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Group Title: La angustia en la literatura contemporánea
Title: La Angustia en la literatura contemporánea
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00001391/00001
 Material Information
Title: La Angustia en la literatura contemporánea
Physical Description: 16 p. : ; 24 cm.
Language: Spanish
Creator: Cáceres, Esther de
Publisher: Universidad de la República, Facultad de Humanidades y Ciencias
Place of Publication: Montevideo
Publication Date: 1963
 Subjects
Subject: Anxiety in literature   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
General Note: "Clase inaugural de la Cátedra de análisis y composición literaria"--P. 3.
Statement of Responsibility: Esther de Cáceres.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00001391
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000481559
oclc - 34105755
notis - ACP9153
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UNIVERSIDAD DE LA REPUBLICAN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS







Esther de C6ceres




La angustia en la Literatura
Contempor6nea


MONTEVIDEO
1963











. '


Imp. Cord6n












La angustia en la Literatura
Contempor6nea






W lV






















La angustia en la Literatura Contempor6nea(^


Tengo que agradecer las generosas palabras del Seiior Decano.
Las inscribo en la emoci6n con que hoy vengo aqui. Es una emoci6n
tocada por el recuerdo de los primeros dias de esta Facultad, de mi
llegada a ella en los moments arduos de su creaci6n; no puedo pen-
sar en eso sin pensar en dos maestros cuya personalidad radiante
ejerci6 aqui su poder inolvidable: Carlos Vaz Ferreira y Joaquin
Torres Garcia. Sean ellos siempre custodios de esta casa de studios.
Al Ilegar a esta citedra pienso tambien en mi predecessor, Fran-
cisco Espinola, que la fundara, y que durante various afios realize en
ella una docencia viva y original sustentada por su eminente caricter
de gran creador, de los que escriben con sangre. El antecedente es
para mi dificil y me compromete hasta turbarme. Toda mi alma
tender a que mi acci6n sea digna de tan grave compromise.
Elabore yo un Programa para este Curso, program que se ade-
cuart a las circunstancias, a las necesidades de los estudiantes, al aura
de la clase.
En ese Programa, cuyas lines te6ricas se ilustraran con lectures
comentadas, aparece el studio d e los problems de Composici6n en
sus relaciones con el ser y el tiempo, contemplados en ejemplos que
tomaremos sobre todo de la Literatura espaiiola de todas las 6pocas.
Busco con la elecci6n preferente de estos textos el encuentro fecundo
con nuestras raices, y el ejercicio necesario que nos Ileve a restaurar
nuestro lenguaje empobrecido y avulgarado a travys de lamentables
aventuras de la lengua en America.
Estudiaremos textos antiguos y contemporineos; y he propuesto
como trabajo bhsico de la clase para este afio, la lectura paralela en
textos de Cervantes, Unamuno y Azorin, sobre Don Quijote. Ello dari
oportunidad para acercarnos, con autores de nuestra 6poca, al texto
de Cervantes y para realizar el analisis literario al nivel de la expre-
si6n de tan diversos series y de tan diversas 6pocas.


(1) Clase inaugural de la Cdtedra de Analisis y composici6n literaria.


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En cuanto a la meditaci6n de este dia he elegido un tema que
se desarrollari muchas veces en esta aula, y que se vincula con estas
relaciones entire la Literatura, el Ser y el Tiempo. Se trata de la
angustia y de su presencia en la literature contemporinea, presencia
de la que hoy hablaremos en sintesis general, abriendo asi las puertas
a algunas hip6tesis de trabajo propias para un ulterior desarrollo. Y
entremos, pues, en el tema:

Cuando Ruben Dario posey6 los mis ricos y sutiles medios de
expresi6n despues de aquel insistente inquirir en un process de la
Forma que es ejemplo de heroismo creador, pudo por fin decir la
verdad mis intima de su ser, la verdad esencial del hombre de su
6poca y del hombre de todas las ipocas. Llegaba, pues, Dario -ale-
jado ya de temas frivolos, de influencias circunstanciales, de conce-
siones a lo pintoresco, a lo aparente- a unos pianos profundos y a
unos valores universales de alta estirpe. Y es cuando cant6 sus Noc-
turnos, entire los que encuentra los medios estrictamente adecuados
para decir

la conciencia espantable de nuestro human cieno
y el horror de sentirse pasajero, el horror
de ir a tientas, en interminables espantos
hacia lo inevitable, desconocido y la
pesadilla brutal de este dormir de llantos
de la cual no hay mis que ella que nos despertari.
o en aquel poema "Lo Fatal", de indeleble recuerdo y de valor in-
conmovible que el tiempo no agosta:

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto
y el temor de haber sido, y un future terror...
y el espanto seguro de estar mafiana muerto
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la came que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus filnebres ramos,
y no saber a donde vamos
ni de donde venimos!

