• TABLE OF CONTENTS
HIDE
 Title Page
 Preface
 Las colonias y el ministro...
 El empréstito cubano
 La deuda nacional en Cuba
 Naturaleza de la deuda
 Errores económicos del plan
 El empréstito y los Estado-Uni...
 Los plazos del empréstito
 El mal que se deplora
 Influencia que tendrá el empréstito...
 Desaparición de los valores...
 Inconstitucionalidad del empré...
 Lo que conviene en la cuestion...
 Los partidarios del empréstito
 Conclusion






Title: Cuba y el actual Ministro de Ultramar
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00023270/00001
 Material Information
Title: Cuba y el actual Ministro de Ultramar
Physical Description: 100 p. : ; 22 cm.
Language: Spanish
Creator: Llorente, Antonio G
Publisher: Impr. de A. Orejas
Place of Publication: Madrid
Publication Date: <1872>
 Subjects
Subject: Relations -- Cuba -- Spain   ( lcsh )
Relations -- Spain -- Cuba   ( lcsh )
Politics and government -- Cuba -- 1868-1878   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Statement of Responsibility: por Antonio G. Llorente.
General Note: "Setiembre de 1872"
 Record Information
Bibliographic ID: UF00023270
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002785431
oclc - 49215460
notis - ANR3597

Table of Contents
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    Preface
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    Las colonias y el ministro de Ultramar
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    El empréstito cubano
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    La deuda nacional en Cuba
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    Naturaleza de la deuda
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    Errores económicos del plan
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    El empréstito y los Estado-Unidos
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    Los plazos del empréstito
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    El mal que se deplora
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    Influencia que tendrá el empréstito en la baja de las letras de cambio y precio del oro, y razon de la diferencia entre el oro y el billete
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    Desaparición de los valores circulantes
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    Inconstitucionalidad del empréstito
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    Lo que conviene en la cuestion económica
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    Los partidarios del empréstito
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    Conclusion
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Full Text

L &\-G


CUBA


Y


EL ACTUAL MINISTRY DE ULTRAMAR.

POR


AN.TONIO


P. JLORENTE.


Setiembre de 1872.






MADRID
Imprenta de Andres Orejas
D os Hermanas, 19, pral.


(7


43











1m


I/
L ,; t'



















A DVERTENCIAS




Este opfsculo obedece a la sola inspiration propia del autor.
De lo que en 61 se dice, de los juicios que contiene, de cuantas
ideas, en fin, hay en 61, es responsible inicamente elque lo sus-
cribe. Esta advertencia destruiri todaduda quesobre esos parti-
culares pudiera nacer en alguno.


El autor de este opiseulo se ocupa en estos moments de otro
trabajo que dari pronto a la estampa, y en el que hace el ex4men
del Decreto sobre bienes embargados en Cuba.


























Las Colonias (1) y el Ministro de Ultramar.




((Los intereses de las colonies son muy vastos,
muy diversos y muy complicados, para que se con-
fien A un hombre cualquiera, por grande que sea su
habilidad, por perseverante que sea en el trabajo,
por extensos que sean sus conocimientos; y sin em-
bargo, A la disolucion de cada Gabinete so nombra
un nuevo Ministro de las Colonias, que en muchos
casos todo lo tiene que aprender, pues durante el
curso de su vida political, jams, hasta entonces,
ha fijado su atencion en esa esfera de los negocios
pfiblicos.,)
XCuando asi sucede, por desgracia, nunca llega

(1). Mas adelante dir6 por quV razon llamo a veces A nuestras posesiones de Ultramar.








6
ese funcionario a adquirir una perfect inteligencia
de su Departamento, porque mi6ntras ocupa su
destiny le distraen A cada paso las distintas cuestio-
nes de character general que reclaman el studio de
todos los Ministros.,
aLos finicos titulos que hoy existen para alcan-
zar tan important situation, son la influencia en el
Parlamento, el talent 6 el habito de los negocios
oficiales; pero ninguna de esas circunstancias es su-
ficiente por si sola, ni lo son todas juntas para el
buen desempeiio de sus dificiles funciones. Es ab-
solutamente indispensable la esperiencia prdctica y
personal de los asuntos coloniales, adquirida en
esos paises por una serie de arios. Sin esa esperiencia
no es possible Ilenar bien tan delicado encargo.,
(aiCuantas personas que han subido A tan alta
position ha habido, muy indolentes unas para dedi-
carse A sus tareas, muy ocupadas otras para aten-
derlas cumplidamente, muy debiles estas, aquellas
muy apegadas A sus teorias para depositar en ellas
tan inmensa responsabilidad!b
,Muchos Ministros han procedido mal por se-
guir sus inspiraciones propias, y cuando han deja-
do que otros resuelvan en su lugar, han ascendido
A la direction de los negocios a un subalterno que
nadie en la nation encargaria de cosas de tanta
gravedad.n
,En esos casos hay que aceptar uno de los dos
males. Los habitantes de las colonies tienen que
lamentar una decision erronea del Ministro 6 que
someterse A los dictados de ese subalterno, cuyo
saber 6 cuyas dotes intelectuales son quizAs muy










pobres para decidir sobre los grandes intereses que
se encuentran sometidos a sus juicios., (2)
Las anteridres palabras de un c6lebre escritor
ingl6s de nuestros tiempos vienen A mi memorial al
ocuparme hoy de nuestras provincias antillanas.
,Seran de just aplicacion ahora? No me atrevo
A afirmarlo afin.
Decir que son oportunas A la situation presen-
te, seria Ilevar A mis lectores una bien desconsola-
Sdora idea: considerarlas absolutamente inadecua-
das en los moments de ansiedad que atravesamos,
fuera infundirles una tranquilidad de espiritu que
estoy muy lejos detener.
Ocupa el Ministerio de Ultramar un periodista
al que no negard voluntad, constancia y aptitud
para altas posiciones en la esfera de la political ge-
neral, pero que carece de las cualidades impres-
cindibles para dirigir con 6xito lo que ataiie A esas
apartadas, y para l1 totalmente desconocidas tier-
ras; que forma parte de un Gabinete radical; que
con muy buena intencion resuelve lo,que cree, no
lo que sabe, mAs acertado para la seguridad pre-
sente y la seguridad future de nuestras provincial

(2) No soy en lo absolute de la opinion de ese publicist in-
gles. Hemos tenido, y con satisfaction lo consigno aqui, al frente
del Ministerio de Ultramar dignisimas personas, como los seino-
res Cinovas, Ayala, Martin Herrera, Ulloa y otros,, que han su -
plido completamente con el detenido studio y las dotes do su
inteligencia, la esperiencia prdctica y personal de los asuntos an-
tillanos adquirida en las Colonias, que recomienda el escritor ci-
tado. A ellos les deben las Antillas grandes bienes. jOjalj que
sus iguales en saber, en tino y en prudencia ocupiran siempre
aquel important y trabajoso puesto!








8
ultramarinas, y que obedece A las inspiraciones
que se le comunican, no 4 las propias, pues no pue-
de tenerlas quien, como l6, va A la recherche de
l'inconnu, figurdndose, cuando dicta un decreto 6
decide uno de los complicados particulares que se
le presentan, que ha fijado en el t.erreno debido, lo
que, sin 61 saberlo, se escape de sus manos en el
mismo estado de Antes, cuando no agravado por
una err6nea apreciacion del asunto en su totalidad
6 en sus detalles.
Porque esos antecedentes admit, serdn mis jui-
cios sobre sus primeros actos, y al emitir mi opi-
nion en lo que se relaciona con'ese funcionario, lo
mdnos severos que me sea possible; teniendo en
cuenta que si encuentro errors de magnitude en
aquellos, no puedo negarle, mientras datos positi-
ves no me lo permitan, una intencion de acertar,
que puede servirle de escusa, aun cuando a mi mo-
do de ver ha incurrido en lamentables equivoca-
ciones.
Y A la verdad que es acreedor A indulgencia el
actual Ministro de Ultramar.
SDejar inesperada y repentinamente muy distin-
ta situation de la que hoy ocupa, para sentarse en
espinoso sitial A regir desde l1 con inexperta mano
los destinos de apartadas tierras; estudiando en su-
cintos expedientes y en breves informes los usos y
costumbres de sus pueblos; sus necesidades y con-
veniencias; las leyes especiales que rigen en el des-
envolvimiento de su industrial y su cbmercio; el
carActer y las aspiraciones de las diferentes razas
que los forman; el modo de ser de su riqueza y los










males que 'afectan A su engrandecimiento y sus ma-
nifestaciones; los peligros que amenazan A su segu-
ridad y su existencia, y los medios de conjurar esos
peligros sin herir de muerte a elements que pue-
den y deben aprovecharse en bien do ellos propios
y con beneficio a la vez de sus provincias y de toda
Espana; la extension relative de derechos adquiri-
dos y de deberes consecuentes A esos derechos que
no es possible aminorar de improvise sin lastimar-
los; las especialidades de sus cambios; las condicio-
nes de sus products; los riesgos A que esta espues-
ta la vida social en esas islas; su legislation priva-
tiva y el mecanismo gubernamental y administra-
tivo que alli fuacionan, y tantos y tantos detalles
que se necesita conocer para no tropezar A cada
instant, es, y no cabe negacion alguna, una tran-
sicion violent en la vida, que revela en el que la
acepta, valentia, pero que espone al gobernante al
descrddito, y a los gobernados a fatales y acaso ir-
reparables consecuencias.
Y no puede decirse cuAl es mayor, si la inne-
gable serenidad de quien tal y tan inmensa respon-
sabilidad arrostra, como es la que envuelven las
cuestiones de Ultramar, 6 la de los que esperan:
por mas que sea con la ansiedaddel jugador, que
aguarda la vuelta del dado que ha de traerle la ga-
nancia 6 la p6rdida de su puesta.
Dificiles son esas circunstancias que antes he
enumerado, para un Ministro de Ultramar en 6po-
cas normales; pero infinitamente mds tienen que
ser en dias de perturbaciones y de radicalismo po-
litico como los presents.


\










Arde ain en Cuba el fuego de la insurreccion;
esti latente en Puerto-Rico; Filipinas acaba de
salvarse de un alzamiento que el mismo caricter
entrafia; sufre la primera de esas provincias la pre-
sion que result de la falta de equilibrio econdmico,
cuyas causes y remedio no se han podido 6 no se han
querido comprender; ab6case la solution delproble-
ma social en las Antillas; se siente la necesidad de
hacer algo en el archipidlago asidtico para evitar
la repeticion de conflicts, como el que alli ha ocur-
rido hace poco tiempo; necesitanse tropas para aho-
gar en Cuba la rebellion, y dicese que su actual Go-
bernador pide 16000 soldados; triunfa en Puerto-
Rico el pseudo reformismo enviaritio al present
Congress diputados radicales, como aqui se llaman,
reformists, como alld se denominan; el movimien-
to innovador se abre paso, separando desdefioso los
inconvenientes que encuentra A su frente; nuestra
Hacienda esta abatida, tocando a la pobreza, quizas
6 la bancarrota; un levantamiento carlista distrae
las fuerzas del Gobierno; la idea republican, sim-
patizadora de-los que se dicen liberals en nuestras
provincias americanas, avanza representada por
oradores elocuentes y agitadores vigorosos; crece la
duda en las Antillas, a las que a cada instant desig-
namos como Altimos restos del poderio espahol en
el mundo de Occidente;..... tal es la situation.
Pues tien: en este moment, cuando todo se agi-
ta, y las dificultades se aumentan, el nuevo Minis-
tro de Ultramar, sin duda alguna lleno el corazon
de fd, que no basta, escaso de esperiencia en la,
ciencia de gobierno, que es grave y notable falta;










ageno A todo lo que A las provincias ultramarinas
atanie; sin ese conocimiento prdctico personal que
el estadista ingl6s, citado al principiar estetrabajo,
exige como condition indispensable para el buen
desempefio de ese puesto, toma sobre si responsabi-
lidad inmensa y se encarga de salvar 6 de perder
nuestras colonies.
De salvarlas 6 perderlas: si. Ese es el dilema.
Ese es el dilema fatal para un Ministro de Ultramar
en esas horas de angustia, A no ser que se suma en
la inaccion; y en ese extreme haria el papel del
medico que no combat el mal y que espera el res-
tablecimiento 6 la muerte del enfermo, para decir,
si lo primero ocurre: se ha salvado; si acaece lo
segundo: no yo, la enfermedad le llev6 al se-
pulcro.
No es esa la conduct del funcionario de algu-
nos de cuyos actos voy A ocuparme en estas pagi-
nas. Ha principiado A obrar.
Pero volvamos al dilema.
Salvar nuestras provincias ultramarinas es, cu-
rar sus dolencias de,hoy, de modo que el medica-
mento no produzca irremediable enfermedad en lo
future y asegurar su union A la madre PAtria sin
destruir su vigor y su riqueza.
Perderlas es, llevar A su seno. grmenes de
ruina que destruyan en mas 6 mdnos apartados dias
su vitalidad ysus fuerzas productivas, 6 que traigan
su possible segregacion del cuerpo national.
Para lo uno, precise es el acierto.
Para lo otro, bastante es el error.
Quien las salve adquiere gloria: el que las pier-








.12
da, aunque sea sin dafiada intencion, se cubre de ig-
nominia.
Cada paso quo d6 un Ministro de Ultramar por
el trabajoso sendero por que camina, ha de producer
un bien 6 un dafio para aquellos pueblos; y los que
por ellos se interesan y los que se interesan por
Espafia, pueder y deben examiner los actos del que
es responsible ante la nation y ante la opinion pi-
blica por los errors en que caiga.
Usando de ese derecho indisputable, voy a emi-
tir mis juicios sobre algunas resoluciones dictadas
por el actual Ministro de Ultramar en asuntos de
alta importancia para Cuba; y dictadas con un apre-
suramiento que esplica en part las faltas cometidas;
faltas, cuya gravedad exije, a mi modo de ver, re-
paracion pronta y eficaz para evitar un terrible fra-
caso en lo future.
No abrigo la menor esperanzade que sean aten-
didas las razones que hard valer en este escrito.
Sin embargo, quiero piblicamente consignarlas,
para que algun dia se recuerden lojald sea en prue-
ba de haberme equivocado yo!) y en demostracion
de lo que con frecuencia he dicho: de la voluntad,
de la pericia 6 de las err6neas concepciones de un
Ministro depend la suerte de nuestras provincias
de Ultramar.


















II.



El empr6stito cubano (a ?).



Nada mas fAcil en estos tiempos de ideas super-
ficiales sobre la manera de arreglar la Hacienda de
las naciones, que combinar, con la consult de ha-
cendistas noveles, en la mesa de un cafe, 6 en los
intermedios de una function de teatro, un plan finan-
ciero que descanse en la deleznable basa de un in-
oportuno impuesto 6 en la realizacion de un em-
prdstito ruinoso.
El mismo que eficuentra esas soluciones tan
practicables, sd admira con frecuencia de su pro-
pia turbacion durante los muchos dias que ha em-
pleado en buscar la inc6gnita de un problema que
despues le parece tan sencillo.
iEscasean los recursos? Una contribution llena
el vacio 6 una nueva deuda abarrota las areas del
Estado.









