• TABLE OF CONTENTS
HIDE
 Front Cover
 Front Matter
 Main
 Index
 Back Matter






Title: Centenario de la guerra nacional de Nicaragua contra Walker
CITATION THUMBNAILS PAGE IMAGE ZOOMABLE
Full Citation
STANDARD VIEW MARC VIEW
Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00001332/00001
 Material Information
Title: Centenario de la guerra nacional de Nicaragua contra Walker
Physical Description: Book
Language: English
Creator: Aleman-Bolanos, Gustavo
Aleman-Bolanos, Gustavo
Publisher: s. n.
Place of Publication: Guatemala
Publication Date: 1956
 Subjects
Spatial Coverage: North America -- Nicaragua
 Record Information
Bibliographic ID: UF00001332
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.

Table of Contents
    Front Cover
        Front Cover
    Front Matter
        Front Matter 1
        Page 6
    Main
        Page 7
        Page 8
        Page 9
        Page 10
        Page 11
        Page 12
        Page 13
        Page 14
        Page 15
        Page 16
        Page 17
        Page 18
        Page 19
        Page 20
        Page 21
        Page 22
        Page 23
        Page 24
        Page 25
        Page 26
        Page 27
        Page 28
        Page 29
        Page 30
        Page 31
        Page 32
        Page 33
        Page 34
        Page 35
        Page 36
        Page 37
        Page 38
        Page 39
        Page 40
        Page 41
        Page 42
        Page 43
        Page 44
        Page 45
        Page 46
        Page 47
        Page 48
        Page 49
        Page 50
        Page 51
        Page 52
        Page 53
        Page 54
        Page 55
        Page 56
        Page 57
        Page 58
        Page 59
        Page 60
        Page 61
        Page 62
        Page 63
        Page 64
        Page 65
        Page 66
        Page 67
        Page 68
        Page 69
        Page 70
        Page 71
        Page 72
        Page 73
        Page 74
        Page 75
        Page 76
        Page 77
        Page 78
        Page 79
        Page 80
        Page 81
        Page 82
        Page 83
        Page 84
        Page 85
        Page 86
        Page 87
        Page 88
        Page 89
        Page 90
        Page 91
        Page 92
        Page 93
        Page 94
        Page 95
        Page 96
        Page 97
        Page 98
        Page 99
        Page 100
        Page 101
        Page 102
        Page 103
        Page 104
        Page 105
        Page 106
        Page 107
        Page 108
        Page 109
        Page 110
        Page 111
        Page 112
        Page 113
        Page 114
        Page 115
        Page 116
    Index
        Page 117
    Back Matter
        Page 119
        Page 121
Full Text

HOMENAJE DE GUATEMALA A LOS EJERCITOS ALIADOS
DE CENTROAMERICA.-(1856 1857)


Centenario de la Guerra Nacional

de Nicaragua contra Walker


COSTA RICA, GUATEMALA, EL SALVADOR
Y HONDURAS EN LA CONTIENDA

DIVULGA-
GUSTAVO AJEMAN-BOLANOS
^-(i977


GUATEMALA, C. A.-1956


















97'-



AA"Aimp


IMPRESO NUMERO 3462


G. 4,0-1OM-3ASS



















Walker lega a Nicaragua
16 de junio de 1855

En la sociedad de Centroamerica, un nuevo
elemento...

Dice Walker en sus Memorias:
i"Eran cerca de las cuatro de la tarde, cuando
los americanos (del bergantin Vesta) arribaron al
\ muelle de El Realejo (en la costa del Pacifico) y
por primera vez pusieron su pie en tierra de Ni-
\ caragua. .."
\ Walker, refiriendose al Presidente Provisorio
Castell6n, que contrat6 sus servicios, dice:
"Habia Ilevado a cabo su tarea, que fie impor-
tante, de introducir en la sociedad de Centroame-
rica un nuevo elemento..."










5.
lN

N
N^













COMBAT DE RIVAS
29 de junio de 1855


Manuel Mongalo, a pecho descubierto, se aproxim6 a la
casa, aplicdndole fuego...

Dice el reputado historiador nicaragtiense Doctor Jer6-
nimo Perez, en sus Memorias de la Guerra Nacional (Obras
completes, edici6n de 1928):
"...Walker dej6 la falange en Chinandega (junio de
1855) ; y habiendo pasado a Le6n, tuvo una entrevista con el
President Provisorio y con el General Mufioz, cuyo resul-
tado fue un disgusto entire el primero y el filtimo, por cuanto
este se opuso abiertamente a que los americanos tomasen
parte en la cuesti6n de Nicaragua. Walker pretendi6 un
pasaporte para regresar, o servir al Gobierno Provisorio,
.pero de ningin modo bajo las 6rdenes de Mufioz. El fin fue
que se convino en una expedici6n de extranjeros y nicara-
giienses sobre el departamento de Rivas, con cuyo objeto
se dio a Walker el nombramiento de Coronel, se mand6 al
Teniente Coronel Fl6ix Ramirez que alistase doscientos
hombres y con ellos marchase bajo el mando de Walker, y
se dieron 6rdenes a todas las autoridades para que prote-
giesen el embarque. Ramirez no reunion mAs que cien na-
tivos, y como hablase de los riesgos de la expedici6n, Walker
crey6 que eran inspiraciones de Mufioz; mas sin embargo,
el 23 de junio sali6 el Vesta de El Realejo, conduciendo 55
norteamericanos y 100 nicaragienses que tenian por jefes
innediatos al citado Ramirez y al Coronel Mariano Mendez.
7







El 27 saltaron a tierra en el punto Ilamado El Gigante y
en el acto partieron para RiVas, Ilevando de guia a don
MAximo Espinosa, conocedor del terreno y que iba nombra-
do Prefecto del departamento.
Cuando Walker salia de El Realejo, Mufioz en Le6n
dio pasaporte a un aleman, quien notific6 a Corral en Ma-
nagua el movimiento que se ejecutaba. Este mand6 al mo-
mento al Coronl' Bosqub con fiNerza -a la plaza de Rivas,
que se puso en buen estado de defense. Unos espias dieron
parte de haber divisado un buque aproximandose a la costa;
entonces mandaron un piquete de caballeria a situarse en
Brito, piquete que pernoctaba el 28 de junio en Tola, tres
leguas distant de Rivas, cuando fue dispersado por la co-
lumna de Walker que lo sorprendi6. Los dispersos llegaron
a Rivas a las 11 de la noche y dieron aviso al Gobernador
don Eduardo Castillo, que con toda actividad prepare las
tropas, arm6 a los ciudadanos principles, y mand6 Ilamar
al Teniente Coronel don Manuel Argfiello, Comandante de
San Juan del Sur. Walker apareci6 el 29 en la maiana lo-
grando algunas ventajas al principio, de manera que hizo
notable dafio en las filas legitimistas, en particular cuando
se encerr6 en una casa perteneciente al mismo don Maximo
Espinosa, de la que fue desalojado mediante muchos es-
fuerzos de valor, especialmente del distinguido joven don
Manuel Mongalo, que, a pecho descubierto, se aproxim6 a
la casa aplicAndole fuego para incendiarla. Oportunamente
apareci6 en esos moments el Comandante de San Juan
del Sur, Teniente Coronel don Manuel Argiiello, con una
compaiiia, y atacando a los americanos por el flanco iz-
quierdo, los puso en dispersion. Los legitimistas tuvieron
muchos muertos y heridos, contando entire los primeros al
Coronel don Estanislao Argiiello, y al joven patriota don
Francisco Elizondo. Los americanos tuvieron tambien va-
rios muertos, entire ellos algunos jefes y oficiales. Los
primeros que se pusieron en fuga fueron los democrdticos
mandados por Ramirez, que se internaron en la Repiblica
de Costa Rica. Walker y su falange llegaron a San Juan
del Sur y volvieron a El Realejo en el bergantin San Jose.







Walker dirigi6 a Castell6n el parte de su derrota, manifes-
tandole que "Mufioz tenia la culpa de ella ,por haber dado
aviso a Corral de su movimiento, y por haber -influido en
el Coronel Ramirez para que lo .abandonase en medio del
combat. Que por tal -motivo debia examinarse y acla-
rarse la. conduct de Muioz y en caso contrario, estaba
pronto para dejar el servicio de Nicaragua". Castellon le
contest que la posici6n critical del partido democratic no
le permitia hacer cargo alguno al General en Jefe; pero
procur6 disuadirle por medio de cartas diarias de su pro-
p6sito de dejar a Nicaragua. MostrAndose Walker inflexi-
ble, fue en comisi6n- don Mariano Salazar, y-por iltimo
Castell6n mismo se le present a manifestarle el peligro
que corria la causa -democratica, y estuvo suplicandole que
no la abandonase, hasta que Walker, le prometi6 continuar
en el servicio. En efecto, march este con su falange a
Le6n, instando cada dia por 6rdenes y medios para una
nueva expedici6n sobre Rivas, de que hablaremos a su de-
bido tiempo".


Crocker se hallaba jadeante, su barba chorreaba sangre,
uno de los brazos te colgaba inerte...

Relata asi la acci6n el propio William Walker, en su libro
Guerra en Nicaragua (traducci6n de Fabio Carnevallini):

".. Morton fue puesto al mando del Vesta; y aunque co-
nocia bien la costa y sabia aprovecharse de los vientos, s61o
cuatro dias despues de haber dejado El Realejo, Walker
pudo tomar tierra. En la tarde del 27 de junio, cerca de
la puesta del sol, se echaron al agua los botes para llevar
a tierra la fuerza en un punto llamado El Gigante, a poca
distancia de Brito y a unas seis leguas al norte de San Juan
del Sur. Los botes eran pocos y pequefios, y de Brissot,
quien por el deseo de hacer efecto frecuentemente daba
pasos en falso, en el primer viaje a tierra que hizo, ech6
contra las rocas un bote ballenero que dirigia. -Era casi
media noche antes que toda la fuerza, compuesta de unos
9







cincuenta y cinco americanos y cien hijos del pais, estuviese
en tierra. Cuando comenz6 el desembarque resplandecia
brillantemente la luna; pero a eso de las once el cielo se
encapot6. Las nubes continuaron haci6ndose mas espesas
y oscuras; y antes que las tropas estuviesen formadas en
orden de march, comenzaron a caer gotas de lluvia, pre-
cursoras de un aguacero. Espinosa y su sobrino encontra-
ron el sendero que conducia a Rivas por encima de la ca-
dena de colinas inmediatas a la costa; y a eso de la media
noche, los americanos al frente, Ramirez y su tropa a reta-
guardia y algunos soldados nativos encargados de llevar las
municiones cubiertas con pieles de res en el centro, la tropa
comenz6 su march hacia el interior.
Los hombres llevaban s6lo sus armas y frazadas con
provisions para dos dias en su morral, de suerte que mar-
chaban con la prontitud que les permitia la naturaleza
mojada y fangosa del suelo; pero antes de que hubiesen
andado una media milla la lluvia comenz6 a caer a torren-
tes. Entonces Espinosa y su sobrino perdieron el camino;
el viejo se quejaba de c6licos y el joven parecia temeroso
de ir mis adelante. Se mand6 hacer alto: various fueron
despachados en busca del rastro, mientras que el grueso
de la tropa procur6 abrigarse como le fue possible, debajo de
las espesas ramas de los grandes y oscuros Arboles del bos-
que. Pocos minutes despues, sin embargo, la lluvia ces6, se
volvi6 a encontrar el camino y la column prosigui6 la
march. Al amanecer, la pequefia fuerza habia vuelto a
recobrar un tanto su espiritu y habia olvidado la mojada
de la noche anterior. Marchando resueltamente a traves de
los espesos bosques, evitaba todo lugar habitado, pensando,
si fuese possible, sorprender al enemigo en Rivas en la
noche del 28. Como a las nueve llegaron a una casa vieja
abandonada y se detuvieron varias horas para almorzar y
descansar.
El campamento en esa mafiana parecia una reunion de
gitanos. Los sombreros de fieltro de la falange, demostra-
ban en sus bordes colgantes, los efectos de la lluvia de la
noche, y las espesas y largas barbas daban a muchos un
10







aire salvaje y peligroso. Tan luego fueron colocados los
centinelas, los americanos comenzaron a disponer de sus ga-
lletas y came fria, mojadas de tiempo en tiempo con un
trago de licor de sus cantimploras, mientras que los natu-
rales del pais "abrieron sus provisions de queso y tortilla,
acabando con un poco de tiste (una mezcla de chocolate,
azdcar y maiz diluida en agua) que tomaban en sus jicaras
fantAsticamente labradas que lUevaban colgadas con un me-
catillo de algin bot6n de su chaqueta o de sus pantalones.
Despues de haber almorzado y dormido varias horas, la co-
lumna se hallaba bien dispuesta para emprender nuevamen-
te la march, y las desagradables impresiones de la noche
estaban completamente olvidadas, con los balsAmicos efec-
tos del aire dulce y suave, que parecia un fluido enteramen-
te diferente de la atm6sfera de los climas del norte. Se
sentia como si una ligera y vaporosa exhalaci6n de opio,
agradando y deleitando por intervalos, se mezclase de cuan-
do en cuando a los elements de la atm6sfera. Cerca de la
noche, sin embargo, comenzaron nuevamente a aglomerarse
las nubes e inmediatamente despues del anochecer comenz6
a caer un fuerte aguacero. El tiempo intervino de tal ma-
nera en la march, que Walker comprendi6 que no podia
llegar a Rivas, como lo deseaba, antes del amanecer, y como
los soldados del pais que llevaban las municiones comen-
zaban a quejarse del peso, se hizo necesario proveerse de
bestias de carga para la column. Ademas de esto, muchos
de entire los americanos, cansados y con los pies lastimados,
habian perdido parte de la energia, indispensable para el
combat.
En la aldea de Tola habia un piquete de caballeria, envia-
do por el Jefe de las fuerzas en Rivas para vigilar la march
de Walker, cuya salida de El Realejo habia sido comunicada
a Corral en Granada. Se dijo que la noticia habia sido ie-
vada a los legitimistas por un aleman que recibi6 el pasa-
porte de Mufioz. Nada de improbable tiene esto, y qued6
confirmado por tales circunstancias, que no es extraiio que
los americanos lo tuviesen por cierto. Los mismos legiti-
mistas refirieron que la primera noticia que les lleg6 fue







por medio de ese alemin; y es fuera de duda que pas6 por
Pueblo Nuevo con pasaporte del General en Jefe -del Ejer-
cito democritico. Al ser informado de que Walker salia de
El Realejo, Corral despach6 al Coronel Bosque con tropas
de Rivas; y Ilegado alli, Bosque comenz6 a construir trin-
cheras y a enrolar a los habitantes. Habiaenviado hombres
a caballo a recorrer el campo entire Rivas y la costa del
mar, y veinte de estos, segun los informes que Walker
recibi6 de algunos democraticos cerca de Tola, estaban
apostados en esa aldea en la noche del 28. Al acercarse a
Tola las fuerzas expedicionarias, comenz6 a lover recia-
mente, los caminos se llenaron de agua, y las tropas tenian
much dificultad para conservar secas sus municiones.
Como a la distancia de media milla de la aldea, fueron des-
pachados de vanguardia unos veinte hombres para atacar
alli al enemigo y si fuese possible capturarlo. -El destaca-
mento avanz6 resueltamente, siguiendo el grueso de la tropa
a corta distancia. Al llegar Walker a los alrededores de la
aldea, oy6, entire el estampido de dos truenos, el traquido
de los rifles americanos; en seguida todo qued6 en silencio.
El destacamento habia encontrado al enemigo en el corre-
dor de una de las principles casas de la aldea; y como tam-
poco aguardaban los legitimistas ser atacados en medio de
la torment, estaban sin centinelas, jugando naipes. Various
de ellos, entire otros el official que los mandaba, fueron heri-
dos, el resto se puso en fuga y llevaron a Rivas la noticia
de la llegada de los americanos. Despues de haber asegu-
rado las monturas de la caballeria legitimista, los democra-
ticos pusieron centinelas y pasaron alli la noche. El Ciru-
jano Doctor Jones, recibi6 orden de curar a los prisioneros
heridos, contra el parecer de los oficiales nativos, que opi-
naban por su fusilaci6n.
Un poco despues de las ocho de la mariana siguiente,
Walker sigui6 para Rivas, que se encuentra a unas nueve
millas al este de Tola. Pronto se aclar6 el dia y resplan-
deci6 el sol; y la falange, ansiosa de combat, march ade-
lante resueltamente. Mendez, habiendo hallado un caballo
y torado una lanza de uno de los enemigos, se encontraba







de muy buen humor y se detenia cerca de la cabeza de la
column, instando algunas veces a los de la vanguardia para
que le dejasen pasar. Pero Ramirez le contenia, y aun re-
prendia a sus soldados cuando se acercaban demasiado a
los americanos. De cuando en cuando mujeres del mercado,
con canastas de frutas sobre la cabeza, que acababan de
salir de Rivas, saludaban alegremente a los soldados y mo-
vian familiarmente la cabeza al ver algun conocido entire
los natives, manifestando much admiraci6n a las extrafias
figures de los hombres de California. Ni los americanos
se mostraban menos admirados a la vista de las nuevas caras
y fisonomias, que encontraban en el camino; y los que po-
dian hacerse entender de algun modo en espafiol, gastaban
cuantas frases les era possible coordinar, con las muchachas
que parecian satisfechas de los cumplidos de los hombres
de la tierra del oro. Sin embargo, cuando la column lleg6 a
la cima de una colina, a unas cuatro millas de Rivas, se
abri6 a su vista una escena de belleza y esplendor, que por
un instant les hizo olvidar todo, aun el pensamiento de la
ardiente lucha en que en breve iban a entrar.
Tan luego como la vanguardia llego a una vuelta del
camino, pareci6 que por un moment hacia alto involunta-
riamente; y aunque habia orden de marchar en silencio, una
exclamaci6n de agradable sorpresa escape de todos los
labios. Mendez, que con la bandera roja flotando en la
extremidad de su lanza apoyada en el estribo, estaba con
la vanguardia, pronunci6 esta sola palabra: "i Ometepe!".
A sus ojos la escena era familiar, pero para los americanos
era una vista encantadora. El-lago de Nicaragua aparecia
en toda su extension, y levantandose de entire sus aguas,
como Venus del mar, veiase el elevado y gracioso cono del
Ometepe. Las oscuras selvas de los tr6picos cubrian los
flancos del- volcan, que parecia descansar bajo el influjo
de los suaves rayos solares que lo rodeaban. La forma de
la montafia referia su historic como escrita en un libro, y
el aparecimiento del volcn semejaba much al de uno que
gozase la siesta; y el espectador no se hubiera sorprendido
si le habiese visto despertar de improvise lanzando lava de







sus flancos ardientes. A la primer vista esa escena casi
hacia pararse los pulsos; y la falange apenas se habia re-
puesto de sus efectos, cuando se le hizo hacer alto al frente
de una casa de campo, a unos cuantos centenares de yards
de Rivas, para prepararse al ataque de la ciudad.
A una milla de distancia poco mis o menos, Walker habia
torado el camino que conduce a Granada, para poder entrar
a la primera de las dos ciudades por el lado norte. Prefiri6
esa direcci6n, para asegurarse de las casas de la hacienda
de Malialio o de las de Santa Ursula, dos plantaciones de
cacao al extreme de la ciudad, que ofrecian posiciones favo-
rables para las tropas que atacasen o defendiesen la plaza.
En consecuencia, haciendo parar sus tropas a menos de me-
dia milla de las primeras casas de la ciudad, Walker hizo
venir a su rededor a los oficiales americanos y nativos, para
explicarles su plan de ataque y asignar a cada uno separa-
damente su parte en el combat. Kewen y Crocker reci-
bieron orden de rechazar al enemigo, si fuese possible, de
las calls, haciendo avanzar a los americanos a paso de car-
ga hasta la plaza; mientras que Ramirez y su tropa debian
seguir pegados a los americanos, protegiendo en cuanto pu-
diesen sus flancos y retaguardia. Pocos moments bastaron
para dar estas 6rdenes, y todos declararon haber perfecta-
mente comprendido los diferentes puntos que les habian sido
designados.
Entonces Kewen y Crocker hicieron avanzar a sus hom-
bres. Apenas tuvieron a la vista las primeras casas, un des-
tacamento de los enemigos abri6 el fuego, contestado viva
y mortiferamente por los rifles; y los gritos de los america-
nos al lanzarse adelante mostraban su ardor por el combat.
Los legitimistas retrocedieron precipitadamente hacia la
plaza; la colina de Santa Ursula fue ganada por la falange;
y los soldados dando con las culatas de los fusiles contra
las talanqueras y puertas, pronto tomaron posesi6n de las
casas situadas en la cumbre. Walker pasaba precisamente
al moment en que era ocupada la casa, y viendo a Crocker
a poca distancia adelante, le pregunt6 hasta que punto de
la ciudad habian Ilegado los hombres. Crocker se hallaba








jadeante por la excitacion, su barba chorreaba sangre por
un refil6n de bala; uno de los brazos le colgaba inerte, atra-
vesado de parte a parte cerca del hombro, mientras en la
otra mano levaba su revolver con la mitad de los tiros des-
cargados. Pero tenia la rabia de las batallas; y aunque in-
utilizado por las heridas hacia esfuerzos por llevar a su
tropa contra el enemigo. Sin embargo, apenas vio a su jefe
baj6 la voz y dijo en tono suave: "Coronel, los hombres no
quieren, y no me es possible hacerlos marchar adelante".
Entonces Walker, volviendo la vista hacia la retaguardia,
observe que no se veian los natives. Las mulas de carga y
los caballos con las municiones iban avanzando lentamente,
y Mendez, con algunos nativos cerca de 6l, estaba un poco
a la derecha. Avanzando al frente, Walker vio ser dema-
siado cierto, como decia Crocker, que no era possible hacer
marchar adelante a los hombres. Al mismo tiempo fue
abierto un fuego vivo sobre el flanco izquierdo de los ame-
ricanos por el Coronel Manuel Argdiello, que acababa de
Ilegar con una fuerza de San Juan del Sur. Entonces los
americanos fueron reconcentrados en una gran casa de ado-
bes cerca de la colina de Santa Ursula y en algunas casas
pequefias al otro lado de la calle; se abrieron las municiones,
y en cuanto era possible se puso al cubierto toda la tropa,
para darle un moment de descanso antes de proseguir el
combat.
Viendo que Ramirez no avanzaba para proteger a los
americanos, el enemigo se coloc6 entire los dos cuerpos, y
"Madregil", apodo con que era conocido el Coronel leones,
march con casi todas sus tropas a la frontera de Costa
Rica, pensando, sin duda, que la falange seria destruida.
Los legitimistas, a su vez, observando el desaparecimiento
de Ramirez, comenzaron a estrechar a los americanos por
todos lados, haciendo various esfuerzos para atacar las casas
de donde los rifles hacian grandes estragos. Los de las cin-
tas blancas estaban esparcidos en gran numero en las calls,
y various quedaron muertos y heridos por los americanos
desde el principio del combat. El espiritu de estos no co-
menz6 a abatirse sino hasta que se supo que habian sido







muertos Crocker y Kewen. Y aun despues de estas perdi-
das, se les hizo dar una carga para hacer que el enemigo
abandonase un cafi6n viejo de a cuatro, que estaban que-
riendo hacer maniobrar contra las casas ocupadas por los
americanos. La carga tuvo buen resultado y el enemigo no
pudo hacer uso de su pieza durante la acci6n. Entonces los
legitimistas quisieron pegar fuego a las casas ocupadas por
los democraticos, logrando incendiar el techo de una de ellas.
Hasta entonces habia mas de quince americanos muertos
o heridos, no quedando mas de treinta y cinco aptos para la
pelea. La acci6n habia comenzado a las doce del dia, y eran
cerca de las cuatro cuando se dio la orden de prepararse
para la retirada. Hubo que dejar various de los heridos, pero
a los que podian marchar se les comunic6 la intenci6n de
abandonar las casas, para que estuviesen listos a la primera
serial. El enemigo, protegido por la espesura del monte, se
habia reunido en bastante nuimero cerca de las casas cuando
se dio la orden de salida."


