Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID01795
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text


REPUBLICAN DE CUBA


DIARIO
CAMERA
VIGESIMO TERC
o


DE


SESIO ES


DE LA
DE REPRESENTANTES
ER PERIOD CONG
TERCERA LEGISLATURE


VOL. XC LA HABANA NUM. 9.

SESSION SOLEMNE (EXTRAORDINARIA) DE DICIEMBRE 7 DE 1951, EN HONOR
DEL MAYOR GENERAL ANTONIO MACEO Y DEMAS MARTIRES
DE LA INDEPENDENCIA.

President Sr. ( Lincoln Rod6n Alverez
Teodoro TIejedd Setien
Secrearios 5res.e r T da etn
S Antonio Franco Tauler

SUMARIO:
La Presidencia declare abierta la sesi6n. Eran las 9 y 30 minutes p. m. La Banda de Misica
Municipal ejecuta el Himno Nacional y seguidamente el Core Nacional Cubano ejecuta el Coro
de los Peregrinos de Tanhauser, Warner. El senior Presidente concede la palabra al senior
Segundo Curti. Discurso del senior Segundo Curti. La Banda de Mfsica Municipal acom-
pafiada por el Coro Nacional Cubano ejecutan el Himno de Cervantes y el Invasor. La
Presidencia levant la sesi6n. Eran las 10 y 55 minutes p. m. -


REGIONAL










2 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


Sr. President (Rod6n Alvarez): Se abre la
sesi6n.
(Eran las 9 y 30 p. m.)
(La Banda de M6sica Municipal ejecuta el Himno Nacional
y seguidamente el Coro Nacional Cubano ejecuta el Coro de
los Peregrinos de Tanhauser, Warner).
Sr. President (Rod6n Alvarez): Tiene la pa-
labra el senior Representante Segundo Curti
Messina.
Sr. Curti (Segundo): Sefior Presidente y sefio-
res Representantes:
EL CULTO A LOS HEROES
Se cuenta de un ilustre personaje -lo han con-
tado modernamente B6veda, el escritor argenti-
no- que un dia, ya anciano, fu6 sacado de su
casa para que presenciase el advenimiento de la
primavera; esa estaci6n de cuya voluptuosidad no
podemos gozar en Cuba, precisamente porque
aqui todo el afio es primavera cuando no vera-
no..... El hombre oli6 el aire, cargado de aro-
mas; mir6 como se entreabrian las flores nuevas,
y, a pesar de que mayo triunfaba, y todo parecia
renacer, y el campo se vestia de un verde tierno,
y el cielo era de afiil y de azul, refunfufi6:
-iBah!, ila primavera! Un espectaculo siem-
pre igual. La naturaleza solo sabe hacer esto: re-
petirse.
SAlguien sera capaz de explosion tan desdefio-
sa y malhumorada ante esta laudable reiteraci6n
con que la Camara de Representantes, desde hace
mis de los cuarenta y un afos de mi edad, encar-
ga, cada 7 de diciembre a uno de sus miembros,
un nuevo elogio, algun apunte biogrifico, una
glosa mas en la vida heroica o la emoci6n civil
de Maceo, o, simplemente, como en mi caso, unas
pobres cuartillas en las que se intentara torpe-
mente penetrar en el concept que Maceo tuvo
de la discipline military, tan original que todavia
no es por entero de nuestros dias con la unanimi-
dad que debiera? Porque a eso ha de reducirse
la lectura de esta prosa de conmemoraci6n came-
ral y annual en torno al General Antonio.
Evocaci6n del h6roe ep6nimo y del ciudadano
por antonomasia, que aun encomendada a tan
aut6ntica humildad como la mia, ha de servir a
todo un pueblo, devoto de la gloria cada afo re-
novada, para que no se aburra de la efem6rides,
como el ilustre personaje de la primavera. ... Y
tampoco, para que sea solamente recuerdo del
triste crepisculo del dia de San Pedro. Mas que la
noche de su muerte, debemos los cubanos admi-
rar los dias de su gloria, al modo de aquel hom-
bre del cuento de Plat6n, narrado por Thomas
Carlyle. Hasta la edad madura se habia criado
en una oscura cueva. Repentinamente, lo elevaron
al aire libre para que contemplase el alborear del
dia. Qu6 admiraci6n, qu6 asombro, qu6 arroba-
miento el suyo, al columbrar lo que los demas
hombres miraban indiferentemente cada 24 ho-
ras! Con la espontaneidad del nifo y la grave re-
fexi6n de una conciencia pura, enardeciase, cada
mariana, a la vista del astro-rey, y todos los dias
se prosternaba a adorarlo como una deidad. No
hariamos demasiado los cubanos con ver salir
cada mafiana el sol de Maceo.


Cuando estas cuartillas se componian, leia yo
un trabajo de intellectual de tan alto bordo como
Jorge Mafiach, en el cual reconocia que "cada
vez le vamos dando menos importancia a las co-
sas del simbolismo patrio". Y lo peor era que el
ilustre bi6grafo de Marti, parecia allanarse a la
permuta de la actitud pret6rita por una reacci6n
que 61 llamaba revolucionaria, "mis inclinada a
vivir en la impaciencia del future que en la reve-
rencia del pasado".
Y no es eso, "no es eso", para repetir la alar-
ma de Unamuno, cuando, en ocasi6n analoga, se
le queria entender desvinculado de la Espafia his-
t6rica para insertarse tan s6lo en la generaci6n
del 98. "El present esta leno de pasado", sen-
tenciaba Renin, y ya Marti escribia en 1881 que
el caudal de los pueblos eran sus heroes. Si hay
algfin solar firme para edificar en 61 la Cuba re-
publicana, es ese precisamente: nuestro pasado de
la revoluci6n mambisa. Adorarlo, pues, a ningin
cubano podra parecerle jams "excesivo", y me-
nos a los cubanos de alma revolucionaria. "Se
abusa de Marti", suele decirse, o "hablamos de-
masiado de Maceo", suele exclamarse. Y no. Los
que, por cultivar, inclusive hasta la exageraci6n,
ese sentimiehtp patrio, temer quedar incursos en
dictamen de patrioterismo, probablemente sacri-
fican la devoci6n de su intimidad a no parecer
suficientemente modernos y universales... No,
repito. Otras naciones de mas secular hondura
hist6rica, de mayor extension geogrdfica, de mns
fama universalista, nos han ensefado c6mo los
pueblos -cuanto mas revoluclonarios, mejor-.
necesitan abonar, no ya su historic verdadera,
sino sus mitos hist6ricos. Francia, por ejemplo. Y
la labor, de "exaltaci6n romantica", que algunos
entire nosotros crey6rase que desdefian, la han
hecho en Francia, precisamente, los hombres de
letras, sobre todo los poetas. Un gran autor es-
cribe: "Las letras en Francia cuando no fueron
armas, fueron palanca. El pueblo francs tuvo
siempre el instinto de que la historic remueve la
tierra, la ara, y la riega con sangre; pero la tie-
rra serd siempre paramo, permanecera yerta y
gris eternamente, en tanto que no venga el sofia-
dor y arroje sus quimeras al surco para que bro-
ten las flores del poema 6pico. Francia escuch6 a
sus poetas, los am6, los glorific6 y, cuando quiso
darse a si misma al mundo, se di6 en las obras que
ellos crearon".
Otro escritor, tambi6n filos6fico, el espafiol Or-
tega y Gasset, ha dicho que un pais sin historic
no merecia la pena de ser visitado. Y un pais con
historic, pero con historic no exaltada, no subli-
mada --.y por qu6 no decirlo?- no fantaseada,
Lno da lo mismo que pais que no la tiene? No
se olvide que las regions mis recorridas por los
extranjeros en Espafa son las que forjaron el
Romancero.
Cierto, que no precisamos los cubanos deifi-
car nuestros dioses penates. Afortunadamente, la
historic de Cuba, tan airosa, tan bella, tan ga-
llarda, no necesita mAs que ser ensefiada. LEn
d6nde, cuAndo, un hbmbre solo se hubiera lan-
zado a atraer la ira de un ej6rcito colonial, equi-
pado hasta los dientes, como lo hizo CUspedes el









DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 3

10 de octubre de 1868? ,Y en d6nde hay un ven- bien: ;Arriba, cubanos! ;Arriba nuestros muer-
cedor como Maceo en Mal Tiempo? tos! ;Arriba el General Antonio, cachorro de leo-
En medio de aquel tropel na, como decia Marti, llevando la guerra, con el
y veloz como el deseo, impetu de Alejandro, el Macedonio, desde su cuna
part el General Maceo, en la serrania oriental hasta su tumba en el llano
montado en blanco corcel. de Occidente! ;Arriba el Apolo de bronce, el fil-
S timo gran guerrero del mundo, el que empufaba
Todos le siguen a ~l, el machete por toda arma y oponia su piel de co-
que al enemigo acomete, lor, 27 veces gloriosamente agujereada, por todo
y entire las balas se mete, blindaje! iArriba el Maceo que, military por exce-
con exhalaci6n radios, lencia, fue un gran ciudadano, y ciudadano por
mientras con voz imperiosa, excelencia, fu6 un gran military! ;Arriba Antonio
manda cargar al machete. Maceo, "obrero de la libertad" como gustaba de
Pero no importaria que Cespedes o Maceo o autotitularse! iY con Maceo, arriba Panchito G6-
Marti no siempre salieran estatuas de las manos mez Toro, espejo de leales, que supo caer con su
de sus bi6grafos, y que aun se descubriesen sus jefe y encima de su cadaver, como en los holo-
flaquezas humans, de barro pecador. El rigor caustos de la India legendaria, muriendo de bala,
critic cumplira su deber y entenderA que a los propia o ajena -que la cuesti6n estA moderna-
grandes hombres debe presentarseles como fue- mente en litigio-; pero sabiendo morir, que es la
ron; cosa a la que se ha dedicado con exceso manera de vencer, seguin el verso inmortal de
-acentuando lo domestico y lo anecd6tico- la Jos6 Maria Heredia! ;Arriba, con Maceo y G6-
biografia modern. Con todo, Zquien habla hoy mez Toro, toda la constelaci6n de heroes y mar-
de los defects de Miguel de Cervantes, de Beetho- tires que brilla en el cielo de la revoluci6n mam-
ven o de Goethe? QuizAs, y sin quizAs, ni Her- bisa! ;Arriba, Carlos Manuel de Cespedes, primer
cules fu6 tan forzudo como pregona la fama, ni fundador, padre de la Patria, el de la perilla, la
S6crates tan inteligente, ni Buda tan santo, ni el melena y la chalina romAnticas, y romAntica tam-
Cid Campeador tan valeroso... Por eso cuando bi6n la pasi6n por la libertad; palabra que se casa,
a tan esplendidos studios biograficos como mo- por primera vez, con la de Igualdad, en el Mani-
dernamente abundaron sobre Maceo, se uni6 el fiesto del 10 de octubre; el dia en que desperta-
de tono apologetico y hasta novelado de Rafael ron al pueblo cubano, en la aurora de Yara, los
Marquina, nosotros, humildemente, formamos en ecos broncineos de la Campana de la Demajagua!
las filas de los hombres de Cuba discrepantes de iArriba Jos6 Marti, el primer laico evangelizador
los que vieron con desagrado que no todo se ajus- de Cuba; aqu6l que cuanto mAs se consumia su
tase al rigor del dato irrefutable. cuerpo mAs chisporroteaba su espiritu, a la ma-
Divagaciones aparte, la CAmara seguira recor- nera de la lampara votiva que mAs alza la llama
dando a Maceo solemnemente en esta fecha de cuanto mAs gasta el aceite; aquel que, con mis-
cada afio. Y hara bien. No s6lo a Maceo, sino tico content, tom6 el viacrucis de Dos Rios, Ca-
como dice el acuerdo original, a Panchito G6mez mino del G61gota que ambicion6 para morir, sin
Toro y a todos los heroes y mArtires. Ello resul- tener, cual Maceo, una mujer de Verona, como
ta nacionalmente itil para la pedagogia del pa- Mariana Grajales o Maria Cabrales, para que le
triotismo y tambien para animar y engrandecer empapasen el sudor patri6tico del rostro de yeso
nuestro future. Espero demostrar al final de este que habia de enrojecerse con su propia y gene-
entedo trabajo, que Maceo, entire otras cosas, pue- rosa sangre! ;Arriba Ignacio Agramonte, el de las
de servirnos para restaurar el optimism cubano. cabalgadas camagieyanas merecedoras de la his-
Y no debe tomarse por un recurso ret6rico, ni t6rica fama de las de Carlomagno, los generals
menos prestarse a un irreverente retruecano, que confederados de la guerra de Secesi6n de los Es-
yo diga aqui que, en cada ocasi6n propicia, Cuba tados Unidos o los rusos contra los turcos! ;Arri-
debe levantar a sus muertos.. ba MAximo G6mez, la estrategia por intuici6n, la
Quien haya leido un libro de autor chileno, es- reciedumbre del joven en el cuerpo del viejo!
crito con motivo de la antepenfiltima guerra -la ;Arriba Calixto Garcia, cuya cicatriz en la frente
penfiltima, desgraciadamente la estamos viviendo pregopaba su noble afAn de morir de pie antes de
aunque en frio- habra reparado, por su vieja vivir de rodillas! ;Arriba Don Jose de la Luz, que
elocuencia "demod6", pero todavia bellisima, en alumbr6 un mundo moral para que se hiciera de
un pasaje en el que el autor recuerda cierto he- dia en las almas de los nifos cubanos! ;Arriba
roico episodio, digno de un cantar de gesta o de Manuel Sanguily, el de los mostachos y los he-
un verso de Horacio en la 6poca en que fue tribu- chos de mosquetero! ;Arriba los protomartires de
no de los soldados de Marco. Alli se daban, pat6- la revoluci6n cubana, cuyas hornacinas nos ofre-
tica y emocionadamente, vivas a los muertos. Un ce el gran libro de Vidal Morales, y los mArtires
reciente discurso en Pinar del Rio lo terminaba que los siguieron! iArriba los modernos mArti-
el Jefe del Estado, gritando: iArriba, cubanos! res de la nueva revoluci6n, caidos en el combat
Pues bien; remedando al escritor chileno, Lpor contra una dictadura digna de los tiempos de la
que los cubanos, en las grandes efem6rides, no Espafia peor! ;Arriba los estudiantes del 71, vic-
hemos de pedir que se alcen nuestros muertos timas inocentes de una furia ciega, que pretendia
y mArtires para que su evocaci6n nos salve? Sin sostener en Cuba el ferreo imperialismo de las di-
temor a que se ironice sobre este recurso pat6ti- nastias extranjeras que mal gobernaron a Espa-
co, yo, cumpliendo el acuerdo de la CAmara para fia! ;Arriba las mujeres de Cuba, como Isabel Ru-
este dia, no tengo inconvenient en clamar tam- bio, como Marta Abreu, como las heroinas de









