Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID01650
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text


REPUBLICAN DE CUBA


RI0


CAMERA


DE


SESSIONS


DE LA
DE REPRESE~TANTES


VIGESIMO


PERIOD


CONGRESSIONAL


PRIMERA LEGISLATURE


VOL. LXXX. LA HABANA NUMERO 28


Sesi6n Solemne
del Mayor


de 7 de Diciembre de 1944,


General


Antonio


en honor


Maceo y demis


martires


de la Independencia.


PRESIDENT: SB. MICUEL A. DE LEON FUENTES


SECRETROS
SECRETARIES: so.
R, ,


LUIS CHAU Ai iERO
CARLOS ALV.R Z RECIO


SUMARIO
A las nueve y treinta p. m. la Presidencia declare abierta la sesi6n, concediendo la palabra al seflor Victor Vega Ceba-
Uos, que previamente habia sido designado para ello, y el que, con frases vibrantes de patriotism, disert6
ampliamente analizando la personalidad del Lugar teniente General del Ej6rcito Libertador Antonio Maceo
Grajales, haciendo resaltar sus mAs salientes cualldades de ciudadano, esposo y amigo, y terminando su dis-
curso a las diez y treinta p. m., hora en que la Pre sidencia levant6 la sesi6n, (Pags. 2 a la 7).


DI









2 DIARIO DE 8ESIONES DE LA CAMARA.
-- ~ ~~I --- -


SR. PRESIDENT (DE LE6N FUENTES) : Se abre
la sesi6n.

(Eran las 9.30).

La Presidencia invita al senior Vega Ceballos
a que suba al estrado presidential.

Tiene la palabra el senior Victor Vega Ceballos.

SR. VEGA CEBALLOS (VICTOR)': La Camara de
Representantes, en su 1oable empeflo de conmemo-
rar anualmente los duelos de la Naci6n, tom6 el
acuerdo de que este dia, aniversario de la muerte
del eximio guerrero y ciudadano ejemplar, Mayor
General Antonio Maceo Grajales, fuera escogido
para ello. Tuvo sin duda en cuenta que, como pue-
blo nuevo que somos, hemos menester del cultivo
celoso de nuestras tradiciones; y como ninguna se
afinca en el espiritu con mis hondas raices; ni
ata mas fuertemente voluntades; ni llama con mis
sonoro golpe .a contricci6n, que la nacida de un
acontecimiento desgraciado, mostrado a la sere-
na contemplaci6n de toda su magnitude, dispuso
la celebraci6i de una sesi6n solemne, para honrar
dignamente la memorial del 1ibroe inmortal y la
de todos aquellos que se inmolaron ante el. altar
de la Patria irredenta.

De penas vivimos y en el dolor nos perpetua-
mos, por lo que tiene de perdurables en la memo-
ria de quienes los padecen, y porque desarman
nuestra soberbia mostrdndonos la propia invalidez.
En el infortunio, que es abono' de la vida, la amis-
tad crece y el amor se acendra, porque aqu6l tie-
ne condici6n de perennidad frente a la d6bil y pa-
sajera felicidad humana. La belleza de nuestra
historic se halla mas en el cruento sacrificio de va-
rias generaciones, que en la obtenci6n de 6xitos
clamorosos. La Repdblica se erigi6 sobre un pedes-
tal de generosos muertos, y sus leyes se escribie-
ron con lo mejor de nuestra sangre. Libres e in-
dependintes al fin, no ha transcurrido un lustro
sin que el alma atormentada de la Patria se haya
conmovido de dolor ante la tumba reci6n abierta
de alguno de sus hijos bien amados. i Feliz quien
pueda proclamar que Ia dispute acerca de cual
ama y defiende mejor la tierra propia, no le 1len6
de luto el hogar o le puso en el coraz6n el acibar
de la duda, o le perturb6 e] pensamiento con la idea
de rebeli6n! Asi venimos rindiendo tributo hon-
roso a los principios que defendieron nuestros
abuelos, y de ese modo nos purificamos en el cri-
sol de nuestras propias inconformidades.

Noche de recordaci6n es 6sta, en que volvemos
la vista hacia el pasado y recoriendo un espacio
de siglos, par6cenos escuchar la voz aspera y fuer-
te del conquistador por cima de ella, como rugido
de tormenta desatada, el gemir del indio esclavi-
zado, el grito del negro sometido a duro tormento;
el llanto de la madre atrilbulada porque le matan
o le aprisionan al hijo de sus entrafias, el suspiro
del mambi, que fu6 a morir por su derecho, bajo
la lumbre de la luna, en la maniguai sin fronteras.


Al paladin de nuestras libertades rendimos hoy
pleito homenaje, porque, fu6 sintesis perilustre
de las ansias y esperanzas del ,cubano; pero tam-
bi6n a cuantos como 61, en los campos de batalla,
en las prisiones, en la precaria libertad de las ciu-
dades, o bajo cielos extrafios, exilados, pregoneros
del ideal, dieron sus vidas, sus caudales y sus es-
fuerzos por conquistarnos la Independencia y la
libertad.

