Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID01745
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text


REPUBLICAN DE CUBA


DIARIO


CAMERA


DE


DE LA


SESIONES


DE REPRESENTANTES


VIGESIMO SEGUNDO PERIOD CONGRESSIONAL
TERCERA LEGISLATUBA


VOL. LXXXVII.


LA HABANA


SESSION EXTRAORDINARIA SOLEMNN)
7 DE DICIEMBRE DE 1949
EN CONMEMORACION A LA MUERTE DEL MAYOR GENERAL ANTONIO MACEO
Y GRAJALES Y DEMAS MARTIRES DE LA INDEPENDENCIA.
President: Sr. Lincoln Rod6n Alvarez
Secretaries: Sr. Noel del Pino Perez
Sr. Guillermo Tapia Fluriach
.---4-- ^ -
SUMARIO:
La Presidencia declare abierta la sesi6n.-(Eran las 9.30 p.m.) (La Banda de Musica del
Cuartel General delr Ejercito ejecuta el Himno Nacional: y seguidamente el Coyo
Necional Cubano, bajo la direcci6n del Maestro Gonzalo Roig, canta el Responso
Solemne; de P. Hernandez.)-El senior Presidente concede la palabra a la Dra. Alicia
Hernandez de la Barca. Discurso de la Dra. Alicia Hernandez de la Barca. (El
Coro Nacional Cubano canta el "Cereramusie Christe", bajo la direcci6n del Maestro
Oscar Montadas; y seguidamente la Banda de Musica del Cuartel General del Ejerci-
to ejecuta el Himno Invasor.) El senior Presidente levanta la sesi6n. (Eran las
11.20 p.m.)


NUM. 14


------ --I--- ---
-"---~--- -------*- -----


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2 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES
i ` -ii ui.-j i-iui iiiiiii ini u i 1 *i ^ i ij 111 11 r ,- ^\. 11- L ^,, ,, 1 V ,!1., ii"l ri


, Sr. President (Rod6n Alvarez): Se abre la se-
si6n.
(Eran las 9.30 p.m.)
(La Banda de Mfisica del Cuartei General del Ejerci-
to ejecuta el Himno Nacional; y seguidamente, el Coro
National Cubano, bajo la direcci6n del Maestro Gonza-
lo Roig, canta el Responso Solemne, de P. Hernindez.)
Sr. President (Rod6n Alvarez): Tiene la pala-
bra la doctor Alicia HernAndez de la Barca.
Sra. Hernandez de la Barca (Alicia): Sefior Pre-
sidente de la Camara; sefiores Represenlantes:
Eso s61o debia decir si se consider que esta es
una sesi6n solemne con que la Camara de Repre-
sentantes acostumbra rendir homenaje al Gene-
ral Antonio Maceo; pero con el tiempo, dada la
fecha y dada la conciencia civica del pueblo de
Cuba, ya esta no es una sesi6n solemne de la
CAmara de Representantes; es una Velada Home-
naje, reverenciadora, del pueblo de Cuba al gran
cubano.
Por eso dir6 esta noche: Honorable sefor Pri-
mer Ministro del Gobierno; Honorables Miembros
del Gabinete; Excelentisinios Miembros del Cuer-
po DiplomAtico; sefiores Miembros del Poder Ju-
dicial; Autoridades Civiles y Militares; sefioras y
senores.
MACEO. HIJO DE MUJER CUBANA
Honor extraordinario y orgullo de cubana y de
mujer, el que el doctor Lincoln Rod6n, Presiden-
te de la CAmara de Representantes, me designase
-designaci6n que la CAmara acogi6 gustosa-pa-
ra hablar en este dia de recuerdo y de formaci6n
ciudadana de Antonio Maceo.
Emocionada lo declare: fue mi suefio de estu-
diante, mi anhelo de Congresista consumer un tur-
no el 7 de diciembre en este Hemiciclo; pese a
que sobre la alta figure del h6roe hayan hablado
en la Camara de Representantes-como he podi-
do comprobar en un libro dtil, hecho con devo-
ci6n, por el brillante intellectual y destacado pe-
riodista Rafael Estenger-oradores de altas cali-
dades, y h'ayan escrito los mis preclaros talents
de nuestra Patria sobre el General Antonio Maceo,
quise que en este aniversario, fuera la voz de una
mujer cubana, la que proclamara de la vida del
hombre, ,del ciudadano, del hIei ':., hechos y ges-
tos que sirviesen en este moment de confusion,
de formaci6n del cubano nuevo, de pauta y sen-
dero a seguir. Que se permitiera a la maestra, de
acuerdo con los objetivos del aprendizaje actual
de la historic, en que han de tomarse los hechos
que relata como fuentes de experiencias para un
vivir mejor, desde este recinto de la Camara de
Representantes, bAndar la pAgina transida de mo-
destia cotidiana y de grandeza moral inusitada
como lecci6n para una juventud que busca su
meta, que carece, ain, de orientaci6n definitive.
Que se permit a la mujer hablar de una mujer
singular, que no escal6 tribunas, ni concurri6 a
estrados universitarios, ni fu6 .de clase select;
pero que en su fibra de mujer cubana hizo por
Cuba tanto como nuestros generalse, martires y


estadistas; de una mujer cubana que es un mag-
nifico ejemplar femenino, no s61o para situarla
con rango primerisimo en un nicho de la historic,
sino para ser guia de las mujeres de Cuba, de las
mujeres de Am6rica.
SQue se permit a la madre hablar de una ma-
dre, asi hombrada con el vocablo excelso, que fu6
compendio de los altos valores de la mhdre cuba-
na. La "madraza", permitasenos la libertad de
la vigorosa expresi6n martiana de esa, que es
blandura y reciedumbre, que cuida el cuerpo tier-
no y va "templando el alma para la vida". Esa-
por muy modest, por muy humilde, que hablan-
do con Dios posee el secreto-que crea el alma
del' nifio y forja el hombre; esa, que no necesita
de galas exteriores, que en el solar, en el bohio,
en el palacio, es la MADRE, la que mantiene en
alto, por encima del pantano y la escoria diaria,
su sagrada misi6n. Esa madre cubana, como Ma-
riana Grajales.
Que se permit a la Legisladora en funci6n so-
cial, desde la tribune del Parlamento, hablar de
cosas altas, de exquisiteces espirituales, preocu-
parse, junto a sus compafieros de Hemiciclo, por
hallar caminos mejores, como anhelamos y decir-
le al pueblo de Cuba que los Legisladores no son
esos entes que suelen presentar sangrientamente
desgarrados algunos comentaristas. No. Que como
Mariana Grajales y Antonio Maceo-representa-
ci6n de aquellas mujeres y hombres de los fun-
dadores-hay aquf mujeres y hombres, de esos de
la masa, de esos que no se distinguen de sus se-
mejantes, pero que sin griterios, sin alardes, como
la mulata excelsa y el Titan ciudadano, saben
cumplir con sus deberes y lo hacen "sencilla y
naturalmente". Que no todo esti perdido, que po-
cos han podido olvidar las pAginas de civismo
ejemplar que trazaran los C6spedes, los Agramon-
te, los Maceo, los Marti... Que las raices de aque-
llos hombres vigorosos han penetrado hondo en
el subsuelo patrio y no puede ser cierto que s6lo
hayan dado raquiticos frutos.
No'puede ser: de mujer cubana de tales quila-
tes como Mariana Grajales, de hombre tan cabal
en todos sus aspects como Antonio Maceo, de
aquella casta ejemplar que fundara la Rep6blica,
no puede haber s61o en Cuba, entire su descen-
dientes, nada mAs que "Pachecos, malandrines y
pistoleros".
El Congress cubano es, hoy, como nunca, la re-
presentaci6n genuina de la voluntad popular. Si,
en la colectividad cubana hay crisis, confusion
propia de los grandes periods de gestaci6n, pue-
de que este estado de cosas se refleje en el Parla-
mento; pero es indudable que estan aqui repre-
sentados los cubanos de todas las classes: el blanco
y el negro, el obrero y el industrial, la mujer y
el joven, el campesino y el terrateniente, el hom-
bre del pueblo y el intelectual... De ellos, como
material humana al fin los habrA de distintas cali-
dades; pero lo que no se puede asegurar, desde
6rganos responsables de opinion, que tratan de
orientar las juventudes y al pueblo es que en el
Congress cubano nada ni nadie sirve, que no se
hace labor fecunda. Es una manera negative de
critical y modo sutil de hacerle dafio a la juVen-







