Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
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Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID01131
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text



REPUBLICAN DE CUBA


DIARIO


CAMERA


DE


SESIO


DE LA
DE REPRESENTANTES


DUODECIMO


PERIOD


CONGRESSIONAL


TERCERA LEGISLATURE


VOL. XLVI LA HABANA 20 de Abril de 1926 NUM. 2

Sesi6n Solemne de 18 de Abril de 1926 en Honor y memorial del pri=
mer Presidente de la Republica en armas, y General del Ejercito
Libertador Sr. Carlos Manuel de Cespedes y del Castillo.

President: Sr. Ramdn Zaydin y Marquez Sterling
Secretarios: Sres. Jose R. Cruells Reyes y Carlos Guas y Pagueras


SUMARIO


A las 9 y 15 p. m. la Presidencia declara abierta la sesi6n. -Discurso del Sr. Rafael Guis
clan. -A las 10 y 20 p. m. la Presidencia suspeidi6 la sesi6n.


SR. PRESIDENT (ZAYDIN): Se abre la sesi6n.
(Eran las nueve y qwince p. m.)
Tiene la palabra el sefor Guas Inchln.
SR. GUAS INCLAN (RAFAEL): Senior President y
seniors Representantes:
Hablaros de un hombre, encarnaci6n vivi'ente de
aquel pensamiento de Marti, "la Patria es agonia y
deber";-penetrar en su psiquis y abriros el cofre
de su ideologia para que nos arome con el perfume
de su pureza, nos estimule con la fuerza de su ejem-
plo y nos obligue con el estoicismo de su sacrifici'o,
es el cometido irrealizable, meta de nuestros empe-
fios esta noehe.
A su logro nos despojaremos de todo alarde de
sonora elocuencia. La oratoria altisonante cuadra al
elogio' de un Caudillo. Carlos Manuel de Cespedes
no lo es sino ocasionalmente, y mis por fuerza del
memento hist6rico que por determinaci6n de la vo-


luntad. Es un guerrero, porque la guerra es el fnico
medio de resquebrajar el poderio espaiol, perdida
toda esperanza de que la naci6n progenitora le hicie-
ra justicia a Cuba. Es un caudillo, porque en la ma-
drugada del 10 de Octubre, desenvueltos los aconte-
cimientos en forma imprevista, sabedor por Manuel
Anastasio Aguilera de que el Gobierno Espafiol se
dispone a la captura de los conspiradores, vueive
los ojos al grupo de hombres que lo rodea, no en-
cuentra ningunc que le supere en arrests, ni en ca-
pacidad, ni en estimnaci6n general y asume por de-
recho propio, por generaci6n espontinea, la jefatura
de aquellos iluminados excelsos con los cuales per-
turba el silencio de la noche al fiero grito de rebel-
dia, expresi6n de un pueblo hincado de rodillas casi
cuatro siglos y erguido ahora en gesto magnifico y
retadora actitud en demand de su derecho.
Guerrero y caudillo a la hora de la supreme res-
ponsabilidad, en ese angusti'oso, ineierto moment


