Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID01402
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text


REPUBLICAN DE CUBA


DIARIO


DE
DE LA


SESIONES


CAMERA DE REPRESENTANTES


DECIMO


CUARTO


PERIOD


CONGRESSIONAL


SEGUNDA LEGISLATURE
VOL. LVII LA HABANA, Diciembre de 1931. NUM. 13

Sesi6n Solemne de 7 de Diciembre de 1931 en honor del
Mayor General Antonio Maceo y demas martires
de la Indepedencia

President: Sr. Rafael Guis Inclin.
Secretarios: Sres. Jose R. Cruells Reyes y Jose Alberni Yance.

SUMARIO
4 las 9 y 30 p. m. la Presidencia abre la sesi6n.-Discurso del sefior Abelardo Mola Mola.-E1 Presiden-
te levanta la sesi6n a las 11.10 p. m.


SR. PRESIDENT (GUAs INCIAN): Se abre la sesi6n.
(Eran las 9 -y 30 p. mn.)
Tiene la palabra el senior Abelardo Mola.
SR. MVOLA (ABELARDO): Sefior Presidente y sefio-
res Representantes: Nunca pude pensar, en la mo-
destia de mi vida, que en este dia que la patria
consagra a la recordaci6n de sus heroes y mirtires,
caidos unos en los desfiladeros de la manigua, frente
a las legiones enemigas o en el cadalso sombrio y otros
en el frio del destierro, vueltos los ojos a la Isla des-
venturada, cruzada de cadenas o en la Repfiblica erea-
da por su esfuerzo, fuera mi palabra, desde tribune
tan alta, Ia llamada a ungir con el 6leo del recuerdo,
las virtudes del excelso guerrero, caido en este mismo
dia del afio 1896 en los campos de San Pedro. Nunca
pudo pensar en honor tan destacado, el que buseando


en si mismo, no puede hallar otros antecedentes para
merecerlo, que los de su amor fervoroso a la patria,
amor probado desde los mis tiernos afios, al respon-
der i present en plena adolescencia, cuando los ela-
rines insurrectos, al conjuro mAgico del verbo de
Marti, reanudaban la convocatoria solemne en los
campos inflamados por la resoluci6n native, sobre el
juramento indeclinable de Independencia o Muerte.
Sin timbres intelectuales que lo justifiquen y per-
teneciendo a esa raza que el colonizador at6 a los ba-
rrotes de ominosas cadenas y que el gesto gallardo de
Carlos Manuel de CUspedes destroz6 en mil pedazos,
proclamando con el nacimiento de la patria libre, la
igualdad de todos los hombres; ante mi presencia aqui
como int6rprete de los sentimientos pf~blicos, quinn
podria negar, si rinde culto a la verdad, que ]a de-
moeracia, que fu4 el ideal sagrado de los que como






2 DIARIO DE iSESIONES DE LA CAMARA DE REPRESENTANTES


Maceo se ofrendaron a Ja muerte, es una realidad con-
soladora? j No estd patentizando este acto en que la
CAmara escoge al ma,. modesto de sus miembros para
darle tan enaltecedora eneomienda, que la sangre de
Maceo y de Panchito G6mez, regando a un tiempo
mismo el suelo de la patria, no fu6 infitilmente derra-
mada? Si, esta diciendo todo esto, que en Cuba.se han
barrido para siempre los mezquinos prejuicios socia-
les que reducian a un grupo human a la categoria
de cosa y marcaban con signo de inferioridad, al que
prob6 en la Revoluci6n y ha probado luego en las
faenas constructivas de la paz, su capacidad para co-i
laborar en ia gran obra de ]a Repfiblica.
En esta fecha que marca el calendario un afio mas
y en esta noche que cumplimenta la CAmara su acuer-
do, no hab6is de escuchar los concepts vibrantes de
tantos paladines de la palabra, que en la solemnidad
de este acto se han dejado oir; no ver6is pasar ante
vuestra vista, en carrera de triunfos, por medio de
palabras que parecian himnos de gloria, a nuestros
heroes, desafiando hasta la Naturaleza misma, si osa-
ra oponerse a la conquista de la libertad cubana. Es
mi palabra, sin vuelo y sin brillo, la que ha querido
el ilustre Presidente de eita Camara que se deje oir
aqui esta noche. Que ello constitute para mi una res-
ponsabilidad extraordinaria, es innegable, porque hay
honorees tan grandes, que al no poderlos declinar, de-
be hacerse el esfuerzo de responder a la altura del ho-
nor mismo. Y ya que no puedo, por la pobreza de mis
ideas, elevarme hasta el sitial que al designarme, ha
querido que ocupe mi excelente amigo y gran compa-
fiero Dr. GuAs Inclan, pongo mi coraz6n y mi alma
de rodillas; de rodillas ante el recuerdo de los que
cayeron; de rodillas ante sus tumbas ignoradas; de
rodillas ante la bandera que crearan el heroismo y el
honor; de rodillas, ante el altar de Cuba soberana,
para que desde lo alto, el alma de los heroes de un
poco de colorido a mis ideas, que no surgeon del cere-
bro, sino que brotan del coraz6n y las purifica el sen-
timiento.
i Antonio Maceo! Qu6 dificil es para mi, hablar de
la brillante carrera revolucionaria de este grande
hombre, aunque sea en una forma sint6tica. Empefio
infitil, porque tanta grandeza no puede abarcarse en
el marco estrecho de un pobre discurso, y porque ya
lo han hecho en esta misma fecha las mAs altas men-
talidades del Parlamento cubano, verdaderas- cum-
bres de la oratoria, que han hecho vivir con el fuego
de sus palabras, la figure gigantesca de este ilustre
CapitAn del Siglo XIX; de 6ste que de haber vivido
en pasadas Apocas, hubiera hermanado su aeei6n y su
gloria a la del gran caraquefio, libertador de Am6ri-
ca, de quien dijo Juan Montalvo, el Atico escrito ecua-
toriano, que "no tuvo mas Dios que la libertad".
Ello hace que yo sienta en todo mi ser, la vacilaci6n
que produce la insuficiencia; y mAs, si se recuerdan
las magnificas oraciones pronunciadas aqui, desde el
discurso maestro de Mariano Corona, Ayudante del
caudillo, hasta Coyula, Juan Gualberto G6mez, En-
rique Recio, Cortina, Horacio Diaz Pardo, Zaydin,
Rodriguez Barahona, SAnchez Fuentes, en cuyas pie-
zas oratorias, piar'.:'.- haber palpitado el coraz6n mis.
mo de la patria. Y esa juventud, talentosa y patriota
que honra actualmente esta CAmara, como su ilustre
President Rafael -Gus Inclan, Pastor del Rio, Juan
Rodriguez Ramirez, Jos6 Ram6n Cruells, Ram6n


