Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
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Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID01687
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text

REPUBLICAN DE CUBA


DIARIO


DE


SESSIONS


DE LA


CAMERA DE REPRESENTANTES
VIGESIMO PRIMERO PERIOD CONGRESSIONAL
PRIMERA LEGISLATURE
VOL. LXXXIII LA HABANA NUM.33
Sesi6n Solemne de la Camara de Representantes, celebrada
el dia 7 de Diciembre de 1946 en honor del Lugarteniente
Mayor General Antonio Maceo y Grajales y dem6w
martires de la Independencia.


PRESIDENTES: Sr. Ruben de Ledn Garcia.


SECRETARIES: I


Sr. Segundo Curti Messina.
Sr. Sebastian Beltran Moreno.


SUMARIO
A las 9 y 10 p.m. el Sr. President abre la sesi6n, (PAg. 2). Discursq. del efior Roberto Gareia IbAfSez, (Pdg. 2).
La Presidencia da por terminado el acto a las 10 y 6 p.m.








2 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA
... 1


Sr. President de Leon Garcia): Ee abre la
selsi6n solemne.
Eran las 9 y 10 p.m.)

Tiene la palabra el Representante Roberto
Garcia Ibafiez. La Presidencia ruega al senior
Garcia Ibafiez que venga a ocupar un lugar en
el estrado presidential.;

SR. GARCIA IBANEZ (ROBERTO) : Sr. President
y sefiores Representantes: Hoy hace medio siglo
que la tragedia grab6 para siempre, en las pigi-
nas -de la Histo in cubana, el nombre de San,
Pedro, lugar que, por lo demis, no habria mere-
cido el rango que el hecho tragico le confiere.

Cay6 en San Pedro, Provincia de La Habana,
el 7 de Diciembre de 1896, el Lugarteniente Ge-
neral del Ej6rcito. Libertador, Antonio Maceo y
Grajales, y este desplome fuB, sin duda, el acon-
tecimiento que mas en lo hondo conmovi6 la en-
trafia de la Patria.

Ha querido la Repdblica, en cuya demand en-
treg6, la vida el adalid, hacer de cada 7 de Diciem-
bre, dia en que se venere la memorial de todos
los caidos en la 6pica contienda libertadora, y
la Camara de Representantes, en el acuerdo qui-
zAs mis enaltecedor de, su existencia, dedica cada
afio, en este dia, unar sesi6n solemne a la conme-
moraci6n del magno event.

La primera de estas sesiones que efectu6 la
CAmara, tuvo lugar el 7 de Diciembre de 1909
-el afio de mi nacimiento-y heme aqui dirigi6n-
doos la palabra, a media centuria de aquel 7 de:
Diciembre de 1896, ved de qu6 modo la coinci-
dencia de las fechas y el viejo afecto del actual
President de la CAmara, me colocan ante el he-
cho mis trascendental de mi vida, porque si gran-
de es el honor conferidol al que ocupe en este dia
la gran tribune national, mais grande, ,si cabe,
result en mi caso, por la singular coincidencia
que sefialo, y que yo aprecio como un regalo del
destiny.

Estamos ante el Heroe por antonomasia de la
lucha emancipadQra: ningin ca dillo de los que
i'ustrahi con su nombre la gran proeza de nues-
tras luchas por la libertad, logr6 reunir en torno
suyo una aureola de acatamiento, de popularidad
y de respeto como la que"rodeaba a. la singular
figure de Antonio Maceo. Seria interesante traer
a colaci6n el concept que tienen del Hiroe ensa-
yistas de nota, para ver de qu6 modo se ajustan
estos concepts a la personalidad de Maceo.

Los que tuvieron la dicha de conocerje, nos
hab!an con significativa unanimidad del "natu-
ral imperio" que irradiaba de su persona, y son
bien conocidas las palabras de un inspirado y
ardoroso soneto que afirmaba que 1l era toda la
batalla.
El enemigo lo consider como "la clave" de
todo el process emancipador, y hay relatos de


testigos presenialecs que refieren el jiibilo del
adversario al conocer la caida de San Pedro, y la
tristeza ihfinita de los nuestros, que llegaron a
.pensar, por un fen6meno de sugesti6n colectiva,
que al morir Maceo se habia perdido irremedia-
.blemente la guerra

En Majaguabo, empieza a forjarse una perso-
nalidad que con el transcurso de los afios se con-
vierte en algo casi irreal; la aureola mistica em-
pieza a ehvolver al hombre, ca-i desde sus prime-
ros pasos; cuando el\ asalto al cafetal "La India-
na", done rescata el cuerpo mal herido de si
hermano Jose, se atribuye a un milagro que 61
mismo no cayera en la demand, y entouces se
forja esta suerte de invencibilidad que lo acom-
pafiara hasta el 7 de Diciembre de 1896.

