Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID01816
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text




REPUBLICAN DE CUBA


DIAR O DE SE 0NE ES
DE LA
CAMERA DE REPRESENTANTES

VIGESIMO-CUARTO PERIOD CONGRESSIONAL
PRIMERA LEGISLATURE
VOL. XCI LA HABANA NUM. 18

SESSION SOLEMN DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES CELEBRADA
EL DIA 14 DE ABRIL DE 1955, EN CONMEMORACION DEL
"DIA DE LAS AMERICAS"

En el Estrado Presidencial el Embajador de la Argentina, Excmo.
senior Victor M. Ferandez Bazan; y en el Hemiciclo el Honora-
ble senior Primer Ministro, doctor Jorge Garcia Montes, y otras
.ii ..;: personalidades del Gobierno, del Cuerpo Diplomati-
co, de Entidades Pfiblicas y de la Prci, ,a.


President Sr. Gast6n Godoy Loret de Mola

Secretaries: Sr. Eugenio Cusid6 Torres
eSr. Rafael Diaz Balart Gutierrez


S U M A R IO:
El President, Sefior Gast6n Godoy Loret de Mola, abre la sesi6n.-Eran las 10 p. m.-La Banda de
Mfsica del Estado Mayor del Ej6rcito ejecuta el Himno Nacional.-El Sefior Presidente con-
cede la palabra al senior Fernando Casillas Lumpuy.-Discurso del senior Casillas Lumpuy so-
bre uno de los grandes libertadores de America: General Jose de San 'Hr,-ii --Al terminar 3u
discurso el senior Ca'ill. Lumpuy, la Banda de Mifsica del Estado i.:.).. del Eercito ejecuia
el Himno P.I,,aniricano. --E Sailir, Presidente levanta la gesi6n, slendo la3 o p. m.







2 DIARIO DE SESIONJS DE LA CAMERA DE RBPRESENTANTES
Sr. Presdeni i(GioiiLoieideiMiia: Seiabr


Sr. President (Godoy Loret de Mola): Se abre
la sesi6n.

(Eran las 10 p. m.).

(La Banda de Mflsica del Estado Mayor del
Ejercito ejecuta el Himno Nacional).

Tiene la palabra el senior Fernando Casillas Lum-
puy.
Sr. Casillas Lumpuy (Fernando): Representaci6n
del Honorable Sefior Presidente de la Repfiblica,

Sefiores Ministros del Gobierno.

Distinguidas Representaciones del
Cuerpo Diplomatico.

Excelentisimo Sefior Embajador de la
Repiblica de Argentina.

Sefior Presidente y Sefiores Congresistas.

Sefiores de la Prensa.

Sefioras y Sefiores:

"Quiza si esta noche de generosa cita americana,
la palabra requiera especiales envolturas de fe y
alientos de comunes y fecundas realizaciones". Este
dia de las Americas debe por supuesto, festejarse
en toda su excelsitud todos los afios, mas debe sen-
tirse en funci6n alta, viva y creadora, todos los
dias. El angel tutelar de la hermandad americana
ha de presidir nuestros actos, nuestros pasos y nues-
tras proyecciones, en forma tal, que logremos el
apetecible milagro de un solo prop6sito, un solo
ideal y un solo coraz6n; que al fin y al cabo, no se
concibe ideal sin coraz6n, ni es possible lograr pro-
p6sito alguno por noble que parezca, sin la concu-
rrencia o la comuni6n cierta, perfect, fuerte y con-
tinuada del ideal y del coraz6n.

America, Sefiores invitados y Sefiores Congre-
sistas, mas que tierra de uni6n concebida s6lo por
la teoria de la unidad geogrAfica y el origen comfin,
es tierra de meta y de destiny y es sitio donde la
levadura identica del pensamiento y del sentimien-
to, arranca de lo hondo, y es de ahi, de -esa raiz.
pura, en&rgica y sana, de donde debe venirle la
fusi6n eterna, fructifera y grande al Mundo Ame-
ricano.

Por eso, nuestro Continente y nuestros Pueblos,
deben tener como palabra de orden, de pase y de
identificaci6n, Ja palabra cohesionante y salvadora
de DESTINO como punto final al que deben con-
verger todas nuestras esperanzas, todos nuestros
amores y todos nuestros anhelos.