El combat fue refiidisimo... La victoria fue completa...
Quitamos a Walker sus papeles particulares...

Dice como sigue el informed del combat de Rivas, suscrito
por el Jefe del ejercito de patriots, Coronel Manuel G. del
Bosque:
"Sr. General en Jefe de la Repuiblica.-De la secci6n de
Operaciones del Ejercito en el Mediodia.-Rivas, junio 30
de 1855.
Senior: En cumplimiento de la orden de U. S., el 26 por
la mariana salimos de esa ciudad con direcci6n a Granada.
Alli el Sr. Gobernador nos puso al frente de sesenta civi-
cos con los cuales nos dirigimos a este departamento: in-
mediatamente nos presentamos y pusimos a las 6rdenes del
Sr. Gobernador despues de nuestra llegada que fue el 27
a las doce del dia. El Sr. Gobernador de este departamento
me nombr6 Comandante en Jefe de las fuerzas del mismo;








por mi segundo nombr6 al valiente e infortunado Teniente
Coronel don Estanislao Argiiello; y por tercero al Tenien-
te Coronel don Juan Ruiz.
Al moment procedi al examen y revista de la fuerza que
se hallaba en esta ciudad, y encontre que eran sesenta civi-
cos. Seguidamente dispuse que el Teniente don Marcos Cruz
con un piquete de veinte hombres fuera a colocarse a la
rada de Brito, con el objeto de vigilar la costa y dar parte
si los filibusteros ejecutaban su desembarco, pero siendo el
tiempo tan lluvioso, se vio precisado dicho Teniente a que-
darse en el pueblo de Tola. A las ocho de la noche fue sor-
prendido, derrotado y hecho prisionero por los filibusteros
y democraticos. Esta noticia la tuvimos a las doce de la
noche del dia 28, por uno de los soldados derrotados; e in-
mediatamente mande tocar general y reunir a los patriots
con los cuales y los civicos se form un cuerpo de doscientos
hombres; concurrieron al cuartel todos los patriots de los
pueblos circunvecinos, desde el primer llamamiento que les
hice, y con esta prontitud han dado una prueba de fidelidad
al Gobierno; pero no pudieron ser armados a tiempo por
la falta de este articulo que se habia pedido a Granada. Al
mismo tiempo el Sr. Gobernador mand6 orden al Capitan
Comandante del Puerto de San Juan del Sur, don Jos6 Ma-
nuel Argfiello, para que con la fuerza de su mando pasara
a esta ciudad a cooperar en su defense.
La lluvia continue toda la noche del dia 28 y mariana del
29, y a la una de la tarde del mismo dia asom6 el enemigo
en la ronda de la ciudad, viniendo a su vanguardia los ame-
ricanos. Con los civicos que tenia a mis 6rdenes empece
el combat. La primera carga del enemigo fue terrible:
muchos de mis soldados cayeron heridos, y mi caballo muer-
to; pero la Providencia dispuso que en este moment lle-
gara la fuerza del Capitan Argilello, a la retaguardia del
enemigo, cuya operaci6n fue ejecutada por dicho Capitan
con la actitud y valor que le son caracteristicos.
El combat fue refiidisimo: empez6 a la una de la tarde,
y hasta las seis de la misma pudimos lograr el triunfo. La
victoria fue complete; empero tenemos que llorar la infor-
17







tunada muerte del segundo jefe Teniente Coronel don Esta-
nislao Argiello, la del intrepido joven Teniente don Fran-
cisco Elizondo, las del Teniente don Salvador Guerrero,
Subteniente don Teodoro Viachica y treinta y un heroes mas
que dieron su vida en defense del Gobierno y del orden;
ademas de veintiocho heridos entire los cuales hay muy pocos
de gravedad. Los enemigos perdieron much gente y no se
les pudo seguir por estar nuestras tropas demasiado can-
sadas; sus heridos habrAn podido salvarse en el monte, pro-
tegidos por un fuerte aguacero. En el campo de batalla
han quedado catorce atnericanos muertos y doce del pais; y
muchos rifles y pistolas que se quitaron al enemigo, los que
por no ser armas de ordenanza he permitido a la tropa
disponga de ellas. El Sr. Gobernador del departamento y
tercer jefe Teniente Coronel don Juan Ruiz se han portado
notablemente y se han distinguido con un patriotism ejem-
plar: el joven Felipe Ibarra que, sin embargo de tener el
brazo derecho quebrado, se ha distinguido grandemente en
las funciones de Ayudante a pesar de su padecimiento,
siendo el el uinico de mis Ayudantes que me quedara por
haber muerto el Subteniente Viachica y estar herido gra-
vemente el Sargento don Clemente Gallar a quien nombre
Subteniente para que me sirviera de Ayudante. Debo re-
conocer el valor, decision y patriotism que los oficiales y
soldados, ya milicianos, ya civicos, ya patriots, han demos-
trado en esta jornada; pero son acreedores a la conside-
raci6n y premio del Supremo Gobierno los recomendables
servicios con que se distingui6 el Sr. Capitan graduado
Comandante del puerto don Manuel Argiiello, el de igual
clase don Dionisio Ruiz, muy distinguido y valiente Tenien-
te don Jose de Jesus G6ngora, el intrepido Teniente don
Nicanor GAmez, el Subteniente don Juan Jose Lacayo y el
incomparable Subteniente don Felipe Ibarra, los Sargentos
brigades Silvestre Rivas, Gallar, Dolores G6mez, Salablan-
ca, Pedro Montalvan, Gregorio Silva, Sim6n Pantoja, Gre-
gorio Guadamuz y soldados Juan Espinosa y Pedro Al-
manza: todos se han distinguido con intrepidez entire los
valientes. La tropa que he tenido el honor de mandar no








ha dejado que desear en el cumplimiento de su deber, y a
este esfuerzo la Patria debe a sus hijos en este departa-
mento una victoria complete sobre Walker y sus infames
asociados.
Creo que el titulado Coronel Walker ha muerto, aunque
no se puede encontrar su cadaver; pero quitamos sus pape-
les particulares, los cuales tengo el honor de remitir; tam-
bien se les quit una caja de medicines y estuche de
cirugia; aquella y este los mande al doctor don Francisco
Bustos, quien sin embargo de estar atendiendo a nuestros
muchos heridos, no dej6 de permanecer en el campo de ba-
talla peleando con intrepidez. Senior General: felicito a
U.S., por el nuevo brillo que en la memorable jornada de
ayer obtuvieron las armas del Gobierno legitimo que con
orgullo tengo el honor de mandar. Felicito al S.P.E. y per-
mitame me haga yo el honor de repetirme de S.E. el Sefior
President y de U.S. humilde servidor.-MANUEL G. DEL
BOSQUE.
Conforme.-Cuartel General en Managua, julio 3 de
1855.-CORRAL."















COSTA RICA

Para defender a Nicaragua y arrojar a los filibusteros de
todo Centroamerica...

Decreto del Congreso de Costa Rica, de 27 de
febrero de 1856:

"El Excelentisimo Congreso Nacional de la Republica de
Costa Rica, Decreta: Articulo unico: Se autoriza omnimo-
damente al Supremo Poder Ejecutivo: 19, para que por si,
o en uni6n de las fuerzas aliadas de los demas gobiernos de
Centroamerica, Ileve sus armas a la Republica de Nica-
ragua, para defender a sus habitantes de la ominosa opre-
si6n de los filibusteros, y arrojar a estos del suelo de toda
la America Central; 29, para que, en consecuencia, dicte
todas las providencias que esten a su alcance, con el objeto
indicado."
"El Presidente Mora -dice el historiador guatemalteco
don Federico Hernandez de Le6n- no perdi6 un moment.
La acci6n de salvaguardar se imponia violent y decisive.
El mismo dia 27 se elev6 el ejercito national a nueve mil
hombres, de todas las armas, mandando organizer inme-
diatamente una division de mil soldados, con gente de Ala-
juela y Heredia; al dia siguiente, 28, se mand6 levantar un
emprestito de cien mil pesos, entire los capitalistas y distri-
buido asi: cuarenta y cinco mil, en la provincia de San
Jose; veinte mil en la de Cartago; veinte mil en la de Here-
dia; y quince mil en la de Alajuela. El Gobierno reconocio
sobre estas sumas el uno por ciento de interns mensual y







se nombraron las comisiones encargadas de hacer la colec-
ta. Se dictaron, ademas, 6rdenes terminantes mandando
tomar las armas a todos los ciudadanos; penando con el 61-
timo suplicio a quien se encontrara en connivencias con el
enemigo: todos los pueblos estaban en la obligaci6n de pro-
porcionar las provisions que se les pidiese. La conduct
de Mora mereci6 el mas vivo aplauso entire los patriots y
las colonies extranjeras..."


Walker comprendio el peligro que se cernia sobre
su cabeza...

Sigue diciendo Hernandez de Le6n:
"La posteridad ha podido aquilatar la conduct del Pre-
sidente Mora. Su vision fue certera y fue oportuna. El
movimiento de sus soldados, sin buscar mas m6viles que
la defense de la patria comfin, dio el triunfo en definitive.
No hubo en el Presidente Mora vacilaciones ni titubeos;
puesto en el plano de los grandes ideales, atraves6 la fron-
tera y fue a hacer la guerra, no a la hermana y vecina, sino
a los invasores que hollaban el suelo del viejo solar; Mora
sinti6 en sus venas la sangre de Urraca.
En tanto, Walker comprendi6 el enorme peligro que se
cernia sobre su cabeza. Quiso contrarrestarlo por medios
diplomaticos que ya no cabian a la hora de sonar el clarin
y el tambor. Quince dias antes de los decretos de movili-
zaci6n y defense, Walker nombr6 al Coronel Louis Schlesin-
ger, de las filas filibusteras, comisionado especial cerca del
Gobierno de Costa Rica, para recabar los motives que tenia
el President Mora al cortar las relaciones con el Gobierno
de Nicaragua. Schlesinger parti6 con el Coronel Argiello
y el americano Sutter, con direcci6n a San Jose.
Walker tenia profunda fe en Schlesinger; le atribuia la
mayor sagacidad y listura, con la circunstancia de que ha-
blaba correctamente el castellano. Cuando llegaron los tres
a Puntarenas, pensaron ser recibidos en alguna forma. No
se imaginaron que el Gobierno costarricense les haria saber








que inmediatamente dieran la media vuelta, si no querian
exponerse a consecuencias graves. Schlesinger y Sutter se
embarcaron; no asi el Coronel Argiiello que, bajo cuerda,
habia estado en comunicaciones con el Presidente Mora y,
al hallarse en territorio costarricense, dioles el adi6s a sus
acompafiantes, los filibusteros. El Coronel Argiiello fue,
mas tarde, un factor active en la campafia del naciona-
lismo."















Acci6n de "Santa Rosa" en Costa Rica
20 de marzo de 1856


Toda la fuerza iba en la mds complete y
desordenada retirada...

Dice Walker en su libro de Memorias (traducci6n de Ri-
cardo Fernandez Guardia, 1924):

"...Schlesinger no lleg6 a la casa de la hacienda 'Santa
Rosa' hasta la noche del 20. (El costarricense Fernandez
Guardia, traductor de Walker, rectifica: "Schlesinger lleg6
en realidad a la hacienda 'Santa Rosa' el 19 de marzo de
1856 por la noche".) Los soldados estaban hambrientos y
extenuados por una march larga y trabajosa. Segin pa-
rece, los centinelas fueron debidamente colocados durante
la noche, y a la mariana siguiente se mandaron jinetes en
busca de noticias y tambien de guias, si era possible. Se or-
den6 una inspecci6n de armas para las dos y luego para las
tres de la tarde. Poco antes de la hora sefialada para esta
inspecci6n y mientras vagaban los soldados por todas par-
tes en torno del campamento, se dio la voz de alarma y uno
de los rifleros montados lanz6 el grito de 'iAqui vienen!',
al dirigirse a caballo hacia el principal edificio donde esta-
ba alojado el Coronel. Schlesinger fue tomado verdadera-
mente por sorpresa y en la confusion no lo pudo encontrar
el Ayudante. El Capitan Rudler se situ6 con sus rifleros
en un corral cerca de la casa mas grande, para proteger el
flanco de los americanos; pero el fuego de los enemigos
que venian avanzando lo oblig6 pronto a dejarlo. Entre-







tanto, el Capitan Creighton, ayudado por el Mayor O'Neal,
habia hecho former su compafiia apoyando su derecha en
la casa e hizo algunas descargas contra los costarricenses;
pero la compafiia alemana se habia dispersado, abandonan-
do el campo, y los franceses de Legeay se retiraron del te-
rreno alto y quebrado que trataron de ocupar. Cinco minu-
tos despues, toda la fuerza, con su Coronel a la cabeza, iba
en la mAs complete y desordenada retirada. El Mayor
O'Neal y various otros oficiales lucharon en vano porque
los soldados volviesen contra el enemigo; pero era tal el
panico que pocos se prestaron a escucharlos o a seguirlos.
La fuerza costarricense que atac6 'Santa Rosa' era la
vanguardia de todo el ejercito que venia marchando hacia
la frontera del norte. Se componia de unos quinientos
hombres y entire los oficiales figuraba el legitimista (nica-
ragtiense) Manuel Argiiello. Llevaban la cinta roja para
engafiar a los americanos y ganarse a los democraticos nica-
ragiienses. Despues de que el grueso del ejercito, con el
President Mora a la cabeza, lleg6 a 'Santa Rosa', los pri-
sioneros nicaragiienses, muchos de los cuales estaban heri-
dos, fueron sometidos a un consejo de guerra y condenados
a morir fusilados. La cruel sentencia se cumpli6 al pie de
la letra. (Nota de Fernandez Guardia: "Los prisioneros
tomados en 'Santa Rosa' se llevaron a Liberia, donde esta-
ba el grueso del ejercito y alli se les fusil6, contra el sentir
de muchos oficiales y soldados costarricenses").
Despues de haber andado errantes por algfin tiempo en-
tre 'Santa Rosa' y el lago de Nicaragua, los restos desorga-
nizados de las fuerzas de Schlesinger salieron a un lugar
cercano a Tortugas, de donde se fueron a la Virgen. A este
ultimo pueblo legaron, no en compafiias, sino en escuadras,
algunos de ellos sin sombrero y sin botas y hasta sin armas.
Muchos venian con las ropas desgarradas por los espinares
que habian tenido que pasar, y durante dias y hasta sema-
nas despues estuvieron llegando rezagados de la expedici6n.
El desaliento era grande y algunos de los soldados, para
que fuese menor el bochorno de su retirada, se mostraban
demasiado propensos a exagerar ante sus compafieros el as-








pecto de discipline, el buen comportamiento military y las
excelentes armas y equipos del enemigo al cual habian mi-
rado con tan poco detenimiento en 'Santa Rosa'."

Esta victoria fue alcanzada en pocos minutos...

A su vez dice el historiador nicaragiiense Perez:
"La expedici6n sali6 por agua para la Virgen; de alli
cruz6 a San Juan del Sur, de donde prosigui6 la march
el 16 de marzo (1856). El 20 en la noche lleg6 a la hacien-
da 'Santa Rosa', en cuyo punto hizo alto para tomar des-
canso y hasta inspecci6n de armas el dia siguiente, 21 del
mismo mes.
Esta operaci6n debia hacerse a las tres de la tarde. Poco
antes los invasores dormian unos, y otros andaban disper-
sos, sin saber siquiera que venia en march el ejercito cos-
tarricense.
La hacienda 'Santa Rosa', situada a una jornada de la
ciudad de Liberia, con buenas casas, con alturas inmediatas
y con corrales de piedra, es una posici6n military en que un
jefe expert pudo haber resistido con ventaja; pero el huin-
garo (Schlesinger) era el mas inoperante del caso.
Don Jos6 Joaquin Mora venia mandando la vanguardia, y
precisamente lleg6 a 'Santa Rosa' el 21 poco antes de la ins-
pecci6n de armas que los yanquis pensaban hacer. Mand6
atacar el frente al Coronel don Lorenzo Salazar con 280
hombres, y al Capitan don Jose M. Gutierrez que batiese
al flanco izquierdo con 200, y la sorpresa por una parte y
la carga de bayoneta por la otra, hicieron a los invasores
abandonar las cercas de piedra y concentrarse a las casas
de ]a posesi6n. Inmediatamente el Capitan Gutierrez se
lanz6 sobre una de ellas, y pudo tomarla al precio de su
vida, y desde ese moment los filibusteros huyeron dis-
persos.
Esta victoria fue alcanzada en pocos minutes y no pudo
ser de otro modo, mediante la sorpresa que recibieron por
la impericia del jefe, a que se junt6 la heterogeneidad de








la division, compuesta de americanos, alemanes y france-
ses, de tal suerte que en el horror del trance aquella era
una Babilonia. De parte de los vencedores hubo 4 oficiales
y 15 soldados muertos. Los vencidos dejaron mas de 20; y
es regular que various heridos hayan perecido en las mon-
tafias, porque huyeron en dispersion por los montes que no
conocian y en que vagaban descalzos y faltos de todo ali-
mento."

Batidos y derrotados completamente cuatrocientos
filibusteros...

El siguiente es el parte official de la memorable batalla:
"Santa Rosa, marzo 20 de 1856.-Excelentisimo Sefior
President de la Repuiblica.-Excelentisimo senior: Me hago
la honra de elevar al conocimiento de V.E. que a las cuatro
de esta tarde he batido y derrotado completamente a cua-
trocientos filibusteros que habian tornado posesion de esta
hacienda y parapetado dentro de los muchos corrales de
piedra que hay en ella.
Nuestro ej6rcito pele6 con tanto valor y denuedo que el
ataque, que fue a la bayoneta, solamente dur6 catorce mi-
nutos.
Hay que sentir la perdida de cinco o seis valientes ofi-
ciales y la de various soldados. Tan luego como came la pri-
mera impresi6n, dare a V.E. pormenores de lo ocurrido en
este glorioso dia, como tambien informare a V.E. de la con-
ducta y valor de los oficiales que mas se hayan distinguido.
Reitero a V.E. las protests de mi aprecio y respeto, sus-
cribiendome de V.E. muy atento servidor.-JOSE JOA-
QUIN MORA.
P.D.-Me ocupo al present de perseguir a los filibus-
teros, pues mi intenci6n es que no se escape ninguno. Como
este punto no ofrece comodidad alguna, pues aun de agua
se carece, pienso regresar la fuerza al Pel6n, lo que veri-
ficare mariana a las diez del dia.-MORA."








Un solo tiro y a la bayoneta...


La siguiente proclama es del Presidente de Costa Rica:
"El General en Jefe del Ejercito Nacional a la Divisi6n
,de Vanguardia.-Soldados: Habeis cumplido vuestro deber
siendo los primeros en derrotar a los verdugos de vuestros
hermanos, a los alevosos enemigos de la independencia cen-
troamericana, que se han atrevido a profanar el caro suelo
de la Patria, robando y asesinando. Eso esperaba de vos-
otros.
iAdelante! Otro esfuerzo mas: un solo tiro y a la bayo-
neta. Y vereis c6mo huyen, y esos son sus mejores asesi-
nos. El triunfo es y sera siempre vuestro.
Paz y gloria a los bravos que han perecido.
Salud y lauros a todos los valientes vencedores.-JUAN
RAFAEL MORA.
Cuartel General en march: Liberia, marzo 21 de 1856."















HONDURAS

Los Generales hondureiios Guardiola y Xatruch...

Dice el historiador nicaragiiense Perez en sus Memorias:
"... Quedaba a los legitimistas (nicaragiienses) la secret
esperanza de que la nueva Administraci6n de Honduras, en
que sin duda iban a figurar Guardiola y los Xatruch, les
daria auxilio para restaurar la libertad del pais, usurpado,
por el filibusterismo.
Los Generales Guardiola y Xatruch (don Pedro), tan
luego supieron que podian volver a Honduras, se despidieron
de sus compaiieros de armas ofreciendoles sus servicios, y
que no abandonarian en su Patria la causa de la libertad
de Nicaragua..."

Para arrojar a los filibusteros, que ya amenazaban seria-
mente la independencia de Centroamerica...

Dice el historiador hondurefio don Felix Salgado, en sus
Elementos de Historia de Honduras:
"El 18 de julio de 1856, el Gobierno del General Guardio-
la celebr6 un tratado con Guatemala y El Salvador, obligan-
dose a enviar fuerzas militares en auxilio de Nicaragua,
para arrojar a los filibusteros, que ya amenazaban seria-
mente la independencia de Centroamerica. En efecto, el
General don Juan L6pez se situ6 en Nacaome con 600 hom-
bres, y de estos 300 pasaron a Nicaragua en el mes de
noviembre de dicho afio, al mando del General don Floren-








cio Xatruch, auxilio que si bien no fue numeroso, se le apre-
ciaba en much, como dice don Jer6nimo Perez en sus Me-
morias, 'por la superioridad del soldado hondurefio'."
Dijo Guardiola: "iA las armas, pues, hondurenos...!"
"El Presidente de la Repiblica de Honduras a sus ha-
bitantes.-Conciudadanos: La presencia de los filibusteros
en Nicaragua debia precisamente alarmar a los Gobiernos
y pueblos de Centroamerica, que no podian suponer que
tales gentes abrigasen otro designio que el de apoderarse de
estos paises, despojando primero, y destruyendo en seguida
a sus actuales poseedores.
Para evitar tan grave mal, los Gobiernos de los Estados
que se hallan libres de aquella plaga, determinaron arrojar
a los pirates del suelo centroamericano. Costa Rica se lanz6
desde luego, sin esperar la cooperaci6n de las otras Repdi-
blicas; y su valiente ejercito, despu6s de haber obtenido dos
triunfos brillantes, tuvo que cejar por haberlo invadido el
c6lera asiatico. Mientras se verificaba este lamentable su-
ceso, el Gobierno de Guatemala hacia marchar una division
en auxilio de los costarricenses, pero habiendo tenido no-
ticia el jefe que la mandaba, del retroceso de aqu61las, resol-
vi6 esperar en nuestra frontera los ej6rcitos de El Salvador
y de este Estado para marchar en uni6n de ellos contra los
extranjeros.
En este intermedio ocurrieron en Nicaragua sucesos de
la mayor gravedad, que han puesto de manifiesto las inicuas
miras de los usurpadores. El jefe de 6stos ha pretendido
alzarse con el poder supremo de aquella Repiblica: enaje-
nar a los extranjeros inmensas porciones de su territorio:
hacer en aquel pais peligrosas innovaciones political y reli-
giosas; confiscar las propiedades de los particulares; en una
palabra, despojar a los nicaragijenses de la herencia de sus
mayores, dejandolos reducidos a la triste condici6n de
esclavos.
El actual gobernante rechaz6 con valor tan maleficas exi-
gencias, y no pudiendo resistir en Le6n el poder del filibus-
tero, se traslad6 a Chinandega, de done ha reclamado la







asistencia y auxilio de los Gobiernos aliados. Habiendo lo-
grado reunir algunas fuerzas recuper6 la capital, y con
fecha 25 del pr6ximo pasado, expidi6 un decreto declarando
a Walker traidor y enemigo de Nicaragua.
Compatriotas: El pueblo nicaragiiense y su Gobierno,
oprimido por sus despojadores, y victims de toda clase de
vejaciones, imploran en su conflict nuestra cooperaci6n y
ayuda; la causa que sostienen es tambien nuestra, no s61o-
por las simpatias que median entire ellos y nosotros, nacidas
de la identidad del origen, y de otras mil consideraciones,
sino tambien porque una vez sometidos al yugo extranjero,.
no tardaremos nosotros en correr la misma suerte. Vole-
mos, pues, en su auxilio. Convencido de que ningun centro--
americano que abrigue sentimientos de patriotism, puede-
permanecer frio espectador de tan escandalosos atentados;
obedeciendo al imperioso deber de procurar nuestra propia
conservaci6n, defendiendo a nuestros hermanos, he orde-
nado al senior General don Juan L6pez, march a la frontera.
con las fuerzas que se mandan poner bajo sus 6rdenes, adon--
de se iran dirigiendo las que se vayan reuniendo en los-
departamentos, hasta former un ejercito respectable, que-
coopere poderosamente, en la expulsion de los filibusteros.
A las armas, pues, hondurefios. Ya sabeis que desde que
ascendi al Poder, mi principal designio ha sido manteneros-
en paz, para que pudieseis reparar vuestros quebrantos;
pero la santa causa que ahora hay que defender, me pone-
en la necesidad de orillar aquel prop6sito, de que jamAs me
habria separado a no mediar tan just motivo. Hagamos,
pues, un esfuerzo digno de vuestro antiguo valor y nombra-
dia; que la intrepidez de que habeis dado tantas pruebas
en guerras insensatas y fratricidas, no se desmienta ahora.
que vais a combatir por vuestro Dios, por vuestra religion,
por vuestras esposas, vuestros hijos y vuestros intereses
y por todo cuanto hay de mas sagrado y mAs caro para el
coraz6n human. Mientras tanto yo trabajare asiduamente
para proporcionar al ejercito los recursos que necesite, y si
necesario fuese, me pondre a su frente y recordandole-
nuestras antiguas glorias, le inspirare el valor con que otras.







