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 El ejercicio de la medicina y la...
 La declaracion universal de los...
 Cesare beccaria y el derecho...
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 Sumario de sentencias dictadas...
 Ediciones de la UCMM
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Group Title: Revista de ciencias jurídicas (Universidad Católica Madre y Maestra. Departamento de Ciencias Jurídicas)
Title: Revista de ciencias jurídicas
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/CA01600002/00003
 Material Information
Title: Revista de ciencias jurídicas
Uniform Title: Revista de ciencias jurídicas (Universidad Católica Madre y Maestra. Departamento de Ciencias Jurídicas)
Physical Description: v. : ; 22 cm.
Language: Spanish
Creator: Universidad Cato´lica Madre y Maestra -- Departamento de Ciencias Juri´dicas
Universidad Católica Madre y Maestra -- Departamento de Ciencias Jurídicas
Publisher: Universidad Cato´lica Madre y Maestra, Departamento de Ciencias Juri´dicas
Universidad Católica Madre y Maestra, Departamento de Ciencias Jurídicas
Place of Publication: Santiago, R.D
Santiago, R.D
Publication Date: Abril-Junio 1978
Frequency: three issues yearly[<2002->]
quarterly[ former 1977-]
monthly[ former <, sept. 1984->]
bimonthly[ former <, 1992>-1994]
quarterly[ former 1995-]
monthly
regular
 Subjects
Subjects / Keywords: Law -- Periodicals -- Dominican Republic   ( lcsh )
Genre: law report or digest   ( marcgt )
legal article   ( marcgt )
legislation   ( marcgt )
periodical   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: No. 1 (oct./dic. 1977)- ; 2a época, año 1, no. 1 (sept. 1984)- ; 3. época, año 1, no. 1 (nov. 1991)- ; 4. época, no. 1 (sept./dic. 2002)-
General Note: Title from cover.
General Note: Latest issue consulted: 4. época, no. 1 (sept./dic. 2002).
General Note: Has supplements with distinctive titles.
 Record Information
Bibliographic ID: CA01600002
Volume ID: VID00003
Source Institution: Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra - Recinto Santo Tomás de Aquino
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 10082860
lccn - 85644548
issn - 0379-8526

Table of Contents
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    Table of Contents
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    El ejercicio de la medicina y la responsabilidad civil
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    La declaracion universal de los derechos del hombre analisis critico
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    Cesare beccaria y el derecho penal
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    La tercera conferencia sobre el derecho del mar
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    Sumario de sentencias dictadas por tribunales de Santiago
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    Ediciones de la UCMM
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ABRIL MAYO JUNIO, 1978 No. 3 AO 1978








































UNIVERSIDAD CATOLICA MADRE Y MAESTRA
Monseor Agripino Nez Collado, Rector

REVISTA DE CIENCIAS JURIDICAS
Juan Jorge Garca, Director

Consejo de Redaccin:
Mercedes Mara Estrella
Jos Mara Hernndez
Milton Ray Guevara
Ricardo Minio
Luis Bircann Rojas


51.-









Revista de

CIENCIAS

JURIDICAS


Contenido


EL EJERCICIO DE LA MEDICINE Y LA
RESPONSABILIDAD CIVIL
Por Adalgisa Urea ....... . ...............
LA DECLARACION UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE
ANALYSIS CRITIC
Por M ilton Ray Guetara ...........................
CESARE BECCARIA Y EL DERECHO PENAL
Por Fablo j. Guzmn ................ .... .........
LA TERCERA CONFERENCIA SOBRE EL
DERECHO DEL MAR
Por Sonia Argentina Diaz Inoa ................ ... .. .
SUMARIO DE SENTENCIAS DICTADAS POR
TRIBUNALES DE SANTIAGO
Por Victor Jos Castellanos ...........................


. . . 3


. . . . . 15

. . . . . 23


. . . . . 33


. . . . . 49


Ui11ERSIDAD CATOLICA MADRE
BIBLIOTECA


Y MAESTRA














EL EJERCICIO DE LA MEDICINE Y LA
RESPONSABILIDAD CIVIL

Por Adalgisa Urea

Introduccin

El ejercicio de la medicine como profesin se remonta a los
primeros tiempos de la humanidad, aunque claro est que en aquellos
tiempos se traduca por la recomendacin de remedios que de una
forma emprica aplicaba una o ms personas que s dedicaban a la
prctica de curar, siendo as, la medicine no se encontraba inmersa en
todo el rigor cientfico que hoy da la envuelve.

En ese estado permanece la medicine por algn tiempo, pero
luego, los progress constantes de la investigacin cientfica fueron
procurando y acentuando al mismo tiempo el desarrollo de la
medicine como verdadera ciencia.

En los albores de esta profesin, las relaciones mdico-pacien-
Ste, tenan como fundamento un espritu de confraternidad. El
mdico trabajaba por el deseo de ayuda y servicio a los dems y la
contrapartida que por sus servicios reciba era casi siempre una
remuneracin muy baja (o ninguna), que se complementaba con un
sentimiento de agradecimiento perpetuo. Aspermanecen las relacio-
nes mdico-paciente durante much tiempo; y el mdico pasa a ser
en casi todo el mundo, una figure legendaria a la que se debe siempre
gran respeto y admiracin.

Durante todo ese tiempo el mdico gozaba de muchos privile-
gios, tal es el caso, que nunca le fue exigida la reparacin debida por
los perjuicios causados en el ejercicio de su profesin, argumentndo-
se para ello, que noera possible la exigenciade la reparacin, en razn,
de la utilidad que tenan dichos profesionales, es decir, se considera-
ba que la labor cientfica y la iniciativa del mdico, no deban ser
entorpecidas con la carga de responsabilidades. La tolerancia que al
dao causado por su falta se haba dado, hizo que se incrementara en









el campo de la medicine una cantidad de daos irreparables,
encontrndose las vctimas de los mismos, en situaciones desesperan-
tes, ya que la reparacin debida estaba vejada por esa tolerancia.

Pero al lado de esta tolerancia, los mdicos encaminan cada da
ms el jercicio de su profesin hacia el comercio y son estas razones,
las que provocan que se comience a ponerle fin a ese estado de
irresponsabilidad y se comienza a exigir al mdico la reparacin de
los daos que ocasiona su falta.

En nuestro pas, sin embargo, el mdico contina hoy favorecido
por la tolerancia, que segn la tradicin merece el ejercicio de su
profesin; lo que trae como consecuencia que se cometan actos
abusivos que obstaculizan el ejercicio serio y a nivel cientfico, que
exige la misma; pues como apunta Dupin: "...sera injusto y
absurdo pretender que un mdico o un cirujano respondiera
indefinidamente de los resultados que quisieran atribuirse a su
impericia, pero recprocamente sera tambin injusto y peligroso para
la sociedad proclamar como un principio absolute que en ningn
caso pueden ser responsables por el ejercicio de su arte".1

El ejercicio de la medicine en la Repblica Dominicana es un
tema que nos preocupa altamente, pues no existe un organismo con
poder sancionador ni siquiera en el aspect disciplinario, ya que la
legislacin al respect es obsoleta y el mdico acta libremente sin
que se le exija ningn tipo de cuidados.

Nosotros vamos a analizar de un modo ms o menos somero, los
aspects fundamentals de la responsabilidad civil del mdico y luego
concluiremos de manera general sobre los puntos que a nuestro juicio
merecen mayor nfasis.

. La Responsabilidad Mdica

Nosotros nos referimos a la responsabilidad mdica como
aqulla que result del dao causado por el mdico a su paciente con
motivo de la existencia de una relacin mdico-paciente, nos
referimos pues, a una responsabilidad civil mdico-profesional.

En otras palabras la responsabilidad civil estar a cargo del
mdico cuando ste haya violado las normas de carcter cientfico,
aqullas que de un modo u otro han sido trazadas por el arte mdico.
Siendo as, el mdico va a responder de aquellas faltas que un mdico








prudent que se encontrara en las mismas condiciones no habra
cometido.

La cuestin de la responsabilidad civil del mdico ha generado
series controversial, en razn de la utilidad que se supone que
present el ejercicio de la medicine. Pero este problema se torna ms
agudo, cuando en aras de esa utilidad se pretend "inmunizar" al
mdico de toda responsabilidad.

En cuanto a las controversial que se suscitan en torno a la
responsabilidad civil del mdico existen extensas opinions doctrina-
les, sobre las cuales nosotros por multiples razones no podemos
entrar en consideraciones y slo vamos a permitirnos exponer aqu la
responsabilidad civil del mdico en lo que al campo de su actividad se
refiere, su naturaleza, su fundamento y dems requisitos para que ella
quede comprometida.


II. Fundamento y Naturaleza de la Responsabilidad Civil del
Mdico

En lo que respect a la naturaleza y al fundamento de la
responsabilidad civil del mdico se han propuesto varias teoras,
tratando de buscarle a dicha responsabilidad un punto del cual se
supone que debe partir.

Para algunos autores se trata de una responsabilidad contractual;
otros, sin embargo consideran que en estos casos nos encontramos
frente a una responsabilidad extra-contractual.

Antes del ao 1936, en Francia hubo unanimidad de criterio en
la jurisprudencia sobre el fundamento de la responsabilidad civil del
mdico. Se consideraba que las relaciones mdico-paciente tenan
una naturaleza extra-contractual y en base a este razonamiento le
era atribuido un fundamento delictual o cuasi-delictual. As todas
las acciones de responsabilidad contra el mdico eran amparadas por
los artculos 1382 y 1383 del Cdigo Civil; la falta de precaucin, los
errors de diagnstico, las imprudencias y dems faltas se fundamen-
taban en estos artculos y todos los tribunales franceses aplicaban
este criterio a sus decisions (no obstante haber sido criticado por
algunos autores) argumentndose para ello que las obligaciones de
prudencia y diligencia que le poda imponer al mdico el contrato
celebrado con su client les eran impuestas de igual modo por los









artculos 1382 y 1383 del Cdigo Civil, que obligan a comportarse
con prudencia.2

Regida por el criterio expuesto precedentemente, permanece la
jurisprudencia francesa, hasta que en 1936 se oriental en otro
sentido.3

A partir del citado ao, la jurisprudencia da un viraje y
comienza a aplicar la tesis contractual, segn la cual, entiree el
mdico y su client se forma un verdadero contrato, que conlleva
para el mdico, la obligacin, si bien no de curar al enfermo, por lo
menos de darle cuidados conscientes, solcitos y atentos, conform a
los conocimientos por l adquiridos de la ciencia".4 As, las
obligaciones asumidas, en caso de ser violadas, sern sancionadas en
una responsabilidad de igual naturaleza, es decir, con una responsabi-
lidad contractual.

Pero como bien expresa la sentencia del 20 de mayo de 1936
"el mdico, no asume con su client una obligacin de resultado, sino
una obligacin de medios, de prudencia y diligencia", que no
conlleva para l la obligacin de curar al enfermo, sino de prestarle
todos los cuidados, conforme a los conocimientos adquiridos por la
ciencia.5

Despus de haber visto las teoras que han servido de fundamen-
to a la accin en responsabilidad civil del mdico, nosotros creemos
que la orientacin ms lgica es aqulla que ha adoptado la
jurisprudencia francesa con la famosa sentencia del ao 1936, pues
como bien opina la mayora de los autores, si se reconoce
tradicionalmente que las relaciones de un professional con su client
tienen un fundamento contractual, por qu exceptuar entonces las
relaciones del mdico con su client? Creemos en verdad que no hay
razn para ello; no obstante somos de opinion de que hay que
reservar el fundamento extra-contractual para aquellos casos en los
que la actuacin del mdico no consiste en la sola inejecucin del
contrato, sirio que desborda los lmites del mismo y constitute una
flagrante violacin a un derecho protegido.

