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Group Title: Publicaciones del Grupo America de Mexico
Title: La paz de América Guatemala y Belice
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00023275/00001
 Material Information
Title: La paz de América Guatemala y Belice
Series Title: Publicaciones del Grupo América de México
Physical Description: 56 p. : illus. (map) ; 24 cm.
Language: Spanish
Creator: Cravioto, Adrián
Publisher: Editorial Cultura
Place of Publication: México
Publication Date: 1943
 Subjects
Subject: Boundaries -- Belize -- Guatemala   ( lcsh )
Boundaries -- Guatemala -- Belize   ( lcsh )
Genre: bibliography   ( marcgt )
conference publication   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Bibliography: "Bibliografía": p. 56.
Statement of Responsibility: conferencia pronunciada por su autor, coronel Adrián Cravioto ... en el salón de conferencias de la Unión racionalista de París (rama mexicana), durante la noche del 28 de mayo de 1943.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00023275
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002814093
oclc - 07451185
notis - ANU2597
lccn - 44012017

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PUBLICACIONES DEL GRUPO AMERICA DE MEXICO

CORONEL ADRIAN CRAVIOTO



LA PAZ DE AMERICA

GUATEMALA Y BELICE


MEXICO
1943


EDITORIAL CVLTVRA MEXICO. 1943









PUBLICACIONES DEL GRUPO AMERICA DE MEXICO

CORONEL ADRIAN CRAVIOTO







LA PAZ DE AMERICA


GUATEMALA Y BELICE

CONFERENCIA PRONUNCIADA POR SU AUTOR
CORONEL ADRIAN CRAVIOTO,
PRESIDENT DE GRUPO AMERICA DE MEXICO, EN
EL SALON DE CONFERENCIAS DE LA UNION
RACIONALISTA DE PARIS (RAMA MEXICANA),
DURANTE LA NOCHE DEL 28 DE MAYO DE 1943.











EDITORIAL CVLTVRA
MEXICO
1943










F,
I Itt Ic





















A la memorial de mi hermano querido,
seniorr General Brigadier Ing. Construc-
tor MANUEL R. CRAVIOTO, espi-
ritu superior, digno soldado y grande
amigo.

t el 21 de septiembre de 1943.













































i
I





























I


































































































r





















LA PAZ DE AMERICA


GUATEMALA Y BELICE

Conferencia pronunclada por su
autor, Coronel ADRIAN CRAVIO-
TO, en el sal6n de la UNION
RACIONALISTA de Paris, Rama
Mexicana, durante la noche del
28 de mayo de 1943.


I

En un pais de traditional esencia democratic como
M6xico, donde es pasi6n la libertad humana, una de las
mis valiosas garantias individuals, es la libertad de pensar,
de sentir, de career, y de expresar el pensamiento.
Y haciendo uso de ese legitimo derecho, que no permi-
tiremos jams se nos coarte o se nos limited, una vez mis
me honro ocupando la tribune de la UNION RACIONALIS-
TA, trayendo un tema de gran interns continental, cuya
exposici6n y opinions son exclusivamente personales, sin
que tengan relaci6n alguna con el respectable y formal
criterio del Ejercito Nacional al que procuro honrar en
todos mis actos, ni con la sabia opinion de las eminentes
instituciones cientificas y culturales del pais y del extran-
jero, que me honran, a su vez, con su gentil consideraci6n.










Todos los arguments que la inteligencia humana pue-
da crear, todas las violencias y las injusticias de los hom-
bres, todas las amenazas y todas las prisiones, y todas las
sombras venerables de los muertos por la virilidad de la
palabra, como Belisario Dominguez, no bastarin para
borrar una sola pigina de la Historia... La Historia, es el
severe juez de la Humanidad; es el grande espejo de la vi-
da... Sus concepts, ya depurados, son sentencias ejecu-
toriadas e ineludibles... Relaci6n cronol6gica de los he-
chos del pasado -se dice de ella-; relaci6n de hechos,
no de lucubraciones ni de fantasias; y ante esos hechos, no
habri arguments que puedan desvirtuarlos...
Quienes solemos estudiar, abrevando en las maravillosas
fuentes de la Historia, obtenemos frecuentemente conclu-
siones propias, de acuerdo con nuestra moral y con nues-
tra cultural; los hechos que original estas conclusions,
posiblemente lastiman supersensibilidades, inclusive, en
ocasiones, las nuestras; pero esos hechos -muchos de los
cuales, deseariamos borrar- existieron, fueron reales y
positives, queramos o no, y como pertenecientes al pasado,
han quedado ya fuera de nuestro alcance, y ni podemos
remediarlos, ni excluirlos de la verdad hist6rica, ni modifi-
carlos, aunque gastaramos en ello toda nuestra vida, y em-
pleiramos oceanos de tinta y montafias de papel...
En la historic de todos los pueblos, como en la de todos
los hombres, por-grandes que sean, se hallari cieno en mis
o menos abundancia; pero al escribir esa historic con fines
educacionales o de divulgaci6n, aunque muy dolorosa, es
imprescindible, para el escritor honrado, respetar la verdad
objetiva, hacienda ejemplo de las actitudes y episodios edi-
ficantes, y afeando los acios reprobables y vergonzsoss,
para que no se repitan entire los nuevos hombres...
Es cierto que sobre numerosos sucesos, se han dicho, al
parecer, las cosas mis contradictorias, y no obstante, se










puede afirmar tambi6n, que todas esas cosas son verda-
deras. Todo depend del 6stado de inimo del autor, y del
punto de vista desde el cual, cada escritor, ha observado
tales sucesos.
EPretenderemos que todos los escritores se coloquen ba-
jo nuestro propio punto de vista? El hecho hist6rico existe,
que es lo real; para unos es bueno, honroso, digno de la
glorificaci6n eterna; para otros es malo, criminal e injusto.
De lo que si podemos estar seguros, es de que, si un
fantistico cataclismo, o algin poder c6smico insospechado
hiciera desaparecer de sobre la tierra a todos los hombres,
y en muchos siglos no existiera luz en el cerebro de los
animals inferiores, los nuevos hombres descifrarian las his-
torias y los libros de nuestros dias, como raros c6dices anti-
quisimos, abririan las tumbas, desenterrarian los edificios
carcomidos, y hallarian, entire las piedras de nuestras ciu-
dades, las expresiones de nuestra cultural contemporinea,
al lado de los testimonies del salvajismo de hordas imperia-
listas criminals, esclavizadoras de hombres y ladronas de
territories ajenos... Y asi desentrafiarian las verdades de
la historic de nuestros contemporaneos.
ESe ofenden, las generaciones actuales, por que la filo-
sofia de la historic nos muestre sus paginas negras que
consignan, entire muchas otras piginas de oro y de luz,
que como una maldici6n apocaliptica, hubo etapas de cri-
menes y de atrocidades civicas, en que los libertos asesina-
ron a sus libertadores?
Sucre, el Abel de America, cae en la emboscada colom-
biana de Berruecos; brota la sangre de Morazin en Costa
Rica, salpicando manos centroamericanas; Marti, en Dos
Rios, cae perforado su noble coraz6n americano, por balas
de su Patria; asesinos estadounidenses abaten para siempre
la santa figure del Libertador Abraham Lincoln; los me-
xicanos al servicio de Espafia, derramaron tambi6n a rau-
dales la sangre de sus pr6ceres... San Martin, Bolivar,









Artigas, O'Higgins, y tantos otros,. son arrojados al des-
tierro por la ingratitud y la maldad de los hombres a quie-
nes libertaron... El patriota Porfirio Diaz, grande como
defensor de la Patria, y a,quien no pudieron matar, su-
cumbi6 solitario en el destierro, y todavia hay menguados
que antes lo aplaudian, que no se perdonan no haberlo
matado vivo,'y que arrojando fango a su memorial preten-
den matarlo ya muerto, como dijera un escritor... En
otro aspect de la historic, los pueblos fuertes se han arro-
jado sobre los debiles, y les han empobrecido arrebatandoles
sus territories y fuentes de riqueza; otros, diplomatica-
mente se han ido deslizando con felinos pasos impercep-
tibles sobre tierras ajenas, y despu6s, por la fuerza de las
armas, han provocado guerras para imponer un tratado,
al filo de las bayonetas, en que legalizar la posesi6n injusta
de lo usurpado, y a veces, algo mis.
Todo ello son verdades hist6ricas, y esos hechos, ni fue-
ron realizados por nosotros, ni inventados por nuestra
fantasia: es la historic, la eterna juzgadora, que no calla,
y nos ilustra y nos relata las grandezas y las miserias de los
hombres... Culpa de ella es que nosotros,, ignorantes al
venir al mundo, hayamos sabido y aprendido esas cosas...
Es impossible, pues, empefiarse en que se oculten los
hechos hist6ricos, o en que se modifiquen, atribuyendo a
sus autores, pensamientos o ideas que jams pasaron por su
mente; es impossible tambien, atribuir causes o firialidades
generosas o justas, a hechos notoriamente inmorales ante
la conciencia y ante la historic; y el afin de algunas au-
toridades para que se escriba una nueva historic de M6xico,
en que se traten en forma conventional y tendenciosa algu-
nos pasajes de nuestra vida international, para no ofender
o lastimar las conveniencias de fuestras actuales relaciones,
no puede ser menos que un error; error de buena fe, pero
grave error; la historic es el espejo de la verdad, que no
profana ni altera las imigenes, y no porque se d6 a las ju-









ventudes y a las masas impreparadas una historic distinta
de la real, los hechos dejaron de existir; no porque se ocul-
ten las verdades dolorosas, dejaron de ser reales; para crear
un concept hist6rico distinto del actual, se necesitaria
lanzar al fuego de gigantescas piras -como en la ultraci-
vilizada Alemania- millones de libros de historic que se
hallan repartidos por el mundo, junto con los cerebros con-
temporineos que pudieran escribirla otra vez, y luego im-
ponernos una nueva historic, que se leeria con asombro y
con repugnancia, como la de uno de nuestros intelectuales
negatives, que a fuer de genial, ant6jase fugitive de la Cas-
tafieda, y que no tuvo mas rabioso veneno en que empapar
su pluma, para deshonrar lo 'nico santo e intocable para
todos los pueblos: la tradici6n.


Los hombres no elegimos la Patria en que vimos la
primera luz; ni elegimos su historic; ni elegimos su cultural,
ni posici6n, ni ambiente; ni siquiera elegimos a nuestros
padres... Llegamos a la vida, Ilorando y haciendo sufrir,
y nos vamos de ella sufriendo y haciendo Ilorar, como di-
jera un poeta... Pero entire ese Alpha y Omega, nos aso-
mamos al scenario del pasado, en que no esti puesta nues-
tra mano ni nuestro pensamiento, sino la mano y el pen-
samiento y el esfuerzo y la vida de muchos hombres que
vinieron antes que nosotros, y educando nuestra mente,
comprendemos la responsabilidad de nuestra misi6n hu-
mana, aprendemos lo que la vida y la historic exigen de
nosotros, e impulsamos nuestra energia para apurar, como
lecciones elocuentes, los hechos pret6ritos, y orientar y ha-
cer de nuestra existencia, en armonia con la de nuestros
contemporineos, un element mis de progress y de graii-
deza, en la obra inmensa de la humanidad a travis de los
siglos.
Bueno o malo, hemos h'eredado esa obra gigantesca, don-









de millares de generaciones dejaron las palpitaciones de su
cerebro, su coraz6n y su brazo, forjando el pasado, que no
podremos modificar. Son felices quienes al nacer abrieron
los ojos a la luz de una Patria de historical diffano y hon-
rado, como son felices los hijos de padres virtuosos, sanos
de cuerpo y de alma... Unos nacimos de padres republi-
canos, liberals, y esforzados hombres de acci6n, construc-
tores de la indepehdencia, defensores de la nacionalidad,
ap6stoles de la libertad de que gozamos hoy; otros, menos
afortunados, nacieron de padres que hallaron su puesto de
combat en la "trinchera opuesta": apoyaron la esclavitud,
atrajeron la intervenci6n extrafia, escarnecieron la virtud,
trajeron el imperio; ni estos ni nosotros escogimos esos an-
tepasados. iPodremos, con alguna raz6n, entristecernos o
apenarnos por esos yerros que no fueron obra nuestra?
iQue tuvimos indios traidores durante la conquista?
iServiles y miserables instruments de la opresi6n durante
la Colonia? iTraidores en 1810? (Un Santa Anna en 47?
iConservadores e imperialistas en 66? Es verdad; pero tam-
bien tuvimos un Cuauht6moc con sus millares de indios
patriots en las chinampas'de Tenochtitlin; generosos li-
bertadores y sacerdotes mirtires en 1810; un Xicotencatl
y un Pedro Maria Anaya, y un Escutia y un Melgar en 47,
y un indio de bronce gigantesco y un Zaragoza y un Esco-
bedo en la epopeya de la intervenci6n.
Ademis, nadie, ante la historic, podri atribuir a Mexi-
co, mala fe international, trampas diplomiticas, violacio-
nes de tratados, anhelos de expansionismos, caceria de mer-
cados, ni idea ni acci6n imperialista alguna; respetamos
todos los derechos ajenos, para exigir, ante la conciencia
del mundo, que se respeten los nuestros; ni una sola pul-
gada de nuestro territorio ha sido adquirida por la fuerza
military, ni por la diplomacia del lobo con la piel de oveja,
ni por la fuerza del oro de nuestras minas; nuestro Estado
de Chiapas, lleg6 a nosotros, voluntario, espontineamente,









