Title: eme eme : Estudios Dominicanos
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Title: eme eme : Estudios Dominicanos
Physical Description: Book
Publisher: Universidad Católica Madre y Maestra
Publication Date: Enero-Febrero 1985
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Bibliographic ID: PUCMMA0011
Volume ID: VID00078
Source Institution: Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra - Recinto Santo Tomás de Aquino
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CONTENIDO
Pedrc Henrfquez Urea: Perfil de un maestro, por Lilliam Garca de Brens.
Legado civilista del militar Duarte, por Julio Genaro Campillo Prez.
48 aos de historia del Sur en las 600 cartas del Padre Suazo (18551903), tercera parte, por P. Antonio Camilo G.
Documento:
Instruccin para el gobernador y los oficiales sobre el gobierno de las Indias.

Volumen XIII Nm. 76 Enero/Febrero, 1985
ISSN 0379-8542




Estudios Dominicanos
Volumen XIII Nm. 76 Enero/Febrero, 1985 Santiago de los Caballeros, Repblica Dominicana
CONTENIDO
Pedro Henrfquez Urea: Perfil de un maestro, por Lilliam Garca de Brens......................
Legado civilista del militar Duarte, por Julio Genaro Campillo Prez............................
48 aos de historia del Sur en las 600 cartas del Padre Suazo (1855-1903), tercera parte, por P. Antonio Camilo G.............................
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Documento:
Instruccin para el gobernador y los oficiales sobre el gobierno de las Indias.....................


UNIVERSIDAD CATLICA MADRE Y MAESTRA
i
Monseor Agripino Nez Collado, Rector
EME EME
Estudios Dominicanos
Editada por el Departamento de Publicaciones
Di rec t orFu n da d or: + Hctor Inchustegui Cabral
Editor: Flix Fernndez
Consejo:
Fadharns Meja o Carlos Dobal ?
Valentina Peguero o Rafael Yune*n o Apolinar Nez Miguel Adriano Tejada o Frank Moya Pons
Periodicidad Bimestral Composicin : Alexandre Alvarez Morel
Fecha de inicio: JunioJulio de 1972 y Matilde de Martnez
"> ISSN: 03798542 Diagramacin : Chame Romn
Impresin : Impresora Tefilo
Suscripcin: Departamento de Publicaciones Universidad Catlica Madre y Maestra Santiago de los Caballeros, Repblica Dominicana
Precio para el pas: RD$ 12.00 Precio para el extranjero: US$12.00
Canje:

BibliotecaCanje Santiago de los Caballeros, Repblica Dominicana


PEDRO HENRIOUEZ UREA: PERFIL DE UN MAESTRO
Por Lilliam Garca de Brens
1. Introduccin
Pedro Henrquez Urea fue un notable literato, escritor y filsofo, pero sobre todo fue un maestro poseedor de una amplia y slida cultura humanstica y de una actitud permanente de servicio que le impuls continuamente a dejarse encontrar por los dems, sin importarle las barreras de lengua, color o condicin social; sino simplemente movido por el inters de contribuir al acercamiento cultural. De all que al hablar de Pedro Henrquez Urea haya una referencia natural al magisterio y hablar de magisterio es hablar de personas y hechos, es hablar de humanismo y nacionalismo, es hablar de identidad y realizacin personal, es encontrar grandezas en las cosas sencillas de
la vida y en la cotidianidad del ambiente, es encontrar creatividad.
2. La Familia
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Fue hijo de Francisco Henrquez y Carvajal, poltico y educador de probidad moral, y Salom Urea, poetisa y educadora de amplia visin de futuro, quien con su empeo ampli el horizonte de la educacin de la mujer dominicana e impuls la educacin normalista contribuyendo a la profesionalizacin del magisterio. Pero la mayor gloria de esta mujer fue haber encauzado una familia ejemplar.
El cultivo del genio es tan importante como la genialidad misma. Puede ser ms determinante el ambiente que la disposicin natural en s, y en el caso que nos ocupa ambos elementos se conjugan armnicamente a nivel personal y familiar.
Los Henrquez Urea constituyeron un hogar donde la dinmica familiar permiti el desarrollo de una actitud positiva hacia las letras y el cultivo de la vocacin pedaggica. All el ambiente literario fue algo natural. Desde temprana edad los hermanos Henrquez Urea
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son introducidos en el fascinante mundo de la literatura, guiados por los padres; ambos de slida formacin cultural, que les permiti escoger para sus hijos las ms selectas y adecuadas obras de la literatura, las que eran analizadas y comentadas en las cotidianas reuniones familiares al calor del hogar. Probablemente como reminiscencia de su propia experiencia comenta Pedro, aconsejando a Alfonso Reyes, sobre la educacin de su hijo: "Recuerda que ya es tiempo de educarle los ojos, los odos y las manos: que aprenda a dibujar y a tocar el piano y a solfear. A pequeas dosis, estas cosas, no le pesarn".1
El cuidado, la orientacin y la estimacin de los valores humanos fue la parte ms importante en la primera educacin de Pedro Henrquez Urea y sus hermanos: "Creo que todo el mundo gusta de aquello en que se educa".2 El hogar de esta familia, ambiente domstico superior al promedio de los hogares, fue escuela fecunda, escenario de las primeras y ms fascinantes experiencias de aprendizaje que acercaron a la comprensin de los primeros principios de las ciencias3 .
Pedro hered de sus padres su vocacin hacia el magisterio y el gusto por la literatura y la ciencia; ambos fueron fus primeros maestros, con quienes compartieron sus hijos en la infancia sus intereses literarios. Es fcil imaginar la ternura con que la madre visionaria4 modelara el temperamento de sus hijos asentndoles sobre valores de profunda significacin espiritual.
En el transcurso de su vida, que se plasma ntima y emotiva en el intercambio de correspondencia con Alfonso Reyes, se descubre una persona atada sentimentalmente a su familia, con quienes se mantuvo siempre unido a pesar de la distancia. Tierno con sus parientes femeninos, constante en el trato filial de quienes destaca sus xitos y en quienes proyecta parte de sus sueos de realizacin colectiva. Atento a mil detalles de la cotidianidad que afectaba a los suyos: los estudios de Camila, la actividades profesionales de Max, la salud de sus tos, la educacin de sus medios hermanos y los afanes polticos de su padre ocupan su mente y son el centro del coloquio epistolar con su amigo. En los postreros aos de su existencia, en relacin quizs a la ltima reunin con su familia secundaria realizada en ocasin de su estada en Estados Unidos en 1941, donde fue invitado a dictar una serie de conferencias en universidades, institutos y centros culturales, a modo de disculpa expresa: "Me fue imposible intentar siquiera el viaje a Mxico: tena que optar entre La Habana, donde vi a mis dos hermanos, Fran y Camila, y a mis tres medios her-
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manos, y a mis cuatro cuados, que son a la cual mejor, y a mis dos nicos sobrinos y a mis dos tiastras, una de ellas muy enferma, y muy queridas de todos..."5
Con responsable sentido de la vida de hogar, el matrimonio y la paternidad, emprendi Pedro Henrquez Urea la tarea de edificar su propia familia, en el seno de la que encontr el educador la tranquilidad y estabilidad emocional que sus inclinaciones personales le exigiran: "A m me agrada el afecto familiar de las mujeres"6, expresa refirindose sin lugar a dudas al cuidado, la dedicacin y la delicadeza con que la mujer esposa y madre se afana en impregnar con el recuerdo de su presencia cada rincn, cada detalle, cada momento. En la parte final del intercambio de correspondencia con Alfonso Reyes, son constantes las alusiones a las satisfacciones que encontraba en su hogar junto a su esposa.
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3. El Maestro
Desde los primeros aos de su vida Pedro revel el ingenio del maestro; as lo indica su hermano Max al expresar: "Fue l, pues, mi primer maestro en los rudimentos de las matemticas. Desde tan temprana edad demostraba l su natural vocacin y aptitud para la enseanza".7 Y maestro continuo a travs de toda su existencia. Ejercicio un magisterio con entrega absoluta, opt por la enseanza como su profesin, no obstante haber tenido otras posibilidades de desarrollo personal en otra esfera. Sin duda cosech los dulces frutos de la labor cumplida expresada en la satisfaccin del alumno que retorna a estrechar las manos del maestro; y es probable que fuera presa del desconcierto al enfrentar el reclamo del alumno a quien no lle-g,en quien el mensaje espiritual no penetr y, por consiguiente, fue estril a la intencin educativa del maestro que sobrio y ecunime confiesa cierto despego de las cosas: "Yo ms fuerte que nosotros. Tengo el inveterado egosmo de no echar de menos a nadie".8 Supo ser maestro y amigo, as lo reconocen grandes intelectuales de Amrica y Europa: Alfonso Reyes, Jorge Luis Borges, Ernesto Sbato, Jos Enrique Rod, Juan Ramn Jimnez, entre otros, quienes reiteradamente le han reconocido tanto por sus creaciones literarias como por su prctica docente: "De Pedro Henrquez Urea s que no era varn de muchas palabras. Su mtodo, como el de todos los maestros genuinos, era indirecto. Bastaba su presencia para la discriminacin y el rigor"9.
Durante toda su vida comparti sus actividades entre el estudio disciplinado, la docencia, sus quehaceres literarios y su vida de hogar.
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Catedrtico en universidades de Mxico, Argentina y EE.UU.,en cada uno de estos pases conquist prestigio y reconocimiento. Fue un hombre de letras, un hombre de trabajo, definido intelectual y educador que refunda su labor con la del educando. En todo momento maestro10, estudiante de cultura y devoto del trabajo, su vida fue enseanza y constante aprendizaje. En las cartas a Alfonso Reyes se delata que no desaprovech ocasin para el sabio consejo y la orientacin atinada, as para las cosas triviales como para las fundamentales.
Siempre estuvo movido por el afn de ampliar la formacin intelectual y moral tanto propia como de quienes con l se relacionaban, ya fuesen alumnos, amigos o familiares.
Pedro Henrquez Urea fue cultura viviente y su vida, cantera de aprendizaje, la aspiracin a un saber de primera mano, "la seriedad en el estudio, la disciplina y el rigor del mtodo, la exactitud de las informaciones, la minuciosidad en los anlisis, probidad y la rectitud en el juicio crtico"1 \ y la adaptabilidad y comprensin del alumno, son los rasgos que le definen como maestro.
Las obras de Pedro Henrquez Urea, en general, reflejan una enseanza, un consejo, una observacin certera y til y un encauza-miento hacia lo provechoso. En la filosofa de la educacin dominicana, entre los fundamentos que soportan nuestra escuela, debera insertarse el espritu de las enseanzas de este maestro, que se proyect en la educacin como empresa enriquecida por los valores que animaron sus actuaciones: fraternidad, mutua cooperacin, inquietud por la verdad, creatividad, interpretacin propia basada en el rigor cientfico y en la sistematizacin del dato, del mtodo y del procedimiento, sin perder por ello su basamento personal y ubre.
Pedro Henrquez Urea en reiteradas ocasiones ha sido llamado el Scrates de Amrica por su temperamento de maestro. Al respecto dice su hermano Max: "La personalidad de Pedro Henrquez Urea se singularizaba por su temperamento de maestro. Conversar con l era aprender, enseaba siempre con naturalidad y sin esfuerzo ni vano alarde de saber"12.
Siempre presto a corregir los errores de sus alumnos, animado por la intencin de contribuir a la elevacin intelectual de stos, como expresa su hermano Max, "siempre crey que era as como mejor cumpla su labor socrtica"13, y Jorge Luis Borges, al reiterar el es-
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pfritu socrtico de Pedro Henrquez Urea comenta: "Le agradaba estar entre gente joven a quienes comprenda y de quienes expresaba: "Cada generacin establece, un poco al azar su tabla de valores, agregando unos nombres y borrando otros, no sin escndalo y vituperio, y al cabo de un tiempo se retoma tcitamente el orden anterior"1 El afn de orientar a los jvenes fue una de sus virtudes ms sobresalientes. As como Scrates, fue exquisitamente corts en su trato con los dems y, al igual que ste, pona especial cuidado en no herir los sentimientos cuando haca crticas o disenta de su interlocutor. Correga los errores con discrecin y deferencia: "Imposible corregir con ms cortesa"15. Se complaca ms en alabar que en censurar, sin por ello dejar pasar un error sin corregir. Su dedicacin a la enseanza fue ejemplar: hombre sabio y virtuoso que crey ms justo y noble el deber de la enseanza que cualquier otra actividad.
Maestro comprensivo, pero riguroso, regurosidad que se manifestaba en la dedicacin con que correga en su alumnos la expresin y el uso del lenguaje, tanto oral como escrito.
Maestro es aquella persona que se distingue por su entrega a los dems y quien se realiza en lo que hace; no puede ser masa, elemento alienado que se deja conducir indiferentemente por los reclamos y exigencias despiadadas del consumismo y que se convierte en autmata de un hacer que corta la creatividad. Pedro Henrquez Urea fue un espritu libre, pero de acciones muy disciplinadas. Esa libertad fue reflejada en la insatisfaccin por las situaciones que le ataban: "Ahora no soy ms que una mquina de hacer artculos"16, escribe a Alfonso Reyes y, refirindose a sus actividades como corresponsal: "El encierro obligado para escribir me enerva"17. Fue un maestro que encarn valores dignos de emularse y su mayor valor fue ese espritu de permancencia en el plano profesional. Hombre humilde que reconoca sus errores y flaquezas, virtudes y capacidades, tanto en el plano individual como en el social. No fue un superhombre. Fue un hombre en lucha constante con la vida.
En el plano personal no fue una excepcin que aparece cada mil aos; por el contrario, fue el protagonista de una vida sencilla: "El estudio me resulta difcil (tan intenso como debera hacerlo) teniendo pendiente un problema de vida no resuelto"18, acusado por expectativas no satisfechas, por problemas existenciales no resueltos: Quisieran los dioses procurarme la paz"19.
Fue maestro que apreci y busc la orientacin y el consejo de sus amigos: "Yo necesito siempre de consejos. Creo que no he pu-
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bcado un solo artculo sin mostrarlo y pedir opinin previa"2 0; fue otra de sus caractersticas la moderacin: "... he podido vociferar que nunca he pedido nada y que como es cierto todo se me ha ofrecido"2 1. Fue un hombre consciente de sus flaquezas y debilidades, pero siempre dispuesto a superarse: "T sabes que yo estoy siempre dispuesto, a echarme culpas y corregirme"22, expresa en una de sus cartas a Alfonso Reyes. Fino observador de la naturaleza humana, creyente fiel de la superacin espiritual de los dems.
4- Integridad Intelectual y Moral
Como maestro y hombre virtuoso, "rara vez condescenda a la censura de hombres o pareceres equivocados"23,afirma Borges, y Rodrguez Feo confirma que era intransigente en sus opiniones y sus sinceridad no tena lmites cuando haba que enjuiciar lo que pareca falso o exagerado. Su benevolencia no era razn para ignorar errores de juicios. Y lmismo afirma: "He llegado a pensar que no debemos aceptar ninguna situacin sobre la cual pueda caer la menor sombra de duda, aunque interiormente tengamos absoluta pureza de intencin"24.

No vivi de la moda, por el contrario, vivi de acuerdo a valores de mayor permanencia, confirmados, entre otras cosas, por su respeto a la tradicin familiar llevada una forma de vida disciplinada y comedida, no sujeto al esplendor como se manifiesta en las cartas personales escritas a Alfonso Reyes.
Siempre dispuesto a reconocer sus errores y corregirse, evitando el impulso de- exigir a los dems la perfeccin que no poseemos. Vivi preocupado por su perfeccionamiento moral, "entregado a la observacin humana ya la elaboracin espiritual"25, que estim por sobre el xito intelectual: "Soy superior en la vida a lo que soy escribiendo"2*, y estuvo siempre dispuesto a la superacin personal y a aceptar el reto social que sus condiciones de intelectual y maestro le exigan.
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Quiso trascender su presente y lo logr: "No quiero pasar a la historia como una "leyenda engaosa: personaje de quien se cuentan cosas de inters espiritual, originalidad, influencia y dems y que en su obra resulta ser un escritor sin libros, y de unas ideas y de un estilo ms o menos acadmicos y acaso pedante"27. Aun en sus escritos quiso ser el reflejo de su ambiente: "Quiero llegar a escribir con libertad, y cosas creadas en la fecunda conversacin"28. Crey en el
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intercambio del escritor con el pueblo, con la plaza pblica, donde encontrara actualidad y vitalidad: ..."No es lo mismo vislumbrar la civilizacin a travs de los libros que verla en los pueblos. De lejos llegamos a figurarnos que la naturaleza humana no es una; de cerca, vemos que en realidad es una sola, pero aprendemos a conocer las verdaderas diferencias ntimas y esenciales2 9.
La actuacin de Pedro Henrquez Urea ante la vida fue de aprendizaje continuo, actitud que se refleja en la evaluacin sistemtica de sus acciones y en las relaciones sostenidas con los dems, tanto en el plano personal como en el docente. As, refirindose al comportamiento reprochable de un amigo comenta: "... debemos aprender de l... por lo menos aprender a no ser como l, aprendiendo mejor lo que debemos ser"3 0.
5- Americanismo e Identidad
Americanista consumado, defensor incansable de la identidad hispanoamericana. En sus ensayos se transparenta su persitencia en pensar y trabajar en busca de opciones que testimoniaran la "expresin propia" de la identidad americana, que afectaba a su propio pas, a cuya nacionalidad permaneci fiel31: "En mayor o menor grado, toda nuestra Amrica tiene parecidos caracteres... cuatro siglos de vida hispnica han dado a nuestra Amrica rasgos que la distiguen"32.
En El Descontento y La Promesa, recuerda que Rod afirmaba: "Solo han sido grandes de Amrica aquellos que han desenvuelto por
la palabra o por la accin un sentimiento americano ... Hay de nuevo en la Amrica Espaola juventudes inquietas, que se irritan contra sus mayores y ofrecen trabajar seriamente en busca de nuestra expresin genuina" .
De esta manera Pedro Henrquez Urea refuerza su creencia de que es el idioma la expresin ms genuina de la identidad nacional y el instrumento ms eficaz para mantener los valores que dan a un pueblo su fisonoma particular; as expresa: "Mientras Santo Domingo fue Capital del mar Caribe (poca Colonial) el orgullo de sus privilegios daba tono seorial al habla"34. El idioma es el sello propio que mantiene vivo el sentimiento de pertenencia de un grupo cultu-rlmente diferente; razn del porqu de la tenaz oposicin o rechazo del pueblo dominicano a la franco-africana Hait, de idioma distinto. En un largo proceso de lucha contra esta nacin aprendera el pueblo dominicano a aspirar a su independencia. El sentimiento del idioma
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es exaltado por el orgullo, por la defensa contra culturas de "races espirituales distintas"35. La identidad nacional est ligada a la necesidad del perfeccionamiento del idioma, en su aspecto de instrumento de comunicacin y en el caso del americanismo, paso previo a una literatura genuinamente americana, donde se expresaran los elementos fundamentales de un modo de ser y vida propia. Luch con las palabras y la enseanza para que los latinoamericanos encontrasen su expresin propia. Sus ensayos, en busca de nuestra expresin, son un ejemplo. Claramente estableci la cultura como el vnculo de unin latinoamericana. Segn Borges, "para Pedro Henrquez Urea, Amrica lleg a ser una realidad; las naciones no son otra cosa que ideas y as como ayer pensbamos en trminos de Buenos Aires o de tal provincia, maana pensaremos en Amrica y alguna vez del gnero humano.36
Pedro Henrquez Urea representa el concepto americano utilizado en la obra humana que es la cultura: Sntesis de las particularidades propias de la creacin individual nacional: "Al nombre de Pedro se vincula tambin el nombre de Amrica. Su destino prepar de algn modo esta vinculacin; es verosmil sospechar que Pedro Henrquez Urea, al principio, enga su nostalgia de la tierra dominicana suponindola una provincia de una patria mayor. Con el tiempo, las verdaderas y secretas afinidades que las regiones del continente le fueron revelando, acabaron por revelar esa hiptesis".3 7
Amrica, para Henrquez Urea, es Amrica Latina. De aqu la distincin entre Amrica buena y Amrica mala en funcin de las divergencias de cultura. Amrica buena, en el orden poltico y econmico, representa pases bien organizados, la estabilidad, desde el punto de vista artstico, la templanza, serenidad y discrecin. Amrica mala, tropical, frondosa y enftica; inestable poltica y econmicamente. En la Amrica buena, la cultura va adquiriendo "forma y estabilidad" y en ellas las letras se vuelven actividad normal. En la Amrica mala "las instituciones de cultura, tanto elemental como superior, son vctimas de los vaivenes polticos y del desorden econmico"38 Pero es nuestra Amrica, pensara el maestro. Americanismo que refleja nuestras ansias de una sociedad ms justa y libre y encuentra su sentido histrico y proyeccin futura en el ideario poltico que sigue la tradicin de Mari. En sus escritos sobre el destino de Amrica, en "Patria de la Justicia", se lee: "Los hombres de buena voluntad creyeron que la primera utopa que se realiz sobre la tierra fue la creacin de los Estados Unidos de Amrica, pero despus de librarse, de acoger en su seno con generosidad a las vctimas de todas las tiranas, el gigante del norte se volvi opulento y perdi la cabeza. Eri-
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tonces, la democracia que se haba constituido para bien de todos, se fue convirtiendo en la factora para el lucro de unos pocos. Hoy el que fue arquetipo de libertad es uno de los pases menos libres del
mundo".39
6- Patriotismo y Nacionalismo
Quizs se sinti comprometido con su patria y consigo mismo en la bsqueda del saber, pero el patriotismo de Pedro Henrquez Urea, entendido muy a su manera, no tuvo fronteras y se confundi con la aspiracin de difundir sus mejores conocimientos aqu o all. Aspiracin cristalizada en diversos pases, menos en su patria de origen, donde sus ilusiones de maestro se estrellaron contra un medio social perturbado por la inestabilidad poltica de aquel tiempo, que configuraba un ambiente que no estimulaba a nuestro educador, que tambin era un pacifista.
No se puede hablar de Pedro Henrquez Urea en cuanto patriota, conforme a los trminos tradicionales de patriotismo y a la convio-cin generalizada que confunde patriotismo con praxis poltica y/o accin blica en defensa del espacio social.
Definitivamente rechaz la poltica, lo que confirma reiteradamente en sus cartas a Alfonso Reyes: "... Un da lo contrari a su padre declarndome enemigo de la idea patriotismo"40. "Phocas estuvo aqu diez das. Ya no me fue compaa tan grata como yo esperaba. Vino lleno de revolucin y poltica dominicana, que no son de lo mejor que existe (l mismo convena en que ni con sus ideas sera fcil componer aquel pas"41. "Phocas no va a Europa. Est metido en poltica dominicana, por tanto menos agradable que antes"42, "... mucho he tenido ya que pagar culpas de ser amigo personal de polticos, y no quiero que se me siga clasificando polticamente, puesto que detesto la poltica".4 3
Quizs las experiencias unidas en su proceso de formacin produjeran en Pedro Henrquez Urea expectativas de vivencias y de realizacin personal que trascendieron los limitados contornos de nuestra media isla. No fue educado como isleo. La lectura posiblemente despert en l una comprensin del mundo, de las cosas y de los individuos mayor de la que demand el medio en que naci. Su concepcin del universo demand un horizonte ms amplio. Su identidad tiene la dimensin de la cultura. Su aspiracin como ciudadano estuvo motivada por el desarrollo de una autntica cultura latinoamericana,


nacida de la armnica conjugacin entre nuestra herencia indgena negra y espaola.
Pedro Henrquez Urea no desestim su pueblo, nunca reneg de su nacionalismo, pero no encontr la tranquilidad y a la vez el reto espiritual que demandaba su inquietud de creador. "Las virtudes de la civilizacin" no se encontraban en su patria de origen convulsionada por los afanes polticos que no fueron del acomodo del maestro. Esas "virtudes de la civilizacin" que no encontr en Mxico, Cuba y por supuesto tampoco en Santo Domingo, propias de los pueblos desarrollados y que son las causa de la "fuerza nacional", que confiesa poseer y que se traduce en tolerancia, objetividad, paciencia y equilibrio emocional: "pero veo que, al*observar en Francia las virtudes de la civilizacin que no se conocen en Mxico, las atribuyes equivocadamente al pas. Todo lo que dices lo conozco (de dnde, si no sacaba yo mi fuerza racional, que nuestro grupo hallaba rara en Mxico?), y lo he vivido en un pas, realmente, menos civilizado que los europeos: los Estados Unidos. Mi crisis fue menos qu la tuya (aunque, por ejemplo, tard en acostumbrarme a usar corriendo de los formidables tranvas neoyorkinos), porque yo era mucho ms joven y odiaba la incivilizacin. La disciplina?, el andar hbilmente?, el hacer colar?, el trato democrtico?, el olvidarse de s mismo en la calle, verdadera necesidad para m? Todo eso y mil cosas ms, aprend en los Estados Unidos. Ya, en Mxico, yo estaba acostumbrado a no creer que me miraban por la calle, por inercia de vida neoyorkina. En realidad, creo que all se observa un poco y ms a ti, por notoriedad familiar, pero donde sucede eso, realmente, es en las Antillas: Aqu s miran al que pasa, a veces de manera insistente, y aun hacen comentarios audibles"44.
Patriota es aquel que se da cuenta de las realidades y llega a convertirse en fuerza civilizadora de su pas, aquel que lleva a su pas a trascender de los asuntos puramente interiores proyectndole en el plano internacional.

