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 Nos Mario Casariego
 Division de nuestra carta...
 Bases necesarias para una familia...






Group Title: Tercera carta pastoral : sobre la santidad y dignidad de la familia.
Title: Tercera carta pastoral
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 Material Information
Title: Tercera carta pastoral sobre la santidad y dignidad de la familia
Physical Description: 31 p. : ; 24 cm.
Language: Spanish
Creator: Casariego, Mario
Publisher: Tip. Sánchez y de Guise
Place of Publication: Guatemala
Publication Date: 1966
 Subjects
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Record Information
Bibliographic ID: UF00000998
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002422585
oclc - 22440792
notis - AMC7653

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    Nos Mario Casariego
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TERCERA CARTA PASTORAL


DEL EXCELENTISIMO Y REVERENDISIMO MONSENOR


MARIO CASARIEGO

C. R. S.

XVI ARZOBISPO DE GUATEMALA

Y PRELADO NLJLLIUS DE ESQUIPULAS



SOBRE LA SANTIDAD Y DIGNIDAD

DE LA FAMILIAR


MES DE MARIA.

EN EL DIA DE LA MADRE. 1966.


Tip. SAcIiEz & t)E GUTI.E
8- AxENIDA 12-58, ZONA 1.
GUATEMALA.










TERCERA CARTA PASTORAL


DEL EXCELENTISIMO Y REVERENDISIMO MONSEROR


MARIO CASARIEGO

C. R. S.

XVI ARZOBISPO DE GUATEMALA
Y PRELADO NULLIUS DE ESQUIPULAS



SOBRE LA SANTIDAD Y DIGNIDAD

DE LA FAMILIAR


MES DE MARIA.
EN EL DIA DE LA MADRE. 1966.


TLP. S"LNCHZ & DE Guiaz
89 AvExIDA 12-58, ZONA 1.
GUATEMALA.















LAI ~
AN', t-~


















NOS MARIO CASARIEGO

C. R. S.

por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostolica,

ARZOBISPO DE GUATEMALA
Y PRELADO NULLIUS DE ESQUIPULAS

a nuestro Venerable hermano en el Episcopado, Excmo. y Revmo.
Obispo Auxiliar, a nuestros Vicarios Generales, al Venerable Cabildo
Metropolitan, al Clero Secular y Regular, a los Religiosos y
Religiosas, a los amados fieles e hijos de esta Arquidi6cesis
de Guatemala,

LA PAZ DEL SE1OR SEA CON VOSOTROS

"En la vida matrimonial y familiar se encuentra un
ejercicio y una hermosa escuela para el apostolado de
los laicos, donde la religion cristiana penetra toda la
intitucl6n de la vida y la transform mda cada
dia."-Concilio Vaticano II, Constitucidn sobre la
Iglesia n9 35.

AMADOS HIJOS:

INTRODUCTION

Queremos que nuestra Tercera Carta Pastoral llegue a vosotros
en el mes mariano, Ilevando a vuestra consideraci6n un importan-
tisimo tema, cuya exposici6n sera hecha bajo la guia y patrocinio
especiales de nuestra Reina y Madre de la Iglesia y Sefiora de
eielos y tierra, Maria Santisima. Adelantamos desde ahora que
este tema sera objeto de particular consideraci6n en nuestra visit
pastoral, que, Dios mediante, iniciaremos el pr6ximo 5 de junio.


-3-










Desde largo tiempo hemos venido meditando lo que en estos
moments mas necesita nuestra amada Arquidi6cesis, y hemos llega-
do a una conclusion clara: la familiar bien constituida es la base
mejor que puede existir para la vida cristiana de Guatemala, como
es tambi6n la base de las obras mas grandes que la Iglesia y la
sociedad pueden emprender y llevar a feliz trmnino.

Pronto se ve lo que esta c6lula de la sociedad tiene de valioso
y de trascendente no s61o en el campo religioso y moral, sino en el
social. Ya que en verdad la naci6n, en donde reina el respeto a la
familiar, hace sentir de inmediato la concordia, la paz, la compren-
si6n, la uni6n en el pensar y en el decidir. Como formando un solo
cuerpo, aparecen asi padres e hijos, que no s61o se respetan, sino
que actfian con el mejor acuerdo.

Cuando hay uni6n, comprensi6n y prudencia en los padres,
sus hijos les siguen con amor en todo. Esa concordia produce
fuera del hogar la uni6n ficil de los ciudadanos, ya que la pru-
dencia de los que gobiernan trae naturalmente la sumisi6n de los
sibditos. Mientras la familiar dividida es causa, las mks de las
veces, de la division de la sociedad.

Por esto, deseamos que nuestra Tercera Carta Pastoral exponga
y subraye la enorme importancia que merece la familiar; y pedimos
a todos, con la humildad de nuestra pobre persona, pero con la
firmeza y decision de nuestro ministerio pastoral, mediten este tema
con el mayor amor a nuestra santa, fe y religion, y con el deseo de
prestar valiosisimo servicio a la patria.

Como padre y pastor sabemos que la familiar es el baluarte
inexpugnable de la vida cristiana, y tenemos la persuasion de que
una familiar bien fundada viene a ser el mejor sosten para una
sociedad, que quiere vivir en paz, y que desea trabajar por su mejo-
ramiento y progress.


Tema dulce y trascendental.-No hay de hecho para la gran
mayoria de los mortales tema tan dulee, tan grave y transcendental
como el de la familiar.


-4-










Dulce, porque ninguin otro motive o recuerdo evoca en cada
uno de nosotros, emociones tan felices y placenteras, como las de los
afios que pasamos en nuestro hogar, al calor de nuestros series mas
queridos, gozando de su carifio, de sus delicadezas, de sus obser-
vaciones y experiencias, de sus lecciones y ensefianzas. Grave y
trascendental, porque hemos podido constatar, seg6n hemos ido
avanzando en los afios, la importancia que para nuestra vida ha
tenido cuanto vimos, conocimos o aprendimos, cuantos ejemplos de
honradez, de seriedad, de religion y de obediencia observamos en el
seno de nuestras families.

Bien nos hacemos cargo que, al ahondar en este tema pastoral
y social, que gira en derredor de la familiar, removemos las fibras
mas intimas de nuestros fieles y de los ciudadanos en general, y que
experimentarfn, unos, dulzura infinita, mientras otros sentirin
amargura o nostalgias, por algo que no tuvieron o algo que vieron
perderse o malograrse, con dolor de sus corazones y con las heridas
morales o psicol6gicas que ficilmente se produjeron con esa perdida.


"Para la mayoria de los hombres, ha dicho un eminente soci6-
logo, la familiar es el factor esencial de la virtud y de la felicidad,
primero en la infancia, tiempo de su fomnaci6n, despu6s en la
edad adulta, en el hogar que ellos fundan. El nivel moral de una
naci6n depend, ante todo, aunque no exclusivamente, del respeto
a la instituci6n familiar.
La familiar forma a los hijos y sostiene a los adults. A su
servicio ante todo trabajan la mayoria de los hombres, para defen-
derla, para hacerla vivir y prosperar. Al hombre que no tiene
familiar le falta algo esencial, element de ponderaci6n y de estimulo
al mismo tiempo. Un pequefio nfimero de adults pueden reem-
plazar la familiar por un fin mAs alto-el de las vocaciones religio-
sas-pero 6stos son casos excepcionales. La mayoria de los hom-
bres, si no fundan un hogar, corren el riesgo de disminuir su
impulse vital y creador o de desviarlo.
Por otra parte, la familiar es por excelencia el principio de la
continuidad social y de la conservaci6n de las tradiciones humans;
constitute el element conservador de la civilizaci6n.


