Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
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 Material Information
Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID01850
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text


REPUBLICAN DE CUBA


DIAIRl O


DE


DE LA


CAMERA DE REPRESENTANTES
VIGESIMO CUARTO PERIOD CONGRESSIONAL
FEGUNDA LEGISLATURE


VOL. XCII LA HABANA NUM. 28


SESSION SOLEMNE DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES.
CELEBRADA EL DIA 7 DE DICIEMBRE DE 1955, EN HONOr9
DEL LUGARTENIENTE MAYOR GENERAL ANTONIO MACEO
Y GRAJALES N DEMAS MARTIRES DE LA INDEPENOFNo: ^..


PRESIDENT: {


A LA IZQUIERDA SRES.:



A LA DERECHA SRES.:


FULGENCIO BATISTA Y ZALD2VAR
Hon. Sr. President de la Repfiblca.

ANSELMO ALLIEGRO MILA
President del Senado
CARMrELO URiQUi.,AGA PAPITL. /A
RAFAEL L. DIAZ BALART GUTIERREZ
GASTON GODOY Y LORET DE MOLA
President de la CAimara de Representantes
JOSE L. PUJOL LEON
JOSE A. ORTEGA GALBIS


SUMARIOt
La Presidencia declara abierta la Sesi6n.-(Eran las 10:00 p.m.)-La Banda de Mifsica del Estado
Mayor General del Ejrcito ejecuta el Homno Nacional.-El senior Presidente concede la pa-
labra al Representante por Las Villas, sefiora Maria Antonia Quintana i I: r ,-"j. --Termina. la
sefiora Quintana Herrera.-La Banda de Mtisica del Estado Mayor del Ejfrcito ejecuta el
Himno Invasor--La Presidencia levanta la sesi6n. (Eran las 11 y 25 p.m.)


SESIO ES








2 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


Hon. Sr. President: Queda abierta la Sesi6n.

(Eran las 10:00 p.m.)

(La Banda de Mtisica del Estado Mayor Gene-
ral del Ejercito ejecuta el Himno Nacional).

Tiene la palabra la Sra. Maria Antonia Quinta-
na Herrera.

Sra. Quintana Herrera (Maria Antonia):

Honorable Sefior Presidente de la Repfblica,
Sefior Presidente de la Camara,
Sefiores Ministros,
Compafieros congresistas:
Aqui, en este augusto y majestuoso temple de
la Naci6n, cuyas columns y paredes -mudos tes-
tigos de brillantes veladas- guardian celosamente
ain, los sonoros ecos de inspiradas alocuciones que
por identico motivo y ocasi6n se han pronunciado
en fecha como la de hoy, quincuag6simo noveno
aniversario de la caida de uno de sus hijos predi-
lectos, uno de los mas arrojados, fuertes y valerosos
con que pueblo alguno quizes, haya contado para
defender los sagrados derechos de la libertad por
medio de la espada: la Patria entera se postra de
rodillas, para rendir homenaje de reconoeimiento
y devoci6n a la memorial de todos aquellos cuyas
cenizas, abonaron el camino de la victoria.

En este lugar y moment es que, mi voz se alza
-debil voz de mujer para cantar tanta gloria de
bravos- henchida de la mas profunda y sincere
emoci6n para elevar, en nombre de un pueblo que
sabe honrar a sus muertos, una oraci6n al Heroe er-
tre los heroes, al coloso de bronce, al guerrero hi,
dalgo, al general de epopeya: Antonio Maceo y
Grajales.

Quiero antes de proseguir, dejar patentizada la
expresi6n de mi mayor agradecimiento al Presi-
dente de este Cuerpo. Gracias Dr. Gast6n Godoy y
Loret de Mola por haber dado oportunidad a la
mujer a expresar su opini6n en esta tribune des-
pues de diez afios de ausencia y gracias tambien,
por haber hecho recaer en mi, tan inmerecido ho-
nor. Debo al mismo tiempo dejar consignado que,
en ningufn moment vacile, eludi, ni trat& de rehu-
sar la realizaci6n de tan dificil tarea aunque era
plenamente consciente de la responsabilidad que
la misma entrafiaba. No esquiv& el desempefiar tan
alto cometido porque mi condici6n de mujer, de
cubana y de legisladora me obligaban a ello. Presen-
tes estaban en mi memorial los ejemplos de cientos
de madres mambisas, esposas e hijas que jams des-
oyeron la voz que el deber. el moment, las cir-
cunstancias y su condici6n de servidoras de la Pa-
tria, les imponian. Era pues, un llamado de ho-
nor, al que tenia que responder con igual honor y
presteza. Momento que tanto anhelaba yo, como
cubana depositaria de una herencia sin igual, para
devolver en forma tierna y perfumada ese legado
de mujer a mujer, venido a nuestras manos regado
con lgrimas, con sangre y sacrificios,


iCon que materials trabajar para dejar un re-
cuerdo imperecedero, a la memorial de esos, nues-
tros valientes soldados? Caidos si, en la manigua
redentora, pero vivos hasta la eternidad como an-
ticipo de final resurrecci6n, envuelto entire acordes
de un himno triunfal, que repite entire sus estrofas
la frase de "morir por la patria es vivir". Final
digno de tales heroes debe haber sido: tronar de
artilleria, machetes fulgurando al sol, polvo acre
levantado del calcinado suelo por cascos de bestias
que resecaba las gargantas de los heridos, hilos de
sangre que se convierten en rios, que absorbe avida
la sedienta tierra. Despues de la batalla, silencio y
cientos de muertos y entire ellos nuestras palmas.
Atalayas mambisas que arrancan recto a lo azul,
mudos y solitarios testigos de la dolorosa contien-
da. iQueridos centinelas! a vuestro cargo ha es-
tado entonar el eterno response y tu mfisica -esa,
que produce los rizados penachos de tus mastiles
corona al agitar la brisa- debe haber sido la fil-
tima, escuchada por el insurrecto desplomado en
la refriega.

iDulce despedida tributada a los soldados, por
nuestras palmas! iHermosa y triunfal entrada en la
Inmortalidad! iCombatientes, armados caballeros de
la Sagrada Orden de la Patria por el espaldara-
zo del a Historia!

Unidos sin distinci6n de cuna, raza, credo, po-
s'cion social, poetas como PlAcido, que transido de
estoica resignaci6n dirige al Todopoderoso su des-
,ri, .id,'r despedida diciendo "cfimplase en mi tu
voluntad, Dios mio"; querreros como Agramonte,
centauro de la sabana camagiieyana, que describe
con el rescate de Sanguily, una de las mAs bellas,
paginas epicas; publicistas como Fasciolo que hur-
ta al suefiio sus mejores horas, para entregarse en
la complicidad de la noche a la clandestine tarea
de redactar proclamas que han de costarle la vida;
estudiantes como los de Medicina, victims inocen-
tes de los voluntarios y las pasiones, que forman
las ocho joyas de la diadema con que cifie sus sie-
nes una Cuba adolescent; martir doncella que va,
como !as del Cristianismo, a arrojarse voluntaria-
mente a las arenas de la lucha. Primer acto en la
tragedia que comienza. Esposas oonvertidas en
viudas como la de Ignacio Agramonte, que se ve
obligada a alejarse de Cuba llevando el coraz6n
oprimido de pena y el luto como inseparable com-
pafiero; emigrados, products de la resaca que arro-
ja, la ;.i ,'- .1 ola de la guerra, a las playas de
las tierras americanas que nos circundan.