Desde el instant en que se tropieza con una de
esas dos terrible panaceas, se procede 6 la ejecu--
cion; se formula el plan; se reglamenta el proyec-
to; se redacta un ostentoso discurso en que se des-
cribe A grandes rasgos la feliz conception; se pon-
deran los inapreciables beneficios que esta trae con-
sigo, y se demuestran las obligaciones de gratitud
en que!se encuentra el pais para con quien tan fe-
cundo pensamiento tuvo y con tan admirable idea
obsequia A los venturosos gobernados.
iUna nueva contribution! iComo si la riqueza
creada pudiera muchas veces sufrirla! iComo silas
fuerzas productivas no padecieran con el nuevo
grav6men con que se les agobia! jiomo sino fuera
el deber de los gobiernos aliviar las cargas de los
pueblos 6 impulsar asi 6 por otros medios ]a pro-
duccion, haciendo m6nos sensibles los tributes, y
procurando el aumento de los valores imponibles,
que siempre ocurre cuando no se ataca 6 las fuen-
tes de esa production..
Pero los pseudo-hacendistas tienen pronta una
fiase sacramental con quo contestar a esas observa-
ciones.
A las cargas del Estado, dicen, hay que hacer
frente con los rendimientos de los impuestos: el Es-
tado necesita: la riqueza existente debe.contribuir
para esas necesidades: si las contribuciones no al-
canzan forzoso es duplicarlas.
No comprenden los que. de tal modo pie.isan,
que lejos de acercarse 6 la mejora de la Hacienda,
aproximan la era de su aniquilamiento, porque de-
pauperando al pueblo hacen imposibles los recur-








15
sos para en adelante: Empobrecen al contribuyente
y empobrecen la Nacion.
iUn nuevo emprestito! Los emprdstitos son el
recurso de la impericia 6 de la imprevision.
Necesarios A veces, por desgracia, como los ve-
nenos en las enfermedades agudas dejan rastro pro-
fundo en la economic del hombre, asi los empr6s-
titos dejan tambien huellas eternas en la economic
de los pueblos.
Sin embargo, no hay cosa de que tanto abusen
los gobiernos, y m6s auin si son gobiernos pasage-
ros que anhelan salvar escollos de hoy, al verse
frente A sus contrarios, aunque para lograrlo rom-
pan el casco de la nave del Estado y apresuren el
tdrmino de su vida con esa violencia.
Pero asi tiene que ser por lo regular. En la
constant y admirable mutabilidad de nuestros go-
biernos, no es muy possible que siempre vengan A
dirigir la Hacienda hombres de saber y de esperien-
cia. No abundan los grandes Ministros: no se en-
cuentra A cada paso un financiero: no es todo el
que acepta 6 alcanza una carter, profundo y habil
administrator de las rentas de la Nacion. Las me-
dianias, cuando no la insuficiencia, son en esto lo
que abunda much entire nosotros.
De aqui el que ante la imperiosa precision de
tender A las cargas del Gobierno, cuando faltan
los medios para satisfacer las obligaciones, en la
imposibilidad intellectual de resolver de otro modo
las dificultades que le cercan, acuda el gobernante
A la contratacion de emprdstitos ruinosos.
Y no se detiene en la consideration de los per-









juicios presents 6 de los perjuicios futures que cau-
sa A los pueblos; porque no los vd 6 no los quiere
ver, dejAndose arrastrar por el deseo de servir A
las conveniencias de su personalidad official 6 A las
de su partido, con abstraccion de la conveniencia
national.
Despues de todo no le faltan arguments y au-
xiliares que aprovechar en su abono, y de que ha-
cer uso conforme las circunstancias le aconsejan.
Si se levanta 6 su alrededor el murmullo de una
oposicion razonada, puede y sabe contestar que >empr6stitos traen consigo el principio de justicia
>de obligar 6 las generaciones venideras 6 que con-
>tribuyan con su cuota respective d los gastos pa-
,ra la salvacion de la sociedad, y que es equitativo,
>ya que ellas ban de gozar del bien alcanzado aho-
>ra, que sufran parte del sacrificio hecho.>
.No seria mAs oportuno decir que se impone A
esas generaciones la irritante carga de pagar tor-
pezas y desaciertos de administraciones poco inte-
ligentes y poco previsoras4
Esto se calla: aquello se repite cada dia; y por
consiguiente, ha llegado 6 estimarse como axioma
econ6mico lo que solo es la expression del absurdo.
Si la operation proyectada necesita el apoyo de
la opinion, esta se forma, que no falta quienes ha-
gar coro A los pensamieritos financieros de un Mi-
nistro, m6xime cuando no conocen los peligros que
estds envuelven 6 no afectan direct 6 inmediata-
mente 6 la sociedad en que viven los que aplauden.
Otros que se hallan bajo la presion de inconve-
nientes que se quieren remediar, como hoy sucede









A algunos en Cuba, se alborozan por la creencia de
que se hace desaparecer el mal present, y juzgan
la situation salvada: estos suefan: lay al despertar!
El sistema de resolver las cuestiones de hacien-
da por medio de los emprdstitos, por lo mismo que
se present fdcil, por lo regular embrolla esa mis-
ma hacienda para lo future y da ruinosos resulta-
dos. Ejemplo: nuestra misma Espafia.
Una vez entrado en 1l se sigue una pendiente
resbalosa que generalmente conduce A un preci-
picio.
Puede decirse que el sistema se asemeja al tonel
de las Danaes, que nunca se llenaba por mas agua
que estas echasen en dl. No queda cuando A ese es-
tremo se toca sino un recurso: tapar el agujero
del fondo: y ese agujero es la disminucion que se
causa en la riqueza imponible, disminucion que de-
be evitarse y que aumentan los emprdstitos, por-
que la riqueza imponible merma cuando los sobran-
tes del productor se distraen para el pago de las
nuevas contribuciones que aquellos hacen precisas,
y no se destinan a sostener ya que no A mejorar los
elements de la production.
iHa tenido en cuenta estas razones el Ministro
de Ultramar al dictar el c6lebre decreto de 9 de
Agosto, creando una deuda sobre la isla de Cuba?
N6: si a ellas hubiera atendido, de seguro que mas
habria meditado sobre los inconverientes de esa
media, y no sejactaria, en carta que ha escrito a
uno de sus particulares amigos en aquella Antilla,
publicada en el Diario de la Marina, de que ape-
nas llevaba quince dias al frente de su departa-










mento y ya habia resuelto las mas graves cuestio-
nes, que son siempre las personales: es decir, que
en el criterio de S. Sria. estaba la peregrina idea
de que la question de Hacienda no pertenece al 6r-
den de los asuntos mis importantes de un pais.
Desgraciada viene siendo Espafia en achaque de
gobernantes, y tanto mas cuanto que vemos c6mo,
con la mejor intencion, muchos de estos la van pro-
gresivamente aniquilando.
Par6ceme que dentro de algun tiempo, al ha-
blar de esta Nacion, podrdn decirse algunos, estos
versos de un drama modern:
<(Vos la gobernasteis mal
Y vos la perdisteis bien.
Doloroso serA que asi suceda y doloroso tam-
bien es que, sin necesidad, sin prevision alguna y
contra lo que la prudencia aconseja, se haya esten-
dido a Cuba ese cancer de los emprestitos que mi-
na la vida economic de los pueblos.
Sin necesidad y sin provision; pero afn hay al-
go mas: sin probabilidades de que surta las sofna-
das favorables consecuencias; contra las conve-
niencias de la buena political, y establecidndose un
fatal precedent para la solution de.otros proble-
mas bien intrincados y de muy alta trascendencia.
Dificil parecerd A algunos la position en que me
coloco, censurando una media que ha sido objeto
de grandes y reiterados encomios en la prensa pe-
riodica para el actual Ministro de Ultramar.
Algunos juzgaran exceso de petulancia presen-
tarme A contrarrestar tantas opinions de diaries
de distintos colors politicos, como han apoyado la









determination que impugno; otros verin una te-
meridad initial en decir que es malo lo que para
muchos es bueno y oportuno; pocos leerin estas li-
neas sin prevention y reconociendo' que se debe
oir antes de fallar entire opuestos pareceres. Sin
embargo, me prometo que de cuantos me presten
bendvola atencion, en muy escaso nfimero de estos
no reemplazard a la conviction de hoy, la duda si-
quiera sobre el asunto.
Acont6ceme en esto como en la dpoca del esta-
blecimiento en Cuba del nuevo sistema tributario
6 sea de los impuestos director y de la supresion de
los indirectos que formahan much parte de las ren-
tas del Estado. Entonces, mientras la generalidad
aplaudia esa innovacion llamada cientifica y con-
forme d las exigencias de los tiempos, algunos nos
atrevimos a calificarla de desacertada, de imposi-
ble en equidad, de fatal en political. Los hechos
nos hicieron justicia: ese sistema cientifico trajo
consigo la baja de los ingresos del Tesoro, la des-
igualdad en las derramas y una excusa que alegar
entire las infundadas causes de ]a rebellion sepa-
ratista.
Reconocidos esos males, en 1869 vino al suelo
la precipitada y torpe reform del sistema tribu-
tario. De sus antiguos partidarios, unos callaron,
otros convinieron en que era inadecuado a las con-
diciones de aquellos paises.
Animado con ese recuerdo, voy d entrar en el
exAmen del emprdstito, llamado, de Cuba.
Hacese indispensable para el mejor desempeho
de este trabajo, en esa parte, manifestar el origen








20
y la naturaleza de la deada que asi se ha pretendi-
do arreglar, porque de ese modo fnicamente es po-
sible reconocer la razon con que he calificado de
innecesaria, falta de provision, infitil 6 impolitica
la determination del actual Ministro de Ultramar.


















III.


La deuda national en Cuba.


Dos imprudentes empress abord6 en Amdrica
nuestro Gobierno hace pocos afios.
La una la expedicion d Mejico, que debia ena-
genarnos la naciente buena voluntad de los habi-
tantes de esa repdblica, y cuyo resultado fud el md-
nos malo possible por la retirada de nuestras tro-
pas, que abandonaron ese territorio y volvieron d
Cuba a las 6rdenes del general Prim.
Hicimos alarde en ese instance de una impre,-
meditacion admirable, de una volubilidad que6a na-
da bueno podia llevarnos y de una fingida abun-
dancia de recursos para aventuras temerarias.
Pasamos a las playas mejicanas a ensefiar nues-
tros soldados y luego los reembarcamos para la
grande Antilla, malgastando en ese paseo military
algunos millones, que no teniamos y que el Banco
Espaiiol de la Habana prest6 al Gobierno; a nues-








22
tro Gobierno, tan frecuentemente pr6digo con los
recursos que obtiene de los pueblos.
A esa incalificable tentative sigui6 otra, cuya
historic estd escrita con la sangre de miles de va-
lientes hermanos nuestros, sacrificados'en la isla de
Santo Domingo.
Como si no fuera el deber de nuestros gober-
nantes concentrar las fuerzas y los demas elemen-
tos de la Nacion para conservar a Cuba, opulenta
provincia de valiosas producciones, creyeron en-
contrar el vellocino de oro en la empobrecida re-
publica dominicana, a la que mediante un simula-
cro de manifestation de sus desnudos y divididos
habitantes declararon parte integrante de Espafia.
Pronto vino el desengafio a desvanecer las ilu-
siones: los dominicanos se alzaron contra el poder
que llamaron invasor, y despues de una lucha en
que brill6 como siempre el heroismo de nuestro
ejdrcito, salimos de la antigua Hispaniola, tambor
batiente y banderas desplegadas, dejando alli, los
cad~veres de muchos de nuestros soldados y trayen-
do algunos millones de pesos mdnos y una deuda
mis, como recuerdo imperecedero de esa gloriosa
locura.
El Banco Espaiol de la Habana habia abierto
tambien esa vez sus areas, para la parodia de rever-
sion y la retirada de nuestros mermados batallo-
nes. Nuestra importancia en America habia dismi-
nuido, pero el descubierto con el Banco habia, au-
mentado.
Por esos tiempos lleg6 d Cuba la desacertada
reform del sistema tributario, y la autoridad su-










perior acord6 que esa institution de crddito fuera
la recaudadora de los nuevos impuestos cuyos pro-
ductos debia ir aplicando a auxiliar a la Hacienda
y a amortizar su acreencia contra esta, originada
por los sucesos de que intes he hablado.
Andaban los tiempos y la deuda no variaba en
gran cosa, a causa de los sucesivos anticipos que el
Banco de la Habana venia efectuando al Estado pa-
ra sus precisas atenciones, cuando rompi6 la mal-
hadada insurreccion de Yara.
Exhaustas se vieron bien pronto las cajas del
Tesoro Nacional, 6 al menos, eran bien limitados
los recursos que el Gobernador de Cuba tenia a su
alcance para la guerra contra la insurreccion. Los
products de las aduanas habian de ingresar con la
lentitud de las importaciones; los del impuesto ter-
ritorial. habian de ser menores que antes y mis
trabajosa su perception: consecuencias precisas de
la paralizacion que debia seguir A la perturbacion
que el alzamiento producia en la esfera de las tran-
sacciones. Pero apremiaban las circunstancias, y
era necesario apelar al crddito, al patriotism de
los leales, al concurso del Banco y al pais. Asi se hi-
zo; y el crddito y el patriotism y el Banco, y en el
pais cuantos se inspiraban en sentimientos de amor
6 Espafia, respondieron dignamente a la voz del
Gobierno y 6 las prescripcidnes del deber. En una
junta convocada al efecto pidi6 el General Dulce se
arbitrasen auxilios para la guerra, y en ella se re-
solvi6 que el Banco Espafiol de la Iabana emitiera
billetes en prestamo al Estado garantizando la pro-
piedad agricola, la propiedad urbana, el comercio










y las industries alli representadas, la conversion de
los billetes que iban a salir a la circulacion con
la garantia del Banco, con la garantia de los ha-
bitantes y con la garantia del Gobierno.
A consecuencia de ese acontecimiento ocurri6
un fen6meno desconocido hasta ent6nces en la es-
fera del crddito pfblico; los acreedores del Estado
eran, por decirlo asi, deudores solidarios con 1l.
El tenedor de uno de esos billetes, representatives
de una deuda national, venia A ser responsible en
cierto modo de su conversion en moneda, venia a
ser el que A si propio se respondia por el valor de
aquel titulo fiduciario. El Banco, solo era el me-
diador en la operation, el agent que ponia en mo-
vimiento en el mercado aquel signo que representa-
ba no solo la moneda, sino el crddito de la Nacion y
el desinterds y el patriotism de la poblacion leal
de Cuba.
Pactado se habia, ademds, que en los pagos y
transacciones, se admitirian los billetes por su valor
nominal, y por consiguiente reemplazaban eficaz-
mente a la moneda.
Las atenciones subsecuentes de la guerra contra
la insurreccion separatist aumentaron notable-
mente la cifra de la deuda, al extreme de que en la
actualidad asciende, si son exactos los datos de que
hace mdrito el premb'ulo del decreto de 9 del pa-
sado Agosto, a 50 millones de pesos, en esta forma:
Pr6stamos hechos por el Banco A consecuen-
cia de la expedition a M6jico y Santo Do-
mingo............................... 12.000.000
Adelantos para la guerra contra la insur-
reccion ...................... ....... 88.000.000
0O.00OI.000








25
Desde el primer moment de la rebellion de Ya-
ra, y como acontece en todas parties cuando se ma-
nifiesta una falta de equilibrio entire los valores de
importacion y exportacion, 6 cuando escasea el me-
tdlico con relacion A la moneda-papel circulante y
segun el primero es mAs 6 mdnos buscado, ocurri6
el fen6meno del alza y de la baja en la moneda acu-
fiada y la moneda de Banco, que A veces se nota en
los valores de los products naturales y de la in-
dustria.
Ese fen6meno que obedece A la ley de la oferta
y la demand, tan conocida en las plazas comercia-
les, tambien ocurre respect de la moneda-papel al
menor asomo de desconfianza sobre la seguridad de
su pago.
El espiritu de especulacion se apodera en ese
instance de la ventaja que le ofrece esa desconfian-
za, la aumenta por el deseo de lucrar, y se utiliza
de las necesidades pfbblicas, midntras, que aquella
duda no desaparece por elrenacimiento del crddito.
Asi sucedi6 en los Estados-Unidos durante la
guerra de seccesion. El green-back, declarado alli
moneda legal, legal tender, perdi6 su valor relati-
vo al frente del oro, al estremo de que el precio de
este subi6 A mas de 120 por ciento de premio sobre
su valor positive, resultando que 100 pesos en oro
costaban 220 pesos en green-backs.
LEra la inmensa masa de estos la que caus6 esa
alza estraordinaria, asombrosa, en el precio del me-
tal? N6. La causa determinante de ese exagerado
valor estaba en el temor por el 6xito de aquella guer-
ra, que, sihubiera terminado con ]a segregation de