Echeverria, 'Wolter del Rio, Carmelo Urquiaga, y en
fin, todos ]os que han cantado las proezas de Maceo,
lo han efectuado de manera tan acabada y feliz, que
para poder hablar nuevamente de 61 y pretender lle-
gar, si no con la palabra, con el pensamiento, a la al-
tura en que lo han hecho las mentalidades citadas,
era precise desaparecer en un esfuerzo la pobreza de
nuestra mente, correr a la region oriental, escalar .sus
montafias y desde los altos picachos del Turquino, mi-
rar al cielo, acercarse al h6roe, y pedirle que nos ilu-
mine con la esplendente.luz de su grandeza
i'Cuntos han caido, durante medio siglo, por el so-
lo delito de amar a Cuba; a quien ni siquiera sus poe-
tas podian cantar sus desgracias como un desborde
del sentimiento, Unos, como PlAcido, rodaban fusi-
lados, victims de la pasi6n y de la maldad; otros co-
mo Zenea pagaban con su vida haber traducido en
versos inspirados los anhelos de su pueblo. Heredia
buscaba refugio en la emigraci6n ante el peligro que
corria su persona, porque sus cantos eran el dolor
mismo de la patria. Y Fornaris, el dulce poeta baya-
m6s, y glorioso cantor de las bellezas de su tierra,
desde playas lejanas decia:

"'Mira Cuba en sus cdrmenes mds flores
De las que vi6 en su seno Italia abrir,
y murieron mis heroes por su gloria
De los que Grecia contempl6 morir.
i Te adoro, Cuba! en mi dolor extreme
Te dar6 mi postrer palpitaci6n,
Si, yo te adoro, el suelo de la Francia
No ha podido entiviar esta pasi6n."

Asi cayeron tambi6n patriots tan esclarecidos co-
mo Manuel Andr6s Sinchez y Francisco Agiiero en
Camagiiey. Asi cay6 Narciso L6pez, que a pesar de
su primer fracaso en Cardenas, en que hizo flamear
por primera vez en nuestros campos, la bandera de
la estrella solitaria, no se amilana su espiritu gue-
rrero, y de acuerdo con Joaquin de Agiiero, desem-
barca con otra expedici6n en la region occidental de
la Isla, derramando su sangre generosa por el vehe-
mente deseo de libertar un pueblo eselavo.
Y ese mismo dia 12 de Agosto, desembarco de Nar-
ciso L6pez en Vuelta Abajo, eran fusilados en Ca-
magiiey Joaquin de Agfiero, TomAs Betancourt, Fer-
nando de Zayas y Migl-1 Benavides, que cayeron
teniendo una sonirisa de amor para su patria y una
mirada de desprecio para sus verdugos, que miopes,
ante esas victorias sin sol, no veian que cada cubano
que caia, lo recibia la patria en su seno y estampaba
en su frente el santo beso del ideal.
(Aplausos).
Estos sucesos del 51, lejos de conturbarla, enarde-
cieron a la sociedad camagiieyana, y despojados de
temores, los hogares abrieron sus puertas y sin miedo
se gritaba en todas parties "Cuba Libre". Los hom-
bres salieron, y valientemente plantaron en la. plaza
piblica cuatro palmas que representaban a los cuatro
mirtires de la sabana de Mindez. Y las mujeres, iden-
tificadas con el dolor inmenso de Ana Josefa Agiiero,
esposa de Joaquin Agiiero, no querierido ser menos
que los hombres en el homenaje a los caidos, se cor-
taron sus cabellos, se lanzaron a la calle y entonando
en forma de himno las palabras que, en arenga de des-
pedida, pronunciara Ana Josefa a su esposo, excla-






DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 3


maban: "Lueharemos, hasta cantar la victoria en la
tierra o hasta gozar de la gloria en el cielo".
Siguieron suplicios como los de Armenteros; otros
en Trinidad; f-mt6 y Strampes en la Habana, hasta
que toda esa sangre, que iba cayendo gota a gota en
la conciencia cubana, trajo el alborear glorioso del
10 de Octubre de 1868, en que Carlos Manuel de C6s-
pedes da ct grito de independence en su Ingenio La
Demajagua. Y aquella campana, que sonaba diaria-
mente para dirigir y ordenar la labor y la vida de
aquellos pobres e:clavos, vibr6 esa madrugada con la
sonoridad que no habia vibrado nunca, porque sus ta-
fiidos no fueron esta vez los taiiidos lfgubres del lI-
tigo y la opresi6n, no se perdieron entire la maquina-
ria y los campos donde tenia lugar el martirio, sino
que se expandieron a lo alto, tan alto como el ideal
que alli nacia, para anunciarles a ecsos pobres series,
que hasta ese moment habian sido oscuros instrumen-
tos de trabajo, que la causa de la revoluci6n los trans-
formaba en ciudadanos libres, pero que habia que
contribuir a la libertad de otra esclava mayor, ma-
dre de todos, que por espacio de cuatro sigios venia
soportando sobre sus espaldas los latigazos infaman-
tes de la tirania.

Y esa vibrant clarinada, lleg6 hasta el modesto ho-
gar de Marcos Maceo y Mariana Grajales. He ahi la
escena propia de un verbo- de magica expresi6n, de
ser tallada en bronce con buril de fuego, y digna de
hacerla vivir en su paleta el genio inmortal de Mi-
guel Angel, cuando aquella mujer, segin recibe la no
ticia de su esposo de que habia llegado el momen-
to de pelear por Cuba, congreg6 a todos sus hijos y
de rodillas los hizo jurar que desde eae moment, la
vida de todos pertenecia a la patria. Gesto magnifico,
que no supera en sublimidad, ni el heroismo de las
mujeres de Esparta ni el de las heroinas de Zaragoza.
Pero m'is grande que el monument inspirado por
un artist de universal renombre, es a mi entender,
el que se levanta desde hoy en uno de nuestros pa-
seos, simbolizando la devoci6ri national hacia la mu-
jer legendaria que di6 vida a los Maceo, cuya obra es
product del genio de un artist cubano, el senor, Ra-
mos Blanco, que reconstruyendo en su privilegiado
cerebro aquel moment hist6rico, noi present a Ma-
riana Grajales en la plenitud de su heroismo, sefia-
lando a sus hijos el camino del deber, sabiendo que
iban en pos de la muerte; pero ya estaba hecho el ju-
ramento ante Dios y la patria. Por eso el numen glo-
rioso de Bonifacio Byrne, inspir6 aquella estrofa que
encierra todo un poema:

Estirpe de colosos y titanes
Ellos alimentaban sus legiones
,Con medallas y con sangre de leones,
Para lograr mejores capitanes".
(Aplausos).

Vida es la de Maceo, consagrada sin desmayos a la
causa de emancipaci6n de Cuba. El grito manumisor
de Carlos Manuel de ,C&epedes, el inolvidable precur-
sor y primer president de la Repfiblica en armas, el
hombre cuyo ejemplo, de sublime desprendimiento y
de sumisi6n ordenada y pacifica, a la determinaci6n
de la CAmara insurrecta que lo depone de su alto si-
tial, es un puntal de gloria, sobre el que se alzara
siempre, ante la posteridad, su patriotism inmacula-


do; el grito de aquel hombre, que despojado del po-
der, no dej6 de ser jams el mismo centinela, celoso
de su pueblo, que no crey6 jams que por hab6rsele
destituido de la presidencia, debia hacer causa co-
mun con los enemigos, sino que peni6, venciendo su
amor propio herido, que se puede estar inconforme
con el que manda, pero que eso no da derecho a cla-
var la patria en la cruz, porque eso es mnis dafiino y
mas antipatri6tico que soportar la acci6n, equivoca-
da o no, de sus hermanos; el grito, repito, de ese hom-
bre exceptional, hall en 61 ya inflamado coraz6n de
Antonio Maceo, repercusi6n cordial.. iEl que se al-
zaba al heroi;,mo, proclamando la Repiblica, el 10 de
Octubre de 1868, ofrecia ante el mundo el especthcu-
lo maaraviioso cte un gran senior, duefio de volunta-
des, que movido por el mis sublime altruismo, daba
libertad a sus esclavos y trocaba la suntuosidad de la
casa rica, por la montafia prefiada de peligros!
Era Cespedes, hombre de gran saber: Abogado, poe-
ta, orador, conocedor de idiomas. Viajero, se habia
codeado en Europa con las mas aristocrdticas fami-
lias. TambiEn era millonario otra figure que fu6 en
la propaganda y en la Revoluci6n, factor importan-
tisimo por la pureza de su patriotism: Francisco Vi-
cente Aguilera, que puso su acci6n personal y su for-
tuna, a dir.posici6n de la causa cubana.

