Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID00213
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text












DIARIO DE SESIONES

DEL

CONGRESS DE LA REPUBLICAN DE CUBA

SEXTA LEGISLATURE

VOL. VI HABANA, 3 DE ENERO DE 1904 NUM. 16



Carara de Representantes


Sexta Sesion extraordinaria.-Diciembre 1.0 de 1904
(Continuaci6n de la del 29 de Noviembre.)


Presidencia del Senor Santiago Garcia Casiizares

Secretarios: Sres. Jos6 Clemente Vivanco

y Santiago Garcia Caiizares


SUMARIO


Con asistencia de 49 sefiores Representantes se abre
la sesi6n, continuaci6n de la celebrada el dia 29
de Noviembre del mismo afio.-El senior Alfredo
Betancourt y Manduley concluye la defense del
dictamen de la mayoria de la Comisi6n de Actas
6 Incompatibilidades, relative A la capacidad del

A las tres y veinte minutes p. m., se abre la sesi6n,
ocupando la Presidencia el senior Santiago Garcia
Cafiizares, y las Secretarias los sefiores Jose Rodri-
guez Acosta y Jos6 Clemente Vivanco, hallindose
presents los sefiores Representantes que A continua-
ci6n se expresan:
Albarrkn, Betancourt (Alfredo), Blanco, Borges,
Boza, Castellanos, Cardenal, Cue, Cruz Gonzalez, Se-
rra, Manduley, Chenard, Duque de Estrada, Escobar,
Fonts (Carlos), Diaz, Fust6, Gonzalez Arocha, Gar-
cia Osuna, GutiBrrez, Gonzalez Sarrain, Govin, Fonts
(Oscar), Fernandez de Castro, Maza y Artola, Ca-
rrillo, Malberty, Mendienta, Mendoza Guerra, Marti-
nez Rojas, Zubizarreta, Leyte-Vidal, Poveda, Sobra-
do, Risquet, La Torre, Villuendas (E.), Villuendas
(F.), Betancourt (Angel), Gonzalo P6rez, Portuon-
do, Gutierrez de Celis.
Total: 49.


senior Enrique Hortsmann y Varona, para el cargo
de Representante.-El senior Mendoza Guerra con-
sume un turno en contra del dictamen.-A la hora
reglamentaria se suspended la sesi6n, quedando en
el uso de la palabra el orador.


SR. PRESIDENT (GARCIA CANIZARES): Se abre la
sesi6n.
Continfia el senior Alfredo Betancourt en el uso
de la palabra.
SR. BETANCOURT (ALFREDO): Sefiores Represen-
tantes: porque en realidad dije el filtimo dia cuanto
convenia A la realizaci6n de mis prop6sitos, y porque
debris emplear vuestro tiempo precioso en hacer co-
sas mas fitiles y aun mas bellas que oir mi torpe y
desmafada palabra, prometo ser hoy lo m6s breve
possible, cifiindome & las necesidades de esta Camara
y a las conveniencias de la defense que por encargo
de mi partido vengo sosteniendo desde este sitial.
Una sintesis, por tanto, copiando la palabra gr&fi-
ca y expresiva de mi querido contrincante, el senior
Gonz6lez Sarrain, una sintesis ser6 lo que yo haga,
I del discurso y de los concepts expresados por mi en
la filtima tarde, porque citadas todas las leyes refe-








2 PT A4 TO TYE TO)O'E DELJ POCNRERO- r AM AR DE -REPRESENT NTqPiq

rentes al problema, comentando el R. D. de 11 de siete disposiciones, tres 6 cuatro tienen una vida efi-
Mayo de 1901, analizados los articulos 5 y 7 de la mera, y las otras un carAeter permanent. Una de
Constituci6n, examinadas la segunda y tercera de las estas es la segunda, aplaudida por el pueblo sensato,
disposiciones transitorias, traidas A colaci6n,- casos, sancionada con sus firms autorizadas por los 31 Con-
conceptos y hechos similares, nada quedaria por rea- vencionales, cubanos distinguidisimos, muchos de ellos
lizar si no quisi6ramos practicar hoy en la Chmara el Jefes gloriosos de la Revoluci6n, con lo que nadie se
precepto del inmortal Apeles: "Ni un dia sin una atrevera 6 tildar su patriotism.
linea" Dice la segunda de las disposiciones transitorias:
Por much que quieran los partidos 6 los hombres "Los nacidos en Cuba 6 los hijos de los naturales de
hacer c6lebre una personalidad, darle consistencia a Cuba que al tiempo de promulgarse esta Constitu-
una extravagancia, como lo que es popular, no hay ci6n fueren ciudadanos de alguin Estado extranjero,
puntal, ni tinglado ni artificio que lo sostenga; y no- no podrAn gozar de la nacionalidad cubana sin re-
sotros,-me refiero 6 equellos adversaries que puedan nunciar, previa y expresamente, la que tuvieren,"
profesar mis ideas concretas sobre la capacidad del El senior Hortsmann, ha nacido en Cuba, estaba en
senior Hortsmann,-nosotros, digo, debi6ramos de ve- Espaia al tiempo de promulgarse la Constituci6n el
ras rendir ciulto A la verdad, que en estos mementos dia 20 de Mayo de 1902, en cuya fecha naci6 nuestra
y siempre ha de aparecer desnuda A los ojos del puc- Repfiblica, A tenor de la Orden Militar que lleva el
blo, como Frin6 ante sus jueces, para veneer por sus nfumero 181, de la series del afio citado: aqui no em-
propios m6ritos y no con las pompas del lenguaje, ni pez6 a regir la Constituci6n, ni tuvo efecto legal de
por el brillo de la ret6rica. ninguna clase, ni asumieron el mando las autoridades
Si quisi6ramos inyectar en el Animo un prejuicio, cubanas sino el 20 de Mayo (A la hora del meridia-
como todo lo que es artificioso, resbalaria sobre la su- no) del afio de 1902. Y aunque los decretos que se
perficie de este cuerpo legal sin entrar en su came, publicaron en Espafia no obligaban en Cuba el senior
y el sentido popular, avisado de antemano no le haria Hortsman habia revelado su prop6sito, por su libre
caso, matAndolo por la indiferencia y el general me- voluntad, de continuar siendo espafiol. De tal suerte
nosprecio. es asi, que habi6ndose publicado con fecha once de
Hemos tratado en instantes tempestuosos el caso Mayo de 1901, un Real Decreto que entire otros con-
del senior Hortsmann. Hoy, m6s apaciguados los Ani- ceptos, concedia un afio, a los naturales de los territo-
mos, aquietadas las aguas vuelven h su curso las cosas, rios cedidos 6 renunciados que quisieran recobrar la
debiendo examiner el punto bajo un aspect juridico. nacionalidad de origen, y en caso de estar en pose-
Quisiera tener la verbosidad, la f6cil argumenta- si6n de la Espafiola, el sefnor Hortsman no hizo uso
ci6n del senor Sarrain; le hemos visto ayer rebuscar de tal derecho, siendo cubano de nacimiento. Ese de-
preceptos que 61 maneja A diario y hasta traernos ar- creto venci6 el 11 de Mayo de 1902, y la Constituci6n
ticulos del C6digo Penal para demostrarnos lo que no empez6 A regir hasta eI de Mayo; es decir nueve
pretend en su discurso. He oido una frase feliz en dias despu6s de la fecha del vencimiendo del decreto.
la que se decia del sefor GonzAlez Sarrain, que re- Esto es tan seguro y cierto, tan claro como las aguas
presentaba en este asunto al acusador privado, como del mejor brillante: el 20 de Mayo de 1902, el senor
si lo que nos ocupnna fiurn In vista npiblin rd in ~ ip; Hortsmann continuaba siendo espafiol.


oral, y convirtieramos al senior Garcia Cafiizares en
President de un Tribunal togado, cual si esta Ca-
mara, amparadora de todos los derechos, y tomando
el hilo de las corrientes subterr6neas del pais, oyera
los latidos de la opinion, para saber cual es el sentir
popular. Y como lo que es just al fin prospera y se
practice, y lo que es nocivo se desvanece y se mareha,
nosotros vamos 6 probar que en verdad el senior Horts-
mann y Varona esta capacitado por nuestra Consti-
tuci6n, por la Ley supreme de la Repfiblica, para de-
sempefiar el cargo de Representante, que obtuvo en
los filtimos comicios.
El senior Hortsmann estaba en Espafia, era ciuda-
dano espafiol; en su oportunidad abandon 6 Madrid
y vino 6 la tierra native; aqui, ante el Juez correspon-
diente y cumpliendo los requisites de la Ley de 30 de
Octubre de 1902, hecha por nosotros mismos, renun-
ci6 la ciudadania extranjera, todo est6 perfectamen-
te demostrado. El es cubano; 6 implicaria inexcusa-
ble ignorancia en los funcionarios que desempefian
cargos judiciales, que sin haber llenado los tr6mites
indispensables, y sin estar dentro de las leyes, fuese el
senior Hortsman 6 sorprenderlos.
Tengamos present que no se trata de un barrio
rural apartado, ni de jueces legos, faltos de experien-
cia 6 de pericia, sino de la capital camagiieyana, don-
de hay Audiencia y unos cuantos jurisconsultos muy
distinguidos, y los que desempefian esas funciones
suelen ser Letrados de los mAs selectos de la localidad.
La segunda de las transitorias de la Constituci6n
no esti articulada, forma un solo precepto. De las


