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Group Title: Documentos PUCMM
Title: Veinticinco an̋os de experiencia de diálogo y concertación en la República Dominicana /
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/CA01600004/00001
 Material Information
Title: Veinticinco an̋os de experiencia de diálogo y concertación en la República Dominicana /
Series Title: Documentos PUCMM
Physical Description: 36 p. : ;
Language: Spanish
Creator: Nún̋ez Collado, Agripino, Mons
Publisher: PUCMM
Place of Publication: Santiago de los Caballeros
Santiago de los Caballeros
Publication Date: 2010
 Subjects
Subjects / Keywords: Concertación -- República Dominicana
Diálogo
Contratos colectivos de trabajo -- República Dominicana
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Statement of Responsibility: Agripino Nún̋ez Collado.
 Record Information
Bibliographic ID: CA01600004
Volume ID: VID00001
Source Institution: Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra - Recinto Santo Tomás de Aquino
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 613636322

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Pontificia Universidad Catlica Madre y Maestra





Veinticinco Aos de Experiencia de
Dilogo y Concertacin
en la Repblica Dominicana



Mons. Agripino Nez Collado


Repblica Dominicana, 2010




















VEINTICINCO AOS DE EXPERIENCIA
DE DILOGO
Y CONCERTACIN EN LA REPBLICA
DOMINICANA










VEINTICINCO AOS DE EXPERIENCIA DE DIALOGO
Y CONCERTACIN EN LA REPBLICA DOMINICANA


Mons. Agripino Nez Collado





Pontificia Universidad Catlica Madre y Maestra,
2010



















Edicin al cuidado de la
Direccin de Comunicaciones Corporativas

Coleccin DOCUMENTS

Diagramacin:
Rafael Montes de Oca

Impresi6n:
Artes Grficas y Multimedia

PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATLICA MADRE Y MAESTRA
Repblica Dominicana. 2010














VEINTICINCO AOS DE EXPERIENCIA DE DILOGO Y
CONCERTACIN EN LA REPBLICA DOMINICANA

Mons. Agripino Nez Collado


ANTECEDENTES. CONTEXT INTERNATIONAL
En el context international, la crisis acumulada que se
inici con el embargo petrolero de 1973, lleg a lmites
irresistible en los aos 80. Los pueblos pedan soluciones a
los problems econmicos que enfrentaban y el manejo
conservador de la crisis, frente a una demand de ms servi-
cios y products de parte de la poblacin, desbord a los
gobiernos.
Es as como en Europa caen muchas administraciones
conservadoras y son reemplazadas por gobiernos socialists.
Las expectativas, positivas y negatives que crearon estos
nuevos gobiernos, movieron a muchos a la bsqueda de
nuevas formulas.
Los ms audaces se inclinaron por la concertacin social,
entendiendo que no es trabajo solo del gobierno resolver los
graves problems, sino que cada sector social est llamado a
aportar su cuota de sacrificio y a participar en la bsqueda de
soluciones.
Como ha explicado el distinguido iuslaboralista espaol
Juan Antonio Sagardoy, la concertacin social, que tiene sus







antecedentes ms precisos en los Acuerdos de Grenelle de
1968 en Francia, respondede a un cambio (ms o menos
forzado) de mentalidad por parte de los gobiernos y por parte
de los actors sociales. Los gobiernos, con la tecnificacin
creciente de la economa y la demand participativa de
nuestro moment cultural, tienen que asociar a los sindicatos
y organizaciones empresariales a su poltica socio-econmi-
ca, so pena de su ineficiencia".

Ensayado con relative xito en Italia, Francia y Espaa,
entire otros pases europeos, la formula se traslad a Amrica
Latina donde se realizaron intentos en Venezuela, Per,
Mxico, Uruguay, Argentina, Costa Rica y Brasil. Algunos de
los process tuvieron xito, otros no lograron los objetivos o
alcanzaron modestos logros. En cada pas, sin embargo,
prendi la filosofa del dilogo, al darse cuenta que en el pro-
ceso que viven nuestros pueblos es preferible la concertacin
a la confrontacin.

En el caso de la Repblica Dominicana, la experiencia de
lo que hemos denominado "la cultural del dilogo y la con-
certacin", se inici formalmente en el ao 1985.


DIALOG TRIPARTITO. PRIMERA ETAPA (1985)

A principio de los aos 80 se present una grave crisis
social debido, en parte, a las polticas econmicas restricti-
vas, diseadas y aplicadas con el propsito de alcanzar la
estabilidad financiera. Como consecuencia de esas medidas,
en 1984 la Repblica Dominicana vivi la angustiosa expe-
riencia de una poblada que produjo decenas de muertes.

Ese hecho caus en la sociedad dominicana una
especie de trauma. Los conflicts se acentuaron y el tejido







social qued sumamente debilitado. El debate poltico y la
discusin pblica de los problems descendieron a niveles
preocupantes.

Ante esa situacin, en enero de 1985, los Obispos
dominicanos hicieron pblica una Carta Pastoral en la que
reflexionaban y mostraban preocupacin, sobre todo, por "el
descenso moral y el deterioro creciente de la convivencia
national." Adems, invitaban a los distintos sectors a
establecer un dilogo que hiciera possible superar la crisis
existente.

La Carta Pastoral de los Obispos sirvi de base para que
la hoy Pontificia Universidad Catlica Madre y Maestra
asumiera, con el apoyo de la Conferencia del Episcopado
Dominicano, la tarea de organizer el dilogo social. El
Rector de la PUCMM hizo los contacts con los distintos
sectors, celebrndose en el mes de marzo de ese ao, el
Primer Encuentro del Dilogo Tripartito, bajo la moderacin
de la Iglesia.

Este encuentro de concertacin social, el cual surgi
como una esperanza, segn express el mexicano Nstor de
Buen Lozano, cont con la representacin, al ms alto
nivel, del sector productive: Gobierno, empresarios y traba-
jadores.

Tambin, se cont con la asesora experimentada de los
destacados iuslaboralistas, doctor Juan Antonio Sagardoy
(uno de los abogados que participaron en los Acuerdos de la
Moncloa, en Madrid, Espaa); Emilio Morgado Valenzuela,
de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT); Nstor de
Buen Lozano, de Mxico; y seis de los ms connotados
iuslaboralistas dominicanos, entire ellos, el doctor Rafael
Alburquerque, actual Vicepresidente de la Repblica, y el
doctor Lupo Hernndez Rueda.







En este encuentro, celebrado en Jarabacoa en marzo de
1985, en un primer moment, se puso de manifiesto el
recelo y la desconfianza existentes entire los actors partici-
pantes, aun entire los pertenecientes a un mismo sector, como
sindicatos y empresarios. Haba seis centrales sindicales,
todas presents, pero algunas tenan sus propias crisis inter-
nas. Hoy, vemos con satisfaccin que existe un Consejo
Nacional de la Unidad Sindical que agrupa a las tres princi-
pales organizaciones sindicales.

Los aspects ms destacados de este primer encuentro
fueron la disposicin de las parties de continuar el process de
dilogo con la presencia facilitadota de la Iglesia y de
plantear, quizs por primera vez en un ambiente libre de
presiones, los reclamos respectivos de sus sectors. La
Conferencia del Episcopado Dominicano deleg en su
Secretario General, Monseor Francisco Jos Arniz, y en el
Rector de la Pontificia Universidad Catlica Madre y
Maestra, la representacin de la Iglesia.