Rememorando sus hechos famosos, afirmaremos
en las nuevas generaciones el amor patriot, que
mantendran integro y encendido al calor de tan
portentosas hazaiias; y podran nuestros heroes
dormir en paz sus suefios de gloria, en la tumba
que les depar6 el destiny; porque merced a estas
pr6dicas y constantes ensefianzas, jamAs apuntari
el aciago dia en que por nuestra pereza, criminal
indiferencia o mezquino egoismo, los despierte y
llame a palenque el grito de la Patria en peligro.

De heroicidades sin cuento.estA llena la histo-
ria de Cuba y de realizaciones estupendas. De
noble metal se hizo este pueblo, que tiene resisten-
cia de acero en la pelea y sonoridad de bronce en
las slides del talent. Aprendieron tActica military
nuestros soldados en los campos de batalla. La sa-
bana y el palmar fueron nuestras academias de
infants nobles. El arriero que de soldado subi6 a
General, pasando por tods los grades, pudo enor-
gullecerse de haber sido su propio maestro; y de
haber sacado de su alto concept de la dignidad
humana, de su odio a la tirania y de su amor a la
libertad, conocimientos bastantes para derrotar a
ej6rcitos numerosos, bien equipados, mandados
por Generales de larga experiencia y amplia ins-
trucci6n military. Era el hombre natural, de que
nos habla Marti, venciendo las vanas artimafias
del hombre artificial. Era algo mAs, la fuerza in-
contrastable del espiritu en recia y viril porfia,
rifiendo la batalla definitive contra la material em-
brutecida. En esa lucha de la libertad contra la
opresi6n, los libertadores vencieron por la poten-
cia de su derecho. La pureza de los principios pu-
do mas que los cafiones prepotentes de la Metr6-
poll i

Al campo pusieron puertas los mandones de la
colonia, y el cubano que no alcanz6 arma en el re-
parto, si no quiso o no pudo former en la impedi-
menta, tuvo que resignarse a-morir de hambre en
las ciudades que le diera por ckrcel y por tumba
el gobernante cruel. La pena de unos devino en
dolor y agonia de todos, y rotas las barreras de
los prejuicios, el acomodado, lleno de espanto por
lo que veia, y el desheredado pleno de sufrimien-
to, sumaron sus energies en un esfuerzo final por
romper el yugo de la opresi6n hispana.

Nuestra independencia, ya lo han dicho desde
aqui voces mas autorizadas que la raia, fu6 obra
del pueblo. Las classes dirigentes contribuyeron
con sus riquezas y conocimentos al logro del ideal;
pero la inspiraci6n genial que brota del alma atri-
bulada; el impulse redentor de los oprimidos; esa
como revelaci6n instintiva de lo just, en lo que








DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA 3


tiene de inmortal y generoso, hay que anotarlo a
las classes humildes de la poblaci6n cubana y a los
caudillos salidos de su seno. Maceo y Marti, para
no hacer larga la cita, son ev-idente prueba de ello.
Del pueblo fueron tambi6n las vigorosas cargas
al machete, que destrozaban inmisericordes los
cuadros espafioles; suyos fueron los terrible pa-
decimentos de las marchas y contra-marchas, ba-
jo el calor del sol y de la..fiebre; y suya fu6 tam-
bi6n la muerte, que recorri6 las filas segando vi-
das, lo mismo la del bravo soldado en el fragor! de
la batalla que la del infeliz y pacifico campesino.

La clase select de la colonia tuvo un gesto gran-
de cuando abandon las comodidades de un ho-
-gar b:en abastecido, por las inquietudes y miserias
de la rebeli6n; cuando despreci6 las ventajas de
una organizaci6ni aristocritica, donde tenia facil
asiento por su holgada posici6n econ6mica; cuau-
do pudiendo escoger un lugar en- e orden civiliza-
-do donde-se deslizaran apaciblemente los dias de
su vida, renunci6 a las dulzuras de la paz por los
azares de la guerra. Pero sin el decidido apoyo de
'as classes populaies del pais, sin el auxilio de esa
cantera inagotab!e que incesantemente suminis-
taba material human para !a realizaci6n de la
obra ingente, seguro estoy de que la filtima Revo-
luci6n libertadora no se habria Ilevado a cabo, o
babria desembccado fatalmente en otro Pacto del
Zanj6n.
No cnma nadie que por miedo a desentonar, o
pocque puedan Ilamarnos a residencia los jueces
de un err6neo patriotismo, callemos aqui una ver-
dad que enciende el labio. Cuando decimos pue-
blo, en un problema como el que tratamos, nos re-
ferimos al conjunto de criaturas que propiciaro.n
el hecho glorioso de nuestras libertades; a ese
grupo arm6nico que s6lo admite separaci6n, cuan-
do del exceso de celo, del dolor de una injusticia o
de la suspicacia rnendaz, result dividido en blan-
cos y negros, atendiendo mas al color de la piel que
a la bondad del aporte, o a la procedencia del abue-
~lo mas que a los hechos generosos del nieto. Olvi-
dese si se quiere la genial definici6n del-sabio es-
critor francs que al describir ciertos pueblos de
America dijo: "Donde bay negros y hay blancos,
o todos son negros o todos son blancos"; pero re-
cu6rdese siempre; por equidad, por Justicia, por
Ssentido human, que esta Repilblica se debe al es-
fuerzo' del pueblo todo sin discriminaci6n alguna;
.y que si uno fu6 para e1 sacrificio y la batalla,
uno debe y tiene que ser para el disfrute de-los
beneficios derivados de la Libertad e independen-
cia que su esfuerzo le ganaran.
La abnegaci6n se hermana con la pobreza y mu-
chas veces es su consejera y guia mas fiel. Cuan-
do el soldado ofrece el pecho descubierto al arma
enemiga, no espera que su nombre sea inscripto
con letras de fuego en las pAginas de la historic,
le basta s61o el conocimiento de que cumple con
su deber. En nuestras cruentas luchas per hacer-
nos libres, tenemos ejemplos de heroism que emo-
cionan por lo sublimes, y que prueban este aserto;
de ellos, para honrar a los muertos ignorados, que-


