Title: eme eme : Estudios Dominicanos
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Title: eme eme : Estudios Dominicanos
Physical Description: Book
Publisher: Universidad Católica Madre y Maestra
Publication Date: Julio-Agosto 1984
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Bibliographic ID: PUCMMA0011
Volume ID: VID00075
Source Institution: Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra - Recinto Santo Tomás de Aquino
Holding Location: University of Florida
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*
CONTENIDO
ndice de la revista Eme Eme, Estudios Dominica-
nos, desde Vol. I, No. 1, JunioJulio 1972, hasta
Volumen XII, No. 72, Mayo-Junio 1984.

"En busca de la realidad econdmica del pas",por
Sebastin Ravelo y Neisy Gmez.

Breve historia de Bnica, por Carlos Dobal.

Documento:
Carta de Coldn a su santidad, en la que le informa
de los sucesos de sus viajes anteriores, le manifiesta
sus deseos de presentarse a l y le suplica ordene que
vayan con \ en su nuevo viaje seis religiosos para
que prediquen el evangelio.
Volumen XIII Nm. 73 Julio/Agosto, 1984
ISSN 0379 8542




Estudios Dominicanos
Volumen XIII Nm. 73 Julio/Agosto, 1984
Santiago de los Caballeros, Repblica Dominicana
CONTENIDO
ndice de la revista Eme Eme, Estudios Dominica-
nos, desde Vol. I, No. 1, JunioJulio 1972, hasta
Volumen XII, No. 72, Mayo-Junio 1984........

"En busca de la realidad econdmica del pafs",por
Sebastin Ravelo y Neisy Gmez...............

Breve historia de Bnica, por Carlos Dobal.......
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Documento:
Carta de Coldn a su santidad, en la que le informa
de los sucesos de sus viajes anteriores, le manifiesta
sus deseos de presentarse a l y le suplica ordene que
vayan con l en su nuevo viaje seis religiosos para
que prediquen el evangelio...................
93
#


UNIVERSIDAD CATLICA MADRE Y MAESTRA
Monseor Agripino Nftez Collado, lector
I

EME EME
Estudios Dominicanos
Editada por el Departamento de Publicaciones
DirectorFundador:
^ Hctor Inchustegui Cabral
Editor:
Flix Fernndez
Consejo:
Radhams Mejfa Carlos Dobal
Valentina Peguero Rafael Yunn Apolinar NAez
Miguel Adriano Tejada Frank Moya Pons
Periodicidad: Bimetra!
>: Juniojulio de 1972
ISSN: 03798542
Composicin: Matilde de Martnez
y Alexandre Alvarez Morel

DIagramacln: Chame Romn Pea
impresin : Impresora Tefila.
Suscripcin:
¡Departamento de Publicaciones
Universidad Catlica Madre y Maestra
Santiago de los Caballeros, Repblica Dominicana
Precio para el pas: RD$12.00
Precio para el extranjero: US$12.00
Canje:
BibliotecaCanje
Santiago de los Caballeros, Repblica Dominicana


ndice de la revista
eme eme, estudios dominicanos
desde vol i, no. 1, junio-julio 1972,
hasta volumen xii, no. 72, mayo-junio 1984
VOLUMEN I No. 1 Junio Julio 1972

Salutacin, por Monseor Agripino Nez Collado

Oro, Indios y Encomiendas en Santo Domingo, por Frank
Moya Pons

El Trauma del Nacimiento de la Poesa Dominicana Contem-
pornea, por Hctor Inchustegui Cabral

Ubicacin y Dimensiones, segn los Vestigios que Podan Ob-
servarse en 1968, de la Primera Iglesia Erigida en Amrica,
por Carlos Dobal.

Gnesis e Ideologa del Partido Azul, por Carlos Fernndez-
Rocha.

Percepcin de la Dominicanidad en Eugenio Mara de Hostos,
por Amable Rosario, S. J.

Educacin y Estratificacin Social en Bella Vista, Santiago,
por Csar Garca.

Documento: La Parte Espaola de la Isla de Santo Domingo a
Cambio del Pen de Gibraltar.

VOLUMEN I No. 2 Agosto Septiembre 1972

La Sociedad Taina, por Frank Moya Pons.

3


La Poesa de Tema Negro en Santo Domingo, por Hctor
Inchustegui Cabral.

Santos y Santeros Dominicanos, por Carlos Dobal.

La Economa del Hato en la Espaola, por Pedro Thomas
Ricart.

Logstica del Ejrcito Dominicano en la Guerra de la Restau-
racin, por Agustn N. Guzmn.

Enfoque Histrico de la Legislacin sobre la Nacionalidad
Dominicana, por Juan Jorge Garca.

Discurso en la VI Graduacin por Monseor Agripino Nez
Collado.

Documento: Campaa Militar contra Negros Alzados en el
Maniel en 1665.
VOLUMEN I No. 3 Octubre Noviembre 1972

Administracin Pblica y Deuda Nacional, 1844-1861, por
Luis Canela Bueno.

El Peso de los Gastos Militares en la Economa de la Primera
Repblica, por Luis Armando GuzmnTaveras.

Intrigas Diplomticas para tomar a Saman, 18431874, por
Rafael E. Yunn.

Finanzas y Economa del Gobierno de Ulises Francisco Espai-
llat, porPeng Kiam Miguel Sang.

Empleo Industrial, Tipo de Cambio y Capacidad de Importa-
cin: Un anlisis terico (Primera parte), por Gustavo Vol-
mar.

Electronegatividad, por Armando Jos Nams.

Documento: Un Viaje por el Cibaoen 1901.
>


1

VOLUMEN I No. 4 Enero-Febrero 1973

Azcar, negros y sociedad en la Espaola en el siglo XVI, por
Frank Moya Pons.

Orgenes del campesinado dominicano durante la Ocupacin
Haitiana, por Jorge Machn.

La economa del tabaco en el Cibao en la segunda mitad del
siglo XIX, por Antonio Lluberes.

Cambio dentro de la categora del nmero en el espaol
dominicano, por Maximiliano A. Jimnez Sabater.

Empleo industrial, tipo de cambio y capacidad de importa-
cin (segunda parte), por Gustavo Vol mar.

Documento: Viaje por el Cibaoen el 1900.
VOLUMEN I No. 5 Marzo Abril 1973

La Poesa de tema negro en Santo Domjngo, por Hctor
Inchustegui Cabral.

La inmigracin haitiana en la Repblica Dominicana, por
Frank Marino Hernndez.

El comercio entre Hait y la Repblica Dominicana, por
Pedro Manuel Casis Victoria.

La Mujer pobre en Santo Domingo, por Susan E. Brown.

Ilusiones y realidades en la educacin universitaria, por Mon-
seor Agripino Nez Collado.

Documento: los platos de plata, la esclavita Dominga y el
soldado ladrn.
VOLUMEN I No. 6 Mayo Junto 1973

Notas para una historia de la Iglesia en Santo Domingo, por
Frank Moya Pons.

5


La Poltica exterior d la Repblica Dominicana y de Hait,
por Larman Wilson.

La Pintura en la Sociedad Dominicana, por Danilo de los
Santos.
F

La Vida Local en Santiago en los Aos 1906, 1907 y 1908,
por Katingo Hach.

Documento: Memorias de Casimiro N. de Moya sobre la
Revolucin que encabez en el 1886.
volumen II No. 7 Julio Agosto 1973

Alonso de Maldonado, Gobernador y Capitn General de la
Espaola, 15541559, por J. Marino Inchustegui Cabral.

Gregorio Lupern y los Estados Unidos, por Jos Pedro Re-
dondo.

Evolucin histrica de los mecanismos de reformas cons-
titucionales en la Repblica Dominicana, por Juan Jorge.

La prensa durante los primeros aos de la Era de Trujillo,
1930-1934, por Jos Prez Snchez.

Lf profesional de la Administracin y el desarrollo econ-
mico-social de la Repblica Dominicana, por Ricardo Lora.

Documento: Instrucciones dadas a los emisarios dominicanos
para negociar con Espaa, Francia e Inglaterra el reconoci-
miento de la Independencia (1846).


VOLUMEN II No. 8 Septiembre-Octubre 1973

Aportaciones lingsticas al conocimiento de la cosmovisin
taina, por Jos Juan Arrom.

La revolucin de julio de 1857, por Antonio Lluberes.

El pensamiento poltico de Benigno Filomeno de Rojas, por
Julio G. Campillo Prez.

6


La mezcla de razas en Santo Domingo y los factores sangu-
neos, por Jos de Js. Alvarez Perell.

Dos bibliografas para el estudio de la Historia Dominicana,
por el Centro de Estudios Dominicanos.

Documento: Dos Cartas sobre el terremoto del 18 de octubre
de 1751.
VOLUMEN II No. 9 Noviembre Diciembre 1973

Notas sobre la evolucin de La Vega en el siglo XIX, por
Mario Concepcin.

El Caudillismo dominicano a mediados del siglo XIX, por
Gregorio Lanz.

Lo popular y lo culto en la poesa dominicana, por Bruno del
Rosario Can del ier.

Comentario de un americano sobre la ocupacin militar de
1916-1924, por Marlin David Clausner.

El carnaval en Santiago de los Caballeros, por Nancie Gon-
zlez.

Evolucin de la agricultura tradicional en Santo Domingo,
por Gustavo A. Antonini.

Documento: Carta de un caraqueo a sus compatriotas de
Santo Domingo.


VOLUMEN II No. 10 Enero Febrero 1974

Los Americanos de Saman, por Harry Hoetink.

La Poesa Dominicana en el Siglo XX, por Alberto Baeza
Flores.

La Vida Local en Santiago en los Aos 1909, 1910 y 1922,
por Katingo Hach.


El Ejrcito Nacional y Trujillo en los primeros quince aos de
su Dictadura, por Teresita Quezada.
Documento: Una carta sobre la abolicin de la esclavitud en
Santo Domingo en 1822.
VOLUMEN II No. 11 Marzo- Abril 1974
Raza y lenguaje en el Cibao, por Daysi Josefina Guzmn.
Del Modernismo al Postmodernismo dominicano, por Alber-
to Baeza Flores.
El Arzobispo Merino a travs de sus cartas, por Mons. Hugo
Eduardo Polanco Brito.
Aspectos Literarios en la obra de Juan Antonio Alix, por
Carlos Fernndez Rocha.
Notas sobre la vida poltica de Horacio Vsquez, por Xi-
roibma Daz.
Documento: Viaje a caballo por el territorio Nacional por un
enviado del Presidente de los Estados Unidos en 1846.
VOLUMEN II No. 12 Mayo Junio 1974
Los aborgenes de la Espaola, por Ling Roth.
La poesa dominicana en el siglo veinte (captulo IV y V),
por Alberto Baeza Flores.
La influencia de la Constitucin en 1844 en el Derecho
Constitucional Dominicano, por Juan Jorge Garca.
Las provincias de la Repblica Dominicana, historia y origen
de sus nombres, por Adriano Miguel Tejada.
Documento: Toussaint L Overture en Santo Domingo. De-
cretos y proclamas.
8


VOLUMEN III No. 13 Julio- Agosto 1974

La Primera Abolicin de la Esclavitud en Santo Domingo, por
Frank Moya Pons.

Un Tratado Inconcluso entre los Estados Unidos y la Rep-
blica Dominicana en 1892, por Thomas J. Dodd.

La Agricultura de "Tumba y Quema" en la Repblica Domi-
nicana, por Robert Wendell Werge.

Las Exploraciones Botnicas en Santo Domingo, por Rafael
M. Moscoso.

Documento: Tratado de Reciprocidad Repblica Domini-
cana Estados Unidos de 1844.
VOLUMEN III No. 14 Septiembre Octubre 1974

Un da en la vida de un campesino dominicano, por Ken
Sharp.

La inmigracin de negros norteamericanos en Hait en 1824,
por Jean Stephens.

La cuestin de Santo Domingo, 18611865, por Jernimo
Becker.

Bibliografa comentada por la Literatura Dominicana, por
Guadalupe Romero.

Documento: Hoja de Servicios del General Melchor Cabra!
VOLUMEN III No. 15 Noviembre Diciembre 1974

Nuevas consideraciones sobre la historia de la poblacin
dominicana: curvas, tasas y problemas, por Frank Moya Pon^.

Los valores negros en la poesa dominicana, por Bruno Rosa
rioCandelier.
4

9


La economa de exportacin de la Repblica Dominicana
1900-1930, por Paul Mutto.

El encuentro de espaoles e indios en la obra de Bartolom
de las Casas, por Juan Villegas, S. J.

Documento: Descripcin de la colonia espaola en 1716 en
un informe de un oficial francs que viaj por la Isla en ese
ao.
VOLUMEN III No. 16 Enero- Febrero 1975

Introduccin al conocimiento del campesino dominicano, por
Monseor Roque Adames.

El Partido Rojo, el Partido Azul y el Partido Verde, por
Adriano Miguel Tejada.

Para una descripcin temtica del cuento dominicano, por
Norma Celeste Arias y Jos Enrique Garca Rodrguez.

La situacin carcelaria en la fortaleza de San Luis de Santia-
go, por Emilia Levasseur.

Nombres primitivos de las poblaciones dominicanas, por
Mario Concepcin.

Documento: Festejos celebrados en Santo Domingo en 1724
con motivo de la aclamacin del Reinado de Luis I.
VOLUMEN ill No. 17 Marzo Abril 1975

La Generacin del 48 en la Literatura Dominicana, por Lupo
Hernndez Rueda.

La Condicin Social del Negro en la poca Colonial, por Fray
Cipriano de Utrera.

Apuntes para la Historia del Himno Nacional Dominicano,
por Arstides Inchustegui.
10

1


Los Dominicanos vistos a travs de sus juegos, por Edna
Garrido de Boogs.

Presencia Dominicana en el Noroeste de Puerto Rico, por
Hermn Reichard Estevez.

Documento: Historia del Comejente, captulo Episodios Na-
cionales, obra indita de Casimiro N. de Moya.
VOLUMEN III No. 18 Mayo Junio 1975

La mujer dominicana en el Derecho del Trebajo, por Mayra
Hortensia Reyes Menca.

Apuntes sobre folklore: para una bibliografa y sobre el
blasn popular negro, por Carlos FernndezRocha.

Modemismo, Vedrinismo, Postumismo, por Alberto Baeza
Flores.

El sistema del hato y la organizacin familiar del campesino
dominicano, por John Geffroy y Margaret Vsquez Geffroy.

Documento: La triste suerte de siete holandeses apresados en
1607.
VOLUMEN iV No. 19 Julio Agosto 1975

Entre la espada y la pared: Heureaux, Saman y los Estados
Unidos, por Enrique Apolinar Henrquez.

Indias, Vien-vienes y Ciguapas: Noticias sobre tres tradiciones
dominicanas, por Manuel Mora Serrano.

Ulises Francisco Espaillat, Gobiemo e Ideas, por Jorge Ruiz
Daz.

El desempleo y subempleo en las reas rurales de la Rep-
blica Dominicana, por Rafael Trigueros Meja.

Documento: Correspondencia relativa a la emigracin a Hait
de la gente de color de los Estados Unidos (1824).