Sveces ha sabido defender nuestra dignidad y nuestro honor.
La Divina Providencia, que protege la justicia, nos conce-
dera el triunfo y volvereis a vuestros hogares cubiertos de
gloria, a pensar tranquilamente en los medios de mejorar
vuestrasuerte, seguros ya que no tendreis que temer al
porvenir que ahora nos espera.-SANTOS GUARDIOLA.
Comayagua, julio 7 de 1856."















BATALLA DE "SAN JACINTO"
14 de septiembre de 1856

Los soldados de Walker se aterrorizaron y los centroameri-
canos comenzaron a saber que aqu6llos no eran superiores...

Dice el mismo historiador Perez en sus Memorias:
"...Antes de partir el General Martinez para Leon, man-
d6 al Coronel don Dolores Estrada con una compafiia de
buenos soldados a recorrer las haciendas del Llano, tanto
para facilitar la presentaci6n de los adictos, como para dis-
minuir los recursos que de ella sacaban constantemente los
enemigos."
'En la segunda edici6n del libro, el editor agrega la si-
guiente nota:
"...Se sabe por tradici6n que don Pedro Joaquin Cha-
morro aconsej6 a su hermano Fernando la ocupaci6n de
'San Jacinto', como una media acertadisima para la sal-
vaci6n de Nicaragua y de Centroamerica."
Continia el relato del historiador:
"Estrada tenia instrucciones de no presentar accion, s6lo
en caso de no tener segura retirada. Sin embargo, sent
sus reales en 'San Jacinto', hacienda situada al norte del
llano de Ostocal, y a una jornada de Granada, asiento del fi-
libusterismo. Sin agua en las inmediaciones y colocada
la posici6n al pie de unas alturas, es un punto nada military "
Irrumpe la siguiente nota de la segunda edici6n:
"Esta afirmaci6n de Perez ha sido aceptada sin examen.
En realidad la casa de la hacienda no era un punto malo
para la defense, si se toman en cuenta las armas de la epo-









ca, raz6n por la cual las casas eran casi siempre ocupadas
para resistir. Ademas de esto hay la circunstancia de que
la casa estaba rodeada de corrales de piedra que sirvieron
de trincheras. En cuanto al agua, fuera de haber un pozo
a unas quinientas varas de la casa, no hay que olvidar que
en frente pasa un arroyuelo o quebrada, por la que en los
meses de invierno, en que ocurrieron aquellos sucesos, casi
siempre corre agua. Es una equivocaci6n decir que Estrada
debio haber ocupado las alturas que estan cerca de la ha-
cienda, para que el enemigo no le hostilizara desde ellas.
Ninguna arma de la epoca, con excepci6n de los cafiones, era
capaz de alcanzar desde alla a la casa donde estaba Estra-
da; tanto es asi que los yanquis para nada tomaron en
cuenta estos cerros, y por el contrario alli si hubiera sido
dificil proveerse de agua. Tambien se ha dicho much que
Estrada era oriundo de Managua. Existe la partida de
bautismo del General en el libro parroquial de Nandaime,
autorizada por el cura beneficiado Pbro. Luis Buenaventura
Gutierrez. Seguin ella el General naci6 el 16 de marzo de
1792, y fueron sus padres Timoteo Estrada y Gertrudis
Vado. Don Jose de la Rosa Sandino posee el original de la
partida."
Sigue el relate de don Jer6nimo Perez, de una gran sig-
nificaci6n, porque el historiador fue contempordneo de esos
acontecimientos:
"Walker carecia de noticias exactas relativamente a esta
fuerza, porque los habitantes de esta comarca eran muy
enemigos de los yanquis, en tal extreme que habiendo lle-
gado a Tipitapa uno, que los vecinos tuvieron por espia, lo
amarraron y condujeron a la presencia de Estrada, que en
el acto lo mand6 fusilar.
Para cerciorarse, pues, el mencionado Walker de la rea-
lidad del cant6n de San Jacinto, mand6 una guerrilla explo-
radora, la cual se dejo ver en el abra de la hacienda al
amanecer del 5 de septiembre de 1856, dirigiendo un ligero
tiroteo sobre el flanco derecho, que estaba guarecido por un
cerco de piedra, y cuando creyeron llenado su objeto, se








retiraron sin mayor estrago, salvo una herida de gravedad
que recibi6 el Oficial don Carlos Alegria, uno de los mejores
con que contaba el referido canton.
Esta escaramuza era anuncio de un ataque formal, pero
Estrada no quiso levantar el campo conform sus instruc-
ciones, a pesar de que no tenia elements para resistir. Es-
cribi6 a Matagalpa pidiendolos con insistencia, protestando
que moriria antes que retirarse, porque habia tomado a honor
el conservar el puesto.
Con efecto, se le mand6 una parte de los muy pocos que
habia y que afortunadamente recibi6 el 13 del mismo mes.
El dia siguiente, al alba, 120 rifleros al mando de Byron
Cole, se presentaron en el abra, marchando sobre la forti-
ficacion.
Estrada fue military desde su juventud, pero demasiado
comin en sus capacidades, debia los ascensos al valor y
honradez, que poseia en alto grado. Asi era muy a prop6-
sito para ejecutar cualquiera operaci6n; mas no para diri-
girla. Era confiado por lo mismo que era valiente.
Este jefe tenia 160 hombres de tropa granadina, masaya,
managua y de otros puntos, con various oficiales selectos,
formados en la guerra del 54. El centro lo coloc6 en la casa
principal de la hacienda; el ala derecha sobre el corral
de piedra mencionado, y el ala izquierda entire un corral de
madera que habia al oriented de la posicion. Al sur se ex-
tendia una abra espaciosa que tocaba con la gran llanura
de Ostocal, en cuyo derredor estan situadas las haciendas
que llaman del Llano.
El mando del ala izquierda fue confiado a un official re-
cluta, Ignacio Jarquin, vecino de Metapa, cuando habia
tantos supernumerarios en el centro. Le apoyaban otros dos
oficiales con guerrillas: Salvador Bolafios y Venancio Za-
ragoza, tambien reclutas.
Estrada fue sorprendido; no tenia espionaje, y cuando
le anunciaron al enemigo fue a corta distancia, porque aun-
que la campifia era tan limpia, las brumas de la mariana
34









impedian ver los objetos de lejos. Sin embargo dio la orden
de no dispararles, sino a quemarropa, sin duda para eco-
nomizar el parque de que andaba tan escaso.
Los filibusteros cargaron sobre el ala izquierda; el Oficial
Jarquin da la voz de fuego, y todos los soldados disparan a
un tiempo, de suerte que aquellos toman las trincheras sin
recibir otra descarga; matan a Jarquin, Bolafios cae mal
herido, Zaragoza huye, y muchos soldados perecen al ince-
sante fuego de los rifles y de los cilindros y rev6lveres
americanos. En este lance un sargento managua, Andres
Castro, se port tan bizarre que, no teniendo tiempo de
cargar el arma, alz6 una piedra y derrib6 a un soldado que
asalt6 la trinchera, para cargar sobre los nativos.
Tomada esta ala todo se habria perdido, si los Oficiales
don Alejandro Eva, don Miguel Veliz, don Adan Solis y don
Manuel Marenco, no se hubieran resuelto a morir, dispu-
tando a los extranjeros el paso sobre el centro. El Oficial
Marenco cay6 herido en una pierna, pero aun asi animaba
a los soldados al combat.
En el parte privado que el mismo Estrada dio al General
Chamorro, con fecha 14 de septiembre, le decia: 'Tal vez
estuvieramos escribiendo una derrota, si el Teniente Eva,
Veliz y Solis, con Manuel Marenco no se resuelven a morir
primero que abandonar el punto, de donde les hacian resis-
tencia, mientras dispuse que el Capitan Cisne, el Teniente
Siero y el Oficial Fonseca saliesen a flanquear'.
En efecto, el Capitan Liberato Cisne, el Teniente Jose
Siero y el Oficial Juan Fonseca, salieron con tres guerrillas
por la retaguardia; y por entire el monte al pie de la serra-
nia, que se levanta en ese lugar, aparecieron a la espalda
de los aventureros que ya se creian victoriosos. La sorpresa
y el hallarse entire dos fuegos les hizo desbandarse, y una
vez dispersos se pusieron en fuga precipitada. Concurri6
en favor de los nativos una circunstancia casual, y fue que
la remonta, o sean las bestias que servian en el canton, y
que mandaron traer al principiar la acci6n, venian corrien-








do al lado mismo de los que salieron a flanquear, de suerte
que a los rifleros de Walker pareci6les que un torrente de
soldados venia sobre ellos.
Dejaron ocho muertos en el puesto y cuatro mas en la
fuga. La persecuci6n que sufrieron fue tan violent, que
un sargento patriota llamado Francisco G6mez, cay6 muer-
to en el abra, queriendo dar alcance a los derrotados.
Muchos de estos se dispersaron en los montes. Byron
Cole, jefe de la expedici6n, fundador del filibusterismo, por-
que fue el mismo que contrat6 con Castell6n la falange, per-
di6 el camino y cay6 en manos de unos nativos, que le ase-
sinaron en el moment.
Otros encontraron a un soldado herido, casi moribundo
de hambre y sed, el cual pidi6 alimento luego que lleg6 al
cuartel. 'Denle -dijo Estrada-, pero ah6rquenlo para
ahorrar parque'. En efecto, lo colgaron de la rama de un
arbol y alli pereci6.
Las perdidas de los naturales fueron tan graves que tu-
vieron 55 bajas entire muertos y heridos. Entre los pri-
meros se contaron el Capitan Francisco Sacasa, joven de
capacidad; el Oficial Bolafios y un sargento llamado Esta-
nislao Morales, valiente y patriota como el que mas.
Esta victoria, debida solamente al valor, si no produjo
tantas perdidas a los usurpadores, tuvo consecuencias que
les fueron fatales. La muerte de Cole reson6 en el extran-
jero, y creyendo que la derrota era de mayor magnitude, es-
casearon los enganches de aventureros, que antes eran tan
frecuentes. Los soldados de Walker se aterrorizaron, y los
centroamericanos comenzaron a estimularse y a convencerse
que aquellos no eran tan superiores en la guerra."

La presencia de los patriots en "San Jacinto" era un incon-
veniente serio... Todos los jefes y la tercera parte de la
fuerza norteamericana quedaron muertos o heridos...

Walker relata como sigue el estado de las fuerzas en sep-
tiembre de 1856 y habla de la batalla de "San Jacinto":








"Al comenzar septiembre de 1856, el ejercito de Nica-
ragua (de Walker), fue organizado de este modo: dos bata-
llones de rifleros; dos de infanteria ligera; uno de caballeria
y uno de pequefia artilleria. El 19 de rifleros era el cuerpo
mas complete y mejor organizado del ejercito, y sin embar-
go, contaba apenas doscientos hombres efectivos. El 29 de
rifleros, era una mera sombra de batall6n, con una discipli-
na deplorable. Los batallones de infanteria ligera eran mas
numerosos que el 29 de rifleros, con algunas compaiias, por
ejemplo, la del Capitan Henry del 20 de infanteria, en buen
estado y condici6n. La caballeria se componia de tres pe-
quefias compafiias al mando del Mayor Waters, capaces de
servicio active. El Capitan Schwartz, con unos pocos arti-
lleros, habia manifestado aptitudes para organizer su cuer-
po y tenia conocimiento en su profesi6n, habiendo servido
alguin tiempo en la artilleria durante los disturbios revo-
lucionarios de Baden en 1848. Toda la fuerza efectiva as-
cendia apenas a ochocientos hombres.
El General Hornsby estaba al mando del Departamento
meridional, teniendo su cuartel general, ya en San Jorge,
ya en Rivas y algunas veces tambien en San Juan del Sur.
Tenia bajo sus 6rdenes algunas compafiias del 19 de infan-
teria con la escuadra de artilleria mandada por el Capitan
Schwartz, que, en realidad, no merecia el nombre de com-
pafiia. El 19 de rifleros estaba en Granada y el 29
en Tipitapa a las 6rdenes del Coronel McDonald. El 20 de
infanteria estaba en Masaya, mandado por el Coronel Mc-
Intosh en ausencia del Coronel Jaquess. El Capitan Dolan
habia estado en Managua al mando de una compafiia de ri-
fleros, pero a mediados de septiembre fue enviado en su
lugar el Mayor Waters, con la caballeria. El dep6sito prin-
cipal de Comisaria, Intendencia, almacen de municiones y
la Maestranza del ejercito, se hallaban en Granada. El rio
San Juan estaba defendido por dos compafiias de infanteria,
habiendo sido puesto al mando de aquella frontera el Te-
niente Coronel Ruder.
Las fuerzas principles del enemigo permanecian en
Le6n, bajo las 6rdenes del General Belloso, y en el mes de








agosto Martinez comenz6 a hacer reclutas en Matagalpa y
aun mAs abajo, hasta Chocoyo (Metapa) y La Trinidad.
Las tropas que mandaba Belloso se mantenian en el inte-
rior de la ciudad, y la caballeria de Managua acostumbraba
hacer reconocimientos hasta mas allA de Pueblo Nuevo, sin
encontrar serial alguna del enemigo. Sin embargo, Martinez
estaba reclutando los mozos de las haciendas de ganado de
los legitimistas en la parte mas alta de Chontales y Los
Llanos; y estos, siendo conocedores de los lugares, podian
proporcionar fAcilmente a su jefe toda clase de noticias en
aquella parte del pais. Gran cantidad del ganado consumido
por los americanos venia de aquellos distritos, y era Ilevado
generalmente a Granada por oficiales nativos, acompafiados
de piquetes de rifleros montados. Uno de los mas tiles ofi-
ciales era Ubaldo Herrera, (1) cuyos servicios durante la
guerra civil han sido relatados arriba.
Hacia fines de agosto, Herrera fue enviado con algunos
americanos a una hacienda de ganado de Los Llanos, y
mientras descuidadamente guiaba una partida de reses por
el camino que conduce a Tipitapa, fue atacado por una pe-
quefia banda de legitimistas y pasado por las armas. Este
incident ocurri6 a pocas millas de distancia de Tipitapa,
en consecuencia del cual, el Coronel McDonald recibi6 orden
de atravesar el rio Tipitapa, y marchando con direcci6n a
Los Llanos, ver si pudiese descubrir sefiales de la presencia
del enemigo en los alrededores. Los caminos eran malos y,
por consiguiente, todos los movimientos se hacian lentos e
inciertos, por causa de las Iluvias que caian en abundancia.
Sin embargo, McDonald con el Capitan Jarvis, al mando de
unos cuarenta hombres, se dirigieron a 'San Jacinto', ha-
cienda grande de ganado a pocas millas al este de Tipitapa.
Habia informes de que una partida enemiga ocupaba la
casa de la hacienda, y McDonald, llegado a ella antes del
amanecer, aguard6 para acercarse mas hasta que pudiese
distinguir las fuerzas enemigas. Apenas amaneci6, lanz6

(1) Ubaldo Herrera, un renegade y traidor como otros tantos a la causa de Nica-
ragua.-Nota del Divulgador.








sus tropas al ataque, pero mientras marchaba al paso de
carga, fue recibido por un fuego tan nutrido y certero que
crey6 prudent retroceder. El Capitan Jarvis fue llevado de
alli mortalmente herido, y McDonald pudo convencerse
de que el enemigo era mas numeroso de lo que habia creido,
y que estaba bien fortificado detras de trincheras de adobes.
La presencia del enemigo en 'San Jacinto' era un incon-
veniente serio para el abasto de viveres, y cuando fue cono-
cida la derrota en Granada, un gran numero se present
voluntariamente para ir a desalojar a los legitimistas de
la casa que ocupaban. El estado de los caminos hacia casi
impossible enviar artilleria contra 'San Jacinto', aun cuando
hubiese las balas y bombas necesarias para emplear con
provecho cafi6n contra adobes. Se creia generalmente en
Granada, que los rifleros de McDonald se habian retirado
demasiado pronto, opinion debida a la excesiva falta de dis-
ciplina en los cuerpos. En vista del entusiasmo de algunos
oficiales y ciudadanos y deseosos de conocer mejor la fuer-
za del enemigo del otro lado del Tipitapa, Walker convino
en que se organizase un cuerpo de voluntarios para un ata-
que sobre 'San Jacinto'.
Los voluntarios eran en su mayoria americanos que ha-
bian formado parte del ejercito, habian sido dados de baja
o habian puesto su renuncia, elevandose su nimero a unos
sesenta y cinco o setenta, con oficiales que se les agregaban:
el Mayor J. C. O'Neal, los Capitanes Watkins, Lewis y
Morris, y los Tenientes Brady, Connor, Crowell, Hatchins,
Kiel, Reader y Sherman. Salieron de Granada en la tarde
del 12 de septiembre, y pasando por Masaya llegaron a
Tipitapa en la mafiana del 13. Alli ofrecieron el mando de
la expedici6n al Teniente Coronel Byron Cole, que habia ya
recorrido various puntos de Chontales en busca de ganado
para el ejercito, quien acept6 el ofrecimiento. Segundo en
el mando fue nombrado Wiley Marshall, ciudadano de Gra-
nada. Puede juzgarse el espiritu aventurero que inspiraba,
no s61o a esos hombres sino a muchos otros en Nicaragua,








de que, en esa organizaci6n improvisada, el Mayor O'Neal
consinti6 en recibir 6rdenes de Marshall, un simple ciu-
dadano.
Cole y su column llegaron a la vista de 'San Jacinto'
como a las 5 de la mafiana del domingo 14 de septiembre.
La casa estaba bien colocada para la defense, sobre una pe-
quefia elevaci6n que dominaba el terreno a su rededor. Cer-
ca de la casa habia un corral, cuyos lados ofrecian protec-
ci6n contra las balas. Cole hizo alto por algunos minutes
para arreglar su plan de ataque; y dividiendo su fuerza en
tres cuerpos, dio el mando primero a Roberto Millingan,
ex-Teniente del ej&rcito, el del segundo al Mayor O'Neal y
el del tercero el CapitAn Watkins. El ataque debia hacerse
por tres puntos diferentes, debiendo servirse con preferen-
cia de revl6veres. Tomadas esas disposiciones, las divisions
recibieron la orden de atacar el punto destinado a cada una.
La orden fue ejecutada bizarramente, y ya Cole con Mar-
shall y Millingan habian ganado el corral, cuando fueron
derribados por el fuego bien dirigido del enemigo. O'Neal
fue mas afortunado, recibiendo tan s61o una herida en el
brazo, mientras que Watkins qued6 fuera de combat por
la herida en el costado. Asi, casi simultAneamente y cuando
los hombres se encontraban a pocas varas de distancia de
la casa, todos los jefes y casi un tercio de la fuerza, queda-
ron muertos o heridos. Entonces los demas, viendo que ya
nada podia hacerse con lo que quedaba, se retiraron llevan-
dose sus heridos, y en pocos minutes iban en plena retirada
hacia Tipitapa.
Asi es que, en la atrevida pero inutil carga que dio sobre
'San Jacinto', pereci6 Byron Cole, cuya energia y perseve-
rancia habian contribuido tanto en la venida de los america-
nos a Nicaragua. Fue la primera ocasi6n que tuvo de estar
bajo el fuego; y apenas si habia visto el fogonazo de un
fusil enemigo, cuando encontr6 la muerte."
Don Fabio Carnevallini, diligente traductor del libro La
Guerra en Nicaragua, formula las siguientes objeciones a
Walker:








"Walker hace aparecer tan d6bil y mal organizada la co-
lumna de americanos, para esconder, a los ojos de los habi-
tantes del sur de los Estados Unidos, cuyas simpatias
deseaba captarse, para una nueva expedici6n sobre Nica-
ragua, la importancia de la terrible derrota sufrida por sus
tropas en 'San Jacinto'. Es bien sabido que la division de
Cole se componia de no menos de 120 hombres de los mas
escogidos, armados de fusiles de precision (mientras los
nicaragiienses tenian s61o fusiles de chispa), con oficiales
como O'Neal, el mas valiente de sus filibusteros, que, en rea-
lidad, pelearon con much arrojo. Tanta fue su importan-
cia, que al mismo tiempo que en Nicaragua se alentaron
los animos y se afianz6 la fe en la salvaci6n de la Patria,
se aterroriz6 el ejercito de Walker, y desde ese dia comen-
zaron a enajenarsele las simpatias de sus amigos de Norte-
america. Tampoco es exacto en lo referente a la muerte de
Byron Cole, quien no muri6 ni fue herido al moment de
tomar por asalto el corral de piedra, sino que puesto en
fuga por los demas."

El Sargento Andres Castro, ya sin municiones, mat6
a pedradas a un americano...