remos sacar a la luz esta noche dos brilantes ac-
clones que narra el General Mir6 en sus notables
Cr6nicas de la Guerra. La primera tuvo por esce-
nario el campo de batalla del Rio Hondo, en la pro-
vincia de Pinar del Rio. En lo .mas refiido del
combat, el Tentente Coronel Pedro Delgado or-
dena atacar los s6lidos escuadrones espaioles, con
soldados bisofios, muchos de los cuales carecen de
armamento, 'stos arrancan al galope de los ca-
ballos en una carga al machete; durante un tiem-
po, no se escucha mas que el ruido del arma blan-
ca que se esgrime. Terminada la acci6n, ganada
la batalla por los insurrectos, se practice un reco-
nocimiento del terreno, y se encuentran, entire las
malezas, quince mambises muertos, sin sefiales de
haber empufiado arma alguna; el ruido del metal
que se oy6 durante la carga, lo produjo el sonido
del vaso de beber contra el muii6n de la montura,
icon las manos s6las atacaron a los espafioles!
Maceo, que habia dirigido la pelea, hizo el panegi-
rico de estos heroes con las siguientes palabras:
"Yo nunca habia visto eso; gente novicia que ata-
ca inerme a los espafioles, con el vaso de beber agua
por todo utencilio!...iY yo que le daba el nom-
bre de impedimenta! El segundo episodio, no es
menos emocionante, tuvo su origen en la expedi-
ci6n del vapor Bermuda.- El Coronel Leyte Vidal,
al mando de un centenar de hombres, intent des-
embarcar por la costa sur de la provincia oriental
durante !a guerra de 1895, con medio mill6n de
cartuchos, rifles y dos cafiones. Esperaron la cai-
da de la tarde, situaron el vapor a quince millas
de la costa, comenzaron a arriar los botes, donde
iban colocandose. los soldados con el pertrecho; ya
obscurecido; 'con mar gruesa y viento fuerte, el
vigia di6 la serial de 'barco enemigo a la vista";
cundi6 e1 pdnico en la marineria y, sin reparar en
que muchos hombres bajaban a los botes descol-
gAndose por las cuerdas, hicieron funcionar las
h6lices y el vapor desaparec6 de la vista de aque-
llos desgraciados que caian al agua, en medio de
la obscuridad y el oleaje, a pesar de los gritos de
los que en los botes ya, pretendian atraer su aten-
ci6n. Un so!dado salv6 la vida a lomos de un es-
cualo que le produjo dos graves heridas. Al fin. loe
pobres naufragos, perdido Da-te del cargamento y
desaparecidos nueve hombres que seguramente
fueron past de los peces, pudieron desembarcar
en las playas de Cuba. y unirse a las fuerzas in-
surectas en las inmediacibnes de la Sierra Maes-
tra.

Estos fueron los hombres que tuvieron como
jefes, entire otr.os,muy valiosos, a Carlos Manuel
.de CUspedes, Francisco Vicente Aguilera, Donato
M6rmol, Ignacio Agramonte. Miximo G6mez y
Antonio Maceo; sobre elos tuvo singular influjo
el cl6ebre mulato, que recorri6 la Isla, de una ga-
lopada victoriosa; y que si fu6 grande por sus
triunfos militares, mas lo fu6 por su honradez
acrisolada y por su devoci6n a la causa de la uni-
dad national.
Hablar de Maceo.guerrero no es tarea dificil,
para quien haya leido, siquiera sea con Ia prisa
que aconsejaban los inqiueos tiempos que vivimos,








4 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA


la historic de Cuba. Esta es la part mis brillan-
te de su vida por la luz que sobre ella derraman
los triunfos militares; aunque sus virtudes civi-
cas tuvieron mayor influencia en la formaci6n y
desarrollo de la vida de nuestra Naci6n. A bra-
vo y perspicaz, a energico y decidido, nadie le ga-
naba; como guerrero no tuvo rival; pero no es 6sta
la faceta que debemos destacar esta noche, porque
no va encaminado nuestro discurso alrecuento de
sus victorias, desde que por primer vez entr6 en
la liza, como simple soldado en las fuerzas que
mandaba el General Donato MArmol, el dia 12 de
octubre de 1868, hasta la escaramuza en que per-
di6 la vida, cuando ya adivinaba la derrota enemi-
ga, el nefasto dia 7 de diciembre de 1896. Dentro
de ese espacio de tiempo i cudntos triunfos hicie-
ron sonar los 6picos clarinet en la manigua re-
dentora, y c6mo se cubri6 de gloria nuestro h6roe!