Segn el criterio de algunos juristas la responsabilidad de los
facultativos puede tener muchas veces como fundamento .una
"estipulacin por otro", tratando de buscar que la responsabilidad de
los facultativos encuadre siempre en el mbito contractual. En este
sentido opinan estos autores que es aquellos casos en los que no hay









un acuerdo director entire el mdico y el enfermo, ya sea porque este
ultimo se encuentre imposibilitado, de concertar vlidamente una
convencin, o sea, porque cualquier otra persona decide obligarse en
beneficio del paciente. Avalando el criterio que hemos expresado el
professor Rosario afirma que "la responsabilidad contractual, existir
por otra parte, en caso de cuidados, dados a consecuencia de una
estipulacin por otro, hecha para un enfermo por su empleador o un
miembro de su familiar, o cualquier otra persona".6 Nosotros creemos
a este respect que ste puede ser un fundamento razonable en
muchos casos, pues la estipulacin por otro es vlida a los trminos
del articulo 1121 del Cdigo Civil cuando tiene por fin nico
beneficiary al tercero.
Para otros autores, entire los cuales se encuentra Starck, la
responsabilidad del mdico no slo encuentra su fundamento en
el contrato y en el delito cuasi-delito civil, sino que ella puede tener
tambin como fundamento una gestin de negocios. En este sentido
opina Starck que entiree los actos materials que pueden dar lugar a
una gestin de negocios se encuentra; el mdico que prodiga cuidados
a un enfermo o a un herido sin su consentimiento".7 Bajo este punto
de vista, la responsabilidad civil del mdico, podr tener en algunos
casos una naturaleza cuasi-contractual, fundamentada en la realiza-
cin por parte del mdico de actos tiles y desinteresados en favor
del paciente; actos stos que renen todas las caractersticas de una
gestin de negocios. En estos casos la responsabilidad del mdico va a
estar amparada por el artculo 1371 del Cdigo Civil.

Ahora bien, manera general la responsabilidad de los mdicos va
a tener un fundamento contractual y excepcionalmente va a tener
otros fundamentos.

II/. Obligaciones del Mdico

a) Obligaciones de Medios

Las obligaciones del mdico son por lo general obligaciones de
medios. Es decir, el mdico slo se compromete a comportarse con
prudencia y diligencia y no a un resultado determinado; salvo algunas
excepciones. As para saber cuando un mdico ha incumplido con la
obligacin de medios asumida por l, "su actitud ser comparada con
aqulla de otro hombre de arte, puesto en las mismas circunstancias de
trabajo y de bsqueda, teniendo la misma calificacin professional. 8

Estas obligaciones de medios asumidas Por el mdico no









terminan con el tratamiento o la operacin, y en consecuencia, el
mdico sigue obligado an despus de la operacin, a prestar al
enfermo todos los cuidados post-operatorios que require su estado;
en razn de que el contrato concertado con su client posee la
caracterstica de continue.9

Tratndose pues de obligaciones de medios, la vctima tendr
que probar que el perjuicio se ha debido a la negligencia del mdico,
pues no basta probar la existencia del dao, sino que es necesario
probar adems que la existencia del mismo se debe al incumplimiento
de la obligacin.

b) Obligaciones de Resultado

En relacin a las obligaciones asumidas por el mdico en la
convencin realizada por l con su client, la jurisprudencia y la
doctrine no tienen disparidad de criterio y aceptan unnimemente,
que de manera general el mdico no asume ms que obligaciones de
medios.

Ahora bien, este principio comporta sus excepciones; as el
mdico en muchos casos ser deudor de una obligacin determinada
o de resultado.

Entre las obligaciones ms importantes que con el carcter de
obligacin determinada puede asumir el mdico, tenemos'en primer
lugar la obligacin de seguridad en cuanto a la persona del paciente
en aquellos casos en los que el contrato mdico incluye tambin la
hospitalizacin del paciente.

Otro caso en el que la doctrine est casi toda de acuerdo es en
cuanto a la transfusion sangunea. El mdico se encuentra pues en el
deber de procurarse un resultado exacto despus de un anlisis de
sangre.10 La jurisprudencia francesa ha considerado en mltiples
ocasiones,que la sangre que se transfiere no debe estar viciada y que
la misma debe ser hecha sin causar daos a la persona que la recibe.
Esta misma solucin ha sido aplicada para los casos de inyeccin de
un suero.

Por otra parte, los tribunales franceses han considerado en
algunas de sus decisions, que el mdico es a veces deudor de una
obligacin de resultado por el hecho de las cosas que l utiliza, por
ejemplo, las quemaduras que puede ocasionar un bistur elctrico.11








Sin embargo, an tratndose de este caso ser la responsabilidad
contractual la que habr de ponerse en juicio, ya que la jurispruden-
cia ha afirmado varias veces que en material contractual, es inaplicable
el artculo 1384 del Cdigo Civil y no se podr intentar una accin
en responsabilidad fundada en dicho artculo, ya que si se permitiera
esa accin se violara las reglas del no cmulo de responsabilidades.1 2

En lo que a la ciruga esttica se refiere, (nos referimos a las
operaciones que no tienen por fin curar una enfermedad, o arreglar
una imperfeccin dejada por una enfermedad o accident, sino que
sus fines son puramente estticos) la doctrine y jurisprudencia
francesa haban vacilado, en cuanto a determinar si en estos casos el
mdico era deudor de una obligacin de resultado, y si preguntaban si
la vctima deba ser siempre indemnizada en caso de que la operacin
fracasara.

Algunos tribunales franceses, haban decidido declarar al mdi-
co deudor de una obligacin de resultado;13 pero ms tarde
cambiaron su orientacin y decidieron proclamar, que el cirujano en
lo que a ciruga se refiere, no se compromete a procurar un resultado,
sea esta esttica o no, y que no hay culpa en el mdico por haberla
emprendido.14

Por otra parte, se consider tambin que el mdico asume una
obligacin de resultado cuando realize trabajos de laboratorio y
cuando promete al paciente una visit peridica.

En los casos de obligaciones de resultado, la vctima del dao
slo tiene que probar que el resultado previsto no ha sido logrado;
para que la responsabilidad del mdico quede comprometida.

IV. La Falta, el Dao y el Vnculo de Causalidad en la Responsabili-
dad Mdica

a) La Falta

A juicio de Savatier,s las faltas en que puede incurrir un
mdico pueden revestir tres aspects: ella puede ser una falta a los
deberes de humanismo, atados tradicionalmente al ministerio de la
medicine. Puede ser una falta tcnica, relative a las reglas y a los
conocimientos requeridos para el ejercicio professional; o bien, puede
ser una falta comn, o sea, una negligencia o imprudencia como La
que podra cometer cualquier otro hombre. Entre las faltas de

9









humanismo, correspondientes al ministerio mdico se encuentra
aqulla en la que puede incurrir un mdico cuando se niega a tender
un paciente grave, o aqulla consistent en la violacin de un secret
professional.

Para la apreciacin de este tipo de falta nosotros creemos, y as
opinan muchos autores, los tribunales no tienen necesidad de recurrir
a experts, ya que el juez puede apreciarlas fcilmente.

El segundo tipo de falta, son aqullas relatives a la tcnica
mdica y se relacionan directamente con el ejercicio de su profesin,
stas pueden revestir varias modalidades y pueden ser cometidas por
el mdico en diversas situaciones. Estas faltas por lo general,
consistent en no haber procedido a un examen previo antes de
emprender un tratamiento o una operacin. Puede ser tambin una
falta de precaucin antes de una inyeccin con un product
txico;16 o el hecho de no haber retirado del cuerpo del paciente
una pinza o una compresa de gazas.1 7

Respecto de este tipo de falta, muchos autores sostienen, que en
estos casos slo debe retenerse a cargo del mdico la falta grave o
grosera; ya que segn stos, los jueces no deben ingerirse en
cuestiones desconocidas. Nosotros creemos sin embargo, que si bien
existe por parte de los jueces cierta inexperiencia que la impide
penetrar en las tcnicas mdicas, no menos cierto es, que los mismos
pueden prevalerse de peritos, cuyo informed sirva de base mnima a su
decision, aunque deben tener present que estos peritos pueden
confabularse con sus colegas y en tal virtud deben evitar toda
confabulacin. Los jueces adems, pueden estudiar el caso en
particular, de modo tal que si todas las circunstancias por ellos
examinadas, hacen aparecer una falta del mdico, habiendo tenido la
posibilidad de evitarla, entonces deber ser condenado a reparar el
perjuicio que debido a su falta ha sido ocasionado, sin necesidad de
que su falta sea grave o,grosera.
Por ltimo, el mdico puede ver comprometida su responsabili-
dad cuando compete una falta comn, es decir, una falta de buen
sentido o de prudencia comn. En este grupo, entran aquellos errors
materials que no tienen nada de especialidad tcnica, como sera por
ejemplo, el caso del cirujano que por no poner atencin a lo que dice
el paciente, o por no revisar bien su expediente, opera la cadera
derecha en lugar de la izquierda; o el caso del mdico que careciendo
de buena vision, emprende una ciruga delicada que require una
excelente aprecicin ptica.









En lo relative a la falta, algunos autores, tenan la inquietud de
saber, si hay lugar a compensar el dao causado por la falta con el
beneficio del tratamiento; en este sentido, una decision de los
tribunales franceses, procedi a compensar la falta cometida por el
mdico con las ventajas que haba ocasionado al paciente el
tratamiento aplicado.' 8 Pero esto no quiere decir que de manera
general, el mdico va a ser compensado del dao causado y slo
podr ser compensado, en aquellos casos en que la falta que se
imputa al mdico, "ha indivisiblemente causado el beneficio y el mal
del enfermo". 9

En fin, la falta del mdico tiene caractersticas propias y exige a
menudo la inobservancia de una obligacin que el mdico tenia la
posibilidad de conocer.

b) El Dao

En material de responsabilidad mdica, el dao, es la consecuen-
cia perjudicial que a causa de la falta del mdico sufre el paciente o
un tercero que est vinculado al paciente.

De esta forma, el mdico como cualquier otro hombre debe
reparar el perjuicio causado por l, sea ste moral o material. La
accin en responsabilidad civil va a estar as, subordinada a la
existencia de un perjuicio.

Por lo general, los daos imputados a la falta del mdico, son
aqullos que conciernen a la integridad, a la vida y a la salud humana.
En otras palabras, se exige al mdico, la reparacin de aquellos
derechos que est en deber de salvaguardar. El dao de que se queja
el enfermo al intentar su accin, debe ser cierto y actual, como se
exige en cualquier otro orden de responsabilidad; sin embargo, un
dao future podr dar lugar a indemnizacin, a condicin de que
present caracteres de certidumbre, tal es el caso, de que una mala
aplicacin de un tratamiento, cause una invalidez progresiva, que
revela la casi seguridad de la prdida complete del miembro afectado,
o produzca una lesin permanent.

c) Relacin de Causalidad

Para que la accin civil en responsabilidad pueda ser intentada,
no basta con que exista un dao y por otro lado que se haya









cometido una falta, es necesario adems que exista un vnculo de
causalidad.

Ciertamente, el paciente no puede poner a cargo del mdico,
ms que aquellos daos que sean la consecuencia evidence de su falta.
En este orden de ideas, "la falta del mdico no entraa ninguna
responsabilidad si cuando ella ha sido cometida, el mal del cual se
queja el paciente era ya inevitable".20 A juicio de algunos tratadistas
de esta material, la causalidad se presumir si el acto incriminado
parece gravemente faltoso.

En aquellos casos, en los que el dao es independiente de la
falta del mdico; el mdico no podr ser condenado en responsabili-
dad.

Para la apreciacin del vnculo de causalidad, los jueces se
formarn su propia conviccin, habida cuenta de la concordancia
lgica de tiempo y lugar entire la falta del mdico y el mal de que se
queja lavctima.

En lo que respect a las causes y las clusulas eximentes de
responsabilidad y a los dems aspects de este rgimen de responsabi-
lidad, nosotros prometemos tratarlo en un nmero posterior con el
fin de que el lector pueda formarse un criterio general en lo que a
este orden de responsabilidad se refiere.


