Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID00297
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text
















DEL

CONGRESO DE LA REPUBLICA DE CUBA
,. ---- -....- -a(ifc--~-r- -*..-...,--. .--

SEGUNDA LEGISLATURA

VOL. XI HABANA, JUNIO 19 DE 1909 NUM. 33



Cmpara de Representantes


Sesin solemne extraordinaria, en honor del generalsimo Maximo G6mez-17 de Junio de 1909


Presidencia del Seor Orestes Ferrara y Marino.

Secretarios: Sres. Julio del Castillo Perera y Carlos Armenteros y Crdenas.

SUMARIO
A las nueve y cinco de la noche, hallndose presen- Iolz y Arango, Eduardo.
tes 48 Sres. Representantes, la Presidencia declara Espinosa y lernndez, Miguel.
abierta la sesin.-Los Sres. Manuel Giraudy y Espino Castelln, Angel.
Luis Vilardell excusan su asistencia.-El Sr. Enri- Fernindez Criado, Antonio.
que Collazo pronuncia el elogio del Generalsimo Fernndez Guevara, Manuel.
del Ejrcito Libertador, Mximo Gmez.-A las Fuentes Borges, Juan.
diez y cinco minutos de la noche se levanta la Garca Enseat, Ezequiel.
diez y diez minutos de la noche se levanta la Garca Feria, Jos A.
sesin. Garca Caizares, Santiago.
A las nueve y cinco p. m., oeupan la Presidencia, Garrig y Salido, Roque.
el Sr. Orestes Ferrara y \Marino y las Secretarias los Gonzlez Clavel, Carlos.
Sres. Julio del Castillo Perera y Carlos Armenteros Gua,s y Pagueras, Carlos.
y Crdenas, hallndose presentes los selores Repre- Hernndez Izaguirre, Atanasio.
sentantes que continuacin se expresan: Lores Llorens, Manuel.
Adam Galarreta, Luis. M1adrigal, Policarpo.
Albarrn Domnguez, Pedro. i Manduley Tapia, Bernardo.
Alsina Espinosa, Juan le la Cruz. Masferrer y Grave de Peralta, Antonio.
Arteaga y Quesada, Emilio. Martnez Ortiz y Lpez, Rafael.
Audivert y Prez, Francisco. Messonier y Alvarcez, Enrique.
Balanz y Daz, Migue]. 3Iolen Guerra, Severo.
Borges Figueredo, Ambrosio. Pardo Surez, Antonio.
Boza y Boza, Ramn. Prez Valds, Pablo.
Cabada y del Haya, Juan Ma.ara. Ponvert D'Lisle, Hermenegildo.
Calleja y Capote, Andrs. Risqnet de Dios, Juan Felipe.
Caneio Bello y Arango, Santiago. oSg y Forte Saavedra, EnriSii
Cartai y Borrel, Estanislao. Snchez Fiuieras, Siveio.
Castellanos, Alberto. Surez Gutirrez, Miguel.
Cebreco, Agustn. Valds Carrero, Luis.
Collazo y Tejada, Enrique. Viondi y Vcra, Miguel.
Cuesta y Rendn, Ramiro. Total: 48.








