Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID01718
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text





REPUBLICAN DE CUBA


DE LA


CAMERA DE REPRESENTANTES

VIGESIMO SEGUNDO PERIOD CONGRESSIONAL
PRIMERA LEGISLATURE


VOL. LXXXV.


LA HABANA


SESSION EXTRAORDINARIA SOLEMNE (7 DE DIIEMBRE DE 1948)
In Conmemoracidn de la Muerte del Mayor General Antonio Maceo y Demas
MIrtires de la Independencia

Presidentei Sr. Lincoln Rod6n Alvarez

Seta rio: Sr. Noel del Pino Perez
Sr. (arlos Fraile Goldaras


In la Presidencia Como Invitado de Honor
President Constitucional de


el Dr. R6mulo Gallegos,
Venezuela


---4-s--

SUMARIO:
La Presidencia despu6s de declarar abierta la sesi6n, y dedicar frases de saludo al Hono-
rable senior Presidente de Venezuela, concede la palabra al Sr. Fernindez Varela.-
Discurso del Sr. Fernandez Varela.-Termina la sesi6n a las 10 y 55 p. m.


NUM. 24


~_ I I_ ~
Cll~C3 I--I UI-C-Y- III


nuc~xmvu~,~-.cn.iu.~;\u.~ W ,!;irm. ;Mal -'(ilur I (~c' .. ~.. ~ ; ..


ASEM1.
Arm


II








2 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


Sr. President (Rod6n Alvarez): Queda abierta
la sesi6n.
(Eran las 9 y 55 p. m.)
Sefiores Representantes: La Presidencia, al igual
que la Camara en pleno, se honran al recibir en
su seno a una figure ilustre de nuestra Am6rica:
El Honorable senior Presidente de Venezuela, doc-
tor R6mulo Gallegos.
(Grandes aplausos.)
Aprovecha la Presidencia esta oportunidad, para
presentar al Presidente Constitucional de los Es-
tados Unidos de Venezuela, que por feliz coinci-
dencia, el h6roe cuya muerte hoy conmemoramos,
Mayor General Antonio Maceo, llevaba en sus
venas sangre venezolana, y es para esta CAmara,
motivo de gran satisfacci6n el recibir este dia, en
que conmemoramos los cubanos la caida de nues-
tros heroes, a una de las figures principles de la
democracia e intelectualidad americanas.
(Grandes aplausos. Los sefiores Representantes se
ponen de pie.)
Tiene la palabra el Sr. Angel Fernandez Varela.
Sr. Fernandez Varela (Angel): Sefior Presidente
y sefiores Representantes: Y6rguese en Tebas, a
crillas del Nilo, la prodigiosa estatua de Memn6n.
Quieta y silenciosa durante la noche, al alba, con
el beso del sol prorrumpe en palabras de saludo
a la aurora. Los viejos egipcios concurrian silen-
ciosos a su vera, respetuosos, a desentrafiar sus
destinos en el crujir de la piedra, conmovida por
el calor amoroso del Astro Rey.
A la vera de las prodigiosas humanidades fuer-
tes, en que la Historia de nuestra Patria ha sido
fecunda, debemos los cubanos desentrafiar nues-
tros propios destinos, entresacando con devoci6n,
con carifio, con calor amoroso la esencia de los
principios que inspiraron sus vidas.
No encierra este pensamiento una sugesti6n de
retorno puro y simple al pasado glorioso en la
grandeza de los espiritus y en la heroicidad de los
hechos de los hombres que hicieron la Patria por-
que no vuelve la Historia a poner el pie en la
senda ya vencida, pero cabe que conservemos la
fidelidad y la fijeza de los rumbos que sefialaron
los que hicieron la Independencia. La fijeza y la
fidelidad que guard a su cauce, la corriente del
rio por impetuosa y nerviosa que esta sea. Cabe,
que encontremos en los hechos del pasado la su,.
gesti6n, casi siempre heroica, para las actitudes
que han de plasmar y determinar el future.
Lleva consigo esta idea, sefiores, la obligaci6n
de desentrafiar el significado 6tico, la"filosofia de
vida que inspir6 a nuestros pr6ceres; porque pu-
dieramos tambi6n contemplar las figures ilustres
que hicieron nuestra historic republican a golpes
de talento,'de audacia, de sacrificio y de coraje,
de un modo c6modo y que no entrafia compromi-
sos, como quien observa a trav6s del cristal de una
vitrina una pieza de museo; como quien admiral
una casaca ilustre por el uso que hizo de ella un


