Title: eme eme : Estudios Dominicanos
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Title: eme eme : Estudios Dominicanos
Physical Description: Book
Publisher: Universidad Católica Madre y Maestra
Publication Date: Mayo-Agosto 1991
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Bibliographic ID: PUCMMA0011
Volume ID: VID00089
Source Institution: Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra - Recinto Santo Tomás de Aquino
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Consideraciones sobre la creacin teatral
Franklin Domnguez
Los primeros obispos del Nuevo Mundo Carlos Dobal
La modernidad potica en la literatura dominicana Antonio Fernndez Spencer
El bolero como elemento integrador en "SloCenizas Hallars"
Franklin Gutirrez
Una "Pedagoga para la Solidaridad" como base de la educacin global
Rafael Emilio Yunn
Un perfodo de la vida eclesistica de Moca. Influencia del Padre Romualdo Mnguez Garca: 1877-1901 Mons. Antonio Camilo
Simbolismos en el proceso narrativo. Unaautointerpretacin
Virgilio Daz Grulln
Documento: Archivo General de Indias. Sevilla Patronato. Legajo, 273. Ramo, 11.
Vol. XVIII No. 89 Mayo/Agosto 1991


EME EME ESTUDIOS DOMINICANOS
ISSN 0379 8542 Pontificia Universidad Catlica Madre y Maestra




ESTUDIOS DOMINICANOS
Vol.XVIII o No.89 o Mayo/Agosto 1991
CONTENIDO
Consideraciones sobre la creacin teatral
Franklin Domnguez..................................3
Los primeros obispos del Nuevo Mundo
Carlos Do bal........................................11
La modernidad potica en la literatura dominicana
Antonio Fernndez Spencer............................ 17
El bolero como elemento integrador en "Slo Cenizas Hallars"
Franklin Gutirrez....................................39
Una "Pedagoga para la Solidaridad" como base de la educacin global
Rafael Emilio Yunn..................................51
Un perodo de la vida eclesistica de Moca.
Influencia del Padre Romualdo Mnguez Garcfa: 1877-1901
Mons. Antonio Camilo................................69
Simbolismos en el proceso narrativo. Una autointerpretacin
Virgilio Daz Gru 11 n.................................. 95
Documento: Archivo General de Indias. Sevilla
Patronato. Legajo, 273. Ramo, 11........................107


EME-EME Estudios Dominicanos
Revista Cuatrimestral Di rectora
BIENVENIDA POLANCO
DirectorFundador: Hctor Inchustegui Cabral
Consejo de Edicin:
Monseor Nez Collado, Rector
Radhams Mejfa
Rafael Emilio Yunn
Carlos Dobal
Jos Luis Alemn, S.l.
Adriano Miguel Tejada
Danilo de los Santos
Bruno Rosario Candelier
Fecha de inicio: Junio, 1972
Composicin: Rafael Montes de Oca
Diagramacin: Alfredo de J s. Pea
Impresin:
Impresora Editora Tefilo Departamento Editorial
PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATLICA MADRE Y MAESTRA
Derechos Reservados
Santiago, Repblica Dominicana, 1989
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CONSIDERACIONES SOBRE LA CREACIN TEATRAL Por Franklin Domnguez*
Qu se pretende encontrar cuando hablamos de la formacin de dramaturgos? Hablamos de la preparacin para serlo o de las condiciones por los cuales puede llegar a serlo? Puede hacerse el dramaturgo? Cules reglas rigen su trabajo? Para quin trabaja el dramaturgo? Qu puede hacerlo exitoso? Como llegar al pblico y hacer que ste acepte una obra? Estn nuestros pblicos preparados para recibir todo lo que queremos darle?
Goethe decfa que "escribir para el teatro es un asunto muy peculiar,;. Supone una cantidad de exigencias que Ud. debe aprender y un talento que Ud. debe poseer. Ninguno es corriente y ambos son esenciales".
Partiendo de esta dea que encontraremos repetida vamos a esbozar algunos puntos que nos han sido de mucha utilidad en nuestro trabajo puesto que lo han facilitado y creemos que son de aplicacin general que economizan tiempo al aprendiz de dramaturgo. Son principios bsicos para el ejercicio de la dramaturgia. Tomndolos en cuenta luego ya se podr experimentar libremente si se desea.
A) Lo primero que necesita un escritor que desee incursionar en el teatro es poseer lo que llamaramos "instinto dramtico". Talento lo llaman Goethe y Robert Finch en su libro Cmo Escribir una obra cuando dice: "La habilidad para escribir una obra exitosa depende grandemente de la posesin de un talento particular el cual no es posible aprender". O, como afirma Kenneth McGowan: "El hecho, la realidad es que los dramaturgos nacen, no se hacen". "Sin embargo, agrega, y es por esto que se escriben libros acerca de la dramaturgia, un cierto nmero de escritores pcsee un talento dramtico innato e instintivo y este talento puede ser impulsado hacia adelante y ampliado y guiado hacia una expresin ms rpida y efectiva para el drama escrito".
* Conocido dramaturgo, autor y actor dominicano. Su numerosa produccin teatral le ha valido reconocimiento tanto en su pas como internacionalmente y premios a su labor, entre ellos, el nacional de teatro de la Repblica Dominicana.
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Es decir que ese instinto dramtico sera ese algo tan personal, tan dentro de s mismo, tan propio del escritor que lo impulsa a expresarse a travs del dilogo y de las situaciones dramticas con tal efectividad que, casi inconscientemente, maneja con habilidad muy propia las reglas del juego teatral para producir accin dramtica.
No basta con que se escriba buen dilogo, se tenga un buen tema, se plantee un argumento de gran inters, se necesita, al mismo tiempo que exista la intuicin de cmo manejar todos estos elementos y organizar las escenas y desarrollar los caracteres de-la obra de tal forma que se logre la magia teatral. Ser muy difcil para un escritor lograr comunicacin con el pblico si carece de esta condicin innata, de este instinto, Es en esta habilidad natural, que no puede ensearse en ninguna clase de dramaturgia, donde reside muchas veces el xito o fracaso de una exposicin teatral.
De seguro habremos escuchado a muchos decir "el tema es interesante, pero se le escap de las manos al autor" o "la obra es interesante pero no logra convencer o impactar, es confusa". En el fondo de estas aseveraciones simplemente se encuentra la ausencia de ese instinto dramtico que pudo haber conducido con habilidad eficaz la mente del autor en la organizacin de su trabajo.
B) Supongamos que poseemos el instinto dramtico, entonces, cmo empezar a escribir una obra teatral, qu hacer, qu necesitamos para iniciar nuestro trabajo?
Algunos dicen que basta con que tengamos un incidente qlie precipite el conflicto de caracteres o que resuelva ese conflicto. Otros se conforman con poseer un tema o lo que llamaran "una idea" y otros hasta dicen que teniendo un ttulo pueden desarrollar un argumento.
Yo, particularmente, participo de la opinin de William Archer quien recomienda que debemos partir en nuestro trabajo del "argumento que nos elige a nosotros, de la idea que llega cuando menos la esperamos, de los lugares en que menos hemos pensado, clamando a las puertas por nacer y que no nos dejar tranquilos hasta que la convirtamos en cuerpo y alma dramticos". Esto es, en cierta forma, lo que lonesco ha querido decir cuando explica el proceso emocional
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que dio nacimiento a algunas de sus obras que han sido consideradas ms dramticas como Amade y Vctimas del Deber. Sin querer juzgar sus obras lonesco dice que slo ha buscado explicar el material emocional que lo llev a escribirlas y sus fuentes: una motivacin o disposicin a escribir y no una ideologa; un impulso y no un programa; la unidad cohesiva que asegura estructura formal a las emociones en su estado primitivo, satisface una necesidad muy profunda y no responde a la lgica de algn orden estructural impuesto desde fuera; no sumisin a alguna predeterminada accin sino la exteriorizacin de un dinamismo psquico, una proyeccin a la escena de conflictos internos, de ese universo que reposa dentro".
Y, realmente, la obra que parte de una dea sin que esa idea haya llegado a nosotros en forma natural, espontnea, puede resultar trabajada artificiosamente porque se nos dificulta descubrir cuando es realmente valiosa para el teatro. Pero esa idea que nos llega sin estarla esperando, que nos choca y perturba como un mosquito molestoso y nos motiva a trasladarla a la escena, s puede brotar con veracidad y hacer saltar la llama creadora de emociones dramticas.
C) El material con que se ha de trabajar es tambin importante. Debe ser un material de tal significacin y atractivo que interese al pblico y que no slo permita el conflicto de caracteres y el suspenso sino que tenga tal fuerza que pueda generarlas sin destruir o falsear los elementos elegidos.
Debido a,que nuestro material de trabajo debe ser tratado con espontaneidad y sinceridad es por lo que recomendaramos que tratemos de utilizar aquellos caracteres y acontecimientos que nos son familiares, que estn ms cerca de nosotros, tales como nuestros vecinos, nuestros funcionarios, amigos, o nuestro pueblo, nuestro barrio, nuestro pas, etc.
D) Encontraramos en el mismo problema argumento para nuestras piezas. Lo ms recomendable sera partir de los caracteres o de situaciones que nos rodean. Una persona puede servirnos para desarrollar Un argumento y si una no es suficiente podemos unirla con otra o con otras, entremezclando y aprovechando nuestras experiencias con ellas. Lilian Helman, inclusive, logr la obra que quera mezclando el argumento de dos obras que revoloteaban en su ca-
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beza sin poder concretizar ninguna de las dos hasta que decidi fundir ambas.
Ahora bien es preciso tener en cuenta que estos caracteres y situaciones que sugerimos arriba se nos presentan generalmente en estado bruto, rudimentario y necesitamos modificarlos en cierta forma, pulirlos, transformarlos en material interesante.
E) Los aprendices de dramaturgos siempre tienden a escribir sus prirreros trabajos como drama o tragedia en vez de escribir comedias, olvidando que Chejov sola decir que amaba el "vaudeville" y recomendaba que se escribiera con lenguaje poderoso pero "simple", para ser comprendido por el pblico. Y debido a esta tendencia al drama o la tragedia, que complican el trabajo, el balance seala que,
generalmente los resultados son piezas truculentas y exageradas o morbosas. Creen que con el drama su trabajo es mejor apreciado o
valioso.
Mi experiencia con el pblico me ha enseado, a travs de stiras o comedias, que el pblico suele identificarse tanto como en el drama, con un mensaje dado sutilmente entre risas.
F) La tragedia de frustracin debe evitarse porque al pblico no le gusta. An en la muerte el protagonista debe siempre dejaren el pblico un sentimiento de realizacin detrs de l,
G) El aprendiz de dramaturgo debe evitar tambin la rapidez tanto en la concepcin de su obra como en el trabajo.
H) No debe preocuparnos ser originales. Esto no es importante. Bien sabemos que muchos autores han trabajado sobre un mismo tema y los resultados han sido valiosos independientemente, logrndose obras de calidad indiscutible y es que, como se ha repetido muchas veces "nada hay nuevo bajo el sol "y as nos encontraremos que los mismos temas se repiten una y otra vez aunque con las diferencias que el enfoque y tratamiento del autor les impriman.
I) En la dramaturgia hay cosas que pueden aprenderse y otras que no pueden ser enseadas.
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Ser difcil ensear cmo escribir buenos dilogos, cmo 'descubrir buenos argumentos, cmo crear caracteres, cmo decir algo importante, cmo desarrollar crisis, conflictos, obtener un buen climax, usar complicaciones dramticas que provean suspenso.
Pero sise puede orientar, cuando el escritor posea la intuicin dramtica necesaria para escribir teatro, algunas reglas que facilitaran el trabajo del autor y lo ayudar an a ganar tiempo en su trabajo, tales como: lograr una buena exposicin mediante el planteamiento de cosas del pasado, el "background" que el pblico necesita conocer para comprender mejor los caracteres y el argumento de la pieza; la preparacin de escenas o caracteres para que, en el momento preciso, produzcan el efecto que deseamos; la eliminacin de elemento super-fluos que puedan restarle unidad emocional a la obra.
No hay que olvidar que el teatro se escribe para un pblico. Louis Jouvet lo ratifica al sealar que "ningn trabajo dramtico es vlido a menos que encuentre un pblico que lo escuche y lo haga vivir, ya que es el pblico el objeto y razn para el trabajo dramtico y esto impone al teatro la necesidad de dejar satisfecho a ese pblico; aunque para algunos esto huela a comercio". Pero, indiscutiblemente, el objetivo principal de una obra debe ser. crear una reaccin emocional favorable en el pblico, satisfacerlo.
Kenneth McGowan nos recomienda 7 palabras bsicas que aseguraran el logro de inters en la audiencia y son las siguientes: EXPOSICIN (asuntos que, ocurridos en el pasado, el pblico necesita conocer para comprender mejor la obra y sus caracteres); PREPARACIN (asuntos del pasado o del presente que deben ser planteados previamente a fin de que en el momento preciso produzcan determinado efecto con naturalidad y efectividad); COMPLICACIN (un hecho o un carcter, que ya ha sido planteado en la obra, se presenta para adelantar el argumento y aumentar el suspenso); SUSPENSO (preocupacin por la posibilidad de un conflicto y acerca de sus consecuencias); CONFLICTO (tensin entre dos o ms caracteres que lleva a una crisis menor o mayor o a un el max); CRISIS (el desarrollo mayor o menor de un conflcto);iy CLIMAX, (el punto ms alto de una serie de crisis).
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J) Antes de comenzar a escribir una obra debemos saber con qu material contamos, analizarlo, estudiarlo. Despus de conocer nuestro material, la intuicin dramtica nos llevar a determinar si ser o deber ser utilizado, en un acto, en dos o en tres actos.
Generalmente encontraremos obras que, en vez de dos o tres actos, debieron escribirse en uno. El haberla extendido demasiado, sin contar con material suficiente o sin conocer bien nuestro material, podra llevarnos auna pieza aburrida o repetitiva, forzada y, por supuesto, a un fracaso. Y puede suceder tambin lo contrario, una obra en un acto que, por exceso de material importante, pudo bien haberse llevado a dos o tres actos.
Luego de haber determinado y clarificado nuestro material, lo recomendable es planear el desarrollo de la accin, dividir el material para utilizarlo en el primero, el segundo o el tercer acto, planificar las escenas de tal modo que la accin dramtica siempre avance, proyectar el dilogo y su desarrollo de tal modo que la pieza tambin avance.
Generalmente yo divido mis actos por escenas y para cada escena proyecto cules caracteres aparecern, qu dirn o harn y hasta qu momento de la obra dirn o harn lo proyectado y anticipo y
planifico el final del acto o de la obra y hasta reservo lneas claves del dilogo para los mismos.
Pero es interesante y eso hace ms excitante y sorpresivo el trabajo del dramaturgo saber que no siempre las cosas resultan como las planeamos y puede ser que los acontecimientos y, principalmente, los caracteres de nuestras obras se "rebelen" contra el autor e impongan a final de cuenta sus ideas y su criterio dando as un nuevo giro al desarrollo de la trama que nos obligar a modificar o alterar escenas o caracteres previamente definidos.
Yo he pasado por la experiencia de ver a un personaje que haba planeado morira en la obra imponerse y sobrevivir por encima de mis deseos. Tambin he visto personajes proyectados para ser secundarios en la pieza, venir hacia adelante y convertirse en caracteres
principales o demasiado relevantes que roban la atencin del pblico. Tengo muchos ejemplos de ellos en mi teatro. Y son tan atrevidos los
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personajes que hasta alteran, modifican o "revolucionan" su dilogo sin que uno pueda controlarlos, porque, en el fondo, nos divierte verlos actuar libremente y hasta nos hacemos cmplices de ellos en su empeo de "rebelarse". Luego, pasada la catarsis hermosa de la creacin, vemos a esos caracteres, a esas situaciones, con vida propia independiente completamente de la nuestra, nos lucen como "extraos" cuya aparicin no comprendemos. Me ha ocurrido muchas veces, releyendo algunas de mis obras, que me pregunto: de dnde me sali decir esto? cundo decid que esto fuera asi? cmo decidi escribir acerca de este o aquel personaje o esta o aquella situacin? cundo me senti motivado y por qu? de dnde saliste?
Asimismo, luego de planificadas las escenas, procedo a crearle una historia, el "background" a que hemos hecho referencia anteriormente a cada uno de los caracteres de la pieza a fin de configurarlos mejor y definirlos con caracteres propios. Es lo que hacia Enrique Ibsen con tan buenos resultados para la configuracin dess maravillosos caracteres que son los que han salvado sus obras de perecer.
En general no me gustan los sirvientes ni los nios en mis obras, a menos que tengan algo importante que hacer en ellas. Trato siempre de eliminar todos los personajes que no aporten nada firme al desarrollo de la trama y, tal como hacia Ibsen, me gusta comenzar las obras en aquel momento crucial en que ya el conflicto de caracteres est planteado y se avecina la crisis de una situacin, en ese instante en que ya prcticamente slo nos espera el climax del planteamiento general. Quizs ahora se comprenda mejor por qu titul una de mis obras ms conocidas como "El Ultimo Instante", escrita en el ao 1958.
Evito, asimismo, en todo momento, que mis caracteres sean portadores de consignas encaminadas a que el pblico adopte una determinada posicin ideolgica. Creo, ms bien, como lo hace Bertold Brecht en sus obras, que nuestra meta, aparte de mantener interesado al pblico heterogneo en s mismo es el de crearle "inquietud" acerca de los problemas que nos afectan ya sean sociales, familiares o ideolgicos. El teatro, visto as, debe ser mucho ms que un medio de propaganda. Howard Lindsay escribi con mucho acierto lo siguiente: "Si Ud. va a escribir lo que se llama una obra de propaganda,
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no permita que ninguno de los caracteres de la obra se entere de en qu consiste la propaganda. Actela, no hable de ella. En el momento en que Ud. permite que un carcter sepa en qu consiste la propaganda que Ud. est tratando de difundir, desde ese momento dicho carcter comenzar a hablary a hablar y Ud. no podr pararlo, y su obra se tornar inevitablemente autoconsciente". Por su parte, Walter Kerr escribi que "la mejor forma de destruir una obra esforzndola a probar algo". Y Arthur Hopkins, en su libro Cmo es su Segundo Acto? da un prudente consejo: "En el teatro, dice, yo no quiero la emocin que surge del pensamiento, prefiero el pensamiento que puede surgir de la emocin". Por esto participo de la idea de que el

teatro debe ser creador de "inquietudes", un motivo para alertar las conciencias no para adoctrinarlas en tal o cual sentido misin que corresponde a los tratados polticosy de aqu'que el planteamiento de nuestra realidad como latinaomericanos debe ser motivo muy importante para que sea seriamente tomado en cuenta al escribir y hacer nuestro teatro, pero sin perder de vista que el teatro autntico, o el autntico teatro el que perdura y sobrevive no debe ser circunstancial ni necesariamente localista, sino principalmente permanente
en su mensaje, tan universal y humano que, como el ae los griegos, o como el de Ibsen, para tomar un ejemplo ms contemporneo, sobreviva al tiempo.
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LOS PRIMEROS OBISPOS DEL NUEVO MUNDO Por Carlos Dobal*
Despus de la partida de Fray Bernardo Boyl, Primer Vicario Apostlico nombrado por el Papa Alejandro VI, para el Nuevo Mundo1, no hubo en la Isla Espaola, al parecer, autoridad regular eclesistica constituida. Los clrigos parecen haber estado normalmente bajo la autoridad del Arzobispado de Sevilla, pero eran realmente los Reyes Catlicos y los representantes de sus poderes, los encargados de controlar los asuntos espirituales y la Evangelizacin en Amrica2.
Fray Bernardo Boyl arrib con el Almirante en su segundo viaje, en 14933, y solamente ejerci su ministerio por menos de un ao4.
La provisin de fondos para las actividades apostlicas se fundamentaban en la Bula de Alejandro VI, "Eximia Devotionis", de 16 de noviembre de 15015.
Para el ao 1504, el Papa Julio II que haba ascendido al trono pontificio en 21 de noviembre de 1503, sustituyendo a Po II, muerto en 18 de agosto del mismo ao6 decide regularizar la situacin eclesistica del Nuevo Mundo y expide la Bula "lllius Fulcete Praesidio", fechada en Roma el 15 de noviembre de 15047, por la que erige en La Espaola "La Sede Metropolitana de Yaguata, Provincia de Jara-gua, la ms poblada de la isla y cercana (sic) al puerto de Santo Domingo"; y dos Dicesis sufragneas: La Vega o Magua y Lares de Guahaba. Los prelados presentados fueron: Don Pdro Surez de Deza, para Yaguata; Don Alonso Manso, para La Vega; y Fray Garca de Padilla, para Lares de Guahaba8.
Como en la Bula referida no se confirmaba a los Reyes de Castilla el llamado Patronazgo o derecho de presentacin de prelados, que reclamaban los soberanos basndose en las leyes de Partida de Alfonso el Sabio, "porque ganaron tierras de moros; hicieron de las mezquitas iglesias, y metieron el nombre de Jesucristo e hicieron mucho bien"9, Fernando e Isabel retardaron la fundacin de las sedes episcopales antillanas, creadas por el pontfice.
* Historiador y diplomtico dominicano. Miembro Numerario de la Academia Dominicana de la Historia y Ex-embajador ante la Santa Sede; Profesor Titular de la
P.U.CM. M.
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Por otra parte, once das despus de firmada la Bula referida, muere Isabel la Catlica.
Aunque no se efectuaron 'las erecciones" de las sedes mencionadas, se inici con ellas la historia de la institucin episcopal en Amrica10.
En realidad los Reyes Catlicos aspiraban a perpetuar en ellos y sus sucesores el Patronazgo; asf como el sealamiento de limites de los arzobispados y obispados11. Tambin desaprobaban la 1 'enorme suma pedida por la Curia Romana para el despacho de los derechos episcopales"12, y aducan la escasa poblacin de La Espaola y sus dificultades econmicas "para mantener un arzobispado y dos obispados"13.
En este orden de cosas, obtiene el rey, de Roma, una revisin del ordenamiento episcopal que hemos detallado. Para complacer a Don Fernando, Julio II, en agosto de 1511, firma su Bula "Romanus Pontficex", cambiando los trminos de la Bula de 1504 y confirmando el Patronazgo perpetuo a los reyes de Espaa.
El nuevo ordenamiento episcopal suprime el arzobispado y reduce las erecciones a tres obispados, quedando la nmina como sigue: Fray Garca de Padilla, para el de Yaguata (Santo Domingo); Pedro Surez de Deza, para el de La Vega; y Alonso Manso, para el de Puerto Rico, cuya colonizacin cobraba fuerza. Todas estas sedes dependan del arzobispado sevillano.
Algunos consejeros reales habian sugerido erigir solamente la Dicesis de Yaguata, localidad cercana a Santo Domingo, con la poblacin mayor y ms principal de la isla14.
Como se desprende de todo lo expuesto, Fray Garca de Padilla, franciscano, habia sido presentado para Lares de Guahaba; y ahora pasara a Yaguata. El doctor en ambos derechos, Fray Pedro Surez de Deza, dominico, presentado en 1504 para Yaguata (Santo Domingo), pasa a La Vega. Y el cannigo Lic. Alonso Manso, antiguo rector de Salamanca, que haba sido destinado a La Vega, pasa a San Juan de Puerto Rico.
El Padre Fidel Fita y Colom, S.J., afirma que: "las erecciones
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de las dichas tres iglesias se capitularon y se otorg la de Santo Domingo por estar su obispo consagrado", y las otras dos no se otorgaron "por aver ydo los dos obispos a consagrarse a Sevilla"15. Y aade el acucioso investigador: "las erecciones de las tres catedrales se hicieron antes del 22 de mayo de 1512, pero no fu aceptada inmediatamente por la Corona, sino la de Santo Domingo". En 20 de mayo cay la fiesta de la Ascensin y conjeturo que en ste da, o en el Domingo anterior (16 de mayo), fue consagrado Fray Garca de Padilla, en Burgos. La solucin de tan importante problema ha de buscarse en todo el archivo de la Catedral de Burgos16.
Ahora bien, los lugares sealados para las erecciones diocesanas no aparecen bien determinados. Dice el Padre Las Casas, con irona de fino intelectual comprometido: "el Papa Julio II... erigi Una Iglesia Metropolitana y cabeza de arzobispado, que llam Higuatense; no pudo atinar en qu provincia lugar fuese la intencin de los reyes sealalla y pedilla del Papa constituilla, sino en la provincia de Xaragua, que como la prosperidad desta isla era como la corte della... debieron creer los reyes que aquella fuera la ms prspera y asf mereca ser cabeza de todas ellas". Por obispado erigi otra, que nombr Vainenses, hacia la parte Norte, donde estaba la Villa de Lares de Guahaba; y la otra iglesia catedral nombr Maguensis, que debi ser en La Vega, que los indios en su lugar llaman Magua... donde estaba la Villa de la Concepcin17.
En una carta fechada en Valladolid, en 1509, el Rey Fernando se dirige a la Casa de contratacin de Sevilla dicindole: "en las cartas que vynieron de las Yndias, que enviastes, nos escrive el gobernador como emba una pintura de la divisyon de los obispados de las Yndias. Esta no vino ac. No s sy qued all en vuestro poder. Sy all qued enbialda y luego, con persona de recabdo; porque de verse ay mucha necesydad"18.