pidiendo unirse a la Confederaci6n. Si alguna vez, el pueril
y oropelesco imperialismo de Iturbide llev6 los pliegues de
su manto imperial hasta Panami, ello fu6 ambici6n de cau-
dillo vanidoso, desvanecido por el omnimodo poder, o ras-
go amistoso a instancias de aquellos pueblos hermanos,
huerfanos de Espafia, en gran peligro de caer en nuevas
garras y perder su naciente independencia; pero tan pronto
como empezaron a manifestar su resoluci6n de emanci-
parse definitivamente, despu6s de algunas inevitable vio-
lencias y leves choques armados, y sin mas fuerza que la
fuerza moral de su pleno y legitimo derecho a decidir
sobre sus propios destinos, Mexico les di6 la libertad y les
ayud6 a constituirse como naci6n libre y soberana, din-
doles una Constituci6n Politica, un escudo de armas y una
bandera. Este ejemplo de desinter6s clisico, y de respeto
al derecho y a la voluntad soberana de los pueblos -poco
divulgado hasta nuestros dias-, no ha sido superado, ni
en America, ni en el'resto del mundo, y menos en el siglo
present, en que los fuertes hacen o intentan todo lo con-
trario...
En cambio, sangre de nuestra sangre, tierra de nuestra
tierra, polvo querido de los sepulcros de nuestros abuelos,
si han pasado a extrafias jurisdicciones: la inmensidad de
todo el Norte patrio, y la Isla Clipperton cedida a Francia
por nuestro quijotesco respeto al arbitraje -que no siem-
pre ha encontrado jueces ejemplares-, son lejano recuerdo
de cuentas ya saldadas.
Mexico, esta Patria "levadura de libertad" como dijera
Marti, ha definido siempre, aun dentro de sus errors, su
linea de conduct: jams ha pensado invadir tierras ajenas
con el fitil pretexto de explorer regions virgenes desco-
nocidas que ain esperan ser holladas por el hombre; jamis
ha intentado introducirse al cercado ajeno con pretextos
de Ilevar civilizaci6n y cultural; y si alguna vez irrumpe
un Francisco Villa hacia Columbus, cambia el caballo de









batalla revolucionario, por el corcel del bandolero... Y si
en otra ocasi6n M6xico ha enviado breves y precarias ex-
pediciones militares fuera de sus fronteras, es que ha llevado
sus banderas a hermanarse con banderas honradas de pue-
blos oprimidos, para ayudarles a, sacudir el ominoso yugo
de los fuertes, tal como ahora march a la lucha con los
pueblos aliados, bajo la santa bandera comuin de la libertad
de la humanidad entera.
ePorqu6, pues, se ha de escribir una nueva historic,
cuando la nuestra es limpia y clara?


A algunas de mis conferencias he llamado LA PAZ DE
AMERICA. Este bello ideal es uno de los objetivos culmi-
nantes de la evoluci6n hist6rica del Continente, que seguiri
su march triunfal en ascendencia aplastando los prejui-
cios heredados de quienes s6lo supieron ver odios y amena-
zas por encima de las fronteras... La paz es, segun algunos
fil6sofos, impossible entire los humans; sin embargo, sem-
brando por todo el mundo pequefias semillas de cordiali-
dad, de comprensi6n y de amor entire los hombres, Am6-
rica, por su cultural democratic y su resuelta y decidida
voluntad civica, recogera algun dia la dorada cosecha, para
hacer como un nuevo Mesias, reinar la paz sobre la tierra,
para todos los hombres de buena voluntad...
El hombre actual, civilizado y presuntuoso, se ahoga
en un oceano de ambiciones; su vida es breve, porque el
ambiente lo tiene en un constant estado nervioso normal;
lleno de preocupaciones y de miserias -del pensamiento,
problems que sus intereses y sus pasiones le crean, ansias
incontenibles de Ilegar no sabe a d6nde, respiraci6n insana,
alimentaci6n artificiosa e initil, vida de odios e intrigas,
siempre a la defensive contra el lobo-hombre, todo ello
hace del individuo una fiera mental y spiritual que se
arroja al crime en las ciudades, o se lanza a la voragine









destructora de la guerra, despues de la cual, sobre monto-
nes de cadiveres, en un oceano de escombros, contempla
sus manos ensangrentadas, y Ilora la amargura de no haber
hallado lo que creia encontrar...
La historic llama al siglo xv, el siglo de los descubri-
mientos; al siglo xvi el de las conquistas; viene despues el
de las emancipaciones. Si descubrir tierras y mares y rutas
ignoradas, fu6 en ese entonces una de las mas gloriosas y
meritorias empresas, despu6s conquistar fue tarea honrosa
y prestigiada, que al dar gloria y laureles a los pueblos, les
entregaba, encadenados, tierras, hombres y riquezas...;
mas a partir del siglo de las emancipaciones, la humanidad
ya no estima legitima ni honest la acci6n conquistador
y esclavizante, sino muy por el contrario, la condena y
maldice como un atropello y como un crime. Desterran-
do del mundo la bdrbara teoria del derecho que da la fuer-
za bruta bajo cualquier nombre que se le quiera dar, este
siglo pasari a las generaciones por venir, como el de la li-
bertad, la democracia y la justicia.
Por eso despu6s de esta tremenda guerra de los Conti-
nentes, en que se cortan las garras a la fiera imperialista,
y se ahoga para siempre el infame espiritu que la inspira,
America soberana, libre y victoriosa, forjari de hierro in-
conmovible la verdadera PAZ DE AMERICA.


La igualdad de derechos de los pueblos depend, en for-
ma determinante, de la igualdad de las facilidades que ten-
gan dichos pueblos para desenvolver sus industries, su pro-
ducci6n y su cultural; y mientras exista un solo pais
aprisionado, su pueblo se encontrara imposibilitado para
el progress, y por ende, viviri en un piano econ6mico
inferior a los demis; mientras existan paises que todo lo
posean en exagerada abundancia, y haya otros que carez-









can hasta de lo mas urgente para su desarrollo y progress
national, no sera una realidad la PAZ DE AMERICA.
El iinico pais mediterrineo del Continente, privado de
costas y sin puerta maritima de salida para sus valiosas ri-
quezas, es Bolivia; otro mediterrfneo es su vecino Para-
guay, pero este cuenta con diversos puertos fluviales en
grandes rios navegables, que son arteries de salida de lo
suyo hacia el resto del mundo. No hay raz6n poderosa ni
bastante, para que en pleno coraz6n de la America iguali-
taria, Bolivia sufra aprisionada las consecuencias de los erro-
res de sus hombres del pasado en una guerra infortunada,
que ya tiene su lugar en las piginas de la historic; no hay
raz6n para que est6 constantemente amenazada la PAZ DE
AMERICA, por esa grave injusticia americana, y si en reali-
dad, los pueblos hermanos son sinceros y no proceden por
mera conveniencia, estando dispuestos a reparar injusticiaS
y a vivir en feliz cordialidad, como libertar a los hombres
en los redentores dias de 1810, se deben libertar a los pue-
blos en los no menos redentores dias de 1943 y 1944. Y
Bolivia necesita que se rompan los cerrojos de granito de
los Andes, para poder salir al mar, y alinearse en plena
igualdad de medios y de recursos geogrificos con las demis
naciones americanas. No puede haber paz donde existen
injustas desigualdades, lo mismo entire los hombres que en-
tre los pueblos, ni habri paz mientras los fuertes gocen del
patrimonio arrebatado a los debiles... SL el derecho de
conquista sancion6 el despojo en los dias birbaros de los
siglos pasados, la moral y la civilizaci6n y la cultural demo-
cratica de la hora present, exige a la America entera, de-
volverle su mar, para aliviar, en parte, la injusticia y la
crueldad de las guerras entire hermanos...


La libertad, integra y absolute de los pueblos, es otro
de los pilares, seguramente el mas alto, en que descansa









la PAZ DE AMERICA; en este capitulo, hay un pueblo de
America uncido, no al carro de triunfo, sino al arado tra-
bajador y laborioso de la civilizaci6n americana, de la que
ha recibido cultural y beneficio; pero es un pueblo de habla
castellana y de costumbres y tradiciones indolatinas como
nosotros, que aun teniendolo todo, le falta todo, porque
el todo para un pueblo es la libertad: es Puerto Rico; sufre
aiun, tuberculoso y moribundo, en la prisi6n de Atlanta,
un negro glorioso que se atrevi6 a sentir en su coraz6n el
grito de la libertad, y os6 insurreccionar a los estudiantes
de la Universidad Puertorriquefia y llevarlos al Capitolio
para pedir la independencia... Puerto Rico debe ser pue-
blo libre, y nuestro hermano mayor, generoso y grande,
debe otorgarle esa libertad, ya que a pesar de los afios, no
ha podido asimilarlo totalmente. Pero es seguro tambien
que Puerto Rico represent en el Mediterrineo americano,
una posici6n envidiablemente estrategica para la defense
del Canal, y una avanzada de America hacia el Continentc
de los enemigos; por esta causa, Estados Unidos no pueden
ni deben abandonar esa important posici6n military, de cu-
yo valor estrat6gico depend en much, la defense conti-
nental... ; pero cuando Ilegue el dia de la gloria, y al can-
tar de las marchas triunfales entonemos los himnos de la
victoria, cuando sobre las pavezas de la hoguera se haga la
liquidaci6n de los valores morales y espirituales de la guerra
y se trate de reconstruir ese inundo en llamas que se llama
Europa, el hermano del Norte, con el nuevo Padre de la
Victoria Francis D. Roossevelt, procediendo en forma ani-
loga al caso de Panami, puede concertar un Tratado para
retener la parte de Puerto Rico que sea necesaria para fines
militares de interns continental, y dar al resto de la Isla, la
libertad y la soberania a que tiene derecho... Aun hoy
mismo la Patria de Lincoln puede libertar a ese negro liber-










tador, que sinti6 un dia en su coraz6n las alas del espiritu
de Bolivar y sofi6 en la justicia de los hombres... (*)


Ese anhelo de libertad sin limitaciones, que sentimos y
deseamos para todos los pueblos, nos lleva a considerar co-
mo came y sangre de Am6rica, a las colonies europeas que
aiin figuran en el Continente de los hombres libres; la PAZ
DE AMERICA.exige que el inmenso territorio y su gran pue-
blo americano que se llama Canada, entire al concerto de
las Repi'blicas, al igual que todas sus hermanas del Sur;
ya no queremos reyes ni virreyes, reales o decorativos, en
America; los pueblos son los soberanos, y ha sonado la hora
de la emancipaci6n integral... Las colonies americanas,
que siempre fueron explotadas y vistas con menosprecio
por sus metropolis, deben lograr su total independencia;
pertenecen al pasado esos sistemas y metodos de gobierno
imperialistas y olorosos a oligarquias raciales y privilegios
de color de piel, que en todas 6pocas ensangrentaron a la
Humanidad; las Guayanas no tienen raz6n de existir en
America, y deben unirse para former una sola naci6n in-
pendiente, y dar las gracias a sus metropolis por la civili-
zaci6n que les trajeron a cambio de su esclavitud y sus ricos
products naturales, devolvi6ndoles su preciado dep6sito
de presidiarios de Cayena. Las islas americanas que ven on-
dear sobre sus atalayas, banderas no americanas, tambien
deben lograr su soberania o acogerse a la soberania de Am&-
rica. Y nuestro Belice, proyectil europeo incrustado en el
flanco del Continente, debe ser reintegrado a su legitima
Patria, Guatemala, en prenda de justicia, rectitud y buena
fe internacional...
(*) Al imprimirse esta conferencia, hemos sabido que, haciendo
efectivo el ideal de libertad, por el que lucha la Humanidad en nuestros
dias, el senior Presidente Roosevelt ha libertado a Albizu Campos. En
nombre de America que ama y venera a los libertadores de todos los
pauses y de todos los tiempos, muchas gracias, sefor Presidente.











