrismo ridiculo. Los mal enten-
didos nacionalismos ponen barrerasde diferentes classes, que obstaculizan el llevar
a cabo una acci6n conjunta en lo que se refiere a la integraci6n cultural de
nuestra AmBrica.
El finico remedio que puede aplicarse a esta enfermedad es desarrollar
una campafia educativa integral que nos ensefie a conocer y querer lo nuestro,
no ontendido coino patrimonio de cada una de las rcpfiblicas aisladament, ,sino
cpmo el aeervo comfin de la Am6rica Indohispana. Borrar today frontera espi.
ritual, por medio de una revision de los textos de historic en que to-do motivo
de distanciamiento sea orillado, y mediante una mejor comprensi6n y avalora-
miento de los intereses, sentimientos y actitudes de los pueblos hermanos. S61o
asi, a mi entender, podemos colocar las bases de un future mejor, en el que
nuestros pueblos cumplan su grandioso cometido. Esta tarea gigante serA la
obra indestructible de nuetros maestros.
La realizaci6n de este alto comotido seria, todos debemos comprenderlo,
el mns preciado fruto que la devoci6n y practice de los principi6s democrtiticos
pueden y deben dar a nucstras nacionalidades.


















CONCLUSIONS


Primera.-El tipo de democracia quo adoptamos desde que nuestros paises obtu-
vieron su indepedencia, cuando aun no estibamos preparados para ello, fue
el politico.

Segunda.-Asi como cn los demAs pueblos del mundo que han seguido los prin-
cipios democriticos, confundiendolos a veces con los de un pseudo liberalism,
se ha ilegado en ocasiones a la demagogia y al desbarajuste; en los nuestros
se ha encontrado en ellos pretexto para. repetidas guerras civiles, que han
sido una do las causes mis patentes de nuestro atraso.

Tercera.-La adopci6n de los principios democraticos no puede regirse finica-
mente por el antojo de un grupo, sino por el desarrollo cultural que haya
alcanzado el pueblo de que so trate. Por lo que el grado de extension y
aplicaci6n de tales ppstulados deben estar en concordancia con la cultural
media.

Cuarta.-La democracia political sola no cumple los fines que por las necesi-
dades pexentorias de nuestros pueblos, estA llamada a alcanzar. Ello im-
pone la revision de nuestra democracia,, dAndole un contenido econ6mico
y social.

Quinta.-En oposici6n a lo que sostienen los partidarios de la political del
"laissez faire; laissez passer", estimo, que como el abuso de la libertad
mal entendida ha hecho del egoismo y el lucro las normas reguladoras de
actividades esenciales para la vida national, la organizaci6n future de un
mundo mejor, exige que el Estado dirija, planee y supervise esas actividades
vitales para la salud, la cultural y el bienestar del conglomerado.





















BIBLIOGRAFIA


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