ES








2 DIARIO DE SESIONES DE LA CAMERA DE REPRESENTANTES


initial de las revoluciones, su gesti6n military y gue-
rrera, propiamente dichas, terminal, remontados con
acierto los peli'gros de la iniciaci6n, en el instant
mismo de encontrar un brazo pujante a quien con-
fiarle la espada del military. En Abril de 1869, poeos
meses despu6s de iniciada la gesta incomparable ha
trocado su titulo de Capitdn General por el de "Pre-
sidente de la Repfibliea.en armas", scenario comple-
jo donde el porvenir le deparaba las mas hondas
preocupaciones, los mis intensos dolores y sacrificios,
hasta merecer el calificativo "del m6s atormentado
e intense de nuestros creadores," segun el juicio cer-
tero de Ren6 Lufriu.
Alejandro y C6sar, Napole6n y Anibal, geni'os mi-
litares de la humanidad pasan por nuestra imagina-
ci6n como sombras del pasado y dejan una sensaci6n
de poderio y .de fuerza, de dominaci6n y de muerte.
Cespedes y Marti, los dos supremos Fundadores de
la Patria, ninguno de ellos genios de la guerra, des-
filan por nuestra mente, camino del G6lgota, que en
uno es San Lorenzo y Dos Rios en otro. Son dos vi'-
das paralelas, dos predestinados, ambos poetas, ora-
dores los dos, mirtires de una causa el uno y el otro.
Ninguno ambiciona poderio, ni terrenal riqueza; am-
bos se sacrifican por el bienestar ageno y sellan con
su sangre el sacrifici'o. Y al desfilar por nuestra
mente los oradores hoy de la region serena del canto
de Amado Nervo nos anonada un 6xtasis contempla-
tivo y la rememoraci6n de los dos mArtires es celes-
tial sinfonia, suave cascada de notas, penetrante poe-
sia diluida en el espiritu, belefio de paz, bafio de luz,
de amor y de reverencia.
Y al fundir, en este homenaje del recuerdo, los
nombres de C6spedes y Marti, hermanados por el sa-
crificio y por la comunidad del esfuerzo, permitidme
que sefiale, en loor de C6spedes y como pedestal el mais
apropiado de su grandeza, que fu6 San Lorenzo un
G61gota precedido de largo y desconsolador Calva-
rio, mientras Dos Rios sefial6 la.eaida de un Ap6stol
en plena apoteosis del optinnismo, cuando saboreaba
el fruto de todos sus desvelos y contemplaba por pri-
mera vez en su vida convertido en tangible realidad
el panorama por 61 sofiado una y mil veces en sus rap-
tos de poeta, de iluminado y de patriota. Al desplo-
marse Marti de su ind'6mito corcel, de cara al sol co-
mo 61 queria, debi6 sentir el jfibilo de la victoria re-
tratado en la cara misma de la muerte. Al oaer C6s-
pedes por filtima vez en el barranco de San Lorenzo,
sin una mano amiga junto a 61, abandonado de los
propios cubanos, oalumniado y depuesto, tal vez si la
vi'si6n de la muerte le preocupara menos que el por-
venir incierto y sombrio de sus compaiieros de Yara.
He de sefialar, en sintesis apremiante, los rasgoo
salientes del caracter y los heehos fundamentals de
Carlos Manuel de Cespedes; mas, antes he de parar
mientes sobre la significaci6n hist6rica de la sesi'6n
extraordinaria que la GCmara de Representantes'
Cubana celebra esta noche en conmemoraci6n del na-
talicio del Padre de la Patria. Hace poco mas de me-
di'o siglo, la Camara de Representantes de la Repfi-
blica en Armas, creaei6n artificiosa y equivocada de
la Constituci'6n de Guaimaro, remedo inoportuno de
la Convenci6n Francesa agravi6 a C6spedes depo-
ni6ndolo de la Presidencia de la Repfiblica, al peso
de una acusaci6n baladi en el fondo, pero que, abul-
tada a trav6s del lente de las pasiones exaltadas, asu-
mi6 proporciones de montafia y culmin6 en la depo-