Esencia de la PAZ DE AMERICA son el respeto al derecho
ajeno y la inviolabilidad de la soberania de los pueblos. Si
esti ya lejos el siglo birbaro de las conquistas, no se jus-
tifica que en plena America, entire pueblos de la misma
noble y generosa estirpe, que hablan de su democracia y
pregonan su sinceridad, aun existan despojos sin raz6n ni
derecho; encrucijadas ant6janse las diplomacias y los pro-
cedimientos de algunas funestas camarillas de politicos,
que en mala hora se han logrado encumbrar, para hundir a
sus Patrias en los abismos de la maldad, y escribir con san-
gre piginas negras de la historic.
Los verdaderos pueblos, los aut6nticos, salvo uno 0 dos,
en el mundo, no son sistemAticamente inclinados a la gue-
rra, y frecuentemente tampoco son los responsables de las
situaciones y conflicts que crean las ambiciones de mafias
organizadas y los mezquinos intereses de unos cuantos po-
liticos; y asi sabemos distinguir a nuestra dulce hermana
la Argentina dem6crata y americana, unida a nosotros por
Slas corrientes espirituales de la cordialidad mis leal, y cuyo
pueblo, de coraz6n a coraz6n, nos acompafia en esta hora
grave del mundo, de la maffia disidente y perfida de un
gobierno vendido a los nazi-fascistas y desleal al Conti-
nente y a su raza; y asi diferenciamos a los pueblos glorio-
sos, muchas veces victims, como Francia, tierra de liber-
tad eterna, de sus politicos malvados, que los entregan
inermes al enemigo, o los arrojan a la hoguera fratricida,
contra sus sentimientos y sus convicciones... Si en 1879,
la guerra del Pacifico llena de sangre el sur de America
por los intereses de un grupo capitalist chileno repleto de
mezquinas ambiciones salitreras, Paraguay hace unos cuan-
tos afios, movido por nefastos intereses petroleros, despoja
a Bolivia de la inmensa pampa del Chaco, en mayor exten-
si6n de la que habia usurpado y de la que pretendia...
Finalmente, en nuestros dias, Peru arrebata al Ecuador,


sj. Vs. r









muchos miles de kil6metros cuadrados de su territorio he-
redado de la Madre Espafia por el Uti Possidetis, sin mis
derecho que la fuerza, ni mas arguments que sus irrup-
ciones bajo las bayonetas, bombardeos de poblaciones, etc.
Aun nos trae noticias la prensa diaria de que, a pesar del
festinado tratado de paz recientemente firmado, las irrup-
ciones y los tiroteos entire tropas de ambos paises, siguen
efectuindose. Ello prueba la no terminaci6n de ese con-
flicto, y una efervescencia de pasiones -muy natural por
cierto-, que seguramente produciri nueva explosion en
no lejanos dias, alterandose la PAZ DE AMERICA.
Estos casos graves de peligro para la armonia conti-
nental, exigen de todos los pueblos hermanos, una peren-
toria resoluci6n y una acci6n conjunta y efectiva, para
asegurar los derechos legitimos de todos los pueblos, debiles
y fuertes, ante el poderio military de sus vecinos.


La uni6n de los hombres y de los pueblos, es otro pilar
fundamental de la PAZ DE AMERICA; no es possible ser fuerte
siendo solo o estando aislado; si el egoismo aisla a los hom-
bres y encierra en tremendas murallas chinas a los pueblos,
la necesidad de subsistir los obliga a romper ese aislamiento;
el hombre solo no es el hombre fuerte.
En los dias de la emancipaci6n, las Provincias Unidas
de Centroam6rica constituyeron una Republica, al parecer,
homogenea; pero el sentimiento de libertad ya despierto y
el liderismo military, se apoderaron de aquellos cinco Esta-
dos en forma tan intense, aunque indisciplinada, que pron-
to surgieron levantamientos y guerras entire ellos, procu-
rando una emancipaci6n absolute y dando lugar a la sepa-
raci6n total y al derrumbamiento de la Confederaci6n.
Mas el principio unionista no muri6 en el coraz6n de
Centroam6rica y ha vivido latente en muchos de sus ciu-
dadanos. Hace algunos afios, diversos grupos de intelectua-









les, convencidos de que la grandeza de sus seis Patrias frag-
mentarias -incluyendo Panama-,depende de former con
ellas una sola naci6n, trabajan afanosamente por el ideal de
la uni6n, como factor de fuerza national para lograr el
florecimiento de su Patria comfin y constituir una de las
mis importantes entidades por las cualidades de sus hijos
y su.posici6n geogrifica que le otorga riquezas forestales
y maritimas incalculables. L6gicamente, algunos de esos
luchadores no siempre pueden alzar la bandera de su ideal
en su Patria, donde a menudo son perseguidos por autori-
dades sin moral, que ven en la uni6n, no el grandiose fu-
turo ni el maravilloso progress de su propia Patria, sino el
derrumbamiento inmediato de sus privilegios politicos,
pues siendo en la actualidad seis presidencias, despues se-
ria una sola, en la que se agitarian muchos competidores
y serian mis enconadas las disputes political.
A pesar de ello, y con la ayuda moral de los pueblos
hermanos, los patriots de Centroam6rica lanzarin sus es-
piritus tras las banderas de la uni6n, y decidirin de sus
propios destinos. Morazin, desde la altura nos contempla,
y espera aun la realizaci6n de su anhelo unionista...


II

De estos problems americanos de post-guerra, hoy de-
seo ahondar un poco, divulgando, mis para los profanos
que para los doctors, el tema de Guatemala y su derecho a
Belice, sin que esta sintesis hist6rica, deba interpretarse
como un acto de critical a nuestro admirado y grande alia-
do.el pueblo ingles, que sabe producer titanes como Nelson
y como Churchill, y del cual podemos decir que inicia, con
su resuelta y valerosa actitud military en favor de la demo-
cracia universal y del derecho de los pueblos, la etapa gran-
diosa de una political nueva de justicia y de lealtad para









todos, que lavara sin duda, en gran parte, los errors y las
flaquezas de sus pasados regimenes.
Esa actitud ha hecho nacer en el coraz6n de los pueblos
la esperanza, y todos, anhelantes por dar su esfuerzo para
la creaci6n de un mundo mejor, han cancelado de buena
fe sus viejos agravios, han perdonado ese pasado del que
muchos hicieron pufial y semilla de odios y de rencores, y
America, poseida de cordialidad, quiere olvidar y olvida las
viejas ofensas, que quedan consignadas en la historic, s61o
como hechos inevitable de una 6poca que ya no volveri;
de otra manera, no cantariamos con amor, la Marsellesa,
ni izariamos, enlazadas, las gloriosas banderas de M6xico
y de Francia, sobre el mismo campo de batalla de Puebla ...
Belice es un territorio,de 22,000 kil6metros cuadrados
de enorme riqueza forestal inagotable, ya que ha sido ex-
plotado desde hace various siglos, y ain sigue prodigando su
opulenta exhuberancia vegetal... Se halla enclavado, co-
mo una incrustaci6n, entire nuestro Territorio de Quintana
Roo que lo limita por el Norte, y la Reptiblica de Guate-
mala por el Occidente y por el Sur; aguas del Mar de las
Antillas bafian sus litorales, que forman la costa Occiden-
tal del Golfo de Honduras.
En los dias en que Cortes arrojaba el trueno del cielo
por la boca de sus caiiones estremeciendo los aledafios de
la Tenochtitlan, los mares se erizaban de mistiles pirates
y las costas orientales de Yucatin fueron paraje propicio
a la rapifia, sembrado de escondrijos de bucaneros y de
corsarios, que como iguilas marinas proyectaban en el ho-
rizonte su silueta, acechando los galeones y las naos de la
China... Y asi se vieron arrasadas y solitarias las costas
del anchuroso Mar de Col6n por largo tiempo, aterroriza-
das por los horrores de funestos visitantes como el Corsario
Abraham, que saque6 Bacalar, asesinando a todos los hom-
bres y robando todas las mujeres; en 1517, parvada de cor-
sarios franceses desembarcan y roban llegando hasta Hu-




























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C-


IRRUPOIONES DE PI-
RATAS ( Wallace )
deede 1602.


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E3 ELICE
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V{ PERMISO PARA OORTE
DE MADRAS, segdn
Sel Tratado de 1783.

g'c AMPLIACION A LA CONOE-
SION, egtfl la CONVEN-
S ION de 1786.

SPORCION USURPADA sin
4 dereoho, cedida por la
C 0NVENOION DE LIMITS (1859)
S que Inglaterra no' cum-
S plid.


Ao &e. q#3.


' lP-









nucma; en 1598,,es William Park; en 1633 recibimos la
pavorosa visit de Pie de Palo y de Diego el Mulato quien
afios despues saquea otra vez la mirtir Bacalar; en 1683,
Lorencillo compete sus tropelias de paso para Veracruz, Ile-
vando en el pensamiento el atrevido saqueo del Puerto, que
realize ante la ineptitud y el asombro de la flota espaiiola...
Ya en los dias coloniales comienza a advertirse la pre-
sencia de Inglaterra, que atraida por las utilidades qie ob-
tenian los pirates y los aventureros, buscaba mercados en
America para sus industries en florecimiento, y como Es-
pafia habia prohibido egoistamente, toda relaci6n y comer-
cio de sus'colonias con extranjeros, los corsarios y los pirates
hacian el comercio de contrabando. Estas rivalidades co-
merciales originaron en Europa cruentas y largas guerras
entire Espaiia, grande y poderosa en aquellos dias, e Ingla-
terra, Francia, Holanda, etc., como resultado de lo cual,
estos paises, empefiados en comerciar a toda costa, fomen-
taron el corso y protegieron la pirateria.
Asi, durante la primera etapa de esta, se distinguen por
su temeridad extraordinaria y por sus crimenes y cruelda-
des, pirates como el ingles Francisco Drake, Ilamado por
los espafioles "el primer corsario del universe", que recorre
las Antillas y la tierra firme hasta el Sur del Continente;
dobla el Cabo de Hornos, en constantes y furiosas depre-
daciones, y recorre de Sur a Norte el Pacifico, hundiendo
barcos rivals y realizando matanzas y saqueos; toca Cen-
troamerica por el Oeste, y decide su regreso, pero temiendo
hallar espafioles en el Estrecho de Magallanes, que le cas-
tigaran a su vuelta y le pudieran capturar, se lanza mar
adentro en el Pacifico, siguiendo al Occidente, y recorrien-
do el Sur de Asia, costea despues toda el Africa, para llegar.
por el Atlintico, a Inglaterra, siendo este bravo y singular
marine, el segundo navegante -aunque pirata-, que tuvo
la gloria de dar la vuelta al mundo.
En la segunda etapa de la pirateria, centuplicironse









los malhechores, asolando, por rica e indefensa, toda la cos-
ta desde Yucatan hasta Panama, que ofrecia madrigueras
acogedoras en sus mares abiertos, sin autoridades ni leyes
que les molestasen. Con vistas a apoderarse algun dia de
Guatemala, los marines ingleses necesitaron una base de
operaciones -algo de lo que ahora llaman un trampolin
estrategico-, y en 185.8 se apoderaron de la important
Isla de Jamaica. Desde alli empezaron a soltar sus redes y
se relacionaron con los zambos y los mosquitos, indios de
las costas centroamericanas, que les servian de guias para
sus irrupciones tierra adentro, y quienes, aliados con ellos,
facilitaron el establecimiento ingles en su propio terruiio.
Es en la tercera etapa, cuando los extranjeros inducen a
los indios mosquitos a rebelarse contra las autoridades es-
paiiolas y a aceptar la protecci6n britanica no official; los
aventureros nombraron e hicieron elegir como Rey del lu-
gar a un ridicule negrillo, quien, en el Cabo Gracias a
Dios, jur6 fidelidad y obediencia a Inglaterra, y fue coro-
nado ceremoniosamente, colocindole en vez de corona un
viejo sombrero de copa, y extendiendole un diploma de
rnonarca, sellado por la gobernaci6n inglesa de Jamaica,
donde estaba el nicleo director de las incursiones. En las
solemnidades, esta majestad vestia una casaca military Ilena
de oropeles y dorados, con su sombrero alto a guisa de co-
rona, y el resto de su indumentaria era la care al viento
como la de nuestro remote antepasado Adin..'. Despues,
el reino britinico di6 su apoyo a ese estrafalario sujeto y
autollamandose "Protector del Reino de Mosquitia", enar-
bol6 su bandera en esa region' y fortific6 el territorio.
Obra inicial de pirates y aventureros perseguidos por la
ley, la pseudo autonomia de Mosquitia hallaba respaldo en
su Majestad Britanica.