No eran pues hombres surgidos del pueblo los cau-
dillos ejecutivos; no lo eran tampoco ni Calixto Gar-
cia, ni Donato Marmol, ni Agramonte, ni Salvador
Cisneros, ni Manuel de Quesada, ni ninguno de los
representatives de la insurrecci6n. Hombres de re-
lieve intellectual magnifico, se sumaban mas tarde al
movimiento: Zembrana, Luis Victoriano Betancpurt,
Manuel Sanguily, Rafael Morales y GonzAlez, Jos6
Joaquin Palma, Miguel Jer6nimo Guti6rrez, Honora-
to del Castillo. Con C6spedes esthn desde los prime-
ros moments Francisco Maceo Osorio, Pedro Figue-
redo, Jos6 LMaria y Eligio Izaguirre. Maximo G6mez
brilla pronto entire ellos, porque aporta su c-apacidad
military especializada.
Maceo. en cambio, ni es thctico, ni tiene timbres
de nobleza, ni figure entire los intelectuales, ni se al-
za sobre el pedestal de una fortune.
Cuando sacudido por la protest de Cespedes, co-
rre al combate, puede calcularse lo dificil de la as-
censi6n en un hombre que no poseyera cualidades ex-
cepcionales reveladas. Pero en 61 estan las virtudes,
del guerrero, que pronto, a las 6rdenes de Maximo-
G6mez y Calixto Garcia, sabe -destacarse y similar
su estrategia. El valor es la palabra que lo impulsa
a la gloria en los combates; la discipline sera su es-
cudo. Pronto la figure del ignorado arriero, a quien
la Revoluci6n brinda scenario, merecerd reverencias
y honors de la clase rica y blasonada por el inte-
lecto, que ha desatado la contienda. iY es el caudillo
precursor quien firmarh los ascensos, y es el viejo
caudillo dominicano, quien pregonarA la gloria de su
mejor CapitAn!
La Repfiblica en armas, podia ufanarse de practi-
car la verdadera democracia.
El oscuro arriero de Majaguabo, por la virtud de
su propio esfuerzo, se codeaba pronto y era admira-
do entire ellos, con los ricos dadivosos y los arist6cra-
tas del pensamiento. Y no s6lo de eso podia ufanarse.


1_ ~,~si -; ~;j~-~~* ~~~s~:;;a~i:~;;;i~:~;~(~,I~






4 DIARIO DE ISESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


la Revoluci6n sino de haber echado abajo, a la pri-
mera sacudida, el regimen inhuman sostenido por
Espafia. Qu6 6ramos antes del deslumbramiento del
10 de Octubre de 1868? Escuchemos a Zambrana, el
tribune de la manigua y Secretario de la Asamblea
de Guajimaro, que consagr6 la igualdad de to-dos los
hombres:
'Cuando yo veia pasar por delante de mi un negro
esclavo de sesenta ;,,'.-a; que durante sesenta afios ha-
bia sido esciavo; que durante sesenta aios habia vivi-
do con la frente baja y el corazin opreso, sin atrever-
se a mnirar al cielo, p"i''ii- para mirar al cielo se ne-
cesita tener esperanza; sin powderr career que todos los
hombres son hermanos; sin poder career que Dios es el
padre de todos los hombres; esposo que no habia co-
nocido las dichas del amor legitimo, los goces de la pa-
tcrnidad, consagrados por el matrimonio; padre, cu-
ya familiar habia sido dispersa por las tempestades del
i u .riiiiim.; paria desventurado, cuyo contact era una
afrenta, cuyo dolor era un delito; que recibia el pan
del cuerpo amargo y el pan del alma envenenado; al
ver dibujadas en las venerables lines de su rostro las
iniquidades de mi patria, al leer en ellas el fallo de
su condenaci6n, imploraba en vez de temerlo, para la
frente de Cuba, el rayo de fuego que cayera un dia
sobre la frente impura de Sodomia, pues preferia pa-
ra ella esa corona de llamas, a la corona de oriental
belleza que forman sus matizados jardines, sus per-
fumados campos, en los cuales se escucha jay! mIas
el sonido del lItigo y las cadenas, que el apacible ru-
mor de los .rboles y de las aguas".
(Aplasusos).
iBendito C6spedes, exclamo yo; bendito el hombre
que en su vida de boato no se le endureci6 el alma y
se abroquel6 en el e.oi.iio, sino que quiso ser el rayo
clamado por la palabra ardorosa de Zambrana, y de-
sencaden6 en los campos incendiados por resoluci6n
sublime, el terremoto irresistible, que si no habia de
conducir a Cuba al capitolio de los libres, alcanzaria,
al cabo, en el orden human, conquistas que por si
solas, bastarian a sefialar su nomibre a la veneraci6n
pilblica y a la reverencia universal!
Durante la guerra grande, no se da en Oriente ba-
talla trascendental, que Maceo no made o secunde, a
excepci6n de la toma de Bayamo por C6spedes y el
general Marcano. i No hay rine6n de monte en toda la
provincia, que no haya recorrido su caballo liber-
tador!
Se le admira como verdadero h6roe de leyenda en
La Indiana, en la lomna de la Galleta, en el Zarzal,
en Baguamo, en IManzanillo y Yabaz6n,/en Mojasabe
y en Chaparra, en las Guisimas y en Naranjo, en San
Ulpiano y en Florida Blanca, en Juan Criollo y en
Baracoa, en la sabana de Baragua y en el camino de
Guantanamo.
El mismo ve caer con entereza no superada por
hombre alguno, a su padre en San Agustin y a sus
hermanos Julio y Miguel en Nuevo Mundo y en San
Miguel de Nuevitas; 61 es el resucitado de los Naran-
jos de Mejia, donde recibe seis balazos y ya se le da
por muerto, cuando una hemorragia denunciando en
61 la vida, le salva de ser enterrado; 61 queen la Es-
tacada, combat los cuatro mil hombres mandados por
Palanca; 61 que protest con indignaci6n la sugeren-
cia de Vicente Garcia, para que quiebre la espada que