Ya habia aparecido algo de esto en Whitman, a pesar de su acento
de nuevo clisico, de su objetividad cristalina. Desde un repliegue de
sombra surge esta profunda expresi6n suya:

"Ved, a trav6s de vosotros...
a trav6s de la risa, de la danza...
ved una desesperaci6n y un disgusto secret, silencioso!...

Y luego corre este rio de angustia, este sentimiento existencial toca-
do de angustia, hasta desarrollarse de modo intense, hasta transfor-
marse en motive casi absolute de la creaci6n artistic, hasta provocar


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un quebrantamiento de la unidad y del orden, conmovidos los medios
estilisticos por la pasi6n del hombre, por la tensa lucha interior y
por el velo de las lagrimas.
Esta angustia no Ilegaba, en su primera eclosi6n, en plena 6poca
romintica, a turbar de tal modo los medios, a enrarecer el aire, a
buscar con tanteos dificiles e inciertos una nueva forma. Se compen-
saba misteriosamente con elements intimos, con elements tradicio-
nales, con un don seguro de expresi6n, con una vision de la realidad
aun apoyada en una salud esencial.
Todos sabemos, por ejemplo, la entidad de la gran crisis de Tols-
toi. Aquella hora particularmente dolorosa de su vida: ilo tenia todo;
todo le era ficil; todo a su alrededor se le ofrecia en didiva resplan-
deciente! Pero 61 sinti6 el gran vacio; y al leer su Memorias todos
sentimos el grado doloroso, insoportable, de tal experiencia. Y, sin
embargo, a pesar de ese vacio, de esa horrible noche, a pesar de la
gran angustia, la expresi6n de Tolstoi sigue manteni6ndose en nive-
les de claridad y de poderosa estructura.
Es mis tarde, a media que esa angustia se desarrolla y crecen
con ella los signos exteriores que configuran una civilizaci6n de nue-
vo signo; es mis tarde que esta angustia invade el Arte y la Vida;
trasciende con duros rasgos en todas las formas de pensamiento y de
expresi6n; fija ya un estilo en el escritor, en el artist plistico, en
el fil6sofo. Invade la obra literaria como un nuevo existencialismo
caracterizado por esta angustia y por la consiguiente alteraci6n de
las formas. Esta presencia de la angustia, con tal repercusi6n en las
estructuras literarias -en las formas artisticas en general- puede con-
siderarse como una derivaci6n, como un resultado del movimiento
romintico. El subjetivismo tuvo sus valores positives; toda la riqueza
de la imaginaci6n y de la sensibilidad; todo su indagar en el mundo
psicol6gico y la exigencia de nuevas formas representatives del mundo
interior y los descubrimientos ricos y delicados del simbolismo, que
de alli derivan! Pero tuvo tambi6n sus aspects negatives: la esci-
si6n, el desequilibrio del ser; la afirmaci6n de la individualidad y
el desconocimiento de los valores enteros de la persona: el desorden
de la forma y la derivaci6n de la libertad de la misma hacia aquello
que J. R. Jiminez llam6 "descuido callejero de la forma", y en fin
la entrada cada vez mis terca en el yo, en el ego, complicada despuis
por la difusi6n de la teoria de Freud, por su generalizaci6n abusi-
va, y por la unilateral atenci6n a lo subconsciente considerado como
el piano mis digno de ser explorado con medios que son, por su-
puesto y muy frecuentemente, de muy discutible entidad y legitimidad.
Esta blisqueda ha incidido en la angustia abismal; y como en
un repicar indefinido, ella se multiplica en las formas de una civili-
zaci6n mecinica y en una estructura social sobre la que se refleja
la angustia. La obra de Arte, su creador y su contemplador, respiran
este aire denso y irido cuyos origenes mis pr6ximos se vinculan con
el movimiento romintico y cuyas mis lejanas raices estin en el hu-
manismo antropocentrico, naturalista, del Renacimiento.


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La literature actual da testimonio de ese estado de alma. No siem-
pre. Unas veces escapa a esta afirmaci6n, porque las obras no tienen
entidad, y solamente por mimetismo simulan la angustia enmasca-
rando con ella la pobreza de medios o de tema, la sordidez del autor
y de su vida, la falta de una verdadera vocaci6n. Otras veces escapa
noblemente: es la obra que constitute una replica a la angustia; que
busca una soluci6n; y que, con lucidez y medios puros a la altura
de una gran alma, liberal el aire de tan pesada bruma y significa un
descanso bendito y una esperanza para el lector y para el artist.
A partir, pues, de la 6poca romintica, aquel abismo que Pascal
descubriera y que 61 pudo iluminar segfin el fuego de su Memorial,
aquel abismo se constitute cada vez mis en el centro de los ojos, en
el centro del lenguaje, en el centro de una bfisqueda del alma a veces
ciega y casi siempre dolorosa.
Tenemos ejemplos pr6ximos y muy queridos de esta angustia me-
tafisica, de este rastrear en el abismo. Recuerdo a Maria Eugenia
Vaz Ferreira:

Y no tengo camino.
Mis pasos van por la salvaje selva
en un perpetuo afan contradictorio.
La voluntad incierta se deshace
para tornasolar la fantasia
con luz y sombra. Con silencio y canto
el miraje interior dora sus prismas,
mientras que siento desgranarse afuera
con llanto musical los surtidores
siento crujir los extendidos brazos
que hacia el materno tronco se repliegan:
temor, fatiga, solitaria angustia
y en un perpetuo afin contradictorio
mis pasos van por la salvaje selva.