DIARIO DE SESIONES DE LA CAMARA DE REPRESENTANTES
---- ..i i. in iiii i- -------


tud, volverla mas esc6ptica y de desilusionar a los
Con;res;istas que eumplen con su deber y quieren
de veras hacer gesti6n popular digna.
Por todo ello he querido en este dia, doblemen-
te sagrado para la Patria por evocar la vida del
gran cubano que fu6 Antonio Maceo y de recor-
dar la larga y brillante caravana de los que por
Cuba todo lo dieron, aqui en este recinto severe,
decir a la juventud cubana, al pueblo todo, que
en el Congreso hay Congresistas que pueden con-
templar, sin sonrojarse la figure ejemplar del he-
roe y mirar sin temblores el panorama de la vida
fecunda de los mis preclaros patricios, y que' en
funci6n de pueblo podemos repetir la frase ma-
ceica: "La salud de la Patria-estA por encima de'
todo" y a ella me atengo.
TEMA
Al titular nuestro trabajo "Maceo, hijo de mu-
jer cubana", hemos querido significar de mujer
Scubana del pueblo. Del pueblo en donde Antonio
Maceo tuvo sus raises, del que form parte en
todos sus moments siendo uno de sus exponen-
tes mas caracterifticos. De esa masa an6nima, por
la que 61 pele'ara con singular patriotism y hon-
do dolor de negro.
Y lo hemos enfocado como hijo, porque estima-
mos que la raz6n del caso Maceo hay que irla a
buscar, sin duda alguna, a la madre y al enfo-
carlo, en ese, noble aspect, lo haremos_ tambi6n
como. ciudadano ejemplar, como conductor de
multitudes, que si tales caracteristicas tuvo, fu6
por venir de quien vino.
Hemos dejado, de exprofeso, fuera de nuestro
tratamiento, el aspect, quien sabe si para mu-
chos el mas acusado, del guerrero, del military, pbr
dos motives: por haber sido ampliamente' estudia-
do' por nuestros antecesores y porque creemos fir-
memente que si fu6 military brillante, estratega
genial, no fu6 esa la modalidad mas relevant de
su reciocarhcter, ni la que a los. cubanos de la
epoea actual, conviene hacer resaltar sobre otras
de sus caracteristicas mas valiosas. Y nos atene-
mos a juicio de responsables personas que de cer-
ca lo trataron muchos afios, como su ayudante, el
General Manuel Piedra, el cual anota en su inte-
resante relate Mis primeros 30 afios:
"En multitud de ocasiones he oido, despu6s de
la' Guerra, encomiar la capacidad military de An-
tonio Maceo; su talent estrat6gico y su valentia,
asi como su discipline y sus virtudes ciudadanas
y privadas. Pues bien, 61 era todo eso, pero quien
sabe cuAntas capacidades mas poseia, que tuvo
pocas oportunidades de exteriorizar, porque su
esccnario fu6 siempre la guerra."
A nuestro juicio, Maceo pele6 por deber ciuda-
dano y si fu6 un guerrero inigualable, siempre
puso su espada bajo la 6gida de la Ley-de la
Repilblica en armas-y s61o aspir6 con sus certe-
ras cargas de machete abrirle paso a una paz y
a una civilidad permanpnte y supo, en tiempos no
bell-_erditEs, volver a la tierra, a sus deberes de
ser !icial.
No teneno.is las cualidades del bi6graio moder-
no, pern si conocemos 14 tecnica de la biografia
tdo c-t:-' tiempos. Ya no, r.; el relate de cosas pa-


sadas, de personas muertas, sin pio,.eccii6 ascen-
dente y progi-ie\:i de present y de futurii' La
biografia de hoy, mas que el .relato ci,'olLdgic.
de hechos, es la captaci6n de las dcliieniJo'nle de
un caracter, de los resorts psicol6gicos de los
hechos fundamentals de ciertos destinos singu-
lares. Y es, tambi6n, el aprovechamiento en esas
excelentes canteras, de sillares para seguir cons-
truyendo la actual y la venidera generaci6n. Y
por que tenemos el convencimiento que cada fe-
cha patri6tica no s61o debe ser fecha de recorda-
ci6n y de loa, sino ocasi6n de rectificaciones y de
nuevos y mejores rumbos para el pais.
Nuestro trabajo, pues; carecera de erudici6n,
tal vez de aportes in6ditos para la biografia' del
General Antonio Maceo; pero tendra emoci6n, la
inevitable emoci6n de quien en la rebuisqueda del
acervo spiritual del biografiado cree tocar la in-
mensidad de un alma, sorprender nuevas viven-
cias, los ribetes de un caracter; la emoci6n de
quien, pese a que pueda tratarsele de sensiblera,
no puede hablar de aquellos series legendaribs del
68 y del 95, sin un florecimiento de emotividad,
de admiracion y de orgullo por cubana y por hija
de mambi.
Hemos querido enfocar la miltiple'personali-
dad del Capitan invicto de Maltiempo y Peralejo,
de Sao del Indio y Baragud, bajo tres aspects que
resultan para la juventud actual; para la ciuda-
dania toda, canones de \educaci6n, de definida
orientaci6n.
'Si como tema principal de estos apuntes psic,-
16gicos y biogrdficos tomamos a Maceo como hijo
de mujer cubana, es porque creemos que de la
madre, del hogar, emergi6 la sustancia del he6roe
ep6nimo. Todo lo demds que fu6 el ciudadano, el
"leader", y las muchas virtudes que posey6, mu-
cho tienen que ver con su cuna, con su infancia,
con su madre.
Hemos llegado a la conclusion, estudiando el
perfil psicol6gico del individuo, su proyecci6n so-
cial que fu6 la madre, la que estructur6 el cardc-
ter. Que de aquella sencilla mujer del pueblo,
prototipo de la cubana de una 6poca, de aquellas
que ejercian apostolados de heroinas sin propo-
n6rselo, como gesti6n cotidiana y natural, de Ma-
riana, aleaci6n preciosa de bronce, de quien se
puede decir lo que a su madrecita cantara una,
espigada y sutil poetisa de la hora actual, la
maestra Rafaela Chac6n,
"Raiz de cobre y sal entretejida,
amor.que puro se levanta al cielo
con gracia de piramide y paloma".,.
PirAmide.y paloma: eso fue Mariaina Grajales
en su proyecci6n de madre, de mantenedora de
un hogar model, de patriota. Sobrio, tp-aniitico,
de lines ligeras y elegantes, como la piramide,
fu6 su caracter, encarnando el deber, !,-: virtu-
des fundamentals del espiritu, tl exce[:,cional
amor a Cuba, la hija predilecta, a la que inmola-.
ra hacienda, tranquilidad y vidas de su vida.
Paloma para el querer, para la dulzura de lo
suyo, para el trato ledo, para el sufrir callado,:
para la blancura impoluta de su alma y de su
vivir.







4 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


PirAmide y paloma: asi con tal simbolismo se-
ria un acierto pl msar en una estatua la persona-
lidad de la madre de los Maceo. Una piti mide de
m6rmnol bermeji. de nuestras canteras con una
blanca paloma en la cdspide, lista a volar...
MNiravi\illIso perfil psicol6gico el de aquella cu-
bana de antii-,.'de gran talent natural,, de intui-
ci6n exquisite, caracter singular en que lo feno-
menico se bace natural como sucede en los casos
de Antonio Maceo, del mismo Jose.
Y es que las c (alida de,. los basamentos de una
psiquis, no se improvisan. Se forjan en el hogar,
en el aula, eeh tarea lenta, dia tras dia, en que las
manos maternales pulen y cuidan el cuerpo del
infante y el alma de la madre, en ratios la de la
maestra, se va diluyendo, incorporAndose a la sus-
tancia sutil e imponderable del alma del nifio...
En aquel hogar modesto, pulcro, lleno de armo-
nias, que constituyeran MIlaicC., Maceo, el vene-
zolano enraizado en nuestro suelo, hombre senci-
1lo, laborioso, de rudeza culta-tomando la frase
feliz de Don Fernando de los Rios al referirse a
la alta espiritualidad de unos rnisticos aldeanos
espaioles-y de la sin par Mariana Grajales, puso
el destiny o Dios,.al predestinado Antonio... Todo
parece preparado de antemano por una mano cul-
ta y divina para forjar el mito maceico: el escena-
rio grandiose de la naturaleza, rispidas y altivas
montafias, anchurosos rios, vegetaci6n exuberan-
te, ambiente rural puro para que el elegido cono-
ciera su tierra y la amara y supiera "de una mi-
rada de verse el paisaje", para que despues lo'
hiciera con el campamento, el campo de batalla.
De ocupaci6n arriero para que aprendiera de
los viajes largos, de las impedimentas y fatigas
del camino, para que el campo lo hiciese el mag-
nifico ejemplar fisico que fu6, vigoroso, agil, con
extraordinaria capacidad de resistencia, con un
indice vital elevado, porque asi lo necesitaba para
su ejercicio de h6roe; mulato, cruce de raza, para
que tuviese el dolor de la raza negra y el dolor
de su Cuba, hlun-ilde y campesino para que fuera
la genuina representaci6n de las masas y; sobre
todo, de la clase mAs oprimida, del guajiro. Y
como diluente principal le asignaron una madre
que ni la de los Graco, que le forj6 el temple es-
piritual y le hizo el coraz6n bravo y tierno. De
gran inteligencia, active, valeroso y sobre todo
hombre, asi a secas, para significar que 'era una
un especimen tornado de la multitud. Estaba todo
preparado para la epopeya: Mariana con esa.na-
tural intuici6n femenina, lo previ6 y cuid6 de
aquel hijo con double signiliCaicinri para ella; por
la dignificaci6n de su raza y la de su tierra.
Iluminada, vi6 los hilos y fu6 tE jicind- pacien-
temente la tela: lo hizo pulcro, lo hizp cort6s, de
finos modales, sensible a la emoci6n, pero a la
vez, trabajador, campe6n del cumplimiento del
deber, sufLidl._,, varonil... Lo otro, el coraje, la aco-
metividad, el don de mando, la estrategia mili-
tar, sus condiciones de estadista, el ,ra,-neeti-m,..,
personal que lo hacia grato a las mujeres y le
diera la condici6n de conductor de multitudes,
esas las bord6 el h6roe brillanternente.
PI'-I sin iMarcoI,,.. sin ]\ ljaLis L ,ib; ., el l e-ir de su
niie., sin lo escabroso del camino en las sierras.