Como vemos, segn sta noticia, no se han podido establecer definitivamente las ubicaciones exactas y los lmites de las jurisdicciones episcopales primigneas en La Espaola. Sin embargo, una orientacin importante la da el historiador Bernardo Vega, cuando dice: "es interesante anotar que dos de las tres ciudades elegidas: Lares de Guahaba y La Vega, fueron fundadas en lugares donde existan importantes pueblos indgenas, los de Hatuey y Guarionex. La Yaguana
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(Yaguata), se encontraba muy cerca del pueblo de Bohecho. En 1511, el Papa suprimi estas tres Sillas y cre las de Santo Domingo y La Vega"19. Luego, debemos pensar que los lmites de los cacicazgos nos ofrecen los mejores indicios de las jurisdicciones eclesisticas primigneas.
Teniendo a la vista el mapa que ofrece la obra de Bernardo Vega, tenemos que: 1o: el Obispado de Bainoa, llamado Yaguanensis o Vaynensis, comprenda todo el territorio que ocupa hoy la hermana repblica de Hait. 2o: el Obispado de Lares de Guahaba, estaba dentro del territorio del cacicazgo de Bainoa, al Norte. 3o: el Obispado de La Concepcin de La Vega, se estableci en la jurisdiccin del cacicazgo de Caiabo, Hyabo y Caicim20.
Los lmites de los cacicazgos, para el historiador Vega, son: "a) Caizcim (Cim = frente o principio). Comienza en el extremo Este, se extiende hasta el ro Ozama y al Norte hasta las montaas llamadas Hait (los Haitises). b) Cahyabo: su lmite es la desembocadura del ro Yaque del Norte, c) Huhabo: al Sur, los Haitises y al Norte el ro Yciga (Ysica). d) Bainoa: desde los confines de Cahiabo hasta los mediados de la pennsula de Tiburn, en Hait'21.
Observando el mapa de los lmites de los cacicazgos, del historiador Vega, y basndonos en lo que dijimos anteriormente sobre que estos lmites pueden eventualmente sealar los de las jurisdicciones episcopales, tenemos que Yaguata o Yaguana, que para Vega proviene de Viacuana, que es el nombre que da Anglera a la provincia de Bainoa22, est muy lejana al lugar donde se levant la ciudad de Santo Domingo..., y que ms cercana a Santo Domingo estn los lmites del obispado de La Concepcin de La Vega, que para el historiador mencionado son los del cacicazgos de Magua.
Nosotros pensamos compartiendo nuestro criterio con el del lustre historiador de la Iglesia dominicana, Padre Carlos Nouel23, que Fray Pedro Surez de Deza, sobrino de Diego de Deza, Arzobispo de Sevilla, fue el primer arzobispo en Santo Domingo; pues su Sede Metropolitana, Ayguacense (Yaguata), aunque fue suprimida despus, no por eso dej de ser Sede creada, con existencia por autoridad apostlica. Por tanto, como dice el Padre Nouel, "no dej l seor Deza aunque no fue consagrado como tal, de ser el metropoli-
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tao electo, superior en jerarqua a sus sufragneos Padilla y Manso, quienes por la supresin de dichas Sillas y la creacin de las nuevas, llegaron a ser sus iguales'*24.
Es curioso observar que el obispado cuyos lmites coincidan con los del cacicazgo de Magua Concepcin de La Vega que con el nuevo ordenamiento correspondi en definitiva al obispo Deza, tena sus lmites cercanos a Santo Domingo. Y que fue Fray Pedro Surez de Deza, el primer obispo consagrado que puso sus pies en la Isla Espaola, tom posesin de su Sede y bendijo la primera piedra de su catedral y tambin de la Catedral de Santo Domingo25.
NOTAS
1. Descola, Jean."CRISTBALCOLON". EditoriaIJuventud. Barcelona, 1961. Pg. 149.
2. Lopetegi, &J. Len y Z ubi llaga, S.J. Flix. "HISTORIA DE LA IGLESIA EN LA AMERICA ESPAOLA". Biblioteca de Autores Cristianos, 1965, Pg. 244.
3. Verllnder, Charles y Prez Embid, Florentino. "CRISTBAL COLON Y EL DESCUBRIMIENTO DE AMERICA". Ed. Rialp, 1967, Pg. 97.
4. Delve, Carlos Esteban. "HETERODOXIA E INQUISICIN EN SANTO DOMINGO" Siboney, Pg. 245.
5. Lopetegui y Zubillaga. Ob. Cit. Pg. 245.
6. Gligora, Francesco y Catanzaro Biagia. "BREVE STORIA DEI PAPI". Pandi Edizioni, 1979, pp. 171 y 17 8.
7. Tobar, Baltazar. Tomo I, 42-44. "DEL COMPENDIO O BULARIO INDICO", de Francisco J. Hernndez; y Las Casas, Bartolom de. "HISTORIA DE INDIAS". Tomo III, Pg. 1695.
8. Las Casas, Bartolom de. tbidem, P. 1705.
9. Alfau, Vetilio. "EL DERECHO DE PATRONATO EN LA REPBLICA DOMINICANA". Editora Educativa Dominicana, Santo Domingo, Rep. Dominicana. 1975, Pg. 7.
10. Lopetegui-Z ubi llaga. Ob. Cit. Pg. 246.
11. Ibidem.
12. Ibidem.
13. Ibidem, Pag. 248.
14. Ibidem.
15. Fita y Colom, S.J. Fidel. Boletn de la Real Academia de la Historia. Madrid, 20, 1892. Pg. 599.
16. Ibidem.
17. Las Casas. Ob. Cit. Tomo II, Pg. 433.
15


18. Boletn de la Real Academia de la Historia de Espaa. Tomo XX, Pg. 285.
19. Vega, Bernardo. "LOS CACICAZGOS DE LA HISPAN IOLA". Edicin Museo del Hombre. Segunda Edicin Fundacin Cultural Dominicana, 1967, Pg. 69.
20. Ibidem, pp. 22 y 23.
21. Ibidem.
22. Ibidem, Pg. 68.
23. Nouel, Carlos. "HISTORIA ECLESISTICA DE SANTO DOMINGO". Tomo I. Edicin Santo Domingo, 1979, Pg. 53.
24. Ibidem.
25. Flores Santana, Mons. Juan Ant. Obispo de La Vega. "LA ISLA ESPAOLA, CUNA DE LA EVANGELIZACIN DE AMERICA PRIMICIAS EN LA VEGA REAL'1. Edicin Obispado de La Vega, 1986, pp. 73 y 74.
Nota: Surez Deza vino a la isla a fines de 1513. Como an no haba llegado el Obispo de Santo Domingo, fue a esa ciudad y bendijo el solar de la Catedral, segn la siguiente acta notarial:
"Yo, Diego de Herrera, notario apostlico por el Abtoridad Apostlica, y secretario de los muy reverendos seores Den e Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Seora de la Encarnacin desta Cibdad de Santo Domingo del Puerto de la Isla Espaola de las Indias del mar Ocano, hago saber y doy f a todos los seores que la presente vieren, que Dios Nuestro Seor prospere y guarde de mal, cmo en el Libro Capitular de la dicha Santa Iglesia, en principio del, est un abto que su tenor dice en esta guisa:
"Domingo veinte y seis das del mes de marco de mili y quinientos y catorze aos. Este Da el Muy Reverendo Seor Don Pedro Surez de Deza, Obispo de La Vega, bendijo la Iglesia de piedra desta Cibdad de Santo Domingo, ques esta iglesia, estando presentes por testigo el seor Don Diego Coln, Almirante y Visorrey, Governador destas Islas y Tierra firme, y Miguel de Pasa monte, tesorero del Rey Nuestro Seor, y los licenciados Villalobos y Matienzo y Aylln, Oydores por Su Alteza, y el bachiller Roldan y Juan Mosquera, aicaldes ordinarios, y todo el Regimiento desta Cibdad con mucha parte del pueblo". (Cfr. Fray Cipriano de Utrera, O.F.M., Cap: La Inmaculada Concepcin. Documentos y Noticias... Pg. 34, Nota 32).
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LA MODERNIDAD POTICA
EN LA LITERATURA DOMINICANA
Por Antonio Fernndez Spencer* 1968
Es de sumo inters el problema que plantea la fecha del poema Aspiracin que Moreno Jimenes data en 1916, y que no se explica por qu no fue mencionado en el Preliminar de "Fantaseos", donde Moreno hace una historia de su esfuerzo para librar a su verso de las rgidas leyes mtricas, y donde considera que su primer paso en ese sentido lo dio con el poema titulado Iba hacia el ocaso y volv la vista, que el poeta afirma que fue escrito en 1918. Doa Flrida de Nolasco, en estudio que precede la antologa de la obra potica de Moreno Jimenes indica, en la pgina 13, que en 1918 el poeta public Paisaje, poesa con que comienza su revolucin potica.
Lo sorprendente es que un prrafo antes cite tres versos de Aspiracin (que aparece datado en 1916 en su Antologa) para dejar constancia de que "la inquietud de encontrar una forma personal fue en Moreno Jimenes realidad temprana", y considere luego el poema "Paisaje" de 1918 como fundamental en la revolucin potica del poeta, sin tomar en cuenta el poema antes citado por ella. Para Nueva poesa dominicana result importante fuente la seleccin de Doa Flrida, y para m fue tan grato hallar all el hermoso poema que es Aspiracin datado en 1916; porque haca que el reloj de la lrica dominicana coincidiera, en su propsito de libertades mtricas, con lo que en esa fecha acabada de realizar Juan Ramn Jimnez en Espaa, con su Diario de un poeta recin casado, Y dej constancia de ello en mi antologa.
Ahora fuertes dudas hace recaer Manuel Rueda sobre esa fecha en su Antologa panormica. Es necesario, pues, que Moreno, que an es fuente viva de consulta para su obra, nos explique por qu ese poema clave, con data de 1916, es recogido en una obra de 1927 y no fue mencionado como prueba de renovacin del verso en su Preliminar a "Fantaseos".
Rueda apunta una tarea que debe ser realizada con urgencia: el
* Uno de los ms destacados poetas dominicanos contemporneos. Laureado con numerosos Premios Internacionales de Poesa. Actualmente es Director de la Biblioteca Nacional de ta Repblica Dominicana.
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rastreo en las revistas y publicaciones del perodo anterior al Postumsimo de la cronologa de poemas que puedan arrojar luz en ese asunto de prioridad revolucionaria en el desarrollo del verso libre dominicano. En esa labor podran prestar inestimable servicio Julio Jaime Julia, (o Vitilio Alfu Duran).
En el Preliminar de "Fantaseos" hay un prrafo de Moreno que plantea muchos problemas y que el investigador de la literatura tendr que dilucidarlos:
"Las bases de la futura manera estaban echadas (se refiere al poema Ligelia y a otros), pero yo no me qued ah'; y casi a continuacin produje una poesa enteramente regida por las emociones, donde los prejuicios de forma y fondo desaparecen. La dificultad de esta modalidad consiste en el escrupuloso cuidado que ha de tenerse para conservar el acento emocional pattico y el ritmo, apenas perceptible en las pausas, que la diferencian de la prosa. Por eso Vigil-Daz, Luis Armando Abru y Armando Alvarez Andrade, escritores de una poderosa orquestacin verbal, son poetas en prosa. Vigil Daz es acreedor de todos los homenajes. Sus "Sonetos brbaros", que comenzaron a aparecer meses despus de yo haber iniciado mi labor en LETRAS, son nicos en su gnero. Visin luntica (poema que aparece en Panamora con el ttulo de "Visin lunar") me apasiona por su solemnidad trgica, mientras Esto me deleita por su parsimoniosa objetividad".
En el prrafo citado, Moreno Jimenes plantea que Vigil-Dazes prosista; porque al escribir versos libres hay que tener un escrupuloso cuidado "para conservar el acento emocional pattico y el ritmo, apenas perceptible en las pausas", y que stos son los que diferencian a ese verso de la prosa".
No creo que a Vigil-Daz le produjera ninguna preocupacin tal aserto de Moreno; porque con ste se afirmaba lo que el poeta se propuso hacer en la poesa dominicana: una prosa potica que no estuviera pautada por el verso, ni por la rima, como lo estaban las prosas poticas escritas por algunos poetas simbolistas. Fue ese el ideal baudeleriano, como el mismo Vigil-Daz lo seala, expresado a Arsene Houssaye, cuando en una carta le dedica El spleen de Pars (comnmente conocido con el ttulo de "Pequeos poemas en prosa"):
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"Y tengo que hacerle una pequea confesin. Fue al hojear por vigsima vez por lo menos el famoso Gaspar de la noche de Aloysius Bertrad (un libro que conocemos usted, yo y algunos de nuestros amigos, no tiene pleno derecho de llamarse famoso?) que se me ocurri la idea de intentar algo anlogo y de aplicar a la descripcin de la vida moderna, o al menos de una vida moderna y ms abstracta, el procedimiento que l aplicara a la pintura de la vida antigua, tan extraamente pintoresca.
Cul de nosotros no ha soado, en su momento de ambicin, el milagro de una prosa potica, musical, sin ritmo y sin rima, bastante flexible y bastante trunca para adaptarse a los movimientos lricos del alma, a las ondulaciones del ensueo, a los sobresaltos de la conciencia?
El ideario expresado por Baudelaire (que es el mismo que sustenta Vigil-Daz en su introduccin a Galeras de Pafos) se propone librar a la prosa potica de la sujecin al verso, que obliga a cierto vigencia del ritmo o de la rima, como fue usual hacerlo cuando se intentaba su escritura con el fin de que la prosa potica se adapte a lo que l llama "movimientos lricos del alma", "ondulaciones del ensueo" y "a los sobresaltos de la conciencia". Los simbolistas haban escrito poemas en prosa regidos por el ritmo del verso y por la rima. Era una prosa que poda ponerse, sin ninguna violencia, en las pginas con la misma disposicin de los poemas tradicionales. Rubn Daro escribi algunos poemas en prosa de su libro Azul empleando parte de ese mtodo, y Lugones en el Lunario sentimental, y Juan Ramn Jimnez; poemas del poeta de Moguer de ese gnero he citado en el ensayo "El mundo de Platero y yo", recogido en mi obra Caminando por la literatura hispnica.
En ese ensayo me pregunto: "Qu es, pues, un poema en prosa".
Y respondo: "El poema en prosa es un ente literario que intenta elevarse hacia el mbito espiritual en que se realiza la arquitectura esttica del poema, sin utilizar los recursos habituales del verso: rima, acentos prosdicos y expresivos, mtrica" (pginas 21 y 22; escrito en 1954). Ah defino, sin proponrmelo, lo que fue el sueo de Baudelaire y posteriormente, de Vigil-Daz.
Ese ideal baudeleriano prepara el advenimiento de Las ilumina-ciones de Rimbaud, y, ante todo, de Una temporada en el infierno;
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de Los cantos de Maldoror, de Lautramont; de Igitur de Mallarm, y culmina en la obra de Saint-Jhon Perse, que flexibiliza la prosa francesa hasta infundirle las cualidades del verso fluctuante, no sujeto a ritmo fijo ni a rima, y que, sin embargo, tiene toda la solemnidad del hexmetro griego.
Aqu recuerdo que para Thophile Gautier esa modalidad poemtica inaugurada por Baudelaire es una "forma hbrida que est entre el verso y la prosa". De un estudio de 1 868, que presidi la publicacin de las obras del poeta, extraigo este importante prrafo: "En uno corto prefacio, dirigido a Arsne Houssaye y que figura al frente de Los pequeos poemas en prosa, cuenta Baudelaire cmo se le ocurri la dea de emplear esa forma hbrida que est entre el verso y la prosa". Vemos, pues, que el poeta que supo forjar magnficos versos siguiendo la regularidad estrfica de la tradicin literaria (a pesar de haber escrito algunos "sonetos libertinos", como les llama Gautier), no se conforma con lo obtenido excelsamente para la poesa francesa, y se empea en que el lenguaje pueda expresar lo potico en una prosa musical, no sujeta ni a ritmo pautado ni a rima. A un experto catador de ritmos poticos como Gautier no se le escapa, a slo dos aos del deceso del genial poeta, el sentido hbrido de la nueva obra.
Esos poemas quedaron inconclusos, puesto que Baudelaire proyect escribir cien y la obra consta de cincuenta, y se cierra con un eplogo en tercetos alejandrinos. En Jaques Crpet, tal vez la mxima autoridad baudelarina, le' lo siguiente: "Pocos libros, con toda seguridad, encontraron tantos obstculos, malaventura e incomprensin como ste, en el que el consenso universal saluda hoy una incomparable obra maestra que algunos colocan aun por encima de Las flores del mal". La fertilidad del propsito de Baudelaire queda patente con la lustre progenie que ya he citado.
Manuel Rueda se lanza con placer en la antologa panormica al anlisis del texto que cree de Vigil-Daz, sin darse cuenta de que es una cita textual de Baudelaire. Rueda tiene una meta: probar que Vigil-Daz identifica prosa y verso, y en el intento pone en olvido la prosa potica metrificada y con rima de los simbolistas. No toma tampoco en cuenta el hibridismo de la estructura de Los pequeos poemas en prosa de Baudelaire.
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El entusiasmo razonador, porque piensa estar ante un hallago importante, le hace incurrir en inexacta interpretacin del ttulo Prosas profanas.
Daro no identifica prosa con verso, como l afirma. Lo que Daro est haciendo con ese ttulo es una alusin a la secuencia que se dice (a veces en prosa; otras, en versos) en algunas misas despus de la aleluya o del tracto, y que se llama prosa. Estas prosas del rito catlico son prosas sagradas. Por contraste, Daro, que habla de "la hostia de mi amorosa misa*1, llama a sus versos, surgidos del fervor ertico, prosas profanas; porque cree que ha encontrado un puente analgico entre el ritmo venusino y la misa. De modo constante mezclar el poeta en sus versos lo profano y lo sagrado. Adems, Daro, que escribi excelentes poemas en prosa desde su libro Azul, no se le ocurri nunca llamarle verso a la prosa de esos poemas. No existe, pues, el ilustre antecedente de que Daro identifique el verso con la

prosa. Parte de lo que afirmo aqu puede comprobarse leyendo la acepcin tercera de la palabra prosa en el Diccionario de la Real Academia Espaola de la Lengua.
Sin duda alguna, para Vigil-Daz la prosa era prosa, y nunca tampoco la identific con el verso. Cuando escribe Lilis y Alejandrito no piensa que est escribiendo versos. El deseaba escribir una prosa potica que no tuviera que apoyarse en las andaduras del verso ni en la rima. Vigil-Daz, que proclama que la esttica del futuro ser am-trica, para qu iba a preocuparse por el verso? Le bastaba con la ambicin de soar una prosa potica, musical, y libre de toda sujecin a las normas del verso, al que se considera entonces como el elemento musical por excelencia en todas las lenguas cultas.
Por eso me parece que el anlisis que Moreno hace de Vigil-Daz es correcto; esto es: en su prosa hay una poderosa orquestacin verbal que la prxima al verso; pero le faltan, innegablemente, las pausas casi imperceptibles en el ritmo y las que sustituyen a la rima, y que son los elementos que diferencian al verso libre de la prosa.
Para Rueda, Arabesco, publicado el 10 de noviembre de 1917, es la primera manifestacin de verso libreen la Repblica Dominicana. Quiz no sea eso, sino otra cosa: la primera manifestacin de "prosa flexible y bastante trunca", que por ello, no se extiende hasta
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los mrgenes de la pgina impresa. Mucho ms sentido rtmico (esto es: vrsco) que el de Vigil tiene el poema de Baudalaire titulado Vetranger con que abre Le spleen de Pars, y que copio:
Qui aimes-tu le mieux, homme ngmatique, dis?
Ton pre, ta mere, ta soeur ou ton frre? Je n'ai nipre, ni mere, nysoeur, na frre.
Tes amis?
Vous vous servez l d'une parole dont le sens m'est rest jusqu' ce jour inconnu.
Ta patrie?
J'ignore sous quelle latitude elle est sites. La beaut?
Je Vaimerais volontiers, deesse et immortalle. -Vor?
Je le hais comme vous haissez Dieu. Eh: quyaimes-tu done, extraordinaire tranger? J'aime les nuages... les nuages quipassent... l-bas... l-bas... les merveilleux nuages!
La andadura predominantemente acentual de los breves prrafos de ese poema en prosa, las aliteraciones, las rimas internas y las rimas en los finales de prrafos (ejemplos: dis, amis, parie;situe, beaut), nos llevara a considerarlo, ms que a Arabesco de Vigil-Daz, como un poema en verso libre. Mas no lo es. Estamos ante una prosa muy ri'tmica (preludio de Claudel o de Saint-John Perse) en que surge conatos de versos por la insistencia casi peridica de los acentos; pero faltan las pausas finales que sustituyen las rimas, y el verso se queda a medio camino entre la versificacin libre y la prosa; no cuaja. Por supuesto que tampoco fue el propsito de Baudelaire hacer versos libres, pues buscaba una prosa musical no regida por el ritmo del verso y limpia de la presencia de la rima.
Soaba Baudelaire con ese tipo de prosa potica; pero todava las pautas del verso y su ofdo acostumbrado a las rimas ms imprevisibles contribuyen al sentido hbrido que ausculta acertadamente Gautier al referirse a esos poemas. No se me ocurrir pensar que en la prosa fragmentada de Vargas Vila exista un propsito vrsico, aunque versos, por supuesto los podemos encontrar en toda buena prosa, como ya lo afirm en "El mundo de Platero y yoM, antes menciona-
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do. Pienso que lo mejor sobre este asunto debatido tal vez lo dijo Zorrilla en la cita que Rueda hace en su importante estudio y que, sin embargo, no acepta en todo su alcance:
"El poeta Vigil-Daz, dotado de una supervisin tan poco comn, hace danzar sus emociones estticas dentro de una orquestacin tan complicada y sutil que difcilmente sera demostrar si han sido vaciadas en prosa o en versos; de ellas puede decirse que viven y palpitan con el ritmo oscilar de la paradoja". Si, como afirma Zorrilla, no se sabe si es verso, es porque estamos en presencia de una prosa de sobresaliente sentido rtmico. O tal vez estamos en presencia de un poema hbrido como los sealados por Gautier.
Como no tengo a mano el libro Azul de Rubn Daro, tomo de Prosas Profanas un fragmento de la prosa potica titulada El pas del sol:
"Junto al negro palacio del rey de la isla de Hierro oh cual, horrible destierro:, cmo es que t, hermana harmoniosa, haces cantar, al cielo gris una pajarera de ruiseores, tu formidable caja musical? No te entristece recordar la primavera, en que oiste a un pjaro divino y tornasol en el pas del sol.
En el jardn del rey de la isla de Oro oh mi ensueo que adoro! fuera mejor que t, harmoniosa hermana, amaestraras a tus aladas flautas, tus sonoras arpas; t que naciste donde ms lindos nacen el clavel y la rosa de arrebol, en el pas del sol".
De Leopoldo Lugones, en su Lunario sentimental, transcribo dos prrafos del poema Inefable ausencia:
Cunto te quiero, Blanca, cunto te quiero. Si supieras cunto te quiero:
No acertaba a decir ms, torpe como un nio, el corazn enorme de piedad y de ternura; de ternura hacia ella, de piedad por todo lo que padece en el universo. Y en su alma, como en un agua negra de profundidad, aunque muy pura, cada estrella que naca en el firmamento duplicaba una estrella.
No me voy a referir al sentido mtrico del poema de Daro; porque sera muy laborioso, ni tampoco al ictus empleado por Lugones
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en los ejemplos de prosa potica aqu mostrados. Al final, le dejar la palabra a Toms Navarro Toms, quien es hoy en da la ms alta autoridad en asuntos de mtrica espaola. En esos dos fragmentos de prosa potica se est empleando constantemente la rima, mezcla de asonancia y consonancia. El uso fue incrementado por los simbolistas, que quisieron, siguiendo a Verlaine, colocar la msica avant toute chose, Baudelaire, que asisti, aos antes, al nacimiento de esa tendencia, quiso liberar a la prosa potica de la ingerencia de los elementos del verso. Y ese ideario esttico, no muy tardo para 1921, es el que recoge Vigil-Daz en su introduccin a Galeras de Pafos. Creo que, al final, la serpiente de las pruebas se muerde la cola.
Toms Navarro Toms nos dice, en la pgina 454 de su Mtrica espaola (Madrid, ediciones Guadarrama, 1972) que "ms que verso libre, lo que Daro present en la composicin titulada El pas del sol, de Prosas profanas, 1896, fue un ejemplo de prosa rtmica con abundantes consonancias (y de asonancias, como se notan en los finales de ciertas palabras) y con repeticiones de algunas unidades propiamente mtricas. Otro intento anlogo fue el de Heraldos, del mismo libro, formado por una serie correlativa de nombres seguidos por su respectivas evocaciones".
Voy a copiar el poema Heraldos de Daro, tal como aparece en cualquier edicin de Prosas profanas:
Helena!
La anuncia el blancor de un cisne,
Makheda! La anuncia un pavo real.
