Title: eme eme : Estudios Dominicanos
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Title: eme eme : Estudios Dominicanos
Physical Description: Book
Publisher: Universidad Católica Madre y Maestra
Publication Date: Noviembre-Diciembre 1983
 Record Information
Bibliographic ID: PUCMMA0011
Volume ID: VID00070
Source Institution: Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra - Recinto Santo Tomás de Aquino
Holding Location: University of Florida
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CONTENIDO
Jvenes poetas y literatura dominicana, por Alberto Baeza Flores
/ Presidentes, juntas, consejos, triunviratos y gabine-/ tes de la Repblica Dominicana (1844-1984), por Juan Ventura
/ El perfil profesional del educador catlico, por Monseor Agripino Nez Collado
J Comentario a la ponencia "El perfil profesional del ; educador catlico", por Carlos Dobal
J El azcar y la sociedad dominicana durante la ocupacin americana, por Bruce Calder
Volumen XIl# Num. 69m Noviembre/Diciembre, 1983
ISSN 0379 8542




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Volumen Xll Num. 69m Noviembre/Diciembre, 1983 Santiago de los Caballeros, Repblica Dominicana.
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CONTENIDO
Jvenes poetas y literatura dominicana, por Alberto Baeza Flores...............................
Presidentes, juntas, consejos, triunviratos y gabinetes de la Repblica Dominicana (1844-1984), por Juan Ventura..............................
El perfil profesional del educador catlico, por Monseor Agripino Nez Collado..............
Comentario a la ponencia "El Perfil profesional del educador catlico", por Carlos Dobal............
El azcar y la sociedad dominicana durante la ocupacin americana, por Bruce Calder......


UNIVERSIDAD CATLICA MADRE Y MAESTRA
r %
Monseor Agripino Nez Collado, Rector
EME EME
Estudios Dominicanos
Editada por el Departamento de Publicaciones
DirectorFundador: Hctor Inchustegui CabraI
Editor: Flix Fernndez
Consejo: Radhams Meja o Carlos Dobal
L
Valentina Peguero o Rafael Yunn o Apolinar N Miguel Adriano Tejada o Frank Moya Pons
Periodicidad: Bimetral Fecha de inicio: Juniojulio de 1972
ISSN: 03798542
Composicin: Matilde de Martnez y Jhovanny Apolinar de Len C. Diagramacin: Charne Romn Impresin: Amigo del Hogar
Suscripcin: Departamento de Publicaciones Universidad Catlica Madre y Maestra Santiago de los Caballeros, Repblica Dominicana
Precio para el pas: RD$12.00 Precio para el extranjero: US$12.00
Canje: BibliotecaCanje Universidad Catlica Madre y Maestra Santiago de los Caballeros, Repblica Dominicana


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JVENES POETAS Y LITERATURA DOMINICANA
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Por Alberto Baeza Flores
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"Poemas Sorpresivos" de Apolinar N ez

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eDe Poemas decididamente fuones, primer cuaderno de Apolinar Nez, que por romper normas y hbitos, omite fecha y pie de imprenta, pero que corrresponde a 1972, escribe Hctor Inchustegui Cabrn en el prlogo a Poemas Sorpresivos, Santiago, 1973, 35 p. 20 1/2 cm. Editora Cultura Dominicana que "debajo de las malas palabras, que slo tenan de raro que venan impresas; un poco ms all de las desenfadadas descripciones ( ...) alentaba la protesta del que se siente asfixiado por lo circundante, del que se sabe oprimido por un mundo -su mundo- chato, sin horizontes".

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En el prrafo final del prlogo de Hctor Inchustegui a Poemas Sorpresivos -prlogo firmado en Santiago de los Caballeros, 12 de septiembre de 1973- escribe Inchustegui Cabral:
La coleccin de ahora est formada por una galera de retratos de mujeres amadas que alumbra el sol triste del recuerdo y que sirven, a veces uno sabe por qu, para que el poeta levante la voz, una voz que va a mezclarse con "las canciones de protesta" y con las protestas sin msica de cuantos no se acomodan en el mundo que heredaron y que desean cambiar por otro que sea simplemente diferente porque ste para ellos no es slo injusto, esta gastado.
Hemos visto que tanto Jeannette Miller, en "Propaganda", como Juan Jos Ayuso, en "Canto sin tregua", ensayan el "collage" y una cierta ambientacin de "poema-pop-art". Lo importante en poe-


mas Sorpresivos es que Apolinar Nez llevar hasta sus mximas consecuencias esta tcnica, pero dentro del campo del amor-pasin, del erotismo y, aun, de lo sentimental. Hay otras caractersticas que diferencian, en esto, a Apolinar Nez respecto a Juan Jos Ayuso. En Poemas Sorpresivos, Apolinar Nez concentra y trabaja el poema y le da brevedad. A veces nueve palabras -cada una en verso- le bastan, como en p. 25 "Luchy"- Tambin nueve palabras- cada una ubicada como un verso- como en -"Negra"- p. 32 le son suficientes. Se trata de poemas brevsimos, que son casi trazos rpidos, y no ms.
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Apolinar Nez -dentro de esta lnea "sentimental" -realista, y hay que colocar lo sentimental entre comillas para sealar otro nivel de la hora de su enlace con el realismo, busca a la vez sorpresa y movimiento, al distribuir y afinar la verticalidad del breve poema. Intenta un tipo de "poema-esquema" o de "apunte de poema", donde las notas emotivas han sido casi suprimidas, mientra el humor, la irona sentimental, es el hilo que enlaza los textos del cuaderno.
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Se trata de una poesa de vanguardia que busca Apolinar Nez no a travs de la palabra^signo, la palabra-objeto, la palabra-mov miento, la palabra-bloque o la palabra-grfica, como en Manuel Rueda, Cayo Claudio Espinal, Enrique Eusebio (o algunos poemas ltimos de Octavio Paz, para colocar un ejemplo no dominicano) sino a travs de un poema "convencional" en su escritura, pero cuyo inters de vanguardia est en la ruptura emocional, en el golpe contra lo sentimental, en una desmitificacin "de lo sensitivo".
En estas afirmaciones conviene avanzar con cautela, porque no es que Apolinar Nez haya suprimido el sentimiento. Se trata de un poeta de sensibilidad. Lo que ha hecho es romper la onda de lo sentimental establecido por la poesa anterior.

"Eran tiempos sin anuncios de partidas"
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He aqu algunas muestras de lo sentimental, que est mezclado en los poemas de Apolinar Nez, con sus "collages" y elementos desmitificad ores: "La alegra es la inocencia" p. 8; "Yo no haba acumulado todava las primeras/soledades por el olvido o los recuerdos./ Eran tiempos sin anuncios de partida/ y el dolor no se repeta entero" p. 9, donde no es difcil al lector sentir esa onda de sensibilidad, ternura humana y hasta melancola. Todo esto est en el poema "Manuela" donde aparece adems la adolescencia enamorada y amorosa descrita dentro de un realismo amoroso sentimental ("Mi piel no se acostumbr/ a tus roces en aquella salita modesta/ donde me llena-
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ba de sonrisas/ cuando nos sonrojbamos sin besos/ ni adulaciones" p.9.
En "Lourdes", un poema de nueve versos, los tres ltimos son de una atropellada ternura desde su neorealismo emotivo, testimonial ("jams nos miramos amortajador/ Los ojitos achinaditos.../ Siempre cre en no violarte..." p. 11). Un tono existencial que lo acerca a Residencia en la Tierra cruza, muy fugaz, pero activo, existente: "Mi resistencia se explica: yo mismo envejezco rpido/ preservado dbilmente por instantes/ de poesa y vistazos a mi Tierra" (p. 21). Es ese "preservado dbilmente por instantes" el eje donde gira lo existencial.
Recordadas estas zonas como contraste, como contrapunteo del tono ms general del cuaderno -y que es la irona, el humor, el "collage", el "pop art" potico- hay que decir que Apolinar Nez trabaja una poesa visual, experimental, antisentimental, neorealista que es demasiado personal, espontnea y no deliberada frente a la antipoesa o a "los artefactos" de la poesa de Nicanor Parra. La antipoesa se ha convertido en "clis", se ha convertido en un molde repetitivo. Apolinar Nez es un poeta que rompe moldes. Conoce la antipoesa, pero es demasiado personal para imitarla. Por eso se proyecta hacia el "collage" y el "pop art" lrico.
En "En esto del amor" escribe Abajo Adn y Eva!/ En qu ao seremos mrtires o hroes" (p. 10) El humor est dado aqu a causa de la temtica amorosa del poema ("En esto del amor/ nada de locuras, amigos/ sino solidaridad -Defensa mutua" p. 10). La gracia, el humor, reside en mezclar al tema amoroso las consignas polticas y revolucionarias latinoamericanas del momento. Tambin son tonos de "collage" los que cruzan "hablando de'amor": Nada de planificacin!... como en los das futuros colmados aqu/ de Socialismo: la praxis del Nuevo Testamento/ sin Apocalipsis/ Quede claro esto: la patria no es una prostituta" (p. 15). El "Collage" esta sostenido por la mezcla del vocabulario sociopoltico sociorevolucionario de uso y abuso en ese momento. Tambin en "Declaracin", en su final -p.17-encontramos mezclado con el amor ("No / soy/ un/ guerrillero/ en/ el amor: movilidad constante/ vigilancia constante/ desconfianza constante nocturnidad?)", todo esto que est en los manuales de la guerrilla del Coronel Alberto Bayo y del Comandante Ernesto Che Guevara y tambin en los textos chinos escritos en relacin con "El Camino de Yenn", la Gran Marcha maosta, est mezclado en el breve poema de Apolinar Nez, con la imagen de Guevara y San Pablo:
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Ernesto Guevara conciencia catica de Amrica Ernesto Guevara tensor del hombre nuevo Por favor, imagnense a Pablo de Tarso s
con boina y un fusil.
Todo este recurso del "collage" se hace presente en "Juanita 1" cuando recurre a referencias a Amn, a Caamao, a comentarios del poeta Ayuso, todo esto entremezclado. En "Mildred" Apolinar N-flez introduce la letra de una cancin conocida y empieza: "Antes/ la distancia no era/ como el viento". El humor sentimental, desgarradamente sociopoltico, est en "En tiempos de la invasin de Playa Caracoles".
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En "Negra" mezcla el amor-pasin, los recuerdos, los sociopol-ticos, y el desenfado de un humor sentimental y contestatario. El poema sirve, al mismo tiempo, para evidenciar las diferencias de tono, matices, contenido, coordenadas, con la antipoesa de Parra. Dice Apolinar Nez: -
Me amo tanto! Por eso te amo
Amo a mi patria infame y ajenada Por eso te amo Odio a los esbirros y a nuestro dictador
sin ninguna estatua heroica para insultarnos Por eso te amo En fin,
te amo como a m mismo.
Se observar como a flor de la piel de la poesa, en la vibracin de esa onda de aparente jolgorio, que hay all, de manera seria, una preocupacin originada por una cierta desesperacin existencial, y una angustia en busca de la identidad del ser en el amor, del amor en el ser. Y esto va ms all de los campos y espacios de una simple onda irnica.
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En tiempos de un dictador
Si me extiendo un poco ms con relacin a la obra de Apolinar Nez es porque se trata de un caso prototpico en su generacin y porque en sus tres cuadernos estn marcadas -y aparecen de modo muy ostensible- tanto algunas de las caractersticas ms significativas de la personalidad generacional de los poestas de 1965 como resultan
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muy evidentes los cambios, las rupturas, las innovaciones, en esta obra de Apolinar Nez, donde cada cuaderno inaugura una etapa temtica y un tono, con relacin a la obra personal anterior. Tomo, pues, estos tres cuadernos como tres sntomas y evidencias muy marcadas dentro de la caracterstica de su generacin y por su representacin de asuntos y maneras que me atrevera llamar "extremos". De ah que es necesario agregar a lo anterior de Apolinar Nez su tercer cuaderno: En tiempos de un dictador.
Se trata de un cuaderno mimeografiado, policopiado o multico-piado, en Santiago de los Caballeros, 43 pags. 28 cm., 15 de junio de 1976. En tiempos de un dictador est presentado con una cartula original.
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Me parece muy importante sealar que tanto Poemas decididamente fuones como Poemas Sorpresivos no representan la antipoe-sfa sino una forma de antipoema. Antipoesa y antipoema parecen dos actitudes aparentemente hermanas, gemelas, similares y representan dos actitudes distintas. Nicanor Parra intenta modificar, alterar -a travs de la burla, el humor, la irona muy crtica- el contenido del poema. Ya hemos visto que la onda de Parra tiene antecedentes clsicos que vienen de Quevedo, la picaresca espaola, y en la poca moderna, de zonas de la poesa norteamericana, de Jacques Prevert y otros poetas. Lo que pretende Apolinar Nez es modificar, arremeter, alterar, el continente del poema, o sea la estructura, el molde, el marco del poema, y emplea un nivel de irona diverso a la de Parra y una crtica, tambin distinta.
Son dos aspectos diferentes el modificar el contenido y modificar el continente, y en ambas modificaciones el coeficiente es distinto tambin, porque si se presiona sobre el continente las alteraciones del contenido son diferentes si se presiona el contenido que modifica, a su vez, al continente. Hay una relacin continente-contenido, pero los cambios, las alteraciones, en este caSo, dependen desde qu lado o desde dnde se realiza la presin: si desde el continente hacia el contenido o si desde el contenido hacia el continente. Samuel Beckett en su trabajo crtico sobre Work in progress o Finnegan's wake de James Joyce dice: "la forma es el contenido, y el contenido es la forma" y agrega: "La escritura no es acerca de algo; es algo en s misma". Lo doy como una opinin y punto de referencia.

Sin separarnos del todo de Poemas decididamente fuones y del escndalo literario en el ambiente dominicano, producido cuando su publicacin, y sin alejarnos de Samuel Beckett, Premio Nobel de Li-
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teratura en 1969, debemos recordar que I whoroscope, de 1930, de
Beckett, contiene en "Whoroscope" un ejemplo de la ruptura a travs
de un lenguaje inusual, "escandaloso" para cierto pblico lector, y
"desusado", donde Bekett habla de Francine como de un "precioso fruto mo de un feto casa-y-gabinete", "Burdel de Zeus, empllalo!"
"que a la nariz le toca el beso del aire todo ftido y frante/ y a los tmpanos, y al tronco del orificio fecal/ y a los ojos su zigzag". Beckett trabaja hacia el final del poema, en mayor profundidad y extensin, el "fesmo" de los ejemplos anteriores, como una feroz des-mitificacin. Doy la informacin como simple referencia, pues esta desmitificacin -en la que est inmerso Apolinar Nez- tiene razones de tipo epocal, sociocultural, sociopoltico, socioticas, etc. Nada se produce porque s, nada brota de una manera antojadiza. Hay que buscar y encontrar, siempre, las razones.
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El tema epistolar
El tiempo de un dictador est sustentado en el tema epistolar, en las cartas, y en la presencia de Baitoa, que es entonces lo rural provinciano, aunque ms tarde haya el tiempo acercado Baitoa a Santiago. Cada callejn de Baitoa, cada montaa con sus verdores, cada caada con sus rboles seculares en el decir del poeta- est en el poeta, a travs de los recuerdos vivos de la infancia rural-provinciana. Es un mundo pueblerino que determinar tonos, acentos, circunstancias en el desenfado de las cartas y tambin en la ruptura formal ensayada en i sus libros anteriores.
Para una mejor comprensin de las variantes y exploraciones temticas de Apolinar Nez, doy unas respuestas del poeta a una encuesta formulada para tomo IV de La Poesa Dominicana en el Siglo XX:
El poema Baitoa es casi un hoyo, nace como una necesidad poco hipcrita de expresar mi mundo baitoero, mi mundo pueblerino contante en mis recuerdos. Es un mundo que conozco mucho. Hasta ese momento, yo lea poca literatura dominicana. Prefera otros textos de otros rincones europeos o hispanoamericanos. Autores como Sartre, Camus, G. Green...los devoraba, los haca mos.
Mis primeras amistades literarias las hice en mi pas: Ayuso, Inchustegui Cabral, Manuel Rueda, Luis Manuel Ledesma, Enri-quillo Snchez. Luego, vino una avalancha de gente puertorriquea. Mis estudios en el extranjero me permitieron un importante desarrollo intelectual, Lo acadmico me impuso cultura,
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Mtor*idad Catlica Madre y iaestN*
BIBLIOTECA
me ofreci mltiples opciones de conocimientos. A travs de la academia (Universidad de Puerto Rico) me impregn de Neruda, Lorca, Cardenal, Parra siempre detestando a Borges. Por el mundo norteamericano, me entusiasm con C. Sandburg, Frost, Whitman. Son mis poetas preferidos.
Si es importante examinar la obra de un poeta y adems, sealar v puntos de vista paralelos u opiniones diversas sobre esa obra creadora (he recurrido a las impresiones de Inchustegui Cabra! sobre la obra de Apolinar Nez, en este caso), me parece que es iluminador lo que el propio poeta piensa de su obra. Por eso, en el caso de Apolinar Nez, como en otros recurr al sistema de cuestionario. Estas son algunas de las respuestas para el tomo VI de La Poesa Dominicana en el Siglo XX de Apolinar Nez. Las doy en bloque, sin que se resienta la unidad:
Antes de Poemas decididamente fuones hay algunos poemas que algn da podrn aparecer en una antologa que registre los peores poemas escritos en Repblica Dominicana.
Mis Poemas decididamente fuones son un ataque formal a mucha poesa gongorina de mi generacin, a muchos poemas enaltecedores de ideas que nunca se hacan vida en m. Fueron poemas escritos con furia y rebelda.
El lector reaccion tambin con mucha violencia, con mucho rechazo. Entonces me di cuenta de mi angelicalidad terrible. Creo que lo que rechazaban no era la carga ertica, sino la violencia formal registrada. Ahora mi poesa se torna ms serena. Tal vez eso sea un grave error. Ahora construyo poemas ms largos, muy descriptivos insistiendo siempre sobre Baitoa. Pero todava me fascina el poema breve, brevsimo, el antipoema, lo epigramtico, lo sinttico.
Debo recordar al lector, frente a En tiempos de un dictador que este cuaderno representa una ruptura formal, con relacin a sus dos cuadernos anteriores y que estos a su vez crean rupturas entre s. Se trata de una sucesin de ruptura, de escalonados cambios rpidos, y es as que En tiempos de un dictador el poema busca y encuentra un ritmo enteramente distinto al de los dos cuadernos anteriores. Es otro movimiento de onda: la que promueve la conversacin escrita desde un monlogo que se abre hacia el dilogo, pues enfrente est el interlocutor o, ms bien, el receptor, que no pregunta-esta vez- nada, pero que recibe, en silencio, la confidencia del remitente. El destinatario est ah, invisible casi en su callar.
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El tema que prefiere Apolinar Nez, ahora, es poco frecuente, -ms bien es muy infrecuente- en la poesa dominicana e hispanoamericana en general. Hay antecedentes de la poesa peninsular en la poca neoclsica. Melchor Gaspar de Jovellanos (1744-1810) es autor de "Epstola de Fabio a Anfriso" (Descripcin de El Paular) que termina: "Vuelve por fin con la rosada aurora/ la luz aborrecida, y, en pos de ella/ el claro da a publicar mi llanto/ y dar nueva materia al dolor mo".
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Francisco Martnez de la Rosa (1787-1862) escribe la "Epstola al Duque de Fras-En la muerte de su esposa", que empieza: "Desde las tristes mrgenes del Sena/ cubierto el cielo de apiladas nubes/ de nieve el suelo, y de tristeza el alma".
El modernismo nos da una pieza clave en el tema lrico espisto-lar: la "Epstola a la seora de Leopoldo Lugones" de Rubn Daro. Es una pieza extensa que viene a ser la anttesis de los ejemplos neoclsicos. Aqu, con Daro -nuestro mximo poeta- todo es soltura, gracia, donaire, fluidez, confesin de intimidad, desenvoltura, nota sensitiva, humana, desenfado elegante, galante, encanto humano, humor, color, elegante familiaridad ("Y aqu mi epstola concluye/ Hay una ansia de tiempo que de mi pluma fluye/ a veces, como hay veces de enorme economa/. Si hay, he dicho, seora, alma clara, es la ma/ Mrame transparentemente con tu marido/ y gurdame lo que t puedas del olvido". Este es el final.
En la historia de la poesa dominicana, en La Poesa Sorprendida nm. XVI, Agosto, Sept. Oct. Nov. y Dic. 1945 est el ''Fragmento de Carta"de Manuel Rueda ("Llanes, quiero tu creacin lenta del mundo que no se hizo de prisa") y en el nmero 17, de la misma revista, y tambin de Manuel Rueda, el "Fragmento de una carta" (Valerio desde su silencio entona.)
En 1945 en la Coleccin "El desvelado Solitario" public La Poesa Sorprendida mi extensa Carta marina a una nia perdida en la tierra que empieza: "Me escribes t de all donde la rosa de la tierra/ seala el corazn de los ngeles (...) y luego: "Llega tu letra humedecida en solitaria geografa de penas".
Estos ejemplos y antecedentes los doy para que se advierta el tono muy distinto de las cartas del cuaderno de Apolinar Nez, que en su "Carta a Juan Bosch" le dice: "Desde nio era enfermizo/ y quera ser escultor/ despus escritor/ para acusar con palabras escritas/ el vaco de tantas palabras habladas/ en este pas de figuraciones,


fantasmas/ y promesas a medio talle desde 1492". Est presente la irona nacional, la crtica sociopoltica y socio-cultural, que son dos "constantes" en esta poesa de Apolinar Nez. En la misma carta anota el poeta: "y al Octavo Da el hombre cre la Traicin."