patricio, o como quien contempla la pluma o la
espada con que un libertador rubric6 la indepen-
dencia de su pueblo; pero es que no son ni la
pluma, ni la espada lo que realmente interesan,
sino el espiritu con que una y otra fueron esgri-
midas por el ser excepcional capaz de sefialar pau-
tas y de fijar nuevas sendas al destino.
Este Honorable Cuerpo, esta Honorable Cama-
ra de Representantes, se reiine hoy, 7 de diciem-
bre, para rendir tribute a uno de esos series de
excepci6n: nuestro Mayor General Antonio Maceo.
Y no ha de ser ciertamente el humilde Represen-
tante que habla, quien haga de las hazafias del
General Antonio y de su interpretaci6n de las
mismas, la cosa neutral e inm6vil que necesita del
cristal que protege del polvo de la infecundidad,
o de las manos 'que remueven y registran los plie-
gues venerables de la Historia.
Con Argiiello, el nicaragiiense ilustre, consider
que "a los hombres sublimes se les honra imitAn-
dolos" con la humana limitaci6n, desde luego, que
la imitaci6n tiene que reducirse a lo que de per-
manente y universal tienen los hombres sublimes.
No nos es dable repetir'cada dia la audacia viril
de una carga al machete, ni reeditar la genial pro-
yecci6n guerrera de la Invasi6n, pero si podemos
llevar .cada dia a nuestra gesti6n ciudadana la
patri6tica generosidad y el alto y vigoroso espi-
ritu de los que, para que nosotros gozAramos la
nacionalidad libre que ellos sofiaron, hicieron dia
a dia y durante largos afios, el sacrificio doloroso
de sus vidas ilustres. *
Hemos hablado de ]a filosofia que inspir6 esas
vidas ilustres. Y es que en la existencia de todo
hombre, por humilde que 6ste sea, hay una tesis,
una forma de concebir la vida y de vivirla. Nos-
ctros consideramos, que el mejor legado del Gene-
ral Antonio Maceo es, precisamente, la tesis que
inspir6 todos los actos de su vida.
Nuestro prop6sito esta noche, es tratar de des-
entrafiar esa tesis. Antonio Maceo, significa algo
mis en la vida republican que el h6roe de la
epopeya. Antonio Maceo lleva consigo el sello de
los altos y eternos quilates del espiritu, que si
cabe, agigantan aim mas su figure audaz de lu-
chador incansable y de guerrero valeroso. Anto-
nio Maceo no es una de esas piezas de museo, a
las que haciamos referencia y a las que se admira
por lo que fueron simplemente, porque Antonio
Maceo tiene el vigor de la lecci6n de present,
lecci6n de conduct y lecci6n de pensamiento para
todos los cubanos que hoy viven, se agitan y lu-
chan por el bienestar patrio.
Al iniciar tan dificil prop6sito, vienen a mi
mente los pfrrafos que a modo de pr6logo dedica
al 1,\tor en sus "Tratados politicos" el clasico Bal-
tasar Graciin, para reconocer lo dificil que result
la tarea de reconstruir un var6n gigante con un
discurso enano, y lo arduo del empefio de relatar
con breves periods, inmortales Jhechos.
Afiora GraciAn -y yo con 1l- la prudencia de
Seneca, la sagacidad de Esopo, la belicosidad de
Homero, de Arist6teles el don de la Filosofia y
de Ticito el sentido politico, para que "copiando











DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 3


algunos primores de tan grandes maestros, hacer
el intent de bosquejarle h6roe y universalmente
prodigio".
Porque, asi como el escultor no tiene por mission
trazar una figure simplemente, sino emancipar de
entire las frias garras de la piedra una forma in-
mortal, asi nosotros, nos hemos impuesto como
deber el contribuir a poner de relieve la persona-
lidad civica del gran caudillo, con el apoyo de la
verdad y del amor. Del amor, porque los mArtires
tienen que ser amados para ser eficaces. Del amor,
porque al ser el amor la forma mas alta del cono-
cimiento result la senda mis cierta, para esta-
blecer la persohalidad que buscamos.
En la mitad del dia 7 de diciembre de 1896, en
el mediodia del 7 de diciembre de 1896, anocheci6
en nuestra Patria. Maceo muri6 en ese mediodia
de sombras, pero el chorro de luz y de glorias que
fu6 su vida no se opac6 con su muerte, porque
nunca permit Dios que las luces que entire los
mortales noblemente arden, se extingan totalmen-
te. Maceo nos leg6 como los dem6s mA'rtires de la
Patria, las mejores esencias de su espiritu y asi,
nos olvidamos de su muerte en aquel aciago me-
diodia de 1896 para dedicar a su vida, y a la de
los muchos heroes que con 61 o como 61 cayeron,
el homenaje de nuestro entendimiento rendido a
sus normas mejores.
Vamos al tema que nos hemos propuesto, para
tratarlo con rigor exento de estridencias, como co-
iresponde a la ocasi6n y al pr, ''l.it:., sin que ello
signifique actitud indiferente a las cuestiones que
suscite. Ni hemos de encastillarnos en prejuicios,
ni hemos de ser esquivos a la realidad.
II
Pensaba Goethe, desacertadamente a nuestro
juicio, que el orden era preferible a la justicia,
dando en olvido que la injusticia es el peor de los
des6rdenes. En cambio para San Agustin, la paz
es la tranquilidad del orden just.
Dos posiciones contrapuestas en las que se adivi-
nan, por una parte, el hecho material del orden f
cualquier precio, aun a costa de la justicia y que
presupone la fuerza; de la otra, el hecho spiritual
de la paz que se asienta tranquil y s6lidamente
sobre el concept de lo just. Dos concepciones,
dos posiciones contrapuestas hemos dicho, mate-
rialista la una y espiritualista la otra.
Ahora bien, es de Maceo la frase: "Mientras haya
en Cuba un agravio que vengar y una injusticia
por deshacer, la Revoluci6n no habr6 terminado",
luego para Maceo F--concepto espiritualista que
entronca con una de las cumbres del pensamiento
cristiano- no puede haber paz, no puede haber
el orden que la Revoluci6n trastorna mientras sub-
sista la injusticia.
Y nosotros que tratamos de encontrar en Maceo
esa tesis de vida que todo hombre, por humilde
que sea, tiene como guia en sus acciones, no duda-
mos en afirmar que en Maceo existe una concep-
ci6n espiritualista de la vida, que lo consagra como
h6roe de un ideal 6tico, como el h6roe del ideal
de la justicia.