Destino, es la palabra que debe ser alfa y omega
en el trato mutuo de los pueblos americanos. Y
en cada hora, que puedan repetirse las palabras
pronunciadas por un grande hijo de nuestro Con-
tinente: "es la hora del recuento y hemos de .nidr
tan juntos, como la plata en las raices de los Andes','


Nuestra CAmara, en pasadas veladas de esta in-
dole ha exaltado por boca de distinguidos Repre-
sentantes, pedazos de epopeya en cada uno de los
heroes de America seleccionados al efecto; es acuer-
do y es rigor que asi sea; y cuando el Sefior Presi-
dente de la Camara y gran cubano, me indic6 que
debia yo escoger entire las figures egregias de Ame-
rica, una que hiciese el discurso central de esta no-
che, intent entonces hojear las paginas de oro de
nuestra historic Americana, y como por una cinta
maravillosa, cruz6 por la imaginaci6n en alas del
recuerdo, aquella cohorte de heroes, aquel grupo
de hombres excelsos, aquel desfile de luminarias,
con que el mundo nuestro sali6 al palenque univer-
sal de la libertad y la independencia, pareciame, lo
confieso, que la elecci6n ofrecia dudas al discursan-
te, por el grado de realeza y altura con que cada
uno presentaba su pr6diga existencia.

La vista escrut6, y el recuerdo se detuvo sin em-
bargo, en un hombre que vive en la inmortalidad
como rodeado de Sol, en un Argentino que llena a
plenitud todo un anibito hist6rico, en esa, la estruc-
tura y contextura de hombre, sobria, acabada, ca-
librada y perfect que comporta el General Jose
de San Martin.

Tal vez, si los latidos de America no tengan ex-
ponente mas subjetivo ni perfil mas sereno, que
aquella semblanza de gran caballero del valor y del
desinteres, con que el noble Capitan de los Andes,
clava su vida en el riguroso curso de la Historia.

Jose de San Martin nace al Mundo, a fines del
Siglo XVIII, en un pequefio pueblo que mira al nor-
te de la gran Republica Argentina, y que da su
nombre al departamento de Yapeyi.

Aquel es lugar que fertiliza las aguas de un rio
portentoso y la naturaleza da a aquellos campos
saturados hoy por la hermosura de la historic, ex-
huberancias y colors, donde los tintes verdes se
manifiestan y ostentan a toda prodigalidad. Y alli,
nuestro heroe, de apenas ocho aios de edad, dis-
trajo su infantil imaginaci6n en el studio de las
primeras letras, bajo los cuidados de su noble casa
a la que daba superior importancia, la mano del
padre a la saz6n Teniente Gobernador del Depar-
tamento.

iPuede orientar la frente de un nifio, si ha de ilu-
minar con ella alguin instant fragoroso de la hu-
manidad?

iSeria possible leer en el adolescent hasta d6nde
su existencia puede determinar en la existencia del
Mundo?
No importa... El adolescent de Yapeyfi fue lle-
vado a Europa, donde en Espafia, su vocaci6n lo
inclina al ejercicio de la carrera military. Su espada
de Capitan estrena alli la osadia de su valor, en
defense del alma espaiiola, herida en su indepen-
dencia por las huestes avasalladoras de Napole6n.
Alli la suerte quiso que ganase las estrellas de Co-
ronel, al fra.lro de las batallas de Bailen y Albiuera
No soport6 sin eriiibario las ifuliii: i.i de sus









DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 3
.-- I- rl Iiir


estrellas de Coronel, inmediatamente que conoci6
el gran movimiento de liberaci6n que aleteaba a
todo lo largo y ancho de la America del Sur; su es-
pada con todo el brillo de su valor, la ofreci6 mas
sereno y fuerte que nunca, a la gran causa de su
Patria.

America, sobre la primera decada del Siglo pasa-
do, alzabase impetuosa y resuelta buscando, por
via del dolor y del prodigio, los caminos escabro-
sos y ascendentes, hacia los cielos de la libertad.

A pesar de que el ejemplo de Washington flore-
cia en toda su magnitude ejemplarizante, los movi-
mientos revolucionarios del Sur, andaban disloca-
dos y yuxtapuestos. La guerra liberadora ibase
hacienda en extreme cruenta. En las provincias del
Norte seria el Genio de Bolivar quien unificaria la
acci6n; en las provincias del Sur faltaba el brazo
del caudillo que le diera equilibrio y jerarquia al
movimiento. En todo no oper6 la suerte del Bra-
sil, donde su separaci6n de la Corona Portuguesa la
produce el atildado Don Pedro, de quien se ha di-
cho que separ6 con mano maestra una pieza en el
mecanismo de la recia Lusitana. Y asi y todo pri-
va el antecedente y el martirologio del Alferez Ti-
radentes precursor, en la tragedia de su sacrificio,
de la Reptiblica Brasilefia.