Durante la gesta del 68, Maceo intervino en to-
das las ocasiones notables, en Loma de la Galleta
destroza el Batall6n de San Quintin; en el asalto
al Cafetal La Indiana, rescata a su hermano Jose
gravemente herido, que casi era prisionero de los
espafioles. Su denuedo en los combates le gana una
calurosa felicitaci6n del Presidente C6spedes. En
1872, destituido el General Maximo G6mez, es de-
signado Maceo para sustituirle; modesto y senci-
llo no se envanece con la nueva situaci6n, antes
bien, por fidelidad al gran guerrero y por recono-
cimiento de su valor, aspira a entregar el mando;
y cuando Calixto Garcia le reemplaza a los pocos
dias, no vacila en ponerse a sus 6rdenes, intervi-
niendo en el asalto a la ciudad de Holguin. Asal-
ta Manzanillo; se bate en M(elones; invade Cama-
giiey al mando del Contingente Invasor de Las Vi-
Ilas; triunfa en El Naranjo frente al Brigadier
B.scenes y al Coronel Armifian; derrota a 6ste
iltimo en Las Gudsimas; y cediendo a la presi6n
de los villarefios, entrega el mando y regresa a
Oriente a continuar el rosario de sus triunfos. Pe-
lea bravamente en Yabaz6n, Sagua de TUnamo;
Baracoa y es herido gravemente en Potreros de
Mejias. Ya Mayor General, combat en el Cami-
no de La Florida, cerca de Palma Soriano, ocupan-
do un convoy del enemigo; en Juan Mulato se ba-
te con fuerzas al mando de Ram6n Cabezas, que
mauere en la acci6n; y los ecos de su fusileria, que
diezma las fuerzas espafiolas durante la prolonga-
da pelea de San Ulpiano, son apagados por los ru-
mores de la Paz del Zanj6n, que su entereza recha-
zara: y como un canto funeral a la revoluci6n ago-
nizante, todavia se escucha el fuego de Maceo en
El Caobal.
Estalla la guera en.1895, y desde su desembar-
co en Duaba, el primero de abril de dicho afio,
hasta el 7 de dicierfbre de 1895, durante 20 me-
ses, su vida es un combat continuado; parecia
pretender, en Un postrer esfuerzo de gigante, rom-
per las recias ataduras de cuatro siglos de domi-
naci6n oprobiosa, y levantar, al s6lo golpe de su
brazo prepotente, la Reptiblica generosa y cordial,
donde tuvieran acogida y amparo todo's los hom-
bres de buena voluntad. Ataca y toma el poblado
de El Cristo; gana el c4lebre combat de Perale-


jo, en el que pierde la vida en General Santocil-
des que con Martinez Campos hizo resistencia al
valiente mambi. Y Sao del Indio, San Fernando,
La Reform, Iguara; Maltiempo, Cbliseo, Giiira
de Melena; Rio Hondo; Cacarajicara; El Rubi;
Consolaci6n del Sur; Tumbas de Estorino; Lomas
de Tapia, y cientos de combates mds, son otros
tantos laureles que se anota, reduciendo a escom-
bros el poderio military de Espafia.

Antonio Maceo venci6, porque a su firme vo-
luntad unia una fuerza ejecutiva nada comdn;
porque al valor de su Animo iba unida una energia
fisica inagotable; porque tenia la mente fuerte
y el cuerpo robust. Con su figure pr6cer y su
ademin imperioso, ponia respeto a los adictos y
pavor en los contrarios. Mir6 lo describe de ma-
no maestra en el fragos de la batalla: "No 6ramos
-dice su Jefe de Estado Mayor- ni la mano de-
recha ni la zurda del hombre; si era possible con-
tradecirle en conversaciones amistosas, durante
las marchas o en el vivac, qued.bamos reducidos
a CERO, cuando empezaba la sinfonia de las ar-
mas". De Maceo, como guerrero, podemos decir
lo que.David de uno de sus capitanes: Era mas rA-
pido que el Aguila y mas valiente que el le6n.
Estudiado Maceo desde el punto de vista de las
virtudes civicas, su valer se agiganta. La mayor
parte de nuestros generals, especialmente en la
guerra de 1868, procedian de families distingui-
das del pals; eran hijos de grandes terratenien-
tes o duefios de ingenios, Abogados distinguidos
o M6dicos de reconocida fama; nutridos en buenas
lectures y al tanto, cuanto era possible en el medio
colonial, de los iltimos avances politico-sociales
del mundo. Antonio Maceo, sin ser el ignorante
arriero que nos pintan algunas cr6nicas distaba
much del hombre doctrinado en amplias disci-
plinas del saber human. Fueron s'u inteligencia,
su deseos de superaci6n; su amor infinite a la Pa-
tria, su identificaci6n con'el pueblo cubano, los
que le hicieron converirse en el mas esforzado pia-
ladin de lo que 61 llamaba "la causa" De ahi su
gallarda rebeldia; su coraje, que fabric el triun-
fo definitive; su nobre arrest; su proyecci6n
limpia y alta; su espiritu de transigencia vigilan-
te y su generosidad inteligente. Fud el mas ci-.
vil de nuestros generals, siendo el mas bravo de
nustros guerreros. Hombre que con la mismo vio-
lencia que acometia al Ej6rcito enemigo, frenaba
sus humans pasiones, cuando el interns de la Pa-
tria, el servicio del Estado, o a las necesidades de
su pueblo lo exigian. Devoto cumplidor de las le-
yes, de.su austeridad, discipline y concept del de-
ber, pueblan nuestra historic incontables an6cdo-
tas. En un pueblo como el cubano, de rApidas con-
cepciones y peligrosas sintesis; donde el pensa-
miento con ser veloz result tardio, porque la ac-
ci6n siempre le aventaja en rapid6z; al que tan di-
cil es incurrir en peligrosas improvisaciones el
studio de Maceo, desde el punto de vista pura-
mente civico, es de alta conveniencia, porque el
ejemplo de su vida y de sus acciones, con el equi-
librio y ponderaci6n que revelan, pueden dar for-
ma acabada a su carActer.








