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Title: La tutela
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00020587/00001
 Material Information
Title: La tutela
Physical Description: 46 p. : ; 24 cm.
Language: Spanish
Creator: Carrillo, Alfonso, 1902-
Publisher: Tip. Sánchez y De Guise
Place of Publication: Guatemala
Publication Date: 1926
 Subjects
Subject: Guardian and ward -- Guatemala   ( lcsh )
Genre: theses   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Thesis: Thesis (abogado y notario)--Facultad de Derecho, Notariado y Ciencias Políticas y Sociales del Centro, 1926.
Statement of Responsibility: por Alfonso Carrillo.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00020587
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002734393
oclc - 47688967
notis - ANL2206

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    Prelude
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    Main
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        Personas que están sujetas a tutela
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        Diferentes clases de Tutela
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        Tutela testamentaria
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        Tutela legítima
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        Tutela dativa
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        Tutela específica
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        Diferentes sistemas de Tutela
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        Conviene el consejo de Tutela en Guatemala?
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        Conviene el sistema del código antiguo
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        Apertura de la Tutela
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        Garantía de la gestión tutelar
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        Gestión tutelar
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        Las cuentas de la Tutela
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        El consejo de Tutela
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        Ministerio público
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    Proposiciones
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Full Text




FACULTAD DE DERECHO, NOTARIADO
Y CIENCIAS POLITICAL Y SOCIALES
DEL CENTRO

REPUBLICAN DE GUATEMALA
CENTRO AMERICA




ALFONSO CARRILLO


@ NOVIEMBRE DE 1926 g


GUATEMALA, C. A.

TIPOGRAFIA SANCHEZ & DE GUISE
8S Avenida Sur NQ 24.


~------~--------------~---~-``


o




_-J, OTARIADO
Y CIENCIAS POLITICAL Y SOCIALES
DEL CENTRO
REPUBLICAN DE GUATEMALA
CENTRO AMERICA


J~A~


ITUTI LA


TE;SIS

PRESENTADA A LA JUNTA DIRECTIVE

DE LA

FACULTAD DE DERECHO, NOTARIADO
Y CIENCIAS POLITICAL Y SOCIALES
DEL CENTRO

POR


ALFONSO CARRILLO


EN EL ACTO

DE SU INVESTIDURA DE


ABOGADO Y NOTARIO





NOVIEMBRE DE 1926.





GUATEMALA, C. A.
TIPOGRAFIA SANCHEZ & DE GUISE
84 Avenida Sur No 24.


~ __






JUNTA DIRECTIVE
DE LA FACULTAD DE DERECHO, NOTARIADO
Y CIENCIAS POLITICAL Y SOCIALES

DEL CENTRO Kfr


PROPIETARIOS:


1 --r


DECANO .............
VOCAL 10 ...........
VOCAL 29 ..... .....
VOCAL 39 . . .
VOCAL 3Q
VO AL 4 ... ... ..
SECRETARIO ........


Lie. don Manuel Antonio Herrera.
,, ,, Juan Rosales Alcantara.
,, ,, Angel Gonzalez.
,, ,, Ernesto Rivas.
,, ,, Benjamin G6mez Urruela.
,, ,, Carlos Castellanos R.


SUPLENTES:


DECANO .............
VOCAL 19 ...........
VOCAL 29 ..........
VOCAL 3 ...........
VOCAL 49 ...........
SECRETARI:O .........


Lie. don J. Antonio M6ndez.
,, ,, Jos6 Maria Lazo.
,, ,, Octavio Aguilar.
,, ,, Abel Gir6n.
,, Francisco Villagran.
,, 1 Francisco Men6ndez B.


Tribunal que practice el examen general privado:


DECANO. ............
VOCAL ......... .
EXAMINADOR .........
EXAMIN .DO ..........
SECRETARIO .........


I


Lic. don Manuel Antonio Herrera.
,, ,, Jose Maria Lazo.
,, ,, Manuel Zecefia B.
,, ,, Dario Molina P.
,, ,, Carlos Castellanos R.


Artic lo Ne 286 de la Ley de Instrucci6n Piblica.- La tesis deber. presentarse
impresa a los miembros de la Junta Directiva, con tres dias de anticipaci6n al
examen ptiblico. Al fin de la tesis figuraran las proposiciones por su orden,
que seran tantas cuantos sean los ramos estudiados. S6lo los candidates son
responstbles de las doctrinas consignadas en las tesis.















Jlonorable cunta @irectiva:

No he terminado nmis studios. Me present inica-
mente a sostener una prueba que require la Ley para
optar un titulo. Este folleto contiene mi trabajo de tesis
que versa sobre "La Tutela," important material del Dere-
clbo Privado. Al ponerlo en vuestras mamos, pronto estoy
a contestar las objeciones que se le hagan. No pretend
haber echo un tr:abajo original. Ya leva muchos siglos
vividos el mundo para pretender originalidad.
Se ha impuesto como una costumbre inveterada dedi-
car el acto de investidura a las personas que nos han ayudado
en una u otra fornua, a llegar h:asta el. No me parece sufi-
ciente muestra de reconocimiento hacia las personas que
tienen un altar en nuestro interior; sin embargo, yo tambien,
arrastrado por la corriente de la costumbre y porque de-
seara ofrecerles much mds, dedico este acto a mi querida
madre y a los buenos maestros que siempre se sirvieron dis-
tinguirme con su cariilo.












LA TFUTT ELA

Definici6n.

La tutela (del latin tucri, defender, proteger) es un
mandate en virtud del cual una persona se encarga de
cuidar a un menor no emancipado, o a un incapaz de-
clarado en estado de interdicci6n, de administrar sus bie-
nes y de representarlo en los actos civiles. (G. Baudry-
Lacantinerie).
La tutela es una funci6n juridica confiada a una per-
sona capaz, que consiste en cuidar de la persona de un
incapaz y de administrar sus bienes. (Marcel Planiol.)
Tutela, (de tieor, cuidar, ver por alguna persona o
cosa) es el cargo que ejerce alguna persona para cuidar
de la persona e interests de un menor. (Dr. Fernando
Cruz.)
Ninguna de las tres definiciones copiadas da la idea
complete de lo que es la tutela como la entienden la legis-
laci6n modern y los tratadistas citados.
Se trata de un cargo pfiblico conferido a una persona
por voluntad de los padres del incapaz, por ministerio de
la Ley o por designaci6n del Consejo de Familia o nom-
bramiento del Juez. Su objeto es cuidar de la educaci6n y
sostenimiento del incapaz y velar por la buena administra-
ci6n de sus haberes; pero hay ocasiones en que no es una
persona determinada la que se eneuentra sujeta a tutela,
como en el caso del hijo p6stumo, en que se nombra un tu-
tor del vientre (curateur au venture, com o l llama la le-
gislaci6n francesa), encargado de establecer la verdad del
parto; en el caso de la herencia yacente, sujeta a adminis-
trador mientras aparecen los le-itimos herederos, o en los
easos de ausencia, en los cuales lo tutelado en rigor de ver-
dad no son personas determinadas, sino intereses de indi-
viduos desconocidos.
La tutela se impone en todos esos casos, ya que las
personas interesadas, por una u otra causa, no pueden hacer
valer sus derechos y ya que la palabra tutela, importada
del Derecho Romano, trade su origen del latin done significa
cuidar, protege.




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Por las razones expuestas condense la definici6n en
los siguientes terminos: "Tutela es una instituci6n civil
de orden pfiblico, por la cual se encarga a una persona capaz
que tome sobre si el cuidado y educaci6n de un incapaz,
que ha. salido de la patria potestad, administre sus bienes
con la debida diligencia y lo represent en los actos civiles.
Por la tutela puede encargarse una persona unicamente de
administrar los bienes ajenos, en tanto se establece quienes
son los legitimos propietarios."

Personas que estin sujetas a tutela.

Las personas sujetas a tutela pueden clasificarse en dos
grupos: menores y mayores de edad.
Por raz6n de falta temporal de capacidad para go-
bernarse por si mismos, estdn sujetos a tutela los que no
han llegado a la mayoria de edad en que la Ley les recono-
ce habilidad para tratar y contratar por cuenta propia, sin
asesoria.
Las legislaciones de los diferentes paises, atendiendo
a razones especiales de cada localidad, han establecido dis-
tintas edades para obtener la capacidad civil. Nuestra
Ley la concede sin distinci6n de sexos a los veintiin afios
(Artos. 40 y 41 C. 0.) Pueblos hay donde la mujer la
obtiene mis tarde, lo que no extrafia, si recordamos que
hubo legisladores que sometieron a perpetua tutela a la mu-
jer, ya en tiempos recientes, como en el antiguo Derecho
Romano. (Jacinto Chac6n.)
Si al l1egar a la mayoria de edad, el ex-menor padece
alguna enfermedad mental de las que son motive de incapa-
cidad, no saldrA de la tutela a que estaba sometido y que,
en caso normal, habria terminado por el hecho de su mayo-
ria. El menor de catorce arios no puede ser declarado en
estado de interdicci6n. (Arto. 43, inciso 2.)
En el dereeho Romano se consideraba la tutela dividi-
da en dos parties: el tutor se encargaba del pupilo, del
menor de catorce afios, si era hombre y de la menor de
doce, si mujer; el guardador, del menor de edad, pero ma-
yor de doce y catorce afios. Las legislaciones posteriores
no han creido 6til esta division y la han abolido establecien-
do niicamente la tutela para toda la menor edad y ain
para los casos de interdicci6n, de los que tambi6n hacia di-





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ferencia el derecho Romano, diferencia que todavia conser-
van algunas legislaciones.
Se fundaba esta distinci6n en que los tutores se ocupa-
ban de preferencia de la persona del menor y los guar-
dadores de sus bienes. La argumentaci6n es sutil y carece
de base. Tenga la edad que tenga el incapacitado, siempre
deberd encargarse de su cuidado personal el guardador, sin
por eso desatender sus intereses. La division estableci-
da entire uno y otro cargo carecia de raz6n de ser y daba
lugar a multitud de trastornos. El C6digo Civil la aboli6
por su Articulo 330.
Ciertas enfermedades mentales han hecho suponer, en
la persona que las padece, la total o parcial incapacidad de
dirigir sus negocios y han obligado al Legislador a some-
terla a una tutela mis o menos estrieta, segthn la magnitude
de la dolencia.
Nuestra Ley permit decretar la interdicci6n por las
causales siguientes: locura o imbecilidad y sordomudez,
cuando la persona no puede darse a entender por escrito.
(Arto. 43 C. C.)
Otras legislaciones establecen ademns, como causes que
obligan a vigilancia: la prodigalidad y la debilidad de es-
piritu, para cuyos casos la Ley francesa establece un Con-
sejo Judicial que uinicamente asiste al ineapaz, sin adminis-
trar sus bienes, ni celebrar actos validos a nombre del
asistido. (Planiol.)
Se trata de saber si la vejez y la ebriedad habitual
pueden ser causes de interdicci6n. Los tratadistas de la
material, que he consultado, se pronuncian en el sentido de
que, si estas circunstancias traen como consecuencia la
p6rdida de las facultades mentales (supresi6n o alteraci6n),
la interdicci6n debe ser declarada por esta causal.
Como lo dije antes, el vientre de una mujer encinta
puede ser objeto de tutela, a fin de garantizar los intereses
de diferentes personas con relaci6n a los bienes del marido
premuerto. El tutor se di para comprobar la realidad del
embarazo, la efectividad del parto, y la identidad del re-
ci6n nacido quien, desde el moment de su nacimiento pue-
de quedar en tutela.
El Derecho Franc6s pretend salvaguardiar con 6sto
los interests del hijo p6stumo o de los demAs parientes del
padre premuerto, en su caso, cuando se encuentran en pugna





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con los de la madre que puede ocultarles su estado, hacer
desaparecer al infante o suplantarlo.
En el C6digo Civil de Procedimientos de Guatemala
se reconoce la necesidad de la vigilancia de la mujer encinta
y se permit decretar su dep6sito en casa honorable, por
propia solicitud o a petici6n de las personas interesadas en
comprobar los hechos a que me referi y que pueden ser adul-
terados con dafiado interns. (Artos. 1,656 y 1,657 Prs.
Civs.)
Cuando una persona se ha ausentado del territorio de
la Repfiblica sin dejar apoderado que la represent, el
Juez de I." Instancia, a solicitud de parte interesada, y
previa comprobaci6n de la ausencia, nombrari guardador
al ausente para que cuide de sus bienes, dando preferencia
a los parientes mis pr6ximos. Puede suceder tambien que
haya necesidad de nombrar defensor del ausente, a fin de
que salga en su representaci6n a los juicios que contra aquel
se promuevan.
El Derecho antiguo no preceptuaba nada o casi nada
a este respect. La ausencia era cosa pocas veces vista.
La dificultad de las comunicaciones mantenia en su terru-
io a los habitantes de un pais. Hoy es diferente el aspect
del problema. Lo numeroso de las vias de comunicaci6n,
y la seguridad que prestan, motivan la frecuencia de los
viajes y los casos de ausencia se presentan con perjuicio
para los intereses particulares.

