Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID00333
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text










DIARIO DE


SESSIONS


DEL
CONGRESS DE LA REPUBLICAN DE CUBA


CUARTO


PERIOD CONGRESSIONAL


TERCERA LEGISLATURE

VOL. XII HABANA, 13 DE DICIEMBRE DE 1909 NUM. 20


C0mara


de Representantes


Sesi6n Solemne extraordinaria celebrada el dia I I de Diciembre de 1909,
EN HONOR DEL MAYOR GENERAL CALIXTO GARCIA INIGUEZ

Presidencia del Sr. Orestes Ferrara y Marino

Secretario: Sr. Antonio Pardo Suarez.


SUMARIO


A las nueve menos veinte de la noche ocupa la
Presidencia, el Sr. Orestes Ferrara y la Secretaria,
el Sr. Antonio Pardo Suirez. El Sr. Enrique Co-

SR. PRESIDENT (FERRARA) : Se abre la sesi6n.
Tiene la palabra el Sr. Collazo.
SR. COLLAZO TEJADA: Sr. President y Sres. Repre-
sentantes. Gracias mil, por la distinci6n que me han
hecho, designfndome para llevar la palabra y hablar
sobre el Mayor General Calixto Garcia Ifiiguez. Gra-
cias, porque me proporcionAis un placer, al rendir un
tributo de respeto y un recuerdo, al amigo, al eompa-
fiero y al Jefe querido y respetado. La tarea es Ardua,
para quien no tieno hlibitos de hacer discursos; pero
como yo s6 que ustedes saben, que discursos no puedo
hacer, no pedirAn de mi, mAs que aquello que est6 den-
tro de mis facultades. Es decir, hablar del pasado y
del Jefe; aprovechar esta situaci6n y este moment,
para exponer al pueblo cubano, como ejemplo, la vida
de un cubano honrado y bueno, de un patriota como
hubo poeos. Presentar el ejemplo de sn vida- para que
sea imitado en el porvenir, hoy, que mAs que nunca
necesita reafirmarse el espiritu cnbano, en el cual se
desvanece el recuerdo de la Revoluci6n y del pasado,


llazo y Tejada hace el elogio del Mayor General
Calixto Garcia. Y la sesi6n se levanta a las diez
menos quince.

sin que la sustituya la energia necesaria para pensar
que en Cuba no se debe buscar otra soluei6n, que la de
sostener la libertad y la independencia de su pueblo.
Aqui se ha hablado anteriormente de los heroes de
la Revoluci6n. No es significar que sc able de uno i
otro. Muchos hubo que en iguales circunstancias esta-
ban, de aquellos que han merecido de la Camara igual
distinci6n; pero el acaso, el puesto que oeupaban los
distinguia de los demos.
Tenian los tres, refiri6ndome al General G6mez, al
General Maceo y al General Calixto Garcia, afcctos
comunes y sentimientos iguales, que hacian en ellos las
mismas consideraciones y los obligaba al mismo modo
de ser: el amor acendrado A Cuba, era uno; la f% in-
quebrantable en que la independencia y la libertad se-
ria un hecho y la resoluci6n de sacrificar la vida antes
que abandonar la causa, cada uno de ellos, ha tenido
estas tries caracteristicas; cada uno de ellos ha seguido
siempre intangible el mismo camino, sin que durante
su vida desfalleciera nunca su alma.








2 DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAMARA DE REPRESENTANTES.
^ .


Presentar al hombre tal como fu6, es mi prop6sito.
No me hara el carifio y cl respeto que tengo A su
memorial desvirtuar los hechos, porque yo creo que si
al pueblo se presentan como models los hombres, dc-
ben presentarse -tal como fueron; y como no hay nin-
gfin hombre que haya sido complete, debe ser retrata-
do con sus buenas y malas cualidades.
Yo recuerdo al General Calixto Garcia desde muy
joven, recuerdo la primera entrevista que con 61 tuve,
recuerdo, tambiEn, el efecto que me hizo. Yo era casi co-
mo un quinto espafiol, reci6n llegado de Espafia; me
encontraba como una novedad en los campos de Cuba,
era el primer Jefe con quien iba A tropezar; llegu6 A
un campamento en los moments en que acababan de
salir de alli los espafioles y se acababa de combatir:
un hombre alto, bien vestido, con polainas, una cha-
quota, un cord6n de seda de various colors y un cuerno
de eaza, un sombrero, una cara arrogante, bien hecha,
un.bigote A lo military y un conjunto military quo atraia.
Ese fu6 el personaje que yo vi por primera vez, ese
era entonces el Brigadier Calixto Garcia Ifiiguez. Su
impresi6n no se me ha borrado. Despu6s fuimos com-
pafieros y amigos. Yo voy a definir su vida paso A paso
para ir definiendo su character y empezar6 por lo mas
malo. Era Calixto Garcia irascible y violent; tal vez
a esa irascibilidad d6bense los errors que pudo come-
ter en su vida, pero al lado de esa irascibilidad, tenia
una condici6n poeo com6n, que no abunda, tenia la
nobleza tal de caraeter que el yerro cometido si lo co-
nocia lo corregia inmediatamente. Yo recuerdo mu-
chos hechos en que una ofensa 6 una falta hecha A un
subordinado no tonia inconvenient en corregirla in-
nediatamente delante de todo el p6blico que podia
rennir, y se eastigaba a si propio reconociendo su error
y hacia justieia al ofendido.
Yo recuerdo que en lbs iltimos dias de la revoluci6n
cuando 61 se iba al Norte me decia: es triste cosa que
dos viejos como Mas6 y yo estemos peleados despu6s
de star juntos tanto tiempo; yo creo que el culpable
soy yo, yo soy el que debe ir A dar una satisfacci6n,
acompafiame. Y asi fuimos juntos A la casa de Mas6
y al llegar A la puerta, no es necesario decir lo que
ocurri6 entire esos dos corazones: con los brazos abier-
tos vino Mas6; con-los brazos abiertos lo esper6 el Ge-
neral Garcia. Tenia 6ste condiciones- poco comunes,
sobre todo en los Jefes militares y en los hombres
acostumbrados al mando.
Calixto Garcia, se puede decir que cuando empez6
la guerra del 68 era el amo de Jiguani, por lo menos
era la voz cantante en aquel Ayuntamiento, en que
todos esperaban que 61 dijera lo que habia que hace,r
para que los hombres le siguieran por el camino que 61
indicara.
Al estallar la Revoluci6n, natural era que 61 fuera
el jefe de la gente de Jiguani, que lo adoraba por su
posici6n y sus condiciones personales. Desde los pri-
meros moments de la Revoluci6n se uni6 al General
Mirmol; despu6s de ser duefio completamente del te-
rritorio de Jiguani, donde llegaron A tender hasta cua-
trocientos prisioneros, incluso el Gobernador Mogoru-
sa; pero al lado de MArmol lleg6 por casualidad el Ge-
neral MAximo G6mez, y desde aquel moment Calixto
Garcia fu6 el Jefe de Estado Mayor del General MA-
ximo Gomez, que se habia incorporado A las fuerzas de
Cuba, como Cabo y que A los quince dias era ya un Ge-
neral. Con G6mez fu6 al ataque de Baire, con G6mez
sigui6 en los combates heroicos de Charco Redondo,
con G6mez fu6 A Holguin, cuando ali se hizo cargo
dol mando el General. La campafia de Holguin es casi


