Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID00211
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text












DIARIO ESIONES

DEL

CONGRESS DE LA REPUBLICAN DE CUBA

SEXTA LEGISLATURE


VOL. VI


HABANA, DICIEMBRE 2 DE 1904


NUM. 14


Canmara de


Representantes


Quinta Sesi6n


extraordinaria. Noviembre


29 de 1904


Presidencia del Sefior Santiago


Garcia Cafizares


Secretaries: Sres. Jos6 Rodriguez Acosta

y Jos6 Clemente Vivanco

SUMARIO


Se abre la sesi6n, continuaci6n de la anterior, con i
asistencia de 54 seiiores Representantes.-Conti-
niua en el uso de la palabra el senior Gonzalez Sa-
rrain, en contra del dictamen de la Comisi6n de


Actas 6 Incompatibilidades, sobre la capacidad del
senior Hortsmann.-Se suspended la sesi6n por tres
minutos.-Hace uso de la palabra el senior Alfredo
Betancourt Manduley, en pro del dictamen.


A las tres p. m. ocupa la Presidencoia el senior San-
tiago Garcia Cafiizares, y las Seeretarias los sefiores
Jos6 Rodriguez Acosta y Jos6 C. Vivanco, hallAndo-
se presents los sefiores Representantes que A conti-
nuaci6n se expresan:
Albarr6n; Betancourt Manduley; Blanco, Borges;
Boza; Castellanos; 'Cardenal; Cu6; Cruz Gonzalez;
Columbi6; Serra; Manduley; Chenard; Duque Estra-
da; Fonts (Carlos) ; Fust6; Gonz6lez Arocha; Gar-
cia Osuna; Guti6rrez Quir6s; GonzAlez Sarrain; Go-
vin; Fonts (Oscar) ; Garcia Pola.; FernAndez de Cas-
tro; Maza y Artola; Carrillo; Malberty; M6ndez Ca-
pote; Mendieta; Mendoza Guerra; Martinez Rojas;
Masferrer; Neyra;, Martinez Ortiz; Zubizarreta; Po-
veda; Campos Marquetti; Leyte Vidal; Sobrado;
Risquet; Sirv6n; Torrado; La Torre; E. Villuendas;
F. Villuendas; Garcia Vieta; Angel Betancourt; Gon-
zalo P6rez; Portuondo; Guti6rrez de Celis.
, Total: 54.


SR. PRESIDENT (GARCIA CAnIZAIES) : Se abre la
sesi6n.
Continuia la sesi6n prorrogada el sabado. EstA en
el uso de la palabra el senior Sarrain.
Sn. GONZALEZ SARRAIN: Sefiores Representantes:
La fatiga intellectual y el cansancio fisico, me impi-
cieron en la tarde del sAbado dar fin A mi diseurso,
desarrollando una de sus mis importantes parties.
Los que hayan puesto a prueba su paciencia, si-
guiendo el curso de mis razonamientos, habrAn ob-
servado mi prop6sito, que sin iluso envanecimiento,
creo poder afirmar que he logrado evidenciar que el
senor Enrique Hortsman y Varona no est6 compren-
dido, A los efectos de la recuperaci6n de la para 61
perdida condici6n de cubano, dentro de los limits de
la segunda disposici6n transtoria de nuestra Consti-
tuci6n. Tambi6n habrAn apreciado, que despu6s de
este trabajo, que bien pudiera llamar de selecei6n,
me he- detenidoa. demostrar cuiles son los preceptos
I


---~-------------------------


1.








2 DIARTO DE SESTONES DEL CONGRESO-CAMARA DE REPRESENTANTES


constitucionales que, A juicio de la minoria rigen los
actos del senior Hortsman. En ese terreno afirmaba
que los derechos que Aste reclama, emanan del inciso
primero del articulo quinto de la Constituci6n, y que
esos derechos se perdieron, desaparecieron para el se-
fior Hortsman, por haber faltado A la condici6n im-
puesta para su ejercicio en el articulo septimo de la
Constitucidn, encontrAndose, en los actuales momen-
tos, en condici6n perdida, de acuerdo con el articulo
octavo de nuestro C6digo Politico, "con arreglo a lo
que prescriban las leyes."'
Y al llegar aqui, formulaba yo esta pregunta:
I CuAles son esas leyes? Y en seguida contestaba de
un mode categ6rico: el articulo 23 del C6digo Civil
vigente.
He aqui lo que propongo llevar a vuestro animo
en la tarde de hoy, obedeciendo, al hacerlo asi, no
s6lo al plan, al m6todo a que he sujetado mi discurso,
sino tambi6n A una exigencia circunstancial, que me
mueve A persistir en aquellos mis prop6sitos met6-
dicos.
Cuando el sAbado filtimo abandonaba yo este sal6n,
un Representante muy distinguido, con cuya amistad
me honro, despuBs de dirigirme frases que no son del
caso, pero que excitan mi mAs intense gratitud, con
motive de mi discurso, me suplic6 llevara A su inimo
el convencimiento de la exactitud juridica de las fil-
timas palabras que pronuncio en aquella tarde; de
la afirmaci6n segfin la que el articulo 25 de la Cons-
tituci6n, es el precepto legal vigente que debi6 acatar
y obedecer el senior Hortsman, cumpliendo la forma,
la manera que sefiala para la recuperaci6n de la na-
cionalidad perdida.
i Que dice ese articulo 25 ?
Sa. BETANCOURT: No es ese.
SR. POVEDA: Es el 23.
SR. GONZALEZ SARRAiN: Si me preciara de ir lle-
vando 6 las ajenas conciencias mis propias conviccio-
nes, esta equivocaci6n de citar err6neamente un ar-
ticulo del C6digo por otro, me daria lugar A pensar
bien del trabajo que estoy realizando, h career acerta-
da aquella presunci6n; porque cuando me he equi-
vocado, cuando err6neamente he empleado un nime-
ro distinto al que mi voluntad queria emitir se han
apresurado espontAneamente, como movidos por el re-
sorte del convencimiento, A rectificar mi error, a sub-
sanar mi equivocaci6n, A restablecer la pureza man-
chada por la torcida emisi6n de un sonido, de una
cita legal. En efecto; el articulo que sirve para medir
el estado politico del senior Hortsman, no es como yo
dije el 25, sino, como ustedes aseguran, el 23 del C6-
digo Civil.
Este articulo dice: "El espafiol que pierda esta
cualidad por admitir empleo de otro gobierno 6 en-
trar al servicio de las armas de una potencia extran-
jera sin licencia del Rey, no podrk recabar la nacio-
nalidad espafiola sin obtener previamente la rehabi-
litaci6n."
SPor que sostego que este y no otro es el precepto
legal vigente? Pues sencillamente porque no hay otro;
porque es el que rige nuestra personalidad porque
no ha sido derogado por-ninguna otra disposici6n.
Voy A demostrarlo. I QuB ley se ha dictado por el'
Congress cubano, en material de extranjeria? Una,
que bien 6 err6neamente ha recibido el nombre de
Ley de naturalizaci6n; la promulgada por el Ejecu-
tivo, y que ya he analizado en alguno de sus articulos,
en 30 de Octubre de 1902.
Algunos de los autores de esa ley se encuentran
hoy aqui, uno de ellos, quiz6s el reactor de su ar-


ticulado, acaba de entrar en el sal6n, y no desmen-
tiran mis palabras Ellos la hicieron preceder de una
Exposici6n de Motivos en la que se decia que ella
tenia dos finicos objetos: uno dictar las disposiciones
legales necesarias para que el plazo de seis meses se-
fialado por la Constituci6n a determinados extranje-
ros, tuviera realidad en la vida prActica; otro, facili-
tar Alos cubanos que se encontraren en el extranjero
y que lo hubieran sido en el moment de promulgarse
nuestro C6digo fundamental, la prcetica de lo pre-
visto en la segunda de las disposiciones transitorias,
ante nuestras representaciones diplomiticas. Y dije-
ron algo mis: que la ley no establecia precepto algu-
no que tuviese relaci6n con el articulo octavo de la
Constituci6n.
He apelado A los autores de esa ley, A los redacto-
res de ese preimbulo, porque no he podido disponer
del texto original en que 6ste se encuentra; pero en
realidad no necesito de tal recurso, porque ahi esta
la ley y ella me basta, su articulado, su letra es sufi-
ciente, para la absolute comprobaci6n de mis pala-
bras.
En efecto, el texto legal nos demuestra que sus dis-
posiciones se refieren, exclusivamente, A los incisos
segundo y cuarto del articulo quinto y h los sefiala-
dos con los nfimeros 1, 2, 3 y 4 del articulo sexto, y
no A ninguno de los cuatro de que se compone el ar-
ticulo septimo de la Constituci6n.
Esa ley de 30 de Octubre de 1902, despu6s de las
prescripciones generals, sefiala los casos que ella re-
gula, como sujetos A inscripci6n en el Registro del
Estado Civil.
En sus articulos quinto, sexto, s6ptimo y octavo,
cuya lectura he de omitir en gracia a la brevedad, y
porque son de todos vosotros perfectamente conoci-
dos, se regular la inscripci6n de los actos A que se re-
fieren los articulos quinto y sexto de la Constituci6n
en sus diversos incisos.
Despues de su articulo octavo, la ley que vosotros,
sus autores, conoc6is en todo su articulado, ni direct,
ni indirectamente se refiere a la recuperaci6n de la
nacionalidad perdida por alguna de las circunstan-
cias sefialadas en el articulo s6ptimo de la Constitu-
ci6n. Y no se debe esto a una omisi6n involutaria, a
un olvido, sino, como anteriormente decia, y el ani-
lisis del texto legal ha comprobado h la intenci6n
consciente, deliberada de los autores de esa Ley y de
todos los Senadores y Representantes que unAnime-
mente la aprobaron.
Es, pues, evidence, sefiores Representantes, y
para ello no es necesario esforzar el razonamiento,
sino prestar obediencia A la realidad legal, que no
se ha dictado por el Congreso cubano ninguna ley,
absolutamente ninguna, que haya echado por tierra,
que haya derogado, el articulo 23 del C6digo Civil.
I C6mo no estimar aplicable el contenido de este
precepto, si rige, si esta vigente, si tiene la fuerza
incontrastable de lo que es ley? j Qu6 puede decirse,
qu6 puede razonarse para sostener lo contrario, que
no sea un absurd juridico, inspirado por el interns
politico ?
Si este interns no existiera, estoy seguro que esa
mayoria, que cuenta con letrados muy distinguidos,
habia de exteriorizar su complete acuerdo con mi ma.
nera de pensar. Tan es asi, que ocurreseme en estos
moments un problema, que extrafio A ese interns,
forzosamente, habia de resolverse en esta CAmara con
unanimidad de criterio. Y tan lo entiendo asi, que me
atreveria A pedir--en la seguridad de no obtenerla-