DIARIO DE SESIONES DE LA-CAMARA 5


Si aceptamos como verdad que el hombre es la
suma de sus factors morales conformados por el
medio, en el carActer de Maceo debi6 influir nota-
blemente la extraordinaria belleza de la serrania
oriental, donde transcurrieron los primeros afios
de su infancia. Desde las alturas que rodean la
hacienda Majaguabo, en los claros dias contem-
plaria las elevadas torres de las iglesias, a trav6s
del abra lejana, y en la noche callada, las luces de
la ciudad, rielando sobre la superficie liquid de
la bahia; la emoci6n est6tica le prendiera: en el
Animo destellos de superaci6n y ansias de libertad
plena; mientras en la casa familiar, el ejemplo de
la madre abnegada y del padre honest y cumpli-
dor, le afirmarian el concept de la obligaci6n.
Quizis mas una vez al paso del arria en que con-
ducia a la poblaci6n cercana lo frutos de la finca,
legaron a sus oidos las narraciones del viejo Mar-
cos, testigo y actor en la gran epopeya que cul-
min6 con la independencia de Sur -Am6rica, y en
su mente vigorosa debieron caer, cono semillas
de fAcil germinaci6n en f6rtil vega, las proezas
de Bolivar que despu6s emulara en nuestras cam-
pifias cubriendose de gloria.

Su hogar fu6 temple del deber; fragua donde
fundieron su alma de Titan; fuente castalia de
donde brot6 el manantial purisimo de su espiri-
tu. Como padre y nadre siguieron a sus hijos al
campo de la revoluci6n, que fu4 para ellos una
prolongaci6n de la casa/solariega jams falt6 a
Maceo el ejemplo de aquella pareja todo pureza y
bondad. El destiny le depar6 una compafiera ejem-
plar; que secundara sus actividades, que le acom-
pafiara en la victoria y en el dolor; que llamra a
sus soldados a combat cuando 61, postrado por
terrible heridas, no podia hacerlo. Ya lo dijo el
Ap6stol con palabra inigualada: "Tuvo la fuerza
porque tuvoi.la paz de la casa. Nadie pregunte el
secret de tanta existencia desperdiciada, desvia-
da, frustrada, incomplete, es el desarreglo del
hogar. Solo saca de si fterza entera, el que vive en
la arrogancia interior de ser querido". Hombre
que a los 29 afios de casado todavia encabezaba las
cartas a su compafiera: "Mi siempre adorada es-
,posa", se ve obligado a escribir frases como 6sta:
"Los progress de la Revoluci6n no dan tiempo a
los deberel de familiar, a los que como yo tienen elI
peso de esta enorme masa de revolucionarios de-'
cididos. Para mi no se ha hecho la tranquilidad;
vivo a caballo, corriendo en toda direcci6n, orga-
nizando fuerzas y prefecturas". Era el moment,
de la revoluci6n de Baire; Maceo, en la provincia
de Oriente, mientras organizaba las fuerzas mam-
bisas, combatia a los soldados enemigos. En me-
dio de tan febril actividad comprendia los tor-
mentos e inquietudes de la esposa ausente, a quien
los achaques y enfermedades no permitieron
acompafiarle como en el 68, de ahi que le escriba:
"Supongo que ti lo pasaris mal, que no tendrAs
tranquilidad con las noticias que a diario corren
de que nos han muerto a Jos6 y a mi, cosa de que
no quisiera que te ocuparas, pues tengo la seguri-
dad de que no me han de matar; vivir6 a pesar de
mis enemigos", iHe ahi la generosa previsi6n del


caudillo, a quien las durezas de la Guerra no le
encallecen las ternuras del alma!

La familiar y la Patria formaban parte de 61.
En un moment de tribulaci6n, propicio a las con-
fidencias, dijo a quien podia ser fiel guardian de
sus sentimientos: "Tres veces en mi angustiosa
vida de revolucionario cubano, he sufrido las mas
fuertes y tempestuosas emociones del dolor y la
tristeza"... iah! ique tres cosas! mi padre, el
Pacto del Zanj6n y mi madre! Tres' cruces llevaba
en el noble coraz6n: las que levantaron sobre las
tumrbas de sus progenitores los designios divinos,
y la que el Zanj6n elevaron, sobre el sepulcro de
una guerra de diez afios, las desavenencias de los
cubanos, mas que el censancio del mambi o la for-
taleza de Espafia! Fueron tres amores perdidos a
su pesar; en el cuidado de los tres puso su empefio
todo, y al morir, tuvo la satisfacci6n de que su
protest de Baragua, como la trompeta del Juicio
Final, pusiera en pi6 a los muertos augustos en
la resurrecci6n de Baire; y ya que no le fu6 deble
alzar de sus cenizas a sus viejecitos queridos, al
menos pudo ver las lumbradas del sol de indepen-
dencia que ayudara a encender,