6pica, un grupo de cubanos aislados y sin parque re-
sistiendo A las fuerzas aunadas del General Valmaseda,
que cria que nos iba A arrollar. G6mez y Calixto eran
los dos Jefes, porque G6mez mandaba una fraeci6n y
Calixto la otra, acampaibamos, aunque no juntos, cerca
unos de otros; diariamente el fuego del uno se oia en
el campamento del otro: en aquellos tiempos se batia
casi A diario. Un dia una column espafiola lleg6 al
campamento del General G6mez y nos sorprendi6, la
sorpresa nos hizo efecto, porque calculabamos que las
fuerzas del General Garcia debian de haberse eneon-
trado con ellos antes, y no lo habian hecho. Pas6 el
enemigo, nos batimos y el General G6mez mand6 A
preguntar al General Garcia la causa por qu6 no se
habia sentido el fuego. El General Garcia contest:
el enemigo se me ha pasado y no lo he visto, digale
usted al General G6mez, le dijo al ayudante, que des-
pues quo me haya batido veinte veces lo volver6 A ver;
y desde ent6nces continuamente oimos el fuego de las
fuerzas del General Garcia y no encontrabamos al Ge-
neral Garcia. Lleg6 para nosotros el inomento triste,
porque ya no teniamos ni un tiro en el fusil con que
batirnos, tuvimos que emprender la retirada A Cama-
giiey y no apareei6 tampoco el General Garcia, aquella
march penosa la hicimos contristados porque no sa-
biamos de la suerte que pudiera haber corrido nuestro
compafiero. Cuando llegamos A Tunas se nos incorpo-
r6 el mismo dia el General Garcia. & QuA se ha hecho
General? le preguntamos. ''En vista de lo que ha pasa-
do. he ocupado el puesto mAs dificil, he venido cubri6n-
doles A ustedes la retaguardia''. Y aquella retirada me-
rece un gran elogio, el que aceptaba aquella retaguar-
dia, aceptaba un trabajo tremendo, porque tenia enci-
ma todas las fuerzas que Valmaseda lanzara sobre noso-
tros. Calixto Garcia qued6 en Tunas mientras G6mez
pas6 al Gobierno, sostuvo los combates sucesivos de las
tropas de Valmaseda para esperar la oportunidad de
invadir de nuevo A Jiguani, on los moments mismos
en quc invadia el General Mod,-.tto Diaz a Bayamo.
Desde este moment casi empieza la vida especial como
Jefe finico del General Garcia. El General G6mez in-
vadi6 A GuantAnamo; Calixto, que era el segundo Jefe
de la Divisi6n de Cuba, qued6 como Jefe de ella, el
inico encargo que hizo G6mez fu6: muivanse aqui
para que todas las tropas no me caigan A mi en Guan-
tAnamo, en el nuevo territorio que vamos A explorer.
Calixto lo comprendi6 asi y cuando llegaron las prime-
ras noticias del movimiento en GuantAnamo, Calixto
atac6 y tom6 A Jiguani, lamando asi la atenci6n sobre
61, mientras G6mez estaba en Guantanamo. Fu6 ince-
sante y constant en el batallar en Cuba. Pas6 el tiem-
po, vinieron las desgracias de G6mez, cay6 G6mez en
sus luchas con el Gobierno, Calixto qued6 de primer
Jefe de las fuerzas orientales. Hasta entonces, el Jefe
no habia podido desarrollar su inteligencia y su valor,
sus condiciones para la guerra de Cuba. Las condicio-
nes especiales de Calixto, era la acometividad, el mo-
vimiento, era el prop6sito firm de no dejar descansar
al enemigo. Y asi sle I v, que apenas se hace cargo de
las fuerzas de Cuba, suefia con emprender una opeira-
ci6n important al territorio que existia entire Gibara
y Holguin. Aquel territorio poblado casi todo por
descendientes de islefios, apegados A la bandera espa-
fiola, era puramente un territorio espafiolizado, donde
las fuerzas cubanas entraban muy rara vez, Estaba
casi inc6lume de que lo hubieran tocado elements re-
volucionarios. Fray Benito, Gibara, Las Bocas, Ve-
lazco, eran fuertes espaiioles, que no eran tan temibles
por los espailoles, sino por los cubanos espafiolizados









DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAMARA DE REPRESENTANTES. 3


que estaban al servicio de Espafia. Alli puso su aco-
metividad Calixto y como si fuera una tromba de fue-
go, pas6 por el territorio de Gibara atacando y toman-
do todos los pueblos a su paso 6 ineansable en su mar-
cha, no pudiendo consegnir los espaiioles detenerlo en
su march asoladora. La destrueci6n y el espanto lo
siembra por todas parties, y cuando, en Yabason logran
las columns espafiolas detenerlo un poco, fueron de-
rrotadas las tropas espafiolas y las tropas cubanas lle-
garon descansar tranquilamente A su territorio.
Pero el golpe habia sido. muy duro; no era possible
que el Gobierno espafiol dejara descansar A aqunl, que
acababa de Ilamar la atencidn de esa manera. Sobre 41
fueron las columns; alli, en Santa Maria, esperamos
al Chato. La rota de la column del Chato, es, quizas,
la acci6n de guerra, mAs notable, (por su indole), dada
en la guerra de los Diez afios; no tiene mAs que un
rival, la carga de "Palo Seco" dada por los camagiie-
yanos. Pero aquella carga la dieron los camagiieyanos
a caballo: ]a carga de Santa Maria, la dieron los orien-
tales a pi., dejando 400 y pico de cadAveres, rota la
column, incluso su jefe, el Coronel G6mez Dieguez.
Por eso despuns, el contingent oriental que aprest6
el General Garcia para hacer la primer Invasi6n a
las Villas, al pasar por las sabanas de "Palo Seco" que
estaban sembradas de crAneos de soldados espaiioles,
uno de los orientales que pasaba por alli, vi6 un crA-
neo, al que de un machetazo le'habian cortado casi una
parte totalmente; y aquel oriental rudo. se volvi6 al
compafiero y le deeia: "jicaras de esta clase, sabemos
tambi6n hacer nosotros, por alhi por nuestra tierra."
Llega el moment fatal. Como todos los hombres,
tienen en su suerte su apogeo y su perigeo. La suerte
de Calixto tenia que desvanecerse; todo Oriente sinti6
su fUrrea mano, porque tan pronto batia A los espaiio.
les en la Costa Norte. como atravesando con rapidez
sin igual, de Norte A Sur la Isla, iba A caer sobre Man-
zanillo, sitiaba su plaza y la tomaba.
No huho punto en Oriente. entire Jiguani y Holguin,
que las fuerzas de Calixto no atacaran y tomaran.
Pero surge un conato de traici6n en Manzanillo, tiene
notieias el General Garcia y presuroso corre alli a
evitar el mal y A ponerle remedio. En dia aciago llega
y confiado acampa mal, se vuelve sordo h las amones-
taciones de sus amigos. espcciahnente de F41ix Figue-
redo que le decia: aqui estamos vendidos. La confianza
que dA el valor le hizo caer. Era el Ingar un chaparral,
monte abierto. por tanto, dificil de eubrir y sin em-
bargo alli aeampa, despacha ]a tropa A buscar viandas
y s61o deja la gentle necesaria para cubrir acaso las
avanzadas. y un grupo pequefio de ayudantes queda-
ron con l6. Una guerrilla de espaiioles, deshace las
avanzadas y va a caer sobre el cartel general; los po-
cos ayudantes luchan como buenos. cae mnerto el jo-
ven Castellanos, herido gravemente se va Joaquin Pla-
nas; es capturado Calixto, que en aquellos moments,
antes de caer prisionero se resuelve A morir, y con su
propio revolver, intent matarse. Por fortune para los
eubanos su designio no se enmpliO y la bala que debia
matarle. s6lo le dej6 en la frente cicatriz honrosa para
lne'sirviera de e.emplo a los cubanos para el porvenir.
Preso es conducido I. Espafia.
Pasa el tiempo, so acaba la guerra, Calixto suefia
con volver A respirar el aire de su tierra, 1lega A los
Estados Unidos y aquel hombre no suefia con el des-
canso; no existe en 61 el temor del descalabro; sin re-
ceursos, sin amigos, falto do apoyo, sin pensar en el
eansancio de aqnel pueblo que habia Inchado durante
dioz ;ios, reune un grupo pequeio y el ano 80 vuelve


A Iuchar paraintentar levantar un pueblo, en el que
si no estaba muerto su patriotism, por lo menos, esta-
ba adormecido y cansado. Al llamamiento de Calixto
el pais qued6 sordo; vi6 ir cayendo uno a uno a sus
compaiieros y amigos, unos en la sierra, otros como
Pio Rosado y Argenta fusilados en Bayamo y llega
hasta quedar solo en Juan Chiquito all! aislado, lu-
chando, tratando de ver c6mo podia ver algin cubano;
cae de nuevo prisionero y vuelve a Espafia A sufrir las
prisiones y los contratiempos naturales; A tener que
luchar A la par que con ]a prisi6n con la desgracia in-
herente de la miseria y el malestar. Alli transcurre el
tiempo, unas veees como professor de idioms y en otras
epocas como empleado del "Banco de Castilla", se de-
fiende de la adversidad, tratando de softener una nu-
merosa familiar. Tal parece que en el cerebro de aquel
hombre dos veces desencantado debia no existir un
nuevo'prop6sito de vivir en Cuba, pero no era asi; la
nostalgia de la tierra le mataba; esa enfermedad la
aumentaba el clima frio en que vivia; tal vez no lo
dijera, pero soi7aba con su vuelta A Cuba y asi, desa-
huciado por los medicos, le alcanza la revoluci6n de
1895. Su estado era tan grave que los esparioles indu-
dablemente suponian que era un hombre fuera de
combat por falta de condiciones de fuerza. Pero no
era asi, Marti al soiar con la revolnci6n me decia: es
tal el estado del General Garcia que no me atrevo-A
deeirle lo que pretendemos ni A contar con A1 porque
es un suplicio tremendo el que vamos A someter A ese
hombre si estalla la revoluci6n de Cuba y A1 no puede
venir. yo no me atrevo A comunieirselo. Pero por si
acaso encarg6 a la sefiora Anita Betancourt que estu-
diara el asunto y se lo dijera al General Garcia si le
pareeia convenient comunicarle lo que habia y el mo-
mento en que iba A estallar la revoluei6n para que A1
decidicra si podia venir. Aquel hombre desahuciado
por los medicos, aquel hombre imposibilitado fisica-
mente para trabajos rudos de cualquier especie, parece
que con la noticia do la revoluei6n pr6xima revive, se
prepare y busea los medios y cuando el Gobierno es-
pafiol creia que lo retenia en la cama, y estaria impo-
sibilitado de venir A Cuba. llega a Francia y pasa A
los Estados Unidos para ponerse al lado del Sr. Es-
trada Palma y pedir un puesto en la Revolueion para
powder pelcar. Si en Madrid habia pasado trabajos
para powder salir, trahajos tambi6n tenia que pasar pa-
ra Ilegar de Nueva York A la Revoluci6n. Logr6 al fin
los auxilios que ]a Agencia podia dar, se embarcA en el
"Laurnda", es preso por las antoridades americanas,
y conducido de nuevo a Nueva York; consigue recur-
sos para una nueva expedici6n, se prepare el "Haw-
kins", se pone la situaci6n dificil. 6 impaciente al Ge-
neral Garcia. Sus amigos entiree ellos el que habla) le
deciamos: No se embarque en barcos que no conozea,
y el contestabn: por malo qne sea el que me den, no se-
rA tan malo que se hunda antes de ilegar A Cuba.
Cuando le propusieron el "Hawkins" Io vi6 en una
noehe de luna, desde un muelle A otro de distaneia:
aquel es el barco. le dijeron, pues alli me embargo.
General. se le acere6 Villal6n y le dijo, ese es un barco
condenado, ese bareo no pnede salir 1a agna. ese tnrco
estA perdido por complete. Esti bastante bueno para
llegar A Cuba, y se meti6 en 61, en el "H-awkins" y
apenas salido del puerto, pocas horas despuns. el barco
hacia aguas, de tal manera, que me acuerdo del dicho
del Comandante Rodriguez. "No nos han metido en nn
barco, sino en una canasta". Y alli venian ciento y pico
de uebanos ansiooso de pelear por Cuba, con el temor
de qnu no habian do llegar, y surgi6 la cafistrofe, el