.C6mo demostrar el agradecimiento de todo un
pueblo a tan gloriosa legi6n? Monumentos erigidos
hay muchos. Piedra y metal indistintamente, han
sido estremecidos hasta sus entrafias por la mano
del artist que, en pleno vertigo de sus inspiraci6n
los ha herido, fragmentado y pulido sin compasi6n
a continuados golpes. Resistencia agresiva de la
material bruta y triunfo de la inteligencia al ven-
eer en su empefio despues. Sublime y atrevido plan
de trastocar las inmutables leyes de la naturaleza.
Desdichadamente, todo lo existente es efimero. Los
incontrolables elements bordan incansables su la-
bor de siglos, transformando, deteriorando y des-








DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 3
i- i-- I-L b ---- -- i-B i i ijiii i


truyendo. Con estos inconvenientes, jc6mo podria
yo levantar alguna figure que cristalizara y tra-
dujera en expresi6n concrete el fervor de un sim-
bolo? Dificil e insoluble caso. De existir artist que
Ilevara a cabo la obra, no encontrariamos en la
superficie ni en las reconditeces del planet, mine-
ral o sustancia capaz de aprisionar la energia, la
fuerza y el calor que irradia este sentir profundo
e incontenible. Afortunadametne, el simbolo -su-
ma y compendio de todos los obeliscos del orbe--
existe ya. Lo lleva cada cubano consigo en su pe-
cho y es: ese sentimiento de admiraci6n y respeto
que nos inflama hoy, despu6s de tanta distancia
en afios. de la Revoluci6n. Llama sagrada, pren-
dida, desarrollada que aumenta, se agiganta y
transmite de generaci6n en generaci6n. Prueba de
ello es, este distinguido pfblico que ostentando la
representaci6n de un pueblo enter, aqui se con-
grega, para rendir solemne tribute a los heroes y
martires de nuestra gesta redentora.
iSon tantos los que hav que nombrar! Tantos,
que abrigo el temor de no poder triunfar en mi
empefio. Y 1c6mo referirme a ellos sin antes des-
cribir las zozobras, angustias, inquietudes, con-
mociones, triunfos y desvelos de una isla que al
igual que la Bella Durmiente, tanto tiempo pasara
sumida en un letargo, hasta llegar el moment de
su despertar para hablar de sus luchas en la que
todos participaron? En la tarea de "hacer Patria"
-al decir de la epoca- brindaron los cubanos,
sus mejores esfuerzos y respondieron al moment
al escuchar la vibrant clarinada. Segfin Mir6 "el
sitiero dej6 su estancia, el veguero sus posturas, el
labrador sus utensilios de trabajo. iTodo el mundo
abandonaba la faena a medio hacer! Cuba necesi-
taba de esos brazos".

ZY que decir de nuestras abnegadas mujeres?
Las magicas notas deben haberlas sorprendido en
medio de sus habituales ocupaciones, rodeadas de
sus familiares, bajo un techo seguro, entire modes-
tas o refinadas comodidades, en el tranquilo refu-
gio del hogar. iTodo lo abandonaron! Bienestar
trocado en noches de vigilia, cosiendo escarapelas
y bordando los rebeldes colors de la sagrada en-
sena de la estrella solitaria hasta hacer sangrar
los dedos traspasados; destrozaron sus pies en la
manigua por seguir esposos e hijos; consolaron
heridos; escondieron fugitives exponiendo sin te-
mor la propia vida. Algunas cayeron como la an-
ciana madre de Cabrera, bajo el fuego enemigo.
jQue espiritu de sacrificio el de la mujer cubana!

Imposible tampoco pasar al relate de sus dos
guerras, que sostuvo Cuba por lograr la indepen-
dencia sin hacer un breve recuento de las razones,
y demas factors que prepararon y maduraron el
anhelo de un pueblo, y que fueron de cuatro cla-
ses: geograficas, hist6ricas, political y psicol6-
gicas.
Una isla es siempre un continent en miniature,
con flora, fauna, recursos naturales y desarrollo
propio; todo lo cual le imprime un sello a los indi-
viduos que la pueblan y favorece el desarrollo del
sentido de la in, ploil.,-'i en las comunidades


que alberga. Nuestra insula, jardin de las Hespe-
rides, trasplantado a este tibio mar antillano, "cru-
cero del mundo" como la lamara nuestro Ap6s-
tol, tenia derechos propios mas que suficientes,
para Ilegar a ser, una mis en el concerto de na-
ciones libres.

Pobre y maltratada cuna del rebelde Hatuey, con
su dulce raza aut6ctona aniquilada, con dos
emigraciones distintas venidas de milenarios con-
tinentes, hablando lenguas extrafias, para ser aqui
aherrojadas con los grilletes de una abominable
esclavitud, sin poder siquiera implorar de los dio-
ses por ellos conocidos y adorados, remedio y con-
suelo a tanta desventura, con las espaldas encor-
vadas por el peso del bregar cotidiano y tatuadas
por la marca del mayoral de turn. Joya valiosa,
ignorada y despreciada por la codicia de la monar-
quia que volvia sus ojos y atenci6n a otras colo-
nias, que llenaban con sus rios de oro las vacias
arcas del Tesoro exhaust; estrangulada isla en su
comercio, hasta quedar sola y huerfana de la vi-
sita de navios que le trajeran el regalo de ex6ti-
cos products de lejana procedencia; amordazada
en el derecho de opinion, expulsada de las Cortes;
atacada en la expresi6n del pensamiento, ti, jisla
pri'diqio. .0 que habias dado en tu seno vida, a una
pleyade de gigantes del intelecto. Alumbramiento
maravilloso en que esta tierra, estrechando tensa-
mente, con un esfuerzo poderoso, la curvatura pro-
nunciada de su contorno, lanz6 al mundo como mi-
tolg6ico arco un saetazo tan potente, que ilumin6
el firmamento con un requero de estrellas. Entre
los muchos que brillaban en aquel polvo diaman-
tino estaban; Heredia, el cantor al Niagara, la in-
signe poetisa Gertrudis G6mez de Avellaneda, el
reflexive economist Saco, el profundo fil6sofo Va-
rela, el ilustre maestro Luz y Caballero, el creador
de nuestra novela, patriota y conspirador, Cirilo
Villaverde, y tantos mas que no es possible men-
cionar. Fu6 este Siglo de Oro que disfrutamos en
nuestras artes y letras, el mejor depositario y de-
fensor de los sagrados derechos del hombre -ger-
men de la idea que encendi6 la chispa de la Re-
voiuci6n Francesa- y que en forma de corres-
pondencia, libros y cartas, lleg6 a Cuba, trayendo
con ion el fermento y la agitaci6n de la gran tor-
menta europea, concentrado en la idea de un go-
bierno de la naci6n por los hombres y para todos
los hombres, sin distinci6n de clase alguna. En
Cuba lo que comenz6 siendo un suefio impossible y
quimerico, se convirti6 en realidad muchos afios
despues.

Pujantes fuerzas que existian en el subsuelo tra-
bajando sordamente, hasta que se manifiestan en
1812 en forma de un violent estallido que tiene
por base la rebeli6n a la esclavitud y que es aho-
gado rApidamente en sangre de nueve victims:
Aponte y sus ocho compaileros.

