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Group Title: La Habana en el siglo XIX : descrita por viajeros extranjeros (ensayo de bibliografia critica)
Title: La Habana en el siglo XIX
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00023277/00001
 Material Information
Title: La Habana en el siglo XIX descrita por viajeros extranjeros (ensayo de bibliografia critica)
Physical Description: 52 p. : ; 24 cm.
Language: Spanish
Creator: Acevedo, Luciano de
Publisher: Sociedad editorial Cuba contemporánea
Place of Publication: La Habana
Publication Date: 1919
 Subjects
Subject: Description and travel -- Bibliography -- Havana (Cuba)   ( lcsh )
Bibliography -- Havana (Cuba)   ( lcsh )
Genre: bibliography   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Bibliography: Bibliographical foot-notes.
General Note: "Edición de cien ejemplares numerados y no puestos a la venta. Ejemplar núm. ...
General Note: Library's copy autographed by author.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00023277
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002039038
oclc - 12088506
notis - AKM6841
lccn - 20015021

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LA HABANA EN EL SIGLO'XIX,

DESCRITA POR VIAJEROS EXTRANJEROS


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Edici6n de cien ejemplares
numerados y no puestos
a la venta.


Ejemplar nim...... ....





LUCIANO DE ACEVEDO
*--V




LA HABANA EN EL SIGLO XIX,

DESCRITA POR

VIAJEROS EXTRANJEROS

(ENSAYO DE BIBLIOGRAFIA CRITICAL)





0


La Habana
Sociedad Editorial Cuba Contempordnea
O'Reilly, 11.
1919


UNIVERSITY OF FLORIDA LIBRARIES




















LATIN
AMERICA




















A F. S. de .

Sj A nadie mejor que a ti debo dedicar este trabajo,
l1 del cual, puede decirse, has sido colaboradora indirect.
Comenzado hace algfn tiempo, le he puesto fin por
impulso emanado de ti, que ha sacudido mi ingenita
indolencia.
Ac6gelo bendvolamente. Acu&rdate de que sin tu
intervenci6n spiritual quizds no hubiera visto la luz
Spdblica.
L. de A.









Ni


,,





0^~:

























A gran transformaci6n que nuestra capital ha experi-
mentado desde el cese de la soberania espafola ha
sido debida a varias causes, todas derivadas del hecho
Sfausto de la emancipaci6n political del pais; no es lo
mismo ser la cabecera de una colonia,'que ser la capital de una
naci6n. Si el pais no pudo desarrollar por complete todos sus
recursos, ni hacer valer todas sus riquezas, ni entrar resueltamente
en el camino del progress, por impedirlo un regimen que ahogaba
todas las iniciativas de cultural, tan pronto cambi6 el sistema po-
litico en un sentido liberal y progresivo, comenz6 el desarrollo
constant y rApido de La Habana, que ha dado por resultado que
una ciudad de menos de 200,000 habitantes en 1898, tenga mis
de 360,000 en 1919.
El cambio no ha sido solamente material (ntimero de habitan-
tes, riqueza urbana, higiene pfblica, etc.); las costumbres tam-
bien han variado, como habia sucedido anteriormente en los afios
que siguieron a la abolici6n de la esclavitud, y como acontece
siempre que en un pais un. sistema traditional es destronado por
otro, cuyas bases esenciales son opuestas a las del regimen des-
truido.
Creo que sera de interns para los cubanos, y sobre todo para
los habaneros, conocer el desenvolvimiento sucesivo de la que hoy
es capital de la Naci6n, y la evoluci6n de sus costumbres, como
asimismo las opinions emitidas por extranjeros al escribir sobre
ella y sus habitantes. Para este objeto nada hay mds interesante
que las relaciones de los viajeros que, sin preocupaciones; ni par-
cialidad, cuenten lo que de bueno o malo, segin sus criterios,
hallan en los paises que visitan. Durante el siglo XIX, gran nd-








LUCIANO DE ACEVEDO


mero de extranjeros visitaron a Cuba y dejaron en obras de mas
o menos valor sus impresiones sobre nuestro pais. De estas obras
muy pocas han sido traducidas a nuestro idioma, y algunas lo
merecen no solamente por el nombre de los autores, sino por
sus meritos especiales de observaci6n y la imparcialidad de los
juicios. Todas no estin al mismo nivel, pero un buen ndmero de
ellas son acreedoras a que se conozcan con algtin detenimiento,
sacindolas de los estantes de las bibliotecas donde permanecen sin
ser consultadas, como no sea por eruditos o buscadores de datos
curiosos. Creo, pues, interesarA a todos tener conocimiento de
dichas obras, o de la mayor parte de ellas, y poseer una guia que
les sefiale los libros extranjeros que traten de la capital de la
Naci6n. Estos libros, junto con studios econ6micos y estadis-
ticos sobre la gran ciudad antillana, contienen descripciones de su
vida y costumbres. Si el lector es habanero, con mayor raz6n le
sera agradable esta especie de paseo bibliografico, pues vera que
la ciudad donde ha nacido, y de la que esta orgulloso por su pro-
greso y riqueza, siempre fu6 poblaci6n digna de studio y atrajo
la atenci6n del viajero que pisaba su suelo. Conocera, si examine
los libros que en este trabajo he de sefialar, las costumbres anti-
guas que ya han desaparecido, o las que en parte han cambiado
por la evoluci6n natural de todas las-cosas de este mundo. Las
obras que he de mencionar han sido escritas, salvo pocas excep-
ciones, por franceses, ingleses y norteamericanos, y repito que
pocas han sido traducidas al espafiol. Para hacer menos Arida y
pesada la enumeraci6n continue de los titulos y autores de los
libros, hard una -descripci6n de los mismos, y en algunos casos
hasta traducir6 los pArrafos que tengan interns, y como para dar
idea del tono de la obra.
No es mi intent sefialar al lector todas las obras extranjeras
que sobre Cuba se han escrito. Mi trabajo no es una bibliografia
complete. Es una bibliografia select, pues mi designio no es otro
que guiar al curioso que desee conocer las obras mas importantes
sobre-la material (1),

(1) El lector que quiera tener una list casi complete de las obras extranjeras sobre
Cuba, puede consultar los 8 volimenes de la Bibliografia cubana del siglo XIX, por el
Sr. Carlos M. Trelles. En ella hallar, citadas, dentro de cada afio del siglo, las obras
que en el extranjero se han publicado sobre Cuba.









LA HABANA'EN -EL SIGLO XIX


II



Una de las primeras obras importantes publicadas en el ex-
tranjero sobre La Habana y sus costumbres vi6 la luz an6nimamen-
te en Londres, en 1821, con el titulo de Letters written from the
Havana during the year 1820... (2). No he visto el libro. Su
titulo lo he tomado de la List of works relating the West Indies,
publicado por la Biblioteca Pgblica de Nueva York. Si el lector
no pudiera hallar la obra, pues es bastante rara, puede examiner las
cartas que la forman, traducidas al francs, en el Apercu statistique
sur Vile de Cuba, de B. Huber (3). El autor de las cartas inglesas,
segdn Doniingo del Monte, es Roberto Jameson, "que fu6 el primer
Comisionado ingl6s nombrado por la Gran Bretafia para la Co-
misi6n Mixta que habia de juzgar las press de los buques ne-
greros conforme al tratado de 1817" (4). El traductor o editor de
las cartas en la introducci6n del Apercu manifiesta que las cartas
que preceden a los datos estadisticos de Cuba darAn a conocer a
los cubanos, tal como el author ingles los ha visto, y agrega que
Cuba se ha ido elevando a tal grado de prosperidad, que La Ha-
bana figure como una de las plazas comerciales mAs importantes
de Am6rica, siendo susceptible todavia de mayor florecimiento.
Las cartas de que tratamos, reproducidas en frances en la
obra de Huber, son siete, y en todas, junto a informes geogr'ficos,
estadisticos y cientificos, se hallan datos curiosos sobre las cos-
tumbres y condici6n de.La Habana en aquellos ya lejanos tiempos.


(2). LETTERS WRITTEN FROM THE HAVANA DURING THE YEAR 1820, containing an
account of the present state of the island of Cuba, and observations on the slave trade.
London, J. Miller, 1821. 80, VIII-135 p. Mapa.
(3) APERCU STATISTIQUE SUR L'ILE DE CUBA, PRECEDE DE QUELQUES LETTRES SUR LA
HAVANE, ET SUIVI DE TABLEAUX SYNOPTIQUES, D'UNE CARTE DE L'ILE ET DU TRACE DES
COTES DEPUIS LA HAVANE JUSQU'A MATANZAS. Par B. Huber, attached au Minister des
Affaires itrangeres et membre de la SociIt6 de g6ographie de Paris. A Paris, chez P.
Dufart, 1826 80, 326 p. Mapas y cuadros estadisticos.
(4) Biblioteca cubana. Lists cronol6gica de los libros in6ditos e impresos que se
ban escrito sobre la isla de Cuba... formada en Paris en 1846. Por Domingo del
Monte. Habana, 1882. (Pig. 17-18).








10 LUC NO DE ACEVEDO

Dejando a un lado las cartas primera y segunda, que no tratan
de las materials que nos interesan, vemos que la tercera es en
gran parte descriptive de La Habana. Despu6s de mostrar la si-
tuaci6n geogrdfica de la ciudad, cuenta el viajero sus impresiones
al desembarcar en la misma, impresiones que son agradables y
desagradables, pues si celebra con gran entusiasmo el movimiento
mercantil de la poblaci6n y el lujo que en todas parties contempla,
tambi6n se expresa en t6rminos de censura ante la falta' de con-
diciones higi6nicas. La Habana es para 61 (son sus palabras),
"un lugar de fiestas y un cementerio", un foco de g6rmenes vi-
ciados y delet6reos que engendran y propagan gran ndmero de
enfermedades peligrosas.

Desde que penetrais en la ciudad, dice el viajero, os molesta un olor
insoportable a care y pescado salados que se important en gran cantidad
para la alimentaci6n de los negros. Las calls estrechas y la falta de
alcantarillas y de pavimentaci6n, contribuyen grandemente a estas ema-
naciones malsanas. Agr6guese a esto las inmundicias que se arrojan
en las excavaciones y beaches producidos por los cascos de las caballerfas
y las ruedas de los carros y coaches, y podreis concebir los olores.f6tidos
que se desarrollan...

Esta impresi6n penosa que el viajero ha experimentado al pe-
netrar en la ciudad, forma contrast con el entusiasmo que de-
mostr6 al contemplar a La Habana desde el barco que lo ha trans-
portado; dice que desde el puerto la ciudad present un aspects
imponente, dAndole la idea de una poblaci6n opulenta y que vive
en medio de.las riquezas y del lujo. Dejemos la palabra al autor,
traduciendo a continuaci6n algunas de sus observaciones que nos
dardn a conocer la impresi6n que La Habana de 1820 hizo en un
ingl6s ilustrado:

...Las casas estin construidas con solidez; por lo general no tienen
mAs que un piso alto, empleindose el bajo para almacenes o tiendas...
Las moradas de los nobles y de las personas comm'il faut estin cons-
truidas en la forma que he descrito, presentando, vistas desde la calle,
una fachada de piedra con un gran pasaje abierto a un lado [el zaguin]
para los carruajes lamados volantas. Cuando el piso bajo sirve de vi-
vienda, las ventanas son altas, anchas, sin cristales, y provistas de cor-
tinas para resguardarse de las indiscretas miradas de los transeuntes y
del polvo de la calle. La misma clase de ventanas se abren en el piso
alto y dan sobre un balc6n que se extiende por todo el frente de la casa.









LA HABANA EN EL SIGLO XIX 11

1 techo esti cubierto por tejas y no se ve coronado por chimeneas como
los de Europa... Los edificios pdblicos, como la Intendencia (residen-
cia del Capitdn General), la Catedral, las iglesias, los conventos, etc.,
ostentan poco estilo y elegancia. La Intendencia esta construida en una
gran plaza abierta lamada Plaza de Armas. Este edificio tiene un gran
p6rtico en el que los hombres de negocios se rednen como si fuera la
Bolsa; en cuanto a lo demrs no difiere gran cosa de las otras grandes
casas de la ciudad, como no sea en que el piso bajo no estd utilizado
para tienda, pero en 61 esta instalada la crcel piblica. Las iglesias y
conventos estdn s6lidamente edificados, pero no ofrecen en su exterior
nada de particular... Los altares de los temples estdn ricamente ador-
nados de plata y oro... Hay doce conventos, pero habitados por pocos
religiosos; su'nfimero, en La Habana, no pasard de 400, y en toda la isla
de 1,000, de los dos sexos... En el convent de los Hermanos Predi-
cadores hay una especie de Universidad llamada de San Jer6nimo, la
que posee un canciller, decanos, comisarios, un fiscal, un tesorero, un
maestro de ceremonies, y profesores de teologia, derecho can6nico y
civil, medicine, filosoffa, matemdticas y humanidades. En febrero de
1820, el professor de matemiticas notific6 por medio de un anuncio que
no habria .curso ese afio, por no haberse presentado ningfin alumno.
Hay tambidn otra instituci6n para veinticuatro estudiantes, Ilamada el
Seminario Real de San Carlos y San Ambrosio, y la Sociedad Econ6mica
de La Habana, que tiene por director al sabio y respetado don Alejandro
Ramfrez, Superintendente general de la Isla, a quien much debe la
ensenanza...

En la carta cuarta continfia el author describiendo la ciudad,
y, al tratar de los mercados, observa que estdn muy bien surtidos
de carnes, pescados, aves, y toda clase de vegetables, que el pan
no es muy caro y que su precio estd regulado por los regidores.
Tambi6n hace observer que se important en La Habana 80,000
sacos de harina al afio, cuando cree que pudiera cultivarse el trigo
en Cuba, segin se ha probado por ensayos de cultivo que han dado
muy buenos resultados. Fijase, como no podia menos de suceder
tratdndose de un observador europeo, en las grandes sumas que
los cubanos invierten en la importaci6n de articulos de primer
necesidad que podrian cultivar en su propio suelo (5).
Respecto al gdnero de vida de los habaneros, v6ase como lo
describe el autor:

(5) Esta observaci6n, al cabo de cerca de un siglo, sigue siendo de actualidad; los
cubanos seguimos importando en grande "antidades arroz, patatas, frijoles; y toda clase
de hortalizas.










LUCIANO DE ACEVEDO


...El caballero cubano se levanta temprano, y tan pronto ha aban-
donado la cama toma una taza de chocolate o cafd. DespuBs enciende
su tabaco, se pasea por el patio de su casa y sale al balc6n o-monta a
caballo... Las mujeres tambi6n fuman, aunque las de las altas classes
se abstienen, como asimismo todas aquellas que presumen de modales
distinguidos... De todos modos, la costumbre de fumar esti tan gene:
ralizada, que la actitud que toman algunos fumadores les da el aspect
de aut6matas... iQu6 hacer despu6s de comer? Esta es una pre-
gunta que deja perplejos a muchos habaneros... Primero ordena que
enganchen la volanta,.la que es un carruaje cuya caja es como la de
los antiguos cabriolets franceses, colocada sobre dos enormes ruedas,
sin muelles, pero suspendida por correas... A las volantas que cir-
culan dentro de la ciudad no se les permit llevar mis de un caballo,
sobre el cual se monta un negro revestido de una librea sencilla, con
grandes polainas de cuero, que tienen la forma de las botas de los pos-
tillones y con unas espuelas tan grandes que mis bien servirfan para
.espolear a un elefante que a un caballo... Estos coaches atraviesan la"
ciudad en todas direcciones y no hay familiar blanca un poco distinguida
que no tenga el suyo; para los que no tienen medios de adquirir uno,
existen volantas de alquiler que se encuentran en casi todas las plazas
y encrucijadas... Cuando hay corridas de toros casi toda la poblaci6n
se precipita al espectAculo. Las corridas no se efectfian sino en grandes
ocasiones y se verifican en un gran local de madera construido fuera
de la ciudad. Si las corridas son de toros de muerte, la afluencia de
espectadores es tan grande que es muy dificil penetrar en la plaza...
Cuando no hay corrida, los habaneros concurren al.paseo pfiblico lamado
la Alameda, que.es una gran avenida cuyo centro estA reservado para
los carruajes y.las calls laterales para los paseantes a pie. Esta situado
fuera de las murallas, a una extremidad de la ciudad, donde se hallan
un hospital military los barracones, establecimientos dedicados a guar-
dar los negros acabados de importar y destinados a ser vendidos. Asi
es que un extranjero que recorra con la vista estos lugares frecuentados
por alegres paseantes y lujosos coaches, puede de una sola ojeada con-
templar las tres peculiaridades de una isla de las .Indias Occidentales:
la poblaci6n blanca viviendo en el lujo, la esclavitud y la fiebre ama-
rilla!...