7- Humanismo, Cultura y Educacin
Fiel representante del Humanismo en Hispanoamrica. Aider-son Imbert expresa: "Fue un humanista formado en todas las literaturas, en todas las filosofas; y en su curiosidad por lo humano no descuid ni siquiera las ciencias"45.
Humanismo, asimilacin de cultura, creacin de la humanidad
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en movimiento continuo intencionalmente dirigido a enriquecer a los individuos con los bienes producidos por las generaciones en el orden material y espiritual; animacin de nuevas generaciones que aportan sus acciones al caudal inagotable de la creacin humana.
Pedro Henrquez Urea, uno de los dominicanos ms ilustrados de todos los tiempos, irradi su luz en favor de todos los que con l interactuaban. Neg la imagen fra del sabio humanista, consumido en la obscuridad de su aposento y egostamente inmerso en sus divagaciones, volcndose en la realidad del contacto real de la contidiani-dad de la docencia y el trato personal.
La cultura universal del maestro se concretiza en sus ideales americanistas: forma y fondo con distinciones claramente perceptibles. El fondo de la cultura es el carcter propio de los pueblos: "carcter original de los pueblos que viene de su fondo espiritual, de su energa nativa"46. La forma, referente europeo en nuestro modo de ser americano-originalmente colonizado por la cultura occidental, que pretende desconocer la idiosincrasia nativa- contra el fondo, ex- # presin del genio nativo (indgena-criollista) que nace popular y se eleva por el trabajo, la disciplina y el esfuerzo colectivo pero que permanece propio cuando no pierde la raz del contexto en que nace.
Circunscribirse geogrfica e histricamente no le hace menos humanista, antes por el contrario, reafirma la esencia del ser humanista: -los valores del hombre como fin en s mismo. La cultura va estrechamente ligada con el nacionalismo, la cultura es patrimonio social, derecho colectivo enraizado en el trabajo. Cultura es educacin popular, y as lo expresa Pedro Henrquez Urea: "No se piensa en la cultura reinante en la era del capital disfrazado de liberalismo, cultura de dilettantes exclusivistas, huerto cerrado donde se cultiva flores artificiales, torre de marfil donde se guardaba la ciencia muerta, como en los museos. Se piensa en la cultura social, ofrecida y dada realmente a todos y fundada en el trabajo: Aprender no es slo aprender a hacer. No debe haber alta cultura, porque ser falsa y efmera, donde no haya cultura popular. Y no se piensa en nacionalismo poltico cuya nica justificacin moral es, todava, la necesidad de defender el carcter genuino de cada pueblo contra la amenaza de reducirlo a la uniformidad de tipos solo que el espejismo del momento hace aparecer como superiores: Se piensa en otro espejismo, el espiritual, el que nace de las cualidades de cada pueblo, cuando se traduce en arte y pensamiento, el que humorsticamente fue llamado en el Congreso Internacional de Estudiantes, celebrado all (Mxico), el nacionalismo de las Jicaras y los Poemas"4 7.
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La alta cultura, de acuerdo a nuestro educador, es investigacin y conocimiento desinteresado que nace del palpitar de un pueblo. Cultura profesional que incluye la tcnica y la prctica. No obstante, Henrquez Urea no fue un fantico de la cultura, entendiendo por tal una aberracin intelectual que al adorar el conocimiento -obra humana y, como tal, medio- establece una jerarqua de valores donde las cualidades ms importantes del ser hombre y de la vida misma quedan peligrosamente relegadas a un plano secundario. Sobre esta concepcin es que se expresa el ideal de justicia sobre el ideal de cultura. No hay que desesperar de ningn pueblo, mientras haya en l diez hombres justos que busquen el bien".48
El ideal de justicia precede al ideal de cultura. El perfil del hombre formado -acorde a las ms tempranas expectativas pedaggicas- est contenido en el modelo de sujeto que antepone el reconocimiento del derecho ajeno a sus propios intereses. "Es superior el hombre apasionado de justicia al que solo aspira a su propia perfeccin intelectual, al dilettantismo egosta, aunque se ampare bajo los nombres de Leonardo o Goethe, opongamos el nombre de Platn, nuestro primer maestro de utopa, el que entreg al fuego todas sus invenciones de poeta para predicar la verdad y la justicia en nombre de Scrates, cuya muerte le revel la terrible imperfeccin de la sociedad en que viva".49
Consistente con sus principios de justicia, para l una de las primeras responsabilidades del intelectual es el compromiso con la superacin de la ignorancia de su pueblo. Considerando, en el plano particular de Amrica Latina, que el camino para lograr el afianzamiento de la fisonoma propia es la superacin cultural. Y as, fiel y obsesionado tal vez, con el deber auto-impuesto de bregar con las armas que posea -las ideas, en el plano de la expresin literaria y la accin, en el plano de la docencia- su afn en esclarecer la naturaleza prometedora de nuestra Amrica; exuberante y enftica, donde "la ignorancia y todos los males que de ella derivan no son caracteres, son situaciones".5 0
Moderacin y equilibrio en su vida y su obra de maestro y literato, fruto de una formacin acrisolada en las fuentes de los clsicos, Platn entre otros, a quien admira y con quien comparte el ideal educativo; formacin armnica alcanzada bajo el establecimiento de una jerarqua de valores, donde la justicia precede a la cultura. Educacin, esfuerzo coletivo, disciplina y estudio sostenido, apertura ha-
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cia los dems y captacin de las posibilidades del medio; proceso, en suma, humanizante y socializante. Educacin es afinamiento del espritu que permite disfrutar la belleza expresada en la obra del hombre y en la naturaleza y conduce a apreciar la verdad expresada en las acciones y el pensamiento. Educacin, conjugacin de bienes culturales significantes para un grupo social y geogrficamente distinto; experiencia resultante de la vivencia personal; sujetivizacin de elementos, ante dipersos, del pasado y el futuro en un presente que reclama su reconocimiento. Encuentro de generaciones de educadores y educandos que unificndose en la bsqueda de lo sustantivo aprenden juntos a discriminar de la realidad. As, cada generacin se realiza en unidad con la anterior y la sucesiva, pero se patentiza a travs de sus caractersticas peculiares. Y, aunque cada generacin tiene su tabla de valores, se unifica en la cultura, porque cultura es educacin.
8- Comunicacin, Tradicin y Creacin
La comunicacin entendida como la sntesis de todas las facultades del espritu humano -inteligencia, emocin y voluntad- ejercidas en el curso de Ja actividad social, es el reflejo de la plenitud humana que se alcanza en la comunidad.
Pedro Henrquez Urea, filsofo prctico ms que terico, considera que la tradicin es la base de la creacin, y la tradicin tambin es comunicacin. Pero el hombre no pierde su identidad personal en el anonimato grupal, antes bien, se enriquece como sujeto que se percibe distinto; ni se esfuma su creatividad en los valores -carentes de sentido en el presente- de pasadas generaciones. Cuando el sujeto que logra su realizacin en la vivencia compartida logra retraerse del otro y objetivizar las situaciones, alcanza la verdadera perspectiva de su ser propio, posibilidades y limitaciones; en este momento puede autoanalizar la efectividad de su accin en bien de la realizacin colectiva de ah que el aislamiento traiga confianza en s mismo.
El intercambio de experiencia, siempre positivo, de individuo a individuo o de nacin a nacin, debe realizarse sobre la base del reconocimiento y respeto de la personalidad y autodeterminacin del uno y del otro. El intercambio activa la creatividad, la imitacin aliena la iniciativa. Cada sujeto o pueblo tiene su fisonoma propia, su idiosincrasia particular que ha de ser superada por voluntad propia; como por voluntad propia han de ser escogidas las opciones. Para que un sujeto o nacin sea feliz, para que pueda estar en capacidad de resol-
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ver su problemtica propia y responder adecuadamente a las situaciones conflictivas ha de estar en equilibrio consigo mismo, no puede estar en esa tensin interna resultando del desajuste de una personalidad bsica o del resquebrajamiento de los valores, normas y costumbres propios.
El espritu del pueblo es creador, capaz de producir pensamientos originales y mejores mtodos, cuando los anteriores resultan insuficientes ante los nuevos problemas: "Todo pas debe aspirar a encontrar en las creaciones de sus hijos las cualidades distintivas que deben ser la base de una cultura original".5 1
9- El Estado y la Instruccin
La escuela, institucin ordenadora con obietivos claros y consecuentes, fue para Pedro Henrquez Urea la encargada de poner al individuo en contacto con la cultura y propiciar una explicacin cientfica del mundo.

El maestro apreci la escolaridad como valor, al efecto crey que la ausencia de escolaridad era responsable de generaciones intelectuales frustadas. El Estado tiene el deber de velar porque todo los individuos tengan acceso a la instruccin, pero no debe el Estado exceder sus derechos y obligaciones pretendiendo monopolizar la enseanza. El excesivo poder los gobiernos acarrea reacciones populares que pueden ser positivas porque permiten la expresin de la creatividad individual y social y la expresin de posibilidades latentes; pero tambin esas reacciones pueden ser negativas por el peligroso desenfreno de las pasiones colectivas que acrecientan las posibilidades de inestabilidad social: "...ahora se estima que el Estado tiene el derecho y la obligacin de intervenir en todo: en apariencias, sin cortapisas, como antao; en realidad con limitaciones serias; su ingerencia debe ser justificada plenamente por la necesidad social, inequvocamente pedida por la Vox Populi, y sujeta a la discusin y a la crtica de todos los ciudadanos".5 2
El fin del Estado es la proteccin de los ciudadanos. Esto es entendido como asegurar las condiciones sociales para que los ciudadanos puedan ejercerlos derechos que como humanos les corresponden: preservacin personal y colectiva, educacin y satisfaccin de necesidades bsicas, prearas y sociales.
"El principio supremo a que debe tender la actividad del Estado
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es favorecer el desarrollo progresivo del conjunto del pueblo y de sus miembros... Desde el punto de vista de la justificacin teleolgica, el
Estado es la Asociacin Soberana de los miembros de un pueblo, dotado del carcter de personalidad jurdica y cuya actividad sistemtica centralizad ora satisface, ejercindose por medios exteriores, los intereses solidarios del individuo, de la nacin y de la humanidad, en el sentido de un desarrollo progresivo"5 3. -
La educacin, como una de las principales funciones del Estado, es un bien comn y como tal debe llegar a todos los ciudadanos, es deber del Estado proporcionarla, directamente o indirectamente; en tal sentido debe velar porque se mantengan las estructuras que la favorecen realizndose as la instruccin a travs de instituciones privadas o estatales: "En la vida moderna, ser ciego no es mayor limitacin que no saber leer, ser cojo es menos grave que no saber escribir. Supuesta la necesidad prctica de la educacin, el primer deber del Estado es exigirla a todos; el segundo deber es darla a los que no tengan recursos para proporcionrsela a s mismo". 4 5
Contra las teoras que favorecen una libertad de opcin extrena de que "si el hombre es libre, lo es plenamente, lo es para ser ignorante, si quiere; para dejarse arrebatar el fruto de su trabajo, si quiere; para privarse de la libertad, en suma",5 5 favorece Henrquez Urea la libertad por fuerza; donde se justifica que el Estado puede existir sobre la educacin. El primer deber del Estado ser, por tanto, proporcionar las condiciones adecuadas para que se pueda cumplir esta exigencia.
La educacin es deber y derecho del Estado en bien de los ciudadanos y en beneficio de la propia estabilidad social. As Pedro Henrquez Urea justifica la educacin como un bien cultural en s, que se estima en una doble perspectiva: Personal, en tanto permite a los individuos la actualizacin o desenvolvimiento de las capacidades personales, y social, en cuanto ofrece a los sujetos la posibilidad de superar las situaciones limitantes, como es el caso de los desventajados culturales.
La educacin popular tiene un componente instrumental para los fines de permanencia del Estado: "Es preciso ensear al pueblo los conocimientos, y si es posible las virtudes de que dependen la conservacin y el xito de las instituciones Ubres. Ningn gobierno libre puede vivir si deja que se pierdan las tradiciones de su historia, y en las escuelas pblicas esas tradiciones pueden ser cuidadosamente
conservadas y adecuadamente introducidas en el pensamiento y en la conciencia de las generaciones"5 6.
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La educacin es deber y derecho del Estado por la necesidad de preservar las "condiciones de libertad poltica y social que son indispensables al libre desenvolvimiento del individuo"; y por su carcter de "instrumento universal mediante el cual el gobierno puede asegurar la instruccin a todos"5 7.
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Compete al Estado establecer la filosofa del sistema educativo, velar por la educacin popular, apoyar e incentivar la iniciativa de los particulares por la alta cultura (Universidad), pagar la educacin, pero no le compete monopolizar la administracin educativa a nivel de la accin docente.
10- Educacin Popular

Derecho de la poblacin de un pas a recibir la instruccin considerada necesaria para el ejercicio pleno y con conciencia de los deberes y derechos sociales y humanos y el uso de la libertad. En tal sentido, derecho a la escolaridad y derecho al acceso a los medios de comunicacin que en los tiempos actuales tienen un papel tan determinante en el proceso educativo. Hasta mediados de siglo, este aspecto se reduca a los medios de comunicacin escrita.

La educacin popular tiene doble perspectiva: a) acceso a la cultura tcnica, til como profesin u oficio que permite al hombre desempear una labor necesaria en el plano social y personal; b) acceso a la alta cultura, al conocimiento desinteresado, el acercamiento a normas y principios del bien vivir y a los principios fundamentales de la ciencia.
Pedro Henrquez consider que en la medida en que la mayora de los miembros de la poblacin de un pas tienen acceso a la educacin formal, l acrecienta sus posibilidades de desarrollo; as expresa: "La educacin popular ha sido considerada fundamento de la democracia; y ella contribuye a un despertar intelectual, que en el caso de la Amrica Latina crea y fortalece la confianza en su propia fuerza espiritual. La educacin popular es causa de un florecimiento de la produccin intelectual y artstica, y de capacidad de autodeterminacin. La postura adecuada ante la produccin intelectual y artstica de los pases extranjeros ha de ser una actitud de discusin, de crtica, de prudente discernimiento, y no ya de la aceptacin respetuosa"5 8. La popularizacin de la educacin ensancha los lmites de la realizacin individual y social, permitiendo que se acepte como un derecho y se acreciente como un deber. De esta manera se aprecia la
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educacin como un proceso con intencin de realizacin y de proyeccin. En esta perspectiva entiende el maestro que la educacin, as como la sociedad, es un bien comn; como tal, derecho de todos, no privilegio de unos pocos y que a travs de esta se irradian las posibilidades personales alcanzando colectivamente niveles de realizacin cada vez ms amplios.

Qu aspectos en una sociedad permiten que se aprecie la educacin popular? La apertura hacia las expectativas de la poblacin y la avidez de promocin cultural de los individuos. "Los pueblos protestantes comenzaron a leer despus de la Reforma, los pueblos catlicos desde la revolucin francesa. As se comprende como hubo de pasar 100 aos para que una nacin se diera cuenta de que la educacin popular no es un sueo utpico, sino una necesidad real y urgente".5 9 Y a seguidas una afirmacin categrica, contudente y definitiva: "No es lo mismo vislumbrar la civilizacin a travs de los libros que verla en los pueblos. De lejos llegamos a figurarnos que la naturaleza humana no es una; de cerca vemos que en realidad es una sola, pero aprendemos a conocer las verdaderas diferencias ntimas y esenciales"60.
11- Pedro Henrquez Urea y la Filosofa
La concepcin filosfica de Pedro Henrquez Urea, el sentido de su vida y concepcin del universo, se manifiesta tanto en su obra intelectual como en las acciones concretas relacionadas con la labor docente y su vida de hogar.
En la juventud, Pedro Henrquez Urea critica los valores esenciales en que se apoya el positivismo, postura filosfica que caracteriza a varios educadores de su poca, y que desde el siglo XIX contribuy a enriquecer la matedologa en el proceso educativo e introdujo variedad en la conduccin d la docencia; tal es el caso de Eugenio Mara de Hostos. Sin embargo, Pedro Henrquez Urea atiende al descuido progresivo de aspectos relacionados con la concepcin humanista, relegados por el inminente auge de una concepcin ms tecnicista y cientificista del proceso educativo, consecuencia de aquella postura filosfica. Estas consideraciones llevan al educador humanista a rechazar de plano el positivismo. A Alfonso Reyes le comenta en una de sus cartas: "Ojal que reventaran los pedagogos positivistas. He seguido el curso de los acontecimientos pedaggicos y aunque no espero nada bueno, me divierto pensando que malo ha de quedar susti-

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tuido por otro malo".61 La pauta sealada en este sentido contribuy a que ya en 1907 los jvenes estudiosos que lo redeaban en Mxico, comenzaran a recelar y negar la postura positivista. De las cartas a Alfonso Reyes extraemos la siguiente confirmacin: "La manifestacin est decidida para el 22 de marzo, en la que no tomar parte ningn positivista y se dirn cosas sobre el positivismo...cierto que lo que los positivistas hacen es malo; pero lo juzgamos as porque lo que queremos es progresar no retrogradar, no debe dejarse paso a la reaccin".62
Si consideramos que la categora de filsofos se define por la abundante creacin intelectual de gruesos tratados metafsicos, o por la creacin de teoras sobre el conocimiento, o la naturaleza de fines y valores, podramos entender a Pedro Henrquez Urea como intelectual que no cabra en esta categora; pero el tener o no conocimiento a fondo de filosofa no le hace menos filsofo,63 y es precisamente su obra la que le revela como tal.
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No fue un metafsico consumado, pero sin lugar a dudas fue un filsofo de accin educativa pocas veces superable: amante de la sabidura, inquisidor de la verdad, aspirante a la justicia y devoto de la belleza, son los rasgos que definen a un educador que apoya sus valores en una concepcin del mundo claramente definida hacia el humanismo y, en cuanto a teora educativa, con una marcada preferencia por Platn. De ah su postura filosfica idealista y la estimacin de la educacin como valor en s, nico camino para actualizar las potencialidades individuales y sociales propia de la naturaleza de persona. Quiz, realmente le dominaron las esencias platnicas y quizs, ciertamente, pretendi racionalizar lo fantstico evidenciado en el calor con que defiende la utopa.64 Pero utopa en el contexto de las ideas del maestro es el fundamento de lo real, es la idealidad que mantiene viva la llama de la aspiracin a la realizacin. Utopa es el modelo donde se sintetizan los rasgos que caracterizan las actuaciones hacia donde debemos conducirnos.
Es posible que Henrquez Urea recurriera a la utopa como recurso con que quiso resaltar la tendencia a ver en la cultura lo nacido del espritu: "A propsito de tus utopas, no dejes de ver mi fragmento de discurso de altos estudios sobre el espritu antiguo. All digo que el pueblo griego (que inventa la discusin y la crtica), mira al pasado y crea la historia, mira al futuro y crea las utopa"65 El griego al mirar para atrs crea la historia, al mirar hacia el futuro crea la