Su patriotism no fu6 desmentido jams. Jun-
to a la palabra honrada estuvo siempre el hecho
honest No s6lo se bati6 por independizarnos de
Espafia y hacernos libres; sino que se irgui6 va-
liente frente a las miserias e intrigas, que obsta-
culizaban la march. ascendente de la Revoluci6n.
Fue, hasta su muerte, partidario decidido de la
Ley y el Orden; amante defensor del gobierno le-
gitimamente constituido; disciplinado y compren-
sivo; lo bastante digno para no soportar vejacio-
nes o injuries, lo suficiente sereno y generoso
para perdonar pequefias actividades, nacidas de
sentimientos mas pequefios ain. Penetrado de su
valer, sabe que con un gesto de inconformidad o
rebeldia puede hacer peligrar la obra de sus amo-
res, y por ello, en mis de una ocasi6n, frente a las
injusticias y preocupaciones del medio y de la 6po-
ca dobleg6 el coraz6n con la f6rrea mano de su
inquebrantable voluntad, callando sus justas re-
beldias.
Jamas tuvo el prejuicio tan comfin en gentes
de nuestro origen, de que se le disminuia. Y no es
que ignorara que la envidia tejia en derredor
suyo redes de fracaso; sino que como hombre su-
perior, sabia colocarse en segundo plano, cuando
de hacerlo no provenia una ofensa a su dignidad,
o un dafio a la Repiiblica; de ahi que, cuando el
otorgamiento de mandos podia provocar friccio-
nes, dijera como un viejo romano: No me ofende-
r6 porque a mi no me made a desempefiar un
puesto inferior a mis merecimientos. Yo voy don-
de manden, porque como cubano que soy estoy
obligado a ello."

C6lebre, es, potr muchas raz niencia que tuvo con el General MAximo G6mez,
al que respet6 y quiso y de quien fu6 querido y
admirado. Dificil era que dos temperamentos tan
opuestos marcharan siempre de acuerdo. Duran-








61 DIAIIO ,DE SESIONES DE LA CAMERA


te el period preparatorio de la Revoluci6n do
1895, un incident baladi agri6 las relaciones en-
tre dos hombres tan necesarios a Cuba, y que tan-
to influyeron en sus destines. El General G6mez,
mayor en edad y en mando, hombre de c6lera fi-
cil, hubo de escribir a Maceo en t6rminos tan endr-
gicos que tocaban en descort6s la respuesta no se
hiz6 esperar, tan firm como lo demandaban: las
circunstancias y tan respetuosa como lo exigian
la jerarquia y los afios; "Sj algdn m6rito tengo
contest es el de la obediencia a la discipline mi-
litar y el respeto a la Ley. Las apreciaciones son
faltas de respeto cuando se infieren a la autoridad
en tono de insulto, pero no cuando se reclama un
derecho con mds o menos mesura. A conside-
raciones, respeto y subordinaci6n bien entendida,
nadie me gana. La gratitud que a usted le debo
como cubano amante de mi causa y atento a lo
much que usted la ha'servido, esti, como caba-
llero, altamente compensadacon mi conduct poli-
tica y social respect de usted. Lo otro que ousted
merezca corresponde al pueblo cubano.
Las banderias political, que entorpecieron la
revoluci6n de 1868, asomaron en las laborers ini-
ciales de la de 1895. Contra Marti, enfilaban sus
baterias los descreidos de siempre,- aquellos a
quienes no convencen la bondad de los hechos, a
pesar de que merezcan el aplauso y la gratitud de
las personas honradas. Contra esos se volvi6 en6r-
gico Maceo, cuando hasta 61 llegaron pretendien-
do hacerlo vehiculo de' sus intrigas. Siguiendo la
line que se traz6 durante la Guerra Grande, es-
cribi6: "En ninguna 6poca de mi vida he servido
banderias political de conveniencias personales;
solo me ha guiado el amor puro y sincere que pro-
fes6 en todo tempo a la soberania national de
nuestro pueblo feliz. Cualquiera que sea el perso-
nal que dirija la obra comin hacia nuestros fines,
tiene, para mi, la grandeza y la sublimidad del
sacrificio honrado que se imponga.