Y en esto concuerda perfectamente con el inciso
primero del articulo quinto de la Constittuci6n. "Son
cubanos por nacimiento: 1." Los nacidos dentro 6 fue-
ra del territorio de la Repfiblica, de padres cubanos."
Es un caso indudable, ajeno A toda pol6mica, que
el senior Enrique Hortsmann y Varona, no solamen-
te es hijo de padres cubanos, sino nacido en territorio
de Cuba
Dice el articulo cuarto: "La condici6n de cubano
se adquiere por nacimiento 6 por naturalizaci6n". Y
el senior Sarrain, abogado muy astuto y ocasiones algo
sofistico, queria establecer distingos entire "ciudada-
nia" y "condici6n", trazAndonos dos lines parale-
las que jams se encontraran.
Y decia, fij6os bien, sefiores Representantes, que se
Shabla de ciudadania, cuando en la Constituci6n existed
otro articulo, el octavo, que establece la manera de
recobrar la condici6n de cubano.
Y el senior Sarrain sabe perfectamente que esto no
es una discusi6n escol6stica, mAs propia de una acade-
mia teol6gica, sino un debate para la recta y leal in-
terpretaci6n de concepts que encajan en nuestro
C6digo fundamental, y consagra la jurisprudencia
parlamentaria de todos los paises en que hay Poder
legislative.
"La condici6n de cubano se pierde por adquirir
ciudadania extranjera". Este es el caso del senior
Hortsmann, que era espafiol antes que en Cuba pu-
diera dictarse esa disposici6n, y 6 pesar de que nues-
tro distinguido compafiero el senior Govin me hace
signos negatives, con sonrisa entire ir6nica y afable...









DIAR'TO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAMARA DE REPRESENTANTES 3


(El senior Govin pronuncia unas palabras que fno
se le oyen).
No he tenido el gusto de oir lo que ha dicho el se-
fior Govin. Tambi6n se pierde la condici6n de cubano:
"Por aceptar empleo -i honors de otro Gobierno, sin
licencia del Senado." Ya esta probado que el senior
Hortsmann no podia renunciar lo que no tenia: era
espafiol porque vivia en Espafia, y alli desempefiaba
un destiny retribuido, obtenido por oposici6n.
Muchos afios despues de estar 61 disfrutando de su
sueldo, se promulg6 en Cuba la Constituci6n.
Se deduce de las propias palabras del senior Sarrain
que aqui en todas parties, como particular y Repre-
sentante tiene tanta autoridad como el que mas para
que sus opinions sean oldas y respetadas, que cree
ahora necesario acudir al testimonio ajeno para que,
cual piedra que se lanza en las tranquilas aguas de un
lago, conturbe a esta mayoria el informed emitido por
los sefiores Mendez Capote y Ricardo Dolz, esclareci-
dos Senadores y letrados, Jefes del partido Moderado,
en que expresan su criterio respect de cierto asunto;
y se ha querido hacer career que el del senior Horts-
mann es un caso politico id6ntico, hasta exactamente
igual; pero nosotros sostenemos que de conocer bien
el de la Chmara, opinaran que es completamente dis-
tinto y en absolute contrario.
El senior Serrano, en el aio 1896, como todos noso-
tros, era sfbdito de la Monarquia espafiola, con resi-
dencia en la Habana 6 en Valladolid. El se fu6 a M&-
xico, huyendo de las inclemencias de la guerra, y alli
acept6, sin permiso del Gobierno espafiol, un destino
del Gobierno mexicano; y se qued6 sin ser, ni cubano,
ni espailol, ni mexicano; es decir, sin nacionalidad.
El senior Hortsmann era espafol, y cuando vino
tuvo que hacer expresa y solemne renuncia de la ciu-
dadania espafiola, porque era un requisite que tenia
que llenar previamente; y sobre todo, porque asi lo
exigian la Ley de 30 de Octubre de 1902, y la segunda
de las Disposiciones Transitorias de nuestra Consti-
tuci6n.
Hay otros paises en que al tratarse del modo como
se pierde la nacionalidad, se consignan varias circuns-
tancias. En el Brasil, por ejemplo, s6lo se ~nencionan
dos: "adquirir la ciudadania extranjera" 6 "por
admitir empleos sin licencia del Senado". En Espa-
fia, lo mismo; pero en el articulo 20 del C6digo Civil
se agrega una tercera causal: "Por entrar al servicio
de las armas de una potencia extranjera, sin la real
licencia."'
No hay ninguna naci6n (fuera de Cuba) donde se
encuentre el cuarto motive del articulo s6ptimo de
nuestra Constituci6n: "Por residir el cubano natura-
lizado cinco afios continuados en el pais de su naci-
miento, A no ser por raz6n de empleo 6 comisi6n del
Gobierno de la Repfiblica."
Mas liberal es Alemania, segfin el articulo 41 de
la Ley de Inaroducci6n al C6digo Civil, que rige en el
Imperio Germdnico desde primero de Enero de 1900.
En esta material, ningfin pais aventaja & Alemania,
cuya legislaci6n es admirable.
Pero a aquella alusi6n 6 imagen del arbol sacudi-
do, puede aplicirsele la ley de gravitaci6n natural
que sobre las cosas y las almas ejerce la tierra donde
uno ha nacido. Hay pais, como Venezuela, donde no
se pierde jams la nacionalidad, aunque se hayan
aceptado honorss y empleos de otros Gobiernos, sin
permiso del propio, porque en dicha Repiblica esti-
man que la bandera sigue al venezolano aun contra
su voluntad, hasta en el caso monstruoso de que hi-
ciera armas contra su propia naci6n. En los Estados


Unidos ha sucedido recientemente, que un natural de
Atlanta, que habia vivido cuarenta afios en Europa,
dedicAndose al comercio, perdiendo casi el habla na-
tiva, al volver a su tierra, por el solo hecho de pisar-
la, al entrar en un litigio por cuestiones de bienes
races, el Tribunal de Georgia lo consider y lo am-
par6 como ciudadano americano.
Inglaterra es tan generosa, que cualquiera que ha-
ya sido la actitud de sus hijos, siempre sigue consi-
der6ndolos ingleses, y por lo tanto, creyendo que se
encuentra en el deber de protegerlos. Esto es grande,
es hermoso, aunque en nuestro estrecho criterio de
colonos parezca absurdo; pero como alli se tiene un
concept m6s acabado y perfect de la ciudadania,
no se asombra nadie de esas cosas.
Pero quer6is conocer un caso tipico, elocuente,
acontecido hace poco? No ya del senior Hortsman, na-
cido en la Capital de la Repfiblica, en la Habana,
donde pas6 los primeros afios de la vida, y de donde
march cuando le empezaba 6 salir el bozo, trasla-
dAndose a Madrid, lugar en el que permaneci6 14 6
15 afios. Se trata de un nacido fuera de Cuba, en Es-
pafia, y que jamAs ha estado en America: del hijo de
Narciso L6pez y de una hermana del Conde de Pozos
Dulces.
En el "Boletin Oficial" que public mensualmente
nuestro Secretaria de Estado y Justicia, fecha 13 de
Mayo de 1904, ya veis que no puede ser mas pr6xima,
se eneuentra lo siguiente: "Sobre nacionalidad de un
"nacido en el extranjero, de madre cubana.-A con-
"sulta del senior Encargo de Negocios "ad interin"
"de la Repfiblica, en Paris, relative A si el senior Nar-
"ciso L6pez y Frias, nacido en Madrid, hijo del Ge-
"neral Narciso L6pez y de una hermana del Conde de
"Pozos Dulees, naturales, respectivamente de Vene-
"zuela y de la Habana, y resident desde hace mas de
"treinta afios en Paris, tiene algfin medio de adqui-
"rir la nacionalidad cubana que no sea el inciso ter-
"cero del articulo sexto de la Constituci6n, se le dijo
"que, A juicio de esta Secretaria, el referido senior
"L6pez y Frias se hall comprendido en la segunda
"de las Disposiciones Transitorias de la Constitu-
"ci6n, por ser hijo de una natural de Cuba, y puede,
"en su consecuencia, gozar de la expresada naciona-
"lidad, haciendo ante cualquier encargado del Re-
"gistro Civil de la Repuiblica, con los requisites y
"formalidades que previene la Ley de 30 de Octubre
"de 1902, su declaraci6n de opci6n por dicha nacio-
"nalidad y renuncia de la extranjera correspon-
diente."
SR. GONZALEZ SARRAIN: Estamos de acuerdo con
eso.
SR. ALFREDO BETANCOURT: Porque no se trata de
un pretendiente est6is de de acuerdo conmigo. iAh!
si al hijo del General Narciso L6pez se le hubiera ocu-
rrido venir A disputaros un acta de Representante, y
sobre todo si os hubiera vencido en Camagiiey, ya no
pensariais de la misma manera.
SR. GONZALEZ SARRAIN: Si hubiera desempefiado
en cualquier lugar un puesto pfiblico, debiera haber
dicho el senior Betancourt.
SR. ALFREDO BETANCOURT: No se ha hecho consi-
deraci6n de eso, porque cuando empez6 A regir la
Constituci6n, los que desempefiaban determinados
puestos no sabian si en ellos podian continuar 6 no; y
el caso especial del senior Hortsmann estA perfecta-
mente analizado. Aqui estamos frente A un problema
que tiene un aspect moral, por un lado, y que es por
el otro esencialmente politico. En cuanto 6 6ste, creo
haberlo desvanecido, sin que hayamos sentido esas