De esta intimidad oscura y desolada, de esta angustia, se colma
toda la poesia en "La Isla de los Cinticos" que Maria Eugenia nos
dej6; y su mis intima imagen, la revelaci6n de su ser maravilloso
y triste podria concretarse al nivel de aquellos versos finales en los
que despues de hablarnos de una estrella misteriosa cuya luz la llama
como un impossiblee amor extraiio y peregrino", canta:

Pero su luz me llama, su silencio me nombra
mientras mis torpes brazos rastrean en la sombra
con la desolaci6n de una esperanza ciega.

Tambien en Maria Eugenia, y en los mis significativos escrito-
res de su tiempo, podriamos estudiar los elements compensadores
por los que el artist, a pesar de tanta sombra y tanta angustia, puede
dominar su forma, regir la composici6n clara, hacer vivir un orden.
En la misma Maria Eugenia esos elements compensadores tienen


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races en intimos apoyos de su ser conflictual, y en su relaci6n con
el Parnasianismo.
Para medir la importanccia de la angustia en la literature con-
temporinea podemos concretar sus caracteres, y lo haremos muchas
veces durante este curso, siguiendo el paso de uno de los autores mis
representatives de la epoca. Uno de los mis tipicos ejemplos del crea-
dor inmerso en la angustia es Miguel de Unamuno. Con 61 asistimos
a uno de los moments en que esta angustia, este conflict intimo
trasciende a la forma. La sintaxis de Unamuno esti cuajada de signos
de esa angustia, de esa contradicci6n. Aunque, a pesar de ello, una
estructura fire, de hueso indestructible, domina en el total de la
obra. Creo que es a causa de la fidelidad a las fuentes, y sobre todo
a la fuente popular; y a aquel concerto de lengua vascuence y len-
gua castellana que 61 mismo indic6 hablando de sus sitios fundamen-
tales (nacimiento en Bilbao; desarrollo y trabajo en Salamanca); y
todavia a causa de su situaci6n dentro (o cerca) de un movimiento
como el Novecentismo, que tiende a restaurar los perdidos valores
clisicos y a armonizarlos con la inmediata herencia romintica.
Unamuno sabe, como Tolstoi, que "el suceso mis important de
la vida de un hombre es el moment en que 61 toma conciencia de
su yo" y que "las consecuencias de este suceso pueden ser las mis
bienhechoras o las mis terribles. Entra en si mismo, sabe su angus-
tia. Podria representar, en un grado eminent, la crisis del Huma-
nismo antropoc6ntrico: el gran conflict del hombre actual al topar-
se con su angustia. Su paso es hacia Keerkegaard. Todos los fil6sofos
y psic6logos de nuestra 6poca han seguido ese camino. Y el Diario
de Keerkegaard se revela como el document mis intense sobre la
angustia: un document punzante, que hay que relacionar con el
hombre Keerkegaard, siguiendo la gran linea existencial en el verda-
dero sentido del t6rmino que nos ensefia Unamuno en El Sentimien-
to trdgico de la Vida.
Dice Unamuno: "En las mis de las histories de la Filosofia que
conozco se nos present a los sistemas como originindose unos de
los otros; y sus autores -los fil6sofos- apenas aparecen sino como
meros pretextos. La intima biografia de los fil6sofos, de los hombres
que filosofaron, ocupa un lugar secundario. Y es ella, esa intima bio-
grafia la que mis cosas explica."
Si nos volvemos al hombre Keerkegaard, lo encontramos como
un ser que ha dicho la angustia de una manera explicit y profunda.

"La existencia entera me llena de angustia; desde el mis
pequefio insecto hasta los misterios de la Encarnaci6n, todo
es absolutamente inexplicable para mi, sobre todo yo mismo.
Entro suibitamente en una sociedad de la que yo era el alma-
-palabras espirituales salian de mi boca. Todo el mundo reia
y me admiraba. Pero yo me retiraba y sl6o queria matarme.
Muerte e infierno: puedo hacer abstracci6n de todo, pero no
de mi mismo. No puedo olvidarme de mi mismo ni cuando
duermo."


