Title: Belice es de Guatemala
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Title: Belice es de Guatemala
Physical Description: Book
Language: Spanish
Creator: Aguilar, Luis A. Hurtado ( Editor, Editor )
 Subjects
Spatial Coverage: Caribbean
Belize
Guatemala
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Bibliographic ID: UF00001331
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
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MASTER
NEGATIVE
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NUMBER


SN






HURTADO AGUILAR,
LUIS A..

BELICE ES DE
GUATEMALA.

GUATEMALA: 1958.

























































































































































i i








L I

E S- DE


T E M


A


* TRATADOS
* SITUATION


* ACTUACIONES
* OPINIONS


RECOPILACION DE


LUIS A. HURTADO


* *


EDITADO FOR CORTESIA DE LA SECRETARIA DE INFORMATION DE LA PRESIDENCIA DE LA REPUBLICAN


B


E


C


E


G


U


A


LA


JURIDICA


AGUILAR














LATIN
AMERICA


















Frente a las infundadas pretensiones que so-
bre el territorio de Belice han reiterado la Gran
Bretaia y Mexico, Guatemala se ve en el caso de
proclamar una vez mis, de acuerdo con sus de-
rechos hist6ricos y juridicos, su plena soberania
sobre la totalidad del territorio de Belice.



Inglaterra, por consiguiente, no es mas que
una simple detentora de esa parte del territorio
national, sin m6s raz6n que la de la fuerza. La
extraia posici6n de Mexico, reclamando a ultima
hora parte de dicho territorio para cuando Gua-
temala lo recupere, no armoniza con el espiritu
de solidaridad continental y al perjudicar Mexico
la just causa de Guatemala, llega a constituirse
en element coadyuvante a las pretensiones in-
glesas.



Rechaza pues Guatemala, en forma enfatica,
rotunda y definitive, cualquier clase de pretensio-
nes tanto de Gran Bretaia como de Mexico, sobre
Belice; y para un mejor conocimiento y entendi-
miento de la situacion, se ofrecen en las piginas
de este volume una series de documents que re-
fuerzan los derechos de Guatemala.
























PUNTOS CAPITALS QUE SOSTIENE EL GOBIERNO DE GUATE-

MALA EN LA CONTROVERSIAL ANGLOGUATEMALTECA, PARA

REIVINDICAR EL TERRITORIO DE BELICE




1. Por los tratados de 1783 y 1786, otorg6 Espafia a Inglate-
rra concesi6n usufructuaria en el territorio de Belice, sobre una zona
de cerca de 6,000 kilometros cuadrados, demarcada dentro de limits
indelebles, perfectamente sefialados, entire los rios Hondo y Sibun, pa-
ra que sfibditos ingleses pudieran dedicarse exclusivamente al corte de
maderas, con prohibici6n express de ejercer cualquier otra actividad
agricola, industrial o commercial, y terminante prohibici6n de rebasar
esos limites, construir fortificaciones, instalar clase alguna de gobier-
no, o mantener tropas; y lo que es mas important, con reserve clara
y concisa de que la concesi6n jamis habria de considerarse como de-
rogatoria en cosa alguna de los derechos de la soberania espaiiola.
El Gobierno de Guatemala sostiene que esta concesi6n precaria
fue el iinico titulo que tuvo Inglaterra, durante la epoca colonial, para
justificar su presencia en Belice.
2. Algunos ingleses han pretendido que Belice les pertenece
por "derecho de conquista". Basan este supuesto en afortunada de-
fensa del establecimiento, durante la guerra de 1796, contra una ten-
tativa de fuerzas espaniolas para arrojarlos de alli, en castigo por el
incumplimiento de los tratados de 1783 y de 1786, en contravenci6n
de los cuales se habian organizado militarmente los habitantes de Be-
lice y construido fortificaciones. El gobernador espafiol O'Neil se pre-
sento con su flota en la bahia, cambi6 algunos disparos, y, sin for-
malizar combat, se retire con sus fuerzas intactas.


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El Gobierno de Guatemala sostiene que la palabra "conquista"
no corresponde a los hechos, en el terreno historico, y que, en el cam-
po juridico, no puede admitirse la conquista de territories poseidos
por concesi6n especial. Pero, ademas, el criterio de Guatemala contra
tal "conquista", esta plenamente fundado en el tratado de Amiens, de
1802, que puso fin a la guerra, y cuyo articulo cuarto proveyo la res-
titucion de los territories conquistados durante las hostilidades, a
excepci6n solamente de Ceilan y Trinidad; y en que los tratados de
1783 y 1786 fueron revalidados por el tratado de Madrid de 1814, y
Belice continue siendo considerado, con posterioridad, por el gobierno
ingles, como "un establecimiento para ciertos fines, bajo la protec-
ci6n, pero no dentro del dominio de la corona britanica".
3. El 15 de septiembre de 1821, la Capitania general de Gua-
temala proclam6 su independencia y se constituy6 en la Repiblica in-
dependiente de Centroamerica.
El Gobierno de Guatemala sostiene que, por este hecho, la nue-
va Repiiblica centroamericana hered6 de Espafia todos los derechos
de 6sta sobre los territories de la antigua Capitania, en los cuales es-
taba enclavada la concesi6n de Belice otorgada a Inglaterra; y, en
consecuencia, hered6 los derechos de soberania reservados en los tra-
tados de 1783 y 1786.
Sostiene tambi6n el Gobierno de Guatemala, que la indepen-
dencia centroamericana hizo caducar automiticamente la concesi6n
de usufructo dada por Espafia a Inglaterra en Belice, en virtud de
que, conform al derecho de gentes, los nuevos Estados surgeon a la
vida independiente libres de todo compromise del soberano anterior,
por ser tales compromises res inter alias actoe.
4. Algunos afios despues, se desmembr6 la Repuiblica Federal
de Centroamerica y los cinco Estados que la componian se constitu-
yeron en las Republicas independientes de Guatemala, El Salvador,
Honduras, Nicaragua y Costa Rica, con la jurisdicci6n territorial que
les correspondia respectivamente como divisions administrativas de
la Capitania general, durante el coloniaje. La division administrative
que correspondi6 a la Repuiblica de Guatemala comprendia los terri-
torios de la concesi6n angloespafiola de Belice.
El Gobierno de Guatemala sostiene que todos los derechos
sobre el territorio de Belice, que por la independencia habian pasado
a la Repuiblica Federal de Centroamerica, por la disolucion de esta
pasaron natural y legalmente a la Repfiblica de Guatemala, en virtud
del uti possidetis; en lo cual estgn de entero acuerdo las otras Repiu-
blicas hermanas.
5. Los derechos de Espafia sobre Belice no pudieron prescri-
bir en favor de Inglaterra, aun cuando quisiera alegarse cierto aban-
dono de parte de la metr6poli para exigir el cumplimiento integral de
los tratados de 1783 y 1786, violados por la Gran Bretafia, porque
la ocupaci6n de hecho no puede entrafiar prescripci6n, cuando aqu6lla
se basa en clausula contractual que reconoce que la soberania corres-
ponde de derecho a otro Estado.


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Esos mismos derechos heredados primero por Centroamerica y
despu6s por Guatemala, tampoco pudieron prescribir en favor de In-
glaterra, porque mediante sus reclamaciones, el Estado despojado de-
muestra su intenci6n de no abandonar su derecho al poder usurpador.
Innumerables fueron las protests de Centroam6rica y de Guatemala,
en sus respectivas 6pocas, contra la ocupaci6n illegal de Belice, y la
Repfblica dej6 siempre constancia de su inconformidad.
El Gobierno de Guatemala sostiene que Inglaterra no puede
alegar prescripci6n en su favor de los derechos espafioles, centroame-
ricanos, ni guatemaltecos, sobre territorio de Belice, en ninguna 6poca
de la historic de este asunto.

6. Si la concesi6n de usufructo de 1783 y 1786 caduc6 por la
emancipaci6n centroamericana; si Inglaterra no conquisto Belice en
1798, y si los derechos de Espafia, primero, y los de Guatemala, des-
pues, no pudieron haber prescrito en favor de Inglaterra, se deduce
que, en 1859, no podia la Gran Bretafia ostentar titulo alguno para
la tenencia del territorio de Belice.
El 30 de abril de ese aiio (1859), suscribieron Guatemala y la
Gran Bretafia un tratado "de limitss, segin el cual ambas parties re-
conocieron y fijaron los limits del territorio de Belice, comprendido
entire los rios Hondo y Sarstun, con una extension territorial de mas
de 22,000 kil6metros cuadrados, y reconocieron irrestrictamente la
soberania inglesa sobre todo ese territorio. Por obra de ese tratado,
la concesi6n caducada de usufructo sobre una zona de 6,000 kil6metros
cuadrados se convirti6 en pleno derecho de soberania sobre una exten-
si6n de mas de 22,000 kilometros cuadrados, a costa de la integridad
territorial de Guatemala. El enorme poderio de uno de los contra-
tantes y la absolute debilidad del otro, fueron la raz6n y la fuerza
determinantes de este cambio de situacion.
Sin embargo, logr6 Guatemala la inclusion, en ese tratado, de
una cliusula -completamente ajena a pacto meramente de limites-
en la cual la Gran Bretafia se comprometi6 a cooperar en la cons-
trucci6n de un camino que habria de fomentar el progress y bienes-
tar econ6mico de la Republica.
El Gobierno de Guatemala sostiene, en consecuencia, que el
tratado de 30 de abril de 1859, llamado de limits fue esencialmente
tratado de cesi6n territorial, y que la clausula de cooperaci6n cons-
tituia una pequena compensaci6n por los territories cedidos. Clara-
mente lo dice el negociador ingl6s del tratado, Lennox Wyke, en el
informed dirigido a su gobierno el propio dia 30 de abril de 1859:

"Fue evidence que mis negociaciones fracasarian, a me-
nos de dar con plan por el cual hallara el Gobierno de Gua-
tema'a algun halago para convenir en mis terminos... Con-
cebi la idea de que la compensaci6n que reclamaba, de alguin
modo podria darse si lo ayudAbamos a la construcci6n de
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earretera practicable al puerto de Izabal, en la costa Atlan-
tica, mediante la cual se reanudarian las antiguas relaciones
comerciales con Belice, y ambas parties contratantes se bene-
ficiarian mutuamente, sin que ninguna de ellas pareciera re-
cibir favor de la otra".

El Gobierno de Guatemala explica que todos los eufemismos
empleados en el texto de este tratado, como l1amarlo "de limits"
en vez "de cesi6n" y la forma e interns de esconder lo mas possible la
compensaci6n, mediante el empleo de las palabras "cooperaci6n con-
junta" y "beneficios mutuos", cuando en realidad solo habia obliga-
ci6n de la Gran Bretafia en beneficio de Guatemala, se debi6 a que
estaba vigente entire Inglaterra y Estados Unidos el tratado de Clay-
ton-Bulwer, de 19 de abril de 1850, que prohibia terminantemente
a la Gran Bretafia toda adquisici6n de territories en la America Cen-
tral.

7. La Gran Bretafia no cumpli6 las obligaciones que la clau-
sula compensatoria del tratado de 1859 le imponia, no obstante la
reiterada e incesante insistencia del Gobierno de Guatemala, durante
mis de ochenta afios. En 1938, por medio de su ministry diplomiti-
co, el Gobierno ingl6s, en respuesta a nuevas proposiciones guate-
maltecas de arbitraje, cerr6 toda discusi6n del asunto, y lo di6 por
terminado, haciendo responsible al Gobierno de Guatemala por cual-
quier incident que pudiera provocar el desconocimiento de la sobe-
rania inglesa en Belice, por parte de la Republica.

El Gobierno de Guatemala, en vista de esa actitud, y apoyado
en principios universales del derecho international, sostiene que el
incumplimiento ingles de una de las clausulas del tratado de 1859,.ha
hecho caducar el tratado integro; y que, en consecuencia, las cosas
han vuelto al status quo anterior a la suscripcion del tratado, y la
Gran Bretafia se encuentra otra vez sin titulo alguno a la tenencia de
Belice.

Ante esta situacion juridica, Guatemala cree firmemente que
tiene derecho a reivindicar la totalidad del territorio, desde el rio Hon-
do hasta el Sarstfn, cedido por el tratado de 1859; y la Gran Bre-
tafia, ademis de la devoluci6n del territorio, esta obligada a reparar
a la Republica los daiios ocasionados por falta del camino que debi6
construirse, y los perjuicios materials e intangibles resultantes de
la ocupacion de hecho de parte important del territorio guatemal-
teco.
El 21 de abril de 1948, la delegaci6n de Guatemala que asis-
ti6 a la IX Conferencia Internacional Americana, expuso el caso de
Belice, como una respuesta al memorandum del gobierno britanico
sobre Belice, que fuera enviado a la Conferencia por la Embajada
Inglesa acreditada en Bogota.

La mencionada exposicion de la delegacion guatemalteca dice:
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Seior Presidente,
Sefiores Delegados:

Durante la sesi6n de la Comisi6n de Iniciativas, celebrada en
la tarde del 14 de este mes, circularon entire las diferentes Delegacio-
nes.sobres cerrados que contenian propaganda de la Embajada briti-
nica en BogotaV relacionada con supuestos derechos de la Gran Bre-
tafia sobre el territorio guatemalteco de Belice, el territorio argentino
de las islas Malvinas y los territories argentinos y chilenos de la An-
tArtida americana. En vista de que esa propaganda falsea la verdad
hist6rica, y tomando en consideraci6n que sus inexactitudes podrian
desorientar la opinion de los ilustres Delegados a esta Conferencia, me
veo obligado a desmentir esa informaci6n, en cuanto se relaciona con
el territorio de Belice, tierra guatemalteca que, solo por razones de
fuerza, se encuentra de hecho en poder de una potencia extracontinen-
tal, en contradicci6n con los principios del derecho y de la justicia.

Dice la informaci6n britinica que la "colonia" de Belice fu6
establecida en la primer mitad del siglo XVII, y de esa afirmaci6n
parece que los ingleses quieren deducir "derechos de posesi6n".
La tergiversaci6n hist6rica campea desde estos primeros renglo-
nes de la propaganda distribuida entire los seiiores Delegados: si bien
es cierto que en el mencionado siglo algunos pirates se refugiaron en
lugares escondidos de la bahia de Honduras, 6stos no eran en su to-
talidad ingleses, ni obraban en nombre o representaci6n de Su Ma-
jestad britinica. Eran hombres fuera de la ley, que obraban por
cuenta propia y que huian por igual de las naves del rey de Espafia
y de la justicia inglesa.
El Gobierno espafiol expuls6 repetidas veces a los pirates de
sus reductos en Belice, por medio de las autoridades de Guatemala y
de Yucatan, y les destruy6 sus precarios establecimientos. Tales es-
tablecimientos no se consideraban como amenaza a la soberania espa-
fiola, sino como un peligro inminente al comercio pacifico entire la
Metr6poli y sus colonies.
Mucho tiempo despues, y cuando la pirateria dej6 de ser el
magnifico negocio que habia sido, aquellas gentes descubrieron que la
ribera centroamericana era rica en palo de tinte, y cambiaron de pro-
fesi6n. Se dedicaron a la explotaci6n clandestine de los bosques, ob-
teniendo pingiies ganancias en los mercados europeos. Este nuevo ne-
gocio empez6 a realizarse tambien a espaldas de las coronas de Espafia
y de Inglaterra. Algunos afios mas tarde, el gobierno ingl6s se in-
teres6 por la suerte de estos ladrones de bosques y comenz6 a pro-
tegerlos furtivamente por medio de las autoridades de Jamaica.

Por aquella epoca y mediante el tratado Godolphin de 1670, Es-
pafia otorg6 a Inglaterra, soberania, propiedad y posesi6n sobre "to-
das las tierras, provincias, islas, colonies y dominios situados en la
India Occidental, o en cualquiera part de America, que el dicho rey
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de la Gran Bretafia y sus suibditos tienen y poseen al presente..."
Pero Inglaterra no se atrevi6 a alegar esa tenencia- sobre Belice, en
aquel moment, porque oficialmente ignoraba su existencia. La list
adicional al tratado Codolphin, la list preparada por Modyford en
1672, la real cedula de 7 de junio de 1689 y el memorial de la Junta
de Comercio de Londres, de 1717, no contienen referencia alguna a
Belice.

Cuando se negoci6 el tratado de Utrecht, de 1713, por primer
vez Inglaterra, a traves de Lord Lexington, suplic6 a Espafia la adi-
ci6n de un articulo que contuviera tolerancia, de parte de la corona
espafiola, para los siibditos britanicos que cortaban madera en la bahia
de Honduras. Espafia rechaz6 esa pretension y la Gran Bretafia con-
tinu6, sin derecho de su parte y sin indulgencia de parte de Espafia,
permitiendo que sus sibditos siguieran robando maderas en aquella
region.
Despu6s de la guerra de los siete afios, accedi6 Espafia, por el
articulo XVII del tratado de Paris, a permitir la presencia de ingleses,
cortadores de madera, en la bahia de Honduras, con reserve express
de la soberania espafiola y con prohibici6n de erigir fortificaciones.
Los desmanes de los ingleses en la bahia y el enorme auge que
tomaba el contrabando en toda la costa centroamericana, aconsejaron
a Espafia la concentraci6n de estos huespedes indeseables, ya que las
circunstancias political no permitian su eliminaci6n. Asi, en los tra-
tados de Versalles de 1783 y de Londres de 1786, logr6 Espafia cir-
cunscribir la concesi6n para que sfibditos britinicos cortaran madera
en Belice, a terminos clarisimos y a "fronteras indelebles": Les asig-
n6 la region comprendida entire los rios Hondo y Sibiun, restringiendo
las actividades de los ingleses en forma drastica, y reservando expre-
samente los inalienables derechos de su soberania. Esta precaria con-
cesi6n de usufructo, con una extension de 6,000 kil6metros cuadrados,
se convirti6, por el tratado guatemalteco-britinico de 30 de abril de
1859, en plena soberania inglesa sobre una extension de mas de 22,000
kil6metros cuadrados, sin otra raz6n que la debilidad political y mi-
litar de Guatemala y el poderio inmenso del imperio britanico. Ello
no obstante, tal cesi6n fue condicionada a una clausula compensato-
ria que nunca tuvo ejecuci6n.
La propaganda inglesa present, como argument principal de
sus pretensiones, la "conquista del territorio" durante la guerra que
estallo en 1796. Todas y cada una de las clausulas de los tratados de
1783 y 1786 habian sido violadas, sin miramiento alguno, por los sfib-
ditos britanicos y por el Gobierno ingles, que ordenaba en notas e
instrucciones oficiales el respeto y cumplimiento de los pactos, y al
mismo tiempo destituia a las autoridades que respetaban esos trata-
dos -como en el caso de Despard-, y ordenaba pasar sobre ellos y
conculcarlos abiertamente, en notas e instrucciones confidenciales, que
era a las que sus representantes debian atenerse. Arroja plena luz
sobre este punto el hecho de que Inglaterra nombr6 en 1796 al mayor
Barrow como Superintendente de Belice, con instrucciones pfiblicas,
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y, ademas, le entreg6 un nombramiento secret de Comandante en
Jefe y le suministr6 instrucciones confidenciales. Barrow tenia orden
de arrojar al mar su nombramiento y sus instrucciones confidenciales,
en caso de "caer entire enemigos durante el viaje".
Desde 1790, y en abierta contradicci6n con los terminos del
tratado, venian los ingleses preparandose para defenders de cualquier
expedici6n punitive por parte de Espaiia. Pertrechos de guerra lle-
garon a Belice procedentes de Bristol y Jamaica, y el gobierno de Lon-
dres envi6 el barco "Merlin" con armas y municiones para la defense
del establecimiento.
Al romperse las hostilidades, en 1796, Espafia orden6 esa ex-
pedici6n a las autoridades de Yucatan. El 4 de septiembre de 1798
se present en Belice O'Neil con una considerable flota bien pertrecha-
da. Al dia siguiente se entabl6 un duelo entire algunas de las unida-
des espafiolas y las fuerzas del Merlin, que dur6 cerca de dos horas,
segin informed del propio capitan Moss, despues de lo cual las naves
que habian entrado en combat se reunieron con el resto de la flota
y permanecieron a la vista de Belice hasta el dia 15 en la noche, "en
que se alejaron con suave viento sur".
Esta es la famosa batalla que, en concept de los ingleses, dio
a la Gran Bretafia "titulo de soberania por conquista" no s6lo sobre
el territorio concedido en usufructo, sino sobre una extension cinco
veces mayor, que, por afiadidura, setenta afios despues no habia sido
amn explorada.
Nosotros no mixtificamos la historic. Cuanto he relatado has-
ta aqui puede leerse, con riqueza de detalles, en la obra documental
Archives of British Honduras, de insospechable imparcialidad por lo
que toca a Guatemala, ya que fue recopilada por Sir John Alder Bur-
don, Gobernador britinico de Belice, quien se documents en los ar-
chivos de Londres, de Jamaica y del propio Belice, y que reproduce y
comenta papeles oficiales del Gobierno ingl6s.
La "conquista" de Belice es la mRs ridicule de las pretensiones.
No puede apoyarse en la naturaleza de los hechos ni en norma alguna
del derecho international. Aim cuando pudiera basarse en lo primero
y pasar por encima de lo segundo, los hechos posteriores desvirtuan
de tal manera esa "conquista", que para defenderla se necesitaria una
ignorancia supreme. La defense del territorio se bas6 en violaci6n
flagrante de la convenci6n de 1786, que prohibia taxativamente toda
actividad military en el establecimiento, y esta prohibici6n constituia
condicion sine qua non de la tolerancia de Espafia, para la presencia
precaria de suibditos ingleses en Belice. "Ni invasion, ni ocupaci6n mi-
litar pueden entrafar desplazamiento de soberania". "La conquista
no hace al conquistador ipso facto soberano del territorio". "La con-
quista no confiere titulo mientras la guerra no haya terminado por
tratado de paz". Asi dicen los mas destacados internacionalistas. Y
el tratado de paz que puso fin a la contienda iniciada en 1796 fue
suscrito en Amiens, en 1802, y orden6 a Inglaterra restituir a Espafia,
a Francia y a Holanda todos los territories conquistados durante la
guerra, a excepci6n solamente de Ceilin y Trinidad. La propaganda
inglesa afirma que Espaiia no se acogi6 al tratado de Amiens para re-
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cuperar a Belice. Fuera de la contradicci6n que eote aserto tiene con
lo expresado en el siguiente rengl6n segun el cual, en 1804 hubo un
nuevo intent espafol para ocuparlo, debo lamar la atenci6n sobre
el hecho de que el mismo Sir John Alder Burdon, en su obra citada,
afirma que no fue sino hasta 1882 cuando el Gobierno de Su MIjes-
tad britanica declare, por boca de Lord Granville, que Belice habia si-
do conquistado por las armas inglesas. Nunca antes de esa fecha se
habia hecho valer el argument de la conquista, para fundamental las
depredaciones britanicas en aquella region de Guatemala.
Ademas, por el tratado de Madrid, de agosto de 1814, se reno-
varon expresamente los tratados de 1783 y 1786, con todas sus res-
tricciones y con la reserve de la soberania espafiola sobre Belice. Tan-
to es asi que, en 1817 y 1819, el Parlamento ingles reconoci6, cate-
g6ricamente, que el establecimiento de Belice "no estaba dentro de
los limits ni dominios de Su Majestad", sino que era simplemente
"un establecimiento para ciertos fines, en posesi6n y bajo protecci6n
de Su Majestad".
La Embajada Britinica en Colombia da, con justicia, impor-
tancia maxima a declaraciones oficiales de autoridades estadouniden-
ses sobre estas materials de conflict entire la Gran Bretafia y algu-
nos paises de la America Latina. Por ello, como me ser& grato hacer-
lo repetidas veces en el curso de esta exposici6n, citar6 aqui al Bucha-
nan, Ministro de los Estados Unidos en Londres, y posteriormente
President de la Uni6n. En nota dirigida a Lord Clarendon el 6 de
enero de 1854, argumentaba asi:

"%En que tiempo renov6 la Gran Bretafia sus pretensio-
nes al pais de los mosquitos, tanto como al continent en
general y las islas adyacentes sin excepci6n? No fue cier-
tamente en 1802, cuando, por el tratado de Amiens, adqui-
ri6 de Espafia la isla de Trinidad, sin menci6n alguna de
otras adquisiciones en America. No fue, por cierto, en 1809,
cuando entr6 en pacto de alianza ofensiva y defensive con
Espafia, para resistir al emperador Napole6n en su empenio
de conquistar la monarquia espafiola. Ciertamente no fue
en 1814, cuando los tratados comerciales, que anteriormente
habian existido entire ambas potencias, inclusive los de 1783
y 1786, se revalidaron. En ninguna de estas ocasiones se
hizo menci6n a reclamo alguno de la Gran Bretafia sobre el
protectorado mosquito u otro de los territories de la America
hispana abandonados ya por ella. No fue en 1817 ni en
1819, cuando actos del Parlamento britinico claramente re-
conocieron que el establecimiento britinico de Belice "no
estaba dentro del territorio y dominio de Su Majestad", si-
no era meramente "establecimiento para ciertos fines en
posesi6n y bajo protecci6n de Su Majestad", evidenciando
asi el prop6sito determinado de observer con la mas es-
crupulosa buena fe de los tratados de 1783 y 1786 con Es-
pafia". (W. R. Manning, Diplomatic correspondence of the
United States, VII, 523-524.)


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Todo lo anterior demuestra claramente que la Gran Bretaia
no puede invocar sobre Belice titulos de conquista
Al argument de la "conquista" agrega la propaganda de la
Embajada Britanica en Bogota la "posesion ininterrumpida y sin mo-
lestias". Pero el mismo Sir John Alder Burdon se ha encargado de
demostrar la falsedad de esa afirmacion: el Superintendente de Belice
informaba al Gobernador de Jamaica, en junio 1853, de "la imposibi-
lidad de llevar registros, de nacimientos, inhumaciones y matrimonios
en el establecimiento, porque gran parte de sus habitantes se hallan
en remotas y escasamente pobladas regions, donde no se reconoce la
autoridad piblica"; y en noviembre del mismo aiio agregaba que "mien-
tras la condicion political del establecimiento permanezca inalterada
y la soberania territorial de Espafia -o de sus herederos- exist,
sera dificil definir en que extension prevalecen prerrogativas y auto-
ridad de la corona britunica".
Apremiado el Gobierno ingl6s, en su controversial con los Es-
tados Unidos, insistia en recopilar pruebas de la "posesion" britanica
en Belice, pero el Superintendente informaba el 16 de julio de 1855
que "no hay puesto alguno tierra adentro del establecimiento, ni es
possible que tenga objeto establecerlo o pueda arreglarse con facilidad".
El 22 de junio de 1859, tres meses despu6s de que el Gobierno
de Guatemala habia consentido en "los limits existentes desde 1850",
el Superintendent de Belice confesaba que "nunca se han explorado
las porciones meridionales de nuestro territorio". iPorciones que el
Gobierno britinico reclama como suyas por "centenaria ocupaci6n y
conquista!"
El censo levantado en Belice en 1816 sefial6, dentro del area
de las concesiones espafolas -Hondo-Sibfin- las poblaciones de Be-
lice, Rio Hondo, New Riber y Corozal, todas a orillas del mar y nin-
guna en el interior. En el area Sibfin-Sarstlin, finicamente Stann
Creek y Punta Gorda, tambien a la orilla del mar y desconectadas
por tierra del interior deshabitado y de las poblaciones situadas en el
area Hondo-Sibiin.
Ain hoy, el territorio de Belice se encuentra deshabitado e in-
culto y sin vias de comunicacion, y en gran parte de 61 la ocupaci6n
inglesa es todavia nominal.
De las citas anteriores resalta con claridad la inexactitud ab-
soluta de la afirmaci6n de la Embajada Britanica de que "los colonos
habian estado mas de veinte afios en posesi6n indisputada de las
tierras conquistadas entire los rios Sibuin y Sarstiun cuando las colo-
nias espafolas sacudieron el yugo y surgieron paises independien-
tes. .."
No es nebesario, seiiores Delegados, aducir arguments para
sostener en America la doctrine del utti possidetis juris, en lo que se
relaciona con las porciones territoriales que cada una de las repuibli-
cas americanas hered6 de la madre patria. Por ello, consider super-
fluo detenerme a demostrar que, en virtud de ese principio, la so-
berania reservada por Espafa sobre los territories concedidos a In-
glaterra, no podia quedar a beneficio de esta, sino que fue traspasada,
automiticamente, al nuevo estado independiente.


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Este punto de vista esta plenamente reconocido y defendido
por los propios Estados Unidos. El Secretario de Estado, William L.
Marcy, decia a G. M. Dallas, Plenipotenciario en Londres, en nota de
26 de julio de 1856, lo siguiente:

"Los Estados Unidos miran como principio establecido
del derecho public y del derecho international que, cuando
una colonia europea de America se independiza, hereda los
limits territoriales de la colonia, tal como se hallaban en
poder de la madre patria... Ninguin otro principio seria le-
gitimo, razonable ni just. Cuando una colonia esta en re-
voluci6n, y antes de que su independencia se reconozca por
la madre patria, el territorio colonial pertenece, por dere-
cho revolucionario, a la colonia; por legitimidad, a la madre
patria. Seria monstruoso sostener que, en contingencia tal,
el territorio colonial pudiera considerarse como derrelicto,
y sujeto a voluntaria adquisici6n de tercera potencia. Esta
idea es abominable en la noci6n del derecho que constitute
el c6digo international de Europa y America... La presun-
ci6n de que, durante la guerra de revoluci6n colonial, todos
los derechos, territoriales de ambas parties en litigio, se
consideran extinguidos y el territorio colonial a merced de
cualquiera, es fundamento de la mayor parte de las preten-
siones de la Gran Bretafia en la America Central. SuS pre-
tensiones son de lo mas insostenible a este respecto... In-
glaterra estaba comprometida con Espafia, por tratados, y
tratados a respetar los derechos territoriales de Espafia en
Centroamerica: de acuerdo con tales tratados, la Gran Bre-
tafia renunci6 claramente a todo reclamo territorial en es-
ta parte, incluyendo, por menci6n expresa o referencia inequi-
voca, Belice, las islas de la Bahia, la Mosquitia y el pequefio
distrito de su actual ocupaci6n en Nicaragua. La Gran Bre-
tafia no pudo, en ningin period subsiguiente al afio de 1814,
tocar ninguno de estos puntos sin infringir sus compromises
pactados con Espafia. Por otra parte, si durante este pe-
riodo trat6 a las Repuiblicas centroamericanas como Estados
independientes, se oblig6 igualmente a respetar la soberania
territorial que, si no pertenecia a Espafia, a ellas pertenecia.
En ninguno de los dos casos pudo la Gran Bretaiia tomar
parte alguna en estos territories, sin usurpar los derechos
en litigio entire Espafia y Centroamerica, pertenecientes in-
discutiblemente a Espafia o a la America Central". (Man-
ning, op. cit., VII, 146-47).