11


VOLUMEN IV No. 20 Septiembre -Octubre 1975

El Derecho de Huelga en la Repblica Dominicana, por Lupo
Hernndez Rueda.

Las importaciones y el Impacto del Cambio Econmico en la
Repblica Dominicana, por Paul Mutto.

Santiago, Ciudad Victoriana, por Carlos Dobal.

El sistema de control en el mercado de Caf, por Kenneth
Sharp.

Breve estudio sobre el cultivo de Caf en la Repblica Domi-
nicana, por Howard Wiarda.

Documento: Dos cartas sobre la Independencia Dominicana.
VOLUMEN IV No. 21 Noviembre- Diciembre 1975

Las Rutas del Tabaco Dominicano, por Antonio Lluberes
Navarro.

El Campesino en la Sierra: El Problema de Vivir, por Kenneth
Sharp.

Generaciones y Tendencias de la Poesa Dominicana del Siglo
XX, por Alberto Baeza Flores.

La Real Audiencia de Santo Domingo: Funciones y Procedi-
mientos del Primer Tribunal de Comercio, por Wenceslao
Vega.

Documento: Sobre el Buen Orden y Polica, un Acta de Ca-
bildo Extraordinario del Ayuntamiento de CotuT en 1912.

VOLUMEN IV No. 22 Enero Febrero 1976

La Inversin extranjera en la Repblica Dominicana: su
orientacin y perspectiva, por Maritza Amalia Guerrero.

Los intermediarios, por Kenneth Sharp.


Una seleccin bibliogrfica sobre la poblacin en la Repblica
Dominicana: versin preliminar, por Manuel M. Ortega.

Indigenismos en el espaol hablado en Santiago, por Orlando
Alba.

Apuntes para la historia de la Reforma Agraria en la Rep-
blica Dominicana, por Flix R. Olivares.


Orgenes de la Vocalizacin en el habla cibaea, por Pablo
Golibart

Documento: Una carta del historiador Casimiro N. de Moya
al historiador Jos Gabriel Garca, sobre la mensura de distan-
cias topogrficas en el siglo XIX.
VOLUMEN IV No. 23 Marzo Abril 1976

Connotaciones Socio-semnticas de "Tutumpote" e "Hijo de
Machepa", por Bruno Rosario Candelier.

Escuelas establecidas en Puerto Plata entre 1848 y 1900, por
Rafael A. Brugal.

Lista de Tesis presentadas en la Universidad Catlica Madre y
Maestra entre 1967 y 1975.
La Universidad y la Formacin de Gerentes para un Pas en
Vas de Desarrollo, por Manuel Jos Cabral.

Documento: Santo Domingo a fines de los aos 20 de este
siglo.
VOLUMEN IV No. 24 Mayo Junio 1976

Los Negros y las Trigueas en la Poesa Dominicana, por
Hctor Inchustegui Cabral.

Datos sobre la Economa Dominicana durante la Primera
Repblica, por Frank Moya Pons.


\
Tres Artistas Dominicanos: Celeste Woss y Gil, Daro Suro y
Bienvenido Gimbernard, por Rafael Daz Niese.

Para una Descripcin Temtica del Cuento Dominicano
(196^1970), por Jos Enrique Garca.

Cronologa Histrico-Poltica Dominicana 1960-1977, por
Arstides Inchustegui.

Documento: Una carta de 1856 sobre los intereses de Espaa
y los Estados Unidos en la Repblica Dominicana.
VOLUMEN V No. 25 Julio Agosto 1976

Un Oidor Conquistador, por Javier Malagn Barcel.

Traspaso de la Institucin Universitaria a Santo Domingo, por
Danilo de los Santos.

El Caudillismo Militar en la Primera Repblica, por Julio G.
Campillo Prez.

La Literatura Jurdica en la Repblica Dominicana, por
Crowford M. Bishop y Anyda Marchant.

Documento: Una carta sobre la fundacin de San Lorenzo
de los Minasen 1677.
VOLUMEN V No. 26 Septiembre Octubre 1976

Visin cultural en la Espaola en el Siglo XVI, por Danilo
de los Santos y Valentina Peguero.

El Parentesco Ritual en un batey dominicano, por Rolando
Alum.

Relaciones entre Espaa, Santo Domingo y Hait, por J.
Marino Inchustegui.

Orgenes de la Familia Espaillat, por Pedro Ramn Espaillat
Cabral.


Documento: La Relacin sobre los Caribes del Seor de la
Borde, por Manuel Crdenas Ruiz.

VOLUMEN V No. 27 Noviembre Diciembre 1976

Gentilicios de Santiago de los Caballeros, por Julio G.
Campillo Prez.

El Reflujo en Puerto Rico de la Crisis Dominico-Haitiana
1791-1805, por Arturo Morales Cerrin.

Algunas Observaciones sobre la Educacin y el Empleo en la
Repblica Dominicana, por Manuel Jos Cabral.

Para la Iconografa Dominicana: ndices de Fotografas de
Personajes Histricos en Revistas Dominicanas, por Marcos A.
Martnez P.

Documento: Manifestacin de los Pueblos de la parte Este de
la Isla antes Espaola o Santo Domingo, sobre las causas de
su separacin de la Repblica Haitiana.


VOLUMEN V No. 28 Enero -Febrero 1977

La Economa Dominicana y el Partido Azul, por Frank Moya
Pons.

Tabaco y Catalanes en Santo Domingo durante el Siglo
XVIII, por Antonio Lluberes Navarro.

Puerto Plata en el Siglo XIX, por Neici M. Zeller.

La Educacin de Mujeres y la Fecundidad en la Repblica
Dominicana, por Donald W. MacCorquodale y John A
Ballweg.

Documento: Un bando de Polica de 1845.
VOLUMEN V No. 29 Marzo Abril 1977

Materia y Forma en la Poesa Dominicana actual, por Alberto
Pea Lebrn.

15


La Sociedad Dominicana del Siglo XIX vista por Pedro
Francisco Bono, por Freddy Peralta.
Inmigracin Cubana y su Influencia en Santiago de los Caba-
lleros en el Siglo XIX (1868-1908), por Evaristo Heres
Hernndez y Javier Lpez Muoz.
Industrias Mineras y Manufactureras en la Repblica Domini-
cana en 1941, por la U.S. Tariff Comission.
Documento: Nm. 95 Reglamento Rural para la Comn de
Santo Domingo.
VOLUMEN V No. 30 Mayo Junio 1977
Acerca de las luchas constitucionales dominicanas en el siglo
XIX, por Frank Moya Pons.
El rgimen laboral y de tierras durante la Primera Repblica,
por Wenceslao Vega.
El negocio negrero de los Welser y sus actividades monopo-
lices (1518-1540), por Demetrio Ramos.
VOLUMEN VI No. 31 Julio- Agosto 1977
El Caribe de Ayer y Hoy, por Bernardo Vega.
En Busca de la Realidad Literaria. Qu es la Poesa Sorpren-
dida?, por Antonio Fernndez Spencer.
Motivacin Profunda de la Literatura Indigenista Dominica-
na, por Bruno Rosario Candelier.
La Generacin del 40, por Alberto Pea Lebrn.
Documento: Un catlogo de las rocas que constituyen el sue-
lo de la Espaola.
VOLUMEN VI No. 32 Septiembre Octubre 1977
La Anexin de Santo Domingo a Espaa: Ocupacin Militar,


Reorganizacin Administrativa y Transferencia del Poder
Poltico, por Luis Alvarez Lpez.

Variaciones de la Composicin Familiar en una Aldea Domi-
nicana, por Susan Brown.


La Generacin del 48 en la Poesa Dominicana, por Lupo
Hernndez Rueda.

Los Libros del Alcaide: La Biblioteca de Gonzalo Fernndez
de Oviedo y Valdes, por E. Daymond Turnar.


Documento: Carta a S. M. del Cabo subalterno D. Antonio
Landeche, de fecha 3 de julio de 1711.
VOLUMEN VI No. 33 Noviembre Diciembre 1977

Datos para el estudio de la Demografa Aborigen en la Espa-
ola, por Frank Moya Pons.

El Pensamiento y la Institucin Educativa en la Sociedad
Dominicana, por Danilo de los Santos.

La Iglesia y el Convento de San Francisco de Santo Domingo,
por Lino Gmez Caedo, O.F.M.

Documento: Conveniencia de que se traigan 30 40 negras
con quien se casasen y propagasen 100 negros (4 de julio del
1717)
VOLUMEN VI No. 34 Enero Febrero

Evaluacin de la Historia Econmica reciente. Algunas reco-
mendaciones a corto plazo, por Manuel Jos Cabral.

El folklore como mecanismo de control poltico en Heureaux
y Trujillo, por Adriano Miguel Tejada.

El Pensamiento y la Institucin Educativa en la Sociedad Do-
minicana (segunda parte), por Danilo de los Santos.


Economa y Poltica en el Gobierno de Horacio Vsquez, por
Mukien Adriana Sang.

Documento: Un requerimiento de la Real Audiencia al Go-
bernador y Capitn General don Fernando Constanzo y
Ramrez.
VOLUMEN VI No. 35 Marzo- Abril 1978

El Tabaco Dominicano: de la Manufactura al Monopolio
Industrial, por Antonio Lluberes N.

Zeograf a del Apellido Dominicano, por Mario Concepcin.

Catlogo de Mapas Dominicanos y de la Isla de Santo Domin-
go existentes en la Central de Crdito, C. por A., por Pedro
Julio Santiago.

Memorias de un Msico Rural Dominicano, por Dmaso
Mercado.
VOLUMEN VI No. 36 Mayo- Junio 1978

Cronologa de Gobiernos y Gobernantes de la Repblica
Dominicana, por Arstides Inchustegui.

Alonso de Suazo, residenciador y residenciado, por Alberto
A. Garca Menndez.

Notas sobre la Cultura Dominicana, por Carlos Esteban
Deive.

Notas y Bibliografa sobre la Situacin Agropecuaria en la
Repblica Dominicana, por Carlos Dore Cabral.

Notas sobre Snchez y el Ferrocarril, 1880-1930, por
Carmen Amelia Castro y Mara del Carmen Columna.

Documento: Circular del Presidente de Hait, Jean Fierre
Boyer, del 17 de febrero de 1830, limitando el juego de gallos
en Santo Domingo.


VOLUMEN VII No. 37 Julio Agosto 1978
Los intentos de repoblacin de la Isla Espaola por Colonias
de Labradores (1518 1603) Razones de un fracaso por
Alain Milhou.
Pescadores y Cooperativas pesqueras en el Suroeste Domini-
cano, por EugeniaKrute-George.
El Burlador de Sevilla, por Juana Gil Bermejo.
Una Bibliografa sobre Arte Dominicano, por Danilo de los
Santos.
Documento: Dos cartas al General Francisco G. Billini.

VOLUMEN VII No. 38 Septiembre Octubre 1978
Narrativa Social Dominicana: 19601970, por Jos
Alcntara Almnzar.
Lupern: Una Cronologa, por Rafael A. Brugal P.
En Torno a Yelid, de Toms Hernndez Franco, por Bruno
Rosario Candelier.
El Ayuntamiento de Santiago: 19221930, por Xiroibma
Daz.
Documento: Dos cartas de Lupern.
VOLUMEN Vil No. 39 Noviembre Diciembre 1978
Caribe, Azcar y Migracin 17891944, por Antonio
Lluberes Navarro.
Pescadores y Cooperativas Pesqueras en el Suroeste Domini-
cano, por Eugenia Krute-George.
La Produccin del Azucaren la Zona de Puerto Plata: 1520
1919, por Rafael Brugal P.


*
El Trabajo Humano en la Sociedad Taina antes del Descubri-
miento, por Lupo Hernndez Rueda y Ramn Garca Gmez.

Documento: Una carta de Ulises Heureaux a Francisco
Gregorio Billini.
VOLUMEN Vil No. 40 Enero Febrero 1979

Las Casas frente a las Reivindicaciones de los Colonos de la
Isla Espaola (15541561), por Alain Milhou.

Biologa y Poltica en Hait, por David Nicholls.

La Mortalidad en la Repblica Dominicana segn Caracters-
ticas Sociales y Geogrficas, por Francisco de Moya Espinal,
Marina Taveras y Sonia Daz.

Cronologa HistricoPoltica Dominicana: 19771978, por
Arstides Inchustegui.

Documento: Una carta de Mximo Gmez.
VOLUMEN Vil No. 41 Marzo Abril 1979

Guerra y Poltica en 1844: La Batalla del 30 de Marzo en el
Contexto Histrico de la Independencia, por Frank Moya
Pons.

Del 89 al 18 de Marzo de 1844, por Ramiro Matos Gonzlez

' Batalla de Azua del 19 de marzo de 1844, por Jos Miguel A.
Soto Jimnez.

La Batalla de Santiago (30 de marzo de 1844). Estudio sobre
su desarrollo y anlisis militar, por Radhams Hungra Morel.

La Cuestin Obrera en la Industria Azucarera Dominicana a
finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX, por Patrick
Bryan.

Documento: La Audiencia da cuenta a S.M. de los daos que


1
se siguen a aquella Isla de no entrar en ella Armazones de
Negros.
VOLUMEN Vil No. 42 Mayo Junio 1979
Guerra dominico-haitiana: Diario cronolgico de la Tercera
Campaa: del 2 al 26 de abril de 1849, por Ramiro Matos
Gonzlez y Jos Miguel A. Soto Jimnez.
El campesinado y la produccin agrcola en la Repblica
Dominicana a principios del Siglo XX, por Patrick Bryan.
La produccin y el comercio de plantas medicinales, alimen-
ticias, maderas preciosas, cueros vacunos y productos diver-
sos, producidos en las Antillas en la Segunda Mitad del Siglo
XVI, por Eufemio Lorenzo Sanz.
ndice General de los Volmenes I-VI I, Nos. 1-42 de Eme-
Eme Estudios Dominicanos, por artculos y por autores, por
Socorro Arias de Espinal.
Documento: Tres cartas de J. M. Rae a Francisco Gregorio
Billini y las Concesiones a que aspiraba.
VOLUMEN VIII No. 43 Julio- Agosto 1979
El Maestro Dubeau: Cronologa, Semblanza y Pensamiento
Pedaggico, por Rafael A Brugal P.
Casta, Clases y Color en Hait, por David Nicholls.
Mtodos Cuantitativos en la Toma de Decisiones, por Ricardo
Lora.
Herencia Espaola en la Cultura Dominicana de Hoy, por
Carlos Dobal.
La Poesa Joven Dominicana, (1), por Miguel Anbal
Perdomo J.
Documento: Discurso de Toms Hernndez Franco; Pronun-
ciado el 14 de octubre de 1932 para dejar cubierta la Exposi-
cin del Artista Yoryi Morel.
21


t
VOLUMEN Vtll No. 44 Septiembre Octubre 1979

Primicias Empresariales 1871 1880, por Jos Augusto Puig
Ortz.

La Poesa Joven Dominicana (y II), por Miguel Anbal
Perdomo J.

Un Trabajo de Combate, Los Historiadores y el Pasado de
Hait. 1847-1867, por David Nicholls.

Esencia y trascendencia de las Artes Plsticas en la Repblica
Dominicana, por Manuel de Valldeperes.