la Repfblica deposit en sus manos, poni6ndola al ser-
vicio de discordias civiles. "Nunca apelare a la rebe-
lion y al desorden, dice, para hacer valer mis dere-
chos. Yo no entiendo la Repdblica hecha pedazos, di-
vidida en caciques territoriales."' El'que no doma sus
impetus, ante las veinte y seis heridas de bala y ma-
chete que blasonan su cuerpo; 61 que cuando la glo-
riosa Revoluci6n cae herida de muerte en el Zanj6n,
convoca en Baragua a su grupo de files, rechaza las
olertas de Martinez Camrpos, y se alza con mis alti-
vez que nunca, ba.jo los Mangos inmortalizados por
su divina rebeldia; 61 que devuelve al campo espafiol
con -.n. r,.ll..1l ilimitada,]'. -_ prisioneros de Juan
,Criollo; 61 que cuando abandon a Cuba, ante la im-
posibilidad de dilatar la lucha, es en el destierro
como en el combat, el mismo idolo, la esperanza, la
bandera de la patria hecha hombre!
(Aplausos).
Tenia Maceo tal concept del honor, que la ofensa
mias grande que podia inferirsele, era invitarlo a un
acto que 61 no creyera caballeroso y digno, aunque de
aquel acto se derivara algun beneficio para la causa
cubana. De aqui su actitud, cuando se le sugiri6 que
aprovechara la entrevista con M\artinez Campos y lo
hicicra prisionero. Encarindose con los que tal pro-
posici6n le hacian, les dice: 'Yo soy un hombre de
honor, y peleo para conquistar una Repiblica digna
de nuestros sacrificios. No quiero la Republica si ha
de surgir manchada con la indignidad".
Y cuando ve que ya la resistencia era inftil, aban-
dona el pais con un grupo de compafieros. Salia de
Cuba cargado de laureles y de dolores; muchas ba-
tallas ganadas, muchas cicatrici.- en el cuerpo y su
padre y casi todos sus hermanos, caidos en la lucha:
i Qu abatimiiento y qu6 sacudida en aquel coraz6n
que jamAs habia dejado de latir con fe en la victoria!
Ya fuera de Cuba, entonces se reproducia ante su vis-
ta, todo el sacrificio que habia sido enterrado en la
sima de la fatalidad.
Recordaba a ,C6spedes, padre de la Revoluci6n, pri-
mer Presidente de la Repfiblica en armas, que habia
arrancado la esclavitud de su raza, para la que 61 es-
peraba mejores dias en la patria libre. C6spedes, de-
puesto, ambulando solo, ensefiando a leer a los pobres
campesinos y que a falta de libros, utilizaba las ho-
jas de los Arboles. Y toda esa abnegaci6n, y todo ese
sacrificio, para caer abatido en San Lorenzo.
Recordaba a Ignacio Agramonte, batallando ince-
sante, por dar a la Repiblica en Gudimaro, una Cons-
tituci6n amparadora de todos los derechos, y que en
el restate de Sanguily, describe la mis brillante pigina
de nuestra historic revolucionaria; lo ve caer en Ji-
maguayfi y su cadaver arrastrado por las calls de
Camagiiey, quemado en la plaza pfblica y esparci-
das sus cenizas, para que ni siquiera pudiera guar-
darlas en recinto estrecho la gratitud y el amor de su
pueblo. Recordaba la desgracia del "Virginius", que
trajo el fusilamiento de BEinthila y sus valientes com-
pafieros; la carniceria del 71, en que mueren ocho ni-,
fios inocentes, para saciar la sed de sangre que abra-
zaba a los carceleros de la libertad. Y por filtimo, pen-
saba en su augusta madre, la venerable anciana, la
matrona sublime, que de su seno y en sus besos vacia-
ba en la conciencia de sus hijos, torrentes de honor y
patriotism; la pobre viejecita, quedaba con el cora-






DIARIO DE ISIESIONES DE LA CAMARA DE REPRESENTANTES 5


z6n hecho pedazos, presenciando el fatal eclipse que
se producia en el que fu6 para ella radiant sol de sus
ilusiones.
Dice Carbonell, en su obra "Antonio Maceo":
"Es asombrosa en modo extreme, la transformaci6n
que en el caricter y en las inclinaciones de Maceo
operaron las necesidades de la lucha en que se deba-
ten sus compatriotas. Lleno de entusiasmo, resuelto a
morir, sale al combat; pero cuando a poco de encon-
trarse en la Revoluci.6n, se siente con una actitud es-
pecial para encarnar las aspiraciones todas de su pue-
blo en l llucha desigual con la Metr6poli; cuando se
ve sobresalir entire aquel grupo de hombres, amplios
de mente y coraz6n, que encarnan el ideal de 'Cuba
en el despertar armiado contra la tirania, se convierte
en eritico de si mismo y con una destreza genial, que
le permit apreciar con justeza antecedentes y conse-
cuencias, comienza a moldear su caracter, a limpiarlo
de estorbos y a extirpar en su ser las 'inclinaciones
licenciosas, que le llevaran a mirar la vida como a tra-
v6s del lente de Epicuro".
La Guerra Chiquita, acaudillada por Calixto Gar-
cia, Moncada, Crombet, Emilio Nfifiez, Francisco Ca-
rrillo jy Jos6 Maceo, habia fracasado, y de acuerdo
con Maximo G6mez, Roloff y Eusebio HernAndez, rea-
nuda sus labores revolucionarias. Los cuatro marchan
a Centro America y se instalan en Honduras. En el
afio 83, las esperanzas revolucionarias parecian con-
cretarse en una realidad lisonjera. Con el general Ma-
ximo G6mez, recorre el Cayo glorioso en la alborada
del 84 y se instala en New York, donde pronto se une
a Hernalndez y Crombet. Lo colectado es insuficiente
para llevar la guerra a Cuba y se renuevan las comi-
siones. Maceo part hacia M6xico, MAximo G6mez a
Santo Domingo, Crombet y HernAndez van a Paris,
Emilio Nifiez a Filadelfia y Jose Maceo a Jamaica.
Reunidos de nuevo en New York, IMaceo part con
Hernandez hacia el Cayo en busca de recursos para
la expedici6n que ha de partir del canal de Panama.
Alli fu6 recibido en medio de las mks grande y con-
movedoras muestras de entusiasmo. Y en noche inol-
vidable, una comisi6n de damas entreg6 al caudillo
una bandera, la cual jur6 Maceo pasearla triunfante
por la Isla entera o caer envuelto entire sus pliegues.
1'CuAntas veces una mirada o un mandate de mujer,
abre a los heroes el camino de la victoria!
(Aplausos).
"Lo que alli pas6-narra el general Eusebio Her-
nindez--no puede describirse. Vivas, aplausos, gri-
tos, carcajadas nerviosas, lAgrimas a raudales, abra-
zos, y en moments dados, las manos extendidas hacia
el heroe agitando pafiuelos, sombreros, bastones, y en
cuantas formas puede revestir el sentimiento desbor-
dante de un pueblo que ansia su libertad y abriga la
fe absolute que tiene delante a su libertador".
Pero todas las esperanzas puestas en la expedici6n
de PanamA, se frustraron. La tregua se imponia. Los
mts significados conspiradores, con G6mez a la ca-
beza, comprendiendo el agotamiento de las emigracio-
nes, dieron paz a sus actividades. Los hombres de la
guerra grande, parecian desconfiar del porvenir. El
autonomismo, luchando por el mejoramiento en el
campo de la evoluci6n, habia ganado pros6litos. Em-
pero, habia cubanos regados por el mundo, que no se
conformaban ver a Cuba esclava. Jose Marti, como


un iluminado, anunciaba en las tribunas que el pa-
triotismo alzaba ante su plant peregrina, el surgi-
miento de una patria nueva. Algunos viejos guerreros,
io tenian por un teorizante.