La noticia de su muerte es puesta en duda pon
adversaries y parciales hasta que al fin, en me-
dio de! ese sentimiento contradictorio a que me he
referido ya, se convenrcen todos de que ha sido
el azar quien ha acertado el tal6n de este mo-
derno Aquiles.

Pues bien, sefiores Representantes: Maceo, el
Heroe por antonomasia, convida ciertamente al
canto de sus 6picas proezas, porque esa espada
rutilante, herida por vez primera por los rayos
quemantes del sol, alli en mi tierra oriental, en
las suaves y ondulantes colinas de Majaguabo,
repos6 por inica vez la tarde aciaga de San Pe-

dro, porque Baragua fu6, precisamente, la deci-
si6n de no envainar el acero, y la vida entera del
Titin se torna de este modo, en el epico galope
sin reposo de los ochocientos combates de los
Diez Afos, en la espera ansiosa y cuajada de
presagios que va desde el Zanj6n hasta Baire,
con sus intentonas fracasadas, con el laboreo ca-
llado y eficaz de "La Mansi6n", con su visit a
Santiago, siempre present en su Animo, el mo-
tivo esencial de su vida, hasta llegar de nuevo
en la goleta "Honor", -nombre simb6lico que
el azar coloca en su camino, tal vez para subrayar
la arista mAs acusada de su carActer- a las pla-
yas del Duaba, alla en la hermosa y agreste y
rec6ndita Baracoa, para desde las lanuras de
Baragua, --desde el mismo sitio en que se di6
la hist6rica protesta- Ilegar en una galopada
prefiada de victorias, hasta, que falt6 tierra a los
cascos de los caballos invasores.

Todo incita al relate heroico, pero 6ste ya ha
sido hecho de modo magistral y amoroso, desde
esta misma tribune, por los que fueron sus com-
pafieros de armas, los que para su gloria mayor,
sufrieron las penalidades de la guerra y los su-
premos goces de la victoria; quede para nosotros,
los herederos de una gloria que no fu6 hecha con
nuestras manos, y que gravita eni el espiritu con
el peso estimulante y superador de la emulaci6n,
:el culto devoto y reverente, la contemplaci6n del
hombre que vive en el h6roe, y que ahora, en la
perspective del tiempo, comenzamos a distinguir
entire los resplandores deslumbrantes de la es-
pada.









DIARIo DE SESIONES DE LA CAMAf~A 3
i i "i


Como ver6is, no me propongo con la frase re-
t6rica y encendida, hacer el recuento de las glo-
rias imperecederas de Maceo, sino acercarme a]
hombre y tratar de verlo en su colosal dimen-
si6n humana; que lo contrario, en quien no tuvo
la dicha de ser actor en la hom6rica contienda,
tal vez contribuiria a desdibujar un tanto el con-
torno human, que por ese camino acabaria por
convertir al Heroe en personaje de leyenda, hur-
tandole sus mejores calidades.

Seguir a Maceo desde Majaguabo hasta San
Pedro,-detenerse en algunos episodios de su vida,
quizAs no examinados con verdadero espiritu cri-
tico, es a mi ver el mejor modo de hurgar en la
vida del H6roe, y ver de cerca la entrafia esen-
cialmente honrada y a veces doliente del hombre.
Viamos a seguirlo a trav6s de esta vida que com-
pleta un ciclo admirable bajo el signo esplendo-
'roso de la espada, y tratemos de enfrentarlo con
los tres grandes problems de toda su vida. Vea-
moslo luchando consigo mismo y venciendo por
la fuerza incontrastable de una voluntad de ace-
ro; contempl6moslo en los combates internos de
su pueblo manteniendo un criterio a veces civil,
en, ocasiones military, siempre de acuerdo con las
circunstancias, pero con la preocupaci6n soste-
nida y vigilante de un future que 61 adivinaba
prefiado de sombras. Y consider6moslo, finalmen-
te, como la encarnaci6n genuina de su pueblo, y
en esta dimension la mas grande, persemos en
Cuba colocada en el concerto int6rnacional con
todos los favors y todas las desventajas de su
situaci6n hist6rica y geografica.

Situemos a Maceo en el ambiente campesino
de Majaguabo, donde transcurre la existencia de
este hombre ejemplar, que compare su tiempo
entire las faenas agricolas, la conducci6n del arria
y los carifios de una esposa que sera en lo ade-
lante la fiel y abnegada compafiera do su vida,
el alma gemela de la madre de quien hiciera Mar-
ti los mas cAlidos y justicieros elogios.