Inventario del Potencial de Contaminacin en la Repblica
Dominicana, por Comit Ecolgico de la UCMM.

Documento: Asesinato del Presidente Cceres.
VOLUMEN VIII No. 45 Noviembre Diciembre 1979


Las Emigraciones y su Aporte a la Cultura Dominicana (Fina*
les del Siglo XIX y Principios del XX), por Jos del Castillo.

Puerto Plata y los Levantamientos Armados: 1865 1889,
por Rafael A. Brugal P.

Poltica y Gobiemo de Ramn Cceres, por Ramn A.
Garca.
w

El Reloj de las Casas Reales, por Carlos Dobal.

Documento.
VOLUMEN IX No. 46 Enero Febrero 1980

Gnesis de los Cdigos Dominicanos, Antecedentes, por
Wenceslao Vega.

Creencias y Prcticas Religiosas Populares y Vigentes en el
Granado, Provincia Bahoruco, por Ramn Emilio Vsquez y
Mara Felicia Fermn.


Aspectos de la Cuentstica de Juan Bosch, por Manuel A.
Ossers C.

Documento: Reglamento de Polica dado por el Ayunta-
miento Constitucional de la Villa de Moca: 1872.
VOLUMEN VIII No. 47 Marzo Abril 1980

Referencias sobre la Identidad Nacional y Cultural de los
Dominicanos, por Danilo de los Santos.

Sociedades Puertoplateas en el Siglo XX, por Rafael A.
Brugal P.

Hay un Pas en el Mundo, Evocacin de Pedro Mir, por
Bruno Rosario Candelier.

Entrevista a Pedro Mir, por Guillermo Pina Contreras.

Especulaciones Ordenadas Sobre la Posible Influencia de lo
Geogrfico en la Identidad Nacional, por Rafael Emilio
Yunn.

Documento: Manifestacin Pblica, por Ignacio Ma.
Gonzlez.
VOLUMEN Vil No. 48 Mayo Junio 1980

El Cibao 18441900: Su Aportacin a la Formacin Social
de la Repblica, por H. Hoetink.


Aporte de la Iglesia en el Cibao a la Causa Nacional 1844
1880, por Hugo Polanco Brito.

La Contribucin de la Regin Cibaea a la Formacin y Desa-
rrollo Militar en la Sociedad Dominicana Durante el Perodo
de 1844-1900, por Manuel Antonio Cuen/o Gmez.

El Liberalismo Cibaeo en la Poltica Dominicana de 1844 a
1900, por Julio G. Campillo Prez.


En Tomo al Cuento La Mujer, de Juan Bosch, por Manuel A.
Ossers Cabrera.
Sacerdotes de la Iglesia Parroquial de Nuestra Seora del
Rosario de Moca, por Adriano Miguel Tejada.
Documento: Notas Oficales de los EE. UU. sobre la muerte
de Ulises Heureaux.
VOLUMEN IX No. 49 Julio Agosto 1980
Poltica Exterior de los Estados Unidos haca el Caribe: Cua-
tro Casos de Intervencin en la Repblica Dominicana, por
Adriano Miguel Tejada.
Pedro Henrquez Urea: Lingstica y Poesa, por Digenes
Cspedes.
La Novela de Carlos Esteban Deive: Tiempo y Lenguaje en
Las Devastaciones, por Bruno Rosario Candelier.
ndice General de Cuadernos Dominicanos de Cultura 1943
1952.
Documento.
VOLUMEN IX No. 50 Septiembre Octubre 1980
Presentacin.
Retrato Humanstico de Hctor Inchustegui Cabral.
La Poesa de Hctor Inchustegui Cabral.
A Propsito de Filoctetes de Hctor Inchustegui Cabral.
Entrevista a Hctor Inchustegui Cabral.
Obra Potica Completa de Hctor Inchustegui Cabral
"Muerte en El Edn", Poema (s) de una sola angustia.
Conversando de Poesa con Hctor Inchustegui Cabral.


Don Hctor entre Nosotros.

En la Feria del Libro, Un Homenaje Emotivo a Hctor
Inchustegui Cabral.

Don Hctor a travs de sus Frases.

Hctor Inchustegui entre Los Espaoles.

Bibliografa de y sobre Don Hctor Inchustegui Cabral
(Compilacin.

Notas Autobiogrficas.

En Pos del Secreto de la Malaventura del Romance.

Nacionalidad y Literatura.

Notas sobre el Arte.
r
Importancia de las Actividades Artsticas y Culturales en la
Universidad.

Hctor Inchustegui Cabral.

La Sala de Estudios Dominicanos Inchustegui Cabral.

Presentacin del Libro "Escritores y Artistas Dominicanos".

Palabras Pronunciadas por H. Joaqun Inchustegui Salvador
el da 12 de febrero de 1980.

Documentos.

VOLUMEN IX No.51 Noviembre- Diciembre 1980

Origen y Evolucin de la Propiedad y de los Terrenos Comu-
neros en la Repblica Dominicana I, por Aura Celeste
Fernndez Rodrguez.

De la Propiedad Comunera a la Propiedad Privada Moderna
1844-1924 II, por Guillermo Moreno.

Documento.


VOLUMEN No. 52 Enero Febrero 1981

Movimiento Sindical Dominicano. Anlisis SocioHistrico
y Jurdico I Parte por Flavio Daro Espinal Jacobo.

Un Siglo de Cultura Dominicana. Tabla Cronolgica (1844
1944), por Hctor Inchustegui Cabral y Pedro RenContn
Aybar.

Quines Construyeron la Iglesia de Jacagua?, por Carlos
Dobal.

Documento.

+
VOLUEMN IX No. 53 Marzo Abril 1981

Vida Cultural de Santo Domingo en el Siglo XVI, por Vicente
Llorens Castillo.

Movimiento Sindical Dominicano: Anlisis SocioHistrico
y Jurdico. llParte por Flavio Daro Espinal Jacobo.

Duarte, El Patriota Calumniado, por Juan Daniel Balccer.

Cuestiones Raciales: La Fusin de la Sefardis con los Domi-
nicanos, por Enrique Ucko.

El Fuerte de la Magdalena, por Carlos Dobal.

Documento.

VOLUMEN IV No. 54 Mayo Junio 1981

Documento: Habla Lilis. (Publicacin de un Documento Se-
creto), por Carlos Dobal.

Documento: Cdigo Telegrfico. Primera Parte.

VOLUMEN X No. 55 Julio Agosto 1981

Aproximaciones a la Poesa de Manuel Rueda, por Enrique
Garca.

26


Documento: Cdigo Telegrfico. Segunda Parte.
VOLUMEN X No. 56 Septiembre Octubre 1981

El Cibao y la Sociedad Nacional: Un Enfoque Parcial de las
Manifestaciones Culturales entre 1840 1900, por Danilo
de los Santos.

El Papel que desempea la Mujer Rural en el Proceso de
Produccin, por Yanet Altagracia Caldern y Mara Yanelis
del C. Inoa Nez.


VOLUMEN X No. 57 Noviembre Diciembre 1981

Tabaco e Historia, por Lie. Bernardo Vega.

Mirando al Pasado: Las Despoblaciones, por Jos Luis
Alemn, S. J.

La Pequea Propiedad Agrcola: Aparcera y Relaciones de
Produccin, por Loren Veras y Carmen Gonzlez.

Influencia del Ingls en un Grupo de Estudiantes Universita-
rios Dominicanos, por Manuel A. Ossers Cabrera.


VOLUMEN X No. 58 Enero Febrero 1982

Azcar y Braceros: Historia de un Problema,por Jos del
Castillo.

Participacin de la Mujer en la Historia Dominicana, por
Valentina Peguero.

La Mujer en el Derecho Dominicano, por Olga Mara Veras
y Rosina de Alvarado.

Historia de un Concurso de Arte, por Danilo de los Santos.

Historia y Caracteres de la Antigua Iglesia Parroquial Mayor,
Hoy Catedral de Santiago el Mayor, de Santiago de los Caba-
lleros, porCarios Dobal.

27


VOLUMEN X NO. 59 Marzo Abril 1982

Los 300 Aos de la Parroquia de BanT, por Antonio Camilo.

Los Leguizamn en Santo Domingo, por Carlos Dobal.

La Mujer y Matemtica en Repblica Dominicana, por
Eduardo Luna R. y Sarah Gonzlez.

Bases Ideolgicas de la Prctica Musical Durante la Ere de
Trujillo, por Bernarda Jorge.

Documento: Archivo General de Indias. Sevilla. Patronato,
Legajo 273. Ramo 8.

VOLUMEN X No. 60 Mayo Junio 1982

ndice a la Revista "Eme Eme". Estudios Dominicanos por
materia. Autor y Ttulo. Volumen I. Compilado por
Altagracia Pea Cruz.

Desarrollo de Enclave y el Exceso Relativo de la Fuerza de
Trabajo: Mano de Obra Haitiana en la Repblica Dominica-
na, por Sherri Grasmuck.

Documento: Los Padres Jernimos, Gobernadores de las
Indias, al Rey D. Carlos: se Quejan de no haber recibido
contestacin ninguna refieren los estragos de una Epidemia
de Viruela y piden mercedes para la Isla. Fecha: 10 enero
1519.
VOLUMEN XI No. 61 Julio Agosto 1982

El enfoque de la antropologa y los Estudios Folklricos,
por June Rosemberg.

Tesis Presentadas al Departamento de Trabajo Social y So-
ciologa desde su Primera Promocin 1970 hasta la actua-
lidad.

Hacia una Nueva Interpretacin del Folklore, el Sentido
Comn y las Realizaciones Populares, por Humt)erto Fras
y Jos Rodrguez.


Anotaciones para una Aproximacin a la Teora del Folklo-
re, por Bernarda Jorge.

Folklore como Antropologa, por Martha Ellen Davis.

Un Cambio en la Temperatura Lrica Dominicana en el Si-
glo XX, por Alberto Baeza Flores.

Lista de Tesis de la Carrera de Filosofa de la UCMM. Depar-
tamento de Filosofa.

Documento.
VOLUMEN XI No. 62 Septiembre Octubre 1982

Una introduccin y una Conclusin General del Estudio
Sobre la Agricultura en Repblica Dominicana de 1875 a
1925, por Nelson Ramn Carreo Rodrguez.

La Precocidad Literaria de Pedro Henrquez Urea, por Otto
H. Olivera.

Duarte: Apreciaciones Sobre su Condicin Social e Ideolgi-
ca, por Frank Pea Prez.

Anlisis de "La Maosa" de J. Bosch, por Lie Joelle
Hullebroeck. _

El uso del Mercado en la Educacin Superior, por Ricardo
Lora.

Documento: Discurso de Mons. Agripino Nez C, Rector
de la Universidad Catlica Madre y Maestra, en el Acto de la
XXVI Graduacin, el 12 de junio de 1982.
VOLUMEN XI No. 63 Noviembre Diciembre 1982

Juan Bosch un Hombre Solo, por Stefan Baciu.

Ensayo Histrico Sobre el Papel del Cibao en el Proceso de
Nuestra Independencia, por Jos Manuel Araque Pea.


t
Discurso Sobre la Bsqueda de una Universidad para el Cibao
y la Fundacin de la UCMM, por Vanessa Vega de Bonnelly.

Documento.


VOLUMEN XI No. 64 Enero Febrero 1983

El 27 de Febrero y la Situacin Internacional, por Adriano
Miguel Tejada.

Lo Dominicano en la Escultura, porMyrna Guerrero.

Concepcin AntropolgicaFilosfica en el Pensamiento de
"Pedro F. Bono", por Juan I. Guerra.
\
Psicologa, Ideologa y Poltica, por Rosario Espinal.

Apreciaciones y Registro Sobre la Industria Dominicana Du-
rante el Perodo 18801900, por Juan Jos Dalmasy D.

Documento.

VOLUMEN XI No. 65 Mvzo Abril 1983

Beningo Filomeno Rojas y las diferencias regionales, por
Julio G. Campillo Prez.

Dilema de las universidades dominicanas: calidad vs. canti-
dad, por Ricardo Lora.

El rgimen de Ulises Heureaux 1882-1899. Desarrollo y dic-
tadura en la Repblica Dominicana, por Michael Malek.

Sobre historia y filosofa de la fotografa, por Domingo
Batista.

El hospital de Jacagua, por Calos Dobal.

En busca del relato escondido. Un anlisis de "El corcho so-
bre el ro", de Virgilio Daz Grulln, por Guillermo Pina
Contreras.

Documento.


VOLUMEN XI No. 66 Mayo Junio 1983
El Padre Esteban Rojas asediado por los coludos en Ban, por
P. Antonio Camilo Gonzlez.
La educacin dominicana en los prximos diez aos: contri-
bucin a su estudio, por Mons. Agripino Nez Collado.
Los profesores espaoles exiliados en la Universidad de Santo
Domingo (1939-1949), por Javier Malagn Barcel.
Observaciones sobre el arte de los tainos, por Carlos Dobal.
Los poetas de 1965: generacin importante y distinta, por
Alberto Baeza Flores.
El movimiento de la pintura en la sociedad, por Danilo
Lasse.
Documento.
VOLUMEN XII No. 67 Julio- Agosto 1983
El impacto de la emigracin sobre el desarrollo nacional: tres
comunidades en la Repblica Dominicana, por Sherri
Grasmuck.
Constitucin y educacin, por Rafaela Joaqufn de Lowden.
La parcelera "al frente". La mujer en la produccin arrocera,
por Brbara de la Rive Box-Lasocki.
Los mulatos en la isla espaola y los Estados Unidos: un es-
tudio de "marginalidad", por William Javier Nelson.
Documento: Memoria de un msico* rural, parte 11, por
Dmaso Mercado.
VOLUMEN XII No. 68 Septiembre Octubre 1983
Inmigracin haitiana hacia la Repblica Dominicana, por
Mats Lundahl y Rosemary Vargas.


La novelstica de Manuel Mora Serrano. El mundo mgico de
la Goeza, por Bruno Rosario Candelier.

Datos para el estudio de la sintaxis del espaol dominicano,
por Flix Fernndez.

Listado de memorias del Departamento de Ciencias Jurdicas
de la Universidad Catlica Madre y Maestra.

VOLUMEN XII No. 69 Noviembre Diciembre 1983

Jvenes poetas y literatura dominicana, por Alberto Baeza
Flores.
fl
Presidentes, juntas, consejos, triunviratos y gabinetes de la
Repblica Dominicana (1844-1984), por Juan Ventura.

El perfil profesional del educador catlico, por Monseor
Agripino Nez Collado.

Comentario a la ponencia "El Perfil profesional del educador
catlico, por Carios Dobal.

El azcar y la sociedad dominicana durante la ocupacin
americana, por Bruce Calder.


VOLUMEN XII No. 70 Enero Febrero 1984

Estudio comparativo del rendimiento en matemtica en la
Repblica Dominicana, por Eduardo Luna y Sarah Gonzlez.

La calidad de la educacin en la Repblica Dominicana.
Problemas y soluciones, por Ricardo Lora.

El reto de la investigacin cientfica en Repblica Domini-
cana, por Dinpoles Soto Bello.

Anlisis de la deforestacin y la foresta en la Repblica Do-
minicana, por Elizabeth Ovalle de Morel y Alberto Rodrguez
Liriano.