Unidad de la Tutela.

La unidad de la tutela es preconizada por todos los
tratadistas modernos y en los C6digos se ha asentado tal
principio, en la inteligencia de que, es mrs flcil deducir
las responsabilidades consiguientes a una sola persona que
a varias.
En legislaciones de 6pocas anteriores se permitia el
funcionamiento de various tutores a la vez lo que, ademis
de introducir desorden en la gesti6n de los intereses del
menor o incapacitado, desnaturaliza la ficci6n de la Ley.
El Derecho Romano admitia la diversidad de tutores,
pero encargando a cada uno determinado trabajo, por
ejemplo: un tutor se encargaba de la Administraci6n de
los bienes del tutelado y el otro de su educaci6n y cuidado
personal. Desde luego parece que esta division redundaria
en provecho del incapacitado, pero si pensamos que no es





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trabajo excesivo para una persona el cuidar de otro y de
sus interests, concluiremos con que la diferencia hecha en-
tre una y otra gestion, solo complicaba infitilmente la
labor tutelar que muy bien puede estar en manos de uno
solo, como lo establece nuestra Ley. (Arto. 331 C. C.)
El C6digo Franc6s admit el cargo de protutor (pro-
tuteur), para el caso en que el incapacitado resida en Fran-
cia y tenga bienes que Ie pertenezean en las Colonias, o
viceversa.
Tambidn admite el CGdigo Franc6s, com o estable-
cia el nuestro (Arto. 316) que el marido sera cotutor solida-
rio con su mujer, por la tutela que 6sta ejerza.
El C6digo Civil que nos rige permit que ejerzan tuto-
ria las mujeres, pero solo en el caso de que sean viudas o
solteras. (Artos. 346 y 352, inciso 6.) Con eso se evita
la obligaci6n de darles como cotutor a su marido y se man-
tiene fire el principio de unidad.

Diferentes classes de Tutela.

Atendiendo a las personas sujetas a ella, ya dije que
se divide en tutela y curatela, comprendi6ndose ambas en
el nombre gen6rico de guard.
Por su origen, la tutela puede ser: natural, testamen-
taria, legitima, dativa, del Estado y oficiosa. Si es para
un caso particular, sin administraci6n de bienes, se le llama
especifica o ad-hoc, como la llama el C6digo Frances.
La tutela natural se encontraba consignada en nuestro
C6digo Civil, (Artos. 306, 307 y 309). La Comisi6n Co-
dificadora no lo consigno en el nuevo Cuerpo de Leyes,
porque so confunde con la Patria Potestad, maxime al
establecer que 6sta uiltima seria ejercida simultaneamente
por el padre y la madre. (Arto. 276 C. C.) Resabio de
los tiempos en que la mujor no podia ejercitar ciertos de-
rechos, la tutela natural se le concedia iinicamente cuando
el padre, Jefe de la familiar, no habia designado tutor tes-
tamentario. La patria potestad confiere las mismas o mis
amplias facultades para cuidar de la persona y los inte-
reses de los hijos menores, y solo una sutileza pudo diferen-
eiarla de la tutela natural.
El Codigo Civil del 77 permitia al padre nombrar con-
sejeros para que la madre sobreviviente los consultara en el
ejercicio de la tutela, sin cuyo consentimiento e interven-
ci6n, no podria ejercer acto alguno (Arto. 310); sin embar-




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go, autorizaba al padre para especificar los actos en que
debia tomarse el parecer de los Consejeros, quedando la
madre en libertad para ejecutar todos los dem6s sin su
intervenci6n. (Arto. 311.) El Decreto de Reformas 272,
Articulo 101, reformando el 310 del 6Odigo aboli6, si bien
de manera tacita, la obligaci6n de seguir estrechanente la
opinion de los consejeros nombrados por el padre. La co-
misi6n codificadora, al redactar el nuevo C6digo, estableci6
que el padre puede nombrar uno o mas consejeros que diri-
jan y aconsejen a la madre viuda en determinados casos
concernientes a la persona o intereses del hijo, o en todos
aquellos en que el bien de los hijos lo exigiere; pero auto-
riza al Juez para relevar a aquella de seguir el dictamen de
los consejeros, cuando hubiere divergencia, previo cono-
cimiento de causa y oyendo al Ministerio Pfblico. (Artos'.
284 y 285.)
Al estudiar la patria potestad, incidentalmente, por la
confusion que de ella hacia el C6digo anterior con la tutela
natural, hay que decir los casos en que se suspended o restrin-
ge, para dar lugar a una nueva forma.
La ausencia, declarada judicialmente, la interdicci6n,
cuya declaraci6n se haya hecho en forma legal y la ebriedad
consuetudinaria, por parte del que la ejerce, hacen suspen-
der la patria potestad. (Arto. 301 C. C.)
La terminaci6n proviene: de muerte de los que la ejer-
cen; de que llegue a la mayor edad el hijo, y de que se le
emancipe o se le habilite, siempre que no se encuentre en
estado de interdicci6n, pues en ese caso, aunque cumpla
veintifin afios, continfia bajo el dominio de los padres.
(Artos. 283 y 302 C. C.)
La p6rdida se consuma: si se compromete la salud, la
seguridad o la moralidad de los hijos por las costumbres
depravadas o escandalosas de los padres, malos tratamien-
tos o abandon de sus deberes, ain cuando esos hechos no
se encuentren sancionados por la Ley penal; por delito co-
metido por'uno de los padres contra el otro o contra alguno
de sus hijos; por la exposici6n o abandon que el padre o la
madre hiciere de sus hijos, para el que los haya expuesto o
abandonado, y por dos o mas condenas por delito grave.
(Arto. 303 C. C.)
La acci6n solo podra ser promovida por los ascendien-
tes del menor, sus parientes colaterales dentro del cuarto
grado y por el Ministerio Piblico, en su defecto, advirti6n-





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dose que el c6nyuge inocente y el Ministerio Pfiblico seran
parte en el juicio en todos los casos. (Arto. 304 C. C.)
La patria potestad se restringe, en cuanto se refiera a
administraci6n, si se deja al hijo menor una herencia o
legado bajo condici6n de que no lo administren los padres.
Si el testador no design quien debe llevar la administraci6n
de esos bienes, el Juez lo determinarA. (Arto. 291 C. C.)
Tampoco tendri cl que ejerza la patria potestad la ad-
ministraci6n de los bienes adquiridos por el hijo con su
industrial o profesi6n. (Arto. 290 C. C.)

Tutela testamentaria.

Dice la Ley 2." del titulo 16 de la Partida 6." que tie-
ne lugar la tutela testamentaria cuando "El padre esta-
blece guardador a su fijo en su testamento, a que llaman
en latin tutor testament'arius."
Segfin nuestra actual ley, la tutela testamentaria es
la primera que debe considerarse para el caso de que, por
la muerte o inhabilidad de sus padres, quede un menor fuera
de la patria potestad. El nombramiento de tutor y pro-
tutor puede hacerse por el padre, por escritura pfiblica o
por testamento, ya sea para los hijos menores o para los
mayors incapacitados, legitimos o naturales reconocidos,
siempre que ya haya muerto la madre. Esta tiene igual
facultad si muere el padre antes que ella. (Arto. 335 C. C.)
Es natural reconocer a los padres esta facultad, a cada
uno muerto el otro, ya que son ellos los mis interesados
en el porvenir de sus hijos y quienes se encuentran en me-
jor condici6n para elegir la persona que ha de sustituirlos
en la delicada labor de educar y cuidar de su persona y
hacienda.
El C6digo alemin confiere este derecho tambidn a los
abuelos, pero respect a ellos no se puede reconocer igual
solicitud ni tan vivo interns como tratAndose de los pro-
genitores.
Como en el caso expuesto de la patria potestad, un
extrafio que hereda o dona a un menor no emancipado,
puede disponer que la administraci6n de los bienes que
transfiere no scan administrados por el tutor sino por la
persona que 61 design para ese efecto.
La designaci6n de tutor y protutor, de conformidad
con nuestra Ley, hecha por el padre o la madre, en su caso,






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puede ser para todos los hijos o pueden nombrarse various,
uno para cada uno de los incapaces o para cada grupo
de ellos. Puede tambi6n designarse various tutores y pro-
tutores para que entren al ejercicio de su cargo uno en pos
de otro, en el orden de su nombramiento, no pudiendo
ejercer todos a la vez, pues se perderia el principio de
unidad de que ya he hablado. (Arto. 336 C. C.)
El cardcter de iltima voluntad es lo que dh nombre a
esta clase de tutela, no siendo necesario, como lo hacen cons-
tar various tratadistas, que se contenga en testamento la
designaci6n del tutor, reconociendo, eso si, que el document
que la contenga debe reunir los requisitos de un testamento,
aun que sea la forma ol6grafa reconocida por la legislaci6n
francesa. Tambien se admite el nombramiento hecho ante
Juez de Paz asociado de su escribano. Nuestra Ley dice
de manera terminante que el nombramiento debe ser hecho
por escritura piblica o por testament.
La preferencia que se d6 a la tutela testamentaria sobre
toda otra clase de tutelas, esta claramente demostrada en
el C6digo de Guatemala, no solo por la enumeraci6n de las
diferentes classes de ella que reconoce, sino por lo precep-
tuado en los Articulos 337 y 338. La raz6n de esta pre-
ferencia esta, como ya lo dije antes, en que la ley supone
en los padres un acendrado amor por sus hijos y un vivo
interns por proveerlos de persona capacitada para cui-
darlos.
Nadie puede cambiar el nombramiento de tutor testa-
mentario hecho por el progenitor iltimamente muerto, ni
afn el Consejo de familiar o de tutela en los paises donde
existe esta Instituci6n. El finico caso en que se necesita
la confirmaci6n del Consejo de familiar es cuando la madre
que nombra el tutor ha pasado a segundas nupcias. El
C6digo de Guatemala no establece este requisite, y es de
importancia por cuanto la mujer puede obedecer en el
nombramiento a sugestiones de su nuevo esposo con detri-
mento de los intereses de sus hijos y es necesario que haya
una autoridad superior que analice serenamente las cuali-
dades del designado y establezca la conveniencia o inconve-
niencia de dar a los menores dicho tutor. Con respect al
padre no milita igual restricci6n, pues se consider que no
es tan fAcilmente sugestionable el hombre como la mujer,
como dice Manresa comentando el C6digo espafiol. Las
diferencias de sexo no pueden consignarse hoy con la fir-




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meza de hace cinco o diez afios. La debilidad del hom-
bre, en este orden de ideas, puede parangonarse con la
de la mujer y no hay raz6n para poner en entredicho el
nombramiento de tutor que 6sta haga cuando haya pasado
a segundas nupcias, concediendo toda validez al heeho por
el padre en igualdad de circunstancias. En cuanto se re-
fiere al nombramiento de tutor por un extrafio que hereda
a dona, bajo la condici6n de que administre sus bienes una
persona diferente del tutor, la atribuci6n del Consejo de
familiar se concrete finieamente a establecer si conviene o
no al menor aceptar la herencia con esa condici6n, no pu-
diendo deseonocer el nombramiento si se acepta.
Solo en caso de ineapacidad o excusa legal admitida,
podrA llamarse al tutor legitimo que corresponda en susti-
tuci6n del testamentario.
Al hablar de la apertura de la tutela, ejereciio y mane-
ra de terminal la tutoria, hard relaci6n nuevamente a esta
clase, reservAndome para esa oportunidad algunas critics
que me parece nccesitan algunos preceptos de nuestra ley.

Tutela legitima.