Tampoco nuestras Repfiblicas hermanas nos
abandonaron. A Cuba Ilegan agents secrets que
salidos del c6nclave misterioso de las logias ma-
s6nicas vienen juramentados, a cumplir la misi6n
de regar por la Am&rica la semilla de la libertad,
.[i, .' ...:i ves ii .. e la as r i .. ii n ,. del








4 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


Septentri6n. C6mo no habia de madurar en las
nuestras, calidas tierras tropicales! Para ello, se
filtran en todas las capas sociales, individuos pre-
parados para la acci6n que conspiran y hacen pla-
nes agrupados en una asociaci6n que los cobija
bajo el nombre del Aguila Negra. Es descubierta
y salvan la vida gracias al indulto concedido por
el naoimiento de Isabell II. No es possible reprimir
desde ese moment, las tendencies desatadas; a la
conspiraci6n anterior siguen: el destierro de Saco,
la causa de la Cadena Triangular y Soles de la
Libertad. Prisi6n, destierro y muerte es el precio
de los sufrimientos que hay que pagar por la inde-
pendencia. Y vienen otros m.todos para sofocar
el brote de rebeli6n. Se emplea el torment para
arrancar confesiones y es una escalera el instru-
mento de tortura escogido, al cual son atados y fla-
gelados los conspiradores para poderles arrancar ei
supuesto secret. Estan ganadas con creces, ya las
palmas del martirio. La causa de Cuba tiene que
ser por necesidad, just y bendita.

Llega por fin la hora de la primer acci6n de
guerra y es un extraniero -venezolano por mas
sefias- quien viene de fuera a nuestras playas
con una expedici6n, desembarca, siembra la alar-
ma, dejando antes de marcharse unos cuantos muer-
tos en las calls de la nortefia y costera poblacidn
de Cardenas. Lucha noble y sagrada la nuestra
que logra las mAs extrafias conversiones, de las
cuales la de Narciso L6pez es quizAs, el mas vivo
ejemplo. No era possible pensar que, quien habia si-
do un disciplinado soldado de la metr6poli --pri-
mera lanza del Ei6rcito de Maria Cristina- dedi-
cara su vida mas tarde a consequir la libertad de
un pueblo infructuosamente. Esto que parece ca-
si un milagro, se realize y sin extrafieza de parte
nuestra; ya que de cosas parecidas estA llena la
historic de los hombres y los pueblos.

El mismo dia que desembarca Narciso Ldpez
por la provincia de Matanzas, cae abatido en Ca-
magiiey por las balas de un pelot6n de fusilaniien-
to, el indomable patricio Joaquin Agiiero junto con
Jose Tomas Betancourt, Fernando de Zayas y
Miguel Benavides. Como si todas estas vidas se-
gadas fueran pocas para satisfacer los juegos y
caprichos de la fatalidad, seis dias mas tarde, no cs
ya la sabana de Arroyo MWndez since la planicie
de Mano del Negro a la que le toca recibir el bau-
tismo sangriento, con mArtires que son esta ve;
los jefes del movimiento en Trinidad: Isidoro Ar-
menteros, Fernando HernAndez Echerri y Rafael
Arcis.

El cerco se estrecha alrededor de Narciso L6pez
y sucumbe al cabo. "Mi muerte no cambiara las
destinos de Cuba" expresi6n atribuida a '-!.-,, 1
L6pez demuestra la .lucidez y el coraje de un soi-
dado que no sucumbi6 a la flaqueza; pero ese dia
la Patria, que es mujer y madre amantisima, esta-
mos seguros que llor6 lagrimas ardientes, transi-
da de pena y que la f6lgida estrella que L6pez del
azul tomara prendi6ndola en su bandera, escape
de su roja y triangular celda para dejar un beso de
luz -como postrer despedida- en la frente del
guerrero.


Tras el fracaso de los planes anteriores, el natu-
ral desconcierto; mas nunca el desmayo ni el re-
nunciamiento. Era much el temple que habia en
esos hombres para permitirse tales debilidades; si
no c6mo explicar la entereza con que afronta la
muerte, el catalan Pint6, y el valor del joven Fran-
cisco Estrampes. Mueren el mismo afio con pocos
dias de diferencia, los dos.

De haber vivido trece afios mis, que no es mu-
cho pedir para hombres que estaban llamados a
-'.: .:..i ir tan altas tareas, hubieran visto encen-
derse la gigantesca Ilamarada de Yara, y presto a
abrazarse en ella, hubieran corridor de inmediato;
mas la Inseparable Compafiera no perdona jams
la tardanza en sus citas y es inexorable siempre,
hasta con los heroes.

iGrito de Yara!, clarinada que rasg6 el aire de
una madrugada. Guerra de los Diez Afios, donde
se alza una figure cumbre entire corrientes distin-
tas, que estuvieron a punto de hacer zozobrar la
nave de la naciente Repfiblica en armas, en medio
de un agitado y proceloso mar. Sobre esas olas se
alz6 Cespedes, el gentil hombre y MArtir de San
Lorenzo, arist6crata de cuna y de pensamiento
como el Marques de Lafayette y Washington, Pa-
dre de la Patria, senior i.'.i.i.i'!'n duefio de vida y
haciendas; coraz6n al descubierto presto a servir de
blanco a los dardos de sus enemigos. Tafiedor
r. :, i;.- de hist6rica campana; sonoros repiques
escs que transport el viento a traves de valles y
montafias, Ilanos y c.Ili.,l..- levados en alas por
sobre el mar para responder con su eco; a despe-
cho del tiempo y la distancia al reclamo de la nor-
teamericana; clamorosa y metAlica asonada: iCam-
paras hermanas las de Filadelfia y Demajagua!
iDespertar vibrant de conciencias americanas!

Alzamiento dcl 68, horno insaciable al que se
arrojan con entusiasmo fren6tico: linaje, riquezas,
prosapias, cientos de vidas para alimentar el sagra-
do fuego de la Rcvoluci6n. Acciones de guerra in-
olvidables, eslabones de una misma cadena que se
..i ,.i,:n con horrisono fragor a golpes de formi-
dables mazas. El yunque es La Demajagua y el
primer nombre que se destaca es Bayamo, que su-
be a las nubes cnvuelto en lenguas de fuego y ne-
gro humo como incienso, mientras sus abnegados
y resueltos habitantes abandonan las casas ento-
nando loas a la Patria; rescate de Sanguily, otro
jal6n glorioso en la jornada cuando &ste ebrio de
ijbilo al abrirse paso liberado, con el criollo som-
brero de yarey en alto, dando vivas a Cuba, reci-
be un balazo que le destroza la mano; horror y due-
lo en la tierra cuando cae como altiva ceiba des-
plomada el Patricio inmaculado de Camagiiey, Ig-
nacio Agramonte; hojas por el viento de la tor-
menta arrancadas y que llevan por nombre: El
Salado, donde combat Donato MArmol, la India-
na, asalto a Holguin y a Manzanillo, Melones, Na-
ranjo, Las Guasimas, ataque a Sagua de TAnamo,
Mangos de Mejia, Arroyo Naranjo, La Sacra y
Palo Seco; nombres que son luego propagados de
uno a otro confin.