En el ao 1985 la realidad del mundo sindical domini-
cano era la division y el sectarismo. El process de dilogo
facility la creacin de un canal vlido de comunicacin entire
los diferentes sectors de la sociedad que contribuy a
articular las demands sociales, la preocupacin empresarial
y la capacidad del gobierno para dar soluciones polticas a
los conflicts y mejorar las condiciones de vida de los
ciudadanos, as como preservar la paz y el sistema
democrtico.

A finales del ao 1985, el Congreso Nacional aprob una
series de modificaciones a la Ley de Seguridad Social. El con-
senso necesario para este logro se obtuvo gracias a
numerosas reuniones celebradas en la PUCMM entire repre-
sentantes de las seis centrales sindicales, del Consejo








Nacional de Hombres de Empresas y del Gobierno, con la
mediacin de la Iglesia.

Este hecho fue el primer logro dentro del context de los
esfuerzos por obtener acuerdos mnimos entire los inter-
locutores sociales. La aprobacin en el Congreso Nacional
de las modificaciones a la Ley del Seguro Social fue ocasin
para que, por primera vez en el pas, se celebrara una
reunin en el Palacio Nacional, encabezada por el propio
President de la Repblica y a la que asistieron represen-
tantes de las seis centrales sindicales, del sector empresarial
y de la Iglesia.

De esa reunin, adems, surgi el segundo logro de este
process: el Presidente de la Repblica acept incluir en el
Presupuesto para el ao 1986 las partidas correspondientes a
un aumento salarial para los servidores pblicos.


DIALOGO TRIPARTITO. SEGUNDA ETAPA (1986)

La segunda etapa del Dilogo Tripartito tuvo lugar en el
mes de octubre de 1986.

Las principles demands del movimiento laboral eran,
adems de un aumento salarial, la consagracin de la
libertad sindical con la consiguiente inamovilidad de los
dirigentes y la solucin al problema del desahucio.

La rica experiencia de estos primeros encuentros puso de
manifiesto una actitud realista en la bsqueda de soluciones
de parte de los dirigentes sindicales y el alto grado de
madurez que haba alcanzado el movimiento laboral
dominicano. Adems, el inters y la profunda preocupacin
del sector empresarial por crear nuevas fuentes de trabajo,








mejorar la produccin y la productividad, as como las
condiciones de los trabajadores dominicanos.

El pas presenci con esperanza la asistencia de los diri-
gentes sindicales a reuniones en la sede del Consejo
Nacional de Hombres de Empresas y en el Palacio Nacional,
y prevalecer el espritu constructive. Por otra parte, en
amplios sectors de la poblacin fue prendiendo la nocin
de que era preferible el dilogo al enfrentamiento, y de que
era possible buscar solucin a los problems sin presiones ni
violencias. Este es un logro que solamente con la perspecti-
va que da la distancia se puede aquilatar en todo su valor.

A partir de las elecciones de 1986 tuve el privilegio de
former parte de las distintas comisiones que se crearon para
dar seguimiento a las labores electorales. Estas comisiones
surgieron, sin duda, por la desconfianza de los partidos
polticos de oposicin en los integrantes de ese important
organismo de la democracia.

Sin las medidas y el trabajo que realize la Comisin de
Asesores designada cuatro das antes de las elecciones de
1986, posiblemente no se hubieran celebrados esas elec-
ciones o, de intentarlo, se habran presentado inconvenientes
insalvables debido a las mltiples dificultades presentadas en
el padrn electoral, las quejas de los partidos polticos y la
falta de recursos, entire otros.

El resultado de las Elecciones de 1986, disputado y
discutido, implic un cambio en la administracin del
Estado. Este cambio oblig a los participants en el dilogo
y a los organizadores a iniciar un process de socializacin
sobre las virtudes de este instrument, entire los miembros del
nuevo gobierno, incluyendo al propio Presidente de la
Repblica.








DIALOG TRIPARTITO. TERCERA ETAPA (1988)
ACUERDO: GOBIERNO-EMPRESARIOS-DIRIGENTES SINDICALES

En el ao 1988, ante la persistencia de la crisis que
vena afectando la vida national, se inician las presiones
ante las autoridades para lograr aumentos salariales y
otras reivindicaciones. Nuevos actors entraron en el esce-
nario national: los grupos populares, las organizaciones
barriales y los comits de amas de casa que reclamaban
participacin.

El 26 de mayo de 1988, luego de un process de arduas
negociaciones, se firma el primer acuerdo entire el Gobierno,
los empresarios y los dirigentes sindicales, en el marco del
Dilogo Tripartito, con el objetivo de "enfrentar el alto
costo de la vida protegiendo el poder adquisitivo del salario
y de la moneda national y adoptando diversas medidas
antiinflacionarias que conduzcan a la estabilizacin de la
economa dominicana y otras que coadyuven al desarrollo
econmico y social". En el mismo, firm como testigo quien
describe.

Los principles puntos de ese acuerdo fueron, entire otros:

Un aumento del salario mnimo que entonces era de
ciento veinticinco (RD$125.00) pesos; la revision de la Ley
5911 del Impuesto sobre la Renta, para beneficiary a los
sectors de ms bajos ingresos; la revision de los artculos 69
y 78 del Cdigo de Trabajo, y el aumento del monto de la
pension de los jubilados y la ley de seguridad social.


"PACTO DE SOLIDARIDAD ECONMICA" (1990)

A finales del decenio de los ochenta, la Repblica Domi-
nicana vivi un process de inflacin incontrolado, matizado








por un casi total desabastecimiento de los products de
primera necesidad. El gobierno se encontraba sin posibilidad
de acceso a recursos frescos, debido a su desinters por
buscar entendimiento con los organismos internacionales.

Se enfrentaba, adems, a todas las consecuencias negati-
vas derivadas del deficit en el suministro de energa elctrica
y de combustibles. Prcticamente, se le haban cerrado todas
las fuentes de financiamiento externo.

Esa situacin se tradujo en una agitacin social con
protests callejeras, que ponan en riesgo la estabilidad
poltica, mermaban la produccin, y perjudicaban el desem-
peo de las actividades cotidianas de la nacin.

El pas vivi tensions sociales que requirieron el esfuer-
zo de muchos sectors para conjurar la amenaza de una
peligrosa inestabilidad de imprevisibles consecuencias, a lo
que se sum la crisis electoral de 1990, en la que result
gadador el Partido Reformista Social Cristiano.

Por sugerencia del Rector de la Madre y Maestra, el
President de la Repblica, Dr. Joaqun Balaguer, nombr
una Comisin integrada por representantes del gobierno y
del sector privado para analizar la situacin imperante en ese
moment. Las sugerencias de esta Comisin, que tuve el
privilegio de dirigir, despus de various encuentros de trabajo,
dieron lugar a decisions del gobierno que estabilizaron la
moneda national y frenaron la galopante inflacin.

Se requera la bsqueda de soluciones radicales en las
reas de las finanzas pblicas y del sistema monetario, as
como tambin "el sacrificio y el esfuerzo conjunto de todos
los sectors de la vida national".








A pesar de la gravedad de la crisis, el dilogo pudo reali-
zarse y se lleg a los acuerdos bsicos que recogi el "Pacto
de Solidaridad Econmica", suscrito el 8 de agosto de
1990.

Como product de este pacto, el Gobierno hizo sus
compromises en lo relative a la poltica financiera y
monetaria, y los empresarios aceptaron contribuir a reducir
la inflacin y mejorar los niveles salariales.

