Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID01623
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text



REPUBLICAN DE CUBA


RIO


CAMERA


DE


DE LA


SESIONES


DE REPRESENTANTES


DECIMO


NOVENO


PERIOD


CONGRESSIONAL


PRIMERA LEGISLATURE


VOL. LXXVII LA HABANA NUM. 19

Sesi6n Solemne de Diciembre 7 de 1942, en honor del
Mayor General Antonio Maceo y demas martires
de la Independencia

President: Sr. Nestor Carbonell Andricafn
-Seretarios: { Sr. Francisco Batista Zaldivar
ecre os Sr. Diego Vicente Tejera Rescalvo


SUMARIO


A las nueve v treinta p. m. la Presidencia declare a':ierta la sesi6n, concedi6ndole la palabra al se.
nor Marino L6pez Blanco (pags. 1 al 9).-La Pr cidencia levant la sesi6n a las diez y cuarenta y
c:nco p. m.


Sn. PRESIDENT (CARBONELL) : Se abre la sesi6n.
Tiene la palabra el senior Marino L6pez Blanco.
(Eraii las n ueve y treinta p. mi.).
Sit. L6PEZ BLANCO (MARINO) : Sefior Presidente y
sefiores Representantes:
Consider como el mas alto honor que pueda co-
rresponder a un miembro de la Camara, el de levan-
tar la voz en esta Sesi6n conmemorativa del siete de
Diciembre, no s61o por lo que entrafia de sentido ho-
menaje al Mayor General Antonio Maceo y Grajales
y a todos los inmolados en el supremo desvelo de
forjar la Repiiblica, sino ademis, porque constitute,
de hecho, una gran cita del espiritu pfiblico, agru-


pado para el examen y revision de la conduct na-
eional, o mejor, para el cotejo de la aetuaei6n pre-
,eiite con aquella otra de ]a que fuera arquetipo in-
superable el glorioso caido de Punta Brava. De ese
modo, el culto de los heroes deviene una provechosa
actitud que abandon la cintiga y la loa y va a ahin-
earse en el sentido mismo de la Historia para des-
eiiubrir li naturaleza del impulso germinal y una
(rientaci6n precisa de porvenir.
Esta forma de homenaje se me antoja la que mts
se compadece con la magnitude hist6rica del h6roe.
Supone el reconocimiento de que su vida fu6 un
ejemplo de conductor de pueblos, gui6n de anhelos
l)opulares. Brazo y simiente, la trayeetoria de su


DI










2 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


paso per la vida es acci6n y genio creative. Asi son
los heroes, Sres. Representantes, y por eso los grie-
gos, en su magna epopeya hom6rica, hicieron de ellos
personajes mitol6gicos. Nosotros que vivimos en una
6poca urgida de realidades, los consideramos nervios
motors de cada paso hacia adelante en el camino
del tiempo.
Muchos en nuestra 6poca sostienen que no hay
hombres grades y atun que no es deseable que los
haya. Toda una series de cautelas sociales se endere-
za a estrangular las posibilidades de que se incube
el grande hombre. Cuando realmente nace, no hay
obsdicu'o eficaz para sus gigantes misculos. Pero
es bien cierto que nuestra sociedad present ha des-
arrollado un espiritu de suspicaz recelo, de Acidos
envidiosos que pueden malograr al grande homibe,
si no para la gloria de su genio, que s:empre bril'a-
ra, para el proveeho de la naci6n que los produjo.
Nosotros, podemos ofrecer ya, algunos casos de hom-
bres superiores olvidados que han muerto solitarios
y cuya obra espera que el trabajo de sus conciuda-
danos la fecunde.


cia. En el coraz6n y el pensamiento del h6roe, duer-
me la solucion de trascendentales inc6gnitas del pre-
sente y del future. Hemos de acercarnos a 61 para
percibir con fino oido esas palpitaciones, esa inquie-
tud p6stuma del h6roe por su obra y para acordar
con exacta lealtad la nuestra a sus desvelos. Y asi,
no nos dcscarriaremos del surco y eludiremos esos
delirios que alejan a los pueblos de sus destines.
Bien sabemos que la etimologia del verbo delirar,
significa salirse del surco

De ahi que ciertas cumbres del pensamiento hu-
mano, ban sufrido la preocupaci6n del h6roe, como
Carlyle, cuyo espiritu se halla embargado por tal
obsesi6n. Es en el h6roe, donde ha visto la clave del
enigma del Universe, la soluci6n lltima de todos los
grandes problems, metafisicos, morales, politicos y
sociales.
A hombros de sus heroes, Carlyle, el viejo buho
cscoces, ha escalado los concepts hist6ricos (de la
divinidad y ha visto e6mo la leyenda, al vestir en
cada 6poca, con misticos ropajes, las hazafias del
h6roe, le ha instituido en dios. En la vida de Tesco,


El culto de los hombres primitives se consagra el runaaaor de Atcnas, escrita per r'utarco, poce-
ante todo, al h6roe, esto es al grande hombre, al hom- mos seguir la interesante linea del trabajo inverse:
bre superior. La masa, ha buscado siempre su forma el del erudito que trata de despojar al h6roe de to-
-y su secret instinto de superaci6n la ha inelina- das esas brillantes climides del mito, para contem-
do a ello- en esos altos models supremos. Porque plar al hombre, de cuya sustancia spiritual han vi-
la masa e's informed por si misma y ademis, aunque vido muchas generaciones. Un andlisis semejante, "s
fisicamente ofrece a la mirada una superficie unida, el que han intentado RenAn, Papini y tantos otros
espiritualmente es disperse y sin orientaci6n. El h6- de menos relieve, con la figure de Jesfis.
roe, es en cada moment hist6rico la brfijula espiri
tual de las masas y todos sus components viven co- Realmente es un trabajo que no degrada al h6roe
mo una replica, como una imitaci6n, en el hdroe To- divinizado, com puedan suponer los faniticos, por-
das las viejas religiones estAn fundadas en ese sen- que el hombre, es en todos estos casos, much mas
timiento. "Es la admiracidn postrada. sumisa, ar- adorable que el dios. Una vez que le sabemos inte-
diente, sin limits por la forma mds noble, mis divi- gramente human, le amamos mas por hallarlo en el
na del hombre. la a(le ha constituido el qCrmen del area de nuestra cordialidad.
cristianismo". De ahi que la mejor rememhranza de
un hombre simbolo, come con justeza se ha procla- Maceo se encuentra on el circus. de la contempla-
mado a Macco. implique adentrarse en el fondo enig- cion direct. Aun viven quienes lo han tratado, su
mbtico de los heroes, para saberlos tal como fueron nombre vibr6 continuamente en nuestra infancia,
sin trastocar las perspectives. Asi podremos calcular nuestras madres nos contaron sus proezas. Su pre-
tambibn a Maceo, al hombre sintesis de nuestro idea- sencia ha Ilegado hasta los que hoy son j6venes, por-
rio ciudadano, para quedar inmersos en sn influjo que, ademis, un muerto de tal grandeza vive en
y aprehendidos mnis fuertemente en la grandeza de nosotros, con vida que se multiplica en millares de
sls ensenanzas. Nuestro analisis realizado con la re- almas que es uno de los g6neros de inmortalidad de
verencia v la admiraci6n de quien contempla a un que habla Unamuno, acaso creyendo que sea el fini-
arquetipo, ira sefialando las cualidades sustantivas co: la pervivencia en los demas.
que forman la estruclura moral de los heroes, algo Hemos superado los tiempos que deificaban a los
que podriamos Ilamar el esqueleto luminoso de sus heroes. En los nuestros, mis realistas y prosaicos,
almas. Iremos luego aplicandoselas a nuestro hbroe.
Mas en el instant de efectuar este trabajo mental. no nacen doses. Por eso podemos contemplar en to-
nos sorprenderi el comprobar que es innecesario: de da su mngica belleza moral al hombre singular en el
tal manera surgen por si solas de su calidad total, que alentaron las radicales ideas y sentimientos de
con rasgos inequivocos. la Naci6n Cubana.