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Los caracteres de esta angustia son estudiados por la Psicologia
modern, sobre todo al nivel de la revelaci6n de Keerkegaard. Un
hombre de ciencia, el psic6logo Igor Caruso, dice refiriendose al dia-
rio de Keerkegaard:

"El hecho es que ni la Ciencia natural, ni el lenguaje de la
Psiquiatria o de la Psicologia profunda, dan la menor idea
de la riqueza del cuadro."

En efecto, el mismo Keerkegaard veia en su depresi6n una prueba,
y una expiaci6n y junto a esto ha creado una teoria grandiosa sobre
la melanccolia.
"La clave de la angustia se da en la disyuntiva de nuestra exis-
tencia, en el camino entire el ser y el no ser... Conseguir esta meta,
realizarla constantemente es lo que yo debo hacer en todas las alter-
nativas de mi existencia, en lucha duradera conmigo mismo siem-
pre trepando arriba a trav6s de derrotas y crucifixion. Todo huma-
no principio, todo sentimiento es perecedero y relative, inseguro y
ambivalente, en viva lucha consigo mismo, en eterno diilogo, a veces
a trav6s de dudas y enojos.
Esta definici6n de la angustia podria ilustrar los mis ardientes
capitulos de Unamuno en "El Sentimiento trdgico de la vida" o en
"La Agonia del Cristianismo", sobre todo en los pasajes en que 61
habla de si mis directamente; en aquellos pasajes en que, por una
necesidad urgente de expresar la angustia, dice su definici6n estilistica:

"Mon6logo? Asi han dado en decir mis los llamar6 criticos...
que no escribo sino mon6logos. Acaso podria llamarlos mo-
nodiilogos, pero seria mejor autodidlogos, o sea dialogos con-
migo mismo. Y un autodiilogo no es un mon6logo. El que
dialoga, el que conversa consigo mismo repartiindose en dos,
o en tres o en mis, o en todo un pueblo, no monologa.
Los esc6pticos -dice- los ag6nicos, los polimicos, no mo-
nologamos. Llevo muy dentro de mis entrafias espirituales
la agonia, la lucha religiosa y la lucha civil, para poder vivir
de mon6logos. Job fue un hombre de contradicciones; y lo
fue Agustin, y lo fue Pascal, y creo serlo yo."

Se coloca asi Unamuno en la gran linea existencial de todos los
tiempos. Porque esta contradicci6n, esta lucha es de todos los tiempos.
Y por eso el existencialismo viene de remota fuente, desde que el
hombre dijo su conflict esencial "pie alterno entire el Cielo y
la Tierra" agonia, lucha. Y todo hombre podri encontrarse a si
mismo, a su yo profundo en los Salmos de David. Y es un David
contradictorio -el de los salmos penitenciales -el de la gran nos-
talgia, y el que danza ante el Area tal se nos da en aquella misterio-
sa figure, en el p6rtico de la Catedral de Compostela.



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En la gran tradici6n de la angustia, ella aparece siempre como
algo instintivo, orginico si, pero que mis alli tiene sus verdaderas
races: 6stas se sitfian en el dominio spiritual, piedra de toque para
distinguir las obras literarias fundadas en el sentido de la angustia
y aquellas en que hay una mAscara de la angustia, una simplifi-
caci6n pretenciosa que tiende a presentar como angustia, que no po-
seen su entidad, ni el caricter trigico que en un Keerkegaard o en
un Dostoyevski llega a grades increibles- sefialindose en lo que el
mismo Keerkegaard defini6 como "la angustia que nace en presencia
del bien, cuando el hombre esti anclado en el mal".
Al estudiar las proyecciones de esta angustia aut6ntica sobre la
forma nos encontramos con un insigne ejemplo. Lo estudia Amado
Alonso en su libro sobre La Poesia y estilo de Pablo Neruda. Aborda
el tema en el primer capitulo, titulindolo Angustia y desintegracidn.
Alli afirma esta relaci6n de la literature de la Angustia con el Ro-
manticismo, encarindola desde el mismo punto de vista que aqui sos-
tenemos y mostrando c6mo "la evoluci6n poktica de Pablo Neruda
consiste en una progresiva condensaci6n sentimental por ensimisma-
miento, un cada vez mis obstinado anclaje en el sentimiento, en lo
hondo de si mismo, desentendi6ndose cada vez mis de las estructuras
objetivas. El extremado ensimismamiento del poeta ha exigido un
nuevo modo de relaci6n entire el sentir y su expresidn adecuada; y la
t6cnica de representaci6n ha ido extremando los procedimientos oscu-
ros. Concordantemente con la progresi6n del ensimismamiento de la
condensaci6n sentimental y de la oscuridad de la tecnica, el senti-
miento po6tico de Pablo Neruda sufre una agravacion progresiva en
su misma indole, desde la melancolia hasta la angustia."
Pienso que si este paso se anuncia en America de la manera mis
significativa y eminente en aquellos Nocturnos de Dario de un modo
muy explicit, la experiencia clisica del poeta en cuanto a los valores
formales, los antecedentes de su vida y su obra, compensan este sen-
tido de la angustia, lo limitan y -sobre todo- le dan la posibilidad
de expresar con medios hicidos y poderosa arquitectura los grandes
dramiticos trances del ser y el no ser.
En la poesia actual la expresi6n de la angustia ya se separa un
punto de este problema profundo, o, por 1o menos, no se conecta con
61. En Neruda, por ejemplo, y como lo muestra bien Amado Alonso,
esta angustia tiene "una relaci6n direct con la vision desolada del
mundo y de la vida". Los ojos del poeta -dice Amado Alonso- in-
cesantemente abiertos, como si carecieran del descanso de los pirpa-
dos, ven la lenta descomposici6n de todo lo existente, en la rapidez
de un gesto instantineo, como las miquinas cinematogrificas que nos
exhiben en pocos segundos el lento desarrollo de las plants. Ven en
una luz fria de relimpago paralizado, el incesante trabajo de zapa
de la muerte, el suicide esfuerzo de todas las cosas por perder su
identidad, el derrumbe de lo erguido, el desvencijamiento de las for-
mas, la ceniza del fuego. La anarquia vital y mortal, con su secret
y terrible gobierno. El deshielo del mundo. La angustia de ver a