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utopa; desde esa perspectiva encontramos una concepcin de la planificacin que define una imagen aspirada queestablecida como idealidad, pauta las aspiraciones y norma las acciones. Utopa, en este
contexto, es posibilidad que difiere de sueos insustanciales que no se pueden llevar a la realidad; es escudriar el futuro tomando como pauta la cultura; es planificacin objetivizada que deslinde los grandes objetivos culturales y sociales que conducen a la superacin del individuo, ya mediante la educacin popular, o el conocimiento profundo de la sociedad, ya mediante la aproximacin a la alta cultura que definir la imagen de sociedad futura hacia donde debemos conducirnos.
La actitud de filsofo de Henrquez Urea se confirma en su continuo autoexaminarse y expresar sus sentimientos y pensamientos, en la bsqueda sistemtica de los fundamentos de su accin y en la profundidad de s mismo y de su obra, en la forma en que se enfrenta a la vida y la manera en que valora la cultura, en la atencin a los problemas de orden esttico y en su posicin moral6 6, en su criterio independiente y en la manera en que se enseaba a afrontar los problemas, en su aficin a examinar las cosas desde su raz y el empeo por buscar la esencia de los problemas hasta llegar a la verdad.
12- Verdad y Belleza
En el espritu filosfico de Pedro Henrquez Urea se congujan lo intectual y lo esttico. Ambos aspectos son dimensiones subjetivas, ya que son propias de la vivencia interna del sujeto, en quien lo pensante y lo sensible interactan influyndose mutuamente en la percepcin, la apreciacin, la valoracin y el juicio sobre las cosas, los he; chos y las situaciones.
Junto al valor de la verdad que se categoriza por lo bueno en el orden de la apreciacin tica y vlido en el orden objetivo constatado en las relaciones causales establecidas, se encuentra en igual jerarqua el valor de la belleza. La belleza a su vez se categoriza por la armona en el orden de la vivencia tica y el equilibrio en el orden objetivo. La experiencia intelectual persigue la verdad, que en el plano filosfico se representa por los principios y las causas inmediatas, y en el plano cientfico se representa por las relaciones causales entre los fenmenos, sus orgenes y consecuencias. La experiencia esttica, a su vez, permite la captacin de la belleza que en el plano filosfico se cristaliza en el goce interno que se experimenta con la posibilidad de estar tras
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la verdad y, en el plano de la ciencia, en el descubrimiento mismo o en la estimacin posterior que se tiene del hecho y que hace que el sujeto se admire y regocije al captar la realizacin de la humanidad en la obra producida como teora o ley. La obra, efecto final del esfuerzo individual y colectivo, producto de empresas grandes y pequeas y de una serie de acciones disciplinadas, o al azar, son elocuentes manifestaciones de la potencialidades del ser hombre.
Lo bello es elemento presente en el estilo literario de Pedro Henrquez Urea, quien supo apreciar, adems, la belleza de personas, cosas o situaciones. En sus cartas a Alfonso Reyes encontramos reiteradas alusiones a la belleza de la mujer y el paisaje. Acucioso en la observacin del detalle -el vestido, lo elegante o la palabra- le hacen admirar y valorar la armona y el equilibrio de las situaciones. -
13- Esplritualismo y Vivencia Prctica.
"Por qu crees que no me gustan tus pginas msticas? Yo tambin soy mstico. Tengo especial afeccin.a cosas msticas de cierto tipo. Quizs tengo un misticismo formulado, quizs un misticismo tico"67. Afirmacin que es una declaracin personal del esplritualismo que encontramos en la vida de Pedro Henrquez Urea.
No obstante, nuestro maestro, a pesar de su vivencia espiritualista se nos presenta con marcados matices prcticos. En muchas ocasiones opt por la razn prctica como gua de sus acciones y de las orientaciones que con frecuencia ofreca a cuantos con l se relacionaban. En este tenor acoge las conclusiones de Varona, de quien comenta fragmentos de una conferencia dictada por aquel: "Los que han analizado la duda y nunca se ha analizado tan bien como en los tiempos modernos distinguen siempre en el hombre la razn y el sentimiento; y cuando la razn pura se queda perpleja ante las antinomia, el hombre acude a la razn prctica para resolverse a la accin".68
14- Filosofa y Ciencia
En Pedro Henrquez Urea se percibe la filosofa como vivencia estructural que afecta al sujeto en todas sus dimensiones. Filosofa es realizacin total. La ciencia, por su parte, se percibe referida fundamentalmente a la dimensin cognoscitiva del sujeto. Ciencia es visin objetiva de la realidad cuyo propsito debe ser comprender los fenmenos del mundo, de la vida y de la sociedad a la luz de las


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facultades intelectuales del sujeto. No obstante., tanto la actividad filosfica como la cientfica demandan libertad del espritu y liberacin de las imposiciones del ambiente. El ejercicio filosfico, as como el cientfico, implica un reto que compromete a realizaciones serias y sistemticas.
15- Escepticismo y Madurez
En el pensamiento y reflexin interna, expresado? en las obras de Pedro Henrquez Urea, sobre todo en el matiz de las cartas escritas a Alfonso Reyes, hay referencia expresa al escepticismo que se aferra al sentido prctico.
Planteamientos que se expresan con la melancola propia de un espritu romntico golpeado por las adversidades del ambiente que limita la expresin genuina del sentimiento. En carta del 1908, acuciado por el constante impulso de orientar al amigo, refirindose a su experiencia en New York, comenta: "....lo que poda soportar yo antes, cuando tena ms empeo o ms necesidad de resistir y cuando la vida newyorkina, por lo mucho que todava me ofreca de nuevo, me seduca completamente; no ahora, cuando ya mi modo de ser comienza a petrificarse y cuando prefiero "la pequea dicha" (drama de Anatole France) a la "vida ntima"69 Y ms adelante desenredando el hilo de su melancola: "Observa William James que la mayora de la gente se "petrifica" o menos cruelmente dicho, queda definitivamente modelada a los veinticinco aos, en lo mental y moral; pues en los fsico, el proceso termina antes, a los veintitrs, segn creo" 70. Conformismo, insatisfaccin de la meta no alcanzada, sentido de realidad que le conduce a apreciar las limitaciones con mayor objetividad, situacin propia de personalidades inteligentes y conducta equilibrada. En cualquier caso, madurez y escepticismo son correlativos para nuestro educador que percibe en este estado un aminora-miento del optimismo, la ilusin y pasin propias ala fogosidad y frescura juvenil que enfrenta la vida con osada, ../'no quiero hacer la
cursi figura literaria de que me estoy tornando viejo; pero ses cierto que he llegado al escepticismo, caracterstico, no de la vejez, sino de la madurez, segn Stirner. No tengo fe en la humanidad, ni me importa gran cosa (el egosmo es otro signo de madurez- todas las teoras "generosas" se aceptan en la juventud); da por da he ido recortando algo de mis esperanzas: Ya no pretendo ser un verdadero literato, me conform con el dilettantismo ms honrado que quepa en este medio; ya no sueo con una posicin de verdadera holganza, que me permita viajar frecuentemente; ya no deseo sino una cosa sencilla, un propsito prctico, vulgar, burgus71. Otro rasgo de madurez es el
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acostumbramiento a las situaciones con secuela de preocupaciones; as conocemos a un Pedro Henrquez Urea a los 39 aos confesndose viejo:... soy, como antes, reacio a los hbitos. Ya me voy haciendo viejo, y comienzo a notar que me acostumbro a las cosas; pero afortunadamente no mucho todava. Dice Walter Pater que "Lo malo es contraer hbitos. Yo, desde antes de leerla, asi' pensaba".72
Es posible que las anteriores expresiones hayan sido derivadas de situaciones ocasionales y que luego de superadas cambiase el estado de nimo del maestro. Sobre todo, si tomamos en cuenta que las reflexiones expuestas van encaminadas al consejo y a la orientacin y son algo ms que desahogo de poeta: "Cuando yo veo a individuos como Acevedo, como Caso, como t, que desperdician lo que tienen, por pereza, por falta de resistencia moral pienso que si pudieran sentir personalmente mi caso se esforzaran en aprovechar sus fuerzas, en no poder un momento que es nico, porque es la juventud con los medios de realizar lo que se quiere y lo que se debe"73. Cansancio de un momento, quizs escepticismo que va posesionndose de un espritu romntico, perplejo y sorprendido ante las adversidades de un medio spero para el fomento de las relaciones humanas y donde el valor fundamental de la vida est determinado por la estimacin del tener material y la realizacin personal determinada por el poder y la influencia que de la acumulacin de bienes se desprende.
16- Actitud de Vida.
Espritu independiente, equilibrado y sin complicaciones, y de extraordinaria lucidez para reconocer la evolucin de su persona y los rasgos fundamentales de su carcter, son las notas que describen la forma de vida y la pauta del comportamiento de Pedro Henrquez Urea Su actitud de vida se sintetiza en la siguiente declaracin: "Poco a poco han comenzado a pesar sobre m las cosas. T sabes que yo gusto de una vida feliz y sin tropiezos, cuando los dems quieren sentir del mismo modo. No todo han sido armona perfecta en nuestro, mundo; pero fjate en que yo, aunque poda ser el centro de la irradiacin -como en todo- nunca era la fuente del disgusto".74

Lo que describimos como actitud ante la vida, producto del en-frentamiento con las adversidades y la riqueza de experiencia positivas, se amalgama y cristaliza en la madurez de un espritu en donde se conjuga el optimismo con el escepticismo en una marcada referen-
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cia al estoicismo. Pero en cualquier caso, los elementos negativos del pesimismo son revertidos en posiciones positivas con un definitivo impulso hacia la superacin; suposiciones que se desprenden de las siguientes referencias: "Al enterarme de tu carta tuve la misma impresin que cuando recibo cartas de mi padre: la que slo me habas de hablar de cosas tristes. Yo no dudo que t, tanto como l, tengan mucho que sufrir: pero todo puede sobrellevarse con tranquilidad. Yo no soy un modelo de resignacin en la adversidad, y ni an en las contrariedades pequeas; pero as creo que no debo hablar demasiado de mis cosas. Y menos en la correspondencia, yo concibo la correspondencia como placer, mucho ms que como desahogo. Porque lo ms grave de una carta triste es la imagen que da del estado de nimo en que vive el que la escribi. En cambio aunque el escribir cartas a menudo te cueste esfuerzo eso mismo influir en que tengas una o dos horas alegres despus de escribir"75
NOTAS
1- Epistolario Intimo t III. Pgina 193
2- Ibid, Pgina 268
3- La Madre de Pedro Henrquez Urena, Salom, tenia Instalado en su propia casa el Instalado en su propia casa el Instituto de Seorita fundado por ella.
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4- El poema "A mi Pedro" es elocuente mensaje.
5- Epistolario Intimo, t III, Pgina 475.
6- Ibid. pgina 265
7- Antologa, Prlogo, pg. XI
8- Epistolario Intimo, t XI, Pg. 125
9- Obra Crtica, Prlogo, pag Vil.
10- "Ante que nada fue maestro y de los ms grandes de Amrica", expresa R. Feo y Bor-ges "El nombre de maestro y amigo sugiere ahora palabras como maestro de Amrica"; Alfonso Reyes lo ha comparado a A. Bello al referirse a sus grandes cualidades.
11- Jimnez Rueda, Julio. Pedro Henrquez Urea, profesor en Mxico, Pg. 178
12- Antologa, Prlogo, Pgina XXXIX.
13- Ibid, Pgina XLIII
14- Obra Crtica, Prlogo, Pag. IX
15- Ibid, Pgina VIII.
16- Espltolario Intimo t II. Pg. 145
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17- ibid
18- Espltolario Intimo, t I. Pg. 76
42- Ib Id, pgina 244
43- Epistolario Intimo, t II pg. 45.
44- Ibid, pgina 49 y 50.
45- Anderson Imbert, Enrique. "Homenaje a Pedro Henrquez Urea". (En: Sur, Buenos Aires, XV, nmero 141, Julio 1946.
46- Antologa, El Descontento y la Promesa, pg. 51
47- Universidad y Educacin, pg. 51
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48 Antologa le. Patria de la Justicia, Pg. 70
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19- Ibid
20- Ibid, pg. 252
21- Ibid, pg. 273
22- Epistolario Intimo, t i I, pg. 9
23- Obra Crtica, Prlogo, pg. VIII
24- Epistolario Intimo, t II, pg. 45.
25- Ibid, pg. 9
26- Ibid, pg. 15
27- Ibid, pgs. 17 y 113
28- Ibi, pgs. 113 y 195
29- Epistolario t I, pg. 43.
30- Epistolario Intimo, t II, pg. 142
31- Frente a la alusin de un peridico americano en el 1916, en el sentido de la preferencia de Pedro Henrquez Urea por aquel pas, este respondi que: "su pas, pequeo y desventurado era el suyo, por lo tanto, el de su invariable predileccin". Antologa, prlogo, pg. XLVI.
32- La Utopa de Amrica, La Plata, 1925.
33- Antologa, El Descontento y la Promesa, pg. 56
34- Antologa. El Papel de Santo Domingo en la Historia Lingstica de Amrica. Pgina 151.
35- Ibid, pgina 152
36- Obra Crtica, Prlogo, pg. VIII.
37- Ibid, pgina VIH
38- Antologa: Camino de Nuestra Historia Literaria. Pgina 106-107.
39- Antologa, Patria de la Justicia, pg. 70.
40- Epistolario Intimo, t I, pgina 41.
41- Ibid, pgina 232
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49 Ibid. Pg. 73


50 Antologa: Camino de Nuestra Historia Literaria. Pgina 103
51 Ensayos, Influencia de la Revolucin en la vida Intelectual de Mxico, Pg. 315-316
52 Educacin y Universidad, Pgina 70-83
53 ibid
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34 Ibid
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55 Ibid
56 Ibid
57 Ibid
58 Ensayos, la influencia de la Revolucin en la vida intelectual de Mxico. Pg. 315-316
59 Epistolario tl. Pgina 322
60 Epistolario Intimo, t II, Pgina 44
61 Epistolario Intimo, tl, Pgina 47
62 Ibid, Pgina 54
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63 Juan Isidro Jimnez Qrulln: Pedro Henrquez Urea. "Realidad y Mito". Ed. Librera Dominicana, Santo Domingo, 1969.
64 Ibid
65- Epistolario Intimo, t I, Pg. 253.
66- Nunca transigi con lo que no comparta, as en literatura,en educacin, en filosofa y en poltica.
67- Ibid
68- Ibid, pg III
69- Ibid, pg 74
70- Ibid, Pgina 75 71- Ibid
72- Ibid, pg. 163
73- Ibid, pg. 76
74- Ibid, pg. 229
75- Ibid Pgina 246
BIBLIOGRAFA
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Grulln Jimnez, Juan Isidro. Pedro Henrquez Urea: Realidad y Mito y Otro Ensayo, Editorial Librera Dominicana, 1969. **'

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Sbato, Ernesto. "Significado de Pedro Henrquez Urea, (En: Aula, Universidad Pedro Henrquez Urea, Santo Domingo, 3 nmero 12-13 enero-junio de 1975).
Anderson Imbert, Enrique "Homenaje a Pedro Henrquez Urea".(En: Sur, Buenos Aires, XV, nmero 141, julio 1946.)


LEGADO CIVILISTA DEL MILITAR DUARTE Por Julio Genaro Campillo Prez.
I
Cuando nuestro territorio fue incorporado el 9 de febrero de 1822 como parte integrante de la Repblica de Hait, los Padres de la Patria estaban en plena infancia. Duarte acababa de cumplir los 9 aos, mientras Snchez y Mella esperaban en das muy cercanos alcanzar los 5 y 6 aos, respectivamente. Ppr eso, ellos y su generacin crecieron bajo el mandato de la legislacin haitiana, e inclusive se convirtieron en mayores de edad para el ejercicio de los derechos civiles y ciudadanos y para el ^oce de los derechos polticos, en el curso de esas circunstancias histricas.
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Para ese entonces, la Constitucin haitiana de 1816 que pas a regir nuestro pas espresaba en su artculo 27 que "todo ciudadano debe prestar sus servicios a la Patria y al mantenimiento de la libertad, de la igualdad y de la propiedad, cuantas veces la ley lo llame a defenderlas". Y, ms adelante, la misma Constitucin en sus artculos 212 y 213 consignaba: "El Ejrcito se divide en Guardia Nacional Militarizada y Guadia Nacional no MilitarizadaM. "La Guardia Nacional no Militarizada no saldr de los lmites de su Parroquia sino en caso de peligro inminente y por orden y bajo la responsabilidad del Comandante militar de la Plaza. Fuera de los lmites de la Parroquia queda militarizada y en tal caso sometida a la disciplina militar, en cualquier otro caso solo queda sometida a las leyes". (1)
En virtud de tales disposiciones y luego de afianzar su dominio en nuestro pas, conocido como parte del Este de la isla, el Gobierno haitiano puso en vigor sus disposiciones militares, las cuales contemplaban el servicio militar obligatorio, especialmente para aquellos individuos que no se haban incorporado en las Fuerzas Armadas y que oscilaban entre las edades de 16 y 60 aos. Este servicio obligatorio deba ejercitarse en la llamada Guardia Nacional no Militarizada.
Dentro de ese contexto la mayora de las figuras notables de nuestra Primera Repblica, comenzando por el propio Duarte, pertene-
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cieron a esta Guardia Nacional, aunque otros, por el contrario, tomaron la milicia como carrera y se convirtieron en militares profesionales.

