Title: eme eme : Estudios Dominicanos
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Title: eme eme : Estudios Dominicanos
Physical Description: Book
Publisher: Universidad Católica Madre y Maestra
Publication Date: Marzo-Abril 1984
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Bibliographic ID: PUCMMA0011
Volume ID: VID00073
Source Institution: Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra - Recinto Santo Tomás de Aquino
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CONTENIDO *
La situacin urbana y habitacional del Cibao: diagnstico y recomendaciones, por Gustavo Montenegro y Dionis Martnez.
Estudio sobre la enseanza de la estadstica y/o probabilidades en la Repblica Dominicana, por Sarah Gonzlez y Eduardo Luna.
La segunda fundacin de Montecristi, por Rafael A. Brugal P. y Carmen Hack Prestinary.
La Barranquita, por Salvador Jorge Blanco
Las batallas de marzo y la independencia dominicana, por Juan Daniel Balccer.
Volumen XII Nm. 71 Marzo/Abril, 1984. ISSN 0379 8542




Volumen XI ! Nm. 71m Marzo/Abril, 1984. Santiago de los Caballeros, Repblica Dominicana.
?
CONTENIDO

La situacin urbana y habitacional del Cibao: diagnstico y recomendaciones, por Gustavo Montenegro y Dionis Martnez.......................

Estudio sobre la enseanza de la estadstica y/o probabilidades en la Repblica Dominicana, por Sarah Gonzlez y Eduardo Luna...............
La segunda fundacin de Montecristi, por Rafael A. Brugal P. y Carmen Hack Prestinary.........
La Barranquita, por Salvador Jorge Blanco .._____.

Las batallas de marzo y la independencia dominicana, por Juan Daniel Balccer................
3
51
81
87
97


UNIVERSIDAD CATLICA MADRE Y MAESTRA
Monseor Agripino Nftez Collado, Rector
M *

EME EME
Estudios Dominicanos
Editada por el Departamento de Publicaciones
. DirectorFundador: Hctor Inchustegui CabraI
Editor: Flix Fernndez
Consejo: Ra dh arns Meja Carlos Dobal
Valentina Peguero Rafael Yunn Apolinar Nez Miguel Adriano Tejada Frank Moya Pons
Periodicidad: Blmetral Composicin: Matilde de Martnez Fecha de Inicio: Juniojulio de 1972 y Martn de Los Santos de Len C
- ^
ISSN: 03798542 Dlagramacln: Chame Romn
Impresin: Amigo del Hogar
Suscripcin: Departamento de Publicaciones Universidad Catlica Madre y Maestra Santiago dlos Caballeros, Repblica Dominicana
Precio para el pas: RD$12.00 Precio para el extranjero: US$12.00
Canje: BibliotecaCanje Santiago de los Caballeros, Repblica Dominicana


LA SITUACIN URBANA Y HABITACIONAL DEL CIBAO: -DIAGNO STICO Y RECOMENDACIONES
Por Gustavo Montenegro y Dionis Martnez
INTRODUCCIN
El presente trabajo es un resumen de la investigacin que form parte del "Proyecto de Desarrollo del Cibao", que el Secretariado Tcnico de la Presidencia, a travs de la Oficina Nacional de Planificacin y con el asesoramiento de la Organizacin de los Estados Americanos (OEA), llev a cabo con el fin de conocer la realidad en que vive la regin del Cibao y formular planes de accin inmediata.
Dicha investigacin pretendi demostrar que la planificacin urbana es una labor necesaria para complementar las acciones que otros estudios regionales han recomendado para solucionar el problema habitacional. La planificacin urbana debe estar condicionada a la planificacin nacional y regional a fin de que asigne las funciones que los centros urbanos deben cumplir dentro del mbito nacional, operando en funcin de aqullos, para desarrollar la ms eficiente organizacin interna. Se entiende as que la ciudad no es un hecho aislado cuyo desarrollo puede producirse individualmente sino que forma parte del modo de ocupacin y organizacin del espacio geogrfico.
Este estudio sectorial de vivienda se diferencia de los tradicionales porque se ha complementado con una visin general del sistema urbano regional y un anlisis particular de cada uno de los
3


centros urbanos basado en los indicadores de infraestructura de servicios y equipamientos. Bsicamente, el trabajo const de cuatro partes:
a) Estudio del sistema urbano regional, en el que se determin la jerarqua de los centros urbanos y el rea de influencia de los mismos, culminando con la determinacin del papel que cumplen dentro del sistema.
b) Diagnstico urbano de cada uno de los centros urbanos para los cuales se analizaron los aspectos de infraestructura deservicios, equipamientos, estado de la vivienda y tejido urbano.
Anlisis del dficit habitacional tomando como indicadores diversos cuadros estadsticos, cifras y datos del Censo de 1970, que era el ltimo realizado en el pas al momento de hacerse la investigacin.
d) -En la ltima etapa del trabajo se enunciaron recomendaciones y propusieron proyectos prioritarios, fundamentalmente en el rea rural, donde el nivel de deterioro en el sector vivienda se hace ms crftico.
Para la eleccin de los centros poblados estudiados se tom como nico indicador el factor poblacin, esto es, aquellas ciudades con ms de 5,000 habitantes, habiendo, al momento del estudio, 28 poblaciones con esas caractersticas.
-
-
Es vlido sealar que para tener una visin completa de la regin, no slo se.debe profundizar en los aspectos indicados que presentan una visin esttica en un momento dado. Se deben abarcar tambin otros temas, que por los alcances del estudio no se consideraron y deben tratarse en forma amplia en otros trabajos sectoriales. Estos incorporaran una visin dinmica que abarca la evolucin del sistema en base a sus tendencias de crecimiento, el anlisis de los procesos modelados que se desarrollan en el tiempo y el diagnstico de los resultados de las acciones de desarroHosobre el sistema urbano en general y sobre la estructura particular de las aglomeraciones que lo componen.
* *

4


1.
LA DEFINICIN DEL SISTEMA URBANO REGIONAL
La definicin de un sistema urbano puede tener diferentes expresiones segn el alcance que se le adjudique al estudio a realizar. Para los fines de este trabajo se adoptaron las siguientes: un sistema urbano es el conjunto de ncleos urbanos de diferentes funciones y categoras nterrelacionadas entre s (intercambio de bienes servicios) y con el rea de influencia o captacin que los
y
contienen.
Esta definicin lleva a considerar la previa determinacin de un rea de planeamiento o regin-plan en la cual se encuentra inserto el sistema urbano, siendo en este caso el mbito de la regin del Cibao.
En esta investigacin se consideraron los siguientes aspectos para arribar a la definicin de un sistema urbano en la regin:
- Estructura poblacional
* Clasificacin de las ciudades por rango demogrfico
* Cantidad de poblacin y su distribucin espacial.

- Actividades de los centros urbanos en cuanto a: educacin, salud, finanzas,,industria, cultura, recreacin, comunicacin y comercio.
- Redes de infraestructura.
Estas variables arrojarn la informacin necesaria para hacer un diagnstico preliminar y a nivel de reconocimiento del Sistema Urbano Regional del Cibao, el cual quedar expresado mediante la jerarquizacin funcional de los centros urbanos y la delimitacin de su rea de influencia.
5


1.1 Jerarquizacin de los Centros Urbanos
1.1.1 Jerarquizacin funcional
Puede decirse que una de las caractersticas fundamentales de la aglomeracin urbana contempornea es su papel de proveedora ^de servicios. Gran parte de esos servicios, cuyos centros operativos son de localizacin tpicamente urbana, desempean dichas funciones para la poblacin y rea ms vastas que las de la propia aglomeracin donde se hallan situados. Asimismo, las aglomeraciones urbanas suelen cumplir centralmente ciertas funciones de mercado para zonas productivas que trascienden sus propios lmites.
En este sentido es que se denomina funciones centrales a dichas funciones de servicio y mercado que se desempea centralmente para reas y poblaciones ms vastas que las de la aglomeracin. !
-
No son homogneas las aglomeraciones en cuanto al nmero y/o al tipo de funciones centrales que desempean. En la medida que dichas funciones son necesarias a la vida social y econmica, la poblacin de una aglomeracin que carece de un servicio deber recurrir para su provisin a otra aglomeracin que lo provea. Cuanto menor sea el nmero de funciones centrales que desempea un centro urbano, mayor ser su dependencia con respecto a centros ms complejos en cuanto a la configuracin de funciones centrales desempeadas, y mayores sern los flujos de bienes y de personas <|ue generan dichas funciones entre los centros. Ello est denotando interrelaciones de dominancia y subordinacin entre las aglomeraciones, respecto a las funciones centrales, y la existencia de una jerarqua de centros en el sistema regional,-basada en este tipo de :, funciones.
La teora de las jerarquas urbanas en lo referente al desempeo de las funciones centrales seala que la accin de un centro tiende a ser ms vasta cuanto mayor es el nivel jerrquico de la aglomeracin, quedando incluidas en dicha rea de influencia las propias de aquellos centros de niveles jerrquicos menores con los que interacta.
Dado que el nivel jerrquico estar caracterizado por el desempeo de un conjunto determinado de funciones, es posible


asimismo hipotetizar cules serian los objetivos predominantes en trminos de servicios para determinar el papel funcional de las poblaciones dentro del sistema.
. Se plantea para esto el mtodo de la "ciudad tpica". Aquf se trata de identificar aquella ciudad, a juicio del investigador, representante ms cabalmente de cierto tipo particular de centro, informacin obtenida a travs del reconocimiento de la poblacin, entrevistas, nmero y tipologa de subfunciones encontradas.
Para detectar la existencia de niveles jerrquicos de las aglomeraciones en trminos de sus funciones centrales se desarrollaron los siguientes pasos metodolgicos:
*
a) Seleccin de indicadores confiables. La dea central es que no basta enunciar si el servicio existe o no existe, sino que el servicio elegido preste alguna funcin al rea circundante, pues.de este
modo se visualiza qu posicin relativa tiene el centro-polo con respecto a su "hinterland" inmediato.
m
b) Se tomaron funciones bsicas y a cada una se le sealaron una serie de indicadores o subfunciones totalizando un mximo de 25. Es evidente que mientras mayor es el nmero de funciones y ms diversificadas, mayor es el grado de complejidad y profundidad que se obtendr sobre las vinculaciones urbanas.
Las funciones bsicas fueron:
-
Educacin: tipificaba la educacin primaria (ms de 500 alumnos), secundaria (ms de 500 alumnos y otra de ms de 100), universitaria y tcnica (ms de 100 alumnos).
Salud: hospital (ms de 50 camas), subcentro (ms de 10 camas), hospital o centro del Instituto Dominicano de Seguros Sociales.
t
Financiera: bancos.
i

Mercado: gasolinera (ms de 2), supermercado, industria.
Recreativo-cultural: restaurante, sala de baile, hotel, estadio.
7


Cuadro 1
SERVICIOS OFRECIDOS POR LOS CENTROS URBANOS
CENTROS URBANOS
Santiago
San Francisco de Macors
La Vega
Puerto Plata
Mo
Bonao
Moca
Jarabacoa
Constanza
Monte Cristi
Daj ab n
Santiago Rodrguez
Loma de Cabrera
Tamboril
Villa Vsquez
Navarrete
Esperanza
Sosa
Imbert
Villa Isabela
Pimentel
Arenoso
Nagua
Saman
Snchez
Fantino Cotu Salcedo
2 o
O W
25
23
23 21
22
19 20 19 18
15 16
15 11 11 10 11 11
7 7 3 8 3
18
13 8 6
14
13
Recreativo-cultural
P
O
0)
O
ai
* * *
* * *
* * *
* * *
* * *
* *
* * .*
* *
* *
*
* * *
* * *
t *
* *
*

* *
*
*
*
* * *
* *
*
* *
* *
Apoyo agropecuario
Fuente: Encuesta realizada por ONAPLAN (Junio 1980).
8



1
* *********** 1
Banco
* * *
* * *
* -x- * *
*
* *
*********
******
* * ****************
**** ********
*********** ****************
*******
* *
* * *
* * *
Hospital ms de 50 camas Sub centro ms de 50 camas
Instituto Dom. Seg. Sociales
Escuela Sec. ms de 500 alumnos Escuela Sec. ms de 100 alumnos Escuela Primaria ms 500 alumnos Educacin Universidad Escuelas Tcnicas Educacin y Bellas Artes
n i ****** ******************* 1 ********* 1 V 4 *** ************** 1 fe 1 Gasolineras Jfjjj Supermercado ] 5 Industria jo
\ t 1 1 ** ** ***********! Radio 1 H fl
** *** *** ********** 1 Telfonos 1


Comunicacin: telfono, radioemisora.
-
c) De esta forma se lleg a determinar la jerarquizacin urbana del Cibao ya que se consider la presencia o ausencia de cada tipo de subfuncin elegida en los centros poblados que son objeto de este estudio. Se calcul el nmero de subfunciones para cada centro, llegndose asa construir los cuadros 1 y 2.
4* *
... -
1.1.2 Jerarquizacin poblacional
El otro aspecto que se utiliz para la jerarquizacin de los centros urbanos fue el factor poblacin. Para la determinacin de la jerarqua poblacional de los 28 centros urbanos analizados se consider el estimado en base a proyecciones para el ao 1980 que realiz la Oficina Nacional de Estadsticas (ONE).
Se obtuvieron entonces siete categoras que van en forma decreciente desde los 265 025 habitantes en Santiago de los Caballeros (primera categora); luego sigue San Francisco de Macors (segunda categora) con 63 984 habitantes. A partir de la tercera categora estn las ciudades que tienen hasta 50 000 habitantes; la cuarta hasta 40 000 habitantes; la quinta hasta 30 000 habitantes; la sexta hasta 20 000, y por ltimo est la sptima categora, donde aparece., aquellas ciudades que van desde 5 000 hasta 10 000 habitantes. Esta ltima precisamente, es la que ms ciudades tiene (ver cuadro 3).
Por otro lado, de la visin espacial que ofrece el mapa 1 se desprende que en la regin del Cibao existe un marcado desequilibrio en la distribucin espacial de la poblacin urbana, concentrndose los principales centros poblados en la porcin territorial
central.

10


Cuadro 2
CATEGORA DE LOS CENTROS URBANOS SEGN EL NUMERO DE SUBFUNCIONES
Categoras Subfunciones Nmero Nombre de los Centros Poblacin
de Centros
(Proyeccin a 1980)
Primera
Segunda
Tercera
Cuarta
Quinta
Sexta
Sptima
de 20 a 24
de 15 a 19
de 11
de 8 a 10
de 5 a 7
de 3 a 4
Santiago
San Francisco de
Macors
La Vega
Valverde-Mao Puerto Plata Moca
Bonao Jarabacoa Nagua Constanza Dajab n
Santiago Rodrguez Monte Cristi
-
Cotu
Salcedo
Saman
Esperanza
Navarrete
Tamboril
Loma de Cabrera
Villa Vsquez
Snchez
Pimentel
Sosa
Imbert
Fantino
Arenoso Villa Isabela
265 025 *
63 984
49 328
37 522
43 680
38 279
37 690
12 530
26 775
8 184
8 717
14 617
8 871
11 994
11 583
6 626
17 432
14 499
7 329
6 920
10 318
9 370
7 415
10 115
8 306
6 960
8 040
6 152
Fuente; Cuadro No. 1 y ONE.
11


Cuadro 3
Categora
Primera
Segunda
Tercera
Cuarta
I Quinta
Sexta
Se'ptima
Nmero de Centros
Nombre de los Centros
\
Poblacin1
1 Santiago 265 025
1 San Francisco de Macors 63.984
2 La Vega 49 328
Puerto Plata 43 680
3 Moca 38 279
Bonao 37 690
Mao 37 522
1 Nagua 26 775
8 Esperanza 17 432
Santiago Rodrguez 14 617
Navarrete 14 499
Jarabacoa 12 530
Cotu 11 994
Salcedo 11 583
Villa Vsquez 10 318
Sosa 10 115
12 Snchez 9 370
Monte Cristi 8 871
Dajabn 8 717
Imbert 8 306
Constanza 8 184
Arenoso 8 040
Pimentel 7 415
Tamboril 7 329
Fantino 6 960
Loma de Cabrera 6 920
Saman 6 626
Villa Isabela 6 152
Fuente: Oficina Nacional de Estadstica, Repblica Dominicana en Cifras,
Ao 1980.
12
-
jerarqua poblacional de los centros urbanos del cibao


Mapa No-1
Leyenda
ciudad con:
Mas de 100,000 habitantes
Ma's de 50,000 habitantes
Mas de 40,000 habitantes
Ma's de 30,000 habitantes
Ms de 20,000 habitantes
Mds de 10,000 habitantes
Mas de 5,000 habitantes
Concentracin de los Centros Urbanos ms poblados.


t -


m w
1.2 rea de Influencia de los Centros Urbanos
*
La determinacin-de las reas de influencia de los centros urbanos tratados se bas en la distancia y ciudad de origen de los enfermos que viajan al centro para obtener servicios mdicos; de es--tudiantes, que asisten a escuelas primarias, secundarias y universitarias; de las operaciones bancadas y servicios de otras instituciones, especficamente las siguientes agencias ligadas al sector agropecuario: Instituto Agrario Dominicano (IAD), Banco Agrcola, y las oficinas zonales de Agricultura (SEA) y del Instituto Nacional de Recrusos Hidrulicos (INDRHI).
La 'Intensidad de flujo" de cada ciudad, derivada de la informacin obtenida de encuestas en los centros estudiados pretende medir el flujo desde y a dichos centros, con referencia nicamente a las variables mencionadas ms arriba. El resultado est en zonas de alta, media y baja intensidad y se muestra en mapas de las cabeceras de las provincias de la regin del Cibao.