El General Jose Dolores Estrada suscribe como sigue el
parte de la gloriosa batalla de "San Jacinto":
"Sr. General en Jefe. del ejercito libertador de la Repi-
blica -Dios, Uni6n y Libertad.-San Jacinto, septiembre
15 de 1856. Del Comandante de la Divisi6n Vanguardia y
de Operaciones.-Antes de rayar el alba, se me present el
enemigo, no ya como el 5 memorable, sino en numero de
mas de doscientos hombres y con las prevenciones para dar-
me esforzado y decisive ataque. En efecto, empeiiaron todas
sus fuerzas sobre nuestra ala izquierda, desplegando al
mismo tiempo guerrillas que atacaban nuestro frente, y
logrando, no a poca costa, ocupar un punto del corral que
cubria nuestro flanco, merced a la muerte del heroico Ofi-
cial don Ignacio Jarquin, que supo mantener su puesto con
honor, hasta perder la vida, peleando pecho a pecho con el








enemigo. Esta perdida nos produjo otras, porque nuestras
fuerzas eran batidas ya muy en blanco, por la superioridad
del terreno que ocupaba el enemigo, quien hacia sus fuegos
en fire y sostenidos; pero observando yo esto, y lo impo-
sible que se hacia recobrar el punto perdido atacandolo de
frente, porque no habia guerrilla que pudiera penetrar en
tal multitud de balas, ordene que el CapitAn graduado don
Liberato Cisne, con el Teniente Jose Siero, Subteniente
don Juan Fonseca y sus escuadras, salieran a flanquearlos
por la izquierda, quienes como acostumbrados y valientes, les
hicieron una carga formidable, haciendo desalojar al ene-
migo, que despavorido y en terror sali6 en carrera, despues
de cuatro horas de un fuego vivo y tan refiido, que ha de
resaltar el valor y denuedo de nuestros oficiales y soldados,
que nada han dejado que desear.
A la sombra del humo hicieron su fuga, que se las hizo
mis veloz el siempre distinguido CapitAn don Bartolo San-
doval, que con el recomendable Teniente don Miguel Velez
y otros infants, los persiguieron, montados en las mismas
bestias que les habian avanzado, hasta de aquel lado de San
Ildefonso, mas de cuatro leguas distant de este canton.
En el camino les hicieron nueve muertos, fuera de die-
ciocho que aqui dejaron, de suerte que la perdida de ellos ha
sido de veintisiete muertos, fuera de heridos, segin las hue-
Ilas de sangre que por varias direcciones se han observado.
Se les tomaron, ademas, veinte bestias, entire ellas algunas
bien aperadas, y otras muertas que quedaron; veinticinco
pistolas de cilindro, y hasta ahora se han recogido 32 rifles,
47 paradas, fuera de buenas chamarras de color, una buena
capa, sombreros, gorras y various papeles que se remiten.
En la lista que le incluyo, constant los muertos y heridos
que tuvimos, lo cual es bien poco para el descalabro que
ellos sufrieron, el que dare en parte circunstanciado cuando
mejor se haya registrado el campo. Sin embargo de la
recomendaci6n general que todos merecen, debo hacer es-
pecialmente la del Capitan graduado don Liberato Cisne,
Tenientes don Jose Siero, don Miguel V61ez, don Alejandro
Eva, don Adan Solis y don Manuel Marenco, que adn des-








pues de herido permaneci6 en su punto, sosteniendolo; y
la del Subteniente don Juan Fonseca y Sargentos primeros
Macedonio Garcia, Francisco Estrada, Vicente Vigil, Cata-
rino Rodriguez y Manuel Paredes; Cabos primeros Julian
Artola y Faustino Salmer6n y soldados Basilio Lezama y
Espirid6n Galeano.
Se hizo igualmente muy recomendable el muy valiente
Sargento primero Andres Castro, quien por faltarle fuego
a su carabina, vot6 a pedradas a un americano, que atre-
vido se salt la trinchera para recibir su muerte. Yo me
congratulo al participar, senior General, el triunfo adquiri-
do en este dia sobre los aventureros; y felicito por su medio
al Supremo Gobierno por el nuevo lustre de sus armas siem-
pre triunfadoras.-J. D. ESTRADA.-Conforme.-Le6n,
septiembre 20 de 1856.-BACA."-Aqui un sello que dice:
"Estado de Nicaragua, Ministerio de la Guerra del Supremo
Gobierno".

Francisco G6mez les persigue, y al darles alcance cae
muerto, por el ansia de atraparlos...

Dice un autor contemporaneo:
"Para valorar el heroismo de los soldados nacionales en
'San Jacinto', debemos pensar en la desigualdad de las fuer-
zas que alli midieron su coraje: 160 hombres al mando del
pr6cer Jos6 Dolores Estrada, que no disponian mas que de
algunos fusiles de chispa, y 129 soldados experts, armados
con rifles de precision, al mando de Byron Cole, soldado
de fortune muy experimentado en esta clase de luchas. To-
mando en cuenta esa enorme desigualdad, c6mo son de es-
plendorosas las estampas que pasan iluminando nuestra
mente, transportada a la percepci6n de aquellos sucesos
trascendentales de la jornada de 'San Jacinto': en primer
termino, el jefe Jose Dolores Estrada, previsor, sereno, va-
liente, poseido de un noble anhelo de libertad, dirigiendo,
con malicia aut6ctona, el esfuerzo de todos, sin pensar ni
un solo moment en el peligro de su persona; luego, Andres








Castro, sustituyendo el fusil, ya descargado e infitil, por una
piedra con la cual derribaba a uno de los mas audaces inva-
sores, al tiempo que ganaba las cercas del corral de la ha-
cienda; los cuatro bravos Oficiales: Eva, Velez, Solis y
Marenco, entregados, sin reserves, al esfuerzo libertador,
que disputan con bravura sin igual el paso al enemigo; y
el Sargento Francisco G6mez, que enardecido por la titA-
nica lucha, cuando huyen los invasores, los persigue sin tre-
gua y corre de tal manera tras de ellos, que al darles alcan-
ce cae muerto como fulminado por el ansia de atraparlos."

El nicaragiiense, hombre de positive coraje...

Dice lo que sigue el publicista guatemalteco Federico
Hernandez de Le6n:
"La acci6n de armas de 'San Jacinto' (en Nicaragua),
marc el principio de la decadencia filibuster y prob6 que
el ciudadano nicaragiiense era arquetipo de patriotism,
sujeto de resistencia y de sacrificio y hombre de positive
coraje. Los yanquis enmendaron su falsa creencia de consi-
derar a los nicaragiienses como entes inferiores y a quienes
llamaban greasers, titulo despectivo que aplican los gringos
a los mexicanos."

















Guatemala y El Salvador en Nicaragua


Los guatemaltecos, mandados por Paredes, marcharon
al campo del honor...

Dice el historiador Perez:

".. .Vega (don Fulgencio Vega, comisionado del Gobierno
legitimista de Nicaragua) lleg6 a Guatemala a principios de
abril (1856) y encontr6 ya muy pronunciada la opinion
en el Gobierno y el pueblo por la guerra, a consecuencia de
los movimientos de Costa Rica, del triunfo de sus armas en
Santa Rosa, y sobre todo de la proclama de Walker,
fecha 10 de marzo, que revelo de la manera mas clara que
no era un peligro remote el que amagaba a todo Centro-
amdrica.
En efecto, el 4 del mismo mes se habia reunido el Consejo
de Estado, asistido de varias personas notables, y des-
pues de discusiones bastante series, resolvi6 unfnimemente
la guerra, cuya direcci6n fue confiada al Presidente, quien de
moment mand6 al Coronel don Jose Victor Zavala a soli-
citar permiso del Gobierno de El Salvador, que le fue con-
cedido, de conducir las tropas por el territorio salvadorefio
y mand6 alistar la division vanguardia al mando del Gene-
ral don Mariano Paredes, que se puso en movimiento el dia
3 de mayo (1856) con direcci6n a Cojutepeque, residencia
entonces del Gobierno por la ruina de San Salvador.









El General Carrera dio una sentida proclama en que pro-
meti6 a sus soldados que si la resistencia de los filibusteros
a quienes tenia que combatir era grande, vendria l1 mismo
a la cabeza de las fuerzas de la Rep~blica.
El mismo Presidente hizo que la propia division conduje-
se 300 fusiles y algunos elements de guerra para entregar-
los al General Martinez en la frontera de Nicaragua.
La designaci6n de Paredes era una esperanza de triunfo
para Centroamerica por el buen concept de que disfrutaba
este General. Era un sujeto de pequefia estatura, carirre-
dondo, triguefio, pelo liso, descendiente por su aspect, de
la raza primitive del pais. Su mirada profunda, voz suave
y expresi6n concisa, revelaban capacidad natural y juicio
adquirido en los negocios publicos. En 1831 era Teniente, y
ascendi6 con honor en rigurosa escala.
Cuando en 1848 el General Carrera fue proscrito, la
Asamblea Constituyente eligio a Paredes Presidente inte-
rino de la Republica, cuyo elevado puesto entreg6 al mismo
Carrera al afio siguiente en que este caudillo volvi6 a Gua-
temala en brazos de la opinion public.
La division vanguardia guatemalteca debia unirse a la de
El Salvador, cuyo Gobierno, impulsado por las mismas cau-
sas de los vecinos, habia resuelto levantar un ejercito y lan-
zarlo a Nicaragua.
El President Campos nombr6 jefe de sus fuerzas al Ge-
neral don Ram6n Belloso, originario de San Salvador, de
familiar obscura, que vivia de la venta de care en el barrio
de Candelaria. Era delgado de cuerpo, de regular estatu-
ra, de color atezado y pelo enriscado; de suerte que a primer
vista su fisico revelaba que en parte descendia de raza
africana. Su lenguaje poco culto hacia conocer que no tenia
instrucci6n; pero no careciendo de talent military y de va-
lor, era un General de merito. .."
Ya en Nicaragua el ejercito de Guatemala y con la ciudad
de Le6n como cuartel, el historiador Perez prosigue su re-
lato:
"El 19 de septiembre comenz6 a salir el ejercito. Paredes
quedaba enfermo y su segundo, el Coronel don Jose Victor










Zavala, venia al mando de los guatemaltecos. Este jefe,
educado en los Estados Unidos y de alta posici6n social en
su Patria, era instruido en idiomas y en otros ramos; tam-
bien era querido de sus tropas, porque se trataba familiar-
mente con sus subalternos, pero su genio loco le hacia en-
teramente inaprop6sito para tratar un asunto serio y menos
para dirigir las operaciones de la guerra.
Belloso mandaba a los salvadorefios y a una pequefia di-
visi6n de leoneses que el Gobierno Provisorio puso a sus
ordenes."

Estrecha uni6n con los hermanos de El Salvador,
Honduras y Costa Rica...

"El Presidente y Capitan General de Guatemala, a los ha-
bitantes de la Republica y a la vanguardia de las fuerzas
expedicionarias:
Guatemaltecos: Bien conocidos son los sucesos ocurridos
en Nicaragua desde que en octubre del afio pasado, unos
pocos extranjeros, procedentes de California, se apoderaron
en aquella Republica de la autoridad, aprovechandose del
agotamiento que habia producido la discordia y una prolon-
gada lucha intestina.
La alarma que esta usurpaci6n ha causado en todo el pais,
esta manifestando que ella amenaza la independencia y na-
cionalidad de los Estados. En efecto: no puede ya ocultarse
que la empresa de estos aventureros sin patria y que no re-
conocen ley alguna, divina o humana, tiene por objeto des-
poseernos de la tierra que Dios nos dio para que la habita-
semos y esclavizarnos, atropellando la religion santa que
profesamos y nuestras costumbres; pues como se ha visto,
por sus publicaciones y por sus hechos en Nicaragua, todo
esto provoca su desprecio.
Guatemala, que se encontraba tranquila y gozando de los
beneficios de la paz, ha tenido que prepararse para defen-
der estos bienes. Entre tanto, los aventureros dieron princi-
pio a su insensato intent de conquistar todos los Estados,









por el que tiene a su retaguardia, y que hayAndose en mis
inmediato contact con Nicaragua, no tiene fAcil comunica-
ci6n con los demAs. El Gobierno, por la seguridad de la
Republica y para llenar sus deberes respect de los otros
Estados, y especialmente del de Costa Rica, ha dispuesto
que nuestras fuerzas y nuestros medios concurran a la co-
mun defense.
Los triunfos obtenidos por los esforzados defensores de
Costa Rica, en los primeros encuentros con los que audaz-
mente invadieron su territorio, han dado a estos la media
de lo que valen nuestros soldados, a quienes tanto parecian
despreciar. Nuestra vanguardia va, pues, a unirse con las
fuerzas de El Salvador y Honduras, para cooperar con Cos-
ta Rica en la honrosa empresa de library a Nicaragua, ase-
gurando la independencia de todos los Estados.
Si lo exigiere la resistencia de los extranjeros, que se
habian ya replegado a Granada, despues del iltimo combat
en Rivas, marchare yo mismo con todas las fuerzas de la
Republica, y cuento con que en este caso, tendre la espon-
tinea prestaci6n de todos, para salvar la independencia y
los bienes de la paz, que Dios nos habia concedido.
i SOLDADOS!: La Reptblica os confia su honra y su se-
guridad. No os lUaman hoy al campo de batalla, como otras
veces, nuestras funestas y lamentables discordias intesti-
nas: os llama el honor y el interns nacionales. Vais a defen-
der una causa santa: la causa de nuestra religion y la de
nuestra raza. A vuestros hermanos de Costa Rica ha cabido
el honor de derramar la primera sangre en defense de la
Patria. Vosotros vais a acreditar que en Guatemala esta-
mos dispuestos a sacrificar todo por ella. Tengo entera con-
fianza en el jefe que os manda y en vuestro valor y su-
frimiento. Yo os seguire de cerca, con todos nuestros
compafieros, si fuere necesario. Entre tanto, os recomiendo
la mIs estrecha uni6n con vuestros hermanos de El Sal-
vador, Honduras y Costa Rica, para Ilevar a cabo la obra









comfin de lanzar del pais a los que, sin derecho alguno, han
venido a mezclarse en nuestras disensiones y a amenazarnos
con la mas oprobiosa servidumbre.
Dado en el Palacio del Gobierno, en Guatemala, a 5 de
mayo de 1856.-RAFAEL CARRERA."

Zavala, educado e instruido, era querido de sus tropas...

Ya en Nicaragua el ejercito de Guatemala y con la ciudad
de Le6n como cuartel, el historiador Perez prosigue su
relato:
"El 19 de septiembre comenz6 a salir el ejercito. Pare-
des quedaba enfermo y su segundo, el Coronel don Jose Vic-
tor Zavala, venia al mando de los guatemaltecos. Este jefe,
educado en los Estados Unidos y de alta posici6n social en
su Patria, era instruido en idiomas y en otros ramos; tam-
bien era querido de sus tropas, porque se trataba familiar-
mente con sus subalternos, pero su genio loco le hacia ente-
ramente inaprop6sito para tratar un asunto serio y menos
para dirigir las operaciones de la guerra.
Belloso mandaba a los salvadoreiios y a una pequefia di-
visi6n de leoneses que el Gobierno Provisorio puso a sus 6r-
denes.
Se creia que en Managua resistirian los filibusteros, pero
al acercarse los aliados, huyeron, dejando incendiada la
Casa de alto, antigua mansion del Poder Ejecutivo. El ejer-
cito ocup6 esa plaza el dia 24, y alli celebr6 el parte de la
victoria de 'San Jacinto', alcanzada por fuerzas del General
Martinez. (Nota de la segunda edici6n de la obra: "Real-
mente fueron fuerzas del General Fernando Chamorro, jefe
inmediato de Estrada, el vencedor de 'San Jacinto'. Se sabe
por tradici6n que don Pedro Joaquin Chamorro aconsej6
a su hermano Fernando la ocupaci6n de 'San Jacinto', como
una media acertadisima para la salvaci6n de Nicaragua y
de Centroamerica".)








Pocos dias despu6s continue la march sobre Masaya,
plaza que el Herald, peri6dico en ingl6s que alli se publi-
caba, le decia 'el Sebastopol de Nicaragua', por lo cual se
aguardaba una tenaz resistencia.
Sin embargo, los aliados cometieron la gran falta de divi-
dirse, yendose Belloso con los salvadorefios sobre el volcan
(de Masaya) a descender por Masatepe, y Zavala con los
guatemaltecos, de frente. En Nindiri hubo unos tiros con
la avanzada de los filibusteros, de que result muerto el Ofi-
cial Rosa Platero, Ayudante de Jerez.
Por fortune Walker no supo batir al ejercito en detail;
orden6 la desocupaci6n de Masaya, y entr6 alli Zavala el 2
de octubre, y a continuaci6n el General Belloso."

Las fuerzas guatemaltecas eran numerosas y estaban
bien organizadas...

Dice Walker en su citado libro:
".. .No tard6 en llegar la noticia de que Guatemala estaba
alistando tropas para marchar contra Nicaragua. Tan fre-
cuentes y circunstanciados llegaron a ser los informes reci-
bidos a este respect, que el 3 de junio public Rivas (el
President Provisorio de Nicaragua, al servicio de Walker),
un manifiesto dirigido al pueblo, en que declaraba que las
tropas de Carrera venian marchando sobre el pais y llama-
ba a las armas a todos los habitantes...
Walker, acompafiado del Teniente Coronel Anderson al
frente de doscientos rifleros y del Capitin Waters con dos
compafiias de batidores, sali6 el 31 de mayo para Le6n. El
General Goicuria (cubano), que se imaginaba entender el
caricter de los hijos del pais, por cuanto hablaba el espafiol,
se agreg6 al General en Jefe en su excursion al norte. No
lejos de Masaya se encontraron con don Mariano Salazar,
el cual venia a enterar a Walker de que los informes proce-
dentes de Guatemala eran autenticos y a exponerle la nece-
sidad de que una parte de la fuerza americana protegiese
la frontera del norte. Salazar dijo que las gentes del depar-









tamento occidental eran sumamente hostiles a las tropas
de Carrera, pudi6ndose tener confianza en que se opon-
drian (?) a su penetraci6n en el Estado, pero que como se
decia que las fuerzas guatemaltecas eran numerosas y esta-
ban bien organizadas, habia necesidad de algunos de los
rifleros en Leon, para hacerles frente..."
Dice Walker mas adelante:
"La actitud amenazadora de San Salvador y el rumor del
advance de las tropas de Carrera tenian alarmado al Presi-
dente (titere), y a las claras se veia que Jerez (uno de los
culpables en la llegada de los bucaneros a Nicaragua) no
procuraba calmar sus temores..."
Walker agrega:
"Los designios de Rivas y Jerez (ya en otro papel) resul-
taban claros para todos. Al entrar en Chinandega (despues
de abandonar la sede de Leon), habian Ilegado al extreme
de enviar a un comisionado a invitar a las fuerzas de Ca-
rrera para que penetrasen en el Estado y apresurasen su
advance sobre Le6n."
Dice Walker:
"...Los guatemaltecos habian atravesado ya la fronte-
ra..." (Julio de 1856.)
Sigue diciendo Walker:
"El Mayor Waters se fue a Le6n con unos batidores y
practice un reconocimiento de la ciudad, encontrindola
atrincherada por todas parties; los guatemaltecos mandados
por Paredes ocupaban la plaza principal. Al acercarse
Waters, los piquetes del enemigo se replegaron y toda su
fuerza se prepare para entrar en acci6n; pero nadie se atre-
vi6 a salir de las trincheras. Despues de haber pasado por
los suburbios de la ciudad y de examiner los preparativos
de defense, Waters regres6 a Granada con el informed de
que los aliados -nombre que se daban ellos- no podrian
moverse mientras no recibiesen grandes refuerzos..."








Prosigue Walker:
"El Teniente Fayssoux, tan pronto como estuvo listo para
hacerse a la vela (en San Juan del Sur, como comandante
de una goleta y al servicio de Walker), recibi6 orden de
salir de San Juan con rumbo al norte y de cruzar el golfo
de Fonseca. Era bien sabido que el enemigo se estaba co-
municando con San Salvador y Guatemala por medio de
bongos entire el Tempisque y La Uni6n, y se tenia la espe-
ranza de que la Granada interceptara cartas que revelasen
c6mo andaban las cosas en Le6n y que clase de relaciones
tenia Rivas con los otros Estados. Por otra parte, la pre-
sencia de la goleta en aquellas aguas no podia dejar de
alarmar al enemigo y estorbar el paso de los refuerzos des-
tinados a Le6n..."
Revela Walker:
"...Al contestar la carta de Mr. Manning, Mr. Wheeler
ministryo norteamericano, entendido con Walker) escribi6
al General Ram6n Belloso, comandante en jefe de las fuer-
zas aliadas, haciendole saber que si el Dr. Livingston (un
medico norteamericano que residia en Le6n) sufria algin
dafio, el Gobierno de los Estados Unidos pediria pronto, es-
trictas cuentas a los de San Salvador y Guatemala..."
Informa Walker, usando tono despectivo:
"El mando en jefe de las fuerzas aliadas lo habia dado
el Gobierno de Rivas al General Ram6n Belloso, comandante
del contingent salvadorefio; pero Paredes, jefe de los gua-
temaltecos, se mostraba poco dispuesto a obedecer las 6rde-
nes de un hombre al cual juzgaba totalmente inferior a 61
en saber y capacidad; ademAs, creia indigno de su pais
ceder el mando de sus fuerzas al General de un Estado mAs
debil. Los guatemaltecos -continuia diciendo Walker-
consideran a su pals como el mejor organizado y el que va
a la cabeza de los de Centroam6rica... Sin embargo, Pa-
redes conserve, segdn parece, la facultad de negar la obe-
52








diencia a Belloso, siempre que lo creyera convenient, y
este no estaba en situaci6n de hacerse obedecer ni de pres-
cindir de los servicios de los guatemaltecos..."
Walker es minucioso en su relate:
"Belloso, el cual habia recibido refuerzos de San Salvador
y Guatemala, venia marchando sobre Managua desde Le6n
con unos mil ochocientos hombres. Le acompafiaba el Gene-
ral Zavala, segundo comandante de los guatemaltecos; Pa-
redes habia quedado enfermo en Leon. Jerez sigui6 tambi6n
a los aliados y no faltaban a su lado leoneses de la laya de
M6ndez y Olivas, avidos de todo desorden que ofreciese
una perspective de saqueo...
Despues de haberse detenido corto tiempo en Managua,
Belloso sigui6 avanzando; y en Nindiri, a una legua de
Masaya, se le incorporaron Martinez y sus gentes que ve-
nian de Chontales y Matagalpa, lo que hizo subir el nunmero
de las fuerzas de los aliados a dos mil doscientos o dos mil
trescientos hombres. El estado de animo de la guarnici6n
de Masaya era tal, que McIntosh recibi6 orden de retirarse
a Granada, y por la manera como salieron de Masaya, se
puede juzgar el estado en que se encontraban sus soldados.
La prisa y la confusion fueron tales, que al Capitan Henry
lo dejaron atrAs y tan s61o se salv6 por casualidad..."















ATAQUE A GRANADA
12 de oetubre de 1856

Zavala resolvi6 atacar esa plaza...

Dice Walker:
"Parece que cuando Zavala -el cual con sus guatemal-
tecos y algunos legitimistas ocupaban Diriomo, pequefia
aldea situada entire Masaya y Nandaime- supo que Walker
habia salido de Granada, resolvi6 atacar esta plaza, supo-
niendo que habia quedado enteramente indefensa; pero el
General Fry mandaba en ella, y aunque la tropa de line
que tenia era pequefia, con los avecindados de la ciudad y
los funcionarios civiles del Gobierno (de Walker), el numero
de los americanos lleg6 a unos doscientos. La fuerza de
Zavala no bajaba de setecientos hombres cuando entr6
en la ciudad, y es probable que alcanzase a novecientos por la
mafiana del 13..."

Zavala tom6 la bandera de Walker y sali6 tremoldndola...