Esta elase de tutela toma su nombre de que, por mi-
nisterio de la Ley, entra a ejercerla el pariente ands cercano
del menor, a falta de tutor testamentario.
Los padres que tienen la facultad de disponer en su
testament quien debe hacerse cargo del cuidado de sus
hijos menores, pueden haber dejado de hacer uso de ese
derecho, haber falleeido sin hacer testamento o afin cuando
lo hayan heeho, que el nomhrado haya muerto antes que el
padre, que sea incapaz para desempefiar el cargo, que ten-
ga a su favor una excuse legal que haga valer en tiempo,
o que, nombrado por la madre que contrajo segundas nup-
cias. no se confirm por el consejo de familiar o que no se
acepte la herencia, donacion o legado hechos bajo condici6n
de que determinada persona ejerza la tutela. En estos
casos cl menor queda sin tutor, debe provedrsele de tutor
legitimo.
Viene inmediatamente despuis de la tutela testamen-
taria la tutela legitima, porque, si para sostener la pri-
mera hay la consideraci6n del mayor cariflo y mAs vivo
intros por la suerte de los incapaces, que obliga a los pa-
dres a buscar la persona que conviene para el cuidado de





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sus hijos, milita a favor de la segunda, en defecto de aque-
lla, la presunci6n de que los parientes mks pr6ximos verAn
con mas diligencia por la educaci6n y defense del menor
o incapacitado.
La anterior legislaci6n llamaba al ejercicio de la tutela
legitima hasta a los tios, (Arto. 327), lo que no estaba de
acuerdo con los concepts vertidos por tratadistas que opi-
nan que la familiar esta constituida solamente por la linea
recta, ascendientes y descendientes, excluyendo asi a los de
la line colateral, hermanos enteros, medio hermanos y
tios. La comisi6n codificadora quit el derecho de ser
tutor legitimo al tio, reduci6ndolo inicamente a los ascen-
dientes, sin distinci6n de sexos, prefiriendo siempre el m6s
pr6ximo al mas lejano y el var6n a la hembra, y a los her-
manos, dando preferencia a los que procedan de ambas
lineas, sin distinci6n de sexo y llamando primero al de
mayor edad. Se hace una salvedad y es que las mujeres,
llamadas por la ley para la tutoria, solo podrAn ejercerla en
el caso de ser solteras o viudas. (Arto. 339 C. C.)
En nuestro C6digo Civil, como en otros de paises mas
adelantados, se estableee que los Directores de los Hospicios
y Casas de Hu4rfanos son ipso-jure los tutores de los asila-
dos en tales establecimientos. (Arto. 341 C. C.)i
Screen algunos que la circunstancia de que el padre o
la madre hayan nombrado tutor testamentario para su
hijo incapaz, hace perder aT tutor legitimo el dereeho de
ejercer la tutoria, aun cuando el nombrado por testamento
no pueda desempefiarla por una u otra causa. Se dice
que esta patente la exclusion que hicieron los padres, me-
jores conocedores, de los parientes llamados por la Ley.
De esta suerte se sostiene que en falta del tutor testamen-
tario no queda mAs que la tutela dativa, no purdiendo lla-
marse a ningmn tutor legitimo.
Nuestra Ley no es concluyente a este respect. El
Articulo 337 del 0. 0. dice: "Si por un nombramiento
conditional de tutor o por cualquier otro motivo, faltare
el tutor testamentario, se proveerA al menor de tutor con-
forme a la Ley." La exclusion presunta no es 16gica, el
padre o madre, al nombrar un guardador en su testament,
solo demuestra confianza en el nombrado, mas no descon-
fianza de persona alguna; afirmar una cosa, no es negar
otra. (Chac6n.)




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No puede sostenerse tampoco esa simple presunci6n
contra la mias fuerte que sostiene la ley, fundada en el
carifio de familiar que hace suponer mayor cuidado.
Las mujeres, a quienes la ley confiere la tutela legitima,
no estin obligadas a aceptar, segRin algunas legislaciones,
]a francesa por ejemplo, y pueden declinar su ejercicio.
El fundamento parece ser el de quc la mujer no tiene
capacidad suficiente para los negocios, por el aislamiento
en que sc mantiene y que, reconociendo su ineptitud, debe
poder separarse de un cargo que perjudicaria al menor en
lugar de favorecerlo.
El C6digo de Guatemala no dice expresamente que
puede excusarse la mnjer por ineapacidad, del ejericico de
la tutela; mis bien debe entenderse que no es acceptable
dicha excuse, ya que no csta comprendida en el parrafo
correspondiente y que los cargos de tutor y protutor estan
considerados de obligatorio ejercieio. (Arto. 332 C. C.)
Los tratadistas comentan la falta de prescripciones de
la Ley, respect al nombramiento de los tutores legitimos.
No so dice quien hace el llamamiento. Nuestro C6digo
tampoco aclara el problema. El Articulo 378 dice que el
Consejo de tutela pondrat en possi6n al tutor y al protutor,
despues de diseernidos los earg-os por el Juez. Esa es dis-
posicion general; pero el caso particular queda sin resolve.
Ante el silencio de la Ley, opino que el ilamamiento del
tutor legitimo debe ser heeho por el Juez del domicilio del
incapaz, luego que tenga noticia de que 6ste ha quedado sin
padres y que no so Ie ha nomhrado tutor testamentario o
que 6ste se encuentra ineapacitado o se ha excusado de
ejercer la tutela.

Tutela dativa.

El C6digo Civil puosto en vigor en 1877 lamaba a
6sta tutela judicial, porque el nombramiento de tutor era
hecho por el Juez, cuando cl menor no emancipado queda-
ba sin padres, y sin tutor testamentario ni legitimo, siem-
pre que el mcnor no hubiere cumplido catorce afios, si
era hombre o doce si era mujer, pues en estos casos los
propios menores debian nombrar su tutor confirmando el
nombramiento el Jucz, si no encontraba causa en contrario.
(Arto. 329.)





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El nuevo C6digo, al igual que la legislaci6n francesa y
otras que admiten el Consejo de tutela dispone que no ha-
biendo tutor testamentario ni legitimo, corresponde al Con-
sejo de tutela la elecci6n del tutor, concediendo derecho a
los menores que ya hayan cumplido 16 afios, para proponer
uno o various candidates a la tutela. Al Juez de I.a Instan-
cia corresponde confirmar el nombramiento y conocer de
las excusas o impedimentos. (Artos. 342, 343 y 344 C. C.)
La necesidad de velar por los intereses de las personas
que no pueden defenderlos por si mismas, ha obligado el
establecimmiento de esta clase de tutela, cuando los padres
han fallecido o se han incapacitado de ejercer la patria po-
testad, no hay tutor testamentario, ni existen parientes den-
tro de los grades que reconoce la Ley.
Se concede a los menores que hayan cumplido cierta
edad, la facultad de nombrar su tutor o de proponer can-
didatos para su ejercicio, porque se les supone alguna ca-
pacidad para velar por sus intereses, de la misma manera
que se les permit ejecutar ciertos actos de administraci6n,
como lo veremos m6s adelante. Sin embargo, el Juez o el
Consejo de Familia en sus respectivos casos, pueden confir-
mar o no el nombramiento hecho por el menor, en atenci6n
a la confianza que les merezca la persona propuesta.
Se deja a los encargados de hacer el nombramiento de
tutor en amplia libertad para designer la persona que se ha
de encargar de la guard del incapacitado, pero desde luego
se supone que ha de darse preferencia a los parientes del
tutelado y a falta de ellos a persona que merezea toda
confianza.
Para que llegue a conocimiento del Juez, en los paises
donde es 61 el encargado de proveer la tutela dativa, se fa-
culta a cualquiera del pueblo para que denuncie el hecho
y pida el nombramiento al Juez competent. En caso de
que esto no se haga, el mismo Juez, de oficio, debe hacer la
designaci6n.
La dificultad que se present en estos casos es la de
que no siempre se entera el Juez de la existencia de un in-
capaz que carece de tutor. El Consejo de tutela tampoco
soluciona el conflict, pues en igualdad de circunstancias,
no se reune si no se le nombra previamente, lo que debe
ser hecho por el Juez. (Arto. 409 0. C.)
Algunas legislaciones establecen que cuando se retarda
el discernimiento de una tutela o curaduria o cuando sobre-





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viene algfin obstAculo a su ejercicio, debe el Juez nombrar
un tutor interino, para mientras dura el retardo o el im-
pedimento, siguiendo en 6sto al Derecho romano. (Chac6n.)
Efectivamente no se debe dejar al incapacitado sin
tutela, pero el nombramiento de un tutor interino traeria
consigo trastornos y cambios gravosos y perjudiciales al
menor. La soluci6n del problema la dan las legislaciones
que admiten los tutores adjuntos, pudiendo recaer en uno
de ellos la tutela dativa.
Dentro de la libertad en que quedan los encargados de
nombrar el tutor dativo, la designaci6n puede recaer en
una mujer casada, en cuyo caso 6sta debe obtener la auto-
rizaci6n de su marido, quien ejereera conjuntamente con
ella la tutela. La responsabilidad es solidaria entire ambos,
segiin la Ley francesa.
Ya he dicho que nuestra ley actual no permit que la
mujer casada desempeile la tutoria.
El C6digo frances prevee tambien el caso de que la
mujer soltera que ejerce la tutela contraiga matrimonio.
En este supuesto debe convocar antes del matrimonio al
Consejo de tutela para que decide si puede conservar la tu-
tela, dAndole desde luego como cotutor al future esposo,
quien serA solidariamente responsible con su gesti6n. Si
fallece el esposo o se disuelve el matrimonio, la cotutela ter-
mina, conservando la mujer su cargo. La no convocatoria
previa del Consejo, hace perder la tutela a la mujer que
contrae matrimonio.

Tutela del Estado.

Nuestra Ley no reconoce esta clase de tutela, que es
muy diferente del Tribunal de tutelas del derecho alemAn.
El C6digo Franc6s la establece para los nifios aban-
donados o recogidos en los hospicios, ya sean legitinios o
naturales. Una persona con el titulo de Director de la
Asistencia Pfiblica, ejerce esta tutela en el Departamento
del Sena, donde se encuentra centralizada la Asistencia
Pliblica. En los demAs Departamentos es el Prefecto o su
delegado, el Inspector departmental de la Asistencia
PTiblica.
Con posterioridad a la Guerra se emiti6 una larga y
complicada Ley para la protecei6n de los hu6rfanos de la
Guerra, hijos de las victims militares o civiles del enemigo.





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El nombre que se les di6 es el de pupilos de la Naci6n. Los
nifios adoptados por Francia quedan bajo la protecci6n ma-
terial y moral del Estado, hasta su mayor edad.
Nosotros no tenemos hu6rfanos de la guerra; pero abun-
da el nimero de nifios abandonados por sus padres y el de
los que, no obstante vivir en su compafiia, son tratados tan
mal, que podria dirseles perfectamente el nombre de
victims.
El Estado debe interesarse por la suerte de los ciuda-
danos y de las padres de mafiana y no debe ver con indi-
ferencia que se malogren esos vAstagos.
La falta de higiene, la carencia de educaci6n y lo in-
sustancioso de los alimientos que se suministran a los me-
nores, son cosas que deben preocupar al Estado y obligarlo
a tomar una seria dcterminaci6n para salvar el porvenir
national.
RHace tiempo que se siente la necesidad de una complete
lcgislaci6n para la infancia. La protecci6n de los nifios gua-
temaltecos por el Estado, es algo que no debe posponerse.

Tutela oficiosa.

Como lo indica el nombre, esta tutela se ejerce por las
personas que, sin ser padres, ni tutores testamentarios, ni
legitimos, ni dativos, toman sobre si el cuidado de un
incapaz.
Habiendo sido exeluida la adopei6n de las legislaciones
modernas, el altruismo ha encontrado su vdlvula de escape
en esta nueva forma.
Cualquiera persona que reuna los requisitos necesa-
rios para poder ser tutor, puede pedir al Juez competent
que le confirm en la tutela de un incapaz a quien quiera
favorecer con sus cuidados. El Juez deberd tomar los da-
tos que crea necesarios para asegurarse de la honradez del
solicitante y si fucren favorables, podrd confirmar el cargo,
quedando el tutor, por lo demis, sujeto a las reglas gene-
rales aplicables a los otros tutores.
No debe la Ley negar esta facilidad, suprimida la
adopci6n, pues hay personas que no teniendo hijo's quie-
ren, de una manera artificial, llenar el vacio que dej6 la
naturaleza.
La adopci6n que existia en nuestro C6digo anterior, no
fu6 consignada en el nuevo cuerpo legal, por carecer de





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finalidad juridica concretafndose a un fin de beneficencia,
causa de liberalidad y altruismo."
Esti bicn que se niegue la Ley a dar hijos a quien na-
turalmente no los tuvo; pero no esta bien que se niegue el
derecho de tutela a una persona que se ofrece espontAnea-
mente y sin meszquinos interests a desempeiiarla.
"'Si alguna persona deseare favorecer a otra, dispen-
srndole los cuidados y solicitudes que engendran los no-
bles afectos, puede dar expansion a ellos, en cualquier for-
ma, ya consagrAndole sus personales cuidados, ya donandole
parte de sus bienes o haciendole los beneficios que su libe-
ralidad le dicte. En todo caso, tendra la sanci6n de la
Ley, como la tienen todos los actos licitos en la vida social"
(Lic. Carlos Salazar.)
Muy bien encuentro el pArrafo transcrito para leerlo
simplemente. En la prictica, las cosas suceden de muy
otra manera. La persona que ejerce un acto de esa clase
debe estar perfectamente garantizada de que no va a ser
interrumpida o estorbada por otra al ponerlo en ejecuci6n,
contra lo cual no podria quejarse el simple beneficiante.
Diferente seria su situaci6n si la Ley le concediera el dere-
cho de ser nombrado tutor con las atribuciones que la mis-
ma concede a los demas tutores. El benefieio reportado por
el menor seria much minAs efectivo.
Desde luego hay que decir que podria pretenders lle-
var a eabo un lucro bajo la mascara del favor. La Ley, al
reconocer esta clase de tutelas, tendria que fijar de manera
terminante los preceptos que aseguran el positive proveeho
del menor.
Tutela especifica.

Esta clase de tutela puede considerarse como parte de
la tutela judicial, pucs es el Juez quien la confiere. Tiene
lugar en los paises cuya legislaci6n no reconoce el Consejo
de Familia y para los casos en que se versan intereses en-
contrados del tutor y del pupilo.
El Derecho Francis llama a la persona que la ejerce
tuteur ad-hoc.
El C6digo nuestro, reconociendo el cargo de protutor,
ha suprimido por innecesario, el nombramiento de tutor
especifico, pues todas las atribuciones que a 6ste conferia
la anterior legislaci6n han sido confiadas al cuidado de
aquel.