Maceo tuvo el ideal de la justicia como centro
de su vida indiscutiblemente. El ideal de la justi-
cia lo lleva a pelear contra Espafia. El ideal de
la justicia lo lleva a querer que impere esa virtud
en las relaciones entire las razas. El ideal de la
justicia lo lleva a fallar ain en contra de sus hom-
bres, a favor de sus enemigos de armas.
Asi, cuando necesita expresar c6mo ha de orga-
nizarse la Repiblica por la que conspira y lucha,
esboza una Repuiblica en la que se realize el ideal
6tico de la justicia y como tal la expone a Marti
en enero de 1887. "La Repiblica -dice Maceo-
organizada bajo s61idas bases de moralidad y jus-
ticia es el iinico gobierno que garantizando todos
los derechos ciudadanos sea a la vez su mejor sal-
vaguarda con relaci6n a sus justas y legitimas
aspiraciones, porque el espiritu que lo alimenta y
amamanta es todo de libertad, igualdad y frater-
nidad, esa sublime aspiraci6n del mArtir del G61-
gota, que acaso ut6pico aun, a pesar de dieciocho
siglos de expresada, llegarA a ser mafiana, a no
dudarlo, una hermosa realidad... Inquebrantable
respeto a la Ley, pues, y decidida preferencia por
la forma republican; he ahi concretado mi pensa-
miento politico; esos son, han sido y serAn siempre
los ideales por lo que ayer luch6 y que mafiana
me verin cobijarme a su sombra, si la Providencia
y la Patria me llevan nuevamente al cumplimiento
de mi deber."
Esos son, segun el mismo Maceo, sus ideales.
Sabemos que, contra el sentido de esa expresi6n
y de su pensamiento, se ha tratado de presentarlo
a veces como el element human de un mero pro-
ceso econ6mico de la colonia; se ha tratado de em-
pequefiecer la labor del hombre convirti6ndolo en
mero instrument de la colectividad y de las fuer-
zas ciegas del destiny. Sabemos que se le ha pre-
sentado como un factor en un process materialista
mis, que tiene su papel mas o menos destacado en
un vulgar process inexorable de ]a Historia.
Los que asi lo juzgan nos recuerdan uno de aque-
llos cuentos escandinavos de Andersen, en que un
chicharo verde, porque vivia en su vaina verde
tambi6n, crey6 que todo el mundo era verde, o
como lo explica Ganivet, que algunos quieren in-
terpretar a los demas hombres, no por lo que los
demas hombres son, sino por lo que ellos descu-
bren en si mismos.
Lejos del desvio de esas interpretaciones, vivi6
el Mayor General con la tension y la inquietud
de su finisimo espiritu puesta en la gran direcci6n
de su vida, y no hemos dicho en vano que su ideal
de justicia lo llev6 a pelear contra Espafia, pues
indignaba al ilustre patricio la injusticia de la
prioridad de los espafioles en Cuba. "Los espaflo-
les que aun nos son hostiles -declara al terminar
la Invasi6n- se converting en simpatizadores de
nuestra causa, cuando conozcan, como'lo han hecho
ya otros muchos, que la Revoluci6n s6lo propende
a derrocar la dominaci6n de sus components ofi-
ciales, y de ningiln modo arrojar a los hijos de la
Peninsula fundidos con nosotros en la vida social,
y a los. que deseamos verlos compartir tambi6n en


i i


~..---*'










4 DIARIO DE bSSl rl ES DE LA CAMERA Il'; REPRESENTANI'T'ES


la vida political, sin la prioridad injusta que hasta
ahora les ha sido concedida."
Poco en verdad valdria el sentimiento de indig-
naci6n del TitAn por la "prioridad injusta" de que
gozaban los espafioles, si 61 por su parte resultara
participe o consentidor de injustas prioridades
para los criollos en pie de guerra. Por eso, resultan
tanto mas hermosas las piginas de'las "Cr6nicas
de la Guerra", en las que Mir6 relata aquel bello
episodio del Coronel de Voluntarios, que habiendo
dado muerte a un soldado de la Invasi6n en los
umbrales de la casa que habitaba con su familiar,
fu6 conducido ante Maceo. Al comprobar 6ste que
la muerte se habia producido en defense del honor
familiar, otorg6 al enemigo prisionero no s61o la
libertad, las armas y un salvoconducto, sino el su-
premo galard6n de su mano generosa y gallarda.
Aquel gentil .estrech6, reafirmaba el perfect amor
a lo just de quien, en campafia, siendo sehor y
duefo de sus decisions, era capaz de juzgar en
contra de su interns y el de los suyos, en favor de
un enemigo honorable.
Este General de juego limpio y diafano; este
military de lealtades y visera levantada; esta deci-
dida voluntad libertadora de objetivos claros y
honrados; este soldado eficiente; este ciudadano
que combatia por imperioso deber de conciencia;
este Maceo incahsable, de un ardor en la lucha
digno en verdad de la causa a que se consagraba,
tiene en el ideal 6tico de su vida que tratamos de
subrayar, una nota trascendente que se escapa
como un grito de su carta a Marti, en enero 15
de 1887: "Protestar6 y me opondr6 hasta donde
me sea possible a toda usurpaci6n de los derechos
de una raza sobre otra, viniendo a ser 6sta, mi
resuelta actitud, una garantia para todos."
Una garantia para todos, blancos y negros, la
resuelta actitud de Maceo, porque su prop6sito
es de justicia. Justicia para el negro, como para el
blanco, y asi, a pesar de la coincidencia doctrinal
de Jose Antonio Saco y de Luz y Caballero clama
contra Luz y Caballero, y se pregunta d6nde esta
la grandeza de Saco, porque no concibe grandeza,
ni espiritu levantado cuando el talent y la in-
fluencia no se utilizan total y decididamente en
beneficio de todos en general y en especial, de
los que sufren algfin despojo injusto. Y despojo
injusto de su dignidad de hombre, sufria el negro
esclavo.
III
Maceo es antiesclavista. No es el mulato, ni el
riegro antiesclavista como cosa de raza. Es el hom-
bre, pleno del sentido de la dignidad del hombre
de cualquier raza que este sea. Es el hombre, con-
secuente con una tesis de vida, que se manifiesta
contra la injusticia, sea cual sea la forma que esta
adopted, y por eso afirmamos -es otro paso en el
desarrollo de nuestra tesis- que el Maceo que
hemos proclamado como h6roe de un ideal etico,
ni es, ni puede ser clasista o racist.
Queden los racismos inferiorizantes,- como feo
caldo de cultivo de todos los materialismos. Ni el
blanco, ni el negro son buenos o malos por el