Del mismo ataque informa Perez:
"Zavala tuvo parte informed ) del movimiento de Walker
y en el acto levant el campo para Masaya a favorecer la
plaza. En Diria le dijeron que desde una altura inmediata
se oia el fuego en retirada sobre el camino para Granada,
y calcul6 que continuando la march llegaba tarde. Enton-
ces vari6 de camino, yendose a salir al camposanto o pan-









te6n de esta iltima ciudad (Granada), en donde pensaba
ganar la delantera a los filibusteros, que suponia derro-
tados.
Pero no llegaban, y habiendo tenido noticia positive que
la plaza de Granada estaba bastante debil, resolvi6 ocuparla
y parti6 al moment. Una lluvia cay6 en seguida, que no
dej6 de perturbar el movimiento.
La ocasi6n sin embargo, no pudo ser mas oportuna para
tomar dicha plaza por sorpresa...
Aparecieron por Jalteva, en cuya plaza hicieron alto para
preparar las armas, que se habian mojado. Todavia alli no
habian sido vistos de la plaza principal...
Los aliados ocuparon a las dos de la tarde los edificios
en torno de la plaza, menos la iglesia, en donde se parape-
taron hasta los enfermos filibusteros. El fuego era bastan-
te vivo, pero sin direcci6n. Zavala tom6 la casa en que
vivia Walker, y encontrando alli una bandera, tremolandola
y haciendo alarde de valor, hasta que le dieron un balazo
en dicha bandera y otro en el sobretodo (capote), pues en-
tonces conoci6 el peligro indtil que corria...
Es precise confesar que el ataque a dicha ciudad salv6 al
ejercito national, porque si los guatemaltecos se hubieran
dirigido a defender a Masaya, Walker habria tomado esta
ciudad...

Dos oficiales guatemaltecos fueron fusilados
en represalia...

Dice Walker:
"...Las bajas de los americanos en los combates del 12
y 13 de octubre (1856), en Masaya y Granada, fueron algo
mas de ciento veinticinco muertos y ochenta y cinco heridos.
Hubo muy pocas en Masaya; la mayor parte se contaron
en Granada. Desaparecieron algunos hombres, especialmen-
te de los que el Coronel Fisher se llevo de Masaya en la
noche del 12. Fisher regres6 a Masaya por otro camino que
el que Walker habia torado por la mafiana del 13, y al
llegar a los suburbios de la ciudad tuvo la sorpresa de en-








contrarse con un gran destacamento enemigo. Apresurin-
dose a tomar un sendero transversal hacia Diria y Diriomo
pudo evitar durante algun tiempo al enemigo; pero no tard6
much en volver a encontrarlo, aunque no tan numeroso
como antes. Los oficiales y batidores de Fisher notaron
entonces que el fuerte sereno de la noche habia inutilizado
las carabinas 'Sharp', por haber penetrado la humedad en-
tre la cAmara y el cafiin. Por ultimo se separaron y algu-
nos dieron pronto con el camino de Granada; en cambio,
otros tardaron various dias en volver. El Teniente Coronel
Laine, edecan del General en Jefe, fue hecho prisionero por
los aliados y fusilado. Tan pronto como se supo en Granada
su ejecuci6n, dos oficiales guatemaltecos, el Teniente Coro-
nel Valderrama y el Capitdn Allende, fueron fusilados en
represalias.. ."

Ambos oficiales conservaron valor y serenidad
imperturbables...

Se toma lo que sigue del libro Al rededor de Walker, del
ensayista nicaragiiense don Salvador Calder6n Ramirez:
"Entre los aliados -nos decia en Washington Mr. Livy
Lewis, quien pele6 al lado de Walker-, los guatemaltecos
siempre dieron muestras de discipline y valor. En los mu-
chos encuentros que tuvimos con ellos en Masaya y Grana-
da, mostraron cierto fatalismo oriental que les hacia indi-
ferentes a las fatigas, a los peligros y a la muerte. En una
ocasi6n -en mi caracter de parlamentario- fui enviado
por el General Walker a fin de arreglar los terminos de un
canje de prisioneros; y esto me proporcion6 la ocasi6n de
sostener una larga conferencia con el General Zavala, en el
pueblo de Diriomo. Hablaba el ingles con muchisima co-
rrecci6n, y en nuestra hora y media de platica, pude former
Juicio sobre su complexion moral. Era un eterno joker, y
con sus chungas y bromas suavizaba las horas de pesadum-
bre del campamento. Agudo y vivo de genio en sus rapidas
respuestas y en sus chascarrillos -parecidos a los de Lin-









coln- mostraba la gracia espafiola, algunas veces picante
y mordaz. FAcilmente llegamos a un acuerdo respect del
canje propuesto; despu6s de mi charla con aquel jefe, se
deshizo en diAlogo cordial y ameno. Al despedirme, dijome:
--El General Walker fuma?
-No.
-- El General Walker juega?
-No.
--El General Walker bebe?
-No.
-- El General Walker tiene queridas?
-Nunca le hemos conocido vicio alguno... Z Por que me
hace usted esas interrogaciones, General Zavala?
-Es que de tales premises saco esta conclusion: el, si no
empina el codo, ni fuma, ni tiene devoci6n a Baco y a Venus,
es claro que lo inico que desea es la sensualidad del poder;
y por eso un hombre de la cultural de su jefe, sin otra pasi6n,
se ha convertido en filibuster. Teniente Lewis, disculpe
mi franqueza, pero yo siempre he desconfiado de los hom-
bres que no rinden algun homenaje a los vicios.
Al llegar a Granada refer al General Walker las palabras
del loco Zavala -pues sus propios amigos asi le ilamaban-
y pude observer cierta sonrisa ir6nica dibujada en su cara
de esfinge.
En los tiempos posteriores -afiadia Lewis- confirmed
mis juicios sobre la oficialidad guatemalteca: los mas hu-
mildes unian a su fortaleza de Animo una modalidad cortes
y caballeresca. Mostraban dones de buena crianza y formas
gentiles, sobre todo entire los oficiales de cultural que caye-
ron en nuestras manos en calidad de prisioneros.
Corroborando estas reflexiones, expuestas por Mr. Lewis,
lugarteniente de Walker, vamos a referir la siguiente anec-
dota extraida de otras fuentes de information. Las noticias
sobre Allende y de Valderrama nos vienen del campo rival
americano; y eso consagra su imparcialidad y certeza. Son
heroes, no guatemaltecos, sino de Centroamerica; deberian
vivir siempre en la conciencia de la vieja Patria y deberian








perpetuarse sus inmortales imAgenes destacadas sobre las
rojizas llamas del bronce, las alburas del mirmol y corona-
das con el viejo laurel verde...



Alto, gallardo, Agil, ojinegro y con much sal atica en
la charla diaria, eran los atributos principles del mambis
cubano Francisco Alejandro Laine, empadronado en el ejer-
cito de los bucaneros del norte.
En 1855, Domingo Goicuria, envi6 como agent suyo,
ante Walker, a Laine, quien firm con dicho jefe, poco des-
pues de arribar a Granada, el convenio siguiente:
'19-Los cubanos revolucionarios, que habian recaudado
fondos para luchar por la independencia de la isla antillana,
lo cedian a fin de cooperar en la obra de consolidar el Go-
bierno que en Nicaragua presidia el General Walker.
29-Este, una vez conquistada Nicaragua, se obligaba,
bajo la fe de caballero, a contribuir con su persona, hom-
bres y dinero, para la liberaci6n de Cuba.'
En virtud de tal pacto, Goicuria arrib6 a Nicaragua en-
cabezando la cohorte auxiliar cubana, compuesta de 250
soldados.
Entre los oficiales tuvo figuraci6n principal Laine. Su
audacia y valentia captAronle el aprecio de Walker, quien
le nombr6 su primer ayudante de campo. En los combates
de Masaya de 1856, ejecut6 actos de arrojo, tan atrevidos
como este: en medio de una granizada de proyectiles ech6
su brioso corcel sobre la legion de patriots que cercaba a
un destacamento americano, estacionado en Monimb6, al
mando del Capitan Clarck; y asi abri6 brecha en la masa
atacante y allano la salida de sus compafieros, quienes re-
tornaron a su cuartel general haciendo cAlidas pondera-
ciones del intr6pido ayudante de campo. Walker le premi6
ascendiendolo a Coronel.









Desde entonces, para las comisiones mas delicadas, era 61
seleccionado, pues ademAs de su mentalidad, limada y puli-
da en el ajetreo de los campamentos, tenia la ventaja de
poseer el espafiol, su lengua native.
En una mariana brumosa de octubre, del aflo mencio-
nado, trotaba el Coronel Laine sobre el camino que de Ma-
saya conduce a Granada: le seguia --distante como 100
metros -el Coronel Thomas Fisher. En un recodo o estre-
chura de la via, caballo y jinete quedaron cogidos, cazados
en una trampa habilmente preparada por unos dragones
guatemaltecos del ejrcito que mandaba el General Zavala.
Rapidisima fue la escena que inmediatamente siguid: acto
continue, arrimado a un arbol de nance, el prisionero na-
tural de Cuba fue fusilado por la espalda. Antes de sonar
la descarga, grit6 a sus victimarios: 'i Los hombres mueren,
pero las ideas quedan !'
El Coronel Fisher, que se salv6 ocultbndose en una espe-
sa arboleda, contempl6 horrorizado desde su escondite, el
trAgico fin de su camarada. Poco despues pudo recoger el
cadaver del desdichado Laine y lo condujo ante William
Walker, quien experiment imponderable sentimiento de
dolor cuando Fisher le narr6 los detalles de la ejecuci6n.
Aquella sangre debia lavarse con sangre: orden6 que in-
mediatamente fueran pasados por las armas dos distingui-
dos prisioneros guatemaltecos, que hacia various dias estaban
recluidos en San Francisco, cuartel general de los america-
nos en Granada.
Reproducimos la impresion nitida de un testigo ocular,
Carson, quien al contar el hecho se expresa asi:
'En toda mi vida nada me ha emocionado ms que aquel
tristisimo suceso. El Coronel Valderrama y el Capitan
Allende -oficiales del ejercito guatemalteco- bajo nues-
tra vigilancia, eran caballeros de superior cultural; induda-
blemente acaudalados y de modales corteses y delicados. La
impecable correcci6n de ambos prisioneros, habia ganado la
buena voluntad de los que custodiabanlos, al grado de que
detenidos y carceleros, cantaban y bailaban juntos...








Cuando el General expidi6 la orden de ejecutarlos, ardie-
ron nuestros corazones, y todos nosotros derramAbamos la-
grimas, oprimidos por el dolor.
En la solemnidad del moment supremo, ambos oficiales
conservaron valor y serenidad imperturbables. Llevados al
banquillo y colocados cerca del muro oriental del convent
de San Francisco, rehusaron sentarse; y. de pie, con apos-
tura y traza bizarre, sin permitir que les cifieran los ojos,
aspirando el humo de sendos cigarros, fijas las miradas en
las bocas de los fusiles, que a sus corazones apuntaban, so-
lamente doblaron la cerviz despues de la descarga'.
Afios despues, el Padre Ross, testigo presencial del drama,
conversaba en el hotel 'San Carlos' de Nueva OrleAns con
various amigos, e hizo la evocaci6n del sacrificio de los mili-
tares guatemaltecos con quienes 61 tambien habia pasado
horas de solaz. Ponder6 la sangre fria e impavidez de las
victims en el patibulo; sobre todo, el rasgo gallardo al acer-
carse al banquillo fatal: a la excitativa del official John
Pierce, empefiado en que se sentaran y se dejaran cubrir
los ojos con un lienzo o pafiuelo de seda que 61 les ofrecia,
ellos negaronse, de manera rotunda; y Allende, sonriente,
decia a su compafiero:
'Bien merece la muerte que nosotros la recibamos sin
vendas, pues es una dama y seria descortesia que no la mi-
rAramos'."

Rasgo caracteristico del d'Artagnan guatemalteco...

De una de las Efemerides del escritor HernAndez de
Le6n, es la pagina que sigue:
"...El General Zavala mostraba a cada paso, en los mo-
mentos de mayor peligro y en los instantes de vacilaci6n, su
caracter alborotado y antojadizo, cubierto por el escudo de
su valor temerario. Era el arrojo que disponen los grande
jefes de soldados en lucha, para imprimir valor a sus subor-
dinados. En este incident de la toma de Granada, puso en









evidencia el General Zavala el valor personal de que dispo-
nia, realizando una empresa que no vacilo en llamar de he-
roismo, como que se jugaba la vida en forma abierta.
El caso lo refieren contextes las informaciones de la apo-
ca y fue comentado, como un acto de imprudencia por los
unos; por la mayoria, como un ejemplo para sus soldados
que, bisofios, debian library largas y complicadas acciones do-
minadas por la muerte.
Las fuerzas aliadas estaban divididas, con esas divisio-
nes que ain perduran en el curso de los aios, frente a los
problems politicos. Siendo el peligro efectivo e inmediato
en la invasion filibuster, las divisions, llegado el moment
desaparecian y los centroamericanos luchaban con un solo
frente. Debido a esas divisions parciales, parte de las tro-
pas defensoras de la integridad, estaban una part en
Masaya y la otra, en Diriomo. Walker quiso aprovechar
esta division y atacar aisladamente cada una de las parties.
Con ese pensamiento amag6 en primer termino, Masaya.
Pero Zavala, que intuy6 el movimiento del filibuster,
jug6 por su parte la toma de Granada, tenida por Walker
y adelantandose a todo movimiento del enemigo, se present
frente a las puertas de Granada. Deshizo los elements que
la custodiaban y se dirigi6 hacia la plaza central, en tanto
que los filibusteros se rehacian para presentar frente y
proceder al contradesalojo. En estos moments Zavala rea-
liz6 la hazafia a que aludo recientemente.
A eso del mediodia los libertadores ocuparon la plaza
de Granada, dejando al margen la iglesia. Desde las altu-
ras de Jalteva, los filibusteros no cesaban de hacer disparos.
Zavala dispuso atravesar la plaza, s61o, para Ilegar hasta
la casa que ocupara personalmente Walker y apropiarse de
una bandera revolucionaria. Como lo pens6 lo hizo. Atra-
ves6 la plaza con el paso ordinario de un hombre que va de
paseo, en tanto que una granizada de balas le rodeaba.
Lleg6 a la casa y tom6 la bandera. Luego, sin alterar los
movimientos se volvi6 al lado de sus soldados que, parape-
tados en las vias vecinas, esperaban ver caer a su jefe, acri-
billado por los impacts del enemigo...







Continue serenamente Zavala su camino, cuando recibi&
un tiro en la propia bandera; luego un segundo tiro en el
abrigo que Ilevaba puesto. No se alter y lleg6 hasta inte-
grarse a las filas de sus compafieros, que le recibieron con
las hurras mas justificadas. Aquel acto del General Zavala
entrafiaba un ejemplo del valor sereno, ante sus soldados,
necesitados muchos de ellos, de alientos enardecedores. Bien
sabia el guatemalteco las que se jugaba y el porque. Napo-
leon Bonaparte, frente al puente de Arcola, ech6 su caballo,
yendo 61 como jinete, sobre una granada. Estall6 la gra-
nada y jinete y caballo volaron por los aires. Se levant
el hombre diciendo a sus soldados: -Ya veis que las gra-
nadas austriacas no matan.
La escena de Zavala esti repetida en Los Tres Mosque-
teros de Dumas. Zavala era un mosquetero del tr6pico, por
su ingenio, su arrojo, por la indole de su espiritu..."















DEFENSE DE MASAYA
Octubre y noviembre de 1856

Parecia que toda la energia hubiese quedado paralizada por
el terrible fuego por el que habian pasado...

Describe como sigue Walker los dos ataques infructuosos
suyos a la plaza de Masaya:
"...En la mariana del 11 de octubre, Walker se dirigi6
sobre Masaya con unos 800 hombres. Era cerca del medio-
dia, cuando el 19 de rifleros form en Jalteva y sigui6 para
Masaya por el camino de en medio; a la vanguardia iba el
Mayor Waters con dos compatiias de rifleros, cubriendo
la retaguardia la guardia cubana del General en Jefe. In-
mediatamente despues de esta venia el Capitan Schwartz
con los morteros y las mulas que llevaban las municiones.
Seguia el 29 de rifleros, y despues de 6stos, los dos batallo-
nes de infanteria al mando del General Hornsby. Cerraba
la retaguardia un piquete de caballeria. La march fue
tranquila y sin interrupcion, y un poco despues de las nueve
de la noche las fuerzas acamparon en la ronda de Masaya,
ocupando la elevaci6n de terreno que flanquea por ambos
lados el camino de Granada en el punto en donde entra a
la plazuela de San Sebastian. Durante la noche se hizo un
fuego irregular entire las descubiertas montadas del enemigo
y algunos de los piquetes americanos, pero las escara-
muzas no tuvieron importancia. Apenas amaneci6 el dia
12, el CapitAn Schwartz arroj6 unas cuantas bombs contra
la plazuela de San Sebastian, y en seguida el Capitan Dolan
con su compafiia de rifleros se lanz6 a paso de carga para
63







ocupar la plaza, que encontr6 enteramente abandonada por
el enemigo. Belloso habia reconcentrado todas sus tropas
en los alrededores y cerca de la plaza principal; siendo
fuertemente atrincheradas las entradas de todas las calls
que conducian a ella. Despues que el grueso de las tropas
nicaragiienses (asi llamaba inadecuadamente Walker a sus
fuerzas de bucaneros) hubo legado a la plazuela de San
Sebastian, unos pocos gastadores y mineros, organizados
precipitadamente por un ingeniero civil, el Capitan Hesse,
recibieron orden de romper las paredes de las casas por
ambos lados de la ancha calle que de la plazuela de San
Sebastian conduce a la plaza principal. Hesse trabaj6 con
much energia, protegido a la derecha de la calle por los
rifleros, y a la izquierda por la infanteria. De tiempo en
tiempo, el Capitan Schwartz procuraba lanzar bombas en
medio de la plaza principal, pero siendo demasiado cortas
las mechas reventaban la mayor parte en el aire. Ademas
de esto, uno de los morteros qued6 desmontado despues de
pocos tiros, y la curefia de otro no respondia a su objeto.
Sin embargo, los rifleros y la infanteria, precedidos por
los gastadores, avanzaban resueltamente hacia la plaza, en-
contrandose algunas veces con el enemigo en su march al
traves de las casas y obligandolo siempre a retroceder. El
Capit.n Leonard con los capitanes McChesney y Stith, eran
entire los rifleros los que habian avanzado mas resuelta-
mente, mientras que a la izquierda de la calle, Dreux, de la
infanteria, conservaba la delantera que habia torado. Al
anochecer, lo unico que dividia a los americanos del ene-
migo, eran las casas alrededor de la plaza; pero entonces
las tropas, cansadas por las fatigas de todo el dia, se vieron
obligadas a suspender la lucha hasta el amanecer. Al mismo
tiempo tambi6n, la caballeria que exploraba el camino de
Granada trajo el parte de que se oia un fuego nutrido en
direcci6n al lago, y se hizo indispensable averiguar lo que
era. El Coronel Fisher, Comisario general, en uni6n del
Teniente Coronel Lain6 y el Mayor Rogers, con un piquete de
caballeria, fueron enviados a Granada para conseguir algunas








provisions y observer si el camino estaba libre de enemigos.
Poco despues de la media noche, Rogers volvi6 con la noticia
de que el enemigo habia atacado a Granada y ocupaba gran
parte de la ciudad, con la intenci6n de aduefiarse de toda la
plaza.
Parece que cuando Zavala, quien con sus guatemaltecos y
algunos legitimistas ocupaba Diriomo, pequefia poblaci6n
entire Masaya y Nandaime, supo que Walker habia salido
de Granada, resolvi6 atacar la plaza, creyendo que habia
sido dejada enteramente indefensa. Sin embargo, estaba al
mando de Granada el General Fry, y aunque las tropas re-
gulares que tenia bajo sus 6rdenes eran escasas, los ciuda-
danos y los empleados civiles del Gobierno elevaron el
numero de los americanos a cerca de doscientos. Las fuerzas
de Zavala, cuando atac6 la ciudad, no bajaban de setecientos
hombres, aumentandose probablemente a novecientos antes
de la mariana del 13. Entre los que iban con 61, habia un
renegade llamado Harper, quien en el mes de abril anterior
habia desertado de Granada para ir a juntarse con los cos-
tarricenses, pues su conocida situaci6n de presidiario indul-
tado de la penitenciaria de California, le habia impedido
alcanzar en el ejercito de Nicaragua la posici6n que deseaba.
Cuando Walker fue informado sobre el ataque sobre Gra-
nada, inmediatamente dispuso que todas sus fuerzas se pre-
parasen para marchar; y temprano de la mariana del 13 se
dirigi6 a march forzada para libertar a Fry y su pequefia
guarnicion."


".. .En la mariana del 15 de noviembre, los americanos
estaban otra vez en el camino de Granada a Masaya. La
fuerza se componia de los rifleros de Sanders, una compa-
fiia del 29 de rifleros, la infanteria de Jaquess, un cuerpo
de caballeria a las 6rdenes de Waters, unos pocos zapadores,
y parte de las dos compafiias de artilleria: en todo, unos
560 hombres. La artilleria se componia de un obfis de a
doce, dos pequefios cafiones de bronce tomados a los aliados







y dos morteros pequefios. Como el tren de las mulas de
carga que Ilevaban las municiones era largo y hacia much
calor, la march se hizo lenta y cansada; y la fuerza habia
hecho apenas la mitad del camino para Masaya, cuando
Walker supo que Jerez se habia dirigido sobre Rivas con
siete u ochocientos hombres. Inmediatamente dio la orden
a Jaquess de regresar a Granada con la infanteria y tomar
un vapor para ir a La Virgen, quedando de este modo redu-
cida la fuerza de Walker a menos de 300 hombres.
El Mayor Henry, aunque apenas pudiese marchar, sigui6
la column a Masaya montado en su mula. Dos o tres millas
antes de Ilegar a la ronda de la ciudad, e1 y el Coronel
Thompson lograron pasar la avanzada, y cayendo sobre un
piquete enemigo, lo cargaron a galope tendido. Los del pi-
quete huyeron como venados, dejando uno de ellos su som-
brero con un hoyo hecho en 61 por la bala del revolver de
Henry y con su tosca copa de paja ensangrentada. Este
incident, aunque da evidencia del excesivo arrojo de algu-
nos oficiales de Nicaragua (de Walker), demuestra tambien
cuan dificil era contener su valor en los limits del orden y
la discipline; aunque es probable que Henry y Thompson
ignorasen que habian pasado la guardia, debido al descuido
con que el official que mandaba la vanguardia cumplio su
deber.
Al Ilegar la caballeria cerca de los ranchos de la ronda
de Masaya, el enemigo abri6 un vivo fuego de fusileria, y
Waters, colocando a sus hombres a un lado del camino pa-
ra cubrirlos con la espesa vegetacion tropical, hizo lugar para
que pasasen los rifleros. En el punto en donde el camino
entra a la plazuela de San Sebastian, pasa por una.encajo-
nada, en ambos lados de la cual se ven esparcidas pobres
chozas de cafias en medio de pequefios platanares. Embos-
cados en ellos, los aliados hacian un fuego mortifero contra
los rifleros que avanzaban. Sin embargo, Sanders los obli-
g6 a retroceder hacia la plazuela, desplegando sus tropas
a los dos lados del camino, mientras que Henningsen, colo-
cando el obus muy cerca del enemigo, lanz6 sobre 61 una









Iluvia de metralla. Durante various minutes se combati6 con
furor, pero finalmente el fuego comenz6 a ser siempre mas
debil, hasta que el enemigo, retirAndose al centro de la
ciudad, dej6 a los americanos duefios de los barrios.
Pero el terreno no habia sido ganado sin graves perdidas.
Los nicaragiienses (los bucaneros) habian perdido mas de
cincuenta hombres, seis muertos y sobre cuarenta heridos.
El Teniente Stable, official de nota, habia caido al pie de un
cafi6n, y el Mayor Schwartz habia sido herido. Ademas
de estos, various de los mejores oficiales de los rifleros ha-
bian sido gravemente heridos, entire ellos el Capitan Ew-
banks y el Teniente C. H. West, y el Coronel Natzmer habia
sido botado por una bala muerta que le golpe6 detras de la
oreja. Al acercarse la noche, no menos que el estado de
excitaci6n de la column por causa de las graves perdidas,
hizo necesario acamparse en la elevaci6n del terreno aban-
donada por el enemigo. En consecuencia, se dio la orden de
descargar las mulas y colocar las avanzadas.
Pero en el estado en que se encontraban las tropas, era
mas fAcil dar 6rdenes que verlas ejecutadas. Por causa de
la obscuridad, se necesit6 algun tiempo antes de que los
heridos pudiesen ser reunidos en el centro del campamento.
Al inspeccionar los puestos para ver si habian sido ejecu-
tadas sus 6rdenes, el General en Jefe vio a muchos oficiales
en tal estado de debilidad y desfallecimiento, que no les era
possible gobernar sus soldados. Algunos de ellos, durante la
dilatada march, habian torado demasiado licor; y una vez
evaporado este y pasada la excitaci6n del combat, queda-
ban en la mas absolute impotencia. Solamente dirigiendo
las operaciones 61 mismo, pudo Walker dar alguna segu-
ridad al campamento; y nunca, durante el tiempo que estu-
vo en Nicaragua, encontr6 tanta dificultad para hacer obe-
decer sus 6rdenes como en esa noche. Parecia que toda la
energia de las tropas hubiese quedado momentAneamente
paralizada por el terrible fuego por el cual habia pasado.