sici6n del hombre del 10 de Octubre, en la maijana
triste del Bijagutal.
Y esta noche, la Camara de Representantes de la
Repliblica Cubana, en plena paz, en el usufructo de
la libertad que los hombres de Yara y de Bai're nos
legaran, en el period que encarna tal vez mejor los
principios de honestidad y de orden por ello preco-
nizados; la CAmara de Representantes, repito, en la
tranquilidad de este recinto, sin que turbi'as pasiones
la exalten, musi'ta, por boca de uno de sus mas j6ve-
nes miembros, junto al labaro glorioso de esta ense-
fia, tremolada en la campifia de la Demajagua, la
oraci6n del arrepentimiento, que al venir a mis la-
bios ahora, no formula cargo contra nadie, rii re-
suelve la controversial de Bijagual, pero es, en cam-
bio, el testimonio irrecusable de que los hombres de
la generaci6n de ahora aquilatan la grandeza cte sus
valores hist6ricos y le hacen plena justicia al primero
en tiempo de sus fundadores.
(Aplausos).
No es el discurso, ya lo dijimos en otra ocasi6n, el
medio.apropiado para el studio hist6rico de un per-
sonaje, ni es el orador de esta noohe, tampoco, ade-
cuado a tan excelsa obra.
Prudente sera, de consiguiente, que pasemos por
alto muchos pasajes de C6spedes, dignos del cineel de
Fidias o del estro de Homero para detenernos en
aquellos rasgos cul.minantes de su proteica perso-
nalidad.
En primer t6rmino observamos al Pr6cer en el mo-
mento en que se inicia en el empeifo libertario "a la
edad en que los mis anhelan aislarse del huraeAn de
las pasiones, a la edad en que ya dificilmente se abra-
za un ideal, porque el libro de la humanidad ha mos-
trado sus dias sin sol, sus noches de tormenta, sus
emboscadas y sus traiciones" como afirma Miguel
Angel Carbonell en su bellisimo libro "La Ruta del
Fundador."
Abogado, el ejercicio professional le habia sefialado
destacado lugar entire sus colegas. Rico, muy rico,
podia entregarse a una vida fastuosa agasajado ain
por las propias autoridades espaRolas. De amplia
cultural, habia viajado por Espafia, Francia, B6lgi-
ca, Inglaterra, Sui'za, Alemania, Italia, Grecia, Tur-
quia, Palestina y Egipto y hablaba correctamente el
francs, el italiano, el ingl6s y el aleman. Literato,
cultivaba la comedia y habia escrito para el Teatro,
con 6xito, entire itras una obra titulada "Las Dos
Dianas,," traducido various cantos de la Eneida y es-
crito algfin soneto de m6rito. Orador, su palabra can-
dente inflamaba y persuadia. Sportman, era temido
en esgrima; se le reputaba maestro en equitai'6n y
en el juego del ajedrez reconocia pocos competidores
en su pueblo. Hombre de sociedad, cultivaba por sus
maneras, gozaba de gran partido entire las mujeres
y emergia de su persona tal poder de sugesti6n que
sele reputaba el primero en todas parties en los muil-
tiples sectors de su actividad. Casado y con hijos,
disfrutaba afin de las delicias del hogar.
Tal es, sefiores Representantes ,el hombre que en
la madrugada del 10 de Octubre abandon la ciudad
apacible,, pero abyecta por la campifia rebelde, peli-
grosa e ine6moda, pero libre y digna. Caminante en
medio de la noche, ni busca mejor acomodo, ni lo
mueve el odio o el rencor. El porvenir de su patria es
su acicate, la libertad la meta de sus aspiraciones,