Como ejemplo de este resumen, presentamos mapa y comentarios sobre una ciudad: Mao (ver mapa No. 2).
Mao: Presenta una gran afluencia de personas en busca de los servicios de educacin superior (consta de un centro universitario, extensin de la UASD, y escuelas tcnicas), bancarios y actividad agrcola, proyectando su radio de accin, con flujo intenso de personas, aproximadamente 20 km. Con menos intensidad de flujo se proyecta hasta Loma de Cabrera, La Isabela y San Jos de las Matas por servicios mdicos, y Santiago Rodrguez, Guayubn, Dajabn y Villa Vsquez por servicios de educacin y servicios agrcolas (ver mapa No. 2).
1.3 Situacin de los Centros Urbanos
En los estudios de planeamiento urbano adquieren particular importancia los servicios, pues su provisin compete al sector pblico en buena parte y ste es, por lo tanto, actor principalsimo en modelar la oferta de dichos servicios y, en consecuencia, las condiciones en que se desenvuelve la vida humana, es decir, la participacin social y calidad de vida de las poblaciones.
I

13


4^
Castauela
REPBLICA DOMINICANA
I Clfcoo
REA DE INFLUENCIA MUNICIPIO VALVEROE
Ctccla l 2 60.000
Saboneta de Ysica
San Jos do las Matas
ft Km
LEYENDA
Afluencia por Salud Educacio'n Bancos Agricultura Inteneidod de Flujo:
Alta Media
Baja
i


Idealmente, los servicios debieran poderse evaluar en cuanto a su oferta, su cobertura y su eficiencia. La oferta se refiere a su existencia y a la capacidad de prestacin de su equipamiento, segn los servicios de que se trate. La cobertura describe a la parte de la poblacin que pueda acceder a dichas prestaciones. Debe tenerse en cuenta, en este sentido, que para ciertos servicios, la'poblacin que los recibe es, no slo la de la aglomeracin en donde opera, sino la de un rea externa de magnitud variable que puede jncluir a otras
aglomeraciones que no los posean. La eficiencia se refiere a la calidad del servicio prestado en trminos de la prestacin individual o para el conjunto de las prestaciones y de la poblacin.
Los equipamientos proveen importantes seales con respecto a la situacin urbana y son directamente observables y relevables.
*
Equipamiento urbano se denomina al'conjunto de instrumentos generalmente fsicos, que la sociedad conforma para implemen-tar su oferta de servicios.
El complejo de funciones centrales que desempean las aglomeraciones, dirigidas a su contexto extralocal, se manifiesta localmente en cierta dotacin de equipamientos de servicios y de mercado disponibles tambin para la propia poblacin de la aglomeracin. A stos se agregan otros servicios no centrales, es decir, los que estn orientados slo a la propia aglomeracin a su poblacin y a sus equipamientos y bienes de muy diversos tipos.
Todos estos bienes, equipamientos y servicios disponibles para la poblacin en la propia aglomeracin, son condicionantes de la calidad de vida alcanzable en la medida en que su sola presencia tiene que ver con la accesibilidad fsica a ellas y a su utilizacin.
Otras barreras al acceso de los bienes y servicios subsisten ms all de la barrera que pudiera significar el acceso fsico. Ellas son las que determinan la accesibilidad econmica y la accesibilidad cultural de la poblacin a los bienes y servicios, y tienen que ver con ciertas caractersticas de stos.
La calidad de vida efectiva de que goza la poblacin es la consecuencia agregada de esas tres accesibilidades, las cuales se hallan desigualmente distribuidas entre los diversos grupos de la poblacin en casi todos los centros poblados.


El relevamiento de las ciudades consideradas en este estudio con el objeto de proporcionar un diagnstico preliminar, pero representativo de cada uno de ellas, con nfasis en el subsector vivienda, estuvo basado en variables de los aspectos fsico y social, como se aprecia a continuacin:
i. Aspecto fsico
?
Trata de la ocupacin del suelo y estado de la edificacin a travs del reconocimiento y mapeo.
Tejido urbano: Visin muy general a nivel de reconocimiento sobre el grado de ocupacin de la planta urbana en extensin e intensidad. Permite evaluar la capacidad vacante de la misma para fines de crecimiento poblacional.
I
a) Aislado: Se consideran aquellos barrios o sectores de la ciudad donde las viviendas tienen retiros frontales o laterales con respecto a los linderos.
4
b) Continuo: Donde no existen retiros con respecto a los otros
linderos. #
c) Rural-intraurbano: Utilizacin del suelo mezclado con los
usos urbanos: huertas, viveros, granjas y criaderos, entre otros.
Estado de la vivienda: Indica reas obsoletas o de renovacin. A nivel de reconocimiento y mapeo por sectores de cada ciudad se consideran las siguientes categoras:
a) Buena: Sectores que no presentan deterioro en el mayor
nmero de viviendas en cuanto a materiales de construccin, ya sean materiales permanentes, como los bloques de cemento, ladrillos, etc., o los no permanentes, como el zinc, la madera, el asbesto.
4
-
b) Regular: Sectores que presentan mezcla de viviendas en deterioro y en buen estado.
c) Mala: Sectores que presentan el mayor nmero de viviendas
en mal estado, ya sea con materiales permanentes o no permanentes.
16


Infraestructura: Estudios de campo realizados a travs de fichas y mapeo por sectores en base a informacin obtenida en los ayuntamientos. Se consideran las siguientes variables: a) agua; b) luz en vivienda; c) alumbrado pblico; d) telfono; e) pavimento; f) cloaca; g) alcantarillado.
i. Aspecto social .
Equipamiento social. Deteccin de la existencia de los equipamientos de salud, educacin, recreativo-cultural.
Viviendas: Del estudio de las condiciones internas de habitabilidad, adems del estado general de la edificacin, surgirn las demandas de nuevas viviendas o el mejoramiento de las existentes. En el captulo 2 se dan ms detalles sobre este tema.
Se presenta a continuacin el diagnstico de uno de los centros urbanos tratados en el estudio. Este diagnstico refleja dos aspectos; por una parte, la estructura urbana que localizar espacial-mente los principales problemas existentes, y por la otra, los requerimientos y demandas resultantes del anlisis de la aglomeracin.
Presentamos tambin, a modo de ejemplo, un mapa de Santiago Rodrguez (mapa No. 3) que resume en forma grfica la situacin fsica en esa ciudad.
Santiago Rodrguez: El sector cntrico est definido por un trazado cuadricular de edificacin continua. Predominan los barrios de tejido aislado (hacia la periferia) con viviendas construidas con materiales no permanentes y en malas condiciones. Siete de los 15 barrios de la ciudad presentan caractersticas de la vivienda precaria o marginal.
17


R E PUBLICA DOMINICANA fin, RV !! 0irrIU <) CIMi
Iftfrotructuro y Situacin Urbona Santiago Rodrlguar
\
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1
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Sector C tritrico
A.L.Ao.T,*
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LEYENDA
INFRAESTRUCTURA DE SERVICIOS
A Agua
L Luz
Ap Alumbrado Publico
T Tele'fono
P Pavirntnto
C Cloaca
Ac Alcantari liado
0 Todos los Servicios
0 Ningn Servicio
Servicio Parcial
ESTAOO DE LA VIVIENDA
() Bueno (Fj> Regular @ Molo
TEJIDO URBANO
///
Aislado
Continuo
Rural Intraurbonc
00
1


Cuadro 4
TABLA COMPARATIVA DE LOS CENTROS URBANOS
INFRAESTRUCTURA Y ESTADO DE LA
Centros Urbanos
Predominio barrios bajo grado ocupacin suelo
Predominio barrios alto grado ocupacin suelo
Agua Luz
*
Mao
Esperanza
Loma de Cabrera
Santiago Rodrguez
Daj ab n
Monte Cristi
Villa Vsquez
Navarrete *
Tamboril
Santiago
Imbert
Villa Isabela
Puerto Plata
Sosa
Saman
Snchez
Fantino
Nagua
Arenoso
San Francisco de Macors
Cotu
Pimentel
Salcedo
Bonao
La Vega
Jarabacoa
Constanza
Moca
* * *
*
*
* 23 6 13
13 3 5
9 5 6
15 1 4
10 5 2
11 2 2
6 1
13 3 10
16 1 4
* 75 6 7
9 2
8 5 7
* 37 4 5
* 5 3 3
6
* 7 2 1
* 1 1
* 12 3 2
* 6 2 2
* 24 2 3
* 18 1 2
6 1
* 18 4 3
'28 7 10
38 1 2
* 18 4 3
* 9 *i 1 1
* 39
ONAPLAN
19
*


POR GRADO DE OCUPACIN DEL SUELO, SERVICIOS DE VIVIENDA SEGN NUMERO DE BARRIOS
Infraestructura de Servicios Nmero de barrios que carecen de;
Alumbrado pblico
Pavimento
Alcantarillado Cloaca
No. Barrios _____ con vivien-Telfono da deficiente
13 13 23 23 13 12
5 12 12 12 6 5
5 9 9 9 9 6
4 6 15 15 15 v 7
2 8 10 10 10 3
2 9 10 10 4 6
*2 3 6 6 6 4
6 10 13 13 11 5
4 11 16 16 11 6
14 26 27 27 19 16
2 8 9 9 9 7
7 8 8 8 8 7
6 : 8 9 9 7 8
3 2 5 5 3 3
2 2 2 2 2
3 6 7 7 3 6
1 1 1 1 1
2 6 12 12 8 8
2 6 6 6 6 3
13 11 14 14 14 10
5 8 7 9 7
1 6 6 6 6
8 7 5 6 8
19 23 26 26 22 5
5-- 12 9 9 5 13
5 12 18 18 6 8
1 9 9 t 9 4 8
- 34 24 8 8 11
\
20


1.3.1 Diagnstico general de la situacin urbana del Cibao
De las 28 poblaciones estudiadas, la mayora presenta un ncleo de trazado regular, tipo damero, donde se concentran las actividades de servicios combinadas con las residenciales. El centro de estas ciudades constituye el sector ms poblado, con un alto ndice de ocupacin del suelo, con los servicios bsicos de infraestructura y caracterizado por el predominio de la vivienda de tipo regular, viviendas de carcter no permanente y con una buena parte deteriorada, lo que seala la abundancia de construcciones de finales del siglo pasado o principios del actual. Se deben exceptuar las ciudades de Arenoso, Fantino, Pimentel, Snchez y Nagua, cuyos centros pobla-cionales presentan un alto numer de viviendas deficientes o en mal estado, y Saman, con un sector cntrico en buen estado, que fue construido recientemente con materiales permanentes. Por otro lado estn Puerto Plata, Mao, Santiago y La Vega, que presentan en su ncleo construcciones de carcter permanente mezcladas con edificaciones construidas a principios del siglo o fines del anterior, con materiales no permanentes, por ejemplo madera, la mayora de las cuales estn en buenas condiciones.

Toda la regin manifiesta una gran deficiencia en el sistema habitacional, concentrndose el mayor dficit latente, es decir, el mayor nmero de barrios con predominio de viviendas en mal estado, en las ciudades de Constanza, Pimentel, Nagua, Snchez, Villa Vsquez, Imbert, Villa Isabela y Loma de Cabrera, y las poblaciones prestadoras de servicios y receptoras de poblacin de Puerto Plata, Santiago, Mao y San Francisco de Macors (ver cuadro No. 4).
Debido a que estas ltimas contienen un gran nmero de poblacin emigrante en zonas marginales, la demanda de todos los servicios de infraestructura es muy grande. La demanda comn y ms representativa en toda la regin en cuanto a servicios de infraestructura est dirigida al acondicionamiento de las calles y a la creacin del sistema de cloaca y alcantarillado. La carencia de ste y de otros tipos de infraestructura se detalla en el cuadro 5.
-
i
Las poblaciones de Villa Isablea y Loma de Cabrera presentan
la situacin ms crtica al carecer casi en su totalidad de todos los servicios de infraestructura. Bonao tambin tiene un alto pocentaje de sus barrios que carece de esos servicios.
21


*
De toda la regin del Cibao, nueve centros urbanos no reciben servicios telefnicos: Loma de Cabrera, Santiago Rodrguez, Dajabn, Imbert, Villa Vsquez, Villa Isabela, Fantino, Arenoso y Pimentel.
w
r
-
i
*
2. EL PROBLEMA HABITACIN AL
En los ltimos aos ha crecido la expectativa en el pas hacia la adquisicin de viviendas, convirtindose en uno de los problemas ms engorrosos que debe afrontar el proceso de desarrollo del pas. Los esfuerzos son mnimos ante la magnitud del problema, por cuanto la situacin deficitaria de la vivienda en el pas y en la regin del Cibao tienen, entre otros orgenes, el incremento poblacional que para el ao censal de 1970 alcanz una tasa del orden del 3o/o. Tanto en el corto como en el mediano plazo la poblacin continuar creciendo; consiguientemente, el financiamiento deber ser bastante importante para tratar de suavizar los problemas de requerimientos de viviendas en la ciudad y en el campo.
El problema habitacional, en sentido ms amplio del alto costo de tierra y construccin y de la demanda fundamentalmente no satisfecha, conlleva una diversidad de problemas que se circunscriben al ser humano y son ms importantes en la clula familiar, como una proporcin significativa de toda la comunidad. El bienestar de la familia no Ib constituye solamente el tener una simple estructura fsica que le sirva de'lbergue. Es imprescindible dotara la familia de todo el conjunto de servicios e instituciones que integran el marco general dentro del cual se desarrolla la actividad diaria del ser humano. Teniendo en cuenta que la vivienda es un rubro de fundamental importancia, en este captulo se pretende trazar la situacin habitacional en la regin del Cibao y llegar a conclusiones sobre las necesidades de la misma.

* ^ t*
Se ofrecen a continuacin varios cuadros que pueden ser ms grficos sobre la situacin habitacional en la regin.

22
i


Cuadro 5
CIUDADES DE LA REGIN DEL CIBAO QUE PRESENTAN MAYOR DEMANDA DE LOS SERVICIOS BSICOS
DE INFRAESTRUCTURA
Agua en la Vivienda Alumbrado Pblico Luz Elctrica en la Vivienda
Loma de Cabrera Loma de Cabrera Loma de Cabrera
v Villa Isabela Villa Isabela Villa Isabela
* Dajabn Esperanza * Esperanza
Bonao Sosa Sosa *
Mao Mao Mao
Sosa Navarrete-i 1 Navarrete
Bonao Bonao
Santiago 4
San Francisco de Macors - *
I
23


: r Cuadro 6 * \ ; -
* f I I f 1
ESTADO DE LA VIVIENDA PARTICULAR Y MATERIALES PRINCIPALMENTE USADOS
(Dficit habitacional latente)
Provincias
Total del pas
zona urbana Zona rural
Cibao Duarte
Mara Trinidad Snchez
Saman
Snchez Ramrez Salcedo Dajabn Espaillat La Vega Monte Cristi Puerto Plata Santiago
Santiago Rodrguez
Valverde
Resto del pa s
Segn Material Usado en:
Segn Tipo Vivienda
Total de viviendas
Viviendas
particu- Paredes exteriores lares Buen estado Dficit
Techo
Piso
B/estado Dficit B/estado Dficit
Marginal deficiente
No particulares
Vivien das deficientes
o/o
De-
fi-
clen
te
739 684 729 J78 109 018 620 160 363 932 365 246 360 329 368 849 148 248 10 506 541 418 62
298 425 292 484 39 868 202 616 226 724 65 760 234 375 58 109 24 527 5 945 108 828 37
441 255 436 694 19 150 417 544 137 200 299 486 125 954 310 740 123 721 4 651 342 590 78
319 548 315 721 24 387 291 334 122 811 192 910 126 795 188 926 72 332 2 827 224 390 71
35 615 35 357 3 878 31 479 16 364 18 993 15 174 20 183 6 056 l 258 23 552 67
18 219 18 112 931 17 181 4 898 13 214 5 649 12 463 3 956 107 14 286 79
9 634 9 589 430 9 159 4 192 5 397 2 353 7 236 2 251 45 7 264 76
19 124 19 024 1 205 17 819 6 427 12 597 5 941 13 083 4 231 100 15 500 76
15 198 14 807 707 14 100 5 351 9 456 5 237 9 570 2 525 391 11 042 75
9 188 9 124 332 8 792 2 439 6 685 2 728 6 396 2 669 64 7 291 80
23 814 23 637 1 522 22 115 7 684 15 953 8 014 15 623 4 755 177 17 897 76
50 849 50 485 4 396 46 089 23 910 26 575 23 241 27 244 9 683 364 33 302 66
13 249 12 946 1 133 11 813 5 005 7 941 5 939 7 007 3 090 303 8 920 69
35 637 34 740 2 120 32 620 9 959 24 781 11 044 23 696 13 033 897 27 032 78
65 889 65 088 6 976 58 112 31 522 33 566 32 570 32 518 16 310 801 41 398 64
8 588 8 529 236 8 293 975 7 554 2 247 6 282 1 374 59 7 376 86
14 544 14 283 521 13 762 4 085 10 198 6 658 7 625 2 399 261 10 528 74
420 136 413 457 84 631 328 826 241 121 172 336 233 534 179 923 75 916 6 679 227 028 55
Fuente: Oficina Nacional de Estadstica, (ONE), Censo de 1970


4
Cuadro 7
VIVIENDAS PARTICULARES OCUPADAS SEGN
Provincia
Total de vivienda
COCIN
Con cuarto
Sin
cuarto
Ignorado
Estufa
Hornillo
Total del pas 730 065 477 594 118 991 133 480 96 346 26 781
Total del Cibao 316161 225 064 35 056 56 041 23 362 13 482^
Dajabn 9 128 6 621 1 060 1 447 376 174
Duarte 35 390 24 655 4 020 6 715 1 781 2 359
Espaillat 23 657 17 253 1 908 4 496 1 698 676
La Vega 50 546 35 127 5 455 9 964 4 865 2 187
Mara Trinidad Snchez 18 133 12 348 2 476 3 309 676 591
Monte Cristi 12 948 9 382 1 778 1 788 814 581
Puerto Plata 34 805 24 565 3 798 6 442 1 950 2 355
Salcedo 14 819 10 453 1 564 2 802 586 510
Saman 9 590 6 790 960 1 840 333 440
Santiago. 65 247 48 946 7 100 9 201 8 757 2 551
Santiago Rodrguez 8 531 5 J 835 641 2 055 188 170
Val verde 14 293 10 317 2 016 1 960 924 337
Este total incluye casas mviles, Fuente: ONE, Censo de 1970.
25