Al estallar la guerra, en la casa honrada y
laboriosa de los Maceo, encuentran los subleva-
dos, de inmediato, no s6lo la contribuci6n mate-
rial indispensable, sino el aporte unanime de una
familiar que hace, con el coraz6n puesto sobre el
altar de la Patria, el sublime juramento de mo-
rir por la independencia de Cuba.

Maceo no es, como algunos han pretendido, el
hombre de extracci6n humilde elevado por sus
m6ritos y por la contigencia ,blica a los pianos
superiores de la vida; es su familiar de posici6n
acomodada y el hecho insurreccional lanza por
la borda al mismo tiempo que esta avalanche. de
combatientes, los acomodos de la pequefia estan-
cia de San Luis de la Enramada.

Cuando se le represent, como la encarnaci6n
cabal de nuestro pueblo, se esta sentando una
afirmaci6n que yo comparto por entero; pero si
al mismo tiempo se dice que no fu6 tan meritorio
el gesto del patriciado criollo que todo lo arroj6


Sa la hoguera de los diez afios de pelea, se esti co-
Smetiendo una flagrante injusticia con hombres
1 del calibre de Cespedes, Agramonte, Aguilera
-para no hacer larga la lista-, que con supre-
mo desinter6s, y movidos en la entrafia. misma
por los fuegos del ideal libertador, animaron con
el prestigio de sus personas y los caudales de sus
haciendas la primera guerra por nuestra inde-
Spendencia. Seria mas correct decir que la gue-
rra del 68 fu6 el conflict que conducido por los
patricios cubanos, encontr6 de inmediato la ca-
lurosa acogida de las capas mAs humildes de la
poblaci6n; el campaneo de la Demajagua, no s6lo
quebr6 las cadtnas de la esclavitud, sino que
se'16 la suerte de los terratenientes que perdie-
ron vidas y haciendas en la lucha. En este mo-
mento empez6 a convertirse en realidad la tra-
gica situaci6n que afin confrontamos; y el crio-
llo hasta entonces duefio de la tierra, comenz6 a
ser paria en el propio suelQ que lo vi6 nacer.

La masa esclava, doliente y brutalizada, rumia-
ba su inconformidad y estallaba de indignacion
ante el trato despiadado del negrero y la perse-
cuci6n feroz del sabueso; pero no habia en ella
(no podia haberla) una conciencia political vigi-
lante. La conspiraci6n avanzaba sigilosa y ca-
!lada en las logias mas6nicas, adonde por razo-
nes obvias no tenian acceso las dotaciones escla-
vas. La incorporaci6n del contingente negro a la
lucha (me refiero claro esta, a los esclavos) afiade
a la contienda un nuevo y fundamental ingredien-
te, y es honrado reconocer que el puesto gariado
por el hombre negro en el combat, alin no ha sido
ocupado en la Repiblica. Con todo, reconozca-
mos, que los criollos de las mas altas capas so-
ciales se lanzaron a la contienda movidos por re-
sortes espirituales del mas puro linaje, y no pre-
tendamos dar al hecho una interrupci6n pura-
mente economist.

No llevan estas palabras mias ni la mas leve
intenci6n political, porque creo que .esta tribune
no debe servir a los fines del debate de criterios
personales, y porque si bien es cierit qUe desde
aqui mismo se han mantenido tesis contraries a
la que acabo de enunciar, resultaria la mia por
lo demAs replica tardia y por ello carente de sen-
tido.

En este medio que hemos tratado de pintar a
grandes trazos, insurge Maceo a la vida hist6rica
y a la inmortalidad. El combat sin descanso, la
tenacidad infatigable, el, valor incredible y el "im-
perio natural" de que nos hablan los que lo cono-
cieron, unidos a un don native par el mando, y a
una sorprendente capacidad military, que nos ha-
ria pensar en una esmerada preparaci6n acad6-
mica, hacen que el bravo mulato vaya ganando
grades y cicatrices con asombrosa rapidez. Como
observe alguien con acierto, son mas las cicatrices
que los grades,

No es un esclavo, pero tampoco pertenece a la
clase dominant y saldrA del anonimato par un
sostenido esfuerzo personal, que a veces debe em-
plearse en combatir injustas pretericiones.









4 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA
i i i -, ,,- i i |1 ii


Cuando se efectia la Asamblea de Guaimaro se
plantea un problema entire los defensores de la
autoridad civil y los. que pudi6ramos llamar mili-
taristas, que tendrd honda repercusi6n en todo el
trayecto de la lucha emancipadora.

