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Encuesta de Trabajadores Agrícolas Cubanos, 1956-57
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 Material Information
Title: Encuesta de Trabajadores Agrícolas Cubanos, 1956-57
Physical Description: Fact Sheet
Creator: Alvarez, Jose
Publisher: University of Florida Cooperative Extension Service, Institute of Food and Agriculture Sciences, EDIS
Place of Publication: Gainesville, Fla.
Publication Date: 2001
 Notes
Acquisition: Collected for University of Florida's Institutional Repository by the UFIR Self-Submittal tool. Submitted by Melanie Mercer.
Publication Status: Published
General Note: "Published September 2001"
General Note: "FE 292"
 Record Information
Source Institution: University of Florida Institutional Repository
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the submitter.
System ID: IR00001908:00001

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-571 Editado por Jos Alvarez2 1. This is EDIS document FE 292, a publication of the Department of Food and Resource Economics, Florida Cooperative Extension Service, Institute of Food and Agricultural Sciences, University of Florida, Gainesville, FL. Published September 2001. For the English version of this document, please see FE 297 at http://edis.ifas.ufl.edu/FE297. 2. Jos Alvarez, professor, Everglades Research and Education Center, Belle Glade, FL, Florida Cooperative Extension Service, Institute of Food and Agricultural Sciences, University of Florida, Gainesville, FL. Professor Alvarez received permission to reproduce this document in Spanish and to translate it into English from the University Catholic Association (ACU). El Instituto de Alimentos y Ciencias Agrcolas es Un empleador que opera bajo Accin Afirmativa y provee Oportunidades Igualitarias, dedicado a promocionar la investigacin, a informacin educativa y otros servicios, nicamente a los individuos e instituciones que operan bajo discriminacin sin considerar color, raza, sexo, edad, incapacidad u origen. Para ms informacin sobre como obtener otras publicaciones de la extensin, comunquese con la oficina de Servicio de Extensin de su condado. Servicio de Extensin de la Florida / Instituto de Alimentos y Ciencias Agrcolas / Universidad de la Florida / Christine Taylor Waddill, Decana. Prefacio Esta publicacin contiene una versin editada de la Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos realizada por la Agrupacin Catlica Universitaria (ACU) a travs de Cuba en 1956-57. [La cita correcta es Melchor W. Gastn, Oscar A. Echevarra y Ren F. de la Huerta. Por Qu Reforma Agraria, Serie B-Apologtica, Folleto No. 23. La Habana: Bur de Informacin y Propaganda, Agrupacin Catlica Universitaria, 1957.] Los interesados en la historia de esta asociacin deben consultar la obra de Jos Manuel Hernndez titulada ACU en Su Cincuenta Aniversario, Miami, Florida: Agrupacin Catlica Universitaria, 1980. Existe una versin ms reciente por el mismo autor titulada At The Threshold of the Third Millennium. Miami, Florida: Agrupacin Catlica Universitaria, 2000. Recuerdo haber ledo este folleto de 63 pginas poco tiempo despus de haber sido publicado en Cuba. Su contenido dej en m una marca imborrable. De nuevo tuve contacto con dicha publicacin mientras escriba un libro sobre el sector agrcola cubano durante mi sabtica en la primera mitad del ao 2000. Recopilando informacin para un captulo dedicado a explicar la situacin del campo cubano antes de la revolucin de 1959, necesitaba estadsticas econmicas y sociales para ese perodo. Le de nuevo el folleto de la ACU en el apndice de un libro publicado en Cuba. De nuevo las estadsticas martillaron dato tras dato. Aunque siempre mantuve esa creencia, resultaba obvio que Cuba, especialmente su campo, no era el paraso que muchas personas tratan de describir. Cuando esas personas quieren elogiar a la Cuba anterior a 1959, cuentan el nmero de televisores, autombiles, refrigeradores, y otras variables similares. Es obvio que esas no se relacionan con el campo. El estudio de la ACU se refiere a eso de la manera siguiente: "La ciudad de la Habana est viviendo una poca de extraordinaria prosperidad, mientras que en el campo, y especialmente los trabajadores agrcolas, estn viviendo en condiciones de estancamiento, miseria y desesperacin difciles de creer." El Dr. Jos Ignacio Lasaga, uno de los participantes en la encuesta, dijo: "En todos mis recorridos por Europa, Amrica y Africa, pocas veces encontr campesinos que vivieran ms miserablemente que el trabajador

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-57 2 agrcola cubano." Y el folleto aade: "Esta afirmacin es muy fuerte, es abrumadora, pero es la verdad." Esa realidad comprenda 350,000 trabajadores agrcolas y 2,100,000 personas cuando sus familia son includas. Al momento de la encuesta ellos representaban el 34% de la poblacin cubana. La necesidad de circular tan importante documento me llev a traducirlo al Ingls y a publicarlo como el International Working Paper IW 01-07. La versin en Ingls se modific para evitar la duplicacin de informacin en cuadros, grficas y texto. Esta versin en Espaol ha includo los datos de las grficas en el texto. El contenido, sin embargo, ha quedado intacto. Ambas versiones estn disponsibles en la pgina de Internet sobre la iniciativa de investigacin de agricultura cubana del departamento de economa de alimentos y recursos de la Universidad de la Florida www.cubanag.ifas.ufl.edu. Este documento proveer informacin valiosa a las personas interesadas en estudiar y comprender la realidad cubana de la repblica que termin en Enero 1, 1959. Las estadsticas de este folleto pudieran explicar las razones del apoyo abrumador del campesinado cubano al movimiento guerrillero que contribuy al derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista. Mi gratitud a los muchos miembros y ex-miembros de la Agrupacin Catlica Universitaria que me honran con su amistad. Varias personas contribuyeron de muchas maneras a la realizacin de este esfuerzo. Estas incluyen a Juan Carlos Espinosa y Clarita Baloyra. Gracias especiales a Jos Manuel (Manoln) Hernndez, Profesor Emrito de la universidad de Georgetown, por su informacin y su intervencin para obtener permiso para traducir y publicar el folleto original. Dicha autorizacin vino del Padre Amando Llorente, SJ. El Padre Llorente ha sido el director de la ACU desde la muerte de su fundador, el Padre Felipe Rey de Castro, SJ, en 1952. El tuvo esa posicin en Cuba hasta 1960 y contina en esa capacidad en Miami. Tambin le agradezco a Zoe Blanco Roca, de la Cuban Heritage Collection de la Universidad de Miami, quien encontr la publicacin original y me envi una copia. Mi obsesin con aquellos que han entregado sus vidas en la lucha constante por una Cuba mejor (distinta a la Cuba reseada en este folleto) me obliga a mencionar los nombres de tres jvenes miembros de la ACU que fueron asesinados el 28 de Diciembre de 1958 (tan slo cuatro das antes del derrocamiento de Batista) en el Pan de Guajaibn, mientras trataban de alcanzar las montaas de Pinar del Ro para unirse a las guerrillas. Ellos son: Jos Ignacio Mart Santa Cruz, Javier Calvo Formoso, Julin Martnez Incln y Rmon Prez Lima. Finalmente, quiero dedicar este esfuerzo a la memoria del Profesor Enrique Baloyra, quien llev hasta su lugar de descanso final su medalla de agrupado, colocada alrededor de su cuello por su viuda, mi hermana Clarita. "El Kike" fue un ejemplo vivo de verdadero catlico, patriota y educador. El estar feliz de saber que, a travs de esta publicacin, su querida ACU todava expresa su humilde opinin en los asuntos cubanos. Presentacin La doctrina cristiana exige al hombre el cumplimiento de la funcin social, no slo en cuanto al uso de los bienes materiales sino tambin en cuanto al uso de sus facultades y energas. Al realizar este trabajo de investigacin econmico-social, los miembros de la Agrupacin Catlica Universitaria no hacemos ms que cumplir con nuestro deber de catlicos, poniendo al servicio de la Nacin nuestras energas y nuestra preparacin profesional. Sus Santidades los Papas Len XIII y Po XI publicaron las Encclicas Rerun Novarum y Cuadragsimo Anno sobre la cuestin social, explicando con vista a las condiciones de la sociedad moderna los eternos principios cristianos. Desde entonces la Iglesia viene insistiendo reiteradamente a todos los catlicos en la necesidad urgente de que conozcan y divulguen esa explicacin de los principios y la obligacin que tienen de realizar esfuerzos para que se lleven a la prctica individual y colectivamente. Realizar este trabajo de investigacin por encuestas en todas las partes de la Repblica, en el ao 1957, es algo que no se puede imaginar hasta que