color, sino por sus actitudes y su proceder frente
a la vida y sus problems. No es bueno el negro
que se disminuye a si mismo por el hecho de serlo,
como no es bueno el blanco cuyo inico titulo estA
en el color de su piel.
"La fortune de los pueblos -decimos con Rus-
kin- no reside en los filones de metales preciosos,
sino en los rios de pirpura que circulan por sus
venas" y rios de pfirpura circulan lo mismo bajo
una piel blanca que bajo una piel morena. No es
el hecho histol6gico el que nos une o nos separa,
sino el alma inmortal que tiene virtudes y no
colors.
La unidad de nuestra raza sin colors, la pureza
de nuestra raza cubana y criolla radica y tiene su
base mis firme, en la comunidad de nuestros idea-
les, en la comunidad de nuestros intereses, en el
comun vivir y en el comuin sufrir de nuestro pue-
blo; y su grandeza, la grandeza de nuestra raza
cubana esti, no en los ejemplares anat6micos, sino
en nuestra capacidad de trabajo, en nuestra ca-
pacidad de independencia y en la s6lida integridad
moral que caracterice nuestro espiritu.
No dudo en afirmar que asi lo entendi6 Maceo,
mulato insigne, porque esa es la idea que vive en
estas frases suyas: "...a los mios les dir6 que nunca
pidan nada a titulo de la piel: que lo pidan por las
virtudes que deben enaltecerlos y por el patriotis-
mo que debe unir a todos los cubanos."
No es racist, no. 1l mismo lo afirma, en su
carta al Presidente de la Repiblica en armas,
desde el campamento de Barigua (16 de mayo
de 1876) en la que protesta en6rgicamente, con
todas sus fuerzas, para que ni ahora ni en ningin
tiempo se -le consider partidario de ese sistema,
ni menos se le tenga como author de doctrinas tan
funestas".
Parece con estas frases estar juzgando la crisis
actual del mundo. Doctrinas funestas llama a los
racismos ,o clasismos de cualquier clase, y doctri-
nas funestas efectivamente han sido, puesto que
no es la falta de inteligencia, ni de riqueza, ni de
ticnica, ni de habilidad la que nos ha arrojado al
actual caos mundial, sino la falta de unidad y la
carencia de amor de los que han predicado o pre-
dican clasismos y racismos insalvables.
Clara y didfana es, pues, la actitud de Maceo en
el problema racial. No es un conformista, no es
un hombre que pueda ver con tranquilidad los
atropellos que se cometian contra sus hermanos
de raza.
Es tan contrario a estos abuses que no puede
admirar -como hemos dicho- a Luz y Caballe-
ro porque no era bastante artiesclavista; porque
siendo un adversario doctrinal de aquella institu-
ci6n monstruosa, durante toda su vida mantuvo
esclavos en su casa.
Pero cuando Maceo se yergue ante los abuses
cometidos contra el negro, no lo hace ciegamente,
con un concept racist, no lo hace como el lider
clasista que cree que siempre debe defender a los
suyos con raz6n o sin ella; lo hace porque es un
hombre cuya vida gira en torno del ideal 6tico de
la justicia y, cuando defiende a sus hermanos de









