Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID01296
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text



REPUBLICAN DE CUBA


RIO0


CAMERA


DE


SESIONES


DE LA
DE REPRESENTANTES


DECIMO TERCERO PERIOD


CONGRESSIONAL


SEXTA LEGISLATURE


VOL. LI I LA HABANA, 9 de Diciembre de 1929. NUM. 12

Sesi6n Solemne de 7 de Diciembre de 1929 en honor del Mayor
General Antonio Maceo y demis mirtires de la Independencia

President: Sr. Rafael Guas Inclin
Secretarios: Sres. Jose R. Cruells y Jose Alberni Yance

SUMARIO
A las 9 y 30 p. m. se abre la sesi6n.-Discurso del senior Carmelo Urquiaga Padilla.-A las 10 y 30
p. m. la Presidencia levant la sesi6n.
SR. PRESIDENTE (QGUiS INCLAN) : Se abre la sesi6n. |roso de sus brazos frios como de estatua dei mirmol


(Eran las 9 y 30 p. m.)
Tiene la palabra el senior Carmelo Urquiaga.
SR. URQUIAGA (CARMELO) : Seior Presidente y se-
fiores Representantes: Por un acuerdo de la Cdma-
ra, desde hace ya algunos afios se acostumbra efee-
tuar en el aniversario de la caida del caudillo de
nuestras Guerras Libertadoras, ANTONIO MACEO
una sesi6n solemne, en la cual conmemorando a todos
los caidos de nuestras luchas emancipadoras, en ese
dia de duelo y recogimiento national se procura ren-
dir pleitesia y homenaje a los que todo lo dieron por
Cuba, a aquellos para los cuales la patria no signi-
fic6 una Repfiblica ya creada, conciudadanos ejerci-
tando sus civicos derechos, con prosperidad material
y bienestar privado, con respeto international, sino
Diosa sugerente y arrobadora, de sonrisa divina e
irresistible, pero con la que el estrech6n recio y vigo-


magnifico, habian de consumer tambi6n sus despo-
sorios ]a muerte, el sacrificio, y la renunciaci6n de
todaos los demis bienes de la tierra, incluyendo los
mis caros afectos del alma y del amor, con todas sus
ilusiones rosadas y deslumbrantes.
Vacil6 al ser honrado de mantra inmerecida, por
la designaci6n de que fui objeto por la presidencia
de la C~mara para que pronunciara el discurso en
que hubiere de realizarse tal cosa, y vacil6 sin em-
bargo s61o por breves instantes. Pens6 que si para
rear con ardorosa imaginaci6r1 hazafias irreales y
mitol6gicas, precisaba la fecundia y fantasia subli-
me de un IIomero, si para darle tras la ficci6n la vida
y presentarlas en forma arm6nica y po6tica era pre-
eiso su lira sonora y extraordinaria, si para conce-
bir los t6tricos apuntes de la tragedia era necesario
un Esquilo, y para hacer un himno a la libertad que
estremeciera entusiasmada y convulsa el alma preei-


DI








2 DIARIO DE SFSIONES DE LA CAMERA DE REPRIS'ENTANTES


saba un Rouget de Lisle, para evocar los maravillo-
sos pero absolutamente reales heehos g loriosos. de
nuestra guerra, para reflejar todo lo terriblemenLe
trAgico que en ellas hubo, para que vibrara de emo-
ci6n hasta lo mis intimo del alma, s6lo una cosa pre-
cisaba y esa no era otra que sentir de manera ardo-
rosa y firme esas maravillosas acciones, experimen-
tar por un esfuerzo de la voluntad, la sensaci6n de
que retrogradamos a los pasados tiempos, los presen-
ciamos de nuevo, y con la facilidad y precision con
que la linfa cristalina de las claras aguas del rio que
pasa retrata el paisaje que en 61 se besa, repetirlos
y dejar brotar del alma libremente, el caudal infini-
to de admiraci6n, de carifio, que vive en el coraz6n
de cada eubano, agradecido y orgulloso de tales an-
tecesores plenos de gloria.

En la guerra de un estado libre, contra otro de
igual naturaleza la lucha podra revestir caractere.u
emocionantes, podra en el orden tactico y estrat6gi-
co encontrarse motives de sumo inter6s y atracci6n,
pero s6lo en la guerra en que no existe en el concep-
to juridico international ese estado, en que Incha
una colectividad que siente la impresi6n de la pa-
tria y que cree en su existencia ;,imi.'. se le niegue
ese derecho por la fuerza y la violencia, en que com-.
bate no solo el soldado alistado de manera reglamen-
tada que ha arribado a cierta edad, sino que todos
los individuos luchan y sufren, corren a empuriar
las armas el adolescent que apenas ha salido de la
nifiez, abandon el retire a que los afios le llevaron
el anciano casi invAlido, la mujer ahoga sus lagri-
mas y da Animo al hijo y al esposo, al hermano o al
elegido de su coraz6n que van a ocupar el puesto do
honor y dedica los ratos que (:e solaz debieran ser
para border con sus manos divinas insignias y pen-
dones, y en vez de adornos y fantasias prepare ven-
dajes, y en que el nifio perdido el temor propio de
su debilidad y el sentimiento no ra2onador pi .-l.i
conocer que sus deudos han muerto con gloria que
verle humillados en el hogar y que impaciente aguar-
da que pasen veloces unos afios mis para combatir
61 tambi6n, es en esas guerras repito, en que vibrant
los sentimientos mis nobles de la humanidad y es en
esa guerra donde ella pierde el caricter odioso, mez-
quino y repulsivo, eorriente en todas las otras, para
convertirse en manifestaci6n divina, de una huma-
nidad que se acerca al cielo infinite.
Y ninguna guerra en la historic de las luchas por
las nacionalidades trash su independencia, puede con-
siderarse superior en sacrificios y heroismos a la que
sostuvieron nuestros libertadores, por las circunstan-
cias adversas y especiales que mediaron, y que al
darles un carActer casi de absolute imposibilidad de
triunfo en sus empefios, aumentaba el m6rito ex-
traordinario de los que al luchar, s6lo habrian de
obtener la satisfae'ci6n del deber cumplido. En efec-
to y sin que con ello deseemos restarle sus grandes
m6ritos a los que independizaron nuestras rep-ibli-
cas hermanas, fueron en comparaci6n a las nuestras,
pequefias sus dificultades ya que en la 6poca en que
comenzaron sus empefios, la antigua metr6poli, en-
contrabase en condiciones tales que mas que de tra-
lar de reducir a sus colonies habia de luchar por su
propia integridad, y mis tarde sus luchas intestines,