DTARTO DE SESIONES DEL CONGRESO--CAMARA DE REPRESENTANTES 3


la interrupci6n de los letrados que no entendiesen lo
que voy a sostener. /
1 CuMl es el mAs esencial de los motives en virtud
del cual se puede afirmar que una persona ha perdi-
do la ciudadania que gozaba? La respuesta es tan ele-
mental, tan intuitiva, que brota del coraz6n & los la-
bios sin necesidad de studios juridicos, sin poseer la
mis sencilla noci6n de la Ciencia del Derecho. "Se
pierde la ciudadania propia, cuando se adquiere la
extrafia." Asi lo dice el articulo s6ptimo de nuestra
Constituci6n. "La condici6n de cubano se pierde por
adquirir ciudadania extranjera."
No nos fijemos en el senior Hortsman; por medio
de una abstracci6n mental, figur6monos que 6ste no
ha sido proclamado por la Junta de Escrutinio del
Camagiiey,.ni que ha llegado hasta aqui, ni que se ha
formulado una acusaci6n sobre su incapacidad poli-
tica, ni que estamos en ese debate, ni que yo hago uso
de la palabra, ni que vosotros la escuchAis con bene-
volencia que nunca agradecer6 bastante, para dar en
definitive vuestro ilustrado fallo.
Vamos A suponer, en cambio, que A vosotros, letra-
dos unos, hombres de vasta cultural y de gran expe-
riencia otros, y todos de profunda inteligencia, se os
present el present caso: Despu6s de promulgada la
Constituci6n, uno que naci6 en Cuba, el 21, el 22 6 el
30 de Mayo de 1902, tuvo a bien adquirir una nueva
patria, ser ciudadano de otro pais, donde obtuvo car-
ta de naturaleza y se os dirigen las siguientes pre-
guntas:
1." jPerdi6 la nacionalidad cubana? Todos A una
contestariamos afirmativamente, y para justificar la
raz6n juridica de nuestra respuesta exhibiriamos el
inciso primero del articulo septimo de nuestra Cons-
tituei6n.
2.a pregunta: hpodria ese cubano volver A la pa-
tria de su nacimiento y recuperar la nacionalidad
perdida? A una diriamos que si y sefialariamos como
fundamento de nuestra contestaci6n el articulo octa-
vo del C6digo Fundamental.
3." pregunta: para ello qu6 deberia hacer? El di-
cho articulo octavo respenderia por nosotros: cumplir
los requisitos sefialados para el caso por las leyes vi-
gentes.
4.a pregunta: qu6 leyes son estas? Abrigo la con-
vicci6n tan intima, tan segura, que no teme ser, si-
quiera aparentemente, contradicha, que todos, y es-
pecialmente el distinguido letrado senior Alfredo Be-
tancourt, habian de contestar del siguiente modo: el
articulo 21, no el 23, del C6digo Civil, por no haber
sido derogado, ni expresa, ni tacitamente, por nin-
gun precepto legal posterior, que dice literalmente:
(lee) "El espaiol que pierde esta cualidad por ad-
quirir naturaleza en pais extranjero, podrA recobrar-
la volviendo al reino, declarando que tal es su volun-
tad ante el encargado del Registro Civil, del domici-
lio que elija para que haga la inscripci6n correspon-
diente y renunciando la protecei6n del soberano de
aquel pais."
Y tendriamos todos que contestar asi, y asi se ve-
ria forzado A contestar el senior Betancourt, so pena
de que pronunciAramos estas palabras, que supon-
drian una verdadera mentira legal y un pobre juicio
de nuestra cultural juridica: que no hay alguna en el
estado cubano, en virtud de la cual el que pierda na-
cionalidad pueda recuperarla, cuando aquella perdi-
da fuera posterior al 20 de Mayo de 1902.
Si nos desprendemos de todo impulso pasional, si
pretendemos realizar una obra alta y serena, si nos


estomamos, segin me asegura un compafiero, juzga-
dores constituidos en un tribunal para resolver, frios,
juiciosos, imparcialmente, y no como combatientes
que aspiramos A la victoria por ilegitima que osta sea
y bastardos los medios empleados para conseguirla, y
si a la vez las inducciones de la 16gica no han caido
aqui, aplastada por las ambiciones political, yo pre-
gunto A todos, pregunto al senior Betancourt, si en
el caso de que me he servido como ejemplo, es apli-
cable el articulo 21 del C6digo Civil, por qu6 no ha
de serlo para el senior Hortsman el articulo 23 de ese
Cuerpo legal?
Y la aplicaci6n de estos dos articulos estA apoyada,
no ya por lo indiscutible de su vigencia legal, sino
porque en la legislaci6n espafiola eran consecuencia
legitima de dos preceptos completamente iguales A los
contenidos en el articulo septimo de nuestra Constitu-
ci6n, relatives a las causes determinants de la p6r.
dida de la ciudadania; porque como vosotros sab6is,
en Espafia, como entire nosotros, segfin los precep-
tos constitucionales y del C6digo Civil, se pierde la
condici6n de espafiol por adquirir carta de naturale-
za extrafia y por aceptar, sin la eorrespondiente au-
torizaci6n, empleos i honors de potencias exranje-
ras.
Creo haber lelvado al Animo de todos mis compa-
fieros de esta Camara y especialmente al de aquellos
que me lo pidieron, el convencimiento de que el ar-
ticulo 23 del C6digo Civil, es el precepto legal vigen-
te que regular la forma de recuperar la condici6n de
cubanos, por aquellos que la hubieren perdido-en
cuyo caso entiendo que se ncuentra el senior Horts-
man-por uno de los motives enumerados en el in-
ciso segundo del articulo s6ptimo de nuestra Cons-
tituci6n.
Y en este punto debo hacer constar que para mi,
este aspect del problema era tan sencillo, tan fAcil,
tan ajeno A todo debate, que no era otra mi intenci6n
que exponerlo para que sirviera de complement A
lo que constituma el asunto primordial de mi discur-
so: el estado de la personalidad polhtica del senior
riortsman, del cual se habia de derivar la forma, el
procedimiento, que este debla seguir para la read-
quisicion de su capacidad corn cubano. Ya Indicaba
en otro memento por que me veia obligado A dar A es-
ta part de mi discurso mayor extension que la que
nabia entrado en mis intentos primeros; y anora ten-
go que decir que la experience de estos dias me
compete A continuar, por algun rato, en lo que ya
debia haber tenido fin, por la necesidad en que me
encuentro de rechazar un argument que se ha in-
sinuado contra la vigencia del articulo 23 del C6di-
go Civil.
Recordar6is que al leer este precepto legal, el senior
Alfredo Betancourt pronunciaba, saturandolas de
ironia, estas palabras: "la rehabilitaci6n del Reyi "
El senior Betancourt queria dar A entender esto:
6 c6mo' el Rey iba A rehabilitar al senior Hortsman
aqui, donde no hay monarca, ni cetro, ni corona, ni
manto?
iAh!, senior Betancourt. De llevar el argument A
sus extremes, pero naturales mites, nos veriamos
forzados A sostener que todas nuestras fuentes legis-
lativas deben caer por tierra, que la mayoria inmensa
de nuestros preceptos legales deben declararse in-
subsistentes, caducos, por haber sido dictados por es-
pafioles, para espafioles y encargado de su cumpli-
miento, segfin ellos mismos, el poder ejecutivo espa-
hol. Ha olvidado, por ventura, el senior Betancourt,








4 DIARTO DE SESIONES DEL CONGRESS O.- CAMERA DE REPREISENTANTEIS


que las leyes espafiolas no derogadas por el Congreso
cubano, est6n vigentes, y que para su aplicaci6n, es
necesario cambiar, no sus parties dispositiva, lo que
constitute su finalidad, el derecho que reconocen 6
la sanci6n que imponen, sino en fuerza del cambio
politico que hemos sufrido, el nombre de las institu-
ciones eneargadas de su observaci6n, y el de las per-
sonas obligadas, como ciudadanos A su obediencia?
Recuerdo que en el dictamen que he leido de la
Comisi6n de Relaciones Exteriores del Senado, se di-
ce lo siguiente: (lee) "Tal disposici6n esta vigente
para los "cubanos" que residieran en Cuba 6 en el
extranjero desde el 20 de Mayo de 1902. Ni A unos
ni 6 otros excusa en esta material la ignorancia de la
Ley y concurre la circunstancia especial de que hay
una disposici6n vigente, el articulo noveno del C6di-
go Civil, en que de una manera expresa se determine
que las leyes relatives al estado, condition y capaci-
dad legal de las personas, 'obligan-oidlo bien--"
los cubanos", aunque residan en el extranjero.
SDe aceptarse el argument odel senior Betancourt,
habria que decir a los Senadores del dictamen que ha-
bian incurrido en una falsedad, porque en realidad
el texto del articulo noveno del C6digo Civil, no em-
plea la palabra "cubanos", sino espafoles.
I Se ha fijado el senior Betancourt en las peligrosas
consecuencias a que nos conduciria su doctrine? Al
azar encuentro el articulo el articulo octavo del C6-
digo Civil que dice: (lee) "Las leyes penales, las de
policia, y todas las de seguridad pfiblica obligan a
todos los que habitan en territorio espafiol"--~No
cree el senior Betancourt que ese precepto esta vigen-
te, y que se aplica cambiando el nombre del territorio
Se convertiria todo nuestro orden juridico en un
verdadero estado de anarquia, cesando las relaciones
de recho en tanto no fueran nuevamente creadas, de
seguirse la send que indica el senior Betancourt. En
la imposibilidad de citar los innumerables preceptcs
legales del orden civil, administrative, mercantil, mu-
nicipal, criminoso, de las distintas ramas de la vida
juridica del Estado, que perderian su fuerza legal
para servir s6lo de recuerdos hist6ricos, he de limi-
tarme 6 dos 6 tres que so relacionan intimamente por
las palabras que en ellos se emplean, con las vertidas
por el senior Betancourt.
El articulo 155 del C6digo Penal, dice: (lee) "Al
que matare al Rey se impondra la pena de cadena
perpetua A muerte." Y si la 16gica es 16gica, hay que
declarar que en Cuba, republican, el que matare al
Jefe del Estado, no incurre en la sanci6n penal del
articulo leido, porque en il se ha escrito la palabra
"'Rey" que aun no ha sido sustituida por la de "Pre-
'i.1.:nl.-"
Eseuchad este otro articulo: (lee) "Se castigara
con la pena de reclusi6n temporal A. reelusi6n per-
petua al que privare al Rey de su libertad, al que
con violencia 6 intimidaci6n grave le obligara A eje-
cutar un acto contra su volunta, al que le mausare
lesiones."
Ya lo saben los partidarios de ciertos procedimien-
tos. Segfin el senior Betancourt, pod6is dirigiros al
Palacio de la Plaza de Armas, alli privar de libertad
al Jefe de la Repfiblica, impedirle el ejercicio de sus
funciones de un modo violent 6 intimidandolo gra-
vemente y obligarle a ti.il.,,- actos contrarios A su
voluntad, porque todo eso lo pod6is hacer con rela-
tiva impunidad que supone, la acci6nperpetrada con
un ciudadano cualquiera. Y lo pod6is hacer, porque
si bien es cierto que existed el precepto del C6digo Pe-
nal que sefiala para tales delitos penas muy graves,


no lo es menos que en 61 se emplea ]a palabra "Rey"
y no la de Presidente.
A pesar de esto, meatreveria A recomendar a los
partidarios de tales procedimientos, que no los pu-
sieran en prActica, porque pudiera suceder que no
obstante la autoridad juridica del senior Betancourt,
los Tribunales de Justicia no pensaran del mismo
modo que el distinguido compafiero.

Y me impulsa A dirigirles esta prevenci6n, entire
otras, una sentencia del Tribunal Supremo de Justi-
cia, que la que os voy A leer dos Resultandos y un
Considerando: (lee).
"Resultando probado que el procesado Pedro Fuen-
tes Martinez, descontento de las personas que ocupan
el Poder y delos procedimientos de gobierno y direc-
ci6n de los asuntos pfiblicos, concibi6 la idea de de-
poner A los unos por medio de un levantamiento en
armas, y escribi6 con ese objeto un program revolu-
cionario y una especie de proclama, que no lleg6 6
imprimir, done expuso su censura al Gobierno cons-
tituido, los cargos que A su juicio merece, y la nece-
sidad en que el pais estaba de pronunciarse contra
la legalidad existente.-Resultando probado que el
mencionado Fuentes fu6 A principios de Julio filti-
mo al pueblo de Artemisa, A done a veces lo Ilevaba.
su negocio de compra y venta de ganado, y como vie-
ra alli al coronel Federico Nfifiez proponi6ndole que
le pagara una borrachera, que estim6 aqu6l como una
protest para que fuese con 61, hizolo asi Nixfiez y am-
bos se dirigieron al paradero del ferrocarril donde
Fuentes ]e pregunt6 si estaba content con el Gobier-
no, y le ley6 los papeles que habia escrito, y se sepa-
raron moments despu6s sin que en la conversaci6n
habida llegase Fuentes a proponer A Nififez que lo se-
cundare en su proyeeto revolucionario."
Y oid lo que dice el Tribunal Supremo en uno de
sus Considerandos: (lee) "Considerando que si bien
de los hechos probados en la sentencia pudiera de-
ducirse el prop6sito resuelto del procesado de poner
en practice su plan revolucionario, dadas las pregun-
tas de si estaba content con el Gobierno y lectura
que hizo A Federico Ninfiez del program y proclama
que habia escrito y la espontaneidad con que accedi6
m6s tarde A la mafiosa indicaci6n de Nfifiez para ha-
cerle asistir A una reuni6n de personas, entire las cua-
les habia de proponer Fuentes su proyeeto, a la que
en efecto asisti6, leyendo en ella los papeles hablando
del Gobierno y quejAndose de que los capitals del
pais estaban en poder de sus enemigos, con tales an-
tecedentes no result la proposici6n para alzarse pi-
blicamente y en abierta oposici6n al Gobierno para
algunos de los objetos determinados en el articulo
237 del C6digo Penal, llegara A hacerse de un modo
decidido, terminante y formal."
De manera, sefiores Representantes, que segfin el
Tribunal Supremo de Justicia cubano, el articulo 237
del C6digo Penal vigente, absolutamente vigente y
con derecho los Tribunales de Justicia para imponer
A los agents de los delitos comprendidos en ese arti-
culo, las penas sefialadas per el C6digo.
Pues oid lo que dice el articulo 237 del C6digo
Penal:
Inciso segundo; (Lee): "Destronar al Rey, depo-
ner al Regente 6 Regencia del Reino, 6 privarles de
su libertad personal fi obligarles A ij..-.iiior un acto
contrario A su voluntad."
Inciso tercero. (Lee): "Impedir la celebraci6n de
las elecciones para Diputados 6 i-r,;,.:i..res en todo el
Reino, 6 la reuni6n legitima de las mismas."