Despues de este brillante alegato de Marcy, creo innecesario in-
sistir en que Centroamerica primero y Guatemala despues, heredaron
la soberania de Espafia sobre el territorio de Belice. Deseo, si, agre-
gar que los derechos de Espafia no pudieron prescribir en favor de la
Gran Bretafia, en virtud de supuesto abandon, porque "la ocupaci6n
de hecho no puede entrafiar prescripcion, cuando aqu6lla se basa en
-12-







clausula contractual que reconoce que la soberania corresponde de de-
recho a otro Estado".
A raiz de la independencia centroamericana, Inglaterra no es-
taba segura de sus derechos sobre Belice y reconocia que estos debian
ser afianzados por negociaciones con el nuevo Estado. Prueba de ello
es que, al iniciarse las negociaciones de reconocimiento, la Gran Bre-
tafia impuso, como precio de ese reconocimiento, las siguientes con-
diciones:
"1) Que la frontera sur debe ser el rio Sarstin (lo
que ampliaba a mas de 22,000 kilometros cuadrados la ex-
tensi6n de la concesi6n espafiola, que solo tenia 6,000 kil6-
metros cuadrados);
2) Que el Gobierno de Centroamerica debe abandonar
todo reclamo a derechos de soberania (si tuviere algunos)
sobre el territorio comprendido dentro de los limits del es-
tablecimiento, como pudiera suponerse haberlos heredado de
la antigua Espafia; y,
3) Que no deben imponerse cargas de ninguna espe-
cie a los products importados de Belice." (John Alder
Burdon, op. cit., II 372.)
La Federaci6n de la America Central careci6, durante toda su
existencia, del reconocimiento de la Gran Bretafia, por no haber que-
rido ceiirse a estas injustas exigencias. Guatemala no obtuvo el re-
nocimiento ingles hasta 1847, sin ceder a tales exigencias, y logrando,
por otra parte, con motive de ese tratado, hacer reserve expresa de
sus derechos sobre Belice.
Deseo dejar constancia de que el envio de agents consulares
y comerciales a un territorio cualquiera, aun cuando suponga la soli-
citud de exequitur, no implica reconocimiento de soberania, al menos
cuando existe un litigio al respect y se han hecho reserves express.
El 19 de abril de 1850, los Estados Unidos y la Gran Bretafia
suscribieron el tratado Clayton-Bulwer, mediante el cual ambos se com-
prometieron a abstenerse de "ocupar, fortificar, colonizar, asumir o
ejercer dominion alguno sobre Nicaragua, Costa Rica, la costa Mosqui-
tia o parte alguna de la America Central. .." En el moment de can-
jear las ratificaciones, el representante britbnico hizo una declaraci6n
relative a que el tratado no se aplicaria a "Belice y sus dependencias".
Esta declaracion dio lugar a muy serio debate en el Congreso esta-
dounidense. El senador Masson ataco duramente la declaracion y
afirmo que "la Gran Bretafia ning~in dominion tiene en Belice y su po-
sesi6n es meramente establecimiento con caracter usufructuario (useful
domain), como fuera establecido en los tratados con Espafia". El
Senado sostuvo la opinion de que Belice "esta situado dentro del te-
rritorio de Guatemala, y, por consiguiente, constitute part de la Ame-
rica Central, y cae estrictamente dentro de las renuncias del tratado
de 1850". (Appendix to the Congressional Globe. 32 Cong. 8/16
de marzo de 1853. Pags. 247-278).
Para solucionar la grave situaci6n creada entire los Estados
Unidos e Inglaterra, por las diferentes interpretaciones que cada une
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daba al tratado Clayton-Bulwer, se suscribi6 el 17 de octubre de 1856,
el Tratado Dallas-Clarendon, en el cual prevaleci6 el punto de vista
estadounidense. En las instrucciones que entreg6 el Departamento de
Estado al Plenipotenciario de los Estados Unidos, senior Dallas, el 26
de julio de 1856, Mr. Marcy defendi6 oficialmente los derechos de Gua-
temala.
"Es un hecho indiscutible --decia- que Inglaterra no
posee otros derechos contractuales en Belice que los del usu-
fructo concedido por Espafia..." "Inglaterra no puede tener
derechos de posesi6n ni jurisdicci6n en Centroamerica, ex-
cepto los que le acuerdan sus tratados de 1786 y 1814 con
Espafia, y except los que pueda haber adquirido por con-
cesi6n voluntaria de alguna de las Repiblicas de Centro-
america. Cualquier cosa fuera de ello sera solamente con-
quista incipiente, afin no consumada en pleno derecho, por
reconocimiento contractual".
Sin embargo, y a pesar de la doctrine Monroe, Mr. Marcy, en
la misma nota, confiesa que "desde el punto de vista commercial o
politico, no es de much importancia para los Estados Unidos que la
tenencia britanica de Belice se ensanche o no", y terminal decretando
la desmembraci6n de Guatemala, en beneficio de sus propios inte-
reses:
"si series obsticulos se presentaren para interrumpir la ne-
gociaci6n en otros puntos, sean de interns o sentimiento, el
President consentiria en que usted, en iltimo recurso, hi-
ciera concesiones a este respect, para conciliar a la Gran
Bretafia con otros actos que este dispuesto a ver como con-
cesiones a los Estados Unidos". (Manning, op., cit., VII,
141-153).
En virtud de esta ultima parte de las instrucciones del Depar-
tamento de Estado, y a manera de transacci6n para obtener otras con-
cesiones, se agreg6 al tratado un segundo articulo separado, por el
cual los Estados Unidos convinieron en que Inglaterra se quedase en
Belice, con la enorme ampliaci6n territorial que habia pretendido por
mis de 25 afios, a costa de la integridad y la soberania de la Repi-
blica de Guatemala, sin conocimiento ni consentimiento de 6sta. El
tratado Dallas-Clarendon no lleg6 a tener vigencia, y aun cuando hu-
biera sido perfeccionado, no podia obligar en ningfin punto a Guate-
mala, que no era parte en el. Pero su simple siuscripcion demostro
a mi pais que los Estados Unidos lo habian abandonado a su propia
suerte, y que despues de defender brillantemente sus derechos, los de-
jaban a merced de la voracidad britanica. Este hecho fue la causa
determinante de que Guatemala conviniera en suscribir el tratado de
cesi6n territorial de 30 de abril de 1859, con el objeto, al menos, de
salvar el resto de la Repuiblica de la ambici6n inglesa.
La vigencia del tratado Clayton-Bulwer prohibia a Inglaterra
toda adquisici6n territorial en Centroamerrica. Por ello, el tratado de
cesion de Belice debi6 velarse bajo el nombre de tratado de limits, y


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la compensaci6n de tal cesi6n debi6 velarse, asimismo, bajo las f6r-
mulas de "cooperacion conjunta" y "beneficios mutuos", cuando, en
realidad, s6lo habia obligaci6n de la Gran Bretafia en beneficio de
Guatemala. La ingenuidad y buena fe de los estadistas guatemaltecos
de la epoca confiaron esta interpretaci6n fundamental a la "palabra
de caballero inglis" del negociador britinico.
Ello no obstante, nada significa el nombre de las cosas cuando
se puede demostrar que este no correspond a su esencia. Tal es el
caso de Guatemala; si, como lo expusieron con tanta claridad impor-
tantes personalidades de la political estadounidense, Inglaterra nunca
tuvo en Belice otros derechos que los de un usufructo limitado y ce-
fido a las estipulaciones restrictivas y denigrantes de los tratados de
1783 y 1786: si esos pactos caducaron en el moment de la emanci-
paci6n de Centroam6rica, y si, en una palabra, Inglaterra no puede
presentar un titulo legitimo que justifique su presencia en la zona
que Espaia le concedi6 en Belice, ni much menos en la region com-
prendida entire los rios Sibiin y Sarstun, es evidence que el tratado
de 30 de abril de 1859 con Guatemala, fue cd cesi6n territorial y no
simplemente de "limites", y que la clausula que el negociador ingl6s
se vio obligado a aceptar, era reahmente compensatoria y condicion
sine qua non de la cesi6n.
Otra prueba de lo dicho es la protest, aunque injusta, que pre-
sent6 al Gobierno de Guatemala el Ministro de los Estados Unidos,
Beverly L. Clarke, con motivo de la conclusion del referido tratado.
Respecto a la parte de Belice, objeto de la concesi6n de Espafia, dice
el Ministro estadounidense que:
"Guatemala en la reciente renuncia de su territorio ha
ofrecido su reconocimiento para establecer ocupaci6n y po-
sesi6n hasta 1850, y titulo a la Gran Bretafia sobre todo el
territorio entire aquellos dos rios (Hondo y Sibiin), ayu-
dando asi a su propia desmembraci6n".
Respecto a la zona Sibuin-Sarstfin, el representante de los Es-
tados Unidos defiende asi los indiscutibles derechos de Guatemala:
"Resulta que la Gran Bretafia, ni por excepcion en fa-
vor de Belice, ni por el argument de titulo por conquista,
ni por la presunci6n de que no esta dentro de los limits
de Centroamerica, tiene derecho a ensanchar y continuar su
ocupaci6n y dominio sobre el territorio entire el Sibiin y
el Sarstfin, y hacerlo asi, es :y serA violaci6n de las mas
claras estipulaciones del tratado de 1850 entire la Gran Bre-
tafia y los Estados Unidos". "Guatemala prueba demasiado
y esti abiertamente opuesta, no s6lo a todos los actos y
declaraciones de su historic entera, sino al hecho notorio
de que dentro de los limits que concede, hay inmensas por-
ciones de territorio que la Gran Bretafia nunca tuvo, ni ha
poseido nunca, y de las cuales nunca fue duefia antes del
30 de abril de 1859, ni habia ocupado hasta entonces. Por
el contrario, hay extensas regions entire el Sibfin jy el Sars-
tiun, que se extienden tierra adentro hasta los raudales de


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Gracias a Dios, que nunca se han explorado..." (Libro
Blanco de Guatemala, Pigs. 132-7.)
El Gobierno ingl6s agradeci6 cordialmente a Guatemala, el ha-
ber cooperado con el a burlar las prohibiciones del tratado Clayton-
Bulwer y "la prueba de amistad que le ha dado la Repiblica con la
pronta y franca conclusion de aquella convenci6n. Pero, tan pronto
como obtuvo el Gobierno de Inglaterra el titulo que ambicionaba, se
mostr6 muy poco dispuesto a llenar cumplidamente sus compromises
compensatorios, y empezo el mas mezquino regateo de sus obliga-
ciones. En 1863 se habia desfigurado much el espiritu de la clAu-
sula compensatoria, al extreme de proponer Inglaterra la sola aporta-
cion de 50,000 libras para la construccion del camino, quedando todo
lo demAs a cargo del gobierno guatemalteco. Aun ese aporte estaba
supeditado a denigrantes condiciones de supervigilancia, y la entrega
de los sucesivos abonos dependeria de que la obra que fuera comple-
tAndose mereciera la aprobaci6n de los agents britanicos. Guate-
mala no ratific6 esa convenci6n adicional dentro de los seis meses
estipulados; Inglaterra, por su parte, tampoco llen6 tal requisite.
Cuando, mas tarde, Guatemala present la convenci6n ratifi-
cada el Gobierno de Londres se neg6 a hacer lo propio, alegando que
la tardanza de Guatemala habia hecho caducar el convenio adicional,
por incumplimiento de la clausula que estipulaba la ratificaci6n den-
tro de seis meses. Asi, la Gran Bretafia sent un magnifico prece-
dente en favor de la declaraci6n de caducidad del tratado de cesi6n,
que Guatemala ha hecho, por incumplimiento de la clausula compen-
satoria por parte del gobierno ingles.
Un afio antes, en la sesi6n de la Camara de los Comunes, el 16
de mayo de 1862, el representante Fitzgerald se refiri6 al tratado de
1859 con Guatemala y a la cliusula compensatoria respect de la cual
dijo que se habia incurrido en obligaciones financieras sin consultar
previamente los organismos correspondientes, y planted desde enton-
ces la tesis guatemalteca de caducidad, en las siguientes palabras:
"Desearia saber si el gobierno (ingles) tiene intenci6n
de repudiar o cumplir el tratado. Cualquiera de las dos al-
ternativas seria muy de sentirse. Por una parte, seria muy
impropio que se incurriese en obligaci6n de esta especie; y
por otra, seria una gran desgracia tener que repudiar un
tratado aiustado con toda solemnidad". (The Times, Lon-
dres, 17 de mayo de 1862, citado en el Libro Blanco, Pigs.
186/188.)
El hecho cierto es que la Gran Bretafia nunca cumpli6 esa clau-
sula compensatoria. Sus esfuerzos para solucionar el conflict se re-
ducen a dos hechos: en nota privada y confidencial del 24 de julio de
1862, el Ministro ingles pregunt6 al Canciller guatemalteco si ",en-
contraria tentadora la suma de 25,000 libras esterlinas sin ningfin com-
promiso para el gobierno en cuanto a su uso?" Lord Stanley en ene-
ro de 1867, despues de preguntar infructuosamente si "no seria mejor
abandonar por mutuo consentimiento de las dos parties el proyecto de
construcci6n del camino", declare al Gobierno ingles, por si y ante


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si, "exonerado de la obligaci6n contraida por el articulo VII del tra-
tado de 1859 (clausula compensatoria)".
Como consecuencia del impasse producido por la declaraci6n
anterior, y despu6s de luchar initilmente por mas de diez afios, para
demostrar lo injusto del punto de vista ingles, el Gobierno de Guate-
mala propuso al de Inglaterra, el 30 de junio de 1880, "someter esta
diferencia al fallo imparcial del jefe de alguin Estado amigo". Lord
Granville respondi6 que el Gobierno britanico "no puede admitir que
exista fundamento alguno para someter la cuesti6n al arbitraje".
Frente a esta actitud del Gobierno de Londres, Guatemala cre-
y6 indispensable proteger debidamente sus derechos para el future.
En esa virtud, el Ministro de Guatemala en Inglaterra, en nota de 5
de abril de 1884, manifest a la Cancilleria Brit'nica lo siguiente:
"O el tratado de 1859 esti vigente o ha caducado. Si
esta vigente, nada impide que ambos Gobiernos procedan a
su ejecuci6n, y en este caso Vuestra Excelencia reconocera
la utilidad de interpreter la clausula VII en su sentido mas
practice. Si el tratado ha caducado, las cosas volveran a
su estado anterior, y por consiguiente, las dos parties con-
tratantes quedaran desligadas de los compromises que en-
tonces contrajeron. Pero, lo que el Gobierno de Guatemala
no puede aceptar, ni acepta, es que el consentimiento fa-
vorable a la Gran Bretafia, otorgado por e1 en el articulo
I del tratado de 1859 quede en pie, cuando los articulos
compensatorios no reciben ejecuci6n. En estas circunstan-
cias, mi Gobierno cree que, en las incesantes gestiones que
ha hecho durante un largo ni~mero de afios, ha agotado to-
dos los medios posibles de llegar a un acuerdo, y que no le
queda otro recurso que el de protestar contra el desconoci-
miento de sus derechos. En consecuencia, el senior Minis-
tro de Relaciones Exteriores de Guatemala me ha encarga-
do, por orden del senior General Presidente, presentar al Go-
bierno de Su Majestad Britanica, con la mas respetuosa de-
ferencia, pero al mismo tiempo con la mayor claridad, la
solemne protest que hace contra la creciente ocupaci6n de
hecho por parte de la Gran Bretafia, de una parte integran-
te del territorio guatemalteco, declarando que mientras no
exista un acuerdo perfect sobre este punto entire los dos
paises, dicha ocupaci6n no puede perjudicar los derechos de
Guatemala en ningiun tiempo". (Libro Blanco, Pigs. 336/
338.)
Despues de la protest y reserve relatadas, que protegen plena-
mente los derechos guatemaltecos, el Gobierno de la Reptiblica habria de
esperar pacientemente una oportunidad propicia para insistir en sus
reclamaciones. La oportunidad se present en 1933, cuando el Go-
bierno ingles insinu6 la conveniencia de una demarcaci6n material de
la linea fronteriza. Entonces, Guatemala planted, como cosa previa,
si el Gobierno britanico, "en cumplimiento de la convenci6n de 30 de
abril de 1859, estaria d'spuesto a Ilevar a su debido efecto las esti-


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pulaciones bilaterales contenidas en el articulo VII de dicha conven-
ci6n". "Contrariedad y sorpresa" caus6 al Gobierno de la Gran Bre-
tafia que Guatemala suscitara "ahora" la cuesti6n del articulo VII,
cuando Guatemala, desde 1908, habia construido un ferrocarril para
conectar los puntos que la carretera, a que se refiere la compensaci6n
de 1859, debi6 haber unido. La construcci6n de ese ferrocarril, rea-
lizada con ingentes sacrificios del pueblo guatemalteco --dijo la res-
puesta de mi Gobierno- "no cancela las obligaciones britinicas, sino,
por el contrario, hace evidence el derecho de la Repiblica de exigir
su satisfacci6n".
La inica propuesta inglesa para solucionar el conflict, fue pre-
sentada el 13 de noviembre de 1934; pero desvirtuaba en tal forma
el espiritu compensatorio del articulo VII, que hacia impossible su
aceptaci6n. Proponia que el Gobierno ingles construyera una carre-
tera de la ciudad de Belice a la frontera del Peten guatemalteco, y que
el Gobierno de Guatemala construyera otra en el interior del pais,
que conectara con esta. Y condicionaba esencialmente la propuesta
a que Guatemala "levante las leyes existentes que prohiben la expor-
taci6n de products a trav6s de Belice y se abstengan en lo future de
imponer barreras administrativas que causen molestias".
De acuerdo con la tantas veces mencionada clausula VII del tra-
tado de 1859, Inglaterra, para compensar la cesi6n del territorio de
Belice, debia construir una carretera en el interior de Guatemala, que
uniera la capital con los puertos del Atl-ntico, sin pasar, en ningin
punto, por el territorio de Belice. Ahora, en 1934, proponia la cons-
trucci6n de una carretera en el interior de Belice, que no s6lo favoreceria
inicamente a Belice, absorbiendo en su totalidad el comercio del mLs
grande de los departamentos guatemaltecos, sino que perjudicaria gran-
demente a la Repdblica, desconectindola de esa rica comarca. Por
afiadidura, Guatemala habria debido construir el camino que convir-
tiese aquel departamento en una dependencia econ6mica de Belice.
En la propia hoja de propaganda de la Embajada Britinica en
Bogota, se reconocen los esfuerzos guatemaltecos para proponer me-
dios de solucionar la controversial, aun a base de una transacci6n per-
judicial para la Republica, los cuales, afortunadamente, no merecieron
la aceptaci6n del Gobierno ingl6s; asi como las proposiciones para so-
meter la dispute al arbitraje del insigne Presidente Roosevelt, como
juez de conciencia, de acuerdo con la formula ex oequo et bono. Pro-
posiciones que fueron rechazadas tambien por Inglaterra, reiterando
el Gobierno britanico, en marzo de 1938, la actitud de Lord Stan-
ley, segin la cual, Inglaterra estaba exonerada de todo compromise
y consideraba inutil proseguir las negociaciones. Esta actitud dio
lugar a que Guatemala renovara su protest y sus reserves de 1884
y, amparada por el derecho international, declarara caducado y sin
valor alguno el tratado de cesi6n territorial de 30 de abril de 1859, por
el incumplimiento de la clausula compensatoria por parte del Gobier-
no ingles. Tal declaraci6n vuelve las cosas al estado en que se halla-
ban antes de la firma de este tratado, y, en consecuencia, Inglaterra
se encuentra de nuevo en Belice, sin titulo alguno, y con una posesi6n
de facto, enirgicamente objetada por Guatemala.
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En enero de 1940, el Gobierno ingl6s pareci6 dispuesto a con-
venir en el arbitraje del Presidente Roosevelt, pero fue impossible llegar
a un arreglo, porque la proposici6n britinica limitaba el juicio a la
interpretaci6n legalista de la letra muerta del articulo VII y, tacita-
mente, pretendia que en el convenio de arbitraje, se revalidara el tra-
tado caducado. Guatemala insisti6 en un juicio amplisimo, en el cual
el tribunal pudiera tomar en cuenta los antecedentes hist6ricos del
asunto, desde sus remotos origenes, y apreciar todos los aspects del
problema, sin restricci6n alguna.

Durante la pasada guerra, la Repixblica de Guatemala, en un
gesto caballeresco e hidalgo, suspendi6 espontaneamente el curso de
sus reclamaciones, en consideraci6n a los esfuerzos y sacrificios del
pueblo ingles, en la lucha contra las fuerzas totalitarias, "en de-
fensa de la democracia ,y de los derechos de los pueblos d6biles". Des-
graciadamente, el Gobierno de la Gran Bretaiia no supo corresponder
a esta hidalguia, y hoy como ayer, se aferra a los arguments de la
fuerza para contestar los arguments del derecho. Es monstruoso que
las mismas poderosas unidades navales que contribuyeron a derrotar
al nazismo, hayan sido empleadas para intimidar a un pueblo que,
en los terrenos del derecho y la justicia, reclama lo que le pertenece.
Finalmente, el impasse que actualmente existe en la controver-
sia por la reivindicaci6n de Belice, se debe a que, no obstante haber
aceptado ambas parties, en principio, la jurisdicci6n de la Corte In-
ternacional de Justicia, la Gran Bretania se obstina en una considera-
ci6n meramente legalista, de la letra del tratado de 1859, caducado
ya. Entre tanto, Guatemala insisted en que, para hacer plena justicia,
es precise facultar a los jueces para que, de acuerdo con el inciso 2
del articulo 38 del Estatuto de la Corte cubran, en su estimativa, to-
dos los aspects hist6ricos, geogrAficos, politicos, juridicos y econ6mi-
cos de la controversial, sin limitaci6n alguna, y pronuncien un fallo de
justicia, de acuerdo con su propia conciencia.

Senior Presidente, sefiores Delegados: lamento profundamente ha-
ber distraido la atenci6n de la IX Conferencia con este caso particular.
Pero me he visto obligado a hacerlo, debido a que la Embajada Bri-
tinica en Bogota ha pretendido sorprender a las Delegaciones con in-
fundios que falsean la verdad hist6rica. Cuanto la Delegaci6n de Gua-
temala ha expuesto aqui, esta plenamente respaldado por publicaciones
y documents tomados, casi en su totalidad, de fuentes oficiales bri-
tanicas o estadounidenses. Lo hago ,tambien, con base en el mas ge-
nuino espiritu del Panamericanismo y con respaldo en la mas auten-
tica solidaridad que las Republicas hermanas han expresado cordial y
generosamente, en forma que compromete la gratitud del Gobierno y
del pueblo de Guatemala. Nuestra Delegaci6n consider que este pro-
blema no es un problema exclusivamente guatemalteco, sino un problema
de interest continental, por cuanto su existencia se original en la vio-
laci6n de los mfs elementales principios de justicia y en el ejercicio
de la fuerza, como arma de political international.
Bogota, abril de 1948.


-19










CONTROVERSIAL ANGLOGUATEMALTECA SOBRE BELICE

"Tengo la honra de presentar... un problema que pierde sus
caracteres locales o nacionales para convertirse en problema continen-
tal. Es la controversial entire Gran Bretafia y Guatemala, sobre el
territorio de Belice, cuyos origenes se remontan a noventa afios atras,
sin que a la fecha haya podido llegarse a una soluci6n justa.
Con la imparcialidad de un espectador cualquiera, con la ho-
nestidad de un simple americano, present a la luz pfblica, a la con-
ciencia de Am6rica, un drama de America".
Asi decia el licenciado Luis Aycinena Salazar en la Tesis que
present en la Facultad Nacional de Derecho de la Universidad del
Brasil, y en la cual planteaba la verdadera situacion de Belice, con
relaci6n a Guatemala.
Despu6s de hacer un studio doctrinario del procedimiento "ex
cequo et bono" contenido en la primer parte de la Tesis, el licenciado
Aycinena entra a la controversial angloguatemalteca sobre el territo-
rio de Belice, que enfoca de la siguiente forma:

RESERA HISTORIC

La Repiblica de Guatemala, con 150,000 kil6metros cuadrados
y tres millones de habitantes, es .una de las cinco parties en que se
fraccion6 la Federaci6n Centroamericana despues de su independencia
de Espafia. Anteriormente sus costas se bafiaban amplias en el Atlan-
tico y en el Pacifico; hoy no tiene sobre el primero sino una estrecha
salida. El resto de su costa atlantica en la actualidad constitute el
establecimiento britanico de Belice u Honduras Britanica, situado a
cuatro mil setecientas millas maritimas del puerto mas cercano de
Inglaterra y a ciento veinte escasas del puerto guatemalteco mas pr6-
ximo. Con un area de cerca de 22,000 kil6metros cuadrados, el te-
rritorio ocupa una extension que viene a ser la quinta parte de la
superficie territorial de la Republica; su poblaci6n, de 47,900 habi-
tantes, en relaci6n con su territorio produce una densidad de 2.20
habitantes por kil6metro cuadrado, al paso que Guatemala tiene mas
de 20 habitantes por kilometro cuadrado.

Origen del establecimiento de Belice

La bandera espafiola onde6 en suelo americano desde 1492.
Hombres de Espafia y de Portugal fueron los forjadores de la epo-
peya del descubrimiento de un mundo nuevo. Pero el fausto de la
6poca de los descubrimientos y conquistas pronto se apag6. Sobre
las cenizas, humeantes aun, de una civilizaci6n indigena (maya, qui-


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ch6, azteca, inca) que la violenAa occidental destruy6 en nombre de
otra civilizaci6n, nacieron las colonies, florecientes pero debiles, ob-
jeto de todas las rapiias internacionales. Crist6bal Col6n en la Ame-
rica toda, como Pedro Alvarez Cabral en Brasil quedaron esculpidos
en piedra, desafiando a los siglos con los colors de sus banderas.
Pero las colonies quedaban aisladas, fragiles e indefensas. Perdidas
casi en la ruta de los vientos, de la aventura y de la ambici6n. Fue
el destino del Reyno de Goatemala.
En los siglos XVI y XVII comenzaron las incursiones filibuste-
ras inglesas a las costas americanas. Primero buscaban simples gua-
ridas; luego supieron que era aquel un suelo propicio a su rapifia. La
historic registra el nombre de un bucanero escoces, Peter Wallace,
quien parece que, a mediados del siglo XVII resolvi6 buscar un asilo
permanent y apropiado para sus correrias. Y escogi6 el Golfo de
Honduras, junto a un rio que fue llamado Wallais en su triste honor;
precisamente en el territorio que mas tarde Ilegaria a convertirse en
el establecimiento britinico de Belice.
Es de justicia hacer notar que Inglaterra no sancionaba esos
centros de pirates ya que sus vandalismos eran cometidos precisamen-
te a sus espaldas y siempre a nombre particular. Poniendose termino
a una de las numerosas guerras entire Espafia e Inglaterra sobre tie-
rras allende el Atlantico, se firm el Tratado Godolphin (18 de julio
de 1670), por el que Inglaterra legalizaba sus posesiones en America,
pero sin hacer menci6n alguna a Belice. Ello era 16gico pues no te-
nia conocimiento sobre ese asilo filibuster ni much menos derecho
alguno sobre 1l.
Pero los pirates continuaban en sus incursiones en tierra firme,
ahora ya con el objeto de robar maderas, especialmente "palo de tin-
te" y "palo de campeche", cuya importancia commercial era sobresa-
liente. Espaiia consider siempre esos actos como verdaderos ultra-
jes y se preparaba para expulsar definitivamente de su suelo colonial
a los usurpadores.
Ya entonces, Inglaterra, consciente de la importancia de tal
comercio, pretendia autorizaciones espaniolas para cortar las maderas
y exportarlas. Asi lo quiso hacer en el Tratado de Utrecht de 1713,
insinuando se incluyera en sus clausulas permiso de cortes; Espafia
rechaz6 en6rgicamente sus pretensiones, lo mismo que en la Paz de
Aquisgran, Tratados de 1748 y adicional de 1750.
El pacto de familiar provoca otra guerra entire Inglaterra y
Espania, lo que hace cambiar radicalmente la situaci6n. El Tratado
de Paris de 1763, que le pone termino, legaliza los cortes ingleses de
"palo de tinte" en el rio Wallis (articulo 17), pero con rigurosa obli-
gaci6n de destruir todas las fortificaciones que hubieran hecho en el
territorio. Lejos de constituir una cesi6n de soberania, ese Tratado
fue una consolidaci6n expresa de la soberania de Espafia, ya que no
era sino el instrument por el cual se concedia a Inglaterra mna sim-
ple autorizacion para cortar maderas en un area determinada entire
los rios Nuevo y Wallis.


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En su magnifico studio sobre la controversial angloguatemal-
teca sobre Belice, el doctor Roberto Piragibe da Fonseca, respect al
Tratado que comentamos, dice: "Hasta el aflo de 1763 Gran Bretafia
no posey6 ningin establecimiento formal en el extreme septentrional
de la America Central, region entonces integrante del imperio espaiiol.
En la misma fecha obtuvo Gran Bretaiia de Espafia concesion para
que sibditos de su majestad britanica, a titulo de colonos, se esta-
blecieran en la bahia de Honduras"

Tratados de 1783 y 1786

La rivalidad angloespafiola continuaba furiosa. El pacto de
familiar hace estallar una nueva --que es ya antigua- guerra (1779)
concluida por el Tratado de Versalles, firmado por Carlos II de Es-
paia y Jorge II de Inglaterra, en septiembre de 1783. Por este Tra-
tado la soberania de Espafia sobre Belice se afianza aun mis, ya que
su articulo 60. renueva la concesion de cortes de madera hecha en
el pacto anterior, estableciendo limits territoriales indblebles a las
actividades de los sibditos ingleses, "bien entendido que estas esti-
pulaciones no se consideraran como derogatorias en cosa alguna de
los derechos de su soberania" (de Espafia).
Por el Convenio de Londres de 14 de julio de 1786, los limi-
tes de la concesi6n se amplian hasta el rio Sibin. Esta convenci6n
se Ilev6 a cabo, con el objeto de explicar, ampliar y hacer efectivo lo
estipulado en el articulo 6o. del Tratado de 1783.
Es precise detenerse en estos pactos de 1783 y 1786 pues cons-
tituyen el unico titulo ingles que justifica su presencia en Belice du-
rante la 6poca colonial.
La figure juridica de la ocupacion como medio de adquirir en
derecho international, debe descartarse en este caso en forma absolu-
ta: aun buscindola no aparece por ningfn lado. En efecto, falta el
element fundamental: la posesion real y efectiva de un territorio
que no tenga duefo; el dominio espafiol sobre Belice, como hemos vis-
to, es incontrovertible. Pero creo innecesario extenderme sobre el
tema, pues el Tratado de 1783 y la Convenci6n de 1786 son mas elo-
cuentes que cualquiera argumentacion; por medio de ellos Espafia otor-
g6 a Inglaterra concesi6n usufructuaria sobre un territorio de su pro-
piedad exclusive (que de otro modo no podia concederlo en uso)
abarcando una zona de seis mil kil6metros cuadrados aproximada-
mente, demarcada dentro de limitss indelebles", expresamente sefia-
lados entire los rios Hondo y Sibun. El objeto de la concesi6n asi-
mismo era determinado y relative: conceder facultad a los sfibditos
ingleses para dedicarse exclusivamente al corte de maderas, con pro-
hibicion terminante de ejercer cualquier otra actividad agricola, in-
dustrial o commercial, y prohibici6n express tambien de rebasar los
limits sefialados, construir fortificaciones, instalar gobierno o man-
tener tropas; funcionarios espafioles, ademas, se reservaban el dere-
cho de practicar visits peri6dicas al territorio con el fin de atestiguar
si se cumplian las estipulaciones. Y la concesion (valga la repeti-


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ci6n) "jamis habria de considerarse como derogatoria en cosa algu-
na de los derechos de la soberania espaftola".
El Gobierno de Guatemala ha sostenido que esta concesi6n
precaria fue el unico titulo que tuvo Inglaterra durante la epoca
colonial que explicara su permanencia en el territorio de Belice.

Tratados de 1802 y 1814

Tratindose de poner en prictica el Convenio de 1786, surgie-
ron ya los primeros motives de queja contra el abuso ingl6s, que, en
forma ostentible, violaba las clausulas del compromise. A las guerras
tradicionales se sucede una mas, esta vez entire Inglaterra de un lado y
Espafia y Francia del otro. Es en 1796. Durante su transcurso ocu-
rri6 un hecho de armas, cuyas proporciones no s6lo se ha querido
exagerar sino alterar profundamente sus consecuencias. El Goberna-
dor espafiol de Yucatan, O'Neil, dispuso desalojar por la fuerza a los
ingleses de Belice y organizando una flota se acerc6 al establecimien-
to, pero tan pronto como fueron cruzados los primeros disparos de
cafi6n, abandon el campo de batalla sin haberla iniciado siquiera.
jPrudencia? ZMiedo? ZPrevisi6n? ZOrdenes?... Se ignore, pero lo
cierto es que la opinion inglesa ha pretendido considerar este hecho
como conquista que le atribuye derechos sobre el territorio. La ocu-
rrencia es tan peregrina que no merece mayores comentarios. Ade-
mis, aqui como en el caso de la supuesta ocupaci6n, se suceden Tra-
tados que vienen a puntualizar elocuente y nitidamente las realida-
des. En efecto, por el articulo IV deVl Tratado de Amiens (25 de mar-
zo de 1802) que puso fin a esa guerra, Inglaterra restituye todas sus
colonies y posesiones en Am6rica, except la Isla Trinidad que pasa
definitivamente a sus dominios. Significa, por consiguiente, que por
este Tratado los usufructuarios ingleses en Belice pierden los titulos
de 1783 y 1786, quedando en consecuencia en categoria de simples
detentadores.
En 1804 entran en guerra Francia e Inglaterra. Espafia, si-
guiendo su trayectoria de siglos, declare la guerra a Inglaterra. La
ambici6n napole6nica sin embargo, pronto la hace retractarse de su
actitud, firmando con Inglaterra un Tratado de Alianza y Comercio.
Es el Tratado de Madrid de 24 de agosto de 1814 que restituye las
cosas al es'tado anterior a la ultima guerra, revalidando los Tratados
de 1783 y 1786. Belice vuelve a ser entonces un simple usufructo
concedido por Espaia a Inglaterra para el corte de maderas exclu-
sivamente. El propio gobierno britinico lo consider como un "es-
tablecimiento para ciertos fines --cortes de madera- bajo la pro-
tecci6n; pero no dentro del dominio de la Corona britAnica", segin
expresi6n terminante de las leyes del Parlamento ingles de 1817 y
1819.
Y aqui desaparece Espafia del scenario americano, dejando,
es cierto, su milagrosa huella cultural. Una de las parties contendien-
tes se transform: es Centro Am6rica, la joven federaci6n de Estados.