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La tutela especifica no implica administraci6n de bie-
nes, sino solo representaci6n del incapaz en los negocios ju-
diciales; por esta raz6n no hace inventario, ni afianza su
responsabilidad, ni lleva cuentas, ni esta obligado a rendir-
las la persona que la desempefia.
A-m dentro del regimen del Consejo de tutela podria
suscitarse un caso en que, no obstante la existencia del tutor
subrogado o protutor, como lo llama nuestra Ley, seria
necesario el nombramiento de uno o various tutores especifi-
cos y es cuando, entire los incapaces, se ventilara un asun-
to en que los intereses de cada uno estuvieran encontrados
con los de cada uno de los demks. La representaci6n finica
de todos podria ser perjudicial a su hacienda, pero nues-
tro 06digo vigente nada dice sobre el particular. I

Diferentes sistemas de Tutela.

La necesidad de garantizar el buen manejo de los in-
tereses de las personas incapaces de velar directamente por
ellos, han movido a los legisladores de las diferentes 6pocas
y de los diferentes pueblos, a incorporar a la legislaci6n
positive preceptos de f cil cumplimiento y de control eficaz,
que se encuentren en armonia con la manera de ser de los
habitantes de cada pais, la organizaci6n de sus. instituciones
y la prdctica de sus costumbres.
El derecho romano que di6 tanta preponderancia al
pater families estableci6, al perder 6ste algo de su poderio,
el tribunal de familiar que se encargaba de juzgar a los
miembros de la misma que caian bajo sus sanciones. Por
la organizaci6n propia de la familiar de ese tiempo, vi6se
obligado el derecho romano a incorporar esta instituci6n a
sus leyes.
Ningiin extrafio tenia derecho a intervenir en los asun-
tos de la familiar. Las disenciones internal de la familiar
solo podian resolverse en el seno de la misma familiar, dice
Jhering.
Addemis, la existencia de dioses, religion, sacerdotes y
tumbas particulars, exclusivos de cada familiar, concentra--
ba a 6sta dentro de si misma, aislAndola de los demas.
Esta organizaci6n especial de la familiar romana que
constituia como si dij6ramos pequefias replblicas dentro
del Estado, influenci6 el derecho privado, habiendo llegado
hasta nuestros dias ciertas instituciones que, por la manera





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de ser de la sociedad modern, no se las encuentra prictica
aplicaci6n.
Como ejemplos de esas instituciones podemos citar,
entire otros, el Consejo de familiar o Consejo de tutela, la rcs-
tituci6n in integrum, y las lesiones enorme y enormisima.
El C6digo civil guatemalteco promulgado el afio 77
estableci6 la tutela como institution mixta en que tenia su
intervenci6n la familiar, ya paraaa ejereer la tutela natural,
ya para nombrar tutor testamentarioo para ejercer la tutela
legitima, asi como para denunciar los casos en que debia
procederse a proveer de guardador a un incapaz o ausente;
pero era el Juez de Primera Instancia el encargado de dis-
cernir y de confirmar los nombramientos, de conceder las
autorizaciones en los casos que se necesitaban para cjerci-
tar ciertos actos de dominion, de calificar la capacidad o
incapacidad del tutor, de calificar y aceptar sus excuses
y en fin de ejereer todos los actos de vigilancia necesarios
para controlar la actividad del tutor.
El derecho francs recogi6ndolo del droit coutmnier,
establci6 tambien el Consejo de familiar o de tutela en su
legislaciOn para la proteccion de los interests del incapaz.
En el derecho espafiol se encuentra tambidn esta insti-
tueion tomada de las costumbres de algunas provincias y
del derecho frane6s.
La comisi6n codificadora. al redactar el nuevo C6digo
guatemalteco ha creado esta institucion nueva en nuestra
legislaciOn, motivando entire los jurisconsultos algunos co-
mentarios favorables o adversos a ella.
El filtimo sistema tutelar es el que se encuentra en el
Cddigo aleman y consist en dejar en manos de Tribunales
especiales, lamados Tribunales de Tutela, la gesti6n de los
interests de los menores e incapaces.
Combatiendo ]a ineficacia del Consejo de Tutela pre-
senti el Dr. don Santiago Gutierroz de Celis un hrillante
trabajo al Primer Congreso Juridico Nacional de la Ha-
bana reunido en 1916. En el aboga por la supresion del
Consejo y se pronuncia en favor de ]a creaein de los Tri-
bunales de Tutela, como en el sistema alemain, en los si-
guientes t6rminos: "Debe desaparecer dicha institucidn
(el consejo de familiar) de nuestra realidad legal; y en su
lugar, debe instituirse para que desempefie sus funciones,
el Juez de tutelas, con intervencion del Ministerio Fiscal,
ya que, de este modo, estarlan mejor garantidos y resguar-





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dados los derechos y las personas de los menores e in-
capaces."
La comisi6n codificadora guatemalteca, a decir de uno
de sus miembros, el Licenciado Salazar, tuvo a la vista las
objeciones hechas por el Sefior Guti6rrez de Celis, pero no
las encontr6 concluyentes y consign6 en el nuevo C6digo
Civil el Consejo de Familia, para completar el ejercicio de
la tutela puesto en manos del tutor y del protutor o tutor
sustituto, como lo llama el derecho francs (tuteur subrog6).

LConviene el consejo de Tutela en Guatemala?

Dice el Licenciado Salazar en su conferencia leida en
el seno de la Asociaci6n de Abogados de Guatemala, despues
de referirse a las seis objeciones hechas por el Dr. Gutierrez
de Celis, que la sencillez en la organizaci6n de la tutela no
es una condici6n sine qua non de su ejercicio y que, ademas,
la reform adoptada no puede ser m6s sencilla: descansa
en la verdad econ6mica de la division del trabajo.
Efectivamente, la division del trabajo es lo que predo-
mina en la nueva organizaci6n tutelar de Guatemala; pero,
aunque parezca parad6gico, ~no sera esta misma division
causa de fracaso en la administraci6n de los bienes del
tutelado ?
Te6ricamente la organizaci6n es perfect, pero para
que dU los resultados que se apetecen, se necesita que todas
las ruedas de ese complicado mecanismo giren con precision
matemdtica, haciendose sentir la falta de control de una
autoridad superior reguladora.
El c6digo frances d6 la presidencia del Consejo al Juez
de Paz del domicilio del incapaz. La ley guatemalteca deja
ese puesto en manos de uno de los miembros del Consejo,
facultindolo para citar a junta cuando lo crea convenient.
Se establecen apremios para el tutor que no cumple, pero
no se encuentra medio de sancionar a los miembros del
Consejo que tienen muchas facilidades para retardar y ma-
lograr la diligencia de un buen tutor, no siendo la menos
apreciable la propia idiosincrasia. ; CuAntas nobles inicia-
tivas y laudables empresas de beneficencia no han sucum-
bido en Guatemala o arrastran una vida precaria por causa
de la irregular march de las ruedas que forman su me-
canismo!
La comisi6n se ha mostrado optimista en sus aprecia-
ciones del medio social. No querria yo, con mis pocos afios,
desbaratar la esperanza de tres hombres de ciencia y de ex-





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periencia, pero consider de muy dificil aclimataci6n en
Guatemala el sistema tutelar implantado.
No es ficil encontrar cineo personas, que es lo menos
que se necesita para el ejoreicio de cada tutela, completa-
mente desinteresadas y activas, que est6n dispuestas a
hacer el sacrificio de su atenci6n por unas cuantas horas en
provecho de un menor, afin cuando los ligue con 61 la rela-
ci6n de familiar o la estrecla amistad.
Si las razones anteriores, comprobadas por los miem-
bros de la comision en su larga priActica de sociedades v comi-
siones, no fuera suficiente para sostener mi criterio, traere
a cuento la gran masa de gente ignara y el poreentaje abru-
mador de indios analfabetos, muchos de los cuales no saben
hablar el espaiiol, que componen la poblacion de Guatemala.
SC6mo va a ser possible aelimatar entire ellos ese complicado
sistema del Consejo de tutela! Entre ellos existe muy arrai-
g'ado el concept de familiar, pero no en la forma que lo trae
el nuevo C6dioo. Su organizaci6n es muv rudimentaria,
de clan o de tribu, pero no odrlian Ilevar un libro de aetas,
tomar resoluciones, autorizar a un tutor, previo dictamen
de experts, para vender una de las proliedades del pupilo.
Los indios aladinados, por cierto muyv )elio'rosos, que son
los que hablan y entienden el espafiol, serian los aprove-
chados con la ignorancia de los demais.
La razon y la exlperiencia han de colaborar amistosa-
mente en la production de las leyes, dice el Dr. Aramburo
y Machado.
La raz6n nos indica que el Consejo de Familia sera de
dificil formaci6n on nGuatemala. La organizaci6n propia
de nuestra sociedad nos lo dice a gritos. La heterogeneidad
do nuestro ambiente social lo pone de manifesto.
La experiencia nada nos dice al respect, sino es el
fracaso que han experimentado otras nobles instituciones
que, nacidas al impulso de un entusiasta esfuerzo, han lan-
guidecido y muerto, al p)oco tiempo.
So podra objetar que no es el concept romano de la
familia lo que inform la constitucion del Consejo de tutela.
EstA muy bien. Suplongamos un ideal mas alto, el amor
de los unos por los otros. El fracaso sera mis rotundo
todavia. Aqui done vemos que families numerosas, con
buenas relaciones sociales y grades interests que defender,
se dividend y se atacan, no es possible pensar en la unidad
familiar que garantizaba en el derecho romano la existencia
del Consejo. Los parientes, en su defecto los amigos, y en





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su falta los extraiios, formarin la instituci6n de la tutela,
segfn el nuevo C6digo Civil, articulo 409.
Para la inercia de los parientes, para su egoismo no
queda mAs remedio que la compulsion por medio de la ley,
como lo estableefa antes el C6digo para la tutela comfin y
contra la inercia y la falta de cumplimiento del deber estara
siempre el ojo vigilante del Estado para hacer cumplir el
derecho, dice el Licenciado Salazar.
Perjudicial seria para el menor la pugna entire el de-
recho y su falta de cumplimiento por las personas encarga-
das de vigilar por sus intereses. Tener que recurrir para
cada caso a que el Juez compeliera a los obligados a cumplir
con su deber, traeria p6rdida lamentable para el menor, que
no puede valerse por si mismo.
Si el Estado permanece vigilante para constrefiir a los
obligados, mejor seria reducir el nfimero de los que se tiene
que vigilar para dar mayor eficacia a su labor.
En estos paises carentes de ideologia, donde la inieia-
tiva privada tiene tan pocas manifestaciones y el "dejar
hacer y dejar pasar," tiene tantos adeptos, los grandes pro-
blemas politicos y sociales deben ser resueltos por los pe-
quefios grupos de personas capacitadas. El Gobierno en
sus varias ramificaciones debe estar formado por esos ele-
mentos conscientes. En sus manos hay que poner la ges-
ti6n de los grandes intereses de la Repfiblica. El cuidado
de los incapaces es uno de esos sagrados intereses.

LConviene el sistema del c6digo antiguo?

Aqui si cabe traer a cuento la raz6n y la experiencia
de que habla el Doctor Aramburo y Machado. MIs de cua-
renta afios de prcetica nos han demostrado que tampoco
ese sistema mixto da resultado en el ejereicio de la tutela.
Salvo los casos de honradas personas que desempefiaron
la tutoria provechosamente para el menor, no por el poder
de las prescripciones legales, sino por su propia hombria
de bien, los demas fueron vergonzosas explotaciones de que
salieron muy mal parados los intereses de los incapaces.
La enajenaci6n de bienes de menores, con todo y la
informaci6n de necesidad y utilidad, no fu6 en la genera-
lidad de los casos sino burda combinaci6n en la que lo que
menos se atendia eran los intereses sagrados que se trataba
de custodial. Comprendi6ndolo asi dict6 la Legislativa de
este afio un decreto que s61o sirvi6 para acabar de embro-
llar el asunto. Los experts debian reunir los requisitos





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de ser propietarios de bienes races y padres de familiar.
(Deereto Leg. 1,432). La disposici6n se volvi6 contra los
mismos que se trataba de protege.

iConvendria adoptar el sistema alemin?