Algunos datos importantes sobre la historia de Santiago, por
Vanessa Vega de Bonnelly.


VOLUMEN XII No. 71 Marzo-Abril 1984

La situacin urbana y habitacional del Cibao: diagnstico y
recomendaciones, por Gustavo Montenegro y Dionis
Martnez.

Estudio sobre la enseanza de la estadstica y/o probabilida-
des en la Repblica Dominicana, por Sarah Gonzlez y
Eduardo Luna.

La segunda fundacin de Montecristi, por Rafael A Bruge^l P.
y Carmen Hack Prestinary.

La Barranquita, por Salvador Jorge Blanco.

Las batallas de marzo y la independencia dominicana, por
Juan Daniel Balccer.


VOLUMEN XII No. 72 Mayo Junio 1984

Un aspecto de la sintaxis: los pronombres personales sujeto
en el habla estudiantil santiaguera, por Liliana de Olloqui de
Montenegro.

Una aproximacin a la lectura de El Pozo Muerto, por
R icardo Minino Gmez.

A propsito de la identidad lingistica dominicana, por
Orando Alba.

La estructuracin gramatical del espaol dominicano y la iden-
tidad de los domininicanos: una interpretacin, por Flix
Fernndez.

Estudio de unos cuentos folklricos dominicanos, por Carios
Fernndez- Rocha.

Hispanidad y dominicanidad, por Carios Dobal.

Documento:
Discurso pronunciado por Federico Henrquez Grateraux con
motivo de la llegada de los restos de Pedro Henrquez Urea a
la Repblica Dominicana.




EN BUSCA DE LA REALIDAD ECONMICA DEL PAS"
Por Sebastin Ravelo y Neisy Gmez
O. INTRODUCCIN
El Departamento de Economa de la Facultad de Ciencias Socia-
les y Administrativas de la Universidad Catlica Madre y Maestra pre-
tenda realizar un diagnstico cabal de la economa dominicana, a fin
de conocer la verdadera raz de los males econmicos del pas.

Se intentaba por lo tanto buscar la estructura real productiva
para poder desarrollar nuevas polticas econmicas y, por supuesto,
disear un modelo econmico ms adecuado para el pas. La investi-
gacin responda a la necesidad nacional de lograr respuestas a las di-
versas opiniones contradictorias, sobre las polticas coyunturales lle-
vadas a cabo en el pas.

Creamos que el Departamento de Economa deba aportar su
grano de arena en la clarificacin objetiva de los asuntos econmicos
del pas. Pero, sobre todo, ambicionbamos dotar a la ciudadana
nacional con una mejor comprensin sobre los asuntos econmicos.

Pedro el **camino del infierno est empredrado de buenas inten-
ciones'*,dice el refranero popular espaol,y la bsqueda de la realidad
econmica del pas se convirti en un anlisis exhaustivo sobre la
metodologa llevada en las Cuentas Nacionales y sus registros de las
transaciones econmicas del pas.*

Los descubrimientos realizados realmente no nos permitieron
cumplir con los propsitos originales de la investigacin y por ese
motivo, se tuvo que realizar un enfoque alternativo, que nos permi-
tiera, en cierto sentido, alcanzar unos logros, menos ambiciosos, pero
ms adaptados a las realidades informativas sobre la economa domi-
nicana .

35


La estructura productiva que se pretenda lograr nos hubiera
permitido, como meta ideal, encontrar una "'funcin'' de produccin
global y sectorial. Como los resultados del anlisis metodolgico no
fueron adecuados a esa meta ideal y dado que la informacin lograda
no alcanzaba a cabalidad los requerimientos necesarios, se utiliz la
indicada opcin menos prometedora, la cual al menos nos orientara
sobre las defciencias bsicas de los sistemas de recoleccin estadsti-
ca vigentes.

Por ese motivo se prepar un modelo ad hoc, que pudiera dar-
nos alguna luz sobre varios aspectos de inters. El estudio realizado
de la estructura productiva del pas adolece de muchas fallas y se
multiplicaron las especifcaciones, lo cual slo puede realizarse bajo
ciertas condiciones y determinados supuestos que limitaron por eo
su alcance.

Estimamos que la investigacin nos ha servido para detectar mu-
chas incgnitas y, por tanto, nos dejaron con mayores preocupacio-
nes, pues este fallido estudio nos ha llevado a una mayor incertidum-
bre sobre la realidad econmica nacional. Nos ha hecho cuestionar-
nos sobre la validez de los datos estadsticos que fundamentan los es-
tudios realizados anteriormente sobre las actividades productivas del
pas.

Sin embargo, el trabajo presente intenta mostrar las premisas
en que hubiramos desarrollado la investigacin original. Asimismo
trataremos de explicar las dificultades presentadas en la metodologa
de cuentas nacionales, para desarrollar estudios como el pretendido.

Seguidamente presentaremos el modelo y las premisas en que
basamos el estudio alternativo y tambin analizaremos los datos obte-
nidos mediante ese sistema alterno.

Como el sistema alternativo est basado en ciertas aseveraciones,
que resultaron del propio anlisis estadsticb y de las especificaciones
del modelo ad hoc, pretendemos finalmente realizar algunas reco-
mendaciones que provienen de las difcultades encontradas y de las
conclusiones a que llegamos al realizar el indicado anlisis.


PROPOSITO ORIGINAL: EN BUSCA DE LA ESTRUCTURA PRO-
DUCTIVA GLOBAL Y SECTORIAL.

El propsito original de la investigacin fue, como se indic en

36


el documento de solicitud de recursos para la investigacin, la "bsp
queda de un cabal diagnstico de la economa dominicana". Preten-
damos encontrar "la verdadera raz de los males econmicos del
pas" y, a su vez, "poder desarrollar nuevas polticas econmicas a
corto, mediano y largo plazo, que nos pudieran servir para desarrollar
un modelo econmico ms adecuado para el pas".

Con esa idea motora presente, pretendamos realizar un estudio
que contendra tres etapas fundamentales:

1) Estudio sobre los antecedentes histricos.

2) Diagnstico resultante.

3) Diseo de poltica econmica a corto, mediano y largo
plazo, para dterar el modelo diseado.

Pretendamos, en primer lugar, realizar una labor investigadora
en las fuentes de las informaciones econmicas de la nacin. Enten-
damos que el diagnstico solamente conllevara labores normales de
oficina y que,por lo tanto,las labores en el "campo", para recabar las
informaciones estadsticas, solo cubriran la primera parte del estu-
dio.

Creamos, asimismo, que la gran controversia nacional sobre la
realidad econmica del pas justificaba plenamente el anhelo del De-
partamento de Economa.LaS diversas opiniones que se vertan al res-
pecto y los controvertidos resultados de polticas coyunturales, im-
plantadas por los distintos gobiernos, motivaban al Departamento de
Economa profundamente para lanzarse a la investigacin propuesta.

Por el razonamiento anterior y debido a la importancia que el
Departamento de Economa le daba a la problemtica econmica
nacional, se prepar un diagnstico terico-histrico que pretenda
explicar el panorama econmico nacional. (Ver anexo A).

Pero ese intento necesitaba un anlisis ms profundo de la es-
tructura productiva dominicana. Por s solo, no nos poda dar una
cabal comprensin de la "intrngulis" de la estructura productiva y,
por ende, no nos permitira desarrollar una ecuacin de produccin
global y sectorial.

Por eso el objetivo original del estudio pretenda hacer reco-
mendaciones sobre la poltica econmica a corto, mediano y largo

37




r
S

I
plazo, para orientar el modelo actual... hacia objetivos ms acordes
con nuestras posibilidades".
w
p

Para eso era necesario:^
p
1) Tenr un bagage informativo para conocer la realidad estruc-
tural.

2) Lograr un diagnstico que presente la realidad actual.

3) Buscar modelos alternativos para disear la poltica econ-
mica a corto, mediano y largo plazo, que alteren el modelo
actual.

LAS CUENTAS NACIONALES: BAGAJE INFORMATIVO PARA
EL CONOCIMIENTO DE LA ESTRUCTURA PRODUCTIVA.

Realmente, la primera parte de la investigacin, la correspon-
diente al estudio sobre la informacin estadstica vigente sobre el te-
ma, file completada a cabalidad. Esta investigacin nos sirvi para el
poco valor prctico que esas estadsticas tenan para nuestro estudio
y, por supuesto, para alcanzar los objetivos originales planteados para
el trabajo investigativo.

Los sondeos realizados en el Banco Central sobre los mtodos
estadsticos prevalecientes en el cmputo de las Cuentas Nacionales,
nos arrojaron luces sobre distintos aspectos, lo que nos permiti ase-
verar lo indicado anteriormente. Los aspectos ms destacados encon-
trados son los siguientes:

1) De los catorce sectores que comprende las estadsticas de
Cuentas Nacionales, solamente el valor agregado por el "sec-
tor manufacturero" se estima mediante el clculo directo de
los insumos consumidos en dichas transacciones. Pero la ba-
se utilizada para ese sector corresponde a unas tablas de
"Insumo Producto" construidas hace algn tiempo. Por eso
los "coeficientes tcnicos" utilizados en la actualidad, no
tienen la vigencia real de lo que pasa en el "Sector". Ms
an, el impacto "energtico" no se haba desarrollado defi-
nitivamente cuando se computarizaron los datos de dichas
tablas.

Los "otros sectores'* se computan de un modo ms aleato-

38


rio, pues el clculo del valor agregado se realiza de un modo
menos directo que el anterior y se aplican "coeficientes tc-
nicos" obtenidos hace varios aos- ¡quizs dcadas! Nadie
conoce con certeza cmo se lleg a los mismos y se cree que
han sido obtenidos por mtodos empricos bastante discuti-
bles.

Podemos decir que el valor agregado nacional no es un dato
proveniente de la suma de los valores agregados directamen-
te por los factores productivos. Es una suma de los clculos
indirectos del valor agregado por cada "sector productivo".
La misma se deriva, en trminos generales, del valor de la
produccin de productos especficos, en cada rengln pro-
ductivo, y a la cual se le ha aplicado un "coeficiente tcni-
co" obsoleto para deducir los insumos.

Es decir, que se parte del concepto: Valor de la produccin me-
nos insumos, igual al valor agregado. Por tanto, el valor agregado poi
los factores productivos no corresponde a la suma directa de los sala-
rios, intereses, rentas y beneficios, pagados en cada sector producti-
vo.
Todo lo mdicado anteriormente, imposibilita tener una idea ca-
bal de la estructura productiva nacional.

2) Otro aspecto significativo es el desglose de las estadsticas
sobre la inversin nacional en las Cuentas Nacionales. La
misma est concebida a base de la suma de la edificacin a
nivel nacional, la importacin de equipo y la variacin de
existencias.
Los datos de "construcciones" solamente separan las del
Sector Pblico y las del Sector Privado. Por tanto, no se
distinguen las construcciones por ramos productivos. Por
otra parte, las importaciones de equipo se desglosan en:

a) Tractores y otros bienes para la agricultura; b) Equipo
para la industria, minera y energa; y c) Equipo para
transporte y comunicacin.

Todo ello nos deja muy poco margen para el desglose por secto-
res productivos y nos preocupa los casos como los de tractores, los
cuales se pueden utilizar en la agricultura, construccin, minera o
energa. Esos casos marginales pueden significar volmenes grandes
que pueden distorsionar el destino final de la inversin.

39


Por ltimo, el concepto de ^Variacin de existencias" sola-
mente incluye las existencias de: minera, manufactura, ma-
n, tabaco en rama y frijoles. Es decir que tan slo cubre un
campo limitado y no se desglosa por sector. Podemos decir
que la'gran alza del volumen de las existencias en los comer-
cios en la ltima dcada no ha sido registrada bajo el crite-
rio metodolgico de que se considera consumido todo lo im-
portado o producido en el pas y no est en la lista anterior.

Si exceptuamos el ao 1972, en que hubo prdida registrada
en las existencias de Cuentas Nacionales, el nivel del alza de
este rengln signific entre un 5 y un 10 o/o, del total de las
inversiones registradas desde 1970.

Es decir que el clculo de las Inversiones en las Cuentas Na-
cionales tambin nos ha suscitado muchos cuestionamien-
tos en su desglose y en la aplicacin para el estudio de ma-
rras.

Asimismo, nos preocupa otro aspecto:

3) Los precios al consumo no han sufrido una variacin sus-
tancial en el perodo de estudio. No cuestionamos la meto-
dologa, sino el hecho real sufrido en carne propia. Quizs
la "canasta utilizada" no refleje los precios o la realidad de
los precios no incluidos en ella y que, por lo tanto, la reali-
dad social de una creciente afluencia de las clases no toma-
das en cuenta, para disear la canasta, puedan producir un
sesgo que no se refleje adecuadamente. Si adems conside-
ramos los factores que adornan el "clculo" del consumo, se
comprender el cuarto y ultimo punto que vamos a sealar.
j

4) El consumo "privado" en las Cuentas Nacionales, se llega a
base de considerarlo como el remanente, que "sobra", del
PNB, al sustraerle los otros datos "computados": Inversin,
Exportacin e Importacin de bienes y servicios, con adi-
cin del Consumo Pblico. Es decir que el Consumo Priva-
do contendr la "variacin de existencia" del comercio, los
errores de apreciaciones de precios en la canasta familiar y
toda aquella falla cometida en el cmputo del PNB y las va-
riables sustradas.

El "Consumo Privado" realmente es una cuenta contentiva

40


de"Errores y Omisiones" de las Cuentas Nacionales. La fa-
mosa cuenta compensatoria de la Balanza de Pagos, en reali-
dad ir a formar parte del grueso del "Consumo Privado" as
calculado. Amn de las subvaluaciones del PNV, ocasiona-
das por la no evaluacin de las transacciones "informales" y
la posible agregacin por pagos a factores no registrados.

Pinsese por un momento en el aporte de este sector infor-
mal. Sector que actualmente se est investigando y al cual
achacan que en el mismo se realizan ms del 75 o/o de las
transaciones financieras del pas.

El anlisis de las estadsticas de la estructura productiva, co-
mo la realidad del consumo privado y por ende, del propio
nivel de la produccin nacional, nos ha dejado bajo una pro-
funda duda.

Al concluir nuestra investigacin sobre el "acopio" informativo
de los datos bsicos que servirn para el trabajo propuesto, hemos lle-
gado a la conclusin de que los mismos dejan mucha incertidumbre
sobre las explicaciones que se le est dando al comportamiento de los
datos econmicos nacionales.
3. METODOLOGA PARA UN NUEVO ENFOQUE ALTERNA-
TIVO: APLICACIN DE UN MODELO AD-HOC.

Ante la frustrante realidad de la informtica vigente, para la
apreciacin de un estudio estructural de la economa dominicana,
arrojada por el anlisis de los datos disponibles, nos qued, como un
recurso alternativo, realizar dicho anlisis estructural bajo la premisa
de "utilizar los recursos disponibles".

En primer lugar, los nicos datos confiables disponibles se refe-
ran al empleo y, en segundo lugar, pretendamos considerar las tasas
del crecimiento de PIB como representativas del conjunto. Es decir
que bajo este supuesto ltimo, achacbamos un crecimiento "parale-
lo" en los valores agregados generados en el sector informal.