Fu6 un Ap6stol de la unidad national,. no s61o
cuando las pasiones turbulentas provocaban fric-
ciones los jefes connotadas de la revoluci6n; sino
tambi6n cuando se le regateaban honors mereci-
dos y cargos adecuados a su capacidad y prActica
guerrera. Cuando estall6 en Yara el movimiento
armado de 1868, nuestra Isla no formaba un todo
homog6neo desde el punto de vista politico y so-
cial; las diferencias de classes, tipicas de una or-
ganizaci6fi colonial esclavista, resultaban agrava-
das por la carencia de vias de comunicaci6on que
hacian a Santiago de Cuba casi tan distant de
La Habana como Barcelona o CAdiz. Extender la
guera a todo el pais ;unir a los cubanos en un mis-
mo prop6sito, sin 'que frustraran 6ste las parti-
cularidades y recelos regionales, acentuados poi'
el aislamiento en que se hallaban las distintas
provincias, era labor mrs que dificil, casi insupe-
rable. Esta revoluci6n, que a todas las dificultades
se prolong durante diez afios, estuvo caracteriza-
da desde'sus comienzos por la pugna enconada de
los factors esenciales que intervinieron en su for-
maci6n y desarrollo. El viejo problema civic
miuitar, indice perturbador de las nacientes de-o


mocracias latino americanas, asomadas su faz
anArquica en-nuestra primera prueba de libera-
ci6n, mas omo un pretexto que come una realidad
sentida, porque nadie ignoraba lo que Maceo con
certera vision sefialaba: 'Que la Repiblica en ar-
mas no era duefia a penas del terreno que pisaba,
y que los complicados sistemas politicos no se
compadecian con las necesidades y urgencias de
la guerra." Hombres de vasta cultural y posici6n
econ6mica segura, a quienes no podian negarse-
le desinter6s y patriotism, pero si vision y senti-
do de la realidad, levantaban facciones per el dere-
cho de mandar en el territorio donde habian na-
cido, con olvido de toda raz6n tactica o de, presti-
gio guerrero. Cuando se intent la invasion de Las,
Villas, Aantonio Maceo se vi6 precisado a entre-
gar el mando del contingent invasor, para no
herir la susceptibilidad de elements cuya adhe-
si6n era convenient para el 6xito. Ante la capa-
cidad military del gran caudillo, las preocupacio-
nes lugarefias establecidas una formidable barre-
ra. Si existian rivalidades declarades entire los
dirigentes de la Revoluci6n, 6stas tenian que cul-
minar necesariamente en escisiones y motines,
con merma del prestigio y fuerza de la misma. De
ahi el pronunciamiento de las Lagunas de Varona
y la insubordinacion de Santa Rita. En medio de
tantas diferencias y rencillas mindsculas, Anto-
nio Maceo, a quien por la humildad de su origen
y la cultural limitada, debia suponersele el menos
capaz para servir de aglutinante se levanta como
un simbolo de paz y de uni6n. Y ya le vemos re-
signado y previsor amonestando con suave fir-
meza, por la repartici6n inadecuada de grades y
cargos, para evitar inconformidades 16gicas que
aumentaran-la indisciplinia; o con el orgullo na-
tural en quien sabe c6mo adquiri6 lo que posee,
contestar a las insinuaciones del Marques de San-
ta Lucia: "Su oferta esta buena pa-a los que men-
digan puestos, o para !as personas que no sepan
conquistarse con sus esfuerzos el que deban
desempefiar en la vida pdblica". Y a Francisco
Sanchez, que por error o malicia deja escapar una
frase imprudente, escribirle de esta suerte: "Si
algfin prestigio tengo, si algo valgo, no es conce-
dido come dice usted, lo he conquistado con 20
afios de servicios consagrados a la libertad de Cu-
ba, cuyo arbol he regado con mi sangre muchas
veces". De esta manera saliendo per los de la ver-
dad, hacia'justicia a los hombres que por no por-
tenecer a las castas privilegiadas no siempre lo-
graban el premio a sus-afanes. Entonces comd
hoy, muchos olvidaban la sentencia martiana se-
g6n la cual: "Un hombre que se cultiva y levan-
ta por si propio es el m"s alto de los reyes; y pue-
de mirar como inferior a todos los vanos encope-
tados que.han vencido tanto como 61'.. Defendien-
do al preterido, evit6 muchas escisiones que ha-
brian sido fatales a la causa de la libertad. Al ne-
,gro, inquieto por las mortificaciones que e ha-
cian los preocupados, le aplazaba la inconformi-
dad con frases como 6sta: "Por vuestro esfuerzo
y merecimiento tennis que conquistar la admira-
ci6n de/vuestros hermanos, para que os den, des-
pu6s de esa admiraci6n, el carifio: asi es como se
establecerA entire nosotros el imperio de la confra-








DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA 7


ternidad. Ojala tengamos el camino fAcil hasta el
fin, abrazados en la paz despu6s de haber side
hermanos en la lucha". Al espafnol le abria los bra-
zos fraternales; compreridia que la Repfiblica no
rra podia establecerse firmemente con exclusio-
nes torpes ni persecusiones indebidas; hablando
al espaffol decia: "'Hago la guerra a'Espafia, a sus
tropas que combaten por la !titania, pero no a los
espafioles quepermanecen neutrales y-que deplo-
ran el carActer de esta guerra destructora". Con
esto expresaba su ritegro sentido de la unidad,
que lo compelia a sumar los elements esenciales
del pais, para la creaci6n de una robusta nacio-
ialidad.