La raz6n que se me dice tuvo en cuenta la comisi6n
codificadora para no poner en manos de Tribunales espe-
ciales la gesti6n de los interests de los incapaces, es la de que
el Poder Judicial se encuentra un tanto desacreditado en
Guatemala y habria alarmado el que se le encargara tan
delicada misi6n.
El argument no es muy cierto. Merced a la honora-
bilidad de muchos de los profesionales que ejercen o han
ejercido judicaturas, a partir del reginen Herrerista, el
concept que se tenia de los Tribunales de Justicia ha co-
brado relieves de honradez muy mereeida y no s6 por qu6
no tuvieron el mismo optimism en este sentido los sefiores
de la eomisi6n, como lo manifiestan en cuanto a la gene-
rosidad y altruismo de la sociedad y de la familiar gua-
temaltecas.
Lo radical de la reform no creo que hubiera sido cosa
que detuviera a la comisi6n, pues la organizaci6n de la tute-
la, tal como se la consign en el nuevo C6digo, no es cosa que
tenga mucha semejanza con el antiguo derecho. Ademas,
la obligaci6n constituida por la reform, al establecer los
Tribunales de tutela, recaeria sobre cuerpos tecnicos, ca-
paces de comprenderla y de ponerla en prdctica y no como
en el present caso en que, sobre personas ignaras, se echa
el enorme peso de un complicado mecanismo que no en-
tienden.
La organizaci6n actual de los Juzgados, provistos de
personal t6enico por nombramiento del Ejecutivo, no creo
que fuera objeei6n de tomar en cuenta tampoco, pues po-
dria haberse provocado la reform constitutional que diera
la suficiente garantia para el manejo de los intereses que
se les confiaran.
La creaci6n de los consejos de los hu6rfanos en cada
municipio, como lo establece la ley alemana, especialmente
encargados de supervigilar a los menores, complete el sis-
tema y simplifica la gesti6n tutelar.
Adviertase ademas, que la existencia de los Tribunales
de tutela no impide el derecho del padre para nombrar
tutor y sustituto, ni para constituir el Consejo, en la lla-
mada tutela libre; pero desde luego las atribuciones de 6ste





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son much mas restringidas que en el derecho frances y
espafiol, suizo e italiano. En Holanda la existencia del
Consejo sirve como de un intermediario entire uno y otro
sistema.
Seg6n el sistema alemin, el Juez de tutelas desempefia
las funciones que nuestra ley concede al Consejo de tutela,
recibe las cuentas anuales que le rinde el tutor, puede pedir-
selas cada vez que lo estime convenient, no hay tutor sus-
tituto y el Juez es personalmente responsible hacia el nifio
por cualquier falta cometida en la gesti6n.
Inmediatamente se ve lo sencillo del sistema y lo poco
numeroso del personal que se necesita para su ejercicio,
lo que trae como consecuencia la mayor facilidad para
deducir las consiguientes responsabilidades por malos
manejos.
Opino que 6ste debi6 haber sido el sistema adoptado
por la comisi6n codificadora de Guatemala, ya que por
otra parte tiene alguna semejanza con el que existia ante-
riormente.

Personas que intervienen en la Tutela.

Segin la ley guatemalteca la tutela se ejerce por el
tutor, el protutor y el Consejo de tutela compuesto por no
menos de tres personas, ni mis de cinco, cuando es el propio
testador el que las nombra. Se autoriza el nombramiento
de sustitutos para el caso que no acepten o no puedan ejer-
cer los designados. Tanto los unos como los otros pueden
o no ser parientes del menor. (Arto. 408 C. C.)
Cuando el testador no ha hecho la designaci6n, el Con-
sejo se forma de tres personas nombradas por el Juez de
Primera Instancia del departamento donde resida la per-
sona sujeta a tutela, dando preferencia a los parientes mas
pr6ximos del menor; si no hay parientes la designaci6n se
hard en personas de notoria honradez, prefiriendo a los
amigos de los padres del tutelado. (Arto. 409 C. C.)
Sin que est6n presents, por lo menos tres de sus miem-
bros, el consejo no podra adoptar resoluci6n. Si falta el
president lo sustituird el vocal de mayor edad. Los acuer-
dos se tomarin por mayoria de votos, decidiendo en caso de
empate el del que presida. (Art. 418 C. C.)
Si el Juez ha nombrado el Consejo, segfin el articulo
citado filtimamente deben estar presents, por lo menos,
todos los miembros del consejo para poder tomar alguna
resoluci6n. Aqui se principia a ver las dificultades que





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habri- a cada paso para resolver los asuntos que interesan
al menor, pues no es muy fAcil reunir a determinado ni-
mero de personas en un lugar y a una hora fijos.
De conformidad con el c6digo francs, el consejo de
tutela sc compone de seis parientes o amigos del tutelado
y del Juez de Paz que es el Presidente. El marido y su
esposa no pueden former parte del mismo consejo y, al
constituirlo, debe procurar el Juez por poner igual niimero
de personas pertenecientes o adictas a la familiar del padre
y de la madre del incapaz. (Planiol).
El c6digo espafiol dA al consejo de tutela igual organi-
zaci6n que la que le concede nuestra ley, segin dice Man-
resa, hasta sacarlo fuera del control del Juez, en lo que pa-
rece seguir a la legislacion toscana.
Nuestra ley establece que para ciertos actos de la admi-
nistraci6n, debe celebrar sus sesiones el consejo ante el Juez
de Primera Instancia y, en los demAs casos, ante un Notario
Piiblico. para que d6 fe de lo que se asiente en el acta.
(Arto. 424 C. C.)
El sistema tutelar en esta forma organizado, semeja
un estado que tiene su asamblea que delibera: el Consejo
de tutela; su powder ejecutivo: el tutor que ejecuta lo re-
suelto por el Consejo, y su poder judicial: el protutor que
vigila constantemente la actuaci6n del tutor y pide su
remoci6n.
Conforme la ley anterior, no intervenian en la tutela
mas que el tutor y el Juez de Primera Instancia del De-
partamento.

Apertura de la Tutela.

El hecho de que un menor o incapaz quede fuera de
la patria potestad, ya por muerte de sus padres, por inhabi-
litaci6n o por incapacidad, da nacimiento a la tutela.
Los parientes del incapaz, el Ministerio Pfiblico, el
albacea, el tutor testamentario y cualquiera del pueblo,
estAn obligados a poner en conocimiento del Juez el hecho
que da luhgar a la tutela no provista. (Art. 410 C. C.)
Conforme a nuestra legislaci6n, lo primero que debe
hacerse es convocar a las personas nombradas por el tes-
tador para integrar el consejo de tutela, mis, si no lo hizo,
el Juez debe proceder inmediatamente a designer a las
personas que deben formarlo para que, si hay tutor testa-
mentario se proceda, previo discernimiento del cargo, a
darle posesi6n por el consejo de tutela (Arto. 378 C. C.):





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y si no lo hay, a llamar al legitimo, que nuestra ley no dice
quien debe llamarlo, o a designer al tutor dativo y al
protutor.
Discernidos los cargos, ser6n puestos en posesi6n de
ellos por el consejo, previo inventario de los bienes que se
van a administrar y afianzamiento correspondiente.
Tanto el cargo de tutor como el de protutor estdn con-
siderados por la ley como obligatorios y solo en deter-
minados casos cjue la misma ley establece, se puede excusar
su desempefio al nombrado, removerlo del cargo o decla-
rarlo inhabil para desempefiarlo.
Por raz6n de falta de capacidad, de moralidad o de
posibilidad, se declare inhlbiles para ejercer la tutela y
protutela: a los que se encuentran sujetos a patria potestad
o a tutela; a los penados por robo, hurto, estafa, falsedad,
faltas y delitos contra lo honestidad o por otros delitos
graves; los rernovidos de tutela anterior; los que no hayan
rendido cuentas de su administraci6n o cuando habi6ndolas
rendido, no estuviesen aprobadas; los ebrios consuetudina-
rios; los vagos y los de notoria mala conduct; los fallidos,
o concursados, mientras no hayan obtenido su habilitaci6n;
la mujer cas2da; los que tengan pleito pendiente con el
menor o incapacitado, o cuando el pleito se sigue entire el
menor o incapacitado y los padres, hijos o c6nyuge del
tutor; los que han perdido el ejercicio de la patria potestad
o la administraci6n de los bienes de sus hijos; los acreedores
o deudores del menor por cantidades de consideraci6n a
juicio del consejo de tutela, a menos que, con conocimiento
de causa, haya sido nombrado por el padre, y, en su caso,
por la madre; los que no tengan domicilio en la Rcpfiblica;
los ciegos y ]os que padezcan de enfermedad grave y con-
tagiosa.
Todas las personas que se encuentren en los casos trans-
critos no podran ejercer la tutela ni la protutela, la raz6n
es obvia, pues cada caso se comenta por si mismo.
Las causes de remoci6n se original de la superveniencia
de las causales de incapacidad, o de que se haya principiado
la tutela sin llenar ciertos requisitos que establece la ley
para mayor garantia del menor, o de que no se cumpla debi-
damente con las obligaciones del cargo (Arto. 353 C. C.)
El consejo de tutela, con conocimiento de causa, puede
acordar la remoci6n del tutor y protutor, tramitando la
correspondiente acci6n ante el Juez de Primera Instancia
en via smnaria, haciendose representar por el protutor,
cuando la acci6n se dirija contra el tutor y por su Presi-





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dente eiando sea contra el protutor. Tambiin el Minis-
terio PWiblico y los parientes del pupilo estain obligados a
denunciar las causes de remociod ante el Juez de Primera
Instancia, quien las tramitara en la misma forma sumaria
oyendo al protutor, cuando sea contra el tutor y dando in-
tervenci6n al consejo de tutela, cuando sea contra el pro-
tutor. La provision de las medidas neccsarias para la pro-
tceciOn de las personas v biencs del ienor cstara a cargo del
consejo de tutela mientras se ventila el juicio de remocion
o euando por cualquier circunstancia no entra al ejercicio
inmediatamente el tutor. (Artos. :54, :355 y :56 C. C.)
Razonables so encuentranI las prescripciiones que sobre
esta inateria contiene nuestro eddigo. Es necesario defen-
der los interses del incapaz hasta done iias sea possible
y no se pueden dejar en manos de icersonas faltas de
probidad.
No obstante que la tutela y protutela estii definidas
como carg'os i)iblicos de obligatoria acnptaci6n, hay casos
que no puede dejar de tomiar n c onsideracin la ley, en
provecho mismo del tutelado, tales son: tener el ioimbrado
a su cargo otra tutela o protutela; ser mayor de sesenta
afios; tener bajo patria potcstad cuatr o o mAs hijos; ser
pobre de solemidad; padecer enfermedad habitual (que im-
)pida cumplir los deberes del cargo y tener que ausentarse
de la Repciblica por mis de un afio. (Arto. :857 C. C.)
El c6digo antiguo establecia como causa de exeusa el
tener a su cargo el nombrado dos tutelas, contandose entire
ellas la de sus hijos, pues sc consideraba como tal la patria
potestad. Iloy que se iha suprimido la tutela natural, hubo
de establecerse que una tutela en ejerciceio excusa la obli-
gacidn de tomar sobre si otra mias, salvo que sea la de los
propios hijos, pero no eon el earacter de tutela, sino de
patria potestad.
La edad muy avanzada tambion ticne que considerarse
como causa de exeusa, en atencion a los aelaques que aque-
jan. El ecdigo frances tija la edad en sesenticinco afios,
advirtiendo que el que iha aceptado solo puede exeusarse
cuando haya cumplido setenta.
El 1nfimero de hijos que se tengan bajo patria potestad
debe ser tambiiin motivo de excuse, pues la atencioin (qu
merecen, amnenta en razon de su niimero, al mismo tilnipo
que crece la actividad que haya d ddesarrollarse para pro-
porcionarles lo necesario para su vida. La ley francesa con-
sidera como vivos, para cste caso. a los hijos muertos en
la guerra. Nuestro c6digo del 77 tambii n estimaba esta




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circunstancia. El nuevo c6digo no hace menci6n de ella,
sin duda porque no hay raz6n para considerar como carga
del padre, hijos que ya fallecieron, aunque haya sido de
una manera gloriosa.
La pobreza de solemnidad se ha considerado tambien
como una excusa atendible para el ejercicio de la tutela;
y es que el cuidado de un incapaz implica la distracci6n de
algunas horas, de que no puede disponer el que tiene que
trabajar todo el dia para conseguir su alimento.
Para que la enfermedad se atienda como excusa, es ne-
cesario que impida cumplir los deberes del cargo, de manera
que el que la present debe acreditar ese extreme.
La ausencia de la Reptiblica debia ser causa suficiente
para excusar del ejercicio de la tutela o protutela, pero la
ley ha consignado la ausencia por un afio como causal su-
ficiente.
La ley anterior, siguiendo a la francesa, establecia otras
causes de excusa, como eran: el ejercicio de altos empleos
de la naci6n, o en departamento distinto de aquel en que ha
de desempefiarse la tutela, el servicio active en el ejercito
y el cardcter de extranjero. En cuanto a esta filtima excusa,
el c6digo vigente establece como obligatoria para los extran-
jeros la aceptaci6n de la tutela o protutela de sus parientes
dentro del 4. grado de consanguinidad. (Arto. 434 C. C.)
El c6digo frances tiene como potestativo de las mujeres
la aceptaci6n de la tutela que se les difiera, fundandose en
lo poco versadas que son generalmente en el manejo de los
negocios y en que, obligdndoseles a aceptar, en vez de cau-
sarse un bien al pupilo, podria ocasionirsele un dafio, al
poner sus intereses en manos inexpertas.
Existiendo personas llamadas por la ley, los extrafios
no estan obligados a aceptar la tutela y protutela. (Arto.
359 C. C.)
Desde luego las excuses son facultades concedidas a
los nombrados en atenci6n a sus circunstancias particula-
res; pero quedan en libertad de hacer o no uso de ellas. No
es lo mismo que con las incapacidades que inhabilitan al
que las tiene.,
Para hacer valer las excusas, la ley concede un termino,
que no puede exceder de ocho dias, pasados los cuales sin
alegarse la causal, ya no sera admitida. (Arto. 358 C. C.)
Se fund esta prescripci6n en que los intereses de los meno-
res demandan atenci6n inmediata y no podria ten6rseles in-
definidamente sin guardador. Ahora, si la causal sobreviene







durante el ejercicio de la tutela o protutela, podra fundarse
en cualquier tiempo y probada, seri admitida.
Si durante el incident de excusa el que la propone no
cumple con la obligaci6n que tiene de ejercer el cargo, el
Consejo nombrard persona para que lo sustituya, con cuya
gesti6n sera responsible el sustituido si se desecha su ex-
cusa. (Arto. 360 C. C.)