Por eso utilizamos un modelo de anlisis sugerido por el Profe-
sor Na silo wsk i, en donde se mezclan aprovechamientos "Post-keyne-
sianos" e "ideas de Kalecki". Asimismo se utilizaron tcnicas margi-
nales desarrolladas por el Profesor Ravelo, de acuerdo a lo practicado

41


:
Julin
para
I) Partiendo de cuatro ecuaciones (1) Y=L w
(2) Y=K e
(3)K=Lu
(4)dYrI I/K+(m-a) Y
La primera liga al ingreso con el empleo y la pr<
mismo. La segunda liga el ingreso con el capital fijo ;
dad de ste. La tercera lig^ al capital fijo con la relac
bajo. Y la cuarta, relaciona el crecimiento del ingres
sin y el inverso de la relacin marginal producto/ca
a factores extraeconmicos de carcter contradictorio.
II) En el Anexo B, se presentan con un mayor detalle estas fr-
mulas y cmo de las mismas se derivan las relaciones que se utilizan
en el anlisis alternativo. lEstas las podemos primeramente resumir de
la siguiente manera, para analizar la estructura del crecimiento:
Principales relaciones: Donde:

a)rrc^-)-0 r SI tasa de crecimiento del
PNB.

abrroci-0-A ^p t^^a de crecimiento del
P PNB percpita.
b) oc r X -f I oc ^ tasa de crecimiento de la
productividad del hom-
bre trabajando.

c)r?:B+x^l P- tasa de crecimiento del
empleo.

7\ itasa de crecimiento de la
poblacin.

Xctasa de crecimiento de la
productividad del capital
fijo.
42


^
J^ i tasa de crecimiento de la
relacin capital-trabajo.

Para un mayor detalle, puede consultar el anexo B.

III)Los censos de la poblacin son la mejor informacin relativa
al empleo, por eso, hemos referido a los aos 1960, 1970 y 1981, co-
mo las bases fundamentales en el tiempo. El empleo es, en esencia, el
dato fundamental. De ah se deriva que la secuencia temporal debe'
estar sujeta a estos datos.

Por eso el anlisis cubrir los datos que muestren el crecimiento
de 1960 a 1970 y el crecimiento habido de 1970 a 1981. Prctica-
mente lo ocurrido en la dcada de los "sesenta" y en la de los "seten-
ta". Tanto en la primera como en la segunda, ofreceremos los datos
relativos al crecimiento de la poblacin; al crecimiento del empleo,
la tasa de crecimiento de la productividad del hombre trabajando; la
tasa de productividad del capital fijo y la tasa de crecimiento de la re-
lacin capital/trabaj o.

En una serie de cuadros que acompaan este trabajo, en el ane-
xo D, se muestran los datos correspondientes y todos aquellos datos
que le sirvieron de sosten.


IV) La relacin kaleckiana anterior, la nmero (4), nos servir
para comprobar las relaciones ofrecidas en (c). De la frmula (4), po-
demos deducir la relacin siguiente: (d) r = i 1/k + (m a). Donde se
expresa que el crecimiento econmico se deriva de la proporcin o
tasa media de la inversin y del inverso de la relacin marginal capital-
producto. Tambin incluye (m-a) dos factores extra-econmicos.

Como (c) son expresiones que miden la tasa de crecimiento del
producto, podemos indicar que: i. 1/k + (m-a) = ^ + x f j^ Se esti-
ma que (m a), tenga una influencia nula sobre la tasa de crecimien-
to. Esta dos variables, se estima que se compensan entre s.
4, ANLISIS DE LA INFORMACIN OBTENIDA

A. Algunas restricciones previas al anlisis:

Reconocemos que objetamos los clculos del nivel del PNB,
con una utilizacin de coeficientes tcnicos obsoletos y que nos

43


*^
planteamos serias preocupaciones sobre el monto del PBI sin nin-
gn reflejo o consideracin de los 'Valores agregados" por el Sec-
to Informal de la economa dominicana. Pero como se est reali-
zando un anlisis marginal para cada dcada^ hemos supuesto que
las tendencias y aceleramientos hallados pueden orientar el anli-
sis.

1) Por eso estimamos que el estudio de los datos nos servi-
r como una referencia cualitativa, ms bien que una cuantitativa.
Hablaremos, por lo tanto, de crecimientos relativos entre los sectores
o tendencias observadas. Pero no nos atrevemos a cuantificar certera-
mente estas magnitudes.


II) Por otra parte, nos centraremos en los datos del empleo, y
supondremos que los datos restantes que afectan al crecimiento esta-
rn ubicados bajo el "aspecto tecnolgico" de ese crecimiento. Asi-
mismo, los datos sobre la Inversin, objetados por la apreciacin "cor-
ta" de los "movimientos de las existencias" los suponemos que se
mueven de acuerdo a los niveles "objetados" del PBI. En ambos ca-
sos, las "cortedades" del mbito (coverage) informativo las achaca-
mos al sector informal.


III) Por ltimo, al realizar el cmputo de la relacin marginal ca-
pital / trabajo, observamos que prcticamente no exista variacin en
dato global de estas relaciones en las dos dcadas, :1o cual nos indica-
ba o planteaba, que no haba habido cambio de'la tecnologa aplica-
da en esas dos dcadas de manera global.

Como los resultados nos llamaron la atencin poderosamente,
hicimos una investigacin al respecto y dedujimos que la apreciacin
"fijada" al respecto por las distintas instituciones de crdito para in-
versin, repercuta en una relacin "constante", en trminos reales,
capital / trabajo.

Lo curioso fue que dicha relacin "estable" en las dcadas estu-
diadas se observaba a nivel global y que los datos a nivel sectorial no
mostraban significacin econmica explicable. Se estim que el des-
glose sobre los datos sectoriales no tena una adecuada identificacin
a nivel sectorial y que por eso presentaba esa "distorsin".-

Por esto se han utilizado las apreciaciones usadas por
los organismos de crdito para la inversin a nivel sectorial con ex-

44


cepcin del Sector "Otros". Los datos del sector "Otros" han sido
derivados para poder igualar la relacin capital / trabajo "estable "
a nivel global, la cual tomamos por "vlida".

Por eso podemos indicar que hemos utilizado una relacin capi-
tal / trabajo "sombra" para dichos sectores y una derivada, no cons-
tante, para el "Sector Otros". Pensamos que esto ltimo sera expli-
cable, dada la composicin de ese sector, que incluye los servicios, en
donde "no existe" una "idea fija" para el "costo" de "emplear un
hombre" en los servicios.
B) Qu nos dicen los datos as obtenidos?
I) Los datos globales:

En la dcada de los sesenta creci el PBI ms aceleradamente
que en la de los setenta y este mayor aceleramiento se debi a
factores "tecnolgicos" ms que al crecimiento del empleo. Por cier-
to, el empleo creci a un ritmo mucho menor que el crecimiento po-
blacional.

En la dcada de los setenta, el factor trabajo pes ms en el pro-
ceso de crecimiento, que en la dcada anterior. El empleo generado
represent un papel mucho ms importante, casi igualando las reper-
cusiones "tecnolgicas" en esta dcada. La tasa de crecimiento del
empleo fue sustancialmente mayor que el crecimiento poblacional.

Queremos llamar la atencin sobre un aspecto interesante que
ofrecen los datos, originado posiblemente por la forma que se han
derivado y la metodologa empleada. La tasa de crecimiento del ca-
pital fijo est completamente ligada al empleo creado y el factor tec-
nolgico se reflejar, por lo tanto, en la productividad del capital por
hombre trabajando.
II) Los datos sectoriales:
j
En la dcada de los sesenta el lder sectorial fue el "Transporte
y Comunicaciones". Con un ampho margen sobre "construcciones"
y los otros sectores. Lo que s podemos es llamar la atencin sobre
la "Agropecuaria" que tuvo un crecimiento menor que el PNB.


45


*
En lneas generales en estos aos, el elemento tecnolgico fue
primordial porque los empleos generados fueron un factor menor en
proporciones importantes. Ms an, se nota que la tecnificacin del
campo se reflej en una cada del nivel del empleo. Esto se explica
por lo diversos constreimientos estructurales que presionan al sec-
tor. Es de notar que el empleo en el Sector Lder fue de gran impor-
tancia.

En la dcada de los setenta el sector lder es la "construccin",
seguido por los sectores "Transformadores" (Industria, Minera y
Energa), precisamente los sectores ms empleadores; es decir que el
empleo es el factor importante y predominante, en el crecimiento del
sector. Esto es tambin notorio en el Sector Otros (Comercio y Ser-
vicios).


Sin embargo, aunque el empleo no decae en la agricultura, es el
factor tecnolgico el que impulsa este rengln, el cual mantiene tam-
bin un aceleramiento "flojo" a menos de la mitad del crecimiento
del PNB.
El "Transporte y Comunicaciones" se desaceleran con respecto
a la dcada anterior, ofreciendo una prdida de los niveles de empleo
anteriores. Es de sealarjpor lo tanto, que el crecimiento del empleo
en "Otros", "Transformacin" y "Construcciones", fue de importan-
cia vital para la tasa de crecimiento del producto de esos sectores. Es-
to contrasta con el impacto de las implicaciones "tecnolgicas" de la
dcada anterior. La productividad del capital en este perodo no es
tan obvia para la generacin de nuevos ingresos. Sin embargo, esto
no ocurre en el "transporte y comunicaciones" y en la cenicienta.
Agropecuaria. En ambas, el factor tecnolgico fue primordial.


.111) Los resultados del comportamiento observado:
Aparentemente el crecimiento econmico, en los 21 aos de es-
tudio, ha sido a una tasa bastante acelerada, su ritmo ha sido como
cinco veces el crecimiento poblacional, pero ha tenido efectos diver-
sos sobre el empleo y a nivel sectorial. La tasa de crecimiento de po-
blacin fue superior a la tasa de crecimiento del empleo. De ah pro-
viene el aumento del desempleo que se observa en el pas y el ritmo
del crecimiento agropecuario ha sido marginado en el proceso.

46


Las tasas de crecimiento de la "construccin" y el "transporte y
comunicaciones", son relativamente espectaculares. Pero el Sector
"Otros" fue el que capt ms en el proceso. Ms de dos quintos de
la expansin total se deben al crecimiento de ese reneln.
CUADRO I

TASA DE CRECIMIENTO Y PARTICIPACIN SECTORIAL
DE 1960 A 1981
1960 Y 1981
(En millones de RD$ de 1970 y por ciento)
SECTORES
PNB
^^
1960
1) Agropecuario 229
2) Industria,
Minera y
Energa

3) Construccin

4) Transporte
y Comunica-
ciones.
108
19
26
5) Otros
(Comercios y
Servicios) 296

Total General 678
509
736
198
243
TASA DE
PARTICIPACIN
EN EL
AUMENTOS CRECIMIENTO
1981 1960
280
628
179
217
1,317 1,021

3,003 2,325
M
1981 (o/o del total)

22.2 o/o 12.1 o/o
581.5 o/o 27.0 o/o
942.1 o/o
7.7 o/o
834.6 o/o
9.3 o/o
344.9 o/o 43.9 o/o

342.9 o/o 100.0 o/o
47


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Esto tambin se puede observar respecto al empleo. Ms de los
tres quintos de los empleos creados en esos 21 aos corresponden al
empleo generado por "Otros". Tambin se observa que la "industria,
minera y energa", son fuertes fuentes de empleo durante esos aos.

Sin embargo, la agropecuaria muestra un crecimiento pequeo
en la generacin de ingresos y ha sido una perdedora neta en la ocu-
pacin brindada. Por eso registra una disminucin de un empleado
por cada cincuenta que estaban trabajando en la agropecuaria en
1960.

La importancia relativa perdida por la agricultura es el resulta-
do de un conjunto de causas que han hecho que la inversin y los
nuevos empleos se orienten hacia otros sectores.

El subempleo y la mala utilizacin del trabajo agrcola pueden
ser algunas de las causas ms obvias, junto a otras medidas que ha
provocado el abandono del campo hacia los otros sectores. La pol-
tica de precios es, sin duda, una gran fuente adicional de las razones
que llevan al inversionista a rehuir poner sus "cuartos" en el campo.

La productividad negativa de alto vuelo del campo que muestra
este sector, puede ser originada por el subempleo y la mala utiliza-
cin del trabajo agrcola. Pero la alta productividad negativa del ca-
pital en el sector se explica por el fenmeno de la falta de inversin
en el campo generada por las medidas de control de los precios agr-
colas, lo cual hace menos rentables financieramente hablando, este
sector frente a los otros. Los subsidios y el control de precios, a los
dems sectores, pueden explicar fcilmente el fenmeno observado.

Por otra parte, la relativamente pequea productividad del em-
pleo, pero la relativamente alta productividad del capital en "otros",
puede que sea la causa del crecimiento de este sector. El auge del
mismo est gestado por la rentabilidad financiera del capital y su pro-
ductividad, a pesar de un empleo relativamente bajo en productivi-
dad. De ah resulta un vuelco masivo de empleos generados y de po-
co capital invertido en los mismos en el perodo y que,por tanto, aca-
paran la mayor tajada del PNB creado en el perodo.

Por ltimo, los estmulos hacia el Sector "Construcciones" ha
hecho que este sector acapare ms del 50 o/o de las inversiones reali-
zadas en el pas en esas dos dcadas. Los estmulos han sido tales,
que han permitido esa corriente inversionista, a pesar de que la pro-

51


ductvidad del empleo no fuera muy alejada del promedio nacional
y que la productividad del capital sea la menor de todos los sectores.

La industria contrasta con el anterior, debido a que ha originado
ms de un cuarto del aumento del PNB y del empleo. Asimismo ha
captado cerca de un quinto de toda la inversin, con una relativa-
mente baja productividad en el empleo y una relativamente alta pro-
ductividad en el capital.

Como corolario, cabe saalar que el sector Transporte y Comu-
nicaciones registra las ms altas productividades.


5. ALGUNAS CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

Es muy difcil llegar a algunas conclusiones en un trabajo como
el presente, en donde no nos atrevemos a realizar un anlisis cuanti-
tativo de los datos presentados. Las restriccciones indicadas en el
anlisis, prcticamente nos dejan tan solo el campo cualitativo para
determinar algunos rasgos caractersticos observados.

1)E1 ritmo de crecimiento del empleo, jnenor que el creci-
miento poblacional, ha sido una caracterstica que nos puede
indicar el origen del desempleo.

2) Los sectores de "comercio y servicios" y de "industrias, mi-
nas y energa" acaparan ms de dos tercios del PNB generado
en las ltimas dos dcadas, as como los cuatro quintos del em-
pleo generado.

3) Ms de la mitad de la inversin se orient al sector "cons-

trucciones" y ms de un cuarto de las mismas se dirigi a "co-
mercio y servicios".

4) La participacin de la "agropecuaria" en la formacin de
PNB decay de ms de un tercio d la produccin total, a
menos de un-sexto al final del perodo.

Las altas productividades negaivas del empleo y capital de este
sector pueden explicar el subempleo y mala utilizacin del em-
pleo por una parte y de otra parte, la huida hacia renglones ms
rentables financieramente, provocada por el sistema de precios
y subsidios a la produccin de esos sectores, en contra del agr-
cola.

