Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID01728
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text


REPUBLICAN DE CUBA


DIARIO


CAMERA


VIGESIMO


BDE


DE LA
DE REPRESENTANTES


SEGUNDO PERIOD CONGRESSIONAL


SEGUNDA LEGISLATURE -
VOL. LXXXVI LA HA.BANA NUM. 5
Sesi6n Solemne de la Camara de Representantes, cele-
brada el dia 18 de Abril de 1949 en conmemora-
ci6n del "Dia de las Americas"


President Sr. Lincoln kod6n Alvarez


A la der


A la izqui


echa


Subvert Butler
Embajador de los Estados Unidos de
SrPS. Norte America
Sergio Megias Preez
Vice-Presidente de la Cdmara


erda Sres. foel del Pino Ilrez
S regorio -uas InclIn
PALCO DE HONOR
Sr. (0rlos Drio Socarr6s
Hon. Seior Presidente de la Repdblica


Sr. Manuel Antonio de Varona Loredo
Primer Ministro del Gobierno
Sr. miTuel $u6rez Femrndez
Presidente.del Senado de la Republica
SUMARIO
k las 5 y 30 p. m., el senior Presidente abre la se si6n. La Banda de M6sica Municipal y el Coro
Nacional Cubano, bajo la direcci6n del maestro Gonzalo Roig, ejecutan y canton los himnos na-
cionales de Cuba y Estados Unidos. El sefor Presidente concede la palabra al senior Segundo
SCurti'Messina. Discurso del senior Curti Messina sobre Abraham Lincoln. Al terminar su dis-
f curso el senior Curti Messina, la Banda de M6sica Municipal y el Coro Nacional Cubano, ejecu-
tan y canton el Himno a Cuba de I. Cervantes. El senior Presidente levanta la sesi6n. (Eran las
6 y 40 p. m.).


SESIO ES








2 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES
I I-


Sr. President (Rod6n Alvarez): Se abre la
sesi6n.
(Eran las 5 y 30 p. m.).
(La banda de MWsica Municipal y el Coro Nocional Cubano
ejecutan y canton los himnos nacionales de Cuba y los Esta-
dos Unidos).
Sr. President (Rod6n Alvarez): Tiene la pala-
bra el Sr. Segundo Curti Messina.
Sr. Curti Messina (Segundo): Sr. President y
sefores Representantes: (leyendo):
LINCOLN
I. EL HOMBRE
Hace menos de dos siglos, los Estados Unidos
eran un pufado de campesinos y cazadores, pobres
y rudos. Hoy son el pueblo m6s rico y poderoso de
la tierra. No obraron tal milagro los does del
suelo -que m6s extenso y fecunco es, por ejem-
plo, el Brasil-, sino la energia de hombres como
Lincoln, desarrollada en un ambiente de libertod
econ6mica y political. Y es que, como en los tiem-
pos de las tribus trashumantes, todavia el primer
factor de la fuerza de un pals sigue siendo el hom-
bre del "rus". El hombre es al campo, como en Id
imagen de Moli6re, Io que la raiz al 6rbol. Por
otra parte, las races de today sociedad est6n en el
aire libre y el espacio abierto. En este sentido, en
el pante6n inmortal de. Presidentes norteamerica-
nos, acaso no hay uno tan simb6lico como Abra-
ham Lincoln. El represent, como dijo Marti, el
hombre natural que labra la tierra al sol que lo
curte.
Hombre fuerte de cuerpo y de espiritu, hecho en
S el terr6n de Kentucky, todavia sin peinar por el
orado; criado entire los 6rboles, gigantes y vfrge-
nes, de Knob Creek, yendo a la escuela sobre la
tierra'nevada de Indiana; repartiendo el correo por
Ic aldea de Nueva Salem; recorriendo la pradera
de Illinois con sus facturas de comerciantes o sus
pleitos de abogado, Abraham Lincoln es prototipo
y cifra de los fundadores del gran pueblo vecino.
Leiador, labrador, cazador, carnicero, carpintero,
fu6 como de la generaci6n formative de los "pio-
neers". La democracia real, efectiva, actuante, le
permiti6 Ilegar, de la humildad de muchacho ves-
tido con calzones de piel de venado, a Presidente
de los Estados Unidos.
Nuestro Ap6stol decia, escribiendo en M6xico,
a los doce aPos de muerto Lincoln: "Ser hombre
es en la tierra dificil y pocas veces logradd carre-
ra". En hombredad -es decir, en metal viril- se
vaci6 la imagen de Abraham Lincoln. Y en hom-
bria de bien, o sea en fragua de honradez, se forj6
su escultura. Por-representativo de las virtudes de
los estadounidenses; por salido de la casta, modes-
tamente insigne, de constructores de cabafas de
troncos --que fueron la gl6ndula de crecifniento.
en s6lo ciento setenta. y cinco anos, de los Estadod
Unidos- hemos seleccionado la figure de Abra-
ham Lincoln,. en esta efem6rides escogida por e'
Congress cubano para exaltar, cada afio, el "Dic
de las Am6ricas" con el panegirico de america-
nos-gufas, de dem6cratas tan sin trampa ni cart6n
como el que dijo en su discurso de Gettysburg que
queria "el Gobierno del pueblo, por el pueblo y
para el pueblo"; de tipos tan conmovedores de