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Independencia de Centro America


El 15 de septiembre de 1821 es una fecha que hace cambiar
la situaci6n juridica inglesa respect a Belice. Al proclamarse en ese
dia la independencia de la Capitania General de Guatemala, se cons-
tittuy6 la Repfiblica de Centro America, una federaci6n de Estados,
que extendia su jurisdicci6n a todo el territorio que antes formaba
la provincia espaiola. En consecuencia, la federaci6n centroamerica-
na deviene heredera del area total de la concesi6n hecha por Espafia
a Inglaterra, derechos de soberania reservados en 1783 y 1786.
Ahora bien, estos pactos angloespaiioles eran res inter alias
actoe para Centro America. Es doctrine que ha consagrado el De-
recho Internacional, el que los Estados surgeon a la vida indepen-
diente, libres de los compromises contraidos por el soberano anterior;
no se exige a los Estados que cumplan lo que ellos no han pactado.
La misma doctrine international sustenta que los Tratados se extin-
guen por "formaci6n de nuevo Estado por segregaci6n". La inde-
pendencia centroamericana hizo caducar pues, autormticamente, los
pactos angloespafioles de 1783 y 1786 sobre Belice. Esta afirmaci6n
esta respaldada por la incontrastable autoridad del Derecho Interna-
cional, en su practice y doctrinariamente.
El articulo 5o. de la Constituci6n Federal de Centro America,
de 22 de noviembre de 1824, establece: "El territorio de la Repuiblica
(Centro America) es el mismo que antes comprendia el antiguo Rey-
no de Guatemala". Y la Constituci6n del Estado de Guatemala, de
11 de octubre de 1825, especifica el territorio sobre el cual ejerce su
soberania, comprendiendo toda la region norte de lo que fuera el an-
tiguo reino de Guatemala, incluyendo Belice. Claro es que no apa-
rece una demarcaci6n especial para este territorio, pues estando el
Estado dividido en siete departamentos, Belice estaba comprendido
dentro de uno de ellos.
Desgraciadamente la Federaci6n Centroamericana se deshizo y
fueron constituidas las Republicas de Guatemala, El Salvador, Hondu-
ras, Nicaragua y Costa Rica, con la jurisdicci6n territorial que les
correspondia respectivamente como divisions administrativas de la
Capitania General durante la Colonia.
La carta fundamental de division y limits entire las antiguas
colonies espafiolas y portuguesas en America fue el uti possidetis, san-
cionado implicitamente y puesto en prActica en la inmensa extension
del nuevo mundo.
Todos los derechos sobre el territorio de Belice, que por la In-
dependencia habian pasado a la Repfiblica Federal de Centro Ame-
rica, al disolverse esta en 1838, natural y legalmente correspondent
a la Repuiblica de Guatemala, en virtud del uti possidetis. El resto de
las republicas centroamericanas han estado de entero acuerdo sobre
el particular. Y por si esta doctrine no fuera suficiente existen otras
(teoria de la vecindad, doctrine europea "de la contigiiidad", doctrine
norteamericana e inglesa "de la continuidad") que fundamental in-


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contestablemente el derecho guatemalteco sobre el territorio de Be-
lice.
Pero Inglaterra continue en sus avances hacia el interior de
tierra firme. Su respaldo no era sino su fuerza y la debilidad e im-
potencia del nuevo Estado que habia nacido al mundo y que se en-
contraba balbuceando su organizaci6n political y administrative. El
Gobierno de Guatemala hace esfuerzos por colonizar la parte norte
de la Repiblioa, a pesar de todos los obstaculos y de las dificultades
internal y externas por que atravesaba. Pero los colonos ingleses
estorbaban sistematica y maliciosamente sus intentos. Las concesio-
nes para explotaciones forestales concedidas por Guatemala respetan
sin embargo, los limits de los permisos ingleses de 1783 y 1786.
El panorama de Centro America era tragico. Su situaci6n,
caotica. Atravesaba por un period critic, que resolveria su destino.
Se envolvia en una absurd guerra civil, que pronto romperia la
Federaci6n. Al mismo tiempo Inglaterra se introducia en los riqui-
simos territories del norte de Guatemala. Y los linderos de 1783 y
1786, aquellos limitss indelebles" no significaban sino letra muerta
para el advance ingles. Y ya esa region era poco para su ambici6n:
extendia su garra por toda Centro America. Pretende asegurarse la
construcci6n del canal interoceanico por Nicaragua; ocupa las islas
de la Bahia de Honduras; las costas atlAnticas de Nicaragua quedan
bajo su protectorado, mediante la farsa de un convenio con el Rery
indigena de la Mosquitia. Los Estados Unidos de Norteamerica no
podian permanecer indiferentes, no veian con buenos ojos la pene-
tracion inglesa progresiva en tierras de Centro America, sobre todo
en relaci6n al proyectado canal que pondria en comunicaci6n Atlin-
tico y Pacifico. Los Estados Unidos intervienen:

Tratados de Clayton-Bulwer (1850) y Dallas-Clarendon (1856)

Desde 1823 vigorizaba la Doctrina de Monroe como una defense
de America contra la ambici6n del viejo mundo. El 19 de Abril de
1950, el Secretario de Estado de los Estados Unidos de Norteam6rica,
Mr. John M. Clayton y el Ministro de S. M. Britanica en Washington,
Mr. Henry Lytton Bulwer, firmaron un Tratado por el que sus res-
pectivos gobiernos se comprometian a asegurar la neutralidad y li-
bertad de un canal entire ambos oceanos, por la via del rio San Juan
de Nicaragua y utilizando los lagos de ese mismo pais.
La opinion puiblica y el Departamento de Estado de Washing-
ton interpretaron el Tratado como una garantia de independencia de
los paises de Centro America, ya que estipulaba expresamente: "Los
Estados Unidos y la Gran Bretafia se comprometen a no tomar, usar,
ocupar, ni ejercer dominio sobre parte alguna de la America Central,
de aqui en adelante y para siempre, asi como a no tener control ex-
clusivo sobre el canal proyectado, ni a mantenerlo". En virtud de
este Tratado, Inglaterra se obligaba asimismo a desocupar la Costa de
la Mosquitia y las islas de la Bahia. Pero Mr. Clayton admiti6 la re-
serva de Inglaterra que exceptuaba a Belice de la desocupaci6n, con

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lo que, aunque el problema para Guatemala mejoraba ostensiblemente,
pues la prohibici6n de ocupaci6n de territorio centroamericano era
express, el conflict continuaba pendiente.
Precisamente el caso del establecimiento britanico en Belice,
en relaci6n con el Tratado, provoc6 una tal diferencia de interpreta-
ciones del mismo, que llegaron a ponerse tirantes las relaciones an-
glonorteamericanas. Fue entonces cuando se firm entire los Estados
Unidos e Inglaterra el Tratado de 17 de octubre de 1856, suscrito
por Earl de Clarendon, principal secretario de Estado para los asun-
tos extranjeros de Su Majestad Britinica y Mr. George Miffin Dallas,
enviado extraordinario ,y ministry plenipotenciario de los Estados Uni-
dos. El articulo segundo (adicional) del Tratado, llamado Tratado
Dallas-Clarendon, esta redactado en la siguiente forma:

Que el establecimiento de Su Majestad BritAnica,
llamado Belice u Honduras Britinica, en las costas de la
Bahia de Honduras, limitado al norte por la provincia me-
xicana de Yucatan y al sur por el rio Sarstin, no estuvo
ni esta comprendido en el tratado celebrado entire ambas
Partes contratantes el 19 de abril de 1850; y que los li-
mites del mencionado Belice al occidente como existian el
19 de abril de 1850, de ser possible, seran establecidos y
fijados por tratado entire Su Majestad Britanica y la re-
piblica de Guatemala, dentro de dos afios del cambio de
ratificaciones de este instrument, y que tales fronteras y
limits no seran ensanchados en ningin tiempo".

El atrevimiento de este inciso raya en el absurdo. ZC6mo es
concebible que en pleno siglo XIX dos naciones civilizadas -las que
mas- pacten acerca de la soberania de territories pertenecientes a
una tercera? Y esta tercera, la victim propiciatoria, ni siquiera es
notificada... Le cedo el comentario al distinguido jurista brasilefio
Piragibe da Fonseca: "el articulo II (adicional) del Tratado de 1856
contiene imposici6n que hiere el buen sentido, menosprecio que aten-
ta contra la comitas gentium y advertencia que no nos atrevemos a
clasificar; los limits se fijaran "como existian el 19 ^de abril de 1850"
(imposicion); los limits se fijaran por tratados entire Su Majestad
Britinica y Guatemala "de ser possible" (menosprecio); los mencio-
nados limits "no deberan ensancharse en ningin tiempo" (adverten-
cia)... Esta iltima "la encontr6 ciertamente el Foreign Office, des-
pu6s de haber meditado mejor, bien imprudente, una vez que, para el
caso, era como si Inglaterra se hubiera advertido a si misma". (Ques-
tao de Belice, p. 144.) Realmente se trata de un caso ins6lito, de una
monstruosidad. 0 quizAs el destino, otrora, de los paises pequefios.

Convenci6n angloguatemalteca de limits de 1859

El advance ingles sobre tierras guatemaltecas continuaba lento
pero incontenible; poco a poco el riquisimo territorio del Atlintico y
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del norte iba pasando a sus dominios. Al propio tiempo, Centroame-
rica, como antes lo dijimos, se envolvia en la tragedia oscura y sin
sin sentido de sus guerras civiles, maldici6n que ha asolado Am6rica.
La pirateria desencadenaba su furor y acosaba a las debiles naciones.
Y por si todo esto fuera poco; hasta los mismos Estados Unidos de
Norteamerica constituian una amenaza de expansion imperialista. Pa-
ra Guatemala se tornaba vital un arreglo de limitse" con Gran Bretaiia,
que detuviera la penetraci6n en su suelo. Consciente de la hora de
angustia por la que atravesaba, tenia que enfrentarse a un tragico di-
lema: resignarse a perder parte de su territorio y poder seguir vi-
viendo, o ver arrebatadas sus mayores y mas ricas zonas, v6rtebras
de su economic future. Pero sus gestiones de arreglo se estrellaban
ante la indiferencia consciente de Inglaterra. Asi las propuestas de
Don Juan de Francisco Martin, plenipotenciario de Guatemala ante el
Gobierno de Su Majestad en 1856 y luego su memorandum de pro-
testa ante el Canciller Clarendon (Libro Blanco). Fue precisamente
en esas circunstancias cuando tuvieron lugar los mencionados Trata-
dos Clayton-Bulwer y Dallas-Clarendon.
El plazo de dos afios fijado en el filtimo de los pactos habia
transcurrido sin que los limits con Guatemala fueran determinados.
Fue entonces cuando Inglaterra envi6 a Guatemala a Mr. Charles Wy-
ke, quien llevaba ya redactado un proyecto de limitse" entire el
establecimiento britanico de Honduras y la Republica de Guatemala.
Por supuesto, en 61 no se mencionaba en lo absolute cosa semejante
a compensaci6n que debia pagarse a Guatemala por la "cesion" que
en esa forma haria de suelo genuinamente suyo. Buen cuidado habia
en evitarlo; estando vigente el pacto Clayton-Bulwer, por el que se
habian comprometido solemnemente los Estados Unidos y Gran Bre-
tafia a no ocupar region alguna de Centroamerica, mal podria en un
Tratado entire Guatemala e Inglaterra hacer figurar en su texto pa-
labras como "cesion de territorio" o "compensacion". En realidad,
esto era la esencia del tratado que se queria imponer a Guatemala y
como en realidad sucedi6. Las instrucciones que llevaba el senior
Lennox Wyke eran claras a ese respect, las que fueron mostradas
confidencialmente al Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala
y Negociador del Convenio, Don Pedro de Aycinena. Pero el Negocia-
dor, en nombre del Gobierno de Guatemala exigia el reconocimiento
por parte de Gran Bretafia de los derechos que, ante la necesidad im-
periosa, estaba dispuesto a ceder; el Negociador sostuvo con firmeza
que sin dicho reconocimiento la Convenci6n no seria firmada. Des-
pues de arduas discusiones, vacilaciones y regateos, se convino en
agregar al texto del Tratado el articulo VII, que contenia, aunque
disimulada, una clausula compensatoria por el sacrificio de suelo gua-
temalteco.
Asi fue como el 30 de abril de 1859 fue firmada la Convenci6n
ilamada de limitse" entire Guatemala y Gran Bretafia, por medio de
los plenipotenciarios Aycinena y Lennox Wyke, en nombre del Pre-
sidente de la Repiiblica de Guatemala y de Su Majestad la Reina del
Reino Unido de la Gran Bretafia e Irlanda, respectivamente. Seguin

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el texto de la Convenci6n, ambas parties reconocieron y. fijaron los
limits del territorio de Belice. El territorio objeto del Tratado es-
taba comprendido entire los rios Hondo y Sarstun, con una extension
de mas de 22,000 kil6metros cuadrados, reconociendo Guatemala la
soberania inglesa sobre toda su extension. Por obra y gracia de este
Tratado la concesi6n caducada de usufructo sobre una zona de 6,000
kil6metros cuadrados se convirti6 en pleno derecho de soberania de
Inglaterra sobre una extension de 22,000 kil6metros cuadrados, a
costa de la integridad territorial de la Republica de Guatemala.
El sacrificio estaba consumado. Sin embargo Guatemala con-
siguio la inclusion de la clausula contenida en el articulo VII, que es
justamente la que, con el transcurso de los afios, ha salvaguardado el
derecho y la soberania guatemalteca sobre Belice. Quizis en medio
de la debilidad del Gobierno que permitio una cesion de esa natura-
leza aparezca en su favor la habilidad diplomitica que, a traves del
tiempo, vendri a salvar la integridad del territorio de la Reputblica
de Guatemala. Su texto es el siguiente:

"VII. Con el objeto de llevar a efecto prActicamente
las miras manifestadas en el preambulo de la present con-
venci6n para mejorar y perpetuar las amistosas relaciones
que al present existen felizmente entire las dos altas par-
tes contratantes, convienen en poner conjuntamente todo su
empefio, tomando medidas adecuadas, para establecer la co-
municaci6n mas ficil (sea por medio de una carretera, o
empleando los rios o ambas cosas a la vez, segfin la opinion
de los ingenieros que deben examiner el terreno) entire el
lugar mas convenient de la costa del AtlAntico cerca del
establecimiento de Belice y la capital de Guatemala, con lo
cual no podran menos que aumentarse considerablemente
el comercio de Inglaterra por una parte, y la prosperidad
material de la repfiblica por la otra: al mismo tiempo que
quedando ahora claramente definidos los limits de los dos
paises, todo ulterior advance de cualquiera de las dos parties
en los territories de la otra, sera eficazmente impedido y
evitado en lo future".

La vaguedad de los terminos del articulo trascrito, disimulando
lo mas possible la cesi6n de territorio, se volvia imperiosa para Gran
Bretafia, que como hemos visto, habia asumido solemne compro-
miso de no ocupar region alguna de Centroamerica. Con todo
significaba para ella obligaci6n precise. El articulo VII era parte
integrante de la Convenci6n y conseguia para Guatemala una via de
comunicaci6n con el Atlantico, cuya existencia era una necesidad de
su comercio y sobre la que se hacia descansar su progress future.
Que el articulo VII del Convenio de 1859 es una clausula com-
pensatoria por la cesi6n de territorio hecha por Guatemala en favor
de Gran Bretafia no cabe duda alguna. Todos los autores y los in-
ternacionalistas que han estudiado el tema asi lo prueban con brillan-
te documentaci6n y s6lidos arguments. A ellos me remito. Debo


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decir, sin embargo, con el Libro Blanco de Guatemala que, adn su-
poniendo (sin admitirlo) que los pactos angloespafioles de 1783 y
1786 hubieran dado a Inglaterra soberania sobre la region compren-
dida entire los rios Hondo y Sibin -objeto de las concesiones usu-
fructuarias- la Convencion de limits s6lo a esa region podria haber
alcanzado. No sucedi6 asi, sin embargo: por la Convenci6n de 1859
Guatemala renunciaba a enorme extension territorial comprendida en-
tre el rio Sibun, hasta el rio Sarstun, ry fue este hecho precisamente
lo que oblige a Inglaterra a insertar el articulo VII que venia a ser,
con toda propiedad y toda logica, la clausula compensatoria. Las car-
tas geogrAficas -inglesas en su mayoria- evidencian que el rio Sibuin
era el limited de las concesiones de cortes de madera otorgadas por el
soberano espafiol a Inglaterra. De no admitir el articulo VII como
compensatcrio, seria inexplicable el hecho de figurar en una conven-
ci6n puramente limitrofe una disposicion por la que una de las par-
tes -Gran Bretafia- se comprometia a realizar una obra pdblica
-construcci6n de via- en pais extranjero (Guatemala).
Las conversaciones previas a la firma del Tratado, las notas
posteriores cruzadas entire las respectivas cancillerias, los mismos
debates en la Camara inglesa, etc., atestiguan de modo indudable el
caracter compensatorio que quiso darsele al articulo VII. (El Libro
Blanco de la Secretaria de Relaciones Exteriores de Guatemala con-
signa todos los documents al respecto) No citare aqui sino una
sola prueba, aunque muy elocuente: el propio Negociador ingles del
Tratado, Mr. Lennox Wyke, en informed dirigido a su gobierno el mis-
mo dia de la firm del Tratado, 30 de abril de 1859, dice textual-
mente:
"Fue evidence que mis negociaciones fracasarian, a me-
nos de dar con plan por el cual hallara el Gobierno de Gua-
temala algin halago para convenir en mis terminos... Con-
cebi la idea de que la compensaci6n que reclamaba, de algiin
modo podria darse si la ayudAbamos a la construcci6n de
carretera practicable al puerto de Izabal, en la costa atlin-
tica, mediante la cual se reanudarian las antiguas relaciones
comerciales con Belice, y ambas parties contratantes se be-
neficiarian mutuamente, sin que ninguna de ellas pareciera
recibir favor de la otra".
Como hemos visto, la sombra del Tratado Clayton-Bulwer se
erguia amenazadora sobre las expansiones inglesas en America. Er.
precise, pues, encontrar el disfraz que burlaria las prescripciones del
tratado anglonorteamericano de defense de Am6rica. El articulo VII
de la Convenci6n de 1859, a costa de la buena fe, situaci6n precaria
y debilidad guatemaltecas, fue la formula de salvacion para el domi-
nio britanico en America Central.
Espiritu del Tratado de 1859
Guatemala depositaba integra su confianza en la fe inglesa, en
el respeto a la palabra empefiada y en la traditional caballerosidad
britinica.


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Es principio juridico aceptado universalmente que en la inter-
pretaci6n de contratos y de tratados priva la intenci6n de las parties
sobre el texto literal, el espiritu sobre la letra. La Jurisprudencia
international, por otra parte, asi lo confirm con infinidad de ejem-
plos. En la primer parte de este studio tuvimos bportunidad de
estudiar algunos casos ilustrativos sobre esta material. Pero para
penetrar al fondo del Tratado de 1859 y encontrar su espiritu es pre-
ciso acercarse a los bastidores del teatro en que fue concluido, lo cual
no lo podria realizar un procedimiento simplemente juridico sobre la
material.
En su memorandum, el ministry Aycinena, Negociador del Con-
venio, consigna:
"Al entregarle el tratado -al negociador ingles- fir-
mado y ratificado por el Presidente, se le pidio alguna cons-
tancia de la inteligencia que los negociadores ddbamos al
articulo, y no crey6 necesaria esta precaucion, protestando,
bajo su palabra de honor mas sagrada, que si el tratado no
era aceptado por el Ministerio ingl6s, tal cual lo entendia-
mos los dos, despues de hacer 61 las explicaciones oportunas,
lo devolveria y quedaria sin efecto".
La claridad de estas palabras es luminosa, ya que encierran
integro el espiritu del Tratado de 1859, velado por las apariencias. El
ministry Aycinena, siendo 61 un caballero r acostumbrado a cumplir su
palabra de honor, crev6 en la britinica caballerosidad y confi6 en ella.
Despues de la firma y ratificacion del Tratado, el Foreign Office diri-
gi6 al Gobierno de Guatemala calurosas expresiones de agradecimien-
to. iPor qu6? Cuando dos naciones firman una simple convenci6n
de limits, tiene alguna de ellas algo qu6 agradecer a la otra? Di-
ferente es la situaci6n, cuando en ese tratado "limitrofe" se ha cedido
una parte del territorio de una de las naciones.

Ejecuci6n del Tratado de 1859
Muy pronto comenzaron las evasivas y los obstaculos puestos
por Gran Bretafia al cumplimiento integral del Tratado, en lo que a
la clausula compromisora se referia. El ingeniero ingles Enrique Wray
elabor6 un proyecto de presupuesto sobre el camino contenido en la
obligaci6n del articulo VII, el cual ascendia a la suma de 15,000 Ii-
bras esterlinas lo que pareci6 excesivo al Foreign Office. Al mismo
tiempo se inici6 la demarcaci6n de limits de acuerdo con el Tra-
tado, la que fue interrumpida por los funcionarios ingleses destinados
al efecto, en mayo de 1861. Se inicia entonces un penoso regateo en-
tre las cancillerias sobre el monto del camino en future construcci6n,
discusiones que culminan con la declaratoria de Inglaterra de verse
imposibilitada de cumplir con lo estipulado en el articulo VII. Siendo
objeto de acres censuras, el ministry Aycinena respondia: ",Hasta
d6nde puede y debe un hombre ser cubierto de ignominia por el he-
cho de confiar en la palabra de honor mis sagrada de un plenipo-
tenciario ingles y por deferir al honor de una naci6n grande y civi-
lizada el cumplimiento de un compromise?
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Se reanudan entonces las pliticas, ahora ya con el objeto de
sustituir el articulo VII por otra convenci6n que fuera accessible al
cumplimiento por parte de Gran Bretafia. Al ministry Aycinena se
le pregunta en "Carta privada confidencial" si "Encontraria tentadora
la suma de 25,000 libras esterlinas sin ningin compromise para el
Gobierno en cuanto a su uso" (Libro Blanco, p. 218). Jose Luis
Mendoza en su obra "Inglaterra y sus pactos sobre Belice" asegura que
"el canciller rechaz6 indignado la humillante tentaci6n que mostraba
claras intenciones de soborno" (p. 164).
Convenci6n de 1863 y declaraci6n britinica de caducidad del articulo VII
Despues de largas y complicadas gestiones del plenipotenciario
de Guatemala en Londres, senior Francisco Martin y de notas de las
cancillerias respectivas, se firm en Londres la Convenci6n comple-
mentaria de 5 de agosto de 1863. Por obra de esta convenci6n, sus-
crita por el senior Martin y Sir Charles L. Wyke, el articulo VII del
Tratado de 1859 desaparecia siendo sustituido por la suma de 50,000
libras esterlinas a favor de Guatemala, obteniendo Inglaterra en con-
secuencia "pleno y complete descargo y finiquito de todas las obli-
gaciones". Las condiciones de pago estipuladas y los plazos fijados
para ello eran de tal manera drasticos, que probablemente hubiera
dado lugar a rescici6n del nuevo convenio, sin haberse realizado pago
alguno.
El Gobierno de Guatemala ratific6 la Convenci6n de 1863 el
11 de noviembre de 1865, esto es, mas tarde del plazo estipulado pa-
ra ello, pero dentro de la pr6rroga que habia obtenido tAcita aquies-
cencia britanica. Las innumerables dificultades que se presentaban
en la joven Reptblica distrafan por complete su atenci6n. Inglate-
rra no ratific6 la Convenci6n, aduciendo las siguientes excuses: que
Guatemala no habia ratificado a tiempo, que la obra de una carre-
tera no tenia interns para ella y que el Parlamento no votaria la
suma de 50,000 libras esterlinas. Es preferible omitir comentarios
sobre estas inauditas consideraciones. Y por si todo ello fuera poco,
Gran Bretafia declare: que, en consecuencia a la no ratificaci6n a
tiempo de la Convenci6n de 1863 Tor Guatemala, quedaba libre de
compromises, hacia ella, y cancelado y sin valor alguno el articulo
VII del Tratado de 1859. Desde luego el resto de los articulos de
este filtimo Tratado, o sea la cesi6n de Belice, continuaba en pleno
vigor para ella. "He aqui, pues --dice al respect el canciller Ay-
cinena- que la no ratificaci6n de un tratado suplementario es to-
mada como causa para considerarse exonerado el gobierno britanico
del cumplimiento de un articulo de la convention principal. Verda-
deramente es inadmisible: creo que no podra citarse un sola auto-
ridad en derecho international que establezca la doctrine de que por
el hecho de no haberse consumado una negociaci6n que tuviera por
.tbjeto aclarar y detallar la manera de cumplir una estipulaci6n sus-
tancial de un tratado solemnemente ratificado, caduque esta estipu--
laci6n y queden vigentes las demis del mismo convenio. Lo natural
en tales casos es que las cosas vuelvan al status quo anterior; es de-
31-





cir, pendiente de nueva negociaci6n la aclaraci6n del articulo del tra-
tado principal y subsistente la necesidad de procurarla, si se quieren
cumplir, como debe suponerse, lealmente y de buena fe los compro-
misos internacionales de un contrato revestido de todas las formali-
dades que pueden hacerlo respectable" (Libro Blanco, p. 303).
Guatemala protest con toda su en6rgica impotencia, reserve
terminantemente sus derechos y continia exigiendo el cumplimiento
integro del Tratado de 1859. Este cumplimiento integro no era sino
la minima obligaci6n que recay6 en Gran Bretafia, o sea el articulo
VII, ya que el resto del articulado -secci6n de Belice- tuvo cum-
plimiento (desde tiempo inmemorial, conste) ipso facto. La extensa
documentaci6n sobre el process, tanto britanica como guatemalteca,
demuestra que recae exclusivamente sobre Gran Bretafia la culpa de
no haberse cumplido con la clAusula que contenia el compromise de
construir una carretera, de imprescindible utilidad para Guatemala.

Gestiones de arreglo pacifico
Ante el fracaso de sus esfuerzos para llegar a una soluci6n
equitativa y just del conflict, Guatemala inicia gestiones para some-
terlo a arbitraje. Debe decirse que dichas gestiones las viene propo-
niendo desde 1869. En el afio de 1880 Inglaterra "no admit que
exist fundamento alguno para someter la cuesti6n a arbitraje". LQu6
puede hacer Guatemala en ocasiones tales? Reservar terminantemen-
te sus derechos, como lo hizo entonces, como lo sigui6 hacienda, y
como continue hasta la fecha. Adhesi6n absolute a la justicia y a
los medios pacificos, menguado procedimiento por ineficaz. Tragico
destino del debil: protester, como si eso compensara los dafios ma-
teriales y morales de las usurpaciones.
En 1933 Inglaterra require de Guatemala el acuerdo para pro-
ceder al amojonamiento de fronteras. Guatemala exige como condi-
ci6n previa indispensable para aprobar las operaciones y reconocer la
line demarcadora, el cumplimiento integral de la Convenci6n de 1859,
o sea, el cumplimiento por parte inglesa, de su obligaci6n encerrada
en el articulo VII del pacto. A ello responded sorpresivamente Gran
Bretaia: "%Para que hablar del camino ambicionado en 1859 si Gua-
temala, desde 1908, cuenta con ferrocarril al Atlantico?" Esta argu-
cia tiene, por supuesto, un fondo de verdad: la falta de cumplimiento
ingles de sus obligaciones en lo que respect al articulo VII del Tra-
tado de 1859, impuso a Guatemala el gasto de construir por si sola
un ferrocarril que uniera la capital con su costa atlantica. La nece-
sidad no concede plazos ni admite demoras. Cincuenta afios estuvo
Guatemala privada, con inmenso perjuicio de su comercio y de su
economic, de la via de comunicaci6n prometida por Gran Bretafia en
compensaci6n de la soberania cedida sobre el territorio de Belice. Con
este hecho la cuestion cambia de aspect: la inauguraci6n del ferro-
carril en 1908, uniendo la costa atlintica con la capital de Guatemala,
transform la obligaci6n inglesa de "construir la via en la obligaci6n
de danios y perjuicios, indemnizaci6n por su falta de cumplimiento de

-32-







las express estipulaciones que recaian sobre ella, a tenor del Tra-
tado de 1859.
Consecuencia de la firme actitud del Gobierno de Guatemala,
la demarcaci6n territorial sobre Belice se practice unilateralmente por
funcionarios ingleses, lo que descarta cualquier suspicacia de consen-
timiento ticito.
En 1937 Inglaterra acepta, por primer vez, someter a arbi-
traje la controversial. Guatemala, deseando que el arbitro tuviera ab-
soluta amplitud de criteria (y tomando en consideraci6n que en la
historic del asunto existed una series de aspects y de problemasl ajenos
a la material estrictamente juridica, premiere un arbitro personal a una
corte de justicia. Propone entonces para tal finalidad la persona del
President Roosevelt. Inglaterra pretend sustituir el arbitro perso-
nal por la Corte de Justicia de La Haya, la que examinaria la con-
troversia desde un punto de vista exclusivamente juridico, lo cual
significa una base parcial de juzgamiento. Por tal discrepancia de
pretensiones, no se pudo Ilegar a soluci6n alguna y en consecuencia
la controversial continue con su aspect de hecho.
El Gobierno ingles por medio de su representante diplomitico
en Guatemala, -en nota de 3 de marzo de 1938, en respuesta a nuevas
proposiciones guatemaltecas de arbitraje, cerr6 toda discusi6n del asun-
to, dandolo por terminado, y hacienda responsible al Gobierno de
Guatemala por incidents que pudieran surgir del desconocimiento de
la frontera inglesa de Belice. Esta nota tuvo por parte de la canci-
lleria de Guatemala la respuesta que merecia. Pero ya aqui cambia
de nuevo, esta vez radicalmente, el aspect del litigio. Entramos asi
a su iltima fase.

Caducidad del Tratado de 1859

En sesi6n de la Camara de los Comunes, de 16 de mayo de
1862, el representante Fitzgerald, a prop6sito del asunto Belice, sos-
tuvo que si el gobierno ingles dejaba incumplida la clausula compro-
misoria, automiticamente caducaria la convenci6n. (Libro Blanco, pa-
ginas 186/188).
Los Consejeros juridicos de la Corona, James Herschell y Deane
rindieron informed sobre el asunto Belice a 12 de agosto de 1884. Una
de sus parties reza asi: "Podemos agregar que, suponiendo ain en
vigor la obligaci6n contraida por el articulo VII, Guatemala podria,
por supuesto, insistir en que, como hubo quebrantamiento de ella .por
el Gobierno de su Majestad, Guatemala corresponderia rehusando ob-
servar las demas obligaciones de la convenci6n, aun cuando 6stas no
tuviesen conexi6n con el articulo VII" (J. L. Mendoza, p. 211).
Que sean estos dos ejemplos simples antecedentes de la postu-
ra 16gica y de justicia que Guatemala adopt.

El Gobierno de Guatemala declara la caducidad de la Convenci6n de 1859
En favor de esta actitud militan los siguientes motives fun-
damentales:


-33--






a) La doctrine y la practice del Derecho Internacional, que
reconoce -con general adhesi6n- la caducidad, por vio-
laci6n o incumplimiento, de un tratado;
b) Los esfuerzos inutiles realizados por Guatemala durante
mas de 80 afios, para lograr el cumplimiento integral de
la Convencion de 1859;
c) El fracaso de todas sus gestiones de arreglo pacifico y el
rechazo de sus propuestas para llegar a un arbitraje con
amplia y just base;
d) Finalmente, la comunicaci6n del gobierno ingles de fecha
3 de marzo de 1938 -antes referida- que viene a cons-
tituir un verdadero impasse en las negociaciones pacificas.