-5-










Los padres, en efecto, se dedican a transmit'ir a sus hijos todo
su caudal, el caudal material de los bienes de fortune, el moral
del honor, el tambi6n moral de los sentimientos, de las convicciones.
La familiar conserve y transmite; asegura la estabilidad social, la
estabilidad de las ideas y de la civilizaci6n" (1).


La familiar objeto de preferente atencidn.-No nos extrafiamos
de que la familiar represent tanto en la vida de los hombres, porque
nos hallamos ante una de las obras maestras de la Creaci6n y Pro-
videncia divinas. Pero, no lo dejemos de notar desde un principio,
que Dios quiso vincular estos bienes de la familiar, fundindolos en
el matrimonio, con medios y fines determinados: es el matrimonio
el que empieza a asegurar "la dignidad, estabilidad, paz y pros-
peridad de la misma familiar y de toda la sociedad humana" (2).

Asi se explica que la Iglesia haya hecho tanto aprecio del tema
de la familiar; la haya colocado en un lugar privilegiado de sus
cuidados y atenciones dentro de la misma liturgia cristiana, y haya
enaltecido las virtudes dombsticas, base de la felicidad de la familiar,
en tan repetidas ocasiones, y de modo especial con la instituci6n
litfirgica de la fiesta de la Sagrada Familia (3).

Por eso, deseamos tambien nosotros que la familiar sea la idea
central de la Gran Misi6n que tenemos anunciada para nuestra
Capital y para nuestra amada Arquidi6cesis, en el mes de febrero
del pr6ximo afio, cuando esperamos poner al servicio de la restaura-
ci6n spiritual de las almas, todas las fuerzas disponibles, lo mismo
las que contamos en casa, como las que nos vengan de los paises
cercanos, cuidando asi de cumplir mejor con los fines del Concilio
Vaticano II.

Secundando la labor del Concilio Vaticano II.-Bien se ha
dicho y ello fluye de la misma naturaleza del Concilio, que su fase
mds important ha empezado al terminarse las sesiones en el Va-
ticano. El Concilio se destinaba sobre todo a la renovaci6n espi-
ritual de la cristiandad, a poner al dia la Iglesia, para que res-
ponda mejor a las condiciones de la vida, en que hoy se encuentran
los cristianos.


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De hecho, ha sido tal la transformaci6n del mundo en el filtimo
siglo, y todavia mas, en los filtimos decenios, que no es possible
cumplir con los fines de la Iglesia, con s6lo los medios empleados
tradicionalmente.

En el document quizi mis important del Concilio, el que
recoge mis directamente el fin por el que fuera convocado por nues-
tro inolvidable Papa Juan XXIII, de santa memorial, despues de
hacer en "La Iglesia en el mundo actual" (4) un resume admi-
rable del moment present, por los cambios profundos que se han
dado en el orden social, psicol6gico, moral y religioso; despues
de analizar los grandes desequilibrios y las interrogantes angus-
tiadoras y profundas que se han planteado hoy al hombre; la Igle-
sia con toda sencillez y humildad, ofrece su contribuci6n para una
reedificaci6n del mundo actual. En esta reedificaci6n ocupa lugar
prominent y de la mis urgente atenci6n el esfuerzo dirigido a la
dignificaci6n del matrimonio y de la familiar.

A esta dignificaci6n dedica la Constituci6n Conciliar de "La
Iglesia en el mundo actual" el primer capitulo de la segunda par-
te, (5) en que ampliamente se exponen los puntos fundamentals
de lo que es base de la sociedad y de la Iglesia, y que nosotros
tomamos como punto central de esta Pastoral, esperando que sea
tambi6n el objetivo principal de los trabajos de la pr6xima misi6n
y de nuestra primera Visita Pastoral.


DIVISION DE NUESTRA CARTA PASTORAL


Para proceder con algin metodo en tema tan amplio, y para
circunscribirnos a algunos aspects mas practicos y concretos de la
familiar en nuestro pueblo, deseariamos exponer en esta Carta
Pastoral:

19-Bases necesarias para una familiar feliz.

2"-Dificultades mayors con que hoy tropieza la familiar.

39-Medios prdcticos para la dignificacidn de los hogares.


-7-










No sera necesario decir que, mientras escribimos esta Carta
Pastoral, tenemos muy ante nuestra vista los capitulos que se
dedican a la familiar y al matrimonio, en tres de los mis impor-
tantes documents del Concilio Vaticano II, "La. Iglesia en el mun-
do actual"; "El apostolado de los seglares" y la "Formaci6n
cristiana de la juventud" ().

Para dar pronto con las condiciones que una familiar ha de
tener para lograr el bienestar deseado, basta mirar con atenci6n
el conocido cuadro de la Sagrada Familia de Nazareth que se pre-
senta con tanta actualidad en todos los tiempos.

Jesucristo dechado de las virtudes familiares.-Pero, antes de
describir las grandes virtues familiares, tal como aparecen prac-
ticadas en Jesucristo y en la casa de Nazareth, es menester reparar
en algo que por su significado tiene para el cristiano un valor
exceptional: nos referimos al hecho de que nuestro divino Reden-
tor, habiendo venido a este mundo para salvarnos, quiso, sin em-
bargo, pasar la mayor parte de su vida en el recinto de un hogar.


A los que no conocen bien nuestra religion y no han enten-
dido bien el fin que Jesucristo Dios tuvo al tomar nuestra care
mortal, les sorprende que hubiera seguido un plan tan extrafio o
tan peregrine en la realizaci6n de su program, cuando el mundo
se hallaba tan mal y tan necesitado de un Redentor. Porque dis-
puso El consagrar nada menos que treinta aiios a vivir oculto,
encerrado en el seno de una familiar, antes de salir a anunciar a los
hombres la buena nueva de salvaci6n. Y los que conocen some-
ramente nuestra religion, sin comprender la raz6n del plan com-
plete de Jesucristo, se lanzan ante este hecho, a un mundo de fan-
tasias, imaginAndose en sus delirios que emple6 los aiios de la vida,
que Ilamamos oculta, en adiestrarse en artes y habilidades secrets,
que despubs iba a manifestar en su actuaci6n ante los hombres.

Todos estos errors o prejuicios se desvanecen en cuanto se
entiende el plan de Jesucristo, que no busc6 s61o salvarnos y redi-
mirnos, sino de igual modo, en las circunstancias mks variadas,


-8-











pero posibles, darnos ejemplo de vida. Y como la mayor pate
de los series humans viven en un hogar, en derrbdor de. un h^par,
se preparan para Ml, como para la mas atrayente, '-T erte y
mis satisfactoria de las aspiraciones e ideales que tiene el hombre
en la vida, quien es Salvador nuestro, pero tambi6n modelo, por
cierto el mis acabado, quiso pasar la mayor parte de su vida en el
ejercicio de las virtudes que se deben practicar en el seno de la
familiar.