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lo vivo muriendose incesantemente los hombres y sus afanes, las
estrellas, las olas, las plants en su movimiento organico, las nubes
en su volteo, el amor, la miquina, el desgaste de los inmuebles y la
corrosi6n de lo quimico todo, todo lo que se mueve como expre-
si6n de vida, es ya un estar muriendo."
Recordemos aquellos Veinte Poemas de Amor --"nosotros, los de
entonces, ya no somos los mismos"-, y luego esta vision de lo que se
deshace en Residencia en la tierra, y siempre y cada vez mas esta
vision desintegrada, que caracteriza a los artists de nuestra 6poca. En
Joyce, en Proust, como en el impresionismo, el cubismo, el expresio-
nismo, en la Fenomenologia, muestra el ensayista los rasgos de tal
vision desintegrada. Ella -con la angustia consiguiente y con el anhe-
lo de destrucci6n, crece a media que se desarrolla la obra de Ne-
ruda- "a media que en ella el Poeta se formula las filtimas pre-
guntas en busca del sentido de la vida y del mundo, preguntas no
planteadas y contestadas dialecticamente sino vividas y sufridas en
turbi6n y sin respuesta"-; de alli va a lo c6smico y a lo desmesu-
rado que su imaginaci6n persigue sin treguas. Pero esta vision de la
realidad, esta aparente objetividad, es una vision deformada por la
intensidad profunda del poeta. El subjetivismo romantic aparece aqui
segiin otras lines se proyecta al exterior; deforma la realidad y le
confiere su sentido profundo de la Muerte. Es un modo de ver como
los rominticos la realidad a trav6s del velo del alma. En Dario el
mundo exterior se da tal como es, en una vision nitida; la angustia
existencial se da tal como es, segfin una expresi6n direct y clara.
Visi6n y angustia no se entrecruzan ni perturban, y el equilibrio
formal, el dibujo del verso, se mantienen en 61, como en los clasicos.
En un mismo poema, y como en una progresi6n dramitica pero muy
claramente marcada, se dan las dos realidades; la vision objetiva del
mundo, con su trascendencia y su repercusi6n en el ser del poeta: la
realidad intima, la angustia existencial. Y no se turba el orden del
poema ni su tiempo. Misteriosamente, por grades de invisible sosten,
el poema progress hacia la expresi6n mas subjetiva y el orden formal
afirma y redobla la universalidad del canto.

Aqui junto al mar latino
digo la verdad -
siento en roca, aceite y vino
yo mi antigiiedad

Oh! que anciano soy, Dios mio,
que anciano soy!
De d6nde viene mi canto
y ad6nde voy?

El conocerme a mi mismo
ya me va costando
muchos moments de abismo
y el c6mo y el cuando...


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Y esta claridad latina
De qu6 me sirvi6
a la entrada de la mina
del yo y el no yo?...
Nefelibata content
creo interpreter
las confidencias del viento
la tierra y el mar.

Unas vagas confidencias
del ser y el no ser
y fragments de conciencia
de ahora y ayer.

Como en medio de un desierto
Me puse a clamar
y mir6 el Sol como muerto
y me ech6 a llorar!