Las cartas quinta y sexta no tratan ya de las costumbres ha-
baneras; se ocupan principalmente del comercio de Cuba y otras
materials econ6micas, y de la descripci6n de los alrededores de
La Habana y de otras localidades de la provincia. La septima se
lefiere al clima y a la fauna.
No abandon el Aperpu statistique de B. Huber y las cartas de










LA HABANA EN. EL SIGLO XIX


Jameson que contiene, sin traducir unos parrafos de la tiltima de
dichas cartas que demuestran que el author comprendi6 bien los
sentimientos de los cubanos con respect a Espafia, y que, como
todos los abolicionistas, profesaba la opinion de que la esclavitud
entorpecia el progress del pais. Dicen asi los pirrafos a que me
refiero:

...Los habitantes de la Isla de Cuba me parece que tienen un es-
pfritu mas national que los habitantes de las otras islas de las Indias
Occidentales (a excepci6n de Haiti); son mis independientes y mues-
tran menos adhesion a la metr6poli...


...No abrigo el temor de los que screen que la abolici6n de 'la trata
detenga los progress de la cultural; tengo una opinion. contraria...
Todo hace presagiar que la dicha que espera a las generaciones fu-
turas de Cuba se completarA con la abolici6n de la esclavitud... El
grari obst.culo a .los progress de la industrial entire los blancos, es
originado por la esclavitud de los negros, que imprime un caracter en-
vilecedor a los trabajos manuales...

Aunque las cartas de Jameson no dejan de contener pasajes
en que se exageran los defects del pals, como hacen los viajeros
comdnmente, no creo que merezcan el juicio tan severe de Do-
mingo del Monte, quien al referirse a ellas en su articulo sobre las
Letters del Reverendo Abbot (6), dice que dste no se conduce en
su obra "con la desmandada avilantez con que lo hizo, desmin-
tiendo el caracter sesudo y decoroso de su naci6n, el ingl6s Mr. R.
Jameson..." Sin duda, Del Monte escribi6 estas lines indignado
por ciertas apreciaciones injustas del caracter cubano y por lo
exagerado que en algunas de sus cartas se mostraba el Comisionado
ingl6s al describir las costumbres habaneras (6 bis).




(6) Publicado en la Revista bimestre cubana, Habana, 1831. Tomo I, no 2.
(6 bis) Muy distinto al juicio de 'Del' Monte sobre Jameson y Hiiber, es el de La
Sagra, que en la introducci6n a su Historia fisica, political y natural de la isla de Cuba
dice refiriEndose a ambos: "que son justamente acreedores .a la envidiable gloria de haber
sido los primeros en reunir y publicar documents ordenados que diesen a conocer a!
mundo politico el estado de prosperidad y los recursos del pueblo cubano".










LUCIANO DE ACEVEDO


III


En Paris, en 1825, public E. M. Masse una obra de alguna
extension sobre Cuba, que ha merecido censuras de casi todos
los que de ella han tratado. Titiilase L'isle de Cuba et La Havane,
y en efecto no puede considerarse como obra digna de consult
sobre nuestro pais, pues son muchas las inexactitudes y juicios
absurdos que contiene (7). Domingo del Monte lo califica de'
libro Ileno de "insustancialidad y menguado sentirihentalismo", y
el Sr. Carlos M. Trelles, en su Bibliografia cubana del siglo XIX,
lo corisidera como inexacto y mal informado. Si la obra de Masse
se hubiera escrito con otro espiritu, con informes torados en bue-
nas fuentes, sin exageraciones y con la debida imparcialidad del
escritor que al juzgar un pais extranjero tiene presents la 6poca
y el lugar, hubiera sido obra itil y meritoria, pues es extensa y
detallada. De su libro daremos a conocer algunas de sus impre-
siones, las que no fueron agradables al desembarcar, pues habia
llovido la noche anterior y el fango Ilenaba los alrededores del
muelle y las calls. El viajero relata lo dificultoso que para 61
fu6 abrirse paso entire los negros cargadores que con inagotable
profusi6n transportaban hasta la orilla del mar los sacos de cafe
y las cajas de azticar.
Traduciremos las palabras del autor:

...Todos estos negros, estos mulos, estos carretones y carretillas
se cruzan, se detienen, obstruyen el paso y cien veces os amenazan
con haceros caer... El olor que exhalan todos estos hombres traba-
jando furiosamente bajo la inspecci6n de otros negros, cortos de pala-
bras, pero largos de mano; los gritos salvajes; estas caras espafiolas y
africanas a las que no estaba acostumbrado; una atm6sfera pesada y
espesa; una multitud de mariners bebiendo aguardiente y ron en las
bodegas y pulperias; dos o tres salvajes floridanos desnudos, de piel

(7) L'ISLE DE CUBA ET LA HAVANE, OU HISTOIRE, TOPOGRAPHIE, STATISTIQUE, MOEURS,
USAGES, COMMERCE ET SITUATION POLITIQUE DE CETTE COLONIES, D'AP.ES UN JOURNAl.
ECRIT SUR LES LIEUX. Par E. M. Masse. Paris, 1825, o8, 410 p.











LA HABANA EN EL SIGLO XIX 1

cobriza y con la cara pintarrajeada de rojo; todo esto me produjo una
impresi6n muy desagradable y que la vista de la plaza de Armas,.donde
se halla el palacio del Gobierno, no logr6 desvanecer. Agrdguese a
esto las largas filas de caballos o mulos atados por la cola bajo la gufa
de un solo arriero, blanco o negro, montado y cubierto con un gran-som-
brero de paja y un machete al costado, y, todos, animals y jinetes
cubiertos de un fango rojo recogido en el campo...

En el capitulo V de su obra, el viajero trata de las iglesias
de La Habana: describe la de San Francisco y la.de Santa Teresa.
En el capitulo VI, observa que la vida del extranjero es muy cara.
en La Habana, no hallando mas que dos restaurants buenos: la
fonda del Correo y la de Madrid. In el capitulo VIII, titulado
Details plus particuliers sur La Havane et excursion dans le fau-
bourgs, al lado de descripciones bastantes exactas de la ciudad y
observaciones pertinentes, el viajero francs se muestra exagerado
en sus juicios y en la pintura de las costumbres. En los capitulos
siguientes observa que las calles-de La Habana estAn bien tra-
7adas, pues casi todas se cortan en Angulo recto, y que muy pocas
estan pavimentadas; dice que despuds de un aguacero de pocos
minutes las calls se inundan cual rio desbordado, y las que no
estin empedradas se convierten en lagunas, permaneciendo en
este estado durante various dias (8). Respecto a la seguridad pdi-
blica, hace notar que. antes del mando del general Cienfuegos,
que es el que gobernaba en la 6poca de su viaje, se cometian mu-
chos asesinatos, pero que las medidas tomadas por este gobernante,
a quien califica de virtuoso y valiente, han mejorado las condiciones
de habitabilidad de La Habana (9).
Traduciremos algunos pirrafos del capitulo X:

..La calle mis frecuentada es la de Ricla, impropiamente llamada
de la Muralla.. Es la calle mis commercial, mis animada, y corresponde
a la puerta principal de la ciudad (10). Un lado y otro de esta calle
estAn llenos de las llamadas tiendas de ropa; 6stas son pequefias, pero
limpias y adornadas exteriormente por inscripeiones y muestras ade-


(8) Una de las calls que sefiala come tipo de via mal cuidada, es la de Tejadillo.
(9) Como Cienfuegos gobern6 de 1816 a 1819, vemos que el viaje de Masse-se
efectu6 seis o siete ailos antes de la publicaci6n de su libro.
(10) La puerta de Tierra.










LUCIANO DE ACEVEDO


cuadas. V6anse algunos de los titulos: el Navio (11), la Torre de plata,
el General Ballesteros, el General Cuesta, el Sitio de Zaragoza. Hay
una tienda que ostenta una muestra que represent a Paris sitiado por
un ej6rcito espaiol; sin duda el pintor sofiaba. Las estrechas aceras de
esta calle, que estdn destinadas para los que transitan a pie, siempre
se hallan invadidas por caballos, cuyos duefios han entrado en las tien-
das a comprar algo... Los establecimientos son visitados por la ma-
fiana por hermosas damas bastante ricas para poder salir en cabriolet
o volanta, y por la tarde y noche por las que no pueden salir sino
a pie. Las sefioras que Ilegan en volanta a la puerta de una tienda, no
abandonan el carruaje, pues las muestras de las telas que han de esco-
ger, se las rraen los dependientes hasta el coche... De noche, cuando
hace buen tiempo, la calle de la Muralla present un espectAculo muy
agradable por la multitud de beldades que concurren a hacer sus com-
pras... El traje national de las mujeres se compone de la basquifia o
falda y de la mantilla o velo... Por poco bellas que sean, este traje
las hace parecer arrebatadoras. Hay en ellas una elegancia, un arte,
una gracia particular, sobre todo en el modo de prenderse la mantilla,
que mis de una de nuestras francesas envidiaria...
Antes ya he hablado de las plazas pdblicas. Ademas del mercado
de la Plaza Vieja, hay otro al costado de la iglesia del Cristo, que es
mAs abundante en frutas, pero en todo lo demis el primero estA mejor
surtido... En medio de la Plaza Vieja hay una fuente recientemente
construida, que no deja de tener m6rito, dedicada a Fernando VII. Las
casas que circundan esta plaza estan provistas de p6rticos en los que
estdn establecidos los baratilleros o vendedores de quincalla...
La Plaza de Armas seria mAs -hermosa si estuviera rodeada por
edificios como el Palacio de Gobierno y la Casa de Correos. El Palacib
del Gobierno esta bien nombrado asi, puesto todo estd en 61: el Gober-
nador, los escribanos, los tribunales, la cArcel...

A pesar de su extension, la obra de Masse no merece que nos
detengamos mas en ella. Pocos libros extranjeros de viajes se
han escrito sobre Cuba, que abracen como 6ste todos los aspects
de un pais; pero estA hecho de un modo superficial y en algunos
pasajes reina la fantasia, mostrindose el author exagerado al tratar
de las costumbres y del caricter de los cubanos. De treinta y
nueve capitulos y un ap6ndice se compone el libro, y en ellos se
tratan mtiltiples asuntos. Para formarse una idea de tal variedad
no hay mas que fijarse en el indice y notar que, ademAs de otras
diversas materials, trata de las iglesias, las tiendas, las mujeres,

(11) Todavia en la actualidad hay en la misma calle un gran almacen con este titulo.










LA HABANA EN EL S:GLO XIX


los caf6s, el interior de las casas; contiene una resefia hist6rica
de La Habana y una relaci6n del sitio por los ingleses, y descrip-
ciones de las. corridas de toros, los caballitos y el teatro. Ademis
tiene un capitulo sobre la historic natural y various que comprenden
estas materials: la agriculture, la esclavitud, el comercio, la loteria,
el estado de las letras y las artes, etc., etc. Los asuntos de que
trata son los que debe conocer todo el que desee informarse sobre
un pais, pero aconsejo al lector que estudie mas bien otros libros,
aunque no tengan, como el de Masse, la pretensi6n de ser obras
acabadas y definitivas.
La obra en 2 voldmenes, publicada en Londres y Edimburgo
en 1825, titulada Foreign scenes .and travelling recreations, por
John Howison, contiene un largo capitulo (en el tomo I) dedicado
a nuestra ciudad y titulado The city of Havana (11 bis).




IV


El gran nombre del autor me obligaria a tratar del Essai po-
litique sur File de Cuba, de Alejandro de Humboldt, pero no es
-propiamente un libro descriptive de viajes; es obra cientifica y
en la que muy poco pudidramos hallar para nuestro prop6sito.
Las observaciones cientificas y los datos econ6micos que contiene
la han hecho digna de ser siempre consultada, a pesar de algunos
errors, por lo general de detalle, que en ella se notan, y que son
.disculpables en un autor extranjero (12).
Pasemos ahora a examiner uno de los libros mas discretos e
interesantes que sobre Cuba se han publicado; libro, seglin opinion
de Domingo del Monte, "escrito con imparcialidad y buena fe".

(11 is) FOREIGN SCENES AND TRAVELLING RECREATIONS. By John Howison.....
Edinburgh-London, 1828. 2 t. 89, 302, 203,p.
(12) ESSAI POLITIQUE SUR L'ILE DE CUBA. Par Alexandre de Humboldt, avec une
carte et un supplement qui renferme des considerations sur la population, la richesse
territorjale et le commerce de 'archipel des Antilles et de Colombia. Paris... 1826, 2 t.
So, XLVI-364, 408 pig. Mapa.-Fub traducida al espatiol al afio siguiente, publicindose
la traducci6n igualmente en Paris. Una version inglesa se public en Nueva York en
1856 hecha por J. S. Thrasher, con notas y un ensayo preliminary del traductor.









LUCIANO DE ACEVEDO


Es obra Ilena de simpatia hacia Cuba, lo que no es muy comdin
en los viajeros, pues, por lo general, no tienen la cualidad de des-
pojarse de sus preocupaciones al escribir acerca de un pais ex-
tranjero. Me refiero al titulado Letters written in the interior of
Cuba... por Abiel Abbot (13). En la Revista bimestre cubana
Domingo del Monte public un articulo sobre este libro, en el que
lo da a conocer en forma de rdpida revista. La' mayor parte de
las cartas que componen la obra estdn escritas desde la provincia
de Matanzas, y son descripciones de las faenas del campo, de la
fabricaci6n del azficar y del cultivo del caf6, mostrAndose el autor
entusiasmado con la naturaleza tropical: La impresi6n que el
campo cubano le produjo, estd expresada en muchas parties de su
libro. Uno de los pasajes que traduce Del Monte, lo transcribe,
y asi el lector, al saborear los bells periods del ilustre traductor,
descansard de mi pobre prosa:

...Me falta tiempo y papel para pintaros las perspectives encanta-
doras, que a cada moment se me ofrecen a la vista, y que no'puedo
bastantemente encarecer. Tan pronto se ve una hermosa cerca blanca,
de piedra, que separa la heredad del camino real; tan pronto una em-
palizada, unidos los troncos. con una cuerda silvestre del gordo de un
dedo, y tan bien atados cual si lo fuesen con una cuerda de ciiamo:
ora se ve un seto de estacas puestas como nuestros sauces en un lugar
himedo; ora otra cerca, pero de graciosos limones, y rara vez aparece
el tosco cercado en forma de zigzag de Virginia, como lo alaman en los
Estados Unidos. Los caminos, por lo regular, se hallan adornados con
una.hilera de aquellos arboles gentiles e inapreciables, Ilamados palmas,
los cuafes alcanzan una altura prodigiosa, con un tronco tan liso y llano
como si saliese de la riano de un tornero desde el pie hasta el tallo:
este es de un hermoso verde muy subido, coronado de un penacho de
ramos, que tal parece el plumaje que adorna el casco de un guerrero
de importancia. Frecuentemente siembran tambi6n palmas en la ancha
calle que va del camino real a la casa del hacendado; aunque he visto
otros formados de altos bambies, en tal manera dispuestos, que parecian
un magnifico arco g6tico: except el pomposo roble, ningfin otro Arbol
vence a 6ste en gallardia... Cada vez doy mAs gracias a Dies por
sus bondades y cada vez me alegro mas de haberme trasladado a un
clima y a una tierra tan inexhausta en novedades para mi; estoy en

(13) LETTERS WRITTEN IN THE INTERIOR OF CUBA BETWEEN THE MOUNTAINS OF
ARCANA, TO THE EAST, AND OF CUSCO T THE WEST, IN THE MONTHS OF FEBRUARY,
MARCH, APRIL AND MAY, 1828. By the Rev. Abiel Abbot, D. D.,'Pastor of the First
Church in Beverly, Massachusetts. Boston, 1829. So, XV-256 pag.