En la "Carta a Juan Jos Ayuso"reitera Apolinar Nez su crtica socioeconmica, y utiliza una sutil irona ("y ya no es candidata a ningn puesto relevante/ y desea montar una freidura/ (El negocio menos propicio la quiebra en la R. D.) / o algo as como Tata's Fashion Boutique/ (qu nombrecito tan anti-impdico) p. 5. Pero ocho versos ms adelante y en la misma pgina, Apolinar Nez confiesa lo que es la creacin literaria ("Ayuso nuestro espacio es el mismo/ y sobre l sigamos en la aventura de escribir/ cuidndola como un segundo sexo").
En "Carta a Luis Manuel Ledesma", marzo 14 de 1974, dice al poeta amigo: "Soy muy gminis: oreja algo convexas/ susceptible a la crtica y a leer acrsticos y epitafios" p. 6 y, luego, agrega una nota sobre el ambiente literario y poltico nacional: "Por aqu conferenci Manuel Rueda sin boina/ con el Tambor de las Islas/ y lo acompaaba un Sub -se ere tari o de Estado/ sin su secretaria en estado" (pp. 6 y 7). Apolinar Nez juega jocosamente con las palabras, con las alusiones, los dobles sentidos y a Manuel Rueda le escribe una carta -13, 14 y 15 en la que Apolinar Nez intenta jugar desde contenidos polticos y epocales y protestatarias con el Pluralismo, e introduce consignas polticas, "collages", anuncios, cintillos de peridicos, hasta ese final donde asoma una agustia existencial, en ese tempranero lector de Sarte y Camus (con el tiempo husped -puta/ que se entrega mezquino/ a nuestras palabras naves oscilantes").
En el final de la "Carta a Freddy Gatn Arce" pp. 16 y 17- hay una confesin de intimidad desgarrada ("y ese conjunto de costumbres/ que son nuestras verdades/ despus de pisarlas/ con cuidados cotidianos").
Hay un hallazgo expresivo, de mucha cuanta simblica y un final de solidaria ternura humana, en el ambiente creado con elementos directos, simples, y un diminuto oportuno, en "Carta a Agripino Nez"; "Entonces llegan los haitianos/ y fabrican enormes ratoneras para espantar a los espritus". Y luego, el final: "Hoy es domingo de tardecita/ despus de una llovizna../ Te duele la soledad?/ Quizs entre salterios y campanadas/ lentamente suspiras a Dios". Son versos de gran emocin humana y de noble eficacia lrica partici-pativa.
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El humor y el testimonio epocal afloran en "Un Lunes" ("Los noticieros radiales agitan las congojas mentales/ y los sueos delirantes/... La vida no es un sueo, maldito Caldern de la Barca!")
Ultima notas significativas

Sin dejar de utilizar el humor, la burla sentimental, Apolinar Nez roza las zonas del absurdo. Absurdo de qu? De los resortes de la vida, de las coordenadas de la civilizacin tan conflictiva y tambin, de las vas de la expresin misma. Y aqu, en este punto, es necesario volver al ya citado Samuel Beckett y recordar un fragmento en Three Dialogues, Tal Coat: "La expresin de que no hay nada que expresar, nada con qu expresarlo, nada desde lo que expresarlo, no poder expresarlo, no querer expresarlo, junto con la obligacin de expresarlo".
Aparte del extenso poema "Baitoa es casi un hoyo", con el que finaliza En 'tiempos de un dictador, Apolinar Nez ofrece en el poema "Algo de historia colonial" -p.26-una visin generacional, polmica, disidente, spera y humorstica. El poema es una de las piezas ms logradas del cuaderno desde el punto de vista de una coordinada tensin emocional, y de un equilibrio entre el humor crtico y la lnea de la emocin. Nada falta, nada sobra y el poema se mantiene en una justa medida de extensin, no siempre fcil de lograr en el cuaderno:
Desde Palos de Moguer
vinieron en naves
con nombres de putas
La nia, la Pinta y la otra
y fuimos tantas aguas y tierras inventadas
con riquezas y verdores
para incitar el espanto
y los tentculos de los instintos de Aqullos
aplicando la expansin
por fracciones parciales y mulatos y criollos
y los negros hoy folklore
y nos dejaron esto:
48.000 km.2
con muchas pulperas y dictadores.
El aire, el humor, la gracia de lo caribeo crean, en este caso, un clima sui generis, irrepetible, por su irona de sutil levedad, que lo diferencia por el espacio -tiempo geogrfico, de la antipoesa de Parra.
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"Nada permanece tanto como el llanto"

El contraste entre la poesa de Apolinar Nez y la de Jacques Viau es evidente, pues se trata de dos tonos, de dos maneras creadoras muy diversas para tratar un parecido problema generacional.
Lo que en Apolinar Nez es crtica agresiva a travs del humor contra el contorno social, poltico, econmico, cultural, moral y epocal, en Jacques Viau es extremada seriedad, que adquiere dramatismo y melodramatismo y, en algunas zonas recurre a una simbolo-ga y adjetivacin de un grueso y no decantado romanticismo.
Lo que en Apolinar Nez es burla, "collage", "pop art", en Jacques Viau es insistente tono grave, donde no caben ni el humor denunciador, ni la sonrisa acusadora. Si Apolinar Nez reduce, compendia, sintetiza, la estructura del poema -salvo en sus Cartas- en Jacques Viau el poema en ancho ro que corre insistente, lento, serio, reiterativo, a travs de las diez y nueve partes de ese solo y largo poema que es Nada permanece tanto como el llanto. Impulsado por esta gravedad llega Jacques Viau, en los finales del poema, a un tono evanglico social, no obstante que los lineamientos polticos estn dentro del marxismo y del leninismo por el espritu de la accin, y el llamado hacia la conciencia proletaria.
Viau hereda de una parte la cultura haitiana de sus padres, y Viau nace en Hait en 1942, pero se traslada, con su familia, a la Repblica Dominicana; desde nio, y es en la Repblica Dominicana donde se forma social, poltica y culturalmente, y es en espaol que escribe su poesa. Es, adems, en la Repblica Dominicana donde muere en 1965, en la lucha del pueblo dominicano por su Revolucin Constitucionalista. No hay duda alguna en ubicarlo dentro de su generacin potica dominicana, a la que pertenece, no obstante su nacimiento en Hait.
Al analizar la poesa de Jacques Viau debo frenar dos factores de orden extraliterario que pudieran influir en una previa inclinacin de simpata emocional hacia la poesa de Jacques Viau, y que con honestidad crtica debo sealar. Primeramente, el hecho del nacimiento de Jacques Viau en Hait, pues me siento identificado desde el comienzo de los aos cuartenta, hasta la fecha, con la lucha del pueblo haitiano en el orden social, poltico, econmico, cultural, y desde hace varias dcadas tengo amigos fraternales entre los haitianos que luchan por su liberacin. Luego, el hecho de la muerte trgica y valerosa de Jacques Viau, en los das de la lucha intensa iniciada en abril d


r
1965, de cuya accin siempre me he sentido solidario. He aqu, pues, dos razones extraliterarias capaces de crear una simpata inicial demasiado fuerte para un juicio de anlisis literario que ha de ser -o pretende ser- equilibrado, ponderado, iluminador del hecho potico, sin dejarse arrastrar por circunstancias o motivaciones no literarias. Intentar, en todo lo posible, el equilibrio crtico en el caso de Jacques Viau.
"Ya no es necesario atar al hombre para matarlo"
Nada permanece tanto como el llanto, el largo poema de Jacques Viau, de diez y nueve partes, ocupa desde la pg. 91 hasta la pag. 129 del libro: Poemas de una isla y de dos pueblos, Jacques Roumain, Pedro Mir, Jacques Viau, La Habana, 1974, Coleccin "La Honda" Casa de las Amricas, 131 pags. 15 1/2 cm. Seleccin de Roberto Fernndez Retamar (Jacques Roumain aparece con: "Madera de bano", "Guinea". "Sin embargo", "El amor a la muerte", "Su-* cios negros", "Nuevo sermn negro", Pedro Mir figura con "Hay un pas en el mundo" y "Contracanto a Walt Whitman" y Jacques Viau con "Nada permanece tanto como el llanto"). No hay prlogo sino catorce lneas en la contracartula sobre el contenido del libro.

Debo hacer una observacin inicial frente a Nada permanece tanto como el llanto.Cabe recordar que se trata de un poeta que muere a los veintitrs aos -no s si cumplidos o por cumplir-. El largo poema no parece haber sido sometido a revisin, poda, correcciones o enmiendas, a fondo, por Jacques Viau y esto lo digo sin tener delante los originales. A los 23 aos -o a los 22 aos- el poeta no se ha desarrollado y, salvo excepcin, no ha podido trabajar dentro de un espritu crtico o de autocrtica. Esto puede explicar zonas de reiterados smbolos de un romanticismo grueso -la insistencia de los calificativos romnticos de corazn, dentro de un melodramatismo que el poeta hubiera superado y suprimido en el caso de haber podido revisar, con tranquilidad y espritu autocrtico, sus originales. Por eso el canto 1 o la parte 1 del poema pasa sin pena ni gloria.
Jt ^ ?< rife m A 1 1 m
En la parte II, al comienzo, tres versos que me obligan a rectificar una primera afirmacin ma frente a la totalidad del poema. Y es que apuntan una breve zona irnica, que en otras lecturas me pareca inexistente, y no es as (ya no es necesario atar al hombre para matarlo./ Basta con apretar un botn/ y se disuelve como montaa de sal bajo la lluvia" p. 93). Se trata de tres versos de mucho estremecimiento donde se apunta una circunstancia epocal: la guerra atmica. Y en la misma parte II, estos otros dos versos pudieran dibujar una
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mirada de una irona desde la angustia del vivir. ("Y el sumiso, qu hace?/ Dnde deposita su silencio?" p. 94).
El poema contina en un ritmo demasiado discursivo, extenso, cansado en su insistencia, donde hay traspis expresivos, por los tonos gruesos ("La sangre del hermano pavimentaba el camino" p. 96), pero al mismo tiempo encontramos hallazgos lricos evidentes, que prueban una sensibilidad lrica ("y las palabras se quebraban como gaviotas perdidas" p. 96) Lo social est dicho con poesa y fuerza ("Y las proles?/ Crecen entre almendros y muros de cartn, / bajo techos que las estrellas perforan" p. 97; "Los rboles han crecido desde su corazn derrumbado" p. 98)
Sera necesario averiguar con los compaeros de Jacques Viau si este u otros poemas eran motivos de revisiones o lecturas crticas. La primera edicin de Nada permanece tanto como el llanto apareci en Santo Domingo, Publicaciones del Frente Cultural, en 1965. En esa primera edicin no aparece el poema V, que incluye la edicin de La Habana de 1974, y que me parece definitiva y por la que me guo.
"Que las sombras depongan su hostil armadura ante la vida"

Si poticamente la parte V nada agrega al poema, el canto asciende y logra firmeza en la parte VI ("Que los hambrientos comprendan que la vida les pertenece/ Que el callado plaido de las calles/ edifique con lo que nunca sus manos han tocado/ Que el viento socave al armazn del llanto/ Es preciso que el silencio deje de secundar nuestra voz/ que las sombras depongan su hostil armadura ante la vida"p. 100)
Jacques Viau se define como "sencillo mediador de palabras" (p. 101). Est esclarecido al definirse, el quehacer del poeta de comunicacin sociaL Insiste en su testimonio ("Milenarias voces fatigadas levantaban un clamor" p. 101)

Tal vez los desniveles en la tensin lrica del poema, los vacos que aparecen de pronto, o algunas innecesarias reiteraciones o insistencias, se deben a que Jacques Viau quiere decir mucho, intenta abarcar y expresar demasiado y pretende reunir todos los smbolos y ecos e implicaciones relacionados con el tema. Cuando Jacques Viau consigue mantener un rumbo cierto es cuando une lo puro y lo impuro de los smbolos, lo gastado y desgastado, lo viejo y lo nuevo, lo repetido y lo indito, lo vencido y lo original, en un esfuerzo unificador a travs de la onda lrica, como ocurre en la parte VI:


Toda la genealoga de la tristeza combata por la pureza.
Mucho antes de nosotros empujaron la barca
otros despus de nosotros continuarn empujndola.
No hemos sido los primeros.
no seremos los ltimos ciertamente,
pero somos lo que del hombre no ha cesado de ser.
En qu rincn deshabitado recomponer la alegra?
toda la adolescencia de la tierra concurra al encuentro con
la vida i
y un olor a pureza machacada abundaba en el viento
Han crecido ya los ltimos testigos de estos das y la tierra tarda en prodigarse.

Nada ha permanecido tanto como el llanto.
Son expresiones de un firme poeta y la poesa se hace eficaz como testimonio social y epocal. Este tono contina en la parte VII ("Se entrecruzan palabras batidas por el viento/ y el amor padece el exilio del hombre" p. 104). Aqu y all nos salen al encuentro versos de un combate que se hace con lirismo: "Los hijos ms jvenes tomaron por asalto un da la alborada" (p. 105) o bien: "Hemos aprendido que la primavera es posible" (p. 105)
Jacques Viau corre siempre el peligro de internarse en lo meramente panfletario. Lo salva, a veces, s instinto lrico ("Hemos ido de manos con las sombras/. Nuestro andar es un grito estacionado/. Por cada paso, un da que transcurre/ Por cada palabra, mil palabras que vociferan la prole" p. 106) A veces los elementos reiterativos desmarcan o desmejoran el poema. Viau se interna en las frases hechas, en lo que pudiera ser cintillo de peridico, pero no utiliza ese material en forma de "collage" como lo hace un Ayuso o un Apolinar Nez- y Viau desaprovecha ese elemento de crtica, posiblemente a causa de que es un poeta demasiado serio, grave y joven.
X
Y que Jacques Viau es un poeta que tambin tiene indudables aciertos, nos lo evidencia en unos versos delapartelX, donde no disminuye la denuncia, pero donde hace acompaar su pattica protesta con la asistencia de un vehemente lirismo:
Mirad el corazn del hombre,


es un puado de sangre bajo el cielo
Mirad el corazn del hombre:
es una estrella postrada sobre su propia sombra.
Miradlo,
es una lgrima que corre sobre ralles enmohecidos (p 108)
Estos versos nos hablan de la inventiva potica y de recursos retricos-como esa hbil insistencia bien dosificada- adems de la originalidad casi suprarrealista ("es una lgrima que corre sobre rales enmohecidos").
Los que establecieron la posibilidad del canto
La parte X nos muestra que faltan, a veces, las proporciones, los alcances de los vocablos realmente definidores. Se rompe el equilibrio verbal cuando el poeta exagera. La excusa -una vez ms- es su juventud y el huracn social donde vive sin tregua.
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Algo evanglico, bblico, empieza a asomar, por su tono, en medio de su lucha social ("No retorna el viento con las palabras pronunciadas" p. 112), y de pronto asoma la novedad expresiva ("de lmparas sin gas parcelando la luz" p. 112).
Esta fuerza vuelve a aparecer en los versos finales de la parte XI: ("Ya no son ms que sombras y polvo/ los que establecieron la posibilidad del canto/ Hemos pagado caro nuestro miedo de morir/. Ganamos una muerte ms dura que la tumba" p. 114)
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La parte XII nos ofrece el tono social y el testimonio del dolor como una constante constructiva, desde el ayer en ascenso. El poeta busca la paz para todos como una justicia para todos, como una redencin por todo lo sufrido y est junto al explotado necesitado de justicia:

Cierra los prpados el nio que duerme en nosotros y comenzamos a hilvanar caminos
Nada poseemos
y sin embargo podemos modelar
o levantar pirmides para cobijar el pasado
o quebrar el llanto que se cumple en nosotros
' ' t
El hombre vino desposedo de armaduras. 1
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Vino con chillidos que se hicieron palabras.
Ahora debemos levantar la lumbre con nuestras manos hechas para quemarse,
derrumbar las alambradas hechas para dividirnos y devolver al nio su palabra de nio su juguete de nio.
Nada* permance tanto como el llanto adquiere en la parte XIII un lirismo pattico para aproximarse a la parte XIV que me parece la ms poderosa en su ambientacin general de testimonio.
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El patetismo en la parte XIII evidencia que Jacques Viau es un poeta inspirado que recurre a las interrogaciones -como lo hace Len Felipe- para buscar un mayor eco en ese nfasis epocal. Dice Jacques
Hemos derramado la simiente a la puerta del crematorio. El sol se ha depositado en los pinos empujando al viento
El viento trae el olor a humus de la entraa del continente Hay humedad en el viento
humedad de ros y riachuelos acurrucndose en la piedra Humedad de cielo y tierra aparendose Cuidado!
Hay polvo de hombre en el polvo del mundo Quin ha cambiado el rumb del viento? Quin dispuso cerrojo para los graneros?
En la parte XIV, luego de superada esa resaca del romanticismo grueso -expresado en "lluvia de sangre" Viau se deja llevar por la intuicin y un instinto lrico para conseguir efectos como en un friso de la ciudad, de un especie de mural vivo urbano ("Prostitutas hermosas como caracoles abundan en sus calles/ Vagos que acechan el paso de la pureza/ En los palacios, en las asambleas/ corazones muertos proclaman la necesidad del silencio" p. 118) y luego surge un verso que se clava como una denuncia epocal: "Cmo levantar los muertos en una insurreccin de sombras en contra de la muerte?/ Cmo edificar la vida en estas latitudes del odio?" (p. 118) y luego reafirma la impresin de la tormenta urbana: "Oh, ciudad/toda una necrpolis para el hombre! "(p. 120)
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p i 4 1
En la parte XV, Jacques Viau habla del invierno y de la noche. ('Viento que a hurtadillas sustrae las palabras/ Es invierno./ Mugre en

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universidad Cstlica Madre y Me:igr*
BIBLIOTECA
los cerrojos de la luz (...) en la noche de "entumecida sombra" (p.120-121).
"Acumula en m los olores de otra selva"
Es con la parte XVI donde Jacques Viau consigue un clima total en la unidad de un lirismo mantenido, compacto, donde lo temtico va parejo con la emocin y con el lenguaje lrico para expresarla. Sera necesario transcribir toda la parte XVI que empieza:
Dura brisa,
rumiante nave de transparentes remos hiende el espacio con tu quilla de alientos y mustrame el corazn vagabundo Dura brisa peregrina nave
mustrame el polvo de otros continentes las hojas de otros rboles.
Acumula en m los lores de otra selva de otros bosques
quiero penetrar en todo lo que nunca mis ojos han tocado en todo lo que me es lejano .
en toda la lejana.
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El tono contina con esa misma inspiracin mantenida, a veces con el sensitivo aliento whitmaniano hacia lo universal. La parte XVI bastara para considerar a Jacques Viau, no obstante los reparos aqu sealados, como uno de los poetas importantes de su generacin. Lo repito, y recuerdo una vez ms. Se trata de un poeta de slo 22 23 aos.
Las tres partes finales del poema van a desembocar en un tono evanglico social. En la parte XVII Jacques Viau propone: "Hombres/ dejad vuestros nombres en el gran libro del llanto/ derribad la pirmide levantada con sangre"(p. 124) En el final de la parte XVIII se acenta este tono evanglico, admonitorio, social: "Advierte el tiempo de la siembra/ Es preciso limpiar la tierra de cizaa", (p.127) Debe tenerse en cuenta que Jacques Viau no predica un Paraso en la otra vida sino que su accin est encaminada, siempre, de manera muy realista, hacia la justicia social en la tierra, hoy. El tono prximo al evangelio es slo una manera de tono, de simbologa de idioma potico para acercarse y predicar el cambio social, la justicia humana, la Revolucin.
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Esto queda muy en claro en la parte final, que es la XIX:
Los muertos no llaman a los vivos r
Han dejado de escudriar
Nosotros les prestamos pensamientos y palabras
Los muertos no apetecen
No piden
Son los vivos quienes precisan de nuestra palabra.
Hay una herencia que defender Nombres que prolongar
Ay de nosotros si no recogemos la simiente abatida Si no modelamos con polvo de nombre el corazn que la tierra reclama Hombres
avivad el fuego.
El verso final del largo poema es una profesin de fe humana, humanstica, de la mejor ley; es una moral social animada por la inspiracin lrica en el ser humano que se encamina hacia el futuro con esperanza y generosidad: "que el amor proclama la necesidad de ir ms all de nuestras vidas".
Jacques Viau es un poeta lleno de ideas lricas, ansioso por abarcar y reunir una gran cosecha de smbolos lricos para cambiar la vida y otorgar justicia nacional y planetaria. Haitiano dominicano, dominicano llegado desde Hait, Jacques Viau es un ejemplo de fusin, de compromiso con la vida, con la justicia y con la humana libertad.. Sin duda es u de los grandes de su generacin lrica dominicana, cado a hora muy temprana, pero heroica.
Pedro Vergs: la poesa como realismo mgico