Con estos elements en los campos de la lucha,
entra en la escena belica de America el Coronel Jo-
se de San Martin, quien a golpes de talent y de
pericia, logra la conformaci6n de un gran Ejercito,
al que da eficaz matizaci6n, su Regimiento de Gra-
naderos a Caballo, que llevaria luego el mayor pe-
so en las grandes refriegas libertarias.

Los merecimientos del Caudillo y la fe que ins-
piraba su presencia, hicieron indicarld por el Go-
bierno Argentino para evitar la acci6n de los rea-
listas que en inteligente maniobra lanzaban expe-
dici6n de reconquista a las comarcas de San Lo-
renzo. El Jefe Americano, poniendo a prueba las
dotes de su previsi6n y de su valor, march al en-
cuentro de los Ej&rcitos enemigos que iban ya a
bandera desplegada a posesionarse de aquel vasto
territorio; toma posesi6n de los muros del hist6rico
Convento de San Lorenzo, mueve a sus hombres
electrizados por sus palabras ardorosas, y reduce
al desconcierto y a la retirada las filas de los ejer-
cito Realistas, hacienda que su nombre unido al
triunfo de San Lorenzo, invada los cielos del Sur
y provoque la admiraci6n, el respeto y la confianza
que cabe a los contornos del heroe.

El afio de 1813 con la victoria de San Lorenzo
abre al Jefe Argentino los horizontes inmarcesibles
del future. El, tocado por las brisas del exito con-
templa ya, con mis segura precision, el verdadero
anhelo independentista que mueve el coraz6n de
una America nueva, salida como Minerva victorio-
sa, a otear las distancias de un Mundo que entire
asombro respetuoso le saluda,

Aquella batalla de San Lorenzo, fulgurante como
su actor, confirman ain mas la solemne prestancia
del heroe, al que da majestad y grandeza el porte


distinguido, la semblanza caballeiesca, las maneras
firmes y el andar desdejado, que provoca el saludo
honroso de los hombres y las miradas con que le ob-
sequian al paso radiantes hermosuras. San Mar-
tin, posesionado ya de la gran responsabilidad his-
t6rica que pesa sobre sus hombros, entra con sus
espolines de libertador en la plaza estrategica de
Mendoza, que habria de ser punto de partida para
la realizaci6n de nuevos y formidable events.

Por entonces, del otro lado de Mendoza, los
Ejercitos de la Liberaci6n Chilena veianse avasa-
llados por el empuje de los Ejercitos Realistas que
iban confiados a la restauraci6n de su poder y que
logran en el doloroso desastre de Rancagua, des-
truir los Ejercitos patriots comandados por el au-
gusto valor de O'Higgins y el temerario arrojo de
Carrera. Ambos jefes con sus huestes medio dis-
persas inician, ladeando la cordillera, el exodo ha-
cia la Ciudad de Mendoza, donde encuentran la
protecci6n que les brinda el brazo victorioso de
San Martin.

Concibe ahora, el Jefe de Mendoza, Gobernador
de Cuyo y jinete laureado en San Lorenzo, la or-
ganizaci6n de un gran Ejercito que con sus argen-
tinos y chilenos, reconquistase la independencia de
Chile y llevase el Sol de la libertad a la tierra de los
Incas. Era su gran idea que la independencia de
las Provincias del Plata, habria de verse confir-
mada por la liberaci6n de Chile y del Peru. El des-
tino puso en sus manos los elements indispensa-
bles pora llevar a feliz realizaci6n el vasto plan con-
cebido por la noble fiebre de su talent military.

Vinieron los meses de trabajo incesante, de do-
bles inquietudes, de noches de vigilias, hasta dejar
conformado y dispuesto el Ejercito de cinco mil
hombres, con que Ilevaria a cabo una de las haza-
fias mas gigantescas que anota la historic en las lu-
chas por la libertad.

Habianse librado los inconvenientes de hom-
bres, alzabase sin embargo el gran :nion\ enlentc
de la naturaleza. Los Andes imponentes elevaban
el obstaculo insalvable de su gigante Cordillera.

Son los Andes, como si el espiritu de la Eterni-
dad durmiera su suefio de Siglos en forma de in-
mensas montafias, Ilevando a sus espaldas, los bos-
ques alterosos, los picos retadores, el silencio ame-
nazante de sus volcanes, los golpes de aguas hecho
espumas, al choque con los pefiascos y los aires.