Este hecho que aparece tan claro en los planes del Salvador
y que esta suficientemente descrito en los Evangelios, nos hace
comprender la importancia que tiene la familiar en los planes de
Dios y en la misi6n que traia Jesucristo al venir a este mundo.

Para dignificar, pues, y ennoblecer la familiar, y para hacer
comprender a los hombres en qu6 estli, las mas de las veces, la
raz6n y el txito de su felicidad en este mundo, se someti6 el Hijo
de Dios al regimen de una familiar, desde sus primeros dias, hasta
que, mis o menos, a los treinta aiios, sali6 a predicar y anunciar
el mensaje de salvaci6n para todos los hombres.

MAs todavia, dentro de un program familiar escogi6 un plan
y un camino, que es possible seguir a todo hombre, aun al mas
modesto y al menos dotado social y econ6micamente. Porque for-
mar un buen hogar, sostenerlo y llevarlo adelante con el trabajo
de sus manos y con amor y caridad, parece que es dado a quien
tenga un poco de voluntad y un poco de conciencia de su dignidad
y de su destino.


I.-BASES NECESARIAS PARA UNA FAMILIAR FELIZ


De sobra es sabido que no es la riqueza, ni un nombre famoso,
ni la hereneia, ni la elevaci6n social los que labran la felicidad de
un hogar. Hay muchos que tienen todo eso, y sin embargo, no son
felices. Una familiar, como toda sociedad, por pequefia que sea,
tiene que contar con los siguientes elements: jerarquia u orden;


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cumplimiento fiel de los deberes que a cada miembro de la sociedad
o de la familiar correspondent, que, en la inmensa mayoria de los
Casos, se realizan por medio del trabajo; relaciones humans de
mutua ayuda, comprensi6n, que en el cristianismo se denominan
con una sola palabra: la caridad; y, por fin, la ayuda del Cielo,
porque de sobra nos hacemos cargo que en nuestras actividades
juega papel demasiado important un element, invisible es cierto,
pero demasiado real y perceptible, como es Dios, su bondad y su
providencia (7).

En esos cuatro elements llevados a la practice, consisti6 el
secret del bienestar y perfect orden que rein6 en la casa de
Nazareth, y en los mismos puede consistir el bienestar de toda
familiar.


Sumisi6n y jerarquia.-Expliquemos un poco mas c6mo se
cumplieron estas condiciones en la Sagrada Familia. El orden y
la jerarquia estuvieron asentados en el principio de autoridad, eje
y fuerza de toda sociedad debidamente organizada: no precisamente
en el mando y direcci6n del que era mas poderoso o mas sabio,
sino del que era jefe de la familiar. Di6 la coincidencia, o si se
quiere mejor, Dios quiso que lo que iba a ser el modelo e ideal de
las families cristianas, tuviera por jefe al que era, abiertamente el
menor de todos; al que se obedecia, no tanto por sus cualidades
personales, sino porque, como jefe de aquella pequefia sociedad
dom6stica, la presidia en nombre y en representaci6n de Dios.
San Jose dirigia aquella familiar, mientras Jesfs nifio, adolescent,
joven y mas tarde hombre maduro, y la criatura mis excelsa hecha
por Dios, Maria Santisima, estaban a las 6rdenes de quien ocupaba
en lo temporal y familiar el mismo lugar de Dios. Una complete
jerarquia, una perfect sumisi6n reinaba en aquella casa, sin que
se perturbaran el orden y la paz, porque los tres que vivian en
ella, guardaban su lugar, su respeto, como miembros de una familiar.

Hoy es frecuente oir a los padres de familiar que es muy dificil
y hasta impossible, dirigir bien un hogar; hacer que haya orden y
sumisi6n. Pero lamentablemente tenemos que decir que los jefes


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de familiar encuentran muchas veces dificil su misi6n, porque abdi-
can de su dignidad y de la representaci6n altisima que Dios les
encomend6 al constituirlos sefiores y jefes del hogar, porque se
hacen indignos del sacerdocio que el Cielo les confiri6 ante su fami-
lia, para ser sus representantes ante Dios, y de Dios, ante los suyos.
No comprenden que al conducirse asi, al no preceder con el buen
ejemplo a los suyos, su mando se despoja de lo que da a los padres
de familiar mayor autoridad y valor ante los hijos.

Por encima de los cambios, de cualquier orden que sean, que
se puedan introducir en las relaciones entire los hombres; por
encima del reconocimiento que se quiera hacer de los derechos
humans; por encima del desarrollo de la personalidad que se
puede muy bien buscar y lograr; no se debe olvidar que en toda
sociedad, grande o pequefia, del gtnero que sea, hay que mantener
un orden, una jerarquia, un mando y una direcci6n que, siendo
todo lo suave que se quiera en la forma, en el fondo deberi ser
real y efectiva.


Una de las razones, que explican en muchos pueblos el desorden
y la anarquia que reinan, es que, al amparo de democracies mal
entendidas y peor Ilevadas, se pretend rebajar, cuando no supri-
mir, el verdadero mando y direcci6n. Muy bien estA la democra-
cia, y es, como nos han ensefiado los Romanos Pontifices, (8) el
regimen de gobierno que mas cuadra a los tiempos presents, y
que estL mas de acuerdo con la dignidad humana; pero siempre
que se respete y se mantenga en su lugar la autoridad. De lo
contrario, se desemboca en la anarquia, que es el mayor mal de
los pueblos, y lo que mas dificulta el progress y adelanto.


Ocurre lo mismo en los hogares, donde por falta de la auto-
ridad paterna, que podrA ser todo lo suave que se pueda, pero que
debe ser tambi6n efectiva, caen las families en la anarquia, en el
desorden, en la desviaci6n del buen camino y de la recta admi-
nistraci6n, y, de lo que es peor, de la recta formaci6n de los futu-
ros ciudadanos, con todo el dafio que se sigue a la sociedad.


- 11-










Espiritu de trabajo.-Cuando en un hogar hay orden, hay
mando, hay sumisi6n y obediencia, quiere decir que cada uno esta
en su lugar, en el cumplimiento de su deber. Este deber, prc-
ticamente viene a resolverse, en gran parte, en el trabajo: trabajo
dombstico, trabajo de agricultor o artesano, de studio o investiga-
ci6n, ejercicio de la profesi6n. Todas estas formas traen apare-
jada la rutina o monotomia, el cansancio, la lucha por la vida y
por la superaci6n, pero que en todos los tiempos, y en todas las
latitudes, ofrecen el gran medio para la dignificaci6n y elevaci6n
humans. El trabajo represent, es cierto, el vencimiento de un
dolor, el esfuerzo contra la inercia y la natural desgana; pero
ofrece a la vista la contrapartida y el estimulo de los bienes que
el hombre consigue; la competencia que adquiere; la oportunidad
de superarse y de elevarse y elevar a la propia familiar. Y lo
que vale mis todavia: para el cristiano el trabajo es un verdadero
fil6n de oro, del que puede extraer meritos incalculables para este
mundo y para el Cielo. Su Santidad Juan XXIII, de santa memo-
ria, vino a reconocer el valor inmenso que se encierra en el trabajo
bien llevado, al conceder una indulgencia plenaria a cuantos en la
mafiana lo ofrecieran a Dios.