En Gudimaro se enfrentan el criterio de Agra-
monte, uno de los mis altos y limpios espiritus de
toda la historic nuestra y el del viejo abogado
bayam6s, Carlos Manuel de C6spedes, que no le
va a la zaga en calidad y que tiene adem6s sobre,
si el peso de cincuenta afios de experiencia.

Agramonte, que acaba de graduarse de aboga,
do en la Universidad de la Habana, pone en la
cont oversia de Guaimaro el fuego de, su pasi6n
al servicio de ideales que le son entrafiablemente
cars. En su ejercicio de graduaci6n ante el Claus-
tro de la Universidad habanera, ha pronunciado
una viril defense de la intangibilidad de los dere-
chos individuates frente a la absorci6n del ejecu-
tivo y ain mis, habia proclamado la "alianza del
orden con la libertad", como fundamento de todo
gobierno. Dominan en 61 las influencias ideol6gi-
cas del revolucionarismo franc6s. Frente a 61 es-
tarA Cespedes, penetrado de las mismas ideas,
pero comprendiendo que el hecho insurreccional
debe quedar a cargo de los soldados, y que toda
interferencia.del poder civil mientras se desarro-
lla la contienda b6lica, es cortapisa que se pone a
la buena march de la guerra.

C6spedes llevaba raz6n, y tal vez los sucesos de
las Lagunas de Varona y la actitud de Vicente
Garcia (que adn espera el bi6grafo que le haga
justicia) tengan su remote origen en las deci-
siones de Guaimaro.

Maceo apenas participa de la pugna, todavia
los grades y las cicatrices no son suficientes para
concederle el rango que mas tarde alcanzaria, es
la suya una scensi6n lograda a pufio limpio, y lu-
chando a veces contra criterios discriminatorios.
Su opinion sobre Gudimaro nos la darn mas ade-
lante, y ya veremos al llegar a la, Mejorana cudl
es esta opinion y hasta qu6 punto la defiende.

El hombre de orden, de discipline que vivia en
Maceo, se nos ofrece de modo admirable a su re-
plica a Vicente Garcia que lo incita, a la rebeli6n:
"nada tengo que meditar le dice entire otras co-
sas), porque no estoy separado de la ley para ocu-
parme de asuntos quenno me correspondent, debien-
do significar que, me ha herido profundamente la
falta de respeto al hacerme las proposiciones de
que ejerza mi inf!uencia entire las personas que
me son adictas para hacerme solidario de una idea
que rechazo, sepa usted que para servir a mi Pa-
tria no necesito hacer uso de medios tan deni-
grantes".

El estadista nos da la medida de su sagaz pe-
netraci6n, cuando al hablar de la possible ayuda de
los Estados Unidos a la guerra de liberaci6n cu-
bana, afirma que "es peligroso contraer deudas
de gratitud con un vecino poderoso". El hombre


civil que vivia en esta deslumbrante estampa de
soldado, es el que en Mantua, tuagdo culmina la
hazafia portentosa. de la Invasi6n, se sienta en,la
sesi6n solumne del Ayuntamiento a la diestra del
funcionario civil. La ausencia de prejuicios ra-
diales se subraya cuando require al bravo Quin-
tin Banderas, que en un bailey celelbrado en las cer-
canias de Holguin, monta en c6lera porque una
guajirita blanca se niega a bailar con el Jefe de
la Infanteria Invasora. Rodeando con el brazo
amigo el cuello de Quintin, lo lleva afuera del
,sal6n con estas palabras: el General Banderas y
yo vamos a hablar de Cuba; para despu6s endil-
garle toda una teoria en que le explica que el baile
es una actividad social, y como tal require el mu-
tuo asentimiento de los que lo practican. El alma
ostremecida del patricta, siempre tenaz y presto
:al servicio del ideal libertador que anida en el Ge-
neral que "de una mirada se bebia un campa-
mento", es la misma en la sangrienta tarde de las
GuAsimas, que en los apacibles atardeceres de la
"Mansi6n", cuando alli en la tierra hermana de
Costa Rica, entretenia la espera impaciente en el
servicio itil de los suyos.

La guerra del 68 sofocada por las querellas su-
balternas y 'localistas, agobiada por el peso de los,
ejercitos eiemigos, esta en punto de agonia a los
ulez afios de combat. El Zanj6n es la realidad
viva y sangrante; el criterio de G6mez es el de
ios anos, el de la experiencia; G6mez en el Zanj6n
juega aunque salvando la.s circunstancias total-
mente distititas, un papel anAlogo al de C6spedes
en Gudimaro. MIaceo es el impetu mozo, y la Pro-
testa de Baragua, decision inquebrantable de no
dejar el combat, tender en los tiempos que esta-
ban por venir, el supremo valor de un simbolo:
sera la ensefianza viva de que si fueron vencidos
los cubanos en los campos de batalla, no fu6 ven-
cido el espiritu de libertad; que el Zanj6n no es
ia derrota, sino la tregua en- que habran de co-
brar afientos los viejos y los nuevos pinos de la
.ontienda definitiva del 95.

