Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID01746
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text


REPUBLICAN DE CUBA


D0IARIO DE SESIONES
DE LA
CAMERA DE REPRESENTANTES

VIGESIMO SEGUNDO PERIOD CONGRESSIONAL
CUARTA LEGISLATURE

VOL. LXXXVII. L LA HABANA NUM. 2

SESSION SOLEMNE DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES. CELEBRADA EL
DIA 14 DE ABRIL DE 1950, EN CONMEMORACION DEL "DIA DE LAS AMERICAS"

President: 4Sr. Lincoln Rod6n Alvarez

Secretaries: Sr. (arlos Alvarez Recio
Sr. Noel del Pino Perez
----4--
EN EL ESTRADO PRESIDENTIAL:
El senior Ministro de Estado, doctor Ernesto Dihigo.-El senior Ministro de Educaci6n, doctor Aure-
liano Sanchez Arango.-El senior Ministro de Educaci6n de Guatemala, doctor Rafl Ocegueda.
-El Excelentisimo Embajador de Haiti, senior Muclair Zhepirine.- El Excelentisimo Embaja-
dor de M6jico, Lcdo. Benito Coquet. El senior Ministro de Panami, doctor Aurelio A. Dutari.
SUMARIO:
El senior Presidente, doctor Rod6n Alvarez, abre la sesin.-Eran las 10 p.m.-La Banda de Mfsica
del Ejirciio Nacional ejecuta los Himnos Nacionales de Cuba y Haiti. El senior Presidente
concede la palabra al senior Victor Vega Ceballos. Discurso del senior Vega Ceballos sobre
Toussaint Louverture. Termina su discurso el senior Vega Ceballos. El senior Presidente
levania la sesi6n siendo las 11.15 p.m.






2 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES '
--I I -- I .__-


Sr. President (Rod6n Alvarez): Se abre la se-
si6n.
(La Banda de Muisica del Ej&rcito Nacional ejecuta
los Himnos Nacionales de Cuba y Haiti.)
Sr. President (Rod6n Alvarez): Tiene la pala-
bra el senior Victor Vega Ceballos.
Sr. Vega Ceballos (Victor): Sefior Presidente y
sefiores Representantes:
Desde el extreme oriental de Cuba, en los dias
claros, se divisa una tierra abrupta, cuyas mon-
tafias se pierden en las nubes. Es Haiti. De alli
salieron, hace mas de un siglo, un grupo de hom-
bres que, cambiando las cadenas del esclavo por
la escarapela del. libertador, fueron a pelear y a
morir en los tremedales costaneros de Las Caro-
hnas por la indepe~nencia de Norteambrica. En
esa tierra Francisco de Miranda y Sim6n Bolivar,
obtuvieron albergue, dinero, consejos, soldados,
para sus luchas contra Espafia. Alli tambi6n nues-
tro Marti, peregrino de los mismos ideales, encon-
tr6 albergue y pan y mano amiga. Por todo esto,
y por haber decretado antes que ninguna otra na-
ci6n, la extinci6n del vergonzoso sistema escla-
vista, bien puede dArsele el titulo de "Cuna de
las libertades americanas".
Los bucaneros franceses, con olvido del nombre
indigena que significa serrania, la denominaron
Saint Domingue, y la legaron a Francia, que no
tard6 en establecer en ella un sistema colonial
que era modelo de ignominia. En diez mil millas
cuadradas de territorio montafioso, medio mill6n
de negros, extraidos del Continente Africano, so-
metidos a escandalosa servidumbre, trabajaban,
sudaban, gemian y morian, para mantener en la
opulencia a treinta y seis mil blancos, y sostener
un movimiento mercantil, que en la fecha lejana
de 1780, ascendia a la respectable suma de ciento
cuarenta millones de d6lares. Cabo Franc6s, ca-
pital de la Colonia, era el primer puerto de Ame-
rica, y la ciudad mas alegre de este hemisferio;
alegria que s61o compartian la tripulaci6n de los
barcos y la poblaci6n blanca. Paris de Am6rica
y Nueva Babilonia, fu6 llamada, y era, por el
boato y las diversiones, uno de los lugares mas
interesantes del Mundo. Tales grandezas se basa-
ban en la miseria y el dolor de medio mill6n de
personas, a quienes se habia arrebatado la liber-
tad y los ms .elementales derechos.
En este medio siglo, negative para toda empre-
sa de elevaci6n spiritual, naci6 el h6roe extra-
ordinario de quien voy a hablaros esta noche; si
la emnocionada admiraci6n que en nosotros des-
pierta su vida accidentada, nos lo permit.
Como todos los grandes visionaries, conductores
de pueblos, ha tenido humilde origen, y el tiem-
po, pasando su esponja sobre este, ha borrado
numerosos detalles, envolviendo su nacimiento y
sus primeros afios en una especie de nimbo celes-
tial, de donde es dificil separar la verdad de la
leyenda.
Nieto de Gou-Guinou, rey de los Aradas, dicen


unos autores. Hijo de Pedro-Bautista y de la gra-
ciosa Affiba, a quien sus amos bautizaron Cata-
lina. Nacido el 20 de mayo de 1743, seglin algunos
de sus bi6grafos, o en 1746, seguin otros. Lo.cierto
es que el pequefio Francois Dominique Toussaint,
naci6 en la plantaci6n Breda, en las Alturas del
Cabo, propiedad del Conde No6, administrada por
un colono, de excepcionales cualidades y hondo
sentido human, que respondia al nombre de Ba-
yon Libertat. Huerfano, en su mas tierna infan-
cia, tuvo como nodriza a Pelagia; y fu6 doctri-
nado en las primeras disciplines del saber por el
citado Pedro-Bautista, africano convertido al ca-
tolicismo por los jesuitas. Mas adelante, las excep-
cionales cualidades del esclavo y las bondades del
amo, permitirAn a aqu6l diversas lectures que
elevardn intelectualmente su condici6n, preparAn-
dolo para la gran empresa que habia de ser eje
y motor de su tida. Creci6 delgado y endeble. Sus
camaradas le llamaban "Fatras Bat6n", sin pen-
sar que algin dia ese delgado bast6n se alzaria
sobre la cabeza de los amos impiadosos, en un
gesto vindicativo.
Todas las noticias convienen en destacar la dig-
nidad conque Toussaint sobrellevaba su existencia
en Breda, procIrando, en el respeto y la autori-
dad conquistada en el cumplimiento de sus debe-
res, que su condici6n de siervo pasara inadverti-
da, cuanto era possible en una sociedad cargada de
prejuicios y basada en la mas inicua explotaci6n
de los hombres de su raza. La posici6n de cochero
de Bay6n Libertat, el ejercicio de la veterinaria,
cpmo cuidador de los animals de la plantaci6n,
lo colocaban de inmediato por encima del resto
de sus compafieros, y el contact con los blancos
importantes de la colonia, le procuraban variadas
experiencias y algtn conocimiento de las peripe-
cias politicas de la Metr6poli, en visperas de la
formidable rev0luci6n que habria de conmover
al mundo.
Los primeros chispazos de la Revoluci6n Fran-
cesa, trastornaron la colonia en sus cimientos.
Pero los choques entire grandes y pequefios blan-
cos, y entire 6stos y los mulatos y libertos, no lla-
r:aron la atenci6n de Toussaint. 21l conocia que
los problems de su tierra native no se resolvian
con el predominio del miniusculo grupo que se
disputaba el derecho de mandar y esclavizar; sino
que lo fundamental era destruir integramente el
sistema esclavista: que mientras el lItigo del mal-
vado colono restallara sobre las espaldas del ne-
gro infeliz, no podria aceptarse como una verdad
la igualdad que la revoluci6n proclamara.
El empefio de liberar por la fuerza las grandes
masas de esclavos era dificil. Los blancos, con ser
pocos, concentraban en sus manos todos los po-
deres. Ningin esclavo podia usar arma, fuera de
los implementos del trabajo y en la hacienda a
que pertenecian. Era punto menos que impossible
llevar a la guerra a estos hombres horros de cul-
tura, rebajados a la condici6n de bestias en los
ingenios, en las plantaciones, en el servicio do-
m'stico. Empresa Ardua hacerlos triunfar de la
tecnica superior del colono europeo. Toussaint







DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 3
11


conoce que hay algo mas que esta dolorosa tierra
de Santo Domingo, y que la selva intrincada del
Africa, de donde la mayoria procede; que del otro
lodo del mar, una poderosa naci6n puede mandar
aguerridos soldados a someterlos. De ahi su calma
y su espera vigilante. Conocer el camino y se-
guirlo, sin tender obsticulos visible, sin vacilar
ante lo desconocido, sin calcular las consecuen-
cias, supone torpe despreocupaci6n; o arranque
pasional incontenible. Pero consumirse en la es-
pera del minute precise, para no hacer fallar el
plan; medir la distancia, para mejor vencerla; cal-
cular el obstaculo, para superarlo en salto certe-
ro; acallar el entusiasmo o el arranque vehemente
que ordena marchar aprisa, eso s61o son capaces
de hacerlo series elegidos, destinados a las gran-
des realizaciones, y a los sublimes aciertos.