26
los Estados del Sur, habria si no producido la ruina
de los del Norte, al menos dificultado, cuando .no
hecho eterna la amortizacion de esa deuda gigan-
fesca.
Tan es asi, como que apdnas terminada la lucha,
cuando el triunfo coron6 los esfuerzos del poder fe-
deral, en el acto principi6 la rdpida declinacion del
precio del oro, que en la actualidad fluctfia entire 8
y 10 por ciento.
Era que la confianza se habia restablicido y -
su sombra se habia realizado un gran movimiento
de reaction en la esfera del crddito: era que al
green-back le faltaba antes ese poderoso auxiliar;
el credit; que no es mas que la confianza, la f6 en
el valor nominal 'de un titulo fiduciario. Si el cr6-
dito no hubiera abandonado al green-back, no ha-
bria existido la falta de equilibrio entire su valor y
el valor del oro.
De esa verdad, que no es una teoria, sino la
exposicion de un hecho positive, result un princi-
pio que rije en todas las cuestiones referentes A ti-
tulos fiduciarios.
>aprecio, es de dificil circulacion y pierde en su va-
alor en relacion al grado de desconfianza que hay
,sobre su pago 6 su convertibilidad en moneda me-
,talica.>
Precisa es ahora una digresion para fijar des-
pues cuAl es la naturaleza de esa deuda mal llamada
de Cuba, ya que su origen se conoce por la rapida
resefia que en anteriores parrafos se ha hecho.
Los pr6stamos efectuados por el Banco Espafiol










de la Habana a la Nacion estan representados por
billetes pagaderos al portador y a presentation.
4Qu6 es el billete? Titulo representative de la
moneda, agent auxiliar para la movilizacion de la
riqueza y del credito personal, el billete multiplica
la facilidad para las transacciones, abre campo a la
industrial y separa los obstAculos que se oponen al
desarrollo y a la accion de la actividad individual.
Que el billete Ileve consigo la circunstancia de
ser emitido por una institution de conocida solidez;
que haya seguridad de que sera convertido en mo-
neda, por mas que por causes accidentales esa con-
version no se verifique de moment; en una pala-
bra, que inspire la confianza de que sera pagado, y
el billete circular con toda libertad y sin quebran-
to, en los mercados.
AConcurrian todas esas condiciones en los billetes
emitidos por el Banco Espafiol de la Habana en re-
presentacion de sus prdstamos al Estado? N6: una
le faltaba: la garantia de Espana, consignada en
una ley; la declaracion solemne de que la Nacion
satisfaria en cualquier caso estremo esos titulos,
representatives de una deuda Nacional. Llena esa
condition el billete no hubiera decaido en precio y
estimacion.
El cr6dito es susceptible hasta la exageracion;
se retrae sin darse cuenta muchas veces de la ra-
zon de su retraimiento, y aumenta conforme des-
aparecen las causes que le asustaban y sin darse
tampoco cuenta de por qud favorece en alto grado
aquello mismo que antes repelia.
El temor, que no se razonaba, por el 6xito de









la guerra de seccesion en la Repfblica americana,
como ya se ha dicho,' encareci6 exhorbitante-
mente el oro con detrimento del papel; la extincion
de ese temor volvi6 su estimacion a esa moneda-pa-
pel, estableciendo el debido equilibrio entire ella y
el metalico
Vencido el Norte, el green-back desmerecia,
porque se arruinaba el poder responsible de su pa-
go: vencedor, el green-back adquiri6 valor, porque
se robusteci6 el poder que lo garantizaba.
MAs favorables para el billete del Banco Espa-
fiol de la Habana, representative de pr6stamos al
Estado, eran las condiciones en que se encontraba
la Nacion. La garantia de esta no podia desapare-
cer, ni aun suponiendo el impossible triunfo de la
insurreccion; la Nacion quedaba en pid, potente,
hdbil para satisfacer su deuda. Por consiguiente
esa garantia, consignada pfiblica y solemnemente,
hubiera restablecido el crddito del-billete, que em-
pezaba a padecer.
,No consideraba, no sabia esto el actual Minis-
tro de Ultramar? Lo ignore; y ni aventurar puedo
que no lo quisiese apreciar 6 que no lo pudiese
comprender. Lo primero fuera suponer en 1l in-
tencion que no es just imputarle: lo segundo se-
ria creerle desconocedor de los principios y prdc-
ticas que rijen en las cuestiones de credito, y eso
equivaldria & indicar que le faltan los conocimien-
tos que se necesitan para des.empefiar bien las fun-
ciones de su empleo.
Pero hay un hecho que el decreto de 2 de Agos-
to me permit consignar, y sobre el cual Ilamard la








29
atencion de mis lectores: La Nacion no reconoce
la deuda como suya, desde el moment en que no
garantiza el pago de los titulos de la deuda.
No hay on ese decreto una sola palabra que eso
indique: al contrario, hay sobre ello un espresivo
silencio que estA en contradiccion con otros pro-
yectos que se presentaron en anteriores C6rtes.
En aquellos al mdnos se decia, que se crearian
esos titulos, con la garantia general de la Nacion.
La abstencion en esa parte, que se nota en la
resolution del actual Ministro de Ultramar, es sig-
nificativa, muy significativa, 6 por lo menos se
presta a graves comentarios.


















IV.


Naturaleza de la deuda.


No debe suponerse dafado pensamiento, sino
error nacido de la mas viciada rutina, Ilamar na-
cional al Tesoro,,cuando se habla de el en particu-
lares que d las provincias ultramarinas se refieren:
Tesoro de Cuba, de Puerto-Rico, de Filipinas.
Practica dafiosa, perjudicial, por mas que sea
inveterada, es decir: la Hacienda de Filipinas, de
Puerto-Rico, de Cuba.
Dicese, por ventura, la Hacienda y el Tesoro
de Galicia, de Castilla, de Cataluna?
Poco importaria la frase, y no refiiriamos por
palabras mas 6 mdnos bien aplicadas en cosas de
nuestros gobiernos, que asi abundan con frecuen-
cia en palabras in6tiles, como escasos son muchas
veces en obras buenas; pero cuando se emplean
para escusar 6 basar un error, cual sucede en el
present caso, funesto para el present y funesto










para el porveniy de una provincial, precise es re-
chazarlas con la fuerza de la energia y de la razon.
No hay Hacienda, ni Tesoro de Cuba, n6.
Hay Hacienda y Tesoro nacionalalli; Hacienda,
que es parte de la Hacienda espaiiola; Tesoro, que
es parte del Tesoro de la Nacion.
Y no es esta una puerilidad. Es grave asunto,
porque se establece una separation antipolitica y
antinacional con esas palabras: el Tesoro de Cuba.
Siguiendo esa regla de toda verdad, hay abso-
luta inexactitud en esta frase que en bastardilla
contiene el primer articulo del Decreto: Deuda del
Tesoro de Cuba; y del mismo modo es una lamen-
table equivocacion la del preambulo del Decreto,
en el que se halla escrito: La deuda de la isla de
Cuba, porque no hay tal deuda en Cuba.
Cuba no debe un cdntimo al Banco Espafiol de
la Habana; Cuba no debe un cdntimo a los leales
que, constituydndose en element de seguridad, ro-
bustecieron el crddito del ESTADO Y SON HOY ACREE-
DORES DE WSTE, por el valor de los billetes; Espaia
es la deudora y sobre ella pesa la obligacion de
pago que no puede declinar sobre una provincia;
como sobre Espafia pes6 y pesa la obligacion de
pago por los emprdstitos contraidos durante la in-
surreccion carlista que termin6 en Vergara; como
sobre ella pes6 la obligacion de pago para los gas-
tos causados en la guerra para la defense de las
posesiones de Africa; como sobre ella pesarian los
que ocasionara la salvacion del archipi6lago filipi-
no, si ameriazado llegara a verse por enemigos in-
teriores 6 del exterior.










Reconocida esa verdad, se reconoce y fija la na
turaleza de la deuda objeto del Decreto.
La deuda es una deuda national.
Como deuda national, Espafa debe garantizar
los billetes que hoy la representan, y en otro caso,
los titulos que por ella se emitan.
Negarle 6 callar esa garantia, es crear una
DEUDA PROVINCIAL.
Crear una deuda provincial, es sentar la pri-
mera piedra de la AUTONOMIA COLONIAL.
Y la autonomia de Cuba conduce forzosamente
6 la INDEPENDENCIA.
Pues bien: sensible es tener que consignar en
el papel estas palabras:
((El decreto del actual Ministro de Ultramar que
crea una deuda provincial, es un acto inocente, pero
de autonomia de Hacienda; y la autonomia de la
Hacienda en Cuba es la basp, el punto de partida
de la AUTONOMIA COLONIAL.)

Resuelta la question econdmica, dice el pream-
bulo del Decreto, el Gobierno se propone regulari-
zar la administration civil y military de Cuba, con
toda la energia queprestan profundas convicciones
e irrevocables propdsitos.
A prop6sitos irrevocables y d convicciones pro-
fundas habri obedecido el Ministro de Ultramar;
pero equivocados han-sido esos prop6sitos y equi-
vocadas tambien sus convicciones hasta en los de-
talles econdmicos y esenciales de su desgraciado
plan, como me prometo demostrar mis adelante
con la inflexible l6gica de los nfimeros.










Por ahora, .bueno sera detenernos en algunas
consideraciones que har6n mas patente el desacier-
to .que hay en esa combination financiera, juzgan-
dola desde el punto de vista de la buena political.
Al pensamiento de alejar todo aquello que pu-
diera utilizar el separatismo en las Antillas, debie-
ra obedecer siempre el que, colocado en la silla
ministerial, dirije los destinos de Cuba y dicta me-
didas que de present aplicacion pueden producer 6
no, funestos resultados en el porvenir.
No basta agitarse y apresurar las soluciones de
los graves problems que a esas tierras se refieren,
por satisfacer el afan de dar rienda suelta a la ac-
tividad, 6 por satisfacer las exigencias de algunos
amigos, por mas que la mejor intencion se tenga,
y por mas que se desee hacer ver que en quince
dias se ha hecho much y en asuntos de trascenden-
tal importancia.
Acontece con frecuencia, que esa precipitacion,
mis bien que 6 dominar las dificultades, conduce
acaso 6 hacerlas mayores hoy, 6 i preparar irre-
parables males para despues; y asi como no es lo mas
acertado resolver lo que ese dilema puede provo-
car, tampoco es del mejor gusto para los que lo
leen, escribir que, micas, serd llano vencer las political,> como en el
preAmbulo del Decreto se dice; cuando es possible y
aun probable que ni las primeras se hayan salvado,
ni respect de las segundas se haya hecho otra cosa
que proporcionar medios de complicarlas en ade-
lante.
A otro que no fuera un escritor versado en










asuntos de general interns y de ideas conocidas en
cuanto 6 las Antillas ataie, como lo es el actual
Ministro de Ultramar, podria achacarse torcido
pensamiento 6 falta de conocimiento de lo que
hace.
A mi entender, 6 impulsado por la buena fd ha
incurrido en tanta equivocacion, 6 por la carencia
de aquella esperiencia prdctica en los asuntos colo-
niales, que recomienda Hallyburton, ha procedido
con disculpable error.
Voy a demostrarlo.
Como se ha visto, la deuda que ha dado en lla-
marse de Cuba es el imported total de prdstamos
efectuados por un establecimiento de crddito del
Estado; 1.,. para una expedition contra la Repi-
blica mejicana; 2.", para la incorporation 6 Espafia
de los territories dominicanos, y 3. para salvar de
una insurreccion a una provincia espafiola.
Nacional es cada una de esas tres cuestiones; de
la Nacion son por esa causa los gastos que para ella
se han hecho; de la Nacion es, por lo tanto, la deu-
da que se ha creado; la Nacion debe reconocerlo
asi y la Nacion debe pagarla.
En buen hora que para esto 6ltimo destine los
fondos de toda especie, que despues de cubiertas las
atenciones del Estado resulten sobrantes en una 6
otra provincia y qus elija 6 sefiale d Cuba como
aquella en que esos sobrantes se hallaran mas dis-
ponibles; pero de ningun modo es cuerdo que, ha-
ciendo abstraccion del origen y naturaleza de la
deuda, eluda el Gobierno la responsabilidad direct
y positive de toda Espafia y admita en esa provin-









cia lo que Ilamard peculio propio y obligaciones
privatiyas; porque ese equivale, mas que equivale,
es declararle de hecho una emancipacion parcial.
No puede ignorar el Ministro de Ultramar, que
en su peri6dico ha venido ocupdndose de las per-
turbaciones que agitan a esa isla, las intenciones
mas 6 mdnos ocultas de nuestros contrarios. No
puede haber olvidado que uno de los mis ardientes
deseos de estos fud, cuando bajo el velo de las refor-
mas querian abrirse camino para la independencia,
alcanzar de nuestro Gobierno algunas, siquiera al-
gunas concesiones en el terreno de la vida auto-
n6mica, seguros de que bien luego agregarian otras,
hasta llegar al desideratum que acarician.
Sabido esto, iqu6 estrafio sera que hoy, al ver
crearse por Real Decreto una deuda colonial, acto
perteneciente a esa autonomia con que suefian, al
ver que la Madre Patria no reconoce como suya
esa deuda, al ver que un consejero de la Corona se-
iala para el pago los products, y no mds, de im-
puestos y valores de Cuba, diciendo asi a la faz del
mundo que existe una separation de hecho entire
la hacienda y las obligaciones de la Provincia y la
Hacienda y las obligaciones de la Madre Patria,
qud extrafo serA que algunos de nuestros enemi-
gos esclame: pro me laboras?
Pero no es oportuno extenderme mas en este
capitulo, cuando hay que examiner otros par-
ticulares tambien muy importantes y que hacen
mis patente el error del malhadado emprdstito.






















Errores econ6micos del plan.



Ahandonemos el terreno de las consideraciones
political, al que volveremos despues, para entrar
ahora en el studio del plan del emprdstito ide
Cuba!
Principiard sentando datos y premises conve-
nientes:
1.* Por consecuencia de la guerra contra la re-
belion separatist debe el Estado en Cuba treinta y
ocho millones de pesos.
Representa esa deuda gran parte de la masa de
billetes emitidos por el Banco Espahiol de la Haba-
na, en calidad de prestamo d la Nacion.
Por esos 38 millones NO SE PAGA INTERS AL-
GUNO.
2.' Por consecuencia de la expedicion 6 Mejico
y de la empresa do Santo Domingo debe el Estado
en Cuba 12 millones de pesos.








37
Paga por esos 12 millones el interest annual de
6 POR CIENTO.
En esa situation las cosas, 4qu6 podia haber
mas desacertado que crear una deuda de 60 millo-
nes de pesos, con el interest annual de 8 POR CIENTO?
Otro Ministro me'nos previsor y que hubiera ne-
cesitado mds de 15 dias para resolver, habria bus-
cado el modo de no empeorar la situation; pero el
actual Ministro de Ultramar, que en su c6lebre car-
ta publicada en los peri6dicos de Cuba, dice: ((en la
,Peninsula soy la garantia mas grande para los in-
,tereses espafioles en Ultramar y el ejemplo mis
constante de prudencia y energia para los desven-
turados insulares que repugnan el honor de ser
)espafioles,), no podia menos de resolver, dentro de
los primeros tiempos de su mando, creando, para
pagar una deuda de 50 millones de pesos, de los
cuales solo una corta cantidad tienen interns de
6 por ciento, un emprdstito de 60 millones con el
interns de 8 por ciento!!
I Y a eso llama ese funcionario en su carta un
paliativot!
Otro paliativo semejante y muere el enfermo.
Pero ain hay mas. Los acreedores del Estado,
hoy, son los espafioles que viven en Cuba y poseen
los billetes, y la deuda no tiene plazo, y nadie ago-
bia A la Nacion cobrAndole.
A ese particular, nada mas inaudito, nada mAs
sorprendente, nada mds anti-politico, que agravar
la condition del deudor sefalando plazos que no
pedia el acreedor 6 imppner al que esta angustiado
obligaciones que nadie le impone.