La prueba mayor de lo mismo esti en que Jesucristo dispuso
venir a este mundo a trav6s de una familiar de artesanos, crecer
entire artesanos, y, cuando le fue possible, ocupar aiios y afios en el
trabajo de un artesano, (9) dignificando y santificando asi la pro-
fesi6n del trabajador en una forma muy modest, pero no menos
noble, desde el moment en que el mismo Dios, hecho hombre, quiso
dejarnos trazado un modo de vida en el trabajo de artesano. De ahi
que el obrero, como todo trabajador, debe bendecir su labor, vien-
dola compartida por Dios; mientras que el que no trabaja, pudi-n-
dolo hacer, debe sonrojarse de su vida ociosa.


El espiritu de trabajo, como medio de elevaci6n individual
y familiar, debe ser caracteristica de toda familiar cristiana. Y cuan-
do falta este espiritu, sea en j6venes que se preparan para la vida
o en esposos o esposas, porque creen tener abundancia de bienes de


-12 -










este mundo, se incurre ficilmente en grandes tentaciones, y en el
peligro de dar al traste con los j6venes de mayores esperanzas,
como con los hogares que parecian mejor constituidos.


Espiritu de caridad.-Las bases indicadas de estabilidad y
felicidad familiar, es decir, la jerarquia entire los diferentes miem-
bros, y el cumplimiento de sus respectivos deberes, por medio del
trabajo, se mantienen much mis seguras, cuando el nambito familiar
esta impregnado del espiritu de caridad. Esta si que es la gran
fuerza y la clave segura del 6xito en las relaciones humans, y mas
cuando 6stas tienen que ser tan diarias y frecuentes, y que por lo
mismo estan expuestas a excess de confianzas y a intemperancias
de caricter, que se reprimen tantas veces fuera del hogar, y se
dejan sentir con los series a quienes mAs se debe, y que son menos
merecedores de esos malos tratos.


No es possible dejar de repetir las palabras de oro con que el
Espiritu Santo enriqueci6 el Nuevo Testamento, cuando inspir6 a
San Pablo la definici6n mis complete de lo que debe ser la caridad
eristiana. "La caridad es benigna, no es envidiosa, no es jactan-
ciosa, no se hincha; no es descortbs, no es interesada, no se irrita,
no piensa mal, no se alegra de la injusticia, se complace en la
verdad; todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tole-
ra" (o1).


Muy bien estan los aportes que la psicologia y la pedagogia
ofrecen para una mejor march de los hogares; pero nunca llega-
rAn a sustituir o a suplantar el vacio que la falta de caridad pro-
duce en las relaciones humans. Si el amor y la caridad son el
vinculo de la perfecci6n, (") ya se eomprende que la caridad no
prospera, ni se asegura, ni se hace duradera, sin una buena dosis
de virtud o sin la prictica de las grandes virtudes. Como no es
ficil de improvisarse esta gran virtud, tampoco se la puede man-
tener en su brillo, sin un alto sentido de responsabilidades y obli-
gaciones que impone la march de un hogar.


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Esta reina de las virtudes obliga por igual a los esposos entire
si, como en sus relaciones con los hijos, y de 6stos, en sus deberes
con sus padres. No se dan cuenta a veces los hijos de las gra-
visimas faltas de caridad que cometen con sus padres, a quienes
produce grandes heridas, no s6lo con disparates y locuras que
cometen, sino tambien con su irreflexi6n y ligereza, con la falta
de seriedad y con la irresponsabilidad con que toman la prepara-
ci6n de la vida y, en particular, del matrimonio.


Ni el carifio ni el amor ofrecerAn para nadie suficiente garan-
tia de duraci6n, si no llevan consigo las caracteristicas que para
la caridad sefiala San Pablo en el texto que hemos recordado.


Espiritu de oraci6n.-Por fin, el element decisive en la vida
del hogar, que debe presidir los grandes actos, que defiende en gran
manera de los males que atentan a la felicidad de los hogares y
que es la mejor garantia de su estabilidad, es la ayuda y asistencia
solemnemente prometida por el Cielo, pero que debe merecerse con
una s6lida religion y vida de piedad. "A los que de veras aman
a Dios todo se les convierte en bien" (12).


Por part de Dios es indudable que estkn mAs que aseguradas
su ayuda y sus gracias, cuando entra en sus planes poblar la
tierra de series humans por medio del matrimonio y de la familiar,
para despues poblar con los mismos series el Cielo. No es possible con-
cebir que un plan de esta naturaleza pueda quedar destituido de
los medios adecuados para llevarlo a feliz t6rmino; y por lo mismo
esta en los designios de Dios que las families que en El creen,
que viven segun su ley y voluntad, cuenten con su apoyo para
llevar a feliz termino su misi6n en la tierra.


Pero entra tambien en los designios de Dios que su ayuda
a las families se transmita por la vida de piedad y religion que
se sienta en ellas. Por eso, cuando en un hogar se invoca y se ora
a Dios; cuando se le ama y se le teme; cuando se conoce su ley


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y su voluntad, y esto habitualmente, y por todos los miembros
de la familiar; cuando se sabe bendecirlo en los dias de salud y
de prosperidad, como en los dias de enfermedad y de prueba;
entonces se cuenta con una fuerte asistencia de Dios, para llevar
felizmente las grandes obligaciones de la familiar.


Si a la oraci6n se acompafia el buen ejemplo, que tiene fuerza
irresistible, buen ejemplo que inunda de suavidad y eficacia todo
el Ambito familiar, entonces podemos asegurar que la misi6n de
los padres quedara bien cumplida. Sin este buen ejemplo, se puede
desvirtuar en gran parte cuanto se pretend hacer por la buena
formaci6n de los hijos." "Gracias precisamente a los padres, que
precederAn con el ejemplo y la oraci6n en familiar, los hijos y aun
los demAs que viven en el circulo familiar encontrarAn mas ficil-
mente el camino del sentido human, de la salvaci6n y de la san-
tidad. En cuanto a los esposos, ennoblecidos por su funci6n de
padre y madre, realizaran concienzudamente el deber de educaci6n
principalmente religiosa, que a ellos, sobre todo, compete" (13).


La familiar y la educacidn de los hijos.-No nos es possible dejar
de tocar el punto de la familiar y la educaci6n de los hijos, como
un apendice de los medios que hemos dejado sefialados para que
la familiar cumpla con su cometido.


Como el fin del matrimonio no es s6lo poblar el hogar de hijos,
sino poblarlo de hijos hechos a imagen y semejanza de Dios, con
la capacidad de hacer de ellos unos hombres completes, a la fami-
lia correspond ir poniendo aquellos medios que contribuyan a la
formaci6n cabal de los hombres.