Ifigenia, Electro, Catalina! Anuncala un caballero con un hacha,
Ruth, Lia, Enone! Anuncala un paje con un lirio
Yolanda! Anuncala una paloma.
Clorinda, Carolina! Anuncalas un paje con un ramo de via.
Silvia! Anuncala una corza blanca.
Aurora, Isabel!
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Anuncalas de pronto un resplandor que ciega mis ojos. Ella?
(No la anuncian. No llega an.)
Visto sobre la pgina, el poema Heraldos parecera estar compuesto por versos libres; sin embargo, para Navarro Toms, tanto El pais del sol como Heraldos son ejemplos de prosa rtmica. De haber estado convencido de que Heraldos es un poema en verso libre, Pedro Henrquez Urea, gran conocedor de Rubn Daro, no hubiese vacilado en incluirlo en su ensayo "En busca del verso puro", puesto que en su importante estudio anterior, La versificacin irregular en la poesa castellana, lo cita como poema en. verso en que "desaparece todo paradigma y hasta la rima se reduce a transitorias asonancias". Resulta, pues, que en Arabesco de Vigil Daz tenemos un poema, de escaso vuelo potico, en prosa rtmica truncada, que muy lejanamente tiene que ver con el verso. Al decir esto estoy pensando en aquella afirmacin en que Pedro Henrquez Urea expresa: "La historia no deja dudas: la prosa no nace como mera proyeccin del lenguaje hablado: se crea como derivacin y a ejemplo del verso. Nuestro perodo, en los discursos, es una imitacin de la estrofa". En Nietzsche, aos antes, encontramos un pensamiento anlogo.
La prctica del verso libre, a la manera de Whitman, desde muy temprano surge en Msica orgulloso de la tempestad de ervo, y en La ltima novia de Ramn Prez de Ayala. Santos Chocano seguir ese nuevo rumbo en Oda salvaje y Oda sentimental. Lo que resulta interesante en el poema Aspiracin de Moreno es que en ste encontramos versos libres en la lnea del arte menor, y que los ms extensos del poema no son mayores que un verso alejandrino. Dentro de esa proporcin del verso libre est escrito Diario de un poeta recin casado de Juan Ramn Jimnez.
Asunto de otro calado es el de las fechas, y el poema Aspiracin, con su data en 1916 en un I ibro de 1927, mueve a serias dudas, a las cuales es probable que ni el mismo Moreno Jimnez pueda despejar. Esa fecha tiene que ser justificada; pero no cree que Moreno haya dejado de ser, hasta prueba en contra, el poeta que suelta las amarras del verso en nuestro pas. Que tal cosa no sucede en 1916, sino en 1918, no modifica el hecho histrico; lo nico que modificara es
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una coincidencia de fechas que yo seal entre Aspiracin y Diario de un poeta recin casado. Hay algo ms que me saca verdadero (en lo que se refiere a Vigil-Daz), y es que en ningn texto l exprese que desea obtener libertades en el verso, sino "la ambicin de soar una prosa potica, musical, sin ritmo ni rima, bastante flexible y bastante trunca para adaptarse a los movimientos lricos del alma, a las ondulaciones del sueo y a los sobresaltos de la conciencia0. Esa aspiracin es la que Baudelaire crey estar realizando en los Pequeos
poemas en prosa.
Si se afirma de alguien que lo que escribe es verso y no prosa, como en el caso de Vigil-Daz, la factura del verso (digna de estudio por su valor intrnseco) se convertir en asunto de urgente importancia. Se dice de Rapsodia que es un poema en verso que, por su distribucin, halaga plsticamente a la vista. Creo que es un poema hermoso, por su ritmo muy similar al poema L'tranger de Baudelaire. Tambin se considera poema en versos libres el titulado Visin luntica (que se publica en 1917 como Soneto brbaro No. 9).
Al llegar a este punto habr que preguntarse: cul es el dominio que en el verso libre ejerce Vigil-Daz?
Si, en principio, aceptamos que Rapsodia y Visin luntica son poemas en versos libres, se verificar que como versificador Vigil-Daz era bastante deficiente. De estar, en cambio, ante poemas en prosa rtmica, flexible y trunca (sin pautas del verso y libre de la coyunda de la rima), nadie podr negar que asistimos a un experimento de importancia capital para la nueva expresin potica dominicana. La hermosura de la prosa truncada del Poema nmero tres o de Tmpano de la montaa puede ser percibida por cualquier gusto educado. Si se consideran versos las lneas, por ejemplo, de ese ltimo poema, el juicio acerca del dominio vrsico de Vigil-Daz ser necesariamente adverso; porque no existe maestra en las "estrofas" ni en finales de ellas como el siguiente: "...est tendido el padre /y seor / del aprisco".
Como est colocado por m en la pgina es un hermoso alejandrino. De acuerdo a la distribucin del poeta, sealada por los cortes, nos hallamos en presencia de un verso de siete slabas y dos de cuatro, y para recibir el efecto de la imagen verbal y acstica tenemos que
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recorrer en la lectura tres versos. Las pausas quiebran el sentido pls-t'rco de la imagen en ese verso que, colocndolo en la disposicin de un alejandrino, es de una hermosura solemne. Cada "verso", por s mismo, no tiene una significacin completa, y se llega a ella de un modo que podra llamar entrecortado o jadeante. Pero lo curioso es que en los aparentes poemas en versos de Vigil-Daz que figuran en la Antologa panormica no existe otro verso alejandrino, y slo encuentro otra audible regularidad rtmica en una lnea que apoya su andadura en pies de seis silabas ("lmparas piadosas, jocundas a veces y a veces tristsimas").
En varias ocasiones, dentro de su obra se refiere Eliot a la llamada libertad del verso, y aqu transcribo parte de lo que informa en una de ellas: "En cuanto al 'verso libre', hace veinticinco aos expuse mi opinin diciendo que ningn verso es libre para quien quiere hacer una obra grande. Nadie mejor que yo sabe que bajo el nombre de verso libre se ha escrito muchsima prosa mala; aunque me es indiferente que haya sido mala prosa o mal verso, o mal verso en uno u otro estilo. Pero slo un mal poeta puede aclamar el verso libre como una liberacin de la forma. Fue una rebelin contra la forma muerta, y una preparacin para la nueva forma, o para la renovacin de la antigua; fue un insistir sobre la unidad interior propia de cada poema, contra la unidad exterior que se repite. El poema es antes que la forma; en el sentido de que la forma nace de la tentativa de alguien de decir algo; as como un sistema de prosodia es slo una formulacin de las identidades de los ritmos de una serie de poetas mutuamente influidos unos por otros" (La msica de la poesa). Cuando se determina que todo es verso, como lo hace Luis Llorens Torres, las fronteras literarias quedan abolidas, y no existe ningn problema formal que preocupe al poeta ni a la crtica de la literatura que llegue a aceptar esa falta absoluta de principios.
Otro problema suscitan los "sonetos brbaros", que tal vez lleven a un lector mal informado a pensar en una cerrada estructura vrsica; pero sabemos que en Italia al comienzo de su literatura, se llam soneto a una composicin cualquiera guiada por la msica de las palabras, y es en una evolucin muy posterior de la poesa italiana que vino a llamarse soneto a la estructura de catorces versos que inventa Jacopo Lentini. Algo muy parecido a lo que pasa con el vocablo soneto, ocurrir en nuestra lengua con la palabra romance, que,
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antes de aplicarse a un poema monorrimo escrito en octaslabos, con los versos pares asonantados, y los impares sueltos (segn ensea don Ramn Menndez Pidal), se refiri (adems de a "lengua vulgar", para diferenciarla del latn) a muchos tipos de composiciones (en verso y en prosa) que fueron creados en el romance castellano, tal como acontece en 1260, en que se llama romance a un "poema extenso escrito.en cuartetos del mester de clereca, que no se cantaba, sino que se rezaba o recitaba". Berceo aplica esa palabra a sus obras, y, para poner un ejemplo, en el Sacrificio de la misa expresa al final del poema: "el romance es cumplido". Igual nombre da el Arcipreste de Hita a su Libro del Buen Amor al decirnos: "escuchad el romance". En los primeros decenios del siglo XV continuaba el sentido general de la palabra, aplicable an a pginas en prosa; pero es en ese lapso cuando la especializacin del significado se completa: El Cancionero de Londres, formado en 1471 y 1500, en sus epgrafes llama "romance" solamente a los poemitas monorrimos. En Italia, el soneto adquiere jerarqua lrica en el tiempo en que florecen tres grandes amadores: Jacobo Benedetti da Todi, fraile y mstico, GuidoCavalcanti, caballero incrdulo y epicreo, y Francesco Angioleri, un cnico muy propenso a la delincuencia. Petrarca imprimir luego su temperamento artstico genial a esos catorce versos en los que muchos poetas mayores de Occidente han vertido sus ms dramticos sentimientos humanos y divinos. Y en la actualidad el soneto ha muerto en Italia y solamente pervive en lengua espaola, en cataln y en portugus.
El poema Aspiracin de Moreno Jimenes, datado en 1916, era rico en perspectivas para la poesa dominicana. En ese ao es cuando en Suiza Tristan Tzara crea el dadasmo, que se extiende por la Alemania vencida, hasta llegar a la "Francia exage de los aos 1919 y 1920", segn nos informa Maurice Nadeau en su Historia del surrealismo.
El dadasmo rompe con toda norma o sentido lgico en la poesa. No slo propugna por un poema sin ilacin, sino la muerte de toda norma y de toda cultura. Para Andr Gide: "Dada es el diluvio despus del cual todo recomienza". Tzara dir: nosotros, vientos furiosos, desgarramos las ropas de las nubes y de los rezos, y preparamos el gran espectculo del incendio, de la descomposicin y el desastre".
Dada quiso ser un anti-arte y una anti-literatura. Dada lo desafa
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todo. No existe entre los dadastas respeto por ningn concepto acerca de lo humano o de lo divino. Cuando Domingo Moreno Jimenes en el poema Aspiracin dice:
Quiero escribir un canto sin rima ni metro; sin armona, sin ilacin, sin nada de lo que pide a gritos la retrica
estaba coincidiendo, en la libertad mtrica, con Juan Ramn, y en ej ideario potico, con el dadasmo, y era un precursor del suprarrealismo al proponerse realizar un canto sin ilacin, sin nada de lo que exigen las retricas. Rechazar la trabazn ordenada de las partes del discurso era en 1916 tremenda hazaa para un poeta de Amrica. Eso situaba a la principal figura del postumismo como el poeta que desde este lado del mar entrevio lo que iba a ser suceso memorable en la literatura europea. Ahora esa fecha entra en crisis, con la objecin muy bien fundamentada de Manuel Rueda. Por otra parte, la obra de Moreno Jimenes posterior a ese poema no cumpli con el postulado de la libertad absoluta en la expresin potica.
Tambin ese poema, de haber sido escrito en 1916, resultara ser antecedente de un hermossimo poema de Len Felipe en que expresa en 1920 una aspiracin muy similar a la de Moreno:
"Deshaced ese verso./ Quitadle los caireles de la rima,/ el metro, la cadencia/ y hasta la idea misma.../ Aventad las palabras.../ y si despus queda algo todava/ eso / ser poesa.
Que / importa/ que la estrella/ est remota/y deshecha / la rosa? / An tendremos / el brillo y el aroma".
Ha sido una verdadera prdida para la poesa dominicana que el ideario contenido en ese poema de Moreno Jimenes no se cumpliera, y que viniese a ser Csar Vallejo quien lo mostrase realizado en 1922 al publicar Trlce. Vallejo pudo realizar tan temprano esa proeza, antes de que surgiese el surrealismo; porque lleg a comprender la importancia de Un juego de dado jams abolir el azar, poema clave en la evolucin literaria de la Europa del siglo XX, como ha demostrado, con abrumadoras pruebas, mi amigo Xavier Abril en su libro titulado Csar Vallejo o la teora potica, publicado en ediciones Taurus en 1962.
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Podemos recordar que Mallarm era uno de los poetas de que no tendran los postumistas "surrapas" en sus calderos, segn el acpite B) de su Manifiesto, y tuvo que aguardar la poesa dominicana hasta el 1943 para tomar el rumbo que la conducira a la universalidad y a producir una media docena de poetas de verdadera importancia.
Siempre me he lamentado de que el modernismo ni en el postumismo no produjese en la poesa dominicana un poeta verdaderamente grande. La presencia de esa grandeza le hubiere sealado el camino a muchos poetas posteriores y tal vez nos hubiramos librado de tanta poesa parroquial y espesa. Chile, por ejemplo, tuvo la buena fortuna de producir al mismo tiempo a Gabriela Mistral y a Vicente Huidobro; y el postmodernismo de la Mistral y el creacionismo de Huidobro tenan que impulsar, con su ejemplo de primer orden, la poesa americana de valores ecumnicos de Pablo Neruda. En el modernismo, Mxico produjo a un precursor genial, Gutirrez Njera, y a dos poetas plenamente modernistas: Amado ervo y Gonzlez Martnez; y en el postmodernismo, a Ramn Lpez Velarde; nada hay, pues, de azar en que en la poesa mexicana existan voces tan importantes como la de Carlos Pellicer, el Gilberto Owen de Perseo vencido, Jos Gorostiza, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Octavio Paz, y una cosecha de jvenes poetas de gran imaginacin, de la que, dentro de veinte aos, habrn de quedar tres o cuatro como grandes en todo el mbito de la lengua.
Sin Vctor Hugo, Vigny y Nerval, no poda existir Baudelaire, y sin ste cmo hubiesen surgido Mallarm, Lautramont y Rimbaud? Y sin esos poetas rebeldes, cmo explicar la existencia de Valry, Claudel, Saint-John Perse, Michaux, Pierre-Jean Jouve, o Antonin Artaud?
Pero Vigil-Daz que cita textualmente a Baudelaire sin emplear comillas, no es un poeta baudeleriano, sino en buena parte de sus escritos un seguidor del parnaso. Est ms prximo a Thopile Gautier que al autor de Las flores del mal y de El spleen de Parts. Al precursor del Parnaso dedica Baudelaire Las flores del mal en los siguientes trminos:
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AL POETA IMPECABLE
Al perfecto mago en letras francesas a mi muy caro y muy venerado MAESTRO Y AMIGO THEOPHILE GAUTIER con los sentimientos de la ms profunda humildad
dedico
ESTAS FLORES ENFERMIZAS
CB.
El genio potico, del cual parte "el escalofro nuevo" de la poesa moderna, le ofrece deslumhrado su libro portentoso, con humildad de discpulo, al escritor que adscribi la poesa a las funciones especficas de pintar y esculpir. Y pintar y esculpir fue el propsito potico de Vigil-Daz en sus poemas en prosa. Al referirse a su libro Galera de Pafos hace una enumeracin de su posible contenido, y luego nos dice: "Pues nada de esto; el ttulo de este libro, nada tiene que ver con el alma de este libro, que es casi inofensiva, transparente y sencilla como una campia; es simplemente el cumplimiento de un canon parnasiano: todo ttulo debe ser bello, poco importa que no diganada".
La poesa de Vigil-Daz est regida por un principio de belleza pura e intrascendente. Cuando nos dice "no he manchado la aristocracia de mi alma etolia en los muelles de Cartago", el adjetivo "etolio" pudo haber sido otro de cualquier pas de Grecia antigua. Ese adjetivo est usado solamente porque es eufnico y alejado de la inmediata cotidianidad, y, por tanto, considerado como bello. A los incensarios prefiere nombrarlos Vigil-Daz, con exceso cultista, "turbulos de crepitantes y embriagadoras sandracas". Los dos vocablos esdrjulos en el comienzo y en el final de las frases, pocos usuales, ayudaban a resaltar el sentido plstico y escultrico de su prosa. La frase "eurmicos efebos deshojando rosas", es todo un cuadro de Fragonard o de Watteau.
Indudablemente, el poema ms hermoso de Vigil-Daz es el que titula Jonodio. Las tumba de diversas clases, comparadas con naves
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que bogan entre "las olas polvorientas de la realidad", son vistas por el poeta como si fuese una serie de monumentos escultricos. Al referirse en ese poema a los sauces nos dice que "son a manera de focas nostlicas que bogan sobre el tmpano glacial de la indiferencia"; frase donde los valores volumtricos de la escultura predominan; pero tambin la evocacin de lo lejano y raro, tan grato a Jules Laforge. En los ltimos prrafos del poema, sin perder el esplendor de la expresin parnasiana, vigil-Dfaz llega a tener la profundidad de ciertos prrafos de la mejor prosa de Quevedo; sobre todo cuando se refiere a las naves timoneadas "por el viejo piloto de la barba de plata y ojos color esmeralda, claros y dulces como la esperanza; con las proras hacia occidente, hacia las hmedas y dolorosas fauces del Aqueronte; con las pupilas rostrarias fijas en la Eternidad... en la nada".
Qu esperanza es esa que nos conduce hacia las "fauces del Aqueronte"? Es la burla dramtica, quevedesca, que nos ensea que todo es nada y que slo lo fugitivo permanece y dura.
Hacia ese Occidente del agotamiento van tambin otras naves "llenas de polvo, de cenizas de vanidad, de cenizas de amores, de cenizas de ensueos, de cenizas de orgullo, de cenizas de pensamiento, de cenizas de virtudes, de cenizas de maldades, de ureas mitras, de prpuras cesreas, de jorobas de bufones, de viseras de cortesanos, de las zarpas de los avaros, de crneos vacos, de mdulas huecas, sin inquietudes ya, de trax abiertos como jaulas olvidadas".
Un muestrario de las jerarquas cadas en el polvo es que todo se mezcla en el vivir terrestre. En esa grandeza mortuoria, el poeta Vigil-Daz no suelta su pincel ni su cincel parnasianos; la mirada del escultor se afianza en esa frase final del prrafo solemne: "de trax abiertos como jaulas olvidadas".
Confieso que no s lo que quiere decir "pupilas rostrarias". El Casares no me sirvi para hacerme del contenido de ese sintagma. Pero sin lugar a dudas, esas "pupilas rostrarias fijas en la Eternidad... en la Nada", constituyen una de las frases ms estremecedoras de la poesa dominicana. Su estaticidad escultrica no est exenta de gran-, deza trgica. Su modernidad la aproxima a los hallazgos verbales del mejor surrealismo.
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Tambin debemos relacionar esa visin de la muerte con Gautier. En el siglo XIX pocos poetas franceses han sabido evocar la imagen de la muerte como el autor de Esmaltes y Camafeos; fue tema familiar en sus poemas, y aparece desde que escribi sus primeros versos. Su Comedia de la muerte (1838) hoy est olvidada; pero tal vez un cotejo de los poemas de Vigil-Daz con los de ese libro o con los otros de Gautier nos revela algunos prstamos en la obra del autor de Galeras de Pafos. La frmula del memento mori en el poeta francs la volvemos a encontrar en su libro Espaa y en el citado Esmaltes y Camafeos. Pero ms que meditar acerca de la muerte, lo que Gautier hace es adorar la nada. Tengo la impresin de que debe haber ledo extensamente a Quevedo. A Vigil-Daz lo siento cercano a Thophile Gautier, por su tendencia a lo pictrico o a lo pintoresco y por poca o ninguna entrega a lo metaf sico.
A pesar de que se refiere a una obra suya (sin influencia ni cal-comatismo" (subrayando ese sintagma en la introduccin de Galeras de Pafos), ya establec que en el comienzo de ese prembulo copia textualmente a Beaudelaire.
Ms adelante, en otro prrafo del mismo texto, encuentro que en la forma y en el contenido existe "calcomatismo" de otra frase del autor de Las flores del mal Dice Vigil-Daz: "nada tiene que ver con el alma de este libro, que es cosa inofensiva, transparente y sencilla
como una campia; es simplemente el cumplimiento de un canon parnasiano: todo ttulo debe ser bello, poco importa que no diga nada". Me parece que en la primera frase subrayada por m y en el contenido de todo el prrafo tuvo Vigil-Daz muy en cuenta otro texto en prosa de Baudelaire, que copio: "Este libro, esencialmente intil y absolutamente nocente, no ha sido hecho con otro objeto que divertirme y ejercitar mi gusto apasionado por el obstculo'*. En Vigil-Daz se dice que el alma del libro es "inofensiva" y "sencilla"; Baudelaire expresa, de modo muy parecido, que su texto es "intil" e "nocente". El poeta nuestro, porque pretende seguir una norma parnasiana, afirma del ttulo de su libro que "no importa que no diga nada". Baudelaire seala que el suyo lo hizo para "divertirse" y para "ejercitarse" en vencer un "obstculo". Son, si nos atenemos a lo dicho, libros para el puro juego librrimo de la expresin potica, sin ningn propsito trascedente.
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Baudelaire escribe su texto, como lo hace ver P. Marino, cuando responde a la crtica que se ha levantado contra l, y se arropa con las deas del "Arte puroM y la "Belleza" que sustentan los primeros parnasianos, amigos suyos, y a los que les hizo acrrimas censuras. Evidentemente, el texto es insincero. Pero le resulta estratgico escribirlo; porque as se aprovecha en su defensa de deas estticas que van hacindose vigentes en Francia. Su pensamiento del valor de Las flores del mal no est expresado verdaderamente en ese escrito. Baudelaire sabe que su poesa no puede ser considerada por nadie como "inocente", pues con ella introduce la rebelin de la perversidad y el satanismo en el arte moderno. Y no lo hace de un modo decorativo, sino con profundidad metafsica. Es un poeta que se sumerge ms en lo infernal que en lo paradisaco y que conmueve las regiones ms oscuras y complejas del alma. En su llamado diario intimo (una serie de notas que escribi para el proyecto de un libro de memorias) es donde encontramos la esttica baudeleriana, que se nos presenta sideralmente alejada de cualquier forma de parnasianismo. Pero en el Arte romntico, en su ensayo sobre Vctor Hugo (Oeuvres
complets; pg. 1086, "Bibliotheque de la Pliade", 1954), Baudelaire ensea que "en los poetas excelentes no hay metfora, comparacin o epteto que no sea una adaptacin matemticamente exacta de la circunstancia actual; porque esas comparaciones, esas metforas, esos eptetos estn sacados del inagotable fondo de la universal analoga, y no se puede extraer de otra parte".
En su soneto Correspondances (Oeuvres; pg. 87) ve a la naturaleza como un "bosque de smbolos" cuyo sentido oculto debe ser descubierto por el poeta. Baudelaire, como en un verso de su poema Le voy age, Oeuvres; pg. 203) se va (Au fond de Vlnconnu pour trouver du nouvnau!) "al fondo de lo desconocido para encontrar algo nuevo". Ese viaje hacia el fondo, hacia la tierra incgnita del alma, es el que fue incapaz de realizar la escuela parnasiana: un Leconte de Lisie con sus Poemas antiguos o un Thophil Gautier con la culminacin lrica en Esmaltes y cafeos. El oscuro y desenfrenado apetito de muerte de Baudelaire se convertir en Nietzsche en la intuicin metafsica de que la vida y la muerte constituyen el Uno primordial que, desgarrndose a s mismo, produce la diversidad trgica de los individuos. Por ese camino llegar el poeta y filsofo alemn a sentir la muerte como el placer supremo, puesto que morir no es desaparecer, sino sumergirnos de nuevo en el origen de todo.
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Es volver al peiron que postula Anaximandro, en cuyo seno, vencidas las diferencias de los contrarios, se vuelve a la unidad, a la quietud y a la indeterminacin; liberndose as las cosas, en ese fondo ltimo de la injusticia. Por supuesto, para el heleno el hombre es tambin una cosa, aunque distinta, entre otras cosas. Las cosas todas volvern al seno de la naturaleza, en el cual tuvieron su origen.
Vigil-Daz, poeta que postula en Santo Domingo lo parnasiano, no se percat del sentido trgico que Baudelaire haba inaugurado, no slo en la literatura francesa, sino en todo Occidente.
Federico Nietzsche, el creador de la filosofa de lo trgico en El nacimiento de la tragedia. Obra que publica unos pocos aos despus de haber muerto el autor de Las flores del mal, senta por el torturado poeta una enorme admiracin, y pienso que el sentimiento trgico de Nietzsche le debe mucho a quien inicia la modificacin expresiva ms profunda que un poeta europeo produce individualmente. Vigil-Daz confunde el sentido lrico de Baudelaire con la potica parnasiana. Se acerc al autor de Los pequeos poemas en prosa sin percibir la importancia metafsica de su obra. El autor de Galeras de Pafos fue, poticamente, un parnasiano que dej que en su poesa se escucharan algunos acordes pintorescos del trpico.
Creo que en lo apuntado sealo, como esquema de trabajos futuros, un camino para el estudio de cmo llegan, en cul tiempo y en qu forma las deas estticas a los poetas y a los pequeos crculos culturales dominicanos. Para ese estudio, en profundidad, ser necesario conocer las lecturas efectuadas por esos escritores y el grado de comprensin y asimilacin que de ellas obtuvieron al realizar sus obras. La poesa de Galeras de Pafos se escribi girando en torno de Baudelaire, sin penetrar en aquello que lo caracteriza como uno de los ms grandes genios lricos, y quedndose en cierta zona superficial y muy pintoresca del parnaso, tendencia a la que el gran poeta haba condenado por su propensin diVart pour Vart. Si Gautier llega a rendirle culto a la nada como si fuese un dios, y posee, adems, una visin tal vez materialista de la existencia, Vigil-Daz tomar, en cambio, el tema de la muerte para pintar y esculpir, y si alguna nota de expresividad profunda resuena en su texto potico, su procedencia podemos hallarla, no en Baudelaire o en el parnaso, sino en el barroquismo de Don Francisco de Quevedo.