Por su parte, las organizaciones laborales, de profesio-
nales, de servicios y comunitarias, se comprometieron a
contribuir en forma efectiva a la armona obrero-patronal, a
mantener sus servicios, a incrementar la productividad, a
defender el orden pblico y a propiciar la paz social.

En otro orden, el Gobierno y los empresarios acordaron
realizar una reform arancelaria y tributaria, con la cual se
inici la recuperacin econmica.


"ACUERDO ENTIRE EL GOBIERNO Y LOS REPRESENTANTES
DE LOS SECTORS LABORALES ORGANIZADOS
Y DE AGRUPACIONES COMUNITARIAS" (1990)

Un mes despus del "Pacto de Solidaridad Econmica",
se firm en el Palacio Nacional, el 8 de septiembre del
mismo ao, el "Acuerdo entire el gobierno de la Repblica y
los sectors laborales organizados y de agrupaciones comu-
nitarias", quienes haban convocado a una huelga general
por tiempo indefinido.

Es interesante recorder el prrafo que sirve de prembulo
a los veinte puntos de ese acuerdo:








"Inspirados en el espritu de concertacin national que
prevalece en el pas en procura de la justicia y de la paz
sociales, el Gobierno de la Repblica y los representantes de
los sectors laborales organizados y de agrupaciones comu-
nitarias, han arribado al present acuerdo destinado a
consagrar iniciativas conducentes a mejorar las condiciones
de vida de los trabajadores y de amplios sectors de
medianos y de bajos ingresos".

En ese acuerdo se incluy una series de medidas de tipo
salarial, de legislacin laboral y de proteccin al consumidor,
entire otras.

Otra conquista important de los trabajadores, en ese
moment, fue la liberacin del Impuesto sobre la Renta a los
salaries hasta tres mil (RD$3,000.00) pesos.

Este hecho benefici a ms del ochenta por ciento (80%)
del sector asalariado, incluidos los Secretarios de Estado,
cuyo salario era de RD$3,000.00.


COMISIN REVISORA DEL CDIGO DE TRABAJO
(1990-1992)

El punto nmero cinco del acuerdo entire el gobierno
de la Repblica, los sectors laborales y las agrupaciones
comunitarias de 1990, consigna que:

"El Poder Ejecutivo apoyar las iniciativas del sector
sindical encaminadas a modificar, entire otras disposiciones,
los artculos 69 y 78 del Cdigo de Trabajo y de otras leyes
relatives a la material laboral, luego de realizados los studios
correspondientes".








En cuanto al compromise de reformar algunos artculos
del Cdigo de Trabajo, el Presidente Balaguer fue ms all de
las peticiones de los sindicalistas, y nombr una comisin
integrada por tres destacados juristas para que realizaran una
reform complete del Cdigo Trujillo de Trabajo.

Esta comisin estuvo integrada por el entonces Secretario
de Trabajo, doctor Rafael Alburquerque, y los doctors Lupo
Hernndez Rueda y Milton Ray Guevara. El Proyecto de
Cdigo, preparado por esos distinguidos juristas, fue enviado
por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional como Proyecto
de Ley.

La negociacin en torno al Cdigo de Trabajo se hizo ms
compleja en 1991, cuando se presentaron en el Congreso
Nacional otros dos Proyectos de Cdigo distintos al que
haba enviado el Poder Ejecutivo: Uno, preparado por los
empresarios, y otro por la Cmara de Diputados, de la cual
eran miembros various importantes dirigentes sindicales. El
proyecto presentado por el sector sindical haba sido aproba-
do en primera lectura.

Los dirigentes de los tres partidos polticos mayoritarios,
a peticin de la dirigencia empresarial y de sindicalistas,
acordaron que el Cdigo se discutiera en la PUCMM con la
mediacin de los representantes de la Iglesia.

Luego de intensas jornadas de trabajo, empresarios,
sindicalistas y representantes del Gobierno llegaron a
acuerdos sobre los 738 artculos del nuevo Cdigo. En el
mbito del dilogo, ese largo y difcil camino de la con-
certacin en torno al nuevo Cdigo de Trabajo, culmin en
junio de 1992, cuando fue promulgado en el Palacio
Nacional por el Presidente Joaqun Balaguer, en presencia de
los sectors participants en el dilogo.








Esa fue la ms important conquista de la incipiente
cultural del dilogo, en beneficio de la paz social y del sector
de los trabajadores. Despus de la puesta en vigencia del
nuevo Cdigo de Trabajo, no se ha registrado una sola
huelga en el sector productive del pas. El cdigo ha sido
reconocido por la Organizacin Internacional del Trabajo,
OIT, como uno de los mejores del continent.


MEDIACIN PARA EL APLAZAMIENTO
DEL CDIGO MONETARIO Y FINANCIERO (1992)

En el ao 1992, el Banco Central estaba listo para enviar
al Congress Nacional un proyecto de Ley para modificar el
Cdigo Monetario Financiero.

Por primera vez se incluan las llamadas normas pruden-
ciales. Este hecho suscit gran preocupacin al ms alto
nivel de la banca national. Los principles dueos de bancos
se acercaron al Rector de la PUCMM para solicitarle que les
sirviera de intermediario con el doctor Balaguer, entregn-
dole una carta en la que solicitaban que el envo al Congreso
de la modificacin del anteproyecto de ley que modificaba el
Cdigo Monetario y Financiero se aplazara, para que se les
diera tiempo de buscar asesores, pues las normas pruden-
ciales eran una novedad para la banca dominicana.

Cuando le llev la carta al doctor Balaguer y le inform
el propsito de los banqueros de buscar asesores de pases
que tenan experiencia en este tipo de reform, la respuesta
fue la siguiente: "Si nos ha ido tan bien con el Dilogo y la
Concertacin, por qu hay que tener prisa. Dgales que
busquen los asesores y cuando tengan propuestas, se buscar
consenso en torno a las mismas".








PACTO DE CIVILIDAD Y COMISIN DE GARANTIA (1994)

En el orden poltico, a partir de 1978, cada process elec-
toral gener su propia crisis. La peor fue la de 1994, cuando
el pas estuvo a punto de caer en un vaco institutional.

Esto no ocurri, por la conciencia que exista en los
dirigentes polticos de la necesidad del dilogo y del
acuerdo como la manera no solo de preservar la paz, sino
tambin, de fortalecer la democracia con miras al desarrollo
national.

La Junta Central Electoral que organize las elecciones
de 1994 fue integrada por consenso de los partidos
polticos, quienes acordaron llevar a cinco el nmero de
magistrados.

El propsito era tener un representante por cada uno de
los partidos mayoritarios y dos representantes independien-
tes. De mutuo acuerdo, seleccionaron como "indepen-
dientes" al doctor Manuel Garca Lizardo, Presidente, y al
licenciado Jos Henrquez Almnzar.

El Partido Revolucionario Dominicano design al doctor
Fulgencio Robles Lpez; el Partido de la Liberacin
Dominicana, al licenciado Pompilio Bonilla Cuevas; y el
Partido Reformista Social Cristiano, al licenciado Luis
Dhimes Pablo quien, posteriormente, fue sustituido por el
doctor Leonardo Matos Berrido.

Semanas antes del 16 de mayo haban surgido cuestiona-
mientos en torno a la capacidad e independencia de la
Junta Central Electoral para realizar unas elecciones sin
traumas.








Se haba generalizado entire los partidos polticos de
oposicin la desconfianza, la incertidumbre y la falta de
credibilidad en el organismo electoral.

