Title: eme eme : Estudios Dominicanos
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Title: eme eme : Estudios Dominicanos
Physical Description: Book
Publisher: Universidad Católica Madre y Maestra
Publication Date: Septiembre-Octubre 1984
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Bibliographic ID: PUCMMA0011
Volume ID: VID00076
Source Institution: Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra - Recinto Santo Tomás de Aquino
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CONTENIDO
48 aos de historia del Sur en las 600 cartas del padre Suazo (1855-1903), primera parte, por Padre Antonio Camilo G.
Sinopsis de la historia de la geologa en la Repblica Dominicana, por Gastone Lanzo.
Anlisis fonolgico de /R/ y ILI implosivas en un dialecto rural dominicano, por Orlando Alba .
Consideraciones sobre la batalla de Santiago del 30 de marzo de 1844 y la participacin del general Valerio y la de los andulleros,por Orlando H. Pichardo.
Documento:
Perdn a Nicols de Ovando.

Volumen XIII o Nm. 74 o Septiembre/Octubre, 1984
ISNN 0379-8542




Estudios Dominicanos
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Volumen XIII Nm. 74 Septlembre/Ocutre 1984 Santiago de los Caballeros, Repblica Dominicana
CONTENIDO
48 aos de historia del sur en las 600 cartas del padre Suazo (18551903), primera pane, por Padre Antonio Camilo G............,.............
Sinopsis de la historia de la geologa en la Repblica Dominicana, por Gastone Lanzo...............
Anlisis fonolgico de /R/ y ILI implosivas en un dialecto rural dominicano, por Orlando Alba......

Consideraciones sobre la batalla de Santiago del 30 de marzo de 1844 y la participacin del general Valerio y la de los andulleros,por Orlando H. Pichardo.
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Documento:

Perdn a Nicols de Ovando..................


UNIVERSIDAD CATLICA MADRE Y MAESTRA
Monseor Agripino Nez Collado, Rector
EME EME
Estudios Dominicanos
Editada por el Departamento de Publicaciones
DirectorFundador: + Hctor Inchustegui Cabral
Ed itor: Flix Fernndez
Consejo: Radhams Mejfa Carlos Dobal Valentina Peguero Rafael Yunn Apolinar Nftez Miguel Adriano Tejada Frank Moya Pons
Periodicidad: Bimetral Composicin: Matilde de Martnez
>: Juniojulio de 1972 y Alexandre Alvarez Morel
ISSN: 0379-6542 iA ^
Diagramacin: Chame Romn Pea Impresin : Impresora Tefila.
Suscripcin: Departamento de Publicaciones Universidad Catlica Madre y Maestra Santiago de los Caballeros, Repblica Dominicana
Precio para el pas: RD$12.00 FVeclo para el extranjero: US$12.00
Canje: BibliotecaCanje Santiago de los Caballeros, Repblica Dominicana


48 AOS DE HISTORIA DEL SUR EN LAS 600 CARTAS DEL PADRE SUAZO (1855-1903)
Por Padre Ant Camilo G.
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PRIMERA PARTE
Uno de los sacerdotes ms preclaros e ilustres de la Iglesia Dominicana en el siglo XIX fue elCannigo Pedro Ramn Suazo Bid. Aunque nativo de Santiago de los Caballeros, desarroll una prolongada accin pastoral en la regin sur, siendo prroco de Azua durante 48 aos y supervisado, como Vicario Forneo, todas las parroquias de esa zon" hasta La Frontera, que hoy forman las dicesis de San Juan de la Maguana y Barahona, desde 1855 hasta 1903.
En el Archivo General del Arzobispado de Santo Domingo he podido estudiar ms de seiscientas cartas que escribi el P. Suazo a sus Superiores, que recogen datos preciosos de un testigo de casi medio siglo de historia dominicana. Porque el P. Suazo era un hombre observador, estudioso, emprendedor y dinmico, que no crea fcilmente todo lo que le contaban, sino que trataba de investigar y constatar, principalmente aquellos asuntos que se relacionaban con su oficio de prroco y Vicario Forneo.
Naci en Santiago durante la dominacin haitiana, el 31 de mayo de 1826. Hijo legtimo de Ramn Suazo y de Micaela Bid. Su primer nombre le fue impuesto, siguiendo la tradiccin dominicana de consultar el calendario, por haber nacido el da de Santa Petronila y el segundo, por su padre, Ramn. Fue bautizado en la Parroquia Mayor de Santiago (L.4, F.45, N. 272) cuando cumpli 25 das, el da 25 de junio de 1826, siendo sus padrinos el mismo Cura que le administraba el Sacramento, Domingo Antonio Solano, y su ta, Santa Suazo. Recibi la Confirmacin a los 22 aos, el 1 de junio de 1848, actuando como ministro el Arzobispo Portes.
Aunque el tiempo de su juventud era de oscuridad y humillacin para la Patria, porque no haba Universidad ni Seminario, estudi sus primeras letras agregado a la Parroquia de Santiago y en 1849 vino a la Capital para comenzar sus estudios eclesisticos formales en
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el Seminario Santo Toms de Aquino, fundado por el Arzobispo Portes en 1848.
El 3 de abril de 1851 el joven Suazo, a los 25 afos, solicita al Provisor y Vicario General Elias Rodrguez la entrada en el estado clerical, quien en esa misma fecha le concede vestir los hbitos clericales "segn las costumbres de este Arzobispado, es decir, vistiendo habitualmente chupa, sotana, manteo y sombrero de teja, con medias de color negro" y asignndole "al servicio de la Catedral en todos los das festivos, confesando y comulgando todos los domingos terceros y aplicndose el estudio para que pueda prepararse a las Ordenes, que desea obtener, con las buenas costumbres y la ciencia necesaria para el desempeo de tan alta funcin". Sobrada oportunidad tuvo el flamante clrigo Pedro Suazo, 40 das despus, de participar en solemnes ceremonias religiosas en el Palacio Arzobispal y en la Catedral Primada con ocasin del Snodo Diocesano convocado por el Arzobispo Portes del 12 al 17 de mayo de 1851, y empaparse as, con toda ilusin juvenil, en la legislacin eclesistica diocesana.
El 2 de junio de 1851 solicita la Primera Tonsura al Arzobispo, quien por medio de su Vicesecretario Pedro Ma. de Mena, lo cita para ser examinado en el Palacio Arzobispal el 11 de junio. La Tonsura le fue conferida en la Capilla privada del Arzobispo el 17 de junio de 1851.
Durante cuatro afos se dedica en el Seminario al estudio de Teologa, Moral y Liturgia, segn testimonia el P. Antonio Gutirrez el 5 de junio de 1855 y con puntualidad religiosa desempea su oficio de Capelln de Coro, segn atestigua el Cura de la Catedral, Antonio Siquier. Al terminar sus estudios el 5 de junio, llega el momento de solicitar al Arzobispo las cuatro Ordenes Menores y Mayores y,
como congrua sustentacin, presenta la Capellana de Coro de la Catedral que disfrutaba. Admitida su peticin, se le cita al Palacio Arzobispal para las 8 AM del 16 de junio y con l a los Examinadores Sinodales Antonio Gutirrez, Francisco Charboneau y Alejo Ruiz, quienes lo examinan y aprueban, y al da siguiente comienza siete das de Ejercicios Espirituales en el Palacio Arzobispal. Finalizados estos ejercicios, el Arcobispo Portes le otorga las cuatro Ordenes Menores el 24 de junio en la Catedral. El Subdiaconado el 26 y el Dia-conado el 27, en la Capilla del Arzobispo, y el Presbiterado en la Catedral el 6 de julio de 1855.
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Conforme a las normas de la poca, el 11 de julio el nuevo sacerdote solicit al Arzobispo el permiso para celebrar su Primera Mi-
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sa. El Arzobispo comisiona por medio de su Prosecretario Fernando A. de Merino, al P. Francisco de Paula Charboneau quien examina de rbricas o reglamentaciones de la Misa y lo aprueba el 12 de julio. El P. Suazo celebra su Primera Misa en la Iglesia de Las Mercedes el 14 de julio de 1855. En ese mismo ao, a los 29 de edad y recin ordenado sacerdote, es enviado a la Parroquia de Azua, de donde no saldr ms, sino el breve espacio de seis meses en 1877, hasta su muerte, el 12 de junio de 1903.
El 21 de julio de 1859 recibi el P. Suazo del Vicario General Merino el nombramiento oficial de Cura de Azua, aunque desempeaba ese curato desde 1855. Y desde all* en sus seiscientas cartas va tocando los temas ms variados y dismiles. Empezando por el recuento de los desmanes de Pedro Florentino durante la Anexin; narra ms tarde el incendio de Azua en 1879 y las repetidas crecientes del ro, que en poca de temporales llegaban sus aguas hasta la puerta de la iglesia. Entre sus enfrentamientos con la masonera, hace referencia al asesinato del General Pablo Mam, cerca de Neyba, cuando regresaba de bautizar un nio. En otra carta narra con cautela el fusilamiento ordenado por Lilis de Generoso de Marchena y ocho hombres ms y la posterior exhumacin de sus restos a la cada de la
dictadura.
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En 1861 el P. Suazo es comisionado por Merino para ir a Tba-no (Padre las Casas) respondiendo al inters de sus habitantes por erigir una ermita. Diez aos despus, en 1871, visita Petit Trou (Enri-quillo) para administrar los Sacramentos. Recorra Barahona, Neyba, San Juan de la Maguana y Las Matas de Farfn.
En sus 48 afos en Azua recibe a Presidentes y Arzobispos, a polticos y viajeros. Atiende y consuela a los que caen en desgracia del Tirano. Acoge con cario a venezolanos, rabes, puertorriqueos, norteamericanos, italianos y cubanos que se dan cita en la regin atrados por lo promisorio de su agricultura y la industria de la caa.
Hace ms de cien aos expona el P. Suazo a Merino la necesidad de canalizar el ro Yaque del Sur para irrigar la planicie de Azua y la explotacin del Petrleo. Describe pormenorizadamente el costo del arroz, las habichuelas, la carne y dems ingredientes de la dieta diaria. Y, terminada la Ilesia, encarga al Arzobispo la confeccin de
una tarja de mrmol con inscripcin alusiva a la bendicin del templo el 19 de marzo de 1889.
Ms de una generacin de azuanos debi a los desvelos pastora-
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les del P. Suazo su fe y el desarrollo de su vida cristiana. Con humildad acept en 1874 la designacin de Cannigo que le hizo Fray Roque Cocchia por el respeto debido a la autoridad y por considerar esa dignidad honorfica; pero no accede al deseo de su amigo el Arzobispo Merino que le quiso nombrar su Vicario General, porque prefera seguir siendo "un Cura de pueblo", aunque colabor con desinters a su obra de gobierno eclesistico en bien de todas las parroquias del Sur de la Repblica.
Como signo de su obra sacerdotal se levanta en Azua el hermoso templo que dentro de cuatro aos cumplir un siglo, hoy magnficamente restaurado por la Oficina de Patrimonio Cultural por disposicin del Presidente de la Repblica Dr. Salvador Jorge Blanco. El P. Suazo falleci en Azua el 12 de junio de 1903, a la edad de 77 aos y 49 de sacerdocio. En el piso del presbiterio de esa Iglesia Parroquial reposa humildemente quien en su poca fue modelo de pastores, hombre de fe, identificado con las alegras y penas de su pueblo, pero al margen de la poltica partidista y comprometido con Cristo en la Iglesia al servicio de la comunidad.
La lpida sepulcral del Padre Suazo, colocada en el piso del Presbiterio de la Iglesia de Azua, en el antiguo lado del Evangelio, tiene la siguiente leyenda:
CAN. PEDRO R. SUAZO, 1827-1903. Y aade la fecha de su colocacin, en calidad de homenaje: Septiembre 12 de 1944.
La Tarja conmemorativa de la construccin de la Iglesia dice
as:
SE EMPEZ ESTA IGLESIA EL 1882 Y SE CONCLUYO EL 1889 SIENDO CURA Y VICARIO FORNEO EL CANNIGO HONOR. PRESB. DON PEDRO RAMN SUAZO. LA BENDIJO EL ILMO. Y RMO. SEOR ARZOBISPO METROPOLITANO DON FERNANDO A. DE MERINO.
Al ocurrir el fallecimiento del Cannigo Pedro Ramn Suazo el Boletn Eclesistico del Arzobispado de Santo Domingo le dedic la siguiente nota necrolgica en su edicin nmero 788, pag. 484, con fecha 15 de julio de 1903:
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EL RVDO. CANNIGO SUAZO.
Dios llam este benemrito sacerdote el da 12 de junio ltimo. Haca 48 aos que administraba la parroquia y Vicara fornea de Azua. Natural de la provincia de Stgo. de los Caballeros, vino esta capital el ao 1849 y comenz los estudios eclesisticos en el Seminario Conciliar de Santo Toms de Aquino, vistiendo el hbito y sirviendo con espritu de verdadera vocacin, por lo cual mereci que el Illmo. y Rvdmo. Seor Arzobispo Portes le cobrase especial estima y pronto se le agregase como semi familiar.

El 24 de junio de 1855 recibi las cuatro rdenes menores; el 26 de subdiaconado, el 27 el Diaconado y, poco despus, el mismo ao, el sacerdocio. Y por la necesidad de aquella poca y por sus bellas prendas morales, fu destinado inmediatamente la mencionada parroquia. En 1874, cuando el Illmo. Seor Delegado Apostlico Monseor Roque Coccia instituy el Cabildo, fu nombrado por sus buenos servicios y merecimientos Cannigo honorario.
Distinguise el P. Suazo por su contraccin exclusiva al servicio de la Iglesia, la cual mantuvo siempre decente y ricamente provista, todo de su propio peculio, de cuanto poda necesitarse para el culto; por el orden y pulcritud con que llenaba los registros parroquiales, y por sus conocimientos litrgicos y prcticas de administracin parroquial.
Su muy sentida muerte deja un vaco difcil de llenar.
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Decanse en la paz del Seor!
BOLETN ECLESISTICO, AO XVIII. STO. DGO. 15 JULIO 1903. No. 788 PAG. 484.
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RELACIN DE LA CORRESPONDENCIA DEL R. P. PEDRO RAMN SUAZO, CURA DE AZUA Y VICARIO FORNEO, CON EL ARZOBISPO FERNANDO ARTURO DE MERINO.
AOS 1880-1903.
1: Azua, 3 de septiembre de 1880
Al Pbro. Fernando A. de Merino, Presidente de la Repblica. Esperaba la juramentacin para felicitarlo. "Usted es digno de algo ms que la Presidencia". El mircoles 1, da de la Toma de Posesin, hizo oraciones por l a S. Jos y encenci velas. Piensa en un sermn para la fiesta de la Merced. No promete viaje a S.D. por falta de goleta.
2: Azua, 28 de septiembre de 1880
Al Pbro. Merino, Presidente de la Repblica. Agradece la carta que le trajo Ulises y lo que hace por su familia y los sufragios ofrecidos por su hermana Ramonta. Alejandro Gil le pidi consentimiento para casarse con Mariana porque Catalina est sola. Pir le escribi y Tao le enva saludos. El General Lilis se ha ganado la simpata de Azua. Le dieron un baile y l ofreci otro.
3: Azua, 22 de septiembre de 1882 Al Cannigo Magistral Merino.
Recibi carta fechada el 11. Le felicita por la paz que reina en la Repblica, pero espera el da en que lleguen las bulas y la mitra.
4: Azua, 17 de junio de 1884
Al Pbro. Den de la Catedral Fernando A. de Merino. Se alegra del Breve Pontificio nombrndole Administrador Apostlico de St. Dgo.; debe aceptarlo. Amiama consigui de la Sucesin Soto un arreglo por 3 mil duros.
5: Azua, 1ro. de julio de 1884
Al administrador Eclesistico Fernando A. de Merino. Le felicita al enterarse por Circular del 23 sobre la Toma de Posesin de la Administracin Apostlica.
6: Azua, 8 de julio de 1884
Al Administrador Apostlico Fernando A. Merino.
Recibi carta del 1 e impreso que mand con Potentin al P. Ba-
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rrientos. No ir hasta que no lo nombren Arzobispo. Esos papeluchos de peticiones nada valen. Aguasanta y Cocchia habrn explicado al Santo Padre quin es Billini. Aquello de Bougge-non le ha hecho mucho dao.
7: Azua, 25 de julio de 1884
A Merino Administrador Apostlico.
Le felicita por el Boletn Eclesistico. Le comunica que tiene facultad de Mons. Cocchia para dispensar de tres proclamas en la Vicara, mandando los expedientes y derechos a la Curia. Le enva los Estatutos de la Hermandad del Santsimo Sacramento. Ms mujeres que hombres. Las mujeres pagan 10 y los hombres 20 Ctvs. Han aportado para comprar una Custodia. Se hicieron los Estatutos pero, como algunos firmaron con los tres puntos de masones, Monseor no quiso aprobarlos ni los devolvi.

8: Azua, 5 de agosto de 1884
Al Den Fernando A. de Merino.
Recibi carta del 2 y el Boletn Eclesistico. El no bautizar en el campo es muy acertado, no como hace el P. Barrientos. No quiere ser cura de Santiago porque all embroman mucho. Le gustara El Maniel pero esa parroquia no da para nada. Tambin le gustara Las Matas de Farfn, pero las autoridades no sirven. Azua se hundira, el jura lo ha acabado y la gente emigra para San Juan.
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9: Azua, 17 de diciembre de 1884
Al Pbro. Fernando A. de Merino, Administrador Apostlico. Ayer a las 8 P.M. muri su condiscpulo Pbro. Narciso Barrientos, Cura de San Juan, que estaba enfermo en Azua. Hoy fue sepultado en la Iglesia que est en fbrica.
10: Azua, 20 de enero de 1885
Al limo. Sr. Administrador Apostlico Fernando A. Merino. El jueves 8 sali de S. Juan, pas el viernes en el camino y el sbado lleg a Azua. Por el inventario ver que la Parroquia no tiene nada, la de Azua s, aunque no tiene ermita. El P. Costa est en Azua, pues a su hermana la estrope una carretilla. Los sanjuaneros se contentarn cuando lo conozcan. Ellos esperan al P. Mena. El P. Costa saldr hoy si llegan las bestias. Suazo hizo slo 81 bautizos. Le enva un mapa que eran frl P. Barrientos, y que servir para la exposicin del 16 de agosto.
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11: Azua, 17 de noviembre de 1885 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta con generoso y visit a Luis, preso y se puso a su orden. Muerto Cesreo cree que no habr Consejo y huido Juan de Vargas a Boston. Los dems estn presos menos Silito, el Ba-nilejo que huy. Recio est engrillado; Federiquito Perdomo, que andaba con Lilis, vino preso de Neyba; cree que a ninguno fusilarn.
12: Azua, 20 de noviembre de 1885 Al Arzobispo Merino.
Recibi la carta del 17 y conoce las amarguras que estar pasando, Lilis est en Neyba y no regresar hasta el 22. No habr Consejo, aunque algn grande pide la muerte. Debe escribirle a Lilis porque de l depende que no se derrame ms sangre. Aunque esto se hizo oculto, todo se sabe y hasta quines fueron a la playa.
13: Azua, 24 de noviembre de 1885 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 19. Lilis se fue y all ustedes debern convencerlo para el perdn, lo mismo que generoso y Manolao. Generoso le ense carta de Alejandro donde alega que hay que cumplir la ley. Supo la muerte de D., el padre del Pbro. Mena.
14: Azua, diciembre 1 de 1885 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 28. Habl con Rub y abogado para que apelen a la Suprema Corte. Lilis llegar el domingo a las 12. El P. Costa fue bien recibido en San Juan. La carta era de Ramn Mara y familia, unos holgazanes que pretendan vivir del Cura.
15: Azua, diciembre 11 de 1985 Al ARzobispo Merino.
Recibi carta del da 8 y sabe del mucho trabajo con las Ordenes. Agradece que incluyera el nombre del P. Suazo en el Aalejo como si hubiera sido hecho todo por l. Los presos no corren peligro. Lilis y Generoso andan paseando y viendo sus hatos en San Juan. Pablo Mam espera en Barahona a Lilis para demostrarle sumisin. Comenz ya a trabajar en el Aalejo de 1887 para que tenga tiempo de corregirlo.
16: Azua, 18 de diciembre de 1885 Al Arzobispo Merino.
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Recibi carta del 11. La causa de los presos va despacio, aunque regresaron Lilis y Generoso. Est arreglando la Casa despus del cicln por si viene visita Pastoral. Los Breviarios no tienen Santos recientes, pero le gustan. La idea de Josefa de ir a Venezuela es una locura sin saber el rumbo de su marido.