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Al llegar hasta aqu, se ve que, evidentemente, lo que Vigil-Daz realiza es introducir el poema en prosa con sentido moderno en un sentido baudeleriano en la poesa dominicana, y esa conquista har posible que surjan, en el espacio de la modernidad, los poemas Rosa de Tierra de Rafael Amrico Henrquez, y Vita, de Freddy Gatn Arce. Con Vigil-Daz nos llega directamente la modernidad que representa Baudelaire, y tambin la presencia de Rimbaud en su poema en prosa titulado "Unter Vier Auge", en que emplea el juego de las vocales coloreadas. En la prosa de Vigil-Daz tenemos, pues, la presencia de Baudelaire y de Rimbaud, y eso, en 1921, nos coloca dentro de la corriente ms avanzada de la modernidad.
En ese lapso Domingo Moreno Jimenes sita su visin potica en el acontecer de nuestra Amrica y levanta su evangelio americanista. Cristo va a florecer mejor en Amrica que en Europa.
Andrs Avelino en el Manifiesto postumista saca, tericamente, a ese movimiento potico de la modernidad al rechazar el simbolismo ("la luna de los simbolistas ser un smbolo fosilizado"), y a sus mximas figuras se las expulsa del panorama potico cuando en el acpite B) se dice: "no tendremos en nuestros calderos surrapas de Mallarm, de Tristan (posiblemente Corbire), ni de Laforge".
Precisamente, de Mallarm procede el Ulises, de James Joyce, y Trilce, el fundamental libro de poemas de Csar Vallejo. T.S. Eliot, el ms importante poeta y crtico literario de lengua inglesa en nuestro siglo, ha expresado cunto le debe a Tristan Corbire y a Jules Laforge.
Hay un prrafo en el Manifiesto redactado por Andrs Avelino en que parece que existe una censura al vedrinismo proclamado por Vigil-Daz en 1912: "reaccionaremos tambin contra los ultraistas, futuristas y creacionistas que pretenden en "acrobacia azul" y sobre grupas de aeroplanos ir a conquistar un ms all escondido entre las nubes". El desenfado verbal surge en nuestra poesa con la publicacin, en 1912, de Gndolas de Vigil-Daz, y con ese libro comienza la modernidad del poema en prosa en la Repblica Dominicana.
El otro momento capital en el avance de la modernidad est constituido por los poemas de Franklin Mieses Burgos con el ttulo de Torres de las voces (1929-1936). "Cancin de la voz florecida"
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(Yo sembrar mi voz en la carne del viento! / para que nazca un rbol de canciones"); "Esta cancin estaba tiradapor el suelo" (uEsta cancin estaba tirada por el suelo, / como una hoja muerta, / sin palabra; / la hallaron unos hombres que luego me la dieron / porque tuvieron miedo de aprender a cantarla"; "Cancin de los ojos que se fueron" y "Cancin del sembrador de voces". Todos estos poemas, escritos por Mieses Burgos en 1929, lo sitan como el otro gran poeta introductor de la modernidad en nuestra lrica. Con ello, la modernidad se aloja en el pas en casa propia y sin ningn retraso en la hora del reloj potico.
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EL BOLERO COMO ELEMENTO INTEGRADOR EN SOLO CENIZAS HALLARAS (BOLERO)
Por Franklin Gutirrez*
La incorporacin de la msica popular, como la guaracha, el bolero y el tango, a la literatura latinoamericana de las dos ltimas dcadas se ha convertido en uno de los recursos a travs del cual las generaciones de escritores ms recientes, especialmente las del post-Boom, pretenden encontrar un modo diferente de contar la historia de Amrica Latina en funcin de sus dos realidades fundamentales. Realidades stas que se mancomunan en dos novelas esenciales: El Seor Presidente (1946) de Miguel ngel Asturias y El reino de este mundo (1946) de Alejo Carpentier. Dos realidades tan aparentemente separadas, pero tan unidas entre sf. Una que evoca las astrocidades de las dictaduras latinoamericanas y otra que se concentra en el mundo fantsti.co-maravilloso que ha hecho de Latinoamrica un misterio al que todava perseguimos tenazmente.
Los problemas de nuestros pases no han variado, sustancial-mente, en los ltimos aos. Igual ha sucedido con los temas. Continuamos criticando los males de medio siglo atrs. Lo que ha cambiado es el modo de acercarse a esos problemas. Todo parece indicar que los novelistas que han tomado la msica popular como tema central de sus obras estn interesados, de modo muy particular, en que el hombre comn encuentre la alegra, la diversin y el placer en las mismas fuentes en que puede encontrar el dolor, el desasosiego y la frustracin. Y para lograr sus propsitos, nada mejor que el bolero; ese aire andaluz, asimilado por los caribeos tan habilidosamente, de ritmo lento y movimientos sincronizados que tanto ha servido para el susurreo al ofdo de la mujer soada, para las declaraciones amorosas y para las ms inesperadas y sorpresivas serenatas nocturnas.
El bolero ha sido un inseparable compaero del drama humano. Pocos caribeos y latinoamericanos pudieron escapar, entre lsanos de 1940 y 1970, de las voces melosas de Lucho Gatica, Marco Antonio Muiz, Vicentico Valdez, Bienvenido Granda, Toa La Negra,
* Ensayista y critico de literatura dominicano. Promotor cultural de su pas. Co-funda dor de la Casa de la Cultura Dominicana en la ciudad de New York.

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Alberto Beltrn, Daniel. Santos, Agustn Lara y otros. Esos intrpretes nunca faltaban, a travs de sus discos, en las fiestas, en el hogar, en las velloneras, ya que por medio de sus interpretaciones se poda retornar al pasado, acortar distancias. "Dicen que la distancia es el olvido..." se cy decir incontables veces a Lucho Gatica.
El dolor de una despedida, generalmente, lo saciaba un "Bsame, bsame mucho..." y la amargura y el sufrimiento encontraron apoyo en "Te odio y te quiero...".Otras veces, las letras de un bolero sirvieron para marcar el destino del hombre "Qu ser de m, con tantas penas en mi pobre alma..." Cuntos boleros no habrn llevado a miles de parejas a ahogarse en una inolvidable y excitante pasin? Cuntos hombres y mujeres que transitan, tranquila o alborotadamente, por las calles no habrn nacido bajo los efectos de un provocador bolero? Cuntos no le habrn pedido permiso, soterradamente, a Agustn Lara para decir a sus mujeres, novias o amantes de nombre Mara: Oh, Mara bonita, acurdate de my no de Acapulco!
El recurso de la utilizacin de temas de canciones ha dado frutos muy positivos en escritores como: Jos Donoso, quien en El lugar sin limites (1966), adems de hacer referencia a las canciones "Bsame mucho" y "Flores negras", inserta parte de las letras del bolero "Vereda tropical". Manuel Puig,porsu parte, construye los epgrafes con que inicia cada uno de los captulos de Boquitas pintadas (1969) con letras de tango de Alfredo Le Pera, excepto los captulos dos y quince, que tienen fragmentos de canciones de Luis Rubinstein y de Agustn Lara. Del mismo modo, Luis Rafael Snchez encuentra en la guaracha "La vida es una cosa fenomenal", de Macho Camacho, los componentes con que armar La guaracha del Macho Camacho (1976); mientras que Pedro Vergs hace que sus personajes bailen al ritmo del bolero "Cenizas", de Wello Rivas, en Slo cenizas hallars (bolero).
Pero el inters de los escritores por las canciones populares ha continuado la marcha ascendente. Ya no se trata, nicamente, de analizar las situaciones personales, pol ticas o sociales de los consumidores de boleros, sino la vida misma de los intrpretes de stos. Los ejemplos ms recientes lo constituyen las novelas Bolero (1986), de Lisandro Otero y La importancia de llamarse Daniel Santos (1988), de Luis Rafael Snchez, La primera es un intento de ubicar al popu-
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lar msico e intrprete cubano Beny Mor en el lugar que le ha escamoteado la historia y, la segunda, ofrece los hechos y las circunstancias que convirtieron al cantante puertorriqueo Daniel Santos, mejor conocido como "El inquieto anacobero", en una de las figuras de la cancin popular ms aclamada en la Repblica Dominicana, Puerto Rico, Panam, Venezuela, Cuba, Per, Colombia y otros pases ms donde temas como "Linda" y "Dos gardenias" fueron eternos antdotos para el dolor y la desesperacin de los corazones enamorados.
De los temas musicales referidos "Cenizas", interpretado por Toa La Negrales uno de los que alcanz mayor difusin por todo el mbito hispanoamericano. Posiblemente, porque en "Cenizas" muchos encontraron respuesta a sus problemas sentimentales, a sus crisis existenciales, a sus arrebatos neurticos. Y es esa, precisamente, la cancin escogida, como tema recurrente, por Pedro Vergs para su
novela Slo cenizas hallars (bolero).
Slo cenizas hallars (bolero) es una novela larga, de ms de 400 pginas, compuesta por 29 captulos en los que el autor relata el desasosiego, la desesperacin, la agona y la incertidumbre que azot a la Repblica Dominicana durante los 18 meses siguientes al asesinato de Rafael Lenidas Trujillo Molina, que haba gobernado el pas por un perodo de 31 aos. La novela abarca desde los primeros oas del mes de junio de 1961 (Trujillo fue acribillado el 31 de mayo de 1961) hasta el mes de diciembre de 1962, fecha en que se celebraron las elecciones que llevaron a Juan Bosch a ocupar la presidencia del pas.
En Slo cenizas hallars (bolero), Pedro Vergs sacrifica el orden cronolgico de los captulos a cambio de facilitar que el lector pueda seguir, progresivamente, el orden en que suceden los hechos. Por eso observamos que el primer captulo comienza, aproximadamente, un ao despus de la fecha que sirve de punto de partida de los acontecimientos narrados; mientras que el captulo que, cronolgicamente, debera ser el primero aparece como el captulo quinto y as sucesivamente, O sea, que hay "un entrecruzamiento temporal donde se mezclan la superposicin, la restropectiva, la anticipacin y la generalizacin de los acontecimientos".1
Se trata de una novela realista, histricamente enmarcada, en la
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que los personajes principales: Yolanda Martnez, Freddy Nogueras, Altagracia Valle, viuda de Nogueras, El Teniente Sotero de los Santos y Lucila, la Sirvienta batallan en un medio ahogado por la frustracin y la desesperanza debido a que ladesaparicin fsica de Trujillo no abri, inmediatamente, las puertas que ellos esperaban ni tampoco
cre las condiciones para poder avanzar y desarrollar proyectos polticos, econmicos o personales y disfrutar de absoluta libertad. Trujillo haba desaparecido, pero quedaba la sombra de la tirana intercediendo en la vida de cada uno de los personajes de Slo cenizas hallars (bolero). Una simple lectura de la novela es suficiente para comprender la intencin poltica del autor. Vergs narra una poca que vivi y que conoce tanto como la conocen sus personajes. De ah se deduce que l no tuvo que construirlos porque ellos estn ah, como los personajes de Pirandello, esperando por su autor. La difcil tarea de Vergs consisti en poner a esos personajes en movimiento, en desplazarlos tan hbilmente por el complejo escenario poltico en que se convirti la Repblica Dominicana tan pronto el pueblo conoci la noticia de la muerte de Trujillo. Entonces, como lo pol tico en Slo cenizas hallars (bolero) es tan visible y tangible, abordar la novela desde otra perspectiva: la de cmo el bolero "Cenizas" sirve de elemento ntegrador de la novela. Aunque "Cenizas" no es el nico bolero que aparece en Slo cenizas hallars (bolero), ese es el tema musical que traza el destino incierto y las desgracias de los protagonistas. Pero antes, veamos de qu manera funcionan dentro del texto otros boleros y otras preferencias musicales.
a) "Los aretes que le faltan a la luna", bolero interpretado por Vicentico Valdez y repetido con insistencia empalagadora en el programa Recordando el pasado, en el que, adems, se escuchaban interpretaciones de Barbarito Diez, danzones del tro Matamoros y de otros boleristas de moda. (p. 1 7)
b) "Vereda tropical". Aqu el bolero funciona como recurso para la declaracin amorosa debido a la tranquilidad, la cadencia y la delicadeza que ofrece dicho aire musical al bailarse, (p, 26)
c) Mencin de los principales boleristas de la poca: Lucho Gatica, Marco Antonio Muiz, Vicentico Valdez, Alberto Beltrn, Bienvenido Granda, Olga Guillot, Daniel Santos; intrpretes, cuyos
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discos, nunca faltaban en las fiestas, sin importar el nivel social o econmico de los bailadores, (p. 40)
d) Referencia a los boleros de Lucho Gatica. En esta ocasin los boleros de Gatica actan como elemento de rememoracin, "Dicen que la distancia es el olvido". Al mismo tiempo, crean imgenes y situaciones que sirven para retornar al pasado, (p. 106)
e) El bolero como fortalecedor de una actitud emocional (romntica) a travs del programa radial Recordando elpasado, (p, 120)
f) Los sucesos de la vida diaria y algunos que otros problemas personales encuentran su explicacin y solucin en las letras de algunos boleros, (p. 169)
g) El odio y el amor operando al mismo tiempo, creando un paralelismo que acelera el desasosiego del hombre, (p. 225)
h) La amargura y el sufrimiento en oposicin a la dulzura y a la felicidad, expresado en un bolero de Vicentico Valdez. (p. 228)
i) El bolero como drama humano. Utilizacin de elementos que enjuician el comportamiento y la conducta de los seres humanos, (p, 237)
j) El bolero como motivador de eroticidades que conducen a la cama, como antesala-de las relaciones sexuales, (p, 363)
Como podr observarse, en ningn momento Vergs se refiere al bolero "Cenizas", de donde obtiene el tftulo de su novela. Lo que quiere decir que la presencia de dicha pieza musical, en la novela, hay que buscarla en el comportamiento de los personajes, en la manera que stos enfrentan su realidad y en el resultado que obtienen de su lucha. El ttulo: Slo cenizas hallars (bolero), se encarga de anticipar algunos de estos aspectos.
Las letras del bolero "Cenizas" servirn para ir marcando el ritmo de las acciones y las actuaciones de Freddy Nogueras, Altagracia Valle, viuda Nogueras, Yolanda Martnez, Lucila, la Sirvienta y el Teniente Sotero de los Santos.
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Despus de tanto soportar la pena
de sentir tu olvido j
despus que todo te lo dio
mi pobre corazn herido
has vuelto a verme
para que yo sepa de tu desventura
por la amargura de un amor igual
al que me diste td.
Ya no podr ni perdonar
ni darte lo que td me diste
has de saber que de un cario muerto
no existe rencor
y si pretendes remover la ruina
que t mismo hiciste
slo cenizas hallars de todo
lo que fue mi amor.
Los primeros versos del bolero "Cenizas0 no dejaron de cruzar una y otra vez por la cabeza de Carmelo desde el momento en que Yolanda parti desde Nueva York para Santo Domingo. "Despus de tanto soportar la pena/ de sentir tu olvido/ despus que todo de lo dio/ mi pobre corazn herido". Yolanda conoci a Carmelo cuando su amiga Rosario se lo present. Inmediatamente se sinti atrada por las cualidades fsicas de ste. Sin embargo, no pasaron muchos das, despus de haberlo conocido, para convencerse de que jams llegara a quererlo; pero, en cambio, le gustaba muchsimo y, en esencia, eso era lo que ms le interesaba en ese momento. As que, sin pensarlo demasiado, entre tragos y deliciosos boleros termin depositando su cuerpo sobre un piso friolento para que Carmelo la disfrutara con la misma pasin que ella soaba disfrutarlo a l.
Pero las cosas no salieron como ella esperaba porque Carmelo se enemor en serio y todo se le complic, al extremo que tuvo que abandonar la ciudad de Nueva York e irse a vivir a Santo Domingo donde, seguramente, crea ella, le esperaba la paz, la tranquilidad y una nueva vida. Apenas haban pasado tres o cuatro semanas y ya Carmelo le haba escrito varias cartas, a las que ella, por supuesto, no respondi. Por el contrario, se dedic a borrar todo el pasado y a rehacer su vida, a conocer nuevas amistades, a visitar, frecuentemen-
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te, lugares de diversin y unas que otras fiestas; pero, sobre todo, a pensar en Wilson, su nuevo amor, su ultima conquista. Todo eso, segn su propia confesin, lo hacfa con el propsito de apartar de su mente los reclamos de Carmelo, repetidos, insistentemente, en cada una de sus cartas, en las que no dejaba de transcribir, imaginariamente: "Despus que todo te lo dio/ mi pobre corazn herido.
Pero, para desgracia de Yolanda, su relacin con Wilson fue siempre un imposible ya que la madre de ste no conceba que su hijo, un muchacho de clase alta y refinada, hijo de un coronel, se casara con una cualquiera, con una mujer sin modales, sin cultura, sin estampa; en fin, una mujer chabacana. Yolanda, por su parte, pensaba muy distinto a la madre de Wilson porque a ste sf que lo quera no como a Carmelo, en quien solamente vio un instrumento de pasin. Wilson no, Wilson se le fue metiendo lentamente en el corazn y, finalmente, en todo el cuerpo. Por eso, la rotura, el fracaso y la imposibilidad de casarse con l le resultaron un verdadero desastre. Entonces se invierten los papeles. Ya no es Carmelo quien rememora sus horas sofocantes y apasionada con Yolanda, sino la propia Yolanda que se canta a s misma, con voz profunda, distante y quejumbrosa, como para que Wilson la escuche disimuladamente, pero sin que la vea: "Despus que todo te lo dio/ mi pobre corazn herido..,"
Yolanda comprenda que su comportamiento con Carmelo haba sido inapropiado e injusto, Pero la indeseada prdida de Wilson desequilibr totalmente su estado emocional. Entonces, retornar a los brazos y al calor de Carmelo fue la solucin ms adecuada que se le ocurri. Saba que Carmelo la quena y que l estaba dispuesto, en cualquier momento, a reanudar las relaciones que ella, inexplicablemente, haba roto. Ella estaba segura de que Carmelo jams le dira: "Has vuelto a verme/ para que yo sepa de tu desventura...", porque, en el fondo, lo que Carmelo ms anhelaba era encontrarse nuevamente con ella, mimarla y tenerla bien cerca para desnudarla y palpar su cuerpo; para poseerla sexualmente y quedarse con ella para toda la vida,sin importarle, en lo ms mnimo,su pasado inmediato.
Y sucedi ms sencillo de lo que l esperaba porque la pista de baile del Club Caribe era insuperable para acomodarse en un rincn a deleitarse con un bien entonado chachach, un acompasado danzn o un apretado bolero. Bailaron y se hablaron al odo, como la primera vez, hasta que son el bolero que haba servido de fondo a su pri-
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mer alboroto sexual: "Vereda tropical", con la diferencia de que en ese momento no estaban en Nueva York, sino en el calor del trpico. A partir de ese instante los tragos aumentaron y el deseo de rozar sus cuerpos al desnudo los condujo a la soledad de "un solar cercado, dentro del automvil, bajo el cielo estrellado de Quisqueya, tierra de los malos humores y de los buenos amores" (p. 381). Todo ocurri lentamente, como a ritmo de bolero.
Lucila, la Sirvienta es tambin otro de los personajes de Slo cenizas hallars (bolero) que encaja perfectamente dentro de las letras del bolero "Cenizas". El teniente Sotero de los Santos no era desconocedor de la miseria que azotaba la humilde familia encabezada por Tonongo, en el poblado de Haina, y por eso le consigui el trabajo de sirvienta a Lucila, en la capital. Ella, sin embargo, aunque le agradeca el detalle de haberla colocado en la posicin de "Chopa" asalariada, no vela en el teniente Sotero de los Santos a un protector, sino a un macho elegante y atractivo por el que sufra, calladamente. Sus posibilidades, no obstante, de cristalizar sus deseos eran remotas ya que su condicin de sirvienta la colocaba en desventaja frente a Estela, la hija del coronel y prometida del teniente Sotero. Aunque Lucila se percat, apenas dos o tres semanas despus de comenzar a trabajar en la casa del coronel, que tanto el teniente Sotero de los Santos como otros miembros de la familia del coronel "comprendieron que ella era una triguea clara, con sus nalguitas chveres y unas teticas de postn, sin aaras en las piernas ni en la cara" (p. 46), y que por esa razn el teniente no desperdiciaba la menor oportunidad que se presentara para mirarla; siempre con disimulo, por supuesto, para que Estela y la madre de sta no se dieran por enteradas de lo mucho que l saboreaba la tierna y fresca carne de la campesinita recin llegada a la capital. Pero toda esa falsa discrecin termin el da que el teniente Sotero de los Santos "sin mirarla, echndole el vaho de su agitada respiracin en las orejas, se la puso, la mano, por delante, notando en ella, en la palma ahuecada, la calidez difusa de aquel abultamiento de su sexo, del que acababa de tomar posesin en ese instante y en nombre de s mismo, (p, 372), al tiempo que Lucila monologaba en silencio un Oh, Sotero de los Santos, Sotero de mi vida..,, por fin ha llegado el momento de poderte decir: "Despus de tanto soportar la pena/ de sentir tu olvido,,,"
Luego del fracaso amoroso con Estela y del hundimiento eco-
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nmico del teniente Sotero de los Santos, Lucila se transform en su recurso amatorio, en su desahogo. Uno de los reservados del motel Las palmeras fue el escenario para el primer encuentro sexual entre ambos. Despus siguieron otros ms hasta alcanzar el nmero de siete. Ella siempre sala contenta y airosa de cada encuentro, porque, en su interior, pensaba que yndose a la cama con el teniente Sotero de los Santos lograra el triunfo definitivo de su vida. El teniente Sotero de los Santos, entre tanto, quedaba cada vez menos complacido de los encuentros con Lucila, especialmente porque desde el primer momento se convenci de que Lucila no pasaba de ser una simple campesinita, inexperta en el arte de hacer el amor, sin la sofistica-cin de Estela y sin la perversidad de Conchita, su otra amante. Y porque, adems, como pensaba el teniente, lo de Lucila era un juego para l; al extremo que un da le cant, entre dientes, "has de saber que de un cario muerto,.."
El retorno de Lucila a su campo natal se produjo poco despus de iniciadas sus relaciones con el teniente Sotero de los Santos. El regreso fue para Lucila la aceptacin de la derrota. Sobre todo, porque volva sin la inocencia de cuando parti para la capital, sin ahorros y preada de un hombre que no le importaba, en lo ms mnimo, el destino de ella ni el de su futuro hijo. Lucila intent, en muchas ocasiones, decirle al teniente Sotero de los Santos: "Ya no podr ni perdonar ni darte..." Pero luego reflexionaba y se daba cuenta de lo torpe que haba sido, de las buenas oportunidades que haba desperdiciado y, entonces, llegaba a la conclusin de que no era al teniente Sotero de los Santos a quien ella deba aplicarle un fragmento de la cancin "Cenizas", sino que era ella misma quien mereca que la vida le dijera con insistencia abrumadora: "Slo cenizas hallars,.," Porque a partir de ese momento todo se convirti, para ella, en una terrible sombra.
Altagracia Valle, viuda de Noguera tampoco puede escaparse del cerco que, paulatinamente, va acorralando a Yolanda Martnez, a Wilson, al teniente Sotero de los Santos y a Lucila, la Sirvienta. Su traslado desde San Pedro de Macors hacia la capital no le report las cosas buenas que ella y su familia esperaban. El futuro brillante, abundante y esplendoroso deseado por Altagracia Valle se transform en soledad, sufrimento, martirio y estrechez econmica. La capital no signific para ella el esparto que casi todos los seres humanos
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convierten en su meta final, sino el caos y la angustia. En definitiva, el gran desacierto de su vida, el lugar en donde slo encontr mucha ceniza.
Por otra parte, Freddy, el hijo de Altagracia Valle, era un inconstante, un desajustado emocional cuya mayor aspiracin era irse del pas, Nueva York era su gran espacio geogrfico soado, la nica
solucin a sus males econmicos. All encontrara, segn l, lo que su destartalado pas no poda ofrecerle. Pero su temor de no poder conseguir una visa, de que cuando se presentara ante las autoridades consulares estadounidenses tuviera que escuchar una decepcionante negativa, lo mantena en un interminable estado de ansiedad, de desequilibrio, El proyecto del viaje se apoder de su presente y de su futuro. En l concentr todo su tiempo, sus energas y sus esperanzas.