CLASE DE INSTALACIONES PARA COCINAR
ARTEFACTOS
Anafe
Fogn
Ignora do
Elctrico
Gas licuado
Gas kerosene Carbn
Lea
Ignora do
221 989 313 773 71 176 3 939 89 320 8 508 232 642 339 764 55 892
685 881 181 162 29 567 955 21 381 2 296 74 183 195 394 21 96
1 523 6 290 765 13 344 37 1 632 6 597 505
5 656 21 643 3 951 67 1 605 185 6 909 23 689 2 935
4 008 14 971 2 304 108 1 599 144 4 313 16 093 1 400
11 326 27 673 4 459 110 4 488 469 12 105 30 308 3.066
3 512 11 880 1 474 11 633 62 3 648 12 620 1 159
3 013 7 206 1 334 189 609 61 3 461 7 578 1 050
7 122 19 918 3 460 92 1 746 261 7 659 22 440 2 607
1 390 10 843 1 490 36 545 42 1 480 11 800 916
2 026 5 949 842 4 308 32 2 094 6 437 715
20 296 28 116 5 527 246 8 196 780 21 782 29 661 4 582
824 6 627 722 14 161 27 923 6 902 504
4 942 7 006 1 084 36 782 112 5 081 7 177 1 105
26


Cuadro 8
VIVIENDAS PERMANENTES Y SEMIPERMANENTES SEGN TIPO DE ALUMBRADO
Total1 de
Provincias Viviendas Elctrico Gas (Kerosene) Otro Ignorado
Total del pas 718 732 264 468 423 399 12 232 18 633
Total del Cibao 308 081 72 548 222 479 5 250 7 804
Dajabn 9 056 1 578 6 869 371 238
Duarte 1 35 080 7 497 26 336 134 1 113
Espaillat 23 505 5 274 17 506 184 541
La Vega 50 042 10 954 35 534 1 815 1739
Mara Trinidad Snchez 17 955 2 129 15 521 10 295
Monte Cristi 12 907 2 986 9 725 88 108
Puerto Plata 34 441 8 608 24 660 455 718
Salcedo 14 673 a 2 285 12 112 102 174
Samana 9 485 1 220 8 002 63 200
Snchez Ramrez 18 823 1 843 16 397 177 406
Santiago 64 378 25 826 35 590 1 344 1 618
Santiago Rodrguez 8 497 943' 6 644 454 456
Valverde 9 239 1405 7 583 53 198
En total de viviendas solo se consideraron viviendas permanentes, semipermantes o rsticas viviendas improvisadas.
Fuente: ONE, Censo Nacional 1970.
No incluye las


F
Cuadro 9
VIVIENDAS DE TIPO PERMANENTES Y SEMIPERMANTES
SEGN NUMERO DE DORMITORIOS
1 Total de Nmero de Dormitorios de la Vivienda
Provincias Viviendas 1 2 3 4 5 y ms Ignorad
Total del pas 718 732 377 467 212 362 80 076 24 852 11 529 12 446
Zona rural 432 824 270 009 117 651. 27 559 6 361 2 998 8 246
Zona urbana 285 908 107 458 94 711 52 517 18 491 8 531 4 200
Total del Cibao 308 081 161 969 93 410 33 736 9 992 4226 4 748
Dajabn 9 056 y 5 868 2 302 587 119 43 137
Duarte 35 080 18 853 10 311 3 845 1 051 411 609
Espaillat 23 505 12 074 7 383 2 548 817 322 361
La Vega 50 042 23 816 16 375 6 356 1 846 737 912
Mara Trinidad **
Snchez 17 955 11 648 4 527 1 141 262 108 269
Monte Cristi 12 907 7 265 3 897 1 146 309 129 161
Puarto Plata 34 441 -* 20 502 9 272 2 970 790 380 527
Salcedo 14 673 7 584 4 494 1 7.02 501 195 197
Saman 9 485 5 037 3 063 883 239 91 172
Snchez Ramrez 18 823 11 215 5 306 1 426 324 135 417
Santiago 64 378 27 389 21 550 9 747 3 363 1 555 774
Santiago Rodr-
guez 8 497 5 612 2 158 449 130 34 114
Val verde 9 239 5 106 2 772 926 241 86 98
Este total no incluye viviendas improvisadas Fuente: ONE, Censo del 1970.
28



Cuadro 10
VIVIENDAS PERMANENTES Y SEMIPERMANENTES, SEGN NUMERO DE CUARTOS
Provincia
Total viviendas
Por Nmero de Cuartos 4 5 6
10 y ms
Igno ra do
otal pas otal Cibao

Da jabn Duarte Espaillat La Vega
Mara Trinidad Snch Monte Cristi Puerto Plata Salcedo Saman
Snchez Ramrez Santiago
Santiago Rodrguez Val verde
718 732 38 491 242 422 143 131 113 494 60 975 49 034 24 801 16 367 8 846 14 049 7 122
308 081 11 074 100 939 66 455 51 182 28 135 19 923 11 354 7 255 3 829 5 196 2 742
9 056 461 4 756 1 779 902 506 275 164 70 29 559 43 71
35 080 844 9 296 6 943 7 021 4 029 2 768 1 536 1 004 762 318
23 505 567 7 837 4 637 4 270 2 172 1 535 937 591 289 443 227
50 042 1 462 11 918 11 246 9 104 5 666 4 153 2 318 1 592 918 1 165 500
17 955 745 9 283 3 922 2 157 820 411 247 84 46 65 175
12 907 450 3 311 3 198 2 461 1 325 914 486 353 141 236 197 329 71 322
34 441 1 250 14 671 6 758 5 387 2 467 1 762 803 456
14 673 660 6 391 2 977 2 044 1 043 704 312 189 92 141 120
9 485 348 4 127 2 048 1 343 756 377 176 96 43 56 115
18 823 600 8 316 4 505 2 600 1 120 689 340 198 86 90 279
64 378 2 824 13 968 14 169 11 355 7 004 4 545 3 610 2 379 1 290 1 791 443
8 497 419 4 841 2 313 995 409 224 119 66 29 28 54
9 239 444 3.224 1 960 1 543 818 566 306 174 71 86 47
Este total no incluye las viviendas improvisadas. Fuente: ONE. Censo 1970. Cuadro de viviendas de tipo corriente (permanente y se mi per man ente) por tipo de vivienda y nmero de
ocupantes, segn nmero de cuartos.


Cuadro 11
i 4 4 r % l '
Provincia Total del pas
l
|
Total del Cibao
Dajabn Duarte Espaillat La Vega
Mara Trinidad Snchez
Monte Crisi
Puerto Plata
Salcedo
Saman
Snchez Ramrez Santiago
Santiago Rodrguez Valverde'
Por Tubera2
Total de Dentro de la Fuera de la o/o fuera vivienda y
sin tubera/total
77.1 '
82.4
91.2 82.3 88.4 81.7 89.7 73.1 87.4 88.6 89.0 93.7 71.1 92.4 76.6
7
viviendas vivienda vivienda Sin tubera i Ignorado
730 065 166 854 192 400 337 283 33 528
316 161 55 562 60 800 187 264 12 535
9 128 805 2 037 5 790 496
35 390 6 275 6 874 20 207 2 034
23 657 2 748 4 143 15 986 780
50 546 9 248 7 798 31 671 1 829
18 133 1 872 3 198 12 604 459
12 948 3 474 3 159 5 891 424
34 805 4 371 1 6 316 22 735 1383
14 819 1 684 2 513 10 381 341
9 590 1 051 1 465 6 907 167
19 074 1 201 2 056 15 134 683
65 247 18 845 15 592 27 294 2 886
8 531 649 848 6 378 ( 656
14 293 3 339 4 801 5 656 497
Este total incluye casas mviles.
2 Proveniente de la red pblica de agua potable, cisterna, bomba u otra fuente.
3 Proveniente de tanque, pozo, algibe, pozo artesiano, ro, arroyo, manantial u otra fuente Fuente: ONE, Censo de 1970.
-
*
VIVIENDAS OCUPADAS SEGN SISTEMA DE ABASTECIMIENTO DE AGUA
0


I
Cuadro 12
VIVIENDAS OCUPADAS SEGN CLASE DE RETRETES
Provincias
Total de1 Viviendas
Inodoro
Letrina
1 Incluye viviendas mviles. Fuente: ONE, Censo de 1970
Sin retrete
Ignorado
Total del pas 730 065 103 127 441 081 i 165 110 20 747
Total del Cibao 316 161 21 044 246 038 42 103 0 6 976
Daiabn 9 128 i 216 5 949 2 775 188
Duarte 35 390 1 617 27 196 5 213 1 364
Espaillat 23 657 734 20 851 1468 604
La Vega 50 546 3 151 41 054 5 472* 869
Mara Trinidad Snchez 18 133 326 13 150 4 201 456
Monte Cristi 12 948 1 006 9 410 2 314 218
Puerto Plata 34 805 1 601 29 641 2 889 674
Salcedo 14 819 346 13 111 1 105 257
a Saman 9 590 298 6 991 2 174 127
Snchez Ramrez 19 074 182 13 252 5 124 516
Santiago 65 247 10 920 47 610 5 507 1 210
Santiago Rodrguez 8 531 171 5 977 2 061 i 322
Valverde 14 293 476 11846 1 800 171

1
\


Os)
Cuadro 13
VIVIENDAS OCUPADAS SEGN CLASE DE INSTALACIN
\
Provincia
Total del pas Total del Cibao
Dajabn Duarte Espaillat La Vega
Mara Trinidad Snchez
>
Monte Cristi Puerto Plata Salcedo Saman
Snchez Ramrez Santiago
Santiago Rodrguez Valverde

1 Incluye viviendas mviles. Fuente: ONE, Censo de 1970
Total de1 Con agua Sin agua
Viviendas corriente corriente
730 065 144 475 79 070
316161 42 181 33 640
9 128 999 628
35 390 4 535 3 418
23 657 1 972 3 284
50 546 6 155 5 893
18 133 1 351 1 524
12 948 2 534 980
34 805 3 520 3 344
14 819 1096 2 058
9 590 803 720
19 074 976 3114
65 247 16*171 6 329
8 531 564 935
14 293 1505 1 413
Sin cuarto
de bao Ignorado
466 508 40 012
222 593 17 747
6 849 652
25 077 2 360
17 055 1 346
35 569 2 929
14 672 586
8 760 674
25 294 2 647
11 127 538
7 824 243
13 674 1 310
39 950 2 797
5 780 1 252
10 962 413


I
^" ^^^^ >
2.1 Dficit Habitacional
Del total de viviendas particulares del pas en el ao 1970, que segn el Censo ONE era de 729 178, el 62o/o representaba el dficit habitacional latente o nmero de viviendas en mal estado segn el material principalmente usado en su construccin. Esta proporcin aumenta en la regin del Cibao, donde el 71 o/o de 315721 viviendas particulares esta construido por viviendas deterioradas.
i

El llamado dficit nominal, o sea, las familias que carecan de viviendas en el ao 1970 alcanz la cifra de 18 587 en todo el pas, (2.54o/o del total de viviendas particulares) distribuyndose 6 679 en la regin del Cibao (36o/o del dficit nominal del pas).
La suma del dficit nominal y latente reporta el dficit real o total en el ao 1970: 470 005 (64.5o/o de las viviendas particulares) en todo el pas, de las cuales el 49o/o corresponde a la regin del Cibao (231 169, 73o/o de las viviendas particulares). Es claro que las cifras indican una situacin alarmante (ver cuadro No. 14).
-
Si se proyectan tentativamente estas sumas al ao 1980, se ver que la carencia de viviendas se eleva al nmero aproximado de 269 391 unidades en todo el Cibao, lo que representa un 42.6 o/o de las 695 086 viviendas que se necesitan inmediatamente en todo el pas para solucionar el problema habitacional. Esto supone una inversin aproximada de RD$8 341 032 0001 para construir las viviendas que se necesitan en el pas, y la suma de RD$3 553 212 000 destinada a corregir el dficit hasta 1980 en toda la regin.
Si se considera un perodo de 20 aos para salvar esta deficiencia y no arrastrarla ms tiempo, acompaada de un crecimiento poblacional fijo y una demanda de vivienda progresiva y exorbitante, debern construirse aproximadamente 34 754 viviendas en el pas cada ao hasta el 2 000, con una inversin de $412 048 000 aproximadamente al .ao. De estas viviendas, deberan construirse en la regin 14 805 cada ao, con una inversin anual aproximada de $177 661 000, sin aadirse a las condiciones planteadas el aumento progresivo en estos 20 aos considerados, 1980-2000, de la demanda habitacional.
. 33


4^
Cuadro 14
DFICIT HABITACIONAL AL AO 1980
Dficit Dficit Dficit No. viviendas Total No. viviendas Proyeccin Proyeccin o/o dfi-
latente nominal real a construir viviendas construidas dficit no- dficit real cit real en
Provincias 1970 1970 1970 1970-1980 para 1980 1970-1979 minal a al 1980* relacin
(cree, pob.) 1980 columna
(1) (2) (3=1-T2) (4) (5) (6) (7 = 244-6) (8=7+1) 5 t
Total del pas 451 418 18 587 470 005 283 777 1 012 955 58 696 243 668 695 086 68.6
Zona urbana 108 828 9 766 118 594 226 469 m t
Zona rural 342 590 8 821 351 411 57 308 * f m
Total del Cibao 224 390 6 679 1 231 069 79 298 395 019 13 976 72 001 296 391 75.0
Da jabn 7 291 55 7 346 2 836 11 960 108 2 783 10 074 84.2
Duarte 23 552 691. 24 243 9 839 45 196 1 948 8 582 32 134 71.0
Espaillat ,17 897 372 18 269 2 056 25 693 1 050 1 378 19 275 75.0
La Vega 33 302 857 34 159 16 486 66 971 2 033 15 310 48 612 72.5
Monte Cristi 8 920 419 9 339 2 592 15 538 57 2 954 11 874 76.4
Mara Trinidad 1
Snchez 14 286 235 14 521 922 19 034 321 836 15 122 79.4
Puerto Plata 27 032 1 107 28 139 7 211 41 951 1 431 6 887 33 919 80.8
Saman 7 264 91 7 355 2 270 11 859 819 1 542 8 806 74.2
Snchez Ramrez 14 500 241 14 741 3 334 22 358 482; 3 093 17 593 78.7
Santiago 41 398 1 697 43 095 24 698 89 786 4 902 21 493 62 891 70.0
Santiago Rodrguez 7 376 91 7 467 1 093 9 622 15 1 169 8 545 88.8
Valverde 10 528 307 10 835 3 636 17 919 718 3 225 13 753 76.7
Salcedo 11 048 516 11 558 2 035 16 842 92 2 459 13 501 80.2

* Esta proyeccin podra arrojar una cifra menor si se resta el nmero de construcciones de viviendas privadas no legalizadas (informacin no registrada en los datos censales).
les)


Et nmero de viviendas necesarias para solucionar el dficit expuesto es alto en todas las provincias de la regin; pero la mayor representacin en porcentajes en relacin con el nmero de viviendas particulares de la poblacin se registr en 1970 en las provincias representadas a continuacin, que tienen los mayores porcentajes de dficit habitacional.
LATENTE
NOMINAL
REAL
Santiago Rodrguez (86 o/o) Dajabn (80 o/o) Mara Trinidad Snchez (79 o/o) Puerto Plata (78 o/o) Snchez Ramrez (76 o/o)
Salcedo (3.48 o/o) Monte Cristi (3.24 o/o) Puerto Rata (3.19 o/o) Santiago (2.61 o/o) Val verde (2.15 o/o)
Santiago Rodrguez (88 o/o) Puerto Plata (81 o/o) Dajabn (81 o/o) Snchez Ramrez (77 o/o) Espaillat (77 o/o)
Por otro lado, las provincias del Cibao que ms construcciones de viviendas demandan para solucionar su dficit, tanto en el dficit habitacional al ao 1970, como en el proyectado al 1980, por contener mayor nmero de habitantes, son las siguientes: Santiago, La Vega, Puerto Plata, Duarte y Espaillat.
A travs de los datos obtenidos en el censo realizado por ONE en el ao 1970, se realizaron proyecciones del dficit habitacional hasta el ao 1980 (cuadro 14 columna 4 y cuadro 15). Dichas proyecciones sealan jas provincias de la regin del Cibao que tienen los ms altos porcentajes sobre el dficit habitacional real en relacin con el nmero de viviendas de las respectivas poblaciones, proyectado al ao 1980.
2.2 Dficit Habitacional Tentativo Proyectado al ao 2000
Las consideraciones planteadas a continuacin, extradas de este estudio, constituyen los puntos de partida para el anlisis tentativo del dficit habitacional al ao 2000.
f
35


Cuadro 15
PROVINCIAS Y CIUDADES QUE PRE! PORCENTAJE DEL DFICIT HABITj
PARA EL AO 19801
Provincias Porcentaje Ciudades
Santiago Rodrguez 88.8 o/o Sabaneta
Dajabn -* 84.2 o/o Loma de Cabrera
Puerto Plata 80.8 o/o Villa Isabela
Salcedo 80.2 o/o Salcedo *
Mana Trinidad Snchez 79.4 o/o Nagua
Snchez Ramrez 78.7 o/o Cotu
Ver cuadro 14. Informacin sobre ciudades apoyada en una visin espacial a nivel de reconocimiento de las poblaciones de la regin del Cibao.
36


Consideracin No. 1. Ms de la mitad de las viviendas domi-canas (62 o/o) en el ao 1970, tanto rurales como urbanas, eran viviendas "provisionales", es decir, precarias. La regin del Cibao present un 71 o/o de viviendas deficientes.
Consideracin No. 2. Las viviendas existentes en la regin del Cibao al ao 1980 representan, en su mayora, las construidas en un perodo de 80 a 100 aos. En todas las poblaciones de dicha regin predominan las construcciones en madera, de principios de siglo, muchas de ellas mantenidas en buen estado hasta la fecha3.