17: Azua, 29 de diciembre de 1885 Al Arzobispo Merino.
Le expresa deseos de felicidad en Nochebuena.
Dicen que la causa ser el 31. Lilis le presentar a Pablo Mam.
18: Azua, 25 de junio de 1885 Al Arzobispo Merino.
Recibi la carta del da 6 y se alegra que est de regreso en la Capital despus de la Visita Pastoral. El Ayuntamiento de Neyba le pidi al Cura la Iglesia para las elecciones. El P. Suazo le respondi no era posible segn el Snodo. Al Cura de El Maniel le escribir dicindole lo que se merece. En Azua ha llovido mucho y los ros estn desbordados.
19: Azua, 10 de julio de 1885 Al Arzobispo Merino.
Le enva $35.70 de la Parroquia de Las Matas de Farfn, $9.90 de Barahona y $15.60 de Neyba.
20: Azua, 20 de julio de 1885 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 17. Siempre han habido supersticiones en El Cercado como en San Juan, que hay un hombre que cura. Eso lo dicen para que manden un cura, pero all no se puede mantener. Mande un Teniente Cura a Las Matas de Farfn. El P. Suazo est tomando medicina y no puede ir a El Cercado a predicarle a esa gente, mejor mande al Cura de San Juan que tiene animales y le gusta predicar. Quiere verlo para solucionar lo de Tbano. Le pide consagre piedras de ara y le mande 3.
21: Azua, julio 1885
Al Arzobispo Merino.
El estado de la Parroquia de Las Matas es $35.70. En La Carlota envi dinero del Cura de San Juan y del P.. Costa. Cuando llegue el vapor americano le mandar dinero.
22: Azua, 13 de enero de 1887
Al Cannigo Carlos Nouel, Secretario del Arzobispado.
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Enva de Azua $12.40; San Juan, $30.60; El Cercado, $15.10; Neyba, $9; Las Matas de Farfn, $21.30. Para la Bolsa de San Pedro, $6. En total, $94.40. De Neyba no recibi nada.
23: Azua, 28 de marzo de 1887 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 24. Desea ir un mes a San Juan para ganar con qu hacer un encargo a Hait. El P. Polanco que se quede en El Maniel. Vea esas cartas del P. Mella y rmpalas. Manolao le ense cartas para el Arzobispo desde El Maniel. Despus que el P. Polanco vaya a San Juan deje a El Maniel sin Cura 15 das para Suazo ir a coger fresco y bautizar. Con Medardo Henrquez le envo carta.
24: El Cercado, 11 de abril de 1887
El PBro. Ignacio Mella al Pbro. Pedro R. Suaco. Recibi la carta del 28 y la del Arzobispo en que le avisa su salida de Ban hacia Azua y le urge que termine la iglesia (Cobija y Puertas) para trasladarlo. Solicita no sea pronto por deudas pendientes. El lunes 11 comienza las puertas. Debe el pago de la campana e imagen del Patrn. La gente trafica ms para Hait que para Azua. La semana Santa fue celebrada en la nueva iglesia. Mucha lluvia y viruelas locas. Pregunta a dnde lo mandarn. Ojal sea a Hato Mayor.
25: El Cercado, 14 de marzo de 1887 El P. Mella al P. Suazo en Azua.
Agradece atenciones recibidas mientras trabaj bajo su mando. Hubiera querido quedarse en Las Matas. Se despide con lgrimas de El CErcado y manda pagar $36.60 que deba a la Casa Vicini.
26: San Jos de Ocoa, 8 de diciembre de 1887 Joaqun Grau al P. Pedrito Suazo.
Se queja del P. Regla que el da 7 a las 8 P.M., en su casa, fue sorprendido acechando a su hija.
27: Las Matas de Farfn, 16 de enero de 1888
El Pbro. Francisco Ciccone al P. Suazo en Azua. Sale para el Cercado donde estar 15 das y llegar a la Hermita de Hondo Valle. El P. Costa se emborracha mucho. Ayer domingo no pudo decir misa. Piensa cambiar al sacristn Andrs Soto por su divorcio y vivir en adulterio con dos hermanas.
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28: Azua, 20 de enero de 1888 Al Arzobispo Merino.
Le remite carta del P. Ciccone sobre la situacin del P. Costa.
29: Azua, 7 de marzo de 1888 Al Arzobispo Merino.
Recibi Carta Pastoral y el Boletn. La gente de Azua es irreligiosa y ahora ms con ese Prudhomme, hechura de Hostos.
30: Azua, 12 de marzo de 1888 Al Arzobispo Merino.
Contesta carta del 10. Los peridicos le proporcionan material para combatir a los ateos como Montesdeoca, Jos Cano que anda siempre con Abraham Marchena. Pod las parras y espera buena cosecha de uvas. El P. Lpez quera techar de zonc la iglesia de El Maniel. Tao llega de San Juan.
31: Azua, 7 de noviemnre de 1888 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 3. Ley con gusto el Boletn porque ataca a los ateos. Remite $60 de la Parroquia de San Juan. La Iglesia estar lista en febrero, tal vez la bendiga el 3 de marzo. Va a recolectar para el cuadro de las Animas.
32: Azua, 13 de noviembre de 1888 Al Arzobispo Merino.
Con el P. Mella le mand $26 de la Parroquia de San Juan y 24 misas. El P. Mella desea volver el 21 a Neyba, pero Manolao dice que tiene eso all embrollado. El P. Adolfo estuvo enfermo en San Juan. El P. Mella piensa retirarse de Barahona. Suazo no sabe si podr ir a Las Matas.
33: Azua, 11 de diciembre de 1888 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 6. Agradece la carta de mano de Emilia. El P. Adolfo sigue enfermo en San Juan. Lamenta la muerte del P. Santamara. A la fiesta de la Inmaculada acudi poca gente por los aguaceros. Le mandar racimos de uvas. La iglesia est empaetndose por dentro. Ser bendecida en marzo.
34: Azua, 30 de diciembre de 1888 Al Arzobispo Merino. Le desea felicidad en Ao Nuevo.
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35: Azua, 1 de enero de 1889 Al Arzobispo Merino.
Le enva carta de Carlos y le dice que el P. Adolfo ha mejorado.
36: Azua, 18 de febrero de 1889 Al Arzobispo Merino.
Constesta circular del 3 de diciembre. No ha podido instituir la propagacin de la fe. Tal vez despus que se inaugure la iglesia.
37: Azua, 29 de marzo de 1889 Al Arzobispo Merino. Le solicita publicar un artculo.
38: Azua, 29 de octubre de 1889 Al Arzobispo Merifo.
El sbado a las 5 A.M. sali el P. Jos Mara. Tao fue con l hasta San Juan. Va muy contento y dijo que vendr en febrero. A l le lleva ms el baarse en la Zurza para conseguir la salud, manifest que quera salir de Ban pues tena muchos enemigos librepensadores que le hacan la guerra. Quera llegar hoy hasta Bnica; manda solicitud de dispensa de 2 proclamas a favor de Antonio Novoa, la dispensa es necesaria y urgente porque la mujer est en el mes.
39: Sin fecha
Al Arzobispo Merino.
Salieron a las 8 P.M. y llegaron a fondearse en el ro a las 2.
40: Sin fecha
Al Arzobispo Merino.
Regres cansado pero agradecido, el viaje fue por tierra. Le enva pan de huevos, cajoncito de dulce y naranjas.
41: Azua, 14 de septiembre de 1890
Solicita dispensa de disparidad de cultos para Lucas Gibbs con N. N.
42: Azua, 25 de enero de 1890 Al Arzobispo Merino.
Se alegra haya regresado a la Capital. Recibi carta del P. Jos Mara Merifo, todava no se ha dado los baos y la gente dice que le cogi miedo a la Zurza. Le manda $100 para misas.

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43: Azua, 4 de febrero de 1890 Al Arzobispo Merifo.
Recibi carta del da 1ro. Le escribir a mano de Emilia y saba que iba a Venezuela porque le escribi al P. Ciccone. Le agradece el regalo de la casulla morada. No sabe del P. Jos Mara, pero le han dicho que no quiere ir a la Capital. Muri Luisa, la hermana del P. Rafael Garca, el da 2. Desde el 1 de enero hasta hoy han muerto 35 personas. Le enva una muestra de incienso de una mina que encontr una mujer.
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44: Azua, 13 de junio de 1890 Al Arzobispo Merino.
Sali de Azua a las 11 y lleg a Ocoa a las 5. La Iglesia del P. Regla muy sucia y los ornamentos en mal estado. No apunta bautizos desde 1888. La iglesia est techada y entablada, faltan las puertas. El P. Regla no se ocupa de la Iglesia sino de vender caf a la flor. Para decir misa manda a comprar una mota de vino (para m esas misas son nulas). Le comuniqu al P. Regla que yo tena orden de trarmelo a Azua. Llor y lo dijo en el pueblo como para que escribieran cartas de apoyo.
45: Azua, 24 de junio de 1890 Al Arzobispo Merino.
Le remite $150. Las uvas salieron muy agrias. Del dinero, $93 son para misas.
46: Azua, 1 de julio de 1890 Al Arzobispo Merino.
Le remite la cuota parroquial de $17.60; dispensa de 3 er grado, $12; y de misas, $27.

47: Azua, 1 de julio de 1890 Al Arzobispo Merifo.
Contesta carta del 24. El P. Regla debe salir de Ocoa, ya l se lo previno. Se refiere a Martnez, Srta. Contn, Luisa Cambiaso y Chicho Sturla. En Azua no se encuentra leche ni de burra. Saluda a Beln, Clotilde y a las sobrinas del Arzobispo Mara y Juana.
48: Azua, 22 de julio de 1890 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 19. Lamenta la muerte de Mariana. No pude ver a Clotilde. No le gustara ser trasladado a Higy porque no


le gustan las parroquias donde han estado hombres ilustres como Valencia, Apolinar, Moreno, etc. El tiene su iglesia nueva. Al P. Martnez no lo quieren en Neyba. El P. Mella se hiri en una mano. El P. Pereyra no enva dinero. x
49: Azua, 29 de julio de 1890 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta y oficio. Para ir a Neyba y Barahona espera una embarcacin porque los caminos son malos y en el viaje a El
Maniel gast $25 en un pen. Al P. Martnez de Barahona lo acusan de muchos escndalos, tambin en Neyba y Las Damas. Las mellizas Jovita y Teodora son hijas de Rosendo y Fifina Lempi. Al P. Regla le gustara el Curato de Bonao o Barahona.
50: Azua, 29 de julio de 1890 Al Arzobispo Merino.
Le remite orden para la Casa Rocha por $37, de esos la cuota parroquial de Nyba son $17, y dispensa de proclama $20.
51: Azua, 1 de agosto de 1890 Al Arzobispo Merifo.
Lo del P. Martnez en Barahona es verdad y la mam de la muchacha le quit $200, l se hospeda en casa de Juana Colasina. Debe trasladarlo a El Maniel despus que le levante la suspensin. Ha sabido que Carlos fue comisionado ante el gobierno de Hait.
52: Azua, 5 de agosto de 1890 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 2. Escribi a Alexis Prez de Neyba para que venga a buscarlo con animales, porque no hay buques. Del P. Martnez en Barahona se dice que tiene dos casas con dos mujeres. Gregorio Rafael asiste a la Iglesia. El P. Mella se hiri una mano cortando yerba para el caballo y tiene calentura. El P. Ciccone no escribe hace das. Visitar esos lugares y le informar El P. Martnez compr ornamentos. El P. Regla est dispuesto a ir a donde le manden, pero le gustara ir a Bonao. Sera bueno esperar a que recoja la cosecha de caf.
53: Azua, 8 de agosto de 1890 Al Arzobispo Merifo.
Le remite orden por $30 a la Casa Rocha de parte del P. Ciccone, para misas. Piensa salir con Alexis el 17. Le dice que el cura
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de Las Damas tiene una mujer embarazada; pregunta si lo suspende.
54: Neyba, 20 de agosto de 1890 Al Arzobispo Merino
El P. Martnez al fugarse admite ser culpable. Archivo e iglesia es completo desorden. No cree se presente al Arzobispo, seguramente ir en vapor americano. Dicho cura se fue a Barahona del 11 al 15 a casa de Colasina con una concubina. Dej 4 mujeres embarazadas. Los libros son desde el ao 60. No sabe qu se hicieron los del P. Pea que l mismo inspeccion en 1858. Le solicita que mande un cura bueno porque es un pueblo ms grande que San Juan. El Ayuntamiento le va a entregar la Parroquia. Luego ir a Las Damas para regresar a Neyba para la fiesta de San Bartolo.
55: Neyba, 20 de agosto de 1890 Al Arzobispo Merino.
Le manda carta de Colasina, encargada de la concubina de Bara- hona. Hermenegilda era la querida. Esa partida de Bautismo que le manda es una muestra de cmo est el Archivo. Le manda una carta de Echavarra que encontr en el patio. Le refiere que desde Azua el cura de Barahona le escribi a uan mujer, que se cogiera la sotana para una manta, pues l no iba a seguir el sacerdocio.
56: Neyba, 22 de agosto de 1890 Al Arzobispo Merino.
No pudo ir a Las Damas por la lluvia. Le enva el inventario de la iglesia. Las cosas de los Padres Jandoli y Ceccaldi son para encerrarlos en un Seminario.
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57: Barahona, 30 de agosto de 1890 Al Arzobispo Merifo.
El P. Martnez debe estar loco. Le mand a hacer una silla de iglesia a su novia Rosa Martnez. Debe ordenar en el Boletn que no bauticen en las ermitas que no tengan ornamentos.
58: Azua, 5 de septiembre de 1890 Al Arzobispo Merino.
Le mand un paquete de oficios con Ascensin Pichardo. Soto qued satisfecho con $5. No acepta que permita al P. Martnez regresar a Neyba o Barahona. Le cuenta el intento que hizo Martnez de dar un tiro a un joven de Fondo Negro y proble-
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ma con el cantor del P. Mella en San Juan. Le compara al P. Jndoli.
59: Azua, 5 de septiembre de 1890 Al Arzobispo Merino.
Le refiere problemas del P. Martnez con Rosa Medina. En Rincn con Hermenegilda y Aniceta. Debe muchsimo en Barahona y Las Damas. Suazo no pudo ir a Enriquillo por falta de tiempo.
60: Azua, 5 de septiembre de 1890 Al Arzobispo Merino.
No debe dejar regresar al P. Martnez. Si vuelve l renunciar a la Parroquia de Azua. Su arrepentimiento es falso. En Neyba y Barahona no quieren que le mande cura extranjero.
61: Azua, 5 de septiembre de 1890 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 31 de Agosto. Insiste en que el P. Martnez no debe regresar a Neyba y Barahona ni le d otro curato. Martnez en Barahona tena 10 libritos, no se sermones, sino de geografa.
62: Azua, 9 de septiembre de 1890 Al Arzobispo Merino.
Los Ayuntamientos de Neyba, Barahona y Las Damas denunciaron al Ministerio al P. Martnez y les contestaron malamente. El de Las Damas rompi la carta en vez de mandrsela a Ud. Mand a buscar al P. Regla para que predicara y lo hizo bastante bien. Ni en Neyba ni en Barahona hay rituales. En Barahona hay uno de esos del P. Billini que lo dej el P. Massoni.
63: Azua, 9 de septiembre de 1890 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 23. Recuenta los pasos que ha dado en pos del P. Martnez. Escribi a Jos Dolores que pensaba ir a Neyba. El P. Martnez lo supo en Barahona, lleg a Neyba el 15 y sali el 18. A las 8 A.M. estaba en los bohos de la Barranca donde se encontr con Suazo, pero no dijo que iba a la Capital. Suazo lleg a Neyba en la tarde. Una mujer le entreg una carta del P. Martnez fechada el 16. El P. Suazo dijo en la fiesta de San Bartolo que Neyba tiene mala suerte con los Curas, a excepcin del P. Rusterucci.
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64: Azua, 12 de septiembre de 1890 Al Arzobispo Merino.
Sigue el tema del P. Martnez. Le enva $50 para misas y $5 de una promesa.
65: Azua, 15 de septiembre de 1890 Al Arzobispo Merino.
Recibi las cartas del 6 y 9. Escribe sobre el P. Martnez. Enva $8 para dispensa de Andrs Freites. Se alegra del regreso del P. Carlos.
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66: Azua, 16 de septiembre de 1890 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 13. El artculo escrito por Galo no es extrao por ser paisano del P. Martnez. El dinero para ornamentos lo enva el P. Mella. Pinesa ir a la Capital. Solicit informes escritos a Neyba sobre el P. Martnez.
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67: Azua, 23 de septiembre de 1890 Al Arzobispo Merifo.
Le enva expediente matrimonial del joven protestante Jorge Hardy. Mons. Cocchia cobr $50 a Abraham Marchena. Le enva borrador recibido cuando se solicit la dispensa de Lucas Gibbs.
68: Azua, 23 de septiembre de 1890 Al Arzobispo Merino.
Le enva $40 de misas y $12 de una promesa (es el valor de un burro). Hay un pozo en la plaza para el agua y Lilis mand hacer otro que costar dos mil. Solicita licencia para casar al protestante.

69: Las Damas, 26 de septiembre de 1890
Flix Hungra Moquete al P. Pedro R. Suazo de Azua. Recibi su carta y pide que al sacerdote que reemplace al P. Martnez se le advierta sobre la conducta moral que debe observar y solicita interesar al Arzobispo sobre la cantidad que se recolect para ornamentos y la campana.
70: Azua, 26 de septiembre de 1890 Al Arzobispo Merino.
Le manda orden contra la Casa Rocha por $21 para misas y $5 de proclama dispensada.
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71: Azua, 30 de septiembre de 1890 Al Arzobispo Merifo.
Recibi su carta del 27, tambin muchas cartas de Las Damas y Barahona. Tambin unacertificacin del Ayuntamiento de Las Dams y una tarjera del Fiscal.
72: Azua, 3 de octubre de 1890 Al Arzobispo Merifo.
Remite al P. Carlos $108. La carta de Hungra ha sido fuerte.
Enva de Azua $21, misas $39, del P. Mella y dispensa del mismo $22. La imagen del Santo, el Cliz y la campana se perdern porque el P. Martnez no pagar.
73: Rincn, 11 de octubre de 1890 Alexis Prez al P. Ramn Suazo.
Meregilda vino desde Santo Domingo con una nota para que Virginia le entregue sus trastes.
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74: Azua, 14 de octubre de 1890 Al Arzobispo Merifo.
Le enva la carta de Alexis Prez sobre intenciones del P. Martnez.
75: Azua, 25 de octubre de 1890 Al Arzobispo Merifo.
Desea ir a la Capital despus del da de Animas y traer casulla. Le pide ordenar una loza a F. Fernndez que diga: "Se empez esta iglesia el ao 1882 y se concluy en 1889, siendo cura de ella el Pbro. Pedro R. Suazo. Fue bendecida por el limo, y Rvmo. Sr. Arzobispo de la Arquidicesis Don Fernando Arturo de Merifo". Si cuesta $50 o $60 lo pagar la semana que viene.

