Group Title: Diario de sesiones del Congreso de la Republica de Cuba
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Title: Diario de sesiones del Congreso de la Républica de Cuba
Physical Description: v. : ; 31 cm.
Language: Spanish
Creator: Cuba -- Congreso. -- Cámara de Representantes
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Manufacturer: Imprenta de Rambla y Bouza
Publication Date: 1902-
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Cuba   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: 1. legislatura, v. 1, núm. 1 (oct. 1 de 1902)-
General Note: Title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00015180
Volume ID: VID00098
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001845781
oclc - 28760011
notis - AJS0072
lccn - sn 93026707

Full Text













DE L

CON(1RESO DE LA REPUBLICAN DE CUBA


SEGUNDA LEGISLATURA-.1902.

VOL.11. IHAB1ANA, ENERO 20 DE 1903. NUI. 4.


Camara de Representantes.



Cuarta sesi6n ordinaria.-Noviembre 10 de 1902.

SUMARIO


Se pasa lista.-Se abre la sesi6n.-Lectura y aprobaci6n del acta de la sesi6n anterior.-Comunicaci6n del
Representante, seftor Garcia Caftizares pidieido quince dias de licencia.-Es concedida.-Comuniica-
ci6n del Senado dando cuenta de no haber aceptado las modificaciones hehlias en el Proyecto de Ley
del Servicio Diplomitico y Consular.-Elecci6n de la Comisidn 3ixta.-Son proclamados los Represen-
tantes, sefiores Castellanos, Gonzalo P4'ez, Garmenjlia y Garcia Kohly.-Continxia la discusl6n del
voto particular sobre la Ley de Secretarias.-Se levanta la sesi6n.


A las dos horas y treinta y cinco minutes p. m.
ocupa la Presidencia el Sr. Pelayo Garcia, y las Se-
cretarias los seniores Alfredo Betancourt y Manduley
y Antonio Gonzalo P6rez.
SR. PRESIDENTE: Se va A pasar lista. (El Secretario
pasa lista.) Se abre la sesi6n y se procede A leer el acta
de la anterior. (El Secretario, Sr. Gonzalo Perez, lee el
acta.) lLos sefiores Representantes, tienen alguna
modificaci6n que pedir alacta? (Nadie pide la palabra. )
SSe aprueba el acta? (Es aprobada.) Queda aprobada.
SR. MASFERRER: Pido la palabra.
SR. PRESIDENTE: Tiene la palabra el Sr. Masferrer.
Sa. MASFERRER: Sefior Presidente y sefiores Repre-
sentantes: En las primeras sesiones celebradas en esta
CAmara, dentro ya de la Repfblica, se acord6, A peti-
ci6n del que tiene el honor de dirijiros la palabra, se
interesara del Ejecutivo, una relaci6n de todos los
bienes y propiedades que poseyera el Estado dentro y
fuera-de la Isla. Y como, quiera que esta relaci6n no
se ha recibido, y tengo pendiente de presentaci6n un
Proyecto de Ley relative A ese asunto, ruego A la CA-
mara acuerde reiterar nuevamente al Ejecutivo, dicha
petici6n.
SR. PRESIDENTE: La Presidencia lo recordarA.
SR. MALBERTY: Pido la palabra, para dirigir una
silplica A Ia Cimara.
SR. PRESIDENTE: Tiene la palabra el Sr. Malberty.
Sn. MALBERTY: Senores Representantes: casi esta
terminado ya el nombramiento de nuestros agents
consulares y de la representaci6n diplomAtica en el
Exterior: algunos de los designados han salido para


su destiny, y, realmente no tienen, ni bandera ni es-
cudo; y como la CAmara de Representantes ni tampo-
co el Senado,--que yo conozca-tienen ningfin Pro-
yecto de.Ley en studio sobre este asunto important,
yo suplicaria A la CAmara, que se nombrara una
Comisi6n Especial, para que dentro del plazo impro-
rrogable de cinco dias, presentara un Proyecto die Ley
regularizando el color y dimensions de la bandera y
*el escudo national.
SR. PRESIDENTE: El Senado creo que tiene en estu-
dio ese asunto.
SR. GONZALO PKREZ: Pido la palabra.
SR. PRESIDENTE: Tiene la palabr6 el Sr. Gonzalo
P6rez.
Sa. GONZALO P ~EZ: He pedido la palabra para di-
rigir un ruego: en dias pasados se nombraron las Co-
misiones, y conform al Reglamento procede que 6stas
se reunan y nombren sus Mesas, lo cual es de suma
urgencia, pQrque entire los Proyectos de Ley pendien-
tes, hay uno, el de Its Aranceles Consulares, que su-
fre una demora sensible en el seno de la Comisi6n de
Aranceles. Y es tanta la urgencia de que aprobemos
dichos Aranceles Consulares que, segfin datos oficiales,
se pierden mensualmente mAs de cuarenta mil pesos,
que podrian ingresar en nuestro tesoro. Yo le ruego,
pues, A la CAmara y A la Presidencia que proceda,
desde luego, A reunir las Comisiones para que 4stas
nombren sus Mesas y puedan funcionar.
SR. PRESIDENTE: La Presidencia entiende que ma-
fiana, que no htlbrA sesi6n en la CAmara, procede so
lleve A cabo.


* 0*


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- -- -- -- ~---------


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D1An1O DE


SES I U MNM ES







34 DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAMARA


SR. GARMENDiA: Pido la palabra, Sr. President.
SR. PRESIDENTE: Tiene la palabra S.S.
Sa. GARMFNDfA: Si no me es infield ]a memorial, ma-
flana hay una reuni6n extraordinaria para tratar de
la modificaci6n del Reglamento, que es la hora en que,
en realidad de verdad, nos reunimos todos los dias.
SK. PRESIDENTE: Pero antes. No cree el Sr. Gar-
mendia?......
Si. GARMENDIA: No, yo no hago mas que hacer la
indicaci6n.
SR. PRESIDENTE: Se va A dar lectura A las comuni-
caciones recibidas.
SR. BETANCOURT, Secretario: (Lee.)

((Sr. President de la CAmara de Representantes.
Sefior:
Por encontrarme enfermo, A consecuencia de un
nuevo acceso de bronquitis, no me es possible embar-
carme hoy para la Habana y como no s6 cuando po-
dr6 hacerlo, suplico A Vd. se sirva concederme quince
dias de licencia. Soy de Vd. atentamente. Dr. Garcia
Cafiizares.-Ciego de Avila, Noviembre 7 de 1902).

SR. PRESIDENTE: 4Acuerda la Camara conceder la
licencia? (Es aprobado.) Queda concedida.
SR. BETANCOURT, Secretario: (Lee.)

((Habana, Noviembre 7 de 1902.
Sr. President de la CAmara de Representantes.
Senior:
Tengo el honor de poner en su conocimiento que
esta CAmara, en sesi6n celebrada el dia 6 del corrien-
te mes acord6 no aceptar las modificaciones hechas
por aqu6lla al Proyecto de Ley del Servicio DiplomA-
tico y Consular, que fu6 aprobado por el Senado en
los dias 19 y 20 de Agosto del afio present; en su
consecuencia, y a los efectos de lo que preceptfian los
articulos 19 y 23 de la Ley de Relaciones entire la CA-
mara de Representantes y el Senado, han sido desig-
nados para former la Comisi6n mixta que sobre dicho
Proyecto ha de dictaminar, los sefiores siguientes: An-
tonio S. de Bustamante.-Domingo M6ndez Capote.
-Alfredo Zayas.-Ricardo Dolz y Eudaldo Tamayo.
De Vd. muy atentamente, Luis Est6vez Romero, Pre-
sidente.--Jos6 Antonio Frias, Secretario.-Manuel R.
Silva, Secretario,.

SR. MASPERRERf No he oido bien Sr. President.
LEs la Comisi6n para la cuesti6n del Empr6stito?
SR. BEIANCOURT, Secrelario: No, Sr. Masferrer: Es
la Ley del Servicio DiplomAtico y Consular. Que el
Senado no acepta las modificaciones que en 611a
ha hecho la Canfara.
SR. PRESIDENTE: Conforme al articulo veintitr6s se
va a proceder A la elecci6n de los miembros de la CAma-
ra que han de concurrir A formal' la Comisi6n Mixta.
Han de ser cinco; por consiguiente, cada senior Repre-
sentante votarA, en cada papeleta, por tres. Se concede
un receso de cinco minutes para aonfeccionar las can-
didaturas. (-Se efectta el receso. Trascurrido el receso se
reanuda la sesi6n.)