Una d6cada complete transctrre: se han consul







DIARO DIEh SES1UNES DE LA t.-Alv, 4+--. i0 REV NTIVNIl F`:Ii 5


mido en ella sacrificios y esperanzas; todos lloranj
a un caido, muchos llevan en su cuerpo las sensi-
bles cicatrices de pedazos de metralla como el Ge-
neral Calixto Garcia que, resuelto a la par que
desesperado y seguro de caer en manos del ene-
migo, se da un tiro y sobrevive; los jefes han ex-
perimentado la amargura de ver desertar y rebe-
larse un gupo que asienta sus cuarteles en las La-
gunas de Varona con intolerable desacato; los
nombres de Goicuria y los hermanos Agiiero,
apresados cuando iban a realizar una important
misi6n; !a muerte del recordado y tierno bardo
Juan Clemente Zenea; y el muy conmovedor final
digno de tragedia griega de Carlos Manuel de
Cespedes que muere sin poder estrechar a sus hi-
jos por career del salvo conduct y pasaporte ne-
cesarios. iPobre y abnegado Padre de la Patria!
que escribiera con sublime entereza y renuncia-
cion al serle notificada la prisi6n de su hijo: "Os-
car no es mi inico hijo: soy el padre de todos los
cubanos que han muerto por la Revoluci6n."
El epilogo de la lucha tiene lugar en la misma
Provincia en que se orngin6, como espumeante re-
molino que tiene fin y principio en si mismo, por
much que se extiendan sus ondas. Corresponde a
los Mangos de Baragua velar e interceptar los ra-
yos del sol para brindar el regalo humilde y tierno
de verde y jugosa sombra como homenaje al he-
roe de la jornada, al General Antonio Maceo que
rubrica la arrogant y enErgica Protesta del Pacto
del Zanj6n. Los acontecimientos lo obligan a to-
mar la ruta del destierro, dejando tras si un ejer-
cito de bravos soldados que emprenden el camino
del retorno al hogar aplastados por el peso del
desaLento, mas conservando limpia y pura la de-
voci6n hacia el jefe que se aleja. Tan es asi, que
al magico conjuro de su regreso; despues de tan-
tos afios, vuelven a unirse los restos de su brigada
invencible, en un gesto de fanAtico acatamiento y
siguen desde el moment de su desembarco tras
n, en pos, para escribir hazaia tras hazafia y de-
jar en cada palmo de terreno pedazos de care y
sangre de sus entrafias.
Comienza pues, la vida de Maceo en el exilio y
todos los lugares de esa America por done deam-
bula, le brindan acogedor refugio y seguro, abri-
go. Jamaica, la paradisiaca isla, Honduras y Cos-
ta Rica lo reciben digno y altivo en el destierro.
No desdeiia el arduo y duro trabajo de las faenas
del campo que ourten el cuerpo y proporcionan
un reparador sueiio que permit mitigar la nos-
talgia de Cuba. Los trabajos de colonizaci6n en
Ni,.o los interrumpe momentaneamente, al rc-
cibir la visit de Marti, entregandose ambos a la
tarea febril de trazar los destines de Cuba, gal-
vanizados por la misma corriente de impulsive y
acendrado patriotism.
Mientras tanto, el compAs de espera que se ex-
tiende desde el Zanj6n a Baire, esta cuajado de
tension. En las cenizas de la guerra del 68 se ani-
man los resroldos, al soplo de dos intentonas ais-
ladas. La primer organizada por Calixto Gar-
cia de acuerdo con los Comites de Estados Ini-
dos, Jamaica y otros, llevando al frente figures
tan prestigiosas como las de Jos6 Maceo y Gui-


ii...J.:, Moncada, al cual secundan otros patrio-
tas como Limbano Sanchez y Francisco Varona,
1I .:.ii,.- 1I-vada a cabo por el Coronel Leo-
.J' .I q que le cuesta la vida junto a tres
compafieros aipresados en aguas de Manzanillo.
Todo esto y la .i;...:."i que se imprimia a la
isla, product de la labor intense de propaganda
y captacion lievada a cabo entire los distintos ni-
cleos de cubanos mi; .,ioc-, mas la situaci6n
ccon6mica que empeoraba por moments, el ma-
lestar y descontento que reinaba en espera de la
aprobacion de las reforms de Maura precipit6 y
riadur6 cl surco para que la simiente germinara:
de tal rmanera que de todo esto dej6 constancia la
Inlanta Dola I, .I. o.1 dc Borb6n, segiin aparece
,... ; ... 1., en sus publicadas Memorias infor-
mando a las Cortes, a su regreso, lo siguiente:
"A Cuba, situada a unas horas de una formida-
ble democracia -los Estados Unidos- y frente
a una fila de nacione; independientes y sobera-
nas, ha fl-:.":-lin la semilla traida por todos los
vientos". Ires ,,. mas tarde los acontecimien-
tos, demostraron tan profunda intuici6n femenina.

Y el rayo quqe uardaba en su seno la nube de-
tenida en el espacio sobre la Isla, amenazador
baj6 a tierra.

El domingo 24 de Febrero de 1895, el caserio
de Baire, situado en el camino real de Bayamo,
estaba vcstido de fiesta. El pueblo aciealado en
las calls iba y venia, ajeno a la importancia de
la fechad; s6lo unos cuantos estaban advertidos.
Cuando de pronto, segin refiere Mir6 "acompa-
fiado de tres hermanos, algunos intimos y parien-
tes, de : 1.-. -,,. .. Salgado, viejo soldado, se lanz6
a la multitude Saturnino Lora, arengando, y di-
ciendo que pronto habrian de desembarcar Mar-
ti, MaI'ximo :.Ii, -. Macco al mismo tiempo que
disparaba 1 ..... i .idi "iViva Cuba Libre!
iViva la ie'.! pLr.'" *. La p6lvora y el entu-
siasmo i.....', t en Oriente, con mas fuerza
que en ningtn otro lugar. Y desembarca Maceo...

La presencia del General Antonio, como eari-
".. .,,,,. _,lo 10amaban sus subalternos, en nues-
tro firmamento histdrico, es la de un astro de
primer !i I. .1, que no admit que se le con-
funda ni compare con otro. Como no es possible
confundir ii comparar las estrellas de luz propia,
con esas otras que fugaces, raudas y veloces, sur-
can incesantemente la eterna noche del Infinito.

Tan extralhumana era su contextura intima y
tal su procedencia, que tuvo y pudo permitirse la
audacia de o.:1yir su propia 6rbita en el espacio.
onioo el sol, en su diaro trayecto, es un astro que
nace en Oriente para tras breve, inmenso y lumi-
noso recorrido, sepultarse en Occidente.

iDichosa Cuba! Isla privilegiada lamada por
un poeta "perla perdida en un mar de inh6spito
oceano. ,QuL fuerza de atracci6n condujo a
nuocsri.as espumosas playas al venezolano Mar-
cos i......? 1 Por que decidi6 radicarse en nuestro
suelo, dedefiando el establecerse en las pr6speras
naciones vecinas de Centro y Sur America?








6 1MARIO bE SESIONES DE LA CAMAkA DE IAEPRESENTANTES


Desde ese moment iOh Cuba! empezaron a
contar para ti, los afios convertidos en minutes,
en el gran reloj del tiempo hasta la hora de tu
liberaci6n.

ZQue circunstancias afortunadas favorecieron
el encuentro de Marcos Maceo con Mariana Gra-
jales? No lo sabemos; pero si estamos seguros de
que ninguna compafiera mejor pudo haber elegido
para former el character de sus hijos. Leve y suave
paso de mujer el de Mariana Grajales por la vi-
da; ipero que firm y recia se conserve a6n su
huella en nuestra historic!