76: Azua, diciembre de 1890 Al Arzobispo Merino.
Le enva con Faustino 17 libras de $6. Para dispensa $14, misas del P. Ciccone $20. Misa de San Vicente $33, otras misas $35. El P. Monta vino en el vapor al matrimonio del yanqui, hasta el da 8. Dicen que el P. Mella ir a Neyba.
77: Azua, 1 de enero de 1891 Al Arzobispo Merino. Le felicita por Afo Nuevo.
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78: Azua, enero 11 de 1891 Al Arzobispo Merifo.
Le enva con la esposa de Faustino que va a Higey once libras de a $5.50. Cuarta Parroquial de San Juan $30.5 y misa $30.
79: Azua, 11 de febrero de 1891 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 14. No desea ser Vicario Veneral sino ir a El Maniel y que el P. Jos Mara viniera a la Parroquia de Azua. Ira gustoso de Vicario del P. Adolfo. Recio anda por Barahona.
80: Azua, 2 de marzo de 1891 Al Arzobispo Merino.
Recibi la carta del 21. Siente no complacerle ya que no se siente con capacidad y ha gastado en la Casa Curial 7 mil pesos.
81: Azua, 6 de abril de 1891 Al Arzobispo Merifo.
Le remite $14.50 del primer trimestre de S. Juan. Dispensa del Cura de El Cercado $8. Cuarta Parroquial de San Juan $34.50. Licencia para matrimonio en casa particular $16. Dispensa de proclama en San Juan $5 y misas de Azua $20. $51 en plata y el resto en libras.
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82: Azua, 19 de mayo de 1891 Al Arzobispo Merifo.
Le enva carta del P. Mella. Tiene problemas con casi todo San Juan.
83: Azua, 28 de junio de 1891 Al Arzobispo Merino.
El italiano ngel DiLucca desea casarse y puede probar soltera por testimonio de algunos paisanos.
84: Azua, 9 de julio de 1891 Al Arzobispo Merifo.
Le enva el estado del 2do trimestre: un total $87.50. De Azua $17.50; misas $40, San Juna $22.10 y para las misiones de parte del Cura de S.Juan $7.90.
85: Azua, 14 de octubre de 1891 Al Arzobispo Merifo.
Le enva dos morocotas para que se cambien a $25. Cuota Pa-
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rroquial $16.82, Cuota de Las Matas de Farfn $19.20 y $14 de misas. El P. Mella perdi el Curato de Barahona. Le remite el inventario que mand el P. Snchez.
86: Azua, 3 de noviembre de 1891 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 31 y se enter de lo del P. Villeta. Alvaro So no pagar los $25, pues est donde Manolao o Nanita promoviendo la candidatura. So no ha vendido casa a Montesinos. El tal Montesinos es un borracho. Le enva un oficio del P. Pe-reyra. Ha recibido el estado del 3er trimestre de Neyba.
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87: Azua, 9 de diciembre de 1891 Al Arzobispo Merifo.
Le remite un ritualito para la Visita Pastoral. Con Juan Elias le mando 3 cajoncitos de dulce. La cuarta Parroquial de Neyba (P. Maggiolo) $38.40. Dispensa de El Cercado (P. Pereyra) $14 Mara de Len para misiones $4.85. Dos dispensa de proclamas $10 y 33 misas, ms $20 de misas. Total $120.25.
88: Azua, 9 de diciembre de 1891 Al Arzobispo Merino.
Le remite dos quesitos de parte del P. Ciccone, para l y el P. Jos Mara. 4 morocotas de a $25 100, en plata $20.25. To-tal:$120.25.
89: Azua, 1 de enero de 1892 Al Arzobispo Merino. Felicitacin por el Nuevo Ao.
90: Azua, 5 de enero de 1892 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 26. Lo del P. Ciccone es cierto. Palmet nada hubiera dicho si no estuviera en mala con l y el Comandante de Armas. La Visita Pastoral ser larga si va para El Cibao. Le Aconseja que comience por San Cristbal y Ban y que siga por el Sur para regresar antes de Semana Santa. No puede ir a visitarle porque est enfermo de catarro. Hace un mes que no se afeita. Lo que se dice del Cura de San Juan es verdad, pero difcil de probar.
91: Azua, 9 de enero de 1892 Al Arzobispo Merifo.
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Con el P. Ciccone le remite $ 14 de la dispensa de Ramn Cabrera, $30 y $60 para misas.
92: Azua, 15 de enero de 1892 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 9. Saba que el P. Tejera es el Vicario General. El 23 ir a visitarlo. El premio que se sac lo emple en ayudar a su familia. Le remite el Estado general de Neyba. Con el P. Ciccone mand un dinero.
93: Azua, 19 de enero de 1892 Al Arzobispo Merino. Le enva $39 de la Parroquia de San Juan.
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94: Azua, 8 de abr de 1892
Al Arzobispo Merino.
Le enva $48 por varias dispensas.
95: Azua, 12 de abril de 1892 Al Arzobispo Merifo.
Recibi la carta del da 9. Le dej Medardo los $16 que le pertenecan. Medardo se cas con su cuada ms que todo para que todo para que le atendiera a los hurfanos. Segn un san-juanero, lo que dicen del P. Andrs es por su hermano casado y hablan por la cuada. Prudhomme ha perdido a Azua con su poca fe. Hasta las mujeres. Piensa ir a la Capital a fin de mes.
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96: Azua, 26 de abril de 1892 Al Arzobispo Merino.
Juan Elias le llevar $200: de San Juan $52, de las Matas $18, Dispensas de las Matas $14. Dispensa de Medardo Henrquez $32. Cuadro de las Animas $50 y misas $34. Pas el P. Snchez para Barahona. El P. Ciccone no ha mandado el reporte del estado.
97: Azua, 31 de mayo de 1892 Al Arzobispo Merino.
Por carta de Neyba sabe que la gente no quiere que le quiten su cura, se acostumbran con l. Ha llovido mucho y la iglesia tiene goteras.
98: Rincn, 15 de mayo de 1892
Alexis Prez al P. Pedro R. Suazo en Azua.
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Se queja del P. Emilio Maggiolo que se propas con Yns, la esposa del sacristn Cornelio Sosa. Solicita enven al P. Arturo.
99: Azua, 7 de junio de 1892 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 4. Alexis le cont que el P. Maggiolo, el sacristn y la mujer andaban por la lnea haitiana, por El Limn y que en el boho puso tres hamacas. A media noche oy que el Padre la solicitaba y l se levant buscando un revlver. Al otro da el padre lo insult y se abruzaron; ahora el Padre no se quita el revlver. Habr que sacarlo de all.
100: Azua, junio 17 de 1892 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 14. Queda entendido lo que dice del Cura de Neyba. Alexis quisiera que lo cambiara por el de Barahona. El P. Regla dizque dice que no sale de Ocoa por sus conucos de caf. Le mand con Antonio Noboa $12 de dispensas. Romero, encargado por Lilis del peridico aqu, le enva uno. El altar de las Animas ha quedado muy bonito.
101: Azua, 21 de junio de 1892 Al Arzobispo Merino.
Si no fuera porque Cornelio es tan bellaco no debiera sacarse al P. Maggiolo porque no fue culpable, porque al ponerle mujer al lado hasta un santo le da un pellizco. La procesin de Corpus qued lucida.
102: Azua, 1 de julio de 1892 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 18. Le mand su carta al P. REgla y recibi de l una largusima y dice que no ha venido a Azua a comprar los libros porque est con pujos. Alexis inform que si hubo algo con la cuada de Martnez, ya no hay nada. El de Neyba no estar bien all. Le envo $50 para misas. En San Juan estn de fiestas, y Las Matas queriendo que la de Santa Luca salga mejor. Quieren contratar a Arredondo, pero cobrara de $200 a $300. Merino y Suazo se ordenaron juntos de diconos. Suazo
de sacerdote el 6 de julio. La fiesta de Corpus qued bien aunque no acudieron muchos hombres, pero los librepensadores iban ders. La estrechez del P. Ciccone es increble porque le dan el 50 o/o de las reses que llevan a Hait para el arreglo de la Iglesia. El P. Jovine le dijo que el P. Ciccone se iba el ao entrante.
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103: Azua, 6 de julio de 1892 Al Arzobispo Merino.
Recibi cartas del 28 y 2. Siente la gravedad de la madre del Arzobispo. Queda entendido lo que le dice de los Padres Font y Regla. Juan Elias le entregar las uvas, raspaduras y damesani-tas de melao. Tuvo una visita de 3 horas del P. Ciccone. Le remite $9 y $80 de Neyba.
104: Azua, 12 de agosto de 1892 Al Arzobispo Merino.
El P. Snchez le remite el estado de la Parroquia de Barahona. $29 del P. Crceles, $19 del P. Ciccone y $42 para misas. Recibi carta del 9. Enva misas.; Tambin a sacerdotes que no tienen como el P. Regla. Piensa ir a Santo Domingo despus del 16, pero que Apolinar le escriba al Ayuntamiento. El 23 llegar vapor dominicano con Manolao. Le mandar $31 del P. Crceles y $ 16 de un matrimonio en casa privada. Si recibe algn peridico de Espaa que hable del centenario, lo solicita prestado. Cuando vaya le llevar un queso a Pir.
105: Azua, 23 de octubre de 1892 Al Arzobispo Merifo.
Le enva $31 del P. Crceles. $16 de un matrimonio en casa particular y $3 de misas.
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106: Azua, 28 de octubre de 1892 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 22 y supo que recibi $58 que envi con Frei-tes. Se alegra de que el P. Martnez se haya ido del pas. A El Maniel no podr ir porque est lloviendo. Los Padres Regla y Font estn bien aqu. Aunque quizs Font se descomponga con las canciones porque aun en la Capital beba. Mande al P. Mella a San Jos de Ocoa. Va a dar brega sacar al P. Regla de all. En la iglesia le encarg a la Virgen que castigue a los que lo hagan salir.
107: Azua, 15 de octubre de 1892 Al Arzobispo Merino.
Le enva: Cuota parroquial $21.10; de Neyba $16.50, de Las Matas $20.80. En total $58.40. La suma la recibir de la Casa Andrs Freites.
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108: Azua, 27 de octubre de 1892 Al Arzobispo Merino.


Recibi carta del 18. Freites le cont del discurso mencionado a los papas julio y Len. Un hombre de Bnica le cont que Font los domingos se va al campo y pone baile con ron, vive borracho y tuvo disgusto con Ampall. El P. Regla est bien, pensando en sus cafetales, que no valen nada.
109: Azua, 8 de noviembre de 1892 Al Arzobispo Merino.
Recibi la carta del da 5 y la entreg al P. Font. Este est contento y piensa irse a Venezuela. Con David le mand $50 ($21 de San Juan, $3 de Misas y $16 de matrimonio en casa particular). El P. Font le cont del P. A. Snchez que el clebre P. Martnez le enga una hermana. El P. Crceles de San Juan es remiso en pagar. Para el Centenario Pancho Montes de Oca pidi permiso para que el P. Crceles viniera a predicar en el Te Deum. Si Ud. pide lo del P. Benito al Cura de San Juan lo dar por temor a que lo quiten porque el P. Font le inform que l deca que la Parroquia de San Juan era mejor que la de La Vega pues tiene 4 ermitas y hay entierros de primera a $100.
110: Azua, 15 de noviembre de 1892 Al Arzobispo Merifo.
Con JUan Elias enva $14 de dispensas, misa de San Vicente $30 y $ 10 de misas. Dice el P. Regla que el P. Medardo ir a la Capital a negociar orden de $50 que le dio Ignacio Gonzlez y otra de Manolao.
111: Azua, 17 de enero de 1893 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 14. A las 6 P.M. del domingo lleg el P. Gmez y se fue el marttes con el P. Regla. Le regal capa y estola. Un azuano le dijo que le llevar una bestia para la Virgen. Le enva $65.60 (31.20 de San Juan, $9.40 de Neyba, Misa de Jubileo en Neyba $5; de El Cercado $8 y dispensa $12). Recibi el andullo. El P. Pereyra le manda paquete de hojas de nogal.
112: Azua, 17 de febrero de 1893 Al Arzobispo Merifo.
Pir le inform que las hojas de nogal no sirivieron porque deben estar secas. Recibi el Boletn. Con Manolao le mando $16.
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113: Azua, 29 de marzo de 1893 Al Arzobispo Merifo.


Recibi la Carta Pastoral. El viejo P. Crceles sali de Azua a las 6 P.M. No cree lo que dicen del P. Gmez. Ley en El Listn la prdica del Arzobispo. Tao le mand raspaduras. La Semana Santa y las procesiones quedarn bien aunque los hombres estn acuartelados y Manolao salga para San Juan. Si va a la Capital por tierra se detendr en Ban a hacer algo. Le manda carta del P. Mella que tiene mana de quejarse. Telo, el sacristn de San Juan, vino a morir a Las Damas. La seca es muy grande.
114: Azua, 7 de abril de 1893 Al ARzobispo Merino.
Con Juan Elias le manda $20 y $5 de una dispensa de proclama. La SEmana Santa sali esplndida y hasta Prud'homme cant las siete palabras. La seca sigue. Sufre con un barro en la nariz.
115: Azua, 18 de abril de 1893 Al Arzobispo Merifo.
Recibi carta del da 11. Lamenta la conducta de Polanco con el Gobernador. Piensa ir a la Capital en vapor el 22 23. No ha visto la hoja de Polanco. El P. Mella ha escrito, pero no quiere ir a Barahona sin ttulo. Recibi carta del 15. Se alegra que el Delegado Apostlico se quede en Hait pues all se entienden mejor con los europeos. Pir desea sacarse elago en la lotera de la Iglesia. Juan Elias le entregar $3 y $29.
116: Azua, 28 de abril de 1893 Al Arzobispo Merifo.
Con Juan Elias le enva $7.30 de la Parroquia de San Juan. Le ruega hablar con Lilis y a Manolao de Faustino, llegar en vapor a la Capital el da 30.
117: Azua, octubre 7 de 1893 Al Arzobispo Merino.
Le enva $39. del Cura de San Juan y $8 de la dispensa de Juan RAmrez, $33 de misas. El P. Pereyra no ha contestado.
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118: Azua, 20 de octubre de 1893 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta fechada el 16. Le alegra el permiso para usar la sulla azual y espera estrenarla el 8 de diciembre. Piensa ir a la Capital en el Vapor Americano el 4 5 de cieimbre.
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119:Azua, 27 de octubre de 1893 Al ARzobispo Merifo.


Le remite oficio del P. Ciccone. Los $48 y $45 los mandar cuando encuentre orden pues a Antonio Acevedo le quisieron confiscar $800. El P. Ciccone no aporta el 50 o/o de las reses que van a Hait, para fbrica de la Iglesia. Deje al P. Pereyra en esa o en Bnica. El P. Regla despus del problema con los Grau no ha vuelto a El Maniel, slo piensa en dinero enterrado y en los espritus. Un neybero le cont que el domingo antes pasado Pablo fue a hacer un bautizo y al regresar por Las Maras le tiraron un tiro en la mano y otro en la barriga y cay muerto.
120: Azua, 31 de octubre de 1893 Al Arzobispo Merino.
Piensa ir a la Capital si se mejora del catarro. Le enva carta del P. Pereyra. Como algunos curas quieren pasar todo el tiempo en las ermitas, ha pasado circular recordando las normas del 28 de noviembre de 1891 y del 18 de julio de 1884 en el Boletn No. 99. Mataron a Campo en su conuco, por el pisoteo parece que fueron varios los asesinos y que vinieron de otra parte.
121: Azua, 12 de diciembre de 1893 Al Arzobispo Merifo.
Recibi los Aalejos y la carta del 9. A la peticin de Santiago respondi que no poda recoger limosna porque la Iglesia de Azua le falta el campanario. Los $11 de Grulln djelos a cuenta de las piedras de ara. Por Juan Elias y Rosita supo que Duran recibi carta suya. Ese dinero parece ser de las reses que tena Feliz Bez en San Juan. Le remite carta del P. Ciccone y cuando tenga ocasin segura le mandar 20 medias morocotas. Juan Elias le llevar $70 para misas.
122: Azua, 19 de diciembre de 1893 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 26 y se alegra haya recibido las 20 medias morocotas del P. Ciccone. Piensa ir en enero. Mara Ana quiere que le apadrine sobrina. Lilis lleg a Azua el domingo a las 4 P.M. con los ministros Corderos y Lluveres y la tropa. Viniendo de Neyba parece le prepararon emboscada. A Campo lo mataron porque saba de eso y parece que fue gente de aqu, para que no hablara. Hay presos: el pap del clrigo Rafael Feliz y el Zapatero Antonio Romano.
123: Azua, 22 de cieimbre de 1893 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 17, pero ya tarde, porque esta maana a las 4
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fusilaron a Generoso y 8 ms, entre ellos dos Bez. A unos los fusilaron donde mataron a Campo y a otros cerca del Jura. El Presidente hizo reunin de todo el pueblo y dijo que senta el mandarlos fusilar, pero que era por la muerte de Campo y la introduccin de dinamita.
124: Azua, 24 de diciembre de 1893 Al Arzobispo Merino.
No hubo lugar para pedir clemencia al Presidente porque cuando se levantaron el viernes ya los haban fusilado y enterrado. Unos donde mataron a campo y otro donde preparaban atentado a Lilis en el camino de San Juan. Emilio, el hijo de Generoso, le hizo mucho mal mandando la dinamita para el atentado. Hubo muchos presos: Purita, hermana de Rafael; Agapito, el padre de Purita; Abraham Ortiz, hermano de Daniel; Prspero Freites, hermano de Andrs; y Vice Cnsul Venezolano, Antonio Romano, etc.