Un acontecimiiento, cuya trascendencia nadie hubie-
ra previsto, pero al que el mArtir de Dos Rios di6 la
importancia que en realidad debia tener, proporcion6
la oportunidad al maestro inmortal, para exteriorizar
su program y dar vida al Partido Revolucionario
Cubano. Ese acontecimiento fud la invitaci6n que en
Octubre del 91 hiciera a Marti desde Tampa, el Pre-
sidente del Club Ignacio Agramonte, el viejo patriota,
veteran del 68, N6stor Leonelo 'Carbonell, para que
tomase part en la velada organizada por el citado
Club. Y el 26 de Noviembre, en los salones de El Liceo,
exteriorizaba Marti, ante un pueblo en pie, Avido de
que le hablasen de la hora de combatir, su program re-
volucionario. Unos meses despues, se proclamiaba en
Cayo Hueso de acuerdo con las bases secrets redac-
tadas en Tampa, el Partido Revolucionario cubano.

Marti, ofreci6 enseguida la jefatura del ej6rcito li-
bertador, al general MAximo G6mez, y llam6 a Maceo
para que compartiera con el glorioso general las vici-
situdes de la camipafia. Esta designaci6n del general
G6mez, crey6 Marti que podria lastimar a Maceo y
al ir a darle una explicaci.6n, el h6roe, cortandole la
palabra al Ap6stol, le dice: ',no siga por ahi, que don,
de manda el gran (MIximo G6mez, quien no lo acate,
no es patriota". Y esta actitud ensanch6 de tal mane-
ra el alma de Marti, que al regreso de la entrevista,
pregona: "He hablado a Maceo, y despu6s de haberle
oido, deciaro que Cuba sera libre, y que despu6s de
libre, puede ser feliz. (Aplausos).

A pesar de esa conduct, desinteresada y patri6ti-
ca, invariable en Maceo, nunca su persona escapaba a
los juicios y aseveraciones de los que se empefiaban en
ensombrecer su personalidad. Por eso, en una reuni6n
de amigos y admiradores, exclam6 lleno de pesar:
"'Por mas que vivo y trabajo entire paredes de cristal,
no soy comprendido". Bien pudo decirse de 61, lo que
en memorable discurso dijera Marti del gran Bolivar:
Vivid con la gratitud y la admiraci6n de un Conti-
nente; derrib6 monarquias y levant pueblos; reali-
z6 cuanto quiso; lo inico que no pudo fu6 mellar el
diente de los ingratos, porque no hay cosa que enar-
dezca mfs a los que aspiran en vano a la grandeza,
que la obra de un hombre grande".

(Aplausos).

Pero nada de eso lo amilanaba; seguia aunando vo-
luntades y manteniendo vivo en todos los pechos el
fuego que ardia, al conjuro del verbo creador del
Ap6stol, desde las tribunas de Tampa y Cayo Hueso,
principals vanguardias de la Revoluci6n. En esos dos
pueblos la colonia cubana no tuvo moments de tre-
gua; todo era poco para engrosar los fondos de la Jun-
ta Revolucionaria. Esos abnegados tabaqueros, fuente
de recaudaci6n la mas eficaz que tuvo la Junta, y que
oyeron a Marti hablar en sus talleres, debemos evo-
carlos tambidn con la misma admiraci6n que lo hace-
mos de los que fueron al campo de batalla; y en re-
cuerdo a esos emigrados y de esos obreros, que lo fue-
ron todo para Cuba y nada para ellos, mantengamos
en nuestros corazones levantado un altar a la gra-
titud. (Aplausos).






6 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


Si es verdad que Maceo tuvo muchos reveses en su
peregrinaci6n por la Am6rica, tambi6n es verdad que
la mayoria de esos pueblos, como Costa Rica, Vene-
zuela, HIonduras, Panamr abrieron sus puertas y
prestaron protecci6n al caudillo euyas proezas cono-
cian, y por iltimo, se install en Costa Rica, donde el
generoso Presidente Iglesias, buen amigo de los cu-
banos y admirador del h6roe, le presta todo su calor
y fija su residencia en Nicoya. i Nicoya, pedazo de
tierra americana, que debemos pronunciar su nombre
como algo nuestro, porque ese inolvidable rinc6n de
Costa Rica, debe haber tenido un sabor a tierra cu-
bana, por haber sido refugio del glorioso mambi!

Alli esper6 en guardia, en comunicaci6n direct con
Marti, la hora solemn y decisive de recoger del pol-
vo del vencimiento, la bandera que la fatalidad le
oblig6 a plegar, tras el esfuerzo gigantesco de Bara-
gul. Ufia legi6n de bravos que habian corrido con 61
las vicisitudes de la manigua, en los diez afios de gue-
rra legendaria esperaba a su alrededor, la voz de
mando, para surcar los mares y reanudar en la pa-
tria, presa de oprobiosa tirania, la guerra implacable
y cruel, pero indispensable.
Los espafioles de Costa Rica veian con malestar y
con reneor, la gesti.6n revolucionaria del caudillo y los
ms intransigentes urdieron celadas contra 61. Com-
pafiero inseparable suyo, era un joven que ya habia
aportado a ]a causa de oCuba su esfuerzo, al ser sor-
prendido con un cargamento de armas en Camagiiey,
teniendo que abandonar precipitadamente ]a Isla: En-
rique Loynaz del Castillo, el mismo a quien tocaria
la honra de hacer con (Maceo la campafia y rimar el
himno de la Invasi6n, ganando por su arrojo temera-
rio, las estrellas de general. Un articulo vibrant, co-
mo salido de su pluma, publicado en un peri6dico de
la Capital Centro-Amtericana, cre6 en la intransigen-
cia espafiola un estado de violencia, que los condujo
a la conjura.
Sale una noche del teatro acompafiado de Loynaz,
en que habia ocupado puesto de distinci6n en el pal-
co del Presidente de la Repfblica. En una esquina, es-
peraban los conjurados. A Loynaz se dirigieron pri-
meramente en actitud tan hostile, que el valiente revolu-
eionario resolvi6 dar su primer batalla por la Inde-
pendencia de Cuba en Costa Rica. El tiroteo se gene-
raliz6 e inmediatamente cae herido el caudillo de Ba-
ragua. Loynaz, secundado por un colombiano, simpa-
tizador de la causa de Cuba, repele el ataque. Maceo,
desarmado, contempla el tiroteo, dirigiendo a los su-
yos; Loynaz da muerte al promoter, here a otro y da
tiempo a que puedan salvar al caudillo. Este aconte-,
,cimiento hace salir al general Loynaz de aquella tie-
rra hermana; entire tanto, Maceo, con su habitual gen-
tileza, se apresuraba a explicar el caso al gobierno de
aquel pais tan amigo y hospitalario.
Esto ocurria a mediados del afio 1894, el ano pre-
cursor de la tragedia definitive. La noticia corri6 co-
mo un presagio lfigubre por las emigraciones. Pero
la muerte respet6 una vez mis aquel grande de la es-
pada, y al ordenarse por Marti en el afio 1895, el es-
tallido revolucionario de 24 de Febrero, de cuyo mo-
vimiento era jefe mn.ximo en la Isla el general Barto-
lom6 Mas6, secundado por el heroico Moncada, que
moribund sale a ofrendar el ~ltimo esfuerzo a la re-
denci6n; por los hermanos Lora, Rabi, Garz6n, Ma-