NOTAS
1. A. Duplin. La Responsabilit Mdicale. P.24. En: Eduardo Benzo. La Responsabili-
dad Profesional del Mdico.
2. Ver: Henri La lou. Foundement Juridique de la Responsabilit Civile des Medecins.
Gaz. trib. 4 de nov. 1919.
3. Civ. 20 de mayo de 1936. D.P. 1936. 1.90.
'4. Civ. 20 de mayo de 1936. Supra No.3
5. Civ. 20 de mayo de 1936. Supra No.3 y 4.
6. Rosario, Dr. Antonio. Ctedras de Responsabilidad Civil. Adaptacin de la obra de
Henri Lalou. "Tratado Piactico de Responsabilidad Civil". UASD. P.164.
7. Starck, Boris. Droit Civil; Obligations, Paris. Libraires Techniques. 1972. P.673.
8. Le Torneau, Philippe. La Responsabilit Civile. Paris. Dalloz. 1972. T.I. P.305.
9. En este sentido: Paris, 15 feb. 1950. J.C. P.1950; 5556.










10. Toulouse. 14 de dic. 1959, D.1960. P.181.

11. Marseille. 3 de marzo 1959; D.195.1118.

12. Req.; I de julio 1937. s.1938.1.5; civ. 27 de marzo 194.s.194.1.84.

13. Sena. 25 de feb., 1929, D. 1931.2.144.

14. Paris, 12 de marzo 1931, D.1931; notas de A. Loup.

15. Savatier, Ren et al. Trait de Droit Medical. Paris. Libraires Techniques. 1956.
P.290.

16. Albi, genero 1960, D.1960.115.

17. Crim. 11 de feb. 1941, D.E. 1941.180.

18. Lyon, 17 nov. 1952, D.1953.253. Notas de R. Savatier.

19. Savatier, Ren, et al. Ob. Cit. P.299.

20. Savatier, Ren, et al. Ob. Cit. P.300.














LA DECLARACION UNIVERSAL
DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE.
ANALYSIS CRITIC.

Por Milton Ray Guevara

Introduccin

Al cumplirse en este ao el trigsimo aniversario de la adopcin,
el 10 de diciembre de 1948, de la Declaracin Universal de los
Derechos del Hombre, por la Asamblea General de las Naciones
Unidas, propicia es la ocasin para tratar de hacer un examen crtico
de tan important document para la humanidad. Ahora bien, no se
puede olvidar que para sus forjadores, la Declaracin Universal no era
ms que el primer element en la organizacin de una proteccin
efectiva de los derechos del hombre, a nivel international. El segundo
element aparece el 16 de diciembre de 1966 con la adopcin por la
Asamblea General de las Naciones Unidas del Pacto Internacional de
los derechos econmicos, sociales y culturales, y del Pacto Interna-
cional de los derechos civiles y politicos.1 Es decir, primero convena
establecer una "lista" de derechos, para proceder luego a garantizar-
los. Esto se explica porque la Declaracin no tiene fuerza obligatoria:
no liga jurdicamente a los Estados, no obstante la misma constitute
la expresin de su acuerdo sobre "un ideal comn a alcanzar por
todos los pueblos". En efecto, ningn Estado vot en contra en el
moment de su adopcin, de los 56 Estados miembros de la ONU, en
la poca, 48 votaron a favor y 8 se abstuvieron: 6 Estados socialists,
que juzgaron insuficiente el compromise intentado por el texto entire
la tradicin liberal y la doctrine marxista, y adems Arabia Saudita
por razones religiosas y Africa del Sur, en razn de la condenacin en
la Declaracin de cualquier tipo de segregacin racial. Para hacer su
examen crtico, nos proponemos analizar el contenido, los rasgos
dominantes y el alcance de la Declaracin Universal.

I. El Contenido de la Declaracin

Al igual que la Declaracin de los derechos del hombre y del
ciudadano de 1789, la Declaracin Universal, que consta de 30









artculos, es precedida por un prembulo que resume su esp iritu y su
finalidad. El studio del contenido de su articulado nos permitiremos
hacerlo siguiendo un esquema elaborado por el ilustre Rene Cassin,
uno de sus principles forjadores. As podemos constatar:

10 De sus dos primeros artculos, el primero define suscinta-
mente la base ideolgica de la Declaracin: "Todos los series humans
nacen libres e iguales en dignidad y derechos. .."; el segundo, define
su campo de accin: Toda persona puede prevalerse de todos los
derechos y libertades proclamadas, sin discriminacin.

20 De I artculo 3 al 14 encontramos la afirmacin de los
derechos ligados a la persona: derecho a la vida, a la libertad,
igualdad ante la ley, proteccin jurisdiccional respetando los princi-
pios fundamentals del derecho penal (presuncin de inocencia, no
retroactividad de la ley), inviolabilidad del domicilio y de la
correspondencia etc.

30 Los artculos 15 al 17 definen el estatuto privado, es decir
tratan de los derechos correspondientes a las personas y a los bienes:
derecho a una nacionalidad, libertad del matrimonio, derechos de la
familiar, derecho de propiedad.

40 Las libertades "pblicas" y polticas se encuentran en los
artculos 18 al 21: libertad de conciencia, dpinin, libertad.de
reunin, igualdad de acceso a las funciones pblicas etc.

50 Los derechos econmicos y sociales se encuentran enuncia-
dos detalladamente en los artculos 22 al 27. Primeramente encontra-
mos el derecho a la seguridad social, expresin que debe entenderse
no en su sentido tcnico, sino como el derecho a la seguridad,
garantizado por la sociedad. Los artculos siguientes precisan esa
formula reconociendo el derecho al trabajo y a su just remunera-
cin, la libertad sindical, derecho al descanso, derecho a la salud,
derecho a la educacin y a la cultural etc.

60 Finalmente el artculo 28 consigna el derecho de toda
persona a la existencia de un orden social international que permit
el ejercicio de los derechos reconocidos. El artculo 29 recuerda los
deberes de las personas para con la comunidad y los lmites a que
pueden ser sometidos sus derechos, Por la ley, en tres rdenes:
respeto dos derechos del prjimo, en lo relative a las bases de la vida









social (moral, orden pblico y bien comn) y respeto de los
principios e ideales de las Naciones Unidas.

II. Rasgos Dominantes de la Declaracin

La Declaracin Universal se present a la vez como una sntesis
y como un compromise: Sntesis, entire las diversas tcnicas
nacionales en material de formulacin de los derechos del hombre;
compromise, entire las dos grandes concepciones que dividen a los
Estados sobre esta cuestin: la tradicin liberal y el marxismo.2

10 La sntesis se manifiesta en la forma. Al lado de ciertas
formulas muy generals donde podemos reconocer la tcnica jurdica
utilizada por el jurista francs, encontramos numerosos artculos en los
cuales aparece la precision y la enumeracin lo ms exhaustive
possible que caracteriza al sistema jurdico anglosajn. Como ejemplos
de esta tendencia podemos citar el art. 2, prrafo I, a propsito de la
no discriminacin que excluye toda distincin entire las personas en
razn de su "raza, color, sexo, idioma, religion, opinion poltica o de
cualquier otra ndole, origen national o social, posicin econmica,
nacimiento o cualquier otra condicin". El artculo 18, a propsito
de la libertad de religion, que implica "la libertad de cambiar de
religion o de creencia, as como la libertad de manifestar su religion o
su creencia, individual y colectivamente, tanto en pblico como en
privado, por la enseanza, la prctica, el culto y la observancia". El
artculo 25 que se refiere en su prrafo 10 al "derecho a un nivel de
vida adecuado que le asegure... en especial la alimentacin, el
vestido, la vivienda, la asistencia mdica y los servicios sociales
necesarios.. .". La minuciosidad de los artculos precedentes podra
sorprender en un texto que se present como la definicin de un
ideal y no como un acto cuyo desconocimiento conllevara una
sancin jurdica. Ello se explica a ms de la influencia de la Escuela
Jurdica Anglosajona, por el deseo de los Estados Socialistas de dar a
los derechos un contenido concrete y, sin duda, por una cierta
rivalidad en la generosidad, entire los dos bloques, queriendo cada
uno, particularmente en lo referente a los derechos econmicos y
sociales, ir ms lejos que el otro.

20 El compromise se present en cuanto al fondo. A pesar de
que el voto final de los Estados socialists no pudo ser obtenido, la
esperanza de lograr la unanimidad en la adopcin de la Declaracin
condujo a sus redactores a tratar de conciliar las concepciones de
dichos Estados con las del liberalism Occidental. Un compromise,









frgil y precario como todo compromise, se realize, tanto en las
formulas utilizadas, en el silencio, como en las intenciones ocultas.
Un buen ejemplo de compromise verbal nos es suministrado por el
artculo 17 relative al derecho de propiedad. En efecto, cmo
conciliar el apego a la propiedad privada ilimitada, y su condenacin
por el marxismo? El resultado fue la formula siguiente: toda persona
tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente. Cuando
ningn compromise es possible, el compromiseo" asume la forma del
silencio: la Declaracin no habla del derecho de huelga, rechazado
por los Estados Socialistas por principio, tampoco se refiere a la
libertad del comercio y de la industrial. En fin, la unanimidad
obtenida sobre ciertas reglas recubre un contenido diferente: cuando
el artculo 21, en su prrafo 30, afirma que las elecciones deben ser
autnticas, es decir, honestas y libres, los juristas occidentales piensan
en condenar los sistemas electorales de los Pases Socialistas, ya a la
inversa los juristas socialists ven en esa expresin la denuncia de la
corrupcin y del fraude que caracterizan las elecciones capitalistas3.
La misma situacin la encontramos en lo relative a las garantas
referentes a asegurar una verdadera administracin de la justicia:
denuncia de los process de Mosc (poca de Stalin), para los
occidentales; denuncia de la justicia de clase para los socialists. Con
estos ltimos ejemplos se puede apreciar claramente lo que llamamos
el compromise en las "intenciones ocultas". Sin embargo, el espritu
de compromise que anima la Declaracin tiene un lmite. As,
mientras en su Prembulo se acepta la concepcin fundamental del
marxismo que v en la libertad, no un valor a respetar sino algo a
conquistar, cuando se refiere al "advenimiento de un mundo en que
los series humans, liberados del temor y de la miseria disfruten de la
libertad de palabra y de la libertad de creencias", en su artculo
primero se consagra la doctrine del derecho natural: "Todos los series
humans nacen libres e iguales en dignidad y derechos. ...". En esta
tmida incursin de dicho artculo en el dominio filosfico se
encuentra latente la doctrine liberal: independientemente del movi-
Smiento de la historic y del sistema econmico, el hombre, por su
naturaleza, tiene derecho a que se le respete la libertad que le es
inherente. Esta toma de posicin en la Declaracin fue uno de los
arguments utilizados por los Pases Socialistas para justificar su
abstencin final, adems, consideraron que la indicacin de los
medios para ejercer los derechos por ella consagrados tena un
carcter poco concrete, y adems que la Declaracin no condenaba
explcitamente el fascismo. En este ltimo aspect no se pudo llegar
a un compromise ya que la mayora de los Estados capitalistas
consideraron que era impossible dar una definicin del fascismo que









no fuera subjetiva y polticamente arbitraria. De manera que el
compromise buscado result insuficiente para obtener el respaldo
final de los Estados Socialistas miembros de la ONU.