Otro Ministro que no fuera la garantia mas
grande para los intereses espaioles en Ultramar,
habria dejado en pie aquellas ventajas tan conve-
nientes para el Estado.
Pero un Ministro del partido radical, que, co-
mo dice en su ya citada carta, leva el estandarte
del partido ante la opinion, como el periodista mas
decidido y afortunado; un Ministro de ese partido
que, segun esa propia comunicacion, tiene un crite-
rio muy receloso en las cuestiones de Ultramai,
criteria que le debe en gran parte, y que sin em-
bargo, solicita consejos desinteresados, y al que
basta medio mes para decidir en cuestiones de pue-
blos que desconoce, no podia m6nos de encontrar
soluciones hacederas y sencillas, tales son sus pala-
bras; pero bastantes para atajar los peligros que se
le sefalaban, y por consecuencia fij6 plazos fatales
para una deuda que no los tenia.
Resumiendo:
La gran operation financiera del actual Minis-
tro de Ultramar viene A ser:
Convertir una deuda national en deuda pro-
vincial, que es un error en political.
Para gamortizar? una deuda de 50 millones de
pesos sin inter6s, crear otra de 60 con inter6s de
8 por ciento, que es un error en Hacienda.
Bechazar una deuda interior, sustituy6ndola
con otra que sera exterior, como luego veremos,
que es un error en la esfera de buen gobierno.
Imponer A una provincia un gravAmen inmen-
so, que antes no tenia, sujetandola en su vida poli-
tica A las eventualidades de la que llama su Ha-









cienda, cual si fuera un pais AUTONOMICAMENTE re-
gido.
Bien puede repetir, pues, lo que leemos en su
carta, (que es en la Peninsula la garantia mas
,grande para los intereses espaoioles de Ultramar.,
Pero hay en el empr6stito otros errors econ6-
micos de fatales consecuencias para lo future, por
mas que en los primeros tiempos no se adviertan
por algunos.
No es de much importancia el que se nota en
un parrafo del preAmbulo cuando refiridndose A la
primera emision (30 millones), nos dice, que efec-
tuada esta, nada impedira al Banco Espafiol de la
Habana aceptar en pago de su cr6dito esos valo-
>res; sin embargo, algo debe consignarse aqui res-
pecto de esa infundada suposicion para que se com-
prenda que en todo y siempre ha desconocido el
autor del plan la situation que ha pretendido mejo-
rar; y debe advertirse que si bien el error en esto
es del preAmbulo, ese error esplica el falso concep-
to A que ha obedecido el decreto, porque los preAm-
bulos son la razon, el espiritu, el fundamento de la
part dispositiva de las resoluciones: dicen lo que
ha creido el que formula los decretos.
El Banco Espafiol de la Habana no puede acep-
tar en pago de su credito la primera emision de la
deuda creada; esto es: los 30 millones de que trata
el art. 1." de esa resolution. Op6nense A ello obs-
taculos que no conocia el actual Ministro de Ultra-
mar al formular su pensamiento.
En primer lugar, el Banco no es, bien conside-
rado, el acreedor del Estado por los 38 millones del









prdstamo para la guerra contra la insurreccion: el
acreedor es el pais; es cada tenedor de un billete.
El Banco puede decirse que es 6 ha sido el inter-
mediario entire el Gobierno y los habitantes para
que estos le prestasen, admitiendo un titu'lo repre-
sentativo de la deuda, que es ese billete. Esto, se-
gun se v6, no lo ha entendido el actual Ministro de
Ultramar.
Pero aun admitiendo que el Banco fuera tal
acreedor; como lo seria del Gobierno por esos trein-
ta y ocho millones en billetes de circulacion, y al
propid tiempo seria deudor de los tenedores por
esa misma ascendencia, mal podria aceptar en pago
los 30 millones en titulos de la primera emision del
emprdstito, sin aprontar una gran suma en meta-
lico para recojer los billetes circulantes hoy.
Vamos a los nimeros.
Debe el Estado al Banco Espafiol de la Habana:
Por los prestamos para las empresas de MB-
jico y Santo Domingo, admitiendo exacti-
tud en los dates delpreimbulo del decreto, 12.000.000
Por lot billetes emitidos en concept de pr6s-
tamo para la guerra contra los rebeldes... 38.000.000
50.000.000
Ahora bien: segun el art. 6." del Decreto, los
30 millones de la primera emision han de dedi-
carse:
1. A pagar al Banco los 12 millones'que prest6
para aquellas expediciones. (Mdjico y Santo Do-
mingo);
2.0 A recojer 8 millones de billetes de los emi-
tidos por causa de la insurreccion;








41
3. A crear un fondo de 10 millones para el
presupuesto extraordinario de guerra.
Para lo 2. y3. es indispensable contar con 18
millones de pesos en metalico.
Para lo primero bastard que el Banco reciba
12 millones en titulos en cambio de las obligacio-
nes que del Gobierno posee:
Para la operation que indica el Sr. Ministro
de Ultramar no cuenta aquella institution con
efectivo.
El 10 de Agosto ascendia su existencia metAli-
ca a 5.648.000 pesos y de esa suma no podria dis-
poner; que de ella necesita para los pagos de las
cuentas corrientes y dep6sitos sin interns, impor-
tantes en esa fecha 11.177.660 pesos, y de sus bi-
lletes propios que representan 14.000.000 de pesos,
y a cuyas atenciones tiene que hacer frente, por
mAs que sean limitados los pagos por esos concep-
tos; A no ser que el Ministro de Ultramar crea po-
sible que el establecimiento se desposea de todo su
metalico, no facility un peso en moneda a los depo-
sitantes y suspend totalmente la conversion de
sus billetes para hacer frente a la 1.a emision del
emprdstito.
Si tal ha pensado S. E. no ha comprendido que
asi habria de producirse un verdadero pdnico en el
mercado.
Pero aun admitiendo esa impossible operation;
de los 18 millones en titulos que han de convertir-
se en metalico, mal podria hacerse cargo el Banco
Espafiol de la Habana, sin tener esa cantidad de
moneda en sus areas,









42
Segun el estado 6 balance A que voy refiri6ndo-
me, no la tiene.
Ahora bien; 4con que dinero efectuaria la con-
version de esos titulos, cuando tiene que emplear-
se aquel precisamente en recojer 8 millones de bi-
Iletes y ban de reservarse 10 para el presupuesto
estraordinario de guerra?
Y aparece otra dificultad con que no se ha
contado.
Analizando el balance citado se ve que la si-
tuacion relative del Banco y el Estado es la si-
guiente.
Debe el Estado al Banco:
Por obligaciones del Tesoro, al 6 por 100. Pfs. 6.509.170
Por garantias de la Hacienda, pagards de
alcabala etc......................... 844.461
Capitania general.................... 275.782
Intendencia de Hacienda puiblica........ > 323.618


Es acreedor el Estado:
Por la cuenta de recaudacion & favor de
la Hacienda............... ....... Pfs.
Por la cuenta de recaudacion de garan-
tias............................... >
Liquidacion de recibos provinciales de
contribuciones ................ >
Por la cuenta de bonos.... ...........
Por recaudacion de contribuciones. ...


De la comparacion de ese grupo de cuen-
tas result un saldo a favor del Ban-
co de..........; ................... Pfs


7.953.031



2.609.649

1.099.746

871.437
16.148
72.795
4.669.775


S3.283.256


Pero como segun en el preambulo del Decreto
consigna el Ministro de Ultramar, que asciende 6









12 millones lo que aparte de los 38 millones para
la guerra de la insurreccion, se debe al Banco, 6
los 9 millones que faltan estin imbibitos en otras
partidas del balance, que no es possible adivinar
cuales sean, 6 estdn los bonos que los representan
en poder de otros tenedores.
Si lo primero, quedan en pi6 mis anteriores ob-
servaciones. Si lo segundo, con otro obst6culo se
tropieza, porque el Banco Espafiol de la Habana,
para hacer el canje de los 12 millones en nuevos
titulos por los 12 millones en bonos 6 documents
representatives de sus pr6stamos para lo de Mdjico
y Santo Domingo, tendria primero que centralizar
6 reunir en su carter los antiguos titulos.
Y 4c6mo haria esto? ,Dando a los tenedores bi-
Iletes? La existencia en billetes que segun el balan-
ce de 10 de Agosto es de 3.555.550 pesos, no le ha-
bilita para ello.
jCangeando los titulos antiguos por los moder-
nos? En algun aprieto se veria la institution, si
esos tenedores no acceden al cambio.
De todos modos se hallevado una sdrie de difi-
cultades al mercado de Cuba, por el afan de reali-
zar una operation que, Aun salvados esos inconve-
nientes, es sumamente perjudicial.
Hd aqui la razon por que consigned en ante-
rior capitulo que hay error hasta en los detalles
del plan.


Es uno de los fines del emprdstito recojer en
Enero de 1873, 8 millones en billetes, dando en su








44
lugar metAlico para que la circulacion de estos se
sustituya por la de la moneda acur7ada.
Al efecto se emitiran 30 millones de pesos en
titulos de A 500 pesos.
Lastima que ol autor del proyecto haya callado
adonde estAn los 18 millones que precisamente han
de ingresar en las cajas del Banco en cambio de
esos titulos, y con los que ban de recojerse los
8 millones de billetes, y formarse el fondo de 10
millones quo se aplicara al presupuesto estraordi-
nario de guerra.
Muy dudoso es que en Cuba, cuando escasea el
metAlico alli, se coloquen esos titulos de la .L emi-
sion, y por lo tanto, la operation habra de hacer-
se, como dice el Decreto, en Madrid, Paris y
L6ndres.
Tambien es muy dudoso que en esas plazas se
obtengan 18 millones en efectivo por 18 millones
en ese papel, es decir, que se tropiece con toma-
dores, d la par.
Y mas dudoso es que los capitalistas de esas ciu-
dades convengan en preferir para el empleo de su
dinero, los titulos de una deuda que solo tiene por
garantia la hacienda de una provincia en guerra,
A los de otras deudas que tienen la garantia de la
Hacienda de naciones en paz.
Hablemos de Madrid. El especulador y el ren-
tista hallan al alcance de la mano, en esta c6rte, el
papel de la deuda national que le produce mas del
11 por ciento. ,Sera creible que dedique sus fondos
al papel de una deuda provincial que rinde el 8?
SHablemos de Paris y Londres. En el mismo ca-









so respect de valores espanoles estan los capitalis-
tas de esas plazas; pero admitiendo que el aliciente
de un inter6s elevado, unido A otros motives, les
alentase A tomar el papel de la deuda llamada Cu-
bana; ,convendrAn estos en aventurar sus capita-
les en una especulacion que no les ofrece las nece-
sarias seguridades, puesto que Espafia, 6 mejor di-
cho, el Gobierno de Espafia elude el reconocimien-
to de su obligation de pagar el emprdstito?
Aceptemos que, sin embargo, haya tomadores
para el nuevo papel. ,Lo tomaran d lapar? JTan
acreditadas estan nuestras deudas en el extranjero?
Sup6ngase que ya estdn colocados los titulos.
Qu6 habremos recibido por ellos?
Letras pagaderas en Cuba? La balanza del co-
mercio si es que estA contra la isla lo impide; y si
sucediera, resultaria que esas letras no serian pa-
gadas en metdlico, porque en Cuba el metdlico es-
casea; serian pagadas en billetes, y en ese caso no
se cumpliria lo prescrito por el Decreto, que es
sustituir con la circulation de moneda acufiada la
de los billetes que se recojan.
i.Se abririan crdditos en el extranjero al Banco
Espafiol, para que girAra sobre L6ndres 6 Paris?
Entonces se darian dos resultados contraries A lo
mandado; el primero: el Banco Espafiol no hallaria
en Cuba tomadores para sus letras sino A cambi6
de billetes, porque escasea la moneda acufiada, y
no vendria la sustitucion prevenida de la moneda
por los billetes. El segundo: el cambio sobre L6n-
dres, A 34 por ciento de premio desde que lleg6 A
la isla de Cuba la noticia del emprdstito, bajarda








46
un tipo que hard perjudicial la operation, porque
la oferta de muchos millones en letras, para caya
inmensa suma escasearan los tomadores, producira
una declinacion ruinosa en los cambios; declinacion
que obedecerd a la ley ineludible de la oferta y la
demand, como se vera mas adelante.
Pero se importard en metal el product de los
titulos, diran algunos.
Y 1c6mo? 4En barras? No hay en Cuba casa de
moneda. 4En moneda acufiada? ASera del curio es-
pafiol? iY los gastos de trasporte, seguros, comisio-
nes, no menguarAn los products de la negociacion?
A-in quedan un recurso y un mercado para rea-
lizar con facilidad el emprdstito.
Veamos primero el recurso. Es este colocar los
titulos en la isla A cambio de los billetes hoy circu-
lantes, en cuyo caso no so cumpliria el art. 2.0 del
Decreto, no entraria moneda en el pais y desapa-
receria una gran cantidad de valores circulantes
que hoy facilitan las transacciones, provocAndose
quizAs una crisis; porque las crisis ocurren cuando
faltan 6 escasean esos agents necesarios para los
cambios de los products y para la vida del crddito
en los pueblos comerciales.
Ahora al mercado.
Los Estados-Unidos de Amdrica. He ahi la fra.
se fatal que no quisidramos pronunciar en este
asunto, que deseamos no suene nunca mezclada en
las cuestiones de nuestras Antillas.
Antes de tratar sobre esa faz del asunto, debo
advertir que en estos iltimos parrafos he indicado
las razones quo pueden hacer irrealizable el plan al








47
actual Ministerio de.Ultramar; luego examinare
las consecuencias de su possible establecimiento, y
entonces se verA que entire los dos extremes, la
election es bien dificil: itan fatales son las condi-
ciones de esa gran conception financiera!



















VI.


El empr6stito y los Estados-Unidos.



Muy possible es que la colocacion de los titulos
del nuevo empr6stito, en plazas extranjeras, sirva
para que esos valores pasen a manos de personas
que en los Estados-Unidos los reserve para ctal-
quiera de las eventualidades que pueden sobrevenir
en las cuestiones cubanas.
Por lo tanto, no cabe duda de que, acaso, se va
a arrojar en el campo del porvenir la simiente de
grandes males.
No son de desatenderse las probabilidades de fu-
turos peligros y de nuevas dificultades tratandose
de una provincia, que, ociltenlo como quieran los
politicos de aquella Repiblica, es punto objetivo de
su ambicion.
No puede haberse borrado de la memorial de
cuantos se ocupan de los asuntos antillanos que en
1848 el Gabinete de Washington autoriz6 A su re-








49
presentante en Madrid para proponer a nuestro
Gobierno la cesion de Cuba por 100 millones de pe-
sos: no puede haberse olvidado que en una de las
dpocas de lucha electoral en los Estados-Unidos era
el lema de un poderoso partidoalli, el nombre de un
general, cuya candidatura se proclam6 escribiendo
en la bandera de esa fraction las palabras Cass, Cu-
ba y California: no puede haberse olvidado que re-
cientemente y en documents oficiales de notoria
veracidad, publicados en los peri6dicos de esta
c6rte, se cruzaron ofertas y esplicaciones sobre el
abandono.de la grande Antilla, consignandose en
algunas notas el guarismo 125 millones como pre-
cio de su independencia; y no puede haberse olvi-
dado que en la prensa madrilefia ha habido diaries
que han abogado por tan vergonzosa negociacion, y
en nuestras CUmaras diputado que se ha adelanta-
do a sostenerla.
Ese pensamiento no solo vive en la Repfiblica
Norte- Americana, sino que es acariciado por el fili-
busterismo, y A 61 dirijird siempre todos sus esfuer-
zos, convencido de que por medio de las armas no
puede hacer triunfar su aleve causa. Pues del mis-
mo modo todos los gobiernos nuestros, todos los
gobiernos previsores y que se inspiren en el deseo
de conservar a Espana tan codiciada 6 important
isla, deben tener constantemente fijo el pensamien-
to en evitar cuanto a los fines de la astucia labo-
rante pueda acercarnos.
Ahora bien: pasando los titulos de la naeva deu-
da, como no podria impedirse, d poder de nuestros
adversaries, ya sean estos de los declarados, ya de








50
los encubiertos, ofr6ceseles una probable oporiu-
nidad para dirigir ataques contra la existencia do
nuestra nacionalidad en Cuba.
Susceptibilidad esquisita! diran algunos; pero A
estos puede contestarse: mis vale esa susceptibili-
dad exajerada, que la indiferencia imprudente an-
te la posibilidad de un mal.
SOposicion intencionada! diran otros. Si: inten-
cionada; puede replicarseles. Porque Ileva dos in-
tenciones: la de Ilamar la atencion de toda Espafia
sobre un hecho que grandes inconvenientes puede
producer y la de provocar resistencia dentro de la
esfera legal A una resolution dafiosa.
Y este es el moment de hacerme cargo de una
alusion que viene hacidndose por los partidarios del
emprdstito colonial, d priori, y caiga el que caiga,
contra los que no lo reconocen y confiesan bueno,
santo y patri6tico, imponidndoles esa confession,
cual si de un articulo de f6 se tratase. Esa alusion es
la de laborante 6 filibuster hipdcrita 6 descubierlo.
Dicese en estos moments que Aldama y otros
afiliados al separatismo han pasado A L6ndres a im-
pedir la colocacion de los titulos de esa deuda y a
malear la opinion del mundo financiero en esa pla-
za, y se agrega que les auxilian los que no aplau-
den la decretada operation.
Pudiera ser que los laborantes se esforzAran
porque asi sucediera.
Si logrAran su intent habria resultado A Cuba
un gran perjuicio que proviene de la err6nea con-
cepcion del Ministro de Ultramar aprovechada por
nuestros enemigos.