le impidieron procediera con el maximo del esfuerzo
que a su alcance estaba, a mis de ser tantos y tan
esparcidos esos propios nacientes estados, que se le
dificultaba acuir oportunamente al sitio precise e
indicado, reunido todo ello, con las dificultades de
los transportes muy deficientes en aquella 6poca en
que el vapor era casi desconocido, a pesar de todo lo
eual sostuvieron durante largos ilh. con 1! i,,1:1 y
valor extraordinario la bancera gualda y roja sobre
.os mas altos pefiaszos de los Andes, hasta que el
genio military y patri6tico del inmortal Bolivar y del
insigne San Martin obtuvieron en Carabobo, en Pi-
chineha y en Ayacucho, victorias definitivas que fue-
ron sillares de su bien ganada libertad.
Pero en Cuba, ultimo flor6n de la Corona de Cas-
tilla, con una position geografica en que era dificil
esquivar el combat, con una gran parte de su pobla-
ei6n espafiola, que jamAs abjur6 de su devoei6n a su
pais de nacimiento, con una situaci6n de absolute
tranquilidad en ]a, metr6poli, con transported y co-
municaciones rapidas y bien organizadas, con el des-
den o desconc-eimiento official al menos de casi todas
las naciones del orbe, con un contrario que tras el le-
ma del ultimo hombre y el filtimo cartucho levanta
en pie de guerra doscientos mil combatientes bravos
y bien armados, la epopeya de nuestra emancipaci6n
raya, sin que en ello seamos exagerados, en la subli-
midad de las acciones y gestos mis viriles de la His-
toria, y s6!o alla, junto con los Espartanos que de-
fendieron las Term6pilas, junto a los. que lucharon
y cayeron en Sagunto, Numancia y Misolongui es po-
sib!e encontrar paralelos y hermanos en gloria, a
aquellos que forjaron tras la patria la Repfblica que
lleva en su bandera como simbolo divine, el azul de
nuestro cielo, y la pureza de sus intenciones y la san-
gre vertida y que deborA correr generosa cada vez
que su conservaci6n lo demand y lo reclame el honor
y la dignidad national.
Pero yo no debo aqui hacer un analisis de como
surgi6 nuestra patria y las circunstancias que para
ello mediaron, sino debo cifi6ndome a mi cometido,
referirme a los cai.dos de nuestras guerras, y especial-
mente a la figure mas destacada de entire ellos, de
aquel que fu6 el brazo y el empuje, la lucha y la vic-
toria, la arrogancia y la temeridad, que en sus ar-
dores de ciego arrebato simboliz6 el angel rebelde,
que luch6 hasta contra el propio Dios, y que como
aqu6l, s61o pudo caer y ser vencido arite los ineseru-
tables y ocultos designios de un destiny superior a las
humans fuerzas.
Y bien hizo la Camara escogiendo una figure prin-
cipal y inica para la conmemoraci6n de todos los que
surgieron a la mejor vida en la gloria, luchando por
el ideal santo y just de la libertad, pues hubiera si-
do tarea casi impossible, enumerar aunque fuera de
manera muy breve a tantos y tantos heroes co.nocidos
que hubo y otros que le dieron a la patria hasta el
sacrificio que podia significar el an6nimo y el re-
nunciamiento de la gloria que aparejada les traerian
sus hazafias y su caida.
; Los caidos de nuestras luchas!
'Quereis algo mis conmovedor que el soldado
mambi sin graduaciones y sin rango, aqu61 a quien











DIARIO DE SESIONES DE DA CAMERA DE REPRESENTANTES 3


de tan magistral forma cantara nuestro cubanisimo,
elocuente y talentoso iresidente de este cuerpo, que
abandonaba el cortijo adorado donde viera pasar fe-
liz los primeros alios de su vida, donde dejara la
querida viejecita de vestuario rfistico y pobre, que
todo lo cifraba en el que partia, la hermana solicita
y earifiosa, y la novia o esposa que com.o. fruto ma-
duro parecia dispuesta por la naturaleza para dar
toda la felicidad de su amor al ser querido, y que
no s61o perdia sino que dejaba expucstos a todos los
peligros que la hermosura y la virtud sufren en las
guerras, que despues luchaba sin arms ni municio-
nes, para caer como en Rio Hondo junto a MACEO
cargando sin un machete siquiera en sus manos, o
que heridos no habian de encontrar ni hospitals ni
medicines, ni medios de cura mas que aquellos pri-
mitivos al alcance de los mrdicos con que contaba,
cuando los habia, y que tenian por lecho el duro y
Aspero suelo y por tienda la comba infinita de nues-
tro cielo, y que si no perecia habia de encontrar a su
regreso cl hogar quemado, los apereo destruidos, las
siembras arrasadas, y junto con aquella desolaci6n
noticias inciertas de los series queridos que abandona-
dos quedaron, cuando no eran tristes y ciertas nue-
vas terrible y espeluznantes desgracias, atropellos y
muertes sufridas...

jQu6 deeir de ellos ni como conmemorarlos y hon-
rarlos mas que con la admiraci6n de nuestra alma,
con el intimo dolor de nuestro coraz6n, con la mis
ardiente simpatia de todo nuestro sor y con estas pa-
labras que musita(as casi a flor de labio, con respeto
y carifi. infinite, con humildad para ellos que fueron
humildes y buenos deben surgir con sinceridad y re-
cogimiento;... gracias hermanos!...

Y g c6mo habriamos de escoger a los que con nom-
bre y fama cayeron de cara al sol? Son tantos y ca-
da uno de ellos tan glorioso y acreedor a ser el esco-
gido que toda prcdilecci6n pareceria injusta; en to-
das y cada una de las provincias, pudiera encontrar-
se aquel, a quien sin que fuera dable considerarse in-
justicia debieramos dedicarle atenci6n complete y
inica. Si miramos a Oriepte, parece que surgeon las
sombras de Guillermo Moncada, le6n de nuestras
guerras, que al comenzar la del 95, postrado y casi
ag6nico, -al que s6lo una vida de reposo podia al--
jar ]a muerte- corre a ocupar su sitio en las fi-
las insurrectas para morir dias despues, y de Jos6
Maceo con el gesto duro y audaz en 61 peculiar, de
eterno combatiente per la libertad, y quo parece que
reta auin eomo Ayax que s6lo deseaba resurgir a la
vida para seguir combatiendo, a los que pudieran tra-
tar de esclavizarla de nuevo. Si pasamos al legenda-
rio y glorioso Camagiiey surgeon Ignacio Agramonte,
joven, hidalgo, mimado de la fortune en cuyo rostro
parece que nubla el gozo del mambi, el amor ardien-
te e inalterable haeia su joven y bellisima esposa,
que abandon sin embargo por la otra enamorada
trAgica y doliente de Cuba, y que muere en freneti-
ca carga, despuSs de escribir con la hoja de su ma-
chete al rescatar a Sanguily una de las mis brillan-
tes piginas de la historic, y a Oscar Primelles que
ansiando seguir la huella luminosa del Mayor, la si-
gui6 en la gloria y el sacrificio. En las ind.6mitas Vi-
llas, aquel bravo entire los bravos Leoncio Vidal que