llI. Alcance de la Declaracin Universal

Como hemos visto la Declaracin Universal no tiene fuerza
jurdica obligatoria; su universalismo le impide a prior cualquier
pretensin de rigurosidad ideolgica y an ms, tratndose de un
texto redactado en'varios idiomas, el estilo utilizado no poda ser
rgido como lo es en la declaracin de los derechos del hombre y del
ciudadano del 1789. En fin, se puede ironizar sobre el contrast
existente entire el acuerdo casi unnime que realizaron los Estados
alrededor de la Declaracin, y las prcticas por ellos seguidas que
desmienten cruelmente algunos o todos los derechos que conforman
el ideal comn definido. A pesar de estas consideraciones realistas y
pesimistas, constatamos que la Declaracin Universal marca una
etapa decisive en la historic de los derechos del hombre. En primer
lugar aporta a los documents nacionales sobre derechos del hombre
una dimension international que no posean. As, hay derechos que
por definicin desbordan el marco de un solo Estado: slo un acto
international podra plantear su reconocimiento. Este es el caso del
derecho de toda persona a una nacionalidad (art. 15), del reconoci-
miento "en todas parties" de la personalidad jurdica de todo ser
human (art. 6), del derecho "a salir de cualquier pas, incluso del
propio, y a regresar a su pas (art. 13), y del derecho de "investigar y
recibir informaciones y opinions, y el de difundirlas, sin limitacin
de fronteras, por cualquier medio de expresin" (art. 19). Esta
internacionalizacin es sin duda el aporte ms original de la
Declaracin: por encima del mbito puramente estatal, hace extensi-
va a la comunidad mundial, en su totalidad, el campo de ejercicio de
los derechos del hombre.4 En segundo lugar, constitute un hecho de
capital importancia el que por vez primera en la historic, se haya
podido realizar a escala mundial, y a pesar de las diferencias de
cultures y tradiciones, un acuerdo sobre un conjunto de valores que
definen una tica comn.5 Las frecuentes violaciones del ideal
consagrado no le restan valor, porque cuando menos la Declaracin
suministra a las instancias internacionales y a la opinion pblica
mundial, y a pesar de las diferencias de cultures y tradiciones, un
acuerdo sobre un conjunto de valores que definen una tica comn.5
Las frecuentes violaciones del ideal consagrado no le restan valor,
porque cuando menos la Declaracin suministra a las instancias
internacionales y a la opinion pblica mundial una base comn de









referencia y elements de juicio que sirven para condenar o censurar
los comportamientos que violent sus principios.

No es un atrevimiento el afirmar que sin la Declaracin se
violaran an ms los derechos del ser human.

Conclusion
\
A manera de conclusion creemos que los derechos del hombre
constituyen, como seal el gran maestro de derecho international
Ren'-Jean Dupuy, en la conferencia para la seguridad europea, un
patrimonio comn de la humanidad. La observacin de los mismos
debe ser, en consecuencia, la preocupacin de todos los hombres; la
solidaridad humana debe imponerse sobre las soberanas estatales. La
Declaracin de 1948 por su universalismo constitute la condicin
necesaria pero o suficiente para que esos derechos pasen de la esfera
de lo ideal a la esfera de la realidad. De ah la gran importancia de los
Pactos sobre los derechos humans de las Naciones Unidas. Tan
important como ello, es la nueva dimension que ha adquirido el
tema de los derechos humans, como consecuencia de la poltica que
en su defense ha desarrollado el Presidente James E. Carter; mediante
la misma, prcticamente, se subordina la ayuda econmica norte-
americana al respect de dichos derechos. Tratndose de la poltica
del Presidente de la gran nacin norteamericana, es de esperar que su
aplicacin abra nuevos caminos en el establecimiento, particular-
mente en Amrica Latina, de regmenes polticos surgidos de la
expresin en las urnas de la voluntad popular y que sean respetuosos
de la dignidad humana, crendose as las condiciones para que todos
los series humans sean iguales en los textos y en los hechos.


Notas Bibliogrficas
1. El contenido de estos Pactos ser objeto de anlisis posteriores.
2. Ver, Rivero, Jean, Les Liberts Publiques I, Thmis, Droit, P.U.F., P.91.
3. Ver, Rivero, Jean, Les Liberts Publiques, I, Thmis, Droit, P.U.F., P.92.
4. Ver, Colliard, Claude-Albert, Liberts Publiques, Dalloz, P.4.
5. Ver, Rivero, Jean, Les Liberts Publiques I, Thmis, Droit, P.U.F., P.93.

Bibliografa
1. Colliard, Claude Albert, Liberts Publiques, Dalloz, France.










2. Duverger, Maurice, Instituciones Polticas y Derecho Constitucional, Demos Ariel,
Barcelona.

3. Derechos Humanos, recopilacin de instruments internacionales de las Naciones
Unidas, 1973.

4. Rivero, Jean, Les Liberts Publiques I, Thmis, P.U.F., France.

5. Ray Guevara, Milton, Curso de Libertades Pblicas ofrecido en el Departamento de
Ciencias Jurdicas de la UCMM, primer semestre 1976-1977.















CESARE BECCARIA Y EL DERECHO PENAL


Por Fabio J. Guzmn

Introduccin

En la historic de la filosofa del derecho penal, Cesare Beccaria
ocupa un lugar preeminente. Su pequeo trabajo publicado en 1764,
De los delitos y de las penas, ha sido considerado como la obra ms
influyente jams escrita sobre el tema de la justicia criminal.1
Penetrado Profundamente por las corrientes filosficas de su
tiempo y por su amistad con los hermanos Verri, quienes actuaron
como catalizadores en su process creative, Beccaria produjo a los 26
aos de edad un libro cuya aparicin dej de hecho abierta la etapa
modern del derecho penal.2 En su pequea obra Beccaria atac
sistemticamente el sistema represivo imperante en su tiempo y
propuso una larga series de reforms que revolucionaron el campo de
lo penal.

Cmo era el sistema penal en tiempo de Beccaria? En qu se
fundamental y en qu consistent la crtica y la tesis Beccariana?
Qu influencia tuvieron en el mundo jurdico? Es Beccaria
pertinente al mundo de hoy? De manera somera y esquemtica, tra-
taremos de contestar esas interrogantes en el curso de este trabajo.

El Sistema Penal en el Siglo X VIII

De manera general, el derecho penal vigente en Europa
Occidental en el siglo XVIII estaba basado en un derecho comn
romano-cannico y en la gran labor exegtica que sobre el derecho
romano, y en especial sobre las codificaciones justinianas, haban
hecho los diversos comentaristas y glosadores. Subsistan tambin
an ciertas costumbres de origen brbaro.3 Beccaria describe el
sistema penal de su Miln natal as:

"Algunos restos de leyes de un antiguo pueblo conquistador...









mezclados despus con ritos lombardos y contenidos en farragosos
volmenes de intrpretes privados y oscuros.. ."4

La Situacin fuera del Ducado de Miln no era Diferente.

En el siglo XVIII el concept de pena arrastraba todava su
primitive origen: se consideraba como su finalidad la venganza o la
expiacin de un delito o pecado (lo social y lo religioso estaban
ntimamente mezclados).5 Las penas en s se caracterizaban por su
extrema dureza. Se contemplaba la pena de muerte para una amplia
gama de infracciones de variable gravedad, lo que haca notorio y
evidence la desproporcin existente en muchos casos entire el delito y
la pena. En algunas localidades, por ejemplo, tanto el parricida como
el que besara a una mujer sin su consentimiento se vea castigado con
la muerte.6 Al mismo tiempo, la gravedad del delito no se meda por
el dao causado al bien pblico sino por la intencin del infractor, la
gravedad del pecado, o la dignidad de la persona ofendida.7 Esta
ltima, si perteneca al clero o a la nobleza, gozaba adems, en caso
de encontrarse como reo, de privilegios que le permitan presentarse
ante jurisdicciones especiales, obviar ciertas penas consideradas
deshonrosas, y disfrutar de ciertas inmunidades.8

En material de procedimiento criminal eran todava ms notorias
las deficiencies del sistema imperante. Para comenzar, no exista
distincin entire el process de instruccin processso informative") y
el juicio processso ofensivo").9 El mismo juez actuaba en ambas
parties del process. Adems, todo el procedimiento desde la
acusacin hasta la sentencia se llevaba a cabo en secreto.)J
Igualmente, se consideraba la confesin que admita culpabilidad
como la reina de las pruebas y la tortura sistemtica como el mejor
medio de obtenerla.11 Por esta razn, la aplicacin de la tortura
judicial se convirti en un cruel y odiado arte que pretenda
desentraar mediante el sufrimiento human la verdad del caso.
Finalmente, el juez posea en todos los casos una gran libertad de
accin. Poda, por ejemplo, ajustar las leyes o la jurisprudencia a los
casos mediante amplias interpretaciones; es decir, en caso de
"delitos" no previstos por la ley el juez por analoga impona la pena
que l juzgara convenient. Poda tambin imponer penas a discre-
cin cuando la ley no prevea una pena determinada, caso comn en
el derecho de la poca. Y por ltimo, el juez poda apreciar
soberanamente las circunstancias agravantes y atenuantes de cada
caso lo que le conceda de hecho ms autoridad que la misma ley en
el process judicial.12









Todas estas caractersticas del procedimiento criminal -el
aspect inquisitorial, la confusion del process de instruccin y juicio,
la extrema libertad interpretativa del juez- colocaban al acusado en
una situacin terriblemente desfavorable. El reo se encontraba
completamente indefenso ante la crueldad del process y de los
jueces. No es difcil, Pues, comprender por qu semejante sistema
comenz a suscitar duras crticas en el Siglo de las Luces. Beccaria no
fue el primero en atacarlo. Anterior a l, Montesquieu y Voltaire
entire otros, deploraron la intil crueldad de los juicios.13 Sin
embargo, De los delitos y de las penas, constituy el primer ataque
global que se le hizo al sistema, y al mismo tiempo, la primera
exposicin basada en principios filosficos coherentes de un nuevo
sistema penal destinado a reemplazar con el tiempo al antiguo.

Fundamentos Filosficos de la Tesis Beccariana

Como todo hombre culto de su tiempo, Beccaria era conocedor
de las diversas corrientes filosficas de la poca. Su originalidad,
precisamente, no estriba en haber abierto nuevos horizontes filosfi-
cos sino en haber aplicado a un campo especfico, a lo penal, las
teoras que otros haban previamente expuesto.1 4 En esencia, De los
delitos y de las penas se fundamental en la teora del Contrato Social
y en el Utilitarismo, doctrine en ascenso en aquel entonces que
consideraba la utilidad y el inters como base para el entendimiento
de la conduct humana.15 Se nota tambin en la obra una marcada
tendencia racionalista. Beccaria opera por medio de rigurosas
deducciones de principios considerados vlidos, en base a su "espritu
geomtrico".16 Para l, como para Descartes, el punto de partida no
es ni la experiencia ni la autoridad, sino la razn. La razn es punto
de partida y mtodo a la vez. Todo problema, asevera Beccaria, debe
ser resuelto "con aquella precision geomtrica a la que no pueden
resistir ni los sofismas ni la. .. elocuencia o la... duda".17

Partiendo de la tesis' contractualista de Rousseau, Beccaria
deduce que el objeto de la ley penal es asegurar la existencia de la
sociedad. Por lo tanto, todo castigo impuesto con otro propsito es
injusto e innecesario. La nica pena vlida es aqulla que defiende el
fondo comn de las libertades de las posibles transgresiones de los
particulares.18 Por otra parte, las leyes en s no son ms que
emanaciones de la "voluntad general" de los contratantes, "pactos
entire hombres libres".1 9

Siguiendo el principio utilitario, Beccaria busca "la mxima









felicidad repartida entire el mayor nmero".20 las leyes se convierten
en pactos de hombres libres para "la mxima felicidad por el mayor
nmero".21 Y la legislacin se define como:

"...El arte de conducir a los hombres al mximo de felicidad, o
al mnimo de infelicidad possible, por hablar segn todos los clculos
de los bienes y de los males de la vida".22

Por ltimo, la base de la justicia humana es, segn Beccaria, "la
idea de utilidad comn".23 (Causa asombro el entusiasmo de
Beccaria por la doctrine utilitaria. Al publicarse De los delitos y de
las penas el utilitarismo estaba apenas en paales. La primera gran
obra utilitaria, The Introduction to the Principles of Morals and
Legislation de Jeremy Bentham, fue publicada en 1789. John Stuatt
Mill, el gran utilitarista ingls, an no haba nacido).