En Breda habia torado como esposa a una be-
lla negra.llamada Susana Sim6n, que de un con-
nubiun irregular tenia un hijo llamado PlAcido.
]1, que no ha querido una concubina sino una es-
posa, adoptard este nifio y le otorgarA considera-
ciones que agradecerA la madre, pero que el mu-
chacho reciprocarA un dia en heroico gesto. Desde
su casa, junto a su familiar, que se ve aumentada
con el hijo Isaac, observarA los movimientos sub-
versivos en las montafias cercanas, en los valles
alterosos, en las llanuras donde levantan sus fi-
bricas los ingenios de azuicar. Hasta Breda llega-
rAn, empujadas por el viento, las hojas calcinadas
de los cafiaverales incendiados; algfin esclavo fu-
gitivo encontrarA su ayuda al paso; pero no se
sumarA a la revuelta de Og6 y Chavannes. Nada
tiene que buscar en una pelea de mulatos contra
blancos, en la que no asoma, ni en teoria, la su-
presi6n de la infamante trata. Como el Abate
Raynal, profeta del future, 61 se dirA a si mismo:
"Un dia llegarA. Un hombre vendri."

El fermento revolucionario toma altura. Makan-
dal, esclavo de la hacienda Le Normand, asume
la jefatura de los cimarrones, y les persuade de
que Santo Domingo es la tierra de los negros, No
mis pensar en la vuelta al Africa. A la carga so-
bre el blanco usurpador! A la destrucci6n de unas
plantaciones y manufactures que esclavizan al
negro! Es el prototipo del iluminado. Un negro
de Guinea, que apenas conoce media docena de
vocablos del idioma de sus amos, provoca la mas
formidable revuelta que recuerda la historic de la
colonia. Mientras, en Morne Rouge y Bois Cai-
mAn, otro mistico de la libertad, Boukman, gigan-
tesco esclavo importado de Jamaica, predica a
los sublevados ]a buena nueva, prendiendo en sus
primitivos espiritus la llama de una fe perdu-
rable. En la noche estrellada; en la espesura de
la selva haitiana, batiendo fuertemente el parche
de su tambor, en un ritmo de liturgia que exalta
hasta el frenesi a quienes le escuchan. en el so-
noro patois de la region, lanza este sublime grito
de guerra:

"Bon Di6 qui fait soleil, qui clair6 nous en haut,
"Qui soulev6 lan mer, qui fait grond6 I'orage,
"Bon Di6 li, zote tendI, cach6 dans gnou nuage


"Et la gan6 nous; li ou6 tout ca blanc fait,
"Bon Di6 blancs mand6 crimes, et pas nous, vie bienfait.
"Mais Di6 16 qui si bon, ordonnin nous vengeance,
"Li va conduit bras nous, li nous assistance,
"Jet6 portrai Di6 blancs, qui soif dlo lan zi6s,
"cout6 la liberty, qui pal6 nan coeur nous.

"El Dies bueno que hace brillar el sol en lo alto,
"Que hace crecer las mareas y estallar el trueno,
"Ese buen Dios, encerrado en su nube nos contempla.
"El ve todo lo que hacen los blanscs. El Dios de los blancos
"Demanda crimenes, mientras nuestro Dios pide bondades,
"Nuestro Dios, que es bueno, nos ordena la venganza.
"El dirigiri nuestros brazos; 61 nos asistiri.
"Arrojad la imagen del Dios de los blancos,
"Sediento de nuestras ligrimas y escuchad la libertad
"Que habla fuertemente a nuestros corazones."

Las hordas fanatizadas queman, pillan, asesi-
nan. Ha llegado la hora de rendir cuentas de tan-
tos crimenes. Las tropas regulars se dirigen al
Acul y Limb6, donde Makandal y Boukman, al
frente de cincuenta mil sublevados las esperan en
son de pelea; unidos a los grupos comandados por
Jean Francois, Biassou y Jeannot. Las tropas co-
loniales han tenido que cruzar la hacienda Breda,
para el asalto que terminal con la derrota de los
revolucionarios y la muerte de Boukman. Tous-
saint ha visto cruzar las bandas en fuga; ha obser-
vado la carencia de tictica guerrera; y ha tomado
tambi6n su decision. Dias despu6s, salda con sus
amos la deuda de gratitud, coloc6ndolos a salvo
en la parte espafiola de la Isla, y se suma a la
revuelta.
Algunos escritores interpretan con evidence pre-
juicio la actitud de Toussaint durante los afios
que corren de 1789 a 1791. Toussaint, a cuya des-
treza en el manejo de los negocios confian sus
amos los intereses del Conde No6, ha logrado acu-
mular una fortune de seiscientos.mil francos, su-
ma respectable para la 6poca, que le permit obte-
ner su libertad, dirigirse a Francia y vivir en un
ambiente de cultura y civilizaci6n superiores. No
hace nada de 6sto; liberta a Pelagia, su nodriza,
quizA porque teme perder la vida y que nadie
respete la existencia de la pobre anciana; pero
61, nacido esclavo, ha estimado siempre que la
esclavitud es un acto fuera de la ley; que nadie
t'ene el derecho de esclavizar a otro; que los hom-
bres nacen libres de hecho y de derecho; de ahi
su tajante contestaci6n al imprudente que le re-
procha no haber comprado su libertad: "Naci en
1i. esclavitud, pero dotado por la naturaleza de un
alma libre." Y con esa frase, como filo de navaja,
herirA a los hombres del Directorio Ejecutivo que
rige la Francia, en su carta de 26 de agosto de
1797.
Los movimientos revolucionarios o han tenido
por objetivo el mando de la colonia, y la obten-
ci6n de privilegios por parte de mulatos y liber-
tos; o han sido simples explosions de los escla-
vos acosados; sin el sentido de generalidad que






4 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


caracteriz6 siempre toda su actuaci6n, sin ese m6-
todo y ponderaci6n que fu6 la base de su 6xito.
Al tomar sitio en las filas revolucionarias, es-
coge para jefe al menos inculto y menos cruel, a
Biassou; deviene m6dico de los insurrectos, por-
que desde esa posici6n subalterna podra ser util
sin despertar recelos en el sanguinario Jeannot,
o en el terrible Jean Francois, que odian toda mo-
deraci6n y desprecian cualquier jerarquia inte-
lectual. La posici6n, aunque inferior a sus mere-
cimientos, no le impedira aconsejar, y como sus
consejos, a despecho dg los detractors, se con-
vierten en factors de triunfo, Biassou le hara su
consejero. P1 sera, por sus conocimientos y habi-
lidad en el trato de la gente, escuchado, respeta-
do, querido. AcabarA representando las aspiracio-
nes de su raza, en la misma cantidad en que las
ha interpretado, y con el mismo vigor conque las
ha defendido. Ain no es la abertura, la ventana
o puerta dela libertad, pero va camino de serlo.
Pronto hard temblar a los ingleses, a los france-
ses, a los espafioles, cada uno a su turno, y lle-
vard siempre, como linica divisa: la libertad de
los esclavos, el cese de la trata. Por de pronto
establece la discipline en los hombres de Biassou,
les ensefia tActica military; pone fin al pillaje; limi-
ta los incendios; terminal los asesinatos. R1 preten-
de lograr la uni6n de los mulatos y negros libres
con la poblaci6n esclava, en defense del interns
general; los colonos blancos le ayudan inconscien-
temente n6gando a los mulatos la igualdad de de-
rechos, y rehusando la amnistia a los esclavos en
revuelta. En el Oeste, region dominada por los
rmulatos, Beauvais y Rigaud, heridos por la acti-
tvd de los colonos blancos, desencadenan una su-
blevaci6n general de los esclavos de la planicie
de Cul de Sac, poniendo a saco las ciudades y vi-
llas de la region.
La revoluci6n adquiere nueva fuerza. Los revo-
lucionarios se enardecen. Las atrocidades de los
colonos, provocan su exasperaci6n. Biassou, enco-
lerizado, ordena pasar por las armas a los blancos
caidos en sus manos. He ahi una oportunidad que
sr le ofrece a Toussaint para probar su ascendien-
te. Habla al jefe, lo persuade de la inutilidad del
acto bArbaro, y salva la vida de los prisioneros.
Es su primera gran victoria. iHa triunfado de la
indisciplina de los suyos, triunfarA sobre el poder
de sus contrarios!
En lo alto de la serrania haitiana, tienen su
cuartel general los rebeldes. Alli estA la energia
vigorosa de Toussaint, dando instrucci6n military,
ejercicios de tiro, de carga al arma blanca, mar-
chas y contramarchas; todo lo necesario para
convertir las bandas andrquicas en un median
ej6rcito que opener al enemigo.
Toussaint comprende que sus consejos a Bias-
sou, preocupan a los otros jefes, que temen su
predominio. Jeannot ha caido en Dondon, pero
queda Jean Francois, mAs desconfiado cuanto mas
solo. Toussaint propone y Biassou acepta la divi-
si6n del mandb: Biassou mandara en el territorio
comprendido de la Tannerie a :Port Franc6s, en
la region del Norte; en tanto que Jean Francois