LA HABANA EN EL SIGLO XIX 1

ella cual si me hubiese trasportado a nuevo planeta-a Jupiter o a Sa-
turno, a Venus por su hermosura, a Marte o Mercurio por su calor y
claridad: reina en ella un. verano apacible, oreado por fresquisimas
brisas (14).

Nos hemos salido algo de nuestro program, que es la descrip-
ci6n de La Habana y.sus costumbres; pero la prosa de Abbot in-
terpretada por l3el Monte bien merece transcribirse (15).
De las 65 cartas de que se compone la obra, solamente nueve
son descriptivas de la capital de Cuba, pues el Reverendo noitea-
mericano tan s61o estuvo una semana en La Habana; asi es que
poco podemos entresacar de su libro. De sus impresiones haba-
neras-traducimos algunas a continuaci6n:

(14) Revista bimestre cubana, Habana, 1831. Tomo I, no 2, pig. 124.
(15) VWase la descripci6n que hace Abbot de una excursion por el rio Canimar,
bellamente traducida por Del Monte: "A eso de las cinco de la mafana toc6 la campana
de la iglesia el Ave Maria. En menos de veinte minutes nos levantamos y tomamos una
tuza de caf6 solo, que es de lo mrs exquisite que produce la Isla. Al amanecer car-
garon los criados el matalotaje y nos dirigimos al muelle, donde nos esperaban los ma-
rineros. Bogamos vuelta fuera de la bahia a la izquierda y despuds entramos en el rio
mis pintoresco que he visto en mi vida. La embocadura esti custodiada por un castillo
cerca del cual se paseaba un centinela con fusil al hombro y morri6n, que impensadamente
nos dej6 pasar sin darnos el quien vive; no s6 si porqae ibamos en la falda del Res-
guardo o porque no le parecimos sospechosos. Unas veces navegibamos encerrados entire
barrancos altisimos a manera de murallas, y perpendiculares a trechos, y a trechos des-
pefiados de una altura de 70 a 100 pies, segin me pareci6. Pero no se crea que estos
agrios pefiascos se presentan con ligubre y desnuda majestad, ennegrecidos por el sol de
los tr6picos; antes desde a pocos pies de la corriente hasta lo mAs empinado del risco
estin cubiertos de carrizales, malezas y arboles frondosos, cargados de relucientes hojas
y fores, todas a cual mas preciosas y extranas. Entre los drboles, sobresale el coposo
y-rojizo mango, tan alegre y florido como el manzano de Nueva Inglaterra, en el mes de
mayo; se distingue tambidn la majagua con su cops, vdstagos y tronco muy parecidos a
la catalpa, de lindas fores rojizas en unos individuos y amarillas en otros: pero lo que.
mis me admir6 fu6 el ver, como una curiosa anomalia, en un mismo arbol, flores del
todo rojas las unas y del .todo amarillas las otras; vegetando asi naturalmente y no por
injertaci6n. En las grietas de las rocas se descubren algunas colmenas silvestres, done
es dificil que alcancen las.acechanzas humans a robar y trastornar estas pacificas y
ordenadas reptiblicas. El rio forms frecuentes recodos, que ofrecen los cuadros mis
%ariados:" la orilla.ya se encorva en form de anfiteatro, ya encierra al rio entire pilastras
y b6vedas bellisimas, que no parece sino que alli anduvo la mano del hombre. Aqui se
ve una pajiza choza, de paredes entretejidas de varas, y puesta en el centro de un redu-
cido terreno acotado, donde hay en abundancia siembras de coles, lechugas muy lozanas
a pesar del sombrio que las cubre. Alli se percibe a la orilla un pequefio cercado para
que los cerdos puedan legar a beber sin temor a ahogarse; y por otra part tambi6n
aparece otro corralillo dentro del agua pars encerrar probablemente los pieces cuando baje
la marea. Un pato nos seguia nadando tan conflado, que uno de nuestros mariners le
salud6 con el remo, sin que por eso huyese, contentindose con zabullirse. Vimos
otros pajaros volando, y por el agua, cuyas forms, nombres y plumajes, me eran del
todo desconocidos"... (Revista bimestre cubana, Habana, 1831. Tomo I, no 2, pig. 125
y 126.)










LUCIANO DE ACEVEDO


...Como era dia de gran fiesta, acept6 una invitaci6n para dar un
paseo en volanta... El Paseo tiene como una milla de largo y es bas-
tante ancho para dar lugar a que los carruajes pasen unos al lado de
los otros, de subida y bajada, tan cerca, que las personas que se conocen
pueden saludarse, lo que las mujeres hacen con un movimiento, del
abanico y los hombres con la mano. Hay aceras y asientos en todo el
trayecto para los paseantes a pie, y toda la extension del paseo esti
sembrada de hermosos Arboles. Cinco bandas de rtisica estin esta-
cionadas en distintos lugares de Ia carrera y tocan exquisitamente, va-
liendose de una gran variedad de instruments. Al final del Paseo se
hall una hermosa estatua que creo que es del rey Carlos III de Es-
pafia. En este sitio se coloca la mejor de las bandas de mfisica y es
el punto donde los coaches dan la vuelta. El espect.culo es espl6ndido;
soldados de caballeria estan situados a lo largo de la carrera para con-
servar el orden... En el brillante y animado concurso figuran mar-
queses, condes, caballeros, y los plebeyos bastante ricos para permi-
tirse el lujo de tener volanta, pues en los dias de fiesta no se admiten
en el paseo los coaches de alquiler... El buen rato que pas6 este dia
fu6 aumentado por la visit que hice al palacio del Conde de Fernandina.
Es un gran edificio, construido por sus antepasados... L6s salones
son espaciosos y elegantes, y la casa posee grandes departamentos es-
peciales para la sefiora madre del conde, la condesa y para 61...
En compafifa de un espaiiol distinguido, a quien debo muchos in-
formes y atenciones, he asistido a una festividad religiosa en la Ca-
tedral. El exterior de este vasto edificio no es de muy buen gusto,
pero el actual obispo ha comenzado a hacer en 61 grandes reforms.
Ya ha transformado y embellecido el interior... La gran nave. central
que terminal en el altar mayor, las naves laterales mAs pequefias, y las
pinturas de la cfipula, que representan a Moisds, los Profetas y los
Evangelistas, produce gran emoci6n... A la derecha del altar mayor
hay un busto de Crist6bal Col6n empotrado en la pared y sus restos
estdn depositados en una urna de plata...

Ademis de la Catedral, el Reverendo norteamericano visit
la Casa de Maternidad, el hospital de leprosos, la Cabafia, el ce-
menterio, celebrandolo todo y elogiando cumplidamente al obispo
Espada.
La estancia de Abbot fud corta en Cuba. Lleg6 a nuestro pais
en busca de salud en febrero de 1828, y a fines de mayo del mismo
afio ya estaba de vuelta en su patria, muriendo a los pocos dias
de haber llegado. Sus cartas, obra p6stuma, described principal-
mente el campo de Cuba, las faenas agricolas y las costumbres
campesinas, y en este respect es uno de los libros extranjeros










LA HABANA EN EL SIGLO XIX


mas estimables y discretos que se han publicado sobre Cuba.
Domingo del Monte, refiri6ndose a la obra en su articulo de la
Revista bimestre ya citado, lo encuentra hasta demasiado elogioso,
pues dice:

El defecto general que le hemos notado es el tono laudatorio con
que por lo regular se explica, y que diera a sospechar que el Reverendo
Doctor, como ciertos critics cobardes y bajos, no querria, a trueque
de decir la verdad, indisponerse con nadie, si no conocidsemos que el
candor de su alma por una parte, y la gratitud que debia a los cubanos
por otra, le cegaban el entendimiento, robdndole la voluntad.


V

En el tomo III de la Revue des deux mondes (afio de 1831),
public Mr. Eugene Ney un articulo sobre Cuba, que era el ter-
cero de una series titulada Voyages en Amerique. El autor visit
La Habana en 1830, y despu6s de hablar de Matanzas, que fu6
el puerto cubano en el que desembarc6, viniendo de Charleston,
nos da a conocer sus impresiones sobre la capital, adonde lleg6
con una carta de recomendaci6n para Mr. Tennant, comerciante
ingl6s establecido en la calle de Mercaderes.
Un defecto comtin a los viajeros franceses se encuentra en
la relaci6n de Ney: es la exageraci6n al pintar las costumbres
que en algo se apartan de las que conocen.
Traduzcamos algunas de sus impresiones:

...La casa de Mr. Tennant en la calle de Mercaderes, es una de las
mayores de la ciudad; en ella se refinen los aficionados a la mfisica y
se dan various bailes todos los inviernos. La casa es cuadrada; tiene
un patio interior rodeado de arcos en el piso bajo, y en el alto, anchas
galerias cerradas por persianas... Las casas modestas casi nunca
tienen mis de un piso... Las ventanas comienzan, por lo general, a
un pie del nivel de la calle y tienen hasta veinte y treinta de elevaci6n,
estando cerradas de arriba a abajo por rejas de hierro o de madera...
De 5 a 6 de la tarde, todas las ventanas de las calls por donde
han de.pasar los concurrentes al paseo, se Ilenan de mujeres... El
Paseo es una ancha avenida de 1,500 metros de largo, orillada de ar-
boles de todas classes, con otras dos calls laterales para los paseantes
a pie y bancos de piedra colocados de trecho en trecho... Las mu-
jeres van al paseo tan elegantemente vestidas como si fueran a un baile.
Los domingos y dias de fiesta, hay mirsicas militares, y un piquete de










LUCIANO DE ACEVEDO


lanceros cuida del orden de los carruajes, no admiti6ndose esos dias
volantas de alquiler... Fuf una noche al teatro. La sala es bastante
grande y puede contener 1,800 espectadores; tiene cinco filas de palcos,
que estAn alquilados por afios. Todo el local estaba ocupado, y entire
la concurrencia habia muchas damas ricamente ataviadas. Se repre-
sent6 -una 6pera de Garcia, titulada el Amante astuto, bastante bien; la
orquesta era buena y la prima donna, la Santa Marta, cant6 a la per-
fecci6n. En La Habana todo el mundo es mfisico;. al pasar por las
calls no se oye otra cosa que guitarras, pianos y mfisica de Rossini.
Nuestro c6nsul me trat6 con suma bondad y me acompafi6 a hacer
algunas visits. Primeramente fliimos a casa del almirante Laborde,
que manda la escuadra de Su Majestad Cat6lica. Es un senior de pe-
quefia estatura, envuelto en cares y de muy buen aspect. Habla ad-
mirablemente el francs; su familiar es originaria de Pau. Despu6s
fuimos a visitar al Gobernador. El general Vives es un hombre bajo
de cuerpo, de cabellos canosos, y no posee el aspect franco y cordial
de Laborde. Luego fuf presentado al Intendente Conde de Villanueva,
que es la segunda autoridad de La Habana. Su palacio es el mis
hermoso de la ciudad...
El 21 de febrero comenzaron las fiestas para conmemorar las bodas
del rey de Espafia. Se cant6 un Te Deum por la mafiana en la Ca-
tedral, al que asisti6 toda la nobleza. Por la noche a duras penas se
podia circular por las calls. Por todas parties se veian transparentes
aleg6ricos, retratos del rey y de la reina e inscripciones alusivas a las
bodas... Todas las calls estaban perfectamente alumbradas y los
fuegos artificiales que se quemaron en el castillo del Morro, causaron'
gran efecto al reflejarse en las aguas del mar....
Entre las casas mas hermosas de La Habana descuella la del conde
de Fernandina; cost 1.500,000 francos. Hay todavia siete u ocho
casas mas en la ciudad que habrin costado igual suma; nada puede
compararse con el lujo desplegado por los nobles que habitan estos
palacios ..

Eugenio Ney relata tambi6n en su articulo una excursion que
hizo a los cafetales Esperanza y Simpatia, pertenecientes al mar-
auds de Ramos, y a otros lugares de.la que es hoy provincia de
Pinar del Rio; pero su descripci6n-deja much que desear y no
puede compararse a la que de los mismos lugares hizo el Reve-
rendo Abbot en su libro. No deja, ademis, de incurrir en muchas
equivocaciones al escribir nombres espafioles y vocablos indigenas,
y compete verdaderas herejias artisticas, como cuando dice que las
iglesias de La Habana, y entire ellas la Catedral, son de arquitec-
tura Arabe (!!!).










LA HABANA EN EL SIGLO XIX


Termina el viajero su trabajo con datos estadisticos, y de ellos
tomaremos los que se refieren a la poblaci6n de La Habana en la
dpoca de su viaje (afio de 1830). Segtin consigna, el ndmero de
'habitantes era de 112,023 con arreglo al Censo del afio anterior,
Esta cifra se distribuye en los siguientes elements:
Blancos ................................ .......... 46,621
Mulatos libres....... ................. ...... 8,215
Mulatos esclavos........... ............................ 1,010
Negros libres criollos............................... 9,684
Negros libres de naci6n ............................ 5,663
Negros esclavos criollos .......................... 6,995
Negros esclavos de naci6n........................ 15,835
Viajeros, guarnici6n y marina.. ....... ........... 18,000

112,023

Desde la publicaci6n del viaje de Ney (afo de 1831) hasta que
vi6 la luz pliblica en 1840 el cl6ebre libro de David Turnbull
Travels in the West, se publicaron algunas obras que tratar de
Cuba,'siendo de alguna importancia las tituladas Trasatlantic
sketches, por J. E. Alexander, y Narrative of a tour in North
America, por Henry Tudor (15). No he podido manejar ninguno
de los dos libros por no haberlos hallado en las bibliotecas pdblicas
de La Habana. Del primero de los dos dird que el ejemplar que
existe en la Biblioteca del Congreso, en Washington, aparece des-
cripto en su catdlogo como publicado en Filadelfia en un volume
de VII-378 pdginas, y en su Bibliografia cubana del siglo XIX, el
Sr. Trelles describe la obra como editada en Londres en dos vo-
limenes, indicando que el tomo I es el que trata de Cuba. O hay
dos ediciones de la obra, una de Filadelfia y otra de Londres del
mismo afio 1833, o existe un error en la descripci6n del libro
(15 bis). De la obra de Tudor s6lo puedo indicar que, segtin el

(15) TRASATLANTIC SKETCHES, COMPRISING VISITS TO THE MOST INTERESTING SCENES
IN NORTH AND SOUTH AMERICA, AND THE WEST INDIES, WITH NOTES oN NEGRO SLAVERY
AND CANADIAN EMIGRATION. By Capt. J. E. Alexander. Philadelphia, 1833. 80, VII-378 pag.
NARRATIVE OF A TOUR IN NORTH AMERICA, COMPRISING MEXICO, THE MINES OP REAL
DEL MONTE, THE UNITED STATES, AND THE BRITISH COLONIES: with an excursion to the
island of Cuba... By Henry Tudor. London, 1834. 2 t. 12o
(15bis) Despues de escrito lo anterior, he podido examiner, en la Biblioteca Na-
dional nuestra, el libro Trasatlantic sketches. Es un volume en 80, igual en todo al
descrito en los catalogos de la Library of Congress de Washington, Los capitulos XX
a XXII se refieren a nuestro pais. El capitulo XXI, sobre todo, contiene observaciones
curiosas sobre las costumbres habaneras de Ia dpoca










LUCIANO DE ACEVEDO


Sr. Trelles, el tomo II es el que trata de Cuba en sus paginas 97
a la 138 (16).
David Turnbull, C6nsul que fu6 de Inglaterra en Cuba, c6lebre
por sus campafias antiesclavistas que ocasionaron ruidosos inci-
dentes, entire los cuales se cuenta su expulsion de Espafia y sus
posesiones, siendo borrado de la lista de miembros de la Academia
de la Historia de Madrid y de la Sociedad Econ6mica de La Ha-
bana, public en Londres en 1840 una obra muy conocida sobre
Cuba, que segin autorizadas opinions es uno de los mejores libros
que acerca de nuestro pais se ha publicado despu6s del memorable
de Humboldt (17).
Del libro de Turnbull dice Jose' Ignacio Rodriguez:

En esta estimada obra rica en importantes noticias sobre Cuba y
sobre el trdfico de esclavos, public el Sr. Turnbull irrefutables datos
estadisticos probando que la importaci6n annual de esclavos africanos
en la isla de Cuba, despu6s de la solemne promesa de Espafia de re-
primir la. trata, ascendia por t6rmino medio al respectable guarismo de
23,000; y no contentAndose con esto, demostr6 palpablemente que los
cubanos se oponian decididamente a aquel comercio inicuo, mientras
que el gobierno lo protegia, con el objeto de mantener la Isla en la mis
complete obediencia (18).