4 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


Bayamo, tiznadas de humo de incendio, que van
con sus padres, sus esposos, o sus hijos a la aven-
tura del monte, al desamparo del hogar, despu6s
de haber destruido espartanamente los suyos pro-
pios! ;Arriba todos los que en las guerras del 68
y del 95 fueron "de la patria orgullo y honra de
la Humanidad"! iArriba, no por an6nimos menos
esforzados y merecedores del recuerdo emocio-
nado, cuantos cubanos murieron para que Cuba
viviera! ;Arriba toda la grandeza del pasado en
la guerra, cimiento de la grandeza en la paz!
;Arriba, arriba, como ascendieron las llamas de
Bayamo, las notas del himno de Perucho Figue-
redo, los colors de la bandera de Narciso L6pez!
EL CIUDADANO SOLDADO
Entre julio de 1870, en que a Antonio Maceo
se le muere su primer General Donato Mirmol y
se incorpora a las fuerzas del nuevo Jefe del Dis-
trito, General MAximo G6mez, hasta enero de
1878, en que es ascendido a Mayor General, trans-
curren los ocho afios mas definidores de su vida
military. La campafia de GuantAnamo; los ataques
a Holguin, Gibara, Sagua de Tinamo y Baracoa;
los asaltos a Manzanillo y al fuerte de La Dema-
jagua; los combates de La Estacada, Melones, Na-
ranjo, Las Guasimas, y, prendidos a ellos como
a las piedras preciosas se engarzan los brillantes
menores, las acciones de Loma de la Galleta, La
Indiana, Los Indios, Mejia -en donde el heroe
gravemente herido gana una de sus mas doloro-
sas "condecoraciores", como l1 decia con humor
estoico, marcan un reguero de gloria military, in-
ferior, sin embargo, a la hoja de servicios de sus
proezas innumerables del 95 y del 96, y todavia
mis tarde, porque Maceo, como el Cid, sigue ga-
nando batallas despu6s de muerto...
No es al esplendor del soldado, empero, al que
queremos referirnos. Las hazafas del General
Antonio, como las de Alejandro Magno, son esla-
bones de una cadena de hierro interminable, in-
oxidable, inenarrable. Pero hay en l1 una gloria
military mis, no cantada a los heroes por las loas
de Pindaro: Su espiritu, su discipline.
Conduciendo la pesada honra del Ministerio de
Defense, en ocasi6n de un sonado episodio al que,
con mis autoridad, se ha referido filtimamente el
Honorable Sefior Presidente de la Repfblica,
hube, mAs que nunca, de recorder a Maceo como
paradigma, faro y guia de lo que debe ser el espi-
ritu military en las democracies. Y acaso desde en-
tonces me trabaj6 el subconsciente la idea de des-
arrollar algfin dia ese tema. Ese dia ha llegado.
En los afios del 70 y 78 ocurren en la guerra
mambisa sucesos que le sirven a Maceo para su-
perar como ciudadano sus deslumbrantes heroi-
cidades como rmilitar. Como se ha dicho y redi-
cho, Antonio Maceo fu6 un genio military por ge-
neraci6n espontanea. Para"el Coronel francs Pa-
try, contemporaneo de Maceo en la guerra fran-
co-prusiana, el espiritu military consiste en "un
gusto muy pronunciado, en una verdadera voca-
ci6n por la guerra". Si afiadimos que por la gue-
rra just, se entenderA bien c6mo Antonio Maceo
naci6 military. Su aptitud para serlo convenia, has-
ta en lo corporal, con aquellas sefiales, segin las
que el gran fraile italiano San Bernardino de


Sena sostenia que podia conocerse la disposici6n
natural del soldado. Flavio Renato Vegecio, un
escritor military romano que compuso un epitome
con objeto de recobrar la fuerza defensive del
Imperio, parece haberse anticipado en siglos a ha-
cer el retrato de Maceo, cuando exigia al hombre
de guerra "tener la cabeza recta, porque es se-
rial de' cordura, de seguridad y de presencia de
animo en la pelea, asi como los miembros nervio-
sos y fornidos, el cuerpo sano y una estatura en la
que tanto debe atenerse a la proceridad y eleva-
ci6n cuanto a la bella formaci6n y a.la proporci6n
adecuada de todas y cada una de las las parties .
No eran solamente las condiciones fisicas las
que hacian a Maceo un guerrero nato. Eran, con
much mas preeminencia aquellas otras calidades
morales reclamadas por el sacramento military de
los viejos libros de Caballeria que a Don Quijote
le sorbieron el seso: una indispensable predispo-
sici6n misteriosa que se dejaba conocei' en cier-
tas aptitudes asi del alma como del cuerpo, y un
alzarse sublimado por una pureza de intenci6ri y
una -plenitud de conduct inmaculables. Cuando
Antonio Maceo se incorpora, con sus hermanos
Jos6 y Justo, a la partida del Brigadier Juan
Bautista Rond6n y hace su primera salida por los
campos de la guerra, para ganar, casi de entra-
da, el grado de Capitan, pudo extrafiarse, tanto
como el Hidalgo de la Mancha, de que su escu-
dero le preguntase si llevaba camisas en su ma-
lea... En cambio, si lo interrogasen sobre su
equipaje spiritual, hubiera podido decir que lo
traia complete. Este equipaje, tal como lo habia
elaborado el mundo antiguo, lo componian la idea
del deber civico y la noci6n racional y ri'illlic:a-
na del patriotism. Como Don Juan Manuel, el in-
fante castellano, poeta y soldado, al declarar el
escudo de sus armas, Maceo podia haber dicho
que su machete era "justicia, fortaleza y cruz",
Ni siquiera le falt6, para lanzarlo a la guerra,
aquella prueba de fuego, suplicio y azote por la
que pasaban los viejos soldados paganos, porque
todo eso lo venia padeciendo Antonio Maceo en
la care lacerada de Cuba, su patria crucificada.
La primera gran condici6n military de Maceo
es la discipline. Una discipline edificadora, como
la califica uno de sus filtimos bi6grafos: Leopoldo
J. Horrego. ZHechos sobresalientes de ella? Mu-
chos y de varia indole. Empecemos por los mis
visible.
Cuando en 1872, el Presidente C6spedes desti-
tuye al General MAximo G6mez que es ya su jefe
y su idolo, Maceo, no convencido de la justifica-
ci6n de la media, cumple, sin embargo, el man-
dato a que se le conmina, dando prueba de una
obediencia military que, por encima de todo, ga-
rantiza la estabilidad de la instituci6n republica-
na del Gobierno en armas. Cuando al afio siguien-
te -iterribles paradojas de la vida, que parece
una novela!- C6spedes es destituido, Maceo, que
en su intimidad insobornable lo estima un error
magno y prevee consecuencias graves, tambi6n
acepta la media, aunque expresa la disconformi-
dad. Cuando, dos afios mas tarde, el General G6-
mez, restituido y rehabilitado, se ve obligado no
por un regionalismo sano y bien entendido, sino
por querellas lugarefias, a sustituir a Maceo, ya









DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 5


designado para la invasion de Las Villas, por un
military de inferiores graduaci6n y personalidad,
acata el llamado en lenguaje castrense "pdrrafo
de orden" y su respuesta gallarda es la de crecer-
se al frente de los orientales en la batalla de Na-
ranjo y derrotar en Las GuAsimas al general es-
pafol Luis de Armifian. Cuando Limbano SAn-
chez se amotina y, por no seguirle Maceo, osa po-
nerle el revolver al pecho, Antonio lo desarma,
inerme con una sola voz de mando: ";Deponga
usted esa arma!". Disiente del General G6mez en
moments frecuentes; pero hace constar previa
o finalmente, "que desafia al que le gane en res-
peto y subordinaci6n". A su hermano Jos6, que-
joso por no recibir del General Calixto Garcia la
recompensa que cree merecer, le dice, con humil-
de altivez, -dos palabras compatibles, como ad-
mitia Victor Hugo- que debe bastarle "la satis-
facci6n de haber cumplido con su deber". A ve-
ces, exponia sus reserves a las 6rdenes del Go-
bierno que estimaba desacertadas militarmente,
como en la ocasi6n en que reconvino, con toda
sensatez, al Presidente Cisneros Betancourt de
que el Consejo impidiese la legada de refuerzos
indispensables, despu6s de la dramatica situaci6n
en que lo coloca la lucha, contra un enemigo su-
perior en niumero y equipo. En ocasiones, tuvo
que hacer valer las preeminencias de su autori-
dad cerca del propio General Bartolom6 Mass6;
pero al General Vicente Garcia le rechazara la
invitaci6n en Lagunas de Varona contra los po-
deres legales, aunque sea con el pretexto de sal-
var las instituciones political. Dira: "Soy military
ante todo. Siempre apoyar6 al Gobierno legitimo
y no estar6 en donde no puedan estar el orden y
la discipline".
Y por muestra definitive, elocuente, mod6lica,
en la carta que le describe a Marti en 1887, resu-
me: "Si en el pasado fu6 mi political sujetarme a
los mandates de la ley, de los poderes legalmente
constituidos, estimando que, buenos o malos, es
deber del ciudadano darles respetuoso acatamien-
to, a reserve de procurar por las vias legales su
mejoramiento o enmienda, si resultasen nocivos
a los intereses generals de la patria, hoy y ma-
fiana, si la Fortuna me dispensa el honor de con-
tribuir en algo a la formaci6n de nuestra, nacio-
nalidad, sigo y seguir6 siendo fiel a ella, creyen-
do, como creo, que bajo ningfn concept ni mo-
tivo, se debe nunca apartar al pueblo de la obe-
diencia a las leyes y lanzarlo por los escabrosos
caminos de la anarquia".
Las frases que en tiempos diversos escribi6 o
pronunci6 Antonio Maceo, expresan un mismo
pensamiento central: "Mi political fu6 sujetarme
a los mandates de la ley"... "No se debe nunca
apartar al pueblo de la obediencia de las ley-
es"... "Es deber del ciudadano darle respetuoso
acatamiento a los poderes legalmente constitui-
dos, estimando que, buenos o malos, debe respe-
tarlos, a reserve de procurar por las vias legales
su mejoramiento o enmienda, si resultaren no-
civos a los intereses generals de la patria". Insis-
timos sobre esos trozos de la carta a Marti en el
87, para preguntar: ;No parecen escirtos para
hoy? ;Cuantas dictaduras en el mundo europeo y
americano se habrian evitado si los militares con-


temporaneos que las provocaron hubieran poseido
el concept que de la discipline military tuvo Maceo
y que hoy se reclama de los oficiales y jefes de
los ej6rcitos republicans y democraticos! Des-
truir toda vigencia de aquel sistema del "pronun-
ciamiento" que, nacido en la Espafia del siglo
XIX, se prorrog6 fatalmente hasta nuestros dias
;qu6 gran cosa seria! No existiria una supuesta re-
pfiblica military en Portugal. Se habrian ahorrado
los mares de sangre y las montafias de muertos
de la guerra civil espafiola. Y en nuestra Ame-
rica, no sufririan regimenes militares Santo Do-
mingo y Venezuela, por citar s6lo los mas geo-
graficamente cercanos. Obs6rvese que Maceo ha-
blaba de "poderes legalmente constituidos". Y pa-
ra recalcarlo mAs, ahi estan sus frases tan elocuen-
tes al dirigirse al General Vicente Garcia que quie-
re desconocer la autoridad del Presidente de la Re-
pablica. Maceo ataja sus arguments y deshace
en declaraciones escritas su excitaci6n a la rebe-
li6n. "Indignaci6n me produce -le contesta- su
invitaci6n al desorden y la desobediencia a mis
superiores, rogandole se abstenga en lo sucesivo
de proponerme asuntos tan degradantes, que son
propios de hombres que no conocen los intereses
patriots. Antes que nada, soy military. Siempre
apoyar6 al Gobierno legitimo".
iGobierno legitimo! Palabras claves para nues-
tro tiempo. Jamas le es licito a los militares su-
blevarse contra los Gobiernos legitimos, cualquie-
ra que sea la raz6n o el pretexto, aunque, como
decia lMaceo, resultaren nocivos a los intereses ge-
nerales de la patria. Contra ello hay una sola via:
la legal, a no ser que 6sta se cierre por la tirania
o la pr6rroga inconstitucional en el Poder.
El General Antonio, adelantandose en medio
siglo al espiritu military que rige en las repfiblicas
democraticas e igualitarias, ya estaba entonces
penetrado de esa moral castrense que constitute
el apotegma de los ej6rcitos de una repfiblica me-
recedora del nombre. Es asi, y s6lo asi, como se
destruye toda supervivencia de espiritu de casta
military y se incorporan las virtudes profesionales
del soldado, del official o del Jefe, al sentimiento
de solidaridad national.
En este sentido, el pueblo norteamericano aca-
ba de dar al mundo una lecci6n, que ojala sea
bien aprovechada. Un dia, despu6s de afios de au-
sencia y de grandes victorias, lleg6 Mac Arthur.
Era el heroe. Y pas6, como en las estrofas de la
"Marcha Triunfal" rubeniana, "debajo los arcos
triunfales". Pudo el abuelo sefialarselo al nifio:
..."Ved c6mo la barba del viejo
los bucles de oro circundan de armifio"...
Pudieron
las bellas mujeres aprestar coronas de flores,
y, bajo los p6rticos, verse sus rostros de rosa,
y la mas hermosa
sonreir al mas fiero de los vencedores.
Todo eso pudo ocurrir, y ocurri6. iClarines!
;Laureles! ;La espada anunciAndose con vivo re-
flejo!... Pero dur6 unas semanas, dos meses...
En cuanto serpas6 del cortejo al paladin, para es-
tablecerse una pugna subterranea entire el Ge-
neral heroic y el poder civil que lo habia desti-
tuido, el pueblo norteamericano se repleg6 y los