125: Azua, 1 de enero de 1894 Al Arzobispo Merino. Le felicita por Ao Nuevo
126: Azua, 2 de enero de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 29. Ir para Cenizas. Le enva carta del P. Pereyra. Rafael no conseguir nada porque Purita est muy comprometida, la soltaron porque Lluberes habl con ella. El General Cabral y Feliz Ortiz le felicitan.
127: Azua, 2 de enero de 1894 Al Arzobispo Merino.
Le enva el estado trimestral y con Juan Elias $21 y $29 de misas.
128: Azua, 5 de enero de 1894 Al Arzobispo Merino.
El P. Regla pidi permiso para ir a El Maniel y slo le concedi 3 das. No para de andar buscando entierros, dizque porque anda un mal espritu. Lo tienen de juego. Le remite $35.80 de San Juan. La familia del P. Pina lleg hoy.
129: Azua, 16 de enro de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 9. Si hubiera sabido lo de la peticin no hu-
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biera dejado que la hicieran porque el gobierno no deja exhumar los cadveres. Con Juan Elias le mandar $35.80 de San Juan (P. Pina). Del P. Ciccone, Cura de Las Matas, $24.10 y $20 de misas. El P. Snchez est loco. El P. Mella le escribe procurando unos ornamentos que el Presidente le regal.
130: Azua, 19 de enero de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 16. Al P. Regla no debi negarle permiso porque el P. Gmez lo invit a predicar y tiene mucha miseria pues de los $30 que recibe le manda $18 a su hermana en El Maniel. Le solicita permiso para que el P. Regla vaya a El Maniel.
131: Azua, 24 de enero de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 19. Cree que el 27 de febrero soltarn los presos. Reitera la solicitud para que el P. Regla pueda ir a ver sus cafetales.
132: Azua, 26 de enero de 1894 Al Arzobispo Merifo.
Freites lleva $24.20 del P. Mella, quien quiere conseguir el Curato de Las Matas de Farfn.
132: Azua, 26 de enero de 1894 Al Arzobispo Merino.
Freites lleva $24.20 del P. Mella, quien quiere conseguir el Curato de Las Matas de Farfn.
133: Azua, 26 de enero de 1894 Al Arzobispo Merifo.
Si encuentra ocasin, le mandar los $12 del P. Mella.
134: Azua, 2 de febrero de 1894 Al Arzobispo Merino.
Juan Elias le lleva $48 de una misa de S. Gregorio y $22 para otras misas.
135: Azua, 14 de febrero de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 10. Se pasa el tiempo aserrando y clavando. El nuevo escndalo del P. Polanco prueba que buscaba un pretexto para separarse de la Iglesia. El P. Regla, si tuviera die-
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ro, se casara. Considera bien el haber quitado al Sacristn Payan.
136: Azua, 20 de febrero de 1894 Al Arzobispo Merino.
No ha recibido el Boletn de enero. Con Juan Elias mand $10 de dispensas y $30 de misas.
137: Azua, 22 de febrero de 1894 Al Arzobispo Merino.
El P. Gmez pidi permiso para ir a la Capital, pero le respondi que no tena facultad para autorizarlo. El ministro Lluveres escribi a Purita que consigui la libertad de Agapito.
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138:Azua, 24 de febrero de 1894 Al Arzobispo Merino.
Con Carlos Cubilete le enva $26 de dos dispensas.
139: Azua, 20 de marzo de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 17. Lilis ha regalado ornamentos a muchas iglesias. Azua necesita un campanario. Le gustara ser cura de El Cercado o El Maniel. El P. Ciccone le mand 10 morocotas. Tambin $10 del Cura de Barahona por dispensas. Ojal Lilis le regale los mil pesos para las araas y lmparas. Tao quiere que el Arzobispo hable por la libertad de Antonio.
140: Azua, 3 de abril de 1894 Al Arzobispo Merino.
Le enva el estado del segundo trimestre. Piensa salir el 9. No quiere ir por mar porque registran el bal, muri su hermano Manuel Mara Suazo. Recibi carta del 29. En semana Santa Asisiti mucha gente del campo a la Iglesia, pero los del pueblo jugaban a las 21: el Gobernador, Comandante de Armas, Pancho Montes de Oca, Daniel. Hoy muri el alcalde Elias Miranda.
141: Azua, 8 de abril de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 21. Sinti no poder despedirse. Tiene una cocinera y un muchacho que carga agua y ambos estn con gripe. Lilis le ofreci una visita el domingo, pero no pudo, y le dijo que le mandara dos huevos. Dispens de las proclamas a un hombre que tena 25 afos amancebado y otra in articulo morti. Le enviar con Juan Elias $30 de una misa de San Vicente, $19
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de la Parroquia de Neyba y $20 y $14 de dos dispensas. Le gust estar en la capital porque no le gusta saber lo que va a comer hasta sentarse a la mesa. La seca sigue fuerte por irreligiosidad de la gente. Cuando encuentre ocasin le mandar a la Superio-ra de Santa Clara agua de vichi azuana.
142: Azua, 19 de abril de 1894 Al Ar obispo Merino.
Sali de la Capital con Tao el martes sin despedirse. Desde Haina para ac no llueve. No ha podido comunicar al P. Gmez su traslado a San Cristbal.
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143: Azua, 1 de mayo de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi la carta del 28. Le enva expediente de dispensa. Pregunta por el loco P. Arturo Snchez y por qu arrestaron en Sa-man al P. Polanco. Ya est lloviendo.
144: Azua, 12 de mayo de 1894 Al Arzobispo Merino.
Le envi con Juna Elias $12. Crea que el P. Polanco estara avergozado y se alegrra de que el P. Arturo Snchez no vuelva a intentar otra locura, como el gobernador de Barahona que se suicid. En poco tiempo han muerto los jefes de aqu: Pablo, Joaqun, Jos Dolores. Ha vuelto la seca. Pregunta cuntos pesos mejicanos cuesta un misal. El P. Pina vende un incensario y desea saber cunto cuesta.
145: Azua, 28 de mayo de 1894 Al Arzobispo Merino.
Con Salazar enva agua de civh azuana para la Superiora de Santa Clara. Queda enterado de lo del P. Polanco. Le enva $36 mejicanos para misal que tenga santos recientemente canonizados. Corita puso el da de Corpus un altar muy bonito.
146: Azua, 2 de junio de 1894 Al Arzobispo Merino.
Con Salazar envi el agua de cich y $36 para misal. Pide le encargue Breviario en Cuatro Tomos. Lilis lleg al puerto, pero no a Azua. Con Juan Elias le manda incensario para que se lo haga arreglar.
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147: Azua, 4 de junio de 1894 Al Arzobispo Merino. .


Recibi carta del 2. Con Juan Elias enviar $14 del P. Mella. Los altares de Corpus y el Octavorio estaban muy bonitos. Corre la plata mejicana, pero muy cara.
148: Azua, 9 de junio de 1894 Al Arzobispo Merifo.
Recibi carta del 5, pero no el Boletn Eclesistico.
149: Azua, 12 de junio de 1894 Al Arzobispo Merifo.
Solicita un Boletn extraviado para su Coleccin. El peso mejicano se desvala. Pida Breviarios a Europa Recibi el misal con Salazar. Enva saludos a Flix Ortiz, Cora, Corita y Mara Antonia.

150: Azua, 14 de junio de 1894 Al Arzobispo Merifo.
Recibi carta del 12. *
151: Azua, 19 de junio de 1894 Al Arzobispo Merino
Alaba el editorial del Boletn abogando que el Delegado Apostlico resida en la Arquidicesis Primada como dijo Mons. Cocchia que en Venezuela le ofrecieron un palacio, pero l prefiri vivir aqu. Las misas se las da al P. Regla para que se sostenga.

152: Azua, 14 de julio de 1894
Al Arzobispo Merifo.
Rez por la muerte de Don Pedro.
153: Azua, 17 de julio de 1894 Al Arzobispo Merifo.
Recibi carta del 14. Avisar al P. Gmez para que los feligreses compren imagen de su patrono. Tellelle y Ortiz, aunque ricos, nada regalan a la Iglesia.
154: Azua, 19 de julio de 1894 Al Arzobispo Merino.
Comprar una imagen de San Juan Evangelista.
155: Azua, 21 de julio de 1894 Al Arzobispo Merifo.
Enva carta del P. Ciccone. En Las Matas lo tienen embromado
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(al P. Ciccone) porque anda por el campo y el da de Corpus no lleg al pueblo.
156: Azua, 23 de julio de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 21. Lamenta no le pueda conseguir una imagen de San Juan. Hace mucho carlor. Cree que el Arzobispo tendr que cambiar al P. Ciccone porque est de mala con la juventud.
157:Azua, 25 de julio de 1894 Al Arzobispo Merino.
Devolvi el dinero recogido para comprar imagen de San Juan. Enva $60 mejicanos del P. Ciccone. Lo que dice del P. Ciccone es falso. Segn el P. Lpez, el que le dijo al Delegado Apostlico que lo ms malo del Palacio Arzobispal era la parte de la Delegacin, fue l. El P. Ciccone se quiere ir a Hait donde el Delegado es Vicario Apostlico.
158: Azua, 26 de julio de 1894 Al Arzobispo Merifo.
Recibi carta del 24. Del P. Ciccone ha odo que quieren dinero de los terrenos para la iglesia de Bnica. El portador es Dela-noy Lambertus, cuado de Antonio Romano. El quiere encargar un guin de nquel, no de plata.
159: Azua, 7 de agosto de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 31. En Barcelona lo fabrican porque Pepe Soto quiso regalar uno para quitar la bebida a su hijo Jos Mara. El P. Ciccone mand el dinero. El Cura de Ocoa est recogiendo dinero para comprar una imagen de San Jos. Delanoy regres muy contento del Arzobispo.
160: Azua, 2 2 de agosto de 1894 Al Arzobispo Merino.
Con Jos Mara Recio le remite $37.30 de parte del P. Mella.
161: Azua, 8 de septiembre de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 5 y el incensario para la fiesta de la Patrona. Est bien de la nariz y toma botellas de rob. Le enva racimos de uvas.
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162: Azua, 11 de septiembre de 1894 Al Arzobispo Merifo.
Una comisin de la Logia solicita las ruinas del Convento para hacer una Casa de Beneficencia. Espera respuesta.
163: Azua, 20 de septiembre de 1894 Al Arzobispo Merino
Recibi carta del 15. Los miembros de la Logia le escribirn, porque se quiere establecer de nuevo una sociedad de beneficencia para reemplazar a la fundada el 27 de febrero de 1892 entre el P. Suazo, Prudhomme y Armando Aybar, que se fueron de Azua, y Prspero Freites, que est preso. Opina que se le permita establecer dicha beneficencia. Siguen atacando al P. Ciccone, diciendo que el joven con quien vive es su hijo. Dicen que a Las Matas de F Arfan vino de Hait un sacerdote italiano que cantaba misas con dicono y subdicono, pero ya regres a Hait.
164: Azua, 27 de septiembre de 1894 *
Al arzobispo Merino.
Le remite carta de Magdalena. Con Rafael, que ir el domingo en vapor, le mandar $8 (16 mejicanos). El sbado 22 llovi
mucho, no qued conuco parado y el ro entr en el pueblo 4 5 das.
165: Azua, 1 de octubre de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 29. El viernes a las 2 P.M. comenz el viento y por la maana la lluvia dur hasta la 5 P.M. El ro lleg hasta casa de Feliz Ortiz. Prdidas en los conucos y mquinas. Con Rafael envi $8. Enva tambin $43 y 40 mejicanos para el Seminario.

166: Azua, 4 de octubre de 1894 Al Arzobispo Merifo.
Las uvas que le envi no estaban buenas. Remite el estado trimestral de San Juan y queda en poder de $30 oro que mand el P. Pina. El barmetro que tiene igual al del Arzobispo baj a 74.
167: Azua, 6 de octubre de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 2. Se alegra de que Rafael llegara bien pues muchos le cogieron miedo al vapor por el tiempo. El P. Pi-
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na escribe que el altar est quedando muy elegante, es regalo de Lilis.
168: Azua, 16 de octubre de 1894 Al Arzobispo Merino
Le enva 3 1/2 morocotas de parte del P. Pina ($30 oro).
169: Azua, 16 de octubre de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 13 y queda enterado delencargo de los Breviarios. El barmetro desde el da 13 baj 4 grados y lo mismo el de Fermn Delmonte, quien est poniendo la central Vicini.
170: Azua, 20 de octubre de 1894 Al Arzobispo Merino.
Le remite carta del P. Ciccone y $32. Le extra la llegada del P. Toms quien dice que va de Cura a Las Matas de Farfn.
171: Azua, 30 de octubre de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 20. Desde la fiesta de S. Rafael est lloviendo, el ro ha subido hasta su casa. Feliz Ortiz lo tiene en la puerta. Se alegra que haya conseguido recursos para reparar daos del cicln. Desea vinajeras y estola de bautismos. Ah no pagan entierro, prefieren gastar $80 o ms en velorio. Desde el 22 crecieron los ros y La Plena est anegada. Los ros Jura, Irabn y Yayitas estn crecidos. Las centrales han sufrido mucho. Pregunta si es verdad que el Presidente expuls al Delegado de Su Santidad.
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172: Azua, 30 de octubre de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del P. Toms y se la remite. Solicita precio de una capa negra, otra blanca y estola para bautizar.
173: Azua, noviembre 3 de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 30 y las dcimas de los padres Ciccone y Mella. Los azuanos quieren reedificar el convento, pidiendo.
174: Azua, 6 de noviembre de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 3. Todava el ro Jura no da paso a las mujeres. Supo que el P. Ciccone va para Montecristy. Solicita
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capa negra, vinajeras y estola doble: Total $47. Se dice que Lilis vendr a dar provisiones.


175: Azua, 8 de noviembre de 1894 Al Arzobispo Merino.
El P. Toms le escribe que el P. Ciccone se fue a Bnica, pero piden le ordenen se vaya a Montecristy. Le enviar el importe de la capa y vinajeras y $32 del P. Ciccone.
176: Azua, 13 de noviembre de 1894 Al Arzobispo Merino.
Le enva con Juan Elias $126 mejicanos para pagar estola de bautizar, capa negra, vinajeras y 4 dcimas del P. Ciccone. Ahora est viniendo mucho dinero en oro de Las Matas de Farfn y de San Juan.
177: Azua, 15 de noviembre de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 10. Le apena el quebranto de Rafael. Muchos nios estn enfermos y muri un joven.
178: Azua, 21 de noviembre de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 17. Hay muchas crticas del P. Ciccone. Se disgust mucho porque el P. Toms le escribi para que se fuera de Bnica a su destino. En Las Matas el P. Ciccone haba puesto preso a su sobrino que se haba casado recientemente. Avis al padre de Rafael que pronto vendr su hijo. Juan Elias le entregar una moroco ta y dobln que manda el P. Pina y $10 de una dispensa. Rafael lleg hoy en vapor.
179: Azua, 24 de noviembre de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi capa, vinajeras y estola. El P. Ciccone escribi que sala para Montecristy el jueves 22 cruzando por Bnica y no por la Capital. El dinero seguramente lo mandar desde Montecristy, pues la venta la haba hecho con un notario de Las Matas. Esperan a Lilis con provisiones para los damnificados por las aguas.
180: Azua, 27 de noviembre de 1894 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del P. Gmez desde San Jos de Ocoa, a quien haba escrito para que invitara al P. Regla para predicar en la fiesta No ha sabido ms del P. Ciccone. Le transmite aviso del P. Pina.
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181: Azua, 22 de diciembre de 1894 Al Arzobispo Merifo.
Recibi carta del 18. El Presidente est en Azua, muy complaciente repartiendo dinero a los muchachos (un total de 6 a 10 mil pesos). Pag dos entierros de segunda y otro de tercera. A las hijas de Romano les prometi soltar a su padre para Navidad. Ha llovido mucho, los caminos estn intransitables. Unos comerciantes se arruinaron y otros estn repletos. Le han invitado a la bendicin de la Iglesia de Santiago, fuera, si tuviera $500. Los conucos estn perdidos y el nico dinero que corre es el de los Centrales. Le pide al Arzobispo que, si va a Santiago, le mande un peridico que hable de la bendicin.
182: Azua, 27 de diciembre de 1894 Al Arzobispo Merifo Le pide un Aalejo para el P. Regla.
183: Azua, 1 de enero de 1895 Al Arzobispo Merino. Le felicita por Ano Nuevo.
184: Azua, 1 de enero de 1895 Al Arzobispo Merino.
Con Freites le enva $22.70 oro de las dcimas de la Parroquia de San Juan y $ 10 del P. Pina que le adeuda de una campana.
185: Azua, 8 de enero de 1895 Al ARzobispo Merino.
Recibi su carta del 5. Ampalls no ha venido. Le desea buen viaje para la bendicin de la Iglesia de Santiago. Le gustara acomparlo si consiguiera $500. El Delegado Apostlico habr llegado o llegar el 15 y el Arzobispo tendr que recibirlo en la Capital. Saludos del P. Feliz. En La Laura con Andrs Freites le manda $22.70 y $10 de una lmpara, de parte del P. Pina. Con Rodrguez envi 4 dcimas de esa Parroquia.
186: Azua, 8 de febrero de 1895 ^
Al Arzobispo Merino.
Desea que haya regresado con felicidad. Quiso acompaarlo, pero no pudo. Escribe sobre un yanqui que est trabajando en un central y quiere casarse con Purita, la hija de Agapito, y, aunque dice que es catlico romano y nacido en Filadelfa, se ofrece a bautizarse otra vez. Parece loco. Tambin el caso de Mara Isabel Stephens, nativa de Saint Thomas, quien pretende casarse
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con un joven de Azua. Pregunta si puede escribir a Saint Tho-mas.
187: Azua, 15 de febrero de 1895 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 9 y lamenta no haberle acompaado en la bendicin de la Iglesia de Santiago. El yanqui dice que antes trabajaba en el ferrocarril que estn poniendo de Puerto Plata a Santiago y que, como pararon los trabajos, vino a Azua. Purita quiere casarse como sea. Encarg al P. Toms las hojas de nogal. Quiere conocer la Iglesia de su pueblo, Santiago. Pregunta por los breviarios. El Delegado llegar el 15 a la Capital. El (Suazo) a los extranjeros les exige para matrimonio los papeles y el permiso del Arzobispo. Habr recibido la visita de los curas de San Juan y Neyba. Al viejo Montero lo encontraron en el ro Yaque con una pierna menos.
188: Azua, 18 de febrero de 1895 Al Arzobispo Merino.
Le remite $10 de una promesa conmutada a una vieja que vino de Tbano. Recibi la carta del 16. El yanqui quiere bautizarse para casarse con Purita. Del Santomero, sus vecinos dicen que tiene Santos y enciende velas. Estn aqu los padres Mella y Pina. El andullo es de primera, lo parti y entreg la mitad al P. Pina para que se lo lleve al general Cabral.
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189: Azua, 2 de marzo de 1895 Al Arzobispo Merino.
Recibi la carta del 23. Dicen que el yanki es protestante. Preferira pedir los Breviarios a Siragusa. Al yanki slo lo casara si tiene permiso del Arzobispo. Oy decir que el cura de Las Matas (P. Toms) es un bebedor de aguardiente.
190:Azua, 5 de marzo de 1895 Al Arzobispo Merino.
Recibi el Boletn Eclesistico y lo felicita por el artculo "Contestamos". Pura rompi los amoros con el yanqui porque result hebreo; aunque despus convid a Tao para que fuera padrino del bautismo.
191: Azua, 11 de marzo de 1895 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 9. Solicita la Pastoral. Enva media moro-cota y $16 mejicanos con el diputado Ciriaquito Noboa. Eso de
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parte del Cura de Las Matas. Despus de Semana Santa piensa buscar los Santos leos.
192: Azua, 26 de marzo de 1895 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del 22. La Pastoral la ley el domingo. El P. Gmez piensa ir a verlo para informarle lo que sucedi. El hijo de Grau y de Mascar son dos caciques. Audon se compromete a mandarle las hojas de nogal. Varios le han engaado no pagndole dinero que ha prestado.
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193: Azua, 4 de abril de 1895 Al Arzobispo Merino.
En La Laura enva $30.70 de San Juan y $22 de Azua. Le recomienda que escriba duro a los manieleros y sus autoridades porque molestan al P. Lpez.
194: Azua, 6 de abril de 1895 Al Arzobispo Merino.
Recibi su carta del 30. Est de acuerdo que castigue a la gente de El Maniel. No debe dejar ir al P. REgla a El Maniel pues ahora se dedica, en compaa de Magadalena, a cavar entierros segn revelaciones de la Reina Anacaona. Le felicita por la Pastoral y se queja de la gente irreligiosa de Azua. Se alegra de la mejora de Mara Ana. La gente est muy embullada por lucir trajes y sombreros en Semana Santa.
195: Azua, 9 de abril de 1895 Al Arzobispo Merino
Enva pliego de parte del P. Mella para el Vicario General. Tiene en su poder $31.60 mejicanos del primer trimestre y $25 mejicanos para pagar la Capa.
196: Azua, 20 de abril de 1895 Al Arzobispo Merino.
El P. Suazo regres en vapor con felicidad. Tao por tierra. Enva carta del P. Pereyra.
197: Azua, 7 de mayo de 1895 Al Arzobispo Merino.
Supo que el P. Gmez est en El Maniel y que la gente escribi al Arzobispo para que lo dejaran. No debiera haberles concedido eso sino castigar a esos bichos. Bartolom Prez (Yallo) hijo
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de Olegario, est conquistando a un dependiente que tiene Alvaro en su botica para traerlo a Azua. Le suplica le prevenga para que no se quede sin pito y sin flauta. Llovi una vez. Recibi Boletn.
198: Azua, 11 de mayo de 1895 Al Arzobispo Merifo.
Con Andrs Freites le mandar un dobln de oro y $5 mejicanos que enva el P. Mella en pago de la Capa. El P. Peralta eg ayer.
199: Azua, 11 de mayo de 1895 Al Arzobispo Merino.
Recibir con Freites $100 que manda el P. Toms. De esos $50 son para Tejera, $46.30 del primer trimestre y $37.70 ms para el P. Tejera.
200: Azua, 18 de mayo de 1895 Al Arzobispo Merino.
Recibi carta del da 14. Segn dice la hermana del P. Regla, el P. Gmez sali el 8 el 9. El joven boticario no quiere ir. Desea leer la Pastoral. Como el P. Peralta pas por Azua el domingo cantaron misa con dicono y subdicono. Se fue al otro da. Le enviar $52 mejicanos. $16 son por haber casado en su casa a un viejo general, actual Comandante de Armas.