"Ante la declaraci6n de Gran Bretafia, ante los hechos ya ocu-
rridos, puede (Guatemala) a su vez --dice el ilustre internacionalista
argentino doctor Isidoro Ruiz Moreno- sostener que ha caducado no
solamente el convenio suplementario de 1863, sino tambien el Trata-
do en 1859, por incumplimiento de la otra parte; y en tal caso, for-
mular la protest consiguiente y la reserve de sus derechos a la to-
talidad del territorio de Belice". En igual forma que el distinguido
jurista argentino, se pronuncian el resto de los internacionalistas que
han tratado el asunto.
Desde el afio de 1884 Guatemala habia planteado la cuesti6n
de la caducidad y reservado terminantemente sus derechos a la sobe-
rania del territorio de Belice. Era la obligada consecuencia de en-
frentarse a la realidad de la violaci6n sistematica de la Convenci6n
de 1859, por parte de Gran Bretafia.
La cuesti6n de la caducidad, que con el devenir do los aconte-
cimientos se habia tornado imperiosa para Guatemala, cobra nuevo
impulso en 1938. La Secretaria de Relaciones la expone expresamen-
te por comunicaci6n a la Legaci6n Britinica, con fecha 21 de septiem-
bre de 1939. Debe advertirse que Inglaterra, por medio de nota de
20 de septiembre de 1939, habia reconsiderado la actitud asumida un
afio antes, y "propone abrir de nuevo las negociaciones".
La fltima declaraci6n del Gobierno de Guatemala, a que nos
referimos en el pirrafo anterior, dice Jose Luis Mendoza, "se basa,
primeramente, en falta de la contraparte, Inglaterra, y en no haberse
realizado uno de los principles objetos de la convenci6n: la unica
ventaja estipulada en favor de la Rep6blica -compensar la cesi6n
del territorio- ya que el objeto ingles, la cesi6n misma, se consume
plenamente y en virtud de la buena fe de Guatemala; y luego, en que
la Gran Bretafia ha repudiado ese compromise de compensar la ce-
si6n, estipulado en el articulo VII, de caracter esencial, por ser con-
dici6n primordial y unica de los otros seis articulos del pacto".
En comunicaci6n de 24 de abril de 1940, con amplia docu-
mentaci6n y brillantes arguments extraidos en su mayor part de
fuentes inglesas, el Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala
demuestra al Ministro de Su Majestad Britinica que la Convenci6n






de 1839 es un Tratado de cesion de territorlo. Por la misma nota,
comunica oficialmente la caducidad del mismo. (Continuaci6n del
Libro Blanco. Cuesti6n de Belice. IV).
Consiguientemente a esta actitud se present nuevo cambio en
la situaci6n juridica de la controversial: Guatemala, hasta el ano de
1938, exigia de Gran Bretaia el cumplimiento integral de la Conven-
ci6n de 1859; pero "agotados los medios de conciliacion, y la pacien-
cia y las esperanzas" de conseguir ese cumplimiento, Guatemala de-
clara la caducidad de esa Convencion. La situaci6n vuelve entonces
al statu quo anterior a 1859. Veamos cuil es ese status quo.
Los pactos angloespaioles de 1783 y 1786 que concedian a
Inglaterra derechos usufructuarios sobre una liniitada extension de
territorio en colonia de Espafia y con el exclusive fin de cortar ma-
dera, en 1859 se encontraban caducados por la emancipaci6n centro-
americana, hecho ocurrido en 1821. Estos Tratados, debe recordarse,
constituian el inico titulo, y de naturaleza precaria, que posey6 Gran
Bretafia para justificar su presencia en Centro Am6rica durante la
6poca colonial. El Tratado de 1859 vino a remediar esa situaci6n
de precariedad, constituyendo para Inglaterra titulo legitimo -aun-
que subordinado a una condicion- de soberania sobre Belice. Ahora
bien, inexistente este iltimo titulo -por la declaratoria de caduci-
dad- e inexistentes los anteriores -por emancipaci6n- Inglaterra
queda desprovista en lo absolute de justificaci6n para permanecer en
el territorio de Belice. Guatemala, por consiguiente, tiene el derecho
de reivindicar integramente la totalidad del territorio. Por derecho,
por 16gica y por justicia. Ese es el status quo anterior a 1859.
Actuaciones posteriores
En 1940, cuando rugia desesperado el le6n ingl6s en una lucha
a muerte para salvar los ideales de la humanidad, Guatemala, solida-
rizandose espiritualmente a la causa defendida por Gran Bretafia en
su lucha contra el totalitarismo nazifacista, suspendi6 sus reclama-
ciones sobre el territorio de Belice, posponiendolos para cuando la
guerra terminara. Una vez conseguida la victoria, el Congreso de la
Repdblica reanuda las gestiones en fecha 18 de septiembre de 1945.
Por Decreto de 9 de abril de 1946, el Congreso de la Repfblica
de Guatemala aprob6 y confirm la declaraci6n de caducidad del Tra-
tado de 1859, realizada por el Gobierno en notas diplomiticas y otros
documents oficiales, por conduct del Ministerio de Relaciones Ex-
teriores.
En respuesta a la nota del Ministerio de Relaciones Exteriores
de Guatemala, de fecha 24 de septiembre de 1945, y en la que se
comunicaba al Gobierno de Su Majestad el t&rmino del receso de la
controversial sobre Belice y la consiguiente reanudaci6n de las ges-
tiones, el Gobierno ingles, por medio de nota de su Ministro en Gua-
temala, de fecha 14 de enero de 1946, propone someter la decision
de la controversial a la nueva Corte Internacional de Justicia. En su
parte pertinente, dice asi el texto de la nota:
-35-so






La Carta de las Naciones Unidas, que ha sido ra-
tificada tanto por el Reino Unido como por Guatemala, y
ha entrado en vigor el 24 de octubre de 1945, establece en
su articulo 36 (3) que las disputes legales deben ser lie-
vadas por las parties a la Corte Internacional de Justicia,
de acuerdo con las provisions del Estatuto de la Corte.
La reclamaci6n del Gobierno de Guatemala, tal y como apa-
rece en el proyecto de decreto referido (caducidad del tra-
tado de 1859) se basa en motives legales, los cuales son
objetados por el Gobierno de Su Majestad. Hay, por tanto,
con toda claridad, una dispute juridica dentro de la mente
del articulo 36 (3) de la Carta. En consecuencia y de
acuerdo con la letra y el espiritu de la Carta, esta dispute
deberia ser decidida por la nueva Corte Internacional de
Justicia, cuyo Estatuto esti unido a la Carta".

Con fecha 22 del mismo mes se dirige la respuesta del Minis-
terio de Relaciones Exteriores de Guatemala, que

"acepta, en principio, la propuesta, en el entendido de que
los jueces actuaran con toda amplitud, sin ninguna limita-
ci6n en cuanto a la material del juicio; es decir que, de
acuerdo con los cuatro incisos del punto dos del articulo
36 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, los
jueces podrin conocer y tomar en consideraci6n todos y
cada uno de los aspects de la controversial, desde sus mas
remotos origenes, sin restricci6n ni limitaci6n alguna".
"Para mi Gobierno -sigue diciendo el Ministro-
es de suma importancia que los jueces tengan fa-
cultad para decidir el litigio ex oequo et bono, para lo cual
tengo el honor de proponer al Gobierno de Su Majestad,
por el digno conduct de Vuestra Sefioria, que ambos Go-
biernos convengan expresamente en ello, de acuerdo con la
facultad prevista en el inciso 2 del articulo 38 del mencio-
nado Estatuto de la Corte".

Las notas cruzadas entire el Ministerio de Relaciones Exterio-
res de Guatemala y el 1inistro de Su Majestad Britanica, arriba co-
piadas, retratan el estado actual de la controversial, envejecida a tra-
ves de los afios y de las est6riles discusiones: Inglaterra apegandose
a un criteria exclusivamente legalista y Guatemala apelando a la jus-
ticia y a la equidad para encontrar la soluci6n.

,Prescripci6n?

Es precise examiner, aunque sea a grandes rasgos el supuesto
derecho de prescripci6n aducido por alguna corriente inglesa en fa-
vor de los intereses de la Corona. El simple recorrido hist6rico que
36-






hemos venido haciendo destruye por complete el equivoco y aleja to-
da probabilidad. Una sintesis aclarar& aun mas la opinion.
Hemos estudiado que antes de 1783, no aparecen ni siquiera
vestigios de alguna regularizaci6n juridica de ocupaci6n inglesa en
Belice. Todo lo que hasta entonces existi6 no eran sino actos aislados
y particulars de filibusteros. De 1783 a 1821, la ocupaci6n briti-
nica en Belice se convirti6 en un simple usufructo, con reserve ex-
presa de soberania para Espafia. Al independizarse Centro America
de Espafia, en 1821, aquellos pactos angloespaioles pierden su eficacia
juridica y por consiguiente, la ocupaci6n del territorio por sibditos
ingleses lega a ser mera detentaci6n. Esta situaci6n se prolong has-
ta el afio de 1859, observindose que durante todo ese tiempo, las ges-
tiones y la protest de Guatemala son constantes. En 1859 por el
tratado celebrado el 30 de abril, Belice pasa a ser posesi6n de la co-
rona inglesa, con titulo legitimo, pero subordinado al cumplimiento
del compromise pactado. Finalmente, despues de la declaratoria de
caducidad del Tratado, Inglaterra viene a carecer de nuevo de titulo de
ocupaci6n. Guatemala, constant y sistemiticamente continiua hacien-
do reserve de sus derechos.
Los autores concuerdan en que las condiciones juridicas que
fundamental la prescripci6n en Derecho Internacional son las siguien-
tes: a) posesi6n public y efectiva; b) a titulo de soberano; c) pa-
cifica e ininterrumpida; d) plazo suficiente para presumirse consenti-
miento tacito de antiguo soberano. Estas condiciones para que ten-
gan valor y fuerza en derecho necesitan ir unidas, precisan darse to-
das en un caso en cuesti6n. Faltando alguna, la legalidad pierde su
eficacia. Creo innecesario verificar si han tenido cumplimiento en la
posesi6n inglesa sobre el territorio de Belice, que se ha visto cons-
tantemente contestada por Guatemala.
Dignas de meditarse son estas palabras del internacionalista
brasilefio Hildebrando Accioly: "Un Estado que en virtud de un tra-
tado ocupa y administra un territorio que reconoce como extranjero
no lo hace como soberano de dicho territorio, aunque ejerza en e1 de
hecho derechos de soberania; y en estas condiciones, por mas que se
prolongue, la ocupaci6n no producira prescripci6n".
La imprescriptibilidad de los derechos de la soberania de Gua-
temala sobre el territorio de Belice es, pues, tan clara que excuse
mayores comentarios. Su simple vision de conjunto excluye cual-
quier asomo de justificaci6n.

Motivos para solicitar el procedimiento ex oequo et bone

De todo lo expuesto y del studio doctrinal del procedimiento
ex oequo et bono, se deduce que el medio mis l6gico y mas just
para encontrar solucion a la controversial angloguatemalteca sobre
Belice es hacienda uso de ese procedimiento, que investiga las cau-
sas profundas y se remonta a las fuentes mismas.
37-





Hemos recorrido la historic de la controversial a trav6s de los
tiempos. Ha sido en una forma suscinta, pero quizis, esta vista ge-
neral, esta vision de conjunto -tratada amplia y brillantemente por
guatemaltecos y extranjeros- demuestra que el asunto, no obstante
la nitidez de las reclamaciones guatemaltecas, ofrece aspects variadi-
simos, complejos muchos de ellos y que salen de los mirajes exclu-
sivamente juridicos.
Desde 1937 el Ministro de relaciones exteriores de Guatemala,
manifestaba a Mr. Eden, en nota de 22 de septiembre: "El incumpli-
miento del articulo VII de la Convenci6n del 59 y la falta de ratifi-
caci6n del arreglo del 63 han determinado para Guatemala; ademas
de pirdida material, perjuicios intangibles de diferente caracter que
pueden comprobarse con la lecture de la copiosa correspondencia sos-
tenida por los dos gobiernos desde mediados del siglo pasado; perjui-
cios que ha de considerar el Arbitro, precisamente porque el desacuer-
do, motivo de arbitraje, se refiere a algo diferente a la mera inter-
pretacion legal de la letra muerta de la Convenci6n". (Libro Blanco,
p. 420).
En buena justicia seria impossible realmente comprender la con-
troversia angloguatemalteca sobre Belice en alguna de las de natura-
leza juridica mencionadas por el articulo 36 (2) del Estatuto de la
Corte Internacional de Justicia. Sus alcances son much mayores, sus
consecuencias much mas amplias; su. process, por consiguiente, debe
ser much mas complejo. No es possible enmarcarlo dentro de la rigi-
da moldura de un ordenamiento juridico. El analisis exclusivainente
juridico, como seria el de la Corte Internacional, siguiendo el procedi-
miento del articulo 38.1 desvirtuaria la naturaleza del problema, co-
mo se present hoy en dia.
En efecto, ya no se trata de una simple "interpretaci6n de un
Tratado" (Articulo 36.2 inciso a) siendo asi que ese Tratado (de
1859) ha caducado. Pero aiun en el caso que ese Tratado mantuviera
su vigor, el procedimiento tendria necesidad de recorrer el historical
todo de su creaci6n. Para solucionarse en justicia, seria precise pe-
netrar al bajo fondo de su redacci6n, a sus origenes remotos, a sus
causes primeras, oscuras en el texto, porque era precise disfrazarlo.
Eso jamAs podria hacerlo un procedimiento legal, que examine y qui-
zas interpreta, pero sin poderse acercar a las intenciones que, sin em-
bargo, obran en los archives y publicaciones sobre el particular.
"Puntos de Derecho Internacional" (Articulo 36.2 inciso b)
los hay, pero al mismo tiempo aparecen en la controversial una series
de hechos no legislados ni comprendidos en el Derecho Internacional
Positive, intimamente vinculados con su esencia, en forma que no
es possible prescindir de ellos para pronunciar un fallo complete y
just.
Ya no se trata tampoco de "la existencia de cualquier hecho,
que si es comprobado, constituiria violaci6n de un compromise in-
ternacional" (Articulo 36.2 inciso c); Guatemala, desde 1938, dej6
de pedir compensaci6n e indemnizaci6n por dafios y perjuicios deri-


-38-






vados del incumplimiento ingl6s del Tratado de .1859, hecho perfec-
tamente comprobado por la copiosa documentaci6n de las Cancillerias,
sino que, desde aquel afio, fracasadas todas sus tentativas anteriores,
exige, ademas de las reparaciones pertinentes, la devoluci6n del te-
rritorio. Los alcances del inciso que comentamos, so han quedado es-
trechos, para que la controversial angloguatemalteca sea enmarcada
dentro de tal rigidez y simplismo.

Igualmente el objeto perseguido por Guatemala en sus recla-
maciones sobre Belice dej6 de ser "la naturaleza o la extension de
la reparaci6n debida por la ruptura de un compromise international"
(Articulo 36.2 inciso d). Al no cumplir Inglaterra su part corres-
pondiente de obligaciones del Tratado de 1859 rompi6 un compromise
international, pero la reparaci6n debida por los daios ocasionados a
Guatemala, aunque permanece vigente y exigible, ya no constitute
sino uno de los puntos reclamados por Guatemala en su defense del
territorio de Belice.

Los postulados juridicos, base para el juicio ordinario de la
Corte Internacional de Justicia, se han quedado estrechos para juzgar
esta controversial de mas de ochenta afios de existencia.

Pero la historic sintetica que en este trabajo hemos hecho se-
ra quizas mas elocuente que cualquier otra consideraci6n. Ella de-
muestra, ya no la conveniencia de apartarse de criterios legalistas y
rigidos para pronunciar el fallo en un asunto de aspects tan graves
y tan variados, sino la imposibilidad absolute de que por esos crite-
rios se Ilegue a la deseada solucion del conflict.

Guatemala no pide hoy en dia sino justicia. No otra cosa es
lo que ha pedido a trav6s de los afos. Justicia est constans et per-
petua voluntas ius suum cuique tribuendi, dice el precepto romano.
Con estas palabras, se concrete el ideal de Guatemala en su reclama-
cion sobre Belice.

Pero para llegar a la justicia y a la equidad se vuelve indis-
pensable un procedimiento amplio, no generoso sino estricto, que es-
tudie todas las fases de la controversial, que se remote a sus lejanos
origenes y que el texto de la ley no sea un obstaculo para llegar a
la armoniosa soluci6n. Y el inico medio es el que brinda el parrafo
segundo del articulo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Jus-
ticia, anexo a la Carta de las Naciones Unidas.
La conclusion fundamental a deducir es, pues, la de que el
procedimiento ex oequo et bone, constitute la solucion ideal, la inica
just, para poder fallar en el conflict angloguatemalteco sobre el te-
rritorio de Belice.
En manos britanicas queda la responsabilidad de realizarla.


- 39-





EL LUBRO BLANCO


del Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala

El Gobierno de Guatemala, con injustificable caballerosidad, no
habia querido hacer piblica la controversial con Gran Bretafia sobre
el territorio de Belice. Sus aristas fueron envejeciendose en el secre-
to de las cancillerias. No fue sino hasta 1938 cuando se decidi6 a
publicar la documentaci6n del infortunado process de mutilaci6n de
su territorio, agotadas todas las esperanzas de una honrosa concilia-
ci6n. Fue el Libro Blanco de Guatemala, la historic complete de la
controversial, y la mas imparcial, ya que son los propios documents
los que le dan vida. Es la voz misma y legitima de las naciones par-
tes, la que habla a trav6s de sus paginas. "Este libro seri el mejor
alegato que podamos presentar para former concept exacto del caso.
Es libro de exposici6n, no de combat: los documents que desfilan a
trav6s de sus paginas hablarin mejor que argumentaciones legalistas
e hist6ricas", asienta el propio Libro en su introducci6n. Su con-
texto se hall exento de sutilezas o deformaciones: es narraci6n do-
cumentada de un hecho doloroso.

El 6xito del Libro Blanco no se hizo esperar. La controversial
angloguatemalteca pas6 a ser propiedad del dominion pfblico. Y pe-
netr6, con resplandores de verdad y de justicia, en la conciencia ame-
ricana. Guatemala, con esa publicaci6n, se coloc6 bajo la protecci6n
de la opinion piblica. La prensa del nuevo como del viejo mundo le
dedic6 amplios y favorables comentarios. Publicaciones cientificas y
juridicas se ocuparon extensamente de la controversial. Gobiernos,
congress e instituciones manifestaron al Gobierno de Guatemala so-
lidaridad en su causa. Con especialidad deben ser mencionados los
Gobiernos centroamericanos, asi como el de Mexico y el de Chile, que
hicieron express declaraciones de respaldo a los derechos de Guate-
mala. En 1946 el Congreso de Argentina se solidariz6 al Congreso de
Guatemala al declarar este ultimo caducada la Convenci6n de 1859.

En general todos los gobiernos americanos demostraron su in-
teres por la controversial al suscribir la resoluci6n 19 de la Segunda
reunion de consult de cancilleres americanos, celebrada en La Ha-
bana en 1940 y que asi esta redactada:
"Expresar el vivo deseo y la buena voluntad de los pauses de
America en favor de un just, pacifico y pronto arreglo de la cues-
ti6n de Belice, entire Guatemala y Gran Bretafia".
Muchas son las obras escritas por guatemaltecos, tratando el
tema, amplia y detalladamente. Internacionalistas extranjeros tam-
bien se han ocupado del conflict, especialmente a raiz de la publica-
ci6n del Libro Blanco. Sus studios han pasado a constituir la Con-
tinuacion del Libro Blanco, publicaciones del Ministerio de Relaciones
Exteriores de Guatemala. He aqui los nombres de algunos de ellos:
-40-






Luis Anderson (Costa Rica), Alejandro Alvarado Quir6s (Costa
Rica), Isidoro Ruiz Moreno (Argentina), Ernesto Barros Jarpa (Chi-
le), Fernando Soto Harrison (Costa Rica), Emilio Alvarez Lejarza
(Nicaragua), Emilio Bello Codesio (Chile), Modesto Valle (Nicaragua),
Laudelino Moreno (Espafna), Jose Antonio Zavaleta (Costa Rica),
Carlos del Valle (Honduras), Jos6 Carlos Vittone (Argentina), Adrian
Cravioto (M6xico), 'Jose Penas Goas (Espafia), Roberto Piragibe da
Fonseca (Brasil), Toribio Esquivel Obreg6n (M6xico).
Y esta lista no contiene sino algunos de los nombres de los
tratadistas que han estudiado el tema. No he recogido sino a los
que lo tratan extensamente. Huelga decir que todos ellos reconocen
de modo irrestricto el derecho que anima la causa guatemalteca y la
justicia de sus reclamaciones. En todos los rincones del mundo, don-
de existe amor a la justicia, se ha reconocido el derecho de Guate-
mala.
Dejo al propio Libro Blanco que manifieste sus objetivos y fi-
nalidades:
"Esta publicaci6n llegara a todas parties donde se rinda culto
a la fe de los compromises internacionales; a los centros de cultural
y de investigaci6n hist6rica, y, sobre todo, a la conciencia de las na-
ciones americanas".


-41-





RESUME DE LAS GESTIONES EFECTUADAS POR EL GOBIERNO
DE LA REPUBUCA EN LA CONTROVERSIAL SOBRE BELICE, DESDE
EL ASO DE 1945

Suspension temporal de la discusi6n diplomatioa

En junio de 1940 el Gobierno de Guatemala acord6 suspender
el debate official y la campafia divulgativa intensive de la controversial
sobre Belice, en vista de la lucha que sostenia Gran Bretafia, alineada
con las democracies occidentales, contra los paises totalitarios del Eje:
Berlin-Roma.
Esta situaci6n temporal de la discusi6n no implico, en forma
alguna, renuncia de Guatemala a sus derechos sobre Belice. Tampoco
oblig6 a guardar silencio en las diversas reuniones interamericanas,
cuando era menester dejar a salvo los derechos sobre aquella parte
del territorio national, ni para rechazar actos y pretensiones del Go-
bierno ingl6s, tendientes a consolidar su situaci6n de facto en ese te-
rritorio guatemalteco.
Asi, en la Segunda Reuni6n de Consulta de Cancilleres Ame-
ricanos celebrada en La Habana, en 1940, la Delegaci6n guatemalteca
obtuvo la aprobaci6n de la Resoluci6n XIX cuando era punto de dis-
cusi6n el destiny de las posesiones britinicas en el mar Caribe. En
dicha resoluci6n se express el vivo deseo y la buena voluntad de los
paises de America en favor de un just, pacifico y pronto arreglo de
la cuesti6n de Belice. Igualmente, en la Convencion sobre administra-
cion provisional de colonies y posesiones europeas en America y en
el Acta de La Habana, suscritas en la misma Reuni6n, se logr6 excluir
el territorio de Belice de las disposiciones de aquellos instruments.
En la Tercera Reuni6n de Cancilleres Americanos celebrada en
Rio de Janeiro, en enero de 1942, se formula una reserve en el sen-
tido de que Guatemala aceptaba plenamente la adhesion y apoyo a los
principios de la Carta del AtlAntico, pero en cuanto dichos principios
pudieren afectar sus derechos sobre Belice reiter6 la declaraci6n y
reserve que hizo su Delegaci6n en la Primera Reuni6n de Consulta, de
Panama.

Constitucion de 1945

Con motivo de la inclusion en la Constituci6n emitida en 1945,
del Articulo lo. de las Disposiciones Transitorias, que decia:

"Guatemala declara que Belice es parte de su territo-
rio, y consider de interns national las gestiones encamina-
das a lograr su efectiva incorporaci6n a la Repuiblica".

El Gobierno de Londres present a la Legaci6n de Guatemala,
el 13 de marzo de 1945, una nota de protest contra la "injustificable







proposicion" de incluir en la Constituci6n el articulo citado, manifes-
tando que el territorio de Belice es "territorio britanico" cuyas fron-
teras estin determinadas en la Convencion de 1859, ratificada por
Guatemala y por el Gobierno de Su Majestad. Agregaba que el Go-
bierno de Guatemala sostiene que el articulo septimo de dicha con-
vencion no fue cumplido por Inglaterra; que Guatemala habia de re-
cordar que el Gobierno britanico habia propuesto someter ese articu-
lo al arbitraje y que Guatemala desgraciadamente no habia aceptado;
y concluia con la amenaza de que en caso de no evitarse que el refe-
rido articulo quedara incorporado a la Constituci6n, se perjudicarian
"las amistosas relaciones que por tanto tiempo han existido entire
nuestros dos paises, ahora unidos contra un enemigo coming .
El Gobierno de Guatemala, por medio de su Legaci6n en Lon-
dres, rechazo la protest del Gobierno ingl6s por considerarla infun-
dada y ofensiva a los derechos de la Repiblica de Guatemala. Bas6
su actitud en que Belice no es territorio britinico, sino guatemalteco,
toda vez que la Gran Bretaia, caducada la convenci6n de 1859 que
invoca, no tiene el menor titulo a la posesion de dicho territorio. Se
le record tambi6n que debido al incumplimiento por parte de Ingla-
terra de la clausula compensatoria y a la declaraci6n del Gobierno in-
gl6s de fecha 3 de marzo de 1938 de considerarse desligado de todo
compromise, Guatemala declare caducada y sin valor la convenci6n
de 1859, fundfndose en la doctrine international defendida precisa-
mente por la Gran Bretaia, sobre que el incumplimiento por una de
las parties de una cliusula contractual da derecho a la contraparte
a desligarse del cumplimiento integro del tratado. Que habiendo
quedado inexistente la convencion, el problema vuelve al status quo
anterior a 1859 y, por lo tanto, la Gran Bretafia carece de todo titulo
para la retenci6n del territorio, debiendo devolverlo e indemnizar a
la Repiblica de Guatemala por los dafios y perjuicios, materiales e
intangibles, causados durante mas de un siglo. Se aclar6 lo inexacto
de afirmar que Inglaterra, segfin se deducia de su nota, haya estado
ansiosa de recurrir al arbitraje ,y de que Guatemala no haya querido
aceptarlo, pues ha sido todo lo contrario: Guatemala ha propuesto el
arbitraje desde 1868 y la Gran Bretafia no ha dado su anuencia, s6lo
hasta 1936 acepto el arbitraje, en principio, pero puso objeciones al
arbitro. En 1940 Inglaterra restringi6 la material arbitrable y plan-
te6 el asunto de tal manera que el convenio de arbitraje supliria el
titulo caducado, y compartiria con Guatemala las responsabilidades
por el incumplimiento del articulo VII.
Con fecha 19 de marzo de 1945, el Ministerio de Relaciones
Exteriores dio a la prensa, para informer al pdblico, una declaraci6n
pormenorizada acerca de la protest inglesa y de su rechazo por este
Gobierno.
Informado el Congreso de la Repiblica sobre esta protest, acor-
d6 unAnimemente dos puntos: lo. apoyar plenamente la political del
Gobierno guatemalteco sobre ese problema, solidarizandose con las de-
claraciones emitidas por 61; y 2o. declarar que los derechos de Gua-






temala sobre el territorio de Belice, son absolutamente legitimos y
ajustados a las doctrinas internacionales.


Constituci6n de 1956

La Asamblea Nacional Constituyente incluy6 en la Constitu-
ci6n de la Republica decretada el 2 de febrero de 1956, various Ar-
ticulos Transitorios, entire los cuales figure el lo, que dice asi:

Articulo lo. Guatemala- declara que Belice es part
de su territorio, y consider de interns national su efectiva
reincorporaci6n al dominio de la Naci6n. El Organismo
Ejecutivo debe realizar todas las gestiones conducentes a
dicho fin.

Este precepto constitutional, asentado con base en razones irre-
futables de orden juridico, hist6rico, geogrifico, politico, econ6mico
y moral, motive el envio de una nota por la Embajada de Mexico,
transmitiendo la declaraci6n que hasta uiltimas fechas ha comenzado
a formular el Gobierno de aquel pais, en el sentido de que si legare
a cambiar el status de Belice, habria que tomar en cuenta los dere-
chos de Mexico a una parte de dicho territorio.

La Cancilleria guatemalteca, en adecuada respuesta, dirigi6 a
la referida Embajada, con fecha 7 de abril de 1956, la nota que dice
asi:


Seflor Embajador:

He tenido el honor de recibir la nota de Vuestra Ex-
celencia niunero 357, de fecha 29 de marzo iiltimo, en la
cual, al referirse al articulo primero transitorio de la Cons-
tituci6n de la Repdblica de Guatemala, que entr6 en vigor
el primero de marzo de 1956, hace present la declaraci6n
del Gobierno de M6xico en el sentido de que "si llegare a
cambiar el status de Belice, sera necesario tomar en cuenta
los derechos de M6xico a una parte de dicho territorio, de
conformidad con los antecedentes hist6ricos y juridicos".

En debida respuesta, tengo la honra de reiterar a Vues-
tra Excelencia la manifestaci6n categ6rica de que el Gobier-
no de Guatemala no reconoce derechos de Mexico a parte
alguna de esa porcion del territorio national, detentado ac-
tualmente por la Gran Bretafia, tal como lo express este
Ministerio en nota dirigida a Su Excelencia el senior Secre-
tario de Relaciones Exteriores de M6xico, el 27 de octubre
de 1955.


-44--







Reanudaci6n de la discusi6n diplomAtica


El 18 de septiembre de 1945 el Congreso de la Repiblica apro-
b6 una moci6n de varies diputados, en la que se pedia que aquel Alto
Cuerpo declarara que veria con agrado la reanudaci6n, por parte del
Ejecutivo, de las gestiones reivindicatorias del territorio de Belice,
por no existir ya en esa fecha la raz6n invocada por el Gobierno de
Guatemala para suspender la reclamaci6n.
En esa virtud, el Ministerio de Relaciones dirigi6 nota a la Le-
gaci6n britinica, con fecha 24 de septiembre mencionado, en la que
le manifestaba que en virtud de la resoluci6n aprobada por el Con-
greso por la que incitaba al Gobierno de la Repiblica a reanudar las
gestiones reivindicatorias del territorio de Belice, el 1Ministerio de Re-
laciones Exteriores daba por terminado el receso de la discusi6n y ex-
presaba su deseo de entablar negociaciones con el Gobierno de Su
Majestad, a fin de que, en el mas breve termino possible, pudiera lle-
varse el asunto a una just soluci6n.

La Legaci6n britinica respondi6 el 14 de enero de 1946. Ex-
puso, entire otras consideraciones, que la Carta de las Naciones Uni-
das, ratificada tanto por Guatemala como por Inglaterra y cuya vi-
gencia habia principiado el 24 de octubre de 1945, establece en su
articulo 36 (3) que las controversial juridicas deben ser Ilevadas por
las parties a la Corte Internacional de Justicia, de acuerdo con las pro-
visiones del Estatuto de la Corte, por lo que la dispute por Belice
deberia ser decidida por dicho Tribunal. Agregaba que su Gobierno,
tan pronto como la nueva Corte estuviera constituida, emitiria una
declaracion, de conformidad con el Articulo 36 (2) del Estatuto de la
Corte, aceptando como obligatoria ipso fact y sin convenio especial,
en relaci6n con cualquier otro Estado que acepte la misma condici6n,
la jurisdicci6n de la Corte en todas las controversial legales concer-
nientes a la interpretaci6n, aplicaci6n o validez de cualquier tratado
relative a los limits de Belice. Que en virtud de esa declaraci6n, el
Gobierno de Guatemala estaria en libertad de someter a la Corte la
tesis de caducidad de la convenci6n de abril de 1859, por incumpli-
miento de una de las parties. Agreg6 que este procedimiento no re-
queria acuerdo alguno especial para fijar los terminos de referencia
de la Corte, lo que habia sido motive de discrepancia anteriormente.
El Ministerio de Relaciones Exteriores contest con fecha 22
de enero de 1946, que el Gobierno de Guatemala aceptaba, en princi-
pio, la propuesta, en el entendido de que, como se insinuaba en ei
6ltimo parrafo de la nota de la Legaci6n, los jueces actuarian con toda
amplitud, sin ninguna limitaci6n en cuanto a la material del juicio, o
sea que, de acuerdo con los cuatro incisos del punto 2 del articulo 36
del Estatuto de la Corte, los jueces podrian conocer y tomar en con-
sideracion todos y cada uno de los aspects de la controversial, desde
sus mas remotos origenes, sin restricci6n alguna. Que para el Go-
bierno de Guatemala era de suma importancia que los jueces tuvieran
facultad para decidir el litigio ex oequo et bono, para lo cual propo-
-45-






nia al Gobierno ingles que ambos Gobiernos convinieran expresamente
en ello, de acuerdo con la facultad prevista en el inciso 2 del articulo
38 del Estatuto de la Corte. Que el Gobierno de Guatemala estaria
dispuesto a hacer una declaracion similar a la que se proponia for-
mular el Gobierno ingles, respect a la aceptaci6n de la jurisdicci6n
obligatoria ipso facto de la corte, especificamente para el asunto de
Belice. Finalmente expuso que esperaba la respuesta del Gobierno
britanico para proceder a obtener la autorizacion previa requerida por
la Constituci6n.
El 11 de marzo de 1946 la Legaci6n britinica comunico que su
Gobierno habia hecho la declaracion -a que se habia referido ante-
riormente- con fecha 14 de febrero anterior y la habia depositado
en la Secretaria General de las Naciones Unidas; y que el Gobierno
de Guatemala estaba en libertad de recurrir a la Corte.
El texto de esta declaracion es el siguiente:

"El Gobierno del Reino Unido declare que acepta,
como obligatoria ipso facto y sin convenio especial, en re-
laci6n a cualquier otro Estado que acepte la misma obliga-
cion la jurisdicci6n de la Corte en todas las controversial
legales concernientes a la interpretacion, aplicacion o vali-
dez de cualquier tratado relative a los limits de Belice,
incluyendo todas las cuestiones que resulten de cualesquiera
conclusions a que pueda llegar la Corte respect a cual-
quier tratado de esa naturaleza, por un period de cinco
afios, a contar desde la fecha de tal declaracion".