D)rAR.TO DE RXISTONfE.- DE, 'CONGRE'rfsO.--CAMARTA DR R1EPRTRF4NTANTES 5


Inciso cuarto. (Lee): "Usar y ejercer por si 6 des-
pojar a los Ministros de la Corona de sus facultades
constitucionales, 6 impedirles 6 coartarles su libre
ejericico."
Pero es que el mismo senior Betancourt ha olvidado
que, con el que en estos moments tiene el honor de
dirigirse A la Ckmara ha estampado su firma presti-
giosa en un Proyecto de Ley de adaptaci6n de los
preceptos del C6digo Penal; Proyecto que, segfin se
asegura, en el pre6mbulo, no tiene otro objeto que
substituir las palabras impropias, por el cambio de
soberania, que se encuentran en aquellos preceptos
que se estiman, como no podia dejar de suceder, vi-
gentes y de inmediata aplicaci6n.
Y es que en un irreflexivo "impromptu" quizAs
aguijoneado por el deseo de rechazar un convenci-
miento no deseado, nacido al calor de las elocuentes
palabras del articulo 23 del C6digo Civil, pudo olvi-
dar el sefor Betancourt, lo que ya he dicho anterior-
mente y que s61o el senior Betancourt ha podido ol-
vidar, que las leyes espafiolas estAn vigentes entire no-
sotros y que para aplicarlas s61o deben substituirse
los nombres de los encargados de hacerlas cumplir
y de los obligados a obedecerlas.
Despu6s de todo lo expuesto, ~puede ponerse en
tela de juicio, que para los que poseen recobrar la
personalidad cubana por haberla perdido en virtud
de la realizaci6n de alguno de los hechos prohibidos
por el inciso segundo del articulo s6ptimo de la Cons-
tituci6n, es necesario el cumplimiento de los requisi-
tos exigidos por el articulo 23 del C6digo Civil? Creo
sinceramente, sin pecar por ello de vano, que no.
Y como la minoria de la Comisi6n de Actas entien-
dey pretend haberlo demostrado, que el senior Horts-
man y Varona perdi6 su condici6n de cubano con
arreglo & lo estatuido en el articulo s6ptimo de la
Constituci6n, de aqi que sostenga la incapacidad po-
litica de este senior, por no haber recobrado su per-
sonalidad political, cumpliendo para ello, en obedien-
cia A lo ordenado por el articulo octavo constitucio-
nal, los requisitos expresados en el articulo 23 del
C6digo Civil.
Antes de dar fin a mi participaci6n en este debate,
permitidme un nuevo abuso de vuestra benevolencia,
para prevenir un argument que se ha de esgrimir
por alguno de mis contradictores y del que, por ol-
vido, no me ocup6 en el moment oportuno.
Se me ha de citar el hecho de que muchos ciuda-
danos americanos en el moment de promulgarse la
Constituci6n, se han inscripto como cubanos, aco-
gi6ndose A la segunda de las disposiciones transito-
rias. No s6 si ha de dar lecture & una lista deperso-
nas encazada por el actual Presidente de la Repfibli-
ca. Y mas afin; no sB si esas inscripciones han sido
bien 6 mal hechas, de acuerdo 6 no con los preceptos
constitucionales, y en realidad no necesito saberlo,
porque ni el hecho de haberse realizado ni la forma
en que lo hayan sido, ha de influir, para nosotros, ni
en pro ni en contra de la resoluci6n que estimo proce-
dente para el problema sometido 6 vuestro juicio.
Sin embargo de lo que digo, presumo que han sido
bien hechas esas inscripciones, porque en las que co-
nozco ha sido perfectamente aplicada la segunda de
las disposciones transitorias de la Constituci6n, que
se dict6 precisamente para los casos que esas inscrip-
ciones suponen, para los cubanos nativos que proce-
dieran en la forma que lo han hecho esos inscriptos
y no en la manera que el senior Hortsman y Varona.
No s6 si la inscripci6n como, cubano de don Tom6s


Estrada Palma fu6 anterior 6 posterior 6 la Consti-
tuci6n....
SR. E. VILLUENDAS: Anterior.
SR. GONZALEZ SARRAIN: Anterior; no podia ser
de otro modo, porque no hubiera podido ser Presi-
dente de la Repfiblica. Hay que descarlo, pues, de la
lista de que se me ha hablado, porque mal podia in-
vocarse para 61 una disposici6n legal que no ha sido
promulgada en el moment de la inscripci6n.
Por el mismo motive hemos de prescindiir de otra
inscripei6n, ]a mi distinguido correligionario el gene-
ral Emilio N-ifiez, gobernador de esta provincia, por-
que fu6 realizada en el afio 1901.
Pero prescindo de estas referencias personales, pa-
ra retar 6 los que me presented el argument de que
me estoy ocupando, una sola de las personas que ha-
yan sido inscriptas como cubanos despu6s del 20 de
Mayo de 1902, que con posterioridad 6 esta fecha, en
su condici6n de extranjeros, hayan desempefiados
empleos de Estado extrafio sin licencia del Senado,
que hayan perpetrado el hecho de que se acusa al se-
fior Enrique Hortsman y Varona.
El reto queda hecho, el guante echado. Tengo la
seguridad de que nadie se atrever6 & recogerlo.
He concluido de analizar los t6rminos del problema
sobre la capacidad political del senior Hortsman, tal
como la aprecia la minoria de la Comisi6n de Actas
6 Incompatibilidades.
Permitidme que para refrescar vuestra memorial,
para la mayor facilidad en nuestro juicio, haga una
sintesis, lleve A vuestro cerebro el cuadro complete
de mis conclusions.
Primero: La minoria de la Comisi6n de Actas, no
ha querido entrar, ni en el voto particular escrito, ni
en el debate oral, como pretendia el senior Hortsman,
en lo que 61 ha llamado aspect moral de este asunto.
No ha querido otra cosa que analizar el problema ju-
ridico y si se quiere decir algo sobre su importancia
y consecuencias political, limitAndose A dejar A la
consideraci6n ilustrada de ustedes, A vuestras con-
ciencias y a vuestro amor patri6tico, si debe dejarse
para el porvenir que los cAlculos de las conveniencias
y del lucro, sea el talisman que abra las puertas del
hogar politico cubano.
Segundo: Sostiene esa minoria que la segunda dis-
posici6n transitoria de la Constituci6n, no es aplica-
ble al senior Hortsman, por distintos motives, y entire
ellos, por el m6vil que impuls6 A los convencionales
A dictar ese precepto, que no fu6 otro que evitar, co-
mo he dicho, y ustedes saben perfectamente, en hijos
de esta tierra ]a dualidad de ciudadanias que impedir
que los que por cubanos se tenian, por raz6n de naci-
miento, y como cubanos eran apreciados, silenciaran
que gozaban de ciudadania extrafia, que harian valer
cuando a sus intereses conviniera. Y por eso los con-
vencionales, exteriorizando perfectamente su inten-
ci6n, impusieron por medio de la Disposici6n Tran-
sitoria, como requisite indispensable para los que en
tal situaci6n se encontraran, algo previo; la renuncia,
no de una manera tAcita, no por el silencio, no por
la omisi6n, sino expresa y categ6rica, de la ciudada-
nia de que se gozara al promulgarse la Constituci6n.
Esa disposici6n transitoria, por otra parte, entien-
de la Comisi6n de Actas que no es applicable al senior
Hortsman, porque como lo indica el m6vil ya expre-
sado de su redacci6n, su espiritu, sus propias pala-
bras y su lugar de colocaci6n, es transitoria, y el se-
fior Hartsman, desconoci6ndolo asi, trata ahora de
que para 61 produzca efectos, cuando, suponiendo que
en alguna- moment _pudiera en ella star '-o: 'ijpreudi-









6 rTNTTO DR RJN DE-,-W)NFFq nL (NONGREjSO- CAMARA ThE REPRESENTANTES


do, renunci6 a sus beneficios, per estimar mejores 6
sus conveniencias y lucro los que le brindaba la pa-
tria espafiola, en la fecha en que, segfin la Ley de
30 de Octubre de 1902, pudo inscribirse come cubano
en el Registro de nuestra representaci6n diplom6tica,
en la fecha en que, come ya he expresado, supo llevar
de ]a diestra a su propio hermano para que gozara
de Ins derechos politicos del cubano que 41 rechazaba.
La disposici6n transitoria, afiade la minoria de la
Comisi6n, no puede aplicarse al senior Hortsman, por-
que ella se refiere, y no podria explicarse de otro mo-
do su transitoriedad, A los cubanos natives que fueran
extranjeros por hechos anteriores a la Constituci6n.
y nunca por los posteriores a la fecha de la promul-
gaci6n de esta, porque tales hechos est6n regidos por
los preceptos permanentes contenidos en el cuerpo de
ese C6digo politico.
Per 6iltimo, la minoria de la Comisi6n de Actas en-
tiende que los Convencionales no pudieron autorizar
con su precepto, las consecuencias [.li-!:,.. ,l,, '
que se presta, de aceptarse come aut6ntica la inter-
pretaci6n de la mayoria, esgin.la cual todo cubano
native, cualquiera que haya side su conduct des-
pues del establecimiento de la Repiblica, cualesquier
que hayan side los hechos por 41 realizados despues
de promulgarse la Carta Constitucional, no tiene otra
barrera para disfutar de los derechos politicos del
ciudadano, que su lib6rrima voluntad manifestada
ante un Juez Municipal.
Y la minoria de la Comisi6n de Acta" al pensar
asi, se encuentra acompafiada por la autorizada opi..
ni6n de los tres Senadores, cuyos nombres ilustres
ya he tenido ocasi6n de citar, que en igual case al del
senior Hortsman, por tratarse de un cubano native
que no gozaba de la condici6n de cubano en el me-
mento de promulgarse la Constituci6n y que conti-
nu6 desempefiando un empleo extranjero, han afir-
mado, no que debe acogerse a la Disposici6n Transito-
ria, sine enel deber de recuperar la nacionalidad per-
dida con arreglo al precepto del articulo octavo de la
Constituci6n.
Tercero: A cambio de estas negaciones, afirma la
minoria de la Comisi6n, que el derecho del senior
Hortsman come cubano native, nacido del incise pri-
mere del articulo quinto de la Constituci6n estaba li-
mitado por el articulo septimo de ese cuerpo legal.
Y que al no cumplir las exigencias per 6ste impues-
tas, come requisite necesario para mantenerse en toda
su integridad la condici6n de cubano, incurri6, si la
frase se me permit, en la penalidad political de la
p4rdida de aquel derecho, de esa condici6n.
Cuarto: Sostiene, per 1ltimo, ]a minoria de la Co-
misi6n, que el senior Hortsman, para recuperar la
condici6n de cubano per su voluntad perdida, no de-
bi6 limitarse a su comparecencia ante un juez muni-
cipal, sine que estaba obligado, per el mandate del
articulo octavo de la Constituci6n, al cumplimiento
de los requisites impuestos por las leyes, que son por
los motives que he expuesto A vuestra consideraci6n
en esta tarde, los expresados en el articulo 23 del
C6digo Civil.
Ahi queda, sefiores Representantes, el problema
juridico politico sometido A vuestra sentencia. No di-
gan los que se han de levantar a combatir mis pala-
bras,. con el fin de excitar ciertos sentimientos, que
ellos representan A la patria cubana, todo bondad,
todo carifio, todo afecto, todo amor, que recibe A los
hijos olvidadizos, desdefiosos 6 negligentes, con los
brazos abiertos para estrecharlos ardorosamente con-
ta :sus senos maternales; o .digan que quieren dejar