Esta claridad latina de Dario, y a pesar de la pregunta del poeta
sobre su ineficacia para entrar en la sombra del yo y del no yo; este
toque clisico que es uno de los components de la Est6tica modernis-
ta, limita en cierto modo su process de subjetivizaci6n y lo defiende
contra la tendencia a la vision desintegrada; le mantiene la estruc-
tura formal.
La literature modern camina luego en muchos de sus represen-
tantes hacia aquella subjetivizaci6n extrema; determine asi una in-
tensificaci6n creciente de la angustia; coincide en su march con todas
las etapas y manifestaciones del Humanismo antropocdntrico, plan-
teando los problems de la angustia en el nivel y caracter de la cul-
tura y la vida segfin su etapa actual, que es la de un pesimismo ma-
terialista. Marcando su acento en el Ego se inscribe tal Literatura,
asi como sus medios especificos, en el process que los psic6logos es-
tudian hoy como una herejia existencial, como la absolutizaci6n de
lo relative, con todas las consecuencias que puedan caracterizarse se-
grin aquel tremendo titulo de un libro de Gabriel Marcel: Los hom-
bres contra lo human.
Los riesgos con respect a la expresi6n literaria consistent en una
repercusi6n sobre la forma, sobre los medios estilisticos; comprome-
tiendo su armonia, quitandole la posibilidad de tener aquellas con-
diciones esenciales de la Belleza -integridad, proporci6n, claridad-,
carencia a que todo subjetivismo expone. Los romAnticos ya dieron
ejemplos muy tipicos de ese process.
El otro riesgo esti en las repercusiones de la catarsis: la li-
teratura de la angustia crea mis angustia -y a causa de la gran
proyecci6n del Arte sobre la vida- recordemos la intense afirmaci6n
de Wilde- esa literature acrecienta las formas de vida y las estruc-
turas sociales concomitantes acrecientan la angustia del hombre, vuel-


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ven a repercutir sobre sus rasgos expresivos. Y el process se hace asi
indefinidamente, de progresiva gravedad.
El problema se cruza aqui con la verdad mas entrailable, con la
clave esencial de toda Estdtica: la relaci6n profunda de la obra li-
teraria con la presencia del yo creador, presencia en donde radica el
origen de todos los valores.
Ha dicho Maritain: "El yo creador del artist es su persona, co-
mo persona en el acto de comunicaci6n spiritual ,no de su persona
como individuo material, o como ego concentrado en si mismo... La
vulgaridad dice siempre yo. El yo de la Poesia es la profundidad sus-
tancial de la subjetividad viva y amorosa, es el yo creador un su-
jeto como acto, marcado con la diafanidad y la expansion propias de
las expansiones del espiritu."
Y nos muestra Igor Caruso c6mo la hipertrofia del yo -que con
diversas formas invade la literature de la angustia- lleva a una so-
brevalorizaci6n de las verdades parciales, a una relativizaci6n de lo
absolute, sustituyendo con una hipertrofia de lo propio, un orden sen-
tido como trascendental. Esa sensaci6n absolutizante se convierte en
criterio central ,en un mundo de relaciones trastornadas. La hipertro-
fia del yo -en sus diversas formas- invade esta literature de la an-
gustia, aparezca con los rasgos del angelismo o con los rasgos de lo
demoniaco, y lleva a lejanos extremes todas las consecuencias que en
cuanto a la forma tuvo ya en la Est6tica romantica. Nosotros podre-
mos estudiar esa consecuencia a trav6s de ejemplos demostrativos en
toda la escala que desde el Romanticismo a nuestros dias reconoce ese
yo hipetrofiado, trascendiendo a la Forma. En Pascal, en Dostoyevski,
se dice bien el riesgo de estos dos moments de la hipertrofia del
yo lo angdlico, lo demoniaco. El Starets inolvidable de Los Her-
manos Karamasof muestra c6mo "el saber de la verdad y la justicia
basta ya para condenaci6n cuando de estos altos valores se abusa en
iltimo t6rmino al servicio de un idolo el yo hipertrofiado". En vez
de tomar el yo el lugar que le corresponde en el sistema universal de
relaciones, se hace a si mismo el centro del mundo.
En el citado libro Caruso estudia esta hipertrofia del yo relacio-
nandola con el esfuerzo del individuo para construir un sistema uni-
versal en el cual las normas son dictadas por sus sensaciones inma-
nentes. Consider que esta hipertrofia del yo que equivale a una ab-
solutizaci6n de los valores relatives es la herejia vital, "sobrevalora-
ci6n de verdades parciales" que lleva a una relativizaci6n de lo ab-
soluto. Seria ficil mostrar en ejemplos eminentes de la literature mo-
derna, tal en la tendencia a la disgregaci6n de Neruda, esta absolu-
tizaci6n de los propios criterios sensitive emotivos, que trata de sus-
tituir con una hipertrofia de lo propio un orden sentido como tras-
cendental.
Seria ficil tambien mostrar en la novela contemporinea "el ansia
especifica de vivencias a que es llevado el neur6tico por esa absolu-
tizaci6n de lo propio". La sensaci6n absolutizada se convierte en cri-
terio central en un mundo de sensaciones trastornadas. Este tipo de