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-57 3 se trata de hacer. Nuestros entrevistadores tuvieron que vencer no slo los accidentes topogrficos de nuestra Patria sino tambin los accidentes mentales que turban nuestra ciudadana. La encuesta tena por objeto tres fines principales: Hacer por primera vez en Cuba una estadstica detallada y verdadera de las condiciones de vida de los trabajadores agrcolas que sirviera de base firme para analizar los problemas econmico-sociales y encontrara soluciones. Propiciar que los agrupados de las ciudades tuvieran una oportunidad de palpar la realidad de nuestros campos y comprender sus dificultades. [Nota del editor: "Agrupado" (de Agrupacin) es el estatus que se alcanza despus de un perodo de prueba como "congregante" (miembro de la congregacin).] Por ltimo en orden, aunque no en importancia, poder afirmar con conocimiento de causa y con las pruebas en la mano, que los campesinos cubanos se debaten entre el abandono y la impotencia por culpa del egosmo nacional, y que nuestra Nacin no podr aspirar al progreso verdadero mientras no se preste la atencin debida a nuestro campo. La ciudad de la Habana est viviendo una poca de extraordinaria prosperidad mientras que en el campo, y especialmente los trabajadores agrcolas, estn viviendo en condiciones de estancamiento, miseria y desesperacin difciles de creer. Al terminar una de las reuniones que hemos tenido en estos meses, el Dr. Jos Ignacio Lasaga dijo una frase que difcilmente se nos olvidar nunca: "En todos mis recorridos por Europa, Amrica y Africa, pocas veces encontr campesinos que vivieran ms miserablemente que el trabajador agrcola cubano." Esta afirmacin es muy fuerte, es abrumadora, pero es la verdad. La familia del trabajador agrcola cubano con 6 personas como promedio, slo tiene de ingresos al ao la cantidad de 548.75 pesos, o sea un promedio anual por persona de 91.56 pesos. La poblacin trabajadora agrcola, que se puede calcular en 350,000 trabajadores y dos millones cien mil personas, slo tiene un ingreso anual de 190 millones de pesos. Es decir, que a pesar de constituir el 34% de la poblacin, slo tienen el 10% de los ingresos nacionales. Son muchas las causas que han motivado esta situacin y no ser fcil el remedio. Tenemos que sentirnos todos culpables de no habernos preocupado antes por conocer la cruda realidad y de no hacer lo que est en nuestras manos para remediarla. Pero debemos tambin aclarar que mucho de lo que hay era inevitable. Cuba, como Repblica, es una Nacin muy joven y por lo tanto revoltosa e impulsiva. Es tambin una Nacin pequea y como tal sujeta a las orientaciones econmicas de las grandes potencias. Nuestra querida Patria sigue sufriendo intensamente los males del latifundismo absentista en que la riqueza se produce en el campo pero se disfruta en la Habana. El trabajador agrcola cubano, engaado por los gobiernos y olvidado por los dirigentes de todos los sectores nacionales, se mantiene asombrosamente honesto, moral y humano, esperando con tristeza, pero con dignidad, que los ms preparados y mejor dotados vengan a abrirle el camino y ensearle a marchar hacia el desarrollo y el progreso. Quiera Dios que este estudio de la situacin econmica del trabajador agrcola cubano sirva de luz para demostrar las injusticias actuales de informacin para el detenido anlisis de las causas y de base para una rectificacin justa y rpida. Introduccin Origen y Propsito Aunque alrededor de nuestro guajiro existe un ambiente de simpata, incluso entre aquellos que no han tenido contacto directo con la gente de nuestros campos, podra pensarse que, en comparacin con la poblacin urbana y con la creciente actividad, as como la corriente de gastos e inversiones en los grandes ncleos de poblacin, especialmente en el rea de La Habana, nuestra poblacin rural CARECE DE IMPORTANCIA social y econmica. ["Guajiro" es el nombre dado en Cuba al hombre de campo. En algunas partes de este estudio los autores utilizan tambin el trmino "campesino".] Nada ms ajeno a la verdad. Cuba es, y ser por mucho tiempo, un pas de economa agraria. A pesar del notable xodo rural, parte de cuyas causas estn presentes en nuestra investigacin y que son aumentadas por la concentracin de inversiones y

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-57 4 gastos en las reas urbanas, la poblacin rural de Cuba, que en el 1907 era el 56% de la poblacin, comprende hoy el 44% de nuestro pueblo y el 40% de su fuerza de trabajo. Este ltimo considera slo el sector agrcola, el cual constituye directamente la tercera parte del ingreso nacional. Esto, unido a la gran miseria que an a simple vista se observa en nuestros campos, justifica sobradamente cualquier esfuerzo dirigido a traer a la actualidad el problema campesino. Para nosotros los catlicos es de vital importancia la masa campesina que ha merecido tan frecuentemente la atencin de los Romanos Pontfices, en su aspecto econmico y social. As Po XII, en su carta del 31 de agosto de 1947, dice: "Una de las causas del desequilibrio, y digamos ms, del desorden en que se encuentra sumida la economa mundial, y al mismo tiempo todo el conjunto de civilizacin y cultura, es a no dudarlo, un deplorable desafecto, cuando no desprecio, por la vida agrcola y sus mltiples y esenciales actividades." Estos han sido los principales motivos, como catlicos y como cubanos, que nos movieron hace 18 meses a emprender esta tarea gigantesca. Con tristeza para nosotros, el anlisis del trabajo cuya explicacin y resultados presentamos a continuacin, ha justificado sobradamente los motivos que nos impulsaron a su realizacin. Preparacin del Cuestionario El cuestionario es una de las bases en que descansa el xito de una encuesta. Las preguntas deben estar redactadas con claridad, de acuerdo con el vocabulario del universo a investigar. As, al preguntar el salario del ao, la frmula utilizada era: "Cunto le SACO UD. a. .?" Las preguntas tambin deben ser redactadas de manera que no sugieran una respuesta determinada aunque, a veces, cuando la misma puede ser considerada bochornosa, su obtencin se facilita grandemente si se demuestra que esa es la respuesta esperada. As, en la pregunta del analfabetismo, nuestro entrevistador deca: "Ud. no sabe leer y escribir, no?" Con estos conocimientos previos se trat de preparar un cuestionario tan perfecto como fue posible. Para ello se repartieron entre un grupo de estudiantes y profesionales los tpicos fundamentales que tendra la encuesta y se pidieron sugerencias con respecto a las preguntas. Con estos informes y el material similar que nos fue posible conseguir, se comenz a estudiar la formulacin del cuestionario. Al mismo tiempo de estos estudios preliminares, establecimos contactos con el Banco Nacional de Cuba. Su colaboracin fue factor importantsimo en la decisin alcanzada. Con el cuestionario de prueba nos lanzamos a una investigacin preliminar en que ocho parejas de entrevistadores realizaron 100 entrevistas en 4 zonas distintas durante tres das. Durante otros dos meses se revisaron los cuestionarios obtenidos, los informes de los entrevistadores, as como distintas conversaciones con los mismos a fin de determinar el cuestionario final y su presentacin. De estas reuniones sali el plan de campaa y la manera de ponerlo en prctica. Seleccin de la Muestra El estudio de un universo determinado por el mtodo de encuesta consiste en una muestra pequea que se considera representativa del conjunto estudiado. Una muestra pequea bien distribuda da resultados ms confiables que una mayor en la cual se han concentrado las entrevistas de un grupo determinado. Como quiera que nuestro estudio comprenda un slo estrato, el trabajador agrcola, no fue necesaria una estratificacin previa. Se pas pues directamente a distribuir entre los 126 municipios las 1,000 entrevistas en que consista nuestra muestra de un universo de 400,000 familias de trabajadores agrcolas. Esto da una encuesta por cada 400 casos, proporcin bastante mayor que la requerida en nuestro trabajo. Preparacin del Personal Entrevistador Una vez seleccionada la muestra, se pas a instruir a un grupo de estudiantes de la Agrupacin Catlica Universitaria. En la realizacin de toda investigacin, el trabajo del entrevistador es fundamental. De su cuidado y responsabilidad depender el xito del muestreo. As comenzaba el folleto que se reparti entre los futuros entrevistadores, en que se explicaba no tan slo la