Ese perjuicio es, quo el crddito de los billetes
descenderia afin mis, en esa isla, con la evidencia
de que los titulos que han de reemplazarlos son re-
chazados por los grandes centros bancarios.
Lo mas probable es que los laborantes finjan
desagrado hAcia el emprestito, comprendiendo y
callando las ventajas que su existencia puede pro-
porcionarles en futures dias, a fin de alejar con ese
ardid las sospechas de los leales y no despertarlas
en nuestro Gobierno.
En ese caso habrd resultado para Cuba otro
grave mal, y es que habriamos preparado nuevo ter-
reno, nueva esfera de action A la astucia de nues-
tros enemigos.
Tales son las consecuencias de un error. Lo
aprovecha el adversario suspicaz, ya de un modo,
yade otro, porque un error siempre genera desas-
tres.
Queda por decir algo sobre la imputacion de
filibusteros A los que no aplauden el emprestito co-
lonial.
.Yo que trazo estas lines sin vacilar, y despues
de oir y leer esa acusacion, amahiada 6 equivocada,
segun los 1dbios de que sale; yo que tengo la segu-
ridad de que nadie puede dirigirmela sin sentir
cierto calor en el rostro, y que nadie puede creerla
aunque mi enemigo sea; aun si pudiera entrar en
mi Animo la duda de que algun mal intencionado
quisiese lastimar mi reputation de leal A Espafia,
no titubeo en consignar pAblicamente, con toda la
franqueza y energia de mi carActer, que soy con-
trario de ese empr6stito, porque es










Un emprdstito colonial;
Un hecho auton6mico;
Una operation, por las formas que se le han
dado, ruinosa, econ6micamente considerada; y anti-
espafiola, juzgada desde el punto de vista de la bue-
na political.


Hay, para mi, distintas entidades que conspiran
contra la conservation de Cuba como provincia de
Espafia:
Los filibusteros y laborantes declarados;
Los filibusteros y laborantes encubiertos;
Los que, sin conocerlas, resuelven mal las cues-
tiones de esa isla, ya por falta de inteligencia prac-
tica y profunda de ellas; ya porque se doblen A las
exigencias de la amistad que les vendan los ojos;
ya por seguir, A ciegas, la corriente de opinions
de buena fd, pero desacertadas.
De las dos primeras classes he sido y soy adver-
sario constant: A la tercera, le disimulo sus apre-
ciaciones inexactas sobre las. cosas, y sus juicios
aventurados sobre las persenas. No saben lo que
dicen.
Con esos precedents, y previendo el fallo in-
justo que contra mi puedan dictar los que no han
estudiado y no conocen los asuntos antillanos, y
carecen ,de razon para lanzar esos fallos, escribo
estas pAginas.
En ellas digo la verdad descarnada, y examine
gravisimos problems, sin temor a que se diga que
descubro 6 nuestros enemigos el modo de utilizar









las armas que con una desacertada resolution se
les proporcionan. Ellos bien las ven; y si ahora no
las notaran, luego descubririan esas ventajas que
pueden ofrec6rseles para sus planes.
Por otra parte, hay un verdadero servicio 6 la
causa national en desentrafiar los perjuicios que d
esta pueden sobrevenir, y en reclamar el cumpli-
miento de un deber; la reparacion de un error; de-
mostrando sin ambajes, los puntos ddbiles de la
situation que va a crearse para Cuba.
Que esta seria embarazosa, cuando no funesta,
si los titulos del emprdstito llegaran a concentrar-
se en la nacion- que desea poseer esa isla, 6 si ca-
yeran en manos de nuestros enemigos, y vinieran
dias de angustia para la Hacienda, liamada, de esa
provincia, no se oculta a la mis limitada per-
cepcion.
Porque va crearse un estado de cosas que ha
de traer consigo dias apremiantes, en los que ha-
bran de hacerse pagos forzosos en concept de ca-
pitales 6 intereses; contando, en medio de una in-
surreccion, icandidez bien admirable! con tiempos
bonancibles, de perp6tua paz y de adelanto cons-
tante en ese pais. Es decir: nos preparamos para
an viaie feliz, y no queremos figurarnos que hajra
borrascas durante 61: acometemos una empresa ar-
riesgadisima, como si en adelante todo fuera pros-
peridad, y sin acordarnos de que pueden ocurrir
contratiempos imprevistos.
Nos dormimos en las delicias de Capua (1).
(1) En los moments en que escribo este opisculo, publican
los telegramas recibidos de.Cuba, que La Voz de Cuba, periddico












Deber es de los gobiernos precaver las' contra-
riedades y sentar los fundamentos de sistemas pre-
visores no solo para el bien, sino contra el mal, y
este puede sobrevenir en Cuba.
Nada mas ocasionado a graves conflicts para
esa isla, que aquello que pudiera colocarla en de-
pendencia, aunque remote, de la voluntad de los
Estados-Unidos; y esto puede acaecer si los capita-
listas 6 los especuladores de esa repTiblica legan 6
ser tenedores de los titulos de la deuda que sobre
Cuba privativamente va A pesar, qtre ha de pagar-
se con sus solos rendimientos, y de la que ella ini-
camrnte es responsible.
Asi es muy fMcil que suceda, y tambien lo es
que si vienen horas de penuria para el que el Mi-
nistro de Ultramar llama Tesoro de Cuba, los
acreedores estrahios aspiren, cuando mdnos, a in-
tervenir en la administration de las rentas, si no
so les satisfacen puntualmente los plazos de las obli-
gaciones emitidas.
Y no se diga que esto no es probable. Sin la
menor sombra de derecho, sin la mas ligera razon,
han pretendido ya inmiscuirse en nuestras cuestio-
nes interiores alli, y aun hoy vienen ejercitando

de la Habana y uno de los mis ardientes 6rganos del element
leal en esa isla, se opone al empr6stito. Desconozco las razones
que el diario habanero hace valer, pero basta el hecho para de-
mostrar que no hay alli unanimidad a favor de' esa operation, y
que muchos buenos espaioles reconocen los errors del plan.
,Habri quien se atreva calificar de laborante & La Voz de Cuba?









una irritante intrusion en lo referente al problema
social en las Antillas.
iQu6 tendria de raro que, si la occasion se les
presentAra, tambien quisieran, con escusa que una
desgracia nuestra podria proporcionarles, tomar
parte en esa administration, de la que dependeria,
a su modo de ver, el pago de sus acreencias contra
el Ilamado Tesoro de Cuba.
Grave mal es ocuparse s61o de lo present sin
mirar al porvenir; y de ese grave mal adolece el
plan que voy examinando.
No quiero estenderme mas en reflexiones de
otro gdnero que pudiera hacer sobre esos posibles
futures riesgos, que nacen del error cometido en
crear una deuda colonial y no una deuda national;
ni me atrevo a admitir, como algunos admiten,
que ese emprdstito, dadas sus condiciones y carac-
ter, puede convertirse un dia en parte del precio de
venta de Cuba; porque a creerlo asi se resisten mi
deseo y mis sentimientos; y no es mi objeto, cuan-
do de cuestiones prActicas me ocupo, apelar a los
sentimientos de los leales.
Volvamos, pues, a los detalles del emprestito.


















VII.



Los plazos del emprestito.



Dados estin los antecedentes y algunos de los
consecuentes del problema.
Hay que buscar una inc6gnita; pero esta no
puede encontrarse porque se desconoce una cir-
cunst:ncia que solo se sabri con el trascurso del
tiempo. Esa circunstancia es la march political y
econbmica, ]a march de los sucesos en ]a Peninsu-
la y en Cuba. La de la Peninsula, por lo que pue-
de influir en la de las Antillas: la de Cuba, por lo
que ha de influir en las obligaciones que producird
el emprdstito.
Sin embargo, algo puede resolverse en la men-
te, examinando la question en sus distintas tfses.
Recordemos ante todo los precedentes de que
ya se ha hecho m6rito en este escrito.
Existe en Cuba una deuda del Estado represen-










tada por billetes de un Banco, cuya deuda no tiene
plazos que agobien a la Hacienda:
Se ha dictado un decreto, para sustituirla con
una deuda colonial, representada por titulos de un
empr6stito con plazos fijos.
Aquella deuda no paga intereses:
La deuda que la reemplaza tiene el de 18 por
ciento.
SAntes era la deudora Espafia:
Ahora sera la deudora Cuba.
Los actuales acreedores son los habitantes de la
isla, por titulos que circulan como moneda y no
pueden salir de ella:
Los nuevos acreedores pueden ser los extranje-
ros, por titulos que no circularAn como moneda, y
que tendran que colocarse en much parte fuera
del pais.
Los tenedores de los billetes no exijen el pago
instantineo, porque el deber de la propia conser-
vacion y sus sentimientos de patriotism asi se lo
aconsejan:
Los tenedores de los titulos del emprestito exi-
girin semestralmente el pago de capital 4 intere-
ses, con arreglo al plan de amortizacion decretado,
porque su conveniencia y la naturaleza de sus crd-
ditos asi lo exigirAn.
Espaia debe hoy en Cuba 50 millones de pesos,
y 50 millones podria pagar en ocho 6 nueve afios
con los products del subsidio: (1)
En lugar de Espafia, la isla de Cuba sola, va A
(1) Impuesto expontdueo que el element leal ha establecido
con ese objeto.










ser deudora de mas de 90 millones; que a ese eleva-
do guarismo asciende el decretado emprdstitocon
sus intereses: 90 millones que no podrd pagar en
48 afios con los sobrantes de sus rentas.
Tal es ]a deuda actual de Espafia en Cuba:
Tal es la deuda de Cuba, que la reemplaza.
Bastan las anteriores demostraciones, y sobran,
para hacer la apologia del proyecto que ha man-
dado llevar a ejecucion nuestro Ministro de Ul-
tramar.
Ahora bien:
Demos por colocados en Enero de 1873 los ti-
tulos de la primera emision, 6 sean 30 millones de
pesos.
aHabrd desaparecido a fines de ese afio la insur-
reccion armada?
Tal debemos esperar dados los elements que
contra ella estAn en accion, su decadencia, el valor
de nuestros soldados y la resolution del element
leal.
En ese caso, situation bonancible principiard a
ser la del pais y este volverd a recuperar su ante-
rior tranquilidad y a desarrollar sus fuerzas pro-
ductivas.
Desde ese moment comenzara la era del resta-
blecimiento del antiguo cr6dito de los billetes y se
vera cudn innecesaria ha sido la creacion de inte-
reses sobrer titulos que no tendran tanto prestigio
como ellos, y porque mas apreciado sera un billete
al portador, pagadero d presentation, que sirve
para las transacciones comerciales, que un titulo A
plazo que no circula, que no puede emplearse como










agent de los cambios, que solo se convierte en di-
nero A plazo eventual, sujeto a sorteo, y que
sufrird la depreciacion consiguiente a esa dilacion
para su pago, durante la cual pueden sobrevenir
eventualidades que pudieran dificultar la cobranza
del titulo.
Y desde entonces principiard Cuba a pagar esa
acrecida deuda, que pesard sobre ella m6s de
18 afios.
,Subsistird en 1873 la insurreccion? Suponga-
mos el desagradable estremo de que asi sea.
El presupuesto estraordinario de guerra, que es
de temer no disminuya, si es cierto que el Capitan
general pide 16.000 soldados mis, asciende a 15
millones de pesos. De la primera emision de titulos
important 30 millones, se dedican para ese presu-
puesto 10 millones, escedente de los 60 millones
del emprdstito sobre los 50 de la deuda actual; pero
como ese presupuesto de guerra es de 15 millones,
y aumentard con los nuevos gastos de los refuer-
zos pedidos, han de aplicarse tambien 61l, cuando
m6nos, 5 millones de las rentas. H6 aqui embebida
en ese gasto la suma que se destina y puede em-
plearse para la amortizacion de los titulos y pago
de los intereses que seran cerca de 2.400.000 pesos.
Este seria lo que puede llamarse el primer con-
flicto.
Pero se dird que en 1873 se habrdn colocado
los 60 millones de pesos del proyecto.
La dificultad queda en pi6 en cuanto 4 la absor-
cion de 5 millones de las rentas por el presupuesto
extraordinario de guerra, puesto que, como se








60
sabe, de los 60 millones, s61o 10 se pueden consa-
grar a esos gastos. Y esa dificultad ser~ ent6n-
ces mayor, porque mayor sera el imported del pla-
zo de amortizacion y mayores los intereses, que lle-
gardn a cerca de 4.800.000 pesos.
Ese seria el segundo conflict.
Es que contando con accidents en todo pr6spe-
ros, no se ha previsto el dafio que podia resultar
en convertir una deuda sin plazos, ni interns, en
otra con plazos fatales 6 interns.
Verdad es que si una eventualidad contraria so-
breviene, queda un recurso a que apelar para cu-
brir las necesidades del moment, salvar el cr6dito
de los titulos y alejar compromises mAs graves, en
cuanto d la seguridad de Cuba: otro nuevo em-
prestito.
Es decir: el Tonel de las Danaes.
Eso se sabe hacer en la Peninsula, en la que,
con ese sistema, llegaremos pronto A parecernos,
como antiguamente se decia en una de nuestras
plazas de comercio, a la casa de Ortega, que ni
paga ni niega.
Hay en el Decreto una circunstancia especiali-
sima, que puede llamarse atenuante, y que contri-
buye d aumentar los errors y la falta de equidad
que reina en el plan.
Segun el art. 1. hay plazos semestrales para el
pago de los titulos agraciados en el sorteo, y se-.
gun el art. 4. no existen esos plazos (para los deu-
dores morosos de la Hacienda, porque serdn admi-
tidos los titulos de la deuda, en pago de todos los
derechos del Estado en la isla de Cuba, por los ejer-








61
cicios anteriores al de 1872-73.> Es decir, que los
que tienen la fortune de no haber satisfecho esos
derechos, gozarAn del privilegio de pagar con los
titulos que adquieran!
iPor qu6 ha preferido el Ministro de Ultramar,
A los deudores y no a los acreedores, que son los
que han auxiliade a la Nacion para sus guerras,
prestAndole crddito y admitiendo los billetes?
Y puede, por consiguiente resultar, que parte
de los 30 millones en titulos de la primera emision,
en lugar de pagarse segun los sorteos 6 en los 17
afios, que dice el preAmbulo del Decreto, se pague
por la Hacienda dentro del primer ano; pues los
tenedores estAn en aptitud de hacerlos recibir en
pago de todos los derechos que se adeuden al Esta-
do en Cuba.
Resultaria entonces que en las areas de la Ha-
cienda entrarian muchos titulos de su propia deu-
da. iDificil moneda para pagar los gastos, sueldos,
etc y para tender a la defense del pais!
No en vano ha dicho el actual Ministro de Ul-
tramar al concluir el primer pArrafo de su preAm-
bulo, que ha conseguido encontrar soluciones ha-
cederas y sencillas!