En resume, la tesis beccariana parte de dos principios y un
mtodo. Los principios son el de utilidad y los derivados del Pacto
Social, y el mtodo es el racionalismo de Descartes.

La Tesis Beccariana

Del principio contractualista que establece que las leyes son
expresiones de la voluntad general, y de su corolario que admite
como penas vlidas slo aqullas que aseguran la existencia de la
sociedad, Beccaria deduce que slo las leyes pueden decretar penas.
Por consiguiente, l consider sumamente nociva la prctica de la
poca que antepona a las leyes la arbitrariedad del juez. Para
Beccaria el papel que todo juez penal debiera desempear es sencillo,
casi automtico. Ante una ley dada por el legislator y un caso que
resolver, el juez se debiera limitar a poner la razn en accin, a hacer
un silogismo perfect en que la ley jugara el papel de premisa
mayor, el caso el de premisa menor, y la conclusion sera la
sentencia.24 De esa manera, el juez penal se convertira en el artifice
de un process automtico en el cual no habra campo para
interpretacionesy el cual le despojara de toda su antigua arbitrarie-
dad. Por supuesto, para poder el juez cumplir con su nuevo rol se
requieren leyes claras y precisas que destierren para siempre la
necesidad de interpretacin.25 Para mayor utilidad, se precisa
adems que las leyes sean conocidas y escritas.26 Todo ciudadano,
como miembro de una sociedad que l ha ayudado a former, tiene el
derecho a conocer sus leyes; todo ciudadano debe saber cuando se es









culpable y cuando se es inocente.26b Todas las eyes deben ser
pblicas.

No slo las leyes deben ser pblicas sino tambin todo el
process judicial: las acusaciones, las pruebas, los juicios, y las
penas.27 El process inquisitorial conlleva abuso, arbitrariedad, e
injusticia. Hay que desmentelarlo completamente. Es preciso separar
el process acusatorio, que sera meramente informative, del juicio en
s.28 La tortura como prueba judicial es intil, innecesaria y cruel; es
imprescindible abolirla .29 Las pruebas en todo juicio penal deben
ser claras y racionales, no suplicios inhumanos. Los juramentos y las
confesiones no debieran constituir la pruebas por excelencia ya que
las confesiones no son confiables y los juramentos no han hecho
decir la verdad a nadie.30

Partiendo del principio contractualista que establece que todos
forman parte de la soberana cuya expresin es la ley, arriba Beccaria
al concept de la igualdad de todos ante la ley, y de igualda de penas
para todos sin distincin de clase.31 Por igual razn, consider el que
el criterio para medir la gravedad de los delitos debiera ser el dao
que para la sociedad represent el delito y no la calidad o rango social
de la persona ofendida. Contra aqullos que median la responsabili-
dad penal basndose en la gravedad de la culpa y en la intencin del
reo, Beccaria arguye que es impossible calibrar la gravedad de la culpa
porque sta depend en ltima instancia de la "inescrutable malicia
del corazn", y que sera contraproducente usar la intencin como
media porque sta siendo mala puede causar un bien y siendo buena
puede causar un mal.32 La verdadera media de los delitos es, pues,
el dao que ellos causan a la sociedad. Pero as como el dao puede
variar de mayor a menor, as mismo estima Beccaria se pueden
clasificar los delitos como ms o menos importantes. En primer lugar
se encuentran los delitos de lesa majestad los cuales amenazan-
destruir inmediatamente la sociedad; en segundo, los delitos contra-
rios a la seguridad de los particulares, contra sus personas y sus
bienes; y en ltimo, las acciones contra la tranquilidad-pblica.
Cualquier accin, aade Beccaria, que no est comprerdida en la
clasificacin anterior "no puede ser llamada delito" ni "punida como
tal".33

Basndose de nuevo en la teora del Contrato Social, Beccaria
mantiene que la finalidad de las penas es impedir que el reo cometa
otro delito y alejarlo de posibles imitadores. No se impone la pena
merecida sino la que ms eficazmente cumpla el objetivo social.34 La









eficacia de las penas, a su vez, depend estrictamente del clculo moral
establecido por el principio de utilidad. La pena realmente eficaz es
aqulla que produce un mal que excede en lo ms mnimo el bien
que obtiene el reo del delito cometido.35 El possible transgresor de la
ley, quien acta, de acuerdo al utilitarismo, en base al possible placer
o dolor resultante, se vera efectivamente prevenido por la pena
eficaz. Del mismo principio de utilidad se desprende la importancia
de que exista proporcionalidad entire los delitos y las penas. De no
existir proporcionalidad, ante dos delitos de igual pena pero de
diferente gravedad el infractor se inclinara natural y racionalmente
por el que ms bien le produzca, es decir, por el ms grave.36 Por
supuesto, esto redundara a la larga en perjuicio de la sociedad. Por
otro lado, las penas crueles y atroces, por ser desproporcionadas a los
delitos, son injustas e innecesarias. En particular, la pena de muerte,
salvo en caso de extrema inseguridad pblica, es intil y contrapro-
ducente; intil porque la pena de prisin perpetua sera ms eficaz, y
contraproducente porque el ejemplo de atrocidad que ella misma da
envilece a los hombres.37 Ms all de su inutilidad, la pena de muerte
es intrnsecamente injusta porque en ningn moment al formarse en
Pacto Social se desprendieron los hombres del derecho sobre sus
propias vidas.38 la sociedad que impone la pena de muerte es
culpable de homicidio pblico. Por ltimo, adems de ser suaves y
justas, las penas deben ser ciertas, infalibles y de pronta ejecucin. La
prontitud de ejecucin incrementa la justicia y la utilidad de las
penas porque le economiza sufrimiento adicional al reo, y al mismo
tiempo, pone de relieve la asociacin entire determinado delito y
determinada pena, asociacin que se vera debilitada por la tardan-
za.39 Asimismo, la certeza e infalibilidad de las penas, y no la
crueldad, son el verdadero freno de los delitos.40

En conclusion, el sistema ideal, dice Beccaria, sera aqul en que
fueran .inexorables las leyes, inexorables sus ejecutores en los
casos particulares; pero.. suave, indulgente y human el legisla-
dor".41

Leyes claras, justas y proporcionadas seran aplicadas pblica,
pronta, y automticamente por el juez penal. En todo caso, sera
preferible la ley preventive a la ley punitive.42 En un pasaje que
parece haber sido escrito en este siglo, dice Beccaria:

"No se puede llamar precisamente just -lo que quiere decir
necesaria- la pena establecida para un delito hasta que la ley no haya









empleado el mayor medio possible, en las determinadas circunstancias
de Ina nacin, para prevenirlo".43


Influencia de Beccaria

Ms que cualquier otro tratado sobre la material, De los delitos y
de las penas tuvo una influencia rpida y generalizada sobre la
prctica y la doctrine penal. Desde un punto de vista doctrinal, la
obra de Beccaria fue elogiada en Francia por Diderot y Voltaire.44
Este ltimo le public un comentario especial. En Inglaterra, De los
delitos y las penas fue alabada por jeremy Bentham y por Samuel
Romilly, ambos reformadores de importancia.45 En Espaa, Jove-
llanos y Melndez Valdes, entire otros, acogieron la tesis Beccariana
con entusiasmo.46 Fue, al mismo tiempo, duramente atacada por
partidarios del viejo sistema: Muyart de Vouglans public en 1767
una Refutation du trait "Des dlits et des peines".47 Ya sea
vilipendiada o encomiada, De los delitos y de las penas atraves toda
Europa.

Desde un punto de vista prctico, De los delitos y de las penas
tuvo tambin pronta y generalizada influencia. Apenas dos aos
despus de su publicacin, Catalina II de Rusia le ofrece empleo al
autor y ordena la abolicin de la tortura en su imperio, accin esta
ltima que fue imitada por Mara Teresa y Jos II en Austria, y por
Luis XVI en Francia.48 En 1786, Pedro Leopoldo reform el sistema
penal de Toscana siguiendo los principios establecidos en el tratado
de Beccaria.49 Finalmente, el pensamiento beccariano se vio plasma-
do en la "Declaracin de los Derechos del Hombre y del Ciudadano"
y consagrado despus en los cdigos penales de 1791 y 1795 y, por
ltimo, en el gran Cdigo Napolenico de 1810 a travs del cual su
influencia se propag por todo el mundo.50

En la Repblica Dominicana, a partir del primero de Febrero
del 1827 cuando se impuso el Cdigo Penal Haitiano basado en los
Cdigos Franceses de la Revolucin, las ideas Beccarianas han tenido
cuando menos vigencia terica.

Hoy da, la obra de Beccaria se encuentra traducida a 22
idiomas distintos. Su tesis ha sido aceptada parcial o totalmente por
todo el mundo. No obstante, todava sirve de inspiracin a los
filsofos del derecho penal. Marc Ancel, fundador de la Escuela de
Defense Sociak Nueva, ha escrito:

oS CATOLICA MADRE Y MAESTRA 29
\S BIBLIOTECA










"Beccaria... sita su reform en la perspectiva... de una
poltica criminal decididamente entendida como expresin de un
equilibrio entire los derechos del individuo y los de la sociedad. No
estamos ya en el clima de la "Defensa", en el sentido ms modern
de la palabra. .? "51


Conclusion

Cesare Beccaria no fue el primero en atacar el sistema penal de
su tiempo; Montesquieu, Voltaire y otros lo hicieron con anteriori-
dad a l. Tampoco fue su punto de partida algo sino que se limit a
deducir de los principios filosficos vigentes. Igualmente no fueron
sus propuestas totalmente originates; muchas se encontraban ya en
Grocio, Helvecio, Melnchthon y Calvino.52

Su mrito y su fama estriban en haber sintetizado y sistematizado
la crtica hasta entonces vaga del sistema penal, en haber llevado con
su elocuencia a los reformadores y a los legisladores de la poca a
emprender las reforms que revolucionaron el derecho penal. Gracias
a su obra, se suprimi la tortura como instrument de prueba, se
estableci el principio de la legalidad penal, y la necesidad de penas
justas, pblicas, rpidas, proporcionadas y utilitarias.53 An hoy, sus
opinions sobre la pena de muerte, por msfallidosque encuentren
algunos sus razonamientos, y sobre la prevencin de delitos, sirven de
estmulo a aqullos que luchan por un sistema penal just y efectivo.


Notas
1. Encyclopaedia Britannica, Vol. III, "Beccaria, Cesare Bonessana", p.351.
2. Martin E. Wolfgang, The Encyclopaedia of Phllosophy, pp.266-7.
3. Francisco Toms y Valiente, "Introduccin" a De los delitos y de las penas, pp.24-5.
4. Cesare Beccaria, De los delitos y de las penas, p.61.
5. Ibid., p. 111.
6. Francisco Toms y Valiente, ob. cit., p. 30.
7. Cesare Beccaria, ob. cit., pp.141-2.
8. Francisco Toms y Valiente, ob. cit., p.27.
9. Cesare Beccaria, ob. clt., p.179.











10. Ibid., pp.90-2.

11. Ibld., pp.95-103.

12. Francisco Toms y Valiente, ob. cit., p.28.

13. Fausto Costa, El De lito y la pena en la historic de la filosofa, p.101.

14. Francisco Toms y Valiente, ob. cit., p.14.

15. Martin E. Wolfgang, ob. cit., p.266.

16. Cesare Beccaria, ob. cit., p.149.

171 Ibid., p.70.

18. Martin E. Wolfgang, loc. cit.

19. Cesare Beccaria, ob. cit., p.67.

20. Ibid., p. 68.

21. Fausto Costa, ob. cit., p.103.

22. Cesare Beccaria, ob. cit., p.180.

23. Cesare Beccaria, ob. cit., p.142.

24. Ibid., p.76.

25. Ibid., p.79.

26. Ibid., pp.79-80.

26b. Ibid., p.160.

27. Ibid., pp.90-92.

28. Ibid., p.179.

29. Ibid., pp.95-103.

30. Ibid., p.94.

31. /bid., p.148.