4 DIARTO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAMARA DE REPRESENTANTES.

agua invadi6 el barco y no pudo seguir march. El Go- del Ram6n, se acampa en la "yerba guinea"; y duran-
neral Garcia era un hombre initil en el agna, su lugar te seis dias, las dos columns espafiolas, oyendo sus to-
era la litera; con la noticia de que el "Hawkins" se ques de corneta una y otra, no pudieron juntarse, y
hundia, hizo el esfuerzo para levantarse. Cualquiera derrotadas, vuelven, la una A Santiago y la otra A
que ha navegado comprende lo que es un naufragio, Guantinamo. Ya tenian la seguridad, de que si habia
cualquiera comprende lo dificil que es obtener calma caido el valiente Jos6 Maceo, Calixto Garcia lo susti-
en esos moments en que un barco se hunde. El carifto tuia con sobra de inteligencia y de valor.
que le tenian al General Garcia por su modo de ser, se Empieza el trabajo continue, el trabajo de Calixto,
impuso, y en medio de aquel grupo de nAufragos, les lento 6 ingrato. Tenia el soldado cubano, 6 tiene afin,
dijo: "por Cuba se muere de la misma manera ahoga- un defecto capital. El soldado cubano se pega al ran-
do, que de un tiro, tengamos calma", y en aquel nau- cho done tiene la familiar, como se pega un osti6n al
fragio, y que tal vez alguno de los nAufragos me oye, palo. Es ficiles hacerios luchar en su territorio; pe-
hubo la cortesia para cuidar los puestos para los botes, ro procuren utsedes no sacarlo de la pequefia locali-
y cuando el barco se hundi6 no habia quedado ni una dad, donde son practices y estin acostumbrados A
sola persona 4 bordo. sin que se hubiera producido el ejereitarse. Calixto se propuso movilizar el ej6rcito
menor desorden ni el menor conflieto, y gracias a ese cubano; hacerlo pelear, al de Baracoa, en Camagiiey,
orden fu6 possible la salvaci6n de todos. preparando el moment en que tuvieran que salir las
Lleg6 el General Garcia A Nueva York. despu6s del fuerzas orientales de su territorio; y asi lo hace, pone
fracaso y desesperado por lo ocurrido y tal vez hasta a contribuci6n todas las Divisiones; y lleva siempre
con la sospecha de la mala fe con que fu6 comprado el c n sus marchas 300 hombres de cada fuerza, de cada
barco que se le habia destinado. Queria volver A Cuba Divisi6n, que le daban siempre un efectivo de 1,500 A
con oeho hombres. "Me voy de cnalquier manera" pe- 2,000 hombres con los cuales se movia en el territorio
ro sc impuso el patriotism en 61, y fu6 recibir de la oriental.
Agencia lo necesario para llegar a Cuba con una nueva Es Calixto Garcia, quizas, el General cubano que
y fuerte expedici6n, como lo verific6. diemostr6 mayores conocimientos tacticos en la guerra.
Aquel enfermo, A quien era dificil dar fuerzas, de- QuizAs es el inico General cubano que veia el mapa
sembarca en la parte mis abrupta de la Isla, en Bara- y distribuia las fuerzas y los movimientos de 6stas,
coa, done los caminos son esencialnente dificiles y en todo su territorio y sobre 61 disponia sus operacio-
las fatigas extraordinarias; y como si el aire natal, o nes cuando operaba sobre Bayamo; las fuerzas de Cu-
el aire de los montes de Cuba, como 61 decia, le hubie- ba, las fuerzas de Camagiiey, se movian al unisono se-
ra vuelto la vida, aquel muerto resueita; aquel hombre gun sus 6rdenes. Tenia el prop6sito y tenia el deseo
invAlido, desahuciado por los m6dicos de Madrid, se -que en 61 era axiomAtico-de que al enemigo so le
convierte en aquel moment en un hombre de guerra, debia batir donde mcnos le convenia; que el cubano,
que A los dos alos de estar en campaia, era bastante viniendo A batirlo A Occidente, cometia una torpeza,
fuerte para cansarnos, A cualquiera de los que estaba- porque le daba ventajas al espafiol que tenia trees a
mos A su lado. su disposici6n y podia pelear descansado. que al ene-
Y asi empieza la campafia y llega el moment dificil migo habia que cogerlo en Oriente despu6s que tuvie-
en que tiene, no solamente que desarrollar su valor, ran site i ocho leguas de camino y ent6nces cacrle A
sino su inteligencia, para dominar una sitnaci6n difi- tiros; que era necesario traer al enemigo a la part
oil y darle A la Revoluei6n lo que la Revoluci6n nece- oriental para hacerle pelear alli, y para eso convenia
sitaba. que era complete organizaci6n; hacer de aque- no descansar y moverse continuamente, que era precise
lla ~cnte tropa organizada; organizer el pais del que atacarlo en los pueblos ya que en los pueblos se creian
estibamos, casi en su mayor parte, como duefios de 61, fuertes 6 inexpugnables. Y asi sc v6 la march y el
y empieza el trabajo. Y se organize el Gobierno Civil modo como el General Calixto Garcia desarroll6 su
y los empleados de todas formas, en el Distrito Orien- plan.
tal. Modifica las fuerzas, varia los jefes y hacienda El General G6mez habia atacado A Cascorro. Ver-
uso, como 61 decia. de dos armamentos, que ningun daderamente el ataque de Cascorro fu6 un fracaso.
otro General en Cuba los usaba, logra su objeto: orga- Trece dias de esfuerzos inftiles y Cascorro qued6 en
niza el servicio civil y la Hacienda. pie. La casualidad hizo que el General G6mez llamara
El decia que era el inico que habia usado dos ar- al- General Calixto Garcia para que transportara A
mementos en la revoluci6n. Y era verdad. Los arma- lomo de hombres seiscientos mil tiros que estaban en el
mentos, eran los Abogados y los cafiones. Los Aboga- Ram6n. Aquella march enorme parceia un castigo
dos, y de como los us6, puede dar cuenta el Coronel pa'ra nuestros sufridos soldados: hacer jornadas en
Aurelio Hovia: un process aqui, una cansa allA, fu6 Septiembre y Octubre por el terreno fangoso de la
poniendo en claro y moralizando el Ej6reito y la Ad- part baja de Oriente llevando dos arrobas 6 un quin-
ministraci6n. para que diera el brillante resultado que tal en el lomo. s6lo se le puede pedir al soldado cubano
la Administraci6n de -Hacienda A cargo del entonces que no tiene ejemplo ni por la resistencia ni por el va-
Coronel Padr.6 es el inico en la Revolucin, que pudo lor; con los seiscientos mil tiros lleg6 Calixto a Cama-
mandar al extranjero, quinicntos mil pesos moneda giiey en Octubre y el General G6mez le orden6 que
americana. atacase A Guiimaro; el General G6mez habia fracasa-
IHecho el trabajo de Calixto, vence 6ste las dificul- do en Cascorro, G6mez tenia mayor nimero de fuer-
tades que surgieron a la muerte del General Jos6 Ma- zas; sin embargo, el General Garcia que tenia menos
ceo; porque los espafioles que conocian el valor dcl Je- recursos. debia realizar mayor empefo.
fe muerto y el ascendiente que sobre su tropa tenia, El General Garcia tenia una notable cualidad que es
en el moment precise al saber su muerte se proponen que ha sabido mandar, pero ha sabido, tambien, obede-
esforzar sus operaciones; y efectivamente. mueven dos cer: obedecii la orden a pesar de las difieultades que
fuertes columns que simultAneamente salieron desde preveia en el caso. Se combati6 en GuAimaro como se
Santiago y desde GuantAnamo. El General Garcia. combati6 en todas parties y el resultado fu6 que A los
que.estaba en la costa del Cauto, vuela al territorio trece dias GuAimaro no qued6 en pi6 y pudo entrar el