Los hijos pertenecen ante todo a sus padres, que son los que
han cargado, al traerlos a este mundo, con las primeras respon-
sabilidades y con los primeros derechos. Nadie dispute a ellos estas
responsabilidades y estos derechos, como no sean las escuelas mate-


-15-










rialistas que no ven en el hombre y por ende en los hijos, mas
que unas piezas del engranaje inmenso del Estado. Pero, en el
mundo cristiano y en los que admiten los grandes principios del
derecho natural, las mismas cartas political de los pueblos dejan
constancia de la obligaci6n que corresponde a los padres de familiar
en la educaci6n de los hijos.

De este derecho, reconocido tan generalmente a los padres de
familiar, proviene inmediatamente la consecuencia mAs grande y
trascendental para la sociedad y para la Iglesia: el hogar es la
primera y mas important escuela para la educaci6n de los hijos.
No hay instituci6n ni colegios que ejerzan tanto influjo en la edu-
caci6n, como el hogar; y no s61o en los primeros afios, en los
que se realize la labor casi con carActer de exclusividad, sino aun
despu6s, cuando una part de la responsabilidad de la educaci6n
se confia a instituciones oficiales o privadas. "'La familiar es, escue-
la del mAs rico humanismo. Para que pueda lograr la plenitud
de su vida y misi6n, se require un clima de ben6vola comunica-
ci6n y uni6n de prop6sitos entire los e6nyuges y una cuidadosa
cooperaci6n de los padres en la educaci6n de los hijos. La active
presencia del padre contribute sobremanera a la formaci6n de los
hijos; pero tambi6n debe asegurarse el cuidado de la madre en el
hogar, que necesitan principalmente los nifios menores, sin dejar,
por eso, a un lado la legitima promoci6n social de la mujer. La
formaci6n de los hijos ha de ser tal que, al llegar a la edad adulta,
puedan con pleno sentido de responsabilidad, seguir incluso la voca-
ci6n sagrada y escoger estado de vida; y si este es el matrimonio,
puedan fundar una familiar propia en situaci6n moral, social y
econ6mica adecuada" (14).

Hemos dicho antes que los padres del nifio no confian a la
escuela mis que una parte de la educaci6n de los hijos, porque si-
guen ellos manteniendo el primer lugar en que se logre aqu6lla
segfin merecen los nifios y segin ellos desean. Pero no basta que sea
reconocido este lugar a los padres de familiar, sino que es menester
que 6llos se posesionen de su enorme responsabilidad, con una cons-
tante aplicaci6n a su labor, con un adiestramiento cada dia mejor
en el arte de educar, mejorindolo, si fuera possible, a travys de la


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propia experiencia y a trav6s de libros que hoy, mas que en otros
tiempos, proporcionan ensefianzas admirables de c6mo ha de ser
la aducaci6n que los padres han de dar a sus hijos, no s61o mien-
tras estAn bajo su inmediato cuidado, sino cuando van desarro-
Ilindose y van asistiendo a la escuela, y recibiendo el inevitable
influjo del ambiente y de la sociedad en que viven y se desen-
vuelven.

Como el influjo que hoy reciben es, las mas de las veces, tan
desfavorable, surge para la familiar un nuevo cuidado y atenci6n,
que debe ser tambien objeto de studio y de seria reflexi6n, para
poder contrarrestar el mal o los peligros que atentan a la buena
educaci6n de sus hijos.


No hemos de pasar por alto una consideraci6n sobre la edu-
caci6n cristiana que hace el Concilio Vaticano II, en la Declaraci6n
"Sobre la formaci6n cristiana de la juventud", (1") y que encierra
una idea muy de acuerdo con el dereclo natural de los padres,
de poder escoger para sus hijos la educaci6n que deseen, como lo
reconoce una vez mas la nueva Constituci6n Politica de Guatemala.
Asi ocurre en muchos raises adelantados, donde atendiendo mejor
a la justicia distributiva, se reparten las ayudas pilblicas de forma
que los padres puedan escoger con libertad absolute las escuelas
para sus hijos, subvencionando los Estados la ensefianza privada
con amplitud de miras y criterios, como corresponde a quien apre-
cia la realidad cultural y educational que, en beneficio de la fun-
ci6n primera del Estado, desempefia toda instituci6n dedicada a la
ensenanza.



II.-DIFICULTADES MAYORES CON QUE HOY TROPIEZA
LA FAMILIAR



Por lo dicho se ve que la march acertada de una familiar,
depend de diversos factors, siendo todos ellos necesarios, y que
se ve pronto que no son tan fAciles de ponerse. Sin embargo, si se
consider bien todo, tendriamos que reconocer que el bien de una


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familiar no consiste tanto en cosas raras o dificiles, y menos extra-
ordinarias, sino que depend en su mayor parte de la voluntad de
los hombres. El ejercicio de las virtudes domesticas, como en
general de todas las virtudes, es el resultado de los hfbitos adqui-
ridos; hfbitos que suponen necesariamente que hay y ha habido
repetici6n de actos.

Pero no se puede confiar en que estos hibitos irAn viniendo
de por si, dentro del matrimonio, dentro de la familiar. Conflarse
en ello, sin tomar oportunamente las medidas del caso, es incurrir
en grave temeridad.

El matrimonio, como la familiar, son estados permanentes de
vida, que para conducirse bien en ellos, requieren un entreno y un
adiestramiento previous, a los que hay que dar una importancia
decisive.

Los tres documents del Concilio Vaticano II, la Constituci6n
de La Iglesia en el mundo actual, el Decreto sobre el Apostolado
Seglar, y la Declaraci6n Sobre la educaci6n cristiana de la juven-
tud, cuando se refieren a problems de familiar, recomiendan e insis-
ten en el valor capital que tiene la preparaci6n al matrimonio, en
el esfuerzo que los sacerdotes como los seglares han de hacer a
trav6s de diferentes instituciones, para que los j6venes se prepare
oportuna y seriamente al matrimonio, a fin de que "los c6nyuges
mismos, principalmente recien casados, sean instruidos en la doc-
trina y en la acci6n y en formulas para la vida familiar, social
y apost6lica" (16).


Ignorancia de lo que es un hogar.-Para alcanzar este ideal
tropieza nuestra juventud con gravisimos escollos, por la forma en
que, en los grandes medios de divulgaci6n y aun de cultural, se
toca el matrimonio. Es tan frecuente que en la novela, en el cine,
en la radio y en la television, y lo que todavia es peor, en los
muchisimos casos que toca a los j6venes conocer tan de cerca, se
aborden los temas del matrimonio, y lo que es peor, se league al


-18 -










mismo matrimonio, tan ligera o tan prematuramente, con cbnceptos
errados y aun falsos, con tan poca seriedad y tan poco conociiieto
de causa, con la pasi6n fAcilmente desenfrenada, que Ileva a muchos
j6venes a convertir en una especie de aventura o loteria lo que es
el paso mas grande y mas delicado de la vida.


i C6mo quisi6ramos, por lo mismo, que tambi6n entre nosotros
se multiplicaran los cursos de preparaci6n para el matrimonio, hasta
hacerlos obligatorios, para los que piensan contraerlo, y en los que,
como ocurre en otros paises con tanto provecho, se da a los novios
una amplia instrucci6n de lo que es el matrimonio cristiano enfo-
cado a la luz de la moral, del derecho can6nico, de la psicologia,
de la caracterologia, de la medicine! Y debemos Ilegar a que estos
cursos se den peri6dicamente en la Capital, en sus diferentes zonas,
para toda clase de gentes que se preparan para el sacramento del
matrimonio, lo mismo que en poblaciones mayores de la Arqui-
di6cesis.