Los personajes de Slo cenizas hallaras (bolero), dice Jos Oviedo, "conforman un crculo vicioso en que, partiendo de un proyecto de vida feliz se llega al cierre de las vas para lograrlo. Sotero y sus dos proyectos de ascenso social: el negocio de pollos y el matrimonio con Estela; Lucila, con sus planes de estudios y sus aspiraciones a convertirse en la amante de Sotero; Yolanda y el matrimonio con Wilson; Altagracia Valle, viuda de Nogueras y su viaje originario a laca-pital, convertido en un derrumbe econmico y moral a partir de la muerte de su esposo; Freddy y su bsqueda existencial".2 Ese proyecto de vida feliz tronchada, de frustracin permanente, de fesmo pattico de Slo cenizas hallars (bolero), en que los personajes terminan siempre derrotados ante el empuje arrollador de las adversidades, es el mismo fenmeno que nutre a los textos ms valioso de la literatura latinoamericana actual. El destino de los personajes de Vergs no difiere, por ejemplo, del de Pablo Castel de Sbato,en/ Tnel; del Coronel de Garca Mrquez, en El Coronel no tiene quien le escriba; del Cara de ngel de Asturias, en El Seor Presidente; o del Estudiante de Carpentier, en ElAcoso,. todos ellos asediados, perseguidos y convertidos, finalmente, en guiapos, en despojos humanos. Ninguno de los personajes de Slo cenizas hallars (bolero) llega a encontrar la clave del mal que lo abate y lo condena, porque, como dice Alcntara Almnzar, todos "viven a ritmo de bolero".3
Un bolero abre y cierra las vidas de Yolanda y Carmelo; un bolero lleva a Lucila a la cama con el teniente Sotero de los Santos; un
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bolero sirve para calmar la incertidumbre de Freddy; un bolero ayuda a Wilson a que Yolanda le confiese su verdadero amor. La preocupacin por los amorfos, por la vida social, por los chismes, conduce a los personajes hacia un individualismo que los exclusiviza. La diversin y el placer parecen relegar todas las dems tareas a un segundo plano: el inters inicial de Lucila de superarse y estudiar queda sustituido por la idea de hacerse amante del teniente Sotero de los Santos; el negocio de pollos de Sotero de los Santos no es ms que un paliativo a su inactividad como militar; del coronel nunca llegamos a saber si trabaja o no trabaja. El ocio se ve adueando poco a poco de cada uno de ellos del mismo modo que se van adueando los boleros de sus vidas. Y de esa manera quedan todos atrapados, sin ninguna salida posible. Desgraciadamente, hechos cenizas.
NOTAS
1) REDONET COOK, SALVADOR. "Pedro Vergs: Slo cenizas hallars (bolero". La Habana,Cuba: Anales del Caribe No. 3,1983.
2) OVIEDO, JOS. '"Slo cenizas hallars (bolero ",el discurso de una crisis de hegemona". Santo Domingo, R.D.: Suplemento Aqu,Peridico La Noticia, 14 de febrero de 1982, pp. 3,4 y 5.
3) ALCNTARA ALMANZAR, -JOS. NARRATIVA Y SOCIEDAD EN HISPANOAMRICA. Santo Domingo, RX> : Ediciones del instituto Tecnolgico de Santo Domingo, 1984,p. 91.
NOTA: Todas las citas de SOLO CENIZAS HALLARAS (BOLERO aparecidas en este trabajo pertenecen a la segunda edicin, realizada per Editora Taller, C. por A,, en Santo Domingo, RD., 1984.
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UNA "PEDAGOGA PARA LA SOLIDARIDAD COMO BASE DE LA EDUCACIN GLOBAL
Por Rafael Emilio Yunn* Introduccin* *
No acostumbro abordar temas generales sobre valores ticos o morales en actividades acadmicas como la que hoy se celebra en este bonito Recinto de San Germn. Sin embargo, cada vez ms, tenemos que introducir esta temtica en todo el ambiente universitario. Los cambios que necesita la educacin superior en esta dcada van a depender de la apertura interior que nosotros generemos para adoptar dichos cambios. Esta apertura slo se consigue si estamos claros en cules son los valores que se necesitan reforzar en estos momentos.
En realidad no me resulta extrao hablar de "valores" en Maya-gez y en San Germn. Desde que uno llega a estos pueblos se encuentra con que la presencia de Eugenio Mana de Hostos est simblicamente representada en todas partes: en el nombre del Aeropuerto, en las estatuas, en los auditorios... Recordar a Hostos es mantener vivo el valor del antillanismo, de la conciencia de la integracin cultural de estos pueblos caribeos.
Por otro lado, los discursos pronunciados durante esta maana ratifican las ideas que antes les comentaba. Fue muy reconfortable escuchar al Rector de este Recinto, Dr. Fernando Matheu, afirmar que "tenemos que estar expuestos a la complejidad de los variados problemas que se necesitan afrontar desde la ptica universitaria". Lo mismo puedo decir de la valenta del nuevo Presidente, Dr. Jos R. Gonzlez, cuando reconoca "la necesidad de revisarnos interiormente y de auto criticarnos como punto de partida para hacerle frente a los nuevos retos del futuro".
Tambin fue muy estimulante el llamado, del Presidente de la
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* Educador dominicano especializado en Sociogeografa y Antologa Cultural. Su singular obra *La Isla Como Es" gan el Premio Nacional de Ensayo, en 1985. El presente artculo fue su exposicin en el Forum "Hacia una Educacin Global: Perspectivas de Europa, Amrica Latina y el Caribe", celebrado en la Universidad Inter-americana (Recinto San Germn), Puerto Rico,
** N.del A Esta introduccin fue elaborada luego deescrlbr esta ponencia. Presento mis excusas a los que cito en esta parte del trabajo, por sI acaso no copi fielmente sus expresiones.
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Junta de Sndicos, Lic. Ramn Ayala C, quien nos record que: "tenemos que desarrollar una apertura mental frente a la diversidad de culturas, de actitudes y de actividades que se estn generando en este final de siglo, para as comprendernos y respetarnos mutuamente mientras realizamos actividades conjuntas". Finalmente, el mensaje del Dr. Juan Hernndez, Director del CISCLA de esta universidad, que por cierto cumple 30 aos de fundada, nos reiteraba "los frutos que se obtienen del intercambio de experiencias entre pases que tienen un mismo pasado y un mismo futuro".
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Todos estos valores compartidos durante este da nos estimulan enormemente y nos ayudan a expresar, con ms fe, las deas que contiene mi exposicin en este panel. En realidad, para poder hablar de educacin global se necesita primero introducir unas cuantas nociones sobre los cambios geopolticos globales que han ocurrido en estos ltimos aos. Estos cambios han sido tan dramticos, tan dinmicos, que a veces no nos dan tiempo para reflexionar sobre la manera cmo debemos responder a ellos,
En efecto, ahora se habla de "internacionalizacin de la universidad" y de "modernizacin de la educacin". Uno se pregunta: internacionalizacin significa que hay que preparar gente para condiciones ajenas a nuestra cultura?; modernizacin significa copiar simplemente lo que viene de otras culturas? Creo que estos riesgos exis-

ten y por eso debemos estar alertas para no caer en las deformaciones culturales que a veces nos trae la prisa de reaccionar frente a los cambios. Ya el Dr. Luis Manuel Pealver nos present un excelente marco terico adecuado para examinar los cambios y los retos del presente y del futuro de la educacin superior. Yo solamente quiero abundar un poco sobre lo que considero que debe ser la base de la educacin global: una pedagoga para la solidaridad. Veamos primero los antecedentes que justifican la necesidad de aplicar esta pedagoga en la educacin superior.
I. Los Cambios Geopolticos Mundiales y su Relacin con Amrica Latina
Arturo Uslar Pietri, en un hermoso artculo titulado "Lugar, pas, mundo", sintetiz brillantemente una de las caractersticas ms significativas de la situacin actual de la humanidad: la interconexin
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entre todas las escalas de las actividades econmicas, sociales y culturales que se producen a diario en todo el planeta. Esta caracterstica de interrelacin global se ha acelerado vertiginosamente en las ltimas dcadas debido a los rpidos cambios tecnolgicos que han sido demandados principalmente por la expansin de mecanismos transnacionales de operatividad econmica y poltica.
Las sucesivas innovaciones tecnolgicas en los sistemas productivos, financieros y comerciales, acompaados por nuevas aplicaciones en los campos del transporte y las comunicaciones, han provocado diversos resultados que se han sentido con mayor o menor fuerza en todo el planeta de manera simultnea:
1. Indudablemente ha habido unmayor acercamiento ntrelas naciones porque la comunicacin se ha incrementado notablemente utilizando todos los medios posibles: desde el satlite hasta el jet pasando por muchos otros instrumentos como el fax y las redes de informacin computarizadas*.
2. Tambin ha habido una mayor penetracin o consumo de productos debido al alto grado de desarrollo industrial de algunas naciones, acompaado del control de los flujos financieros que necesitan otros pases para la adquisicin de dichos productos. Las naciones ms preparadas para la difusin de su produccin han podido traspasar con mayor fluidez sus bienes y servicios a travs de casi todas las fronteras nacionales, sin importar la ideologa predominante.
3. Quizs como una resultante del punto anterior, se observa en todas las naciones un nuevoconjunto de valores que provoca la aparicin o reforzamiento de crisis sociales, ecolgicas y de otro orden que son compartidas por casi todas las naciones.
Estos tres elementos han ido creando, poco a poco, la idea y el sentimiento de que el mundo es uno solo ya que "en todas partes se transmiten las mismas informaciones, se conocen (aunque no todos consumen) Jos mismos productos y, ms o menos, las mismas crisis
"La aceleracin histrica es de tal magnitud que hasta el ms comn de los mortales, aunque viva en un recndito lugar del planeta siente que la historia se est fabricando a su lado, en su tiempo" (Diez, M.A. 1990:28).
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se pueden repetir en cualquier pas, aunque con actores y escenarios diferentes". Sin embargo, esta percepcin "planetaria" o del tipo "aldea comn" es parcialmente correcta.
En realidad lo que ha estado ocurriendo en el mundo es la conformacin de grandes bloques comerciales que pueden abastecerse y complementarse mutuamente, sin necesidad de cambiar mucho el tipo de relaciones que hasta ahora han llevado con los pases que quedan fuera de sus bloques. Se habla del Mercado Comn Norteamericano (USA+ Canad Mxico), de la Casa Comn Europea (CEE Europa Oriental), de la Casa del Sol Naciente (Japn + Sudeste de Asia Australia y Nueva Zelandia) y del "resto del mundo" (frica + parte de Asia Latinoamrica). Hacer esta clasificacin todava implica la posibilidad de groseras generalizaciones ya que dentro de cada rea continental o subcontinental puede haber muchas excepciones. No obstante, para generalizar ms todava, se puede considerar que el Primer y Segundo Mundo lo forman los tres primeros bloques, mientras que el Tercer y Cuarto Mundo se resume en el cuarto bloque que est casi totalmente en el Hemisferio Sur.
En otras palabras, en vez de haber un cambio entre las relaciones Norte-Sur, lo que ha habido es una mayor consolidacin de bloques comerciales entre el oriente y el occidente del Hemisferio Norte. Hacer esta distincin es fundamental porque el acercamiento entre naciones orientales y occidentales es una caracterstica que directamente est beneficiando ms al Hemisferio Norte, sin garantas o esperanzas de que tambin beneficiar al Hemisferio Sur (esto es, al Tercer Mundo y al Cuarto Mundo). Es ms, todo parece indicar que las tradicionales diferencias Norte-Sur pueden ampliarse todava ms con motivo del acercamiento que se ha producido en el Hemisferio Norte.
Una prueba de esto ltimo es el hecho de que en la dcada de los aos ochenta la ayuda pblica para el desarrollo desde el Norte hacia el Sur arroj un balance ms perjudicial para el Sur que en los aos anteriores:
" entre 1984 y 1988 los pases del Sur recibieron recursos por 451 mil millones de dlares, pero en el mismo perodo fluyeron desde esas regiones 450 mil millones de dlares
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hacia el mundo industrial.... en Amrica Latina, el flujo de capitales en 1981 favoreci a la regin con beneficio netos de 33 mil millones de dlares, mientras que en el 1989 el saldo le fue desfavorable en 15 mil millones" (Ampuero E., R. 1990: 3).
" En slo tres meses (se refiere al ao 1989-1990) Occidente ha proporcionado a Polonia y Hungra tanta ayuda econmica como la brindada en diez aos a Amrica Latina en su totalidad...,, (Benedetti, M. .1990: 18-19).
11. Alternativas de Amrica Latina
Estos hechos sugieren que nuestros pases, "en vas de desarrollo", pudieran pasar ahora a considerarse "en vas de su aislamiento progresivo". Para muchos, esta coyuntura puede significar la posibilidad de que Amrica Latina disee sus propias estrategias de desarrollo, esto es, la definicin de polticas econmicas nacionales que establezcan las condiciones generales necesarias para atraer la inversin nacional y extranjera a cada pas. Es ms, hay quienes han do ms lejos y ven como muy positivo el hecho de que las potencias pierdan inters en nuestra regin, porque de esa manera, estamos obligados a "pensar en y por nosotros mismos", lo que nos llevara forzadamente a disear nuevas estrategias nativas e nterconectadas con otras de pases en iguales condiciones que las nuestras.
Otros analistas consideran que la creacin de condiciones favorables para la inversin en Amrica Latina no depende nica y exclusivamente de nuestros pases, ni tampoco de la ayuda pblica que se reciba del exterior, sino de la flexibilidad que presenten los bloques financieros, comerciales e industrializados del Hemisferio Norte.
Ah tenemos entonces las alternativas:
1. Aislamiento parcial de cada pas, pero recibiendo ocasionalmente "ayuda bilateral" de los Estados Unidos.
2. Integracin con otros pases de la regin caribea y latinoamericana.
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3. Integracin con otros pases de algn bloque industrializado, (por ejemplo Europa), pero va una nacin dentro de dicho bloque (por ejemplo Espaa).
4. Lo mismo que la anterior, pero primero consiguiendo una intregracin caribea o latinoamericana.
5. Otras alternativas como aislamiento total del resto del mundo (caso de Albania, por ejemplo).
Lo cierto es que, con excepcin del aislamiento total (que por cierto resulta imposible e indeseable), todas las alternativas implican una apertura al mundo inmediatamente ms cercano a nosotros, para luego nterconectarnos con otros mundos. Adems, todas las alternativas suponen tambin una revisin interna en cada pas para preparar las bases del desarrollo nacional en concordancia con las modalidades de insercin en la esfera internacional.
En suma, el gran reto es el extraordinario dinamismo que se necesita generar a nivel de cada pas y entre pases latinoamericanos para definir una estrategia de desarrollo que sea propia de este bloque perteneciente al Tercer Mundo. Esto slo serta posible si hay flexibilidad en otros bloques porque, como dice Diez: "El derrumbe del Muro de Berln, que tanta emocin y alegra despert en Amrica Latina, deja paso a una dolorosa certidumbre. Un nuevo muro se ha levantado: el del Atlntico. Detrs de esa barrera, las economas devastadas, la frgil democracia, la pobreza amplificada que dej la deuda externa, debern observar el ejercicio de realismo y esperanza que tendr lugar del otro lado" (1990: 29).
111. Perspectivas de Amrica Latina
Para Latinoamrica existen tres naciones claves si se quiere tener acceso a los tres grandes bloques que mencionbamos anteriormente: Estados Unidos, Espaa y Japn. Las relaciones con Estados Unidos y esta regin han pasado por varias etapas en esta ltima mitad del Siglo XX. Hay quienes afirman que Estados Unidos no ha presentado una poltica coherente y bien definida frente a la regin como un todo, sino que su perspectiva ha sido coyuntural y basada en convenios bilaterales. Recientemente, sin embargo, se han propuesto inicia-
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tivas muy interesantes para determinadas regiones (Plan Reagan para el Caribe, Plan Brady y la Iniciativa Bush) que ofrecen formas de intercambios prometedores, pero que todava no cuajan en resultados sostenidos, debido, quizs, a que la doctrina del neoliberalismo no puede aplicarse aqu de la misma manera como resulta en los bloques comerciales muy industrializados.
Japn sera otra ventana a explorar, pero su apertura est condicionada por la falta de vinculaciones histricas y culturales, aunque no por ello se puede desestimar una aproximacin que podra rendir beneficios dada la eficiencia de la tecnologa japonesa y su alto nivel de competitividad. Existen, sin embargo, limitaciones en la oferta comercial de los pases ms pequeos de la regin que podran retardar el uso de esta alternativa.
Dentro de este contexto, Espaa ha cobrado para los latinoamericanos y caribeos un inters e importancia vital. Se ha sentido en toda la regin una actitud abierta y ms atenta al acontecer espaol como nunca antes se haba producido. En esto influyen nuestras urgentes necesidades, pero, sin lugar a dudas, tambin est el hecho de que Espaa ha consolidado las bases de su desarrollo precisamente logrando un desarrollo interno con vinculaciones externas.
Sus recursos fsicos y humanos se despliegan al mximo y con plena confianza en la futura integracin total con el resto de la Comunidad Econmica Europea. De una situacin semiparalizada en muchos aspectos, Espaa ha adquirido un dinamismo inusitado que se evidencia en sus pueblos y ciudades como una tormenta de actividades que motiva un entusiasmo contagiante.
En Latinoamrica, hablar de "desarrollo" en las ltimas dcadas implicaba generalmente la incorporacin a modelos anglosajones, soviticos, asiticos, o de tipo "futurista". Todos estos modelos tenan un basamento o una inspiracin distinta a la de nuestra cultura. Es probable que, por primera vez en los ltimos siglos, Amrica Latina tenga ante s un modelo de un pas "en pleno desarrollo" que ahora resulta ser una nacin que habla espaol y que tiene tina cultura con muchsimos rasgos comunes.
Por esta razn es que existe de nuevo en Latinoamrica el re-
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planteamiento de lo que Espaa significa para nosotros. Este tema ha sido tratado en otros momentos histricos. Muchos de nuestros libertadores se apoyaron en deas progresistas para la independencia porque las conocieron en la propia Espaa del Siglo XIX. Por otro lado, los pensadores latinoamericanos de principios de este siglo propusieron una mayor vinculacin con la Madre Patria (aunque replanteada sin miramientos colonialistas ni materialistas) como una manera de disminuir la ingerencia de otras culturas ajenas a nuestras realidades.
Quizs ahora ha llegado el momento de buscar en Espaa la orientacin que tanta falta hace para volver a pensar en estrategias de desarrollo para nuestros pueblos. Existe la necesidad de proponer unas relaciones culturales con Espaa dentro de un ambiente de colaboracin y respeto que vaya ms all de las protocolares declaraciones oficiales (o que ayude a concretizar, con un "humanismo iberoamericano", dichas declaraciones).

Claro est que no se puede perder de vista lo que ocurre ahora en el interior de la propuesta de la Casa Comn Europea. Hay quienes creen que Espaa slo debiera de estar interesada en integrarse al bloque comercial que le queda ms directamente cercano y por ello debe dedicar todos los esfuerzos posibles para formar parte activa de dicho bloque. El hecho de que ahora no solse habla de la Comunidad Econmica Europea, sino que tambin se pretende la fusin con los otros pases de Europa Oriental, trae un nuevo manejo geopol-tico de la situacin. Lamentablemente, Espaa utilizar casi todas sus relaciones exteriores para evitar que las naciones nuevas en el troque le quiten el espacio que ya ella iba ganando a toda velocidad.
Si Espaa se propone integrarse a Europa solamente contando con sus propias ofertas (y corriendo el riesgo de que no sea muy competitiva), entonces, para Latinoamrica, se convertir en realidad la famosa expresin que ya mencionamos: "Se cay el Muro de Berln, pero se form el Muro del Atlntico". Ahora bien, si Espaa, adems de sus propias ofertas, pudiera servir de enlace entre Latinoamrica y el bloque europeo manteniendo unas relaciones ms estrechas con los pases de nuestra regin, entonces tendra una opcin que podra ser ms conveniente, tanto para ella como para nosotros.
En resumen, las perspectivas para Amrica Latina dependen de
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la flexibilidad de los bloques del Hemisferio Norte para incorporarnos a ellos con una relacin que no repita necesariamente los mecanismos de dependencia extrema que se han experimentado hasta ahora. Pero tambin dependen de la originalidad, dinamismo y productividad que nosotros desarrollemos en y entre nosotros mismos para aprovechar (o "presionar" va una plena utilizaron de nuestro poder de negociacin)* la flexibilidad que tanto necesitamos, ya sea principalmente de Estados Unidos, Espaa o Japn.
Cmo ser originales, dinmicos y productivos dentro de esta coyuntura mundial? Mucho de la respuesta a esta pregunta se encuentra en la reforma de nuestros sistemas productivos en consonancia con una reforma de nuestros sistemas educativos dentro de un nuevo enfoque: la educacin global.
IV. Hacia una Educacin Global**
El marco geopoltico que se ha descrito implica que el valor global que se debe destacar en todas las escalas (nacional, regional, continental y mundial) es el de la solidaridad entre todos los hombres, entre todos los lugares, entre todos los pases y en todo el planeta. Uno de los primeros lderes mundiales, Juan Pablo II, ha sealado reiterativamente en sus diversos mensajes que "la solidaridad es el nuevo nombre de la paz". Por consiguiente, si queremos que se construya un mundo menos violento e injusto, tenemos que comenzar por comprendernos mejor, auspiciando para ello ms colaboracin en todas las escalas de la actividad humana.
Uno puede visualizar la solidaridad de muchas maneras. El enfoque global tiene la ventaja de que provoca una sensibilizacin cultural a nivel mundial y local, pero tiene el inconveniente de que generaliza demasiado y ocasiona menos adeptos que verdaderos creyentes en la solidaridad a nivel mundial. El enfoque local tiene la ventaja de que "aterriza la dea de solidardadM a una situacin dada y su abordaje puede llevar a conseguir un ambiente favorable a la paz nacional, pero tiene el inconveniente de que, al concretizarse, se utilizan ms variables, ms criterios y ms contextos, lo cual hace que la dea de solidaridad se complejice.
* Tal y como lo propone la CEPALy la UNCTAD.
** Algunas ideas de este capitulo fueron adaptadas del International Education News-letter (Harvard Gradate School of Education) que vers sobre el tema "Peace in the Context of Education".
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La visin de un "nico mundo", de,un "solo mundo", en realidad lo que afirma es que la diversidad es un recurso humano muy valioso. No podemos permitir que esta visin global del mundo (y aun de la misma universalizacin de los derechos del hombre) pueda oscurecer el hecho de que las diferencias culturales se basan en contextos que tienen sentido para la gente que habita en esos contextos. Por lo tanto, el hecho de que en un sistema de produccin basado en el neoliberal ismo tenga sus ventajas y beneficios en un contexto, no" implica que debe ser universalmente aplicado, ni siquiera de la misma fcfrtria, en todos los contextos.
De ahf que es muy importante definir el contexto particular que caracteriza la situacin latinoamericana actualmente, porque, a partir de eso, es que se pueden comprender las estrategias nacionales dentro de una visin global. Nuestra dea de una pedagoga para la solidaridad es que ella debe provocar un constante aterrizaje en situaciones locales (evitando los "extranjerismos"), pero reconociendo que en otros contextos hay aportaciones importantes para el bien comn. Est claro, entonces, de que se trata de lograr en cada rea del saber un continuo contraste entre lo que ocurre a nivel nacional y lo que sucede a nivel mundial, pero examinando cada caso en su contexto.
En resumen, el reto de una pedagoga de la solidaridad es crear un sentido de "apertura mental" y de "habilidad para el cambio". No podemos presentarles a nuestros estudiantes que hay una sola perspectiva en la cual se encuentran todas las respuestas. Hay que aprender a ensear con juicios tentativos que estn disponibles para ser revisados y reevaluados.
Una vez establecida esta apertura, entonces cabra preguntarnos: qu tipo de programas de clases y de curricula puede motivar la participacin en asuntos sociales de nuestro estudiantado?; con cules didcticas crearemos una conciencia de que, a travs de nuestra participacin, la gente puede hacer algo distinto dentro de la sociedad?
Quizs sea posible ensear la solidaridad por el miedo que producen las crisis sociales, la guerra, la destruccin ambiental, etc. Sin embargo, ms vale crear conciencia de solidaridad en base a que ella simboliza una expresin humana de colaboracin con los dems. Gestar un sentimiento de solidaridad entre las personas implica destacar
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la posibilidad de una interconexin armoniosa de los individuos con toda la humanidad. En este caso, la enseanza para la solidaridad implica la necesidad de plantear una cooperacin general que busque: (a) una mejor distribucin de los recursos y del poder; (b) el reforzamiento de las interdependencias e interrelaciones entre todos los procesos econmicos, polticos y culturales; (c) la libertad de los individuos y de los grupos que participan en la construccin del futuro.
Otro elemento pedaggico puede ser el de incorporar ms cursos sobre diferentes culturas. Cuando uno ensea la cultura de otro pas uno aprende cmo ensearles a los otros el valor que tiene, tanto la diversidad como la solidaridad y la misma paz que ella traera.
La enseanza de temas controversiales es tambin otra manera de incorporar la solidaridad dentro del contexto de una educacin global. Hay que ayudar a los estudiantes a que entiendan que hay diferentes maneras de pensar sobre qu es lo que nos trae paz y seguridad. De esta forma, los alumnos pueden comenzar a ver diferentes prioridades, hiptesis y sistemas de valores y as pueden formarse una visin mundial.