52


5) La productividad del empleo y el capital en "transporte
y comunicaciones" fue cerca de tres veces ms alta que el pro-
medio registrado, lo cual explica el crecimiento tan acelerado
del sector.

6) El alto ndice de crecimiento en "construcciones" se puede
explicar por la tasa del crecimiento del empleo, con una produc-
tividad cercana al promerdio general, pues la masiva inversin
recibida por este sector se vio aminorada por los efectos de la
baja rentabilidad del capital.

7) La creacin de empleos y la inversin realizada en "otros"
pueden explicar la alta participacin de este sector en la genera-
cin del PNB, a pesar de la relativamente baja productividad del
empleo. Quizs el vuelco de inversiones hacia el sector proven-
ga de la productividad del capital que es relativamente alta.
Tambin pueda ser que la rentabilidad financiera sea bastante
atractiva.

En resumen, el deterioro de nuestro sector bsico, la agropecua-
ria, frente a los dems sectores, resulta de una combinacin de facto-
res econmicos, polticos, financieros y sociales, que han distorsio-
nado la estructura productiva nacional. Pero estas caractersticas o
distorsiones no se podrn estudiar ampliamente hasta que no se reali-
ce una profunda actualizacin de la herramienta estadstica presente.
Por eso proponemos que:


El mbito o coverage y los coeficientes tcnicos utilizados
deben ser actualizados para que el PNB refleje la realidad econmica na-
cional. Cubriendo todos los aspectos que debe incluir y que estos re-
flejen la actualidad de los hechos.

Se debe estudiar el fenmeno de la relacin capital/trabajo
estable. Por eso se debera buscar sus causas y evitar, por supuesto,
que se originen "fijaciones" estructurales distorsinantes.

Se debera intentar, por lo tanto, que la metodologa aplica-
da en las Cuentas Nacionales pudiera servir de marco para realizar
tablas de "insumo producto" de forma constante y cubriendo todos
los aspectos productivos nacionales.

Se podra crear una Comisin formada por los organismos
del Estado Dominicano y por las instituciones acadmicas, que per-


53


mita lograr una base estadstica acorde a nuestras necesidades de in
formacin. Como es lgico, se pudiera pedir asesoramiento y finail
ciamiento externo.
54


ANEXO A
LA ESTRUCTURA PRODUCTIVA DOMINICANA
Prof. Osvaldo Cabrera
I. DIAGNOSTICO
Descripcin del modelo:
a) Antecedentes del modelo de industrializacin.
Inversin extranjera de finales del siglo XIX
Lastre de la deuda ex tema
Modelo Trujillo
i. Equilibrio comercio exterior
ii. Equilibrio fiscal
iii. Elevado costo social
-Distribucin de Y
-Restriccin al consumo- libertad cultura.
iv. Acumulacin de excedentes: T. I. favorables
I Monopolio
V. modelo Sustitucin de M < Alta proteccin
I Fc financiamiento
I Capacidad ociosa


/
Consistencia econmica de modelo

Paridad del peso
Equilibrio balanza de pagos
Equilibrio presupuestario

Inconsistencia poltica del modelo Efectos extemos

b) Nuevo orden poltico y social; Nuevo orden econmico

-Aos de Kennedy: Democracia Vs. Dictadura
-Problemas administrativos sector pblico
-Limitados gmpos empresariales.
-Demandas Sociales
-Aflojamiento de las restricciones

Libertad de trnsito
Libertad de comercio
Gastos pWcoscomo paliativo de proWemas socia-
les
Empleo pblico: Empresas del Estado

c) Asoman los problemas

-Dficit Balanza de pagos
-Dficit Fiscal
-Inflaccin
-Depreciacin Vs. Devaluacin
-Agitacin social reclamos lucha poltica
._-

d) Necesidad de reorientar el modelo de Trujillo de industriali-
zacin (sin Trujillo) 1968.

-Argumentos: los mismos
Ahorro de divisas
Empleo
Valor Agregado

e) Mecanismos de implantacin

-Marco de referencia (proteccionismo tmjillista)
-Incentivos fiscales
-Incentivos cambiarlos
-Expansin financiera


-Poltica de crdito
-Poltica de salarios
f)Inefcienca de las polticas de sustentacin del modelo

-Estmulos ficticios a la oferta y la demanda
-Condicionalidad del modelo a situaciones polticas
-No racionalidad econmica
-Inefectividad polticas clsicas y keynesianas en lo fiscal y mo-
netario: auteridad vs gastos corrientes.
-Condicionalidad de la economa al comercio exterior.
-Inadecuada estmctura sociolgica empresarial.

Condicionalidad del modelo a situaciones polticas

Consideraciones sobre inters social y particular

-Ausencia de mecanismos de respuesta a los estmulos
Excedentes: importacin Especulacin en sector financiero
-Gobierno de los 12 aos

^Concentracin de Y
Soporte Poltico: / Estmulo o produccin urbana
"Modelo clsico" ] Austeridad
^ormpcin = 300 millonarios

-Gobierno del P.R.D. = Populismo

TEmpleo pblico improductivo
Soporte Poltico: J Estmulo a la demanda
"Modelo Keyne- \ No definicin objetiva
siano" (^Bsqueda de simpata con el poder eco-
nmico
-Eleccin de la va ms fcil = Crdito externo

Bienestar artificial Se desvanece
No esfuerzo productivo Riqueza ficticia

g) Paradojas: Incongruencias de la temtica econmica
^
-Objetividad de pronunciamientos y reclamos
-Confusin planteamientos polticos econmicos
57


Subsidios Presupuestos equilibrado No T.
Estabilidad de Precios Inflacin
FMI Divisas Prima del Dlar

II RESULTADOS

a) Juntos son dinamita: Estmulo a oferta+Estmulo a la demanda
b) Resultados en la estructura productiva

-Dficit produccin agrcola
-Subsidios al sector urbano conveniencia poltica
-Escaso valor agregado Made in the Dominican Republic
-Agricultura: Genera divisas y trminos de intercambio no las
usa. No eslabonamiento.
-Industria sobre protegida: Gigante con pies de barro

c) Resultados en balanza de pagos

-Dficit fiscal
-Paridad monetaria
-Inflacin

d) Resultados sociales

-Distribucin de Y
-Empleo
-Alimentacin
-Educacin
-Transporte
-Vivienda
-Deforestacin
III NECESIDAD DE ALTERAR EL MODELO
a) Condiciones del comercio exterior

b) Proyecciones para el ao 2000

d) Mayor identificacin con nuestros orgenes


-Vohrer la cara al campo
-Austeridad en el consumo
-Valorizar lo nuestro: menos importaciones superfluas
-Nacionalizar uso materia prima=agroindustria
-Explorar nuestras posibilidades tecnolgicas
-Comercio internacional ms dinmico
-Eliminacin de lo improductivo en todas las esferas de nuestra
actividad econmica y social
-Lo fcil lo gratis lo especulativo
-Fortalecer el mercado interno integrando el campo.
59




ANEXO B

UN MODELO DE SIMPLE ADAPTACIN PARA EL CASO DOMI-
NICANO .

Prof. Sebastin Ravelo
UCMM, julio/84

A) Influencia del factor trabajo:
(1) Y=L.w Donde Y= PIB
L = Empleo
w Productividad del empelo Y/L

Derivando de (1):

(2)dY=dw,L+dw.dl+dL.w Donde dY = {Y^ Y^.j)
Dividiendo (2) por (1):
DY/Y =: dw/w+ dL/L+ (dL. dw/w.L) Pero la expresin (a) se
considera prcticamente
igual a cero.

Luego la ecuacin anterior pudiramos escribirla de la siguiente
manera:

TzzocL^fi (1) Donde r :r dY/Y ... Crecimiento del produc to
or= dw/w ... Crecimiento de la productividad
j0=: dL/L ... Crecimiento del empleo

La expresin (1) anterior indica que el crecimiento del pro-
ducto (r) depende de dos factores: {-) un factor tecnolgico derivado
de la productividad del hombre trabajando y de (i3) que es el aumen-
to del empleo.

Al modelo (1) se le puede aadir el problema poblacional para
sealar los factores que afectaran al crecimiento percpita del pro-
ducto. Esto nos llevara a la siguiente ecuacin ya resuelta, siguiendo
las mismas tcnicas anteriores:

61
t


r^ n oc + j9 ^ En donde el factor de retroceso ( X) es la tasa de
crecimiento de la poblacin.

Llegados estos momentos, podemos sealar la utilidad del mo-
delo (III) anterior, utiUdad que se desprende de algunas caractersti-
cas que pudieran servir para el anliss de poltica econmica.

Primeramente llamaremos la atencin sobre el binomio (B A )
contenido en dicha ecuacin (II) del crecimiento percpita (r^).


Ese binomio denota la diferencia entre el crecimiento del em-
pleo y el crecimiento poblacional. Esto nos puede plantear tres alter-
nativas:

I) J3>X ... Donde existir un crecimiento del producto percpi-
ta por efecto del empleo.
II) J3- ^ ... Donde el empleo no implementa nada en el creci-
miento percpita.
III) J3< A ... Donde el empleo tiene aspectos retardatarios.

Seguidamente podemos continuar con un anlisis ms profundo,
indicando las implicaciones de las altemativas anteriores.

1) La condicin (1) solamente es posible cuando no existe el pleno
empleo y por eso se puede lograr el crecimiento a base de una
tasa superior de empleo que el crecimiento poblacional.


2) La condicin (II) solamente es adecuada cuando existe pleno
empleo y solo se necesita ocupar a la poblacin que llega a la
edad de trabajar. Pero esto implica que el crecimiento econmi-
co no se satisface con el factor empleo de crecimiento (fac-
tor j3), sino que hay que acudir al factor tecnolgico (factoroc).

3) La condicin (III) es trgica, pues imphca un aumento del de-
sempleo y por eso representa una condicin de retroceso. Por
eso podemos aadir un concepto muy interesante. Los pases
con pleno empleo nadams pueden lograr un crecimiento con la
tecnologa.

B) La influencia del factor capital:

(3) Y Ke Donde Y = PIB

62


u = Tasa media de capital fijo por em-
pleo = K/L.
Derivando (5):

(6) dK = dL.u + du.L t dl.du

Dividiendo (6) entre (5): .

(7) dK/K = dL/L - du/u + (dL.du/L.u) pero para los efectos
prcticos, el valor de (c) lo consideramos nulo.


Por eso podemos escribir (7) de la manera siguiente:

b r J3 f (IV) donde b = Incremento capital fijo
0 = Incremento del empleo
J? Incremento de la relacin capi-
tal trabajo.


Si en (III) sustituimos b por (IV):


r zr J? t jL t X En donde recrecimiento del producto
Ji Crecimiento del empleo
JJ Crecimiento de relacin
capital trabajo.
Tfn Crecimiento productivi-
dad capital fijo.


La expresin (V) relaciona al crecimiento del producto (r) con:

(J3) el crecimiento del empleo, () el crecimiento del capital por el
hombre trabajando y con (X) el crecimiento de la productividad del
capital.

Si igualamos (I) con (V) podemos observar:

(I) r=ac+B

(V) r z /3 t J? t ^

63


K = Capital fijo
e = Productividad media del capital
fijo = Y/K

Derivando (3):

(4) dY r dK.e +dK.de + de.k

Dividiendo (4) entre (3): (^)
d Y/Y = dK/K + de/e + (dK.de/Ke) Pero oara los efectos
prcticos (b) = O

Por eso podemos escribir la siguiente ecuacin:

r ^ b -h X (//I) Donde r = Crecimiento del producto
dY/Y
b = Crecimiento del capital fijo
dk/k.
X =: Crecimiento productividad del
capital fijo que es igual a de/e.


Es bueno tener en cuenta que de la expresin (III) podemos de-
ducir que: X r-b
De lo cual a su vez podemos inferir tres aspectos de mucho inters
para la poltica econmica:

(1) b > r, cuando la tasa de crecimiento del capital es superior a la
tasa del crecimiento econmico, se deduce que decrece
la productividad del capital fij o.


(2) b =: r, no hay cambio en la productividad del capital.

(3) b < r, hay un aumento de la productividad del capital fijo.
Pero ahora pasaremos a profundizar un poco ms sobre el capi-
tal fijo (K). Para lo cual fijaremos la dependencia de este en los fac-
tores incluidos en la siguiente ecuacin:


(5) K = L.u En donde K = Capital fijo
L Empleo

64


Como (I) (V):



(8)
La expresin (8) denota por lo tanto, que el factor tcnico (o^
se deriva del incremento del capital por hombre trabajando y de la
productividad del capital fijo utilizado.
C) El contacto del factor humano con el factor capital y los otros
factores del desarroUo.
Cuando analizamos el desarrollo econmico desde el punto de
vista de la inversin, notamos tres factores que estn asociados con el
crecimiento econmico. El aumento de la produccin debido al capi-
tal, el aumento de la produccin por factores ajenos al capital pero
que condicionan un "ambiente general extemo" ms adecuado y fac-
tores retardatarios asociados al capital "aejado".

Por eso se puede plantear:

(I) d Y* = 1. 1 /K Donde d V Incremento debido al factor
capital
I = Inversin
K = Relacin capital productos
I/dY

(II) dY" n mY Donde d" z: Incremento de otros factores
que no sean capital e impli-
can aumento de produccin.

(III) dY'"r:-aY Donde dY*"::, Factores retardatorios

Luego dYrdr + DY" + DY"' =. 1.1/K + mY -aY

Si dividimos la ecuacin anterior por Y tenemos:

dY/Y = 1/Y.I/K + m-a si hacemos 1/Y t= i; o sea, la relacin
inversin ingreso

65


Podemos expresar la ecuacin de la manera siguiente:

(VD
r = 1. 1/K+ m-a

(1)
pero r = oc -V J9


Tambin: r = jS + Jl + 2^


Luego: (=-/^) = (i. 1/K+m aj
w
(I) Es el exponente humano en el desarrolo, el empleo y su pro-
ductividad.

(VI) Es el exponente del capital y de las condiciones externas en
el crecimiento econmico.

Con los mismos fines podemos utilizar:

(V) (VI)
B ^ 9. ^-X i: (i I/k + m a)
NOTAS ADICIONALES
Productividad del empleo dw/w=dY/l1 -.
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Tasa de crecimiento de la relacin capital trabajo z aln^^^^zZ
Tasa de crecimiento de la productividad del capital fijocd.e/e=^J^^


Tasa de incremento del empleo t:dL/L JQ


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ANEXO C
SECTORES ECONMICOS DEL ESTUDIO
b
1) Agropecuario
^
II) Industria, Minera y Energa

1) Industria
\ 2) Minera
3) Energa
r
ni) Construccin

: IV) Transporte y Comunicaciones

V) Otros:

1) Comercio
2) Otros servicios




\
ANEXO D


ANEXO estadstico


No. 1 Producto Bmto Interno por sectores de origen

No. 2 Poblacin ocupada segn rama de actividad

No. 3 Aplicacin del modelo de crecimiento

No. 4 Participacin del empleo y de la productividad en el creci-
miento.