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Si fuera necesario sealar los cinco o diez ms importantes mundo lricos creadores de Los Poetas de 1965, uno de los ms significativos sera el aporte de Pedro Vergs, nacido en Santo Domingo, en 1945. La importancia de su obra est destinada a crecer con la perspectiva de los aos y no sera raro que desde el 2001, al iniciarse el Tercer Milenio, el conjunto de la obra lrica de Vergs que es mientras escribo una absoluta e importante realidad creadora-fuera uno de los orbes significativos de la poesa dominicana del siglo XX y uno de los ms importantes aportes de Los Poetas de 1965 a la poesa dominicana de las diez dcadas de este siglo que termina.
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Una afirmacin de esta naturaleza hay que fundamentarla. Digamos, inicialmente, algo sobre la formacin y la primera proyeccin del Vergs. Es fuerte e importante la infancia, adolescencia e inicio de la juventud del poeta en la Repblica Dominicana. Sern la base Me su gran legado de smbolos, imgenes y significaciones lricas. Trabajar con esos materiales a los que su vida- a partir de 1962, a los 17 anos- al otro lado del Atlntico, les dar una gran perspectiva de asimilados recuerdos, desde la marea de una vida que transcurre en un escenario mgico y trgico como el mundo antillano.
En la Universidad de Zaragoza -la antigua Universidad donde es-. tudi en el siglo XDC Jos Mart- Pedro Vergs estudia Filosofa Romnica y obtiene su licenciatura. Se especializa como profesor de Literatura y ensea en Espaa y en Francia. Acta en la redaccin de la revista Camp de Tarpa. Se inicia con Primeras Palabras (1966), un libro de los 21 aos. Su segunda obra es Juegos reunidos (1971) y aparece en las prestigiosas ediciones espaolas de El Bardo. En 1976, su tercer libro lrico -Durante los inviernos- obtiene un prestigiossi-' mo accsit en el Premio "Adonais". Hay que recordar que el "Adonais" es el premio de mayor prestigio y de vigilada imparcialidad en la poesa hispanoamericano y que el Director de Adonais, el poeta y crtico Luis Jimnez Martos, se esmera en el cuidado y calidad de los concursos anuales Adonais y en los nombres y obras que figuran en la coleccin que edita RIALP de Madrid.

Durante los inviernos, apareci en Madrid el 15 de junio de 1977. Son 64 pags. 17 12 cm. La nota de Adonais que define esta obra de Pedro Vergs dice:
Durante los inviernos, que obtuvo un accsit del Premio Adonais 1976, nos ofrece, de primeras, la perspectiva de una situacin evocadora, desde la que el poeta pretende combatir la nostalgia de juventud y de su propio mbito geogrfico. La memoria proyecta una imagen del mundo tropical, a distancia en el espacio y en el tiempo.
Desde la atmsfera inverniza, que corresponde al presente, surgen figuras, cosas y paisajes de la otra orilla, en la que todo se halla determinado por la calidez y por un especial sentido del vivir.
Es indudable la capacidad potica de Pedro Vergs para infundirle vida a sus rememoraciones, con un lenguaje enormemente plstico, donde se alteran el realismo, la irona y el deslumbramiento. Sus caractersticas encajan, por lo tanto, dentro de una
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manera muy actual que incluye algunas races exticas, semejantes a las del Modernismo de otra hora.
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Esta calidad de Nuevo Mundo, de exotismo caribeo, que recibe la otra orilla del Atlntico, en la Pennsula Ibrica, es la que hace pensar a la nota de Adonais en los aportes de ayer, de anteayer, "de otra hora", de Daro y los modernistas. Significa todo esto un aire de una nueva renovacin.
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El 14 de febrero de 1980 la Agencia EFE comunic que Pedro Vergs haba ganado el Premio Literario "Blasco Ibnez", de Valencia, con su novela Solo Cenizas Hallars. El ttulo corresponde a la letra de un bolero (como aquel de Severo Sarduy de su novela De donde son los cantantes o de una novela de Mars: Si te dicen que ca, premiada en Mxico). El ttulo de Vergs es una frase que cantaba Toa la Negra. La novela de Vergs abarca un largo perodo histrico: desde Trujillo a Bosch.
Habra que agregar unos datos ms, proporcionados por Adonais. Pedro Vergs recopil los textos inditos de Miguel Labordeta bajo el ttulo de La escasa merienda de los tigres. Luego empez a trabajar en un estudio sobre la vanguardia en la poesa espaola de postguerra.
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Hay que sealar su vida en Barcelona y su vinculacin con el quehacer literario espaol, sin renunciar, en ningn momento, a su dominicanidad.
Mi patria es una tierra tan sola como l mar

Fue Osvaldo Bazil un primer vnculo entre la Repblica Dominicana y Espaa. Hemos visto en el tomo I de esta La Poesa Dominicana en el Siglo XX cmo es Bazil, desde Barcelona, el primer antologo de la poesa dominicana en el momento en que Rubn Daro va a morir.
Los poetas dominicanos independientes encuentran en Manuel del Cabral un vnculo con la actividad literaria espaola. Del Cabral publica en las ediciones del Instituto de Cultura Hispnica su Antologa Tierra. Pero es, sin duda, Antonio Fernndez Spncer, como ha quedado evidenciado en el tomo III de esta obra, la grande y slida vinculacin de la poesa dominicana con la espaola.
Desde poco despus de transcurridos los primeros aos de la mi-
1 i.


tad del medio siglo, no se produca, como en el caso de Pedro Vergs, un enlace tan importante entre la actividad lrica dominicana y la de la Pennsula Ibrica. Despus de la accin de Fernndez Spncer es la de Pedro Vergs la ms importante relacin de un creador lrico dominicano con Espaa. Hay que sealar que Vergs es, an, un poeta joven. En 1980 tiene slo 35 aos y se encuentra en esa importante etapa en la qu el creador tiene bastante que expresar y crear desde los albores de una madurez biolgica en el trabajo intelectual.
4
Juegos Reunidos, fue publicado en Barcelona, por "El Bardo" en 1971. Vergs nuestra ya su madurez en el trabajo potico. En "Origen" va enlazando, en forma de cascada, de concatenacin, las ideas poticas que muestran desenfado expresivo, vigor y amarre emocional. ("Quin intent parar/el camino del sol tras una nube?")
Su intensidad y su sentido de la concentracin y simbologa estn marcados ("Este que muerde un pan como inventndolo"). Estn presentes la crtica social,la combatividad generacional. Hay que anotar que -al igual que algunos de los ms significativos entre los jo-venes poetas espaoles de la postguerra- la influencia de Csar Valle-jo es palpable y bienhechora. Vallejo es un poeta de una originalsi-ma adjetivacin, es el poeta de la gran nostalgia indoamericana universal, hogarea y a la vez telrica. Es lgica esta emocin hacia Vallejo desde Espaa y que Vergs comparte por una razn ms: porque Vallejo es la Amrica entraable sentida y escrita desde Europa.
El sentimiento de la dominicanidad en Vergs es muy intenso. La Noticia de Santo Domingo, el 30 de junio de 1974 public bajo el ttulo de "Los de Aqu" una seleccin de poemas de Juegos Reunidos, agrupados en torno al tema de lo dominicano en Vergs, y esta seleccin me sirve ahora. i
La identificacin dominicana en Pedro Vergs es muy entraable, tanto como esa perspectiva desde la cual escribe Pedro Mir su poema Hay un pas en el mundo. Vergs dice su emocin desde otro esquema emocional, pero no menos participativo y eficaz:
Mi patria es una tierra tan sola como el mar Que alguien, aprisa, me le invente un canto.
Mi patria es cielo y mar y un hombre arrodillado. Que alguien venga y le devuelva la esperanza.
Mi patria es una tierra libre, segn dicen los libros.


i
Que alguien me ayude a subir su bandera.
Que alguien le ponga morfina a su sollozo.
Que alguien grite conmigo para que no se muera.
' Se advierte de inmediato, la identificacin de la onda generacional dominicana en Pedro Vergs. Es una onda crtica social, poltica, moral. Es el empleo de la irona como arma de combate y de protesta. Tambin est esa aproximacin vallejiana ("Mi patria es el lugar, el origen del hombre/ que alguien vaya corriendo y le haga una estadstica") Es el humor desesperado de Vallejo en Poemas Humanos, que a tantos nos ha conmovido .y a tantos nos ha influenciado. Vergs no es una excepcin. Un buen poeta y no es paradoja se reconoce por sus buenas asimilaciones, incorporaciones, influencias.

La queja dominicana de Pedro Vergs es de un lirismo pattico y angustiado por su penetracin y compenetracin nacional:
donde la ruina crece

como crece la palma y la amapola.
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Una isla pequea, con el mismo tamao que tiene la juventud de un hombre o la visin de un nio Pocos kilmetros de muerte, ros que no acaban de aprender la sequa, tierras de soledad donde una vida apenas conocida la ilusin se acuesta y muere, donde hasta el caminar se sabe tardamente, donde hasta 1 la maldad tiene su abecedario, donde un poeta
no sabe lo que tiene que ser. De all vengo. ,
Esta declaracin dominicana de Vergs est empapada, emocio-nalmente, de la realidad dominicana vista de una manera crtica, que no deja de ser atormentada. Hctor Inchustegui, Pedro Mir, Freddy Gatn Arce y otros poetas de esas generaciones anteriores han dicho su queja, en su hora, desde sus personales mundos expresiones, pero tan testimoniales como el de Vergs. ("Definindome a m, doy en sincero/ en guardarme esta pena que me tengo") Vergs dice "esta pena que me tengo" y es un dolor nacional, dominicano, de queja.
"Yo vi en tu rostro lo mismo que en el mo"

En la expresin del sentimiento dominicano, en lo que es paisa-

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je, geografa emocional y simbolizacin, hay un breve poema de Vergs en Juegos Reunidos que me parece antolgico, digno de ser repetido siempre:
i
SMBOLO
Esa palmera parada en medio de la sabana
?
que rompe el sol como un puo,
sealando su morada enhiesta sobre la plana superficie del terruo
Qu smbolo representa tan verticalmente amiga?
La tierra que la sustenta lo sabe bien. Que lo diga.
En "Soneto loco" Vergs nos da una visin dominicana ms simblica, misteriosa, con un matiz de leve barroquismo hispanoamericano ("Un pas es un cerco de brumosas espumas/ acostado en un lecho genital y profundo"... "Y yo tengo un pas con altos montes/ y encima de sus montes blancos pjaros vuelan") Al lector le queda la vaguedad de ese smbolo y se pregunta si las nubes son los pjaros que vuelan o si los pjaros que cruzan son, en realidad, las lentas nubes.
En "Poema sin fin" nos da un instante de poesa pura ("si por su oscuridad la sombra/ se desnuda"). En "Cuadro" nos muestra un poema en tres versos que casi quiere ser un hai-kai:
Recostado a la entrada del boho como quien mira todo y no ve nada el campesino ve pasar el ro...
Pedro Vergs naci cuando la Era de Trujillo haba cumplido quince aos. Su infancia y adolescencia transcurrieron sin conocer otro sistema poltico que ese, donde el temor y la muerte eran las constantes presencias ambientales. Ya en el comienzo de la juventud
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de Vergs la experiencia del asesinato del dictador y la feroz represin desatada por sus hijos, y las tensiones de todo gnero que vivi la Repblica Dominicana, fueron el pan de cada da. Un ao ms tarde, Vergs parti. El Presidente elegido por el pueblo iba a ser vctima, a los pocos meses, de un golpe de estado militar. Recuerdo este ambiente, de un constante temor y represin, frente a este verso de Vergs: "en qu sitio del globo/ cae este mapa asesinado". Tambin es simblica y significativa, esa "lgrima verde" con que Vergs quiere unir el dolor y la tragedia sociopoltica y econmica dominicana con la presencia de una naturaleza de un esplendor ednico. Y lo que viene a continuacin describe esa angustia que flota casi como una gigante hoja de palma desgajada, revuelta por el oleaje del mar. De ese sentimiento de inseguridad poltica y social, econmica y cultural, nacen esos versos para sealar la angustia nacional dominicana:
por donde va, por dnde, que se me diga pronto a qu lugar la llevan, quien tir de la soga y para qu para qu se mantiene delante de sus ojos esa barcaza oscuar, cargada inltimente por los pjaros patrios, ese remolcador de nieblas hacia dnde la arrastra (...)

El tono es levemente vallejiano. Me parece que de Los Poetas del 65 y esto sera necesario examinarlo un poco ms es Pedro Vergs $1 que mejor, con ms habilidad, profundidad y sensibilidad, ha incorporado el mundo de Vallejo en lo que significa conquista de una humana identidad americana para la poesa.
En "Muerte de Martn", Vergs enriquece su mundo lrico, con esencias que vienen del ritmo, canto y baile popular dominicano, del merengue. Ese "Se muri Martn" le inspira un poema donde Vergs rastrea no "la msica alegre y sin problemas" sino el sentir preocupado nacional, no obstante el ritmo desenfadado y alegre. Vergs recoge esa preocupacin nacional "bailada" y abre una puerta desde la poesa llamada "culta" hacia la conocida como "popular". Lo escribo, as, entre comillas, por mi gran respeto por los contenidos de la poesa popular y por lo que debo al folklore indo e iberoamericano y afroamericano.

"Yo vi en su rostro, lo mismo que en el mo/ la esperanza y la


I
muerte jugando con un dado", dice Vergs y es u enlace e identificacin.
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Con ese gran caudal de una experiencia intensa dominicana, a los 18 aos una edad propicia para recibir, recoger e incoeporarla vibracin mejor de la cultura- Vergs parte hacia Espaa para continuar su formacin. Es un privilegio.
"El olvido de los que pronunciamos la palabra jams".
El trabajo potico que desarrollar Pedro Vergs en Espaa, y que mostrar en su accsit al Premio Adonais de 1976, con Durante los inviernos, nos dice esto que he propuesto en La Poesa dominicana en el siglo XX: que no hay renovacin sin profundizar en la tradicin y superarla; que la originalidad parte de la asimilacin total, completa, de la herencia mejor ms vasta y ms profunda tanto en lo nacional como en lo universal.
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Debo recordar unas observaciones de Juan Ramn Jimnez en Cuadernos, Madrid, 1971, Temas de Espaa, que en la seccin "Esttica y Etica esttica" aparece en las pginas 223 el primer fragmento y en las 237 los dos ltimos: "Mi vocacin de eterno est, como en el nio, en mi gran amor a lo presente". "No se adelanta en tiempo sino en espacio" y :"En poesa (arte, vida, conciencia) todo paso hacia el delante general es un paso hacia el atrs universal". Esto lo recuerdo frente a la poesa de Vergs. Glosando, con una variacin, la sentencia de Juan Ramn Jimnez pudiramos decir de la poesa de Vergs, que su paso hacia el tema nacional dominicano es un paso, al mismo tiempo, hacia el tema universal. Lo nacional bien asimilado, pudiramos agregar, es un pasaporte hacia lo universal. El caso de Nicols Guillen con el mundo afroantillano, el de Jorge Carrera Andrade en su registro del mundo americano, el de Vallejo con el andinismo indoamericano o el de Neruda con su temtica de Canto General son ejemplos muy expresivos, lo que no quiere decir que como en el caso de Daro, de Borges y otros grandes poetas la onda temtica, con resonancia universal, no deja de abarcar otros temas, como es el caso tambin, de Lpez Velarde en Mxico, o el de Paz.
Regresando a Pedro Vergs en Durante los inviernos, para situar a Pedro Vergs respecto a su generacin lrica dominicana de 1965,

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me parece que lo que pudiramos llamar "ruptura" con lo establecido, la voz distinta que da la generacin, en Vergs no est dada tanto en las estructuras del poema como en los contenidos espirituales, en la visin conjunta generacional que en el caso de Vergsno ignora, sabiamente, la herencia cultural que es grande, fuerte, densa y
a la que la nueva visin generacional le da una proyeccin distinta, por el enfoque, despus de incorporarla.
V -
Vergs lo revisa todo, lo asimila todo, pero lo selecciona todo. Su importancia est tanto en su cautela como en su apertura, que son sntomas de madurez. A travs de Pedro Vergs se puede hablar de un sostenido y tenso clima de realismo mgico o de realismo fantstico en Los Poetas de 1965.. Se trata de un giro del neorealismo. Vergs le otorga a la realidad directa un ngulo inusual, es como la cara oculta de la Luna que no deja de ser tan real como la otra. Es lo que estaba delante, mezclado con la realidad, y que no veamos. En alguna zona de la poesa de Neruda nos preguntamos, como ante algunos momentos de poemas de Vergs, dnde est la realidad y dnde la irrealidad es esa mezcla en el lenguaje potico de lo real y de lo subrreal, de lo visible con lo invisible, de lo concreto con lo aparente, de lo asido con lo ensoado.
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El punto de partida de Durante los inviernos y el comienzo del primer poema "Banda" es una declaracin melanclica sobre la despedida y hay que leer, simblicamente, que se trata de su partida desde Santo Domingo. Todo esto est dicho con un lenguaje denso, expresivo, compacto, seguro, del que no est ausente una grave meloda interior, como en RHke o Milosz. Dice Vergs:

El olvido de los que pronunciaron la palabra jams, esos que en los andenes de las ciudades se esperan todava, en todos los andenes de la ciudad como sombras o doblas de s mismos,
soando con encontrar la mano que dejaron tendida en el vaco,
alejndose, yndose,
perdiendo su perfil inalcanzable,
casi roto en el tiempo del adis,
que es infinito,
como ya sabemos.
Se trata, como el lector ha visto, de un fragmento donde Vergs
28 ,


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muestra su dominio tcnico y la conduccin expresiva de una emocin muy bien asistida y sostenida por un adecuado tono lrico y por un molde que le corresponde. Seis versos ms adelante, Vergs, nos ofrece "un despus": ("Terminarn uno de tantos das/ bajo la luz de los atardeceres/ como una larga mina al descubierto/ con toda su maldecida oscuridad en la mirada/ con una densa niebla de petrleo en las rodillas" (p. 10)
"Baja hasta el origen mismo"
Intentar un examen de Durante los inviernos empezando por el concepto de Vergs sobre la creacin potica, un cierto concepto del estar en la vida, y luego la vibracin y presencia de los sentidos en la obra potica de Vergs, realidad que es muy constante al punto de
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ser Vergs un poeta de vibracin sensorial a flor de su poesa. Luego, me internar un poco en algunas novedades formales, giros, elementos y eptetos oportunos; ms tarde en el realismo fantstico, en un neosurrealismo, en la referencia breve al contenido de dos poemas y en los acentos de dominicanidad en la poesa de Pedro Vergs.
En "De como describir/ lo que se hace" p. 45 Vergs escribe: "El poema es un pez/ Sumergido primero/ por azules profundos/ baja hasta el fondo, baja/ hasta el origen mismo". En el "Eplogo" p. 61 Vergs seala y declara: "Slo queda aguardar estas palabras como gotas cansinas, cotidianas, molestas, esta literatura doloro-sa que arde".
*En el mismo "Eplogo", al final p. 61, Vergs confiesa que todo llama, amor, luz, silencio, soledad, sombras, evocaciones, elementos materiales o soados, naufragios, sonambulismos, vivires y desvivires, son elementos de la obra: "Deja que irrumpan y que ocupen puestos. Aqu siempre a mi lado. Todo es literatura".
Los poemas de Durante los inviernos fueron escritos en Le Havre, Santo Domingo y Barcelona, entre mayo de 1972 y mayo de 1976.
4
En esto que he llamado estar en la vida, Vergs nos da al final de "pas al fondo" estos versos p. 52.:
mirar, mirar la luna con un oj o
ttaivensidad Catla Madre y Maeatra 29
BIBLIOTECA


ni j :
-
jugar al escondite con tu brazo derecho, no hablar a solas de ti mismo disolver la nostalgia en medio vaso de agua
Es mejor.
Todo est resuelto, apuntado, insinuado a travs de un fino humor sentimental, que siempre es signo de madurez, pues el que no conoce el fino sonrer filosfico se hunde en una gravedad pesada, donde no suele soplar el viento del espritu. Saber sonrer y aprender a sonrer cuando se trata de uno mismo es una sabidura en ese estar en la vida hacia lo mejor.