raza, no es porque sean los suyos, sino porque cree
que tienen toda la raz6n. Por eso su lecci6n es
universal y vale para todos, para el cubano negro
y para el cubano blanco.
En Cuba hemos alcanzado, sin duda, en las rela-
ciones inter'-raciales uno de los mas altos niveles
de convivencia del mundo, pero todavia queda mu-
cho por hacer. Y ante el acto injusto, verificado
en contra de un negro por motivo del color de su
piel, el ejemplo de Maceo nos ensefia a todos, a
negros y blancos, a condenar ese acto con toda
energia, no en nombre de la lucha de classes o de
la lucha de razas, sino precisamente frente al
antagonismo racial, en nombre de la fraternidad
y la justicia.
Racista, un Toussaint Louverture que escinde la
humanidad en facciones para colocarse 61 mismo
como el primero de una de ellas, y asi, cuando se
(!:1.-. a Napole6n Bonaparte, su misiva va "del
primero de los negros al primero de los blancos".
Racista, aquel Presidente Salom6n de Haiti que nq
duda en armar celada a [\i:.cb-. para darle muerte
y de quien el mismo Maceo dice que "odia a los
hombres mas por el color de su piel que por el
mas o menos extravio politico de cada individuo".
Racistas o clasistas los que escinden la humani-
dad en facciones irreconciliables, para --echando
sobre las facciones todos los odios y resentimien-
tos-- lograr el clima de violencias y de luchas de
las que inicamente han de ser -..,,-liitL iu.,, sus
provocadores y agents.
Racistas o clasistas los que dividen y separan,
y para dividir y separar, difaman y cuando pueden
persiguen; pero jamAs aquel cubano entero, sin
mas raza que la que le di6 su condici6n de criollo
virtuoso que le hizo decir: "siempre estar6 al lado
de los interests del pueblo, uno e indivisible", para
afiadir: "nunca se mancharA mi espada en guerras
intestines, que harian traici6n 'a la unidad interior
de mi patria, como jams se han manchado mis
ideas en cuestiones pequefias".
IV
"JamAs se han manchado mis ideas en cuestio-
nes pequefias." Dificil afirmaci6n para ser soste-
nida por un hombre, quienquiera que este sea,
despu6s de haber vivido sencillamente. CuAnto
mas dificil, para ser sostenida por el military, o el
politico, de vida intense y agitada. Pero ahi esta
la afirmaci6n ii-iacci:i, y en la afirmaci6n, un pilar
mas para la figure del heroe del ideal 6tico, que
tratamos de ir dibujando.
Maceo tenia un prop6sito. Un prop6sito feliz de
audaces vuelos y a 61 habia dedicado su vida inte-
gramente. Lo habia hecho formula la impar Ma-
riana Grajales, con gentil intuici6n prof6tica, en
el juramento ya famoso. Crucifijo en mano, la voz
cobra ecos de mandate hist6rico: "Arrodillense
todos; t~i tambi6n, Marcos, y juren ante Cristo
que luchar6n hasta morir por la independencia de
Cuba."
En este juramento dificil, que, con sentido de
misi6n augusta, en6rgica y militant, palpit6 en
toda la vida de Antonio Maceo, se encerraba el


ideal de su vida: la independencia de Cuba. Ahora
bien, para el h6roe, para el hombre que jamAs
habia manchado sus ideas en cuestiones pequefias
s6lo habia un camino para realizar ese ideal; y
era el camino recto y just de las claridades y de
las noblezas.
Dice Manuel Bueno que "la igualdad del ideal
no basta para que dos hombres fraternicen. Es
precise que est6n de acuerdo en los medios de
.1,'i t ;i,.1 1I, Y la Historia no es mAs que la prue-
ba evident del aserto. Si pudi6ramos prescindir
de la naturaleza divina de Jesucristo, pudi6ramos
quizA encontrar en su obra estrictamente humana,
un ideal en alguin punto parecido al de Carlos
Marx; sin embargo, ique infinita distancia entire
ambos! Si quizA el ideal pudiera concederse como
parecido, los medios los sitian en polos diametral-
mente opuestos, pues si para Cristo los caminos
son de amor, para Marx no hay m6s sendas que
las del odio. Y asi, uno y otro, polarizan los anti-
podas del mundo modern.
Antonio Maceo quiere la independencia de Cuba,
pero su claro concept moral '.;~t,.idii-- esa ansia,
a la que han jurado sacrificar la vida, a los medios
honestos en los que refuljan una vez mAs los altos
valores de su concepci6n espiritualista de la exis-
tencia. Si quisiera identificarse en alguna figure
S-.C II.. la representaci6n del ideal nacionalista y
llegaramos, por su brillantez, a depositar esa re-
presentaci6n en Npi:l~-rk Bonaparte, en ningin
moment podriamos afirmar que Antonio 1\la:cc.
es un h6roe del ideal nacionalista al modo napo-
le6nico.
Bonaparte busc6, si, la independencia y la gran-
deza de su. pais; pero en su blisqueda los atajos
tortuosos no le fueron ajenos y, no le resultaban
.. : !-!i:,, las justificaciones de los medios por los
tl, it, pretendidos.
No existed en Maceo ni tergiversaci6n ni duda
possible: la independencia, la libertad de Cuba, eran
su fin hasta el precio de la vida; pero, siendo capaz
de ofrendar su propia vida, que es el mAs alto pre-
cio personal, no era c.i.! de romper una line
6tica indestructible, buscando salidas faciles a tra-
v6s de expedientes innobles.
El hecho que nos respalda no puede ser mas
significativo, ni mas hermoso. Martinez Campos
era el hombre en el cual Espafia habia puesto sus
esperanzas de paz. La muerte del General Marti-
nez Campos seria un rudo golpe para la causa
espaiola, y algunos jefes cubanos organization el
complot que, pendiente de la voluntad de Maceo,
debfa proporcionar a la causa mambi el fortaleci-
miento indispensable despu6s de lo sucedido en el
Zanj6n. La respuesta de Maceo no podia hacerse
esperar, y en carta a Flor Crombet dice toda su
doctrine de 6tica y limpieza: "Desde que me en-
- ,.,.;i,- herido en Loma de Bio, se me dijo que
el General Diaz, el jefe de esa Brigada y otros,
tenian el plan de asesinar a Martinez Campos, y
al efecto tenian ya hombres pagados para lievar
la empresa a cabo; aunque estaba grave quise con-
tribuir a que no se realizara, creyendo que los
cubanos, con ese hecho, se harian mas pequefios,