La noche fue larga y tediosa; pero finalmente despunt6
el dia, y los hombres, un tanto repuestos por el breve y
entrecortado suefio que habian tenido, se encontraban nue-
vamente dispuestos para el combat. El Mayor Schwartz
lanz6 muy acertadamente con el oblis, algunas bombas con-
tra las casas cerca de la plazuela de San Sebastian; y el
Mayor Caycee, avanzando con unos pocos del 29 de rifleros,
tom6 posesi6n de la pequefia plaza que parecia reciente-
mente abandonada por los aliados. Desde luego fueron colo-
cados comodamente los heridos en la pequefia iglesia de San
Sebastian; y despues de que las tropas hubieron almorzado
bien, se encontraban en tan buena disposici6n como siem-
pre. Los zapadores comenzaron a cortar las casas a ambos
lados de la calle con direcci6n al Angulo derecho de la plaza
principal, viniendo de San Sebastian. Tambien se aprove-
charon de los cortes hechos al trav6s de las casas de adobes
en el ataque del 12 de octubre.
Sin embargo, la obra de los zapadores marchaba lenta-
mente; y mientras que avanzaban por el frente bajo la
protecci6n de una compafiia de rifleros, fue necesario varias
veces defender la plazuela de los ataques de los aliados. El
enemigo, despues de haber sido rechazado repetidas veces
con perdidas, pareci6 quedar convencido que con sus de-
mostraciones sobre la retaguardia de los americanos, gasta-
ba indtilmente sus fuerzas. Tambien habiendo llegado el
frente tan cerca de la plaza de modo que era dificil conser-
var las comunicaciones con San Sebastian, Walker lanz6
todas sus fuerzas disponibles sobre el enemigo, quemando
las casas detrAs de e1 para proteger la retaguardia. Avan-
zando de este modo en los dias 16 y 17, en la noche del
ultimo dia, los americanos habian llegado a unas veinticin-
co o treinta yards de las casas ocupadas en la plaza por
el enemigo.
El General Henningsen habia establecido una bacteria de
morteros en una choza cerca del enemigo, lanzando algunas
bombas con muy buen resultade. Pero las mechas, come ya







se hizo notar, eran demasiado cortas, y el numero de las
bombas de que podian disponer los nicaragiienses (los in-
vasores) era demasiado escaso para usarlas con profusion.
Esta fue, en realidad, la razon principal del poco efecto
causado por los morteros y obuses, cuando estos se usaban
con bombas, durante toda la campafia. Ademas de las malas
mechas y de la escasez de bombas, se veia el resultado de
los tres dias de fatiga y combat, en el cansancio de los
hombres y en la casi imposibilidad de que las guardias fue-
sen hechas de una manera convenient. Y aunque se com-
prendia claramente que los aliados se hallaban abatidos por
el ataque de los americanos, se hubiera necesitado de mas
tiempo para obligarlos a salir de la ciudad; y Walker, in-
quieto por el Transito (de Rivas), resolvi6 retirarse a
Granada, para prepararse a abandonar el departamento
oriental.
Despues de unas pocas horas de descanso, a eso de la
media noche, los americanos abandonaron silenciosamente
las casas ocupadas por ellos, tomando el camino de Granada.
Debido a la obscuridad de la noche, las fuerzas quedaron
separadas por un moment, pero pronto volvieron a reunir-
se, siguiendo el camino hacia el lago. Las perdidas durante
los tres dias ascendieron a unos cien, la tercera parte de los
que atacaron a Masaya; y la extensa linea de los heridos que
iban a caballo, naturalmente impedia la march hacia
Granada. Pero, no obstante el mal estado de la column, la
march fue regular y las tropas pudieron ser conservadas
estrechamente juntas. El General Henningsen con un obuis
guardaba la retaguardia, marchando muy de cerca y prote-
giendo la column de cualquier dafio que pudiese causarle
el enemigo. Sin embargo, los aliados no molestaron a los
americanos en su retirada; probablemente estaban muy sa-
tisfechos de verse libres de tan inc6modos vecinos. En la
nmaiana del 18, Walker volvi6 a ingresar a Granada, e in-
mediatamente particip6 a Henningsen su determinaci6n de
abandonar la plaza."







Los filibusteros estaban perdidos: tenian necesidad de re-
troceder a Granada, y eso equivalia a una derrota...

Relata Perez, como sigue, las acciones de Masaya, con el
valor especifico la descripci6n de que esta fue hecha por un
conocedor del terreno, como oriundo que era del lugar:
"' Por que se decidi6 Walker a atacar a Masaya, pobla-
ci6n grande y fuerte respect a Diriomo, que adn esta mas
cerca de Granada? No puede explicarse, sino suponiendo
que no sabia dicha division, o que respet6 un poco a los
guatemaltecos y a los jefes y soldados de 'San Jacinto'. Lo
cierto fue que el 11 de octubre (1856) en la noche, entr6
a Masaya a las 8, y tom6 posiciones en el barrio de Monim-
b6, que es la parte sur de la poblaci6n. El 12 al amanecer
atac6 la linea, cargando sobre la izquierda con mayor im-
petu que sobre la derecha. Jerez se distingui6 en esta de-
fensa; pero en la plaza apenas tenian 1,000 hombres, y
Walker los atacaba con 800. En el dia avanz6 hasta las
manzanas contiguas a la plaza.
Sobrevino la noche del 12, sin que hubiesen podido tomar
la iglesia, y sea que Walker en Masaya oyese con el silencio
el cafioneo de Granada o que le llegase parte, en la madru-
gada levant el campo, prefiriendo ir a defender la plaza de
dicha ciudad que tomar Masaya.


Don Damaso Sousa dio aviso a Belloso el 14 de noviem-
bre, que el dia siguiente volvian los filibusteros a atacar
Masaya en nimero de 600, y desde ese moment se comenz6
a preparar todo para la defense.
La situaci6n de los aliados entonces era la siguiente:
Los salvadorefios habian sido reforzados con distintas di-
visiones que habian traido el General Asturias y el Coronel
don Pedro Romulo Negrete, de manera que habian repuesto
sus muchas bajas, y ascendian a 1,300.
Los guatemaltecos, que habian sufrido mas de la peste y
de la guerra, habian sido repuestos tambien con varias di-







visions, y ultimamente, el mismo 15 de noviembre entr6
el General don Joaquin Solares con 600 hombres de rifle,
bien equipados. Ascendian a poco mas de 1,500.
Los septentrionales o legitimistas de Martinez, no eran
menos de 800, de suerte que apartando los heridos, y en-
fermos y asistentes, habia en la plaza algo mas de 3,000
hombres de fuerza efectiva o de movimiento.
El 15, pues, a las doce del dia, los vigias dieron parte
de que se aproximaba el enemigo. Martinez y Zavala opi-
naron que se debia batir en el campo, para que no tomasen
posiciones entire la poblaci6n.
Belloso no dijo nada a este respect.
Los primeros salieron sobre el camino de Granada, por
donde se habia anunciado al enemigo. Martinez, creyendo
que la tropa que acababa de venir era la mejor, y sus armas
mas ventajosas, pidi6 a Zavala los 600 hombres y se puso
a la vanguardia.
No venia Walker; era el Coronel Bruno Naztmer. La
artilleria marchaba a la vanguardia.
Un poco fuera de la poblaci6n, en el camino mas recto
y flanqueado de cercas y paredones, se avistaron ambas
fuerzas, como a las tres de la tarde. Los filibusteros rom-
pieron el fuego. El Capitan don Tomas Blanco, el mas im-
pavido del ejercito septentrional, con una compaiia del Ba-
tall6n 'San Jacinto', vio el conflict y subi6 a uno de los
paredones.
-General, ilos detengo?
-Detengalos como pueda -le contest Martinez, y
abriendo brecha en una cerca, sali6 adelante, y rompi6 un
fuego nutrido e inesperado para los yanquis.
Blanco cay6 con ambas manos perforadas a balazos, pero
los aventureros contuvieron el combat y la lucha comenz6
con vigor. El Capitan don Luis Coronel cay6 en seguida
herido de una pierna, y a su lado muchos valientes del re-
ferido batall6n.







Contenido el primer impulse, los filibusters iban limi-
tAndose a la defense. Los guatemaltecos volvieron a la car-
ga y se generalize un combat tan recio, que a veces saltaba
la arena en la plaza a los retumbos de la artilleria.
A las 6 comenz6 a apagarse, y la noche puso termino a la
refriega, quedando los aliados duefios del campo, porque los
filibusteros retrocedieron a guarecerse a una huerta in-
mediata.
Muchos fueron los muertos y heridos por ambas parties.
El Coronel Natzmer fue de estos dltimos, conducido a Gra-
nada, y Walker mismo vino a ponerse a la cabeza de sus
fuerzas.
En tal situaci6n los filibusteros estaban perdidos. Malo-
grado su primer impulse, tenian necesidad de retroceder
hasta Granada, y ese retroceso equivalia a una derrota.
Al dia siguiente, 16, el Coronel Estrada, vencedor de 'San
Jacinto', sali6 a explorer el campo, y todavia lleg6 al lugar
del combat anterior, de donde percibi6 que el enemigo ve-
nia sobre la ciudad. Mand6 un ayudante a preguntar si lo
contenia, y Martinez le contest que no.
Una hora despues el estampido del cafi6n filibuster
anunci6 que habian ocupado la plaza de San Sebastian, y
desde ese moment comenz6 un tiroteo constant en todas
las lines.
Martinez y Zavala propusieron que los guatemaltecos ata-
casen la retaguardia; los salvadorefios el flanco izquierdo
y los legitimistas el derecho, los cuales aceptaron, para que
no se les culpase de falta de cooperaci6n.
Salieron las tres divisions. El Coronel don Cruz Cabrera,
que mandaba a los guatemaltecos, rompi6 el fuego a reta-
guardia; mas el de los flancos no apareci6, y como los
salvadorefios ingresasen a la plaza manifestando que no po-
dian penetrar a los puntos de ataque que se les designaron,
fue precise llamar con prontitud a los guatemaltecos y legi-
timistas empeiiados en sus puntos.







Los aliados se limitaron a la defensive, ocupando los fili-
busteros el barrio de Monimb6, situado al sur de la plaza
principal, a la cual llegaron en algunos puntos hasta una
cuadra de distancia.
El 17 muy de mafiana comenzaron a incendiar algu-
nas casas que no ocupaban, y a avanzar al sudeste de la
plaza. Martinez y Zavala salieron con dos batallones a si-
tuarse en el camino a la entrada de Masaya, provocando a
Walker a un combat campal, pero este no sali6 durante
todo el dia.
Este mismo dia se advirti6 la tendencia de Walker al su-
deste de la plaza, que era ocupar una casa situada al
oriented, que dominaba much parte de la referida plaza, y
entonces se mand6 defenderla al Capitan don Ceferino Gon-
zalez, con 100 hombres del ejercito del septentri6n. Al prin-
cipio corri6 un gran peligro, porque la casa era de madera
y el enemigo estaba en otra contigua; pero a proporci6n
que se parapet pudo resistir el cafioneo mas fuerte duran-
te el dia.
La noche puso t6rmino a todo esfuerzo, y Walker se con-
venci6 que debia retirarse, como se retire en efecto, al si-
lencio de la noche."

Soberbio e indignado Walker, por la azarosa situacidn en
que le dejaron los dos reveses que sufri6 en Masaya...

Don Francisco Ortega Arancibia, soldado de la Guerra
Nacional y a los afios historiador de la misma, dice lo que
sigue en su libro 40 Aifos de Historia de Nicaragua, acerca
de los combates de Masaya:
"...Sabedor Walker de que el ej6rcito guatemalteco es-
taba separado de su cuartel general, calcul6 que los que ha-
bian quedado en Masaya se hallaban d6biles, y sali6 perso-
nalmente de Granada para venir a atacar esta plaza, con
casi toda su fuerza, dejando una guarnici6n de 200 al man-
do del Coronel Fry. Con objeto de dar una sorpresa, sali6
en la noche para atacar al amanecer, cogiendo descuidados







a los que ocupaban Masaya. El insensato orgullo de Walker,
de ver a los hijos del pals muy por debajo del alto concept
que tenia de si mismo, le ofuscaba para no fijarse en que
tenia en contra el paisanaje de la poblaci6n que ocupaba,
en la cual todos espiaban sus movimientos, y daban parte a
los que venian a libertarlos de la odiada presencia de sus
insoportables dominadores. Asi fue que antes de Ilegar a
Masaya, encontr6 en el camino apostados en posiciones ven-
tajosas a los aliados, los cuales parapetados a uno y otro
lado de las accidentadas calls del barrio de Monimb6, les
hacian un fuego mortifero desde sus selvaticos predios,
sembrados de platanares y de Arboles frutales que formaban
bosque que los abrigaba, para hacerles a la gente de Walker
muchas bajas, antes de que penetrasen al centro de la
ciudad.
Por fin, esas fuerzas avanzadas tenian que reconcentrar-
se, como lo hicieron, despues de varias horas de disputarles
su advance, que les cost muchos muertos y heridos. Los del
pais fueron proporcionalmente menos, por el conocimiento
topografico de la localidad en que peleaban. La decantada
superioridad de la artilleria, no les dio resultado y aunque
al Ilegar a la plaza de San Sebastian enviaron su metralla
a los aliados, estos se burlaron de ellos, levando a la plaza
principal la relacion de los lances en que tuvieron en con-
flicto a los yanquis.
Todo el dia estuvieron bombardeando la plaza principal
desde la plaza de San Sebastian, sin exito, y sus zapadores
venian dentro de las casas de la calle real, para avanzar te-
rreno sobre ella, sin exponer el bulto; pero las gentes de
Monimb6, por lugares s6lo de ellos conocidos, trajeron a
los aliados la noticia y se mandaron guerrilleros que, sin
ser vistos, cobraban un peaje de sangre, por cada boquete
que abrian en las paredes de las casas. Mientras tanto los
jefes de la fuerza guatemalteca, que estaban en Diriomo,
fueron tambien avisados en Granada, que Walker habia sa-
lido con la mayor parte de los filibusteros, y que la plaza
tenia muy poca gente. El General Paredes y el entonces







Coronel Victor Zavala, reunieron todas sus fuerzas de Ca-
tarina y Diria, y se fueron a atacar a Fry, que habia que-
dado de Comandante. El empuje valeroso de estas tropas
dirigidas por tan denodados como experts jefes militares,
fue tan vigoroso y audaz, que muy pronto los subordinados
de la plaza, y el jefe de la casa de alto de los Vega, supieron
quien era el valiente Jefe Zavala, que ocupaba el edificio
del Hospital de San Juan de Dios, calle de por medio con
el alto que ocupaba Fry, y ambos en el Angulo suroeste de
la plaza. Zavala sabia hablar ingles y les proponia condi-
ciones honrosas para que capitularan. Todo fue en vano.
La ciudad toda estaba en poder de los guatemaltecos, que
se embriagaron con las libaciones que los granadinos les
proporcionaban, y fusilaron a various extranjeros, paisanos
de Walker, entire los cuales se cont6 un hombre pacifico, Mr.
Cole, y un cl6rigo protestante.
No hubo un solo hijo del pals que viniese a dar parte a
Walker de que Fry era atacado por los guatemaltecos, y
61, imbuido en la idea de tomarse Masaya, hacia funcionar
su artilleria y su infanteria con tenaz afan.
El ruido del combat no le dejaba oir las detonaciones
de los cahiones y fusiles que se disparaban en Granada,
y fue en un intervalo de la lucha, que crey6 apercibirse y
mand6 un piquete de caballeria a escuchar mas de cerca;
pronto regres6, y dijo que no quedaba duda de que Fry se
estaba batiendo.
En las altas horas de la noche, y con todo sigilo, Walker
se fue para Granada; los guatemaltecos fueron avisados
por el paisanaje, y apostaron gente a uno y otro lados de la
calle de Jalteva, de modo que al entrar los filibusteros eran
contenidos por los fuegos que les llovian de todas parties,
hasta que hicieron una carga heroica y entraron a la plaza,
dejando la calle sembrada de cadiveres, que con los que
habian dejado en Masaya, ascendian a una -gran cantidad.
Walker, en su furor, mand6 fusilar a los que rezagados por
embriaguez o por haber confundido los rumbos, habian
caido en su poder, entire ellos un Coronel, algunos Capitanes







y oficiales chapines, en represalia, decia, de un edecan suyo
que cay6 prisionero en el camino, por disputar la posesi6n
de un cafi6n que 61 abandon en su fuga de la noche ante-
rior, que habia alcanzado la fuerza que sali6 en su perse-
cuci6n.
El General Martinez lleg6 con su column septentrional a
Masaya, y entonces el Doctor Rosalio Cortes sali6 de su ha-
cienda y se situ6 en Nindiri, porque su casa estaba sirviendo
de cuartel, y alli atendi6 al valiente Capitin Tomas Blanco,
que estaba acribillado a balazos, sujeto de bellas cualidades;
no s6lo tenia un valor raro, sino que era de genio amable,
de carActer firme y generoso, que lo hacia acreedor a la
estimaci6n de su familiar y a la atenci6n del General Marti-
nez. Tambien el inclito General Cafias habia logrado atra-
vesar peleando con los yanquis, el Transito (Rivas), y apa-
reci6 por Jinotepe, a donde lo fue a recibir el General Jerez,
pues venia a juntarse con los aliados.
Walker repuso sus bajas con auxiliares que le vinieron de
California y de Nueva York. Entre estos iltimos obtuvo
una para 61 brillante adquisici6n, el famoso Henningsen,
quien le trajo armas y municiones. Es precise conocer a este
personaje que, como el Comandante de la goleta Granada en
el Pacifico, vino a desempefiar un rol fatidico en el pais;
oigamos los datos que de e1 da el mismo Walker:
'El Coronel Henningsen habia comenzado su carrera mi-
litar a las 6rdenes del caudillo carlista Zumalacarregui, y
su servicio en Espafia era a prop6sito para considerarlo
util para la guerra de Nicaragua. Aunque ingles de naci-
miento, habia pasado la mayor parte de su vida en el Conti-
nente europeo, y despues de la muerte de Zumalacarregui
habia residido algunos afios en Rusia. Finalmente en 1849
adopt la causa de la independencia de Hungria, y lleg6 a
los Estados Unidos casi al mismo tiempo que Kossutk.'
Estos datos de la vida de Henningsen, le valieron el grado
de General de Brigada, que le dio Walker, el cual fue ob-
jeto de censura, y causo gran descontento en la oficialdad fi-
libustera, previniendo la opinion contra l6, porque no era









americano. Walker, sin embargo, le confi6 la organizaci6n
de la artilleria, y escribi6 una instrucci6n para el uso del
fusil Minie, haciendo ejercicios al tiro por algunos dias,
despues de los cuales dispuso dar el segundo ataque a los
aliados en Masaya, y llev6 a Henningsen.
Tres dias dur6 atacando, sin que su artillero nuevo fuese
mas feliz que el de la primera vez, del cual se burlaban los
aliados, al ver reventar en el aire las granadas, sin causar-
les dafio. Walker disculpaba al Brigadier, atribuyendo ese
resultado a que las mechas de las granadas eran cortas,
como si esta circunstancia no hubiera debido ser tomada en
cuenta para calcular matematicamente la distancia, para
que el proyectil hiciera su explosion en el punto a donde
fuese dirigido. Es lo cierto que la competencia del conno-
tado military que peleo al lado de Zumalacarregui y Kossutk,
no sirvi6 a Walker en el ataque a Masaya, viendose obli-
gado a levantar el campo, enfurecido porque no supo veneer
a los que en su soberbia creia de raza inferior; no supo
veneer, pero supo incendiar, y al abandonar las casas, les
daba fuego, dejando en cenizas el barrio de Monimb6 y la
iglesia de San Sebastian, en pago del amparo que hallaron
bajo su techo sus heridos y sus muertos.
Nunca, desde que estaba en Nicaragua, segin confiesa
el mismo Walker, habia sufrido tanto, como en estos
dos ataques de Masaya; muchos jefes, oficiales y soldados
muertos, y una enorme cantidad de heridos, lo llevaban des-
alentado en su fuga y convencido de que ya no podia veneer
a los aliados en estos puntos lejanos del Istmo. Determine
entonces abandonar estas regions, y situarse en aquel pun-
to que llenaba las dos condiciones que le aconsejaban las
circunstancias: la de poder recibir los auxilios que le man-
daban sus parciales de California y del este de los Estados
Unidos, y la de poder embarcarse en la goleta Granada, que
armada en guerra tenia en San Juan del Sur.
Esta ultima condici6n era la mas fundada, porque la go-
leta Granada tenia por CapitAn a Fayssoux, valiente y ex-
perto missouriano, que habia probado su valor y sus aptitu-
77







des en varias hazafias en el mar, muy particularmente en
esos dias, cuando en el combat naval con el bergantin
costarricense Once de Abril habia triunfado, incendiando a
dicho barco, el que fue volado, segin Walker, porque algu-
nas capsulas se inflamaron por el choque que incendi6 el
bergantin, y se fue a pique, salvandose de los 150 que traia
s6lo 50 6 60 costarricenses, a bordo de la goleta Granada y
recogidos por el Capitin Fayssoux.
Soberbio e indignado por la azarosa situaci6n en que le
dejaron los dos reveses que sufri6 en Masaya, Walker pas6
por Granada, embarc6 todos sus heridos, armas, municio-
nes y todo element de guerra y de viveres, y en la misma
noche zarp6 para San Jorge, dejando los heridos en la isla
de Ometepe, en donde situ6 los hospitals, para que no fue-
sen a impresionar con su presencia al resto de la tropa.
Para conocer la enorme cantidad de heridos, basta saber
que Walker emple6 los dos vapores del lago, el San Carlos y
La Virgen; y con refinamiento de crueldad salvaje dio a
Henningsen la orden barbara de incendiar Granada."
















AQUI FUE GRANADA
Noviembre y diciembre de 1856

Pasaron por calls casi obstruidas por los caddveres
de los guatemaltecos...