Millares de esa brava gentuza delincuente del mar, do-
meiiaron las encrespadas olas; amos de las tormentas, bur-









laron los huracanes en fragiles barcazas, haciendo temblar
con sus crimenes, los litorales antillanos: ...
Y una de esas valerosas aves marinas de rapifia, fue el
bucanero Peter Wallace, escoc6s de origen, que en 1602
inicia sus correrias, atreviendose hasta la Isla del Carmen en
la Laguna de TUrminos, de donde fue arrojado hacia el
Oriente de la Peninsula, sentando sus reales en la costa
oriental, sin quedarse atras en cuanto se refiere a depreda-
ciones y saqueos. Sin embargo, no siempre le halagaba la
fortune, y en uno de sus various reveses, contempl6 parte de
sus secuaces colgados de los mastiles de la justicia, y a otros
en fuga internindose en las selvas para escapar de la per-
secuci6n inevitable...
Esos pirates fugitives, con otros de su ralea, se instala-
ron enjlas margenes del Rio Hondo, y poco a poco fueron
cambiando su hazafiosa vida de aventuras por otra menos
peligrosa, como era el corte y el contrabando de maderas
preciosas. Otros escritores nos hablan de un naufragio
frente a costas yucatecas, en que los supervivientes, des-
pues de extraordinarios esfuerzos, ganaron la playa y se
internaron en busca de alimentos.
No se excluyen ambas hip6tesis; antes bien, se comple-
mentan: Wallace irrumpi6 con sus malhechores, y en uni6n
de los niufragos y de otros aventureros que llegaban de
Jamaica, install en las mirgenes del Rio Hondo un rustico
campamento que se llam6 Wallace, y despues Wallis, pala-
bra que alterindose con el tiempo y la mala pronunciaci6n,
se convirti6 en Belice.
Ya instalados y dedicados al' corte de palo de tinte
-muy apreciado entonces-, muri6 Wallace en 1621, y el
lugar sigui6 siendo centro y refugio de la pirateria an-
dante, de donde salian las bandas que asolaban la region.
Los espafioles de la Capitania de Guatemala, en varias oca-
siones intentaron arrojarlos de alli, sin 6xito, y hasta llegado
el siglo XVIII, el Gobierno de Espafia advirti6, por la im-









portancia de los robos que cometian, la presencia de esos
nicleos extrafios detentando su soberania y propiedad fo-
restal, pues sin miramiento alguno extendian sus talas has-
ta tierras yucatecas, y envi6 tropas regulars para localizar
su guarida y expulsarles, lo cual era una verdadera hazafia,
por la falta absolute de vias de comunicaci6n y de conoci-
miento de costas y regions, inhospitalarias y salvajes, que
habia que pasar; estas tropas Ilegaron logrando sus objetivos
con facilidad, pero al retirarse a sus guarniciones de origen,
como no dejaron destacamento o guarnici6n alguna capaz
de impedir nuevas usurpaciones, los belicefios regresaron y
se instalaron nuevamente.
Esta primera fase de la ocupaci6n, sin derecho, de las
tierras de America, que no supo evitar a tiempo la Corona
de Espafia, con ser tan poderosa, es el origen de la despues
Ilamada Colonia inglesa de Belice u Honduras Britinica.
Si los aventureros iniciales no hubieran aumentado su efec-
tivo con las remesas de negros y de gentes de otras nacio-
nalidades que -les enviaba Jamaica, y no hubieran contado
con la protecci6n de Inglaterra, como la que se di6 al fa-
moso Rey Mosquito, seguramente o se habrian extinguido,
o las nuevas generaciones ya no habrian sido inglesas sino
americanas. El hecho de que hayan encontrado alianza y
estimulo para su acci6n invasora, por parte de un gobierno
serio y poderoso como el britanico, nos revela el empefio
ingles de lograr posesiones en America para sus proyectos
del future, quiza con perspectives de former otras trece
colonies como las de la Nueva Inglaterra, o despubs, ya in-
dependizadas estas, recuperarlas a costa de Centroamerica
donde ademis vislumbraban la posibilidad de un valiosi-
simo canal, que con el estrecho de Gibraltar casi suyo, y el
Canal de Suez en proyecto, les convertiria-en los amos de
la economic del mundo.









No es tema de este trabajo analizar el expansionismo
territorial de ningun pais, aunque la historic nos va mos-
trando paso a paso, c6mo algunos acrecentaron indefinida-
mente su jurisdicci6n territorial hasta llegar a la extension
en que los conocemos actualmente; -pero si lo que hoy es
Belice era antes del descubrimiento, parte de la region de
los itzaes del imperio maya, y despu6s faceta de una de las
joyas de la Corona de Espafia en la Capitania de Guatemala,
por fuerza tendremos que decir c6mo y por que es hoy
territorio ingl6s, y por que Inglaterra, tan lejana en esos
dias en que no se acercaban las distancias por la maravillosa
conquista del espacio, extendi6 su mano por sobre el oceano,
para Ilevar su soberania y clavar su bandera en este rin-
c6n americano.
Las rivalidades entire Espafia y la Gran Bretafia, que
buscaba mercados y preponderancias en America, se agra-
vaban por la competencia maritima, y fueron origen de
numerosas guerras y conflicts, uno de los cuales se termi-
n6 en 1670 con el Tratado GODOLPHIN-BRACAMON-
TES firmado en Madrid, y en el cual se convenia en que
... las posesiones del Serenisimo Rey de la Gran Bretafia, en America,
y sus herederos y sucesores, gozarian perpetuamente con pleno derecho
de soberania, propiedad y posesi6n, de todas las tierras y provincias,
islas, colonies y dominios situados en cualquier parte de America, y
que sus s6bditos poseyeran en la fecha del tratado..."

Pero en esos dias, los ingleses contaban con las trece co-
lonias del Norte, y las islas Barbada, Nueva Inglaterra, San
Crist6bal, Jamaica y otras--segin el historiador Richard
Blome y todos los demas de la 6poca-, pero no Belice, por-
que esta seguia siendo parte integrante de la Capitania de
Guatemala, con plena y total soberania espafiola. Induda-
blemente que en este lugar, ya existian algunos individuos
extrafios, herederos de Wallace y de sus gentes, que seguian
viviendo entregados a sus talas, sus piraterias y sus con-
trabandos, pero que no habian ocupado esos territories









ajenos, a nombre de la Corona inglesa ni de ningun otro
pais, puesto que Inglaterra ignoraba su existencia como
territorio suyo, lo cual se comprueba totalmente en va-
rios tratados posteriores, como el de Utrecht, firmado
cuarenta afios despues, y por el cual, Inglaterra quit a
Espafia, Gibraltar, la isla Menorca, Napoles, Sicilia, Ho-
landa y otros territories, ,ademas del privilegio exclusive
para el comercio de esclavos en America. Es indudable
que Inglaterra no tenia derecho alguno de soberania en
Centroamerica, porque de haberlo tenido, no se le habria
escapade, en este Tratado, terrible para Espafia, la opor-
tunidad de legalizar su posesi6n, como hizo con Gibraltar.
Afios despues, Espafia, al tanto de los excess del contra-
bando y de la pirateria, orden6 confiscar los barcos pira-
tas, que robaban palo de tinte de su Colonia, y ante esas dis-
posiciones, los ingleses, patrocinando a los contrabandistas,
trataron de gestionar que se les diera permiso para ello,
hasta sugiriendo que si Espafia lo creia convenient, se
cobrara contribuci6n por las maderas que se extrajeran.
En 1717 vuelve a tronar el cafi6n entire Espafia e In-
glaterra, y durante la guerra, varias expediciones espafio-
las marchan sobre Belice, ocupandola, destruyendola y
dispersando otra vez a los belicefios. Heroe de esta jor-
nada de recuperaci6n, fue el Capitin General de Yucatan,
Figueroa y Silva, lo cual, ni por un instant hizo ni ha
hecho pensar a Mexico en que Belice perteneciera a Nueva
Espafia. En 1729 en que se firm la paz con el Tratado
de Sevilla,' ya Inglaterra hizo algin reclamo, declarando
vejatorios los actos de Belice, pero las cosas siguieron en
tal estado, y los extranjeros fuera de Belice hasta 1737,
en que los expulsados comenzaron a regresar poco a poco,
con otros mas, instalandose y reanudando sus actividades
de corte y contrabando. Dos afios despues, en 1739, am-
bas naciones firman el Tratado del Pardo, pero en vista
de las numerosas violaciones inglesas al mismo, Espafia









declara nueva guerra a su rival, que terminal con el Tra-
tado de Aquisgran en 1748.
Mas enconadas que nunca las rivalidades, los periods
de paz son simples respiros en la lucha traditional anglo-
espaiola; en 1762 estalla otra vez la guerra, a cuyas con-
secuencias, Inglaterra ocup6 Cuba y las Filipinas, termi-
nindose con el Tratado de Paris en 1763, mediante el cual
fueron devueltas las islas ocupadas, y en cuyo articulo
17, Espaia concedid, por fin y por primera vez a Ingla-
terra, permiso para el corte de palo de tinte en la region
de Belice, de la Bahia de Honduras.
Con ello, y casi bajo el fragor de los cafiones, se habia
autorizado -mejor dicho, legitimado- el corte de palo de
tinte, que durante casi cien afios se habia efectuado sin
derecho, en calidad de simple robo. Al otorgarse ese privi-
legio, se reconocia expresamente "que el grupo de corta-
dores de madera operaba, con permiso, en territorio exclu-
sivamente espaiiol; se ordenaba la demolici6n de las
fortificaciones que se hubieran construido, y se ponia a
los colonos bajo la protecci6n de Espafia". Este articulo es
de suma importancia porque comprueba que antes de 1763,
Inglaterra no tenia la menor ingerencia legitima en Belice,
y que reconocia, como era en realidad y firm, la soberania
espaiiola en ese rico y feraz territorio.
Naturalmente, concedido el permiso a la ligera, sin se-
fialar con precision los limits de la Ilamada region de Be-
lice, los cortadores se extendieron en todas direcciones, ta-
lando y haciendo contrabando a su gusto, sin escriipulo
alguno, duefios y sefiores de la region hasta 1779 en que,
estando otra vez en las trincheras Inglaterra y Espafia, los
extranjeros fueron arrojados de Belice por la fuerza de las
armas, hasta la isla Roatin. Esta guerra termino con el
tratado de Versalles en 1783, en el cual ya se precisaron
los limits de la concesi6n, simplemente limits de. usu-
fructo, perimetro dentro del cual pudieran cortar libre-









mente el palo de tinte, siempre bajo las leyes y soberania
espanolas. En su articulo 60 se sefiala precisamente el te-
rritorio comprendido entire los rios Belice y Hondo, que-
dando el curso de estos rios como limits indelebles, pu-
diendo navegarlos libremente barcos de ambas naciones; se
aumenta la concesi6n, con el permiso de poseer, solamente
lo necesario para la subsistencia de los cortadores, y se rei-
tera que si existen fortificaciones, Su Majestad debe ordenar
su inmediata demolici6n, prohibiendo que se construyan
otras. Se demarcaron en esta forma los limits de una zona
en la que Espana concedia permiso; pero como Inglaterra
se empeiiara en obtener mayores concesiones, y posible-
mente las condiciones de Espafia no eran muy favorables,
esta, ampliindolas con excesiva liberalidad, acept6 firmar
la CONVENCION DE LONDRES, el 14 de julio de 1786.
A pesar de haberse declarado indelebles los limits an-
teriores, en esta Convenci6n, se modifica el articulo 69 y
se dice que:
"... animados de igual deseo de afirmar por cuantos medios pue-
den, la amistad que felizmente subsiste entire ambos reinos... "
se declara como limited Sur, el Rio Sibin, en vez del Rio
Belice, con la condici6n de que todos los sibditos ingleses
establecidos en diversos otros puntos de America, como la
region Mosquita, etc., evacuaran esos lugares y se con-
centraran en Belice. Y todavia Espafia, digna tierra del
Quijote sofiador y romantico, va mis alli en su concesion:
autoriza el corte, no s61o del palo de tinte, sino de cuales-
quiera otras maderas preciosas, inclusive caoba, y permit
aprovechar todos los frutos y producciones de la tierra,
hasta pudiendo transportarlos y venderlos para su subsis-
tencia, aunque si prohibiendo que se dedicaran al cultivo
expreso de azucar, cacao, cafe, etc., y reiterando otra
vez que
"... siendo incontestablemente admitido que los terrenos de que
se trata, pertenecen en propiedad a la corona de Espaiia, no pueden









tener lugar establecimientos de tal clase, ni la poblaci6n que de ellos
seguiria ...."