Garantia de la gesti6n tutelar.

Para que el tutor pueda prestar la garantia que le exige
la ley, es necesario que antes proceda a hacer el inventario
de los bienes pertenecientes al pupilo, con intervenci6n del
protutor y con las solemnidades que fija el c6digo de proce-
dimientos. Esta diligencia debera practicarse dentro de
los treinta dias siguientes a la aceptaci6n, plazo que puede
ser restringido por el Juez o anmpliado hasta dos meses,
seg-in las circunstancias. El inventario debe contender tam-
bien el avalHo de los bienes y en 61 debe incluirse el credito
que tuviere el tutor en contra o a favor del pupilo, so pena
de perderlo en el primer caso o ser removido en el segundo,
si a sabiendas lo oculta. El testador no puede eximir al
tutor de la obligaci6n de hacer inventario. (Artos. 373, 374,
375, 376, y 377 C. C.)
No podria procederse de otra manera para hacer efec-
tiva la protection del menor; pero como las cuentas que se
rindan de la administraci6n tendrAn su fundamento en los
inventarios practicados al principio del ejercicio de la tu-
tela, es necesario poner much cuidado en las prescripciones
legales y en que el inventario se haga incluyendo en 61 todos
los bienes pertenecientes al pupilo, designAndolos de manera
que puedan ser facilinente identificados y haciendo de ellos
un just avalio.
Extendido el inventario en debida forma, toca al Con-
sejo de tutela fijar el onto de la garantia y calificarla,
debiendo comprender: el imported de los bienes muebles que
sc entreguen al tutor; el promedio de la renta de los
bienes del pupilo en los filtimos tres anios; y las utili-
dades que durante un afo pueda percibir el pupilo de cual-
quier empresa mercantil o industrial. Contra los acuerdos
del consejo de tutela en lo que respect a garantia se puede
ocurrir al Juez competent para que, sin promover juicio y
tomando las informaciones que crea pertinentes, confirm
o modifique dichos acuerdos. (Artos. 364, 367, 369 C. C.)





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La garantia que se dU por el tutor puede ser hipote-
caria o prendaria. La fianza se aceptar finiicamente
cuando sea impossible constituir una cualquiera de las
otras. Si la smna de haberes del pupilo no Ilega a qui-
nientos quetzales y no se puede constituir ninguna de las
anteriores garantias, se admitird la cauci6n juratoria,
siempre que la conduct del tutor sea notoriamente buena.
La garantia deberd aumentarse o disminuirse a media que
aumente o disminuya el haber administrado y no se podrd
cancelar hasta que aprobadas todas las cuentas no haya
responsabilidad que deducir al tutor. La garantia pren-
daria se constituira en dep6sito en una Instituci6n de cr6-
dito autorizada para el efecto, o en persona de suficiente
arraigo, en su falta. Tanto el tutor, como el protutor y
el consejo de tutela estdn solidariamente obligados a pro-
mover la constituci6n de la garantia y, mientras 6sta no se
constituya, administrard el protutor. No obstante la ga-
rantia prestada por el tutor, el consejo de tutela puede
adoptar las medidas que crea convenientes para la mejor
conservaci6n de los bienes del pupilo. (Artos. 365, 366, 367,
370, 371 y 372 C. C.)
La obligaci6n de rendir cuentas anualmente que tiene
hoy el tutor, ha permitido la reducci6n de la garantia, lo
que desde luego facility el ejercicio del cargo, pues no de-
jaba de ser un inconvenient lo crecido de la cauci6n para
las personas que, siendo honradas, no podian ejercer la
tutela por falta de garantia.
Como un resguardo mis, el c6digo franeds obliga al
tutor a volver nominales los titulos al portador que se en-
cuentren en el patrimonio del pupilo, por ser 6stos de much
mis fAcil enajenaci6n que aquellos, la simple tradici6n.
Nuestra ley nada dice al respect.
Tres casos reconoce la ley en que se dispensa la consti-
tuci6n de garantia: cuando el testador, al nombrarlo, ha
exonerado expresamente al tutor de esta obligaci6n; cuando
ejerce la tutoria del exp6sito la misma persona que lo re-
cogi6 y ha alimentado, y cuando el tutor no administra
bienes. (Arto. 362 C. C.)
No encuentro la raz6n por la cual pueda el padre
exonerar al tutor de su hijo de prestar garantia de buen
manejo. La ley no debiera admitir este caso, pues se
pierde la seguridad de la buena administraci6n, y queda
sin ninguna fuerza el posterior reclamo que pueda hacer
el tutelado, cuando se le rindan personalmente las cuentas
de la tutela. Asi como no se reconoce la exenci6n de hacer





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inventario, no debia permitirse esta otra. El padre podri
hacer uso de ella como para demostrar confianza al nom-
brado; pero la ley no debe darle valor. Los otros dos casos
parecen muy justos y sin peligro para los incapaces.
Hecho el inventario v avalfio de los bienes y prestada la
garantia suficiente, el Juez de Primera Instancia proceder6
a discernir los cargo, tanto al tutor como al protutor, des-
puns de lo cual el consejo de tutela los pondra en posesi6n
do ellos, para que den principio a su gesti6n. (Arto.
378 C. C.)
Ha quedado asi abierta la tutela.

Gesti6n tutelar.

La representaei6n del pupilo en todos los actos de la
vida civil, correspond al tutor, salvo en aquellos casos en
que la ley expresamente les confiera facultad para proceder
por si solos. (Arto. 379 C. C.)
De esta suerte, en los aetos menores de la vida civil,
como en los de mayor trascendencia, siempre sera el tutor
el que comparezea, haciendo constar el caricter con que
acciona para no constituirse responsible personalmente a
terceros.
Como una ficci6n de la patria potestad, que por otra
part es necesario sostener para que la tutela dd los frutos
que de ella se esperan, consigna la Ley quc el pupilo debe
respeto y obediencia al tutor, teniendo 6ste las mismas fa-
cultades conferidas al padre. (Arto. 380 C. C.)
Las obligaciones del tutor, son: cuidar, mantener y
educar al menor o incapacitado con arreglo a las disposi-
ciones de sus padres, o a las que, en defecto de 6stos, hubiere
adoptado el Consejo de tutela; procurar por cuantos medios
proporeione la fortune del loco, imbccil o sordomudo que
6stos adquieran o recobren su capacidad; administrar el
caudal de los menores o incapacitados con la diligencia de
un buen padre de familiar y requerir la intervenci6n del
protutor en todos los casos en que la ley la declare necesaria.
(Arto. 381 C. C.)
Dcsde luego, como continuador de la obra del padre,
el tutor tiene que desempefiar las funciones que aquel des-
empefiaba, pero a expenses de los haberes del tutelado. Por
esa raz6n, los gastos autorizados por el Consojo de tutela
deben star en armonia con la condici6n del incapaz y con
el estado de sus negocios, seguin aparezca del inventario.




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Toca al Consejo fijar la pension alimenticia, el presupuesto
de gastos para la administraci6n durante cada afio y auto-
rizar los gastos extraordinarios. (Artos. 383 y 384 C. C.)
La administraci6n del tutor debe ser hecha como la
de un buen padre de familiar, de manera que deber6 res-
ponder por la culpa levisima.
La economic se impone en la administraci6n de los bie-
nes del menor, debiendo procurarse que los gastos que ori-
gina la educaci6n y sostenimiento, sean costeados con solo
las rentas que produzca el capital, a fin de dejarlo intacto,
si no es possible acrecentarlo.
Con el cuidado del incapaz mayor, no sucede lo mismo,
como dice Planiol, pues muchas veces hay que hacer fuertes
erogaciones, ya que lo que debe perseguirse de preferencia es
la curaci6n total y r6pida de la dolencia que padece. Una
economic mal entendida, podria ser de pesimas consecuen-
cias para la salud del incapaz. Por supuesto no se quiere
decir que debe llegarse hasta el despilfarro, sino a una
buena administraci6n que provea a todo lo necesario, sin
escatimar gastos fitiles.
Las alhajas, muebles preciosos, efectos pidblicos, accio-
nes y valores mercantiles o industriales, que a juicio del
Consejo de tutela no hayan de estar en poder del tutor,
serAn depositados en un establecimiento autorizado por la
Ley para recibir dep6sitos; y a falta de 6ste, en persona
de notoria honradez y arraigo. ('Arto. 382 C. C.) Encuen-
tro bastante acertada la disposici6n de la Ley para ga-
rantizar los bienes del menor, que por su naturaleza, son
de ficil enajenaci6n, siendo muy dificil controlar los pro-
ductos de su venta. La Ley anterior estableeia la nece-
sidad de hacer en venta judicial, y previas diligencias de
necesidad y utilidad, la enajenaci6n de los bienes inmuebles
del pupilo y de las alhajas y muebles preciosos. [La pres-
cripci6n no fu6 suficiente para resguardar los intereses, del
incapaz, pues adem6s de que no estaban bien determinadas
las cosas que debian ser objeto de venta judicial, muebles
preciosos es un concept muy vago, era muy dificil la iden-
tificaci6n de esta clase de bienes pertenecientes al menor,
pues el inventario no se hacia con la solemnidad que re-
quiere hoy la Ley. El 06digo francs obliga al tutor a
vender los bienes muebles que se encuentren en el haber del
pupilo y que no sean fitiles para su uso; con ese fin le concede
un plazo corto, contado a partir de la fecha de la acepta-





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ci6n. Tambidn lo obliga a volver nominales los titulos al
portador, y establece, de una manera terminante, que se
necesita demostrar la utilidad y necesidad que reportard al
menor la enajenaci6n de los bienes muebles que le pertenez-
can, ante el Consejo de tutela, cualquiera que sea el precio
de ellos, para que se autorice su venta, advirtiendo, que
cuando el valor de los muebles enajenados pase de un mil
quinientos francos, la autorizaci6n dada por el consejo de
tutela debe ser homologada por el Juzgado de Primera
Instancia.
Esta reform deberia ser introducida en nuestra legis-
laci6n, pudiendo fijar en trescientos quetzales el monto de
la venta que ya necesitara homologaci6n. La homologaci6n
consiste en la confirmaci6n de la licencia concedida por el
consejo de tutela. El Juzgado solo podrd concederla o
negarla.
No puede el tutor actuar por si solo, en los paises cuya
legislaci6n admit el Consejo de tutela y debe estar subor-
dinado a sus disposiciones en los casos de mayor trascenden-
cia para la vida del pupilo; asi, no puede el tutor proce-
der, sin autorizaci6n del Consejo, cuando se trate de: auto-
rizar el matrimonio del menor; imponer al menor los
castigos de que tratan los Articulos 280 y 281, (la facultad
concedida a los padres para corregir a sus hijos y para
hacerlos detener, con la excepci6n de si son mayores de 16
aflos, o tienen empleo o industrial, o los padres se encuen-
tran casados en segundas o posteriores nupcias); dedicar
al menor a una carrera u oficio determinados, o variar el
que 6ste hubiese elegido, consultando siempre sus inclina-
ciones, aptitudes y circunstancias; resolver acerca de la
reclusi6n del pupilo; liquidar o variar el comercio o la in-
dustria a que el incapacitado o sus causahabientes o los del
menor, hubieren estado dedicados; para enajenar, gravar
o dar en anticresis bienes del patrimonio del menor o inca-
pacitado; para darlos en arrendamiento por mas de seis
afios o con anticipo de renta por mis de dos; para hacer
o reconocer mejoras que no sean necesarias; y, en general,
para celebrar contratos que afecten el patrimonio del pu-
pilo; resolver la forma, condiciones y garantias en que debe
colocar el dinero del pupilo; gestionar la partici6n de la
herencia o de otra cosa que el menor o incapacitado pose-
yere en comfin; tomar dinero a premio, sujetAndose a la
forma, condiciones y garantias que se acuerden; aceptar o