En comunicaci6n de 13 de junior de 1946, la Cancilleria insistio
on someter el litigio bajo la formula ex oequo et bono y reitero se
le diera respuesta sobre ello de part del Gobierno ingles.
En nota de 10 de octubre subsiguiente, la Legacion inglesa
manifiesta que el Gobierno britinico no ve raz6n alguna para variar
la declaracion que ha hecho, en el sentido de conferir a la Corte --co-
mo lo propuso Guatemala- una jurisdicci6n enteramente excepcional
ex oequo et bono, agregando que si la dispute no se solucionaba asi,
la falta no podria atribuirse al Gobierno ingles sino al hecho de que
el Gobierno de Guatemala no estaba preparado para que sus dispu-
tas se resolvieran por el metodo que provee la Carta para el arreglo
de controversies de esa clase.
A esta comunicacion respondi6 la Cancilleria, con fecha 15 del
mismo mes de octubre, declinando el cargo de que el Gobierno de
Guatemala no estaba dispuesto a resolver la dispute por el procedi-
miento establecido por la Carta, y confirmando la actitud mantenida
por Guatemala, encaminada a encontrar una soluci6n just y equita-
tiva de la controversial por los medios pacificos y civilizados del arbi-
traje, como lo habia venido proponiendo a la Gran Bretafia desde 1880.
Que con ese mismo espiritu y proposito, se ajustaba entonces a las
estipulaciones de la Carta de las Naciones Unidas, y de conformidad


-46 -







con ella buscaba el medio provisto por el articulo 38 del Estatuto de
la Corte, a fin de asegurar que el Tribunal no tuviera limitaci6n algu-
na en sus facultades y pudiera dictar un fall ex oequo et bone, ple-
namente acorde con la justicia y la equidad.
Como expresi6n del deseo del Gobierno de Guatemala de aco-
gerse a los principios y procedimientos de soluci6n pacifica de con-
troversias de carfcter international, con fecha 27 de enero de 1947
la Cancilleria emiti6 la declaraci6n siguiente:

"El Gobierno de Guatemala declara que, de conformi-
dad con el articulo 36 (2) y (3) del Estatuto de la Corte
International de Justicia, reconoce ipso fact y sin conve-
nio especial, respect a cualquier otro Estado que acepte la
misma obligaci6n, y por un period de cinco aios, la ju-
risdicci6n de la Corte en todas las controversial de orden
juridico.
"Esta declaraci6n no comprende el caso angloguatemal-
teco por la reivindicaci6n del territorio de Belice, cuyo so-
metimiento a decision de la Corte aceptaria el Gobierno de
Guatemala, como lo ha propuesto, si el litigio fuere juzgado
"ex oequo et bono" de acuerdo con lo establecido en el ar-
ticulo 38 (2) del referido Estatuto".

Esta declaraci6n fue transmitida a la Secretaria General de las
Naciones Unidas, de conformidad con el procedimiento establecido.

Impasse

Este intercambio de notas determine un impasse en la posibili-
dad de someter la controversial sobre Belice a la Corte Internacional
de Justicia, sin que la responsabilidad de ello pueda atribuirse a la
actitud del Gobierno de Guatemala, porque este mantuvo su punto de
vista manifestado desde much tiempo atras, y porque, ademis, su
propuesta, rechazada por Inglaterra, lejos de restringir las bases del
juicio las amplificaba, con la ~nica finalidad de que la justicia alcan-
zara la mayor satisfacci6n.
En sintesis: la Gran Bretafia se aferr6 al sometimiento del li-
tigio a la Corte Internacional de Justicia para su conocimiento desde
el punto de vista estrictamente legalista. Guatemala propuso, en
cambio, que ambas parties concedieran amplias facultades a la Corte
para que esta fall en equidad y justicia, tomando en cuenta todos
los aspects, circunstancias y pormenores de la controversial, desde
sus mas remotos origenes.

Renovaci6n de la declaraci6n de la Gran BretaIia

El Gobierno ingl6s, persistiendo en su punto de vista del so-
metimiento del litigio a la Corte para obtener un juicio estrictamente
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juridico, emiti6 una declaraci6n con fecha 12 de febrero de 1951,-
prorrogando por otros cinco afios la declaracion de 12 de febrero de
1946, por la cual acept6 la jurisdicci6n compulsive de la Corte "en
toda dispute legal concerniente a la interpretaci6n, aplicaci6n o va-
lidez de cualquier tratado relative a los Unites de Belice". El Go-
bierno de Guatemala consider desde el primer moment, que el con-
tenido de esa declaracion no se ajustaba a los puntos de vista de nues-
tro pais en cuanto al litigio, y que los t6rminos empleados prejuzga-
ban sobre uno de los puntos medulares de la controversial misma, toda
vez que el Gobierno britinico restringia el problema a una cuesti6n
meramente "de limitss, mientras el Gobierno de Guatemala ha sos-
tenido siempre que se trata de una cuesti6n eminentemente territo-
rial y de soberania.
El 27 de enero de 1951 expire el t6rmino de validez de la de-
claraci6n emitida por el Gobierno de Guatemala aceptando la juris-
diccion compulsive de la Corte. No se estimo convenient revalidarla
por otros cinco afios.
Decreto No. 224 .
El Congress de la Repuiblica emiti6 el 9 de abril de 1946 el
Decreto No. 224, por el cual se aprob6 y confirm la declaraci6n de
caducidad de la Convenci6n de cesi6n territorial, llamada de limits,
de 30 de abril de 1859, declaracion que ya habia sido hecha con
anterioridad por el Gobierno, por medio de la Cancilleria, en notas
diplomaticas y otros documents oficiales.
La emision de este Decreto motive una protest del Gobierno
ingl6s, quien afirm6 que su promulgaci6n en ningun caso podia afec-
tar sus derechos sobre el territorio que retiene por ser legal posesi6n
britfnica. El Gobierno de Guatemala rechazo energicamente esta in-
fundada protest, ya que la Gran Bretafia carece de titulo para pre-
tender Belice.
Propuesta de mediad6n
Para terminar con el impasse motivado por el rechazo de la
Gran Bretafia a la propuesta de Guatemala de someter el litigio a la
Corte Internacional de Justicia, pero facultandola para fallar bajo la
formula ex oequo et bono, y con el proposito de encontrar una solu-
ci6n a la controversial por los otros medios pacificos establecidos, el
Gobierno de Guatemala propuso al Gobierno britanico, en nota diri-
gida a su Legaci6n con fecha 15 de julio de 1948 y con la previa anuen-
cia del Gobierno de los Estados 'Unidos, que ambos Gobiernos con-
vinieran en solicitar conjuntamente la mediaci6n del Gobierno de los
Estados Unidos, en la confianza de que este iltimo, como amigo leal
de ambas parties, se prestaria para actuar como mediador en el di-
ferendo.
La Gran Bretafia no acepto el recurso a la mediaci6n, reite-
rando su punto de vista de que la dispute debia someterse a la Corte
bajo los terminos contenidos en su declaraci6n en que aceptaba la
jurisdicci6n de aquel Tribunal international.







Propuesta para una conferencia de mesa redonda


En vista del estancamiento de la discusi6n diplomatic, miem-
bros de la Delegaci6n de Guatemala, debidamente autorizados, pro-
pusieron a la Delegaci6n inglesa, durante la IV Sesi6n de la Asamblea
General de las Naciones Unidas, en 1949, la celebraci6n de una con-
ferencia de mesa redonda, por plenipotenciarios de los dos paises, pa-
ra discutir amigablemente los diferentes aspects de la cuesti6n, a fin
de dilucidar los puntos en que podrian coincidir ambas parties, sepa-
rando aquellos en los que fuera dificil lograr armonia, a los cuales
se les buscaria soluci6n mediante negociacion direct o someti6ndolos
a los procedimientos para la soluci6n pacifica de las controversial in-
ternacionales, incluso el recurso a la Corte Internacional de Justicia.
No se obtuvo respuesta de Inglaterra, no obstante el ofreci-
miento de sus delegados de darla antes de terminal aquella Sesi6n.

Envio de barcos de guerra a Belice

El Gobierno de Guatemala tuvo inmediato conocimiento de que
el 26 de febrero de 1948 el Almirantazgo britanico habia dado 6rde-
nes a los cruceros Sheffield y Devonshire y a la goleta Sparrow de
dirigirse al territorio guatemalteco de Belice, bajo el pretexto "de
salvaguardar los intereses britinicos amenazados por turbas irrespon-
sables azuzadas por Guatemala". Posteriormente se supo que tal me-
dida obedecia al temor de que elements militares guatemaltecos pu-
dieran intentar una incursion a aquel Establecimiento.
i
El Gobierno de Guatemala, en nota enviada a la Legaci6n bri-
tinica, desminti6 enfaticamente tales imputaciones, y protest por la
presencia de unidades navales en aguas territoriales guatemaltecas,
que constituia una provocaci6n armada.
Invocando los pactos de solidaridad continental y la Carta de
las Naciones Unidas, el Gobierno de la Repiblica denunci6 esta pro-
vocaci6n ante las Cancillerias de America, la Uni6n Panamericana y
la Secretaria General de las Naciones Unidas.
Esta condenable actitud de Inglaterra causo profunda indignaci6n
en la opinion piblica guatemalteca, que dio su respaldo unfnime al Go-
bierno. Los passes americanos y muchos extracontinentales expresaron
su viva simpatia hacia Guatemala en esa emergencia.

Cierre de la line divisoria
El 4 de marzo de 1948, por resoluci6n tomada conjuntamente por
los Ministerios de Relaciones Exteriores, Hacienda y Credito Piblico y
Defense Nacional, aprobada por el Presidente de la Repi blica en Consejo
de Ministros, se cerr6 la line divisoria entire Belice y el resto del te-
rritorio de la Republica, en vista de los desembarcos de fuerzas ex-
tranjeras que constituian amenaza para la seguridad de Guatemala y
con el fin de evitar incidents en aquella zona.
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El cierre cancel toda comunicacion y todo trAfico de perso-
nas y mercaderias entire ambas parties del territorio national, haci6n-
dose extensive a la salida de madera y otros products peteneros en
transito a trav6s de Belice, y se prohibit el envio de today clase de
products alimenticios o de otra naturaleza, de Guatemala a Belice.
Se interrumpi6 tambien el servicio maritime entire puertos de aquel
territorio y los del resto de la Repiblica. Se hizo saber que tal me-
dida no significaba represalia alguna contra la poblaci6n de Belice, y
que el Gobierno lamentaba que con ella pudiera causarse algun per-
juicio a los intereses genuinamente belicefios.
Por intereses personales de algunos funcionarios publicos y alle-
gados, el 18 de mayo de 1951 se acordo la reapertura de la line di-
visoria entire Belice y el resto del territorio national, dejando'se sin
efecto las restricciones de emergencia que se habian implantado.

Conference de Chapultepec
En la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Gue-
rra y de la Paz, celebrada en la ciudad de M6xico, en febrero y
marzo de 1945, al discutirse la ponencia de Nicaragua sobre reafir-
maci6n de los principios de la Carta del Atlantico, en cuyo punto se-
gundo se expresaba el deseo de que no se realicen modificaciones te-
rritoriales que no esten de acuerdo con la voluntad libremente ex-
presada de los pueblos interesados, la delegacion guatemalteca, a pe-
sar de su conformidad con los principios y postulados de la Carta,
ertim6 que su adhesion irrestricta a ese punto podria perjudicar los
derechos de la Repiblica sobre el territorio de Belice, cuya reivindi-
caci6n, por ningin motivo, puede supeditarse a consult plesbiscitaria.
En vista de lo anterior hizo la siguiente
'"eclaraci6n de Guatemala. La Delegaci6n de Guate-
mala en presencia de la resoluci6n sobre reafirmar los prin-
cipios de la Carta del Atlantico, mantiene en toda su am-
plitud la reserve formulada por la delegaci6n de Guatemala
en la Tercera reunion de consult de Ministros de Relacio-
nes de las Repdblicas americanas celebrada en Rio de Ja-
neiro en 1942, con respect al punt relative a la auto-
determinaci6n de los pueblos, en cuanto ese principio pu-
diera interferir con los derechos de la Repdblica de Guate-
mala sobre el territorio de Belice.

Por lo demis, la delegaci6n de Guatemala, apoya los
elevados principios de la Carta del AtlAntico, y ruega que
esta declaraci6n se incluya textualmente en el Acta Final
de la Conferencia, a fin de que la entusiasta aceptaci6n de
ese important document, por parte de Guatemala, no pue-
da en ningin tiempo, perjudicar sus evidentes derechos so-
bre el territorio mencionado. M6xico, D. F., 6 de marzo de
1945".


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Tal como se pidi6, esta Declaraci6n fue incluida en el Acta Fi-
nal de la Conferencia, y en ella se hizo referencia a la reserve for-
mulada en Rio de Janeiro, porque esta ultima se consign, precisa-
mente, ante una resoluci6n de apoyo a los principios de la Carta del
Atlantico, oportunidad en la que la delegaci6n guatemalteca evoco las
reserves que anteriormente habia hecho la Repdblica en las pasadas
reuniones de Panami y La Habana ante el principio de la autodeter-
minaci6n de los pueblos.
La Delegaci6n guatemalteca no podia pasar por alto el peligro
de admitir que la reincorporaci6n de Belice a la soberania national ee-
te supeditada a un plebiscito, porque el fondo del problema no con-
siste en las relaciones de Gobierno a pueblo, sino es una cuesti6n
de naturaleza juridica, puesto que Guatemala ostenta .titulo legitimo
de soberania, del que carece la Gran Bretafia que inicamente deten-
ta el territorio. El Gobierno de Guatemala mantiene el criterio de
que, si en una hipot6tica consult plebiscitaria, una mayoria de los
habitantes de Belice se pronunciara por continuar bajo el imperio bri-
tinico, ello no resolveria el problema, ya que ese solo hecho no po-
dria suplir el titulo de soberania que Inglaterra no posee, sin contar
con que al admitir 6sto estariamos ante una nueva y peligrosa doc-
trina.

IX Conferencia Internacional Americana

El Gobierno de Guatemala sometio a consideraci6n de la IX
Conferencia Internacional Americana un proyecto de declaraci6n so-
bre extinci6n del coloniaje en Am6rica, el cual fue aprobado sin nin-
gin voto en contra y ampliado su alcance.
El proyecto constituy6 la Resolucion XXXII, que dice asi:

"XXXII -COLONIAS Y TERRITORIES OCUPADOS
EN AMERICA Y CREACION DE LA COMISION AMERI-
CANA DE TERRITORIES DEPENDIENTES-.
La IX Conferencia Internacional Americana,

CONSIDERANDO:

Que el process hist6rico de la emancipaci6n de Am6ri-
ea no habri cancluido mientras subsistan en el continent
pueblos y regions sometidos al regimen colonial o terri-
torios ocupados por paises no americanos;
Que el ideal que inspire la gesta de independencia de
America animara siempre a nuestros pueblos y gobiernos,
unidos en el compromise moral de luchar, por los medios
pacificos a su alcance, para desterrar del Continente toda
situaci6n de dependencia, cualquiera que sea su forma, po-
litica, econ6mica o juridica;


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Quo a partir de su emancipaci6n, los Estados Ameri-
canos han coincidido en este prop6sito, el cual filtimamente
tuvo definiciones precisas en las Reuniones de Consulta de
los Ministros de Relaciones Exteriores celebradas en La Ha-
bana y Rio de Janeiro, mediante resoluciones que conde-
nan el regimen colonial en America y que consagran el de-
recho de los pueblos de este Continente a disponer con ab-
soluta libertad de sus propios destinos;
Que los Estados Americanos han establecido unA re-
gi6n de seguridad del Continente, a la cual no deben exten-
terse los conflicts extracontinentales, como podria ocurrir
por causa de la existencia dentro de ella de territories de-
pendientes u ocupados por paises no americanos;
Que forma parte del patrimonio juridico de la Orga-
nizaci6n de los Estados Americanos, el principio de soluci6n
pacifica de las controversies internacionales y que existen
controversial entire Repfblicas de America y paises euro-
peos acerca de los derechos de soberania sobre determinados
territories del Continente;
Que la situaci6n de hecho o de derecho de las colonies,
posesiones y territories dependientes u ocupados, que exis-
ten en el Continente americano o en su region de seguri-
dad, varia de unos a otros dentro de su comin condici6n,
lo que hace necesario llevar a cabo studios sobre cada
uno de ellos a fin de determinar las soluciones que puedan
convenir en cada caso;
Que esti en el espiritu de los paises de America con-
servar y fortalecer la estrecha solidaridad de todas las na-
ciones democraticas de ambos hemisferios,

DECLARE:
Que es just aspiraci6n de las Republicas de America
que se ponga termino al coloniaje y a la ocupaci6n de te-
rritorios americanos por paises extracontinentales,

RESUELVE:
1. Crear una "Comisi6n Americana de Territorios De-
pendientes", destinada a centralizar el examen del proble-
ma de la existencia de territories dependientes y territories
ocupados, con el fin de hallar una soluci6n adecuada a dicha
question.

2. La Comision estara integrada por un representan-
te de cada uno de los Miembros de la Organizaci6n de los
Estados Americanos cuyos nombramientos serin comunica-


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dos, en cada caso, al Consejo de la Organizaci6n, a ser po-
sible, antes del primero de septiembre de 1948. En cuanto
est6n nombrados catorce de ellos, dicho Consejo, previo
acuerdo con el Gobierno de Cuba, convocara la Comisi6n
para que se instale y funcione en la ciudad de La Habana.
3. Las atribuciones de la Comisi6n serin las siguien-
tes:
a) Centralizar today informaci6n sobre los problems
anteriormente indicados que le remitan los Gobiernos y las
entidades interesadas;
b) Estudiar la situaci6n de las colonies, las posesio-
nes y los territories ocupados que existen en America, asi
como los problems conexos con esa situacion, cualquiera,
que sea su naturaleza, con el objeto de buscar los m6todos
pacificos para la abolici6n tanto del coloniaje como de la
ocupaci6n de territories americanos por paises extraconti-
nentales;
c) La Comisi6n debera rendir un informed sobre cada
una de esas colonies, posesiones y territories, que enviara
al Consejo de la Organizaci6n de los Estados Americanos,
el cual debera remitir copia de dichos informes a los Go-
biernos de los Estados Miembros de la Organizaci6n para
su conocimiento y studio. Tales informes deberan ser con-
siderados en la primer Reunion de Consulta de Ministros
de Relaciones Exteriores que se celebre despues de su pre-
sentacion;
d) La Comisi6n formulary su propio reglamento.
4. La creaci6n de esta Comisi6n y el ejercicio de sus
funciones no excluyen ni limitan el derecho y la acci6n de
los Estados directamente interesados en los problems a que
se refiere esta Resolucion para buscar por si mismos su so-
luci6n por medios pacificos".

El President de la Delegaci6n guatemalteca, en su discurso
pronunciado el 8 de abril, al referirse al problema del coloniaje en
America, expuso la posici6n de su pais sostenida con firmeza de con-
dena absolute del sistema. Se insertan a continuaci6n parrafos de
dicho discurso:
"Guatemala interpret el anhelo de los pueblos del Con-
tinente, cuando afirma que el process hist6rico de la eman-
cipacion americana no habra concluido mientras subsistan
en nuestro hemisferio regions sometidas al regimen colo-
nial, dependencia political y subordinaci6n econ6mica que
impiden el process integral de los pueblos sometidos. In-
compatible con los ideales de Am6rica, y contrario a los


-53-






principios proclamados en las Conferencias Interamericanas,
el coloniaje quebranta la unidad del Continente, que es pre-
misa esencial para la efectividad del sistema interamerica-
no y para garantizar a todos nuestros paises la seguridad y
los beneficios de la civilizaci6n".
"El mapa de Guatemala conserve la huella sangrante
de una mutilacion territorial: una quinta parte de su terri-
torio cercenada por uno de los imperios mas poderosos del
mundo. Pero no es nuestro prop6sito traer a esta Confe-
rencia de Bogota, a consideraci6n de las delegaciones her-
manas, un problema y una angustia privativos de nuestro
pais. En el piano sereno de la discusi6n juridica continua-
remos el diAlogo -que, en veces, se queda en monologo-,
para la afirmaci6n de un derecho indiscutible. Reivindica-
mos clara y enfaticamente el derecho a la soberania en una
tierra nuestra, tierra que es el cuerpo mismo de la patria.
Y lo hacemos dentro de la mas cabal correcci6n juridica -te-
rreno donde es firme e incontestable la posicion de Guate-
mala- y con el mas escrupuloso respeto, que bien lo me-
rece nuestra just causa y un pueblo amigo, como lo es el
pueblo britinico".
El President de la Delegaci6n se refiri6 tambi6n en su dis-
curso a la reciente provocaci6n armada de que habia sido objeto Gua-
temala, por el envio de unidades de la flota britinica a aguas terri-
toriales guatemaltecas con fftiles pretextos.
Tambien cabe sefialar una maniobra britanica durante la Con-
ferencia de Bogota. En una sesi6n de la Comision de Iniciativas, la
Embajada britinica en Colombia hizo circular un memorandum entire
las delegaciones asistentes, en el que se referia a los supuestos dere-
chos de su pais sobre el territorio guatemalteco de Belice, las Islas
Malvinas y la Antartida americana. Para desmentir esas falsedades
de la propaganda inglesa en lo que se referia a Belice, la Delegaci6n
guatemalteca formula una amplia y argumentada exposici6n que pre-
sento ante dicha Comision.
Reunion de la Comisi6n Americana de territories dependientes
En cumplimiento de la Resoluci6n XXXIII adoptada por la IX
Conferencia Interacional Americana, se reunion en La Habana, del 15
de marzo al 21 de julio de 1949, la Comision Americana de Territo-
rios Dependientes.
La Delegaci6n guatemalteca particip6 en la Comisi6n con mu-
cho entusiasmo, inspirindose en la actitud seguida tradicionalmente
por Guatemala con respect al coloniaje. La Comisi6n llevo a cabo
sus labores haci6ndole frente a muchas dificultades, y su trabajo fue
dificil y precario principalmente por la ausencia de various Estados
Miembros que no concurrieron a la Reuni6n, con lo que se le rest
su important aporte que habria permitido a la Comisi6n cumplir me-
jor su cometido.


l-54-M






El Problem de Belice fue tema de discusi6n en el seno de la
Subcomisi6n de Territorios Ocupados, en donde los incuestionables
derechos de Guatemala a la reivindicaci6n de Belice fueron vigorosa-
mente defendidos, habi&ndose hecho una clara y s61ida exposici6n de
la tesis guatemalteca en el Informe de la Representaci6n de Guate-
mala de 21 de abril de ese afio.
Igual actitud de defense asumi6 la Delegaci6n de Guatemala
con motive del planteamiento, por parte de la Representaci6n de Me-
xico, de los pretendidos derechos de ese pais sobre parte del territo-
rio de Belice. Refutando la pretension mexicana, nuestra Delegacion
presented el Informe de fecha 6 de junio, adicional all de 21 de abril.
En esa Reuni6n se adoptaron el acuerdo y resoluci6n siguientes:

"ACUERDO I DE LA COMISION AMERICANA DE
TERRITORIES DEPENDIENTES

INFORMES Y COMUNICACIONES SOBRE BELICE
LA COMISION MEXICANA DE TERRITORIES DEPENDIENTES

ACUERDA:

Primero: Elevar a la Reuni6n de Ministros de Relaciones Ex-
teriores de las Reptblicas Americanas o, en su caso, a la pr6xima
Conferencia Internacional, o en su caso, a la proxima Conferencia In-
ternacional Americana, los informes y comunicaciones presentados por
las Representaciones de Guatemala y Mexice sobre Belice, territorio
hoy ocupado por la Gran Bretafia.
Segundo: Formular votos por que las diferencias entire paisea
americanos acerca de ese territorio se resuelvan por los medios pa-
cificos consagrados en los instruments americanos vigentes".

RESOLUTIONN IV DE LA COMISION AMERICANA DE
TERRITORIES DEPENDIENTES

SOLIDARIDAD CON LAS RECLAMACIONES JUSTAS Y LEGITIMAS
DE LAS NACIONES AMERICANAS EN RELACION CON LOS
TERRITORIES OCUPADOS

CONSIDERANDO:

1. Que los Pueblos y Gobiernos americanos estan unidos por
el compromise moral de luchar por los medios pacificos a su alcance
para desterrar del Continente toda situaci6n de dependencia, cualquie-
ra que sea su forma, political, econ6mica o juridica, de acuerdo con
lo consagrado en- la Resoluci6n XXXIII de la IX Conferencia Interna-
cional Americana;
-55--






2. Que la Comisi6n tiene conocimiento de reclamaciones en
cuanto a la soberania sobre territories ocupados entire paises ameri-
canos y la Gran Bretafia, las cuales deben ser resueltas en forma
pacifica tanto en interns del Continente como de toda la Comunidad
international;
3. Que toda reclamaci6n legitima y just de cualquier naci6n
americana debe tener la solidaridad de las demas Republicas conti-
nentales;
LA COMISION AMERICANA DE TERRITORIES DEPENDIENTES
RESUELVE:
Expresar su simpatia por toda reclamacion just y legitima de
cualquier naci6n americana, ratificar los principios de la emancipaci6n
de America consagrados en las Conferencias Internacionales America-
nas y establecer como consign la soluci6n pacifica de todas las con-
troversias en funci6n de la justicia y el Derecho Internacional".

CONFERENCIA INTERAMERICANA PARA EL MANTENIMIENTO DE
LA PAZ Y LA SEGURIDAD DEL CONTINENT
En la Conferencia Interamericana para el Mantenimiento de la
Paz y de la Seguridad del Continente, celebrada en Rio de Janeiro a
partir del 15 de agosto de 1947, la Delegaci6n de Guatemala formul6
una declaraci6n que se incluy6 en las actas oficiales de la reunion, y
que dice asi:
"Guatemala desea hacer constar que no reconoce nin-
gun derecho de soberania legal a la Gran Bretafiq en el te-
rritorio de Belice, llamado "Honduras Britinica", compren-
dido dentro de la zona de seguridad y que una vez mas hace
expresa reserve de sus derechos que se deriv)an de la Cons-
tituci6n de la Repiblica, documents hist6ricos, arguments
juridicos y principios de equidad oportunamente expuestos
a la conciencia universal".
Tratado Interamericano de Asistencia Recproca
A fin de que la aceptaci6n incondicional del Tratado de Rio
de Janeiro no implicara un obstaculo a cualquier accion reivindica-
dora de sus derechos que pudiera tomar Guatemala, el Congreso al
darle su aprobaci6n en 1950 por medio del Decreto No. 761, formula
una reserve, que fue incluida en el instrument de ratificacion, y
que dice asi:
"El present Tratado no constitute impedimento algu-
no para que Guatemala pueda hacer valer sus derechos so-
bre el territorio guatemalteco de Belice, por los medios que
estime mis convenientes; tratado que, en cualquier tiempo,
podra ser invocado por la Repiblica con respect al men-
cionado territorio".


-56-







Carta de la OEA


En Decreto No. 804, de fecha 9 de mayo de 1951, el Congreso
de la Repfiblica aprob6 la Carta de la Organizaci6n de los Estados
Americanos, asentando la reserve de que "Ninguna de las estipulacio-
nes de la present Carta de la Organizaci6n de los Estados America-
nos podri considerarse como un impedimento para que Guatemala pue-
da hacer valer sus derechos al territorio de Belice por los medios que
en cualquier moment estime convenientes". Esta reserve tambien se
consign en el instrument de ratificacion, y su formulaci6n se con-
sider6 necesaria para prever posibles restricciones de los derechos de
Guatemala.

IV Reuni6n de Consulta de Cancilleres Americanoo

En la IV Reunion de Consulta de Ministros de Relaciones Ex-
teriores de las Repiblicas Americanas, celebrada en Washington, en
abril de 1951, se aprobo la Resoluci6n VI, que dice:

"REAFIRMACION DE PRINCIPIOS INTERAMERICANOS
EN RELACION CON LAS COLONIES Y POSESIONES
EUROPEAS EN AMERICA

La Cuarta Reuni6n de Consulta de Ministros de
Relaciones Exteriores,

CONSIDERANDO:

Que la Primera Reuni6n de Consulta celebrada en Pa-
nama durante el mes de octubre de 1939, aprob6 la Reso-
luci6n XVII, en la cual fueron adoptadas previsiones para
el caso de que se produjeran cambios de soberania en regio-
nes geograficas de America bajo jurisdicci6n de Estados no
americanos;
Que en la Segunda Reuni6n de Consulta celebrada en
La Habana durante el mes de julio de 1940, los Gobiernos
de las Repiblicas Americanas suscribieron el "Acta de La
Habana", en la cual se previeron medidas de emergencia pa-
ra determinar la conduct que aquellos debian seguir frente
a cualquier contingencia que por causa de la segunda guerra
mundial pudiera afectar el status de posesiones no ameri-
canas situadas en este Hemisferio;
Que en esa Segunda Reuni6n de Consulta fue tambien
suscrita la "Convenci6n sobre Administracion Provisional
de Colonias y Posesiones Europeas en America", la cual pos-
teriormente entro en vigor conforme a lo dispuesto en la
misma Convenci6n; y
-57-






Que las Repdblicas Americanas declararon en la Reso-
luci6n XXXIII de la Novena Conferencia Internacional Ame-
ricana la aspiraci6n continental de que desaparezca el co-
loniaje en America,
DECLARA:
La firme adhesion de las Reptiblicas Americanas a los
siguientee principios adoptados en la Primera y Segunda
Reuniones de Consulta:
1. De no reconocer ni aceptar transferencias o inten-
tos de transferir o de adquirir interns o derecho, direct o
indirectamente en alguno de los territories de este Conti-
nente bajo jurisdicci6n de Estados no americanos, en favor
de otra potencia extracontinental, cualquiera que fuese la
forma empleada para realizarlo.
2. Que en el caso de que fuere menester aplicar las
medidas prescritas en la "Convenci6n sobre Administraci6n
Provisional de Colonias y Posesiones Europeas en Ambrica,
deben tenerse en cuenta los intereses de los habitantes de
esos territories, para que sea promovido su gradual des-
arrollo politico, econ6mico, social y educativo.
Los Delegados de Guatemala, a fin de salvaguardar debidamen-
te los derechos del pais sobre Belice y sustraerlo del alcance de esta
disposici6n, formularon la declaraci6n siguiente, que se incorpor6 al Ac-
ta final:
"La Delegaci6n de Guatemala declara que, de confor-
midad con el Acta de La Habana y el articulo XVIII de la
Convenci6n sobre Administraci6n Provisional de Colonias y
Posesiones europeas en America (La Habana, 1940), la pre-
sente resoluci6n no es aplicable a los territories que son
material de litigio o reclamaci6n entire potencias de Europa
y algunas de las RepTblicas de America".
X Conferencia Interamericana
La X Conferencia Interamericana se celebr6 en Caracas, Ve-
nezuela, a partir del lo. de marzo de 1954.
En la d6cimosegunda sesi6n de la Comisi6n I (Asuntos Juridico-
Politicos), celebrada el 16 de marzo, se continue el debate general
sobre el tema 2 del Capitulo I del Programa de la Conferencia (Co-
lonias y territories ocupados en Am6rica e Informe de la Comisi6n
Americana de Territorios Dependientes), el Delegado de Guatemala
reafirm6 la posici6n de energica condena al coloniaje que ha mante-
nido siempre su Gobierno e hizo un anilisis del regimen colonial y
de las maniobras de tipo legalista que para disfrazarlo han puesto en
practice las naciones colonialistas, para prolongar la sujeci6n a ese
sistema de numerosas poblaciones.
-58-






El Delegado de Guatemala, en su extensa y bien argumentada
intervenci6n expuso, ademis, lo siguiente:
"Si el problema del coloniaje en general es tema que
apasiona el alma inquieta del guatemalteco -que aborrece
toda subyugaci6n y dependencia-, la cuesti6n de los terri-
torios ocupados por paises extracontinentales le indigna pro-
fundamente, por cuanto sefiala con mas crudeza los vicios,
los abuses y la arbitrariedad de los poderosos frente a pue-
blos indefensos. &Que podremos decir a este respect, si,
ademas, siente Guatemala en su propia came incrustada
esa injusticia? No deseo, senior Presidente, referir aqui, una
vez mas, el penoso process de la mutilaci6n de Guatemala;
ni las argucias de que se vali6 la poderosa Inglaterra para
arrebatar a mi patria un pedazo de su patrimonio territo-
rial; ni el largo calvario de ochenta afios en que Guatemala
mendig6 indtilmente el cumplimiento de un sagrado com-
promiso contractual, hasta que se irgui6 la dignidad na-
cional y, con el coraje que dan la raz6n y la justicia, y con
respaldo pleno del derecho international, dio por caducado
el compromise incumplido.
Tampoco deseo hablar de lo que significa la ocupaci6n
britfnica en Belice para la economic de Guatemala, pero
consider necesario subrayar que esa ocupaci6n constitute
un dique que, al impedir la salida al mar del departamento
de El Peten, bloquea todo el desarrollo econ6mico de casi
la mitad de la Repiblica, obstaculizando ademas la debida
explotaci6n de sus riquezas naturales.
Por otra part, seria absurdo que en el seno de esta
Conferencia y dentro del punt del temario que esta Co-
misi6n estudia, no mencionara Guatemala su caso, y no ha-
blara de lo que Belice es y significa para Guatemala y para
America. Belice no es solamehte un jir6n de tierra ameri-
cana en poder de Europa. Es much mis: es el simbolo
de la afrenta que la pirateria ha hecho a este continent.
Belice muestra en toda su dolorosa realidad el tratamiento
que las viejas potencias de Europa han dado y siguen dando
a nuestros paises. Belice represent el caso clasico del
derecho frente a la fuerza y de c6mo 6sta ha prevalecido y
se pretend que siga prevaleciendo sobre aquel. Belice no
es s61o un problema y un dolor guatemaltecos, como las Is-
las Malvinas no son s6lo un problema y un dolor argenti-
nos. Belice y las Malvinas son un problema de America
que require para su soluci6n la cooperaci6n de Am6rica".
El Delegado guatemalteco dio fin a su discurso asi:
"Ahora que esta Conferencia trae a su consideraci6n
el candente problema del coloniaje y la ocupaci6n de terri-
torios americanos, mi pais tiene confianza en que la solida.
-59






ridad de America habra de conjugarse con el objeto de bus-
car soluciones que pongan fin a estas injusticias, que afren-
tan la dignidad de los pueblos americanos.
Nuestros pueblos, senior Presidente, y los hombres que
quieren ser libres en las tierras subyugadas de America,
tienen puestas sus esperanzas en que el espiritu de libertad
que inspire a quienes crearon nuestras patrias soberanas, ha-
bra de inspirar a esta Conferencia para encontrar las lines
justas y pacificas que permitan reconstruir la integridad
americana en la plenitud de la independencia y en el ejer-
cicio continental de la democracia".
La X Conferencia Interamericana, aprob6, en lo que respect
al problema colonial, las tres resoluciones siguientes:
XCVI

COLONIESS Y TERRITORIES OCUPADOS EN AMERICA
La Decima Conferencia Interamericana,
CONSIDERANDO:
Que la comin vocaci6n por la libertad de los pueblos de Am6-
rica tiene sus raices en la gesta de la emancipaci6n y que la solida-
ridad interamericana no alcanzara su verdadera extension y profun-
didad mientras subsistan en el Continente territories ocupados por
paises extracontinentales y pueblos privados del derecho de gobernar-
se a si mismos;
Que el estado actual de la evoluci6n de los pueblos, que ha
dado a 6stos la conciencia de su derecho a la libre determinaci6n, ha-
ce mfs urgente que nunca la desaparici6n para siempre del coloniaje
en cualquiera de sus formas; y
Que consecuentes con su devoci6n por la soluci6n pacifica de
los conflicts internacionales, el uso de la fuerza para mantener el
coloniaje y la ocupaci6n de territories en America afecta a las repi-
blicas americanas.