4 DIARIIO DE SESIONEIS DEL CONGRESO.-CAMARA DE REPRESENTANTEIS


grandes inquieudes y melancolias cercanas A la de-
presi6n, que en ciertos instantes agitan A los parti-
dos. La CAmara, convencida de la justificaci6n del
senior Hortsmann y de su capacidad, otorgarA su
aprobaci6n, merced A vuestros votos, y atemper6ndose
A la Constituci6n y 6 las demAs leyes. Y por lo que
atafie A la urdimbre patri6tica de la cuesti6n, recorde-
mos la frase de Lord Beasconfield 6 Disraeli: "La his-
toria de una naci6n es la historic de su juventud. Esta
es la depositaria de la libertad." Y repitiendo un ver-
so de Calder6n: "Al cuerpo lo viste el oro, pero al
al alma la nobleza", dando un intense ejemplo de ci-
vismo, abramos al senior Hortsmann las puertas de
la CAmara, y que junto con 61 entren las mas altas
esperanzas por las avenidas inmensas del coraz6n cu-
bano. He dicho.
(Aplausos. Muy bien, muy bien).
SR. PRESIDENT (GARCiA CARIZARES) : Tiene la pa-
labra, para rectificar, el seflor Sarrain.
SR. GONZALEZ SARRAIN: Sefiores Representantes
yo me veo obligado, bajo el pretexto reglamentario de
una rectificaci6n, A hacer uso de la palabra, porque
yo necesito corresponder A las frases carifosas que,
llegadas al uiltimo limited de las exageraciones de cor-
tesania social, en la uiltima tarde, me dirigiera mi
compafiero el senior Betancourt. Yo no puedo, yo no
tengo palabras con qu6 responder A esas frases; me
parece que las mas sinceras, que las mAs elocuentes
en este caso, son las siguientes: Muchas gracias, se-
for Betancourt.
Pero yo necesito A la vez rectificar algo de lo muy
poco, cr6alo el senior Betancourt, de lo muy poco que
ha dicho tratandose de problema juridico tan grave,
tan trascendental, como el que se present A nuestra
consideraci6n y que debe ser objeto final de nuestra
resoluci6n. Porque en realidad de verdad,--y esto no
significa desmerecer en un Apice las buenas condicio-
nes intelectuales y de cultural del senior Betancourt,
sino much en cuanto A la situaci6n political y juri-
dica que en estos moments el senior Betancourt re-
presenta,-no ha tocado ni de cerca ni de lejos, el
problema juridico aqui debatido.
Decia el senior Betancourt que el elsefior Sarrain,
si se sentia por un moment japon6s y marchaba A
combatir por las armas japonesas, 61 necesitaria de la
autorizaci6n del Senado cubano. Y yo tengo que de-
cirle al senior Betancourt que jamAs. me sentir6 japo-
n6s, sino que me sentir6 lo que soy, como el senior
Betancourt, siempre se sentirA lo que es: Betancourt,
y nada mAs que Betancourt.
(Risas y aplausos).
Me interest, sefiores Representantes, la rectifica-
ci6n de un hecho que, en su forma elocuente, ha tra-
tado de desvirtuar mi queridisimo amigo y compafero
el senior Betancourt y Manduley.
El afirmaba que yo habia construido un monumen-
to 6 algo asi, de aspect marm6reo, aunque de mate-
rial de arcilla; 61 quiso, A su vez, construir, yo no s6
con qub material, un fantasma para impresionar con
61 los corazones bondadosos y sentimentales de esta
CAmara de Representantes; porque A mi conduct en
el curso del debate, porque A mi alejamiento cons-
ciente, decidido y voluntario de apartar de esta dis-
cusi6n, de este debate, todo lo que fuera individual,
como lo que fuera personal y pudiera influir poco 6
much en la calificaci6n political, en el juicio patri6ti-
co, que pudiera formarse de los actos del senior Horts-
mann, el senior Betancourt ha contestado de manera
tan apasionada, de manera tan violenta,-que ha te-
nido que afirmar hoy, que los apasionamientos ha-


bian venido otra vez A su cauce, y que se habian apa-
ciguado las aguas del lago moderado,- si no empe-
quefieciendo este debate, que 61 no es capaz de empe-
quefiecerlo, tratando de hacer ver, A aquellos que no
hubieran presenciado este debate con todos sus deta-
lles, que no hubieran venido aqui, que el problema
fuE planteado por mi en forma distinta A la que en
realidad lo he planteado.
Yo no he dicho, ni he querido decir, ni he querido
afirmar, ni siquiera indirectamente, nada que se re-
fiera A la conduct del senior Hortsmann; sab6is por
qu6? porque si yo tengo un juicio formado respect
A ello, me lo he reservado por respeto a todos, por res-
peto A la conveniencia, al pais, A todos nuestros ante-
cedentes politicos, por respeto A las circunstancias, A
las condiciones que todos debemos reunir, alejandonos
de todo aquello que signifique pasi6n, y no haciendo
degenerar este debate en luchas pequefias de mez-
quindades political.
El senior Betancourt Manduley, tratando de refu-
tar, tratando de veneer A un enemigo que no le ha
presentado combat, se proponia aqui enaltecer la
figure de mi amigo muy estimado, el senior Enrique
Hortsmann y Varona.
Pero como las pasiones, aunque sean las del com-
pafierismo, resultan siempre exageradas, el panegi-
rico hecho por el senior Betancourt, result de tal mo-
do peligroso, lo mismo para el senior Enrique Horts-
mann y Varona que para aquellos que siempre le he-
mos tenido en un alto concept moral, para aquellos
que hemos admirado su virtud privada y que nos pa-
recia verlo empafiado con ciertas sombras, cuando se
nos describia al hombre que realizaba ciertos actos
politicos en el reino de una monarquia, A ]a cual es-
taba prestando servicios, y de la cual recibia una re-
tribuci6n como consecuencia de los cargos que de-
sempefiaba.
A esto conducia la exageraci6n del senior Betan-
court, que yo no quiero tocar, ni por un moment mas,
ni siquiera ligeramente; pero necesito hacerme cargo
de un hecho A que se referia el senior Betaneourt, que
aunque sea de caricter personal, 61 significa para ex-
plicar con la claridad de la luz meridiana, la distin-
ei6n juridical que yo he establecido, en el caso de 1
p6rdida de la ciudadania cubana, segun el inciso pri-
mero del articulo sexto de la Constituci6n, easo en
que Se encuentra el senior Enrique Hortsmann y Va-
rona.
El senior Betancourt, abusando, si mi amigo me per-
mite esta frase, abusando de los efectos de su poten-
tisima elocuencia, tratando de impresionar los m6viles
generosos de los corazones cubanos, recordando A hom-
bres prestigiosos nacidos en esta tierra, decia: iAh!
sera possible que nosotros cerremos estas puertas,-
que por una exageraci6n ret6rica, decia el senior Ba-
tancourt, que eran puertas de brillantes las de esta
CAmara,-sera possible, que hombres que han hecho
c6lebre el nombre cubano, por sus virtudes, mAs que
por sus virtudes, por su talent, por su ilustraci6n,
y por su vastisima cultural: los Labra, los AlbarrAn,
especialmente el eminent facultativo Albarran; serA
possible que vengan A esta tierra y que nositros les ce-
rremos las puertas y nos crucemos de brazos para no
aprovecharnos de su cultural, de su inteligencia, de
su voluntad, de su juicio en favor de los gravisimos
problems de la patria cubana? iAh! no, senior Be-
tancourt, no hemos pensado semejante cosa, no hemos
querido semejante cosa, no hemos hecho semejante
afirmaci6n, diferencia enorme, no ya en el terreno de
la political, A la cual no quiero descender, en el terre-