No. 5 Relacin capital trabajo (clculo directo)

No. 6 Estimacin del capital fijo por sector

No. 7 Estimacin del capital fijo y su productividad media

No. 8 Crecimiento del capital fijo y de su productividad

No. 9 (a) Datos bsicos para el clculo de la relacin Inversin/
Producto

No. 9 (b) Datos bsicos para el clculo de la relacin Producto/
Capital
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No. 9 (c) Clculo de la tasa de crecimiento va capital invertido
69


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BIBLIOGRAFA
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Editado por el "Research Institute for Developing Countries" de la "Escue-
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AlienesUrosa, Julin, "Caractersticas Fundamentales dla "Economa Cubana",
Editado por Biblioteca de Economa Cubana". Banco Nacional de Cuba,
La Habana, 1950.


BREVE HISTORIA DE BNICA
Por: Callos Dobal

A mi amigo baniquero Luis Oviedo
Bnica es uno de los veintin pueblos de indios del cacicazgo ge-
neral de Maguana, establecido a orillas del ro Artibonito. Dice Teje-
ra que, en el ao 1503, Frey Nicols de Ovando, Comendador de
Lares de la Orden de Alcntara, estableci en este lugar una pobla-
cin espaola.^

Delmonte y Tejeda nos dice que "Bnica, otra de las poblacio-
nes de la parte Sur estaba situada en una gran llanura a la orilla iz-
quierda del ro Artibonito, al que llamaban por su anchura "ocano**,
corruptela de ocano". Y, ampliando su ubicacin, aade: "Lindaba
con la parroquia francesa de Mirabalais y distaba nueve leguas de Hin-
cha**.^

Para Delmonte y Tejeda, Bnica fue fundada por Diego Velz-
quez, pero el historiador no da la fecha.^ Pensamos que es posible
que Velzquez actuara por orden de Ovando. Para Antonio Snchez
Valverde la fundacin de la Villa de Bnica fue por el ao 1683.^
Pensamos que pudo ser sta una segunda fundacin, pues Walter
Palm dice que la fundacin fue "nutrida con familias canarias, en
cimiplimiento de una poltica de poblar con subditos espaoles los
territorios fronterizos para guarecer la lnea limtrofe que estaba en
posesin de Espaa pero despoblada'*,^ y esta circunstancia acaece
en el sigilo XVII.

Daniel Lescallier -trado por Emilio Rodrguez Demorizi- descri-
be para 1764 la Villa en detalle, cuando dice: "Bnica es una peque-
a aldea bastante bien alineada, cuyas casas estn construidas de ma-
dera como todas las dems de esa regin. Est situada sobre la mar-
gen izquierda del ro Artibonito que es el mayor de esta Isla y en cu-
yas aguas hay caimanes en abimdanda*'.^

83


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Para el ao 1706 aparecen como autoridades en la Villa de Bni-
ca Francisco Hernndez Torres y Jos Araujo.''

En el 1714 tuvo Bnica cabildo, con dos alcaldes ordinarios, dos
de la Santa Hermandad y dos regidores llanos, adems de un alguacil
mayor.^ Tambin tuvo Bnica un capitn de milicia sin sueldo.^

En el ao 1721, es nombrado "Gobernador de las Armas de
Azua, Guaba y Bnica'* don Francisco de Mieses Ponce de Len, Ca-
pitn Reformado del Presidio.* Parece que al principio Bnica hizo
alguna resistencia a este nombramiento, pero despus lo acept y
Mieses -que se haba retirado, retom a la Villa-.* *

Don Francisco de Mieses-Ponce de Len y Rodrguez- Franco de
Quero, lleg a Teniente Coronel. Fue hijo de don Juan de Mieses-
Ponce de Len y Fernndez- Fuenmayor y doa Mara Rodrguez-
Franco de Quero (llamada Olalla Torrequemada, Olalla de Quero u
Olalla Franco). Cas don Francisco de Mieses -Ponce de Len con
doa Francisca Prez-Caro (hija de Ana Teresa Fernndez de Oviedo)
el 26 de noviembre de 1726.* ^
m.
Como se puede observar, el capitn Mieses-Ponce de Len y su
esposa pertenecan a las ms prestantes familias de la Colonia, empa-
rentadas con conquistadores y arzobispos.

Para 1732, era Sargento Mayor de Bnica Toms Mndez de Ri-
bera. El mismo ao, lo fue Lucas Carrin de Aguilar.*^ Los Mndez
de Ribera ya aparecen con familia en la Isla para el ao 1606. Y Pe-
dro Mndez de Ribera aparece como presbtero en 1628.*"* Posible-
mente se trata de familias de las Canarias.

El cabildo de Bnica para 1783 estaba integrado por Domingo
Figueredo, Jos Hernndez Pacheco, Manuel Brioso, Mateo Figuere-
do, Pedro de Ribera y Juan Cabrera. El Cabildo, para la fecha, no sa-
be la poblacin por el Este y Sur, pero por el Oeste y Norte, entre los
partidos de Atibonico y Mata del Gato,Onceano, Pueblos de las Zu-
rias, Cercado, La Riel, Sierra hasta Guacacuba, que es la raya, hay
ms de 50 casas y ms de 400 almas, aunque pobres casi todas.

La iglesa de Bnica es una edifcacin de mucho inters. En el
ao 1740, el arzobispo Domingo Pantalen Alvarez Abreu observa
acerca de la Villa, "trasladada en 1687 a su sitio actual'*, que "hay
una iglesia con ttulo de San Francisco de Paula... dicha iglesia es
nueva y bien tratada**. *

84


De estas noticias nos surgen algunas observaciones:

1. La Villa fundada por 1683, pudo ser cambiada de ubicacin
en 1687.

2. Para 1740 la iglesia era "nueva y bien tratada" lo que implica
tal vez que sustitua a otra vieja de menor valor.

3. El santo titular de la iglesia primitiva era San Francisco de
Paula. Este santo es el fundador de la Orden de los Mnimos.
Naci en Paula, Calabria, por 1416 y muri en 1507. Su
fiesta se celebra el 2 de abril. Pero el santo titular actual de la
iglesia de Bnica es San Francisco de Ass, -segn leo en un
artculo del seor Enrique Penson sobre las fiestas patronales
de Bnica.* "^ San Francisco de Ass fue fundador de la Or-
den Monstica de los Franciscanos. Naci en Ass, en la Um-
bra, en 1182 y muri en 1226.

Ha habido, por tanto, un cambio de santo titular de la iglesia,
en fecha que no conocemos. Es posible que hayan confundi-
do la imagen de ambos santos pues son muy parecidas, aun-
que el San Francisco de Paula lleva siempte una especie de sol
con la palabra Charitas (caridad).

El edificio de la iglesia de Bnica es objeto de una descripcin
durante el siglo XVIII hecha por el ya mencionado Obispo
Alvarez de Abreu. Dice as: "Villa de Bnica": Hay en ella
(en su iglesia) cuatro capillas correspondientes.*

El profesor Walter Palm describe as la iglesia de Bnica: "De
planta arcaica, plano de una nave con doble cruz formada por sendas
caplas rectangulares bajo el testero y a los pies de la iglesia que sub-
siste an a mediados del siglo XVIH".* ^

La planta de la iglesia fue dibujada por el ingeniero Ramn Bez
-Penna
posteriormente
Palm
21
Para Delmonte y Tejada, la parroquia de Bnica tena por
"agregadas de parroquias** los oratorios nombrados de Caballero de
Farfn y Pedro Corto, al Este; y el de Las Caobas, al Oeste. Entre to-
dos componan una poblacin de 9,000 almas.^ ^

85


*
Para Fray Cipriano de Utrera, la parroquia de Bnica, segn in-
forme del Arzobispo Alvarez Abreu de 1740, tena **unos 400 feli-
greses'*. Y "cinco cofradas, una de ellas del Rosario**.^ ^

La relacin de curas prrocos de Bnica, la iniciaremos con Pe-
dro de Leiba, en 1741.^^

En 1783, era cura de Bnica don Joe Nolasco Man. Para es-
ta fecha la parroquia disfrutaba las siguientes capellanas: "la del
curato principal de 7,528 pesos y 4 reales; la del sacristn mayor
de 1,896 pesos; la de la ermita de Las Matas de Farfn de 3,000 pe-
sos'\ 2 5

Otras estadsticas tradas por el historiador Emilio Rodrguez
Demorizi nos dan una idea de la vida reUgiosa y de la poblacin de
Bnica entre los aos 1778 y 1782.

Estadsticas: En 1778, hubo 94 bautizos; 27 matrimonios y
46 entierros. En 1779, hubo 93 bautizos; 16 matrimonios y 38
entierros. En 1780, hubo 76 bautizos; 18 matrimonios y 57 entie-
rros. En 1781, hubo 107 bautizos; 17 matrimonios y 55 entierros.
En 1782, hubo 83 bautizos; 21 matrimonios y 37 entierros.^ ^

Para el ao 1790, era Teniente Cura de Bnica el bachiller y
Licenciado en Teologa Gernimo de Herrera. ^^
I
El presbtero licenciado Gernimo de Herrera era hijo de don
Juan de Herrya y Castro y de su esposa doa Mara Francisca Savi-
n y Zuloaga, natural de Santiago de CXiba. Naci el 29 de septiem-
bre de 1767. Su madrina fue doa Mara de Herrera. Muri el 9 de
mayo de 1815. El presbtero licenciado Gernimo de Herrera fue
Capelln Mayor del Hospital San Nicols de Bari.^

Adems del bello e interesante edificio de su iglesia, la Villa de
Bnica posee otra notable edifcacin del siglo XVIII. Se trata de un
reloj de sol erigido, segn el profesor Palm, en 1795, data que se lee
en uno de sus lados.^ ^ El 7 de junio de 1983 el reloj fue remozado
y reparado dotndolo de una nueva aguja de bronce, pintando el pe-
destal y delineando sus inscripciones, por el seor Enrique Penson.^ ^

Tratando de averiguar sobre las actividades de los residentes en
la Villa de Bnica en los siglos XVII y XVIII, hemos* dado con noti-
cias que nos inclinan a pensar que los vecinos de Bnica comerciaban
con ganado, con los franceses. Las noticias son las siguientes:

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K El 16 de junio de 1717 un Decreto de Constanzo Ramrez di-
rigido a las justicias de Santiago, La Vega, Bnica e Hincha,
"pide que se haga informacin sobre quienes son los que me-
ten caballos, muas, etc.. en la colonia francesa... todos res-
ponden, menos Bnica. En las informaciones que se hacen
"no saben nada de la cosa'^ ^...

2. "Informacin en Bnica, en obedecimiento al Decreto de
Constanzo del 16 de jimio Todos los testigos estn contes-
tes en lo mismo que dice el sargento Francisco Hernndez, el
cual dice que es hecho notorio y lo sabe a ciencia cierta que
del Cotu, Santiago, Azua, Bnica, San Juan, Hincha, Santo
Domingo y El Seibo se conducen caballos a los franceses des-
de el Tratado de Paz, y a mayor abundamiento lo vuelve a de-
cir dos y tres veces y en ello se afirma y ratifica".

3. "Constanzo Ramrez desde su ingreso en 1719 hizo meter en
las Ctjas Reales de comisos y descamino 19,189 pesos'*.... Y
ms adelante se dice que: "El 21 de octubre de 1718, este
da tratan de asesinar en Santiago y queda herido gravemente
don Francisco Jimnez de Lora, Juez de Comisin, por Cons-
tanzo Ramrez contra franceses establecidos all con tiendas
abiertas de gneros extranjeros".^*

y para finalizar:

4. "Santiago: Oficiales de milicia, 1717. Capitn Pedro Suero.
Alfrez Juan Pichardo, Domingo Severo, Juan Felipe Vinu-
sa. Todos stos como poseedores de terrenos y conucos en
los despoblados fronterizos son preguntados si saben de caba-
llos y muas a franceses: nada saben"...

Los hatos de Bnica (1783) son pocos y estn alejados de la Vi-
lla entre 5 y 12 leguas. Todos los caminos de ellos estn malos.

Tambin se comerciaba en Bnica con esclavos africanos trados
fraudulentamente. As vemos que, por Decreto del 1 de agosto de
1762, se facult a Lorenzo ngulo, ms tarde Teniente de la Cuarta
Compaa de Milicia, "indultar negros de mala entrada en todos los
lugares de la Isla**, en virtud de Real Orden del 12 de mayo de 1776,
"sealndolos con la marquilla de esta Real Contadura y deduciendo
los reales derechos de S. M. pertenecientes por esta gracia*'. En
Azua, San Juan, Bnica e Hincha, ngulo sac por tales derechos
19,699 pesos, un real y veinte maravedes,^ '^

87


La Villa de Bnica, por su posicin fronteriza, sufri las conse-
cuencias de las acciones de los franceses que desalojaron a los espao-
les de la poblacin de San Miguel de la Atalaya "Barona de don Car-
los Guzmn, sucesor de don Jos sujetos muy ricos y honrados".^
Y de San Rafaelde la Angostura, Vizcondado, al parecer solicitado
por don Jos Guzmn.^ ^ El 25 de noviembre de 1794 se retiraron a
Rlnica las fuerzas espaolas que defendan San Miguel de la Atalaya
. San Rafael de la Angostura invadidos por los franceses. Sabemos
:' e en el Cuartel General de Bnica permaneci el capitn don San-
de Luna, "Hidalgo de Santiago de los Caballeros", hasta fines
julio del 95, en que se retir a la capital a mandar su Compa-

,, 40

Pero el momento ms trgico que atraves la Villa de Bnica
:e a fines del siglo XVIII. El historiador Gustavo Adolfo Meja na-
a el hecho en un prrafo de su Historia de Santo Domingo. "Des-
::u('s de ocupada Bayaj y los dems puestos militares pertenecientes
is franceses ya devueltos por las autoridades espaolas, trat en-
ices el capitn general Joaqun Garca de hacer entrega de los de-
s pueblos de Santo Domingo al General Rochambeau, quien no
^o asentir y tomar posesin inmediata del resto del territorio cedi-
disposicin que no tuvo el beneplcito del Directorio Colonial,
ijyos miembros encargaron a Toussaint Louverture ocupar la parte
; Me, Fue entonces cuando dicho organismo rector autoriz al Cau-
'11o Negro para que pasara las fronteras el 31 de julio de 1796 y,
.nanu militari", tomara posesin de Bnica y Las Caobas, cuyas po-
: :iones, aterrorizadas por las tropelas que cometan los soldados
^ la invasin occidental, abandonaron sus viviendas y ganado, inter-
nndose en los montes o escalando las montaas como nico refu-
gio". Gustavo Adolfo Meja aade: "En ese momento fue cuando
ios ingleses interpusironse y cayeron sobre las dos poblaciones re-
cin ocupadas (Bnica y Las Caobas) con el auxilio de las Fuerzas
' ^ ndo completamente a Toussaint". *