con arranque ind6mito, cae en la Plaza Central de
Santa Clara hacienda que surgieran del cantero que
bebi6 su sangre, amapolas y eternas siemprevivas, y
Serafin SAinhez el general bizarre y valiente que ca-
y5 luchando como un soldado. En Mlatanzas Clotilde
Garcia, que admire al propio MACEO con su valor
temerario y el arrojo y audacia de tc!as sus acciones
y que frente a un fortin espafiol encontr6 la muerte
como si pensara que el temple de su alma era adn
mis fuerte que el propio acero, y L6pez Coloma el
te!egrafista glorioso, el hombre del 24 de Febrero
come le lam6 Sanguily, y que supo morir en el Fo-
so de los Laureles dando un postrer grito a Cuba Li-
bre. En la Habana, Juan Bruno Zayas, a quien la
muerte vino a cefir nimbo glorioso a su vida de pa-
triota, despuSs de haber recorrido las otras provin-
cias hacienda reconocer el entusiasmo santo por la li-
bertad, que entire los miembros de las mis prestigio-
sas families de la Capital reinaba, y Jose Maria Agui-
rre, veteran de todas las guerras, quo sucumbe mis
que a las penalidades de las mismas al dolor que le
causa la caida del TITAN MACEO. Y en Pinar del
Rio, la provincial que si fu6 la filtima en lanzarse a
la guerra, por circunstancias ajenas a su voluntad, no
lo fua al menos en entusiasmo y sacrificios, encon-
tramos al General Antonio Tarafa, ante cuya caida
gloriosa en Ceja del Negro consternado MACEO ex-
clama: ha perdido Pinar del Rio su primer General,
y Ram6n Lazo, de familiar de heroes valiente hasta la
temeridad y ansioso de darlo todo por Cuba.

Y como guiindoles, por el aendero de la gloria,
CSspedes el Padre de la Patria que destituido y hu-
millado sigue en los campos de la lucha hasta obte-
ner la palma del martirio en San Lorenzo, y Jos6 Mar-
ti que quiso demostrar al caer combatiendo en Dos
Rios, que no era s6lo el hombre.,de la idea, el visio-
nario sublime, el aunador de voluntades, el faro de la
emigraci6n y el verbo divino de la nacionalidad que
queria crear, sino tambien el hombre que sabia mo-
rir con el machete libertario en la mano frente al ene-
migo y de cara al sol.

Pero seria possible olvidar a aquellos que sin ser
cubanos, por amor a nuestras ideas y enamorados de
nuestra bella causa vinieron a dar su sangre por Cu-
ba y dieron en holocaust su vida por ella? LSeria
possible en esta noche de rememoraci6n y (!e justicia
olvidar a Narciso L6pez, el creador de nuestra ban-
dera, tenaz y sofiador en su esfuerza por la misma, y
caido en la Punta. Al Coronel chileno Pedro Soto-
mayor, que abandon su alto cargo military en su tie-
rra native, que viene a Cuba y hace toda la invasion,
y la campaila terrible de Pinar del Rio, y cae cerca
de la Loma del R.oaario sin que ni una cruz indique
el lugar de su postrer deseanso, y a Critendam, Pier-
ce Adhins, Gordon, Reeves, y aquellos otros que
aunque combatiendo bajo las banderas americanas en
San Juan y en el Caney deben ser estimados que ca-
yeron por Cuba, pues eran voluntarios y demostra-
ban con ello que no era siguiendo la discipline del
soldado por lo que vinieron a esta tierra sino siguien-
do la divina estrella de la libertad. No en manera al-
guna y todos ellos merecen un altar de gratitud eter-
na en nuestros corazones.












4 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMARA DE REPRESENTANTES


Pero ya al entrar de lleno, en nuestro gran MA-
CEO par6&cme que su espiritu noble y generoso me
impulse a recorder, a mAs de aquellos que sin com-
batir en los campos, cayeron en el frio e inhospita-
lario suelo extrafo de la emigraci6n, sofando con la
patria libre que de manera magistral nos pintara
Miarti, a alguien, a quien la muerte innisericorde hi-
zo que tras un combatir incesante y tcmerario, tras
haber mandado la extrema vanguardia de advance de
la invasion, tras tener el cuerpo atravesado a bala-
zos e invilido ya, cayera ante el cuadro cubano por
faltas cuya certeza no he de analizar, exhalando su
postrer aliento per Cuba: Roberto Bermndez.

Y mas infortunados aun que este hombre terrible
y brioso pero eubano siempre, permitidme un reeuer-
do 1leno de dolor y compasi6n para aquellos) dos je-
fes, esforzados, valientes y auiaees eual pocos que
tras de ser sumamente tiles a Cuba, 'purgaron un
moment de debilidad y traici6n cayendo ante el .'u-
ror de sus propios soldados, que demostraron al ha-
cer justicia on sus jefes que fueron ilustres y auro-
leados por la fama, Vicente Nfilez y Cayito Alvarez,
que el Mambi no sabia .-. -ii' mas que a quienes le
guiaran per el camino del patriotism y del honor.
Y hora es ya que vayamos a ANTONIO MACEO.
Si despu6s de haber pasado revista por somera que
haya side a tantoe grandes de la patria se le escogi6
a 61 como el mas esclarecido de todos, es precise que
se piense que fu6 cual ninguno sobresalicnto, i quo
extraordinarios habrian de ser sus m6ritos! Y asi es
en efecto.

ANTONIO MACEO represent todo aquello a que
es capaz de llegar el merito, la virtud y el cefuerzo
po.r su propio impulse y por sus propias fuerzas. Na-
cido en cuna modestisima, perteneciente a una raza
que sufria cruel e ignominiosa postergaci6n, sin for-
tuna ni riquezas, no tuvo a su favor, a mils de las
condiciones propias, come ventaja que le proporcio-
nara el destine, que la suerte de haber nacido de una
madre que cual la de los Graces, ansi6 per encima de
todas las cosas, la libertad y bienestar de su pueblo,
y podemos apreciar per lo tanto tambi6n, como en
Mariana Grajales, la esforzada pro-genitora de once
hijos para la revoluci6n, y que por ella les sacrifice
al igual que su esposo adorado, se sefiala claramen-
te la importancia que entrafi6 para dicha nuestra la
intervenci6n do la mujer cubana en nuestra eman-
cipaci6n, Para MACEO fu6, pues, cuanto hizo nor
Cuba, a mis de su deber de patriot, orden impera-
tiva de aquella para quien a los buenos hijos no ca-
be mAs que obedeeer ciegamente.
MA\lF'EO, hombre que en 61 dos razas habian con-
fundido su sangre, como obra providencial del destine
rue quiso que ninguno de los components de Cuba
pudiera por entero apropiarse su gloria que de el'as
dos tuvo sus virtudes, sin ninguno de los defects que
pudieran atribuirseles, constitute el eslab6n mls fir-
me de las dos razas nuestras, y del amor, afecto y
confraternidad que para dicha de todos nos profe-
samos.
Ingresa en las filas insurrectas come simple sol-
dado, sin preparaci6n military de clase alguna, y pa-