de par en par las puertas del hogar politico para que
nasen sus umbrales los hijos de Cuba que quieran re-
tornar k la patria abandonada. No digan eso, porque
nosotros deseamos, queremos, pensamos y sentimos
lo mismo que vosotros; pero al mismo tiempo Repre-
sentantes de nuestro pueblo, legisladores reflexives,
no podemos ni querer, ni pensar, ni sentir, ni auto-
'izar, una interpretaci6n, un acuerdo legislative, por
1e que las puertas del hogar cubano, se conviertan en
un moment dado, en brecha, por donde penetren
sin obst6culos, como. triunfadores, los enemigos de
nuestra nacionalidad.
Ahi queda, repito, el problema de la capacidad de
[Hortsman, en cuyo desenvolvimiento he terminado;
pero no he de sentarme sin presentar mis excuses
por las molestias que os he proporcionado durante
los dias en que he usado de la palabra. Me vAis a
conceder vuestro perd6n h cambio de un mirito que
no por falsa modestia he de ocultar. He pretendido,
y creo haberlo conseguido, alejar de mis palabras to-
da, pasi6n, todo encono, todo resentimiento, olvidan-
do, por un supremo esfuerzo de mi voluntad, las lu-
chas de la pasada campafia electoral y nuestra situa-
ci6n en esta C6mara. Y lo he heeho asi, porque creo
que todos estamos interesados en que nuestros debates
sean levantados, para dar ejemplo, los que nos en-
contramos arriba, a los que nos miran desde abajo,
ensefiandoles que las luchas de la political, no deben
descender A las reyertas personales de plazuelas.
Pero mientras yo realizaba este trabajo, por el que
no he de ocurtar que he sido aplaudido, 6rgano en la
prensa, de vuestra comunidad political, aseguraba que
vosotros, los de la coalici6n moderada, prescindiendo
de toda consideraci6n juridica, est6bais obligados a
votar por ]a capacidad del senior Enrique Hortsman
y Varona; que teniais comprometido vuestro honor,
porque teniais cedida 6 arrendada vuestra palabra,
porque habiais otorgado convenios de los que depen-
dia la vida, la existencia de vuestra honra.
i Mentira, y mil veces mentira! Vosotros sois hom-
bres de honor y sab6is que la honra que se vende'por
el dinero, por el interns politico, per la amistad per-
sonal, no es honra, es flaqueza, es miseria, es indigni-
dad. (May bien).
Si no pudiera A nombre de'ustedes pronunciar es-
tas palabras, si no las expresara con toda la sinceri-
dad de mi coraz6n, si creyera que habria una oportu-
nidad para rectificarlas, si estimase que respondiendo
a la verdad, tuviera que repetir lo escrito en las pi-
ginas de vuestro 6rgano periodistico, i ah, sefiores! yo
me sentaria abrumado por la amargura y el descon-
suelo, exclamando: Desgraciado pais, pobre pn-li..,
infeliz patria que ha engendrado A tales hijos, y que
todavia amamanta A tales hombres! (Aplausos).
Abrigo la legitima esperanza de que todos, absolu-
tamente todos, vamos A votar segfn los dictados de
nuestros jiicios, segfin los espont6neos latidos de
nuestro coraz6n; que asi lo hemos de hacer unos y
otros, nacionales y republicans, conservadores y li-
berales, repitiendo el hermoso espectAculo de ayer,
porque solamente asi, po rmedio de esos espect6culos
de honradez political podrA afirmarse que nosotros,
los cubanos, tan buenos, tan juiciosos, tan honorables,
tan sublimemente virtuosos en las contiendas de la
guerra, no hemos degenerado vilmente en las que de-
ben ser hermosas y serenas luchas de la paz!
(Aplausos : ..........l.. ).
SR. PRESIDENT (GARCIA CAIIZARES) : Se suspen-
de la sesi6n per tres minutes.
(Eran las-ouatro y treinta-minutos) ..










DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAMARA DE REPRESENTANTES. *7
L .I I-- - ....................... .


SR. PRESIDENT (GARCIA CAR~ZARES): Continfa
la sesi6n.
SR. CARDOS FONTS: Pido la palabra.
Sa. PRESIDENT (GARCiA CANIZARES) : La tiene su
sefioria.
SR. CARDOS FONTS: Como todos tenemos interns
en aprovechar el tiempo; voy A suplicar A la Camara
prorrogue la sesi6n hasta que termine el senior Be-
tancourt, que promete no excederse demasiado en la
labor que se le ha encomendado.
SR. PRESIDENT (GARCIA CANIZARES): jAcuerda
la Camara la proposici6n del senior Carlos Fonts?
SR. PREZ: Yo le ruego al senior Presidente que
aguarde un moment, antes de someter A votaci6n la
proposici6n del senior Fonts, porque como nosotros
no sabiamos nada, deseamor conferenciar sobre el
particular, como los dem6s sefiores Representantes
lo han hecho.
SR. CARDOS FONTS: Sefior Presidente, para con-
cretar, yo pido A la Camara que se prorrogue la se-
si6n hasta las seis de la tarde.
SR. PRESIDENT (GARCfA CANIZARES): Lo acuer-
da la CAmara?
SR. PkREZ: No tenemos inconvenient en que sea
hasta las seis, prorrogada la sesi6n; pero s61o hasta
esa hora, porque precisamente A la misma tenemos
urgentes quehaceres.
(Acordado).
SR. PRESIDENT (GARCIA CANIZARES): El sefior
Betancourt Manduley habia solicitado un turno en
favor del dictamen de la Comisi6n de Actas.
Tiene la palabra su sefioria.
SR. ALFREDO BETANCOURT: Sefiores Representan-
tes: si no estuvieramos acostumbrados A las gallardas
muestras de talent y cultural que para enaltecimien-
to de esta Camara y satisfacci6n propia, nos ha dado
de continue el senior Gonzalez Sarrain, bastaria su
filtimo discurso para acreditarlo como polemista hA-
bil, y hombre politico que sabe desde d6nde parte y
A d6nde llega. Es un abogado concienzudo que estu-
dia los problems, y los present ante la considera-
ci6n de la CAmara, que es la amparadora definitive de
todo derecho electoral y pfiblico, para lograr de ella
el veredicto corresponliente.
Pero si nosotros reconocemos en el distinguido ami-
go tales dotes envidiable de inteligencia e ilustraci6n,
serA tambien innecesario el hacer esta afirmaci6n: el
senior Sarrain ha querido, y vosotros sab6is que sin
lograrlo, edificar con arcilla monuments marm6reos;
ha hecho un fantasma hijo de su antojo 6 imagina-
ci6n envidiables, porque tras esa apariencia de hom-
bre frio y razonador, hay un alma criolla puesta siem-
pre al servicio de todos los grandes principios benefi-
ciosos para su pais. Ha logrado el senior Sarrain, de-
jando A un lado apasionamientos politicos,, ofrecer
un gran tribute en holocaust de la amistad; todo lo
ha conseguido con su aplaudida elocuencia, menos
destruir los fundamentos poderosos, grandes y ver-
daderos, que existen en favor de la capacidad del se-
for Hartsman y Varona.
El error prende muchas veces entire la muchedum-
pero lo que es s6lido baja pronto al fondo social. Las
ideas err6neas, como la Iluvia de las nubes, segfn
afirma un c6lebre dramaturge latino, ponen sus pri-
meras gotas en las mAs altas cimas intelectuales; alli
saltan y bullpen precipitandose con dafio, porque co-
rren en forma de torrente que mas bien descarna que
riega la tierra, y s61o son fecundantes, cuando desli-
zandose con suavidad, empapan las tendidas vegas y
los anchos valles. (Aplausos).


El senior Sarrain nos hablaba A filtima hora del te-
mor de que en este edificio, que debia tener puertas
de diamante, que impidieran que aqui entrara la per-
fidia, hubiera alguien que apoyandose en disposicio-
nes transitorias de la Constituci6n, ocupara los natu-
rales asientos de los verdaderos patriots.
No tema mi querido amigo el senior Sarrain. Con
site 6rdenes de murallas, mas fuertes que las de Ba-
bilonia, cuenta nuestro Congreso; las levant6 el sa-
crificio de tres generaciones. No tendremos que repe-
tir la hist6rica frase del defensor de Zamora: "Mal
haya el caballero que cabalgue sin espuelas", porque
aqui no habra ningfin Bellido Dolfos.
Viene ocupando la atenci6n de la Camara casi to-
da esta quincena del mes de Noviembre, un asunto
que, digase lo que se quiera, excita grandemente la
curiosidad cubana, porque se trata de una mezcla de
problema juridico y politico.
Es que el senior Hartsman se dice, al retornar A
su pais no solamente ha pretendido recobrar la ciu-
dadania cubana para darse el goce legitimo 'i*.- an-
sia un alma patri6tica, sino que su idea traia apare-
jada una conveniencia: la de que se avecinaba el pe-
riodo electoral, y A la vez que renunci6 el ser sfibdito
espafol ante el Registro Civil de la capital camagile-
yana (que no fue su cuna, puesto que naci6 en la
Habana) pretendi6 Hortsman, al mismo tiempo, que
esa ceremonia fuese la llave de oro que le abriese las
puertas del Congreso cubano.
Yo tengo la seguridad de que procederiamos con
mayor imparcialidad en el caso concrete y aislado de
cualquier cubano que viniese de lejanas tierras, no
ya en la situaci6n del senior Hortsman, sino A reinte-
grarse en su ciudadania cubana, sin mirar nada res-
pecto A conveniencias particulares; y ya que en el
senior Hortsman, coincidi6 su regreso con el brindis
de la gloria y el honor muy envidiable de que una
part muy important de aquella region lo designase
candidate en las pasadas elecciones.
SR. GoviN: Todavia no vamos A conocer al senior
Hortsman.
SR. LEYTE VIDAL: Eso fu6 un fraude.
SR. PRESIDENT (GARCIA CARIZARES) : Suplico que
se scuche al senior Betancourt con la misma modera-
ci6n con que se escuch6 al senior Sarrain.
SR. LEYTE VIDAL: Siempre que no se nos lasti-
men nuestros oldos de patriots.
SR. PRESIDENT (GARCIA CANIZARES): Siendo yo
President, nadie serA capaz de lastimar los oidos de
ningfin patriota.
SR. ALFREDO BETANCOURT: Iba A contestar al se-
fior Leyte Vidal, pero el senior Presidente se me ha
adelantado. Mi amigo el General, parece que se ha
ofuscado en este asunto, siendo un hombre tan juicio-
so, y tan buen patriota. Asi, antes de comenzar este
debate, en vez de seguir el ejemplo altisimo que nos
da el senior Sarrain, se ponia de pie, y vali6ndose de
toda la autoridad que le da su nombre, requeria A esta
CAmara para que tuviese en cuenta lo que iba a ha-
cer; y esto, en buen lenguaje parlamentario, se llama
ejercer coacci6n sobre el Animo de los demas.
Yo tratar6 de desvanecer los escripulos del Gene-
ral Leyte Vidal, que procedia hoy mAs bien como un
hombre que tuviese todavia las armas que con gloria
llevara al into, que como un legislator tranquilo
que ocupa su asiento para examiner los problems
ilustrarnos con su palabra y con el esfuerzo de su
inteligencia, y darles despu6s su voto con absolute
independencia en las respectivas cuestiones que se so-
meten a la resoluci6n de esta CAmara.