de Oriente, sin sus arreos, sin su mestizaje, sin
sLI \% ilroia cjrmnstitLiciin fisica, sin aiquell educa-
ci(', de alt'-i valores morales, en tin, sin Mari~ana:
iHubiera podido Antonio ilace,., llevar adelante
la hazafia impar en la historic de cabalgar en
noventa y dos dias cuatrocientas noventa y cua-
tro leguas y pelear en cerca de d,,-.cient:s comba- e
tes, apareados sufrimientos del cuerpo y del alma,
en campafia tal que ,,'it:int.ir: su figure de gue-
rrero y su tall moral?... Nu.
Si Maceo fu6 como fue, si en cada moment
hizo lo que debi6 hacer para cumplir el rol difi-
cil que le habian asignado en la liberaci6n de
de Cuba, se debea la mujer cubana que le di6
el ser.
Si en su hogar no se hubiese respirado limpie-,
za, si no se hubiese cumplido a cabalidad la tarea
de cada cual, si su madre no hubiese sido'la mu-
jer de gran inteligencia y temple que 'fue, si no
se hubiere practicado la maxima, de todos para
uno, uno para todos, si no hubiese habido jerar-
quia y respeto, discipline y amor, si no hubiese
venido "de le6n y de leona"-como apreci6 nues-
tro Marti-si no hubiere salido del vientre de la
mujer que lanzaba los hijos a pelear con de-.p:i-i-
dimiento sublime de patriota, de aquella que no
pronunci6 una queja por su tribute a la Patria,
porque despreciaba las palabras y amaba los he-
chos fecundos: ,Pudo ser .MaiLc,-, eso que fu6, mds
que hciibie de una 6poca, hombre de una eter-
nidad, paladiir de leyendas en que lo milagroso
y lo genial se hermanan a lo rudo y natural?
Rotundamente afirmamos, apoyAndodos en estu-
dios de biotipologia, en leyes de la herencia, en
el testimonio de personas capaces que trataron a
ambos ejemplares humans, que sin Mariana,
Antonio Maceo no hubiese tenido las condiciones
requeridas para conducir a un pueblo esclavo a
la libertad, a unas huestes harapientas, sin prepa-
raci6n miliciana, a maniobras militares de gran-
des ej6rcitos, -a hazafias portentosas. Mil veces
no: ni hubiese podido ser el h6roe de las campa-
fias\ gloriosas, ni el h6roe de si mismo. Aquel, que
teniendo condiciones poco comunes de mando,
obedecia sabiendo la orden sin 16gica; el que des-
preciara la discriminaci6n, fuera racial o regio-
nal, el que cerrara los ojos a las ofertas y como-
didades del Zanj6n, gesto que hizo possible su me-
jor batalla, mas heroica y brillante que Sao del
Indio o Peralejo, o toda la Invasi6n; su gran triun-
fo moral de Baragud, paradigma que salva la
gesta del 68 y tiende glorioso tel6n de boca a
rencillas, traiciones, discrepancies e intrigas, que
ensombreciera el ancho panorama de diez afios
de lucha heroica y desesperada; gesto I.,eculia" del
hijo, heredado de la madre, de continue holo-
causto ante la Patria, que en los Maceo se hizo
rutina.
-De tal madre, tal hijo. Por eso, per lo que ella
era y represent para 1l, am6 Maceo a su madre
con reverencia y, como ella, am6 a Cuba con
amor inico y profundo, altisimo y cld(e a rad .- por
sus treinta y tantas heridas de su :-i tl).-' -,ene'-
roso. Era ononolitico, simetrico "en las lines de
.:- c(.beza; y de su carActer",*com., Ip 1i;-v \ r.i Mar-
ti; semejante a la pirAmide que rcprleentri l1. pii-








DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 5


quis de Mariana; pero fu6 a la vez, como ella de
gran elegancia spiritual: cuidadoso en las ma-
neras y en el hablar. 21, tan hombre, tan fiero y
rudo, nunca pronunciaba una mala palabra; era
tierno y reverente con las mujeres y alla, muy
oculto en lo hondo de su gran coraz6n, 61, de recia
estampa varonil, llevaba acurrucada la paloma,
como simbolo de sensibilidad y de ternura, que a
veces dejaba entrever en un alto de la lucha,
como cuando decia a su joven ayudante Piedra,
poni6ndole afectuoso la mano al hombro: "Joven,
recite la poesia de Palma." Para. oir, la mirada
alla en las estrellas, en silencio conmovido. O en
su perenne y delicado amor a Maria Cabrales, o
en la emoci6n patri6tica que humedece los ojos
de lagrimas, en Cayo Hueso, cuando una mujer
le entregara la bandera cubana... Y lo hace res-
petuoso, callado y gentil ante sus triunfos amo-
rosos, porque veia en la mujer, aun en las que
habian caido mas bajo esencia .del alma de otra
mujer, de la de su madre.
,,Por todo lo que Mariana di6 a la Patria, por lo
que ella fu6, humilde y silenciosamente en esta
noche de reverencia, en que se rinde tribute al
hijo bien amado, nosotras hemos querido hacerle
justicia y decir que el mejor elogio que se puede
hacer del gran Capitan, del h6roe ep6nimo, es que
fu6 hijo de Mariana, hijo de mujer cubana.
EL CIUDADANO EJEMPLAR
Muchos de sus compafieros de la guerra, sus
bi6grafos de la Repiblica lo han dicho: fu6 An-
tonio Maceo el ciudadano perfect, como lo cali-
ficaran Salvador Garcia Agiiero y Emilio Roig de
Leuchsering.
Este ultimo, compendia en frases certeras, las
cualidades del ciudadano que fu6 Maceo. Dice
Roig:
"El Capitan de Capitanes que la historia ha
recogido y consagrado la epopeya, se trans-
forma- en ap6stol del decoro y la dignidad
cubana, no ya en su tiempo y para los fines
de la lucha armada, sino tambi6n en nuestra
6poca y para la Repuiblica que el no pudo
alcanzar... Derrama a manos llenas con el
mismo generoso desinter6s de su sangre, con-
sejos, advertencias, ensefarIzas y admonicio-
nes que para nosotros los cubanos de la pre-
sente generaci6n y de las generaciones por
venir, deben tener el valor singular y alti-
simo del mas puro ideario cubano, de doctri-
na de la Repfiblica..."
Es esa faceta de su individualidad la que que-
remos, como maestra y como "leader" social, ha-
cer resaltar en esta ocasi6n, para derivar de la
misma esos nuevos rumbos a que aludimos y que
le son perentorios a la juventud y a la ciudada-
nia en general.
El mismo Antonio Maceo lo expresa en su carta
al General Manuel Rodriguez, compafiero de la
Guerra Grande y director de un peri6dico:
'Me dirAn algunos desatinado: ,Por qu6 pe-
"leaste diez afios y por qu6 deseas la libertad
de tu Patria, si no pretendes lucro personal?