La apocaliptica cordillera corre del Norte hacia
abajo, por todo el filo occidental del Continente,
desde las mesetas de Venezuela hasta las tirras des-
oladas de la Patagonia, y parece como si sus sie-
rras de site mil kil6metros de iongitud, tuvieran
la sefia de la prohibici6n a la osadia de los hom-
bres.

La mirada de San Martin se fija aguda frente al
gigante de la naturaleza, el siente tambien cate-
goria de monlaiia, precise llevar a cabo y a todo
trance la hazafia t.'-riik y apoyado en Dios, en la
bondad de su Causa, en sus intrepidos soldados, ini-








4 IA!RIO lIE I II )NES DE LAA CAMTARA 1)1: rEl EsL'NTaNTES


cia la march; imarcha heroica de fatigas, dolores
y penurias! Ochenta leguas de bregar infatigable
por cuchillas, desfiladeros y riscos.

iPor entire los volcanes vuelan los c6ndores asus-
tados!, y los pasos de Uspallata le ofrecen el cruce
portentoso, por el cual vaciaria los Ejercitos de la
Libertad, sorprendiendo al filo de su estrategia las
huestes realistas de Marc6 de Pont, cayendo sobre
ellas como un orto encendido, que destroza a cuan-
to le venga en su camino, para reafirmar en las cues-
tas de Chacabuco la reconquista de Chile, que se
alz6 coronada ya por las banderas de su indepen-
dencia al golpe de la espada Sannartiniana.

La importancia de la batalla de Chacabuco la ex-
presa el propio San Martin en la concisi6n de estas
palabras: "Al Ejercito de los Andes queda la glo-
ria de decir: En veinte y cuatro dias hemos hecho
la campafia. Pasamos una de las Cordilleras mas
elevadas del Globo, concluimos con los tiranos y
dimos la libertad a Chile".

Los Ejercitos enemigos destrozados en Chacabu-
co, se refugian al Sur mientras el Coronel Ordo-
fiez recibia del Virrey del Perui grandes refuerzos
en hombres y pertrechos, que servirian al Brigadier
Osorio para batir a los patriots en Talcahuano y
sorprender el campamento del propio San Martin
y O'Higgins en la noche desastrosa de Cancha Ra-
yada. Fue este descalabro pocos dias despues del
triunfo de Chacabuco, el que iba a demostrar la en-
teraza que asistia al gran Capitan de los Andes,
quien sin dar trascendencia al repentino revivir del
enemigo, moviliza de nuevo sus fuerzas, arena
como un relampago a sus soldados, forma un vigo-
roso campamento al Sur de la Capital Chilena y
presentando batalla al grueso de las fuerzas ene-
migas, rematan en las llanuras de Maipii la liber-
tad de Chile, amenazada poco antes por la derrota
de Cancha Rayada. Tan rudo fu& el golpe dado
por San Martin a los Ejercitos Realistas en la ba-
talla de Maipui, que trascendi6 mas alla de los li-
mites de Chile y llev6 su influencia decisive hasta
determinar en la suerte de la Independencia Sur
Americana.
pe entonces, el Virrey del Per6 mantuvo sus
fuerzas a la defensive y acept6 la existencia de los
Estddos Independientes de Chile y las Provincias
Unidas, dejando aislados y sin refuerzos a los po-
cos contingentes reales que huyeron despues de la
batalla de Maipfu, hacia las Provincias Surefias.

Entre tanto, O'Higgins nombrado Director Su-
premo de Chile, otorga el nombramiento de Gene-
ralisimo al General Jose de San Martin, formalizan-
do con ello, la alianza Argentino-Chilena, que ya
venia fundida en el comin esfuerzo realizado y en la
sangre vertida por los patriots de ambos Pueblos.
El primer resultado de esta Alianza, fue la crea-
ci6n de la Reptblica de Chile, pero su ulterior pro-
p6sito estaba present en el pensamiento de San
Martin, que ya iniciaba otra parte de su plan para
Ilevar tambien la Indepenidencia al Pert, tan fu&
asi, que difundi6 por todas las costas del Pacifico
una incitante proclama confirmada a su vez por


otra de O'Higgins, donde se sellaba el compromise
de llevar las armas libertadoras a la tierra de los
Incas.