SR. PRESIDENTE: Se reanuda la sesi6n y se procede A
la votaci6n. (Se efectla la votaci6n.) ,Falta algfin senior
Representante por votar? (Silencio.) Se cierra la vota-
ci6n y se procede al escrutinio. (Se efect6a el escrutinio.)
El resultado de la votaci6n es el siguiente: Los se-
flores Castellanos, Gonzalo P6rez y Garmendia, vein-
tiseis votos; los sefiores Cardenal y "Garcia Kohly.


diez y nueve, y el Sr. Portuondo, uno. Quedan, pues,
proclamados los sefiores Castellanos, Gonzalo P6rez,
Garmendia, Cardenal y Garcia Kohly.
Orden del dia: continfia la discusi6n del voto parti-
cular del dictimen de la Comisi6n Especial sobre Ley
de Secretarias. Tiene la palabra el Sr. Martinez Ortiz.
SR. MA TriNEZ ORTIZ: Senfor Presidente y sefiores
Representantes: En condiciones verdaderamente des-
ventajosas vengo A terciar en este debate, porque de
una part se han pronunciado, durante 61, los incom-
parables discursos de nuestros distinguidos compafie-
ros los sefiores Betancourt y Portuondo, el primero de
construcci6n s61ida, que pudiera Ilamarse diamantina,
y el segundo acabado modelo de estilo pomposo, de
estilo correctamente asiAtico, y de otra parte encuen-
tro tambi6n la misma material del debate, que parece
hecho exclusivamente para aqu6llos que, por estar
avezados al uso de las armas, deberian ser los solos
llamados A tomar parte en 61. Pero A mi juicio encie-
rra este asunto tanta importancia political, que he crei-
do un deber terciar en su discusi6n, para ver si me es
possible coadyuvar 6 los esfuerzos denuestro compafie-
ro el Sr. Betancourt y hacer que los sefores Represen-
tanes que afin se encuentran dudosos,sobre la definitive
resoluci6n que deban tomar, vengan A engrosar el gru-
po de los que, c6mo nosotros, estimamos perjudicial el
establecimiento de la Secretaria de Guerra. Pero antes
de entrar en material deseo significar, como ya lo hizo
el Sr. Betancourt, que se trata de una Ley votada por
el Senado. Es objeto de grandes temores para muchos
que siguen los trabajos de esta CAmara, la pugna que
se va manifestando entire uno y otro Cuerpo. Y segu-
ramente, seiiores, si nosotros nos empefiamos de un
mode positive en no seguir nuevos rumbos, si conti-
nuamos por los ya emprendidos, A la postre, resulta-
ran por complete est6riles 6 infecundos los trabajos de
ambos Cuerpos Colegisladores.
Nosotros no debemos tomar A empefio el poner ma-
no, aunque sea con la mejor intenci6n, en todos los
asuntos, en todas las leyes que nos vengan de la alta
CAmara, sin absolute justificaci6n, por que si conti-
nuamos con esa practice, si seguimos por ese derrote-
ro, bien pudiera resultar, en filtimo t6rmino, que A
los ojos de nuestro propio pueblo, que a los ojos, y
esto es mas grave, de los pueblos extrafios que nos
observan, apareci6semos como incapaces para dirijir
con acierto esta nave, cuyo manejo dificilisimo esta
confiado, mAs que A nuestro buen deseo, A nuestro
bueno y discrete juicio.
Esta sola raz6n debiera bastar para que no nos opu-
si6ramos A aceptar la Ley de Secretarias en la misma
forma en que nos ha sido enviada; pero el voto par-
ticular del senior Portuondo, nos obliga A dar gran am-
plitud a la discusi6n, como lo venimos haciendo, para
demostrar la inconveniencia del establecimiento de la
nueva Secretaria que se pretend.
Lamento que como decia en la filtima tarde, en la
tarde del sAbado, el senior Portuondo, se tome ese
asunto como una cuesti6n de patriotism, porque real-
mente A todos nosotros se nds debe suponer el mismo,
y no se debe tachar de anti-patriota al que no est6
conform con el establecimiento de la Secretaria de
Guerra.
Yo, sefiores Representantes, he examinado con mi-
nuciosa atenci6n todos los arguments, no solo los
expuestos el sabado con brillante forma por el sefior
Portuondo, sino los que A diario nos ha venido dando
la prensa, y no he encontrado ninguno que pueda me-
recer el calificativo de verdaderamente s6lido. Qui-
tAndoles los adornos vistosos, con que el sefior Por-
tuondo cubria su desnudez, no queda casi nada, no


*


* *








DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAMARA 35


queda un razonamiento que pueda resistir al mas
ligero anAlisis.
A mi, la otra tarde, se me antojaba su discurso, al-
go parecido a esos fuegos de artiflcio, que rasgan en
noche oscura el cielo con sus rayas brillantes. con sus
mil chispas; que ensordecen con su ruido atronador;
que luego se deshacen en nubes brillantes y multico-
lores, pero que no dejan tras si mAs que un poco de
humo y cenizas que el viento esparce 6 espolvoriza,
afn antes de que tengamos tiempo para verlas, afin
antes de que puedan ponerse en contact con el suelo.
Escombrando entire la inmensa balumba de imAgenes
brillantes del sefor Portuondo; separando las figures
ret6ricas, las frases sonoras, las flores hermosas de su
dialectica, con las cuales pretendia encubrir la s6lida
argumentaci6n del senior Betancourt, he encontrado
bajo tantos adornos, con su resistencia granitica,
y cimentados sobre sus bases firmisimas, los razona-
mientos indestructibles de este ilustrado Represen-
tante.
Se ha dicho, sefiores, que necesitabamos la Secre-
taria de la Guerra, para demostrar nuestra sobe-
rania. Parece mentira que semejante argument
pueda presentarse en esta Camara, cuando hay un
hecho, un hecho evidence, (y los hechos no se discu-
ten) quedes hace por complete esa aseveraci6n: el hecho
sefiores, de haber sido reconocida Cuba como Repf-
blica independiente y soberana por todas las naciones
mas poderosas de la tierra; y si ha sido reconocida
por Francia, por Inglaterra, por Rusia, por Italia,
por Alemania y por todos los paises cultos y que se
respetan, es evidence que tenian confianza absolute,
que tenian conocimiento precise y seguro de que real-
mente Cuba era una naci6n independiente y soberana.
De modo que ni afin nosotros mismos tenemos el de-
recho de poner en tela de juicio lo absolute de esa
soberania.
Se ha dicho tambi6n, y 6ste era uno de los argu-
mentos del senor Portuondo, que necesitabamos la
Secretaria de Guerra, para dar muestra de virilidad,
para no tener una repiblica femenina.
Cuando esos concepts los oia yo, al Representante
por Oriente, mre admiraba de que 61, uno de los heroes
m4s prestigiosos de nuestra Revoluci6n, una de los
adalides mAs grande de esa gloriosa epopeya, viniera
& decir aqui, que el pueblo de Cuba necesita de una
oficina para demostrar su virilidad. El pueblo de
Cuba, sefiores, lo sabe el mundo entero por los sacri-
ficios inmensos de sus dos guerras, es capaz de demos-
trar siempre su virilidad; la cual ha puesto de mani-
fiesto en todas las necesidades de su vida political, y
es seguro estaria siempre dispuesto 4 dar las mis-
mas pruebas, si hubiera Alguien osado A negar,
por un vilipendio present, las pasadas glorias de sus
heroes y de sus mArtires; glorias que no fueron supe-
radas jamAs por las figures que nos conserve la his-
toria, ni por las que nos han legado, por modo extre-
mo engrandecidas, la tradici6n y la fAbula.
Si no necesitamos, porque esto es una verdad evi-
dente, la Secretaria de Guerra para demostrar que so-
mos un pueblo soberano, ya que este hecho ha sido
reconocido universalmente; si no la necesitamos tam-
poco, para presentarla como una especie de espanta-
villanos deslumbrador a nuestros -iguales, 41a necesi-
tamos, acaso, para hacernos positivamente fuertes?
Creo que no, sefiores Representantes. Cuando el Sr.
Portuondo, con esa brillante imaginaci6n de que hace
gala, nos presentaba, en la tarde del sAbado, A los ej6r-
citos prusianos desembarcando7en nuestras costas,
bollando con sus pi6s-extranjeros, el suelo sagrado de
0p


nuestra patria, para atacar, por los flancos, las forta-
lezas americanas, yo me sonreia y me admiraba de
que una inteligencia tan clara, de que un espiritu tan
culto, tuviera en esta CAmara, donde todas las discu-
siones debieran alcanzar gran alteza, que recurrir a
tan pobres razonamientos; porque, sefiores, es evi-
dente, de toda evidencia. que si alguna naci6n del
mundo quisiera venir a atacar a nuestra Isla, esa na-
ci6n tendria forzosamente que hacerlo por mar y ven-
eer antes a la escuadra enemiga que se le opusiese.
Sin veneer a 6sta, no seria possible que pretendiera
desembarcar fuerzas, porque las conduciria, indefecti-
blemente, al fracaso; pero admitamos la posibilidad,
la contingencia remota de que hubiese alguna naci6n
suficientemente loca y mal dirigida, que pretendiera
lanzar sobre nosotros sus huestes, sin haber vencido
antes la resistencia maritima que por modo forzoso
habia de oponerse A su paso, y que invadiera nuestro
suelo: afn aceptando este supuesto absurdo, es seguro
que siempre estariamos a salvo 6 resguardados por la
ingerencia innecesaria, indefectible, en nuestros
asuntos del Gobierno de los Estados Unidos.
SR. LOYNAZ DEL CASTILLO: (Interrumpiendo.) Por
nuestro valor.
SR. MARTINEZ ORTIZ: La ingerencia del Gobierno
de los Estados Unidos, en cualquier contienda en que
pudiera peligrar el reposo y la integridad national
de Cuba, no obedeceria, sefiores, A la existencia de la
Enmienda Platt; no seria la estipulaci6n de su base
s6ptima; lo que determinaria esa ingerencia, seria la
defense natural de sus propios intereses, el deseo de
resguardarse a si mismos contra la agresi6n possible
de la gran potencia que amenazase nuestra personali-
dad national.
En el Mensaje fltimo dirigido al Congreso de los
Estados Unidos, por el Presidente Roosevelt, se han
consignado estas palabras: cla paz de Cuba es necesa-
ria A la paz de los Estados Unidos; la salud de Cuba
es necesaria a la salud de los Estados Unidos; la in-
dependencia de Cuba es necesaria & la seguridad de
los Estados Unidos.,
De manera, sefiores Representantes, que si nosotros
tuvi6ramos la desgracia de encontrarnos envueltos en
una guerra extranjera, ]a intervenci6n en 611a A nues-
tro favor, de los Estados Unidos, seria un acto enca-
minado, no a favorecer un d6bil, sino A defender de
manera eficaz, sus propios intereses comprometidos.
Esto, sefiores, es un hecho sobre el cual es necesa-
rio que fijemos seria. y desapasionadamente nuestra
atenci6n, y que debemos someter a un reflexive exa-
men. No es possible que, con lijereza censurable nos
dejemos llevar por aspiraciones poco juiciosas; somos
una CAmara legislative y pesan sobre nosotros graves
responsabilidades.
Los cubanos debemos tener siempre en cuenta aque-
lla famosa sentencia ateniense que decia: (dos pueblos
pueden dedicarse A realizar todos sus deseos; pero
partiendo siempre dlel principio que, en los actos hu-
manos, solo se respetan los-fueros de la justicia cuan-
do compele A ello una comfn 6 ineludible necesidad,
pero que el poder es la sola regla de los fuertes.)
La intervenci6n de los Estados Unidos en los asun-
tos de Cuba seria la resultante necesaria de su propia
situaci6n geogrAfica. No son solo las manifestaciones
del Presidente Roosevelt, al abrir el fltimo Congreso
de los Estados Unidos, lo que nos debe hacer apreciar
esta verdad; es, sefiores, la historic del process de de-
senvolvimiento general de esa gran Repfiblica. No
basta citar con todos sus pormenores la reuni6n c6lebre
de Ostende; no-bAsta que recordemos la nota de mil
ochocientos cincuenta y d9s; ni que nos fijemos tamn,