El reto estriba no slo en ensear descriptivamente "diferentes modelos culturales", sino que tambin debemos llegar con los estudiantes a comprender:
1. la complejidad cultural de cada uno de los pueblos,
2. los basamentos de la cultura de cada pueblo sin utilizar esquemas estereotipados para su anlisis,
3. los valores que sustentan la toma de decisiones de cada pueblo.
De esta manera, aprendiendo a respetar otras culturas, los estudiantes tambin podrn arribar en un futuro a decisiones ms apropiadas a sus propios contextos culturales.
Una parte crucial del proceso de crear un juicio sobre algo es que primero hay que hacer muchos juicios abiertos al cambio mientras siguen apareciendo nuevas informaciones. Por eso es que debe-
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mos crear una atmsfera activa en el saln de clases. La enseanza debe ser multidimensonal para que se enseen temas a partir de la controversia y no a partir de hechos dentro de un solo paradigma. Segn Roberta Snow:
"Tenemos que ayudar a los estudiantes a responder preguntas difciles; a que aprendan a leer detrs de las letras y ms all de las informaciones que se reciben; a detener las generalizaciones; y a comenzar una comprensin sobre la diversidad de opiniones, de recursos y perspectivas que existen" (1985: 5).
La pedagoga para la solidaridad dentro de una educacin global, no es simplemente inventar un curso sobre "relaciones internacionales* \ Es en realidad una manera de ensear cualquier materia. Una metodologa para una pedagoga de la solidaridad busca:
1. Examinar los peldaos y las luchas que intervienen en el proceso de tomar una decisin sobre algo.
2. Desarrollar una conciencia de que son los pueblos los que tienen que resolver conflictos y de que hay conflictos entre la gente de una nacin y entre las naciones y entre bloques de naciones.
3. Ensear desde una posicin menos etnocntrica.
Por ejemplo: cuando se ensea la manera de cmo se arrib a un acuerdo comercial, los estudiantes tienen que aprenderse las fechas, quin lo propuso y cmo funciona. Sin embargo, los alumnos casi nunca tienen la oportunidad de reconsiderar y de pensar: qu es un buen acuerdo?; cules son los componentes de un acuerdo?; qu es lo justo?; cmo otras naciones enjuician ese acuerdo? Lo que se necesita en el saln de clases es ese cuestionamiento "por debajo de la superficie de los hechos", o lo que es lo mismo, esa habilidad de probar la complejidad.
As surgir una mejor capacidad para formular soluciones nativas, concretas y negociables con respecto a nuestras principales relaciones dentro de la economa internacional. Evitaremos as que no todas las soluciones que se proponen en cuanto al problema de la
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deuda, por ejemplo, vengan solamente de afuera, sino que se gesten* tambin desde nuestra regin garantizando as soluciones reales a nuestros problemas.
La educacin para la solidaridad y para la paz es necesaria para las futuras generaciones ya que esa pedagoga se basa en el abordaje de los mitos y de los estereotipos que actualmente prevalecen para proponer un conocimiento que pueda construirse a partir de las diferencias entre los pueblos.
Como se puede ver esta metodologa pedaggica requiere de una habilidad tremenda del educador para poder presentar deas e informaciones provenientes de varios contextos y suscitar una crtica constructiva alrededor de ellos. Pero requiere tambin una actividad tremenda del estudiante quien debe estar motivado para la crtica y la construccin o definicin de las decisiones y criterios que va adoptando en el saln de clases.
Como dice Eduardo Galeano: "Ahora, hay que volver a empezar. Pasito a paso, sin ms escudos que los nacidos de nuestros propios cuerpos. Hay que descubrir, crear, imaginar... Hoy ms que nunca es preciso soar. Soar, juntos, sueos que se desensueen y en materia mortal encarnen..(1990: s/n). Benedetti, por su parte, invita a los latinoamericanos a construir nuestra propia utopa para que ella nos gue a definir sobre la marcha, los nuevos caminos a recorrer: "Las utopas no son pronsticos ni proyecciones de datos ni resultados de encuestas, ni siquiera presagios; ms bien son destellos de la imaginacin, aspiraciones casi inverosmiles que sin embargo llevan en s mismas el germen de lo posible. Una generacin sin utopas ser siempre una generacin atascada (aunque tenga la obsesin de la velocidad) e inmvil (aunque se agite sin cesar)..(1990: 18-19).
Todo lo anterior, y los conceptos bsicos de una pedagoga para la solidaridad dentro de una educacin global, suponen un gran poder de renuncia al fanatismo, al dogmatismo materialista y a la facilidad. Y cuando se habla de renuncia a las pasiones para la comprensin de los dems se est hablando de la esencia de la formacin cristiana. No se puede hablar, comprender y mucho menos ensear solidaridad (o aprender a ser solidarios) si no se practica una fe viva. Esta creencia de que debemos mantener una esperanza viva debe, como dice Juan
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Pablo II, "superar las barreras de las ideologas y de los sistemas, para entrar as en dilogo con todas las personas de buena voluntad creando de esta manera nuevas relaciones y nuevas formas de solidaridad".
V. Algunas concretizaciones de los objetivos generales de la educacin global
Hasta aqu hemos definido los objetivos generales y algunos aspectos metodolgicos de una "pedagoga de la solidaridad" que pueden ser aplicados en cualquier sistema educativo de cualquier pas del mundo. Lo ideal sera que todos los sistemas educativos del mundo aplicaran esta "pedagoga para la solidaridad" porque ella es tan necesaria en el Hemisferio Norte como en el Sur.
Ahora bien, cuando se trata de aplicar dicha pedagoga en una nacin latinoamericana, la educacin global supone aqu aspectos especficos que no se pueden dejar de lado. Es ms, en el caso latinoamericano, sera imposible alcanzar los objetivos sealados anteriormente si no hay una revisin de los sistemas productivos que actualmente predominan.
En lneas generales, qu entender, pues, por educacin global como elemento de un proyecto nacional de renovacin integral de la sociedad moderna?
Lo primero es que, como puede inferirse de la misma interrogante, la educacin global es parte orgnica de un macroproyecto que se propone la implementacin de opciones estratgicas de desarrollo diseadas por nosotros mismos.
No se trata de un macroproyecto para desarrollarnos aisladamente, desconociendo que tambin otros pases vecinos tienen las mismas urgencias de un verdadero desarrollo nacional.
El avance interno, en las actuales condiciones, est indisolublemente ligado a la formacin de una slida y estable interdependencia econmica y poltica con los pases de la regin, ya dentro de procesos integracionistas subregionales, ya dentro de un bloque regional de mayores alcances econmicos, sociopolfticos, tecnocientficos y culturales.
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Lo segundo es que la educacin global se propone formar un hombre solidario, profundamente identificado con la problemtica nacional, con las necesidades y requerimientos del desarrollo, con una clara visin de las ventajas y limitaciones de su entorno y un enfoque objetivo del carcter y las derivaciones de la entronizacin de ese entorno en la realidad mundial.
Un hombre solidario significa una existencia humana permanentemente cuestionadora y creativa, participativa y libre, entusiasta, conocedora y justificadora de las macrometas del pas. El hombre solidario asumir una conciencia social por medio de la educacin social correcta, que a nuestro juicio slo puede ser la educacin global, a realizarse en ntimo contacto con el entorno inmediato y mediato.
Entre otras muchas implicaciones de los nuevos procesos educativos a desarrollar, se cuentan:
1. Cambio radical de la tica imperante sustentada en una cosmovisin antrop o cntrica y antropocrtica del mundo.
Esta primera implicacin supone, sin dudas, romper con esquemas idealistas-utilitaristas y lograr el reconocimiento de que lejos de estar por encima de la naturaleza, somos parte integral de ella.
Una nueva actitud hacia el medio ambiente, forjada a la luz de una nueva tica ambiental, tendra derivaciones grandiosas para el desarrollo. Significara una utilizacin menos criminal, ms adecuada del medio ambiente y, sobre esta base, la posibilidad de modificar en el largo plazo el desarrollo y mejorar la calidad de la vida.
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2, La educacin global debe partir de una revalorizacin de nuestra historia, de una caracterizacin totalizante de lo ms sobresaliente de esta historia en relacin con otras. Esto est sugiriendo un verdadero y profundo conocimiento de nosotros mismos, as como del carcter y la justeza relativa de los nuevos elementos que luchan por encontrar un sitio en un orden que ni es nuevo ni es completamente vie-
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jo. El conocimiento objetivo de nuestro pasado comn sera la nica garanta real del xito de un proyecto comn.
3. La educacin global debe garantizar la revalorizacin, a nivel individual, de lo que todava puede ser calificado
como nuestro. Primero, habra que definir lo que se enmarca en el mbito de "lo nuestro" o "lo propio", tratando de incluir en l no slo todo lo ligado ya*indirectamente a las culturas originarias, sino tambin los elementos de mltiple origen que son, hoy, los que constituyen realmen-nuestra esencia y nuestro patrimonio para decidir y proyectar el futuro.
4. La educacin global debe plantearse la valoracin de "lo endgeno" y de "lo exgeno" en sus relaciones objetivas recprocas. La valoracin de "lo endgeno" implica, a nuestro juicio, la posibilidad de mejorar o desarrollar las potencialidades internas, una bsqueda consecuente en la regin misma de las bases y fundamentos de su desarrollo. Podemos y debemos autodeterminarnos, ser una unidad relativamente autosuficiente, hacer ms eficiente y menos deteriorador el uso de nuestros inmensos recursos naturales, generar internamente los incentivos, instrumentos, metas y bienes destinados a optimizar el sistema global regional.
Lo exgeno debe revalorarse no a partir de lo exgeno, sino a partir de las necesidades del crecimiento y desarrollo de lo endgeno.
5. La educacin global debe pugnar por nuestra autodefini-cin como regin con vistas a transformarla en un centro decisional, generador y gestor de sus polticas y determinaciones. Los escollos a vencer en estos aprestos no deben minimizarse, pero tampoco exagerarse.
La regin ha perdido su capacidad de retroalmentar su propio sistema. Nuestro inmenso potencial creativo se est reduciendo a recogery procesar la experencia, que no siempre es la mejor, acumulada internacionalmente.
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No se aprovecha el intercambio con otros pases en beneficio de la regin, por lo que este intercambio deviene en un mecanismo de retroalientacin de sistemas ajenos. No se aprovechan las potencialidades encubiertas de los esquemas integracionistas a nivel regional.
6. La educacin global debe formular una concepcin nueva de modernizacin. Los procesos que acompaan a la actual "modernizacin" de la sociedad son altamente degradantes del entorno natural, desintegradores de los ncleos familiares y alienadores de la personalidad, en un primer nivel, y de lo autctono, en un segundo nivel.
La "modernizacin" es el trasplante de modelos estereotipados de desarrollo y de "estilos de vida". Es, en definitiva, el sacrificio de nosotros mismos, nuestra inmolacin como multifactica identidad. Esa es la nica especificidad de la modernidad en Amrica Latina.
En el contexto de esta "modernzacn,, ocurre la desintegracin gradual de viejas estructuras, Pero carecemos de respuestas ante las inevitables derivaciones sociales de este proceso.
No es deseable una "modernizacin" donde la explotacin de la mano de obra se intensifique a la vez que se mantiene un enorme sector de subsistencia que sustenta la "compet-tividad" del sistema global. No es deseable una "modernizacin" donde se destruyan las estructuras campesinas familiares en ausencia de opciones viables que garanticen su insercin real a la vida productiva del pas. No es deseable una "modernizacin" que estimule los flujos migratorios hacia los "polos internos del desarrollo", cuando en esos polos no existen las condiciones mnimas para una vida humanamente decorosa.
Qu es lo que importa entonces?
Como dice Uslar Pietri: lo que "...importa es que cada pueblo pueda tomar conciencia de su posicin en el ancho y variado mundo
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y de lo que puede hacer, desde esa posicin, para s y para todos... Su modernidad verdadera consiste en llevar adelante hasta el lmite de sus posibildades, y desde su propia situacin y circunstancia, su participacin en el esfuerzo por mejorar la condicin del hombre en sociedad.
"Ser moderno no puede consistir en parecerse a algn modelo escogido, sino en penetrar a fondo en su propio tiempo, sin renunciar a lo fundamental de su ser histrico. Lo que, adems, constituye la principal fuente de la originalidad creadora". (Citado por Yunn, R. 1985).
Finalizaremos de acuerdo con Santana en el sentido de que "la educacin global es, pues, el rescate de nosotros mismos; el respeto a las leyes del entorno natural; la identificacin y compenetracin con nuestro tiempo y sus problemas; la potenciacin de nuestras inmensas y aletargadas reservas morales, cientficas y humanas; una visin del desarrollo que tenga al hombre como centro. Tambin supone la revalorizacin de relaciones econmicas, tecnocientficas y culturales internacionales, para lo cual debemos conocer profundamente a potenciales nuevos socios que miran indecisos nuestra inmovilidad y vuelcan hacia otras zonas sus recursos esperando nuestro despertar".
NOTAS
AMPUERO ESPINOSA, Roberto. "En busca de la ayuda perdida", en D+C: DESARROLLO Y COOPERACIN. 4/90, pg. 3.
BENEDETTI, Mario. "La enmienda y el soneto", en PAGINA 12. Buenos Aires: 3 de junio de 1990, pp. 18-19.
DIEZ, Miguel ngel. "El Atlntico es el nuevo muro", en D+C: DESARROLLO Y COOPERACIN. 4/90, pg. 29.
GALEANO, Eduardo. "El nio perdido en la intemperie", fragmento reproducido en PENSAMIENTO PROPIO. Junio de 1990, pg. 1.
SNOW, Roberta. "Teaching controversial issues", en INTERNATIONAL EDUCATION NEWSLETTER. Vol. III, No. 3, Fall 1985, pg. 5.
USLAR PIETRI, Arturo. "Cul modernidad"?, citado por Rafael E. Yunn en, LA ISLA
COMO ES: HIPTESIS PARA SU COMPROBACIN. (Santiago de los Caballeros: PUCMM. 1985, pp. 140.
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EL PADRE ROMUALDO MINGUEZ GARCA
Y 25 AOS DE VIDA RELIGIOSA EN MOCA (1877-1901)
Por Mons. Antonio Camilo Gonzlez41
En el momento de concretar el objetivo de este ensayo** y despus de examinar el material recopilado me decid, ms que a hacer un recuento esquemtico de los sucesos acaecidos durante los aos 1877-1901, presentar la vida social y religiosa de Moca desde la experiencia de un sacerdote que llena los 25 primeros aos de este Centenario, El Padre Romualdo Mhguez Garcfa.
El sacerdote que comparti los afanes de los mcanos por lograr la creacin de la Provincia Espaillat y quien a travs de ms de doscientas cartas que escribi al Arzobispo Merino fue testigo desapasionado de sus luchas polticas. Foment la cultura, el progreso y las artes. Am su historia, apreci los valores arqueolgicos de la regin, estimul el estudio y el progreso, mplementando los medios modernos para desarrollar el comercio y la extensin del ferrocarril. Pero sobre todo como sacerdote recto y cumplidor de su misin supo responder, encauzar y cultivar los grandes valores religiosos y morales que constituyen el tesoro ms preciado de los mcanos.
1. El Padre Mnguez antes de llegar a Moca
Romualdo Mnguez Garca naci en Espaa, en el pueblo de Castrillo de Onielo, de la Provincia de Palencia, en el ao 1842. Hijo legtimo de Antonio Mnguez y de Margarita Garca. Hizo sus primeros estudios eclesisticos en Palencia y se traslad a Santiago de Cuba, siendo esta isla todava colonia espaola, en los ltimos aos de la dcada de 1860.
La Sede Episcopal de Santiago de Cuba estaba acfala desde los
* Historiador e Investigador eclesistico dominicano. Vicario Qeneral de la Arquldlcesls de Santo Domingo; Prroco de la Parroquia San Pablo Apstol.
** Escrito con motivo del Centenario de la creacin de la ProV la Espaillat.
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ltimos cinco aos, por el fallecimiento, en 1868, de Monseor Primo Calvo Lpez, sucesor casi inmediato de San Antonio Marra Claret
Conforme a las leyes de la Iglesia el Cabildo Eclesistico habla elegido un Vicario Capitular y Gobernador Eclesistico en la persona del Cannigo Jos Orber y Carrin; pero el Gobierno espaol imbuido por ideas regalistas haba presentado para esa Sede Arzobispal al Cannigo Pedro Llrente y Miguel y sin haber recibido el beneplcito de la Sede Apostlica, para presionar, le hizo tomar posesin de esa Arquidicesis con el apoyo de la fuerza pblica.
Encarcelando al Gobernador Eclesistico legtimo, Jos Orber y al Cannigo Penitenciario Ciraco Sancha y Hervs, quien ms tarde llegara a ser el Cardenal Sancha, Fundador de la Congregacin de Hermanas de los Pobres Invlidos, hoy mejor conocidas como Hermanas del Cardenal Sancha.
El joven Romualdo Mnguez aunque en ese tiempo no perteneca al estado clerical, pero por su vocacin de seminarista estaba estrechamente ligado a la Iglesia. A pesar de que en esa crisis varios sacerdotes se pusieron al lado del Gobierno y en abierto desafo a la voluntad del Papa, provocaron un cisma; Mnguez se mantuvo obediente a la autoridad legtima de la Iglesia y prest valiosos servicios a la causa de la unidad. As lo reconoce y atestigua el Vicario Capitular Orber y el mismo Cardenal Sancha.
2. Llegada al pas y ordenacin sacerdotal
Impresionados por el testimonio de madurez y aplomo del joven Mnguez, el Vicario Capitular Jos Orber y el Cannigo Sancha, como Secretario, le dan Cartas Testimoniales de recomendacin firmadas el 9 de junio de 1873 y dirigidas a Mons. Leopoldo ngel San-tanch de Aguasanta, Arzobispo de Acrida y Vicario Apostlico de Santo Domingo para que tuviera a bien conferir las Ordenes Sagradas a Romualdo Mnguez Garca, teniendo como ttulo para la ordenacin la Tenencia de Cura de la Parroquia de Ingreso de Gibana. En su carta de presentacin Orber aclara que la correspondencia no iba certificada con el sello que usa el Cabildo Metropolitano y el Gobierno Eclesistico en Sede Vacante, porque estaban secuestrados por la Polica desde el da 2 de febrero y los haban entregado al cismtico


e invasor de la jurisdiccin eclesistica, Pedro Llrente. En estas circunstancias llega a Santo Domingo Romualdo Mnguez.
Los certificados de Ordenacin expedidos por el Vicario Apostlico Mons. Aguasanta y conservados en el Archivo General del Arzobispado de Santo Domingo, testifican que Romualdo Mnguez Garca recibi la primera Tonsura Clerical el 15 de agosto de 1873 en la Capilla Privada del Arzobispado. Las cuatro Ordenes Menores de Ostiario, Lector, Exorcista y Aclito en la misma Capilla e! 17 de agosto, Undcimo Domingo despus de Pentecosts. El subdiaconado, tambin en esa Capilla en la fiesta de Santa Rosa de Lima el 30 de agosto. El diaconado y el sacerdocio lo recibi en la Catedral el 20 de septiembre y el 20 de diciembre de 1873.
No hay constancia de si el P. Mnguez celebr su Primera Misa en Santo Domingo o despus de su regreso a Cuba; pero lo cierto es que qued prendado del trato y afabilidad del Vicario Apostlico, Mons. Aguasanta y en 1873 aparece en el Seminario Santo Toms de Aquino como Catedrtico de Filosofa. El 21 de mayo de 1874 como Secretario del Vicario Apostlico Mons. Aguasanta y regresa a Cuba por unos meses.
Pero al ao siguiente vuelve a Santo Domingo, con una carta del Cannigo Ciraco Sancha fechada el 29 de diciembre de 1875 dirigida al Vicario Apostlico en la que dice que tanto l como el Obispo Orber saldrn para Espaa el 15 de enero y que el P. Mnguez, quien estuvo en Santo Domingo en 1873 vuelve acompaado de la Hna. Beln Avila y Ruiz, religiosa que va a trabajar en el Asilo de Ancianos de la Santa Cruz. En esa carta el futuro Cardenal Sancha dice del P. Mnguez que "es sacerdote de buenas costumbres y bastante aptitud para desempear su ministerio, pues tiene estudiados siete aos de teologa y durante su permanencia entre nosotros ha guardado una vida muy recogida y estudiosa y tambin ha estado como Vicesecretario del Arzobispo".
Ya en 1875 comienza a relacionarse el P. Mnguez con la Parroquia de N.S. del Rosario de Moca. En ese ao era Prroco el Cannigo Calixto Ma. Pina quien tena dificultades con su Vicario el puertorriqueo Elias Irizarri y entre la abundante correspondencia que precedi a su separacin de la Parroquia, el P. Pina solicita a Fray Roque
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Rocchia que le enve de compaero al P. Mnguez y ste le contest el 25 de noviembre de 1875 desde Santiago de Cuba, en el sentido de que se vea obligado a permanecer unos meses ms como Vicesecretario del Arzobispo de Santiago de Cuba hasta entrenar al nuevo Secretario.
Mientras el Pbro. Irizarri usaba la influencia de sus amigos para que no lo trasladaran de Moca, poniendo a su hermano Jos Ignacio Irizarri a recoger firmas entre las autoridades de la Comn y hasta un certificado mdico otorgado por el Mdico Autorizado en Moca Blas de Maza en el que expone que el P. Irizarri sufre de hemorroides, que le impide viajar a caballo. Su traslado se llev a cabo el 30 d enero de 1875.
Las cartas a favor del P. Irizarri"siguieron llegando al Obispo casi durante todo el ao. Hasta que el 12 de diciembre el Ayuntamiento de Moca presidido por Ramn Jimnez, los Regidores M. Cabrera, Macario Guzmn y el Sndico Jos Mara Alvarez le escriben al Obispo excusndose de haber firmado la carta de apoyo al P. Irizarri y el Comandante de Armas afirma que fue sorprendido en su buena fe. Fray Roque Coccha los tranquiliza con mucho tacto y comprensin dicindoles que l sabe que ese tipo de recursos poco valen porque pueden reunirse firmas para casos contrarios.
A su llegada a Santo Domingo el P. Mnguez fue nombrado Rector de la Catedral el 31 de enero de 1876.
El 12 de diciembre de 1876 el Ayuntamiento de Moca presidido por Ramn G. Jimnez y el Sndico Jos Ma. Alvarez solicita a Fray Roque Coccha al P. Mnguez como Auxiliar del P. Pina. El Vicario Apostlico responde afirmativamente, pero retrasa la salida del P, Mnguez "hasta que consiga otro para la Catedral" Su sucesor en la Catedral fue el P. Billini, nombrado Rector el 31 de enero de 1877.
Siete meses despus, en las reparaciones al Presbiterio de la Catedral, el P. Billini descubrir los Restos de Cristbal Coln y as, sin pretenderlo, Moca le quit al P. Mnguez el privilegio de descubrir la urna de los Restos del Primer Almirante,
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3. El P. Mnguez en Moca
El P. Mnguez pasa de la Catedral a ser Auxiliar del P. Pina en Moca. Apenas cuatro meses vivi en compaa del P. Pina en la Parroquia del Rosario. El 19 de julio de 1877 le comunica al Vicario Apostlico que "El Cannigo Cura Rector de esta Parroquia Presbtero D. Calixto Pina, despus de doce das de enfermedad, a las tres de la maana de este da empez a expeler por la boca un humor pestilentsimo y a las dos horas despus, expir. No pudo confesar, pero le absolv sub condictione y recibi la extremauncin. No ha hecho testamento ni ha dado disposicin alguna. Inmediatamente voy a proceder a formar el inventario. He dado cuenta a las autoridades locales y a los Presbteros de La Vega, Macors y Santiago'\
4. Merino y Mnguez en Moca
A la muerte del P. Pina los comentarios populares estaban centrados en quin sera su sucesor en la Parroquia. Cuatro das despus del entierro el P. Mnguez escribe al Arzobispo y le refiere que el Ayuntamiento aceptara con gusto como Prroco al P. Fernando A. de Merino, al P. Francisco X. Billini o al Secretario del Arzobispo Fray Bernardino di Milia.
Intuimos el buen sentido del P. Mnguez, al conocer nosotros por otro lado, la carta que el Ayuntamiento de Moca envi al Arzobispo encarecindole el nombramiento de un Prroco, quelbien podra ser Merino o el actual Teniente Cura Romualdo Mnguez. En cambio el P. Irizarri, recordando sus buenos tiempos en Moca, le escribe al Arzobispo desde La Vega el 23 de octubre de 1877 deseando ir a Moca y ofrecindose de ayudante del P. Mnguez. El 22 de agosto de 1878 el P. Mnguez le informa a Fray Roque Coccha de las proposiciones del P. Mena de que l le suceda en la Parroquia de Puerto Plata. Por una carta del P. Mnguez hay constancia de que el P. Merino fue prroco de Moca. El P. Merino pas en Moca al menos el mes de octubre y posiblemente septiembre de 1878. Es interesante la carta que Merino escribe desde Moca el 8 de octubre al Vicario Apostlico dicindole que est dispuesto a regresar a Puerto Plata, aunque ha decidido aplazar su viaje por las circunstancias polticas, para no prestarse a malas interpretaciones, para que no coincida su viaje con el
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asesinato de Mem y el alzamiento de Azua. El P. Mnguez en sendas cartas al Arzobispado el 9 y 14 de octubre le manifiesta sentirse bien en Moca y que prefiere quedarse como ayudante de Merino antes que ser Prroco de la Altagracia en Santiago o en Puerto Plata.