Y este esfuerzo, esta meditaci6n que hoy consagra- Quisiera hacer, como Marti, decia, respect de Ma-
mos a Maceo, no es mere acto de reverencia, sine ceo: "Que todo el mundo le conozca el m6rito, como
ademis examen que puede lograr elevada utilidad se lo conozco yo". Entonces, era precise para la efi-
para ajustar los destinos do la NaciOn a sus rutas ciencia de la Revoluci6n liberadora, para que 6sta
normales y evitar que se alejen del surco fecundo eligiera a los Jefes capaces de llevarla al triunfo.
de su evoluei6n. con extravios y delirios perniciosos. boy es tanto mAs necesario para que el hombre mo-
La interpretacidn de estos grades models hist6ri- delo, en cuya alma se encuentra la cifra moral de
cos ----que son como trozos prof6ticos eseritos en li Cuba, sea seguido por las masas desorientadas. Mi-
vida do un liombre- es de la mAs precisa convenien- rBndole, podremos rectificar los errors de la ruta.









DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 3


Indagar en las esencias del heroe, en el tesoro de
su subjetividad, lleva por la mano a reconocer que
el h6roe, ante todo, require una calidad humana,
plet6rica de excelencias. La indagaci6n nos acerca
un tanto a la realidad palpitante, sin que topemos
con el descubrimiento. Y ha de quedar truncada la
avidez gozosa de encontrarlo porque el heroe con-
creta tal conjunci6n de armonias-calidad y rareza-
que su concepci6n escapa a la cabal comprensi6n de
los hombres.

Por eso, la proyecci6n mitica del h6roe. El hom-
bre, igual a los demis hombres, transido por los mis-
mos dolores, urgido de parejas inquietudes, no con-
suma la enearnaci6n de lo heroico. Lo heroico im-
plica suma de perfeccionamiento y por ello, calida-
des de excepci6n. Aludiendo al recato ineludible de
su intimidad, al reelo de ensefiarse pleno, Gracihn,
que quiso penetrar en la medula de su mundo moral,
dict6 esta pragmitica: "Que el h6roe practique in-
comprensibilidades de caudal, pues formidable fue
un rio hasta que se le hal'6 vado y venerado un va-
rdn hasta que se le encontr6 termino a la capacidad".

Y es (ue la condici6n tipica del heroe esta en lo
que disienle del grupo social a que pertencce. Lo ne-
tamente hiumano, no se empina sobre el comfin de
las gentes. La deificaci6n del h6roe proviene de esa
falta de homogeneidad levantada sobre el totum gre-
gario, para ofrecerse ejemplar y reetora.

"A la criatura humana, observa Jos6 Ortega y
Gasset, no le sabe su vida si no la hace consistir en
servicio o algo trascendente". En ]o ascensional del
hiroe, hay cierto sentido de panorimica universal,
de abarque complete, de miraje avizor de los tiem-
pos.

El hombre mede, jamfs ha columbrado la lonta-
nanza. Su vision perece en las sombras de lo porve-
nir. Por eso el hombre-h6roe, esti seguro de sus pa-
sos y sabe de las repercusiones del acontecimiento.
De ahi que la audacia no pueda ser quilate cualifi-
cativo del h6roe. Quien conoce ]a ruta, quien ha atis-
bado diifanamente los caminos de la victoria, los si-
gue por el impulso del conocimiento y no por el cie-
go destino. En el heroe, se aduna la fuerza de los
audaces para encender una claridad ignea que ilu-
mina con poderoso relieve todos los dintornos. Pero
el h6roe, no es valor ciego, ni valor est6ril. El heroes
es el valor inteligente, al servicio de una utilidad
colectiva. El valor, como cualidad desnuda, aunque
sea una de las virtudes de la heroicidad, sobre cuya
base han de florecer las restantes que la tipifi-
'can, no es la caracteristica. I-a de ser el valor al ser-
vicio del interns general. Quien pone un valor que.
en ocasiones es insuperado, en pro de sus egoismos
o pasiones, puede ser simplemente un gangster, un
Don Juan o un aventurero. El que serenamente, con
renuciamiento de ]a vida, coloca sobre la sien el
frio metal de la pistola, por desesperanza o por asco
de la existencia que, ciertamente no deja de susci-
tar esos sentimientos, con demostrar valor, es para


nuestro andlisis, la antitesis del heroismo. Porque
derrocha an valor, una audacia egoc6ntrica que no
traspasa el contorno de su vital egoismo.

Por otra parte el echo psicol6gico de la masa,
"staadarizacion" de individucs que la integran, de-
viene adverse a la genesis del h6roe. Este emerge por
lo que tiene de singular, de exclusive, de peril he-
terogeneo, como una evasi6n del Limbito de la masa.
En rigor se ha dicho bien que delante de una per-
sona podemos saber si es masa o no. El concept so-
ciol6gico de tal, leva intrinseco el reconocer esa uni-
formidad moral que identifica las individualidades
del grupo en extraiia colaboraci6n. Se influyen y
conjugan mutuamenle y podria decirse que cada
factor se incorpora homogeneizindose.