2 DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.- CAMARA DE REPRESENTANTESI

SR. PI.ESIDENTE (lERIARAA\) : St abre la sesin. que no lo encontrramos los cubanos siempre; hacien-
Los Sres. Giraudy y Vilardell han exeusado su asis- do uso de una expresin propia de l : "Con el pie en
teneia. el estribo, listo para montar, para empezar el com-
El General Enrique Collazo tiene la palabra. bate". (Aplautsos).
SR. COILLzo Y TEJUADA: Seor Presidente y seores Yo recuerdo das tristsihos que ponen a prueba el
Representantes: debo comenzar este trabajo demos- carcter indomable de aquel hombre; yo recuerdo los
trando el agradecimiento que siento hacia el seor das tristes en que la Revolucin del 68 finalizaba:
Presidente de la Cmara por la designacin que hizo se 'haba combatido con rudeza; llevbamos nueve
y la Cmara aceptndola para concederme el alto aos y pico de lucha; se vea venir A morir la Revo-
honor de cumplir con un deber sagrado al hablar de lucin; se palpaba ya; se presenta: recuerdo haberle
mi antiguo Jefe, al evocar recuerdos del pasado, para odo: Estamos perdidos, la poltica de Martnez Canm-
poner en evidencia, tal como yo lo veo hoy, el care- pos nos mata; desde que los espaoles no matan, al-
ter, las condiciones morales del General Mxinmo G- gunos se estn dejando coger; sto se acaba .Des-
mez. Estamos aqu reunidos por la demostracin del graciadamente era verdad. Se necesit en aquel mo-
cario y del respeto que el General Boza tena para mento supremo dar la voz de alarma, hacer el iltimo
el General Mximo Gmez, pues peticin de l, de- esfuerzo para salvar la Revolucin, condenada t la
be celebrarse anualmente esta sesin y as la historia muoerte por el abandono de los de afuera y por el tris-
del subalterno el recuerdo del subalterno y del Jefe te, cansancio de los de adentro. Y en aquel nomento
irn unidos constantemiente, mientras este Congreso l hizo el esfuerzo, deteniondo a los emisarios que de
exista. lrineas espaolas llegaban al territorio revolucionario
Yo tengo la conviccin de que nadie aqu espera de con proposiciones de paz; l los detuvo, no por cuenta
m un discurso, me conocen lo bastante para saber propia, los entreg al Presidente de la Repblica, que
que me faltan condiciones para ello. Yo espero y los mand la residencia del jefe del territorio, all
cuento con la indulgencia de ustedes que me permita fueron juzgados y condenados, pero tres de los que
hacer con libertad, evocando el recuerdo de los tienr- debieron ser ejecutados, segn la orden sentencia
pos viejos, el retrato mi modo del hombre cuyo ani- del consejo de guerra, pues para ellos exista la duda,
versario conmemoramos, reunindonos hoy aqu. una duda legal, que deba ser resuelta antes de su
Yo quisiera hacer una advertencia, yo creo que los ejecucin, y a l se hizo la consulta. El General G-
que hablan de los hombres cuya figura ha de pasar mez deba ser el Arbitro, y sin apasionamiento, y con
la historia deben hacerlo haciendo un retrato fiel del buen juicio, dijo: de cuestiones legales yo no entien-
hombre, no endiosndolo, sino pintando al hombre de do. Quede esa resolucin pendiente hasta que quien
carne y hueso, tal como fu, diciendo sus defectos y con ms derecho que yo pueda resolverla. Aquellas
sus buenas condiciones, que cuando los homl),res son tres vctimas de la Revolucin se salvaron. El dique
como aquel de quien tengo que ocuparme yo esta no- no fu puesto bastante fuerte y tres meses despus
che, son tantos sus mritos y tantos sus merecimientos vena abajo la Revolucin, final triste de una guerra
que no sern para empaar su memoria los defectos heroica de diez aos. En los momentos de agona de
que pudiera tener y si as se logra, pasa la historia el aquel pueblo heroico, era el General Gmez la perso-
hombre tal como fu con su carcter propio y se pue- nalidad saliente: el Gobierno espaol hubiera puesto
da imafiana que se presente el caso de juzgar sus he- i su disposicin cuanto hubiera necesitado; era el Ge-
chos juzgarlos con mayor facilidad y exactitudl. ncral Martnez 'Capos largo en cuestiones de dinero
Yo pretendo presentar al General Gmez bajo dos en esos casos. El General G6mez, como la mayora de
aspectos, por su carcter, por sus condiciones morales todos aquellos soldados, estaban ms que pobres, ini-
y como militar. Tiene para m la evocacin del recuer- serables, porque miseria horrible es no tener casa, ni
do del General Gmez una fuerza tal que me parece hogar, ni ms ropa que la ya puesta sobre el cuerpo,
todava verlo en estos instantes risueo y jocoso cuan- y as estaban todos. Los centenares de niles de pesos
do estaba de buen humor, fuerte y duro en sus ratos que hubiera obtenido nada ms que con hacer la mis
malos; recuerdo todava sus momentos de irascibili- ligera indicacin, no lo deslumbraron; prefiri la mi-
dad cuando se encontraba en el campo de batalla en- seria horrible a manchar su nombre de patriota, acep-
tusiasmado por el olor de la plvora, dando su voz tando del jefe espanol la mas mnima dadiva.
y i su accin, la fuerza del mandato imperativo, tan Recuerdo la ltimia entrevista, que fu la nica que
acostumbrado en l, que parecia una cosa propia, que tuvo con el General Martnez Campos on Vista Hler-
se adaptaba perfectamente, y del cual no poda pres- mosa: estaban sentados mano nmano, dentro de la
cindir en las rdenes que daba para que se cumplie- polaina tena el General G6mez un pauelo, si paue-
ran con prontitud. Yo reconozco al General Gmez lo se poda, llamar aquel girn, lo us un momento y
su irascibilidad y de ella dependen acaso, todos los casi se lo arrebat de las manos el General Martnez
errores que pudiera haber cometido, pero lo predomi- Campos, dicindole estas palabras: "Ya que no quiere
nante en el carcter del General Gmez era su leal- Vd. aceptar nada de nosotros, djeme esto de lo poco
tad, su cario inmenso Cuba, una condicin de amor qiue tiene para conservarlo como recuerdo". El General
esta tierra que pudiera haber igualado alguno; pero Gmez le dijo: "Con gusto se lo doy, visto el aprecio
que nadie sobrepuja y muy pocos llegan imitarle, que Vd. hace de l; no obstante ser tan pobre; pero
era el amor Cuba ingnito y propio en el General coimo es, es mucho; porque no tengo otro con que sus-
Gmez y no fu bastante entibiarlo la ingratitud, la tituirle'.
violencia y la injusticia, con que en determinado mo- Pues bien, ese hombre que haba preferido la mise-
mento lo trataron algunos cubanos, incapaces de juz- ria, que haba, cerrado los ojos para no ver en tierra
gar su conducta como soldado y como patriota. Aun- extraa su mujer y sus hijos sin hogar y sin pan,
que maltratado y vilipendiado por los cubaios en el ese hombre al llegar Jamaica, donde haba ocho
imomlento mis aciago de su vida y de su mayor pobre- nueve mil cubanos, no encontr una mano amiga que
za, no olvid nunca su anmor Cuba, y psa'r de su lo socorriera; fui al peor, no encontr ms que mii-
miseria, de sus necesidades y desengaos, no se toc llares de bocas que lo calumniasen, y si no lo insulta-
nunca la corneta para proclamar la guerra en Cuba, ban frente frente, no era porque les faltaran ganas,