Inglaterra firm ese Tratado, y ofreci6 solemnemente
cumplirlo.
De acuerdo con la Gonvenci6n fue nombrado Superin-
tendente de Belice, el coronel ingles Despard, hombre res-
petuoso de las leyes y de los convenios, que exigia su cum-
plimiento, reprimiendo los abuses y las extralimitaciones,
y que, por esa conduct recta y honorable, no convenia,
siendo destituido en 1780, y relevado por el coronel Hun-
ter. Este, por el contrario, hombre de pocos escripulos,
violando los Tratados, organize una especie de Gobierno
-lo cual estaba prohibido- y empez6 a preparar militar-
mente y fortificar el territorio. Ello complacia a la Corona
Britanica, ya que, estando otra vez en dificultades con
Espafia, el Secretario de Estado Greenville, orden6 al Go-
bernador de Jamaica Effigham, que estuviera listo para
lanzar tropas sobre Belice inmediatamente que se le avisara
el rompimiento de las hostilidades.
Esta era la buena fe jurada y la "amistad que feliz-
mente existia", forma en que se correspondia a la caballe-
resca, pero ingenua, generosidad espafidla. El rompimiento
lleg6 en 1796, y la Corona orden6 al Virrey de Nueva
Espaiia, procediera a desalojar a los ingleses del territorio
de Belice, misi6n que fue encomendada al Capitin General
de Yucatan Arturo O'Neill, quien previous preparativos du-
rante diez y ocho meses, march con 3,000 hombres el 20
de mayo de 1799; hay dos versions acerca de esta expedi-
ci6n: segin algunos, O'Neill l!eg6 a Belice, combati6 bre-
vemente, y sin derrota, emprendi6 la retirada; pero como
en esta acci6n no hubo perdida de vidas, ni gasto notorio
de municiones, ni persecuci6n o explotaci6n del exito, como
dijera un tictico, otros historiadores aseguran que O'Neill









se present frente a las costas belicefias, efectu6 reconoci-
mientos, y fijando las posiciones enemigas, resolvi6 reple-
garse a Bacalar, donde reforz6 la guarnici6n, dej6 algunos
viveres, orden6 la destrucci6n de las rancherias estableci-
das por belicefios del lado norte del Rio Hondo limitede
y territorio mexicano actual), y se regres6 a Campeche.
De una o de otra manera, los ingleses, que seguramente
con una oculta e intencionada finalidad, deseaban rabiosa-
mente combatir, no pudieron hacerlo, y a pesar de no ha-
ber habido la menor escaramuza, de acuerdo con su plan,
declararon que "habian conquistado el territorio de Belice
por la fuerza de las armas". Conquista armada, cuando
tenian prohibido por tratados internacionales que debian
respetarse, armarse y alzar fortificaciones dentro de un
territorio ajeno, que tenian prestado s6lo para poder vivir
del corte de maderas?
No contaban esos voraces conquistadores (?) liricos,
con que el Tratado de Amiens, que puso fin a la guerra
en 1802, habia de echar por tierra su luminoso plan, al con-
pignar en su articulo 3', lo siguiente:
"Su Majestad Britinica restituird a la Repiblica Francesa y a sus
aliadas, Espafia y la Republica bitava, todas las posesiones y colonies
que les pertenecian respectivamente, y han sido ocupadas por las fuer-
zas inglesas durante el curso de la guerra, a excepci6n de la isla Trini-
dad, y las posesiones holandesas en Ceylin..."

Asi es que, aun suponiendo, sin conceder, que hubiera
habido combates desfavorables para O'Neill, y los belicefios
hubieran declarado por ello "conquista de Belice" su triun-
fo military -que no existi6-, este articulo 3, claro y
terminante, que firm Inglaterra, vino a nulificar toda
posesi6n por ocupaci6n durante la guerra, y ordenaba que
Belice, entire las otras ocupadas, fuera restituida a Espafia.
Quedaban en pie, pues, s6lo los Tratados de 1783 y 1786,
del simple permiso para cortar maderas.










En various afios siguen sucesos de poca trascendencia:
Espafia protestando por las frecuentes extralimitaciones
de los belicefios;- Inglaterra prohibiendo o aparentando
prohibit esos abusos, declaraba "no tener derecho a esta-
blecer tribunales ingleses", y daba facultades al Superin-
tendente para expulsar a los incorregibles, etc. Y asi llegan
los dias gloriosos de las campafias de la Revoluci6n de In-
dependencia, y en 1821, el Secretario de Estado ingles,
empieza a sugerir la conveniencia de que Belice se consti-
tuya oficialmente en Colonia britanica, y que, en cuanto
a sus limits, debian arreglarse cuanto antes, con los nuevos
Estados libres. Es decir, muerto el dominio espafiol en
America, se presentaba un heredero desconocido reclaman-
do su parte de la herencia; Inglaterra pretendia heredar
territories de la Madre Espafia, sin haberle costado el me-
nor esfuerzo, quiza pensando que Bolivar y Sucre y Mo-
relos, San Martin y tantos otros heroes, habian trabajado
para ella, y no para la libertad... Y hablaba de limits,
haciendose olvidadiza de que, en tratados formales ante-
riores, ya estaban definidos.
Dadas las circunstancias verdaderamente ca6ticas, del
desorden y la impreparaci6n en que pasaban los primeros
afios de su independencia las viejas colonies espafiolas, y
el natural y 16gico acomodamiento, lleno de errors, con-
siguiente a la revoluci6n, los ingleses, observando el espec-
ticulo a distancia, indiferentes al parecer, pero muy calcu-
ladores, ya estudiaban la forma de obtener algin provecho
de esa desorientaci6n centroamericana.
Menospreciando la personalidad juridica de Guatema-
la, a quien no habian reconocido ni daban la menor impor-
tancia, los ingleses se apresuraron a firmar, en 1828, un
Tratado de Amistad, Comercio y Navegaci6n, con Me-
xico, cuya soberania e independencia se reconocia en ese
Tratado, y en el cual se ratificaba, ademas, el limited nor-









te de Belice, en el curso del Rio Hondo, frontera que has-
ta ahora, ha sido perfectamente respetada.
Seguramente Mexico hizo mal en sentirse s61o y sal-
var "sus derechos sobre Belice" -que no tenia- prome-
tiendo no molestar a los belicefios, en vez de proteger los
intereses nacionales de su vecina Guatemala, salvando
los derechos legitimos de esta hermana; pero si tomamos
en cuenta el peligro de las invasiones inglesas, la pode-
rosa exigencia diplomitica que ejercian, y que, por otra
parte, no existia el menor sentimiento de solidaridad con-
tinental muy a pesar de que seis meses antes ambos pai-
ses se estrecharon la mano en el Congreso anficti6nico de
Panama, justificaremos en parte, como mexicanos, que
ese Tratado era urgente y favorable, ya que de una vez
por todas, ratificando el limited, quedibamos a salvo--co-
mo hasta ahora ha sido en la realidad- de las expansio-
nes britanicas.
En cuanto a Guatemala, los ingleses decian, despec-
tivamente, que "no podian. admitir derecho alguno a ese
pais, para entrometerse con los szbditos britdnicos, en
porcidn alguna de territorio que ficera ocupaci6n ingle-
sa"; y se daban instrucciones a los habitantes para resistir,
por la fuerza, cualquier intent de intervenci6n de par-
te de las autoridades de Guatemala.
Mientras esto ocurria, saliendose de los limits con-
venidos, despuds de 1826 los hombres de Belice se fueron
extendiendo mis y mas al occidente y mis al sur, hasta
poco a poco Ilegar al Rio Sarstun, ocupando con ello,
toda la costa occidental del Golfo de Honduras.
Guatemala, desangrada y pobre por las guerras inter-
nas, en vano envi6 un crucero al sur de la desembocadura
del Rio Sibin, limited de la concesi6n, para impedir esos
avances y que los barcos extranjeros cargaran en esa cos-
ta las maderas. Inglaterra no se di6 por entendida ni hizo
representaci6n alguna, pero continue protegiendo y fo-









mentando la expansion. Su plan, bien meditado como
todo lo suyo, era la ocupaci6n pacifica.
No queriendo tener arreglo diplomatico alguno con
Guatemala -de la que sabia no estaba dispuesta a ceder
su territorio-, muchos afios despues de la emancipaci6n,
la Corona brit~nica todavia llamaba a las puertas de Es-
pafia, pretendiendo obtener de ella titulos de derecho te-
rritorial sobre Belice; y en 1835, esas gestiones se enca-
minaron fundamentalmente a que Espafia declarara ha-
ber reconocido como limited sur el Rio Sarstun. Como es
16gico, la Madre Patria, aun dolorida por la. perdida de
sus colonies, no habia perdido sutradicional honradez, y
con todo decoro y maternal delicadeza, rehus6 trato al-
guno que implicara lesi6n o perjuicio para los nuevos Es-
tados. Entonces, el Coronel ingles Cockburn, al afio si-
guiente, sugiri6 a su Gobierno comprar a Guatemala el
territorio de Belice, en $150,006, sin dejar de insistir em-
peiiosamente con Espafia, para lograr alguna prenda si-
quiera, en que apoyar su pretendido derecho a Belice,
aumentado hasta el Rio Sarstun.


Mas he aqui que en esos afanes de Inglaterra y te-
mores de Guatemala por el incierto porvenir de su terri-
torio, se alza una bandera protectora de Am6rica contra
las ambiciones europeas; bandera que manos energi-
cas, puritanas y austeras, han enarbolado sobre el Conti-
nente durante un siglo, y nos han librado, a todos los
pueblos americanos, de las garras de allende los mares;
bandera que muchos inconscientes aun se niegan a com-
prender, y cuya leal interpretaci6n torcieron dolosamente
los malvados, dizque patriots, para emplearla demag6gi-
camente como element de odio, de desconfianza y de
rencor; me refiero a la Doctrina Monroe, a la que se debe,
augque algunos no quieran, la paz intercontinental de









America; paz 6sta, seguramente la mas important para
el Continente; esa Doctrina Monroe, es centinela en guar-
dia frente a los oceanos, que sefiala a lo lejos el cadalso de
las Campanas, o la estela silenciosa de la Fragata "Nova-
ra" de regreso a Europa... Y esa Doctrina Monroe fu6
la mano del derecho de America, que impidi6 que Ingla-
terra se extendiera insistiendo en sus usurpaciones en Cen-
troamerica, y siguiera sofiando en el valioso Canal de
Nicaragua como suyo, pues todas las acciones de sus sub-
ditos, al parecer dispersas en esas regions americanas,
eran s6lo la preparaci6n de un mas serio movimiento en
la America Central.
En tal virtud, en 1848, los Estados Unidos investigan
la naturaleza y la extension de las penetraciones briti-
nicas en Centroamerica, especialmente en Mosquitos y
Belice, y posiblemente reclamando a Inglaterra, 'el 19 de
abril de 1850, ambas firmaron el famoso Tratado CLAY-
TON-BULWER, seguin el cual, las dos se comprometen
a no ocupar, ni colonizar, ni fortificar, ni ejercer domi-
,nio alguno sobre ningin pais, costa o lugar de Centro-
amirica. Tampoco se prestarian a proteger ni aliarse con
pais que tal cosa intentara. Sin embargo, discusiones y
gestiones posteriores, excluyeron a Belice de-este Trata-
do, pero reconociendo que "la soberania total de Espaia
en esa zona habia pasado a Guatemala o a Mixico". Cree-
mos que Belice, al ser excluido del Tratado, no lo fue
por una gracia o convenio especial, sino porque con toda
raz6n se reconocia que no cabia en el, ya que no era co-
lonia, ni ocupaci6n official, ni zona de dominio ingles,
sino simplemente, parte de Guatemala prestada para cor-
tar maderas.
El Ministro norteamericano Buchanan dice: "debe en-
tenderse claramente que el Gobierno de los Estados Uni-
dos no acepta reclamo alguno de la Gran Bretania res-
pecto a Belice, except la temporal libertad de hacer uso









de las maderas de diferentes classes, los frutos y otros pro-
ductos en su estado natural. ." Dentro de ese tratado,
Estados Unidos no reconocen a Inglaterra mas derechos
que los pactos angloespaiioles de 1873 y 1876, y la con-
minaba a ajustarse a ellos; mas la sagacidad y la perspi-
cacia de los diplomaticos ingleses fu6 tal, que despues
de intensas actividades, lograron por fin concertar otro
Tratado con Estados Unidos, que se llam6 DALLAS-
CLARENDON, firmado el 17 de octubre de 1856, en el
cual se rectific6, en parte, el Tratado anterior, expresan-
do, ya no que Inglaterra debia atenerse a los Tratados de
1783 y 1786, que le daban como limited el Rio Sibin, sino
diciendo que el limited Sur era el Rio Sarstun, -precisa-
mente lo que no habia aceptado declarar Espaiia-, agre-
gando que este territorio no estaba incluido en el Trata-
do CLAYTON-BULWER, y que respect al limited oc-
cidental, como ya tampoco era el original por haberse
adentrado much los belicefios, "debia definirse en otro
Tratado con Guatemala, en un plazo de dos afios, etc...."
Inglaterra aceptando este nuevo Tratado, violaba los
de 1783 y 1786, en que firm solemnemente que el limited
Rio Sibun era indeleble, y que por ningin motivo po-
dria extenderse mis.
Bajo un punto de vista estrictamente moral, no nos
explicamos por que esas dos grandes potencias concerta-
ban arreglos de limits ajenos y disponian a su gusto de
territorio que no era suyo; pero como no todo era enton-
ces inmoralidad, ese Tratado hall gran oposici6n en el
Senado de los Estados Unidos, donde existian representan-
tes justos y honorables, y no fue ratificado.
Los convenios internacionales son patentes en que des-
cansan la amistad y la armonia entire las naciones; y aun-
que no sean ratificados, de todos modos sirven para algo;
mis en este caso en que, no teniendo el mas insignificant
titulo para comprobar el menor derecho ingles sobre Be-









lice, se afianzaban al primero que Ilegaba a su alcance, y
6ste, sin ratificar, les fue uitil como presunci6n de apoyo
moral a sus pretensiones, a falta de document mejor.
Como resultado de esos arreglos, Inglaterra ain ha-
biendo evacuado la Mosquitia y las islas de la Bahia, con-
servd Belice, ya con una especie de condescendencia o re-
conocimiento sin ratificar, de los Estados Unidos.