Cuando se afirma que "masa es todo aquello que
no se valora a si misno -en bicn o en mal- sino
que se siente como todo el mundo" se la sefiala como
el rasero comin de todas las apetencias y aunque
contemplemos cada una de sus c6lulas, al presen-
tdrsenos asi, la individualidad se definirk como hom-
bre-masa.

Existe pues el hombre-masa, pero como oposici6n
al hombre-lider. Dc ese var6n en el cual, al coinci-
dir otras excelsitudes, se destacard como hombre-
libroe y que ineludiblemente ha de gozar de aquei
don superior, de tan especial manera, que segin el
decir gracianesco "es una secret fuerza de imperio
que se hace obedecer sin exterioridad de preceptos,
sin artes de persuasion". Lo que otros laman presti-
gio, magnetismo, autoridad o don de mando.

Keyserling, ha definido el modo de actuar del
conductor de muchedumbres, aludiendo al heroe, sin
duda, mas que al pensador, diciendo que su papel no
es el de guia spiritual, sino el de domador. Desme-
surada expresi6n, sin duda, que s6lo podemos acep-
tar en su sentido metaf6rico y como medio que el
ingenioso escritor emplea, para ensefiar la raiz de su
energia de imperio que no es otra que su emotivi-
dad, Ia que se deriva del gesto. Un gesto puede ser
toda una vida o su consecuencia social iltima. El
h6roe arrebata a las muchedumbres, les impone su
gesto, las somete, les fija el camino. Y asi vemos rei-
teradamente a trav6s de la Historia al h6roe forjan-
do a su masa. Ningin hecho hist6rico nos revela el
movimiento inverso. Una masa absorbiendo a su h6-
roe, asimilindoselo como tal masa, quedaria acefala
y no s61o dejaria de actuar, sino que rApidamente
dejaria de ser tal, porqne perderia su igra y cohe-
si6n, el fino lazo spiritual con el que el jefe, el
hombre-idea y el hombre-pasi6n, va enhebrando su-
tilmente sus clementos.

Cuando se habla de la lealtad del hbroe a la ma-
sa, para justificar lo que de ella tien.e se desconoce
esa formncidn genetica; se olvida que se afinca en
la prioridad fundadora de ]a conciencia colectiva.
La vida del hombre superior nos muestra los con-
tinuos altibajos de la Historia y present al desnu-
do las races de las turbulencias populares. Cristo,
fue erncificado por la masa y mis tarde adorado por
la masa de sus proselitos, domada a la autoridad de









4 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


su avasalladora influencia; Bolivar incomprendido,
triste, muri6 creyendo haber arado en ei mar y for-
m6 una conciencia de pueblo; Maceo nuestro h6roe
cumbre, desplomado en los senderos de su ideario,
pervivi6 en el alma de una Patria inmortal como su
esfuerzo y, como su esfuerzo leal a la llamada de
los grandes saerificios.

Al h6roe lo alimenta el soplo divino de la crea-
ci6n. De ahi que viva para todos los tiempos. La
alegria que clarea el alma del hombre-hhroe provie-
ne del goce infinite de perpetuarse. Un jfibilo por
enseiiarse afuera, por incorporar los quilates de su
impulso vital a la march inmutable de lo infinite.
La vida es muerte cuando no fecunda y da cosecha
de vidas nuevas.
La fccundidad de un Ambito vital, tambi6n pue-
de medirse por el alcance de sus efectos. Romain Ro-
lland exclama: "Todo goce es goce creador, el del
amor, el del genio, el de la accin, todos son produc-
to de un mismo fervor. Tanto si se trabaja en la es-
fera del cuerpo como en la del espiritu, siempre sig-
nifica una fuga de la cdrcel corporal para lanzarse
a la corriente de la vida, una deificacidn. Crear equi-
vale a matar la muerte".

Por eso los heroes son eternos en el tiempo y en el
espacio y aunque son hombres parecen doses. Su
condici6n humana ha escalado la cima excelsa y frisa
con lo sobrenatural y lo incognoscible.

Mas siendo en realidad hombres, hombres perfectos,
dechados de integraci6n humana, su vuelo es un cn-
cumbramiento sobre las asechanzas de la vida: una
suerte de victoria contra las conjuras del destino.
Y el marco trigico que los circunda, es la prueba
de fuego de ]a lucha en que se debate. Lo cimero
de estos series estriba en arremeter por todos, a pe..ar
de todos; en encararse con la montafia, romper el pre-
juicio y superar la flaqueza. Lo tragico, es el con-
flicto y al tiempo mismo la eseneia de sus actos. La
extravasaci6n del h6roe implica un vueleo pleno de su
individualidad. Todo lo que tiene en si lo da al em-
pefio que acomete. "Cuando hay muchos hombres sin
decoro hay siempre otros que tienen en si el decor de
muchos hombres", sentcncia Marti frente a la esta-
tua del Libertador. Esa voluntad de grandeza al-
truista de lo heroico, Ie presta sentido de vigencia.
de proyecci6n inmutable. Porque el heroe no lucha
por su vida sino por la de los demAs, inmolando la
propia, el marco de su personalidad result aleccio-
nador. La circunstancia de que vivamos otros tiem-
pos, no ha apagado el eco de su resonancia. No im-
porta, a veces, cuil fu la idea de su holocaust. Lo
que interest, es que encendi6 la fe.

Cuando se dice que al h6roe lo gener6 su tiempo,
que es hijo de su 6poca y por ended creaci6n eventual,
hay una especie de irreverencia negadora o de miopia
esceptica. Carlyle nos ensefia que hay 6pocas que
Ilamniron a gritos a su grande-hombre sin encontrar-
lo, 6poeas tristes, vencidas, desorientadas, s6lo compa-
rables "a las maderas muertas y secas que esperan
el reldmpago del cielo para que las encienda".


raro para llegar, como lamenta el mismo Carlyle, al
final de sus manipulaciones, a proclamar que ha sido
un hombre ordinario "un product de su tiempo",
segfn se ha dicho de Lutero
Decir que es el tiempo el que crea al h6roe, decir
inclusive que es la masa la que lo ha forjado, es tan-
to como afirmar que es la madera muerta la que en-
gendra el fuego. "Es el rayo del cielo el que infla-
ma la lefia y ese reldmpago, es el grande hombre.
Sus congeneres agradecidos, adoran la llama. Las
ipocas de escepticismo y de disoluci6n, han huido del
culto de los heroes, como rocas de diamante a las que
nada puede herir"..