En el 78 y desde el punto de vista realista, quien
tiene la raz6n es G6mez, que a veces para rendir-
se hace talta mas valor que para seguir en la liza.
itecordemos a este proposito las admirables pala-
bras de Marti cuando pide al bravo General Ni-
nez que deponga las armas despues de haber fra-
casado la Guerra Chiquita., sefialAndole el Ap6s-
tol que para 6sto, paia deponer las armas en aque-
SIas circunstancias, se requeria mas valor que para
seguir enfrentandose al enemigo.

Pero el gesto de Maceo y de los bravos que lo
acompafiaron, lega a la historic de Cuba su mAs
tiermosa pagina y mantiene en alto el Animo y la
voluntad independentista.

VendrAn despu6s los largos afios del exilio y
aparecera en el scenario de los acontecimientos
.-ubanos la impar figure de Jose Marti.

Era inevitable la coincidencia de estos dos hom-
bres superiores, y el contact pritnero tiene lugar








DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA 5


en Nueva York cuando el famoso plan G6mez-
Maceo del afio 84 en que pugnan de nuevo el espi-
ritu civil y el military, y ante la replica encendida
de Marti que dice a G6mez: "un pueblo no se man-
da Gene al como se manda un campamento", la
intervenci6n afectuosa de Maceo, pone una nota
de cordialidad en lo que pudo haber sido Aspero
y definitive incident.
Es curioso observer que todo el process, de
nuestra emancipaci6n estA matizado por este de-
bate entire los dos criterios civil y military, que al-
canza esus acentos mis firmes en GuAimaro y en
la Mejorana. Las cuestiones se van planteando
de acuerdo con las circunstancias, pero en el fon-
do lo que vive en realidad es la honda preocupa-
ci6n de todos los grandes valores de. la epopeya
que con certera, c!arividencia, adivinaban el fu-
turo de una repiblica, que ha tenido que sufrir tan
largos pe:iodos de predominio castrense.
Hay dos episodios entire el Zanj6n y Baire a que
quiero referirme, porque entiendo que nos acercan
a la personalidad de Maceo. En Costa Rica le ha-
cen victim de una cobarde agresi6n, y herido en
la espalda se inclina caballeroso ante la esposa
de un espafiol, que presa de agudo nerviosismo
trataba de abandonar el scenario de los hechos.
De paso digamos, para dejar constancia de mi
respeto per uno de nuestros grandes valores, que
un joven lleno de ardores y de patriotism, repe-
le con viril entereza la agresi6n. El joven arro-
jado y valiente, es el viejo mambi que adn con-
se.va en su pecho el fuego de los afios juveniles:
el General Loynaz del Castillo. Aqui estdt en ad-
mirable armonia, e1 noble continente'del soldado
y el espiritu caballeresco del grande hombre, en
feliz conjunci6n, s6lo dable en las figures de ex-
cepci6n.

El otro episodio a que quiero referirme es el del
duelo con Flor Crombet, cuando ambos decide
para el mejor servicio de la Patria, aplazar el en-
cuentro hasta que la guerra haya terminado. El
destino haria impossible la celebraci6n del encuen-
tro, ya que ambos entregarian la vida antes de
dar rebate a la lucha, y estA otra vez Maceo rele-
gando a un piano secundario el viril impulso de
un temperament bravio. en aras del fundamen-
tal objetivo de su vida, el servicio de su patria.
Entretanto el bregar infatigable del Ap6stol;
la gran voz (voz de voces) que inundara todo el
ambient continental con la expresi6n de la viril
queja de Cuba, y al fin la coordinaci6n de todos
los factors del 68 con los elements de las nuevas
generaciones para producer la guerra. inevitable
y salvadora.
Todo esta hecho y s61o falta designer al Jefe
del nuevo Ejercito Libertador; es Maceo por de-
recho propio, por el piestigio de su nombre, por
la aureola casi mitica que rodea su persona, (61
era toda la batalla) el lider genuine del nuevo
novimiento. Pero la sagacidad de M2arti compren-
de que debe ser G6mez, el gran guerrero, el hom-
bre que sin haber nacido en nuestro suelo vino a