dirigirA las operaciones en la Grand Riviere hasta
Fort Dauphin. Con este movimiento se asegura
nuestro h6roe el libre consejo y la actua.ci6n inde-
pendiente en una region que conoce, por haber
sido su cuna; elimina el estorbo de un colaborador
celoso y discolo; y consigue el ambiente adecuado
para el cabal desarrollo de sus facultades.
Con noticias de que el Comisionado francs La-
veaux, al mando de tres divisions, se dirige con-
tra ellos, Toussaint hace atrincherar el campo de
la Tannerie y espera, unido a Biassou, el ataque
enemigo que no tarda en producirse. Despu6s de
una larga pelea en que los insurrectos hacen pro-
digios de valor, la carencia de. artilleria y muni-
ciones, les obligan a abandonar el campo. Es aho-
ra que se pone a prueba la discipline introducida
por Toussaint. Los insurrectos ganan los picos
montafiosos sin desbandarse, volviendo el frente
al enemigo cuando las circunstancias lo exigen,
manteniendolos a raya. Y es asi que Laveaux y
sus soldados los miran escapar intactos, mientras
centenares de franceses han quedado sobre el
campo de batalla. La retirada vale como una vic-
toria. Poco tiempo despues, los insurgentes vol-
veran a la's posiciones desalojadas, ocup~indolas de
nuevo y reteniendolas por largo tiempo.
Pronto Francia se v6 envuelta en una guerra
con Espafia. El Gobierno espafiol esta perfecta-
mente enterado de las inquietudes y revueltas de
la colonia francesa y se prepare a sacar de ellas
el mejor partido. A ese efecto envia al Goberna-
dor de la Espanola, Don Joaquin Garcia Moreno,
instrucciones precisas para atraerse a los negros
y mulatos de la vecina colonia, prometi6ndoles,
de present y para siempre: "Libertad", amen de
ventajas en territories, cargos en la goberna-
c16n, etc. Es decir, todo aquello por lo que se ha-
bian desangrado durante largo tiempo.
Toussaint sabe que sus soldados necesitan ar-
mamentos; que hasta el moment han hecho la
guerra con picas de madera dura, cuchillos y ma-
chetes de labor, y algin que otro fusil arrebatado
al enemigo; que sin cafiones, fusiles, y municiones,
la revoluci6n esta perdida. Se ofrece una oportu-
nidad brillante para obtener buenos armamentos,
y, al propio tiempo, un gran aliado fronterizo para
combatir a los franceses. Mientras los otros jefes
vacilan, Toussaint pacta con el Gobernador Gar-
cia Moreno, y pasa al servicio de Espafia en busca
de la libertad de los negros. Por ella se lucha, y
Ia gran masa esclava de Santo Domingo se ha re-
belado contra el sistema esclavista al grito de:
"Libertad o la muerte". Si los realistas de la Me-
tr6poli podian pactar con los enemigos tradicio-
nales de su pais, y former en sus filas contra los
Ej6rcitos de la Repliblica, ,por qu6 medio mill6n
de hombres, reducidos a la condici6n de siervos,
no habia de cerrar filas con los espafioles para la
conquista de su libertad, de la que injustamente,
habian sido despojados?
Toussaint obtiene de Biassou y Jean Francois,
con vista a la nueva situaci6n, que se le conceda
el gobierno de la region conocida por Grand Bou-
can. De esa manera 61 tendrA una posici6n mas







DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 5
'" ." ,,. i 1 11 n


independiente y podra desarrollar sus planes gue-
rreros sin molestas interferencias. En ese momen-
to deja de ser el Medico del Ejercito, el secretario
de Biassou, para convertirse en el General Lou-
verture.
La costumbre, en los paises esclavistas, daba al
esclavo el apellido de su amo, o el nombre de
la.finca a cuya dotaci6n pertenecian. Pero no se
conoce un solo document firmado por Toussaint
con el apellido Breda o Libertat. La alucinante
revoluci6n haitiana, con sus incendios y saqueos
continuados, hizo desaparecer los archives parro-
quiales y gubernamentales. Los documents que
conocemos no van mis alla de la 6poca en que
Toussaint comienza su ascensi6n gloriosa. Para
silenciar a los que le motejan de traidor por ser-
vir bajo la bandera espafiola, y atraerse al mismo
tiempo a la. gran masa en rebeli6n, lanza su fa-
mosa llamada del Camp de Turel, fechada en 29
de agosto de 1793, con las palabras siguientes:
"Yo soy Toussaint Louverture, y es possible que
mi nombre sea conocido entire vosotros. Yo he
emprendido la venganza. Quiero que la libertad
reine en Santo Domingo, y trabajo por lograrlo.
Unios a nosotros, hermanos, y combatid por la
misma causa."
Ya tenemos a Toussaint convertido en Louver-
ture, nombre que alcanzara tal brillo que nada
podra oscurecer; que se extenders a sus herma-
nos y descendientes, y que llena de orgullo al
haitiano actual cuando dice: "Yo soy descendiente
del General Louverture."
Mucho se ha discutido el origen del apellido
Louverture, usado por Toussaint hasta el final
de su vida. Algunos quieren que sea el de un
cmo bajo el cual habia servido; pero esa version
ha sido desechada por cuanto el no sirvi6 a nin-
gfn otro que a Bay6n Libertat, eI la hacienda
Breda, del Conde Noe. Otros estiman que fu6 el
General Laveaux, acusado de negr6filo, gran ad-
mirador de Toussaint, quien refiriendose a diver-
sos hechos de arma de 6ste, exclam6: "Cet homme
fait ouverture partout." No falta quien vincula el
nombre al hecho de que Toussaint carecia de los
incisivos superiores. De cualquier manera, el pri-
mer document que se ofrece a nuestra conside-
raci6n es el firmado por el propio Toussaint, lla-
mando a sus hermanos de raza a pelear por su
libertad bajo la bandera de Espafia, y nadie ha
encontrado dato indubitado que atribuya a otra
persona la designaci6n discutida. Por eso admi-
timos, con el eminente escritor haitiano Mr. Ti-
m.ole6n C. Brutus, que fu6 el propio Toussaint
quien escogi6 el titulo de Louverture, que conve-
nia a su condici6n de luchador que por doquiera
abria una brecha en la estrecha cArcel de la escla-
vitud, para que por esa abertura pudieran sus
her)anos de raza salir hacia la libertad.
El se consider el primer defensor de la liber-
tad. No cuentan los que le precedieron, por cuan-
to 6stos s61o habian actuado bajo la presi6n del
instintb de conservaci6n que los llevaba a colo-
carse distantes de quienes los agredian, y a poner,
entire ellos y sus perseguidores, una barrera de


fuego. Asi, en la proclama de 1793, antes citada,
dice: "Trabajo como el primero por esta causa
que he sosterido siempre. El plan que desarrollo
no me ha sido revelado por los blancos ni por los
hombres de color; ha sido el Ser Supremo, al cual
doy gracias, quien me ha inspirado abrazar esta
causa. Los hombres de color y los blancos no han
hecho mas que engafiaros. Nosotros hemos co-
menzado, nos hemos sostenido, y hemos de ter-
minar."
El General Louverture s61l cuenta con un ej6r-
cito de seiscientos hombres, pero 61, solo, vale por
un miller. Ya en la Tannerie en el puesto avan-
zado. Esto es apenas un anuncio de las brillantes
victorias que habran de sucederse. De inmediato
logra un exito que afirma su posici6n. Enterado
de que el official francs Brandicourt, al frente de
tropas coloniales, march sobre la Marmelade,
amenazando la villa de San Rafael, une sus fuer-
zas a las de Charles Belair, a quien emplaza entire
Dondon y Camp Pel6, mientras l1, al frente de
sus batallones, intercepta el camino de la Villa,
haci6ndolo prisionero con sus tropas. Louverture
deja sus armas al official vencido, y, con el botin
y los prisioneros tomados, los remite a San Ra-
fael, a las autoridades espafiolas. Esta acci6n le
vale una felicitaci6n del Conde Harmonas, que
gobierna la parte espafiola de la Isla. A esa vic-
toria siguen las obtenidas sobre Desforneaux, en
Ennery, La Riviere, Plaisance.
Dia a dia los rebeldes se apoderan de puntos
estrat6gicos, impidiendo el abastecimiento de las
villas y ciudades. Se produce defecciones en el
campo francs. Un alto official, criollo, Vernet, ha
sido afrentado por el Comisario Polverel, despus.
de la toma de Marmelade, y se pasa a las filas de
Toussaint con sus soldados. En la Ciudad del
Cabo, capital de la colonia, la poblaci6n se estre-
mece de panico ante el espectAculo del cielo enro-
jecido por el fuego de las plantaciones vecinas, y
las alarmantes noticias sobre el advance de los
revolucionarios. La situaci6n es grave. El Comi-
sario Sonthonax convoca a una reuni6n de nota-
bles para tomar medidas de emergencia. Francia
no puede enviar refuerzos militares; esta empe-
fada en una nueva guerra en Europa; los ingleses,
duefios de los mares, impiden el avituallamiento
de Santo Domingo: Se imponen medidas de tran-
sigencia. Es entonces que un rico propietario de
esclavos, nombrado Artau, sugiere arrebatar a los
revolucionarios el principal argument de la re-
beli6n, decretando la libertad de los esclavos. Son-
thonax no ignora que los colonos jams aceptar6n
tal media, pero la adopta sin vacilar y decreta
la abolici6n en acta de 29 de agosto de 1793, en-
viando a Francia una comisi6n para que solicite
ce la Convenci6n Nacional la ratificaci6n.
La Convenci6n recibe en su seno a los comisio-
nados de la colonia y en solemne sesi6n, a pro-
puesta del conventional Delacroix, decreta la li-
bertad de los esclavos en todas las colonies y
territories sometidos a la Francia; y declara la
S.,1-.1.:1.- de derechos y la condici6n de ciudada-
nos para todos los hombres domiciliados en di-
chos territories, sin distinciones de color.