Consideracin No. 3. Partiendo de la consideracin anterior se podra hipotetizar que la mitad de las viviendas del Cibao consideradas permanentes, en buen estado y que renen las condiciones mnimas de habitabilidad hasta el ao 1980 podrn ser consideradas "inhabitables" dentro de los prximos 20 aos.
Consideracin No. 4. La poblacin dominicana seguir duplicndose cada 25 aos4,
Ao K
1940 -
1960 1.80
1980 1.79
2000 1.79
Poblacin
1 674 367
3 038 057
5 430 879 9 721 273
Crecimiento de poblacin/20 aos
1 363 690
2 392 822
4 290 394
La poblacin dominicana para el ao 2 000 no ser menor de 9.72 millones de habitantes, lo que representa un incremento de 4.3 millones de habitantes sobre el ao 1980.
Consideracin No. 5. Se ha estimado para el ao 1980 la existencia de 1 012 955 familias en todo el pas y 395 019 familias en la regin del Cibao (ver cuadro 16).
37


V
Considerando 5.5 el nmero de miembros/familia promedio para el clculo de la proyeccin del nmero de familias al ao 2000, se obtiene:
* Ao Poblacin Familias Estimadas
1960 3 103 857 552 374
1970 4 009 458 747 765
Pas 1980 5 430 879 1 012 955
2000 9 721 273 1 767 504
Regin Cibao 1970 1980 2000 1 798 644 2 191 460 3 888 509 322 400s 395 019 707 001

*
. Es decir que para el ao 2 000 habr aproximadamente 1.76 millones de familias dominicanas en todo el pas, y 0.7 millones en la regin del Cibao.
Se deriva el dficit habitacional al ao 2 000 en la siguiente manera:
i
1. Manteniendo el 62 o/o y el 71 o/o que representaron en el ao 1970 las viviendas precarias en todo el pas y en la regin del Cibao, respectivamente, como vlidas para el ao 1980 se obtienen las sumas de 628 032 (62 o/o de 1 012 955) viviendas deficientes en todo el pas y la^de 280 463 (71 o/o de 395 019) en la regin del Cibao.
4
2. Tomando en consideracin el 50 o/o de las viviendas en buen estado al ao 1980 y que sern inhabitables dentro de 20 aos, la situacin sera sta:
38


Cuadro 16
VIVIENDAS
rea Geogrfica
Poblacin al 1970
Nmero de Personas viviendas por partcula- viviendas res al 1970
Familias Personas
por
familia
(1) (2) 2) (4) (5)(l-4)
Total del pas 4 009 458 729 178 5.50 747 765 5.36
Zona urbana 1 593 299 292 484 5.45 302 250 5.27
Zona rural 2416 159 436 694 5.53 "445 515 5.42
Total del Cibao 1798 644 315 721 5.70 322 400 5.58
Zona Urbana 504 313 91 371 5.52 94 013 5.36
Zona rural 1294 331 224 350 5.77 228 387 5.67
Duarte 200 478 35 357 5.67 36 048 5.56
Mara Trinidad Snchez 97 109 18 112 5.36 18 347 5.29
Saman 53 420 9 589 5.57 9 680 5.52
Snchez Ramrez 106 289 19 024 5.59 19 265 5.52
Salcedo 89 204 14 807 6.02 15 323 5.82
La Vega 293 573 50 485 5.81 51 342 5.71
Santiago 385 625 65 088 5.92 66 785 5.77
Espaillat 140 508 23 637 5.94 24 009 5.85
Puerto Plata 186 112 34 740 5.35 35 847 5.19
Dajabn 51 069 9 124 5.59 9 179 5.56 -
Monte Cristi 69 056 12 946 5.33 13 365 5.17
Santiago Rodrguez 49 376 8 529 5.78 8 620 5.73
Valverde 76 825 14 283 5.37 14 590 5.27
39


PROYECCIN DE VIVIENDAS Y FAMILIAS A 1980
Dficit de viviendas al 1970 (nominal)
Proyeccin Incremento poblacin poblacin al 1980 1970 al
1980
Incremento de familias 1970 al 1980
Viviendas a construir se 1970 al 1980
Total viviendas a 1980 (si se verifica rengln No. 10)
(6) (4-2) (7) (8)(7-l) (9)(8*>) (10) (9+6) (11X1042)
18 587 5 430 879 1 421 421 265 190 283 777 1 012 955
9 766 2 751 923 1 158 624 216 703 226 469 518 953
8 821 2 678 956 262 797 48 487 57 308 494 002
6 679 2 191 460 392 816 72 619 79 298 395 019
2 642 831 731 327 418 61 085 63 727 155 098
4 037 1 359 729 65 398 11 534 15 571 239 921
691 251 340 50 862 9 148 9 839 45 196
235 100 743 3 634 687 922 19 034
91 65 402 11 982 2171 2 270 11 859
241 123 365 17 076 3 093 3 334 22 358
516 98 044 ,8 840 1 519 2 035 16 842
857 369 760 76187 13 343 16 486 66 971
1 697 518 339 132 714 23 001 24 698 89 786
372 150 361 9 853 1 684 2 056 25 693
1 107 217 794 31 682 6104 7 211 41 951
55 66 533 15 464 2781 2 836 11 960
419 80 288 11 232 2 173 2 592 15 538
91 55 120 5 744 1002 1 093 9 622
307 94 371 17 546 3 329 3 636 17 919
40


pas
Cibao
Viviendas Habitables
en 1980
384 923 (38 o/o del total
de viviendas)
Viviendas no Habitables
al Ao 2000
192 462 (19 o/o)
114 556 (29 o/o del total
de viviendas)
57 278 (14.5 o/o)
3. Deduciendo del planteamiento 1 y 2, se tiene que para los aos 1980-2000 debern ser sustituidas o reparadas el 81 o/o (820 494 = 0.82 millones) de las viviendas actuales en todo el pas y un 86 o/o (337 741 = 0.33 millones) de las viviendas existentes en la regin del Cibao.
' De lo expuesto se estima que durante 1980-2000 ser necesario construir en el pas 1.57 millones de casas para 8.6 millones de habitantes, mientras que en el Cibao esta necesidad ser de 640 mil viviendas para 3.5 millones de habitantes. Estas cifras no incluyen construcciones del sector privado.
2.3 conclusiones sobre el problema 2.3.1 vivienda urbana
Los problemas de la vivienda urbana son complejos y su solucin exige una respuesta de ndole global. La solucin es compleja porque el crecimiento urbano en el pas, y fundamentalmente en Santo Domingo y Santiago, que mantienen un alto crecimiento, no estn acompaados por un proceso de industrializacin que absorba la mano de obra que se integra cada ao a dichas ciudades a travs de la inmigracin.
i
En los asentamientos donde habitan desempleados y sub-empleados hay escasez de lugares adecuados para vivir y de infraestructura fsica y social que les sirva de base. Existen tambin las necesidades habitacionales insatisfechas, que se concentran mayormente entre los grupos ms pobres; entre estos grupos es precisa-
41


mente donde el dficit habitacional aumenta en mayor proporcin que en otros sectores de ingresos altos y medios. Algunos clculos consideran que entre el 60 y 75 o/o del dficit refleja las. necesidades de la clase pobre de la ciudad, que en el mejor de los casos no ms del 5 o/o se ha beneficiado de los programas de viviendas impulsados por el sector pblico. Se podra pensar que alrededor de un 75 o/o de la poblacin que vive en las distintas ciudades no tiene posibilidades efectivas de recurrir a los sistemas de financiamientos de viviendas. Los planes de construccin de viviendas no resuelven el problema habjtacional de los sectores ms pobres, lo que se vio agudizado con la elevacin del costo de los materiales de construccin y con la especulacin de tierra y la inflacin mantenida por el pas en los ltimos aos.
El origen del problema habitacional es la pobreza, y a esto hay que agregar los otros factores que inciden en esta situacin, y que es la precaria capacidad de pagos de las familias debido al nivel bajo de ingresos que generan las situaciones deidesempleoy sub-empleo. ^
f
La proporcin de ingresos que la clase ms necesitada destina al pago de viviendas constituye un porcentaje importante dej presupuesto familiar. Una vivienda presupone la destinacin de una renta fija, el mantenimiento de las unidades, el costo de los servicios y otras obligaciones permanentes.
p *
Esta situacin podra justificar la preferepcia de estos grupos por las viviendas precarias e insalubres, que no les imponen ningn tipo de obligaciones, ni las necesidades de hacer erogaciones peridicas cuando no existen salarios fijos y las entradas monetarias son exiguas.
La solucin que tiende a resolver el problema de la vivienda mediante la fuerza de mercado resulta ineficaz ante la magnitud de la demanda y el bajo ingreso de la mayora que la necesita.
_ *
Estas condiciones son favorables para el aumento de los barrios marginales, donde prevalecen las viviendas precarias que no quedan registradas, contribuyendo con ello a que una cantidad mayor de personas de las que dicen las cifras adquiera viviendas construidas por debajo de las normas de calidad establecidas.
42


Como la migracin es la que explica el aumento desproporcionado de la zona urbana, es necesaria la implementacin de planes de desarrollo que tomen en cuenta esa realidad y la transformen para lograr un equilibrio entre las localidades de diferente tamao.
te
De no tomarse medidas de tipo econmico y social que eviten el gran flujo migratorio hacia las ciudades, las viviendas que se construyan no sern suficientes para satisfacer la demanda y con ello continuar el deterioro de las existentes.

Tambin el crecimiento y la fisonoma de las dos ciudades principales del pas estarn determinados por el crecimiento de los barrios de viviendas precarias. Esto seguir por mucho tiempo debido a la magnitud de los problemas acumulados y las capacidades, y a los escasos recursos disponibles para sus soluciones.
2.3.2 Vivienda rural
i
La zona rural de todo el pas ha estado relegada con respecto al bienestar o desarrollo socioeconmico y el asunto habitacional no es una excepcin. El problema de la vivienda rural est ligado Intimamente a las condiciones de desarrollo de la zona rural, que se caracteriza por su escasa actividad econmica, por sus deficientes condiciones de vida y por la falta general de servicios sociales.
Teniendo como marco las condiciones sociales ya mencionadas, la vivienda rural no podra estar acompaada de condiciones sanitarias ptimas, ya que muchsimas de ellas, la gran mayora, estn construidas con materiales de construccin poco duraderos y en mal estado.
i y
Muchos creen que es ms importante para la vivienda rural mejorar los niveles de sanidad e higiene del medio, que el dficit en s mismo. ,
En el pas no ha habido ningn plan especfico para construccin de viviendas en el medio rural y los planes que han sido imple-mentados fueron realizados por algunas instituciones ligadas al agro, mayormente.
La mayora de las viviendas financiadas a travs de los distin-


I
tos organismos se construye para los estratos altos y medios, y en menor cantidad para la gente de bajos ingresos, por lo que hasta ahora la construccin de viviendas para la zona rural no es rentable. Adems, el tipo de actividad econmica y el tipo de relacin econmica prevaleciente, ms las condiciones precarias en que vive la mayora de los habitantes rurales, la baja densidad poblacional y la dispersin de sta en toda la extensin territorial contribuyen a dificultar la toma de medidas que sean favorables a la integracin de viviendas rurales como parte de un plan de desarrollo integral, y que contribuir a la superacin de su estado actual de deterioro y condiciones sanitarias precarias.
Dentro de la estrategia de desarrollo global es necesario fomentar la creacin de oportunidades de empleo para la poblacin campesina y su integracin al mercado, de manera que participe de un ingreso que la capacite para la colaboracin que ser necesaria en el desarrollo dlas futuras comunidades rurales.
3. ESTRATEGIA Y PROYECTOS
3.1 Estrategia
Las limitaciones de los datos numricos disponibles no permitieron determinar el dficit habitacional por ciudades de la regin del Cibao, lo que ocasiona la falta de proyectos concretos en la zona urbana; slo se ha desglosado el dficit habitacional por provincia (captulo anterior), y se han sealado las ciudades que presentan un marcado predominio de viviendas deficientes (ver cuadro 15).
Atacando la deficiencia de vivienda en los polos de atraccin de la regin: Santiago, San Francisco de Macors, Puerto Plata y Mao, se estara favoreciendo la constante recepcin de poblacin rural sin ingresos econmicos definidos que conforman los barrios marginales y que continan afianzando la demanda habitacional.
44


En la zona urbana, la prioridad de proyectos de viviendas estara destinada a las ciudades ms pequeas, que presentan condiciones deplorables de habitabilidad casi en su totalidad, aparentemente centros expulsores de poblacin.
Estos proyectos iran acompaados de una visin integral de propuestas que contemple la construccin de equipamientos socia-lesjeducacin y salud), y adems la creacin de fuentes de ingresos econmicos para la poblacin urbana, lo que hara posible, por un lado, el financiamiento de las propuestas habitacionales y, por el otro, un verdadero mejoramiento en la vida de la poblacin.

-
i
Para la zona rural se sealan, en la seccin siguiente, una serie de proyectos propuestos, luego de haberse analizado los asentamientos que el Instituto Agrario Dominicano (IAD) tiene previstos para la regin en diferentes zonas. Se detectaron proyectos que pueden ser factibles de llevarse a cabo, supliendo de esta manera una necesidad real (la falta de viviendas) de un sector productivo de la poblacin.
-
De esta manera, con los proyectos habitacionales propuestos, acompaados de equipamientos sociales, de salud y educacin y la seguridad de empleo (incremento del ingreso econmico de la poblacin), se contribuir a mejorar la calidad de vida de la familia rural.
3.2 Proyectos
-
A continuacin se hacer una breve descripcin de los once proyectos de vivienda que se proponen para la regin del Cibao.
i. Nombre y localizacin: construccin de 200 viviendas en Las Eneas, Villa Isabela, Puerto Plata.
El Gobierno Dominicano se encargar de facilitar la construccin de viviendas que suplan las necesidades bsicas de proteccin estable, higiene y servicios indispensables. Construccin a realizar por participacin con direccin tcnica apropiada.
45


v
46
*
Justificacin: El Instituto Nacional del Algodn posee grandes extensiones de tierras sembradas de este producto en esta zona, para abastecer la poblacin nacional.
Los trabajadores del algodn se han asentado progresivamente en los lmites de la plantacin dependiendo por aos de esa actividad, viviendo en condiciones precarias y demandando una vivienda digna que mejore su calidad de vida.
i. Nombre y localizacin: Construccin de 65 viviendas en La Joya, municipio de Jarabacoa, La Vega.
Justificacin: En este lugar existen 65 familias que en su mayora y a diario deben trasladarse desde Jarabacoa para trabajar en el cultivo de vegetales. Cabe sealar que segn conversaciones con tcnicos del IAD, tanto las familias que viven en La Joya, como las que se trasladan desde Jarabacoa, viven actualmente en condiciones de habitabilidad muy precarias.
*
iii. ^ Nombre y localizacin: Construccin de 290 viviendas en Los Dajaos, Arroyo Dulce, municipio de Jarabacoa, La Vega.
Justificacin: Este proyecto vendra a suplir una necesidad para 290 familias que trabajan en la tierra (caf y habichuelas, fundamentalmente} y deben trasladarse desde Jarabacoa y Manabao hasta este lugar.
iv. Nombre y localizacin: Construccin de 180 viviendas en Santiago de la Cruz, municipio de Loma de Cabrera, Dajabn.
Justificacin: Existencia de 180 familias que trabajan la tierra en cultivos menores, con viviendas en psimas condiciones de
habitabilidad.

v. Nombre y localizacin: Construccin de 400 viviendas en El Aguacate, municipio de Loma de Cabrera, Dajabn.
-
Justificacin: Este proyecto corresponde a un asentamiento de campesinos que el IAD est realizando, pero sin contemplar la dotacin de viviendas. Todas estas familias trabajan la tierra en frutos menores.


vi. Nombre y localizacin: Construccin de 400 viviendas en Jobo Corcobado, municipio de Castauelas, Monte Cristi.
Justificacin: Las familias que trabajan en frutos menores y arroz en zonas agrcolas del Instituto Agrario Dominicano necesitan viviendas adecuadas.
i
vii. Nombre y localizacin: Construccin de 200 viviendas en El Pino, municipio de Loma de Cabrera, Dajabn.
t
*
Justificacin: Para familias que trabajan en frutos menores. Zona frtil y productiva.

viii. Nombre y localizacin: Construccin de 290 viviendas en Banegas, Villa Gonzlez, Santiago.
Justificacin: La zona donde se propone el proyecto tiene
tierras aptas para el cultivo de arroz, 4 000 tareas; pltanos, 1 200 tareas y sorgo, 2 000 tareas.
ix. Nombre y localizacin: Construccin de 60 viviendas en Vanesa, Canas Chapetn, Monte Cristi.
Justificacin: Existen 4 000 tareas de pltanos que son trabajadas por pobladores de Mao y de Canas Chapetn, quienes deben trasladarse a diario al poblado de Vanesa.
x. Nombre y localizacin: Construccin de 200 viviendas en Jaibn, provincia de Valverde.
Justificacin: Existen 15 000 tareas de arroz. Las familias agrcolas no cuentan con viviendas que mejoren su calidad de vida.
xi. Nombre y localizacin: Construccin de 90 viviendas en La Guajaca, provincia de Monte Cristi.
Justificacin: Unas 90 familias trabajan 5 000 tareas de arroz y 2 000 tareas de pltanos y carecen de condiciones adecuadas de habitabilidad en sus viviendas.