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)DIARIO DE SESIONES DEL CONGBES O.- CAMARA DE REPRESENTANIIES 3

fu porquei le tenan miedo, comio era natural y lgico. simos que daiani el aunor propio y sin clembargo sienm-
La villana lleg al extremo. Con una onza lleg el pre estos lo encontraron con fortaleza bastante para
General Gmez Kingston, y cuando esa onza se fu resistir y para continuar cuimpliendo con su deber pa-
a. cambiar una ca.sa de cambio, hubo un cubano que ra con Cuba. Es un hecho que el General Gmez era
dijo y nmuichos lque lo repitieran : "Ya enpiezan sa'- el hombre de Oriente, los orientales tenan que ver al
lir los alfon sinos", y cuando esa noticia lleg al Ge- General Gmez no slo como su jefe, vean su maes-
neral Gmez tan slo dijo: "Por desgracia los alfon- tro, era, el que haba ensefado en Oriente como se ha-
sinos se acabarn muy pronto". ca, la guerra, que haba convertido aquel pueblo que
Y aquella onza tena historia. Esa onza era el resto en su generalidad no tena conocimiento de lo que era
de seis que in compadre de Santo Domingo, el Coro- un arma, en un pueblo aguerrido y valiente; tanto
del Tejeda, haba enviado al General Gmez acompa- las tropas como los jefes tenan la seguridad de su
nadas le una carta en que le deca : S que vas pobre fuerza y su poder; recuerdo que en una ocasin el
y msero al extranjero; s que no has querido acep- Gobierno de la Repblica intent embarearse para el
lar nadi del Gobierno espaol; yo te mando esas seis extranjero y el General Gmez entendi que aquello
onzas cl '1e) compadre para qiue las aceptes, y si no sera perjudicial a la vida de la Revol icin, es verdad
quieres aceptarlas as le las envo i como prstamo. que el Gobierno viva agonizando, que Iparc nia incre-
De esas seis onzas cinco se gastaron con los camipa- ble que la Revolucin pudiera existir y sini emcbargo,
fieros en el viaj de dMonlego Bay t Kingston y los el General Gmez al saberlo dijo: "No, aqu no se
allfosinos que tlna eran el resto de aquellas seis on- embarca nadie, aqu muere Sansn con todos los filis-
zas del Coronel Tejeda. teos", y el Gobierno no se embarc. Pero eso, como
Pero all nadie crea eso posible, y es claro: cada otras muchas cosas, deban producir ehoques, fueron
cnal j1nzga a los dems por s mismo y es seguro que cansas de efectos que deban sentirse mas tarde. Y es-
iintre acqulellos oebo nueve mil cubanos no haba nini- te hecho que voy a relatar demuiesra las condiciones
giuno caz dle realizar el acto generoso y patritico del General Gmez, como tambin las condiciones de
fque acababa de hacer el General Gmez. (Aplapsos). carcter de otro gran cubano, de Carlos Manuel de
Cspedes. Era Carlos Manuel de Cspedes casi un.
Lleg la infamia y la vileza hasta a infamarle. Presidente in nmine: casi desnudos, descalzos, mal
Un amigo que estaba presente se hizo cargo e montados, alg os pi, sin asistentes, desamparados
lo qiie se deca y contest: "soy demasiado joven tados, alnprovos de provisiones, estaba el Gobiparao.
y usted demiasiado viejo para que yo le replique co- y casi despovistos ee prvisione s, c el Gobierno.
mo se debe a esa falsedad y esa, calumnia; ademis, Lleg n momento en lile una cansa peqnefa, deba
Sd y esa lunia ade producir una cuestin entre aquel Gobierno que no
el General Gmez no necesita defensores; yo voy a tena ms defensa que ser la representacin del Go-
poner en conocimniento del General Gmez lo que us- bierno Cubano y el General Gmez que tena el domi-
ted acaba de decir". Enterado el General .Gmez nio de toda la fuerza, el carifo de toda la tropa, las
mand desafiar al que le calumniaba, y entre aqel- resoluciones de todos los jefes su lado; Carlos Ma-