Dice Walker, transcribiendo memories de su lugartenien-
te Henningsen:
"La obstinada resistencia que opusieron los aliados en
Masaya, se debi6 principalmente a que habian recibido un
refuerzo de unos ochocientos guatemaltecos el mismo dia
del ataque. (Nota del traductor Fernandez Guardia: "Este
refuerzo constaba en realidad de 600 hombres".)
Poco despues de haber aparecido el enemigo en torno de
Granada, cay6 el Teniente O'Neal, y su hermano Calvin,
medio loco a causa de su muerte, se fue a ver a Henningsen
para pedirle que le permitiese cargar contra el enemigo que
estaba formandose cerca de la iglesia de San Francisco. Los
aliados eran quinientos o seiscientos, pero en su furia
O'Neal no pensaba en el numero; su dolor por la muerte
de su hermano ahogaba en 61 cualquier otro sentimiento.
En un moment oportuno el General le dio 32 rifleros esco-
gidos y carta blanca con el enemigo. O'Neal, descalzo y en
mangas de camisa, salt sobre su caballo llamando a sus
rifleros para que le siguiesen, se precipit6 en medio de los
aliados, que se formaban cerca de la vieja iglesia. Los sol-
dados, enardecidos por el arrebato de su jefe, lo siguieron,
corriendo con igual furia y sembrando la muerte y la des-
trucci6n en los enemigos, llenos de horror. Los aliados es-






taban enteramente desprevenidos para una carga tan subita
y atrevida como la de O'Neal y se sintieron como viajeros
desvalidos ante el simiin... La matanza que hicieron los
32 rifleros fue espantosa, y tan lejos fueron a parar O'Neal
y los suyos, arrastrados por la 'furia del combate, que a
Henningsen le cost trabajo hacerlos volver a la plaza ma-
yor. Al regreso pasaron por calls casi obstruidas por los
cadaveres de los guatemaltecos que habian matado. Esta
carga cerro bien la pelea el primer dia del ataque."
Mas adelante dice el relate:
"'La ciudad estaba ya casi enteramente destruida, y des-
pues de reunir toda su fuerza, Henningsen resolvio hacer
una nueva tentative contra la iglesia de Guadalupe...
Las trincheras que se estaban construyendo cerca de la
position ocupada por Henry, no se encontraban lo bastante
adelantadas para permitir el traslado de los enfermos y he-
ridos antes del 10 de diciembre. Entretanto el cholera y
el tifo hicieron su aparici6n en la iglesia de Guadalupe. El
hacinamiento de gentes, la cantidad de enfermos y heridos
y ei Lire viciado por los cadaveres de los enemigos, en des-
composici6n, favorecian el desarrollo de las enfermedades,
agravandolo la exposicion al relente y a la lluvia. El campo
se mantenia con came de mula y de caballo y pequefias ra-
ciones de harina y de cafe; pero esta alimentaci6n bastante
sana influia poco en el mal. Muchos de los aliados morian
tambien del c6lera y de fiebre, y sin embargo disponian de
alimentos de excelente calidad y muy variados. Uno de los
oficiales enemigos que murieron del c6lera fue el jefe de
las fuerzas guatemaltecas, General M. Paredes. Por su falle-
cimiento recay6 en Zavala el mando del contingent de
Guatemala.


El 8 escribi6 Zavala otra carta a Henningsen suplicAndole
que se rindiese y diciendole que no podia esperar ning6n
auxilio de Walker... Se content con mandarle a decir que
s6bl parlamentaria 'por boca de cafi6n'.







En tanto que las numerosas tropas, constantemente re-
forzadas, traidas por los aliados contra Henningsen, estor-
baban del modo que se ha visto la retirada de Granada, las
fuerzas del departamento meridional, mandadas por Walker,
no estaban listas para socorrer a sus compafieros si-
tiados...



Inmediatamente se hicieron los preparativos necesarios
para embarcar toda la fuerza en el vapor La Virgen (con
Walker a bordo).
Eran cerca de las dos de la madrugada del 14 (de di-
ciembre), cuando todo estuvo a bordo del vapor. Al salir,
el General Henningsen fij6 en una lanza un cartel que de-
cia: Aqui fue Granada." (Nota del traductor: "En caste-
Ilano en el texto".)

Martinez dijo: "Paredes ha cumplido su compromise,
maiiana llenaremos el nuestro..."

Dice Perez:
"El mismo dia (19 de noviembre) en que Walker se retir6
de Masaya, entro el Ministro de Guerra don Nicasio del
Castillo, acompaiado de los Generales Paredes y Solares,
que habian quedado en Le6n, enfermos. Estos venian a
ponerse al frente del ejercito guatemnalteco, aquel con una
comision del Gobierno.
El propio dia 23 (de noviembre) se present a Paredes
un joven que le informn..., con cuyo incident el General
escribi6 a Martinez (jefe nicaragiense), invitAndole a aco-
meter a Granada, y a que trazase el movimiento de las fuer-
zas sobre dicha ciudad...
Martinez con su division debia marchar por el lado norte,
hasta la costa del mismo lago, en el punto llamado Las Pile-
tas, de donde se pondrian en comunicacion ambas fuerzas...






Henningsen no esperaba a los aliados, y creia que en caso
de Ilegar vendrian por Jalteva, razon por la que desplegaba
su vigilancia por ese lado...
La secci6n, auxiliada ya de una compafiia de guatemal-
tecos, rodeo el temple (de Guadalupe), y no queriendo ren-
dirse los sitiados y no pudiendo abrir brecha por falta de
artilleria, resolvieron quemarlo...
La noche del 25 fue ms lluviosa que la anterior, y al
dia siguiente, los filibusteros, mAs estrechados en la calle
y plaza de Guadalupe, cafioneaban sin cesar los fortines,
por la necesidad de salir por el lago. El General Martinez
mand6 a suplicarle a Paredes que Ilamase la atenci6n al
enemigo por su lado...
Se convino, pues, en el siguiente plan: A las 8 de la noche
se tiraria un cafionazo del campamento de Paredes, situado
al sur, y minutes despues otro del de Martinez, colocado al
norte...
La operaci6n la encomend6 Paredes al Teniente Coronel
don Mariano Villalobos, valiente de mala fama, de quien
sus compatriotas deseaban deshacerse, y la ejecut6 con tal
silencio y orden, que no s61o lleg6 al terraplen sin ser visto
ni sentido, sino que subi6 y rompi6 el fuego sobre la misma
trinchera...
Luego que amaneci6 fue roto el fuego sin interrupci6n,
estimulados los antiguos legitimistas con la brillante acci6n
de los guatemaltecos...
La misma tarde del dia 27, conferenciaron Paredes y
Martinez sobre las operaciones que debian continuar, para
completar el triunfo...
El General Belloso (jefe de las fuerzas salvadorefias)
acababa de Ilegar a Granada, y fue invitado a la confe-
rencia...
Belloso ofreci6 concurrir con 200 hombres para el ataque
de la tarde...
...Al memento se mand6 alistar todo para atacar a las
3 de la tarde, aproximando a las paredes de Guadalupe 200







guatemaltecos por el sur, 200 salvadorefios por el occidente,
e igual numero de septentrionales (nicaragiienses) por el
norte...
Paredes, desde que supo la muerte de Solares, andaba
abatido... 'Pobre -decia- la esposa de Solares. & Que
sera de mi esposa si le toca igual suerte?' (Atacado del
c6lera morbo, habia muerto en Granada el General Solares.)
El dia siguiente, llego un ayudante a anunciar al General
Martinez que Paredes estaba atacado del c6lera... Pocas
horas despues, uno y otro regresaron participando el falle-
cimiento del jefe guatemalteco. La impresi6n fue profunda,
lo mismo entire sus compatriotas que entire los nicaragiien-
ses. El General Martinez, con su Estado Mayor, se alistaba
para ir a dar el pesame a Zavala, cuando lleg6 6ste dicien-
do: 'I Ahora si vamos a hacer diablos de zacate !', aludiendo
a que el mando en jefe habia recaido en e1 por la muerte
de Paredes, que con su habitual prudencia dificultaba un
tanto las operaciones.,.
Zavala'escribi6 a Henningsen que se rindiese bajo ga-
rantias, cuya carta le envi6 con un prisionero, a la cual con-
test6 negativamente. Pocos dias despues volvio a escribirle,
y s6lo de palabras respondi6: que era soldado y que no se
le hablase mas de rendicion...
Entretanto, el mismo Belloso propuso a Zavala y Marti-
nez, que no habiendose podido detener a los enemigos en el
camino estrecho, convenia retirar las fuerzas de Jalteva, y
uno y otro se opusieron a tal proyecto, pero aquel no desis-
ti6 de ejecutarlo por su parte...
El 13 (de diciembre) en la madrugada los pitos de los
vapores (del lago), resonaban en las costas, haciendo burla
a los aliados, por la salvaci6n de Henningsen y de 115 hom-
bres cadavericos que ain tenia de las fuerzas con que eje-
cut6 el incendio...
El 13 de octubre del 55 arrib6 Walker a la costa de Gra-
nada. El 13 de diciembre del 56 se despidi6 de estas playas
para no verlas jams.
En El Fuertecito dejaron un asta con esta inscripci6n:
Aqui fue Granada."














HONDURAS ENTRA EN ACCION
Enevo de 1857

Xatruch obtuvo el nombramiento de General en Jefe...

Dice el historiador hondurefio Salgado:
"El Gobierno de Honduras sigui6 enviando mas tropas a
Nicaragua para combatir a Walker. Las operaciones de los
aliados no progresaban por falta de unidad, pero el 6 de
enero de 1857 el General Xatruch obtuvo el nombramiento
de General en Jefe, el cual ratificaron despues los jefes alia-
dos Cafias, Zavala, Chamorro y Jerez...
Bajo la direcci6n de Xatruch el ejercito aliado rechazo
pronto un ataque que le hizo Walker en El Obraje y en
otros puntos, para apoderarse del puerto de San Jorge..."














BATALLA DE "EL JOCOTE"
5 de marzo de 1857


Ordeno el General Fernando Chamorro una carga al frente,
que hizo huir a los americanos...

Relata como sigue el historiador don Jer6nimo Perez, la
batalla de "El Jocote" y el estado de la derrota en que
qued6 Walker:
"Volvamos a San Jorge.
Ni en los uiltimos dias de febrero ni en los primeros de
marzo ocurrieron cosas de gravedad.
Sin embargo, no faltaban lances pequefios, que acredi-
taban el valor de nuestros soldados. Temprano de una noche
orden6 Chamorro a un official que fuese a sorprender la
avanzada enemiga, situada abajo de La Cruz de Espafia,
cerca de uno de los puntos de los filibusteros; llev6 25 sol-
dados managuas, mas al ver dicha avanzada, acobard6 y
quiso regresar, pero el Sargento Francisco Estrada le pidi6
ejecutar la orden. En efecto, con la tropa desvestida y casi
arrastrandose por el suelo, se camin6 sobre una luz, hasta
llegar a percibir que los filibusteros jugaban al naipe, me-
nos el centinela, que de pie, apoyado sobre el rifle, estaba
fijo en el juego. A una voz del Sargento se prepararon
los soldados y corrieron sobre la avanzada. El centinela
yanqui dispar6 su rifle y mat6 a uno, pero los demas no
tuvieron tiempo de empufiar los suyos, y corrieron despavo-
ridos, quedando muertos unos dos a la descarga de los ma-






naguas. Estos tomaron 17 rifles y contramarcharon a todo
escape. El Sargento Estrada fue premiado con el grado de
Subteniente.
Los aliados se fastidiaban del statu quo y se alarmaban
de casos de fiebre o del c6lera, que se veian de cuando en
cuando.
Walker no dejaba de recibir algunos auxilios en cada
arribo de los vapores que tomaban carbon en San Juan del
Sur. Era seguro un ataque cuando tenia un refuerzo, por-
que siempre queria aprovechar el vigor con que venian y que
despues enervaba la acci6n del clima.
El 4 de marzo se anuncio que venian 80 hombres con unos
carros. El 5 sali6 muy de madrugada el General Chamorro
con 600 hombres, y Ilego bien temprano a la hacienda 'El
Jocote', en el camino para San Juan del Sur.
Poco mas tarde unos tiros anunciaron la venida de la
gente que se proponia cortar, y que huy6 luego dejando dos
muertos, uno de ellos official y tres prisioneros.
Despues de esta escaramuza, Chamorro dio orden de re-
greso como al mediodia. En el llano de El Coyol la guerrilla
exploradora encontr6 emboscados en la quebrada de Comal-
cagiie 200 filibusteros a las ordenes del General Sanders,
que habia salido a proteger a los 80. De alli se rompi6 un
fuego nutrido. Los extranjeros sin desbandarse, hacian re-
sistencia mas o menos fuerte en cada punto en que por
su altura se colocaban en posici6n military, hasta que, muy
avanzada la tarde, orden6 Chamorro una carga al centro,
que los hizo huir precipitadamente.
Este jefe desarroll6 en este dia el valor y circunspecci6n
de un General; todo lo dirigi6 bien y la tropa ejecut6 de la
propia suerte. Esta acci6n llamada de El Jocote, alent6 tan-
to a los aliados, como abati6 a los filibusteros, porque aque-
llos quedaron duefios del campo y regresaron con todos sus
heridos, uno de ellos fue el Oficial Ezequiel Zurita, de Ma-
saya, joven bien parecido que sac6 un balazo en medio de






la frente, de que le qued6 una cicatriz que le hacia honor
y muy poca imperfecci6n. Sus bajas fueron 18, tomando en-
tre los muertos al Capitin Felipe Fitoria, de Managua.
Los enemigos dejaron 35 muertos, sin saberse los heridos
que llevaron a Rivas.
Inmediatamente se supo en San Jorge la victoria; el Ge-
neral en Jefe mand6 al Teniente Coronel Berrios con una
division sobre Rivas, para que Walker no saliese a molestar
a Chamorro en su regreso, y en efecto, con esta operaci6n
aqu6l ingres6 al campamento a las diez de la noche, en me-
dio de un jubilo general.
Walker, por la deserci6n not6 el abatimiento de su causa,
y se propuso empefiar su poder para alentarla. El 15 en la
noche sali6 con toda su fuerza de movimiento y artilleria
ligera y se situ6 al occidente de la plaza; el 16 al amanecer
rompi6 el fuego sin interrupci6n.
La ansiedad de abreviar las operaciones habia inducido
a Xatruch a salir la tarde del 15 con una division al mando
de Zavala, a estudiar las cercanias de Rivas para escoger
puntos donde situar el ejercito, estrechando mas al enemigo.
Le llam6 la atenci6n una hacienda situada en el camino real
de San Jorge para la ciudad, llamada 'Las Cuatro Esquinas',
distant de las fortificaciones enemigas como 300 varas.
Esta ocupaci6n se resolvi6 el 15, como dejamos dicho, y
aunque Walker amaneci6 el 16 sobre San Jorge, se crey6
oportuno ejecutarla.
El General Jerez fue designado, y sali6 con 500 hombres
de todas las divisions, haciendo un rodeo para no ser dete-
nido por el enemigo, empeiado en atacar a San Jorge. Esta
operaci6n era dificil y muy arriesgada, porque tenia que
pasar sobre los atacantes e ir a colocarse entire ellos y su
cuartel general de Rivas. Sin embargo, Jerez la ejecut6
bien, pues ocup6 el punto y comenz6 a parapetarse de la
mejor manera que podia en aquellas circunstancias.
Xatruch (afamado General hondurefio) le habia reco-
mendado que destacase una compania, despues de fortifi-
cado, a hostilizar la retaguardia de los que atacaban, y con
efecto a las 11 del dia oy6 este fuego, y en el acto mand6







que saliese por un flanco el Teniente Coronel Joaquin Ca-
brera, con 135 hombres, para llamar la atenci6n de Walker
por otro lado. Cabrera era el jefe mas acreditado del ejer-
cito guatemalteco, y apenas rompi6 el fuego fue muerto, y
naturalmente la tropa retrocedi6, de manera que fue precise
reconcentrarla.
De tres puntos distintos caiioneaba la artilleria filibuste-
ra, con tal destreza, que no cesaba de oirse el eco retum-
bante y pavoroso. Mas de 350 tiros arrojaron sobre la pla-
za, y como 80 con metralla, que dispararon a las fuerzas
que salieron a batirlos, de frente y por retaguardia.
Las bajas sufridas en este dia, a mas de ser numerosas,
fueron sensibles. El Capitan Pedro Castillo, de Matagalpa,
uno de los patriots que acaudillaron a aquel pueblo en la
insurrecci6n, que dejamos bosquejada, estaba acostado en
un punto con la cabeza apoyada en el brazo izquierdo. Una
de tantas balas le deshizo las mandibulas y la mano, de ma-
nera que qued6 deforme. Estuvo vivo algunas horas, es-
cribi6 algunas cartas y por fin muri6.
En resume, los aliados contaron muertos en este dia: 1
Teniente Coronel, 1 Capitan, 3 Tenientes, 5 Subtenientes y
23 individuos de tropa; los heridos fueron 90, uno de ellos
fue Pablo Guadamuz, a quien una bala de cafi6n le vol6
una pierna. Los filibusteros se retiraron muy tarde, dejan-
do en el campo 28 muertos. Un desertor cont6 el dia si-
guiente que los muertos fueron 40 y algo mAs de 70 heridos.
Desde luego tenian estos que pasar por 'Las Cuatro Es-
quinas', bajo el fuego de la division Jerez, y por consiguiente
pudieron verificarlo, pero a costa de algunos muertos.
Walker llego a Rivas desengafiado de que apenas podria
defenders. Los aliados levantaron el campo de San Jorge,
y se situaron en 'Las Cuatro Esquinas'.

Los rifleros americanos titubeaban y, a despecho de
sus oficiales, comenzaron a ponerse en fuga...

Tiene la palabra Walker, en el relate de la derrota que
sus fuerzas sufrieron en "El Jocote":







"...En la tarde del 4 de marzo, Caycee fue enviado a
San Juan del Sur con unos cuarenta hombres de caballeria,
para escoltar al Coronel Jaquess, a la sefiora de Dusenberry,
viuda del Mayor que cay6 mortalmente herido en San Jor-
ge, y otros que iban a los Estados Unidos. Llegaron a San
Juan sin ver al enemigo; pero el 5, al regresar a Rivas,
Caycee se encontr6 de improvise con 200 hombres de los
aliados, precisamente despues de haber pasado la casa del
medio camino y cuando estaba por dejar la ruta del Tran-
sito. Fue torado enteramente por sorpresa y perdi6 seis
hombres, cuatro muertos y dos heridos, antes de poderse
desenredar del fuego de los aliados, retrocediendo a San
Juan, en donde permaneci6 hasta el 7. Mientras tanto, Wal-
ker, habiendo sido informado por un hijo del pais que una
fuerza costarricense habia salido de San Jorge por el camino
del Trinsito, mand6 a Sanders a que estuviese listo para
marchar con sus rifleros. El que dio la noticia a Walker,
habia visto a los costarricenses pasar a lo largo de la colina,
mientras quedaba escondido entire el monte, habiendole sido
facil contarlos casi hasta el iltimo hombre, y aseguraba que
no eran menos de 200, por lo cual Sanders fue despachado
a proteger a Caycee con 160 rifleros. En la tarde del 5,
mientras iba en direcci6n al camino del Trinsito, encontr6
al enemigo, como a una legua de la hacienda de "El Jocote".
Cuando se presentaron los costarricenses, los rifleros iban
muy diseminados, y s61o los Capitanes Cronway y Higley
procuraron desplegar sus compafiias a los dos lados del ca-
mino, cuando fueron atacados por el enemigo. Los costa-
rricenses avanzaron resueltamente y con confianza, mien-
tras que los rifleros, por el contrario, titubeaban, y, a
,despecho de los esfuerzos de sus oficiales, comenzaron a
ponerse en fuga. Waters, que iba en la expedici6n, hizo
various esfuerzos infructuosos para contener el desorden en
que habian caido los americanos; pero no le fue possible
lograr que los rifleros hiciesen frente, y los costarricenses
continuaron estrechando la retaguardia de los americanos,
hasta Ilegar a una encrucijada del camino, que por un lado
conducia a Rivas y por el otro a San Jorge. El enemigo







tom6 el de San Jorge; y no hay duda, que la idea de que
estaban cortados de su centro y la necesidad de abrirse el
camino para volver a donde Cafias, dio mis vigor a su ata-
que, y los hizo pelear con mis apariencia de valor, de lo
que acostumbraban. Sanders perdi6 28 hombres: 20 muertos
y 8 heridos; explicandose la desproporci6n en los muer-
tos con el hecho de que various heridos dejados en el campo,
fueron ultimados por el enemigo. Entre 6stos se encontra-
ron Higley y Cronway, dos excelentes oficiales. Por muchas
horas aparecieron como perdidos various oficiales y soldados,
pero se presentaron en Rivas al dia siguiente."

Todo cedi6 al empuje de nuestras bayonetas y al
furor de nuestros soldados...

Parte official de la batalla de "El Jocote", que rindi6 el Ge-
neral don Fernando Chamorro:
"San Jorge, marzo 6 de 1857.-Sefior General en Jefe
del Ejercito del Septentri6n. Del Mayor General y Coman-
dante de la Divisi6n expedicionaria del mismo.
Con esta fecha digo al senior General en Jefe de los Ejer-
citos aliados, lo siguiente:
'En cumplimiento de la orden de V.S. sali de este cam-
pamento en la mariana del dia de ayer con direcci6n a la
line del Transito, y a las diez de la mariana llegue a la
hacienda de 'El Jocote', en donde tuve informes de que en
la noche habian pasado ochenta yanquis montados, custo-
diando unos carros. Tome posiciones y mande al senior Ma-
yor don Juan Estrada con 150 hombres a cortarles la via
del Transito, que dista una milla de la posici6n que habia
tomado, el que al Ilegar a la expresada linea se encontr6
con la partida de americanos que mandaba Caycee, y despues
de un ligero tiroteo, los disperse completamente, matAndoles
un official y un soldado y haciendoles tres prisioneros, entire
los cuales hay un official de caballeria. De nuestra parte
salio herido 6nicamente el Cabo Manuel Guerrero.






Al oir el fuego desprendi del centro de mi posiei6n al
Teniente Coronel Gonzalez en auxilio del jefe connotado, al
frente de dos compafiias de mi division y con orden de que
se reconcentrasen ambas fuerzas a 'El Jocote', tan luego se
concluyese la operaci6n. Reunidas todas alli, contramarch6
a la una de la tarde por el mismo camino que habia Ilevado,
en la convicci6n de encontrarme con los yanquis que saliesen
de Rivas a proteger a los suyos, pues es el camino que re-
gularmente trafican. Al efecto, como a media hora de
andar, se me enfrent6 en el lano de El Coyol una division
como de trescientos hombres al mando del titulado General
Sanders, apoyado en el monte y quebrada que limitan aquel
llano. A la voz de 'iel enemigo!' lanz6 nuestra fuerza un
grito de alegria, y al moment mande cargar sobre su cen-
tro al valiente Capitan don Faustino Guardia, con la prime-
ra compafiia de rifleros costarricenses, y al de igual grado
don Pedro Castillo, con la primera del Batall6n del mismo
numero del Ejercito Septentrional, mientras que una mitad
de la segunda del mismo Cuerpo, mandada por el Subte-
niente don Ladislao Castillo, se despleg6 a nuestra derecha
y arroll6 la izquierda del enemigo, quedando esta bajo los
fuegos de los Capitanes Guardia y Castillo. Desde el prin-
cipio mande a ocupar una altura que estaba a nuestra iz-
quierda, de donde podia dominar al enemigo su derecha, y
situe alli tres guerrillas al mando del Teniente Coronel don
Segundo Cuaresma y CapitAn don Miguel Vl6ez, cuya posi-
ci6n nos la dispute el enemigo con tenacidad. Entonces la
acci6n se hizo general y el enemigo hacia un fuego muy
nutrido sobre toda nuestra linea de ataque. Mand6 al Capi-
tan Ramirez con la segunda Compafiia de honor a que
avanzando sobre la altura que ocupaba nuestra izquierda,
envolviese la derecha del enemigo, el cual aument6 entonces
su esfuerzo sobre nuestro centro. Yo lo reforc6 con la Com-
pafiia del CapitAn Fitoria, que dio una carga definitive so-
bre 41, poniendole en fuga; pero este esfuerzo heroico nos
cost gran perdida de nuestra parte y la vida de tan valien-
te Capitan.