RESUELVE:

1. Declarar que es voluntad de los pueblos de America que
sea eliminado definitivamente el coloniaje mantenido contra el sentir
de los pueblos e igualmente la ocupaci6n de territories.
2. Expresar la simpatia de las repiblicas americanas por la
legitima aspiraci6n de los pueblos actualmente sometidos, de alcanzar
su soberania.
3. Proclamar la solidaridad de las repiblicas americanas con


- 60 -






las justas reclamaciones de los pueblos de America en relaci6n con
los territories ocupados por paises extracontinentales.
4. Reiterar la fe de las repfiblicas americanas en los metodos
de soluci6n pacifica previstos en los tratados vigentes, y repudiar el
uso de la fuerza para mantener los sistemas coloniales y la ocupaci6n
de territories en Am6rica.
XCVII

COLONIESS EN TERRITORIO AMjERICANO
La D6cima Conferencia Interamericana,
CONSIDERANDO:
Que la resoluci6n XXXIII de la Novena Conferencia Internacio-
nal Americana express la aspiraci6n comin de los Estados America-
nos de que se ponga t6rmino al regimen colonial en el Continente;
Que la Comision Americana de Territorios Dependientes, nom-
brada por la Novena Conferencia Internacional Americana, present
un informed que le habia sido encomendado por la referida Conferen-
cia;
Que America s61o habrA realizado plenamente su destino his-
t6rico y cumplido su vocaci6n de libertad cuando no existan mas te-
rritorios americanos bajo el sistema colonial de naciones extraconti-
nentales;
Que es necesario, a traves de medios pacificos y con la com-
prension y ayuda de los paises extracontinentales interesados, encon-
trar la via mejor que permit a los mencionados territories organizer
su propia existencia aut6noma, de suerte que se transformen en miem-
bros soberanos de la comunidad de naciones.
Que constitute una aspiraci6n permanent de los pueblos de
este hemisferio contribuir a que todos los referidos territories puedan
merger del actual regimen de subordinaci6n para participar, en un
plano de igualdad e independencia, de los beneficios de la oomunidad
americana y de las responsabilidades de la vida international;
Que la Carta de las Naciones Unidas atribuye a las potencias
administradoras el "encargo sagrado" de desarrollar la capacidad de
gobierno propio de los territories no aut6nomos y de ayudarlos en
el desenvolvimiento de sus libres instituciones political;
Que los Estados Miembros de la Organizaci6n de los Estados
Americanos son igualmente miembros de las Naciones Unidas, de la
que aqu6lla es un organismo regional segin los terminos del articulo
52, numero 2, de la Carta de las Naciones Unidas y el articulo 1 de
la Carta de la Organizaci6n de los Estados Americanos; y
-61-





Que, en esta forma, tanto los Estados americanos como las po-
tencias extracontinentales, en relacion a los problems comunes, tie-
nen competencia para examiner e interesarse en promover la aplica-
cion de las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas, con mi-
ras a la efectiva realizaci6n de los elevados prop6sitos que las inspi-
raron,

RESUELVE:

1. Declarar la necesidad de que los paises extracontinentales
que tienen colonies en el territorio de America no tarden en ultimar
las medidas comprendidas en los terminos de la Carta de las. Nacio-
nes Unidas para permitir que los pueblos respectivos puedan ejercer
plenamente su derecho de autodeterminacion, a fin de que se elimine
definitivamente el coloniaje en America.
2. Declarar que la present resolucion no se refiere a territo-
rios que son material de litigio o reclamaci6n entire paises extraconti-
nentales y algunas repiblicas americanas.
3. Transmitir a las Naciones Unidas todos los textos de las
deliberaciones sobre el tema 2 del Programa de la D6cima Conferen-
cia Interamericana".

"XCVII

COMISION AMERICANA DE TERRITORIES
DEPENDIENTES

La Decima Conferencia Interamericana,

CONSIDERANDO:

El Informe y la Memoria elaborados por la Comisi6n
Americana de Territorios Dependientes,

RESUELVE:

1. Agradecer a la Comision Americana de Territorios
Dependientes la magnifica y detallada labor realizada y sus
valiosas conclusions que han sido tenidas muy en cuenta
en las deliberaciones y resoluciones de la Comision Juridi-
co-Politica.
2. Transmitir el Informe y la Memoria presentados
por la Comision Americana de Territorios Dependientes a
las Naciones Unidas.


-62-






3. Recomendar al Consejo de la Organizaci6n de los
Estados Americanos que, de acuerdo con la resolucion XXXIII
de la Novena Conferencia Internacional Americana, convoque
a la Comisi6n Americana de Territorios Dependientes cuando
las circunstancias asi lo oconsejen".

Reuni6n Preliminar de Cancilleres Centroamericanos

En la Reuni6n Preliminar de Ministros de Relaciones Exterio-
res de las Repiblicas Centroamericanas, efectuada en San Salvador
en octubre de 1951, los personeros del Partido Unido del Pueblo, que
represent al 80% de la poblaci6n de Belice, dirigieron con fecha 6
de octubre una comunicacion a los Cancilleres Centroamericanos, de-
nunciando pfiblicamente las maniobras del gobierno ingles tendientes
a comprometer a ese territorio, por la fuerza, en la integracion de una
federacion de posesiones inglesas del Caribe, y pidiendoles hacer oir
las voces de sus naciones libres a fin de que Inglaterra no llevara a
cabo ese paso perjudicial a sus intereses.
La Reunion de Cancilleres concedi6 una consideraci6n especial
a esta apelacion del pueblo de Belice, y aprob6 la Resoluci6n II, que
dice:

"SIMPATIA AL PUEBLO DE BELICE EN SU ASPIRATION

La Reunion Preliminar de Ministros de Relaciones Ex-
teriores de Centro America,

Habiendo tomado debida nota de la petici6n (ver do-
cumento anexo) que ha sido hecha por Representantes auto-
rizados de un sector considerable de la poblacion del terri-
torio de Belice, y

CONSIDERANDO:

Que la Novena Conferencia Internacional Americana de-
clar6 en su Resoluci6n XXXIII "Que es just aspiraci6n de
las Repiblicas de America que se ponga termino al Coloniaje
y a la ocupaci6n de territories americanos por pauses extra-
continentales", y

Que es convenient combinar los esfuerzos de las cinco
Republicas para que el citado problema de Belice se resuelva
de acuerdo con la just y traditional aspiracion de Am6rica,

RESUELVE:

Expresar su simpatia a los concepts contenidos en la
peticion belicefia a que arriba se hace referencia y dar curso
a las Cancillerias Centroamericanas de dicha petici6n".
-63-





El Gobierno de Guatemala transmiti6 al Gobierno ingles, por
medio de su Legaci6n y en nota fechada el 23 de octubre, tanto la
petici6n del Partido Unido del Pueblo como la resoluci6n III de la
Reuni6n Preliminar, y reafirm6 las protests formuladas con anterio-
ridad por este prop6sito de Inglaterra.

Las Repfblicas de Centroamerica se dirigieron al Gobierno in-
gles, en relaci6n con la petici6n de los beliceios y la resoluci6n adop-
tada en la Reuni6n de Cancilleres. El Gobierno de Nicaragua pedfi
ser informado sobre si realmente el gobierno ingl6s habia considerado
o resuelto la integraci6n del territorio de Belice en una federaci6n con
otros territories; y el de El Salvador concluia su nota manifestando que
de conformidad con la Resoluci6n III de la Reuni6n Preliminar de Canci-
lleres centroamericanos y la actitud de apoyo que tradicionalmente ha
observado El Salvador en las reclamaciones de Guatemala sobre el ca-
so de Belice, el Gobierno salvadorefio abrigaba la esperanza de que mien-
tras tal problema no fuera resuelto definitivamente, el Gobierno briti-
nico aplazaria la practice de medidas que puedan alterar el status del
territorio en controversial.

La nota del Ministerio de Relaciones Exteriores del 23 de oc-
tubre de 1951 arriba indicada, di6 lugar a una respuesta de la Lega-
ci6n inglesa fechada el 19 de febrero de 1952 en donde el Gobierno
de Londres impugnaba el hecho de que los Cancilleres Centroameri-
canos hubiesen dado importancia y credito a una carta suscrita por
tres miembros del Partido Unido del Pueblo, como representantes del
pueblo de Belice.

El Gobierno de Guatemala di6 pronta conteataci6n al de Lon-
dree, en nota fechada el 21 de febrero del mismo afio, que dice asi:

Senor Ministro:

Tengo -el honor do acusar recibo de la atenta nota de Vuestra
Excelencia, nimero 12 (1041/62/52), de fecha 19 de febrero en curso,
en la cual se sirve dar respuesta a la mia, nimero 14885, de fecha
23 de octubre de 1951, relacionada con una carta presentada por per-
soneros de un sector de la poblaci6n de Belice a la Reuni6n Preliminar
de Ministros de Relaciones Exteriores de Centroam6rica, que tuvo lu-
gar en San Salvador a principios de octubre iltimo, y son la resolu-
ci6n respective que fue aprobada por la Reuni6n.

Vuestra Excelencia se sirve manifestar la extrafieza de su Go-
bierno por el hecho de que la Reunion de Cancilleres de Centroame-
rica haya dado importancia y credito a la referida carta, y asegura que
el Partido Unido del Pueblo, que fue fundado solo en diciembre de
1949, "no puede considerarse en manera alguna como representative
de la opinion pfblica de Belice", sino que por el contrario, f'el pueblo
de Belice en repetidas ocasiones ha manifestado claramente su deseo
de permanecer dentro de la comunidad britinica".







Con respect a este mismo punto, Vuestra Excelencia asienta
en el p6rrafo 6 de su nota, que mi Gobierno ha aceptido las decla-
raciones de esos personeros de la poblaci6n de Belice, "aparentemen-
te sin ningin esfuerzo por verificar los hechos".

Debo manifestar a Vuestra Excelencia, en debida respuesta a
las observaciones anteriores, que la situaci6n que prevalece en Belice
y los acontecimientos ocurridos alla durante los dos iltimos afos son
hechos que constant piblicamente y estoy seguro que tanto Vuestra Ex-
celencia como su ilustrado Gobierno los conocen perfectamente. Estos
hechos demuestran que una parte muy considerable del pueblo beli-
cefio acuerpa los postulados ide liberaci6n que defiende el Partido
Unido del Pueblo en contra de las arbitrariedades administrativas y
la present forma de gobierno; que el deseo del pueblo que Vuestra
Excelencia indica haberse manifestado repetidas veces en favor de
una permanencia indefinida dentro de la comunidad britinica, no es
en la realidad una expresi6n del verdadero pueblo, sino de unos po-
cos privilegiados, a cuyos intereses personales conviene la continuidad
de la present situaci6n. El pueblo ha hecho elocuentes manifesta-
ciones que demuestran claramente sus sentimientos, al haber creado
una bandera propia que hace ondear en sustituci6n de la britanica, y
al haber sustitu'do el himno national britinico por otros cantos pro-
pios. Tambien ese pueblo express una opinion genuine de sus senti-
mientos, cuando sus legitimos representantes -elegidos por ese mis-
mo pueblo- se negaron a colocar un retrato de Su Majestad en el
sal6n del Consejo Municipal. Acto este que mereci6 un severe castigo
de parte del Gobernador, como fue la disolucion del Consejo que ha-
bia elegido el pueblo y el nombramiento de un nuevo Consejo, con ele-
mentos afectos al Gobernador, que no representan los intereses del
pueblo.

La afirmaci6n del Partido Unido del pueblo de que "represen-
ta la mayoria de la poblaci6n total del territorio de Belice" -y qeial
Vuestra Excelencia objeta- parece plenamente fundada si se toma
en cuenta que en las elecciones de 1951, no obstante el hecho de que
un nimero considerable de simpatizantes del Partido no particip6 en
las votaciones debido a las restricciones de la ley electoral, el Partido
obtuvo seis de los nueve puestos del Consejo Municipal.

En el mismo parrafo 2 de su nota, Vuestra Excelencia afirma
que el Gobierno de Su Majestad "nunca ha tratado de ejercer influen-
cia alguna en los gobiernos de los territories... a fin de inducirlos
a federarse". Mi gobierno no discute esta afirmaci6n, pero consider
que ella podria ser valida unicamente en el caso de que esos gobiernos
fueran una representaci6n genuina del respective pueblo, y no lo que
en realidad son, al menos en el caso de Belice, agents del Gobierno
metropolitan, encargados de proteger los intereses de la metr6poli
y de administrar los territories en beneficio de 6sta.


-65-






Agrega Vuestra Excelencia en el mismo pirrafo que la Legis-
latura de Belice tiene en sus manos la propuesta sobre la federaci6n,
y que ese organismo tiene "la libertad permitida por todas las forms
democraticas de gobierno, para aceptarla o rechazarla".
Sin embargo, senior Ministro, falta a ese organismo "la liber-
tad permitida en todas las formas democraticas de gobierno" para
integrarse, y esto hace por si mismo negatoria esa libertad para re-
solver cuestiones como la relative a la federaci6n, ya que tal legisla-
tura, por su composici6n misma, no puede representar los deseos, ni
los intereses populares. Baste sefialar que el Consejo Legislativo de
Belice estA compuesto por el Gobernador britanico, a quien se nombra
en Londres, como Presidente; dos miembros designados de oficio, quienes
tambi6n son funcionarios britanicos; cuatro miembros nombrados por
el Gobernador, entire las personas mis adictas al sistema colonial, y
seis miembros de elecci6n, que, dadas las rectricciones y los obstAcu-
los de la ley electoral para elegir y ser electo, en ultima instancia tam-
poco son elegidos plenamente por el pueblo, sino por una minoria pri-
vilegiada por la ley, ya que son muchas las personas que; por razo-
nes econ6micas, no tienen facultad legal para votar. A todo esto deben
agregarse los poderes absolutos del Gobernador para votar cualquier
disposici6n del Consejo Legislativo, o para hacer pasar por su solar
autoridad cualquier disposici6n que no obtenga la aprobaci6n del Con-
sejo, bomo sucedi6 recientemente con la Iqy de devaluaci6n de la mo-
neda de Belice.
Amin mas, debe tambien aiadirse a esto que el Gobernador, de
manera arbitraria, prorrog6 el period del actual Consejo, que debi6
haber terminado sus funciones en junio de 1951, ante la posibilidad de
que pudieran llegar a 61 elements del Partido del Pueblo.
En consecuencia, no puede afirmarse que una possible acepta-
ci6n de la propuesta federaci6n por parte del Consejo Legislativo de
Belice, signifique una expresi6n de los deseos del pueblo belicefio.
Por otra parte, el pueblo mismo ha manifestado categ6ricamente su
oposici6n a los referidos planes de federaci6n; el 29, de Agosto de 1947
se celebr6 una reunion public en la Cathedral Hall de la Ciudad de
Belice, con asistencia de mAs de quinientas personas que represen-
taban diferentes organizaciones civicas y piblicas y las distintas es-
feras de la vida social y econ6mica de Belice. El objeto de la reunion
fue precisamente abrir un debate public sobre la participaci6n de
Belice en la propuesta federaci6n del Caribe. Tomaron asiento en la
plataforma various miembros del Consejo Legislativo y los Delegados
que iste habia nombrado para concurrir a la Confederaci6n de Mon-
tego Bay. Presidi6 la reunion el senior Salvador Espat, sibdito bri-
tanico por naturalizaci6n y miembro nombrado del Consejo Legisla-
tivo. Solamente estos elements oficiales se pronunciaron en favor
de la federaci6n. Todos los demas oradores, con apoyo evidence del
pueblo present, se manifestaron abiertamente en contra de ella. Se
propuso alli una resoluci6n razonada, cuya parte resolutiva decia cla-
ramente:


-66-






"Por. tanto, resueivese que el pueblo de Belice se opone
a que este territorio se adhiera a la propuesta federaci6n de
las Indias Occidentales britanicas, porque es contra sus inte-
reses. El pueblo no quiere pertenecer a tal federaci6n e in-
siste en que sus delegados a la Conferencia de Montego Bay,
del 11 al 18 de septiembre, declared bien alto y bien claro,
en nombe del pueblo de Belice, que se oponen a la federa-
ci6n con las Indias Occidentales britinicas; y que Belice, bajo
ninguna condici6n, formari parte de esa federaci6n".

A pesar de que el Presidente Espat, aunque dijo estar conven-
cido de que el pueblo estaba contra la federaci6n, no quiso someter
la resoluci6n al voto de los presents, estos unanimemente se pusieron
de pie para aclamarla. Ello no obstante, Vuestra Excelencia sabe que
los delegados de Belice que fueron a Montego Bay (sefiores Staine,
Wade y Courtenay) no acataron en el seno de esa Conferencia la
voluntad del pueblo que decian representar.
En febrero de 1950, como resultado de otra manifestaci6n pui-
blica, el Comite del Pueblo dirigi6 un memorial a Su Majestad el Rey
Jorge VI (Q.E.P.D.) y a los miembros del Consejo Privado de SuA Ma-
jestad, declarando la posici6n y las aspiraciones del pueblo de Belice
frente a diferentes problems de interns general. En el punto segun-
do de este memorial se pedia:
"(2) cesar de inmediato todas las gestiones para incluir
nuestro pais dentro de un prop6sito de federaci6n de los In-
dias Occidentales britanicas. El pueblo no se consider parte
ni porci6n de las Indias Occidentales, sino mas bien parte
integrante de Centroamerica en el continent, con la cual
hemos tenido por largo tiempo lazos econ6micos y comer-
ciales".
No deseo, senior Ministro, extenderme ahora mas sobre
este aspect del problema. Por lo dicho, comprendera Vues-
tra Excelencia que la resoluci6n aprobada por la Reuni6n
Preliminar de Ministros de Relaciones Exteriores de Centro-
america no se bas6 "en informaci6n engafiosa", sino en un
conocimiento pleno de los hechos. Por otra parte, en cuanto
a la declaracion contenida en el mismo parrafo 3 de la nota
de Vuestra Excelencia, de que en Belice existen libremente
partidos politicos "bajo las condiciones de libertad political
garantizadas por el Gobernador y por el Gobierno de Su Ma-
jestad en el Reino Unido" -debo agregar que reconozco
plenamente esa libertad political y esas garantias que exis-
ten en Inglaterra y que son un ejemplo magnifico de la de-
mocracia inglesa en la metr6poli; pero, desgraciadamente,
esa libertad y esas garantias no existen en Belice; en donde
se hostiliza al Partido Unido del Pueblo y se persigue a sus
voceros. Prueba de ello es la prision que sufren en este mo-
mento en las carceles de Belice dos periodistas, miembros
prominentes de dicho partido, bajo la aplicaci6n de la ley

-67 -




mia aatidemoorLtica que puede concebire y que perigue
afi el pensamiento que pueda haber tenido un escritor al
*ditar un articulo, aun en el caso de que dicho articulo re-
fleje la verdad.
Es important sefialar, sefor tinistro, que los hechos
anteriormente citados s61o tienen por objeto demostrar que
"el pueblo de Belice --al contrario de lo que afirma Vuestra
Excelencia- ha manifestado claramente que su deseo de no
permanecer dentro de la comunidad britAnica" y con mayor
claridad aiin el de no pertenecer a una federacion colonial
del Caribe, con lo cual quedan sin fundamento la acusaci6n de
irresponsabilidad por desconocimiento de los hechos, que la
nota de Vuestra Excelencia encierra contra la Reunion de Mi-
nistros de Relaciones Exteriores de Centroamerica. Pero la
referencia a tales hechos no implica forzosamente una defen-
sa del Partido Unido del Pueblo, el cual, aunque merece la
natural simpatia de parte de los hombres libres en su lucha
contra el sistema colonial, no se refiere en su program a los
indiscutibles derechos d Guatemala sobre el territorio de
Belice.
No es sino hasta el parrafo 4 de su nota, cuando Vues-
tra Excelencia entra al fondo del problema (y transcribe un
pArrafo de su nota de 8 de septiembre de 1949, que contiene
los puntos de vista de su Gobierno frente a la vieja contro-
versia. Debo explicar a Vuestra Excelencia que esa nota de
8 de septiembre no tuvo respuesta de part de este Minis-
terio en vista de que la discusi6n habia caido ya en una repe-
tici6n de los arguments y cada una de las parties mantenia in-
flexiblemente sus puntos de vista, no teniendo, por tanto, uti-
lidad alguna proseguir una discusi6n en esa forma.
Vuestra Excelencia no mira conexi6n direct entire el
reclamo de Guatemala a la soberania de Belice --que Vues-
tra Excelencia califica de pretensiones- y el asunto de la
propuesta federaci6n. Efectivamente, no habria conexi6n en-
tre una y otra cosa, si no fuera que el Gobierno britanico
pretend incluir en esa federacion de posesiones britinicas
del Caribe, al territorio de Belice que es guatemalteco y que
estA en litigio, siendo contrario a las normas del derecho in-
ternacional -como repetidas veces lo ha manifestado a
Vuestra Excelencia este Gobierno en comunicaciones ante-
riores- que una de las parties pretend cambiar unilateral-
mente el estatuto present de un territorio en litigio.

No deseo aqui, senior Ministro, repetir la argumentaci6n
prolija que consta en las numerosas notas que tuve el honor
de citar en el iltimo parrafo de mi nota nImero 14885 de
23 de octubre; pero si consider de mi deber reiterar la de-
claracion de que, aunue es evidence que el just reclamo de
Guatemala tiene s6lidos fundamentos juridicos, mi Gobierno


m- 68





no con idera que el litigio pueda resolverse, on justicia, me-
diante la sola consideraci6n legal de los aspects juridicos,
puesto que este complejo asunto est& rodeado de importan-
tisimas circunstancias que escapan de los formulismos lega-
listas, y cuya consideraci6n es bfsica para que la soluci6n
que se d6 al problema correspond exactamente a los pos-
tulados de la justicia.
Finalmente, senior Ministro, mi Gobierno s el primero
an lamentar que la existencia prolongada de este litigio irre-
soluto sea un obsticulo serio a las relaciones do amistad en-
tre nuestros dos paises, cuyo mayor estrechamiento desea
muy sinceramente el Gobierno de Guatemala, mediante la
soluoi6n pronta y just del problema.



Esta contestaci6n de la Cancilleria dirigida a la Legaci6n Inglesa,
fue motive para que el Encargado de Negocios a. i. de M6xico diri-
giera una comunicaci6n al Ministerio, con fecha 10 de marzo subsi-
guiente, en la que manifestaba que el Gobierno de M6xico se veia en
la necesidad de recorder que, en diversas ocasiones, ha expresado que
en caso de producirse un cambio en el status de Belice no podrian de-
jar de tomarse en cuenta los derechos de M1xico sobre una parte del
territorio de Belice.
En respuesta, la Cancilleria expuso que el Gobierno de Guate-
mala no tenia conocimiento de que el Gobierno de M6xico, hubiera
iniciado acci6n alguna reivindicatoria de los derechos que M6xico dice
tener en el territorio de Belice, la cual, en todo caso, habria de ejer-
citarse ante la potencia extracontinental que detenta ese territorio.
Agreg6 que el Gobierno de Guatemala, por su part, y con base en
los antecedentes hist6ricos, geogrificos, politicos y juridicos del asun-
to, ha sostenido su reclamaci6n para recuperar el territorio desde hace
mis de una centuria, en una penosa controversial que permanece ain
sin resolverse.



Primera Reuni6n Ordinaria de Cancilleres Centroamericanos

La Primera Reuni6n Ordinaria de Ministros de Relaciones Ex-
teriores de las Repfiblicas Centroamericanas, previamente convocada
de oconformidad con lo dispuesto en el articulo 8o. de la Carta de San
Salvador, se celebr6 en la ciudad de Antigua Guatemala, del 17 al
24 de agosto de 1955.
En la sesi6n plenaria celebrada el 23 de agosto, fue aprobada
por aclamaci6n la "Declaraci6n de la Antigua Guatemala", que ya
habia sido adoptada por unanimidad en la Comisi6n Primera.
-69-





Esta resoluci6n contiene en el numeral 7 un significativo pro-
nunciamiento de la Reuni6n de Cancilleres en favor de la causa reivin-
dicatoria de Guatemala, que da una proyecci6n centroamericanista al
problema de Belice. Dice asi la resoluci6n mencionada, en su parte
conducente:
"in

DECLARACION DE PRINCIPIOS DE CONVIVENCIA
CENTROAMERICANA (DECLARACION DE LA
ANTIGUA GUATEMALA)

La Primera Reuni6n de Ministros de Relaciones
Exteriores de Centroamerica,

En nombre de los Estados representados,

DECLARA:

7. Su rechazo a la supervivencia del coloniaje en Ame-
rica y su expresa manifestaci6n de que el territorio de Belice
es parte integrante del de Guatemala y, por consiguiente,
del de Centroam6rica y que las gestiones para reivindicarlo,
interesan a todos los Estados signatarios de esta Declaraci6n;

Este gesto de fraternal solidaridad que los Cancilleres de las
hermanas Repiblicas Centroamericanas, debidamente autorizados por
sus Gobiernos, dejaron expresado en la Declaracion mencionada, di6
lugar al envio de una nota por la Legaci6n britinica, de fecha 5 de
octubre de 1955, en la que manifestaba que "el Gobierno de Su Ma-
jestad desea recorder al Gobierno de Guatemala que Belice es, 7y con-
tinfia siendo, parte integrante de las colonies, protectorados, territo-
rios de ultramar y territories bajo Administraci6n Fiduciaria del Reino
Unido de la Gran Bretafia e Irlanda del Norte; y que el Gobierno de
Su Majestad es responsible de la conducci6n de las relaciones exterio-
res del Gobierno de Belice".
El Ministerio de Relaciones Exteriores, en comunicaci6n fecha-
da el 10 del mismo mes, di6 adecuada respuesta a este recordatorio
ingles. A continuaci6n se copian dos parrafos de la nota respective:

"Precisamente, senior Ministro, porque el territorio gua-
temalteco de Belice, como una cuesti6n meramente de hecho
sin mas respaldo que la fuerza, continfa detentado por el im-
perio britanico, a pesar de los evidentes derechos que la Re-
p6blica de Guatemala tiene sobre ese territorio; a pesar de
no poseer la Gran Bretafia titulo alguno para retenerlo en su
poder, y a pesar tambien de las constantes gestiones de esta
Republica para que se le restituya lo que legitimamente le

-70-






pertenece, los Cancilleres de las Republicas de Centroam6ri-
ca hubieron de incluir esos concepts en la trascendental
Declaraci6n de la Antigua Guatemala, con el objeto de mani-
festar piiblicamente su desagrado por la ocupaci6n de facto
que Inglaterra contra todo derecho mantiene en Belice, y
solidaridad con los justos reclamos del Gobierno de Guate-
mala.

Por consiguiente, debo manifestar a Vuestra Excelencia
que no es necesario recorder al Gobierno ni al pueblo de
Guatemala, ni a los demas Gobiernos y pueblos de la Ame-
rica Central que el territorio guatemalteco de Belice conti-
nua detentado por la Gran Bretafia, puesto que ello consti-
tuye un hecho dificil de olvidar, ya que entrafia una afrenta
a los legitimos derechos de Guatemala, que es parte integran-
te de Centroamerica, y a los principios de la justicia interna-
cional".

El Gobierno de Londres, por medio de sus representaciones di-
plomaticas, dirigi6 a los Gobiernos de los demas paises del Istmo, sen-
das notas recordandoles, con motivo de la suscripci6n por parte de sus
respectivos Cancilleres de la "Declaraci6n de la Antigua Guatemala",
que Belice es parte integrante de los territories britanicos.

La Cancilleria hondurefia en su respuesta "manifiesta a la Ho-
norable Legaci6n de Su Majestad Britanica que el Gobierno de Hondu-
ras, con base en el derecho hist6rico y en los vinculos de solidaridad que
lo unen con la naci6n guatemalteca, aprovecha esta oportunidad para
ratificar y reafirmar enfiticamente su leal y franca adhesion a los prin-
cipios y conclusions contenidos en la Declaraci6n de la Antigua".

La hermana Republica de Costa Rica, en su contestaci6n al Mi-
nistro ingles, manifesto que el Gobierno de Costa Rica deseaba hacer
constar que desde 1940 ha considerado las gestiones reivindicatorias
de Guatemala por el territorio de Belice, como justas, e indic6 las
reuniones de carfcter international en las que dicho pais habia to-
mado una actitud de fraternal solidaridad con la causa guatemalteca.

La Cancilleria mexicana dirigi6 a este Ministerio una nota fe-
chada el 11 de octubre de 1955, en la cual, con respect al punto 7 de
la "Declaraci6n de la Antigua Guatemala", hizo present "la decla-
raci6n que reiteradamente ha formulado el Gobierno de M6xico en el
sentido de que, si llegare a cambiar el status de Belice,, serB necesario
tomar en cuenta los derechos de MiVxico a una part de dicho territo-
rio, de conformidad con los antecedentes hist6ricos y juridicos".

El Ministerio de Relaciones Exteriores se limit, en su contes-
taci6n, a manifestar al Canciller mexicano, en forma categ6rica, que
Guatemala no reconoce derechos de Mexico a part alguna de esa por-
ciwn del territorio national, detentado actualmente por la Gran Bretafia.





Consejo Nlonoal de Belice


El Gobierno de la Repiblica, por medio del Decreto Niimero
511, emitido en Consejo de Ministros el 30 de diciembre de 1955, creo
el Consejo Nacional de Belice adscrito al Ministerio de Relaciones Ex-
teriores, dindole el caracter de un cuerpo de studio, planificaci6n y
consult, en todo lo relacionado con la recuperaci6n del territorio de
Belice y la solucion de sus problems conexos. En Acuerdo guber-
nativo de fecha 5 de enero subsiguiente, se integr6 el Consejo Nacio-
nal de Belice con personas Id6neas para que, en calidad de Aesores,
contribuyan a la soluci6n de ese problema.
El Consejo ya ha entrado a ejerow sus important fuacionea.