Por otro lado, como consecuencia de una campaa
electoral agresiva de parte de los dos principles partidos, el
Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el Partido
Reformista Social Cristiano (PRSC), se haba creado un
ambiente de hostilidad entire ambos, con presagios de que
podan surgir actos de violencia el 16 de mayo, da de las
elecciones.

Preocupado por esta situacin, el doctor Jos Francisco
Pea Gmez, candidate presidential del Partido Revolu-
cionario Dominicano, me visit la noche del 5 de mayo, y
me express de manera dramtica sus temores en el sentido
de que, el 16 de mayo podra producirse un conflict de
"impredecibles consecuencias". Esto, debido a que el Partido
Reformista Social Cristiano (PRSC), adems de estar armado,
contaba con el apoyo de buena parte de las Fuerzas
Armadas, y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD)
estaba preparado para responder a cualquier intent de
fraude en las urnas.

Me express que vea como nico modo de evitar esta
situacin, la firma de un "Pacto de Civilidad" antes de las
elecciones y que se nombrara una comisin que garantizara
el cumplimiento del mismo.

Ese fin de semana, desde el viernes 6 de mayo, el doctor
Balaguer se haba trasladado a Santiago para sus actividades
proselitistas. El sbado 7, temprano en la maana, me
visit en la casa del Campus de la PUCMM en Santiago,
don Guaroa Liranzo, acompaado del licenciado Angel
Lockward. Mientras tombamos un caf les transmit la








preocupacin que me haba externado el doctor Pea
Gmez la noche del jueves. Don Guaroa, hombre de abso-
luta confianza del doctor Balaguer, comparti la inquietud
del doctor Pea Gmez en el sentido de que ambos partidos,
adems de tener una gran militancia, estaban decididos a
ganar las elecciones. Tambin, reconoci el hecho de la
posesin de armas.

Don Guaroa me dijo que hablara con el doctor Balaguer
para que me recibiera ese mismo da. Efectivamente, a
media maana, me encontr con el doctor Balaguer a quien
le manifest la aprensin del doctor Pea Gmez y la
propuesta de la firma de un Pacto de Civilidad. El doctor
Balaguer acogi la iniciativa y sugiri que el doctor Pea
Gmez preparara el borrador.

El doctor Pea Gmez recibi complacido la sugerencia
de su contrincante poltico y, a principios de la semana
siguiente, me entreg un borrador al cual el doctor Balaguer
solo le hizo ligeras observaciones de forma.

El 10 de mayo de 1994, alrededor de las diez de la
maana, me llam don Guaroa desde el Aeropuerto de
Herrera, donde haba acudido acompaando al doctor
Balaguer, quien se diriga a San Cristbal, en visit de cam-
paa, y me dijo: "dice el doctor Balaguer que prepare el acto
de firma del Pacto de Civilidad para esta noche".

De paso, me dijo que el doctor Balaguer sugiri para la
comisin de garanta a los seores don Rafael Herrera, don
Germn Emilio Ornes C., al doctor Manuel Ramn Ruiz
Tejada y al doctor Manuel Bergs Chupani; y por la Iglesia
Catlica, a Monseor Francisco Jos Arniz, Secretario
General de la Conferencia del Episcopado Dominicano, y a
Monseor Agripino Nez Collado.








Inmediatamente, llam al doctor Pea Gmez para
comunicarle que el Pacto se firmara esa noche y le di los
nombres de los integrantes de la comisin sugeridos por el
doctor Balaguer. El doctor Pea Gmez acept complacido
a los miembros de la comisin.

Me puse en comunicacin con los representantes de los
distintos sectors sociales para invitarlos al acto que se
program para ese da, a las ocho de la noche. Asimismo,
con los candidates presidenciales, con los miembros de la
Junta Central Electoral y con los sugeridos para integrar la
Comisin de Garanta.

Efectivamente, a la hora indicada se firm en el Recinto
Santo Toms de Aquino el Pacto de Civilidad, en presencia de
los integrantes del tribunal electoral y de representantes de la
sociedad civil.

Los firmantes fueron los seores doctor Joaqun Balaguer,
por el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC); doctor
Jos Francisco Pea Gmez, por el Partido Revolucionario
Dominicano (PRD); licenciado Jacobo Majluta, por el Partido
Revolucionario Independiente (PRI); y el licenciado Antonio
Reynoso, por el Movimiento Independencia, Unidad y
Cambio, MIUCA y Nuevo Poder.

Como Testigos: el Secretario General de la Conferencia
del Episcopado Dominicano, Monseor Francisco Jos
Arniz, y el autor de estos comentarios.

Consider que los puntos consignados en ese Pacto
demuestran la situacin de retraso que haba en la
organizacin de las elecciones y la preocupacin por
evitar que se produjeran actos de violencia el 16 de mayo de
1994.








Los que conocen solo la actual realidad del Tribunal
Electoral podran sorprenderse del contenido de ese Pacto.
Creo que vale la pena conocerlo:

"Primero: Los signatarios acuerdan solicitar a la Junta
Central Electoral la entrega, el da 11 de mayo, de las
listas definitivas (Padrn) de los electores cedulables
para proceder a un cotejo con las listas de electores
entregadas a los partidos polticos, con el fin de evitar
el dislocamiento de votantes registrados en las mesas
electorales.

Segundo: Los signatarios se comprometen a no obstacu-
lizar las actividades que celebren las organizaciones
polticas adversaries y a impedir la utilizacin de la
violencia en mtines, desfiles y manifestaciones.

Tercero: Los signatarios se comprometen a instruir a sus
militancias para que no se produzca ninguna celebracin
anticipada de la victoria antes de que se hagan pblicos
los avisos oficiales de resultados de la Junta Central
Electoral y a no patrocinar la utilizacin de la fuerza
military con fines proselitistas.

Cuarto: Los signatarios, de manera solemne, se compro-
meten a aplicar un program de colaboracin legislative
durante el primer ao del nuevo gobierno.

Quinto: El gobierno national, inspirado en las ejecutorias
civilistas y democrticas del Presidente de la Repblica,
se compromete a otorgar las ms amplias facilidades a
representantes de organismos internacionales para que
participen en calidad de observadores en las elecciones
venideras.








Sexto: Los signatarios escogen de mutuo acuerdo como
testigos de este Pacto de Civilidad a los seores doctors
Manuel Ramn Ruiz Tejada, Manuel Bergs Chupani,
Germn Emilio Ornes C., a don Rafael Herrera, a
Monseor Francisco Jos Arniz, Secretario General de la
Conferencia del Episcopado Dominicano, y a Monseor
Agripino Nez Collado, Rector de la Pontificia
Universidad Catlica Madre y Maestra (PUCMM), en
representacin de la Iglesia Catlica.

Sptimo: Los candidates presidenciales y sus respectivos
partidos se comprometen a designer comisiones de
seguimiento que debern reunirse cuantas veces sea
necesario para asegurar la estricta observacin de este
Pacto".

PACTO POR LA DEMOCRACIA (1994)

El Pacto por la Democracia, firmado el 10 de agosto de
1994 para superar la gran crisis poltica post electoral de ese
ao, fue possible gracias a la vision del doctor Pea Gmez
y del doctor Balaguer, candidates de los dos principles
partidos polticos de entonces, al firmar el Pacto de Civilidad.
Con la firma del Pacto por la Democracia se pudo evitar los
enfrentamientos que se presagiaban y conservar la estabili-
dad poltica.