DIARIO DE SESIONES DEL' CONGRESO.-CAMARA DE REPRESENTANTES


no juridico, por mAs que respond A los hechos de la
pasi6n, el parang6n entire el senior Albarran y el senior
Enri.ui.i Hortsmann y Varona. Aqu6l es un ciudada-
no extranjero que se aeoge A los beneficios que le otor-
ga el articulo 8 de la Constituci6n vigente, y que se
acoge para volver A este pais, al derecho que las leyes
vigentes le otorgan. & Sabe el senior Betaneourt cua-
]es? Los que determine y estan contenidos en el ar-
ticulo 20 del C6digo Civil.
El caso del senior Enrique Hortsmann y Varona es
completamente distinto, diametralmente opuesto, por-
que significa la p6rdida de la ciudadania, efectos de
actos realizados en servicio de un Gobierno extranje-
ro; A 61 tampoco se le cierran las puertas nativas,
sino que la Constituci6n dice que han de abrirse con
much cuidado, con las garantias necesarias, exigidas
por la ley vigente, por los preceptos del articulo 23
del C6digo Civil.
Otra afirmaci6n del senior Betancourt. El declara-
ba, para deducir que se trataba exclusivamente de la
capacidad del. senior Hortsmann, que nosotros no ha-
biamos hablado del acta de 6ste, que nosotros no ha-
blamos dicho ni una palabra acerca de este particu-
lar; mas ain, que nosotros habiamos consentido en
su proclamaci6n. Yo estoy seguro de que si el senior
Betancourt afirma esto, lo hace inconscientemente, en
el calor de su brillantisima improvisaci6n; porque yo
puedo asegurar al senior Betaneourt que si no he tra-
tado de ese particular, spor qu6? porque no queria
que ustedes, que mis adversaries politicos, creyesen
qlu.i yo trataba de alargar innecesariamente esta se-
i(.n, por mAs dias, que los consumidos, trayendo aqui
todos los datos, todos los antecedentes, todos los docu-
mentos que explican una frase que yo hice en mi dis-
curso, y que es la sintesis de mi opini6n,-que es la
opini6n de los liberals nacionales, que es la opinion
de la mayoria, de la inmensa mayoria del pais-acer-
ca de ese particular que se refiere A que, con la en-
trada del senior Hortsmann en esta Camara, se co-
metia uno de esos actos que son la mayor usurpaci6n
que puede hacerse en perjuicio de aquellos que real-
mente han sido electos por el pueblo cubano.
Qu6, I quire el senior Betancourt que discutamos es-
to? Quiere que esto entire como element del debate?
SQuiere el senior Betancourt que repitamos lo que ya
sabe todo el mundo, que el senior Enrique Hortsmann
y Varona, legal, serena, juiciosa y honradamente no
es Representante por la provincia de Camagiey en
las CAmaras cubanas? iQu6 ha de quererlo el! senior
Betancourt!..
SR.. PRESIDENT (GARCIA CANIZARES): Me permi-
te el senior Sarrain?
Si. GONZALEZ SARRAIN: Con much gusto.
'SR. PRESIDENT (GARCIA CARIZARES) : Oyendo ha-
blar al z,.iil:r Sarrain, he olvidado que hay un articu-
lo, el 130 del Reglamento, que indica que ninguna
rectificaci6n podrA exceder de diez minutes, y hace ya
cerca de quince que el senior Sarrain estA hablando.
Yo desearia que la CAmara, si no lo tiene A mal, le
concediera al senior Sarrain algunos minutes mAs pa-
ia que pueda terminar; pero no acordandolo la CA-
mara, yo no puedo atreverme A faltar al articulo 130
del Reglamento. Acuerda la Camara concederle al
senior Sarrain el tiempo necesario para que termine?
(Acordado).
Puede continuar el senior Sarrain.
SR. GoNZALEZ SARRAfN: Gracias A la CAmara. Yo
ei realidad no recordaba el articulo del Reglamento,
por una poderosa raz6n, porque yo no puedo recorder,
en mi ignorancia, todos los preceptos que estAn irm-


press en este Reglamento; pero yo si tenia present
un acuerdo de la CAmara, reformando, en realidad,
algfin precepto reglamentario existente, para que se:
dejase en complete libertad A los Representantes al
rectificar en la forma y en el tiempo que tuviesen por
convenience; pero yo tengo que agradecer al Presi-
dente y A la CAmara por su bondad, que me eximen:
del tiempo marcado, y de hacerme eumplir religiosa.
mente los preceptos reglamentarios que 61 ha enten-
dido y puede entender bien, que esta vigente, y ha
buscado la formula de que la CAmara acordase am-
pliar por un pequefio tiempo, aquel que reglamental
riamente se me concede para hacer uso de la palabra.
En tal virtud, yo no voy A abusar de ustedes, y voy
A terminar muy pronto.
Pero A mi me interest, no por convencimiento per-
sonal, llamar la atenci6n de todos ustedes, sobre este
hecho, A mi juicio, de la mayor importancia. El senior
Betancourt y Manduley, A pesar de sus girandvs ja-
lentos, A pesar de su vastisima cultural, A pesar de
sus grandes condiciones profesionales, A pesar de su
gran prActica en estos asuntos, mas 6 menos bien 11a-
mados de acusaci6n y defense, puedo asegurar, rom-
piendo con todas las lecciones de la modestia, que no
ha podido, que no ha querido, supongo yo, contestar
A los arguments que constituyen la esencia de mi
discurso; porque habr6is visto vosotros, que yo me he
cuidado much de no hacer ninguna afirmaci6n, sin
haber afiadido en seguida la demostraci6n de ella.
Yo he demostrado por qu6 la disposici6n segunda
transitoria, no es aplicable al senior Hortsmann, por.
su causa, por su raz6n; por el m6vil en que se inspi-
raron los legisladores; por su carActer de garantia:
porque el senior Hortsmann no ha podido, con arreglo
A lo preceptuado en ella y A la Ley de 20 de Octubre.
de 1902, adquirir la nacionalidad cubana; y porque
si fuera la interpretaci6n contraria A la mia la ver-
dadera, seria una falta de previsi6n, por part de los
legisladores, y hasta un absurdo.
Y yo todavia estoy esperando A que se me contest,
yo estoy esperando A que el senior Betancourt me de-
muestre hasta la evidencia, que mi razonamiento no
lo era, que era un err6neo argument, que estaba
equivocado. No, I Qu6 ha dicho el senior Betancourt
respect A lo que yo sustentaba, sino repetir lo que se
decia en el dictamen de la mayoria de la Comisi6n
de Actas 6 Incompatibilidades, esto es, que la dispo-
sici6n transitoria, dice que los naturales 6 hijos de na-
turales, si en ese moment eran extranjeros, podian
venir A este pais renunciando expresamente la ciu-
dadania extranjera y hacerse desde luego cubanos?
No, senior Betancourt, esta no es la manera para
discutir, para debatir problems de esta naturaleza;
yo estoy esperando A que se contesten A estas pregun-
tas, A esta argumentaci6n y todavia abrigo la espe-
ranza de que el senior Oscar Fonts, que ha de consu-
mir el segundo turno en contra, darA respuesta 6 es-
tas preguntas mias.
Un solo punto, entire la multitud que yo habia se-
fialado, porque es cuesti6n de hecho, se ha afirmado
que yo, por medio de procedimientos habilidosos, he
tratado de impresionar A la mayoria moderada,-A la
cual se calificaba de lago, es decir, de agua sin co-
rriente, por el senior Betancourt,-con un caso pro-
cedente de la Comisi6n de Relaciones del Senado, y se
decia: pero el caso no es igual, es cosa completamen-
te distinta, y para que casi yo no insistiera en este
particular, se me trataba de ablandar el Animo en es-
te debate, diciendo con exagerada galanteria, que si
yo lo habia dicho era para impresionar, no porque