Pedro Vergs es una poeta abierto hacia los sentidos, con una onda muy sensible y vibradora hacia perfumes, olores, colores, sabores. Todo esto est poetizado, ambientado a veces hacia el realismo fantstico, impulsado hacia nuevos espacios a travs de la imaginacin ("esos sexos que huelen/ a colibr o alondra/ a denso escalofro" p. 14... "o la luz que destila la piel de una manzana" p. 17... "ciertas manos son cercenadas/ por un hacha de ptalos" p. 25... "en los tonos azules del silencio" p. 27... "Vibra sobre el sonoro csped verde" p. 33... "Igual que un desolado traficante de lilas/ que en un tiempo sirvieron de perfume a una dama" p. 35"...
Un fragmento de "Historia personal y transferible" p. 40 nos ofrece un ejemplo final de esta caraterstica de la poesa de Vergs:
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Era yo nio an y las entradas
no tenan relacin con las salidas.
Slo persista en ellas aquel olor de clavos,
de sentina y madera, de naranjas y acequias,
aumentando en la tarde el aroma prescrito
con un jadear intenso e invisible.
Acumulando en su perfil comunitario el xido,
ese verde espeso de la muerte
y un olor (otro olor) que no recuerdo.
*
"Cuerpos vituperados por el azar"
En la poesa de Pedro Vergs encontramos novedosas, inesperadas formas, maneras, eptetos, giros de lenguaje, imgenes que nos
1
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sorprenden, que salen a nuestro encuentro, que vibran desde la primera lectura lineal: "... cuerpos vituperados por el azar" (p. 10)... "llagas del tiempo" (p. 11)... "aguaje de la luz" (p. 11)... "los peces del pasado y del crimen (p. 11)... "peces que horadan la tinta del recuerdo" (p. 11)... "las nuevas escuelas del crepsculo" (p. 12)... "una estampida de sollozos" (p. 15)... "un saxo equivalente a las manos amargas/ que corroen el paisaje en cuanto gesticulan" (p. 19)... "una voez lorando besos" (p. 37). Vergs nos sorprende con lo inusual.
La presencia del realismo mgico, en la poesa de Vergs, es una lnea ms o menos constante, que cruza el clima potico de este mundo del poeta de Durante los inviernos: "Olvida esta ciudad de pianos/ y escaleras/ y retorna a ese hormigueo de axilas/ donde* la noche teje tercamente/ la muerte que reflejan tus palabras (p. 16). Vergs mezcla la visin directa de la ciudad "de pianos y escaleras" con el barroquismo, casi surrealista, con un elemento que se hermana a Poeta en Nueva York de Garca Lorca, cuando habla Vergs de "ese hormigueo de axilas" y de aquello que es incorporado con el smbolo de la noche. Al cabo de medio siglo de escrito Poeta en Nueva York su importancia aumenta como libro fundamental del surrealismo de la poesa en espaol de la adaptacin del surrealismo
francs a lo hispano y como libro modelo de una poesa politicoso-cial, protestararia, sin que se rebaje ni la novedad, ni la intensidad
lrica, ni la originalidad en la exploracin personal. Esto lo digo con relacin a esta referencia que hago sobre algunos elementos de la poesa de Vergs.
En "Interior" p. 17 escribe Vergs:
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El pubis de una reina o los dedos de un mago, giles en su oficio de encontrar los metales, conforman en las dunas de la carne una sola moneda, ebria y tranquila, en cuyo fondo yace este cruel poema escrito por un loco.
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En el poema siguiente "Tumba abierta para baile", Vergs escribe: "o cuando las guitarras... sonaban como roncas manoplas que cayeran" (p. 18) Nuevos elementos de realismo mgico, que se internan en el suprarrealismo o en el parasuirealismo, aparecen en la p. 20: "El tiempo ya cerrado/ muerto como un cangrejo que el sol
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hurga por dentro/ como un espejo antiguo que ya solo refleja/ su propia soledad y su abandono".
En "El problema de las madres es que se ponen tristes", el poeta nos dice que "el olvido levanta tolvaneras" (p. 25) Y en el mismo poema nos ofrece un clima de realismo mgico, que me parece que se acerca al que aparece en la gran obra que consolida el nombre de T. S. Eliot. Escribe Vergs: *
y al comps de una msica tan tenue
como la que producen dos saxos de madera al acoplarse
o el ruido de un telfono en un cuarto vaco
en el$que un hombre solo piensa en s mismo
y llora.
Me parece que estos testimonios del vivir son nuevos entre Los Poetas de 1965, por la experimentada y madura manera de ser expre-

sados. Poco ms adelante p. 36 hay una insistencia en este cuma:
No encontrars el tiempo, ni el espacio ni el humo. Todo este remolino de papeles y naipes, toda esta cruel navaja que cercena abalorios y que ntidamente corta su voz sin tregua.
La vibracin, tenuemente metafsica, se hace presente o cruza por el fonde de algunos de estos escenarios.
En algunos momentos de la obra de Neruda y pienso en zonas de los libros de Residencia en la Tierra, hay una cierta relacin de Neruda con la poesa de T. S. Eliot. Queda Vergs entre estos dos mundo lricos como se ver, si observamos gran parte del poema "Suelen estar escritas por personas atentas":
esos seres
que amarran en el viento sus locos hipogrifos pierden apuestas de amor dentro de un cine, viajan con gran tristeza, sienten extraa, llegada cierta edad,
la alegra motrica, de pjaros, que albergan en el pecho sus jvenes alumnos.
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4


Mientras zumban

abejas dentro de la guitarra que el tiempo y la amargura llenan de polvo y polen de lentos comejenes.
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En la p. 43, en "Borde del mar" hay notas dispersas y diversas de este realismo fantstico: "arde una extraa msica de estrujados papeles"... "el sonido feliz de la marisma/ en la que lentas conchas exponen su diadame"... "Y si buscar escorzos donde slo hay espejos/ si hallar lleno de agujas el sendero del tacto"...
Hay que retener, finalmente, unos versos de "Espiral del paisaje" pp. 58 y 59 donde hay elementos de realismo mgico o de realismo fantstico, ms o menos evidentes:
de dedales errfuga, de cierto gesto roto,
pasando por el fuego de dos constelaciones de silencio
por un jardn de yerba enceguecida
hollado por abejas,
golpeado por guitarras, sin arbustos
ni venas, sino con agrios msculos
y podencos paisajes
machacados por piedras sin sentido
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"Acabarn danzando en la espesura de los alfileres":
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Al avanzar un poco ms tocamos las playas suprarrealistas o su-rrealizantes como en el verso, el subttulo que aparece en el primer poema del libro "Banda", en p. 10 Y en el poema siguiente p. 12 encontramos otro momento francamente surrealista ("Ellos se besan en la nuca con un ardor de hacha/ se ondulan como dunas y siempre hay en sus vellos/ las notas en escarcha de una vieja guitarra")
En "Tumba abierta para baile" p. 18 podemos leer: "Momento en que la luna/ emerge como un cuerpo de reloj sin frontera". (Recuerdo, una vez ms, las aproximaciones de Vergs hacia el clima del surrealismo hispano, que est en Poeta en Nueva York, muy especialmente, y en Vicente Aleixandre. La influencia del surrealismo francs, incorporada de manera muy directa est, en cambio, en los


poetas chilenos de Mandragora Jorge Cceres, Braulio Arenas, Tefilo Cid, Enrique GmezCorrea.
En p. 26, en el largo y muy slido y valioso poema "El problema de las madres es que se ponen tristes" hay un fragmento surrealista muy valioso:
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de esas dbiles hembras ya por siempre perdidas,
para siempre esculpidas frente al mar de la noche,
atravesadas por el beso del agua,
por las manos del aire,
por ese olor a densas superficies
que les llega del mundo y las perfora.
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Debo sealar, tambin, las corrientes surrealistas que atraviesan "Espiral del paisaje" p. 59 ("de diademas o uas trituradas por una mquina de lotos/ con tu marea de mesas, de papeles, de puertas"... "Slo senos ardiendo en la marisma/ o una grupa inclinada por un golpe de mano/ o una sonrisa tibia trae un velo de novia sin retrato". Finalmente, en el "Eplogo" escribe Vergs p. 61: "No hay forma humana de que mi corazn muerda su lengua".
Con lo dicho hasta aqu queda en claro la importancia de Vergs en Los Poetas de 1965, y en la poesa dominicana en general. En su ya muy larga residencia en Espaa y en su residencia, como profesor, en Francia incorpora, con viva sensibilidad importantes corrien-- tes de la poesa contempornea a su mundo lrico. Y esto es significativo porque Vergs lo hace con natural y madura profundidad.

"Por labios heridos por palmeras"
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Un breve y rpido recorrido por elementos, smbolos, sensaciones dominicanas en Durante los inviernos nos ser til. En "Banda", p. 11, hay dos versos significativos de dominicanidad: "Sus cuerpos corregidos por el asedio de recientes perfumes/ solos como los patios que sirvieron de marco a la Colonia".
En "Tumba abierta para baile" pp. 18 y 19 estn presentes los recuerdos sominicanos con tragedias y simbolizaciones: "a esa hora de los muertos/ a esa hora en que el encaje fluvial de las aceras/
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/
borda de serpentinas el trpico salvaje"... "La turbia y monetaria ciudad de mis mayores"... "Aqu nace en zaguanes la culebra del tiempo, la culebra/ que se enreda despacio en el cuello de los que, perseguidos/ huyen como embozados hacia donde no llegan" Vergs une dos elementos para encontrar un coeficiente significativo: la magia del trpico dominicano y la tragedia sociopoltica que provoca el sistema de asesinato y terror.
En "Espiral del paisaje" toca elementos surreales para crear un clima dominicano ("En consecuencia/ t no me abandonas, simplemente me acosas/ con una enredadera/ y con lunas silvestres encendidas por labios/ heridos por palmeras (...) p. 58.
Dos poemas de Durante los inviernos "Cancin en Remolino" y "Los marineros no conocen a fondo las ciudades", publicados en "El Caribe" de Santo Domingo, el 19 de agosto de 1978 y el 26 de abril de 1980 pueden servir para un anlisis de otros aspectos de la poesa de Vergs. El entrelazamiento, la continuidad, el entretejido lrico, hasta formar una zona, estn presentes en el primero junto a una nota dominicana ("bajo las quietas palmas azules del espacio/ entre los azabaches de las hojas con fro"). En el segundo de estos poemas est la poesa cbica, la acumulacin y trasposicin y oposicin de los elementos lricos, y est Barcelona, el rastreo en el subconsciente colectivo, el neobarroquismo urbano y el limpio reino personal de las imgenes, todo lo que evidencian la importancia de Pedro Vergs en Los Poetas de 1965 y, en general, en la poesa dominicana de su tiempo.
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PRESIDENTES. JUNTAS, CONSEJOS, TRIUNVIRATOS Y GABI NFTFS HF LA REPBLICA DOMINICANA (1844-1984)
Por Juan Ventura
PREFACIO
Este trabajo se circunscribe a ofrecer los distintos gabinetes con que se inician cada uno de los Presidentes, Juntas, Consejos y Triunviratos de la Repblica Dominicana de 1844 1983. Hemos utilizado como guia los "GOBIERNOS Y GOBERNANTES DE LA REPBLICA DOMINICANA" preparados por Arstides Inchustegui.

En este trabajo ofrecemos las fechas en que naci y muri cada Presidente. Tambin el tiempo que dura su periodo de gobierno.
Esperamos en otra ocasin poderles ofrecer todos los nombres de las personas que han pasado por los distintos ministerios.
1) PedroSantana (1801-1864), Presidente de la Repblica: 14 de noviembre de 1844 a 4 de agosto de 1848.
GABINETE:
a) Manuel Cabral Bernal, Ministro de Interior y Polica.
b) Toms Bobadilla, Ministro de Justicia,Instruccin Pblica y Re laciones Exteriores.
c)
Ricardo Miura, Ministro de Hacienda y Comercio.
d) Manuel J imenes, Ministro de Guerra y Marina.
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2) Manuel Jimenes.(1808 1854), Presidente de la Repblica: 8 de septiembre de 1848 a 29 de mayo de 1849.
GABINETE:
a) Flix Mercenario,Ministro de Interior y Polica.

b) Domingo de la Rocha, Ministro de Justicia e Instruccin Publica.
c) Jos Mara Caminero, Ministro de Hacienda y Comercio y Relaciones Exteriores.
d) Romn Franco Bid, Ministro de Guerra y Marina.
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3) Buenaventura Bez (1812-1884), Presidente de la Repblica: 24 de septiembre de 1849 a 15 de febrero de 1853.
GABINETE:
a) Jos Mana Medrano, Ministro de Interior y Polica. *
b) Manuel Joaqun Delmonte, Ministro de Justicia, Instruccin Pblica y Relaciones Exteriores.
c) Ramn Mella, Ministro de Hacienda y Comercio.
d) Juan Esteban Aybar, Ministro de Guerra y Marina.
4) Pedro Santa na (1801-1864), Presidente de la Repblica: 15 de febrero de 1853 a 26 de mayo de 1856.
GABINETE:
I

a) Miguel Layastida, Ministro de Interior y Polica.
b) Pedro Eugenio Pelletier, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
c)1 Francisco Cruz Moreno, Ministro de Hacienda y Comercio, d) Felipe Alfau, Ministro de Guerra y Marina.
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5) Manuel de Regla Mota (1795-1864), Presidente de la Repblica: 26 de mayo de 1856 a 8 de octubre de 1856.
GABINETE:
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a) Juan N. Tejera, Ministro de Justicia e Instruccion Pblica y Relaciones Extteriores.
b) Domingo de la Rocha, Ministro de Interior y Polica.
c) Manuel Lavastida, Ministro de Hacienda y Comercio.
d) Antonio Abad Alfau, Ministro de Guerra y Marina.
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6) Buenaventura Bez (1812-1884), Presidente de la Repblica:
8 de octubre de 1856 a 12 de junio de 1858.
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GABINETE:
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a) Flix Mara Delmonte, Ministro de Justicia, Instruccin Pblica y Relaciones Exteriores.
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b) Pedro Antonio Bobea, Ministro de Interior, Polica y Agricultura.
c) David Cohn, Ministro de+lacienda y Comercio.

d) Juan Esteban Aybar, Ministro de Guerra y Marina.
7) Jos Desiderio Valverde ( 18 1903), Presidente de la Repblica: 7 de julio de 1857 a 31 de agosto de 1858.
GABINETE:
a) Domingo Daniel Pichardo, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
b) Pablo Pujol, Ministro de Hacienda, Comercio y Relaciones Exteriores.
c) Ramn Mella, Ministro de Guerra y Marina.
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39


8) Pedro Santana (1801 -1864), Presidente de la Repblica: 13 de junio de 1858 a 18 de marzo de 1861.
GABINETE:
*
a) Juan N. Tejera, Ministro de Justicia, Instruccin Pblica y Relaciones Exteriores.
b) Domingo de la Rocha, Ministro de Interior y Polica.
c) Jos Mateo Perdomo, Ministro de Hacienda y Comercio.
d) Miguel Lavastida, Ministro de Guerra y Marina.
9) Pedro Santana (1801- 1864), Presidente de la Repblica: 18 de marzo de 1861 a 20 de julio de 1862.
GABINETE:
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a) Jacinto de Castro, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
b) Felipe Dvila Fernndez, Ministro de Gobernacin.
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c) Pedro Ricart y Torres, Ministro de Hacienda y Negocios Internacionales.
d) Miguel Lavastida, Ministro de Guerra y Marina.
10) Jos Antonio Salcedo (1816-1864), Presidente de la Repblica: 14 de septiembre de 1863 a 10 de octubre de 1864.
GABINETE:
a) Benigno Filomeno de Rojas, Vice-Presidente.
b) Ulises F. Espaillat, Ministro de Relaciones Exteriores.

c) Pedro F. Bono, Ministro de Guerra.
d) Pablo Pujol, Ministro de Interior y Polica.
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11) Gaspar Polanco (1816-1867), Presidente de la Repblica: 10 de octubre de 1864 a 24 de enero de 1865.
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GABINETE:
a) Julin Belisario Curiel y Candelario Oquendo, Ministros de Gue-
b)
rra.
Mximo Grulln y Silverio Delmonte, Ministros de Interior y Polica.
c) Pablo Pujols y Rafael Mara Leyba, Ministros de Hacienda.
d) Manuel Rodrguez Objo, Ministro de Relaciones Exteriores.
12) Benigno Filomeno de Rojas (1811-1865), Presidente de la Repblica: 24 de enero de T865 a 24 de marzo de 1865.
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GABINETE:
a) Gregorio Lupern, Vice-Presidente.
b) Vicente Morel, Pedro Prud'Homme y Sebastin, Ministros de Justicia e Instruccin Pblica.
c) Eusebio Pereyra y Teodoro S. Henekn, Ministros de Hacienda y Comercio y Relaciones Exteriores.
d) Pedro A. Pimentel, Benito Moncin y Pedro Martnez, Ministros
de Guerra y Marina.
13) Pedro Antonio Pimentel (1830-1874), Presidente de la Repblica: 25 de marzo de 1865 a 4 de agosto de 1865.
GABINETE:
a) Jos del Carmen Reynoso, Ministro de Interior y Polica.
m-
b) Vicente Morel, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
c) Teodoro Stanley Henekn, Ministro de Hacienda y Comercio y Relaciones Exteriores.
41


d) Pedro Gregorio Martnez, Ministro de Guerra y Marina.
14) Jos Mara Cabral (1819-1899), Presidente de la Repblica: 4 de agosto de 1865 a 15 de noviembre de 1865.
GABINETE:
a) Manuel Mana Castillo, Ministro de Interior y Polica.
b)
Jos Gabriel Garca, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica y Relaciones Exteriores.
c) Juan Ramn Fiallo, Ministro de Hacienda y Comercio.
d) Pedro Valverde y Lara, Ministro de Guerra y Marina.
15) Pedro Guillermo (1814-1867), Presidente de la Repblica: 15 de noviembre de 1865 a 8 de diciembre de 1865'.
GABINETE:
a) Pedro Toms Garrido, Ministro de Interior y Polica.
b) Manuel Rodrguez Objo, Ministro de Justiciae Instruccin P blica y Relaciones Exteriores.
c) Francisco Savin, Ministro de Hacienda y Comercio.
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d) Pedro Antonio Pimentel, Ministro de Guerra y Marina.
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16) Buenaventura Bez (1912-1884), Presidente de la Repblica: 8 de diciembre de 1865 a 29 de mayo de 1866.
GABINETE:
a) Pedro A. Pimentel, Ministro de Interior y Polica.

b) Manuel Mana Gautier, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica y Relaciones Exteriores.
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c) Pedro Toms Garrido, Ministro de Hacienda y Comercio.