El 16 de mayo de 1994, desde tempranas horas de la
maana, el doctor Pea Gmez me haba llamado para
denunciar anomalas en various colegios electorales. Sus
quejas fueron canalizadas a travs de la Comisin designada
en el Pacto de Civilidad.

En el transcurso del da, los reclamos y las afirmaciones
de fraudes fueron en aumento. Debido a esta circunstancia








los comisionados nos reunimos, desde tempranas horas de la
tarde, en el Recinto Santo Toms de Aquino. A las 6:00 p.m.
de ese da nos visit el doctor Pea Gmez, acompaado
de various dirigentes de su partido, para sealar que se haba
realizado, segn sus propias palabras, "un fraude colosal".

A partir de ese moment, durante los dos meses sub-
siguientes, la Comisin estuvo recibiendo quejas de ambos
partidos, esto es, del Partido Revolucionario Dominicano y
del Partido Reformista Social Cristiano, pero ninguno de los
dos partidos tom iniciativas que condujeran a la violencia.
El conflict fue de tal magnitude que las protests de
ambos partidos, prcticamente, impedan que la Junta
Central Electoral diera resultados definitivos en favor de un
candidate.

Lleg un moment en que el tiempo se acababa para que
la junta pudiera conocer todos los recursos pendientes y se
tema que al llegar el 16 de agosto se produjera un vaco
institutional.

Esta situacin fue la que motiv a la observacin elec-
toral de la OEA, a la Embajada Americana y al Departamento
de Estado de los Estados Unidos, representado por el seor
Alexander F. Watson, y a distintos sectors nacionales, a
propiciar un encuentro entire el doctor Balaguer y el doctor
Jos Francisco Pea Gmez.

Este ltimo era renuente a reunirse con el doctor
Balaguer pero, finalmente, acept. Ambos, como se sabe,
seleccionaron como testigos de la reunin que se celebr el
9 de agosto de 1994, en la Biblioteca Repblica Domini-
cana, al Embajador John Graham, Jefe de la Misin de Obser-
vadores de la Organizacin de Estados Americanos (OEA) y,
en representacin de la Iglesia, al Rector de la PUCMM.








Esa noche, ambos lderes polticos acordaron, en princi-
pio, los puntos para la firma del Pacto por la Democracia.

El 10 de agosto fue un da de intense actividad poltica.
Tal como acordaron, a las 11:00 a.m., se reunieron los dos
lderes en la residencia del doctor Joaqun Balaguer. En horas
de la tarde hubo un encuentro en el Palacio Nacional y
juristas de ambos partidos prepararon el contenido del Pacto
que se firm en horas de la noche en el Palacio Nacional,
con lo cual qued superada la crisis electoral.

El Pacto por la Democracia implic una reform constitu-
cional acelerada para oficializar, constitucionalmente, los
acuerdos principles a los que lleg el liderazgo poltico.

Si bien ese acuerdo dej quejas en parte de los segui-
dores de ambos partidos, la creacin del Consejo Nacional
de la Magistratura, que dio origen a la independencia del
Poder Judicial, fue, sin duda, uno de los logros ms impor-
tantes del Pacto por la Democracia.

Uno de los acuerdos consignados en el Pacto por la
Democracia fue la separacin de las elecciones congresuales
y municipales de las presidenciales. Para ello, se redujo el
perodo presidential de 1994 a dos aos, para que se
realizaran las elecciones presidenciales en 1996, y las con-
gresuales y municipales en 1998. Adems, la conformacin
de una nueva Junta Central Electoral.


COMISIN DE COLABORACIN CON EL SENADO
PARA LA CONFORMACIN DE UNA
NUEVA JUNTA CENTRAL ELECTORAL (1996)

La Junta que prepare las elecciones de 1994 fue integra-
da con el criterio de que los partidos mayoritarios tuvieran








representantes polticos. Pero, a la luz de lo ocurrido en esas
elecciones, se consign en el Pacto por la Democracia lo
siguiente: "Conformar una nueva Junta Central Electoral
cuyos miembros no sean representantes de los partidos
polticos". Tambin se consign como fecha lmite para la
integracin de la nueva Junta Central Electoral, el 30 de
octubre de ese ao.
Para la formacin de esa nueva junta Central Electoral, el
Senado de la Repblica, durante semanas, realize intentos
infructuosos. Ante esa realidad, el entonces president de
dicho organismo, ingeniero Ramn Alburquerque, acudi a
quien describe para solicitarle que encabezara una comisin
que colaborara con el Senado de la Repblica para la inte-
gracin de la nueva Junta, de conformidad con lo acordado
en el Pacto por la Democracia.

Luego de varias reuniones con los representantes de los
partidos polticos y la Comisin designada, integrada por los
seores Jos Miguel Bonetti G., Jos Vitienes C., Maribel
Gass, George Arzeno Brugal y quien describe, se lograron
superar las dificultades.
Los dos lderes polticos, el doctor Joaqun Balaguer y el
doctor Jos Francisco Pea Gmez, aceptaron los nombres
sugeridos por sus representantes polticos y por la Comisin
de Asesores, para que se presentaran al Senado de la
Repblica. Esta fue la Junta Central Electoral que presidi el
doctor Csar Estrella Sahdal. Los dems miembros fueron
los seores doctor Rafael A. Vallejo Santelises, doctor Juan
Sully Bonnelly, doctor Aura Celeste Fernndez y licenciado
Lus Mora Guzmn.

Esta Junta realize las elecciones de 1996, cuyos resulta-
dos fueron aceptados por todos los partidos polticos. La mis-
ma cont con un gran respaldo de todos los sectors sociales.








En 1995 se cre el Grupo de Accin por la Democracia,
cuyo objetivo principal fue apoyar a la Junta Central Electoral
bajo la coordinacin del Rector de la PUCMM. Se cre una
red, a nivel national, integrada por los 85 municipios con
mayor nmero de votantes. Ese ao naci, tambin,
Participacin Ciudadana. Es conocido el papel que esta
organizacin ha desempeado y desempea en los comicios
electorales.


PACT HISTRICO Y COMISIN DE SEGUIMIENTO (1999)

El Senado de la Repblica, en agosto de 1998, nombr
una nueva Junta Central Electoral presidida por el doctor
Manuel Ramn Morel Cerda e integrada por los doctors Luis
Arias Nez, Salvador Ramos, Ana Teresa Prez Bez y Lus
Ramn Cordero.

Surgi una nueva crisis alrededor de esa Junta, pues fue
rechazada por el Partido Reformista Social Cristiano y por el
Partido de la Liberacin Dominicana.

Durante various meses se realizaron reuniones y encuen-
tros infructuosos con la participacin de los partidos polticos
en procura de una solucin.

El 27 de febrero de 1999, en su discurso de rendicin de
cuentas, el Presidente de la Repblica, doctor Leonel
Fernndez Reyna, propuso a los tres partidos polticos mayo-
ritarios, PRD, PRSC y PLD, la firma de un Pacto Histrico que
conllev una Reforma Constitucional, la variacin del
sistema de elecciones de los miembros de la Cmara de
Cuentas y los de la Junta Central Electoral. Al mismo tiempo
invit de inmediato, para el mircoles siguiente, a un
primer encuentro en la sede del Gobierno, a la dirigencia de








los tres principles partidos polticos para la concertacin de
un Pacto Histrico que garantizara el "crecimiento y la
estabilidad de la economa, la moderacin del ejercicio
poltico y la armona social" (Listn Diario, 28 de febrero de
1999).