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-57 5 presentacin de cada una de las preguntas sino las normas de cortesa ms usuales en el campo, medidas y vocablos que necesitaban conocer, as como algunas otras instrucciones especiales. Trabajo de Campo El 30 de noviembre de 1956, despus de 5 meses de intensa preparacin, estbamos listos para comenzar la recoleccin de la muestra en toda la isla. [El 30 de Noviembre de 1956 (el da en que comenzaron las entrevistas), un grupo de jvenes pertenecientes al Movimiento 26 de Julio tom la ciudad de Santiago de Cuba, la capital de la provincia de Oriente. Esperaban el desembarco de Fidel Castro en dicha provincia. Aunque al grupo de entrevistadores se les prohibi recorrer ciertas reas resulta casi inverosmil que continuaran su labor durante los prximos diez meses en que se increment la lucha armada en los campos y ciudades. Por otra parte, la represin oficial alcanzaba altos niveles. Los entrevistadores merecen reconocimiento por su coraje y dedicacin.] El objeto de nuestra investigacin era la familia censal agrcola. Entendamos por tal, ajustndonos a la definicin del censo, todas las personas, estn o no ligadas por vnculos de parentesco, que por cualquier razn viven en una misma unidad residencial. [Se refieren al Censo de Poblacin, Vivienda y Electoral de 1953.] Para que una familia fuera considerada trabajadora agrcola era necesario que su principal fuente de ingreso fuera un salario, sueldo o retribucin en especie, por los trabajos efectuados para un tercero que posee o representa los bienes de tierra y capital. Adems deba vivir en una zona rural, considerando por tal cualquier ncleo de poblacin menor de 150 habitantes, donde por lo general no existen servicios mdicos, legales o de esparcimiento y en la mayora de los casos carece de fludo elctrico. Todo sto de acuerdo con los conceptos fijados por el censo de 1953. A las dificultades topogrficas hubo que aadir la gran desconfianza en muchos de los entrevistados que haca la labor ms delicada y fatigosa, en muchos casos. Adems de la prohibicin de recorrer algunas zonas en Pinar del Ro, Las Villas y Oriente, junto con las detenciones de que eran objeto algunos de los entrevistadores, hizo imposible el conseguir la informacin en varios lugares determinados. [Estas representaban, hasta los cambios efectuados en 1976, las provincias ms occidental, central, y ms oriental, respectivamente.] En total la recoleccin de la muestra dur aproximadamente diez meses, con un total de 8,000 horas y un costo calculado en $15,000.00. Costo y Tiempo Este es a grandes rasgos el trabajo realizado en su mayora por los mismos estudiantes y profesionales de la ACU. Podramos decir, sin que en ello incurramos en exageraciones, que el trabajo en total llev 15,000 horas, se recorrieron 150,000 kms y su costo calculado fue de $30,000, de los cuales el gasto efectivo fue slo de $1,600 pues el resto es el valor de la ayuda recibida as como el sueldo calculado de todos los que trabajaron en la encuesta. Confiabilidad de los Resultados Una de las preguntas que siempre inquieta al analizar los resultados de un muestreo es saber hasta qu punto la muestra es representativa del universo estudiado. Existe el mtodo de incluir en la investigacin algunos datos que son conocidos para el universo completo para luego comparar los valores obtenidos en ambos casos. En nuestro estudio los valores de comparacin se encontraban registrados en el censo de 1953. Si con stos se comparan los resultados obtenidos por nuestra investigacin, algunos de los cuales ofrecemos a continuacin, podemos ver cmo la muestra estudiada era completamente representativa del total de los trabajadores agrcolas: Alumbrado de luz brillante: 89.84% y 85.53% (muestra y censo, respectivamente) Poblacin menor de 16 aos: 44.70% y 44.61% Blancos: 86.01% y 85.72% Agua de pozo: 88.52% y 83.59% Casas de madera, techo de guano y piso de tierra: 60.35% y 58.41%

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-57 6 Habitadas sin pagar alquiler: 55.48% y 54.73% Unidos matrimonialmente: 34.13% y 34.32% Mujeres mayores de 12 aos sin hijos: 45.31% y 44.30% Analfabetos: 43.09% y 42.62%. Conclusin Puede ser que las cifras anteriormente expuestas despierten una reaccin de admiracin hacia la precisin del trabajo y la atencin se concentre principalmente en este punto. Si esta investigacin fuera sobre la temperatura en los distintos municipios de la Isla, o sobre la riqueza minera de Cuba, sto no tendra mayor imortancia. Pero nuestra investigacin no trata sobre los recursos inanimados del pas sino sobre su mayor riqueza: los hombres que trabajan la tierra. Por eso, ms que la atencin del entendimiento hace falta la de los corazones para oir en el lenguaje fro de las estadsticas la voz de 2,500,000 hombres de campo, cubanos como nosotros, que van, a travs de las estadsticas, a hablarnos de su vida y de sus problemas. Los Resultados Aspecto Mdico-Higinico: Talla y Peso La talla y el peso promedio en una comunidad constituyen hasta cierto punto un ndice de las condiciones de salubridad. El aumento de la talla y del peso promedio en colectividades de alto nivel de vida, por ejemplo en grupos de universitarios, con respecto a los promedios de anteriores dcadas, es un fenmeno que se ha podido constatar en casi todos los pases: la causa hay que buscarla en los mejores cuidados higieno-dietticos, especialmente en la infancia. En nuestra Encuesta estos datos fueron obtenidos por preguntas directas, anotndose lo referido por el entrevistado. La talla promedio del trabajador agrcola cubano es de 5 pies y 4 pulgadas. Conociendo por otros estudios que la talla promedio de la mujer cubana es de 5 pies y 3 pulgs., podemos apreciar la poca diferencia. Hay que hacer constar, no obstante, que la cifra obtenida por nosotros no representa la talla del hombre cubano medio sino nicamente la del trabajador agrcola representativo del sector ms atrasado higinicamente en nuestro Pas. De acuerdo con esa talla promedio, y basndonos para el clculo en las tablas comnmente aceptadas, tendramos que aceptar que el peso promedio de nuestro trabajador agrcola debiera ser de 153 libras. En nuestra Encuesta, sin embargo, ste aparece con un peso inferior, 16 lbs. por debajo del promedio terico. Este dato concuerda con el ndice de desnutricin que es de 91%. Estudio del Rgimen Alimenticio Aporte Calrico Global Partiendo de la base del peso y talla promedios, as como de la labor que realiza, nuestro trabajador agrcola debiera recibir un aporte diario de no menos de 3,500 caloras. De los datos recogidos en nuestra Encuesta puede deducirse que el aporte calrico diario real no pasa de las 2,500 caloras. Esta cifra ha sido obtenida mediante el clculo del valor energtico de los alimentos presentes en la dieta promedio. Dieta que, por otra parte, se repite con una constancia rayana en la monotona en uno y otro caso, hecho que presta ms confiabilidad al dato. Hay que hacer notar que este dficit de 1,000 caloras es probable que en muchos casos sea, al menos parcialmente, cubierto, ya que existe la posibilidad de que el campesino consuma, de un modo "extra", cierto tipo de alimentos como las frutas y el azcar, que no forman parte de su dieta habitual y que no fueron estudiados en nuestra investigacin. No se extrae el lector de que las frutas no constituyan una columna fundamental en nuestras tablas, que tratan de reflejar un fenmeno campesino: la realidad es que en el campo cubano se consume mucho menos fruta que en la Capital. Conviene saber que muchas frutas, como el mango, son capaces de suministrar 100 caloras cada una, sin contar los otros elementos nutricionales como las vitaminas, sales minerales, etc. Cabe ahora la pregunta: Cmo se las arregla el campesino para vivir con un dficit energtico de 1,000 caloras diarias? Respondamos, en primer