6 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


homenajes cesaron. ;Glorioso acatamiento al po-
der civil! Y es que la vieja interferencia del ej6r-
cito en el Gobierno, no puede retofiar si la plant
es de verdad democrdtica. El rev6s de la medalla
es el cuartelazo. Porque hay dos classes de ej6r-
citos: el que obedece al poder pTiblico y el que es
obedecido por el poder p6blico, como resumi6
Manuel Azafia, ministry de la Guerra de la Re-
pfiblica espahola, en un luminoso libro sobre poli-
tica military, del cual afloran en este capitulo al-
gunas de sus ideas.
En profundo studio de political military con-
tempordnea, se dice: "El nuevo espiritu military
cambi6, en los ejercitos democraticos, el funda-
mento de las relaciones entire los oficiales y los
soldados; vari6 la raz6n de -la obediencia y fue
distinta la actitud de la jerarquia military; en fin,
se renov6 la discipline. La discipline es tan nece-
saria en la vida military como en la civil; pero
siempre entendida como una cooperaci6n de es-
fuerzos para ejecutar concienzudamente una ta-
rea, acatando las indicaciones de los que tienen
la autoridad para dirigirla; mas siendo ese aca-
tamiento voluntario, no forzado. La coacci6n fi-
sica funciona alli donde el asenso libre quiebra;
y aunque en la milicia haya necesidad, en ocasio-
nes, de la represi6n violent, esta no es la dis-
ciplina misma ni siquiera un element indispen-
sable de ella. Su papel y su intervenci6n disminu-
yen a media que ante la voluntad que debe obe-
decer aumentan los motives de identificacion con
la voluntad de los que mandan. Cuando estos mo-
tivos se sustraen por sistema al examen de los
subordinados, el papel de los que mandan se re-
duce a obtener una obediencia ciega, muda, pasi-
va y casi mecanica".
Traigo a colaci6n esta larga cita, porque ese
novisimo concept de discipline military contem-
poranea era ya el de Maceo. ,En d6nde pudo
aprenderlo? He aqui una nueva e interesantisima
cuesti6n, un aspect no trabajado de la idea ma-
ceista de la discipline. El no fue nunca un subor-
dinado de obediencia mecanica ni impuso jams
ese tipo de obediencia a sus subordinados. Cuan-
do todavia era capitan, opone franca repulsa a
las depredaciones del brigadier Monz6n, a cuyas
6rdenes se encuentra, y a las venganzas del coro-
nel Pio Rosado, su jefe inmediato. ;Y eso que el
enemigo asesina a su padrino Acencio y mata por
fusilamiento a su hermano Justo! Cuando Mdxi-
mo G6mez, en la acci6n del cafetal "La Indiana",
consider infitil todo esfuerzo que salve aquel
fracaso military cubano, Maceo se dirige al Gene-
ral y le opone: "General: es que alli qued6 mi her-
mano herido grave o muerto y yo no lo dejo en
poder de los espafioles."
El reclutamiento de las guerras mambisas, ne-
cesariamente voluntario, lo anima Maceo y lo sos-
tiene por una causa spiritual, reiterando que por
lo que se lucha es por conseguir la libertad e in-
dependencia de Cuba. El trata a sus soldados, ofi-
ciales y jefes, "sin el rigor necesario" de que ha-
blan las ordenanzas militares de hoy. Es un jefe
que habla a sus inferiores "con bondad, siendo su
guia benevolente, mirandolos con todo interns y
guardandoles las consideraciones debidas a los
hombres de valor y abnegaci6n."


Preguntamos de nuevo: .De d6nde le viene a
Maceo concepci6n tan original de la discipline?
No es de su 6poca. Entonces se llevaban los hom-
bres a desafiar la muerte en la guerra, infundien-
doles miedo. Prevalecia la formula prusiana de la
discipline. Federico II habia impuesto a las tro-
pas la idea de que era mAs temible el castigo del
sargento o del official propios que las balas del
enemigo. En Italia, el caporalismo era una insti-
tuci6n military de tal raigambre que subsisti6 a pe-
sar de Cavour y de Garibaldi, hasta los dias tra-
gi-c6micos de Mussolini, cuyo titulo mas osten-
tado fuM el de Capo del Governo, que prefiri6 a
los mas id6neos -Augusto, Cesar, Imperator-
del bajo Imperio Romano, que el megal6mano fas-
cista trataba de resucitar. En Espafia, el siste-
ma military estaba basado en la obediencia a las
conveniencias dinAsticas, mientras estuvieran de
acuerdo, naturalmente, con las del ej6rcito profe-
sional y colonial que queria retener a Cuba como
"la joya mis preciada de la Corona". En Francia,
a pesar de la reform military en el tiempo de Ma-
ceo y que 6ste seguramente no conoci6, primaba
en el ejercito, por su resistencia a la sagrada he-
rencia de la Revoluci6n, el concept de que el
mando military era un privilegio que obligaba a los
sometidos a su discipline, no en nombre de la ley,
sino simplemente del imperio military.
Maravilla en Maceo el sentido con que se anti-
cip6 a la modern democratizaci6n de los ej6rci-
tos en los dos sentidos de la discipline que lleva-
mos anotados. No hace todavia muchos ahos que,
el articulo primero del reglamento frances para
el servicio interior -empero haber sido Francia
la naci6n que antes y mejor que otra alguna cam-
bi6 el espiritu military en relaci6n con el poder pui-
blico y la actitud de mando ante la tropa- en-
tendia que todo superior debia obtener de sus su-
bordinados "una obediencia complete, una sumi-
si6n continue; que las 6rdenes sean ejecutadas li-
teralmente, sin vacilaci6n, sin murmurar". IRi-
gor innecesario! Maceo como el propio teniente
coronel frances Ebener, muchos afios mis tarde,
como el propio general Foch, en nuestros dias,
supo que la discipline military debia ser inteligen-
te o active; es decir, ejecutar las 6rdenes com-
prendiendo lo que se hace, o sea acatar la jerar-
quia de modo responsible, segfn el adjetivo tan
en boga.
Pero para que en esta delicada cuesti6n no
quepan peligrosas interpretaciones personales, re-
mitAmonos a lo que textualmente dice en su li-
bro '"De los Principios de'la Guerra" aquel ma-
riscal de Francia que se llam6 Fernando Foch,
no teorizante sino c6lebremente practicante de un
arte military, un valor y un patriotism, que son
las tres calidades cumbres e indispensables al
gran milite, virtudes en que tanto abund6 Maceo,
a pesar de que jams estudi6 tActica en ninguna
escuela superior ni primaria de guerra, sino en
el scenario de la propia contienda, a la manera
napole6nica.
De Foch en su libro citado son las esclarecedo-
ras palabras que siguen. Ellas nos han guiado au-
torizadamente a los hombre que, sobre poseer la
convicci6n de la necesaria supremacia del poder









DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 7


civil, amamos el nuevo espiritu military en las de-
mocracias igualitarias contra el terco, viejo y fa-
tal militarismo.
"La noci6n mas elevada del espiritu military
-escribe Foch- implica, no s6lo ciertas cuali-
dades de energia, sino un acto de pensamiento,
de la reflexi6n, y repele a la inmovilidad de la in-
teligencia. Quien dice jefe, no dice solamente un
hombre de cardcter sino un hombre capaz de
comprender y combinar para obedecer. Ser disci-
plinado -agrega Foch- no quiere decir que no
se cometan faltas contra la discipline; ser disci-
plinado no significa tampoco que se obedece so-
lamente en la media que parece convenient,
just, racional y possible; quiere decir que se acep-
tan con resoluci6n al pensamiento y las miras del
jefe, y se emplean todos los medios humans po-
sibles para realizarlos. Ser disciplinado, -pala-
bras 6stas, segin observar6is, que parecen escri-
tas por el propio Maceo- ser disciplinado -afia-
de Foch- no equivale a callarse, a abstenerse,
a no hacer sino lo que no puede comprometerlo;
la discipline no es el arte de eludir la responsabi-
lidad, sino el arte de obrar conforme al espiritu
de las 6rdenes recibidas y de hallar, por el traba-
jo mental, por la investigaci6n y la reflexi6n, la
posibilidad de cumplirlas. La pereza mental con-
duce a la indisciplina, lo mismo que la insubordi-
naci6n; la incapacidad y la ignorancia no eximen
de responsabilidad, porque el saber estA al alcan-
ce de todos los que lo buscan".
Seria yo incapaz de aprovechar esta alta y pres-
tigiosa tribune para fines de propaganda political
partidista. Pero la historic no es una propaganda,
segiin aseguraba Marti. Tengo, por otra parte la
seguridad de que en esto coinciden los Represen-
tantes de todos los grupos politicos con asiento en
esta CAmara. Y por eso, no me recato en procla-
mar que nuestro Ej6rcito Nacional, heredando las
mejores virtudes militares de Maceo, posee hoy
una educaci6n ciudadana que garantiza a la Pa-
tria que nunca mas sera un instrument de co-
rrupci6n political, de entrometimiento en la vida
pfblica, de limitaci6n a los derechos constitucio-
nales, de identificaci6n del orden con la injusticia
de la fuerza. A los Gobiernos revolucinarios se les
debe, sin dispute, la consolidaci6n de esa sana
political military.
i Qui6n en Cuba, pertenezca al Partido que fue-
re no suscribiria las palabras a este respect pro-
nunciadas en su filtimo y sensacional discurso por
el doctor Carlos Prio Socarras? "Muchos de los
antiguos jefes militaries -decia 61, elocuente y sa-
gazmente- se habian acostumbrado, bajo el r6-
gimen anterior, a desbordar el limited de sus fun-
clones y a mantener sobre el pueblo una especie
de amenazante actitud de conquistadores. Pero
ya se ha consagrado el derecho de los cubanos a
vivir libres de ame;anas, a la vez que Cuba puede
mostrar al extranjero una verdad que habiamos
estado defendiendo siempre: que el soldado en si,
considerando como tal a los rasos, a las classes y
a los oficiales conscientes de sus deberes, no era
ni responsible ni partidario de aquella situaci6n.
Se vi6 con claridad la certeza del juicio cuando
una vez liberadas las fuerzas armadas de sus des-