36 DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO,-C0AMARA
I -, __


poco en la trascendencia del Mensaje de mil ocho-
cientos veinte y tres; todavia teuemos que remontar-
nos mas atrAs; llegar, quizAs, a los primeros tiempos,
a los primeros moments de la constituci6u de esa
gran repfblica.
Ent6nces, siendo Monroe Secretario de Estado del
President Madisin, y muchos aflos antes de o upar 61
ese supremo puesto de la Repfiblica,y de da'r,por tanto,
a conocer la doctrine famosa que lleva su nombre, ya
habia incluido a nuestra patria dentro de los limits
y circulo de acci6n de la political Norte-Americana.
Este hecho es para nosotros de una grande importan-
cia hist6rica. Don Luis de Onis, que era en aquella
saz6n, Representante de Espafla cerca del Gobierno de
Washington, le daba confidencialmente esta noticia al
ent6nces Virrey de Nueva-Espafia, hoy M6xico, don
SFrancisco Javier de Vanegas. Los directors de la
political cubana no deben de olvidar, pues, nunca que
esta ingerencia de los Estados Unidos en los asuntos
de Cuba data de 6poca anterior, muy anterior & la de
haberla iniciado en cualquiera de las otras Repfiblicas
americanas.
Estamos, pues, sefiores Representantes, unidos con
lazos estrechisimos a esa naci6n: no querer ver esta
realidad seria absolutamente inftil; la realidad existi-
ria del mismo modo, que no porque el avestruz en el
desierto oculte, huyendo, la cabeza entire la arena,
deja de correr pelig o inminente de ser alcanzado por
sus perseguidores.
Si nosotros olvidamos estos hechos, comprometere-
.,mos grandemente el porvenir de nuestra Repflblica;
por eso cuando el Sr. Betancourt hablaba y le inte-
rrumpi6 el Sr. Nodarse, yo senti por 6ste verdadera
pena, porque lament que un patriot tan esclarecido
no estuviera como legislator A la altura que debia
star, tratAndose de asunto tan important para nues-
tra patria.
Estas consideraciones son de tal indole que me voy
a permitir, sefiores, leer un pequefio pArrafo de uno
de los discursos mas elocuentes del primero de nues-
tros tribunos, del discurso ultimamente pronuneiado
por el Sr. Manuel Sanguily al inaugural su vida, entire
nosotros, el Ateneo Literario de esta ciudad.
Dice asi: "Somos por desgracia in experiment;
pero estoy persuadido de que, guiados por recto 6 inte-
ligente patriotism, triunfaremos en la angustiosa
prueba, como logremos vigorizar nuestra vida interior,
a fin de mantener decorosamente nuestro derecho a la
vida international. Y solo realizaremos ese program
que solicita nuestros mejores sentimientos, por la
consagraci6n al trabajo, al cultivo de los campos y al
cultivo de las inteligencias, conquistando, por el amor
al orden, 'por la juiciosa sumisi6n a las leyes, por el
desarrollo progresivo de nuestras riquezas naturales,
por el explendor de las instituciones de ensefianza y
beneficencia, por la extension de la cultural pfiblica y
la creciente prosperidad general, el respeto sincere de
los poderosos, desarmados por nuestros grandes mere-
cimientos. Si deponemos recelos quizAs infundados y
de todos modos letales y funestos; si alimentamos, en
cambio, la fA en nosotros mismos, en nuestra lealtad,
nuestra moderaci6n y nuestra firmeza; si concebimos
para lo sucesivo como mas oportuno el patriotism que
inspire ansia radiosa de vivir que el que empuja en
vertigo suicide h4cia el abismo, no burlarA el porvenir
nuestras esperanzas, ni deshojarA tampoco la adversi-
dad, con hilito de muerte, nuestras mas puras y legi-
timas ilusiones.) Deseo, sefiores Representantes,
que tan bells concepts se.graben profundamente en
vuestros cerebros, para que Airvan de elements al
juicio definitivo que, sobre la cuesti6n debatida debris


former. No basta que tengamos aqui grandes empe-
fios de fortaleza; no basta que querramos lanzarnos por
caminos desconocidos; no basta, tampoco, que haga-
mos el prop6sito firme de llegar en caso necesario al
sacrificio; de subir de nuevo hasta el Calvario. Nada
de esto tiene un fin prActico; no hariamos otra cosa
que escribir una .pAgina mas en la larga s6rie de los
pueblos infortunados, no hariamos mas que agregar el
nombre de nuestra patria a los de Numancia, Polonia
6 el Transvaal, pero de ningin modo cambiariamos el
cursor brutal, inexorable como el destiny, de los acon-
tecimientos.
Otro esclarecido cubano, ha tratado recientemente
de esa important cuesti6n: ha sido el Sr. Varela Ze-
queira en su discurso leido al inaugurarse en nuestra
Universidad el curso'acad6mico de mil novecientos dos
a mil novecientos tres. Tambi6n voy A permitirme mo-
lestar vuestra atenci6n leyendo uno de los parrafos
mAs notables de ese importantisimo document: (Lee.)

"Los pueblos pequefios, d6biles y no protegidos,
situados en medio de grandes nacionalidades, no sub-
sisten por el mfituo respeto a los ideales de la huma-
nidad y al llamado derecho de gentes, sino mis bien
porque el comin egoismo vela sobre el egoismo de los
otros, y el propio deseo de rapifia, protege la presa
contra la rapifia agena. Cuando estos egoismos se
asocian y conciertan, entonces......... se reparten & la
infeliz Polonia."

Estas son, sefiores, las ensefianzas que nosotros
debemos tender presents para no dejarnos llevar por
ilusiones que posiblemente ocasionarian irreparables
de.venturas 4 nuestro pais. Ya s6 que se dir& por
algunos que no debemos confiar A manos extraflas
nuestra defense; que eso seria pura y sencillamente
aceptar de modo definitive un protectorado. No hay
tal cosa, sefiores Representantes, lo que haremos si
seguimos una conducta prudent, es utilizar en prove-
cho nuestro, las condiciones especiales de nuestra
posici6n geogrkfica, que si nos expone a algunos sacri-
ficios, nos sirve en cambio, de antemural infranquea-
ble, contra las posibles demasias de los poderes de
Europa y America.
Oreo que seria desconocer por complete los intereses
de nuestro pueblo, si fuenamos A prescindir de esas
conveniencias, -cuando tan grandes beneficios pueden
reportarnos.
Nada es possible, sefiores, itemer de. Europa, ni de
ninguna de las otras naciones de America; s6lo los
Estados Unidos podrian constituir, en cualquier 6poca,
un peligro para la independenciade Cuba. 4Pero .es
que nosotros podemos temer ese -supuesto, y temerlo
racionalmente, deana-naci6n que abandon nuestros
puertos y nuestras -fortaiezas, :para oumplir una pala-
bra empefiada, y A cuyo oumplimiento ningfin powder
del mundo le hubiena ipodido eompeler, de un modo
eficaz? 4Puede temeree que vuelva n otra vez, deshon-
rando entonces su baAdera 6 invadiendo en peores
condiciones para ellos nuestro territorio?
Esa suposici6n.es realmente inadmisible;. pero vamos
4 aceptar que el hecho, pueda realizarse en el porvenir.
Para contrarrestar ese atropello, no Inecesitamos la
organizaci6n de.un ej6rcito permanentt. El Sr. Por-
tuondo nos decia quanose trataba de.,j6rcito perma-
nente, sino de milicias organizadas en esa forma; pero
de todas maneras, seflores,.la organizaci6a proyectada
per el Sr. Portuondo no venia i ser nms.que la conasti-
tuoi6n de.,un :ej6rcito permanent, y yo sostengoque
esa organizaci6n, o solo no seriacapaz .de contrarres-
tar la acci6n.de. unagr~n ,potenoia,. sino que vddcri,