32. Ibid., pp.140-142.

33. Ibid., pp.143-146.

34. Ibid., p.111.

35. Ibid., p.112.

36. Ibid., pp.137-140.

37. Ibid., pp.115-119.

38. Ibid., pp.114-5.











39. Ibid., p.128.

40. Ibid., pp.131-2.

41. Ibid., p.133.

42. Ibid., p.180.

43. Ibid., pp.169-170.

44. Enciclopedia Universal Ilustrada, VII, p.1397.

45. Encyclopaedia Britannica, III, p.351.

46. Francisco Toms y Valiente, ob. cit., p.39.

47. Francisco Toms y Valiente, ob. cit., p.40.

48. Ibid., pp.21-2.

49. Ibid., loc. cit.

50. Martin E. Wolfgang, ob cit., p.267.

S1. Francisco Toms y Valiente, ob cit., p.37.

52. Enciclopedia Universal Ilustrada, VII, p.1398.

53. Cesare Beccaria, ob. cit., p.188.


Bibliografa

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5. Wolfgang, Martin E. "Cesare Bonesana Beccaria". The Encyclopedia of Philosoph>,
Vols. I y II, The Macmillan Co., New York, 1967.















LA TERCERA CONFERENCIA SOBRE EL
DERECHO DEL MAR

Por Sonia ArgentinalDaz Inoa

La labor de las Naciones Unidas en la codificacin de Derecho
del Mar, se simplifica en las tres conferencias que se han celebrado
sobre el mismo.

La primera conferencia se llev a cabo en Ginebra en el ao
1958, en ella participaron representantes de 86 pases, fue en esa
ocasin donde por primera vez se habra de elaborar una legislacin
marina aplicable a todos los pases, legislacin que todava hoy sigue
en vigor. En esta conferencia se aprobaron cuatro convenciones de
diferentes aspects del mar:

1. Convencin sobre los mares libres que comprende: a)
Libertad de navegacin; b) Libertad de pesca; c) Libertad para tender
cables y conductos submarines; y d) Libertad para volar por encima
de los mares libres.

2. Convencin sobre mar territorial y zona contigua.

3. Convencin sobre plataforma continental.

4. Convencin sobre pesca y conservacin de los recursos
vivientes de los mares libres.

Por otra parte nos encontramos con la Segunda Conferencia
sobre el Derecho del Mar. Fue celebrada en Ginebra, del 17 de marzo
al 27 de abril del ao 1860. En esta conferencia participaron 800
naciones, cuya finalidad principal fue legislar sobre dos aspects
sobre los que no se condujeron en la primera conferencia:

1. El lmite de los mares territoriales de los Estados.

2. Establecer una zona de pesca para estos Estados.









No obstante todos los esfuerzos, la Segunda Conferencia del
Derecho del Mar no lleg a aprobar ninguna de las propuestas
sustantivas sobre esas cuestiones por existir una series de interests
encontrados entire los pases participants que impidieron la unanimi-
dad de las 3/4 parties de los participants de la mencionadaconferencia.
Con la frustracin de la Segunda Conferencia, siguen predominando
en normas que se consagraron en Ginebra en el ao 1958.

Aunque hay reglas marinas vigentes desde aquellos aos, veinte
aos despus, esas normas han quedado virtualmente superadas al no
responder a la realidad del present, debido en gran parte a los
avances tecnolgicos que ha habido en material martima, y "adems
porque tales convenciones, a pesar de que se encuentran en vigor,
obligan solamente a ms o menos un tercio de la actual comunidad
organizada de Estados".1

Por otra parte, el rgimen jurdico consagrado en las pasadas
convenciones y Acuerdos Internacionales es el de la Libertad en Alta
Mar, lo que permit a todos los Estados la exploracin y explotacin
de sus recursos, sean stos renovables o no, de una manera
indiscriminada y en principio sin ningn control, es claro que esta
ausencia de reglamentacin en lo que se refiere a la explotacin de
los recursos contribute a la agudizacin de las diferencias existentes
entire los pases subdesarrollados y los que han alcanzado su
desarrollo pleno, porque stos ltimos se encuentran en situaciones
privilegiadas por contar con mecanismos necesarios de explotar esos
recursos.

Ante esta situacin las Naciones Unidas vieron la necesidad de
reconsiderar las normas existentes que resultan obsoletas para la
realidad imperante, y por ello decidieron convocar para el ao 1973
una nueva Conferencia del Derecho del Mar.

Esta Tercera Conferencia se ha celebrado en diferentes sesiones,
de las cuales la primera sesin se llev a cabo en Caracas en el ao
1974, la Segunda en la ciudad de Ginebra en el ao 1975, la Tercera
en New York en el 1976 y la supuestamente ltima sesin se est
llevando a cabo en la actualidad en Ginebra (marzo, abril y mayo de
1978).

Esta ltima conferencia se ha encontrado con caractersticas
diferentes que las anteriores, y es que esta vez se anexan factors
nuevos que singularizan la situacin como sera el rpido progress de









la explotacin de los minerales del mar y las perforaciones de
petrleo a profundidades que antes se consideraban un mito; adems
de que hoy son muchos los sujetos que discuten la situacin, sujetos
que no participaron en la elaboracin de las otras normas pasadas por
encontrarse bajo el dominio de potencias extranjeras y que hoy han
alcanzado su independencia poltica.

I. Contenido de la Tercera Conferencia

Hasta hoy la Tercera Conferencia no ha sido aprobada definiti-
vamente sino que en sus diferentes sesiones se han nombrado
comisiones para elaborar proyectos de los diferentes aspects que se
pretenden tocar para que luego sirvan de marco de referencia en las
negociaciones y discusiones generals. Por esta razn nos limitaremos
a hacer un resume del texto Integrado Oficioso para fines de
negociacin, ya que el mismo est sujeto a cambios y modificaciones,
por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

IL Contenido del Texto

El texto Integrado Oficioso para fines de Negociacin, en la
Tercera Conferencia de las Naciones Unidas del Derecho del Mar,
consta de un prembulo, en el cual dice lo siguiente:

"Considerando que la Asamblea General de las Naciones Unidas
en su resolucin 2749 (XXV) del 17 de diciembre de 1970, aprob la
SDeclaracin de Principios que regulan los fondos marines y ocenicos
y su subsuelo fuera de los mites de la jurisdiccin national".2 Hace
notar que el desarrollo progresivo y la codificacin del derecho del
mar, que han logrado en esta Tercera Convencin, va a contribuir a la
preservacin de la paz international. Se dice adems en el
prembulo que las normas de derecho consuetudinario continan
rigiendo las cuestiones que no han sido expresamente reguladas en las
disposiciones de la present Convencin.

En la Parte 1, el texto define una series de trminos que se
emplearn a lo largo del desarrollo del mismo.

1) Se entender por "Zona" oIs fondos marines y ocenicos y
su subsuelo fuera de los I mites de la jurisdiccin national.

2) Se entender por "Autoridad" la autoridad Internacional de
los fondos marines.









S3) Actividades en la zona "todas las actividades de exploracin
de la zona y de explotacin de sus recursos".

4) Contaminacin del medio marino es la introduccin por el
hombre, direct o indirectamente de sustancias o de energa en el
medio marino (incluso los estuarios) cuando produzcan o puedan
producer efectos nocivos, tales como daos a los recursos vivos y a la
vida marina, peligros para la salud humana, obstaculizacin de las
actividades martimas incluso la pesca y otros usos legtimos del mar,
deterioro de la calidad del agua del mar para su utilizacin y
reduccin de los lugares de esparcimiento.

5) Vertimiento ser toda evacuacin deliberada, incluida la
incineracin de desechos de otras materials efectuada desde buques,
aeronaves, plataformas y otras construcciones en el mar, as como
todo hundimiento deliberado en el mar de buques aeronaves,
plataformas u otras construcciones en el mar.

En lo que se refiere a la zona (los fondos marines y ocenicos y
a su subsuelo fuera de los lmites de la jurisdiccin national, es decir
a la enorme superficie terrestre cubierta por los ocanos y que no se
encuentra dentro de los lmites que establece la Conferencia como
sector exclusive de los Estados ribereos), los principios que le son
aplicables, es que "la zona y sus recursos son patrimonio comn de la
humanidad, ningn Estado podr reivindicar o ejercer soberana y
otros derechos sobre parte alguna de la zona. Las actividades de la
zona se realizarn en beneficio de toda la humanidad y la zona se
usar exclusivamente para fines pacficos. Se sealan otros principios
que regulan las actividades en la zona y a la responsabilidad por
daos, y a la participacin de los pases en va de desarrollo incluidos
Jos Estados sin Litoral y los que tienen una situacin geogrfica no
muy favorable.

11.1 La Autoridad

Se prev en la propuesta el establecimiento de una Autoridad
International de los Fondos Marinos, y la naturaleza y principios
fundamentals de su funcionamiento y de sus rganos. Esta
autoridad sera una especie de organizacin, en la cual los Estados
parties en la Convencin administran conjuntamente la zona.

Esta institucin de La Autoridad, tiene un carcter nuevo en la
historic del Derecho Internacional, y es por ello que se seala que por









primera vez, recursos importante.s no se aprovecharn en beneficio de
un pas o grupo de pases, sino que beneficiarn a todos los pueblos,
ya que este organismo har las veces de control international. La
zona que ser administrada por la autoridad tendr una extension
mayor que el territorio (tierra y mar) de cualquier Estado del mundo.

Los rganos de la Autoridad sern:

1) Una asamblea de representantes de todos los Estados
Miembros; un Consejo formado por 36 miembros elegidos por la
asamblea (de conformidad con el principio de la representacin
geogrfica equitativa; representacin de los intereses especiales, tales
como los Estados que tienen realizada una inversin important o
que disponen de tcnicos requeridos para explotar la zona).

2) Un tribunal para aplicacin del derecho del mar, compuesto
por 9 magistrados independientes con jurisdiccin en toda controver-
sia relacionada con la Convencin.

3) Una empresa encargada de preparar y ejecutar las actividades
de la Autoridad en la zona.

4) Una Secretara encabezada por iun Secretario General, que
desempear las funciones que le encomienden los rganos de la
Autoridad.

La autoridad podr desarrollar actividades en la zona, incluida la
extraccin de minerales por conduct de su propia empresa, o podr
concertar acuerdos con Estados o sus nacionales, siempre que la
Autoridad conserve el control sobre las actividades de explotacin y
exploracin de la zona. Dicha actividad garantizar la distribucin
equitativa entire los Estados de los beneficios obtenidos mediante las
actividades en la zona, prestando especial atencin a los intereses y
necesidades de los pases en desarrollo bien sean ribereos o que
carezcan de litoral.

11.2 Mar Territorial y Zona Contigua.

El texto de la Tercera Conferencia dice, respect del mar
territorial y la zona contigua, "que la soberana del Estado ribereo
se extender ms all de su territorio continental y aguas interiors, y,
cuando se trate de un Estado Archipilago, de las aguas archipielgi-
cas sobre una faja adyacente de mar, que se describe como su mar









territorial. Dicha soberana se extiende al espacio areo situado sobre
el mar territorial, as como al lechoy al subsuelo de ese mar.

Todos los Estados ribereos tendrn derecho a establecer la
anchura de su mar territorial, hasta un lmite que no pasar de 12
millas martimas a contar desde las lneas de base trazadas de
conformidad con la Convencin. El lmite exterior del mar territorial
"es la lnea de cada uno de cuyos puntos est a una distancia igual a
la anchura del mar territorial del punto ms prximo de la lnea
base".


11.3 Delimitacin del Mar Territorial entire Estados con Costas
Situadas Frente a Frente o Adyacentes

Cuando las costas de dos Estados se hallen situados frente a
frente o sea adyacente, ninguno de dichos Estados tiene derecho,
salvo mutuo acuerdo en contrario, a extender su mar territorial ms
all de una lnea media determinada de forma tal que todos los
puntos sern equidistantes de los puntos ms prximos de las lneas
de base a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial de
cada uno de esos Estados. No obstante, este artculo no es aplicable
cuando, por la existencia de derechos histricos o por otras
circunstancias especiales, sea necesario delimitar el mar territorial de
ambos Estados en otra forma.