bocados jefes, volvieron a su funci6n especifica,
con gran satisfacci6n de todos los cubanos y ma-
yor honra para la instituci6n".
iHonra, por lo tanto, a un ej6rcito, republican,
constitutional, obediente al poder civil y que prac-
tica una discipline interior en la cual el official y
el jefe son, a la vez, instructors y educadores,
y como en los mas modernos reglamentos de los
ej6rcitos democraticos, respetan en los soldados
"el honor y la libertad", tratandolos con "la bon-
dad paternal", que exigen las nuevas ordenanzas!
Y esto, en tiempos en que el ej6rcito de tantas
naciones vecinas, es todavia una corporaci6n pro-
fesional, gravitando sobre muchas de nuestras re-
pflblicas continentales; ej6rcitos todavia privile-
giados entire los ciudadanos y amenazadores de
las libertades personales, cuando no conculcado-
res de ellas. No hay en Cuba actualmente divor-
cio entire la naci6n y el deber civico-militar. La
antinomia entire el servicio de las fuerzas arma-
das y la seguridad civil interior de la naci6n, no
existe ya entire nosotros. La Repfblica y las fuer-
zas armadas no tienen ninguna incompatibilidad.
MAs afn: nuestras fuerzas militares, navales y
policiacas son el mismo pueblo cubano en armas.
Y esto les viene de antecedente tan glorioso como
el de Maceo, que era, segin su frase favorite, un
"ciudadano vestido de guerrero".
Pero, eso si: su veste guerrera era impecable
en lo que cabe, dentro de la falta de uniforms y
hasta de un modelo finico de ellos, impossible en
una guerra como la de la liberaci6n de Cuba. Si
la pulcritud, como la puntualidad y el pundonor,
son condiciones que asignan tambi6n como esen-
ciales a la discipline los tratadistas militares, es
tambi6n Maceo un ejemplo de discipline. Todos
los bi6grafos coinciden en lo extremado de su pul-
critud fisica y moral durante la guerra, y en cuan-
to al pundonor y a la puntualidad fueron sus ca-
racteristicas fundamentals. Nunca mand6, natu-
ralmente, un ej6rcito regular; pero, Zno conserve
hasta el mAximo possible la discipline de sus tro-
pas? Como en el austero legionario de la Roma
antigua, el rigido patriotism de los cubanos fu6
el resort mAs fuerte de su discipline, que no el
castigo corporal, la flagelaci6n o la pena de muer-
te. El ej6rcito mambi, por el contrario, puso en
prActica el sistema de la recompensa. ZPor qu6
hubo tantos generals en nuestra guerra; cosa de
la que algunos se burlan sin gracia ni respeto?
ZPor qu6 tantos grades y tan rApidamente gana-
dos? Pues porque funcionaron el motor del pa-
triotismo y la recompensa del ascenso para su-
perar las terrible dificultades materials: el ham-
bre, el sacrificio de cada dia, el tormento sin cama
de cada noche, las enfermedades y las p6simas
condiciones de acampamiento, de las que nos han
dado idea escalofriante, entire otros, los libros del
comandante Luis Rodolfo Miranda sobre "Temas
Cubanos" y de Orestes Ferrara sobre MAximo
G6mez.
Nunca el ej6rcito mambi fu6 una mesnada me-
dieval. Siempre se aproxim6 a las milicias suizas
que abatieron el orgullo del poderoso Duque de
Borgofia, Carlos "el Temerario". La cubana fu6
en verdad, much mas que una guerra de treinta
afios, la guerra de los Cien Afios. Maceo mereci6









8 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


ser el Gustavo Adolfo del 68 y del 95. El culto a
la Patria, -nunca el castigo- rigi6 el sentido
modernisimo de su discipline. Y, desde luego, con-
tribuy6 a sostenerla una cualidad que los auto-
res militares reputan como el element psicol6-
gico mas fuerte: su capacidad de superior, su in-
nato don de mando, su amor a la justicia, sus des-
velos en beneficio del soldado, y, sobre todo, "el
aprecio que nunca debe regatear el superior a
todo acto meritorio que el inferior lleva a cabo".
Esta maxima military clasica, fu6 aplicada siem-
pre por Maceo, como seria fAcil demostrar con
mas tiempo disponible, espigando en los hechos
de su deslumbrante vida military.
Pero hay aspects todavia mis altos y mAs in-
sospechados de la discipline military de Maceo.
Baraguad qu6 fu6? Pues Baragua fu6 la discipli-
na military conducida a sus filtimos t6rminos. A la
guerra se le habia fijado un objetivo: indepen-
dencia o muerte, que Maceo jur6 cumplir, incluso
antes de ser soldado, sobre el crucifijo de su ma-
dre, la hom6nima de. Mariana Pineda, aquella Ma-
riana Grajales no menor en talla heroica que las
mujeres de la tragedia griega: la Antigona del
encendido patriotism y la Andr6maca que tam-
bi6n perdi6 a su esposo y a sus hijos en la gue-
rra de Troya.
Orador de tanta formaci6n juridica como el
doctor Guillermo Alonso Pujol, dijo en su discur-
so de Santiago de Cuba, con motivo del Centena-
- rio de Maceo, que la apodada Paz del Zanj6n pu-
diera calificarse, con 16xico international de hoy,
como una "paz negociada", Permitasele a mi
autodidactismo discrepar. En t6rminos militares,
el Zanj6n no fu6 otra cosa que una especie del
llamado "pacto de contrahendo", o sea, aquel que
pueden arreglar, como meramente preparatorio,
los jefes militares, pero que no puede concluirse
sino por un tratado. ,Cudl era el que Espafia
ofrecia a Cuba? Ninguno. "De Espafia jamAs es-
per6 nada", escribia Maceo con aquella su prosa
tan direct. "Espafia siempre nos ha desprecia-
do" -afiadia-. "Mendigar derechos es propio de
los cobardes incapaces de ejercitarlos" y "todo
debemos fiarlo a nuestro esfuerzo", terminal di-
ci6ndole a P6rez Carb6 en la carta del 14 de ju-
lio de 1896.
No obstante, no era solamente la intransigen-
cia salvadora la que oponia Maceo a la cerril in-
transigencia espafiola. Era que 61, con cabal intui-
ci6n de la discipline military y con adivinaci6n del
Derecho Internacional, sabia, como se ha postula-
do t6cnicamente, que "en caso de una guerra civil
o de secesi6n, s6lo se consideraba la paz restable-
cida con el triunfo complete y definitive de uno
de los bandos o mediante la constituci6n del Es-
tado separado", segin sostiene el capitulo escrito
para el Diccionario Espasa por sus colaboradores
internacionales. (Pag. 1068, Tomo 42).
ZHa de aclararse que no somos belicistas? A
nuestra conciencia se ha agarrado hace much
tiempo aquella consigna de "la guerra contra la
guerra", formulada por Romain Rolland, pobre
Quijote de la paz. Amamos la "seguridad colec-
tiva" que han adoptado las Naciones Unidas, si-
quiera no podamos olvidar que con esas palabras
fu6 bautizada por Litvinoff... Dariamos nuestra