rrero, Latapier, Juan Gualberto G6m.ez y otros mis.
Antonio Maceo estd ya en condiciones de combatir, y
a despecho de observaciones que hiciera a Marti, res-
pecto de la expedici6n, su patriotism y su discipline,
dan una vez mis ejemplo de abnegaci6n, someti6ndose
a las decisions del que era supremo Jefe del Partido
Revolucionario Cubano.
Antes de partir, describe cartas y proclamas como
6sta:
A LOS CUBANOS DE COLOR: IA las armas por
la libertad! Unios a los blancos hijos del Ipais, que de-
fienden.vuestros derechos y ser6is felices. Arrojad de
Cuba al gobierno que os explota para tiranizar mas
y mis vuestra raza. Si, arrojad a esos enemigos de la
humanidad negra que son causa de vuestra desgracia
y encontrar6is abiertas las puertas del saber; tendr6is
derechos sociales, si sois gobernados por la voluntad
cubana, que serA la vuestra. Quitaos de encima esa
plaga gubernativa que os prime y degrada, con su
Terrible e infernal manera de gobernar para los suyos.
S61o en Cuba es mal visto el hombre negro. Se le ex-
plota y exprime, para embrutecerlo y esclavizarlo mis,
dandole el denigrante destino de asesinar a sus pro-
pios hermanos. Lo empobrecen, usurpindole su sudor,
para arrojarlo luego a las llamas del odio y de la mi-
seria en que vivis".
Maceo, a pesar de.su agitada vida revolucionaria,
fu6 un amantisimo esposo y un gran jefe de familiar,
comno lo comprueban estos pensamientos que antes de
partir para la guerra, dirigi6 a su esposa, aquella
otra santa mujer que se llam6 MVaria Cabrales:
"En tu camino como en el mio, lleno de abrojos y
espinas,'se presentarin dificultades, que s61o tu vir-
tud podr veneer. Confiado, pues, en esa tu mas im-
portante cualidad, te abandon por nuestra patria,
que tan afligida como ti reclama mis servicios, llo-
rando en el estertor de la agonia. Pienso que tfi su-
friendo y yo peleando por ella, seremos felices; ti
amas su independencia y yo adoro su libertad. El de-
ber me manda saeudir el yugo que la prime y la ve-
ja, y tu amor de esposa, field y purisima, me induce a
su redenci6n. Dios lo quiera para bien de ese pueblo
esclavo, y para tranquilidad de nuestros espiritus. Tfi
que has pasado conmigo los horrores de aquella gue-
rra homicide, sabes mejor que nadie, cuAnto el sacri-
ficio de abandonarte por ella; cuanto import el de-
ber a los hombres honrados. El honor esti por sobre
todo. La primera vez, luchamos juntos por la liber-
tad; ahora es precise que yo luche s61o, haciendo por
los dos. Si venzo, la gloria sera para ti".
El 25 de Marzo, el mismo dia en que 'G6mez y Mar-
ti, dan a conocer en Montecristi el Manifiesto del Par-
tido Revolucionario, est el caudillo a bordo de un
barco que ha de alejarlo de Costa Rica. Le acompa-
fian figures de tanto prestigio como Cebreco, Crom-
bet, Jos MVaceo y otros, que identificados de los sa-
grados ideales de aquella gran figure, reanudaban a
su lado la contienda, y esperaban confiados y animo-
sos el sacrificio o la victoria.
Al romper el alba el primero de Abril, arriban a las
playas de Baracoa. El enemigo los bate y los disper-
sa; andan sin alimentarse various dias por la sierra,
bajo la persecuci6n tenaz de un enemigo implacable.
Cae Flor Crombet el dia 11, perdiendo Cuba una vi-






DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES 7


da preclara y el temple de un brazo probado en la
batalla y que tan necesario era a la guerra naciente.
Dia. de inqluiituid y de /.o.zobra, de grandes penalida-
,des fisicas y morales, que no lograban amenguar su
espiritu, probado en la contrariedad y en el peligro,
pas6 el gran guerrero, hasta que logr6 incorporarse a
las fuerzas de Pedro P6rez, asumiendo la jefatura del
ejercito, al que pronto conduciria a resonantes vic-
torias.
La actividad de Maceo en aquellos dias iniciales de
la guerra, no tiene paralelo. Comienza una campaia
ofensiva tan vigorosa, que desconcierta los planes de
Martinez Campos, que habia desembarcado en Oriente
con, cincuenta mil hombres.
El 11 de Abril, desembarcan Maximo G6mez y Mar-
ti. El 5 de Mayo se celebra en La Mejorana la entre-
vista entire las tres altas cumbres de la Revoluci6n,
donde qued6 concertado el plan de la Invasi6n. Y en
seguida, inicia, de acuerdo con G6mez, una campania
que pasma. Recorre toda la provincia oriental, batien-
do al enemigo sin descanso. Toma el Cristo, combat
en la line de San Luis a Santiago; penetra en Santa
Isabel de Nipe; inflige pavorosa derrota en Peralejo
al general Martinez Campos, que estt. a punto de caer
prisionero suyo. Las zonas de Guantinamo, Holguin,
Santiago y Bayamo, estaban inundadas de tropa, y
no pudieron evitar que el caudillo se moviera en to-
das direcciones, con una fuerza no mayor de novecien-
tos hombres, muchou de los cuales estaban armados so-
lamente de machete.
La muerte de Marti le produjo hondo pesar y se la-,
mentaba de que el Ap6stol no hubiese oido sus conse-
jos de retirarse del teatro de la guerra, ya que su pre-
sencia en el extranjero era indispensable a la Revo-
luci6n. Estas actividades de Maceo, permitieron al
general G6mez, burlar la vigilancia espafiola sobre el
Cauto y el Jobabo, apareciendo pronto en territorio
camagiieyano, amparando con sus armas la reunion
de la Asamblea de Jimaguayfi, donde se proclam6 la
Constituci6n de la Repfblica, en el mes de septiem-
bre de 1895, constituy6ndose el gobierno revoluciona-
rio bajo la presidencia del esclarecido patriota Salva-
dor Cisneros Betancourt.
G6mez sigue rumbo a las Villas y alli espera a Ma-
ceo que part con la Invasi6n de BaraguA el 22 de Oc-
tubre de 1895, no sin antes escribir una pdgina inmor-
tal en Sao del Indio, porque sefiala una de las marchas
mis asombrosas, y porque convierte en victoria reso-
nante, hna sorpresa del enemigo al campamento de su
hermano Jose.