so a paso, con cada condecoraci6n que le otorgan las
armas enemigas en su cuerpo glorioso, va ascendien-
do en la escala military, y demarecndose en 61, cada
vez con mayor claridad su caricter y genio extraor-
dinario, mereciendo de Jefes tan ilustres come MA-
ximo G6mez, Donato Marmol y Calixto Garcia las
mds efusivas felicitaciones, pues veian en 61, al hom-
bre singular que a media que sus obligaciones se
acrecentaban y mis dificiles eran los cometidos que
se les confiaban, demostraba nuevas facultades y
condiciones imposibles de preveer.

En esa primer guerra, puede decirse que no hu-
bo acci6n important en que no interviniera, y desde
Ti-arriba, comienzo de sus hazaftas, las continfia en
la Caoba, el Zarzal, Santa Maria, Manzanillo donde
fu6 el primero en penetrar y el iltimo en retirarse,
Sagua de Tdnamo, San Felipe, Hato del Medio, Sa-
bina .'.Al .iio y otras mil, hasta los Mangos de Mejia
donde adolorido per las insubordinaciones que ha-
cian decaer el espiritu de los soldados, y como en ho-
locausto a los errors de otros, dando ejemplo de va-
lor, carga casi 61 solo, sobre una ...i i'i enemiga
y cae atravesado por seis balazos, despu6s de rom-
per el cuadro gloriosamente. Y todo lo realize desde
un plano secundario a que su modestia y desinter6s
Ie llevaban, mis bien pesaroso de que sus t-riunfos
obseureeieran los ajenos, y asi le vemos abandonar
el altisimo cargo de Jefe de las Villas para que se le
habia designado, tan pronto pens6 que pudiera pro-
vocar alguna suspicacia o dificultad.

No brillaban s6lo en 61 las virtues guerreras, quo
con haber sido sobresalientes, no hubieran demostra-
do mils que la generosidad con que la naturaleza pro-
vey6 a un hombre. En MACEO como en pocos fueron
sefialandose las virtudes civicas en grado tal, la pro-
digalidad, nobleza y ]ealtad de su carActer, que ellas
de per si solos, y sin necesidad de su genio military hu-
bieran side .,-; .-i.:. para colocarlo en el primer
rango de nuestros libertadores.

En 61 la guerra era un medio y no un fin, era la
necesidad como con palabras suyas magnificas expre-
s6, de que ya que con el fuego y el hierro se forjan
las cadenas, con el fuego y el hierro se quebrantarin
tambi6n, y per eso nadie mas desinteresado que 61,
nadie que menos buscara el medro personal y la sa-
tisfacci6n de sus ambiciones, y en ese plano hemos de
encontrarle siempre. Ved su actitud ante las crimina-
los asonadas de las Lagunas de Varona y de Santa
Rita, cunas de los males todos de nuestra guerra de
los diez aieos y que puede decirse fueron las causan-
tes directs de la terminaci6n de aquella lucha; aira-
do, contest a los que con halagos procuran atraer-
le al piano de la rebeldia, manifestAndoles que 61 ha-
bia ido a luohar per la libertad de su patria, y que
se sentiria empequefiecido y miserable si el acero que
esgrime por la independencia lo utilizara contra un
gobierno cubano, que d6bil y fdcil de destruir, debia
ser ello raz6n de mis para que se le respetara y enal-
teciera.

i'Cudntos sufrimientos en la guerra experiment,
no per lo.s padecimientos fisicos que nunca le afecta-
ron, sine per lo que para 61, sencillo y patriot tan
solo, resultaba hasta incomprensible!












DIARIO DE SESIONES DB LA CAMARA DE REPRSENTANANTE 5


Si dolorosas fueron las heridas que frente a fren-
te recibi6, mds lo fueron las que le causaron la desti-
tuei6n de Quesada y Maxinmo Gomez, la deposici6n
de C6spedes, las rebeldias que minaban nuestro he-
roico pero indisciplinado ej6rcito y que Ie hacian de-
cir entristeeido y confuso: g pero e6mo es que hay
quien piense en pasiones, y banderias si aqui lo ini-
co que cabe es combatir por hacer patria, ya que 6sta
debe ser eterna y el gobierno paor deficient que pue-
da ser es transitorio y cubano al fin y al cabo?

Y llega el pacto del Zanj6n, sepulcro de los esfuer-
zos titfnicos de diez afios de heroismos y sacrificios,
y cuando casi todos, decaido el espiritu cedian, 61,
que no conocia de desmayos, que despu6s de tanto
tiempo de continue luchar se encontraba lleno de ar-
dor y de fe como el primer dia, que su inica felici-
dad consistia en la riente ilusi6n de contemplar I'la-
meando a los cuatro vientos nuestra ensefia respeta-
da y libre, formula en los Mangos de Baragua ]a
protest mis digna, yiril y patri6tica que hacerse
pudiera, y que si no fu6 de aprcciarse a los efectos
prActicos por la falta de auxiiios de mucihos de sus
desalentados compafiros, sirvi6 por lo menos de sos-
t6n y esperanza para el future y para que como con-
tinuaci6n magnifica de un 10 de Octubre surgiera un
24 de Febrero. Y mis tarde mostr6 a mds del tem-
ple de su carActer su delicacleza suma y la aut6ntica
ihidalguia innata que poseia aquel verdadero caballe-
ro 13ayardo, sin miedo y sin tacha, pues fu6 a solici-
tar de 61 una entrevista uno de los generals de Mar-
tinez Campos, y cuando 6rale imperative marchar de
Cuba y al concederla y tener noticias mas tarde que
la tal entrevista era para ofree6rsele en forma de au-
xilio para que comenzara su vida. en el extranjero
una crecida cantidad, eseribe una earta propia de su
arrogancia y desinter6s, que s6lo por la distaneia en
que se encontraba ese General, era possible que trata-
ra de ofenderle de aquella manera, y que s6lo habia
ido a la guerra por la consecucin de la libertad de
su patria y no buscando ventajas, que dadas ademis
por el enemigo, le mancharian las manos y envilece-
rian su conciencia.
SY qu6 pruebas nos da moments antes de hidal-
guia y caballerosidad, y de como brillaba, pristine y
pura en su coraz6n la supreme concepci6n del honor!
A 61, que vivia por Cuba y que levaba el presenti-
miento de que por ella habria de inmolar su vida, que
por ella lo daria todo, no quiso darle la ocasi6n de
ser libre tal vez, aceptando el plan que le propusie-
ron de hacer prisionero a Martinez Campos en con-
ferencia que le era solicitada para tratar de la paz
y aprovechando la confianza con que ese valiente ge-
neral, que tenia fe en 61, estaba dispuesto a ir a su
campamento, pues como de manera magistral y sen-
cilla declare si la patria habia de nacer libre man-
chada por la infamia no queria ]a libertad.