Muy notable es la obra de Turnbull, pero puede decirse de
ella lo que anteriormente hemos manifestado acerca de la obra
no menos notable de Alejandro Humboldt; que no es un libro
descriptive de viajes. Es obra de asunto hist6rico, sociol6gico y
econ6mico, digna de su fama, y de gran importancia para la his-
toria de Cuba (19).
El mismo afio en que apareci6 la obra de Turnbull se publicaba
igualmente en Londres una obra escrita por otro inglds eminente,


(16) Bibliografia cubana del siglo XIX, t. II, p. 115.
(17) TRAVELS IN THE WEST. CUBA; WITH NOTICES OF PORTO RICO, AND THE SLAVE
TRADE. By David Turnbull, Esq. M. A. Corresponding member of the Royal Academy of
history at Madrid, and of the Royal patriotic and economical Society at the Havana...
London, 1840. o8 XVI-574 pag. Mapa de Cuba.
(18) Vida de don Josi de la Luz y Caballero. Por Jos4 Ignacio Rodriguez. Segunda
edici6n corregida y aumentada. New York... 1879 (Pig. 121 y 122).
(19) Sobre el incident de la exclusion de Turnbull como miembro de la Sociedad
Econ6mica de La Habana, vbase el capitulo XI de la Vida de don Josi de la Luz y Ca-
ballero, por Jos6 Ignacio Rodriguez.









LA HABANA EN EL SIGLO XIX


el conocido filantropo y escritor religioso Joseph John Gurney. Su
libro se titula A winter in the West Indies... y esta escrito en for-
ma de cartas, una de las cuales, la XIII, trata de Cuba (20). En
esta carta relata el autor su.estancia en La Habana, pero sus im-
.presiones no tienen verdadero interns desde el punto de vista de
la descripci6n de la ciudad y sus costumbres, pues mIs bien se
ocupa de los asuntos relacionados con el trdfico de esclavos.

VI

Isidore Liwenstern, viajero y orientalista, public en Paris en
el afio 1842 un libro titulado Les atats-Unis et La Havane (21).
Casi toda la obra esta dedicada a la descripci6n de un viaje por
los Estados Unidos, pues no trata de La Habana mAs que en los
cuatro dltimos capitulos de la obra, unas cincuenta pdginas en un
libro que tiene cerca de cuatrocientas. Lo que distingue a este
viajero, compardndolo con los demAs que hemos examinado, es su
entusiasmo por La Habana, sin restricciones. Muchos son los
elogios que prodiga a nuestra ciudad y a Cuba, compardndola
con los Estados Unidos, de donde ha venido a visitarnos. No cri-
tica casi nada; todo lo halla bueno y encantador, la ciudad, el
clima, los frutos, los edificios, y entona un himno en celebraci6n
de la volanta. Encuentra estos carruajes, ligeros, bellos, y dice
que en ninguna parte ha hallado una cosa tan singular, tan sen-
cilla y tan segura al mismo tiempo. La describe con complacencia
en todos sus detalles, lo mismo que al calesero y su librea.
Hace resaltar el movimiento y agitaci6n que nota en la ciudad,
los que no hall en los de los Estados Unidos, segin dl, tan mo-
n6tonos y acompasados. En su entusiasmo Ilega a decir que ha-
biendo viajado tanto, no desearia vivir, fuera de Europa, en otro
lugar que en La Habana. Tambi6n muestra admiraci6n grande por
el general Tac6n, a quien celebra exageradamente, y dice que le
extrafia que habiendo efectuado tantas mejoras en la administra-
ci6n y tantos embellecimientos en la ciudad, no se haya ganado la
(20) A WINTER IN THE WEST INDIES, DESCRIBED IN FAMILIAR LETTERS TO HENRY CLAY,
OF KENTUCKY. By Joseph John Gurney. London, Murray, 1840. 80, XVI-282 pag.
(21) LES. TATS-UNIS ET LA HAVANE. Souvenirs d'un voyageur, par Isidore LBwenstern,
chevalier de l'ordre hospitalier du Saint-S6pulcre, membre des Socikt6s geographique et
ethnologique de Paris. Paris... 1842. 80 XII-372 pag.










LUCIANO DE ACEVEDO


afecci6n de los cubanos; sin duda no conocia mis que sus medidas
de policia y urbanizaci6n, ignorando quizAs, o aprobindolo, el sis-
tema de odioso despotismo que caracteriz6 su gobierno.
La que podemos considerar como una obra bastante complete
sobre Cuba, es la titulada Notes' on Cuba, que con el seud6nimo
de A physician, public en Boston, en 1844, el doctor F. Wurdi-
man (22). El libro contiene un resume hist6rico de Cuba, que
si no esta exento de errors en algunos pasajes, en otros se muestra
bien informado, denotando que ha leido las obras que en el pre-
facio del libro dice que ha consultado (23). La parte descriptive
mas important de La Habana se encuentra en los capitulos I,
II, VIII y IX. Los otros capitulos del libro tratan de viajes a dis-
tintos lugares situados en las que hoy son provincias de Pinar del
Rio, Habana y Matanzas. Por lo general esti bien informado y
algunos de sus juicios son imparciales, no deteniendose much en
la descripci6n de las costumbres. Como medico, trata detallada-
mente del clima, de los hospitals y la demografia de la Isla, y sus
datos son bastantes exactos. La obra comienza con una introduc-
ci6n de propaganda a favor de Cuba como estaci6n sanitaria, sobre
todo en invierno, sefialando los precious de las casas de hu6spedes,
las tarifas de los barcos y carruajes y dando las direcciones de las
buenas tiendas de La Habana (24).

(22) NOTES ON CUBA, CONTAINING AN ACCOUNT OF ITS DISCOVERY AND EARLY HISTORY;
A DESCRIPTION OF THE FACE OF THE COUNTRY, ITS POPULATION, RESOURCES, AND WEALTH;
ITS INSTITUTIONS, AND THE MANNERS AND CUSTOM OF ITS INHABITANTS. With directions
to travellers visiting the island. By a physician... Boston, Munroe, 1844. 8o X-359 pag.
(23) Estas obras son las del P. Las Casas, Oviedo, Herrera, las Historias de Arrate
y Valdis, y las Memorias de la Sociedad Econ6mica. Para la parte geogrAfica y estadis-
tica, consult la Geografia de Poey (edici6n de 1842), la Gufa de forasteros de 1843,
el Resumen del Censo de 1841 y los peri6dicos de la 6poca.
(24) Como dato curioso copio a continuacidn, sin traducirlos, los informs que su-
ministra sobre las casas de huespedes de La Habana: "The best boarding houses are
that of Mrs. West, calle Obrapia, no 119, and that of Mr. Fulton, calle Inquisidor, -no 67;
they both charge $3, for day, and their clerks attend to all requisite arrangements, at
the Police Office and Custom House. Besides these there are other boarding-house in
Havana in which the English language is spoken, the charges of which are more moderate,
while in some the accommodations are not inferior.
"A select private boarding-house is kept by a gentleman at the corner of the calle
Obispo and Oficios, the piazza of which looks down on the public square in front of the
mansion of the Captain-General, price $68, a month. Madame Roullet keeps also a-fine
airy establishment near the paseo outside the walls, where English and French are spoken,
price, $2, a day. Mrs. Chambers has one of the best houses in Havana; it is in the
calle Obrapia, price, $2 a day. Mrs. Alexander, no 19, calle Cuba, Mrs. Butts near Mrs.
West's, and Mrs. Cutbush, Washington, calle Obispo, opposite the Captain-General man-
sion, charge each $1-50 a day"...










LA HABANA EN EL SIGLO XIX


La obra en dos volimenes, Voyage aux Antilles, por Adolphe
Granier de Cassagnac, publicada en Paris, la primer part de
1842 y la segunda en 1844, contiene tres capitulos dedicados a
Cuba, que son los X, XI y XII de la segunda parte. En ellos se
describe La Habana (cap. X y XI) y se halla una resefia general
de la Isla (cap. XII). El juicio de Granier de Cassagnac sobre La
Habana es de elogios. Se muestra gran admirador de la ciudad,
y en su entusiasmo llega a decir lo siguiente:

J'ai eu trois fois en ma vie en entrant dans trois pays strangers, la
revelation subite et complete de la grandeur de trois peuples. La pre-
mibre fois, c'dtait lors de mori premier voyage en Angleterre, en entrant
a Londres par la Tamise; la second fois, c'etait en entrant & La Havane;
la troisiame, ce fut en entrant a New York...

Traduzcamos algunas de sus impresiones:

...La Habana es una antigua ciudad de guerra, fortiflcada como
fortificaban los espafioles en otros tiempos, es decir, de un modo for-
midable y elegante... El maravilloso desarrollo que ha tenido ha ori-
ginado el que se halle estrecha dentro de su recinto amurallado, y ha
saltado por encima de los muros... Ninguna ciudad de las que conozco,
ni Paris; ni Londres, ni Nueva York, pueden dar una idea de La Habana.
La Habana tiene un aspect, un color, un ruido que le son peculiares;
contemplada de dia, es de grandiosidad extrafia, vista de noche es mis-
teriosa y po6tica... De todas las ciudades del mundo creo que La
Habana es la que contiene mayor nimero de carruajes, sin exceptuar a
Londres... Asi result que es muy dificil transitar por sus calls,
por lo regular estrechas y obstruidas por los vehiculos y algunas veces
por.esos bueyes de gran corpulencia de la isla de Cuba, que majes-
tuosamente arrastran alguna pesada carreta cargada de cajas de
azficar...

Las piginas consagradas en esta obra a Cuba, aunque no muy
numerosas, estan llenas de elogios para el pais, que contrastan
con las exageraciones y falsedades que otros viajeros, compatriotas
del autor, han vertido en sus disparatadas obras (25).
En 1844 se public en Paris la primera pate de una obra
titulada L'ile de Cuba, por J. B. Rosemond de Beauvallon, la que

(25) VOYAGE AUX ANTILLES FRAN9AISES, ANGLAISES, DANOISES, ESPAGNOLES, A SAINT-
DOMINGUE AT AUX iTATS-UNIS D'AMERIQUE. Par A. Granier de Cassagnac... Paris,
1842-44. 2 t. 8o, VIII-356, 481 pag.










LUCIANO DE ACEVEDO


creo no fud continuada. La obra estd dedicada a la reina Isabel II,
y cada uno de los capitulos de que se compone lo esta a distintas
personalidades cubanas distinguidas. Estos son los condes de Vi-
l!anueva, Peiaalver y Fernandina, marquis de Arcos, Fernando
O'Reilly, Josd de la Pezuela, Domingo Heredia, Juan Fernandez,
Francisco de Armas y Julian de Miranda. La descripci6n de La
Habana se halla en los capitulos II y III. El resto de la obra estd
dedicado a cuestiones econ6micas, geogrAficas y a viajes por el
interior de la Isla. Sus apreciaciones acerca de La Habana son
elogiosas, y a veces entusiastas. Se ve por su libro que el autor
altern6 con la alta sociedad habanera, mostrdndose altamente ad-
mirado del lujo y derroche de que daban muestras los nobles y,
en general, las classes ricas de La Habana. En un pasaje en que
describe un baile en la sociedad La Filarmdnica, dice:

La primer vez que fui a la Filarm6nica, fu6 un viernes, dia del
santo de la reina. Toda la nobleza se habia dado cita allf. Habia mis
de treinta generals, en uniform de gala, grandes de Espafia, almiran-
tes, chambelanes, diplomiticos, condes, marqueses, duques. En mi vida
habia visto reunidos tantos uniforms y tantos bordados y cruces. El
oro, la plata y las piedras preciosas brillaban en las solapas y en los
adornos... (26).

A una cubana, pero legalmente extranjera por su matrimonio
con un francs, debemos la obra descriptive de mrs importancia
que sobre La Habana se ha escrito. Me refiero a Maria de las
Mercedes Santa Cruz y Montalvo, condesa de Merlin, y a su obra
La Havane publicada en Paris el afio 1844, en tres voldmenes
en 89 (27). La obra estd formada por cartas dirigidas a numerosas
personalidades political y de gran importancia social de Francia
y fueron publicadas primeramente en el peri6dico La Presse. La
obra de la condesa de Merlin es la mis complete que acerca de
La Habana y sus costumbres se ha publicado. La Condesa es-
taba emparentada con varias families de la nobleza habanera,
gozaba de una alta posici6n social, y, sobre todo, estaba dotada

(26) L'ILE DE CUBA. Par J. B. Rosemond de Beauvallon. Premiere parties. Episodes.
Voyage a La Havane, sur les cotes, dans I'interieur, i Santiago-SociatB-Moeurs-Paysages
Paris, 1844. 8o XII-470 p.
(27) LA HAVANE. Par la Comtesse Merlin. Paris, Librairie d'Amyot... 1844. 3 t. 8o
366, 431, 488 pag.