DIARI I 11)11 DE LA i. iA I DE Rk I'l; I-A I.% 1







6 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPiI ESE'NTAN'.ti,'.


y en particular escribi a usted temiendo que su
nombre se confundiese con los de aquellos que no
presentaron el cuerpo a las balas, y que apelan a
tan reprobable medio." Y continma: "Aqui las pri-
meras personas que se reunieron a mi, tocaron el
asunto, parece que con ej fin de que yo apelase a
tal infamia; no se atrevieron a proponerme nada,
pero lleg6 a mi conocimiento que pretendian que
yo trancase al General Campos el dia de la confe-
rencia; lleneme de indignaci6n cuando lo supe, y
dije que el hombre que expone el pecho a las
balas y que puede ir al campo de batalla a matar
a su contrario, no apela a la traici6n y a la infamia
asesinindolo, y que aquellos que quisiesen proce-
der mal con este senior, tendrian que pisotear mi
cadaver; no quiero libertad si unida a ella va la
deshonra."
He ahi, una muestra mas de la concepci6n eti-
cista de la vida en Maceo.
A la vez he ahi la doctrine recta y valiente de
uno de los mas valientes gestores de la indepen-
dencia nuestra, sobre el crime politico. Doctrina
que es estimulo y alivio para.los que hemos escu-
chado con asombro en este mismo Hemiciclo de la
Camara de Representantes, en este recinto sede de
la ponderaci6n, del equilibrio y de la legalidad, no
ya justificaciones, sino aun defenses del crime
politico. Sirvan los claros concepts del Mayor
General Maceo como de corriente limpida que
borre y que diluya los ecos de las voces que son
como manchas de la confusion, del error y de la
violencia.
V
Asi como en torno al tronco las ramas van sur-
giendo, en torno a la idea maceica preponderance
de la justicia, otros elements; otros principios
que perfilan la maxima figure de nuestra epopeya
-segdin hemos dicho- como la lecci6n de pre-
sente mas eficaz para todos los cubanos.
Ahora fu6 una lecci6n de limpieza en los proce-
dimientos dentro del clima de violencias de la gue-
rra. Despu6s, sera la : l-l ..l -.o. en el ambiente
sereno de la paz, el program civico de la correc-
ci6n y perfecci6n ciudadanas. Dos han sido los
grandes defects de la era republican: la concu-
piscencia del dinero y la concupiscencia del poder.
Para ambos tiene Antonio Maceo la ejemplaridad
de su ejecutoria ideal.
Escribia Jose de San Martin, el santo de la es-
pada, libertador de Am6rica y h6roe de los Andes,
que al saber de la revoluci6n en su pais, y al
abandonar su -fortuna, su modo de vivir y sus
esperanzas de vida, s61o sentia no tener algo mas
que sacrificar al deseo de contribuir a la libera-
ci6n de su Patria y reafirmaba su pensamiento
en carta a Artigas y Estanislao L6pez: "Paisanos
mios: el verdadero patriotism, en mi opinion,
consiste en hacer sacrificios."
Facil el paralelo de los dos libertadores. El mi-
litar genial que atraves6 los Andes, y el ciudadano
patriota que, puesto en military, realize la hazafia
invasora, tienen algo mas en comin que la intui-
ci6n gloriosa de los grandes hechos guerreros.


Tambien Maceo entiende que el patriotism con-
siste en hacer sacrificios. "Lucho conmigo mismo,
porque al tender un deber abandon otro", escri-
be a su amigo Alejandro Gonzalez, desde Costa
Rica, y esa lucha consigo mismo no es mis que
su reiterada renuncia a sus intereses 'personales
y familiares, en pro de los superiores intereses de
14 Repulblica.
En Antonio Maceo, el desprendimiento economi-
co por la causa independentista tiene las dos face-
tas de la maxima perfecci6n; si por una parte su
dinero y hacienda estaban al servicio de la Repil-
blica, por otra, su sensibilidad exquisite de hombre
honrado repelia con todo su vigor moral y toda su
exiergia fisica, los repetidos intentos de soborno del
gobierno espafiol, deseoso a today costa de lograr
la paz.
El insobornable ciudadano reconocia que ocasio-
nes no habian faltado: "Ese hombre no recuerda,
sin duda --ha de exclamar en Haiti-, que yo, por
despreciar gruesas sumas de dinero que en otra
6poca pude percibir del gobierno de Espafia, me
encuentro hoy pobre, pero con la frente altiva don-
dequiera que me presente"
Y el recuerdo de la guAsima, de donde estuvo
a punto de colgar a aquel desdichado mensajero
de soluciones econ6micas en los Mangos de Bara-
gua, seguramente cruzaba por su memorial.
Costa Rica, Honduras y Jamaica, han de ser tes-
tigos de sus desprendimientos, que nunca han de
ser mayors quiza que los que hizo en su misma
tierra oriental. Y si el patricio suramericano la-
mentaba el no tenernada mis para dar, el patricio
cubano despu6s de sacrificar su pr6spera colonia
"La Mansi6n" tuvo la honra de poder decir a su
esposa, visperas gloriosas del 95, la sencillez heroi-
ca del siguiente mensaje: "Escribo a don Eduardo
para que te ayude con recursos, hasta que tu ne-
gocio te permit pagar tus compromises y los que
yo dej6 ocasionados por esta expedici6n, que por
ser de la Patria es 16gico que yo cargue con ellos,
ya que no puedo hacer otra cosa con relaci6n a lo
much que ambiciono servirla."
Si "el honor consist en servir sin vanidad, sin
escatimarse hasta la ultima consecuencia", como
afirma Koestler en "El cero y el i linii.", no du-
damos en proponer como prototipo del honor, al
que no satisfecho en servir sin interns, rindid la
funci6n de servicio sin vanidad, y "sin escatimarse
hasta la iultima consecuencia" despu6s de entregar
la vida, no dud6 en ofrendar la muerte.
Consciente de su responsabilidad directriz, nun-
ca permiti6 Maceo que debilidad alguna, ni con-
veniencia ninguna, condicionara su interpretaci6n
o su participaci6n en los hechos hist6ricos de los
cuales fu6 indiscutible eje, aunando al desinter6s
del dinero, el evidence y manifiesto desinter6s del
poder.
"De mi no se ocupen: yo voy a done me man-
den, porque, como cubano que soy, estoy obligado
a todo." Y esa respuesta que antecede a Jimagua-
yf, fu6 eco y voz de cien respuestas similares, de
modo que quien pudo haber sido todo, no fu6 mas