Es hacia el Perti donde sefiala, entonces, la mano
grave del genial estratega. Sus Ejercitos habrian
de ocupar las zonas del Pisco y de Paracas, library el
combat victorioso de Pasco, provocar la deposi-
ci6n del Virrey del Peru, y proclnmar mas tarde la
independencia en Lima, donde hizo su entrada, pro-
hibiendo today ostentaci6n, la grandeza y finura de
aquel hombre, fundido de adentro afuera por las
prendas de la sencillez y la hidalguia.

A pesar de estar la Capital y puntos importantes
del Peru en manos de los Ejercitos patriots, no es-
taria su independencia asegurada, hasta tanto no
fueran echados definitivamente de sus tierras, los
grandes ejercitos realistas que ain hacian de ex-
tensos territories, baluartes poderosos y temibles
para el future de la reciente lograda libertad.

De alli del Orinoco, la espada de Bolivar sacu-
dia a las poderosas fuerzas de Morillo, y venia vol-
cando sus victorias hasta cerrarlas en la acci6n for-
midable de Pichincha. San Martin entonces, con
el glorioso titulo de Protector del Perf, y en el
apogeo de sus grandes responsabilidades, decide
la entrevista con el Libertador de Colombia, para
lograr en honor del gran ideal americano, la con-
vergencia de fuerzas que asegurase el triunfo ta-
jante dcl anhelo Continental.

La gran cita de los dos hombres mas importantes
de Sur America, habria de producirse frente a las
ondas que el Pacifico otorga a las riberas gratas de
la ciudad de Guayaquil.

Un dia de Julio es que se produce la memorable
conferencia. Alli se encuentran por primer vez los
dos colosos del coraje americano: ambos ostentan
corazones igualmente heroicos, mas, just es con-
fesarlo, los dos presentan y comportan tempera-
mentos y caracteres sustancialmente diferentes.

Bolivar, viene del Norte con el impulse ferviente
de la gloria, a la que quiere regatear, secrets, per-
files y colors, es el vencedor de Colombia y trae
asomando cuatro banderas sobre un escudo.

San Martin, concurre como el que regresa de un
largo viaje de convencimiento por las regions de
lo estoico; por el porte y el rostro le salen las
esencias, no le empina ni el cielo de San Lorenzo,
ni la cuesta de Chacabuco, ni los iaureles de Maipi.

Alli se llega, por asi expresarlo, al acuerdo del
desacuerdo. Ambos, luce, que no caben al mismo
tiempo en el mismo scenario.

...Que si Guayaquil va a ser ncorporado a Co-
lombia; que si los limits van a traer rozamientos,
que si los ejercitos del Norte van a las 6rdenes del
Protector del Peru a rematar la independencia de
los hijos del Sol, pero con 6rdenes personales de
Bolivar; que si los patriots de Chile van a tomar
demasiado predicament al calor de sus triunfos...








DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA D'E REPRESENTANTES 5
--


San Martin, sereno, impertrrito, breve y grave.
decide al fin por el camino que entiende.mas pro-
vechoso a la augusta causa y desata con su conduc-
ta el embarazo de aquella entrevista.

"Mi gloria esta colmada, diria, que sean los Ejer-
citos Unidos de Colombia, Argentina, Chile y Peri,
los que rematen la independencia de America del
Sur". Y dirigiendose a Bolivar en elegant gesto de
despedida le manifiesta: "Ahora le toca a usted,
General, un nuevo campo de gloria en el que va
usted a poner el filtimo sello a la libertad de Ame-
rica".

En efecto, Bolivar sellaria la gran Empresa. Se
estrecharon las manos; la de Bolivar, afilada, ener-
gica, nerviosa; y la de San Martin, serena y sen-
cilla, en toda la elocuencia de su desprendimiento.
Y no volverian a verse aquellos dos paladines
hasta despues, en los recodos infinitos y luminosos
de la historic y de la gloria.

"Mi partido esta irrevocablemente tomado", dijo
a sus amigos, quien preferia el ostracismo a pare-
cer como hombre capaz de crearle disturbios a la
America. Quien gan6 la ':i-.l I.! a las Repiublicas
del Sur, no podia jamas actuar en forma que se dis-
locase esa libertad por su conduct.

Y alli se fue como el que va en posesi6n de la
verdadera grandeza, para dimitir solemnemente el
Protectorado del Peril ante el Primer Congreso
Constituyente. El gesto traia toda la nobleza y rea-
leza de su autor.

La partida de San Martin, atravesando con el
frio de sus intimas tristezas, las ondas del Atlanti-
co, no ha provocado aun la lira suficiente a cantar,
en toda su magnitude el instant profundo, de aquel
coraz6n camino de playas extranjeras, ni ha surgido
el pincel que lleve al lienzo, el cuadro de dolorosas
afnoranzas que envolvia aquelia frente acariciada
tantas veces, por las alas y los signs de la fama.