T)TARTO-T)P 5 RF!ZTONF', D1Tj CflONGREF4O.-VAAARA T)D ROPHPR1ENTANTFR


yo dejara de tener tanta 6 mas autoridad que los fir-
mantes de ese dictamen de la Comisi6n de Relaciones
del Senado.
I Que he de tener yo tal autoridad? Qu6 he de te-
ner yo cercana autoridad ? & Qub he de tener yo lejana
autoridad A la. de esos conspicuous y notabilisimos le-
trados! Pero me interest, para terminal esta rectifica-
ci6n, en obsequio de la brevedad, sefialar uua vez mas,
que el caso es igual, absolutamente igual al del se-
fior Enrique Hortsmann y Varona.
El senior Betancourt se detenia A sefalar las dife-
rencias que pudieran existir entire la conduct del
senior Hortsmann y la del senior Serrano, anteriores
A la promulgaci6n de la Constituci6n.
No, si este no es el caso, si este no es el punto que
resuelve la cuesti6n juridica. El caso es desde el mo-
mento, desde el instant en que se promulg6 la Cons-
tituci6n do la Repfiblica de Cuba.
Serrano en esos moments, en ese instant, era un
hombre que desempefiaba un puesto official, en una
nacionalidad extranjera: Hortsmann era un hombre
que desempefiaba un puesto official en una nacionali-
dad extranjera; despu6s de ese moment, Serrana era
un hombre que continue desempefiando un cargo ofi-
cial en una nacionalidad extranjera; despu6s de la
Constituci6n, Hortsmann fu6 un hombre que conti-
nu6 desempefiando un cargo en una nacionalidad ex-
tranjera; despu6s Serrano quiere decir que es cuba-
no; despul.s Hortsman quiere decir que es cubano; y
entonces, esos sefiores con quiere compartir en estos
moments la autoridad juridica mia el sefior Betan-
court, dicen lo que ya yo he leido y voy A repetir: al
promulgarse la Constituci6n vigente, no estaba en
condiciones de que se le estimara cubano, sino pura y
simplemente en actitud de recobrar esa condici6n, se-
gfin lo prescripto en el articulo octavo de dicho cuer-
po legal.
Y como las dos condiciones son id6nticas, y como
los dos casos son iguales, yo ahora, queriendo acep-
tar la autoridad juridica que quiere reconocerme el
senior Betancourt y Manduley, sostengo este dictamen
de los sefiores Dolz, M6ndez Capote y Bustamante,
diciendo respect del senior Hortsman, lo que decian
estos sefiores del senior Serrano. Al promulgarse la
Constituci6n vigente, no estaba en condiciones de
que se le estimara cubano, sino pura y simplemente
en actitud de recobrar esa condioi6n, segfin lo pres-
cripto en el articulo octavo de dicho cuerpo legal.
Porque lo inico que indica contra esto, sin haberse
aventurado A internarse en el argument, es que el
sefior Serrano en el moment de promulgarse la Cons-
tituci6n, no tenia nacionalidad.
Ah! crela el sefior Betancourt que nosotros nos
asombrabamos de eso!
i Qu habiamos de asombrarnos! De lo que si nos
asombramos es de las conseeuencias, que, si no hubie-
ra sido product de lo afirmado por el senior Betan-
court, yo me hubiera atrevido A calificar de absurdas,
porque Serrano, que para el senior Betancourt no te-
nia nacionalidad el dia que se promulg6 la Constitu-
ci6n, i ah! ese no puede venir aqui, ese tiene que
cumplir las condieiones del articulo octavo del C'ldi-
go de la Repfiblica. En cambio, Hortsmann que si te-
nia nacionalidad, que tenia en realidad una extranje-
ra,-que en realidad sigue si6ndolo,-si, para ese si;
para ese que tiene nacionalidad extranjera, todas las
puertas abiertas, vengan, por decirlo asi, A quitar de-
rechos legitimos, privativos en el orden intelectual,
mroal y material, A aquellos que tienen el derecho


de pedirlo, porque estAn en condiciones de ejercer
esos derechos.
Yyo voy A terminar recogiendo, para negarla, una
frase del Sr. Betancourt. Decia, al fin todo lo que es
popular se defiende y vence.
iAh! i y se referia con eso al caso de Hortsmann?
Si creyese realmente en eso, si el senior Betancourt
creyese que 41 estA defendindo algo qu es popular, si
el senior Betancourt se atreviese A que el veredicto
puiblico fuese el que afirmase de una manera definiti-
va esta cuesti6n, yo aseguro que, dada la prActica de
la vida que el senior Betancourt tiene, que dado su
conocimiento de nuestra existencia political, que dada
la intima relaci6n que 41 guard con el sentimiento
popular cubano, allA en el fondo de su alma estaria
clamando muy bajo, muy bajo, pero muy en6rgico,
que desde estos instantes, desde hace much tiempo
estaba derrotado, como esta derrotado, el senior Horts-
mann en la conciencia cubana.
SR. PRESIDENT (GARCiA CARFZARES): El befior
Mendoza Guerra tiene la palabra para consumer un
turno en contra del dictamen.
SR. OSCAR FONTS: Pido el turn el pro del dic-
tamen, despu6s que able el senior Mendoza Guerra.
SR. MENDOZA GUERRA: Sefiores Representantes:
Confieso francamente que jams he intervenido en de-
bate alguno, de los various en que me he creido obliga-
do A terciar en esta CAmara, I qu6 digo en esta CA-
mara ?; confieso, repito, que nunca hice uso de la pa-
labra encontrandome en condiciones tan excepciona-
les, tan dificiles como ahora. Sentia yo cierta repug-
nancia a emitir mi modest opinion en un asunto que
ya para el pais tiene la autoridad de cosa juzgada,
aunque aqui el juicio depend del fallo de una ma-
yoria circunstancialmente compact y disciplinada,
unida por el nexo efimero de las conveniencias de
determinadas coaliciones, A los pretensos razonamien-
tos de derecho aducidos por la mayoria de la Comi-
si6n de Actas 6 Incompatibilidades, en el dictamen
referente al acta del senior Enrique Hortsmann y Va-
rona. Necesito, ademAs, hacer la declaraci6n de que
no me he levantado A pedir la palabra por un deseo
propio, por un mandate express de mi voluntad, sino
apremiado por las indicaciones de una parte de la
prensa, que un dia y otro dia, desde que se anunci6
que iba A comenzar aqui esta deliberaci6n, ha insisti-
do en afirmar contra lo que yo ignoraba todavia:
"que el senior Mendoza Guerra consumiria un turno
en contra, para sostener que el senior Hortsmann no
tiene la capacidad legal necesaria para ser Represen-
tante del pueblo cubano". Y he dicho de una part
de la prensa de la Isla, porque si yo hubiera atendido
A las indicaciones de un diario importantisimo de
Camagiiey, "Las Dos Repfiblicas", que tiene grande
afinidades con mi manera de pensar y de sentir, yo no
hubiera abusado de vuestra benevolencia, como lo
efectfio en este instant, ya que ese peri6dico decia,
insistentemente, que el debate era completamente inf-
til, porque para una part de la CAmara,-y no
abundo ahora en el prejuicio-no era esta una cues-
ti6n legal, sino un asunto de parcialidad political. Yo
vengo, pues, con mi _presencia esta tarde en la mAs
alta tribune de la patria, A evidenciar que no creo tal
cosa, que no lo quiero suponer siquiera, porque me
place juzgaros, sefiores moderados, por mi propia
conciencia, por mi peculiar manera de ser; porque os
consider incapaces de controvertir los t6rminos de
la Ley escrita, en beneficio inmediato de un extrafio
A la naci6n, primero, de vuestro agregado politico,
despu6s, y en perjuicio evident, siempre, de los gran-