Nadie, cualquiera fueran los acontecimientos
que le rodearan, o los ataques de que le hicieran
objeto, le vi6 nunca junto al desorden ni en el
campo de la indisciplina. El respeto a la Ley y al
Goblerno constituido, base y sosten de la Republi-
ca, tuvo en 61 su indiscutible adalid. Jamas, como
dijera Marti: "Empefi6 la vida de las generacio-
nes y la paz de su pueblo en vengar derrotas y ru-
miar injuries",

Por esto, cuando un grupo de cubanos, que se
creian finicos duefios de la verdad, se pronuncio
contra el Gobierno y su caudillo el General Vicen-
te Garcia, le escribi6 pidi6ndole cooperaci6n, su
contestaci6n, como un latigazo fu6 la sguiente:
"Antes que todo soy military. Siempre apoyar6 a!
Gobierno legitimo y no estar6 donde no pueda es-
tar el orden y la discipline".

SLa Asamblea Corstituyente de Cuba, reunida
en Jimaguayi el 18 de Diciembre de 1895 le con-
firi6 el nombramiento de Lugarteniente General,
y para que pueda apreciarse como admiraban los
hombres de su 6poca al General Antonio Maceo,
voy a permitirme reproduciros el acuerdo: "El
pueblo de Cuba, que ante el respect universal
tenia ya por simbolo una decade de dolores y he-
roicidades, no habria de resignarse en cruel fafa-
lismo al servicio propiciatorio y denigrante de
odiosa monarquia. El 24 de Febrero de 1895 esta-
ba sobre las armas, en conmovedora en invencible
lucha por su independencia, y por fire garantia
de su triunfq, pidi6 a la gloria de la Primera Re-
p6blica la espada de libertador que trazara como
estela brilante de victorias el camino de la Patria,
v rindi6 a sus eyess glorioso homenaje; que en
BaraguA se alz6 como simbolo de rebeldia ante el
destine 16brego, siquiera para que de aquella Re-
p6blica 6pica el iltimo estertor fuese, ante el sa-
ludo de Espafia, una imprecaci6n: Pens6 en usted
General el pueblo cubano que le vi6 en el destierro,
probatorio, "Oon el brazo levantado al trabajo
que da vida y reposo y honor a los hombres" apre-
surando la hora de la redenci6n, y a su desembarco
corri6 a obedecer sus 6rdenes.

*La Asamblea Constituyente cumplida su de-
legaci6n de dar al esfuerzo revolucionario el carac-
ter de Repfiblica ante el mundo, y formas viable


al trato international, acord6 POR UNANIMI-
DAD, conferir en usted el nombramiento de Lu-
garteniente General del Ejercito Libertador de
Cuba. Y hace fervientes votos la Asamblea, por-
que pueda usted afirmar en su abnegada virtud y
victorioso empuje, la existencia de la Repiblica
de Cuba".
Asi honoraron nuestros mayores a sus hombres
a pesar de las diferencias de castas de la organi-
zaci6n colonial. Asi debemos honrarlos nosotros
para mantener inc6lume nuestro acervo moral.
Pueblo sin riqueza spiritual es pueblo esclavo.
Pueblo sin unidad moral es pueblo expuesto a la
depredaci6n y el pillaje international, y a la anar-
quia y el desorden interno: Aprobechemos esta
noche de recordaci6n para hacer el recuento de
nuetras culpas, y el que no haya pecado con el pen-
samiento o con la obra, que haga de juez de paz en
la amarga contienda y ponga serenidad en las
conciencias atribuladas; seguro de que mis con-
veniente a la Repfiblica serA Ia comprensi6n y el
perd6n de los mutuos errors, que la condenaci6n
imprudente de los desvios. Que en la naci6n pe-
quefia, como en la casa chica y de recursos corta,
las faltas se- advierten de proposici6n a 'su tama-
fio. No somos tantos que necesitamos vivir ex-
cluy6ndonos; ni tan ricos que podamos derrochar
nuestras energies en odios est6riles e infitiles
querellas intestines. Hagamos una llamada a la
unidad de nuestro pueblo, para que sin distin-
ci6n de ideologias, pueda encarar valiente y en-
tero el porvenir y si algfn avisado malicioso son-
rie con ligero juicio ante esta llama, le diremos
que la unida que demandamos desde esta alta
tribune en la noche de hoy, no es la mezquina de
un puesto, a tanto por cubierto, en el banquet de
la Victoria bien ganada por el contrario; ni la
del reparto miserable de las prebendas y canon-
gias del Poder, a costa de una colaboraci6n mAs
o menos eficientes; sino la noble y alta del obrero
en la mesa del taller; la del atamiento de codos y
la embestida de hombros ante los graves proble-
mas nacionales; la del empefio generoso y deci-
dido, sin recelos ni condiciones, para mantener a
flote nuestras democraticas instituciones, frente
a todo peligro national o extranjero; aquella que
nos coloque formando un nucleo compact fren-
te a los multiples y complejos problems de la
post guerra; la valiente y decidida comuni6n es-
piritual que arrancando a Maceo del surco en el
predio familiar, lo lanz6 a trav6s de la Isla toda
como un torrente avasallador, poniendo en fuga
los tercios espanioles, 'segando vidas de tiranos y
esparciendo simiente de Libertad; la que le hizo
convulsionar la provincial de Pinar del Rio en su
esfuerzo por romper el yugo espafiol, y, despues
de veneer mil combates, caer gloriosamente en
Punta Brava por ]a defense de sus principios in-
mortales.
(Aplausos) .
SR. PRESIDENT (DE LEoN FUETES) : Se le-
vanta la sesi6n.
(Eran las 10. y 30 m.)
































































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