En la hondura del alma humana, se descubre siem-
pre el sentimiento de inclinaci6n a lo grande. La in-
quietud del hombre por lo sobrenatural, le acerca un
tanto, con la fe al conocimiento. Eso nos ensefia la
Historia de los pueblos y en esa base se fundan las
religions. De ahi que el culto de los heroes, la ad-
miraci6n sumisa y prosternada a esas almas singula-
res, resista el embate de todas las borrascas.

No importa el desplome de las esperanzas, el mu-
dar del pensamiento o las quimeras de lo irredento.
El hombre, afin no ha podido romper las amarras del
asombro y se inelina, devoto, ante los heroes. "Es
una eterna piedra basica sobre la cual puede siempre
empezar a edificar lo nuevo" y el aguij6n de la vi-
talidad, contra el desmayo de todos los dias. Los pue-
blos siguen la fhrvida estela de ese salvador cntu-
siasmo, soporte magnifico de sus afanes. Por eso,
sefiores, la Cimara de Representantes, interpretan-
do fielmente la voluntad del pueblo, consagra con so-
lemne unci6n y reverencia, esta sesi6n conmemorati-
va, cada 7 de Diciembre, a los mdrtires de nuestra
Independencia, en la exaltaci6n de su figure sim-
bolo, de su arquetipo heroico, del Mayor General, An-
tonio Maceo y Grajales.

Hay muchos heroes en el empire de nuestra His-
toria. Todos merecen, por igual, nuestra reverencia.
Consumados dechados de sobrehumana generosidad,
cualquiera de ellos y much mejor todos juntos, da-
rian grandeza a la evocaci6n. El recuerdo de los h6-
roes, tifie de noble orgullo a los pueblos y los incor-
pora renacidos a la fe en si mismos. "A fucrza de
romanticism la HFimanidad se ha crigido sobre reali-
dades". El fervor por lo heroic delata lo que hay
de sustancia viva y de voluntad de pervivencia en el
hombre. Y escudrifiando con anhelosa emoei6n esas
profundas intimidades de la vida colectiva es como
descubrimos nuestras ideas-directrices, nuestras ideas-
luerza que disefian, con fire trazo, la personalidad
moral del conglomerado. Son los hhroes-simbolo, co-
mo Maceo, quienes hacen surgir a la superficie esas
ideas genuinas, en las que se hace realidad viviente
nuestra individualidad national. El que ha comuni-
cado a la masa su llama, con una trayeetoria que es
el dolor de un pueblo y su afirmaci6n rotunda, en-
carna el simbolo: Antonio Maceo!


Hay eseritores que disecan al grande-hombre del Un heroe que permit explicarla totalmente, poner
mismo modo que un naturalista a un "especimen" al desnudo su aliento germinal e impedir el extravio









DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 5


de la interpretaci6n. Lo aleg6rico de nuestro h6roe
por antonomasia reside, de una parte, en la universa-
lidad de su expresi6n; de otra, en la fidelidad expre-
siva del anhelo cubano. Por eso es simbolo e indice
de orientaci6n colectiva.

Mc Dougall, indagador del alma de las muchedum-
bres, seiiala la rcnuncia a la personalidad como esen-
cia de la uniformidad de las masas. Estas lo seriin
totalnente cuando acaten al guia, al conductor, de-
clinando otros m6viles. Y porque ese sintoma apa-
rece con claridad logrado, es por lo que podemos pro-
clamar al machismo como la cubanidad integral, sin
ex6ticos aportes.

Para explicar el simbolo de Maceo hay que sumir-
se en el teatro de sus hazaias y escarbar en las raices
de los movimicntos revolucionarios. No hay duda de
que las repeercusiones de la evocaci6n heroica, deter-
minan !o trascendente del impetus creador, del mismo
modo que ]a magnitude de su influencia se fijara por
la media de su powder de fundaci6n. Un h6roe, pue-
de ser un resplandor fugaz o una luz inextinguible y
eterna.

El hecho y sus consecuencias, destacan con toda
claridad que Yara y Baire, las guerras pr6ceres en
las que Macco actiua, sueldan en el tiempo la ansie-
dad cubana. Ambas enraizan para siempre el senti-
miento national. En Yara apunta como ademain re-
suelto para la forjaci6n del destine propio. En Gudi-
maro, como decision inquebrantable de emanciparse
del coloniaje, de quebrar las eadenas. La anexi6n,
entonees, no es plenitud de pueblo, sino esperanza
taictica de redenci6n. Diez afios de arremetidas con-
tumaces, fusionan los factors, antes disperses y pro-
ducen amplios avances en la labor cicl6pea de la inte-
graoi6n national. Amasar el dolor, fundir los sen-
timientos, veneer la ineomprensi6n, es lo arduo del
primer impulse, y tambi6n, su prestigio hist6rico. Sin
esa voluntad primer, sin esa ejemplaridad estoica
de los hombres dW 68, no hubiera sido factible la eclo-
si6n esplendida del 95.

Por eso, cuando el Pacto de Zanj6n parece tdrmino
no es mis que tregua y la Protesta de los Mangos de
Baraguti, que Macco encabeza, sera en adelante, e'
m6dulo inalterable de la Revoluci6n: ; Independen-
cia o Muerte!... Eltrfgico dilemma sobre el que se
edifica la Repulblica. El heroe verdadero, el qu,
arraiga su personalidad en la conciencia pfiblica, obra
de esta manera. Se levanta sobre la frustraci6n v
hace la apologia de un pueblo.

Maceo, es la fuerza, nutrida por el dolor cubano
de ricos y de pobres, de libres y de esclavos, de blan-
cos y de negros, lanzada al vencimiento de todos los
obstaculos. Quien se yergue ante el infortunio, seri
siempre en la tierra, el indice de la victoria.

La lucha se reanuda en el 79 "porque un pufiado
de hombres logra lo que logr6 Bolivar: lo que con Es-
pafia y el azar mediante, lograremos nosotros", co-
mo dice Marti al General Emilio Nlifiez, que es de
los filtimos en dejar los campos. Maceo y G6mez en
el 84, intentan reanudar los afanes 6picos; Marti ini-
cia la propaganda. "Las hazailas de la guerra gran-


de, la grandeza de los heroes, tuvieron en la pluma y
en la palabra de Marti, reverencia incesante". La
pr6dica, produce sus efectos. Y Baire arriba, como
suma de pueblo a los empefios de la liberaci6n.