DIARIO DE SESIONES DE LA OAMARA DE REPRESENTANTEtS 3


cuando al surgir el primer lampo de luz anunciador
del dia memorable se vuelve a sus compafieros y les
dice: "ese sol que veis alzarse por la cumbre del Tur
quino viene a alumbrar el primer dia de libertad e
independencia para Cuba."
Improvisado General, desconoce las artes de la
guerra y suple su ignorancia con una recia voluntad
y un indomable coraje. El propio 10 de Octubre, dia
del levantamiento, las fuerzas bisofias reciben el bau-
tismo de sangre en el desdichado asalto de Yara. El
entusiasmo imprevisor de los cubanos, mal armados y
faltos de organizaci6n los lleva a un descalabro de ta-
les proporciones que unicamente la fe inquebranitable
de Cespedes pudo evitar la muerte de la Revoluci6n
el mismo dia de inici'ada.
Dispersas las fuerzas, agotadas casi las municiones,
tendidos en el palenque del combat un buen numero
de patriots, en medio de aquella confusion angus-
tiosa se agiganta Cespedes como un Jipiter tonante
y al saber que le quedan afin once soldados aptos para
la pelea exclama estas palabras dignas de un esparta-
no redivivo: "bastan para hacer la independencia de
Cuba."
Emprendida la retirada, sabe Dios que titricos
pensamientos dominarian al hombre armado revolu-
ci'onario aquel propio dia, qu6 tropel de ideas se su-
perpondrian en el cerebro del hombre de letras, ha-
bituado a la vida tranquila de una posici6n fastuo-
sa, a las lides de un vida en sociedad, bregando aho-
ra con once compafieros de infortunio en la inclemen-
te soledad de los bosques y pendientes del reto hom6-
rico lanzadd a una Monarquia secular.
'Sabe Dios qu6 planes querria forjar el improvisa-
do Caudillo cuando avistaron unas fuerzas en lonta-
nanza y se cercioraron a poco de que eran mambises,
en nfimero de trescientos, bajo la jefatura de Luis
Marcano.
La Revoluci6n cubana'abatida en Yara se erguia
triunfante el 17 de Octubre frente a Bayamo, la
Ciudad natal de Carlos Manuel de Cespedes y de
otros muchos patricios, que si por esta circunstancia
se hizo digna de la cita hist6rica, envuelta luego en
llamas por la mano de sus propios hijos revivi6 en el
correr de los afios las proezas de Numancia y le leg6
la Patri'a con sus cenizas un suntuario y un altar.
La toma de Bayamo, al compas de la Bayamesa,
cuyos versos se asegura improvis6 Perucho Figuere-
do en medio de la acci6n y sobre el propio corcel de
guerra, decia a Espafia, con la elocuencia de las rea-
lidades, que las rebeldias cubanas, iniciadas por el
Cacique Hatuey, eulminaban al fin en un movimien-
to de la conciencia colectiva capaz de estremecer los
pilares ancestrales del poderio espafiol.
Y frente a esa realidad, sefiores Representantes, los
gobernantes espafioles, inclementes con Agiiero,. con
Goicouria, con Pint6, con todos los precursores de
nuestra epopeya, que sellaron con. su sangre generosa
el fracaso de sus planes revolucionarios, depusieron
sus procedinientos de 'exterminio y le enviaron a
Cespedes, como repercusi6n de su victoria, un emi-
sario de paz.
Los primeros comisionados, Jose de Armas C6spe-
des, Ram6n Rodriguez Correa y Hortensio Tamayo,
fracasaron en sus designios pacifi'cadores, por lo cual
D. Domingo Dulce, Capitdn General de la Isla, nom-
br6 otra comisi6n, portadora de una carta dirigida
a COspedes en tonos conciliadores, lamentmndose de