humanidad como aquel "timbre de orgullo de su
especie".
iPesada honra 6sta que gravita hoy sobre mi
pobreza intellectual! Pero si no es digno buscar
honors, tampoco es licito rehuirlos'. Y mi modes-
tia no podia fugarse del compromise en que me
ponfa el Presidente de la C6mara design6ndome
oara ser hoy vocero de las glorias, de un hombre
extraordinario. Vocero, por otra parte, no quiso
decir letrado hasta que apareci6 el abogado en el
siglo XII. En el Fuero Viejo de Castilla, era cual-
quier "ome de buena voluntad que dijier e razo-
nare a su leal saber e entender". Y bien est6, en
definitive, que para hablar de Lincoln el humilde,
se me elija, por mi humildad, entire todos-los com-
paFeros de la C6mara.
Una advertencia important, quiero poner en
variguardia de mis palabras de esta tarde. Lincoln
ha sido miltiplemente biografiado. .En su monu-
mental libro sobre 61 -una biografia de tanto
aliento y de m6s fundamento que las m6s c6lebres
de este siglo de las biografias-- Emeterio Sant9-
venia, copiando a- Henry Steele, ha escrito "la fi-
teratura sobre Lincoln es tan voluminosa que re-
sulta dificil exponer algo que no haya sido dicho
va, o emitir cualquier critical que no haya sido
gastada por la controversial, o suqerir una explica
ci6n que no haya sido ya expresada". Bruce Barton
ha afirmado que cada aoo, con nuevas obras sobre
Lincoln, se pone de relieve un aspect distinto de
su car6cter. El doctor Alonso Pujol, en su bioara-
fia de biografias del Club Atenas, insisted en afir-
mar: "Todo ha sido dicho ya sobre Lincoln y nada,
aueda por indagar en su obro".
Las cuartillas que van a seguir, sin aspirar,
oues, a mostrar cosas in6ditas, tendr6n la fiqura
de Lincoln cual fondo maravilloso, a la manera
como permanecen sobre los primeros t6rminos, y
los ilustran y enarandecen, los paisajes de la es-
cuela italiana del Renacimiento. Perseguir6 la ta-
rea, sencilla y liana, como mia, de extaer de
cauella vida pintoresca y genial algunos hechos y
alqunas frases y an6cdotas aue sirvan de 6til ejem-
plo a nuestra contemporaneidad cubana.
Este de su hombredad y de su hombria, es el
orimero. Ninguna de esas dos cualidades tiene
nada que ver con la "guaperia", con la bravuco-
neria, como a menudo se confunde entire nosotros
-Antes al contrario: Lincoln era, seg6n Emil Lu-
dwig, tan vigoroso que a los diecis6is aFos se ha-
hfaba de 61 como el mejor lefador del distrito de
Perry. Santovenia lo retrata como atl6tico y recio,
adem6s de altisimo y fuerte; un gigante de un
metro noventa. Enriaue Camoos nos lo describe
levantando un barril Ileno de whisky, con s61o las
manos. Otros bi6grafos cuentan como una vez
coept6 un duelo, en defense de una mujer, sin
haber--manejado nunca un sable, o como moli6 a
Dunetazos a un client orocaz por ofender a unas
senoras. Jam6s fu6 pendenciero;, pero torque Io
obliaaron, abati6 un dia al terrible Armstrong, pe-
leador de Glarys Grove. En otra ocasi6n, durante
un mitin, un orovocador entr6*promoviendo albo-
roto en la sala. Lincoln, que estaba hablando, se-
ope6, y, trinclindolo por el coyote, lo puso en la
puerta de la calle. Lueqo, salt6 de nuevo a la tri-
buna y continue el .discurso como si tal cosa.









DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 3
I I II1


Sin embargo, cuando la series de sus famosos
duelos verbales con Douglas, -que era un tipo
pequeio y trabado-, su rival; irritado por las de-
rrotas que la sangre fria de Lincoln, su discurrir
16gico y su raz6n humana le infligian, fuera de
si, un dia en el estrado que le servia a los dos paro
disputarse un-acta de Senador, grit6:
-D6nde est6 Lincoln? jQue venga! iQuiero
golpearlo!
Y exaltado, se despoj6 de la chaqueta y se arre-
mang6 los purios de la camisa.
Al subir, en su turno, Lincoln a la tribunal, mez-
ciando su buen humor con su 16gica, contest:
-He ahi una invitaci6n de Douglas que nc
puedo aceptar. Porque supongamos --que ya es
suponer- que en un pugilato me venza, equ6 de-
mostraria esa victoria? Que eran m6s fuertes suw
punos que los mios; pero no resolveria en lo m6&
minimo nuestra pol6mica sobre la esclavitud. Ade-
m6s, que el sefor Douglas me pegue es tan difici
como si le pegara a su esposa, pues nos une tar
vieja amistad que nunca se atreveria a deshacerla
a golpes.
He ahi el hombre. "Nada menos que todo un
hombre", como dijo aquel espafol fundamental
que se Ilam6 Miguel de Unamuno. Con m6s raz6n
que Shakespeare en la tumba de Julio C6sar, pudo
decirse de Lincoln: "los elements se mezclaron
en 61 de tal manera que la n'aturaleza pudo dete-
nerse y sefalarlo al mundo, diciendo: "ese fue un
hombre". i I
II. EL POLITICO
Tuvo Lincoln un modo, tan pintoresco como su
propia vida, de iniciarse en los ajetreos electora-
les. Era un dia de elecciones en junio de 1831.
Habia conseguido un puesto de dependiente en un
almac6n y molino de New Salem, en donde, m6s
que vender, divertia a los clients con cuentos in-
geniosos y juegos de malabarista, como el de acos-
tarse, colocar una copa Ilena de agua entire los
dedos de los pies y traerla hasta la boca sin de-
rramar una gota. Las elecciones se realizaban "in
voce". El maestro p6blico, que era el encargado
del escrutinio, se vi6 s6bitamente privado del auxi-
liar; y al reparar en el semblante inteligente de
aquela silueta, larga y peluda, que era Lincoln,
le dijo:
--Sabe usted escribir?
El contest con su modo humoristico de siempre:
-Creo que s6 hacer unas cuantas patas de
gallo.
-Pues si6ntese, y a trabajar.
Lincoln hizo unas elecciones pulcras, y 6sta, su
limpida conduct political jam6s se manch6, a
pesar de tener que chapotear, muchas veces, por
los caminos, que no siempre resultan limpios, de
los trajines electoreros. De su integridad insobor-
nable en la political, constant un centenar de testi-
monios. Lider en el Congreso de Illinois, gestion6
el traslado del Parlamento de Vandalia, la ihh6s-
pita capital official, a Springfield, la creciente ciu-
dad en que madur6 su juventud, abri6 su bufete,
acumul6 amigos fieles, rumi6 amores desventura-
dos y enterr6 a uno de sus hijos. Le faltan a Lin-
coln los votos de un grupo que se ofrece a permu-
tarlos por el apoyo a otro asunto de su interns par-