La Invasion, es un portento de estrategia y una
sucesi6n continue y maravillosa de heroicidades. La
leyenda, el relato fabuloso, se hacen came palpitante
de historic. De Baragui a Mantua, la tierra ha que-
dado estremecida de asombro. Y la emoci6n, con lo
que tiene de fuego creador, de milagro en la concre-
ci6n, ha fraguado el sentimiento national. Macco,
artifice de la proeza, lleva la guerra a todas parties
y supera los valladares opucstos a su carrera triun-
fal. El conduce la cohorte que realize el milagro de
la gesta, con la seguridad de quien conoce su desig-
nio. Los que estin a su lado en la plea, le siguen
ciegamente, se embrazan con la Muerte, ebrios de
content porque les ha traspasado su fiebre, fiebre
que columbra lontananzas: el incendio de almas que
i!umina el sendero de los heroes.

Al conjuro de la magna hazafia, la unidad national
que anduvo entire Iropiezos de incipiencia, adquiere
perfiles definidos. Por eso ]a Invasi6n result la mias
elevada cumbre de la Revolucidn cubana. Lo que so-
bresale -aparte prodigies de estrategia y valor-
para colocarla en la cima d la aceci6n redentora: es
la repercusi6n del acontecimionto, lo entrafiable de su
eceo heroic. El sacrificio Clil y la media de esa uti-
1dlad, dan r~ngo de suma jerarquia a la audacia de
n stro hombrc-lhroc.

Maeo simboliza la intransigencia fundadora de la
Invasion, la Patria edificada por si misma, la Naci6n,
duefia de su destine. La palabra simbolo, precede de
la lengua griega y quiere decir, amontonar. Sirve
para expresar el secret que une a los hombres. Co-
mo el valor social de ]a proyecci6n maceica esth en lo
que tiene de fuerza aglutinante, de energia agrupa-
dora del nicleo cubano, se habla con exactitud y jus-
ticia al proclamarle el Iombre-simbolo de nuestra
Epopeya. Porque 61 funde la fuerza spiritual de
un pueblo y en l6 se identifican los hijos de esta tie-
rra en la honda solidaridad cubana, es por lo que
simboliza el genio hacedor de la Revoluci6n.

lie aqui la gran euestidn critical de nuestro tiempo.
La valoraei6n de los factors Cticos, de las fuerzas es-
pirituales en la formaci6n del fen6meno social. "Los
homiircs que hacrn la hiistori'a", es el titulo de una
gran obra integrada por biografias seleccionadas, es-
cribe Menzel para aludir al prcdomnio del individuo
sobre las multitudes. Hay una teoria de lo heroic
que se contrapone a la interpretaci6n exclusivista del
miaterialismo hist6rico. Tarde la explica por la "imi-
tacion incitadora" de los grandes hombres. Pero,
fuera del instant la ocasi6n propicia para ahondar
on la dispute, el hecho de que al investigar la Re-
voluci6n de Yara, encontremos factors econ6micos
que la alienten glleva a near, sefiores, la autoridad
rectora del martirio continuado que la antecede y a
desconocer la superior eficiencia de los restantes y









6 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE RETPRESENTANTES


mias altos estimulos que la envuelven? ( No deriva
traseendencia de la inmolaci6n de Aponte, de la insu-
rrecci6n de Narciso L6pez, del suplicio de Agiiero y
de tantos protomartires de la libertad de Cuba?

Afin no han sido fijadas ]as leyes que revelen el
grado do mutuo influjo de la conciencia individual
y de la colectiva e ignore si podrdin determinarse da-
dos los infinitos enlaces de que son susceptibles en la
realidad actuante; afin no se ha comprqbado si, por
contagio, las grandes acciones penetran en los con-
glomerados humans, pero la Revoluci6n emancipa-
dora alestigua de modo indiseutible que la errAtica
postura del cubano en lo pfiblico, durante el siglo
XIX, se concrete en el ideal de la Independencia, des-
puks de una series continuada de ofrendas al marti-
rio. La huella del dolor cubano, no tuvo mis restaflo
que una floraci6n de conciencias. El 68, advino del
sopIo mirifico del heroismo precedent. Nada hu-
bieran importado los heehos que convergen, -el fra-
easo del Reformismo y los nuevos impuestos- si no
hubieran hallado fraguada la vibraci6n heroic.

Una de las mejores muestras de respeto hacia los
altos models heroics, es la de acercarnos a su inter-
pretaci6n -que tanto equivale a su contemplaci6n
intelectual- absolutamente limpios de la egoista in-
clinaei6n de captarlos para nuestras banderias, para
nuestras pasiones miis o menos ambiciosas. Ni tam-
poco podremos juzgar a los heroes con el cuadro men-
tal de las preocupaciones actuales. Si bien ellos han
lanzado sus fleehas de prolongada trayectoria, de 6r-
bita eterna, los materials de que dispusieron para
fabricar su arco, eran los de su tiempo. Los fascis-
tas ilalianos, envenenados por esa deformacidn arcai-
ca que les hace suponerse continuadores de C4sar, pre-
sentan a iste haciendo el saludo que ellos llaman a
la romana, con la mano extendida y abierta, ignoran-
do que entire ciudadanos de aquella cuna de la civi-
lizaci6n occidental, el saludo era el mismo que ain
hoy empleamos, mientras que el adoptado por las
huestes de Mussolini, se usaba tan s61o para saludar
a los esclavos. i Reveladora equivocaci6n! Igual-
mente el acomodar al grande hombre, no s61o en pos-
turas, gestos y saludos a nuestros deseos del moment,
sino en opinions y en colectiva significaci6n, es
desacato pernicioso para la fecundidad, en el tiem-
po, de la obra del h6roe. Sin contar con lo que ello
implica de descarrio y de dislate hist6rico.

Cuba tiene on su historic, pdiginas tan bellas, de
una tan final y pura line, que es precise a toda costa
lograr que lleguen eomo son, a la conciencia de las
muchedumbres. La pagina de Yara, en la que figure
Maeeo, juntamente con Cispedes, Aguilera, Agra-
monto, Calixto Garcia, Mdximo G6mez, y la de Baire
en la que ademns intervene Marti, tienen la trans-
parencia y la emoci6n de un orto, de una aurora.

El vitriolo del "tcoritismo" econ6mico estorba pa-
ra ver claramente el process national de integraci6n
de los grupos itnicos en la homogeneidad sin diferen-
ciacidn que ha de ser el logro de la consolidaci6n cu-
bana.


Macco, en cuyas venas se hermanaron las dos san-
grcs igualmente heroics que vencieron en la Inva-
si6n, batallando por la libertad de Cuba, es ol testi-
monio concluyente de esta idealidad bAsica: la uni6n
de blancos y de negros, la fusion moral de las dos
razas.