201: Azua, 21 de mayo de 1875 Al Arzobispo Merino.
Le enva $52 mejicanos por matrimonio en casa particular y dispensa de amonestaciones. El Comendador Moreno le ha pedido dulce pues sale el 14 de junio para Pars. Habr visto ya al P. Gmez. Hay muchos curas que se creen arzobispos en sus parroquias.
202: Azua, 28 de mayo de 1895 Al Arzobispo Merino.,
Le adelanta felicitacin por la fiesta de San Fernando.
203: Azua, 30 de mayo de 1895
Recibi su carta del 25. La Pastoral fue leda en la Iglesia y fue muy solicitada. Cree que no darn esa ley. El P. Gmez no debe volver a El Maniel. La hermana del P. Regla dice que el casaba sin amonestar y le gustaba beber. No ha podido enviar el dulce al P. Moreno por falta de ocasin.




SINOPSIS DE LA HISTORIA DE LA GEOLOGA EN REPUB LICA DOMINICANA
Por Gastone Lanzo
La geologa dominicana fue naciendo poco a poco durante el siglo XIX y su crecimiento ha sido muy lento hasta bien entrado el siglo actual. Las primeras investigaciones fueron realizadas por extranjeros, atrados por la fama de los ricos yacimientos aurferos del pas, cuyo auge haba sido alcanzado en los primeros aos despus del Descubrimiento, o por curiosidad despertada por los interesantes yacimientos fosilfferos del Cibao Occidental.
La primera figura que se destaca en las investigaciones geolgicas de Repblica Dominicana es, sin lugar a dudas, la del Coronel britnico Teodoro Stanley Heneken, que estuvo activo desde 1840 hasta
la hora de su muerte, acontecida en 1865 en la ciudad de Santo Domingo. Comerciante, explorador de minas de oro y de cobre, sinti
una viva curiosidad que le impuls a conocer mejor la mineraloga, la geologa y la paleontologa del pas, a pesar de carecer de formacin acadmica y de tener limitada experiencia en el rea. Envi un reporte a la Sociedad Geolgica de Londres con el ttulo de "On So me Tertiary Deposits in San Domingo", que fue publicado en 1853. En dicho reporte se mezclan informaciones geogrficas con otras de contenido geolgico o mineralgico, descollando las indicaciones sobre yacimientos fosilferos, acompaadas con el envo de ejemplares a los cientficos britnicos para que se procediera a su clasificacin y descripcin.
Los propsitos de Heneken son claramente indicados por el mismo autor con las siguientes palabras: "Las siguientes notas sobre la geologa de una parte de la isla de San Domingo (hechas a intervalos entre el ruido y la excitacin de guerras y revoluciones) son ofrecidas por el autor no tanto pensando de poder revelar hechos nuevos o interesantes, sino con el deseo de contribuir, an sea imperfectamente, a extender las estadsticas geolgicas a una regin hasta ahora demasiado poco conocida".
Resulta evidente que este reporte de 1853 puede ser considerado como la abertura al mundo exterior de la geologa y paleontolo-
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ga dominicana. Efectivamente, en seguida dos expertos britnicos se dedicaron a reconocer la fauna fsil enviada por Heneken. Se trataba de J. G. Moore, en el rea de la malacologfa, y de W. Lonsdale, experto en corales. Ellos despertaron el inters del mundo cientfico y permitieron que Repblica Dominicana ocupara un lugar entre los pases conocidos por los estudiosos de macropaleontologa. Los sucesores han sido numerosos hasta los das recientes, cuando un grupo de expertos del Museo de Ciencias Naturales de Basilea (Suiza) efectuaron un reconocimiento de detalle de la misma zona observada por Heneken hace un siglo y cuarto.
En los aos anteriores a 1870 no aparece ningn otro escrito sobre geologa dominicana. Es verdad que varios autores, como W. S. Courtney, J. Warren Fabens y otros, presentan relaciones sobre la Repblica Dominicana en las cuales se citan ms o menos brevemente listas de riquezas dominicanas, verdaderas o imaginarias, pero no podemos confundir estos someros y a veces confusos relatos con intentos serios de estudio geolgico o, por lo menos, mineralgico del pas.
El verdadero inicio del estudio sistemtico de la geologa dominicana se debi a los trabajos de William M. Gabb, realizados entre 1869 y 1871. Este profesor norteamericano, auxiliado por varios ayudantes, hizo un examen topogrfico y geolgico del territorio dominicano por cuenta del Gobierno de entonces, presidido por Buenaventura Bez, que lo haba contratado como "Gelogo de Estado". Solamente quedaron afuera del reconocimiento las reas limtrofes de la frontera de Hait, ocupadas por dominicanos contrarios al rgimen baecista, es decir, toda la regin situada al oeste de Azua, incluyendo el valle de San Juan, La Hoya de Enriquillo y las Sierras de Neyba y del Bahoruco, una tercera parte del pas. William Gabb present informes trimestrales de los resultados de sus trabajos y, al final de cada ao, un informe anual recopilatorio de los trabajos del ao. Tambin acompa los informes con muestras de rocas y minerales y levant mapas topogrficos, consignando en ellos la ubicacin de dichas muestras y los lmites aproximados de las unidades litolgi-cas que haba reconocido.
Segn el reporte de William M. Gabb, la Cordillera Central estara formada por un inmenso cono de sienita y rocas granitoides afines (actualmente se sabe que no se trata de sienitas sino de tonalitas), las cuales han levantado e instruido un conjunto metamrfico y sedimentario, cuya parte ms antigua fue asignada al perodo Cretcico. Encima de esta unidad, segn Gabb, descansan litologas terciarias,


que integran inclusive la Cordillera Septentrional. Los yacimientos fosilferos del Cibao Occidental fueron particularmente investigados por Gabb que los asign al Mioceno o al Oligoceno.
Debido al estado revolucionario de la Repblica Dominicana, todos los mapas levantados por Gabb se perdieron, as como su coleccin de muestras; solamente se salvaron los informes, salvo el del pri-. mer trimestre.
Despus de la conclusin de las investigaciones de Gabb, durante largos aos la geologa qued prcticamente olvidada en Repblica Dominicana. Solamente a partir de 1916 se aprecia el renacimiento del inters hacia las ciencias geolgicas, aunque todava a cargo exclusivo de visitantes extranjeros. En 1916 se realiz el famoso viaje de la Dra. Carlota Joaquina Maury, norteamericana, experta en paleontologa, la cual visit el borde sur del Cibao Occidental, desde Mon-tecristi hasta Santiago de los Caballeros, siguiendo los pasos de Heneken y Gabb. Se dedic a investigar la fauna fsil y, en menor medida, las caractersticas estratigrficas de las unidades sedimentarias ^
del rea que de ella recibieron los nombres, todava en uso, de formaciones Cercado, Gurabo y Mao, agrupadas en el grupo Yaque. La Dra. Maury realiz el viaje bajo los auspicios de la Sarah Berliner Foundation, de Washington D. C, institucin dedicada a fomentar la realizacin profesional de la mujer. Como ella hace notar: "Dicha fundacin ha hecho posible la reanudacin del trabajo paleontolgico en Santo Domingo, despus de un intervalo de ms de 40 aos".
Los principales resultados de la expedicin fueron, sin duda, paleontolgicos, pues se recolectaron ms de 300 especies de Moluscos, todos con su exacta localizacin e ilustrados por fotos y secciones, adems de Crustceos, Equinodermas, Corales, Briozoos y Fora-minfferos, que fueron clasificados por diferentes especialistas de cada rea. Entre la agitacin y el sobresalto de la guerra civil que acababa de empezar en Repblica Dominicana a causa de la intervencin de las tropas norteamericanas, la Dra. Maury y sus acompaantes tuvieron el nimo de recorrer los entonces solitarios y peligrosos caminos de la Lnea Noroeste y de palmear los cortes de los ros Mao, Gurabo, Cana y otros, ya dados a conocer anteriormente por Heneken y Gabb y, despus de ella, clsicos derroteros de todos los que se han ocupado de la paleontologa, la estratigrafa y la sedimentologa dominicana.
p
La ocupacin norteamericana que se prolong desde 1916 hasta 1924 tuvo como efecto, entre otros, la realizacin de un reconoci-

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miento geolgico del territorio del pas, el primero que abarcara la totalidad del rea incluyendo aquellas partes que no haban sido reconocidas por Gabb. Dicho reconocimiento se efectu en 1919, a cargo de la United States Geological Survey, por un grupo de gelogos encabezados por T. W. Vaughan, y sus resultados fueron recopilados en un volumen que se public en 1922 en ingls y en espaol, despus de ser convenientemente revisado por W. P. Woodring. Fueron entonces introducidos en la literatura cientfica varios nuevos nombres de unidades litolgicas, como las formaciones Taveras y Villa Trina, en la vertiente septentrional de la Cordillera Central y en la Cordillera Septentrional. Se ampli tambin el conocimiento de la fauna fsil, inclusive la microfauna, y se analizaron particularmente las posibilidades mineras de la Repblica Dominicana, especialmente en el rengln de los hidrocarburos.
Es interesante sealar a este propsito que las manifestaciones de petrleo y gas natural en Repblica Dominicana son conocidas desde poca antigua, quizs antes del Descubrimiento, y ms tarde fueron descritas por William Gabb. Desde aquellos aos hasta 1920 el Gobierno Dominicano otorg diversas concesiones a particulares, especialmente en la zona de Azua, para la exploracin y explotacin de petrleo, pero los reconocimientos a que diferon lugar fueron de poca trascendencia, pues los concesionarios no se preocuparon de efectuar estudios geolgicos. Esto no impidi algunos xitos bastante limitados, el mayor de los cuales fue la abertura del pozo Lancas-ter y Kreide No. 1, que produjo 2,000 barriles diarios de petrleo durante una semana en 1904. Adems, se pusieron en evidencia ciertas estructuras favorables al almacenamiento de hidrocarburos, como el anticlinal de Higuerito,cerca de Azua, teatro del citado auge petrolero de 1904, todava ro superado en los anales de la Repblica Dominicana.
En las dcadas comprendidas entre 1920 y 1960 los principales progresos en el conocimiento geolgico de la Repblica Dominicana se localizaron en el campo de la micropaleontologa y de la geologa econmica, ambas con relacin a las investigaciones sobre petrleo y gas natural. Diferentes empresas extranjeras se abocaron al estudio de las manifestaciones petroleras, utilizando recursos ms o menos cuantiosos y sofisticados, y las investigaciones fueron acompaadas por interesantes estudios sobre la geologa regional.

En 1927 se realizaron perforaciones por parte de la Antillean Petroleum Company, subsidiaria de la Texas O Company, todas en el ya citado anticlinal de Higuerito de Azua, sin particular trascen-
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dencia. Pero fue en 1939 cuando se inici una etapa de investigaciones bastante minuciosas por parte de la Dominican Seabord Oil Company, subsidiaria de la Seabord Oil Company of Delaware. Esta compaa sigui las perforaciones en Higuerito y tambin mejor el conocimiento de otro anticlinal ya previamente localizado en las cercanas de Azua, o sea, el anticlinal de Maleno. Ms tarde, al trasladarse algo ms al oeste, descubri los anticlinales de Quita Coraza y El Mogote. Estas actividades lograron interesar a la Standard Oil Company de New Jersey, que compr la mayor parte de las acciones de la Seabord y en los aos siguientes, hasta 1947, fecha de su retiro del pas, adems de perforar numerosos pozos en la zona de Azua, el Valle de San Juan y la Hoya de Enriquillo, encarg a sus gelogos un detallado reconocimiento de la geologa del pas.
Infortunadamente, estos trabajos, a menudo de considerable valor, fueron consignados en reportes de naturaleza reservados y no llegaron al pblico sino muchos aos ms tarde y de manera incompleta, cuando a veces podan ser considerados un poco obsoletos. Fue en estos aos que C. F. Dohm, A. A. Olsson y otros gelogos de la Standard Oil delinearon la estratigrafa del sur de la Repblica Dominicana y la estructura de las llanuras de Azua, San Juan y Enriquillo, adems de la de la Sierra de Neyba, introduciendo en la literatura la nomenclatura de las formaciones y de los anticlinales existentes en dichas partes del pas.
Tambin el micropaleontlogo cubano P. L. Bermdez, trabajando por cuenta de la Standard Oil, se dedic en los mismos aos de la dcada de 1940 al estudio de la microfauna de los terrenos terciarios de la Repblica Dominicana, describiendo 833 especies de Fo-raminferos, agrupadas en 170 gneros. De estos taxones, 243 especies y 6 gneros fueron descritos por primera vez. Los estudios mi-cropaleontolgicos conllevaron como corolario una nueva y ms precisa descripcin de los terrenos sedimentarios del Terciario, desde el Eoceno inferior hasta el Plioceno, tanto en el Valle del Cibao, como en las zonas de Azua, San Juan y Enriquillo con una ms clara distribucin de las diferentes formaciones, tanto las conocidas desde antiguo como las aadidas por Bermdez.
Fuera del contexto de los trabajos de la Standard Oil, en 1941 apareci el reporte de Richard Weyl sobre la estructura de la Isla Hispaniola y su posicin del Arco de las Antillas, que fue sin duda el primer trabajo de tipo moderno, con intereses puramente cientficos, cuyo fin era la comprensin de la estructura general de los archipila-
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-
gos en forma de arco y sus relaciones con las fosas ocenicas que los bordean. Dicho reporte, cuyos mritos no pueden ser discutidos a pesar de que las investigaciones ms recientes sobre este tema hayan mejorado enormemente la comprensin del problema, no tuvo mucha trascendencia en el pas. Esto se debe a la inexistencia de un ncleo local de expertos interesados en estos tpicos y tambin al hecho de que el reporte est escrito en idioma alemn.
Un trabajo de notables dimensiones intitulado "Estudios Mineralgicos en la Repblica Dominicana" fue publicado por el Doctor Willy Lengweller en 1949, en San Cristbal. Las consideraciones puramente geolgicas son confusas y de escaso valor, pues el autor enfoca su inters sobre la mineraloga y las minas, dando muchos datos, aunque no siempre confiables, y demasiado a menudo viciados por la exageracin o la aceptacin no crtica de informes de cualquier procedencia.

El final de la dcada de 1940 y toda la dcada siguiente marcaron un perodo de decadencia de los estudios geolgicos en la Repblica Dominicana. Sin embargo, es un deber citar el nombre de Ricardo Ramrez Nez, el primer dominicano que se haya aficionado a temas relacionados con las ciencias geolgicas, a pesar de carecer
de una formacin acadmica en el rea. Ramrez se dedic a la recoleccin y clasificacin de los fsiles del Cibao Occidental, siguiendo los pasos de Heneken, Gabb y Carlotta Maury y fue jefe de la Seccin de Geologa del Instituto Geogrfico y Geolgico de la Universidad de Santo Domingo.
Con el aflo 1960 empieza la etapa contempornea de los estudios geolgicos en Repblica Dominicana. Desde aquel momento el inters hacia los temas geolgicos no ha cesado de crecer y diferenciarse hasta el momento presente, siendo ahora difcil para el interesado mantenerse al tanto de toda la nueva literatura que se publica constantemente, tanto en el interior del pas como en el extranjero.
La dcada de 1960 puede ser bautizada como "La Era de Prin-ceton", pues de dicha universidad norteamericana procedan los tres investigadores que realizaron sus tesis doctorales en Repblica Dominicana. Se tratraba de C. Bowin, autor de "Geology of Central Do-minican Republic", publicado en 1960; de H. C. Palmer, que en 1963 public "Geology of the Moncin-Jarabacoa rea"; y de F. Nagle, con su reporte de 1966 "Geology of the Puerto Plata rea, Dominican Republic". Estos trabajos fueron serios y minuciosos,
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aunque, como es natural, no exentos de consideraciones controver-siales, y fueron acompaados por precisos mapas geolgicos, grficas y columnas estratigrafas.
El lxico geolgico dominicano qued grandemente enriquecido, pues por primera vez se bautizaron una serie de litologas antes solamente descritas a vuelo de pjaro (basta citar las Formaciones Duarte, Moncin, Amina, la Olistostroma de San Marcos, etc. y slo citamos unas pocas).
Bowin, Palmer y Nagle fueron sin duda los iniciadores de la geologa detallada en el pas. En la publicacin del mapa geolgico de la Repblica Dominicana de Robert Blesch en 1967, con escala 1:250,000, se observa claramente la diferencia entre las reas investigadas por los tres autores arriba citados y el resto del pas, en donde los lmites geolgicos son casi siempre aproximados y ni siquiera tienen pretensiones de exactitud, basados a menudo en el levantamiento de Vaughan de 1919.
En el mismo ao 1967 se asiste al nacimiento de la geomorfolo-ga dominicana con la publicacin por parte del norteamericano Gustavo Antonini de un reporte sobre "Morphology and Surficial Geolo-
gy of Northwestern Dominican Republic". En dicha publicacin se analizan los rasgos morfolgicos de la altiplanicie del borde sur del
[ Cibao Occidental, entre el valle fluvial del ro Yaque del Norte y el
| lmite septentrional de la Cordillera Central. Infortudamente, no se puede afirmar que la obra de Antonini haya estimulado el desarrollo de la geomorfologa en Repblica Dominicana, pues las publicaciones
I sucesivas sobre esta rama del saber han sido pocas y de reducida envergadura.
j A partir de 1970 los estudios geolgicos en Repblica Domini-| cana ya no son un asunto individual de unos pocos investigadores casi siempre extranjeros que actan por cuenta propia o enviados por algn organismo con un fin especfico. Los dos hechos trascendentales j. que en la dcada de 1970 han transformado el panorama geolgico dominicano han sido, por un lado, la creacin del Departamento de Recursos Minerales de la Facultad de Ingeniera de la Universidad Ca-I tlica Madre y Maestra y, por otro lado, el crecimiento explosivo de \ la Direccin General de Minera, que pasa desde una insignificante y olvidada dependencia estatal hasta un organismo robusto y floreciente, ampliamente dotado de personal calificado y de equipos modernos.
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La Universidad Catlica Madre y Maestra ha sido pionera en interesarse en la formacin de jvenes profesionales dominicanos en el campo de la geologa y de la minera. Monseor Agripino Nez Collado, Rector de la Universidad Catlica Madre y Maestra, mediante contactos con el Doctor John Platt, Director a la sazn del Departamento de Explotacin Mineral de la Universidad de Gales (Gran Bretaa), obtuvo la ayuda del Ministerio para el Desarrollo de Ultramar de Gran Bretaa, que cristaliz en el envo de equipos y tcnicos y en la oferta de becas para especializacin de personal dominicano en los campos de Minera, Geologa Minera y Beneficio de Minerales. La carrera propiamente dicha naci en 1976 con el ofrecimiento de un curso de Geologa Fsica, a cargo de quien escribe este artculo, en el primer semestre del ao 1976-1977. A partir de entonces gran nmero de brillantes profesionales dominicanos han egresado del Departamento de Recursos Minerales y en su mayora han nutrido y, a la vez, impulsado a la Direccin General de Minera. La existencia de tales tcnicos ha permitido la implantacin de programas investigativos con la colaboracin de los gobiernos de diferentes naciones amigas, que han enviado y siguen enviando misiones con fines especficos, tan numerosos que resulta casi imposible citarlas todas y preferimos no intentarlo para no ser tachados de parcialidad. Sin embargo, consideramos un deber citar el nombre de un destacado gelogo, profesor de la George Washington University, el Doctor John Lewis, el cual ha sido infatigable en sus recorridos geolgicos a travs de la Repblica Dominicana, especialmente atrado por los conjuntos gneos de la Cordillera Central, y cuya actividad ha cristalizado en la publicacin de numerosos reportes sobre temas de gran importancia cientfica. Adems, el Doctor Lewis ha motivado a varios de sus discpulos a realizar tesis de post-grado en Repblica Dominicana, lo que ha demostrado ser un aporte muy valioso al conocimiento geolgico del pas.
La prueba ms contundente de que en la Repblica Dominicana la geologa ha alcanzado su fase de madurez la constituye la celebracin de la Novena Conferencia Geolgica del Caribe en Santo Domingo, en el verano de 1980.
Dicha conferencia fue posible gracias al apoyo financiero del Gobierno Dominicano, de la Universidad Catlica Madre y Maestra y de varias importantes empresas mineras y no mineras radicadas en Dominicana, y tambin gracias al entusiasmo de los profesionales y tcnicos dominicanos y extranjeros. Sus aportes han sido extraordinarios en todas las ramas de las ciencias geolgicas.
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Como ya se ha hecho notar, el conocimiento geolgico del pas ha mejorado enormemente desde 1970 hasta la fecha actual. Sin embargo, no se puede afirmar que se haya alcanzado un nivel totalmente satisfactorio, pues la geologa de detalle falta en la mayor/a de las reas. Existen muchos enigmas no resueltos acerca de la estructura general y la historia geolgica de la isla, sin contar las algunas de la columna estratigrfica y sus incertidumbres. Tambin son numerosas las incgnitas sobre los recursos minerales, en particular las posiblida-des petroleras, pues las perferaciones poco exitosas realizadas por la
Canadian Superior Oil Company (pozo de Charco Largo) y por la Ca-riboil Company (pozo de Candeln) no pueden ser consideradas como pruebas definitivas de la ausencia de cantidades comerciales de hidrocarburos en Repblica Dominicana. An estn pendientes de ser investigadas ms a fondo no solamente las cuencas del suroeste, sino tambin el Valle del Cibao y sobre todo la plataforma insular, costas afuera, tal como se est haciendo mediante los mtodos geofsicos. Tampoco se puede considerar satisfactorio el conocimiento del riesgo ssmico que ofrecen las diferentes zonas del pas, pues no se tiene una idea cabal de la actividad de los principales sistemas de fallas activas.
Todas estas deficiencias con seguridad se irn cubriendo en los aos venideros, pues el impulso que ha tomado la geologa en Repblica Dominicana, lejos de disminuir, se ir acelerando bajo el estmulo del numeroso personal calificado que ya existe y que se sigue formando en el pas, y a causa de la progresiva toma de conciencia por parte de las autoridades competentes y de la opinin pblica acerca de la importancia de las ciencias geolgicas en el cuadro del proceso de desarrollo de todas las naciones, sin que Repblica Dominicana pueda ser jams considerada como una excepcin a la regla.
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t