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-57 7 trmino, que el campesino logra vivir, pero no vivir adecuadamente. En muchos casos, este deficiente aporte energtico se traduce en un menor rendimiento laboral por falta de energa fsica. El estado fsico en que le vemos, por otra parte, no es muy halageo: desnutrido, precozmente envejecido, los dientes cados, etc., son todos ellos datos que acreditan una mala condicin nutricional. En segundo lugar hay que aclarar que el estimado de 3,500 caloras diarias como requerimiento energtico mnimo corresponde al hombre que est realizando una labor ruda. Representa, en suma, lo que necesita un trabajador agrcola mientras es trabajador agrcola, no cuando es un desocupado. En los largos meses de tiempo muerto, cuando el campesino se ve obligado, con gran frecuencia, a matar el tiempo sentado en un taburete [una silla tpica en el campo cubano] a la puerta del boho [el nombre Indio dado a un tipo de vivienda en el campo cubano construda con madera y hojas de palma], el requerimiento calrico es a todas luces menor. El estado nutricional pudiera mejorar por menor desgaste o consumo; slo que en tales circunstancias se hace ms difcil procurarse la comida. [El "tiempo muerto" comprenda desde la terminacin de una cosecha caera hasta el comienzo de la prxima. Este representaba unos siete meses de desempleo o, con suerte, subempleo ya que la industria azucarera era el principal empleador en el campo.] Anlisis Cualitativo de la Dieta Una dieta normal, una racin suficiente, debe poseer: Suficiente cantidad de caloras. (Valor energtico suministrado fundamentalmente por los hidratos de carbono). Suficiente cantidad de protenas. (Suministradas por las carnes, huevos, leche y algunos vegetales). Suficiente cantidad de grasas. Suficiente cantidad de hidratos de carbono. (Azcares, harinas, almidones, legumbres, frutas). Suficiente cantidad de vitaminas, sales minerales, etc. El valor calrico global, analizado en otro inciso, es insuficiente en la dieta promedio del trabajador agrcola. Para el estudio de los diferentes alimentos que componen la racin habitual de este tipo de campesino se sigui el criterio de indagar en forma concreta lo que haban comido el da anterior a la entrevista. Dados los resultados obtenidos por medio del "pre-test", el entrevistador conoca ms o menos la respuesta casi segura y preguntaba en forma sugerente, lo cual haca ms fcil la franqueza del sujeto. Por otra parte, los entrevistados no mostraron dificultad en suministrar estos datos. Por consiguiente, los datos que aparecen a continuacin representan la frequencia con que aparece mencionado un tipo de alimento en la composicin de la racin del da anterior a la entrevista. Ello no obsta para que cada entrevistador se formara una impresin de lo que ocurra en el resto de los das del ao, a travs de una conversacin amistosa con el entrevistado. En la inmensa mayora de los casos "la comida de la vspera" era una copia al carbn de la de otros das previos. Adems, la constancia con que se repiten los mismos datos le da un valor enorme a los resultados obtenidos. Alimentacin del jefe de familia calculada en das al mes: pan, 3.36 das; leche, 11.22 das; harina, 7.14 das; carne, 4.02 das; huevos, 2.12 das, pescado, 0.72 das; frijoles, 23.28 das; arroz, 24.08 das; y viandas, 22.00 das. Slo un 4% de los entrevistados menciona la carne como un alimento integrante de su racin habitual. En cuando al pescado, es reportado por menos del 1%. Los huevos son consumidos por un 2.12% de los trabajadores agrcolas y slo toma leche un 11.22%. Cmo subsiste el campesino con tan deficiente aporte de carnes, leche y huevos? Existe un hecho providencial y salvador: el frijol, elemento bsico de la dieta campesina es, por excepcin, un vegetal muy rico en protenas. En otros pases donde el maz representa el papel que los frijoles en Cuba, las enfermedades carenciales son ms frecuentes.

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-57 8 Podemos asegurar, sin temor a error, que el campesino cubano no sufre ms enfermedades carenciales gracias a los frijoles. En cuanto a los hidratos de carbono nos vamos a encontrar tambin con hechos curiosos y significativos, especialmente para un observador extranjero. El pan, alimento universal por excelencia, smbolo de la propia alimentacin humana, slo es consumido por un 3.36% de nuestra poblacin trabajadora agrcola. Este pobre consumo puede explicarse por la lejana de los centros de poblacin y el precio relativamente elevado cuando se adquiere el pan en la tienda de vveres. El campesino cubano, a diferencia de lo que ocurre en otros pases, no ha aprendido a elaborar su propio pan, ni se ha acostumbrado tampoco al consumo de otro pan que no sea el de trigo, como el de maz. El trigo, como es sabido, no se produce en Cuba. El campesino cubano, de origen espaol o canario en su casi totalidad, no se ha mostrado capaz de adaptarse a ciertas exigencias dietticas condicionadas por el clima; sigue apegado a la tradicin de sus abuelos y, entre buscar sustitutivos a ciertos alimentos o quedarse sin ellos, opta por quedarse sin ellos. La harina de maz, en contra de lo que debiera esperarse, aparece slo en un 7%. Las viandas [malanga, boniato, calabaza, ame y yuca] aparecen, en conjunto, constituyendo el 22% de la alimentacin del campesino. Este relativamente bajo ndice de consumo contrasta con los datos recientemente ofrecidos por el Instituto Nacional de Reforma Econmica. Dice este informe del INRE: Contrariamente a todo lo sostenido hasta hoy sobre la carne, el trigo, el arroz, el maz, la manteca y los aceites, la verdad histrica es que las viandas son la base fundamental de la alimentacin del pueblo cubano. No hay artculo ninguno que supere el consumo nacional de mil ciento treinta y siete millones de libras anuales de viandas. Sin negar la veracidad de tal informe, es bueno aclarar que este dato se refiere al consumo nacional y nuestra Encuesta ha estudiado especficamente el consumo del trabajador agrcola que es, a no dudarlo, totalmente distinto al consumo de otras zonas de la poblacin cubana. Este ndice de consumo de viandas (22% en conjunto), evidentemente algo ms bajo que el que se obtandra en otro grupo humano de nuestra poblacin, puede ser descompuesto en la siguiente forma: yuca, 9%; pltano, 3%; malanga, 4%; boniato, 6%; y calabaza, 0.6%. La principal fuente de elementos energticos la representa, sin duda, el arroz, que suministra el 24% de la dieta total, siendo el ms elevado de todos los ndices. Si comparamos este ndice con el de consumo de frijoles (23%) casi parejo con el del arroz, podemos concluir que el trabajador agrcola cubano se alimenta de arroz con frijoles. No se estudi en la Encuesta, por las dificultades que ello implicaba, el consumo de azcar. Podemos dar por seguro, no obstante, que el azcar, en una u otra forma, entra a formar parte de la racin diaria del campesino cubano. Siendo el azcar, como es, un alimento de elevadsimo poder energtico, nos explica tambin otra forma importante de suplir el dficit calrico de la racin standard. Es conocido el hecho de los negros esclavos, y tambin en nuestros das, sobre todo de inmigrantes antillanos, que se han mantenido durante largos perodos de tiempo casi exclusivamente a base de azcar prieta [se refieren a azcar sin refinar]. Claro est que el azcar constituye una magnfica fuente de caloras pero carece totalmente de protenas y grasas y otros elementos. En cuanto a los vegetales verdes, no aparecen mencionados en ningn caso. Esta es la realidad numrica, pero la realidad viva es ms hiriente. Las cifras son incapaces de expresar todo lo que hay de pattico en el hecho: una familia que un da y otro da se siente a la mesa, o a lo que haga las funciones de mesa, para comer siempre lo mismo, con ligersimas variaciones: arroz, frijoles y viandas. Nios y adolescentes que crecen sin tomar apenas leche en la edad en que ms se necesita. Las carnes, los vegetales crudos, los huevos . todos ausentes de la racin habitual. Qu hay detrs de todo este cuadro dramtico? Ignorancia, desde luego. Malos hbitos alimenticios por falta de educacin, por apego a mtodos rutinarios irracionales.