Esta es la razn por la que, el 30 de abril de 1797, el Arzobispo
Santo Domingo informa al Prncipe de la Paz en Madrid, sobre las
.1 aciones inglesas dicindole que Bnica, Las Caobas, San Juan y
iba "estaban por los ingleses".^^
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ustavo Adolfo Meja, pod
convincente
echo de que para finales de diciembre de 1820 llegaban a Santo Do-
1 npo noticias de que Hait se preparaba para invadir desde las pobla-
rr^


clones limtrofes de Hincha, Bnica y Las Caobas, Las Matas de Far-
fn y San Juan de la Maguana. Era que el Presidente Boyer, obsesio-
nado con la frmula de "la isla nica e indivisible'*, comenzaba a uti-
lizar a agentes como el coronel Dezir Dalmaz, para lograr sus prop-
sitos de imponemos las liberales instituciones haitianas en absorben-
tes para el pueblo dominicano.* ^

Durante la ocupacin haitiana, que corri de 1822 a 1843, dice
el historiador Emilio Rodrguez Demorizi que fue Comandante de
Bnica el coronel Solano Daz (1827).'**
r

Un hecho trgico acaeci en Bnica a mitad del siglo XIX.
Cuenta Enrique Penson que "el 24 de diciembre de 1855, Souluque,
derrotado en Sabana Mua y camino de Juana Mndez donde estable-
ci su cuartel general, hizo responsable del revs a un grupo de sus
oficiales a quienes fusil en Bnica: a los generales Vol taire Castor y
Alexis Toussaint y a los coroneles Belliard y Bramante por abandono
del campo de batalla**.*^

Una curiosidad del territorio en que est enclavada la Villa de
Bnica es la existencia de mineral de azufre y de aguas sulforosas.
En la Relacin hecha a S. M. por Juan Nieto Valcrcer, en el siglo
XVII, se dice que: "En la Villa de Bnica, sesenta leguas de esta ciu-
dad, hay una mina de azufre muy copioso de la cual hice traer un
poco y es muy rico y perfecto".*^

Sobre las aguas sulfurosas de Bnica nos habla Lescallier: "A
una legua de Bnica est la Villa de La Fuente, conocida con el nom-
bre de Las Aguas de Bnica. La Villa de la Fuente es un poblado de
40 casas usadas por las personas que van a tomar las aguas minerales.
Hay tres fuentes las cuales no dan ms que un chorrito de agua cada
una: la primera caliente, la segunda tibia y la tercera fra. Son
aguas blanquecinas semejantes a agua de cal. La gente se baa all
buscando cura a dolores reumticos".* "^

Luis Joseph Peguero, en su Historia de la Conquista de la Isla
Espaola de Santo Domingo, habla de "las zurzas tan celebradas que
tiene la Espaola"... "una que sirve de lmite a las dos jurisdicciones
de la Villas de Bnica e Hincha"... "Una zurza es una fuente que pro-
rrunpe a la superficie de la tierra, de las entraas de un minero de
azufre**.

Peguero, con pintoresco raciocinio del siglo XVII, explica los
efectos teraputicos del agua de la zurza as: "Fermentando la sangre

89


con el alkal del azufre,desenredando sta sus partculas antes intrin-
cadas y as movidos y exaltados sus azufres, espritus y sales promue-
ve un copioso sudor".*
NOTAS
ZAYAS VOL. I. Pg. 81. Trado por Tejera, Emiliano. INDIGENISMOS,
TOMOl.pg. 145.
Delmonte y Tejada, Antonio. HISTORIA DE SANTO DOMINGO. Pg. 96
Ibldem. pg. 103.
Snchez Valverde, Antonio. IDEA-DEL VALOR DE LA ISLA ESPAOLA,
Editorial Nacional, 1971, pg. 136.
Palm E., Walter. LOS MONUMENTOS ARQUITECTNICOS DE SANTO DO-
MINGO, Tomo I., pg. 143.
Rodri'guez Demorizi, Emilio. RELACIONES GEOGRFICAS DE SANTO DO-
MINGO. Tomo I, pg, 138,
Utrera, Cipriano (Fray). NOTICIAS HISTRICAS DE SANTO DOMINGO,
Tomo III, pg. 346.
Utrera. Cipriano (Fray). NOTICIAS HISTRICAS DE SANTO DOMINGO, To-
mo IV, pg. 300.
Ibidem.
Utrera. Cipriano (Fray). NOTICIAS HISTRICAS DE SANTO DOMINGO. To-
mo IV, pg. 312.
Ibidem pg. 315.
Larrazabal Blanco, Carlos. HISTORIA DE LAS FAMILIAS DOMINICANAS,
Tomo V, pgs. 200 y 201.
Utrera. Cipriano (Fray). NOTICIAS HISTRICAS DE SANTO DOMINGO, To-
mo III. pg. 344.
Larrazabal Blanco, Carlos. HISTORIA DE LAS FAMILIAS DOMINICANAS,
Tomo V, pg. 178.
Rodrguez Demorizi, Emilio. RELACIONES GEOGRFICAS DE SANTO DO-
MINGO, Tomo I. pg. 339.
Palm E., Walter. LOS MONUMENTOS ARQUITECTNICOS DE SANTO DO-
MINGO, Tomo II, pg. 135.
90


Penson Enriquez. SUPLEMENTO DEL LISTN DIARIO del 1 de octubre de
1983.

Utrera. Cipriano (Fray) DILUCIDACIONES HISTRICAS, Santo Domingo,
1978. pg. 334.

Palm E., Walter. LOS MONUMENTOS ARQUITECTNICOS DE SANTO DO-
MINGO, Tomo I, pg. 194.

Palm E., Walter. LOS MONUMENTOS ARQUITECTNICOS DE SANTO DO-
MINGO, Tomo I, pg. 195.

Palm E., Walter. Ibidem, pg. 144.
p
Delmonte y Tejada. Antonio HISTORIA DE SANTO DOMINGO, pg. 96.

Utrera, Cipriano (Fray). DILUCIDACIONES HISTRICAS, Santo Domingo,
1978. pg. 334.

Utrera, Cipriano (Fray). NOTICIAS HISTRICAS DE SANTO DOMINGO,
Tomo MI. pg. 239.

Rodrguez Demorizi, Emilio. RELACIONES GEOGRFICAS DE SANTO
DOMINGO. 1970, pg. 338.

Rodrguez Demorizi, Emilio. RELACIONES GEOGRFICAS DE SANTO DO-
MINGO, Edicin El Caribe. 1970. Pg. 338.

Utrera, Cipriano (Fray). NOTICIAS HISTRICAS DE SANTO DOMINGO, To-
mo VI, pg. 177.

Larrazabal Blanco, Carios. HISTORIA DE LAS FAMILIAS DOMINICANAS,
Tomo IV, pg. 57.

Utrera, Cipriano (Fray). NOTICIAS HISTRICAS DE SANTO DOMINGO, To-
mo IV, pg. 262.

Ibidem.

Palm E., Walter. LOS MONUMENTOS ARQUITECTNICOS DE SANTO DO-
MINGO. Tomo II, pg. 141.

Penson. Enrique. EL RELOJ DE SOL DE BNICA. Suplemento del Listn Dia-
rio, 1 de octubre de 1983, pg. 14.

Utrera, Cipriano (Fray). NOTICIAS HISTRICAS DE SANTO DOMINGO, To-
mo IV, pg. 298.

Ibidem

Ibidem

Rodrguez Demorizi, Emilio. RELACIONES GEOGRFICAS DE SANTO DO-
MINGO, Tomo I, pg. 339.

91


Ibidem
t
Delmonte y Tejada. Antonio. HISTORIA DE SANTO DOMINGO. Pg. 95.

Larrazabal Blanco. Carios. HISTORIA DE LAS FAMILIAS DOMINICANAS,*
Tomo III. pg. 100.

Rodrguez Demorizi, Emilio. MILICIAS DE SANTO DOMINGO, 1978, pg. 13.

Meja. Gustavo Adolfo. HISTORIA DE SANTO DOMINGO.Tomo VI, pgs. 604
y 605.

Utrera. Cipriano (Fray). NOTICIAS HISTRICAS DE SANTO DOMINGO, To-
mo VI, pg. 260.

Meja. Gustavo Adolfo. HISTORIA DE SANTO DOMINGO, Tomo VIII, pg.
222.

Rodrguez Demorizi, Emilio. Invasiones Haitianas. El Carit)e, 1955, pg. 326.

Penson Enrique. EL RELOJ DE SOL DE BNICA MARCA EL TIEMPO EN
LA FRONTERA EN OCASIN DE SUS FIESTAS PATRONALES, Su-
plemento del Listn Diario, 1 de octubre de 1983. pg. 14

i!3, Gustavo Adolfo. HISTORIA DE SANTO DOMINGO, 1952. Tomo V,
pg. 58.

scallier. Trado por Emilio Rodrguez Demorizi en RELACIONES GEOGR-
FICAS DE SANTO DOMINGO, pg. 139.

ero, Joseph. HISTORIA DE LA CONQUISTA DE LA ISLA ESPAOLA
DE SANTO DOMINGO, pgs. 15 y 16.
92


DOCUMENTO

CARTA de Col6n a Su Santidad, en la que le informa de los su-
cesos de sus viajes anteriores, le manifiesta sus deseos de presentarse
i
a l y le suplica ordene que vayan con l en su nuevo viaje seis religio-
sos para que prediquen el Evangelio.

Signatura- Patronato Real. Legajo No. 295. No. 44.- A. G. I.
TEXTO

Fol 1. Beatissme pater.

Luego que yo tome esta ynpresa y fui a descobrir las yndias pre-
puse en my voluntad de venir personalmente a V. Santidad con la rre-
lacin de todo. Naspio a esse tiempo differencia entre el seor Rey
de portoga! y el Rey e la Reyna mys seores, diziendo el rrey de por-
togal que tanbien quera ir a descobrr y ganar tierras en aquel cami-
no hazla aquellas partes y se rrefera a la justicia.

El rrey y la rreyna mys seores me rreenbiaron a pressa a la en-
presa para descobrir y ganar todo y ansy non pudo haver effecto my
venida a V. S. Descobr deste camino y gane myll e quatrocientas ys-
las y trescientas e treynta y tres leguas de la tierra firme de assia. syn
otras yslas famosissimas grandes y muchas al oriente de la ysla espa-
ola. En la qual yo hize assiento y la cual voje ochocientas leguas de
cuatro millas cada una y es populatissima. De la qual hige yo en bre-
ve tiempo tributario la gente della toda al rrey y a la rreyna mys se-
ores. En ella ha mineros de todos metales en especial de oro y co-
bre: hay brasil sndalos lino aloes y otras* muchas especias y hay
engenso. El rbol de donde el sale es de mirabolanos. Esta ysla es
tharsis: es cethya: es ophyr: y ophaz e gipanga y nos la havemos lla-
mado espaola. Deste viaje navegue tanto al occidente que quando
en la noche se me ponia el sol le cobravan los de calis en espaa den-
de a dos horas por oriente en manera que yo anduve dies lineas de
otro emisfero y non pudo haver hierro porque huvo estonpes eclip-

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sis de la luna en catorze de setenbre. Despus fue necessario de venir
a espaa apriesa y dexe alia dos hermanos con mucha gente en mucha
necessidad y peligro.

Torne a ellos con rremedio, y hige navegacin nuQva hazla el aus-
tro: donde yo falle tierras infinitissimas y el agua de la mar dulce.
Grey y creo aquello que creyeron y creen tantos santos y savios theo-
logos que ally en la comarca es el parayso terrenal. La necessidad en
que yo avia dexado a mys hermanos y aquella gente fue causa que yo
non me detuviesse a esperimentar mas essas partes y volviese a mas
andar a ellos. Ally falle grandissimas pesquera de pedas. Y en la ys-
la espaola la mitad de la gente alzada vagamundeando y donde yo
pensava haver sosiego ya de tanto tiempo que yo comente que fasta
entonces non me havia dexado una hora la muerte de estar abrazado
conmigo refresque el peligro y travajos. Gozara my anima, y, des-
cansara sy agora en fin pudiera venir a V. S. como my escriptura (La
qual tengo para ello, que es en la forma de los Comentarios e uso de
Cesar) en que he proseguido desde el primero dia fasta agora que se
atraverso a que yo haya de haper en nombre de la santa trinidad via-
je nuevo el qual sera a su gloria y honrra de la santa religin xpiana.
La cual rragon me descansa: y hage que yo non tema peligros ny me
de nada de tantas fatigas y muertes: que en esta enpresa yo he passa-
do con tan poco agradecimiento del mundo. Yo espero de aquel eter-
no dios la vistora desto: como de todo el pasado. Ypierto sin ningu-
na duda despus de vuelto aqui, non sosegare fasta que venga a Vues-
tra S. con la palabra y escrptura del todo: el qual es magnnimo y
ferviente en la honrra y ac resienta mi ent o de la santa fe xpiana.

Ahora beatissime pater suplico a V. S. que por my consolacin
y por otros respetos que tocan a esta tan sancta e noble enpresa que
me de aluda de algunos sacerdotes y religiosos que para ello conosco
que son / ydoneos y por su breve mande a todos los superiores de
qualquier orden de san benito de cartuxa de san hieronimo de meno-
res e mendicantes que pueda yo o quien ni poder tuviere excojer de-
llo fasta seys: los cuales negocien adonde quier que fuere menester
en esta santa enpresa porque yo espero en nuestro seor de divulgar
su sancto nonbre y evangelio en el universo. Asy que lossuperores
destos religiosos que yoescojerede qual quier casa o monasterio de las
ordenes suso nombradas o por nombrar qualquier que sea non les in-
pidan nyn pongan contradiction, por privilegios que tengan nyn por

94


otra causa alguna: antes los apremien a ello: y aluden e socorran
quanto pudieren y ellos hayan por bien de aquiescer y travajar e obe-
decer en tan sancta y catholica negotiation y enpresa para lo cual
plega esso mesmo a V. S. de dispensar con los dichos religiosos in ad-
ministratione spiritualium non obstantibus quibuscumque, etc. Con-
cedindoles insuper y mandando que sienpre que quisiesen volver a
su monasterio sean rrecebidos y bien tratados como antes: y mejor
sy sus obras lo demanda. Grandissima merced rrecbire de V. S. des-
to y ser muy consolado y sera grand provecho de la rreligion xpiana.

Esta enpresa se tomo con fin de gastar to que della se oviese en
presidio de la casa sancta a la santa yglesia. Despus que fuy en ella y
visto la tierra escrivi al Rey y a la Reyna mys seores que dende a sie-
te aos yo le pagara cinquenta myll de pie y cinco myll de cavallo en
la conquista della y dende a cinco aos otros cinquenta myll de cava-
llo e cen myll de pie para esto, nuestro seor muy bien amostro que
yo conpliria por experiencia amostrar que poda dar este ao a sus al-
tezas ciento y veynte quntales de oro; y certeca que sera ansy de
otro tanto al termino de los otros cinco aos. Sathanas ha destorba-
do todo esto: y con sus fuerces ha puesto esto en termino que non
haya efecto ny el uno ny el otro sy nuestro seor no lo ataja. La go-
vemacion de todo esto me haban dado perpetua. Agora con furor
fuy sacado de ella por muy cierto que se ve que fue malicia del ene-
migo y porque non venga a luc tan santo proposito. De todo esto se-
ra bien que yo dexe de hablar antes de escrivir poco.

Al dorso una nota escrita que dice: 1502 por febrero (Rbrica).
95






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J
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