poner su vida al servicio de nuestra libertad, el
que debe comandar por sus ahios, por su expe-
riencia y por sus meritos, la lucha que se avecina.
En este moment supremo, cuando se le comunica
a Maceo la decision tomada, acata respetuoso y
comprensivo la designaci6n del "Chino Viejo",
para quien tendrA siempre ain en los moments
de mayor dificultad, el afecto, el respeto y la gra-
titud que merecia quien sin ser cubano habia ve-
nido a morir por nosotros.
Vence en esta ocasi6n su orgullo y estA ven-
ciendo de este moao, tal vez at mas temible de sus
adversaries, mas' fuerte a.un que los mismos ter-
clos espahoies a quienes combatiera con tanto de-
nuedo y con tan singular pericia. Esta batalla
por lo demas no sera la primera, pues ya ha sa-
ido vencecor en nnumeras ocasiones en comba-
ces de este tipo.

Permitidme que os diga que no es el orgullo
cualidad negative, sino por el contrarlo virtue que
realza al lnalviauo que tiene conciencia, de su pro-
pio valer. Que no se confunda esta alta caildad
del espiritu, con ia otra inferior y mezquina de la
vanidad, que solo anida en los hombres mediocres.
Orgulioso es todo el que vale, y orgulloso era G6-
mez, tue IVtarti, tue Agramonte y orgulloso natu-
raimente lue Lvaceo, conscience a plentud de sus
virtues civicas, ae 'ia calidad pristine de su alma,
del amor acenarado a la Patria y de los valores
superiores de su intelecto.

Designado Gomez aun tendra que soportar Ma-
ceo otra maia 3ugaca ael aestino. As en Costa Kica
y se trata ae venir a Cuba porque la guieria es in-
minente.- n los ajustes finates de la expedici6ne
nay clertas discrepancies de criterios entire el De-
legado dei i'artico Revolucionario Cubapo y el
bravo comoatiente de la Indiana. Apremiado por
el tiempo y por ia ialta ce recursos econ6micos,
Marti describe a Maceo una hermosisnma carta, en
que le dice en deinitiva que na decidido poner en
las manos de I'lor Crombet el mando de la expe-
dici6n de Costa Kica. "Al General escribo hoy,
aun mas que at amigo: la guerra a que estamos
obligados na estallaco en Cuba" y mas adelante,
"'Cuba esta en guerra General, se dice esto y ya la
tierra es otra, to es ya para usted y lo s, yo; que
Flor que to tiene todo a mano, to disponga todo
como pueca, que de used pudiera venirme el me-
nor entorpecimlento?, de.usted y Cuba en gue-
irra?, no me entrara ese veneno en el coraz6n; el
ejercito esca alia, la direcci6n puede ir en una
uiia", y termina con estas paiaoras magnificas:
"alla,. arreglense pues y hasta Oriente, cree cono-
cerlo bien, su amigo Jos6e \iari '.

El General G6mez subray6 con una apostilla
netamente militar: "'Cuanto ha dicho el Uelega-
do estA dentro de 1o just, itil y razonable; las
palabras hueigan en estos moments de pura ac-
ci6n".

Aqui est el hombre de nuevo ante el gran ene-
migo, tiene que ceder el mando (siquiera sea
transitoriamente de una expedici6i que 61 lOgi-









6 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA
,, , I N IN Iri i i i i i i i i i ll l ll l i i i


camente debia conducir, pero las circunstancias
obligan y 61 no puede negar a Cuba el concurso
de su brazo atl6tico, si el General Crombet puede
realizar la expedici6n con los recursos que hay, y
Sentences este hombre, austere y siempre vencedor,
acata de nuevo la decision y embarca para Cuba
a escribir con su espada la iltima y mis brillante
pigina de su vida.
/
Algin panegirista de Crombet (y este es otro
que ain aguarda su bi6grafo), sefialard este me-
mento de Costa Rica come el punto culminante en
la vida del mulato afrancesado de Santiago de
CUba, y yo me atrevo a sefialar que es tambien
en la existencia del Titan de Bronce este episodio
d Costa Rica, el moment estelar de una vida
.que estd escrita en lo mas alto.
Es menester hacer una decuada composici6n de
lugar y comprender el range de Maceo, para sa-
ber hasta qu6 punto aquel gran dominador de
hombres en las rudas contingencies de la guerra,
fu6 adn mas grande cuando domino las pasiones
todas de su espiritu.