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-57 9 La estampa del "guajiro" cambiando sus aves y huevos por arroz tiene aqu una significancia palpitante. Desidia tambin en muchos casos: es indudable tambin que muchos campesinos pudieran cultivar vegetales y criar ganado menor para el propio consumo. Pero ms atrs topamos siempre con el problema econmico, con la miseria. Si en el campo no se consume lo que el campo produce, lo que est a la mano, no es siempre por ignorancia o malos hbitos alimenticios. Es que con gran frecuencia se dificulta realmente el producir, o hay que deshacerse de los productos para venderlos y adquirir otros ms vitales que resuelven el problema pavoroso del tener que comer cada da. Hay una realidad que da mucho pie para meditar: el ingreso promedio de $45.00 mensuales resulta a todas luces insuficiente para alimentar a una familia que consta, como promedio, de 6 personas por vivienda. Estado de Salud Fsica Los datos referentes a las enfermedades que se padecen en la familia campesina han sido obtenidos por dos mtodos: primero, la pregunta directa de si padece tal enfermedad; segundo, indagando sobre aquellos sntomas y sndromes cuya existencia permite asegurar o sospechar la presencia de una enfermedad. El cuestionario y su valoracin se llevaron a cabo por personal mdico. Tuberculosis Pulmonar El ndice de infeccin tuberculosa en una comunidad es un magnfico ndice para valorar el nivel de vida. Los factores que favorecen el desarrollo de esta enfermedad son: la mala alimentacin, el hacinamiento y promiscuidad en las viviendas, los malos hbitos de vida, agotamiento fsico. Para un mismo pas, las clases bajas sufren mucho ms la tuberculosis que las altas. El contagio tuberculoso se efecta de persona a persona y los factores antes citados se hallan casi siempre presentes en los medios de bajo nivel de vida. Presuntamente, un 14% de los campesinos entrevistados padece o ha padecido la tuberculosis. Enfermedades de Contaminacin Hidro-Telrica Son aquellas enfermedades que se transmiten, no de persona a persona, sino a travs de las aguas y de la tierra. Entre ellas se encuentran: la fiebre tifoidea (vulgarmente llamada tifus en Cuba), las infecciones intestinales por diversos grmenes, la disentera amebiana, el parasitismo intestinal. As como el ndice de tuberculosis mide el nivel econmico de un pas, el ndice de estas enfermedades mide mejor que nada el grado de adelanto sanitario de una comunidad. Cuantos ms acueductos existan y cuanto ms puras las aguas de tales acueductos; cuando menos se contaminen las aguas de los ros con las excretas humanas; cuando menos se emplee el estircol humano como abono; cuanto menor sea el nmero de letrinas anti-higinicas, as ser tambin tanto menor el nmero de casos de estas enfermedades. La tifoidea ha sido padecida por el 13% de los trabajadores agrcolas cubanos. Este dato es perfectamente comprensible si se recuerda que slo un 6% de las viviendas tienen suministro de agua por caera; que el 64% de los casos que posee letrina exterior, sta casi nunca se encuentra a ms de 30 metros del pozo, distancia mnima requerida para evitar la contaminacin de las aguas. En lo que se refiere al parasitismo intestinal, los datos son ms alarmantes an. Un 36% declara sin lugar a dudas que se halla parasitado. Es preciso recordar que una persona conoce que se encuentra parasitada de dos maneras: o bien porque ha expulsado lombrices y las ha visto, o bien porque se hizo un anlisis de materias fecales y ste arroj parasitismo. Quien no ha expulsado lombrices o no se ha hecho examen parasitario lgico, ignora si est parasitado o no. De hecho, el ndice de parasitismo es mucho mayor que el resultante de nuestra Encuesta y as lo corrobora la experiencia de los mdicos de los Hospitales Nacionales. Hay un parsito en Cuba, el que en general produce los cuadros ms graves, llamado Necator americanus. Esta lombriz, a diferencia de las otras, no se adquiere por ingestin: cuando una persona parasitada defeca en la tierra, el huevo del Necator se

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-57 10 desarrolla, se convierte en larva, y luego esta larva penetra en el pie descalzo, perforando la piel de la persona. De aqu se deduce que el elevado ndice de infeccin por Necator nos est indicando tres hechos importantes: primero, la falta de letrinas sanitarias; segundo, la mala educacin en cuanto a higiene se refiere, tanto en lo que respecta al realizar las deposiciones en la tierra cuanto al andar sin zapatos; y, como siempre, el problema de la miseria, que impide la compra de zapatos. El paludismo es referido como antecedente por un 31% de los campesinos. En el caso del paludismo, la va del contagio es el mosquito. Estos son los azotes de nuestra poblacin rural de 2,500,000 almas. Asistencia Mdica Visto el nivel sanitario en que se desenvuelve la vida del trabajador agrcola, el habitante de la capital est en pleno derecho de pensar que todo el salario percibido es poco para cubrir la atencin mdica. Sin embargo, a la luz de la Encuesta, resulta que el promedio mensual de gastos de una familia en atencin mdica es de $2.00. Esto para 6 personas que componen la familia promedio. Resulta evidente que en la mayor parte de las enfermedades no reciben ninguna atencin mdica. El dato ms llamativo es el siguiente: un 80.76% declar que reciba auxilio nicamente del mdico "pago"; es decir, del mdico particular que cobra sus servicios. Slo un 8% recibe atencin gratuita del Estado y es este un dato muy significativo. Hay que recordar siempre, no obstante, que se est hablando del trabajador de tierra adentro porque otra cosa muy distinta ocurre en los pueblos de campo. El patrono o sindicato proporciona asistencia mdica a un 4% de los trabajadores agrcolas y un porcentaje igual de 4% recibe el auxilio profesional de los dispensarios privados. Aunque en nuestra Encuesta estos dispensarios privados se han catalogado en un ttulo comn, hay que hacer la salvedad de que en la prctica todos los registrados eran dispensarios mantenidos por instituciones catlicas. Estas instituciones privadas, pues, a pesar de la falta de recursos, prestan un servicio igual al de los sindicatos y patronos y exactamente la mitad del que brinda el Estado cubano. Medicinas Para estudiar este captulo cada entrevistador indag primero si haba medicinas en la casa, solicitando despus que le fueran mostradas las que se encontraban en ese momento all. En cada caso anot el tipo de medicamento y el laboratorio que lo elabora, si es que se trataba de una especialidad farmacutica. Los ms importantes resultados obtenidos son los siguientes: En un 70.49% de las casas haba medicinas en el momento de la entrevista. De estas medicinas, un 46.67% eran frmulas magistrales, lo que comnmente llamamos recetas. El resto estaba constitudo por especialidades farmacuticas, comnmente llamadas "patentes"; es decir, las que son elaboradas por laboratorios y expendidas, ya envasadas en la farmacia. De estas medicinas patentes, un 74.77% eran provenientes de laboratorios ticos; es decir, de casas productoras que merecen crdito moral a los ojos del mdico. El 25% restante perteneca a laboratorios no ticos, comnmente llamados en Cuba "laboratorios chiveros" o "de chivo". Estos laboratorios operan del siguiente modo: elaboran una serie de productos casi totalmente inservibles, que tienen un costo de produccin reducidsimo y los proponen a mdicos de baja moral, como negocio. El mdico receta ese producto y percibe la mitad de la utilidad. Como el producto es cobrado a elevado precio, tal negocio ilcito se constituye en una importante fuente de ganancias para el mdico, a tal extremo que existen frecuentes casos de profesionales mdicos, sobre todo en el Interior de la Repblica, que no cobran absolutamente nada por las consultas, viviendo exclusivamente de las utilidades habidas en el negocio de los laboratorios "chiveros". Una cuarta parte de las medicinas indicadas al campesino por sus mdicos est constituda por medicamentos "de chivo" inservibles!