DIARTO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAMARA DE REPRESENTANTES. 5


Marqu6s de Santa Lucia mandando las fucrzas cuba-
nas con la bandera desplegada. No habia sucedido lo
que en Cascorro, Calixto tenia el tacto y la condici6n
para saber atacar dado su caricter impulsive: apenas
roto el fuego se iba sobre la poblaci6n. Eso, en la gue-
rra de los diez afos le vali6 algunos cargos.
Yo lI of decir A un hombre que tuvo gran represen-
taci6n. que Calixto con sus combates tenia perdida la
memorial, que sabia que los cubanos no teniamos quien
supliera las faltas como los espafioles y que si 61 seguia
en la clasc de guerra que habia estado haciendo, era
possible que pronto no hubieran cubanos porque todos
teniamos que morir combatiendo, que estaba acabando
con Oriente a fucrza de combatir. Y hube de contestar
Ai ese sfior: dicen que para hacker tortilla es precise
romper los huevos; para matar al contrario es precise
exponernos a que nos maten. Y asi, esa prictica era
la empleada por Calixto en el ataque de los pueblos;
tom6 a Gunimaro y parec e qe le qued6 el gusto en la
boca. Pronto emprendi6 mayors empress, iniciando
el ataque de Tunas. Era 6ste un centro de operaciones
de los espafioles en que ellos se creian seguros: veinte
y dos fuertes en su recinto, un batall6n de fuerzas re-
gulares, dos piezas de artilleria, que suponian eran
suficientes para creerse a resguardo de una fuerza co-
mo los cubanos. que no tenian mAs que unos fusilitos
que no era possible le hicieran daiio A aquellos fuertes;
pcro no contaban con que ya el General Garcia habia
usado los Abogados y qucria usar los caiiones. ITs6 los
cafiones pero no puestos A dos mil varas de distancia
'del fuerte enemigo, no, emplazadas las baterias a dos-
cientos metros; y al toque de diana, rompen nuestros
cafiones el fuego contra Tunas, yi las site de la ma-
fiana avanzaba el Coronel Calixto enamorado contra
el Cuartel de Caballeria. lo apoyaba el Coronel Carlos
Garcia. y detras iba el General Mario Menocal, y era
el fuerte torado. v 6ramos duefios de ]a mitad de la
poblaci6n. Asi se Ihch6 tres dias, defendianse los es-
pafioles paso a paso, casa por casa, y rendianse cuando
ya no habia mas que paredes. cuando ya no era possible
la defense. El resultado fu6 cnatrocientos y pico de
espafioles prisioneros que se pusieron en libertad, mil
y pico de maussers, inmensa cantidad de mcdicinas,
viveres, cuanto era necesario para cubrir las necesida-
des inmensas que sentiamos, porque precisamente se
fu6 A Tunas A buscar parque que no teniamos, A bus-
car medicines que nos faltaban y i buscar alimentos
que ya en aquel territorio exhaust y sin reses, no se
podian conseguir.
Con menos gentle que la que habia de guarnici6n,
con setecientos hombres atae6 el General Garcia a Tu-
nas; pero si el sacrificio fu6 grande, el cxito fu6 ma-
yor. El General Weyler, que conocia las condiciones
de ]a guerra de Cuba, prefiri6 pelear en Occidente, y
A filtima hora fu6 i las Villas, y no quiso probar el
bocado de Oriente; la constancia del General Garcia
tuvo que llamar la atenci6n del Gobierno espaiiol. y el
General Blanco, al venir, hubo de cambiar de t4ctica,
tuvo que llevar sus fuerzas a Oriente. y dejar descan-
sar las fuerzas occidentales. rendidas despu6s de tan-
tas y gloriosas campaiias como habian hecho; Calixto
Garcia se habia preparado, habia cerrado el Canto con
torpedos criollos, es decir, garrafones con dinamita;
habia cerrado A Bayamo, quitandole todas las reses
de las inmediaeiones. Situ6 fuerzas entire ManzanillI
y Bayamo. y en Tuabeque. casi en el limited donde se
di6 Peralejo, habia batido a un convoy que venia de
Manzanillo A Bayamo, custodiado por cuatro mil hom-
bres; Calixto lo atac6 y oblig6 al convoy A refugiarse