d)* Jos Mara Cabral, Ministro de Guerra y Marina.
17) Triunvirato:
Gregorio Lupern (1839-1897), Pedro Antonio Pimentel (1839-1874) y Federico de Jess Garca (1835-1873). 1 de mayo de
1866 a 22 de agosto de 1866.
GABINETE:
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a) Eusebio Manzueta, Juan IS. Tejera y Apolinar de Castro, Minis1
tros de Interior y Polica.
b) Ricardo Curiel, Toms Bobadillay JosGabrieJ Garca, Ministros, de Justicia, Instruccin Pblica y Relaciones Exteriores.
c) Eusebio Pereyra, Pedro Toms Garrido y Juan Ramn Fiallo, Ministros de Hacienda y Comercio.
d) Juan Esteban Aybar, Jos del Carmen Reynoso, Wenceslao Al- varez y Manuel Mara Castillo, Ministros de Guerra y Marina.
18) Jos Mara Cabral (1819-1899), Presidente de la Repblica: 22 de agosto de 1866 a 31 de enero de 1868.
GABINETE:
a) Juan N. Tejera, Ministro de Interior y Polica.
b) Apolinar de Castro, Ministro de J usticia e Instruccin y Relaciones Exteriores.
c) Juan Ramn Fiallo, Ministro de Hacienda y Comercio.
d) Jos del Carmen Reynoso, Ministro de Guerra y Marina.
19) Junta de Generales encargados del Poder Ejecutivo
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Jos Hungra (1819-1872), Antonio Gmez (7-1883) y Jos Ramn Luciano (?-1890). 13 de febrero de 1868 a 2 de mayo de 1868.
GABINETE:
a) Francisco Javier Abreu, Ministro de Interior y Polica.
b) Juan N. Tejera, Ministro de Justicia, Instruccin Pblica y Relaciones Exteriores.
c) Valentn Ramrez Bez, Ministro de Guerra y Marina.
20) Buenaventura Bez (T812-1884), Presidente de la Repblica: 2 de mayo de 1868 a 2 de enero de 1874.
GABINETE:
a) Manuel Mara Gautier, Ministro .de Interior y Polica, Agricultura y Relaciones Exteriores.
b) Flix Mara Delmonte, Ministro de Justicia e Instruccin Pbli-
ca.
c) Ricardo Curiel, Ministro de Hacienda y Comercio
r
d) Jos Hungra, Ministro de Guerra y Marina
21) Ignacio Mara Gonzlez (1840-1915), Presidente de la Repbli ca: 25 de noviembre de 1873 a 21 de enero de 1874.
GABINETE:
a) Toms Coceo, Ministro de Interior y Polica, Agricultura y Rea ciones Exteriores.
b) Celestino Lpez, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica
c)
Ildefonso Mella C, Ministro de Hacienda y Comercio.
44


d) Pablo Lpez Villanueva, Ministro de Guerra y Marina.
22) Ignacio Mara Gonzlez (1840-1915), Presidente de la Repbli ca: 5 de febrero de 1874 a 23 de febrero de 1876.
GABINETE:
a) Jos Gabriel Garca, Ministro de Interior y Polica.
b) Carlos Nouel, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
c) Jos Manuel Glass, Ministro de Hacienda y Comercio.
d) Pablo Lpez Villanueva, Ministro de Guerra y Marina.
23) Ulises Francisco Espaillat (1823-1878), Presidente de la Repblica: 29 de abril de 1876 a 5 de octubre de 1876.
GABINETE:
a) Manuel de Jess Pea y Reynoso, Ministro de Interior.y Polica.
b) Manuel de Jess Galvn, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Jos Gabriel Garca, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
d) Mariano A.Cestero, Ministro de Hacienda y Comercio.
e) Gregorio Lupern, Ministro de Guerra y Marina.
24) Ignacio Mara Gonzlez (1840-1915), Presidente de la Repblica: 11 de noviembre de 1876 a 9 de diciembre de 1876.
GABINETE:

a) Jos de Jess Castro, Ministro de Interior, Polica y Agricultura.
b) Pedro Toms Garrido, Ministro de Justicia, Instruccin Pblica
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I
c)
y Relaciones Exteriores.
Ildefonso Mella Castillo, Ministro de Hacienda y Comercio
d) Pablo Lpez Villanueva, Ministro de Guerra y Marina.
25) Marcos Antonio Cabral (1843-1903), Presidente de la Repblica: 10 de diciembre de 1876 a 26 de diciembre de 1876.
GABINETE:
a) Jacinto de la Concha, Ministro de Interior y Polica.
b) Joaqun Montolio, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica y Relaciones Exteriores.
c) Dr. Pedro Mana Pieyro, Ministro de Hacienda y Comercio
d) Flix Mariano Lluberes, Ministro de Guerra y Marina.
26) Buenaventura Bez (1812-1884), Presidente de la Repblica: 27 de diciembre de 1876 a 2 de marzo de 1878.
GABINETE:
a) Marcos Antonio Cabral, Ministro de Interior y Polica,
b) Felipe Dvila F. de Castro, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Joaqun Castro, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
1

d) Manuel A. Cceres, Ministro de Hacienda y Comercio.

r
e) Pablo Lpez Villanueva, Ministro de Guerra y Marina.
27) Ignacio Mara Gonzlez (1840-1915), Presidente de la Repbli ca: 1 de marzo de 1878 a 3 de mayo de 1878.
46


GABINETE!
1
a) Manuel Mara Gautier, Ministro de Interior y Polica.
b) .Segundo Imbert, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica

c) Manuel de Jess Rodrguez, Ministro de Hacienda y Comercio

d) Juan Isidro Ortea, Ministro de Guerra y Marina.
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e) Pedro Toms Garrido, Ministro de Relaciones Exteriores
28) Cesreo Guillermo (1847-1885), Presidente de la Repblica: 5
de marzo de 1878 a 6 de julio de 1878.
GABINETE:
a) Wenceslao Figuereo, Ministro de Interior y Polici'a.
b) Casimiro N. de Moya, Ministro de Relaciones Exteriores
\ *
c) Emiliano Tejera, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica
d) Jos Desiderio Valverde, Ministro de Guerra y Marina.
e) Alejandro Woss y Gil, Ministro de la Presidencia.
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f) Francisco Gregorio Billini, Ministro de Hacienda y Comercio
29) Ignacio Mara Gonzlez (1840-1885), Presidente de la Repbli ca: 6 de julio de 1878 a 2 de septiembre de 1878.
GABINETE:
a) Manuel Mara Gautier, Ministro de Interior y Polica.
b) Pedro Toms Garrido, Ministro de Relaciones Exteriores
c) Segundo Imbert, ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
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d) Manuel de Jess Rodrguez, Ministro de Hacienda V Comercio.
e) Juan Isidro Ortea, Ministro de Guerra y Marina.
30) Jacinto de Castro (1811-1896), Presidente de la Repblica: 7 de septiembre de 1878 a 29 de septiembre de 1878.
GABINETE:
a) Cesreo Guillermo, Ministro de Interior y Polica y Guerra y Marina.
b) Manuel A. Cceres, Ministro de Relaciones Exteriores.
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c) Alejandro ngulo Guridi, Ministro de Justicia e Instruccin P v blica.
31) Cesreo Guillermo (1846-1885), Presidente de la Repblica 27 de febrero de 1879 a 6 de diciembre de 1879.
GABINETE:
a) Casimiro N. de Moya, Ministro de Interior y Polica.
_
b) Manuel de Jess Galvn, Ministro de Relaciones Exteriores.
\
c) Segundo Imbert, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
d) Apolinar de Castro, Ministro de Hacienda y Comercio.
e) Luis Felipe Dujarric, Ministro de Guerra y Marina.
32) Gregorio Lupern (1839-1897), Presidente de la Repblica: 7 de octubre de 1879 a 1 de septiembre de 1880.
GABINETE:
a) Alfred Deetjen, Ministro de Interior y Polica
48


WwmrtMrid Catotwa Madre y Mae*
BIBLIOTECA /
b) Ulises Heureaux, Ministro de Guerra y Marina.
c) Maximiliano C. Grulln, Ministro de Hacienda y Comercio.
d) Elseo Grulln, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
e) Federico Lithgow, Ministro de Relaciones Exteriores.
33) Fernando Arturo de Merino (1833-1906), Presidente de la Repblica: 1 de septiembre de 1880 a 1 de septiembre de 1882.
GABINETE:
a) Ulises Heureaux, Ministro de Interior y Polica.
b) Casimiro N. de Moya, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Elseo Grulln, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica y Fomento.
d) Rodolfo R. Boscowitz, Ministro de Hacienda y Marina.
e) Francisco Gregorio Billini, Ministro de Guerra y Marina.
34) Ulises Heureaux (1845-1899), Presidente de la Repblica: 1 de septiembre de 1882 a 1 de septiembre de 1884.
GABINETE:
a) Wenceslao Figuereo, Ministro de Interior y Polica.
b) Segundo Imbert, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Juan Toms Mejia, Ministro de Justicia, Fomento e Instruccin Pblica.
d) Eugenio Generoso de Marchena, Ministro de Hacienda y Comer-
cio.
49


e) Alejandro Woss y Gil, Ministro de Guerra y Marina
35) Francisco Gregorio Billini (1844-1898), Presidente de la Repblica: 1 de septiembre de 1884 a 16 de mayo de 1885.
GABINETE:
a) Federico Lithgow, Ministro de Interior y Polica.
b) Elseo Grulln, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Jos Joaqun Prez, Ministro de Justicia, Fomento e Instruccin Pblica.
d) Amable Damirn, Ministro de Hacienda y Comercio.
e) Casimiro N. de Moya, Ministro de Guerra y Marina.
36) Alejandro Woss y Gil (1856-1932), Presidente de la Repblica: 16 de mayo de 1885 a 6 de enero de 1887.
GABINETE:
a) Alfred Deetjen, Ministro de Interior y Polica.
b) Jos de Jess Castro, Ministro de Relaciones Exteriores,
-
c) Domingo A. Rodrguez, Ministro de Justicia, Fomento e Ins truccin Pblica.
d) Lucas Gibbes, Ministro de Hacienda y Comercio.
e) Eugenio Miches, Ministro de Guerra y Marina.
37) Ulises Heureaux (1845-1899), Presidente de la Repblica: 6 de enero de 1887 a 27 de febrero de 1889.
50


i
GABINETE:
a) Wenceslao Figuereo, Ministro de Interior y Polica.
38) Ulises Heureaux (1845-1899), Presidente de la Repblica: 27 de febrero de 1889 a 27 de febrero de 1893.
GABINETE:
a) Wenceslao Figuereo, Ministro de Interior y Polica.
b) Ignacio Mara Gonzlez, Ministro de Relaciones Exteriores.
i
c) Genaro Prez, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
d) Alejandro Woss y Gil, Ministro de Fomento y Obras Pblicas.
-
e) Juan Francisco Snchez, Ministro de Hacienda y Comercio.
f) Federico Lithgow, Ministro de Guerra y Marina.
39) Ulises Heureaux (1845-1899), Presidente de la Repblica: 27 de
febrero de 1893 a 27 de febrero de 1897. GABINETE:
i
a) Pedro Antonio Lluberes, Ministro de Interior y Polica.
b) Lic. Manuel de Jess Galvn, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Sebastin Emili Valverde, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
*
b) Manuel Mana Gautier, Ministro de Relaciones Exteriores.

c) Juan Toms Mejia, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
d) Pedro Toms Garrido, Ministro de Fomento y Obras Pblicas

e) Julio Julia Julia, Ministro de Hacienda y Comercio.
f) Miguel Andrs Pichardo, Ministro de Guerra y Marina.
1
51


I
d) Tefilo Cordero y Bid, Ministro de Fomento y Obras Pblicas
i
e) Modesto Rivas, Ministro de Hacienda y Comercio.
f) Ramn Castillo, Ministro de Guerra y Marina.

g) Jos Mara Pichardo, Ministro de Correos y Telgrafos.
^
I
40) Ulises Heureaux (1845-1899), Presidente de la Repblica: 27 de febrero de 1897 a 27 de febrero de 1899.

GABINETE:
a) Jos Dolores Pichardo, Ministro de Interior y Polica.
r
b) Lic. Enrique Henrquez, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Sebastin Emilio Valverde, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
d) Tefilo Cordero Bid, Ministro de Fomento y Obras Pblicas
e) Jos de Jess Alvarez, Ministro de Hacienda y Comercio.
f) Toms D. Morales, Ministro de Guerra y Marina.

g) Juan Francisco Snchez, Ministro de Correos y Telgrafos.
41) Wenceslao Figuereo (1839-1910), Presidente de la Repblica:
26 de julio de 1899 a 30 de agosto de 1899.
r
GABINETE:
a) Toms D. Morales, Ministro de Interior y Polica. 1
b) Enrique Henrquez, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Jaime R. Vidal, Ministro de Hacienda y Comercio y Fomento y Obras Pblicas.
d) Arstides Patino, Ministro de Guerra y Marina. 52


42) Horacio Vsquez (1860-1936), Presidente de la Repblica: 18 de agosto de 1899 a 15 de noviembre de 1899.
i
GABINETE:
t
a) Jos Brache, Ministro de Interior y Polica.
b) Lic. Domingo Ferreras, Ministro de Relaciones Exteriores.
*
c) Lic. Jos Mara Nouel, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
d) Samuel de Moya, Ministro de Hacienda y Comercio.
e) Ramn Cceres, Ministro de Guerra y Marina.
f) Arturo Zeno, Ministro de Fomento y Obras Pblicas.

g) Jos Francisco Guzmn, Ministro de Correos y Telgrafos.
43) Juan Isidro Jimenes (1846-1919), Presidente de la Repblica: 15 de noviembre de 1899 a 2 de mayo de 1902.
GABINETE:
a) Luis Mara Hernndez Brea, Ministro de Interior y Polica.
b) Francisco Henrquez y Carvajal, Ministro de Relaciones Exteriores.
?
c) Lic. Alvaro Logroo, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
d) Lic. Francisco Leonte Vsquez, Ministro de Fomento y Obras Pblicas.
e) Federico Augusto Gonzlez, Ministro de Hacienda y Comercio.
f) Jos Brache, Ministro de Guerra y Marina.
g) Eugenio Deschamps, Ministro de Correos y Telgrafos.
44) Horacio Vsquez (1860-1936), Presieente de la Repblica: 26
53


de abril de 1902 a 23 de abril de 1903. GABINETE:
a) Casimiro Cordero, Ministro de Interior y Polica.
b) Juan Francisco Snchez, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Lic. Jos Mara Cabral y Bez, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
d) Lic. Emilio Tejera, Ministro de Hacienda y Comercio.
e) Miguel Andrs Pichardo, Ministro de Guerra y Marina.
f) Jos Francisco Guzmn, Ministro de Fomento y Obras Pblicas.
g) Lic. Rafael Justino Castillo, Ministro de Correos y Telgrafos.
*

45) Alejandro Woss y Gil (1856-1932), Presidente de la Repblica: 23 de marzo de 1903 y 24 de noviembre de 1903.
PRIMER GABINETE:
a) Miguel Febles, Ministro de Interior y Polica.
b) Fidelio Despradel, Ministro de Relaciones Exteriores.
\
i
c) Lic. Juan Elias Moscoso h., Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.

d) Jos Brache, Ministro de Hacienda y Comercio.
e) Rafael E. Galvn, Ministro de Fomento y Obras Pblicas.
f) Dr. Dionisio Fras, Ministro de Guerra y Marina.
g) Francisco Deetjen, Ministro de Correos y Telgrados. SEGUNDO GABINETE:
a) Miguel Febles, Ministro de Interior y Polica. 54


b) Manuel de Jess Galvn, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Lic. Fidelio Despradel, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
d) Jos Brache, Ministro de Hacienda y Comercio.
e) Jos Dolores Pichardo, Ministro de Fomento y Obras Pblicas.
f) Leopoldo Espaillat, Ministro de Guerra y Marina.
g) Manuel de Jess Bid, Ministro de Correos y Telgrafos.
r
46) Carlos F. Morales Languasco (1868-1914), Presidente de la Repblica, 24 de octubre de 1903 a 24 de diciembre de 1905.

GABINETE:

a) Carlos Reynoso, Ministro de Interior y Polica.
b) Miguel E. Alfau, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Enrique Jimenes, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
d) Eladio Victoria, Ministro de Fomento y Obras Pblicas.
e) Elseo Cabrera, Ministro d^Guerra y Marina.
f) v Enrique Pou, Ministro de Hacienda y Comercio.
g) Carlos Ginebra, Ministro de Correos y Telgrafos.
47) Ramn Cceres (1866-1911), Presidente de la Repblica: 29 de diciembre de 1905 a 19 de noviembre de 1911.
GABINETE:
a) Lic. Manuel Lamarche Garca, Ministro de Interior y Polica.
b) Lic. Emilio Tejera, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Lic. Augusto Franco Bid, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
55


p
d) Federico Velzquez H., Ministro de Hacienda y Comercio.
e) Lic. Francisco Leonte Vsquez, Ministro de Fomento y Obras Pblicas.
r
f) Carlos Ginebra, Ministro de Guerra y Marina.
i
g) Eladio Victoria, Ministro de Correos y Telgrafos. GABINETE (2da. Administracin): .
a) Miguel A. Romn Hijo, Ministro de Interior y Polica.
i
i
b) Lic. Jos Mara Cabral y Bez, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Lic. Manuel Lamarche Garca, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
d) Federico Velzquez H., Ministro de Hacienda y Comercio y Fomento y Comunicaciones.
e) Jess Mara Cspedes, Ministro de Guerra y Marina
f) Emilio Tejera, Ministro de Agricultura e Inmigracin.
48) Eladio Victoria (1864-1939), Presidente de la Repblica: 5 de diciembre de 1911 a 30 de noviembre de 1912.
GABINETE:
fe
a) Lic. ngel Mara Soler, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
b) Lic. Jos Mara Cabral y B., Ministro de Relaciones Exteriores.

c) Lic. Manuel de Jess Troncoso de la Concha, Ministro de Fomento y Comunicaciones.
d) Lic. Manuel Lamarche Garca, Ministro de Guerra y Marina.
e) Francisco A. Crdova, Ministro de Hacienda y Comercio.
f) Miguel A. Romn hijo, Ministro de Interior y Polica.
56


g) Rafael Daz, Ministro de Agricultura e Inmigracin. SEGUNDO GABINETE:
i
a) Alfredo M. Victoria, Ministro de Interior y Polica y Guerra y Marina.
b) Lic. ngel Mara Soler, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
c) Lic. Manuel de Jess Troncoso de la Concha, Ministro de Fomento y Comunicaciones.
d) Francisco A. Crdova, Ministro de Hacienda y Comercio.
e) Manuel A. Machado, Ministro de Relaciones Exteriores.
f) Luis Pelletier, Ministro de Agricultura e Inmigracin.
49) Adolfo Alejandro Nouel (1862-1937), Presidente de la Repblica: 1 de diciembre de 19112 a 13 de abril de 1913.
GABINETE:
a) Lic. Andrs Julio Montolo, Ministro de Interior y Polica.
b) Lic. Jacinto R. de Castro, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Lic. Francisco Leonte Vsquez, Ministro d Justicia e Instruccin Pblica.
i
d) Dr. Arturo Grulln, Ministro de Hacienda y Comercio.
e) Jos Manuel Jimenes, Ministro de Fomento y Comunicaciones.
f) Samuel de Moya, Ministro de Agricultura e Inmigracin.
g) Lic. Elias Brache hijo, Ministro de Guerra y Marina.
50) Jos Bordas Valdez ,'1874-1968), Presidente de la Repblica: 14 de abril de 1913 a 27 de agosto de 1914.
57


GABINETE:
a) Julin Zorrilla, Ministro de Interior y Polica.
b) Lic. Ramn O. Lovatn, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Lic. Apolinar Tejera, Ministro de Justiciae Instruccin Pblica.
d) Lic. Mario A. Savin, Ministro de Hacienda y Comercio.
e) Ricardo Limardo, Ministro de Fomento y Comunicaciones.
i
f) Enrique Montes de Oca, Ministro de Agricultura e Inmigracin
i
g) Tadeo Alvarez, Ministro de Guerra y Marina.
i \
r |
51) Ramn Bez (1858-1929), Presidente de la Repblica: 28 de agosto de 1914 a 5 de diciembre de 1914.

| S
GABINETE:
a) Lic. Enrique J imenes, Ministro de Interior y Polica.
I b) Ignacio Mara Gonzlez, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Lic. Jacinto B. Peynado, Ministro de Justicia e Instruccin P-i blica.
r
\
d) Dr. Salvador B. Gautier, Ministro de Hacienda y Comercio.
e) Ingeniero Osvaldo B. Bez, Ministro de Fomento de Comunicaciones.
f) Pedro Mara Mejia, Ministro de Agricultura e Inmigracin.
g) Pedro A. Lluberes, Ministro de Guerra y Marina.
52) Juan Isidro Jimenes (1846-1919), Presidente de la Repblica: 6 de diciembre de 1914 a 7 de mayo de 1916.
GABINETE:
a) Lic. Elias Brache hijo, Ministro de Interior y Polica. 58


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BIBLIOTECA
b) Bernardo Pichardo, Ministro de Relaciones Exteriores.
c) Lic. Jacinto B. Peynado, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
* m '
d) Federico Velsquez H., Ministro de Fomento y Comunicaciones.
r
x J
a) Lic. Armando Prez Perdomo, Ministro de Hacienda y Comercio.
f) Jaime Mota, Ministro de Agricultura e Inmigracin.
g) Desiderio Arias, Ministro de Guerra y Marina.
53) Francisco Henrquez y Carvajal (1859-1935), Presidente de la Repblica: 31 de julio de 1916 a 29 de noviembre de 1916.