Porque, mAs que desviaci6n o perversidad, nuestra persuasion
esti en que, cuando menos en muchisimos casos, es ignorancia lo
que hay en nuestra juventud, ignorancia que puede y debe ser
superada con los medios corrientes de divulgaci6n y cultural que
hoy se poseen.


Una triste experiencia, ensefia que muchos esposos y muchas
esposas no han conocido o no han acabado de conocer las series
obligaciones que implican su condici6n de esposos: de dedicarse y
dedicar al hogar generosamente su tiempo, no aceptando diversio-
nes y ocupaciones, aun muy laudables, sino en una media estu-
diada y calculada y de acuerdo a las primeras obligaciones. Porque
si a una esposa y a una madre se le exige que primero cumpla
fielmente los deberes de su hogar, y, s6lo una vez cumplidos 6stos,
se le permit tender a otros compromises, de modo semejante se
pide al esposo y al padre que, terminado su trabajo, normalmente


-19 -










atienda a su familiar. No haciendolo asi frecuente o habitualmente,
se incurre en grave falta, que demasiadas veces castiga Dios, per-
mitiendo que sobrevengan a las families situaciones dificiles y
tormentosas.

Vemos, sin embargo, y con profunda satisfacci6n que hay tam-
bi6n muchos j6venes que se ilustran y se preparan para la vida
y para el matrimonio con la series de publicaciones de este g6nero,
que legan a algunas librerias en gran nfimero y que estAn teniendo
excelente acogida. Pero estamos ante minorias, en frente de los
que van al azar y como de memorial al matrimonio. Deber es de
todos fomentar este genero de literature y servirse de ella para
recomendarla, para obsequiarla en ocasiones de fiestas o felicita-
clones.

Porque no es possible entrar en el santuario del hogar sin un
conocimiento de la, santidad que en 61 debe reinar, sin coinprender
el alcance de lo que es la unidad e indisolubilidad del matrimonio,
sin medir las exigencias de fidelidad que le es esencial. Asi, "hechos
los c6nyuges a imagen de Dios vivo y constituidos en el verdadero
orden de personas, vivir6n unidos con el mismo carifio, modo de
pensar identico y mutua santidad, para que habiendo seguido a
Oristo, principio de vida, en los gozos y sacrificios de su vocaci6n,
por medio de su fiel amor, sean testigos suyos del misterio de amor
que el Sefior con su muerte y resurrecci6n revel6 al mundo" (1).


La much pobreza explica frecuentemente la mala situaci6n de
los hogares.-Pero no se ha agotado este punto de las dificultades
que se presentan para la fundaci6n de la familiar y para el feliz
sostenimiento de muchos hogares de nuestro querido pueblo. Al
contemplar el panorama religioso de nuestra Arquidi6cesis y repa-
rar en lo que es punto neurAlgico de su vida, como es la familiar,
salta muy pronto ante nuestra vista, una realidad dolorosa. Aun-
que no contamos todavia con estadisticas completes abundan sin
embargo, elements de juicio que se acercan much a la verdad,
y que sabemos no pueden ser desmentidos sino en parties pequenas.


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Nos referimos a la proporci6n de los que viven sin un hogar
cristiano, como de los hijos que nacen y crecen sin hogar fijo y
stable. No creemos que se haya investigado, y, lo que es mas
grave, se haya ponderado suficientemente, este fen6meno socio-
religioso en nuestro pais, que en el campo religioso acusa impacts
demasiado fuertes y tristes.


Sean en el fondo cualesquiera las razones que hayan preparado
el hecho que analizamos, y sin mencionar determinados factors que
han influido en ello, el caso es que, en grandes sectors de la Arqui-
di6cesis, es muy grande el nfimero de families que vive sin la
bendici6n de Dios y do su Iglesia.

Entre las causes inmediatas de un descuido sensible en asuntos
tan graves, debemos sefialar la ignorancia, como hemos dicho, en
muchisimos casos; pero en otros, que son tambi6n muchisimos,
influye la pobreza. Cuando con ocasi6n de la filtima misi6n,
como preparaci6n al Congreso Eucaristico Centroamericano, se
dieron en la Capital grandes facilidades para arreglar matrimonios,
por medio de oficinas instaladas en el Palacio Arzobispal, cerca de
cuatro mil nuevos matrimonios se pusieron en gracia de Dios en
un period corto de tiempo. Asi lo esperamos repetir en este afio
y en el pr6ximo con motive tanto de la Visita Pastoral, como en la
Gran Misi6n de la cuaresma de 1967. Porque la fundaci6n de un
hogar, por modesto que sea, Ileva consigo preparativos y gastos.
Ahora bien: ; cuAntos de nuestros pobres trabajadores y campesinos
no se hallan en capacidad de hacer economies para preparar un
hogar decoroso?


Respeto a la diguidad humana.-Cuando se dice que todo s6r
human viene a este mundo con un cimulo de derechos, y entire
ellos el del matrimonio y el de la familiar, ya se entiende que no
se trata de s6lo el poder de fundar el matrimonio, sino el de hacerlo
con dignidad, como corresponde a una criatura de Dios, y el de
sostener y mejorar la familiar, de acuerdo a las sanas inquietudes
que de mejora y superaci6n tiene el s6r human. Este derecho


-21-










supone, es cierto, que el interesado se encargarA de poner por su
cuenta aquello que puede poner una persona ordenada, moral, con
ideales de mejoramiento y elevaci6n; pero significa no menos que
se le dotara de suficiente formaci6n y educaci6n para pensar y
procurar su mayor dignificaci6n y el de los series que traiga a este
mundo; y que el Estado se esforzarh en un ordenamiento social y
econ6mico que facility con leyes y reforms sociales los medios,
cuando menos indispensables, para que los ciudadanos honrados y
morales obtengan un nivel de vida a tono con lo que pide la fun-
daci6n y el desarrollo de la familiar.


Se van logrando positivas mejoras sociales, pero son adn insu-
ficientes.-Reconociendo de buen grado que vamos mejorando en el
campo social, que se van consiguiendo positives adelantos en favor
de las classes necesitadas, haciendo del mejor grado toda justicia
a aquellos patrons que ayudan a que sea realidad la elevaci6n de
los trabajadores y de las families de los mismos, por medio de
mejores salaries, de casas o habitaciones mAs sanas y confortables,
no podemos con todo dejar de denunciar el retraso y lentitud con
que estamos procediendo en las provisions legales y en el recono-
cimiento que se hace al empleado o al trabajador en los frutos y
utilidades de su trabajo para que alcancen l6 y su familiar un nivel
superior de vida.