contribuci6n de sangre por aquel ingenuo Afictio-
nado que imagine Victor Hugo. Pero la santa gue-
rra de Cuba contra Espafia, como la del mundo
democratic contra el fascismo, solamente podia
terminar, cual Maceo pensaba, en lo que se
llam6, en t6rminos de la iltima contienda, "ren-
dici6n incondicional".
RESTAURACION DEL OPTIMISM
Maceo, que estuvo a punto de morir en mil
ocasiones, muri6 dos veces. Y la menos dolorosa
para 61 fu6 la muerte que recordamos en tal dia
como hoy de hace 65 afios. La muerte verdadera-
mente acongojadora, lenta y lacerante fu6 aqu6-
!la que padeci6 al alejarse de Cuba el 9 de mayo
de 1878. Cuando en el "Fernando el Cat6lico"
pierde de vista la amada orilla de Santiago de
Cuba, la ultima sombra de la Sierra Maestra con-
cluye por anegarse del todo en la masa obscura
del horizonte. El buque avanza por el infinite mar
rumbo a Jamaica. La mirada se le escapa a Ma-
ceo escrutando el filtimo asidero terrenal de la
Patria que deja. Y, como al anochecer las d6ci-
les ovejas se reunen en el aprisco, se le agolpan
en la mente, al primer nocturno fuera de la Pa-
tria, las imAgenes de su nifiez; los afos de su mo-
cedad, cuando atizando la arria, camino de Ma-
jaguabo, se le desmayaba en los labios un largo
cantar; los dias de aquel buen amor encontrado
al volver el recodo de una vieja callejuela santia-
guera; las tardes domingueras en que bajaba al
vetusto Santiago para pelear sus gallos en el ani-
Ilo de arena poblado de gritos.
El barco lleva a Maceo camino del que hoy lla-
mariamos su exilio politico. Pero a media que
Cuba se le convierte en chiquitica por la distan-
cia, se le agranda en el pecho. Alli lejos, queda la
Isla como reconcentrada en si misma. ,Qu6 de-
sea? .Qu6 ocultas aspiraciones la inquietan y
conturban? En aparente paz, Cuba permanece
quieta y crey6rase que no pretend nada. Maceo,
sin embargo, sabe interpreter el apocamiento.
Cuba no ha renunciado a sus mejores derechos.
Queda alli achicada, pero con una especie de ra-
bia legitima. El dolor de verla tan indefensa le
prime a Maceo el coraz6n. Y a media que Cuba
se desdibujaba mas y mas, hasta hacerse sola-
mente una ceja negra en el horizonte lejano, el
amor de Maceo hacia ella se transform en una
ternura que apenas puede --61, hombre de bron-
ce y hierro, como Alvar FAfiez!- disimular las
ligrimas. Es la noche de agonia, casi de muerte
de Maceo... Mis, al dia siguiente, amanecerA
recobrado. ;Si! Alli qued6 Cuba, abatido el es-
tandarte de la guerra. Pero en su aire caliente
flamea todavia una bandera: la de la inconformi-
dad, la de la protest, la de la rebeldia.
Baragua se ha aquilatado por bi6grafos e his-
toriadores como la voluntad de independencia,
como la afirmaci6n de nacionalidad, en el camino
hacia su libertad total. Es, desde luego, todo eso.
Pero es algo mas. Maceo -militar por esencia,
presencia y potencia- ha dejado clavado sobre
los mangos que la Historia hara c6lebres, un prin-
cipio: el de la resistencia a toda soluci6n interme-
dia (que por otra parte no se traduce en ninguna)
que no sea el nacimiento complete de la naciona-









DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 9


lidad cubana, desde lo sentimental hasta lo cons-
titucional. Maceo ha devuelto a Martinez Cam-
pos -honrada y cerradamente incapaz de com-
prender la independencia de Cuba- hidalguia
por hidalguia. Mas no ha capitulado. Tendra 17
afios por delante. Cruza mares, andard por bue-
na parte de America, sumi6ndose y alzandose se-
gun sople o deje de soplar el viento sobre la lla-
ma. Y volvera. Entonces la guerra serd una gue-
rra de todos los cubanos, no de una parte heroi-
ca de ellos, que 6sta es, segin el historiador Ra-
miro Guerra, la diferencia entire las luchas del
68 y del 95. Sin embargo, iqui6n lo supondria
antes del Iro. de abril de 1895? Nadie. Casi na-
die. ;El, si! Maceo tiene fe, alienta optimism. He
aqui lo que tampoco se ha valorado ain en la pro-
testa de Baragui: la lecci6n de esperanza, asig-
natura de la que, por otra parte, siempre pusie-
ron citedra los libertadores. Primeramente, en el
propio Yara, al dia siguiente del Grito, C6spedes
se encuentra con doce hombres por junto, y aca-
so pensando en los Ap6stoles, ruge: ;Bastamos!
Luego, Marti ird encendiendo las almas, al igual
que el sacristan los cirios, por toda la emigraci6n:
de Tampa a Cayo Hueso, de New York a Ocala.
Describiendo el Castillo de San Severino de Ma-
tanzas -vitanda mazmorra en la que padecie-
ron grillete, tortura y muerte tantos cubanos-,
rim6 el bien llamado "poeta de la guerra":
En hfmedo y oscuro calabozo
encerrado fu6 alli mis de un patriota
a quien apenas le asomaba el bozo.
La fe es un manantial que no se agota.
Maceo, desde el propio barco que lo llevaba
fuera, y como Gambetta, pensard siempre "en la
guerra proxima".
Esta sublime lecci6n de optimism es con la
que yo quisiera contagiar a todos los compatrio-
tas que sienten aflojarseles las clavijas de la fe
motivando que no puedan vibrar las cuerdas del
violin national. "Somos incorregibles", se lamen-
tan muchos. "Esto sigue siendo una colonia", des-
carga frecuentemente nuestro sarcasmo. "No te-
nemos redenci6n", se vaticina esc6pticamente.
;Crimen de lesa Patria, cuando no pesimismo pa-
tol6gico! Mirese hacia atras. Cincuenta afos no
son ni afin la nifiez de un pueblo. Y, no obstante,
;cuinta agua ha pasado bajo el puente de la Re-
pfiblica! Pasaron los caudillos de ancha popula-
ridad y de bizarre estampa, muchas veces infe-
riores en el Gobierno a la misi6n y al destino que
la Historia les habia repartido en la guerra. Pas6
la estampa colonial: antihigiene f6tida, la ense-
fianza memorista, el coloniaje econ6mico, el tra-
bajo de sol a sol por unos centavos en el campo
y por unos pocos pesos mensuales en la jornada
mercantil de la ciudad. Pas6 la politicala de cam-
pario", como decia un estadista europeo. Que to-
davia tropezamos con hondos, graves, perturba-
dores, sangrientes conflicts? Verdad. Pero ya
dijo Marti, que los pueblos, como los hombres,
nacen con el dolor y la sangre.
En la contrapartida estdn cuantas libertades
reclamaba Maceo, adelantandose tambien al cons-
titucionalismo de las Cartas Magnas llamadas