DIAro DE SLSViONESIAL COING1ESO.-C1 MAR4 A 37


grandemente, k perjudicarnos. Este es un hecho que
nos demuestra la historic con dates absolutamente
irrefutables.
Ved, si no, lo que sucedi6 k Prusia, cuando la inva-
si6n napole6nica: una sola batalla, la c6lebre de Jena,
bast6 para destrozar el ej6rcito que venia organizAn-
dose desde los tiempos del gran Federico y no necesit6
mas Napole6n para hacerse duefio de aquel inmenso
reino 6 imponerle una paz vergonzosa.
En cambio, sefiores, con las principles plazas fuer-
tes de Espafla en poder del ej6rcito francs; distraidos
en lejanas tierras la mayor parte de su contingentes
armados y al mando de su finico general de prestigio,
el celebre marquis de la Romana; ocupados por gran-
des fuerzas todos los desfiladeros de las provincias;
inerme por complete aquella nac!6n, pero irritada y
ofendida, se despert6 en ella el genio de los antiguos
Iberos, y se aprest6 & hacer un inmenso esfuerzo para
vengarse. El grito de guerra y de independencia
repercuti6 de valle en valle, de risco en risco, de
hogar en hogar, y culmin6 en aquella heroicidad
sublime, que abati6 en gran parte la inmensa fortaleza
del primer Imperio napole6nico.
Alli, sefiores, teneis 6 M6xico luchando valerosamen-
te, en aquella misma 6poca, con su ej6rcito de volun-
tarios congregados por el espiritu de independencia;
manteni6ndose durante largos afios y venciendo en
casi todos los encuentros a las fuerzas aguerridas de
Callejas, de Vanegas y de Apodaca. En cambio,
organizadas militarmente despu6s sus tropas, a los
pocos afios, en mil ochocientos cuarenta y siete, no
tienen alientos para resistir la invasion de pequefios
contingentes norte-americanos que, desde Texas man-
dados por Taylor y desde Veracruz por Scott, las arro-
llan por todas parties, invaden el pais, ocupan la capi-
tal y les imponen, brutalmente, el tratado de Guada-
lupe que arrebata 6 M6xico, mis de la mitad de su te-
rritorio.
Ved A. Francia, Francia la naci6n modelo, la nacitn
de los grandes'ejemplos, las de las heroicidades inimi-
tables; vedla como se crey6 perdida despu6s de Sedin
y de la toma de Phris, cuando apenas ochenta afios an-
tes,habia lanzado sobre toda la superficie de Europa,
coaligada contra 611a, sus ej6rcitos no de milicianos,
porque la Guardia Nacional, nunca di6 resultado en
Francia, Sr. Pbrtuondo, sino sus ej6rcitos de ciudada-
nos, .de hombres reunidos A la voz de la libertad.
donde, en abigarrado conjunto, se encontraba lo mismo
el estudiante que el abogado; lo mismo el mozo de
cuadra que el maestro de escuela, y de los cuales sur-
gieron, con asombrosa rapidez y en nunca vista con-
junci6n, los Pichegrf, los Macena, los Hoche, los
Augereau, los Bernadotte, los Murat y tantos y tantos
mas como la fama pregonera elev6, con celeridad inu-
sitada, desde los mas modestos menesteres, a los mis
altos puestos de un ej6rcito inmenso, temido, formida-
ble y que pase6 por todas parties triunfador, cual si
levase atados B sus banderas, los dioses de la Guerra
y la Victoria.
Pero' sefiores 4por qu6 vamos A buscar tan lejos
ejemplos de lo que puede hacer un pueblo cuando se
siente lastimado en sus derechos? los tenemos aqui
mismo, en nuestra propia patria; hasta en este recinto
hay muchos heroes que han luchado victoriosamente
por obtener nuestra independencia. ,De d6nde, de
qu6 escuela military surgieron nuestros principles gue-
rreros de la primer y de esta iltima guerra gloriosa?
4de qu6 Academia salieron, y para no molestar ni he-
rir en lo mis minimo la delicada modestia de los h6-
roes*presentes, no voy a citar mas que algunos de
nuestros mas-ilustres mmertos, los C6spedes, los Maceo,


los Agramonte, los Moncada, y tantos mas que abri-
llantan nuestros anales con sus hazafias heroicas?
4D6nde aprendieron esos guerreros a escojer las opor-
tunidades para acometer? ,d6nde la astucia para es-
quivar? ,d6nde la tenacidad para resistir? Esos hom-
bres surgeon de los talleres: son m6dicos, abogados,
arrieros--ic6mo! iduda el senior Risquet?-si que arriero
fu6 el gran Maceo, y ese puede ser uno de sus timbres
mas gloriosos; son labriegos, menestrales, y sin em-
bargo, sefiores, transformados bruscamente en genera-
les, combaten, mantienen en jaque y vencen k los
innumerables ej6rcitos enviados por Espafia y manda-
dos por generals, por j-fes y por oficiales salidos de
sus principles escuelas militares y hacen repetir sus
nombres, poco tiempo antes ignorados hasta por sus
propios conmilitones, en todas las lenguas y bajo to-
dos los climas. iAh! sefiores, es que cuando los pue-
blos obran & impulse de grandes ideas, cuando no los
lleva a la lucha la soldada, sino que se mueven a im-
pulso de un deber que desean cumplir, entonces resul-
tan siempre her6icos; entonces son punto menos que
invncibles y surgeon los hombres, A media de las ne-
cesidades para levar a feliz remate el triunfo de los
grandes ideales, de los supremos intereses que se de-
fienden. (Aplausos.)
Nos decia, sefiores Representantes, el senior Por-
tuondo, hermoseando el concept con su palabra ini-
mitable, que necesitkbamos la Secretaria de Guerra,
porque la tenian todas las naciones del mundo. Do-
noso argument; argument verdaderamente infantil.
Nosotros no debemos averiguar si la Secretaria de
Guerra la tienen 6 n6 todas las demis naciones; lo
que debemos averiguar es si estamos en las condicio--
nes de los paises que la tienen establecida. Y yo sos-
tengo, sefiores, y no es necesario que lo sostenga, por
que la contestaci6n salta A la vista y viene A todos los
labios, que las condiciones de Cuba no son las mispmas
dentro delas cuales se desenvuelven las otras naciones
del mundo.
La que nosotros formamos esta constituida por una
sola Isla; porque no creo que la imaginaci6n exaltada
y latina del senior Portuondo y de otros amigos de su
sefioria quierar? elevar, para este caso, a mas alta ca-
tegoria y dar mayor importancia A nuestros modesti-
simos cayos adyacentes. Somos la fnica naci6n for-
mada por una sola Isla; no tenemos por tanto fronteras
terrestres que defender; no constituimos como el Jap6n
una nacionalidad de muchas islas importantes, ni te-
nemos como Inglaterra a nuestro lado una Irlanda
inquieta y por afadidura un imperio de quinientos
millones de habitantes que defender. ,Y sera possible
que sin ser comparable las circunstancias,* sin haber
punto de relaci6n, nos empefiemos por una satisfac-
ci6n vanidosa, por una consideraci6n pueril, por un
amor a esos oropeles y relumbrones, que con tan fini-
sima critical atacaba el seflor Betancourt, y que nos
han merecido, tratAndose de otros pauses, alegres y do-
nosas cuchufletas, por una tendencia atAvica que su-
pone un positive retroceso, ,serA possible que nos em-
pefiemos en constituir un organismo infitil, costoso, y,
por qu6 no decirlo, absolutamente ridicule?
No es possible que tomemos una re-oluci6n tan lige-
ra. Las Secretarias de Guerra son instituciones rela-
tivamente modernas; han nacido al calor de las nece-
sidades de administrar y tener dispuestos esos grandes
ej6rcitos, esos ej6rcitos inmensos que agobian i las
naciones europeas, que las extenfian, y para cuyo mal
se proponen todos los dias conciertos, y desarmes y
Congress de Paz, que al fin no resuelven nada porque
lo impiden los comunes recelos, las ambiciones inex-
tinguibles y el deseo de lograr la mejor porci6n posi








38 DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAMARA


ble en el reparto de ciertos paises carcomidos de la
vieja Europa, de algunas naciones enfermas 6 mori-
bundas.
Esos organismos necesarios en las grandes potencias,
han sido imitados, servilmente, por las repfblicas pe-
quenas de America y han fortalecido en l11as el mili-
tarismo. Ese mal han querido evitar muchas na-
ciones poderosas confiando su direcci6n A hombres
absolutamente civiles. Por eso despues del desastre
de mil ochocientos setenta vimos en Francia ocupar,
la Secretaria de la Guerra a Mr. de Freycinet,que era
un Ingeniero y al que respetaron siempre en su puesto
los distintos ministerios. Por eso tambi6n en los Es-
tados Unidos se ha encomendado en no pocas ocasio-
nes ese Departamento A un hombre civil, hoy al ho-
norable Mr. Root-abogado -que con indudable acier-
to lo dirije, desde poco despu6s de terminada la guerra
Hispano-Americana.
No hay, pues, ninguna raz6n de peso, ningun argu-
mento sblido, ninguna consideraci6n positive, que nos
aconseje la creaci6n de ese organismo. Evidentemente
no debemos aspirar mAs que A tener las fuerzas indis-
pensables para mantener el orden interior. Si alguna de
otra indole pudi6ramos necesitar, y en 6sto y por vez
primera voy A estar conform con el senior Portuondo,
serian fuerzas navales, Lo mismo para nuestra de-
fensa que para nuestra fortaleza, estas serian las que
habriamos de menester. Ellas han sido siempre la de
las pequeias nacionalidades. Atenas, Tiro, Cartago
y Corinto en la Edad Antigua; G6nova y Venecia en
la Media; Portugal y Holanda en la Moderna, a 611as,
exclusivamente a 6llas, han debido el contarse como
grandes potencias, y hasta llegar a constituir podero-
sos imperios coloniales.
Me voy, sefiores, a permitir A este respect una lige-
risima digresi6fn, siquiera no sea mas que como recuer-
do a aquella civilizaei6n 6 la cual debemos la nuestra.
Cuando esa civilizaci6n hel6nica, que tanto nos en-
canta con sus recuerdos y nos admiral con sus reliquias
se vi6 amenazada de destrucci6n total por la invasion
persa, a las fuerzas maritimas de Atenas debi6 su sal-
vaci6n.
Inftil habia sido el sacrificio hermosc, de Leonidas,
ese sacrificio que recuerda en versos inmortales el
poeta Sim6nides; la traici6n de Esfialtes habia hecho
flanquear el c6lebre desfiladero, y las fuerzas inconta-
bles de Jerjes avanzaban asolando, como plaga des-
vastadora, A su paso la parte norte de la Heleada.
La situaci6n en Atenas era insostenible; el descon-
cierto inmenso; un patriota distinguido Temistocles,
recordando un antiguo or6culo de Delfos, persuade ,
sus conciudadanos para abandonar la ciudad amada.
Sim6n, entonces afn joven. entusiasmado por ardor
patri6tico, reune A sus camaradas y en procesi6n entu-
siasta van A depositar en la Acr6polis los frenos de sus
caballos como ofrenda A Minerva y la poblaci6n ente-
ra se embarca en los trirremos, en las galeras y en los
pentecontores. El ej6rcito invasor psnetra 6 incendia
la ciudad desierta; pero dias' despu6s, en el combat
naval de Salamina, el mismo Temistocles destroza por
complete la escuadra de los persas; amenaza destruir
el puente de barcas del Helesponto; Jerjes temeroso
retrocede con la mayor part de sus huestes; su lugar-
teniente Mardonio es vencido y muerto en Platea y se
salva Grecia, debiendo su triunfo a las fuerzas mariti-
mas de Atenas. Esta reconstruye rdpidamente sus
hogares mas hermosos que nunca, refuerza ese mismo
poderio maritime, que le da la hegemonia sobre todos
los pueblos de su raza, y en un lapso de tiempo brevi-
simo, eleva esas construcciones soberbias, esas estA-
tuas inimitables que, como el nmoribundo Parthenon 6