ticular. Lincoln rechaza el cambalache, con pala-
bras pat6ticas: "Pueden -reducir mi cuerpo a ce-
nizas --dijo- y esparcirlas al viento; pero nadie
me inducir6 a votar una cosa que consider falsa,
para poder conseguir con ese voto algo que consi-
dero injusto".
Su modelo politico es Jefferson much mas que
Washington. Fu6 su jefe Henry Clay, continuador
de la political jeffersoniana de seguridad general,
de ideales liberales'y humanitarios. Quien ha de
ser d6cimosexto Presidente de los Estados Unidos,
recitar6 muchas veces aquel fragmento famoso del
que fu6 el tercer Presidente. dV la-Uni6n, acordes
ambos con la Declaraci6n de Independencia: "To-
dos los hombres fueron creados iguales; todos
tueron dotados por su Creador de ciertos derechos
inalienables, entire los cuales est6n el derecho a la
vida, a la libertad y a la felicidad. Para garantizar
estos derechos los hombres han formado gobier-
nos cuyo poder se deriva Onicamente del asenti-
miento de los gobernados".
Cuando, el 13 de junio de 1836, anuncia su
candidatura para la D6cima Asamblea, exhibir6
este cartel que todavia hoy no se concibe bien en
la political achatada por horizontes sectarios de
nuestro medio: "Si soy elegido, considerare como
mis electores y representados a la totalidad del
pueblo de Sangamon, bien me haya votado o bien
se haya opuesto a mi candidatura".
Y para no dilatar casuisticamente la n6mina
que registrar tantos ejemplos de la honradez inso-
bornable de Lincoln a lo largo de su vida political,
cerremos este capitulo mencionando otro aspect.
1843. Se realize una nueva elecci6n para designer
al sucesor de Harding candidate al Congreso.-La
Convenci6n del Estado propuso dos nombres. Lin-
coln y Baker. El triunfo correspond a Baker. Y
como en la ocasi6n primera hiciera con Harding,
tambi6n triunfante sobre Lincoln, 6ste mantiene a
Baker informado, puntual y lealmente, de los
asuntos del Estado. Este poner los intereses colec-
tivos sobre los resquemores individuals, no suele
ser plant altruista que se cultiva en nuestro
huerto.
Una t6cnica sui g6neris, aplic6 Lincoln a la pro-.
paganda electoral. Habia perdido, a pesar de su
innegable popularidad, la primera elecci6n en que
present su candidatura por Springfield. Abruma-
do por una deuda de miles de d6lares -no gas-
tados en la elecci6n, enti6ndase bien, sino perdi-
dos en un mal negocio de-comandita mercantil-,
Lincoln pide una mora a sus acreedores y gana un
cargo superior al humildisimo de carter en Nueva
Salem. Ya cuando desempei6 este puesto, Ilevan-
do las cartas en el sombrero como si fueran plu-
mas, hizo su primera campaia electoral hablando
con todos los vecinos, refiri6ndoles an6cdotas chus-
cas y entreg6ndoles escrupulosamente, desde lue-
go, despu6s de le6rselas muchas veces a su instan-
cia, las cartas que les venian destinadas. Mas el
nuevo puesto de Inspector del Estado ensancha su
popularidad por todo el distrito. Su gran placer,
que es el de charlar con todo el mundo, le sumar6
m6s y m6s simpatizantes. Haciendo mediciones y
c6lculos, recorrer6 veinte pueblos y ciudades, .que
conocer6n de su "bonhomie", su espiritu de justi-
cia, su af6n de hacer el bien, su nobleza de co-
raz6n, su simpatia personal.








4 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


De este modo, cuando la campafia electoral para
las elecciones de 1834 Ilega, toda la gama de re-
uniones,\ visiteo, discurseo, que los politicos nos
vemos obligados a desarrollar, obedecieron a un
plan sistem6tico. Eso le di6 el triunfo, demostr6n-
dose, una vez m6s, que la political no es obra de
6ngeles que vuelan por-el cielo, sino de hombres
que se ven forzados a caminar a ras de tierra,
acerc6ndose a sus pueblos.
Esta sencillez con que sum6 voluntades desde
que era un mal mercader ambulante, le acompa-
F6 siempre y no la abandon ni cuando fue Presi-
dente. b3usc6 para las ideas dominantes de su
acci6n political, para los puntos m6s graves de su
program, este mismo camino cordial de conquis-
tar adeptos. Si su cruzada antiesclavista -que
fu6 el gran ritornello en la sinfonia politico dc
Lincoln- logr6 el triunfo, en gran parte fu6 por-
que 61 emple6 la misra humanidad esencial con
que logr6 abrirse paso en la vida. Su emocion y su
trato democr6ticos fueron siempre proverbiales,
Se cuenta que siendo ya el inquilino de la Casa
Blanca, un dia de recepci6n de gala vi6 deslizarse
por los suntuosos e iluminados salones a tres mu-
chachitas del pueblo que, aguijoneadas por la cu-
riosidad, habian logrado filtrarse por entire la vigi-
lancia de las puertas. Descubiertas, al fin, por los
lacayos, estaban sobrecogidas de miedo. Pero Lin-
coln las hace pasar y, ante la estupefacci6n de la
soiemne servidumbre, les tiende la mano y les dice:
--C6mo es eso, mis queridas damitas? Venis
a la Casa Blanca y quer6is iros sin saludar al Pre-
sidente?
Es una historieta m6s, entire mil. De ellas he
querido esmaltar este trabajo, no s61o porque en
la amenidad est6 la Ilave del interns, como dijo
Aiarc6n, sino porque la categoria y la an6cdota,
de que habl6 el fil6sofo, sirven igualmente para
definir a las personas.
III. EL PARLAMENTARIO
Si no existieran otros 6ngulos del diedro lin-
colniano que reflejar, consumiria, con gusto, today
esta sesi6n en la C6mara de Representantes, con-
cret6ndome a trazar la silueta, tan subyugante,
del Lincoln parlamentario.
Espejo de conductas para cualquier epoca y
cualquier pais, lo es claramente para la nuestra y
el nuestro en el present hist6rico. Se distinguia
por su incapacidad para la intriga parlamentaria,
por su espiritu de servicio; por su discipline de co-
misiones; por su empeho en enterarse de los pro-
blemas locales y de los fundamentals de la
Uni6n; y, sobre todo, por la asiduidad con que
asistia a las sesiones y por la honestidad con que
desempei6 siempre su representaci6n.
Los discursos de Lincoln son generalmente bre-
ves y siempre oportun&s. Como nuestro Sanguily,
manejoba la ironia y descargaba el sarcasm; pero
sin trasponer jam6s las fronteras del buen modo
parlamentario, respetando y haci6ndose respetar,
sin agresiones personales ni m6s penetraci6n de
la espada que la suficiente para sefalar el punto
descubierto y devolverse a la guardian. El estilo de
sus intervenciones en el Parlamento, es simple-
mente la ampliaci6n de aquella manera narrative,
de "causer" delicioso, que ensay6 desde la m6s