Desalojado de sus posiciones el enemigo, se retire en
orden ocupando las alturas que cruzan el camino que trafa-
mos, y que les fuimos disputando palmo a palmo, defen-
diendolas, precise es confesarlo, con un valor inaudito;
empero todo cedi6 al empuje de nuestras bayonetas y al
furor de nuestros soldados, que despues de recorrer dos mi-
Uas cargando sobre el enemigo, se consume su derrota en
el llano de La Cruz, huyendo en todas direcciones, y dejan-
do en el campo veintiocho muertos, cuarenta rifles, cilindros,
bestias y monturas.
Ademas de la muerte del expresado CapitAn Fitoria, te-
nemos que lamentar la perdida de los soldados Manuel
Acevedo y Luis Gutierrez. Heridos fueron: el Subteniente
don Ezequiel Zurita; dieciseis individuos de mi division y
dos del Batall6n de Costa Rica, cuyas listas nominales tengo
el honor de acompafiar a V.S.
Los jefes, oficiales y tropa que tuve el honor de mandar
en esta jornada, han cumplido su deber de una manera
heroica, habiendo descollado por su intrepidez y denuedo el
senior Mayor don Juan Estrada, y hechos dignos de mayor
elogio el Capitan don Faustino Guardia y sus subalternos
Tenientes don Jose Maria Rojas y don Benito OtArola y
el Subteniente don Manuel Garcia, los Capitanes don Pedro
Castillo y don Miguel Velez, y el Subteniente don Anastasio
Garcia, que nada dejaron que desear en sus comportamien-
tos; lo mismo que los Ayudantes de mi Estado Mayor Te-
niente don Rafael Castillo y Subtenientes don Ascensi6n P.
Rivas, don Filadelfo Benavente y don Isidro Urtecho, que
llevaban mis 6rdenes a los puntos de mas peligro y estimu-
laban el valor del soldado en donde la acci6n estaba mas
comprometida. Merecen igualmente mencionarse el senior
Coronel don Manuel Antonio Cerda, los Tenientes Coroneles
don Segundo Cuaresma y don Ceferino Gonzalez, el Subte-
niente don Manuel Sandigo, los Ayudantes de los Batallones
del Ejercito del Septentri6n, Subtenientes don Juan Fonseca,
don Jose Maria Miranda y don Juan Marcos Larios y el del
Batall6n de Liberia don Leandro Sandino; lo mismo que
los Capitanes don Agustin Rivas y don Jose Maria Balte,









los Tenientes don Romualdo Gonzalez y don Manuel Boni-
lla y el Subteniente don Marcelo Benavides, pertenecientes
a los Batallones de Nicaragua.
Entre los individuos de tropa se distinguieron con un
valor que rayaba en temerario el Sargento 10 don Eleodoro
Sol6rzano, los idem segundos Justo Martinez y Marcos Mon-
tiel y el soldado Sebastian Cuadra, pertenecientes a mi di-
visi6n. Felicito al senior General en Jefe y por su medio a
los Gobiernos de Centroamerica, por el sefialado triunfo que
ayer han alcanzado los ejercitos aliados.
Acepte V.S. las muestras de subordinaci6n y respeto con
que me suscribo de V.S. su muy atento servidor.'
Y lo transcribo a V.S. para su conocimiento, suscri-
biendome su muy atento servidor.-FERNANDO CHA-
MORRO."
















CAPITULACION DE RIVAS
lo. de mayo de 1857


La situaci6n de Walker era ya bastante triste... Firmada
y cumplida la capitulaci6n, sali6 de Rivas...

Relata el historiador Perez con much precision:
"Walker el mismo dia 10 dijo a sus jefes: 'Mafiana es
precise que estemos listos, porque es 11 de abril, aniversario
de la primer (segunda) batalla de Rivas, y Mora ha de
hacer algo para recordarla...'.
(".. .Traz6 Walker -Walker hablaba en tercera persona-
el plan de ataque a Rivas, llam6 a los jefes, se los explic6
y a las dos de la mariana del dia 11 de abril de 1856 continue
la march, Ilevando de guia al Doctor J. L. Cole, americano
casado y resident en Rivas. Antes de amanecer pasaron
por Potosi, y siguieron por la costa del lago hasta salir a
las 8 de la mariana al camino real entire San Jorge y Rivas.
Por unas mujeres del pueblo que encontr6, supo que los
costarricenses estaban en complete calma y apresur6 la
march porque vio que habia alcanzado su prop6sito: una
sorpresa".)
(...El combat se trab6 de una manera horrible y des-
ventajosa para los de Costa Rica --dice el historiador ni-
caragiiense Perez-, porque se lanzaban a pecho descubierto
a desalojar a los contrarios de las casas que ocupaban, desde
cuyos techos hacian estragos en aquillos... El primer im-
pulso de los soldados walkeristas era terrible, de alli iban









debilitando gradualmente su esfuerzo, asi fue que el 11 de
abril (de 1856) adquirieron del moment ventajosas posi-
ciones y a continuaci6n no pudieron tomar otras, limitan-
dose a defender las ya ocupadas... Los costarricenses
entonces se empefiaron en desalojar a los filibusteros de un
gran edificio situado en la linea occidental de la plaza, y no
pudiendo hacerlo por la fuerza, le prendieron fuego y las
llamas produjeron su esfuerzo. Ese edificio era el Mes6n
de Guerra, Ilamado asi del apellido de su duefio. El vete-
rano General don Enrique Sol6rzano, testigo presencial de
aquellos combates, me refiere lo siguiente: 'Llegue con los
tres mil costarricenses que mandaban Mora y Cafias; fui
enviado por el primero a comunicar una orden al segundo,
y al pasar por una casa en que mandaba un joven de buena
presencia, llamado el Mayor Corral, viendole en camisola
pregunte a un soldado por que estaba asi el Mayor. Me
contest que estaba embreando su camisa, para usarla de
tea y dar fuego al mes6n. Cuando yo regresaba supe que
el Mayor y el soldado Santamaria, habian ido a desempefiar
su comision...'.)
("He dado parte ya de la gloriosa jornada del 11 (de
abril de 1856) -dice el propio Presidente Mora, de Costa
Rica-, y la repito ahora detallada, pues nunca acabaria
de compilar justamente los heroismos de mi valiente tropa."
Y para finalizar: "Grande ha sido este triunfo, realzado
por la bien meditada sorpresa de los filibusteros, y sin em-
bargo, tanta gloria se ha mezclado con doloroso llanto y
triste luto. Hemos perdido a los valientes militares General
Jose Manuel Quiroz, Mayor Francisco Corral, Capitanes
Carlos Alvarado y Miguel Granados, Tenientes Florencio
Quir6s, Pedro Dengo y Juan Urefia, Subtenientes Pablo
Valverde y Ram6n Portuguez, y el Sargento graduado de
Subteniente Jer6nimo Jimenez. Muri6 tambidn el valiente
Capitan Vicente Valverde. Hemos cogido un gran nuimero
de fusiles, espadas, pistolas y mas de cincuenta bestias en-
silladas... Hasta el dia se han fusilado 17... En resume,








perdidas contando heridos que pueden morir, no pasara de
110 hombres, inclusive los jefes. La del enemigo, no baja
de 200, con los fusilados...").
... Calcul6 bien -continua ahora el citado autor Perez-.
A la hora designada del 11 de abril de 1857, el estruendo
del caii6n dio la serial convenida, pero el asalto no fue si-
multaneo, rompiendo primero el fuego los guatemaltecos.
Los costarricenses, guiados por Bonilla, cargaron con
much denuedo por su lado, al sur, hasta una casa de la
misma plaza, siendo detenidos por una trinchera, que ha-
brian tornado si el Coronel Blanco, por su part, hubiese
apoyado el asalto, pero no lo verific6, tal vez por falta de
conocimiento del terreno.
La secci6n de Bonilla, bajo un fuego mortifero, tuvo que
retirarse. Bonilla mismo estuvo defendido s6lo por las pa-
redes salientes del zaguin de la casa, y por fin pudo escapar
con much riesgo, pues un CapitAn, don Adolfo Escobar,
que se habia internado a dicha casa, con 60 hombres, fue
herido y cay6 prisionero con toda la compafiia.
Rechazados asi los costarricenses, se mand6 retirar a los
guatemaltecos, que estaban empefiados al lado norte.
La acci6n comenz6 a las 4 y concluyo a las 8 de la
manana.
Aunque a Walker se le consideraba sitiado en Rivas, se
juzgo un paso muy prudent ocupar San Juan del Sur, a
cuyo efecto fue mandado el 15, con una fuerza considerable,
el Mayor costarricense don Juan Estrada, uno de los jefes
distinguidos que combatieron en "El Jocote". Ocup6 el
puerto y dio parte sin novedad.
La situaci6n de Walker era ya bastante triste, porque no
podia recibir auxilio, porque su fuerza primitive de 1,000
hombres, aunque aumentada mas o menos en cada arribo
de los vapores, estaba reducida a menos de la mitad, y sobre
todo por la escasez de alimentos.
No le faltaban platanos en las haciendas de que disponia,
pero la care de res se habia acabado y mataban asnos y
caballos, aun los de silla de ellos mismos, porque ya habian
concluido con cuanto pudieron acopiar.









El 23 salieron 80 filibusteros a proteger un corte de pla-
tanos, e inmediatamente mand6 Martinez al Teniente Coro-
nel Gonzalez con la 14 y 2- escuadras de la Guardia de
Honor y trab6 con ellos un combat refiido, hasta que los
disperse completamente. De parte de nosotros muri6 el
Sargento Wenceslao Pefia, joven de los mas patriots y va-
lientes del ej6rcito septentrional.
El dia 24 se present ante el General en Jefe un Teniente
de la corbeta de guerra de los Estados Unidos, Santa Maria,
solicitando una tregua de 6 horas, que fue concedida, para
entrar a la plaza a sacar las mujeres, los nifios y ancianos,
y con efecto sac6 muchos extranjeros que acompafiaban a
los militares, y del pais que tenian press.
Walker, pues, no podia resistir muchos dias, y cuando el
Capitan Davis le anunci6 por el mismo Teniente que Lock-
ridge habia fracasado en el rio San Juan, se convenci6 que
no tenia que esperar, y se mostr6 anuente a una capitu-
laci6n, no con el General en Jefe, como era natural, sino
con el Capitan Davis, de la Santa Maria, de suerte que al-
gunos jefes, Xatruch, Martinez y Chamorro, no opinaban
por dicha capitulaci6n, sino exigiendo al menos de Walker
las garantias o promesas de no volver a hostilizar a ningdn
estado de la alianza.
El General en Jefe, Mora, aunque pensase de acuerdo, no
quiso proceder asi: acept6 la capitulaci6n en los t6rminos
referidos, porque a todo trance deseaba terminar la guerra
y volver a su Patria, Costa Rica. Ademas, se hablaba y
escribia much de un ej6rcito salvadorehio, que venia man-
dando el General don Gerardo Barrios, el cual se decia que
a la Ilegada al campamento iba a aniquilar el poder de
Walker. En efecto, Barrios que meditaba apoderarse del
Gobierno de su pais, habia ido a Guatemala con el cardcter
de Ministro, a entenderse con aquel Gobierno, y a pro-
veerse de recursos para levantar dicho ejercito, cuya van-
guardia estaba ya en Nicaragua.
Mora crey6 verse envuelto en dificultades, con este jefe
tan pretencioso, y que aun la gloria del triunfo iba a adju-
97








dicirsele. En tal concept, pens6 que lo mejor era concluir
la campafia de cualquier modo, y asi lo verific6, a despecho
de la oposici6n de los jefes que mencionamos.
Finada y cumplida la capitulaci6n, Walker, con sus ofi-
ciales, bajo la custodia del General Zavala, sali6 de Rivas
para San Juan del Sur y se embarc6 en la fragata Santa
Maria."

El Capitdn consider desesperada la situaci6n de Walker
en Rivas, y propuso a aquel la entrega de la ciudad...

A su vez, Walker dice lo siguiente:
"...Dos o tres dias antes del 10 de abril, los aliados reci-
bieron un cuerpo de tropas frescas de Guatemala, y la
tranquilidad que demostraban el 10 hacia comprender que
escogerian el aniversario de la batalla de Rivas en abril de
1856, para dar otro ataque general sobre las lines ame-
ricanas. Suponian que las tropas de Rivas, debilitadas por
su extrafia alimentaci6n y abatidas por las deserciones, ce-
derian facilmente a un asalto vigoroso dado en todos los
puntos, al mismo tiempo. Pero calcularon mal el valor de
sus adversaries. En realidad, los nicaragiienses (los solda-
dos de Walker) deseaban que los aliados tuviesen el valor
de atacarlos, y estuvieron muy vigilantes y bien preparados
durante la noche del 10 y en la mafiana del 11.
Como se habia previsto, el enemigo atac6 un poco antes
del amanecer del 11, comenzando por una casa al sur de la
plaza, que estaba ocupada por unas dos sefioras america-
nas, quienes, aunque avisadas mis de una vez del peligro
que corrian, insistieron en quedarse allf, no obstante las ob-
servaciones que les hicieron various oficiales. Ese movimien-
to del enemigo dirigido a ocupar un punto dentro de la
plaza, fue ejecutado por un cuerpo de costarricenses, quie-
nes guiados por un legitimista, Jost Bonilla, conocedor del
terreno, marcharon arrimados a la casa y ya estaban dentro
de ella cuando fue dada la alarm. Pero apenas abrieron
la puerta que daba a la plaza con el fin de ir a ocupar la









casa cercana a su derecha, ocupada por algunos de los que
pertenecian a la Intendencia, Seviel, official de artilleria,
sac6 un obuis de a doce, apenas a unas 30 yards de los
costarricenses, y con una descarga de metralla los oblige a
guarecerse detras de los adobes. Por consecuencia, el ata-
que de los aliados por el lado sur, fue rechazado, quedando
cortada completamente la compaffia que habia ocupado la
casa, por un flanco, por la tropa del Intendente; por el otro,
por la compafiia de Williamson, y por la retaguardia, por
Pineda con la caballeria de Buchanan. Poco despues, Hen-
ningsen comenz6 a agujerear la casa con balas de a seis,
y los costarricenses, tendidos al suelo, no sabian c6mo li-
brarse del peligro que les rodeaba. Finalmente, Pineda, ha-
blandoles en espafiol, les dijo que se rindiesen, y los que se
libraron de la muerte, fueron hechos prisioneros.
Pero mientras las balas de cafi6n atravesaban la casa ocu-
pada por los costarricenses, las tropas frescas de Guatema-
la, medio ebrias por el aguardiente, habian sido llevadas
por sus oficiales cerca de las lines americanas.
El tercer punto atacado el 11, fue la casa de Santa Ursula.
Por ese lado dirigia el ataque Martinez, pero no fue mas
afortunado que Mora (pues Jose Joaquin Mora era enton-
ces el General en Jefe) al sur, o de Zavala al norte. Las
tropas que Martinez envi6 contra Santa Ursula no atacaron
con tanto arrojo como los costarricenses la casa al sur de
la plaza, ni se expusieron inditilmente como los guatemal-
tecos al frente de McMichzel o McEachin, pero la cantidad
de muertos y heridos que dejaron en el campo cuando se
retiraron, demostr6 que Chatfields y los de Santa Ursula, no
habian perdido la ocasi6n de hacer bajas al enemigo.
Las perdidas de los americanos el 11 de abril fueron
pequefias, no habiendo pasado de las que tuvieron el 23 de
marzo, tres muertos y seis heridos. Las de los aliados fue-
ron todavia mas grandes de las del ataque anterior. Des-
pues que el enemigo se hubo retirado, los americanos
enterraron 110 de sus muertos y enviaron al campamento
de los aliados bajo bandera parlamentaria, a los prisioneros








heridos, conservando en su poder mas de 70 de los que ha-
bian quedado ilesos. Ademas de los muertos arriba mencio-
nados, al dia siguiente fueron vistos en el campamento
aliado unos cien cadaveres; de suerte que sus muertos
ascendieron a mas de 200. Su perdida total debe haber
sido de 700 a 800 hombres, y se vio palpablemente durante
various dias que el enemigo habia quedado debil. Ademis
de los prisioneros, los americanos recogieron en el campo
de batalla, 250 armas pequefias, entire ellas various fusiles
Minie, que eran los que habian sido encontrados en el vapor
La Virgen, cuando fue capturado por Spencer, lo mismo que
las municiones.
Desde el 14 al 23, hubo varias escaramuzas entire parti-
das enemigas y piquetes americanos que iban en busca de
plAtanos, aunque ninguna de ellas fue seria ni digna de
especial menci6n. Una tuvo lugar en la mariana del 23, y
en la tarde del mismo dia una bandera parlamentaria trajo
a Walker cartas en las cuales se le participaba que el Te-
niente Huston de la corbeta Saint Mary (Santa Maria) se
encontraba en el Cuartel General de los aliados, dispuesto
a llevar a San Juan del Sur bajo la bandera de los Estados
Unidos, las mujeres y nifios que habia en Rivas.
El 30 de abril el Capitan Davis, de la Saint Mary, fue a
visitar el campamento de los aliados, con el objeto de que
entrasen en negociaciones con el General Walker.
Henningsen y Waters marcharon al campamento aliado,
y cerca de lines americanas.
Puede referirse mejor lo que alli pas6, copiando el infor-
me escrito que Henningsen present a Walker el 2 de mayo,
que es como sigue:
"De conformidad con las instrucciones recibidas de us-
ted en la noche del 30 de abril, me dirigi con el Coronel
Waters al campamento enemigo de Las Cuatro Esquinas,
para conferenciar en nombre de usted con el Capitfn Davis,
Comandante de la corbeta Saint Mary. Este me hizo obser-
var que tenia informes de que, en su opinion, se hacia in-
sostenible la posici6n de usted en Rivas, y que, en tal con-
100








cepto, para economizar ulterior efusi6n de sangre, habia
abierto negociaciones con los aliados para la evacuaci6n de
la plaza mencionada, bajo el supuesto de que se lograse la
aquiescencia de usted.
Estos informes eran: primeramente, que el Coronel Lock-
ridge habia vuelto con todas sus fuerzas a los Estados Uni-
dos, dejando al enemigo en posesi6n del rio San Juan; en
segundo lugar, que la Compafiia del Transito habia resuelto
no enviar mas vapores a San Juan del Sur; en tercer lugar,
que usted estaba reducido a pocos dias de viveres, y que sus
filas se iban debilitando por la deserci6n. Bajo tales cir-
cunstancias, y considerando desesperada la situaci6n de
usted en Rivas, proponia que usted entregase a el la ciudad,
acompaiiandole en seguida a San Juan del Sur con su Esta-
do Mayor, para que la Saint Mary los levase a PanamA; que
el resto de las fuerzas y ciudadanos serian llevados igual-
mente por la via de Tortugas y Puntarenas a Panama, des-
pues de haberle entregado a 61 las armas, permitiendose a
los oficiales conservar las armas blancas."
La rendici6n de Walker consta en el siguiente document:
"Rivas, 19 de mayo de 1857.-E1 General Walker por una
parte, y el Comandante Davis de la Marina de los Estados
Unidos por la otra, han convenido en lo siguiente:
1--El General William Walker, con 16 oficiales de su
Estado Mayor, saldran de Rivas con sus armas blancas,
pistolas, caballos y bagajes particulares, bajo la protecci6n
y garantia del Capitan Davis, quien se encarga de procurar
que sean transportados con seguridad a PanamA, bajo la
garantia del expresado Capitan Davis, de la Marina de los
Estados Unidos, sin que puedan ser molestados por el ene-
migo, y se les permitira embarcarse en el buque de guerra
Saint Mary, surto en el puerto de San Juan del Sur, to-
mando 61 mismo a su cargo transportarlos a bordo de dicho
buque hasta PanamA.
29-Los oficiales del ejercito del General Walker saldrAn
de Rivas con sus armas, bajo la protecci6n y garantia del
101







Capitan Davis, quien se encarga de procurar que sean trans-
portados con seguridad a Panama, bajo la protecci6n de un
official de los Estados Unidos.
39-Los oficiales privados y sin mando especial, los ciu-
dadanos y empleados de los various ramos, heridos o no,
serin entregados con sus armas al Capitan Davis, o a uno
de sus oficiales, y puestos bajo sus 6rdenes y salvaguardia,
oblig-ndose a hacerlos transportar a Panama, al cargo de
un official de los Estados Unidos, en buques diferentes de
los que transporten a los desertores y sin que tengan comu-
nicaci6n alguna con ellos.
49-El CapitAn Davis se compromete a garantizar, y por
el present garantiza, que todos los naturales de Nicaragua
o de Centroamerica, que actualmente se encuentren en Ri-
vas, puestos bajo la protecci6n del CapitAn Davis, puedan
residir en Nicaragua, con la garantia de sus vidas y pro-
piedades.
Queda convenido que los oficiales que tengan sus esposas
y families en San Juan del Sur, puedan quedar alli bajo la
protecci6n del C6nsul Americano, hasta que encuentren
ocasi6n de embarcarse para Panama o San Francisco.
El General Walker y el Capitan Davis se obligan mutua-
mente al cumplimiento del present convenio."

(Sin comentarios.)


102
















DERROTA DE LA ESCLAVITUD
El Marat6n de America


La permanencia de la raza blanca en Nicaragua, dependia
del establecimiento de la esclavitud africana...

Dice el propio Walker:
"...Sin embargo, el Decreto del cual debia esperarse
mas para la organizaci6n del trabajo en el pais, fue el del
22 de septiembre (de 1856). Ese fue el acto sobre que des-
cansaba toda la political del Gobierno, y como ha sido muy
criticado, conviene reproducirlo integro. Dice asi: 'Consi-
derando, que la Asamblea Constituyente de la Republica, el
20 de abril de 1838, declare al Estado libre, soberano e in-
dependiente, disolviendo el pacto que la Constituci6n Fede-
ral establecia entire Nicaragua y los demas Estados de la
America Central;
'Considerando, que desde la fecha mencionada, Nicaragua
ha estado realmente exenta de los deberes que le imponia
la Constituci6n Federal;
'Considerando, que el Decreto de la Asamblea Constitu-
yente de 30 de abril de 1838, dispone que los Decretos Fe-
derales anteriores a esa fecha, quedarian vigentes con tal de
que no se opusiesen a las disposiciones del mismo Decreto;
'Considerando, que various de dichos decretos no convie-
nen a la present situaci6n de la Repuiblica y son contrarios
a su bienestar y prosperidad, lo mismo que a su integridad
territorial,


103




University of Florida Home Page
© 2004 - 2010 University of Florida George A. Smathers Libraries.
All rights reserved.

Acceptable Use, Copyright, and Disclaimer Statement
Last updated October 10, 2010 - - mvs