As, en la obra "Hoja de Servicios del Ejrcito Dominicano" publicada por el destacado historiador don Emilio Rodrguez Demorizi y en otras fuentes, podemos advertir que Fernando Valerio y Gil, futuro hroe de la Batalla del 30 de marzo, fue un soldado profesional que ingres en 1835 como raso del primer batalln del 3er. regimiento de Infantera Cvica de Santiago y que con el correr del tiempo fue ascendiendo hasta llegar a Capitn de su compaa, a la altura del 27 de febrero de 1844 (2). Al ingresar como raso, Valerio se ajust al artculo 45 de la Constitucin vigente ya citada, la cual deca textualmente: "Ningn haitiano podr comenzar su carrera militar sino en calidad de soldado raso" (3).
* *
Igual que Valerio, los hermanos Jos Joaqun, Gabino y Eusebio Puello fueron militares regulares y hasta lucieron las insignias de Capitn. Tanto Jos Joaqun, futuro hroe de la Batalla de "La Estre-lleta", como Eusebio fueron dados de baja a la cada del Presidente Boyer, por ser considerados leales a este gobernante. (4). Asimismo sirvieron como militares regulares, Antonio Abad Alfau, que lleg a ser Capitn de Infantera; Juan Luis Franco Bid, Capitn de Caba.-Ilera; Jos Hungra, Sargento Primero del Regimiento N* 33; Gregorio de Lora, soldado; Jacinto Lora, oficial y en servicio desde los tiempos de la Espaa Boba.
En cambio, otras figuras de nuestra historia hicieron el servicio militar obligatorio enganchndose en la Guardia Nacional. Este fue el caso de Jos Desiderio Valverde, futuro Presidente de la Repblica, quien sent plaza en 1837 en la primera compaa de la Guardia Nacional, llamada "La Flor", hasta llegar al grado de Teniente. Tambin fue el caso del mximo caudillo militar de la Primera Repblica, Pedro Santana y Familia, quien lleg a lucir el uniforme de Capitn de Caballera (5), de su hermano Ramn, de Felipe Alfau, Coronel; de Lucas Evangelista de Pea, Capitn; Juan Nepomuceno Ravelo Reyes, Capitn Ayudante; Esteban Roca, Coronel, Comandante de San Cristbal; Bernab Sandoval, oficial; Francisco So, Teniente Coronel y, por supuesto, de los Padres de la Patria, Snchez y Mella, especialmente de este ltimo, quien de la trada gloriosa fue el que ms se destac en la rama militar, tal como lo comprueban sus diversas ejecutorias en este campo a travs de la cronologa de su valiosa existencia.
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Lamentablemente para el investigador histrico las noticias de los veintids aos de la Dominacin Haitiana son bastante escasas y por eso, en el ramo militar como en otros de la vida nacional, se hace difcil el relato y dar informacin suficiente sobre la actividad castrense de Snchez y Mella en esta poca. En cuanto a Duarte, si algo se sabe es por obra de los apuntes de su hermana Rosa. En lneas generales, Jos Gabriel Garca nos cuenta que el mayor inters del Gobernador Borgell era formar tropas regulares y que, con motivo de una gran revista de la Guardia Nacional efectuada el 12 de junio de 1823, en la Plaza de Armas de esta ciudad, hoy Parque "Coln", aprovech la oportunidad para incorporar al Ejrcito, bajo obligacin y sorpresa, a los reservistas ms robustos y ms aptos para la carrera de las armas.
De ese modo Borgell pudo constituir en Santo Domingo dos Regimientos, el 31 y 32. El primero que hasta ese momento lo integraban los pardos libres bajo el mando del Coronel Paul Al, y el segundo constituido por criollos pero mezclados con un batalln de africanos. Tambin organiz cuatro compaas de artillera por los mismos procedimientos. Y en el Norte, con asiento en Santiago, se form el Regimiento 33, con aportes humanos de distintas razas. (6).
ti
Los antiguos esclavos franceses de la parte occidental de la isla, que constitua la antigua colonia de "Saint Domingue", por esos aos estaban siempre bajo un clima de gran tensin, que los obligada a tener muy en cuenta el aspecto militar. Para afianzar su libertad poltica ellos haban formado una nueva nacin, que comenzando por un imperio sigui ms adelante como una Repblica. Olvidando sus procedencias africanas y buscando los nombres primitivos de la isla ellos escogieron el de Hait, el cual se remontaba a los lejanos aos de la poblacin indgena, cuando llamaban a la isla, entre otras designaciones, Hait o Quisqueya. (7).
Pero ellos tenan, adems de mantener su libertad poltica, otro grave problema, como lo era combatir la esclavitud, aspecto socioeconmico que constitua su mayor razn de ser como Estado Libre e independiente, en un momento de la humanidad en que imperaba tan horrible desigualdad en Francia, Espaa, Estados Unidos y hasta en la propia Amrica Latina. Por eso en la primera independencia nuestra, en el Estado soberano de Hait espaol proclamado por Jos Nez de Cceres, el cual mantena una sociedad de corte tradi-
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cional, no se procedi a la abolicin de la trata de negros. Y esto era contrario al sentir y querer de nuestros vecinos occidentales.
Ese antiesclavismo fue la razn ms fundamental de que nuestros vecinos quisieran una isla "Una e ndivisible** carente de todo tipo de colonialismo, tanto francs como espaol, y, ms que nada, bajo un gobierno presidido por los antiguos esclavos, ya ciudadanos libres y no por sus opresores o, amos de antao. En tal sentido, y aprovechando la cesin cjue hiciera Espaa a Francia de su posesin del Este, en 1795, mediante el tratado de Basilea, as como la situacin revolucionaria creada en la metrpoli donde se haba proclamado la libertad, la igualdad y la fraternidad entre todos los hombres, los habitantes del Oeste, especialmente los de color, bajo del liderazgo de Toussaint Louverture, unificaron por vez primera desde los tiempos de los aborgenes, las dos porciones de la isla, pero aun sin desprenderse del tutelaje de Francia. Toussaint apenas asumi el ttulo de Gobernador dentro de la Constitucin votada el 8 de julio de 1801 que mantena el clsico estado colonial dependiente del entonces imperio francs y conservaba el nombre de "Santo Domingo". Asimismo pretenda una unidad de razas, en la cual "toda persona, cualquiera sea su color, sera admitida a todos los empleos" y los blancos, de origen francs o extranjero, podan adquirir bienes situados en la colonia y realizar con ellos todo tipo de operacin inmobiliaria. (8).
Pero semejante situacin, no obstante sus pretensiones de conciliar los intereses de los antiguos colonos con los del nuevo grupo gobernante, no fue compartida por la burguesa francesa que llev a Napolen Bonaparte al trono imperial de Pars. De ah que su respuesta fue la de enviar con fines de recuperacin total, una expedicin militar que a principios de 1802 lleg a las costas de Montecristi y en la que se utiliz una escuadra compuesta por 22 buques de guerra, 19 fragatas, 9 transportes y avisos,conduciendo 13,500 hombres de desembarco, que luego fueron aumentando hasta 21,900. A stos se debieron agregar setenta tripulaciones de 300 hombres cada una para un total de otros 21,000, ms 15,645 entre colonos y comerciantes europeos, que complementaron una inversin humana por parte de Francia de unos 58,545 individuos. (9).
Tan poderosa ofensiva no logr finalmente su objetivo, sino que cost la vida a millares de expedicionarios, entre ellos, al propio cuado de Napolen, el General Vctor Manuel Leclerc, esposo de Mara Paulina, hermana favorita del Emperador, quien en cambio pudo salvar su vida y retornar a Europa, donde ms tarde casara de nuevo con el prncipe Camilo Borghese, para morir en Florencia, Italia, mu-
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chos aos despus, en 1825, sin perder jams su fama de mujer bella y hermosa, don extraordinario con que la favoreci la naturaleza en forma privilegiada (10).
Los antiguos esclavos reaccionaron fundando entonces el Imperio de Hait, a partir del 1ro. de enero de 1840, teniendo como lder y jefe, a un viejo lugarteniente del finado Toussaint, llamado Juan Ja-cobo Dessalines, otrora esclavo de color negro. De ese modo concluy en forma radical la separacin de la antigua colonia de SaintDo-mingue frente a su metrpoli francesa, pues hasta se incluy en forma constitucional el artculo 12 que confiscaba todas las propiedades pertenecientes a los blancos franceses, en provecho del Estado. (11).
Desde entonces las preocupaciones de nuestros vecinos continuaron a travs del reinado de Henri Cristbal y de la presidencia vitalicia de Alejandro Petion hasta rematar en una nueva etapa de unificacin insular consumada por el astuto Juan Pedro Boyer, quien haba ascendido al poder en Puerto Prncipe a la muerte de Petion en 1818, despus de haber sido su Secretario particular y jefe de la Guardia Presidencial como tambin despus de "criticar amargamente la poltica de su superior jerquico y de contribuir ms que cualquier otro, quizs, a conducir, a Petion al primer desencanto y luego a la repugnancia de su propia vida", segn el decir del historiador haitiano Jean Chrisostome Dorsainvil (12). En efecto, Boyer no solamente se convirti en un indiscreto rival poltico de su protector, sino tambin en un rival de los favores amorosos que otorgaba la bella seorita Joute, a quien el Cnsul francs Mximo Raybul, bajo el seudnimo de Gus-tave D'Alaux, la calific como "la Presidenta de dos Presidentes haitianos y una Diana de Potiers, de tez de oro". En efecto, Diana de Poitiers fue favorita de dos reyes franceses, Francisco II y Enrique II, ambos del siglo XVI. (13).
Boyer tuvo adems la suerte de heredar polticamente el gran tesoro dejado por el rey Cristbal, lo cual le ayud mucho para ocupar nuestro territorio y gobernar la isla entera por 21 aos. Mulato, cuartern, de nariz perfilada que recordaba la parte de su ancestro blanco, arbitrario e intolerante, sin embargo, demostr en el gobierno una honestidad administrativa ejemplar. Por eso muri en un estado de pobreza cercano a la miseria, en la ciudad de Pars, el 9 de julio de 1850, cuando frisaba en los setenta y cinco aos de edad. (14).
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III
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Mientras dur el gobiero haitiano en nuestro pas, rigieron cuatro disposiciones concernientes a la organizacin de la Guardia Nacional. La primera, Decreto del 22 de junio de 1818; la segunda, Ley del 8 de mayo de 1826; la tercera, Ley del 24 de mayo de 1827,. correspondientes a la Administracin Boyer, y el cuarto, Decreto del 29 de mayo de 1843, expedido por el Gobierno provisional que encabezaban varios generales haitianos, entre ellos Imbert, Voltaire, Guerrier y Segretier (15).
Pero desde el punto de vista de nuestra exposicin, la que ms nos interesa es la Ley del 24 de mayo de 1827, que estaba vigente cuando Juan Pablo Duarte inici su carrera militar, y cuyo artculo 1ro. proclamaba que todo haitiano, despus de la edad de quince aos y hasta la de sesenta, que no estuviera ejerciendo un empleo pblico o incorporado en las Fuerzas Armadas, estaba obligado a inscribirse en la Guardia Nacional de su comn. Tambin los oficiales de todos los grados, en estado de retiro definitivo, que an estuvieran en la edad para prestar el servicio, estaban en el deber de formar compaas de lite, comandadas por el Oficial de ms alto grado o de mayor edad, para encabezar, en todas las ocasiones, la Guardia Nacional. Por otra parte, estaban exentos del servicio, los padres de siete hijos legtimos y los agricultores que trabajaban en la propiedad de otro, como arrendamientos a medias y a ttulos similares, salvo en caso de peligro nacional.
Ahora los haitianos que vinieron del extranero no estaran hbiles para formar parte de la Guardia Nacional, sino despus de un ao de residencia en el pas (artculo 4). Asimismo los guardias nacionales cubriran sus uniformes y equipos a costa de su propio peculio, salvo las piezas de artilera y otras armas necesarias, que deba suministrar el Estado (artculo 11).
Estas ltimas medidas explican porqu Duarte, al decir de su hermana Rosa, ingres a la Guardia Nacional en 1834, o sea, despus de haber transcurrido ms de un ao de regresar al pas de su viaje a Estados Unidos y Europa, probablemente desde 1829 hasta 1832 1833. Tambin la adquisicin por parte de Duarte, de su uniforme y de su armamento. Uniforme que debi ser, segn el artculo 8, saco largo de pao azul; cuello y bocamanga, rojos; bolsillos anchos, forrados en blanco; botones amarillos y lisos, llevando la leyenda "Guardia Nacional0; pantaln blanco; polainas anchas; morrin (sombrero) con enchapes amarillos, formado el escudo nacional; charreteras, cor-


dones y borlas, con los colores nacionales, azul y rojo. A su vez, el equipo y el armamento seran: fusil de municin con bayoneta, sa-; ble corto y cartuchera. Por lo menos, as lo suponemos, perteneciendo a una de las compaa de infantera.
[ Todas las compaas, a saber: de artillera, infantera y caballera | estaban compuestas de 55 hombres, incluyendo los oficiales, tambores, pfanos o trompetas. Ms adelante, en 1843 fueron llevadas hasta 66 hombres. La nominacin de los oficiales de baia graduacin y los rangos de menor categora eran de tipo electivo y por cuenta de cada compaa, en una reunin a la cual se concurra sin armas y sin [ uniforme y regularmente presidida por el Alcalde de la comn. Sin embargo, la oficialidad superior deba ser nombrada por el Presidente j de Hait (artculo 16), aunque posteriormente en la Administracin del Charles Herard Ain, tambin se elegan los oficiales hasta el grado de Coronel (16).
! Dentro de esa reglas, es fcil comprender cmo Duarte fue llevado en 1834 a cabo furriel (caporal Fourrier), es decir, cabo encargado I de la distribucin del pan, la comida y el pienso de su compaa, incluyendo el nombramietno del personal destinado al servicio de la misma tropa. Como tambin es fcil colegir sus prximos ascensos [ en forma electiva, a Sargento, Sargente Mayor, Segundo Teniente y i Primer Teniente, hasta lograr el grado de Capitn en 1842, tal como [ lo relata Rosa Duarte en sus APUNTES. Y por supuesto como Coronel de Batalln o Regimiento, lo cual parece que ocurri en abril de 1843; (17).
Sin embargo, de acuerdo con la propia Rosa Duarte y otras noticias sobre el particular, como ocurre con el relato de "SUCESOS POLTICOS 18381845, que recoge en una de sus obras don Emi-
\ lio Rodrguez Demorizi, este grado de Coronel no fue logrado, no obstante Duarte tener a su favor la votacin mayoritaria del Regi-
[ miento de Infantera donde venia prestando sus servicios. Ya a esas alturas, el Padre de la Patria estaba en desgracia con las autoridades haitianas, conocedoras de sus actividades independentistas. Por eso, el Comit Municipal, violando ostensiblemente el Reglamento, desig-
! no a Felipe Alfau, un trinitario de los primeros das pero que con el tiempo se convirti en un amigo de los haitianos y ms tarde en un
\ fiel aliado de Pedro Santana, falleciendo en Espaa en octubre de 1878, con el elevado rango de Segundo Cabo de la Capitana General
| de Andaluca y Gobernador militar de Sevilla.- (18). Tanto Felipe
1 Alfau como su hermano Antonio Abad fueron llevados por el Presi-


dente de Hait ai Ejrcito regular en calidad de oficiales del Estado Mayor (19).
Semanas despus de este suceso, Duarte tuvo que abandonar el pas perseguido por el Gobierno haitiano por estar conspirando contra su dominio en el pas. Desde entonces comenz el martirologio poltico de Duarte y con ello la tendencia a sacarlo del territorio dominicano. As lo indica dicho patricio en su carta memorable dirigida al Gobierno de la Restauracin Nacional, en fecha 7 de marzo de 1865, cuando expres que por haberse pronunciado dominicano no
independiente, desde el 16 de julio de 1838, cuando los nombres de Patria, Libertad y Honor Nacional se hallaban proscritos como palabras infames, "merec (en el ao de 1843) ser perseguido a muerte por esa faccin entonces haitiana y por Riviere (Herard Aine) que la protega, y a quien engaaron; y despus en el ao del 44 me pronunci contra el protectorado francs, decidido por esos facciosos y cesin a esta potentia de la Pennsula de Saman, mereciendo por ello, todos los males que sobre m han llovido0 (20).
IV
Pero mientras Duarte segua prestando servicios en la Guardia Nacional de Hait, paralelamente, y a partir de la fundacin de la sociedad secreta "La Trinitaria0, el 16 de julio de 1838, l fue designado General en Jefe de los Ejrcitos de la Repblica y director general de la Revolucin, por decisin unnime de sus compaeros. Asimismo le toc el seudnimo de "Arstides0 y la divisa, color azul celeste. Ya con el rango de General en Jefe, otorg el grado de Coronel a Francisco del Rosario Snchez, a Ramn Mella, a Juan Isidro Prez, a Pedro Alajandrino Pina y a su hermano Vicente Celestino. Ms adelante otorg el mismo grado de Coronel a los hermanos Ramn y Pedro Santana. (21).
Ese ttulo de General lo sigui usando a travs de toda su vida nuestro Juan Pablo, firmando toda su correspondencia con las palabras "General Duarte0, y encabezando la misma como "Decano de los Fundadores de la Repblica y primer General en Jefe de sus Ejrcitos0. De ese modo suscribe tambin varios nombramientos militares dados segn su texto0 al pie de la montaa en el Valle de la Perseverancia, el 14 de diciembre de 1863, ao 20 de la Independencia0 en favor de Manuel Rodrguez Objo, originalmente Teniente y despus Coronel efectivo de los ejrcitos nacionales; de Francisco Savi-n, Coronel efectivo de los ejrcitos nacionalesjde Mariano Cestero,
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Segundo Comandante de los mismos ejrcitos nacionales; Juan Esteban Aybar Valencia, segundo comandante y Federico Prez, Teniente Coronel (22).

Por otra parte, a su regreso al pas, en los das de la independencia, la oficialidad del Ejrcito se dirigi a la Junta Central Gubernativa, en fecha 31 de mayo de 1844, sugirindole le nombramietno de Duarte como General de Divisin y Comandante en jefe del Ejrcito; igualmente como Generales de Divisin a Francisco del Rosario Snchez y Matas Ramn Mella y Antonio Lpez Villanueva, mientras a Jos Joaqun Puello, como General de Brigada. Pero la Junta, compuesta por enemigos polticos de Duarte, no accedi a esta peticin, alegando que Duarte, Snchez, Mella y Villanueva, haban sido altamente recompensados en su oportunidad y de que habiendo cesado por el momento las hostilidades era preferible dejar tales premiaciones para ser decididas por el Gobierno definitivo que se instalara. Sin embargo, nombr a Puello como General de Brigada. (23).
Todo parece ndicarqueDuarteescenificcomo primera accin de tipo militar con su participacin personal, la que tuvo lugar el 24 de mazo de 1843. Fue entonces cuando, en unin de los reformistas haitianos y sus seguidores trinitarios, promovi un movimiento en favor de la revolucin que en Hait trataba de derrocar al Presidente Boyer, lo cual trajo consigo un choque armado en la plaza de Santo Domingo entre los defensores del Gobierno y los revolucionarios an-tiboyeristas, que termin con un sangriento balance de varios muertos y heridos. Tal situacin hizo que Duarte se trasladara a San Cristbal y desde all, ampliamente reforzado por el Comandante Esteban Roca, volvi a la Capital, donde logr vencer a los defensores del Gobierno (24).
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Al ao siguiente, Duarte trat de luchar activamente contra la invasin de Herard Ain, pero tal decisin no fue apoyada por la Junta Central Gubernativa, tal como veremos ms adelante. Asimismo, Duarte se interes por el estudio de la milicia, como lo demuestran las obras que pertenecieron a su Biblioteca personal, "MANUEL DE LA TCTICA DE LAS TRES ARMAS", por Martn Rosales, Pars, 1859, as como "INTRODUCCIN TERICA Y PRACTICA DE LA ARTILLERA SEGN LO USOS DE LOS ALUMNOS DE LA ESCUELA MILITAR DE SAINTCRY", escrita en francs, por M. Thi-rouxm,Teniente Coronel de Artillera, Pars, 1860. (25).
Por nuestra parte, creemos sinceramente que la mayor gloria de


Duarte, no fueron las aptitudes militares que le han venido reconociendo muchos de sus admiradores y en la posteridad, sino algo ms sublime y ejemplar, como resulta ser su legado eterno de respetar y obedecer al poder civil mientras ste acte en favor de los mejores intereses nacionales.
Tal manera de actuar de Duarte seguramente la haba aprendido en las mismas Constituciones haitianas que desde la primera de 1801 consagraban que la Fuerza Armada es esencialmente obediente y no puede nunca deliberar; su comandante en jefe es el Presidente de la Repblica, quien deber utilizarla para el mantenimiento del orden pblico, la proteccin debida a todos los ciudadanos y a la defensa de la Repblica. Este principio ha permanecido siempre en la tradicin constitucional dominicana hasta nuestros das. Y, aunque en mltiples ocasiones no se ha respetado debidamente, no por ello ha dejado de ser ferviente anhelo del pueblo dominicano que el poder civil mantenga su supremaca en el manejo dejos destinos de la Nacin.
Para comprender la actuacin civilista de Duarte debemos hacer un recuento de los acontecimientos polticos desarrollados en la poca en que le toc vivir. Veamos:
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Duarte se inicia en 1838 como el jefe y lder de un grupo poltico que busca la independencia de nuestro pas, tanto frente a Hait co- mo frente a cualquier otra nacin del mundo, europea o americana. Por razones tcticas ya en 1842 aparece aliado a los grupos haitianos
que tratan de derrocar al Presidente Boyer. Logrado este objetivo se aparta de esos grupos para continuar luchando por su causa libertadora. Sin embargo, muchos dominicanos prefieren continuar bajo el dominio haitiano y denuncian la labor conspirativa de Duarte. Tal situacin obliga a Duarte a salir camino del destierro, circunstancia que no le impide continuar su labor revolucionaria. El Partido pro-haitiano criollo se da cuenta de que los vecinos del Oeste estn en franca decadencia econmica y con un gobierno demasiado mediocre. Por eso dicho partido, aprovechando la ausencia de Duarte, logra una alianza a travs de Mella con el grupo trinitario que culmina en la redaccin y firma de la Manifestacin del 16 de enero de 1844. A esto se agrega un acercamiento estrecho con el Cnsul de Francia en Santo Domingo, para que surga no un Estado independiente como planificaba Duarte, sino un Estado separado de Hait pero bajo la proteccin de Francia. En esas condiciones se proclama, el 27 de febrero de 1844, la Repblica Dominicana.
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El primer Gobierno dominicano vota el 8 de marzo de 1844 una resolucin que procura un protectorado francs para el nuevo Estado. Este Gobierno colegiado llamado Junta Central Gubernativa, constituido el primer da de marzo, est compuesto por 11 miembros, donde prcticamente 8 estn del lado de Saint Denys, y apenas 3, Snchez, Mella y Valverde, del lado independentista. Con esa abrumadora mayora llaman a Pedro Santana. Lo hacen General de Brigada y le encargan el mando de las tropas que deben combatir la invasin haitiana que se anuncia en esos das.

Duarte llega al pas el 14 de mazo y es aclamado como Padre de la Patria, pero obediente a un poder civil ya constituido, en vez de reclamar para s la Presidencia del nuevo Gobierno, acepta humildemente la Vocala que le asignan para ocupar la vacante dejada por Mella, enviado al Cibao en operaciones de guerra. Tambin es nombrado Comandante del Departamento de Santo Domingo.
En vista de la situacin aparentemente dudosa que surge tras la retirada de Santana, quien abandona a Azua tras la batalla del 19 de marzo para instalarse en el Cuartel General en Sabana Buey, Ban, y el incendio y ocupacin de Azua por parte del Presidente Herard como consecuencia de esa misma retirada, la Junta General Gubernativa ordena a Duarte que viaje al frente de batalla, ayijde a Santana en las operaciones de guerra y lo sustituya en el frente si fuere de lugar. Duarte obedece el mandato y el 22 de marzo parte para Ban, donde propone a Santana un plan de Campaa basado en el ataque y la ofensiva. Santana rechaza el plan. Duarte escribe varias veces a la Junta Ceneral Gubernativa solicitando la autorizacin correspondiente para combatir al enemigo. Sin embargo, la Junta le ordena a Duarte retornar a la capital con los oficiales de su Estado Mayor pero dejando el resto de la tropa al mando de Santana. Obediente siempre, Duarte regresa a la Capital y el da 22 de abril rinde pormenorizada cuenta de sus gastos, devolviendo $873.00 de $1,000.00 que se le haban entregado, todo en acatamiento de las rdenes superiores recibidas.
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Un mes despus, Duarte le escribe a la Junta Central Gubernativa manifestndole sus deseos de ir a Santiago para prestar sus servicios, en la expedicin que debe marchar hacia San Juan de la Maguana y dems pueblos del Sur a travs del camino de Constanza, con fines de atacar por la retaguardia al ejrcito haitiano. La Junta rechaza cortsmente el ofrecimiento y le pide continuaren la Capital. Duarte, por su parte, obedece tranquilamente.


A estas alturas se pueden advertir muy claramente las divergencias existentes dentro del Gobierno dominicano, y la gran oposicin que le viene haciendo a Duarte, por sus deas de independencia, pura y simplemente, el grupo mayoritario que favorece el protectorado francs y que apoya el cnsul de esa nacin, SaintDenys. Por eso surge la gran reunin popular celebrada en la ciudad de Santo Domingo, el 26 de mayo de 1844 y en la cual Bobadilla expone pblicamente su posicin pro-francesa y su inclinacin al Protectorado. Semejante actitud es combatida en la misma reunin de manera ardiente por Duarte y su grupo trinitario, convencidos de la posibilidad de una patria libre e independiente sin sujecin a ninguna potencia extranjera.
El grupo trinitario para detener esas ambiciones anti-patriticas, pero deseando mantener su acatamiento al Gobierno, propone a travs de la oficialidad del Ejrcito la designacin de Duarte como General de Divisin y Comandante en Jefe del Ejrcito, y de Snchez, Mella y Lpez Villanueva, tambin como Generales de Divisin. El mismo da, 31 de mayo de 1844. la Junta, como hemos explicado, no acepta tal sugerencia, que pondra a estos patriotas por encima de Pedro Santana, entonces General de Brigada. (26).