teinprana juventud; de aquel su chacharear, mitad
heredado y mitad fomentado por sus lectures de
autodidacta. Le gusto hablar, en p6blico como en
privado, por parabolas, al modo de la Biblia, que
fu6 su primer libro, o utilizando el simbolismo
intencionado de las f6bulas de Esopo, que saciaran
su af6n nifio de leer.
Se ha dicho que Sancho Panza discurria por re-
franes. Lincoln procede por ejemplos. Un dia en
la C6mara de Representantes de Washington, se
est6 refiriendo a su preocupaci6n tem6tica: la es-
clavitud. "No quiero aludir al actual Presidente
--dice- al citar algunos ejemplos del agobio de
muchos en beneficio de pocos. Pero mientras un
honrado minero extrae carb6n por setenta centa-
vos diaries, el Presidente extrae abstracciones por
setenta d6lares diaries. El carb6n -continua di-
ciendo- es indudablemente m6s valioso que las
abstracciones y, sin embargo, iqu6 monstruosa
desigualdad en el precio!" Lincoln ha clavado el
arp6n. Pero ved c6mo, en seguida, antidemagogo
fundariental, con sentido de la equidad y de la
justicia, saca la moraleja oportuna, cual hacia
siempre: ":Debe por ello --se pregunta a conti-
nuaci6n- renunciar el Presidente a su cargo? En
absolute. Ni lo debe hacer, ni lo piensa. La regla
verdadera para determinar si se debe aceptar o
rechazar una cosa, no es si en ella hay algo malo,
sino considerar si es m6s buena que mala. Conta-
das son las cosas enteramente buenas o entera-
mente malas. Casi todas, especialmente en un
Gobierno politico, se hallon inseparablemente com-
puestas de bondad y maldad, de modo que conti-
nuamente se require nuestro mejor juicio para
determinar la preponderancia de la una o de la
Ctra".
Asi hablaba Lincoln, manejando la 16gica, como
se ha dicho, con la contundencia del hacha de sus
tiempos de leiador. Es indudable, senoras y seno-
res, que aquel viejo maestro de la filosofia griega
que fu6 S6crates -quien, como Lincoln, nunca
escribi6 ning6n libro, pero utilizaba el sistema de
la conversaci6n para deducir lecciones morales--
hubiera visto en el Presidente nortearericano su
mejor discipulo.
Imposible, en la angustia del tiempo, que me
persigue como un can -seg6n la imagen orte-
guiana- ilustrar con otros muchos textos la mag-
nifica personalidad parlamentaria de Abraham
Lincoln. Que se sepa, 61 no habia matqdo m6s que
una vez una pieza de caza, y eso obligado por el
estimulo paterno. Capit6n de voluntaries contra
los indios devastadores acaudillados por el Halc6n
Negro, nunca hiri6 a ninguno y, en cambio, salv6
a uno que era muy viejc. iY fu6 m6s por huma-
nidad que le rezumaba del larguisimo cuerpo, que
por la falta de punteria! Una vez, sus propios he-
chos de armas le sirven, burla burlando, para
combatir la fama de h6roe military del general Cass.
"Yo tambi6n soy un h6roe military, sehor Presiden-
te" -empieza diciendo-. "Como Cass, yo vi el
campo despu6s de la batalla. Cierto que yo no
rompi mi espada, porque no la tenia; pero en
cierta ocasi6n entregu6 mi fusil... Si Cass rompi6
su espada, en un moment de desesperaci6n, yo
entregu6 mi fusil por accident. Si el general Cass
!leg6 antes que yo a la recolecci6n de motas de
ar6ndonos, yo le he superado atacando las cebo-









DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 5


!las. Si 61 vi6 luchas reales con los indios, ha visto
m6s que yo; pero yo he tenido que sostener luchas
bastantes sangrientas con los mosquitos".
Y despu6s de este modeio de dial6ctica, por
reducci6n al ridicule, restalla el 16tigo sarc6stico
al rematar su discurso. "En fin, senior Presidente,
--concluye- Cass ha sido un caudillo que ha
obtenido brillantes 6xitos en el ataque: no en el
Iotaque al enemigo, claro est6, sino en el ataque
al erario publico"'. DDe cu6ntos otros caudillos que
conocemos no se podria decir lo mismo?
Representando en el Congreso de 1846 al Dis-
trito cantonal de Illinois, se distingue por su de-
fensa de los principios del pueblo libre, votando
en favor del derecho de petici6n y apoyando en6r-
gicamente la cl6usula condicional de Wilmoy poi
la cual se prohibit la esclavitud en los nuevos te-
rritorios que se fueran organizando. Si desde muy
niio sus sentimientos antiesclavistas le asomabar
al alma, por la ventana de estos p6rrafos est6 aso-
mando su clara cabeza el Emancipador. Ecl6ctico,
"sin maldad para nadie y con caridad para todos"
propone un plan abolicionista en el Distrito de
Columbia, previo consentimiento de los duefos ,
con compensaciones respect al n6mero que libe-
rasen. Pero su memorable Declaraci6n viene desde
los dias de su frustrada aspiraci6n de Senador,
oponi6ndose a las ideas y a las teorias de Esteban
A. Douglas. En Springfiel -el pueblo de sus amo-
res y el que habia de guardar sus cenizas- pro-
nunci6 el famoso discurso del 17 de junior, dirigidc
a la Convenci6n Republicana. "Cinco aios hace
-dijo- que se inici6 la political destinada a poner
fin a las agitaciones esclavistas; y lo 6nico que se
ha conseguido es hacerlas aumentar en vez de
disminuirlas. Por mi parte, creo que no cesar6n
hasta que Ilegue la crisis. Una casa Ilena de grie-
tas no puede sostenerse en pie por much tiempo;
y es mi opinion que un Gobierno mitad libre y
mitad esclavo no puede subsistir. No espero que
se disuelva la Uni6n; pero creo que cesar6 de es-
tar dividida y ser6 per entero lo uno o lo otro".
iCu6n lejos estaba entonces de pensar,.quien
asi queria suprimir las grietas y no dividir la casa,
que tendria que presidir la Guerra Civil; que el
com6n hogar se escindiria en dos sangrientas mi-
tades y que unirlas finalmente le costaria la vida!
A la mafana siguiente de su elecci6n presiden-
cial, ya la prensa del Sur recogia la .amenaza de
la secesi6n. Como 61 habia de decir, con la Biblia
sobre sus rodillas, "he leido el pasoje del huerto
de Getsemani, done el Hijo de Dios apur6 la copa
de la amargura. Yo encuenrtro hoy Ileno y desbor-
dante mi vaso amargo".
Parece un simbolo. Lincoln habia de ser inmo-
-lado un 14 de abril para morir, al dia siguiente
Viernes Santo, como Cristo en la Cruz, y por- la
misma maldad de los hombres que no quisieron o
no supieron comprender su gran lecci6n de hu-
manidad.
IV. EL MANUMISOR
Abraham Lincoln era "una fuerza de la natu-
raleza", seg6n escribi6 probablemente el m6s an-
tiguo de sus bi6grafos: Evert A. Duyerkinck, author
de "La historic de la guerra en favor de la Uni6n".
La naturaleza fu6 maestra de su vida. Ella no
act6a par saltos. Entre el invierno y el verano hay


una gran diferencia de espect6culo climatol6gico.
Sin embargo, la naturaleza sabe cambiar suave-
mente de estaci6n. Pues asi se comportaba Lin-
coln. Su grandeza era tanta cual su prudencia.
Desde que sal16 par el Mississipi, hasta New
Orleans, conduciendo su primer mercancia, y le
fu6 dado contempiar una feria de esclavos, hasta
que redact6 y firm la proclama presidential del
primer dia de 1863, median muchos arios y mu-
chos sucesos. Aquel "hijo sublime de los de abajo"
seg6n la expresi6nmartianq, hilaba desde muy
joven, detr6s de sus sienes, el sueno humanisimo
de manumitir a todos los esclavos. Lo confes6 en
uno de aquellos dueios oratorios a que 61 mismo
invite a su contrincante Douglas. "Mi primer im-
pulso seria dar la libertad a todos los esclavos y
mandarlos a Liberia, su tierra natal. Pero un ins-
tante de reflexi6n -seguia diciendo- habia de
convencerme de la impossible realizaci6n de este
deseo. Entonces, (liberarlos y que quedasen entire
nosotros como subordinados? Creo que no los man-
tendria como esclavos de ningin modo; pero el
punto no se me present con claridad suticiente
para sostenerlo. (Darles libertad eligualarlos poli-
tica y socialmente? Si lo admitiera yo, la gran
masa popular se opondria. Si esto concuerda con la
justicia o con el raciocinio s6lido, no es asunto a
aiscutir. No obstante no hay raz6n alguna para
privar al negro de los derechos naturales estable-
cidos en la Declaraci6n de Independencia".
Decia esto en.1858. Lincoln sabia que no po-
dria dar muerte'de un solo golpe 6 la esclavitud. Por
eso escoge sabiamente la f6mula equidistante
entire el ideal y la realidad circundante. "Un sen-
timiento general no puede desatenderse sin peli-
gro", advierte con cautela. Adem6s, Lincoln sos-
tiene, con anticipaci6n genial, una doctrine que
aOn est6 floreciendo en nuestros dias: la de la
imposibilidad de-realizaci6n que acompana a
aquella igualdad absolute de los hombres, que ha-
bia sido el lema de la Revoluci6n Francesa. "Li-
bert6, Egalit6, Fraternit6", fueron una bella ilu-
si6n de los hombres de coraz6n generoso. Habia
de venir en nuestro tiempo la critical hist6rica m6s
aguda a demostrar que el "slogan" revoluciona-
Hio de Francia habia sido durante cientos de arios
bueno 6nicamente para r6tulo de un cementerio.
La libertad s6lo se ha conquistado en parte, y tras
luchas sangrientas. La fraternidad es todavia, en
este 1949 que vive los escalofrios de un mero ar-
misticio entire dos guerras, un suero muy lejano.
La igualdad, a juicio de los socialists m6s mo-
dernos y sinceros, es una hermosa palabra irrea-
lizable. Los hombres no resultan iguales pr6cti-
camente, sino en las oportunidades. No es, desde
luego, el nacimiento el que determine la diferen-
ciaci6n, ni much menos la pigmentaci6n de la
piel, ni esa vaga entelequia zool6gica de la raza.
Son las desemejanzas de la aptitud y de la volun-
tad. La igualdad de oportunidad, la igualdad de
convivencia, si, como ya atisbaba Lincoln. Pero la
igualdad absolute al querer materializarse geo-
gr6ficamente, no ha hecho m6s que engendrar un
regimen rebaiego en el que, so pretexto de igua-
litarismo, mandan tir6nicamente los menos, su-
primiendo tambi6n la libertad de los m6s.
Las circunstacias hist6ricas cambian para Lin-
coln en el curso de un solo lustro. En 1863, Pre-