La vida de Maceo, ejemplar en todo, lo es de ma-
nera singular en ese equilibrio y rasero estimativo
de la fraternidad cubana. Maceo es la portenencia
inalienable de todos los cubanos, y en su grandeza de
figure universal, patrimonio de todos los hombres li-
bres de la tierra.

No es dable explicar la gOnesis del impulso libera-
dor de la Demajagua como "una reacci6n de los te-
rratenientes feudales nativos contra el sistema colo-
nial espafiol que mutilaba y detenia su riqueza y
dcsarrollo"', segin se ha formulado con la preten-
si6n de una premisa mayor; y much menos, calibrar
la magnitude dcsinteresada de la liberaci6n de los es-
clavos, como tActica egoista para contar con "el apo-
yo de un contingent human capaz de afrontar la
lucha", porque eso apareja desconocer el significado
do lcchos do diafana tendencia.

Tanto su entrafiable, como su exterior modalidad,
prueban que una idea superior planeaba sobre todos
los factors econ6micos. No podemos disminuir el to-
no emotivo de altitudes de una insuperable belleza
moral. Porque, en efecto, el hecho de que fueran
lombres ricos los primeros seguidores de CUspedes
-que no todos lo fueron- muestra la austera gene-
rosidad con que renunciaron a su bienestar en pro
del supremo anhelo.

Es siempre complejo, de entrecruzados factors, el
motor de los actos humans, mas es notorio que sobre
la inconformidad de nuestros pr6cercs respect de la
vida colonial que les lanza al empefheroico, priman
los m6viles sentimentales. El interns, por si solo, es
frio clceulo sin energia para engender las llamas apa-
sionadas de una contienda de tan amplio didmetro
hist6rico y colectivo. Varona adujo "que las ideas
fucrzas. lo son o porque funden representaciones de
un movimiento, o porque tiencn n caricter emocio-
anl". Las ideas no tienen por lo general la misma
fuerza impulsive que la pasi6n, y de aoui que sus
cfectos no sean tan visiblcs. Esa es la accidn de los re-
formadores, de los fundadores de sectas, sobre sus
discipulos y secuaces. Pues lo que aqui hace una in-
dividualidad poderosa que sirve de foco de irradia-
cidn, lo hacen distintas entidades desconocidas en el
centro de ese ir, il,,,,1 much mayor que se llama un
pueblo o una sociedad". Por eso los movimientos po-
liticos se inician siempre en un area sentimental.
Robre la vida integra de Maceo, flameaba el penacho
del amor a la Patria, a su soberania, a la dignidad de
]a vida cubana y la esperanza de sus grandes des-
tinos: la voluntad de que alcanzase el derecho de re-
girse a si misma y conquistar para la generaciones
fuluras una Isla libre y sefora en la que el mar
fuera un camino para todos los rumbos, y, si ain
queremos, para todos los mercados del planet. Tan









DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


consciente era de esta luz que emergia de su nebulosa
vital que fu(, 6l quien dijo: "Por una hora de vani-
dad o de cgoismo no podemos comprometer la felici-
dad de muchos siglos", palabras que revelan a un
mistico del deber, es decir, a la forma mnis tremante
y sentimental de cumplirlo. Y cooperando con aquel
amor, el odio a una metr6poli, opresora por incapaci-
dad, ciego egoismo, incomprension, que eselavizaba
hasta a los mismos peninsulares. Ile ahi el alma de
calida proyecci6n que palpit6 tambino en el animo
de Aguilera cuando la future Patria que ya vivia en
su amor, le dijo: i Vende tus bienes y sigueme! Y ese
mismo patetico sentimiento, superacion del material
interns, prest6 sus vibraciones sonoras a ]a campana
de la Demajagua, incendi6 los feracces campos en ho-
loeausto de riqueza a la Idea, a ]a nueva Diosa, Cuba
soberana, y prendi6 en la llama crepitante de Bayamo
la lAmpara votiva de nuestro patriotism.

En esa bella estampa que evocamos con fruicion
eubana, contemplamos los gestos hidalgos de los hom-
bres de la Demajagua realizando algo mais trascen-
dente que la contienda misma por la libertad y que
es el iniciatieo esfuerzo por la igualdad sin distineio
nes. Y es que no se puede haeer critical hist6rica con
las pautas de las tActicas personales. La magnitude
de un pueblo o de un hecho hist6rico no ha de mo
verse por tan infimos resorts. No caben en tan me-
nudo molde ni los heroes ni las masas (jue se ponen
de pie para conquistar un aseenso colectivo. Los pr6-
ceres santos que lo incitaron y los soldados, santos y
heroicos que pelearon hasta la victoria final, estaban
infundidos de un complejo de aspiraciones nob'es que
no es just traducir en crudo egoismo, simplista ex-
plicaci6n de un fen6meno social fecundo en largas
consecuencias. En numerosas oeasiones aquellos ejem-
plares varones hubieran podido ajustar sus interests
materials con la metr6poli y asimismo aquellos sol-


ortodoxo, sin embargo, acepta que el marxismo se ha-
Hla muy lejos de afirmar que la realidad econ6niica
tenga aspect de aplicaci6n fatal a la vida de las co-
iicunidaces sociales. El destiny econ6mico es relative
y provisional, puesto que se eneuentra en circunstan-
cias de s-er sohrepasado euando en los hombres se for-
ma la cnmciencnia de sus posibilidades y esa supera-
(cin constituird un aeto esencial, infinitamente crea-
dor. Lo ceon6mico es, pues, un instrument tictico
y circui:stancial para aleanzar estadios superiores de
cultura, de plena espiritualidad. La concepcidn de
un pensamininto sicmpre predestinado, provocado,
forjado por el con junto de fen6menos materials que
nos env.ielve, que nuestra "psiquis" sea s6lo el efee-
lo del desarrollo dialectico de la material, impediria
la fornl-ei6n del criterio libre. Del encadenamiento
i-ateria no puede desprenderse un estado coherente
de concieneia libre. Y tal doctrine, por otra part,
no puedein clasificarla como modern, sino los que
deseoio:.iendo que no hay nada nuevo bajo el sol, ig-
noran ( ue fu b uno de los primeros y geniales balbu-
cens fil .-.'.i ... de Grecia, uno de los evolutivos esca-
lones del pensamiento que culmin6 en la atalaya, ain
no superada, de la Idea plat6nica.

Por suerte, el alma de los "mahatma" de las almas
'randesc, como la de nuestro Mlaceo, estk exenta de los
s!labon .s de oro, de hierro o de cobre, y sus anheloa
vuelan con una altura que comprobamos en cada mi-
nuto en esta ilustre existencia enfilada desde la in-
fancia, por una vocaci6n sin intermitencias, para ha-
cer la libertad de Cuba.