8 DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.- CAMERA DE REPRESENTANTES
....~~~ ~ ~ . . .


Ante todo, same licito, porque es una obligaci6n
que cumplo gustoso, el felicitar en nombre de todos,
afines y adversaries, A nuestro inteligente 6 ilustrado
amigo el senior Sarrain, porque no obstante su punto
de vista, el interns marcadisimo con que ha impugna-
do el dictamen de la Comisi6n, hay en su favor el es-
tudio profundo hecho sobre esa material, su perora-
ci6n elocuente y brillante, que demuestra un anAli-
sis hondo y minucioso, todo puesto al servicio de su
voto particular.
Aunque largas las sesiones, y digolo finicamente
por el espacio de tiempo empleado, pues A nosotros
nos han parecido cortas, y en todas ellas no ha habido
una sola palabra, un solo concept dirigido ni pro-
nunciado contra la personalidad distinguida del se-
for Enrique Hortsman y Varona. Mas bien ha es-
tado generoso, levantado y noble siempre el senior
GonzAlez Sarrain, cada vez que ha tenido que aludir
al senior Hortsman, dedicAndole frases de carifio, con-
sagradas por la amistad sincera que desde nifios se
profesan. Hasta con afecto y cierta po6tica tristeza
exponia el conflict en que se encontraban su coraz6n
y sus deberes de legislator y sus compromises de hom-
bre de partido, delicadeza que no por ocultada ha de-
jado de comprenderse perfectamente bien, lamentan-
dose de tener que impugnar el acta de un compaiiero
de studio en las aulas de la Universidad habanera.
Tantanobleza no fu6 solamente dicha, sino cumplida,
lo mismo en el exordio que en el final de su discurso,
todavia mas hermoso, en el que hacia un lamamiento
A la discreci6n, A la prudencia y al patriotism, para
la resoluci6n de este asunto, lo que le vali6 nutridos
y unanimes aplausos.
El senior Hortsman, candidate cuya capacidad se
discute, porque es indudable que el problema de la
elecci6n esta descartado, el dia qae proclamarmo, A
los demas Representantes victoricosL en las uifliias
cleccolnes, espontaneamehte, obedel:rido a un rasgo
de altruismoy de acuerdo con las indicaciones que le
haciamos sus correligionarios, y para calmar la an-
siedad que yo estimo honrada y legitima, de los que
pertenecen al partido opuesto, quienes creian since-
ramente que no podia ser proclamado por no reunir
las condiciones de cubano, se levant el senior Horts-
man para manifestar a los individuos que component
la minoria de la Comisi6n de Actas, que se encontra-
ba A su disposici6n para discutir lo relative a su ca-
pacidad, y desde ese moment dej6 de concurrir A la
CAmara, y asi procederA hasta que se resuelva de una
manera definitive el problema relative A su capaci-
dad para el cargo de Representante.
El senior Sarrain lanzando sus flechas con punta
de oro, no en el examen y andlisis, del aspect politi-
co del caso, ni ahora en esta CAmara lo ha querido
hacer; yo, sin embargo, me atrever6, haciendo hinca-
pi6 en varias ajenas, A presentar algunas manifesta-
ciones A vuestra consideraci6n, por las cuales no ha-
br6is de ver, en manera alguna con antipatia, al se-
fior Enrique Hortsman y Varona; y si no le cefis
la espada y la corona del h6roe, A nuestro juicio, por
lo menos, lo tratar6is con afecto y benevolencia.
El senior Enrique Hortsman es un hombre joven
todavia, que esti, como diria Balzac, en el verano de
la vida, y ya en la adolescencia, apenas salido de la
pubertad en las aulas universitarias de la Habana,
habia conquistado un premio en un concurso, en un
asunto sobre la Ley Hipotecaria.
Esto indica, que el sefor Hortsman fu6 impfiber
estudioso y formal, y aunque ostentaba la condici6n


de espafiol, tenia en alma, siempre encendida, la lAin-
para del patriotism, practicado en la forma y en el
modo que cada cual con arreglo A sus fuerzas lo en-
tendian, ya que no todos tuvieron la gloria de mar-
char A los campos desde los primeros moments, y
muchos nunca, A compartir los dolores y las esperan-
zas de la Patria cubana. Es decir, que Hortsman no
era un mozo dado A la frivolidad, sino al studio, la-
brAndose por su esfuerzo, un porvenir y un nombre
honroso,
A los veintid6s afios, reci4n recibido de abogado,
march A Madrid con el ansia natural de ampliar sus
conocimientos, quedAndose alli por motives muy res-
petables, en que no es discrete mezclarnos. Fu6 A Es-
pafia A estudiar, A tratar al element fitil, intellectual
de la villa y corte.
El Gobierno convoc6 A unas oposiciones para seis
plazas del cuerpo de Oficiales letrados del Consejo de
Estado, (que no es lo mismo que Abogado Consultor
de Hacienda) y el senior Hortsman se llev6 el nimero
uno entire cincuenta aspirantes.
FuB colocado en el Consejo de Estado y adscripto
al negociado de Gobernaci6n, con lo que podia A la
vez ejercer la abogacia, lo que hizo en seguida, pues
no se contentaba con ser un nuevo bur6crata y vivir
s61o de su sueldo, 6 con ser un cortesano mAs, para
pasear por la calle de Sevilla 6 por la Puerta del Sol;
y al efecto, para practical con lucimiento y dignidad,
obtuvo lugar en el Bufete del eminente catedrAtico
don NicolAs Salmer6n y Alonso.
Estando en 61, sobrevino la guerra de independen-
cia en 1895, al final de cuyo afio, tengo la seguridad
de que no podr6 ser por nadie desmentido, (y creo
contar la dicha de ser escuchado por mi querido ami-
go el senior Eudaldo Tamayo) en ocasi6n de ir 6ste,
el sefor Antonio Bravo Correoso, ambos Senadores
hoy, y el que habla, por Madrid, amino de Ceuta,
sufriendo las amarguras de la deportaci6n, una de
las primeras personas que se nos present en la car-
eel Modelo, fu6 el senior Hortsman. Mientras algunas
que hoy pasean por la Habana, y entonces cerca de
ncsotros, haciendo grandes alardes de patriotism es-
paiiol, no las vimos, el senior Hortsman, exponi6ndose
a ser vigilado y mal mirado por las autoridades, nos
visitaba en la cArcel de Madrid y nos ofrecia con ca-
rifosa voz los auxilios de la amistad, y nos fortalecia
con sus consuelos en todo lo relative A Cuba.
No era, pues, un indiferente, y si no tuvo ]a deci-
si6n necesaria para embarcarse y venir en una expe-
dici6n A las playas de Cuba A luchar por la libertad
de su tierra natal, mantuvo siempre en su coraz6n el
carifio A sus paisanos, que dolientes transitaban por
aquel sitio en que 41 gozaba de buena posici6n, y A
los que sin temor atendia, olvidAndose de los perjui-
cios que pudiera traerle su proceder, ya que ocupaba
un puesto official retribuido.
Y como nuestra Cuba es tan generosa, A nadie debe
cerrar esa puerta de oro, alta y ancha, A que aludia el
senior GonzAlez Sarrain, que debe star abierta siem-
pre, como brazos de madre carifiosa, para recibir A
todos los que vengan, con buena voluntad y sincere
amor A trabajar por los interests del pais.
SR. GONZALEZ SARRAIN: Yo no he dicho semejan-
te cosa: yo no digo disparate.
SR. ALFREDO BETANCOURT: Para dejar a Madrid,
voy A recordaros un hecho del senior Enrique Horts-
man y Varona, que no se puede negar, y que quizAs
motive una generosa rectificaci6n del senior Leyte Vi-
dal, que es un caballero just, un patriota que sabe
perdonar.










DTARTO DE ESTIONES DEL CONGREISO.- CAMARA DE REPRE'ENTNTTES 9


SR. BOZA: Me permit una interrupci6n el senior
Betancourt ?
SR. ALFREDO BETANCOURT: Tengo much gusto en
que lo haga su sefioria.
SR. BozA: Yo creo que aqui ninguno de nosotros
ha hecho el process politico del senior Hortsman, an-
tes, ni durante la guerra; s61o hemos tratado la con-
ducta (cl....i v ol. por ese senior despuBs de la promul-
gaci6n de la Constituci6n.
Sa. ALFREDO BETANCOURT: Desde luego, porque
yo no puedo suponer maliciosamente; pero como se
ha callado lo que resultaba favorable para 61, yo, que
vengo A defender al senior Hortsman, es deeir, su ca-
pacidad para ocupar un lugar A nuestro lado, yo, que
creo que nunca dej6 de ser cubano, tengo especial in-
teres en sacar A la luz pfiblica todos estos detalles, pe-
quefics al parecer, pero que ban de demostrar plena-
mente que Hortsman siempre sinti6 como Cubano, y
que no ha sido un logrero politico que lleg6 a Cuba A
sacudir el Arbol para recoger el fruto, como decia el
senior GonzAlez Sarrain.
SB. GONZALEZ SARRAIN: Eso lo decia el senior Be-
tancourt, no el senior GonzAlez Sarrain. Yo no hacia
mAs que repetir sus palabras.
SR. ALFREDO BETANCOURT: Si, senior GonzAlez Sa-
rrain, pero lo decia yo refiriendome A otros casos com-
pletamente distintos al del senior Hortsman.
El senior Hortsman desempefiaba su plaza de ofi-
cial letrado del Consejo de Estado, y al mismo tiempo
trabajaba como Abogado en el bufete del senior Sal-
mer6n.
SR. CASTELLANOS: Se me ofrece una duda: I Era
en el bufete del senior Salnrer6n 6 en el del senior
Maura?
SR. ALFREDO BETANCOURT: Da lo mismo, tan es-
pafioles A importantes son uno como otro, pero era en
el del senior Salmer6n.
Sn. CASTELLANOS: No; no es lo mismo.
SR. ALFREDO BETANCOPRT: Pues bien, sefiores, vol-
viendo al hecho que iba A referiros, el senior Salmer6n
no se quiso encargar de la defense del General Julio
Sanguily, que acudia al Supremo, y cuando aqui en
Cuba ningfn Abogado se hubiera atrevido A hacerlo.
SR. CASTELLANOS: Cien se ofrecieron.
SR. ALFREDO BETANCOURT: El Sr. Enrique Ilorts-
man, desafiando las iras que iba A despertar con su
conduct, n tuvo inconvenient alguno en ir A defen-
der A ese cubano ante el Tribunal Supremo de Espa-
fia, logrando que se casara la sentencia, y que volvie-
ra el process A la Audiencia de la Habana, donde se
efectu6 por segunda vez el juicio oral.
Y como pudiera creerse que esto es un lirismo 6
fantasia, voy A leer una carta en que se reconoce este
actor del senior Hortsman. Debo hacer constar que le
vali6, si no una cesantia, algo parecido, puesto que lo
trasladaron del Negociado de Gobernaci6n al de Gra-
cia y Justicia, donde no podia ejercer la profesi6n de
Abogado; que un hermano suyo que estaba en la Ha-
bana fuA declarado cesante, pues todo lo narrado
coincidi6 con la sublevaci6n de Filipinas, por lo que
hubieron de ser considerados todos los islefios como
desafectaos A Espafia.
Dice la carta: (leyendo) "Habana, Octubre 15 de
1904.-Sr. Enrique Hortsman y Varona.-Mi muy
querido amigo, enterado, con pena, que algunos ele-
mentos de esta sociedad niegan el hecho de que tfi
medefendieras ante el Tribunal Supremo de Espafia,
en Septiembre de 1896, siendo ti, A la saz6n, funcio-
nario del-Consejo de EEtado, tengo el.mayor gusto en


hacer pfiblico por esta carta, que, en efecto, tfi defen-
diste sin interns alguno, A ruego mio, que apel6 A tus
sentimientos de cubano, y que por virtud de tu vale-
rosa actitud, en cuyo desempefio no titubeastes, A pe-
sar de tu posici6n official y de tener tu familiar en Cu-
ba-intereses todos que comprometias al afirmar los
vinculos de la sangre que te unian A tus palabras;-
fu casada la sentencia, en la Habana, volviendo la
causa A la Audiencia de esta Isla, donde se efectu6
por segunda vez el juicio oral.-Es muy grato sus-
cribir estas lines A tu afectisimo amigo, Julio San-
guily.-Hay una rfbrica." Y si hay alguna duda
respect A este document, que yo pongo A la disposi-
ci6n de todos los sefiores Representantes y de la
prensa, para que el pais lo conozca, y ya que no pue-
da dudarse en manera alguna de la respetabilidad
de la firma que lo autoriza, la del heroico mutilado,
el general Julio Sanguily, hermano del Senador del
mismo apellido, el ilustre Bayardo cubano.
Yo os pido un poco de indulgencia para que con-
sider6is que el senior Hortsman se port6 entonces co-
mo cubano, y convengAis conmigo en que muchos de
vosotros hubierais obrado del mismo modo.
El permaneci6 en Espafia, donde no tenia mAs ideal
ni mAs ocupaci6n que sus studios, A sejanza de tan-
tos cubanos eminentes, que por circunstancias excep-
cionales, teniendo que abandonar su patria, ban vi-
vido en el extranjero orando y esperando diaria-
mente por la salud y la prosperidad de Cuba.
Esto hacia el senior Hortsman. &Qu6 delito, que
acci6n u omisi6n pecaminosa realizaba no viniendo
prontamente, apenas firmada la paz, ya que no lo
hizo en la guerra ? Tal vez con ciertos escrfipulos muy
plausibles; quizAs para que no se dijese que venia A
recoger la cosecha en aquellos mementos en que das
pasiones bullian en fermentaci6n. Y es senor Horts-
man ha vuelto, cuando las circunstancias personales
se lo han concedido.
El senior Hortman es un adulto que con todas las
apariencias de una perfect sanidad de cuerpo, es un
enfermo. Si alguno lo duda, puede dirigirse A 61, y
le darA toda clase de satisfacciones sobre una enfer-
medad cutAnea que padece, que fue la causa verda-
dera de que estando mas de quince afios en Espafia,
creyese que no podia regresar aqui sin serio detrimen-
to de su salud. Y he aqui por qu6, en uso de un per-
fecto derecho, vino con una licencia, sin sueldo, A
visitar A sus familiares, y A ver A su Patria despues
de libertada.
jY por qu6 volvi6 al pais? Porque hay un articulo
30 en la Constituci6n que dice que "ningfin cubano
podrA ser expatriado ni A ninguno podra prohibirse-
le la entrada en el territorio de la Repuiblica. El os-
tracismo de los griegos duraba diez afios; y para en-
contrar algo semejante en nuestras leyes, hay que
prescindir del fuero-juzgo, de las ]eyes de Toro y de
la Novisima recopilaci6n, y buscarlo en las leyes de
Licurgo y Solon.
Y en las Partidas, en la cuarta, Ley quinta, titulo
31, es donde se encuentra algo semejante, que era un
confinamiento, como se dice en la legislaci6n espafio-
la, que constia en mandarlo A uno A una isla desierta,
algo que era la deportaci6n implantada aqui por el
Gobierno espafiol para los que consideraba desafec-
tos A su causa.
De manera, que el senior Hortsman volvi6 en esas
condiciones A la Isla de Cuba, retorn6 al hogar en
Octubre de 1903. Era seguro, y no. hay ningin mo-
tivo para dudarlo, y est& confirmado- con -las ascvec