Maceo fue merecedor del double regalo que le
concediera la Providencia: su madre y su esposa.
En forma de gran dAdiva recibi6 lo que al decir
de Jorge Herbert "vale tanto como cien maes-
tros y es una buena madre; pero Mariana Grajales
fue algo mas que eso, fue su fortaleza y su guia,
un gran coraz6n y una clarisima mentalidad de
mujer que unida a su sencillez y valor nos hace
exclamar ;afortunados los hijos que vienen de ta-
les progenitoras! Encontr6 Antonio Maceo poi
esposa a Maria Cabrales que reunia un ramillete
de virtudes, en vez de unas cuantas que hubierar
por si solas bastado. Ficl y abnegada lo sigui6 al
monte en la primera guerra, dulce palabra de
aliento en las horas pesarosas, trabaj6 por la cau-
sa y sufri6 por ella mas de lo que un coraz6n de
mujer puede sufrir; tanto, que recibi6 una carta a
raiz de la perdida de su companero en que la His-
toria le hace justicia concediendole y c.onsagrAn-
dole un lugar preferente. Enviada por conduct
de TomAs Estrada Palma el Partido Revoluciona-
rio le comunica entire otras cosas, "que por acuer-
do unAnime de todos y tacito consentimiento, la
viuda del General Antonio Maceo es la desposa-
da del pueblo cubano". Hermoso y simb6lico titu-
lo para Ilenar el vacio de su heroica viudez.

Estabamos sefialados pues, por el Altisimo, pa-
ra ser acreedores a tanta gloria. No existe la ca-
sualidad. De haber venido Maceo al mundo 60 6
70 aiios antes en Sur America, marchar lo hubie-
ramos visto al lado de Bolivar, hombro con hom-
bro, como el primero de sus Generales. Los Andes,
ciclopes congelados, velarian sus primeros sue-
fios, y tejerian una inmensa ronda para dialogar
con el pequefio Antonio.

Su rinc6n alli, semejante a un pueblecito pe-
quefio, de esos que se acurrucan en las faldas de
la Aspera y nevada cordillera, hubiera sido marco
apropiado a tan aguerrdo aguilucho. De los ce-
rros y picachos aprendiera sus primeras leccio-
nes; pues entire alturas y soledades, es que se ad-
quiere mas aprisa el sentido de lo grande, noble y
magnifico de la vida, ya que el aire purisimo de
las cumbres, produce embriaguez de libertad. Mas,
destinado a nacer en nuestra isla Zque mejor pro-
vincia que Oriente, podia servirle de cuna, donde
pr6diga y bravia se desborda la naturaleza?

Para vigilar su tierna infancia y el espigar de
su juventud, estaban alli no las vertebras andinas,
espinazo de un continent, sino las altivas cum-
bres de la Sierra Maestra que, empinadas, con-


templaron los primeros pasos del aprendiz de he-
roe; aquel a quien afios mas tarde la Patria jubi-
losa y regocijada le abre sus brazos.

Un velo de neblina se tiende sobre la playa de
Duaba, para proteger el desembarco. iPor algo es
ya un predestinado! El enemigo en acecho y avi-
sado los espera y suenan las primeras descargas
con lo cual libra Maceo en esta segunda etapa, su
primer acci6n de guerra. De una series de victo-
rias continuadas es 6sta la que cuenta con menos
medios, luchando con enorme desventaja y asi y
todo salva la vida; pero vigilados, cercados y hos-
tigados, se ve el grupo obligado a fraccionarse,
dejando en la playa la goleta que los trajo, y de
la cual se expresara Silverio Sanchez Figueras tan
acertadamente: "salieron de la Isla Fortuna en el
Honor, en busca de la Patria". La muerte de Flor
Crombet culto y valiente veteran de 1868, es otro
rudo golpe en tan pocas semanas; Jose Maceo que
can el se hallaba, sobrevive milagrosamente de-
jAndose caer por un farail6n,
Once dias desputs, toca tierra de Playitas un
fragil bote que trae una preciosa carga. Mojados
por la lluvia, respetados por un tormentoso mar y
entregados a la protecci6n de la gracia divina,
pisan tierra cubana seis hombres que sin tener no-
ciones de navegaci6n realizan una travesia de tres
millas, distancia a que los deja la goleta que los
tria desde Santo Domingo; y entonces, en debil
cAscara de madera surcan las aguas de un furioso
mar que respeta entire otras, una vida que ha de
reclamar mas tarde parr si como tribute, la tierra
cubana. Han llegado Marti y G6mez. Se anima
afin mins la contienda.

Maximo G6mez, centre equilibrado entire la ac-
cidn y el pensamiento. Generalisimo de nuestras
guerras. Hijo adoptive de esta hermosa tierra que
lo conquist6, acogiendolo amorosa y tiernamente
desde su llegada; unidos asi, estrechamente, en un
fuerte y poaeroso abrazo no hubo desde ese ins-
tante, angustia ni pesar de la Patria, que no sin-
tiera y sufriera solidaiiamente. Unico supervi-
viente de los tres caudillos principles, que hubo,
de escapar a la hist6rica tragedia para ver flamear
gallarda y clamorosa, en un tenaz empefio de be-
sar el cielo, la ensefia sacrosanta. Voluntad ferrea
y caricter tan recto como el filo del machete que
enarbolara en sus :.un. Batallador de oficio.
Soldado curtido en las campafias de Santo Do-
mingo y Haiti antes de venir a brindar sus servi-
cios a Cuba. Hombre de contrastes, tierno y ener-
gico a la vez, capaz de llorar ante una desgracia
de mujer o nifio como de firmar proclamas como
esta que dirigi6 en Agosto del 95 a los hacenda-
dos ordenandoles paralizar la zafra y que termi-
naba con esta frase conminatoria: "y io que aqui
les prohibo con mi firma lo hare cumplir con mi
espada". De vision psicol6gica profunda, clasifica-
ba a los hombres por sus virtudes y nunca por
otras cosas. iQue prueba de estimaci6n tan grande
otorg6 a Maceo cuando le confi6 la custodia de
su hijo Panchito! Pero icuan merecedor era el Ti-
tAn de Bronce de recibir su confianza! Estratega
sin par de un ej&rcito pequefio en naimero pero
grande en arrojo y coraje; con que contaba pare