Ciertamente que explica la pobreza y miseria de muchas gen-
tes y de muchas families, el desorden de sus vidas, la pesima admi-
nistraci6n de sus mayores o menores entradas, las concesiones exhor-
bitantes a las bebidas alcoh6licas. Pero, junto a estos hechos que
sefialamos, debemos de igual modo denunciar la imposibilidad en
que, por nuestras actuales estructuras political y econ6mico-socia-
les, se encuentran muchos individuos y muchas families de llevar
una vida de acuerdo a lo que piden la dignidad y nobleza humans.

Trae nuestra sociedad el arrastre pesado del liberalism eco-
n6mico; pero otras sociedades y otros pueblos que tuvieron y sufrie-
ron los mismos males, se han librado o se estkn librando de ellos.
No tenemos nada que objetar a la libertad o libertades que la inicia-


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tiva privada pueda reclamar con toda raz6n para su desarrollo y
para el desarrollo de los pueblos; pero que entire esas libertades
no se cuente nunca con la fuerza y el pretendido derecho de poner
condiciones injustas de vida y de trabajo a lo que es pieza primer
y mis noble de toda empresa: el factor human.

No queremos un progress acelerado del pais, si se ha de lograr
sin conceder a la par, y no pasados algudos afios, proporcionadas
ventajas a los trabajadores y a sus families. La economic puede
reclamar sus derechos y puede sefialar sus condiciones, para que
no sufra quiebras, en su vida y desarrollo; pero debe cuidar con
atenci6n escrupulosa que, quien primero no sufra, sea el element
human, el maximo contribuyente del bienestar de la sociedad, el
fin supremo de todo el adelanto, y meta a la que debe dirigirse el
aumento y mejora de la producci6n.

SQu6 fuerza pueden tener las leyes del matrimonio y de la
familiar, cuando nuestras estructuras political, sociales y econ6mi-
cas son de tal naturaleza que no permiten poseer a muchos j6venes
y a muchos padres de familiar mAs que una pobre habitaci6n, una
alimentaci6n del todo precaria e insuficiente, un porvenir de lo mis
pobre e incierto T jQu6 atractivo pueden ofrecer tantas miserables
habitaeiones para el padre de familiar que, despu6s de la jornada
dura de trabajo, tiene derecho a descansar siquiera con un mini-
mum de comodidades? 1 No serAn para 6l un verdadero peligro la
cantina o el bar, donde aparte de los gastos que haga, se encontrara
con fAciles tentaciones que iran Ilevandolo a perder el cariiio por
los suyos y a desviarse por sendas perniciosas?


Hacia el salario familiar.-Cuando Su Santidad el Papa Pio
XI, dirigi6 al mundo entero su famosa Carta Enciclica "Casti
Connubii" sobre el Matrimonio Cristiano, despubs de sefialar las
grandes obligaciones que imponen a los cristianos las leyes del
matrimonio, abog6 inmediatamente, y por primer vez en la histo-
ria de la sociologia, por el salario familiar. No se pueden poner
cargas familiares, si no se reconocen los derechos que lleva consigo
el sostenimiento decoroso de la familiar, o sea el salario familiar (18).


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Las personas pudientes y acomodadas, que muchas veces han
logrado ventajosa posici6n, gracias al esfuerzo, privaciones y ain
sacrificios que se han impuesto, no deben dejar de considerar la
triste e injusta situaci6n de tantas families. Y, en las reclama-
ciones que a veces se hacen, se debe ver un just y cristiano afin
de mejorar, que bulle en el fondo de todo s6r human.

Debemos con esta ocasi6n traer a la memorial las palabras que
el Episcopado, reunido en el Concilio Vaticano II, dirigi6 el 21
de octubre de 1962 a todos los hombres, cuando dijo textualmen-
te: "En segundo lugar, el Sumo Pontifice aboga por la jus-
ticia social. La doctrine expuesta en la encielica Mater et Magis-
ira demuestra claramente que la Iglesia es absolutamente necesaria
al mundo de hoy, para denunciar las injusticias y las indignas
desigualdades, para restaurar el verdadero orden de las cosas y
de los bienes, de tal forma que, segin los principios del Evangelio,
la vida del hombre league a ser mks humana" (19).

No creemos que nuestro pueblo sea una excepci6n en las injus-
ticias e indignas desigualdades que denuncia este document. Pero
tampoco creemos que se gana nada con culpar a nadie de lo que
ocurre, sino deseamos sefialar la meta a donde con nobles y gene-
rosos esfuerzos puedan llegar todos.



III.-MEDIOS PRACTICES PARA LA DIGNIFICACION
DE LOS HOGARES


Lo primero dirh alguno, que es conocer con exactitud la situa-
ci6n de la familiar en nuestro medio, la gravedad del mal que le
aqueja.

Sin embargo, somos de parecer que, admitiendo que un studio
demogrdfico complete aportaria datos y hechos sumamente intere-
santes para los trabajos de sociologia religiosa del pais, sin embargo,
para nuestro objetivo que, es sobre todo pastoral, nos bastan los


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datos que a traves de nuestras parroquias y cura de almas nos
llegan, para entender que el trabajo inmediato, todo lo extenso
y profundo que se pueda hacer, no tendri limits por much tiempo.
Es demasiada ya la mies que blanquea en nuestros campos espiri-
tuales, y, en particular, en cuanto tiene el sello o caricter de fami-
lia, para que nos entreguemos al trabajo con todo el entusiasmo
possible y con todos los recursos que la tenica y los procedimientos
modernos nos proporcionen.


El apostolado seglar.-Una de las caracteristicas del Concilio
Vaticano II ha sido incorporar mas direct y activamente el mundo
seglar, al apostolado de la Iglesia. No hay por qu6 sefialar aqui
las razones que expone el Decreto del Apostolado Seglar, por las
que el cristiano seglar debe actuar active y directamente en el
apostolado de la Iglesia ('"). Se trata de una doctrine que no
es nada nueva desde los primeros dias del cristianismo, pero que
en los filtimos tiempos se esta revistiendo de una mayor actualidad
y vida.


En esta campafia que emprendemos por la dignificaci6n de la
familiar, no miramos al tiempo ni al espacio. Como estamos ante
uno de los puntos mis d6biles de nuestro cristianismo, es natural
que sea tambi6n uno de los objetivos mas director y vigorosos de
nuestra labor pastoral. Por lo mismo, emprendemos ya el trabajo
con los recursos con que hoy contamos; pero esperando que nuestro
frente de apostolado familiar se vaya ensanchando conform nue-
vos grupos de seglares se van formando y nuestras posibilidades
van asi aumentando.


En esta incorporaci6n de los seglares al apostolado fincamos
una de nuestras mayores esperanzas. Porque del mismo modo que
no le toca a la Iglesia intervenir en el campo de la economic, de
la political, del trabajo, sino a trav6s de los que viven sumergidos
en esos campos, dotando a los seglares de la preparaci6n spiritual
y moral que los capacity para cristianizar esas actividades humans,


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de igual modo, o con mAs raz6n, espera que los que viven en fami-
lias bien establecidas se conviertan en mensajeros de la Iglesia en
tantos otros hogares que necesitan de la ayuda, de las luces, de la
experiencia cristiana, de quienes ya se benefician de estos bienes
del matrimonio y de la familiar cristiana.