6 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


Toussaint Louverture ha triunfado. Su noble
empefio, coronado por el 6xito, debi6 lenarle de
orgullo. M1 habia proclamado .antes que ninguno,
en 25 de agosto de 1793, que "La libertad es un
derecho otorgado por la naturaleza, y la igualdad
es una consecuencia de ese derecho." Su gran sen-
tido de la realidad le ordena esperar. No cree
que los colonos esclavistas cumplan el mandate
de la Convenci6n. Es mejor continuar junto a Es-
pafia, hasta que las circunstancias determine lo
que conviene al mantenimiento de una libertad
defendida a tan alto precio.
Los colonos rechazan la abolici6n; provocan mo-
tines; acusan a Sonthonax de tratos secrets con
los ingleses enemigos; y, en definitive, exaspera-
dos por la p6rdida de una riqueza innoble, pactan
con los propios ingleses, los llaman en su auxilio
abridndoles las puertas de la colonial. Es el mis-
mo juego de los nobles emigrados, peleando con-
tra su pueblo bajo las banderas enemigas. Es la
misma actuaci6n de los privilegiados de todos los
tiempos. Pactar con cualquiera antes que perder
sus preeminencias y ventajas!
El 23 de septiembre de 1793 desembarcan fuer-
zas inglesas en la Villa de Jeremie, las manda
Sir Adam Williamson. Inmediatamente, el Mayor
John Whitelocke, a nombre de su Gpbierno, lan-
za una proclama ratificando el sistema esclavista.
Las villas de Mole San Nicolas y San Marcos, do-
minadas por los colonos, se entregan al invasor.
S6lo Gonaives rechaza la nueva situaci6n, repu-
dia el esclavismo, y llama a Toussaint Louvertu-
re, que hace su entrada solemne. el 6 de diciembre
del indicado afio; y en seguida se apodera de San
Marcos, Ennery, Plaisance, testigos de sus ante-
riores hazafias.
El Conde Harmones, a nombre del Rey de Espa-
fia, le hace Lugarteniente General del Ej6rcito;
celebra grandes fiestas en su obsequio, y la admi-
raci6n le hace exclamar: "Si Dios descendiese so-
bre la Tierra, en ningin coraz6n encontraria mAs
imponente abrigo."
Toussaint encuentra a su familiar en San Rafael,
alli la habia dejado cuando puso a salvo a Bay6n
Libertat, y vuelve a reunirse con ellos cuando,
pasado de la servidumbre al mando, aparece ro-
deado de las distinciones debidas a su bravura y
al rango que ocupa en el Ej6rcito.
Los espafioles empiezan a dudar de la actuaci6n
de este hombre salido de las mas humildes filas,
y exaltado a las mas altas y codiciadas posiciones.
Jean Francois y Biassou, no cesan de intrigar en
su dafio, envidiosos de su elevaci6n y de su inde-
pendencia. Un tal Laplace, de Fort Dauphin, lo
denuncia ante el Gobernador de Santo Domingo,
de usurpar las facultades reales; porque otorga
la libertad a los esclavos, por su cuenta, sin parar
atenci6n en las promesas del Rey de Espafia. Se
realize un trabajo de zapa tendiente a disminuir
el prestigio de Toussaint ante su propio ej6rcito.
No se atienden sus peticiones; no se escuchan sus
consejos; no se cumplen las promesas que se le
hicieran, lo cual le obliga a incumplir a su vez


los compromises contraidos con sus subalternos.
A esta mente alerta no se le escapa el falso juego
de sus ocasionales aliados. Louverture advierte. el
peligro de ser aislado y perseguido por los pro-
pios espafioles, de quienes sospecha que quieren
restablecer la esclavitud. No haber extendido la
abolici6n a la poblaci6n negra de la parte espa-
fiola de la Isla, parece evidenciar el prop6sito. Los
ingleses se han declarado esclavistas. Queda s6lo
Francia como possible aliado, y a ella volverA.
El General Laveaux pone en juego sus habili-
dades diplomaticas para atraerse a Toussaint y a
sus oficiales. Iace una sutil laamada, explicando
que carece de objetivo una revoluci6n para obte-
ner lo que ya esta otorgado. La libertad de los
esclavos ha sido proclamada por la Naci6n Fran-
cesa, a trav6s de un 6rgano que, como la Conven-
ci6n, encarna la soberania del pueblo francs; en
.tanto que la concesi6n hecha por el Rey de Espa-
fa significa una merced, no el reconocimiento de
un derecho, y es, por su naturaleza, revocable.
Toussaint se apoya en ese argument y, aten-
diendo la formal invitaci6n que le hace Laveaux
en. 5 de mayo de 1794, abandon a los espafioles
y pone bajo el pabell6n francs las plazas de Plai-
sence; Dond6n; Ennery; Saint-Michel; Gros Mor-
ne; Limb6; Acul de Nord; aunque en realidad re-
tei6ndolas en poder suyo y de sus generals. Se
apodera de Gonaives y de considerable cantida-
des de municiones de guerra y boca que compare
con las tropas francesas.
Este pasaje de la vida del gran h6roe haitiano
ha sido acremente censurado. Determinados escri-
tores creen ver en 1l una prueba de inconsisten-
cia, una mariifiest'a veleidad; mientras algunos
opinan que ese, y otros cambios, obedecen al de-
seo oculto de Toussaint de reinar sobre la colonia
como un sefior absolute. Nosotros rechazamos am-
bas apreciaciones por injustas. Un studio del h6-
roe nos prueba que l1 siempre estuvo junto a su
deber; que no era ciertamente servir a Espafia
ni a Francia, unas veces enemigas y otras aliadas,
sino cumplir la misi6n que se impuso de library a
sus hermanos de raza. Donde la libertad se esta-
bleciera mas s6lidamente; done no corriera ries-
go de perderse, alli debian estar su genio, su va-
lor, su espada. Por eso tres millones de criaturas
veneran hoy su nombre sobre la tierra haitiana;
por eso se agiganta su figure a trav6s de los tiem-
pos; por eso su vida y sus hechos han entrado en
el mundo de.la leyenda y del mito.
Ingleses y espafioles, unidos, son batidos vigo-
rosamente y derrotados por Toussaint, designado
Comandante del Cord6n del Oeste por las autori-
dades francesas. Pelea bravamente en San Marcos
contra los ingleses; derrota a los espafioles en San
Miguel y San Rafael, llevando la guerra al terri-
torio enemigo. Vence de nuevo a los ingleses en
Verretes, donde hiere de muerte al Coronel Bris-
bane; y, como cuentas de un rosario, va ensartan-
do triunfos en Sainte-Suzanne; Bois Blanc; Bay&n
le Pic; Caracoal; y lo sorprende el tratado de pa2.
celebrado entire Francia y Espafia el 24 de julio
de 1795, con la cesi6n, a favor de la primera, de







DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 7


la porci6n espafiola de la Isla. He ahi un nuevo
y ancho campo de operaciones para el gran pe-
leador.
Maduro ya para el gobierno, hace de Arbitro en
la dispute promovida por el General Villate con-
tra Laveaux; asumiendo el Gobierno provisional
de la colonia mientras se dirime la querella, re-
suelta, por su intervenci6n, en favor de Laveaux,
que represent la legalidad y el orden. Sus pro-
clamas, durante ese breve period, son modelo de
prudencia y cordura; en ellas hace resaltar el
cuadro doloroso de la colonia abrumada por la
guerra civil y la guerra con el extranjero; llama
a todos los ciudadanos a la uni6n para preservar
el pais de la anarquia..ApoyAndose en su influen-
cia sobre el pueblo, liberta al General Laveaux,
prisionero de las turbas soliviantadas por su rival
Villate, que ha dejado correr la voz, para perder-
lo, de que intent restablecer la esclavitud. En su
discurso pitblico agradeciendo el gesto, el General
Laveaux dirA: "Que las autoridades legalmente
constituidas han sido salvadas por un Espartaco
negro, por el hombre que el Abate Raynal anun-
clara como el vengador de los ultrajes inferidos
a su raza." Inmediatamente es promovido Tous-
saint al rango de Lugarteniente General de Santo
Domingo.
Francia envia a su colonia una Comisi6n Civil,
compuesta por Sonthonax, Raimond, Giraud y
Leblanc, y nombra a Roume, Comisario para la
parte oriental de la Isla.
El orden es perturbado por frecuentes subleva-
ciones, que tienen su origen en las intrigas que
desarrollan los ingleses desde las plazas que afin
ocupan. Es precise aplacar aqu6llas y expulsar a
6stos. Las autoridades coloniales fian a Toussaint
y a sus fuerzas ambas empresas, y 61 las realize
cubri6ndose de gloria.
Los funcionarios importados de Francia son un
estorbo para la pacificaci6n de la colonia. Gana-
dos por la riqueza de la Isla, quieren disponer de
ella a su antojo, provocando rivalidades y produ-
ciendo motines sangrientos, que aumentan la rui-
na y la desolaci6n. Toussaint comprende la con-
veniencia de eliminar un engranaje costoso y per-
judicial, pero sabe que sin un amigo en las altas
esferas francesas, que defienda su actitud y sus
medidas, tal cosa no podri lograrse. Por tal mo-
tivo hace elegir, en septiembre de 1796, al Gene-
ral Laveaux, para representar la colonia en el
Consejo de los Ancianos. Los colonos desean ale-
jar a este viejo negr6filo, a quien atribuyen la
culpa de su ruina, y hacen el juego a Toussaint
propiciando la elecci6n.
No es, como se afirma con ligereza, la ambici6n
de mando lo que predomina en este gesto de Tous-
saint. Si tal hubiera sido, el General Laveaux no
se habria convertido en pregonero de sus virtu-
des; y esta mAs que probado que fu6 e1 quien im-
puso al Directorio de la honrada actuaci6n de
Toussaint, y quien obtuvo la resoluci6n del 30
Thermidor, del afio cuarto, en' que se le rinden
especiales honors y se le otorgan sefialados favo-