Y ya en la emigraci6n MACEO, con cuanta alti-
vez y decoro supo soportar todos sus infortunios y
penali'dadeo. iCuin alerta a cualquiier llamada por
pequefia y d6bil que fuera supo estar, para acudir
gozoso a la ]ucha de nuevo! En la emigraci6n, es don-
de quiz6s mayores sacrifieios hace por Cuba a la cual
supedita todos sus asuntos particulars y su bien-
estar. Primero en Haiti; donde 61 s6lo significa un


peligro tan grande que se le trata de aseesinar, esca-
pando vivo s6lo por un prodigio de valor y entereza,
luchando contra cinco sicarios; ; equivocados esta-
ban, los que pensaban que si no moria, por lo menos
habria de atemorizarse su espiritu esforzado ; de alli
se dirige a Honduras y aun cuando es nombrado Je-
fe Military de una important ciudad, por el generoso
y noble Gobierno de aquella Repdblica, basta que en
1883 los esfuerzos que realizara el General Eusebio
Hernandez que para nuestra dicha vive afn, parecie-
ran que iban a eristalizar, para que lo renunciara to-
do y corriera a New York a secundarle, al mismo
tiempo que noble y generoso, a los que deseaban para
61 la PRIMERA POSICION y atacaban a G6mez,
pretextando que habia aceptado el Zanj6n, los recri-
mina y dice que ello es injusto, que no era G6mez,
por circunstancias especiales, el llamado a protester
contra aquel pacto y que fu6 el maestro guerrero de
los cubanos. i Que pocos hubieran desperdiciado aque-
lla oportunidad de atacar al grande y al que le ha-
cia sombra! Pero es que a 61 nadie podia hacerle
sombra, puesto ,que no reconocia ni admiraba mas
sol que el de la libertad de su Cuba querida. Y fra-
casado aquel intent por los hados adversos del des-
tino, tras various afios perdidos infitilmente, tras ha-
her venido a Cuba a conspirar y de ser expulsado por
el temor que inspiraba la simpatia con que fu6 aco-
gido, se traslada a Costa Rica y alli cual nuevo Cin-
cinato trueea la espada por el arado, agrupando a to-
dos los cubanos que le era possible a su alrededor, pues
con ello, a mas de protejerlo, facilitaba que cuando
Ilegara el moment como decia 61, pudieran mis r6-
pidamente acudir y procurando ademAs con esa me-
dida que se mantuviera la fe en la patria.

i Oh tierras bravias de Nicoya, que recibieron la
atenci6n y el trabajo de nuestro h6roe, si pudieran
hablar como nos contarian sus afios de ardorosos tra-
bajos, sus conversaciones patri6ticas en que. tras la
jornada ruda rendida al caer del dia surgian aque-
Ilas plAticas enderezadas a redimir nuestra, tierra y
como parece que entire aquellos palmares que recuer-
dan los nuestros, el correr tibio y suave del c6firo es
el continue suspirar de 61 por la patria irredenta!
Alli sabe dar ejemplo de rectitud y de eual es su ver-
dadero carceter. Repito que no era el guerrero que
tratan de considerable muchos como sobresaliente en-
tre sus actividades, o al menos el guerrero que por
afici6n o instinto natural corre a las armas, como
medio de satisfacer sus ansias y dar rienda suelta a
sus apetitos, pues jams este hombre singular empu-
fi6 las armas para servir a nadie que no fuera su pa-
tria, a pesar de encontrarse en un medio turbulento
done las luchas ardorosas eran continues y las opor-
tunidades para distinguirse y demostrar el talent
military numerosas. Por el contrario, al ofrecersele en
nombre del gobierno de una de las Repfiblicas herma-
nas la brillantisima posici6n de Jefe Supremo del
Ej6rcito para que combatiera una revoluci6n fomen-
tada por sus enemigos, dindosele todas las atribueio-
nes y medios que tuviera a bien pedir, y asignfndo-
sele una remuneraci6n "que hubiera podido parecer
fantastica en su modest vivienda de trabajo pleno
de necesidades y estrecheces, pues comenzaba enton-
ces, contcst6 sin vacilar: decide a vuestro gobierno
que yo no soy un aventurero ni un mercenario, que












6 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMARA, DE REPRI'ENTANTES


he luchado por mi pais largos aiios y volver6 a ha-
cerlo cuantas veces pueda, pero que soy incapaz de
esgrimir un arma por causa que no sea la mia y me-
nos para luchas fraticidas que desapruebo y condeno.

Llegan los aiios pr6ximos a la revoluci6n del 95.
Marti habia creado mediante el apoyo que encontr6
en nuestra emigraci n tan noble, patri6tica y gene-
rosa, especialmente i'. de Tampa y Cayo Hueso, el
Partido Revoluciona :io Cubano en que trataba de
encauzar todos los diversos esfuerzos que se hacian
por nuestra independencia ineficaces hasta entonces
y el finico anrhelo de todos los cubanos dignos. A la
primera indieaci6n de Marti, combatido tenazmente
por algunos que trataban de restarle prestigio e im-
portancia, que cifraba todas sus esperanzas en que el
gloriosa .MAximo Gdmez y MACEO tuvieran fe en 41
y le ayudaran, contest jubiloso que s61o 6rdenes es-
peraba e increpa a quien, pequefio, trata de disminuir
la personalidad de nuestro Ap6stol dici6ndole: todo
el que intent luhar por la libertad de Cuba mere
ce respeto, y no es buen patriota q.cien trata de de-
primirlo y menospreciarlo; para mi la Ilamada de
Marti es la Ilamada de la patria, y he de seguirla.