Continuando en forma coherente con su lnea civilista, Duarte firma una nueva resolucin de la Junta Central Gubernativa relativa al protectorado francs, seguramente contra su gusto y por complacer a la mayora que favorece la idea de la dependencia y el entreguismo. Adems de respeto al poder civil, Duarte hace aqu un gesto democrtico en provecho de la mayora, aunque sta le sea adversa y repulsiva.
Ante el empuje de la faccin contraria al inters nacional, Duarte se suma al grupo trinitario y a la oficialidad militar que le favorece, para presionar el cambio de varios miembros de la Junta Central Gubernativa por otros de ms reconocido patriotismo. De ese modo pasan a formar parte de dicho organismo colegiado Juan Isidro Prez, Pedro Alejandrino Pina, Manuel Mara Valverde, mientras Francisco del Rosario Snchez asciende a la presidencia del Gobierno. Esta accin ocurre el 9 de junio de 1844 como respuesta de los patriotas al grupo anti-nacional.
Duarte, posteriormente, con autorizacin de la nueva Junta, en fecha 18 de junio de 1844, se traslada al Cibao con fines de intervenir en las discordias intestinas que venan desarrollndose en esa regin y as "restablecer la paz y el orden necesarios para la prosperidad pbli-
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ca" (27). En tal viaje Duarte es recibido como el lder y caudillo principal de la revolucin, seguramente cuando los grupos dirigentes de La Vega, Santiago y Puerto Plata, aun se encontraban ignorantes de las maquinaciones que venan haciendo Bobadilla y compartes, para destruir y vencer al grupo independentista de los trinitarios.
Como consecuencia de su liderazgo, Duarte es aclamado Presidente de la Repblica en Santiago, el 4 de julio y en Puerto Plata, el 11 de julio siguiente. Pero sus convicciones democrticas lo obligan a declinar tal nominacin, aspirando que la misma surga del voto popular en elecciones organizadas y libres.
Esta actitud decide la suerte poltica de Duarte de manera radical, dando oportunidad a sus enemigos a que logren la exaltacin de Pedro Santana a la presidencia de la Repblica, no a travs del voto popular, sino de una Asamblea Constituyente que,,sometida porua presin poco escrupulosa y arbitraria, nombra a Santana por dos perodos consecutivos, 18441848 y 18481852, no obstante haber prohibido dicha Asamblea Constituyente la reeleccin inmediata (18).
VI
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Todas estas circunstancias nos hacen pensar que Duarte por su carcter liberal y democrtico fracas polticamente en un momento de emergencia nacional, donde los grupos conservadores estaban dominados por el miedo al retorno haitiano. Quizs si Duarte hubiera tomado el mismo camino de Santana de imponer su voluntad por encima de todo riesgo, la historia en nuestro pas hubiera sido de otro modo. As en Ban, con la buena tropa que le segu a a lo mejor pudo marchar hacia adelante y acosar a los haitianos en la retirada, logrando para el ambiente de la poca, fama de militar arrojado y valiente.
Tambin en su proclamacin de Presidente de la Repblica, Duarte, si hubiera marchado hacia la Capital con el ejrcito vencedor el 30 de marzo, quizs pudo haber derrotado a Santana, todava en ciernes como caudillo militar, y reducirlo a la impotencia. Buenaventura Bez, en 1856, hizo preso a Santana y lo deport. Para la primavera de 1844 el ejrcito del Norte contaba con figuras muy valiosas, entre ellos, tres oficiales franceses que fueron trados por el Presidente Boyer en calidad de instructores, Jos Mara Imbert, para la inflantera; Aquiles Michell, para la artillera, y Pedro Eugenio Pelletier, para la caballera. Imbert, por lo pronto, fue vctima de un atentado y posteriormente acusado de pro-duartista. Tambin en el Norte estaban
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Ramn Mella, Antonio Lpez Villanueva, los hermanos FrancoBi-d, Jos Desiderio Valverde, Domingo Mallol, Fernando Valerio y otros militares, que seguramente hubieran apoyado a Duarte. En el Sur tena los Puello y la misma oficialidad que solicit su ascenso a Comandante en Jefe del Ejrcito. A todo debe agregarse que la regin Norte era en esos momentos la de mayor poder econmico en el pas y la ms liberal en deas polticas.
En vez de la guerra civil, Duarte prefiri el dilogo a travs de Domingo Mallol y Juan Luis Franco Bid, oferta que fracas ante un impetuoso Santana que a lo mejor, temeroso de perder la partida para s y sus aliados SaintDenys y Bobadilla, decidi actuar empleando la violencia, eliminando por la fuerza a sus adversarios, los filnos trinitarios de Duarte. De todos modos, las dos Repblicas que anunciaban el Cnsul Britnico en Hait, Harrison J. Thompson, en que se haba dividido el territorio dominicano, nunca pudieron con-vertise en realidad. La Repblica del Sur, con Pedro Santana como Presidente, y la Repblica del Norte, con Juan Pablo Duarte, como Presidente (29).
Duarte y sus principales colaboradores fueron declarados traidores a la Patria y llevados al exilio. Con el tiempo, varios de esos colaboradores, como Snchez y Mella, volvieron al lar nativo, pero Duarte se oscureci en las selvas de Venezuela. Sin embargo, la Anexin a Espaa lo sac del anonimato y el 8 de agosto de 1862 se hizo presente en Caracas. Meses ms tarde, viaja hacia su patria, anunciando su llegada al Gobierno provisional en armas, mediante carta suscrita el 28 de marzo de 1864, desde Guayubn, en la cual se pone al servicio del mismo gobierno "para correr todos los azares y vicisitudes que Dios tenga aun reservados a la grande obra de la Restauracin dominicana" (30).
Un mes ms tarde, el Gobierno Restaurador le encarga una misin para que procure ayuda en la Repblica Venezuela en favor de la causa dominicana y, aunque originalmente no acepta el encargo alegando males de salud para evitar la chismografa que le persigue, resuelve marchar hacia Venezuela, con fines de allegar recursos para la salvacin de su Patria, tanto en Caracas, como en otras capitales sudamericanas. Nuevamente aqu Duarte muestra su gran devocin por la obediencia del Poder Superior Civil, dejando a un lado su decanato revolucionario y su gran jefatura militar.
Por eso siempre hemos credo que por estos hechos, Duarte con su
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credo liberal, patritico y democrtico, fue coherente a travs de toda su existencia humana con tales principios, y que prefiri la amargura del ostracismo y la vergenza de la derrota poltica, antes que claudicar porque, distinto a Santana y su adversarios, l no fue un anti-haitiano sino algo ms, un pro-dominicano. Un pro-dominicano, que constantemente puso sus galones castrenses al servicio del poder civil, como el ms bello legado que puede dejar un militar prominente en provecho de la institucionalidad estable y permanente de su Patria.
Esta prenda hermosa y su fe inextinguible en la nacionalidad dominicana superaron con creces ante la historia las actuaciones de sus contemporneos, algunas de mayor brillo material. Sencillamente porque este pueblo no solamente aspiraba a la separacin de Hait que se consum el 27 de febrero de 1844, sino a ser una nacin libre e independiente, tal como ocurri el 16 de agosto de 1863, siguiendo los lincamientos que haba concebido y defendido Juan Pablo Duarte. Por eso, ste elevndose por encima de sus amigos como de sus enemigos, ha ocupado, ocupa y ocupar, el alto sitial de Fundador de la Repblica y de primer Padre de la Patria. Despus de todo, no se puede olvidar que l repiti muchas veces: "No ms que la cruz
quisqueyana, que da honor y placer el llevarla; pero el vil que prefiera la hispana, que se vaya al sepulcro a ostentarla1' (31).
BIBLIOGRAFA
LUIS MARINAS OTERO.- "Las Constituciones de Hait" Ediciones Cultural Hispnica, Madrid, 1968, pags. 165 y 181.
EMILIO RODRGUEZ DEMORIZL- "Hojas de Servicios del Ejrcito Dominicano".- Vol I, Santo Domingo, 1968, pag. 388 y siguientes.
Obra citada en N* 1, pag. 166.
EMILIO RODRGUEZ DEMORIZL- "Documentos para la Historia de la Repblica Dominicana".- Tomo II, Santiago, 1947, pag. 36 y siguientes.
*
EMILIO RODRGUEZ DEMORIZL- "Papeles de Santana". Roma, 1952, pag. 46.
JOS GABRIEL GARCA.- "Compendio de la Historia de Santo Domingo".- 4a. edicin.- Santo Domingo, 1968, Tomo II, pag. 106 y siguientes.
Obra citada en N* 1, pag. 122 y siguientes.
(2).-
(3).-(4).-
(5).-(6).-
(7)-
43


(8).- ib dem, pag. 109 y siguientes.
(9).- LEMONNIER DELAFOSSE, J.M.- "Segunda Campaa de Santo Domingo", (Traduccin Lic. C. Armando Rodrguez).- Santiago, 1946, pag. 15 y siguientes.
(10
(11
(12
(13
(14 (15
(16 (17
(18 (19 (20 (21 (22 (23 (24 (25
(26
- SOPEA.- Diccionario Enciclopdico.- Barcelona, 1973. Tomo III, pag. 1274 y siguientes. <
- Vase cita N* 7.-
- DORSAINVIL, JEAN C- "Manual de la Historia de Hait*9 (Traduccin Sociedad Dominicana de Biblifilos), Santo Domingo, 1979, pag, 156 y siguientes.
N
guientes
.- obra citada en N0, 12, pag. 169.
.- Coleccin de Leyes y Decretos de Hait.- (Seccin Julio Ortega Fier, Biblioteca Nacional).- Tomo III, ao 1818, N- 550, pags. 53-54.-Tomo IV, ao 1826, N- 1032, pags. 451-453.-Tomo V, ao 1827, N- 1085, pags. 18-20; Tomo VII, ao 1843 sin nmero, pags. 329-350.
.,- Vase cita anterior, ao 1827 N* 1085, pags. 1820.
.- ROSA DUARTE.- "Apuntes".- Instituto Duartiano, Santo Domingo, 1970, VoL L- pag. 51 y siguientes. Adems vase cita N0, 4.
.- Obra citada en N 2, pag. 26 y siguientes. .- Vase cita N 4.-
.- Obra citada en N 17, pag. 118 y siguientes. .- Inbdem, pag. 46 y siguientes. ,- Ib dem, pag. 125 y siguientes.

.- Ib dem, pag. 79 y siguientes.

.- Ib dem, 49 y siguientes.
.- EMILIO RODRIGUF7 DEMORIZL- "En torno a Duarte", Santo Domingo, 1976, pag. 159 y siguientes.
.- Vase cita N 23.-
44


(27).- ROSA DUARTE.- obra citada, pag. 82 y siguientes.-
(28).- Coleccin de Leyes, Decretos y Resoluciones de la Repblica Dominicana, 1844-1847.- Edicin Oficial, 1982, Tomo I, pags. 65-66, 81-82.
(29).- Obra citada en N* 13, pag. 59 y siguientes.
(30).- ROSA DUARTE.- obra citada, pag. 226 y siguientes.
(31).- Ib dem, pag. 293.-
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\


48 AOS DE HISTORIA DEL SUR EN LAS600 CARTAS DEL PADRE SUAZO (1855 1903).
Por P. Antonio Camilo G.
*
Tercera Parte

Nota del Editor
*
Esta es la tercera y ltima parte del trabajo preparado por el Padre Camilo, sobre las correspondencias del Padre Suazo. Las otras dos partes ya fueron publicadas en los nmeros 74 y 75 de esta misma revista.
*
442: Azua, 30 de enero de 1901 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 28. Su mal no se lo caus el viaje sino las cocineras. Entre semana no deca misa pero s los domingos y en la fiesta de la Altagracia. La Junta de Estudios posiblemente se rena para tratar de una nueva profesora que busca Despradel. El Ayuntamiento quiere colocar un reloj en el campanario como el de La Vega.
443: Azua, 31 de enero de 1901 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 25. Muchos desean el curato de Moca, seguro *que el P. Montas tambin. Le enva giro por $119. El de Bara-
hona no.
444: Azua, 5 de febrero de 1901 Al Arzobispo Merino.
Por los peridicos se enter de las misas por la Reina Victoria, aunque a los mejor ella no crea en eso, pues era protestante. Enva estado de San Jos de Ocoa.
445: Azua, 14 de febrero de 1901 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 8. Dicen que el P. Maggiolo ha dicho que si lo retiran del curato se mete a comerciante. El P. Mella no se compone. Siendo cura de San Juan le dijo a Arturo Alfau que

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cuando consiguiera 10 mil pesos dejara la sotana. Aqu est el clebre P. Morales, Yansito, el Ministro Despradel y otros. La Reina Victoria no trataba mal a los obispos catlicos. Mucha gente, a causa de la seca, se han ido para orillas del Yaque por Neyba.


446: Azua, 21 de febrero de 1901 Al Arzobispo Merino.
En la Laura le mand $ 12 en plata americana. No conoci a Morales, aunque estuvo en la iglesia; dijo que se iba a casar con una hermana del P. Castellanos. Yansito le visit y el Ministro Despradel. La seca es grande. Hay que pensar en traer el ro Yaque.
447: Azua, 28 de febrero de 1901 Al Arzobispo Merino.
Los Rojos de aqu hablan del Arzobispo, de Juan Isidro y Luis Mara Hernndez como los que le hacen la guerra. De noche
hay movimiento y corredera con carabinas a la gobernacin. Pnacho Bez, hijo de Ventura, es el que habla. El gobernador Damin se pone furioso cuando atacan a su partido.


448: Azua, 5 de marzo de 1901 Al Arzobispo Merino.
Dispens de proclamas al matrimonio de Daniel Ortiz con Caridad Pelletier por la propaganda de que va a haber un pronunciamiento. Muchas noches hay movimiento y "quin vive" y recogedera de hombres, pero de da nada. El domingo amachetiaron a un joven que iba para el trabajo donde los Vicini. Comprende lo que dice su carta que desde que es Arzobispo no se mete en poltica. Se rumoraba que Luis Pelletier se pronunciara.
449: Azua, 9 de marzo de 1901 Al Arzobispo Merino.
Con Freites enva $22. Damin Bez cree que Ud. se opone a l. Algunos que mueren los entierrran en la antigua iglesia de Pueblo Viejo. Le enva $5 para misas.
450: Azua, 19 de marzo de 1901 Al Arzobispo Merino.
...
?
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Aqu hay un ministro, el P. Morales y Agustn Delgado que han venido para una fiesta con motivo de un club.
451: Azua, 28 de marzo de 1901 Al Arzobispo Merino.
Le remite oficio del P. Vsquez desde Las Matas y $90 oro. Del cura de Barahona $9.60 y misas.
452: Azua, 2 de abril de 1901
Le enva el dinero con Wenceslao Ramrez. La seca sigue. El Campanario va muy adelantado.
453: Azua, 9 de abr de 1901
Recibi carta del da 2. Le remite $19.10 con Prspero Freites. En Semana Santa asisti mucha gente y hasta el gobernador.
454: Azua, 12 de abril de 1901 Al Arzobispo Merino.
Le remite $10.80 del cura de Neyba y del de Duverg.
455: Azua, 18 de abril de 1901 Al Arzobispo Merino.
En Semana Santa asisti el Gobernador Interino. Damin Bez no hubiera ido porque no cree. Habl con el Presidente del Ayuntamiento para quitar ese armatoste de la plaza y hacer un mercado. Casi todos los das mueren 5 6 nios en el campo. Aqu dejan los nios sin bautizar un ao y ahora vienen casi diario. Aqu se dijo que el Presidente asisiti en la Catedral a toda La Semana Santa hasta la procesin de Resurreccin. Est preocupado porque mand a Francisco el de Tao por los leos y no ha venido.

456: Azua, 22 de abril de 1901 Al Arzobispo Merino.
Con Francisco recibi la carta del 16. Tiene el dinero del cura de Duverg. Con el Capitn Wenceslao Polanco le mand $175.60. Un ingls, que se dice catlico, se quiere casar. Raro es el da en que no mueren 5 6 nios de sarampin.
457: Azua, 27 de abril de 1901 Al Arzobispo Merino.
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Le mand dinero de la Parroquia de San Juan con Wenceslao Polanco. Antes de ayer murieron 8 nios y 2 adultos.
458: Azua, 30 de abr de 1901 Al Arzobispo Merino.
Le consulta sobre la genealoga de San Jos. Recibi su carta del 27. Hya profusin de propaganda poltica.
459: Azua, 4 de mayo de 1901 Al Arzobispo Merino.
Siempre lee las Sagradas Escrituras. Hace propagnada a los pe-, ridicos. Recibi el Boletn con las Pastoral. Cuando cese la epidemia de los nios ir a la Capital para comprar espejuelos.

460: Azua, 11 de mayo de 1901 Al Arzobispo Merino.
Le enva el pago del Boletn, Criterio y Apostolado. En Azua hay ataque de colern y sarampin a los nios. La gente slo se ocupa de armas y de poltica. Alude al P. Apolinar y al P. Castellanos. Enva $16 con Freites.
461: Azua, 14 de mayo de 1901 Al Arzobispo Merino.
Hay mucha gente en armas y de noche se esperan tiros. Ha sentido lo del P. Montas, debera haberse rendido preso y no dar pie a ese escndalo.
462: Azua, 15 de mayo de 1901 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 14. Ha llovido y el ro hizo creciente. El colern sigue, eso los animar a bautizarlos pequeos, no como deca el cubano que cuanto ms grande se bautizaran ms felices seran. Las tropas ya no estn acuarteladas.
463: Azua, 1 de junio de 1901 Al Arzobispo Merino.
Le remite carta del P. Mella que en ninguna parta est contento. Los curas de Barahona, Las Matas y San Jos de Ocoa no han mandado el dinero.
464: Azua, 8 de junio de 1901 50


Al Arzobispo Merino.
Le desea salud en sus quebrantos. El P. Mella est contento.
465: Azua, 11 de junio de 1901 Al Arzobispo Merino.
Muri Panchita, aunque estaba tan trastornada que se sala a la calle sin ropa como Eva. El P. Mella tiene una lengua que nadie se le escapa.
466: Azua, 13 de junio de 1901 Al Arzobispo Merino.
Con Andrs Freites le mandar $ 12 de misas. Rubi, el juez Ci-vil, estuvo a la muerte. Le gust el artculo en Criterio.
467: Azua, 14 de junio de 1901 Al Arzobispo Merino.
Con Freites recibir $37.60 de las dcimas de Barahona, misas y dispensas. El Padre de El Maoiel est enfermo.
468: Azua, 22 de junio de 1901 Al Arzobispo Merino.
Recibi su carta del 18. Tambin la carta para Rub, aunque ni ve ni oye. Beln es quien hace las boletas, pero l visita la querida todos los das. Por ese empleo le han hablado al Presidente Jimnez para Pepe Blandino, Feliz Ortz y otros. Prudhomme ha escrito para que hagan una manifestacin en favor de Hosto. El Delegado Apostlico tendr que venir al pas a conocer al Gobierno.
470: Azua, 25 de junio de 1901
Al Secretario de Cmara y Gobierno del Arzobispado. Le enva el estado del cura de Las Matas.
9 ^* _ ~
471: Azua, 25 de junio de 1901 Al Arzobispo Merino.
Con Freites en la Laura le enva $55 nacionales.
472: Azua, 2 de julio de 1901
Al Secretario de Cmara y Gobierno del Arzobispado.
Le enva valor del segundo trimestre de la Parroquia de Azua.
51


473: Azua, 2 de julio de 1901 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 25 y telegrama. Hace calor, remolinos y pol-
vo.
474: Azua, 2 de julio de 1901 Al Arzobispo Merino.
Le enva dinero de misas y dcimas parroquiales. $34.70 oro ($172.50 nacionales).
475: Azua, 6 de julio de 1901 Al Arzobispo Merino.
Est lloviendo. Recibi carta del da 2 y Boletn. Le felicita por la Pastoral atacando a los librepensadores. No ha visto el articulito del P. Jovine. Ese, como el P. Mella, despus del escndalo quiere pasar por inocente.
476: Azua, 9 de julio de 1901 Al Arzobispo Merino.
Los ros Nizao, Yaque y Mijo no dan paso. Los platanales y el maz se vinieron al suelo. La gente de Tubano va a pedir al Congreso los haga depender de Azua y no de San Juan.
477: Azua, 11 de julio de 1901
Al Secretario de Cmara y Gobierno. Le enva el estado de Neyba y Duverg.
Azua, 11 de julio de 1901
Ha sentido el robo que sfuri el Padre Jos Mara. Tambin en
Azua un a turca fue engaada por un cliente. Un hijo de Jos Joaqun Noboa de 13 aos, jugando, apunt a un compaero con una escopeta y lo mat. En San Juan dos mujeres e ahorcaron.
479: Azua, 13 de julio de 1901
Al Secretario de Cmara y Gobierno del Arzobispado Le remite el estado de la parroquia de San Juan.
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480: Azua, 13 de julio de 1901 Al Arzobispo Merino.
Le remite giro de San Juan y 2 misas. Recibi carta del 9. Se siente adolorido de los cambios. El Delegado Apostlico seguramente llegar el 15.
481: Azua, 16 de julio de 1901 Al Arzobispo Merino.
Enva estado de Barahona y San Jos de Ocoa. Alos rabes de Azua le roban casi todas las noches aunque la polica patrulla por donde ellos viven. El campanario esta muy adelantado. El ayuntamiento ha gastado unos 4 mil pesos.
4
482: Azua, 16 de julio de 1901
Al Secretario de Cmara y Gobierno del Arzobispado. Remitindole los estados de Barahona y San Jos de Ocoa.
m
482: Azua, 17 de julio de 1901 Al Arzobispo Merifo.
Le remite las dcimas de San Jos de Ocoa y 8 misas: $20.20.

484: Azua, 25 de julio de 1901
La construccin del campanario no tardar porque tienen materiales y dinero. El Ayuntamiento piensa pedir prestados 6 mil pesos para hacer varios pozos artesianos. El cura de El Cercado est enfermo.
484: Azua, 25 de julio de 1901 Al Arzobispo Merino.
Tumbaron al Juez Civil Rub y pusideron a Pepe Blandino por recomendacin de Juan Miranda, gran amido de Don Juan.
486: Azua, 6 de agosto de 1901 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 30. Hay una gran sequa que est acabando con los rboles. Enva dinero de El Cercado.
487: Azua, 8 de agosto de 1901 Al Arzobispo Merino.
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Del dinero enviado se qued un peso, que mandar despus.
488: Azua, 15 de agosto de 1901 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 10. El Delegado Apostlico se hace esperar del Arzobispo. Estn desbaratando el kiosco y se alegra porque eso quitaba vista a la iglesia. El Ayuntamiento piensa hacer los pozos artesianos porque la seca es grande. Un hombre en un convite le cort una oreja a su cuado por cuestin de una rigola.
489: Azua, 19 de agosto de 1901 Al Arzobispo Merino.
Con Andrs Freites le manda $9.20 de las dcimas de Barahona. Pregunta si ya lleg el ilustre husped, para tormento de Ud.