Hay un episodio ocurrido ya en tierra cubana,
que algunos tal vez insidiosamente han tratado
de esgrimir como arma. en contra de Maceo. Me
refiero a *su decision de comunicar a todas parties
que ha llegado a Cuba; hay quien ha. querido veV,
en este suceso, el gesto jactancioso e indigno pot
tanto de un hombre de sus calidades. En Baracoa,
y al decidir dar cuenta de su presencia en Cuba,
esta jugando Maceo, al par que su vida tantas ve-
ces echada en la, balanza, el as de triunfo de su
delirante popularidad. Y si es cierto que la sor-
presa de su pequefia hueste produce la muerte de
Crombet (ya no hay Flor, cay6 de un balazo en
el pechb), y la prisi6n de algunos compaieros, y
pone en riesgo la vida de Maceo, no es menos cier-
to que el conocimiento de que el gran campe6ni es-
taba de nuevo sobre la tierra que le habia sentido
durante diez afios el paso victorioso, levant6 el
animo insurreccional, y al poco tiempo son 3,000
hombres los que siguen al 6pico luchador.
A poco de desembarcar, la famosa entrevista
de "La Mejorana". Sobre este episodio de tan alto
inter's para la historic nuestra han habido mu-
chas sombras; se dice que faltan paginas en el
Diario de Maximo G6mez. A pesar de todo ello
aparece fuera de toda duda que entire Maceo y
Marti el ambiente no era del todo cordial. Estaba
de per medio lo de Costa Rica, y los dos, el Ap6s-
tol y el Titan, eran hombres de care y hueso, con
sus pasiones y sus virtudes; estas filtimas en un
balance abrumador, produjeron la feliz soluci6n
del fugaz incident, digalo si no la decision con-
junta'tomada en ausencia de Marti, designando a
este General de la guerra.

Este episodio que he citado de mode arbitra-
rio, atendiehdo a la cronolgia, sirve sin embargo
a los fines de la afirmaci6n que sostengo, porque
forma parte del mismo conjunto de hechos y cir-
cunstancias. Sobre la mesa esti planteada, no la
desavenencia personal de los dos hombres, sino el


problema much mas arduo y dificil de la con-
ducci6n de la guerra; se van a replantear en "La
Mejorana" los mismos problems de "Gu6imaro"
y esta vez, aparte lo personal, tendrA raz6n Ma-
ceo, que recordarA los episodios ocurridos en el
68, y los quebrantos de la intromisi6n de un orga-
nismo civil en la conducci6n de las operaciones
militares. Se enfrentarin la obsesi6n civilista de
Marti y el criterio terco del viejo soldado, que es
tambi6n un hombre civil come lo prueba el epi-
sodio de Mantua. Al fin se impondra el criterio
de Maceo, ya que en la guerra deben llevar el
mando los soldados, sobre todo en una guerra
come la nuestra en que las ciudades estaban en
poder del enemigo y era s61o de los nuestros el
campo que se estremecia bajo las fusiladas y las
cargas al machete. En la guerra debe mandar el
soldado, lo male es que la milicia quiera imponer
tambi6n sus fueros en las aras de paz.
En definitive, Marti y Maceo tienen criterios
parecidos, aunque discrepantes en "La Mejora-
na"; no se olvide que Maceo el military es el mis-
mo que hace presidir a un civil en el Ayunta-
miento de Mantua, y recu6rdese que Marti, al re-
dactar los Estatutos del Partido Revolucionario
Cubano, confiere al Delegado facultades extraor-
dinarias. Los dos entienden con sane criteria c6mo
en ciertos periods hist6ricos es forzoso el esta-
blecimiento de una autoridad sin interferencia.
pero al -mismo tiempo entienden ambos (sobre
todo MIarti), que no hay que ahorrar esfuerzos,
para impedir que la Riepdblica que ellos estaban
levantando con sus brazos llegara a ser un dia
"el feudo espantado de Ventimilla", "la hacienda
sangrienta de Rosas" o "el Paraguay 1igubre de
Francia".
MaVrti volvera al extranjero para ayudar desde
alli a la guerra naciente, en tanto G6mez y Ma-
ceo realizaran el plan largamente acariciado de
La Invasi6n; pero la decision apost6lica de no
volver sin haber combatido, para que quede des-
virtuada per complete la insidiosa acusaci6n de
"Capitan Arafia", produce la escalofriante catds-
trofe de "Dos Rios". Maceo y G6mez marchan ha-
cia occidente para Ilevar la guerra hasla el dl-
timo confin de la isla y sacudir de una vez per
todas el yugo colonial.

Este es el hombre al empezar la guerra del 95;
hemos tratado de verlo con los ojos de un carifio
devote y admirativo, pero sin espejismos y sin
deidificaciones infitiles, por demis innecesarias
ante figure de tan colosales proporciones; adn
podria haberse ahondado algo mis en episodios y
circunstancias sobre las cuales falta la documen-
taci6n suficiente y el tiempo que esta tribune nos
permit. Tenemos a Maceo a pocos pasos de la
muerte, y a6n le falta recorrer peleando la isla
entera.