Ya estA en march la Invasi6n. Esta jornada dar,
a la figure del h6roe, proporciones que rebasarAn del
marco del caudillo local, para colocarlo entire los gran-
des guerreros que la historic reverencia. No llegan a
mil quinientos hombres, y con ellos penetra, retando
al tiempo, que hace los calminos intransitables y a des-
pecho de un enemigo formidable, que tiene de su par-
te todas las ventajas, penetra, repito, en las llanuras
camagiieyanas, sosteniendo encuentros en Baraguanao
y en el Lavado.
El plan de la Invasi6n, alarm al gobierno espafiol,
cnya alarm pretendi6 disipar Martinez Campos, in-
formando que aqu6lla no llegaria a las Villas, porque
la Trocha de Jficaro a Mor6n era una muralla que no


podria rompi r ni el double de la fuerza que mandaba
Maceo. Y al amanecer, el 29 de Noviembre, los inva-
:ore; saludaroiu 'a nueio dia frente a ta a. il.!,ir.,.ias
y los fortunes, cruzando la celebre muralla sin dispa-
rar un tiro, contestando a las descargas de los fuertes
con las notas b6licas de una banda de musica y con
los sombreros en alto dando vivas a Cuba Libre.
(Aplausos).
A las pocas horas, entra Maceo al campamento del
general Maximo G6mez, abrazando al caudillo mila-
groso que fu6 su maestro y a quien siempre ]irni.IoAia.'
con reverente orgullo. Bajo la direcci6n del generali-
simo, se encuentra en la famosa batalla de Mal Tiem-
po, donde la caballeria cubana se cubre de gloria en
una de las cargas mrs terrible cue se hayan efectua-
do en nuestras acciones guerreras.
Juntos Ilegan a la Provincia de (Matanzas, no sin an-
tes despedir con grande muestras de alborozo a las
fuerzas villarefias, mandadas por el valiente general
Serafin Sanchez. Combate heroicamente en Coliseo.
Despues de Calimete, que quebranta un tanto la mar-
cha, por la p6rdida de gran parte de la caballeria, la
fe se fortifica, se cobran nuevos alientos y el sol del
Nuevo Afio saluda a los invasores en la provincia de
la Habana, mientras las notas del Himno ponen en to-
dos los pechos el f6rvido entusiasmo que conduce a los
heroes al combat.
En la Habana, ante la Capital aterrada, que se pre.
para para el ataque, combat G.6mez con heroismo
sin igual, movi6ndose en todas direcciones, sin temer
a los cuarenta mil hombres que pretenden cercarlo.
QMaceo, a la vista de Marianao, avanza hacia Pinar del
Rio, rompiendo el cerco que oponen a su paso las co-
lumnas espafiolas, pero es en vano que se pretend
dominar al que sembrando pavor toma a Cabafias, nu-
triendose de armas y municiones, y mns tarde en
Bahia Honda, hasta que penetra en Mantua, limited
occidental de la Isla y termino de la Invasi6n, el 22
de Enero de 1896. A Weyler que crey6 dominarlo, lo
obliga a .abandonar el campo en el Rosario y descon-
cierta todos sus planes batiendo a sus mejores gene-
rales en Cacarajicara, en las Pozas, en Montezuelb,
en Tumbas de Estorino, en Ceja del Negro, en el Rubi.
En todas esas jornadas de victorias, ha tenido oca-
si6n de admirar el valor y la acometividad de jefes
tan prestigiosos, como Juan Bruno Zayas, Quintin
Banderas, Antonio Tarafa, Sanchez Figueras, Rius
Rivera, Manuel Piedra, Isidro Acea, Juan Delgado,
Baldomero Acosta, Pedro Diaz, Dionisio Arencibia,
los Vidal, los Lazo, los Ducassi, Alberto Nodarse, y
dos compafieros prestigiosos del Congreso, que para
honor nuestro nos ensefian todavia con su patriotism
y con su ejemplo: los generals Carlos Guds y Carlos
Gonzalez Clavel.

Tres meses han bastado al h6roe para empresa tan
estupenda; tres meses que no le ha hecho falta el re-
poso; en hombre a quien la vida no ha ofrecid6 mis
que privaciones y habiendo ascendido ya a la cumbre
de los cincuenta afios. Verdad que en naturalezas pri-
vilegiadas como las de G6mez y Maceo, todo tiene el
temple de lo maravilloso. Tres meses han bastado pa-
ra que G6mez y Maceo hayan burlado, de un extreme
a otro de la Isla, doscientos mil hombres de tropa ve-
terana, con contingent no menor de voliiutario., gi1je





8 'DA}LIt) DE SE8IONEB DB LA. CaMARA DR EEPMiSENTANTES


rrilleros y espias. Tres meses han bastado para que
el supremo jefe espafiol, Martinez Campos, pida re-
levo, como -nica soluci6n a su fracaso.

SY uando la conjunci6n de los dos caudillos hubie-
ra hecho quebrar definitivamente el poderio de Espa-
fia en Cuba, la fatalidad restaria al servicio de la pa-
tria y a la glorificaci6n de sus compatriotas, la figu-
ra pr6cer que la campafia de Pinar del Rio habia agi-
.gantado. Ya Maceo se habia paseado invicto por toda
la provincia. Ya habia logrado el objetivo de llevar
la guerra a la Isla entera. Ya los pinarefios habian
realizado el magnifico aporte al ideal de independen-
cia, y quedarian hombres aguerridos sosteniendo en
ella la campafia. Una vez mas, desafia el poderio es-
pafol, burlando en una noche tempestuosa, la Trocha
del (Mariel, :para caer nuevamente en la Provincia de
la Habana.
Empero, la muerte asechaba ya aquella gran vida
en los mementos en que era mis util a la causa de la
Revoluci6n. Y asi, el 7 de Diciembre cae en los cam-
pos de San Pedro, impulsado por su acometividad,
perdiendo la Revoluci6n y perdiendo la patria su tipo
mis representative, su guerrero mas temido, y con 61
el hijo del generalisimo, el joven adalid, que conscien-
te de la gran desgracia, corre al lugar de mas peligro
a ofrendarse a la muerte y cae abrazado sobre aquel
pecho que habia resistido treinta afios de duro bregar
por la libertad. Alli se confundieron las dos almas, y
por un mismo cauce de dolor corri6 la sangre del Ayu-
dante joven y del Jefe querido, como queriendo decir-
le a la posteridad que ese cuadro que alli se represent .
taba por la mano del destiny, debia tomarse como
ejemplo y como gula, para la mas firme y s6lida com-
penetraci6n de los cubanos en la vida de la Repfiblica.
En toda esta narraci6n, he dejado de mencionar
una figure, la mis autorizada para haliar de la vida
y de las proezas del gran guerrero: el general Jos6
Miir.' Argenter. Pero he querido cerrar el desplome
fatal de Punta Brava con sus palabras, ya que nadie
como 61 ha podido con mis elocuencia ni pintar con
mAs vivos colors el eclipse de aquel sol que no tuvo
ocaso, sino que se mantuvo en el cenit de su grandeza.
(Aplausos).
Ante el derrumbe de aquel monument de gloria,
dice el general Miro6:
Qs u quedaba ya de las grandes acciones? &Qu6
dolor nos tocaba devorar despu6s de haber apurado
las heces de la amargura?... Coronada la obra de los
destinos adversos, viendo al gigante desplomado y
examine, el arcangel glorioso del patriotism, derri-
bado del corcel de batalla, sin arma en la diestra, ni
pecho audaz que opener a las embestidas del compe-
tidor, mudada la faz de la altivez en tranquilo y pa.
lido semblante, desaparecido el fulgor de aquellos ojos
soberanos, descompuesta la boea que fu6 modelo de
estructura; todo el encanto, todo el esplendor y el ner-
vio de un guerrero famoso, destruido de 'un golpe
y para siempre; Satanas palmote6 de jfbilo, al poner-
se: el sol de aquella tarde internal, mientras procura-
ba abreviar las horas de la larga noche, para que el
mundo de los r6probos celebrara cuanto antes el fes-
tin de la inii'iii.i.a1, y pudiera admirar algfin trofeo
de; la consumada destrucci6n, arrebatado por las aves
dIe rapifa que cayeron presurosas sobre el cadAver,