1MAR10 DB S SI0NS 1)E LA CAMERAS DB EiPRAS1ENTAINTES 7


oponerse a la incontenible avalanche de una fuer-
za de mAs de 200,000 peninsulares que, atravesan-
do el mismo mar que siglos antes, el obsesionado
Almirante, venian a defender fieramente la pose-
si6n de la primogenita de las hijas de Espafia -jo-
ya preciada de las que formaban el tesoro de un
reino donde al decir de uno de sus monarcas "ja-
mas se ponia el sol"-. Integro y sereno en el corn-
bate, nunca perdia G6mez la compostura y el va-
lor en la refriega, despertando tal admiraci6n en
los que lo seguian que basta para demostrarlo, el
juicio contenido en la entusiasta frase del General
Loynaz del Castillo: "Sus cabellos mis blancos
que la humareda de los fusiles, a vanguardia
siempre, nos sefialaban el camino del honor".
Marti verbo inflamado de la Revoluci6n, prin-
cipe de la lirica hispano-americana, peregrino de
regreso de todas las rutas de America. befior del
intelecto que transido del mas puro amor univer-
sal, admira y se recrea en todo lo que bajo el cie-
lo se encuentra -"ciel. de todos'"- como l1 le
llamaba inspiradamente. Capaz de cantar en sus
versos lo mismo al ave que al rio, a la amistad
que a la ingratitud. Orador sublime que consumi-
do en el fuego de una pasi6n avasalladora por la
libertad de su patria, sube a la tribune y con pa-
ciencia infinita y habilidad didactice transmit la
idea a todos por igual: al nifio lo mismo que a la
mujer y que al soldado; a los humildes lo mismo
que a los acomodados; a los incultos igual que a
los letrados. iPor algo recibi6 el titulo de Maes-
tro! Trabajador incansable en su patri6tico sacer-
docio despues de estructurar el Partido Revolu-
cionario -redactando para ello sus bases- con el
objeto de aunar voluntades y organizer el espiri-
tu cubano abatido por la nostalgia del destierro y
desorientado por los reveses de las expediciones,
parte a distintos lugares de la Florida y cruzando
el mar, arriba a Santo Domingo y mas tarde, siem-
pre adelante, visit a Guatemala, y Ilega a Costa
Rica que le rinde homenaje y alli se cntrevista
con Maceo; todo ese caminar fatigoso lo rc.ieli:.
con la vista fija al frente, en un constant esfuer-
zo por aglutinar valiosos elements que han de
servirle para la consecuci6n del noble y sagrado
empefio que lo anima.
Al estallar la guerra de Cuba, pasa de nuevo
a la vecina Isla, para lanzar desde Santo Domin-
go un escrito que pasar6 a la posteridad con el
nombre de Manifiesto de Montecristi, done ex-
presa entire otras oosas, lo siguiente: "La guerra
no es el insano triunfo de un partido cubano sobre
otro, sino la demostraci6n solemne de la volun-
tad de un pais; s61o terminable por la victoria o
el sepulcro". Frase prof&tica esta filtima, que se
cumpli6 poco despues en el scenario de Dos Rios,
cubriendo de luto un pueblo.
Llega un moment estelar en que se verifica la
conjunci6n de estos tres astros -poderosos ima-
nes capaces de atraer y polarizar las distintas co-
rrientes que atesoraba nuestro suelo para llevarlas
al triunfo. El lugar de reuni6n: La Mejorana.
Trascendental entrevista en la que se ratifican los
cargos que han de ostentar los jefes y coordinan
los planes de la Invasi6n. Vuelan mientras tanto,


los dias para la consumaci6n de la tragedia que
han de tener lugar el 19 de Mayo junto al cauda-
loso Contramaestre. Asombra de nuevo la coinci-
dencia de fechas, que en tan sefialado aniversario
del despliegue de la bandera cubana por primer
vez en Cardenas, 45 afios despues, y al enfrentar-
se con la column del General Sandoval avanza
fiera y ciegamente el Ap6stol, al encuentro de la
metralla enemiga para caer abatido el mas noble
de los hidalgos, el iluminado Maestro que recibe
en esta -su primera y flltima acci6n de guerra-
el bautismo y la absoluci6n bafiado en su propia
sangre que lo redime y le facility su entrada en la
region done los justos moran mientras deja esca-
par su alma que encuentra calido abrigo entire los
tricolores pliegues de la ensefia de la estrella so-
litaria. El cielo empapa de lagrimas su cuerpo du-
rante una noche enter: mientras la tierra sobre
la cual reposa, estremecida y angustiada, no deja
de transmitirle su calor, en un vano e infitil esfuer-
zo por revivirlo. Vivi6 y muri6 luchando siempre
fiel a sus convicciones, quien jams claudic6; re-
cibiendo la muerte a que aspiraba "de cara al
sol".
La perdida irreparable de Marti, la venga Ma-
ceo simb6licamente protagonizando la epopeya
mas grande de la America Espaiiola. Es Maceo el
brazo poderoso destinado a cortar de un tajo las
ultimas amarras que a la M i tr6poli nos ataban.
Genio guerrero y military. Genio en el amplio
sentido de la palabra, quien como Ie de arriero pa-
sara a Jeie del Liercito; de hogar humilde, se co-
deara mas tarde lucidamente entire los privilegia-
dos de familiar; quien no se iniciara en el mundo
de los conocimientos en los bancos de un colegio
.l ;i.il:uido, sino de la mano del mas sabio de los
maestros: su .pr.iqciit,..., quien no tuvo para el
cultivo del intelecto libros de cantos dorados, sino
las veredas y los trillos donde la Naturaleza im-
parte instrucci6n en la presencia de cada flor, en
el cambio de las estaciones, en la vida de un in-
secto; desarrollo de los poderes intuitivos al mi-
ximo, fue lo que le permitio a Maceo argumentar
y discutir con hombres venidos de centros docen-
tes superiors.
Mariano Corona, quien tanto 1o admire, y a
quien correspondi6 la dicha de ser su Ayudante
de Campo y hasta confidence a veces del insigne
guerrero, como 1l manfestara con orgullo en su
discurso ante esta CAmara, fue en 1911 el prime-
ro en sefialar las mfiltiples facetas del "diaman-
te" de la Revoluci6n coMo llamara Cortina a Ma-
ceo. Muy pocos se habian detenido anteriormente
para referirse a la perfecci6n de la talla, impedi-
dos por la c'egadora luz que de e1 dimanaba; hoy,
aunque ni el splendor ni la intensidad han dis-
minuido, la distancia que nos separa nos permit
poder hablar y precisar alguno de los rasgos que
mas se destacan. Hombre de acerado temple, de
gran vision political, de un coraz6n que a sus la-
bios asomaba al hablar, como cuando express:
"Quiero tener la gloria de haber contribuido al
bien e independencia de Cuba, y llevar con or-
gullo el titulo de buen ciudadano que da brillo y
grandeza cuando se obtiene sin mancha"; espiri-







8 DIARIO DE S.k-S4NES DE LA CAMMARADE R PREENiTANWTt'"t


tu elevado y generoso que renuncia a los honors
sin envidia ni rencor quo le envileciera y empe-
quefieciera el alma; contemplaba con desden las
ambiciones mezquinas. Se crecia en el infortunio
y luchaba como aguila poderosa que batia inmen-
sas alas para ahuyentar la adversidad; aceptaba
majestuoso y sereno el triunfo y la celebridad.
Sencillez de la verdadera grandeza. Rechazaba
toda formula de transacci6n que entrafiara reba-
jamiento o injusticia para la causa de todos. Vir-
tudes civicas lo adornaban en tal cantidad, que
lo hacian mas que apto, el indicado, para regir ios
destines de su pueblo.

Con la Invasi6n, no hay campo ya para mas
comoates ni pluma que pueda recoger con mas
prisa las cronicas de guerra. 61lo 9y dias se ne-
cesitaron para realizar bo marchas y entaolar 116
comoates y recorrer a pasos agigantaaos la dis-
tancia ae 121t leguas -que separa a los Mangos
de oaragua de Mvlanua- contanao con una luer-
za inicial ae 1,U3) hombres. Los detales son de
soora conocidos. Los nomores ae las Dataiias se
escapan del papel. Cn Uriente se destacan P1 jo-
bito, teralejo, Oao ael Indio, (iuaramanao, P,1 La-
vaao; en tamaguey es triuntal y emocionante el
paso de la Trocna de Jftcaro a VMoron; en los ocho
acaques de importancia que tienen lugar en Las
Villas resaltan los sangrientos y encarnizacos
comoates de Iguara y Mal 'Iiempo; en Matanzas,
la victoria obtenida en Cohseo -lugar donde es-
taban concentradas las tuerzas hspanicas, para
opener un valladar a la column insurrecta-, re-
viste una gran importancia moral y estrategica y
precipitan el final cel mando del General Arsenio
Martinez Campos que se apresura a ir a la capi-
tal para entregar su renuncia, quien en presencia
del incendio de los cafiaverales crujientes y de la
pujante march invasora, rodeado de sus oficia-
les, que guardaban profundo silencio, rasg6 el aire
con esta frase lapidaria: "Ni Espafia enter los
contiene". La acci6n de Calimete, es tambi6n de
importancia; a su paso por la provincia de La Ha-
bana donde llegan casi a las puertas de la capi-
tal, rindiendose: entire otras las poblaciones de
Giiira de Melena, Alquizar, Hoyo Colorado y Cai-
mito; y Ilega por fin a Pinar del Rio este Bona-
parte antillano, que es a la vez asombrosa combi-
naci6n de Aquiles y Sherman, que ha regado con
impulse arrollador de un huracan al paso de la
Invasion -que desata de un extreme a otro de la
Isla- la muerte, el desconcierto y el fracaso en-
tre las filas del ejercito espafiol; y son tantos los
combates en la occidental provincia, que la brisa
no cesa de murmurar los nombres que son bin6ni-
mo de heroismo, arrojo y victoria: Cabafias Las
Taironas, Paso Real, donde entran al son del
Himno Invasor; y Mantua, donde preside una se-
si6n del Ayto., despues de lo cual se libran los
combates de Rio Hondo, El Rubi, San Crist6bal,
Consolaci6n, Tumbas de Estorino y Ceja del
Negro.