res. Un par de pistolas de las manufactures de
Versailles y un sable de honor le son enviados
como obsequio por el Directorio, y la decision de
que sus hijos fueran educados en Francia a costa
de la RepTiblica.
Aquel Gobierno reconoci6 que Toussaint habia
salvado. la Colonia y habia prestado relevantes
servicios a la causa de la libertad. Es Sonthonax,
quien, en la Fiesta de las Victorias Nacionales, ce-
lebradas en el Cabo .1 9 de enero de 1797, entrega
los presents a Toussaint y hace su apologia en
un discurso pronunciado ante una enorme concu-
rrencia. Ese mismo afio, en febrero, los hijos de
"Toussaint, Isaac y PlAcido, desembarcan en Fran-
cia bajo la protecci6n y tutela de la Repiblica.
Recompensa excepcional que debi6 conmover el
alma del antiguo esclavo de Breda, que siempre
supo honrar a la especie humana, elevando su
alma libre por encima de los horrores y miserias
de la esclavitud.
A los detractors de su raza les ha probado que
las diferencias de color no cambian las bondades
del coraz6n; que un hombre negro, salido de los
barracones de los ingenios, puede conducir un
ej6rcito a la victoria, contra Generales aguerridos,
vencedores en los campos de la vieja Europa; que
un hombre negro puede gobernar con acierto, y
ganarse el amor de sus iguales y el respeto y la
consideraci6n de sus superiores.
Toussaint no descansa. La obtenci6n de unos
honors son un acicate para merecer nuevos y
nmas brillantes. Atiende a la seguridad en los cam-
pos de su mando, promueve el cultivo de las tie-
rras abandonadas; vigila a Sonthonax, que realize
una maniobra para separar los mulatos de los ne-
gros; lo hace elegir para que represent la Colonia
en el Consejo de los Quinientos, y reorganize el
ejercito para dar la batalla final a los ingleses,
atrincherados en la fuerte region de Mirebalais.
Despu6s de quince dias de pelea sin tregua, los
ingleses son expulsados de la posici6n y puestos
en fuga, dejando sobre el terreno numerosos muer-
tos, y en poder de los vencedores mis de trescien-
tos prisioneros, once cafiones, y gran cantidad de
municiones.
Toussaint es nombrado Comandante en Jefe del
Ej6rcito de Santo Domingo, y, con los ojos nubla-
dos por la emoci6n, puede divisar a lo lejos las
Alturas del Cabo, lugar donde naciera esclavo,
mientras desfilan ante 61 los soldados vencedores
y los funcionarios blancos seguidos del pueblo,
que le rinden merecido homenaje. Pl es ahora la
mis alta autoridad military de la Colonia. Como
se estA en guerra con Inglaterra, todas las demis
les estAn subordinadas.
SSonthonax no se ha marchado a Francia. De-
mora la partida por various meses, que emplea en
vulnerar la posici6n de Toussaint para mejor ser-
vir a los antiguos colonos 'con quienes mantiene
secret trato. Toussaint lo obliga a partir, elimi-
nando ese factor de perturbaci6n. Este acto de
inaplazable realizaci6n se vuelve contra 61, pues
Sonthonax trabajarA en Francia para hacerlo caer
en desgracia, y entorprecerA todos sus planes.







8 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMARA'DE REPRESENTANTES


Precisa ahora terminar la campafia contra los
ingleses, ain en posesi6n de varias plazas impor-
tantes. El Comandante en Jefe concibe un plan y
lo pone en practice de inmediato. Consiste en un
ataque general que, manteniendo a los contrarios
i.movilizadbs, les impide socorrerse mutuamente.
Lascahobas, Trian6n, Grand Bois, Thomazeau, la
Garde Espagnole y la planicie de Mirebalais, son
ganadas al enemigo.
La tremenda lucha en que se ve envuelto no le
endurecen el coraz6n; la palabra y el gesto, tran-
sidos de humanidad, le ganan la adhesion de mu-
chos. Ante las atrocidades repugnantes de algunos
colonos que, acogidos a las lines ,inglesas, com-
baten contra la libertad de sus hermanos negros,
describe al official britAnico John Whytte, estos vi-
brantes parrafos: "Aunque soy un negro, que no
he recibido la espl6ndida educaci6n que los ofi-
ciales de Su Majestad BritAnica, estoy seguro de
que nunca toleraria tales infamias que rebotarian
sobre mi patria manchando su gloria."
"Si son los emigrados, los culpables de tales
atrocidades, vuestro Gobierno es muy vacilante;
vuestro poder muy d6bil; vuestras autoridades
muy poco respetables, puesto que no hacen obser-
var los buenos principios a los hombres que te-
n6is sometidos. En este caso no debo tratar con
vos, y sabed, y sepan los traidores de mi patria,
que de hoy en adelante no guardar6 mas mesura,
y mi ej6rcito sabra vengar las injuries inferidas
a la Francia y a la libertad."
Al fin, despu6s de un largo sitio a 1'Arcahie, el
General ingl6s Thomas Maitland, suscribe un ar-
misticio por tres meses con Toussaint Louverture,
entregdndole las plazas de Port Au Prince; Sanit
Marc; Arcahie y Croix des Buquets, y otras posi-
ciones, con excepci6n de la Mole de Saint-Nico-
las. En la discusi6n de las condiciones del armis-
ticio se revela Toussaint como un gran estadista,
celoso de sus prerrogativas y de, los derechos de
su patria. El 30 de abril de 1798, a bordo de un
navio ingl6s, anclado en la rada de Puerto Prin-
cipe, las parties contratantes firman el armisticio.
El General en Jefe habia alejado a los Comisa-
rios franceses, porque estorbaban sus patri6ticos
empefios. El General Hedouville llega, mas que
para representar los derechos de la Metr6poli.
para perturbar el sosiego de la colonia. Haciendo
mal uso de los poderes recibidos, intent reorga-
rizar la vida political y administrative, y dirige
sus actividades a provocar la division entire ne-
gros y mulatos, echando una simiente de discordia
cuyos frutos mal6ficos se recogerAn durante un
siglo, y a desconocer la autoridad de Toussaint.
La Metr6poli estA lejos y envuelta en enormes
dificultades. Iedouville, por tanto, esta solo, en
manos de Toussaint, cada vez mas querido y res-
petado, lo que no sera un obstaculo para intentar
retirarle los poderes.
El protocolo de paz firmado por Maitland y
Toussaint, que lleva expresa la entrega de la
Mole de San Nicolas, y el abandon por los ingle-
ses de cualquier porci6n del territorio de Santo


Domingo que vinieran ocupando, es tomado por
Hedouville como punto de partida para el ataque.
Desconoce el tratado y envia al official Dalton,
para que firme uno nuevo con el Coronel Stuart,
en ausencia de Maitland, quien, al enterarse de
la mala jugada, declara nula esta ffltima conven-
ci6n, y asegura: "Que s61o pactara con el General
Louverture, a quien conoce y contra el cual ha
combatido. Que Louverture represent el poder
del pueblo y el senior Hedouville a un Gobierno
que la Gran Bretafia no ha reconocido."
Maitland ofrece una comida de gala a Toussaint
en la Mole de San Nicolas, y firma con 61 un tra-
tado secret que permit a la colonia el arribo de
barcos neutrales a sus puertos para la reanuda-
ci6n de indispensables relaciones mercantiles, que
impida la muerte por hambre de sus habitantes.
El 19 de octubre de 1798, queda libre Santo Do-
mingo de la invasion inglesa, gracias a la pericia
y bravura de Toussaint, quien puede escribir a
Laveaux: "Libre de enemigos, tranquilo y paci-
fico, Santo Domingo vive dias de triunfo y mar-
cha confiado hacia su complete restauraci6n."
Inicia un recorrido triunfal por los territories
conquistados al enemigo. Durante su viaje, por
las villas, ciudades, haciendas, va predicando su
evangelio: "Libertad sin licencia." "Los tiempos
de fanatismo han pasado) y el reinado de la ley
debe suceder a la anarquia", y recomienda la
vuelta a los trabajos agricolas, como la mejor me-
dida para afirmar la paz.
Hedouville ha de reconocer puiblicamente que
'a la sagacidad de los planes del General en Jefe;
a la actividad y la perseverancia que 61 ha des-
plegado en su ejecuci6n, al coraje del ej6rcito que
6l comanda, y a su abnegaci6n sin limits, debe
la Republica la capitulaci6n de Port Au Prince,
San Marcos y Archaide." Y de inmediato resuel-
ve reformar el ej6rcito, provocando la sublevaci6n
del quinto Regimiento a las 6rdenes del General
Moyse, que es destituido por el Agente. Toussaint
se declara en favor de Moyse, y Hedouville ter-
mina refugiandose en un barco de guerra anclado
en el Puerto del Cabo. Es un hombre que vuelve
,a Francia y suma sus arguments y esfuerzos a
los que traman la caida de Toussaint.
El Comisario Roume viene del Este llamado por
Toussaint y asume la gobernaci6n en nombre de
Francia. Roume de Saint Laurent, es un conoce-
dor de los problems de la colonia, adonde habia
arribado con diversas misiones pacificadoras y ad-
ministrativas. No es raro que comience su actua-
ci6n con un acto que le conquista las simpatias
de todos. En su toma de posesi6n, ocurrida el 23
de enero de 1799, pronuncia un discurso llamando
al orden y a la tranquilidad, y hacienda el siguien-
te elogio: "Las virtudes del ciudadano General
Toussaint Louverture, de todos conocidas, os han
salvado en diferentes ocasiones de los inminentes
peligros que os rodeaban; y la Francia debe a este
gran hombre, la posesi6n de una de sus mAs im-
portantes secciones. 21 es acreedor a toda vuestra
confianza. Las decisions y medidas del Gobierno







DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 9


serin tanto mias como suyas. Si el caracter de
que estoy investido me autoriza a hablar en nom-
bre del Gobierno Nacional, el interns de la Repd-
blica, inseparable de vuestro interns, me impone
el deber de no hacer nada sin consultar al hom-
bre que puede dar los mejores consejos."
A pesar de los esfuerzos de Roume, la guerra
civil estalla. Los mulatos, mandados por Rigaud,
apoyado desde Francia por Hedouville, se suble-
van y despu6s de muchos meses de batalla son
definitivamente derrotados por Toussaint. Su vi-
si6n era clara y precisa, en este, como en muchos
otros problems, la naciente nacionalidad no po-
dia basarse mAs que en la uni6n estrecha de la
gran masa de su poblaci6n, sin distinciones de
color. Quien separa a los hombres quiere some-
terlos y esclavizarlos. La uni6n es indispensable
para el progress y la prosperidad de los pueblos.
Toussaint tenia una amplia y generosa concep-
ci6n de los problems de su tierra y de la forma
como debiari ser tratados y resueltos. Terminada
la guerra civil se dispone la convocatoria de co-
mnicios extraordinarios para dar una Constituci6n
a la colonia y ordenar su vida, trastornada por
tantas guerras. Se ratifica la abolici6n de la escla-
vltud y la igualdad de todos los hombres nacidos
en la colonia. Las leyes son ahora iniciativa del
Gobierno que las sometera a una Asamblea de
ciudadanos. El General en Jefe es designado Go-
bernador Vitalicio. Toussaint, como Gobernador
reorganize el Tribunal Civil del Cabo; decreta
una amplia amnistia political; bajo. su mandate se
crean diecis6is Tribunales de Primera Instancia,
dos de Apelaci6n, un Tribunal de Casaci6n; la
Administraci6n General de las Finanzas, especie
de Ministerio de Hacienda Colonial; un Consejo
de Salubridad; se modifican los impuestos; se dic-
tan medidas para la instrucci6n pifblica, y se pro-
mulgan otras muchas leyes, entire las que sobre-
sale el Reglamento de Cultivos de 12 de octubre
de 1800, que devuelve la normalidad al campo, y
echa las bases para el desarrollo de un campesi-
nado que sustituira a los viejos colonos. Bajo el
signo de la uni6n y la fraternidad, y para el co-
njln provecho, deben funcionar ahora las fAbri-
cas de azdcar, y cultivarse los cafiaverales. Muy
pronto la colonia recogerA los ben6ficos frutos, de
la previsi6n del gran caudillo. Las rentas ptiblicas
se elevan a sesenta millones de d6lares, y el co-
mercio resurge y el bienestar se hace sentir en
todas las esferas.
Durante un siglo muchos gobernantes haitianos
han ido a buscar en sus medidas, en su sentido
de organizaci6n, inspiraci6n para sus obras de go-
bierno. En lo fundamental, en lo bAsico, las rea-
lizaciones de Toussaint permanecen inc6lumes, y
en lo que han sido contrariadas se encontrara
siempre el origen de los males que han afligido
a la naci6n haitiana.
La moral es un tema que le obsede: "Un pueblo
recien venido a la libertad debe crearse una mo-
ral"; tal es su formal recomendaci6n. Su elevado
concept de la funci6n publica estA volcado en la
proclama de 21 de noviembre de 1801: "El escan-


dalo dado por un hombre publico tiene las mis
funestas consecuencias. Un hombre puiblico viene
obligado a ser irreprochable en sus palabras y en
sus acciones." Al visitar las oficinas puiblicas, en
Port au Prince, Toussaint advierte un grupo de
empleados que no trabajan; los despite y les ex-
plica: "que el tesoro es demasiado pobre para
mantener parasitos."
Toussaint no es s6lo el guerrero, que hace huir
ante su ataque a los Generales franceses, heroes
de mil batallas en los campos de Europa; que pone
en fuga a los bravos tercios espafioles; que derro-
ta a los soldados ingleses, de elevada instrucci6n
military. Tocando al ocaso de su vida extraordina-
ria, rebasados los sesenta afios, es el ap6stol arma-
do de la libertad. Asi lo exigen la seguridad de
su pueblo, rodeado de colonies en que la esclavi-
tud tiene firme asiento; sus sentimientos genero-
sos, que le obligan a socorrer al desvalido y a
vengar las injusticias; su fe prof6tica en que un
dia reinarA sobre el mundo subyugado su men-
saje de libertad.

La parte oriental de Santo Domingo, cedida a
Francia por el Tratado de Basilea, contindla go-
bernada por los espafoles, a despecho del Comi-
sario frances, que represent la nominal sobera-
nia de Francia. Por tal raz6n el Decreto de la
Convenci6n no ha sido aplicado alli, y la trata y
la esclavitud continuian como en sus mejores tiem-
pos. El C6nsul frances en Santiago de Cuba, Po-
thier, concede pasaportes a ciertos agents de co-
lonos emigrados que entran y salen libremente a
10 colonia, y por la region oriental trasladan a
Cuba centenares de esclavos. Toussaint no puede
ver impasible que los emigrados hagan letra muer-
ta de su mas noble empefio. Asedia a Roume, ins-
tandole la ocupaci6n de la Espafiola, y lo conven-
ce, obteniendo la orden. Pero no dirige el primer
movimiento de ocupaci6n, para no hacerse sospe-
choso de ambici6n. Deja que el General Ag6, Jefe
del Estado Mayor General, europeo y blanco, se
encargue de la campafia y espera el resultado que
ya tiene previsto. Las tropas blancas, al mando
de Ag6, no son bastantes para la empresa, lo que
hard fracasar el prop6sito y probarA la necesidad
de utilizar tropas negras. Ag6, desairado, perse-
guido, amenazado, vuelve fracasado al punto de
partida. Las noticias transmitidas al pueblo provo-
can un motin de cohsiderables proporciones; se
demand una acci6n energica y eficaz contra los
orientales que incumplen las leyes de la Repi-
blica y cometen delitos de lesa humanidad. Rou-
me es retenido en una hacienda, con el pretexto
de ponerlo a resguardo de cualquier agresi6n de
la plebe enardecida.
Allanados todos los obstdculos, Toussaint se
pone en march, con un ej6rcito de dies mil hom-
bres, para imponer la libertad de los esclavos. Di-
vide su ej6rcito en dos cuerpos. De uno hace jefe
al General Moyse, para que, pasando por Santia-
go de los Caballeros converja sobre Santo Domin-
go; mientras 1l, por el Sur, con el otro cuerpo,
pasarA por San Juan de la Maguana y Azua, con
igual objetivo.







DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


La invasion es un paseo, la soberbia del Gober-
nador espafiol Garcia se diluye en escaramuzas
sin importancia que terminan en una capitulaci6n.
Las villas y ciudades abren sus puertas al ven-
cedor y los pueblos le aclaman enardecidos. Tous-
saint, usando la moderaci6n y el tacto mas exqui-"
sitos, va conquistando afectos. En la Catedral de
Santo Domingo, la Ciudad Primada de America,
cel6brase un Te Deum, por el feliz acontecimien-
to. Y hay un hecho que deseamos relatar, por lo
alto que habla de la cortesia y sentido politico
oe Toussaint: en la Sala Capitular de Santo Do-
mingo, se reunen las autoridades con el ex Gober-
nador Garcia a la cabeza, a fin de que Toussaint,
en calidad de vencedor, tome las Hlaves de la ciu-
dad: cuando Garcia le muestra las leaves y lo
invita con un gesto a que las tome, 61 contest
vivamente: "Sefior, tened la bondad de entregAr-
melas; porque yo he venido a recibirlas, no a to-
marlas."'En seguida convoca al pueblo a la Plaza
de Armas y declara en vigor el Decreto de la
Convenci6n poniendo fin a la esclavitud. Una
amnistia general remata sus trabajos, y, en medio
de los regocijos populares, le llega la noticia de
que una formidable armada francesa viene sobre
Santo Domingo.