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-57 11 Aspecto Social Qu cree Ud. conveniente para que la situacin del campesinso fuera mejor? Esta pregunta, y la siguiente, estn destinadas a captar la actitud del trabajador rural al momento de encarar las posibles soluciones de su problema. De qu espera la solucin? De quin la espera? Se ofrecen a su eleccin cuatro posibles fuentes de solucin: ms escuelas; ms caminos y carreteras; ms hospitales; ms fuentes de trabajo. Una inmensa mayora (73.46%) cree que su solucin descansa en que se le ofrezcan ms fuentes de trabajo. Con ingresos insuficientes y nivel de vida casi comparable al de pueblos semi-civilizados sometidos a la succin colonizadora, el guajiro cubano levanta su voz para pedir ms trabajo. Tiene en casa seis bocas que mantener; el 80% de sus ingresos le viene en forma de salario, y no muy largo; trabaja slo seis meses al ao, pero tiene que alimentar y vestir a su familia los otros seis tambin; mas no pide repartos de riqueza, ni subsidios: pide trabajo. Hay casi una quinta parte (18.86%) de los entrevistados que no pide trabajo sino escuelas. Ser que quiere educar a sus hijos para que aspiren a ms y arrancarlos de las miserias del campo? Ser el deseo de adquirir l mismo la cultura suficiente para defender la parte justa que en la produccin debe tocarle, forzando el pago de mayores salarios? No extrae el hecho de que slo un 5% se incline a pedir ms caminos. Recurdese que tratamos con trabajadores agrcolas, que no poseen nada ellos mismos y que no pueden, por tanto, derivar una utilidad directa de la ms eficiente red de carreteras. Indica, s, una visin ms clara en este pequeo porcentaje que ha sabido entender que ms caminos significan ms produccin, ms movimiento de riquezas, ms salario para ellos. Un 2.72% se inclina por ms hospitales. Quin cree Ud. que puede hacer ms por mejorar la situacin del campesino? De quin espera su solucin el campesino? Qu instituciones, entre aquellas que incluyen en su doctrina o en su programa la cuestin social, han sabido hacer sentir al campesino que se ocupan o que pueden ocuparse de l? Cinco de tales instituciones afectadas por la obligacin social se ofrecen a la eleccin del trabajador agrcola: el gobierno; la Iglesia; los masones; los patronos; los sindicatos. En primer lugar el campesino vuelve sus ojos al gobierno, sealado por un 69% de los entrevistados como la institucin llamada a resolver su problema. No se piense en modo alguno que esta declaracin implica una tendencia socialista del campesino. Nada ms lejos de su mente, al dar esa respuesta, que la idea de un verdadero socialismo. El fenmeno es mucho ms simple y menos doctrinario. Es la respuesta lgica de un hombre que ve a la poltica invadirlo todo en su pas y todo dependiendo de la poltica. Es ms lgica an en un pas como el nuestro, de economa dirigida, donde los xitos, los fracasos o la demora en el desarrollo econmico, son fundamentalmente imputables al Estado. Este regula la produccin con cuotas, la protege con aranceles y subsidios, la estimula con fomentos y financiamientos, controla las utilidades con impuestos, establece los costos con salarios y tarifas, vende en algunos casos los productos elaborados, fija precios, norma rentas. . En fin, domina la vida econmico-social de la nacin. Y, tal vez, tambin detrs de esa declaracin, est la secreta esperanza de un campesino que, aunque ha sido defraudado muchas veces, no la ha perdido del todo. La secreta esperanza de tener algn da un gobierno honesto, sabio, de buena fe, que se ocupe realmente de sus necesidades. La segunda institucin sealada es la de los patronos (16.72%). La intuicin campesina les indica que, si bien el gobierno ha absorbido gran parte de las funciones patronales y restringido la libertad de que gozaba el patrono en los tiempos de la libre empresa, no es menos cierto que an conseva ste en sus manos el capital y el control de la tcnica necesarios para la produccin de la riqueza a la cual ansa concurrir el trabajador agrcola con el capital de sus manos. Es notable el hecho de que el campesino confa poco, muy poco, en sus sindicatos como clave de su solucin. Vase hasta qu punto es poco "rojo" el sentimiento del trabajador agrcola cubano. [Los

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-57 12 autores del documento utilizan la palabra "rojo" como sinnimo de "comunista" porque muchos sindicatos en la Cuba pre-1959 estaban bajo la influencia de lderes comunistas y otros estaban bajo su completo control.] Slo un 6.82% seala a los sindicatos como instituciones capaces de solucionar su problema. La Iglesia, cuna y primera fuente de las inquietudes legtimamente sociales; heredera y depositaria de las enseanzas de Cristo, pasa casi inadvertida a los ojos del campesino. Sin duda que el campesino, en su inmensa mayora, ignora por completo que tales menesteres afectan ni de lejos a la Santa Madre Iglesia. Sin duda tambin que la escasez de sacerdotes y de medios dificulta o impide totalmente en muchos casos el ejercicio de tan indeclinable deber. Pero tambin es cierto, hay que reconocerlo, que los catlicos hemos pecado por omisin. Gracias a Dios que an queda un 3.43% de trabajadores agrcolas que espera ayuda de la Iglesia! Un 4.30% de los entrevistados seala a la masonera como la institucin que puede mejorar su situacin. Esto se explica por el carcter fraternal, de ayuda social, de que se revisten los masones. El fenmeno curioso es que slo un 2% de los campesinos declararon ser masones, mientras que el doble de esa cifra espera ayuda de la masonera. Tal margen de diferencia representa una franja del campesinado propicia a la campaa de proselitismo masnico. Aspecto Educacional De las fras columnas numricas de la Encuesta se desprende un dato aterrador: el 43% de los campesinos no saben leer ni escribir. Casi la mitad de la poblacin trabajadora agrcola! Necesariamente este dato ha de tener su concomitante en la cifra de la asistencia escolar. Y, efectivamente, nos encontramos con que un 44% de los trabajadores agrcolas no ha asistido nunca a la escuela. Alfabetismo del Jefe de Familia: asisti a la escuela, 55.89%; sabe leer y escribir, 53.60%; es analfabeto, 43%; no asisti a la escuela, 44.11%; pas del 3er grado, 21.66%; y lee, no escribe, 4%. A qu puede deberse tal estado de cosas? Varias respuestas vienen de inmediato a la mente. En primer trmino, la escasez de aulas rurales. En segundo trmino, la mala distribucin del magisterio. No aludimos a la escasez de maestros, aunque ella sea evidente, sino a la concentracin de los maestros en grandes centros de poblacin, con detrimento del magisterio rural. El aula rural suele funcionar con gran frecuencia a modo de un trampoln que sirve para alcanzar el traslado a la Capital en el menor tiempo posible, tiempo que est medido por las influencias polticas de que disponga el maestro. Es un hecho comn en el campo que el maestro que inicia un curso no lo termine ya que obtuvo su traslado a La Habana. En la Capital, en cambio, abundan las aulas con menos de 10 alumnos. Se ha dado el caso de un aula dotada de un alumnado muy reducido que ha tenido que dividirse en dos aulas para dar lugar a una de nueva creacin por haber sido trasladado un crdito rural a La Habana. Hay que decir, no obstante, en defensa del magisterio, que el maestro rural tropieza con grandes y serias dificultades para desempear su labor. Parece as humano que trate de evadir una situacin problemtica, exenta de todo aliciente. No es slo el magisterio el que est muy mal distribudo; tambin las escuelas rurales lo estn. Cualquiera que ande por las carreteras cubanas habr podido contemplar una serie de escuelas campesinas recientemente erigidas, sobre todo durante el gobierno del Dr. Grau San Martn pero casi todas estas edificaciones se encuentran situadas a lo largo de las grandes arterias como la Carretera Central. Cuando nos adentramos campia adentro, ya no son tan numerosas. [Dr. Ramn Grau San Martn fue Presidente de Cuba durante el perodo 1944-48. A pesar de sus mltiples errores, este social-demcrata fue un creyente en la democracia.] Si analizamos la parte que pudiera tocar al campesino en esta responsabilidad, es posible que encontremos (y ahora estamos haciendo hiptesis) un nmero de casos en que el padre de familia no se toma el inters en mandar a sus hijos al colegio. Ello es posible y hasta probable. Pero tendramos que valorar tambin las reales dificultades que las ms de las veces confrontarn, dificultades que podran ser medidas y expresadas en trminos de distancia y