490: Azua, 27 de agosto de 1901 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 22. De las beatas de Azua que eran muchas slo quedan dos pues recientemente murieron tres. Piensan que en ninguna parte hay tan buenos cristianos como en el Cibao, aunque vio en un peridico a los buenos cristianos de San Jos de Las Matas. Se esperaba un cicln pero la gente se fue a la playa y al frente del grupo iba Valentn Bez. Le felicita por la Pastoral. Destruyeron el quiosco y harn un mercado.
.491: Azua, 14 de septiembre de 1901 Al Arzobispo Merino.
Recibi circular al clero del da 3 sobre contribucin de $ 1 para el Criterio Catlico.
492: Azua, 14 de septiembre de 1901 Al Arzobispo Merino.
En la fiesta de la patrona se pidi agua y est lloviendo. El Presidente Jimnez est en Azua y ha visitado los ros. El piensa visitar al Arzobispo en octubre.
493: Azua, 26 de septiembre de 1901
Recibi carta del 21. La lluvia y el viento provocaron muchos daos en la agricultura. Y el mar bot un manat del que saca-
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ron 7 cargas de carne. El P. Flix Peralta se queja del P. Jovine Le enva carta.
494: Azua, 22 de octubre de 1901 Al Arzobispo Merino.
Le agradecen sus recuerdos Damin Bez, Alfau, Echenique y otros. Ha venido un ingeniero y se espera otro para estudiar el problema de la falta de agua. El Yaque se podra traer a Azua aunque costara un milln de pesos.
495: Azua, 22 de octubre de 1901 Al Arzobispo Merino.
Remite los estados de Barahona y El Cercado.
496: Azua, 29 de octubre de 1901 Al Arzobispo Merino.
Le enva giro por $190 nacionales de parte de Las Matas y El Cercado. Le enva $1 para que se lo compre de tabaco de Belhan. Recibi carta del 26. El Padre Tejera o est loco o aspira a algo alto. Ha habido un desfile de republicanos con msica y a caballo para hacerle demostracin a los nacionales que encabeza Romano. El Ayuntamiento no lo quiere nadie porque no pagan.
497: Azua, 2 de noviembre de 1901 Al Arzobispo Merino.
Gran alboroto en las votaciones, amanecieron ms de mil hombres frente al Ayuntamiento. Dicen que los nacionales vencieron a los republicanos. El Ministro fue a Pueblo Viejo y al regreso le pusieron piedras en los rieles pero no hubo desgracia. La hermana del P. Regla muri en la miseria.
498: Azua, 15 de noviembre de 1901 Al Arzobispo Merino.
Con Heriberto Garca le manda dinero y con Andrs Freites le \ mandar $12 oro.
499 Azua, 21 de noviembre de 1901 Al Arzobispo Merino.
El cubano Antonio Plass desea casarse por la iglesia con una hija de Juan Miranda, l va a encargar a unos amigos la diligencia ante el Arzobispo. El P. Peralta, cura de El Cercado, al or que lo cambian a San Cristbal solicita que lo dejen en su puesto.
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500: Azua, 26 de noviembre de 1901 Al Arzobispo Merino.
Con Andrs Freites le mandar dinero de misas. Se dice que Manuel Echenique ser el gobernador, aunque a los azuanos no les gusta. El nico documento que tiene Antonio Pas es el pasaporte y lo enva, pero esperando se lo devuelva.

501: Azua, 26 de noviembre de 1901 Al Arzobispo Merino.
El dinero de las misas ir despus porque, debido a la prisa, se le qued a Andrs Freites.
502: Azua, 10 de diciembre de 1901 Al Arzobispo Merino.
Le remite giro por $ 116 nacionales de Barahona, Azua y misas.
503: Azua, 31 de diciembre de 1901 Al Arzobispo Merino.
Todos los Gobernadores de Azua han sido unos impos. Slo Caminero y Puello iban a misa. Pero Sosa y Manolao no pasaban ni por la puerta de la Iglesia. Le felicita para el Ao Nuev. El nuevo gobernador se fue a pasar las pascuas en la Capital.
504: Azua, 31 de diciembre de 1901
Al Secretario de Cmara y Gobierno del Arzobispado. Le enva el estado de la Parroquia de Azua.
505: Azua, 4 de enero de 1902 Al Arzobispo Merino.
Le remite $101 nacionales por distintos conceptos.
506: Azua, 9 de enero de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 3. Ha tenido gripe muy fuerte aunque ha que ir muy lejos a confesar varios enfermos. El cura de Barahona solicita la facultad de bendecir la ermita de Rincn que ya casi est lista.
507: Azua, 9 de enero de 1902 Al Arzobispo Merino.
Le enva $323 nacionales; de parte de los curas de El Cercado $17.15; San Juan $29.70; Neyba $64.50.
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508: Azua, 23 de enero de 1902 Al Arzobispo Merino.
Freites le entregar un giro por $25.60 de Barahona.
509: Azua, 4 de febrero de 1902 Al Arzobispo Merino.
Le manda $2 para comprar el libro del Concilio Latinoamericano y no lo ha recibido. Ha ledo las Instituciones de Derecho Cannico y cita casos. Enva $203 nacionales de la parroquia de Las Matas de Farfn.
510: Azua, 6 de febrero de 1902 Al Arzobispo Merino.
Se va a establecer un$ escuela de primeras letras y entre los maestros solicitados estaba Acevedo y algunos graduados. La Junta, a proposicin de Despradel, prefiri a un maestro normalista. Con Chichi Martnez envi $74 del cura de San Jos de Ocoa.
511: Azua, 6 de febrero de 1902
Al Secretario de Cmara y Gobierno del Arzobispado.
Le enva los estados de la parroquia de San Jos de Ocoa.
512: Azua, 6 de febrero de 1902 Al Arzobispo Merino.
Con Rafael Martnez (Chichi) enva $74 del cura de San Jos de Ocoa. No ha recibido el libro del Concilio. Hya viento y polvo. Los ingenieros se fueron y dejaron a Azua sin agua. Dentro de 50 100 aos tendrn que traer el Yaque.
513: Azua, 13 de febrero de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 6. A algunos curas les cuesta pagar, como el de Las Matas. (Suazo) A veces sufre de dolores en el cuerpo. Para las bodas de oro le faltan 3 4 aos, pues se orden en
1855.
514: Azua, 18 de febrero de 1902 Al Arzobispo Merifo.
Recibi carta del 11. Traer el agua a las casas costara de $70 a 80 mil pesos. Hizo bien en no admitir al Seminario a Octavio, el de Faustino y Luisa, porque no para en su casa y se mantiene tocando fiestas en los barrios.
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515: Azua, 28 de febrero de 1902 Al Arzobispo Merino.
Usted concede 40 das de indulgencia, aunque los padres del Concilio le pidieron al Papa autorizarles conceder 80 das. En el Concilio se dice que los masones no pueden ser padrino de bautizos y de matrimonio. Comenta la preparacin intelectual de los arzobispos de Bogot, Brasil y Lima y las disposiciones del Concilio Latinoamericano.
516: Azua, 3 de marzo de 1902 Al Arzobispo Merino.
Ayer sali tropa por mar y tierra para atacar a Mota en Polo. En Azua hay muchos hombres armados, pero Despradel evita los desrdenes. El P. Lpez le escribi que no bautizara en casas ni campo, eran cosas del Ayuntamiento contra l.

517: Azua, 4 de marzo de 1902 Al Arzobispo Merino.
Le enva un giro por $120 nacionales para misas. Piensa ir en abril para traer los santos leos.
518: Azua, 11 de marzo de 1902 AI Arzobispo Merino.
Enva $4 para misas. Ley sermn del Obispo Antoln Mones-cillo sobre la identidad de Mara Magdalena. Hace meses que en Azua no pagan los sueldos.
519: Azua, 13 de marzo de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 8. Escribe sobre la ilustracin del Obispo Monescillo. Le enva $1 oro a Adelina Henrquez de parte de Feliz Peralta. Los empleados piensan renunciar porque no les pagan.
5 20: Azua, 20 de marzo de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 17. Le escribi al P. Lpez. Ese Presidente parece que fue el mismo que choc con el P. Gmez. No se imagina por qu quieren otro cura en Ocoa, porque all ni las mujeres van a misa. El cura tiene poco de qu mantenerse y la primera vez que vino a Azua cambi su leontina, y reloj de oro para comprar zinc para techar la iglesia de Ocoa. En Azua dizque hay una gran miseria, pero el 19 celebraron una gran fiesta.
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521: Azua, 1 de abril de 1902 Al Arzobispo Merino.
La Semana Santa estuvo bien pues fue el sbado que se supo lo de Barahona y el domingo se tuvieron las procesiones. Le enva $40. El domingo tiraron varios tiros en los barrios. Solicita permiso para ir a la Capital. Le enva $ 100 para una misa de San Gregorio por una difunta. Ha salido mucha gente de Azua. Mota se ver apurado porque Despradel tiene esto en armas.
522: Azua, 5 de abr de 1902 Al Arzobispo Merino.
Le enviar $50 que faltan de las misas gregorianas. No se ha sabido nada de Barahona.
523: Azua, 8 de abr de 1902 Al Arzobispo Merino.
El sbado en la noche se sintieron tiros en Azua y se dijo que venan Ascencin y Luis Pelletier con otros. Despradel estaba preparado. Suazo se fue a una casita de pared en el patio y durmi en su hamaca. Ayer el Gobernador dio un bando ofreciendo garantas a los alzados que se presenten. El domingo dijo la misa con tres personas. Ayer muri David GArca, hermano de Moiss Garca.
Azua, 10 de abril de 1902 Al Arzobispo Merino.
El Padre Montas querr ser Presidente de la Repblica: "yo creo que no se pondr ms la sotana". En el entierro de David se arm un tiroteo, las tropas hirieron a algunos y ellos a las tropas. Pero los revolucionarios se han dado cuenta de que Despradel no se duerme.
525: Azua, 17 de abril de 1902 Al Arzobispo Merino.
El pueblo est en paz aunque hay revolucionarios huyendo. Le enva $358.25, por diversos concepctos y de la parroquia de San Juan y Neyba. Pide que las monjas le hagan escapularios de la Merced y del Carmen.
526: Azua, 19 de abril de 1902 Al Arzobispo Merino.
Le adjunta carta para Andreta que pide acta de bautismo de Julia.
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527: Azua 17 de mayo de 1902 Al Arzobispo Merino.
Regres con felicidad, recibi dcimas de Barahona y El Cercado. Aqu todo esta encenizado dicen que por el volcn de la Martinica. Los hombres que estaban en armas han regresado.
528: Azua, 24 de mayo de 1902 Al Arzobispo Merino.
Le enva giro por $205 de Barahona y El Cercado. Mucha gente se asust el 22 que anunciaban el fin del mundo, pero no se confesaron ni se casaron los amancebados.
529: Azua, 29 de mayo de 1902 Al Arzobispo Merino.
Le felicita por la fiesta de San Fernando el da 30.
530: Azua, 3 de junio de 1902 Al Arzobispo Merino.
La impresin del Boletn Eclesistico est muy apagada, al cura de Las Matas le cuesta mandar el dinero.
531: Azua, 5 de junio de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi la carta del 28. El arzobispo debera hablarle al Delegado Apostlico para que, como italiano, se llevara al P. Jovine. / El P. Vsquez dice que no puede pagar porque all la moneda
l de El Cercado encuentran monedas nacionales. Los que se casaron con las hijas de Vicini quieren que les den su parte. Si l (Suazo) fuera ms pobre solicitara el curato de Tamboril, que recientemente fue separado de la Altagracia, pues all viven sus hermanos de padre.
532: Azua, 17 de junio de 1902 Al Arzobispo Merino.
Desde el 7 est lloviendo. El ro est dentro del pueblo. Los viejos dicen que nunca haban visto tanta agua. No viene la gente del campo ni hay carbn. Un hombre quiso cruzar el Jura y se ahog. Todava est lloviendo.
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533: Azua, 21 de junio de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 9. El ro sigue por las calles y el Jura no da paso. Le gustara ir a Tamboril porque el Padre Pieyro le con-
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taban que la gente de all era muy buena. Espera que el P. Vs-quez mande dcimas. Todo est muy caro por la escasez e inundaciones.
534: Azua, 24 de junio de 1902 Al Arzobispo Merino.
En las Yayitas se ahog un yanqui que trabajaba en la finca de Hardy. Consulta, sobre el entierro de un divorciado aunque es hijo del clebre Bonilla. Se refiere a la grandeza de San Jos y San Juan Bautista y a las inundaciones que provocara la nieve del polo norte si se derritiera.
535: Azua, 25 de junio de 1902 Al Arzobispo Merino.
Las lluvias han cesaro, aunque los ros siguen crecidos. El Pres-sidente del Ayuntamiento dice que en el vapor que lleg trajeron el reloj para la torre del campanario.
536: Azua, 1 de julio de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 27. El ro Jura no da paso. En Tbano quieren iglesia pero le dijo que necesitaban conseguir $500 para equiparla. Sigue la miseria. No han pagado los sueldos. La gente teme que surja un volcn en la Zurza de Biajama.
537: Azua 3 de julio de 1902 Al Arzobispo Merifo.
Recibi carta del da 28. Los ros necesitan pasadores. El P, Peralta, si quiere altar nuevo, debe pedir a los fieles como para la imagen de San Pedro. La gente sigue con miedo al volcn.

538: Azua, 8 de julio de 1902 Al Arzobispo Merifo.
Le enva $250 de las parroquias de Azua y San Juan. El ro Jura sigue cerrando el paso.
539: Azua, 10 de julio de 1902
Al Secretario de Cmara y Gobierno del Arzobispado. Le enva estado de la Parroquia de Neyba.
540: Azua, 10 de julio de 1902 Al Arzobispo Merino.
Al hombre de Tbano le dijo que si queran un cura deban comprar ornamentos, etc. que costaran $500, qued de reunir-


lo. La gente, inventando noticias de volcanes. A una mujer de Palmarejo se le quem la casa y ella est convencida de que cay fuego del cielo y de muestra trajo un carbn que dice ser distinto a los dems. No pudo convercerla de lo contrario.
541: Azua, 12 de julio de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 8. Poca gente viene de los campos a causa de los ros y malos caminos.
542: Azua, 19 de julio de 1902
Al Arzobispo Merino.
Le remite $60 nacionales para 10 misas.
543: Azua 19 de julio de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi cartas del 12 y 15. El P. Castellanos le va a hacer mucha falta al Arzobispo. El hombre de Tbano se llama Lorenzo, quiere que lleven al pueblo a Puesto Cantonal. Con Ciriaquito envi $2010 oro de Neyba y Barahona y tambin de Duverg. Desde Comendador han trado a dos hombres dominicanos, una mujer dominicana y otra haitiana dizque acusados de comegente. Pregunta sobre rbricas en oraciones de los domingos.
544: Azua, julio 22 de 1902 Al Arzobispo Merino.
Le remite los estados de San Jos de Ocoa. En Azua no llueve. Ha recibido el dinero que mand el P. Vsquez.
545: Azua, Julio 24 de 1902 Al ARzobispo Merifo.
Recibi la carta del 19. El P. Vsquez envi cuatro dcimas. Ya ver lo que dice el P. Lpez de El Maniel. Lorenzo vino muy contento de Tbano pues la gente est dispuesta a cooperar.
546: Azua, 26 de julio de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 22. Hace mucho calor. Enva $40.81 del P. Vsquez, San Jos de Ocoa, etc.
547: Azua, 2 de agosto de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 29. Supo que el Arzobispo estuvo en la fiesta de San Cristbal. La gente de Tbano vino en Comisin, quie-
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ren que el Cura est listo para cuando recolecten el dinero. Solicitan que el P. Pina no vaya a celebrar la fiesta del carmen este mes.
548: Azua, 7 de agosto de 1902 Al Arzobispo Merino.
Lorenzo, el de Tbano, se cree que, apenas tengan el dinero reunido, el cura ir volandp. Supo que el Arzobispo renunci al Rectorado por la tesis de Agramonte sobre el divorcio. La fbrica del campanario est parada aunque el reloj est aqu.
549: Azua, 25 de agosto de 1902 Al Arzobispo Merino.
Con Andrs Freites le mand $ 10 oro. La gente de Tbano lo han dejado tranquilo. Del P. Vsquez se deca que viva con una muchacha y la cambi pt>r otra.
550: Azua, 4 de septiembre de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 30. Del P. Vsquez convendra informarse con el P. Peralta. Lo supo por Ninita, la esposa de Feliz Mara Ruz.
551: Azua, 11 de septiembre de 1902 Al Arzobispo Merino.
Ley en un peridico cosas contra el cura de El Seybo dizque porque tena las imgenes en el suelo. La Patrona se celebr aqu con bailes y msica y nada de misas. El da 8 qued muy lucido, la iglesia llena en la misa y en la salve. La virgen de los Remedios convierta a estos feligreses.
552: Azua, 16 de septiembre de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 9 y telegrama de Juan Elias pidindole mil pesos, pero ya lo ha ayudado bastante para comprar su casa.
I
553: Azua, 25 de septiembre de 1902 Al Arzobispo Merino.
Su familia lo ha arruinado, a todos le ha dado. Despus que se fueron los espeaoles le entreg 2 mil pesos oro a Ulises para que se fuera a Saint Thomas a comprar para poner una tienda y lo malgast todo. A Juan Elias antes de las reses le dio 8 moro-cotas y otras cosas.
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554: Azua, 1 de octubre de 1902 Al Arzobispo Merifo.
Andrs Freites le entregar giro por $216. No sabe de Juan Elias. No llueve. Vio en una Gaceta que el Congreso quit la fiesta, pero la gente seguir para hacer bailes y jugar gallos. Se fue Mons. Tonti, ya habr otro delegado Apostlico.
555: Azua, 4 de octubre de 1902 Al Arzobispo Merino.
Ayer muri Rub y sin sacramento, por falta de tiempo.
556: Azua, 11 de octubre de 1902 Al Arzobispo Merino.
El Padre Miranda pide licencia para ir a la Capital. El y el cura de Duverg noreciben Criterio. Enva estado de Neyba y Duver-g.
557: Azua, 14 de octubre de 1902 Al Arzobispo Merino.
El cura de Barahona solicita licencia para bendecir la iglesia de Rincn. En Azua han cado dos rayos.
558: Azua, 18 de octubre de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 11. Le comunic la muerte de Rub porque sabe que en el ao 57 58 usted le salv la vida a l en Neyba. Lamenta la muerte del Padre Pierreti. Quisiera ir a Lourdes. En La Laura le mandar $48.75 oro del Padre Pina, de San Juan, y del P. Miranda de Neyba. Los Padres Miranda y Ferret no recibieron Criterio y el cura de Las Matas no manda dcimas.
559: Azua, 18 de octubre de 1902 Al Arzobispo Merino.
Mand el estado de la parroquia de San Juan. Algo pasa en el Cibao por el acuartelamiento de la tropa y los centinelas en la plaza por la noche. Hace dos o tres das salieron para la capital ms de 200 hombres pero regresaran pronto; Miranda no pudo viajar.
560: Azua, 28 de octubre de 1902 Al Arzobispo Merifo.
Si el Padre Vsquez no cumple mndelo para la capital. El cura de El Cercado le envi el dinero al P. Vsquez y no al P. Pina. El P. Maggiolo tiene lo del P. Ferrete en Neyba. Hay una gran me-
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sa. En el pueblo hay muchas matas de uvas. Las granadas no producen por falta de agua. No ha recibido el Aalejo. Hoy regresaron las tropas. Oy decir que el P. Montas va para Roma.
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561: Azua, 11 de noviembre de 1902 Al Arzobispo Merino.
Llovi mucho el da de Todos los Santos en las lomas. El Ayuntamiento quiere acabar el campanario para poner el reloj trado de Estados Unios. Antes de ayer muri Arturo Alfau, como mdico har falta. El Arzobispo tendr que quitar el cura de Las Matas.
562: Azua, 22 de noviembre de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 19. Ha escogido a Santa Luca como abogada para no sufrir de los ojos. "Juan Elias quiere vivir como prncipe, a costilla ma". Le~escribi al P. Vsquez que si no cumpla le quitaran el curato. Recibi giro de Barahona, la Pastoral, pero no el aalejo. El P. Pina va para Tbano a la fiesta de San Andrs.
563: Azua, 25 de noviembre de 1902 Al Arzobispo Merino.
Con Freites le mand $24.70 de Duverg y Barahona. Los padres Vsquez y Peralta no responden. Desde hace 10 das las tropas estn acuarteladas. Pregunta si el P. Montas se fue para
Roma.
564: Azua, 27 de noviembre de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi las dcimas de El Cercado y las mandarn con el P. Pina que va a la Capital. El P. Peralta mand $62.50.
564: Azua, 4 de diciembre de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 26. Una mujer de Las Matas dijo que el P. Vsquez es loco y no sirve para cura. Juan Elias quiBlre vivir como los Vicini. "Yo senta mucho que el P. Montas fuera a Roma porque al verlo el Santo Padre y el Cardenal Rampolla,qu diran del pueblo dominicano?". El P. Pina se llev una pacor-cha bautizando en Tbano.
566: Azua, 18 de diciembre de 1902 Al Arzobispo Merino.
Recibi con el P. Pina los Aalejos y misas para San Jos de
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Ocoa. Ms de 200 hombres en armas han ido al Cibao. No habr misa de media noche por la intranquilidad. La seca es grande en Azua. El ro lo desvan al Este para que no se entre en el pueblo.
567: Azua, 1 de enero de 1903 Al Arzobispo Merino. Le desea felicidad en Ao Nuevo.
568: Azua, 3 de ero de 1903
Le enva con Andrs Freites $29. Al P. Vsquez usted tendr que hacerle como haca Mons. Cocchia. que si pasaba una Circular, quien no iba quedaba suspenso. Y un da de las mercedes el P. Billini le protest por no ser eso motivo de suspensin.
569: Azua, 8 de enero de 1903 Al Arzobispo Merino.
Con Andrs Freites mandar $49.80 oro del P. Pina y del P, Vsquez de Las Matas. Todava estn de servicios en el Cibao ms de 200 hombres.