La propuesta del Presidente fue aceptada por los tres
partidos polticos mayoritarios y, efectivamente, el mircoles
3 de marzo, los representantes de los partidos polticos
acudieron al Palacio Nacional.

En este primer encuentro de dilogo en el Palacio
Nacional, al preparar la agenda, se coloc como punto
nmero uno lo concerniente a los integrantes de la Junta
Central Electoral. Luego de un prolongado intercambio, los
dialogantes convinieron en llevar a siete el nmero de jueces
para que el Partido de la Liberacin Dominicana y el Partido
Reformista Social Cristiano estuvieran representados en el
organismo electoral.

El PRSC sugiri al doctor Julio Csar Castaos Guzmn y
el PLD, al licenciado Roberto Leonel Rodrguez Estrella, para
que fueran presentados al Senado de la Repblica.

Los dialogantes tambin acordaron former una Comisin
de Seguimiento. Los integrantes, por consenso, fueron los
seores doctor Jos Joaqun Puello, doctor Jos Miguel
Bonetti G., Reverendo Manuel Estrella, y Monseor Agripino
Nez Collado.

DILOGO NATIONAL (2002)

En el 2002 el Senado design una nueva Junta Central
Electoral, presidida por el doctor Manuel Ramn Morel
Cerda. Como miembros, los doctors Salvador Ramos, Luis








Arias Nez, Nelson Jos Gmez, Rafaelina Peralta Arias,
Rafael Daz Vsquez y Luis Nelson Pantalen Gonzlez.

En ese moment surgi una nueva crisis en torno a la
nueva Junta, pues la misma fue rechazada por los partidos de
oposicin.

El 15 de octubre de 2002, el Presidente Hiplito Meja,
mediante Declaracin Publica, invit a un dilogo national
acogiendo, segn express, "una propuesta del Partido
Reformista" y sealaba: "El dilogo sugerido precisa de una
voluntad poltica en todos los actors para que pueda ser
fructfero". Y, agregaba: "He solicitado, y l ha aceptado de
buena voluntad, a Monseor Agripino Nez Collado, su
colaboracin para que d los pasos necesarios a fin de deter-
minar la Agenda con los temas prioritarios que servirn de
referencia a esta iniciativa".

El coordinator del Dilogo Nacional convoc a la diri-
gencia de los partidos polticos y a los representantes de los
sectors sociales organizados y el 20 de octubre de 2002 se
inici el dilogo.

En el primer encuentro surgi el problema poltico en
torno a la Junta Central Electoral. Los sectors sociales pro-
pusieron que los partidos polticos dirimieran ese problema y
le buscaran una solucin. Esta solicitud fue aceptada.

Es pertinente sealar que en ese dilogo estaban repre-
sentados, el Gobierno, por el licenciado Sergio Grulln,
Secretario de Estado de la Presidencia; la Cmara de
Diputados, por la doctor Rafaela Alburquerque, y los par-
tidos polticos reconocidos por la Junta Central Electoral.

En los encuentros, celebrados en el Recinto Santo Toms
de Aquino, los partidos polticos decidieron dividir la Junta








Central Electoral en dos cmaras: una Administrativa y otra
Contenciosa. Decidieron, adems, elevar a nueve el nmero
de miembros del organismo electoral.

Para redactar el anteproyecto de ley con la nueva estruc-
tura de la Junta Central Electoral, los partidos eligieron al
licenciado Rafael Gamundi Cordero (PRD), a la doctor
Licelot Marte de Barrios (PRSC) y al doctor Franklin Almeyda
Rancier (PLD).

La Cmara Contenciosa qued integrada por los doctors
Salvador Ramos, president; Luis Arias Nez, Luis Nelson
Pantalen Gonzlez, Roberto Rosario Mrquez y Jos Luis
Tavrez Tavrez, miembros.

La Cmara Administrativa fue integrada por los doctors
Nelson Gmez, president; Rafael Daz Vsquez y Rafaelina
Peralta Arias, miembros.

Como president del Pleno fue designado el doctor
Manuel Ramn Morel Cerda, quien renunci expresando
que no sera un "sello gomgrafo". Debido a su renuncia,
asumi la presidencia de la Junta el doctor Luis Arias,
quien fue sustituido en la Cmara Contenciosa por el doctor
Ramn Antonio Hernndez Domnguez. Esta fue la Junta
que realize las elecciones de 2004.

DECLARACIN DE COMPROMISE (2003)

En el marco del Dilogo Nacional, adems de lograr el
consenso para superar el conflict de la Junta Central
Electoral, los partidos polticos y los sectors sociales repre-
sentados, llegaron a un acuerdo que fue plasmado en una
"Declaracin de Compromiso", firmada el 8 de septiembre
de 2003, en el Recinto Santo Toms de Aquino, por el







entonces Presidente de la Repblica, Ingeniero Hiplito
Meja, y por los presidents de los tres partidos polticos
mayoritarios, doctor Leonel Fernndez Reyna del Partido de
la Liberacin Dominicana, licenciado Hatuey De Camps del
Partido Revolucionario Dominicano y el ingeniero Eduardo
Estrella en representacin del Presidente del Partido
Reformista Social Cristiano.

Firmaron, adems, la licenciada Elena Viyella de Paliza,
President del Consejo Nacional de la Empresa Privada
(CONEP); el licenciado Rufino lvarez, Presidente del
Consejo Nacional de la Unidad Sindical; y como testigos:
Monseor Ramn Benito de la Rosa y Carpio, Presidente de
la Conferencia del Episcopado Dominicano; Monseor
Francisco Jos Arniz y Monseor Agripino Nez Collado.

Ese acuerdo se plasm en una "Declaracin de
Compromise" que inclua lo poltico-institucional, lo
econmico, lo social y lo electoral. En lo electoral se
consignaba:

"Seguir fortaleciendo la credibilidad en los organismos
del sistema electoral, particularmente con miras a las
elecciones presidenciales del ao 2004, de modo que
se garantice un process electoral libre, transparent,
creble y participativo, sin distorsiones ni irregulari-
dades de naturaleza alguna, procurando la creacin de
espacios de vigilancia y seguimiento con la participa-
cin national e international, antes, durante y despus
del process electoral.

Propiciar que los partidos polticos centren la campaa
electoral en sus legtimos objetivos presentando a la
ciudadana los programs de gobierno que den
respuesta a los problems ms acuciantes de la
sociedad.








Designer una Comisin de Seguimiento a los trabajos
de la Junta Central Electoral, integrada de la manera
siguiente: Monseor Agripino Nez Collado,
Coordinador, y los seores Rafael Perell, Marisol
Vicens, Celso Marranzini, Reynaldo Franco Aquino,
Lisandro Macarrulla, Jos Joaqun Puello, miembros y
Radhams Meja, Secretario".

La firma de esta Declaracin de Compromiso signific
una proclamacin de fe en el sistema democrtico y "la va
ms idnea para el desarrollo poltico, econmico y social
anhelado por el pas." La misma, incluy una series de con-
sideraciones relatives a la demostracin de apego a la
democracia que durante tres dcadas haba tenido el pas,
manteniendo la fe en el ejercicio ciudadano de elegir y ser
elegido a travs del voto popular".

La creciente insatisfaccin de la ciudadana por el fun-
cionamiento de las instituciones polticas, segn apareca
en diferentes encuestas de opinion, se vea como un serio
problema para la consolidacin de la democracia en la
Repblica Dominicana. Un aspect que incida tambin en
ese problema era la dbil cultural democrtica, que distor-
sionaba el funcionamiento de las instituciones y la aplicacin
efectiva de las normas que les regan.