la Venus mutilada, causan la admiraci6n de las gene-
raciones presents y se reputan como los mas acabados
models de la artuitectura, 6 de la estatuaria.
(Aplausos.)
Es, pues, evidence, sefiores Representantes, que si
nosotros pudieramos pesar algo en los destinos del
mundo, alli en una lontananza remote, nuestra for-
taleza deberia ser maritime. Pero esto es en grado su-
mo dificil; no es solo el costo de los barcos, cosa que
con datos num6ricos, nos demostr6 aqui era harto di-
ficil el senor Betancourt; es, sefores, que aunque tu-
vi6ramos los barcos, no tendriamos marines a quienes
confiar su direcci6n, ni mariners que los tripulasen.
Yo deseo que este debate se mantenga en la alta re-
gi6n de las discusiones series y no quiero en este caso
referir las peripecias c6micas del viaje de un distin-
guido compafiero en uno de nuestros barcos. Pero a
pesar de no tener esos elements, no debemos dar de
mano, de un modo absolute, los intereses que repre-
senta entire nosotros la marina.
Si aqui discuti6semos la necesidad de crear institu-
ciones verdaderamente cientificas de esa clase, si tra-
tasemos de buscar hombres de competencia positive
que viniesen 4 mejorar nuestras condiciones actuales,
entonces yo, sefores, seria de los primeros en coad-
yuvar A los laudables prop6sitos.
Si se nos propusiera adoptar una ley que tuviera por
objeto el mandar A las principles escuelas militares,
6 mejor aun, A los barcos escuelas de los paises ex-
trangeros, cientos de j6venes cubanos para ponerles
en condiciones de ser mafiana nuestros hombres peri-
tos de guerra y de marina, mis compafieros y yo se-
riamos los primeros en suscribirla gustosos, porque
creeriamos firmemente llenar un fin altamente necesa-
rio y resolver una de las grandes aspiraciones del pais.
(Aplausos.)
Pero no es possible, sefiores, que nosotros, siquiera
sea con nuestro silencio, y por eso he hablado esta
tarde, prestemos nuestra aquiescencia al estableci-
miento de la Secretaria de Guerra y Marina. No es
possible que nosotros se la prestemos, porque ya he de-
mostrado y demostr6 mejor que yo el senior Betancourt
que la Secretaria de Guerra es absolutamente innece-
saria y peligrosa, como en la actualidad lo es tambi6n
la de Marina. Hoy por hoy no podemos tener mas que
nuestros modestos cafioneros de costa, dedicados A im-
pedir el contrabando, y seria altamente ridiculo que
solo para 6llos organizasemos una oficina costosa y nos
dedicisemos A nombrar Almirantes, Contra-Almiran-
tes, Vice-Almirantes, Comodoros, Capitanes de navio,
Capitanes de fragata, Capitanes de goleta y today una
caterva inmensa, que no tendria mAs ocupaci6n que
cobrar sus sueldos crecidos y pavonear, ante la sonri-
sa burlona de los extrangeros, sus vistosos y galonea-
dos uniforms. Pero afn pudi6ramos permitirnos esa
inofensiva satisfacci6n, si ella no viniera a perjudicar
grandemente los intereses de nuestro pais, si esos alar-
des no pudieran hacer despertar sentimientos adorme-
cidos; desarrollar g6rmenes fermentativos de pasiones
que pudieran dar al traste, sin ser milagro, con las ins-.
tituciones democraticas que nos hemos dado y hasta
con esta personalidad national que a toda costa que-
remos mantener.
El establecimiento d6 la Secretaria de Guerra y Ma-
rina, vendria a dar nacimiento, forzosa y necesaria-
mente, entire nosotros al militarismo, ese cancer funesto
6 incurable de la libertad, que, aunque crea lo contra-
rio mi distinguido amigo el senior Portuondo, obedece
en su existencia A una ley fatal, a una ley que se cum-
ple, como se cumplen siempre todas las de la natura-
leza. El militarismo no es mas _ue la expresi6n mo-









DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAiMARA 39


derna de un hecho antiquisimo, tan antiguo como la
humanidad, porque no es mAs que una manifestaci6n
de una cualidad inherente a 1lla. Tiende el hombre,
por su naturaleza, a dominar, a veneer en la lucha por
la existencia y pone en acci6n esa tendencia cuantas ve-
ces la oportunidad se le present. En todas las 6pocas
ha resultado exactamente igual, obe !eciendo el hom-
bre, de una manera necesaria, a esa ley que pudiera-
mos llamar inherente A su naturaleza. En las monar-
quias hereditarias este sistema la refrena y la limita;
en las monarquias electivas, siempre se manifiesta por
turbulencias en cada period electoral; por eso, las na-
ciones que han tenido esa instituci6n, han terminado
por uno de estos dos extremes: 6 han adoptado el siste-
ma de las monarquias hereditarias, como ha sucedido
en todos los pueblos de origen germano, 6 han acabado
por perder su nacionalidad, como aconteci6 en Polo-
nia. Pero donde estos hechos, sefiores Representantes,
se han demostrado y continfian demostrindose de una
manera mas clara, mas precisa, mas evident, es en las
nacionalidades republicano-democrAticas. En Atenas,
aleccionados por la experiencia, los atenienses elegian,
todos los afios A sus Arcontas; los generals se nom-
braban por sufragio universal en cada caso particular
y entire las leyes, la del ostracismo, obligaba A aban-
donar por diez afios la repfiblica a todo ciudadano que
por sus grandes virtudes 6 por sus muchos mereci-
mientos, pudiera ser un peligro para las instituciones
democriticas. A pesar de tan cautelosa precauci6n, en
muchas circunstancias critics, el prestigio de un hom-
bre ocasion6 A aquella c6lebre democracia grande per-
juicios. Sin la preponderancia de Alcibiades, que fuM
uno de sus hombr, s mas prestigiosos, no se hubiera
realizado jamAs la desastrosa expedici6n de Sicilia, que
agobi6 a Atenas y fu6 la causa determiuante del adve-
nimiento de la tirania.
En Cartago, los recelos de aquellos republicans
contra el espiritu military, Ilegaban hasta tal punto que
parecerian ridiculous en nuestros dias, y en Roma, ese
modelo casi fnico de las actuales civilizaciones, desde
el establecimiento de la repfiblica por Lucio Bruto,
los C6nsules se elegian anualmente y se nombraban
dos para evitar el gobierno personal; solo por un aflo
mis, se les prorrogaba su mando con el titulo de pro-
c6nsules, y cuando la patria estaba realmente en peli-
gro, cuando se estimaba llegado el moment de arre-
batar al ciudadano todos sus derechos y de concentrar
los supremos poderes en una so'a mano, al hombre A
quien se le investia con el cargo.de dictador le obliga-
ba la ley A andar A pi6, siempre A pi para atenuar
asi, por una disposici6n inusitada, el inmenso poder
que por limitado period se le conferia.
Y cuando esas prkcticas fueron, con los siglos, ca-
yendo en desuso; cuando los generals dejaron de ser
generals de la repiblica, para serlos de sus ejercitos;
cuando al grito de iViva el pueblo romano! sustituy6
el de jviva nuestro Imperator! entonces ya pudo Ce-
sar violar las leyes de su patria, ya pudo pasar con
sus legiones el pequeno rio que limitaba su gobierno,
y casi el postrer destello de respeto a la libertad, fue-
ron las cartas que el vencedor de Farsalia dirigi6 A
Marcos Tulio, en las cuales le aseguraba el primer
puesto despu6s de 61 en todo el Imperio; filtimo tribu
to ofrecido por la fuerza bruta, por el militarism
insolente al genio, A la virtud y A la libertad.
La Francia revolucionaria, que habia hecho rodar
Sen el cadalso la cabeza de un Rey d6bil, se postra A
los pi6s del primer Bonaparte que la deslumbra con
sus victorias; en mil ochocientos cuarenta y ocho, se
entrega acobardada en manos de Luis Napole6n, audaz
vulgar, sin mas frestigio que el reflejo de las grandezas