Y mas tarde cuando llega Marti a sus puertas,
confuso y ansioso por haberle ofrecido la Jefatura
de la Revoluci6n al General 1l xmi.i G6mez, con
quien saben median discrepancies de orden personal
de parte de MACEO y temiendo que por tal cosa no
acepte ahora el marechar, apenas comienza a exponer-
le las razones en que se bas6 para hacerlo, le corta
impaciente y le dice: no me insist sobre ello, acepto
jubiloso no solo al gran :\;li.i G6mez como Jefe
sino a cualquier otro, pues aqui no se trata de gra-
dos ni de jefaturas, ni much menos do asuntos per-
sonal,es, sino de hacker independiente a Cuba. Actitud
esta confirmada mis adelante en los campos de la
lucha, escribiendo en carta memorable al propio ge-
neral G6mez, al tener" conocimiento de divisions e
incidents creados p-or la ambiei6n de algunos, que
su puesto de Lugarteniente lo ponia con toda since-
ridad a la disposici6n del mismo ya que para servir
a su pais le bastaba con el honroso puesto de solda-
do si era menester. Cuanta generosidad y cuanto de-
sinter6s manifestado una y otra vez de manera pal-
pable y ante la realidad misma. i Cuanto orgullo po-
demos y debemos experimentar los cubanos ante
nuestro h6roe ep6nimo!
Los negocios habian prosperado; su constancia y
laboriosidad le habian ya asegurado un porvenir flo-
reciente. Y sin embargo como hizo en Honduras el
afio 83 vuelve hacer ahora y se dispone a abandonar-
lo todo sabiendo que ello ; !ill I el .. I- !i.-.. de va-
rios afios de trabajo y el dejar en situaci6n critical a
los series m6s queridos. Antes de partir ocirrele sin-
gular accident, que mAs que por el hecho en si ya
que acostumbrado estaba a peligros y accehanzas, me
referir6 a 41 porque nos habla de nuevo do su carac-
ter y estoicismo ante el dolor y ]a muerte, junto con
au caballerosidad ante la mujer. A la salida del tea-
tro de Costa Rica adonde habia acudido con algunos
eubanos entire ellos ese valiente y buen patriot que
se llama Enrique Loynaz del Castillo, es atacado por
un grupo de exaltados; terminase la refriega donde
hay numerosos muertos y heridos de ambas parties y


ya a alguna distancia del lugar de los sueesos ve una
I;Si.l sin conocimiento y caida en tierra; acude so-
licito, la levanta y auxilia, la. introduce en un ca-
rruaje y entrega al esposo que liega en esos momen-
tas y que era espafiol por coincidencia, tal vez de los
que le dispararon, y s6'lo entonces cumplido ese de-
ber y delatado por la sangre que corre, confiesa que
est6 herido, y de gravedad por cierto, de un balazo
que le penetr6 por la cintura, pero que no fu6 sufi-
ciente .para domefiar en 41 su generosidad e hidal-
guia.
Llega por fin el moment ansiado, en que vencien-
do dificultades multiples pone su planta en tierra
cubana que se apresura a besar reverente y conmo-
vido: lquB desembarco mas emocionante, y mas. po-
bre y modesto al mismo tiempo, con un pufiado ape-
nas de acompafiantes, sin mis recibimiento triunfal
ni mis salvas quo las que le dirigen combati6ndole
terriblemente sus safiudos perseguidores que abaten
de los primeros al general, bravo entire los bravos,
Flor Crombet! Que diferente al recibimiento sober-
bio y magnifico que se le tributaba al General Mar-
tinez Campos, que legaba a combatirle, en un buque
de guerra, rodeado y escoltado por millares de bri-
ilantes soldados, en march donde los sones de las
bandas militares eran opacados por el ruido que pro-
ducian los cafiones al rodar sobre el pavimento co-
mo monstruos que rugieron amenazando exterminio,
y donde ]o esperaban oficiales experts que sobre ma-
pas militares le tenian confeccionado planes y com-
binaciones estrategicas y quien habria de predecir
sin embargo, que s6lo tres meses escasos despuBs,
aquel que desembarc6 casi solo y sin mis medios de
combate que su entereza, fe y amor irreductible a la
independencia, habria de batirle por complete y ca-
si hacerle prisionero en el combat de Peralejo.
Apenas desembarcado comienza a organizer con
pasmosa rapidez las huestes libertadoras que acuden
a la entusiasta llamada del caudillo insigne y comien-
za ]a lucha sin paralelo en las guerreras histories.
Con brio y vigor que nadie pudiera superar, cae al
frente de sus escuadrones con desprecio temerario a
la muerte sobre los cuadros erguidos, y a pecho des-
cubierto ataca los reductos. Aquel hombre extraor-
dinario en todo, present el case singular de reunir
en la juventud bullidora, bravia y entusiasta, la sen-
satez y calm de la vejez, y ya en la edad madura
acrecentando ese dominion de si mismo y su reflexive
caracter, conserve sin embargo el brio, el vigor y la
arrogancia ardorosa de sus afios mozos.
En Peralejo apenas desembarcado, al frente de
unos cuantos centenares de hombres, que hacia pocos
neses no conocian mis acero que el del arado, y que
muchos no habian escuchado nunea ni un tiro, arre-
mete con fiereza y denuedo contra las tropas valero.-
sas y bien armadas, guiadas por un insigne Capitin
que habia sido aqui y en su patria arbitrio de la paz
y la guerra, que habia consolidade reyes y obtenido
triun.'os en batallas campales donde combatian divi-
siones de ej6rcitos, y con terrible empuje lleva la dis-
persi6n y derrota al enemigo, que se ve precisado a
retirarse llevando el cadaver del heroico Santocildes
que muri6 como un bravo, y con 61 la seguridad tam-
bi6n, de que la guerra seria terrible y decisive.