10 PDARTO DE SESTONES DEL CONGRESO.- CAMERA DE REPRE'SENNTANTES


raciones autorizadisimas de respetables camagiieya-
nos, que cuando 61 lleg6 a la tierra de Agramonte, no
estaba ni esbozaba la lucha de los partidos, para las
elecciones de Representantes.
Yo creo que por grande que fuera su ambici6n, 6
ilimitada su audacia, no podia pensar que quien era
un reci6n llegado, sin merecimientos politicos de nin-
grin linaje, sin conocer el terreno que pisaba, sin his-
toria patri6tica, pudiera aspirar A un puesto en el
Congress Nacional De suerte que si lo pensaba, no
exterioriz6 su pensamiento. Ha sido menester que
mAs tarde el partido que alli se levantaba, un niu-
cleo que por las muestras que di6 fu6 fuerte, porque
derrot6 nada menos que a dos campeones, A dos ada-
lides...
SR. GONZALO PERE (interrumpiedo)z Eso no es
asi.
SR. ALFREDO BETANCOURT (continuando): que pa-
recian monopolizar el control, siendo la presencia del
senior Hortsman motive y ocasi6n para que cierta cla-
se saliese de su natural retraimiento y volviese A las
luchas de los comicios, y se le entreg6 el acta que aqui
no ha sido diseutida; el senior Hortsman mas tarde ha
sido presentado candidate, y por ignorante que pu-
diera resultar, el senior Sarrain le habia becho la jus-
ticia de que poseia condiciones altisimas de cultural
y capacidad, y ademas de 6stas conocia los tramites
legales. El senior Hortsman entonces decidi6 quedar-
se en su pais, y el cuatro de Diciembre, much antes
de que sonase su candidatura dentro de un partido
que segdn sus adversaries estaba dividido, no tenia
direcci6n, y habia nacido ac6falo, en el que el senior
HHortsman tovo el poco tacto de afidiarse, ir figu-
rando en las filas de los d6biles, en lugar de ir a
buscar las legiones de los fuertes.
SR. GONZALO PPREZ (interrumpiendo): Asi se es-
cribe la historic.
SR. ALFREDO BETANCOURT (continuando): El se-
iior Hortsman en cuatro de Diciembre. de 1903, envi6
la renuncia de su destine al Gobierno espafiol. Aqui
bay una porci6n de documents que evidencian eso.
No los leo, por evitarle un cansancio A la CAmara y
porque vosotros tennis fe en ]o que ha atestiguado la
Comisi6n de Actas, en la que estAn representados am-
bos partidos.
Cuando se tratamba del nacimiento del Sr. Horts-
man, y de si sus padres eran 6 no cubanos, esta cir-
cunstancia ninguno la neg6. Escuchaba un distingui-
do camagfieyano, el senior Boza, que conoce todas las
families principales de aquella comarea, y al que no
puede Ni .',,,-i.b respect al origen de sus compro-
vincianos.
Aqui estAn los documents comprobatorios de que
el senior Hortsman en cuatro de Diciembre mand6 su
renuncia del destiny al Gobierno Espafiol; y si no
consta la fecha precisamente en que se le acept6
aqu6lla, cabe suponer, dado el movimiento de los va-
pores trasatlAnticos, y la costumbre de que saliesen
de aqui como de los puertos peninsulares uno cada
decena, que dicha renuncia tard6 veinte y pico de
dias en llegar alli, y que por tratarse de la de un des-
tino perteneciente A un cuerpo de escalaf6n cerrado,
sus compaiieros de oficina habian de tener marcado
empefio, por su propia conveniencia personal, en ha-
cerla despachar prontamente para que cuanto antes
se resolviese, porque en Espafia, como en Cuba y en
todos los paises del mundo, podra retardarse un nomn-
bramiento, pero en manera alguna hay lentitud en la
aceptaci6n de una dimisi6n, p.-ues comn: soaibis perfec-


tamente, los que estan debajo, quieren ocupar el pues-
to que ha vacado.
Al senior Hortsman no le fu6 aceptada la renuncia
de su cargo hasta el siete 6 el ocho de Enero de 1904.
1 CuAndo empez6 el period electoral? En la primera
decena de Eenro; ya el senior Horsman habia reanu-
dado sus'relaciones, hecho muchas visits, y vuelto
A ser tratado generosa y afectuosamente por sus com-
pafieros de la nifiez, que no podian ver en 6~& un
contrario, siquiera fuese como hijo pr6digo que vol-
viera al hogar cubano, cuando A otros muchos que
han hecho material A Cuba, se les ha recibido con los
brazos abiertos. (Grandes aplausos).
Y los amigos del senior Hortsman, espontaneamen-
te, sin obedecer A indicaci6n ninguna, sino recono-
ciendo y hacienda j.iutfi.-ii A sus grandes conocimien-
tos y i las luces ,de su, claro talent, en una asam-
blea reunida el 28 de Enero en el Camagiiey, com-
puesta de 44 Delegados, entire los cuales se encontra-
ban muchos miembros bizarros de nuestro Ej6rcito,
como el General Ramos y los Coroneles Justo SAn-
chez y Sim6n Reyes, lo proclamaron candidate para
Representante...
SR. CAMPOS MARQUETTI: Pido la palabra, senior
President.
SR. PRESIDENT (GARCIA CANIZARES): En contra
de ldictamen, 6 para una proposici6n incidental?
SR. CAMPOS MARQUETTI: Es para hacer una acla-
raci6n, senior Presidente.
SR. PRESIDENT (GARCIA CARIZARES) : Se le con-
cederA en su oportunidad cuando el senior Betancourt
termine en el uso de la palabra.
SR. CAMPOS MARQUETTI: La solicit para opor-
tunidad.
SR. PRESIDENT (GARCIA CANIZARES): El senior
Secretario tomara nota. Puede continuar el senior
Betancourt en -el uso de la palabra.
SR. ALFREDO BETANCOURT: Antes, el senior Harts-
man no solamente habia renunciado el destiny que
dr-, I,,,ii.-i,i,,I. sin pensar en que podria obtener este
puesto honroso y ambicionado por todos los cubanos,
sino que se habia dirigido al Registro correspondien-
te, hacienda la manifestaci6n de que deseaba legalizar
su situacion, porque si la ignorancia de las leyes no
excusa A nadie de su cumplimiento, segfin el articulo
segundo del C6digo Civil, much menos cabia alegara
eso el senior Hortsman, distinguido letrado y perso-
na muy culta. De suerte, que el senior Hortsman lo
que queria era estar dentro de la esfera del derecho,
cumpliendo los requisites que marca la ley, sin que
nadie lo pidiese, y A la vez sin esperar la resoluci6n
sobre su renuncia, ya que habia una relaci6n de de-
pendencia 6 de subordinaci6n entire 61 y sus supe-
riores jerarquicos de Madrid, y estaba firmemente re-
suelto A no volver A E,,,,,.i. sino A quedarse aqui,
compartiendo los deberes y las responsabilidades de
los cubanos; y si se dirigi6 al Registro Civil del Ca-
magiiey, y alli de un modo solemne hiza previa y ex-
presa renuncia de la ciudadania extranjera, confor-
me A lo establecido en la segunda de ]as disposiciones
transitorias de ]a Constituci6n, y la Ley de 30 de
Octubre de 1902.
Si el senior Hortsman no hubiese sido candidate A
Representante, su caso pasaria inadvertido; diriamos
de 61 que era un ciudadano que se habia retrasado
algo para con la patria, y entonces no seria mirado
con hostilidad, pues sabido es que constantemente es-
tan llegando A Cuba individuos de otros paises A los
ij]ue lla in -y raos c'ciljii X.,s coa los coerazoues gozoso








DIARTO DE 'SESIONES DEL CONGRESO.- CAMERA DE RTEPREISENTANTES 11


para que vengan al pais que necesita del concurso de
todos, y especialmente de los cubanos que valen, de los
que con m6ritos realzan A nuestra tierra en las ex-
trafias.
S(Varios seiores Representantes: muy bien, muy
bien).
SR. ALFREDO BETANCOURT: Es decir, que si ma-
fiana los Labra, los Portuondo, los Perojo, los White,
los Abarzuza, los Brindis de Salas, los Viada, los Or-
tega Munilla, los Pifieyro, porque hayan continuado
siendo espafioles, franceses, alemanes, aunque son le-
gitimas glorias de Cuba; y un paisano ilustre, un ver-
dadero sabio professor de la facultad de Medicina do
Paris, y hemano de un meritisimo compafiero nues-
tro, el el senior Joaquin Albarran, quisieran volver
A Cuba, h tratariamos de cobrarles su alejamiento del
pais, y de negarles la entrada en esta Camara, A cu-
banos que gozan de fama universal? (Grandes y pro-
longados aplausos).
QuB mas gloria quisi6ramos que tener sentados en-
tre nosotros A cubanos tan distinguidos como los men-
cionados? Yo estoy muy enamorado del cargo, del
que hago la cifra y el resume de todas mis ambicio-
nes, no solamente porque me agrada, sino porque en-
tiendo que es, tal vez, el fnico cuerpo desde el cual
puedo, con las flaquezas de mis fuerzas, contribuir al
binestar de mi patria; pero A pesar de amarlo tanto,
si fuera necesario cederlo 6 cualquier cubano eminen-
te, se lo abandonaria con much gusto, porque estimo
que otro en 61 habria de prestarle, inks que yo, mejo-
res y mas grandes servicios A mi pais. (Aplausos).
SR. BozA: Sefior Presidente: con el permiso del
senior Betancourt, voy A dirigirle una pregunta. & Sa-
be el senior Betancourt si esos sefiores han aceptado
la ciudadania cubana despu6s de la proclamaci6n de
la Repfiblica?
Sa. ALFREDO BETANCOURT: Ah, no.
SR. BOZA: Entonces votariamos igualmente si no
han aceptado la eiudadania cubana.
SR. ALFREDO BETANCOURT: No digo en el caso
este, refiri6ndome al senior Angel Betancourt, ya que
abstenci6n del senior Hortsman coincidi6 con la as-
piraci6n satisfecha del senior Angel Betancourt, de
haber sido proclamado; ya eso no se discute; mi ho-
m6nimo esta aqui sentado con la satisfacci6n de todos,
al menos asi lo creo yo. Aqui no se debate la elecei6n
del senior Hortsman, sino su capacidad.
Voy, aunque esto parezea una audacia, ya que me
precio de no querer establecer rangos entire mis pai-
sanos, ni tampoco primacias de patriotism, A hacer
la justicia A los cubanos, de admitir que todos suspi-
raron por la redenci6n de Cuba, y que si alguien no
tuvo alientos para lanzarse A los campos revoluciona-
rios, estuvo anhelando el triunfo de nuestras armas,
y compartiendo los dolores y tristezas que afligen A
nuestra patria.
Veamos A qu6 obedece la segunda Disposici6n tran-
sitoria, y el espiritu generoso de la misma. No po-
dria ser comparada la conduct political del senior
Hortsman con la de los que habian estado aqui cali-
ficados de tibios, de pasteleros...
SR. BOZA: De hostile.
SR. ALPREDO BETANCOURT: De hostile A nuestra
Revoluci6n, recojo la frase del General Boza, que es
muy grafica; no podria equipararse la condici6n de
6stos, A los que en el extranjero, por ejemplo, sufrian
las amarguras del destierro y estaban dando lustre
en extrafia tierra, al nombre de la bendita en que han
nacido.