570: Azua, 10 de enero de 1903 Al Arzobispo Merino.
Adjunta un giro del P. Ferret y enviar dinero de Barahona. A Troncoso que le mande un barrilito de vino.
571: Azua, 13 de enero de 1903 Al Arzobispo Merino.
Freites le entregar $39.30 oro de Neyba y Barahona.
572: Azua, 15 de enero de 1903 Al Arzobispo Merino.
Envi dinero de El Cercado. Dice el P. Pina que el P. Vsquez se le meten las mujeres en la casa. Por aqu viento y polvo.
573: Azua, 20 de enero de 1903 Al Arzobispo Merino.
Al P. Vsquez y otros que han denunciado no ha sido fatal el haberlos ordenado. Recuerda el caso del Dr. Elias a quien Mons. Cocchia tena por malo, pero el P. Pedro Toms lo defendi. El P. Blanchard no vino en el vapor, tal vez venga por tierra, pues como ha estado en El Cibao a lo mejor tiene montura. Hya ms de 300 hombres en armas en El Cibao~y aqu se descui-* da la agricultura. Enva $15.70 del P. Peralta de El Cercado. A
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Dionisio que le busque sotana en casa de Juan Elias y se la entregue a Andrs Freites.
574: Azua, 23 de enero de 1903 Al Arzobispo Merino.
Muri el Cardenal Parrochi, quien consagr a Merino. Freites le habr-a entregado las dcimas de El Cercado.
5 74: Azua, 29 de enero de 1903 Al ARzobispo Merino.
Recibi su carta del 29. Del P. Vsquez dicen que, aunque le retiren de Las Matas no se ir porque tiene conucos y reses. La sotana en casa de Juan Elias se le puede daar. A lo mejor l est bravo porque no le consigui los mil pesos que peda.
575: Azua, 3 de febrero de 1903* Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 28. El Papa habr nombrado muchos cardenales por los que han fallecido. El P. Blanchard no ha llegado. Estar paseando por San Cristonal o Ban. El P. Lpez pidi licencia para viajar a la Capital. Enva los estados de San Jos de Ocoa. La Laura de Freites casi se hunde al chocar en el puerto, venan Prspero y 12 pasajeros. En Azua hay mucho viento y polvo en la calle.

577: Azua, 5 de febrero de 1903 Al Arzobispo Merino.
Juan Elias le escribi sobre la muerte de Mara Ama el 12 de enero. La quiere embalsamar para traerla a enterrarla en Regina. El Comendador Moreno escribe mucho en el Listn elogindose y elogiando sus amistades. Con Prspero Freites le mandar las dcimas de San Jos de Ocoa.
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578: Azua, 10 de febrero de 1903 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 7. Ha sentido la muerte de Polito, cuado de Heriberto. El P. Blanchard no ha llegado. Mucha seca y miseria. En Azua la gente no se casa por la iglesia sino pasan el contrato civil.
579: Azua, 14 de febrero de 1903 Al Arzobispo Merino.
Ayer viernes lleg el P. Blanchard con su pap, quien me entreg el pedazo de andullo.
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580: Azua, 21 de febrero de 1903 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 15. Juan Elias est gastando dinero ahora con el entierro y traslado del cadver, deba haberla enterrado all. El P. Blanchard lleg el viernes y se fue el sbado, ya habr tomado posesin de la parroquia. El P. Fantino le va a hacer falta en el colegio y convento. Hay seca tremenda. '
*
581: Azua, 7 de marzo de 1903 Al Arzobispo Merino.
El P. Blanchard fue bien recibido. El P. Vsquez pid.e ir a Daja-bn y le pidi permiso al P. Antonio para ir a bautizar al camfTQ y ste se lo permiti para que no creyera que era por egosmo. A Dionisio que procure la sotana en casa de Juan Elias. En Azua se sufri mucho con lo de Barahona, ahora falta que regresen los hombres de El Cibao.* Gran seca, viento y polvo. Hay una mquina de hacer hielo y venden la libra a real y medio nacional.

582: Azua, 10 de marzo de 1903 Al Arzobispo Merino.
Recibi su carta y la del P. Lpez. Juan Elias no le manda la sotana. Siento dolor en la cintura y, aunque Emilio Marchena lo ha recetado, no se mejora. Se acab lo de Barahona y no se ve gente con armas. Sigue la seca.
*
583: Azua, 17 de marzo de 1903 Al Arzobispo Nouel.
Recibi carta del 12. Le pide le mande la sotana con Freites. Ese Congreso no durar mucho y el P. Adolfo se volver a su curato. Me dicen que l tiene una finca de cacao y yo no tengo nada. Juan Elias debe estar apurado por haberse metido en gastos superiores a los que poda pagar. El P. Vsquez siempre ten-randa de Neyba fue confinado a Barahona. Ha salido una columna de hombres para el Cibao.
584:Azua, 24 de marzo de 1903 Al Arzobispo Merino.
El P. Vsquez est aqu esperando un barco para Santo Domingo. Anoche hubo recogedera de hombres para defender la Gobernacin, parece que Jimnez y Deschamps no dejarn de atacar al gobierno.

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585: Azua, 27 de abril de 1903 Al ARzobispo Merino.
Hubo mucha zozobra por los tiroteos. En la iglesia penetr una bala de can o metralla en el altar de la Altagracia. Casi todas las cosas tienen balazos. A causa de la revolucin los curas no escriben. Suazo est sufriendo de reumatismo en la cintura y se trata de yoduro.
586: Azua, 28 de abril de 1903 Al Arzobispo Merino.
Le enva $70 de Azua y Neyba, crey que no era prudente celebrar la Semana Santa con tantas balas de can y fusiles.
587: Azua, abril de 1903
En Azua ha habido mucho movimiento. Murieron Pancho Montes de Oca y Ascensin Pichardo. El Viernes Santo hubo tiroteo en Pleno Pueblo. Yansito vino en Comisin y este pueblo se uni a la revolucin.
588: Azua, 3 de mayo de 1903 Al Arzobispo Merino.
Le enva un giro por $299 nacionales de San Juna y El Cercado. Enva limosna para el asilo.
589: Azua, 10 de mayo de 1903 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 3 y 4. Mand una carta con receta del Dr. Morillo y se perdi. Durante la guerra l (Suazo) estuvo durmiendo con la ropa puesta, dispuesto a refugiarse en la casa de pared.
590: Azua, 12 de mayo de 1903 Al Arzobispo Merino.
Est tomando yoduro por receta del Dr. Morillo. Solicita que le mande otro sacerdote y le propone arreglo respecto a las entradas. Puede quedarse en la casa de Agapito como los curas que pasan por aqu.
591: Azua, 21 de mayo de 1903 Al Arzobispo Merifo.
Escribi al P. Miranda. El yoduro le ha hecho dao; diarreas, dolor de gargante y dificultad al orinar.
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592: Azua, 3 de junio de 1903 Al Arzobispo Merino.
La salud sigue igual, no puede hacer nada. Todava el P. Miran da no ha venido, piensa que ser por las lluvias.
EL PADRE SUAZO Y LA ANEXIN
Parroquia de Azua, 11 de diciembre de 1863
Excmo. y Revmo. Seor:
El lunes siete a las siete llegu a este pueblo y no encuentro palabras con qu explicar a V.E.I. el estado en que los rebeldes han puesto la poblacin. Las casas estn casi todas sin puertas y todo lo que no pudieron llevarse lo rompieron; al muchacho sacristn que dej encargado de mi casa y la iglesia le prendieron para poder pillarme mejor, me llevaron dos caballos y me mataron cinco reses que era cunto tena, adems se llevaron libros y otras muchas cosas, decan que todo lo que haba de los que nos fuimos a Santo Domingo, era de ellos, que nosotros eramos espaoles. En la Iglesia se llevaron algunos manteles, alfombras y sillas y otras muchas cosas que faltan no hay quien d razn, rompieron el Sagrario y le quitaron un pedazo a la piedra de ara.
Fusilaron dos y uno sin confesin, que muri diciendo Viva la Reina!, a machetazos mataron a dos o tres porque no queran servir, a uno de ellos lo mataron pegado casi a la Iglesia de un solo machetazo, hicieron irse con ellos a algunas familias morenas porque les decan que los espaoles les quemaban la casa y los mandaban a Puerto Rico a venderles.
En fin Ecxmo. Seor el estado en que est la poblacin es para verlo y oir las cosas que hacan, mandaron para San Juan unos tantos padres de familia pobres y cargados de hijos, que temen aqu tal vez los han fusilado.
Aqu tuvieron preso el P. Perdomo y despus le mandaron al Ci-bao. Al de San Juan le hicieron venir dos veces aqu, diciendole que viniera o si no le pondran grillos.
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Desde que entramos se han estado presentando los hombres y

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familias que haba huyendo en las montaas, muchos de esos hom bres marcharon al Maniel con el General Puello a poner la bandera Espaola.
Los meses de octubre y noviembre no se han pagado a la Fbrica, no s si el Administrador de aqu las pagar.
Dios guarde a V.S.L muchos aos
Pedro R. Suazo
Excmo. e limo. Seor Arzobispo de Santo Domingo.

EL PADRE SUAZO Y LA MASONERA
Parroquia de Azua, octubre 29 de 1865
Seor Gobernador Eclesistico del Arzobispado de Santo Domingo.
l
r
Seor Provisor:
En esta fecha he recibido la Circular de V. S. del 9 del que cursa y relativo a su contenido dir a V. S. que puede estar en la satisfaccin que en la Iglesia a mi cargo no se har ninguna ceremonia masnica.
Desde que se estableci esa secta en esta poblacin He sufrido mucho con ellos, teniendo varias cuestiones, tanto que a un masn que muri no quisieron hacerle entierro, porque me negu a administrarle los Santos Sacramentos, por haberse negado a renunciar, dicindo-me que no me cansara, que l prefera morir sin los auxilios espirituales, primero que renunciar y as muri.
Dios guarde a V. S. muchos alos
Pedro R. Suazo.
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LA IGLESIA DE AZUA
Ilustrfsimo y Reverendsimo Padre:
Con motivo de haberse formado una sociedad con el laudeable objeto de levantar un templo al Seor me ha sido preciso dejar mi idTa esa Capital para despus, porque estamos trabajando a ver"Eomo nos proporcionamos fondos para dar principio y tambin porque el Gral. Valentn, que es el Presidente de ella, pasar a esa Capital y va a hablar con el Gobierno para ver que suma nos da, pues el ao 1857, siendo Presidente el actual gran Ciudadano hizo que el Seijado decretara la constitucin de un templo, en consideracin a que con los incendios e invasiones haitianas los habitantes lo haban perdido todo, pero al darse principio despus de dado el dicho decreto, estall una revolucin que tuvo que embarcarse el Gobierno actual y todo se paraliz y como el decreto mencionado est en vigencia, el General quiere lo que consigue y como l es hermano del Presidente y Azua-no creo que conseguir algo.
Como queremos poner la primera piedra tan pronto regrese el General y no teniendo las facultades necesarias, suplico a S.S. lima, si lo tiene a bien tenga la bondad de concedrmelas.
Pensamos dedicarla a la Patrona que es la Virgen de los Remedios.
Ruego a Dios conserve la vida de S. S. lima, muchos aos.
Pedro Ramn Suazo
Azua, y abril 22 de 1871
limo, y Reverendsimo Seor Vicario Apostlico del Arzobispado de Santo Domingo.
P. SUAZO Y LOS MASONES
Ilustrfsimo y Reverendsimo Seor:
Recib la carta de S. S. Ilustrsima en que me dice que le informa sobre los puntos que tiene el reglamento, en las firmas de. algunos,
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dir a S.S. lima, que antes de invitarlos habl con algunos y contestaron que era costumbre de ellos, y el da de la invitacin no asistieron lso Sres. Marchena, Elias Miranda, Daniel Ortz y Jos Blandino, parece que teman, puesto que ellos son masones, los dems no lo son y a excepcin del Sr. Salazar, que es viudo, todos son casados, tienen buena vida y costumbres, asisten siempre a la Iglesia, el nico que se confiesa muy a menudo y asiste a Misa todos los das es el Sr. Sala-zar, que es de una vida ejemplar.
Los cuatro que pertenecen a la Sociedad condenada por la Iglesia, ms asisten a sus reuniones que a la Iglesia porque si es el Sr. Marchena todo es apariencia, pero religin ninguna.
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En estos das se ha molestado conmigo porque un da es una reunin ley un peridico masn que Nuestro Ssmo. Padre el inmortal Pi Nono (2.C.P.D.) era masn, yo le dije al que me lo dijo que eso no era verdad y ahora das quiso Dios, q me diera con uri"peri-dico que dice lo contrario y se lo ensee a varios de ellos, el lo supo y sali con los peridicos masones casi de casa enseando sus peridicos y diciendo que Su Santidad haba sido masn y que lo que yo deca era mentira y as l no se ocupa ms que de esa Sociedad.
El peridico a que me refiero se lo remito a S.S. lima, para que se imponga de l.
Sobre el Reglamento como S.S. lima, dijo que en'San Juan hab-ba uno yo busqu copias de l y se lo di a elfos para discutirlo, ellos lo encuentran bueno, quitndole algunas cosas y como ellos estaban establecidos desde mayo el ao pasado y que l Seor Marchena deca que haba hablado con S.S. lima, sobre dicha Hermandad, fue que lo remit.
Ruega a Dios nuestro Seor conserve la vida de S.S. lima, muchos aos.
Pedro R. Suazo
Azua y julio 22 de 1878.
Al Ilustrsimo y Rmo. Sor Obispo Delegado de la Santa Sede y Vicario Apostlico de la ARquidicesis de Santo Domingo etc. etc.


INCENDIO EN AZUA
limo, y Rmo. Seor Remito a S. Sra lima, el estado de las operaciones del tercer trimestre de este ao junto con los diez y nueve pesos y sesenta centavos correspondiente "21 Seminario y Beneficencia.
Hoy a las dos y media de la tarde tuvo este pueblo que lamentar un gran incendio en que se quem, poco ms o menos la mitad de la poblacin, y no se quem todo por el viento Sur que sopla aqu diariamente, toda la linea de adonde empez el fuego hacia el norte se hizo cenizas, hasta el de enfrente a donde se hosped S. Sra. Ilus-trsima en la Santa Visita. Varios comrciantes han quedado arruinados, pues el fuego no dio tiempo para nada, tanto que en algunos patios se quemaron caballos, mulos, burros, cabrar, gallinas, perros etc.
Este fuego fue segn dicen por un joven que hace poco se ha vuelto loco.
Ruega a Dios conserve la preciosa vida de S. Sra lima, muchos
aos.
Azua 30 de septiembre de 1879 (parece tambin 20) (aunque Roque Cocchia pone 30 de septiembre 1879).

Ilustrfsimo y Rvmo. Seor Arzobispo
Delegado de la Santa SEde y Vicario Apostlico de la Arquidicesis de Santo Domingo.
EL PADRE SUAZO INFORMA LA MUERTE DEL P. NARCISO BA RRIENTOS
limo. Seor
Pbro. Fernando A, Merino
Administrador Apostlico, Santo Domingo.
Con el mas profundo pesar pongo a conocimiento de S. lima, que ayer a las ocho de la noche dej de existir el amigo y condiscpulo Pbro. Sr. Don Jos Narciso Barrientos, digno Cura de San Juan, que
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como sabe S. lima, se hallaba en sta curndose. Con verdadera con-triccin y resignado a la voluntad del Altsimo recibi los Santos Sacramentos. ^
Hoy a las ocho de la maana se le dio sepultura en la Iglesia que est en fbrica, segn los deseos de l. Todos los Azuanos han sentido mucho la muerte del Cura de San Juan, pues es verdad que aquella pierde un buen pastor. Yo no puedo decirle cuanto he sentido al condiscpulo y paisano, pues lo dejo a la consideracin de S. lima.
Ruego a Dios conserve la vida de S.S. lima, muchos aos
Pedro R. Suazo
Azua, diciembre 16 de 1884
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EL PADRE SUAZO, VICARIO FORNEO EN VISITA DE OFICIO
i
Barahona, 30 de agosto de 1890
Mi muy querido Monseor:
Para m est loco Martnez, pues sus cosas lo prueban, porque eso de quererse casar, y lo peor es que la novia est mas loca, dizque habla mucho, y ella cree que ella puede casarse con l, es la Rosa Medina. Martnez le mand comprar una silla de ir a Misa y mand a ponerle su nombre, es decir el de Rosa, en letras doradas, que yo la vi en la iglesia.
Vamos a otra cosa, me parece que Ud debe poner en el Boletn la orden a los Curas que no vayan a las ermitas que no tengan todo lo que necesitan, pues ademas que se ajan los ornamentos, se puede perder algo, como ahora con la patena He Neyba. Lo que es Las Damas tiene dos casullas, alba, roquete, estola, misal y vinajeras y para el cliz le dieron a Martnez una suma para que lo encargara, que ellos los dameros desean saber si a Ud. l se lo encarg, pues l se ha
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ido sin dar cuenta a nadie. No hay una persona que hable bien de Martnez a excepcin de las familias de las queridas. Procure mandar a Neyba un buen sacerdote que con estos curas que no se ocupan de la iglesia, mas que de dar escndalos, se pierde la religin pues lo que hay por aqu es fe muerta y hay que trabajar mucho. Ya le dije que Neyba no tiene patena, y si vienen dos sacerdotes el de Barahona no prestar la suya.
Todas estas ermitas no tienen nada, hasta esta de Barahona est en mal estado; todo esto como le dije en mi anterior hay que visitarlo a menudo pues los curas de por ITqu viven como les da la gana. En adelante, Dios mediante, los curas de por aqu no vivirn as, como este loco de Martnez, pues los visitar de vez en cuando, porque casi todos, unos de una menra y otros de otra, han vivido sin ocuparse de su ministerio. Ruega al Seor le conceda una vida larga en salud, su amigo de veras. P. R. Suazo.
Dgame si recibi una carta de Martnez queme dej en Neyba y se la mand. Por aqu no quieren sacerdotes extranjeras, dele dominicanos, y pronto!
PADRE SUAZO: VICARIO FORNEO
Azua, septiembre 5 de 1890 Mi Muy querido Monseor:

Aunque le mand hoy con un hermano de Ascencin Pichardo un oficio es decir, el paquete contiene 3 o cuatro oficios o cartas, le hago estas lneas para decirle que Soto qued satisfecho con los $5 y me encarg darle las gracias.
Ya le dije que no convengo en que Ud. le permita a ese vagabundo de Martnez que vaya a Neyba y Barahona; pues adems que all al verlo se burlaran de mi y que anoche y a cada rato me dicen que me insult a su gusto sin haberle yo ofendido, pero no puede negar de donde es, y creo que Billini estar pagando haberle hecho ordenar.
Como le digo en una de las mas no crea eso que le dice de retractarse, es un hipcrita como lo dicen en Barahona y Neyba, l lo que quiere es volver all para ser ver al pblico y a sus concubinas que
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Ud. ni ha creido nada de lo que yo le he informado y burlarse de m. En Fondo Negro me cont Pelegrn Carrasco y un Luis que vino con l aqu, que le dijo, que si no hubiera sido por Pelegrn le da un tiro a un joven de aqu que vive en Neyba, ellos se admiraron y le dijeron: "Ay padre no diga eso, sijo con arrogancia, s se lo hubiera dado y sabe Ud. por qu? porque el ao pasado fue a San Juan, que como canta muy bien Mella lo mand a convidar para la fiesta de Las Mercedes y cuando regres a Neyba, como era uno de sus cantores le dijo que no volviera a la Iglesia y ha creido que ese joven le ha denunciado y lo que es a m nada me ha dicho. Yo a un sacerdote dominicano le puedo soportar todo lo que dijo de m, pero a este escandaloso apstata no, y tomara poder ir ahora para llamarle delante de Ud.
Para que Ud. se convenza de lo que le he informado es cierto, que no ha obrado por pasin, pues yo le quera e iba a ver si la Iglesia estaba en orden y no era verdad todo lo que decan tena intencin de decirle que fuera a la Capital y le pidiera perdn; pues bien, como esto que le voy a decir me dijeron muchas cosas, que no quise hacer caso. Me dijo un amigo de l: El padre me dijo un da que vio unas muchachas; aqu deban venir curas como Yandoli porque yo soy joven y debo gozar y as lo haca.
El parece que supo en Barahona que yo iba para all, pues solo a Jos Dolores le escrib recomendndole una carta para Alexis y le deca que pronto nos veramos porque iba a Neyba y a todos esos lugares a visitar esas iglesias, y eso, como es culpable cogi miedo, pero antes de eso me dicen que deca que se iba para Hait a vivir de paisano.
No se lleve de lo que dice hgalo de que se vaya del pas pues el da menos pensado se la hace, deja la sotana ya l lo pens y lo hace; con las cosas que he visto y sabido de l crea Ud. que es malo; y casi todos los cubanos y los puertorriqueos aunque sean obispos no tienen religin ni fe, nada creen, son las gentes mas irreligiosas Ud. debe conocerlos mejor que yo que ha vivido en ambos lugares.
Siempre suyo y amigo de corazn:
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P.R. Suazo
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EL PADRE SUAZO REHUSA HONORES .
Azua 17 de febrero de 1891
Mi muy querido Monseor:
Ayer recib la de Ud. del 14 que cursa y quedo impuesto de lo que me dice del mayordomo, le escribir al Ayuntamiento. Sobre la Vicara General no se canse que jamas admitir, pues no es por humildad solo la verdad, yo no puedo desempear ese puesto; y hoy da ni este Curato. Tomara yo que me diera el Maniel y que Jos Mara Viniera aqu que yo renunciara a la canonga que nunca me ha gustado. Sin embargo que he hecho sacrificios por arreglar mi casa para mi comodidas, si usted quiere ver que me es indiferente el irme de aqu, nmbreme Teniente Cura de la Catedral o de Santiago con Apolinar, hasta de San Juan siendo Mella el cura y ver que voy con gusto; porque ese puesto comprendo que puedo desempearlo porque me. gusta tener la iglesia aseada y componerla, pero fuera de eso, yo no valgo de nada; cralo que a m no me gusta figurar en nada, esas cosas pblicas me dan vergenza; por eso yo no me pongo nada de cannigo porque conozco que no debo llevar nada que diga que lo soy. Si Mena no era muy ilustrado al menos tena facilidad para hablar en pblico y predicar y le gustaba figurar. Yo puedo ir a vivir a esa, y ayudarle pero de sacerdote suelto, que aunque sea pobremente vivira con la misa sin figurar y metido en mi casa que solo saldra cuando hubiera funcin para acompaarle.
La Vicara General talvez me proporcionara mi desgracia, porque si Ud. sale y se ofrece una fiesta nacional, ni voy al Te Deum ni al Palacio, y una vez podran creer que estaba enfermo pero mas veces no, tal vez se figuraban que era por ser enemigo del Gobierno.