"madres" en la post-guerra anterior; la de Mexi-
co del 17; la de la Rusia, todavia democratic, del
18; la de W6imar de 1919. En regimenes como el
de la seguridad social, nos vamos adelantindo in-
clusive a las instituciones fundacionales alemana,
italiana, inglesa, norteamericana. Vamos hacia
una economic social. Establecimos el regimen del
salariado just. ;Que hay much que superar en
asistencia pfblica, political tributaria, vivienda y
alimentaci6n, sistema electoral, obras piblicas,
problema agrario, absorci6n de trabajo como de-
ber y como derecho? Cierto. Que la venalidad ad-
ministrativa, la corrupci6n political, el peculado,
se debate ain con los estertores del fuerte ani-
mal resistido a morir? Exacto. Pero como en el
viejo romance castellano, ha de reconocerse que
el advance ciudadano de la Repiblica se va co-
miendo el mal, como la gusanera a Don Rodrigo,
"por do mis pecado habia".
Cantemos, pues como el mejor homenaje a Ma-
ceo, el himno optimista de nuestro future. Naci6n
pequefia somos, pero ya se dijo que los pueblos
no resultan grandes por su superficie territorial,
sino por lo hondos que son. Sin dolcee far niente",
sin optimism paglosiano, podremos, en esta me-
ditaci6n veinticuatro dias antes de comenzar el
afo del cincuentenario de la Republica, colum-
brar con fe el devenir de nuestra Patria. Yo, con
la esperanza de los que como Maceo la fundaron,
mAs que nada, con su querer y su anhelar, veo
ya la Cuba del Centenario.
Veo una Cuba tan poblada como B61gica. Veo
una Cuba de casas campesinas, limpias e higi&-
nicas de arquitectura aborigen, de acuerdo con
las conveniencias de la vida labriega y marinera
en nuestro clima. Veo una Cuba como el Cana-
da, Agricolamente motorizada. Veo una Cuba, co-
mo Suecia, con los montes repoblados y las ori-
llas de las playas sombreadas de pinos y el ciuda-
do forestal de sus maderas riquisimas. Veo una
Cuba lena de centros de experimentaci6n agro-
pecuaria y de aprovechamiento de todos los sub-
productos de la cafia. Veo una Cuba, como Holan-
da, poniendo en funci6n la producci6n, la circula-
ci6n y la venta de frutos menores por medio de
innumerables cooperatives. Veo una Cuba, como
Dinamarca, dedicada al fomento de la ganaderia
y a la industrializaci6n de sus products. Veo una
Cuba, como Noruega, explotando el mar que la
rodea, con escuelas de pesca, marina mercante,
flota pesquera y frigorificos de conservaci6n de
los centenares de species comestibles de nuestro
mar que todavia desconoce nuestra alimentaci6n.
Veo fdbricas de salaz6n y de conservas. Veo las
Universidades oriental, central y occidental, irra-
diando cultural y saber universales; pero tambien
aplicadas a nuestras artes industriales. Veo es-
cuelas rurales de formaci6n campesina, como en
Suiza. Veo una artesania 6ptima. Veo la explota-
ci6n de nuestro subsuelo, rico y abandonado. Veo,
ademas de nuestros grandes puertos comerciales,
nuestros puertos pesqueros. Veo nuestros rios
piscifacturados. Veo la fuerza hidrdulica al ser-
vicio de la agriculture, especialmente del regadio.
Veo a Cuba tan cruzada de carreteras diagona-
les, como irradiada de carreteras secundarias, y
llena de caminos vecinales.









10 DIARIO DE SES.IONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


Veo, en fin, una Cuba libre y harta, donde to-
dos tengan trabajo y todos vivan en paz. Veo a
Cuba como la Ciudad-Jardin mis hermosa del
mundo y como uno de los pocos paraisos que aun
quedan en 61 para reposo de los turistas que
quieran vivir frente a una de las naturalezas de
mas prodigio del orbe y dentro de un clima que
es el mas espl6ndido regalo de esa naturaleza
misma.
Naci6n agricola y marinera, industrializada
hasta un grado que no haga temer las crisis arti-
ficiales: he ahi la Cuba del future que anhelamos,
que ambicionamos, que esperamos y que habrd
de ser contra el dictamen pesimista, contra los in-
cr6dulos y los frios y los ap6statas y los carentes
de fe national. Porque todo podra pasar; pero en
paises en donde haya una tierra que trabajar co-
aquella sobre la que se curv6 Maceo para rizar
su surco y poner sobre su vientre fecundo la si-
miente,.habra siempre libertad y hogaza, los dos
panes de que mis el hombre necesita para hacer
digno el menester cotidiano de vivir en paz y en
seguridad.
El mismo Maceo no seria un gran general si
antes no fuera un campesino, porque afirmaba el
gran clasico
"que no habria un capitin
si no hubiera un labrador".
Cuba, con conciencia de su destino, es una de-
mocracia irrectificable, con formulas de resolu-
ci6n potenciales para un mafiana mas human y
mejor. Sabemos que por ser la Patria al hombre
lo que la raiz al Arbol, todo cubano debe encon-
trar en la Patria aquello con lo que se nutra, y
aquello con lo que afirme. Y precisamente por
ser una tierra pequefia y agricola, contra las su-
puestas malaventuras del destiny insular, todos
sus hijos deben ser felices en ella.


Antipoda de la nuestra, hay, allA en ese Este de
Europa que ya deja de serlo para comenzar a ser
Asia, una patria pequefia como la nuestra, con an-
sias de libertad como la nuestra, con afin de fe-
licidad como la nuestra. Se llama Finlandia, y
ha heredado de sus viejos patriots bizarros, de
su ciclo 6pico, una leyenda conocida por la "Kale-
vala". Es un "runo". un canto traditional. Y lo
curioso es que los finlandeses tienen que cantarlo,
a pesar de lo viril del canto, con las manos en-
trelazadas. Asi, apretados codo a codo los cuba-
nos, a traves de nuestras diferencias, seremos ca-
paces de engrandecer la Patria. Trabajo, liber-
tad, justicia para todos, y algo mAs que todo eso:
unidad national. La "uni6n cordial, franca y sin-
cera, de todos los hijos de Cuba", que predicaba
Maceo. "No debe haber mas que principios y de-
rechos para todos", clamaba el Titan de Bronce.
Y en su carta al doctor Romero, de mayo 2 de
1884, concluia como quiero concluir yo, siquiera
por la noble ambici6n de levantar mi voz a la al-
tura de su pensamiento. Decia Maceo: "'que la
misma familiar se una por los fraternales brazos
de humanidad de origen, rechazando mezquinas
rivalidades de raza. El humanismo es uno, y no
cabe la division". No cabe la division, oso afiadir
yo, porque tambien la Patria es suma y no coefi-
ciente, y debe existir sin antagonismos de color,
ya que los finicos colors que han de ser acata-
dos en Cuba son los colors de la bandera na-
cional
(El Coro Nacional Cubano acompafiado de la Banda Muni-
cipal de Misica ejecuta el Himno de Cervantes y el Himno
Invasor).
Sr. President (Rod6n Alvarez): Se levanta la
sesi6n.
(Eran las 10 y 55 minutes p. m.)




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