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-57 13 carencia de medios. Recordemos tambin el pattico problema del trabajo de menores. Es cierto que muchas veces el padre se ve obligado a emplear a sus hijos menores en tareas impropias de su edad y que restan a stos la oportunidad de recibir una educacin aunque sea elemental. Vivienda Al igual que en pocas pasadas el tipo de vivienda ms frecuente es el clsico "boho" cuyas caractersticas no parecen reflejar el decursar del tiempo con sus nuevas tcnicas de construccin. Como hemos apuntado anteriormente la investigacin de la ACU sigui en el aspecto de la vivienda lineamientos similares al censo de 1953, lo cual nos permite una descripcin cumplida de las caractersticas de la vivienda. Materiales La funcin principal de la vivienda es aislar a sus ocupantes del ambiente exterior en un clima agradable tanto fsico como espiritual. Las necesidades de la vivienda campesina pueden quedar satisfechas, en lo que respecta a materiales, con la combinacin de piso de cemento, paredes de madera y techo de guano, siempre que no puedan proporcionarse paredes de cantera o ladrillos que vulgarmente se clasifican como casas de mampostera. Con una u otra combinacin puede considerarse que, cubiertas otras condiciones, se est dentro del mnimo requerido para proporcionar una habitacin adecuada. Con esos juicios de valor podemos apreciar mejor los datos que se ofrecen a continuacin sobre las combinaciones de materiales predominantes en la vivienda de los trabajadores agrcolas. Combinacin de materiales, paredes, techo y piso: Mampostera, tejas y cemento, 0.80% Madera, tejas y mosaicos, 2.50% Madera, tejas y cemento, 1.70% Madera, tejas y tierra, 2.04% Madera, tejas y madera, 7.37% Madera, guano y cemento,19.49% Madera, guano y tierra, 60.35% Otras, 5.75% En el anlisis de los datos anteriormente expuestos se observa fcilmente que slo el 31.86%, menos de la tercera parte, de las viviendas alcanzaban en 1957 el mnimo de condiciones requeridas en cuanto a materiales para ser consideradas como de caractersticas aceptables. Si, por otra parte, consideramos que no todas las viviendas cumplen el mnimo requerido en cuanto a materiales, renen las dems condiciones de higiene, estado de conservacin y otras requeridas para ser consideradas como una habitacin adecuada, vemos como tan slo un sector an ms reducido de la poblacin campesina tiene resuelto el problema de la vivienda. Instalacin Sanitaria Una de las caractersticas ms importantes de toda vivienda es la existencia de servicio sanitario y el estado en que el mismo se encuentra. Y suponemos que si bien no todas las familias campesinas podrn disfrutar de una instalacin sanitaria con las ventajas que se pueden ofrecer comnmente en la ciudad, al menos podran contar con una letrina sanitaria exterior, separada del cuerpo principal de la casa, teniendo en cuanta su poco costo y fcil construccin. Y para aquel que conozca las caractersticas de las mismas, esta proposicin ser aceptada como lgica y poco ambiciosa. Sin embargo, el estudio de la realidad existente que se ofrece a continuacin no alcanza siquiera al mnimo terico que pretendimos obtener. Tipo y localizacin del servicio sanitario: inodoro interior, 2.08%; letrina interior, 1.28%; sin inodoro ni letrina, 63.96%; inodoro exterior, 7.60%; y letrina exterior, 25.08%. Bao y Ducha Como complemento de toda instalacin sanitaria es lgico considerar el bao o ducha. Suponemos, no obstante, que la existencia de un bao o ducha exterior, si bien no tiene la importancia

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-57 14 sanitaria de la letrina, es un objeto fcil de alcanzar, mxime cuando por ello se entiende una habitacin destinada especialmente al aseo, y sin suponer necesariamente la existencia de agua corriente a menos que entendamos por tal el suministro por gravedad de un tanque alimentado por una bomba de mano de un pozo de las cercanas. No obstante sto, los datos que se muestran a continuacin parecen contradecir nuestros supuestos tericos. Localizacin del bao o ducha: bao o ducha interior, 5.76%; sin bao o ducha, 82.62%; y bao o ducha exterior, 11.62%. Suministro de Agua De lo anteriormente expuesto se puede inferir cul ha de ser el nmero de viviendas que cuentan con instalacin de agua corriente, como suministro principal de sus necesidades de agua potable. Como hubimos de apuntar, la posibilidad de una instalacin de agua interior que se abastece de un pozo cercano es relativamente fcil de obtener aunque en la prctica no se observa en ms de un 8% de los casos. En los casos en que el agua se obtiene de un pozo, por lo general se transporta a la casa en diversos recipientes de donde se va tomando segn la necesitan. En el caso de que el agua se tome de un pozo es conveniente observar que en muchas oportunidades ste no se encuentra lo suficientemente apartado de la letrina u otro depsito de aguas negras con lo que los casos de contaminacin de las aguas pueden ser frecuentes. Muy a nuestro pesar no poseemos una distribucin de frecuencias de las distancias entre el pozo y los lugares de contaminacin, pero podemos aceptar que en la cifra de 42.22% de casas reportadas como en malas condiciones higinicas, una buena parte de las mismas fue evaluada en funcin del deficiente suministro de agua potable. Los datos siguientes presentan la forma en que se distribuye el suministro de agua de las viviendas campesinas. Tipo de suministro de agua: agua de acueducto con instalacin interior, 3.24%; agua de acueducto con toma exterior a la casa, 2.54%; agua de aljibe con instalacin interior, 5.42%; agua de ro tomada directamente, 0.30%; y agua de pozo, 88.50%. Alumbrado Pasemos ahora al anlisis de los medios que proprcionan el alumbrado en las viviendas campesinas. El disfrutar de servicio elctrico no tiene por qu ser considerado como imprescindible a la vida del trabajador agrcola y ms an si determinamos un orden lgico de prioridad en las mejoras que le son necesarias. Es conveniente establecer que el avance sicolgico que para la poblacin campesina significara contar con las ventajas de la electricidad, compensa, si es que se comprende cabalmente el significado de los servicios pblicos, el sacrificio econmico que significa el atender este sector marginal de la demanda de energa elctrica. Forma de alumbrado: elctrico, 7.26%; acetileno y carburo, 0.74%; luz brillante, 89.84%; y ninguno, 2.14%. Considerando las facilidades que brinda la vivienda campesina se hace necesario tener en cuenta su capacidad para albergar, con el mnimo de amplitud requerida, a la familia campesina promedio. Densidad de Ocupacin No fue dable realizar una completa evaluacin de la densidad de ocupacin por vivienda. En su defecto se obtuvo un dato que facilita apreciar hasta qu punto cuentan nuestros campesinos con una vivienda que les permita la necesaria privacidad y amplitud a los distintos ncleos que constituyen la familia. A este aspecto es comnmente aceptada la necesidad de tres zonas de dormir en cada casa a fin de poder separar los padres de los hijos y que stos cuenten con dormitorios separados segn el sexo. Esto supone que en una misma vivienda no habiten otros matrimonios, caso que se presenta con alguna frecuencia. Por otra parte, en los datos que se exponen a continuacin, presentamos slamente el nmero de habitaciones utilizadas para dormir sin analizar, lo que haremos ms adelante, la posibilidad de que algunas familias que utilizan una o dos habitaciones no necesitan por el momento ms que stas. En estos casos no es aceptable suponer que un aumento en las necesidades de la familia podra ser satisfecho por un cambio de viviendo o por la adicin de otras habitaciones. Lo ms frecuente es que la familia vaya constriendo sus necesidades, bien porque