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repudiar herencias o donaciones. La aceptaci6n deber6
ser siempre con beneficio de inventario; transigir o compro-
meter en arbitros las cuestiones en que el menor o incapaci-
tado tuviere interns; entablar demands y consentir las sen-
tencias en que el pupilo fuere condenado; hacerse pago de
los creditos que le correspondan contra el pupilo; contratar
seguros sobre la vida del sujeto a tutela; cambiar el domi-
cilio del pupilo. (Arto. 385 0. C.) El Consejo de tutela
represent los interests de la familiar del pupilo, asi es como
en el derecho frances se exige que haya igual nimero de
miembros en l1, pertenecientes a las dos lines de parientes
del incapaz; por esa raz6n, todos los actos trascendentales
d'e la vida del pupilo no pueden hacerse por el tutor, sin
autorizaci6n del Consejo de tutela. Para autorizar la ven-
ta de bienes inmuebles pertenecientes al pupilo, para acep-
tar o repudiar herencias y para permitir al tutor que se
haga pago de los cr6ditos que le correspondan contra el
pupilo, el Consejo de tutela celebrarA su sesi6n ante el
Juez de Primera Instancia, quien podra coinisionar para el
efecto al Alcalde o Juez Municipal del domicilio del Con-
sejo. Concedida la autorizaci6n y extendida una copia
aut6ntica del acta, la venta se hard en puiblica subasta, ante
el Juez de Primera Instancia. Para conceder la autori-
zaci6n se necesita que 'el Consejo de tutela oiga el dictamen
de experts nombrados por 1l, respect a la necesidad y uti-
lidad que reportarA el menor con la venta, gravamen o
arrendamiento y que dG audiencia tambidn al protutor.
Cuando es el padre, en ejercicio de la patria potestad, el
que procede a vender, gravar o arrendar un inmueble del
menor, debe solicitar la autorizaci6n del Juez de Primera
Instancia acreditando la necesidad y utilidad para el pu-
pilo. (Arto. 298 C. C.) Alguien me decia que esta dispo-
sici6n coloca al padre, en quien debe suponerse mAs desin-
teres, en peor lugar que el tutor, pues Este solo ante el
Consejo de tutela debe probar los extremes de la Ley.
Efectivamente asi es en la actualidad; pero es que falt6 la
prescripci6n del C6digo francs respect a la homologaci6n
del fallo dictado por el Consejo de familiar, cuando se trata
de bienes inmuebles que se van a vender, gravar o arren-
dar por largo plazo. La simple venta ante el Juez de
I.a Instancia no garantiza la verdad de los extremes que
deben acreditarse, ya que no se concede al Juez la facultad
de negar su autorizaci6n a la venta. Muy facil seria, tra-






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tindose de grades capitals, que so pusieran de acuerdo
los miembros del Consejo de tutela, el tutor y el protutor,
con menoscabo de los interests del pupilo, y el Juez y la
Ley nada podrian hacer para defenderlos.
'No se necesita de la autorizacion del Juez ni del Con-
sejo de tutela, cuando se trata de un caso de expropiacidn
forzosa. La vcnta en este caso no se hace por necesidad
del menor ni para su utilidad, sino por necesidad y utili-
dad pfiblicas. Lo mismo sucede en el caso de ejecuci6n si
se llega a remate.
El Articulo 1,701 del Cidigo de Procedimientos Civi-
les establece cuindo debe entenderse que hay utilidad y
necesidad, en la venta de bienes de menores.
De los casos citados en que el tutor necesita de auto-
rizaci6n, unos son personalisimos, comio el matrimonio, pero
como el menor no esta en condiciones de poder prestar
su consentimiento, lo debe dar el Consejo por 61; otros sig-
nifican una reduction del haber del pupilo, o un principio
de enajenacion y para evitar cualquier fraud y que en
la gesti6n de estos negocios haya la mayor cautela, la Ley
exige la intervenci6n direct del Consejo.
Los capitals existentes cn metailico y el dinero pro-
venicnte de las enajenaciones y demns actos autorizados,
debe ser colocado de mancra productive por el tutor, so
pena de ser responsible al nienor por los interests legales
dejados de percibir por su omisi6n o negligencia. (Arto.
390 C. C.)
Para conceder la autorizaci6n, para transigir o com-
prometer en arbitros, puede el Consejo de tutela aseso-
rarsc de uno o various letrados, a fin de ilustrar suticicnte-
mente el punto sometido a la considcracion del consejo por
el tutor, quien dcbc haber solicitado la autorizaci6n por
escrito, indicando todas las condiciones v ventajas del ar-
bitramento. (Arto. 391 C. C.)
La ley francesa tamnbin establece este requisite para
autorizar las transacciones, ademas de la homologaci6n,
pero prescribe, seg6n parece con character obligatorio, que
den su opinion favorable tres jurisconsultos designados por
el Procurador de la Rcpiiblica.
Desde luego opino porque so permit sujetar a compro-
miso los negocios en que est6 interesado un pupilo, pero
debe someterse a un studio detenido la situaci6n del ne-
gocio y la ventaja que obtendra el menor si se fall por un





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tribunal de arbitros. Lo mismo puede decirse en cuanto
se refiere a la transacci6n. En ambos .casos, como ya queda
dicho, la resoluei6n del Consejo de tutela debe ser sometida
al Juez de Primera Instancia para que, con conocimiento
.de causa, la apruebe o desapruebe. Nuestra Ley no estable-
ce este requisite.
El tutor tiene prohibici6n terminante para ejecutar
ciertos actos, por ejemplo: negocios entire l1 y el pupilo,
aunque sea por intermedio de otra persona. No era possible
dejar en libertad al tutor para negociar con el pupilo, pues
no teniendo capacidad el tutelado para darse cabal cuenta
de sus negocios, se reunirian en una sola persona los dos
caracteres de comprador y vendedor, o en t6rminos gene-
rales, de deudor y acreedor. Tampoco se permit al tutor
dar fianzas a nombre del pupilo, ya que debe evitarse, lo
mas possible, poner en peligro de perdida los bienes del
menor. Asimismo, no es permitido al tutor dar en arren-
damiento los bienes del tutelado por mis tiempo del que
falte para que este llegue a la mayoria de edad. (Arto. 392
C. C.) La prescripci6n legal no puede ser mas atendible,
pues implicando el arrendamiento a largo plazo una ver-
dadera enajenaci6n de dominio, seria muy fAcil para el
tutor privar de su ejercicio al menor durante los primeros
afios de su mayor edad y, aunque el Consejo de tutela podria
evitarlo, no estd demds esa media precautoria.
Finalmente no pueden contratar con el menor, ni por
si, ni por intermedio de otro, el c6nyuge, los ascendientes,
descendientes y colaterales del tutor, salvo que esas personas
sean coherederas, o coparticipes del pupilo. Obvio es el
fundamento de esta disposici6n legal que evita la inmora-
lidad y garantiza ain m6s los intereses del menor.
La Ley antigua establecia la prohibici6n de casarse el
pupilo con el tutor o con los parientes de este, antes de que
fueran aceptadas las cuentas de la tutela. La reform no
consign esa disposici6n por innecesaria, ya que concedien-
do al Consejo de tutela la facultad de autorizar el matrimo-
nio, se confabula el peligro.
La gesti6n tutelar, asi como la protutela, ya que estdn
considerados como cargos de aceptaci6n obligatoria, admi-
ten una remuneraci6n que sera fijada por el Consejo de
tutela, de conformidad con la importancia del capital y el
trabajo que haya costado el manejo. No obstante, la re-
tribuci6n no puede bajar del cinco ni exceder del diez por
ciento annual de las rentas o products liquidos de los bienes





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del pupilo, correspondiendo al tutor el setenta por ciento
del total asignado y al protutor solamente el treinta por
ciento. (Arto. 394 C. C.) Justa aparece la ley reconociendo
una retribuci6n a las personas que han cuidado de la per-
sona y bienes de un incapaz, pues indudablemente han de-
bido distraer algunas horas destinadas a su provecho per-
sonal, en tender los interests del pupilo que se les confi6.
Puede ser que no est6n conformes los remunerados con
la cantidad asignada por el Consejo y en ese caso les queda
expedite su derecho para ocurrir al Juez de Primera Ins-
tancia quien, sin formalidades de juicio, y oyendo al Consejo
de tutela, resolverd lo que estime just. (Arto. 395 C. C.)
Por iltimo, hay que hacer constar que pierde el dere
cho a ser remunerado y debe devolver las sumas que se le
hayan entregado por ese motivo, el tutor y el protutor re-
movidos de sus cargos por su culpa. En el mismo caso de-
ben pagar los gastos originados por la rendici6n de cuentas,
pues no es just gravar el capital del menor con un egreso
que no ha sido motivado por 6l.

Papel del protutor.

Las atribuciones del protutor estAn detalladamente
fijadas por la ley, concluy6ndose que su objeto es supervi-
gilar al tutor en el ejercicio de la tutela, la que no puede
dar principio si no esta nombrado aquel.
Para hacer mis efectivo el control, la ley determine
que el nombramiento de protutor no puede ser hecho en per-
sona que sea pariente del menor en la misma line que el
tutor. Asi lo establece tambien el C6digo francSs, lo que
desde luego di mayor seguridad a la gesti6n tutelar, pues
se encuentran representadas en ella las dos ramas que tie-
nen interns.
Las obligaciones del protutor, para llenar el fin de la
creaci6n de su cargo, son las siguientes: intervenir en el
inventario de los bienes del menor y en la calificaci6n y otor-
gamiento de la garantia que debe prestar el tutor; defender
los derechos del menor en juicio y fuera de 61, siempre que
est6n en oposici6n con los intereses del tutor; promover
ante el Consejo de tutela el nombramiento de nuevo tutor,
cuando proceda la remoci6n del que estuviere en ejercicio;
procurar la reunion del Consejo para el nombramiento de
nuevo tutor, cuando la tutela quede vacant o abandonada;





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intervenir en la rendici6n annual de cuentas del tutor, asi
como al terminarse la tutela; ejercer las demds atribuciones
que le sefiala la ley. (Arto. 351 C. C.)
Las causes de incapacidad, de remoci6n y de excusa,
son las mismas que para el tutor, pues ambos cargos que
se complementan con igual fin, deben estar desempefiados
por personas competentes y de reconocida probidad.

C6mo terminal la Tutela.

La tutela terminal definitivamente si el tutelado llega
a la mayor edad, si muere, o si desaparece la incapacidad
que motive la declaratoria de interdicci6n. Termina para
el tutor, si se incapacita o es removido por cualquier
otra causa.
En el primer caso el ex-tutelado o sus herederos se en-
cuentran capacitados para recibir las cuentas que debe
rendirles el tutor o los herederos de 6ste, pues las obliga-
ciones no satisfechas pasan, lo mismo que los bienes, a la
sucesi6n.
En el segundo caso, las cuentas deben rendirse al tu-
tor nombrado para sustituir al saliente.
La mayoria de edad pone fin a la tutela, porque la
Ley concede habilidad para litigar y contratar sin aseso-
ria a los veintiin afios, siempre que no se padezca otra in-
capacidad que fuera motivo de interdicci6n.
La muerte del incapaz pone t6rmino a la tutela ya
que ha cesado la causa de la guard, quedando obligado el
tutor a rendir las cuentas y a entregar a los herederos le-
gitimos, los bienes pertenecientes al menor o incapaz que
estuvo a su cuidado.
La desaparici6n de la incapacidad que motiv6 la decla-
ratoria de interdicci6n, hace cesar la tutela, toda vez que
no hay motivo para que siga sujeto a guard el individuo
que, por ministerio de la ley, es apto para dirigir personal-
mente sus asuntos.
La incapacidad superveniente, la remoci6n o la muerte
del tutor, propiamente no ponen fin a la tutela, sino solo
en cuanto se refiere a la persona del tutor, pues el menor
o incapaz continfia sujeto a guard bajo el cuidado de
distinta persona. El tutor removido o sus herederos deben
rendir las cuentas de su administraci6n y entregar los
bienes que tengan en su poder, pertenecientes al tutelado.





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Cuando se incapacite o sea removido un tutor, subsis-
tiendo la causal que di6 origen a la tutela, debe proveerse
inmediatamente de nuevo tutor al menor, a fin de que no
queden abandonados sus interests. El protutor tiene, bajo
su responsabilidad, la obligaci6n de convocar al Consejo
de tutela para hacer el nuevo nombramiento.

Las cuentas de la Tutela.