Esta ltima disposicin no la encontramos atinada, ya que
pensamos que ningn Estado debe tener ms derechos que otro
alegando derechos histricos, si esos derechos histricos fueron
product del abuso y del saqueo que viene haciendo un Estado a los
mares de otros a travs de la historic.

Esta seccin del texto tambin trata del paso inocente de barcos
por el mar territorial y la zona contigua. La zona contigua es el sector
mar adentro que se encuentra a no ms de 24 millas nuticas
contadas desde la lnea base, desde la cual se mide la anchura del mar
territorial.

En esta zona contigua al mar territorial el Estado ribereo
adoptar las medidas de fiscalizacin necesaria para evitar las
infracciones de sus reglamentos aduaneros fiscales, de inmigracin y
sanitarias que pudieran cometerse en su territorio o en su mar
territorial.









11.4 Significado del Paso


El texto entiende por paso inocente lo siguiente:

Atravesar el mar territorial sin penetrar en las aguas interiores
sin hacer escala en una rada o una instalacin portuaria fuera de las
aguas interiores.

Dirigirse hacia esas aguas interiores o salir de ellas, en una de
esas radas o instalaciones portuarias.

El paso ser continuado y rpido. No obstante, el paso
comprende la detencin y el (ondeo, pero slo en la media en que
los mismos constituyan incidents normales de la navegacin o les
sean impuestos al buque por fuerza mayor o dificultad grave con el
fin de prestar auxilio a personas, buques o aeronaves en peligro o en
dificultad grave.

El paso es inocente segn el texto, mientras no sea. perjudicial
para la paz o la seguridad del Estado ribereo y se consider que el
paso no es inocente cuando tenga cualquier amenaza o uso de fuerza
contra la soberana, la integridad territorial o la independencia
poltica del Estado ribereo o en cualquier otra forma en violacin
de los -principales derechos internacionales. El texto enumera una
series de hechos particulares, que se consideran atentatorios a la paz y
seguridad national del Estado ribereo.

El Estado ribereo podr dictar leyes ,y reglamentos de
conformidad con las disposiciones de la present Convencin u otras
normas de Derecho Internacional, relatives al paso inocente por el
mar territorial.

El Estado ribereo no podr dificultar el paso inocente, ya que
el mismo constitute un derecho de todos los buques.


/1. 5 Zona Econmica Exclusiva

El texto seala que la zona econmica exclusive no se extender
a ms de 200 millas nuticas desde la lnea de base que sirva para
medir el mar territorial. El Estado ribereo gozar de derechos de
soberana para explorer y explotar los recursos naturales de esta zona
y para proteger y administrar los recursos vivos, y tambin tendr









jurisdiccin sobre la investigacin cientfica y la preservacin del
medio marino. Todos los Estados gozarn de la libertad de tender
cables y tuberas submarines.

Con relacin a la pesquera el Estado ribereo decidir el
volume de captures de recursos vivos de esa zona no se pondrn en
peligro por una explotacin excesiva. Cuando el Estado ribereo no
tenga capacidad para pescar toda la capture permisible, podr
autorizar a otros Estados al acceso de esos recursos mediante
acuerdos bilaterales.

'En cuanto a los Estados sin litoral martimo o que se
encuentren en situacin geogrfica desventajosa tendrn derecho a
participar sobre una base equitativa en la explotacin de los recursos
vivos de las zonas de los Estados vecinos, a condicin de que se
establezcan acuerdos bilaterales, subregionales y regionales, siempre
que sean compatibles con la present Convencin. Sin embargo los
Estados desarrollados sin litoral podrn ejercer sus derechos de las
zonas econmicas exclusivas de los Estados ribereos desarrollados.

11.6 La Plataforma Continental

La plataforma continental de un Estado ribereo comprende el
lecho y subsuelo de las zonas submarines que se extienden ms all
de su mar territorial y a todo lo largo de la prolongacin natural de
su territorio hasta el borde del margen continental, o bien hasta una
distancia de 200 millas marinas desde las lneas de base a partir de las
'cuales se mide el mar territorial, en los casos en que el borde exterior
del margen continental no llegue a esa distancia.

El Estado ribereo gozar de derechos soberanos para explotar
la plataforma continental y explotar sus recursos naturales, y tendr
derecho exclusive, y en ese sentido ningn otro Estado podr
emprender esas actividades Sin expreso consentimiento de dicho
Estado.

Los recursos naturales a que se refieren las disposiciones
presents son los recursos minerales y otros recursos no vivos del
lecho del mar y del subsuelo, as como los organismos vivos
pertenecientes a species sedentarias, es decir aqullos que en el
perodo de explotacin estn inmviles en el lecho del mar o en su
subsuelo o slo pueden moverse en constant contact fsico con
dicho lecho.

40









I. 7 El Alta Mar


El alta mar, comprende todos los sectors de las aguas marinas,
que no estn comprendidos en el mar territorial, zona econmica
exclusive, aguas interiores o aguas archipielgicas de un Estado
archipielgico. Es por ello que en el alta mar tienen franquicia todos
los Estados, y ninguno de ellos podr someter vlidamente a su
soberana el alta mar. El texto de la Tercera Conferencia enumera las
leyes y normas tradicionales que rigen el alta mar, as como las
condiciones en que un Estado ejerce su jurisdiccin y control sobre la
piratera, trfico de estupefacientes y sustancias asimiladas. Por otro
lado todos los Estados tendrn derecho a que sus nacionales se
dediquen a actividades pesqueras en el mar. La libertad de la alta mar
comprende entire otras cosas:

a) Libertad de navegacin; b) Libertad de sobrevuelo; c)
Libertad de tender clabes y tuberas submarines; d) Libertad de
pesca; e) Libertad de investigacin cientfica y otros tantos derechos
ms, siempre que se ajusten a las normas que se han establecido
internacionalmente, y recordando el principio de que el alta mar
estar afectada para fines exclusivamente pacficos.

/1.8 Mares Cerrados o Semicerrados

Se entender por mares cerrados o semicerrados, un golfo,
drsena o mar rodeado por dos o ms Estados y comunicado en el
mar abierto por una salida estrecha, o consistent enteramente o
fundamentalmente en mares territoriales y zonas econmicas exclusi-
vas de dos o ms Estados ribereos.

Establece el texto que los Estados limtrofes con mares cerrados
o semicerrados deberan cooperar entire s en el ejercicio de sus
derechos y deberes con arreglos a la present Convencin.

Coordinar la administracin, conservacin, exploracin y explo-
tacin de los recursos vivos del mar, y todas otras actividades que
vayan en beneficio de los Estados ribereos.

A propsito de lo que establece el citado texto sobre los mares
cerrados o semicerrados, de que los Estados que le son ribereos
deben cooperar entire s, para un mayor aprovechamiento de los
derechos de cada Estado sobre sus mares, es preciso sealar la
proposicin que hizo larepblica de Jamaica en ocasin de reunirse









el Comit de Fondos Marinos de las Naciones Unidas, en la que
sealaba una nocin sin precedent "El Mar Matrimonial", nocin
que se caracteriza por la propiedad en comn que tienen los Estados
sobre el mar que les rodea y porque para aprovechar los recursos
econmicos se crean organismos interestatales, que sirven para
centralizar la produccin y los recursos que sern invertidos en dicha
produccin.

Esta proposicin nos ,parece muy atinada por lo que la
compartimos cabalmente. Ms adelante veremos las proposiciones
concretas que tenemos a este respect.

11.9 Tribunal para el Derecho del Mar

El texto integrado oficioso para fines de negociacin de la
Tercera Conferencia sobre el Derecho del Mar, prev la creacin de
un Tribunal para aplicar el derecho del mar, el cual debe ser uno de
los rganos principles de los que deber estar compuesto La
Autoridad Internacional de los Fondos Marinos.

El Tribunal para el Derecho del Mar, tendr jurisdiccin para
solucionar toda controversial que se present entire los Estados con
relacin a la violacin de cualquiera de las disposiciones del texto que
integrar definitivamente las normas y leyes que se apliquen a los
mares, como resultado de la Tercera Conferencia sobre el Derecho
del Mar. Dicho Tribunal ser colegiado, compuesto por 21 miembros
y tendr su sede en uno de los pases miembros.

El tribunal de Derecho del Mar, tendr un organismo dependien-
te llamado "Sala de Controversias de los Fondos Marinos", cuya
funcin ser dirimir los conflicts que se presented con relacin al
fondo de los mares, as como de las controversial que se susciten
entire un Estado parte y la Autoridad respect de una alegacin de
que una decision o media adoptada por la asamblea, el consejo o
cualquiera de sus rganos, constituyen una infraccin de esta parte
de la Convencin o de las normas, reglamentos y procedimientos
promulgados de conformidad con esta parte de la Convencin o de
que la asamblea, el consejo o el rgano de que se trate carece de
competercia respect de esa decision o media o ha cometido una
desviacin de poder, as lo establece textualmente el Art. 287,
acpite 2, de la seccin 6, sobre Arreglo de Controversias.

Ser competencia del nombrado Tribunal, solucionar los con-









flictos entire un national de un Estado parte y la Autoridad en
relacin con una decision o media dirigida directamente a esa
persona.

Se han incluido adems clusulas por las que se crearn
comisiones especiales, compuestas por cinco miembros designados
por los propios Estados, cuya misin ser:

Dirimir las conflicts que susciten entire Estados parties respect
de la interpretacin de normas del Derecho del Mar. En general el
Tribunal del Derecho del Mar tendr competencia para solucionar
todos los conflicts que surjan, entire los Estados parties, sus
nacionales, as como en los diferentes rganos que componen la
Autoridad de los Fondos Ma rinos.

He aqu los principles aspect que contienen el texto Integrado
Oficioso de La Tercera Conferencia sobre el Derecho del Mar, la que
viene a entrar en vigencia en un moment histrico muy important
dado las grandes diferencias socio-poltico-econmico existentes
entire las naciones.

Conclusiones

Es bajo una correlacin de fuerzas entire los pases que el
derecho martimo ha venido a convertirse en el punto ms
interesante y controversial que mueve la comunidad internacipnal. Y
es que los mares representan la continuidad de la supremaca para las
grandes potencias, pues les ofrecen los recursos y riquezas que le
permitirn perpetuarse como tales, en tanto que para los pases
subdesarrollados y del Tercer Mundo, los mares representan un
medio eficaz y director de salir de la situacin pauprrimaen que se
encuentra, ya que esa igualdad que se consagra en las condiciones de
desigualdad es inexorable e injusta.

Estos pases han tomado gran importancia en el seno de las
organizaciones internacionales, lo que ha creado nuevas circunstan-
cias polticas, pues han tomado conciencia del hecho de que la
independencia econmica es una condicin necesaria para la indepen-
dencia poltica, asimilando las experienciasde muchos pases que han
logrado su independencia pol tica y que la misma se ha convertido en
formal, pues en el plano real su situacin contina; la dependencia
econmica, sigue este fenmeno se da en estos ltimos pases, es lo
que se ha llamado Neocolonialismo.








Ante esta situacin los pases en va de desarrollo se han visto
en la necesidad de cuestionar el conjunto de normas y principios que
forman el derecho del mar.

Se present en el mundo de hoy el siguiente panorama: De un
lado los paes que poseen todos los recursos econmicos, el advance
tecnolgico y el desarrollo en general y por otro lado los pases
subdesarrollados y del Tercer Mundo, los que viven sumidos en una
espantosa miseria y en condiciones infrahumanas, es el caso de
nuestra Repblica Dominicana.

Muchas veces repetimos, a travs del desarrollo de este trabajo,
que los mares constituyen la mayor esperanza de estos pases
subdesarrollados de salir de su situacin, y es frente a la transforma-
cin general que se viene operando en el derecho del mar, donde
debe plantearse, que la igualdad formal sea sustituida por la igualdad
real.