6 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES
.- ---lll-- III III IIII


sidente ya, ha encontrado la oportunidad que an-
hel6 desde los veinte anos. La rebeli6n armada,
con el Gobierno Federal le ha conferido, como me-
dida de guerra, autoridad para declarar libres a
los esclavos de muchos Estados, admitirlos en el
Servicio Militar y recomendar para ellos un sala-
rio razonable. Lincoln no puede todavia invocar
para ese acto la Constituci6n. Pero, jurista que se
adelant6 a su tiempo, ech6 mano de lo que se lla-
ma hoy "Norma superior de civilizaci6n"' "Invo'-
co el juicio ben6volo de la humanidad y la gracia
del Todopoderoso", escribi6 en la proclama manu-
misora. Tom6 la pluma para firmarla delante de
sus Ministros; pero la volvi6 a dejar. Y ante las
miradas de los que, a su alrededor, le dirigian in-
terrogaciones mudas, explic6: "Esperen un poco.
Tengo las manos cansadas y el pulso me tiembla.
No quiero que alguno, viendo lo impreciso de mi
Ibrica, pueda decir que vacil6 al firmar".
Cinco anos despues, aquel dia de otofo criollo
en que volaron sobre los campos de Yara los ecos
de bronce de la campana de "La Demajagua",
Carlos Manuel de Cespedes, a ejemplo de Lincoln,
dispuso que se-considerasen libres los esclavos que
ingresasen en el Ejercito Libertador de Cuba. Has-
ta aqui, la media era s61o military, como la toma-
do por el honrado Abe. Pero los cubanos la supe-
raron en seguida, legal y realmente. El 28 de oc-
tubre de 18o8, fecha en que el Ayuntamiento de
Bayamo se instituy6 en Municipio Libre de la Re-
publica en Armas que estaba amaneciendo, se
ocord6, en nombre de los principios de la libertad
y la justicia, extinguir la esclavitud. A menos -d
un aho techa, el 2b de febrero de 1869, quedaba
ratiticada la abolici6n en los campos camagLeya-
nos. Hoy, nuestra vigente Constituci6n repubicana
no s61d obliga a la iguadad racial, por el articulo
10, sino que castiga toda discriminaci6n, por el
articulo 20.
Pero sabemos que eso s6lo no basta. En el re-
ciente viaje del Presidente de la Rep6blica a
Oriente, aquellos cubanos que sienten el orgullo de
los hombres de color de nuestra tierra, ganadores,
con los blancos, de la 6pica independentista, han
pedido, y les fu6 prometido, que se dicte la Ley
complementaria de efectivas sanciones para la
discriminaci6n racial, subsistente aun en algunas
rezagadas costumbres. Y tienen raz6n. Al hombre
nc se le mide sino por raseros de dignidad huma-
na. Como ya rimaba en el siglo XVI -en pleno
imperio esclavista- un espahol, que era fraile y
poeta, Fray Luis de Le6n, los hombres de color y
los blancos no se diferencian m6s,
que en haberles dado el sol m6s fuerte
en el com6n camino de la muerte.
V. EL AMERICANISTA
En el retrato de Lincoln pintado por el maestro
cubano Pastor Argudin -y reputado por la revista
"Colliers", que lo public, como "el mejor rostro
que conoce todo el mundo"- aparece aquella
cora como tallada en madera, como "hecha a gol-
pes de hacha sin cepillar", que dijo el padre de
nuestro h6roe, el viejo carpintero Thomas, hijo del
primer Abraham, el abuelo europeo inmigrante. La
barba, como la orla de luto que describiera Marti,
circunda el en6rgico ment6n, pronunciado como
una proa; los ojos, reidores y melanc6licos, a un