DIARIO DE SESIONES DB LA CAMERA DE REiRESENTANTES 7


Esta victoria obtenida por MACEO, puede afir-
marse que fu6 la que solidific6 y di6 cuerpo a la re-
voluci6n iniciada. Llev6 esperanzas, animos y alien-
tos a todos los cubanos en Cuba y fuera de ella, e hi-
zo internacionalmente se le diera a la causa de nues-
tra libertad toda la importancia y simpatia que me-
recia.
Reverdece sus laurels en Sao del Indio y comien-
za enseguida a organizer con el General .Maximo
G6mez lo que habia sido el suefio de los patriots en
la guerra anterior, lo que resultaba absolutamente
precise para que la. revoluci6n no se estancara en dos
o tres provincias, lo que era. imperative para privar
al contrario de medios de lucha y lo que daria carac-
ter national al levantamiento: LA INVASION: La
invasion aquella, que no pudo hacerse en nuestra
primera guerra por el espiritu localista, indiscipli-
nado y paquefio dc algunos Jefes, la invasion que cos-
t6 la deserci6n de tantos d6biles y la caida del inol-
vidable Reeves, (el Inglesito). La invasion que si
antes parecia erizada de peligros, ahora con cerca de
doseientos mil soldados contrarios, con magnificas
comunicaciones y con trochas militares, parecia mais,
impossible aun. La invasion que sonaba en los oidos
de los bravos como canto de una sirena misteriosa y
bella que los llamaba hacia la gloria y la muerte.
Pero si ]a revoluci6n tuvo la suerte de encontrar
un hombre que concibiera la maravillosa idea, :suer-
te mayor tuvo de encontrar otro capaz de Ilevarla a
vias de hecho tambi6n, valiente y temerario como
ninguno y que arrastraba tras de si, sin medir el pe-
ligro sus admiradores y soldaldos: ANTONIO MA-
CEO. Resulta en verdad admirable el observer co-
mo todos deseaban combatir a las 6rdenes de nues-
tro h6roe; cerca de 61, que era impetuoso cual nin-
guno y que desafiaba continuamente el peligro, cer-
ca de 61, que no admitia se retrocediera jams, que no
consentia el mis ligero acto de pillaje ni de violen-
cia sobre los habitantes pacificos, y que con mano
dura reprimi6 esos actoa siempre, pero se explica, ya
que los soldados sabian, no era 61 de los que les man-
da.ba al sitio dificil y expuesto, sino era de los que
alli acudia dirigi6ndoles personalmente, y con ellos
corriendo todos los riesgos y peligros.
Y parte el 20 de Octubre de 1895, de los IMangos
de BaraguA, lugar escogido como tribute a la glorio-
sa protest, la column invasora, apenas de 1,400 sol-
dados, municionados eseasamente, sin conocer por lo
menos tres de las provincias donde iban a internar-
se, sabiendo que el enemigo conocia sus planes y que
les esperaria decidido y resuelto, sabiendo que no
habia mis soluci6n que veneer o morir, pues una de-
rrota significaria quedar cereados por elements hos-
tiles, sin mis centro de aprovisionamientos, ni luga-
res donde quedaran los beridos. Hazafia esta de la
invasion 96lo comparable a ]a de Hernan Cort6s que-
mando sus naves y adentrindose en pleno M1xico,
tal vez superior, pues Cort6s aun suponiendo peli-
gros enormes no los conoeia del todo, pero en cambio
G6mez y MACEO los conocian perfectamente y sa-
bian que eran terrible y casi imposibles de veneer.
Parte sin embargo la column, y luehando en el La-
vado, bati6ndose bravamente en IguarA, encimAndo-
se con furia loca en sus bridones sobre los cuadros


contrarios y desbaratdndolos por complete en Mal
Tiempo, donde cae el bravo Sarabella, Jefe de Ca-
balleria, famoso a pesar de faltarle una pierna per-
dida en el 68 y de tener que sostenerse en el caballo
con una mano, i qu6 tales eran los hombres de MA-
CEO!, demostrando el genio tdctico en Coliseo al
burlar el prop6sito del propio Martinez Campos, que
se consider desde aquel moment fracasado, retro-
cediendo a las Villas para retornar de nuevo y ven-
eer otra vez en Calimete, llevando la tea vengadora
a la Provincia de la IIabana donde se toman en siete
dias las quince poblaciones mas importantes descon-
tada la Capital, luchando en el Garro, y ya en Pinar
del Rio en las Taironas y Paso Real, clavan el es-
tandarte nuestro en Mantua, poblaci6n la mis occi-
dental de Cuba que contempla asombrada tanta au-
dacia y tanto valor, el 20 de Enero de 1896. Y todo
en 90 dias a pesar de ser el recorrido superior a 420
leguas y de haberse librado mas de 30 batallas, sin
contar los diaries encuentros y combates. Empresa su-
perior y de mis m6rito, ejecutada con tan pocos ele-
mentos materials y contra tanta superioridad y po-
derio no la recuerda la historic. Se le ha comparado
a la jornada de los DIEZ MIL, hazaila 6pica que na-
rra Jenofonte, pero a mas de ser 6sta no una retira-
da defensive como es natural, y si un atalque, las
fuerzas eran menores y los enemigos mis.

Y ya en Pinar del Rio consumada su gloriosa y
triunfante campafia ~qu6 hace MACEO? Lo huma-
no, 1o que parecia natural era que regresase de nue-
vo a Oriente, a gozar de sus triunfos, a disfrutar ho-
nores; pero no, para 61 que no ambicionaba nada,
alli, en aquellas tierras de peligros y luchas, donde
la muerte le asediaba, era done creia que debia per-
manecer porque para 61 no hubo mis ambici6n y glo-
ria y honor que servir a su patria. Regresa a la Ha-
bana, va a Matanzas, vuelve de nuevo a esa provin-
cia y torna definitivamente a Pinar del Rio, escri-
biendo en todo ese ir y venir y en tierras plenas de
enemigos paginas tan brillantes como la toma de Ja-
ruco, Moralitos, La Perla, Diana, LIataban6 y otras
mas.

Y otra vez en Occidente, la provincia que tantas
muestras di6 de heroismo, brega sin cesar, dejando
en cada una de sus montafias un recuerdo magnifi-
co de su valor y arrojo. Empresa que requeriria un
tiempo del que carezco, habria de ser el relatar esa
campafia, filtima de MACEO aunque superior posi-
blemente en glorias a todas. Alli frente a 40,000 sol-
dados que le siguen y entablan diario combat, sor-
prende al mundo enter con su valentia y habilidad
guerrera; s61o me limitar6 a citar de la primer par-
te de esa campafia como nombres que evocan victo-
rias inmercesibles, Neptuno, Labori, El Rubi, Lomas
de Tapia, Las Pozas, Cacarajicara, igual en importan-
cia a Mal Tiempo, y demostrativa de que MACEO
lo mismo sabia comandar contingents de infants
que de caballeria, Caiguanabo, Lomas de Tapia, et-
c6tera, y finalmente al recorrer la provincia de Es-
te a Oeste y regresar de nuevo al centro de ella, con-
duciendo enorme impedimenta de la expedici6n de
Rius Rivera libr6 contra diversas columns dias tras
dias, cual le6n acosado que arremete brioso contra los
cazadores que le cercan y atacan, obteniendo siem-












8 DIARIO DE SESSIONS DE IAA CAMARA DE REPRESENTA.NTES


pre 6xitos, los combates memorable de Montezuelo,
Tumbas de Estorino, Ceja del Negro el mis san-
griento y victorioso de toda la guerra, contra trees co-
lumnas enemigas cualquiera de ellas superior a sus
fuerzas y que destroza casi por complete; Galalon y
Soroa. Si la invasion fu6 portentosa, que decir de
este alarde incomparable de heroism, de valor y de
inteligencia military. La fortune no podia por menos
que sentirse cansada y envidiosa de quien con des-
precio a ella no sabia conocer una derrota y los tris-
tes hados decretaron la eaida del h6roe, que ya por
cierto habia ensefiado a su pueblo el camino del
triunfo.