en Bueycito, y hostilizado alli, 6ste necesit6 peclir re-
cursos A Manzanillo para poder llegar A Bayamo,-
para llegar el convoy a Bayamo necesitaron reunirse
ocho mil soldados espafioles.
La preparaci6n de la campaila de Blanco fiu larga.
-Calixto quiso recibirlo bien, preparado, dice: "A esta
gente es preciso darles el primer golpe en la cabeza,
que el primer paso que tenga que dar esta fuerza en
su campaiia sea un fracaso. Guisa esti resguardada
por la Naturaleza y por sus fuertes. vamos a tomar A
Guisa", y como ya se habia desarrollado la tactica de
tomar las p6blaciones, se rompi6 el fuego sobre Guisa,
y al otro dia, a pesar de sus doce fuertes, Guisa y su
poblaei6n estaban en poder del General Garcia: habia
ido en progresi6n ascendente, ocho dias tard6 en tomar
A Guiimaro, tres dias i Tunas. y A Guisa en veinte y
enatro horas; pero despu6s quiso completar ]a acci6n.
Esperamos alli A las columns espafiolas que volvieron
a. retirarse sin ocupar los puestos.
Lleg6 a crear en Oriente Calixto Garcia una situa-
ei6n tal, que cuando por desgracia 6 por fortune, sur-
gi6 la Intervenci6n Americana, 6ramos duefios por
complete del territorio oriental, del Departamento
donde mandaba el General Garcia; los espaiioles esta-
ban arrinconados en las plazas de la costa, 6ramos due-
fos completamente del territorio; desde la Trocha de
Jifearo A Mor6n. hasta Santiago de Cuba, pasaban pia-
ras de ganado de cuatrocientas A quinientas reses. No
habia fronteras para nosotros; despu6s del abandon
de Tunas, teniamos el campo nuestro. Asi nos encon-
traron los americanos y seg6n la confesi6n del General
Miles, General en Jefe del Ej6rcito Americano, cuan-
do ellos llegaron, encontraron a Santiago de Cuba si-
tiada por las fucrzas cubanas. Y me fijo en esto, por-
que como A diario nos restregan la protecciin que nos
dis el Gobierno americano llegando, quiero hacer cons-
tar que Ilegaron a iltima hora, cuando teniamos ago-
talo el Tesoro espanol, cansadas las fuerzas espaiiolas
y duefios nosotros por complete del territorio. No, no
:ios han dado nada, nos han quitado; porque nos cnga-
inaron pidiendo nuestra ayuda para tratar de,comba-
tir al contrario y despu6s nos trataron como si fuira-
mos viles y falsarios. (May bien).
Esta es la segunda epopeya del General Calixto
Garcia.
Desde Bayamo, el 18 de Abril, presagiaba la guerra.
No tenianos noticias. y escribiamos al Gobierno de la
Repfiblica, que costaba trabajo encontrarlo, porque no
se sabia donde paraba: "tengan cnidado: la guerra se
aproxima, los americanos vienen a Cuba, es precise que
nennentren un Gobierno cubano respectable y fuerte.
Fijense, que al llegar, van A encontrar dos gobiernos
cubanos. Uno, el autonomista organizado en la Iaba-
na bajo la protecci6n del CapitAn General. Y otro,
aqui en Cuba. El nuestro, no tiene ningnna condici6n
republican por su forma y estA en tales condiciones,
(que no se le encuentra por ninguna part. El de la
Habana tiene mejores condiciones de Gobierno que
nosotros, cuando lleguen los americanos no vayan a
tratar con ellos en vez de tratar con nosotros; vengan
aqul. establ6zcanse en Bayamo 6 en Tunas. en una po-
blaci6n cubana. Yo les respond defender el local, para
que el dia que los americanos lleguen aqui, tengamos
personalidad y tengan por necesidad que reconocer al
Gobierno cubano, de igual a igual." No se oy6 eso, no
se quiso seguir los consejos del General Garcia; los
americanos hicieron una burla complete de nuestros
uohernantes y de nuestros diplomAticos de A filtima
hora. Vinieron i Cuba y tuvimos que ir a pelear con