tiempo. mismo, como fu6 su car6cter; el pelo,
como un humo espeso. Es un retrato que interpre-
ta genialmente la energia de Lincoln en el escorzo
de la cabeza y la nariz, y su terneza en la comi-
sura de los labios y el gesto de la boca. Probable-
mente, no se trata tan solo de un triunto artistic,
-sino sentimental y aun patri6tico, porque a Argu-
cin, como a todos los cubanos, Lincoln nos dej6
la herencia de duelos de que hablaba la met6tora
martiana. De mi se decir que si McKinley me se-
dujo en cuanto las primeras nociones de historic
americana me enseiaron como comprendi6, al fin,
la justicia sangrante de nuestra causa national; y
si Roosevelt, ya en la madurez, me hacia doblar
la rodilla en reverencia para su political de buena
vecindad y su "New Deal", en general, Lincoln,
tan colmado de interns human y de clara com-
prensi6n americanista, me hipnotiz6 las pupilas
aesde muy niio, con los primeros destellos magicos
de su vida y de su obra.
Y es curioso lo que desde Marti y su generaci6n,
y aun la anterior promocion libertadora, ha ocu-
rrido con Lincoln a los cubanos. Porque el gran
hombre del biblico nombre, no tuvo particuiar-
mente para Cuba una posicion como la que aaop-
t6 para con Mexico o con el Peru. Lincoln rue con
Cuba una anticipaci6n del "apaciguador", vocaolo
de lamentable circulation en las practices del Ue-
recho Internacional de nuestros cdas. Naturaimen-
te que no quiere decir esto que pudiese semelarse
Lincoln a un Chamberlain cualquiera. No; Lincoln
tue viajante en muchos articulos, aesde puercos a
harina de trigo; pero jams hubiera consentido ser
viajante en panos calientes de Munich. Por otra
parte, si Lincoln hubiera tenido que luchar contra
una amenaza international de tiranias asociadas,
lo hubiera hecho con el hacha, que era su instru-
mento natural; nunca con un paraguas ...
Pero Lincoln, que puso todo su empeFo en salvar
al Mexico de Juarez, si se resign a que la corte
isabelina "de tandango y castanuelas" -como la
colore6 Valle Incl6n- siguiera reteniendo a Cuba
en coloniaje, nunca podia ser por simpatia a la
Metropoli de prolongaci6n europea en America y
de metodos de expansion, dos cosas que chocaban
con los puntos cardinals de su credo americanista.
Se ha dicho de Lincoln que iba siempre a lo esen-
cial, cediendo a lo accidental. Y lo esencial enton-
ces para 61 era despertar la conciencia america-
nista; evitar que la herida colonialista supurase,
como un pus, en los lugares-en que ya cerraba el
traumatisro de su dominion, o que renaciera, como
en el caso de M6xico, de sus propias cenizas, cual
pretendian, primero el embajador espahol Garcia
Tassara y el Ministro de Isabel II, Calder6n Co-
Ilantes, y despu6s la Triple Alianza. Localizado en
Cuba el ultimo resto imperialist de las dinastias
extranjeras de Austrias y Borbones, calculaba
Lincoln que el coraje de los cubanos y la doctrine
monroista contra la intromisi6n europea, rasparian
la costra colonial de Espafa en Cuba. Lincoln,
desde luego, como recuerda Portell Vil6, procla-
maba que todo pueblo tiene derecho a conquistar
su soberania, segin la voluntad de sus ciudadanos.
Dos p6rrafos, singularmente 16cidos, en la obra
de Santovenia, resume, con superior agudeza, el
cuadro americanista que Lincoln tuvo ante sus
ojos. Oidlos: "La polftica que el gobierno de los








DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 7
I -


Estados Unidos queria desarrollar respect de los
pueblos del resto de America que advenian a la
independencia, se basaba en el prop6sito de pre-
*servar las instituciones bajo las cuales la Uni6n
crecia en poder y prestigio. La "recomendaci6n de
George Washington enderezada a mantener con
las -naciones extranjeras 6nicamente relaciones
comerciales, no era olvidada. Los Estados Unidos
deseaban la consolidaci6n de los. praises que en e'
Hemisferio Occidental se emancipaban de EspaFc-
al calor de los principios republicans y democr6-
ticos. Estos principios se asemejaban a los expre.
sados en el m6s c6lebre de los documents escrito'
por Thomas Jefferson. En cambio, cualquier in-
fluencia de las mon6rquicas potencias de Europo
en AmErica representaba una amenaza para la
conservaci6n y prosperidad de aquellas doctrinas.
dignas de ser tenidas por patrimonio de toda
America".
La posici6n de Lincoln con respect a Cuba se
explicalimpidamente tambi6n en este otro p6rrafo
del m6s documentado bi6qrafo de Lincoln en len-
gua espanola: "Los Estados Unidos no pretendian
intervenir en la cruenta lucha existente entire Es-
paoa y sus antiguas colonies. Observaban el con-
fljcto con inquietud. Les importaba much la for-
ma en que terminase. No les agradaba que una
mediaci6n international frustrase o posterqara el
designio emancipador de los pueblos armados con-
tra .la Metr6poli. Su aspiraci6n consistia en que
America .fuese asiento de una comunidad de
rep6blicas".
Cuando el 10 de octubre de 1896, Sanguily pro-
nunci6 en el Chickering Hall de Nueva York su
gran discurso, las ideas de Lincoln habian pren-
dido en su americanismo viqoroso, de la misma
manera que en su fervor continental habia arrai-
gado el pensamiento de Bolivar: una Am6rica
cuyas partes habian de constituir un todo. Luchar
entire esas parties seria, como decia l6, una lucha
entire Cain y Abel. Y ninguna naci6n podria inter-
ferir en otra, poraue todo pueblo tiene derecho a
conauistor su independencia y a organizarse en
Estado soberano, seaun la voluntad de sus conciu-
dadanos". Esos principios de Lincoln relucirian
como luceros, a la luz de la Conferencia de Terri-
torios Dependientes que se ha reunido en La
Habana. 1
VI. EL ANTIEXPANSIONISTA
Todas cuantas ensenanzas nos ofrece la fecun-
da y zarandeada vida de Lincoln, -y muchas m6s
que la premura nos obliq6 a collar, como su em-
pefio creador de la Banca Nacional, ya en 1832:
su discurso sobre "la perpetuaci6n de nuestras
instituciones politicos", jurando, precisamente por
la sangre de la Revoluci6n, no violar nunca la
Corstituci6n de su pais: su concept de los dere-
chos del trabajo, en la tltima etaDa de- su vida de
estadista; aquel arrostrar valientemente la impo-
pularidad votando contra la 'declaraci6n de guerra
de los Estados Unidos a Mexico; su Ilegada a la
Presidencia por el camino de-la actuaci6n parla-
mentaria, etc., etc.- constituyen lecciones mo-
delo del hoy cubano.
Pero es que hasta su muerte represent una
advertencia hi'st6rica para nuestro present na-
cional e international. I