3.3 Propuesta Sobre el Planeamiento Urbano
Como las aglomeraciones estudiadas tienen diferentes tamaos de poblacin, esta dimensin es la que marca la necesidad de tomar las previsiones a adoptar para el futuro crecimiento del ncleo urbano y para resolver los conflictos actuales del mismo.
Segn la escala de poblacin que presentan las ciudades, ser necesario establecer controles preventivos ms o menos permanentes hasta que se profundicen otros estudios; en algunas aglomeraciones sta ser una etapa transitoria muy breve mientras se elabora una zonificacin ms detallada y en otros casos (ciudades ms complejas) se tornar imprescindible encarar un plan integral del cual surja una zonificacin ajustada a las previsiones de desarrollo que se determinen.
As, por ejemplo, en el umbral que va de los 5 000 a los 20 000 habitantes, ya es imprescindible delimitar las reas urbanas. Esto acta como un mnimo control preventivo que permite al ncleo guiar su crecimiento espontneo sin producir mayores distorsiones mientras no se realice la implantacin de nuevas actividades, cuya localizacin deber preverse teniendo en cuenta el impacto de desarrollo que pueda provocar. En el umbral de 20 000 a 40 000 habitantes se recomienda tomar este control preventivo como un paso previo a una zonificacin que ha de tener una vigencia ms permanente, hasta tanto aparezca la necesidad de enfocar los problemas urbanos con un plan integral.
Para el umbral de 40 000 a 100 000 habitantes, el plan urbano es aconsejable dada la magnitud del ncleo, y en el umbral siguiente, mayor a 100 000 habitantes, el plan urbano es ya francamente necesario.

En todos estos casos siempre es conveniente adoptar una zonificacin preventiva que actuar como instrumento ordenador mientras se realiza el plan para la ciudad (ver cuadro 17).


Cuadro 17
i
t-
No. habitantes
Umbrales
Niveles de
Planeamiento
Ciudades
de 5 000 a 20 000
I
Controles Preventivos
Esperanza Santiago Rodrguez Navarrete
Jarabacoa Cotu Salcedo Villa Vsquez Sosa Snchez Monte Cristi Dajabn Imbert
Constanza '
Arenoso
Pimentel
Tamboril
Fantino
Loma de Cabrera
Saman
Villa Isabela
de 20 000 a 40 000
m
r---"i
Controles
Preventivos 1
Zonifcacin Preventiva
Moca
Bonao
Mao
Nagua
de 40 000 a 100 000
III
i Zonificacin ^Preventiva
t
I Zonificacin sin plan
Plan urbano
San Francisco de Macors
La Vega Puerto Rata
nivel necesario nivel aconsejable
ms de 100 000
IV
i Zonificacin ^Preventiva m j
onificacin sin plan
Santiago
NIVELES DE PLANEAMIENTO PROPUESTO PARA LOS CENTROS URBANOS DEL CIBAO


NOTAS
1 Considerando 75 m2/unidad a un costo de RD$160 el m2 ($12 000/uni-dad) y obviando el aumento que puede experimentar esta suma en los prximos 10 aos. Fuente: ONAPLAN.

2 Se utilizaron, adems, los planteamientos sobre "El Dficit Habitacional y Problemas Tcnicos de la Vivienda", trabajo presentado en el Simposio sobre Tecnologa Apropiada para Pases Sud desarrollados, Santo Domingo, Distrito Nacional, noviembre 1979.
3 Esta consideracin se hizo en observacin espacial, realizada a nivel de reconocimiento, de los centros urbanos de la regin del Cibao.
X
4 Fuente: ONE, Repblica Dominicana en Cifras, ao -1978. Es de hacer notar que otras fuentes proyectan tasas de crecimiento ms altas (perodo 1970-82).
I
5 Considerando que del ao 1970 al 1980 la poblacin de la regin Cibao aument en un 40 o/o en relacin con la poblacin del pas.


ESTUDIO SOBRE LA ENSEANZA DE LA ESTADSTICA Y/O PROBABILIDADES EN LA REPBLICA DOMINICANA.
Por Sarah Gonzlez y Eduardo Luna
-
* *
ORGANIZACIN DEL SISTEMA EDUCATIVO
-
Iniciamos este estudio sobre la Enseanza de la Estadstica y/o Probabilidades en Repblica Dominicana presentando las caractersticas generales de nuestro sistema educativo conscientes de que las polticas educacionales que de l se desprenden son determinantes en todas las reas de enseanza. La administracin del sistema educativo es centralizada y la delegacin de funciones es encargada a personas y no a jerarquas de la organizacin (9) (p. 43). La direccin del sistema est a cargo del Consejo Nacional" de Educacin y del Secretario de Educacin por disposicin de la Ley Orgnica de Educacin del ao 1951. La Secretara de Estado de Educacin, Bellas Artes y Cultos supervisa y evala los centros de enseanza y financia gran parte de ellos. Existen varias modalidades de escuelas en Repblica Dominicana: Pblicas, totalmente financiadas por el Gobierno; semi-oficiales, parcialmente financiadas por el Gobierno; y privadas, financiadas por sectores privados de la sociedad. Adems, las escuelas dominicanas se clasifican en urbanas y rurales de acuerdo a su localizacin en ciudades o en reas rurales. Sin embargo, es importante notar, que los planes de estudios son comunes para todo el pas y son establecidos por el Consejo Nacional de Educacin, rgano que adems aprueba los libros de texto utilizados para la enseanza.

51


MATRICULA ESCOLAR EN LOS GRADOS 1 A 6 DE ACUERDO AL SOSTENIMIENTO Y A LA LOCALIZACIN DE LAS
ESCUELAS (1974 -1975)
J
Fuente de Sostenimiento
rea Pblica Pblica/Particular Particular Total
Urbana, total 256,515 40,138 69,083 365,736
Capital* 63,668 27,515 45,437 123,080
(Fuera de la Capital) 192,847 12,668 23,646 242,656
Instruc. en el Hogar * 14,281 14,281
Rural, total 500,860 996 501,856
rea Cafetalera 81,732 81,732
Total 757,375 40,138 70,079 867,592
* *
El Distrito Nacional incluye las ciudades de Santo Domingo, Boca Chica, Villa Mella y Victoria.
En el 1976 stas pasaron a ser aulas de la escuela pblica ms cercana.
Fuente: Departamento de Estadsticas, SEEBAC (9).
DISTRIBUCIN DE LA MATRICULA DE LOS NIVELES INTERMEDIO Y SECUNDARIO POR ESPECIALIZACION
SOSTENIMIENTO (1975-1976)
Sostenimiento
Intermedia' Secundaria Normal
Tcnico-Profesional
Pblico
Semi-Oficial
Privado
Total
26,722 5,411 7,379
69,512
103,412 6,573 8,594
118,579
1,389
1,389
19,320***
Nota: Las cifras de matriculacin correspondiente a los colegios privados y sem i-oficia les tienen un rasgo de subestimacin debido a que muchas instituciones no reportan datos adecuados y completos a SEEBAC.
***
No se puede desagregar por falta de datos.
Fuente: Estadsticas proporcionadas por SEEBAC (9)
52


MATRICULA DEL PLAN DE REFORMA DE LA EDUCACIN
MEDIA OFICIAL 1972-73 -1975-76
1972-73 4,716 4,334 2,637 11,687
1973-74 5,105 4,049 3,085 2,256 14,495
1974-75 6,172 4,115 3,224 2,508 1,560 17,579
1975-76 7,757 5,188 3,804 2,952 1,852 1,340 22,893
Fuente: Estadsticas proporcionadas por SEEBAC (9). .
La estructura acadmica del sistema educativo est organizada en los niveles pre-esclar, primario, medio y superior. De stos, la Secretaria de Educacin no regula la educacin pre-escolar ni la superior. El nivel pre-escolar incluye el maternal, knder y pre-primario, su alcance es muy reducido y funciona principalmente en el sector privado aunque existe la seccin de pre-escolar en la Direccin General de Educacin Primaria {9) (p.44) Las instituciones que operan en el nivel superior, universidades y centros tecnolgi-, eos, son autnomos, y las leyes estatales slo regulan su establecimiento y disponen la equivalencia de los ttulos con los de los organismos oficiales. Cada Centro de Educacin Superior tiene su propia filosofa, fines y objetivos v la relacin entre ellos es escasa. Sin embargo, las tres universidades de mayor proyeccin nacional, Universidad Autnoma de Santo Domingo (UASD), Universidad Nacional Pedro Henrquez Urea (UNPHU), y Universidad Catlica Madre y Maestra (UCMM), comparten un programa comn desde 1974, para la preparacin de Licenciados en Educacin para el nivel medio en las reas de Matemtica-Fsica, Filosofa-Letras, Biologa-Qumica, Ingls y Orientacin. La elaboracin de este programa comn cont con la asesora de UNESCO. La Educacin Primaria comprende seis aos de estudios y se ofrece en las zonas urbanas y rurales. Los programas actuales estn siendo reemplazados paulatinamente por los programas preparados en el Plan de Reforma Primaria iniciado en 1977.
i
53


PLAN DE ESTUDIOS PRIMARIA TRADICIONAL
(De Primero a Sexto Curso)
Asignatura
Horas Semanales
Lengua Espaola Matemticas Ciencias Naturales Ciencias Sociales Educacin Artstica
Horas Semanales
El plan de estudios de la Reforma Primaria toma en cuenta la realFdad primaria. La mayora de las escuelas laboran 20 horas en la tanda de la maana y 17.5 horas en la tarde. El plan de estudios de la educacin primaria tradicional tiene 25 horas, no obstante, trabaja segn la norma sealada" (9) (p. 71).
PLAN DE ESTUDIOS REFORMA PRIMARIA, SEGN CICLOS Y HORAS SEMANALES
Asignatura
1er. Ciclo
1o y 2o
3o y 4o
2do. Ciclo
Lenguaje al Servicio de la Comunicacin
Matemtica Estudios Sociales
La Naturaleza y sus Manifestaciones Actividades Manuales y Artes Expresivas Educacin Fsica
Horas Semanales
7.0 5.0 4.0 4.0
5.0 5.0 4.0 4.0
1.5 3.0 3.7 3.0
1.5 2.5 t 3.3 3.4
3.0 2.5 3.0 3.6
2.0 2.0 2.0 2.0 ir
20.0 20.0 20.0 20.0
54


En el sector ofical la enseanza primaria es gratuita y obligatoria entre los siete y 14 aos de edad, aunque "aproximadamente 200,000 nios de edad escolar estn fuera de las aulas ya que el sistema no suple la demanda educacional de la poblacin" (9) (p. 47). Este ciclo primario bsicamente solo capacita al estudiante para proseguir sus estudios en el ciclo medio.
i

Cuando el alumno completa los primeros seis aos del ciclo primario, inicia sus estudios en el ciclo secundario que tambin comprende un periodo de seis aos. En este nivel coexisten dos modalidades estructurales: el Programa Tradicional, constituido por dos ciclos, la educacin intermedia (dos aos) y la secundaria (cuatro aos); y el Plan de Reforma de la Educacin Media, iniciado en 1970 y dividido en dos ciclos: bsico (cuatro aos) y superior (diversificado, dos aos). Los objetivos de la enseanza de la matemtica en el ciclo bsico de acuerdo con los programas de matemtica son los siguientes:
"1. Desarrollar la comprensin de los conceptos y principios matemticos bsicos indispensables para ingresar a los estudios de tcnico medio y proseguir estudios acadmicos.
2. Desarrollar la capacidad de razonamiento lgico y adquirir habilidades bsicas en el estudio para realizar tareas independientemente.
i
3. Conocimiento y comprensin a travs del estudio de la matemtica de aptitudes y vocaciones.
4. Desarrollar hbitos de orden y precisin en el trabajo, perseverancia y cumplimiento del deber" (7).
Este ciclo se desarrolla principalmente en las zonas urbanas; en algunas escuelas rurales se imparten slo los dos primeros cursos de la educacin media (modalidad intermedia).
El sistema no reconoce este nivel como obligatorio, aunque prev en un tiempo hasta ahora indefinido, que todas las escuelas, urbanas y rurales, ofrezcan los primeros dos cursos del nivel medio (9) (p. 76). Por el momento, la meta tradicional es qu el sistema educativo retenga sus alumnos por lo menos hasta el 4o curso de
primaria (9) (p. 78).
*
55


El proyecto de Reforma de la Educacin Media no ha progresado en la medida que se esperaba por escasez de recursos econmicos, preparacin de maestros y respaldo de las autoridades. En 1977 existan 134 liceos, de los cuales 164 eran tradicionales y 22 de la reforma (9) (p. 81). El nivel secundario tradicional, predominante en el pas, tiene como meta preparar a los alumnos para ingresar en los centros de educacin superior.
En el nivel medio se incluye tambin la Educacin Normal que prepara maestros primarios y la tcnico-profesional, adems de la Educacin Especial y de adultos.
\
\
56


PLAN DE ESTUDIOS TRADICIONAL EDUCACIN SECUNDARIA DE LA REPBLICA DOMINICANA 1977
Asignaturas
Espaol
Aritmtica y Geometra
Aritmtica y Algebra
Gemoetra
Geometra y Trigonometra
Matemticas Superiores
Cursos
12A 12B 12C
12D
Ciencias Naturales
Educacin isica
Ciencias Sociales
Lenguas Extranjeras
Artes
Religin y Mo ral Catlica
u> 3 3 5
3 3 2 2 2
5 5 6 3 3
3 3 4 3 1 6
2 2 2 \
1 1 1 1
Matemtica
Total horas
12 A 12 B 12C 12 D
Filosofa y Letras Ciencias Fsicas y Naturales Ciencias Fsicas y Matemticas
Ciencias y Letras (Establecido transitoriamente para integrar los anteriores).
Fuente: Datos proporcionados por SEEBAC (9).
57


PLAN DE ESTUDIOS DE LA REFORMA MEDIA
am H a s Ciclo Bsico Ciclo Superior*
Asignatura i ii III IV V VI
1 Lenguaje 5 5 6 6 7 2|
I M Idiomas 3 3 3 4 4 4
Matemtica 5 5 5 5 3 4
Sociales 4 4 4 5 4 9
Ciencias Naturales 4 4 4 ** 6 11 10
Artes A l L 4 4 4 2 2 ^ 1
Educacin Fsica 2 2 2 2 2 2
Orientacin 2 2 2 2 1 1
Formacin Religiosa y Moral (optativa) r J 1 t 1
Educacin Tcnico Manual 4 4 3 -2 1
Total de horas 33- 33 33 34 35 33
*
*
Slo se presenta en el Ciclo Superior* la rama Cientfico-Huma nista. Adems existen en este ciclo las ramas: Industrial, Agri cultura, Educacin Comercial y Salud.
Fuente: Datos proporcionados por SEEBAC (9).
58


ORGANIZACIN EDUCACIN PRIMERIA Y SECUNDARIA
Edad
cur sos
21
20
17
16
15
14a
1 3
1 m * i *
i EDUCA( NO REGULA t ^ION SUPERIOR DO POR EL ESTADO) -
Educacin Secundaria
Educacin Intermedia
Educacin
Primaria
Pre-escolar (no regulado por el Estado)
?
Tradicional
4 1 6*
1 I 1 5"
|4*
1* 1 j 1 1
1 *
1 1*


1 4*
1 **
a
1* 11*
Pre-Primaria Kindergarden
Maternal
Ciclo Superior
Ciclo
Bsico
Educacin
Primaria
Edad
2
19
1
17
16
lrj
i 4
1 i
1
1 1
10
r
Reforma
59


HISTORIA DE LA ENSEANZA DE LA ESTADSTICA Y/O PROBABILIDADES
Dentro de este sistema educativo en vas de reforma, nos remontamos a los programas educativos tradicionales, vigentes antes de 1959, y encontramos que en el cuarto y ltimo curso de la educacin secundaria, en el programa de matemtica superior, se incluyen los temas siguientes relativos a probabilidades y/o estadstica:
39. Nociones de coordinatoria
a) Variaciones de m elementos, n a n. Notacin. Formacin y nmero. Permutaciones cuando todos los objetos son diferentes. Formacin y nmero. Permutaciones de n objetos cuando no todos son diferentes.
Combinaciones. Notacin. Formacin y nmero. El nmero combinado de Euler. Combinaciones de rdenes complementarios.
42. Nociones acerca del clculo de probabilidades

a) Frecuencia relativa y probabilidad aproximada. Probabilidad de un acontecimiento. Probabilidad aproximada deducida de la observacin. Su aplicacin en seguros y estadstica. Probabilidad deducida de un anlisis de pruebas realizadas en circunstancias guales.

b) Esperanza matemtica. Aplicacin de esta nocin a la interesante cuestin conocida con el nombre de "ruina de los jugadores". El nmero esperado de casos posibles. Teoremas de probabilidad total y compuesta. Teorema de la probabilidad compuesta para sucesos independientes: caso de sucesos dependientes. Pruebas repetidas (6).
Ahora bien, es interesante notar que estos temas aparecen al final del programa y es muy posible que los profesores no alcanzaran a tratarlos. Este programa incluye la bibliografa que sigue:
60 s


Para el profesor:
Amos Sabrs Gurrea: Elementos de Matemtica Superior. J. Rey Pastor: Anlisis Algebraico.
Para el alumno:
Amos Sabrs Gurrea: Nociones de Ma*~ ntica Superior (preferentemente)
Hawkes: Algebra Superior.
H. L Rietz y A. R.
Crathorne: Algebra.
Aurelio Baldor: Algebra.
Hall y Knight: Algebra Superior.
De estos libros el de Amos Sabrs Gurrea recomendado para el profesor incluye en el programa de curso varias "lecciones" relacionadas con probabilidades y estadstica:
LECCIN 15.
*
Anlisis combinatorio. Problemas fundamentales. Alineaciones o variaciones ordinarias de "m" elementos tomados de "n" en "n" Definicin. Notacin. Clasificacin. Su formacin y nmero. Permutaciones. Definicin. Su formacin y nmero.
LECCIN 16.
Combinaciones. Definicin. Clasificacin. Notacin. Formacin y nmero. Nmeros combinatorios. Notacin Euler. Teorema. Los nmeros de rdenes complementarios son iguales. Tringulo de Pascal.
LECCIN 17.
Progresiones: Progresin aritmtica. Definicin. Notacin. Teoremas relativos a las progresiones aritmticas. Suma de los n primeros trminos de una progresin. Problema: Interpolar (n -2) medios aritmticos entre dos nmeros. Progresiones geomtricas. Definicin. Notacin. Teoremas relativos. Suma de varios trminos consecutivos de una progresin geomtrica. Problema: Interpolar (n 2) medios geomtricos entre dos nmeros.
61