Habia ocho 6 diez mil cubanos repartidos por la
superficie del planet, necesitados de hacer eso, que
daban su dinero para la guerra y sacrificaban su po-
sici6n, enviaban A sus hijos A la lucha; y para esos,
que se encontraban en tales condiciones, fu6 para los
que se dict6 ]a segunda de las Disposiciones Transi-
torias y hemos de suponer que no fu6 hecha finica y
exclusivamente para los ciudadanos americanos...
SR. GONZILEZ SARRAIN: Yo no he dicho eso.
SR: ALFREDO BETANCOURT: Ya lo s6; pero podria
surgir la duda en los animos, y me apresuro A anali-
zar el pensamiento. Como A mi se me tiene por "plat-
tista", y no sera extrafio que cualquier dia se me
llame "anexionista", voy A decir aqui que yo, des-
pues de cubano, soy latino. Soy americano, descon-
tando la porci6n sajona que hay aen este continent.
Aparte de los sentimientos de gratitud que me inspi-
ran los yankees, no acepto ni estoy dispuesto A crear
privilegios en su obsequio, ni A que puedan ser los
ciudadanos cubanos de peor condici6n que los que lo
fueron americanos. Muchos se cobijaron bajo el pa-
bell6n extranjero para burlar la vigilancia, las per-
secuciones, las prisiones 6 los fusilamientos ordena-
dos por las autoridades espaiolas. Esto ya pas6; y
conste que siempre vivi en Cuba, hice political cubana
en sentido liberal, y cuando durante la filtima guerra,
fu6 en calidad de deportado A Ceuta. Pero como ya
oisteis de mis labios, el pensamiento tiene alas de oro,
vuela y se hospeda entire las multitudes,'y las ideas,
por err6neas que sean, luego que se acreditan entire
las gentes, cuesta inmenso trabajo desarraigarlas;
por eso me he apresurado A desvanecer cualquier pre-
venci6n tocante A mi patriotism.
i Qu inteligencia la del senior Sarrain! H-ay que
decirlo y proclamarlo con vanidad de cubano y sa-
tisfacci6n de colega, porque yo siempre, y mas cuan-
do se trata de un adversario, me enorgullezco de ser
su compatriota y de 1lamarle amigo Pero tambi6n he-
mos visto al senior Sarrain edificar sobre una base
poco s6lida, y de una cuesti6n brevisima, que pudo
haberse reducido A un cuarto de hora de discusi6n,
y al anAlisis del articulo 5 de la Constituci6n de Cu-
ba en relaci6n con la segunda de las disposiciones
transitorias, usar recursos sofisticos, emplear argu-
cias propias de su talent admirable, para mostrar-
nos un laberinto de Creta, una torre de Babel en que
6' mismo se perdia mas de una vez, si bien con im-
perturbable serenidad, seguia remontAndose, para
luego caer en tierra, aunque provisto de su correspon-
diente paracaidas.
El senior GonzAlez Sarrain, perdido de vista, desde
esas alturas en las que nosotros no podiamos seguirle,
dispar6 A ese ser imaginario que 61 forjaba, que no
existia, las mejores armas de su arsenal, hacienda
que un asunto sencillo, en que no hay mAs que ver las
condiciones que se exigen para ser cubano, se haya
complicado de manera enojosa y extraordinaria.
El senior Hortsman es cubano por nacimiento, na-
die puede negarlo: si se hubiera perdido su fe de bau-
tismo 6 el Registro en que constaba se hubiera que-
mado, no costaria trabajo probar, con informaci6n
testifical suplementaria, que habia nacido en Cuba;
pero el senior Boza acept6 su palabra y no permiti6
que leyera Hortsman el primer rengl6n de su parti-
da bautismal. Vi6 la luz en una ciudad que tiene
timbres que le permitirian servir de modelo del mas
acendrado patriotism, en la Habana, hoy capital de
la Repfiblica. Es, pues, cubano 6 hijo de cubanos; su
padre, el senior Dr. Enrique Hortsman y Cantos, na-
ci6 aqui; y su sefiora madre, de apellido Varona, en








12 DTARTO DE SESIONE'S DEL OONGRESO.- CAMERA DE REPRESENTANTES


el Camagiiey. De manera, que reune todas las con-
diciones del inciso primero del articulo quinto de la
Constituci6n, que dice: "los nacidos dentro 6 fuera
del territorio de la Repiiblica, de padres cubanos".
Se invoca en su contra el Real Decreto de 11 de Ma-
yo de 1901, que lleva la firma del entonces Presidente
del Consejo de Ministros de Espafia, don PrAxedes
Mateo Sagasta, document que tengo A mano y que
leerB6 la Camara, para que se d6 perfectamente
cuentade lo que voy A demostrar. Pero antes, senior
President, me va A permitir cambiar de pupitre,
para aprovechar la luz y ver mejor.
SR. PRESIDENT (GARCIA CANIZARES)': Puede ha-
cerlo su sefioria.
SR. ALFREDO BETANCOURT: El articulo segundo
del Real Decreto de 1901-hay que fijarnos en que
es del 11 de Mayo.-Dice: "Articulo segundo: Los
naturales de los territories cedidos 6 renunciados que
en la citada fecha del canje de ratificaciones del Tra-
tado de 10 de Diciembre de 1898 habitaban fuera de
su pais de origen y que al publicarse el present De-
creto se hallasen inscriptos en los Registros de las
Legaciones 6 Consulados de Espafia en el extranjero,
6 desempefiasen cargo pfiblico en la Administraci6n
espafiola, 6 estuviesen domiciliados en las actuales do-
minios de Espafia, se entenderA que han conservado
la nacionalidad espafiola, A no ser que en el t6rmino
de un afio, a contar desde esta fecha, hagan declara-
ci6n expresa en contrario ante las autoridades compe-
tentes. Los comprendidos en el parrafo anterior, que
al publicarse este Decreto no se hallasen en ninguno
de los casos arriba especificados, han perdido su cuali-
dad de espafioles y podran recobrarla con arreglo A
lo prescripti en el citado articulo 21 del C6digo Ci-
vil".
El senior Horsman continue siendo espafiol. Sobre
esto no hay duda de ninguna clase.
SR. GONZALEZ SARRAIN: Yo lo he expresado en
mi discurso.
SR. ALFREDO BETANCOURT: Vuelvo A recordarlo
para que se vea en qu6 puntos coincidimos, y en cuA-
les discrepamos. Si el senior Hortsman era espafiol,
como todos los cubanos durante la dominaci6n espa-
fiola. Termin6 esta aqui el primero de Eenero de
1899. El senior Hortsman continue en Madrid por su
voluntad, porqu quiso, de buen grado: nadie podia
compelerlo ni obligarlo A hacer lo que no estimaba
de su conveniencia.
Y para reafirmar sueproposito de que qeria seguir
siendo espafiol, aun despues de promulgarse la Cons-
tituci6n, el senior Hortsman continuaba si6ndolo. Es-
to que A primer vista parece un dato en su contra,
desde el punto de vista sereno de los principios, es
un argument "Aquiles" en favor del senior Horts-
man. Es decir, continue siendo espafiol; y dogo esto,
porque tengo que relacionarlo con el articulo s6ptimo
de la Constituci6n, donde se habla de los modos por
los cuales se pierde la condici6n de cubano, y se di-
ce uno de los modos de que el ciudadano pierda su
nacionalidad y adquiera la extranjera, es cuando re-
nuncia A la suya propia y acepta otra.
Esa es la segunda parte del dilema, porque yo pro-
bare c6mo hay casos en virtud de los cuales, sin ad-
quirir la nacionalidad extranjera, se pierde la propia.
Entre los modos de perder la nacionalidad, segiln
el articulo noveno de la Constituci6n del Peri y el
d6cicmo cuarto de la de Chile, hay esta: "Quiebra
fraudulenta. Es decir, que el ciudadano de esas dos
Repfiblicas, que por tal accident commercial haya per-


dido su nacionalidad, se encuentra que no es ni pe-
ruano ni chileno, ni es nada en el orden de las rela-
clones internacionales
"Por vaceptar empleos iu honors de otros paises,
sin licencia del Senado," dice el inciso segundo del
articulo septimo de nuestra Constituci6n. j Pero qui6n
ha de aceptar aqu6llos? Pues el que siendo ciudada-
no cubano, encontrAndose en el extranjero, 6 aun es-
tando en el pais, acepte, sin licencia del Senado, em-
Spleos it honors de otro Gobierno.
Por ejemplo, mi querido amigo el senior Sarrain
describe mafiana, como puede y sabe hacerlo, un
opisculo brillante de Derecho sobre cualquier mate-
ria que afecte A Francia, y una corporaci6n Docen-
te de ese pais le nombra Acad6mico, le regala un
uniform, dAndole derecho A usar medalla, palmas,
y hasta A gozar de una remuneraci6n.
El senior Sarrain, aunque eso es muy agradable, no
podria aceptar esos honors sin permiso del Senado.
SR. GONZALEZ SARRAIN: Ya lo creo que si.
SR. ALFREDO BETANCOURT: No lo negarA el senior
Sarrain. Acaba de resolver nuestra Camara Alta dos
casos. El oriental senior Puyans, artist distinguido,
que estudia en Paris, no ha podido disfrutar del pre-
mio del Conservatorio de Mfisica, sino con la corres-
pondiente licencia senatorial; negAndose A usar el
Busto de Bolivar A un cubano que desempefia aqui
funciones consulares.
SR. GONZALEZ SARRAfN: Al decirle yo que podia
aceptarlo, es porque el senior Betancourt se referia A
una Academia Cientifica. Si yo tengo la suerte en el
porvenir, que no sucederA, de que las Academias
cientificas me otorguen premios, estoy dispuesto A
aceptarlos.
SR. ALFREDO BETANCOURT: Pues el senior Sarrain
se siente por un moment japonds, (risas) y se alista
en las tropas del Miado con el grado de Coronel, y
quiere marchar directamente A atacar A Puerto Artu-
ro, y no puede hacerlo sin licencia de nuestro Senado;
y si no la obtiene pierde la ciudadania cubana, por-
que es cubano, porque no ha dejado nunca de ser cu-
bano; pero el senior Hortsman era espafiol, porque es-
taba y medraba como empleado dentro del tarritorio
espafol, el afio 96, en el que aqui desgraciadamente
flotaba en Cuba la bandera espafiola; y fu6 espafiol
despu6s, porque no se fu6 A inscribir en las oficinas
de la Legaci6n cubana en Madrid.
He aqul, seniores Representantes, por qu6 no nece-
sitaba el senior Hortsman pedir permiso al Senado ni
A ninguna entidad de nuestra Repuiblica, para seguir
desempefiando su empleo en Espafia; pues no tenia
la ciudadania cubana, cuyo concept describe perfec-
tamente enuna obra que de seguro.habra manoseado
bastante el senior Sarrain, y que se llama "Derecho
International Privado", el autor italiano Pascuale
Fiore. Recomiendo la lectura de la pagina pArrafo
octavo para que se vea alli expresado c6mo, siempre
que se trate de ciudadania, no se refiere A la preten-
de, sino A la de origen.
El senior Hortsman era espafiol, no tenia que pedir
permiso, no podia realmente perder lo que no conser-
vaba. No hay contradicci6n, no hay censura, como ale-
ga el senior Sarrain, al citar A los autores de la Cons-
tituci6n que nos rige. En el dictamen de la mayoria
de la Comisi6n de Actas hay consecuencia; en Il se
expresa que la segunda de las disposiciones transito-
rias es realmente para borrar prevenciones y recelos.
En este pais, desde que lo descubriera Col6n, se
viene alimentando un ideal de independencia, mani-
festado en una y otra forma, desde Hatuey con todos