2Que ha ocurido para que asi se perturbe el
desenvolvimiento de la colonia que empieza a re-
cuperarse merced a las previsoras medidas del
General Negro? Es que el C6nsul Bonaparte, el
mismo que despu6s se hard emperador y termi-
nard muriendo prisionero en Santa Elena, ha des-
cubierto el valor de la lejana colonia de Santo
Domingo; y la importancia de los g6neros colonia-
les que ella produce, y, al mismo tiempo, el mpdo
de entretener a millares de soldados, hoy ociosos
por la terminaci6n de la guerra.
Ahora comienza el calvario de Toussaint. Un
calvario gravido de traiciones, en que los series
nas queridos parecen disputarse el primer pues-
to. Los amigos de los dias en que el 6xito le son-
rie, no son los amigos de las horas cargadas de
amenazas, cercanas a la derrota. Sabese que Paul
Louverture, su hermano, anda en tratos con Ker-
verseau y terminard siguiendo la linea de los
franceses. El General Moyse, su sobrino mas que-
rido, en quien mas confia, aquel que le secund6
en la campafia, invasora del Este, anda por los
corrillos metiendo cizafia, poniendo en tela de jui-
cio las medidas y actividades de Toussaint, pro-
vocando, al fin, un motin que le sirve de escala
a sus ambiciosos proyectos. En medio de tantas
desazones, Toussaint luce impasible, su piel no es
menos negra, ni su sonrisa menos franca. Vigila,
espera, escucha. Ahora es todo oido y vista. Se
acerca a la costa del Norte para escrutar el mar,
de paso va llamando al sentimiento patri6tico del
pueblo, recomendando la resistencia al enemigo
que llega. Es la guerra de la libertad contra la
esclavitud lo que 61 pregona. iSanta Guerra: que
ha movido al sacrificio a mfiltiples generaciones
y ha regado con sangre todas las tierras! Ya no
hay posibilidades de arreglo: el blanco es el ene-'
migo, la riqueza del pais lo que los mueve; de
ahi su orden several: "Vivir libres o morir."


Toussaint Louverture, desde las montafias veci-
nas, divisa la entrada de la flota enemiga en la
bahia de Samand. Tres naciones: Francia Espafia
y Holanda, han unido sus fuerzas contra el escla-
vo llegado a General. Cincuenta y cuatro barcos
de guerra componen la armada. Veintitres mil
hombres al mando de Victor Manuel Leclerc, cu-
fiado de Napole6n, vienen en ella. Este hombre
cuenta veintinueve afios, entire sus oficiales estdn
Dugu6, Humbert, Clausel, Boudet, Rochambeau y
otros muchos de los que mas de uno figuran en
Paris, en el Arco de la Estrella, por sus hechos
de armas. Trae tambi6n a la bella Paulina Bona-
parte, que sera objeto de mas de un comentario
frivolo en los circulos de la colonia. No faltan los
mulatos, con Rigaud y Peti6n a la cabeza, ni los
j6venes hijos del caudillo a quienes Bonaparte
ha dicho: "Cuando llegu6is a vuestro pais har6is
saber a vuestro padre que el Gobierno francs le
ha acordado protecci6n, gloria y honors por ha-
cer respetar el nombre francs contra los enemi-
gos de la patria."
Toussaint, rodeado de su escolta, contempla el
gran espectdculo de tantas velas desplegadas al
viento. Con su mirada de aguila mide la empresa
que le aguarda, y con su aplomo habitual deja
caer estas palabras: "Hay que luchar. La Francia
entera se precipita sobre nosotros como un to-
rrente." Despues, como un eco, repetirA: "Francia
no tiene el derecho de reducirnos a la esclavitud;
nuestra libertad no le pertenece, nosotros sabre-
mos defenderla o perecer.".

La armada se divide para invadir la Isla por
los principles puertos. Viene la intimidaci6n de
rcndici6n a la Ciudad del Cabo, que gobierna
Christophe, en ausencia de Toussaint, y la contes-
taci6n que la Historia recoge: "Yo soy un soldado
y mi jefe es el Gobernador Toussaint, si Leclerc
intent desembarcar a la fuerza, reducir6 la po-
blaci6n a cenizas y sobre esas cenizas ardientes
continuar6 combati6ndolo." La amenaza, conver-
tida en realidad, causa espanto a los franceses que
desde los barcos presencian impotentes la escena.
Cediendo al nuimero y a la superioridad de los
armamentos, Christophe abandon la ciudad en
ruinas, y los franceses, como un anticipo de Mos-
cu, apagaran los fuegos para vivaquear sobre las
ruinas humeantes.
Toda la Isla estalla en un incendio. Las tropas
de Leclerc, valientes y aguerridas, no salen de su
asombro ante el coraje rabioso de este pueblo su-
blevado. Pelear en las fronteras de Francia o so-
bre las cultivadas tierras vecinas, no es lo misMo
que hacerlo en esta tierra, bajb un sol inclemente,
en un pais todo montafia, donde tras el conquis-
tador que pasa en triunfo vuelven a levantarse
los insurrectos como por arte de magia; donde las
villas calcinadas no ofrecen seguro albergue y las
enferrredades tropicales siegan tantas vidas como
las armas de los indigenas.
En todos los puertos de la Isla son batidos los
invasores al grito de "Viva la libertad", y los ges-
tos heroicos pasan inadvertidos por los frecuen-


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DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 11
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tes. Pero en definitive es la t6cnica superior y el
superior armamento los que vencen.
Leclerc se da cuenta de las dificultades que le
salen al paso y, ganoso de mostrarse en vencedor
ante su culiado, ensaya contemporizar. Nada me-
jor que mandar al campo de Toussaint una em-
bajada con sus propios hijos y el abate Coisnon,
que les acompana desde Francia en calidad de
preceptor. Toussaint recibe, con su Estado Mayor,
a sus muchachos que visten el traje de los solda-
dos de Francia; les habla emocionado: "Ya estais
conmigo y no me abandonareis." Ellos described
entusiasmados las fiestas, las atenciones de que
han sido objeto en las Tullerias por Bonaparte. El
abate entrega unas cartas en que el Primer C6n-
sul hace protests de amistad y de amor por San-
to Domingo. Toussaint se le encara y le dice: "Sus
palabras y las cartas del Primer C6nsul, estan en
manifiesta oposici6n con la actitud del General
Leclerc que ha tomado posesi6n de la Isla por
medio de la violencia. El debe saber que no se
impone a un pueblo la felicidad a caiionazos. Di-
gale a Leclerc que si el desea verdaderamente la
paz, debe marcharse con sus tropas. S61o asi pre-
servard a Santo Domingo de una subversion total
y calmara los espiritus exasperados por un sis-
tema de agresi6n y de invasiones."
En la noche describe a Leclerc su vehemente
protest contra la invasion armada, y la entrega
al abate como serial de despedida. Con sus pro-
pios hijos le envia Leclerc una respuesta evasiva.
Ante las tropas en formaci6n procede a su lectura
y demand ayuda para sus prop6sitos de resis-
tencia armada; el grito de "General, moriremos
con usted", le responded. Luego se dirige a sus hi-
jos: "Yo he declarado la guerra al General Le-
clerc, no a Francia. No quiero contrariar vuestros
sentimientos. No emplear6 ni ruegos ni violencias
para manteneros junto a mi. Escoged entree el Ca-
pitdn General y la libertad de vuestro pais." Los
j6venes vacilan, y 61 exige implacable: "El hom-
bre de honor se debe a una sola causa, no puede
servir a dos partidos a la vez." Isaac, el hijo de
su sangre habla el primero: "Yo soy fiel al Capi-
tan General, que represent a Francia." Toussaint,
petrificado, acallando su emoci6n, se dirige a Pla-
cido: "LY vos?" Este, doblando la rodilla ante su
padre adoptive contest: "Mi existencia os perte-
nece, os seguir6 en todos los combates y morir6
a vuestro lado." En lo adelante nada podra doler-
le tanto como la defecci6n de su propio hijo.
Despu6s de los terrible combates por la pose-
si6n de los puertos, el propio General Leclerc en-
tra en campafia. Estamos en febrero de 1802, un
afio despu6s 61 y su antagonista ya no seran de
este mundo. Pero ahora, vivos, lucharan con de-
nuedo por sus puntos de vista. Los insurgentes se
veran perseguidos y acosados impiadosamente,
pero a su vez tendran mil emboscadas en las gar-
gantas montafiosas, en los barrancos, donde per-
derAn la vida millares de franceses; detr6s de los
Arboles; parapetados en las espesuras de los mon-
tes, haran una guerra de guerrillas, exterminan-
do a los invasores. Tres meses despu6s del primer
desqmbarco, Leclerc pedird refuerzos a Francia,