DIARIO DE SESIUN L:- DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 7


que lo que exigi6 la march misma de la Revo-
luci6n.
VI
Y la Revoluci6n exigia de Maceo, no un solda-
dote mand6n, ambicioso y confundido, sino que
exigia el modelo del ciudadano en la guerra, que
es el HEROE.
El military que march a la guerra esta en su
oficio, y si no da mas de lo que debe, cumple con
una obligaci6n sencillamente. En cambio, el ciu-
dadano que "en donde no cabe mis alternative que
escoger entire la cobardia y la volencia, escoge la
violencia" (Gandhi), esta en el camino de todas
las heroicidades, y su pie esta 1-i ..,ii.. el dintel de
las pdginas grandes de la Historia.
SEnti6ndaseme bien. No estamos incurriendo en
contradicci6n, cuando de acuerdo con la sentencia
del gran pacifista Gandhi, estamos escogiendo la
violencia heroica, si la otra alternative es la cobar-
dia; porque no se trata de la violencia agazapada,
viscosa y artera del pistolero que asesina a man-
salva, o del terrorist que se mueve en la sombra,
sino de la violencia limpia y ensalzable de los
hombres que defienden a cara descubierta su Pa-
tria o su Fe, y con su Patria y su Fe, su indepen-
dencia y sus principios.
Flor de heroes, aquella ciudadana ejemplar que
fu6 Juana de Arco. Flor de heroes este ciudadano
ejemplar que es Antonio Maceo.
Flor de heroes, porque en su innato sefiorio 11e-
van la fuerza incontrastable de no tener que man-
dar para ser obedecidos; y porque en su grandeza
arrancaron el secret del le6n, cuyo valor no nece-
sita ser examinado para ser reconocido.
Flor de heroes, porque en su generosidad de
espiritu persuadieron sin hablar y arrastraron sin
elocuencia; y porque en la exquisitez de su cora-
z6n, floreci6 el divino prodigio de la atracci6n y
de la simpatfa.
Antonio Maceo fue el modelo del ciudadano en
]a guerra. Rl mismo se define: "Yo soy el ciuda-
dano que viste el traje del guerrero", pero no era
precisamente el traje la caracteristica.
Que Maceo fu6 hombre de valor ejemplar no es
menester ponderarlo, pero si es menester aquilatar
las notas de su valor. Valor no es s6lo impetu,
pues el impetu puede ser irresponsible y el valor
siempre es consciente. En Maceo no hay impetu,
en Maceo hay valor. Valor no es s61o audacia,
pues la audacia sola puede ser el escape de la des-
esperaci6n. En Maceo no hay audacia, en Maceo
hay valor.
La bravuconeria y el escandalo, no son la exal-
taci6n generosa del valiente. VMaceo no es bravu-
c6n, Maceo es valiente. La firmeza y decision del
valeroso, no es la obstinaci6n irritable del obce-
cado. Maceo no es obcecado, Maceo es valeroso.
Antonio Maceo fui el modelo del ciudadano en
la guerra, no ya por sus acciones guerreras innu-
merables, sino por la grandeza natural de su bi-
zarria. Sus campaias, tantas veces realizadas a
contrapelo, estin tocadas por el algo iL.l.linil.c.
de los elegidos de la gloria, que no es s6lo el aque-