GABINETE:
I
a) Dr. Federico Henrquez y Carvajal, Ministro de Interior y Polica.
b) Lic. J os Mara Cabral y Bez, Ministro de Relaciones Exteriores.

c) Lic. Francisco J. Peynado, Ministro de Hacienda y Comercio.
i
d) Lic. Emilio Prud'Homme, Ministro de Justicia e Instruccin Pblica.
e) Elseo Espaillat, Ministro de Fomento y Comunicaciones.
i
r
f) Lic. Eladio Snchez, Ministro de Agricultura e Inmigracin.
g) Migel Mascaro, Ministro de Guerra y Marina.
54) Presidente Provisional: Juan Bautista Vicini Burgos (1871 -1935) 21 de octubre de 1922 a 12 de julio de 1924.
GABINETE:
(
a) Jos del Carmen Ariza, Secretario de Estado de Interior, Polica Guerra y Marina.
b) Lic. Cayetano Armando Rodrguez, Secretario de Estado de Justicia e Instruccin Pblica.
59


c) Lic. Eladio Snchez, Secretario de Estado de Hacienda y Comercio.
d) Lic. ngel Morales, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.

e) Ing. Octavio Augusto Acevedo, Secretario de Estado de Fomento y Comunicaciones.

f) Lic. Manuel Mara Sanabia, Secretario de Estado de Sanidad y Beneficencia.
g) Lic. Pedro Alejandrino Prez, Secretario de Estado de Agricultura e Inmigracin.
54) Horacio Vsquez (1860-1936), Presidente de la Repblica: 12 de julio de 1924 a 28 de febrero de 1930.
GABINETE:
4.
a) ngel Morales, Secretario de Estado de Interior, Polica, Guerra y Marina.
b) Dr. ngel Mara Soler, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.
c) Dr. Jos Dolores Alfonseca, Secretario de Estado de Hacienda y Comercio.
d) Lic. Pedro A. Lluberes,.Secretario de Estado de Justicia e Instruccin Pblica.

e) Andrs Pastoriza, Secretario de Estado de Fomento y Comunicaciones.
i
f) Rafael Espaillat, Secretario de Estado de Agricultura e Inmigracin.
g) Pedro A. Ricart, Secretario de Estado de Sanidad y Beneficencia.
55) Rafael Estrella Urea (1889-1945), Presidente de la Repblica: 23 de febrero de 1930 a 16 de agosto de 1930.
60


GABINETE:
a) M. Martn de Moya, Secretario de Estado de lo Interior y Polica.
b) Rafael Vidal, Secretario de Estado de la Presidencia.
c) Lic. Elias Brache hijo, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.
d) Antonio Jorge, Secretario de Estado de Defensa Nacional.
*
e) Lic. Jafet D. Hernndez, Secretario de Estado de Hacienda.
f) Lic. Flix S. Ducoudray, Secretario de Estado de Justicia e Instruccin Pblica.
+
g) Dr. Tefilo Hernndez, Secretario de Estado de Sanidad y Beneficencia.
h) Desiderio Arias, Secretario de Estado de Agricultura y Comercio.



i) Jos del Carmen Ramrez, Secretario de Estado de Fomento y Obras Pblicas.
56) Rafael Lenidas Trujillo Molina (1891-1961), Presidente de la Repblica: 16 de agosto de 1930 a 16 de agosto de 1934.

GABINETE:
' a) Rafael Vidal, Secretario de Estado de la Presidencia.
b) Lic. Jacinto B. Peynado, Secretario de Estado de Interior y Polica.
c) Lic. Rafael Estrella Urea, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.

d) Lic. Roberto Despradel, Secretario de Estado de Hacienda.
e) Lic. Elias Brache hijo, Secretario de Estado de Justicia, Instruccin Pblica y Bellas Artes.
i
61


r
f) Antonio Jorge, Secretario de Estado de Guerra y Marina.
4
g) Jos Manuel Jimenes, Secretario de Estado de Fomento y Obras Pblicas.

h) Rafael Csar Tolentino, Secretario de Estado de Agricultura y Comercio.
i) Dr. Anstides Fiallo Cabral, Secretario de Sanidad y Beneficen- \ cia.
j) Tedulo Pina Chevalier, Secretario de Estado de Trabajo y Comunicaciones.


57) Rafael Lenidas Trujillo Molina (1891-1961), Presidente de la Repblica, 16 de agosto de 1934 a 16 de agosto de 1938.
i
GABINETE:
a) Lic. Porfirio Herrera, Secretario de Estado de la Presidencia.
b) Lic. Vctor Garrido, Secretario de EStado de Comunicaciones y Obras Pblicas.
c) General Jos Garca, Secretario de Estado de lo Interior, Polica Guerra y Marina.

d) Lic. Arturo Logroo, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.

e) Agustn Aristy, Secretario de Estado del Tesoro.
r
f) Carlos Ginebra, Secretario de Estado de Sanidad y Beneficencia.
g) Lic. Roberto Despradel, Secretario de Estado de Justicia.
h) Ramn Emilio Jimnez, Secretario de Estado de Educacin Pblica y Bellas Artes.
i) Rafael Csar Tolentino, Secretario de Estado de Trabajo, Agricultura y Comercio.
58) Jacinto Bienvenido Peynado (1878-1940), Presidente de la Re-62


pblica, 16 de agosto de 1938 a 7 de marzo de 1940. GABINETE:
a) General Jos Garca, Secretario de Estado de lo Interior y Polica, Guerra y Marina.
r
b) Lic. Arturo Logroo, Secretario de Estado de la Presidencia.
#
c) Emilio Garca Godoy, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.
d) Federico Garca Godoy, Secretario de Estado del Tesoro y Co- mercio.
e) Rafael Pano Pichardo, Secretario de Estado de Agricultura, Industria y Trabajo.
p
f) Carlos Ginebra, Secretario de Estado de Sanidad y Beneficencia.
g) Lic. Virgilio Dfaz Ordez, Secretario de Estado de Justicia, Educacin y Bellas Artes.
59) Manuel de Jess Troncoso de la Concha (1878-1955), Presidente de la Repblica: 7 de marzo de 1940 a 18 de mayo de 1942,
GABINETE:
a) Jos Garca, Secretario de Estado de lo Interior, Polica, Guerra y Marina. -
b) Arturo Logroo, Secretario de Estado de la Presidencia.
c) Lic. Roberto Despradel, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.
d) Federico Garca Godoy, Secretario de Estado del Tesoro y Comercio.

e) Juan Romn, Secretario de Estado de Agricultura, Industria y Trabajo.

f) Carlos Ginebra, Secretario de Estado de Sanidad y Beneficencia.
63


g) Lic. Virgilio Daz Ordez, Secretario de Estado de Justicia, Educacin y Bellas Artes.
60) Rafael Lenidas Trujillo Molina. (1891-1961), Presidente de la Repblica, 18 de mayo de 1942 a 16 de agosto de 1942.
GABINETE:
a)
Lic. Manuel Arturo Pea Batlle, Secretario de Estado de lo interior y Polica.
b) Rafael Pamo Pichardo, Secretario de Estado de la Presidencia.
c) Lic. Virgilio Daz Ordez, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.
d)
e)
f)
Virgilio Alvarez Pina, Secretario de Estado del Tesoro y Comercio.
Agrnomo Emilio Espinla, Secretario de Estado de Agricultura, Industria y Trabajo.
Telsforo R. Caldern, Secretario de Estado de Justicia, Educacin Pblica y Bellas Artes.
g) Carlos Ginebra, Secretario de Estado de Sanidad y Beneficencia.
h) Hctor B. Trujillo Molina, Secretario de Estado de Guerra y Marina.
i
61) Rafael Lenidas Trujillo Molina (1891-1961), Presidente de la Repblica, 16 de agosto de 1942 a 16 de agosto de 1947.
GABINETE:
a) Lic. Manuel Arturo Pea Batlle, Secretario de Estado de Lo Interior y Polica.
b) Rafael Pamo Pichardo, Secretario de Estado de la Presidencia.
i
c) Lic. Virgilio Daz Ordez, Secretario de Estado de Relaciones
64


Exteriores.
d) Virgilio Alvarez Pina, Secretario de Estado del Tesoro y Comercio.
e) Agrnomo Emilio Espinla, Secretario de Estado de Agricultura, Industria y Trabajo. ;
f) Telsforo R. Caldern, Secretario de Estado de Justicia, Educacin y Bellas Artes.
g) Carlos Ginebra, Secretario de Estado de Sanidad y Beneficencia.
h) Hctor B. Trujillo Molina, Secretario de Guerra y Marina.
62) Rafael Lenidas Trujillo Molina (1891-1961), Presidente de la Repblica, 16 de agosto de 1947 a 16 de agosto de 1952.
GABINETE:
m
a) Anselmo A. Paulino Alvarez, Secretario de Estado de lo Interior y Polica.

b) Telsforo R. Caldern, Secretario de Estado de la Presidencia.
c) Arturo Despradel, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.


d) Lic. Vctor Garrido, Secretario de Estado del Tesoro y Crdito Pblico.

e) Rafael F. Bonnelly, Secretario de Trabajo y Economa.

f) Emilio Garca Godoy, Secretario de Estado de Sanidad y Asistencia Social.
g) Lic. Marino Cceres, Secretario de Estado de Agricultura, Pecuaria y Colonizacin.
h) Osvaldo Bez Soler, Secretario de Estado de Educacin y Bellas Artes.
i) Lic. Huberto Bogaert, Secretario de Estado de Fomento, Obras Pblicas y Riego.
65


j)
Frank Parra, Secretario de Estado de Previsin Social
k) Hctor B. Trujillo Molina, Secretario de Estado de Guerra y Ma-
rina.
o
Rafael Vidal, Secretario de Estado sin Cartera.
63) Hctor Bienvenido Trujillo Molina (1908- ), Presidente de la Repblica, 16 de agosto de 1952 a 3 de octubre de 1960.
GABINETE:
a) Lic. Jos Ernesto Garca Aybar, Secretario de Estado de Interior y Polica y Comunicaciones.
b) Telsforo R. Caldern, Secretario de Estado de la Presidencia.
c)
f)
g)
k)
66
s
Lic. Virgilio t)Taz Ordez, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.
d) Generoso Nez, Secretario de Estado del Tesoro y Crdito Pblico.
e) Lic. Manuel Ramn Ruiz Tejada, Secretario de Estado de Economa y Comercio.
Dr. Marcial Martnez, Secretario de Estado de Salud Pblica y Previsin Social.
Alberto Bogaert, Secretario de Estado de Agricultura, Pecuaria y Colonizacin.
h) Dr. Joaqun Balaguer, Secretario de Estado de Educacin y Bellas Artes.
i) Agrimensor Miguel A. Dargn, Secretario de Estado de Fomento y Obras Pblicas.
j) Dr. Carlos Snchez y Snchez, Secretario de Estado de Trabajo y Previsin Social.
General Fausto E. Caamao, Secretario de Estado de Guerra, Marina y Aviacin.


I) Lic. Joaqun E. Salazar, Secretario de Estado Sin Cartera.
64) Joaqun Balaguer (1906- ), Presidente de la Repblica del 3 de agosto de 1960 a 31 de diciembre de 1960.
GABINETE:
a). Rafael Pano Pichardo, Secretario de Estado de Interior y Polica.
b) Dr. Jos Benjamn Uribe Macas, Secretario de Estado de la Presidencia.
c) Lic. Porfirio Herrera Bez, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.

d) Dr. Jos A. Quezada F., Secretario de Estado de Fiannzas.
e) Prof. Miguel ngel Jimnez, Secretario de Estado de Educacin y Bellas Artes.
f) Aramando Garca J imnez, Secretario de Estado de Agricultura.
g) Dr. Marcial Martnez Larr, Secretario de Estado de Salud y Previsin Social.
h) Lic. Luis E. Suero, Secretario de Estado de Justicia.
f
i) Lic. Eduardo Read Barrera, Secretario de Estado de Trabajo.
j) Ing. Jos Antonio Caro Alvarez, Secretario de Estado de Obras Pblicas y Comunicaciones.

k) Lic. Francisco Augusto Lora, Secretario de Estado de Industria y Comercio.
I) Fausto E, Caamao, Secretario de Estado de Guerra, Marina y Aviacin.
65) Joaqun Ba laguer (1906- ), Presidente de la Repblica del 3 de agosto de 1960 a 31 de diciembre de 1961.
*
67


I
i
GABINETE:
a) Lic. Hiplito Herrera Billini, Secretatio de Estado de Interior y Cultos.
b) Lic. Armando Osear Pacheco, Secretario de Estado de la Presidencia.
F
c) Lic. Ambrosio Alvarez Aybar, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.
d) Pedro Justo Carrin, Secretario de Estado de Finanzas.
e) Lic. Emilio Rodrguez Demorizi, Secretario de Estado de Educacin y Bellas Artes.
f) Dr. Tabar Alvarez Pereyra, Secretario de Estado de Salud y Previsin Social.

g) Ing. Mauricio Alvarez, Secretario de Estado de Agricultura.
h) Lic. Jos ngel Savin, Secretario de Estado de Trabajo.
i) Lic. Temstocles Messina, Secretario de Estado de Justicia.
j) Ing. Manuel S. Gautier, Secretario de Estado de Obras Pblicas y Comunicaciones.
k) Lic. S. Salvador Ortiz, Secretario de Estado de Industria y Comercio.
I) General Francisco Gonzlez Cruz, Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas.
66) Consejo de Estado:
(Presidido por Joaqun Ba laguer (1906- ). Rafael F. Bonne-lly, Vice-presidente y Eduardo Read Barreras como segundo Vi-ce-presidente. Miembros; Mons. Elseo Prez Snchez, Nicols Pichardo, Luis Amiama Ti y Antonio Imbert Barreras). 1 de enero de 1962 a 16 de enero de 1962.

GABINETE:
I
a) Hiplito Herrera Billini, Secretario de Estado de Interior y Cultos.
68


BIBLIOTECA
b) Lic. Armando Osear Pacheco, Secretario de Estado de la Presidencia.
c) Dr. Antonio Bonilla Atiles, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.
d) Dr. Cristbal Yangela, Secretario de Estado de Finanzas.
-
e) Lic. Emilio Rodrguez Demorizi, Secretario de Estado de Educacin.
f) Dr. Jos A. Fernndez Caminero, Secretario de Estado de Salud y Previsin Social.
g) Dr. ngel Severo Cabral, Secretario de Estado de Agricultura.
h) Dr. Antonio Rosario, Secretario de Estado de Trabajo.

i) Lic. Temstocles Messina, Secretario de Estado de Justicia.
j) Ing. Mario Penzo Fondeur, Secretario de Estado de Obras Pbli- cas y Comunicaciones.
k) Lic. S. Salvador Ortiz, Secretario de Estado de Industria y Comercio.
I) General Francisco Gonzlez Cruz, Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas.
67) Consejo de Estado:
Presidido por Rafael F. Bonnelly (1904-1980), Miembros: Eduardo Read Berras, Mons. Eliseo Prez Snchez, Nicols Pichardo, Luis Amiama Ti, Antonio Imbert Barreras y Donald Red Cabral. 18 de enero de 1962 a 27 de febrero de 1963.
GABINETE:
a) Dr. Tabar Alvarez Pereira, Secretario de Estado de Interior y Polica.

b) Federico C. Alvarez, Secretario de Estado de la Presidencia.
I
c) Dr. Jos Antonio Bonilla Atiles, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.
r
d) Dr. Ramn Cceres Batlle, Secretario de Estado de Finanzas.
e) Dr. Germn Ornes S., Secretario de Estado de Educacin, Bellas
69


Artes y Cultos.
f) Dr. Rafael Batlle Vias, Secretario de Estado de Salud y Previsin Social.
i
g) Dr. Jos S. Hernndez, Secretario de Estado de Agricultura.
-
h) Dr. Antonio Rosario, Secretario de Estado de Trabajo.
i) Lic. ngel Mana Liz, Secretario de Estado de Justicia.
-
j) Ing. Enrique J. Alfau, Secretario de Estado de Obras Pblicas y Comunicaciones.
k) Ramn Tapia Espinal, Secretario de Estado de Industria y Comercio.
I) Vctor E. Vias Romn, Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas.
i
II) Dr. Edmundo Batlle, Secretario de Estado de Recuperacin de Bienes.
m) Lic. Homero Hernndez Almanzar, Secretario de Estado Sin Cartera.
68) Juan Bosch (1909- ), Presidente de la Repblica: 27 de febrero de 1963 a 25 de septiembre de 1963.
GABINETE:
a) Dr. Miguel ngel Domnguez, Ministro de Interior y Polica.
b) Dr. Abraham I. Jaar, Ministro de la Presidencia.
c) Andrs Freites Barreras, Ministro de Relaciones Exteriores.
d) Lic. Jacobo Majluta, Ministro de Finanzas.
e) Buenaventura Snchez Flix, Ministro de Educacin, Bellar Artes y Cultos.
i
f) Dr. Samuel Mendoza Moya, Ministro de Salud y Previsin Social.


g) Silvestre Antonio Guzmn Fernndez, Ministro de Agricultura
h) Lic. Silvestre Alba de Moya, Ministro de Trabajo.
)
Dr. Luis E. Lembert Peguero, Ministro de Justicia.
j) Ing. Luis A. del Rosario, Ministro de Obras Pblicas y Comunicaciones.
k) Dr. Diego Bordas, Ministro de Industria y Comercio.
I) General Vctor E. Vias Romn, Ministro de las Fuerzas Armadas.
II) Jos Antonio Brea Pea, Ministro de Administracin,Control y Recuperacin de Bienes.
m) Dr. Francisco Humberto Valdez Snchez, Ministro sin Cartera.
69) Triunvirato:
(Presididlo por el Lic. Emilio de los Santos (1903- ). Miembros: Manuel Enrique Tavares y Ramn Tapia Espinal) 26 de
septiembre de 1963 a 23 de diciembre de 1963.
GABINETE:
a) ngel Severo Cabral, Secretario de Estado de Interior y Polica
b) Dr. Mario Read Vittini, Secretario de Estado de la Presidencia.
c) Dr. Donald J. Reid CAbral, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.
d) Dr. Pedro Manuel Casis Victoria', Secretario de Estado de Finanzas.
e) Prof. Carlos Mara Hernndez, Secretario de Estado de Educacin, Bellas Artes y Cultos.

f) Dr. Toms Alcibiades Espinosa, Secretario de Estado de Salud y Previsin Social.
g) Miguel ngel Ramrez Alcntara, Secretario de Estado de Agricultura.
71


h) Carlos Grisola Poloney, Secretario de Estado de Trabajo.
)
r
Dr. Hiplito Snchez Bez, Secretario de Estado de Justicia.
j) Dr. Luis Augusto Ginebra Hernndez, Secretario de Estado de Obras Pblicas y Comunicaciones.
k) Jos Rolando Martnez Bonilla, Secretario de Estado de Industria y Comercio.
I) General Vctor Elby Vias Romn, Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas.