Y a eso contestar6 yo: Quiero tener la gloria
de haber contribuido al bien e independen-
cia de Cuba, y llevar, con orgullo el titulo de
'buen ciudadano, que da brillo y grandeza
cuando se obtiene sin mancha..."
Es el pensamiento vivo de Maceo, su testamen-
to a la posteridad, la lecci6n legada a la Repibli-
ca y la constancia de lo qua fu6 su supreme aspi-
raci6n y el por qu6 de nuestra apreciaci6n de que
fu6 la arista del ciudadano la mas destacada en
61, la definitive que aspirara a mantener.
Continuemos ahondando en el carActer de Ma-
ceo para llegar al ciudadano, pero hagAmoslo con
cierta discipline y tecnicismo, siguiendo canones
de la ciencia y de la pisocologia, pues como ha
dicho el argentino Senet, discipulo de Ribot, para
precisar un caracter, para determinar su studio,
es necesario establecer previamente, dos condi-
ciones necesarias y suficientes:
La unidad.
La estabilidad.
La unidad, en psicologia, consiste en una ma-
nera de obrar siempre consecuente consigo mis-
mo. En la verdadera individualidad las tenden-
cias son convergentes, o por lo menos, hay una
que sojuzga a las otras.
La estabilidad no es mas que la unidad conti-
nuada en el espacio. Si no dura esta cohesi6n de
deseo, es de un valor nulo para determinar un
character. Es menester que se repita la misma en
condiciones id6nticas o analogas. El signo propio
de un caracter verdadero es el de aparecer desde
la infancia y durar toda la vida. De antemano se
sabe que es lo que hard o no har6 en circunstan-
cias decisivas. Todo 6sto lo sefiala Ribot, el psi-
c6logo francs sobre la unidad y estabilidad de
los individuos que poseen an definido caracter, y
afiade, que estos casos son poco numerosos, casi
excepcionales.
Pues bien, a Maceo como ciudadano e inter-
pr6tese el vocablo en su sentido mas lato, no como
hombre de ciudad, sino como el sujeto en su con-
vivir con los demas, en su comportamiento de ser
social-puedep aplicarse esas dos caracteristicas,
la unidad y la estabilidad, que sefiala la Psico-
logia.
Fu6 una linea recta y ascendente, sin solucio-
nes de continuidad erguida y hacia arriba, como
la palma, el trazo del caracter del h6roe cubano.
Desde Majaguabos, mozo bien plantado, pulcro,
enamorado del eterno femenino, pero cumplidor
de su deber de sol a sol, trabajador incansable,
hasta sus dias finales y su caida en Punta Brava,
fu6 su conduct de una sola pieza, su aspiraci6n
supreme la dignidad humana.
Si no veamos: silencio, con unci6n, en este ri-
tual civico, que bajo la cupula del Capitolio efec-
tuamos en ofrenda al patriot desaparecido, va-
mos a hojear el misal-el gran libro de la historic.
Transport6monos a Oriente y con un fondo de
music lejana adonde haya, quizas, murmullo de
palmas, rumor de agua, silbido del viento en la
montafia, canci6n de cuna, sonajeo de las arrias
de las mulas, mezclado con la queja sonora y des-








6 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES
i. -- --- --- i; ;--


garrada de la d6cima guajira, miremos la escena
de la noche aquella del 25 de octubre de 1868, en
medio de la campifia'cubana.
A la luz de un quinqcu6 se alcanza a ver la'-emo-
ci6n en los rostros a las mujeres y hombres. Alli
estAn Marcos Maceo y Mariana Grajales, sus hijos,
Maria Cabrales, la esposa de Antonio con su pe-
quefio en brazos y Juan Bautista Rond6n, Capi-
tAn por si mismo de un grupo de hombres deci-
didos y valientes.
Rond6n, terminada la cena que le brindase
la cortesania de los Maceo y tras de haber reco-
gido los pertrechos que diera Marcos para la gue-
rra, ya comenzada por C6spedes, dice, recorriendo
con la mirada el grupo de mocetones:
-De tus hijos, Marcos, Zcuil me vas a dar?
Adelantaron el paso tres, Justo Regiieiferos, el
hijastro, Antonio y Jos6.
Ni explosions de dolor, ni palabra de mas. Una
sonrisa de satisfacci6n de Mariana y una mirada
honda de Maria. No hubo mas: la escena se des-.
arrolla en un nido de titanes.
Antonio Maceo, se ha casado, con responsabili-
dad de padre, no podia permanecer lejano, sin
acci6n cuando ya' habia hombres que se habian
lanzado al monte en La Demajagua proclamando
la libertad de los esclavos y la de Cuba; la liber-
tad es la base de la dignidad humana.
Y sigimoslo por los senderos de Oriente, cabal-
gando entire montafias y combates y veamos c6mo
el arriero se volvi6 military y como a fuerza de
inteligencia, de discipline y valor fue conquistan-
do grades: Teniente, Capitfn, Coronel... y mas
tarde, muohos afios despu6s, tras muchas hazafias
de guerra y muchas heridas, Lugarteniente Ge-
neral.
PIl mismo, con su lenguaje sobr.io y tajante, lo
explica:
"Si algfn prestigio tengo, si algo valgo, no
es concedido, lo he conquistado con mis lar-
gos afios de servicio consagrados a la libertad
de Cuba, cuyo Arbol he regado con mi sangre
muchas veces."
Y a Salvador Cisneros Betancourt, de quien se
siente ofendido, le aclarari:
"Que gan6 las insignias por justicia revolu-
cionaria, ya que la humildad de mi cuna me
impidi6 colocarme, desde un principio, a la
altura de otros, que nacieron siendo Jefes."
Su orgullo, como dice Rafael Marquina, le di6
conciencia y responsabilidad de su obra y de su
papel, lo situ6 en su propio lugar. Era conciencia
del valer, con'cepto de la propia dignidad.
Es su postura viril, correct, digna. Asi, cuan-
do surgeon las intrigas y desafectos en las filas
*insurrectas y ocurre lo de Laguna de Varona y
el desacato de Las Villas, repudiandole a 61 y a
Maximo G6mez, Antonio Maceo no se queja, no
se rebela, no se mancha con- bajas pasiones de
envidia y-de celo. Sigue siendo el individuo cor-
dial y digno. No critical a sus Jefes, ni se mezcla
en bizantinas querellas y pone, con su civica con-
ducta valladar a lo que parecia que iba a termi-
nar con la Revoluci6n. En frase ejemplar que
debe ser fuente de civismo y de dignidad en la


Escuela Cubana, contesta,a la invitaci6n de Vi-
cente Garcia, el disidente:
"No cuente conmigo... me ha herido pro-
fundamente su falta de respeto al hacerme
tal proposicidn... no estoy fuera de la Ley...
para servir a mi Patria no necesito emplear
medios tan degradantes y de conveniencia
personal..."
Y sigue sobre su caballo, erguido, pulcro, recio
y amable, fraterno sin chabacanerias con 'la tro-
pa, en los altos de la jornada; pero siempre en su
rango de Jefe, respetfndose a si mismo y a su
investidura. Cabalga sobre las montafias, oye s61o
el clarin invasor, desoyendo los chismes del cam-
pamento. Pelea, pelea siempre, por Cuba y en-
ciende en todos vivisima admiraci6n, hasta en el
parco General Maximo G6mez, que dice, alli por
los primeros afios de la Guerra Grande: "La con-
ducta del Coronel Antonio Maceo es muy digna
del nuevo puesto que bcupa por su valor, pericia
y acfividad." Para afiadir,, muchos afios despues,
en juicio p6stumo: "El General Maceo es la figu-
ra mAs excelsa de la Revoluci6n."
Ya el guajirito de Majaguabos es military ague-
rrido y tiene estrategia propia, atendida en los
inicios del Generalisimo y todos son a respetarle
y a venerarle. Estamos en las postrimerias de la
guerra del 68: 6sta languidece, pero Maceo esti
como nunca en pie, alerta sobre el vasto panora-
ma de la historia... Luego el Zanj6n, para que 61
pudiese escribir la mas bella pfgina de dignidad
humana.
Sigarmos en plan de relato filmicoj volteemos
la cAmara cinematogrifica y tomemos otras im-
portantes secuencias... En lo escondido de la sie-
rra hay un grupo de hombres macilentos, enfer-
mos, el espiritu postrado. Las proezas van deca-
yendo y florecen las pequefieces. Se hieren unos
a otros con la palabra, con el gesto torvo. Deses-
perados, desmoralizados, pacthn con el General
espafol Arsenio Martinez Campos. Pero de pron-
to, de la sombra, como un huracAn sale un jinete,
machete en alto, centelleahte la mirada, airada
la faz: es Antonio Maceo que al conocer la noti-
cia de la rendici6n le tembl6 el alma, a 61 tan
entero y valiente y sinti6 la herida de los herma-
nos, mas doliente que las que recibiera del ene-
migo... Se irgui6 magnifico sobre' los suyos y sobre
si mismo: No podia venderse asi, vergonzosamen-
te. No se rendiria. Y viene Baragui.
Baragua: El ambient es grato, el cielo purisi-
mo de Oriente se coinba sobre la lujuriante vege-
taci6n. Miremos bien, porque el episodio es viril-
mente bello:
Alli estan las fuerzas espafiolas, con los Jefes
arrogantes, bien vestidos, con brillantes charre-
teras y ostentosas medallas. Alguien, acaso un
sopl6n, susurra al oido del leal servidor de la
Corona espafola:
S-General, no vaya usted solo. El mulato Ma-
ceo puede asesinarlo con 'su gente.
Martinez Campos no se inmuta, conocia del ca-
racter entero del bravo cubano y afirma:
-Ire sin escolias. Maceo no procederA asi.
,Luego, bajo 'el rumor de los mangos, se ade-









DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 7


lanta el General. Antonio con escasa escolta-
antes habia apostrofado al que insinu6 atrapar al
military espafidl-erguido, arrogante, bajo el sen-
cillo traje de dril, sin medallas, sin otras conde-
coraciones que sus cicatrices, pero con contingen-
cia de Jefe.
Interroga el espafiol: --Cual de ustedes es el
senior Maceo?
Yerguese aun mas el aludido en su marcial
apostura y con recia dignidad de cubano, con
orgullo de su rango de General, le rectifica al
otro:
-Yo soy el General Maceo.
Esto es, que con su gesto y con su frase le en-
mend6 a su contrario y le quiso decir: General,
por los mios, que valen mAs que los tuyos; Gene-
ral por mis acciones de guerra; General no por
escuela, sino por la exposici6n de la vida. Y no
puedo permitir que me llames senior para desco-
nocer mi rango y humillarme. Mi dignidad de
Jefe cubano reclama el tratamiento del grado de
General que ostento.
Y alli, bajo el pAlido azul del firmamento, en la
. atm6sfera de cristal de Baragui, el General An-
tonio Maceo con gesto elegant y sobrio, escribi6
la pAgina refulgente de su protest, de su rebel-
Sdia, de su cubanismo y de su decoro.
Luego el mar... Se va entristecido, pero volvera
beligerante a seguir peleando por algo que a todo
ser humnano es indispensable, la libertad. Se va,
pero erguido y digno; da la espalda pero lleva la
frente en alto.
Viene un par6ntesis de colorido, de viajes, casi
de felicidad. Pasea su garbo por naciones herma-
nas, Costa Rica, Jamaica, -Santo Domingo, Norte-
am6rica... Y vive otra vez sencillamente de la
tierra y al dejar en la manigua cubana el mache-
te, empufia el arado en tierra de Nicoya y crea
"La Mansi6n", la colonia y la casona que le dan
ilusi6n de hogar, de seguridad. Se hace querer
por sus vecinos, teje idilios extramatrimoniales,
entabla pelea de hombre y'hace distingos con vie-
jos compafieros y hasta se distancia del Genera-
lisimo "porque ofendi6 a su dignidad". Y dolido
Ie describe: "Usted, General tal vez sin intenci6n
nos hiere y lastima en lo mas profundo y grave
que tiene el hombre..." Siempre su misma actitud
vigilante y defensive para la dignidad personal.
Critica el plan del Dr. Marti, pero oye al "Ilu-
minado", suaviza querella con Flor Crombet, y
olvida las frases punzantes de G6mez, para ofre-
cerse, aunque sea de soldado, para la liberaci6n
de Cuba... Han pasado diecisiete afios: estA adn
afrogante y buen mozo, con cierta coqueteria va-
ronil vistp de nuevo el traje mambi y reaparece
una madrugada cuajada de luna, en su papel pro-
tag6nico, all en Duaba, sin rencores, sin amargos
recuerdos, el alma limpia, decidido a estrechar
a todos los cubahos en un haz, con pensamiento
fijo en ,la Patria. Reaparece en Duaba como, los
heroes de peliculas: mas brillante y atractivo que
nunca al paso de los afios, auroleado por su pasa-
Sdo glorioso.
Oigamos el relate de aquel lance hist6rico de
labios de un adolescent, casi un nifio, que esper6
junto a su padre el desembarco del titan; de ese


jovenzuelo de trece afios, Toirac, hoy casi ancia-
no y servicial y excelente empleado en la Escue-
la Normal de La Habana:
"CierrQ los ojos, miro hacia adentro, a tra-
v6s de la distancia y del tiempo transcurrido
-tenia yo en esa 6poca 13 afios de edad-y
veo con claridad meridiana el arribo del Ge-
neral Maceo a Duaba, el primero de abril de
1896.
"Supe, en una conversaci6n que sorprendi
a mi padre con mi hermano mayor, JuliAn,
que un pequefo grupo de insurrectos cuba-
nos iba a desembarcar en las primeras horas
de la mafiana por la playa de Duaba, pr6xima
al poblado en que viviamos. Y oi que. mi pa-
dre con reverencia decia: "Hay que tener mu-
cho cuidado, pues viene tambi6n el General
Antonio Maceo." Desde ese moment me pro-
puse ver de cerca al que en mis fantasias de
nifio imaginaba como un guerrero poderoso,
montado en un caballo alado, ganando 61 solo
todas las batallas de la Revoluci6n. Les cai
detras, a escondidas y de lejos vi como bajo
la luz incierta del amanecer desembarcaban
el General Antonio Maceo con 23 expedicio-
narios, su hermano Jos6, Flor Crombet, Arsil,
Pacheco Limonta, Corona... El era como yo
lo vi en mis suefios: de elevada estatura, fuer-
te, resuelto. A mi me pareci6 un coloso. Me
latia el coraz6n, pero no perdi detalles, mir6
bien y grab para siempre en mi mente aque-
lla estampa vivida del General Antonio Ma-
ceo; en el claroscuro de la mariana, al fondo
la vegetaci6fi espesa y a un lado el mar, avan-
zaba el h6roe con continent marcial; vestia.
pantal6n negro y camisa blanca, iba destoca-
do, la cabeza muy erguida, el ademan re-
suelto.
"Despu6s de caminar cerca de tres cuartos
de legua, guiados por Angel Carderin y San-
tos, el blanco, llegaron al poblado de Duaba
y se dirigieron a la bodega de Ram6n Vila-
nova. Alli estaba yo y oia cuando el General
Maceo orden6 almuerzo para todos y afiadi6:
"No tenemos dinero, pero lo abonaremos.'
Flor Crombet recalc6: "Palabra de Antonio.
CobrarAn pues." Estuvieron esperando a los
revolucionarios, a los cuales se incorporarian,
pero lleg6 aviso de que una column espafio-
la venia persiguiendo aquella fuerza; el Ge-
neral Maceo y sus acompafiantes salieron para
tomar posiciones en una loma cercana y yo,
alin emocionado de haber conocido al Gene-
ral Antonio, pero tembloroso por los' tiros del
combat que se estaba celebrando. a medio
kil6metro de alli, fui a guarecerme en lugar
seguro.
"Comprendi, pese a mis cortos afios, que
aquel hombre era de veras un Jefe y senti
gran alborozo porque 61, con su machete nos
iba a liberar a nosotros los de la raza de co-
lor y a los cubanos todos."
SLo que era eh lo fisico, y en lo spiritual An-
tonio Maceo lo comprendia hasta un nifio. Tal








DIARIO DE SESIONES DE LA C(AMAlrkR DE REPRESENTANTES
........ .... ... .... .... .-,,- .,,


eraide s.lltitv.:, dt. ia,.netico, por su fuerza in-
terior.
Y vemos c6m6 conversa con Flor y fraterniza,
mis tarde con su antiguo Jefe. y maestro, con el
Generalisimo y pelea con Marti en La Mejorana,
para luego apenarse y no irse tranquilo hasta que
sabe,que "el Doctor lo quiere y no le guard ren-
cor y sepa que 6l lo quiere igual, no menos"...
En una concatenaci6n 16gica sigue la estabili-
dad de. aquel caracter a trav6s de largas peripe-
cias, formando una recia unidad. De nuevo se
transform el agricultor en guerrero, dstratega,
Jefe austero, de tales condiciones que realize la
magia de que el ristico trabajador de antafio haga
possible la hazafia grandiosa que asombr6 al Mun-
do de ayer y asombra al Mundo de hoy: la cam-
pafia de la Invasi6n.
Si bien es verdad que de acuerdo con las teo-
rias biotipol6gicas de Krestchmer, el pisc6logowde
]a Universidad de Marburgo, sobre el caracter y
la figurea, es decir, la relaci6n entire la formal del
cuerpo y las caracteristicas psiquicas, si el Maceo
ain vigoroso fisicamente, sorprendentemente ju-
venil del 95, la intense peripecia de la Invasi6n
podia soportarla orgAnicamente, el Maceo sufrido,
de mente cultivada, conllevador, de alto espiritu
patri6tico, con mas de veinticinco afios de lucha,
podia seguir adelante, pese a las intrigas a la
miseria, a la falta de cooperaci6n del GC i_,I -'i :
de la Revoluci6n y al poco armamento de sus
huestes. S61o aquella, su f6rrea voluntad, su, con-
dici6n excepcional,de pbder ser a la vez, como
dijera Juan Marinello, en frase feliz, "leader" y
masa, 6sto, es sentirse un invasor cualquiera y
Jefe, pudd hacer el milagro de llevar a cabo con
hombres aquella gesta de centauros mitol6gicos.
Es la unidad inonolitica de su acabada perso-
nalidad, la estabilidad en consecuencia de hechos,
que hace de Maceo un ciudadano mas, pero un
ciudadano ejemplar, que ama.a su familiar, a su
Patria, afecto a lo sustancial, que cultiva su men-
te, que es estricto en moral para sus asociados,
pero que se exige a si mismo mas severe canon.
Dignific6.su mulatez, dignificando a la raza de
color y los negros cubanos de hoy tienen que
aprender de aquel egregio ejemplar de la raza.
Fu6 anti-racista, por dignidad y convencimiento
de que los hombres no valen por el "color de su
piel". Y en 6sto, como en otros aspects, evidenA
cia su talento-de aquel gran talent que tanto
ha comentado. uno de sus hombres mas adictos,
el General Mir6 Argenter--tazando pautas para
"los suyos".
Se hizo querer y respetar sin tener en cuenta
su color y resalta que fueron blancos los que en
muchas ocasiones vinieron en su apoyo. En frases
profundas, claras-como todo su lenguaje-Maceo
dej6 su concept racial, que debe ser c6digo para
los de su raza:
"El hombre negro es tan libre como lo es
el blanco. Es libre porque lo cubre la ban-
dera de Cuba que es la de todos los cubanos...
No habrA sorpresas. Ahora, mafiana y siem-
pre existirAn en Cuba hombres que hagan a
los de mi raza la justicia que merecen y a los