Cuentas de un mismo rosario que hay que pa-
sar con recogimiento, ya que cada una es un re-
cuento en el que result convenient detenerse,
como inico modo de conocer la complejidad de un


character que unia a la rectitud y al coraje, una ex-
quisita, sutil y elevada espiritualidad. Merece
mencionarse el alto que hizo el General Maceo
junto al Cuyaguateje, vena sinuosa que recorre y
fertiliza con su limpida linfa las tierras de lustro-
sas vegas y socava dulcemente los grandes fara-
Ilones, lugar donde diri gindose al Coronel Mo-
desto G6mez Rubio, manifesto: "Doctor, quiero
cumplir una promesa que he hecho conmigo mis-
mo, y es, lavarme la cara en las aguas de ese
rio". En Mantua el recibimiento que le hacen es
apote6sico, a su paso pot las calls, las madres cu-
banas, alzando en brazos sus hijos, lo vitorean y
aclaman con emoci6n. iQuien sabe si esta simb6-
lica y abnegada ofrenda la hicieran, previendo
que la jornada se alargara y reclamando el honor
de nutrir las filas insurrectas con una nueva ge-
neraci6n!, jque mujeres las de nuestra tierra, que
no teniendo ya mas que dar, y arrancando peda-
zos de su coraz6n, brindan su mas preciado teso-
ro! Podia ya palidecer de envidia Esparta, que
donde hay un pueblo como el nuestro, no cabe-
mis espiritu de heroico y sublime sacrificio,

iQue a gusto debe haberse sentido Maceo en
un paisaje tan tamiar, entire sierras y coinas, en
la tierra de Isaoel Rubio! jQue dulce aiioranza
debe haber despertado en su alma la contempla-
cion de las moradas corailleras! Y icuan compla-
cdto y agradecido de ver la prontitud con que
respondieron a su sola presencia, lo mejor y mas
estorzado de la pinarefia provincia, que integra-
ron un regimiento que se denomino a si mismo
"Vrimero de Vuelta Abajo" entire los que se en-
contraban los Rubio, los tajardo, los Lazo, Luis
y Leopoldo Perez, cuya hermana Elvira se lanz6
en cinta a la manigua recibiendo una tierna cria-
tura en pleno monte. La Repablica concedi6 mas
tarde a esas hijas del heroismo, los mismos privi-
legios que a los demas insurrectos. Es much el
peligro que corre Maceo en la campafia de Occi--
dente, especialmente en el combat de Consula-
ci6n; pero es tanto el valor de que hace gala el
guerrero, que no nos asombra cuando describe a
Maria su esposa diciendo: "ya con esta herida se
me ha quitado la pena que tenia, estaba atormen-
tado, porque casi todos mis principles compaiie-
ros estan con una o dos heridas, y yo no tenia mas
que una en esta campaiia; las dos me emparejan
con el que mas tiene" Decir esto 1e, que estaba
surcado de cicatrices que le cubrian el cuerpo de
un lado a otro. jDe Maceo podiamos esperar eso,
y much mas!

Mientras tanto, las operaciones militares en la
provincia de La Habana languidecian y necesita-
ban ser reanimadas. Con rapidez y sagacidad com-
prendiolo asi Maceo y queriendo ademas respon-
der al Ilamamiento que le hacian otros jefes desde
el extreme opuesto de la Isla con objeto de con-
vocar a un cambio de impresiones donde habrian
de estudiar y planear la manera de revivir los pla-
nes de campafia; y con el fin de aprovechar tam-
bien ese viaje para sanear la atm6sfera asfixiante
creada por una series de suspicacias y malos en-
tendimientos, que amenazaban dar al traste con el
triunfo que ya se vislumbraba; decide abandonar








DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 9
_ .. .. i- li i l ii l r ll


pues por filtima vez, la provincia de Pinar del Rio,
y es por lo que deja el mando en manos del Gene-
ral Rius Rivera, y tomando un bote en una des-
apacible y tormentosa noche de invierno, cruza la
boca del puerto del Mariel, bajo la pupila vigilan-
te e insomne de los cruceros espaiioles, que pro-
yectan faros de luz tratando de escudrifiar y atra-
par alquna presa en medio de la negrura de la no-
che. Y de esos peligros escapa, para caer desplo-
mado mis tarde en una escaramuza en Punta Bra-
va. iQue cerca rondaba ya la muerte, al caballero
sin miedo y sin tacha! Agazapada detras de una
cerca de piedra, a tres dias de este suceso, en San
Pedro le esperaba.
Sobreponi6ndose a los fisicos malestares que le
acometian sin tregua, en aquella, su filtima part
del camino, y que hacienda presa en sus piernas
trataban tenazmente de detenerle en su march
hacia la muerte; pero imponiendo su ferrea vo-
luntad para no permiti-: que estas humans pe-
quefieces le impidieran continuar la jornada; re-
chazando con e,,.'iico.; gestos los sombrios pen-
samientos -producto de aquellos extrafios y pre-
monitorios suefios que noches atras habia ten;do-
siqucadelante siempre. Liegan Dor fin a San Pe-
dro y acampan en la confianza de que estin muv a
cubierto, en una finca lena de rasgantes y trai-
cioneros matojos y circundados sus linderos por
optreos muros que han de servir de madrigueras.
mis tarde, a las tropas de Cirujeda, sin sospechai
siquiera que en esos moments los espafioles de-
tras estan siquiendo sus huellas en la cinta del ca-
mino. Huellas que quedaron imoresas, guardadas
celosament7 en un patri6tico afan pot el barro
que molde6 los cascos de las cabalgaduras de la
column insurrecta. iPobre barro del sendero
que, en un loco empeiio nor conservar intactos esos
pasos para la posteridad, se convierte en delator
v proporcionan la p;sta aue lleva al cabo a hacer
caer, al coloso mis grande y batallador que exis-
tido hubiera! De pronto suenan las descaroas en
el campamento mambi; han sido sorprendidos. y
hay una chispa de tension en el ambient, el Ge-
neral, arrancado del reposo calza las botas sobre-
poniendose al dolor; est;mulado por el olor de la
p6lvora. invita a su escolta a una nreotica corrien-
te de "carga al machete", animado del prop6sito
de aue no pierdan la destreza para evitar que se
nelle el filo de estas armas que hace ya, alq6n
tiempo que duermen dentro de las vainas. Y en
temerario combat que se entabla, cae desploma-
do el 7 de diciembre de 1896; despu6s de haber
alumbrado durante 51 afos -con sus heroicida-
des todo un amanecer de libertad- y no son vein-
tiseis heridas, sino veintinueve las aue su cueroo
ostenta ya que no es possible olvidar oue a las
primeras oue son s6lo fisicas. hay que afiadir otras
tres morales, no por invis;bles menos trofiunas
a las cuales '1 se refiri6 con estas palabras: "Tres
veces en mi anqustiada vida de revoluc-onario cu-
bano he sufrido las mas fuertes y tempestuosas
emociones del dolor v !a tristeza... Ah! iQu6 tres
cosas!....M; nadre, el Pacto del ZaniAn y mi ma-
dre..." iCuba Ilora afin tu irreparable p6rdida,
Maceo! 'I
Para tan nefasto suceso tivo ut .' .1i ..i.tni


que a modo de field escudero, escolt6 su entrada
en la eternidad, el hijo del Generalisimo -su
ayudante "Panchito" G6mez Toro- a quien le
unia un entrafiable afecto. Asi termin6 una vida
joven, en la cual se cifraba el orgullo de sus pa-
dres y que constituia una gran promesa para el
future de Cuba por ser portaestandarte apasiona-
do de los ideales de la Revoluci6n.