DIARBIO DE SESIONES DEL CONGRESSO .--:CAMARA DE REPRESENTANTES 7


des, de los sagrados, de los inmanentes intereses de ]a
Repiiblica.
Y para que sea mis embarazosa ]a situaci6n en que
me encuentro, hanme precedido en el uso de la pa-
labra en los dias anteriores, y aun en esta misma tar-
de, elocuentisimos oradores, de acentos brillantes y
persuasivos, jurisconsultos de competencia acredita-
da, asi en esta tribune parlamentaria, como en la
forense, hombres acostumbrados A manejar los e6di-
ces, que yo he hojeado alguna que otra vez, mas por
inclinaciones naturales del espiritu de investigaei6n
que caracteriza nuestra 6poca, que por solicitaciones
de mi profesi6n de periodista. Hago estas considera-
clones, aunque en ellas me detenga poco, porque es
tal el farrago de preceptos existentes en la legisla-
ci6n universal, tales las orientaciones, las modalida-
des del derecho en sus mfiltiples aplicaciones al desen-
volvimiento de las sociedades, tan complejo el studio,
que puede afirmarse que s61o llegan k tener verdade-
ra competencia para hablar de doctrinas tan diver-
sas, los togados, los profesionales, pudiendo los profa-
nos como yo, acaso por falsas, por err6neas aprecia-
ciones de concepts, de doctrinas, desdefiar un tanto
los procedimientos a que ajustan sus alegatos los le-
trados romanistas, casuisticos en su dial6ctica, apasio-
nados de la forma antigua, de los moldesclAsicos, rea-
cios, a entrar resueltamente en el amplio circuit en
que al present se van desarrollando las teorias mo-
dernas, preconizadas por los partidarios del derecho
positive. Verdad es que esta manera de juzgar yo A
los sectarios de ambas escuelas, tiene muchos adeptos,
y alguno, muy ilustre por cierto, ha llegado a afirmar,
haciendo un studio de las causes de la decadencia de
la nacionalidad espafiola, que para desgracia de la
region amiga, ella era romanista en su jurispruden-
cia y visigoda en su political, reuniendo asi-y conste
que no es mia la declaraci6n,- dos escuelas de super-
cheria clAsica, para embaucar a los profanos.
Afortunadamente, en Cuba, ninguna de las dos
fltimas anteriores citas tiene aplicaci6n por lo que
respect a nuestros letrados y i nuestros politicos.
Figurios, pues, cuBl no habrA sido mi sorpresa, al
observer que mientras mi querido amigo el senior Sa-
rrain, descartaba de su magistral discurso todad aque-
lla argumentaci6n que pudiera denominarse sofistica,
su ilustre contradictory, el senior Betancourt Mandu-
ley, en pleno desierto de 16gica, sin duda porque la
causa que mantiene es indefendible, se dedicaba d
plantear sofismas, habldndonos de asuntos ajenos al
debate, sali6ndose, como se dice vulgarmente por los
que no somos letrados con 61, por la tangente.
Aunque con brevedad, muy ligeramente, voy tam-
bi6n A intentar referirme al aspecto legal del asunto
que discutimos, por mas que el senior Sarrain, bien
puede asi pseverarse, ha agotado el tema. Hasta este
moment, no me siento suficientemente inclinado, a
pesar de las excitaciones elocuentes del senior Betan-
court, A ocuparme de las elecciones en Camagiiey, ni A
entrar de lleno en alegaciones de carter politico. Es-
to es puramente circunstancial; y como voy improvi-
sando mi discurso, A media que vayan pasando por
mi imaginaci6n las ideas, ir6 relacionando las que en
el moment preciso me parezcan dignas de emitir, y
acaso ulteriormente respond i las insinuaciones del
senior Betancourt, seducido por su procedimiento.
Hay algo que no es possible que silence, algo que no
puedo acallar, pues si k ello se me obligara, seria muy
grande la crueldad del Destino, y si voluntariamente
lo hiciera, me someteria sin explicaci6n, inconcebible-
mente, al suplicio de no deeir hoy en voz alta, lo que


al llegar & este recinto A diario, me digo a mi mismo,
con esa reflexi6n popularisima de lo que esta arraiga-
do en lo mas intimo de la conciencia, de lo que palpi-
ta en el alma, de lo que informa el sentimiento, de
lo que da vida h la convicci6n. Cuando yo vengo todos
los dias A esta Camara A compartir con vosotros las
nobles tareas de dictar leyes que hagan la felicidad
y la ventura de mi patria, j ah!, sefiores Represen-
tantes, yo siento entonces una nostalgia inmensa, la
de dos queridos compafieros, legitimos Representantes
del Camagiiey, que no veo en estos sitiales, aqui, a mi
izquierda, como antes; y ahora que cumpliendo mi
deber, impugno el acta del senior Enrique Hortsmann,
no puedo menos que exclamar, entristecido E indigna-
do: 1 Por qu6 el senior Hortsmann, ejercitando un de-
recho que fu6 deber imprescindible para otros, no fu6
Sl]a Asamblea de Jimaguayfi, A disputarle en buena
lid su acta al General Enrique Loinaz del Castillo?
(Aplausos. Varios seiores Represe:tantes: muy
bien, muy bien).
No estaria yo en el caso, no sentiria la necesidad
de pedir, si es que aqui el voto Ilega a tener mas fuer-
za que el sufragio de un pueblo, desgraciadamente,
que a semejanza de lo que indic6 Victor iHugo, des-
pu6s de haber perdido Francia la Alsacia y la Lore-
na, que estos puestos permanezcan sin ser ocupados,
hasta que no se sienten en ellos el senior Xiques y el
General Loinaz del Castillo, que son los que la sobe-
I rana voluntad del pueblo ha enviado A la CAmara pa-
ra que ostenten su representaci6n.
(Varios seiores Representantes: muy bien).
Agradezco, en nombre de la justicia, las sefiales de
asentimiento hechas por los sefiores Representantes
de uno y otro lado de la Camara.
No s6 si deba colocarme desde el primer moment,
junto al criterio sustentado por mi estimadisimo co-
rreligionario el senior Sarrain, con quien estoy com-
pletamente identificado, 6 si admitir como buenas las
manifestaciones hechas por el senior Betancourt, en
lo referente A ]a nacionalidad correspondiente al se-
fior Hortsmann en el moment de promulgarse en
Cuba la Constituci6n de la Repfiblica. Parece lo me-
jor, ya que no soy el tercero en intervenir en este de-
bate, aunque no como un tercero en discordia, sino
como un jurisperito A ]a fuerza que viene A tratar de
hacer luz para que no se oculte la verdad legal; pare-
ce bien, digo, que trate la cuesti6n bajo sus dos aspec-
tos, y que admita hipot6ticamente, s6lo asi, lo afirma-
do por el senior Betancourt: que el senior Hortsmann
y Varona, .antes y despu6s de promulgarse la Consti-
tuci6n de la Reptiblica era espafiol.
L Era eso lo que decia el senior Betancourt?
Sn. BETANCOURT: Estoy queriendo oir con el al-
ma al seflor Mendoza Guerra, y hay moments en que
no lo consigo.
SR. MENDOZA GUERRA: Entendi que en esos t6r-
minos habia planteado su tesis mi inteligente amigo.
Pues bien, sefiores Representantes, yo sostengo pre-
cisamente todo lo contrario. Hubo un instant en que
el senior Enrique Hortsmann y Varona, que aun ha-
biendo nacido en Cuba, como todos los dem4s hijos
del pais cuya soberania Espafia se veia obligada A re-
nunciar, antes de promulgarse la Constituci6n era
espafiol, es decir, sfibdito de la monarquia, fu6 cuba-
no, segin un precepto de nuestro C6digo fundamen-
tal, aunque tal condici6n no reclamara entonces para
si. Tal fu6 la decision, el mandate de los miembros
de la Convenci6n Constituyente, que con plenos po-
deres al efecto, comprendieron el caso del Sr. Horts-
mann en el articulo quinto de la Constituci6n, que en