Conferencia de San Francisco

Aunque no figuraba en el proyecto de Dumbarton Oaks, la Con-
ferencia de las Naciones Unidas sobre Organizaci6n Internacional hubo
de discutir el problema de los pueblos que no gozan de gobierno propio.
En las primeras sesiones del Comit6 Cuarto de la Comisi6n Se-
gunda, que conoci6 este tema, se present un anteproyecto de estatuto
para regular el sistema de fideicomisos, en cuyo articulo tercero, que
sefalaba a cuiles territories se aplicaria el regimen de administraci6n
fiduciaria, aparecia el inciso

"c) Territorios voluntariamente colocados bajo este regi-
men por los Estados responsables de su administraci6n".

El articulo cuatro del anteproyecto establecia que los arreglos
para someter territories al sistema serian acordados entire los Estados
directamente interesados; y el articulo quinto estipulaba que, salvo
lo que se conviniere en esos acuerdos especiales, ninguna disposici6n
del capitulo podria interpretarse en el sentido de que modificara, en
manera alguna, los derechos de cualquier estado o pueblo sobre cual-
quier territorio.

Esta facultad de colocar territories voluntariamente bajo este
sistema, la juzg6 peligrosa la Delegaci6n guatemalteca, porque pudie-
ra suceder que Inglaterra, pretendiendo obstaculizar la acci6n reinvi-
dicadora de Guatemala, pensara en colocar a Belice bajo tal sistema.
Por otra parte, los territories sujetos al fideicomiso tienden a alcan-
sar el Gobierno propio y ain la independencia.

Por estas razones, la Delegaci6n guatemalteca propuso que se
agregara seguidamente del parrafo en que se enumeran las categories
de territories suceptibles de ser sometidos a tal sistema la frase si-
guiente:


-72-






"El sistema de fideicomiso (Trusteeship System) no se
aplicar& a los territories en dispute, sobre los cuales exista
cuesti6n pendiente, reclamacion, controversial o litigio, en-
tre Estados miembros de la Organizaci6n Internacional".
Esta enmienda fue acompaiada de una exposici6n de motives
y despues de un debate intense y de una vigorosa defense por parte
de nuestra Delegaci6n, al ser sometida a votaci6n en la segunda se-
sion en que continuaba la discusi6n del asunto, fue rechazada por 13
votos a favor y 18 en contra.
Este rechazo movi6 a la Delegacion, a fin de lograr la protec-
ci6n de los derechos de la Repdblica, a presentar en la sesi6n siguiente
una reserve que se intent desechar, pero que despues de un prolon-
gado debate, qued6 aceptada y su texto reproducido en el acto de la
sesi6n. Dicha reserve dice asi:
"Declaraci6n de la Delegaci6n de Guatemala

La Delegacion de Guatemala hace reserve express al
inciso "c" del parrafo tercero, secci6n "B", del sistema de fi-
deicomisos territoriales, en el sentido de que tal sistema no
podri aplicarse a territories pertenecientes a la Repiblica de
Guatemala, ain cuando dichos territories sean objeto de re-
clamacion o controversial, o se encuentren actualmente en
posesion de otro Estado. La Delegacion de Guatemala ruega
que esta declaracion y reserve se inserten en las actas co-
rrespondientes.
San Francisco, California, 24 de mayo de 1945".

Motivo de discusion fue tambien el hecho de que el Relator
en su Informe al Comit6, haya omitido una referencia a la declara-
cion de Guatemala, habi6ndose logrado que en el parrafo correspon-
diente se consignara: "La delegacion de Guatemala hizo una reserve
expresa al inciso c)"
La Delegacion quiso que la reserve se incluyera en el instru-
mento original de la Carta de las Naciones Unidas, y al efecto solicit
asi, pero encontr6 una fuerte oposicion entire las delegaciones, ade-
m~i del hecho de que se deseaba que no apareciera ninguna reserve
en la Carta. En caso de insistir en ello se encontraria el dilema de
retirar la reserve o no suscribir la Carta. Por iltimo, para no com-
prometer la posicion de Guatemala en el seno de la Organizaci6n al
insistir la Delegaci6n en su actitud, se encontro la solucion de obtener
por escrito, por parte del Secretario General de la Conferencia, una de-
claracion que asegurara la defense de los derechos de esta Republica,
la que se logro en la nota que dicho funcionario dirigio al Jefe interi-
no de la Delegaci6n guatemalteca, que, en su parrafo conducente, se lee:
"Yo creo que sus intereses (de Guatemala) estin am-
pliamente protegidos por la declaraci6n de la delegaci6n de
-73-





Guatemala, la cual esta registrada en las actas y en el infor-
me del Comit6. Habiendo sido adoptado este informed por el
Comite y mis tarde por la Comisi6n II, es, por supuesto, un
document official de la Conferencia, que puede ser citado con
relaci6n a las parties de la Carta a que se refiere".

Solictud de Informacion sobre Territorios no Aut6nomos

La Secretaria General de las Naciones Unidas se dirigio a los
Gobiernoe de los Estados miembros en el mes de junior de 1946, soli-
citando la informaci6n sobre territories no aut6nomos que, de con-
formidad con el capitulo XI de la Carta, deben proporcionar los Esta-
dos responsables de la administraci6n de esos territories.

Al responder que Guatemala no esta comprendida entire los
paises afectos al articulo 73 de la Carta, record la reserve que for-
mul6 la Delegaci6n de Guatemala en la Conferencia de San Francisco,
que consta en las actas, referente a que el sistema de fideicomisos no
podri ser aplicado al territorio guatemalteco de Belice, por ser ma-
teria de litigio entire Guatemala y la Gran Bretafia.

Segunda Parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, 1946

Durante la segunda parte de la Asamblea General de las Na-
ciones Unidas, efectuada en 1946, la Cuarta Comisi6n de la Asamblea
conoci6 de los informes presentados por los paises administradores de
territories no aut6nomos y adopt una resoluci6n en la que se tomaba
nota de tales informes.
Al terminarse la votaci6n, el Delegado de Guatemala hizo la
declaraci6n siguiente:

"La Delegaci6n de Guatemala se ha abstenido de votar
esta resoluci6n, porque, entire las posesiones britinicas, acer-
ca de las cuales ha presentado informaci6n el Reino Unido,
figure el territorio de Belice.

La Delegaci6n de Guatemala desea evitar que un vo-
to afirmativo de su part, pueda ser interpretado mas tarde
como reconocimiento de la situaci6n de hecho que existed en
ese territorio. Guatemala no reconoce, ni puede reconocer
la soberania britanica en el territorio de Belice".

Esta declaraci6n motive la intervenci6n del representante ingl6s,
quien explic6 que su Gobierno habia propuesto el sometimiento a la
Corte del asunto y que Guatemala no habia aceptado; afirmaci6n que
fue aclarada, explicando el delegado guatemalteco el punto de vista de
su pais acerca de este punto, o sea aceptar la decision' del litigio por la
Corte pero en un juicio ex oequo et bono que Inglaterra rechazo.

-74-






Se logr6 que esta declaraci6n de Guatemala apareciera en el
Informe del relator de la Cuarta Comisi6n, y al ser conocido ese do-
cumento en la sesi6n plenaria, el Representante de Guatemala reiter6
lo afirmado en la Comisi6n.
Por haber sido retenida various dias una embarcaci6n de ma-
tripula britanica, capturada en aguas del rio Sarstun juntamente con
sus tripulantes por presunci6n de contrabando, la Legaci6n britanica
present en mayo de 1946 una reclamaci6n al Gobierno de Guatema-
la por Q2,200.00 en concept de indemnizaci6n. Este incident di6
lugar a intercambio de notas, y en la ultima dirigida a aquella M1si6n
el 27 de septiembre subsiguiente, se incluy6 el pArrafo que dice:
"En relaci6n con las demas consideraciones de su atenta
nota es mi deber llamar la atenci6n a Vuestra Excelencia
sobre el diferendo existent entire nuestros gobiernos acerca
del caso de Belice y los puntos de vista de esta Cancilleria,
consignados profusamente en correspondencia anterior. De-
seo en particular hacer constar que si esta Cancilleria acep-
ta y tramita correspondencia en relaci6n con asuntos en que
parece existir un conflict de jurisdicci6n, lo hace exclusi-
vamente por raz6n de la situaci6n existent, puramente de
hecho".
II Asamblea General de las Naciones Unidas
En la II Sesi6n de la Asamblea General de las Naciones Unidas,
1947, se hizo referencia al asunto de Belice en las oportunidades si-
guientes: En la Cuarta Comisi6n despues del discurso del represen-
tante britanico, en el que alab6 las excelencias de la administraci6n
colonial inglesa, el Delegado de Guatemala declare que su Gobierno no
estaba conform con que figurara en los documents oficiales de las
Naciones Unidas, el territorio de Belice como perteneciente a Ingla-
terra y deseaba que quedara nueva constancia textual en los docu-
mentos oficiales de la Comisi6n y de la Asamblea, de que el Gobierno
de Guatemala no reconoce, ni reconoceri, la soberania britinica sobre
Belice, que es guatemalteco por razones geogrificas, hist6ricas y ju-
ridicas.

En la misma Comisi6n Cuarta, la Delegaci6n hindi present
un proyecto de resoluci6n excitando a las potencias coloniales a some-
ter voluntariamente al sistema de fideicomiso international, algunos de
los territories dependientes que poseen. El Delegado guatemalteco
apoy6 esta moci6n, y reiter6 la reserve que la Delegaci6n de Guate-
mala formula en la Conferencia de San Francisco, sobre que por nin-
gin motive y en ningn tiempo podria ser sometido el territorio de
Belice al sistema de fideicomiso.

En la Comisi6n Tercera, al plantearse el problema de los refu-
giados y personas desplazadas por la guerra, el Delegado guatemalte-
co expuso que hacia poco tiempo se habia dado a conocer el proyecte

-75-






de Inglaterra de efectuar una inmigraci6n europea al territorio gua-
temalteco de Belice, el cuil habia originado una engrgica protest de
su Gobierno, agregando que Guatemala se reservaba todos los dere-
chos para calificar la legalidad o ilegalidad de cualquier proyecto de
inmigraci6n que se refiera al mencionado territorio.

I Asamblea General de las Naciones Unidas
En la primer parte de la Tercera Sesi6n Ordinaria de la Asam-
blea General de las Naciones Unidas, celebrada en Paris a fines de
1948, el Delegado de Guatemala formula en el seno de la Cuarta Co-
misi6n la reserve siguiente:

"Sefior Presidente:
En los informes que se estin considerando, trasmitidos
por la Secretaria General y la Comisi6n Especial sobre terri-
torios no aut6nomos, figure cierta informaci6n rendida por
el Reino Unido que se relaciona con Belice, que en dichos re-
portes es denominado "British Honduras".
Belice, seiores Delegados, es territorio de la Repiblica
de Guatemala, que esti ocupado, desde hace afios, por Ingla-
terra, sin titulo legitimo alguno.
La Delegaci6n de mi pais, por consiguiente, hace reserve
express de que a Guatemala correspond de manera exclu-
siva la soberania sobre Belice, mal lamada "Honduras Bri-
tanica", y no tomara part en la consideraci6n o aprobaci6n
de los informes relacionados con ese territorio national".
IV Asamblea General de las Naciones Unidas
En la IV Sesi6n Ordinaria de la Asamblea General de las Na-
ciones Unidas, en el seno de la Cuarta Comisi6n el Delegado guate-
malteco record a los paises presents que Belice es un territorio gua-
temalteco indebidamente ocupado por la Gran Bretafia, y que existe
desde hace mis de cien afios una controversial entire Guatemala y
aquel pais. Dio a conocer los esfuerzos constantes del Gobierno de la
Rep~blica para alcanzar una soluci6n just y pacifica del conflict.
Expuso las razones por las que Guatemala no podia aceptar el juicio
de la Corte Internacional de Justicia en las condiciones deseadas por
Inglaterra, explicando la proposici6n de Guatemala para facultar al
tribunal para fallar ex oequo et bono.
En sesi6n posterior de la misma Comisi6n Cuarta, el Delegado
de Guatemala formula la declaraci6n siguiente:

"Sefior Presidente:
Antes de cerrar el capitulo relative a los territories no
aut6nomos, deseo hacer una declaraci6n en nombre del Go-
bierno de Guatemala, que tengo el honor de representar en
esta Comisi6n.


-76-







El peribdico The New York Times public el domingo 6
de noviembre en curso, un cable de la Prensa Asociada, fe-
chado en Londres el dia anterior y difundido por todo el
mundo, en el cual se anuncia que el Gobierno de la Gran
Bretafia esta finalizando sus planes para establecer un esta-
do semiautonomo en el Caribe, mediante la federaci6n de sus
posesiones en esa parte del mundo.
Se afade que tal federaci6n estara constituida por Bar-
bados, Jamaica, las Islas de Sotavento y de Barlovento, Tri-
nidad y Belice.

Sin entrar a considerar el fondo mismo de la cuesti6n,
deseo lamar la atenci6n de la Comisi6n Cuarta de la Asam-
blea General, sobre el hecho de que, desde 1945, cuando por
primer vez se habl6 pfiblicamente de este asunto, el Gobier-
no de Guatemala ha venido presentando al Gobierno brita-
nico su mis formal protest por la inclusion, en este proyec-
to, del territorio de Belice, sobre el cual existe una vieja con-
troversia entire mi pais y la Gran Bretafia.
El Gobierno de Guatemala sostiene que, mientras la con-
troversia pendiente no sea resuelta en forma definitive, no
puede aceptarse ninguna acci6n unilateral del Gobierno bri-
tfnico, que tienda a modificar el present estatuto de dicho
territorio".

V Asamblea General de las Naciones Unidas
En la exposici6n de los puntos de vista del Gobierno de Gua-
temala acerca de los asuntos comprendidos en Ia Agenda de la V Sesi6n
de la Asamblea General de las Naciones Unidas, hecha en Sesi6n Ple-
naria por el Ministro de Relaciones Exteriores, se aludi6 concreta-
mente a la cuesti6n de Belice en la forma siguiente:
"En relaci6n con el asunto de Belice, aunque en forma
incidental, deseo recorder a las ilustradas Delegaciones de
los Estados miembros de las Naciones Unidas, que Guate-
mala mantiene una reclamaci6n centenaria para la reivindi-
caci6n del territorio de Belice, que injusta e ilegalmente,
esta en poder de una potencia europea. Guatemala tiene to-
davia esperanza de que, de acuerdo con los principios que
rigen actualmente la convivenvia universal, habri de ser po-
sible llegar a un entendido just y amistoso con el Gobierno
que lo detenta, para poner fin a esta controversial que afecta
a todo el Continente americano".
-- -
Con esta declaraci6n se quiso significar la preocupaci6n del Go-
bierno de Guatemala de mantener vivo el interns del mundo civilizado
por su reclamaci6n, y la denuncia constant del atropello del derecho
de un pais d6bil por parte de una potencia colonizadora.
-77---






VI Asamblea General de las Naciones Unidas


Al discutirse durante la VI Sesi6n Ordinaria de la Asamblea
General de las Naciones Unidas, 1951, la situaci6n de los territories
cuyos pueblos no han alcanzado la plenitud del Gobierno propio, el
Delegado de Guatemala reiter6, en la Cuarta Comisi6n, la protest de
esta Repiblica por aparecer una vez mas, en documents oficiales de
las Naciones Unidas, el territorio de Belice como posesi6n britinica,
y reiter6 asimismo las reserves de sus derechos de soberania sobre
aquel territorio. En esa oportunidad dicho Delegado hizo una expo-
sici6n sobre las condiciones infrahumanas en que viven los habitantes
de aquel Establecimiento.

VII Asamblea General de las Naciones Unitras

Durante la VII Sesi6n Ordinaria de la Asamblea Genera de las
Naciones Unidas, celebrada en 1952, al conocer la Cuarta Comisi6n
los informes de las potencias que administran los territories no aut6-
nomos, el Delegado de Guatemala protest, una vez mis, por la in-
clusi6n del territorio guatemalteco de Belice entire las posesiones bri-
tanicas, en una publicaci6n official de la Organizaci6n. En su inter-
venci6n, el Delegado guatemalteco expuso el criterio de su pais res-
pecto al coloniaje e hizo una convincente exposici6n acerca de los in-
convenientes de este caduco sistema de gobierno, que sujeta a una
condici6n de inferioridad, lesiva a la dignidad humana, a los pueblos
sometidos por la fuerza. Tambien se refiri6 el Delegado a la buena
voluntad de Guatemala para lograr una soluci6n just de la contro-
versia al proponer a la Gran Bretafia, sucesivamente, todos los re-
cursos pacificos para ello, como el arbitraje, los buenos oficios, la me-
diaci6n, el juicio y aun la negociaci6n direct, sin lograr la aceptaci6n
de la otra part. Finalmente, el Representante guatemalteco hizo re-
serva express de los derechos de su pais sobre el territorio de Belice.

Al conocerse en sesi6n plenaria de la Asamblea General esta
informaci6n sobre los territories no aut6nomos, las delegaciones del
Istmo, con fraternal espiritu centroamericanista, manifestaron su res-
paldo a la causa guatemalteca. Asi el 10 de diciembre de ese afio, el
Jefe de la Delegaci6n salvadorefa hizo una declaraci6n, que en su
parte final dice:

"Las Delegaciones de Costa Rica, El Salvador, Honduras
y Nicaragua, enteradas de que la hermana Repiblica de Gua-
temala ha manifestado en este period de sesiones de la
Asamblea General, que se reserve los derechos soberanos que
le correspondent sobre el territorio de Belice, y teniendo en
consideraci6n que se trata de un problema que atafie direc-
tamente a la unidad geografica de Centro America, quieren
dejar constancia de su solidaridad con la reserve formulada
por la Delegaci6n guatemalteca".


-78-







VIII Asamblea General de las Naciones Unidas


En la sesion plenaria de la Asamblea General celebrada el 23
de septiembre de- 1953, durante el VIII Periodo de Sesiones de la
Asamblea General de las Naciones Unidas, el Jefe de la Delegaci6n de
Guatemala expuso que "Guatemala no ha podido nunca aceptar tran-
quilamente la mutilacion de su territorio en el caso de Belice. .... te-
rritorio guatemalteco indebidamente ocupado por una potencia extra-
continental". En esa ocasi6n, asi como en el seno de la Comision IV,
la Delegaci6n guatemalteca reitero las protests del Gobierno de Gua-
temala por la continuada ocupaci6n de Belice y renovo las reserves do
los derechos del pais.

IX Asamblea General de las Naciones Unidas

En la Comisi6n Cuarta, al conocerse los informes acerca de los
territories sujetos al sistema de administraci6n fiduciaria, el Delega-
do guatemalteco reiter6 enfiticamente la reserve de los indiscutibles
derechos de Guatemala sobre la totalidad del territorio de Belice, y
formula su protest por el hecho de que en documents oficiales de
las Naciones Unidas aparezca dicho territorio como posesi6n britanica.

X Asamblea General de las Naciones Unidas

Durante la X Asamblea General de las Naciones Unidas, 1955,
al conocerse en la Cuarta Comisi6n el Informe sobre los territories no
aut6nomos, el Delegado guatemalteco hizo express reserve de los de-
rechos que asisten a nuestro pais con respect al territorio de Belice.
Dej6 consignada, una ve~ mas, la protest de Guatemala por la conti-
nuada ocupaci6n de esa fracci6n de su territorio por parte del Gobier-
no ingles, asi como la reciente confirmaci6n del apoyo de los otros Es-
tados Centroamericanos a su causa reivindicatoria, cuya elocuente
expresi6n qued6 concretada en el punto 7 de la "Declaraci6n de la
Antigua Guatemala", suscrita por los Cancilleres Centroamericanos en
su Primera Reuni6n Ordinaria, celebrada en Antigua Guatemala en
agosto de 1955.

Hizo ver que la presencia de la Delegaci6n en los trabajos de
esa Comisi6n, al examinarse el Informe relative a territories no aut6-
nomos, no significa ni puede interpretarse como renuncia o menosca-
bo de su inalterable actitud; antes bien, ofrece la oportunidad de rei-
terar los derechos guatemaltecos sobre Belice. Agreg6 que Guatema-
la no acepta que la Gran Bretafia tenga derecho.de ninguna clase so-
bre Belice y que la situacion que prevalece en ese territorio es simple-
mente de hecho, y no deriva del ejercicio de titulo alguno.

Finaliz6 manifestando que Guatemala confia en que el Gobier-
no de la Gran Bretaia, que con perspicacia singular ha ido interpre-
tando el signo de los tiempos, signo decididamente contrario a todas
las formas del coloniaje, habra de contribuir en el proximo future a
-79-






solucionar este problema en forma favorable a los legitimos derechos
de la Republica, y concurrira con sus esfuerzos a terminar una situa-
ci6n que hiere hondamente no sl6o a Guatemala sino a la soberania
general del Continente Americano.
Al presentarse en sesi6n plenaria de la Asamblea General el
Informe de la Cuarta Comisi6n sobre este asunto, el Delegado guate-
malteco ratific6 la posici6n de Guatemala en cuanto al territorio de
Belice, haciendo express y categ6rica reserve de los derechos que asis-
ten a este pais sobre esa parte de su territorio. Reiter6 lo dicho ante
la Cuarta Comisi6n en cuanto al apoyo de las demas Rep'blicas del
Istmo y al significado que debe darse a la participaci6n de la Delega-
ci6n en los trabajos de la referida Comisi6n. Termin6 manifestando
que su pais mantiene su confianza de que en el pr6ximo future los de-
rechos de Guatemala encontraran plena satisfacci6n y que se pondri
termino a esta situaci6n que lesiona profundamente su integridad te-
rritorial.
El Delegado ingl6s intervino para dejar constancia de la posi-
ci6n de su gobierno en el asunto,. reservando su derecho al respect, y
aludi6 a la aceptaci6n por parte de la Gran Bretafia de la jurisdicci6n
de la Corte Internacional de Justicia para conocer de la cuesti6n de
Belice.
Seguidamente se levo a cabo una intervenci6n muy alentadora
para la causa de Guatemala, por cuanto significa un fortalecimiento
de su posici6n en la controversial al contar con el apoyo uninime de los
paises hermanos de Centroamerica. Asi el Delegado de El Salvador
hizo la declaraci6n siguiente:

"Estoy autorizado por las delegaciones de Costa Rica,
Honduras y Nicaragua, para hacer una breve declaraci6n en
esta oportunidad. Pronuncio estas palabras, por consiguien-
te, no s6lo en nombre de mi propia Delegaci6n sino tambien
en nombre de las otras tres delegaciones centroamericanas
que acabo de mencionar.
Manteniendo una posici6n reiteradamente adoptada por
nuestros Gobiernos y en entero acuerdo con el pirrafo de la
"Declaraci6n de la Antigua Guatemala" que hace unos ins-
tantes ley6 aqui el Representante de Guatemala, las delega-
ciones de Costa Rica, El Salvador, Honduras y Nicaragua pa-
tentizan su apoyo a la just y categ6rica reserve que dicho
representante ha formulado en esta sesi6n de la Asamblea
General con respect al Territorio de Belice".

El President de los Estados Unidos, General Eisenhower, for-
mul6 invitaci6n personal al Presidente de Guatemala, Coronel Carlos
Castillo Armas, para visitar aquel pais. En esa ocasi6n el Presidente
de esta Reptiblica pronunci6 un discurso ante la Asamblea General
de las Naciones Unidas, el 3 de noviembre de 1955, y al referirse a
los problems coloniales, expuso lo siguiente:
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"No podria dejar pasar esta oporturmdad sin hacer re-
ferencia especial a los problems coloniales; ellos han sido
constant preocupaci6n de mi pais, y por iniciativa de Gua-
temala se adopt en la novena conferencia international in-
teramericana una resoluci6n que aspira a completar el cua-
dro de la independencia de America; y ademas porque esta
honorable Asamblea ha elegido a mi pais para acupar un pues-
to en el Consejo de Administraci6n Fiduciaria.

Esta distinci6n de que habeis hecho objeto a Guatemala
obliga nuestro reconocimiento y nos Uena de orgullo porque
los sentimientos anticolonialistas de mi pueblo han inspira-
do a los gobiernos de Guatemala para mantener tradicional-
mente sus principios e ideales en este orden sustentindolos
con todo enfasis, pero tambien con espiritu de comprensi6n
en el Ambito international".

Reuni6n de la Comision para la Informaci6n sobre los Territories
no Aut6nomos

A fines de abril de 1956 inici6 las labores correspondientes a
su undecima reunion, la Comisi6n de las Naciones Unidas para la In-
formaci6n sobre los Territorios no Autonomos.

En la sesion celebrada el 30 de ese mes, el Delegado guatemal-
teco hizo expresa y categ6rica reserve de los derechos que asisten a
Guatemala sobre Belice, impropiamente llamado Honduras Britinica,
y protest por la continuada ocupaci6n de ese territorio por parte de
Inglaterra. Dio a conocer la confirmaci6n del apoyo de los otros
Estados Centroamericanos en la controversial, al aprobar la "Decla-
raci6n de la Antigua Guatemala" en la Primera Reunion Ordinaria de
Ministros de Relaciones Exteriores de Centro America. Hizo ver que
la participaci6n de la Delegaci6n guatemalteca en los debates de la
Comisi6n no significaba en manera alguna una renuncia o abandon
de la traditional posicion del pais, y finalize expresando la confianza
que mantiene Guatemala de que en un future pr6ximo sus derechos
habran de encontrar plena satisfaccion, poniendose termino a la pre-
sente situacion que lesiona profundamente su integridad territorial.

Independientemente de la anterior reserve de derechos, el De-
legado guatemalteco protest por el extraordinario e inexplicable re-
traso incurrido por la Secretaria General de la Organizaci6n, en la
edici6n y distribuci6n de los resumenes y analisis de la informaci6n
relative al territorio de Belice. Explico que la informaci6n del Go-
bierno ingles sobre Belice, correspondiente al afio terminado el 31 de
diciembre de 1954, que tocaba conocer a la Comisi6n, fue transmitida
al Secretario General el 7 de julio de 1955, y no fue impresa sino has-
ta el 16 de abril de 1956 inicamente en ingles, y distribuida en la tar-
de del lunes 23 de abril indicado, mediando para ello numerosas Ila-
madas telef6nicas de la Delegaci6n de Guatemala.
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PROTESTS DEL GOBIERNO DE GUATEMALA Y RESERVE DE
SUS DERECHOS SOBRE EL TERRITORIO DE BELICE, FORMULA-
DAS EN DIVERSAS OCASIONES

El Ministerio de Relaciones Exteriores, siempre atento al debido
resguardo de los intereses nacionales, ha formulado cuantas veces ha
sido necesario, la protest del Gobierno de Guatemala por actos del
Gobierno ingles que pudieran perjudicar los derechos de soberania de
la Republica sobre el territorio de Belice, y ha hecho reserve expresa
de estos derechos, a fin de mantener en vigencia su reclamaci6n y evi-
tar que la omisi6n de estas manifestaciones puedan interpretarse err6-
neamente como un abandon tacito de sus derechos.

Noticia sobre Proyecto de Desterrar a Belice a Militares Nazis

Por haber circulado a mediados de 1945 una information pro-
cedente de agencies noticiosas responsables, sobre que los Estados Ma-
yores de los Estados Unidos y de Inglaterra habian convenido en des-
terrar a las islas Malvinas y a Belice a Oficiales del Estado Mayor Ale-
man, la Cancilleria emitio una declaracion en el sentido de que, en
caso de confirmarse la noticia, el Gobierno de Guatemala se veria
obligado a formular la protest correspondiente, en cuanto se relacio-
na con la designacion del territorio de Belice para lugar de refugio de
esos elements del totalitarismo, porque mantiene en pie y en toda
su integridad sus derechos a reivindicar el mencionado territorio.

Proyecto de Colonizar Belice con Refugiados Europeos

El 15 de enero de 1947, el Ministerio de Relaciones Exteriores
dirigi6 a la Legaci6n britAnica una nota en la que present la mas
formal protest del Gobierno de Guatemala, por la propuesta coloni-
zacion del territorio de Belice con excedentes de poblacion de las Indias
Occidentales y con refugiados europeos, y la reserve terminante de los
derechos guatemaltecos, a fin de que, si contra las normas reconoci-
das del Derecho Internacional, Ilegare a efectuarse el referido prqvecto,
tales actos unilaterales del Gobierno ingles no pueden perjudicar los
derechos de la Repiblica.
Lo que motive esta protest fue el anuncio official dado por el
Ministerio Britanico de Colonias y publicado el dia anterior por la
prensa de Londres, de que, de acuerdo con las recomendaciones de la
segunda conferencia de las Indias Occidentales, celebrada en marzo de
ese afio, dicho Ministerio decidi6 reexaminar la potencialidad econ6-
mica de Belice, investigando, por medio de una comision que nombra-
ria, la posibilidad de colonizaci6n ofrecida por ese territorio. Se con-
sideraria principalmente la posibilidad de encontrar salida a los ex-
cedentes de la poblaci6n de las islas de las Indias Occidentales, y colo-
nizaci6n y rehabilitacion, alli, de personas desplazadas de Europa por
causa de la guerra.


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El aparecimiento de otras noticias de prensa sobre este proyee-
to, origin el envio de nueva comunicacion a la Legaci6n inglesa, el 14
de febrero de 1947, solicitando information official acerca de este pro-
p6sito del Gobierno britinico.

Moci6n Acerca de la Venta de Posesiones Inglesas

El 20 de febrero de 1947 la Prensa Asociada transition una no-
ticia sobre que un miembro laborista del Parlamento britinico (Nor-
man Smith), present en la Camara de los Comunes una mocion rela-
tiva a venta, por la Gran Bretafia a los Estados Unidos, de sus colo-
nias y dependencias en America, a cambio de capital y materials.
Confirmada la noticia, se dieron instrucciones al Ministro de Guate-
mala en Londres, con fecha 27 de ese mes, para que dirigiera al Par-
lamento ingles una comunicaci6n presentando la reserve terminante
de los derechos de esta Republica frente a la mencionada proposicion,
para el caso de que se quisiera incluir el territorio de Belice entire las
colonies y dependencias cuya venta se proponia. Esta reserve se
fund en que Guatemala tiene derecho a reivindicar ese territorio,
que la Gran Bretafia debe devolver e indemnizar a Guatemala, en for-
ma just, por la prolongada retencion del mismo. Se manifesto tam-
bien que cualquier cambio unilateral que Inglaterra pretendiera efec-
tuar en el present estatuto de Belice, seria contrario al Derecho In-
ternacional, por ser el territorio material de litigio y que el Gobierno de
Guatemala no podia admitir que la Gran Bretafia tenga facultades pa-
ra vender o convertir en material de trueque ese territorio, toda vez
que a Guatemala corresponde la soberania sobre 61.

Reuni6n de la Organizacion Internacional para Refugiados

En las sesiones de la Cuarta Parte de la Primera Reunion Pre-
paratoria de la Organizacion Internacional de Refugiados, que se ce-
lebr6 en octubre de 1947, el Delegado de Guatemala al referirse al
parrafo 64 del informed del Secretario Ejecutivo de la Comision, rela-
cionado con el encargo que habia hecho el Gobierno britanico a una
Comision Especial para el studio de la potencialidad economic de
la Guayana Inglesa y de Belice, con objeto de una colocacion eventual
de personas desplazadas, formula una declaracion en la que manifest
que Guatemala mantiene una controversial desde hace muchisimos
afios.con el Reino Unido para la reivindicaci6n del territorio impropia-
mente llamado "Honduras Britanica", que formaba parte de la Capi-
tania General de Guatemala en la epoca de la colonia espafola y que
consider que el Reino Unido no tiene derecho a negarse a restituirlo.
Agrego que el Gobierno de Guatemala se ha visto en la necesidad de
dirigir notas de protest al Gobierno ingles, tan pronto como llego a
su conocimiento la intenci6n de este, de colonizar el territorio de Be-
lice con refugiados europeos, en las cuales el Gobierno de Guatemala
ha reiterado la reserve de todos sus derechos, considerando que mien-
tras la controversial no este resuelta, no es admisible la modificaci6n
unilateral de las condiciones existentes. Por ultimo, pidio a la Comi-
-83-






sion Preparatoria, que tomara nota de su declaraei6n dejando constan-
cia de ella en las Actas correspondientes.