de su tio, y educada para la libertad y aleccionada por
la desgracia, despu6s del desastre de mil ochocientos
setenta, so bambolea aun como Repiblica al esfuerzo
de un Mac-Mah6n, un6 de los vencidos en Sedan, 6
de un Boulanger, general sin mas nota favorable en
su hoja de servicios, que su paseo triunfal por el te-
rritorio tunecino. Es seguro que si hubiese habido
en 6lla algin prestigio military verdadero, hubiera de-
rribado la repftblica y hasta las instituciones demo-
criticas.
Por estas tendencies, sefiores, que son tanto mas
marcadas cuanto mayor es el atraso general de un
pais, vemos en la Am6rica latina los cuadros que se
presentan a la observaci6n de toda persona dedicada
4 estas investigaciones. La America es lo que es,
porque obedece A leyes 6tnicas y sociales a las cuales
no puede sustraerse.
Los primeros conquistadores europeos fueron, lo
sabhis vosotros muy bien, espafioles, y organizaron
desde los primeros moments un sistema military.
Las consecuencias se tocaron muy pronto, como lo
prueban las sublevaciones de mil cuatrocientos no-
venta y siete, en las que vemos alzar pendones rebel-
des a los mismos compafieros del descubridor. A Rol-
dun siguen Mojica, Riquelme, Guevara y Porras; en
cada nueva colonia se repiten los mismos hechos, pre-
parando asi los g6rmenes que deben desenvolverse
mas tarde.
En una de ellas, en la de Darien, cae en el tajo,
cortada por disposici6n de Pedrarias, la cabeza del glo-
rioso descubridor del Occeano Pacifico, Vazco Nffiez
de Barboa, uno de los hombres mAs grandes de aquella
6poca portentosa. En cambio en los Estados Unidos se
desenvuelven los acontecimientos de muy distinto mo-
do. No son riquezas lo que van a buscar & la Nueva
Inglaterra los puritanos colonizadores; no son hombres
aguijoneados por la sed de oro los que se dirijen a
aquellos territories extensos, senialados en los grandes
mapas de Espafia con estas palabras: valorn; van A ocuparlos familiar morigeradas, que solo
desean disfrutar de libertad de conciencia, y por tanto
de liberttd de pensamiento.
Se organizan de muy distinto modo que las colonies
espaflolas y de aqui las diferencias sustanciales que
presentan.
Si los Estados Unidos de Am6rica se hubieran cons-
tituido en la misma forma que la Am6rica latina, es
seguro que hubieran presentado los mismos cuadros A
la consideraci6n de la historic. Por que no lo hicie-
ron, por que no se organizaron militarmente; por que
no mantuvieron ejercitos; por que alterminar la gue-
rra de secesi6n no dejaron ni afin los veinte y cinco
mil hombres de que nos hablaba el Sr. Betancourt, si-
no solo ocho mil; porque los generals de hoy, son los
medicos y los abogados de ayer y serAn los m6dicos y
abogados de mailana, por eso, se han librado del mal
que aflije, sil esperaaza de remedio, a la America lati-
na. El dia en que la ambici6n 6 la necesidad les haga
cambian de sistema, ese dia habrA muerto la demo-
cracia y correrA grave peligro la libertad.
Un recuerdo me voy A permitir referente al gran
caudillo de nuestra guerra: haciame la honra de de-
partir conmigo el General MAximo G6mez y le pregun-
taba por qu6 raz6n no aceptaba el .puesto de primer
President de la Repfiblica al cual le llamaba el voto
unAnime de los cubanos. Me contest que no lo acep-
taba por que temia que su preponderancia military pu-
diera comprometer, en las primeras 6pocas, el porve-
nir de Cuba. Que amaba much A esta tierra, A la que
habia ayudado a ha'cer independiente, g no querfa asu;









40 DIARIO DE IESIONES DEL CONGRESO.-CAMIARA


mir la responsabilidad hist6rica de sucesos que quizAs
no le fuese dable evitar.
Yo, sefiores, deseo que pes6is seriamente todas estas
reflexiones y las consecuencias del paso que vais a dar,
para que por un acto impremeditado no se hagan est6-
riles los esfuerzos que muchos de vosotros mismos ha-
beis ayudado a realizar y los sacrificios inmensos de
tantas generaciones cubanas.
Nos decia el Sr. Portuondo, que el Partido Nacional
no habia hecho cuesti6n cerrada este asunto, este
acuerdo. Semejantes manifestaciones me satisficieron
intensamente, por que A mis oidos habia llegado, co-
mo A los del Sr. Betancourt, que el Partido Nacional
habia torado el acuerdo de sostener a todo trance, el
establecimiento de la Secretaria de Guerra. Yo me
felicito, seflores, de que no sea asi, porque significa
que no venimos a vencernos unos A otros con el solo
peso del nfimero. Que no venis A quitarle a esta CA-
mara deliberate, el concept de tal; que venimos a oir
opinions y A emitirlas, para que del choque de las
ideas salgan, a la postre, las soluciones definitivas que
se tomen, Que no venis aqui por lo tanto, A imponer-
las brutalmente, por la fuerza de la mayoria, haciendo
dejaci6n voluntaria de lo mas grande que tiene el hom-
bre, de lo que le diferencia del bruto; de la raz6n y de
la conciencia.
Tambi6n deseo hacer una rectificaci6n al Sr. Por-
tuondo sobre lo que nos decia del pueblo americano,
siquiera no sea mAs que como un debido desagravio A
la memorial de los hombres que se sacrificaron por uno
de los ideales mas grande de la humanidad: por la re-
denci6n del esclavo.
Decia el Sr. Portuondo que los americanos habian
desenvainado su espada, para mantener las cadenas
del esclavo. Aunque esto no necesita una rectifica-
ci6n, porque yo creo, sefiores, que todos los aqui pre-
sentes saben que eso no es exacto, quiero hacerla pa-
ra que conste siquiira como protest, en el DIARIO DE
SESIONIS. La elecci6n de Lincoln fu6 el guante lanza-
do por los abolicionistas del Norte A los esclavistas
del Sur, y los abolicionistas, al precio de cientos de
miles de vidas y miles de millones de pesos, lograron
romper para siempre las cadenas del esclavo; no en
los Estados Unidos, sino en toda America y ain en el
mundo entero, que a no haber sido por el esfuerzo de
los norte-americanos, hubi6rase mantenido entire co-
barde y egoista, esa inmensa vergiienza de la humani-
dad. Por eso, sefiores, con raz6n sobrada, todos los
hombres de alto espiritu, colocan tras Cristo a Lincoln,
el President mArtir de los Estados Unidos, como uno
de los hombres mfs dignos del respeto de la humani-
dad; que nadie como 61, al precio de su propia sangre,
realize la libertad de mayor nflmero de hombres, ni
tuvo mas cabal concept de la verdadera igualdad hu-
mana.
Por filtimo, seiiores Representantes, nos decia el se-
for Portuondo, que aceptar la Secretaria de Guerra y
Marina, era un acto de patriotism. Necesito rectifi-
car esa afirmaci6n porque entiendo que nunca debemos
invocar ese coneepto; todos somos patriots y tenemos
derecho a que se nos consider como tales. A nadie
puede interesarle mas que A los cubanos los destinos
de su pais, y en particular A los que en este recinto se
encuentran congregados. Todos nosotros amamos en-
trafiablemente A nuestra tierra, por un sentimiento
natural; porque aqui hemos nacido; porque aqui he-
mos levantado nuestros hogares; porque aqui hemos
formado nuestras families y porque aqqi pensamos y
queremos descansar para siempre. Deseamos que nues-
tros descendientes nos bendigan, si es que merecemos
e, algo sus bendiciones, en la misma lengua sonora