8 DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAMARA DE REPRESENTANTES


su inciso primero previene, que son cubanos por na-
cimiento, los nacidos, dentro 6 fuera de Cuba, de pa-
dres cubanos. AdelAntandose A este orden de razo-
namientos, alguien, que no necesito nombrar ahora,
decia: y ese instant en que el sefor Hortsman fu6
cubano, 1,qu6 extension tiene, cuAndo finaliza? Y yo
ahora, sin vacilaciones de ninguna especie, respond
A semejante interpelaci6n: para los cubanos que que-
rian seguir enalteci6ndose con ostentar la nacionali-
dad correspondiente al territorio en que les cupo la
suerte de nacer, ese instant comenz6, cuando al es-
tampido de los cafiones, al promulgarse la Constitu-
ci6n, se anunciaba que los que hasta entonces habian
sido, rebeldes 6 no, espafioles, ya tenian una patria,
ya podian legalmente llamarse cubanos, y que ya la
tierra de sus grandes afectos les pertenecia para siem-
pre, A menos que abjurasen de ella, como el senior
Horstmann lo hizo, despu6s, con el hecho de desem-
pefiar sin permiso del Senado de Cuba, un destiny
del Gobierno de Espafia, ]a patria de su adopci6n.
Si se pretendiera que yo fijara matemAticamente la
extension del tiempo durante el cual afirmo que el
senior Hortsmann fu6 cubano, como antes dije, al pro-
mulgarse nuestra Ley fundamental, diria que se apli-
cara como media el punto matematico, sin longitud,
latitud ni profundidad, pero que sin embargo existed.
Sosti6nese en el dictamen de la mayoria de la Co-
misi6n de Actas 6 Incompatibilidades, que para recu-
perar la nacionalidad, perdida por el senior Horts-
mann despu6s del 20 de Mayo, con criterio sugerido
acaso por el mismo senior Hortsmann, que, abogado
al fin, no habia de dejar de serlo en su pleito, perdido
en primer y finica instancia, ante la conciencia ge-
neral del pais, tenia la via expedita que le sefiala la
segunda de las disposiciones transitorias de la Consti-
tuci6n; y esa disposici6n transitoria, que fu6 dictada
para otros casos, si que tiene la cualidad de perma-
nente, segin se deduce del criterio de la mayoria
de la Comisi6n, cuando todavia puede aplicarse al
senior Hortsman, en los moments en que se efectua la
primer renovaci6n parcial de la CAmara de Re-
presentantes!
Pero no es asi, sefiores Representantes: A ese pre-
cepto transitorio de la Constituci6n, debieron ajus-
tarse otros nacidos en Cuba, que no habian pasado A
ser ciudadanos de algin otro Estado extranjero, en
la fecha, en la forma y por los motives del que aqui
estamos impugnando su acta en estos moments, por-
que entendemos, segin lo afirmado, que no reune la
capacidad legal para ocupar un asiento en la CAmara
de Representantes.
Ya lo decia, muy elocuentemente, el senior Sarrain:
La segunda de las disposiciones transitorias de la
Constituci6n, no fu6 dictada para los cubanos que se
habian hecho espafioles; la transitoria se dict6, pre-
cisamente, para los cubanos que habian cambiado de
nacionalidad, para no ser espaiioles.
Observo que algunos sefiores Representantes que
formaron part de la Convenci6n Constituyente, ha-
cen signos de afirmaci6n A las ideas que acabo de ex-
poner; lo que indica que nuestro criterio es el verda-
dero, ya que esos sefiores que no militan en mi par-
tido y formaron parte de aquella Asamblea, dando
autoridad A nuestras palabras, las corroboran, como
votos de mayor excepci6n.
Pero aun admitiendo como buena la teoria con-
traria A la que expongo, y considerando los funda-
-mentos del problema, tales y como los plantea el dic-
tamen de la mayoria de la Comisi6n, no puede recu-
perar tampoco el senior Hortsmann su condici6n de


cubano, perdida voluntariamente, por los tramites
por 61 empleados y que se pretenden legitimar ahora,
solicitando el voto de la mayoria de esta CAmara en
pro de un acto que reviste todos los caracteres de la
mAs manifiesta de las ilegalidades.
Si los Conveneionales le hubieran dado A la base
segunda el alcance que ahora quieren concederle los
miembros de la mayoria de la Comisi6n, que defien-
den el dictamen que estamos combatiendo, segura-
mente, sefiores Representantes, podiamos llegar A
convenir todos, en que los miembros de ]a Convenci6n
Constituyente, se habian olvidado por complete, de
lo convenido en el Tratado de Paris, y hasta de reso-
luciones dictadas con posterioridad A la fecha de
aquellas estipulaciones.
En el articulo noveno del Tratado, se determine
que los sfibditos espafioles residents en el territorio,
cuya soberania Espafia renunciaba 6 cedia, en el caso
de permanecer en el territorio renunciado 6 cedido,
podrian conservar la nacionalidad espafiola, haciendo
ante una oficina de Registro, dentro de un afio des-
pu6s del cambio de ratificaciones del Tratado, una de-
claraci6n de su prop6sito de conservar dicha nacio-
nalidad: A falta de esta declaraci6n, se consider que
han renunciado aquella nacionalidad y adoptado la
del territorio en el cual resident. Dedficese de la ju-
risprudencia establecida en el articulo citado, que
igual procedimiento,-inobservado por el Sr. Horts-
mann-habian de seguir en Espafia los nacidos en
Cuba que desearan no renunciar A su nacionalidad,
en virtud de lo que pudi6ramos denominar un con-
venio 6 pacto tAcito de Derecho Internacional.
Concordando con lo preceptuado en el articulo no-
veno del Tratado de Paris, en Espafia se dicta un
Real Decreto, con fecha 11 de Mayo de 1901, fecha
tambi6n en que se establecieron los Registros en Cuba,
dando el plazo de un afio A los que se hallaban en el
caso del senior Hortsmann, para que, mediante deter-
minadas formalidades, pudieran recuperar la nacio-
nalidad eubana, perdida ya por el senior Hortsmann y
Varona, que era entonces, es innegable, de hecho y
de derecho, un sfibdito espafol. El senior Hortsmann
deja transcurrir ese plazo, continue empleado en el
Consejo de Estado, y por una excepei6n de dere-
cho que no ha tenido aplicaci6n para ninguna otra
persona que se encontrara en la misma situaci6n, se
pretend ahora convertirlo en cubano, cuando no ha
puesto en prActica, cual debia, si hubiera pretendido
serlo, los procedimientos ordenados en el Real De-
creto de 11 de Mayo, que no es otra cosa que una
Ley adjetiva, originada por lo convenido en el Tra-
tado de Paris.
Supongamos por un moment que el senior Horts-
mann hubiera ingresado al servicio del Rey, sentando
plaza de soldado, en vez de estar A su servicio en el
ramo de la Administraci6n en que, por raz6n de su
carrera, se encontraba funcionando. Yo pregunto A
los sefiores de la CAmara: Admitida la suposici6n,
podia el senior Hortsmann, s61o con pedir una licen-
cia mAs 6 menos limitada, haber venido A la Isla de
Cuba, y con el simple hecho de manifestar ante un
Juez su resoluci6n de adoptar la ciudadania cubana,
excluirse de la condici6n de desertor, y no tendria
Espafia derecho A reclamarlo por la via DiplomAti-
ca? Aunque no existed auin el Tratado de Extradicci6n,
y 6ste nunca alcanzaria A los comprendidos en el
ejemplo, 61 es el propio para hacer resaltar la situa-
ci6n de derecho en que se encuentra el senior Horts-
mann.
Hay otro easo similar, y pensando en 61, interrogo








DIARO ThDE qR.STOVJER, Tl) (ONCGRERO.- CAMERA DhE REPRESENTATIVES 9


a la CAmara: & Un cubano, que se encontrara gestio-
nando el 20 de Mayo, 6 despues de esta fecha, carta de
nacionalidad en otro pais, una vez obtenida, podria
recuperar la condici6n de cubano, con arreglo a lo
que se dispone en la segunda de las Disposiciones
Transitorias de la Constituci6n? iAh!, sefiores Re-
presentantes, no, en manera alguna, no es ese el pro-
cedimiento.
El senior Enrique Hortsman y Varona, no puede
hacer gala de la nacionalidad cubana, como propia,
mientras no se ajuste a lo preceptuado en los articu-
los 21 y 23 del C6digo Civil, vigente en Cuba, y A
la Ley de Extranjeria, que tampoco ha sido dero-
gada expresamente para el asunto sometido a la con-
sideraci6n de la Camara.
Ciertamente, sefiores Representantes, el problema
que nos ocupa, se consider de suma importancia en
todos los paises civilizados; pero en el nuestro, que ha
tenido que someterse al viacrucis de dos grandes re-
voluciones para obtener su independencia, que tuvo
que soportar la intervenci6n de una potencia extran-
jera, antes de consagrar en la realidad su soberania,
entrafia ain mayor gravedad, es m6s important, por
su trascendencia, porque aqui hay que tener siempre
en cuenta, que la imprevisi6n puede ser factor oca-
sional de fatales, de incalculables consecuencias.
Yo no olvido-i qu6 he de olvidar!-que en fecha
relativamente remote, el afio 49, un ilustre hijo de
esta tierra, un bayamBs a quien muchos cubanos y ex-
tranjeros discernieron el dictado de profeta, hablando
de las posibilidades de una guerra entire Cuba y Es-
pafia, se expresaba de este modo:-creo que la natu-
ral perspicacia de los sefiores Representantes, les
habrA hecho suponer que me refiero al senior Jos6
Antonio Saco, que decia repito: "Si en Cuba esta-
lla una revoluci6n para independizarse de la sobera-
nia espafiola, de intento-fijhos bien en la importan-
cia de los vocablos-i de intent! se complicar6hn las
causes para una intervenci6n armada de los Estados
Unidos". "Espafia y Cuba echarAn mano de todos los
recursos de que puedan disponer para defenders, y
el resultado de la contienda no ser6 otro, sino este:
para los cubanos la ruina, para los extranjeros el
provecho y para Espafia la vergiienza de su expul-
si6n de AmBrica". Conste que repito las frases de
Jose Antonio Saco, que fueron dichas tal y como la
C6mara las acaba de oir de mis labios, que a no ser
como cita, no las hubiera vertido, por lo qu6, despu6s
de realizado el hecho el hecho, pudieran tener de mor-
tificantes para Espafia.
SR. ALFREDO BETANCOURT: jMe permit el senior
Mendoza Guerra dirigirle un ruego a la Presidencia?
SR.. MENDOZA GUERRA: Con much gusto.
SR. ALFREDO BETANCOURT: Va a expirar la hora
reglamentaria, y propongo a mis compafieros que pro-
rroguen esta sesi6n hasta las seis de la tarde.
SR. GONZALO PkREZ: Yo deseo hacer algunas ma-
nifestaciones. Yo le ruego al senior Betancourt que
no insist en que se prorrogue la sesi6n hasta las seis
de la tarde, porque el senior Mendoza Guerra no ha
de terminar en esta sesi6n, y porque, ademis, toda-
via falta un turno. No veo, pues, la necesidad de esta
Sfestinaci6n, de esta precision, cuando podemos termi-
nar y terminaremos este asunto el s6bado, con la mis-
ma seriedad con que se ha venido tratando. No veo la
necesidad de que salgamos de aqui A las seis de la
tarde.
SR. ALFREDO BETANCOURT: Yo insist, senior Pre-
sidente, en que se prorrogue la Sesi6n hasta las seis,
y que despu6s, continue el s6bado.