Merino durante su estada en Moca se interes junto con el P. Mnguez por el progreso de la educacin. A la salida de Merino el P. Mnguez sigui impartiendo docencia de Geografa e Historia Patria, como lo escribe al Arzobispo el 7 de agosto de 1880: "Los elogios a mi persona de que habla el peridico y que me tributaron en el teatro fue por el hospedaje que di al joven escritor que vino de Santiago, en compaa del clrigo Perell. Y si he estado dando clases en el Colegio Santa Ana fue porque eso lo inici el P. Merino en su estada aqu'". Y si asisti a la funcin de teatro de la Juventud Mocana fue porque se lo pidieron, como prroco, para que fiscalizara el comportamiento del pblico.
El P. Mnguez apoyaba todas las iniciativas y esfuerzos que pudieran redundar en provecho y superacin del pueblo. El 28 de noviembre de 1881 escribe a Merino, que es Presidente de la Repblica informndole que recibi y entreg al Presidente de la Juventud Mocana, Francisco L. Vsquez, el aporte suyo y del Ministro Lilis para la campaa de recaudacin de fondos de ese grupo. Y el 1 de marzo de 1882 recomienda al joven Francisco Brache quien desea conseguir un empleo de escribiente en la Mansin Presidencial o en el Despafcho de Lilis, para poder emprender los estudios de medicina. Este joven haba sido alumno del P. Billini.
5, Creacin de la Provincia Espaillat
Fue el P. Romualdo Mnguez una de las personas que participaron hace 100 aos de los esfuerzos en pro de la creacin de la Provincia Espaillat. El da 11 de enero de de 1885 el P. Mnguez escribe a Merino dicindole: 'Tiene Moca un gran proyecto entre manos. Se propone elevar una exposicin al Congreso pidiendo sea elevada a la categora de Provincia, contando por sus comunes a Macors, Matanzas, Almacn de Yuna y Juana Nez, en caso de que consiga ser comn"
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Y en el acta levantada al inaugurarse la nueva Provincia, firma adems de los miembros del Ayuntamiento, el P. Mnguez, como Cura Rector de la Parroquia.
Es justo que recordemos con agradecimiento a este sacerdote que hizo de Moca su verdadera patria, identificndose con las aspiraciones de sus habitantes y que motiv a Merino para que apoyara esta iniciativa, que en cinco meses se vio coronada con el xito, al igual que a Carlos M. Rojas, Eugenio Lapeireta, Pedro E. Guerrero, B. de la Maza, Jos Castellanos, Elias Brache y tantos otros.
6. El P. Mnguez, Cura Prroco de Moga
De los 28 aos de Sacerdocio del P. Mnguez, ms de 24 los vivi siendo Cura Prroco de Moca. Los otros cuatro los pas como Vice-Secretario del Arzobispo de Santiago de Cuba, del Vicario Apostlico de Santo Domingo, Cura de la Catedral y Profesor de Filosofa del Seminario Conciliar Santo Toms de Aquino.
A la salida del P. Irizarri de Moca fue enviado el P. Mnguez para auxiliar al P. Pina y despus de la muerte de ste permaneci en esta ciudad hasta el fin de sus das el 16 de enero de 1901. Con el transcurrir de los aos el P. Mnguez lleg a encariarse profundamente con la gente de Moca. En una ocasin su amigo el Cannigo de Cuba Bernab Gutirrez le escribi, despus de hablar a su favor al Arzobispo de Santiago de Cuba, para ofrecerle*la Parroquia de la Ciudad de Dolores. Mnguez se lo participa a Merino en su Carta del 5 de agosto de 1891, pero aade que l, sintindose tan a gusto en esta comunidad no cambiara "la Parroquia de Moca ni por el Arzobispado de Toledo".
7. Pastor de su grey
Por las cartas del P. Mnguez nos damos cuenta que el gran sentido religioso de los mcanos tiene un arraigo muy profundo, siendo su mxima expresin la Semana Santa, las Fiestas Patronales del Rosario en octubre y las Navidades.
En su carta del 24 de marzo de 1886 da cuenta al Arzobispo de sus labores pastorales durante la Cuaresma: "Prdica los domingos,
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en la Misa de la Maana y explicacin de la doctrina a los nios en la tarde. Los Viernes de Cuaresma hace el Via Crucis y predica sobre los mandamientos, tratando de formar conciencia moral en sus feligreses; mientras el P. Fernndez, su auxiliar, estuvo ensayando con nios, para el acto de las Siete Palabras el Viernes Santo.
Pero la poltica no estaba muerta, sino dormida y el Sbado Santo despus del "repique de Gloria" sali la manifestacin de Lilis a la cual asistan principalmente la gente del pueblo, quizs por temor de represalias. El Domingo de Resurreccin le toca a su vez la campaa poltica a los Amigos de Moya. Esta manifestacin es ms bien de gente a caballo que en cada esquina escucha la perorata de Tapia. Ese da no faltaban generales ni coronales: Gmez Cartajena Solano, Merejo, Espinosa, Espinal, Bez y Valenzuela. Como el Domingo de Pasin se haba ledo una Carta Pastoral de Merino, algunas personas queran ver alusiones que favorecieran a determinado Partido o condenando el bando contrario.
El P. Mnguez tuvo que aclarar que el Arzobispo quera que el Clero se mantuviera alejado de la poltica partidista.
En octubre de ese mismo ao, pareca que el pronunciamiento revolucionario de La Vega iba a echar por tierra fas Fiestas Patronales. Se viva en un continuo sobresalto:
"Un da avisaban que venan los de Licey, otro los de Pual o los de Sabana Grande. Pero todo dur hasta la mitad de las Fiestas del Rosario en que los insurrectos levantaron los cantones que impedan la comunicacin con Santiago y empezaron a salir recuas para Puerto Plata y las mujeres dieron principio a cumplir sus promesas a la Virgen. Sali la Procesin de la Virgen del Rosario el da de la Octava, hubo sermn y pan bendito.
Los Generales a porfa cargaban a la Virgen y las imgenes de Santo Domingo y San Francisco. Renaci la alegra y se disiparon los sustos, miedos y temores y las tiendas abrieron de par en par. As se impuso el fervor religioso de los mcanos sobre las pasiones partidistas que dividan los nimos y retrasaban su espritu progresista.
El P. Mnguez es el que introduce en Moca la.celebracin de las
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Siete Palabras en las primeras horas de la tarde del Viernes Santo. Hasta entonces se acostumbraba slo el canto solemne de los Maitines al atardecer, con sus tres nocturnos, mientras en el presbiterio un clrigo iba apagando una luz despus de cada salmo, en un tringulo de velas de cera negra, coronado por una vela blanca. Las once velas eran smbolo de la fe de los once Apstoles que se fue apagando poco a poco ante los temores de la Pasin y la vela blanca smbolo de Jess cuya confianza no merm en ningn momento. Esa luz era llevada a la Sacrista, cerrando las puertas y quedando la iglesia sumida en completa obscuridad, smbolo de la muerte de Jess en espera de la Resurreccin.
Y entonces, en las tinieblas, se simulaba, con ruidos y palmadas, el sordo terremoto y el eclipse que sigui a la muerte de Cristo en el Calvario. Pero estos actos que tenan honda significacin mstica para los devotos, eran aprovechados por algunos revoltosos que se colaban a la ltima hora y se valan de la obscuridad en el interior del Templo para alborotar y hacer desorden. El P. Mnguez decidi preparar las Siete Palabras con msica sacra para sustituir los Maitines que terminaban con la cerradera de puertas "porque al cerrar las puertas en las tinieblas, algunos empiezan a dar golpes desacompasados, con eso las mujeres se asustan y dan gritos, y algunos aprovechan la obscuridad para alborotar impunemente'*. Y as logra corregir un desorden introduciendo hbilmente otra actividad catequizadora.
Sin embargo la Semana Santa de ese ao aunque fue tan concurrida, que no caba la gente en la Iglesia, los nimos estaban un tanto turbados y distrados por la Campaa Electoral, pero se hicieron cada da las procesiones de costumbre, el Lunes Santo con el Sermn de Jess en la columna; el Martes Santo Jess en la Pea, el Mircoles Santo El Nazareno, el Jueves Santo el Mandato con el Lavatorio de los Pies y el Viernes Santo la Muerte de Jess, las Siete Palabras y el Descendimiento.
La Semana Santa de 1891 impresion a Mnguez por la concurrencia de gente a la procesin del Santo Entierro y el 28 de marzo cay una granizada que asust a la gente y le cuenta al Arzobispo que algunos granizos eran tan grandes como "huevos ae ganso" que destrozaron los sembrados y hasta derrengaron un becerro que pastaba en la cerca de la familia Lpez.
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La celebracin de las Navidades en Moca con misas de aguinaldo es una costumbre muy antigua, que data de antes del P. Mnguez. El 18 de diciembre de 1893 le informa al Arzobispo Merino que en esa madrugada se han comenzado los aguinaldos como preparacin a la Navidad, en ellas seguramente abundaba el jengibre y los traguitos de aguardiente.
Una de las preocupaciones pastorales ms sealadas en el P. Mnguez fue la de unir las familias por el vnculo sagrado del matrimonio. En muchas cartas suyas habla de una campaa que ha iniciado para casar a parejas unidas naturalmente. Como dice el 25 de enero 1888 espera poder casar a 200 parejas. Por eso es normal que cuando se aprob la ley del divorcio la reaccin del P. Mnguez fuera muy airada. El 28 de mayo de 1895 le comunica al Arzobispo que el pueblo de Moca ha acogido con mucho beneplcito e inters su Carta Pastoral sobre el divorcio. En cambio se manifiesta molesto el 22 de abril de 1897 con un hijo de Carlos Guzmn que estuvo preso hace poco, quien escribe en favor del divorcio en el peridico El Timbre, en compaa de un puertorriqueo apellido Quiones, quien vino al pas con el P. Rusterucci y despus estuvo complicado en la muerte del General Pablo Mam en Neyba, fue confinado a Macors y luego vino a Moca con Manuel Morillo.
Me parece interesante consignar aqu un comentario del P. Mnguez del 13 de enero de 1900, por la influencia que tendran ms tarde esas personas en la vida del pas. Refirindose a Leonte Vsquez, dice el P. Mnguez, que a pesar de haber sido discpulo del P. Billini en el Colegio San Luis Gonzaga, siempre fue de poca religiosidad y que en ese aspecto haba empeorado despus que estuvo como Cnsul en Nueva York. Termina diciendo que un hermano de Leonte, llamado Horacio Vsquez, que cas con Trinidad Moya, tampoco tiene muy buenas deas religiosas, pero que al menos le permite a su esposa cumplir con su fe y hasta la alaba por ello.
Intervino alguna vez el P. Mnguez en poltica?
El 15 de diciembre de 1 884, cuenta a Merino que fue puesto en las candidaturas de los dos partidos, l cortsmente agradeci el que hubieran pensado en l y declin esa distincin leyndoles las disposiciones sinodales que prohiban al clero intervenir en poltica partidista.
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Pero como los polticos no haban podiao conseguir llevarlo como candidato, en abril de 1886 se le acerc la gente de Lilis pidindole dinero prestado para la campaa electoial de su Paitido, a lo que el P. Mnguez como buen espaol hbilmente les sac el cuerpo, alegando no poder apoyar a ninguno de los partidos. Adems de los
escrpulos de conciencia por los motivos aludidos, a lo mejor el P. Mnguez pensara que entregar dinero en esas circunstancias a Lilis sera como "los prstamos al ReyM que no tenan ninguna garanta, que asegurara su recuperacin.
8. Las ruinas de La Vega Vieja
El P. Mnguez en sus cartas se refiere en varias ocasiones a las ruinas de la antigua ciudad de La Vega.
Era conocido por los sacerdotes el inters del Arzobispo Merino por coleccionar objetos relacionados con los Indios y el Perodo Colonial. Tanto en la correspondencia del P. Esteban Rojas, que era Prroco de Monte Plata, como en las cartas del P. Ramn Suazo, que fue 48 aos prroco de Azua, hay referencias a objetos indgenas que eran adquiridos para enviarlos al Arzobispo Merino.
En carta que escribe el P. Mnguez a Merino el 11 de enero de 1885 le informa que uno de los residentes en el lugar de La Tembladera dice que ha descubierto una puerta que da paso a un edificio sumergido y que se prepara a explorarlo. Tambin le informa de la visita del Pbro, Rafael Celedn, Cura de Santiago, de paso al Santo Cerro, con un proyectado viaje a Espaa para escribir una obra sobre Cristbal Coln. El 9 de febrero de 1885 le enva una espuela de Caballero, de tiempo de la Conquista, aunque aclara que todava Acosta, el explorador de los tesoros de La Tembladera, no ha reportado nada de lo que ha encontrado en La Vega Vieja.
El 11 de mayo de 1877 hosped el P. Mnguez al Honorable Monsieur Colln de Parads, ms tarde ministro Plenipotenciario del Gobierno Dominicano ante la Santa Sede.
Como amigo de Merino pas varios das en casa del Cura disfrutando de da con las atenciones del prroco, y de noche de los con-
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ciertos improvisados por los msicos y cantores del P. Mnguez. Le servan de intrprete Chanito Valverde y Miguel Joaqun Alfau.
El visitante tambin estaba interesado en adquirir objetos antiguos. Los comerciantes y contratistas encargados de la instalacin de la va frrea de Snchez a Santiago, Mr. Grisser y Mr. Flecher tambin adquiran reliquias indgenas y en sus viajes a la capital se entrevistaban con Merino gracias a la recomendacin del P. Mnguez. El 11 de agosto de 1884 Mnguez le enva al Arzobispo una figura indgena de barro encontrada en La Laguna.
El 15 de diciembre de 1884, le informa que Don Casimiro de Moya ha conseguido objetos valiosos en las Ruinas de La Vega. Santiago Acosta, residente en las cercanas de las Ruinas le haba conseguido esqueletos de arenques y de gallos, cuyas espuelas estaban todava en buen estado. Ignoramos si el P. Mnguez vio estas reliquias o se lo refiere de odas. El 3 de junio de 1893 agradece al Arzobispo las atenciones que dispens a sus recomendados, Mr. Grisser y Flecher. Y le avisa que le enviar un relicario de oro con doble vidrio teniendo a un lado la figura de la Virgen del Rosario y al otro la de San Jos. Obra del pintor y tallador mocano Benito Vsquez, "msico y escultor, que ha hecho muchos santos en tiempo del P. Silvestre Nez" (Fallecido en Moca el 21 de octubre de 1872).
9. El P. Mnguez y el piano criollo mocano
El P, Mnguez aunque no se destac como msico, tena el mayor inters por e mejor desenvolvimiento de los cultos solemnes en la Iglesia del Rosario. Por eso el 26 de octubre de 1884 informa a Merino que ha formado una orquesta de Capilla para su Iglesia Parroquial, con un violoncelo y dos flautas y le pide le consiga con el Dr. Duran unas piezas de msica que encarg a Curazao.
Cuando el insigne educador Eugenio Ma. de Hostos visit Moca del 14 al 26 de agosto de 1887 qued gratamente sorprendido del piano construido por Manuel Ma. del Orbe. Hostos manifest su admiracin en un artculo que public el 14 de agosto de 1887. Pero dos aos antes, el 31 de diciembre de 1885, el P. Mnguez haba escrito al Arzobispo Merino dando cuenta detallada de esta obra de arte, fruto del ingenio y la habilidad de un mocano y tambin des-
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cribe el acto pblico con que se present a la sociedad de Moca la obra de Manuel* Ma. del Orbe. Dice el P. Mnguez: "Para distraer completamente los nimos (se refiere a una pugna entre candidatos al puesto de Oficial de Estado Civil) ha venido como de molde la exhibicin del Piano Criollo Mocano construido por mi sacristn Manuel Ma. del Orbe (a) Chiquillo. Tuvo lugar la exhibicin el 23 del actual (diciembre) en presencia del Gobernador y dems autoridades de esta Provincia. Todos felicitaron con entusiasmo a Chiquillo y en verdad que toda ponderacin es poca: es necesario verlo paia creerlo. Un hombre que jams haba empuado el instrumento ms sencillo del carpintero ha construido un mueble magnfico, a ms del instrumento musical.
"La forma exterior es sencilla y elegante. Todo de madera de caoba perfectamente terminada con barniz de mueca, que brilla como un espejo. Las chapas de hueso que adornan el teclado, blancas como el marfil. Todas las piezas que componen el piano han sido formadas una por una por su constructor sin ms instrumentos que una cuchillita, un formoncito y algunos cepillos que le han prestado los carpinteros de esta poblacin. Solamente las cuerdas, clavijas y fieltros son trabajo de otras manos; estos tiles los debe a la generosidad de Don Francisco Gregorio Billini que se los proporcion por
orden del Sr. Arredondo y Miranda cuando ocupaba el silln presidencial. Todo lo dems inclusive la plancha de hierro, ha sido formada, por la mano de Chiquillo, Ycmo arregl la plancha de hierro? Tomando tres cilindros de hierro que forman el barril donde vienen los clavos y unindolos con fuertes remaches! Y repito a V.S. I. que es un mueble sencillo y elegante. En cuanto al instrumento msico no puede exigirse ms. Hay completa sonoridad y armona en sus voces. Un nio del campo que yo recog hace tres aos toc diferentes piezas del Maestro Verdi tales como el Miserere del Trovador, Traviata, Rigoleto, etc., y todas salieron perfectamente bien. Este nio tiene 14 aos y toca flauta, violn y piano. Por este nio tuvo Chiquillo la feliz ocurrencia de emprender la ardua empresa de la construccin del piano.
"Cuando estren la casa que habito dijeron varios amigos: Cmo lucir aqu el piano de Don Gregorio Rivas! Compr el piano y un mtodo y el muchacho poco a poco fue tocando algunas piecesitas que le valieron calurosos aplausos. Esto despert el entusiasmo de
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Chiquillo y dijo: Tambin yo puedo tocar el piano. No contando con recursos para comprarlo se decidi a construirlo con sus propias manos. Coloc diversos alambres sobre una mesa que le serva para comer, form las teclas y empez su estudio. Algunos se burlaron de lo tosco de su instrumento y lo desbarat y construy otro de mejor aspecto exterior, pero como no tena caja armnica y las cuerdas eran delamisma clase que las primeras, no obtuvo resultado satisfactorio. Lejos de'abandonar su empresa se decidi a imitar el piano que yo compr a Don Gregorio; form el esqueleto y escribe el Sr^ Arredondo y Miranda*, pidindole el precio de las cuerdas de piano y comunicndole su proyecto. Se entusiasm tambin el Sr. Arredondo, comunica su entusiasmo al Sr. Billini y logra Chiquillo eficaz ayuda. Con ella y una constancia a toda prueba ha podido ver realizado el objeto de sus deseos".
Tal es la historia del piano mocano, del instrumento que causara ms admiracin si su exhibicin hubiera tenido lugar en esa Capital o pudiera ser trasladado a otros pueblos ms civilizados. No quiero decir con esto que aqu no haya causado grande admiracin. Las personas lustradas tanto aqu como de Santiago y La Vega han prodigado aplausos.
Y en el informe de la Semana Santa de 1886 el P. Mnguez dice* que la orquesta de Capilla ha tenido el refuerzo del piano (28-4-1886).
tO. La instalacin del ferrocarril
Una de las caractersticas del pasado de Moca en este siglo es El Viaducto. Slo la ciudad de Moca tena un viaducto.
El P, Mnguez fue el Presidente de la Primera Junta para la instalacin del Ferrocarril. En 1899 se form la Junta que trabaj por levantar un emprstito de $27,000 para ese fin, Junto con el P. Mnguez trabajaron Lucas Guzmn, Jacobo Lara, Leonte Vsquez, Fernando Lara, Feneln Michel y Horacio Vsquez, Pero cuando vino a constituirse esa Junta ya haca ms de 14 anos que el P, Mnguez estaba entusiasmado con esa obra de progreso para Moca, EM7 de diciembre de 1884, 24 aos antes de que se inaugurara la Va Frrea de Moca, y un ao antes de que Moca fuera declarada cabecera de Provincia, el P, Mnguez comunica a Merino que esa tarde espera a Gre-
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gorio Rivas, Mi.ter Ber y a otros ingleses, empresarios del Ferrocarril de Saman Santiago y tratar con sus atenciones que los visitantes queden prendados de Moca.
Dos aos despus le informa que la va frrea llega hasta La Gina y se extiende explicando los beneficios que reciben los empleados que como Doroteo Tapia gana $300 mensuales como empleado del ferrocarril. Lo mismo dice de los empleados de la Casa Cosme Batlle: Francisco Alejo Crdoba y Horacio Vsquez, que tienen buenos beneficios con el transporte de mercancas hasta La Gina y Las Caitas (Snchez).
El 14 de junio de 1889 le informa que los torrenciales aguaceros que han cai'do en el Valle de La Vega, han retrasado los trabajos del ferrocarril entre Cenovy La Vega.
El 25 de abril de 1893 est residiendo en Moca. Mr.-Grisser quien ms tarde se casar con Claudina Moya, hermana de Doa Trina Moya, esposa de Horacio Vsquez, y de paso, el comerciante ingls Mr. Flecher, ambos amigos del P, Mnguez y por su mediacin consiguen entrevistarse con el Arzobispo de Santo Domingo.
El 22 de julio de 1894 el P. Mnguez escribe a Merino que hay ms posibilidades de la llegada a Moca del ferrocarril ya que en el da anterior el Sr. Carlos Rojas vendi su casa de campo por $17,500 pesos mejicanos al Administrador del Ferrocarril. Este Mr. Grisser acompaado de un ingeniero de la va frrea visit el Santo Cerro el 5 de marzo de 1895 para ver el techo del Santuario y ofrece repararlo por $50 mejicanos. Y el mdico de la Compaa, Dr, Douglas, prest importantes servicios a los enfermos de Moca en sus visitas peridicas y asisti en su ltima enfermedad a Sor Mara Estrada en 1895, El P. Mnguez no pudo ver inaugurado el ferrocarril en Moca, pero l conoca en Espaa la importancia de ese medio de transporte para el progreso de los pueblos. Muri sin ver cumplidos sus deseos.
11. Fundacin del Asilo San Vicente de Paul
Una de las obras de beneficencia ms destacada y duradera en Moca en el siglo pasado fue el Asilo de Ancianos y Nios Hurfanos
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"San Vicente de Paul". Frutos de los desvelos episcopales del Arzobispo Merino y del esfuerzo constante de la comunidad cristiana de Moca, dirigida por el P. Mfnguez.
El da 23 de julio de 1891 el P. Mnguez comunica al Arzobispo Merino que dos Religiosas Hermanas de los Pobres de la Casa de Puerto Plata le han visitado en compai'a de Don Cosme Bat le. Estn haciendo una colecta para fabricar un Asilo en La Vega, en un solar que les regal el Presidente. Durante su permanencia en Moca (fueron las primeras Religiosas en visitar esta ciudad), se hospedaron en casa de Don Carlos Rojas. La piedad mocanase hizo sentir con su aportacin al noble propsito de las Hermanas y ese primer encuentro estimula a las Religiosas a fundar una casa en Moca, con el fin de atender el hospital que haba edificado la extinguida Sociedad de Beneficiencia,
Cuatro aos despus, el 4 de febrero de 1895, terminada la Visita Pastoral del Arzobispo Merino, el P. Mnguez se dirige al Ayuntamiento de Moca refirindole los deseos del Arzobispo de que en Moca se establezca un Asilo para Ancianos Desvalidos y nios hurfanos, al cuidado de las Hermanas de los Pobres y una Escuela Primaria. Para ese noble fin solicita del Cabildo una mensualidad de $30 por un ao y la donacin de la Casa Construida para hospital por la disuelta Sociedad La Caridad.
Con prontitud el Presidente del Ayuntamiento Manuel Ma. Sanabia responde al P. Mnguez cediendo la casa y al no poder acceder a la peticin de una mensualidad promete asignar una suma en el prximo presupuesto. El 28 de febrero el P. Mnguez escribe aceptando la donacin y el 18 de marzo le entrega la casa el Sndico Jos Brache en presencia de Santiago de la Cruz, Evangelista Nez y Gabino Antonio IMez.
Las Religiosas llegaron a Moca a fines de marzo de 1895, asilo informa el P. Mnguez el 2 de abril. Como el alojamiento definitivo no estaba preparado se hospedaron en la casa del P. Mnguez.. Este, escribiendo al Arzobispo le dice que le regalar a las Hermanas un cuadro del Arzobispo para que lo pongan frente al del Cardenal Sancha.