con la que cambiamos nuestros pensamientos; en esta
mi-ma lengua que aprendimos en el regazo materno,
arrullados por nuestras amantisimas madres, en esta
misma lengua con la cual damos el postrer adios A los
series querido que se van para no volver jams. To-
dos compartimos por igual estos sentimientos; pero
en cambio bien pudiera afirmarse que ese amor puede
cegar a muchos y posiblemente ciega A los sefiores
partidarios de la Secretaria de Guerra; sufren, en este
caso, una verdadera obsesi6n y pueden obligarnos A
tomar resoluciones que resultarian, A la postre, per-
judiciales A los grandes intereses de nuestro pais.
Por esto, vuelvo A rogaros medit6is seriamente sobre
vuestra resoluci6n definitive; no vayais a arrojaros
desatentadamente, arrastrAndonos en vuestra caida, A
un precipicio inmenso, donde se sepultarian con nues-
tro prestigio, las instituciones de nuestra patria.
Debemos ser modestos, muy modestos como finica
manera de ser grandes, por que asi nos respetarAn
todas las naciones fuertes y poderosas de la tierra.
Nuestra fortaleza esta, finica y exclusivamente, en
nuestra seriedad, y debemos presentar al mundo una
nacionalidad fundida en nuevos moldes y digna del
siglo veilite, en que nace. No debemos de ningfin modo
establecer entire nosotros ese simbolo de la fuerza que
supone la arbitrariedad y la injusticia, donde solo
debe haberun pueblo rigi6ndose por el respeto 6 la
Ley y por la consideraci6n mftua entire todos los ciu-
dadanos.
En esta nuestra hermosa tierra, sefiores, donde pa-
rece que la mano de la Providencia ha colocado para
nosotros la parte mas bella del planet; donde la lim-
pidez deslumbradora de nuestro cielo; la variedad de
nuestros paisajes; la benignidad envidiable de nuestro
clima; el perfume de nuestros campos bien olientes;
la harmonica susurrante de nuestros bosques; y el mur-
mullo adormecedor de nuestros aguas de limpidas
corrientes, parecen convidar a la paz, al amor A la
igualdad fraternal y 6 la libertad, no entronicemos,
sefiores, por un capricho pueril que resultaria crimino-
so, ese organismo simbolo de la fuerza bruta, que trae
como necesaria secuela, la guerra que mata, el odio
que irrita, la gerarquia que divide y la servidumbre
que humilla, que ahoga todas las grandes iniciativas y
envilece y anubla las mAs puras, las mks elevadas con-
ciencias. He dicho. (Prolongados aplausos.)
Sa. PRESIDENTE: Tiene la palabra el Sr. Xiques.
(Prolongados aplausos saludan al Sr. Xiques.)
SR. XIQUES: Empezar6, sefiores Representantes,
por agradecer esos aplausos; pero si los que me ban
aplaudido screen que esta tarde voy A pronunciar un
extenso y acaso sensacional discurso, se van A llevar
chasco; porque ni extenso...... (En estos moments la
mnisica de una manifestaci6n popular, en la calle, interrum-
pe al orador.)
SR. GARMENDiA: Pido la palabra, para proponer un
receso de diez minutes, porque es impossible que la se-
si6n continfie con el ruido que produce la mfisica.
SR. SARRAiN: Sr. President: yo creo que el senior
Xiques puede continuar en el uso de la palabra.
SR. XIQUES: Si yo tuviera bastante voz, sefiores Re-
presentantes, para continuar en el uso de la palabra A
pesar del ruido causado'por los manifestantes yo acce-
deria gustoso a los deseos de mi amigo el Sr. Sarrain;
pero declare, que en el tono de voz necesario no po-
dria hablar ni diez minutes. Por este motivo, pido A
la CAmara que suspend la sesi6n por el tiempo prc-
puesto por el Sr. Garmendia.
SR. PRESIDENTE: Se conceden diez minutes de rece-
so. (Se efectCa el receso. Trascurrido el receso se reanuda
la sesi6n.)
** *









DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAMARA 41


SR. PRFSIDENTE: Se reanuda la sesi6n. Tiene la pa-
labra el Sr. Xiques.
SR. XIQUES: Iba a decir, sefiores Representantes,
en los moments en que ful interrumpido, que felicito
a la CAmara calurosamente y al pais. A la Camara,
por el espectaculo alentador que esta dando, de man-
tener a una altura incomparable uno de nuestros mas
interesantes debates. Al pais, porque los partidarios
de la crea.ci6n de la Secretaria de la Guerra, que son
sin dispute, los mantenedores de la inviolabilidad de
la patria, acaban de obtener un 6xito colosal, asom-
broso, no s6lo por his razones incontestables que se
han dado ya en defense de dicha Secretaria, sino por
los arguments, del todo vanos, que han formulado
sus mis en6rgicos impugnadores los sefiores Betancourt
y Martinez Ortiz.
Ningftn otro orador tendria que afiadir una silaba
mas en apoyo y defense de la Secretaria en litigio, y
no lo digo para que no haga uso de la palabra el senior
Sarrain, a quien tengo vehementisimos deseos de oir,
ni para que deje de coronar con su palabra realmente
elocuente el Sr. Castellanos este debate, sino porque,
en realidad de verdad, si la Camara, es decir,si los se-
flores Representantes que no conocen bien sta material
deseaban tener, para decidirse en favor de la Secretaria
de la Guerra una base incoumovible de convencimien-
to, ti6nenla ya, amplia y profunda, como de granite,
en las propias manifestaciones de los Sres. Martinez
Ortiz y Betancourt y Manduley. Estos, en efecto, em-
pleando un lenguaje florido y melifluo, no han traido
al debate, en pro de sus ideas, de fundar en Cuba una
Republica inerme, una sola raz6n de peso. El senior
Martinez Ort;z ha recorrido, en busca de antecedentes
en que apoyar sus insostenibles aseveraciones, la his-
toria de todos los pueblos, antiguos y modernos; y
luego de hacernos viajar por Europa, Asia, Africa,
America y Oceania, no ha conseguido demostrar otra
cosa sino que los ej6rcitos permanentes y numerosos
han sido, son y serin una verdadera calamidad pfbli-
ce. hecho evilente, que nadie niega; pero el Sr. Mar-
tinez Ortiz ha dejado en pi6 nuestros arguments,
merced a los cuales pedimos, no sin condenar los ej6r-
citos numerosos, la creaci6n de un Centro de carActer
t6cnico, nada burocrAtico, que organize s6biamente
una fuerza de line muy pequefia al lado de una guar-
dia ciudadana numerosisima, que sin afligir al contri-
buyente ni depauperar al Estado, sea, como lo es en
todos los pueblos libres 6 independientes de la tierra,
signo de soberania y amparo de la nacionalidad.
(Aplausos. )
Por lo demks,-permitidme, defiores Representan-
tes, que intercale aqui esta digresi6n-los discursos
floridos, demasiado liricos, como los que acabiis de
de oir y como los que suele pronunciar entire nosotros
mi inteligente amigo particular,Sr. Betancourt y Man-
duley, no son parlamentarios, esto es, no aprovechan
A las graves laborers legislativas de los Parlamentos; y
en Europa s61o uno, el de Espafla, toleraba discursos
de tal jaez, y eso en labios de aquel tribune incom-
parable, extraordinario, que se llam6 Emilio Castelar.
SR. BETANCOURT: (Interrumpiendo.) Moret y mu-
chos mas.
SR. XIQuRS: Pero yo no creo q'ie el Sr. Betancourt
tenga la pretensi6n de ser un Segismundo Moret. (Ri-
sas y aplausos.) Soy partidario-ya lo he dicho en otras
sesiones-de los grandes debates parlamentarios; por-
que ellos ilustran convenientemente la material exa-
nuinada; pero para que nuestras discusiones den el
resultado apetecidoes indispensable que, al exponer
un asunto cualquiera, lo hagamos-6sta es mi inodes-


ta opini6n-con escrupulosa exactitud y sin grandes
metAforas. (Aplausos.)
Yo sostengo, sefiores Representantes, que el pro-
blema de las Secretarias, de suyo complejo y difi-
cil, no ha sido abordado afn, en toda su ex-
tensi6n, ni en la COmara ni en el Senado. Esto
es tanto mis digno de tenerse en cuenta, cuanto que
aqui se ha alegado, como raz6n supreme, que como
este Proyecto de Ley viene ya pensado,discutido y re-
dactado por el Senado, no tiene por qu6 la Camara de
Representantes examinarlo con detenimiento, puesto
que ya trae la sanci6n de la Alta Camara. Esta apre.
ciaci6n me parece exagerada. El Senado es falible,
puede cometer y compete errors, raz6n por la cual, sin
faltar ni por un instant a los miramientos debidos A
la Camara del Senado, desapruebo la ligereza de aque-
llos sefiores Representantes que aceptan alborozados la
obra del Senado, s6lo porque viene del Senado. Soy el
primero en levantar hasta las nubes el prestigio de la
Alta CAmara; pero cuando se trata de Proyectos de
Ley cuyos efectos habrA de experimentar el pais, es
menester mirarlos como no examinados. (Muy bien.)
Ahora bien, sefioreg Representantes, ,se ha pregun-
tado la Camara del Senado, A pesar de su ciencia y
prestigio, mcuintas deben ser en Cuba las Secretarias
del Despacho? ,Se ha preguntado, ademAs, cudles de-
ben ser 6stas en 6rden A las mas apremiantes necesi-
dades nacionales? Es indudable que nq.. Diriase, por
el contrario, que ha gravitado en.el animo de los se-
fiores Senadores aquel conjunto de circunstancias que
sin duda debi6 influir en el del Sr. President de la
Repfiblica, en los moments en que 6ste constituia su
gobierno Ha relatado el Sr. Sanguily en el Senado,.
recientemente, con motivo de la discusi6n del Proyec-
to de Ley que estamos considerando, las peripecias que,
sufri6 la designaci6n de los actuales Secretarios del
Despacho; y en dicho relato se afirma, sin que esta:
afirmaci6n haya sido desmentida por nadie, que la
distribucion de los servicios ministeriales en seis Se-
cretarias, no fu4 otra cosa mas que el reparto de di-
chos servicios del Estado ent e los candidates de los
dos partidos politicos que sentaron en la Presidencia.
de la Repfblica al Sr. Estrada Palma. Sobre mi pupi-
tre tengo las cuartillas taquigrHficas del. discurso a
que acabo de referirme, algunas de las cuales voy 6
tener el honor de leer a la CAmara, en comprobaci6n
y apoyo de lo que estoy diciendo. Dice el senior
Sanguily lo siguiente: (Lee.)
((Entiendo que eso es absolutamente inexacto: el,
President de la Repfiblica no tenia ningfin dato, ab-
solutamente ninguno, cuando pidi6 el establecimiento
de las Secretarias tal como estan hoy. Ni siquiera ha
obrado con absolute libertad al asi plantearlas el
President de la Rephblica.)
Y luego ailade:
(El Presidente se traz6 dos, programs antes de
llegar 6 ocuparsel Gobierno, los cuales fueron absolu-
tamente modificados, quiero decir, esencialmente mo-
dificados; porque el Presidente de la Repfblica pre-.
tendia gobernar con los partidos, por encima de los
partidos, con todos 61los y con ninguno. No ha suce-
dido asi por la influencia, por la. acci6n, y, ,por qu6
no decirlo? por la presi6n tambi6n de los partidos.
El President manifest6 que queria gobernar, con su
familiar political: hasta ahora no hemos averiguado
cual era esa familiar political del Presidente, porque
se ha adulterado tanto y se ha extendido mas de lo
que A primer vista, parecia que dfbiera, serlo. El
President de la Repfblica vino con solo dos compro-
misos personales para*el Gobierno; y, cuando ya-pa-
recia tener complete su gabinete, invadieton su casa