lla numerosa emigracin, el General Gmez no en- nuel de Cspedes, aquel hombre sin fuerza ninguna,
centr ni nn testigo que le acompaara al terreno.
contr ii un testigo quc' le acoampaiara al terreno. sin otra que la que le daba la razn y el derecho del
No puede darse ni mas infamiia, ni ians abandono
puesto que oeupaba, de un plilumazo se pone violenta-
con aquel hombre generoso, y pesar de eso en aque- mente en frente del General me, del jefe de l
llos mismios m.omentos el General Gmiez teia el mis- fuerzas ante las fuerzas armadas. Con dos lneas lo
Imo amtor Cuba que cuando estaba en la guerra; pero depone del cargo de jefo de las fuerzas; ante estas
es que ese sentimiento lo tuvo siempre, lo mismo formadas, se lee el decreto y el jefe militar qucea de-
(cuando andaba errante por la Amirica Central bus-argo y ando. El rasgo de Cspedes s o-
ca.ndio el pan para sus hiijos, que cuando estaba en el t esto dica crondicion. s as de ca ter ue le retratas n
'a it>po. ,ats decay su ancr ti (>uba, jamgs sccu eni- tah]e, indica cotidliciones capo atritis decay s amor h Cuba, jan s se entei- y dignifican. El General Gmez conoca, su fuerza y
io ~~su patriotismo y siempre hablaba con entereza y la debilidad del contrario; pero antes que en s mis-
resollucin (de lila prxiiima guerra que haba de iniciar-
se en Cuba en tiempos ms menos lejanos; pero l1e- mo, pens en el porvenir de Cuba, acept el decreto,
ga afortuniadaimente a Honduras y encuentra all al dej el mando del Ejrcito, sin protestar siquiera y
Presidente Soto. ste le brinda amparo y proteccin fu a buscar con una escolta ligera de diez doce
no solanmnte l sino los cubanos que le aeopafa hombres, por algunos das, descanso en un rancho, no
han. les da puestos, los coloa y los atiende y pare- para huir de la fuerza, sino para no estorbar las dis-
indole aoim poco. les brinda dinero para venir la posiciones que acababa de recibir. Doloroso golpe que
r'evolucin, para intentar un nuevo esfuerzo. Todava otro cualquiera, hubiera amenguado su cariifo y lo
1 diner iIno estaba en las areas en manos del Gene- hubiera desencantado del ca.mino de la Revolucin.
ral Gmez cuando se.daba comienzo los trabajos re- El General Gmez, pocos das despus, sintindose in-
volucimoarios. va estaban todos listos para empezar el .capaz de permanecer inactivo, se une al jefe que lo
combate. Desaciertos v desgracias hacen fracasar el habla sustituido, al General Calixto Garca, y lo acom-
miovimieniito y se pieirde la intentona del 84, pero aqe- p)aa en todas las operaciones, porque en tiempo de
los hombres tenaces no pierden la fe y continan en guerra el General Gmez ro poda estar en un ran-
las mismas condiciones v en la misma forma, disopu- clho; el peligro lo atraa, tena que estar entre sus sol-
tos dcar el prinmer grito cuando hubiera recursos. y dados, entre el fragor del combate y el humo de la ba-
se les encuentra listos la primera palabra que dcijirl talla. Se ve iimenospreciado, olvidado por ese mismo
Mart. Pero como me propongo (dar A conocer e'l (a- Gobierno quien sigue sirviendo; pero el da que
rcter, la parte moral del hombre, mne parece ms iaqul lo necesita, por la desgraciada muerte del Ma-
apropiado relatar lheceos que no lhaer frases, omprcie yor Agramonte, y lo llama, no encuentra resentimien-
los hechos saltan ai la vista y demuestran las eondi- to en el pecho del General Gmez. que dice: "estoy
ciones morales del individuo. El General Gmez aeos- dispuesto obedecer las rdenes del Gobierno. Ir
tumbraba mandar siempre, p#ro supo tambin obe- donde me mande".
deeer, hubo momentos en que cualquiera otro hombre El General Gnez se hizo cargo entonces del mando
lhbiera desesperado de Cuba sufriendo golpes rud- de 'Camagiiey y all cesempe su papel como lo ha-