LA HABANA EN EL SIGLO XIX


de gran talent y extensa ilustraci6n; no es extrafio, por lo tanto,
que su. libro sea muy notable, rico en detalles caracteristicos de
la vida y las costumbres habaneras, las que estudia la autora con
minuciosidad y, en general, con exactitud y acierto. Los. defects
del libro son los naturales que ha de tener todo trabajo de su
indole escrito por personas que no resident much tiempo en un
pais. Todas las costumbres populares, la vida de los nobles, los
esclavos, la cocina criolla, la educaci6n de los nifios, los frutos
tropicales, los paseos, teatros, en una palabra, toda la vida de la
ciudad natal de la Condesa, desfila en las pAginas de su obra, que
siempre sera fuente preciosa y necesaria para el que desee estu-
diar nuestra ciudad y sus costumbres en el siglo XIX. El lector
que no pudiera leer en su idioma original la obra de la Condesa,
puede utilizar el libro Viaje a la Habana, por la condesa de Mer-
lin, publicado en Madrid, en el mismo afio que vi6 la luz la obra
original en Paris, libro que ostenta un pequefio studio critico-
biogrdfico sobre la autora hecho por Gertrudis G6mez de Ave-
llaneda (28). Esta traducci6n incomplete comprende las car-
tas XIII a XVII, XIX, XXI, XXII, XXIX y XXX, de la edici6n
original francesa, las que en la traducci6n espaiiola estdn nu-
m'eradas del I al X.
No quisi6ramos terminar este ligerisimo examen de la obra
de nuestra ilustre compatriota sin reproducir parte del juicio que
sobre su libro public P. de Agiiero en la Revista Universal de
Paris, en 1856:

...Se ha dicho que la condesa de Merlin ha injuriado a su pais
pintando exageradamente sus costumbres y que esto proviene de que,
vuelta francesa, ha preferido hacerse admirar en los salones de Paris,
a corresponder y atraerse todavia mis el efecto de sus compatriotas.
Ambas suposiciones carecen totalmente de fundamento.
Verdad es que la Merlin ha subido de colors el cuadro de nuestras
costumbres; que ha hecho aparecer mas de bulto los defects de nues-
tra constituci6n social y que se destaquen esos resabios, esas faltas
dom6sticas, de que mds o menos adolecen todos los pueblos, marcando
los puntos mds salientes, trazando los rasgos mds marcados de nuestra
fisonomia especial, escogiendo lo mds raro y apoderindose de todo lo

(28) VIAJE A LA HABANA. Por la Condesa de Merlin, precedido de una biografia de
esta ilustre cubana, por la sefiorita Da Gertrudis G6mes de Avellaneda. Madrid, Imp. de
la Sociedad literaria.,, 1844. 80 XVI-109 pag.









LUCIANO DE ACEVEDO


mis extrafio y lo mis ridicule de nuestros hibitos, y dindolos despu6s
al pfiblico, animado con la viveza y la gracia de su estilo.
i Pero hay otro modo de describir las costumbres de un pueblo, de
fijar los rasgos de su fisonomia especial, de darlo a-conocer a otros, y
de hacer que se reformen en l1 mismo, las ideas, los.usos y las cos-
tumbres que no estin de acuerdo con el estado de su civilizaci6n y los
principios admitidos en todos los demas?

En esa obra en que de todo se habla, enr que se pasa en revista la
political, las ciencias, las artes, la filosofia, la moral, la religion, las
leyes, las costumbres, la administraci6n, el comercio, el clima, las pro-
ducciones y cuanto constitute y puede interesar un pueblo; hay apre-
ciaciones, ideas y planes luminosos que no parecen el product de una
inteligencia femenina y mas versada en materials de gusto y placer, que
en los negocios de la vida prActica; abundan las bellezas literarias, y
se encuentra sobre todo novedad en la expresi6n y un atractivo irre-
sistible en el decir.
SQui6n en Cuba ha descrito, por ejemplo, con mis gracia y mis
verdad que la Merlin, la vista de la Habana, el interior de sus casas,
el calor de nuestras siestas, las transparencias del aire, la luz de las
estrellas, las riquezas de los frutos tropicales, las escenas de la vida
del campo, la danza cubana y el baile de los guajiros?... (29).

Puede asegurarse que la superioridad del libro de la Condesa
sobre los demds que venimos examinando, es indiscutible (30)..
En el afio de 1845 se di6 a la estampa en New York una obra
titulada Rambles by land and water, or notes of travel in Cuba and
Mexico; including a canoe voyage up the river Panuco, and re-
searches among the ruins of Tamaulipas. Su autor era el viajero
B. M. Norman.. Una tercera parte del libro, los cuatro primeros
capitulos, estan dedicados a Cuba: en el primero y segundo se
describe La Habana, en el tercero los alrededores de la ciudad,
y en el cuarto el interior de la isla. El resto de la obra es la na-
rraci6n de un viaje arqueol6gico por M6xico. Aunque todo lo
trata ligeramente, no deja de ocuparse de cuanto interesante en-
cuentra en la ciudad. Es un admirador de Tac6n, todavia mis

(29) Este studio de P. de Agilero esti reproducido en la Revista de Cuba, t. V.
p. 251.
(30) Ademis de su obra sobre La Habana, anteriormente habia publicado la Condesa
otras dos, en las que parcialmente se described la vida y las costumbres de su ciudad
natal. Estas obras son: Mes douze premieres anndes, Paris, 1831, y Souvenirs et mr-
moires de la Comtesse de Merlin, Paris, 1838. Del primer de estos dos libros hay una
traducci6n espaiiola publicada pn Filalelfla en 1838,









LA HABANA EN EL SIGLO XIX


entusiasta que. Isidoro Lowenstern, de quien nos ocupamos ante-
riormente. Norman en su entusiasmo llega a decir de Tac6n que

he had iwon a fame nobler than that of the proudest conquerors earth
ever saw. The memorial of such a man can never be found in mmarble,
or in epitaph. It is written in the prosperity of a people, and of the
nations with whom they hold commercial intercourse. It lives, and
should for ever live, in the gratitude, admiration and reverence of man-
kind...

Todavia hay otros pasajes en que el ditirambo esta a mayor
altura. En fin, la.obra de Norman, si no de gran m6rito e impor-
tancia, es curiosa y de agradable lectura.
El libro del c6lebre escritor y propagandista de la abolici6n de
la esclavitud, R. R. Madden, titulado The island of Cuba, publicado
en Londres en 1849, pertenece, sin tener su alcance, a la misma
clase que la obra de Turnbull; pero el nombre del autor y la im-
portancia del libro en nuestra historic, me obligan por lo menos
a citarla; y si no se trata con especialidad de la vida y costumbres
babaneras, se hallan en sus piginas muchos informes y datos sobre
la esclavitud y el trato que se daba a los esclavos (31). Ademis
de esta obra, Madden public otras dos relacionadas con Cuba.
Una es la publicada en Boston, en 1839, titulada Letter to W. E.
Channing, D. D. on the subject of the abuse of the flag of the
United States in the island of Cuba, and the advantage taken of
its protection in promoting the slave trade; y la otra es celebre en
nuestra historic literaria, por contener, traducidas al ingl6s, com-
posiciones del poeta de la raza de color Manzano y su autobio-
graffa (32).







(31) THE. ISLAND OF CUBA: its resources, progress, and prospects, considered in
relation specially to the influence of its prosperity on the interests of the British West
India Colonies. By R. R. Madden... London-Dublin, 1849. 12o XXIV-252 pag.
(32) POEMS BY A SLAVE IN THE ISLAND OF CUBA, RECENTLY LIBERATED; TRANSLATED
FROM THE SPANISH by R. R. Madden, M. D. with the history of the early history of
the negro poet, written by himself; to which are prefixed two pieces descriptive of Cuban
slavery, and the slave-traffic, by R, R, M. London,,, 1840, 8o V-(7)-188 pag.









LUCIANO DE ACEVEDO


VII


Hemos llegado a 1850. De este afio es la obra del abogado
y periodista norteamericano Richard Burleigh Kimball, titulada
Cuba and the Cubans (33). La circulaci6n de este libro fu6 pro-
hibida por el gobierno espafiol; esta media debi6se, sin duda, a
las censuras que en la obra se dedican al regimen politico seguido
en Cuba. En el prefacio el autor manifiesta que Cuba, con ayuda
o no de los Estados Unidos, se libertarA del dominio hispano y que
si se emancipara sin la ayuda de los norteamericanos, caeria en
manos de inglaterra.
El primer capitulo, y asi lo manifiesta el autor, no es otra cosa
que un extract de la parte hist6rica de la obra de Turnbull, y en
el tercero se sirve del libro de Wurdiman, Notes on Cuba, que
hemos examinado anteriormente, y critical las opinions del m6dico
norteamericano, por no ser este antiesclavista, apuntando sus erro-
res. La parte del libro de Kimball que trata de las costumbres se
encuentra en los capitulos IV y V y esta tomada de las Letters
from Cuba del mismo Kimball y que fueron publicadas en una
revista americana en 1845 (34). En estos dos capitulos hay de
todo: buenas observaciones, y juicios exagerados e injustos. Los
capitulos VII y VIII, tratan de la religion, la ensefianza y el r6-
gimen fiscal. En el tiltimo capitulo el autor profetiza la p6rdida
de Cuba para Espafia. Es libro curioso.
En el mismo afio de 1850 se publicaron en Filadelfia y Paris
otras dos obras que merecen ser citadas y que tratan de Cuba.
Una es la titulada Impressions and experiences of the West Indies
and North America in 1849, por Robert Baird, y la otra La reine
des Antilles, por Gustave d'Hespel d'Harponville. En la obra de
Baird, el capitulo VII solamente trata de La Habana, en forma de

(33) CUBA AND THE CUBANS; comprising a history of the island of Cuba, its present
social, political and domestical condition; also, its relation to England and the United
States. By the author of "Letters from Cuba" New York... 1850. 12o IV-255 pag.
(34) En el Knickerbocler Magazine,








LA HABANA EN EL SIGLO-XIX


b ligerasnotas, pero no descuidando nada de importancia (35). En
cuanto a la obra de D'Hespel d'Harponville, diremos que es un
libro mis extenso ain que el de Masse y que trata de Cuba bajo
todos los. aspects, geogrdfico, hist6rico, estadistico, administrative,
etc., y describe las poblaciones principles y.las costumbres del
pals. Por supuesto, toda la parte econ6mica e hist6rica esta to-
mada de las obras de Humboldt y otros autores, y en la parte re-
ferente a la descripci6n de las costumbres, encontramos las exage-
raciones tan comunes en los viajeros franceses. Pint a las ha-
Sbaneras y a los habaneros con colors poco favorables, siendo sus
apreciaciones falsas e injustas. El libro, en general, aunque ex-
tenso y'comprensivo de muchas materials, nada contiene que no
se halle en otras obras hechas con m6todo y mejor estilo (36).
Tambi6n en 1850 public el gran poeta norteamericano William
Cullen Bryant una obra titulada Letters of a traveller, escrita en
forma de cartas relatando distintos viajes por varias regions, tanto
de Europa como de America. Las cartas XLVI a XLIX tratan
de Cuba, la que fu6 visitada por el poeta en 1849. La primera
de dichas cartas se refiere a La Habana, y como el viajero des-
embarc6 en plena Semana Santa, describe rdpidamente las solemni-
dades religiosas propias de esos dias. Tambi6n describe las vi-
sitas que efectu6 al Cementerio y a una valla de gallos (37).
Del fecundo escritor y viajero frances Xavier Marmier, es la
obra titulada Lettres sur l'Amerique, editada en Paris en 1851 (38).
Los cuatro primeros capitulos del tomo segundo tratan de La Ha-
bana, y sus principles epigrafes son los siguientes: Arrivge a La
Havane.-Aspect des rues.-La Volante.-Philosophie des hava-
nais.-Le general Tacon.-Interieur du th6atre.-Beaute des ha-
vanaises.-Monuments.
El capitulo segundo esti dedicado al dfa de Reyes, y en los III

(35) IMPRESSIONS AND EXPERIENCES OF THE WEST INDIES AND NORTH AMERICA IN
1849. By Robert Baird... Philadelphia, 1850, 80, 350 p.
(36) LA REINE DES ANTILLES, OU SITUATION ACTUELLE DE L'ILE D CUBA. Precis
topographique et statistique, histoire, geographie, agriculture, commerce, administration et
moeurs, par le Vte. Gustave d'Hespel d'Harponville, ancien capitaine de cavalerie au
service du roi d'Espagne, chevalier de 'ordre royal et militaire de Saint-Ferdinand.
Paris, 1850, 89 II-494 p. Piano de La Habana y mapa de Cuba.
(37) LETTERS OF A TRAVELLER; or, notes of things seen in Europe and America, By
William Cullen Bryant. New York, 1850. So 442 p.
(38) LETTRES SUR L'AMIRIQUE. Canada. Etats Unis. Havana. Rio de la Plata. Par
X. Marmier, Paris, 1851. 2 t. 129 455, 463 p. Hay otra edici6n de 1881.










34 LUCIANO DE ACEVEDO

y IV se ocupa el autor de las fincas rfisticas (cafetales e ingenios),
y de asuntos econ6micos, estadisticos y de ensefianza. Como
muestra de las impresiones de Marmier, traduciremos dos frag-
mentos de su obra: uno en el que describe el teatro de Tac6n, en
una noche de 6pera, y otro sobre el dia de Reyes en La Habana:

...Si hay en Europa teatros mas grandes y donde resuene una or-
questa mas numerosa, no conozco ninguno de aspect mas aristocratico.
No se ven en la sala mAs que chalecos y pantalones blancos. Sus tres
filas de palcos no estdn como las nuestras cerradas por un lado y cu-
biertas del otro hasta la mitad por una tupida balaustrada; en el fondo
de los palcos no hay sino ligeras persianas por entire las cuales penetran
el aire y la luz de los corredores, y delante un simple barandaje muy
ligero que permit ver a las bellas habaneras en toda su gracia, desde
los bandeaux de sus ondulantes cabelleras hasta sus pequeiios-pies...
Aqui el traje de una mujer elegant no se parece al que brilla con tantos
colors distintos por todo el ambito de nuestra Opera en un dia de gran
especticulo. No los hay de terciopelo; el raso mismo es demasiado
pesado y muy poco flexible para estas formas delicadas, y el chapin de
la Cenicienta seria una carga pesada para estos pies de pdjaro. Una
floor en los cabellos, tul en profusion y encajes, zapatos con una suela
imperceptible y una cinta de seda del mismo color que la seda del
calzado enlazando el tobillo. He aqui lo que pueden soportar estos
lirios de los tr6picos...
Para separar las miradas de los espectadores de estos balcones, es
precise que el especticulo de la escena sea muy atrayente; que Salvi
sea lo que es, es decir, un gran tenor, y que la Bozzio cante con todo
su talento...
...Estas apariciones po6ticas, este cielo, cuyo claro azul se une al
azul mas oscuro del mar, este vasto horizonte, este verde perpetuo de
la vegetaci6n, todo esto es lo que da a.La Habana un prestigio, un
atractivp que el viajero no puede olvidar. La ciudad por si misma, es
decir, la uni6n de los edificios que fornian los distintos barrios, no tiene
nada de extraordinario. En otras localidades los monumentos adornan el
paisaje y son el orgullo de los habitantes; aqui los paisajes y los ha-
bitantes forman el adorno de la ciudad.