Por esos dias Centroamerica atravesaba una doloros.
y grave situaci6n de pobreza, revoluciones, despoblaci6n,
guerras entire sus Estados, etc., y a ello habia que agregar
que sus vecinos belicefios, violando los pactos, seguian ha-
ciendo incursiones en mayores territories que los ya usur-
pados; y ante esta peligrosa y grave amenaza, -misma
que impuls6 a Mexico en 1826 a concertar su Tratado de
Limites-, Guatemala, muy a su pesar, no encontr6 otro
recurso que gestionar, desde 1857, un tratado anilogo,
con el patri6tico objeto de que, por fin, se acabaran los
avances y se salvara el rest de su territorio national. Al
efecto, se nombr6 un Plenipotenciario, que fu6 don Jose
de Francisco Martin, para iniciar las negociaciones con-
ducentes al Tratado de Limites, con instrucciones de exi-
gir una compensaci6n, ya que Guatemala iba a sacrificar
su soberania cediendo parte de su propio territorio y le-
galizando, -entonces si-, la posesi6n britanica.
Durante las pliticas previas, los ingleses no aceptaban
dar compensaci6n alguna, arguyendo que Belice no re-
presentaba nada ni tenia la menor importancia ni el me-
nor valor para ellos, lo que nos hace recorder un parte
italiano de la guerra actual, en que se da cuenta al pueblo
del Duce, de que "los aliados les hundieron en el Medite-
rrano, cuatro o cinco barcos viejos que ya ni los que-
rian..."
Guatemala esgrimia como arguments bisicos, que los

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britinicos, sin ning-in titulo, ocupaban la zona entire el
Rio Hondo y el Sibin, con el s61o permiso consignado en
los tratados conocidos, pero la ocupaci6n entire el Sibunr
y el Sarstun, ni siquiera ese permiso tenia, careciendo en
absolute de legalidad; si ella, Guatemala, iba a conceder-
les ya en definitive todo ese territorio, era just que el
pueblo favorecido con ello diera alguna compensaci6n.
A muchas de sus representaciones se contest con el mis
despectivo silencio, cuando no se le enviaban enfiticas
falsedades, diciendo que "no darian compensacidn algu-
na, torque la ocupacion de esos territories era anterior a
1821". Esto no es exacto, pues ya vimos que Inglaterra
reconocia, muchos afios despues de la emancipaci6n, que
su limited era el Rio Sibin, y que pretendia de Espafia,
que le dieran titulos hasta el Sarstun.
Tambi6n declaraba Inglaterra que "no reconocia el
derecho sucesorio de Centroamerica en los dominios que
fueron de Espafia", y asi, no tomaba en cuenta los dere-
chos de Guatemala. Esta, empufia la bandera de su de-
recho y contest:
"Puede Inglaterra sostener los arguments que quiera para cu-
brir, con apariencias legales, sus actos que atentan contra los pos-
tulados que regulan la existencia de veinte Rep6blicas de America;
pero debe hacerse cargo de que en ese terreno estari sola, y que no
habri tribunal alguno ni pais de este Continente que no protest
contra lo que ataca un principio vital de las naciones americanas...
Si Inglaterra, en virtud de su fuerza material, sostiene unilateral-
mente que su fuerza es su derecho, Guatemala, aunque pequefia en
extension y en riquezas, sostiene que su derecho es su fuerza, ante la
conciencia universal..."

Y el comentario, inevitable, aletea en nuestra mente:
Ahora que Inglaterra se present tan distinta en el pano-
rama de la vida mundial, y se coloca en la trinchera de
la justicia, defendiendo los postulados de la Libertad y de la
Democracia del mundo, por la santidad de la causa que









ha armado su brazo y que defiende, no ha estado sola; no
ha estado sola, y casi todos los paises de Am6rica la han
acompafiado, con el coraz6n y con el espiritu en sus do-
lorosos reveses y en las altas y bajas del radiante camino de
la Victoria. Petr6leo y p6lvoras y metales de guerra y pro-
visiones, todos americanos, han volado sin limitaciones a
Inglaterra, para la defense comuin. Pensad un solo ins-
tante, hermanos y aliados nuestros, que seria de la Gran Bretafia, con todo lo poderosa que
pueda imaginarse en nuestros dias, sin America? Sin es-
ta pleyade de pueblos libres, grandes y pequefios, a quie-
nes los antepasados europeos despreciaron, y que ahora son
corazones y brazos y cerebros al servicio de la Gran Cau-
sa de la Justicia que Inglaterra defiende, en que mas-
morra gigantesca, o en qu6 monstruoso campo de prisio-
neros se hallaria, encerrada y hambrienta, la naci6n
britanica? Contemplad a la Francia gloriosa, a la Polonia
austera, a la Checoeslovaquia laboriosa, a la Belgica he-
roica, a la Grecia de Pericles, y a todos los pueblos eu-
ropeos encadenados, en el calvario de la desesperac&6n
mas angustiosa.


Para el arreglo de la Convenci6n de Limites, llega el
Ministro ingl6s Lenox Wyke, y Guatemala nombra a su
Ministro de Relaciones Exteriores, D. Pedro de Aycine-
na. Aquel' traia ya preparado su tratado con todas las ins-
trucciones necesarias para imponerlo a Guatemala. No
puede dudarse de que los diplomaticos britanicos gozan
de un just y merecido prestigio por su preparaci6n tec-
nica y su talent excepcional, que les permit proceder
siempre sin error y con el mayor de los 6xitos. Perfecta-
mente supieron obtener utilidad del Tratado CLAYTON-
BULWER, que habia sido contrario a sus prop6sitos y hos-









til a sus intereses, pues apoyindose en 61, no podian acep-
tar que se consignara en ninguin tratado, y much menos
con Guatemala, que 6sta cedia territories -lo cual era la
verdad exacta-, porque entonces se violaria el tratado
con los Estados Unidos, ya que ambos paises firmantes, se
habian comprometido a no ocupar, ni colonizar, ni ejercer
dominio alguno, sobre pais, costa o lugar de Centroame-
rica.
Sentada esa premisa, no podia en modo alguno ha-
blarse en el Tratado de Limites, de cesi6n alguna de te-
rritorios, porque provocaria grave conflict con Estados
Unidos, y en consecuencia, tampoco debia hablarse de
compensaci6n alguna; simplemente, alin faltando a la ver-
dad, debia tratarse de que Guatemala reconociera el es-
tado de cosas, ocupaci6n, usurpaci6n, etc., y se fijaran los
limits.
Ello era una atrocidad: Inglaterra temia enfrentarse
a Estados Unidos, y con astutas diplomacias y no pocas
arrogancias, imponia su voluntad al pais d6bil que, dema-
siado condescendiente, en esta tercia fue el Lizaro y tuvo
que perder, pues Estados Unidos tampoco intervinieron
con la energia que era necesaria para impedir la violaci6n
de su Tratado CLAYTON-BULWER.
El 30 de abril de 1859 se firm la Convenci6n de Limi-
tes; su redacci6n fue enteramente conventional, como he-
mos dicho, para no provocar disputes entire Estados Unidos
e Inglaterra, disputes que, por otra parte, no interesaban
a Guatemala; y asi se dice:
"*Por cuanto no han sido todavia averiguados y sefialados los
limits entre... La Repiblica 'de Guatemala y el Establecimiento y
posesiones de Su Majestad en la Bahia de Honduras... etc., deseando
definir esos limites... celebran esta Convenci6n.. etc..."

En el articulo 19 dicen:
"Queda convenido... que los limites... como existian antes
del 19 de enero de 18Q5... y ban continuado existiendo hasta el pre-










senate, fueron y son los siguientes: Comenzando en la boca del Rio
Sarstin en la Bahia de Honduras y remontando la madre del rio has-
ta los raudales de Gracias a Dios... etc...."

Este preliminary al articulo inicial consigna una false-
dad ostensible, porque los limits estaban averiguados y
precisamente sefialados en los Tratados de 1783 y 1786,
llegando al rio Sibzin, y si despues de aquellos limits le-
gales, Inglaterra pretendia otros nuevos alegando la ocu-
paci6n, de hecho reconocia y declaraba haber violado los
Tratados expresados, por haber usurpado, sin derecho, ma-
yor territorio del que se le habia concedido, s6lo para los
tantas veces dichos, cortes de madera.
Y en cuanto a la compensaci6n, que por. las razones
expresadas, no se pudo Ilamar compensaci6n en el Trata-
do, qued6 consignada en el articulo VII, que en la parte
que nos atafie, dice:
"... para mejorar y perpetuar las amistosas relaciones que al pre-
sente existen felizmente entire las dos Altas parties contratantes, con-
vienen en poner conjuntamente todo su empefio, tomando medidas
adecuadas, para establecer la comunicaci6n mis ficil (sea por medio
de una carretera o empleando los rios o ambas cosas a la vez, segiin
la opinion de ingenieros que deban examiner el terreno), entire el lugar
mis convenient de la costa del Atlantico, cerca del Establecimiento
de Belice y la capital de Guatemala, con lo cual no podrin menos
de aumentarse considerablemente el comercio... etc..."

Guatemala, abandonada en lo moral por todas las nacio-
nes hermanas, sin su apoyo y sin su consejo, tuvo que acep-
tar esa Convenci6n, repetiremos que por interns patri6ti-
co, ya que, seglin declaraba desde la altura official de su
autoridad political el Subsecretario ingl6s Hamond, las in-
cursiones, que amenazaban no terminar, darian, con el
tiempo, derecho de posesi6n. Estas amenazas formaban
tambi6n parte muy principal de la artilleria diplomitica
inglesa.
De colocarse en situaci6n de perder, al paso del tiem-









po, todo o casi todo su territorio, como se lo anunciaban,
a perder una parte de 61, se prefiri6 lo segundo. Fu6 un
recurso inteligente, fortuito, pero perfectamente patri6-
tico.
Por otra parte, el articulo VII fu6 un triunfo del Mi-
nistro guatemalteco Aycinena, pues el proyecto de Lenox
no lo consideraba; sin embargo, este diplomitico, de acuer-
do con sus instrucciones privadas, lo acept6, y "compro-
mneti su honor y el de la Gran Bretanfa, para garantizar
esa obligaci6n".
Por demis esta decir que una gran part del pueblo
guatemalteco censur6 acremente ese tratado, tachindolo
de anticonstitucional, porque el senior Presidente no esta-
ba facultado para concertar tratados de limits, y hasta
en la Cimara de representantes, various patriots muy sig-
nificados, diputados y ministros del Consejo, votaron en6r-
gicamente en contra, precisando arguments tan concien-
zudos y prof6ticos, que asombra la exactitud con que se
realizaron.
La Convenci6n fue aprobada inmediatamente por el
Gobierno ingles, como la victoria final de su trabajosa ta-
rea diplomatica de muchos afios.