Deseamos ofrecer, como homenaje de gloria a Ma-
ceo, en este dia solemn, aquellas palabras y actos
que sean como el "substrdctum" de su sentido vital.
Unas y otros eonfirmarin la interpretaci6n que an-
tecede, de su psicoloeia ya considerada intrinseca-
miente, cuanto en su influjo distant.


dadlos iahler usa o de su libertad coin menos peligro
de su vida que la de aquella lucha de "independen- INuestro Ensayo, tiende a eso y tambien, aproxi-
eia o nmerte" si no hubieran estado fundidos en un maindoios con veneraci6n estremecida a su image
ideal que superaba sus eonvenieneias personales y co- i spiritual. a procurar limpiarla de las telarafias que
leetivas. el tiempo. de consuno a veces con ]a pasi6n, hayan
podido tejer e impidan la contemplac;dn de su alma,
Para medir el erguido valor dle kilatr-l l de la serena como las aguas de un lago profundo.
mentalidad de Maceo. es forzoso definir el equilibrio,
jamais desmentido ni per un gesto. 'on el cual. mon- Oira'mos con recogimiento su voz, dulee y viril, de
tado en el viso de opuestas fuerzas entrifugas sabe P'Itria r-a (me ama a su grey con auioridad: "Mis
c(rear una emotiva fuerza de atracei6n. Grifiin Pe- (lrbrcs para con la patria y para con mis propias
ralta, dice acertadamente en su interesante libro: cor,'i "No se puede siquiera intentar desnbrir el alma ero ihumanI : por eso llcgcar/ al pedlreial dr. los li-
ilaceo si no se comprende en today su extension qu6 b red's o .utcr bire hcorhndo por la redcncidn".
era aquello que con ruboroso cufemismo, los autono-
mistas Ilaman "la eucstidon social". Su situaci6n on l reneor y a las desavenencias, onone estas pala-
ella. Ilega a los limits de la tragedia. Se le ve siem- b rai (le final y elevada m6dula cordial, juzeando a
pre de pie entire dos prejuicios: el de los blancos y Mlarti: "La gu(rrac qte it sted hare a Marti. cs un
el de los negros. Diriase un creyente ofrendando a "'; "', de IUsa pitria. Marti consagra todo su ticmpo
un Dios lejano mientras sufre el dolor de una daga 1a ewnsa sih otra rrcompensm que la censura impru-
que le hiere el coraz6n''. d ntc". Cu'nntos actos tiles, en efecto, han sido pa-
ralizados por ia acerbidad envidiosa c inconsulta de
El materialism hist6rico quoe pudibramos criticar, los inlri-antes. Considercmos, ahora, esta prueba de
no serial, en manera alguna, el cientifico de Marx, la pleina consciencia que poseia de su misi6n heroica-
sino la interpretaci6n exclusivista de los que consi- "Yo 'crno toda la grandeza de una causa conmigo,
deran lo econ6mico como cl dnico factor determinant y (sfi es la de mi pais, a la cual tengo consagrados
del fen6meno social. El mismo Lefevre, int6rprete docr ,iios de constantes servicios, sin que a ello me










8 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


haya impulsado mns movil que el anhelo de conseguir
la independencia de mi patria, para obtener con ella
la regeneracidn de un pueblo abyccto por la servi-
dumbre de cuatrocientos a(ios. He deseado lo que pue-
do ser: un obrcro de la libertad".
Y Mace), del quo Marti, gran eatador de sustancias
esenciales, dice que "cs ino de los hombres mnds en-
tcros, mis lciidos y mis itls ti de Cuba" y del que
el General Eusebio Ilernandez, su nobilisimo compa-
fiero, declare que es "u'no de los 11, :.,I.... mids com-
phletos y ms sanos que pue(d coneibir la mente Ihu-
vmana": Maceo -repetimos -va superando cicldpeos
obsticulos con esa 'persistencia cn la decisidin virtuo-
sa" que es la caracteristica del h6roe. indicada por
Emerson. IIag-o alusi6n a todas sus proezas que cuan-
tos nle cscuechan conoceen y admiran y cuyas eseenas
de gesta, surgeon abora en la memorial de todos. Pero
de este hombre, predestinado para tan magnos desti-
nos, que naci6 en la misma feelia dei 14 de Julio, en
que eay6 Ja Bastilla parisien al -n.i ii.- de la Revolu-
ci6n sembradora do ideas, de Francia, solo liemos
de contemplar hoy, algunas de las moradas dramA-
ticas que fueron como el yunque en el que so forj6
y prob6 el acero de su alma.
Maceo, es primero un soldado, con su padre y sus
hermanos. Su familiar, es un pedestal heroic. Tiene
un caballo. sobre el que es nn centauro y un machete,
instrument guajiro de su labor y que en sus mnanos
se convierle en Tizona vengadora de las injusticias
que sufre su Patria. Nada mIs terrible en Ia Historia
que el beeho de que los utensilios del trabajo pacifico
se truequen en armas de guerra. En San Agustin,
ve eaer a su padre, frente al enemigo, en brava pelea,
y yo tengo para mi, que es en este dramatic minute,
que merece como ninguno el eco de los rapsodas, cuan-
do nacio el h6roe y se despertaron sus energies laten-
les.

En los combates nniestra una peculiar bravura, un
personal estilo en el impetus comunicativo que arras-
tra a los compafleros. Es come un vendaval, eneau-
zado haein a victoria. Su audacia adquiere desde los
primeros pass un tono hazailoso de energia cons-
ciente, de avalaneha que sabe a d6nde va y que agru-
pa a los soldados en torno del Jefe nato y anin no se-
iialado. El pueblo en armas, le adivina las insignias
y todos sienten con su preseneia el I! ... de seguri-
dad y de powder que emana de su personalidad.
Su entusiasmIo por el ideal de Cuba libre, s61o tiene
par en el corazxn de su madre 1 1 ,,,.i Grajales que
ve caer, como la diosa Hera a sus hijos y alienta a los
demais para que sign el camino heroic. Por ser todo
ejemplar en Maceo lo es tambien el molde de euanto
le rodea. Todo result en su derredor armonioso y
acorde, como oeurre on las obras perfeetas. Familiar
deehado de families enbanas, come 1 es modelo y pie-
dra de fundaci6n do la cindadania. A travbs de do-
lores, de peliiros, persisle en la decision virtuosa sin
que jamlss haya asomado a su rostro el desaliento ni
]a amareura. Esniritu erecto sobre el pedestal de su
dienidad no hay intrinca clfe pueda conmoverle. Tie-
ne harta fe en sn propio valer para (oe espere nada del
favor, ni tema tampoeo de la injusticia. El servira a
la causa done le coloucen, porque como sn jerarquia
no depend de los demis. sine de sus cualidades, don-