La codificacin del derecho del mar constitute un hecho
decisive del cual depender el establecimiento del nuevo orden
econmico international, que acabe con la situacin de injusticia que
se da entire los pases. Es por eso que creemos que hay una necesidad
imperiosa de crear una administracin just de los recursos, tanto de
los vivos, como de los mineralgicos que contienen los mares, los
cuales hoy felizmente los prodigios tecnolgicos permiten que se
pueda extraer con facilidad, pero, hay que tener en cuenta que es un
numero muy reducido de pases los que han alcanzado tal advance. El
papel del nuevo derecho del mar debe ser el de crear normas que
garanticen la participacin en los beneficios'de las riquezas marinas,
para aquellos pases que no poseen la forma de explotar esas
riquezas.

Es que el derecho martimo existente hasta la poca tiene en
cuenta esencialmente intereses de las potencias martimas, es decir,
de los pases desarrollados, y en consecuencia le es exclusivamente
favorable a esas potencias.

Pensamos que el cuestionamiento que se est llevando a
cabalidad, mediante la Tercera Conferencia del Derecho del Mar debe
buscar un equilibrio econmico entire los pases que se encuentran en
va de desarrollo y las potencias desarrolladas, reemplazando el
llamado rgimen de la libertad de los mares, el cual no ha hecho otra










cosa que permitir el enriquecimiento ilcito de unos cuantos pases
en base a los derechos que correspondent a los dems.

Es por ello que la revision del derecho del mar, no se queda en
el cuestionamiento de las normas jurdicas, va ms all, su verdadero
propsito es cuestionar las estructuras econmicas existentes. Los
pases subdesarrollados y del Tercer Mundo esclarecieron y tomaron
conciencia, estiman que la libertad de los mares que se debe
garantizar un libre e igual acceso al mismo, y que de hecho no se da
as, por ser slo los pases desarrollados los que poseen los medios
tcnicos y econmicos para explotar esos recursos que guarnecen en
los mares.

Se ve pues la necesidad de poner coto a la situacin de explotar
indiscriminadamente los recursos de los mares, ya que por un lado se
han extinguido species de los organismos que componen la biologa
marina, y por otro lado con la acelerada explotacin de los recursos
naturales del fondo de los mares lo que se ha hecho es buscar la
polucin de los mismos, llegndose a confundir la libertad que prima
en alta mar, con la libertad de contaminar dicha zona.

A veinte aos de la Conferencia de Ginebra de 1958, cuyas
legislaciones son las aplicables salvo algunas reforms, esas normas
resultan prcticamente obsoletas, frente a las nuevas realidades que se
presentan ho\ al nivel international, nuevos Estados han entrado en
su seno, que hoy son entidades independientes, a la vez que se han
creado organizaciones regionales con fines de defender los interests
conjuntos de los ribereos que componen esas organizaciones.



Bibliografa
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NOTAS:

1. Knipping Victoria, Eladio. Tercera Conferencia sobre el Derecho del Mar. Listn
Diario, Santo Domingo, 18 de octubre 1973, pg. 6.

2. Parte del Prembulo del texto Integrado Oficioso para fines de negociacin de la
Tercera Conferencia sobre el Derecho del Mar. Naciones Unidas. New York. 23 de
mayo al 15 de julio de 1977.
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SUMARIO DE SENTENCIAS DICTADAS POR
TRIBUNALES DE SANTIAGO

Por Vctor Jos Castellanos

Civil Comunidad Matrimonial. Rgimen de la Separacin de Bienes

Considerando que aun cuando se llegue a establecer que el
matrimonio fue realizado bajo el rgimen de la Separacin de Bienes,
no obstante, procede la determinacin de propiedad de aquellos
bienes que no hubieran sido individualizados y que hubiesen figurado
como confundidos en un patrimonio comn de hecho. (Sentencia de
Particin, dictada por la Cmara Civil, Comercial y de Trabajo de la
2da. Circunscripcin 1977).

Audiencia Civil. Debates-Reapertura

Considerando que en material Civil, despus del cierre de los
debates cualquier pedimento que se haga para fines de reapertura,
debe estar debidamente justificado, y adems es necesario, que se
notifique a la parte adversa para que sea contradictorio. (Sentencia
Civil dictada por la Cmara Civil, Comercial y de Trabajo de la 1ra.
Circunscripcin 1977).

Prescripcin

Considerando que la prescripcin en material de responsabilidad
Civil delictual la prescripcin comienza a correr desde el da en que el
acreedor ha podido intentar tilmente su accin en justicia.
(Sentencia Civil, Cmara Civil, Comercial y de Trabajo de la 2da.
Circunscripcin 1976).

Sentencias Preparatorias

Considerando que, en el caso de la especie se trata de una
Sentencia preparatoria y por tanto no es susceptible de ser apelada,
sino despus que hubiese Sentencia definitive sobre el fondo.









Considerando que, se reputa sentencias preparatorias las que son
dictadas a fin de sustanciar la causa y para poner el caso en estado de
recibir fallo definitive. (Sentencia con motivo de un pedimento de
reapertura de debates. Dictada por la Cmara Civil, Comercial y de
Trabajo de la 2da. Circunscripcin 1977).

Referimientos. Instancia de desalojo provisional

Considerando que, de acuerdo al art. 806 del Cdigo Penal Civil
se puede recurrir en referimientos en todos los casos de urgencia o
cuando hay dificultad en la ejecucin de un ttulo ejecutorio.

Considerando que, en el caso de la especie la autorizacin dada
por el control de casas y desahucios al propietario de la casa para
iniciar la demand en desalojo basada en que el propietario ir a
ocupar la casa, no impide que el mismo, si hay urgencia, de perseguir
por la va del referimiento el desalojo provisional de la casa alquilada.
(Sentencia Civil de la Cmara Civil, Comercial y de Trabajo de la 2da.
Circunscripcin).


Penal. Apremio Corporal. Prevenido descargado en Primera Instancia

Considerando que, el prevenido H. ha sido descargado por la
C.P. del Distrito Judicial de Valverde del delito que se le imputa.

Considerando que, la culpabilidad y condenacin a pago de
indemnizacin impustole por esta Corte no procede ordenarse bn el
caso de la especie el apremio en razn del descargo penal de primer
grado. (Sentencia de la Corte de Apelacin del Departamento de
Santiago 1976).

Cheques. Violacin a la Ley de Cheques

Considerando que, el Seor P.P. se querell a su vez contra la
Ca M.D.N. como personal moral.

Considerando que,.en el caso de la especie procede ordenar la
fusin de ambos expedientes, porque estn unidos por una ligazn
tan estrecha que la resolucin de uno, implica el conocimiento del
otro y su correspondiente decision. (Sentencia Cmara Penal del
Distrito Judicial de Santiago 1976).









Laboral. Salarios adeudados. Intereses

Considerando que, en el caso de la especie procede condenar al
pago de los intereses legales sobre el total de la demand relative a los
salaries adeudados, porque nada se opone a la concesin de intereses
a ttulo indemnizatorio si son expresamente reclamados. (Sentencia
laboral. Cmara Civil y Comercial de la 1ra. Circunscripcin 1976).












EDICIONES DE LA UCMM


Cmo se vive en un barrio de Santiago, por Csar Garc fa.
Los pintores de Santiago, por Danilo de los Santos.
La Repblica Dominicana frente a la integracin econmica, por
Clara Ravelo, Manuel Jos Cabral, Bernardo Vega, R. Prez
Minaya y Julio C. Estrella.

Poltica y gobierno en la Repblica Dominicana, 1930-1966, por
Howard J. Wiarda. (Edicin en ingls y espaol).

La moneda, la banca y las finanzas en la Repblica Dominicana, por
Julio C. Estrella (Dos tormos).
El pueblo dominicano: 1850-1900. Apuntes para su Sociologa
Histrica, Por H. Hoetink (Segunda Edicin).
La Espaola en el siglo XVI, (Trabajo, Sociedad y Poltica en la
Economa del Oro), por Frank Moya Pons (Segunda edicin).
La Dominacin Haitiana, por Frank Moya Pons (Segunda edicin).
La Sociedad Tana, por Frank Moya Pons.
Bonao, una ciudad dominicana, por Eduardo Latorre, Julia Bison,
Manuel Jos Cabral, Henry Christopher, Felpa F. de Estvez y
Radhams Mej a (Dos tomos).
Ms all de la bsqueda, por Ivn Garc (a.

Diario de la guerra y los dioses ametrallados, por Hctor Inchustegui
Cabral.
Los humildes, por Federico Bermdez (Con un studio de Joaqun
Balaguer).










De Literature Dominicana 60, por Ramn Francisco.

Antologa panormica de la poesa dominicana contempornea, por
Manuel Rueda y Lupo Hernndez Rueda. (Primera parte: Los
movimientos literarios). (Primer tomo).

Cultura, teatro y relatos en Santo Domingo, por Marcio Veloz
Maggiolo.

Poesa popular dominicana, por Emilio Rodrguez Demorizi (Segun-
da edicin).

Santos de palo y santeros dominicanos, por Carlos Dobal.
Historia colonial de Santo Domingo, por Frank Moya Pons.

Lengua y folklore en Santo Domingo, por Emilio Rodrguez
Demorizi.

Por Ahora, (Antologa potica, 1948-1975), por Lupo Hernndez
Rueda.

La problemtica econmica dominicana, por Bernardo Vega (Segun-
da edicin aumentada).

Manual del Derecho Dominicano de Trabajo, por Lupo Hernndez
Rueda (Segunda edicin).

Anadel La novela de la Gastrosofa, por Julio Vega Batile.

El gran pesimismo dominicano: Jos Ramn Lpez (Con un studio
de Joaqun Balaguer).

La poesa dominicana en el siglo XX. (Modernismo, VedriniSmo,
Postumismo y Los Trilogos). (1883-1943), por Alberto Baeza
Flores (Primer tomo).

De Literature Dominicana siglo XX, por Hctor Inchustegui Cabral
(Segunda Edicin).

La UCMM: Un nuevo estilo universitario en la Repblica Dominica-
na, por monseor Agripino Nez Collado.









Manual de Historia Dominicana, por Frank Moya Pons.

Antigedades, arte y tradicin en Santiago de los Caballeros, por
Carlos Dobal.

Santiago de los Caballeros Imperecedero legado hispano-colom-
bino, por Julio G. Campillo Prez.
El Distrito de la Real Audiencia de Santo Domingo, por Javier
Malagn Barcel (Segunda edicin aumentada con un Catlogo
de los fondos del archivo de la Real Audiencia de Santo Domingo
que se conservan en el Archivo Nacional de Cuba. (1768-1800).
La vida escandalosa en Santo Domingo en los siglos XVV y XVIII
'(Seleccin de documents de la Coleccin Inchustegui).

La Universidad Catlica en el mundo de hoy, por Theodore
Hesburgh.

Visin general de la Historia Dominicana, por Valentina Peguero y
Danilo de los Santos.

Lo popular y loculto en la poesa dominicana, por Bruno Rosario
Candelier.




































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COLABORARON EN ESTE NUMERO

Licenciada Adalgisa Urea, egresada del Departamento de Ciencias.
Jurdicas de la Universidad Catlica Madre y Maestra.

Doctor Milton Ray Guevara, Profesor del Departamento de Ciencias,:-
jurdicas de la Universidad Catlica Madre y Maestra.

Fabio J. Guzmn, estudiante del 5to. semestre del Departamento de.i
Ciencias Jurdicas de la Universidad Catlica Madre \ Maestra.

Licenciada Sonia Argentina Daz Inoa, egresada del Departamento de..
Ciencias jurdicas de la Universidad Catlica Madre y Maestra.

Licenciado Vctor Jos Castellanos, Profesor del Departamento de".
Ciencias Jurdicas de la Universidad Catlica Madre y Maestra.








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