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creador -y sus personajes- busca demostrarse que sl6o vive con vi-
vencias, es decir que para 6ste ser la vida vale en cuanto se vive.
Pero es de poco valor el tener siempre que estar comprobindolo con
vivencias y mis vivencias; de poco valor tener que buscar opr fuerza
Sla confirmaci6n del valor de la vida s61o en lo exterior, en el objeto,
lo que Ileva a caer en una dependencia intolerable de las cosas de es-
te mundo." (Caruso, ob. cit.).
Considerando esto, podemos decir que el existencialismo de nues-
tra 6poca se separa categ6ricamente de los existencialismos que el pa-
sado vio y sobre todo de la gran linea traditional del existencialismo,
que viene de los lejanos dias de David y de Job, y cruza por el aire
de un Pascal, de un Dostoyevski, de un Unamuno, haciendo a sus
obras ag6nicas, poderosas, hijas de grandes creadores humans y su-
frientes: afirma la primacia del ser.
Pero asi como asistimos a process tan plenos de riesgos, asisti-
mos tambi6n a un process que es la replica frente a esa expresi6n del
"yo hipertrofiado". Seiialamos ya el ejemplo de Unamuno. En 61 pue-
de advertirse la lucha entire un apasionado subjetivismo y un don in-
nato de la objetividad mis fiel. Y asi como esa lucha, la profunda,
conmovedora lucha entire la tentaci6n de una hipetrofia del yo y el
deseo de no transferir los valores trascendentes a la vez que un
deseo de no disgregar a la persona y lo que la rodea. Una salud muy
inherente a sus huesos, a su raza, a su antigua estirpe, lo defiende
de esos riesgos de la herejia vital.
En su obra aparecen dos lines centrales. Una es de intense lu-
cha intima, de angustia siempre compensada por las fuerzas vivas que
defienden al autor y a su estilo. Por eso puede 61 escribir: "Alguien
podri decir que esta obra carece en rigor de composici6n propiamen-
te dicha. De arquitectura tal vez: de composici6n viva, creo que no".
Esa lucha que no llega a destruir los valores de composici6n, pero
que muchas veces se advierte en ellos, se apacigua y desaparece en
las obras de caracter mis objetivo de Unamuno -descripciones, na-
rraciones, relates de sus andanzas-, y en fin podemos percibir que
triunfan la claridad y el orden en libro tan intimo como "El Cristo
de Velizquez". Alli el gran autor pudo apoyar su sentido de agonia
y su profundo amor nostilgico de Cristo en objetivas evocaciones,
tan concretas como las plisticas de Velazquez, saliendo de si mismo
y luego ensimismindose en un ir y venir de lo hondo a la realidad
exterior, que nos sobrecoge. Asi linea intima, subjetiva, de apasiona-
da interiorizaci6n, y linea exterior, se conjugan en el gran escritor y
dan en la obra su presencia entera y poderosa. La angustia, tal como
alli se da, como una lucha ardiente entire lo personal y lo individual,
viene a ser un element de aprendizaje para todos nosotros, y una
orientaci6n para el studio de esta categoria existencial. Y es que
Unamuno esti situado en una encrucijada hist6rica de gran trascen-
dencia. Nuestra 6poca vive, ademis de la etapa intense y ya en cri-
sis del Humanismo antropocintrico y de las secuencias agudisimas
del Romanticismo, un intense process de revaloraci6n de lo clisico,
una revaloraci6n del Humanismo integral.


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Y por eso, frente a la literature en que domina la disgregaci6n
de la realidad y la falsa trascendentalizaci6n, estin las afirmaciones
de una vision ficida, la concepci6n de un orden, la afirmaci6n de la
persona humana y por lo tanto de una expresi6n en que el equilibrio
del ser trasciende a los medios literarios, a las lines vivas de la com-
posici6n.