El triunfo casi incredible de la Invasi6n, la mi-
lagrosa campafia de Pinar del Rio, todos los he-
chos de esta hazafia sorprendente, afiadir6n adn
mis lauros al nombre del Titan de Bronce, al nom-
bre de este hombre que allA en Nicoya, segin el








DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA 7

relato magnifico de Marti, "no estrechaba con la I dici6n de Costa,Rica; es durante toda su vida el
mano de la cicatriz ninguna mano que no fuera magnifico campe6n de una voluntad enderezada
honrada". De este hombre que suefia desde hace por encima de todos los obstdculos al servicio de
much tiempo, con rematar la independencia de Cuba.
Cuba, librando la gran batalla decisive, el "Aya-
"_


cucno uuD ano que.nos huubera permitiuo la vic-,
toria sin la intervenci6n de ninguna fuerza ex-
trafia.

El Paso de la Trocha poi la Bahia del Mariel,
para muchos es la decision de poner paz en las
querellas internal de los cubanos, para otros, se
trataba de library cerca de la Habana una batalla
que aliviara la presi6n espaiiola sobre la fatigada
hueste pinarefia, para mi, y permitidme la liber-
tad de esta opinion, era simple y -hermosamente
su decision inquebrantable de library "el Ayacu-
cho Cubano", era su deseo, en un gesto de asom-
brosa anticipaci6n, de impedir que la ensefia de
nuestra Patria, fuera puesta en El Morro con la
ayuda de manos ajenas; era la conciencia de que
"el vecino poderoso con el cual contraeriamos una
peligrosa deuda de gratitud", caeria sobre la isla
indefensa a trav6s de los tentAculos de su pode-
rosa economic, era sin duda que vi6 c6mo salia-
mos de un vasallaje para caer en otro, era que ad-
vertia con extrafa premonici6n, el control de nues-
tras fuerzas de riqueza, los servicios pdblicos en
manos que no son nuestras y las industries mds
poderosas en manos del extranjero. Era, Sefior
President y Sefiores Represntantes, el arco tenso
de su voluntad cubanisima, tratando de disparar
la flecha decisive y resuelto a clavar con la mano
de la cicatriz en las piedras seculares del Morro,
la bandera de la estrella solitaria,

Este es el hombre, vencedor en el triple y fun-
damental combat de su vida. Es el esplendido
triunfador en la lucha consigo mismo; es el domi-
nador infatigable del orgul!o y de todas las pa-
siones de su alma; es el hombre que acata, con un
alto sentido de su responsabilidad hist6rica, la
designaci6n de G6mez para la conducci6n de la
iltima guerra; es el mismo que somete el orgullo
herido y entrega a Crombet el mando de la expe-


Es al mismo tiempo en el problema interno de
sus compatriotas, el pensamiento certero del bien
hacer en cada cirqunstancia. Honrado y energico
frente a Vicente Garcia; duro e inflexible en "La
Mejorana"; comprensivo y celoso en "Mantua",
legando a la posteridad la saludable ensefianza de
que debe estar en la Repdblica el soldado a la
diestra del civil, y 6ste en la mds sefiera posici6n
de mando y autoridad. Es, finalmente, sefiores,
la encarnaci6n cierta de nuestro pueblo que lu-
cha'adn por encontrar su camino y que contem-
pla con admirativa reverencia y con una risuefia
y firme confianza en el porvenir la vida enter
de este hombre. Porque si fu6 Baragua el triunfo
de la' idea libertadora y al no envainar el acero,
dej6 vivo y enhiesto el ideal emancipador para
proyectarlo sobre la contienda del 95. La caida
de San Pedro es la frustraci6n del filtimo y defi-
nitivo anhelo, es el gesto incomplete que a las ge-
neraciones nuestras les toca rematar. Miremos
hacia el porvenir con la pupila. impregnada en las
grandes ensefianzas de esta vida, dispongamonos
todos a rematar la gesta adn incomplete que se
tronch6 el 7 de Diciembre de, 1896 en los verdes
campos de San Pedro.

Tengamos ante la vista, a manera del simbolo
perenne de nuestro destiho, la mano honrada de
'a cicatriz; consider6monos como los herederos
legitimos de una gran empresa adn no culminada,
y dispongamonos a lograr la total liberaci6n so-
cial, econ6mica y political de nuestro pueblo, cla-
vando, como queria Maceo, la bandera nuestra en
las piedras seculares del Morro.

SR. PRESIDENT (DE LEON GARCIA) : Se da por
terminado el acto.


(Eran tas 10.05 p.m.)




















































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HABANA




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