Organizaci6n de Aviaci6n Civil Internacional

La Organizaci6n de Aviaci6n Civil Internacional comunico a
esta Cancilleria con fecha 25 de marzo de 1948, haber recibido infor-
maci6n del Gobierno ingles acerca de la creacion en Kingston, Jamai-
ca, de una Oficina Internacional NOTAM que abarcaria los territories
de Jamaica y de Belice, y que dicho pais deseaba saber si el Gobierno
de Guatemala querria que esa Oficina distribuyera NOTAMS relatives
a algunas parties del territorio de Guatemala.
El Ministerio de Relaciones Exteriores contest que conside-
rando el Gobierno de Guatemala que Belice es parte integrante del te-
rritorio guatemalteco, debia dejar constancia expresa de la reserve del
Gobierno de Guatemala ante la creacion, por la Gran Bretafa, de dicha
Oficina Internacional NOTAM, por cuanto dicho acto pudiera inter-
pretarse como ejercicio de soberania britanica en el referido territorio
de Belice (Honduras Britanica), lo que de ninguna manera puede
aceptar el Gobierno de este pais.

Devaluacion del DIlar Belicefio

Con fecha 31 de diciembre de 1949, el Fondo Monetario Inter-
nacional notific6 a los paises miembros que la Gran Bretafia habia
propuesto a dicho organismo, y este aceptado, un cambio en las pari-
dades del d6lar belicefio. Al entrar a discusion este asunto en el seno
del Fondo Monetario Internacional, el Doctor Hector Santaella, Direc-
tor Ejecutivo en representacion de los paises agrupados en la zona del
Caribe, y a sugerencia del Banco de Guatemala, dej6 formal constan-
cia de que el Gobierno guatemalteco desconoce la soberania britanica
sobre Belice.

Concesiones Petroleras Otorgadas por los Ingleses en Belice

Despues de comprobar la autenticidad de la information de que
los ingleses habian otorgado a la "Bahama Exploration Company",
subsidiaria de la "Gulf Exploration Company", de los Estados Unidos,
concesi6n para explorer petr6leo en todo el territorio de Belice inclu-
yendo las areas submarines adyacentes, el Ministerio de Relaciones Ex-
teriores emitio el 3 de enero de 1950 un boletin, en el que protest
contra la acci6n de las autoridades de facto inglesas, al otorgar esas
concesiones y declare que no reconoce ni reconocera, en ningun tiem-
po ni por motive alguno, derechos de ninguna clase que compafias ex-
tranjeras pretendan adquirir o haber adquirido en el territorio de
Belice, como resultado de concesiones otorgadas por esas autoridades.
Este acto de las autoridades inglesas y la protest y declaraci6n
de Guatemala se hicieron saber a las Naciones Unidas y a la Organi-
zaci6n de los Estados Americanos, asi como a la compafiia interesada.


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Aplicaoi6n a Belice de las Disposiciones de una Convencion

La Secretaria General de las Naciones Unidas notific6 al Go-
bierno de Guatemala, el 13 de noviembre de 1951, la comunicaci6n
hecha por el Gobierno ingles de que el Arreglo para la aplicacion pro-
visional de las convenciones sobre aduanas, turismo y vehiculos para
transport commercial por caminos, se haria extensive a varias colonies
y posesiones britinicas, entire las que se incluia el territorio guatemal-
teco de Belice. La Delegaci6n Permanente de Guatemala ante esa Or-
ganizaci6n dirigi6, el 27 de diciembre una nota al Secretario General,
manifestando que: el Gobierno de Guatemala, al darse por notifica-
do de la extension que hara el Reino Unido de la aplicacion de con-
venciones de aduanas, turismo y vehiculos para transport commercial
por caminos a los territories a que se refiere la nota de esa Oiganiza-
cion No. C. N. 184, 1950, TREATIES, fechada el 13 de noviembre
pasado, entire los cuales figure el territorio guatemalteco de Belice,
reitera su declaraci6n de que Belice es territorio guatemalteco indebi-
damente ocupado por la Gran Bretafia, y que no reconoce, ni recono-
cera acto alguno del Reino Unido que suponga o signifique ejercicio
legal de soberania en dicho territorio.

VI Asamblea Mundial de la Salud

En mayo de 1953, se celebr6 en Ginebra la VI Asamblea Mun-
dial de la Salud. Dias antes de iniciar sus labores fue distribuido un
document relacionado con un punto de la agenda, sobre las reserves
formuladas al Reglamento Sanitario Internacional, en las que apare-
rece la reserve presentada por Inglaterra manifestando que "la Co-
lonia (Belice) no se encuentra actualmente en capacidad de aplicar
plenamente las disposiciones del Reglamento pero se espera poder ha-
cerlo en un future cercano".

El Delegado de Guatemala, ante esta inclusion, dio a conocer
someramente el origen de la detentaci6n por Inglaterra de aquel terri-
torio, hacienda constar que la ocupaci6n que mantiene sobre Belice
no tiene mas fundamento que la fuerza, y exponiendo los titulos que
amparan a la Repiblica de Guatemala a reivindicarlo. Finalmente pi-
di6 al Presidente de la reunion la publicaci6n integra de la protest
del Gobierno de Guatemala, en las Actas de la Asamblea.
Novena Asamblea Mundial de la Salud

El 8 de mayo de este aflo se inaugur6 en Ginebra la Novena
Asamblea Mundial de la Salud. El dia 10 el Presidente de la Dele-
gaci6n guatemalteca, al entrar a conocerse un informed relacionado con
Belice, formula la declaraci6n siguiente:

"El hecho de que la Delegaci6n de Guatemala participe
en la discusi6n de este interesante informed no significa me-


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noscabo alguno sobre los legitimos derechos de Guatemala
sobre el territorio de Belice que aparece con otro nombre en
el informed .

Rectificaci6n o Publicaci6n de la Uni6n Panamericana

Con fecha 23 de junio de 1953, el Ministerio de Relaciones Ex-
teriores se dirigi6 a la Organizacion de Estados Americanos, acompa-
fiAndole un ejemplar de una hoja publicada por el Departamento de
Informaci6n de la UPA intitulada "Introduction to Mexico", en la cual
en un mapa de Mexico aparece el territorio guatemalteco de Belice
como parte integrante del territorio mexicano de Quintana Roo, y se
hace figurar la frontera mexicana con Guatemala a todo lo largo de la
line que divide el Departamento del Peten con el territorio de Belice
hasta el rio Sarstfin inclusive.

Se llamo la atenci6n del Secretario General acerca de este he-
cho, agregindose que, en vista de que dicho mapa, publicado oficial-
mente por la Union Panamericana, se prestaba a desorientar a la opi-
ni6n public respect a los derechos inalienables de Guatemala sobre
el territorio de Belice y tambien respect a la naturaleza y a los alcan-
ces de las pretensiones de Mexico, se le rogaba que se tomaran medi-
das urgentes para que se suspendiera la circulacion de la hoja mencio-
nada y se corrigiera debidamente el mapa indicado, ya que, de lo con-
trario, pareceria que la Union Panamericana estuviera tomando parti-
do en un asunto que todavia no ha sido definitivamente dilucidado.
La Secretaria General de la OEA, atendiendo la solicitud de
este Gobierno retire de la circulacion esa publicaci6n y corrigio el
mapa referido.
Convenio sobre Visas entire Inglaterra y Francia

Los Gobiernos del Reino Unido y de Francia concluyeron, por
cambio de notas de 28 de agosto y lo. de septiembrei de 1953, un con-
venio sobre abolicion reciproca de visas para los ciudadanos franceses
que viajen a algunos territories britinicos de ultramar, y para los
ciudadanos britanicos que se dirijan a algunos territories franceses de
ultramar. Inglaterra hizo figurar entire sus posesiones el territorio de
Belice, por lo que, con fecha 16 de enero de 1954, en nota dirigida a
la Legaci6n britanica, el Ministerio de Relaciones Exteriores transmiti6
la protest del Gobierno de Guatemala por la inclusion de Belice en-
tre las posesiones del Reino Unido.

Aplicaci6n de la Convenci6n de la Organizaci6n Meteorol6gica Mundial
El Embajador de Guatemala en Washington, por medio de nota
fechada el 27 de enero de 1954, present al Departamento de Estado
norteamericano, la protest del Gobierno de Guatemala, por la inclu-
si6n de Belice entire los llamados territoriess britanicos del Caribe",
al notificar Inglaterra la aplicaci6n a esas posesiones de la Convenci6n
de la Organizaci6n Meteorol6gica Mundial, siendo que este iltimo pais

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no posee titulo alguno a la tenencia de ese territorio guatemalteco.
se le rog6 transmitir dicha protest a las parties signatarias de ese ins-
trumento.

Ratificaci6n Britfnica de la Convenci6n Postal Universal

Con fecha 28 de mayo de 1954, el Ministerio de Relaciones Ex
teriores se dirigi6 a la Legaci6n de Bl6gica rogAndole transmitir a su
Gobierno y por conduct de este a todos los Estado signatarios de los
documents adoptados en el Congreso Postal Universal de Bruselas,
de 1952, la protest del Gobierno de Guatemala y la reserve de sus
derechos sobre Belice, por la inclusion entire sus posesiones que de
ese territorio hizo la Gran Bretafia en el instrument de ratificaci6n,
a nombre del conjunto de los territories britinicos de ultramar, de la
Convenci6n Postal Universal y Arreglos anexos. En la nota respec-
tiva se recalc6 la carencia de titulo por parte de Inglaterra para re-
tener Belice.

Aplicaci6n de Convenci6n Suscrita por Inglaterra y Suecia

En comunicaci6n fechada el 5 de junio de 1954, el Ministerio
de Relaciones Exteriores present a la Legaci6n britanica, la energica
protest del Gobierno de Guatemala por la inclusion del territorio
guatemalteco de Belice, en una list de posesiones inglesas a las cua-
les se hizo extensive la Convenci6n concluida entire Inglaterra y Sue-
cia el 30 de marzo de 1949, para Evitar la Doble Imposicion y Preve-
nir la Evasion Fiscal respect al Impuesto sobre la Renta, ya que
Belice es parte integrante del territorio de la Republica de Guatema-
la, sometido actualmente al sistema colonial ingl6s por la ocupaci6n
de facto por parte de la Gran Bretania.

Extension a Belice de las Disposiciones de una Convenci6n

El Gobierno de Guatemala tuvo conocimiento de que, por me-
dio de canje de notas de fechas 18 de noviembre y 22 de diciembre
de 1954, entire la Gran Bretania y Dinamarca, se extendio la Conven-
ci6n para evitar la double imposici6n fiscal y prevenir la evasion fiscal
con respect al impuesto sobre la renta, suscrita por ambos paises el
27 de marzo de 1950, a ciertos territories britanicos de ultramar, en-
tre los cuales se hizo figurar el territorio de Belice bajo el nombre de
"British Honduras".

Por este motive, el Ministerio de Relaciones Exteriores dirigi6
una nota a la Legaci6n britanica, con fecha 5 de septiembre de 1955,
presentandole la protest formal del Gobierno de Guatemala por el he-
cho de que el territorio de Belice figure oficialmente entire las pose-
siones inglesas, siendo, por lo contrario, parte integrante del territorio
guatemalteco. Se agreg6 que, con el objeto de que actos de esa natu-
leza no perjudiquen la posici6n ni los derechos de Guatemala, se reite-


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raba la reserve terminate del Gobierno de la Repfblica en lo que se
refiere al territorio guatemalteco de Belice.
Con fecha 25 de enero de 1956 la Legaci6n inglesa dio respuesta
a la comunicacion mencionada anteriormente, en la cual, con relaci6n
a la protest de Guatemala, manifesto que Belice es territorio britini-
co y pertenece como tal, y que el Gobierno del Reino Unido, es respon-
sable por las relaciones internacionales de dicho territorio.
El Ministerio replica, en nota fechada el 7 de febrero subsiguien-
te, que, como lo ha demostrado el Gobierno de Guatemala durante mas
de cien afios, en las diferentes etapas de la controversial, el Gobierno
de la Gran Bretafa no posee titulo alguno a la tenencia de esa parte
del territorio guatemalteco, y que la ocupaci6n de facto con base uni-
camente en la fuerza, no puede reconocerse como fuente de derecho
para adquirir un territorio. Tambien reitero la posici6n de este Go-
bierno en el asunto, renov6 las protests contenidas en las comunica-
ciones indicadas, y reserve, una vez mas, la integridad de los derechos
de Guatemala sobre el referido territorio de Belice.
El President de Guatemala, Coronel Carlos Castillo Armas, en
su visit a los Estados Unidos efectuada en 1955, fue recibido en la
Uni6n Panamericana en sesion solemne del Consejo de la OEA, el 2
de noviembre acto en el que pronunci6 un discurso. Al hacer referen-
cia a la Organizacion de Estados Centroamericanos, el Mandatario hizo
menci6n al contenido y alcances de la "Declaracion de la Antigua Gua-
temala" aprobada en la Primera Reunion de Cancilleres Centroameri-
canos, por lo que se repudio el coloniaje y se manifesto que Belice es
part integrante de Guatemala y, por consiguiente, de Centro America.

Disposici6n Sobre la Plataforma Continental Submarina

Con fecha 9 de octubre de 1950 el Gobierno ingles tomo, en
Consejo, una decision por la cual extendi6 los limits de Belice hasta
incluir el Area de la plataforma continental submarine adyacente a las
costas de aquel territorio.
Con fecha 29 de diciembre de ese afio, el Gobierno de Guate-
mala protest por esa disposici6n y reserve sus derechos sobre Belice.

Tercera Reuni6n del Consejo Interamericano de Jurisconsultos

En la ciudad de Mexico se celebr6, en los meses de enero y
febrero de 1956, la Tercera Reuni6n del Consejo Interamericano de
Jurisconsultos. En la primera sesion plenaria celebrada el 18 de ene-
ro, pronuncio un discurso el representante de M6xico en el acto de
tomar posesi6n de la Presidencia de la Reunion, en la cual manifesto
que el "Tratado de 1786 que celebr6 Espafia con Inglaterra, para de-
finir los limits de la Provincia de Yucatan, pactar el libre curso de
los rios Valiz y Hondo de dicha Provincia, y permitir a los siubditos
britanicos la explotaci6n del palo de tinte de Campeche..."


-88-







La Delegaci6n de Guatemala, con instrucciones de la Cancille-
ria, dirigi6 una nota al Secretario General de la Reuni6n, con fecha 3
de febrero subsiguiente, a la cual pertenecen los dos pArrafos siguientes:
"En su discurso, el distinguido representante de Mexico
consider que el Tratado Anglo Espafiol de 1786, defini6 los
limits de la provincia de Yucatan y que los rios Valiz y Hon-
do pertenecieron a dicha Provincia.
La Delegaci6n de Guatemala desea hacer constar que
no esta conforme con tales concepts toda vez que el referido
tratado ni defini6 esos limits, ni express que los nombrados
rios pertenecieran a la Provincia de Yucatan, y por la inter-
ferencia de las indicadas consideraciones con el problema del
Territorio de Belice, la Delegaci6n de Guatemala deja una
reserve expresa de los derechos de la Repfiblica de Guatemala
sobre dicho territorio".

Ademas, solicit al Secretario General que hiciera circular su
nota a todas las delegaciones asistentes a la Tercera Reuni6n del Con-
sejo, registrandola entire los documents de la Reuni6n, lo que asi se
hizo.

Conferencia Especializada Interamericana sobre Preservaci6n de Re-
cursos Naturales

En marzo de 1956 se celebr6 en Ciudad Trujillo, Repuiblica Do-
minicana, la Conferencia Especializada Interamericana sobre "Preser-
vaci6n de los recursos naturales: plataforma submarine y aguas del
mar".

En la segunda sesi6n plenaria efectuada el 27 de marzo, el Jefe
de la Delegaci6n de Guatemala reserve los derechos de esta Repuiblica
sobre la plataforma submarine adyacente a Belice, de tanta importan-
cia para el mayor desarrollo econ6mico del pais en el future. Al re-
ferirse a la resoluci6n recien aprobada y que se le llam6 "Resoluci6n
de Ciudad Trujillo", manifest que la misma reconoce que el lecho y
el subsuelo de la plataforma submarine, z6calo continental e insular
u otras areas submarines pertenecen, con las condiciones expresadas
en ella, exclusivamente al Estado riberefio y que estin sujetos a su ju-
risdicci6n y control. Que tal Resoluci6n armoniza con el articulo 3
de la Constituci6n de Guatemala, por el que se reivindica su platafor-
ma continental como part del dominio de la naci6n. Que en la Cons-
tituci6n existe tambien una disposici6n transitoria que consider de
interns national la efectiva reincorporaci6n del territorio de Belice al
dominio de la Naci6n, consagrando asi una vez mas el hist6rico e irre-
batible e imprescriptible derecho de Guatemala a Belice. En su expo-
sicion continue manifestando que perteneciendo a Guatemala su pla-
taforma submarine, z6calo continental u otras areas submarines ad-
yacentes, en la forma y con las condiciones que establecen su propia
-89-






Constitucion y la Resolucion que Guatemala vot6 favorablemente, le
pertenecen tambi6n la plataforma submarine, z6calo continental e in-
sular y otras areas submarines adyacentes a Belice, que es territorio
guatemalteco por derecho propio, y centroamericano por la Declara-
cion de la Antigua, aun cuando Guatemala no se encuentre en su plena
y efectiva posesi6n. Por iltimo, el Jefe de la Delegaci6n guatemalteca
pidio que se dejara constancia en el Acta Final de que los derechos re-
conocidos en la Resolucion a los Estados Riberefios, en lo que respect
al territorio de Belice, correspondent a Guatemala.
A continuacion, el representante de Mexico quiso dejar constan-
cia de que su pais se reserve su legitimo derecho sobre el territorio de
Belice, fundado en motives hist6ricos, politicos, estrategicos y econo-
micos, para cuando en realidad lo estime convenient .
El Jefe de la Delegacion guatemalteca manifesto entonces que
con el objeto de que quedara perfectamente claro algun concept ex-
presado por la Delegaci6n mexicana, en el sentido de que pudiera in-
terpretarse esa declaraci6n -hecha en seguida de la de Guatemala-
como una especie de acci6n mancomunada y conjunta de ambos gobier-
nos en ese asunto; y asimismo, con el objeto de desvariecer cualquier
suposici6n de consentimiento por part de Guatemala a esa joven posi-
ci6n de Mexico, indicaba que la reclamacion de Guatemala sobre Be-
lice comprende no una parte sino la totalidad de dicho territorio. Hizo
ver, finalmente, que Guatemala desde su epoca independiente viene
sosteniendo, sin Mexico, una lucha tenaz, pero sorda y dolorosa, por
reivindicar un territorio que le pertenece.
De acuerdo con lo pedido por el Delegado guatemalteco, en el
Acta Final de la Conferencia se consign la declaraci6n siguiente:
"DECLARACION DE LA DELEGATION DE GUATEMALA
La Delegaci6n de Guatemala deja constancia de que los
derechos reconocidos en la "Resolucion de Ciudad Trujillo"
a los Estados riberefios, en lo que respect al territorio de
Belice en su totalidad, correspondent a Guatemala".

Federaci6n de las Posesiones Britanicas del Caribe
En el mes de junio de 1945, el Gobierno de Guatemala tuvo co-
nocimiento de que el Coronel Oliver Stanley, Secretario de Colonias de
la Gran Bretafia, habia propuesto la federaci6n political de las pose-
siones inglesas del Caribe, y que se pretendia incluir el territorio de
Belice entire esas posesiones.
El Gobierno de Londres, con el fin de llevar adelante sus planes
de federaci6n, convoc6 a una conferencia que se celebro en Montego
Bay, Jamaica, en septiembre de 1947, con asistencia de representantes
de Belice designados entire los miembros del Consejo local. En esta
conferencia se aprobaron various documents de los culaes se enter el
Gobierno de Guatemala.


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El 29 de agosto de 1947 se efectu6 una reunion pfblica en el
Cathedral Hall de la ciudad de Belice, con el objeto de discutir pfibli-
camente solbre la participaci6n de Belice en la propuesta federaci6n.
Concurrieron mas de 500 personas, que representaban varias organi-
zaciones civicas y pfiblicas y diversas esferas de la vida social y eco-
n6mica de Belice. Tomaron asiento en la plataforma various miembros
del Consejo Legislativo y los Delegados que 6ste habia designado para
asistir a la conferencia de Montego Bay. Con excepci6n de estos ele-
mentos oficiales que se pronunciaron en favor de la federaci6n, todos
los restantes oradores adversaron abiertamente el proyecto, siendo
evidence el apoyo del pueblo concurrente a estos iltimos. Se propuso
y fue aceptada por aclamaci6n, una resolucion cuya parte pertinente
dice asi:

"Por tanto, resuelvase que el pueblo de Belice se opone
a que este territorio se adhiera a la propuesta federaci6n de
las Indias Occidentales britinicas, porque es contra sus inte-
reses. El pueblo no quiere pertenecer a tal federaci6n e in-
siste en que sus delegados a la Conferencia de Montego Bay,
del 11 al 18 de septiembre, declared bien alto y bien claro,
en nombre del pueblo de Belice, que se oponen a la federaci6n
con las Indias Occidentales britanicas; y que Belice, bajo
ninguna condici6n, formara parte de esa federaci6n".

En febrero de 1950 como consecuencia de otra manifestaci6n
pfiblica, el Comite del Pueblo dirigi6 un memorial al Rey Jorge VI y
a los miembros del Consejo Privado de Su Majestad, en el que decla-
raban la actitud y las aspiraciones del pueblo de Belice respect a di-
ferentes problems de interns general. En el punto segundo del me-
morial se pedia:

"(2) Cesar de inmediato todas las gestiones para incluir
nuestro pais dentro de un prop6sito de federaci6n de las In-
dias Occidentales britanicas. El pueblo no se consider parte
ni porci6n de las Indias Occidentales, sino mas bien parte in-
tegrante de Centroamerica en el continent, con la cual hemos
tenido por largo tiempo lazos econ6micos y comerciales".

En octubre de 1951, el Partido Unido del Pueblo, de Belice, se
dirigi6 oficialmente a la Reuni6n Preliminar de Ministros de Relacio-
nes Exteriores de Centro Am6rica, para denunciar piblicamente las
maniobras del Gobierno ingles tendientes a comprometer a dicho te-
rritorio, por la fuerza, en la integraci6n de la mencionada federaci6n,
paso que consideraba ese Partido mayoritario, como perjudicial a los
intereses politicos y econ6micos del pueblo de Belice.
Desde que el Gobierno de Guatemala tuvo conocimiento de este
proyecto de federaci6n, present al Gobierno de Londres, a trav6s de
su Legaci6n en 6sta, su mis en6rgica protest, y la reserve absolute de
sus derechos sobre Belice, reiterando ambas actitudes cuantas veces


-91-






fue necesario a media que el proyecto iba cobrando desarrollo. Gua-
temala en este asunto ha hecho valer la carencia absolute de titulo
legitimo de soberania de Inglaterra sobre el territorio guatemalteco de
Belice, en virtud de la caducidad de la convenci6n de 1859 por incum-
plimiento, por parte de aquella potencia, del Articulo VII, colocando a
la Gran Bretafia en la situaci6n antijuridica de usurpadora de un te-
rritorio perteneciente a otro Estado.
Por otra parte, -como se le ha hecho ver a Inglaterra- la in-
tervencion de Guatemala en este problema se debe, no al hecho de la
federaci6n en si, sino a la pretension de Londres de incluir, de hacer
entrar en ella al territorio de Belice que es guatemalteco y que, debido
a la situaci6n de facto que alli existe, es material de litigio, siendo, por
lo tanto, contrario a los principios del derecho international, que una
de las parties pretend alterar unilateralmente el estatuto present de
un territorio que es objeto de dispute.
Por invitaci6n de la Metr6poli, el 13 de abril de 1953 se inaugur6
en Londres la Conferencia de la Federaci6n de las Indias Occidentales,
proyecto que desde afios atras el Gobierno ingles deseaba llevar a la
practice, a fin de unificar dentro de lo que llaman el "Commonwealth"
britanico sus colonies del Caribe, persistiendo en la idea de incluir en-
tre esas posesiones y dentro de esa Federaci6n, el territorio de Belice,
haciendo caso omiso de las numerosas y reiteradas protests del Go-
bierno de Guatemala, y la evidencia de los derechos de esta Repiblica
para oponerse a ello.
En esa misma fecha y por el motivo indicado, el Ministerio de
Relaciones Exteriores dirigi6 una nueva protest al Gobierno ingles por
medio de nota enviada a su Legaci6n, en la que se reiter6 que el Go-
bierno de Guatemala considera como contrario a las normas del De-
recho Internacional todo intent de cambiar, por decision unilateral,
el estatuto juridico de un territorio que es objeto de reclamaci6n y de
controversial entire Estados soberanos". Pidi6 elevar esa protest al
Gobierno ingles, a fin de que cualquier acci6n que llegase a tomarse
con respect a la federaci6n no pueda perjudicar, en ningin tiempo, los
derechos e intereses de esta Repdblica.
Del 7 al 23 de febrero de 1956, se celebro en Londres la Confe-
rencia sobre la Federaci6n Britanica del Caribe, bajo la Presidencia del
Ministro de Colonias de la Gran Bretafia y con asistencia de delegados
de Jamaica; Trinidad y Tobago; Barbados; Islas de Sotavento (Antigua
St. Christopher-Nevis-Anguilla y Monserrat); Islas de Barlovento (Gra-
nada, San Vicente, Santa Lucia y Dominica). La Guayana britanica y
Belice enviaron observadores.
El dia 23 de febrero de 1956 se suscribi6 el Acuerdo para la crea-
ci6n de la Federaci6n Britinica del Caribe, la cual comprendera un con-
junto de islas dispersas en un area muy extensa, que suman aproxima-
damente 8,005 millas cuadradas de extension, y una poblaci6n de ....
2,890,780 habitantes.

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Este acuerdo, en su capitulo HI -Asuntos constitucionales, nu-
meral 13 (b) provee que se agregara una clausula especial a las dis-
posiciones Constitucionales, a fin de preparar el ingreso de otros terri-
torios a la Federaci6n, especialmente la possible adhesion posterior de
la Guayana inglesa y Belice, y se conceden otras facilidades en cuanto
a procedimiento constitutional para cuando el caso ocurra. En el ca-
pitulo VIII -Posicion de los territories no federados, se expresa la
complete confianza de que los territories que todavia no lo han hecho,
decidirfn mas tarde unirse a la federaci6n. Se dispuso que la juris-
dicci6n de la Corte Suprema Federal abarcaria Belice y la Guayana y
que esta iltima sera uno de los lugares propuestos para que el tribunal
tenga su sede; se convino en las facilidades que se darn a los Gobier-
nos de la Guayana y de Belice para participar en trabajos directives
para el establecimiento de la federaci6n, asi como que en la designa-
cion del personal del Servicio Civil Federal se dara igual consideraci6n
a los miembros de los servicios de la Guayana y de Belice que a aquellos
de los servicios del Gobierno de las Indias Occidentales.
El acuerdo provee que se darn todos los pasos necesarios para
preparar el establecimiento del Gobierno Federal, y se convino en que
las elecciones respectivas tendran lugar lo mas pronto possible dentro
del primer trimestre de 1958.
En vista de las estipulaciones consignadas para el ingreso de
Belice en la federaci6n, el Ministerio de Relaciones Exteriores dirigi6
a la Legaci6n britinica con fecha 13 de abril de 1956 una comunica-
ci6n en la que se expresa la inconformidad del Gobierno de Guate-
mala con esos actos oficiales del Gobierno ingles, reitera la protest
mas energica por el insistente prop6sito de aquel Gobierno de alterar
unilateralmente el status de un territorio, que por razones hist6ricas,
juridicas, econ6micas y morales es parte integrante del patrimonio te-
rritorial de la Repiblica de Guatemala, y renueva la reserve expresa
de todos los derechos de la Repiblica sobre dicho territorio, a fin
de que actos unilaterales de la Gran Bretafia, como el que es objeto
de esta nota, no puedan perjudicarles en ningin tiempo".

LA ODECA EN APOYO DE GUATEMALA

Mensaje de la Secretaria General de la ODECA que contiene el
pronunciamiento de esa maxima organizaci6n centroamericana solida-
rizandose, una vez mas, con la just causa reivindicatoria de Guatema-
la en la controversial sobre Belice.

"San Salvador, 7 enero 58.

00037. Tengo honor dirigirme Vuestra Excelencia, transcri-
biendole comunicado prensa emitido ayer por esta Secretaria
General: "De acuerdo con el apoyo decidido de los Gobiernos
de los Estados hermanos han dado a Guatemala en su empe-
fiosa gesti6n por reintegrar Belice a su territorio national, y

-93-






en ocasi6n de haberse publicado en prensa centroamericana las
pretensiones de otro pais americano sobre parte del territo-
rio de Belice, la Secretaria General de la ODECA confirm la
posici6n de Centro America con las siguientes declaraciones:
Primero: que rechaza la supervivencia del coloniaje en Ame-
rica y que el territorio de Belice es parte integrante del de
Guatemala y por consiguiente del de Centro America, con ex-
clusi6n absolute de toda otra potencia, ya sea de este conti-
nente o de ultramar; y segundo: que las pretensiones de
cualquier pais americano sobre dicho territorio solamente ven-
drian a entorpecer las gestiones encaminadas a su reivindi-
cacion, debilitando al mismo tiempo el mandate de solidari-
dad continental vigente en numerosos compromises interna-
cionales. San Salvador, Centro America, enero seis de mil
novecientos cincuenta y ocho". VAlgome complacido esta
oportunidad para renovar a Vuestra Excelencia seguridades
mi distinguida consideracion.

(f) J. GUILLERMO TRABANINO,
Secretario General.

El Ministerio de Relaciones Exteriores, en respuesta a tan con-
ceptuoso mensaje, dirigi6 a la Secretaria General de la ODECA el ra-
diograma siguiente:

"Guatemala, 8 enero 1958.

Excmo. Sefior Doctor Guillermo Trabanino
Secretario General de la Organizaci6n de
Estados Centro Americanos.

SAN SALVADOR

Tengo a honra dar respuesta al atento mensaje de Vues-
tra Excelencia niimero 00037, fechado el dia de ayer, en el
que se sirve transcribirme el comunicado de prensa emitido
el 6 de los corrientes por la Secretaria General de la Organi-
zaci6n de Estados Centroamericanos (ODECA), que reitera
el apoyo de las Repfiblicas hermanas de Centroamerica otor-
gado a Guatemala en su just reclamaci6n sobre el territorio
guatemalteco de Belice y se rechaza la supervivencia del co-
loniaje en America.

Guatemala no podra olvidar el apoyo que le brinda la
Organizacion de Estados Centroamericanos, en este momen-
to en el que dos potencias much mas poderosas material-
mente que ella le disputan en forma coadyuvante sus legiti-
mos derechos sobre un territorio que le pertenece, detentado
actualmente por el Imperio Britanico y reclamado sin dere-
cho por una Republica americana.
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Guatemala no podia esperar menos de la Organizaci6n
de Estados Centroamericanos que este noble pronunciamien-
to, ya que la detentaci6n de Belice por Gran Bretafia es un
despojo territorial a Centroamerica.

Placeme expresar al Excmo. Seiior Secretario General de
la ODECA el profundo agradecimiento del Gobierno de Gua-
temala por los concepts de su comunicaci6n, que ponen de
manifiesto el alto espiritu centroamericanistas que anima a
la ODECA y a nuestras hermanas Repfblicas de Centroame-
rica.

Aprovecho la oportunidad para renovar a Vuestra Ex-
celencia las seguridades de mi mas alta y distinguida consi-
deracion.

(f) ADOLFO MOLINA ORANTES,
Miistro de Relaciones Exteriores".

Guatemala, 8 de enero de 1958.

GUATEMALA Y SUS DERECHOS SOBRE EL TERRITORIO
DE BELICE

El principio del uti possidetis juris se ha consagrado en Ame-
rica como la clave para determinar la jurisdicci6n territorial de las
Republicas de este Continente, con base en la jurisdicci6n que com-
prendian las diferentes divisions administrativas coloniales, a la fe-
cha de la independencia.

Todo problema que pudiera suscitarse entire Guatemala y Me-
xico, en relaci6n con el territorio de Belice, gira en torno al estableci-
miento de ese uti possidetis, mediante la dilucidaci6n de la colindan-
cia de las Capitanias Generales de Guatemala y de YucatAn, a la fecha
de la independencia de Guatemala y de M6xico. Para esta dilucida-
ci6n, es precise tener en cuenta los documents anteriores, contempo-
raneos y posteriores a esa 6poca.

Belice siempre ha sido Guatemalteco

El territorio que hoy forma Belice no perteneci6 a la Capitania
General de Yucatan, sino al Reino de Guatemala, durante la 6poca co-
lonial. Por consiguiente, la Federaci6n Centroamericana y no Mexico,
hered6 los derechos de Espafia reservados en los pactos angloespa-
fioles de 1783 y 1786, que concedian a los ingleses, "para uso determi-
nado" el area comprendida entire los rios Hondo y Sibun.

La Repfiblica de Centroamerica comprendi6 en su jurisdicci6n
todos los territories que durante la 6poca colonial pertenecieron al
Reino de Guatemala.


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