Con cualquiera sacerdote, con Adolfo u otro cualquiera voy de Teniente Cura gustoso, mejor que ser Vicario General. En fin Dios le proporcionar uno que le agrade y pueda desempear ese cargo dignamente. Recio anda por Barahona pues l no debe dilatar. Pido a Dios le d una vida larga en salud varios aos. Su siempre amigo de veras:
P. R. Suazo
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PADRE SUAZO REHUSA LA VICARIA GENERAL
Azua, marzo 2 de 1981 Mi muy querido Monseor:
Est en mi poder la de Ud. del 21 de febrero pasado, la que voy a contestar dicindole que yo siento en el alma no complacerle, pero me es imposible, lo uno que ni tengo capacidad para eso, y no me gusta figurar.
Adems yo perdera de 5# a 7 mil pesos porque compuse la casa y gast unos 700 y le agregu otro boho que gast lo mismo o mas de 700, compuse la de paredes que tengo en el patio y nadie me dara 3 mil pesos por todo. Si es lo que tengo para mi uso, necesitara una goleta para llevarlo y yo no iba tantas cosas y todo es nada, si pudiera desempear ese destino, porque por complacerle me sacrificara, Dios le proporcionar uno que llene sus deseos, como se lo pido.

Eso de rdenes, si tiene que pensarlo mucho, porque estos sacerdotes de hoy no respetan a nadie y hacen lo que les da la gana; mire, no es por denunciarle, solo para su gobierno, me dijo Manolao ahora cuando estuvo aqu, que l crea que Adolfito era bueno, y que l saba que todas las noches andaba de paisano por esos barrios con esas bagabundas, expuesto a cualquier cosa con un malo de esos que abundan.
En fin, pido a Dios que le d una vida larga y salud y le proporcione buenos sacerdotes.
Su amigo:
P.R. Suazo.
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LA FIESTA DE CORPUS CHRISTI EN AZUA Y LA MONEDA MEXICANA
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N
Azua 4 de junio 1894
Mi muy querido Monseor:
Su estimada del 2 que cursa la recib ayer tarde por el vapor, y me es grato saber que Salazar le entregara el dinero y damesanita^ que quiera Dios le vaya bien a la Superiora con el agua esa.
Juan Elias le entregar 14 pesos que recib anoche de Mella, disque son de una dispensa.
Le mand el incesario y mndeme a decir en cuanto es que lo componen para mandrselo.
1
Los altares tanto del dia de Corpus, como en el Octavario estaban muy lindos, pues Beln que puso el suyo, tena en'frente una alegora del sacrificio de Isaac; estaba Abrahan, Isaac y el ngel, muy bonito todo; pues bien no haba casi hombre, seis u ocho, y muchos muchachos porque de los campos con motivo de las lluvias y los caminos muy malos, no vinieron.
Que hay del Mejicano, aqui corre por cincuenta centavos, pues el carbn que costaba 40 la carga, cuesta hoy un peso, la yerba costaba 3 o 4 reales la carga, cuesta un peso o nueve reales, cuando hay mucha y lo mismo con lo del gobierno, el papel sellado de medio peso, un peso, el de un peso dos y caso todo lo dems,y en mejicano comida y todo lo calcula a 50 c/.
Contento estoy por las lluvias pues era tanta seca que todo se estaba secando y algo se sec, pero ahora va que da gusto.
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Dios nuestro Seor lo conserve etc.
Pedro Ramn Suazo.
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SUAZO, MASONERA

Azua, septiembre 20 1894
Mi muy querido Monseor:
Tengo en mi poder la de U.. del 15 que cursa e impuesto de su contnido, habl con la Sociedad de Beneficencia para que le escribieran a U. yo le dije era una comisin de la Logia, porque fueron masones vinieron a hablarme, pero es una sociedad que ha o quiere reemplazar a una que establecimos en el ao 92 el da 27 de febrero, que se puede decir que concluy, porque Prudhomme y Armando Aybar se fueron, despus Prspero Freites preso y estos quieren ahora volver la a establecer y segn le he oido piensa muy pronto dar principio, y yo como veo que es un bien me alegrar y deseo que U. se lo conceda, pues mas tarde se lo pueden coger sin decir nada, pues yo en dos ocasiones he hecho quitar cuadros de bohos que les daba el Ayuntamiento, pero le hice ver al Ilustre, que ese convento perteneca a la Iglesia y no a ellos y por eso lo han respetado.
Parece que le han cogido con Ciccone, yo he oido a varios que dicen que un joven que vive con l, dice l que es un sobrino, otros que es un hijo, y que lo cas con la muchacha que decan ellos viva con l y sobre eso hablan mucho.
Me dijeron que haba en Las Matas un sacerdote italiano que cntaba Misa con dicono y subdicono, pero ya se volvi para Hayt.
No quiere llover aqu en el pueblo ni en los conucos, solo para las lomas, pero a mi me est haciendo falta un agua grande, para las uvas y dems sembrados.
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Que Dios nuestro seor le conceda una vida larga en salud y felicidad como se lo pide su siempre muy amigo:
P. R. Suazo
ACTA INAUGURACIN DE LA IGLESIA DE AZUA 19 dDE MARZO DE 1889
En la ciudad de Azua de Compostela, cabecera de la Provincia
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de su nombre y Vicara Fornea del Arzobispado, el dia diez y nueve del mes de marzo del ao mil ochocientos ochenta y nueve, festividad del Patriarca San Jos, esposo de la Santsima Virgen y Patrono de la Iglesia universal; siendo las ocho de la maana y estando reunidos con el Sr. Cannigo honorario Pbtro. Don Pedro Ramn Suazo, cura de la Parroquia y Vicario Forneo del departamento, los deores: Cannigo honorario, Pbtro. don Jos Mara Merino, cura interino de la Parroquia Ntra. Sra. de Regla de Ban, Pbtro. don Manuel de Regla Feliz, cura interino de la Parroquia de San Jos de Ocoa, Pbtro. Don. Ignacio Mella, cura interino de la Parroquia de San Bartolom de Neyba, Pbtro. Don Francisco Ciccone, Cura interino de la Parroquia de Sta. Luca de las Matas de Farfn, Pbto. Don Toms Vidal Martnez, cura interino de la Parroquia de Santa Cruz de Barahona, Pbtro. Don Armando Lamarche, Auxiliar de la Parroquia de Sta. Brbara, de la capital, Aclito don Jos E. Otero, segundo Maestro de Ceremonias de la Santa Iglesia Catedral, Aclito don Flix Ma. Nolasco, y Lector don Pedro Spignolio, familiares de Illmo. y Revdmo. Seor Arzobispo, Lector don Miguel Hernndez y Ostiario don Rafael Martnez, condujeron procesionalmente al Illmo. y Rvdmo. Seor Arzobispo Metropolitano Don Fernando Arturo de Merifo la puerta principal de la nueva iglesia parroquial para proceder la solemne bendicin de ella. Y hallndose presentes el Sr. Gobernador Civil y Militar de la Provincia, General VAlentin Monte de Oca, el Sr. Presidente del Honorable Ayuntamiento, Francosco Bez con los .Sres. Vocales, el Sr. Intenventor de Aduana, Telsforo Objio, el Sr. Administrador de Hacienda, Daniel Ortiz, el Sr. Presidente del Tribunal de Primera Instancia, Isidoro Mafn, el Sr. Procurador Fiscal, Juan Miranda, el Sr. Juez de Instruccin, Pedro Ma. Bastardo, el Sr. Alcalde Constitucional, Elias Miranda, el Sr. Oficial del Estado Civil, General Rudescindo Ramrez, la Sociedad religiosa "La Concepcin" con su presidente Francisco Monte de Oca, y, finalmente, las personas de suposicin de la ciudad y otras de los pueblos vecinos, amn de un gran concurso de feles, el Sr. Presidente de la mencionada Sociedad ( la que, en unin del venerable Sr. Cura y Vicario Forneo, se debe en mucha parte por su constante solicitud la edificacin del nuevo templo), hizo uso de la palabra drijindose al Illmo. Prelado Arquidiocesano, expresando en sentidas frases el lejftimo regocijo de la Sociedad religiosa, que representaba, por haber logrado llevar cumplido remate la obra de la construccin de la nueva iglesia parroquial que iba ser bendecida y dedicada al culto; asociando dichas frases, espresiones patriticas por celebrar la solemnidad en la fecha gloriosa que recuerda la nacin la primera batalla y la primera victoria que en la misma ciudad de Azua, el afo 1844, coron de laureles las armas dominicanas contra el enemigo invasor. Habiendo ter-
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minado, procedi el Illmo. Sr, Arzobispo al acto de la bendicin solemne conforme al Ritual Romano, y cuando concluy ste, S. S. Illma. expreso los fieles sus paternales congratulaciones por ver coronada ya la obra de los esfuerzos y de los piadosos anhelos del pueblo azuano con haber erijido la hermosa iglesia que se acaba de bendecir, la cual consideraba como un triunfo del sentimiento religioso y como un testimonio de la cultura de tan importante localidad, y, adems, como signo elocuente del progreso moral, base y sutentculo de todo progreso humano; y pidi al Seor derrame sus bendiciones sobre el templo y la ciudad y sobre los fieles todos, premiando los que con mayor celo por su honra y gloria hubiesen concurrido edificacin de dicho templo. A seguidas, recibi las sagradas vestiduras, y asistido de los Ministros, principi la solemne Misa pontifical. Concluida sta, se cant el Te Deum y se dio al pueblo la bendicin con el Santsimo Sacramento. El Illmo. y Rvdmo Seor Arzobispo fu reconducido la casa donde estaba hospedado y as termin el acto religioso.
t
Y para que as conste firmamos la presente acta en la ciudad y fecha al principio ya indicadas, la cual lleva al pi el sello de la Parroquia.
Firmado-el Cura Pedro Ramn Suazo, Firmado-V. Monte de Oca, firmado: D. D. Ortiz, firmado: E. Miranda, Firmado: R. Ramrez, firmado Francisco Monte de Oca, Firmado .Pedro Mara Bastardo, Firmado: Juan Miranda, Firmado: Telsforo Objio. Firmado: Francisco Bez, firmado: Isidoro Manon.
Es copia original de que doi f.
El Cura: Pedro R. Suazo.
PRIMERA PIEDRA DE LA IGLESIA DE AZUA (19 MAYO 1872)
En la Ciudad de Azua, dia de la Solemnidad de Pentecosts, los diez y nueve dias del mes de mayo del aos del Seor, mil ocho-cinetos stenta y dos.
Siendo Prelado de la Arquidicesis el Illmo. y Rvmo. Sr. D. Fray Leopoldo ngel Santach de Aguasanta, Arzobispo de Acrida, Delegado de la Santa Sede en sta y las Repblicas de Venezuela y Haity, y de esta Arquidicesis Vicario Apostlico, actualmente en
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esta ciudad en Santa Pastoral Visita; encontrndose tambin en esta el Presidente de la Repblica Ciudadano Buenaventura Bez, el Vicepresidente Manuel Cceres, el Gobernador de la Provincia, Valentn Ramrez Bez, la hora de las cinco de la tarde, nos trasportamos al lugar destinado para levantar una Iglesia Catlica, Apostlica Romana, y all el Illmo. y Rvdmo. Seor Arzobispo, acompaado del Sr. Cura Vicario Forneo de la Parroquia Don P. R. Suazo; del Pbro. Don Rafael Garca, Secretario de la Sta. Pastoral Visita, y dems clrigos, bendijo el lugar y la primera piedra que estaba asentada ya en el ngulo izquierdo del terreno mirando al Norte, de la Iglesia que se v construir bajo el Patrocinio de la Virgen Inmaculada, Patrona de esta Parroquia con el ttulo de N. Sra. de los Remedios.
?
Terminada la funcin conforme lo indica el Pontifical Romano,

se levant la presente acta que con otros objetos se coloc en una caja de plomo de la piedra ya mencionada.
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DOCUMENTO

INSTRUCCIN PARA EL GOBERNADOR Y LOS OFICIALES
SOBRE EL GOBIERNO DE LAS INDIAS
Alcal de Henares, 20 de marzo de 1503, y Zaragoza, 29 de marzo de 1503.
El Rey y la Reina. La forma que es nuestra merced que se tenga por nuestro Gobernador de las Indias y otros nuestros oficiales della en la poblacin y regimiento de las nuestras islas de las dichas Indias en la contratacin que se ha de haber en ellas de nuestra Hacienda, dems de las otras cosas que el dicho Gobernador llev en sus instrucciones, es la que sigue:
Primeramente, porque somos informados que por lo que cumple a la salvacin de las nimas de los dichos indios en la contratacin de las gentes que all estn, es necesario que los indios se repartan en pueblos en que vivan juntamente y que los unos no estn ni anden apartados de los otros por los montes, y que all tengan cada uno dellos su casa habitada con su mujer e hijos y heredades, en que labren y siembren y cren sus ganados; y que en cada pueblo de los que se hicieren, haya iglesia y capelln que tenga cargo de los doctrinar y ensear en nuestra Santa Fe Catlica; y que asimismo n cada lugar haya una persona conocida que en nuestro nombre tenga cargo del lugar que s le fuere encomendado, y de los vecinos del, para que los tenga en justicia, y no les consienta hacer ningn mal ni dao en sus personas, ni en sus bienes, y para que hagan que los dichos indios sirvan en las cosas cumplideras a nuestro servicio.
Por ende, deseando que todo se haga como cumple al servicio de Dios y nuestro, ordenamos y mandamos que el nuestro Gobernador de las dichas Indias entienda luego con mucha diligencia en hacer que se hagan poblaciones en que los dichos indios puedan estar y estn juntos, segn y como estn las personas que viven en estos Reinos, las cuales hagan hacer en los lugares y partes que a l bien visto fuere y
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donde los vecinos de las tales poblaciones puedan tener y tengan heredades en que labren y siembren para que puedan criar y apascentar sus ganados, sin que los de la una poblacin puedan hacer dao a los de la otra, ni los de la otra a la otra.....
Otros mandamos que el dicho nuestro Gobernador tenga mucho cuidado de hacer que cada uno de los dichos indios tenga su casa apartada en que moren con su mujer e hijos, para que vivan y estn segn y de la manera que tienen los vecinos de estos nuestros Reinos, y que a cada uno de los dichos indios les haga sealar cerca de las dichas sus casas heredades en que labren y siembren, y puedan criar y tener sus ganados, sin que el uno entre ni tome lo del otro y cada uno conozca lo que es suyo, porque tenga ms cuidado de labrar y reparar.
Otros mandamos al dicho nuestro Gobernador que en cada una de las dichas poblaciones haya de poner y ponga una buena persona cual a l pareciere, para que con su poder y en nuestro nombre haya de tener y tenga cargo de la tal poblacin, y de tener en justicia a los dichos indios, y que no consienta que les sea hecho ningn dao en sus personas ni en sus bienes, a la cual dicha persona que as por l fuere nombrada para lo susodicho, mandamos que tenga mucho cuidado de entender en todo lo susodicho y que no consienta ni d lugar que los cristianos que estn en las dichas Indias tomen a los dichos indios sus mujeres ni hijos ni hijas, ni les hagan otro ningn mal ni dao en sus personas, ni en sus bienes, ni consientan que se sirvan dedos como hasta aqu lo han hecho, salvo que hacindolo los dichos indios por su propia voluntad y pagndoles los jornales que justo fueren, segn que por el dicho nuestro Gobernador fueren trasados.
Otros mandamos que el dicho nuestro Gobernador ni la persona o personas que por l fueren nombradas para tener cargo de las dichas poblaciones ni alguno del los, no consientan que los dichos indios vendan ni troquen con los dichos cristianos sus bienes ni heredades por cuentas ni por otras cosas semejantes y de poco valor, como hasta aqu se ha hecho, y que cuando algo les compraren, sea por precios justos o trocndoselo a ropas para su vestir, que valgan la cantidad de lo que as vendieren a vista del dicho Gobernador o de las personas que l para ello nombrare, y haga que en todo los dichos indios sean muy tratados y mirados, porque con mayor cuidado pro-
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curen por hacer las casas y labren y cren ganados para sus mantenimientos.
Otros mandamos que el dicho Gobernador y las personas que por l fueren nombradas para el dicho cargo, trabajen con los dichos indios por todas las vas que pudieren, para que se vistan y anden como hombres razonables, y que para ello los informe de todo lo que les convenga.
Otros mandamos que el dicho nuestro Gobernador y las personas que por l fueren nombradas, den orden como luego se haga iglesia en cada una de las cichas poblaciones que as se hicieren para que en ellas se digan y celebren los divinos oficios y que en cada una del las pongan un capelln que sea buena persona) el cual haya de tener y tenga cargo de ensear a los dichos indios cmo se han de santiguar y cmo se han de encomendar a Dios y hacer oracin, y cmo se han de confesar y hacer todas las otras cosas que convengan para ser bien doctrinados; y asimismo les haga venir a la iglesia cada da, para que all hagan todo lo susodicho.
Otros mandamos al dicho nuestro Gobernador que luego haga hacer en cada una de las dichas poblaciones y junto con las dichas iglesias una casa en que todos los nios que hubiere en cada una de las dichas poblaciones, se junten cada da dos veces para que all el dicho capelln los muestre a leer y a escribir y santiguar y signar y la confesin y el Paternster y el Avemaria y el Credo y Salve Regina.
Otros mandamos que el capelln que as fuere puesto en cada una de las dichas poblaciones, tenga por escrito todos los vecinos que hubiere en cada una del las, y procure cmo todos se bauticen y hagan las cosas susodichas; y que asimismo bauticen a sus hijos, as a los que agora fueren nacidos, como los que nacieren de aqu adelante; y hagan que los dichos indios enven los dichos sus hijos a la dicha iglesia, para que sean enseados de todas las cosas de suso declaradas, y que son de su cargo como buen sacerdote, pues en esto puede salvar su nima.
Otros mandamos al dicho nuestro Gobernador que con mucha diligencia tenga cuidado de proveer todo lo susodicho, y que no consienta ni d lugar que los caciques maltraten ni hagan ninguna opre-
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sin a los dichos indios contra su voluntad, por cuanto nuestra merced es que los dichos indios sean en todo muy instruidos y bien tratados como vasallos nuestros, con tanto que esto se haga de manera que los dichos caciques no sean maltratados.
Otros mandamos al dicho nuestro Gobernador y a las personas que por l fueren nombradas para la gobernacin de las dichas poblaciones, que guarden y cumplan y ejecuten la premtica por nos hecha, que dispone cerca de las personas que blasfeman y juran el nombre de Dios nuestro Seor o de nuestra Seora la Virgen, segn en ella se contiene, porque los dichos indios no aprendan de los cristianos a decir las semejantes cosas, antes sean industriados en dedir cosas que siempre sean en alabanza y honor de nuestro Seor y de su gloriosa Madre.
Otros mandamos al dicho nuestro Gobernador que luego d orden cmo los dichos indios no hagan las cosas que hasta aqu solan hacer, ni se baen ni se pinten ni purguen tantas veces como agora lo hace, porque somos informados que aquello les hace mucho dao; antes en lugar de aqullo provea como en los das de las fiestas que la Madre Santa Iglesia manda guardar, hagan las dichas fiestas, con tanto que no se baen ni pinten como dicho es, y que tenga mucho cuidado de los hacer apartar de todos los errores en que estn.
Otros mandamos que el dicho nuestro Gobernador haga hacer en las poblaciones donde l viere que fuere ms necesario, casas para hospitales en que se acojan y curen los pobres, as de los cristianos como de los indios, y que para esto se haga y seala alguna tierra en que se pongan heredades para que lo que aquello rentare sea para los gastos que se hubieren de hacer en los dichos hospitales, dems de las limosnas que las buenas gentes dieren para ello.
Otros mandamos que los dichos capellanes que as fuesen nombrados para cada una de las dichas poblaciones, enseen a los dichos indios cmo paguen el diezmo a Dios de todo lo que tuvieren y criaren y cogieren, como son obligados; y a nos los tributos que de dere-
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cho nos debieren como nuestros vasallos; porque en lo uno y en lo otro hagan lo que el derecho dispone.
Otros mandamos que el dicho nuestro Gobernador y las personas que por l fueren nombradas para tener cargo de las dichas poblaciones, y asimismo los dichos capellanes, procuren como los dichos indios se casen con sus mujeres en haz de la Santa Madre Iglesia, y que asimismo procure que algunos cristianos se casen con algunas mujeres indias, y las mujeres cristianas con algunos indios, porque los unos y los otros se comuniquen y enseen, para ser doctrinados en las cosas de nuestra Santa Fe Catlica, y asimismo como labren sus heredades y entiendan en sus haciendas y se hagan los dichos indios e indias e hombres y mujeres de razn.
Otros mandamos que la persona que por nos fuese nombrada por lugarteniente del comisario que por nuestro Muy Santo Padre fue nombrado para tener cargo de todo lo espiritual en las dichas Indias, tenga cargo de cumplir y procurar y hacer que se haga todo lo que se debe hacer en las cosas tocantes a lo espiritual en las dichas Indias, as por los clrigos como por los legos, y que corrija y enmiende todo que se hiciere como no deba que a su cargo incumba; y haga que los divinos oficios se digan y celebren como convenga, y que los dichos indios, hombres y mujeres, y asimismo los dichos cristianos, se confiesen y hagan tocias las otras cosas que buenos cristianos deben hacer; y para todo ello mandamos al dicho nuestro Gobernador que le d todo el favor y ayuda y auxilio del nuestro brazo fteal que menester hubiere, cunto y cmo con derecho deba.....
Otros mandamos al dicho nuestro Gobernador y a los ofciales de la dicha Casa, que con mucha diligencia, dems de lo susodicho, se informen cmo y de qu manera nos podramos servir mejor de los dichos indios, y si para ello les mandsemos dar de comer, o sueldo por el tiempo que sirviesen; y qu manera se tendr para les dar de comer, cuando sirvieren en algunas cosas cumplideras a nuestro servicio, y porque los dichos indios han de estar a nuestro cargo, qu derechos ser razn que mandemos tomar dellos, o si ser mejor que en lugar de los dichos derechos les mandemos que.nos sirvan ciertos das o cierto tiempo; o si ser bien que los dichos indios por s vayan a sacar oro de las dichas minas para nos y que nos acudan con cierta par-
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te de lo que as cogieren; o cul dello es lo que ms conviene que se haga para que nuestras rentas sean acrecentadas y los vecinos de las dichas Indias ms aprovechados; y que de lo uno y de lo otro nos informen, para que nos mandemos proveer sobre ello lo que ms convenga a nuestro servicio.
NOTA
A. G. I. Indiferente 418. Libro 1, fol. 94v. Publicada en D. I. A. Tomo 31, pg. 156.






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