lio de la valentia y el talent, sino la gracia y la
gallardia, el gesto y el lucimiento.
Llama la atenci6n la actividad incesante del
General Maceo, "...para mi no se ha hecho la tran-
quilidad", repite. Y las buenas circunstancias, y
las circunstancias malas lo sorprenden siempre
agil, a lomos del caballo o en su inquieto peregri-
naje revolucionario del destierro. Su actividad,
que le acre'dita una calidad nueva como modelo
de ciudadanos en la guerra, es su respuesta pric-
tica a una vieja cuesti6n doctrinal.
"El fuerte crea sus propios acontecimientos"
(Alfred de Vigny) y el d6bil sufre la suerte que
le impone el destino. No existen las circunstancias
adversas para el luchador incansable al modo ma-
ceico; con armas o sin ellas, con mis hombres o
con menos hombres, su dnimo siempre dispuesto
y su coraje arrebatador fueron capaces de trans-
formar las derrotas en victorias.
Lecci6n de guerra y de paz es su lucha llena
siempre de fervor y esperanza contra las circuns-
tancias. Para los apocados de espiritu, para los
aspirantes a la felicidad c6moda sin luchas, para
los que albergan una ilusi6n de Patria cada vez
rias feliz y perfect, pero sin esiuerzo, para los
de la queja eterna de inconformidad por imper-
fecciones presents, la ensefianza del Titan, rutila
en el firmamento patrio: "...para mi no se ha hecho
la -ranquilidad".
Para los que entienden que es obligacion parti-
cipar en la Historia, s61o cuando las cosas y las
circunstancias vienen bien dadas, la replica cor-
tante de la vida del h6roe seiala la obligaci6n
perenne de ataque o de servicio, jams de indi-
ferencia.
Los te6ricos afirman que las figures pr6ceres
no se deben enteramente a si mismas, pues se
forjan y modelan en un ambient concretisimo
que, por previo y divers, les es ajeno. Pero Maceo
con su replica de vida, con su. respuesta practice
a la vieja cuesti6n doctrinal, vendra en apoyo de
Carlyle a sostener la decisive influencia de los
Heroes en la Historia y a decir con Bainville que
si "la casualidad y la fuerza de las cosas influyen
much en la vida y en el destino de las naciones,
no es menos grande el influjo en ellas de la volun-
tad y de la acci6n de los hombres".
Cien millones de pesos de cr6dito vot6 el Con-
greso espanol; cuatrocientos mil hombres habia en
pie de guerra y mandibanlos cuarenta y dos bri-
llantes generates y todo ello no fu6 suficiente para
contender al pufado de hombres, que con Maceo
' frente hicieron la Invasi6n. Eran las armas y la
tecnica y la organizaci6n, frente al coraje y ]a
voluntad de veneer.
Y es que el Maceo "h6roe", no puede despren-
derse en la guerra de su concepci6n espiritualista
de la vida, y tiene su vision espiritualista de la
guerra. Y carecera de una tdcnica, sera escaso el
factor human, pero estara abundante y hasta so-
brado, ese otro element fino como la lluvia fina
que no se cuenta con cifras, ni se mide con hu-
mana media, pero que conquista voluntades, que
galvaniza las aspiraciones de un pueblo y que en


'


A1








8 DIARIO DESESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


definitive gana las batallas y conduce a los ej6r-
citos; estara abundante y hasta sobrada una moral
de lucha.
Visi6n espiritualista de la guerra en un Maceo,
a quien no mueven ni el odio ni la envidia, sino
los mas nobles y sublimes estimulos que puedan
mover a un hombre: el puro amor a la Patria y
el honor al juramento prestado.

VII
Comenzamos este discurso con una lejana evoca-
ci6n. Remontamos el Nilo y nos asentaros en
Tebas. Por fidelidad a la ciudad que nos brind6
la imagen apta para comenzar nuestra ya larga
oiisquisici6n, a ello volveremos para darle fin.
Cuenta el viejo Eliano, que las abejas de Tebas
iban a libar miel en los labios del joven Pindaro.
Nosotros consagramos esta noche, cada afio, para
libar como las abejas de Tebas, en la miel exqui-
sita y preciosa del patriotism de los hombres que
hicieron la Patria.
De entire esos hombres, por tradici6n en esta
noche hemos escogido al Mayor General Antonio
Maceo, como uno de los cubanos en que -segin
deciamos al principio- debemos desentranar nues-
tros destinos por la luz que imparten los princi-
pios que inspiraron su vida.
Fu6 nuestro prop6sito poner de relieve la gran-
deza de Antonio Maceo, no ya como uno de los
factors que precisaron fisicamente los contornos
de nuestra independencia, sino como la de uno de
esos series de privilegio, capaces de precisar el con-
torno spiritual de una generaci6n o de un pueblo.


Maceo tuvo la intuici6n genial de comprender
la sustancia, la sangre y el ansia do los cubanos
que con 61 convivieron, y por esa ansia vivi6 y
muri6. Su vida fu6 esforzada y nobilisima, y su
trayectoria, rubricada con el machete de sus hom-
bxnes, no tuvo mas ingredient que los que han
eternizado las mis hermosas acciones humans: su
probidad y sus deseos de justicia.
A nosotros, cubanos de hoy, nos toca continuar
su mision augusta, llenandonos de su mismo entu-
siasmo y decision. l luch6 por la independencia
nuestra, y en torrio a nosotros, peligra hoy la inde-
pendencia del mundo, puesta ya en entredicho por
todas las mentiras demag6gicas, gritadas y soste-
nidas por todos los imperialismos gigantescos que
se disputan el porvenir del mundo.
A nosotros, nos toca poner frente a la agitaci6n
demag6gica de hoy, la misma fuerza moral, la mis-
ma fuerza de la verdad, la misma fortaleza de
espiritu que 61 supo poner a la agitaci6n dema-
g6gica de ayer. Y para eso, es menester que no
pongamos su estatua ecuestre tan alta, que no
queden sus huellas, ni su vigilancia. Es menester
que sobre su caballo, siga haciendo la invasion
de esta tierra, suya y nuestra, para que oigamos
Sesonar en la noche alta, el largo galopar de su
inquietud patria en nuestros corazones.

He dicho.
Sr. President (Rod6n Alvareiz): Se levanta la
session.
(Eran las 10 y 55 p. m.)




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