Al ocuparme de lo que se refiere A plazos del
emprdstito, debo decir algo sobre el subsidio de
guerra, cuyos.productos sirven de base para la
formacion de fondos destinados a amortizar la deu-
da hoy llamada de Cuba.
En la dpoca de aquella dignisima Junta, que al








62
principiar este trabajo he citado, acord6 la comi-
sion nombrada por ella, la creacion de recursos
para ir en su dia recogiendo los billetes que en con-
cepto de pristamo al Estado emitiera el Banco Es-
paiol de la Habana. Estos recursos que todos apro-
baron, fueron el establecimiento de un impuesto va-
riado en su forma, y al que aludel actual Ministro
de Ultramar en el preAmbulo de su decreto. Pero
ese impuesto no tenia por objeto el pago de la
aventura mejicana y de la aventura dominicana.
'El element leal de Cuba, generoso siempre, siem-
pre pronto A toda clase de sacrificios, no limitaba
su abnegacion A garantizar la deuda que se con-
traia por el Gobierno, para la guerra contra la
insurreccion; iba mas alli, regalaba A la nation en
progresivos pagos y por medio de contribuciones
que se imponia espontanea y voluntariamente, ele-
mentos para amortizarla. De seguro que en esos
moments A ninguno de esos buenos espaioles pas6
por la mente que mas adelante se les habia de obli-
gar A que prolongasen ese sacrificio para hacer
frente A los intereses que se decretaran para esa
deuda, y 6 qud continuara ese desprendimiento
suy'o, por mas tiempo del regular; porque con 6l se
habian de satisfacer las empresas contra la Repi-
blica Mejicana y la isla de Santo Domingo.
Pero tal es la solidez de su patriotism, que no
habra un murmullo en demostracion de repugnan-
cia por ese proceder, y cada uno y todos estaran
conformes en sufrir el recargo de esa contribution
hasta la extincion de esas acrecencias contra la
Nacion.








63
No dird que suceda lo mismo cuando algunos,
al recorrer el articulado del Decreto, descubran en
61 que, en correspondencia A su desinteres, aparte
de los grandes perjuicios del proyecto, se ha crea-
do una deuda COLONIAL, porque una deuda colo-
nial es, desde el moment en que no la reconoce el
Poder como .deuda de la Nacion, no declara la ga-
rantia de Espania, y se ha dado el primer paso en
el terreno de la autonomia.
Pero ain hay un consuelo: las palabras del Mi-
nistro de Ultramar en el preimbulo del Decreto:
((Las medidas que se proponen, dice, son adecua-
das al mal que se deplora.>


















VIII.



El mal que se deplora.



originaba la enorme masa de valores-fiduciarios,
aconsej6 ya dos proyectos de ley quo so presenta-
ron A las C6rtes,> dice el Ministro de Ultramar en
el preAmbulo del Decreto sobre la deuda llamada
de Cuba.
Mdnos asustadizos que este funcionario, mu-
chos han visto aparecer y en moments dados au-
mentarse y disminuir, dificultades accidentales en
el mercado monetario de Cuba, sin abrigar esos
exagerados temores, quo segun la opinion de estos,
como segun la mia, son el resultado de apreciacio-
nes equivocadas sobre ciertos fen6menos de la vida
commercial.
Verdad es que desconocidos esos accidents para
unos, y exageradas sus creidas consecuencias, por









otros, de ellos se han sacado arguments para lle-
var a cabo determinadas aspiraciones.
Esos conflicts tan anunciados; esas hondas per-
turbaciones tan de continue profetizadas, y cuyos
sintomas eran y son en Cuba, al decir de los alar-
mistas, el alza y la baja de los cambios y el alza y
la baja del valor del oro en relacion al valor del
billete, debian traer inmediatamente una crisis co-
mercial que habia de producer grandes catdstrofes.
En 1870, cuando el Ministro Moret presentaba
su proyecto de empr6stito ante el Congreso, < aso-
maba, tal oiamos asegurar, el aterrador fantasma
de la crisis.>
En 1871, cuando el Ministro Balaguer 1evaba
6 la Camara su plan para igual operation, minente, se repetia, la convulsion; la crisis estaba
en el umbral.de la puerta. >
A fines de ese mismo ano y a principios de 1872,
tenciada Cuba y desgarraba el cuerpo commercial
alli: la ruina era inevitable: la riqueza de la isla
se desplomaba.>
Habia muchos quo a ese clamoreo sonreian con
tranquilidad y contestaban: no hay tal crisis co-
mercial; no os afaneis por demostrarlo; no se ven
las causes determinantes de la crisis, y silas hay,
no son estas las fluctuaciones en el.precio del oro,
ni el alza y la. baja de los cambios, ni la abundan-
cia de los valores circulantes.
Si hubiera crisis commercial en Cuba, su origen
soria la p6rdida de capitals en especulaciones des-
graciadas; el quebranto de las fortunes individ ua-








66
les por la insurreccion; la falta de cr6dito personal;
la desconfianza en la solvencia de estos 6 aquellos
negociantes 6 de estos 6 aquellos capitalistas; la ca-
reneia de medios para los cambios de los servicios
y de los products; pero la abundancia de moneda,
ya sea metalica, ya sea de papel, para las transac-
ciones, no causa, sino que impide 6 remedia la cri -
sis.-AQuereis saber cual es el sintoma de esas con-
vulsiones? Es la desaparicion del credito, es la des-
conflanza que se manifiesta por lo regular, con el
alza del descuento mercantil.
El descuento mercantile no puede ser mas bajo
en Cuba: no hay crisis.
Pas6 1870; pas6 1871; han pasado los ocho pri-
meros meses de 1872, y no ha habido en esa isla tal
acaecimiento.
Pudiera preguntarse a los agoreros que tanto
han venido anunciandolo; ,ad6nde estan las quie-
bras, indispensable sefial, 6 si se quiere, indispen-
sable efecto de las crisis? 4Ad6nde las suspensions
de pago de los Bancos, que en esos moments tienen
que sufrir, porque en su poder se centralizan las
obligaciones individuals, como instituciones dis-
pensadoras y reguladoras del credito, que son, en
las comunidades mercantiles?
gY c6mo podria remediarse una crisis comer-
cial por medio de un emprdstito que para si, para
sus atenciones realizara un Gobierno? A fd que lo
ignore.
LAcaso el Gobierno iba 4 repartir entire los ne-
cesitados, si los habia, los fondos que adquiriera?
LRegalaria al insolvente haberes suficientes para









salvar su fortune? iRecojeria con el product del
empristito'los vales, y satisfaria las obligaciones
de los que estuviesen arruinados? N6: sin duda
alguna.
Luego la realizacion de un emprestito official es
absolutamente infitil para remediar una crisis co-
mercial, en caso de que esta ocurra en un pais.
Ese argument empleado por los partidarios
del emprestito colonial para conseguir que este se
realizara, era inoportuno, inadecuado en su apli-
cacion.
Otro era el fen6meno que se presentaba, cuyas
causes y naturaleza se desconocian y de ahi el error
en el corrective.
Pero hablemos de las crisis, para legar luego
lo cierto.
Las crisis comerciales terminan uinicamente por
la caida de aquellos cuya fortune ha desaparecido
6 por la creacion de agents de los cambios para
suplir 6 la moneda que se retraen, para movilizar
los valores reales existentes y de trabajosa realiza-
cion, y para restablecer el crddito individual de
aquellos, que poseen verdadero capital.
El cr6dito es la conflanza- en la solidez de la
fortune de la persona con quien se entabla una ne-
gociacion. Que decaiga esa confianza en esa perso-
na; que A esta le falten valores positives que garan-
ticen su solvencia; el cr6dito le abandon y el aban-
donado por el crddito sucumbe. Esa es la quiebra
individual.
Si esa situation no se limita A uno; si muchos
caen en ella, entonces la desconfianza crece y se ha-









ce general: la moneda se oculta: cada uno duda de
los demds: el crddito de todos padece, y sobreviene
la crisis commercial.
En tales casos el mal alcanza a aquellos que
mds s61ido capital poseen, porque no encuentran
elements para sus operaciones y estas se parali-
zan; hasta que los Bancos, dispensadores y regula-
dores del cr6dito, cuando ya se diafaniza la situa-
cion de cada uno y de todos los que componen la
comunidad mercantil, separan, segun sujuicio y se-
gun result de los acontecimientos, a los perdidos
de los seguros; y dispensando a estos otra vez su
confianza, les proporcionan medios para proseguir
en sus industries, facilitfndoles moneda metAlica,
si en abundancia la tienen; moneda de papel, si no;
es decir billetes, que son la representation de la ri-
queza inamovible existente y del credito indivi-
dual; y con esos billetes se restablece la circulacion
y la actividad paralizadas.
Tal es el curso general de las crisis comerciales.
Nada de es'o ha sucedido en Cuba. Ni si hubie-
ra sucedido se habria podido remediar con la rea-
lizacion de un empr6stito que para sus atenciones
oficiales contratAra el Gobierno, ni ese emprdstito
podria evitar la convulsion' commercial, caso de abo-
carse ella aqui.
Resulta, pues, que si 6 tales consideraciones ha
obedecido el actual Ministro de Ultramar, perd6-
neme la frase, ha partido de un supuesto falso; no
ha comprendido lo que en los mercados de Cuba
sucede, y por consiguiente no ha sabido c6mo re-
mediar el mal alli existence.









Dos accidents comunes en la vida commercial
han ocurrido en esa isla, que han sido err6neamen-
te apreciados aqui por los partidarios del empr6s-
tito colonial, acaso a causa de haberse relacionado
esos acontecimientos con la situation political de
aquel pais.
Es el uno el alza de los cambios. Es el otro la
subida en el precio del oro.
Para comprenderlos es necesario investigar las
causes de esos fen6menos.
El alza de los cambios, si es accidental, puede
causar quebrantos parciales en una operation da-
da, 6 imprime un alza relative en los valores de los.
products que mds 6 menos directamente estin re-
lacionados con la situation de fondos en determi-
nadas plazas mercantiles. Esa alza forma en cierto
modo parte de lo que en el idioma de la Economia
se llama costs de production, se toma en cuenta
por el importador para fijar los precious de los pro-
ductos; y si aumenta los desembolsos del consumi-
dor, obliga A este a que 6 su vez eleve el precio de
sus servicios 6 el de los articulos que vende; y de
aqui el que al alza 6 a la baja de los cambios res-
ponda el alza 6 la baja de los demds valores.
Esa fluctuacion es como la de una marea cons-
tante que sube 6 disminuye haciendo subir y des-
cender con las aguas que mueve todos los objetos
que estan sobre ellas.
Pero el fen6meno usual del alza y la baja de los
valores tiene una ley que preside a ese movimien-
to; ley a que todos ellos obedecen, relativamente
unos A otros y que funciona- produciendo en estos









oscilaciones muy notables, Aun en las 4pocas mas
bonancibles de la vida mercantil, aun en los dias
de mayor prosperidad commercial, sin determinar
crisis generals.
Esa ley es la de la oferta y la demand. A ella
esta sujeta la letra de cambio, como todos los de-
mis valores de comercio.
No es la abundancia 6 la eseasez de metlico la
que le sefiala el mayor 6 el menor precio: la nece-
sidad 6 la no necesidad de admitir fondo.s al exte-
rior, y la escasez 6 la abundancia de letras, -es lo
que lo fija.
Haya 6 no haya pl6tora de moneda 6 de billetes
en un mercado., y abunden 6 no las letras de cam-
bio sobre el exterior, si no hay demand por estas,
el cambio baja: si en otro estremo, las letras son
buscadas, el cambio sube.
Haya 6 no haya pletora de moneda 6 de billetes
en un mercado, y abnnden 6 no las letras de cam-
bio sobre el exterior, si hay oferta de estas, el
cambio baja; si no hay oferta, el cambio sube.
Existe otra circunstancia que influye, sin ser
circunstancia de crisis, en esa fluctuacion: la dife-
rencia entire la suma total de la importacion y la
suma total de la exportacion de un pais. Si la pri-
mera excede A la segunda, ese pais debe: si la se-
gunda supera 6 la primera, es acreedor.
En aquel caso necesita pagar remesando fon-
dos: busca letras y esa demand determine el alza
de esa clase de papel: en el otro, los de fuera tienen
que pagarle; las letras se ofreceri para efectuar el
pago; esa oferta determine la baja.









Y no es de olvidarse aqui otra de las causes que
hubo para esa alza de los cambios en Cuba, y esta
vez, no sere yo, sera el Banco Espafiol de la Haba-
na el que able.
Decia 6ste en 7 de Diciembre de 1870, en un in-
forme al Gobierno, recordando las guerras de Md-
jico, de Santo Domingo y del Pacifico: oentonces,
>como consecuencias de esos sucesos, cuya huella
teniaa que quedar, y de la guerra de Alemania,
))que puso a la Europa en una situation espectante,
>subieron estraordinariamente los cambios en la
>isla, estimulando la emigracion de metdlico.,
Recordadas esas verdades, 4qui6n no compren-
de que la causa de la demand por letras y del alza
consecuente en su precio, en Cuba, esti, no en la
escasez del oro, ni en la abundancia de billetes, si-
no en las mayores remesas de capitals que por ra-
zon del trrfico, por la desconfianza excusable en las
6pocas de perturbaciones political se efectfian; en la
disminucion possible de las esportaciones, y en otras
que se ocultan con frecuencia al observador, pero
que nunca son las crisis ni la abundancia de los bi-
Iletes 6 de la moneda?
Ahora bien, preguntaremos: ,la realizacion del
emprdstito determinard 'la baja del cambio en
Cuba?
N6: lo que determinard, si entra moneda acu-
fiada en bastante cantidad para que desaparezcan
los billetes en circulacion, es la baja del precio del
oro; porque la falta de equilibrio esta en 61 y no en
el precio de las letras, y porque aun cuando se
abarroten de moneda los mercados de la isla, la de-








72
manda por letras serA la que determine el alza y la
baja del precio de estas.
Su movimiento ascendente obedece a una ley
que el empr6stito no altera, sino provocando una
exportacion de metalico que traeria despues, nueva
escasez de este y nueva subida de la letra.
IHace algunos afios que por motives agenos a la
mayor 6 menor existencia de valores circulantes, y
sin que estos sufrieran variacion en su ascenden-
cia, vimos en la plaza de la Habana bajar las letras
sobre L6ndres a 4 por ciento de premio, para as-
cender en breve tiempo 6 14, 16 y 18 por ciento.
Y no habia en el uno ni en el otro caso fluctuacion
notable en la existencia de moneda 6 de billetes: el
mercado monetario sigui6 su march normal y
tranquila.
El otro accident commercial ocurrido en Cuba es
la subida en el precio del oro.
Precise es volver a hablar de las letras de cam-
bio para hacer una aclaracion oportuna.
El precio de estas es hoy en la isla double, es de-
cir, uno si se compran con moneda metalica; otro
si se compran con moneda de papel: menor aquel;
este mayor, mediando entire ambos la diferencia
que hay entire un peso de oro y un peso de papel.
Por consiguiente la falta de equilibrio esta entire
. eas dos species, .y en lo que influiri realmente
el empr6stito sera en que esa diferencia desapa-
rezca.
Varies particulares deben examinarse ahora:
1.0 La influencia que la baja del oro ha de tener
en la baja de las letras.








73
2. La influencia que el empr6stito ha de tener
en la baja del oro.
3.0 La razon de la notable diferencia actual en-
tre el precio del oro y el precio del billete.
Examinados esos puntos, se comprendera que
esos males pasajeros y posibles de remediar en gran
parte, son insignificantes ante los graves riesgos
que trae consigo el emprdstito colonial.


















IX.


Influencia que tendra el empr6stito en la baja
de las letras de cambio y precio del oro, y ra-
zon de la diferencia entire el oro y el billete.