42 DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.-CAMARA


los partidos politicos, hizo irrupci6n en su casa el
partido que cuenta entire sus miembros mas distin-
guidos al senior Cabello: la Habana entera dijo que
el President de la Repfiblica habia tenido que mo-
dificar sus puntos de vista, por la acci6n y hasta por
la braveza de ese partid.o (Risas.)
Es evidence, pues, que el sefior Estrada Palma no
tuvo, no pudo tener en cuenta, en cuanto al nhmero de
las Secretarias, las conveniencias y las necesidades de
la Repitblica, sino las conveniencias y las necesidades
de los partidos; y se dijo seis, empiricamente, A ton-
tas y 6 locas, casi al azar, como se habria dicho diez, 6
quince, si asi lo hubiesen demandado las exigencias de
un reparto que yo no quiero calificar.
Pero lo singular y extraflo es que el Senado haya
suscrito, con ligereza inexplicable, la obra A todas lu-
ces inconsulta, del Ejecutivo. Siete Secretarias, 6ste
es el nfmero que fija el Senado, para un pueblo nuevo
y empobrecido como Cuba, es una enormidad A de-
mas, en ningfn pueblo de la tierra, ban surgido los
servicios ministeriales en tanto nfmero. Por regla ge-
neral, creAnse, en los primeros dias de una nacionali-
dad naciente, dos, tres y hasta cuatro Ministerios 6
Secretarias, pero nunca mAs de cuatro. Yo invito a
que se me cite un solo pais en el mnndo, que haya
iniciado su vida de naci6n independiente, con siete Se-
cretarias. No podrA citarseme uno solo. Yo, en cam-
bio, voy a citar tres, Espafia, Francia y los Estados
Unidos de Am6rica, en los cuAles surgieron los depar-
tamentos ministeriales en nfimero menor de siete y
nunca mayor de cuatro. Espafia, pueblo de nuestra
sangre, empez6 por establecer dos Secretarias, allk por
el afio de mil setecientos cinco, y nueve 6 diez afios
mas tarde, creo que en mil setecientos catorce, se re-
partieron los asuntos del gobierno espaflol de aque-
lla 6poca, en cuatro Secretarias del Despacho y
una Superintendencia de Hacienda; y es menester
llegar al afio doce, para observer la creaci6n, por las
Cortes de Cadiz, de siete Ministerios. Una cosa an6lo-
ga hallar6is en Francia, donde el regimen de los Mi-
nisterios 6 Secretarias se establece, durante el reinado
de Enrique Segundo-si no me engafia la memoria-
con cuutro Secretarias solamente. Y por tltimo, la
nacionalidad que aqui con tanta frecuencia se sefiala a
la admiraci6n de los cubanos, Norte-Am6rica, no ini-
ci6 su vida de pueblo libre 6 independiente, con mas
de cuatro Secretarias, estableciendo primero la de Es-
tado y diez dias despu6s la de la Guerra.
Me importa que la CAmara no olvide que los Esta-
dos Unidos, pueblo que hasta hace pocos aflos alar-
deaba de su amor a la paz, no descuid6, en sus co-
mienzos, la Sedretaria de Guerra. Necesito que se
tenga present algo mks, k saber: que ningin pais ver-
daderamente soberano, ininguno! ha dejado de esta-
blecer, simultaneamente 6 casi simultaneamente con
los demos departamentos, el de la Guerra.
Asi, pues, es innegable que si en Cuba se tuviesen
en cuenta en vez de los intereses mezquinos de los
partidos, los altos y permanentes intereses de la na-
ci6n, en lugar de siete Secretarias, solo se crearian
(permitidme que extreme el argument) una y media;
y asi el Senado como la CAmara de Representantes,
tendrian present, para la resoluci6n de este dificil
problema, aquellos factors que la ciencia del derecho
ha sefialado siempre A la serena reflexi6n de los legis-
ladores, que son: la mayor 6 menor riqueza del Estado,
su extension territorial, el nfimero de sus habitantes,
la posici6n geogrAfica del mismo, su historic, su indo-
le, su civilizaci6n, &.. Mas entire nbsotros, sociedad
desquiciada, todo se tiene en cuenta, por lo visto, me-
nos las conveniencias de la patria* (Aplausos.)


Los partidos politicos influyeron y continfian influ-
yendo en el curso y resoluci6n de asunto de tan vital
inter6s para la Repfiblica, porque nacionales y repu-
blicanos confunden, segin parece, lo que es una coa-
lici6n con lo que es una fusi6n. Las coaliciones res-
ponden siempre 6 necesidades del moment, y son,
por tanto, pactos efimeros y circunstanciales. Trans-
curren, mejor dicho, cesan los motivos que originaron
inteligencia 6 acuerdo semejante, y los partidos se
desligan, rompen con sus compromises y tornan A sus
antiguas posiciones. Republicans y nacionales pacta-
ron, convinieron el treinta y uno de Diciembre ir a los
comicios unidos, es decir,coligados, con el prop6sito ex-
clusivo de sentar al Sr. Estrada Palma en la Presiden-
cia de la Repfiblica y en modo alguno comprometidos A
seguir todas y cada una de las vicisitudes de su poli-
tica. Dicho compromise debi6 durar hasta el veinte
de Mayo, fecha inicial de la Repftblica; al dia siguien-
te, esto es, el veintiuno, la coalici6n electoral de na-
cionales y republicans estaba virtualmente termina-
da. Lo contrario ha traido como consecuencia fatal,
necesaria 6 inevitable, la de convertir, en el terreno de
los hechos un pacto de caracter transitorio en otro de
character permanent, transformando la coalici6n en
fusi6n. Pero lo peor es que con semejante conduct,
estAn de p6same los nacionales, porque apoyan
con su palabra y con sus votos A un Gabinete mixto,
compuesto de Secretarios ineptos, alguno de los cuales
se esti distinguiendo por lo inmoral en el manejo de
los fondos pfiblicos.
SR.'ALBARRAN: Yo protest de esas palabras.
SR. RISQUET: Yo, que soy de la coalici6n, no sos-
tengo esas teorias. (Aplausos.)
SR. GARMENDiA: Lo son la mayoria de los Secre-
tarios.
Sa. XIQUES: Voy, aprovechando las protests 6 in-
terrupciones de los sefiores Albarrin y Risquet, a re-
feriros un cuentecito.
SR. PRESIDENTE: Pero la Presidencia tiene muy en
cuenta el Reglamento y lo hark cumplir.
SR. XIQT'ES: Refi6rese que una ocasi6n, intentando
explicar un Diputado del Congreso espafiol sus incon-
secuencias political, decia asi: <(Mi pasado es la t6sis,
mi present la antit6sis, mi futuro.. ... Explicaci6n
que fu6 vigorosamente interrumpida por palabras mu-
cho mas gruesas que las pronunciadas por mi hace un
moment. Porque el interruptor se dej6 de rodeos y
le dijo: ,Oiga Vd., don Fulano, eso no esni su t6sis ni
su antit6sis, en todo caso es su poca vergiienza.) (Ri-
sas.)
He recordado esta especie de an6cdota, porque es
menester que nos vayamos acostumbrando a oir sin
enojo la palabra en6rgica, acerada y 6 veces acerba de
los Representantes de oposici6n, afin cuando 6stos ha-
gan uso de 6lla cifl6ndose 6 no al Reglamento.
SR. PRESIDENTE: El Reglamento, Sr. Xiques, se ha
hecho para todos, porque es la voluntad de la CAmara
y la Presidencia hark cumplir ese Reglamento 6 la CA-
mara hark que cese de ser Presidente. (Aplausos.)
SR. XIQUES: Ya veo, asi me lo hacen entender esos
aplausos, que hay mis ministeriales de lo que yo pen-
saba. (Risas.) Pero, en fin, ya irAn siendo menos.
Decia, seflores Representantes, que los nacionales
son los que, por decirlo asi, pagan los vidrios rotos,
porque con motivo de la coalici6n electoral del treinta y
uno de Diciembre ee ven obligados, quizAs por un exceso
de delicadeza A sostener y amparar un Gabinete mixto,
en el cual hay Secretarios ineptos y poco escrupulosos;
y hora es ya de que los nacionales reivindiquen su li-
bertad de acci6n y pidan al Ejecutivo, ya que tienen
mayoria en la CImara, la constituci6n de un Gobierno









DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO.--CAMARA 43


homogeneo, compuesto de cuatro 6 cinco, es decir, del
menor nfimero de Secretarios possible, todos de proce-
dencia liberal; porque, en realidad, no s6 por londe
quieren venir los conservadores A la Repfiblica de Cu-
ba, como si esta CAmara, casi toda ella revolucionaria
y radical, tuviese ni resquicios por los cuales pudiera
colarse semejante contrabando.
El problema( de las Secretarias se planted (decia yo)
de esta manera: cuintas deben ser y cuAles deben ser.
Queda demostrado que no deben ser mAs de cuatro.


Pasemos ahora. estudiar la cualidad 6 naturaleza de
las mismas.
SR. PRESIDENTE: Llamo la atenci6n al Sr. Xiques
que va a expirar la hora reglamentaria.
SK. XIQUES: Entonces termino por hoy, Sr. Presi-
dente, reservAndome el derecho de continuar en la
sesi6n pr6xima.
SK. PRWKIDENTE: Habiendo expirado la hora re-
glamentaria, se levant la sesi6n, quedando en e. uso
de la palabra el Sr. Xiques. (Hora: las cinco p. m.)


IPRENTA DE RAMBLE BOUtA,-OBISPO 35




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