Se puso de manifiesto, tambin, un fenmeno crtico: el
de la corrupcin y su impunidad. La recurrencia de casos
en esta material vulneraba la tica, erosionaba el Estado de
Derecho y aumentaba la desconfianza de la ciudadana en
las instituciones pblicas y privadas.

Se sealaba en esa Declaracin que el entorno mundial
y national exigan la adopcin de polticas econmicas que
posibilitaran la estabilidad macroeconmica, fortalecieran








las condiciones de competitividad y recuperaran el ritmo de
crecimiento de la economa.

El contenido de esa Declaracin constitute un impor-
tante document en el que se toca lo poltico, lo institu-
cional, lo electoral, lo econmico y lo social. Y fruto de ese
acuerdo han sido los aos de crecimiento y estabilidad
macroeconmica que ha tenido el pas.

COMISIN MIXTA PARA LA REFORM TRIBUTARIA
(2004)

En el ao 2004, el entonces Presidente Meja y el
President electo Leonel Fernndez solicitaron al coordi-
nador del Dilogo Nacional gestionar la conformacin de
una comisin mixta de tcnicos del Gobierno y tcnicos del
President electo, con el propsito de evaluar la situacin de
la economa national y de elaborar una propuesta de
Reforma Fiscal, exigencia del Fondo Monetario Internacional
para enfrentar la crisis econmica imperante. Este acuerdo
para la reform tributaria fue firmado el 22 de junio de 2004,
con la presencia de todos los sectors sociales, del cuerpo
diplomtico y de don Felipe Gonzlez, ex Presidente del
gobierno espaol.

Como resultado de las discusiones, con la participacin
de tcnicos de ambas Cmaras Legislativas designados por
sus respectivos presidents, el 28 de septiembre de 2004
fue promulgada la Ley No. 288-04 sobre Reforma Tributaria.
Esta modific aspects tales como los del anticipo, impuesto
sobre la renta, a la propiedad inmobiliaria, infracciones y
multas, entire otros.

Cabe sealar que en ese moment el PRD tena la
mayora congresual, pero el liderazgo poltico de ese partido







honr el compromise que haba contrado el Presidente
Meja.

Todos los dominicanos conocemos la situacin de
dificultades en que se encontraba la economa dominicana
en esos moments, en parte, como consecuencia de la
quiebra de various bancos y otras instituciones financieras.


CONSEJO ECONMICO SOCIAL E INSTITUTIONAL
(CESI) (2005)

El 25 de enero de 2005, mediante Decreto No. 13-05, el
Excelentsimo seor Presidente de la Repblica, doctor
Leonel Fernndez Reyna, cre el Consejo Econmico, Social
e Institucional (CESI).

El artculo 3 del decreto mencionado seala lo siguiente:
"Se reconoce el Dilogo Nacional como instancia vlida de
concertacin y articulacin de esfuerzos, conformado por los
diferentes sectors de la sociedad civil, el Gobierno y los
Partidos Polticos. El Consejo Econmico, Social e Institu-
cional procurar complementary y fortalecer el Dilogo
Nacional".

En el ao 2006 se comienzan a sentar las bases institu-
cionales del CESI, con el objetivo de "propiciar la creacin
de espacios y formulas de entendimiento entire el Estado, el
sector privado y la sociedad civil, en procura de impulsar las
reforms necesarias para garantizar el desarrollo sostenido y
la equidad social'."

1. Art. 6b. Decreto Presidencial 13-05 de creacin del CESI.







En ese ao, el Presidente de la Repblica tuvo como una
de las prioridades de su gobierno, la implementacin del
Seguro Familiar de Salud.


ACUERDO PARA EL SEGURO FAMILIAR DE SALUD
DEL REGIMEN CONTRIBUTIVO (2006)

El tema de la seguridad social fue objeto de discusin y
anlisis durante various aos, desde el primer encuentro del
Dilogo Tripartito en que los trabajadores plantearon la
necesidad de contar con una ley de seguridad social, hasta
que en mayo de 2001 se promulg la Ley 87-01, que cre el
Sistema Dominicano de Seguridad Social y estableci una
series de instituciones que deban ser partcipes en la imple-
mentacin del sistema del que formaban parte.

La Ley empez a aplicarse en cuanto al Plan de
Pensiones, desde mayo de 2003. Uno de los aspects ms
importantes, la puesta en vigencia del Seguro Familiar de
Salud, se encontraba estancado y daba la impresin de que
en el seno del Consejo Nacional de la Seguridad Social, los
actors no lograran ponerse de acuerdo.

Es entonces cuando por iniciativa del seor Presidente de
la Repblica, se realizan reuniones en el Palacio Nacional,
con los distintos sectors, por separado, para escuchar sus
puntos de vista.

A principios del ao 2006, el Presidente de la Repblica
haba anunciado la convocatoria a una Cumbre, con la
esperanza de que en la misma se dilucidaran las dificultades
que impedan la entrada en vigencia del Seguro Familiar de
Salud.








Previo a esta convocatoria, durante los meses de febrero
y marzo del ao 2006, fueron celebradas en el Palacio
Nacional y presididas por el Presidente Fernndez, una series
de reuniones con los diferentes representantes de los sectors
integrantes del Sistema Dominicano de Seguridad Social,
con la finalidad de identificar los problems y la forma de
resolverlos. En esas reuniones participaron, adems, el
Vicepresidente de la Repblica y el Rector de la PUCMM.
El 19 de abril de 2006, se celebr en el Recinto Santo
Toms de Aquino, la Cumbre anunciada por el Presidente de
la Repblica, desde principios del ao, presidida por l y con
la participacin del Vicepresidente, de quien describe y de
todos los actors del Sistema de Seguridad Social, empresa-
rios, sindicatos y otros sectors contemplados en la Ley.

Cada sector tuvo la oportunidad de exponer su punto de
vista sobre la implementacin del Seguro Familiar de Salud
en el Rgimen Contributivo. Luego de nueve horas de traba-
jo, se crearon tres comisiones para tratar los asuntos de:
desafiliacin y de reingeniera del IDSS, equilibrio financiero
del Sistema de Seguridad Social, y el costo del plan bsico
de salud dentro del Seguro Familiar de Salud del Rgimen
Contributivo.

Estas comisiones, bajo el seguimiento del CESI, asumie-
ron con gran sentido de responsabilidad la encomienda
asignada. Esto hizo possible que el 19 de diciembre de 2006,
con la presencia del Excelentsimo seor Presidente de la
Repblica y todos los actors del Sistema de Seguridad
Social, en el Recinto Santo Toms de Aquino, se firmara el
Acuerdo para el inicio del Seguro Familiar de Salud del
Rgimen Contributivo.

Por consenso de las parties, el Seguro Familiar de Salud
empez a aplicarse en septiembre de 2007. Aunque todava








existen algunas dificultades, entendemos que sta es una de
las grandes conquistas de los trabajadores, de la que se
benefician tambin los sectors ms empobrecidos de la
sociedad a travs del rgimen subsidiado contemplado en la
Ley.


CUMBRE POR LA UNIDAD NATIONAL (2009)

En enero de 2009, gracias a la consolidacin en la
Repblica Dominicana de una Cultura del Dilogo, el
President de la Repblica, Leonel Fernndez, convoc a
una Cumbre por la Unidad Nacional para buscar vas de
solucin a corto plazo a la crisis econmica y explorer las
vas de un acuerdo de nacin a largo plazo.