4 DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAMARA DE REPRESENTANTES

ba hecho en Oriente. Examinando la vida del Gene- ta enclavada en la madera. Con aquel Ejreito haba
ral Gmez, no se encuentra nunca un acto en que se que hacer la guerra soldados aguerridos y bien arma-
revele la ms mnima aspiracin personal; la ms m- dos. Todava los cubanos no haban comprendido la
nima deslealtad para con sus amigos. Cuando surge fuerza que tena el instrumento de trabajo que ll1va-
la guerra del 95, la primera insinuacin que le hace han la cintura, y digo que n o lo haban comprendi-
Miart, lo encuentra en Santo Domingo dispuesto do, porque aquella vida pastoril entre msicas y gallos
abandonar de nuevo mujer hijos, para volver pe- que llevaba el colono cubano, no haba manera de
lear por aquella patria ingrata, que como pago sus probarlo, y creo que lo hubiera olvidado, porque de
servicios, slo le haba dado la calumnia, la miseria y tiempo viejo me viene la noticia de que en toda poca
el abandono. el guajiro cubano crey que el machete era un arma
Cuando con Mart lleg de nuevo Cuba, desde el de defensa de gran fuerza y esto me lo prueba, que
momento en que el General Gmez pona el pie en en la causa que se le form al General Prado cuando
Cuba, poda creer que era el primer hombre de la Re- la toma de la, Habana por los ingleses, encontr un
volucin. El, el compaiero de Mart, no dud un mo- da una declaracin de un oficial espaol, en que ha-
mento, y all, ante la primera fuerza que encuentra, ciendo un informe del soldado cubano de aquella po-
presenta Mart como Mayor General del Ejrcito, ca deca: "El soldado cubano es fuerte y bravo para
como el futuro Presidente de la Repblica. No haba la pelea; no tiene m que s un defecto: cree que con
para l condiciones: siempre estaba dispuesto; sacri- el machete que lleva la cintura es capaz de hacer
fic su fortuna, nunca le pidi nada Cuba, sirvi prodigios" Pero ya en el 68 se haba olvidado lo que
con lealtad, no le desvaneci su altura, y si errores co- crean los guajiros de Guanabacoa quizis no haba
meti, fueron hijos ms bie d s ndin de su ondin de ca- llegado odos de los de Oriente; lo cierto del caso es
rcter, tal vez de su edad, tal vez hijos de las situa- que los cubanos de entonces crean que el marchete no
ciones del momento. Y digo esto, porque as como di- serva ms que para, hacerlo lucir los das de gallos
cen que es muy fcil nadar fuera del agua, es muy para batir los flancos del caballo.
fcil juzgar del carcter de un hombre cuando ste Fu el General Gmez el primero que le ensefi al
est en condiciones especialsini s, con preocupaciones cubano A usar el machete como arma de guerra.
grandes, y movido por quinientos sentimientos con- Vino la columna de Quirs Santiago de Cuba.
trarios en cada minuto de la vida. Eran 700 hombres, por su desgracia armados con ea-
Yo creo que estos rasgos morales que he dado del rabinas Minet. Llegaron los Pinos de !-aire. El Ge-
General Gmez bastarn para poder convencernos de neral Gmez tuvo el trabajo de explicarle cada hom-
que el propsito qu e he tenido ha sido probar su leal- bre como haba de embosearse detrs de un mayal y
tad inquebrantable, su apasionamriento por la patria apenas se avist la columna, l, al grito de "al rmache-
que adoptara, su amor inmenso a Cuba y los cuba- te" cay sobre ellos, llevando tras de s toda la colum-
nos, por los que luch durante todo el tiempo de la na, y como consecuencia la columna de Quirs entr
guerra y por los que estuvo dispuesto luchar duran- dispersa y deshecha en Santiago.
te toda su vida. Desde aquel da el Ejrcito, envalentonado por tal
efecto, crey que podra hacerlo todo. Pronto tuvo el
Voy evocar mis recuerdos del tiempo viejo para desengao: la tremenda derrota del Salado.
tratar de presentaros al General Gmez como militar. Envalentonados con el xito de Baire, los cubanos
Yo lo recuerdo en los primeros aos de la guerra del esperan Valmaseda en el Salado. mal dirigidos orv
68; lleg el General Gmez Cuba bajo el peso del Donato Mrmol (el General Gmez no estaba all),
desengao recibido en Santo Domingo; llevaba la tris- aquella masa de 4,000 hombres easi desarmados se
teza su espritu por las miserias que vio pasar sus lanza al machete sobre aquella fuerte coliumna eneni-
paisanos, que abandonando su tierra haban llegado ga armada ya con fusiles de precisin, lievando van-
Cuba. Eso fu causa de un choque violento con el guardia cuatro piezas de artillera, que con sus pro-
jefe espaol que en Santiago mandaba, y eso lo deci- yectiles abran surcos entre aquella masa humana que
di irse al monte, ir buscar trabajo material en se lanz frentica sobre las piezas.
los montes; en el Dtil, con sus familiares, hizo su es- La carnicera fu tremenda y la derrota completa.
tancia. Baire fu la primera leccin provechosa; los disc-
El General Gmez no conspir en Cuba. All lo en- pulos la apliearon mal en el Salado.
contr la revolucin. Casi en aquella poca no tena El General Gmez fu indudablemente nuestro
amigos. Pepe Vzquez, un joven de Bayamo, que era imestro, y los cubanos supimos aprovechar bien su
su amigo ms ntimo, al surgir el grito revolucionario leccin en lo sueesivo.
de Yara le di el aviso, y Gmez abandon A sus her- El carcter tpico del General Gmez como soldado
manas y su familia; mont caballo y como simple era de acometividad; no fu el General Gmez un tc-
soldado se incorpor la Revolucin. tico de los pudieran manejar gran nmero de hom-
En aquellos comienzos en que el Ejrcito de Cuba bres; yo creo, por el contrario, que el nmero le estor-
estaba compuesto de hombres desconocedores por com- baba, pero l era el hombre que en la. guerra de los 10
pleto de la guerra, l debYt distinguirse desde el pri- afos pudo hacer lo que Vicente Garca en las Tunas;
mer momento, y as fu. Calixto Garca, que entonces es decir, ceirse a un territorio pequeno y cualquiera
era joven y un Cacique de Jiguan, Flix Figueredo que fuera el enemigo, hacer de manera que no pudiera
y Donato Mrmol comprendieron desde el primer mo- lanzarlo del territorio donde quisiera permanecer y
mento el mrito del hombre y de golpe vino ser el he dicho que tena la, acometividad, porque siguindo-
segundo Jefe de las fuerzas de Oriente al mando del lo paso paso durante la guerra de los 10 aos se ven
General Donato Mrmol. sus condiciones. Gmez hace sus primeras armas en
Pero en aquella poca la guerra se haca con cara- Jigini, se sostiene hasta, el ltimo extremo y hace
binas Minet, con escopetas amarradas con soga y sin dre Charco Redondo una fortaleza inexpugnable don-
gatillo, que haba que darle candela en la chimenea de diiariamente acudin los espaioles para recibir los
para que dispararan; y niuchos, como arma de de- racos tiros que l poda disparar y para retroceder
fensa slo llevaban pas de yaya con alguna ba,yone- -siempre sin llega>r al campamento. Toma el General







DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.- CAMARA DE REPRESENTANTES 5

Gmez el mando de la fuerza de Holgun, llega. un guerrilleros que nos persiguieran dentro de la mon-
momento en que ste, con la pequeia fuerza de que taa. Efectivamente, los pocos das, venan van-
dispona, es atacado por las fuertes columnas que guardia de esa fuerza las famosas guerrillas de Vica-
mandaba el General Valmaseda, que crea poder ir na. El primer da que nos batimos con las guerrillas
barriendo con su tropa el territorio revolucionario, de Vicana aqullos decan tranquilamente: "ya se les
con la idea de acorralarlo, en Camagey. Y efectiva- acabarn los dos tiritos". Y efectivamente, se acaba-
mente, la fuerza que tena el General Valnaseda ocu- ron los dos tiritos y aquella gente nos sigui por den-
pa militarmente el territorio, pareca que haba ten- tro de la montaa de tal manera, que nos dispers
dido una red, por cuyas mallas no pudiera pasar el por completo legua y media dentro de aquel monte.
Ejrcito Cubano y que lo hara correrse hacia Cama- El General Gmez sali por un lado con tres cuatro
gey. Combate Valmaseda primero Donato MIrmol hombres, y todos salimos por distintos rumbos en
en Santiago de Cuba, quien ataca sin cesar, comba- grupos de dos tres, dispersos, diseninados y sin
te y arrolla Modesto Daz, en Bayamo; combate te- esperanza de reunirnos, porque no era posible que
nazmente y va persiguiendo paso paso, colocando nos volviramos reunir; creamos que no lo logra-
siempre en una situacin increble, al General G- riamos y que no podramos juntarnos ms nunca con
mez, pero ste como haba hecho en Charco Redondo, el General Gmez. Los pequeos grupos de tres y cua-
lo repite en Aguas Verdes, en Holgun. All, con un tro hombres no hacamos ms que soar con el Gene-
grupo de doscientos trescientos hombres se defiende ral y la intuicin nos hizo ir parar donde el Ge-
y sostiene el General (]Gmez en una situacin que pa- neral iba. Ya al atardecer, habamos ido llegando i la
recia era imposible hacerlo: no haba parque. En ese vereda del Sitio, estbamos todos convulsos, el Gene-
difcil trance recibe aviso ste de que era preciso salir ral no apareca. Alguien grit: "ya viene el General".
de all y se niega hacerlo; los contrarios, que ya usa- Y todos respirbamos. No haba parque con que com-
ban Remington, nos hacan fulego diariamente y se batir, pero tenamos all nuestro General; ya resuei-
recogan las capsulas que botaban para hacer cartu- tamos y cobramos fuerza. Tal era el prestigio y el va-
chos con que tirarles uno dos tiros, cuando de nue- lor (le] General Gmez, y el efecto que haca sobre sus
vo nos atacaban. El General tena orden de pasar soldados. (Aplausos).
Camagey, saba que poda hacerlo y sin embargo se Pero la situacin era horrible, no hiaba parque. El
resisti abandonar el terreno cuyo mando le haban General reuni un grupo de oficiales y les pint la si-
dado, vea que no haba parque, que no haba comida, tuacin. "Esta es tremenda, no tenemos un tiro de fu-
veamos el montn de mujeres que llevvamos de- sil; hace das que no coimemios, no hay descanso; trae-
trs, y sin embargo, deca que su deber era permane- mos tras de nosotros ms de mil quinientas mujeres,
cer en el territorio de su mando, crea que sera una nios y enfermos; no podemos arrastraslas en la mar-
cobardia de su parte abanidonarlas. En esas circuns- cha que tenemos que hacer desde aqu Camagiey,
tancias se haba mandado tres (catro--correos al go- estos infelices, quienes su cariio y su patriotismo
bierno pidindole plvora y halas con que combatir y les hace sufrir estas torturas. Nosotros estamos obli-
los correos haban sido .asesinados por los espaoles gados evitarles tantos sufrimientos, debemos por
en Hueso de Caballo. En esos momentos llega al cam- piedad hacer que nos abandonen. Al frente tene-
pamento de Aguas Verdes un capitn joven que ve- mos el campamento enemigo, es preciso hacer un
na del cuartel general de l)onato Mrmol. Qu vie- sacrificio completo, obligar estas mujeres que se
ne usted hacer aqu?'" El Geferal Donato Mrmol presenten al enemigo y entonces atravesar la jurisdie-
me manda al Gobierno, i pedir plvora y balas con cin de Tunas i ver si podemos llegar a Camagey.
que combatir, porque en la Divisin de Cuba no hay Yo dar el ejemplo. Las primeras personas que se van
parque, ni con qu hacer fuego al enermigo". "Yo cre(o a presentar al enemigo son mis hermanas". Y l hizo
que Vdes. no podrn pasar y por lo tanto Vd. debe que lo hicieran y di la orden las demis mujeres.
volver donde est el General Mrmol ; yo le dar co- Despus nos ley la cartilla: "No hay esperanza, no
municaciones probando lo lhe(ho por Vd. hasta aqu hay un tiro. Es preciso que lleguemos al Camagiey;
y excusando sus servicios. Tres correos he mnandado, tenemos que "entretejernos" entre los soldados espa-
y los tres han sido sido inertios por los espaioles en "o les".
Hueso de Caballo y es seguro i(ue si Vl. va, no podr Y as emprendimos la marehla. Pasamos la vista
atravesar las lneas espaolas". Aquel joven se par del fuerte de San Francisco, pero tan cerca, que la
delante del General Gmez y le dijo: "General, yo es- tos de uno de nosotros nos hubiera vendido. Las mu-
toy dispuesto obedecer Vd., pero no estoy dispues- jeres que deban quedarse, no se quedaron; cuando
to hacer lo que Vd. me diice. El General Mrmol y volvimos la cara nos encontramos el squito de muje-
mis compa,eros de Cuba, estn confiados en que yo res que nos segia acompaiando. (Aplausos).
les traer del Gobierno plvora y balas con que com- Pero el triste paso del trnsito de San Francisco
batir. As es que yo quiero que sepan que me han ma- impresion de tal maiera a quellas infelices. que pa-
tado en el camino; pero no quiero que me culpen de ra que no llorase un nio que llevaba en brazos una de
volver con las manos vacas. Si me matan en Hueso aquellas mujeres, tcndo lleg al monte vio que lo
Caballo, yo me doy por satisfecho, General; lo que le haba ahogado. Lo que llevaba en sus brazos era uin
pido es permiso para seguir adelante". El General cadver. (Aplausos prolongados).
Gmez lo mir de arriba abajo: "Siga Vd., los valien- As, famiilicos, lhaubrientos, enfermos, desnudos y
tes tienen suerte, Vd. lo es, tal vez pasar". El valien- descalzos, pero llevando al frente al que nos inspiraba
te joven tuvo suerte, pas las lneas espaolas y lleg confianza, que er:a el General Gmez, atravesamos
al Gobierno. Ese joven era el Capitan Jos Mara Ro- aquellos lugares, y este rasgo indicar an ms las
driguez. (Aplausos). condiciones de carcter del hombre. All no haba nin-
Pero aquella lucha no poda continuar. Los espao- guno sano, todos estbamos enfermos; pues bien, al le-
les saban que para combalir. era preciso que ellos nos gar la sabana, de Monte Alto vimos un hombre que
dejaran el parque en los caminos. Ellis no tenan ap- vena con una bestia eargada con in sern y cuatro
titudes ms que para hacernos fuego desde el camino; botijuelas. Lo vimos y lo llam el General. "Quin es
necesitaban un grupo de cubanos infieles, de viles ustoed?", le dijo. "Soy un ranchero que vive en la sa-








i6 DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.- CAMARA DE REPRESENTANTES