LECCIN 22.
Concepto de frecuencia relativa. dem de probabilidad de un acontecimiento en una prueba. Probailidad aproximada deducida de la observacin. dem de un anlisis efectuado en iguales condiciones. Expectacin matemtica. Nmero esperado de presentacin de suceso.
LECCIN 23.
-
Probabilidad total y probabilidad compuesta. Teoremas. Sucesos mutuamente excluyentes. Su probabilidad. Sucesos independientes. Definicin. Teorema. Sucesos dependientes. Definiciones. Teoremas. Pruebas repetidas de un suceso. Teorema y corolario (5).
Otro de los libros incluidos en la bibliografa al que tuvimos acceso fue el Algebra de Baldor, que titula su captulo XXVII: Estudio Elemental de la Teora Coordinotoria, con los temas:
*
i
Coordinaciones o arreglos. Clculo del nmero de coordinaciones de m elementos tomados n a n. Clculo del nmero de permutaciones de m elementos. Permutaciones circulares. Combinaciones. Clculo del nmero de combinaciones de m elementos tomados n a n (1).
En programas de otros cursos de matemtica anteriores a 1959 no aparecen temas relativos a probabilidades y/o estadstica.
FACTORES QUE HAN MOTIVADO EL INTERS DE RENOVAR LOS CURRICULA DE MATEMTICA INCLUYENDO TPICOS DE PROBABILIDADES Y/O ESTADSTICA
La Secretara de Estado de Educacin en la introduccin de los nuevos programas de matemtica seala:
"A cada sociedad le corresponde un modo particular de educacin; por tanto estando la actual sociedad inmersa en un proceso acelerado de cambio, que demanda constantes re-
1
62


novaciones de los instrumentos y medios indispensables para procurar el logro de los fines y objetivos de la educacin, se hace necesaria la revisin y actualizacin de los programas de estudios de la Educacin Secundaria vigentes mediante la ordenanza 84250, a fin de adecuarlos a las exigencias impuestas por dichos cambios" (8).
Las unidades de estos programas son una conjuncin de los temas de los programas tradicionales revisados, y de nuevos contenidos necesarios "para satisfacer las inquietudes sociales y para que respondan al espritu de la ciencia y de la tcnica moderna" (4).
Especficamente se hace referencia a la revisin de los programas de matemtica, estableciendo que el cambio en la naturaleza de la enseanza de la matemtica obedece a una diferente percepcin de la matemtica, ya que tradicionalmente el nfasis recaa sobre la fase utilitaria, y en la denominada "matemtica moderna" recae en los conceptos, estructuras y procesos matemticos.
ACTIVIDADES CURRICULARES EN ESTADSTICA Y/O PROBABILIDADES
*
Como consecuencia de la revisin de los programas de matemtica, se examinaron los libros de texto existentes y se elaboraron otros. La ltima unidad de uno de los nuevos textos de matemtica (H. Miller y K. Prez) se titula: Estadstica Elemental y Grficas. Sin embargo, este libro no aparece en la bibliografa recomendada, del programa del curso correspondiente de la Reforma Media
(7) (p. IV).
CURRICULUM ACTUAL EN ESTADSTICA Y PROBABILIDADES

De los cuatro cursos del ciclo bsico de la Reforma de la educacin Media, slo en el programa del segundo curso aparecen temas relativos a aprobabilidades y/o estadstica.
*
El primer proyecto de programa de este curso, realizado en octubre de 1971, incluye su ltima unidad "Grficos y Estadstica Elemental", a la que deban dedicarse 15 horas, y que estaba organizada as:
63


UNIDAD No. 4: GRFICOS Y ESTADSTICA ELEMENTAL
Objetivos Generales: 1. Conocimientos bsicos sobre estadsticas
: 2. Adquirir habilidades para:
\
b
Representar en grficos estadsticos situaciones de inters general.
Leer e interpretar informacin presentada en grficos estadsticos.
3. Hbitos de precisin, orden y limpieza.
4. Habilidad para trabajar en equipo.
TIEMPO: 15 Horas.
Objetivos Especficos
sin de los
ontenido | Sug. de Actividades
1.1.1. Dividir un crculo en sectores mediante ngulos centrales y sealar en el crculo el rea del sector que representa el 50 o/o, el 25 o/o, el 75 o/o, etc.
Sug. Metodolgicas
1.1.1.1. El profesor dar las explicaciones necesaria*, debiendo repasar el clculo de porcentaje y el manejo del limbo graduado, ya que para esta actividad hay que convertir
Sug. de Evala cin
Revisar ejercicios, dibujos y


Objetivos
onteni
I lidad para
representar 1
datos esta-
dsticosen
grficos cir- 1
culares. 1 l u i
Sug. de Actividades
2. Habilidad para calcular promedios.
2.1. Pro medio.

2.1.1. Calcular el promedio
a) De las notas obtenidas por los alumnos en una prueba.
b) De las notas obtenidas por los alumnos en una a-Isignatura.
je) De las edades de los a-llumnos por curso, etc.
Sug. Metodolgicas
2.1.1.1. El profesor explicar que para calcular el promedio se suman todos los casos y se divide el total entre el nmero de casos.
El profesor podr utilizar otros datos semejantes para realizar las actividades sugeridas en la columna correspondiente.
Sug. de Evaluacin
material
rado por lumnos.
2. Parcipacin en clases.
3. Observacin permanente del trabajo del a-
umno.
4. Tareas.
5. Cuestionarios breves: orales y escritos.
6. Pruebas acu-mulativas cortas.
Entrevistas con alumnos o grupos de alumnos que presenten dificultades
\
tanto por ciento en grados. Ej.: El 50 o/o de. 360 = 0.50 x 360 = 180.
- Todas las actividades desarrolladas en esta unidad debern repetirse con otros datos hasta lograr en cada una de ellas un dominio adecuado.
1.1.2. Representar en grficos circulares datos estadsticos dados, con virtiendo primero los datos ien o/o.
1.1.3. Leer e interpretar atos estadsticos dados
[en grficos circulares.


Os
Objetivos Especficos
3. Habilidad 13.1. Fre-para deter- i cuencia. minar la frecuencia.
1
Contenido i Sug. de Actividades
Sug. Metodolgicas
3.1.1. Elaborar listas ordenadas de datos:
3.1.1.1. Estas actividades pueden ser realizadas en
a) De los alumnos de una | grupos, case por edad, la estatura, el peso, etc.
b) De la poblacin de la Repblica Dominicana a partir de los ltimos censos realizados, etc.
3.1.2. Marcar en las listas elaboradas en la actividad anterior el caso que se repite con mayor frecuencia.
3.1.3. Elaborar tablas estad sticias de frecuencia con los datos que proporcionar el profesor.
3.1.2.1. El profesor debe r explicar lo que se en tiende por frecuencia
3.1.3.1. El profesor dar las explicaciones necesa-, rias para la elaboracin de las tablas y adems procurar presentar datos de la realidad dominicana en cualquier aspecto. "
Sug. de Evaluacin
especiales en el aprendizaje.
8. Colocar oportunamente en el registro de calificaciones parciales (Form. No. 4) las notas que merezcan los a-lumnos en las distintas actividades de aprendizaje que han realizado.
9. Prueba objetiva al determinar la unidad empleando una gran variedad de items tales como seleccin mltiple, pareo, completar, verdadero o falso



Objetivos Especficos
Habilidad para calcular la media, la mediana y el modo.
\
i
Contenido Sug. de Actividades
4.1. Medidas de
tendencia central; la media, la
mediana y el modo.
4.1.1. Estructurar una tabla ordenada con las estaturas de los alumnos del curso.
4.1.2. Sumar todos los datos consignados en la tabla de la actividad anterior y dividir esta suma entre el nmero de alumnos (media aritmtica).
4.1.3. Marcar en la tabla de la actividad 4.1.1. el dato que ocupa el medio de la ordenacin (la mediana).

4.1.3. Determinar en la tabla elaborada en la actividad 4.1.1. el dato que
-
Sug. Metodolgicas
4.1.1.1. El profesor podr utilizar otros datos semejantes.
Sug. de Evala-
cion
con fundamen tacin de la res puesta.
4.1.2.1.
El profesor o-rentar debidamente a los alumnos para que los conceptos de mediana, media y modo queden bien comprendidos, as como para que adquieran la habilidad necesaria para hacer los clculos correspondientes.


jetivos Especficos
Contenido ISug. de Actividades
M
1
5.
Habilidad para determinar el ran go y los in tervalos de clases.
5.1. Rango. Intervalos de clases.
se presenta con mayor frecuencia (modo).
4.1.5. Realizar estas mismas actividades con otros datos.
5.1.1. Calcular la diferencia entre el nmero mayor y menor de los datos ordenados en la actividad
4.1.1. (rango).

t
5.1.2. Dividir el rango en n conjunto de intervalos
iguales (intervalos de cla-e).
5.1.3. Elaborar un cuadro de, distribucin de frecuencia con los datos de la actividad 4.1.1.
4
Sug. Metodolgicas
4.1.5.1. Estas actividades pueden ser asignadas como tarea para el hogar y revisadas oportunamente en las clases.
5.1.2.1. El profesor dar las explicaciones necesarias para que esta actividad se .desarrolle en forma correcta.
5.1.3.1. El profesor deber repetir esta actividad hasta lograr un dominio adecuado de la misma.


bjetivos Especficos
6. Habilidad para la confeccin de histogramas y pol gonos de frecuencia.
7. Habilidad para calcular la desviacin estandard.
t
6.1. togramas. Pol gonos de frecuencia.
7.1. viacin standard.
Sug. de Actividades
6.1.1. Representar los datos organizados en actividad anterior en un histo-grama. Para esto, marcar con trazo fuerte dos rectas perpendiculares. Representar en la recta horizontal los intervalos de clases y en la vertical la frecuencia. Dibujar rectngulos sin dejar espacios entre ellos.
6.1.2. Unir los puntos medios de la grfica anterior para obtener un po lgono de frecuencia.
7.1.1. Calcular la media de un conjunto de datos dados. Determinar la diferencia entre cada uno de los datos y la media (la desviacin con respecto a la media).
Sug. Metodolgicas
6.1.2.1. El profesor deber repetir esta actividad con otros datos.
7.1.1.1. El profesor o-rientar a los alumnos en la elaboracin de una tabla con los datos obtenidos en esta actividad y en las dos actividades
siguen.
que
Sug. de Evalua-
cin
6.1.1.1. Para esta actividad puede usarse papel cuadriculado.
6.1.1.2. El profesor indicar la manera correcta de confeccionar el histo-grama, debiendo revisar el concepto de escala aprendido en el curso anterior.


1
Objetivos Especficos
Contenido| Sug. de Actividades
i i i______
7.1.2. Elevar al cuadrado cada una de las desviaciones obtenidas con respecto a la media en la actividad anterior y hallar su promedio.
7.1.3. Extraer la raz cuadrada al promedio obtenido en la actividad anterior para determinar la desviacin standard.
*
7.1.4. Determinar la desviacin standard de las notas obtenidas por la clase en dos pruebas.
7.1.5. Comparar los resultados obtenidos por cada alumno en los dos exmenes para determinar si las calificaciones de cada uno est por encima o por debajo de la media.
Sug. Metodolgicas
Sug. de Evala
cion
7.1.3.1. Para el mejor xito de esta actividad el profesor deber revisar los conocimientos adquiridos sobre races.
7.1.5.1. El profesor har en esta actividad que cada alumno determine si su calificacin est por encima o por debajo de la media.


bjetivos Especficos
8. Habilidad para representar datos estad sticos en grficas de barras y de
tos.
segmen-
8.1. Grficas de ba-
Sug. de Actividades
8.1.1
Representar datos estadsticos dados en gr-rras y del ficas de barras y de seg-segmen- 1 mentos.
tos.
Sug. Metodolgicas
Sug. de Evalua-
cin
f w
8.1.2. Traducir los datos dados en la actividad
3.1.3. a grficos de barras, de segmentos, histo-gramas, polgonos de frecuencia.
8.1.3. Leer e interpretar grficos estadsticos, que
aparecen en peridicos y revistas.
8.1.4. Repetir las actividades 8.1.1. a la 8.1.3. con otros datos hasta lograr un dominio adecuado.
8.1.4.1. Estas actividades pueden ser asignadas para el hogar y revisadas oportunamente.
8.1.1.1 .El profesor debe indicar la manera correcta de confeccionar grficos de barras y de segmentos y procurar presentar datos de la realidad dominicana.


8.1.5. Discutir en la clase acerca de la importancia de la precisin de los datos recolectados para los trabajos estadsticos por las implicaciones que tiene en la interpretacin de ellos y las consecuencias que de ellos se deriva.
i
Sug. Metodolgicas
Sug. de Evala cin
8.1.5.1. El profesor har que todos los alumnos participen en la discusin y procurar que los ejemplos lustren casos de errores a los que se puede conducir con datos inexactos.


En un programa de transicin, creado en 1972, para el segundo ao de la escuela intermedia (vigente hasta tanto las escuelas se integren al Plan de la Reforma), los contenidos no aparecen organizados por unidades sino por acpites, y el No. 10 es: "Organizacin de datos estadsticos Grficas y sus usos ms corrientes". En este caso no se indica el nmero de horas que debe dedicarse a estos temas sino que se asigna al maestro la responsabilidad de dedicarle el nmero de horas que considere conveniente. Los temas inclu-, dos, actividades sugeridas para los alumnos y recomendaciones metodolgicas son:
Contenidos
Actividades sugeridas para los alumnos
Recomendaciones Metodolgicas
10. cin
Organiza-de datos
estadsticos. Grficas
y
usos
corrientes.
sus ms
Investigar y comentar sobre la importancia de la estadstica en la actualidad.
- Comentar sobre el uso e importancia de las grficas.
_
El profesor mo ti vara a los a lumnos hacin doles ver las ven
de las
re-
tajas presentaciones grficas para es tablecer compa raciones.
Leer e interpretar grficas de diversos tipos.
- Elaborar tablas con da tos estadsticos.
El profesor indicar a los alumnos, que observen grficas, que con frecuencia aparecen en peridicos y revistas; las recorten y las lleven al aula para ser interpretadas. *
73
I


Elaborar grficas de diferentes tipos: circulares, de barras, poligonales, etc., con los datos obtenidos.
Elaborar y observar una grfica poligonal.
El profesor indicar a los alumnos la recoleccin de datos tales como: variacin de temperatura, produccin anual de un determinado producto, exportacin e importacin, etc., para
que luego elaboren grficas con dichos datos.
El profesor despus que los a-lumnos hayan elaborado la grfica poligonal en sus cuadernos, procurar que uno de ellos la haga en la pizarra, haciendo notar que la grfica poligonal muestra la tendencia o modelo del cambio es brusco o es lento.
Conversar sobre las pictogrficas.


Aunque los programas del ciclo superior de la Reforma an no estn vigentes, y se utilizan los tradicionales correspondientes a etlos con pequeas modificaciones, los proyectos de los programas de 5to. y 6to. curso ya han sido estructurados. El proyecto del programa de 5to. curso contiene dos unidades relativas a probabilidades y estadstica:

UNIDAD 7: Teora combinatoria.
1. Permutaciones y variaciones sobre un conjunto.
2. Combinaciones. Nmeros combinatorios.
3. Propiedades de los nmeros combinatorios.
4. Teorema del binomio. Frmula de Pascal.
5. Contando particiones.
6. Coaliciones y tcnicas de contar.
UN I DAD 8: Teora de Probabilidad.
1. Experimentos aleatorios y espacios muestras. Eventos. Eventos excluyentes.
2. Funcin de probabilidad. Probabilidad clsica y fre-cuencial.
3. Eventos independientes y dependientes. Probabilidad
condicional.
4. Distribucin binomial.
5. Estadstica descriptiva. Medidas de localizacin y medidas de dispersin (10).
6. Histogramas de frecuencia.
A pesar de que en los nuevos programas de ambos ciclos se introducen temas relativos a probabilidades y/o estadstica en la mayora de los casos no se cubren estos contenidos en el aula (3).
LIBROS DE TEXTO Y RECURSOS AUDIOVISUALES
El programa del segundo curso del ciclo bsico incluye esta bibliografa:
Marcos, Constantino, y Jacinto Martnez. Matemtica Moderna
2do. curso, Ed. DISESA. Santo Domingo, 1972.
75


Dolciani, Mary y otros. Matemtica Moderna para Escuelas Secundarias 1 y 2. Ed. Publicaciones Cultural, S. A. Mxico.
Baldor, Aurelio. Aritmtica Prctica Terica. Ed. Cultutal Venezolana, S. A. Caracas, 1970.
Eicholz, Robert y otros. Serie Matemtica Moderna n. Ed. Norma
y Fondo Educativo Interamericao, S. A. 1972.
r
De estas cuatro referencias slo Serie Matemtica Moderna II
incluye una unidad relativa a probabilidades y estadstica: Probabilidad y Estadstica.
UNIDAD 6.
:, Experimentos, resultados y espacios mustrales. Probabilidad de suceso. Unin e interseccin de sucesos. Diagrama de rbol. Conteo de resultados. Permutaciones. Selecciones o combinaciones. Estadstica descriptiva. Representacin grfica de estadstica. Estadstica inferencial. Un problema de muestras.
FORMACIN DE MAESTROS
Como consecuencia de la Reforma Educativa del Nivel Medio y su repercusin en la enseanza superior, surgi la necesidad de renovar la formacin de los profesores para ese nivel. Se suscribi entonces, el acuerdo interuniversitario entre las tres universidades mayores: UASD, UNPHU, UCMM, la Secretara de Estado de Educacin, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la UNESCO, para "llevar a cabo una formacin docente con un ncleo bsico comn", la cual se organiz en dos niveles. El primer nivel de cuatro semestres, otorga el Certificado de Estudios Superiores en Educacin y prepara a los maestros para ensear en el ciclo bsico de la enseanza media reformada; y el segundo nivel, de ocho semestres, que prepara el profesor para ensear en el ciclo


superior, adems del ciclo bsico, otorga el ttulo de Licenciado en Educacin con mencin en diferentes especialidades. En los programas de la mencin Matemtica-Fsica, en el tercer semestre de la Licenciatura, se establece que los estudiantes deben tomar un curso de 4 crditos en probabilidades y/o estadstica y/o computacin de los existentes en las universidades (2). Sin embargo, es importante notar que la primera promocin de graduados en estos programas fue en 1978. Adems no se han preparado libros de texto o materiales de enseanza especiales para maestros en servicio sobre probabilidades y/o estadstica.
EXAMENES
r