ANLISIS FONOLGICO DE /R/ Y / L/ IMPLOSIVAS EN UN DIALECTO RURAL DOMINICANO. "
Por Orlando Alba INTRODUCCIN
0.0 En este breve estudio se intentar formalizar, bajo el enfoque de la Fonologa Generativa1, los procesos que rigen el comportamiento de las lquidas implosivas interiores y finales de palabra en el dialecto rural del Cibao en Repblica Dominicana2. Lo que se pretende, ante todo, no es hacer una descripcin dialectal per se, sino mostrar, al menos implcitamente, que los principios tericos y
metodolgicos de la Fonologa Generativa permiten realizar una descripcin coherente y generalizadora de los fenmenos fnicos, en virtud de tres factores principales: a. consideracin de los segmentos fnicos como complejos de rasgos (Halle, 1962); b. nocin de reglas ordenadas (Chomsky y Halle, 1968); c. .utilizacin del concepto de lmites (Chomsky y Halle, 1968; Harris, 1975).
0.1 Hace aproximadamente cuatro dcadas, Pedro Henrquez Urea (1975:149) hizo alusin al fenmeno que nos ocupa con estas palabras: "La I y la r pueden vocalizarse en i: comer>comei; porque>poique; lsabel>lsabe; sueldo>suedo...". El autor no menciona las condiciones de distribucin que propician tal resultado.

Por su parte, Max A. Jimnez (1975:90) concluye que la "vocalizacin no es absoluta, sino que est condicionada por el contexto. Ocurre en casi todas las posiciones salvo: al final de palabra no oxtona, ante las homorgnicas /n/ y /I/ como bien intuyera Amado Alonso, y slo parcialmente ante /c/ y /s/'\
0.2 Es indudable que el proceso citado de este dialecto encuadra
j
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perfectamente dentro de la tendencia general de la Fonologa espaola a reducir las oposiciones consonanticas en posicin silbica postnuclear (cf. Alonso 1974:240). Dede el punto de vista fontico, adems, resulta fcil postular que tal fenmeno constituye un paso intermedio dentro de un proceso de debilitamiento o relajacin de la consonante implosiva que tiende progresivamente hacia la elisin3. Como se ver a lo largo de la exposicin, dados ciertos condicionamientos lingsticos o extra-lingsticos, la semivocal [|] procedente de la liquida termina siendo elidida. Se trata de un fenmeno anlogo al experimentado por el espaol que, como es sabido, elidi algunas consonantes implosivas despus de pasar por una etapa de "vocalizacin". Pinsese en formas como lacte-Haite -Heche; al tero->autero^otro.
0.3 Vocalizacin o desconsonantizacin?
*
Se suele llamar "vocalizacin" al proceso mediante el cual una consonante se transforma en una semivocal.
El empleo de este trmino en espaol sugiere claramente una toma de posicin, dentro de la fonologa de corte estructuralista, a favor de la interpretacin que considera las semivocales como variantes combinatorias de las vocales /i/ y /u/ (cf. Alarcos 1968:153). Desde la perspectiva de Bowen y Stockwell (1955:400) no es lcito -sera incoherente- hablar de "vocalizacin" puesto que estos autores asignan las semivocales a fonemas consonanticos.
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0839774471067930


De cualquier manera, tanto en un caso como en el otro, el anlisis se realiza considerando los fonemas (vocales y consonantes) como entidades indivisibles y autnomas. Por esta razn, para un fonlogo estructuralista, el cambio de /r/ y /I/ en [i] resulta violento
y dramtico.
-
Sin
cuando se consideran los fonemas
embargo,
complejos de rasgos, el proceso se manifiesta simple y natural sidrese el siguiente cuadro:
como Con-
lquidas
[r-l]
consonantico
silbico
obstruyente
anterior
posterior
redondeado
+
+
semivocal [i]
+
vocales
4-
Como se puede apreciar en el cuadro, la transformacin de /r/ y /I/ en [[] slo requiere que el valor + del rasgo consonantico sea cambiado por -. En trminos de rasgos, por tanto, consideramos ms apropiado designar con el nombre de "desconsonantizacin" el proceso que hasta ahora se ha llamado "vocalizacin".
ANLISIS DE LOS HECHOS
1.1 Lquida delante de obstruyente no estridente
1.1.1 El fonlogo que oiga a un hablante de este dialecto pronunciar las palabras "golpe", "cerveza", "falta", "tarde", "cerca", "algo", "sargento", probablemente se ver tentado a formular una
regla como (1):
d)
-obstruyente -nasal
[-consonantico]
-fobstruyente
-estridente
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ya que lo que escuchar con toda seguridad ser: [gjpe], [sej/Jsa], [fjta], [t|6e]; [se'jka], [J7o], [sa[hnto].
Podra cuestionarse que esta regla formaliza una generalizacin ms amplia de lo gue permiten los datos ofrecidos, porque el contexto "delante de j", incluido en la regla (fes 4-obstruyente -estridente), no aparece representado en los ejemplos anteriores. Sin embargo, tal generalizacin puede justificarse en un anlisis realizadora nivel interior de palabra, donde la combinacin [q] es rara y [\]] es imposible (cf. Marcos 1968:192). Adems, cuando cruzamos las fronteras de la palabra, encontramos dichas combinaciones con el mismo resultado de la desconsonantizacin de la liquida. $on normales secuencias como: [baj[#yno] "bal lleno" y [kom#juka] "comer yuca".
-
Igualmente posibles son las combinaciones: [am^/JejSa-Sro] "amor verdadero", [tokj[#7tfa] "tocar guitarra", [kwaik-ji#peisria], "cualquier persona", etc.
Segn esto, no slo parece licito, sino necesario, extender an ms el alcance de la generalizacin anterior, postulando que las liquidas se comportan de igual manera delante o no de frontera de palabra siempre que les siga una obstruyente no estridente. Si se acepta este postulado, la regla (1) debe ser sustituida por la (2):
(2)
J
-obstruyente -nasal
[-consonantico]
(#)
+obstruyent< -estrident
1.1.2 Si, por otro lado, tenemos en cuenta que en posicin final de palabra el proceso de desconsonantizacin no es afectado por la presencia, a continuacin, de una vocal o una pausa, (2) deber ser mejorada asf:4
(3)
-obstruyente -nasal
[-consonantico]
(#)

+obstruyente|
L -estridente
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La regla (3) da cuenta, no slo de casos como los ya citados, sino tambin de realizaciones del tipo: [pape1#asj] "papel azul" y [nesesfto#pap#//] "necesito papel".
1.1.3 No obstante, an despus de estas enmiendas, la regla (3)
no responde exactamente a la realidad. No se puede pasar por alto
que, tanto en interior como al final de palabra, si la vocal que
precede a la liquida es /i/, entonces el resultado final nunca es la
desconsonantizacin sino la elisin. Cualquier hablante del dialecto cibaeo rechaza por inaceptable formas como: [sij/3e] "sirve" y
(saljj "salirConviene tener presente que la secuencia formada por una vocal alta y una semivocal con su mismo rasgo de localizacin anterq-posterior, es extraa no slo a la fonologa del cibaeo, sino a la del mismo espaol general que, por disimilacin, reacciona eliminando la semivocal. De ahf que l morfema de segunda persona plural del presente de indicativo de los verbos de tercera conjugacin sea "-s" y no "-is", como sena lo normal siguiendo el
modelo de la primera conjugacin "-ais" y el de la segunda "-is".
(4):
De acuerdo con esta observacin, la regla (3) quedara como
(4)
-obstruyente
-nasal
[-consonantico]
<0>
r v
-l-alto
-posterior
r+obstr
-estrid.
1.1.4 Aparentemente, esta formulacin no deja escapar ningn detalle. Pero, si se pretende hacer una descripcin coherente de estos fenmenos, parece lgico pensar que la regla de elisin no acta directamente sobre la liquida, como expresa la regla anterior, sino sobre la semivocal, es decir, sobre el resultado de la regla de desconsonantizacin. De lo contrario, no se podra explicar de manera natural la elisin que, como ya fue expuesto, obedece al rechazo de la secuencia [] por parte del espaol. De manera que estamos ante un caso de reglas ordenadas intrnsicamente o, si se quiere, se trata de un "feeding order" (cf. Kiparsky 1968). En
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efecto, el resultado de la regla de desconsonantizacin se convierte en el elemento de entrada de la regla de elisin.
(5)
Por tanto, tendremos: regla de desconsonantizacin
-obstr.
-nasal
[-consonantico]
+obstr l-estrid.J
La regla (5) tiene, entre otros, el poder de convertir /srbe/ en [sfte];/salir/ en [sal}]; /barba/ en [bj/3aj; /papel/ en [papj]. Pero, mientras [bi/3a] y [pap] son formas aceptables en este dialecto, [sCjfie] y [sal i] no lo son. Deber actuar sobre estas ltimas la regla de elisin de semivocal precedida por /i/:
(6)
regla de elisin de semivocal
-consonantico
-silbico
-posterior
V
+alto -post.
(#)
#
Despus de la aplicacin de (6) las formas inaceptables [sfjfie] y [salf]] se convierten en las aceptables [sjSe] y-[sal], respectivamente.
1.1.5 Nos queda todava un problema por resolver: qu papel desempea el acento en estos procesos? Se habr podido observar, por todos los ejemplos dados, que la desconsonantizacin al final de palabra ocurre siempre en slaba acentuada, es decir, en palabras agudas. Si la palabra no es aguda, se produce sistemticamente la elisin de la lquida, independientemente de cualquier otro factor
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contextual. As, la pronunciacin de las palabras "azcar" y "dolar", por ejemplo, son indefectiblemente [aska] y [dla], respectivamente.
En este caso son posibles varias explicaciones. En primer lugar, cabra pensar que se trata de un fenmeno de "lexicaliza-cin". Segn esta hiptesis, la forma fonolgica de dichas palabras carece de consonante final. Cuando los hablantes pronuncian [aska] y [dla] realizan esas palabras tal como las aprendieron y las tienen "registradas" en su competencia lingstica. No se cumple en tales casos ningn cambio fonolgico y, por tanto, no es necesaria la aplicacin de regla alguna. A ello obedece, probablemente, el hecho de que el plural de estas formas coincida con el singular, como sucede con las palabras no agudas terminadas en vocal, en razn de la desaparicin de la s final de palabra.
Como ejemplo tenemos5:
singular: [una mesa] [un dla] [una kjse]
plural: [sinco mesa] [kinse dla] [kwtro kise]
Ahora bien, si se piensa que tales palabras posen una lquida final subyacente, existen dos alternativas:
1. la regla de elisin aplica directamente a la lquida, no a un segmento intermedio, la semivocal. En consecuencia, tendramos la regla siguiente:
(7)
H-consonntico
-obstruyente | -> <> / p V
i i *
-nasal I -acento
As induce a pensar el que en las palabras no agudas terminadas en lquida nunca aparece la semivocal. Ningn investigador registra, ni siquiera como caso espordico, pronunciaciones del tipo:
[jflofl, [askajj, etc. Resultara, pues, innecesario y con escaso fundamento, introducir una etapa intermedia en el proceso que lleva de la lquida al cero fontico. Adems, con esta interpretacin se logra relacionar este dialecto con los dems dialectos dominicanos que, en
59
*


su mayora, eliden la liquida final de palabra no aguda (cf. Jimnez 1975:100).
2. la regla de elisin aplica a la semivocal resultante de la regla de desconsonantizacin. Aunque esta solucin implica un mayor grado de abstraccin que las anteriores, por cuanto requiere la aplicacin de una regla cuyo resultado nunca aparece superficialmente en ese contexto,.imprime, en cambio, un poder ms general a la regla "tpica" del dialecto, la de desconsonantizacin (que actuar sobre la lquida implosiva independientemente de las caractersticas de la vocal precedente) y, adems, integra en un mismo proceso ambos fenmenos.

Por otra parte, se justifica plenamente el postular la desconsonantizacin previa a la elisin si se acepta el hecho fontico de que la primera constituye o supone un debilitamiento de la consonante implosiva. La elisin vendra a ser la culminacin de un proceso de relajacin o debilitamiento. Si la etapa intermedia del proceso, la desconsonantizacin, se realiza aun en silabas tnicas, resulta fcilmente explicable que en slaba tona final de palabra se produzca la elisin, ya que las condiciones para el debilitamiento son ptimas.
De acuerdo con las razones anteriores, debe preferirse esta ltima solucin. En consecuencia, la regla (5) permanecer como antes:
(8) regla de desconsonantizacin
Sin embargo, (6) tiene que ser modificada para quedar como
[-consonantico]


La regla (9) es obligatoria y no conoce excepcin ante ningn contexto. Podra pensarse, no obstante, que constituyen un contraejemplo las palabras monosilbicas tonas situadas ante vocal. En
esta posicin, la lquida de, por ejemplo, el artculo "el" y de la preposicin "por", no sufre desconsonantizacin ni elisin, especialmente si la vocal siguiente es tnica6. Ejemplos: [el#mbre] "el hombre", [el#7\va] "el agua", [por#tro] "por otro", [por#so] "por eso". En realidad, estos casos de conservacin de la liquida no son una excepcin a las reglas anteriores. Tanto el artculo como la preposicin son palabras carentes de personalidad acentual propia que necesitan apoyarse en la o las palabras siguientes, formando as uno de los tipos ms compactos de la entidad que Quilis (1972) llama "sirrema" y Navarro Toms (1968) denomina "grupo de intensidad"7. Sostiene este ltimo que en tales circunstancias "la consonante final de una palabra, en contacto con la vocal inicial de una palabra siguiente, se trata tambin como intervoclica en la pronunciacin rpida, agrupndola silbicamente con dicha vocal inicial: el oro e-lo-ro, un hombre u-nom-bre,...M (Navarro 1968: 174). Malmberg (1965:18), refirindose al mismo fenmeno, escribe: "Este hbito articulatorio llega a ser particularmente sorprendente desde el punto de vista acstico en las hablas que debili-
61


\
tan la s final (por ejemplo, en argentino, dos pesos [doh pesoh], pero dos hombres [do-sombreh], con s explosiva)".
Ocurre exactamente lo mismo con "el hombre", "el agua", "por otro" y "por eso". El limite silbico se sita delante de la lquida dejando as de coincidir con el lmite de la palabra: [eslm$bre], [e $ l$ ywa], [po$r$tro], [po$r$so]. De esta forma, la I y la r han abandonado su original posicin implosiva y, consecuentemente, escapan al proceso de relajacin a que est sujeto dicho contexto.
i
Sin embargo, cuando la lquida final pertenece a una palabra con acento (sustantivo, adjetivo, verbo, adverbio, pronombre tnico), se produce sistemticamente la desconsonantizacin o la elisin, segn se ha indicado. Estos fenmenos ocurren tanto en combinaciones que no forman sirrema: [i#/3la] "l habla", como dentro de sirremas del tipo: [aki#mbre] "aquel hombre". Tales resultados hacen pensar que cuando en este dialecto se enlazan dos palabras, si la primera posee acento y termina en consonante lquida, el lmite de dicha palabra coincide siempre con un lmite de silaba. Este hecho contradice en parte lo apuntado por Navarro (1968:174) y Malmberg (1965:18), y, al mismo tiempo, revela.la importancia que reviste la palabra como unidad fonolgica en el dialecto cibaeo8.
2.1 Lquida delante de obstruyente estridente
2.1.1 Delante de /c/ la lquida ofrece al menos dos soluciones: la desconsonantizacin y la asimilacin. Ante /s/ el resultado ordinario es la desconsonantizacin (cf. Jimnez 1975:95).
Estos hechos podran ser formalizados mediante una regla como (10)9:
62


(10)
-silbico
-obstruyente
-nasal
[-consonantico]
+obstr
+estrid.
-continua
+obstr.
+estrid.
<-continua>
Sin embargo, (10) no es fiel a la realidad ya que las diferentes soluciones delante de /c/ dependen del factor geogrfico. Esto es, la desconsonantizacin y la asimilacin no alternan sino que se excluyen mutuamente dentro de una misma zona: donde se da un resultado, no se da el otro. Se trata, en consecuencia, de fenmenos paralelos que en rigor no pertenecen al mismo dialecto y debern ser explicados por medio de reglas diferentes. Adems, la asimilacin slo se produce en interior de palabra.
Por tanto, para dar cuenta del comportamiento de la lquida delante de /s/ basta la regla (11):
(11)
-obstruyente -nasal
[-consonantico
+obstruyent