El asesino que agujere6 su clara cabeza de esta-
dista cometi6 un crime politico, an6logo en lo
externo, al de Stolypin, tambi6n muerto en pleno
espect6culo teatral ruso, o como el de Caserio, que
hundi6 su daga en el pecho del inofensivo Presi-
dente Carnot, o el que, a sablazos, ejecutaron sus
propios oficiales con los reyes de Servia en su pa-
lacio de Belgrado, o el que termin6 con la rom6n-
tica Emperatriz Isabel de Austria en las liricas
orillas del logo Leman, o el aue abati6 a balazos
at politico espanol Canalejas, cuando en la Puerta
del Sol madrilefia observaba las l6timas novedades
literarias, ante las vidrieras de una libreria.
Crimenes politicos, de un lado y del otro, los ha
habido siempre y en todas parties. Lincoln no ha
de ser la l6tima victim violent entire los Presi-
dentes americanos. Otro revolver an6rquico pon-
dr6 un punto final de plomo a la existencia de
McKinley. La n6mina negra de victims expiato-
rias, ofrecidas en holocaust a las pasiones poli-
ticas a ala exaltaci6n individual, desfilar6 ante
nosotros solamente con evocar el 6ltimo medio
siglo del XIX, en que muere Lincoln, o el primer
tercio del XX, en que fallece McKinley. Es un si-
niestro cortejo de espectros ensangrentados, como
los que leiamos en las histories tr6qicas de Sha-
kespeare durante nuestras closes de Literatura del
Bachillerato.
El mundo ha repudiado, unas veces ,m6s que
otras, el crime politico. S61o Ileg6 a disculparlo
un fragile espanol -el Padre Mariana- cuando
dijo valientemente: "Es licito matar al tirano".
Mas, cuando el crime politico se perpetra, como
en el caso de Lincoln, contra un estadista cons-
tructor de un regimen de progress y de advance, la
tipicidad delictiva, como dicen los juristas, ad-
ouiere una naturaleza politico-social regresiva.
Desde los autores italianos, como Sighelo o Ferre-
ro, hasta los iberos o ibero-americanos, como Ji-
menez de Asia o Soler, todo crime politico es
reputado indisculpable, cuando un Gobierno de
titulo y acci6n revolucionarias ocupa el poder. El
C6digo Penal sovi6tico de 1922 -una epoca en
aue el comunismo era todavia m6s idea que t6c-
tica, y no tenia a6n a todo el mundo libre en con-
tra- clasificaba como contrarrevolucionarios esos.
crimenes politicos.
Lincoln encuentra su G61gota en el teatro Ford;
de Washington, precisamente cuando, al igual que
to mujer de Verona, acababa de enjugar con el
6!timo paFo la faz ensangrentada de su pueblo. E!
Padre Abe, como ya merecia ser Ilamado, se dis
ponia a restaiiar las heridas de la guerra con el
b6lsamo de la uni6n de los Estados y la salvaci6n
de la unidad federal. No pudo... Pero dejaba
obierto el ancho y firme coming sobre el que cua-
renta y ocho Estados habian de juntarse para for-
mar una gran naci6n. Era precisamente el polo
opuesto opuesto de la Rusia tiranizada por c6sares
aristocr6ticos o proletarios, que harian un solo
Estado de las once naciones eslavas.
Si fuese possible aplicar al Lincoln Memorial de
Washington la misma inyecci6n aue la fantasia de
Ludwig puso en el brazo del indio cubano de su
"Biografia de una Isla", veriamos como el "Honest
Abe" desenvolviendo su sentada figure y reco-
brando su altisima talla, observaria a su Oeste








.8 DIARIO DE SESfONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES
__ ~ I


native trocado de erial en surco, en done el trigo
ofrece sus verdes barbas interminables a la navajo
del viento, mientras, al Norte, muerden el cielo
los dientes de cemento de sus grandes ciudades
industriales, y el Sur se cubre con el mar de espu-
ma del algod6n que crece libre sobre los campos:
Y Lincoln veria m6s: Veria que su formidable cati-
linaria contra el "Destino Manifiesto", se habio
hecho realidad ahora, m6s al16 de sus fronteras,
.ya que los Estados Unidos estaban gallardamente
luchando contra el expansionismo del Polk euro-
asio que no dejaba cuajar una paz ganada en la
guerra corri6n contra la ambici6n de territories, el
apetito de poder y la negaci6n de los derechos hu-
manos, que fueron las ideas matrices del que Ila-
maba Walt Whitman, 'My Captain".
Pero no podemos devolver al cosmos "aquella
poderosa estrella del Oeste", como escribiera Mar-
ti. Sin embargo, cuando nuevos "Tiranos Bande-
ras" hacen reventar las flores de sangre de re-
cientes dictaduras americanas, o cuando agresio-
nes econ6micas niegan el "good neighbor policy",
que fu6 el antecedente remote puesto por Lincoln


a la premise pr6xima de la buenavecindad de
Roosevelt, o cuando los desconocimientos de nues-
tras grandezas espirituales retornan; cuando, en
fin, por cualquiera de esos motives vuelve a haber,
noches muy negras en el cielo continental, si sa-
bemos mirar hacia "la estrella del Oeste" vere-
mos como todavia parpadea en el cielo de Ameri-
ca, avis6ndonos, como un faro, de todos los peli-
gros contra la Libertad, la Justicia y la Democra-
cia; principios por los cuales Lincoln vivi6 y mu-
ri6. Muerto y todo, para los panamericanistas de
hoy, continue teniendo vigencia aquel grito de los
esclavos de Cuba, segun la version del C6nsul
Schudfeldt:
Avanza Lincoln, avanza.
ijT eres nuestra esperanza!
(La Banda de M6sica Municipal y el Coro Nacional Cubano
ejecutan y canton el Himno a Cuba, de I. Cervantes).
Sr. President (Rod6n Alvarez): Se leyanta la
sesi6n.
(Eran las 6 y 40 p. m.).




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