Instaladas en su nueva Casa antes del 14 de abril, las Religiosas
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nan llegado a Moca en un tiempo propicio para admirar la concurren cia y devocin de los mcanos en los Oficios de Semana Santa. Y recibir la acogida fervorosa de Don Carlos Rojas, la madre de los Lara, la madre de la esposa de Estrella y la esposa de Nando. El 16 de mayo ya las Hermanas atienden en el asilo a siete nias y 3 ancianas y han visitado la Seccin de Juan Lpez. El P. Mnguez nombra en cada Seccin una familia protectora. En el mismo mes de mayo van surgiendo las primeras vocaciones de Juan Lpez y Canea. La Superiora Sor Mara Estrada, atacada por una enfermedad fulminante falleci el 18 de junio de 1895. Esa tarde tiene efecto el entierro de la Religiosa: "JamsSe haba visto en Moca, escribe el P. M nguez, un entierro ms concurrido, ni ms imponente, ni ms ordenado. Si Sor Mara resucitara deseara morirse otra vez para dar al pueblo ocasin de repetir tan edificante ejemplo".
Asisti el Gobernador y el Ayuntamiento. Los oficios Religiosos fueron solemnizados por los PP. Mnguez, Emilio Santelises y Fernando Hernndez.
El da de San Vicente de Paul, 19 de julio, tiene lugar la Toma de Hbito de las 3 primeras Religiosas de Moca: Adelina Villanueva Lpez con el nombre de Sor Vicenta de Paula; Cristina Cabrera (Sor Mara del Carmen) y Merceditas Guzmn Pichardo (Sor Mara del Rosario).
Con motivo de las fiestas Patronales de ese ao el Presidente Lilis que lleg a Moca el da 5 de octubre, orden la construccin de una casa para las Hermanas en el solar que ellas haban comprado con la ayuda que les proporcionaron las Parroquias de la Vicara Fornea. Lilis detalla cmo debe ser la casa, hasta la pintura, porque est empeado en demostrar su generosidad.
"Que sepa todo el mundo que esa es la casa que el Presidente ha regalado a las Hermanas" sentencia el mandatario.
Las Religiosas recorren las secciones Canea, Licey, Estancia Nueva, Monte de Jagua, Ortega, Cercadillo y llegan hasta la cuesta de Pu nal.
Sor Soledad y Sor Rosario llegan a Macors y se hospedan con
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las hermanas del P. Brea en octubre de 1896. Luego pasan a Juana Nez y Sor Rosario al salir de la poblacin, montada en un galpago, cay del caballo y se golpe duramente, debiendo pasar un mes de convalescencia en la casa de Don Doroteo Tapia.
En Moca eran tan numerosas las religiosas que las hermanas tenan que enviar las aspirantes a Puerto Plata.
12. La agricultura
En muchas oportunidades habla el P. Mnguez sobre la agricultura de los campos de Moca. El 7 de agosto de 1882 el negocio del tabaco est arruinado, en septiembre y octubre de 1885, una fuerte sequa ataca la regin y el P. Mnguez escribe que ha sacado en procesin a San Isidro y ha llovido algo.
En la primera semana de octubre, coincidiendo con las Fiestas Patronales caen abundantes aguaceros y el P. Mnguez concluye: "Ya los arroyos corren, los conucos estn verdes y la gente muy reanimada".
El 21 de febrero de 1886 el tabaco es atacado por una plaga de gusanos, y el P. Mnguez, interesado por el progreso de la agricultura, le propone al Arzobispo traer dos aradores de Castilla y dos mecnicos agrcolas. Y que con mil pesos se poda instalar la empresa para ensear a trabajar y arar a los campesinos.
En diversas oportunidades escribe sobre la produccin de caf y los negocios de este producto entre Manuel Cabrera y Feneln Michel y el P. Mnguez se ocupaba de enviar al Arzobispo algn quintal de caf Caracol i to por medio de Gregorio Rivas, embarcarlo por Las Caitas, parte para su uso y lo dems para embarcarlo a Espaa con destino a la Exposicin de Barcelona en 1888, El 5 de mayo de 1890 le informa que la cosecha de tabaco es mala y los pltanos a peso el ciento.
El 19 de noviembre de 1897 le enva a Merino dos andullos que consigui en Tavera, y algo de caf en grano ya que estn sin armar las mquinas de descascarar. Para el ao siguiente el 24 de mayo de 1898 le comunica la alegra de los cosecheros de tabaco porque los
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precios han subido en el mercado de Europa a Consecuencia de la guerra de Independencia de Cuba, entre Espaa y Estados Unidos y la cosecha de tabaco es abundante. La fanega de caf est a un peso y medio oro.
13. Las amistades del P. M nguez
Aunque slo he podido consultar las cartas oficiales del P. Mnguez ^y las 200 dirigidas a su amigo Fernando A. de Merino que se conservan en el Archivo General del Arzobispado de Santo Domingo, pero a travs dess escritos podemos colegir el cario que dispensaba a sus relacionados. De la satisfaccin y afecto que demostraba al pueblo de Moca se puede intuir que el P. Mnguez era un hombre educado, de trato fino y cordial que saba relacionarse con altura con las autoridades y demostrar cario por la gente sencilla. Lo que era reciprocado ampliamente por el Pueblo de Moca,
Una persona que estuvo relacionada con el P. Mnguez fue el Presbtero Fernando de Merino. El 23 de agosto de 1880 el P. Mnguez lo felicita por su ascenso al Solio Presidencial y aprovecha su amistad con el nuevo Presidente para interceder por sus feligreses solicitando imparta rdenes para que el General Cartajena, emparentado con la familia Guzmn, sea puesto en libertad, El 30 de noviembre el P. Mnguez insinda al Presidente que para incentivar el comercio permita a los importadores el pago de los derechos aduanales con una cuarta parte de papel moneda, Y le expone la necesidad de que* el Gobierno busque para el tabaco un mejor mercado que el de Alemania, pues califica a ese pas de explotador,
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El 5 de junio de 1881 agradece al Presidente Merino la libertad conseguida para el General Cartajena, y le informa haber entregado al mismo una ayuda de $100,00 pesos.
El 7 de agosto de 1882, vislumbrando la entrega del poder, felicita a Merino al dejar ya pronto la carga de la Presidencia. Pero no deja de expresarle los halagos continuistas de sus amigos, "que la gente quiere que Merino siga siendo Presidente", pero entendiendo
que para Merino el ejercicio del poder no ha sido una tarea suave, protesta de su sinceridad diciendo: "no crea que intento lavarle con aceite de coco las peladuras".
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Sabemos de su amistad con Francisco Henrquez y Carvajal y con el poeta Juan Antonio Alix quien le mandaba paquetes de ejemplares de sus dcimas, como el 9 de marzo de 1896, referentes alas primerasconversionesal protestantismo en la ciudad de Santiago por obra del mismo Pastor con quien el P. Mnguez haba tenido un agrio encuentro cuando vino a Moca a vender Biblias y a sonsacar a sus feligreses (carta del 26 de octubre del 1893).
El P. Mnguez que haba vivido algunos aos en Cuba guardaba gratos recuerdos de su estancia en esa tierra y en los tiempos en que all faltaba el Arzobispo, a peticin de su gran amigo el cannigo Chantre Bernab Gutirrez, interceda ante Merino para que confiriera las rdenes sagradas a los candidatos de esa Arquidicesis.
Su amistad con Merino antes de ser Presidente y Arzobispo merecera un captulo aparte. A la muerte del P. Pina, el P, Mnguez no se senta mal con la dea de que Merino fuera nombrado Prroco de Moca, y l su Vicario. Como parece que sucedi, segn la carta del P, Mnguez del 17 de octubre del 1888.
Siendo Merino Presidente el P, Mi'nguez se permita aconsejarlo y darle ideas para un mejor Gobierno que favoreciera a los campesinos con la prosperidad de su Agricultura, Y sobre todo los primeros
aos de su Gobierno Eclesistico el P. M nguez le presentaba a Merino con libertad las necesidades espirituales de las comunidades que en cierta manera estaban bajo su supervisin de Vicario Forneo y la de otros pueblos, que por la cercana, el P. Mnguez poda conocer mejor.
El P, Mnguez conoci en Cuba al Cardenal Sancha y gracias a sus recomendaciones vino a Santo Domingo a recibir la ordenacin Sacerdotal, Cuando el Presbtero Sancha fue llamado a Espaa primero como Obispo Auxiliar de Toledo y luego como Obispo de Madrid, Arzobispo y Cardenal Primado de Espaa, a pesar de la distancia y de que nunca ms volvieron a encontrarse, Mnguez mantuvo una sincera amistad con l, y en sus cartas a Merino hace frecuentes alusiones a Sancha, siguiendo con inters el ascenso de su carrera eclesistica y hasta en un momento en que se sinti desairado, pens retirarse a Espaa al lado del Cardenal Sancha o a su finca de Juana Nez o a Santiago de Cuba junto al Dean Mariano Gutirrez,
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El P. Mnguez supo hacer honor a su amistad con el Cardenal Sancha, portndose como un Padre con las Religiosas deJ Instituto fundado por Sancha en Cuba, cuando las Religiosas vinieron a Moca a fundar el Asilo San Vicente de Paul. El apoyo que el P. Mnguez prest a esa congregacin en sus inicios fue tan efectivo que alent un crecimiento material y un florecimiento vocacional que desbord la planta fsica de la reciente fundacin, teniendo que dirigir las aspirantes hacia el Asilo de Puerto Plata.
14. Fundacin de la Parroquia Corazn de Jess
Una muestra de la pujanza espiritual de Moca est en el hecho de que en el siglo pasado y hasta muy entrado el presente, fue la nica ciudad del pas, despus de la Capital y Santiago, en tener dos Parroquias en la zona urbana. Aunque el decreto de la ereccin de la Parroquia del Corazn de Jess est fechado el 20 de febrero de 1888, el P. Mnguez le escribe a Merino que no saba de la ereccin de esa Parroquia en la parte oriental de la ciudad, pero que le solicitar a Don Carlos Rojas la donacin de una manzana entera en el terreno que antes ocupaba la hacienda Mari Rosa, convertida hoy en sabana de tabaco, para construir la Iglesia y la Casa Curial. Le dice que cuando los moradores de ese sector se enteren de la ereccin de
la nueva parroquia se alegrarn, sobre todo la viuda Jimnez, Antonio Guzmn, Don Telsforo Juaniquito Paulino, etc.
Pero los lmites entre las dos Parroquias son motivo de diferencias entre el P. Mnguez y el nuevo Prroco Pedro Ma, Lucchini y en carta del 17 de octubre se queja a Merino que si la divisin se deja al albedro del P. Lucchini las nicas tres casas de alto que hay en Moca quedaran dentro de la nueva Parroquia. Esas casas son de la viuda Jimnez, la viuda Cceres y Don Carlos Ma. Rojas; disgustado el P. Lucchini renuncia a la Parroquia que es dejada vacante aunque en Moca reside el P. Juan Luis Prez, mientras el P. Mnguez hace diligencias por alquilar una casa o adquirir el primer local del hospital construido por la Sociedad La Caridad pero todava no pasado al Ayuntamiento. El 5 de mayo de 1890 el P. Mnguez comunica a Merino que el P. Luis recibi la disposicin del Arzobispo para cerrar la nueva Parroquia y retirarse a la Iglesia del Rosario, pero el P. Mnguez le ha recordado exponer la situacin a los feligreses seguro de que ellos no permitirn ese retroceso.
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Despus que se retir el P. Lucchini, el P. Mnguez estuvo a cargo de las dos Parroquias hasta que en abril de 1889 fue nombrado el cannigo Luis Prez y permaneci all hasta el 30 de abril de 1895, seguido por el P. Emilio Santelises desde el 4 de mayo de 1895 hasta el 11 de febrero de 1903,
El da 25 de mayo de 1899 le informa al Arzobispo que el Pbro. Jos Armayor ha sido bien recibido en el Corazn de Jess. "Hasta la fecha se ha portado bien, tiene buenos modales, conversacin amena y manifiesta buenos conocimientos de latn, moral y teologa".
15. Salcedo, Municipio y Parroquia
Nosotros los salcedenses tenemos mucho que agradecer ah P. Mnguez porque el apoyo que l prest ante las autoridades civiles y eclesisticas ayud no poco a la causa de juana Nez por ser Municipio y Parroquia. El P. Mnguez fue padrino decidido de Salcedo. Ya el 19 de enero de 1886, ante los esfuerzos que hacen los habitantes de ese Cantn para que sea elevado a Municipio le escribe el P. Mnguez a Merino que l se siente muy bien en Moca pero ir con gusto a Juana Nez en el caso de que lo mandara para all. El 1 de enero de 1887 manifiesta que "la gente de Juana Nez quiere pertenecer a esta Parroquia en vez de La Vega. Pero piensa que es mejor erigir nuevas Parroquias en Juana Nez, La Torre y Tamboril". Por eso se encarga de reunir datos para enviar al Arzobispo sobre esas posibles parroquias y as ef 18 de enero de 1887 el Jefe Cantonal Interino a nombre del General Florencio Camilo hace un recuento de las Secciones que pertenecen a ese Puesto Cantonal y el mismo da y ao dice "la ndole de sus habitantes es excelente, no hay amancebados, todos sus habitantes son trabajadores y honrados, tienen excelentes labranzas y siembras de caf y cacao. Hace cuatro aos construyeron una ermita".
En su carta del 4 de marzo de 1889 le cuenta que el 6 de diciembre le lleg un sobrino de Espaa, Idelfonso Mnguez y le compr por $1,200 una estancia de caf y de 3000 matas de cacao, propiedad que est entre los arroyos Jayabo y Clavijo en el camino vecinal de Juana Nez a San Francisco de Macors,
El 14 de septiembre de 1891 hace una interesante referencia al
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problema entre el P. Honorio Liz y la duea de la imagen de San Antonio " El 10 de diciembre de 1894 el P. Mnguez disculpa al P. Cama-rena, Cura de Juana Nez, quien haba sido acusado de que compraba cacao por medio de un socio,
Y el 14 de marzo de 1896 se alegra del informe rendido al Arzobispo sobre la Parroquia de Juana Nez, aadiendo que los pueblos pequeos son ms fervorosos que los grandes y al final sentencia: "San Francisco de Macors se daar cuando sea Provincia".
Cuando en el ao 1895 se public la disposicin de multar a las personas que ejercieran la medicina sin ser farmacuticos, le escribe a Merino, el 13 de febrero, que aconsej a Santo, quien por lo visto atenda a enfermos y recetaba remedios, que se asociara al italiano Juan Rosi quien viva en Juana Nez.
16. Sucesos dversos
La vida del P. Mnguez en Moca durante casi 25 aos fue un compartir las alegras y penas de la comunidad. Especialmente el 5 de junio de 1881 su corazn tuvo motivos suficientes para sufrir ya que una epidemia de viruela atac la poblacin y sus campos y fueron muchos los que murieron en esos meses. El afirma que en tres meses han muerto a consecuencia de la epidemia 45 personas. Y dice en su carta, que en la calle del Rosario slo han quedado tres casas donde no ha habido enfermos. Y que en los ltimos ocho das haban muerto Candita, la esposa de Ulpiano Crdoba, Luis Felipe Rojas, hijo de Carlos Ma, Rojas, Macario Guzmn y ngel Ma, Campo, Los estragos de la epidemia se prolongaron por mucho tiempo porque todava al ao siguiente, el 29 de marzo de 1882 refiere el P. Mnguez un desorden que se arm en Moca en el entierro de la
concubina de un hijo del General Ruiz que muri de viruela en el campo y las autoridades impedan que su cadver fuera trasladado al pueblo, acatndolas disposiciones de emergencia, para evitar el contagio. Los dolientes no entendan la cosa as.y el conflicto iba a explotar en un tumulto que slo podra evitarse gracias a la intervencin, del P, Mnguez y del Coronel baecista Andrs Regalado,
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Otras veces la violencia amagaba a los mismos miembros del Clero. As el 12 de septiembre de 1895 el P, Mfnguez escribe a Merino que el da 10 lo visit desde Puerto Plata el P, Wenceslao Ruiz venezolano, quien por el puerto de Snchez lleg hasta La Vega, Jarabacoa y Santo Cerro, pero al dirigirse a Santiago y llegar a Tavera pas un gran susto pues fue detenido por el General Florencio Zapata levantado en armas en protesta por el Decreto del Congreso que limitaba la crianza de animales sueltos con defensa de los agricultores, el P, Ruiz pudo explicar su situacin y obtener la libertad gracias a que era venezolano y no italiano y por tanto tena un verbo fcil e inteligible para los rudos soldados.
Hubo ocasiones en que la misma naturaleza hizo sentir el rigor de sus inclemencias sobre la ciudad como el 22 de septiembre de 1894 cuando un horroroso cicln atac principalmente la costa sur y la Capital, En Moca las rfagas aunque fuertes slo hicieron dao a la agricultura.
Las casas techadas de zinc resistieron bien y la Iglesia Vieja slo perdi la veleta (carta del 3 de octubre de 1894).
En otro orden de ideas el 10 de diciembre de 1894 el P. Mnguez
escribe sobre los preparativos de los feligreses de Santiago esperando al Arzobispo y al Presidente de la Repblica el 1 de enero de 1895 para la inauguracin de la Iglesia Mayor que Juan Antonio Alix pro-fticamente llamaba ya "La Catedral de Santiago'*,
El da 25 de marzo de 1895 fue un da de gran alegra espiritual para la-Iglesia del Rosario de Moca pues en esa fecha celebr su Primera Misa el sacerdote mocano Fernando Hernndez, asistiendo como Padrino de Capa el Prroco de la Altagracia de Santiago Don ngel Rusterucci y el P, Mnguez,
Coincidiendo con las Fiestas Patronales, el 6 de octubre de 1895, celebr su Primera Misa en Moca el P, Joaqun Rodrguez Grulln nativo de esta ciudad. Fue padrino de Capa el P. Mnguez, Dicono, el P, Emilio Santelises y el P. Fernando Hernndez, Subdiconos. Los Padrinos de Agua fueron Doroteo Tapia, Manuel Morillo, Feneln Michel y Jacobo de Lara, El refresco para los invitados, despus de la
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ceremonia, fue en casa de Sarito Morillo. A todos estos actos asisti el Presidente de la Repblica Ulises Hereaux a quien le gustaba participar en las Fiestas Patronales de Moca.
Al ao siguiente, aunque Mnguez no lo relata en sus cartas, el 29 de febrero de 1896, el Arzobispo Merino confiri en la Iglesia del Rosario de Moca, la ordenacin sacerdotal a Ramn Antonio Prez.
En cuanto a actividades religiosas en los campos, el 7 de abril de 1896 el P. Mnguez se queja de las fiestas que celebran en Canea, informando al Arzobispo que aunque se celebran misas cada da con intervencin de varios sacerdotes, mencionando al P. Santelises y al P. Fernando, pero esas fiestas son ms profanas que religiosas, porque proliferan el juego, los bailes y el consumo de aguardiente. Pero esos excesos no eran generalizados a otras comunidades y as el 4 de noviembre de 1896 los habitantes de Licey escriben al Cura de la Alta-gracia Pbro. Juan Luis Prez solicitando permiso para construir una
ermita y el 6 de enero de 1901 fue bendecida por el Cura del Corazn de Jess de Moca la ermita de Guanbano. A este acto asistieron las Religiosas del Asilo San Vicente de Paul, Hermanas de los Pobres Invlidos.
Es interesante notar que el P. Mnguez especifica en su carta del 1 de enero de 1901 los lmites de las Parroquias Corazn de Jess de Moca e Inmaculada Concepcin de La Vega pasan por medio del poblado de Guanbano quedando una acera del camino perteneciendo a Moca y la otra a La Vega.
A propsito he dejado para el final el referirme al asesinato de Lils perpetrado en Moca el 26 de julio de 1899. En ese tiempo Merino estaba en Europa en el Concilio Plenario Latinoamericano celebrado en Roma, al cual no pudo asistir por haberle detenido en Pars el cuidado de una enfermedad.
La carta del P. Mnguez al Arzobispo est fechada con dos meses despus, el 20 de septiembre de 1899 pero en ella se nota todava la reserva impuesta por las circunstancias. Escuetamente le escribe: "De los acontecimientos ocurridos aqu nada le digo por suponerle bien enterado por el amigo Dr. Don Pancho Henrquez y Carvajal que pas por esta poblacin en compaa de Juan Isidro Jimnez".
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La ltima carta del P, Mnguez no tiene fecha pero tuvo que ser escrita entre el 15 de noviembre de 1899 y el 16 de enero de 1901.
En ella le dice a Merino: "Pasado maana vendr a esta poblacin el Presidente Don Juan Isidro Jimenes, el cual se hospedar en mi casa, frente al Parque".
El P. Mnguez falleci en Moca en su casa de la Calle Independencia No. 11, a la una de la noche del 16 de enero de 1901, a la edad de 58 aos, 28 de sacerdocio y casi 25 residiendo en Moca.
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SIMBOLISMOS EN EL PROCESO NARRATIVO,, UNA AUTOINTERPRETACION
Por Virgilio Daz Grulln*
Mi vena literaria tuvo un desarrollo tardo. Aunque cuando nio fui un lector compulsivo devorando cuantos libros caan en mis manos, no fue hasta el ao 1957, con treintitres aos de edad, cuando comenc a escribir con seriedad o, por lo menos, cuando adjquir una relativa seguridad de que lo que haca poda tener algn valor.
Pero esa seguridad tena antecedentes dispersos y remotos. A los ocho aos, viviendo a la sazn con mi padre en San Pedro de Ma-cors, comenc a escribir una novela de la que compuse los primeros tres captulos. "Las legiones romanas", la titul y comenzaba as: "Por las clidas arenas del desierto caminaba un viajero". No recuerdo nada ms, pero an me parece ver esa frase escrita con letra vacilante y menuda en la primera pgina de mi cuaderno escolar, Tambin me parece todava or la risa incontenible de mi padre tras leer aquel primer e infortunado producto de mi anhelo compulsivo y secreto de convertirme en escritor, que no pas de ser el resultado de mis lecturas precoces y mal asimiladas de "Ben Hur"y "Fabiolao la Iglesia de las catacumbas" y de haber visto en el cine Aurora la pe-I cula "El signo de la cruz"
A ese infeliz ensayo sucedi un largo perodo de esterilidad literaria que slo interrumpan ocasionalmente algunas cartas amorosas que escriba secretamente en la adolescencia y que mi profunda timidez impeda llegar a sus destinatarias, indiferentes y esquivas.
Pero un da, cursando ya el Tercer Ao de Bachillerato en la antigua escuela Normal de Santiago, el director del plantel, Don Aurelio Cucurullo, me solicit que escribiera un cuento para una revista literaria escolar que se propona editar con el inconcebible nombre de "Ptalos, Luz y Amor", Un poco sorprendido con la solicitud pero ntimamente orgulloso de ella, me dispuse a aceptar el desafo y escrib la historia, la que titul "El Vengador". Trataba de un hombre
Destacado cuentista fantstico dominicano. Ganador de premios nacionales y autor de diversas obras estimadas ejemplares, por el rigor gil de la prosa. Acadmico de la lengua. El libro "De Nios, Hombres y Fantasmas" recoge gran parte de su obra.
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del campo que quera vengar una antigua ofensa y persigue a su enemigo hasta localizar su residencia en Rincn, cerca de La Vega. Una vez frente al rancho en que ste viva a quien encuentra es a un nic al que identifica, por sus rasgos fsicos, como hijo de su futura vctima, Al enfrentarse a la posibilidad de dejar en la orfandad a aquel nio, desiste de sus propsitos y regresaasu hogar abandonando sus planes de venganza.
El cuento se public en el nico ejemplar de la revista que vio la luz pblica y yo estaba muy orgulloso de mi obra, hasta que un da impreciso del ao 1941, tres aos despus, cursando el Primer Ao de la Facultad de Derecho en la antigua Universidad de Santo Domingo, y al serme presentado el poeta Rubn Suro,a la sazn estudiante de trmino, ste, al or mi nombre, me dijo: "Virgilio Daz Grulln. iAh s, No fue usted quien public un cuento llamado "El Vengador" en una revista literaria de Santiago?" "Yo mismo", respond, rebosante de satisfaccin. Y l, "Pero, Usted no sabe que ese cuento relata la misma historia de uno de Juan Bosch que figura en su libro Camino Real con el ttulo de "El cuchillo"?
Me qued estupefacto y no volv a pronunciar una sola palabra. Corr a mi casa, hurgu en la biblioteca de mi padre, tom el ejemplar de "Camino Real" y comprob, abrumado por la vergenza y la humillacin, que yo me haba apropiado del argumento de Juan Bosch. Porque yo haba ledo el cuento, aunque obviamente lo haba olvidado y la circunstancia de que ese plagio que sin duda lo erahaba sido realizado inconscientemente no alivi mi angustia, ni atenu mi sentimiento de culpa.
Superar esos sentimientos me tom dieciseis aos durante los cuales no me atreva escribir, y mucho menos a publicar, ninguno de los temas que se agolpaban en mi cerebro.
Esa parlisis intelectual no la super hasta el ao 1957 cuando escrib los cuentos que integraron mi primer libro "Un da cual-quiera" que publiqu el ao siguiente.
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En el ao 1966 publiqu "Crnicas de Altocerro" en la coleccin Pensamiento Dominicano. En el 1975 se edit mi tercer libro "Ms all del espejo" como primer volumen de la Coleccin Arte y
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