6 DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAMARA DE REPRESENTANTES


ellos y a su lado; (yo cometi el pecado de ir a Wash-
ington) y tras indicarles c6mo y cuando debian desem-
barear, recibi6 el General Garcia orden de ponerse a
las 6rdenes del Jefe americano. El concerto habia
sido hecho en Washington: qu6 necesitan ustedes?
Necesito, decia el General Miles, cineo mil cubanos a:
mi lado, para ponerle sitio A Santiago, en un plazo de
ocho dias." A los site dias de formulada la petici6n,
el General Garcia expresaba al General Miles que te-
nia los cineo mil cubanos organizados para llegar al
pi6 de Santiago, mns, dos mil hombres para contender
A los espaiioles en Manzanillo y otros dos mil para
combatir A los espafioles que se habian reconcentrado
en Iolgnin al mando de Luque.
Esa era la situaci6n. Llegan y obedeciendo y cum-
pliendo 6rdenes del Gobierno, el General Garcia se po-
ne 4 las 6rdenes de Shafter. Los ayudamos a desembar-
car en la costa Sur de Cuba. La primer entrevista fu6
un poco dura: cayeron A cafionazos A las fuerzas cuba-
nas que los esperaban y nos hicieron dos bajas. Al fin,
pas6 el pAnico de los primeros moments, nos recono-
cimos y desembarcaron. Llegados al sitio de Santiago,
las fuerzas avanzan con lentitud. No voy A entrar en
detalles de los combates, me refiero a los moments
que se empieza el sitio de Santiago.
El General Shafter pudo haber sido antes un hom-
bre de guerra, pero en aquellos dias era un hombre
obeso 6 initial. Carecia de conocimientos del pais y de
aptitudes para el caso. Las cosas de la guerra deben
verse de corca y no de lejos. El plan de ataque de San-
tiago es original: dos fuertes habia en las inmedia-
ciones, San Juan y Caney. Seis mil americanos debian
atacar A San Juan, donde cuatroeientos cincuenta es-
panioles se batian; seis mil americanos debian atacar
el Caney, donde 500 espafioles se defendian. Batirse
seis mil contra quinientos, no era una empresa, y asi
lo crcy6 en General Shafter; la empresa y la dificultad
estaba en que el Jefe espaiiol que mandaba en Santia-
go de Cuba tenia quince mil hombres disponibles en
aquella poblaci6n y podian salir en auxilio de aquellos
dos fuertes qne tenian que defender. De modo que en
aquel moment el sitio peligroso era el camino real de
Cuba; alli situ6 el General Shafter a los cinco mil cu-
banos que mandaba Al General Garcia y alli lo situ6
para quc si se atrevian a salir los espailoles. ellos fue-
ran los que tuvieran el peso del combat, y si no salian
no tuvieran gloria ninguna en el combat porque ellos
tomarian ficilmente A San Juan y Caney. En la si-
tuaci6n en que estaba el General Garcia, las fuerzas
cubanas sufrieron el quince por ciento de bajas, tanto
como las fuerzas americanas que entraron en el fuego.
Adew'is. las fuerzas del General Garcia tenian que
esperar A pi6 firme el fuego enemigo sin combatir, se
imponia la obediencia, tenia que sufrirse las bajas con
tranquilidad. Cuando alguna fuerza americana se mo-
via en Cuba, siempre llev6 A vanguardia fuerzas de la
brigada que mandaba el General Demetrio Castillo;
nunca se movieron sin llevar cubanos a vanguardia;
asi es que las fuerzas que fueron al Caney tenian al
Comandante Duany con doscientos hombres, y las
fuerzas qun iban a San Juan tenian al ent6nees Coro-
nel Gonzalez Clavel con doscientos hombres y situado
en tan buena posici6n que las primers bajas que hubo
en San Juan, el primer carionazo que dispar6 la arti-
lleria espafiola, la sufrieron las fuerzas cubanas que
mandaba el Coronel Gonzalez Clavel; treinta y siete
bajas con una sola granada. Tomados San Juan y el
Caney, Calixto march sobre Cuabitas. haciendo el
trabajo desdo el camino real hasta la parte Oeste,


abriendo y cubriendo todas las trincheras. Visto el re-
sultado, el Jefe americano dudaba si continuar el sitio
y pidi6 permiso A Washington para retirarse. Sus
compafieros, sus Generales, protestaron del prop6sito.
El parte que habia mandado Shafter a Washington,
decia: tengo un cuerpo de ej6rcito enomigo de diez mil
hombres, a mi retaguardia, necesito retirarme A Sibo-
ney para ampararme con la escuadra. Cuando esa no-
ticia lleg6, todos los Jefes estaban dudosos y el Gene-
ral Garcia dijo: si el General Shafter se retire, yo en-
tro en Santiago. Pero en Washington no le dieron lu-
gar a eso y sigui6 el sitio hasta Ilegar a tomar a San-
tiago. Los cubanos, desde el camino real hasta la parte
Ocste, habian abierto todas las trincheras que despu6s
de abiertas y ocupadas, iban siendo pedidas por los
americanos, y los eubanos despu6s de hecho el trabajp,
se las cedian generosamente.
Vino la rendici6n, aquellos cubanos que no podian
pelear de noche, porque se lo prohibit el General
Shafter, pero que de dia hacian todo lo que era necc-
sario, que coadyuvaron A la toma de Santiago de Cu-
ba, que veian en aquella su tierra de promisi6n, que
creian haber cumplido como compaileros y aliados de
aquel extranjero, que habia venido (decia 61) a ayu-
darnos, sufre las mayors vejaciones, terminantemente
se prohibe entrar en Santiago de Cuba las fuerzas cu-
banas. nos trataron, no como aliados, como nos habian
tratado antes, sino como miseros bandoleros, tenian
miedo que las fieras mal vestidas que lo habian estado
ayudando desde su desembarco, entraran en aquella
poblaci6n. creian que ansiosos de botin, con todo iba-
mos A acabar; de rechazo el bofet6n lo recibi6 el Gene-
ral en Jefe de aquellas fuerzas, 6stas no estaban dis-
puestas A aguantar aquello, las fuerzas se revolvieron
y no dej6 de haber quien fuera a decirle al General
Garcia: General. entremos en Santiago de Cuba de to-
das maneras. El que sufria el mismo efecto, tuvo que
desarrollar double esfuerzo para podcr contener aquella
gente; era precise hacer uso de todo el prestigio que
tenia para que aquellos hombres tuvieran que aguan-
tar humildeniente la iofetada que sus aliados le daban.
Fu6 preciso sufrirlo, no le qued6 mas remedio al Gene-
ral Garcia que sufrir con calma aquello; desahogar
sus enojos en una carta nobilisima, diciendo que se re-
tiraba de Santiago porque no podia cumplir las 6rde-
nes de su Gobierno. Inmediatamente que se retir6 do
Santiago, dejando al General Cebreco de Jefe de las
fuerzas, mand6 su dimisi6n al Gobierno del cargo de
Jefe del Departamento Oriental. El General Garcia
en aquellos moments, era Lugarteniente General del
Ejereito. y ademn4s Jefe del Departamento Oriental,
-,.iII,,Il al Gobierno Ia dimisi6n de ese puesto, dici6n-
dole: "desde el moment que mi carActer, mi honor y
mi condiei6n. me impiden seguir t las 6rdenes del Jefe
americano, renuncio al puesto que a ello me bbliga, ya
que no puedo cumplir las 6rdenes del Gobierno. Arin
hay espafioles en Cuba, yo ir6 A pelear con los espanio-
les que queden fuera del dominion americano". Mand6
su dimisi6n, sac6 las fuerzas de Santiago y se vi sobre
Holguin done estaba Luque, que habia abandonado
a Gibara y se refuerza en Holguin con trece mil hom-
bres; Calixto toma A Gibara, organize aquel Ayunta-
miento. crea las autoridades, porque no habia quien
las creara. La posesi6n de Gibara fue una sorpresa;
.a doce leguas de alli, trece mil espafioles esperaban en
Holguin. Gibara era una poblaci6n puramente espa-
fiola, Calixto Garcia entro en ella, y la respet6 por
complete. Pero sus tres mil hombres estaban desnudos
y con hambre; cl Jefe tenia que buscar cl modo do








DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAMARA DE REPRESENTANTES. 7


mantener aquella tropa. Inmediatamente que entr6
reuniO una junta commercial y les dijo: yo tengo aqui
tres mil hombres desnudos y con hambre, necesito ves-
tirlos y mantenerlos; A Gibara no le ha hecho nunca
efecto la guerra, van A sufrir su acci6n por primer
vez; yo tengo condiciones en este moment para poder
hacer que lo que ustedes anticipen al Ej6rcito cubano
como contribuci6n de guerra el Gobierno de la Repi-
blica se lo pague despu6s. Como contribuci6n de gue-
rra. necesito que en el t6rmino de cuarenta y ocho ho-
ras me traigan ustedes cincuenta mil pesos, con los
cuales les voy A pagar los articulos que ustedes tienen
en sus establecimientos. Y enfrentindose con Beola le
dijo: "Mis soldados necesitan comer pan, toda la hari-
na que hay aqui estA decomisada para el Ejrcito. Us-
ted made A hacer pan, para que las tropas coman;
mindelo A haeer hoy mismo, y de los fondos que hay en
la Aduana, que le paguen A Vd. los sacos de harina."
La vida del pueblo no vari6, fu6 todo normal y pacifi-
co. Se trata de mover Luque de Holguin, avanza con
ocho mil hombres hasta Auras. Cerca de alli lo espera
el General Garcia con 3,000 cubanos. Sc bate casi un
dia entero. Los ocho mil espafioles no avanzan de Au-
ras. Las fuerzas cubanas quedan en sus posiciones. Al
dia siguiente, llegan las noticias de la paz; se suspen-
den las hostilidades, se quedan en Holguin los espafio-
les; Calixto torna a Gibara. Apenas Ilega A Gibara, se
le present el comercio, dici6ndole que tenian A su dis
posici6n los eincuenta mil pesos que habia pedido.
Calixto se echa ai reir y ls dice: son ustedes dichosos;
yo era Lugarteniente General del Ej6reito y por eso
les habia impuesto esa contribuci6n, he dejado de serlo
hace media hora, porque el Gobierno de la Repiblica
de Cuba, en pago de mis servicios, me ha depuesto del
cargo de Lugarteniente General, "como se depone
un portero", diciendome: "por no estar satisfecho con
mis servicios." Cuando la noticia circul6 por el Ej6r-
cito Oriental, las manifestaciones fueron energicas, pe-
ro fueron contenidas con buena fM por el General Gar-
cia, que dijo: hemos acabado la guerra, tengo un nom-
bre limpio, sano y honrado; no voy A ser el primero


que se subleve en Cuba. Yo soy el primero que acato
las 6rdenes del Gobierno de la Revoluci6n, por injus-
tas que sean, por torpe que sea la forma en que las
dicte." Aquella misma nafiana, abandon A Gibara.
Pero la conduct del Gobierno es incomprensible: al
cubano que llev6 la voz de la dignidad del ejercito, al
cubano que sabe protestar A tiempo, al luchador, al
vencedor en Oriente, A ese, se le ultraja y con injusti-
cia notoria se le depone de un cargo, por un Gobierno
ficticio, que casi no tenia forma, ni personalidad, en
aquel moment. Esa es la realidad, ese es el trance en
que deben mostrarse los hombres de la Revoluci6n.
Porque cnseii6 Calixto Gareia en la desgracia sufrida,
sacrifieAndolo todo por la Patria, pensando s61o en el
porvenir y en los debercs que los cubanos tenemos
que ver siempre, antes que nuestro interns personal;
el bien de la Patria.
Asi lo hizo entonces; porque con el desengafio y el
desencanto no dej6 de servirla; el dia que lo llamaron
A la Convenci6n, para que representarai Cuba, A ella
fu6 contra su voluntad; el dia que lo designaron para
ir A Washington, A Washington fu6, contra su volun-
tad. Todavia casi me parece que recuerdo sus dichos
iiltimos, que me parecieron un testamento. EstAbamos
en Santa Cruz: "Me voy A Washington, tengo que en-
terarte de algo, porque tal vez, ti hables de mi maina-
na. Tengo el presentimiento de que er frio me mata;
debo ir A Washington, no tengo mAs que una esperan-
za, que estemos tan poco tiempo, que pueda escapar;
pero yo no puedo negarme a servir A mi pais, puesto
que ya otra vez, me dice que me necesita, A Washing-
ton tengo que ir y correr4 el peligro de morir."
Y A Washington fu6 y perdi6 Cuba un cubano que
le hizo much falta, much mas falta afn, despu6s de
la guerra, porque en aquellos moments, era, acaso, el
primero de los cubanos.
He dicho.
(Grandes y prolongados aplausos).
SR. PRESIDENTE (FERRARA) : Se levanta la session.

(Eran las diez menos quince p. m.)


Im'renta Ohispo 33 y 35.-Habana.




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