La Acci6n Catolica.-Al hablar de la labor de los seglares en
]a obra de la Iglesia, tenemos presents ante todo a cuantos valien-
temente han dado su nombre a la Acci6n Cat6lica, y a otras agru-
paciones similares, que tienen entire sus fines primeros el apostolado,
como la Acci6n Rural Cat6lica, las Congregaciones Marianas, Ter-
ceras Ordenes y otras benemeritas asociaciones, a todas las cuales
se estA invitando en estos dias para former el Secretariado del
Apostolado Seglar.

En medio de las dificultades, que ha representado siempre la
participaci6n active de los seglares en el apostolado de la Iglesia,
hemos visto a un select grupo que se ha mantenido fiel y cons-
tante en el trabajo, alli donde las necesidades mayores han recla-
mado su presencia.


Muchos son los campos que se les han ido asignando en el
correr de los afios, y en esos campos se ha visto a los elements
del apostolado seglar intervenir con positive interns y fervor. Hoy
se les asigna a todos ellos, aparte de lo much que realizan, uno
mas, muy concrete y especifico, como es el de colaborar donde haya
oportunidad en la dignificaci6n y santificaci6n de los hogares.


El Movimiento Familiar Cristiano.-A Dios gracias, va toman-
do cada dia mayor cuerpo el Movimiento Familiar Cristiano, y
los que toman parte en 61 van llevando a nuevos hogares los bene-
ficios que ellos viven y experimentan. Nos hallamos, pues, ante una
levadura que es capaz de ir fermentando la enorme masa de unio-
pes, que deben ir adquiriendo la forma y la gracia cristianas.


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No tiene hoy por hoy, la Iglesia trabajo mis necesario ni cami-
no mns seguro para la renovaci6n deseada. "En este quehacer
es de gran valor aquel estado de vida que esta santificado por un
especial sacramento, es decir, la vida matrimonial y familiar. Aqui
se encuentra un ejercicio y una hermosa escuela para el apostolado
de los laicos, donde la religion penetra toda la instituci6n de la
vida y la transform mas cada dia. Aqui los c6nyuges tienen su
propia vocaci6n para que ellos entire si y sus hijos scan testigos
de la fe y del amor de Cristo. La familiar cristiana proclama muy
alto las presents virtudes del Reino de Dios como la esperanza de
la vida bienaventurada. Y asi, con su ejemplo y testimonio, argu-
ye al mundo de pecado e ilumina a los que buscan la verdad" (").


Oficinas para los matrimonios.-A los mismos seglares tocard
dar la segunda gran colaboraci6n en el trabajo que emprendemos
para la restauraci6n cristiana de las families. Porque hemos hecho
ver que uno de los escollos, con que tropiezan muchas unions para
organizarse cristianamente, es la pobreza. Y de igual modo son
obsticulo muchas veces los gastos y vueltas que han de dar los
novios para arreglar los documents necesarios para contraer el
matrimonio.

Unas oficinas debidamente instaladas, con el minimum de gas-
tos y tiempo para los interesados, harian que se simplificasen los
trimites obligados, en beneficio de muchos matrimonios que se celc-
brarian mAs ficilmente bajo la bendici6n del sacramento.


Cursillistas de Cristiandad.-Esperamos que, entire los auxi-
liares mas eficaces, con que ha de contar, el trabajo de dignificaci6n
familiar, se hallen en primera linea los grupos de Cursillistas de
Cristiandad que van creciendo a ojos vistas en nimero y en entu-
siasmo, y a quienes llega muy pronto la oportunidad de actuar en
el apostolado seglar, orientado particularmente a nuestras families.

Los Cursillistas han probado en si mismos lo que valen el bie-
nestar y la paz de un hogar; estin adiestrandose en el arte de
mantener estos grandes bienes para beneficio de los diversos com-


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ponentes de la familiar. Pues bien: porque el bien tiende a darse
y a comunicarse, y, sobre todo, porque un cristiano no puede con-
tentarse con s6lo su propio bien, sino porque est& obligado a inte-
resarse por el bien de los demhs, ha de procurar llevar a tantos
hogares mal formados o que se hallan en peligro de malograrse,
los beneficios que ellos han obtenido en el encuentro claro y franco
con la religion.

Apostolado de la Oracidn.-Hay, por fin, otra fuerza spiritual
grande y muy benem6rita en nuestra Arquidi6cesis, que ha traba-
jado con grande eficacia y sentido practice, y que ha sido factor
decisive para el sentido cristiano de miles y miles de hogares: nos
referimos al Apostolado de la Oraci6n, que, junto al empleo de las
fuerzas espirituales, que significa la uni6n con Dios por medio de
la oraci6n, ha buscado realizar un apostolado constant en los
socios y amigos. Es una fuerza que cuenta con much arraigo
en nuestro pueblo y que esta llamada por su niimero y por su
organizaci6n a influir grandemente en la santificaci6n de los hogares.

A los mismos socios del Apostolado de la Oraci6n, y a los
sacerdotes que tienen en sus manos una palanca tan poderosa para
su labor pastoral, les pedimos que reparen en las grandes posibi-
lidades que poseen para el plan general y para el trabajo de la
dignificaci6n de los hogares.



Para terminar esta Carta Pastoral, recordamos con veneraci6n
las palabras de Su Santidad felizmente reinante, Paulo VI, cuando
siendo Cardenal-Arzobispo de Milan, decia en una de sus filtimas
pastorales: "La familiar cristiana, el hogar bien constituido, haran
cada dia resplandecer mas y mAs la sociedad civil en la Iglesia
Santa de Dios."

Al Divino Crucificado de Esquipulas, a su Madre Santisima
y Madre nuestra, pedimos con todo el fervor de que somos capaces
que convierta los hogares de Guatemala en copia y trasunto de la
familiar de Nazareth,


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(14) Concilio Vaticano II.-Constituci6n sobre la Iglesia en el mundo
actual, N9 52.-BAC.-Madrid, 1965.


(15) Concilio Vaticano II.-Declaracidn sobre la educaci6n cristiana de
la juventud, n9 6.-BAC.-Madrid, 1965.


(16) Concilio Vaticano II.-Constitucl6n sobre la Iglesia en el mundo
actual, n9 52.-BAC.-Madrid, 1965.

(17) Ibidem.


(18) Pio XI, Casti Connubii, n' 45.-Colecci6n de Enciclicas y Docu-
mentos Pontificios. Acci6n Cat6lica Espafola.-Madrid, 1955.


(19) Mensaje de los Padres del Concilio Ecum6nico Vaticano II a todos
los hombres.-Octubre 21 de 1962. Concilio Vaticano II.-Constitu-
clones. Decretos. Declaraciones, pag. 7, n9 13. BAC.-Madrid, 1965.


(20) Concilio Vaticano II.-Decreto sobre el Apostolado de los seglares,
n0 3.-BAC.-Madrid, 1965.


(21) Concilio Vaticano II.-Constituci6n sobre la Iglesia, n' 35.-BAC.-
Madrid. 1965.


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