Los exmenes de los cursos, 2do. del ciclo bsico y 5to. del ciclo superior que contienen temas relativos a probabilidades y/o estadstica en sus programas, no incluyen preguntas relativas a probabilidades y/o estadstica (3).
t
CONCLUSIN
A pesar de la existencia de tpicos relativos a probabilidades y/o estadstica en los programas de estudio es muy probable que realmente estos temas no se enseen en la mayora de las aulas. En el plan tradicional slo aparecen temas relativos a probabilidades y/o estadstica en la ltima unidad del ltimo curso del nivel medio; y el Plan de Reforma incluye temas relativos a probabilidades y/o estadstica en los cursos 2do. y 5to. del nivel medio, pero las implicaciones reales de este plan pueden considerarse reducidas si recordamos que en 1977 de 184 Liceos de Educacin Media, 162 eran tradicionales, 22 eran de la reforma y slo el 10 o/o del estudiantado cursaba dicho plan. Esta escasa implementacin de la reforma coexiste con el problema de capacitacin de profesores. An cuando se crearon programas para este fin no son los sufientemente intensos para alcanzar a la mayora de los profesores. Se necesitaran adems programas y/o seminarios de capacitacin de profesores en servicio en las reas de probabilidades y/o estadstica. Esta situacin se presenta c.on los agravantes de que la bibliografa oficial de los programas para los profesores es escasa y de la carencia de materiales didcticos para el alumno y/o el profesor.
r ti
ii


De este estudio se desprende que no es suficiente que los programas incluyan los temas deseados para la formacin de los alumnos, es necesario adems realizar un plan intensivo de preparacin -de materiales didcticos para el profesor y el alumno, e imple-mentar una poltica adecuada de preparacin de maestros.
Nota:' Los nmeros que aparecen entre parntesis remiten
a la fuente que provee la informacin.
BIBLIOGRAFA
1.
Baldor, Aurelio. Algebra. La Habana, Cuba. 1957.
2, Descripcin del Plan de Estudios del Sector Matemtica de la Licencia
tura en Educacin con mencin Matemtica-Fsica.
3.
Informacin obtenida en la Direccin Regional de Educacin de Santiago. Enero de 1981.
-
4. Miller, Haydee y Prez, Kreemly. Matemtica. 2do. curso. Plan de Re
forma de la Educacin Media. Ediciones Pedaggicas Dominicanas
1974. .
5.
Sabrs Gurrea, Amos. Elementos de Matemtica Superior. Santo Domingo. 1948.
6. Secretara de Estado de Educacin, Bellas Artes y Cultos. Diagnstico
del Sec tor Educa tivo e n Rep blica Do minicana. 1979.
* *
7. Secretara de Estado de Educacin, Bellas Artes y Cultos. Programas de
Educacin Intermedia. Matemticas 2do. curso. 1972.
8. Secretara de Estado de Educacin, Bellas Artes y Cultos. Programa de
Matemtica. Primer curso de la Educacin Media.
78


Secretara de Estado de Educacin, Bellas Artes y Cultos. Programa de Matemtica Superior. 4to. ao de la Educacin Media. 1951.
Secretara de Estado de Educacin, Bellas Artes y Cultos. Proyecto de Programa del 5to. Curso de Reforma.
X
79


n
^ r


LA SEGUNDA FUNDACIN DE MONTECRISTI Por Rafael A. Brugal P.y Carmen Hack Pestinary
Montecristi ha sido a travs de la historia una poblacin que ha sufrido varias fundaciones, siendo la primera de ellas la realizada por el Capitn Bolaos,1 en el ao 1533, la cual, sin que se sepan a ciencia cierta las causas y circunstancias, desapareci en poco tiempo.
1
Es probable que ello se debiera a que, al finalizar el plazo de ocho aos que se estableca deban residir consecutivamente los moradores de una villa o ciudad, stos, atrados por los rumores de adquisicin de fortuna fcil en las poblaciones de tierra firme, o pasar a otros pueblos de la Isla, aunque no es descartable que algunos se quedaran en los hatos que en los alrededores de la poblacin de Montecristi se haban establecido.
Contrario a lo que se ha afirmado, fue la fundacin de Francisco de Mesa la primera poblacin de Montecristi hecha con vecinos de las Islas Canarias, ya que la del Capitn Bolaos, aunque se le atribuye el haber fundado con labradores canarios, en realidad fund a Montecristi con labriegos provenientes del Reino de Castilla.
Para la fundacin de la nueva ciudad de Montecristi, Francisco de Mesa, vecino de las Islas Canarias, estableci con la Corona espaola unas capitulaciones, el 12 de septiembre de 1545, en cuyos diez y nueve puntos se dejaban establecidos sus compromisos y las mercedes que l y los que con l fueren a fundar obtendran del Rey.
De Mesa suscribi las dichas capitulaciones el 19 del mes y ao referidos, en la ciudad de Valladolid.

Mediante las mismas, De Mesa se comprometa a establecerse en el dicho puerto de Montecristi, con su mujer, hijos y casa poblada, llevando con l treinta vecinos casados con sus mujeres y familias, lo que seran por todos hasta doscientas personas, las que deba llevar


hasta su destino, a "su costa e minsin", sin que el Rey o los que le sucedieren, se vieran obligados a pagarle los gastos en que ste incurriese.
i
Entre los privilegios y mercedes que le seran concedidos a De Mesa una vez estableciera la ciudad en el puerto de Montecristi, se encontraba el otorgamiento del ttulo de gobernador del pueblo y su trmino, funcin que habra de realizar por todos los das de su vida, sin que por ellas devengara salario alguno.
El nombramiento de De Mesa como gobernador de Montecristi fue hecho mediante Real Cdula fechada el 6 de octubre de 1545.

Mediante las susodichas capitulaciones, se le otorgaba a Francisco De Mesa licencia, poder y facultad para repartir y sealar a los vecinos que se establecieran en el nuevo pueblo, tierras y solares de cava-llera, en la cantidad que sola hacerse por orden del Presidente y Oidores de la Real Audiencia.
J T\ m m *
-
Sin embargo, no estaba De Mesa facultado para la entrega de agua y tierras para ingenios, que era un poder y facultad privativo de la Real Audiencia.
Francisco de Mesa haba solicitado que el pueblo a ser establecido tuviera por trmino y jurisdiccin un radio de treinta leguas por todas las partes y que "todos los puertos, abras y aletas que oviere dentro de dicho sitio e las poblaciones que se hizieren en el sean subje-tos al dicho pueblo...", entrando en el repartimientay gobernacin a l otorgado.
El Rey estableci, sin embargo, que el trmino y jurisdiccin del nuevo pueblo sera de slo 15 leguas.
m
Francisco de Mesa estaba autorizado por las capitulaciones a nombrar en la nueva poblacin de Montecriti los oficios de regimientos, escribanas y alguaciladgos, as como los otros oficios pblicos que se hubiere de proveer, tanto en el pueblo que fundare, como en aquellos que pudieran formarse en el rea que abarcaba su jurisdiccin como gobernador.
Las personas que para los distintos oficios nombrara De Mesa deban ser confirmados en sus cargos por e Rey, dentro de un plazo de dos aos.
82


A De Mesa se otorg, adems, el oficio de Alguacil mayor, el que desempeara por todos los das de su vida, segn se establece en las capitulaciones.
Cada uno de los que concurrieren a poblar a Montecristi tena licencia para introducir seis esclavos negros para su servicio, libres de todos derechos, los que no poda vender durante el trmino de los ocho aos que de forma consecutiva deban morar en la nueva poblacin, a menos de que fuera a otros de los moradores de la misma. Los moradores que abandonaran la ciudad de Montecristi, antes de transcurrir el plazo de los ocho aos establecidos, perdan las concesiones que les haban sido hechas, debiendo pagar los impuestos de que haban sido liberados.
Del mismo modo les seran entregadas a los nuevos pobladores vacas de las que tena el Rey en la isla, debiendo dar fianzas ante los oficiales de la Isla Espaola, las que tampoco podan vender en el plazo antes dicho.
Prometa el Rey que una vez se hiciera la ciudad de Montecristi, con los diezmos que hubiera en la poblacin y con la ayuda que l
mandare, se construira la iglesia.

Las mercedes otorgadas por el Rey a los nuevos pobladores que desde las Islas Canarias iran a poblar en el puerto de Montecristi, se hicieron extensivas a aquellos que se hallaren an poblando el sitio y a los que all, desde otros puntos de la isla, fuesen a vivir y morar.
A fin de que fuera mantenida la justicia en la nueva poblacin, se dispona mediante las susodichas capitulaciones que a costa de penas de cmara se persiguiera a cualesquiera malhechor que hubiese en el sitio, y por Real Cdula del 6 de octubre de 1545, se encarg a De Mesa de la justicia civil y criminal en el pueblo y en los otros lugares que se hicieron en dicho sitio y trmino.
-
Los labriegos que se asentaron en Montecristi, provenientes desde la Islas Canarias, estaban excentos de pagar el almojarifazgo de las cosas que llevaren para su mantenimiento durante un perodo de diez aos.
As mismo, se les conceda que, de cualquier metal que se hallare en dicho sitio, siempre que no fuera oro o plata, se l pagara al Rey un cinco por ciento, y en el caso del oro y la plata el pago seria un quinto.
83




Adems de los cargos de Gobernador y Alguacil Mayor, si De Mesa construa una fortaleza en la poblacin de Montecristi, se le dara a l la tenencia de ella, con el salario que fuera justo, segn quedaba establecido en las capitulaciones de referencia.
Una vez cumplido por De Mesa lo establecido en las capitulaciones por l suscritas con la Corona Espaola, la Real Audiencia estaba autorizada mediante una Real Cdula a que se le sealaren para l, sus herederos y sucesores, dos egidos para ingenios con sus tierras, y
el 5 de octubre de 1545 se dispuso que la Real Audiencia tena poder y facultad para repartir a los vecinos que vendran con Francisco De Mesa, una vez ste cumpliese lo establecido en las capitulaciones, como ya se ha dicho, las tierras para ingenios que fueren necesarias, segn como le pareciere al Presidente y Oidores.
w
*
Mediante la Real Cdula fechada el 6 de octubre de 1545, a la que ya hemos hecho referencia, se dispona que De Mesa poda, por todos los das de vida, ejercer los dichos oficios y cumplir y ejecutar la justicia, or, librar y determinar todos los pleitos y causas, fueran estas civiles o criminales, que en el pueblo de Montecristi y sus trminos hubieran que ser juzgadas.
m

Aunque no se sabe a ciencia cierta la fecha en que Francisco De Mesa lleg en compaa de las labradores canarios y portugueses para
avecindarse en Montecristi, ni mucho menos cundo fue fundada la poblacin, lo real es que para el 10 de abril de 1546, mediante Real Cdula, el Rey ordenaba que a partir de entonces se le diera a Montecristi el ttulo de ciudad y que gozara de las preminencias, prerrogativas e inmunidades que gozaban otras ciudades de Las Indias.
NOTAS
1.* No hay seguridad total en torno ai nombre de Bolaos. Unos le denominan Juan, pero otros, menos frecuentemente, le llaman Antn.
En este sentido, Carlos Esteban Deive indica que en 1532 lleg el 10 de noviembre a la Villa de Talaveras, en forma un tanto misteriosa, Pedro de Bolaos, quien "...sin decir su nombre ni de dnde venia (...) se puso a pregonar por la villa que estaba reclutando gente para llevar a una isla que haba aparecido ahora nuevamente, dando a conocer las mercedes concedidas por el Rey a Antn de Bolaos tal vez su hermano para poblar a Montecristi con labradores".
84


Antn de Bolaos haba sido piloto de varias naves dedicadas al trfico de indios y haba participado antes en la expedicin de Ocampos a Cuman. En torno a Pedro de Bolaos, Deive recoge la siguiente informacin: Era nativo de Villapando, Salamanca, y zapatero con tiendas abiertas en Toledo, haba pasado por primera vez a la Espaola en 1513 y vuelto a Castilla a los dos o tres aos, donde cas regresando a la isla con su mujer en 1521. Era hijo de Juan de Bolaos y Mara Cordera, los que para esa fecha ya haban muerto.
i
Pedro de Bolao fue vecino y minero de la Villa de la Mejorada del Cotu y fue encausado en Espaa como fautor ante la Inquisicin de Toledo en 1533, siendo condenado a 3,000 maravades de muta..
BIBLIOGRAFA CONSULTADA
i
?
Deive, Carlos Esteban HETERODOXIA E INQUISICIN EN SANTO DOMINGO.
.
Inchustegui, J. Marino. REALES CDULAS Y CORRESPONDENCIA DE GOBERNADORES DE SANTO DOMINGO, Coleccin Histrico-Documental Trujilloniana, 1958, Tomo II.
Moya, Casimiro N. BOSQUEJO HISTRICO DEL DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA DE LA ISLA DE SANTO DOMINGO, Sociedad Dominicana de Biblifilos, 1976, Tomo I.
Utrera, Fray Cipriano. NOTICIAS HISTRICAS DE SANTO DOMINGO, Editora Taller, Volmenes I al IV.

1
85




LA BARRANQUITA*
__ X _
Por Salvador Jorge Blanco

f
Agradezco la segunda oportunidad que me ofrece el pueblo de Mao, de venir a conversar nuevamente sobre un tema de singular importancia, parcialmente desconocido e ignorado en la Historia Dominicana, pero tan vivamente ligado al sentimiento de nacionalidad, y de reaccin contra un suceso de tanta magnitud como la primera intervencin norteamericana en la Repblica Dominicana en 1916. Este hecho histrico de la Barranquita se seala como uno de los pocos actos que para ese tiempo pusieron de manifiesto en la Repblica Dominicana una actitud valiente, decidida y, sobre todo,nacionalista.
Hablar de este tema obliga a hacer mltiples consideraciones dentro del mbito internacional y tambin del ambiente interno de la Repblica Dominicana, cuando se produce lo que llamamos la batalla de la Barranquita el 3 de julio de 1916.
*
En el ambiente exterior, es necesario sealar que ya la Ira. Guerra Mundial se haba iniciado en el 1914, sin contar con la participacin de los Estados Unidos de Norteamrica, porque en los orgenes de aquella guerra estaban envueltos solamente los pases del continente europeo: las potencias aliadas, Francia, Inglaterra o la Gran Bretaa de una parte, y,de otra parte, Alemania. Los Estados Unidos de Norteamrica se haban mantenido alejados de ese conflicto, como demostracin en aquel entonces de abstencin en todo lo que significara su participacin o incidencia en el continente europeo. Esa actitud norteamericana era parte o una consecuencia tambin de una poltica internacional que se poda definir de la siguiente manera: "Europa para los europeos y Amrica para los americanos". Ese esquema se bas fundamentalmente en la poltica del famoso Presidente Monrpe, de los Estados Unidos de Norteamrica. Vale reconocer que la llamada Doctrina Monroe, tal como fue originalmente expresada, al deslindar las zonas de influencia, poda interpretarse como una forma de defensa de los pases americanos ante los europeos.
* Tomado del Listn Diario, 1 de julio de 1983.


t
Por tanto, es precisamente en 1916, cuando en cierto sentido los Estados Unidos rompen con esa poltica, participando o comenzando a participar en la primera Guerra Mundial, enviando sus primeros ejrcitos a Francia. Es decir, para esa fecha se presentan grandes conflictos que rompen con las polticas internacionales hasta entonces establecidas, especialmente el comportamiento de esta gran potencia enmarcada en el Continente Americano, y que en los inicios del siglo XX en esos primeros quince aos bastante tormentosos de nuestra centuria, tena una poltica internacional basada en estos tres principios que se ajustaban a distintas zonas geogrficas:
1) En Asia, cooperacin
2) En Europa, abstencin
3) En Amrica, especialmente en el Caribe, predominio en todo los sentidos.
Este ltimo propsito de manifiesto predominio en nuestra zona puede deberse al hecho de que el Caribe histricamente haba sido una fuente de apetencia para todos los poderes mundiales y,ademas, porque no debemos olvidar que el Caribe es la tercera frontera de los Estados Unidos de Norteamrica. La Repblica Dominicana est enclavada en un sistio estratgico que permite el acceso al Canal de Panam; asegura, tambin^acceso a Puerto Rico y,ademas ,a la misma Cuba. No podemos dejar de mencionar que ya para el 1914, el Canal de Panam, fruto de esa poltica expasionista de los primeros quince aos del siglo XX, se haba terminado de construir y constitua parte estratgica imporante en toda la cuenca del Caribe.
De tal manera, los sucesos de 1916 no pueden verse desprendidos de la historia de la poltica internacional de los Estados Unidos de Norteamrica, porque por all por el 1870, un gobernante de los Estados Unidos, Ulises Grant, en un mensaje presidencial haba concebido, conjuntamente con fuerzas represivas o sectores negativos antinacionales de la Repblica Dominicana, la cesin de la Repblica Dominicana a los Estados Unidos de Norteamrica. Ese mensaje es de muchsima importancia, no solamente por el matiz expansionista de esa poca que ya se vislumbraba en las apetencias manifiestas hacia la Repblica Dominicana, sino al mismo tiempo porque el Presidente Grant, con ojos certeros y con visin premonitoria haba, sealado en ese documentos las bondades, las virtudes, las riquezas de la Repblica Dominicana, indicando en ese mensaje presidencial que la Repblica Dominicana era uno de los pases ms ricos del mundo, que poda perfectamente alojar (vase la gran visin de aquel mandatario para 1870) 10 millones de habitantes.
88