los dafios materials que todas las fuentes de rique-
za del pais sufrian con la guerra y exhortdndolo a
pactar la paz. Tan contundente y viril es la repues-
ta de Cespedes, sefiores Representantes, que, aun a
trueque de abusar de vuestra benevolencia voy a
leeros la famosa carta. Dice asi:
"Es en mi poder la carta que V. E. ha tenido a
bien remitirme por conduct (tel Lcdo D. Francisco
Tamayo Fleites que en uni6n del otro, Lcdo. D. Joa-
quin Oro y D. Jose Ramirez Vila, han llegado aqui
encargados por V. E. para celebrar una conferen-
cia conmi'go. Deploro tanto como V. E. que la guerra
que los libertadores de Cuba estamos sosteniendo d6
lugar a que se destruyan todos los elements ae ri-
queza de que dispone esta privilegiada Antilla, pero
no es culpa mia, Ecmo. iSefior, que en los tiempos
presents se nos haya declarado una guerra ae ex-
terminio por el solo heeho de que hayamos enarbola-
do en nuestra Patria la bandera de la libertad. To-
dos lsg medios los he apurado ya para no usar de
represalias; pero los jefes espailoles que han opera-
do en este Departamento y en el Central, hacienda
uso de un vano e incalificable orgullo, no han atendi-
do absolutamente mis comunicaciones y han persis-
tido en incendiarlo todo a su paso, destruyendo fin-
cas, matando animals dombsticos para dejarros en
el camino y apoderAndose hasta de nuestras mujeres
y de nuestros hijos. A esto hemos respondido ponien-
do fuego a nuestros hogares con nuestras propias ma-
nos, para hacerles comprender a los que en nada tie-
nen las prkcticas mas reconocidas de la guerra entire
hombres civilizados, que no hay sacrificio alguno que
nos amedrante para llevar a debido t6rmino la cam-
pafia que hemos emprendido. Repito, pues, que yo no
tengo la culpa de que la Revoluci6n Cubana conclu-
ya con los elements de riqueza de este pais. He con-
ferenciado ya con los sefores arriba mencionados;
me he hecho cargo de las instrucciones que V. E. les
di6; en los moments mismos de estarlos oyendo, se
me comunic6 desde Guaimaro haber sido asesinado
por unos voluntarios movilizados en el Casino Cam-
pestre del Camagiiey, el distinguido y valiente cama-
giieyano C. Gral. Augusto Arango, que fu6 alli con
un parlamento. Este hecho escandaloso podujo, como
era natural, gran excitaci6n entire nosotros, y ha da-
do lugar a que ningfin patriota se preste a entrar en
tratados con el Gobierno que V. E. represent. Sin
embargo reunir6 los principles jefes, asi militares
como civiles de esta Repfiblica, a fin de dar a V. E.
una respuesta decisive, despubs de oir la opini'6n de
todos sobre el particular. Soy de V. E. con la mis
distinguida consideraci6n, su afmo. Carlos Manuel
de Cspedes."
La toma de Bayamo, es en verdad, la inica acci6n
military de importance en que tom6 part direct
Carlos Manuel de-CUspedes. El caso le deparaba mas
altos designios, mans angustiosas cavilaciones, despo-
jandolo de la espada del Caudillo para investirlo con
la Autoridad del Presidente de la Repiblica, funci6n
la-mas compleja y dificil que podia caber a un hom-
bre en la encrucijada de las pasiones de una guerra
del tipo de la cubana.
Hemos de dedicar. algunas palabras a su gesti6n co-
mo President de la Repfiblica, aquella Repfblica de
Bambues, segin la frase aguda de Marq.uez Sterling,
en la cual como afi'rma Lufriu, la Presidencia era un
diploma, la Repfblica un convencionalismo, el. pue-