bana y voy buscar agua para mi familia", respon- guardia, les cogen las cajas de parque medio vaciar.
di. "Ponga el sern en el suelo y las cuatro botijue- Pasa Gmez la parte occidental de Camagey; los
las-le orden el General--porque nosotros necesita- espaoles tratan de contenerlo. Se encuentran en las
mos el caballo". A pesar de las protestas del hombre, Gusimas: contando el General Gmez con mil hom-
se le quit el caballo, como era natural. El General bres le hace frente a tres mil soldados espaoles, de-
Gmez entonces, en vez de montar en l, como era lo rrota su vanguardia de caballera, bate al cuerpo de
lgico, pas la vista por la columna y se dirigi uno la columna, y obliga al Ejrcito espaiol formar un
y le dijo: "T eres el mis enferme de todos: coge t cuadro en medio del potrero, colocando en el centro
el caballo". Eso lo estuvo repitiendo por cuatro veces, .sus heridos que no sc poda llevar. Durante tres das
hasta que A la quinta dijo: "Ahora el m.s enfermo combate aquel cuadro humano sin cesar. sufriendo
soy yo", y mont el caballo. (Aplausos). el fuego certero de nuestros infantes, que en grupos
Y seguimos la marcha y llegamos de esta mnanera pequeos los atacaban tirando al montn y fu nece-
Tunas y all nos encontramos con toda la plvora que sario que vinieran en su auxilio 2,000 hombres ms,
necesitbamos y coin el parq(u necesario que se acaba- formando, entonces, una columna, fuerte de 5,000
ha de desembarcar de una expedicin : la del Ania",. hombres para que vinieran sacarlo del atolladero en
Municionados nos eneontraron las fuerzas de Val- que se encontraban detenidos all solamente por una
inaseda en su avance. Calixto (arca en sustituciOn fuerza cubana de 1,100 hombres.
de Gmez en la Sima; Vicente Garca y M\odesto Daz Eso demuestra la tctica, la fuerza de inteligencia,
en Ro Abajo, combatiendo varios das logran detener el golpe de vista militar y la resolucin rpida toma-
Valnaseda y mientras los tuneros lo detienen comba- da en el momento por General Gmez. Pero se haba
tindolo. Modesto Diaz con los bayameses entra en consumido el parque y la invasin tuvo que quedarse
Bayamo, arrasando sus campos y fortines; Gmez con para el ao siguiente.
los jiguaniceros, arrasa la jurisdiccin d(e Jiguan; Ms tarde realiza Gmez la invasin de las Villas,
Donato Mrmol al frente de la Divisin de Cuba, ya sus tropas pasean vistoriosas el territorio villareno,
parqueado, se bate de nuevo bravamente y los hechos combatiendo sin cesar. Toma al Jibaro y parquea su
realizados por jefes y soldados en Oriente demostra- gente, mientras las fuerzas del General Concha lo es-
ron claramente que haba fracasado el plan del gene- peraban en la Trocha.
1al espailol. (Gra: rcs aplausos). Establecido en las Villas, sueia con la invasin de
r(l esparol. (saedcs haa Occ(idente y nmanda Sagua el contingente (le infan-
Pero hasta entonces haba sido para G'l ez s l gul e ter a oriental, mnientras que el General Henry IL.
rra ch ; hica cae Donato Mrnol y pasa sustlituirlo el O Reeve va al frente de jinetes cama.giieyanos y avanza.
General Gmez, y aqu enrnieza dar ste senales ld su hasta, Coln, para venir miorir batindose heroica-
carcter, de su aconetividad y de su entraable amor nmente en Yaguaramas. Gmez avanza con el grueso
Cuba. Era la jurisdiccin de Guantnamo terreno de la fuerza hacia Occidente y el enemigo trata de
enemigo y estaba tranquila por estar fulertemente evitar el avance.
guarnecida por el Ejrcito espaol, pero el General E eneral Jovellar, qe evi la iva n Oci-
Gmez la invade, comibate da, tras da hasta que la. ent, eral Jvellar, qu colruna, de invao mil hom-
convierte en una. posicin revolucionaria., s neoq dente, se nUeve on una colutna de cinco mil hom-
reo y se engrandece l poder de la revolucvolucin y se bres sobre as Villas. Se produce entonces el choque
aduea e engrandece ella juris de aic roluci s hace en el Cafetal Gonzlez, Lomas del Jbaro, donde la
adelia do toda auella urisdicin. do se haee caballera cubana decrota por completo los lanceros
mis tarde cargo del mando en Caniagiiey, yatca de c Borbn. Pero el coibate cesti mmbin i1 a ej ccl -
nuevo Altagracia, cae sobre Nuevitas, Imia ,iSan Je- d Bnacn. Pero e n osn a Occidenta nio sb p lu e reli-
rnimo, ataca i Santa Cruz y aterra los espaoles, lo elbano; la in vasi r Oceide te no se puede reali-
recorre todo C niagiie. Incesante en el trab;ijo, pien- za r. CG mez tiene cue retrocedcr y Jovellar retrocede,
sa rreae too Camagsin de is Vlas y sel traba p ien- maltreclio en su honra y reputacin militar, viene a
sa realizar la invasin d las Villas y se prepara pa- a T ,abana derrotado moralnente por la rota de los
ra ello. .lanceros de Borbn, pero realizado su objeto impidi
Por primera vez fracasa en sus empeos. Pide re- la invasin.
cursos al gobierno para realizar la invasin de las Vi-oncro
llas, ste le manda la flor de los infantes orientales Eso, s randes rdsos vieneral Gamse en concreto los
mandados por el General Maceo. Los espaoles conm- cos slin
prenden entonces que el paso las Villas deba evi- ls diez aos.
tarse a, toda costa, comprenden que era seguro que
estaban muy escasos de parque y que era preciso hacer- Pero donde ste se revel como militar, fu en la
celos gastar en Camagiey para ver si de ese modo ltima guerra del 95. Es estudiando la gestin del
no podan llegar las Villas, si llegaban que fuera General Gmez en el terreno de la Guerra de Cuba,
con escaso parque, que no llegaran con parque abun- un modelo de audacia, de inteligencia y de valor; por-
dante para poderlos combatir all con algunas espe- one, sin quesese ponga en duda, el mrito de la inva-
ranzas de xito. Era preciso obligarlos i combatir y sin, es exclusivo del General Gmez. (Aplalsos).
nitonees se suceden: la Sacra, donde los jinetes cama- Voy decir el por qu, relatando los hechos como
giieyanos llegan las piezas espaolas; Palo Seco, vy los he visto. Se traza el plan de la invasin ; queda
carga fenomenal dada al batalln de Valimasedal, de Maceo en Oriente para formar el ncleo invasor, pa-
quien dijo el gobierno espaol que lo haba disuelto; ra poder amalgamar todas las fuerzas dispersas y po-
e1 batalln qued en la sabana de Palo Seco, pues el derlas lanzar Occidente. Mientras Maceo queda en
General Gmez le hizo la columna espaiola 500 ha- Oriente organizado. Gmez llega A Tunas, se encuen-
jas en aquella clebre carga, que fu la ms brillante Ira all con el noble y valiente viejo, el General Jos
carga que los cubanos dieron al Ejrcito espaol; Na- Manuael Capote. Escasamente tendra el General Ca-
ranjo, donde unidos orientales y camageyanos, baten note doscientos hombres mal armados. Con ese ncleo
al Brigeidier Bscones, que mandaba una columnia e d f'uerzas, era con el ine tena la intencin el Gene-
tres mil hombres: con fuerzas inferiores Gmez lo lial Gmez de latzarse Camagiiey: tena (i:e cruzar
bate y Ir obliga retirarse por el carril de Moja Ca- la asiHnas militares que on el Jobado l:abiai situado
sab,, dndile los infantes orientales q e pisan s reta- los espaoles; tena que hacerle frente Echagie y