...El dia de Reyes cada una de las tribus aparece en La Habana
con su traje national y sus instruments de misica. He tenido la buena
fortune de asistir a tal espectaculo; en el recinto de una misma ciudad
he podido contemplar muestras de las costumbres salvajes de Africa,
y no es possible imaginar un conjunto de escenas mAs c6micas y gro-
tescas... Hay negros que llevan sobre la cabeza un castillo de plumas,
un bosque de ramos de.flores artificiales. Los hay cuya cara y el cuello








LA HABANA EN EL SIGLO XIX


estan cubiertos de una careta espesa, distingui6ndose detris de ella el
movimiento de los brillantes ojos; hay otros que se han esforzado por
dar a su cara la apariencia de un ave de presa o de una fiera; gran nil-
mero de ellos estan desnudos hasta la cintura, tatuados o pintados en
las mejillas, en los hombros o en el pecho; 6stos con rayas amarillas,
aqu6llos con rayas blancas. Algunos que no se consideran bastante
negros, se han Ilenado el cuerpo de rayas hechas con betin.
Las mujeres van cubiertas con trajes de colors brillantes, una floor
en la cabeza, un tabaco en la boca, una capa de pintura roja, verde o
blanca en la cara, y siguen con un paso ligero hasta el lugar donde se
detienen para el baile.
Bajo las ventanas del Gobernador o del General de Marina, en las
plazas pilblicas, en las esquinas de las calls mas concurridas, el jefe
da la sefial... Pronto acuden los mfsicos con sus instruments. iY
qu6 instruments! Todo lo que silba, todo lo que hace ruido, todo lo
que suena en todos los tons mis agudos y discordantes, sirve para
esta diab6lica orquesta...
A esta algarabia, a esta cencerrada, se mezclan los roncos acentos de
las gargantas prisiorieras dentro de las mascaras; gritos de buho, sil-
bidos de viboras, ladridos de perros. Es la sefial del baile... Hombres
y mujeres se colocan frente a frente y bailan. No; la palabra bailar no
puede dar idea de tal escena. Es un temblor nervioso, un sobresalto de
todos los miembros; cuerpos que se agitan, se tuercen, se repliegan, se
levantan, y saltan, saltan como las salamandras en las llamas. Los
pies, los brazos, las'caderas, el pecho, todo entra en acci6n en actitudes
que no puedo describir: la menor de ellas haria ruborizar a uno de nues-
tros policies urbanos. Un circulo de curiosos de ambos sexos asiste,
sin embargo, en pleno dia, a esta coreograffa asoinbrosa, y no les choca...
Cuando este ejercicio de acr6batas, de guerreros, de saltarines las-
civos ha terminado, uno de ellos avanza bajo la ventana de la casa ante
la cual la trouppe ambulante ha dado su representaci6n, para recibir el
tribute, retirindose un poco mis lejos para volver a comenzar sus
bailes...
Por groseras que sean estas diversiones, hay en ellas cierta can-
didez que es dificil que pase inadvertida; los negros gozan de su dia de
libertad, de sus cantos, de sus bailes, con una alegrfa infantil. Yo
mismo, al seguirlos de plaza en plaza, de calle en calle, me decia que
mis de uno quizis al revestirse de su extrafio traje, pensaba en las
fiestas de su aldea natal, y entonces los juzgaba compasivamente...

El libro titulado Jenny Lind in America, por C. G. Rosenberg,
publicado en Nueva York en 1851, relata la tournee de la c6lebre
cantante por los Estados Unidos y Cuba. En el libro se dedican
dos capitulos a La Habana y Matanzas, y aunque en ellos lo esen-
cial es dar cuenta de los conciertos en que tom6 parte la gran ar-








LUCIANO DE ACEVEDO


tista, no deja el autor de tratar del pais y sus habitantes, pero sus
observaciones carecen de interns alguno (39).
En la obra de Edward Sullivan, Rambles and scrambles in
North and South America (Londres, 1852), hay. dos capitulos de-
dicados a La Habana. Se described en ellos la ciudad y sus cos-
tumbres, y junto con censuras mis o menos justificadas, se hallan
elogios. Celebra con gran entusiasmo el puerto y, sobre todo,
el teatro de Tac6n y la compafiia que actuaba en el mismo en el
invierno de 1850-51, que la formaban artists como la Steffanoni,
la Bozzio, el gran Salvi, Marini, y el admirable solista de contra-
bajo Bottesini, a quien califica como "el mas extraordinario ins-
trumentista que haya surgido despu6s de Paganini".
Aunque no dedica mas que dos capitulos a La Habdna, la des-
cripci6n de la ciudad es bastante complete, y si no fuera por
ciertas apreciaciones sobre los cubanos, a quienes consider en
su mayoria como pertenecientes a una raza indolente y ociosa, y,
otras exageraciones por el estilo, seria uno de los viajeros que con
mds tino han escrito sobre nuestra capital (40).
En 1854 vi6 la luz piblica una obra del periodista norteame-
ricano Maturin Murray Ballou, titulada History of Cuba, que no
tiene de historic mas que los tres primeros capitulos. Los capi-
tulos VII, IX y X described las costumbres habaneras; y para que
el lector tenga una idea de las materialss que el autor trata en esos
capitulos, a continuaci6n reproduzco los principles epigrafes de
los mismos:

Desnudez de los nifios y los esclavos.-La calle comercial.-El ej6r-
cito espaiol.-El garrote.-Una ejecuci6n militar.-Los lecheros.-El
Campo Santo.-La carcel.-La pescaderfa.-La loteria.-Las damas cu-
banas.-Cultivo de las flores.-La volanta.-La plaza de toros.-La no-
bleza.-El amor al juego.

Los otros capitulos del libro tratan de cuestiones agricolas,
econ6micas e industriales. La obra de Ballou ha sido bastante



(39) JENNY LIND IN AMERICA. By C. G. Rosenberg... New York, 1851. 12o. 226 p.
Ret; de Jenny Lind.
(40) RAMBLES AND SCRAMBLES IN NORTH AND SOUTH AMERICA. By Edward Sullivan,
Esq. London, Bentley, 1852. So. VIII-424 pag.




















LA HABANA EN EL SIGLO XIX


leida en los Estados Unidos y muy utilizada por various de los es-
critores americanos que han escrito sobre Cuba (41).
Del mismo afio 1854 es la obra publicada andnimamente en
Boston y titulada Gan-Eden: or pictures of Cuba (42). Este libro
se atribuye al escritor americano William H. Hurlbut. El mismo
titulo que da a su obra nos hace. ver que consider a Cuba como
un pais encantador. Gan-Eden, como en la portada del libro ex-
-plica el autor, era un sitio delicioso al que el gran Califa Haroum-
al-Raschid solia acudir cuando grandes pesares o preocupaciones
le mortificaban. El libro, en general, es benevolo para Cuba, aun-
que no deja el autor de censurar lo que no cree acceptable, ni de
mostrarse extrafiado ante ciertas costumbres para 61 completamente
ex6ticas. En el capitulo XIV se ocupa de la poesia cubana y
estudia a Heredia,, Placido y Milands. Del primero public una
traducci6n en verso ingl6s del Himno del desterrado y un frag-
mento de la Estacidn de los notes, y de Placido, la Plegaria, igual-
mente traducida. Con respect a Milands, podemos decir que
Hurlbut comprendi6 bien el lirismo peculiar del poeta matancero,
cuando se express en estos tdrminos:

El temple de su pensamiento era la melancolfa, y sus mis dulces
acordes estin llenos de un fervor triste y mistico... La intense melan-
colia de Milands tiene un :ono de sufrimiento personal como el que Ilena
los sonetos de Camoers las quejas del Tasso. Las scmbrfas tenden-
cias de su temperament, agravadas por disgustos privados, y mas que
esto todavia, el convencimiento de su impctencia para corregir los males
de su patria, que tan profundamente 61 sentia, le hicieron perder la
raz6n.

En resume, el libro de Hurlbut merece leerse: es la obra de
un hombre ilustrado, y esti escrito en estilo literario, cosa poco
comin en los libros de viajes.
La obra en dos voldmenes publicada en Londres en 1855 con
el titulo de Lands of the slave and of the free: or Cuba, the United
States and Canada, tiene solamente un capitulo dedicado a Cuba


(41) HISTORY OF CUBA: OR NOTES OF A TRAVELLER IN THE TROPICS. Being a political,
historical, and statistical account of the island from its discovery to the present time, by
Maturin M. Ballou... Boston-New York, 1854. 8o. VIII-230 pag.
(42) GAN-EDEN: OR PICTURES OF CUBA. Boston-Cleveland, Ohio, 1854. 12o. VIII
236 pag.



















LUCIANO DE ACEVEDO


(el XII del tomo primero). El author del libro es Henry A. Murray.
El capitulo a que me refiero se titula The queen of Antilles, y es
descriptive de' La Habana y Matanzas, y bastante' extenso. El
author se ha servido, para la parte econ6mica, del libro de D'Hespel
D'Harponville, y en una nota lo recomienda al lector que desee
mis informes que los que 61 da en su obra (43).
La obra del eminente historiador y critic francs Jean Jacques
Ampere, Promenade en Amerique, publicada en Paris en 1855,
contiene tres capitulos dedicados a Cuba (los X, XI y XII del
tomo II), de los cuales uno trata especialmente de La Habana.
El juicio acerca de la ciudad, es en general ben6volo. Los otros
dos capitulos described un viaje a Matanzas y tratan del cultivo
del tabaco y de la situaci6n political del pais. La obra de Ampere
es citada por los critics que han estudiado a Heredia, por el
Juicio que sobre el gran poeta se halla en el capitulo XXIV del
tomo II, incluyendo una traducci6n en prosa de la c6lebre com-
posici6n al Teocalli de Cholula. Algunos errors se notan en este
capitulo, como decir que Heredia naci6 en Caracas y que muri6
a los 32 afios (44).
En algunos de los libros que hasta ahora hemos examinado,
sus autores se expresan en tdrminos de la mayor severidad al
juzgar el regimen espafiol en Cuba, y .la esclavitud, y en otros
dichos regimen e instituci6n han encontrado atenuadores; pero en
ninguno de los primeros he hallado censuras expresadas en con-
ceptos tan llenos de indignaci6n, como en la obra The United
States and Cuba, por James M. Philippo (Londres, 1857). Este
libro consta de dos parties: una titulada The United States, y otra
Cuba and the Cubans. La parte dedicada a Cuba es corta; tan
s6lo consta de unas setenta pAginas en un libro que contiene
cuatrocientas setenta y seis. En los dos capitulos que tratan de
La Habana se expresa con la mayor severidad sobre las costumbres



(43) LANDS OF THE SLAVE AND OF THE FREE: OR CUBA, THE UNITED STATES AND
CANADA. By the Hon. Henry A. Murray, London, 1855. 2 t. 452, 479 pgs. Grabados y
mapas.
(44) PROMENADE EN AMERIQUE. Etats-Unis, Cuba, Mexique. Par J. J. Ampere...
Paris, 1855. 2 t. 89. Hay una segunda edici6n de 1856 y una tercera de 1860. En 1874
se public una edici6n ilustrada y en un solo volume.










LA HABANA EN EL SIGLO XIX


habaneras, y no ve en la corrupci6n, que el estima general en todo
el pais, otra cosa que. el resultado de la esclavitud (45).
Voy. a traducir dos fragments de la obra de Philippo: uno
de una parte de su juicio sobre el regimen espafiol en Cuba, y
otro en que trata de la condici6n moral y social del pais, derivada
del despotismo del gobierno y de la ignominia de la esclavitud:

.-..La poblaci6n criolla esti excluida de todos los puestos y cargos
importantes y lucrativos. Los jueces y la mayor parte de los funciona-
rios vienen de Espafia. No hay procedimiento deshonroso, tirdnico y
cruel que las autoridades espafiolas no hayan practicado en su aparente
intent de arruinar la colonial. El soborno y la corrupci6n- parece que se
consideran como modos necesarios para poder gobernar. Algunos de
los funcionarios se excusan de sus inmoralidades, con la manifestaci6n
de que sus insuficientes salaries los obligan a recurrir a todos los me-
dios posibles para aumentar sus recursos. Otros cuya posici6n y suel-
dos deberian resguardarlos de tener que acudir a prActicas inmorales,
satisfacen sus conciencias manifestando que dichas practicas son la
costumbre de la Isla. Cada hombre tiene su precio, desde el Capitan
General hasta el funcionario mis modesto. Al Gobernador se le paga
espl6ndidamente por faltar a los tratados permitiendo el desembarco de
negros escIavos. Toda la political colonial de Espafia no es otra cosa
que injusticia, y la injusticia, tarde o temprano ha de terminar con la



(45) V6ase este fragmento: "...The state of things thus detailed, it is scarcely
necessary to observe, is, to a considerable degree, the effect of slavery, the greatest
moral pestilence that ever whitered the happiness of mankind. Like the poisonous upas,
its dark shadows wither everything within its baleful influence. It is as great a curse to
the enslaver as to the enslaved; it renders the one as cruel and licentious as the other
is degraded and miserable; it is a crime which; if not annihilated by other means, will
one day.find its destruction in its excesses. Anywhere and everywhere slave-masters con-
tract bad habits of almost every kind; they become haughty, passionate, obdurate, vin-
dinctive, voluptuous, cruel, and in general neglect all the moral virtues. Providence
never permits the law of nature to be outraged with impunity. -That violence should be
done to the affections of the heart, or that man should be made to serve as the instrument
of vile ambition and avarice to his brother, without a just retribution, is contrary to
reason, and against the principles of God's moral government of the world. This slavery
-the foulest blot on the scutcheon of Spain, and which has long given her such unen-
viable notoriety among the nations-exits here in all its horrors.
"The annals of the colony are written in blood. Law in this country is but a fiction,
justice only a name. Nothing could have been more erroneous than the impression once
prevalent that the consequences of slavery to its unhappy victims were more mild and in
all respects less revolting in Cuba than elsewhere. It exists here to the present day with
every circumstance of cruelty and horror incident to that accursed system. The cruelties
practised towards the slaves by their relentless oppressors, like inflicted by the ancestors
of these men on the amiable and unoffending indians, and which resulted in almost the
complete annihilation of the latter, have never perhaps been exceeded by civilized man"...
(pig. 408.)









LUCIANO DE ACEVEDO


revoluci6n, iQue triste es que esta Isla sea a un mismo tiempo la joya
mis preciosa de la corona de Espafia y la mas repugnante mancha de
su escudo!...

...Por la breve descripci6n que he hecho de Cuba y sus principles
poblaciones, el lector habri reunido los suficientes datos para compren-
der que ni la Isla, ni su poblaci6n se hallan en las condiciones pr6speras
que debiera gozar un pais tan favorecido por la Providencia. Las cau-
sas de esto, estin a la vista: gobernada Cuba por una raza debilitada,
sin moralidad y degenerada; atrasada a causa de la esterilizadora in-
fluencia de la esclavitud (influencia tan desastrosa, moralmente, lo mis-
mo para el esclavo, que para el esclavizador); no teniendo otra educa-
ci6n y estimulo religiosos que los que puede dar una iglesia servida por
un sacerdote depravado e ignorante, es impossible que la sociedad cu-
bana pueda crecer austera en sus hdbitos o sana en sus principios mo-
rales... El trabajo, esti descuidado; el comercio languidece; la lite-
ratura, puede decirse que ni existe; las costumbres, son viciosas; las
artes se cultivan por m'uy pocos; las diversiones que mis gustan, son
bArbaras y crueles...

Termina el autor su libro manifestando que seria una bendici6n
para Cuba el pasar a poder de los Estados Unidos. La obra tiene
como Apdndice la Declaracidn de la independencia americana, un
articulo de un peri6dico de Washington sobre anexi6n de Cuba,
el tratado de 1817 entire Inglaterra y Espafia sobre la trata y unos
datos sobre expediciones de esclavos Ilegados a Cuba en el afio
1853 (46).
De Arthur Morelet se public en Paris el afio 1857 una
obra en dos volimenes titulada Voyage dans 'Amirique Centrale,
I'ile de Cuba et le Yucatan. Los seis primeros capitulos del tomo'
I son los que tratan de Cuba. En ellos se hace una descripci6n
bastante detallada de La Habana, sobre todo en el II y IV, y el
capitulo V esta dedicado por complete a la descripci6n de un viaje
por la isla de Pinos. Traducimos a continuaci6n algunas de las
impresiones del viajero francs en su visit a nuestra ciudad:

Limitada de un lado por el mar, y del otro por las fortificaciones,
La Habana no esta en armonia con la cifra siempre creciente de su po-
blaci6n. Una nueva ciudad mejor construida, mds ventilada, se extiende


(46) THE UNITED STATES AND CUBA. By James M. Philippo. London, MDCCCLVII.
So. XI-476 pag.