La angustia de Unamuno se encuentra con estas afirmaciones, que
por lo demis tienen apoyos firmes en su destino personal. Y asisti-
mos, en su obra, a un moment del process de vuelta a lo clisico que
se da en Espaiia en la generaci6n del 98 y que hace afios yo rela-
cionaba con la concepci6n modern del Humanismo. Unamuno repre-
senta la lucha entire la pasi6n romintica y esa tendencia a lo clisico.
Es una antigua lucha, antigua como el hombre -mis o menos apa-
rente segfin lo insigne de los casos particulares o el resplandor de las
6pocas: superada en los moments mis trascendentes de la Historia
del mundo. Asi superada ,en Grecia, en el moment inolvidable en
que lo apolineo y lo dionisiaco se conciertan, inscribi6ndose el des-
borde pasional en la estructura firme, geometrica de la Tragedia (Pien-
so que nuestra 6poca tiene un ejemplo similar en la creaci6n musical
de Stravinsky).
Pero volvamos al caso tipico del Novecentismo y a Unamuno.
Vocaci6n personal, pasi6n romintica, angustia propia inherente a su
ser y que en una gran zona se polariza hacia esa "absolutizaci6n de
lo relative"; traba iy fundamental!, en el Unamuno de los ensayos
--cruz dramitica!-, se aunan en el gran escritor con una tradici6n
clisica, con un sentido de objetividad, con unas fuentes populares sa-
lutiferas, y con el clima de la 6poca, caracterizado por esa vuelta a
lo clisico. Revaloraci6n del orden, ajuste de su sentido verdadero, ex-
cluidas todas las mistificaciones neo clisicas, academicas; rectificaci6n
ajustada de los valores del Romanticismo, de sus elements negatives
(desorden de la composici6n, falsa libertad de las formas, signos del
desequilibrio del ser, es decir, de todos aquellos elements que lleva-
ron al decadentismo y que dieron a la angustia categoria de valor).
Pueden encontrarse bellos ejemplos de este process y de sus re-
sultados plenos en la obra de Juan Ram6n Jiminez y en su teoria es-
tetica, en la que se condensan de modo vivo, definitive, los fundamen-
tos de esta nueva 6poca literaria ya no formulados en el lenguaje de
la Filosofia, sino en una expresi6n confesional de la mejor estirpe:
es la expresi6n de la experiencia po6tica levada a un piano de con-
ciencia ficida. No esquemiticas, sino singularmente vivas, dicen esto
las Notas de la 2a Antologia Po6tica
"Lo clisico es lo vivo."
"Es corriente career que el arte no debe ser perfect. Se exige per-
fecci6n a un matemitico, a un fil6sofo, a un cientifico en general. A
un poeta no s6lo no se le suele exigir sino que mis bien se le echa en
cara que la tenga, como signo de decadencia... Perfecci6n, sencillez,


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espontaneidad de la forma, no es descuido callejero de la forma, ni
mahlabarismo de arquitecto barroco y empachoso, que en ambos casos
se enreda uno en ella por todas parties y nos Ilaman a cada moment,
la atenci6n; nos hacen tropezar; sino aquella exactitud absolute que la
haga desaparecer dejando existir s6lo el contenido, ser ella el conte-
nido. Perfecto no es ret6rico, sino complete. Clisico es finicamente
vivo."
Asi existen en la Literatura contemporanea ejemplos de Arte fun-
dado en claridad de vision con tal entidad que ellos constituyen la
replica viviente frente a la Literatura de la angustia y de la disgre-
gaci6n.
Un amplio movimiento del Arte contemporineo tiende a esa ple-
nitud y a la superaci6n de la angustia, a una Literatura en que los
antiguos caracteres de integridad, proporci6n y claridad se afirman
en concerto revelador de una psicologia profunda donde Conciencia,
Subconciencia y Sobreconciencia se dan como integrantes de la tota-
lidad de la persona humana. Ello significa una rectificaci6n de esa
apostasia de la jerarquia de valoreg que ha hecho de la angustia una
herejia vital y que ha invadido la Literatura modern. Frente a todo
ello, uno de los problems mas vivos de esa literature es el que afron-
tamos al considerar: 1) qu6 limits tiene como valor en si la angus-
tia en la obra artistic; 2) qu6 diferencias hay entire la angustia au-
tentica y las mascaras de la angustia; 3) que trascendencia tiene esta
angustia sobre las estructuras formales; y 4) qu6 elements compen-
sadores pueden encontrarse en los grandes escritores que han supera-
do con su lucidez y su rigor de composici6n tales trabas.
Junto a la poesia de un mundo helado como dice Amado Alonso;
a los abusivos proclives de la angustia patol6gica, transformados en
valor por una cultural separada de sus raices, aparecen las creaciones
puras, que son un descanso en el orden, en la claridad y en la paz.
Asi aquellos versos reveladores y exactos de Juan Ram6n Jime-
nez, verdadera lecci6n de Estetica y clave esencial para nuestros es-
tudios de composici6n:

Inteligencia, dame
el nombre exacto de las cosas.
Que mi palabra sea
la cosa misma
creada por mi alma nuevamente.
Que por mi vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
los que ya las olvidan, a las cosas;
que por mi vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas.

Inteligencia, dame
el nombre exacto y tuyo
y suyo, y mio, de las cosas!


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Han vencido aqui, sobre la angustia desintegradora, sobre todos los
enemigos de la claridad, la integridad, la proporci6n, el deseo ardien-
te de una recta vision del mundo y de una expresi6n estructurada y
field. Cierre esta clase nuestro homenaje al artist que pudo escribir
tal Poema, entero, puro y dinico como la mis hermosa floor.


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