4 DIARIO DE SESIONES DE LA COAARA DE REPRESENTANTES


blo un pufiado, la Patria una ilusi6n torturante. Pero
antes de observer al HWroe en el tinglado inestimable
de aquella Repiblica concebida en Guaimaro, forzo-
so es, no s61o por su orden cronol6gico, siho por su
importancia political, deslizar un ligero comeniarn
acerca de su Decreto abolicionista de la esclavitucd.
C6sp.edes, ya lo dijimos, era rico, inmensamente
rico y tenia esclavos, muchos esclavos, porque dentro
del torpe concept de la 6poca los hombres de una ra-
za sojuzgada, equiparados a las cosas, eran objeto de
comercio human. El sol que alumbr6 por encima del
Turquino el panorama de la Demajagua el 10 de Oc-
tubre fu6 un sol de libertad para todos, blaneos y ne-
gros, porque COspedes, al concebir un regimen nuevo
frente al que e1 llam6 caduco regimen espafiol, ilus-
tr6 con el ejemplo su predicaci'6n y libertando prime-
ro a sus esclavos los arm6, caballeros de una causa
santa y luego, en 27 de Diciembre de 1868, diet6 su
Decreto, aboliendo en general la esclavitud.
No hemos de detenernos en loar al Pr6cer, despren-
dido y generoso, encarnaci6n cubana del pensamien-
to que inmortaliz6 a Lincolf. Mas, tampoco es posi-
ble omitir esta observaci6n: los ricos, los hacendados
de aquella. poca eran en tesis general cubanos; la
esclavitud, por otra parte, era un engranaje en las
maquinarias industriales. La Revolvicin incipiente
necesitaba recursos econ6micos para subsistir, y no
podia esperarlos de otras manos que las de los hijos
de su suelo. El Decreto abolicionista de la esclavituu
lesionaba econ6micamente a los cubanos opulentos, y
no pudo escapar al genio sagaz de CUspedes la posi-
bilidad de queaquel Decreto le trajera la malqueren-
cia de los hombres de quienes finicamente podia espe-
rar auxilios la Revoluci6n. En el dificil problema, el
Padre de la Patria no vacil6: la Rep(iblica no podia
surgir con el vicio de origen de conservar en su seno
hombres esclavos, y la esclavitud fu6 abolida como
la declaraci6n de un dogma republican, si bien los
mis no cumplieron el Decreto.
La grandeza ciclopea de Cespedes, se forja, no "1
conjuro de su gesti6n pre-revolucionaria, ni al paso
de sus hechos guerreros; ella, a nuestro juicio, se en-
gendra en Guaimaro, adqui'ere proporciones extrahu-
manas en la Somanta y culmina en apoteosis en San
Lorenzo.
Al -examen de estos tres moments culminates en
la historia del Pr6cer, tripode magnifico donde se.
asienta el trono que se le ha levantado en nuestros co-
razones, dedicaremos el resto de nuestras palabras en
esta noche memorable.
COspedes llega a Guaimaro como el Dios de los cre-
yentes; a su paso, las casas salen a los portales de
alegria, seg6n la imagen atrevida de Marti. Es el
hombre del 10 de Octubre, el Padre de la Revoluci6n.
Los cubanos, reunidos en Asamblea .Constituyente,
proclamada la Rep6blica, forjan en Guaimaro los
moldes de la naciente nacionalidad. Ante aquella
asamblea depone Cespedes su cargo de CapitAn Ge-
aeral y espera la deliberaci6n de los asambleistas,
que ha de determinar el nuevo orden de actividades
en que ha de iniciarse.
Los constituyentes terminan su area. Una fiebre
jacobinista los ha invadido, un espejismo, hijo'de la
ilusi6n los ha alejado de la realidad brutal del mo-
mento, y han sefialado los lineamientos. de una Re-
pfblica Federal, preter-parlamentaria; inadeouada,
en la cual el Presidente de la Repfiblica, nombrado