4-estri dente |+continua
En cambio, para el contexto delante de /c/ debe postularse que un subdialecto A utiliza la regla de desconsonantizacin que se cumple tanto en el interior como al final de palabra. En este ltimo caso, es irrelevante el hecho de que siga /c/, V //. Naturalmente, dicha regla ir seguida de la elisin cuando el contexto asilo requiera, es decir, cuando preceda una /i/ o una vocal tona en slaba final de palabra.
Subdialecto A
(12) regla de desconsonantizacin
-obstruyente I
-nasal
[-consonantico]
ntico]^-
I+obstruyente I (#)+estridente I L-continua J
63


(13) regla de elisin
(Igual que (9) con los ajustes necesarios respecto a los rasgos de la obstruyente).
El subdialecto B, por su parte, utiliza la regla de asimilacin
(H):
(14) I+consonntico
-nasal
+obstruyente +estridente
-continuo
+obstr
+estrid
-cont.
La omisin del smbolo (#) en (14) obedece a que la presencia de un lmite de palabra impide la asimilacin y favorece la desconsonantizacin. Exactamente como en el caso anterior, actuar la regla de elisin siempre que se den las condiciones necesarias.
2.1.2 Finalmente, una ligera observacin de los hechos permite plantear la hiptesis de que delante de estridente en interior de palabra, el factor sociocultural condiciona el comportamiento de la lquida. En este sentido, la realizacin ms frecuente entre analfabetos y en conversacin rpida es la elisin. Como es natural, esta elisin puede ser explicada de manera coherente si se supone un paso intermedio de debilitamiento: la desconsonantizacin o la asimilacin, segn el caso, con lo cual nos enfrentamos nuevamente a una regla ordenada. As, tendremos que (15) ser una regla para el nivel sociocultural ms bajo que se aplicar despus de (11)
(12):
(15) | -silbico
-consonantico
0
+obstruyente jj-estridente
-post.
En cambio, la regla (16) ir ordenada despus de (14)
64


0
I
(16) \-I-obstruyente | |+obstruyente|
+estridente "* 0 /- +estridente
-continuo
-continuo
* i
3.1 Lquida delante de consonante no obstruyente
3.1.1 Ante nasal no coronal
En este contexto, lo mismo que delante de obstruyente, el resultado sistemtico es la desconsonantizacin, e igualmente es irrelevante la presencia de frontera de palabra. Tan normal como [pma] "palma" es [bajlj^mernge] "bailar merengue". Asimismo, la semivocal, se convierte en cero fontico cuando la vocal precedente es /i/ o se encuentra en silaba tona final de palabra. *
(17) regla de desconsonantizacin

["-obstruyente] .
[-consonantico]/ W
nasal
+nasal
-coronal
(18) regla de elisin de semivocal
(Igual que (9) con los ajustes de lugar).
3.1.2 Lquida no lateral ante nasal coronal

La realizacin normal de /r/ delante de /n/ interior de palabra es la aspiracin [h]. Sin embargo, contrariamente a lo sucedido en los casos anteriores, en esta ocasin s es relevante la presencia de lmite de palabra. Cuando entre /r/ y /n/ se interpone una frontera de palabra #, entonces la regla de aspiracin no aplica y en su lugar acta la de desconsonantizacin. De suerte que si lo normal es: [khne] "carne" y [pjhna] "pierna", resultan, en cambio, totalmente inslitas e inaceptables las realizaciones: [komh#narnha] "comer naranja" y [bh#nw/?oJ "bar nuevo". El hablante cibaeo
65


rural dice sistemticamente: [komj#narr?ha] y [b|#nwjSo]
Las reglas (19) y (20) formalizan estos hechos:
(19) regla de aspiracin
r+consonntico -nasal
L -lateral
-{-obstruyente
-sonoro
-t-posterior
-l-nasal
m
-I-coronal
-l-bajo
(20) regla de desconsonantizacin
-obstruyente -nasal
[-consonantico]
r+nasal
#
+coronal
L.
-lateral
Tambin en este contexto es relevante el factor sociocultural. La aspiracin interna de palabra [khne] tiende a borrarse [kne] mientras ms desciende el nivel educacional.
3.1.3 Lquida no lateral delante de lquida lateral
Se produce en esta posicin un comportamiento idntico al descrito por las reglas (19) y (20). La lquida no lateral se convierte en [h] ante lateral interior de palabra y en semivocal [[] cuando media una frontera de palabra. Asimismo, la accin de condicionantes socioculturales puede provocar la elisin del segmento [ h ] en interior de palabra.

i
As que, mientras la palabra "Carlos", por ejemplo, es realizada [khlo] o aun [klo], un enunciado como "beber leche"
ser pronunciado [be/3i#lce], pero nunca [bej3h#lce] ni [be/3#lce].
66


Tenemos, pues: v
(21) regla de aspiracin
-f-consonntico
-nasal L-lateral
-l-obstruyente
-sonoro
-I-posterior -I-bajo
-l-consonntico -obstruyente -Hateral
(22) regla de desconsonantizacin
-obstruyente -nasal
-lateral
[-consonan
#
-l-consonntico -obstruyente L+lateral
La semejanza entre (19) y (21) por un lado, y entre (20) y (22) por otro, es evidente y no tiene nada de extrao si se advierte que /r/, /I/ y /n/ pertenecen a la clase natural de las no obstruyentes coronales. Es comprensible as, no slo que el comportamiento de /r/ ante /n/ y /I/ sea el mismo, sino tambin que se diferencie del de las lquidas ante obstruyente o ante nasal no coronal. Desde esta perspectiva, el hecho de que la regla de desconsonantizacin ceda su lugar a la de aspiracin en interior de palabra, podra atribuirse a un proceso de disimilacin.
-
(19) y (21) pueden sintetizarse en (23):
(23)
+consonntic(
-nasal
.-lateral
f+obstruyent
-sonoro
4-posterior -fbajo
-obstruyente L+coronal
67


y (20) y (22) en (24):
(24)
-obstruyente -nasal
-lateral
[-consonantico]
#
-obstruye 4-coronal
CONCLUSIONES A. Forma subyacente de la semivocal
Hasta ahora hemos venido suponiendo que la semivocal [i] de [fjta], [saHinto], [komjj, etc., se deriva de una lquida subyacente. Existen razones que sustenten esa hiptesis?
1. Al final de palabra, disponemos de un argumento contundente: la lquida que subyace a la semivocal emerge en la formacin del plural. Ejemplos:
[papi] [ppele]
[muhi]
[animai]
[muhre]
[anmale]
a-
2. En interior de palabra, es posible justificar la asignacin de la semivocal a una lquida a nivel fonolgico, en base a dos motivos (vlidos tambin para el contexto final de palabra):
a) aunque quiz no sean tan frecuentes como se suele pensar, existen casos de ultracorreccin ([aslte] ceite", [prne] "peine") reveladores de que el hablante "sabe*" que [jj "debe ser" /r/ /I/, es decir, que [[] procede de /r/ 7l/.
b) desde el punto de vista de la decodificacin, cuando el oyente del dialecto cibaeo escucha a un hablante culto pronunciar, por ejemplo, las palabras [golpe] y [serj3sa], las entiende perfectamente. Esto significa que las interpreta o identifica inequvocamente con sus correspondientes [g3jpe] y [sei/3sa].
68


B. La palabra como unidad fonolgica
Los procesos fonolgicos que afectan a las lquidas implosivas ponen de manifiesto que la palabra es una unidad relevante en la fonologa de este dialecto. As lo demuestra el hecho de que:
1. la regla de aspiracin de /r/ ante /n/ y /I/ sea bloqueada por la presencia de una frontera de palabra, y
2. en los casos de sustantivos, verbos, adjetivos, adverbios y pronombres tnicos la lquida final es afectada por el proceso de desconsonantizacin o elisin aunque le siga una palabra con vocal tnica inicial. Se deduce de aquque la frontera de palabra coincide con un lmite de silaba, lo cual no siempre sucede en espaol culto. As, mientras en "espaol" lo normal es (en habla rpida): #be$be$ra$gua# "beber agua", en ci-baeo es: #be$bei$a$gua#.
C. Resumen de Reglas
Al resumir las reglas que expresan el comportamiento de las lquidas implosivas en este dialecto, prescindiremos de la (14): asimilacin a /c/, porque, como sealamos oportunamente, corresponde, de hecho, a un dialecto o subdialecto diferente.
Hecha esta salvedad, se puede afirmar que /r/ y /l/ implosivas ofrecen tres posibles realizaciones: aspiracin, desconsonantizacin y elisin. Tres reglas, por tanto, son suficientes para describir esos resultados.
Se sabe que el imponer un orden extrnseco de aplicacin a las reglas permite simplificar notablemente, en ocasiones, su descripcin estructural (cf. Hyman 1975:126). En efecto, si la regla de aspiracin, de carcter muy limitado, aplica primero que la de desconsonantizacin, esta adquiere un alcance an ms general del que ya posee, hasta el punto de que se hace innecesaria toda especificacin contexta! que no sea #. Esto as porque: 1) obviamente, despus de la aplicacin de la regla de aspiracin no habr /r/ delante de /n/ o /I/, y 2) los casos de elisin se explican siempre a partir de una etapa intermedia de desconsonantizacin. Ello significa, en resumen, que despus que /r/ sea convertida en [h] por la regla correspondiente, todas las lquidas implosivas restantes se convertirn en [Y\ independientemente del contexto que las rodee.
69


1.
Regla de aspiracin (23)
-hconsonntico
-nasal
-lateral
+obstruyente""
-sonoro
+posterior
+bajo
[-obstruyente
+coronal
2.
Regla de desconsonantizacin
-obstruyente -nasal
[-consonantico]
3.
Regla de elisin
-consonantico
-silbico
-posterior
0
V
falto
L -posterior J
V
-acento
La regla 1 ir extrnsecamente ordenada primero que 2 y esta, a su vez, se ordena intrnsecamente antes que 3.
NOTAS
El anlisis ser realizado fundamentalmente dentro del modelo "standard" de la Fonologa Generativa presentado por Chomsky y Halle (1968) y Harris (1975).
70


Los hechos discutidos aqu no han sido recogidos por medio de encuestas a una muestra representativa. Se presentan simplemente a ttulo de hiptesis que deber ser corroborada en el futuro. No est de ms apuntar, sin embargo, que el autor del trabajo es hablante nativo del dialecto en discusin. Adems, sern tomados parcialmente en consideracin los datos suministrados por Jimnez (1975).
Sobre el debilitamiento que caracteriza a los sonidos en posicin silbica postnuclear, B. Malberg (1965:14) dice lo siguiente: "Es sabido que el final de una silaba se caracteriza por una disminucin de la fuerza articulatoria, por una "tensin decreciente" segn la terminologa de Gram-mont. Cualquiera sea la actitud que se quiera adoptar frente a la nocin de slaba -unidad funcional indiscutible en la mayor parte de las lenguas -me parece que esta disminucin constante de la intensidad ariticulatoria hacia el final de la slaba es una caracterstica constitutiva de ella, con cuya ayuda numerosos hechos de evolucin fnica hallan una fcil solucin".
Chomsky y Halle (1968) no utilizan el smbolo //, que representa pausa o cese total de fonacin. Sin embargo, Harrs (1975:81) presenta pruebas que sugieren que dicho smbolo debe ser tenido en cuenta. Dentro del modelo terico llamado "Fonologa generativa natural" es utilizado por Terrell (1975).
Esta hiptesis no tiene alcance general: se limita a contados casos especficos. Posiblemente, junto al plural [knse dla], [kwtro kjse], tambin se den los "normales" [fsile] "fciles", [jj3ole] "rboles". Queda pendiente la corroboracin o rectificacin pertinente en base a los datos objetivos y cuantificados de un trabajo de campo.
Cuando la vocal siguiente es tona, la r de "por" es elidida en ciertos casos; [pwaj] "por all".

Un grupo de intensidad "es un conjunto de sonidos que se pronuncian subordinados a un mismo acento espiratorio principal". (Navarro 1968: 29). Para Quilis (1972:143) un sirrema es "la agrupacin de dos o ms palabras que constituyen una unidad gramatical perfecta, unidad tonal, unidad de sentido ...".
En su conocido artculo sobre la importancia de la slaba como unidad fonolgica, J. Hooper (1972:527) seala que existe cierta duda sobre la realidad del reajuste silbico entre palabras al que hemos aludido segn Navarro Toms (1968) y B. Malmberg (1965). Por otra parte, cuando la primera palabra termina en s, la unin con la vocal inicial siguiente no es siempre tan perfecta como sugiere Malmberg. Al menos en el espaol de
71


Puerto Rico (Terrell 1978) el acento desempea un papel relevante, de suerte que la s del actualizador "mis", por ejemplo, pasar intacta a una posicin prenuclear si le sigue una vocal tnica: [mi$s$hoh], pero en caso contrario, hay una tendencia a la aspiracin: [rni$ha j3w$loh ].
Como la regla de elisin de la semivocal precedida por /i/ o situada en slaba final tona tiene carcter obligatorio, y dado que en el contexto final de palabra ante V o ante //se excluye explcitamente la posibilidad de contacto entre la lquida y una consonante, en la formulacin de las reglas siguientes sern omitidos esos datos.
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72


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de Letras.
Terrel, T. 1978. Sobre la aspiracin y elisin de la /s/ implosiva y final en el espaol de Puerto Rico. Nueva Revista de Filologa Hispnica, I.

73




CONSIDERACIONES SOBRE LA BATALLA DE SANTIAGO DEL
30 DE MARZO DE 1844 Y LA PARTICIPACIN DEL GENERAL VALERIO Y LA CARGA DE LOS ANDULLEROS.
Por Orlando H. Pichardo
Nuestro primordial inters al tomar parte en este Panel est encaminado a esclarecer, en base a un celoso apego a fuentes de entero crdito (serios historiadores, crnicas y relatos de testigos presenciales), la accin militar del 30 de marzo de 1844, y dejar sentada la real y efectiva participacin de Fernando Valerio y su "Carga de los An-dulleros" en la misma.
Durante el Seminario o Primer Encuentro celebrado en esta ciudad en el ao de 1977 sobre la Batalla de Santiago (ocurrida el 30 de marzo de 1844), surgi un tema ampliamente debatido, hasta cierto punto mal interpretado, a veces confusamente expuesto y en casos extremos mal interpretado por algunos historiadores, en relacin a la gesta memorable que fue la "Batalla de Santiago", escenificada en los campos aledaos a esta ciudad en la fecha arriba citada.
Muy por el contrario, otros historiadores la hacen constar como el hecho culminante, decisivo, que preponder por sobre los dems combates para resultar el factor que finalmente arroj un balance definitivo en favor de la brillante pica contienda blica.
Llegando incluso algunos a referirse a la "Carga de los Andulle-ros" en forma tan laudatoria y pomposa, tal es el caso de Don Bernardo Pichardo, como si fuese tal suceso una leyenda mitolgica o epopeya homrica y no como realmente lo fue: un hecho evidente que consolid definitivamente nuestra independencia del yugo opresor haitiano.
En la noche del 27 de febrero de 1844 se represent el primei acto de un drama revolucionario, cuando los dominicanos se apode-raron de la Puerta del Conde, la principal entrada a la ciudad de Santo Domingo. Esto obliga a la guarnicin haitiana a refugiarse en la fortaleza y, poco despus, capitular.
No tard el gobierno de Hait en tomar medidas ms enrgicas


para reprimir la revuelta. El Presidente de Hait en ese entonces, Charles He^ard. moviliz todas las fuerzas que pudo reunir, form dos ejrcitos, enviando uno por el norte bajo el mando del General Pierrot y tomando l mismo el mando inmediato del otro ejrcito que invadi la Repblica por el sur, donde el General Santana se le opuso victoriosamente. En Santiago los dominicanos tuvieron un% completo xito al rechazar al ejrcito haitiano en la famosa Batalla de Santiago. Parte de este xito se lo debemos al entonces Capitn
Fernando Valen o como bien podemos constatar en el Apndice No. 1 de "Incidentes de la Revolucin Dominicana", por T. S. Heneken, en
el Volumen III de Emilio Rodrguez Demorizi: "Documentos para la
Historia de la Repblica Dominicana", donde encontramos:
"...Los haitianos se lanzaron audazmente al asalto, pero sus columnas de vanguardia fueron virilmente rechazadas por el Capitn Fernando Valerio a la cabeza de un Batalln de la Sierra. Adems, el efecto de la artillera sobre las desorganizadas filas del enemigo, pronto lo obligaron a retirarse..."
Y sigue diciendo...
"...Santiago estaba fuera de peligro. Ahora podemos preguntar: de qu hubiera valido la brillante victoria de Azua si Santiago hubiera cado?...
Dado el caso que la historia, o sea, la exposicin sistemtica de los sucesos del pasado, debe ser mostrada a la luz de la verdad, referidos los acontecimientos que la motivan con justicia e imparcialidad, deseamos referirnos a este hecho particular, singularmente histrico, positivamente cierto, analizndolo desde diferentes ngulos.
Permtasenos, en primer lugar, enfocar la figura del modesto personaje que fue en su inicio y luego ocup sitial entre los hroes de nuestra Patria, el hijo de Narciso Valerio y de Manuela, nacido en Sabana Iglesia, jurisdiccin de Santo Toms de Jnico, para unos en el ao de 1801 y para otros en 1805, ya que los documentos existentes son contradictorios como lo son respecto a su segundo apellido Gil, tal como aparece en las comunicaciones oficiales.
Un documento publicado por Don Emilio Rodrguez Demorizi
en su obra "Hojas de servicios de Ejrcito Dominicano (1844-1865)" Vol. I, dice textualmente:
"Don Jos Hungra,General de Divisin del Ejrcito Dominica-
76


no y Gobernador Militar y Civil de la provincia de Santiago de los Caballeros por el Exmo. Sr. Capitn General.
Certifico: "Que la anterior relacin de empleos, servicios y comisiones (se refiere a los detalles contenidos anexos en la exposicin donde se sealan literalmente tales mritos) que ha desempeado el General de Divisin Don Femado Valerio y Gil, es verdadera y exacta, constndose positivamente por haber sido testigo presencial de los ms de esos hechos. Este general sabe leer y escribir, ha prestado muchos eminentes servicios, tiene 55 aos de edad, cuenta 26 de buenos servicios, goza de buena salud y robustez, tiene acreditsimo valor, mucho carcter y disposicin para el mando. Y para que conste expido el presente en Santiago de los Caballeros a 21 de diciembre de 1861.
Firmado- Jos Hungra.- Rubricado."
Como se puede notar, coincide esta certificacin expedida en 1861 como el nacimiento de Valerio en 1806, contndose como Gil en la misma, como tambin en una serie de documentos, el uso de su segundo apellido.
Resumiendo sus actividades militares atento a la relacin certificada de los empleos, servicios y comisiones desempeadas por nuestro personaje, Fernando Valerio ingres al servicio castrense en clase de soldado por reclutamiento reglamentario durante la Era de Ocupacin Haitiana, en el ao 1835, a los 29 aos de edad, entrando a servir en el 1er. Batalln del 3er. Regimiento de Infantera (Gendarmera o Guardia Cvica Nacional) de Santiago de los Caballeros, siendo ascendido a Cabo tro, en 1836, a Sargento Primero en el mismo ao y a Subteniente en 1838.
En 1840 alcanz el grado de Teniente y el de Capitn en 1842. En 1844: "Siendo Capitn de Guardia Cvica (milicia de Sabana Iglesia) se encontr en la batalla dada contra los haitianos el 30 de marzo, en las inmediaciones de Santiago, donde a las rdenes del General de Brigada D. Jos Mara Imbert, y puesto a la cabeza de su compaa, hizo retroceder el ala derecha del enemigo, que por los mrgenes del Yaque intentaba penetrar en la ciudad. Por esa accin mereci ser nombrado Coronel de su propio Cuerpo". Esta cita consta en el historial de su vida militar, incluido bajo el subttulo de: "Acciones en que se ha encontrado" de su Hoja de Servicios (Obra arriba mencionada del historigrafo Rodrguez Demorizi), cuya cita analizaremos ms adelante.
77


Consultando al experto tcnico e historiador militar, General de Brigada Retirado Radams Hungra Morell, Ejrcito Nacional, actualmente Investigador del Museo Nacional de Historia y Geografa, sobre las posiciones defensivas adoptadas por las tropas dominicanas
durante el desarrollo de la Batalla de Santiago, nombre correcto de la magna accin blica que se llev a cabo ese 30 de marzo de 1844, este nos ha sealado lo siguiente:
"El sencillo plan formulado por el General Imbert, cumpliendo con uno de los postulados esenciales contenido en los principios fundamentales de la guerra, fue el de adoptar una defensa de posicin basada en el terreno que le favoreca frente a la Sabana del Pueblo, empleando su artillera para emplazarla, tal como el mismo Imbert describe en su Parte Oficial sobre la batalla: "Una pieza de 8 en batera derecha (Fuerte Dios, R.H.M.), una de a 4 en la del centro (Fuerte Patria,R. H. M.) y una de a 2 en la izquierda del lado del ro Yaque (Fuerte Libertad).
Cada uno de estos caones situados sobre los tres prominentes cerros que dominaban toda la planicie de la baja terraza riberea circundada en su fondo por el ro Yaque desde el sur hasta el norte limitada entre el paso de la Canoa que conduca a la otra Banda y la desembocadura del arroyo Gurabito".
Prosigue describiendo el General Hungra Morell:
"Alrededor de los tres fuertes Imbert hace construir fosos de muros secos y delante de ellos atrincheramientos que cubran todas las entradas o vas de aproximacin hacia la ciudad y tal como describe don Pedro Eugenio Curiel en su fiel, completo y pattico relato hecho en carta fechada en Puerto Plata un 30 de septiembre de 1881 y dirigida al General Segundo Imbert, hijo del Comandante en Jefe de las fuerzas dominicanas vencedoras en la Batalla de Santiago de 1844, ste, tan pronto como se hizo cargo del mando, tres das antes de la contienda blica (27 marzo de 1844), organiza las tropas con las cuales contaban que eran los batallones de guardias nacionales La Vega, Moca y San Francisco de Macors, el Batalln "La Flor", compuesto por los jvenes de la ciudad, mandado por su Coronel ngel Reyes, una compaa de las gentes del batalln de Sabana Iglesia, al mando del valeroso Capitn Fernando Valerio y una media brigada de artillera con algunos oficiales.