SR. MENDOZA GUERRA: Yo quiero dirigir un rue-
go a la Camara, antes de que apruebe la pr6rroga de
la sesi6n. Debo manifestar que estoy delicado de sa-
lud, y acaso no tenga resistencia fisica suficiente pa-
ra continuar hablando hasta las seis. He venido hoy,
en cumplimiento de un deber, estoy realizando un
gran esfuerzo, y ruego que esto se consider, para no
aprobar lo que propone el senior Betancourt, a quien
pido tambi6n que no insist en su proposici6n.
SR. ALFREDO BETANCOURT: Pido la palabra.
SR. PRESIDENT (GARCIA CANIZARES) : Tiene la pa-
labra el senior Betancourt.
SR. ALFREDO BETANCOURT: Ya es otro motive dig-
no de consideraci6n, y en ningin caso esta C6mara se
ha negado a acceder A esos ruegos, hechos por un se-
flor Representante.
SR. PRESIDENT (GARCIA CANIZARES): Acuerda
la Chmara de conformidad con lo propuesto por el
senior Betancourt?
(Acordado).
Es acordado.
SR. MENDOZA GUERRA: Decia, si mal no recuerdo,
porque yo no tengo la feliz memorial ni los h6bitos
parlamentarios del senior Sarrain, que recuerda siem-
pre cuando se le interrumpe, d6nde qued6 su perora-
cion, que el senior Saco habia expresado antes de la
d4cada revolucionaria del 68, que si estallaba en Cu-
ba una revoluci6n, de intent se complicarian las cau-
sas para una intervenci6n armada de los Estados
Unidos; que Espafia y Cuba echarian mano de tqdos
los recursos disponibles para defenders, y que el re-
sultado de la contienda seria este: para los cubanos,
la ruina, para los extranjeros el provecho y para Es-
pafia la vergiienza de su expulsion de America.
Confieso, sefiores, que esto me preocup6 muy honda-
mente, antes de ir a cumplir con mi deber de cubano,
ingresando en las filas del heroico Ej6rcito Liberta-
dor. Las palabras del malogrado bayam6s, me abru-
maban, porque yo me hacia estas consideraciones:
.esto lo ha dicho un hijo de esta tierra, que era un
observador profundisimo, un sabio, que en muchas
otras cuestiones en que manifest lo que habia de su-
ceder en el porvenir, casi fu6 un oraculo; y es natu-
ral que los hombres que realizan acciones reflexivas,
no desoigan esas voices.
Despuds de una detenida meditaci6n de las tremen-
das predicciones del insigne compatriota citado, me
fuil la Revoluci6n sin pesimismos en el alma, por-
que yo no iba, sefiores Representantes, como ninguno
de los cubanos que la defendieron, tras el 6xito de la
independencia: ibamos a obtenerla 6 a morir.
Pero siempre me han perseguido durante el largo
batallar politico de mi existencia, las ideas que acabo
de exponer, y me han hecho pensar much en los ul-
teriores destinos de mi patria; y 6 media que he
ido relacionando aquellas declaraciones, con lo sucedi-
do en Cuba y con la historic de otros pueblos, ha-
ciendo juicios paralelos, para dedicir consecuencias
relacionadas con el porvenir politico de Cuba, par-
tiendo siempre de la historic, que es la piedra de to-
que en que se aquilatan los hechos venideros, la pre-
dicci6n del fil6sofo cubano, insistentemente me preo-
cupaba.
En el afio de 1865, a la muerte de Lincoln, ocup6
la Presidencia de los Estados Unidos el Honorable
Mr. Jhonson; Ju6rez, el gran Juarez, que ensefi6 en
ejemplar y severisima lecci6n, a los detentadores de
nacionalidades y pueblos aut6nomos, que el respeto
al derecho ajeno es la paz, envi6 6 los Estados Unidos








10 DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAMARA DE REPRESENTANTES
" ^ ... i f u


tres comisionados, para que se avistaran con el su-
cesor de Lincoln.
En la correspondencia de un distinguido estadista
mexicano, en el protocolo de los trabajos diplomkti-
cos del senior Matias Romero, se dice lo siguiente,
que ha sido despu6s confirmado por el General Ba-
randa, que fu6 tambi6n de los comisionados referi-
dos: despu6s de las manifestaciones nuestras, en soli-
citud de su concurso para acabar aquella guerra, to-
m6 Mr. Seward la palabra, y poco m6s 6 menos, nos
di, que no era convenient que los Estados Unidos,
por mas que desearan ayudar k M6xico en su noble
empresa, contribuyeran con su tesoro y sus soldados
A la realizaci6n de tal prop6sito, agregando, que cada
centavo que saliera del Tesoro de los Estados Unidos,
podria ser causa despues de la reclamaci6n 6 p4rdida
de un Estado y que si A M6xico iban soldados de la
Uni6n, pretenderian quedarse 6 volver al territorio.
No digo yo todo esto con Animo de exponer dudas
en el actual moment hist6rico, acerca de las buenas
intenciones del Gobierno de los Estados Unidos para
con el pais cubano.
Ah!, felizmente el Magistrado que preside los des-
tinos de la Uni6n Americana, no puede ser juzgado
con el criterio que Mr. Seward aplicaba en aquella
6poca A las intenciones de su Gobierno. Pero las si-
tuaciones gubernamentales varian, y los repiblicos
previsores no deben pasar la vista inadvertidamente
por estos acontecimientos hist6ricos. Hay varias ma-
neras, en la evoluci6n de las nacionalidades, de legar
A la decadencia, A la ruina, y aun a la pirdida de la
soberania; resultados estos que suelen obtenerse, como
es sabido, unas veces por acciones desacertadas, y
otras pr inconcebibles omisiones.


Los cubanos no debemos olvidar que hubo un dia
on Mexico, en que por algo que se llam6 por un pu-
blicista, la corriente fenicia, los gobernantes del pais
lo gobernaban "in n6mine", pues la influencia de los
diplomiticos acreditados ante aquella naci6n, en re-
laciones con la de los banqueros adinerados, llegaron
A influir directamente sobre los asuntos interiores del
pais.
iY qu6 corriente fenicia ,prii.-l1.! Recuerdo que
Mr. de Saligny, el Representante de Francia en M&-
xico, se dirigia al Presidente de la Repfiblica en tonos
autoritarios, en sus diaries reclamaciones de preten-
sos derechos conculcados, y por los que demandaba in-
demnizaci6n en forma desusada por los diplomaticos.
Ya habia cesado la intervenci6n en Mexico, el pais
era libre, y todavia los extranjeros intentaban inter-
venir en los asuntos domesticos de la nacionalidad
mexicana.
Se iniciaba la era de los grandes negocios de carAc-
ter puramente material; el agio, el egoismo desapo-
derado, ]a concupiscencia, acechando el moment
oportuno, se manifestaban en distinta forma, que-
riendo hacer presa en la Naei6n, para convertirla en
campo propicio A today clase de especulaciones, recla-
mAndose A diario sumas enormes por simulados per-
juicios y tratandose de elevar las ambiciones de toda
indole basta la altura del derecho...
SR. PRESIDENT (GARCIA CANIZARES) (agitando la
campanilla) : Sefior Mendoza Guerra, terminada la
hora reglamentaria, continuarA en el uso de la pala-
bra en la sesi6n del sAbado.
Se levanta la sesi6n.
(Eran las cinco)


Imp. y Pap. de Rambls, Bouza y O.a-Obispo, 88 y 85.




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