mios les dir6 que nunca pidan nada a titulo
de 1 piel, que lo pidan por las virtudes que
deben enaltecerlos y por el patriotism que
debe unir a todos los cubanqs..."
Cada vez que-en su fila se hablaba de blancos
y negros, Maceo rugia como un le6n, porque "la
Revoluci6n no tenia color" y en las filas de la
libertad'no, podia haber tal separaci6n. Eso no
quiere decir que el insigne mulato despreciase a
los suyos. Como ninguno otro, Maceo sinti6 el
dolor de los de su raza, ,doblemente esclavo.-Por
ello combati6 con tal denuedo y exigi6 en el mo-
mento requerido, sin exacerbaciones raciales, en
el Pacto del Zanj6n garantias para los negros.cu-
banos y fu6 esa una de las causes principals de
su rebeldia en Baragu6, pues se decia: ZCuil.seria
el "status" de la raza negra cubana, esclava antes
de la guerr,, peleando por- su fuero individual y
por su fuero national. Asi entendia Antonio Ma-
ceo qUe debia defender su raza. Tenia, como tuvo
en cada moment, la dignidad de ser negro, sin
dolerse de serlo.
Fu6 ejemplo de voluntad, h6roe de si mismo. Il"
tan impetuoso, tan excesivo, hall templanza y
serenidad; rumi6 en silencio los agravios. De afi-
cionado al juego eh la juventud, cambi6 el juga-
dor de dados y se jugaba a menudo la vida. 1,
en plenitud vital, -no fu6 santo, pero tampoco
diablo. Tenia discreci6n para la escapade al en-
cuentro femenino y respet6 siempre a la esposa.
Fu6 tambi6n ejemplo de autosuperaci6n, de ru-
da instrucci6n, con el trato con hombres de talen-
to y de preparaci6n, se volvi6 culto. En los viajes,
en el exilio, estudi6, ley6, al extreme que yaen
la guerra del 95, como hacen notar muchos de sus
bi6grafos, era en la conversaci6n ponderado y
ameno y dictaba comunicaciones oficiales y car-
tas a tres o cuatro escribientes a la vez. Su estilo
epistolar es sobrio, correct y su letra hermosa
y bien cursada.
Hasta fisicamente, a fuerza de voluntad y de
esfuerzo mantenido se super para veneer una
tartamudez que padecia.
Resumiendo la personalidad de Antonio Maceo
como ciudadano se puede decir que sinti6 a ple-
nitud el amor al pr6jimo, que anhel6 sin tregua
el bienestar colectivo, que supo ser en la paz el
ciudadano constructive y fitil, "'ul no hizo pro-
fesi6n de la Revoluci6n ni vivi6 de ella, que en
la guerra asimilaba las vicisitudes.como cualquie-
ra de sus soldados, que convivia con la, tropa y
era, como dijera el Dr. Luis Est6vez Romero, el
primero en la batalla, Reverenci6 la Ley; tuvo
culto por los valores morales; se esforz6 por ser
disciplinadamente un Antonio del mont6n, pero
sus excepcionales dotes lo hicieron destacarse, ele-
v&pdbl6 para ejemplo de sus contemporaneos y
generaciones del future, a un cimero lugar adon-
de fuera el General Antonio, digno, esforzado,
estricto, valiente, abnegado. En dos palabras: el
ciudadano ejemplar que forjaran las manos bron-
cineas de la madre y el que que 61 quizo ser como
p9stura definitive de su gesti6n patria.


ll I~


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DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 9


CONDUCTOR DE MULTITUDES
Los rasgos del caracter, los inmutables, afloran
al exterior desde la primera infancia. Antonio
Maceo adolescent ain tenia ese "algo", ese eflu-
vio misterioso, que es el motor que mueve al ge-
nio, al h6roe, al conductor de multitudes y que
se asomaba en su mirar abierto, magnetico, que
hacia, a veces vacilar al que no tenia el pensa-
miento recto. Todo en el tenia el rango de figure
principal: la voz, de profundas y ricas tonalida-
des varoniles, la prestancia fisica, de imperiosa
apariencia, su valentia sin limits, su impetuosi-
dad, su justiciero modo de mandar.
Tenia ese halo de atracci6n que sojuzga y sin
propon6rselo porque para el su gesti6n era algo
natural y sencillo, puesto al servicio de una gran
causa. Fu6 desde la noche significativa de Maja-
guabos, en que se lanzara a la pelea, caballero en
brioso corcel, rumbo a Ti Arriba, el Jefe nato de
la Revoluci6n, Cubana.
Los verdaderos Jefes hablan poco, lo hacen en
el moment oportuno. No se dejan impresionar
por querellas menores, ni intrigas bastardas. No
detienen s61o la mirada en lo que le rodea, la ex-
tienden hacia contingencies futuras. Tal como
Maceo. Con su mirar de aguila abarcaba en un
instant todo el scenario de la batAlla; hablaba
poco, en hondas y sugerentes metAforas, que lue-
go en ratos perdidos, iba.desenvolviendo con ma-
yor amplitude ante sus soldados. Asi decia:
-Primero la guerra. Ya veremos despu6s.
En las largas noches de vigilia, alerta ante un
possible ataque enemigo el General Antonio Ma-
ceo, consciente de su alta responsabilidad de "lea-
der", explicaba la sentencia concisa. Queria decir:
primero, pelear, arrancar pulgada a pulgada al
mando espafiQl, el suelo cubano. Entregarse gene-.
rosamente a la pelea, ddndolo todo, inhibi6ndose
la personalidad, si es que se queria alcanzar la
libertad de Cuba. Despu6s darse a la paz plena-
niente, con todos los ardores, como se entregara
a la guerra.
Primero la pelea, con todas sus contingencies;
despu6s Cuba libre, dedicada al trabajo, a la alfa-
betizaci6n de sus hijos, acogiendo por igual al
hombre de la ciudad que al del campo, al blanco
que al negro, al hombre que a la mujer. Cuba
respetada en el concierto-de las naciones, esgri-
miendo arguments, ganando batallas con las
ideas. Silenciado el cafi6n, lejos en el tiempo el
campamento y el toque military: asi aconsejaba a
la tropa, ]aciendo intense labor para la future
Repdblica "el mAs civil de nuestros Generales,
siendo el mds bravo de nuestros guerreros", segfin
dijera en bellisima y certera frase, Victor Vega
Ceballos. Y recalcaba el General Maceo, tal vez
con intuici6n de lo que en Cuba pudiese suceder
en plena civilidad, en la paz el silbido de una
sola bala no debe turbar el ambiente,, no debe
haber mas rumoi que el de las voces de los recios
varones de la ciudadania haciendo planes de en-
cauzamiento y progress para la naci6n reci6n na-
cida. Ese era el despu6s de Antonio Maceo.
Fu6 Jefe por sus dotes de caricter. Naci6 con
esa I:l'edtlineiacin y como un signo mas de la