II) E. O. Garrido Puello, Secretario de Estado de Propiedades Pblicas.
m) Dr. Pompilio Brower, Secretario de Estado Sin Cartera.
70) Dr. Donald Red Cabral (1928- ), Presidente. Miembros: Manuel Enrique Tavares y Ramn Tapia Espinal. 23 de diciembre de 1963 a 8 de abril de 1964.
GABIMETE:
i
a) ngel Severo Cabral, Secretario de Estado de Interior y Polica.
b) Enrique Prez, Secretario de Estado de la Presidencia.
c)
g)
)
Efran Soler, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.
d) Gustavo Fras, Secretario de Estado de Finanzas.

e) Prof. Carlos Mara Hernndez, Secretario de Estado de Educacin, Bellas Artes y Cultos.
f) Dr. Toms Alcibiades Espinosa, Secretario de Estado de Salud y Previsin Social.
ng. ngel Mara Pichardo, Secretario de Estado de Agricultura.
h) Lic. J ulio A. Cuello, Secretario de Estado de Trabajo.
Dr. Hiplito Snchez Bez, Secretario de Estado de Justicia
72


j) Dr. Luis Augusto Ginebra Hernndez, Secreatrio de Estado de Obras Pblicas y Comunicaciones.
k) Jos Rolando Martnez Bonilla, Secretario de Estado de Industria y Comercio.
-
I) GEneral Vctor Elby Vias Romn, Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas.
i
II) Dr. Pompilio Brower, Secretario de Estado de Propiedades Pblicas.
71) Dr. Donald J. Red Cabral (1928- ), Presidente. Miembros: Manuel Enrique Tavares y Ramn Cceres Troncoso. 8 de abril de 1964 a 25 de abril de 1965.
GABINETE:

a) Gustavo Fras, Secretario de Estado de Interior y Polica.
b) Agrimensor Fabio Herrera Cabral, Secretario de Estado de la Presidencia.
c) Donald J. Reid Cabral, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.
i
d) Jos Andrs Aybar Castellanos, Secretario de Estado de Finan-
e) Prof. Lilia Portalatn Sosa, Secretario de Estado de Educacin, Bellas Artes y Cultos.

f) Dr. Bienvenido Delgado Billini, Secretario de Estado*de Salud y Previsin Social.
g) Jacobo Lara, Secretario de Estado de Agricultura.
h) Lic. Julio A. Cuello, Secretario de Estado de Trabajo.
)
Dr. Hiplito Snchez Bez, Secretario de Estado de Justicia
j) Ing. Osvaldo Oller Castro, Secretario de Estado de Obras Pblicas y Comunicaciones.
73


k) Dr. Pompilio Brower, Secretario de Estado de Industria y Co-
mercio.
I) General Vctor Elby Vias Romn, Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas. ,
II) Dr. Ramn Cceres Troncoso, Secretario de Estado de Propiedades Pblicas.
m) Ing. Enrique Alfau, Secretario de Estado sin Cartera.
72) Dr. Jos Rafael Estrella Urea (1923- ), Presidente de la Repblica. 25 de abril de 1965 a 27 de abril de 1965.
GABINETE:
a) Cororiel Francisco Alberto Caamao De, Ministro de Interior y Polica.
b) Dr. Mximo Lovatn Pitaluga, Ministro de Relaciones Exteriores.
i
c) Coronel Miguel ngel Hernando RamiVez, Ministro de las Fuer-
zas Armadas.
d) Dr. Manuel Ramn Ledesma Prez, Ministro sin Cartera.
I
p
73) Francisco Alberto Caamao De (1932-1973), Presidente de la Repblica. 4 de mayo de 1965 a 3 de septiembre de 1965. 65.
w i
GABINETE:
a) Coronel Rafael Toms Fernndez Domnguez, Ministro de Interior y Polica.
b) Hctor Aristy, Ministro de la Presidencia.
c) Dr. Jottin Cury, Ministro de Relaciones Exteriores.
d) Dr. Femado Sili Gatn, Ministro de Educacin, Bellas Artes
y Cultos.
74


e) Dr. Jos Rafael Abinader, Ministro de Finanzas.
f) Dr. Marcelino Vlez Santana, Ministro de Salud Pblica.
g) Lic. Silvestre Alba de Moya, Ministro de Agricultura.
_
h) Dr. Virgilio Maynardi Reyna, Ministro de Trabajo.
t
i) Ing. Emilio Almonte Jimnez, Ministro de Obras Pblicas y Comunicaciones.
-
j) Jos A. Brea Pea, Ministro de Propiedades Pblicas.
(i
k) Coronel Manuel Ramn Montes Arache, Ministro de las Fuerzas Armadas.
I) Dr. Manuel Ledesma Prez, Ministro Sin Cartera.
74) Gobierno de Reconstruccin Nacional: (Presidido Por Antonio Imbert Barreras ( ). Miembros: Carlos G riso la Poloney, Alejandro Zeller Coceo, Bartolom Benoit y Julio D. Postigo).
7 de mayo de 1965 a 30 de agosto de 1965.
75) Dr. Hctor Garca Godoy (1921-1970), Presidente de la Repblica. 3 de septiembre de 1965 a 1 de julio de 1966.
GABINETE:
a) Lic. Manuel Joaqun Castillo, Ministro de Interior y Polica.
r
b) Dr. Gustavo Wiese, Ministro Tcnico de la Presidencia.
c) Dr. Ramn Bez, Ministro de Relaciones Exteriores.
d) Prof. Armando Almnzar, Ministro de Educacin, Bellas Artes y Cultos.

e) Lic. Fidel Mndez Nez, Ministro de Fiananzas.
i
f) Dr. Julio Espaillat Rodrguez, Ministro de Salud Pblica.
g) Lic. Silvestre Alba de Moya, Ministro de Agricultura.
75


h) Dr. Jos A. Brito, Ministro de Trabajo.
i) Ing. Salvador Sturla hijo, Ministro de Obras Pblicas y Comunicaciones.
j) Dr. Jaime Manuel Fernndez, Ministro Administrativo de la Presidencia.

k) Francisco Javier Rivera Caminero, Ministro de las Fuerzas Armadas.
I) Dr. ngel S. Chan Aquino, Ministro sin Cartera.
76) Dr. Joaqun Ba laguer (1906- ), Presidente de la Repblica. 1 de julio de 1966 a 16 de agosto de 1970.
GABINETE:
a) Ramn Castillo, Secretario de Estado de Interior y Polica.
b) Dr. Eudoro Snchez Snchez, Secretario Tcnico de la Presidencia.
c) Dr. Gilberto Herrera Bez, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.
d) Dr. Vctor Hidalgo Justo, Secretario de Estado de Educacin, Bellas Artes y Cultos.
e) Antonio Martnez Francisco, Secretario de Estado de Finanzas.
f) Dr. Tabar Alvarez Pereyra, Secretario de Estado de Salud Pblica y Previsin Social.
i
g) Lic. Fernando Alvarez Bogaert, Secretario de Estado de Agricultura.
h) Dra. Altagracia Bautista de Surez, Secretario de Estado de Trabajo.
i) Ing. Luis Mauricio Bogaert, Secretario de Estado de Obras Pblicas y Comunicaciones.
76


j) Delfn Prez y Prez, Secretario Administrativo de la Presidencia.
k) General Enrique Prez y Prez, Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas.
I) Jos A. Brea Pea, Secretario de Estado de Industria y Comercio.

t i
Dr. Toms Alcibiades Espinosa, Secretario de Estado sin Carte ra.
m) Juan Casasnovas Garrido, Secretario de Estado sin Cartera.
i
77) Dr. Joaqun Ba laguer 1906- ), Presidente de la Repblica. 16 de agosto de 1974 a16 de agosto de 1978.
GABINETE:

a) Dr. Fernando Amiama Ti, Secretario de Estado de Interior y Polica.
b) Dr. Julio C. Estrella, Secretario Tcnico de la Presidencia.


c) Dr. Vctor Gmez Bergs, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.

d) Dra. Altagracia Bautista de Surez, Secretaria de Estado de Educacin, Bellas Artes y Cultos.
e) Dr. Carlos Sliman, Secretario de Estado de Finanzas.

f) Dr. Hctor Pereyra Ariza, Secretario de Estado de Salud Pblica y Asistencia Social.
g) Ing. Agron. Carlos Aquino Gonzlez, Secretario de Estado de Agricultura. V
h) Arturo Muiz Marte, Secretario de Estado de Trabajo.
i) Ing. Manuel Alsina Puello, Secretario de Estado de Obras Pblicas y Comunicaciones.
77


j)
Dr. Jos A. Quezada, Secretario Administrativo de la Presiden-
cia.
k)
I)
Ramn Emilio Jimnez Reyes, Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas.
*
Dr. Eudoro Snchez y Snchez, Secretario de Estado de Industria y Comercio. *
i
Neit Rafael Nivar Seijas, Secretario de Estado de la Presidencia.
m) Justo Castellanos Daz, Secretario de Estado de Deportes, Educacin Fsica y Recreacin.
n) Dr. Arstides Taveras Guzmn, Secretario de Estado sin Cartera, ) Jos Lupern Flores, Secretario de Estado sin cartera.
78) Dr. Joaqun Ba laguer (1906- ), Presidente de la Repblica. 16 de agosto de 1970 a 16 de agosto de 1974.
GABINETE:
m
a) Enrique Prez y Prez, Secretario de Estado de Interior y Polica.
b) Dr.Eudoro Snchez y Snchez, Secretario Tcnico de la Presidencia. (
c) Dr. Jaime Manuel Fernndez, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.
d) Dr. Vctor Gmez Bergs, Secretario de Estado de Educacin, Bellas Artes y Cultos.
e) Arturo Muiz Marte, Secretario de Estado de Finanzas.

f) Dr. Francisco Manuel Tezanos, Secretario de Estado de Salud Pblica y Previsin Social.
g) Ing. Agrnomo Csar Sandino de Jess, Secretario de Estado de Agricultura.

78


' "IBUQTEGA
h) Dr. Manuel Guillermo Delmonte Urraca, Secretario de Estado de Trabajo.
i
i) Ing. Manuel Alsina Puello, Secretario de Estado de Obras Pblicas y Comunicaciones.
j) Dr. Jos Ricardo Ricourt, Secretario Administrativo de la Presidencia.
k) General Joaqun Abraham Mndez Lara, Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas.

I) Dra. Altagracia Bautista de Surez, Secretaria de Estado de Industria y Comercio.
II) Dr. Fernando Amiama Ti, Secretario de Estado sin Cartera.
m) Ing. Jos Brache Lora, Secretario de Estado sin Cartera.
79) Silvestre Antonio Guzmn Fernndez (1911-1982), Presidente de la Repblica. 16 de agosto de 1978 a 4 de julio de 1982.
GABINETE:
a) Lic. Vicente Snchez Baret, Secretario de Estado de Interior y Polica.
b) Arq. Leopoldo Espaillat Nanita, Secretario Tcnico de la Presidencia.
c) Ramn Emilio Jimnez Reyes, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.

d) Dr. Julio Csar Castaos Espaillat, Secretario de Estado de Educacin, Bellas Artes y Cultos.
e) Lic. Manuel Jos Cabral, Secretario de Estado de Finanzas.
f) Dr. Jos Rodrguez Soldevilla, Secretario de Estado de Salud Pblica y Asistencia Social.
g) Ing. Agrnomo Hiplito Meja, Secretario de Estado de Agricultura.
79


h) Dr. Cesar Estrella Sadhal, Secretario de Estado de Trabajo.

i) Ing. Rafael Corominas Pepfn, Secretario de Estado de Obras P-. blicas y Comunicaciones.
j) Lic. Jos Mara Hernndez, Secretario Administrativo de la Presidencia.

k) General Adriano Valdez Hilario, Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas.

I) Dr. Ramn Bez Romano, Secretario de Estado de Industria y Comercio.
i

II) Lic. Jess de la Rosa, Secretario de Estado de Deportes.
m) Hctor Inchustegui Cabral, Secretario de Estado sin Cartera, n) Dr. Milton Ray Guevara, Secretario de Estado sin Cartera.
80) Lic. Jacobo Majluta (1937 ), Presidente de la Repblica. 4 de julio de 1982 a 16 de agosto de 1982.
GABINETE:
) Dra. Rosa Julia Cruz, Secretaria de Estado de Estado de Interior y Polica.

b) Bolvar Bez Orti'z, Secretario Tcnico de la Presidencia.
c) Dr. Pedro Padilla Tonos, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.
d) Dr. Julio Ibarra Ros, Secretario de Estado de Educacin, Bellas Artes y Cultos. *

e) Lic. Ramn Martnez Aponte, Secretario de Estado de Finan-zas.
f) Dr. Jos Rodrguez Soldevilla, Secretario de Estado de Salud Pblica y Asistencia Social.
g) Ing. Agrnomo Hiplito Mejia, Secretario de Estado de Agricultura.


I
h) Dr. Csar Estrella Sadhal, Secretario de Estado de Trabajo.
i) Ing, Elpidio Ortega, Secretario de Estado de Obras Pblicas y Comunicaciones.
j) Lic. Jos Mara Hernndez, Secretario Administrativo de la Presidencia.
\
i
k) General Mario Imbert McGregor, Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas.
i
I) Dr. Emilio Ludovino Fernndez, Secretario de Estado de Industria.
II) Lic. Andrs Reyes Rodrguez Secretario de Estado de Deportes, Educacin Fsica y Recreacin.
m) Elseo A. Prez, Secretario de Estado de Turismo.
r
n) Federico Henrquez Gratereaux, Secretario de Estado sin Cartera.
) Lic. Eduardo Stormy Reynoso, Secretario de Estado sin Cartera, p) Dr. Arturo Martnez Moya, Secretario de Estado sin Cartera.
81) Dr. Salvador Jorge Blanco. (1926 ), Presidente de la Repblica. 16 de agosto de 1982 a 16 de agosto de T986.
GABINETE:
a) Lic. Hatuey de Camps, Secretario de Estado de la Presidencia.
b) Prof. Guillermo Rivera, Secretario de Estado de Interior y Poli-
ca.
c)
Ing. Ramn Alburquerque, Secretario Tcnico de la Presidencia.
d) Dr. Jos Augusto Vega Imbert, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores.
i
e) Lic. Ivelisse Prats Ramrez de Prez, Secretario de Estado de Educacin, Bellas Artes y Cultos.
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f)
Dr. Rafael Abinader, Secretario de Estado de Finanzas.
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g) Dr. Amiro Prez Mera, Secretario de Estado de Salud Pblica y Asistencia Social.
1
h) Lic. Rafael Angeles Surez, Secretario de Estado de Agricultura.
)
j)
Dr. Rafael Moya, Secretario de Estado de Trabajo.
Ing. Pedro Delgado Malagn, Secretario de Estado de Obras P blicas y Comunicaciones.
k) Lic. Rafael Flores Estrella, Secretario Administrativo de la Presidencia.
I) General Ramiro Matos Gonzlez, Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas.
II) Lic. Jos del Carmen Marcano, Secretario de Estado de Industria y Comercio.
m) Dr. Luis Schcker Ortz, Secretario de Estado de Deporte, Educacin Fsica y Recreacin.
n) Dr. Rafael Subervf Bonilla, Secretario de Estado de Turismo, ) Winston Arnaud, Secretario de Estado sin Cartera.
82


V
Agradezco a la Unin Nacional de Colegios Catlicos la amable invitacin para que la Universidad Catlica Madre y Maestra copatroci-nara este Segundo Encuentro Nacional de Educacin Catlica, como tuvo el honor de hacerlo el ao pasado, y para que compartiera con ustedes algunas reflexiones acerca del perfil profesional del maestro y, ms especficamente, del educador catlico.
Entre los educadores cristianos existe una gran diversidad. Tenemos en las escuelas, a diferentes niveles, y tambin en las universidades, educadores cristianos que son desde dignatarios de la Iglesia y sacerdotes hasta personas que no han tenido la oportunidad de una formacin religiosa apropiada.
Considero innecesario referirme aqu al religioso educador, es decir, a aquella persona que tiene una consagracin religiosa y que, por tanto, est comprometida aun mayor servicio a la Iglesia. En este trabajo sobre el Perfil Profesional del Educador Catlico nos vamos a referir, especficamente, al laico que s dedica a educar desde la escuela o desde la ctedra de la universidad catlica.

EL PERFIL PROFESIONAL
El perfil profesional se puede definir como el "conjunto de rasgos, aptitudes, hbitos y disposiciones psico-sociales que se requieren en el desempeo de una determinada actividad profesional, en conformidad a los requerimientos socio-situacionales".
El perfil profesional implica tambin la conciencia cabal de la tarea a desempear y el conocimiento profundo del medio en que se desarrolla la actividad profesional. En el caso concreto de un maestro de matemtica o de un especialista en idiomas, por ejemplo, no basta con los conocimientos matemticos o lingsticos. Se requiere, adems, un mnimo de conocimientos pedaggicos, antropolgicos y psi-

83
EL PERFIL PROFESIONAL DEL EDUCADOR CATLICO. Por Monseor Agripino Nez Collado


co-sociales y el dominio de elementos evaluativos, entre otras habilidades.
El sentido de la profesin implica, adems, ideales y objetivos claros, conciencia del destino vocacional de cada ocupacin y fuerzas motivacionales, conscientes y activas, que impulsen al que la ejerce al desempeo digno y entusiasta de sus actividades.
Igualmente, es necesario conocer el medio en que se desarolla la actividad. En el caso de un maestro, no resulta apropiado el uso de la misma metodologa en la enseanza de una materia determinada con estudiantes, por ejemplo, del Distrito Nacional o de las ciudades de mayor desarrollo relativo y con estudiantes de pequeas poblaciones o de las reas rurales. Inclusive, en ciudades como Santo Domingo y Santiago hay diferencias entre el estudiante que vive en las grandes urbanizaciones o en el centro de la ciudad (donde normalmente residen no slo las familias ms acomodadas, sino tambin las de mayor nivel cultural) y los que viven en los barrios marginados, donde el hacinamiento y las limitaciones de toda ndole imposibilitan el acceso a las fuentes que ayudan a enriquecerse intelectuamente al individuo, como las bibliotecas y las actividades de carcter artstico-cultural.
Es preciso no caer en la superficialidad de definir el perfil profesional slo en trminos de las habilidades y destrezas bsicas que debe poseer el individuo en funcin de los requerimientos de la profesin. Se reconoce que la enunciacin del repertorio de cualidades que son requeridas en una carrera a plazo inmediato, en su desempeo estrictamente laboral, puede conducirnos a un enfoque exclusivamente utilitario que, a su vez, podra dar una visin simplista del problema al enmarcar el perfil dentro de un determinado nmero de "destrezas y habilidades bsicas" y un nmero de "destrezas complementarias" que garantizaran el xito en el ejercicio de cada profesin.
De ah que el diseo del perfil profesional debe incluir, como un elemento primordial, principios y fundamentos de valores y de "sentido" de un quehacer humano especfico. El sentido es "la ausencia de contradiccin y de conexin con los valores" y por esto se afirma que "el hombre no puede vivir sin sentido, de acuerdo a su esencia, sin una reflexin sobre los fundamentos espirituales de su conducta y accin, y con ello sin un punto de vista axiolgico...". Todo perfil, por tanto, remite necesariamente a los valores que en cada profesin deben sucitarse, lo cual supone:
1. La toma de conciencia, por parte del individuo, de los valores que

84


requiere el ejercicio profesional; 2. La capacidad del sujeto para transformar esta apreciacin valorati-va en "vivencias" de compromiso. As, el perfil profesional se estructurar en una jerarqua de valores que animar el compromiso existencial y el aporte socio-vocacional del participante. Esta jerarqua de valores debe ser el fruto de actos de opciones personales y no de la imposicin, desde afuera, de caractersticas y patrones para cada profesin, ya que la definicin personal de la jerarqua de valores y el consecuente compromiso con esos valores va a disear un "estilo" personal de realizar la labor en el mundo por parte de cada una de las personas que estn llamadas, en apariencia, a realizar idnticas funciones; por tanto, este diseo del perfil, en trminos de valores, exige que sea la fuerza interior la que se proyecte hacia afuera; la vitalidad interior la que impulse la actividad exterior y no al revs, es decir, que el requerimiento externo o de la situacin especfica imponga el sello a nuestra actividad profesional.