Para llenar el tragico vacio que se produjo a
la caida del caudillo, basten las palabras de Va-
rona quien al hacer un anAlisis de Maceo express:
"tuvo la suerte de encarnar en vida una grande
y noble idea y ha tenido la suerte de seguir siendo,
despues de su muerte, una de las grandes fuerzas
que estAn en acci6n para realizar la obra que em-
prendi6." Que sea esta fuerza, sefiores Represen-
tantes, la que guie y encauce nuestras decisions;
ennoblezca y dignifique nuestra labor al maximo,
en servicio de este pueblo que nos ha elegido y
que tanto lo merece.

Mayor General Antonio Maceo, yo te saludo y
me inclino reverente ante tu grandeza, asi como
tambien rindo homenaje en tu nombre, a todos los
heroes cubanos que personificas como el mas re-
cio simbolo. Al evocarlos a trav6s de tu recuer-
do, hacemos honor a quien como tfu hizo de la
amistad, un sagrado culto; intentando con ello, se-
guir la senda luminosa de proverbial hidalguia que
tu vida entera nos trazara.

Esa fuerza que tui represents Maceo, nos Ile-
va tambien a exclamar agradecidos: iLoor a nues-
tros heroes an6nimos! A esos que reposan olvi-
dados y yacen confundidos por millares en nues-
tros campos para tristeza y desolaci6n de tantas
padres a quienes no les cupo el consuelo de po-
der depositar una ofrenda o musitar una plegaria;
ya que el secret del paradero de tan sagrados
restos lo guardan celosamente las zanjas y hondo-
nadas que han servido piadosas de sacrosantos se-
pulcoros con espontaneo fervor.

Y esa fuente de inspiraci6n tuya Maceo nos lle-
va a la vez a rendir hormenaje en esta noche, a las
hermanas Rep6blicas del hemisferio, con las que
nos une una deuda eterna. Os devolvemos hoy,
en forma de desbordado torrente de bendiciones,
los sacrificios realizados por vuestros hijos en
nuestras tierras, iHermanos Venezolanos, Chile-
nos y todos los que me faltan por mencionar, pa-
ra llenar en este abrazo que me est qucemando
el alma si lo guard por mas tiempo, el cual os
ofrezco en nombre de nuestra Repiblica amada!
iHermanos Norteamericanos, que tienen ya bien
ganado un lugar junto a la Gloria, va hacia uste-
des, pues, todo el reconocimiento y la gratitud que
le guard un pueblo a la memorial de esos cuyos
brazos esgrimieron todas esas bayonetas que mu-
das, en San Juan se alzan, sostenidas por las ma-
nos que hoy no existen y formando con ferreo
circulo una protectora gnardia al arbol que sim-
boliza la conquista del pasado, el bienestar del
present, y la esperanza del porvenir.

Desputs de baber :.ni-plidi i I1 '*1. C' !i..1,bl







10 DIARIO DE SES1ONES DE LA CAMERA DE REPREPANTANTS
.__ L -- t I II l I -- ,_ ~ I _~ I[ I J II I I I


un deber ineludible, correspendeme dirigirme a ti,
noble pueblo cubano por el cual cay6 el Titan en
Punta Brava, y que forma el pedestal granitico
que sostiene el tripode inmenso encarnado por las
figures de Marti, G6mez y Maceo; aliviada la
carga por patriots como: Moncada, Leoncio Vi-
dal, Jose Maceo, Quintin Banderas, Serafin 'SAn-
chez, Clotilde Garcia, Juan Delgado, Cisneros Be-
tancourt, Estrada Palma, Juan Gualberto G6mez,
y muchos mis que sirvieron para levantar en
hombros esta poderosa Naci6n que no detiene
nunca su march y pisa sobre un suelo alfombrado
de rosas, que arrojan nuestras mujeres con derro-
che de ternura a su paso. Una Repfiblica asi cons-
tituida, es invencible y poderosa ya que sabe apre-
ciar los sacrificios costados. A Usted Honorable
Sefior Presidente y a vosotros gobernantes de este
pais, os digo, que es grande vuestra fortune por
hallaros al frente de los destinos de una naci6n con
tradiciones tan hermosas y grandes. Para hacer
honor a la memorial de ellos: Maestros, vosotros
que tennis la responsabilidad de former el espiri-
tu cubano, jtomad sobre vuestros hombros la ta-
rea de dar permanencia en la joven generaci6n, a
las libertades bien encauzadas, segfin las conquis-
taron el Titan de Bronce y las altas figures de la
Revoluci6n! iEstudiante, redobla tus esfuerzos
para superar tus conocimientos! iObrero, no
abandones los tiles de-trabajo y dejes a la mitad
la obra, recuerda siempre que la Reptiblica que
hoy tienes, llev6 muchos afios en formarse; no des-
precies tampoco la fuerza musculosa de tus brazos
que es la que levanta ciudades e impulsa a los brio-


sos corceles del progreso y cimenta la civilizaci6n!
iCampesino, encuentra en tu labor nuevo incenti-
vo: contemplate y recreate en tu obra con amor al
saber que estas regandc la simiente en un surco
sagrado, ya que quizAs bay preciosas cenizas en
ese pufiado de tierra que en la mano sostienes!
iHombres de nuestra Repfblica, que la engrande-
cen con la detnostraci6n de sus capacidades y vir-
tudes; no prodigueis vuestros esfuerzos mas que
a lo que sea constructive y engrandecedor para
vuestro pais; no permitais que nada ni nadie aten-
te contra el culto de vuestra patria, del respeto y
de la fraternidad, para que no recoja sus pliegues
la bandera entristecidal iMujeres, que conoceis
de sobra los sacrificios realizados por vuestras her-
manas en las luchas per la independence, unid
vuestras manos con el mismo gesto que hac6is pa-
ra decir vuestras plegarias, y sostened bien firm
en alto, el simbolo de la paz!, y si acaso os invade
el desaliento por alguna causa, no desmayeis, ya
que alia arriba hay muchas madres mambisas que
invocan en sus ruegos protecci6n especial para es-
ta tierra, bien cerca de Dios.

(Grandes aplausos).

(La Banda de Misica del Estado Mayor General
del Ejercito interpreta el Himno Invasor).
Hon. Sr. President: Terminado el acto, se le-
vanta la sesi6n.


(Eran las 11 y 25 p.m.)



































Impress "ZITRUS"
Editorial Novela
Revillarivedo No. 12




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