por la CAmara de Representantes y depuesto por esta
libreinente cuando lo creyera necesario, era un fun-
cionario de alta investidura, pero de facultades re-
cortadas, que'tenian como limited la voluntad de la
CAmara de Representantes.
Los constituyentes de Guaimaro, como los revolu-
cionarios franceses e imbuidos por las ideas de 6stos,
al dejar la librea del esclavo y vestiU la tfinica del ciu-
dadano, habian sacrificado a la defense de una sobe-
rania individual absolute la adonci6n de las medidas
indispensables para apuntalar el regimen de derecho
que se iniciaba.
Carlos Manuel de Cespedes fu6, tal vez, el fnico
que conserve su juicio .sereno, en la embriaguez de
libertad padecida por los constituyentes, y las en-
miendas por 61 presentadas y rechazadas por la CA-
mara revelan su prop6sito de construir un regimen
adecuado a una sociedad en guerra, que de la guerra
dependia y a la guerra debia .propender por encima
de todas las cosas.
Carlos Manuel de Cespedes se pleg6, sin embargo-
al criteria de la mayoria y. acept6 el dogal de aque-
lla constituci6n, inspirada, es verdad, en un sano pa-
triotismo, pero no exento de prevenciones personales.
La Constituci6n de Guaimaro conduce a Cespedes
al estadio de su grandeza definitive, porque pondrA
de relieve la veta de oro purisimo de su patriotism,
la rectitud de sus intenciones, lo inmenso de su ad-
negaci6n.
No es del lugar, ni de la ocasi6n entrar con juicio
critic en el period que se inicia el 10 de Abril de
1869 en Guaimnaro con la nominaci6n de Cespedes pa-
ra la Presidencia de la Repfiblica y terminal el 27 de
Octubre de 1873 en Bijagual con la disposici6n del
President.
Queda para el historiador el studio de las disen-
ciones entire la Camara y el Presidente, la primer
celosa de conservar su Repiblica de Bambues y de
ver en cada soldado a un ciudadano libre y el segun-
do preoeupado de rear una Patria por la fuerza de
las armas, para lo cual era precise en primer t6rmino
abatir en el, campo de batalla el poderio espaiiol.
El orador de esta noche no formula un juicio seve-
ro contra la CAmara, en cuyos rdsticos escanfos se sen-
taron patriots de tan altos blasones como Ayesterau,
el Marqu6s de Santa Lucia, Rafael Morales, Luis Vie-
toriano, Betancourt y otros. Recoge, en cambio, el he-
cho hist6rico: C6spedes dej6 la revolnci6n pr6spera,
victoriosa en Oriente y Camagiiey, disciplinadas las
fuerzas. Es despu6s de su deposici6n y de su muerte
cuando surgeon las intrigas que culminan en las La-
gunas de Varona primero y en Santa Rita, despu6s,
p6rtico por el cual lleg6 Martinez Caihpos al Zanj6n.
C6spedes, adampado en la ISomanta, reeibe la nue-
va de su deposici6n. El moment es decisive. El hom-
bre de Yara, Padre de aquella revoluci6n, acata con
una sonrisa en los labi'os la media, disuade a sus su-
balternos del prop6sito fraticida de resistir y es, jus-
tamente, en esos moments cuando el h6roe rebasa
los confines del hombre para transformarse en Cristo.
El estado de su alma en equellos moments se revela
en este pirrafo de una carta que describe a su espo-
posa: "Me lisonjeo de que tf aprobaras mi conduct
y comprenderas, eonoeiendo mi' carActer y presu-
miendo los elements de que disponia para resistir,
que no he cedido a ninguna debilidad, sino que mAs
muestras he dado de energia en no dejarme arrastrar







DIABUO DE SESIONES DR LA OAWMABA DE BEPR8ENTANTES 5


por los alicientes del Poder, y por el dolor de ver
comprometida mi obra empefiando una lucha en que
podia y debia quedar empafiado mi renombre de Li-
bertador. Para concluir este particular, te copiar6 la
reflexi6n con que cerr6 mi Diario el dia 10 de Octu-
bre pasado. i Ah, bastante tiempo habia logrado tener
encadenadas las pasiones!"...
En un manifiesto que dirige a su pueblo a raiz de
la deposici6n declare "que como antes, como ahora y
como siempre estar consagrado a la causa de la li-
bertad e independencia de Cuba y que prestarA con
todo coraz6n su concurso a oualquier Gobierno legi-
timo.''
Ya antes de la deposici6n, en Septiembre de 1873,
adelantdndose a los acontecimientos le dice su espo-
sa "que por su causa no se regarA sangre en el suelo
patrio y que fuera que se lanzaran a deponerlo o que
61 renunciara para evitar un vejaimen, estaba resuelto
a no salir de la legalidad, ni a contrarrestar la volun-
tad del pueblo."
A partir de la deposici6n, los dias de C&spedes es-
tan contados; de la Somanta a San Lorenzo camina
con paso firme, alta la frente, resignado en su des-
dicha, limpia de culpa la conciencia, seguro de que
ha cumplido con los sagrados interests de la Patria.
Converti'do en simple ciudadano, eje de naturales
prevenciones, comprende que su presencia ha de ser
perturbadora en todas parties, que su resignaci6n se
estimaria simulada, que sus pasos despertarian sos-
pechas al nuevo Gobierno.
Atribulado por esos pensamientos solicita de los cu-
banos un salvoconducto para ir al extranjero, donde
pensaba que sus servicios a la patria serian mds pro-
vechosos; pero el Gobierno despu6s de injustificadas
dilaciones le niega la autorizaci6n y, tras de privarle
de su escolta, lo deja marchar a la Prefactura de San
Lorenzo, sin otra compafiia que la de su hijo Carlos.
El desplome final era de fAcil previsi6n. El 27 de
Febrero de 1874, el H6roe ep6nimo, padre de una.d6-
cada de luz, el hombre-simbolo, prestigio de una ra-
za, el Aguila soberbia, plegaba sus alas al viento y
caia en las profundidades de una sima en singular
combat en que se debatian, de una part, un anciano
casi ciego, con el fardo de sus desilusiones a cuesta,
y de la otra el ej6rcito regular de una Monarquia po-
derosa, que habia deslizado sus soldados hasta alli
en aeecho alevoso de reptiles para descargar a man-