PERFIL DEL MAESTRO
El Diccionario de la Real Academia, entre otras acepciones, dice del maestro, "el que ensea una ciencia, arte u oficio o tiene ttulo para hacerlo". Maestro tambin es "el que es prctico en una materia y la maneja con desembarazo".
Esto implica disposiciones naturales o aptitudes para ejercer el oficio. Por eso, el magisterio nunca debera ser un trabajo improvisado. En muchos pases, los primeros pasos del maestro son supervisados por expertos o profesores con ms aos de servicio pues, es evidente, el magisterio implica tambin un aprendizaje que se realiza en el ejer-cicio del propio quehacer. Por supuesto, aparte de los conocimientos en la materia que se ensea y de otras habilidades bsicas, el maestro requiere destrezas especficas, por lo menos, en algunas de las muchas facetas de la personalidad humana.
La actividad magisterial requiere fuerzas motivacionales conscientes y activas. El maestro no puede ser un simple asalariado, es decir, debe estar consciente de que su trabajo es diferente al que se realiza en otras actividades profesionales: en una fbrica, en una industria o en una empresa, por ejemplo. Mientras all la meta es la eficiencia en el sentido del aumento de la produccin y de la productividad, en el aula el maestro acta con seres humanos, con hijos de Dios. Si
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bien es cierto que en su trabajo debe lograr tambin la mayor eficiencia, el maestro debe tener siempre presente que su accin la realiza sobre el hombre, ese hombre que Juan Pablo II define como "nico e irrepetible... alguien eternamente ideado y eternamente elegido:

alguien llamado y denominado por su nombre..." Un hombre que a pesar de sus cadas sigue manteniendo "la plena verdad de su existencia, de su ser personal y a la vez de su ser comunitario y social en el mbito de la propia familia, de la sociedad, de la propia misin o pueblo, en el mbito de toda la humanidad".
La funcin del maestro debe ser la de "ayudador", para usar la expresin del profesor A. W. Combs. Esto es asf porque el maestro,
"1. Ha de servir por medio de respuestas eficaces y rpidas;
2. Debe ser capaz, de un modo peculiar, de combinar conocimientos, comprensin y una manera nica de usar su propio yo para ayudar a otros;
3. Debe lograr una autopercepcin eficiente mediante el esfuerzo por entender a los dems y, por tanto,
4. Ha de ser ejercida (la profesin de maestro), preferentemente, por gente reflexiva, solucionadora de problemas".
_ *
El Concilio Vaticano II especifica que no debemos caer en el error de identificar la educacin con la escuela y la educacin cristiana con las escuelas catlicas, ya que se debe procurar que la educacin cristiana tambin tenga lugar en escuelas que no son las de la Iglesia.
Es evidente que las escuelas catlicas, por su doble condicin de ser escuelas y de ser catlicas, deben tener una visin clara sobre lo que es el hombre llamado a vivir una vocacin especifica y cuyo crecimiento humano es la razn de ser de la educacin.
Es por eso que Puebla enfatiza el llamado a formar cristianos autnticos, con todas las dems exigencias que de esto se derivan, para responder a la tarea que debe realizar un cristiano en Latinoamrica. Esta nueva visin de la Iglesia significa un nuevo desafio para la educacin catlica, por cuanto est llamada a formar cristianos que integren la Iglesia como sacramentos vivos y a vivir la fe en su proyeccin social y evangelizadora.
Toda escuela ha de definirse como un proyecto educativo, un proyecto que, a su vez, est centrado en una determinada cosmovisin del hombre y de la realidad. En la Declaracin Conciliar "Gravissi-
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<
I
i
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mum Educationis", al referirse a la escuela catlica, se afirma que "sta persigue, en no menor grado que las dems escuelas, los fines culturales y la formacin humana de la juventud. Su nota distintiva es crear un ambiente de la comunidad escolar animado por el espfri-tu evanglico de libertad y de caridad, ayudar a los adolescentes para que en el desarrollo de la propia persona crezcan a un tiempo, segn la nueva criatura que han sido hechos por el bautismo, y ordenar, finalmente, toda la cultura humana segn el mensaje de la salvacin, de suerte que quede iluminado por la fe el conocimiento que los alumnos van adquiriendo del mundo, de la vida y del hombre".
Como se afirma en el Documento de la Escuela Catlica, "en el proyecto educativo de la escuela catlica, Cristo es el fundamento... Precisamente, por la referencia explcita, y compartida por todos los miembros de la comunidad escolar, a la visin cristiana... es por lo que la escuela es catlica, porque los principios evanglicos se convierten para ella en normas educativas, motivaciones interiores y al mismo tiempo metas finales". (EC. 34).
-
Ante las deficiencias de la familia y de la sociedad en el campo de la formacin integral de la personalidad cristiana, la escuela catlica debe asumir la misin especfica de suplir este vaco y lo hace enseando a los jvenes a encontrar una motivacin trascendente en las diversas situaciones de su vida personal, estimulndolos a superar el individualismo y a descubrir, a la luz de la fe, que estn llamados a vivir en un contexto de solidaridad con los dems hombres.
Es preciso que la escuela catlica ayude a nuestros jvenes a definir su concepto acerca del bien y del mal, en el sentido de que es bien aquello que expansiona las personas (a m mismo y a los otros que tienen el mismo valor que yo), profundizando su interioridad y abrindolas a una comunicacin ntersubjetiva que se pretende universal. Y es mal lo que impide la comunin de las personas (tanto para si como para los otros), prefiriendo la diversin superficial, el repliegue egosta, la dureza orgullosa, la alienacin y el odio.
En este sentido, el trmino educacin significa el empeo de ayudar a otros a crecer y a madurar en su vida personal y, en el caso de la educacin catlica, adems, a hacer crecer al individuo en cuanto cristiano. La escuela catlica es, pues, un punto donde convergen una actividad cultural y una actividad eclesial.
Paulo VI calific el distanciamiento entre el evangelio y la cultura como el drama de nuestro tiempo. Esta separacin entre la ciencia y la fe viene desde el Renacimiento, cuando, a causa de la Reforma


1
Protestante y de otros acontecimientos de tipo poh'tico, se rompi el lazo que unfa a la Iglesia con las universidades, a las que haba ayudado a fundar. A partir de ese momento, los pensadores catlicos se forjaron en los seminarios y en los monasterios, mientras que los pensadores "cientficos" recibieron su educacin en las universidades laicas.
Precisamente uno de los elementos ms novedosos de Puebla es la relacin que hace entre la fe y la cultura, analizndola desde una perspectiva histrica. Sin embargo, el distanciamiento a que alude el Papa Paulo VI lo presenciamos en los propios centros catlicos, cuando se analiza la realidad o se estudia la ciencia sin iluminarla con la fe.
. En el Documento de la Sagrada Congregacin para la Educacin Catlica se sugieren algunas pautas para subsanar esta modalidad
"desacralizante":

a. Los estudiantes, ms que un cmulo de conocimiento, requieren una visin de globalidad del saber, es decir, aquella sabidura de la que Santo Toms deca: "... introduce en una comprensin de la totalidad del ser ... y por tanto ayuda a obrar en forma ordenada";
b. El enfoque de las diversas disciplinas ha de conducir al descubr-miento de que hay muchas formas de acercarse a la verdad y, por tanto de convertirse en caminos de una ms plena formacin humana y de apertura a la trascendencia;
c. La preocupacin porque, a travs de las asignaturas, el educando tome conciencia de que el evangelio es un gran aporte para los cambios que requiere el mundo, los que slo son posibles a travs de la conversin personal;
d. Al lograr la unidad entre la fe y la cultura, la escuela catlica ayuda a discernir los valores culturales de los antivalores. La cultura le indicar el proceso en el que el presente se recrea del patrimonio cultural del pasado y se proyecta hacia el futuro. La fe le ayudar a no dar valor absoluto a los valores temporales y a encontrar el verdadero sentido a los mismos.
Finalmente, ser muy difcil conseguir todo esto, si la escuela catlica no hace referencia a la realidad cultural que el educando trae
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9ml9mrA0d CatMioe Medra f fifeetftl
BIBLIOTECA
consigo desde su ambiente. Educar implica ayudar a crecer a partir de lo que se tiene. Por tanto, si nos atenemos a un programa de estudios sin tomar en cuenta la vida concreta del estudiante, resultar difcil que ste pueda discernir los valores de los antivalores y contribuir asa formar al hombre en forma integral.
La escuela catlica debe interesar a sus educandos en el conocimiento de la realidad y de sus problemas en su interpretacin objetiva, pero debe evitar su "ideologizacin". Al mismo tiempo, la escuela debe conocer las vivencias de los estudiantes, ya que idnticos valores sern captados y vividos de manera diferente por quienes viven en realidades distintas.
Si fusemos a descubrir los valores fundamentales que debieran formar parte del perfil especfico del educador catlico, sera necesario anotar los siguientes:
1. Disponibilidad, es decir, la capacidad de estar siempre a disposicin de "el otro", del prjimo. Por eso, en la escuela catlica entendida en su sentido ms amplio, no debieran tener cabida ni los apticos, ni los mediocres, ni los indiferentes; en una palabra, aquellos que no saben ni de dnde vienen ni a dnde van, pues un profesor, ante todo, debe ser un orientador, un sembrador de esperanzas, de entusiasmo y de optimismo. La mera transmisin de conocimiento no requerira del profesor, se puede hacer usando
medios audiovisuales.
i
2. Intersubjetividad, es decir, descubrir en "el otro", en el prjimo, a alguien que me interpela y me llama a ser persona.
p
La riqueza del proceso educativo radica precisamente en su nter-subjetividad: es un encuentro de voluntades y de motivaciones, es un empujar al otro a encontrar nueyas respuestas al mismo tiempo que se enriquece uno mismo.
3. Autenticidad en el encuentro con los dems y consigo mismo. En este sentido, San Pablo, en su Carta a los Romanos, (7.9 ss), nos describe la situacin del hombre que conoce los mandamientos de Dios pero no ha encontrado Su amor. Es un hombre inautntico porque en l luchan dos fuerzas opuestas y,- por tanto, no es realmente libre. A ese hombre lo va a salvar el amor a Jesucristo. Hermosa leccin sta que nos demuestra la causa ltima donde habre-
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mos de encontrar la fuente de la autenticidad frente a la otra causa que nos inclina al mal, el pecado.
4. Responsabilidad intelectual, afectiva y moral frente a los otros. Juan XXIII en la Encclica Madre y Maestra expresa: "Es de suma importancia que se eduque a las nuevas generaciones con un profundo sentido de la responsabilidad en todas las manifestaciones de la vida". (MM. 195).
5. Capacidad para superar toda forma de indiferencia, no slo indiferencia ante los problemas de la sociedad o los problemas personales de los alumnos, sino tambin rechazo de la comodidad que muchas veces implica no estar actualizado en las reas cientficas que se imparten, ni estar al da en el pensamiento de la Iglesia. Esta forma de indiferencia degenera en inmoralidad cuando la misma impide que un maestro cumpla con sus obligaciones.

Creo que todos estaremos de acuerdo en que en un mundo de las caractersticas del que nos ha tocado vivir, se hace imprescindible la presencia de un liderazgo activo que contribuya a cambiar los actuales esquemas por modelos ms apropiados de mejoramiento integral.
En efecto, parece haber consenso en la apreciacin de que vivimos en una sociedad afectada por una crisis profunda, caracterizada por la violencia que el hombre de hoy ejerce, con ferocidad inaudita, contra s mismo, contra sus semejantes y contra la naturaleza. Una sociedad que luce carente de ideales, confundida por la quiebra de los valores en que se cimentaba, en la que parece ms importante tener ms que ser ms.
Esta sociedad, entonces, requiere de un liderazgo cuya misin es eminentemente moral, que devuelva al hombre la direccin de su propio destino por la puesta en vigor, nuevamente, de los valores que configuran su condicin y su dignidad de hijo de Dios. Este lder o dirigente que no debe confundirse con el lder poltico debe caracterizarse por su claridad de miras, su independencia de criterios, su originalidad en el pensar y su slida formacin moral e intelectual. Maestros mediatizados o mediocres, sin un concepto de su responsabilidad y de los altos propsitos de su ministerio, es difcil que puedan formar a los constructores de la nueva sociedad.
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Como se sabe, el liderazgo es la capacidad para conducir, para guiar, para motivar, para entusiasmar y, en el caso especfico del maestro, el liderazgo debiera tener caractersticas "misioneras", es decir, que est movido por el desinters y en funcin de servicio a la comunidad.
Esa responsabilidad del maestro debe tener en cuenta detalles que a veces nos parecen mnimos. Para dar slo un ejemplo, voy a referir lo que escuch de un alto ejecutivo de una compaa multinacional en una reunin de lderes educativos celebrada hace ya algn tiempo y quien nos enrostraba el hecho de que, a veces, tenan que despedir jvenes profesionales recin graduados por falta de puntualidad en su trabajo. Este ejecutivo responsabilizaba de esa situacin a los profesores que no fueron capaces de inculcarles el valor del tiempo y de la puntualidad y que, quizs, dieron ellos mismos el mal ejemplo al no cumplir puntualmente con su labor docente, olvidando que el trabajo del profesor est ms all de la mera transmisin de conocimientos.
Esto quiere decir que, en el mundo en que vivimos,-el docente que limite su accin a la comunicacin de una leccin aveces repetida ao tras ao, difcilmente puede justificar su presencia en una institucin educativa.
6. Buen criterio, o sea, sentido para actuar con armona interior y con adhesin hacia el otro.
7. Amor a la verdad. Esta disposicin a buscar la verdad, la razn de ser del mundo y de las cosas, va unida a una tolerancia con respecto a las "verdades" de los dems y, en el plano terrenal, al convencimiento de que las verdades son relativas y de que todas dependen de una Verdad que las engloba y que encuentra su explicacin en el mismo Dios.
8. Fe o creencia, que es la fuerza viva que har posible la realizacin del proyecto humano mo y del otro. Por tanto, la fe exige una praxis consecuente con ella pues, cuando se tiene fe, se ama y, cuando se ama, se cumple. La escuela catlica ha de formar un cristiano con el conocimiento amoroso de Cristo, no exclusivamente con rudimentos de la Biblia y de cultura religiosa. Por tanto, la fe viene a ser la causa de una vida de entrega, una vida en su autntico y profundo sentido, que permitir la formacin de una nueva
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sociedad basada "en la civilizacin del amor".
Convergiendo esas caractersticas en la persona del educador catlico, podramos conseguir que la "educacin humana", es decir, el proceso cultural de maduracin de la persona en su propio ambiente concreto se manifieste en la "educacin cristiana", o sea, en una dimensin original y especfica de la accin pastoral de la Iglesia. Es preciso, pues, que el educador catlico deba estar imbuido de que el proceso de educacin es una experiencia alimentada por la caridad, lo que supone una especial sensibilidad pedaggica por el misterio de Cristo y una actitud optimista hacia la consideracin de la realidad humana, as como al cultivo de sus grandes valores.
EL PROFESOR Y LA CONSTRUCCIN DE LA NUEVA SOCIEDAD
Dira que el cien por ciento de los estudiantes de las escuelas catlicas se declaran cristianos. Gran parte de ellos, o sus padres, es preciso reconocerlo, se sintieron atrados por el colegio, por el nivel acadmico de los mismos o por el ambiente moral o, en algunos casos, por integrarse a un grupo social determinado; muchos practican algunos deberes religiosos y la inmensa mayora proviene de familias catlicas cuya fe la han recibido por transmisin hereditaria, ms que por conviccin o por formacin.
En otras palabras, la presencia de un maestro-ejemplo es la gran semilla que fructificar en alumnos convencidos de su misin trascendente que maana sern capaces de contribuir a edificar "la paz en la justicia".
Lo que es imprescindible es que el maestro de la escuela catlica asuma un apostolado laico, una accin evangelizadora, para lograr una iglesia viva en la escuela cristiana.
La nueva visin de la Iglesia implica un reto para la educacin catlica, que est llamada a formar cristianos en un nuevo humanismo en que el hombre queda definido principalmente "por la responsabilidad hacia sus hermanos y ante la historia". (GS. 55). Ese nuevo humanismo "permitir al hombre moderno hallarse a s mismo, asumiendo los valores del amor, de la amistad, de la oracin y de la contemplacin. Asf podr realizar en toda su plenitud el verdadero desarrollo, que es el paso, para cada uno y para todos, de condiciones de vida menos humanas a condiciones ms humanas". (PP. 20).
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Estar asf el educador catlico formando "hombres capaces de hacer historia", (DP. 274), que acten a la vez con actitud "de total confianza, de mxima responsabilidad y compromiso" (DF* 276). En una palabra, cristianos, como ha dicho el Papa Juan Pablo II en su Alocucin a los Laicos, "con vocacin de santidad, slidos en su fe... firmes y activos en la Iglesia, cimentados en una densa vida espiritual... perseverantes en el testimonio y la accin evanglica, coherentes y valientes en sus compromisos temporales, constantes promotores de paz y justicia... agudos en el discernimiento cri'tico de las situaciones e ideologas a la luz de las enseanzas de la Iglesia y confiados en la esperanza en el Seor".


Estoy seguro de que es bajo estas iluminantes exhortaciones que la escuela y los educadores catlicos dominicanos estn realizando su misin de Iglesia. Lo digo sinceramente, porque conozco la labor que vienen desarrollando muchos de estos centros, de cuyos egresados nos nutrimos en la Universidad Catlica Madre y Maestra, y donde son ejemplo frente a los estudiantes que provienen de otro tipo de escuela en la que el ingrediente cristiano no aparece como elemento primordial.
Permtanme finalizar estas reflexiones felicitando a la Unin Nacional de Colegios Catlicos por la iniciativa y el xito de este Segundo Encuentro y a todos los maestros aqu presentes por la generosa disposicin de dedicar su tiempo y el don de s mismo para contribuir al mejoramiento de la Patria de Duarte y de la Iglesia, a travs de la formacin integral de uno de sus ms ricos tesoros: la juventud dominicana.
Que el Seor bendiga los trabajos del di'a de hoy, nos ilumine siempre y nos d las fuerzas necesarias para seguir colaborando con el acrecentamiento de su reino a travs del apostolado difcil y no siempre comprendido que intentamos realizar desde los centros educativos catlicos.
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COMENTARIO A LA PONENCIA "EL PERFIL PROFESIONAL
DEL EDUCADOR CATLICO"
Por Carlos Dobal
En la ponencia del Rector de la Universidad Catlica Madre y Maestra hemos espigado algunas importantsimas ideas, las que nos han movido a las consideraciones que siguen y que ordenaremos en tres vertientes.
1. "La escuela catlica debe tomar en cuenta la realidad cultural que el educando trae consigo desde su ambiente. Educar impli- ca ayudar a crecer a partir de lo que se tiene", dice la ponencia referida.
Es muy importante, pensamos nosotros, que el educador catlico no trate de destruir con autoritarismos trasnochados ningn elemento de espiritualidad, por desorientado que le parezca, que traiga el educando. Antes bien debe, primero, demostrarle respeto por l; y, despus, tratar de orientar estos elementos de espiritualidad porque son un tesoro de inapreciable valor para su orientacin vital.
Hace unos pocos das, hemos presenciado personalmente, con estupor, cmo en un colegio catlico se escenificaba, con burla y escarnio, un velatorio y entierro al uso campesino... Cuando estas ceremonias son, en realidad, una cantera riqusima de elementos culturales y espirituales milenarios, que el educador catlico puede aprovechar para orientar a la juventud actual inmersa en un mar materialista de-sacral izante.

2. En la ponencia de monseor Nez destaca esta afirmacin: "Esta sociedad requiere de un liderazgo cuya misin es eminentemente moral, que devuelva al hombre la direccin de su propio destino por la puesta en vigor nuevamente de los valores que configuran su dignidad de hijo de Dios".
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Aadiramos nosotros, como corolario de esto, que la formacin
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cristiana de nuestra poca debe orientarse hacia la libertad precisamente "para devolver al hombre la direccin de su propio destino y su dignidad de hijo de Dios". Esta palabra libertad, si hemos de ser veraces y claros, representa el verdadero ideal humano. El hom-bre formado en libertad queda capacitado para orientar racional y coherentemente su vida y as lograr su felicidad personal que es, a la larga, la meta esencial, humanamente hablando, de la existencia.
Las seales de los tiempos que nos han tocado vivir son la comunicacin, la verdad y la libertad. La primera ha puesto al alcance de la segunda y la tercera posibilidades casi infinitas. No es posible hoy ocultar nada, pues los medios de comunicacin han llegado a un mximo de perfeccionamiento y de extensin.
Por otra parte, los instrumentos cientficos ofrecen hoy inmensas posibilidades de investigar la verdad de las cosas y de los hechos. Y la satisfaccin personal, interna y externa, terica y prctica, que proporciona el disfrute pleno de las libertades individuales es hoy el ideal mundial. Lo prueba el uso constante muchas veces engaoso de la palabra libertad, como divisa poltica, dentro de las ms encontradas tendencias partidistas.
Podemos resumir sealando que se deber "documentar" en libertad, para lograr educar la sujecin en la cultura convivencial cristiana.
Debemos aspirar a mover al estudiante a una inquietud y una curiosidad permanente, no momentneas, y para esto se insistir en los planteamientos ms claros y documentados posibles, insistiendo constantemente en el mximo valor y la mayor responsabilidad que representa la libertad que goza el ser humano para decidir y orientar su pensamiento.
Estimamos que ste es, en nuestra poca, el ptimo camino al alcance de los centros de educacin auspiciados por la Iglesia Catlica.

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3. La ponencia de monseor Nez nos trae, "tomado de la Declaracin Conciliar "Gravissimun Educationis" que "la escuela catlica persigue en no menor grado que las dems escuelas, los fines culturales".
La ponencia que comentamos, por tanto, parece enfatizar en aquel difcil camino hacia la fe que es la cultura. Camino tal vez el ms apropiado para una poca como la que vivimos de tan alto desarrollo intelectual.
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La Iglesia Catlica Apostlica y Romana, a la que proclamamos pertenecer, est tan relacionada con nuestra cultura que no puede desvincularse una de la otra. Por esto hemos de exigir al educador catlico que adquiera los conocimientos histrico-culturales necesarios para que, al transmitir stos a los educandos, los ponga en aptitud personal e intelectual de comprender y aceptar el mensaje de salvacin del Evangelio.
Con esto se podr llegar al objetivo que apunta la ponencia de monseor Nez: "La escuela catlica ser un punto donde converjan una actividad cultural y una actividad eclesial".
Precisamente, aade monseor Nez, "uno de los elementos ms novedosos de Puebla, es la relacin que hace entre la fe y la cultura, analizndola desde la perspectiva hstrica,\
Resumiendo todo lo expuesto, podramos dar como orientacin al educador catlico de nuestra poca que debe valerse en su misin del arduo, pero seguro, camino del conocimiento de la cultura y de la Iglesia Catlica tan relacionadas que, como dijimos, no puede desvincularse una de la otra; de la difusin de estos conocimientos dentro del ms estricto campo de la libertad y el mayor respeto a la realidad cultural de los educandos, para as desempear la misin evanglica a que por su bautismo y vocacin est llamado por Cristo.



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