dequiera que ]e sitfien sera el General. Gan6 sus gra-
dos por los escalones de sangre de sus heridas. Vein-
te heridas de bala y una de arma blanca, recibi6 en
la guerra de los diez afios sin que el destine le hu-
biera encontrado el punto vulnerable. En Naranjos
de Mejia, eay6 fulminado por seis balazos y sus com-
paieros que le screen muerto van a envolverle en la
tierra sagrada que defendian, cuando advirtieron que
alentaba. Casi ha muerto dos veces por Cuba y s61o
su podtrosa naturaleza explica aquella especie de re-
surrecI1cin.
En la emigracian, tregua de los combates, no lo es
para 61 de la lucha civil ni de las asechanzas y los pe-
ligros. En Haiti, ha de usar su revolver para defen-
derse de los traidores que habian vendido su vida al
'6nsul espafiol en 650 onzas y en Costa Rica es he-
rido gravemente al salir del teatro cuando le acom-
paiiaban Enrique Loynaz del Castillo y un colom-
biano. Ambos le defendieron dando muerte al agre-
ior. Las called, no eran menos peligrosas para el
paladin de la libertad eubana que las trincheras.
El 1 de abril de 1895, desembarca de la goleta
"Honor" entire Duaba y ]a desembocadura del Toa,
con veintitr6s expedicionarios a la vista de un barco
de guerra enemigo surto en Baracoa. La pequefia
hueste es duramente combatida y dispersada: s61o
restan trece de ella. Mas euil no sera la fuerza de atrac
ciOn de este centro de muchedumbres, cuando poco
despu6s de un mcs congregaba bajo su mando a seis
nil soldados perfeetamente armados, y antes de julio
cuenta con un ejcreito de veintidds mil hombres or-
ganizados en veintid6s regimientos. Los hitos cum-
bre de su vida esclarecida estan condensados en el
iombre de Baragu6. No acepta el Pacto de Zanj6n
y en los montes de Baragua levanta su protest que
adquiere de pronto la virtud de convertir la pacifica-
ci6n de Mlarlinez Campos en mera tregua. Quien no
comprenda la inmensa traseendencia de esa inconfor-
midad, es que ignore la importance de las altitudes
en la guerra y en la political. S6o estA vencido el
(iue se somete. Maceo, no lo fu1 nunea, porque ese
gesto de rebeldia que express ademis su incocrcible
voluntad, enlazaba las dos guerras con la victoria.
Otro rasgo tipico del M.I'.,.%' General, era su facul-
tad de introspeeei6n con la que vigilaba sus ideas y
pensamientos para modularlos en una serena disci-
plina, y de esta t I. il li. eminent de reflexi6n, fluy6
en su espiritu una fuerza autoeducadora. Asi se ex-
pliea su manera de escribir y hablar de tan serena
claridad y equilibrio.
De Baragun parte tambien la Invasi6n, hazafia cul-
minante de la guerra que desconyunt6 el powder de Es-
pafia y en la que eslaba incluso el triunfo, s6lo dife-
rido en la integridad de sus conseenencias. Final-
mente, no queremos que falte, entire estas ripidas pin-
celadas que, no pretendon historian, sino destacar ras-
gos esenciales, un hecho que demuestra la inclinaci6n
de Maceo a enanto significa cultural. Consider siem-
prl como uno de sus meiores botines, el que obtuvo
al entrar en Santa Isabel de Nipe: una imprenta.
Con ella fund "El Cubano Libre", enyas pAginas
figmran entire las prineras exentas de ]a tirania que
so imprimieron en la Isla. Justo es que desde esta
tribnna, representaci6n de la libertad del pensamien-
to enbano, recordemos al fundador de aquella hoja.










DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 9


Hemos mirado largamente hacia estas preteritas
c~cenas con la emoci6n y el orguilo de cubanos que
de su gloria se desprende. IIemos buscado en los he-
chos viejos, aunque eternos, lecciones para nuestros
hechos nuevos y angustiosos, luces de rumbo, de estre-
lla Polar, para nuestros caminos. Un bdlsamo opti-
mista mana de tal contemplaci6n que tonifica las al-
mas para abordar el cuadro de ingentes dificultades,
ec belico panorama del Mundo. En la magna luclia
present Me detienden los mismos principios, se per-
siguen anilogas metas de libertad que propugnaron
los lhroes de nuestra independencia que hoy persona-
lizamos en Maceo, el H6roe-Simbolo. El diimetro de
la contienda es mis grande, podriamos decir que es
el diiametro mismo del Planeta; mas el ideal, ni es di-
ferente, ni es mejor. En esta universal batalla de
las Democracias contra el totalitarismo, de la civili-
zaci6n y del sentimiento de la dignidad humana, con-
tra el salvaje dominion de la fuerza, divorciada de la
justicia que de nuevo irata de forjar cadenas para
los pueblos. nuestra mirada quisiera unir a los es-
forzados vencedores de entonces con los hombres que
preparan la nueva y trascendental victoria. Con una
voz que afin siendo modest, se halla prestigiada por


csta tribune, dirijo una fervorosa adhesion a los pai-
ses que luchan en todos los Continentes, desde las
Islas del Pacifico hasta las estepas rusas, desde las
ardientes arenas de los desiertos libicos a las heladas
montafias de Alaska, para defender nuestra libertad
de ciudadanos de Cuba y nuestra libertad tambini
de ciudadanos del Mundo. Nuestras miradas retros-
pectivas de hoy, vigorizan la fe en la victoria porque
nos prueban el valor eterno de los fundadores de las
libertades cubanas, y asi como de la Iliada nos viene
a trav6s de los siglos. una voz divina que se dirige a
todas las edades -rumor del legendario enjambre de
IIHroes y de sus hechos grandes- de las profundas
entrafias de Amnrica Ilega a nosotros tambien la voz
de los fundadores de nuestra civilidad e independen-
cia y entire ellas la de Maceo que eifr6 su misi6n hu-
mana en nombrarse a si mismo, 1u Obrero de la Li-
bertad.
(Grandes apla isos).
(Es fdlicitado el orador).
SR. PRESIDENT (CARBONELI) : Se levanta la sesi6n.
(Eiran las 10.45 p. m.).




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