Tras de combatir frente al propio Weyler en El
Rubi y El Rosario, y contra sus deseos de permane-
cer en aquellas tierras de suj proezas done espera-
ba eonquistar nuevos lauros y s6lo para impedir divi-
siones y tristes disturbios interns deadichadamente,
que parecian querer revivir los tristes actos que die-
ron muerte a la guerra de los DIEZ AIOS, obedece el
llamamiento de los que conoci6ndole, sabian que su
presencia pondria coto a los que querian tomarle co-
mo bandera para sus ambiciones, y parte despidi6n-
dose con dolor de sus valientes compafieros, entire los
que se encontraba nuestro ilustre Senador Carlos
GonzAlez Clavel y llevando al querido eompafiero Jo-
si Urbino embarca en d6bil barquichuelo, cruza el
puerto del Mariel burlando la Trooha, y viene a la
IHabana.

Ya en qsta provincia, despu6s de confortarse con la
ejemplar muestra de lealtad y patriotism del po-
bre campesino que a 61 y a: sus pocos acompafiantes
los alberg6 y di6 protecci6n y en cuyas manos se con-
fiaron encu6ntrase el SIETE DE DICIEMBRE DE
1896, aqui casi a las puertas de la Habana al frente de
various centenares de soldados valientes y preparan-
do un golpe de mano audaz como todos los suyos so-
bre Marianao, cuando se inicia el combat en San
Pedro. Y alli al arremeter fiero y vibrant, sobre su
corcel brioso y con el machete en lo alto, y la mirada
retadora y altiva, cae como lo dese6 61 siempre, co-
mo lo hubiera pedido 61 mismo, combatiendo por la
libertad de su patria y regando oon su sangre la tic-
rra que queria redimir, y junto a 61, en gesto mag-
nifico y voluntario, cae tambi6n PANGHITO GO-
MEZ TORO, su ayudante, demoatrando como la ju-
ventud de entonces babia morir al igual que sus ma-
yores, dando ejemplo a la juventud actual, d.e con-
secuencia y patriotism, al par que del afecto y com-
penetraci6n de dos razas, que por Cuba .. 1 ;I; il ii
sus mas preciados galardones. Sobrecoge el Animo
pensar en esa gran desventura, par6cenos impossible
que aquel que arrostrara en mil encuentros la muer-
te, sueumbiera cuando mas fitil pudiera ser a Cuba,
cuando afio y medio mas tarde hubiera podido ver a
su patria libre, cuando aun se eneontraba en la ple-
nitud de su vigor y de su vida. Pero tal parece que
en un gesto de suprema abnegaci6n, quiso darle a
mis de su vida inmaculada, su morir glorioso.

Ese fu6 el guerrero a quien esta noehe recordamos,
ese fue el ciudadano bueno y desinteresado cual nin-
guno, ese fu6 el hombre de quien pudiera, decirse que


lo di6 todo por su patria sin pedir ni aceptar nada en
cambio, el hombre que lucho por libertarla, y porque
ia Republica en armas que existia entonces tuera pu-
ra y honrada, que jamas transigi6 con el crime y
la maldad, que fund peri6dicos y pag6 maestros, que
flu sobre todo disciplinado y respetuoso de la auto-
ridad de las instituciones legales, pues nunca vi6 en
ellas hombres, sino la representation de la patria.

El bien que MACE.O le hizo a Cuba, no fu6 solo
el luahar por su independencia, no fu6 solo el ejem-
plo Im.IiIItII. de su caida; ese bien lo palpamos aho-
ra en los I., ,. .., prceticos, y lo percibirAn tam-
bien de manera indubitable nuestros descendientes,
ya que el prestigio y el respeto que se gana una na-
ci6n por medio de los m6ritos, valimientos y heroici-
dades de sus grandes hombres, repercute en la His-
toria a trav6s de los tiempos, y por eso hemos visto
como en Grecia y Polonia al cabo de various siglos de
esclavitud resurgieron libres, porque para su causa,
lhabian!e ganado las simpatias del mundo entero, el
recuerdo de las acciones maravillosas de sus anteee-
sores, y asi seguramente, si por hados adversos de la
fortune peligrara en algin moment nuestra perso-
nalidad como estado libre, bastaria la evocaci6n de la
figura de nuestro TITAN DE BRONCE, para que
todas las naciones del orbe dijeran tambi6n: el pue-
blo que tuvo un MArCEO, merece ser libre, y le apo-
yaremos para que sea soberano e independiente.

A MACEO le han levantado un suntuoso monu-
mento, i., :ili. ... cual ninguno, que prodigando gra-
nito, marmol y bronze recuerda sus hazafias en la
Plaza de su nombre en esta Capital, a 61 le han ere-
gido un obelisco en medio de las verdes y criollas pal-
mas de nuestro bello campo en el CACAIIUAL, pe-
ro un monument miAs firme que esos, esculpido mis
reciamente, es el que le han levantado. los cubanos to-
dos en su propio coraz6n, donde perdurard su re-
eueri'o como perdure la libertad que es eterna.

Y no terminaria, siguiendo la costumbre ya esta-
blecida, de.modo adecuado si no dirigiera una mira-
da al present, a nuestra RepAblica y a nuestro Go-
bernante que la dirige. Y no experiment desconsue-
lo al hacerlo; la Repdblica se mantiene fire; cada
vez mas enamorada de la libertad, aunque sabe que
el sacrificarla le traeria ;, .I.i.. i1,i riquezas ineal-
culables, y se ha crguido hace poco ante laa sugestio-
nes de elements extranjeros que lanzaron esa idea;
la Repuiblica toda unida ha reohazado tambi6n la
campahia do algunos que on esta noche solemn no
quiero llamar sino hermanos equivocados que al ex-
tranjero han ido en busca de apoyo, con mengua de
nuestra soberania; la Repiblica se levanta cada vez
mis stable, ms "firme en el orden material, civico y
patriot y hemos visto en estos dias como surgian ar-
dorosas discusiones, por el querer unos retener, y
otros trasladar la campana gloriosa de la DEIMA-
JAGUA, y como un gran nfmero de veterans y de
j6venes que surgeon, reconstruyen y siguen de nuevo,
con devoci6n de creyentes y ap6stoles, la misma ruta
,que llev6 MACEO del Mariel, al lugar de su caida,
demostrativo todo ello, de que vive latente' el senti-
miento ideal y de la gratitud.












DIARIO DE SE(SIONES DE LA CAAMARA DE REPRiSOENTAJNTES


Nuestro gobernante, que podrk tener sus errores
como todo human, que es combatido como lo fue-
ron tambi6n los Presidentes en armas COspedes, Cis-
neros, y Estrada Palma, mantiene puro y ardoroso
su amor a la patria, procura aproveehar las ensefian-
zas de nuestros heroes, y trata de guiar a la Repi-
blica por los senderos del progress, del bien y del ho-


nor para que sea gloriosa e inmortal como en su vi-
da de ingente sacrificio la sofiara MACEO...
(Grandes aplawsos).
SR. PRESIDENT (GuS INCOIN) : Se levanta la
seslon.
(Eran las 10 y 30 p. n.)


IMP. P. FERNANDU Y CA., OISPO 17. MAUMA




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