A primera vista aparece, que retirAndose de los
mercados de Cuba 38 millones de pesos en billetes,
6 ingresando en su lugar 38 millones de pesos en
metdlico, bajarin las letras de una manera asom-
brosa.
En los moments que inmediatamente sigan a
esa conversion, es muy possible que asi suceda.
Las letras bajaran lo que imported ]a diferencia
que hoy hay entire el oro y el billete; pero esa baja
se limitara A esa diferencia mientras se mantenga
la demand por ellas.
Y Aun es possible que bajen en iltimo estremo
hasta equipararse con el costo que tendrian las re-
mesas en oro por pagos al exterior. En este caso
empezaria nuevamente el mal que acusaba el infor-









me del Banco Espafiol que he citado, la emigracion
del metalico: y despues volveria el alza de las le-
tras, si es que estas son buscadas, porque su precio
depend y dependerd siempre de la ley de la oferta
y la demand.
Pero existe una verdad que debo consignar.
El precio de la letra de cambio en Cuba, con
empr6stito 6 sin emprdstito, tiene que bajar desde
el instant en que se reponga la production en la
isla; y si es cierto, que esta revive rApidamente,
intes de poco se verA el descenso del precio de esa
clase de papel, en el que no ejercerA influencia el
emprdstito, inmitil por lo tanto para remediar un
mal que por si solo ha de terminar.
El informed del Banco Espafiol de la Habana ya
citado me proporciona datos para demostrar la exac-
titud del anterior raciocinio.
Segun ese document, las importaciones en la
isla ascendieron en 1869 A 60 millones de pesos y
las exportaciones A 85 millones; si A esa situation
se vuelve pronto, come se espera, habra un saldo A
favor de Cuba important 25 millones de pesos.
Esa balanza favorable determinarA la baja del cam-
bio, sin que en ella influya la creacion del empr6s-
tito. Los consumidores de Ultramar habran de pa-
gar ese saldo y lo haran en metAlico 6 en letras.
En el primer estremo habra pletora de oro en Cu-
ba: en el segundo las letras se ofreceran A bajo
precio.
Si lo contrario sucediere, es decir, si las expor-
taciones fueren menores que las importaciones, las
letras serAn buscadas para pagar la balanza contra-








76
ria a la isla, y subirdn, al estremo de que determi-
nen la emigracion del metalico, para despues as-
cender afin m6s el precio de las letras. Nada de es-
to se evitarA con el empr6stito.
Pero el empr6stito, llevando 6 Cuba una gran
masa de moneda, abaratarA el oro; se me dir6.
No negar6 que asi suceda. Sin embargo, esa
ventaja artificial, que puede ser menor de lo que se
cree, dentro de algun tiempo, dadas las condiciones
political del pais y las observaciones anteriores, y
que podria obtenerse con un plan, distinto del que
se ha decretado, en las formas y en el car6cter, es
pequefia en comparacion con los inmensos perjui-
cios de crear una deuda colonial, una deuda gravo-
sa y autondmica.
Aqui es indispensable tratar de la razon de la
grdn diferencia que existed entire el valor del oro y
el del billete en Cuba.
Hay en Cuba abundancia de billetes y escasea
la moneda. Esta es necesaria para muchas de las
grandes negociaciones, y mis para aquellas que no
llegan al valor nominal del billete; por consecuen-
cia esa conversion forzosa del papel a metalico pro-
duce un quebranto, que en cierta escala se sufre
siempre, hasta en los mejores tiempos, dando lugar
al lucro de los cambistas, alli, como sucede aun en
las plazas en que mas abunda la moneda.
Pues bien: si de.la existencia de una gran masa
de papel circulante y de la escasez de metAlico, re-
sulta en esa isla el sobreprecio del oro, este incon-
veniente se habria limitado A las conversiones me-
nores, y habria sido soportable en las de mayor im-








77
portancia, si se hubiesen adoptado buenas medidas
bancarias y si el prestigio del billete no se hubiese
afectado por una desconfianza que instintiva y si-
lenciosamente se sentia; desconfianza que la crea-
cion del emprdstito colonial debe agravar y que
acompahiara acaso 4 los nuevos titulos haciendo
trabajosa su colocacion.
Lo que debilit6 el crddito del billete, preciso es
decirlo, fu6 la duda sobre su conversion en oro al-
gun dia; duda que nadie manifestaba con palabras,
duda que se presentaba bajo otra forma, duda que
nadie se hubiera atrevido a aventurar, pero que es
muy factible se robustezca ahora, vi6ndose que a la
nueva deuda falta la garantia national.
Limit6se desde el principio. de las emisiones, la
obligacion del Banco d cambiar diariamente una
corta cantidad de billetes; y esto demostr6 la esca-
sez de metalico.
Lanzaronse mas y mis billetes a la circulacion
por los subsecuentes pr6stamos al Estado, y comen-
'z6 a temerse que la institution que los creaba no
pudiera luego recojerlos:
Se vi6 que los fondos que producia el subsidio
establecido para esa reversion, se absorbian por la
guerra:
Aparecia que la obligacion de pago era del Ban-
co Espafiol de la Habana y no se recordaba que era
realmente de la Nacion:
Esas circunstancias unidas perjudicaban al crd-
dito de los billetes y hacian decaer el anterior apre-
cio que gozaban.
Dos medidas salvadoras pudieron haberse dic-








78
tado, que sin duda alguna habrian remediado
el mal.
Era la una, revestir a esos titulos fiduciarios de
todo el prestigio, de toda la seguridad que necesi-
taban, declarando que el Gobierno con el concurso
de las C6rtes, que Espafia reconocia, como debia
reconocer, la deuda contraida en Cuba, como deu-
da national, a cuyo pago en cualquier estremo se
obligaba la Nacion.
Era la otra disponer la emision de pequefios bi-
Iletes que facilitaran el cambio para impedir el
quebranto que sufrian las classes m6nos acomo-
dadas.
La primera era una garantia necesaria, espera-
da y en justicia ineludible, que hubiera restableci-
do el valor de ese papel.
La segunda hacia menos buscada la moneda, y
neutralizaba en gran parte el espiritu de especula-
cion que se habia desarrollado y explotaba la penu-
ria pfblica.
Pero otra cosa, absolutamente contraria, se ha
resuelto. No se ha dado la garantia de la Nacion,
ni A los billetes, ni d los nuevos titulos; y por un
decreto especial se ha mandado recojer los bille-
tes pequefios recien establecidos en la Habana, y
cuyo Atil servicio habia principiado a notarse en el
mercado.
Habia otro estremo; un empr6stito espaiol; pe-
ro no de Cuba; un emprsstito sobre bases distintas
al que se ha formulado: y que envolviendo en un
comun destino la seguridad de esa isla con la vi-
da del resto de la Nacion, estrechase con nuevos








79
vinculos, con la union de las obligaciones, con el
interns econ6mico unido, enlazado, de la provincia
y de la Madre Patria, la suerte de aquellos y estos
pueblos en una existencia comun.
A ese emprdstito se ha renunciado: se ha prefe-
rido un empristito de character colonial. Se ha pre-
ferido la separacion de la Hacienda: se ha preferi-
do un acto de autonomia a la unidad national en
esa esfera!

















X.


Desaparicion de los valores circulantes.



Colocada la primer emision del empr6stito,
deban desaparecer de la circulacion en Enero de
1873, 8 millones de pesos en billetes.
Esos billetes han de ser reemplazados por 8 mi-
llones en moneda. Y ademds habrA en el mercado
10 millones de pesos mds, que se aplicarin al pre-
supuesto extraordinario de guerra.
Suma del metalico que ingresard en Cuba, 18
millones de pesos.
Digo 18 millones, porque de los 30 que impor-
tan los titulos de la primera emision, descontados
los 12 que el Banco Espafiol de la Habana debe to-
mar en pago por lo de M6jico y Santo Domingo,
los 18 restantes se colocardn a cambio de plata
A oro.
Verificadas esas operaciones las naturales con-
secuencias no se han de esperar, dice el preambu-









lo del decreto, porque al compds que se retire de
la circulacion los billetes del Banco recobrardn su
cre'dito.
Dejando a un lado la pobre redaccion de ese
pdrrafo, voy a demostrar el error que contiene.
Lejos de recobrar su cr6dito los billetes que im-
portantes los otros 30 millones y en representation
de prestamos al Estado continuarin circulando, lo
perderan afin m6s, desde el moment en que se vea
que en el Decreto no solo no se les reconoce como
titulos de una deuda national, no solo seguirdn
circulando sin esa garantia, sino que al papel, que
en su caso habrd de sustituirles, le faltara tambien
esa seguridad.
De estrafiar es que esa consideration se haya
escapado al actual Ministro de Ultramar, y si la ha
tenido present, que no haya comprendido ese in-
dudable resultado, tan ruinoso en lo econ6bmico,
como fatal en lo politico.
Pero hay un particular que no puede pasar
desapercibido en el ex.amen que voy haciendo.
La primera emision se consagra, mas que a
aliviar el mercado monetario, 6 beneficiary al Ban-
co Espafiol, y 6 crear fondos para las atenciones
del Gobierno. La situation econ6mica del pais, que
viene siendo objeto de tantas declamaciones, se re-
lega a un lugar muy secundario.
Hg aqui la prueba.
De los 30 millones dela primera emision, 12 se
entregan al Banco en pago de su acreencia, por la
que viene cobrando el interns de 6 por ciento: es de-
cir, que a una institution que ha hecho un negocio
6









lucrative, se le premiere a los que han venido ha-
ciendo un servicio, desinteresadamente, prestando
su garantia para las emisiones y obligAndose A re-
cibir, y recibiendo los billetes por su valor ab-
soluto.
Diez millones se reservan para el Gobierno; ne-
cesidad que todos sabran respetar por las exigen-
cias de la guerra.
Solo 8 millones se destinan A recojer el papel
que. hoy circula.
Si a esto Altimo se habia de reducir la opera-
cion, ,4 qud la pomposa protest de que se trata de
poner pronto oportuno y necesario remedio d la si-
tuacion econdmica de Cuba?
Y hay en el plan otra falta de equidad que no
ha notado el Ministro de Ultramar.
En 1.0 de Enero de 1873 se emitirAn titulos por
30 millones de pesos: en 30 del siguiente Junio se
procederA al primer sorteo de esos titulos para pa-
gar los agraciados por la suerte, y en ese dia se sa-
tisfarAn los intereses de los 30 millones que impor-
taran 1.200.000 pesos.
EntrarAn en el sorteo los titulos que en pago de
sus 12 millones adquiera el Banco, los que repre-
senten los 10 millones reservados para el Gobierno
y los de los 8 millones que se destinan A recojer
igual cantidad de billetes.
Y A los acreedores por los 30 millones de bille-
tes restantes, 4por qud se les ha de condenar A la
carencia de igual interns, siquiera, ya que su pa-
pel no entra en el sorteo?
6Son el Banco Espafiol, que prest6 para las









aventuras de Mdjico y Santo Domingo a interns de
6 por ciento, y los tenedores que ahora presten al
Gobierno 10 millones al 8 por ciento, de mejor con-
dicion que aquellos que conserven la otra clase de
titulos de la deuda del Estado, lamados billetes?
La several rectitud del autor del plan olvid6 que
en tan grave falta de equidad se incurria; pero pre-
cisamente tenia que ser asi; porque no son sufi-
cientes 15.dias para estudiar y comprender los
complejos y variados problems que se relacionan
con el movimiento econ6mico de un pueblo, y m6-
nos afn si se desconoce la situation y las condi-
ciones de ese pueblo.
No: no es possible resolver en breve tiempo,
con acierto y sin lastimar grandes intereses, esas
dificiles cuestiones, mAs dificiles afin en moments
anormales de lavida political y social de un pais.




















XI.



Inconstitucionalidad del emprestito.



Dice el art. 50 de la Constitucion de 1869:
fuerza military se presentaran al Congreso antes que al Senado.
El art. 103:
ner de las propiedades del Estado y para tomar caudales d prds-
tamo, sobre el cr6dito de la Nacion.>
El art. 104:
<(No se hari ningun empr6stito sin que se voten al mismo tiem-
po los recursos necesarios para pagar sus intereses.>
Y el art. 105:
< dito piblico se considerardn como parte del presupuesto y se pu-
blicarin con este caricter.>
iSiendo esa la letra de la ley, ic6mo es que el
Ministro de Ultramar ha decretado, sin autoriza-








85
cion de las C6rtes, un emprestito de 60 millones de
pesos sobre la isla de Cuba?
Se dird que la Constitucion no rije en las pro-
vincias de Ultramar.... bPues qud? iLas rentas del
Estado, el Tesoro de la Nacion, que se afectan por
esa operation, no han de administrarse con arre-
glo a ese C6digo fundamental? iNo son de Espana
esas rentas y ese Tesoro?
gNo va 6 presentar el Ministro a las C6rtes los
presupuestos de Cuba?
Si los preceptos constitucionales no alcanzan 6
las rentas de esa provincia, i, qu6 llevar sus pre-
supuestos al exdmen y aprobacion del Parlamento?
Por qu6 no los aprueba el Ministro por medio de
un decreto?
,No fue sometida a la resolution de las C6rtes
la ley sobre abolicion de la esclavitud en las Anti-
Ilas, por el Sr. Moret? 6Qud razon hubo para ello,
cuando la Constitucion no rije en aquellas tierras?
La misma question del empr6stito, nno fuu ob-
jeto de various proyectos que gobiernos anteriores
formularon y presentaron tambien al Congreso?
4Qud Constitucion era la vigente en esos fiempos?
La de 1869. iSe habia hecho extensive a Cuba?
N6.
Pues si es asi, si tales precedentes tenia a la
vista y recuerda el actual Ministro de Ultramar,
gc6mo es que ahora ha resuelto por autoridad pro-
pia, lo que segun la ley fundamental s6lo es po-
testativo de las C6rtes? iC6mo es que ha conver-
tido en colonia lo que en ese C6digo se llama pro-
vincia? ,Quien le ha dado esa facultad de hacer 6










mandar hacer emprdstitos, que no le concede la
Constitucion?
iSi sera por eso que se consider y llama la
garantia mas grande que tienen en la Peninsula los
intereses espahioles de Ultramar?
'Bien se puede decir, tratAndose de tan delicado
particular, con las palabras del mismo Ministro de
Ultramar: ( larmente los democrAticos, deben precaver cuidado-
samente toda acusacion de doblez y malicia, ain
mas deben precaver toda reconvencion por errors
que refluir puedan en dafio de los pueblos, y que no
basta que en el gobernante no haya malicia ni haya
doblez, sino que es precise que no incurra en des-
aciertos i olvido de los preceptos legales.
Porque en el present caso, separAndose el ac-
tual Ministro de Ultramar, de la send que le ha-
bian trazado sus antecesores y resolviendo por si
una question de las mAs intrincadas y trascendenta-
les para Cuba, no solo ha despojado A esta de su
character de provincia, declarAndola de hecho colo-
nia, por cuya razon he usado esta palabra algunas
veces en este escrito; no solo la ha dotado de una
carga onerosa que Ilevara, a buen library, por mu-
chos afios; no solo la ha favorecido con una evolu-
cion financiera de dificil ejecucion hoy y de posi-
blesfunestos resultados mariana, sino que ha au-
mentado sin comprenderlo, el descrddito de los bi-
lletes quo ahora circulan, y creado el de los titulos
que ban de reemplazarlos, porque.ademAs de near
A los unos y a los otros la garantia de la Nacion,
ha lanzado una determination desprovista de la au-










toridad que tendria A haber sido acordada por las
C6rtes.
Y esa falta, indispensablemente ha de herir el
prestigio de los titulos presents y de los titulos
futures.
Porque unos la traduciran como el deseo de elu-
dir la responsabilidad de la Nacion por el pago de
la deuda:
Otros la considerarAn un indicio de future auto-
nomia en Cuba.
Todos veran dos hechos manifiestos:
Que el emprdstito no ha sido votado en C6r-
tes, sino dispuesto por un Ministro:
Que se niega la garantia national a ese em-
prdstito.
Hd ahi el paliativo que ha enviado a aquella
isla el actual Ministro de Ultramar (1).