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-57 15 carece de los medios materiales para reformar su casa o trasladarse a otra mayor, o por ignorar la necesidad que de ello tiene, lo cual sociolgicamente es an ms grave. Nmero de piezas utilizadas para dormir: una, 41.64%; dos, 43.76%; tres, 12.96%; y cuatro, 1.64% Como se puede apreciar, slamente el 1.64% de las viviendas campesinas est en disposicin de albergar a una familia promedio que se compone de los padres, dos hijos varones y dos nias y ocasionalmente algn familiar o amigo que se encuentra de paso. Si los daos a la moral que esta situacin de promiscuidad ocasiona son ms graves o no que el ocasionado en su campo por la ausencia de instalaciones sanitarias o la existencia de un piso de tierra, es cuestin imposible de evaluar en funcin de la teora econmica ni an con el uso de los ms avanzados recursos de la econometra. Por otra parte, el estado de las viviendas, clasificadas como bueno, regular y malo arroj las cifras de 22.1%, 35.56%, y 42.34%, respectivamente. Es de suponer que, si en una lgica escala de valores a la moral, han de estar subordinadas todas las disciplinas, el mismo orden ha de aceptarse para el peso que asignaremos a las lesiones de una u otra. Nivel de Ingresos Investigar el nivel de ingresos y el rgimen de trabajos del obrero agrcola fue el objeto principal de la Encuesta. Esto se hizo preguntando directamente al interesado los ingresos que le reportaron las distintas labores efectuadas durante el aos as como el rgimen de trabajo. Tambin se investig su produccin propia que luego habra de valorarse segn los precios al detalle en la comunidad. Rgimen de Trabajo Lo primero que resalta, si estudiamos el rgimen de trabajo, es que en 49.54% de las ocupaciones se labora los 7 das de la semana y en el 35.09% 6 das, mientras que un 15.07% lo hace menos de 5 das a la semana. Esto, por supuesto, no significa el empleo durante el ao sino el rgimen de empleo en las distintas labores retribudas en salario, objeto de este estudio. Mecanizacin Otro dato interesante es que la mecanizacin del trabajo agrcola aparece slo en el 4% de los casos mientras que el trabajo manual lo hace en el 86%. Fuerza Laboral En cuanto a la composicin de la fuerza laboral de los jefes de familia, un 15% reporta tener ms de 60 aos. A la edad que deban estar disfrutando de la tranquilidad de un retiro tienen que seguir trabajando en las labores ms duras. Podemos aadir como dato curioso que uno de nuestros entrevistadores encontr un campesino de 93 aos quien todava trabajaba para sostener a su familia. Pagos Si estudiamos el rgiment de pagos vemos que un 86.24% de los trabajadores agrcolas recibe sus ingresos por salario. En un 5.96% de los casos parte del salario es pagado en vales y de ese 6% la mitad lo era en 100%. Por supuesto, stos no son los conocidos vales de las colonias, equivalentes a efectivo, sino medios de pago que da el propio patrono y que slamente pueden reclamar mercancas en tiendas de su propiedad. Obtuvimos tambin el dato de que un 2.5% recibe parte de su salario en comida y un 1% la totalidad del mismo. [Una "colonia" era una fina dedicada a la caa de azcar propiedad de un "colono" que mola dichas caas en un ingenio ajeno. Dichas caas reciben el nombre de "independientes" mientras que "caas de administracin" son aquellas molidas en un ingenio propio.] Distribucin de Ingresos Veamos ahora cmo distribuyeron sus ingresos. Esto se estudi preguntndole los gastos del mes anterior. Gastos del mes anterior y sus importancias relativas: vivienda, $0.86 (1.69%); vestidos, $7.08 (14.06%); alimentos, $34.87 (69.30%); servicios, $3.87 (7.51%); y varios, $3.75 (7.44%). La medida del gasto fue de $50.43 y de stos dedica a su alimentacin el 69.30%. Si comparamos sto con el dato obtenido por la Foreign Policy en 1934, vemos que el gasto en alimentacin es hoy un 10% mayor que entonces. Esto se explica si vemos

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-57 16 que, mientras su salario actual es slamente de 194% del de aquellos aos, el nivel de precios de los alimentos es hoy de un 228%. Como la dieta tiene un lmite inferior al cual siempre hay que llegar, el trabajador agrcola ha resuelto el desequilibrio entre su nivel de salarios y el nivel de precios dedicando a su alimentacin un 10% ms, cantidad que es estrictamente la necesaria para mantener la dieta mnima que tena ya en 1934. Es conveniente destacar aqu que en Europa, Estados Unidos y Canad el gasto dedicado a la alimentacin es de un 30% a 45% mientras que en el Asia oscila del 55% al 75%. As, cuando en Cuba el trabajador destina el 70% de su sus ingresos a la alimentacin, se est acercando al ndice de los pases ms atrasados del continente asitico. Ingresos en efectivo del mes anterior y sus imporancias relativas: salario del jefe de familia, $24.04 (67.52%); salarios de otros, $5.19 (12.73%); ventas, $6.91 (17.25%); y otros ingresos, $0.91 (2.5%). Con todo lo expuesto anteriormente, el dato sobre sus ingresos que presentamos aqu no es de extraar. La media del ingreso para una familia de 6 personas en las que trabajan 23 horas a la semana, cada uno de los asalariados de la misma, es de 548.75 pesos en el cual est includo tambin el ingreso por concepto de cultivos por cuenta propia. Aqu, como no tan marcado como en la Encuesta que en el sector urbano realiz el Banco Nacional, se aprecia un dficit de 50.00 pesos al ao. No se analiz cmo se solventaba, pero puede aceptarse la hiptesis de que sto se hace mediante deudas y tambin por remesas de otros sectores. El ingreso medio disponible al mes es de 45.72 pesos, aunque un 50% de nuestros entrevistados no alcanz tan siquiera este nivel. Cmo puede sostenerse una familia que dispone slo de $0.25 al da por persona de los cuales dedica $0.17 para su alimentacin, con precios muy similares a los de las reas urbanas? La respuesta a esta pregunta que nos ha inquietado a todos los que trabajamos en esta Encuesta la dejamos a nuestros lectores ms conocedores que nosotros de lo que cuesta mantener una familia. Conclusin Hemos expuesto con absoluta objetividad los datos encontrados. No estamos exagerando. No es objeto de este estudio llegar a conclusiones que nos indiquen las posibles soluciones en una forma concreta. Son muchas las soluciones que hay si se quiere actuar de buena fe. Tampoco vamos a analizar detalladamente las causas que nos han llevado a la situacin actual. Slamente queremos afirmar de una manera categrica y rotunda que no estamos cumpliendo con nuestro deber como cubanos, ni estamos cumpliendo nuestro deber como catlicos, si no hacemos un esfuerzo sincero y efectivo por remediar la situacin actual. La inmejorable tierra cubana y el trabajo de nuestro obrero agrcola han producido mucha riqueza a nuestra Patria; pero el obrero agrcola no participa del disfrute de esa riqueza. La responsabilidad de este gran pecado social recaen sobre todos, aunque no en igual medida. La responsabilidad recae sobre los gobernantes que no han sabido dictar las leyes nacionales que sirvan de estmulo a una mayor produccin y a una mejor distribucin. La responsabilidad recae sobre los capitalistas que no han querido poner a producir con la mayor eficiencia posible sus bienes materiales y cuando lo han hecho no han cumplido la funcin social de la produccin de compartir equitativamente los beneficios producidos. La responsabilidad recae sobre los profesionales y dirigentes intelectuales porque no han puesto sus facultades a trabajar aunque sea en parte para organizar y encausar el problema econmico-social cubano. A unos nos afecta ms directamente que a otros; pero a todos nos afecta profundamente. Su Santidad el Papa Po XII ha dicho: "si con vigor y sin dilaciones no se emprenden para llevarlas a la prctica las gravsimas reformas sociales necesarias, es intil que se pretenda defender eficazmente el orden pblico, la paz y la tranquilidad de la sociedad humana." "Es por desgracia verdad que el modo de obrar de ciertos catlicos ha contribudo a quebrantar la confianza de los trabajadores en la religin de Jesucristo."

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Encuesta de Trabajadores Agrcolas Cubanos, 1956-57 17 Ya es hora de que nuestra Nacin deje de ser feudo privado de algunos poderosos. Tenemos la firme esperanza de que dentro de algunos aos Cuba ser no propiedad de unos pocos, sino la verdadera Patria de todos los cubanos. Tenemos tambin la firme conviccin de que en esta obra de redencin social del ciudadano cubano, el catolicismo cada vez ms pujante en nuestra Nacin, tendr un papel importante y efectivo.