Todos los tutores, aim los testamentarios exonerados
de rendir cuentas y de hacer inventario, deben llevar deta-
lladamente y dia por dia, la puntual relaci6n de las entradas
y salidas de los bienes que administran, comprobAndola de-
bidamente. Hay gastos, naturalmente, de que no es po-
sible tener el correspondiente comprobante; son aquellos
gastos menudos de que un diligent padre de familiar no
acostumbra recoger recibos. (Artos. 397 y 402 C. C.)
El plazo para hacer la rendici6n de cuentas es de se-
senta dias contados desde la fecha en que termin6 el ejer-
cicio de la tutela; pero ese plazo puede ser prorrogado por
el Juez de Primera Instancia, a sesenta dias mAs, si hay
circunstancias extraordinarias que lo exijan y lo pide la
parte interesada (Arto. 401 C. C.)
El c6digo anterior no establecia la obligaci6n de llevar
las cuentas, aunque si exigia la de rendirlas y hasta que
hubieran sido aprobadas se mandaba otorgar el finiquito y
a cancelar las garantias constituidas.
Por el nuevo c6digo estan obligados los tutores a rendir
cuenta annual de su gesti6n. Esas cuentas deben ser glosadas
por el protutor. y, aprobadas por el Consejo, se depositaran
en el Juzgado donde se hubiere discernido el cargo al tutor
o en el del domieilio, si reside en lugar distinto. (Arto.
398 C. C.) Si el Consejo no aprobare las cuentas rendidas
por el tutor, puede este ocurrir al Juzgado de Primera Ins-
tancia competent a iniciar un juicio sumario de cuentas
que se seguirA con quien las haya impugnado. El Juez
resolverd lo procedente en derecho. (Arto. 399 C. C.)
Los casos previstos por la ley demuestran que la comi-
si6n tom6 muy en cuenta las disensiones, tal vez arbitrarias,
que pueden ocurrir entire los eneargados de la guard, y ha
concedido facultades al Juez para conocer y resolver esas
desavenencias.
La ley alemana tambien obliga al tutor a rendir cuentas
anuales al Tribunal de tutelas; pero faculta a este para
pedir informes y rendici6n de cuentas al tutor, respect a





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su gesti6n, cada vez que lo estime convenient; facultad que
nuestra ley deja en manos del Consejo de tutela. (Arto.
404 C. C.)
Los gastos de rendici6n de cuentas son a cargo del pu-
pilo, pues no seria just que el tutor tuviera que pagar una
operaci6n que se lleva a cabo en exclusive beneficio del
menor; sin embargo, cuando el tutor ha sido removido por su
culpa, la rendici6n de cuentas es a su cargo.
Si las cuentas rendidas arrojan un saldo, este deven-
garA intereses legales, si es a favor del pupilo, desde la ren-
dici6n de cuentas si se hizo dentro del t6rmino legal o desde
la expiraci6n de este en caso contrario, y si es en favor del
tutor desde que se requiera de pago al pupilo, siempre que
ya le hayan sido entregados sus bienes. (Arto. 406 C. C.)
Las acciones y obligaciones que reciprocamente corres-
pondan al tutor y al expupilo, por raz6n del ejercicio de la
tutela, se extinguen a los cinco afios de concluida 6sta. (Arto.
407 C. C.) La ley anterior establecia igual t6rmino para la
prescripci6n, pero a contar del dia en que hubiere el ex-
menor recibido las cuentas y los bienes. Esto es mas just
que lo consignado por la comisi6n, ya que el menor no puede
perder su derecho a demandar, cuando no sabia si se le debia
o era 61 quien debia. La ley anterior tambi6n establecia
que si moria el ex-pupilo antes de que transcurriera el quin-
quenio, la prescripci6n correria para sus herederos como si
estuviera vivo, es decir contando inicamente el tiempo que
faltaba para cumplirlo. Desde luego debia suponerse inte-
rrumpido el termino por la muerte del causante y reanu-
dado por la declaratoria de herederos.

El consejo de Tutela.

El nuevo c6digo trae las prescripciones relatives al
Consejo de tutela hasta en el pArrafo penfiltimo de la ma-
teria, no obstante que es lo primero que debe constituirse
al presentarse el hecho que d6 origen a la tutela.
Antes he hablado de que la formaci6n del Consejo de
tutela debe ser hecha por el testador o, en su defecto, por el
Juez, dando preferencia a los parientes mas cercanos, en
seguida a los amigos y por filtimo a los extrafios cuya hon-
radez sea bien conocida. (Arto. 409 C. C.)
Las mismas causes de inhabilidad, excusa y remoci6n
de los tutores y protutores, rigen para los miembros del
Consejo de tutela; pero si el padre o la madre hubieren
excluido a alguna persona, en su testament, esta no podr6





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former parte del Consejo, (Arto. 411 C. C.) amn cuando
reuna los requisitos necesarios. La exclusion hecha por uno
de los padres de una persona para el desempefio de cualquier
cargo en la tutela, es muy digna de tomarse en considera-
ci6n, pues no hay ninguno mis interesado que ellos en la
buena mareha de los intereses de sus hijos menores o
incapaces.
La primer junta del Consejo sera celebrada ante el
Juez de Primera Instancia, se levantarA de ella un acta en
el libro que se abrirA para ese efecto, de la cual se enviark
copia autentica al Registro Civil para su inscripci6n y el
citado funcionario 'instruirA a los miembros del Consejo
de sus obligaciones y facultades. De toda acta en que se
modifique la organizaci6n del Consejo, se enviara copia
aut6ntica al Registro Civil. (Arto. 413 C. C.)
Siendo el Registro Civil una oficina pfiblica, donde
todos pueden liegar a consultar sus libros, es de much im-
portancia la inscripci6n en ellos de la organizaci6n inau-
gural del Consejo de tutela, asi como de las modificaciones
que sufra, a fin de que todos sepan cuAl es la verdadera re-
presentaci6n de un incapaz.
La presidencia del consejo queda en manos del miem-
bro del mismo que fuere electo por los demas en la primera
reuni6n, no como en el derecho frances que esta en poder
del Juez Municipal. Las obligaciones del Presidente son:
convocar al Consejo cuando lo juzgue convenient, lo ordene
el Juez de Primera Instancia o lo pida alguno de sus miem-
bros, el tutor o el protutor; cuidar de que se tome debida
nota en el libro de actas de los acuerdos y opinions emitidas
en cada sesi6n; dichas actas serAn firmadas por los asisten-
tes; y cuidar de que se ejecuten las resoluciones adoptadas
y representar al Consejo cuando fuere necesario. (Arto.
416 C. C.) Como se v6, si el president del Consejo no
tiene interns en la gesti6n de los asuntos del incapaz, se
necesitarA que los demas desplieguen much actividad para
que puedan marchar debidamente. La falta de asistencia,
sin excusa suficiente, a una de las reuniones del Consejo,
serA penada con multa de cinco a diez quetzales, sanci6n que
no parece eficaz para hacer cumplir con sus deberes a los
inactivos.
El menor que ya haya cumplido catorce afios tiene de-
recho a ser oido por el Consejo y esta obligado a concurrir
a la reuni6n a que se le cite, lo mismo que el tutor. (Artos.
417 y 422 C. C.) La disposici6n primeramente citada se
encuentra un tanto de acuerdo con lo estipulado en otras





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legislaciones, que permiten al mayor de diez y seis afos,
sujeto a tutela, que vaya tomando intervenci6n en sus ne-
gocios, como si dijeramos para entrenarse y encontrarse
perfectamente apto al llegar a la mayoria. La ley francesa
le permit disponer de los bienes adquiridos con su profe-
si6n o industrial y tomar seguros sobre su vida, algo pare-
cido a la curaduria del derecho romano.
Si se trata de algfin negocio en que est6 interesado uno
de los miembros del Consejo, su c6nyuge, sus descendientes
o ascendientes, dicho miembro carecerd de voto, pudiendo
finicamente emitir su opinion, si el Consejo lo estima con-
veniente. (Arto. 421 C. C.) Muy just es la prescripci6n
legal transcrita, pues de otra suerte se introduciria la in-
moralidad en el seno mismo de los encargados de velar por
los intereses del tutelado.
Si hay algin caso de much urgencia, uno cualquiera
de los miembros del Consejo puede tomar una resoluci6n,
bajo su responsabilidad, dando cuenta inmediatamente al
Consejo que debera convocarse sin dilaci6n (Arto. 423 C. C.)
Los intereses del incapacitado muchas veces pueden necesi-
tar de una disposici6n tomada rApidamente, y era necesario
que la ley diera capacidad a cualquiera de los miembros del
Consejo que tuviera conocimiento de esa circunstancia, para
que tomara la providencia que creyera convenient, siempre
bajo su responsabilidad, para evitar extralimitaciones, y
dando cuenta inmediata al Consejo.
Los vocales que disientan de la mayoria pueden ocurrir
al Juez de 1.a Instancia, lo mismo que el tutor y protutor,
para querellarse contra el acuerdo tornado por el Consejo.
(Arto. 425 C. C.) La Ley no dice que debe hacer el Juez,
pero se entiende que podrA seguir una averiguaci6n y ain
anular el acuerdo tomado por el Consejo, pues el Articulo
427 hace responsables a los miembros del Consejo, ante el
tutelado, por los dafios que le causen su malicia o negli-
gencia culpable, y exime de la responsabilidad a los que
hayan disentido del acuerdo que caus6 el perjuicio.
Las labores del Consejo terminan al terminar la tu-
tela y su libro de actas y demns documents deben ser en-
viados al Juzgado competent para que se archiven. Pa-
rece que la comisi6n sc inclinaba por la creaci6n de un Tri-
bunal especial para encargarle la gesti6n de todos los asun-
tos relacionados con las tutelas.
El C6digo alemAn tambi6n admite el Consejo de tute-
la, pero como una cosa discrecional y subsidiaria, para el





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caso de que los interests de la persona sujeta a tutela re-
clamen la intervenci6n de los familiares o amigos enterados
del manejo de una empresa determinada o de una industrial
especial.
Ministerio pfiblico.

Completando el C6digo Civil, on lo que respect a la
intervenci6n que se da al Ministerio Publico, fuc emitido
el Decreto Gubernativo nunero 924 que entr6 en vigor el
quince de septiembre de este aio y que reglamenta las
atribuciones de dicha instituci6n. Su definicion contenida
en el Articulo 1. dice: "El Ministerio P-iblico es una
institucidn que tiene por objeto pedir la aplicaci6n de las
Leyes; velar por los derechos del Estado y defender en
justicia a las personas incapaces de defenders por si mis-
mas." En esta filtima part, es en lo finico que interest
a mi trabajo el decreto citado.
Para el ejercicio de la institution ante los Tribunales
de Justicia so crearon los cargo de Promotor Fiscal en
cada lugar de la Rep iblica donde haya un Juzgado de Pri-
mera Instancia y se fijaron las atribuciones de los Fiscales
de la Corte de Justicia, de los Agentes Fiscales y de los
Sindicos Municipales.
La actuaci6n del Ministerio Pfiblico asi constituido,
puede dividirse en tres ramas distintas: gesti6n de los
interests de la Hacienda Pfiblica, gestion de los interests
de los menores, incapaces y de la vindicta pfblica, y ges-
ti6n de los interests del Municipio.
La gesti6n tutelar, en cuanto se contrae a las atribu-
eiones del Ministerio PAblico queda en manos de los Pro-
motores Fiscales y de los Sindicos Municipales, cuando en
el lugar donde ejerzan sus funciones no haya Promotor
Fiscal.
A ellos toca denunciar ante el Juez de 1." Instancia el
echo que da lugar a proveer de tutor a un incapaz, y velar
porque se haga la organizaci6n de la tutela y so cumpla
con las obligaciones que fija la Ley a los encargados de
la guard.
El lMinisterio Pfiblico debe intervenir, ademtis, en to-
dos los casos en que lo establece la Ley, no pudiendo abogar
ni representar a terceros en los juicios en que deban inter-
venir en raz6n de oficio.





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Les queda prohibido el recibo de d6divas o emolu-
mentos baj.o pena de devolverlos duplicados en favor de los
fondos de Justicia y salvas las responsabilidades que se pu-.
dieran deducir.
El Ministerio Piblico complete las prescripciones del
C6digo Civil en cuanto se refiere a la guard de la persona
e intereses de los incapaces y puede ser un auxiliar de
gran importancia para el Juez, ya que su misma libertad
de acci6n y sus varias ramificaciones, le permit obtener
una informaci6n mAs amplia acerca de la vida de los meno-
res e incapaces y de c6mo se ejerce la guard sobre ellos,
para denunciarlo a la autoridad.








PROPOSICIONES


Derecho Romano . .


Derecho Civil 1r'' Crso. .
Derecho Constitucional .

Derecho Mercantil. . .






Derecho Civil 2. Curso .
Derecho Internacional Pfblico

Derecho Penal 1~. Curso y Me-
dicina Legal . .
Literatra. . . .
Sociologia . . .
Procedimientos Judiciales 1"'-
Curso . . .
Derecho Internacional Privado
Derecho Administrativo. .
Finanzas y Estadistica .......

Filosofia del Derecho . .
Economnia Politica . .
Derecho Penal 2. Curso .
Procedimientos Judiciales 2.
Curso . . .


Influjo del derecho romano
en las instituciones juri-
dicas modernas.
Tutela.
Diferencia entire gobernan-
tes y gobernados.
Condiciones para que los
negocios sean mercanti-
les, segin nuestra legis-
laci6n actual. Juicio cri-
tico de esas mismas dis-
posiciones.
Obligaciones.
Naturaleza de las leyes in-
ternacionales.

Indultos y Amnistias.
Rafael Landivar.
El gregarismo.

Juicio Ejecutivo.
Teoria del domicilio.
Expropiaci6n forzosa.
Monografias de las families
y presupuestos obreros.
Derecho a la libertad.
Utilidad de tiempo.
Estafa.

Confirmaci6n, nombramien-
to y discernimiento del
cargo de tutores o guar-
dadores.




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