misteriosa conjura que presidi6 su vida, tuvo la
suerte de situarse junto a otro hombre de ma-
yisculos arrests y de gran talent, de Mdximo
G6mez, para captar su tactica y poder materia-
lizar las ideas luminosas de otro cubano ,eiital
que es el sol de nuestro mundo moral, de Jos6
Marti.
De toda la trayectoria' de su comando del 68 y
del 95 deducimos que fu6 Antonio Maceo el caso
tipico de conductor de multitudes, que por sus
condiciones y singularidades se impone a los de-
mas, el que se crece en el esfuerzo, el que va de
arriba a abajo, el que nacido de la entraiia popu-
lar, ya en la cima sigue siendo uno. de la masa,
que estf masalto, pero que no corta los hilos con
los de abajo porque siente y piensa como ellos.
Su figure rectora era venerada, casi adorada
por los que estaban a su alrededor, bajo su man-
do, al extreme de creerlo invulnerable a las balas,
inmortal. No surgi6 la aureola de leyenda y de
fervor asi como asi: se forj6 a golpes de machete
y de sangre, a golpes de voluntad, de esfuerzo
sostenido y bien orientado, un dia y otro, un afio
y otro. No era rQilitar de escuela, pero se gradu6
en los azares de la vida, en los campos de Cuba
insurrecta, venciendo. disciplines en sus inconta-
bles batallast Se hizo Jefe a mas de por sus arres-
tos, por su dignidad, por su rectitud moral y por-
que era, acaso el mas indicado, por su mestizaje
y por su nacionalidad, para ser el conductor de
una Revoluci6n que perseguia la liberaci6n del
negro y la independencia del cubano.
Estimando que para mandar es necesario servir
de modelo a los demds di6 ejemplos sublimes:
tras su estent6rea voz: "Al degiiello", encarnan-
do de manera acabada al Dios de la guerra era
el primero que galopando, el machete en alto,'"l6
solo toda la batalla", se hundia en la refriega
a encontrar las balas. Si era el prilnero en el
rango, debia ser el primer en el peligro. Ejem-
plarizaba: otro dia aciago, desangrAndose por ho-
rribles heridas en el pecho, avanzando en una
camilla de cujes, en que el enemigo present com-
bate, alli en el potrero de, Mejias, camino de Ba-
rajagua, capta la situaci6n dificil desu hermano
Jos6, que se bate con bravura sin ijlul. acompa-
fiado de un corto n6mero de hombres. El Gene-
ral Maceo halla fuerzas por un milagro de volun-
tad y de coraje, se incorpora ante los ojos a tii-
tos de su madre y de su esposa que le atendian,
monta a caballo, manda, pelea y triunfa. De las
heridas se cur6 pocos dias despu6s y aquella es-
cena real di6 pabulo a la leyenda de sobrenatu-
ralidad del heroe, de su bravura, de su patriotis-
mo, contribuyendo a fahitizar las multitudes cu-
banas.
Era Jefe: no se hacia una sola concesi6n. Su
familiar corri6 la misma suerte que la de los otros
mambises y hasta el hado triste le favoreci6 en
su empefio: cada period de tiempo moria un. Ma-
ceo. "Los Maceo tenemos que morir todos por la
Patria," dijo el General Antonio y asi fue.
Exigia a sus tropas rigidas normas die moral:
estaban considerados ilicitop y castigados los jue-
gos de azar y el alcohol y antes perdoriaba,l61 tan
celoso de la discipline, una negligencia de orden







Lu L'IARIO DE SES:IUNES DE LA CAP1AR,% DL: 4HLP RLWS EI N'A NTEQ


niiltl;r--.-aputitl el General Pi iclli --l.qU- un deli-
to comin, i.- flula de los rias il.. Pero e.;a
rectitLld rim'nral CqLue demarnidaba de sus subalternos
se la aplicaba el mas estricta. Y afiade Piedra:
"'Mlac-o era de una ti .i:ie der pin;iplio, de pul-
qu6rrima imt,'ral. Un hliomr d 1. I.'i'- i' a mas
cabal :cpti:i n dt- la' ptalbiai."
Sin llegai a la LIureia el.General Alee.', impar-
tia jui.ticia por igual a humpildes y poderosos. Asi
lo hace notar S:iarrat'itia en su biografia: "Su na-
tural valentia le llevaba a ser di-c'-eti, y asi como
imponia sanciones al mAs fuerte, impedia humi-
llaciones al m4s d6bil," Y pone de manifiesto su
concept de justicia social en una carta al Gene-
ral villarefio Serafin Sanchez-que he tenido en
miS manos cot reverencia porque me parecia to-
car esencia del h6roe en aquellos renglonei traza-
dos por su propia mano-donde el General Maceo
nanifiesta su asombro ante la queja.de algunos
compafieros porque 61 le diese candela a un cen-
tral azucarero c'in- ~ienzand,'- pi[-r la vivienda del
duefio, un cubaint. SinIpatizonte de la causa revo-
lucionaria. Lo hizo, dice, porque sinti6 indigna-
ci6n al ver las riquezas de la in-ii;i'- en contras-
te con los barracones de los trabajadores y porque
lo 0al,-jacon a 61 con su escolta en ricas habitacio-
nes, abirumnifndi.le con los hala'i.s, mientras sus
soldados sd InljLa i an! en los sucios barracones y
quizo alli mismo hacer la justicia que proclama-
ba la guerra, la igualdad para todos los cubanos,
y en lugar de cl-lnen-air como era costumbre, el,
fuego por los campos de cafia, comenz6 por el
batey para castigar al poderoso su soberbia y su
abandon y terminal diciendo: si la tea incendia-
ria hace tal labor, ibendita tea!
Asi tenia que ser el General Antonio Maceo
como Jefe: just, estricto, severe y valiente; para
poder comandar las huestes heterog6neas de aquel
puIric.ad) de hombres que anhelaban la indepen-
dencia de la Patria.
Era siempre el primero en la acci6n y el filtimo
en descansar; se reponia de las heridas en cam-
pafia. Todo ello hizo al pahillin, al c.eiinio "lea-
der", eso que es sustancia del pueblo que posee
las mismas cualidades que los de la colectividad,
pero sublimadas, canalizadas hacia una meta. Y
tan fuerte y arraigado estaba su liderazgo, que
como comenta ElinqiUl Jos -Varona: "Tuvo la
suerte de encarnar en vida una noble y grande
idea y ha tenido la suerte de seguir siendo, des-
pu6s de su muerte, una de las grandes fuerzas
que estan ;en acci6n para realizar la obra que em-
prendi6."
Tal predominio inoral' iafectivo explica la
reacci6n de las tropa. u cub.ns ante la caida del
General Artoni Maceo en Cacalau-lI, ya que to-
dos pensaban desde el 68 que "61 era la Revolu-
ci6n". Cuando el 6onsternado riIpo: de su escolta
comprobara que el ", iL: io.u. cuerpo estaba inerte
para siempre, cuandp la noticia cundi6 en todos
los aimbit-,l hubo una sola exclamaci6n: "Ha ter-
r-,inado- l: uitLrria". / <
Es,- lnL-irl. n crey6 el feroz Weyler-que bail6
jilto. a: espafioles y a cubanos traidores las pati-
llas de MVaceo-pero el espiritu inmortal' del Ge-
iri:il Maceo tom6 de nuevo :n:].i i:lil:irl en los


cuerpos de' sus 1 n..mn; enarbol6 el' machete
otra vrez y reanud6 con mis' bi;'. la.gesta inte-
rrumpida.
l\Iaz t..- Abreu, la insigne wilarlarelia, fu& la pri-
mera en reaccionar y desde Paris mand6 un cable
valiente, alentador.:
"Adelante. Ahi van cien mil pesos,"
Y se v\.lh iernn leones los cachorros del General
-Maceo y renaci6 la Revoluci6n y sigui6 G6mez,
tenaz, silencioso, la march hasta cil 'car a los
cubanos, libre la Patria de sus hijos y de *su dulce