LA HABANA EN EL SIGLO XIX

desde las puertas de la ciudad vieja con el nombre de ciudad extra-mu-
ros... Las casas de la ciudad generalmente se componen de un piso
bajo y otro alto. Cuando el piso bajo no esti ocupado por alguna tienda
o almac6n, se halla cubierta su fachada por anchas ventanas muy pr6-
ximas unas a otras. Durante las horas de calor, todo esti cerrado cui-
dadosamente, nada transpira del interior; puede decirse que toda la ciu-
dad estr enclaustrada; pero cuando el sol comienza a declinar, se abren
las ventanas por complete y todo queda visible, siendo la casa objeto de
distracci6n para el que pasa frente a ella. Las pequefias escenas do-
m6sticas ofrecen, sobre todo para el extranjero, motivos de observaci6n
y entretenimiento. Aquf veis la mesa ya puesta para la'comida y hasta
la familiar comiendo apaciblemente; alli divisAis una sala en la que los
encantos de la conversaci6n han reunido a varias personas... Se con-
versa, se rfe, se discute sobre asuntos de poca importancia... Reina
en estos circulos un espiritu de sociabilidad encantadora que inspira a
cada cual la necesidad de agradar y que da valor a la mas frivolas ba-
gatelas...

La Opera, o teatro de Tac6n, estd situada en el paseo de la Reina.
Este edificio puede citarse como modelo de ligereza y buen gusto en su
distribuci6n y decorado interior. Cinco pisos, sostenidos por finas co-
lumnitas, se hallan divididos en palcos (47), cuyos delanteros estin
formados por una balaustrada dorada que rodea la sala. Esto permit
a las bellas habaneras mostrarse en toda su brillantez, desde su cabe-
llera negra hasta sus diminutos pies, de los que con raz6n estan orgu-
Ilosas... Este teatro fu6 construido durante el gobierno de Tac6n,
puede contener 1,800 espectadores y cost cerca de un mill6n de pesos...

Nada mas original y coquet que estos ligeros cabriolets llamados con
exactitud volantas. Algo andlogo a ellos vi en Lisboa, pero el tamafio de
las barras y la altura de las ruedas dan a la volanta habanera una fiso-
nomia local. La postura que hay que adoptar en ella, el cuerpo hacia
atrfs y las piernas estiradas en toda libertad, se halla en armonia con
la languidez del clima. Se siente uno llevado ripidamente, y la caja
del carruaje, stispendida, toma un movimiento de palanquin. Los ne-
gros tienen el privilegio exclusive de gular estos vehiculos que reflejan
algo de la existencia criolla en su capricho y en su fastuoso abandon.
Gufan montados a caballo, calzados con enormes botas de forma y ador-
nos anticuados...

Esta obra, aunque no deje de ofrecer algunos errors, contiene


(47) En esto exagera algo el autor, pues de los cinco pisos s6lo tres contenian
palcos.










LUCIANO DE ACEVEDO


fragments hechos con discreci6n y exactitud, mostrdndose el.
autor bien informado por lo general (48).
La obra del escritor norteamericano Richard Henry Dana, hijo,
To Cuba and back, que vi6 la luz en Boston en 1859, es la na-
rraci6n de un viaje a Cuba. De los veinticinco capitulos de que
se compone la obra, la mitad tratan de La Habana. Es un libro
bien escrito, en el que se relatan las impresiones de un viajero
ilustrado; si no de un modo profundo, a lo menos con los detalles
necesarios y con cierta imparcialidad en algunos juicios (49).




VIII


Dos eminentes personalidades norteamericanas publicaron en
1860 dos obras sobre Cuba, superiores por mAs de un concept a
la mayoria de las que sobre nuestro pals se han escrito en los
Estados Unidos. Estas dos obras son A trip to Cuba, por la ilustre
poetisa y ardiente defensora de los derechos de la mujer, Mrs. Ju-
lia Ward Howe, y Cuba for invalids, por el ilustre medico y na-
turalista R. W. Gibbes (50).
La obra de Mrs. Howe, como de su pluma, estd bieh escrita,
y describe a La Habana y Matanzas y relata un viaje a San An-
tonio de los Bafios y a un ingenio de las cercanias. Son notables
en su libro el capitulo VII, que describe su visit al colegio de
Bel6n, y el final del capitulo XI, en que relata su visit a Luz y
Caballero. Traducir6 unos pArrafos de los que le dedica:



(48) VOYAGE DANS L'AMIRIQUE CENTRAL, L'ILE DE CUBA ET LE YUCATAN. Par
Arthur Morelet... Paris, Gide et J. Baudry, 1857. 2 t. 8? 337, 323 p. Mapa.
(49) To CUBA AND BACK. A vacation voyage, by Richard Henry Dana, Jr....
Boston, Ticknor and Fields, MDCCCLIX. 12o. VIII-288 p. He visto otra edici6n de
1864, igualmente de Boston.
(50) A TRIP TO CUBA. By Julia Ward Howe. Boston, Ticknor and Fields, MDCCCLX.
12o IV-251 p.
CUBA FOR INVALIDS. By R. W. Gibbes, M. D.... New York, Townsed and Co., 1860.
12o. XII-214 p.










LA HABANA EN EL.SIGLO XIX


...Don Pepe de la Luz es cubano de nacimiento y su edad podrd
ser de unos sesenta afios. Hered6 riquezas y reibi6 una gran educa-
ci6n que ha ido perfeccionando incesantemente. En political y religion
es liberal y es un hombre de recto juicio y gran coraz6n. No se mezcla
en los asuntos politicos; se content con former los hombres de estado,
por.medio de su ensefianza. Como todos los filAntropos ilustrados, con-
sidera que la educaci6n es la fuente de todo bienestar y ha dedicado su
vida y hasta parte de su fortune a la ensefianza. El edificio en que lo
visit era una gran escuela, o mis bien un gran colegio fundado por 61
mismo y que ha alcanzado gran desarrollo gracias a sus esfuerzos. Este
colegio alcanza el mismo nivel que la Universidad de La Habana y los
graduados en el establecimiento'de don Pepe se examinan y reciben sus
diplomas en dicha Universidad. Raramente abahdona el edificio de su
colegio, teniendo su casa particular. Don Pepe ha viajado much por
el extranjero, pero no ha perdido por esto su modo de ser, su alma,
como acontece con muchos americanos. Ha conocido los hombres mis
ilustres de Europa y Am6rica, posee los principles idiomas del mundo,
y los mejores libros publicados se encuentran amontonados en su bi-
blioteca. El suelo esta alfombrado por ellos y Ilenos se hallan los ar-
marios colocados a lo largo de las paredes...
...Don Pepe tiene buen semblante, pero estA delgado y como gas-
tado, y sus hombros ya se encorvan por la edad. Su cara esta muy
arrugada, pero se retrata en ella el reflejo de un pensamiento vivaz y
no el palido sello de las pasiones...
Tuve con don Pepe una conversaci6n muy agradable; hablamos de
libros, de los grandes hombres de Europa y tiltimamente de Prescott, a
quien conoce y admira. Me despedi de 61 con pesar. Me acompafi6
hasta el principio de la escalera, excusandose de no bajar por impe-
dfrselo su padecimiento del higado...

En cuanto a la obra de Gibbes, s6lo diremos que es un libro
por el estilo del de Wurdimari, pero no se ocupa tanto de La Ha-
bana como el autor de Notes on Cuba. La region que mds exten-
samente describe es la de Trinidad, dedicando s61o dos capitulos
a la capital. Tambi6n cuenta sus impresiones de Matanzas, Sagua
y Cirdenas. El tiltimo capitulo de su obra, titulado Directions
for travellers, es, como la introducci6n del libro de Wurdiman,
una guia para los viajeros, dando los precious de las casas de huds-
pedes y hotels y otras' tiles informaciones.
Igualmente de 1860 es la obra de John S. C. Abbott titulada
South and North, y editada en Nueva York. S610 el capitulo III
trata de Cuba, y eso de modo ligero; no describe costumbres, ni
trata de otra cosa que de la corrupci6n political, lamentAndose de










LUCIANO DE ACEVEDO


que los Estados Unidos no puedan apoderarse de la Isla, ni com-
prarla (51).
Un aleman, Jegor von Sivers, ruso de adopci6n, public en
Leipzig, en 1861, un libro descriptive sobre Cuba. Aun cuando
esti escrito en aleman, contiene una dedicatoria en espafiol a la
Sociedad de Amigos del Pais de La Habana. El capitulo I se titula
Die Habana y es de gran extension. El autor parece se document
e inform copiosamente sobre el pais, pues asi lo demuestra la
larga bibliograffa que incluye al final del volume, y que contiene
gran ndmero de las obras publicadas sobre Cuba; tanto nacionales
como extranjeras (52).
Es dificil de conseguir la obra an6nima impresa en Nueva York,
titulada Incidents of travel in the Southern states and Cuba, por
no haberse impreso sino un pequefio ndmero de ejemplares que
el autor reparti6 entire su familiar y algunos amigos intimos. La
obra se compone de diez y ocho cartas dirigidas a miembros de su
familiar, y de ellas siete relatan su estancia en La Habana. Sus
impresiones son las corrientes en los viajeros norteamericanos,
que muestran gran asombro ante costumbres nuevas para ellos.
La descripci6n de La Habana es bastante complete; pero como
trata de tantos asuntos, no se detiene detalladamente. Son impre-
siones de conjunto. Esta obra, seglin vembs en la Bibliografia de
Trelles, es debida a Carlton H. Rogers. Es libro curioso, no s61o
por lo raro, sino por su contenido (53).
Del mismo afio de 1862 es la obra de Edward Bean Underhill,
The West Indies, publicada en Londres, pero no dedica a Cuba
mIs que muy pocas piginas, un capitulo, cuando Haiti y Jamaica
ocupan catorce. Son simples notas desprovistas de interns e im-
portancia las que dedica a La Habana, asi es que apenas merece
que nos ocupemos de ellas (54).
Lo mismo podemos decir del libro A steam trip to the tropics,
por J. Hawkes (Londres, 1864), pues solamente la mitad de un
(51) SOUTH AND NORTH; or impressions received during a trip to Cuba and the
South. By John C. Abbott. New York, 1860. 12o. 352 p.
(52) CUBA, DIE PERLE DER ANTILLEN... von Jeg6r von Sivers. Leipzig, 1861. 89
VI-364 p.
(53) INCIDENTS OF TRAVEL IN THE SOUTHERN STATES AND CUBA. With a descriptive
of the Mammoth cave... New York, Craighead, MDCCCLXII, 80. 320 p.
(54) THE WEST INDIES: THEIR SOCIAL AND RELIGIOUS CONDITION. By Edward Bean
Underhill. London, Jackson, Walford and Hodder, 1862. 80. X-493 p.











LA HABANA: EI'N EL 'SIGLO XIX


capitulo trata de La Habana, y en forma adn mas ligera que en
el. libro de Underhill (55).
De. todas las narraciones de viajes a Cuba que se han escrito,
hay pocas tan disparatadas como la que public en la Revue des
deux mondes, en las entregas correspondientes al 1 de septiembre
y 1? y 15 de octubre de 1866, el fi'anc6s Ernest Duvergier de
Hauranne. La parte que se refiere a La Habana es la que mis
errors, fantasias y exageraciones contiene. Esta parte se insert
en la entrega del 19 de septiembre con el titulo de La Havane.
Une ville des tropiques; las otras dos parties aparecieron en las
del 1 y 15 de octubre y tratan de Matanzas y Santiago de Cuba.
Cuando en los primeros dias de octubre se conoci6 en La Habana
la narraci6n que de su viaje publicaba el viajero francs en la
renombrada revista, la indignaci6n fu6 general; no se hablaba de
otra cosa en las tertulias y sitios pdblicos y toda la prensa pro-
test6 dedicando columns enteras a rebatir las falsedades y ca-
lumnias de que estaba llena la relaci6n de Duvergier de Hauranne.
El Diario de la Marina fu6. el primero en abrir el fuego. En el
ndmero correspondiente al 14 de octubre, y en el sitio de los
editoriales, en el que siempre se trataba de cuestiones political o
con6micas, se insert un articulo censurando la narraci6n del via-
jero francs. El autor del editorial protest de las afirmaciones
ligeras y calumniosas del colaborador de la revista francesa, y en
uno de sus pArrafos se expresa de este modo:

8 Pero adonde irfamos a parar si quisi6ramos desvanecer la much
y variada cantidad de errors, algunos calumniosos y de mis trascen-
dencia que los citados que contiene el singular escrito de la Revista?
Abandonemos esa tarea y transcribamos para risa y solaz de nuestras
lindas lectoras, para las areas y delicadas virgenes del Almendares, la
descripci6n que de ellas hace el galante frances, juzgindolas, segfin
parece, durante una representaci6n de 6pera. Despuds de hacer una
pintura del teatro y de la concurrencia del sexo feo, contiene las si-
guientes blasfemias contra el bello que adornaba los palcos; dice asi:
"Los palcos que como los de Italia tienen la embocadura abierta sobre
"una pared perpendicular (no hay tal) estin lenos de damas.vestidas
"de etiqueta. Las modas me parecen mis sencillas y de mejor gusto

(55) A STEAM TRIP TO THE TROPICS; OR, THE DESCRIPTION OF A VISIT TO THE WEST
INDIES, including part of Central and South America, By J. Hawkes... London, 1864.
So. VI-164 p.









LUCIANO DE ACEVEDO


"que las de Nueva York. Todos aquellos rostros triguefios de facciones
"pronunciadas, algo macizas, tienen cierto atractivo de lejos y amue-
"blan (iqu6 cortesia!) el redondel de un teatro, pero es menester apro-
"ximarse mas para distinguir lo que hay de vulgar y de brutal (sic) en
"sus ojos atrevidos, en sus grUesos labios y en sus hombros y cuellos
"demasiados carnudos y espesos..."

Al Diario de la Marina sigui6 El Siglo con tres extensos ar-
ticulos muy bien escritos y que se publicaron en los nimeros co-
rrespondientes a los dias 20, 21 y 23 de octubre. En estos articulos
se critical la mayor parte de los juicios absurdos, exageraciones y
calumnias que contiene el articulo de Duvergier de Hauranne (56).
Dos fragments de estos notables trabajos periodisticos voy a
dar a conocer a continuaci6n. Refiriendose a los groseros t6rminos
en que el viajero se expresa al describir a'las habaneras, dice asi
el articulista cubano:

Intolerable es sin duda la lectura de semejantes groserias que no
cuadran a hombres que ban cultivado el trato en que se conocen los
principos de educaci6n. El presuntuoso aplomo con que el viajero se
expresa lo excusaria aun el tourist reflexivo que tuviera vista cabal e
inteligencia recta, despu6s de una larga permanencia en nuestro pais,
estudiando y comparando la constituci6n respective de las diferentes
classes de la poblaci6n. C6mo, pues, puede permitirse un oscuro via-
jero que por su propio relate permaneci6 unos quince dias en La Ha-
bana, no visit mds que una sola familiar, pag6 por hospedaje el corto
estipendio de un miserable chiribitil, y eligi6 para sus excursions fa-
voritas los estrepitosos barrios del gran trAfico commercial de esta plaza?
dEs asi como se habla ex cathedra de la indole y las costumbres de un
pais, harto desgraciado, por otra part, en recibir entidades de esta es-
pecie? Nuestro bello sexo, objeto de tan descabelladas apreciaciones,
las despreciarg sin duda, alli desde la altura en que ha sido colocado
por eminentes viajeros y escritores de buena ley... Ninguno de los
viajeros que nos han favorecido con una residencia mis o menos larga
en el pais, desde el c6lebre bar6n de Humboldt hasta el ilustrado
Salas y Quiroga, pudo nunca haberse figurado que con el tiempo ha-
bria escritor que se atreviese a pintar a las habaneras del modo que
lo hace Mr. Ernesto, cuando todos han reconocido en ellas el encanto
y delicadeza de sus facciones, toda la suave expresi6n de su semblante
y la natural sencillez de sus atractivos...