salva sus fusiles sobre el cuerpo blanquisi'mo del mis-
Imo hombre que afios antes, al entrar victorioso en Ba-
yamo respetara el honor y la vida de sus vencidos.
Carlos Manuel de CUspedes, sefiores Representan-
tes, pertenece al alto rango de los Bolivar, San Mar-
tin, Sucre, Hidalgo, Marti; la raza generosa que
asienta su grandeza en el impulso spiritual de inmo-
larse en aras del bienestar de sus semejantes.
Si su abnegaci6n y su desprendhniento, si su sano
patriotism y su serena vision de los problems cuba-
nos no le sefialaran lugar preferente en el atrio de
nuestro temple, dariale derecho a la inmortalidad su
respuesta a los emisarios espafioles que, a cambio de
la vida de su hijo Oscar, prisionero de guerra,- le
exigian el abandon de la causa cubana: "Oscar no
es mi finico hijo; yo soy el Padre de todos los cuba-
nos,' les dijo en rotunda negative.
Representantes de mi pavria: D6mosle realidad at
pensamiento del MArtir; hagAmonos dignos de ser los
hijos de tan notable padre. En el hemiciclo de la Ca-
mara, cual si fuera el grande coraz6n del Fundador,
la bandera de la Demajagua, la ensefia que al flamear
en Bayamo repiti6 los compass del himno inmortal,
preside desde esta altura la obra legislative de la Re-.
pfiblica. Un dia, el 11 de Abril de 1869, una Ley de
la Repiblica en armas pleg6 esa bandera y la sustitu-
y6 por la de Narciso L6pez. La ensefia gloriosa, triun-
fante en Bayamo, debi6 sentir un desgarramamiento
del alma, mas, ni tuv6 altiveces, ni protestas hizo. En
silencio sufri6 y acat6 el mandate de servir de orna-
mento al sal6n de sesiones de la COmara de Represen-
tantes.
Legisladores cubanos: cuando la pol6mica exalte las
pasiones, cuando los Partidos politicos nos distance,
cuando los criterios antag6nicos nos divi'da, volva-
mos los ojos a la bandera de C6spedes y aprendamos
de ella la sublime lecci6n de su historic, que si un
dia la Patria pleg6 las alas de la bandera sin protes-
ta, depongamos tambi6n nuestras actitudes, serenos
los animos cuando el iTteres national lo demand, y
veremos la bandera flamear de nuevo a los vientos
risuefia y triunfal.
(Grandes aplawtsos.)
,SR. PRESIDENTE (ZAYDIN): Se levanta la sesi6n.
Eran las doce y veinte p. m.


IMP. P. FERNANDEZ Y CA.. PI Y MARGALL 17. HABANA




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