pintando el cuadro en la forma siguiente: "Tous-
saint tiene aun las montafias; bajo sus 6rdenes
cuatro mil hombres de tropas coloniales y una
cantidad considerable de cultivadores. Yo nece-
sito veinte mil combatientes mas para acabar la
conquista de Santo Domingo." Todos se hallan
agotados, pero los insurgentes estan en su tierra
y 6sta les presta renovados brios. Es prudent
parlamentar, y el General Leclerc comienza una
series de acercamientos con los oficiales mas con-
notados de Toussaint, para aislarlo y mejor some-
terlo. Entre estos oficiales hay dos Generales:
Christophe y Dessalines, en quienes descansa
Toussaint como los mejores int6rpretes de sus de-
signios. Ellos acaban por ceder a las insinuaciones
del francs, en espera de mejores oportunidades.
Afn asi, es Leclerc quien provoca una entrevista
en la que, rodeado de su brillante Estado Mayor,
le hace este cumplido: "General, no puedo menos
que loar y admirar la entereza con que hab6is
soportado la pesada carga del Gobierno de Santo
Domingo." Toussaint responded sefialando la injus-
ticia del golpe de fuerza que ha deshecho su tra-
bajo de tantos afios, ha costado tantas vidas y ha
convertido la colonia en el crater de un volcan.
El francs desvia la conversaci6n del terreno pe-
ligroso a que le lleva Toussaint, y, aprovechando
1o hora, le invita a una comida, preparada de an-
temano, donde se hace derroche de atenciones y
finezas. El invitado de honor apenas prueba los
manjares que se le ofrecen. M1 no ha venido a co-
mer, ni a disolver en la mesa de un festin impro-
visado, los anhelos de su pueblo. A 61, que le ha
sobrado serenidad, se le escapa una corriente de
fria c6lera, cuando su hermano Paul, ganado a la
causa francesa por Kerverseau, se le acerca a la
mesa intentando abrazarle. Con gesto en6rgico lo
rechaza y le grita: "Yo no acepto los testimonios
de afecto de una amistad vulgar. Ni hab6is tenido
nobleza de sentimientos ni conoc6is el heroismo
de la devoci6n. Jamas esper6 que quien recibi6
de mi tantos honors y beneficios, me traicio-
nara."
Toussaint no esta convencido de la lealtad y
buenas intenciones de Leclerc, ni 6ste de las de
aquel. Ambos toman la paz que pactan como una
simple suspension de hostilidades. A Toussaint se
le reconocen sus grades y preeminencias, pero se
le obliga a licenciar su guardia de honor, y, des-
pues de una despedida sensible, en que tiene fra-
ses de acendrado afecto para los que le han acom-
pafiado durante once afios de pelea, se retire a
sus posiciones de Ennery, en espera de mejores
dias. No es un general que se rinde, sino un go-
bernante que abdica en presencia de circunstan-
cias adversas, imposibles de dominar!
La paz establecida de esa forma no es paz. Na-
die duda que en cualquier moment, Toussaint,
que conserve intactos el respeto y el amor de su
pueblo, tomard la revancha independizando la
Colonia. Pronto su finca se convierte en refugio
de descontentos y perseguidos, mientras el Pala-
cio del Gobernador, en el Cabo, es el temple de
la calumnia y de las falsedades de quienes no tie-
nen nada mejor que ofrecer al nuevo amo.







12 DIARIO DE SESIONES DELLA CAMERA DE REPRESENTANTES
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La idea de arrestar a Toussaint y deportarlo a
Francia ha sido sugerida por Bonaparte, pero los
medios para realizarlo son imputables a Leclerc.
Sabedor de que no se dejara detener, le tiende
una celada: encarga al General Brunet de con-
certar una entrevista con Toussaint Louverture
para la adopci6n de ciertas medidas que restablez-
can el orden en el territorio de su mando y dete-
nerlo en cuanto llegue a su morada. El General
Brunet le describe exponi6ndole sus dificultades, su
confianza en que las luces de 'Toussaint le ayu-
dardn a poner en practice las mejores medidas;
y. como no se siente bien de salud, lo invita a visi-
tarle en su propia casa, y, si, de paso, Mme. Lou-
verture desea participar del viaje, 61, Brunet,
estara muy complacido, pues desea vivamente co-
nocer a la dama. Toussaint, conquistado por la
fina invitaci6n, parte solo en direcci6n a la plan-
taci6n Georges, donde acampa Brunet, quien le
recibe con rebuscada cortesia, le hace pasar a su
despacho y pide permiso para salir a buscar unos
plans, oportunidad que aprovecha para hacer
ihrumpir en la habitaci6n a un grupo de soldados
bien armados, que le intiman la rendici6n. Tous-
saint, sorprendido, tira de su espada, pero Ferra-
ri, ayuda de campo de Leclerc, se le acerca y res-
petuosamente le pide que entregue sus armas. Es
el diez de junio de 1802. Un hombre, envejecido
por los afios y las fatigas de la guerra, que no
tuvo mas objeto que la libertad de'sus hermanos,
yace ahora prisionero. El, que segfin la certera
frase atribuida a Laveaux, ha hecho abertura pa-
ra todos, no tiene ahora mis puerta que la del
martirio. Sus propiedades son saqueadas e incen-
diadas. Su esposa y sus hijos son aprisionados, y
mientras se le encierra en un camarote del barco
'El H6roe" que ha de conducirlo a Europa, los
tambores indigenas resuenan de montafia en mon-
tafia y de valle en valle, anunciando el infausto
acontecimiento.

En la cubierta del barco, convencido del destino
que le aguarda, mu6strase una vez mAs en toda
su fiera entereza cuando dice a sus guardianes:
"En mi s61o han abatido el tronco del Arbol de
la libertad de los negros. El retofiara, porque sus
races son numerosas y profundas."
El doce de julio de 1802, tocard Brest el barco
con su noble carga. El forzado viajero ignora que
alli vienen sus familiares mas allegados, objetos
de la deportaci6n. Al cabo de los dias se realize
su desembarco, en compafiia de su fiel sirviente
Mars Plaisir. Se ordena su internamiento en Fort
de Joux, en la montafiosa region del Jura. Dos
compafiias de caballeria le dan escolta; se viaja
de noche o en berlin cerrada para evitar expec-
taciones peligrosas y hasta posibles fugas, porque
segfin Leclerc: "Toussaint debe ser mantenido a
gran distancia de la mar y en una prisi6n bien
segura para evitar que se escape y subleve otra
vez al pueblo fanatizado."
El 23 de agosto de 1802, el prisionero entra en
Fort de Joux. En Haiti el sol quema en ese mes,
pero en las montafias del Jura la temperature es
demasiada baja. La vieja fortaleza abre sus rejas


enmohecidas para albergar al glorioso caudillo a
quien se da como lugar de reposo un estrecho,
h~hmedo y oscuro calabozo. A' quien abri6 tan an-
cha puerta para que los esclavos salieran a la
libertad se le cierran ahora todas las salidas. Un
ventanuco enrejado y alto, apenas deja penetrar
un d6bil rayo de esa luz timida y opaca de las
regions frias. Sus pies hechos a tanto andar por
las montaBas besadas de sol de su tierra native,
se tornaran pesados y torpes en la forzada inac-
ci6n. Pronto le separaran de su fiel dom6stico y
le privarhn de todo medio de comunicaci6n. Para
quien vivi6 en el bullicio de las campafias gue-
rreras este silencio es la antesala de la tumba.
ZD6nde estan Laveaux, Polvorel, amigos de los
dias de gloria? ,D6nde su viejo amo Bay6n Liber-
tat, cuya familiar salvara y protegiera? ZD6nde
aquellos feroces plantadores en fuga, cuyas fincas
cuidara y cuyas rentas defendiera? Nadie respon-
de. Sobre el negro desvalido cae ahora un espeso
silencio.
En su celda, sentado junto al fuego que modera
los rigores del Aspero clima, pasa los tristes dias
del invierno en fiero mutismo. Las histories y
consejas acerca de 61 alumbran la codicia de sus
verdugos. El General Caffarelli le visit con el
pretexto de algunas investigaciones sobre nego-
cios coloniales, en realidad para arrancarle la
confesi6n del lugar en que cree'guard6 fabulosos
tesoros. La escena es impresionante por lo trAgi-
ca: Ante el anciano prisionero, desposeido de todo
bien, un hombre mimado de la suerte inquiere:
"%Y vuestra fortune?"; "Vos erAis duefio de mas
de seiscientos mil francos antes de la revoluci6n."
Con grave y altanero acento contest: "Yo gas-
t6 ese dinero en pagar las tropas para libertar a
mis hermanos. Nunca he dispuesto del dinero de
la Naci6n. Preguntadle a Leclere por los tres mi-
lones y medio que encontr6 en caja en Los Ca-
yos, y sumas parecidas que dej6 en las demAs
ciudades."
A nuevas insistencias en las que se le insinfan
posibilidades de mejoramiento en el encierro y
hasta la libertad si revela el secret escondrijo,
cruza el rostro de su interlocutor con estas dignas
palabras: "Yo he perdido otras cosas superiores
a un tesoro."
El vulgar ataque es como la esponja empapada
de vinagre al Cristo en la agonia. Ni palabra de
consuelo, ni gestos de respeto. Ahora su mutismo
se harA mAs denso que las sombras que lo envuel-
ven. El fin del invierno acrece sus males fisicos.
La humedad y el frio quebrantan los pulmones
acostumbrados al aire seco y puro de las altas
cumbres haitianas. El reumatismo roe sus articu-
laciones que devienen inm6viles.
Y una mafiana, el 7 de abril de 1803, el centi-
nela encuentra muerto en su silla al h6roe sin
igual, con el pufio cerrado como repeliendo injus-
tas agresiones, con los ojos abiertos como escru-
tando el porvenir.
Su nombre entr6 en la inmortalidad por e1 an-







DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 13


cho sendero del sacrificio y de la gloria. Como
fuerte y viejo muro en que se enrosca la yedra,
pas6 a todas las mentes entretejido de leyendas.
El sacrificio de su vida, precipit6 la independen-
cia de la colonia y la creaci6n de una nueva na-
cionalidad. Los esclavos que el libertara apren-
dieron el arte de gobernar y siguieron su doctrine,


sacrificandolo todo al inestimable bien de ser li-
bres. Y, como un monument a sus desvelos, se
levanta hoy, en el concerto de las naciones civi-
lizadas, la Reptiblica de Haiti, cuyos hijos, por
su amor al trabajo, por su devoci6n a los princi-
pios democrAticos y por su odio a la tirania, son
honra y orgullo del g6nero human.


Empresa Editora de Pubticaciones, S. A., Virtudes 367, Habana.'




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