(56) Hemos leido que estos articulos gon de la pluma del poco fecundo, pero no-
- table escritor Jos6 Gabriel del Castillp,










LA HABANA EN EL' SIGLO XIX


Al final de su iltimo articulo se express de este mode:
Pero no seremos nosotros los que nos detengamos en la traducci6n
de tan groseros dislates, de tan atrevidas suposiciones. Esto seria hacer
demasiado honor a la procacidad y la mentira, y aun tendriamos que
veneer ademds el hastio que se ha apoderado de nosotros hasta el ex-
treme de haber cometido una especie de profanaci6n arrojando con des-
precio la Revista de dos mundos que con semejante farrago ha man-
chado sus brillantes piginas. Desgraciadamente no llegarAn a la Di-
recci6n de este acreditado peri6dico de Paris, estas mal compaginadas
lines, y lo sentimos, porque segfin promote el celeb6rrimo Mr. Ernesto
Duvergier de Hauranne, ha dejado a esta "grande petite ville" de as-
pecto miserable e incomplete, para marchar a Matanzas que "ofrece
mejor albergue y amplia cosecha de bellezas naturales", y volverd a
lucirselas a sus anchas. Preparense, pues, los habitantes de la ciudad
de los Dos Rios a recibir las variadas flores del ilustre viajero. Ellos
no han de ser menos favorecidos que nosotros, pero tambi6n encontra-
ran plumas mas en6rgicas y vigorosas que la nuestra para hacer la
defense de un pals que ha nacido y crece a la civilizaci6n y al progress
material,:y que si bien es cierto que, como todos los pueblos, aun los
mis adelantados, ofrece materials a la critical inofensiva en algunos
puntos, no merece que se le calumnie. Bastante tenemos con nuestras
imperfecciones, para que vengan espiritus. superficiales y malignos a
presentarnos con recargadas sombras, al torpe pincel del error y la
impostura.
Creo que puedo abstenerme, despu6s del anterior juicio, de
formular otro sobre los articulos de Duvergier de Hauranne. Ya
al principio de su examen dije que los consideraba como una de
las narraciones mis disparatadas que sobre nuestro pais se hayan
escrito (57).
El Journal de Rachel Wilson Moore, publicado por el Dr. Geor-
ge Truman (Filadelfia, 1867), es una relaci6n, dfa por dia, de un
viaje por las Antillas, y en el que se dedican tres capitulos a Cuba.
En uno de ellos se describe ligeramente a La Habana, y en los
otios dos se relata una excursion a las cuevas de Bellamar y a
diversos lugares de la provincia de la Habana. Como notas toma-
das casi al dia por la viajera, adolecen del defecto de todas las

(57) No solamente la prensa seria e important, en octubre de 1866, se ocup6 del
procaz eolaborador de la Revue des deux mondes; los semanarios festivos tambi6n to-
maron part en la protest general, entire ellos La Serenata, que en su ndmero corres-
pondiente al dia 15 public un articulo titulado La Habana vista con espejuelos fran-
ceses, en el que se examinan en detalle todas las fantasias y dislates que Duvergier de
Hauranne escribi6 sobre nuestra ciudad.










LUCIANO DE ACEVEDO


impresiones que se consignan sin las debida calma y reflexi6n y
sin el tiempo necesario para que las observaciones sean exactas.
Este defecto original que se descuida, por lo general, lo de mis
interns, y en cambio se concede gran importancia a hechos o
rasgos de costumbres que verdaderamente no son representatives
del pais que se intent describir (58).


IX

La obrita an6nima titulada Rambles in Cuba, publicada en 1870
en Nueva York, esti escrita en forma de diario,.y se compone de
diez cortos capitulos, de los cuales cuatro tratan de La Habana.
Los otros estan dedicados a excursions fuera de la capital. Las
observaciones contenidas en el libro son por lo general superfi-
ciales y sin gran importancia, pero algo curioso y de inter6s puede
recogerse en algunas de sus pAginas. Contiene muchas celebra-
ciones a la mujer cubana, y sobre todo a la que en la 6poca que
se describe era la esposa del Capitin General, a la bella condesa
de San Antonio. V6ase lo que dice de ella:

.;.Criolla por nacimiento y poseedora de una fortune ascendente
a varies millones, se cas6 con Serrano, que siendo embajador de Es-
pafia en Paris gast6 la mayor parte de la fortune de su esposa mante-
niendo el prestigio espafiol con una magnificencia que rivalizaba con
la del Emperador. Ha sido enviado aquf de gobernador para que pueda
rehacer su fortune, arrebatdndoles a los cubanos uno o dos millones,
como han hecho sus predecesores en el cargo...
Los encantos personales de la Condesa excitan el" entusiasmo de los
cubanos, y el ser ella native de Cuba, aumenta la admiraci6n hasta el
delirio. Sus cabellos oscuros echados hacia atras dan a su cabeza y
perfil la apariencia cldsica; un fuego seductor arde en sus ojos; su
nariz, boca y barba estdn Ilenas de delicadeza, y en cada curva de su
exquisite busto y de su esbelta figure, la gracia hace de ella un dechado
de perfecci6n...

Del general Serrano dice:
Es un hombre de hermosa figure, de gran cabeza calva y mirada
penetrante. Su aspect expresa energia de carActer, gran experiencia
(58) JOURNAL OF RACHEL WILSON MOORE, KEPT DURING A TOUR TO THE WEST INDIES
AND SOUTH AMERICA. With notes from the diary of her husband; together with his
Memoir, by George Truman... Philadelphia, 1867. 12o. 274 p.


48











LA HABANA EN EL' SIGLO XIX


de la vida y conciencia del poder y sus responsabilidades. Segfn dicen,
es el padre de dos hijos de la Reina, a la que acaban de erigir aquf
una estatua que todas las noches es iluminada para.recibir el homenaje
del pueblo leal... (59).

Goza en los Estados Unidos de gran autoridad la obra de Sa-
muel Hazard, Cuba with pen and pencil, publicada en 1871 en
Nueva York, y reimpresa en Hartford el mismo afio, y en Londres
en 1873. La autoridad que a este libro se le concede en los Es-
tados Unidos estd basada, sobre todo, en que es el libro de mayor
extension que sobre las costumbres de nuestro pais se ha escrito
en lengua inglesa. El libro efectivamente es de m6rito, y, si ex-
ceptuamos la obra sobre La Habana, de la condesa de Merlin,
no hay ninguno publicado sobre nuestro pais y sus costumbres
que tenga su extension 'e importancia. AdemAs, el libro esti ilus-
trado con grabados en el texto y fuera del texto, y algunas de las
ilustraciones estin bien escogidas y estampadas, dando idea bas-
tante exacta de nuestros edificios, paisajes y costumbres popu-
lares. Todas las materials que debe abrazar un libro complete de
viajes las aborda el autor, algunas bien tratadas, otras, con' la
ironia del que se siente chocado por costumbres ex6ticas. Si la
obra de la condesa de Merlin es la gran fuente a que tiene que
acudir el que desee conocer nuestras costumbres en la primer
mitad del siglo XIX, la obra de Hazard es indispensable para el
que estudie las de la segunda mitad del siglo. El libro se compone
de cuarenta capitulos, mds un extenso apdndice que- contiene un
resume hist6rico de Cuba y datos estadisticos y comerciales.
En resume, la obra en general merece el 6xito que obtuvo al
publicarse en los Estados Unidos hace mis de cuarenta y cinco
aios. Claro estd que las costumbres que describe han variado
much, pero como espejo de las del tiempo en que se public, el
libro es de valor, no obstante ciertas exageraciones.y juicios par-
ciales que contiene (60).
En Nueva York, en 1871, se public una obra titulada My
winter in Cuba, en la portada de la cual figure como autor W. M. L.
Jay. Trelles, en su Bibliografia cubana del siglo XIX, consigna

(59) RAMBLES IN CUBA. New York, MDCCCLXX, 129 IV-136 p:
(60) ...CUBA WITH PEN AND PENCIL. By Samuel Hazard. New York, 1871. 80,
XVI-584 p. A la cabeza del titulo dice: "La siempre fiel isla".










LUCIANO DE ACEVEDO


que dicho nombre es el seud6nimo de la escritora norteamericana
Julia Woodruff. La autora se muestra en su libro entusiasta por
Cuba, tanto de su naturaleza como de sus costumbres. Los nueve
primeros capitulos se refieren a La Habana y los restantes casi
estdn dedicados a Matanzas y su provincia. Es libro escrito con
estilo literario y con gran simpatia hacia nuestro pais, al que con-
sidera la autora como un pais de ensuefio y extremadamente pin-
toresco. Al final de su obra recomienda a sus lectores que hagan
un viaje a Cuba, expresAndose en estos t6rminos:

Id a Cuba, amigos y lectores, id, si podeis. Solamente cuatro dias,
cinco a lo sumo, os separan de su verdor eterno, de su gracia... Si
vais a Inglaterra, encontrareis, es cierto, un pais lleno de interns his-
t6rico y pintoresco, pero para vosotros demasiado familiar por su lengua
y al que conoceis desde vuestra nifiez por vuestras lectures y por los
relates que os han hecho. Pero en Cuba, la lengua, la arquitectura, el
paisaje, la flora, las costumbres, todo es nuevo, extrafio, sugestivo. La
vida alli se convierte en un continue poema. Vivireis como en un pais
migico, sin poder discernir qu6 parte de lo que contemplais es terrestre
y que es lo que pertenece al dominion de la imaginaci6n... (61).

Del escritor y revolucionario italiano, naturalizado ingl6s, An-
tonio Gallenga, se public en Londres, en 1873, una obra titulada
The pearl of the Antilles, en la que solamente en el capitulo II
se describe a La Habana. En 61 cuenta el autor sus impresiones
con el titulo Life in Havannah. No se detiene much en la pin-
tura de las costumbres y en la descripci6n de la ciudad. Trata de
Cuba en su libro desde un punto de vista sociol6gico y politico (62).
En 1876 vi6 la luz pfiblica L'Ile de Cuba, por Hyppolite Piron,
editada por la casa Plon, de Paris. La obra contiene various gra-
bados, y entire ellos los retratos de Carlos Manuel de Cdspedes,
Quesada, Bernab6 de Varona, Aguilera. De los veintid6s capi-
tulos de que se compone, solamente dos tratan de La Habana. El
resto de la obra esti dedicado a las demas parties de la Isla. En
los capitulos XV y XVI se ocupa con detenimiento de la insurrec-
ci6n cubana, mostrando gran simpatia por la causa separatist. En

(61) MY WINTER IN CUBA. By W. M. L. Jay... New York, 1871. o8. VI-296 p.
(62) THE PEARL OF THE ANTILLES. By A. Gallenga... London, Chapman & Hall,
1873. 8o. 202 pag.
Esta obra fu6 traducida al italiano y publicada en 1874 en la Biblioteca de viaggi, de
la casa Fratelli Treves, de Milan.









LA HABANA EN EL SIGLO XIX


otros capitulos estudia a Camagtiey. y Matanzas, describiendo las
ciudades y las costumbres. En uno de los capftulos dedicados a
La Habanra, hallamos el siguiente juicio sobre Luz y Caballero:

El niejor de todos los colegios es sin duda el del Salvador que fund
y dirigi6 don Jos6 de la Luz y Caballero, a quien hemos colocado a la
*cabeza de nuestra lista de los habaneros mis distinguidos. Este hombre
de ciencia, este .fll6sofo, este hombre de bien consagr6 su fortune y su
vida a crear este colegio y puso todo su orgullo en elevarlo al primer
rango entire los establecimientos de su clase. Dotado de una inteligencia
de primer ordeft, tambi6n posefa un coraz6n generoso y bueno. Cono-
ciendo todos los beneficios de la instrucci6n, queria que participara de
ella la .juventud habanera. De un saber inmenso, escribiendo y ha-
blando con sorprendente perfecci6n ocho lenguas, alimentaba la noble
ambici6n de encaminar a su pais hacia la civilizaci6n, hacia el progress,
lanzando en la sociedad hombres instruidos.
Un hombre como 6ste, que tan grandes servicios prest6 a su pais;-
mereci6 sin duda los estimulos y favors del gobierno, pero no obtuvo
ni la mas pequefia Iecompensa. Al contrario, fu6 perseguido de mil
maneras y s6lo por su viril energia pudo defenders de los ataques de
que fu6 objeto. El gobierno de su 6poca vefa en 61 su peor enemigo.
SPor qu6? Por ser Luz y Caballero de ideas liberales...

El libro de Piron es una de las obras escritas por extranjeros
que, refiriendose a la revoluci6n de 1868, ha tratado a los patriots
cubanos con mayor simpatia. Es un trabajo bastante complete
sobre nuestro pais (63).


X

De los afios 1880 a 1895, pocos libros pudi6ramos citar para
nuestro'prop6sito, no solamente por no haber aparecido ninguno
de verdadera importancia con respect a La Habana, sino porque,
para la actual generaci6n, de nada nuevo y curioso para ella pu-
dieran informarla. No obstante, no quiero dejar sin citaci6n las
siguientes obras: Un parisien dans les Antilles, por Quatrelles
(seud. de Ernest L'Epine), Due South, por Maturin Ballou, y
The English in the West Indies, por Anthony Froude.
La obra Un parisien dans les Antilles, editada en 1883 en

(63) L'lLE DE CUBA. Santiago. Puerto Principe. Matanzas et La, Havane. Par
Hippolyte Piron. Ouvrage orn6 de gravures dessines par L. Breton d'apres photographies.
Paris, Plon, 1876. 12o. 326 pag.









52 LUCIANO DE ACEVEDO

Paris, esta escrita en tono de cronista boulevardier y en ella se
describe a La Habana y i Matanzas con humor iumb6n y satirico,
no exento de esprit, pero tambien sobrado de exageraci6n y par-
cialidad (64).
La obra de Maturin M. Ballou, titulada Due South, or Cuba
past and present, publicada en 1885, trata de nuestro pais con
alguna extension. Los capitulos VII a XII se refieren a La Ha-
bana, y su descripci6n, mis o menos fiel, es bastante complete.
Los demas capitulos de la obra estAn dedicados a las otras re-
giones de la Isla. El libro, en general, es una ojeada sobre Cuba,
si no completamente imparcial, discreta en algunos pasajes y
abrazando distintos aspects del pals (65). Ballou reproduce en
esta obra muchos de los errors, sobre todo hist6ricos, que con-
tenia su otro libro History of Cuba, que anteriormente hemos exa-
minado.
En cuanto al libro del gran historiador inglis Froude, titulado
The English in the West Indies, y publicado en Londres en 1888,
diremos que en 61 describe el viaje que efectu6 por el Mar de las
Antillas para estudiar las colonies britdnicas, visitando tambi6n
a Cuba, y en los capitulos XVIII, XIX y XX relata sus impresiones
sobre nuestro pais. Hay varias ediciones de esta obra, asi como
de las demis de su ilustre autor. La que a la vista tengo es la
segunda e.dici6n de Londres, publicada el mismo afio en que apa-
reci6 la primer (66).
Las obras publicadas en los cinco Tiltimos afios del siglo, casi
todas se refieren a la Guerra de Independencia y a la participaci6n
que los Estados Unidos tuvieron en ella, y aunque algunas no dejan
de contener descripciones del pais y sus costumbres, deben figurar
en las bibliografias especiales de la gloriosa revoluci6n de Baire.

La Habana, 1919.




(64) UN PARISIEN DANS LES ANTILLES. Saint Thomas. Puerto Rico. La Havane.
Ouvrage illustr6 des dessins de Riou. Paris, 1883. 349 p. 12o. Lams.
(65) DUE SouTH, or Cuba Past and Present. By Maturin M. Ballou... Boston
and New York..., 1885. 89 IX-316 p.
(66). THE ENGLISH IN THE WEST INDIES, or the bow of Ulysses. By James Anthony
Froude... Second edition. London, Longmans, Green, and Co., 1888. X-373 p. Liminas.




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