Y alla; se fue a Europa, lejos de su Patria, cual
legendario candor herido de recuerdos y pesares,
apoyando toda su exquisite existencia al brazo de
su Mercedes adorable, la hija que le qued6 huerfa-
na, cuando regresaba del brillo centelleante de
Maipii.

Pobre, pero enhiesto. La hospitalidad francesa,
daba a aquel espiritu, ambiente y Sol propicio. Su
mundo moral creci6 afin mas, fortalecido como por
una especie de intimo estoicismo. La soledad le
atraia, tal vez si para dar rienda a sus mas sensi-
bles meditaciones. iQue el hombre cuando llega a
posesionarse de si mismo, crece en la adversidad,
se acerca mas a Dios y logra, por via de lo mas
puro, el ascenso a un estado de absolute liberaci6nl

Ya habia expresado en carta a su dilecto amigo
Bernardo O'Higgins, la raz6n que le movia en la
vida: "digame usted a d6nde va, que yo le ofrezco
verle dentro de ocho o diez meses y olvidar que
existen hombres".
Despues, cerr6 sus ojos para siempre, rozado


amablemente por los aires de Bologne. La tierra
de Francia recibia, en la serena quietud de una tar-
de doliente, a quien habia hecho vibrar la gleba in-
digena al tope de los cascos de su caballo de ba-
talla.
Aquella caida implicaba el cierre de una vida
material, su termino alli, fue tan s6lo, el inicio de su
excelsa ascensi6n a lo mas puro, ligero y sutil del
mundo superior.
Si fuera possible que una vida de heroe tuviera
en los espacios mayores de la eternidad, alli donde
dicen que todo terminal, pero donde es possible que
todo comience; si fuera dable que al h&roe se le
dispensara en aquellas regions infinitas un regimen
de pura complacencia y de absolute dispensaci6n,
de seguro que San Martin estara halagado por
aquellas cosas, aquellos actos y aquellas ocurren-
cias que mas amables eran en sus trajines de hom-
bre por la tierra. Estara apoyado a la diestra de
su caballo de batalla, rodeado de sus fieles ayudan-
tes y del Sargento Cabrales que perdi6 la vida por
salvar la de su Jefe; ahi estara con sus entorchados,
como cuando entr6 en la recepci6n del Perui a en-
tregar la dimisi6n de su cargo de Protector o con
sus espolines puestos contemplando el inmenso ho-
rizonte de sus hazafias, con el impetuoso gesto de
quien parece que va a emprender la march.
Siempre estara su nombre, senior Presidente, se-
fiores Congresistas y sefiores invitados, en cuanto
hay de caro y nitido en el universe, su nombre esta
en el bramido tronante de los c6ndores, en el vuelo
gigantesco de las aguilas americanas, en la ternu-
ra y en el dolor de cada coraz6n.

Su nombre vibra en las heladas mesetas del Nor-
te, en las ondas del rio Bravo, llamando a fusion de
superior carino a la America de Juarez con la Ame-
rica de Washington; esta en el amor y honor de
las Republicas del Centro, en el calor de nuestros
mares antillanos, en las aguas que refrescan la con-
fluencia del Cauto y del Contramaestre, fundiendo
en un beso de inmortalidad su existencia, a la exis-
tencia del Martir de Dos Rios; su nombre se alza
como recordando el desprendimiento de Guayaquil
en la hidalga Capital venezolana; su nombre cruza
como un relampago purificador la inmensa cordi-
llera de los Andes, que el desafi6 con las estrofas
vivas de su valor y de su talent. Su nombre va
como a galope de San Lorenzo a Chacabuco y de
Chacabuco a Maipfi: su nombre es y sera como un
himno de uni6n, de confraternidad y grandeza a
lo largo de toda la America, que sale del Sur y no
se detiene hasta dejar abarcado en lo mas puro y
en lo mas hermoso del sentimiento y del coraz6n,
las banderas todas de esta America libre, unida, fe-
liz y venturosa en la decision f&rrea y terminante
de arrancar bondades a su destiny hist6rico.
(Grandes aplausos).
(La Banda de Misica del Estado Mayor del
Ejercito, interpret el Himno Pan-Americano).
Sr. President (Godoy Loret de Mola): Termina-
do el acto, se levanta la sesi6n.
(Eran las 10 y 40 p.m.)













































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