Al caer di6 el Jefe querido y admirado la ilti-
ma lecci6n. Estaba aquel dia.7 de diciernbre'de
1896, cansado y enfermo el General i\lacco. Sus
cincuenta y dos afios le iiiil-tuia.n y el cuerpo
maltratado se quejaba pcr las numerosas heridas.
-Habia acabado dc;:aiiantc de atravesar la T'rlcha
de Mariel a Majana; estaba de regreso de la cam-
pafia de Occidente,-la que por si sola constitute
toda una epopeya-en la que por laigos dias, en
una sola pieza 61,-uLI caballo y su machete, reco-
rriera el 'lomo de la cordillera de Los OirLgaos
para finalizar la Invasi6n entrando triunfal como
lo dijo y se propuso, en laiitu.-i, la meta final de
la Invasion.
AcjLulla tarde, un tanto fria, del 7 de diciem-
bre, el General Antonio tenia rendido el cuerpo
y fatigada el alma. Asi se lo decia, tendido en el
suelo, la cabeza descansando sobre la montura, a
su ayudante Manuel Piedra, que aprovechaba el
alto del campamento para leerle la corresponden-
cia. Habia en las misivas arnarguras y pequEi-t-
ces. Maced al -:.uc-.lrlis se dolia por Cuba.
Estaba triste y enfermo, pero al oir los tiros se
transform: el cuerpo se vuelve joven, el alma
se entusiasma y rapid,: corre a la pelea. con" el
ardor de sus mejurd;s cargas. De alli ante los ojos
at6nitos de los suyos, que lo creen inmortal, se
desploma, y la bala enemiga, una y otra vez hace
blanco en la care del h6roe, es :lecnr, en el cora-
z6n mismo de la ReVr:Oluci,:,''' CubLn.iIa.
Sentado sobre el suelo que -tanto am6 y al que
tantas veces regara con su anflre ;ener-)sa, el
alma del gran cuLbniho se va yendo a borbotones...
qiuieLr hablar: Ila, un- i parpadeo en los ojos, unos
movimientos en las manos.1 Tal vez el General
Maceo e:.t, vierindl. de nuevo en sus iiltimos mo-
mentos la escena conmdvedora del teatro de' San
Carlos en Cayo Hueso. La de aquella noche inol-
vidable en que una mrujct cubana entregara a
Maceo la bandera de la patria ausente y 1l, con-
movido, humedecida los ojos de la emoci6n al
tomar la eiici.eil, le (.i!ljita "Juro sacar triunfahte
esta bandera.o caer envuelto en sus pie.-uezs.' En
aquel atardecer del Cacahual a los ojos del .mori-
bundo, la estampa pal iutica toma clara signifi-
eaci6n: la dama es la Patria que con la ensenia
gloriosa viene a eiiNol'itle en sus pliegues. Y
quizas, con su gran fuerza mental; dict6, ya,des-
de su e6pili i, la dltima orden:
-Soldados, itei.ciLd la eein.eia, que entire sus.
Ipliegues voy yo y seguid idelarite.
Lloraban los hombres: habia caido el mas que-
rido y i,'-..Fl1,i. de todos los Jefes de la CG-iuc.ra.








DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENT'ANTES 11


CONCLUSIONS
Mi ya largo trabajo no tendria virtualidad si
quedaran en el aire como saetas de luz los hechos
relatados y las observaciones hechas sobre la vida
del General Antorlio Maceo. Es necesario sacar
conclusions provechosas para los cubanos de hoy.
Asi de la madre ejemplar que fuera Mariana
Grajales, siguiendo sus huellas, muchas madres
de estos dias pueden forjar los Antonio Maceo
que la Repiblica necesita. Hay material prima en
la chiquilleria' y en la juventud cubana de nues-
tros dias: lo dicen los medicos, los maestros, las
mediciones mentales. Sabemos, que afin en las
mas dificiles condiciones, la madre negra y la
madre blanca, la madre humilde y la encumbra-
da, en el solar, en el triste bohio campesino, en
las habitaciones elegantes, puede modelar hijos
fuertes en lo fisico y en lo spiritual, que nb hay
que desmayar, que puede haber y las hay, madres
a la semejanza de Mariana Grajales-recuerden
como prototipo de las madres de la lucha contra
Machado a Adela, madre de Trejo, que sufre ca-
llada el dolor de la muerte del hijo y que saco
valor de su cuita para dar brios a los revolucio-
narios,.la que nunca, a titulo de madre de Rafael
Trejo pide nada; a una madre modesta,-que yo
presento-de la mas baja clase social, a la negra
Rosa Guerra, la villaclarefia que con su coraje y
sus esfuerzos personales, cocinando, lavando, hizo
de su negrita una digna maestra y por contrast,
yendo a las esferas mas altas, a la madre que
poseyendo rango y belleza prefiere disfrutar las
horas con sus hijos para dirigirlos personalmente
a reinar en los mas exclusivos salones-. De la
madre de los Maceo, las madres cubanas de hoy
pueden aprender pautas de moral y de conduct
para hacer a sus hijos mejores y asegurarle a
Cuba un porvenir feliz.
Del ciudadano, del hombre, del patriota excep-
cional que fu6 Antonio Maceo pueden tomar pa-
dres y maestros material para desarrollar los va-
lores del espiritu y un dia y otro, en el hogar, en
la escuela, la prActica del ideario maceico, de sus
lines de conduct haran possible el ciudadano
perfect que Antonio Maceo sofiara para despues,
para ahora. Tratar de qu'e en cada nifio blanco y
en cada nifio negro pueda. haber un Antonio Ma-
ceo como aqu6l que por sus propios esfuerzos lle-
g6 a General, que siendo de clase humilde se gan6
el primer lugar o viceversa, si el nifio es de clase
rica-evocando otros muertos gloriosos que debe-
mos recorder en la noche de hoy un Ignacio
Agramonte o un Carlos Manuel de C6spedes que
de la vida muelle y regalada, pasaron a la mani-
gua con sus vicisitudes, en funci6n responsible de
patriots.
Los j6venes actuales deben interpreter el sim-
bolismo de la muerte de Panchito G6mez Toro
junto al General Maceo, inmolando su juventud
prometedora y limpia de' la manera mas bella y
dtil por la Patria. Juntos el joven combatiente y
el aguerrido Jefe; el hombre blanco y el hombre
negro; ejemplo claro y precise de lo que debe ser
la juventud de Cuba Republicana: fuerte, sana,
sin prejuicios, presta a la lucha y a empufiar el


arma para defender la Patria, nunca para man-
cillarla.
Y no olvidar que el h6roe ep6nimo lo di6 todo
para conseguir la paz y que hablaba de dejar,
como tambien lo hiciera el Generalisimo, el ma-
chete y el fusil en la manigua, porque anhelaba
una Rep6blica civilista sin mds armas que las
ideas. Su figure ecuestre en bronce, en el parque
capitalino, es un simbolo de esa proyecci6n suya:
tiende el brazo hacia abajo, el machete rendido,
saludando con respeto el paso de la Repitblica y
de la Civilidad.
La raza negra de Cuba debe tener junto al
retrato venerado del General Maceo en cada casa
social, el C6digo de Conducta quell trazara para
los de su color y practicar los consejos maceicos
de superaci6n, como ya lo hace en Santa Clara
"La Bella Uni6n", que ha creado una escuela noc-
turna para sus'asociados y en La Habana el Club
Atenas con sus multiples actividades culturales;
para continuar la march ascendente, no s6lo los
de la raza de color, sino todos los ciudadanos.
Los cubanos de todas las classes debemos hacer
un anAlisis concienzudo de lo que falta por cum-
plir del program que los fundadores dictaran con
su pensamiento y con su sangre, pues auin que-
dan algunos puntos en rezago: algunas ataduras
para el negro, para el guajiro y para la mujer.
Que los hombres de hoy, como el General Anto-
nio Maceo, sin amarguras personales, sin pasiones,
oyendo la voz de los muertos ilustres, deben rom-
per. iC6mo? Ayudando a hacer justicia social:
que el negro siga ascendiendo,,que el guajiro po-
sea su tierra, que lS mujer tenga la misma alter-
nancia y consideraci6n que el hombre, en fin, que
el cubano sea duefio de su suelo, de altos quilates
morales, trabajador, hombre de paz y sobre todo
cubano.
ENVIO
En nombre del Presidente de la Camara de Re-
presentantes, hombre laborioso y preocupado por
las cosas de su pais cual los fundadores; en nom-
bre de los Representantes todos, en esta noche
devota, de homenaje a Maceo y a todos los que
por la Patria cayeron en los cafnpos de Cuba in-
surrecta, u hogafio en las calls citadinas, envia-
mos las ensefianzas fecundas, los lineamientos del
vivir ciudadano que de la vida del General An-
tonio Maceo se derivan, como fragantes palpita-
ciones de su coraz6n generoso: a los j6venes, a
los padres, a los maestros, a los gobernantes, de
manera especial al Primer Magistrado de la Na-
ci6n, descendiente de mambi y por venir como
Maceo, de quien vino: de una mujer cubana, pa-
triota ardiente.
Y hacemos el envio, envuelto en el mensaje fer-
voroso, de practicar en la Camara de Represen-
tantes las normas de conduct y de responsible
gesti6n patria del General Antonio Maceo para
ganar nosotros en la Repuiblica, que 1l no alcan-
z6, las batallas que el ganara por nosotros en la
guerra.
He terminado.
(El Coro Nacional Cubano canta el "Cederamuste








12 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE :EI'RRESINTAN'IT'E

Clui-ti", bajo la direcci6n del senior Oscar Montadas, Sr. President (Rodon Alvarez): Se levanta la
y seguidamente la Banda de Musica del Cuartel Gene- sesi6n.
ral del Ej6rcito ejecuta el Himno Invasor.) (Eran las 11.20 p.m.)


Empresa Editora de Publicacionee, S. A., Virtudes 367, Habana.




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Last updated October 10, 2010 - - mvs