La protest de Estados Unidos no se hizo esperar; en
octubre del mismo afio, fu6 dirigida a Guatemala por la
violaci6n del Tratado CLAYTON-BULWER, diciendo
que la excepci6n de Belice, era exclusivamente, conside-
rindole los limits y privilegios de usufructo de los tra-
tados de 1783 y 1786, es decir, el rio Sib6n, pero nunca
en lo reference a territorio entire el Sibun y el Sarstun, y
que ahora al entregarlos, Guatemala "habia consentido vo-
luntariamente en la ocupaci6n y posesi6n hasta 1850, y
dado titulo a la Gran Bretafia, a todo el territorio entire









aquellos dos rios, ayudando asi a su propia desmembra-
ci6n, lo cual era contrario a la tradici6n y a los derechos
de Centroam6rica".
Guatemala, comprendiendo las razones de justicia que
invocaban los Estados Unidos en su protest, y que ase-
guraban mis el derecho guatemalteco, no pudiendo ha-
cer otra cosa, se limit a manifestar que el tratado viola-
do no se concert con ella, por lo que la protest no debi6
ser ante su Gobierno, sino ante el ingles.
En fin, ingenieros ingleses y guatemaltecos, iniciaron
los trabajos de limits, comenzando en el rio Sarstun el
30 de noviembre de 1860, pero muy lejos todavia de fina-
lizar esa demarcaci6n, el ingeniero ingl6s Wray recibi6 6r-
denes de su Gobierno, para suspender, hasta nueva orden,
todos los trabajos.
Otros ingenieros britinicos comenzaron el studio de la
carretera sefialada en la Convenci6n, y cuando informaron
que su costo era de unas 160,000 libras esterlinas, el Go-
bierno ingles empez6 a poner obsticulos, que poco a poco
se fueron haciendo insuperables. Inici6 su resistencia a
cumplir lo firmado, diciendo que s6lo estaba obligada
a construir el camino en Belice, y que la parte que le corres-
pondia poner en el tramo de Guatemala, eran solamente
los ingenieros y los maestros de caminos, cuyos honora-
rios, asi como todos los materials y gastos debian ser por
cuenta de Guatemala. Luego, se regateaba la longitud de
la carretera ofrecida, reduci6ndola al puerto de Izabal, que
era lacustre, en vez de Santo Tomas que era el puerto de
mar mis apropiado conforme a las estipulaciones de la
Convenci6n; Guatemala acepta esta reducci6n, pero des-
pues el ingeniero ingles Wray informa otra vez lo dificil
y costosa que result la obra y su conservaci6n; mas tar-
de, y siempre deseosa de un arreglo, Guatemala propone
pagar las sumas que pasen de 100,000 libras; Inglaterra
no acepta, y en estos molestos regateos e ir y venir de no-









tas, en que se realzaba la oposici6n decidida de los britini-
cos a todo arreglo, la Rep6blica reduce su exigencia, para
terminar el asunto, declarando estar dispuesta a aceptar la
suma de 50,000 libras, relevando de toda obligaci6n a In-
glaterra; el enviado ingles rechaza la proposici6n asegu-
rando que dicha suma es excesiva para su Gobierno; en-
tonces busca otra soluci6n Guatemala, que en realidad se-
guia sufriendo grave crisis econ6mica, y propuso que se
hiciera la carretera con dinero ingles, y que, como care-
cia de fondos en efectivo, la parte que le correspondiera
aportar, cualquiera que fuese, le fuera prestada con un
m6dico interns, para irla pagando en determinados plazos
y exhibiciones; el comisionado ofreci6 transmitir esa pro-
posici6n a su Gobierno, pero tuvo el atrevimiento de con-
sultar si Guatemala no aceptaria la suma de 25,000 libras,
con cuya entrega la Corona quedara exhonerada de toda
otra obligaci6n. Torpemente ofrecia menos de la sexta
parte del costo de la carretera que en el Tratado se habia
obligado a construir, como una compensaci6n o pago por
el valiosisimo territorio guatemalteco que habia recibido
y que, indudablemente, de s61o zacate tenia mis de esa
cantidad, ya que una colonia que anualmente export pro-
ductos por cuatro a seis millones de pesos, no puede valer
25,000 libras.
La Corona inglesa rechaz6 todas las proposiciones, in-
ventando entonces que Belice era disputado por M6xico,
Espafia y Guatemala, lo cual carecia de verdad, y agrega-
ba que bastante ventaja habia obtenido Guatemala con te-
ner, como vecina, una posesi6n de la Gran Bretafia; confir-
maba la proposici6n de su representante, ofreciendo las
25,000 libras y los ingenieros.
La Repuiblica aclaraba que la vaguedad en la redacci6n
del Articulo VII, se debi6 al deseo de Inglaterra y a la
prudencia y consideraci6n de Guatemala, para evitarle
conflicts con Estados Unidos, circunstancias que la Co-










rona inglesa sabia de sobra, pero no para que ahora, fun-
dindose en esa vaguedad, tratara de eludir su formal
obligaci6n, proponiendo la qizinta parte del costo de la
carretera. Por fin, despu6s de otras propuestas y contra-
propuestas regateando vulgarmente asunto de tanta tras-
cendencia, se firm en Londres otra Convenci6n, que se
llam6 WYKE-MARTIN, el 5 de agosto de 1863.
En su considerando inicial dice que el camino tendri
un costo de 145,465 libras esterlinas, y su articulo I ex-
presa que:
"Su Majestad britinica se compromete a solicitar de su Parla-
mento, ponga a su disposici6n la suma de 50,000 libras esterlinas pa-
ra lenar la .obligaci6n contraida por su part, en el articulo VII de
la Convenci6n de 30 de abril de 1859... etc... .." "...Guatemala
se compromete a emplearlos en la construcci6n del camino... y a ter-
minarlo... "
"... la suma se pagari (por Inglaterra) en cinco instalamentos
(abonos) sucesivos de 10,000 libras cada uno.. "

Y sefialaba cuindo se efectuaria cada una de esas apor-
taciones, etc.
A pesar de que este convenio era otro desastre para
Guatemala, esta no tuvo mis reciirso que aceptar; pero
por causes inevitable, revoluciones, guerras, etc., en Cen-
troamerica, esta Convencidn complementaria o aclarato-
ria del articulo VII anterior, no fu6 ratificada en el pla-
zo fijado, que se habia sefialado de seis meses; tampoco
Inglaterra la habia ratificado; la Repuiblica pidi6 pr6-
rroga de un afio a ese plazo, pero le fu6 negada.
Dos afios despues, en que por haberse normalizado la
situaci6n en Centroambrica, se trat6 de la ratificaci6n,
Inglaterra se neg6 a ello, declarando que la Convencidn
habia caducado, por la tardanza de Guatemala en hacerlo.
La 16gica mis elemental nos indica que legalmente, si
esta Convenci6n posterior aclaratoria caduc6, quedd sin
efecto, pero no asi la Convencidn anterior, firmada en










1859, que qued6 intacta y en pleno vigor, inclusive su ar-
ticulo VII.


En 1866, ante la injusta actitud britanica, la Repi-
blica propone que se efect6e otra Convenci6n analoga a
.la que habia fracasado, y que era s61o de caricter aclara-
torio del citado articulo VII; pero en agosto, Lord Stan-
ley, Ministro ingles, manifestando que la construcci6n del
camino era muy costosa y que las utilidades que reporta-
ria no compensarian el gasto, agreg6 que:
"...en esas circunstancias, estima que es su deber preguntar,
si en opinion del Gobierno de Guatemala, no seria mejor abandonat
por mtIuo consentimiento de las dos parties, el proyecto de construc-
cion del camino, entire las cuales se contrajo la obligaci6n de cons-
truirlo... "

Y conste que consultaban este absurdo, cuando Belice
ya estaba en pleno poder de los itgleses.
En esta nota, abiertamente se revelan los verdaderos
prop6sitos britinicos, que tanto circunloquio habian em-
pleado para manifestarse. Proponer no pagar, y no pagar,
era lo mismo, como veremos adelante.
Airada la Repiblica, rechaza tan atrevida proposici6n,
y recuerda a Su Majestad, que prometi6 llenar cumplida y
honorablemente las obligaciones contraidas. Sigue el cam-
bio de notas en plena controversial, sosteniendo ambas
sus puntos de vista, hasta que por fin, el 5 de enero de
1867 Ilega a su miximo el ultraje ingles, cuando el minis-
tro Stanley, envia una riota declarando que el Gobierno
de Su Majestad,
"... mantiene que, firmando la Convenci6n de 1863, y estando
pronto a ratificarla en 1885, en el termino fijado al efecto, ha hecho
todo cuanto le correspondia para llenar el compromise contraido en
la Corivenci6n de 1859, y estd ahora libre de las obligaciones conte-









nidas en la ziltima Convenci6n, por la conduct~ misma de Guate-
mala. ..
...El Gobierno de Su Majestad siente, sin embargo, que haya
terminado asi este negocio... etc... "

Declarar- que ha hecho cuanto le correspondia para
Ilenar su compromise sin haber construido la carretera
estipulada, y autoabsolverse desde la altura de su trono de-
clarindose ya libre de toda obligaci6n, nos revela que Su
Majestad, poseido de la grandeza y del absolutismo de un
emperador del mundo, se negaba publicamente a cumplir
sus compromises diplomiticos, aprovechando la menor
omisi6n de Guatemala, consistent en no haber ratificado,
en el plazo perentorio de seis meses, una simple Conven-
ci6n adicional, s6lo aclaratoria de un articulo de otro
Tratado perfectamente legitimo y vigente.
No habria costado gran cosa pagar a la Repiblica,
hasta con creces, la compensaci6n ofrecida, dada la ri-
queza britinica que del mismo Belice se habia extraido;
pero hasta nos parece que se experimentaba raro placer o
extrafia vanidad en apoderarse del territorio ajeno sin pa-
garlo... Y conste que estoy hablando del preterito, que
much ha cambiado en el present, y que mis cambiari
en el futuro...
Despuds de esa terminante declaraci6n, una larga con-
troversia sigui6 durante los afios posteriores, en que, como
de costumbre, o no se contestaban las protests de la Re-
puiblica, o se le decia simplemente que "ya serian tomadas
en consideraci6n por Su Majestad", hasta el afio de 1872,
en que, como era 16gico y desde much tiempo antes de-
bi6 haberlo hecho, Guatemala declare ante la faz del mun-
do, que en vista de la actitud de Inglakerra, desconocien-
do su obligaci6n del articulo VII de la Convenci6n de 1859,
el Gobierno de la Repuiblica, en manos del General Justo
Rufino Barrios, tambien consideraba nulificado ese Trata-
do, y por consecuencia, s61o existia, de hecho, una usurpa-









ci6n en territorio guatemalteco de Belice, que habia vio-
lado flagrantemente el Tratado angloamericano CLAY-
TON-BULWER.
Afios mis tarde, la Republica propone a Londres Ile-
var el asunto al arbitraje, pero la Corona rechaza ese re-
curso, diciendo "que no puede admitir que exista funda-
mento alguno para someter la cuesti6n al arbitraje; tres
afios despues, los Estados Unidos declaran que es indebida
la ocupacidn de Belice, y en 1884, Guatemala produce otra
protest reservando sus derechos lesionados, recibiendo, una
vez mis, la fria e indiferente respuesta de que "ya se to-
maria en cuenta".
Uno por uno van desfilando los aiios, sin haberse re,
suelto en definitive este problema, quedando s61o en pie,
la ocupaciqn de Belice como una usurpaci6n, ya que la
Convenci6n de Limites de 1859, qued6 rescindida por in-
cumplimiento de Inglaterra, al negarse a cumplir la obli-
gaci6n compensatoria del articulo VII.


Salta el problema hasta el siglo present, y ya muy
avanzado, en el afio de 1933, despues de algunas gestiones
informales, Inglaterra hace algunas sugestiones y consul-
ta a Guatemala, si esta dispuesta a nombrar los ingenieros
que se encarguen de revisar la demarcaci6n de limits que
los ingleses haran; recordemos que desde 1861, se suspen-
dieron los trabajos relatives, y la Repuiblica manifiesta
que para poder tomar en consideraci6n los asuntos que
sugiere en su nota u oficio relative, desearia recabar del
Gobierno de Su Majestad Britdnica, si, en cumplimiento
de la Convenci6n de 30 de abril de 1859, que sefiala esos
limits, estaria dispuesto a cumplir las estipulaciones del
articulo VII:
Inglaterra contest que "estudiara la cuesti6n del ar-
ticulo VII, aunque supone que Guatemala no intentara









demorar la demarcaci6n de limits, por esperar la resolu-
ci6n de lo relative al articulo VII". En otra nota la Le-
gaci6n britanica dice, ademas, que "el Gobierno de Su Ma-
jestad experiment gran contrariedad y sorpresa, de que
el Gobierno de Guatemala suscite ahora la cuestidn del ar-
ticulo VII, con el prop6sito, seg6n parece, de retardar la
demarcaci6n de la frontera... '", y por lo tanto, el Go-
bierno de Su Majestad se ve obligado a insistir en que se
ultimen, a la mayor brevedad, los arreglos necesarios para
proceder a la demarcaci6n de la linea divisoria, sin tomar
tn consideracidn la cuesfidn suscitada por el articulo
VII... etc....
Ese energico y altivo talante hacia la Repiblica, fue
contestado por esta con una nueva insistencia de que las
cliusulas de la Convenci6n de 1859, se cumplieran en su
totalidad. A esta nota so contest que "con la construc-
ti6n del ferrocarril de Guatemala a la costa atlintica, efec-
tuada por Guatemala desde hacia muchos afios, se habian
colmado las necesidades que el articulo VII estaba llama-
do a satisfacer"; es decir, como la Rep6blica habia cons-
truido, con multiples sacrificios, su propio ferrocarril, que
inaugur6 en 1908, casi medio siglo despues de la Conven-
ci6n en que Inglaterra se comprometi6 a construir la ca-
rretera, Londres insinuaba en su nota, ya no tener obliga-
cion, alguna.
Aunque en realidad Guatemala ya no necesitaba la ca-
rretera, si estaba en el derecho de exigir la mitad del costo
de su ferrocarril, cuando menos, por ser la via de comu-
nicaci6n que supli6 a la estipulada en 1859, asi como la
indemnizaci6n correspondiente a las perdidas sufridas du-
rante medio siglo en que faltaron las comunicaciones en
esa region, por incumplimiento de los ingleses.
La Rep6blica propone entonces a la Corona le rein-
tegre la parte que le correspondia pagar por la construc-
ci6n del camino estipulado, que result ser ferrocarril por