En mi intervencin en la apertura de la Cumbre, en la que
se me solicit hablar sobre la experiencia del Dilogo y la
Concertacin en la Repblica Dominicana, manifest que los
participants en ese encuentro y las instituciones que forma-
ban el Consejo Econmico Social e Institucional podan
constituir un instrument adecuado para que el pas pudiera
reencontrarse en esa hora de dificultades. Asimismo, conti-
nuar fortaleciendo la cultural del dilogo y la concertacin
como medio idneo no solo para resolver los conflicts y
los problems a corto plazo sino, tambin, para tener una
visin-pas en el context de tantos e insospechados proble-
mas como los que nos afectan.

Esa Cumbre se inici con muchas interrogantes. En
pblico y en privado se expresaban dudas sobre la capacidad
de los actors para lograr acuerdos realistas en torno a los
problems generados por la crisis, y sobre el cumplimiento
de los acuerdos.







Est en process la segunda etapa de la Cumbre por la
Unidad Nacional Frente a la Crisis Econmica, y se ha
empezado a conocer una propuesta de Estrategia Nacional
de Desarrollo 2010-2030. Confiamos que en el transcurso
de este ao esa propuesta, enriquecida por los distintos
actors sociales, sea aprobada para que el pas tenga trazada
la ruta del desarrollo y del fortalecimiento de las institu-
ciones. De esta manera, con el esfuerzo de todos, tendremos
la satisfaccin de continuar construyendo la Patria tal como
la soaron Duarte y sus compaeros Trinitarios.


CONCLUSION

Como actor y testigo de muchas situaciones socio-
polticas difciles, puedo sealar que el dilogo y la concerta-
cin para la bsqueda de consensus prendieron en los
distintos sectors, incluidos los actors polticos, quienes en
crisis como las post electorales de los aos 1990 y 1994,
tuvieron la suficiente apertura y generosidad para sacrificar
posiciones personales y de sus organizaciones, en aras de
preservar la paz y la convivencia social.

Tanto en el pasado como en los moments actuales, he
tenido y tengo la confianza en la capacidad concertadora de
los distintos actors sociales para la solucin de los proble-
mas. La nica manera de superar las situaciones de crisis
que se presentan en el scenario national es, precisamente,
poniendo lo mejor de cada sector y de cada persona al
servicio de los intereses de la Patria, haciendo abstraccin de
los intereses grupales y personales.

Gracias a la actitud y a la disposicin de parte de la diri-
gencia poltica, de sentarse a la mesa del dilogo siempre
que fue necesario, el pas ha evitado la ruptura del tejido







social e institutional, aun en situaciones en que pareca que
nos abocbamos a lo peor.

En otras palabras, incluso en los moments ms difciles,
los partidos polticos han aceptado el dilogo como la va
para resolver los conflicts y han sabido reconsiderar
posiciones que parecan inflexibles para buscar el bien
comn.
Quiero enfatizar y repetir lo que he dicho tantas veces:
"La paz sociopoltica de que disfruta el pas se debe, precisa-
mente, a que el liderazgo national ha tenido la capacidad y
la conciencia de que la bsqueda del consenso para el
acuerdo es preferible a la confrontacin".

Sin embargo, el dilogo y la concertacin no deben
limitarse a situaciones de crisis y de conflicts, pues, su
objetivo ltimo es la bsqueda del bien comn y el logro del
desarrollo con equidad social.

La concertacin social es, en la sociedad modern, el
instrument ms apropiado para enfrentar las situaciones
de crisis permanentes. En la concertacin se reconoce que
ningn sector social, por s solo, puede resolver los
problems o evitar la ruptura del tejido social. Este es el
procedimiento indicado para identificar y determinar polti-
cas y estrategias, en un esfuerzo mancomunado de los
actors representatives de la sociedad, en la bsqueda de
consensus mnimos que permitan superar los conflicts y
abrirse a nuevas vas conducentes al desarrollo con equidad
social.



















B eU, 1
Mons. Agripino Nez Collado

Mons. Agripino Nez Collado naci en La Galeta, provincia de Santiago, Repblica Domini-
cana. Fue ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1959 en Zamora, Espaa. Ha dedicado su vida
al servicio de la sociedad dominicana a travs de la Iglesia, la educacin y el fortalecimiento de la
democracia.
Est ligado a la Pontificia Universidad Catlica Madre y Maestra desde que era una idea en la
mente de su fundador y primer rector, Mons. Hugo Eduardo Polanco Brito. Fue professor en 1962
y designado vicerrector en 1963 hasta 1970 en que asumi la rectora de la Universidad.
Es licenciado en Filosofa de la Universidad Autnoma de Santo Domingo y realize studios de
Teologa y Derecho Cannico en la Pontificia Universidad de Salamanca, Espaa. Es egresado de
la Maestra en Administracin de la Universidad de Puerto Rico.
Su labor como educador y conciliador es ampliamente conocida, a nivel national y en el
extranjero, as como su liderazgo y preocupacin por el desarrollo y la preservacin del sistema
democrtico en la Repblica Dominicana, lo que le ha merecido mltiples reconocimientos:
Premio APEC at Magisterio; reconocimiento de la Cmara de Diputados de la Repblica Domini-
cana; "Personaje del Ao", del Club de Corresponsales de Prensa Extrajera, Inc.; "Gran Maestro de
la Concertacin, el Dilogo y la Negociacin Poltica en la Repblica Dominicana, del Senado de
la Repblica; Premio Charles T. Manatt a la Democracia. de la Fundacin Internacional para
Sistemas Electorales -IFES- con sede en Washington, EUA.
Es miembro activo de la Federacin Internacional de Universidades Catlicas (FIUC), de la
Organizacin de Universidades Catlica de Amrica Latina (ODUCAL), de la Asociacin
Universitaria Iberoamericana de Postgrado, de la Asociacin Internacional de Presidentes
Universitarios, de la Comisin de Educacin para el Desarme, la Resolucin de Conflicto y la Paz,
y del Consejo Asesor Internacional de "Latinobarmetro". Tiene una destacada participacin en
foros internacionales convocados por el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo,
la Organizacin de Estados Americanos y las diferentes agencies de las Naciones Unidas para el
Desarrollo, la Educacin y la Salud.
Ha recibido Doctorados Honoris Causa de universidades asiticas, latinoamericanas y de
Estados Unidos. Asimismo, condecoraciones de los gobiernos de Repblica Dominicana, Francia,
Venezuela, Ecuador, la Soberana Orden de Malta y el Rey de Espaa.
Monseor Nez es autor de various libros, entire ellos: "La experiencia dominicana en la cultural
del Dilogo y la Concertacin en la Repblica Dominicana", "La Pontificia Universidad Catlica
Madre y Maestra en el umbral del siglo XXI (Volmenes I y II)", "Realidad y perspectives de la
sociedad dominicana", "La cultural del dilogo y la concertacin en la Repblica Dominicana",
"Testigo de una crisis: diez aos despus", "Concertacin: la cultural del dilogo", "El Cibao y el
desarrollo dominicano", "La UCMM un nuevo estilo universitario en la Repblica Dominicana
(Volmenes 1 y IIl", "La reform educativa de la Repblica Dominicana y la formacin de
maestros en la Universidad Catlica Madre y Maestra", y un sin nmero de artculos sobre la
educacin superior y la concertacin democrtica.




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