Continuando su histrico relato como testigo que fue de esa bri-


liante jornada blica y contestando las siguientes preguntas que se le hicieron: "Cul era la situacin en aquella ciudad al acercarse las tropas haitianas?, y Quienes se distinguieron en ese da memorable y quin mandaba en jefe?, el Sr. Curiel, entre otros muchos detalles responde:
"Eran las once de la maana del da 30 de marzo cuando regresaron el Comandante Manuel M. Frmeta y el doctor Bergs y participan al General Imbert que los haitianos al mando del General Pierrot pasaban actualmente el ro Yaque por el paso real, en un nmero ms o menos de diez mil hombres. El asunto era grave; no haba tiempo que perder; inmediatamente el general Imbert principia a tomar sus medidas; nombra al General Pelle-tier jefe de lnea... nombra al Capitn Lpez jefe de artillera, coloca en los fuertes y en las trincheras toda gente de que poda disponer; deja al General Salcedo y otros oficiales en el Fuerte "San Luis" como retaguardia; y al Capitn Fernando Valerio con su compaa lo hace colocar como avanzada junto al cementerio viejo, siguiendo el camino que conduce al ro por la Otra Banda: Tales fueron las medidas tomadas por el General Imbert en su plan de defensa". P. E. Curiel (4)
En su "Anlisis crtico sobre la tctica empleada en esta Batalla", ponencia presentada en el Primer Seminario Cvico Militar celebrado en esta ciudad entre el 27 y 29 de marzo de 1977, en el Saln de Actos de nuestro Honorable Ayuntamiento Municipal y bajo los auspicios de la Secretara de Estado de las Fuerzas Armadas y la Universidad Tecnolgica de Santiago (UTESA), el entonces Capitn Julin Jorge Gil, hoy Mayor del Ejrcito Nacional,expres, al referirse a la aplicacin de los fundamentos de combates y empleo eficaz del soldado:
"No poda el General Imbert hacer una mejor seleccin de sus hombres de acuerdo a su capacidad y agresividad. Quienes en toda la plaza de Santiago podran influir ms en la seleccin del Coronel Pelletier como su lugarteniente y el Capitn Fernando Valerio, hombre de natural agresividad para formar la avanzada de su lnea de defensa? "
El experto militar Jorge Gil, graduado en la eficiente.acreditada y profesionalsima Academia Militar "Batalla de las Carreras" de nuestras Fuerzas Armadas (Promocin 1961-1964) y ademasen curso avanzado de Infantera en la Escuela correspondiente del Ejrcito Venezolano y como oficial de Ingeniera de construccin militar en

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la Escuela de las Amricas, ao 1969, se ha desempeado como oficial de Planta (Instructor) y Encargado del Departamento de Instruccin Militar, ms de una vez, en la citada institucin acadmica castrense. Su juicio y su cuestionamiento sobre la activa, importante y preponderante participacin de Fernando Valerio no da lugar a dudas.
Volviendo a la opinin del General Radhams Hungra Morell, a quien agradecemos los datos arriba citados puesto que l sirvi como enlace o intermediario entre la UTESA y las Fuerzas Armadas en la coordinacin y organizacin del evento cvico-militar antes mencionado, el aludido investigador nos dice: "Hubo dos cargas de los an-dulleros, siendo la primera citada en el Parte Oficial (4) de la batalla cuando describe el ataque de la primera columna haitiana, que era su ala derecha, contra nuestra posicin de la izquierda", agregando a continuacin: "Seguidamente los nuestros vinieron a las manos con el enemigo: Principi una fusilera bastante viva; el enemigo se atemoriz y retrocedi, quedando algunos de ellos muertos por nuestras lanzas y machetes".
La otra fue durante el tercer y final esfuerzo de los haitianos por romper la defensa de nuestra ala izquierda, intento ltimo que fall y oblig a la columna derecha del enemigo a replegarse por la orilla del ro hasta Gurabito juntndose sta que comandaba el General Saint Louis, con la del Jefe Supremo Pierrot, atrincherada e inactiva esta ltima en la margen derecha del Gurabito.
Al respecto seala el historiador Garca Lluberes, refirindose a esa ocasin, que: "En la ltima (carga del enemigo, nos seala Hungra) quiso expugnar la ciudad por el Fuerte Libertad y el Ro Yaque. Entonces fue cuando nuestros soldados blandieron el arma blanca y rechazaron al intruso con los tajos de sus machetes. El Capitn Femado Valerio, a la cabeza de fuerzas de Sabana Iglesia, conquist un buen gajo de laurel en este episodio de la Batalla".
Otro testimonio y ya para terminar el aporte de pruebas sobre la real, efectiva y positiva participacin bien destacada del General Fernando Valerio en la Batalla de Santiago, tambin nos la ha facilitado el General Hungra, al mostrarnos un ejemplar de revista CLIO, rgano de la Academia Dominicana de la Historia, nmero 122,que corresponde a los meses de enero a abril de 1965, ao XXXIII, que dicho oficial retirado conserva en su valioso archivo de documentos sobre nuestras gestas histricas.
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Se trata de un relato hecho por Don Juan T. Infante Vias, a instancia de su hija Rita, que era Directora y maestra del Colegio Superior de Nias "Santa Teresa" de esta ciudad de Santiago de los Caballeros, entre los aos 1887 y 1888, que Don Juan oy a Don Andrs Pichardo contar a uno de sus hijos, relacin que este propio autor, el luego Capitn participante activo y como tal testigo* presencial de muchos de los episodios que tuvieron lugar en aquella accin de armas, fue consignada en un artculo que se public inicialmente en la revista Pgina Banilejas-(Ban, No. 51, marzo de 1945) y luego reprodujo CLIO.
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Dicha versin, dada a conocer por Don Juan T. Infante Vias, en parte dice as:

"Siendo Sargento Mayor (Andrs Pichardo) de la compaa 33a. del Regimiento de Santiago bajo las rdenes del Coronel Jos Mara Lpez, que estaba encargado de la defensa del segundo fuerte o baluarte que se llam "Patria" y que miraba al frente del camino de Gurabito por donde deba presentarse y atacar la ciudad el ejrcito haitiano que se encontraba acampado en ese lugar tan prximo (columna de Pierrot, a la izquierda enemiga), el valiente Coronel Fernando Valerio, jefe de las fuerzas cvicas y encargado de la defensa del tercer baluarte- "libertad"-a la cabeza de sus valientes macheteros haba destrozado y derrotado al primer ejrcito haitiano que se present en la Sabana del Pueblo, hacindolo cruzar el ro Yaque..."
Hasta aqu un fragmento de la descripcin hecha por el Sargento Pichardo.
Todos estos documentos, pruebas testimoniales o relatos hechos por testigos presenciales o actores participantes en aquel dramtico acontecimiento blico tan grandioso y decisivo para nuestros destinos patrios, muestran que con esa indiscutible victoria obtenida por las armas dominicanas en esa pica Batalla de Santiago se consolid definitivamente en el ao 1844, nuestra Independencia.
Sobre la destacada participacin en la contienda no cabe duda la actuacin de Fernando Valerio y sus macheteros, los famosos "Andu-lleros" de Sabana Iglesia, cuyas dos cargas, segn el consenso de los analistas militares junto las descargas de la artillera de los fuertes "Patria" y "Libertad", obligaron a la columna del General Saint Louis (Ala derecha haitiana) a batirse en retirada hacia Gurabito para
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juntarse con la de Pierrot, y tal como dice el General Imbert en su Parte Oficial:
"El enemigo habiendo as reunido todas sus fuerzas, atac entonces a nuestra derecha tan furioso, que una docena de ellos vinieron a expirar al pie de nuestra batera de derecha, muerto por nuestros fusileros".

De acuerdo con los peritos militares que hemos consultado, reconocemos que aqu, en el ataque del Fuerte "Dios", finalmente fue que se decidi la batalla, toda vez, y as lo comunica el General Imbert al dar a conocer el resultado de la misma, agrega textualmente:
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"Por ltima vez se present en columna cerrada y nuestra artillera dejndole avanzar de frente, la pieza de la derecha tir con metralla sobre esta masa e hizo al centro un claro espantoso, la pieza de la izquierda (Fuerte "Patria") ejecut lo mismo y ocasion al enemigo igual destruccin, de modo que la cabeza de la columna hasta su centro, fue reducida a veinte hombres, que nuestros soldados de la batera de derecha acabaron a tiro de fusil".
No obstante, este resultado final de la triunfante accin blica, que admitimos fue lo que epilog decisivamente la batalla, de manera alguna desmeritan los tres combates librados en nuestra ala izquierda durante el transcurso de la primera fase de la gesta, ya que Valerio y sus famosos andulleros tomaron parte como fuerzas avanzadas de choque en dos de ellos, especialmente en el primer y tercer combate, habiendo sido en esta ltima etapa cuando persigui a la columna derecha haitiana por la orilla del ro hasta cerca de las trincheras de Gurabito. En la primera ocasin fue cuando la hizo retroceder hacia la Otra Banda.
Queda, pues, fielmente esclarecido y definitivamente establecido que los alegatos de algunos interesados en restar brillantez a este in-discutido episodio de la Batalla de Santiago del 1844, y hasta de considerarlo como un mito o epopeya legendaria, son juicios hechos a la ligera, expresados en forma nada bien intencionada para desvirtuar las glorias adquiridas por Fernando Valerio.
An ms, como expresara Don Scrates Nolasco en sus "Viejas Memorias": "Niegan lectores jvenes y de buen humor y dudan muchos, que el 30 de marzo se librara batalla alguna en Santiago de los Caballeros", pues "No se iban a quedar atrs los de Santiago si los
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de Azua haban ganado batalla", agregando Don Scrates... "que as piensan y murmuran unos pocos dominicanos, incrdulos sobre sus gestas histricas y las glorias obtenidas por sus antepasados".
Si as se ha negado la realidad tangible de la Batalla de Santiago del 1844, hecho memorable y trascendental que plasm en los escenarios guerreros de la Hoya y Gurabito el ideal de Duarte que so con una Patria libre y soberana de todo dominio extrao, cuya accin blica reafirm y consolid nuestra Independencia Nacional, tambin ha sido posible que mentes egostas y negativas hayan dudado que ocurrieran episodios como el consignado por serios historiadores, narrados por las crnicas de la poca, testimoniados por actores que participaron en esa pica e imperecedera contienda blida, as como profundamente investigada y analizadas por peritos y tcnicos del Arte Militar.
Con todas esas pruebas expuestas con la claridad meridiana del mismo sol que alumbr los campos de esta hidalga y heroica ciudad de Santiago de los Caballeros, desde el medioda a la tardecer de aquel sbado 30 de marzo de 1844,para dejar disipados con toda transparencia los hechos acontecidos en la trascendental y patritica lucha que llevaron a cabo nuestros ancestros en esa ocasin y para legarnos una Patria libre y soberana que hoy, a ciento cuarenta aos de distancia de esa gesta, disfrutamos a plenitud en medio de un ambiente de paz y libertades pblicas que nos han permitido, en este foro de la verdad, expresar sin cortapisas el fruto de nuestras investigaciones y con la profunda conviccin de haber cumplido un deber histrico RINDIENDO HONOR A QUIENES HONOR MERECEN.




DOCUMENTO
1502^ 22 Febrero. Sevilla Perdn a Nicols de Ovando. A. G. S. R. G. S. 1502, Febrero. Registro.
"Don Fernando e doa Ysabel e etc. Por quanto por parte de vos Niculas de Ovando vegino de la villa de Villanueva de la Serena nos fue hecha relacin que puede aver tres aos poco mas o menos que fue muerta Guiomar Rodrigues, muger de Pedro de Caravajal zapatero vecino del logar de Don Benyto e que vos el dicho Niculas de Ovando avyades seydo culpado en la dicha muerte e que sobre ello en vuestra ausencia e reveldia vos aviades seydo condenado a pena de muerte e despus por la misma razn avyades seydo preso en la gib-dad de Trujyllo (sic) e vos fuyste de la prisin en que estavades quebrantando la dicha carpeI por lo qual asy mismo avyades seydo condenado otra vez a pena de muerte e que vos erades perdonado de los parientes de la dicha Guiomar Rodrigues, por ende que nos suplicava-des e pediades por merged que usando con vos de clemencia e piedad vos perdonsemos la dicha muerte e quebrantamiento de cargel e qualquier pena en que por ello pudiesedes aver yncurrido o que sobre ello proveysemos como la nuestra merged fuese e nos por vos fase r bien a merced a vos el dicho Niculas de Ovando tovimoslo por bien e sy asy es que soys perdonado fasta el dia de la data desta nuestra carta de los parientes dentro del quarto grado de la dicha Guiomar Rodrigues que tiene derecho de vos acusar pop la presente perdonamos e remytimos la nuestra justigia asy gevil como crymi-nal que nos avernos e podramos aver e tener en cualquier manera contra vos e contra vuestros bienes por causa e rason de la muerte de la dicha Guiomar Rodrigues e por quebrantamiento de la dicha garcel aunque sobre ello ayays seydo acusado e sentenciado a pena de muertee a otra qualquier pena gevil e criminal e este perdn e remy-sionvos tasemos salvo sy en la dicha muerte ovo o yntervino aleve o traygion o muerte o sy la dicha muerte fue por vos fecha con fuego o con saeta en la nuestra Corte la cual declaramos con ginco lenguas en


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derredor o sy despus de aver cometido el dicho delito entrastes en la dicha nuestra Corte e por esta nuestra carta o por su traslado syg-nado de escrivano publico mandamos al nuestro justicia mayor e a los alcaldes e justicias qualesquier de la nuestra Casa e Corte e Changille-ria e a todos los corregidores, asistentes, alcaldes, alguasyles, merinos, prebostes e otras justicias qualesquier asy de la dicha villa de Villa-nueva como de todas las otras gibdades e villas e logares de los nuestros reynos e seoros que agora son o sern de aqu adelante que vos guarden e cunplan e fagan guardar e cunplr este perdn e remysion que nos vos tasemos e por cabsa e rason de lo suso dicho vos non prendan el cuerpo ni fieran ni lisyen nin maten nin consyentan ferir nin matar nin lisyar ni prender nin faser nin fagan nin consientan fa-ser otro mal nin dao nin desaguisado alguno en vuestra persona nin en vuestros bienes de vos el dicho Niculas de Ovando a pdimiento del nuestro procurador fiscal e promotor de la nuestra justicia nin de su oficio nin en otra cualquier manera ninenbargantecualesquier proceso o procesos que sobre ello contra vos se ayan fecho e sentencias que sobre ello se ayan dado ca nos por esta nuestra carta en quanto a la nuestra justicia los rebocamos casamos e anulamos e damos por ningunos e de ningund valor e efeto e sy por la dicha rason vos estn entrados e tomados e ocupados algunos de vuestros bienes mandamos que vos los den e tornen e restituyan salvo sy por las tales sentencias fueron o son adjudicados a las partes querellosas sy algunos de los dichos bienes estn vendidos e rematados por las costas e omezios e desprezes e otros derechos algunos o sy son confiscados a nuestra Cmara e fisco por que nuestra yntencin non es deprejudicar en eo a nuestra Cmara nin al derecho de las partes a quien toca e aleamos e quitamos de vos toda macula e ynfamia en que por ello ayays cay do e yncurrid en vos restituymos en vuestra buena fama yn yn-tregum segund e en e! punto e estado en que estavades al tienpo que !o suso dicho fuese por vos cometido, lo qual queremos e mandamos que asy se haga e cunpla non enbargante las leys que disen que las cartas de perdn non valgan salvo sy fueren escritas de mano del nuestro escrivano de Cmara e refrendadas en las espaldas de dos de los del nuestro Consejo que sean letrados; e otro sy la ley que dise que las cartas dadas contra ley o fuero o derecho deven ser obedescidas e non cunplidas e la ley que disen que los fueros e derechos valederos non pueden nin deven ser derogados salvo por Cortes nin en otras qualesquier leys e hordenancas nin pramaticas saneciones destos nuestros reynos o seoros que contra lo suso dicho sean o ser pue-
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dan ca nos como Rey e Reyna dispensamos con ellas e con cada una deltas e queremos e mandamos que syn enbargo dellas este perdn e remisyon que nos vos tasemos en todo e por todo vos sea guardado como sy las dichas leyes e cada una dellas aqui fuesen expresadas de vervo ad berbum quedando en su tuerca e vigor las dichas leys e hor-denangas para adelante en las otras cosas; e los unos nin los otros non fagades nin fagan ende al por alguna manera so pena de la nuestra merced e de dies mili mrs. para la nuestra Cmara a cada uno que lo contrario fisiese e etc. con enplasamiento e forma. Dada en la cib-dad de Sevilla a veynte e dos dias del mes de hebrero ao del nasci-miento de nuestro Salvador Jhesucristo de mili quinientos e dos aos. Yo el Rey. Yo la Reyna. Yo Miguel Lopes de Al macan secretario del Rey e de la Reyna nuestros seores la fise escrivir por su mandado. Don Alvaro Martinus dotor archiepiscopus de Talavera. Acordada licentiatus Capata, Fernanduos Tello, licentiatus; Licentia-tus Muxica. "Alonso Prez" / rubricado.
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