cuenta de Guatemala, y se le contest con la arrogancia
acostumbrada, que ya se orden6 al Gobernador de Belice,
que proceda a fijar los limits, sin la concurrencia de Gua-
temala, y que se hard responsible a esta, de los gastos que
origine el cambio posterior de las seiales, mojoneras, etc.
Conciliatoriamente Guatemala responded a ,la agresividad
del Ministro ingles Lee, aceptando cooperar en la revision
de los limits, pero siempre salvando sus derechos al cum-
plimiento integral de la Convenci6n.
La Corona muestra su desacuerdo con Guatemala al
pedir que se le pague la mitad de los gastos del camino,
ya que, segin decia, "la Repiblica habia construido su
ferrocarril sin consult previa ni convenio con el Gobier-
no ingles, y por lo tanto no cree estar obligada a pagar,
maxime que el ferrocarril no es provechoso para Ingla-
terra; despu6s, en otra nota, tomando las mismas palabras
del articulo VII dice:
"... que no tiene obligaci6n de compensar al de Guatemala,
equitativamente, parte del cost del ferrocarril, porque la obliga-
ci6n pactada se referia a carretera y no a ferrocarril..."
La Republica explica las imperiosas razones que tuvo
para tender su ferrocarril, y dice que, si el Gobierno ingles
insisted en que sea carretera, acepta, y esti dispuesta a que
se construya, siempre que Inglaterra cumpla su compro-
miso en la parte econ6mica; y si ni asi acepta, Guatema-
la esti dispuesta a aceptar cualquiera otra compensaci6n
just. .. o CUALQUIERA FORMA DE ARREGLO que
Inglaterra proponga.
No es possible, en realidad, concebir mayor buena dis-
posici6n para dar mis facilidades, y sin embargo, Ingla-
terra no acepta, diciendo no tener sugestiodn alguna que
hacer.
Sigue un al parecer interminable cambio de notas, y
en ninguna de ellas pierde la Repuiblica la oportunidad de
insistir en que se cumpla lo estipulado; se terminal la de-









marcaci6n de limits por los ingleses, y cuando se trata
de que Guatemala los reciba y reconozca, en vez de ello,
esta insisted en su derecho, manifestando que:
"... antes de canjear las notas de conformidad, debe terminar-
se, igualmente, lo que ambos Gobiernos Ileguen a convenir acerca
de la manera como el Gobierno britanico ha de cumplir, por su par-
te, las obligaciones que le asigna el articulo VII... etc..."


En noviembre de 1934, la Corona se lamenta de que
"Guatemala cometa la persistent falta de no presenter
propuestas aceptables para Inglaterra", y que, como prue,
ba de buena voluntad inglesa y como su contribuci6n al
arreglo definitive, proponia que se construyera una ca-
rretera de Belice al Peten, en la que Guatemala costeara
los gastos que se originaran en su propio territorio. Esta
buena voluntad inglesa, queria decir que Guatemala iba
a erogar grandes gastos para costear muy importantes ven-
tajas econ6micas s61o para Belice, en vez de recibir la
compensaci6n del articulo VII. Ademis, como condi-
ci6n, agregaba Inglaterra que la Repiiblica tendria que
derogar las leyes existentes que prohibian la exportaci6n
de products a travis de Belice, y abstenerse en lo futu-
ro, de imponer barreras administrativas que les causaran
molestias (a los ingleses, se entiende).
A veces se resisted uno a juzgar como product de ce-
rebros sanos, algunos hechos de la historic, y 6ste es uno
de ellos. O Inglaterra ignoraba c6mo se vivia en Ameri-
ca en el afio de 1934, o como dice un notable escritor, los
britanicos creian hab6rselas todavia con el\ Rey de Mos-
quitia.
Guatemala manifiesta no aceptar, porque la carretera
no s61o favoreceria finicamente a Belice, absorviendo en
su totalidad el comercio del Pet6n, sino perjudicaria gran-
demente a Guatemala, que quedaria desconectada del mis









grande de sus departamentos... Y en cuanto a las con-
diciones de exportaci6n y aduanales, manifiesta que en
uso de su soberania y de su derecho, esti en el deber de
proteger la economic de su Patria.
Sigue la batalla diplomitica de las notas, y en 1936 la
Repiblica envia dos importantes proposiciones a Londres,
en una de las cuales, propone que se le devuelya, como
sucesora de Espafia primero y como naci6n independiente
despues, el territorio de Belice; en cambio, Guatemala en-
tregara 400,000 libras esterlinas, y prescinde, en absolute,
de lo relative a la Convenci6n de 1859. Agrega que en
caso de que Inglaterra no acepte, conserve Belice, pero
entregue a Guatemala 400,000 libras tambien, y una faja
de territorio, un corredor, para que el Departamento del
Peten, tenga una salida directa'al mar.
La segunda proposici6n consiste en que Guatemala
acepta la demarcaci6n de fronteras, y prescinde de toda
reclamaci6n por incumplimiento, siempre que, en com-
pensaci6n, Inglaterra le entregue la suma de s61o 50,000
libras, mis intereses al 4% annual desde el 30 de abril de
1859, fecha de la Convenci6n, y la faja de tierra al mar,
a que se refiere la proposici6n anterior. Naturalmente,
ambas son rechazadas.
En 1937, vuelve Guatemala a proponer el arbitraje,
sefialando como arbitro al senior Presidente Roossevelt, con
la circunstancia de que, por primera vez en todo este largo
litigio, acept6 algo Inglaterra, ya que estuvo de acuerdo en
llevar el asunto al arbitraje, pero no en el arbitro propues-
to, sefialando para el efecto, el Tribunal de La Haya, co-
mo el apropiado para resolver el caso. La Repiblica no
acept6 esa modificaci6n, en virtud de que en La Haya
ejerce poderosa influencia la Naci6n inglesa, y reitera su
insistencia acerca del Presidente Roosevelt como arbitro.
La Corona sostiene tambien su punto de vista.










Previo otro cambio de notas y razonamientos, el 3
de marzo de 1938 el Gobierno ingles declara que
"... A nada conduciria seguir tratando el asunto, y por lo
tanto, no tiene mis opci6n que considerar como constitutivos de la
frontera verdadera, los limits actuales de Belice, como enteramente
de acuerdo con las estipulaciones de la Convenci6n, etc..."
Y que "rehusa toda responsabilidad por los incidents
que resulten del desconocimiento'de la frontera por par-
te de Guatemala".
La Repuiblica renueva sus instancias exigiendo el cum-
plimiento integro de la Convenci6n, y asi llega 1939, en que
Inglaterra insisted en el arbitraje de La Haya, como juez su-
premo. Ya entonces, nuestra hermana Guatemala manifies-
ta que el arbitraje no debe resolver el cumplimiento o no
de la Convencidn de 1859, sino declare que la Convenci6n
ha caducado por incumplimiento de Inglaterra, y exige
que le sea reintegrado, en su totalidad, el territorio de
Belice, y el pago de todos los dafios y perjuicios que el in-
cumplimiento ingles le ha ocasiohado...
Pero en ese nismo afio, se desata la tormenta belica
mas espantosa de la historic de la Humanidad, que va
arrastrando en su torbellino de fuego una por una, a casi
todas las naciones del mundo, y en todos los corazones pal-
pita al unisono el sentimiento de la Patria en peligro, y
en todos los pensamientos hierve una sola idea: la gue-
rra.. la guerra santa para defenderla...
Y por esa defense de la Patria, que ahora conmueve
todos los corazones, y arma los brazos e ilumina los cere-
bros de todos los hombres, es por lo que, durante tantos
afios, Guatemala ha exigido su Belice...
Esta tragedia del mundo ensangrentado, ha dejado en
suspense todas las diferencias y los litigios de los pueblos
caballeros, que no desean profanar la bandera que defien-
den, colocando obstaculos sobre el sendero de luz que re-









corren los escuadrones en la tarea superhumana de defen-
der la libertad del mundo....
Y asi Guatemala, que atin perdiendo Belice, no perde-
r~ jams su honor, ni su grandeza, ni su caballerosidad de
mosquetero, digna heredera de nuestra Madre Espafia, la
de los siglos de capa y espada, suspended generosa sus de-
mandas territoriales, enfunda la inmaculada bandera de
su derecho, y envaina momentineamente la espada viril
de sus reclamaciones, mientras la Victoria llega y canta
sus elegias sobre nuestras trincheras...
Esta actitud serenamente grande, coloca a la Republi-
ca en el pedestal mas alto de un luchador glorioso, que en
plena batalla, baja sus armas ante el adversario caido, ata-
cado o comprometido por la espalda... Y si esa actitud
viril y noble, no halla emoci6n sincera en el coraz6n ator-
mentado del mundo, y sirve de ejemplo vivo a los pueblos
desleales a la Humanidad, que dan pufialadas por la es-
palda como en Pearl Harbor, en B6lgica, o en Niza y Sa-
boya de la Francia prisionera y esclava, es que esta gue-
rra que nos conmueve ha sido inuitil, cruelmente inutil,
porque los hombres siguen siendo la fiera mental y espi-
ritual, que sobre montafias de cadiveres, contempla sus
manos ensangrentadas, y llora la amargura de no haber
encontrado lo que anhelaba encontrar...


Nos habeis acompafiado en nuestro viaje de trescien-
tos afios por los senderos de la historic de nuestra herma-
na Guatemala; habeis escuchado la sintesis de su problema
international, y en vuestro pensamiento habeis ocupado
ya el lugar que nos corresponde en la trinchera...
Admiramos al grande aliado nuestro que en la mano
prodigiosa de Churchill ha empezado a curar las heridas
producidas por sus antepasados; pero amamos entraiiable-
mente al noble hermano del quetzal simb6lico, por her-









mano, por nuestro, por desposeido y por noble. Nuestros
elements belicos, hombres, industries y materials primas
de guerra, Ilegan a nuestros aliados y fulguran en los cam-
pos de batalla de la libertad y la justicia... ; nuestra san-
gre americana, ya no es para embadurnar los idolos de
los dioses o de los triunfadores; es para derramarse espar-
ci6ndose como semillas de sacrificio, frente a las barrica-
das de los nuevos trogloditas, que no por error ni por tor-
peza, como dicen los patriots tibios, sino por instinto san-
guinario, han Ilenado de ignominia a su patria, y de luto
y de dolor los hogares y los cielos de todos los Continen-
tes...
Porque tambien aquellos criminals tienen Patria...;
y esa Patria arrastrari, miserable y avergonzada de sus hi-
jos, la maldici6n de la Humanidad destrozada, de la Cul-
tura herida, de la Civilizaci6n asesinada...
Pero jams, ni esos materials, ni esa sangre patriota,
ni esos sacrificios de America, servirin para encadenar
pueblos ni para remachar grilletes; y asi la fuerza extra-
ordinaria que America ha dado a los Aliados, molde del
mundo en que se funde el bronce inmortal de la Victo-
ria, no servira para sostener injusticias ni odiosos privile-
gios en nuestro Continente, porque fundamentalmente,
la America nueva, unida por la fuerza inconmovible de
la cordialidad, la confianza mutua y la supreme convic-
ci6n de su grandeza, no lo permitiria...
Y como el problema de Guatemala, y el de Bolivia, y
el de Ecuador, y el de Puerto Rico, son problems de Ame-
rica entera, a todos los pueblos americanos nos interesan y
atafien por igual...
Cuando amaine la tempestad de fuego, y el mundo
despierte de su trigica pesadilla, y la simb6lica paloma
esparza las semillas de su oliva de paz por todos los confi-
nes, sepamos sentirnos americanos integros, leales herma-
nos, y unirnos en derredor de la bandera de la justicia,










para colocarnos al lado de esos pueblos, en la reclamaci6n
de su derecho...
Si las naciones americanas merecen alguna compensa-
ci6n por su esfuerzo colectivo, entregado a la lucha para
aplastar la barbarie nazifascista de los pirates internacio-
nales que pisotean los tratados y ultrajan la soberania de
las naciones, uno de los puntos de esa compensaci6n debe-
ra ser la autonomia de las Colonias que aun quedan en
America, y la devoluci6n de Belice a su Patria de origen.
S6lo haciendo imperar, valerosa, leal y resueltamente,
en nuestra gran Patria americana, como normas supremas
de los pueblos, la libertad, la igualdad, la justicia y la uni6n,
se afianzari para. siempre la anhelada, la bendita PAZ DE
AMERICA...

Mexico, D. F., mayo 28 de 1943.


Coronel Adridn CRAVIOTO



BIBLIOGRAFIA:

Libro Blanco. Rep. de Guatemala.
El Caso de Belice a la Luz de la Historia.-Santizo Gilvez.
Nuestro Belice.-David Vela.
Historia de. Centroamerica.-Lardi y Arthes.
Historia de Yucatin.-Ancona.
La Anexi6n de Centroamerica a Mexico.-(Archivo Oficial).-
Heliodoro Valle.
Historia de El Salvador.-Barberena.




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