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DIA RIO D)E SESIONES DEL CONGRESO.- CAMARA DE- REPRESENTANTES 7

Suarez Valds que venan sobre su pista. Entonces el oirse en las plazas y en las calles. Se aterr ms de lo
General Gmez, con su tpico modo de pelear y ayni- que estaba el gobierno espaol y G(mez le dijo ia..
dado del General Capote, se filtra entre las fuerzas ceo: "Falta un tramo que recorrer de la Isla de Cuba;
espaiolas. Camagiey no estaba sublevado, pero al lle- vaya Vld. Vuelta Abajo, yo le esperar en t l a ba.-
gar la noticia de que el General Gmez estaba en Ca- na". Y mientras Maceo haca una marcha triunfal
magiiey se le uno el Marqus de Santa Luca y se le desde la Habana hasta Mantua recorriendo bao el te-
incorporan otros varios; va sobre Altagracia, toma de rritorio, el General Gmez haca la vuelta del caracol
nuevo a San Gernimo y un mes despus, estaba su- en la Habana para permanecer hasta el 19 de Enero
blevado Camagiiey entero; la revolucin haba avan- que deba volver victorioso Maceo para reunirse con
zado. Mientras tanto, Maceo acababa de organizar el l en "Moralitos".
contingente en Oriente, para lo que lo apremiaba el Es la marcha de invasin una marcha militar casi
General Gmez; Maceo emprende su marcha y el Ge- sin ejemplo. En aquellos das yo recuerdo los comen-
neral Gmez comprende, aleccionado por la experien- tarios de la prensa extranjera. Haba peridicos ame
cia, que podran muy bien los espaoles obligar A. Ma- ricanos que decan que la marcha de la invasin era
ceo, cono lo obligaron l en la guerra anterior, superior la marcha de Sherman en los Estados [ni...
gastar su parque en Camagey, que era preciso dis.. dos. El movimiento tctico realizado para engaar los
traer la alencin del eneigo, y no espera Maceo en movimientos del contrario era un plan militar que de
(anagiiey, avanza sobre las Villas, entra a sangre y mostraba que los hombres que lo dirigan, si no eran
fuego en ellas, recoge los elermentos que all ihay pre- militares de estudio, lo eran de conviccin y de nacil-
parados por el General Serafn Sainchez y empieza la miento. Parece increble que aquel grupo abigarrado
candela y el combate diario en las Villas. Martnez de cuatro cinco mil hombres, escasos de organizaein,
Campos cree que era la invasin qule avanzaba, se ol- porque no haba habido tiemrpo para organizarlo, pa-
vida de Maceo, no cuida C(amagiicy y eso permite que rece increble que aquel puado de valientes, aunque
el General Maceo atraviese con la columna invasora mandados por tan buenos jefes, pudieran venir arro-
sin combatir en Camagiiey y llegue fresco y con par- llando de Oriente hasta Occidente al poderoso Ejrci-
que sano las Villas para unirse al General Gmez. to espaol, fuerte de doscientos mil hombres.
h[ace entonces la invasin Occidente, emprende la Y as es como, estudiando los hechos, as es como
marcha hacia ese rubmbto, se cobt rudai te, ciioo puede comprenderse la grandeza militar del hombre,
todos conocen, se combate (las y dias sclguidos en s del genio, porque el estudio puede hacer modificar el
miontes de Villaelara y con;tinuando la marclba se ]Ie- eareter y las condiciones; en el (l-eneral (Gmez, no
g al llano. Del llano eargaron sobre las f 7uerzas cuba- haba estudio, no lo poda tener, era el genio, era cl
nas, que ya no eran slo los invasores, si(1) qu(e ilbai instinto de la guerra, eira el corazn y el cerebro (que
con ellos las fuerzas de las Villas. Vino la derotaO (le aeertaban en todo, era el genio de la guerra, era el ra-
Mal Tiempo; avanz sobre la lnenea central y lleg el yo cuando tena que partir, era rpido eii sus inov-
momento del combate de Coliseo. Martinez Camps mientos, era incansable en la persecucin, era, un hor-
aterrado volvi a la Habana. El General (Gomez y el bre sin estmago, sin necesidades, la marchia no le aba.
General Maceo, que fu el brazo fuerte de la invasitn, ta, la comida no le haca falta y supla too les aa-
se encontraron sin parque, y cargados de heridos, rc- seos por darle la victoria a Cuba, y realizzar lo q(i s(e
troceden hasta Calimete. Cuando los espaoles supie- haba propuesto y lleg ver un da realizada su as-
ron que la marcha invasora se haba deteido y que piracin, la independencia de la Repblica. de Cua.
en vez de marchar hacia Occeidente, coano hasta tenh- (Largos y atrooiadores aplausos iatcrrooipc l olra-
ces, haba cambiado de direccin y se supo que lmar- doa ).
chiaba al Este, pensaron: la revolucin est vencida, Y le pag los cubaios su inratitud y su ovido,
la invasin retrocede, es preciso no dejarla pasar. Enl dicindoles: podis mnorir tIgranqitiulos, y su olvidis
efecto, movieron sus fuerzas v situaronn ei (Calimete elizdo el esue mo, la. n R qlblia, pues a i ha is
siete columnas, creyendo derrotar all la invasin. Mo realizao el ensueio, la Reprbr a de Cuba exi ste. e
vimiento tctico de una importancia extraordinaria. cano hm a irio la ierr y la libertad de su pa
Cuando los espaoles, abandonando el territorio occi- y como hombre libre y comlo ciluadano iuede bac er
dental creyeron coger en la ratonera al Jefe invas todo lo que necesite. Este es el resumen de la vida del
dental creyeron coger en la ratonera al Jefe inivasoes', militar ms grande que lJ tenido (uba. ((,rhnls .
cambi ste de rumbo, vino por el Sur hacia el Oeste ltar s an ue
y se encontr desguarnecida la Habana; pero lleg a prolonados aplausos).
la IHabana, y.siempre sosteniendo su papel y su erite- SR. PmESIDENTE (FEmRRARA) : Se levanta la sesin
rio, arras con la Habana. El humo y los clamores de
nuestros soldados y sus gritos de victoria 1legaron a (Eran las 10 y 10 p. m.)









Imni. Obispo 33 y 35.--Habana.




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