Vale la pena reproducir y citar la ltima parte de este mensaje, porque constituye una demostracin de las potencialidades y los recursos naturales de la Repblica Dominicana reconocidos por propios y extraos a travs de la toda la historia: "El gobierno de Santo Domingo ha solicitado voluntariamente esta anexin. Es una nacin dbil que probablemente cuenta con menos de 120 mil almas y que posee, sin embargo, uno de los territorios ms ricos que existen bajo el sol, capaz de alimentar con holgura a una poblacin de 10 millones de habitantes. El pueblo de Santo Domingo no es capaz de sostenerse por s mismo en su actual situacin y tiene que solicitar apoyo de afuera."
' !
-
Lo anteriormente sealado indica claramente que para 1870 ya los Estados Unidos de Norteamrica haban posado sus ojos ambiciosos de aquel entonces en la Repblica Dominicana. A esos antecedentes del siglo pasado se unieron, al comienzo del siglo XX, el conflicto internacional de la Ira. Guerra Mundial, la apertura del Canal de Panam y los sucesos ocurridos en el pas a partir del 19051907, cuando la Convencin Dominico-Americana. Todos estos hechos agregaban nuevos ingredientes para intensificar y aumentar las posibilidades de una intervencin en la Repblica Dominicana en las primeras dcadas de este siglo.
De tal manera que para esa fecha ya en pleno Senado de los Estados Unidos de Norteamrica, un Senador se pronunciaba pblicamente, sealando que "se haba perdido a Cuba que a mi juicio debamos y podamos conservar (Esto ocurre en 1914 SJ.B); pero al fin la hemos perdido Qu podamos esperar de ella en el porvenir? Lo ignoro! Pero a nuestras manos, a nuestro alcance se extiende la gran isla de Santo Domingo. Yo no tengo la intencin, al presentar esta proposicin, como talvez pueda creerse que la motiva un propsito de expansin, de imperialismo, de extendernos ms adquiriendo nuevos territorios y nuevas poblaciones". Prosegua diciendo ese Senador: "Es, simplemente, para que el pas pueda asegurarse en mitad del camino entre nuestros puertos y el canal, la isla de Puerto Rico".
A ttulo de conclusin ese legislador norteamericano dijo lo siguiente acerca de lo que nuestro pas representaba para los Estados Unidos de Amrica en el ao 1914: "Adems de sus ventajas comerciales que no enumero aqu, por ser sobrado conocidas. Adems de esas ventajas, repito% la soberana y el Gobierno de la isla de Santo Domingo son necesarios para la seguridad de los cuantiosos fondos que representa la construccin del Canal de Panam".
89


Todas las citas anteriores corresponden a las palabras pronunciadas por el Senador Helburn, con motivo de una discusin sobre el Canal de Panam, reproducida en un libro de nuestro afamado escritor Federico Garca Godoy.
Ese era el ambiente que exista internacionalmente para el 1916:de guerra internacional en Europa, de necesidades estratgicas sentidas por todas las potencias, y, al mismo tiempo, en nuestro continente haba deseos de expansin por parte de los Estados Unidos de Norteamrica ante la necesidad que experimentaban de asegurarse la defensa del Canal de Panam y la posesin de Puerto Rico, habiendo ya Cuba, para esa poca, obtenido su independencia.
De ah es que los sucesos internacionales sumados a la poltica de los Estados Unidos a comienzos del siglo XX eran como la cuchilla de la guillotina sobre el cielo dominicano, en el sentido de que cuando se dieran algunas condiciones o circunstancias externas se desencadenaran unos hechos que haran que la intervencin norteamericana se produjera irremisiblemente en la misma medida que el sol sale todos los das en el mundo.
Efectivamente, de 1911 en adelante, independientemente de los sucesos de inicio del siglo a nivel internacional y de los problemas de las aduanas dominicanas a nivel nacional, al producirse el asesinato de Mon Cceres ocurrido en el 1911 se suceden distintos gobiernos como el del Arzobispo Nouel y el Gobierno Provisional del Presidente Ramn Bez en 1914. En ese ao se organizan elecciones libres en la Repblica Dominicana con la participacin de los "Bolos" y los "Ra-buses", es decir, de Juan Isidro Jimnez por un lado y de Horacio Vzquez por el otro. En aquellas elecciones de 1914 el Partido de Juan Isidro Jimnez forma una alianza, llamada la conjuncin, con el Partido Progresista de Federico Velzquez. En el Partido de Juan Isidro Jimnez se encontraba una espada militar que "nunca llev luces a cementerios", como sealaba Federico Garca: la de Desiderio Arias, que nutri y dio fuerza a esa alianza, y de esa forma enfrentado con Horacio Vzquez, el Partido de Juan Isidro Jimnez obtiene un triunfo que lo lleva a la primera magistratura del Estado. Sin embargo, aunque gan la presidencia, Jimnez no obtuvo la mayora en el Congreso de la Repblica. Los historiadores entienden que Jimnez al nombrar gabinete posterg en su gobierno la corriente que dentro de su partido encabezaba el General Desiderio Arias. El general Arias se sinti postergado, a pesar de que fue designado Ministro de Guerra y Defensa en un gabinete en el cual tambin tuvo participacin como responsable del Ministerio de Comunicacin y Finanzas,
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el Vice-Presidente electo junto a Jimnez, Don Federico Velzquez, uno de los grandes civilistas del pueblo dominicano. La desavenencias se comenzaron a producir dentro del Partido de Juan Isidro Jimnez alimentadas desde la oposicin dominicana que encabezaba el horacismo porque, como ya dijimos, Desiderio Arias entena que los hombres que representaban su corriente dentro del jimenismo estaban siendo postergados y en menor grado, tambin se sinti postergado Federico Velzquez, que representaba dentro del gobierno, siendo Vice-Presidente, el Partido Progresista, que tena como emblema un toro.
Sin embargo, es importante sealar las actitudes, distintas en estos dos ltimos lderes, porque Federico Velzaquez a pesar de su enojo mantuvo un apego irrestricto al constitucionalismo y al mandato constitucional que se simbolizaba en la figura aeja del Presidente Juan Isidro Jimnez. En cambio, Desiderio Arias ms bien comenz a marginarse de esos principios que son loables y constructivos en cualquier momento de la historia, y ello oblig a que el Presidente Jimnez lo separara del Ministerio de Defensa, estallando una serie de convulsiones polticas que vienen a desembocar en el 1916 con un sometimiento ante el Congreso Nacional contra el Presidente Jimnez y con asomos de levantamientos de las fuerzas armadas de aquel entonces. Todo esto se mezcla, se junta y se ampla, y produce la renuncia del Presidente Jimnez, dejando a la Nacin hurfana de la constitucionalidad que haba nacido de los votos del proceso electoral de 1914.
A esta situacin de convulsin a nivel nacional se agregaban otras circunstancias internacionales, entre las cuales se encontraba la presin de los Estados Unidos de Norteamrica, porque independente-mente de los sucesos internos, que creaban una precaridad en la situacin domstica de la Repblica Dominicana, lo cierto es que algunos historiadores sealan que la mano de los Estados Unidos estuvo manipulando a favor de sus intereses. Dentro de toda esa convulsin tambin ser revisar la Convencin Domtco-americana del 1907. Como parte de toda esa efervescencia cae el Gobierno de Juan Isidro Jimnez y el 16 de mayo de 1916 fuerzas interventoras norteamericanas desembarcaron por Puerto Plata, y tambin por Monte Cristi, con claro propsito de encontrarse y llegar unidos al centro del Cibao, a Santiago de los Caballeros.
Sin la intervencin de los Estados Unidos no hubiera habido Batalla de la Barranquita o el encuentro militar de la Barranquita, ni estu-


vieran sentados aqu los sobrevivientes de aquella gesta heroica. Conviene que nos preguntemos: Qu resistencia se present a las fuer-. zas interventoras de los Estados Unidos de Norteamrica? Qu acciones colectivas se provocaron en el conglomerado nacional de la Repblica Dominicana, para reaccionar contra los extranjeros que mancillaban la soberana de nuestro pas? Cmo reaccion la intelectualidad dominicana de aquel entonces?
La historia en ese sentido es bastante pobre si nos referimos a actitudes de resistencia colectiva hecha de forma organizada. Para honra nuestra, existi un Fabio Fiallo, quien individualmente encabezaba el intelecto dominicano opuesto a la intervencin. De igual manera existi Eugenio Deschamps, aquel gran orador dominicanista,uno de los mejores tributos que se han registrado en nuestra historia. Pero en cuanto a resistencia armada, cmo se comport el pueblo dominicano?
Lo cierto es que en cuanto a resistencia militar hecha en forma un tanto organizada y colectiva a la intervencin militar norteamericana del 1916, slo se puede mencionar el enfrentamiento de la Banrraqui-ta. Esa resistencia inicial se puso de manifiesto tambin en forma aislada en el Sur de la Repblica Dominicana en Ban y en el paso de las tropas extranjeras por el Tnel de Puerto Plata. Sin embargo, no podemos dejar de mencionar que del 1916 al 1922 los combatientes guerrilleros dominicanos que, en forma despectiva fueron llamados "Gavilleros", hicieron acto de presencia en la regin Este del pas, para hostigar militarmente a las fuerzas interventoras que ya haban sentado sus reales en la Repblica Dominicana.
Cuando el ejrcito norteamericano viene pasando por El tnel, tiene un leve encuentro militar con nuestros patriotas, donde cae Lato Bez que es el primer dominicano que se registra que cay en oposicin y resistencia a las fuerzas interventora. Y cuando el cadver de Lato Bez es llevado a Santiago de los Caballeros y pasa el entierro por la calle Benito Moncin, donde se encontraba la casa de uu hombre que prestigi la Toga Dominicana, de familia tradicionamente ligada con el derecho, el Lic. Furcy Castellanos,progenitor tambin de otro Castellanos que ha llevado la vestimenta talar en la Repblica Dominicana, una hija de l, de Don Furcy Castellanos, al pasar frente a su casa el cadver del primer patriota que cae, toca en el piano las notas de nuesrto himno:
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"Quisqueyanos valientes alcemos
Nuestro canto con viva emocin y del mundo a la faz ostentemos
Nuestro invicto glorioso pendn".

Este es el primer grito que se registra de protesta ante la intervencin, de protesta con las armas de Lato Bez y, finalmente, el grito redentor del Himno Dominicano.

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Luego viene la Barranquita, como la demostracin ms colectiva y como fuerza militar organizada, teniendo como jefe a un oficial llamado Mximo Cabral y Reyes o Maximito. Ese oficial cvico, tan pronto fue enterado de la invasin, organiza una fuerza de unos 250 dominicanos que se pertrechan en la Barranquita, sitio histrico porque ah tambin Gaspar Polanco, durante las guerras restauradoras, hizo morder el polvo de la derrota a las huestes de Buceta, reverdeciendo en aquella poca y al mismo tiempo enarbolando siempre la espada victoriosa y restauradora de Gregorio Lupern.

La Batalla de la Barranquita es el encuentro desigual de machete, en cierto sentido, contra caones y ametralladoras. El parte norteamericano de ese encuentro, publicado en La Informacin, es elocuente y donde se dice que muri un americano y que fueron heridos, y que haban cado 28 29 dominicanos en aquel encuentro desigual que enaltece y sirve de ejemplo a la nacionalidad dominicana, y de estmulo a los hombres y mujeres de esta valiente regin maea, orgullo de la lnea Noroeste.
Qu pas en la Barranquita? Hubo traicin? Se dice que un prctico llamado Tavito Minaya condujo a los norteamericanos, des-vindolos de manera que pudieran atacar la retaguardia de los valientes que comandaba Maximito Cabral. En este dato histrico de la existencia de traicin hay plena coincidencia de Garca Llubres, de Garca Godoy y otros historiadores que ligeramente tocan el tema de la Barranquita, tema ignorado en gran parte por la historiografa y que ha venido a resucitarse con el clamor de que se necesitan resucitar las cosas que sirven al espritu y a la nacionalidad. Se ha resucitado ese hecho histrico aqu en esta municipalidad como reverencia, no solamente al valor, sino al mismo tiempo, al sentido digno de la nacionalidad.
Sobre el avance de los intervencionistas, el historiador Meja nos dice: "Las fuerzas al mando del General Pendlenton, dirigindose al Cibao, desembarcaron por Monte Cristi, marchando sobre Santiago a
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travs de las regiones noroestanas. Guerrillas dominicanas las hostilizaron sobre el camino, sin que el provocador de aquel desastre (Desiderio Arias) saliera personalmente a combatirla". Crtica severa, acre, contra Desiderio Arias porque este historiador entenda que Jos lamentables sucesos internos que se haban desencadenado para 1916, de los cuales he hablado ya, haba que enrostrrselos directa y fundamentalmente a Desiderio Arias, quien no se enfrent a los norteamericanos.
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Prosigue diciendo el mencionado historiador: "En Barranquita, cerca de Mao, Mximo Cabral con un puado de soldados se les enfrent; cuando sus fusiles fueron silenciados encontr el enemigo muertos a todos, y aunque la comparacin est ya muy gastada, como hallaron los Persas en la Termopilas a Lenidas y sus 300 inmortales compaeros al ocupar aquel desfiladero, tuvieron siquiera los espartanos la ocasin de morir matando, por la forma de combatir al arma blanca mientras los hroes dominicanos, barridos por las ametralladoras perecieron sin entrar en contacto personal".
Demostracin de que el dato anterior no es completo y que resulta controversial en la historia dominicana, es que, lejos de que todos perecieran, hay sobrevivientes que pueden dar testimonios de detalles, de circunstancias, de cosas, de hombres y de situaciones de aquel encuentro, sin ningn precedente antes en la primera intervencin de los Estados Unidos de Norteamrica.
Nuestra desventaja para la accin era, pues, ostensible y Joaqun Llenas, natural del Cerro Gordo en la comn de Guayubn, sac al poderoso atacante por detrs de las trincheras que los zapadores maeos y de las comarcas aledaas, sobre todo el noroeste, haban cavado para que pudiramos defendernos del formidable adversario.
Garca Lluberes, otro gran historiador dominicano, dedica algunas lneas, diciendo: "Losagresores yanquis portaban innumerables ametralladoras y nosotros no tenamos ninguna."
"As fue que el robusto y apolneo cuerpo de mi noble y queridsimo Mximo Cabral hijo, o Maximito Cabral, como se le llamaba de cario ms corrientemente, cay exage y exnime, con 25 balazos de ametralladoras en el pechp en compaa de 26 conscientes ciudadanos ms que quedaron igualmente muertos en tan fatal y lamentable estocada". *
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"De Francisco Pea, anciano restaurador, de Bernado y Carlos Jimnez Zapata, de Belarminio Rodrguez, de Agustn Cabral y de 20 valerosos coterrneos ms, todos de aquella misma procera estirpe". Hasta aqu la cita de Garca Lluberes.
Finalmente, Garca Godoy no contradice tampoco la parte fundamental ya referida sobre este encuentro, cuando nos expresa en su historia: "All, el jefe comunal de Mao con 40 50 hombres bien emboscados pretendi oponerse al avance del invasor, pero fue muerto (segn se afirma) cuando menos se. esperaba. Fue atacado por la retaguardia, por donde ninguna accin era de esperarse. Despus se afirm que prcticos dominicanos llevaron a cabo esa infamia, guiando, por los caminos extraviados a los americanos. Dos o tres mozos de la buena juventud de Mao cayeron para siempre en esto lance sangriento".
En conclusin, la Barranquita constituye el nico acto de oposicin armada seria, colectiva y, en cierto sentido, organizada que se produce en la Repblica Dominicana frente a los inicios de la primera intervencin de los Estados Unidos de Norteamrica, porque no se registra ninguna otra actitud de igual naturaleza ni magnitud en ninguna parte de la Repblica Dominicana.
Que hubiera traicin? Ello todava le da ms categora de herosmo y proceridad al encuentro de la Barranquita, porque significa que fuerzas negativas, sirviendo a los intereses de los invasores, se juntaron con aquellos para dar la pualada y la acechanza mortal a los hombres de Maximito Cabral.
Al mismo tiempo, el hecho de que Desiderio Arias, que tena un gran ejrcito en sus manos, ejrcito que le obedeca ciegamente porque era el que de una u otra manera haba contribuido a los conatos de sublevacin que precedieron a la renuncia del Presidente Jimnez; que Desiderio Arias se guarneciera pacficamente en Santiago, sin haber disparado ni un tiro, da todava mayor categora al acto de los valientes maeos que simbolizaron la fe reinvindicadora del nacionalismo dominicano.
Entre los sucesos que se producen, ya sentado el podero norteamericanos en nuestro pas, desde el 1916 hasta el 1924, merecen citarse los hechos militares escenificardos en el Este del pas, por modernos guerrilleros, que por una de las primeras veces emergen en Amrica, tratando de rescatar la nacionalidad dominicana. Esos ac-
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Los valores en torno a la defensa de una nacionalidad siempre son muy caros y al mismo tiempo muy contados. No son valores que se masifican y se esparcen fcilmente en todos los pueblos. Y la historia reciente de la misma Repblica Dominicana, para 1965, tambin confirma que las actitudes de enfrentamiento siempre son limitadas y ello sirve entonces para darle mayor grandeza. De ah es que la conmemoracin de un aniversario de una gesta como la del 3 de julio de 1916, sin paralelos en aquella intervencin norteamericana, no solamente da categora trascedental a los mrtires, a los hroes que cayeron y a los sobrevivientes, sino que tambin otorga categora de proceridad a la municipalidad maea que emerge como el gran recordatorio histrico de la Barranquita.
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tos de guerra reafirman y permiten confirmar aun ms la categora de la accin colectiva de Mximito Cabral, combatiendo con su hombres en la Barranquita.


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