DTARTO DE SESIONES, DEL CONGRESS -CA MARA DE REPRE'SENTANTES 13


nuestros antepasados, que han padecido por la liber-
tad. Cuando esto cristaliza en un hecho, A raiz de una
guerra de las mAs heroicas y tremendas que se regis-
tran en los anales de la civilizaci6n modern, podia
creerse que nosotros, no queriendo constituir una ex-
cepci6n, siendo mAs generosos de lo que fueron nues-
tros hermanos de la Am6rica latina, pudi6rarpos de-
sarrollar ese recelo, no ya contra los espafioles, -i
otros extranjeros, sino contra aquellos cubanos, A
quienes calificamos de indiferentes, de timidos, de po-
co patriots, porque no habian coadyuvado A nues-
tra causa, y los maidij6ramos 6 los despreciAramos,
como si fueran indignos de compartir con nosotros el
abrigo del techo cubano.
No todos los que estamos en esta Camara, que es
el lugar mAs envidiable de la Reptblica, provenimos
de la Revoluci6n, ni somos unos heroes, ni hemos sido
mArtires; y quizAs alguno que pudo figurar en las
filas cubanas, estuvo al lado de los espafiosel, ayudan-
doles con su saber y con las claridades de su inteli-
gencia; sin embargo, eso no ha sido obstAculo para
que ocupen puestos honorific osy hasta retribuidos
con esplendidez, en la gobernaei6n de nuestro pais.
(Aplausos).
El senior Sarrain logr6 conmover mi espiritu si-
quiera momentAneamente, al leer el dictamen suscri-
to por Senadores moderados, por personas que no
pueden ser sospeehosas para nadie, por letrados muy
inteligentes y distinguidos, y algunos de ellos sabios
catedrAticos de nuestra Universidad Central. Se re-
fieren al caso del m6dico senior Serrano, que no esta-
ba en condiciones de ser de nuevo cubano, hasta que
no cumpliera 6 llenara los requisites que prescribe el
articulo octavo de nuestra Constituci6n. El interesa-
do, lo sabe perfectamente el senior Sarrain, entonces
no era mexicano; y como eso sucedia en el afio 1896,
espafiol todavia, puesto que Espafia era la que go-
bernaba en Cuba. Legalmente, en aquella fecha todos
los cubanos 6ramos espafioles ekcepto los que se en-
contraban en los campos de ]a Revoluci6n. En esa
6poca el Gobierno de M6xico ofreci6 al senior Serrano,
y 61 acept6, un cargo en la Sanidad de Moctezuma.
SR. GONZALEZ SARRAIN: Todo lo contrario dice el
dictamen.
SR. ALFREDO BETANCOURT (ontinuando): Continu6
Serrano siendo espafiol en el afio 1896. Politicamente,
los cubanos todos 6ramos espafioles, aunque en el sen-
timiento y en el coraz6n fu6ramos independientes, y
nos encontrAramos sirviendo en un regimiento sepa-
ratista ... (Grandes aplausos).
SR. GONZALEZ SARRAIN: I Me permit el senior Be-
taoncourt una interrupci6n?
SR. ALFREDO BETANCOURT: Con much gusto.
SR. GONZALEZ SARRAIN: La Comisi6n del Senado
inform precisamente que cuando se realize ese he-
cho, dicho senior era cubano legalmente.
SR. ALFREDO BETANCOURT: En el afio 96 no era
possible. Cuba no tenia personalidad soberana. Yo sos-
tengo que legalmente el senior Serrano en aquella fe-
cha, era sfbdito de la monarquia espafiola, condi-
ci6n que perdi6 al aceptar en empleo en M6xico, se-
gin el articulo 20 del C6digo Civil, que conoce per-
fectamente el senior Sarrain, distinguido abogado, ad-
mirado y envidiado por muchos, y que ha obtenido
notables triunfos forenses.
SR. GONZALEZ SARRAIN: Asi se expresa en el in-
forme de la Comisi6n del Senado.
Sa. ALFREDO BETANCOURT: No me obliga lo que
digan los correligionarios mios. Esta es una cuesti6n


legal. En el afio 96 todos 6ramos aqui espafioles, por-
que estAbamos bajo la soberania de Espafia. Mexico
fu6 una de esas Repfiblicas en que con mas generosi-
dad se trat6 A los cubanos, no ya en esta guerra, sino
desde el 68.
En Yucatan, que acabo de visitar, he adquirido
muchos dates, y puedo afirmar que se permitia hasta
el ejercicio de las profesiones sin exigir siquiera ]a re-
vAlida, y que muchos abogados cubanos hasta ocupa-
ban puestos en la Magistratura. El senior Serrano
acept6 un puesto retribui'do en la Sanidad mexicana,
y ya constituida nuestra Repfiblica, para terminal
una situaci6n an6mala, distinta A la del senior Horts-
man, solicit el permiso a que se refiere ese dictamen.
Digo esto, porque el senior Sarrain, con su habi-
tual habilidad, asi6ndose de un cabello, 6 de un clavo
ardiendo, ha echado mano de este dictamen, presen-
tandolo como anAlogo al caso que debatimos en estos
moments.
El senior Sarrain, afamado en las lides judiciales,
nos sefiala un problema que yo supongo inspirado en
la mejor buena fe, pero que no es adecuado A las cir-
ennstancias, porque Serrano se qued6 sin ser espafiol
ni Mexicano.
El senior Hortsman, el afio 96 era espafiol, porque
estaba bajo la bandera y ciudadania de Espafia y si
se necesitaba mAs, porque residia en la capital de Es-
pafia, en Madrid.
SR. GONZALEZ SARRAIN: No es eso lo que interest.
SR. ALFREDO BETANCOURT: El senior Serrano acep-
ta un puesto en M6xico, siendo espafiol, sin permiso
del Gobierno espafiol, el senior Hortsman se encon-
traba en Madrid el afio 96...
SR. GONZALEZ SARRAIN: Ya que el senior Betan-
court se dirige A mi, me permit una interrupci6n?
SR. ALFREDO BETANCOURT: Yo no me dirijo al se-
fior Sarrain, porque el Reglamento no melo permit;
pero le escucho siempre con placer, ya que sus obser-
vaciones me ilustran much.
SR. GONZALEZ SARRAIN: 4 Por qu6 no sigue en los
hechos posteriores A la promulgaci6n de la Consti-
tuci6n ?
SR. PRESIDENT (GARCIA CAnIZARES) : Yo voy A
rogar al senior Sarrain que tode nota de todas esas
ocurrencias, que cuando haga uso del turno que re-
glamentariamente le corresponde, las haga para evi-
tar de ese modo interrupciones.
SR. GONZALEZ SARRAIN: Para excusarme con el
senior Presidente. Y habia hecho esto, porque A mi se
me habia hecho mAs de una vez, pero puede tener la
seguridad el senior Presidente y el senior Betancourt
que no lo interumpir6 en lo sucesivo.
SR. ALFREDO BETANCOURT: No me molesto porque
el senior Sarrain me interrumpa, y mas bien me agra-
da; ya ver6is c6mo me sirven sus interupciones.
El caso concrete del senior Sarrano es este: 61 era
un espafiol que sin permiso de su Gobierno habia
aceptado un puesto de otro Gobierno. Habia dejado
de ser, por lo tanto, espafiol. El articulo s6ptimo de
nuestra Constituci6n, 6 sea el 20 del C6digo Civil, am-
bos textos vigentes y que dicen: "Por aceptar em-
pleo fi honors de. otro Gobierno sin licencia del Se-
nado 6 del Rey", y como era espafiol y no habia
obtenido permiso de su Monarca, habia perdido su
condici6n de espafiol y no era mexicano tampoco. Por
lo tanto, no tenia nacionalidad.
El senior Hartsman era espafiol; porque habia na-
cido en los dominios espafioles, porque el afio 96 flota-
ba en Cuba to'davia la bandera espafiola, y porque








14 DIARTO DE SESIONES DEL CONGRESO.--CAMARA DE REPREUSENTANTEIS


continue despu6s de esa fecha, de buengrado, querien-
do ser espaiol, aunque la ley le facultaba, y en Cuba
se le abria sin limits una puerta, y en Espafia otra
por un ailo, para gozar de su condici6 nde cubano.
SR. CAMlPOS MARQUETTI: Hasta cuando?
SR. ALFREDO BETANCOURT: Hasta Enero de 1904,
en que lleg6 A Cuba por su voluntad, 6 por su inte-
res, pensad lo que querais, aunque nadie esta facul-
tado para penetrar en el santuario de la concieneia,
haciendo uso de un derecho legitimo, el que le con-
cedia la disposici6n segunda de las transitorias, que
no tiene plazo fijo. Siete son en nuestra Constituei6n.
Podemos analizarlas someramente, y demostrar que
esa es una de las que quedara siempre incumplida.
Suelo marginar todo lo relative al Poder legislati-
vo, tengo anotadas cuatro 6 cinco que tendran carAc-
ter permanent, A saber:
La segunda, mientras haya cubanos de esta gene-
raci6n, y los hijos y nietos de la mismo.
La tercera dice: "En tiempo que los eixiriiin". i
hubieren servido en las guerras por la Independencia
de Cuba, se computarA como tiempo de naturaliza-
ci6n y de residencia para la adquisici6n del derecho
que A los naturalizados reconoce el articulo 49."
Hay algunos casos; nosotros hemos tenido. que ha-
bilitar A ciertas personas para que pudieran desem-
pefiar ciertos cargos honrosos y elevados de la Repui-
blica; y como todos las conoceis, no es necesario nom-
brarlas. La cuarta estar6 siempre en vigencia, today
vez que se refiere. la, base de poblaci6n que se esta-
blece, en relaci6n con las elecciones de Representan-
tes y de )elegados a la Convenci6n Constituyente, en
los articulos 48 y 115 de la Constituci6n, y que po-
dra modificarse por una Ley cuando A juicio del Con-
greso lo exigiere el aumento de habitantes que result
de los censos peri6dicamente formados.
La quinta se refiere al procediniiento pora renova-
ci6n parcial, por una sola vez, de la Camara y del Se-
nado. Hecha ]a Ley de la material, estA cumplida di-
cha transitoria.
La sexta prescribe que noventa dias despues de
promulgada la Ley Electoral, redactada y adoptada
por la Convenci6n Constituyente, se procederA & ele-
gir los funcionarios creados por la Constituci6n, para
el traspaso del Gobierno de Cuba A los elegidos con-


forme A lo dispuesto en la Orden nfimero 301 del
Cuartel General de la Divisi6n de Cuba de 25 de Ju-
Slio de 1900.
Tambien estA incumplida, y s61o queda escrita co-
mo un recuerdo, es decir, que la segunda de las tran-
sitorias es una de las que no pueden borrarse, por-
que no se ha sefialado plazo. Merecen por esto cen-
suras los (',nv, w.-ii.il.-? Creo que no, que han sido
previsores, porque no se legisla para un dia, sino al
menos para medio siglo. Asi, por ejemplo, vemos hom-
bres j6venes, 'como el I.ri'-r.il Portuondo que ha pe-
leado en la filtima guerra de Independencia, dAndose
la mano, en el order de 6poca, con el septuagenario
MAximo G6mez. De manera, que tres generaciones se
estrechan los brazos y el coraz6n; y mientras viva la
actual, tendremos idolos populares que admirar y
querer, aunque la political nos divida, y result lo que
dijo ]a reina Cristina de Suecia: "los entimientos de
los hombres son tan diversos como sus rostros"; pu-
diendo afiadirse lo de otra mujer esclarecida, Lady
Hamilton: "Los caracteres deben experimentarse por
pequefieces, pues cuando queremos saber de qu. lado
sopla el viento, no arrojamos al aire un guijarro, sino
una pluma."
A la segunda de las disposiciones transitorias no
podia fijarseles plazo, porque seria ponerle persianas
al campo; por eso los Constitucionales, sabiendo que
existian muchos cubanos que residieron toda su vida
en el extranjero y que ansiarian regresar A recibir
los homenajes A sus merecimientos en este su suelo
natal; 6 A tener siquiera el consuelo de saber que sus
huesos habrian de ser oprimidos por la tierra en que
nacieron.
Esa disposici6n transitoria habrA de durar mien-
tras no se reform la Constituci6n, dejando de esta
manera abiertas las puertas de nuestro paraiso A los
White, A los Brindis de Salas, A los Menocal, para
que puedan former parte del hogar cubano los que
en el extranjero dan ejecutorias y timbres de gloria A
nuestro adorado terrufio.
SR. POVEDA: Sefior Presidente, han dado las seis.
SR. PRESIDENT (GARCIA CANIZARES): Se suspen-
de la sesi6n.

(Eran las seis p. m).


Imp. y Pap. de Rambla. Bouza y Ca.,-Obispo 33 y 35.-Habana.




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