(1) Leido este opisculo a algunos amigos del autor, uno de
ellos le dirigi6 esta pregunta:
--4Por qu6, despues de sefialar los orrores del plan, no indica
V. lo que debi6 hacerse para resolver la question econ6mica
de Cuba?
El autor contest:
-Bastante se dice cuil hubiera sido el remedio; pero la cura
estiA cargo del Ministro de Ultramar. El lo busquey lo propine,
que tal es el deber que se ha impuesto al aceptar el destino que
ocupa.


















XII.


Lo que conviene en la question economic.



Deseo, y conmigo cuantos median y se afanan
por el arreglo de la question econ6mica en Cuba:
1, Que se revoque el Decreto que manda lle-
var A ejecucion el desgraciado plan financiero del
Ministro de Ultramar:
2.0 Que las C6rtes declared que los billetes hoy
circulantes en esa isla, emitidos por el Banco Es-
pafol de la Habana en concept de prdstamos al
Estado, representan una deuda national:
3.0 Que como titulos representatives de una
deuda national, seran pagados en cualquier estre-
mo por Espafia:
4. Que se estudie bien, se formule con la po-
sible brevedad y se lleve A cabo un emprestito, que
en nada y por nada ofrezca el menor indicio de deu-
da colonial, 6 permit career que habra de conce-
derse vida auton6mica A esa provincia:









5:. Que en los detalles del proyecto se eviten
tantas contradicciones, tantos errors como existen
en el.plan impugnado en este opfsculo:
6." Que en ningun caso se decrete esa especie de
hipoteca que parece crearse sobre la grande Antilla.
7. Que en el sistema de amortizacion de la
deuda se tenga muy en cuenta la posibilidad, mas
afn, la seguridad de los pagos, a fin de precaver
eventualidades que pudieran ser desastrosas en el
porvenir.
8. Que se comprenda que si bien es indispen-
sable hacer algo para remediar los conflicts eco-
n6micos que ahora existen en los mercados de
Cuba, indispensable es tambien tener present y
muy present la necesidad de impedir dificultades
a esa lejana y codiciada provincia, en el terreno
de la political national alli.
9. Que en todo y por todo se obedezca al pen-
samiento de no perinitir que se inicie en nuestras
tierras de Ultramar la vida auton6mica, que habria
de conducirlas d su separacion de Espafia.
,Se realizarin estas aspiraciones que dicta el in-
teres por esa tierra espafiola? 10jala, y mil veces
ojald!
Si asi se hiciera la operation, seria realizable en
corto tiempo; el element leal, que, en la lucha
contra una insurrection inicua, ha venido hacien-
do tantos y tantos sacrificios, cobraria nuevo alien-
to; y los que han alzado una ensefia rebelde en dafio
propio, en dafio del suelo en que nacieron,.y en
daio de su existencia como pueblo, verian desva-
necerse hasta sus mds ligeras ilusiones.









La operation seria realizable en corto tiempo;,
porque el crddito habria de acompafiarla desde su
origen, y la.confianza la haria aceptar a :los capi-
talistas, dadas buenas condiciones en el plan, dado
el sefialamiento oportuno y bien calculado de los
recursos del Tesoro espafol aqui 6 en Cuba para
cumplir con exactitud las obligaciones que se con-
trajeran, y dada la garantia national en el recono-
cimiento y para la contratacion del emprdstito,
como una deuda que es de la Nacion. El element
leal cobraria nuevo aliento; porque veria en ese he-
cho una prueba evident de que Espafia estrechaba
afin mas los antiguos lazos con la isla de Cuba,
confundiendo los intereses mdtuos y las mtituas
obligaciones; y huyendo de aquello que pudiera
apreciarse como anuncio de una probable separa-
cion mAs 6 menos acentuada entire la provincia y
la Madre Patria.
Los rebeldes verian desvanecerse su ultima ilu-
sion; porque habrian de adquirir la conviction mis
absolute de que nunca so dard el mis pequefo paso
en el sendero de esa fatal autonomia, de ese go-
bierno del pais por el pais, en mal hora indicado en
otros dias, y que hubiera de producer muy luego
para la que con razon se llama perla de Occidente,
la independencia y la ruina, 6 la sumision al poder
del extranjero. Y esa conviction les Ilegaria A
cuantos esperan aprovechar los desaciertos nues-
tros, desde el moment en que Espafia declardra
que es suya, como lo es, la deuda contraida, y que
esta resuelta A agotar cuantos recursos tenga en la
defense de sus derechos incontestables y sagrados,










sin permitir que exista el menor asomo de distin-
cion en Hacienda; sin aceptar que se inicie la m6s
insignificant independencia en el gobierno y ad-
ministracion de la provincia.
Mas deseo, y conmigo, debo repetirlo, no.pocos
de los que aqui se afanan por la suerte y conserva-
cion de Cuba, como parte integrante de la nacion.
Deseamos que con el derecho que al Gobierno
asiste; con la razon que le da la justicia y con la
noble energia de que debe hacer alarde, proceda a
aplicar sin mas demora a la extincion de esa deuda,
creada ppr los que rebelAndose han turbado la paz
de nuestros pueblos antillanos, NO LOS RENDIMIEN-
TOS, SINO LOS PRODUCTS, EL VALOR EN TENTA, DE
LOS BIENES, de que la ley ha privado A esos rebel-
des, haciendo que contribuyan asi A remediar los
males que.han causado; aliviando de ese modo los
perjuicios que sus actos han traido sobre el ele-
mento leal, al que si no, sharia que sufriera, 61 so-
lo, el peso de esos dafios; destruyendo en nuestros
enemigos la esperanza de recuperar mailana esas
riquezas, que afn hoy alimentan; y demostrando
asi con esa resolution justificada, con ese ejemplo,
que no seria perdido, que en ningun tiempo pode-
mos transigir con la traicion.
Y no nos detengamos en incomprcnsibles dila-
ciones: n6. Mejor ahora que mariana: la vacilacion
on esto engendra dudas, y 6 las dudas sigue el des-
contento.
Pero de ese particular habrd de ocuparme mis
detenidamente al tratar en otro opisculo sobre .A
NECESARIA VENTA DE ESOS BIENES,

















XIII.


Los partidarios del emprdstito.


Partidarios tiene desde hace much tiempo el
pensamiento de crear una deuda con las mismas
condiciones de las deudas de todas las naciones, en
lugar de la especialisima y muy favorable al Esta-
do que hoy existe en Cuba.
HubiBramos pedido, los que en parte nos mos-
trAbamos contrarios, un lugar en las filas de los
que tal deseaban y hubidramos sido de los mds en-
tusiastas sostenedores de la idea, si desde el primer
anuncio del proyecto no hubidsemos comprendido
en los que en aquella isla buscaban esa solution do
las dificultades que surgieron en sus mercados, un
equivocado concept, al career que para la opera-
cion se habria de adoptar aqui otra forma que la
resuelta, de la cual pueden sobrevenir inconve-
nientes para la political que debe seguirse siempre
en las provincias de Ultramar.








93
Abrigabamos algunos, el temor que hemos vis-
to realizado, de que en la Peninsula y por ciertas
entidades, se aspirase A eludir la responsabilidad
de la Nacion por esa deuda, declinAndola indebida-
mente sobre Cuba sola, y apreciando en poco las
graves consecuencias de un hecho que seria, como
es, de caracter autondmico.
MAs de una vez, y por medio de la prensa, an-
ticip6 la espresion de esa sospecha que en mi exis-
tia y que tomaba cuerpo conforme iban manifes-
tAndose las opinions de personas que podian in-
fluir en la naturaleza de la deseada operation; mas
de una vez sefiald los males que una solution err6-
nea del asunto podria traer, y mas de una vez alce
la voz contra un emprdstito que vistiese el ropaje
de deuda colonial, convencido de que ese primer
acto en la esfera de la autonomia, habia de ser pre-
cursor de otros para igual modificacion en la vida
political y social de las Antillas.
No se me ocultaba, como no se ocultaba A los
que desde alli clamaban porque se hiciera algo, que
algo tenia que hacerse para neutralizar los incon-
venientes de la falta de equilibrio entire las dos es-
pecies de valores circulantes: no se me ocultaba que
cuando no se establecian buenas y oportunas medi-
das bancarias, que fuesen combatiendo los abusos
del Agio y la especulacion, al paso que iban presen-
tandose, precisas eran medidas que emanAran del
Gobierno, por lo mismo que el. Gobierno en repre-
.sentacion de Espafia, y a causa de necesidades de
carActer absolutamente national, habia contraido
la deuda y era el obligado a corregir los males por'









esia producidos; males que por mas que no fuesen
pavorosos, como alguno; exageradamente decla-
maban, impedian la ficil march de las transaccio-
nes comerciales; y por eso, a la vez que otros, pe-
dia un emprdstito, pero un emprsstito verdadera-
mente national, basado en las reglas de equidad,
que no trajera la menor sombra de separacion en-
tre la provincia y el Estado, quo al contrario estre-
chase los lazos entire aquella y dste, que fuera, en
fin, una garantia solemn de que nunca se conce-
deri 6 las Antillas nada que parezca, tan siquiera,
autonomia colonial.
Sin embargo, veia muy cercano el peligro de
que A guisa de remedio se les diera un medicamen-
to que empeorara el estado de las cosas en lo pre-
sente, y cuando no en lo present, en lo future; y
ent6nces aconsejaba que se prefiriera 6 lo que te-
mia habia de hacerse, y se ha hecho ya, dejar la
deuda cual estaba, declar6ndola deuda national y
disponiendo la conversion progresiva de los billetes
circulantes, con los products del subsidio estable-
cido para ese fin.
Semejante, cuando no id6ntica, era la aspiracion
de cuantos en Cuba reclamaban medidas reparado-
ras para la situation del mercado monetario alli. Y
digo que semejante era su aspiracion, porque no
era igual A ese pensamiento en todos sus deta-
lies. Desedbamos a la vez el reconocimiento pfibli-
co y solemne de la deuda por la Nacion como deuda
suya, s6lo diferiamos en los detalles del proyecto:
desedbamos un empr6stito que pronto remediase
las dificultades econ6micas de aquella isla; un em-









pr6stito de Espafia, nunca un emprdstito de Cuba,
s61o habia divergencia en pormenores de importan-
cia muy secundaria en la question.
El constant y afanoso empefio de los que acd
abogaban por que una resolution se adoptase, les
llevaba a no ver los inconvenientes que luego van
A aparecer, por consecuencia de una-precipitacion
que ha conducido al error. Esa resolution se dict6,
y aquellos la ban aplaudido como una media sal-
vadora para Cuba. De seguro que los buenos espa-
holes que alli resident no la celebrarin, como algu-
nos aqui no la celebramos, cuando lean el Decreto
que ha creado una deuda colonial.
Porque alli no puede haber un corazon amante
de Espaiia que apruebe lo que establece una de las
formas de la -vida auton6mica, que paso A paso lle-
varian i esa isla al cumplimiento de la funesta fra-
se en hora aciaga escrita en un documento official:
al gobierno delpais por elpais.
El element leal de Cuba pedia que se efectud-
ra un emprdstito con caracter national, aunque
para su pago so sefialasen en primer tdrmino las
rentas del Estado en esa provincia: no lo ha alcan-
zado.
Se le ha concedido el derecho de sufrir todos los
males de un emprdstito cuantioso y todos los per-
juicios de una concepcion err6nea; err6nea en su
esencia, err6nea en sus detalles; pero no se le ha
concedido lo que podria atenuar esos positives da-
fios: la garantia national para la deuda.
iHan entendido esto los que encomiaron el De-
creto? Si lo han entendido, L4 qud tanta. alabanza








96
por una resolucion.que puede proporcionarnos di-
ficultades de much trascendencia?
Si no lo ban entendido asi; si lo contrario creen
ain, deben contestar con arguments y demostra-
ciones a las demostraciones y los arguments de
este opiisculo.

No es impossible la colocacion de los titulos de
la mal lamada deuda de Cuba; pero temo y conmi-
go temen muchos, las futuras consecuencias de la
operation.
Creo que si la colocacion se hace en la misma
isla, como ha de hacerse a cambio de metalico, y
ese metalico habrd de emplearse en recojer los bi-
lletes, volverd aquel, con escepcion de pequefia can-
tidad, a las areas particulars en que hoy se encuen-
tra; si es que en ellas hay 60 millones de pesos es-
tancados, sin empleo; y por iltimo, preveo que en
ese caso solo se habra conseguido 'trasformar los
billetes en titulos 6 plazo, disminuyendo initilmen-
te y de un modo sensible los elements de los cam-
bios y la circulacion de los valores.
Juzgo probable que si se colocan esos titulos en
el extranjero, sean algun dia la espada de Damocles
que estara colgada sobre Cuba y que podran esgri-
mir, contra ella, nuestros enemigos, porque serdn
posibles las complicaciones para ese pais, si llega
la hora, que pudiera llegar, en que no fuesen su-
ficientes los sobrantes de las rentas para la amor-
tizacion de capitals y pago de los intereses de la
deuda.
Los que hoy en Cuba, en el primer moment









de satisfaction, porque juzgan salvadas las dificul-
tades econ6micas presents, no se han ocupado de
las eventuales dificultades futures, cuando princi -
pien 6 entrever la posibilidad de estas en el porve-
nir, no sentir6n much gratitud al que les ha en-
viado tan espuesto paliativo para sus males de hoy,
y acaso lean en el preambulo del decreto de 9 de
Agosto unas palabras que no.aparecen escritas en
l6:

















XIV.


Conclusion.


El Ministro de Ultramar ha dicho al principio
del preAmbulo del Decreto de 9 de Agosto, que >>consagrado A la question rentistica y econ6mica
>de Cuba, grande atencion, y que estudiAndola con
>detenimiento y procurando pedir consejo A la pru-
,)dencia para no poner en olvido ninguna de las
>necesidades que se relacionan con el asunto y
>para medir lo que permitia esperar la situation
>de la isla, ha conseguido encontrar soluciones ha-
cederas y sencillas, pero bastantes para atajar los
>peligros que so sefialaban.>
No ser6 yo quien ponga en duda el que, atencion haya consagrado al asunto,> y que haya
pedido consejos A la prudencia; pero si podr6 decir
que, por desgracia, ha sido contraproducente el fru-
to de sus desvelos, y que malos consejos le ha dado
la prudencia, cuando ha venido A concebir el des-









graciado plan que ha mandado llevar a ejecucion.
Porque no ha encontrado soluciones hacederas
y sencillas, sino trabajosas y contradictorie- en sus
detalles;
Porque esas soluciones no son suficientes para
atajar peligros, sino ocesionadas a produc;rlos en
adelante;
Porque ha llevado hoy el desencanto a los que
confiaban en su acierto, y para dia mas 6 menos le-
jano una amarga desilusion a los que hoy no ven
el dafio probable para el porvenir.
Pero el actual Ministro de Ultramar ha combi-
nado una gran operation financiera.
Ha convertido una deuda national, en deuda
provincial, que es un error en political.
Ha creado una deuda de 60 millones de pesos
con interns de 8 por ciento, para amortizar otra de
50 millones sin interns, que es un error en Ha-
cienda.
Ha rechazado una deuda interior, sustituyen-
dola con otra que sera exterior, que es un error de
gobierno.
Ha impuesto a rna de nuestras provincias de
Ultramar un gravamen oneroso, que antes no te-
nia; sujetandola en su vida political a las eventuali-
dades de su Hacienda, cual si fuera un pais auton6-
micamente regido; que es un error trascendental
para aquellos pueblos.








100
Al concluir repetird lo que he consignado en
una de las precedentes pdginas:
El Decreto del actual Ministro de Ultramar,
creando una deuda provincial, es un acto, de bue-
na f6, inocente; pero de aufonomia de Hacienda; y
la autonomia de la Hacienda en Cuba es la basa, el
punto de partida de la AUTONOMiA COLONIAL.
La comprobacion de esta verdad nos la ha de
dar el porvenir.
cKvmoy 9 62 owole.




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