ya frio, del atleta. El alma de C6spedes, la de Nar-
ciso Lopez, la de Agramonte, la de Marti, y las almas
gemelas del mismo .\. ......, y las de todos los heroicos
soldados que dieron su sangre por la redenci6n de Cu-
ba, estaban alli congregadas marcialmente, con sus li-
ricas trompetas y la historic de sus fastos gloriosos,
para llevarse las dos almas hermanas y ensefiar al
mundo de los vivos el derrotero de la inmortalidad".
Asi como esas palabras que hab6is escuchado y que
deben haber sido expresadas con lIgrimas en los ojos,
dolor en el alma y flores en los labios, interpret el
sentir de los cubanos un hombre que no naci6 en Cu-
ba, pero que al venir un dia de extranjeras playas,
sinti6 que de las entrafias de esta tierra salian excla-
maciones que conminaban al sacrificio por la libertad.
Y cuando lleg6 la hora, form part de nuestro EjGr-
cito Libertador, teniendo la gloria de vivir la guerra
junto a Maceo, que es lo mismo que haberla vivido
junto a la mns alta cumbre de nuestra idealidad.
Otros muchos como Mir6, que no nacieron en Cuba,
formaron en las filas libertadoras. Unos cayeron en la
acci6n, otros, despu6s, en la patria libre, y otros mas
afortunados, comparten todavia, con fe y entusiasmo,
la civic tarea de engrandecer la patria, dando con
cllo un alto ejemplo de civilidad, digno de imitarse,
como lo hace actualmente, cerca del gobierno de Nor-
te Am6rica, el doctor Orestes Ferrara, cuidando de
que la pasi6n y la maldad no eclipsen la bandera; y
como esta dando esas mismas muestras de amor a nues-
tra estabilidad national un valioso compafiero nues-
tro, que prestigia esta Camara, el Dr. Santiago Rey,
que ha sabido sembrar en nuestros pechos carifio y ad-
miraci6n por las altas virtudes que avaloran su per-
sona.
I Ah! sefiores, cuando se vuelve la vista a nuestro pa-
sado de martirio y de heroicidades y se examinan vi-
das como 6sta de Antonio Maceo, todo desprendimien-
to, todo abnegaci6n; euando se observa la conduct
insospechable a que ajust6 siempre sus actos y se le
ve alejado en todo moment de las discordias entire
hermanos, acatando siempre las decisions del gobier-
no, aunque 6stas no estuviesen de acuerdo con sus con-
vicciones; ajeno a prerrogativas, como quien las te-
nia sobradamente en su persona y no necesitaba apo-
yarlas en grado mayor o menor de autoridad; cuando
se mira todo eso, se nutre el espiritu de saludables en-
sefianzas, y se aprecia en alto grado, analizando a tra-
v6s de la historic, el .patri6tico ejemplo de esa acei6n.
Fu6 Antonio Maceo, como todos los hombres, sus-
ceptible a la pasi6n; pudo enojarse con actitudes del
qobierno revolucionario, que a su juieio impidi6 la
realizaei6n del Ayacucho cubano; no creyd acertada
la acci6n de 6stos o de aquellos hombres; pero peor
que esos desaciertos y peor que esas altitudes, juzga-
ba 61 las soluciones que emanacen de determinaciones
violentas entire hermanos. Y no pot haber estado in-
conforme con las decisions oficiales, perdi6 la fe en
su pueblo, ni much menos pens6 en abandonar los
campos donde luchaba por la consolidaci6n del ideal,
sino que tuvo la virtud-grande y santa virtud!-de
veneer su amor propio con tal de que el mundo no mi-
rase a su patria hundida en el eisma cuando todavia
no habia hecho su independepcia; clavada en la cruz
de pequeflas luchas fratricidas que desdefiaba su espiri-
tu superior, hecho para orientaciones definitivas y pa-
ra irradiar sobre cumbres y grandezas.






DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


i Benditas scan estas fechas, que contribuyen a disi-
par las sombras de enconos y rencores que oseurecen
y cierran el camino (jue debe estar alumbrado por el
sol del patriotism, porque por l1 march Cuba en
hombros de todos. Ellas nos obligan a emular la con-
ducta insospechable de los grandes caidos, que lucha-
ban alejados de esa voragine de antagonismos perni-
ciosos y nos legaron la mAxima sublime de vivir abra-
zados a lo nuestro y nunca vulnerar los sagrados prin-
cipios de la soberania!
Luche cada cubano, que es lo mismo que decir cada
hermano, no importa su credo, por obtener el estado
de cosas que juzgue beneficioso a la vida p6blica. Pe-
ro huya todo cubano, cualquiera que sea, y por sagra-
do que sea el m6vil que lo inspire, de extender su mi-
rada mis alli de nuestra tierra, mAs alli de nuestro
cielo y mis allay de nuestro sol, para ventilar en otros
campos los problems que s61o deben resolver nuestra
propia entereza y nuestra propia virtud. La :patria no
puede estar supeditada a esa political veleidosa que la
envenena y la ensombrece. Los pueblos s6lo pueden
salvarse con soluciones propias, y cavan su ruina los
que se entregan, crddulos o ambiciosos, al favor, ge-
neralmente depresivo, de laudos extrafios. Ya lo dijo
el caudillo: "Nada espero de los poderosos. Vale mas
caer o levantarse solos, que contraer peligrosas deudas
de gratitud".


Y por eso, senior Presidente y sefiores Representan-
tes, porque este templo es de todos y a todos nos her-
mana; porque eta fecha es altar, ante el cual nos, pos-
ternamos reverentes, elevando sentidas preces por la
perdurabilidad de la Repfiblica, por eso abro mi cora-.
z6n de cubano, para decirles a mis compatriotas que
en presencia de los males que hoy conturvan la con-
ciencia cubana, agenos a nuestro ideario, a ese ideario
en que nos educamos con romantico fervor en los dias
del sacrificio; en presencia de esos males que enfer-
man y minan nuestra existencia como pueblo sobera-
no, abracmonos al. recuerdo imperecedero de los he-
roes como Antonio Maceo que al morir, dejaron sella-
da, como principio inalterable, la conformidad mas es-
trecha entire todos los cubanos; legandonos con ello el
tesoro de sus virtudes y la grandeza de su coraz6n, pa-
ra que la patria por la que ellos lucharon con denue-
do y ardor, se sienta feliz de los sacrificios pasados, y
confiada en el patriotism de sus hijos, mantenga
siempre su pecho abierto a las esperanzas de un glo-,
rioso porvenir.

(Grandes aplausos).
SR. PRESIDENT (GuAs INCIAsN): Se levanta la se-
si6n.

(Eran las 11 y 10 p. im.)


IMF. P N. V IV~iM 28. HOMAPA


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